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con hombre adulto, El Castillo, 2013). Otros testimonios revelan: Mientras en Medellín del Ariari se daban plomo, aquí también (…). Cuando la guerrilla entra, incursiona con la idea de |
tumbar las estaciones de policía, escuchamos plomo como desde |
las nueve de la noche hasta las seis y treinta de la mañana (…) |
Fue aterrador. Todos fuimos a meternos debajo de las camas y al |
otro día teníamos telarañas en la cabeza, las señoras con los ojos |
hinchados, eso era una cosa aterradora (…) todos amanecimos |
debajo de la cama con los colchones encima (CNMH, entrevista |
con mujer adulta, El Castillo, 2013). Mi padre en ese entonces trabajaba con Ecopetrol, nos cuenta que a ellos los secuestraron, a todos los carros que trabajaban |
con Ecopetrol los detuvieron (…) y en horas de la noche los obligaron a transportar guerrilla, a la gente que se tomó el puesto. |
(…) cuenta mi padre que durante toda la noche estuvo cargando |
gente armada que venía sacando heridos (CNMH, entrevista con |
hombre adulto, El Castillo, 2013). Casi medio municipio queda averiado por esa toma. Quedaron |
por lo menos cinco guerrilleros muertos sobre la calle, un policía |
herido de acá, y [de] Medellín del Ariari, varios policías muertos |
(CNMH, entrevista con hombre adulto, El Castillo, 2013). Este tipo de tomas se volvieron a repetir en los años siguientes, hasta el punto de que los habitantes se acostumbraron a ellas |
como un hecho cotidiano. Como lo comenta un entrevistado: cualquier habitante (…) del caserío le va a decir (…) que aquí |
el problema es que no nos dejaban dormir. No podíamos ir a trabajar porque cada tercer día era un bombazo o un ataque al puesto militar. Nosotros que estábamos en el colegio a veces decíamos: |
`para qué hacemos tareas si mañana no hay clase´. (…) Se vuelve |
todo parte de la cotidianidad (…) los humanos somos moldeables |
a todo (CNMH, entrevista con hombre adulto, El Castillo, 2013). Debido a los constantes ataques, la Policía se retiró de Medellín del Ariari y, entonces, el casco urbano quedó convertido en el |
escenario de guerra. Antes de atacar, la guerrilla acostumbraba a |
cortar la electricidad, por lo que cada vez que se iba la luz, las personas quedaban condicionadas a escuchar disparos. En la actualidad, los apagones en la noche siguen siendo comunes y muchas |
personas sienten aún la zozobra e incertidumbre. |
En 2000 tuvo lugar la toma más fuerte de todas, que para los |
pobladores “rebosa el tema de toda esa violencia”. El 14 de febrero |
“montan esos 22 cilindros (…) en esa volqueta y los accionan en |
una sola chispa”. “Ahí es cuando acaban con casi medio pueblo” |
(CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2012). En la incursión resultaron destruidos “el puesto de salud y la escuela (…) el colegio salió afectado y un poco de viviendas”. En cambio, “al puesto |
de Policía no le pasó nada, cayeron dos cilindros ahí cerca, pero no |
totiaron (sic)” (CNMH, entrevista con hombre adulto, Bogotá, 2012). |
Además de los daños materiales, este tipo de ataques generó |
desestructuración de las relaciones económicas, sociales y familiares, en cuanto debilitaron la economía local y afectaron las actividades que normalmente se desarrollaban en el municipio, por |
ejemplo las festividades. |
Adicionalmente, la guerrilla contribuyó con el cierre democrático en cuanto realizó todo tipo de intimidaciones para impedir |
las votaciones. Incluso algunos años, como en 1997, logró boicotear las elecciones hasta el punto de que en Mesetas y en Puerto |
Lleras los alcaldes fueron elegidos con un solo voto. En El Castillo, |
Gilberto Marín, quien fue el último alcalde elegido en este municipio por la UP, tuvo solo dos votos, mientras que en San Juanito, El Calvario y Lejanías, la guerrilla impidió las elecciones, tras lo |
cual obligaron al gobernador a nombrar a los alcaldes por Decreto |
(Gutiérrez, 2012). |
Estas actuaciones de la guerrilla contribuyeron, al igual que al |
exterminio de la UP, con el proceso de arrasamiento de la izquierda, |
en cuanto la decisión de impedir las elecciones provocó un retraimiento de las opciones civiles de izquierda que se habían abierto paso en los espacios públicos y políticos de algunos municipios |
(Gutiérrez, 2012). |
Con la izquierda prácticamente liquidada, se inició un nuevo proceso de paz seguido de la creación, en junio de 1998, de una zona de |
distensión o de despeje, sobre 42 000 km2 ubicados en jurisdicción de |
cuatro municipios del departamento del Meta (La Uribe, Mesetas, |
Vistahermosa y La Macarena) y un municipio del departamento del |
Caquetá (San Vicente del Caguán) para adelantar las negociaciones. |
La zona entró en operación en enero de 1999 y no tardó en |
suscitar polémica en cuanto fue vista como un reconocimiento del |
