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Estado democrático de Derecho la jurisdicción penal militar ha de tener un alcance restrictivo |
y excepcional y estar encaminada a la protección de intereses jurídicos especiales vinculados |
con las funciones que la ley le asigna a las fuerzas militares. Así, […] sólo debe juzgar a |
militares por la comisión de delitos o faltas que por su propia naturaleza atenten contra bienes |
jurídicos propios del orden militar”. La misma Corte ha agregado que “[c]uando la justicia |
penal militar asume competencia sobre un asunto que debe conocer la justicia ordinaria, se ve |
afectado el derecho al juez natural y, a fortiori, el debido proceso, el cual, a su vez, se encuentra |
íntimamente ligado al propio derecho al acceso a la justicia. Ello debido a que es razonable |
considerar que los funcionarios del fuero militar carecen de la imparcialidad e independencia |
requerida por el artículo 8.1 de la Convención Americana para investigar violaciones de |
derechos humanos cometidas por militares de una manera eficaz y exhaustiva”. La misma |
Corte ha dicho dice que “Asimismo, y tomando en cuenta la naturaleza del crimen y el bien |
jurídico lesionado, la jurisdicción penal militar no es el fuero competente para investigar y, |
en su caso, juzgar y sancionar a los autores de violaciones de derechos humanos sino que el |
procesamiento de los responsables corresponde siempre a la justicia ordinaria. |
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos también se ha pronunciado en diferentes |
oportunidades sobre la idoneidad de la jurisdicción penal militar al indicar que, “por su |
naturaleza y estructura, la jurisdicción penal militar no satisface los estándares de independencia |
e imparcialidad requeridos por el artículo 8(1) de la Convención Americana […] La falta de |
idoneidad de los tribunales penales militares colombianos como foro para examinar, juzgar y |
sancionar casos que involucran violaciones de los derechos humanos ya ha sido materia de |
pronunciamiento por parte de la Comisión: El sistema de la justicia penal militar tiene varias |
características singulares que impiden el acceso a un recurso judicial efectivo e imparcial en |
esta jurisdicción. En primer lugar, el fuero militar no puede ser siquiera considerado como un |
verdadero sistema judicial. El sistema de justicia militar no forma parte del Poder Judicial del |
Estado colombiano. Esta jurisdicción es operada por las fuerzas de la seguridad pública y, en tal |
sentido, queda comprendida dentro del Poder Ejecutivo. Quienes toman las decisiones no son |
jueces de la carrera judicial y la Fiscalía General no cumple su papel acusatorio en el sistema |
de la justicia militar”. |
De igual manera, la Comisión Interamericana ha precisado que en los tribunales militares “no |
pueden juzgarse violaciones de los derechos humanos u otros delitos que no guarden relación |
con las funciones que la ley asigna a las fuerzas militares, los que deben someterse a los |
tribunales ordinarios”. Este criterio ha sido reiterado en el sistema universal y en los demás |
sistemas regionales de protección de los derechos humanos. El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas la Corte Europea de Derechos Humanos y la Comisión Africana de |
Derechos Humanos de los Pueblos han delimitado el ámbito natural de competencia ratione |
materiae de la jurisdicción penal militar a infracciones estrictamente militares cometidas |
por personal militar. De igual manera, el Proyecto de principios sobre la administración de |
justicia por Tribunales Militares aprobado por la antigua Comisión de Derechos Humanos de |
Naciones Unidas establece que: “La competencia de los órganos judiciales militares debería |
estar limitada a las infracciones cometidas dentro del ámbito estrictamente castrense por el |
personal militar”. |
Podemos señalar que |
incluso |
la misma |
jurisprudencia nacional proferida por |
la Corte |
Constitucional, ha sido firme y constante en establecer el carácter restrictivo y excepcional de la |
jurisdicción penal militar y en acotar como requisito de competencia, la relación con el servicio |
de los hechos investigados. Asimismo, la Corte Constitucional colombiana ha sostenido que |
las violaciones de los derechos humanos desde ningún punto de vista pueden ser investigadas |
por la Jurisdicción Penal Militar, y menos que de ellas se derive una relación entre la conducta |
de los militares y un acto del servicio. Al respecto, ha sostenido que el vínculo entre el hecho |
