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generan una serie de daños, en especial colectivos, que desestructuran las relaciones sociales, políticas, familiares, culturales, ambientales o económicas preexistentes, ligadas al territorio, tras lo cual se |
genera la destrucción de una territorialidad específica. Otros elementos que acompañan el arrasamiento por |
vaciamiento Descampesinización El hecho de que 86 por ciento de las 5 027 964 personas que |
fueron desplazadas forzosamente en Colombia entre 1980 y 2013 |
hayan sido expulsadas de zonas rurales evidencia que el desplazamiento forzado en general, y el arrasamiento por vaciamiento |
en particular, son fenómenos predominantemente rurales. Esta |
investigación pretende demostrar que el arrasamiento ha tenido |
como objetivo y consecuencia la destrucción de la forma de vida |
campesina compartida por un alto porcentaje de víctimas, cuyo |
oficio principal es el trabajo de la tierra, y cuyo objetivo vital estaba dirigido a que cada familia se erigiera en una unidad autónoma de producción y consumo. Motivo por el cual se puede decir |
que el proceso de arrasamiento ha sido ligado al de descampasinización. |
La descampesinización en Colombia tiene unos orígenes históricos que se pueden situar a partir del asesinato de Jorge Eliécer |
Gaitán, desde cuando ha existido un cierre institucional para la |
población campesina. A partir de ese momento, se ha configurado |
un marco institucional donde solo las clases sociales tradicionales |
han ocupado una centralidad en los programas de gobierno, lo |
que ha llevado a que los campesinos se hayan convertido en una |
población inconsulta, cuyo proyecto de vida tiende a ser decidido |
por otros a través de diferentes prácticas y de diversas violencias, |
entre ellas la violencia material y simbólica. |
Estas prácticas violentas han significado la creación de márgenes profundos respecto del campo, la población campesina y su |
forma de vida. Se trata de una marginalización negativa en cuanto ha profundizado las asimetrías y ha demarcado simbólica y materialmente el campo y a los campesinos como un espacio y una |
población periférica, ilegible y patológica. |
Por lo anterior, el CNMH entiende el concepto de ‘descampesinización’ como el conjunto de prácticas que tienen como finalidad la marginalización negativa de la vida campesina y que |
producen un daño significativo. Se trata de un concepto emergente que permite una narración más precisa de la violencia desde |
una perspectiva ampliada que centra su atención en el campo y la |
forma de vida campesina, e identifica a esta población como víctima central del conflicto armado. Más exactamente como víctima |
de la violencia material y simbólica de un tipo de proyecto político |
y económico amparado por el Estado. |
Este concepto se pregunta por la forma en que los campesinos |
son integrados al Estado, independientemente del modelo de desarrollo que dicho Estado asuma. Al contrario de lo sucedido en |
Europa, en Colombia la integración de los campesinos al Estado |
se ha realizado a través de una marginalización negativa que hace |
que sean vistos como una población en transición entre el pasado |
primitivo, el presente subdesarrollado y el futuro como “desarrollo”. Donde, adicionalmente, se parte de la base de que el campo |
debe pasar de ser un lugar de producción ineficiente a un lugar |
de producción eficiente, y el campesino debe pasar de habitar el |
campo a habitar la ciudad. Por esta razón, a los campesinos se les |
ha dado el tratamiento de una población que no debe ser sujeto |
de protección y cuidado especial, como el que se les da a las comunidades étnicas, sino frente a los cuales se debe esperar el paso del |
tiempo para que termine su proceso de integración a la ciudad, o |
si es del caso, acelerar este proceso, lo que justifica la intervención |
de los territorios por ellos habitados. |
Quizá las razones anteriores sirvan para identificar los motivos |
que han impulsado una serie de prácticas violentas y unos efectos |
en contra del proyecto de vida campesino en Colombia, que se |
dieron con muchísima claridad en el alto Ariari y en El Castillo. |
Al amparo de paradigmas como los mencionados, se permitió una |
transformación forzada de la forma de vida de la población rural, |
vía violaciones a los derechos humanos. También bajo el mecanismo discursivo de la estigmatización se permitieron y justificaron |
ataques indiscriminados y victimizantes contra las supuestas bases |
sociales de la guerrilla, esto es, contra el campesinado. |
