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25 Artículo 174: “el servidor público que abusando de sus funciones, prive a otro de su
libertad, incurrirá en prisión de cuarenta y ocho (48) meses a noventa (90) meses”. 70 » Violencia policial hacia población LGBT « que ejercen la prostitución en determinados sectores reconocidos por la
oferta de servicios sexuales.
b) Desproporcionalidad de la medida: la detención opera contra personas
LGBT en la calle de forma desproporcional en comparación con el resto
de la población ubicada incluso en el mismo lugar, zona o barrio.
c) Sistematicidad de la detención: la Policía detiene a las personas LGBT de
forma frecuente en los lugares de encuentro o zonas de prostitución
como una forma de reafirmación de su poder y autoridad.
d) Ausencia de registro: por
la forma y
los
lugares en que operan
las
detenciones hacia personas LGBT, estas usualmente no se denuncian
ni registran.
e) No hay mecanismo efectivo de denuncia: las personas retenidas no tienen
mecanismo legal efectivo para denunciar que la medida fue arbitraria o
injustificadamente violenta al momento de su aplicación.
Las retenciones afectan en mayor medida a las mujeres trans y operan
de una forma más sistemática debido a que sus espacios de movilidad
dentro de la ciudad son más reducidos que para el resto de la población
LGBT, es decir, muchas mujeres trans viven y trabajan en el mismo sector.
Esto hace que las mujeres trans sean más fáciles de rastrear y de ubicar en
un determinado tiempo y espacio. Por ejemplo, la Policía del cuadrante del
barrio Santafé en Bogotá, tiene conocimiento sobre la hora y los lugares
del barrio en que se encuentran distintas mujeres trans. Esto facilita que
la violencia se presente en varias oportunidades y que usualmente sea
diferente frente a otras personas que ejercen la prostitución en la misma
zona y que no pertenecen a la población LGBT.
De igual forma, los perpetradores de la violencia (los policías) son más
fáciles de individualizar, ya que en muchos casos suelen ser los mismos,
es decir, en muchos casos se tejen relaciones de poder y persecución entre
los mismos agentes y las mismas víctimas. En este sentido, es común
escuchar comentarios como: “ese policía me la tiene montada”,26 pero
al mismo tiempo esto permite que los agentes ejerzan mayor control y
poder sobre el territorio, de manera que la violencia se vuelve un recurso
sistemático para legitimar su autoridad. 26 Colombia Diversa, entrevista a mujer trans, Bogotá, 3 de marzo de 2015. 71 Otro aspecto recurrente en el trato diferencial que la Policía ejerce
sobre personas LGBT se da cuando son detenidas por algún hecho ilícito
que presuntamente realizaron. En estos casos, las personas LGBT son
sometidas a tratos inhumanos y a largas esperas para ser judicializadas27.
Esto constituye una vulneración al debido proceso que se gesta por los
prejuicios hacia
la orientación sexual e identidad de género de estas
personas. La manera como se aplica la ley es insuficiente para garantizar
la seguridad ciudadana, pues sus guardianes no hacen un uso adecuado de
esta. A la ley le hace falta proporcionalidad.28 2.3.4 Expulsiones del espacio público y hostigamiento Las expulsiones del espacio público de personas LGBT se enmarcan en
contextos de prejuicios por la orientación sexual y la identidad de género
que tiene la sociedad sobre estas personas a los que la Policía responde y a
la vez reproduce. Esto se debe a que buena parte de las veces, la Policía obra
en respuesta a denuncias de residentes o visitantes de zonas específicas.
En este sentido, observamos que usualmente las denuncias se presentan
cuando ven a dos personas del mismo sexo besándose en un parque, en
la calle u otros espacios públicos. Existe una sanción social frente a las
prácticas de afecto de las parejas del mismo sexo, donde la Policía apela a la
aplicación selectiva y desproporcional del Código de Policía, y por lo tanto,
actúa sin sustento legal ni constitucional que lo permita. 27 Si la persona en espera de la judicialización supera las 36 horas sin ser puesta a disposición
de la Fiscalía o del
juez de Control de Garantías, esto puede constituir el delito de
prolongación ilícita de privación de la libertad.
28 Colombia Diversa, entrevista a mujer trans, Cali, 26 de septiembre de 2014. 72 » Violencia policial hacia población LGBT « pareja de hombres gay sancionados por la policía
por darse un beso, bogotá El 9 de noviembre de 2014, Héctor estaba con su novio en el Humedal de Córdoba.
Estaban compartiendo un rato en el parque y se estaban dando un beso cuando llegó la Policía y se los llevó para el CAI porque supuestamente ese comportamiento
estaba clasificado dentro del Código de Policía como actos obscenos. Los llevaron al
CAI Andes y les pusieron un comparendo pedagógico de trabajo comunitario por la
infracción # 27 del Código de Policía (actos obscenos en público o en zona abierta al público). Los amenazaron con llamar a sus casas y sacarlos del closet ante sus familias si
no firmaban el comparendo. Ellos firmaron y, posteriormente, interpusieron acción
de tutela solicitando se amparasen sus derechos a la igualdad y no discriminación,
la libertad de circulación, la libertad de expresión y el debido proceso. Sin embargo,
el juez de conocimiento no amparó los derechos fundamentales y al momento de la
escritura del presente informe se encuentra en apelación.29 Sobre el anterior caso debe advertirse que un beso en espacio público
por parte de una pareja del mismo sexo no puede considerarse ni social
ni legalmente un “acto obsceno”, pues hace parte del libre desarrollo
de la personalidad y de la libertad de expresión.30 Por consiguiente, las
autoridades públicas no están autorizadas según la ley a interferir en algo
tan personal e íntimo. De igual forma, la Policía vulneró el debido proceso
al imponer una sanción que no era proporcional, justificada ni legal, según
el marco jurídico vigente.
La sanción impuesta tuvo como fundamento factores de discriminación
por orientación sexual, en la medida en que cuando una pareja heterosexual
se da un beso en la calle o en un parque no se clasifica como acto obsceno
y no es sancionada con un comparendo pedagógico. Por tanto, se puede
deducir que existió una violación conexa entre el debido proceso y el
derecho a la igualdad y no discriminación. Adicional a esto, al coartar
arbitrariamente el ejercicio de derechos con base en prejuicios por la
orientación sexual de las víctimas, esta conducta se puede adecuar al delito
de discriminación agravada tanto por el lugar donde se cometió como por
el hecho de que fue realizada por un servidor público. 29 Colombia Diversa, entrevista a hombre gay, Bogotá, 9 de marzo de 2015.
30 Tribunal Administrativo de Cundinamarca, Sección Cuarta-Sub-Sección “A”, sentencia de
primera instancia, 24 de febrero de 2015. 73 Otra situación frecuente se da cuando la comunidad denuncia a las mujeres
trans en ejercicio de la prostitución ante la Policía, en especial cuando están
en lugares no permitidos para tal actividad por los planes de ordenamiento
territorial o simplemente por considerarlas “peligrosas para la sociedad”.
La Policía suele hostigar más a las mujeres trans que a otras mujeres que
realizan trabajo sexual en la misma zona.31 De ahí que restringe el uso del
espacio público a estas mujeres trans bajo la disculpa de salvaguardar las
normas y leyes de ordenamiento del espacio. Esta violencia termina por
convertirse en una forma de obstrucción de las actividades de trabajo de las
mujeres trans y termina como un atentado contra derechos fundamentales
como el mínimo vital, pues muchas de ellas dependen de este sustento para