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cuanto en este contexto de conflicto armado las particularidades |
de estos grupos sociales no suelen verse como diferencias valiosas |
en medio de una sociedad rica y diversa, sino que, frecuentemente, se les adjudican connotaciones segregadoras, antidemocráticas |
y legitimadoras de acciones individuales y colectivas orientadas a |
descalificarlas, negarlas o destruirlas cuando estas significan un |
obstáculo para el desarrollo de valores “superiores”. De esta forma, por medio de esta negación se busca instrumentalizar el campo y a sus pobladores, con lo cual se obstaculiza la posibilidad de |
proyectos de vida autónomos y dignos. |
Un ejemplo de esto es el proceso de regionalización ideológica que durante décadas se ha forjado en muchas zonas rurales |
del país: “pueblos de guerrilla” o “pueblos de paras” han sido las |
clasificaciones genéricas que, por demás, se esgrimen como argumentos legitimadores de los actores armados legales e ilegales |
para cometer violaciones a los derechos humanos e infracciones al |
derecho internacional humanitario. En el mismo sentido, la identificación de la población como proclive a un discurso de izquierda de oposición política no se hace desde la óptica del derecho a |
la libertad de conciencia y expresión, sino desde la relación entre |
ideología y violencia que ha marcado el territorio. |
La estigmatización de cientos de habitantes rurales bajo los |
prejuicios y estereotipos construidos sobre ellos (“guerrilleros”, |
“milicianos”, “paracos”, “sapos”, “milicos”) los degradan de su condición humana. Sobre esa racionalización, los estigmatizados no |
son del todo humanos, no pueden entrar en una relación entre |
iguales con los no estigmatizados, y por lo tanto se justifica una lógica de exclusión, la cual se puede transformar en el despliegue de |
violencia sobre los estigmatizados: una especie de “castigo ejemplarizante” que, al tiempo que impone cambios abruptos frente a |
“disidencias peligrosas”, moviliza intereses económicos y políticos. |
La estigmatización constituye en sí una forma de violencia, una |
expresión de la dominación y la coerción, de las relaciones de poder económico y político (Fernández, 2005). En el conflicto armado, la estigmatización es un recurso de poder de los actores legales |
e ilegales para disponer del territorio e imponer un orden social |
de acuerdo con sus intereses particulares. Al señalamiento de una |
comunidad como colaboradora o cómplice de los grupos armados, |
atrasada, subdesarrollada, improductiva o ideológicamente adversa |
a los patrones de dominación política, le siguen órdenes o hechos |
victimizantes para abandonar el territorio o se le obliga a sujetarse |
a nuevos órdenes sociales, económicos, políticos y culturales. |
De esta manera, se propone que la estigmatización puede acompañar en muchos casos el vaciamiento y el arrasamiento que a su |
vez se convierte en vehículo de múltiples intereses que se plasman |
en cambios sobre el territorio. |
Procesos de colonización y semillas del |
arrasamiento (1948-1984) 1.1. El Castillo y el Alto Ariari La región que delimita el río Ariari, en el departamento del |
Meta, se encuentra dividida en tres subregiones que siguen la |
cuenca del río en sentido norte-sur, desde las estribaciones de la |
cordillera Oriental en el páramo de Sumapaz, hasta su desembocadura en el río Guaviare. El territorio de la primera de estas subregiones, el Alto Ariari, está compuesto por los municipios de |
El Castillo, El Dorado y Lejanías. Tiene un carácter estratégico |
debido a su ubicación de piedemonte, entre las estribaciones de |
la cordillera Oriental y el macizo guyanés del que hace parte la |
serranía de La Macarena. |
La gran cantidad de ríos, caños y quebradas que descienden desde el páramo de Sumapaz, dentro de los que se destacan los ríos |
Guape y La Cal, los caños Yamanes, Uruimes, Embarrado, Dulce |
y Cumaral, y las quebradas La Cristalina y Sardinata, forman una |
zona interfluvial, en la que se ubica el municipio de El Castillo y le |
dan a esta tierra una extraordinaria fertilidad que ayudó, en buena |
medida, a crear la idea de que es en esta región en donde el Llano |
adquiere el título de “despensa agrícola del país”. |
Dentro de esta subregión del Alto Ariari, El Castillo ocupa una |
