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fundó la Misión Claretiana en esta zona, tras lo cual estableció un equipo permanente de acompañamiento pastoral, espiritual y
solidario a las comunidades, con misioneros, laicos y miembros de
la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, que paulatinamente se
fueron convirtiendo en un mecanismo de defensa de la comunidad frente a los actores armados. [el papel de la iglesia] era el de acompañar y de estar, de una
presencia como iglesia defensora de derechos humanos, y es así
como en el 96, 97, empiezo a conocer una serie de personas o de
familias que han sufrido la pérdida de sus seres queridos a causa
de todo ese proceso de exterminio de la UP y digamos que ese
fue mi primer acercamiento a la UP en la región; fue acompañar
a viudas, huérfanos, sobrevivientes de un proceso de exterminio
que se había dado después de los diálogos de las FARC y el Gobierno de Betancourt y el nacimiento de la UP (CNMH, entrevista
con hombre adulto, Medellín del Ariari, 2012). El contacto con la población en situación de desplazamiento y,
en general, con los habitantes de las zonas rurales más alejadas,
sigue siendo constante y tangible a través de las prácticas ceremoniales, los programas de evangelización y los programas de atención a poblaciones vulnerables. Nosotros tenemos el bachillerato popular campesino, es una
modalidad a distancia en donde los campesinos que no pudieron
terminar su bachillerato por razones de desplazamiento o inclusive por las lejanías, (…) van un día a la semana, hacen presencia y
nosotros les damos tutorías, ellos tienen unos libros y los estudian
en su casa, luego vienen y presentan los trabajos y unas evaluaciones y empiezan a validar los cursos (CNMH, entrevista con mujer
adulta, Medellín del Ariari, 2012). Los miembros de la Misión Claretiana acompañan a las familias,
interactúan cotidianamente con los feligreses y sus afugias, y terminan
por integrarse a la vida comunitaria como autoridad espiritual, referente de cohesión identitaria y soporte emocional para las familias. Por aquí pasa cada nada el padre (...) A veces nos sentamos y
hable, hable, hable, y se le va a uno el tiempo. Cuando saco las
arepitas, ellos mandan por arepas para el desayuno o a veces viene aquí y come arepa con cafecito (CNMH, entrevista con abuela,
Villavicencio, 2012). Cuando yo estuve tan enferma y tan triste, que no me quería casi ni mover (…) aquí venían ellos, le hablaban a uno, le subían el ánimo (…) y así, uno como que iba recuperando el aliento
(CNMH, entrevista con mujer adulta, Medellín del Ariari, 2012). El padrecito viene a veces y almuerza. Bendice la casita, nos
ponemos a charlar (…) y así, aquí siempre con la compañía de
Dios y la Virgen santísima (CNMH, entrevista con mujer adulta,
El Castillo, 2013). Sin embargo, durante el periodo de incursión de los paramilitares, luego de culminada la zona de distensión, la iglesia cumplió
un papel central y controversial, sobre todo en el casco urbano de
El Castillo. La presunta cercanía del párroco con miembros de
grupos paramilitares, su privilegiado acceso a los comandantes y
el manejo de información reservada generó, en parte de la población, en especial en familiares de víctimas, muchos interrogantes
sobre su labor.
Mientras que Medellín del Ariari, tras la incursión de los grupos paramilitares, la Misión Claretiana se convirtió en “presencia
profética”75 para impedir asesinatos selectivos, acompañante para
realizar levantamientos de los campesinos asesinados en las zonas
rurales, orientadora a las víctimas en las rutas de denuncia y exigibilidad de sus derechos ante las autoridades. Acompañó sicológica
y espiritualmente a las víctimas, denunció en el ámbito nacional e
internacional las violaciones a los derechos humanos y el derecho
internacional humanitario y acompañó las experiencias de resistencia comunitaria impulsadas por las organizaciones locales. Un
trabajo que realizó en coordinación con los equipos interdisciplinarios de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz. Nosotros hicimos un proceso de sensibilización entre la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y los misioneros claretianos
[que] inicia en el aniversario del retorno de Civipaz (…) Se encontró que había unos títulos mineros y entonces frente a eso empezamos a hacer un proceso de formación por núcleos zonales que
se llamó memoria, acción y formación, entonces íbamos por cada
una de las veredas contándoles sobre el tema minero, sobre lo que
iba a venirse para la región (CNMH, entrevista con mujer adulta,
Medellín del Ariari, 2012). El valor atribuido por la comunidad a la labor de la iglesia y el
vínculo que logró consolidarse en medio del conflicto armado se
vieron reflejados en una acción colectiva de resistencia civil para
proteger a los sacerdotes frente al Ejército, cuya legitimidad se
encontraba duramente cuestionada por su presunta complicidad
con los grupos paramilitares. Yo estaba jugando un partido cuando alguien [dijo]: se llevaron al padre Henry y lo tienen allá en la gruta de la Virgen, y yo
me fui y comencé a recoger gente y a recoger gente, y cuando yo
llegué fue con un grupo de gente allá y estaba el capitán Lizarazo
o que fue él que hizo desocupar todo y ahí mismo me fui y le dije:
capitán Lizarazo, pero es que ustedes no tienen orden de captura,
y si ustedes no tienen nada en contra de ellos, por qué no fueron a
decirles lo que tenían [que decirles] allá en la casa cural, por qué
tenían que traerlos para acá y por qué a estas horas de la noche, no señor, ellos no son ningunos delincuentes, ellos son los ministros de la iglesia acá. Eso pasó y a los tres días hubo un consejo
de seguridad y me tocó con ese señor ahí, eso fue un debate ni el
berraco (CNMH, taller de construcción de memoria, con hombre
adulto, Medellín del Ariari, 2012). La comunidad claretiana de Medellín del Ariari y la Comisión
Intereclesial de Justicia y Paz continúan desarrollando su trabajo
de acompañamiento pastoral y el fortalecimiento espiritual y político tanto de la población en situación de desplazamiento como
de las organizaciones que hoy están al frente de las iniciativas de
defensa y protección del territorio y los derechos humanos.
