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de darle sustento real al proceso. La propuesta de paz descrita promovió la instauración de un diálogo nacional |
ampliamente participativo, |
la aprobación de una |
ley de amnistía17 y |
la |
consolidación de las comisiones de paz encargadas de adelantar las negociaciones |
con las guerrillas. Entre los logros de estas comisiones merece rescatar la firma |
de los acuerdos de tregua parcial con el M-19, las Farc, el EPL, la ADO y algunos |
sectores del ELN. Sin embargo, con excepción de la tregua firmada con las Farc en el |
municipio de La Uribe, en el departamento del Meta, estos acuerdos se rompieron |
en menos de un año (García-Durán, 2011, pp. 100-101). 32 17 Ley 35 de 1982. Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras El sustento esbozado se tradujo en una política de paz cuya |
intencionalidad |
aparente se dirigió tanto a las necesidades individuales de los revolucionarios |
(condiciones subjetivas) como a las causas políticas y estructurales de la violencia |
(condiciones objetivas). En ese sentido, los procesos derivados de la amnistía y los |
apoyos dirigidos al restablecimiento del proyecto de vida de los excombatientes |
atenderían a ese componente subjetivo de la violencia; de la misma forma, la |
apertura democrática, sumada al programa de desarrollo contemplado en el Plan |
Nacional de Rehabilitación, estarían enfocados a mitigar las causas estructurales |
de la violencia política, a saber, la ausencia del Estado, la exclusión política y las |
inequidades económicas18 (Leal-Buitrago, 1999, p. 3). Esta aproximación a la coyuntura política promovió la creación de un andamiaje |
institucional que orientó los alcances de la reincorporación de los excombatientes. |
La amnistía, piedra angular de dicha estructura, implicó la libertad de la mayoría |
de los presos de las guerrillas y fue relacionada con delitos políticos y conexos, |
con excepción de los crímenes atroces contemplados en los principios y normas |
humanitarias 19, e incluyó beneficios económicos y acceso a programas especiales |
del Gobierno enfocados en propiciar la integración social y económica de los |
amnistiados (Villaraga, 2008, pp. 61-64). Estas medidas institucionales, la existencia |
de un escenario de participación política en apariencia incluyente y el énfasis en el |
reconocimiento político de la insurgencia, propició indirectamente la consolidación |
de la Unión Patriótica (UP) en 1985 (Turriago, Bustamante, 2003, pp. 6-7). A pesar de esto, la iniciativa de Betancur no obtuvo un respaldo político y social |
generalizado debido a la ausencia de directrices y metas claras, su distancia de la |
institucionalidad y el mismo hecho de carecer del apoyo de algunos sectores como |
las Fuerzas Militares y los partidos políticos tradicionales20. Además, el conflicto |
armado se agudizó durante este período, pues estas dinámicas de violencia |
estuvieron «íntimamente relacionad[a]s con la emergencia de un nuevo actor, el 18 «El presidente Betancur estableció el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR) como parte de la estrategia de paz de |
su gobierno, como una forma de hacerle frente a las causas objetivas de la violencia y establecer relaciones armónicas |
entre el Estado y la sociedad. Tenía como objetivo aumentar la inversión social del Estado y su presencia en zonas |
rurales, para así disminuir el apoyo a la guerrilla» (Conciliation Resources, s.f.). |
19 «La Comisión de Paz dio a conocer en septiembre de 1984 información de la Presidencia de la República, en la |
que estimó en más de 1500 los amnistiados, según la cual se avanzaba en proporcionarles auxilios de sostenimiento |
inmediato, apoyo para la obtención de la documentación, vinculación a atención básica en salud, acceso a crédito para |
programas educativos y auxilios extraordinarios por calamidades» (Villaraga, 2008, p. 64). |
20 «Peor aún, contaba con amplias resistencias en el bipartidismo. Como lo anotaba el mismo Belisario, con ellos era |
imposible avanzar pero tampoco se podía prescindir de ellos. De esta manera, el Presidente recurrió a un pequeño |
núcleo de colaboradores como Bernardo Ramírez, Antonio Duque y Jhon Agudelo Ríos, e incorporó al Gobierno a |
reconocidas figuras del bipartidismo, pero marginó a los directorios políticos. Esas fórmulas irritaron a los jefes de los |
partidos. Por ello el proceso de paz chocó desde un comienzo con “enemigos de paz” agazapados en todos los rincones |
del Estado». (Ramírez, en Medina y Sánchez. p. 277). 33 Aprendizajes para la reconciliación paramilitarismo21; y la presencia de unos recursos financieros sin antecedentes |
