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en los que podemos identificar a la víctima como una mujer lesbiana o
bisexual. Más aún, la falta de información sobre las circunstancias del
crimen dificulta analizar los posibles móviles en la mayoría de casos. Sin
embargo, en 2014 registramos la noticia del homicidio de una mujer joven
que fue asesinada por ser percibida como parte de la población LGBT. tatiana fandiño, víctima de homicidio
por prejuicio, bogotá En marzo de 2014 se conoció la noticia del asesinato y desaparición de una joven
de 23 años en la localidad de Kennedy, en Bogotá. Las investigaciones de la Fiscalía
lograron determinar que los autores del homicidio fueron su ex novio y un amigo de
ellos, con quienes vivía la víctima al momento de los hechos. Durante sus años de
noviazgo, Tatiana había sido agredida en varias ocasiones por su novio. Finalmente,
su asesinato se habría precipitado por un “chisme”: que ella había tenido relaciones sexuales con la novia del amigo de la pareja, quien también vivía con ellos. Los
dos hombres la golpearon, la estrangularon y la desmembraron para poder meter
su cuerpo en una maleta. Por estos hechos, su ex novio fue condenado a 25 años de
prisión por homicidio agravado. Por su parte, el otro victimario hizo las siguientes
declaraciones cuando fue capturado por agentes de la Policía en otra ciudad: “a ella la
asesinaron por cuestiones de celos, la nena tenía influencias hacia los dos sexos y se
metía con mi mujer, por eso participé”.15 De la declaración del otro implicado, se puede deducir que los movió el
prejuicio por ser percibida como bisexual o lesbiana. Dicha declaración,
sumada a la excesiva violencia de la cual fue víctima la joven mujer, puede
considerarse como un indicio suficiente de que nos encontramos ante un
homicidio por prejuicio. 15 El Espectador, “A Tatiana Fandiño la habrían matado por un chisme”, edición impresa, 10 de
abril de 2014; El Heraldo, “Yo no la maté, solo ayudé a meterla en la maleta”, edición digital,
1 de junio de 2014. 33 Adicional a esto, también podría considerarse como un homicidio por
razones de género. Por un lado, porque sus victimarios consideraron que
una falta a la fidelidad que ella supuestamente debía guardarle a su novio
era razón suficiente para tal exceso de violencia. Por otro, porque esa no
fue la primera agresión de parte de su novio, ya que según su familia ella
había sido golpeada en ocasiones anteriores por él.16 En este sentido, para
este caso en particular también aplica lo planteado en la sentencia de la
Corte Suprema de Justicia sobre feminicidio, pues su muerte se produjo
en un contexto de discriminación y violencia sostenida.17
En los homicidios de mujeres lesbianas o bisexuales se cruzan los
prejuicios hacia
las orientaciones sexuales no heterosexuales con
la
discriminación hacia las mujeres. Esto puede apreciarse en las declaraciones
y razones de los victimarios, en el exceso de violencia ejercida contra la
víctima y en las otras formas de violencia que antecedieron este crimen.
El 15 de enero de 2015, el Juzgado 22 Penal del Circuito de Conocimiento
de Bogotá expidió sentencia condenatoria contra Kevin Jaramillo, novio
de Tatiana para el momento de los hechos. A pesar de las declaraciones de
los responsables y de los dictámenes periciales, la sentencia de primera
instancia no tuvo en cuenta de forma estructural y profunda el agravante
específico para casos de homicidio por el hecho de ser mujer18 ni el
agravante genérico de discriminación. Esto a pesar de que el prejuicio fue
reconocido como determinante en la reconstrucción de los hechos. Dicha
sentencia señaló: elementos de prueba que confirman, sin lugar a dudas, la materialidad y la
responsabilidad de la conducta punible de homicidio Agravado, atribuible al
acusado y su copartícipe, siendo claro que este vulneró el bien jurídico más
preciado de las personas como es la vida al haber permitido y participado en
el sometimiento de su compañera sentimental a tratos crueles por parte de su
amigo LUIS EDUARDO MARTÍNEZ PUNETES, por la sospecha de infidelidad
de su joven esposa con la menor de edad Z. C. D. B, siendo así como la someten 1
Fandiño fue asesinada porque su novio supuso que ella tenía una relación
con otra mujer. El prejuicio hacia su orientación sexual (percibida como
bisexual o lesbiana) fue uno de los móviles del crimen y no se puede
descartar que se trató de un delito basado en el prejuicio por el contexto
de los hechos. De igual forma, tampoco se tuvo en cuenta el delito de
tortura (el cual en la legislación colombiana tiene una variante como delito
común), pese al dictamen pericial y la declaración del condenado sobre su
intención de obtener una confesión de parte de la víctima. 1.3.4 Homicidios por prejuicio y vulnerabilidad
en zonas de conflicto armado Los asesinatos selectivos han sido una de las principales formas de violencia letal dentro del conflicto armado colombiano.20 Uno de los repertorios
de esta forma de violencia han sido las llamadas “limpiezas sociales”, término ampliamente utilizado para designar los asesinatos consecutivos y
sistemáticos de personas consideradas “indeseables” e incluso “perjudiciales” para el orden social. Desde los años ochenta, esta forma de violencia
se ha dirigido hacia personas con orientaciones sexuales e identidades de
género diversas, junto con presuntos delincuentes, trabajadoras sexuales,
consumidores y expendedores de drogas, y habitantes de calle, principalmente.21 Muchos de estos homicidios han sido perpetrados por grupos
armados como un mecanismo para reafirmar y legitimar su control sobre
determinados lugares.
Varios de los homicidios de personas LGBT registrados durante el 2013
y el 2014 tuvieron lugar en zonas de escalamiento de la violencia en contra
de la población civil por cuenta de dinámicas del conflicto: enfrentamientos 19 Juzgado 22 Penal del Circuito de Conocimiento de Bogotá, sentencia del 15 de enero de
2015, 8-9.
20 Centro Nacional de Memoria Histórica, ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad,
Bogotá, 2013.
21 Rojas, Carlos Eduardo, “La violencia llamada “limpieza social””, Centro de Investigación y
Educación Popular CINEP, Colección Papeles de Paz, Bogotá, 1996. 35 entre actores armados, intimidaciones y represalias contra la población
civil, entre otras. Algunos de estos casos, además, presentaban rasgos
similares: fueron asesinatos selectivos, muchos de ellos perpetrados bajo
una modalidad sicarial y en zonas donde actores armados se han valido de
amenazas como forma de control social.
En el primer semestre de 2013
fueron asesinadas dos personas
con orientaciones sexuales o
identidades de género diversas en el
municipio de Tumaco. Durante los últimos años, el puerto nariñense ha
presentado una de las tasas de homicidios más altas en el país, debido al
enfrentamiento entre la guerrilla de las FARC y bandas criminales por el
control del territorio.22 En los primeros meses de dicho año, se registraron
amenazas contra múltiples organizaciones sociales y circularon panfletos
que anunciaban una campaña de “limpieza social”.23 De acuerdo con la
Defensoría Regional de Nariño: [actores armados] declaraban como blanco de ataque a trabajadoras sexuales,
personas que señalan como delincuentes, expendedores y consumidores de
estupefacientes. A principios de 2013 ya se habrían ejecutado asesinatos de este
tipo […] en los corregimientos de Llorente y en los barrios Nuevo Horizonte y
Humberto Manzi, donde fueron asesinadas mujeres dedicadas al trabajo sexual,