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Cauca. Por medio de este hecho, los integrantes del M-19 se reinsertaron a la vida |
civil y su proyecto inauguró su participación activa en la política colombiana a |
través del Movimiento Alianza Democrática M-19. El candidato presidencial del |
movimiento para las elecciones 1990, Carlos Pizarro, sería asesinado unas semanas |
después de haber firmado la paz, en plena campaña electoral (Centro de Memoria, |
Paz y Reconciliación, Hechos de paz, s.f.). Fortalecimiento democrático y recrudecimiento |
de la guerra, procesos simultáneos en la década de los 90 Los comicios presidenciales de 1990 finalmente fueron ganados por César Gaviria. |
Fue durante su Gobierno que se llevó a cabo la Asamblea Nacional Constituyente, |
que coincidió con el desarrollo de una grave crisis política y social derivada de una |
creciente ola de violencia. «El momento reflejó la culminación de dos procesos |
contradictorios que había experimentado el país desde comienzos de los años 80: |
uno era un proceso de reformas y democratización, el otro, la gran profundización |
de la violencia en el país. Los resultados fueron un país realmente más democrático, |
aunque sustancialmente más violento» (Chernick, 1996). Ese mismo año, se firmó el acuerdo entre el Gobierno y el EPL, que contemplaba la |
participación de dos voceros de este grupo en la Asamblea Nacional Constituyente |
y la garantía de las condiciones necesarias para la promoción de su proyecto |
político. El movimiento Esperanza, Paz y Libertad sería fundado por una parte de 38 24 Ley 77 de 1989. Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras El EPL plasmó en su acuerdo |
de paz el concepto |
de «reencuentro» en lugar de hablar de |
reinserción sus excombatientes y la otra parte participaría en la conformación de la Alianza |
Democrática M-19 (Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, Hechos de paz, s.f.)25. |
En consecuencia con la naturaleza de los acuerdos y para mantener una postura |
favorable a la negociación, el EPL plasmó en su acuerdo de paz el concepto de |
«reencuentro» en lugar de hablar de reinserción, «en el entendido de que se trataba |
de un proceso de reencuentro social y político, y de una mutua aproximación al |
nuevo marco constitucional y legal que constituía la base del propio proceso de |
paz» (Villarraga, 2013). El plan de reencuentro planteaba, entonces, que la inserción |
del EPL a la vida política, económica y social del país era un acto de reconciliación |
dentro de un proyecto político diseñado para validar la construcción de un diálogo |
democrático. La inserción del EPL a la vida política, económica y social del país es un |
acto de reconciliación dentro de un proyecto político diseñado para validar |
la convivencia democrática hacia una sociedad más |
justa y equitativa. |
El Gobierno y el EPL concuerdan en que este proceso debe generar una |
corriente de convivencia y la ampliación de la democracia. Para asegurar |
que tanto la difusión del proceso de paz con el EPL como los proyectos de |
reinserción cívica y productiva de su fuerza, tengan el necesario respaldo |
de la ciudadanía, de las organizaciones civiles, empresariales, y para que las |
tareas que habrán de emprenderse con estos objetivos cuenten con el apoyo |
de los gobiernos seccionales (Acuerdo de Paz entre el Gobierno nacional y el |
Ejército Popular de Liberación, 15 de febrero de 1991). No obstante, los excombatientes fueron víctimas de asesinatos, persecuciones, |
amenazas y desplazamientos, y, adicionalmente, |
la condición de reintegrarse |
en los territorios en medio del recrudecimiento de la guerra promovió casos de |
reincidencia o de rearme, aunque con los matices regionales propios del desarrollo |
del conflicto a nivel |
local, de |
los tiempos y |
las características de |
los actores |
involucrados (Fundación Cultura Democrática, 2006). En el Urabá, región de influencia histórica del EPL y zona de vital importancia para |
la expansión del proyecto paramilitar, los excombatientes y su proyecto político |
y social fueron víctimas de varios hostigamientos realizados por las Farc, por un |
grupo disidente del mismo EPL y por la contrainsurgencia (Centro de Memoria, Paz 25 «Dejaron definitivamente las armas el primero de marzo y ahora están en la fase de reencuentro, de reinserción. Es |
