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violencia del que fueron objeto. En los cuatro casos de ataques en lugares
públicos, se trató de una violencia excesiva, mucha más de la necesaria
para quitarles la vida. Tres de ellas fueron atacadas por grupos de personas,
quienes las golpearon en repetidas ocasiones con objetos contundentes o
las hirieron con arma blanca.
La relación entre esta sevicia y la identidad de la víctima resulta más
notoria por el ensañamiento contra partes de su cuerpo que podrían
considerarse centrales en su expresión de género: a una de ellas, por ejemplo,
le provocaron múltiples fracturas en el rostro debido a los golpes, mientras
que a otra le destruyeron los implantes de senos con arma cortopunzante.
Por último, es necesario tener en cuenta que estos ataques, con los
cuales no solo acabaron con la vida de las víctimas sino que también
destruyeron su identidad, tuvieron lugar en espacios públicos. Los golpes
(y en algunos casos insultos y humillaciones) pudieron ser presenciados
por otras personas. Esto probablemente tiene como efecto una supresión
simbólica paralela a la física, pues marca la experiencia trans como un
riesgo para la vida de la persona que la vive o como una anormalidad que debe ser corregida de alguna manera, incluso eliminando físicamente a
quien la asuma de manera abierta. homicidio de estilista trans, bogotá Jessica era una mujer trans de 33 años que trabajaba como estilista en el barrio Caracolí de Ciudad Bolívar. A Bogotá llegó como desplazada del conflicto armado desde
Santander. Sin embargo, no logró escapar a la violencia. A comienzos de agosto de
2014 fue hallada muerta en su peluquería. El agresor la golpeó en repetidas ocasiones en el rostro y le enterró unas tijeras en el cuello. El lugar fue encontrado en
desorden y “lleno de sangre”.
Primero, porque
las víctimas fueron mujeres trans que eran abiertamente reconocidas y
apreciadas en los lugares donde vivían. Por esto sus muertes tuvieron un
impacto público aunque hayan ocurrido en espacios privados. Segundo, la
violencia contra ellas fue excesiva: varias presentaban golpes y lesiones de
objeto contundente además de heridas de arma blanca o de fuego.
Teniendo en cuenta lo expuesto sobre estos homicidios de mujeres
trans (tanto en espacios públicos como privados), consideramos que el
prejuicio consiste en la exclusión o rechazo al reconocimiento público de
las personas trans. Se trata, en este sentido, del rechazo de la posibilidad
de mostrar públicamente el cuerpo, con una expresión y un nombre
que no se ajustan al ordenamiento heterosexual de la genitalidad, la
corporalidad y la identidad. En todos estos casos, fue hacia personas
abiertamente reconocidas como trans que se ejerció una violencia con la
intención expresa de eliminarlas, ya que apuñalar en repetidas ocasiones a
una persona o dispararle en la cabeza no podría ser un acto con el cual se
espere solamente atemorizarla o infligirle dolor.
Homicidios por prejuicio de hombres gay Colombia Diversa ha señalado en varios de sus informes de derechos
humanos un perfil recurrente de las víctimas en casos de homicidios de
hombres gay: hombres de mediana edad, económicamente estables que
son asesinados en sus casas, a veces con extrema violencia. En algunas
oportunidades estas muertes han tenido lugar con posterioridad o durante
un hurto en el domicilio de la víctima.Durante el 2013 y el 2014 se registraron al menos 18 homicidios de
este tipo: cinco en Antioquia, cinco en Valle del Cauca, tres en Bogotá, uno
en Quibdó, uno en Sincelejo, uno en Valledupar, uno en Montería y uno
en Bucaramanga. Uno de los que generó mayor consternación ocurrió en
noviembre de 2014, cuando un activista LGBT fue asesinado al interior de
su vivienda en Bogotá. homicidio de activista lgbt, bogotá El 15 de noviembre de 2014, Guillermo Garzón, de 50 años de edad, fue asesinado
por un grupo de hombres que entraron a su vivienda para robarlo. Fue encontrado
amordazado y, según algunas notas de prensa, tenía signos de tortura y heridas de
arma blanca. Gracias a las labores investigativas de la SIJIN y a la presión de la comunidad, se logró la captura de cinco personas. Las investigaciones revelaron que la
banda tenía como objetivo robar a hombres gay que vivieran solos, a quienes contactaban en espacios de homosocialización o a través de redes sociales. Cuando uno de
ellos lograba entrar a la residencia de la víctima, la drogaba, la inmovilizaba y facilitaba la entrada de los demás integrantes. Además de Guillermo, también se estudia la presunta responsabilidad
de esta misma banda en el homicidio de John Henry Ospitia, diseñador de
modas de 52 años, en circunstancias similares. En este tipo de casos, podría
pensarse que el objetivo de la violencia era presionar a las víctimas para que
proporcionaran información sobre cuentas bancarias u objetos de valor,
o evitar que luego interpusieran una denuncia contra los responsables. 12 El equipo de Tanatología Forense de Medicina Legal encabezado por Andrés Rodríguez
Zorro identificó este patrón en un estudio del año 2000. Colombia Diversa, Informe de
Derechos Humanos de lesbianas, gay, bisexuales y transgeneristas en Colombia 2006-2007.