Lo propio hace la parroquia de El Castillo, desde donde su párroco adelanta un trabajo pastoral y de acompañamiento espiritual con las comunidades de la zona rural y urbana. La parroquia
también ha servido de escenario para foros y encuentros en torno
a los derechos humanos y la defensa del territorio. 5.7. Lidiando colectivamente con la enfermedad Las iniciativas de memoria, los espacios de encuentro y el fortalecimiento de experiencias de cohesión e identidad grupal,
sumados a los mecanismos de afrontamiento individual que desarrollan las víctimas, han configurado un acervo de recursos con
capacidad regenerativa que, en muchos casos, se extiende a la recuperación psicofísica de las víctimas.
Así lo manifiestan algunas mujeres que han enfrentado enfermedades surgidas durante el proceso de desplazamiento y tras
los hechos generadores de dolor. Cáncer de seno, enfermedades
gástricas y un sinnúmero de afectaciones que ellas asocian con
los hechos traumáticos; al pasar por los espacios de encuentro y
memoria, se convierten en un articulador de intereses, emociones
y estrategias de afrontamiento, a partir de la identificación con el
otro. Yo tengo medio lado reconstruido con platina, tengo reconstruida la pierna, el brazo, la cara. A Dios gracias, a este grupo
de la red, y a las capacitaciones, volví nuevamente como a fluir,
estoy flotando otra vez, estoy tratando de rehacer mi vida, estoy
recogiendo mis pedazos y tratando de reconstruir mi vida. (…) Yo
le agradezco al grupo de la red porque yo llegué muy destrozada
física y sicológicamente y hace tres años me encontré con ellas
y me llevaron a sus grupos, y todas estas capacitaciones para mí
han sido una escuela de adiestramiento y de superación (CNMH,
taller de construcción de memoria, con mujer adulta, Villavicencio, 2012). Las respuestas colectivas a las necesidades que surgen para las
víctimas se convierten en un apoyo social para reducir los impactos del proceso de desestructuración y construir nuevos vínculos
que contribuyen a superar los impactos por la diáspora de familias
y comunidades. 5.8. Las resistencias de las mujeres Antes, durante y después del desplazamiento, las víctimas se encuentran sometidas a una serie de sucesos inesperados que ponen
en juego los recursos internos y las capacidades de respuesta en
situaciones límite. Es frecuente encontrar que el terror instalado
por los grupos armados condujo a situaciones donde la noción
de “riesgo” se disipó y terminó transformándose en una fuerza
inusitada para enfrentar al actor armado y resistir a su poder de
disuasión violenta. Muchos relatos sobre este tipo de situaciones
tienen como protagonistas a las mujeres. Las que cumplieron un papel importante dentro de la resistencia fueron las mujeres, porque, digamos, el municipio tiene
todos los climas desde tierra caliente hasta páramo, pegando con
el páramo de Sumapaz. Entonces mucha gente resistió, se metieron dentro de la montaña, y las que enfrentaron ese momento fueron las mujeres que salían a comprar los víveres y no podían
comprar casi que nada (CNMH, entrevista con mujer adulta, Bogotá, 2013). Durante el conflicto armado y la violencia sociopolítica ellas
han venido generando mecanismos para proteger a sus seres queridos, incluso a sus propias expensas. Así, en la década de 1980,
los Domingos de Mujeres fueron una expresión inequívoca de su