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En las últimas décadas se han producido importantes cambios en lo que respecta al proceso de creación de conocimiento que, a su vez, han modificado tanto el papel desempeñado por las universidades, destacadas productoras de conocimiento, como sus relaciones con los agentes del entorno (Gibbons et al., 1994; Etzkowitz y Leydesdorff, 1997).
Existen evidencias crecientes de los beneficios que la transferencia de conocimiento desde la universidad reporta al crecimiento económico de las regiones.
Pero además, también existe un considerable interés por parte de los decisores en el ámbito público y entre los administradores de la universidad en comprender las implicaciones políticas y de gestión de este nuevo paradigma.
La creación de empresas basadas en conocimiento generado en la universidad, las denominadas spin-off universitarias, son un importante mecanismo de transferencia de conocimiento vinculado a la comercialización de resultados de actividades de I+D. Salvo por la particularidad del origen del conocimiento que da lugar a su constitución y diversos aspectos en el orden estructural y organizacional que caracterizan estas organizaciones, se trata de empre-Fuentes de conociMiento en los Procesos de innoVación eMPresarial: las SPIN-OFF uniVersitarias en andalucÍa como explotar y asimilar el conocimiento de otros agentes externos.
Así, las empresas realizan otras actividades complejas relacionadas con la vigilancia tecnológica y de mercado, la formación y el diseño, que permiten reconocer y valorar el conocimiento existente o disponible, adaptarlo a los objetivos e integrarlo en las funciones de la empresa para ponerlo en valor y obtener en lo posible mejores resultados (Bender y Laestadius, 2005).
Estas ideas se plasman en trabajos como los que plantean escenarios de complementariedad entre la realización de actividades de I+D interna y la interacción con agentes externos, y que son entendidos como estrategias compatibles en la búsqueda de conocimiento.
En consecuencia, es recomendable estudiar este fenómeno observando la adopción conjunta y relacionada de estas estrategias de innovación (Mowery, 1983; Cassiman y Veugelers, 2006; Romijn et al., 2002; Freel, 2005y Caloghirou et al., 2004).
En este trabajo nos preguntamos si, para el caso de las spin-off universitarias, estas estrategias concurren o no y cuáles son los factores que conducen a la empresa a optar entre la adquisición de conocimiento de fuentes externas, centrarse exclusivamente en sus capacidades internas o bien combinar en diferentes proporciones ambas fuentes de conocimiento.
Es relevante conocer cuál es la opción escogida por este tipo de empresas en lo que tiene que ver con la decisión de búsqueda y utilización de las diversas fuentes de conocimiento estratégicas para su actividad, tratándose de organizaciones que surgen como resultado de un proceso de transferencia de conocimiento desde la universidad.
En este sentido, el objetivo de esta investigación es aportar una fundamentación teórica y empírica que permita avanzar en el estudio de las fuentes de conocimiento para la innovación en las empresas de tipo spin-off, adoptando los avances teóricos y metodológicos generados en estudios cuya unidad de análisis son empresas que no surgen del entorno académico.
Para tal fin, en primer término, se describirá el fenómeno de la creación de empresas en el contexto académico.
En segundo término, se estudiarán las diferentes fuentes de conocimiento a las que acceden las spin-off en Andalucía para sus procesos de innovación, examinando la influencia que ejercen en dichos procesos la investigación pública realizada por universidades y organismos públicos de investigación, así como por empresas del sector privado.
El trabajo se organiza en las siguientes sas que, al igual que otras, para sostener su competitividad en contextos cada vez más cambiantes e inciertos, se implican en procesos de innovación cuya creciente complejidad requiere la utilización de diferentes formas y fuentes de conocimiento.
A pesar de esta coincidencia, para el caso de las empresas que no surgen en el ámbito académico la literatura muestra el interés y dedicación de investigadores en la comprensión y explicación de las diferentes estrategias de innovación.
No obstante, para el caso de las spin-off universitarias se trata de un terreno insuficientemente explorado.
Existen evidencias de que las nuevas empresas innovadoras, o start-ups, son muy activas en el uso de la investigación pública en sus proyectos de investigación (Cohen et al., 2002), pero, en general, la literatura adolece de planteamientos conceptuales y empíricos que focalicen su atención en las fuentes de conocimiento a las que acceden las empresas académicas en sus procesos de innovación.
El proceso de innovación empresarial ha sido ampliamente examinado desde diferentes perspectivas.
Entre éstas, cabe destacar la que lo explica a través del modelo interactivo, que señala la gran complejidad del proceso innovador y la necesidad de fuentes de conocimiento diversas que tienen como origen tanto a la propia empresa como a numerosos agentes externos.
Este hecho lleva a las empresas a establecer una red de interacciones con diversos actores de su entorno.
Así, han sido objeto de investigación los posibles agentes que representan una fuente de conocimiento para las empresas, las razones por las cuales una organización empresarial decide acceder a conocimiento externo, los mecanismos a través de los cuales las empresas obtienen dicho conocimiento y los beneficios derivados de dicha relación.
Si bien es cierto que la adquisición de conocimiento externo se presenta como una opción necesaria para llevar a cabo los procesos de innovación, no siempre resulta ser suficiente.
Por ello, es necesario enfatizar el papel que desempeña la realización de actividades de I+D interna y el carácter estratégico de las mismas.
La realización de estas actividades está relacionada con la capacidad de absorción (Cohen y Levinthal, 1989, 1990; Lane et al., 2006), que hace referencia al conjunto de capacidades internas de las organizaciones que permiten tanto la generación de ideas innovadoras y el aprendizaje intraorganizacional, oiHana ValMaseda Y nuria Hernández El interés de clarificar e integrar las definiciones existentes y de categorizar los tipos de spin-off reside, por una parte, en la posibilidad de atribuir características particulares a cada uno de los tipos de empresa identificados y, por otra, en la observación de distintas actitudes y comportamiento con respecto a las estrategias de adquisición de conocimiento relevante.
Así, tal y como recoge Pirnay et al. (2003), dependiendo de la naturaleza del conocimiento transferido y del estatus de las personas implicadas en la creación de la spin-off, es posible detectar características distintas en lo que respecta a la oportunidad de negocio, al emprendedor y a los recursos y capacidades de las empresas.
Otras corrientes de investigación estudian los mecanismos y factores que explican el éxito de estas nuevas empresas (Mustar et al., 2006).
Los estudios empíricos pueden clasificarse en tres tradiciones teóricas diferentes.
Una la conforman un grupo de autores que centran su atención en el estudio de la relación que las spin-off mantienen con su organización de origen.
Es la conocida como perspectiva institucional, interesada en el análisis de la influencia de la organización de origen en la configuración inicial de recursos de la spin-off y en su posterior desarrollo (Carayannis et al., 1998; Steffensen et al., 2000; Meyer, 2003; Moray y Clarysse, 2005; Clarysse et al., 2005).
La segunda, denominada del modelo de negocio, tiene origen en la literatura de dirección y gestión empresarial (Chesbrough y Rosenbloom, 2002; Zott y Amit, 2005), y centran sus análisis en el sector de actividad, la tecnología y las diferentes combinaciones producto-mercado adoptadas por las spin-offs (Bower, 2003; Druilhe y Garnsey, 2004; Stankiewicz, 1994; Chiesa y Piccaluga, 2000; Mustar, 2002).
Por último, la visión basada en los recursos de la organización empresarial (Barney et al., 2001; Shane y Stuart, 2002; Hellmann y Puri, 2000; Bower, 2003; Heirman y Clarysse, 2004; Druilhe y Garnsey, 2004), cuyos trabajos se centran en aquellos recursos de la empresa que la diferencian de sus competidores y que, además, representan una fuente de ventaja competitiva.
Entre estos recursos, identificamos como aquellos que pueden explicar el comportamiento de las empresas de nueva creación (Barney, 1991; Brush et al., 2001) los siguientes: los financieros (Heirman y Clarysse, 2004; Mustar, 1997; Wright et al., 2004), los tecnológicos secciones a partir de la presente introducción: en el apartado segundo efectuamos una revisión de la literatura como fundamento teórico del trabajo.
En el apartado tercero se expone la metodología empleada en la investigación.
En el apartado cuarto avanzamos los resultados obtenidos con respecto a las preguntas formuladas.
Finalmente, presentaremos las conclusiones que ofrecen implicaciones en el ámbito de las políticas públicas de innovación.
Revisión del concepto, tipologías y determinantes de la competitividad de las spin-off universitarias
Si bien la literatura relativa a la creación de empresas en el contexto universitario está aumentando, existe una evidente ausencia de claridad en lo que respecta a la definición del concepto "spin-off universitaria" (Pirnay, 1998).
Una importante corriente de investigación en este ámbito trata de identificar los criterios de clasificación y comprensión de este complejo fenómeno.
Sus trabajos revelan dos principales dimensiones para la clasificación: por un lado, el estatus de los individuos involucrados en los procesos de creación de las nuevas empresas, de otro, la naturaleza del conocimiento transferido desde la universidad a la nueva empresa (Pirnay et al., 2003).
Otra de las conclusiones que se extraen de la revisión de la literatura es que existen diferentes tipos de empresas basadas en conocimiento universitario cuyo desarrollo se ve afectado por diversos factores.
Por tanto, no se puede hablar del "emprendizaje" académico como un fenómeno que se comporta de manera homogénea en cualquier contexto (Mustar, 2000; Mustar et al., 2006).
La existencia de estas ambigüedades en el uso del concepto spin-off universitaria, así como la ausencia de consideración de los factores específicos que caracterizan a los sistemas universitarios y de innovación en los que se enmarcan estas empresas, dificultan sobremanera los avances en esta línea de investigación.
Fuentes de conociMiento en los Procesos de innoVación eMPresarial: las SPIN-OFF uniVersitarias en andalucÍa el organizacional, el de mercado y el tecnológico, que son la clave para el máximo aprovechamiento de los recursos externos (Tidd, 2000).
Una correcta gestión y equilibrio entre capacidades internas y externas suponen la clave competitiva (Teece et al., 1997), lo que posibilita la realización de una variedad de actividades que van desde las vinculadas a la explotación a aquellas más encaminadas a la exploración, que componen lo que la literatura coincide en denominar como estrategias de búsqueda, dirigidas a la resolución de problemas en las empresas (March, 1991).
Una capacidad interna fundamental es la de absorción (Cohen y Levinthal, 1989), indispensable para que la empresa identifique y valore convenientemente el conocimiento que obtiene de fuentes externas (Grimpe y Sofka, 2009).
Por tanto, la capacidad de absorción es determinante en el proceso de adquisición de conocimiento externo.
Pero a su vez, el acceso, la utilización y la aplicación de conocimiento externo, junto al propio proceso de interacción de la empresa con una universidad u organismo gubernamental de investigación, contribuye a la mejora y al aprendizaje interno.
Por ello, cabe esperar que, en lugar de decidir si hacer uso de capacidades internas o bien acceder a recursos y capacidades externos complementarios, puede resultar más acertado contemplar la complementariedad de ambas estrategias (Mowery, 1983; Cassiman y Veugelers, 2006; Romijn et al., 2002; Freel 2003; Freel 2005; Caloghirou et al., 2004).
En esta línea, Cassiman y Veugelers (2006) confirman, para el caso de Bélgica y el sector manufacturero, la existencia de complementariedad entre las diferentes actividades para la innovación y, en consecuencia, el beneficio mutuo derivado de la coexistencia de ambas.
El trabajo concluye que aquellas empresas que desarrollan una de las estrategias, esto es, el desarrollo de actividades de I+D interna o bien la adquisición externa de I+D, ven reducida su capacidad de introducir nuevos productos o mejorados en comparación con aquellas empresas en las que concurren ambas estrategias.
Asimismo, los resultados que arroja la investigación de Caloghirou et al. (2004), a partir de una encuesta realizada a 558 empresas innovadoras de países como Alemania, Dinamarca, Francia, Grecia, Holanda, Italia y Reino Unido, confirman las tesis de que la combinación de las capacidades internas de I+D y la alta cualificación del personal, con la interacción y el acceso a recursos de conocimiento externos, además de reforzar la capacidad de (Autio, 1997; Autio y Lumme, 1998; Hindle y Yencken, 2004; Heirman y Clarysse, 2004), los humanos (Fontes, 2001; Pirnay et al., 2003; Shane y Stuart, 2002; Sholten et al., 2001) y los sociales (Lindelhof y Losten, 2004; Autio, 1997; Nicolaou y Birley, 2003).
Teniendo en cuenta la revisión de investigaciones en este campo, la definición adoptada en la presente investigación es la que considera como spin-off a las empresas creadas en el ámbito académico (universidades o centros públicos de investigación) para la explotación comercial de los resultados de la investigación u otros fines.
La diversidad implícita en esta definición tiene implicaciones que justifican el análisis desde un punto de vista empírico de las fuentes de conocimiento utilizadas por estas empresas en el contexto regional escogido.
Estrategias de adquisición de conocimiento para la innovación empresarial
Las explicaciones del proceso innovador en las empresas han experimentado una importante evolución.
La perspectiva neoclásica, bajo lo que se conoce como enfoque lineal, propició un tratamiento del conocimiento científico como algo exógeno al proceso innovador y establecía que su influencia en dicho proceso tenía lugar de manera secuencial o lineal.
Así, un descubrimiento científico daría lugar a un desarrollo tecnológico que, a su vez, permitiría obtener un nuevo producto para finalmente producir un beneficio económico (Kline y Rosenberg, 1986).
Este planteamiento no reconocía la retroalimentación en el proceso, ni el aprendizaje que se genera en el mismo.
Sin embargo, gracias a las contribuciones del enfoque evolucionista, sabemos que existe otra forma de explicar el proceso de innovación empresarial a través de lo que se conoce como modelo interactivo.
Dentro de la teoría económica evolucionista, la perspectiva de la empresa basada en los recursos constituye una base teórica sólida para la explicación de las razones que llevan a las empresas a colaborar con otros agentes y obtener, como fruto de esa relación, los recursos y capacidades complementarias que le permitan sostener su ventaja competitiva.
Este enfoque reconoce como estrategias válidas para la innovación la compra de tecnología e I+D, o bien la cooperación con agentes externos, pero sin olvidar las competencias internas de la empresa en varios ámbitos: logía.
Gran parte de los trabajos incluyen en sus muestras a empresas de sectores de alta tecnología, como robótica (Katila, 2002; Katila y Ahuja 2002) o biotecnología (Shan et al., 1994), y se constata la relación positiva entre las estrategias de búsqueda de recursos externos y la innovación.
Sin embargo, otras investigaciones han tenido como fin la identificación de distintos patrones de comportamiento entre sectores de distinta intensidad tecnológica.
En este sentido, caben señalar investigaciones recientes como la de Santamaría et al. (2009), quienes para el caso español confirman que las empresas españolas de baja y media intensidad tecnológica, más allá de la realización de actividades de I+D, utilizan en el marco de su estrategia de innovación otras actividades como los procesos de diseño, la contratación de consultoría y la formación.
Grimpe y Sofka ( 2009) también confirman patrones de búsqueda de conocimiento que difieren atendiendo a la intensidad tecnológica del sector.
La investigación que realiza con una muestra de 4.500 empresas de 13 países europeos le permite concluir que las empresas de baja y media intensidad tecnológica buscan conocimiento en clientes y competidores fundamentalmente y, sin embargo, las universidades y los proveedores tecnológicos son la fuente principal de conocimiento en empresas de sectores de alta intensidad tecnológica.
Considerando como base, por un lado, los planteamientos empíricos que estudian los patrones de búsqueda de conocimiento de las empresas y la complementariedad entre fuentes internas y externas de conocimiento y, por otro, aquellos que profundizan en los factores que condicionan la elección de una determinada estrategia de adquisición de conocimiento, la presente investigación pretende describir las fuentes de conocimiento utilizadas por las spin-off en los procesos de innovación, así como estudiar la existencia de distintos comportamientos en función del tamaño de las empresas, el área de conocimiento, el sector de actividad y la actividad exportadora de la empresa.