delictivo y la actividad relacionada con el servicio se rompe cuando el delito adquiere una |
gravedad inusitada, tal como ocurre con los llamados delitos de lesa humanidad. En cuanto a |
la posible colisión de competencias, la misma Corte ha señalado que “en las situaciones en las |
que exista duda acerca de cuál es la jurisdicción competente para conocer sobre un proceso |
determinado, la decisión deberá recaer en favor de la jurisdicción ordinaria, en razón de que no |
se pudo demostrar plenamente que se configuraba la excepción”. |
Tal colisión de competencias es resuelta, según el ordenamiento jurídico colombiano, por el |
Consejo Superior de la Judicatura. A efectos de resolver el conflicto de competencia, corresponde |
determinar si el hecho delictivo tiene relación con el servicio militar o no. En algunos casos, |
se han observado irregularidades en el análisis de la prueba sobre la que se basa la decisión |
en cuestión; resultando en favoritismo de la versión oficial. Por ejemplo, en el caso Oreste, |
Morales y Ruperto Agudelo, se excluyeron testimonios de personas allegadas a las víctimas, |
dada su vínculo de parentesco con las mismas, dándose mayor prioridad a los testimonios de |
los militares -presuntamente implicados en el hecho- y otorgándole credibilidad a las órdenes |
de operaciones -presuntamente falsas. Otro caso es el de los jóvenes Luis Alfredo Botero |
Arias y Albeiro de Jesús Giraldo García, ejecutados extrajudicialmente el 26 de septiembre de |
2003 en el marco de la operación Marcial Norte del batallón Jorge Eduardo Sánchez Rodriguez |
de la IV brigada. En este caso el Consejo Superior de la Judicatura asignó competencia a la |
jurisdicción penal militar, pero luego mediante acción de tutela se revocó la decisión y se |
remitió a la justicia ordinaria. |
Pese a tan claras directivas a nivel tanto interno como internacional, sería natural que las |
investigaciones se hubieran dejado de tramitar ante la justicia penal militar por completo. |
Esto sumado a la gravedad y extensión del fenómeno de los falsos positivos y a la publicidad |
que dichos casos han adquirido a nivel nacional. Si bien, en la actualidad, un gran número de |
procesos tramitan ante la justicia penal ordinaria, muchos casos continúan tramitando ante la |
justicia penal militar. A julio de 2011 más de 400 casos de ejecuciones extrajudiciales estarian |
siendo tramitados ante la jurisdicción penal militar |
La Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos reportó en su informe |
de 2010 que había 448 casos activos relacionados con ejecuciones extrajudiciales ante la |
jurisdicción penal militar, sin contar los cientos de casos que han sido archivados en dicha |
jurisdicción. En febrero de 2012, la Jefa de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía |
General de la Nación informó que, entre los casos en los cuales se había planteado un conflicto |
de competencias, 53 casos habían sido dirimidos en favor de la justicia militar y 642 casos en |
favor de la justicia ordinaria. Los casos que tramitan ante la justicia penal militar concluyen |
invariablemente en la preclusión y el archivo de las investigaciones. |
La asunción inicial de la investigación por la justicia penal militar plantea problemas adicionales, |
aunque cuando el caso se remita ulteriormente a la justicia ordinaria. La participación formal de las |
víctimas “es completamente nula, no solo porque se encuentre en Jurisdicción Penal Militar lo que |
conlleva de manera inherente el miedo o temor al estamento militar, sino porque no hay investigación |
formal, de tal forma que las víctimas no tienen posibilidades de acceder a los expedientes”. |
Aun en los casos en que la investigación es asumida por la justicia ordinaria, la manipulación de |
la escena del crimen por los mismos autores es problemática y entorpece la investigación. Como |
se señaló más arriba, en algunos de los casos son los mismos militares quienes fotografiaron a las |
víctimas después de asesinarlas, vestirlas y poner armamento y otros materiales de intendencia |
a su lado. En otros casos, el cuerpo de la víctima fue enterrada sin que se tomaran previamente |
todas las medidas necesarias para identificarlo adecuadamente. No se tomaron las huellas |
digitales, ni las improntas dentales. Tampoco se llevó a cabo un examen antropológico-forense |
para establecer el sexo, la edad, la etnia y las medidas del cuerpo. El traslado del cadáver |
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