extensión aproximada de 693 km2, de los cuales 692 km2 corresponden a su área rural (Alcaldía de El Castillo, 2013). Se encuentra localizado entre los municipios de El Dorado y Cubarral al |
norte y Lejanías al occidente. Su altura sobre el nivel del mar oscila entre los 350 msnm y los 2000 msnm. |
Todo el municipio se encuentra dentro del área de manejo |
especial de La Macarena (AMEM) y, de acuerdo con su zonificación, 12 por ciento de este se encuentra dentro de la zona de |
preservación vertiente oriental, 67 por ciento de su extensión se |
encuentra dentro de la zona de producción Ariari-Guayabero y |
20 por ciento (que corresponde a 11 451 ha) se encuentra dentro |
del Parque Nacional Natural Sumapaz. |
De acuerdo con las proyecciones del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística), la población del municipio para |
2013 era de 6468 habitantes, de los cuales se encontraban en el sector |
urbano 2013 personas y 4455 en el sector rural. Es importante notar |
que, de acuerdo con los censos de población, el municipio perdió |
casi la mitad de su población entre 1985 y 2005, como lo demuestra |
el hecho que en la primera de estas fechas el censo arrojó que la población total del municipio era de 12 629 personas, mientras que en |
la segunda fueron censados solo 6875 hab. La pérdida de población |
ocurrió preponderantemente en la zona rural del municipio donde |
la población pasó de 10 662 hab en 1985 a 5042 hab en 2005. |
Según la misma institución, 35 por ciento de la población urbana presenta necesidades básicas insatisfechas (NBI), mientras que |
en el sector rural la cifra es de 44 por ciento. |
El municipio cuenta con la cabecera municipal y cuatro centros |
poblados (Medellín del Ariari, Puerto Esperanza, Puerto Unión y |
Miravalles) alrededor de los cuales se organizan 43 veredas. |
El núcleo urbano, ubicado en la vereda El Centro, ejerce una mayor influencia sobre las veredas de Caño Brasil, El Reflejo, Alta Cal, |
La Argelia, La Gloria, Unión de la Cal, El Delirio, Benjamín Herrera, |
San Antonio, Santa Cruz, El Cable y Carmen Uno. Estas veredas son |
reconocidas por los habitantes como la “parte baja” del municipio. |
Por su parte, el centro poblado de Medellín del Ariari, junto |
con los centros poblados de Miravalles, Puerto Esperanza y Puerto |
Unión, ejercen una mayor influencia sobre treinta veredas que los |
habitantes reconocen generalmente como la “parte alta” del municipio. |
Esta diferenciación entre la “parte alta” y la “parte baja” del |
municipio surgió de una especial dinámica de poblamiento que, |
al igual que ocurrió en el resto del departamento del Meta, se creó |
a partir de unos patrones sociopolíticos de colonización o una distribución espacial partidaria basada en una filiación a los partidos |
Liberal, Conservador o Comunista (Uribe y Vásquez, 1995). |
Teniendo en cuenta que, a partir de la década de 1980 ese patrón sociopolítico campesino-partido-territorio se convirtió en el |
telón de fondo sobre el cual se proyectaron diferentes ciclos de |
violencia que terminaron por desestructurar las relaciones sociales, |
económicas, sociales, políticas, económicas, familiares, ambientales y culturales construidas durante la colonización en el territorio, |
es de gran importancia estudiar a fondo la forma cómo se dio el |
poblamiento y cómo ocurrió la construcción social del territorio. 1.2. Poblamiento previo a la Violencia: concesiones de |
baldíos y apertura de vías de comunicación Durante el periodo histórico de la Conquista y la Colonia, lo |
accidentado del terreno y la gran cantidad de ríos hicieron difícil el dominio económico y político de la cuenca alta del Ariari. |
Sin embargo, durante la Colonia el control del territorio de la |
cuenca media y baja del río Ariari quedó en manos de las encomiendas que se encargaron de someter tempranamente a los |
pueblos originarios arawak, huitoto y piapoco, articulados a la |
nación achagua, sáliva y a otros pueblos caribes, como los guahibos o los guayupe. |
Durante la República, el control territorial del Estado sobre esta |
porción del país fue bajo y su administración se trasladó varias veces |
entre provincias. Diferentes políticas le otorgaron a esta zona del |
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