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política, puede simplificar y promover una atención al joven sin considerar su red y restar
una postura política frente a la vulneración de derechos y a las responsabilidades de los
actores armados ilegales que reclutan a los jóvenes. La diferencia con las otras acciones descritas en este ámbito, es que en la actividad
terapéutica se ritualiza el proceso y el joven, la familia o el grupo de jóvenes, aceptan
revisar aquello que “no soportan de su experiencia” y que genera sufrimiento en un
espacio privado. Sin embargo, todas las acciones desarrolladas desde una perspectiva
psicosocial, tienen
la
intención de generar cambios emocionales y sociales, es decir
pretenden efectos terapéuticos. . d. Ámbito para la reflexividad institucional y del acompañante 15 Este ámbito está conformado por aquellas actividades que promueven una mirada
reflexiva del agente social y de la organización gubernamental y no gubernamental que
brinda atención; sobre su quehacer y las premisas desde las cuales delinean la relación
construida con el joven. Incluimos este ámbito como parte del enfoque psicosocial para
destacar el papel del acompañante y del contexto
institucional en
los procesos de
acompañamiento. Estos contextos (el de
la relación
joven-acompañante y el de
la
institución) están
reglados por los valores, prejuicios, creencias profesionales y personales de quienes los
constituyen y por ende, informan al joven sobre su identidad. Por consiguiente, resulta
útil reconocer cuáles son y a partir de ahí, visualizar la forma como influyen en los
procesos de
los
jóvenes, en
la
inserción
social y en
la
ruptura con el
rótulo de
desvinculado. Pensar en el cuidado emocional invita a reflexionar sobre los efectos emocionales que
puede generar el tipo de
labor que desarrollan
los acompañantes.
Investigaciones
realizadas por diferentes autores hacen un
llamado de atención
sobre el cuidado
emocional de las personas que trabajan con población afectada por la violencia. Es un
llamado a generar espacios de apoyo para
los equipos, dado que el
trabajo
se
caracteriza por estar permanentemente,
siendo testigos del
sufrimiento y el dolor,
además de adentrarse en contextos de guerra que generan sentimientos de indignación e
impotencia. En este marco la responsabilidad sobre el cuidado debe cubrir varios niveles: La capacidad propia para percibir los límites y los síntomas del desgaste emocional.
La responsabilidad de
la
institución en
la que trabajamos; y buscar un tipo de
liderazgo y trabajo en equipo, basados en la colaboración y la existencia de espacios con relación a los
casos y temáticas recibidas.
La creación de redes interinstitucionales para remitir casos y compartir aprendizajes y
dificultades frente a la labor de apoyo realizada. 3. Quienes deben participar en la implementación del modelo El modelo pedagógico debe ser liderado por el grupo de atención a víctimas de la
violencia socio- política de la Subdirección de Intervenciones Directas y promover su
divulgación e implementación por los equipos técnicos de cada centro zonal o regional
del
ICBF y éstos a
su vez deben orientar
su utilización por parte de
los equipos
psicosociales de cada una de las modalidades del programa: Hogar transitorio, hogar
gestor, hogar tutor, Centro de atención especializada (CAE) y Centro de referencia y
oportunidades juveniles (CROJ). El proceso de seguimiento respecto a la labor psicosocial
de los agentes sociales esta orientado por el grupo de atención a víctimas y los equipos
técnicos del centro zonal o regional. Los equipos técnicos del ICBF, conformado por funcionarios públicos deben incorporar en
su forma de trabajo, la lógica reflexiva que proponen el modelo y fomentar el análisis de
caso transdisciplianrio, invitando a los equipos psicosociales de las ONGs, operadoras del
programa, a miembros de la red del joven y al defensor familia a desarrollar análisis
periódicos sobre la ruta del acompañamiento y los resultados en el proceso de los jóvenes.
Para
la realización de esta
labor el modelo propone utilizar
la técnica del equipo
reflexivo como herramienta de trabajo.
Los equipos psicosociales de
las ONGs operadoras deben estar
conformados por
diferentes disciplinas como la psicología, el trabajo social y la pedagogía. Estos equipos
direccional el proceso y deben incorporar en sus discusiones y reflexiones al joven, la
familia y a otros/as personas significativas para el proceso del
joven, tales como el
defensor de familia, entre otros. Competencias básicas de
herramientas psicosociales: los agentes sociales para implementar las En concordancia con los lineamientos de familia, se considera que: “El principal “instrumento” o “herramienta” para el trabajo con familias y con individuos
es el operador o agente de intervención; por lo tanto es indispensable su permanente
cualificación. Pero no
tanto una
cualificación
teórica o de actualización en
la
normatividad sobre el manejo de la problemática de niños, adolescentes y familias. Se requiere sobre todo un cuestionamiento sobre la postura personal ante todos ellos y un
afinamiento de las competencias para que la intervención sea en efecto transformadora
de las experiencias familiares que constituyen los motivos de ayuda e intervención. ..Por
lo tanto esa postura personal es ante todo una postura ética, más que técnica, y las
competencias son ante todo en el orden relacional; porque el contexto de la creación del