text stringlengths 0 143k |
|---|
Ese día un grupo de 19 personas incursionaron en la vereda La |
Unión, maltrataron física y verbalmente a quienes ahí se encontraban y robaron algunos enseres. Los campesinos lograron identificar a tres de las personas que vestían uniformes y portaban armas |
de uso exclusivo de las Fuerzas Militares: se trataba de Ezequiel |
Liberato, inspector de policía de El Dorado, Joaquín Silva, jefe |
de uno de los grupos paramilitares que operaban en El Dorado y |
Cubarral, y José Sierra, esposo de una concejal de Cubarral. Poco |
tiempo después de ocurrido este hecho, el entonces alcalde de |
Cubarral, Bernardo Aristizábal, manifestó ante un medio de comunicación que un grupo paramilitar había sido formado recientemente para contener el avance de la UP en el Alto Ariari y que este se encontraba conformado por ochenta hombres armados |
(Colombia Nunca Más, 2011). |
Justo después de esa incursión paramilitar, se produjo una masacre en la vereda Cumaral Bajo. Un grupo de hombres armados, |
vestidos con prendas de uso privativo de las Fuerzas Armadas, ingresaron violentamente en la madrugada a la vivienda del campesino José Antonio Guerra y asesinaron a dos personas. A José |
Antonio lo amarraron y se lo llevaron, junto con otras tres personas, a la fuerza. Sus familiares salieron a buscarlo hacia Medellín |
del Ariari, y en el camino, se toparon con varios campamentos. Al |
día siguiente, los cadáveres fueron encontrados, muy cerca de donde había estado ubicado uno de los campamentos militares. Los |
cuerpos se encontraron degollados, con señales de tortura causadas con armas cortopunzantes y rociados con ácido (Colombia |
Nunca Más, 2011). Respecto de esta masacre, una de las entrevistadas evoca: Mi memoria registra el asesinato de unos campesinos en una |
vereda cercana a Medellín del Ariari, que es la vereda Cumaral |
Bajo (…) la misma comunidad los trajo aquí, al casco urbano, en |
unos tractores y los recorrieron por las principales calles en avanzado estado de descomposición. Yo miré esa escena desde aquí, |
desde mi casa, desde esta esquina yo miré hacia la calle y eso lo |
tuve que ver con mucho dolor (CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2012). Esta masacre generó un fuerte repudio por parte de la población. Más de 2000 campesinos se dirigieron hacia la cabecera municipal y luego hacia la capital del Meta, donde presentaron un |
pliego de peticiones, en las que exigían la desmilitarización de la |
región y la investigación penal y disciplinaria de la masacre (Colombia Nunca Más, 2011). Sin embargo, los horrores no cesaron, |
y durante el éxodo se cometieron nuevos hechos victimizantes, |
como rememora un hombre que participó en uno de los talleres |
de la memoria: Todos los campesinos nos volcamos a solidarizarnos con los |
familiares de las víctimas, en repudio de la masacre de inocentes |
que no tenían nada que ver con los grupos armados. Organizamos |
una marcha con los cuerpos sin vida de las seis personas desde |
Puerto Esperanza hasta El Castillo. Los enterramos en Medellín |
del Ariari y la marcha continuó hasta la Gobernación del Meta en |
Villavicencio. Mientras estábamos en la marcha, las fincas quedaron solas y el Ejército las saqueó y se llevó bienes materiales, como |
radios, grabadoras, ropa, cobijas, calzado, aves de corral, cerdos, |
ganado. Hicieron daños como revolver el café verde con el seco, |
regar la sal, el arroz y llevarse el mercado (CNMH, taller de construcción de memoria histórica con abuelo, Villavicencio, 2012). Los crímenes en contra de los militantes, simpatizantes y familiares del PCC y de la UP continuaron ocurriendo hasta que |
“el Comité Regional fue arrasado” (CNMH, taller de construcción |
de memoria histórica con hombre adulto, Villavicencio, 2012). En |
El Castillo solo aquellos que se confinaron, internándose en las |
partes más altas del municipio, que se desplazaron o que optaron |
por ingresar a la guerrilla sobrevivieron, como lo recuerda este |
testimonio: Los que salimos primero (…) en el 86, 87 y 88, fuimos los únicos que quedamos vivos, porque fuimos los primeros que fuimos |
amenazados. Pero hubo gente que fue amenazada y se quedó. Por |
ejemplo (…) el presidente del Sindicato (…) a él le llegó un sufragio parecido al que a mí me llegó. A mí me sacan y él no se sale, |
él se mete pa’rriba (sic), para las fincas y se queda allá quieto. Él |
dice: “No, yo no salgo” (CNMH, taller de construcción de memoria histórica con hombre adulto, Villavicencio, 2012). Lo anterior hizo que se generan peculiares formas de resistencia, como el Domingo de Mujeres que llevó a las mujeres a asumir |