Ámbito de estudio y recogida de datos
La población objeto de estudio en la investigación 2, está constituida por el conjunto de empresas spin-off creadas absorción de la empresa, permite generar valor añadido y aumentar su capacidad innovadora.
No obstante, otros trabajos no concluyen de igual manera y, por tanto, no es posible hablar de consenso en lo que respecta a la idoneidad de combinar ambas estrategias.
Así, hallazgos empíricos, como los del trabajo de Laursen y Salter (2006), apuntan efectos de sustitución entre el refuerzo de las capacidades de I+D internas y el acceso a fuentes externas de conocimiento para la innovación.
Existe relación entre ambas estrategias pero se trata de una interacción de signo negativo que los autores explican aduciendo cierta resistencia por parte del personal de las empresas al percibir una excesiva atención hacia los recursos que se obtienen de agentes externos.
Actualmente, los avances y esfuerzos se encaminan a identificar los determinantes estructurales y organizativos que influyen en las estrategias de búsqueda de conocimiento y patrones de innovación, entre los que destacan el tamaño empresarial, el sector de actividad, la intensidad tecnológica y la inversión en I+D, que permiten explicar con mayor rigor y concreción las estrategias adoptadas por el sector empresarial.
Los estudios se han centrado frecuentemente en el análisis de los patrones de innovación en empresas pequeñas (Romijn, 2002; Freel, 2005) o bien en empresas con distinto nivel de intensidad tecnológica (Santamaría et al., 2009; Grimpe et al., 2009).
La consideración del tamaño empresarial ha generado de manera reiterada hipótesis con conclusiones contrapuestas.
Laursen y Salter (2006) concluyen que el tamaño de la empresa es significativo para el caso de las innovaciones incrementales, pero no para las radicales.
Otros trabajos profundizan en la eficiencia con la que afrontan las empresas las relaciones con agentes externos.
Así, hay resultados que indican que las empresas de menor tamaño tienen ventaja sobre las grandes en la explotación de conocimiento externo (Acs et al., 1994) y, además, obtienen mayor rendimiento.
Igualmente, se observa una mayor propensión a establecer vínculos, por ejemplo con universidades, en el caso de las empresas de mayor tamaño (Link y Rees, 1990).
Otra variable clásica que puede predecir la estrategia de búsqueda y adquisición de conocimiento es el sector de actividad atendiendo a su intensidad tecnológica (OCDE, 1997), esto es, si la empresa es de baja, media o alta tecno- 2002), en los que se identifican diferentes mecanismos a través de los cuales el tejido empresarial accede a la investigación pública.
Estos trabajos exponen la amplia variedad de canales a través de los cuales es posible la obtención de conocimiento como fruto de la relación con universidades y centros públicos.
De esta forma, los canales que permiten el acceso al conocimiento externo considerados en la investigación se han medido con las variables asesoramiento tecnológico, investigación contratada, realización de un proyecto de investigación conjunto, uso de instalaciones y equipos, explotación de patentes, prácticas de personal científico o técnico en la empresa, intercambio de personal, formación y las relaciones informales.
Adicionalmente, hemos querido indagar, utilizando la misma escala que para el sector público de investigación, si las spin-off acceden a conocimiento que proviene de otras empresas privadas como clientes, proveedores y competidores y comprobar así si tienen un peso relevante como fuentes de conocimiento.
Por último, para comprobar si las empresas adoptan una estrategia de combinación del conocimiento que se deriva de la realización de actividades de I+D internamente y la en el sistema universitario de la Comunidad Autónoma de Andalucía para las que se disponía de información en el año 2008.
El registro de empresas ha sido proporcionado por la Red Andaluza de Transferencia de Resultados de la Investigación (RATRI) y la Agencia Andaluza de Innovación, siendo un total de 157 empresas las registradas hasta la fecha de referencia.
En su mayoría se trata de empresas que provienen del programa de apoyo CAMPUS 3.
Los datos utilizados en este trabajo son resultado del desarrollo de un proyecto que, entre otros aspectos, pretendía caracterizar estructural y organizacionalmente estas empresas, estudiar su proceso de creación, así como, analizar algunos indicadores de competitividad de las mismas.
Para obtener la información necesaria se realizó una encuesta mediante entrevista personal, a través de un cuestionario dirigido a los gerentes, directivos u otra persona que hubiera tomado parte en el proceso de creación de la empresa y que conociera los elementos más relevantes de su evolución.
Dado el tamaño del universo poblacional se estimó adecuado realizar la encuesta a la totalidad de la población.
El cuestionario utilizado se estructuró en cinco bloques.
En primer lugar, se ha obtenido información acerca de variables generales de la empresa.
En el segundo bloque, se analiza todo el proceso de creación de la spinoff, desde las ideas que dieron origen a cada uno de los proyectos de empresa, motivaciones, perfil de los individuos y recursos y capacidades puestas en acción para el proyecto.
Asimismo, en el tercer bloque se han examinado las relaciones que estas empresas tienen con los centros públicos de investigación y otras empresas, vinculadas con la capacidad de innovar.
Igualmente, se ha explorado la importancia de la localización física de estas empresas en diferentes entornos.
Finalmente, el cuarto de los bloques permite un exhaustivo análisis de la situación actual de estas empresas.
Medición de las fuentes de conocimiento para la innovación
Para la medición de las fuentes de conocimiento de las empresas estudiadas, se ha acudido a escalas ampliamente aceptadas y utilizadas en la literatura.
Utilizando las definiciones y directrices del Manual de Oslo (OECD, 2005), se han estudiado dos esferas distintas de acceso al conoci-oiHana ValMaseda Y nuria Hernández
En la tabla 1 se muestran los aspectos determinantes de las empresas analizados en la literatura y la frecuencia de los mismos para los casos de spin-off observadas en la Comunidad Autónoma de Andalucía.
Se representan las variables estatus de la/s persona implicada/s en la creación de la spin-off, origen de las actividades de la spin-off y la variable naturaleza del conocimiento transferido, es decir, si se trata de una empresa enfocada al diseño y desarrollo de un producto, a la prestación de un servicio o ambas.
Contrariamente a lo que concluyen algunos trabajos, en el contexto andaluz se observa gran heterogeneidad en la composición del equipo fundador de estas empresas.
Por otra parte, se trata de empresas en las que destaca la explotación de un conocimiento derivado de una investigación en la universidad como principal razón que da origen a la creación de la empresa.
Las spin-off analizadas se dedican tanto al diseño y desarrollo de un producto como a la prestación de servicios vinculados al mismo.
Muchos trabajos recogen estas categorías de conocimiento transferido como excluyentes, circunstancia que no constatan los datos obtenidos en el contexto de esta investigación, dado el alto porcentaje de asociación entre ambas actividades.
adquisición externa de I+D, se han creado las variables I+D interna y Adquisición de I+D externa para los casos de las empresas que afirman emplear ambas fuentes de conocimiento en sus procesos productivos y de innovación.
Principales rasgos de las spin-off universitarias de Andalucía
En línea con Pirnay et al. (2003), y adaptando su trabajo al contexto de Andalucía, se ha realizado una descripción de las empresas spin-off académicas en el sistema universitario andaluz, lo que permite dibujar el perfil de dichas empresas y comprender en mayor medida los resultados en lo referido a la combinación de actividades internas de I+D con la obtención de conocimiento de agentes externos como fuentes de conocimiento para la actividad de las empresas.
En el epígrafe siguiente se estudiará la relación entre las variables descriptivas empleadas en la investigación de Pirnay et al. (2003) del perfil de spin-off y la selección de una determinada estrategia de obtención de conocimiento. absorción de la empresa son elementos que determinan la elección de la estrategia.
Respondiendo a la pregunta de qué tipo de empresas se crean en las universidades andaluzas, en la tabla 2 se recoge la distribución porcentual de las principales características estructurales y organizativas.
La literatura ha estudiado profusamente los factores estructurales y organizativos que condicionan una actuación centrada, bien en la utilización de recursos internos, en la búsqueda de conocimiento fuera de la empresa, o bien en la combinación de ambas estrategias.
El sector de actividad, la intensidad tecnológica o la capacidad de Fuente: IESA-CSIC (E-0925).
oiHana ValMaseda Y nuria Hernández de fuentes externas e internas es una estrategia que goza de gran seguimiento entre las spin-off.
Concretamente, el 42,10% de empresas spin-off consultadas afirman acudir tanto a centros públicos de investigación y empresas como realizar actividades de I+D internamente, ambas como fuentes de conocimiento y aprendizaje en el desarrollo de su actividad.
Este dato confirma para este tipo de empresas la interdependencia y complementariedad de ambas vías para obtener conocimiento, en el sentido de que permite el enriquecimiento mutuo de ambas estrategias y efectos más positivos en comparación con la implementación exclusiva de cualquiera de las opciones.
No obstante, la realización de actividades de I+D interna destaca como la estrategia de obtención de conocimiento más frecuente, concretamente en el 86,6% de los casos estudiados, seguida por la adquisición de I+D externa en el 45,5%.
Las características de estas empresas, tales como la elevada cualificación de su personal y el desempeño de actividades muy relacionadas con la investigación, encaminadas al desarrollo de productos y servicios de alto valor añadido, explican un comportamiento muy activo de vigilancia del entorno.
También explican la existencia de las capacidades necesarias para absorber, asimilar y aplicar el conocimiento externo.
El 76% afirma realizar tareas de vigilancia sistemática del mercado y, además, el 48% cuenta con mecanismos para conocer las necesidades y el nivel de satisfacción de los clientes.
Esto muestra el interés de estas empresas por obtener información de estas fuentes, gestionarla y utilizarla convenientemente en el desarrollo de su actividad.
Estos datos, a su vez, entroncan con una atribución de importancia muy alta a las relaciones de colaboración con agentes externos.
Así, tal y como se recoge en el gráfico 1, las relaciones con otros agentes tienen un peso muy importante incluso para la creación de la propia spin-off.
El 77,7% consideró que las relaciones previas a la creación de la empresa son un factor importante que contribuyó a la creación de la misma.
Asimismo, el 85,1% afirman que la interacción con centros públicos de investigación u otras empresas mejora la productividad y los resultados de la empresa en I+D. La actitud de estas empresas se completa con perspectivas de futuro muy favorables con respecto a la colaboración con agentes, pues el 74% auguraron para los próximos ejercicios un aumento de relaciones con el entorno.
En cuanto a los sectores de actividad, destacan en frecuencia las empresas dedicadas a actividades profesionales, científicas y técnicas (66,9%).
En relación al tamaño de las empresas, medido por el número de trabajadores, se comprueba que el 76,3% de las empresas son microempresas, es decir, con menos de 10 trabajadores.
En lugar de utilizar clasificaciones oficiales, con el objeto de explicar mejor la situación real de estas empresas en cuanto a su tamaño, se ha optado por recodificar la variable tamaño en tres categorías que responden de manera más precisa a la realidad observada.
Estos datos, en términos de empleo se traducen en aproximadamente 900 puestos de trabajo, de los cuales el 18% corresponden a personas con grado de doctor y el 45,3% poseen estudios universitarios superiores, indicadores de la capacidad de absorción de conocimiento del personal que trabaja en estas empresas.
Los Parques Tecnológicos de la Comunidad son los que acogen fundamentalmente a estas empresas, concretamente al 45,5% de las entrevistadas.
En esta región hay registrados diez parques científico-tecnológicos, entre los que destaca el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), situado en Málaga, y que desde su creación, hace aproximadamente 19 años, acoge al 77% de las spin-off entrevistadas en la provincia malagueña.
Fuentes de conocimiento para la innovación
Los resultados obtenidos permiten vislumbrar que la adquisición de conocimiento relevante mediante la combinación
Se encuentran diferencias significativas a favor de los centros públicos de investigación en las actividades relacionadas con la formación especializada, el intercambio de personal científico y la realización de prácticas.
Así, entre aquellas empresas spin-off que afirman haber recibido personal especializado para la realización de prácticas, en el 69,4% de los casos resulta ser personal que proviene de universidades y OPIs.
Por tanto, en todos los canales de interacción en los que el conocimiento intercambiado está basado en acciones de movilidad y formación de personal, las universidades y OPIs, como organizaciones origen de esos recursos humanos, son una fuente de conocimiento indiscutible para las empresas spin-off en el contexto andaluz.
Este mismo comportamiento se aprecia en lo que respecta a la formación específica, demandada en mayor medida a los centros públicos de investigación, concretamente, en un 43,8% de los casos frente a un 33,1% de las spin-off que indican recibir dicha formación de otras empresas.
Los datos de este trabajo también confirman la importancia que este tipo de empresas otorgan a la realización de proyectos de investigación, tanto conjuntos como contratados.
Son importantes vías de obtención de conocimiento Todo ello se traduce en que el 45,5% de las spin-off de Andalucía afirman realizar actividades vinculadas con la adquisición de I+D externa.
Para profundizar más en esta cuestión, en el gráfico 2 se expone la variedad de canales a través de los cuales las spin-off acceden al conocimiento que requieren y el agente que eligen como proveedor de dicho conocimiento, distinguiendo entre otras empresas y universidades y/o OPIS.
Inicialmente, una primera lectura de este gráfico apunta a que las spin-off otorgan un papel más relevante a los centros públicos de investigación como fuentes de conocimiento.
Si observamos los diferentes canales de interacción que se establecen entre las spin-off y los agentes considerados, en todos resulta ser la investigación pública la fuente principal.
En el caso del asesoramiento tecnológico y consultoría y en las actividades vinculadas al alquiler de instalaciones, se encuentra menor diferencia a favor de los centros públicos de investigación.
El 41,3% de las empresas indican haber solicitado un servicio de asesoramiento tecnológico a universidades y/o OPI y un 36,4% a empresas.
En el caso del alquiler de instalaciones, las spin-off han preferido a otras empresas en un 22,3% de los casos y a una universidad y/o OPI en un 24%. interno, como confirman el 42,1 % de las empresas que indican desarrollar una estrategia abierta de obtención de conocimiento.
Este tipo de empresas, dadas sus características específicas consideran necesario tanto el conocimiento que se genera internamente como el que obtienen de organizaciones externas.
En una segunda fase de análisis de los datos se ha estudiado la asociación entre determinadas características de las empresas y la selección de una determinada estrategia de adquisición de conocimiento.
En primer lugar, en la tabla 3 se recoge la relación entre las variables empleadas para la descripción de las empresas académicas del sistema universitario andaluz, es decir, el estatus de las personas implicadas en la creación de la empresa, el origen de la creación de la empresa y la naturaleza del conocimiento transferido (véase tabla 1), y la estrategia escogida para obtener el conocimiento requerido por la actividad de la empresa.
en las que, de nuevo, los centros públicos de investigación adquieren mayor protagonismo como proveedores de conocimiento, concretamente, en un 66,1% de los casos analizados.
No obstante, cabe destacar que el 52,1% de las spin-off consultadas afirman haber realizado un proyecto de investigación conjunto con otras empresas.
En los extremos destacan, de un lado, los altos porcentajes en las relaciones informales con ambos agentes y, de otro, la baja realización de actividades relacionadas con la explotación de patentes tanto con el sector público como con el privado, resultado este último que confirma las tesis establecidas en la literatura de que las patentes sólo son utilizadas como canal de obtención de conocimiento y de aprendizaje por un grupo específico de empresas.
A su vez, este comportamiento atento al conocimiento que generan otros agentes externos enriquece de manera destacada la realización de actividades de I+D en el ámbito Fuentes de conociMiento en los Procesos de innoVación eMPresarial: las SPIN-OFF uniVersitarias en andalucÍa cimiento resultante de una tesis doctoral y la consulta tanto de fuentes internas como externas por parte de las empresas.
En cuanto al tipo de conocimiento transferido, las empresas que se dedican al diseño y fabricación de un producto así como a la prestación de servicios relacionados con dicho producto presentan valores muy altos en la realización de I+D interna.
Por otra parte, se identifica una relación importante entre la prestación de servicios y la realización de I+D externa.
El 53,6% de las empresas cuya actividad se basa en la prestación de servicios indican adquirir I+D externa.