provenientes del tráfico de drogas, el secuestro y la extorsión» (Comisión Histórica |
del Conflicto y sus Víctimas, 2015, p. 51). Por otro lado, de forma paralela a la firma de los acuerdos antes enunciados, las Farc |
continuaron con su expansión hacia las regiones cercanas a sus zonas de influencia |
histórica. Este crecimiento ocurrió simultáneamente con la migración de muchos |
militantes de la lucha armada de izquierda hacia la lucha política legal bajo el manto |
de la UP, lo cual generó una «suerte de desconfianzas, que se veían reforzadas por |
la ambigüedad de algunos de [los militantes de la UP] frente a la opción armada» |
(González, 2014, p. 384). Este aspecto podría indicar una disposición parcial de la |
guerrilla hacia la construcción de alternativas a la violencia, o al restablecimiento |
de relaciones de interlocución que pudiesen derivar en acciones concretas en favor |
de la reconciliación. Enmarcado en este contexto nacional, acaeció el inicio del genocidio político |
de este partido, hecho en sí mismo detestable, que marcaría no solo uno de los |
períodos más violentos de la historia reciente de nuestro país, sino que, además |
(y entre otras graves consecuencias), sería un obstáculo determinante para la |
realización de la iniciativa de pacificación emprendida por el Gobierno de la época |
y el que lo sucedió. Asimismo, en ese tiempo se inició en el país un proceso de descentralización |
política, que derivó en la aprobación de la elección popular de alcaldes en 1986, |
acto que se haría efectivo por vez primera en 1988. En este proceso, «sectores |
ganaderos y empresariales, y grupos de |
los partidos |
liberal y conservador |
manifestaron su rechazo a la posibilidad de que las alcaldías escaparan a su control. |
La campaña contra la UP adquirió la forma de pronunciamientos públicos en los |
que se invitaba a que ninguna personalidad o tendencia política hiciera alianzas |
con el “proselitismo armado”. La advertencia sobre las consecuencias que podrían |
tener los pactos electorales con la nueva colectividad sirvió para abonar el terreno |
de los actos de violencia» (Cepeda, s.f.). Más aún, la toma y posterior retoma del Palacio de Justicia, en 1985, representarían |
el fin «real y simbólico de los esfuerzos de paz de Betancur. Este episodio puso de |
manifiesto […] el peso que las soluciones de fuerza seguían teniendo para muchos |
sectores de la sociedad, incluidos los militares, los terratenientes y líderes políticos |
regionales, los paramilitares y también los grupos guerrilleros» (García, 2006, p. 34 21 En un estadio aún primitivo. Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras Hubo un cambio de énfasis en la política |
de paz emprendida por el Gobierno Barco, |
en el cual se asumió como central |
el concepto de reconciliación 187). Todo este panorama evidenció la inexistencia de un escenario de encuentro |
propicio para la reconciliación nacional, en la medida que no existía una genuina |
disposición de varios sectores de la sociedad que se habían enfocado en construir |
alternativas a la violencia. Las iniciativas de paz fueron fracturadas por la defensa |
de intereses concretos a nivel nacional y local, lo que en últimas se tradujo en un |
escalamiento del conflicto. En este contexto, en 1986, Virgilio Barco fue elegido presidente. Su Gobierno |
«asumió como política de paz el propósito de superar la pobreza y la exclusión social |
para acabar con las razones objetivas de la violencia, y promovió una estrategia |
sustentada en presupuestos de reconciliación, rehabilitación y normalización» |
(Villarraga, 2009, p. 71). Según la perspectiva de Mauricio García-Durán, el manejo de la paz del Gobierno |
Barco se desarrolló en dos etapas: en la primera, continuó la implementación del |
Plan Nacional de Rehabilitación con los mismos objetivos del Gobierno anterior, |
apuntándole a la construcción de una reconciliación política. En la segunda (a partir |
de 1988), se hizo la presentación de la iniciativa de paz y la apertura de nuevos |
diálogos con la guerrilla del M-19 (Conciliation Resources, s.f). Por otro lado, la tregua firmada con las Farc en el gobierno anterior se rompió, las |
guerrillas se fortalecieron y se aliaron en la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. |
Además, el panorama político nacional se hizo más complejo, debido a la expansión |
del narcotráfico y la perpetración de varios atentados terroristas dirigidos a evitar |
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