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esenciales: las razones del victimario, el contexto en que se desarrollaron
los hechos y la selección de la víctima. Consideramos que lo fundamental
para identificar un homicidio por prejuicio radica en las razones que hayan
llevado al victimario a tal uso de violencia. Por lo general, el fin de la violencia
por prejuicio es causar daño como una forma de subyugar y disminuir a una
persona o excluirla (llegando al extremo de eliminarla físicamente), con base
en prejuicios sobre la sexualidad, orientación sexual, identidad y expresión
de género. Los homicidios de personas LGBT también pueden tener como
efecto enviar un mensaje que sea claro, de modo que la disminución o
rechazo se extienda a otras personas por su orientación sexual o identidad
de género, más allá de las personas directamente afectadas.
Con base en lo anterior, en los casos de estudio se examinó la información
disponible sobre las circunstancias en que ocurrió el crimen y las formas de
violencia ejercidas sobre la víctima, y a partir de ahí examinar las posibles
motivaciones del victimario. En este sentido, se identificaron algunos
elementos como indicios del prejuicio que se deben tener en cuenta para
construir la hipótesis del caso: 24 » Homicidios de personas LGBT « a) Amenazas previas: en los casos donde existan amenazas previas al crimen,
en especial si están relacionadas con los estereotipos por orientación
sexual e identidad de género.
b) Sevicia y ensañamiento contra el cuerpo de
la víctima: particularmente
contra ciertas partes que pudieran reconocerse como centrales de su
construcción de género o sexualidad (como los genitales, los implantes
mamarios de las mujeres trans, el rostro o el cabello).
c) Tortura y tratos crueles, inhumanos y degradantes: cuando se trató de
obtener una confesión, castigar a la persona o coaccionarla para que
hiciera o dejara de hacer algo.
d) Violencia sexual: cuando se observan lesiones producto de acceso carnal
violento o ensañamiento contra los órganos sexuales de la víctima.
e) Otras circunstancias de agravación punitiva: que el homicidio haya tenido
lugar para preparar, facilitar o consumar otro delito (por ejemplo, en
casos de hurto); por promesa remuneratoria o ánimo de lucro; si fue
cometido sobre una persona en situación de indefensión.5
f) Ocurrencia en contextos de violencia: zonas de escalamiento de otras
formas de violencia social o política como disputas territoriales entre
grupos armados o bandas criminales, intimidaciones a la población civil
o delitos contra defensores de derechos humanos.
Estos elementos pueden darnos luces sobre el prejuicio individual del
victimario. También pueden dar cuenta del prejuicio entendido como
formas
sostenidas de discriminación, dominación y violencia. Con
respecto a esto, puede extenderse a los crímenes por prejuicio hacia las
personas LGBT lo establecido en la primera sentencia condenatoria por
feminicidio de la Corte Suprema de Justicia: que un asesinato por razones
de género no es cualquier caso en el que se le quita la vida a una mujer, sino
cuando se hace porque es percibida como una persona inferior, cuya vida
depende del hombre y que tiene lugar en un contexto de discriminación
continua.6 En este sentido, el prejuicio como determinante de la muerte violenta de una persona LGBT se puede apreciar no solo en las razones de
su victimario, sino en el contexto que lo antecedió y lo hizo posible.
Que la víctima haya sido objeto de violencia por prejuicio, también
depende de la visibilidad de la orientación sexual y la identidad de género.
Por consiguiente, las personas que ejercen liderazgo, activismo o defensa
de derechos, así como las personas que tienen relaciones sentimentales
abiertamente conocidas o que desarrollan ciertas actividades sobre
las cuales también existan prejuicios, como el trabajo sexual, son más
vulnerables a la violencia por prejuicio.
