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del muchacho que ya quería tener vivienda, del vecino que (…) |
le cogía el pedacito de tierra al otro, el sindicato detenía al que |
mataba a otro injustamente (CNMH, entrevista con mujer adulta, |
Bogotá, 2012). A partir de 1958, con la derogatoria de los decretos que ilegalizaron al PCC, la orientación general fue la desmovilización de |
los alzados en armas, pero sin entrega de los combatientes (Pizarro, 1989). A causa de lo anterior, las autodefensas de Medellín del |
Ariari fueron disueltas y aparecieron nuevas formas organizativas, |
como las juntas de acción comunal que, desde entonces, interlocutan con el Estado abogando por los derechos de los campesinos |
frente al Gobierno local, regional y nacional. La comunidad proveyó a estas juntas de acción comunal, así como al sindicato, de |
sedes para su funcionamiento. Unos años después el PCC realizó una unión con la UTC, y con |
otras organizaciones del departamento, y formaron el Sindicato |
Agrario del Meta. En la década de 1970, este sindicato obtuvo su |
personería jurídica, tras lo cual se denominó Sintragrim (Sindicato de Trabajadores Agrícolas Independientes del Meta). La organización y sus dirigentes, como Pastor Ávila, Plinio Murillo, Francisco |
Lara, Roque Molina, Rafael Reyes y Luis Morantes, entre otros, |
impulsaron el trabajo de organización gremial. |
Las juntas de acción Comunal, las comisiones y el sindicato se |
convirtieron así en las organizaciones sociales de base que comenzaron a hacer públicos los reclamos de los campesinos de la región: |
presencia del Estado para garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de la población campesina y entrega de los títulos |
formales de las tierras que venían siendo ocupadas y explotadas |
económicamente de acuerdo con las normas agrarias. |
No obstante, el trabajo organizativo no fue, en lo más mínimo, |
una tarea fácil. Los colonos se encontraron con una selva tupida |
que tuvieron que empezar a tumbar, rozar y quemar para lograr |
el sustento propio y el de sus familias. Cuenta una persona mayor |
que “se gastaban dos noches y un día” y aun así “no alcanzaban a |
tumbar porque no había motosierras”, “se quemaba también y esa |
ceniza era un abono para el arroz, el plátano, el maíz y la yuca” |
(CNMH, entrevista con abuelo, Medellín del Ariari, 2012). |
Como no tenían herramientas, sembraban manualmente. “Nosotros, como veníamos del Tolima, (…) estábamos acostumbrados |
a ver el cultivo de arroz mecanizado, nosotros no sabíamos que lo |
sembraban así” (CNMH, entrevista con abuelo, Medellín del Ariari, 2012). Las cosechas había que sacarlas en mulas hasta los centros de acopio, donde no siempre se obtenían precios favorables: Uno por acá cogía las cosechas de arroz y hablaba con un arriero y le decía hágame el favor y me lleva tantas cargas, 15 o 20 |
cargas (…) hasta La Reforma (…) que era adonde llegaban los |
compradores. Allá estaban esperando y le chuzaban el bulto a ver |
cómo salía la calidad y también se ponían todos de acuerdo para |
pagar un solo precio. Uno no tenía derecho a decir vale tanto, sino a como se lo ofrecieran tocaba venderlo a eso (CNMH, entrevista |
con abuelo, Medellín del Ariari, 2012). Los relatos de las personas mayores entrevistadas permiten rememorar las penurias y dificultades por las que muchos de ellos |
tuvieron que pasar: La gente cultivaba tomando aguas negras, le tocaba de lo mismo que produjera la tierra (…) porque muchas veces no había ni |
con qué ir a comprar una remesa. Si de pronto estaba de buenas, |
en la tienda le fiaban, le daban un crédito (…) pero si no le tocaba pasarla como pudiera. En el caso de nosotros, con mi papá |
salíamos cada año y la remesa que traíamos era un bulto de sal y |
una caja de jabón. De resto (…) engordaba uno al marranito para |
sacar la manteca, sacaba la caña para moler en unos palos que los |
llamaban quijada (…). Ahí sacaba lo del día (CNMH, entrevista |
con abuelo, Medellín del Ariari, 2012). Incluso quienes pensaban llegar a trabajar en labores distintas |
de las agrícolas debieron emplearse en el campo, como lo relata |
otro de los adultos mayores entrevistados: Yo llegue acá con intenciones de ponerme a trabajar en la bizcochería y la dulcería que había aprendido antes. Mi papá me dijo |
que le siguiéramos hasta San Martín y que ahí nos inventábamos |
qué hacer, pero como no teníamos plata suficiente (…) me tocó |
empeñar el reloj que me había dado la compañera y me dieron |
ocho pesos. Ya en esos días fue que nos ocupamos en el campo, |
cerca de Medellín del Ariari, cruzando el río Cumaral. Nos dieron un hacha y nos pusieron a abrir monte (CNMH, entrevista |
