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y, en especial, del campesinado. |
Hasta el momento, el país no se ha ordenado de acuerdo con |
realidades geográficas o demográficas, criterios ambientales o |
agrológicos o respondiendo a los peligros y retos que se derivan |
del cambio climático, sino que el ordenamiento del territorio se ha realizado según las necesidades e intereses de un modelo extractivo, político y clientelista, que no ha tenido en cuenta las necesidades de la mayoría de la población y que ha convertido en víctima |
a la naturaleza (Franco y otros, 2010). Por esta razón, la paz debe |
ser vista como una oportunidad para ordenar el territorio de El |
Castillo en función del medio ambiente, para cuidar lo que queda |
y recuperar lo que ya ha sido destruido, según lo espera buena |
parte de la población con la que trabajó el CNMH. 7.3. La importancia de formalizar y proteger los derechos |
sobre la tierra La reparación de los daños y las desestructuraciones generados |
por los procesos de vaciamiento y arrasamiento vividos en el territorio, pasan necesariamente por la formalización del gran número de predios que no tienen títulos de propiedad, a pesar de que |
algunas ocupaciones y posesiones datan de la segunda mitad del |
siglo XX. |
En lo que respecta a los terrenos baldíos de la nación pendientes de formalización, el Incoder (Instituto Colombiano de Desarrollo Rural) ha intentado justificar la demora en el proceso de |
adjudicación apelando a argumentos de distinta naturaleza. Por |
un lado, advierte la inexistencia del informe de derechos sobre |
predios y territorios. Por otra parte, aduce la insuficiencia de recursos de la oficina territorial del Meta para dar curso al proceso, |
y por último menciona la existencia de prohibiciones legales para |
adjudicar los baldíos solicitados. |
En suma, han pasado años desde que los campesinos solicitaron que se les formalizaran sus terrenos y la dilación del proceso |
está “posibilitando la compra y venta de tierras de manera irregular por parte de foráneos, aun a pesar de la existencia de la |
declaratoria de protección de las tierras” (Comisión Intereclesial |
de Justicia y Paz, 2011). |
Entre los pobladores y víctimas existe la sensación que en su |
territorio es más fácil obtener un título minero o una concesión |
para la explotación petrolera que un título de propiedad sobre la |
tierra, y mencionan que argumentos como la pertenencia al área |
de manejo ambiental de la Macarena, entre otras circunstancias |
que han dificultado la formalización de los predios, no han sido |
obstáculo para titular y concesionar el subsuelo. Lo que cuestionamos nosotros es que no se hace titulación de |
predios a estas personas, porque son campesinos, porque están |
dañando el parque, porque lo contaminan, porque talan bosques, |
y es más, la gente ni siquiera tala un árbol (…) sin embargo esta |
empresa minera va a entrar (…) en una zona de amortiguamiento |
del parque y a ellos se les dio la licencia ambiental (CNMH, entrevista con mujer adulta, Medellín del Ariari, 2013). Teniendo en cuenta que el alto grado de informalidad sobre la |
tenencia de la tierra genera condiciones favorables para la revictimización de los castillenses e impide su acceso a créditos y subsidios, entre otros beneficios, el Estado debe proceder a formalizar |
los derechos sobre la tierra de manera inmediata, para lo cual se |
puede valer de las rutas y los procesos administrativos y judiciales |
ordinarios, como también de los extraordinarios creados en la justicia transicional. manejo ambiental por parte de la Cormacarena (Corporación para el Desarrollo |
Sostenible del Área de Manejo Especial de la Macarena) pero no necesariamente |
los convierte en inadjudicables. |
Necesidad de evitar que escalen los conflictos por el agua Las tensiones en El Castillo en torno al uso y aprovechamiento |
de los recursos naturales no solo se relacionan con la minería y la |
explotación de hidrocarburos. Como se ha resaltado, el municipio |
es rico no solo en recursos naturales no renovables, sino también |
en acuíferos, dada su posición geoestratégica en las estribaciones |
de la cordillera Oriental y su cercanía al Parque Nacional Natural |
Sumapaz, una de las estrellas fluviales más importantes del país. |