Asimismo, se trata de este tipo de empresas las que con mayor intensidad optan por combinar tanto conocimiento derivado de las actividades de I+D interna como externa.
En segundo lugar, en la tabla 4 se estudia la relación entre variables estructurales como el área de conocimiento de la empresa, el sector de actividad, el tamaño empresarial Los datos no permiten detectar diferencias importantes en las estrategias atendiendo a la composición del grupo fundador de las empresas, si bien sí es posible apreciar que la realización de I+D externa y la implementación de una estrategia combinada se asocian a grupos de individuos sensiblemente mayores, que superan los valores medios observados, aunque sin diferencias en cuanto al perfil.
La explotación de una patente y la comercialización de un conocimiento desarrollado en una tesis doctoral se encuentra muy relacionada con la realización de I+D interna.
Casi el 92% de las empresas que afirman haber explotado una patente y el 90% de las empresas creadas para la comercialización del conocimiento derivado de una tesis doctoral realizan I+D interna.
Sin embargo, las razones que con mayor frecuencia e importancia desencadenaron la creación de las spin-off no discrimina en gran medida en lo que a realización de actividades de I+D interna se refiere.
Donde más diferencia porcentual se detecta es en la asociación entre la comercialización de un cono- y la realización de actividad exportadora, ampliamente utilizadas en investigaciones previas como factores determinantes en la elección de las fuentes de conocimiento.
Por área de conocimiento, se advierte una importante asociación entre las áreas de conocimiento Ciencias Exactas y Experimentales y Tecnologías y la realización de I+D Fuentes de conociMiento en los Procesos de innoVación eMPresarial: las SPIN-OFF uniVersitarias en andalucÍa fuentes de conocimiento, tanto a las que tienen como origen las actividades internas de la organización como a las que, por el contrario, provienen de agentes externos a la empresa.
Introducir nuevos productos en el mercado o mejorar los existentes con éxito plantea a la empresa una necesidad de apertura a fuentes de conocimiento de diversos actores que, inevitablemente, requiere al mismo tiempo la habilidad de reconocer y poner en valor el conocimiento disponible.
Esta habilidad se resume en el concepto de capacidad de absorción (Cohen y Levinthal, 1990) y determina la definición de una estrategia de búsqueda de conocimiento adecuada en las empresas.
En línea con investigaciones que apuntan la conveniencia de contemplar las fuentes de conocimiento internas y externas como complementarias (Mowery, 1983; Cassiman y Veugelers, 2006; Romijn et al., 2002; Freel 2003; Freel 2005; Caloghirou et al., 2004), los análisis realizados revelan la combinación de ambas estrategias de adquisición de conocimiento en las spin-off del contexto académico andaluz, constituyendo un recurso muy frecuente en las empresas consultadas.
El conjunto de actividades de I+D internas y procesos de búsqueda de conocimiento externo tiene lugar en el 42% de las spin-off analizadas.
Aunque conviene señalar que la fuente principal de conocimiento se halla en la propia actividad interna de I+D tal y como indican aproximadamente el 87% de las empresas.
Asimismo, se trata de empresas muy activas en la búsqueda de conocimiento de agentes como universidades, OPIs y otras empresas privadas, comportamiento desarrollado por el 45,5% de las empresas.
El estudio también ha permitido identificar las variables que más se asocian con una estrategia de adquisición de conocimiento concreta.
Se ha comprobado una relación importante entre determinadas áreas de conocimiento y la selección de una determinada fuente de conocimiento.
Así, se conoce que el 100% de las empresas de ciencias exactas y experimentales y el 94% de Tecnologías realizan I+D interna.
Sin embargo, en cuanto a la realización de I+D externa y a la combinación de I+D interna y externa la asociación es más fuerte con las empresas de Ciencias de la Vida.
Otra característica empresarial habitualmente estudiada como factor determinante de la estrategia de innovación de las empresas es el tamaño empresarial.
En este sentido, interna.
Sin embargo, son las áreas de Ciencias de la Vida y Ciencias Sociales las que más se relacionan con la adquisición de I+D externa.
Por último, y con una diferencia destacada, las empresas de Ciencias de la Vida son las que más se asocian con la estrategia combinada de I+D interna y externa.
Concretamente, el 61% de las empresas de ese campo científico implementan ambas opciones simultáneamente.
Los sectores de actividad que claramente se vinculan con las actividades de I+D interna como fuente de conocimiento son la industria manufacturera, el sector de actividades de saneamiento, gestión de residuos y contaminación, las empresas de construcción y, por último, el sector de información y comunicaciones.
El 100% de las empresas de estos sectores afirman que las actividades de I+D internas son una importante fuente de conocimiento.
De igual forma lo son para el 90% de las empresas dedicadas a actividades profesionales, científicas y técnicas.
La utilización de manera combinada de actividades de I+D internas y externas está presente en mayor medida entre las empresas manufactureras y las dedicadas a actividades de saneamiento, gestión de residuos y contaminación.
Con respecto al tamaño de las empresas medido por el número de trabajadores, los datos permiten observar la influencia de esta variable en el tipo de fuentes de conocimiento a las que se accede.
Lo que queda patente es que a mayor número de trabajadores mayor es el porcentaje de empresas que realizan I+D interna, externa o la combinación de ambas.
Se trata de una variable importante que marca una tendencia clara en lo que a selección de fuentes de conocimiento se refiere.
También se ha confirmado una asociación importante entre la internacionalización de la actividad empresarial y la combinación de fuentes de conocimiento.
La literatura relativa al estudio de los procesos de innovación empresarial ha evolucionado desde posiciones que consideraban la innovación como un proceso lineal hasta planteamientos que, asumiendo la complejidad del proceso innovador, defienden la necesidad de acceder a diversas oiHana ValMaseda Y nuria Hernández notas 1 Las autoras agradecen a Teresa González de la Fe y a Manuel Fernández Esquinas su importante contribución en el artículo.
"Creación de empresas y actividades de transferencia de conocimiento en el sistema público de I+D de Andalucía".
Pro-yecto financiado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía 3 La Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, a través de la Agencia de y Desarrollo de Andalucía y las universidades andaluzas, ha impulsado el denominado Proyecto Campus.
Se trata de un programa de incentivos económicos que consiste, recibido: 10 de abril de 2011 aceptado: 23 de julio de 2011 realización de actividades internas de I+D las capacidades necesarias para el aprovechamiento adecuado de las fuentes externas.
Por tanto, el propio origen de la empresa está muy asociado al interés que estas empresas manifiestan tanto en la realización de actividades de I+D como en su adquisición externa.
Este trabajo constituye una aproximación al estudio de un fenómeno que ha sido abordado en estudios previos, aunque escasamente para el caso de empresas con origen académico.
Por ello, las conclusiones obtenidas suponen un avance en la descripción de las fuentes de conocimiento utilizadas por esta tipología de empresa así como en la identificación de las características que más influyen en la elección de una estrategia concreta de adquisición del conocimiento que resulta necesario incorporar en los procesos productivos y de innovación.
El estudio ofrece implicaciones importantes para las políticas relacionadas con el apoyo a la creación de empresas.
En primer lugar, destaca que la mayor parte de las empresas que surgen de las universidades no emplean conocimiento codificado en patentes, sino una variedad de capacidades generadas por la investigación pública.
En segundo lugar, resalta que las empresas existentes se caracterizan por complementar los conocimientos procedentes de la universidad con otra serie de fuentes muy variadas.
Las claves de la competitividad de estas empresas posiblemente tienen que ver con su estrategia de innovación abierta, que las hace buscar conomiento en aquellos lugares en los que está disponible, y no las hace dependientes de la organización de la que surgen.
En tercer lugar, destaca el importante papel del sector público como proveedor de recursos humanos y formación, que constituyen las claves del desarrollo de este tipo de empresas. encontramos que a mayor número de trabajadores en la empresa también es mayor la intensidad en la asociación de esta variable con cualquiera de las fuentes de conocimiento consideradas.
Un aspecto que también discrimina el comportamiento de las empresas es si tienen mercado internacional.
Así, se observa que las empresas internacionalizadas destacan tanto en la realización de I+D interna, externa como ambas.
Profundizando más en las relaciones que estas empresas mantienen con agentes como universidades y OPIs y otras empresas, es posible observar un papel destacado de los primeros como proveedores de conocimiento relevante.
Las universidades y OPIs son los agentes por excelencia a los que acceden las spin-off para obtener formación específica y de alta cualificación, para acoger en sus instalaciones personal en prácticas y para realizar intercambios de personal científico.
Este hecho puede estar condicionado, tal y como señala la perspectiva institucional, por la influencia de la organización de origen tanto en la configuración de la propia empresa como en su posterior desarrollo (Carayannis et al., 1998; Steffensen et al., 2000; Meyer, 2003; Moray y Clarysse, 2005; Clarysse et al., 2005).
Por el contrario, los resultados muestran una posición más igualada entre agentes públicos y privados en lo que a alquiler de instalaciones y maquinaria se refiere, así como en el acceso a asesoramiento tecnológico y consultoría.
El estudio permite concluir que el origen académico de estas empresas influye en el hecho de que accedan frecuentemente a conocimiento de fuentes públicas y que prevean un fortalecimiento de las relaciones con la universidad como pilares de su estrategia de innovación.
Al mismo tiempo, este tipo de empresas encuentran en la
Característica Categoría % Estatus en la universidad de los individuos implicados en la creación de la empresa
Actividad principal de la empresa (según CNAE 09)
I+D Interna Adquisición de I+D externa I+D Interna y adquisición de I+D externa Estatus en la universidad de los individuos implicados en la creación de la empresa* |
En este estudio se pretende relacionar tecnología y marketing, teniendo en cuenta especialmente la interferencia del marketing en el desarrollo de funcionalidades (entendidas como utilidades o funciones de un dispositivo técnico) en sistemas de navegación (GPS).
En esta relación no nos interesa tanto el marketing realizado para comercializar la tecnología, sino su intervención en la vertiente técnica en el momento mismo de la concepción de los productos.
Lo más importante para el estudio no es el marketing en sí mismo, sino las intenciones persuasivas cruzadas con las técnicas.
Por lo tanto, estudiamos también prácticas de marketing que no sean realizadas por alguien que formalmente realice esa ocupación.
Nos referimos a pragmáticas que se enmarquen en el dominio persuasivo en lugar del técnico.
Digamos que el marketing, dentro de la empresa, representa el ideal-tipo de persuasión más puro.
En este caben los trabajadores comerciales en general, como por ejemplo los vendedores, que no se consideran como pertenecientes al departamento de marketing, pero que no están muy distantes de sus cometidos.
El proceso de indagación se ha centrado en cuatro objetivos: 1) comprender las intersecciones entre tecnología y marketing, principalmente las interferencias de los profesionales del marketing y los comerciales en los procesos de transformación e innovación de funcionalidades; 2) identificar el grado de participación de los consumidores; 3) verificar la existencia de campos de autonomía de la tecnología, frente a considerar que ésta es una mera
RESUMEN: Este artículo pretende relacionar tecnología y marketing en los procesos de imaginación y desarrollo de funcionalidades en dispositivos de navegación móvil.
Se centra en la actuación de los departamentos empresariañes de marketing, y de los trabajadores comerciales en general, como agentes retóricos que tienen un papel clave en los caminos técnicos de construcción del producto.
En términos empíricos, se trata de un estudio de caso a una empresa portuguesa, Ndrive, que tiene como innovación principal la introducción de imagen fotográfica en los dispositivos de navegación, en vez de los tradicionales mapas.
El campo de la innovación que se identifica es una plataforma donde se relacionan los dos ámbitos en cuestión (tecnología y marketing).
Por ello, se utiliza la esfera teórica de los estudios de innovación para abordar el análisis de las diferentes problemáticas que van surgiendo en el desarrollo final del producto, muchas de ellas ligadas a las cuestiones centrales de la transformación tecnológica contemporánea.
PALABRAS CLAVE: Tecnología; funcionalidades; marketing; retórica.
tecnoloGÍa Y MarketinG: el PaPel de la retórica coMercial en el desarrollo de disPositiVos de naVeGación hipotéticos espacios de mediación y persuasión.
Ésta es la confluencia donde se sitúan los objetivos de este estudio.
El marketing, como disciplina relevante en una sociedad donde el consumo es un valor de carácter paradigmático, incorpora muchos aspectos de la ideología liberal (Lien, 1997).
Se representa a sí mismo como puente entre productor y consumidor, ya sea para instigar al primero a seguir el segundo, o bien para elaborar impulsos en los consumidores que favorecen a los productores.
A su vez, la tecnología no solamente constituye un elemento del sistema productivo, sino también se convierte en objeto producido para la comercialización.
Según los especialistas, el marketing es el "conjunto de los métodos y de los medios de que una organización dispone para promover, en el público que le interesa, los comportamientos favorables a la realización de sus propios objetivos" (Lendrevie et al., 1996: 28), lo que abarca las más diversas organizaciones, productos y públicos.
En este estudio lo que nos interesa es el marketing estratégico y su influencia en la configuración del artefacto funcional, un tipo de marketing que pretende resultar en nuevos productos o productos mejorados, y no solamente en su comunicación o en aspectos organizativos (Tidd et al., 2003).
A través de él, consideramos que las metas persuasivas pueden determinar la tecnología en su carácter más profundo, ejerciendo una autentica presión retórica sobre la invención, más allá del ámbito puramente comunicativo.
Llamamos retóricos a estos procesos porque, dentro de una empresa, son los departamentos de marketing y el comercial quienes desempeñan los roles más especializados en la persuasión.
Ambos se movilizan en el sentido de inducir a los consumidores a comprar un determinado producto, utilizando para ello varios mecanismos.
Por eso, son y utilizan retórica.
A saber, la tarea de encontrar en cada caso los medios más adecuados para persuadir (Aristóteles, 1998(Aristóteles,, 1355b)).
Es, en cierto modo, una manera de llamar la atención del auditorio, en este caso formado por los consumidores.
En este punto conviene destacar que, a pesar de centrarnos en una retórica diseñada previamente, que tiene un carácter estratégico sobre lo funcional, pretendemos relacionarla con la fase posterior.
Es decir, con la dimensión construcción social, y 4) valorar el nivel de planificación que está presente en las intenciones técnicas y persuasivas que experimentan los actores involucrados.
Con estos elementos pretendemos comprender lo que puede inducir la persuasión comercial en la innovación tecnológica en un contexto determinado, y contribuir así a una mejor percepción de las configuraciones del desarrollo tecnológico actual.
La secuencia del artículo es la siguiente.
En el punto 2 se formulan algunas consideraciones sobre tecnología y marketing.
En el punto 3 se expone el marco teórico empleado sobre los problemas analizados en los campos de la innovación y del desarrollo tecnológico.
En el punto 4 se describe brevemente la metodología, incluyendo los conceptos operacionales y los procedimientos de observación.
Seguidamente se realiza una breve presentación de la empresa y de sus productos.
En el punto 6 se presenta el análisis de los resultados.
El artículo finaliza con unas conclusiones referidas a los factores que intervienen en las innovaciones tecnológicas.
consIderacIones sobre tecnoLogía y marketIng
Uno de los problemas principales en el estudio de la tecnología es que frecuentemente no se la coloca en perspectiva.
Al contrario, muchas veces se la concibe como una extensión naturalizada de nuestras posibilidades o como una simple constante de las opciones de consumo que se nos presentan diariamente.
En el estudio que presentamos no indagamos productos tecnológicos de especial trascendencia por su potencial de destrucción o que den lugar a arquitecturas tecnológicas de carácter "faraónico", como es habitual en algunos enfoques de la tecnociencia.
Nos volcamos más bien sobre dispositivos de manipulación individual, asumiendo que pueden tener consecuencias globales, pero a partir del ámbito micro de lo cotidiano.
Lo que nos interesa más especialmente no son sus efectos, aun cuando sin ellos estos artefactos tendrían poco interés.
Lo que procuramos comprender son los procesos de concepción que les subyacen, teniendo en cuenta que en realidad éstos son su origen y la razón de su existencia.
