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algunos de ellos a quedar completamente vacíos. A continuación,
se presenta una reconstrucción de la memoria de lo ocurrido en
algunos de estos lugares.
Las veredas que sufrieron con mayor rigor desplazamiento, y
que de acuerdo con los resultados de esta investigación padecieron el fenómeno del vaciamiento, fueron las siguientes: Brisas del
Jordán, Brisas de Yamanes, Caño Claro, Caño Embarrado, Caño
Lindo, Campoalegre, El Encanto, El Reflejo, El Retiro, La Cima, La
Cumbre, La Esmeralda, La Esperanza, La Floresta, Los Alpes, Miravalles, Puerto Esperanza, Veinte de Julio y Yucapé. Por su parte, los
centros poblados de Medellín del Ariari, Puerto Esperanza, Puerto
Unión y Miravalles también fueron víctimas de este fenómeno.
Estas veredas y centros poblados están comprendidos en cinco
de los siete núcleos zonales en los que se encuentra dividido el
municipio. Están ubicados en la parte noroccidental y son zonas
de importancia ambiental.
Por su ubicación y proximidad a la cordillera Central, estas veredas son áreas estratégicas para las FARC, lo que constituye uno
de los factores explicativos de por qué tras la culminación de los
diálogos de paz en San Vicente del Caguán, gran parte de la estrategia de lucha contrainsurgente se desplegara en sus territorios
con tácticas combinadas entre el Ejército y los paramilitares. En
todo este proceso, la población quedó en medio del Ejército, los
paramilitares y la guerrilla, y tuvo que desplazarse forzosamente,
con lo que se dio lugar a los fenómenos de vaciamiento.
A continuación, se presenta la información recolectada sobre
algunos de los lugares que sufrieron vaciamiento: 3.4.1. Vereda Los Alpes
En esta vereda, ocurrió el desplazamiento forzado entre 2002 y
2005, y fue 2003 el año en que se concretó el vaciamiento, pues de
62 familias, solo dos permanecieron en el territorio. La mayoría
de las personas se desplazaron intraveredalmente, hacia Caño Embarrado. El desplazamiento forzado se acompañó de otros hechos
victimizantes, como el asesinato de José David Cutiva, Arnulfo Beltrán y Amparo Sánchez y la desaparición de Erasmo Cutiva Ortiz.
Desde 2005 han regresado 13 familias. 121 3.4.2. Vereda Campo Alegre
El desplazamiento forzado en esta vereda ocurrió entre 2002 y 2005
y también generó vaciamiento, en cuanto solo tres familias permanecieron en el territorio. La comunidad rememora un desplazamiento
masivo, aunque no tiene certeza sobre el año en que este ocurrió.
Mientras la comunidad estaba desplazada, ocurrió el hurto de ganado
y de animales domésticos y la quema de algunas de sus casas.
Otro hecho victimizante rememorado por la comunidad fue el
homicidio de Genaro Potes, quien sufría de parálisis mental, presuntamente cometido por miembros del Batallón XXI Vargas del Ejército. Este hecho ocurrió el 27 de mayo de 2007. Genaro se había
desplazado en 2003 de la vereda Los Alpes hacia Caño Embarrado,
pero en el momento de su muerte se encontraba saliendo de la casa
de un familiar en Campo Alegre. De 2005 en adelante han regresado nueve familias. 3.4.3. Vereda La Floresta
Esta vereda sufrió de vaciamiento en la medida en que de 45 familias, solo quedaron 6 después del desplazamiento. Las personas
se desplazaron intraveredalmente y hacia Lejanías y El Castillo.
Durante el desplazamiento a la comunidad se le robaron ganado,
bestias y aves de corral. Desde 2005 han regresado 15 familias. 3.4.4. Vereda Caño Lindo La disputa por el control territorial dejó a la población de esta
vereda en medio del fuego cruzado. El desplazamiento comenzó en 2002, pero los asistentes al taller no pudieron establecer la
magnitud, “pues uno escuchaba decir que todas las semanas salía
gente”, aunque recordaron con claridad la salida de algunas familias, en 2008, por presuntas amenazas de miembros del Batallón
XXI Vargas del Ejército.
Los pobladores recordaron que paramilitares, Ejército y guerrilla se enfrentaron a sangre y fuego, alternándose el control de
los cascos urbanos de acuerdo con la capacidad militar de cada
uno. Con sarcasmo rememoraron una toma de la guerrilla que
sorprendió a los paramilitares y los hizo salir en calzoncillos ante
la mirada de los pobladores que aún habitaban la vereda. Recordaron también una salida de los paramilitares hacia el casco urbano
de El Castillo, apoyados por el Ejército: “Los paras salieron pero
protegidos por la aviación y las tropas. Iban todos hacia El Castillo” (CNMH, taller de construcción de memoria histórica con
hombre adulto, Puerto Esperanza, 2013 ).