La violencia ha atentado contra el proyecto de vida campesina |
de diferentes maneras y en El Castillo los líderes campesinos fueron |
convertidos en blanco. De esta forma, se convirtieron en víctimas |
de masacres, homicidios, tortura, desaparición y desplazamiento |
forzados. Sus manifestaciones sociales fueron silenciadas mientras |
ocurrió la consolidación de un modelo de explotación económica. |
De esta forma, el desplazamiento forzado, el vaciamiento de las veredas y otros hechos victimizantes favorecieron la modernización |
y la entrada de grandes capitales a las tierras más productivas del |
municipio, y en épocas recientes, están permitiendo la privatización de las fuentes hídricas. |
Aun cuando el Gobierno está interesado en promover políticas |
para sacar al campo de la trampa de la pobreza en la que se encuentra sumido y aliviar la situación de las víctimas campesinas |
que han sido despojadas por el conflicto armado, parece que esto |
se hace dentro de las mismas lógicas que desde la segunda mitad |
del siglo XX vienen acentuando las prácticas de descampesinización en el país. Es decir, continúa la nominación del campo y del |
campesino como un lugar y un sujeto en transición frente al que |
es necesario, para el progreso, contribuir a que pase de estar en la |
informalidad a la formalidad, de la improductividad a la productividad y del atraso a la tecnificación. |
Bajo la lectura propuesta pareciera que el problema del desarrollo en el campo no son las amenazas a la forma de producción campesina y a su forma de vida, sino más bien la improductividad y falta |
de formalización de la propiedad rural que genera inseguridad para la inversión y bajos rendimientos. Si bien para los campesinos |
es fundamental la formalización de la propiedad, ser beneficiarios |
de créditos agrarios y gozar de una estabilidad, no se puede dar |
dicha formalización sin garantizar la desactivación de las amenazas |
a la forma de vida campesina, pues esto podría conducir a la legalización de las condiciones de marginalidad existentes. |
En otras palabras, si la finalidad de las políticas agrarias es que |
no existen “más siervos joya”, entonces fortalecer sus proyectos de |
vida debe ser la máxima prioridad. Para ello, se les deben otorgar |
a los campesinos oportunidades sostenibles para que desarrollen |
su proyecto de economía y vida campesina, en vez de transformar |
la forma de vida en el campo, buscando construir un campo que |
no necesite del campesino y afianzando la discriminación histórica contra esta población. |
Así lo manifestaron los campesinos y las campesinas de El Castillo en las entrevistas y talleres realizados. Sus expectativas se |
centran en la protección de sus vidas, la formalización de sus tierras, el retorno y la potestad de volver a sembrar y comercializar |
productos agrícolas. También esperan por parte del Estado que |
les ayude a retomar los proyectos de vida interrumpidos por los |
procesos de vaciamiento y de arrasamiento. Estigmatización Además, se propone que el arrasamiento por vaciamiento puede verse acompañado por la imposición de representaciones sociales negativas, la negación soterrada de la alteridad y, en últimas, |
por una violencia simbólica (Fernández, 2005) que se ejerce con |
la construcción de estigmatizaciones sobre un grupo social o sobre el territorio que este habita. Esta estigmatización, junto con los |
factores estructurales de marginamiento y exclusión social que generalmente le son concomitantes, componen un ambiente propicio |
para que se desencadenen múltiples repertorios de violencia que |
generan el vaciamiento que, como ya se mencionó, aparece como |
objetivo en sí mismo de los actores armados en confrontación. El estigma es una situación que por su naturaleza genera la |
simplificación, la reducción de un sujeto individual o colectivo a |
una categoría social de “no deseable”. A partir de esta reducción, |
se construye un discurso legitimador o justificante que predetermina y legitima actos de agresión, discriminación, violencia o eliminación física a causa de diferentes atributos, como la identidad |
cultural, las condiciones económicas, la ubicación espacial, los referentes ideológicos, opciones sexuales o expresiones de cualquier |
naturaleza que contraríen un marco identitario o una matriz de |
valores hegemónicos (Goffman, 1963). |
La población campesina, indígena y negra, que ocupa los territorios rurales, es más propensa a sufrir la estigmatización, en |
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