con abuelo, Villavicencio, 2012). Sin embargo, no solo se recuerdan los momentos difíciles sino lo |
emocionante de la llegada y la solidaridad desplegada por los vecinos. El viaje lo recuerdo como una aventura. La llegada a La Reforma, que era el punto de entrada más importante a Medellín del |
Ariari, la pasada a lomo de mula del río Ariari, eran cosas nuevas para nosotros. Llegamos por el lado de Río Viejo a donde un |
señor que se llamaba Juvenal Suarez. Él nos dio posada durante |
unos ocho días en su finca. Aunque las familias vecinas se unieron |
para darnos comida en abundancia, la dormida sí nos tocó en el |
piso. Nosotros acostados en el piso y veíamos pasar los güios grandísimos [culebras] que se comían las gallinas. Esas selvas eran |
muy bonitas, y había muchos animales, gurres, lapas. De ahí (…) |
la gente del Partido nos ubicó en una tierra de unas 25 hectáreas |
que fue la finca de mi papá hasta que salimos desplazados muchos |
años después (CNMH, entrevista con mujer adulta, 2012). Paulatinamente fueron apareciendo también tenderos, arrieros y |
comerciantes quienes dieron origen a centros poblados, como Pueblo Sánchez y Puerto Ariari y a un asentamiento conocido como |
Inspección de Uruimes que tomó su nombre del caño a orillas del |
cual fue instalado, que en lenguaje indígena quiere decir “el eco de |
las aguas”. Varias personas, entre las que se recuerda a Laura Rosa |
Duque de Urrea, Juan de Dios Moreno, Alicia Matilde Pineda, Francisco Antonio Urrea Aguirre, Luis María Cárdenas, Federico Ortiz y |
Edelmira Loaiza se asentaron ahí. Construyeron una escuela y, hacia |
1963, cambiaron el nombre del caserío de Uruimes a Granada Cal. |
Al contrario de lo que ocurrió en Medellín del Ariari, en este lugar el dominio político fue ejercido por el Partido Liberal. Por este |
motivo, fue en Granada Cal donde se estableció la Iglesia católica y |
un Batallón Militar dependiente del comando de Puente Aranda en |
Bogotá (Londoño Díaz, 1989). En 1976, por decisión del gobierno |
intendencial del Meta, Granada Cal tomó el apellido que compartían |
el párroco y el comandante de la base ahí acantonada (sacerdote Waldino Castillo y teniente Luis Alfredo Castillo, respectivamente), tras |
lo cual se convirtió en El Castillo. Este territorio se segregó entonces de Granada y subordinó administrativamente el resto de veredas y |
corregimientos, incluso a Medellín del Ariari (Llano sie7edías, s. f.). |
Existe hoy una disputa en el terreno de la memoria frente a cuál |
de los dos asentamientos (Granada Cal o Medellín del Ariari) debió |
haber sido elegido como cabecera municipal por contar en ese momento con un mayor nivel de desarrollo. Algunos consideran que |
Medellín del Ariari estaba más desarrollado y que por esta razón debió haber sido designado, pero no lo fue en cuanto la elevación de |
Granada Cal a municipio obedeció a criterios políticos, en un contexto nacional e internacional de lucha anticomunista donde un pueblo |
con tan marcada influencia comunista no podía ser destacado y apoyado por el Estado. Tesis que resulta plausible, si se tiene en cuenta |
que, con la elección del nombre escogido para el municipio, se optó |
por rendir tributo a los poderes militares y eclesiásticos. De acuerdo |
con uno de los entrevistados: “De lógica que era Medellín del Ariari |
porque era más bonito y con más progreso, como dice la gente. Más |
vida tenía (…) pero como era de comunistas, los liberales lograron |
lo contrario” (CNMH, entrevista con hombre adulto, Bogotá, 2013). |
Adicionalmente, la base militar acantonada en El Castillo fue |
utilizada para “cuidar” a Medellín del Ariari, considerado el “epicentro de la izquierda”. De acuerdo con uno de los abuelos entrevistados, “el objetivo militar sería ese (…) cuidar y no dejarlos |
salir de Puerto Esperanza a Marquetalia” (CNMH, entrevista con |
abuelo, Medellín del Ariari, 2012). 1.5. Bandolerismo, Frente Nacional y activación de nuevas |
polarizaciones políticas Todo el proceso de ocupación del territorio se vio atravesado |
por fuertes conflictos con los vecinos de Cubarral, de marcada orientación conservadora y anticomunista (Colombia Nunca Más, |
2011), a quienes se les atribuye un buen número de asesinatos, |
desplazamientos y otros hechos de violencia sobre la población |
castillense. Me decía mi papá que en los años sesenta fue muy fuerte, que |
mataron mucha gente. Era claro el límite del río: para un lado |
eran los conservadores y pal’ otro los liberales. Entonces ellos tenían unos límites y el que se salía de acá, lo mataban, y el que se |
metía para este lado, pues también (CNMH, entrevista con mujer |
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