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Pero mire que aquí es un peligro. Yo les dije sí, yo reconozco todo |
eso, pero para tratar de subsistir nos toca hacer todo eso. Entonces me dijo: Entonces que mañana no lo veamos por aquí. Yo les |
dije claro, yo les acepto todo eso, siempre que me den garantías de |
subsistir en la casa, yo no vuelvo, si me dan garantías de yo no joderme más, porque me estoy arriesgando a que me mate un carro |
por ahí con la bicicleta cargada. Le dio risa y se fue, y yo siempre |
seguí (CNMH, entrevista con abuelo, Villavicencio, 2012). Además, no siempre fue fácil adaptarse a las nuevas actividades |
que no se acostumbraban a realizar en zona rural. Yo vendía helados, trabajaba en casa de familias, lo que me tocara hacer yo lo hacía. Imagínese uno del campo, porque del campo a la ciudad hay una diferencia muy tenaz, lo bueno de estar en |
el campo es que uno siembra plátano, yuca, cebolla, y de pronto |
para uno salir a trabajar a una casa de familia, a planchar, a hacer |
aseo y a mí me regañaban a veces porque yo no sabía coger bien |
la plancha, entonces se me quemaba la ropa (CNMH, taller de |
construcción de memoria con mujer adulta, Villavicencio, 2012). Debido a todos estos cambios, y en especial a la descampesinización que profundizó el desplazamiento, muchos de los desplazados de El Castillo pasaron de tener una vida en condiciones de |
dignidad, con su soberanía alimentaria asegurada, a tener necesidades básicas insatisfechas y a encontrarse desprotegidos contra |
cualquier tipo de eventualidad. En la finca siempre me levantaba a las cuatro de la mañana, que |
la actividad del campo, las vacas, el café. Y acá en la cuidad es terrible |
porque yo todos los días trabajo. Hoy estoy descansando porque me |
vine para acá, pero yo todos los días trabajo. Para mí es igual, pero |
peor, porque si no trabajo un día me veo alcanzada. En el campo si |
uno no trabajaba un día, pues la comida no se embolataba, pero acá |
hay que pagar arriendo y yo a veces digo, hoy no me voy a estresar |
y no voy a trabajar, pero uno no puede. Yo me levanto siempre a |
pensar que mañana toca comer y que no hay plata (CNMH, taller |
de construcción de memoria, con mujer adulta, Villavicencio, 2012). Además, muchas personas manifestaron haberse visto afectadas y deprimidas por la inactividad y el encierro que implica la |
vida de la ciudad, lo que fue sobre todo drástico en el caso de las |
personas mayores y con discapacidad. El campesino está acostumbrado a labrar la tierra en el día a |
día y es muy complicado salir de su propio predio, de su propio terruño, prácticamente a pedir limosna cuando usted lo tiene todo |
en el campo, tiene sus gallinas, tiene su marrano, tiene la res, tiene la leche, el pescado, a tener que venir a encerrarse en una ciudad de bloque y ladrillos y mirar solo cemento, eso causa impacto |
en la sociedad, en la comunidad, y hay personas que por la edad |
eso los deprime y cualquier enfermedad los mata. ¿Y eso quien lo |
paga? Nadie (CNMH, entrevista con hombre, Villavicencio, 2013). Yo aprendí muchas formas de hacer los abonos orgánicos, pero |
no los puedo aplicar (…) porque no tengo dónde. Lo único es este |
lotecito aquí y las maticas que tengo ahí que ya no me dan espacio |
para sembrar, porque lo que más quiero hacer es proteger la casita donde el viento no me golpeé tan duro (CNMH, entrevista con |
abuelo, Villavicencio, 2012). También ocurrieron hechos de revictimización. “La persecución se irradió hacia los lugares de recepción del desplazamiento; fue así como los asesinatos en Villavicencio se dirigieron hacia |
quienes empezaron a denunciar y a recibir a los desplazados” (Cinep y otros, 2009). La guerra que se trasladó a las ciudades dejó |
múltiples víctimas. La comunidad recuerda en especial los asesinatos de los líderes campesinos Reinaldo Perdomo, ocurrido el |
12 de agosto de 2003 en el barrio Ciudad Porfía en Villavicencio, |
y el de Oswall Moreno, ocurrido el 3 de septiembre de 2002 en |
el barrio Ay Mi Llanura de Villavicencio. 59 Como se mencionó, Reinaldo fue un importante líder de las comunidades |
desplazadas y promotor del regreso al territorio. También fue un destacado |
miembro de Sintragrim e integrante del PCC y la UP. |
60 Oswall era miembro de la Ascodas (Asociación Colombiana de Asistencia |
Social) y militante del PCC y de la UP. 3.5.1. Desplazamiento hacia Villavicencio y ampliación del |
territorio común La mayoría de las personas que llegaron a Villavicencio procedentes de El Castillo se establecieron en barrios populares o de |
invasión, como La Reliquia, Porfía, 13 de Mayo y La Nohora. Este |
último es, hoy día, uno de los barrios de ocupación más grandes |
de la ciudad de Villavicencio. Conserva el nombre de su antigua |
dueña, quien probablemente lo vendió sin imaginarse que años |
después se convertiría en el lugar de asentamiento de cientos de |
personas desplazadas. El poblamiento de este barrio se inició después de la masacre de Mapiripán y se fue consolidando con la |
