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Ese señor empezó a recoger jóvenes y conformó un grupo |
como para contrarrestar a la guerrilla, supuestamente. Jóvenes de |
acá del mismo municipio (…) estaba uno que le dicen alias Lechona, unos chicos de apellido Gutiérrez (…) también (…) uno que le |
decían Picinga. Ellos, los tres, eran de acá (CNMH, entrevista con |
mujer adulta, El Castillo, 2012). Otro de los reclutados fue Edilson Cifuentes quien después de |
prestar servicio militar en el Batallón 21 Vargas, ingresó en 1987 a |
las Serpientes Negras bajo el alias de Richard y se convirtió después |
en uno de los comandantes de las AUC. |
Como telón de fondo a la creación de estos grupos paramilitares, estuvo la reacción de las élites regionales, consolidadas y |
emergentes, contra el proceso de paz iniciado por el Gobierno de |
Belisario Betancur (1982-1986), que buscaba la solución política |
del conflicto armado. Un proceso que se inició por medio de la |
aprobación de la Ley 35 de 1982 que concedió una amnistía incondicional a la guerrilla, la derogatoria del Estatuto de Seguridad Nacional y el levantamiento el estado de sitio, que generaron |
un ambiente institucional propicio para la participación futura |
de las FARC en la vida democrática y política. Y que se concretó |
en enero de 1983 cuando las FARC-EP (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo) y la Comisión de Paz |
firmaron una declaración conjunta que fue el antecedente de los |
acuerdos signados en 1984 en La Uribe (Meta). |
Los acuerdos llevaron a que las FARC, junto con el PCC, formaran el movimiento político Unión Patriótica (UP) para que |
combatientes desarmados y no combatientes intervinieran en las |
elecciones y en la vida civil (Romero y Ávila, 2011). Además de las FARC y el PC, a la UP se unieron liberales, conservadores, campesinos, estudiantes, organizaciones sindicales, sociales y populares y |
muchas otras personas sin adhesiones partidistas, que se sintieron |
identificados con su apuesta programática. Los esfuerzos políticos |
de este movimiento se volcaron sobre las regiones donde las FARC |
ostentaba un mayor control político y militar y en las cuales existían procesos maduros de organización rural y urbana, como el |
Magdalena Medio, el Urabá antioqueño y, por supuesto, el Meta. Tras obtener un fuerte apoyo electoral, la recién creada UP se convirtió en objeto de |
exterminio. |
En estas regiones fue estructurado un modelo de participación |
que intentó alterar las relaciones clientelistas afianzadas por los |
partidos Conservador y Liberal, el cual permitió que los militantes de las veredas y de los barrios se relacionaran directamente |
con el partido y con sus dirigentes. De esta forma, las demandas |
insatisfechas de la población se utilizaron como insumo para el diseño de una agenda programática. El proceso así concebido |
tuvo éxito, el programa del naciente movimiento se difundió y le |
permitió conquistar nuevos militantes. Surgió, de esta manera, un |
“frente amplio de convergencia democrática” que permitió a sectores tradicionalmente excluidos del sistema político incursionar |
en la democracia y vincularse a la actividad política legal (Campos, 2008). |
En El Castillo el acumulado político-organizativo del PCC, reconocido como el más consolidado de todo el movimiento popular del Meta (Sobrevivientes del Comité Cívico por los Derechos |
Humanos del Meta y otros, 1997) entró a fortalecer a la UP, fungiendo como un importante actor que apoyó el nuevo partido bajo |
esperanzas de cambio: En el Alto y Bajo Ariari, el pueblo organizado en el Sindicato |
de Trabajadores Agrícolas Independientes del Meta y en el Partido |
Comunista le apostó incondicionalmente a este proceso, colocándole los mejores cuadros políticos y sindicales a esta batalla de ideas |
políticas (CNMH, entrevista con hombre adulto, Bogotá, 2012). Por su parte, el Gobierno se comprometió a realizar las reformas necesarias para permitir la democratización o ampliación de la |
democracia, por medio de la elección popular de alcaldes y gobernadores y la expedición de un estatuto para la oposición. Adicionalmente, se comprometió a impulsar un proceso de reforma |
agraria y a desmontar los grupos paramilitares existentes (Romero y Ávila, 2011). |
A pesar del éxito de la UP y de las manifestaciones de buena |