Desde esta vereda ocurrieron desplazamientos intraveredales hacia Miravalles e intermunicipales hacia Lejanías, La Uribe (La Julia) y
Villavicencio, e interdepartamentales hacia Bogotá. El recorrido hasta La Julia fue hecho por algunas familias que combinaron trayectos
en carro y a pie, porque ir siempre en automóvil no les garantizaba
la seguridad. “Si la gente salía en carro era más peligroso, porque en
cualquier lado de la carretera usted podía encontrar paras o Ejército
y ahí si lo dejaban en medio del camino” (CNMH, taller de construcción de memoria con hombre, Puerto Esperanza, 2013). Esta vereda también fue receptora de población desplazada. La
familia Tique llegó a ella luego de un largo itinerario de desplazamiento que inició en 2002, cuando salieron de la vereda Caño
Leche y después del cual hubo una diáspora familiar, en cuanto
unos miembros del grupo familiar salieron hacia el Tolima y los
demás permanecieron en El Castillo, aunque dispersos en diferentes lugares. De 2002 a 2005 lo pasamos en fincas de los amigos, o de la
gentecita que lo conocía a uno. Salimos sin nada, estuvimos de
cuidanderos, por ahí caminando, mientras conseguimos para
comprar un lote. Ya no estaba la hija, a ella la mataron en Puerto
Concordia, en la vereda el Danubio, en 2002. La mataron los paramilitares con el esposo y el hijo que estaba esperando (CNMH,
taller de memoria histórica con mujer adulta, Puerto Esperanza,
2013). Antes del desplazamiento, en la escuela de esta vereda se registraron episodios de confinamiento, ya que, cuando se desataban
enfrentamientos entre el Ejército y la guerrilla, la comunidad se
resguardaba en este lugar hasta que pasaban los combates. Tras el
desplazamiento, la escuela quedó parcialmente abandonada, así
como el puesto de salud en el que antes había existido atención,
medicamentos y una infraestructura básica. El desplazamiento
también implicó una reconfiguración productiva del territorio, en
cuanto los cultivos tradicionales, como la yuca, fueron reemplazados por ganado. “Por el sector de don Ofrecio Mesa salían camionadas de yuca, eso eran camionadas… después, pues, lo único
que había era ganado” (CNMH, entrevista con hombre, Puerto
Esperanza, 2013).
Hoy en día, la mayoría de la población que vive en la vereda son
jornaleros venidos de otros municipios. 3.4.5. Vereda Miravalles
En el puesto de salud había lo necesario para atender las emergencias y siempre había alguien ahí. Que las vacunas, que las
curaciones, la revisión… Ahora para ir al médico nos toca en El Castillo…, pero termina siendo más cerca Lejanías, porque usted baja
por esa carretera y se muere en el camino (CNMH, taller de construcción de memoria con mujer adulta, Puerto Esperanza, 2013). Tras el desplazamiento, el territorio se reconfiguró. Antes se
cultivaba café. En el centro poblado se comerciaban también moras y otras frutas que se daban arriba y que las personas bajaban
para vender. Los campesinos señalan que durante la incursión paramilitar se perdieron muchas áreas de cultivo, hubo un aumento
en la ganadería y la tierra se concentró. En la actualidad, predominan los potreros para pastos. Sin embargo, las familias que retornaron intentan recuperar áreas de cultivo. “Usted, por ejemplo,
puede ver, donde Los Rocha, la Finca El Ecuador, eso es ahora
lleno de ganado y es un finconón (sic)” (CNMH, taller de construcción de memoria con hombre adulto, Puerto Esperanza, 2013).
Con el desplazamiento también se perdieron las actividades de
recreación y de intercambio, como las peleas de gallos, en las que
participaban cientos de personas. La gallera funcionaba todos los
fines de semana. Abría entre las 6:30 y 7:00 de la noche y la gente
se quedaba jugando y departiendo en ella hasta la 1:00 de la mañana. En una buena noche no dejaba de haber casi doscientas personas. La gente venía de Caño Lindo. Y cuando jugaban aquí gallos,
no se jugaban gallos en La Esmeralda y los de La Esmeralda se
venían a jugar gallos acá. Y cuando jugaban gallos en La Esmeralda, no se jugaban gallos acá y se iban para allá. Se iban turnando
para que no jugaran gallos al mismo tiempo. Después del desplazamiento, ni más, ya no, se acabó esa vaina de raíz. A la dueña le
tocó desplazarse, le tocó irse, tenía dos hijas, hasta bonitas, por
eso entraba mucho la gente ahí (CNMH, entrevista con hombre