llegada de otras personas que venían expulsadas de diferentes lugares de los departamentos del Meta y del Guaviare, así como de |
familias de escasos recursos de Villavicencio. Resulta que al calor de las familias desplazadas al tomarse |
este lugar, entonces los que no tenían vivienda a nivel de aquí de |
Villavicencio, dijeron es el momento oportuno, porque como los |
desplazados están tomando ese territorio, vamos nosotros a coger |
un lotecito y comenzaron a meterse (CNMH, entrevista con abuelo, Villavicencio, 2012). En este barrio, residen al menos 26 familias provenientes de El |
Castillo. Los primeros que llegaron ayudaron al resto de las familias a organizarse, las instaron a denunciar lo ocurrido y crearon |
una asociación de población desplazada. Entonces dijimos, pues, cojamos la loma y yo me vine y me metí |
aquí. Cuando yo me metí aquí, comenzaron a llegar familias de la |
región, entonces cuando llegaban inmediatamente yo me encontraba con ellos y les decía: Mire, ya hay un terreno (…) vamos a |
hacer un asentamiento y vamos a hacer todos los trámites legales |
para ir a declarar, para ir a denunciar la violación de todos los |
derechos humanos allá en la región y vamos a tratar de organizarnos y vamos a crear una asociación de población desplazada |
(CNMH, entrevista con abuelo, Villavicencio, 2012). El agua fue obtenida a través de un acueducto comunitario que |
baja de la montaña y su bocatoma tuvo que ser “autorizada” por |
Víctor Carranza. El líquido es de buena calidad, pero cada familia |
debe llevarlo hasta su casa, y los costos ascienden a aproximadamente $700 000 en cuanto se necesitan, entre otros, muchos rollos de manguera. Debido a este elevado costo, muchas personas |
no han podido hacer la conexión, y para acceder al líquido, dependen de la buena voluntad de sus vecinos. Yo fui el primero que fui a buscar quién nos vendiera un derecho de agua (…) por allá fui y logré conseguir un manantial bien |
bonito. Pero son seis kilómetros (…) pa’ traer el agua de allá y |
hay que hacer tres viaductos atravesando unas peñas y unos caños |
altísimos (…) y entonces salía muy costoso. Tocó pedirle permiso |
a Carranza porque de la Nohora para allá resulta que es de Carranza, entonces tocó pedirle cacao a Carranza (…) y entonces |
dijo: Sí, yo les voy a dejar poner el agua, pero con una condición, |
la condición es que no me van [a] hacer tomas en concreto, me |
las van [a] hacer en lona para poder desbaratar [las] de la noche |
a la mañana (CNMH, entrevista con abuelo, Villavicencio, 2013). Las condiciones de vida en la Nohora son bastante difíciles. Las |
aguas sucias corren por las calles sin pavimento y las empinadas |
escaleras por las que se accede a las viviendas dificultan la movilidad de las personas con discapacidad y de los adultos mayores. El |
servicio de energía está normalizado solo en la parte baja del barrio y en la parte de arriba funciona a través de macromedidores |
que marcan la cantidad de kilovatios consumidos, que luego son |
pagados de forma comunitaria por todos los moradores. El servicio prestado así es costoso. Las personas de la parte alta pueden |
pagar por la electricidad cuatro veces más que las personas ubicadas en la parte baja. Aun así, es común que el fluido eléctrico falle, |
y al intentar arreglarlo, se han generado varios accidentes graves. El servicio de energía está mal todavía, pues nos falla y toca |
pagarle entre todos al eléctrico, y el eléctrico es un eléctrico cualquiera. Por ahí ya se nos mató uno, quedó pegado al palo, y no |
le han hecho reparación a la familia de ese eléctrico que murió |
quemado (CNMH, entrevista con abuelo, Villavicencio, 2013). A pesar de todo lo anterior, muchas personas desplazadas han |
encontrado nuevas oportunidades en las ciudades. Han aprendido nuevos oficios y trabajos, y las mujeres han ganado independencia y se han empoderado. El desplazamiento para mí fue como una prueba de vida, porque después de eso yo aprendí muchas cosas. Después de ser una |
campesina, porque nosotros somos campesinos, somos indígenas, |
y (…) vivíamos del campo, cultivábamos (…) maíz, arroz, plátano, |
hacíamos fariña, mañoco, todo eso para las ventas, y cuando vine |
aquí a la cuidad era lo único que sabíamos hacer. Para mí fue difícil (…) llegué a trabajar en un restaurante (…) y todavía recuerdo tanto que recibí muchas humillaciones. Me tocó trabajar por |
cagados siete mil pesos (…) y lo que me sobraba era para darle |
agua de panela a mis hijas. Mi esposo no sabía trabajar porque él |
era agricultor y llegamos aquí a pasar necesidades… Pero sea lo |
que sea, yo me metí a trabajar en ese restaurante y él se metió a |
trabajar en un taller de muebles de madera, él no sabía pero ahí |
aprendió. Y hoy en día (…) él ahora sabe hacer sus mueblecitos |
y yo trabajo con bolsos que hago y estoy feliz (…) ya no tengo la |
misma profesión de cuando estaba en el campo, cuando llegué a |
la cuidad me cambio la profesión (CNMH, taller de construcción |
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