text stringlengths 0 143k |
|---|
allá de esfuerzos como el de instalar cámaras, la percepción de |
seguridad depende también de la actitud y el comportamiento de |
la fuerza pública que, como lo demuestra el hecho antes narrado, |
todavía es susceptible de mejorar. |
También ha sido denunciada la distribución de panfletos, en |
los que se señala a personas de pertenecer a las FARC. Estas acciones continúan profundizando la estigmatización contra la población, atentan contra los principios humanitarios de inmunidad |
de civiles y de distinción entre combatientes y no combatientes, e |
indican la continuidad de las estrategias de lucha contrainsurgente en el territorio. Por otra parte, preocupa la ocurrencia de una nueva oleada de |
hechos bajo modalidades propias de los grupos paramilitares que |
victimizaron a los habitantes de El Castillo antes de la desmovilización, entre los que se cuentan homicidios, torturas, extorsiones y |
patrullajes. “Están cobrando vacunas en algunas tienditas y a agricultores. En Medellín [del Ariari] se han visto movimientos y en |
algunas veredas de arriba. El tema es que se presentan como delincuencia común” (CNMH, entrevista con hombre adulto, Puerto |
Esperanza, 2013). El asesinato de José Rogelio López en abril de |
2013 también generó alerta entre la comunidad: Iba hacia Malabar como a las cinco de la mañana. Esa era su |
rutina porque él vendía también verduras. Hubo gente que lo vio |
pasar, cuando fue que dijeron que lo habían asesinado con machete (…) Pero no fue un machetazo, dicen que lo torturaron. Es |
muy raro, porque la forma (…) se parece a la forma como antes |
operaban los paramilitares (CNMH, entrevista con hombre adulto, Medellín del Ariari, 2013). Episodios de este tipo han hecho que el temor por el retorno de |
los paramilitares vuelva a surgir entre algunos de los pobladores. |
De acuerdo con las palabras de una de las entrevistadas: “Ahí está |
el León dormido y no sabemos cuándo se levante” (CNMH, entrevista con mujer, El Castillo, 2013). 7.2. Anhelos de paz y nuevos riesgos que podrían derivarse Hechos como los narrados evidencian que El Castillo es todavía un lugar donde el conflicto persiste. Probablemente, por esta |
razón, buena parte de las personas entrevistadas o que formaron |
parte de los talleres de reconstrucción de la memoria manifestaron |
su apoyo a los diálogos de paz entre las FARC y el Gobierno de |
Juan Manuel Santos. En especial, los pobladores de las veredas y |
los corregimientos que sufrieron el vaciamiento y el arrasamiento |
coinciden en el anhelo de finalización de la confrontación armada. No obstante, inquietudes como las siguientes fueron mencionadas: la firma de la paz, aunque indispensable, no necesariamente |
implica que los diferentes factores que causaron el conflicto armado y la violencia sociopolítica se vayan automáticamente a superar. |
Incluso varios hechos hacen temer a la población que la violencia |
se pueda volver a exacerbar no solo en este, sino en todos los territorios controlados por las FARC en cuanto espacios donde la |
guerrilla ha gobernado, hecho política, impuesto sus normas, manejado la economía, influenciado la cultura e incluso controlado |
el medio ambiente. |
En primer lugar, la memoria de lo ocurrido a partir de 1984 en |
el territorio hace temer una nueva ola de democratización violenta si |
las élites y la población en general reaccionan negativamente a la |
participación política de los desmovilizados e, incluso, a propuestas como la de instituir circunscripciones transitorias especiales |
de paz en la Cámara de Representantes para los territorios que |
más han sufrido la violencia. |
Preocupan los resultados del estudio coordinado por el Observatorio de la Democracia de la Universidad de Los Andes, donde |
alrededor de 50 por ciento de las personas encuestadas dijo que |
no aceptaría el resultado de las elecciones locales si las gana un |
desmovilizado (Semana.com, s. f.). Lo anterior hace pensar que |
solo si se encuentra la manera de revertir esta opinión tan generalizada, se podrá garantizar que en el futuro nadie recurra a las |
armas para promover sus ideas políticas y también que nadie que |
promueva sus ideas políticas dentro de las reglas de la democracia |
sea nuevamente violentado. |
En segundo lugar, de firmarse la paz El Castillo y, en general, |
en el Alto Ariari, se convertirían en territorios con una gran cantidad de población reinsertada. Algunas personas se preguntan si el |