Estado al poder de facto alcanzado por las FARC (Gutiérrez, 2012). |
Para los críticos, esta consolidó la presencia de las FARC en el sur |
del departamento y facilitó sus objetivos estratégicos (Gutiérrez, |
2012). Además, se repitió sin cesar que la zona desmilitarizada se |
encontraba sin control y que en ella se había permitido la creación |
de un orden paralelo donde se desconocían las normas. También |
se dijo que en aquella se entrenaba a nuevos combatientes, reinaba |
el crimen y proliferaban los cultivos de coca. |
Por medio del Bloque Centauros las AUC, buscaron interferir |
también en las negociaciones de paz. Para ello, realizaron una obstrucción económica sobre los municipios, amenazando a productores y comerciantes. Llevaron a cabo atentados contra las redes de |
energía, montaron retenes en las proximidades de las poblaciones |
y asesinaron civiles. De esta forma, el paramilitarismo se convirtió |
también en un permanente obstáculo para el avance de las negociaciones de paz (Gutiérrez, 2012). |
Con el objetivo de alejar a la fuerza pública y ampliar su área |
de influencia efectiva, la guerrilla realizó múltiples ataques en |
los municipios contiguos a la zona de distención, lo que hizo que las Fuerzas Armadas respondieran con contundencia (Gutiérrez, |
2012). Al mismo tiempo, se hicieron más frecuentes las denuncias |
sobre acuerdos y patrullajes conjuntos entre unidades de la fuerza |
pública e integrantes de las AUC. 2.4. Creación de la Asociación de Municipios del Alto |
Ariari e inicio de la “pacificación” de la región En plena agudización del conflicto armado, en medio de las |
negociaciones de paz, surgió una iniciativa para vencer viejas rencillas entre los habitantes de los municipios del Alto Ariari, en |
especial de El Castillo y El Dorado, que, como se vio en el capítulo |
anterior, estaban relacionadas con sectarismos partidistas y se remontaban a la época de la colonización. |
En la década de 1980, esa enemistad se había “reeditado”, alimentándose de la estigmatización y el odio que acompañaron el surgimiento de grupos paramilitares y el proceso de arrasamiento de la izquierda, |
y se había profundizado en 1992 cuando, para la creación del nuevo |
municipio de El Dorado, se sustrajeron varios kilómetros cuadrados de |
la jurisdicción de El Castillo. Un hecho que fue interpretado por los |
pobladores como parte de la persecución y que también fue relacionado con la influencia y los intereses económicos que Víctor Carranza |
tenía en El Dorado. En palabras de dos de los entrevistados: Lo que querían era exterminar a El Castillo. Desde 1990 empezaron con el programa de acabar con El Castillo dividiéndolo |
entre los municipios que estaban alrededor: un pedazo para Lejanías, un pedazo para Granada, un pedazo para San Martín y |
otro pedazo para lo que era El Dorado. Ellos querían acabar con |
El Castillo (CNMH, entrevista con hombre adulto, Bogotá, 2013). |
La influencia mayor es de Víctor Carranza que es el dueño de |
las minas de cal, las calizas de El Dorado. Él con sus paramilitares |
y el apoyo del Ejército impulsaron y movieron hasta que eso quedara conformado como municipio (CNMH, entrevista con hombre adulto, Bogotá, 2013). En cualquier caso, dado que la enemistad y la violencia impedían la realización de proyectos regionales, en 1998 se propició |
un espacio para reconciliar a estos pueblos rivales. Se adelantó, |
entonces, una iniciativa regional de paz en el Alto Ariari que involucró a los municipios de El Dorado, El Castillo, Guamal, Lejanías, |
Fuente de Oro y Cubarral y que se concretó por medio de la AMA |
(Asociación de Municipios del Alto Ariari). Algunas personas recuerdan que la iniciativa nació “como un proyecto de intercambio cultural, político, deportivo, en función del desarrollo de la |
región. El Gobierno iba a invertir en esta región del AMA; dieron |
recursos para allanar el camino para la reconciliación” (CNMH, |
entrevista con hombre adulto, El Castillo, 2013). en el 98 estábamos empezando los diálogos de convivencia pacífica que fue cuando se creó la Asociación de Municipios del Alto |
Ariari. El encuentro de Medellín [del Ariari] fue uno de los más |
reñidos, grandes, de la historia. Ese día hubo más de dos mil personas aquí en Medellín. Matamos diez novillas, ciento cincuenta |
cajas de cerveza, cien de gaseosa, y un coleo; eso fue una fiesta |
impresionante. Aquí vinieron (…) cinco alcaldes, de cinco municipios: Dorado, Cubarral, Lejanías, San Martín (CNMH, taller de |
construcción de memoria histórica con hombre adulto, Medellín |
del Ariari 2012). No obstante, según recuerdan otras personas del municipio, no |
todos los participantes tuvieron la misma visión frente a la AMA. |
Se menciona, en especial, que Euser Rondón, alcalde de El Dorado y puente entre los paramilitares y políticos del Meta, tuvo sus |
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