Saber lo que pasa en la producción y la relación con el consumo es determinar las líneas que tejen la transformación tecnológica.
Con este propósito se considera relevante observar el marketing y los aspectos comerciales en general como Pedro Mendonça y la comercialización en una posición que tiene escaso peso sobre la concepción y desarrollo de los productos, el segundo tiene en especial consideración la existencia de dicha intervención.
En los estudios sobre innovación son dominantes las visiones de carácter económico, vertiente que debe gran parte de su impulso al ya mencionado Schumpeter (1996) que, al romper con la visión que consideraba la innovación tecnológica como una variable exógena al desarrollo económico, la coloca en el centro como gran responsable de los ciclos económicos.
El agente dinamizador sería el empresario, que no es necesariamente un gestor limitado a administrar, sino alguien que intuitiva e imprevisiblemente es creativo en sus decisiones.
Schumpeter (1996), además, no cree que este empresario pueda perder su capacidad intuitiva frente a la gestión programada, una idea que en aquel tiempo expresó el miedo a la burocratización de la economía y de la automatización de los procesos.
Fruto de la tradición que subraya la automatización de los procesos es el enfoque del denominado determinismo tecnológico.
Se trata de autores convencidos de esta automatización y de una cierta linealidad, que trabajan desde varias disciplinas, como la historia o la filosofía (ver Ellul, 1954).
Esta visión sostiene que la tecnología se desarrolla con un grado de determinación tal que condiciona la sociedad, y que esta relación suele ser más fuerte que la existente en sentido contrario, al menos en algunos momentos claves de la historia.
El historiador Robert Heilbroner (1967), en un artículo renombrado, sugiere esta tesis destacando tres argumentos: 1) el desarrollo tecnológico se hace por etapas que configuran un proceso relativamente independiente de los contextos sociales, aunque éstos adopten la tecnología de diferentes modos y ritmos -algo visible, por ejemplo, en la posibilidad de previsión de algún desarrollo tecnológico-; 2) el grado de conocimiento disponible constriñe el estado tecnológico, lo que indica una cierta secuencia y la existencia de posibilidades que van más allá de la decisión social; y 3) existen aspectos de la tecnología que provocan objetivamente ciertas coyunturas, principalmente en la división del trabajo y en el tipo de especialización industrial, como en el caso de las líneas de montaje y de las especialidades técnicas, posición próxima a la de Marx, cuando éste señala el papel del modo de producción en las relaciones sociales.
operacional del marketing, la que resulta, por ejemplo, en la comunicación institucional y en la publicidad.
A continuación nos centramos en el pensamiento sobre innovación tecnológica.
Dado que procuramos establecer una relación entre tecnología y marketing en el desarrollo de nuevas funcionalidades, partimos del supuesto de que es en la creación y transformación de funcionalidades donde se puede descubrir la pauta de acción de diversos grupos sobre un objeto 1.
produccIón, tecnoLogía y consumo: aLgunos probLemas provenIentes deL campo de La InnovacIón
Joseph Schumpeter (1996), economista clásico que desarrolla sus trabajos en este tema en la primera mitad del siglo XX, distingue entre invención e innovación.
Entiende la invención como el acto creativo, en este caso de un objeto tecnológico.
En contraste, la innovación es la asimilación social y el éxito económico del invento.
Se podría asociar a la primera con el dominio técnico en su pureza, y, de manera similar, a la segunda con el dominio retórico.
El historiador de la tecnología Bertrand Gille (1978) destaca cómo las empresas inventan para innovar, siendo esta separación cada vez menos real.
De esta manera, se puede decir que los intentos retóricos se interponen a los técnicos, de ahí que en algunos autores la diferencia entre ambos no sea tan evidente.
Existen dos modelos principales utilizados para interpretar y eventualmente actuar en la promoción de la innovación.
Por un lado, el clásico modelo lineal, representado por las propuestas de Vannevar Bush, que transcurre sin retroacciones, de forma unidireccional y por etapas.
Éstas serían la investigación (ciencia y tecnología incitadas por la oferta -push-o por la demanda -demand-pull-), seguida por el desarrollo del producto y, finalmente, la producción y el marketing (Fagerberg et al., 2005).
Por otro lado, más recientemente han surgido modelos interactivos y sistémicos, de los que los principales representantes son Kline y Rosenberg (1986) y su crítica a la propuesta de Bush, que prestan atención a un mayor número de agentes y consideran interacciones de tipo no lineal o reversible.
Mientras que el primer modelo suele colocar al marketing tecnoloGÍa Y MarketinG: el PaPel de la retórica coMercial en el desarrollo de disPositiVos de naVeGación puede situar al productor en la posición simultánea de consumidor (von Hippel, 1988).
También en el lado de las visiones más complejas e interactivas de la innovación, en campo sociológico, surgen posiciones que contraponen a las fuerzas técnicas de carácter determinante otras fuerzas de carácter social.
Son los denominados "constructivistas sociales de la tecnología", que aplican a este fenómeno el modelo de construcción social observado en las investigaciones sobre la elaboración del conocimiento científico.
Los autores de esta corriente, como Pinch e Bijker (1984), destacan la idea de que la tecnología es un producto social.
La innovación es, por lo tanto, moldeada por la sociedad, incluyéndose las influencias de los consumidores y del departamento de marketing.
No obstante, el contraste en estos autores es que suelen excluir cualquier independencia de carácter técnico.
Desde esta perceptiva, se interpreta que, en los procesos de construcción tecnológicos, varios grupos procuran reproducir en los objetos las soluciones para sus propios problemas, algo que rechaza admitir procesos tecnológicos autónomos (Punck & Bijker, 1984).
Finalmente, cabe citar la llamada teoría del actor red, que reconoce en ocasiones determinaciones técnicas, aunque sin descartar el constructivismo social.
Se trata de una línea sociológica interdisciplinar que integra elementos no humanos (la tecnología, por ejemplo) en las redes de acción entre humanos.
Bruno Latour (1991), uno de sus principales representantes, pretende comprender las redes mediante el registro de las marcas o rastros dejados por cada actor (no-humanos inclusive), postura que pone a los humanos y los no-humanos a un nivel simétrico de influencia.
Como consecuencia de la inclusión de un mayor número de factores, esta perspectiva admite más agentes en el modelo de análisis que utiliza.
Junto con Akrich y Callon (2002aCallon (, 2002b)), defiende que el pensamiento de Schumpeter se adapta menos a la realidad contemporánea cuando atribuye tanta relevancia al empresario.
Como resultado, optan por un modelo aparentemente aún más difuso que el no-linear representado, por ejemplo, por Freeman.
Al contrario, estos autores consideran simultáneamente la intervención del marketing, del consumidor, del empresario o del ciudadano lego, entre otros.
De esta manera, sus estudios de caso se oponen a las visiones planeadas y estrictamente racionales del proceso de innovación.
Negándose acentuadamente los modelos lineales, Contrario a este determinismo, y como uno de los principales herederos de la línea de pensamiento de Schumpeter, cabe citar al economista Chris Freeman.
Este autor atribuye mucha importancia a la innovación tecnológica en los fenómenos cíclicos de la economía.
Pero, al mismo tiempo, sustituye los procesos de divulgación por procesos sociales concretos de la innovación y sumerge la figura del empresario en la de sistemas organizativos (Freeman & Louçã, 2004).
Contribuye así a la emergencia de la noción de "sistema nacional de innovación".
En esta interpretación sitúa la observación en los esfuerzos para la innovación realizados dentro de los estados, donde se integran y coordinan diferentes entidades y estructuras organizativas, y por tanto no se otorga tanta importancia a "inevitabilidad técnica" frecuente en los autores de décadas anteriores (Freeman, 1987).
En términos de modelo de innovación, esta perspectiva se desmarca del modelo lineal y opta por una visión más interactiva.
Además, reconoce ámbitos aleatorios en el campo técnico, al mismo tiempo que apunta líneas definidas socialmente en la determinación de un trayecto tecnológico (Freeman & Louçã, 2004).
Otro economista importante en este campo es Eric von Hippel (1988Hippel (, 2006)), autor que realza como pocos el papel del consumidor en los procesos de innovación tecnológica.
Piensa que se trata de una posibilidad que debe de ser incentivada y para la que indica el concepto de "democratización de la innovación".
Intenta refutar la idea de que la participación del consumidor se reduzca a los estudios de mercado realizados por departamentos de marketing.
Al contrario, constata la existencia de consumidores que innovan tecnológicamente en el producto.
En aquellos casos en que no existe otra forma de incorporar al consumidor, como en algunas tecnologías de punta, señala la importancia del llamado "usuario líder".
Se trata de un consumidor más activo y atento que el "usuario tipo", que puede aconsejar transformaciones "necesarias" en el producto, lo que se puede interpretar como una forma de confrontar las dificultades que los consumidores revelan, así como la identificación de necesidades nuevas en productos tecnológicos (von Hippel, 2006).
A pesar de la importancia atribuida al consumidor, también reconoce la existencia de otras fuentes de innovación, como el productor o el proveedor.
En su entender, un consumidor, un productor o un proveedor es alguien que se beneficia del consumo, de la producción o del suministro respectivamente, lo que
Estos puntos se observarán teniendo en cuenta la idea de intervención retórica.
Para ello a continuación se expone la descripción de los conceptos operativos y de los procedimientos de observación, para seguir con una presentación de la empresa y de sus productos que sirven como estudio de caso estratégico para analizar el proceso expuesto hasta ahora.
metodoLogía: conceptos operatIvos y procedImIentos de observacIón
Observando las prácticas dentro de la empresa, uno de los aspectos que notamos es que existe una cierta imaginación o concepción creativa de las funcionalidades de los productos.
En este contexto, por "imaginación" entendemos la proyección mental o el diseño creativo de una posibilidad tecnológica.
Ésta puede ser diseñada o prometida: diseñada, si la consideramos cuando surge previamente a la finalización del desarrollo, sirviendo como horizonte de trabajo -por ejemplo, procurar añadir fotografía al sistema de navegación-; prometida, si la abordamos después de la finalización del desarrollo en forma de oferta al consumidor en la publicidad y en las instrucciones del producto -en el sentido de prometer que el sistema de navegación funcionará como lo esperado-.
Los técnicos y los responsables del marketing, entre otros, pueden imaginar funcionalidades, pero también los consumidores, en este caso como posibilidades tecnológicas deseadas -por ejemplo, el deseo de la imagen fotográfica en la navegación-.
Comprender el modo por el que estos procesos creativos se entrecruzan y cómo se finalizan nos permite comprender las actuaciones de los grupos sobre el desarrollo de funcionalidades de navegación.
Para una relación más específica a cada grupo en análisis, es útil articular también las nociones de "marco de referencia de funcionamiento" y "marco de referencia de uso" desarrolladas por Patrice Flichy (2002).
Este autor, apoyado en la etnometodología y en el interaccionismo simbólico 3, defiende que, en el proceso de innovación, estos dos marcos están presentes como referencias.
Los técnicos trabajan en un marco de referencia de funcionamiento, o sea, en un ámbito mental y práctico centrado en los problemas, en las teorías y en las referencias técnicas.
En este marco se expresa la imaginación de funcionalidades que apuntan la ausencia de un impulso específico de la demanda o de la oferta, defendiendo la existencia de una complejidad del proceso, que se construiría por ensayo y error, donde domina la contingencia y la variedad de indicadores (Latour et al., 2002a(Latour et al.,, 2002b)).
A partir de los autores expuestos, es posible identificar diferentes enfoques de acuerdo con los intereses heurísticos para este trabajo.
En general, casi todos dan prioridad al polo de la producción.
Aun así, von Hippel (2006) destaca el del consumo de modo distintivo.
Por otro lado, existen posturas que consideran que la tecnología no existe como factor independiente, como la de los constructivistas sociales, y otras que piensan que la innovación tecnológica obedece también a procesos específicamente técnicos, como Heilbroner (1967).
Otra postura procura combinar explícitamente los dos aspectos, como el caso de la teoría del actor-red.
En relación al marketing, es importante señalar que gran parte de los autores no le otorga la debida atención como variable en la concepción del producto, además de en su divulgación, aunque existen algunos autores que lo señalan más claramente, como von Hippel (2006) o Latour, Akrich y Callon (2002a, 2002b), más el primero que los segundos 2.
Finalmente, surge la cuestión de la planificación y previsión, más evidente en unos autores que en otros.
Gran parte reconocen una importante presencia de un componente aleatorio e intuitivo.
Algunos destacan elementos definidos en el campo técnico, principalmente Heilbroner (1967), mientras que otros lo hacen en el social, como Freeman y Louçã (2004).
No obstante, la contingencia como regla representa a la opinión más corriente en esta materia.
Estas ponderaciones parecen denotar un elemento no planificado dentro de la producción, concordando con Martins y Garcia (2006), cuando afirman la presencia de lo aleatorio en el centro de procesos especialmente planificados como los tecnológicos.
Resumiendo los problemas tratados, cabe resaltar cuatro aspectos relevantes para los objetivos de este trabajo: 1) el papel efectivo de los departamentos de marketing y comercial en la concepción de las funcionalidades de los productos; 2) el origen de la invención/innovación, que puede estar en la producción o en el consumo; 3) la autonomía de la tecnología en relación a otros factores, como el marketing; y 4) la existencia de procesos aleatorios e intuitivos en la producción persuasiva y técnica.
tecnoloGÍa Y MarketinG: el PaPel de la retórica coMercial en el desarrollo de disPositiVos de naVeGación mentos internos, así como de noticias.
Adicionalmente, se realizó una observación del funcionamiento material de los artefactos.
La diversidad de técnicas ha permitido un proceso de triangulación.
A continuación se realiza una presentación de la empresa y sus productos, para después mostrar algunos de los resultados del análisis de acuerdo con los conceptos expuestos.
La empresa y sus productos
La primera es una empresa de tamaño medio 6, pero de momento se encuentra en plena expansión.
Con sede en la ciudad de Oporto, se puede considerar la única en el mercado portugués dado que ninguna otra empresa produce sistemas de navegación.
En cierto modo es la típica empresa media de tecnologías de información y comunicación: tiene una capacidad de organización flexible, pero una menor capacidad de financiación para los sistemas técnicos extensos, al contrario que lo que suele ocurrir con las empresas grandes (Tidd et al., 2003).
InfoPortugal, a su vez, se constituyó a partir de los mismos fundadores de Ndrive y está especializada en el componente cartográfico.
En el fondo, la distinción entre estas dos empresas es puramente artificial.
Hay que realzar el hecho de que InfoPortugal, al igual que Ndrive, fue creada por un profesor universitario y consultor en marketing 7.
Este profesor respondió al encargo de un estudio de "oportunidad" por parte de otra empresa de software sobre las necesidades del mercado portugués en el dominio de los móviles de tercera generación.
Las conclusiones indicaron la existencia efectiva de un mercado en el ámbito de los mapas digitales.
Dado que la empresa que solicitó el estudio desistió en desarrollar la oportunidad de negocio, este profesor decidió hacerlo de manera independiente.
InfoPortugal nació, por tanto, a partir de un conocimiento en cierto modo producido por el marketing.
Ndrive surgió, posteriormente, de la expansión del negocio de los mapas para el software de navegación, lo que resultó igualmente de prestar atención a las oportunidades de mercado desde el interior de InfoPortugal. se buscan desde un punto de vista técnico.
A su vez, los utilizadores se relacionan con el objeto producido según las representaciones que tengan sobre su utilización, fundamentalmente los conocimientos necesarios para utilizar el dispositivo, además de las cuestiones prácticas a él asociadas.
En este marco también se pueden imaginar las funcionalidades que se desean.
En algunos aspectos estos dos ámbitos se cruzan formando un marco de referencia común a partir de objetos fronterizos de comprensión mutua.
Cuando los técnicos representan un usuario procuran integrar el grupo de referencia de éste para que se establezcan puntos de contacto.
La funcionalidad, como elemento producido técnicamente y utilizado, se introduce de esta manera.
En el caso contrario, el usuario no sabría cómo emplearla.