voluntad del Gobierno, el proceso de paz fue atacado desde el |
primer momento y encontró directa oposición por parte de empresarios, terratenientes y políticos, como Alfonso López Michelsen, Carlos Lleras Restrepo, Fernando Landazábal y Luis Carlos 36 Para Fernando Landazabal, ministro de Guerra, el proceso de paz se inscribía |
en la agenda continental de gobiernos pro izquierda que estaban gestando el |
ascenso al poder de la revolución comunista (CNMH, 2012). |
Camacho Leiva, así como por sectores de las Fuerzas Militares, |
que se negaron a apoyarlo, aferrados a los lineamientos de la lucha |
contrainsurgente, el anticomunismo y la Doctrina de Seguridad |
Nacional y empoderados por la política internacional anticomunista de Estados Unidos en cabeza de Ronald Reagan. |
También se opusieron fervientemente al proceso los caciques |
regionales de los partidos Liberal y Conservador, para quienes la |
apertura democrática implicaba una ampliación en los referentes |
políticos de los electores, así como el riesgo de que las reformas |
sociales e institucionales jamás tramitadas se tuvieran que canalizar y que la cultura política gamonal y clientelista que tanto los |
favorecía desde tiempo atrás se fuera a cuestionar. En el Alto Ariari, los políticos regionales tradicionales vieron a la UP como una |
amenaza al statu quo, vieron lo que estaba ocurriendo como una |
antesala para la toma del poder por parte de las FARC y sintieron |
que estaban en peligro sus grandes privilegios y propiedades. Personajes como Hernando Durán Dussán, Jorge Ariel Infante Leal |
y Leovigildo Gutiérrez, entre otros, se hicieron escuchar frente al |
riesgo electoral que implicaba la UP. |
Cuenta un adulto mayor entrevistado que en un acto público |
en El Dorado, cuando se empezó a sentir la Unión Patriótica y |
fueron a inscribir candidato al concejo en Cubarral (…) dijo un |
gamonal: “(…) ahora sí se va a dañar esto”, porque sentía que el |
área de ellos estaba siendo influenciada por otras fuerzas políticas |
(CNMH, taller de construcción de memoria histórica con abuelo, |
Medellín del Ariari, 2012). |
Todo lo anterior hizo que las esperanzas de paz y de apertura |
democrática se vieran acompañadas de una exacerbación de la |
violencia política. Incluso antes del lanzamiento oficial de la UP, |
en marzo de 1985, el movimiento contaba ya con 70 víctimas mortales (Colombia Nunca Más, 2011). A partir de ese momento, se |
consolidaron la guerra sucia y las operaciones de exterminio en |
contra de este movimiento político, que se concretaron por medio |
de planes y operaciones, como la Operación Cóndor y el Plan Baile |
Rojo, que buscaron socavar la dirección nacional del movimiento |
por medio del asesinato de sus dirigentes. Esos planes nacionales fueron complementados con planes regionales, por ejemplo el |
Plan Esmeralda que tuvo por objeto barrer con la influencia de la |
UP y el PCC en los departamentos del Caquetá y Meta (Cepeda, |
2006). |
El exterminio tuvo una relación directa con el inusitado caudal |
electoral logrado por el nuevo movimiento. Aun en medio de un |
sistema político altamente clientelar, en las elecciones de marzo y |
mayo de 1986 la UP obtuvo catorce curules para Cámara y Senado, eligió a 18 diputados para asambleas departamentales y a 335 |
concejales para 187 concejos municipales, en lo que ha sido la más |
alta votación jamás alcanzada por un partido independiente o de |
izquierda en Colombia (Campos, 2008). |
Inmediatamente después de |
las votaciones, comenzaron a |
ocurrir masacres y se incrementaron los asesinatos y las desapariciones forzadas. Los asesinos actuaron juntamente, o en complicidad, con agentes del Estado, miembros de la fuerza pública o los |
servicios de inteligencia (Romero y Ávila, 2011). Respecto del momento en que comienzan a generalizarse este tipo de hechos en el |
territorio castillense, una mujer recuerda: “Yo empiezo a recordar |
hechos violentos en nuestro municipio a partir de noviembre del |
año 86, a partir de esa época yo empiezo a recordar cosas feas” |
(CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2012). |
En este contexto, se produjo, el 8 de agosto de 1986, la primera |
incursión de un grupo paramilitar en el municipio El Castillo. |
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