A pesar de esta ventaja estratégica, el acceso al servicio público |
de acueducto siempre ha sido deficitario. Por esta razón, para |
poder satisfacer las necesidades de personas y animales y para |
poder cultivar la tierra, las comunidades crearon mecanismos |
autónomos para disponer del agua. Para ello, protegieron las coberturas vegetales que regulan el sistema hídrico de la región y |
construyeron acueductos comunitarios. Como explicó una mujer |
entrevistada, el agua es la principal prioridad: “aquí podemos vivir |
a oscuras, pero nunca nos ha faltado el agua. Por eso creamos los |
acueductos comunitarios” (CNMH, entrevista con mujer adulta, |
Puerto Esperanza, 2012). |
Sin embargo, los esfuerzos comunitarios para llevar agua a |
todos los castillenses se vieron interrumpidos, primero, por el |
conflicto armado y el vaciamiento de las veredas y centros poblados y, más recientemente, por los procesos de privatización de la propiedad. También la Ley 975 de 2005 permite que se titulen las tierras a las |
personas victimizadas. |
El |
proceso ha generado descontento y malestar, pues, por una parte, |
los campesinos consideran que el agua es parte de su patrimonio |
y un derecho fundamental, y por otra no están de acuerdo con |
que una alternativa autogestionada, autónoma y sostenible, orientada bajo los principios de solidaridad y gratuidad, como son los |
acueductos de la comunidad, sean reemplazados por acueductos |
privatizados que operan bajo las reglas del mercado. “Con Edesa, |
las tarifas han subido y no a todos lados llega el agua. Lo que se |
hizo fue privatizar (…) y monopolizar el uso del agua (…) cobrar |
por cada gota” (CNMH, mujer adulta, taller de memoria, Villavicencio, 2012). |
La privatización ha generado protestas, pero, a pesar de las expresiones de descontento de la comunidad por los altos costos y la |
instalación de micromedidores, se ha continuado cediendo la administración de los acueductos a Edesa que incluso quiere ampliar |
sus actividades en el territorio. Edesa empezó a invertir en acueductos comunitarios, uno de |
ellos el de Medellín del Ariari. Luego estuvo en la vereda de los |
Alpes y la Cumbre. Las comunidades reclamaron la administración y el manejo de los acueductos comunitarios, como reclamo |
histórico. Edesa advertía que el agua de los acueductos solo debía |
destinarse para consumo humano. La comunidad dijo que para |
ellos el agua es un patrimonio de la naturaleza, en consecuencia no se le puede cortar el consumo a los animales y a la tierra |
(CNMH, entrevista con mujer adulta, El Castillo, 2013). Lo que se ha propuesto por Edesa es reducir el consumo de |
agua. Y proyectan poner micromedidores en todas las zonas. En |
Medellín del Ariari ya han puesto medidores que, aún sin funcionar, están instalados. Con el acueducto de Malabar van a hacer lo |
mismo. El acueducto de San Luis de Yamanes y Peñas Blancas son |
los que más han resistido (CNMH, entrevista con mujer adulta, El |
Castillo, 2013). Para la comunidad acabar con los acueductos comunitarios |
significa poner en riesgo el acceso al recurso, dada la imposibilidad de pagar las tarifas y las restricciones para destinar el |
recurso a la agricultura y el cuidado de los animales. Ello ha desencadenado un movimiento de resistencia a través de organizaciones, como el Comité Pro Acueducto del Alto Ariari y Civipaz, |
entre otras. |
En todo caso, existe el riesgo de que si el tema no se soluciona |
pueda llegar a generar nuevos desplazamientos, como lo advirtieron varios entrevistados. Si le cobran cada gota de agua que usted usa para darle a |
los animales, para comer, para sembrar, pues no queda nada qué |
hacer. Si la plata no alcanza para mantener un cultivo muchas |
veces, ahora pagando el agua (…) Así la gente prefiere vender, |
salir y dejar la tierra (CNMH, mujer adulta, taller de memoria, |
Villavicencio, 2012). 7.5. Terminar de una vez por todas con la estigmatización Entonces mire, es que siempre seguimos siendo estigmatizados, la estigmatización no se acaba. Ahora es más, porque ahora |
es política también. En Colombia, se está volviendo a decir que |
ser opositor a un gobierno no es hacer oposición sana, sino una |
oposición de rebeldía y de criminales (CNMH, hombre adulto, |
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