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Por esta masacre y otros hechos más, entre ellos haber dirigido en la región el genocidio de la UP en colaboración con altos |
mandos militares, Víctor Carranza fue detenido y acusado, pero |
luego fue exonerado por una juez de Villavicencio. La funcionaria judicial utilizó para su absolución el siguiente argumento: los |
crímenes de los que se acusaban a Carranza “eran imposibles de |
cometer por algún ser humano”. La decisión absolutoria fue posteriormente confirmada por la Corte Suprema de Justicia (Cinep |
y otros, 2009). |
Aunque la violencia sistemática en contra de sus candidatos, |
militantes y simpatizantes no disminuyó, el apoyo electoral a la UP |
continuó. En 1988, cuando se celebró la primera elección popular |
de alcaldes, la UP alcanzó una abrumadora mayoría en los municipios de El Castillo, Mesetas, Vista Hermosa y Lejanías, donde |
obtuvo 84, 72, 66 y 58 por ciento de los votos, respectivamente |
(Ortiz, 2008). Su votación permeó también municipios que contaban a la vez con una tradición liberal y con presencia de grupos |
paramilitares, como Granada, San Martín y Puerto López (Gutiérrez, 2012). |
Después de estos nuevos éxitos electorales, acontecieron nuevos |
hechos violentos. El 3 de junio de 1992 ocurrió una nueva masacre, al concretarse un atentado dirigido en contra de María Mercedes Méndez, alcaldesa de El Castillo para el periodo 1990-1992, y William Ocampo, el alcalde electo por el mismo movimiento |
para el siguiente periodo. William y María Mercedes acababan de |
acudir a la Séptima Brigada del Ejército en Villavicencio a solicitar |
medidas de protección para los miembros de la UP. Horas después de salir de la Brigada, el vehículo en el que viajaban ellos y |
otros funcionarios fue interceptado en Caño Sibao y atacado con |
granadas y disparos. Este nuevo atentado contra la democracia |
dejó como víctimas mortales a María Mercedes Méndez, William |
Ocampo, Rosa Peña Rodríguez (la tesorera municipal), Ernesto |
Zaralde (asesor agrícola de la Unidad Municipal de Asistencia |
Técnica Agropecuaria [Umata]) y Antonio Agudelo. Yo alcancé a trabajar con María Mercedes. (…) Ellos eran muy |
perseguidos (…) ella hizo como una integración y nos fuimos |
para unas cabañas por Acacías y no más para salir (…) la salida |
fue tenaz porque salimos a Granada por unas trochas para no llegar a San Martín, porque supuestamente los estaban esperando. |
Y después de que yo iba en ese carro, yo decía: ay, Dios mío, yo por |
qué me vine por acá. Fue un susto tremendo, ellos ya eran perseguidos (CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2012). A María Mercedes se la recuerda en el municipio El Castillo |
como una intachable funcionaria pública y líder comunitaria. Entre muchas otras cosas, los castillenses rememoran que, durante el |
curso de su Administración, intentó separarse de la tendencia de |
“gobernar con los del partido” y aplicar “purgas” permanentes de |
acuerdo con los cambios de Gobierno. Por eso, en su gobierno |
participaron miembros del Partido Liberal y otros líderes o lideresas que no militaban, de ahí el nivel de legitimidad con el que |
contó y el reconocimiento de toda la comunidad. Los habitantes |
del casco urbano y la zona rural la recuerdan como una persona trabajadora y honesta, que llevó la electricidad al casco urbano, |
realizó la construcción del parque central y empezó la construcción de la Casa Cultural, entre muchas otras obras. 2.2. Fortalecimiento del paramilitarismo en medio de un |
nuevo pacto democrático Magnicidios como el de María Mercedes Méndez y William |
Ocampo se replicaron en todo el país, junto con muchos otros |
atentados contra la democracia. No obstante, la esperanza de realizar un nuevo pacto democrático no fue sepultada y se dejó sentir |
con fuerza cuando estudiantes, organizaciones sociales, comunidades religiosas, indígenas y afrodescendientes y los medios de |
comunicación, entre otros sectores de la sociedad, convocaron la |
realización de la Asamblea Nacional Constituyente para intentar, |
mediante la vía democrática, tramitar las reformas y soluciones |
estructurales que le urgían a la sociedad colombiana. |
Tras la promulgación de la nueva Carta Política, la década de 1990 |
se desenvolvió con muchos cambios económicos, políticos y militares |
que no implicaron que cesara el exterminio contra la UP ni la violencia sociopolítica que azotaba a todo el territorio colombiano. Por el |
contrario, el pacto de la nueva Constitución se vio acompañado de |
una suerte de naturalización e invisibilización tanto de la violencia |