Algunos de estos cruces se forman a partir de foros donde surge comunicación entre funcionamiento y uso, tales como el apoyo técnico, los estudios de mercado y los foros en internet.
A estos dos conceptos de Flichy pretendemos añadir el de "marco de referencia retórico" referido a los profesionales de marketing y comerciales en general.
En el análisis empírico notamos que éstos tratan con conocimientos, problemas, modelos y un tipo de imaginación dirigidos a persuadir.
Son elementos no reductibles al marco de referencia de funcionamiento.
Se cruzan con éste y con el uso en marcos de referencia comunes.
Por ejemplo, la conciencia que algunos departamentos que trabajan en aspectos retóricos tienen de los problemas técnicos, la percepción que los técnicos adquieren de la necesidad de vender o las representaciones del consumidor que ambos producen.
En el caso de que el grupo retórico imagine funcionalidades a desarrollar (a perseguir de manera expresa), actuando en la concepción técnica del producto y no solamente en la promesa comunicativa al consumidor, será visible una influencia del retórico sobre el técnico al nivel del artefacto funcional.
Con este enfoque conceptual, se realizó un estudio de caso a una empresa portuguesa, Ndrive, especializada en sistemas de navegación.
Su innovación más relevante es la aplicación de "imagen real" (fotografía) con perspectiva oblicua a dispositivos personales de navegación.
En un análisis intensivo, se realizaron entrevistas a los actores involucrados en la concepción y el desarrollo del producto, algunas observaciones in situ, interpretaciones de docu-
del producto; importar datos de Google; acceder a puntos de interés categorizados con búsquedas consideradas más eficaces; seguir caminos del modo llamado "de aventura" (destinos que se siguen sin camino predeterminado); o introducir información de carácter comunitario respecto a puntos de referencia para grupos con intereses comunes (por ejemplo, los pescadores pueden tener acceso a lugares considerados buenos para pescar por sus compañeros).
Recientemente, la empresa dejó el hardware y apostó sólo por el software y su compatibilidad con varias plataformas, como el Iphone y varios tipos de móviles.
A continuación se muestran los resultados que el análisis de estos aspectos arroja.
El punto se ha dividido teniendo en cuenta los cuatro objetivos/problemas planteados anteriormente, utilizando en el análisis los conceptos operativos y los procedimientos de observación descritos.
En relación al primer problema principal de este estudio, referido la intervención de los responsables retóricos en el desarrollo de nuevas funcionalidades, se ha podido verificar que la innovación más radical de la empresa desde el punto de vista técnico (aunque puede considerarse como incremental en el contexto de este dispositivo -la aplicación de la fotografía con visión oblicua al sistema de navegación-), no fue resultado del proceso de concepción creativa o imaginación de funcionalidades por parte de los técnicos o de los retóricos de la empresa.
La funcionalidad tecnológica efectivamente ha sido desarrollada en Ndrive, aunque el proceso de imaginación se produjo en la empresa Blom, que fue la que lanzó el desafío técnico.
Lo que ocurrió en Ndrive es que se aceptó una imaginación exterior y se trabajó técnicamente para desarrollarla.
Aún más, cuando se ha consultado a la empresa Blom, se verifica que la imaginación de esta funcionalidad fue fruto de la necesidad de aplicar la imagen real con visión oblicua a más productos como una manera de maximizar las ventas.
Se trata por tanto de una iniciativa marcada por un marco retórico típico del marketing de oferta.
La empresa Ndrive tuvo el mismo tipo de iniciativa en algunas de sus opciones: cuando decidió apostar por los móviles, tanto fabricándolos como realizando el sistema Al principio, cuando Ndrive era muy pequeña, la función de marketing operaba apenas en los conocimientos del promotor, compartiendo ese "cuerpo" con otras funciones organizativas como las de gestión.
Con el crecimiento de la empresa el número de trabajadores aumentó, al igual que la estabilización de tareas.
Actualmente ya existe un departamento formal de marketing, aunque estas funciones laborales siempre han estado presentes en la empresa.
El nombre de la empresa comenzó a destacarse en los periódicos cuando, en 2006, el Presidente de la República Portuguesa Cavaco Silva ofreció al Rey Juan Carlos un producto Ndrive como ejemplo de tecnología portuguesa en una visita a España.
En 2009, la empresa ganó una mención de honor de la Asociación Empresarial para la Innovación (COTEC) por uno de sus productos.
Esta empresa también ha recibido desde su creación algunas ayudas financieras estatales a modo de incentivos para la formación de empresas innovadoras y su internacionalización.
Dichas iniciativas facilitan que la empresa esté incorporada a la estratégica nacional para la innovación y acciones emprendedoras, por la que las autoridades públicas pretenden implantar (y en cierta manera "inventar") un "sistema nacional de innovación" portugués (ver Rodrigues et al., 2003).
En lo referido a los productos de sistemas de navegación, Ndrive tiene como innovación principal la imagen fotográfica con visualización oblicua aplicada a la navegación.
No obstante, este producto no tuvo el éxito comercial esperado.
La "imagen real" surgió como consecuencia de una propuesta de otra empresa, Blom 8, que detenta en Europa la patente de las imágenes con las características que incorporan estos dispositivos, aunque sin la aplicación a la geo-navegación desarrollada por Ndrive.
Existen, sin embargo, otras características de sus productos que merecen alguna referencia.
En términos de hardware, es de resaltar la introducción de un alcoholímetro en uno de los productos de navegación; la concepción de móviles (éste no es un producto innovador, pero es importante debido a que supone un proceso de diferenciación único en Portugal); y la creación de un dispositivo de navegación más reducido que los disponibles en competencia (Tomtom 9, Garmin 10, etc.).
Con respecto al software de navegación, se pueden destacar las posibilidades de acceder a menús más rápidos y simples; explorar una mayor personalización tecnoloGÍa Y MarketinG: el PaPel de la retórica coMercial en el desarrollo de disPositiVos de naVeGación ámbito funcional.
También está relacionado con el papel del Estado, lo que se refleja en el regalo del Presidente de la República al Rey de España.
Así pues, al igual que la empresa se proyecta en un discurso de valor nacionalista del producto, vemos cómo el Estado también se apropia de él.
Existe una cierta inmersión comunicativa en un "sistema nacional de innovación", que además va acompañada de ayuda financiera como parte de una estrategia nacional dirigida por el Estado.
Otro aspecto que consideramos importante para articular el ámbito funcional y el comunicativo se puede llamar como "factor uau!", utilizando una de las expresiones de los responsables retóricos.
Esta expresión onomatopéyica denota la reacción de asombro a una funcionalidad, que no tiene por qué surgir del consumo o tener mucho éxito comercial, pero que sí muestra el poder de la empresa para producir funcionalidades.
Esto apunta principalmente a otras empresas clientes.
En cierto modo, es lo que sucede con la imagen real en el GPS: sirve de identificación de la empresa, pero no es un éxito comercial.
En este registro, se percibe una tendencia de los retóricos para dramatizar el carácter innovador de algunas funcionalidades, que sin embargo se consideran como imitaciones por parte de los técnicos.
Se trata de cierto factor "uau!" vacío de contenido técnico, en que las estrategias de comunicación se desvinculan de la ingeniería.
En Ndrive, el grupo retórico ha producido otras funcionalidades: el hardware más reducido, el modo de navegación "de aventura" y las informaciones de carácter comunitario surgieron de su iniciativa.
Los técnicos, a su vez, también imaginaron y propusieron funcionalidades: por ejemplo, algunas opciones de interface o aspectos técnicos que convirtieron el producto en un dispositivo más rápido.
En general, asistimos a procesos de creación de problemas compartidos entre retóricos y técnicos: algunas cosas concebidas por los primeros son limitadas por los segundos, mientras algunas cosas imaginadas técnicamente son a su vez limitadas en el ámbito retórico, aunque a veces se solapan en marcos de referencia comunes.
Estas interacciones surgen en brainstormings o mediante un "individuo bisagra" que dispone de conocimientos duales.
En este caso se trata del principal responsable en el pasado de la gestión del producto, persona que ha incorporado, literalmente, un marco de referencia común a los técnicos y a los retóricos.
En las funcionalidades estudiadas emerge una pauta interesante: los retóricos proponen funcionalidades más visibles y aparentes, que a veces son incompatibles técnicamente.
Por su parte, los técnicos están más próximos a aquello que no se percibe, pero que es esencial para que las funciones operen adecuadamente.
El papel del marketing en el ámbito de la comunicación también parece actuar en el dominio funcional de una manera destacada, pero es principalmente a posteriori.
Es decir, aprovecha funcionalidades para producir comunicación y no a la inversa 11.
Por ejemplo, la decisión de crear móviles e introducirles GPS surgió de la necesidad de asociar el GPS a un dispositivo de uso más frecuente y de tener una gama más amplia.
No obstante, el imperativo de la comunicación -"el primer móvil portugués"-fue posterior en lo referido a la intención de llevarlo a cabo.
Aquí vemos un cierto nacionalismo tecnológico comunicacional dependiente del Pedro Mendonça lizarla".
Es decir, el "usuario tipo" indicado por von Hippel (2006).
El marketing, por tanto, procura influenciar el departamento técnico con dos exigencias principales, independientemente de quién imagine las funcionalidades: la de "simplicidad" y la de "utilización intuitiva" (algo que muchas veces los técnicos dicen que les es natural).
Se trata de crear un objeto sin la complejidad que corresponde a un pensamiento excesivamente técnico, y que además tenga un interface que permita cierta continuidad orgánica entre las funcionalidades y el usuario.
La continuidad ocurre, por un lado, al nivel de la percepción de los símbolos paradigmáticos y, por otro, de los gestos considerados "naturales".
Estos últimos están determinados por los códigos gestuales estabilizados socialmente.
Como ejemplos relevantes cabe resaltar los siguientes: los símbolos paradigmáticos serían los símbolos en el menú, que tienen que ser reconocibles; los códigos gestuales serían el tamaño de las letras en la pantalla táctil, que deben ser lo suficientemente grandes para que con un dedo se pueda teclear) 14.
Los marketeers y los comerciales cuanto adoptan el papel de usuarios representan y vigilan una supuesta "corporalidad universal", al observar los comportamientos individuales y los discursos, de manera que puedan producir y detectar la imaginación de nuevas funcionalidades.
El objetivo es crear un objeto lo suficientemente comprensible para el usuario y, al mismo tiempo, introducir nuevas configuraciones que soportan diferentes formas de utilización.
De todos modos, se trata de procesos de inducción débil, es decir, que inducen desde un punto de vista particular y reducido.
En relación al tercer problema -el de la autonomía del ethos técnico-es posible afirmar que existe, aunque de manera atenuada.
Podemos dividir este ámbito en dos niveles: el de los técnicos, como individuos dotados de intenciones, y el de la técnica como trayectoria de oportunidad y condicionante material.
A la actuación de los técnicos, de acuerdo con el antropólogo Alfred Gell, se la llama agencia primaria.
A la actuación de la técnica como trayectoria de oportunidad se la llama agencia secundaria, dado que refleja la agencia primaria sin auto-suficiencia (Grell, 1998).
En lo referido al condicionante material, es posible remitirlo al nivel del acontecimiento, debido a que resulta de las leyes propias de la materia y no tanto de la agencia social. detectar tendencias de ventas y, en el mejor de los casos, en preferencias de elección múltiple.
Es decir, no resultan de un proceso endógeno, sino de las opciones que se crean de modo exógeno (ver Horkheimer & Adorno, 2002[1944]).
Cabe citar otros ejemplos: el apoyo técnico, que por su naturaleza trabaja en la resolución de problemas después del lanzamiento del producto y dentro de las funcionalidades prometidas.
Internet, principalmente foros de discusión entre usuarios líderes, donde a menudo intervienen responsables de la empresa, aunque en diálogos que se centran en la misma lógica para resolver los problemas de funcionalidades prometidas 13 (por ejemplo, la aplicación del producto al Iphone hizo crecer este dominio a escala internacional).
El departamento que realiza los test, articulado con el apoyo técnico, que intenta aprender de los errores de los productos anteriores, integrando su previsión en los test que realiza a los nuevos dispositivos.
Los familiares y conocidos de algunos de los profesionales, solicitados para experimentar los productos.
Y, finalmente, los propios técnicos y retóricos, asumiendo a veces el papel de usuarios, tal como von Hippel (1988) indica.
Otra serie de actores relevantes en la construcción del producto distintos a los consumidores finales son otras empresas, que a veces piden como condición de la compra de grandes cantidades que se introduzcan ciertas funcionalidades.
Éstas son frecuentemente mal vistas por parte de los técnicos, dado que las consideran poco coherentes con el sistema de navegación.
Esto es un ejemplo de cómo el producto se desarrolla de manera centrada en la empresa, o bien a partir de una relación abierta con otras empresas (como es el caso de Blom), y no tanto en el consumidor.
Los datos que presentamos demuestran que no todas las relaciones con el consumo son llevadas a cabo por los departamentos de marketing y comerciales, como es el caso de las realizadas por el apoyo técnico o por el departamento de test, aunque sea en el dominio retórico donde predominan como proceso formalizado.
Parece indiscutible que cualquier técnico tiene en mente al usuario.
Tanto retóricos como técnicos representan en sus mentes el consumidor como un "consumidor normal", en sus palabras, "el hombre medio que no entiende mucho de tecnología, aunque sí lo suficiente para comprarla y uti-tecnoloGÍa Y MarketinG: el PaPel de la retórica coMercial en el desarrollo de disPositiVos de naVeGación llegó a proponer en Blom.
Hay una resistencia de la propia estructura técnica a lo largo del desarrollo en tensión con lo imaginado, como sucede con la dificultad de entrecruzar la complejidad de los mapas con la del software y su base de datos.
Los propios retóricos también tienen consciencia de los límites técnicos (por ejemplo, en lo referido a la capacidad de memoria y rendimiento del producto).
Estos aspectos demuestran que la libertad de los técnicos no es total en relación a la materia técnica, lo que ayuda a contrariar la tesis del constructivismo social de la tecnología al distinguirse diferentes tipos asimétricos de agencia.
Finalmente, en relación al último problema -la existencia o no de procesos de planificación técnica y retórica-es posible afirmar que, a pesar de existir un deseo de previsión y control, los que intervienen describen un ambiente de gran incertidumbre.
Es algo alimentado por la escasez de tiempo y por la complejidad del ambiente, lo que dificulta las deliberaciones profundas.
Para los técnicos, el marketing y los comerciales exigen poco tiempo.
Para éstos, los técnicos necesitan demasiado tiempo.
Ante esto, vemos un esfuerzo de planificación que en los primeros años es bastante informal.
Además, los planes sufren desvíos frecuentes y en la mayoría de los casos se basan en objetivos intermedios (en relación a los objetivos finales de funcionamiento, de venta y lucro) y por tanto no definen las tareas que son necesarias.
Éstas son introducidas mayoritariamente por ensayo y error, aunque no dejan márgenes para muchos fallos sucesivos.
La apertura a propuestas externas también tiende a producir fragilidad en la planificación.
Se trata de aspectos en los que la perspectiva y el deseo de Shumpeter (1996) salen reforzados, pues muchos de los procesos no son programados.
Desde este punto de vista, la determinación profética autorealizada consiste en una apuesta incierta y no planificada, teniendo en cuenta que las posibilidades son varias y que la opción que se escoge debe ser aceptada en el mercado.
Con el crecimiento de la empresa estas dinámicas tienden a estabilizarse en lo que Thévenot (2006) denomina de "régimen normal", es decir, estandarizado: los medios resultan de la experiencia y se establecen como regla después de superar el criterio del éxito.
Esto se confirma en la adopción de un programa de computador (Scrum) que impone un modelo de acción a los técnicos de la empresa en el desarrollo de funcionalidades.
Por lo tanto, se observa que el crecimiento ha llevado a más automatismos de tipo técnico y retórico.
En el primer nivel encontramos algunos casos donde los técnicos imponen sus propuestas.
