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Agropecuario (Idema) y la Caja de Crédito Agrario, que se concentraron alrededor de la gran explotación agroindustrial o ganadera, con lo cual se reforzó el aislamiento de las zonas que tenían |
una baja presencia del Estado. Como consecuencia, las economías |
campesinas continuaron siendo marginadas. El proceso de concentración de las tierras produjo también un “reacomodo cultural campesino”, ya que quienes vendieron sus parcelas salieron en |
busca de tierras cercanas a sus paisanos o copartidarios, tras lo |
cual se reforzaron las identidades subregionales (Londoño, 1989). |
En este nuevo contexto económico y político, tanto conservadores como liberales intentaron mantener un férreo control político |
sobre la región y buscaron capitalizar electoralmente actos como |
la creación del Meta como departamento en 1966, la inauguración del puente sobre el río Ariari o la sustracción de grandes |
extensiones de tierra pertenecientes a la reserva de La Macarena y |
la consecuente entrega de títulos de propiedad. |
Por otra parte, la tradición conservadora de algunos municipios del Meta, así como la existencia de sectores disidentes dentro |
de ese partido, permitieron que la Anapo (Alianza Nacional Popular), liderada por Rojas Pinilla, obtuviera un fuerte apoyo en el departamento, llegando incluso a lograr elegir varios representantes |
a la Cámara. También hizo una fugaz presencia el Frente Unido |
del padre Camilo Torres Restrepo, quien en 1965 realizó una gira |
por los municipios de Fuente de Oro, Puerto Lleras, Puerto Rico, |
Granada, San Martín, Acacías y Villavicencio, nombrando, con |
ocasión de la gira, una dirección regional. |
Pero dentro del movimiento de oposición la cabeza visible siguió siendo el PCC que, en las elecciones de 1970, logró representación en la Asamblea Departamental con Eusebio Prada quien, |
para contrariedad de los políticos tradicionales, se convirtió en |
el presidente de dicho órgano. A mediados de la década, el PCC participó en la conformación de la Unión Nacional de Oposición |
(UNO), junto a una escisión de la Anapo, el Movimiento Amplio |
Colombiano y el Movimiento Obrero Independiente (MOIR). Entre 1974 y 1984, la UNO obtuvo una importante participación en |
el gobierno departamental. En este último año, cuando la UNO |
se integró a la recién creada Unión Patriótica, su caudal electoral |
superó los 24 mil votos (Prada, 2008). |
Derivadas también de la influencia del PCC, las solidaridades |
campesinas con las organizaciones urbanas se hicieron sentir, lo cual |
fue de una gran importancia en momentos en que Villavicencio se |
urbanizaba rápidamente al continuar en el flujo de migrantes. Era la época de llegada del interior del país de miles de familias al portal de la llanura, Villavicencio. Lo cual hacía propicio |
fortalecer el movimiento del Provivienda que crecía vertiginosamente con una dirección muy prometedora, con subdirecciones |
en casi todos los municipios del Meta. Los barrios que lideramos |
por esos tiempos, como Los Comuneros y Las Américas, albergaron a centenares de familias, de donde salieron dirigentes tomando los terrenos en forma revolucionaria. Fueron ocho barrios |
en la década de los sesenta y setenta. En el año 77 éramos un |
movimiento amplio e influyente, habíamos penetrado en todas |
las venas sociales de la densa población del Meta y los Territorios |
Nacionales (Prada, 2008, página 167). En este contexto, y a pesar de su paulatino retorno a la legalidad, ocurrió la persecución y el encarcelamiento injustificado de |
los líderes del PCC. Uno de ellos nos comentó cómo, a partir de 1976, empezaron a asesinar a la gente porque en Cubarral y El Dorado (…) la mayor parte (…) era conservadora y nosotros |
tuvimos influencia como Partido Comunista en algunas veredas… |
Trabajamos e inclusive tuvimos concejales en Cubarral, concejales |
comunistas (CNMH, entrevista con hombre adulto, Bogotá, 2013). En las postrimerías del paro cívico de septiembre de 1977, la |
represión contra los partidos de oposición y los movimientos sociales se endureció. Los sectarismos políticos se reeditaron y tuvieron las mismas manifestaciones violentas de años anteriores. |
Un año después fue expedido el decreto que dio vida al Estatuto |
de Seguridad Nacional del Gobierno de Julio César Turbay y, |
bajo su influencia, se produjeron las primeras masacres regionales como las de La Reforma, La Vereda y Puerto Chorizo, en |
Vistahermosa, en las que 32 personas fueron asesinadas (Prada, |
2008). |
Las instituciones redefinieron sus contornos al albur de los estados de sitio, dispositivo jurídico que permitió el recorte de las |
