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familiar. Varias de las entrevistadas narraron la ocurrencia de este |
fenómeno: Por lo menos a mí en el 95 me mataron un hijo, lo mataron |
junto con el hijo de don Marco Silva, subiendo de Granada a Villavicencio. A él lo mataron por la mañanitica (sic). Se llamaba |
Omerlis. Eso para mí fue muy difícil y en el 97 fue para mí aún |
más difícil cuando me desaparecieron a mi otro hijo. A los 17 días |
me llamaron de Cubarral y me dijeron: Venga que encontramos |
un NN. Era mi hijo. (…) Fui y me senté en el parque, y el de la |
funeraria me dijo: Camine, y cerró las puertas y me dijo: A ustedes |
se los quieren llevar (CNMH, taller de construcción de memoria |
histórica con mujer adulta, Medellín del Ariari, 2012). A mí me mataron a mi hijo en Villao (sic) [en el 93] y no solamente a él sino a la esposa, a la compañera con la que él vivía. |
(…) Fueron torturados (…) les metían los alfileres por acá (…) |
con tenedores, como quien está chuzando una rellena. Ella tenía |
el cabello muy largo, a ella le cortaron todo su cráneo con cabello y todo, le pegaron 17 puñaladas. Torturados a más no poder |
(CNMH, taller de construcción de memoria histórica con mujer |
adulta, Medellín del Ariari, 2012). Con el paso del tiempo, el listado de víctimas del paramilitarismo siguió creciendo. El 20 de diciembre de 1992, en la vereda |
Caño Embarrado, fueron asesinados Gustavo Jaramillo, Leovigildo Castellanos, Dumar Castellanos y José Ignacio Gutiérrez, campesinos miembros de la Junta de Acción Comunal. Ese mismo año fueron asesinados Héctor Obando Díaz, Pedro Agudelo y Luis |
Felipe Beltrán Ariza. En 1995 fue asesinado Excenover Quintero |
y en 1998 Jader Castaño, entre otros. Sus nombres fueron rescatados del olvido por las investigaciones realizadas por el proyecto |
Nunca Más y publicaciones regionales como Trochas de la memoria. 2.3. Expansión y fortalecimiento de las FARC Mientras esto ocurría con los paramilitares, las FARC, el ELN y |
la disidencia del EPL (Ejército Popular de Liberación) intentaron |
una nueva serie de negociaciones de paz con el Gobierno de César |
Gaviria, pero estas no prosperaron y, rotos los diálogos, el Gobierno declaró la “guerra integral” contra las guerrillas. |
A pesar de ello, las FARC continuaron su crecimiento desde el |
punto de vista de hombres y de dominio territorial. Ocuparon las |
cordilleras central y oriental y convirtieron muchos de sus territorios en zonas de despliegue estratégico para acercarse y sitiar Bogotá, ayudadas por el control sobre la economía ilegal de la coca. |
Mientras tanto, las zonas selváticas y de frontera se convirtieron |
en su retaguardia (Aguilera, 2010). Profundizaron también el establecimiento de corredores de movilidad que arreciaron las confrontaciones con la fuerza pública. El Castillo, por su ubicación |
estratégica, pasó de ser una retaguardia a convertirse en una parte importante del área donde se desplegaron acciones militares. |
Las FARC intensificaron también las acciones militares contra la |
fuerza pública y ampliaron el control sobre la población rural, alternando la dominación violenta con la legitimidad (Medina, 2010; |
CNMH, 2013). En El Castillo, la presencia guerrillera se amplió y |
naturalizó hasta tal punto que algunos de los entrevistados manifestaron que en esa época “el pueblo era manejado por la guerrilla”, |
que “abundaban los milicianos” y que “habían hartísimas mujeres |
guerrilleras”. También manifestaron que los guerrilleros se movían libremente por el territorio y que, a no ser que el Ejército estuviera presente, “ellos entraban común y corriente, no les valía ni que estuviera |
la Policía” (CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2013). Por esta época la guerrilla impartía justicia: “Que si fulano se |
le robó el pollo a zutano, o quién se le robó la vaca a fulano, pues |
todo eso se iba a investigación” (CNMH, entrevista con mujer |
adulta, El Castillo, 2013), e impuso un estricto control social que |
implicó para la comunidad la obligación de asistir a reuniones, pagar multas en caso de incumplir con las normas impuestas y votar |
en las elecciones por los candidatos preseleccionados. Acá hubo mucha violencia (…) primero el grupo armado como |
le llaman la guerrilla. Ellos hacían reuniones en las escuelas o en |
las fincas donde ellos (…) tenían allegadero y si hacían reuniones acá en el pueblo no eran centrados sino más bien alejaditos… |
Cuando hacían esas reuniones tendría yo como 13 o 14 años, fue |
como desde el 89 (CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2013). El control incluyó tener que comportarse de determinada manera ante ciertas personas. Se exigió a la población dar un buen |
trato a los miembros de la guerrilla e ignorar completamente a los |
miembros de la fuerza pública, tal y como lo ponen de presente los |
siguientes testimonios: por donde uno se movía había miliciano y era muy complicado |
porque si usted miraba mal al fulano a los dos días ya le llegaba a |