A veces imaginan funcionalidades que son tanto diseñadas como prometidas, como ya se ha mencionado, lo que los convierta en algo más que simples ejecutores de imaginaciones ajenas.
Además, sus conocimientos técnicos exclusivos les permiten acceder a una imaginación propensa a nuevas posibilidades difíciles de descubrir en el exterior no técnico, lo que contribuye a que se cree un espacio de creatividad y autonomía inmune a jerarquías profesionales.
En el segundo nivel, si miramos a la innovación de la imagen real, junto a la retórica de expansión funcional ya referida, vemos como también se relaciona con una oportunidad técnica de cruce de trayectorias diferentes, aunque no son antagónicas -por ejemplo, entre la fotografía aérea con visión oblicua de Blom y el sistema de navegación de Ndrive-.
Se trata de una posibilidad que quizá se pueda imaginar por un especialista.
Es pertinente considerar las tendencias contemporáneas dirigidas a obtener un mayor realismo de la imagen (fotografía) y para incrementar el control y anticipación (GPS) como referencias presentes en esa decisión.
Algo próximo de la posición de Heilbroner (1967) cuando se refiere a la previsibilidad del desarrollo tecnológico como argumento a favor del determinismo.
En este caso existió anticipación humana para actuar sobre una posibilidad técnica.
Aunque el proceso haya sido dialéctico, y la decisión humana haya sido preponderante, vemos formarse una línea tecnológica exterior -como agencia secundaria (fotografía y GPS)-que puede alimentar la tesis de un cierto determinismo al que podemos llamar "profético auto-realizado" 15.
Es decir, entre varias posibilidades técnicas se escoge una, que es la que sobresale, por lo que hay una cierta determinación de la decisión que se va a materializar.
En este aspecto se observa una interacción con el primer nivel, o sea, con las expectativas de los técnicos, pero sobre todo con los fines retóricos que tienen su origen en Blom y afectan a Ndrive.
Por otro lado, de manera más detallada, vemos respuestas y determinaciones de la materia técnica en el desarrollo del trabajo técnico al nivel de las funcionalidades diseñadas, donde acontecimiento y agencia secundaria se entrelazan: existen imaginaciones de funcionalidades que se intentan desarrollar y que en la práctica son imposibles, por ejemplo, dar a la imagen real una dinámica cinematográfica, como se Stiegler (1994).
Debemos tener en cuenta que este desarrollo tecnológico tiene aspectos técnicos que condicionan la actuación humana.
Podemos hablar de una materia técnica que establece algunos acontecimientos, lo que a veces aparece como aspecto determinable por decisiones de carácter "profético".
Esto está influenciado por un ambiente donde predomina la urgencia por diferenciarse, donde los que intervienen se ven obligados a innovar por innovar.
La especialidad retórica del marketing y de los comerciales produce un tipo de estrategia dirigida a establecer distinciones entre competidores.
Esto es algo que funciona como motor de innovación, lo que produce una distinción en la producción similar a la distinción social en el acto de consumo (ver Veblen, 2007Veblen, [1899]], Bourdieu, 1979;y Baudrillard, 1981).
Ante estas perspectivas adquieren valor las tesis menos lineales que apuntan a la existencia de participaciones múltiples y al carácter complejo del proceso de innovación (Freeman, 1987(Freeman,, 2004;;von Hippel, 1988von Hippel,, 2006;;Pinch & Bijker, 1984; Latour et al., 2002aLatour et al.,, 2002b)), aunque se reserva cierto grado de acción (asimétrica) a la técnica.
También se refuerzan las posturas que tienden a poner de relieve el papel de las profesiones y los especialistas (Flichy, 2003), al igual que el de los retóricos, en el desarrollo de funcionalidades.
Además, el origen externo de algunas innovaciones muestra la importancia de la apertura de la empresa para promover la creación de nuevos productos.
En suma, este análisis revela un modelo productivo dependiente de las coyunturas y de una interacción inter-empresarial que deja escaso margen para una efectiva participación espontánea a los consumidores.
Considerando los elementos analizados, podemos decir que el grupo retórico actúa en diálogo con el de funcionamiento.
En general, asistimos a una dialéctica de problemas entre los dos dominios.
En la demarcación de la demanda de acuerdo con el consumidor y de manera distinguible a la competencia, tiene predominio el retórico.
Sin embargo, crece el técnico en lo referido a la imaginación de funcionalidades invisibles al usuario, pero fundamentales para un buen funcionamiento del producto.
En este movimiento de balance entre los dos grupos, si miramos las decisiones más importantes, lo retórico acaba por ser más fuerte, principalmente debido a que predomina una mayor atención hacia el exterior 16.
Fue en este ámbito y en sus lógicas persuasivas en el que nacieron InfoPortugal y Ndrive.
Por lo tanto, lo que observamos es que, desde el inicio, un proceso retórico especializado ha marcado el desarrollo de funcionalidades de navegación.
Desde este punto de vista, podemos hablar de una retórica de la funcionalidad que no se restringe al dominio de la comunicación (Mendonça, 2010).
Hay un predominio de procesos retóricos de oferta donde imperan las funcionalidades diseñadas y prometidas al margen del deseo previo manifestado por el consumidor.
El marketing y los comerciales, y también algunos técnicos, se movilizan en un propósito retórico que forja prácticas mediante observación y experimentación de símbolos y códigos gestuales.
Una articulación entre producción y consumo que se hace sobre características tecnológicas determinadas por la empresa, lo que favorece el acelera-inverso, pero sin relevancia técnica.
12 Hay una tendencia muy reciente para una mayor participación de usuarios líder en el desarrollo a través de foros on-line -ver "beta.ndrive.com"-, pero no tiene influencia sobre los productos en cuestión.
13 Hay casos raros de algunas funcionalidades propuestas por los consumidores en estos foros de internet, pero que finalmente no llegaron a adoptarse -ver "www.portalppc.com" y "www-gsmpt.net".
14 El caso del Iphone 4 (Apple) es un buen ejemplo: la antena del dispositivo aparece en una posición que se sobrepone por la mano que lo mantiene "naturalmente", provocando la pérdida de la señal.
Ello se debió a un descuido en relación al código gestual estabilizado.
El responsable de su desarrollo fue despedido.
15 Hermínio Martins (2006) utiliza el concepto de "profecía auto-realiza- |
Aunque no suele ser lo habitual cuando hablamos de escritores que emigraron a Madrid procedentes de la periferia española ("de provincias", en el argot de la época) durante las primeras décadas del siglo XX para forjarse un nombre y una carrera literaria, existen excepciones que confirman aquella regla que dice que nadie es profeta en su tierra.
Un ejemplo magnífico de puesta en valor de la obra de uno de estos autores que pasaron buena parte de su vida en la capital lo constituye el trabajo de recuperación de la obra de José Martínez Ruiz realizado fundamentalmente desde dos instancias ocupadas desde hace años en conservar, estudiar y difundir la vasta obra del escritor alicantino: por un lado, la Casa-Museo Azorín, sita en el Monóvar natal del autor; y, por otro lado, la Universidad de Alicante y su prestigioso servicio de publicaciones.
La labor de la Casa-Museo está fuera de toda duda, no solo en lo que se refiere a la conservación del patrimonio azoriniano, sino también a la difusión de la obra del autor de La voluntad, a través fundamentalmente de la revista Anales azorinianos y de otras publicaciones.
Con respecto a la labor de la Universidad de Alicante, del Departamento de Filología Española (Área de Literatura Española) han partido algunas de las iniciativas recientes que más han contribuido a devolver a Azorín al primer plano de la actualidad, la más importante y llamativa de las cuales ha sido la organización de un Congreso Internacional en torno a la figura del escritor monoverense que ya cuenta con dos ediciones (2008 y 2010).
Precisamente de la Universidad de Alicante, donde ejercen la docencia especialistas en la obra azoriniana como los profesores Enrique Rubio Cremades, Ángel Luis Prieto de Paula y, sobre todo, Miguel Ángel Lozano Marco, procede el último fruto de esta labor investigadora dedicada a examinar los aspectos más notables de la obra azoriniana o -como sucede en el caso del libro que me ocupa-a rescatar y descubrir otros menos conocidos para el público lector español.
El jornalero de la pluma: los artículos de Azorín en "La Prensa" es una monografía recientemente editada por Publicaciones de la Universidad de Alicante que recoge parte de la tesis doctoral -dirigida por el profesor Lozano Marco-de la investigadora argentina de la Fundación Ortega y Gasset, Verónica Zumárraga, en la que se aborda un aspecto de la obra periodística de Azorín que no había sido estudiado hasta ahora: sus treinta y cinco años de colaboración en el prestigioso e influyente periódico La Prensa de Buenos Aires.
Estructurada en nueve capítulos, más una introducción de la autora y un prólogo de Francisco A. Marcos Marín (Universidad de Texas, San Antonio), la monografía de Verónica Zumárraga aúna de forma ponderada el rigor científico con la capacidad de síntesis y la erudición inevitable en toda investigación de estas características con la sencillez expositiva, de tal forma que el resultado es un trabajo ameno e informado, perfecto para una primera aproximación a esta faceta de Azorín como articulista en la prensa argentina.
El primero de estos capítulos lo dedica Zumárraga a contextualizar la historia y la evolución del diario La Prensa, fundado en 1869 por el abogado argentino José Clemente Paz con la intención de convertirlo en el periódico llamado a liderar el sector de la información escrita en la Argentina bajo los principios de la independencia política y la verdad informativa, y con el ánimo inequívoco -y diferencial con respecto al resto de la prensa latinoamericana-de "ocuparse desde el principio del continente europeo, en particular de Francia, España e Italia".
En este sentido, nos orienta la autora, La Prensa debe ser visto como un diario "intercontinental", pensado especialmente para los inmigrantes europeos que veían
en él lo más parecido a un periódico europeo, especialmente por sus contenidos (el periódico se permitió un despliegue de corresponsales europeos inusual para la época), que mostraron desde el principio una especial predilección por España y por su cultura.
Sin entrar en aspectos técnicos de su formato, que ayudarían a conocer la magnitud de este medio, nos podemos hacer una idea de la importancia alcanzada por esta publicación repasando la nómina de colaboradores y corresponsales que tuvo el periódico a lo largo de la primera mitad del siglo XX (la época en la que escribe Azorín), en la que no faltan nombres de la talla de Jorge Luis Borges, Albert Einstein, Benedetto Croce, Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala, Ramiro de Maeztu, Américo Castro o Valle-Inclán, entre otros.
A esta lista de nombres ilustres se unirá Azorín en 1916 cuando por mediación del escritor y periodista Francisco Grandmontagne, se incorpora como articulista fijo de La Prensa, donde permanecerá como colaborador en España durante treinta y cinco años (de 1916 a 1951), publicando un número de artículos cercano a los mil.
De todos ellos, en su tesis doctoral Verónica Zumárraga ha estudiado seiscientos setenta (los pertenecientes a la época que va de 1916 a 1936), la mayoría de los cuales permanecían prácticamente en el olvido y sin haberse publicado de nuevo, como si ha sucedido con muchos textos de Azorín aparecidos en la prensa española que luego sí han sido reeditados en formato libro.
Como explica la autora, se trata de una relación longeva y que presenta alguna que otra peculiaridad, la más curiosa de las cuales sería el hecho de que Azorín jamás viajó a la Argentina (tampoco lo hizo Baroja, que también publicó artículos en la prensa de aquel país, pero sí que lo hicieron Blasco Ibáñez, Ortega y Gasset o Ramiro de Maeztu, que incluso llegar a ser embajador allí).
Además de a la calidad y originalidad indiscutible de sus textos, de sus artículos de opinión y de sus críticas literarias, la dilatada trayectoria de Azorín en la prensa argentina obedece a otras razones, como explica Zumárraga en su investigación.
Una de ellas podría ser el hecho de que ese carácter "inactual" que impregna la obra azoriniana encajó a la perfección en la idiosincrasia de un pueblo argentino que si de algo está orgulloso es de su pasado y de esa tradición cultural que la Argentina comparte con España, y que Azorín supo "explotar" valiéndose de su mejor arma: los libros.
En efecto, y como apunta la autora, es altamente probable que la recomendaciones de lecturas incluidas en las crónicas porteñas de Azorín contribuyeran a este acercamiento entre España y América.
Al recomendar en sus críticas libros mayoritariamente españoles y franceses, concluye Zumárraga, Azorín lograba hacer realidad "el sueño argentino de sentirse europeo"; al tratar a sus lectores argentinos como si fueran europeos, valorando su nivel cultural e intentando elevarlo con sus recomendaciones, como hacía con sus lectores españoles, Azorín se ganaba a un público argentino que veía en el crítico alicantino un guía excepcional para adentrarse en esa exquisita cultura europea que aun estando geográficamente tan lejos, les parecía de esa manera más cercana, más al alcance.
Pero además de este análisis de los motivos que propiciaron esta extensa realción de Azorín en con la prensa argentina, el trabajo de Zumárraga también se ocupa de la forma en la que se dio esta colaboración.
Varios capítulos del libro están dedicados al estudio del personal e intransferible estilo azoriniano, del que la autora destaca por encima del resto de características, la oralidad que el escritor supo imprimir a sus textos periodísticos, dotándoles de esa especial capacidad para llegar al lector y para interpelarlo, para hacerlo partícipe de esa forma de vida que fue para Azorín la lectura.
En El jornalero de la pluma se estudian de forma pormenorizada y con ejemplos los recursos que dotan a la prosa azoriniana de esa oralidad y esa musicalidad tan características de su autor.
Y a toda esta labor interpretativa, realizada siempre de forma documentada (en el libro son constantes -y siempre oportunas y deliciosas-las citas de Azorín extraídas del corpus analizado por la autora en su investigación), hay que añadir otro aspecto fundamental que hace del libro una herramienta de trabajo imprescindible para el futuro investigador de esta faceta de la producción azoriniana.
Me refiero al hecho de que en el libro se incluyen tres listas muy valiosas: dos relaciones más cortas que ordenan todas las colaboraciones de Azorín en las que se reseñan uno o varios libros; y una extensa y completísima lista en la que -a semejanza de la elaborada por E. Inman Fox en su guía de la obra azoriniana-se recogen y ordenan los seiscientos setenta artículos publicados por Azorín en La Prensa durante el período 1916-1936.
Aunque se trata de listas que ocupan bastantes páginas, su extraordinaria utilidad para el futuro investigador es indiscutible, como podrán garantizar todos los estudiosos de la obra periodística del autor que tienen -tenemos-en la Guía de Inman un instrumento de consulta inseparable y fiel que les saca de más de un apuro.
En definitiva, se puede decir que El jornalero de la pluma de Verónica Zumárraga es una de las contribuciones más notables y originales al conocimiento de la obra periodística de Azorín de todas las que se han hecho en los últimos años; notable porque se trata de una investigación bien planteada y mejor resuelta, en la que la autora demuestra con creces su conocimiento de la materia y su competencia a la hora de concentrar
Son abundantes los libros que, sobre la Guerra Civil española, se suelen editar cada año, interesantes, además de por su relativa cercanía en el tiempo y la memoria, por lo que tienen de humano y de ejemplo universal, así como por su virtud activa -quizá-para evitar nuevos conflictos bélicos, al mostrar su verdadero rostro de iniquidad y barbarie.
Uno de los grandes olvidados, sin embargo, en esta clase de monografías suelen ser las mujeres.
Fruto de la labor de un grupo de investigación de la UCM, constituido en 2004 bajo la dirección de la catedrática y escritora Marina Mayoral, sobre literatura femenina en nuestro país, el volumen Memoria de la Guerra Civil en las escritoras españolas, ensayo colectivo publicado por la editorial Sial/Trivium en 2011, coordinado por la propia Mayoral y la profesora María del Mar Mañas, aborda un aspecto, el de la mirada de la mujer sobre la contienda, poco analizado aún -al menos desde la ecuanimidad, obviando las simpatías personales, a que obliga el adecuado ejercicio histórico-, mediante el estudio de diversas escritoras de ambos bandos, el republicano y el de los suble-vados, y desde etapas y géneros literarios distintos.