un reto para estas dos mil mujeres y hombres miembros del EPL y para la sociedad colombiana que los acoge de nuevo |
como ciudadanos. Bienvenidos. Para ellos esa transición es vivida con nostalgia pero también con incertidumbre |
frente al futuro. Sin embargo han votado firmemente en favor de paz y de la reconstrucción de Colombia. Y han creado |
un partido político que mantiene sus siglas pero cambia su contenido: Esperanza, Paz, Libertad» (El Tiempo, s.f.). 39 Aprendizajes para la reconciliación La última fase del programa de reinserción |
se enfocó en la proyección de la socialización hacia las |
comunidades de las regiones por medio de programas |
que beneficiaran a la población no desmovilizada y Reconciliación, s.f.). De los 2200 desmovilizados, 500 murieron; algunos de ellos se |
aliaron con los paramilitares de Carlos Castaño contra las Farc y Caraballo, otros se |
rearmaron, para defenderse, en los Comandos Populares26 (Semana, 2011, febrero). |
Varios casos de reintegración fueron minados de esta forma por la ausencia de |
garantías y condiciones de seguridad en las zonas rurales. Por otro lado, a propósito de la reintegración, el Gobierno creó el Programa de |
Reinserción Económica y Social y, en 1990, el Consejo Nacional de Normalización, |
vinculado al Departamento Administrativo de |
la Presidencia de |
la República |
(DAPRE), encargado de supervisar y coordinar los programas y asignar los recursos |
provenientes del Fondo para la Paz a los Consejos Regionales de Normalización. En |
1991, se creó la Oficina Nacional de Reinserción, que meses después sería trasladada |
a la denominada Dirección del Programa Presidencial para la Reinserción, adscrita |
al DAPRE, para finalmente reintegrarse al PNR (Turriago y Bustamante 2004, pp. |
25-27). Los excombatientes indultados recibieron un auxilio de mantenimiento, atención |
en salud, acceso a créditos productivos y asistencia técnica; sin embargo, dichos |
beneficios no fueron sostenibles y hubo una ausencia de acompañamiento del |
Estado en el desarrollo de los proyectos productivos. Así, surgieron proyectos |
empresariales colectivos e individuales, tanto rurales como urbanos, que se vieron |
afectados a pesar de haber sido apoyados por el programa de reinserción, por la |
ausencia de una estrategia acertada, lo cual es muestra del «predominio de un |
enfoque hacia la individualización; las falencias en la asesoría, y el seguimiento y |
notorias dificultades en el contexto macroeconómico» (Franco, 2000, pp. 128-130, |
citado en Villarraga, 2013). La última fase del programa de reinserción se enfocó en la proyección de la |
socialización hacia las comunidades de las regiones por medio de programas |
que beneficiaran a la población no desmovilizada (Franco, 2000, p. 132), lo que |
permitió la realización de proyectos relacionados con la promoción de políticas de |
paz y convivencia, derechos humanos, desarrollo local y participación ciudadana. |
Al respecto, existe cierto consenso en torno a señalar el éxito de los programas |
de capacitación y educación, con énfasis en resolución pacífica de conflictos27 |
(Villarraga, 2013). Las cooperativas, empresas, asociaciones y ONG creadas o |
promovidas con el concurso de |
los desmovilizados constituyeron un valioso 40 26 Surgió un grupo rearmado de desmovilizados y no desmovilizados —los Comandos Populares—, que, tras acciones |
militares, paramilitares y guerrillas (Villarraga y Plazas, 1994). |
defensivas, incurrió en violaciones contra la población civil similares a las causadas en la región en esos años por |
27 «El programa de validación de bachillerato, con énfasis en resolución pacífica de conflictos, se extendió a una |
franja importante de la población de escasos recursos. Algunos grupos desmovilizados lograron acceso a programas |
comunitarios y colectivos de vivienda» (Villarraga, 2013). Experiencias de reconciliación entre excombatientes y comunidades receptoras aporte social y político en las regiones (Franco 2000, citado en Villarraga, 2013). |
Esta coyuntura promovió la eclosión de múltiples expresiones de concertación |
social y política a nivel local y regional, y propició, para muchos excombatientes, el |
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