como de las nuevas amenazas que se erigieron sobre las olvidadas |
zonas rurales del país, donde se contaban los muertos diariamente. |
En el campo, los efectos de la apertura económica, promovida por el Gobierno de César Gaviria (1990-1994), se combinaron |
con los efectos del fortalecimiento del poder del narcotráfico, el |
paramilitarismo y la expansión de la guerrilla y generaron una |
descampesinización. Con la expedición del Estatuto de Vigilancia y Seguridad Privada41 que legalizó la existencia de cooperativas de vigilancia y seguridad y autorizó el porte de armas largas y labores de inteligencia |
en cabeza de civiles, el paramilitarismo obtuvo las condiciones |
jurídicas y políticas para ampliar su poder. En solo tres años, al |
amparo de esta norma, fueron creadas 414 Convivir que, dotadas |
de armas de fuego de uso restringido, acumularon un gran poder. |
Si bien en 1997 la Corte Constitucional declaró inconstitucional |
el porte de armas de uso restringido en cabeza de civiles y ordenó |
la devolución inmediata de estas armas y de la munición, las Convivir no desaparecieron, sino que pasaron a la clandestinidad y |
continuaron articuladas con el paramilitarismo. |
El proyecto de expansión política y militar del paramilitarismo |
tuvo dos momentos claves en la década de 1990: la creación de las |
ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá) en 1995 y |
en 1997 la creación de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), movimiento paramilitar nacional unificado bajo el mando de |
Carlos Castaño. La aguda transformación del paramilitarismo le |
permitió expandir su dominio territorial a nuevos departamentos, |
insertarse con más fuerza en el mercado de la coca, articularse |
con actores legales e iniciar un acelerado proceso de reconfiguración cooptada del Estado, cambios que implicaron también la |
ampliación de los repertorios de violencia contra la población civil |
(Peña, 2005; Garay y otros, 2008; CNMH, 2013). |
De acuerdo con las versiones libres rendidas por los paramilitares postulados a la Ley de Justicia y Paz, lo que más impulsó a los |
Castaño a incursionar en los Llanos Orientales fueron las rentas |
provenientes de las economías legales e ilegales (CNMH, 2012). |
Las AUC entraron al Meta cometiendo la masacre de Mapiripán. |
Perpetrado el exterminio, Carlos Castaño Gil, jefe del grupo paramilitar, manifestó a los medios de comunicación que lo acontecido en Mapiripán “fue el combate más grande que han tenido las autodefensas en su historia” y advirtió que iban “a haber muchos |
más Mapiripanes”. Así ocurrió en la región. A partir de 1997, las |
masacres se convirtieron en uno de los principales repertorios de |
violencia utilizados por los paramilitares. |
Después de su entrada, las AUC se articularon con rapidez, militar y económicamente, con los grupos paramilitares ya existentes que para ese momento habían tenido una transformación con |
respecto a las agrupaciones existentes en la década anterior. En El |
Castillo la presencia paramilitar se manifestó cotidianamente por |
medio de amenazas, asesinatos, “boleteo” y persecución contra las |
organizaciones sociales. Las carreteras se convirtieron en “geografías de terror” (Oslender, 2008) y circular por ellas en sinónimo |
de zozobra, debido a los retenes y a la práctica sistemática y cotidiana de bajar de los buses, con lista en mano, a varias personas y |
asesinarlas frente a las demás. Así lo narró un testimonio: Desde el 94 para acá, fue muy difícil, uno temía hasta para |
subirse a un bus (…) porque pensaba que uno no iba a llegar, |
porque lo iban a bajar… Cuando paraban el bus, uno pensaba: ya |
llegó la hora (CNMH, entrevista con hombre adulto, Medellín del |
Ariari, 2012). Estos hechos provocaron confinamiento en el nivel municipal. |
Para muchos dejó de ser posible salir a trabajar o hacer diligencias |
en otros municipios. Si uno se iba de aquí para arriba lo atajaban y lo bajaban de |
un bus y lo mataban que porque era de Medellín y era guerrillero |
(…). A Granada (…) no lo dejaban llegar tampoco (…) a San Martín, menos (CNMH, taller de construcción de memoria histórica |
con hombre adulto, Medellín del Ariari, 2012). La violencia paramilitar también generó victimizaciones múltiples sobre familias cercanas al PCC y a la UP. Fue común que un |
solo núcleo familiar sufriera una multiplicidad de victimizaciones, |
como asesinatos selectivos, desapariciones forzadas, judicializaciones y amenazas, con lo cual se generó una forma de arrasamiento |
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