Fueron numerosas las escritoras españolas que vivieron la experiencia de la Guerra Civil y dejaron constancia literaria de ella.
La de 1936 fue la primera conflagración bélica en la que la mujer española trataría periodística y literariamente un tema que, tradicionalmente, había sido "asunto de hombres": la literatura de la guerra en su escenario más cruento y oscuro, a la vez que cotidiano.
Ya desde comienzos del XX, el ambiente estaba preparado para la plena incorporación de la mujer a la sociedad, no solo en el papel pasivo de receptora/ espectadora, a través de su participación activa en el campo de la enseñanza, la política, el arte, la cultura...
"¡Qué alegre era aquella tensión dramática de la vida!", exclamaría María Teresa León -autora analizada por Marina Mayoral-recordando la guerra como un momento de plenitud en su vida.
Su amor por Rafael Alberti, la defensa compartida de un ideal y el gran protagonismo individual asumido entonces -en el exilio no-.
La compasión de María Teresa León no hacía distingos y en sus memorias predomina la visión humana de la guerra, a diferencia de Alberti donde predominaba la visión política; una de las principales conclusiones que ofrece el presente volumen es que, en general, las escritoras atienden a aspectos y detalles en que sus colegas masculinos no reparaban y resaltan el drama colectivo por encima de la crítica ideológica.
La lucha fratricida tomaría cuerpo, plenamente, en la narrativa de María Teresa León escrita con posterioridad.
De 1941 es Contra viento y marea, novela donde relata la historia de dos mujeres dentro de la guerra: una, la que espera; la otra, la activa, que se alista en la milicia.
La primera, ignorante, no comprende la violencia que hay a su alrededor; la segunda, está dispuesta a participar como cualquier hombre, sin querer verse relegada: lucha contra el enemigo y contra el machismo.
Ya de 1959 es Juego limpio, de gran carga dramática, cruda e intensa, con importantes notas autobiográficas en las que narra el día a día de un grupo de actores.
En realidad, en el período tuales españoles de la llamada "Edad de Plata" mantuvieron con la Argentina y con otros países latinoamericanos.
Por Francisco Fuster García
Universidad de Valencia que sepa aprovecharlas.
El jornalero de la pluma es el primer fruto -fruto maduro y trabajado-que ofrece este suelo fértil; esperemos que no sea el último y que futuros trabajos vengan a continuar esta línea y a revelarnos nuevos datos sobre la relación que muchos intelec-en menos de trescientas páginas lo más destacado de su tesis doctoral; y original porque se adentra en un terreno -la proyección de Azorín en la prensa argentina-que, pese a permanecer inexplorado hasta la fecha, ofrece multitud de posibilidades al investigador interesado
MAYORAL, Marina y MAÑAS, María del Mar (coords.)
Memoria de la Guerra Civil en las escritoras españolas De su análisis se desprende que, en conjunto, la cotidianeidad ocupa en ellas un lugar primordial: los problemas de subsistencia, el saqueo de las casas, las anécdotas del día a día, las noticias desde el frente de amigos y familiares...
Hay, en este sentido, una fuerte carga emocional, tanto en la literatura -confesional o narrativa-escrita durante la guerra, como en la escrita desde el exilio: las obras republicanas, tardías y publicadas fuera de España, van a cargo de Clara Campoamor, Victoria Kent, Matilde de la Torre, María Lejárraga... y algunos casos curiosos, como el de Constancia de la Mora, de familia conservadora -nieta de Antonio Maura-que acabará abrazando con entusiasmo la causa de la República, o el de Celia en la revolución (1943, sin publicar hasta 1987), donde Elena Fortún -que tuvo miembros de su familia en ambos bandos-proyecta el drama de la guerra en la mirada adolescente de su célebre personaje, destacando la ausencia de partidismo, la desesperanza en la misma naturaleza humana.
Entre las escritoras franquistas, se hallará mucha literatura propagandística -como parece natural-, de tono triunfalista y de ataque a los enemigos, los "rojos"; y de mayor uniformidad frente a la diversidad observada entre las obras de las escritoras republicanas.
una indudable fuerza emotiva.
Solo con la exactitud, la veracidad de los testimonios expuestos, tiene bastante para asegurarse llegar al alma del lector, sobrecogido con las vivencias particulares de un grupo de escritoras, de diversas generaciones, que vivieron la Guerra Civil en su edad adulta o en su infancia, así como la larga dictadura que sucedió a la tragedia.
Cabe esperar, como afirman sus coordinadoras, que el presente estudio sirva de aproximación para que otros investigadores se animen a seguir profundizando en la mirada femenina sobre tan fragoso -y aún cercano-asunto.
Por José Miguel González Soriano de su realización ha decidido poner fin a su labor.
La imagen de la cubierta simboliza el espíritu de la obra: un corazón, el de España, herido por dos banderas, la republicana y la monárquica, y de cuya sangre brota una rosa ("No la toques ya más / que así es la rosa").
Este ensayo es el primero que analiza el punto de vista de las escritoras españolas de ambos lados de la contienda, y su interés radica en la diferencia que hay entre una visión femenina y una masculina de la guerra y la posguerra: las escritoras se fijaban en detalles en los que los hombres no solían reparar.
Contado desde una posición razonada, desde el acopio riguroso de datos y ejemplos, el volumen constituye no obstante, por su tema, una obra enérgica, de gunda parte alude a la realidad, con mirada microscópica y conciencia enajenada; dos rasgos que José-Carlos Mainer ha adjudicado asimismo a Juan José Alonso Millás, quizá -apunta la profesora Mañas-por la influencia en ambos de Kafka.
Gaite no superpone sus opiniones presentes a los recuerdos, enmascarando su verdadera naturaleza bajo la luz de una interpretación posterior, sino que los separa de lo que sentía entonces.
Sus recuerdos de la guerra no fueron particularmente duros, pero con los años fue adquiriendo conciencia de la tragedia que supuso la guerra.
Con la publicación de Memoria de la Guerra Civil en las escritoras españolas, el grupo de investigación complutense responsable Antología de Cuentos Cosmopolitas (1900Cosmopolitas ( -1936) ) Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2010; 272 pp. (Literatura Breve, 21)
Merece el cuento obras que rescaten los textos de unos años clave en su desarrollo.
Con motivo del proyecto bianual 2008-2010 del Grupo de Investigación de la Universidad Complutense UCM 941375 "Temas y géneros de la literatura española en la Edad de Plata (y su proyección)" aparece esta Antología de cuentos cosmopolitas, que reúne cuentos de variada índole.
Se recuperan así del olvido unos interesantes textos que dan muestra de la amplia gama que abarca el cuento de inicios de siglo, así como de la importancia que tuvo este género dentro de la renovación literaria de la época.
La edición incluye tres artículos introductorios a cargo de los investigadores Alberto Sánchez Álvarez-Insúa, Ángela Ena Bordonada y José Paulino Ayuso.
En el primero de ellos, "La sociedad española: entre la angustia, el descontento y el vacío de señas de identidad", Alberto Sánchez sitúa los cuentos escogidos dentro del sentir colectivo de esos años, y advierte del interés de examinar los textos, por cuanto fueron alimento de numerosos lectores, como hecho social, en consonancia con la hermenéutica, la estética de la recepción y la teoría de la lectura.
Por su parte, Ángela Ena Bordonada en "El cuento en la Edad de Plata" incide en la expansión que experimenta el cuento y la importancia de esa Edad de Plata dentro de su genealogía.
Destaca la autora el papel de la prensa en su difusión, así como en la configuración de un rasgo innovador: la brevedad.
Una brevedad que viene marcada por ese soporte periodístico, y que adapta al cuento a las nuevas formas de vida, esto es, a la experiencia de la urbanidad.
"Estos cuentos cosmopolitas", de José Paulino Ayuso, cierra la introducción reflexionando en torno a ese sentir cosmopolita, que es el hilo temático de la Antología.
Se entiende aquí el cosmopolitismo en un sentido amplio, y fundamentalmente como una sensibilidad que entraña un síntoma de apertura en la realidad española.
Ante una conexión temática que atrae tal pluralidad, las características de los cuentos son consecuentemente diversas, y por ello, Paulino Ayuso esboza una relación con los motivos más recurrentes que pueblan la Antología, tales como ambientes y culturas lejanas, personajes con rasgos exóticos, viajes, lugares geográficos que construyen
muestras de una gran destreza en el manejo del género.
Un divertido cuento de Elisabeth Mulder Pierluissi, "Instituto de belleza", pone fin a la Antología, mostrando de alguna forma el traspaso que el cosmopolitismo puede sufrir hacia espacios tan cercanos y característicos como un novedoso centro de estética.
En definitiva, esta Antología de cuentos cosmopolitas viene a dignificar un género a menudo maltratado por la historiografía, y rescata la importancia del papel que desempeñó el cuento dentro de unos años fundamentales en la renovación literaria.
Al tiempo, la elección temática del sentir cosmopolita, que tanto prodigaron modernistas y vanguardistas, permite insertar a los autores españoles dentro de una tendencia literaria común a todo Occidente.
Una línea que, lejos de hallarse agotada, es el núcleo del presente, y que ofrece con estos cuentos de hace casi un siglo, un sentir a medida del lector de hoy.
Por Andrés Álvarez Touriño Universidad Complutense de Madrid
Ernesto Giménez Caballero, de la sobriedad narrativa del vanguardismo de Claudio de la Torre en "Ciudad de Plata", un cuento extraordinario.
Degustará el fuerte sabor de época que impregnan los "radiocuentos" (se trata de unos cuentos radiofónicos extraídos de la revista Ondas) y los irónicos humorismos que componen la Picaresca puritana de Luis de Oteyza; un humor irónico en torno a la sexualidad presente también en el relato "Fox Hunting", de José Francés y Sánchez Heredero.
De este mismo autor, José Francés y Sánchez Heredero, es el cuento "La sombra de Rodenbach"; narración tremendamente pesimista, pero de admirable concisión y profundidad.
La Antología deja también espacio para el relato de aventuras con la inclusión de De Madrid al Cairo.
Novela, de Prudencio Iglesias Hermida, así como para un cuento de tema esotérico, "La esfera prodigiosa", que capta de inmediato la atención del lector y en el que Luis Valera Delavat da el imaginario de lo cosmopolita o la presencia de la ciudad como emblema de la modernidad.
Bajo la dirección de José Paulino Ayuso, han trabajado en la labor de selección: Ángela Ena Bordonada, Dolores Romero Sánchez, Alberto Sánchez Álvarez-Insúa, José Paulino Ayuso, Julia María Labrador Ben, Antonio Cruz Casado, Marta Blanco Carpintero y María del Mar Mañas.
En ella se han decantado por recuperar autores hoy poco conocidos, pero que disfrutaron de gran notoriedad en su época.
La calidad y el cuidado de la edición quedan de manifiesto con la inclusión de una oportuna nota biográfica que precede a los relatos de cada autor.
Los lectores podrán disfrutar de una variada muestra de estilos y conceptos cuentísticos.
Sin duda, el lector de hoy quedará prendado por la precisión narrativa de los relatos orientalistas de María de la O Lejárraga, que brilla especialmente en su cuento "Kosima y Kenkô".
Podrá apreciar los matices vanguardistas que distancian el lirismo excitado del cuento "Procesión", de
Madrid: Cátedra, 2011; 1630 pp. Edición, introducción y notas de Santos Alonso El Siglo de Oro, entendido como un período de la historia de la literatura española, suele ser la reunión de las cinco plumas más conocidas y reconocidas.
Un quinteto dispar (Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope y Calderón), que ha sido ponderado por la calidad de su escritura y por su creación de personajes o estructuras de carácter universal.
En un escalón inferior queda el mercedario Fray Gabriel Téllez.
Este quinteto áureo, sin embargo, merece ver en su propio escalafón (aunque son pocos quienes lo reclaman) a un jesuita que escribió también "para la minoría, siempre".
"El terenciano Lope" fue aclamado en vida, mientras que Cervantes tuvo que ver postergada su suerte literaria.
Calderón fue valorado en tierras germánicas y Góngora, sacerdote, fue un espíritu epicúreo más cercano a las ninfas paganas que a la prosa religiosa.
El Quevedo chocarrero sepultó, ya desde hace siglos, a su otra mitad: el escritor religioso y singular exégeta bíbli-
escapa que otros curadores han exhibido más erudición e incluso unos pocos han penetrado más en el hondón de Gracián, pero hasta ahora nadie había logrado esta excelente síntesis entre la presentación de la obra y un trabajo de apoyo para que el lector se sintiese confortado, auxiliado, pero no abrumado.
Esta edición no va dirigida a los especialistas (pp. 58-59), sino a la decapante clase culta, amante de la lectura, la cual aprecia que las notas no sean prolijas y la ausencia de un meticuloso aparato crítico que impida gozar de los textos de Gracián.
Santos Alonso ha tenido la magnífica idea de concebir un tomo en el que Gracián fuese el auténtico protagonista, y de ofrecer sólo lo que el lector necesitase para adentrarse -quizás por vez primera-por los vericuetos gracianos.
En fin, éste grueso volumen -como diría Gracián-más que tomo es átomo, pues nada sobra y casi nada falta para ser norte, deleite e instrucción del lector.
Ya no hay excusas para seguir manteniendo al eximio jesuita en el olvido: este trabajo merece ser celebrado y que los lectores lo honren con fruición.
Por Rafael Ramis Barceló Universitat de les Illes Balears trarreformista.
La familia de este insigne jesuita estaba compuesta por numerosos religiosos y, releyendo la obra, no resulta difícil entender su concepción vital, llena de confianza en un Dios omnipotente y de dudas en torno a la frágil condición humana.
No se encuentra en Gracián el fulgor brillante del retablo dorado, sino la austeridad de la ratio studiorum, el blanco y negro de un escenario que, como en El Criticón, pese a los grandes viajes inventados, no se sale de las paredes mentales del cenobio jesuítico.
En Gracián hay sueño y evasión, mas no carnalidad, pues -por ejemplo-Andrenio y Critilo son poco más que siluetas que se mueven en un mundo irreal, sin apenas atmósfera.
Y es que Gracián no es novelista, sino moralista.
Incluso lo es cuando ejerce como maestro consumado en el arte de la retórica.
El decorado que Gracián presenta en El Criticón, pese a ser una continua danza de ciudades y de personajes es un mero pretexto para comunicar ideas.
En sus obras, el insigne jesuita aragonés se muestra conceptual y hermético, amante de los dobles sentidos y detractor de las otras dobleces, pero ante todo moralista e incluso antropólogo.
Algunas de éstas y otras ideas aparecen en el prólogo de la obra, debido a Santos Alonso, que ha hecho una edición muy cuidada y útil para el lector.
A nadie se le co. El quinteto, más allá de denuestos y restauraciones, ha llegado al siglo XXI con sólida fama.
La obra de Gracián, en cambio, es poco conocida.
Se escapa a las etiquetas y a las convenciones, pues no tiene el brillo ni el fervor popular de algunos de sus mencionados coetáneos.
Pocos han sido los que han penetrado en las entrañas de este jesuita.
Entre los muchos estudios, tal vez sólo el del P. Batllori, igualmente jesuita, ha sido capaz de reflejar sus decires y de sus silencios.
Quizás hacía falta pensar tocado con el mismo bonete y ceñido con el mismo fajín fuliginoso para aprehender las ideas del sutil Gracián.
Se recogen aquí sus Obras completas, no tan voluminosas como las de otros autores.
En ellas se encuentran, en efecto, más quintaesencias que fárragos.
El lector, a través de este volumen de Cátedra, puede hacerse cargo de la totalidad de una obra que abarca desde el Oráculo manual o El Criticón hasta su Comulgatorio o algunas de sus cartas.
Podrá verse que Gracián, sin dejar de ser prolífico, no llegó a los extremos de otros coetáneos suyos y que, en su obra, se encuentran menos altibajos que en las de éstos.