libertades democráticas y que fue empleado por un importante |
sector del Ejército y de la Policía como carta blanca para la violación de los derechos humanos en la lucha contrainsurgente y anticomunista inspirada por la Doctrina de la Seguridad Nacional. |
Durante los gobiernos de López Michelsen y Julio César Turbay se institucionalizó la persecución política y la estigmatización |
de los movimientos sociales, con lo cual se abrió una nueva brecha entre democracia y pluralismo político. De esta forma, entre |
1971 y 1981, 44 por ciento de los paros cívicos fueron tratados |
con medidas, como el toque de queda, la detención de los líderes |
o la intervención directa de las fuerzas militares. “A los conflictos |
sociales se les privó de tratamiento político y de la búsqueda de |
consensos, para ser criminalizados e identificados como factores |
de perturbación de la seguridad nacional. Las armas del Estado |
reemplazaron la política” (Guarín, 2005, página 57). |
Por su parte, la guerrilla de las FARC consolidó su presencia |
en este territorio desde finales de la década de 1970. Debido a su |
ubicación estratégica (entre el páramo de Sumapaz y la sede del |
secretariado en La Uribe (Meta), El Castillo se convirtió en una |
zona de retaguardia para esta guerrilla que se ubicó en la parte |
alta del municipio, en proximidades de los municipios de Lejanías |
y Mesetas. |
De esta forma, los habitantes del municipio, en especial los ubicados en las veredas que después sufrieron vaciamiento, tuvieron que convivir con una constante presencia guerrillera. Muchos entrevistados cuentan que el territorio “siempre estuvo marcado por |
la presencia de las FARC”, y recuerdan que “uno los veía pasar, a |
veces entraban a las casas, pedían agua y comida. Estaban en las |
tiendas. Uno se acostumbraba, por ejemplo, a que el comandante |
llamara a reuniones” (CNMH, entrevista con mujer adulta, Medellín del Ariari, 2012). |
Por las características del proceso de colonización, las FARC |
pudieron construir un anclaje originario o endógeno con parte de la |
población (CNMH, 2013). Aunque muchas personas no apoyaron |
las actividades de la guerrilla en el territorio, para otras esta gozaba de legitimidad. Sea como fuere, en El Castillo “nació un frente de las FARC” y se constituyó en un “semillero de compañeros” |
(CNMH, entrevista con mujer adulta, Bogotá, 2012). |
Adicionalmente, “muchos muchachos de la región se convirtieron en comandantes de la guerrilla” (CNMH, entrevista con |
hombre adulto, Bogotá, 2012), como Henry Castellanos Garzón, |
posteriormente conocido con el alias de Romaña, oriundo de Medellín del Ariari, quien decidió ingresar a las FARC a finales de la década de 1980. Sobre él, uno de los habitantes recuerda: “Yo estudié |
con él, Henry Castellanos, creo que se llamaba. Estudiamos juntos |
en la Escuela Jorge Eliécer Gaitán de Medellín del Ariari. Era un |
muchacho normal. Luego cuando comenzó la guerra le tocó irse |
para Bogotá” (CNMH, entrevista con hombre, El Castillo, 2013). |
A partir de 1978, cuando las FARC llevaron a cabo la Sexta |
Conferencia y tomaron la decisión de fortalecer orgánicamente |
su estructura militar y afianzar su presencia por todo el territorio |
nacional, los frentes y columnas móviles pertenecientes al Bloque |
Oriental, sobre todo el Frente 26 Hermógenes Maza, avanzaron |
en una estrategia de protección de la sede de su secretariado ubicado en La Uribe (Meta). Como parte de esta maniobra, ampliaron su dominio sobre poblaciones en las que, con distintos niveles |
de legitimidad y uso de la fuerza, ya venían haciendo algún tipo |
de presencia, entre ellas el municipio de El Castillo. 1.6. Prosperidad o “época dorada” en medio de las |
continuidades del conflicto armado A pesar de la polarización, la violencia, la estigmatización política y la presencia de la guerrilla, desde mediados de la década |
de 1960 la sólida organización campesina rindió sus frutos que |
se visibilizaron en el dinamismo económico generado por la consolidación del cultivo del café y el cacao. La bonanza se proyectó |
en posibilidades de empleo, circulación de altas sumas de dinero |
y creciente comercio con municipios aledaños, como San Martín |
y Granada, que hacía que “en La Reforma se juntaran hasta 500 |
mulas diarias”. Uno de los mayores entrevistado recuerda: “Hubo |
una época, del 65 para acá, que era muy productivo, se ocupaba mucha gente en recolección de arroz, recolección de maíz, en |
las plataneras. Los arrieros sacando carga, eso eran las muladas” |
(CNMH, entrevista con abuelo, Medellín del Ariari, 2013). |
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