13 Fiscalía General de la Nación, “Fiscalía declaró caso connotado homicidio de activista LGBTI
y se suma al día de la remembranza de la violencia contra las personas trans”, 20 de noviembre de 2014; Semana, “¿Quién asesinó al activista LGBTI en Bogotá?”, edición digital, 18 de
noviembre de 2014. 31 Esto hace difícil que se puedan clasificar como crímenes por prejuicio. Sin
embargo, algunas instituciones han alertado sobre tomar el hurto como
explicación de estas muertes, ya que “pocas veces se da o por cantidades
insignificantes, en relación con la sevicia de los homicidios”.14
El modus operandi de la banda responsable de la muerte de Guillermo
Garzón muestra una primera forma de prejuicio en la selección de la
víctima. Si en principio dicha selección operó sobre el reconocimiento de
su orientación sexual, sería difícil descartar de entrada la relación entre la
orientación sexual de la víctima y su muerte. Hacerlo implicaría afirmar que
los responsables solo perseguían fines instrumentales, es decir, asegurar
la comisión del delito y evitar que la víctima denunciase. Pero separar los
fines instrumentales de otros fines simbólicos movidos por el prejuicio, es
una operación de carácter analítico y no necesariamente aplica para cada
situación. Más aún, es posible que en ciertos casos el asesinato tuviera
ambos móviles. Por estas razones, aunque no clasificamos todos estos casos
como homicidios por prejuicio, tampoco descartamos esta posibilidad. En
últimas, le corresponde a la Fiscalía y al juzgado de conocimiento determinar
de manera exhaustiva los móviles en los respectivos procesos penales.
Durante el periodo en consideración, tomamos 10 homicidios de hombres gay como homicidios por prejuicio. En estos casos, incluso cuando
los presuntos responsables hubieran robado dinero o pertenencias de las
víctimas, las heridas que les propinaron excedieron por mucho las necesarias para quitarles la vida. De este modo, el exceso de violencia fue tomado
como el factor decisivo para diferenciar unos homicidios que probablemente se perpetraron de manera subsidiaria a un hurto, de otros que de
manera más probable estuvieron motivados por el prejuicio.
Al igual que con algunos homicidios de mujeres trans, en los casos de
hombres gay no se busca únicamente consumar otro hecho delictivo (como
hurto). Se trata de una violencia con el objetivo expreso de eliminarlas y
enviar un mensaje de rechazo. Que los cuerpos de las víctimas hayan sido
encontrados con múltiples lesiones de distinto origen (a la vez heridas de
arma blanca junto con asfixia, golpes o heridas de arma de fuego) podría 14 Informe de Riesgo núm. 008-13, Defensoría Regional de Antioquia, respuesta a derecho de
petición enviado por Colombia Diversa en enero de 2015. 32 » Homicidios de personas LGBT « además
indicar que
los responsables buscaron generarles un
intenso
sufrimiento antes de quitarles la vida. En este sentido, el prejuicio tomaría
la forma de castigo a la víctima por la orientación sexual no heterosexual. 1.3.3 Homicidios por prejuicio de mujeres
lesbianas o bisexuales Debido a las falencias en los sistemas de información sobre hechos de
violencia contra personas LGBT, son muy pocos los casos de homicidios