uno el comandante a la casa: ¿Usted por qué miró mal a fulano de |
tal? Tocaba por obligación saludar (CNMH, entrevista con mujer |
adulta, El Castillo, 2013). Nosotros no podíamos darles ni un plátano, ni una yuca, ni |
un vaso de agua, ni un tinto a la policía (…) ellos decían: Si ustedes les dan eso a esos patiforrados (sic), declárese de una vez |
objetivo militar. En las tiendas no podían venderles ni una botella |
de gaseosa a esa pobre gente (…) les traían la comida en helicóptero (…) porque acá no podían que mandar a hacer la comida |
(CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2013). Si las personas incumplían las normas impuestas o se negaban |
a asistir a alguna reunión, se les obligaba a pagar multa o castigo. |
Estos podían ser en dinero, en especie o en trabajos forzados: Acá si usted no asistía a una reunión tocaba pagar multa (…) |
era por obligación que tocaba limpiar el municipio. Las multas |
eran en plata o si no se lo llevaban a uno, a veces duraba un mes, |
hasta que pagara el castigo allá (…) los ponían a cargar leña, los |
ponían a cargar agua (CNMH, entrevista con mujer adulta, El |
Castillo, 2013). Por debajo de la puerta lo boleteaban (sic) a uno y le llegaba el |
volante y tenía que presentarse arriba en Miravalles, o en la Esmeralda, ante el comandante Fabián, alias Pata Limpia, que era el |
comandante que mandaba aquí en El Castillo (CNMH, entrevista |
con mujer adulta, El Castillo, 2013). También en las elecciones “le decían a uno: ´usted tiene que |
votar por fulano´ (…) y si usted no votaba por el que dijeran, de la |
Alcaldía chismoseaban”. |
Uno de los recuerdos más dolorosos está relacionado con el reclutamiento forzoso, en especial de niños. Era común que las FARC |
hicieran reuniones y se llevaran a los niños de 12 años para arriba |
de un lado al otro del municipio “se los llevaban dos días a Medellín |
[del Ariari] disque haciéndoles capacitaciones, pero las capacitaciones eran para llevárselos” (CNMH, entrevista con mujer adulta, |
El Castillo, 2013). Otros niños decidieron engrosar las filas de la |
guerrilla por problemas en la casa, o por plata, “porque les daban |
diez mil, veinte mil pesos y tras de eso el niño se ilusionaba y se iba |
yendo” (CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2013). Los |
siguientes testimonios dan cuenta de este doloroso fenómeno: Hubo dos casos en que vino la mamá y no encontró a los niños (…) |
ella fue y habló y pidió colaboración y a ella le dijeron: `se acomoda |
o se va´, y no pudo ir a luchar por los cuatro niños […]. A la otra se le |
llevaron tres (CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2013). un niño se cansó de cuidar los hermanitos y cogió camino y |
subió a La Cal (…) ella se puso a llorar y les suplicaba a ellos que |
le devolvieran su hijo, y el niño le dijo: ´mamá, yo no me devuelvo |
porque yo estoy mamado de la vida que usted me da´, y el comandante Fabián le dijo: ´Sabe qué, señora, devuélvase, que usted acá |
perdió el tiempo´, y a ella le tocó devolverse sin el muchacho, ese |
muchacho hoy en día ya está muerto, él no duró sino como tres |
meses (…) iba a cumplir 16 añitos (CNMH, entrevista con mujer |
adulta, El Castillo, 2013). Otras personas relatan cómo se tuvieron que desplazar, a solicitud de sus padres, para evitar el reclutamiento: Uno dentro de la juventud no identifica o no magnifica el tema |
que se venía con el tema del reclutamiento por parte de la guerrilla, pero nuestros padres sí lo veían, entonces ellos (…) me mandan para Bogotá a estudiar (CNMH, entrevista con funcionario |
público, El Castillo, 2013). Adicionalmente, la escalada de esta guerrilla trajo cambios en |
su accionar violento, entre los que se cuentan los secuestros indiscriminados eufemísticamente nombrados como “pescas milagrosas”, que se hicieron comunes en la vía Bogotá-Villavicencio. |
Una nueva forma de violencia surgió y se convirtió en una constante: las tomas guerrilleras a los cascos urbanos y centros poblados, que incluyeron ataques con cilindros bomba a estaciones de |
policía. El uso de armas no convencionales acrecentó la cantidad |
de víctimas, generalmente civiles en estado de indefensión, así |
como los daños materiales causados. |
En El Castillo, la primera toma guerrillera y ataque al puesto de |
policía sucedió en 1990 cuando las FARC embistieron de manera |
simultánea Medellín del Ariari y el casco urbano. De ese fatídico |
día cuenta una mujer: fue un 9 de abril (…) no había luz y entonces se empezó (sic) |
a escuchar tiros desde Medellín (…) yo me acuerdo que mi papá decía pobre gente, los están atacando por allá (…) cuando empieza a sonar plomo por acá (CNMH, entrevista con mujer adulta, El |
Castillo, 2013). Por su parte, un hombre recuerda: “nunca en la vida habíamos escuchado algo semejante y era algo muy asombroso, muy |
aterrador (…) uno creía que era dentro de la casa, pero era afuera, era todo este sector, algo impresionante” (CNMH, entrevista |
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