En cada caso concreto, se examinó si se presentaban o no algunos de
estos elementos, de modo que permitieran inferir si se trató de un homicidio motivado por el prejuicio. Por ejemplo, las señales de tortura deben
estudiarse conexas al prejuicio al momento de calificar los homicidios de
personas LGBT. Por consiguiente, deben tenerse en cuenta todas las lesiones que puedan corresponder a tortura o abuso físico, como lesiones
de apaleamiento, quemaduras, arma blanca, asfixia mecánica, acción de la
electricidad, suspensión, abuso sexual o muerte por inanición. Este tipo
de lesiones deben ser estudiadas con mayor rigurosidad al momento de
determinar los móviles, especialmente si la identidad de género u orientación sexual de la víctima era visible o si el crimen tuvo lugar en un contexto
más amplio de discriminación. De presentarse varios de estos elementos,
nos encontraríamos muy probablemente ante un homicidio por prejuicio. 1.3 Homicidios por prejuicio
en el 2013 y en el 2014 Gracias a estas definiciones y criterios, Colombia Diversa logró establecer,
de manera aproximada, que 14 de los homicidios registrados durante el
2013 y 16 de los registrados en el 2014, habrían estado motivados por el
prejuicio hacia la orientación sexual, la identidad o expresión de género de
las víctimas. Debido a la poca información disponible, no fue posible precisar los móviles de 63 y 59 de los casos, respectivamente. Por último, consideramos que 6 casos del 2013 y 6 del 2014 estuvieron motivados por otras 7 Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Protocolo Modelo...
A partir del análisis de los casos y el contexto del delito, hemos identificado
cinco formas recurrentes de homicidios por prejuicio: 1) homicidios por
prejuicio de mujeres trans; 2) homicidios por prejuicio de hombres gay; 3)
homicidios por prejuicio de mujeres lesbianas y bisexuales; 4) homicidios
por prejuicio de personas LGBT en contextos de conflicto armado; 5)
homicidios por prejuicio de personas LGBT defensoras de derechos
humanos o integrantes de procesos organizativos. 1.3.1 Homicidios por prejuicio de mujeres trans De los 30 homicidios por prejuicio registrados en el periodo de estudio,
la mayoría corresponde a mujeres trans: seis en Antioquia, cinco en Valle del
Cauca, tres en Bogotá D. C., dos en Quindío, dos en Sucre y una en Atlántico.
En tres casos, se trató de ataques con arma de fuego en espacio público.
Otras siete fueron asesinadas al interior de su vivienda, de habitaciones de
hotel o de salones de belleza, y otras cuatro fueron atacadas con objetos
contundentes o armas cortopunzantes en espacios públicos. homicidio de mujer trans trabajadora sexual, soledad–
atlántico A comienzos de agosto de 2014, en horas de la madrugada, una mujer trans fue agredida por varias personas con arma blanca en el barrio Nuevo Milenio. Tenía 24 años
y se dedicaba al trabajo sexual. Los primeros reportes de prensa indicaron que se
debió a un riña pasional con otra persona trans, a la cual se sumaron dos habitantes
de la calle.8 Sin embargo, otra nota del diario Q’Hubo de Barranquilla citó declaraciones de una familiar de la víctima, quien relató que las dos habían salido de una fiesta
hacia las 3:00 am y posteriormente fueron interceptadas por un grupo de hombres
que hostigaron a la víctima por su identidad de género y la apuñalaron.9 Por lo general, las fuentes reportan poca información sobre los posibles
móviles de estas muertes.
A pesar de la poca información disponible, estos casos presentan elementos
similares que nos llevaron a clasificarlos como homicidios por prejuicio.
Dichos elementos tienen que ver con tres puntos: las características de las
víctimas, el tipo de violencia que se ejerció contra ellas y el lugar y contexto
de los hechos.
En primer lugar, consideramos que por tratarse de mujeres trans las
víctimas podrían ser fácilmente identificadas como personas con una
identidad o expresión de género no heterosexual. El reconocimiento de
la víctima debe considerarse directamente relacionado con el tipo de