municipio El Castillo realmente contará con una oferta adecuada |
para ofrecer a las personas desmovilizadas y qué tipo de opciones |
existirán para ellas en el territorio. El reto también consistirá en |
que los programas de reinserción no sean vistos por las víctimas |
y por la población en general como “competencia” para lograr la |
atención por parte del Estado, sino que este logre atender simultánea y satisfactoriamente a todos los ciudadanos, garantizándoles |
sus derechos. |
De cuestiones como las anteriores dependerá que pueda darse |
una efectiva reconciliación en el territorio y evitar también que en |
Colombia se repitan experiencias como la de El Salvador, donde |
después de la desmovilización de los bandos en conflicto se multiplicaron la criminalidad y la delincuencia común. Para ello, se |
requiere que las entidades territoriales sean verdaderos actores y |
no simples receptores del proceso de reinserción y que este no se |
maneje con excesivo centralismo. |
Pero los anteriores no son los únicos riesgos que se vislumbran |
en caso de firmarse la paz. En el municipio El Castillo, buena parte de las zonas donde hoy existe presencia guerrillera son ricas en |
recursos naturales renovables y no renovables, lo que genera el |
riesgo que, tras un acuerdo de paz, puedan surgir nuevos conflictos y disputas por el control de estas riquezas. Colombia no está |
exenta de que el posconflicto pueda verse exacerbado por tensiones sobre el ambiente y los recursos naturales, lo que, incluso, puede llegar a debilitar las perspectivas de lograr una paz duradera. |
En numerosas oportunidades, la influencia guerrillera ha servido como una barrera de contención contra la explotación y el |
arrasamiento de los recursos naturales, con lo cual se ha frenado |
la acción antrópica que pudo haber afectado el patrimonio natural. Esta es una cara del conflicto que hasta el momento ha sido |
poco explorada, pero que forma parte de lo que ha acontecido en |
El Castillo. 106 De acuerdo con el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio |
Ambiente), en el mundo, desde 1990, al menos unos dieciocho conflictos violentos |
han sido exacerbados por la explotación de recursos naturales. La explotación |
de los recursos naturales y otras tensiones ambientales conexas pueden influir en |
todas las fases del ciclo del conflicto, desde contribuir a la aparición y perpetuación |
de la violencia hasta debilitar las perspectivas de lograr la paz. |
107 Aunque en otras ocasiones la guerrilla ha apoyado prácticas poco favorables |
al medio ambiente, como la minería ilegal, que se ha convertido en una importante |
fuente de ingresos. También se ha denunciado que en algunos territorios brinda |
seguridad a cambio de “vacunas” a las empresas que llegan a explotar los recursos |
naturales o a hacer talas ilegales y que incluso les facilita la maquinaria (Elpaís. |
com.co, 2012). 292 Por esta razón, es necesario anticiparse a lo que podría llegar |
a ocurrir en relación con el medio ambiente en aquellos lugares |
del municipio con presencia de las FARC si llega a haber acuerdo |
de paz. Es previsible que si eso ocurre se generen unas condiciones favorables para los inversionistas que hasta el momento se han |
tenido que mantener al margen de algunos lugares. Esto genera |
el riesgo de que las inversiones, si son basadas en un modelo extractivista, comprometan el medio ambiente, pongan en peligro la |
biodiversidad y permitan un acaparamiento de tierras que hasta |
este momento solo ha sido un fenómeno incipiente. |
Por ello se hace necesario que el Estado recupere el control, |
llene el espacio, institucionalice y realice una planificación del |
territorio antes de lanzarse a conceder títulos mineros o concesiones de hidrocarburos por dar solo algunos ejemplos. De no |
tomarse estas previsiones, se corre el riesgo de que la violencia, |
la reconfiguración territorial y la descampesinización se puedan |
exacerbar. |
La eventual firma de la paz debe ser vista como un suceso que |
genera múltiples oportunidades, pero que también crea riesgos |
que se deben anticipar y controlar, entre otras cosas por medio de |
un ordenamiento territorial participativo que incorpore las expectativas en términos medioambientales de la población castillense |
Subsets and Splits
No community queries yet
The top public SQL queries from the community will appear here once available.