por sí mismas el riesgo de salir a las calles o caminos para proteger |
a los hombres que corrían especial peligro. La gente [ya] no salía a nada. Hubo tiempo en que los domingos |
eran de mujeres. El Domingo de Mujeres le terminamos diciendo. |
Porque no se veía un hombre. Es que en domingo, cuando uno |
salía al mercado, o a hacer las vueltas con la familia, empezaron |
a aprovechar para matar (…) para desaparecer. Entonces ya los |
hombres no salíamos el domingo (CNMH, taller de construcción |
de memoria histórica con hombre adulto, Villavicencio, 2012). Durante 1988 fueron asesinados los siguientes militantes de la |
UP: Wilson Rodríguez, Wilmer Hernández, Parménides Cuenca, |
Zenón Hernández, Gilberto Vargas y Alba Ariza, así como Félix Villalba. A excepción de este último, que era concejal y comerciante |
de Puerto Esperanza, el resto de ellos formaba parte del campesinado. Ese año también fue cometida una masacre en la vía que de |
El Castillo conduce a Granada, en la que fueron asesinados Rafael |
García Ricardi, Ramón Nonato Pineda, Erminson Céspedes, José |
Delio Orjuela y Pedro Ortegón Mantilla, también todos militantes |
de la UP (Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, 2004). |
La participación de la fuerza pública en los hechos atroces que |
estaban ocurriendo en el territorio se hizo cada vez más clara: |
el Ejército torturó a Sildano Morales y lo obligó a ir hasta la casa |
de Baldomero Useche. Cuando este salió y observó el estado en |
el que se encontraba Sildano, arrancó a correr por miedo y fue |
acribillado por la tropa, que luego regresó a la casa de la familia |
Useche y la intimidó, y los dejó encerrados para que no le avisaran |
a nadie. |
De esta forma, con el paso de los meses, se evidenció que la |
apertura democrática iba a tener graves consecuencias para los |
simpatizantes o militantes de la UP, en especial para aquellas personas elegidas a cargos públicos, quienes se convirtieron en el |
blanco predilecto de ataques. |
Un primer atentado en contra de un alcalde de El Castillo ocurrió el 3 de julio de 1988. Ese día, Salvador Mazo Correa, alcalde |
electo por el movimiento UP, se dispuso a viajar en un vehículo de |
servicio público del casco urbano del municipio hacia Granada. |
Por un hecho fortuito, en el último momento cambió de vehículo. Minutos después, en el lugar conocido como Caño Sibao, el carro en el que supuestamente iba el funcionario fue interceptado, |
le lanzaron granadas y le dispararon en repetidas ocasiones. Un |
total de 17 personas entre hombres, mujeres y niños fueron masacradas. La única sobreviviente, que en ese momento era una niña |
de escasos 8 años, compartió sus recuerdos de este hecho: Era un domingo y (…) ese día mi papá nos dijo que nos fuéramos para Granada (…) estábamos en la plaza y el carro que salía |
en ese momento (…) iba muy lleno. En el centro se había subido |
el alcalde y el escolta que él tenía (…) al conductor lo llamaron a |
que se tomara una cerveza y pues él frescamente se bajó (…). En |
ese momento iba otro carro y el alcalde con su escolta se bajó y le |
dijo que si lo podían llevar en ese carro. Nosotros precisamente |
nos subimos en los puestos que dejó el alcalde. (…) llegamos al |
río, nos pasaron y, cuando ya íbamos llegando ahí, a Caño Sibao, |
fue cuando comenzó. No sé si le harían pare al carro (…) yo me |
alcanzo a acordar fue cuando comenzaron a disparar (…). Lo primero que hicieron fue disparar a las llantas y a las personas que |
iban adelante (…) cuando yo me desperté (…) ya estaban (…) |
todos muertos encima mío (…) mi mamá y mis hermanos. Seguramente lo que hizo nuestra mamá fue como tirársenos encima y |
taparnos, tratar de taparnos a todas tres y a la que más tapó fue a |
mí (CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2012). En el libro Ceder es más terrible que la muerte, el presidente del Comité Cívico de Derechos Humanos del Meta, Josué Giraldo (asesinado después atreverse a realizar estas denuncias), manifestó que |
esta masacre fue “un operativo coordinado con el Ejército” que |
intentó “encubrir a los verdaderos autores” atribuyéndole el hecho |
a la guerrilla. Algunos meses después de |
la masacre se entregó William |
Góngora Sierra y las autoridades capturaron a Camilo Zamora |
Guzmán, alias Travolta. Ambos confesaron formar parte de la estructura paramilitar de Víctor Carranza Niño y reconocieron su |
participación no solo en la masacre, sino en muchos otros hechos |
cometidos en contra de los miembros de la UP, realizados en connivencia y con aquiescencia de funcionarios del Estado. |
Subsets and Splits
No community queries yet
The top public SQL queries from the community will appear here once available.