text
stringlengths
0
143k
joven a ver el mundo de una manera diferente, a reconocer su voz y la de otros/as, y a
validarse como ciudadano. El módulo cuatro del paquete pedagógico “Giro hacia
la democracia”18, propone
herramientas para la construcción de ciudadanía y la incorporación de la categoría de
sujeto de derechos, que sumadas a otras acciones identificadas podemos resumir así: Promoción de la participación, la autonomía y el liderazgo juvenil.
Análisis político y social del contexto de la violencia socio-política en Colombia.
Conocimiento de los derechos y deberes de los jóvenes como víctimas de la guerra.
Participación en
la construcción de acuerdos para
la convivencia en el medio
institucional.
Encuadre sobre el proceso de inserción social basado en la corresponsabilidad.
Conversaciones sobre sus expectativas frente al Programa de atención.
Participación y construcción de eventos simbólicos de reparación en las que ellos sean
protagonistas.
Espacios para re-significar la responsabilidad del joven frente a su propio proceso y
frente a las consecuencias que tuvo para otros y para sí mismos, los hechos violentos en
los que participó o fue testigo durante la vinculación.
Metodologías pedagógicas para
incorporar formas de relación democráticas en el
medio institucional. Ámbito para configurar o fortalecer una red social Este ámbito orienta la labor del acompañante hacia el fortalecimiento o construcción de
relaciones que soportan y posibilitan el proceso de inserción de los jóvenes. La idea de
que la identidad se construye en proceso de co-autoría entre el sujeto y los otros en
conversación, dimensiona el papel de la red en la vida de los jóvenes. La red informa al
joven sobre un lugar para sí mismo y un mundo social más amplio del que hace parte.
Por lo tanto, la red permite visualizar las oportunidades y las restricciones que este
entramado le plantea y le indica su papel y las responsabilidades que se derivan con los
otros. De otra parte, una de las formas para concretar los efectos de este ámbito en los procesos
de los jóvenes, es crear espacios donde manifiesten el sentido que provee la red a su
identidad
individual en el
tránsito del acompañamiento mismo, así
como para
reflexionar sobre la contribución de la red a la superación de los efectos emocionales y
sociales de experiencias extremas vividas antes o durante la vinculación y al proceso de
construcción de su trayecto de vida. Las acciones que caracterizan este ámbito son todas aquellas que buscan crear o
fortalecer la red del joven, tales como: Grupos de pares o movimientos juveniles, en los que el joven comparte su experiencia,
las dificultades que vive y a la vez, identifica recursos y alternativas comunes que
construyan una forma de apoyo orientado por sí mismo.
Encuentros con la familia o en su ausencia, con otras personas significativas de su red
personal.
En la comunidad receptora, realizar conversatorios reflexivos o sesiones terapéuticas e
invitar a maestros, compañeros de clase, vecinos, nuevos amigos, entre otros, para que
como “testigos”, amplíen la visión del joven sobre los recursos que le permitan transitar
hacia la desvinculación.
Los amigos y
la pareja
son puntos de
acompañamiento psicosocial.
Las
entidades
gubernamentales
y
no
gubernamentales
(restitución de derechos y reparación) en su proceso. la red que hacen parte del proceso de cumplen una función Ámbito para fortalecer y recrear la identidad La
identidad es el hilo conductor del proceso de acompañamiento psicosocial que
proponen los módulos. Ésta se entiende como el escenario narrativo desde el cual los
jóvenes dotan de sentido y coherencia las múltiples experiencias de vida. Como categoría
adquiere un sentido privilegiado para la definición del acompañamiento psicosocial,
dado que permite desarrollar una mirada compleja de los jóvenes, en la que se integran
la dimensión emocional y relacional (contextos familiar, social, cultural y político) para
dar cuenta de un yo en construcción. El sufrimiento emocional o los efectos emocionales
de la vinculación y de otras experiencias de los jóvenes son tópicos a tener en cuenta
para desarrollar los procesos de acompañamiento psicosocial. Las actividades que caracterizan este ámbito son las siguientes: 14 Talleres, conversatorios reflexivos o grupos de apoyo. Las herramientas que plantean
los módulos están orientadas a favorecer espacios para recrear la identidad de los
jóvenes en tres escenarios: la reflexión sobre como se ve a sí mismo, la relación con
otros y con el ejercicio de derechos. De manera intencional pretenden provocarse otras
miradas o reflexiones sobre temas nodales referidos a la experiencia de la vinculación
y contrastarla con el tiempo subjetivo. ¿Cómo me veía antes? ¿Cómo me veo hoy?
¿Cómo me gustaría verme en el futuro? Acciones o conversaciones psicosociales
informales. Estas actividades
implican una
mirada psicosocial
transversal y permanente. Están orientadas a alimentar
la
curiosidad del agente social y del joven sobre la forma como las nuevas experiencias, a
partir de actividades, hechos o relaciones (formales e informales), recrean una nueva
identidad y promueven la superación de los efectos sociales y emocionales de la
vinculación. Retomar estas
reflexiones en
la conversación permite por un
lado,
identificarlas y por otro,
incorporarlas a nuevas versiones de
los
jóvenes sobre sí
mismos. Procesos
terapéuticos
familiar,
individual o de grupo. Todas
las acciones deben
favorecer escenarios para la superación de los efectos emocionales que experiencias
extremas han dejado en
los
jóvenes. Sin embargo, es pertinente
identificar una actividad psicosocial que de manera particular, se caracteriza por crear espacios
formales, privados y ritualizados que se centran en apoyar el cambio en situaciones
que los jóvenes y las familias definen como problemáticos. En esta actividad es importante precisar que lo terapéutico hace parte del enfoque
psicosocial. Lo terapéutico, sin las consideraciones del contexto de la violencia socio-