Se puede corroborar a partir de este volumen la honda religiosidad de Gracián, menos dada a las manifestaciones sensibles ad maiorem Dei gloriam, que a una visión barroca, desengañada, heraclítea y con-
La producción editorial en lengua española sobre el África oriental, y más en concreto el Cuerno de África, ha sufrido un notable incremento en los últimos lustros.
De entre los títulos más recientes podríamos mencionar el libro dedicado a los Gumuz del oeste de Etiopía por el padre comboniano Juan Gonzalez Nuñez (Al norte del Nilo Azul.
El mundo de los Gumuz, un pueblo marginal de Etiopia, 2010), la ambiciosa obra de Javier Gozálbez y Dulce Cebrián (Etiopía.
Un rostro con tres miradas, 2007), así como una una pequeña joya, recientemente redescubierta, como es el alegato a favor de la Abisinia amenazada por el colonialismo de Mussolini obra del abogado y político republicano Eduardo Ortega y Gasset (Etiopía: El conflicto italo-abisinio, 2009).
El presente libro se une a este feliz momento editorial y su aparición sin duda será agradecida no solo por los especialistas sino por aquellos que por alguna u otra razón se interesen por estos parajes del continente vecino.
Se trata de una obra de fácil lectura y poliédrica, ya que está a caballo entre diferentes géneros, integrando historia y arqueología, apuntes sociopolíticos así como elementos de literatura de viajes.
El autor, Víctor Fernández Martínez, catedrático de Prehistoria en la Universidad Complutense de Madrid, tiene a sus espaldas una extensa carrera docente y de investigación, principalmente en las regiones surcadas por el Nilo Azul en Sudán y Etiopía.
Como refleja la obra reseñada, la labor de trabajo de campo del autor es vasta: a finales de los años setenta participó en las primeras excavaciones españolas en la Nubia sudanesa dirigidas por Martín Almagro y durante tres décadas ha dirigido o codirigido proyectos arqueológicos que abarcan del Mesolítico (Sudán central) a la época moderna (misiones jesuitas del lago Tana, Etiopía) y contemporánea (Benishángul, Etiopía).
Es también autor de dos obras de referencia en su campo, los recientemente reeditados Diccionario de Prehistoria (junto con Mario Menéndez Fernández y Alfredo Jimeno Martínez, 2011) y Teoría y método de la arqueología (2007) y cuenta en su haber con numerosos trabajos exponiendo los resultados de trabajo de campo, destacándose su tesis doctoral La cultura alto-meroítica del norte de Nubia, la edición en 2003 de The Blue Nile Project.
Holocene Archaeology in Central Sudan y numerosas contribuciones en revistas científicas.
Se trata pues de un arqueólogo con una producción de una variedad poco común en su campo (su obra incluye además aproximaciones a la etnoarqueología y a la antropología urbana), a quien se puede, asimismo, considerar como un científico comprometido, que ha ahondado en las implicaciones políticas del trabajo académico (véase su obra Una arqueología crítica, 2008) y ha impulsado proyectos de desarrollo local, como la fundación (junto con Alfredo González-Ruibal) en 2005 del museo Benishángul-Gumuz en Etiopía occidental.
Los años del Nilo se presenta pues como la obra que faltaba en una trayectoría y producción de tal alcance.
El texto resume tres décadas largas de carrera pero lo hace moviéndose de forma ecléctica, libre, entre memorias, reflexiones sobre la profesión y el entorno local de las excavaciones y usando un tono divulgativo a menudo carente en los trabajos de su campo.
El libro está dividido en cuatro partes, que corresponden a las cuatro zonas excavadas por el autor en el Sudán (Nubia y Sudán central) y Etiopía (Benishángul-Gumuz y Lago Tana).
La obra concluye con un capítulo adicional dedicado a las músicas del Nilo e incluye 52 fotografías.
El hilo conductor son los recuerdos que durante décadas de trabajos, viajes y encuentros por las tierras del Nilo se han ido depositando en cuadernos de viaje o en la memoria.
Apoyada en un estilo directo, sin circunloquios ni tecnicismos, la narración fluye, de forma efectiva, a través de estas memórias, sin dejar de ser interrumpida a menudo por observaciones echas desde el presente.
Durante estas interrupciones, el autor abandona momentáneamente el recorrido por su propio pasado para esclarecerle un detalle al lector, discutir sobre un momento histórico particularmente importante o, simplemente, para reflexionar desde el ahora sobre lo que significa lo vivido.
Es este constante ir y venir, entre el presente y el pasado, entre lo local y lo regional, entre las experiencias de campo del autor y la historia del país o región que lo acoge, donde se halla, creemos, lo más interesante del libro.
Ello ocurre además sin que nos veamos abrumados por un sinfin de datos, que el mismo autor, en sus trabajos de corte más científico sí gusta de usar, y -cosa rara en el género de literatura de viajes y en los textos de divulgación sobre el África negra-, sin que el autor construya un mito de su propio viaje.
Más que mitos, el libro FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, Víctor M.
emancipación de las sociedades Áfricanas.
Las páginas dedicadas a la fundación del museo de Benishángul-Gumuz en Assosa (pp. 123-29), muestran que el compromiso y el diálogo con los agentes locales rinde sus frutos.
A una obra así encontramos poco que achacarle.
La etimología que propone de la palabra "Abbay" (Nilo Azul en Amharico y Geez), i.e. "padre" (p.
177), parece a todas luces inexacta ('abbay siendo la forma femenina de' abiyy, i.e. "grande", "importante", "anciano").
Asimismo, dado que se trata de un libro orientado al gran público, hubiera sido deseable un índice y quizá una bibliografía final comentada por el autor donde mostrara sus preferencias literarias y orientara al lector profano.
Sin embargo, se trata de una obra cuidadosamente editada y bien presentada.
Los Años del Nilo es una obra destacable dentro de la reciente producción sobre África en lengua castellana.
No es común hoy día encontrar libros que desde la honestidad, el conocimiento y el respeto, hablen de nuestros vecinos del sur.
El trabajo de Víctor Fernández lo logra y además sin proyectar clichés tan uso que expresan el paternalismo y sentimientos de superioridad atávicos de nuestras sociedades.
El suyo es un viaje apasionado, sincero y hondo por su propia profesión y por como ésta le ha llevado a conocer algunas de las tierras más bellas del continente Áfricano.
Por Andreu Martínez d'Alòs-Moner ubicuidad, ni conocerlo ni verlo todo; con la ayuda de vivencias propias y de otras vividas por amigos y conocidos, se limita a reflexionar sobre como las sociedades que lo han acogido van siendo modificadas a golpes, a menudo brutales, de historia.
Finalmente, de gran interés son las descripciones del trabajo arqueológico por parte de alguien que es, sin duda, uno de los mayores expertos en arqueología nilótica.
El texto desvela aspectos clave de la metodología del autor, como es la preferencia por una arqueología que podríamos llamar holística, que esquiva la tradicional -especialmente en la zona del Nilo-arqueología de elites y de tesoros funerarios para dar cabida al estudio del pasado de "la gente humilde" (pp. 34, 53-54, 84, 155).
Otro aspecto importante es la utilización de dos métodos distintos aunque complementarios: por un lado el uso intensivo de métodos cuantitativos y estadísticos (que representaban ya el nodo central de un magnífico monográfico dedicado por el autor al "Blue Nile Project" en Complutum 2003; pp. 86-87, 113); por otro lado, la utilización de paradigmas interpretativos de raíz marxista, especialmente estimulantes para explicar fenónemos como las migraciones, el tamaño de los asentamientos y la movilidad de los patronos culturales (pp. 35-36, 86).
En fin, el autor apuesta por una arqueología comprometida; ello se aprecia en el ya mencionado esfuerzo por elegir sitios de excavación "humildes", pero principalmente en entender la arqueología como un potente medio para ayudar a la transmite mucha cotidianeidad, contando con sinceridad y sentido del humor detalles de lo vivido, del hastío y las tensiones del trabajo de campo a los placeres del atardecer Áfricano, sin olvidar la constante interacción social a que uno se ve obligado nada más pone pie en África.
En todo ello no faltan momentos para la confesión (p.
El libro sirve asimismo como vehículo para introducirnos en la fascinante y a menudo dramática historia política de las regiones del alto Nilo.
Arropado por un sólido conocimiento de la literatura especializada, la obra nos depara valiosos análisis del pasado colonial del Sudán y Etiopía, regiones azotadas con asiduidad por rebeliones, golpes de estado e invasiones, de la revolución del Mahdi a la "civilizing mission" inglesa, de la ocupación egiptootomana a la brutal colonización "interna" por parte de la Etiopía de Menilek II.
La historia más reciente también tiene cabida, con recuerdos de primera mano de las dictaduras que siguieron a la independecia del Sudán (las de Nimeiri y del dúo Bashir y al-Turabi) y del régimen de Mengistu Haile Mariam en Etiopía.
Merece destacarse que estas crónicas histórico-políticas no recurren a la impostación tan típica de autores tan populares como Ryszard Kapus cin ski, quiénes pretenden haber vivido todos los eventos históricos dignos de ser contados, haber estado en cada golpe de estado, en cada revolución u proceso dramático.
Aquí el autor no pretende tener el don de la |
Sus intereses de investigación principales son "Innovación en pymes industriales" y "Recursos humanos e innovación".
Es autor/coautor de numerosos artículos, libros, capítulos de libros publicados en editoriales de ámbito nacional e internacional.
Es Catedrático de Sociología y director del grupo de investigación Análisis Social y Organizativo de la Universidad Rovira i Virgili, reconocido como grupo consolidado por la Generalitat de Catalunya.
Sus líneas de investigación principales se centran en el estudio del fenómeno organizacional y la emprendeduría.
Ha dirigido diversos proyectos competitivos para la Generalitat de Catalunya y el Gobierno de España en colaboración con otras universidades de España y Latinoamérica.
Ha sido también profesor invitado en distintas universidades españolas y latinoamericanas.
Es autor o coautor de diversos libros, entre los cuales destacan las últimas publicaciones: Ciencia, sociedad y economía, Fundamentos, 2003; Empresa y recursos organizativos, Pirámide, 2004; Teorías sobre la empresa, Pirámide, 2005; Desarrollo, industria y empresa, Tecnos, 2007; Desarrollo regional, Entimema, 2010.
Asimismo es autor o coautor de artículos en ABOUT THE AUTORS revistas especializadas sobre teoría sociológica, sociología económica, sociología del trabajo y de las organizaciones, entre las cuales destacamos Revista Española de Investigaciones Sociológicas, Papers, Revista de Sociología, Política y Sociedad, Revista de Educación, Revista Internacional de Sociología, Organization studies, Revista del CLAD.
Es Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, adscrita a IN-GENIO (CSIC-UPV).
Es doctora en Química Industrial por la Universidad Complutense de Madrid (1983) y licenciada en Ciencias Químicas por la misma Universidad (1978).
Durante el período 1979-2004 se dedicó a actividades de gestión en diversas entidades españolas relacionados con la planificación y gestión de la ciencia y la tecnología.
En esos años se dedicó a la planificación y gestión de políticas públicas de investigación científica e innovación tecnológica y, en particular, a las relaciones entre universidades y empresas en materia de innovación, pues ha sido responsable del diseño, implantación y gestión de los programas de fomento de la cooperación entre universidades y empresas en el marco del Plan Nacional de I+D (1988-1993).
Ha participado en la elaboración del Programa PACTI del III Plan Nacional de I+D (1996-1999), en la elaboración de los sucesivos planes de I+D del Govern de les Illes Balears (2001,2004,2009) y ha asesorado al Gobierno de Castilla-La Mancha en la elaboración del Plan de Investigación Científica e Innovación Tecnológica 2005-2008, así como en su evaluación intermedia.
Desde 1995 hasta 2004 fue responsable de la Oficina de Transferencia de Tecnología del CSIC en la Comunidad Valenciana.
En los últimos diez años ha participado en 5 proyectos de investigación internacionales; en 17 nacionales, de los que ha liderado 8 y en 19 contratos de I+D con instituciones públicas y privadas, de los que ha dirigido 6.
En el mismo período, ha publicado dos libros, 12 capítulos de libro, 6 artículos en revistas ISI, 7 en revistas internacionales no ISI y ha elaborado 10 informes técnicos.
Desde diciembre soBre los autores IESA, donde realizó numerosas estudios de sociología aplicada sobre problemas sociales, opinión pública, evaluación y análisis de políticas públicas.
También ha trabajado como evaluador y consultor para el Ministerio de Ciencia e Innovación y varios gobiernos regionales.
En la actualidad es Vicepresidente para Investigación y Consejo Científico de la Federación Española de Sociología (FES) y delegado español en el Comité de Política Científica y Tecnológica de la OCDE.
Sus intereses se encuentran en la intersección entre el análisis de políticas de I+D y la sociología de la ciencia y la innovación.
En los últimos años ha realizado varios proyectos sobre formación de investigadores, organizaciones científicas y procesos de toma de decisiones en política científica.
Está especialmente interesado en los usos prácticos de la sociología y las ciencias sociales en general.
También ha realizado estudios sobre relaciones universidad-empresa, creación de empresas y los efectos de la transferencia de conocimiento en la innovación.
En la actualidad trabaja en proyectos que estudian los impactos socioeconómicos de la investigación y las nuevas formas organizativas entre ciencia e industria.
Actualmente es Profesor en el Departamento de Sociología y Antropología de la Universitat de València, es Doctor por la Universitat de València, licenciado en Sociología por la Universitat d'Alacant y licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universitat de València.
Ha trabajado (2004-2011) en el Instituto de Gestión de la Innovación del Conocimiento CSIC-UPV, en la caracterización de los procesos de innovación en el Distrito Cerámico de Castellón.
Su investigación se ha centrado en el análisis de los sistemas de innovación, los distritos industriales y en la relación entre educación y trabajo y ha publicado, entre otras, en las revistas, Higher Education y Boletín de la Sociedad Española de Cerámica y Vidrio, y en editoriales como McGraw-Hill y Tres i Quatre.
Es Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, adscrita a INGENIO (CSIC-UPV).
Es Doctora en Economía (con mención europea) en la Universidad de Valencia (2003) y Licenciada en Económicas y Empresariales por la misma universidaded (1995).
Ha participado en más de 7 proyectos de investigación internacionales, de los que ha liderado 4; en 13 proyectos de investigación nacional de los que ha liderado de 2005 es miembro del Consejo Científico-técnico de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).
Desde 2002, forma parte del grupo de indicadores de la Red de OTRI de las Universidades españolas.
Es Doctora en Economía y Empresa por la Universitat Rovira i Virgili y Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (Argentina).
Sus líneas de investigación principales son el desarrollo territorial y los clusters industriales y actualmente se está orientando a la investigación de la gestión y formación en competencias.
Es coautora del libro Desarrollo regional, Entinema, 2010, y es autora o coautora de artículos en revistas especializadas sobre sociología económica, sociología del trabajo y de las organizaciones.
Ha impartido docencia en las asignaturas de "Sociología de las organizaciones", "Sociología Industrial" y "Métodos de investigación social", en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la URV, y actualmente se encuentra desarrollando su actividad docente e investigadora también en la Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca, Argentina).
Ignacio FERNÁNDEZ DE LUCIO.
Es Profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Desde hace más de 30 años ha dedicado su actividad profesional y científica al análisis de los sistemas de innovación y, dentro de ellos, a las políticas de fomento de la innovación y de las relaciones universidad empresa.
Ha dirigido 8 tesis doctorales, participado en más de 50 proyectos y contratos de investigación y publicado unos 100 artículos en revistas científicas y libros sobre estas materias.
Tiene publicaciones recientes en Research Policy, Regional Studies, Scientometrics, R&D Management y Research Evaluation.
Ha difundido sus conocimientos y experiencia de gestión mediante cursos, seminarios y conferencias en Europa y América Latina.
En 2005 fue galardonado con el Premio Nacional de Investigación "Juan de la Cierva" en Transferencia de Tecnología que concede, con periodicidad bianual, el Ministerio de Educación y Ciencia español.
Es Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA).
Es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.
Durante cinco años fue el primer director de la Unidad de Estudios Aplicados del soBre los autores teriormente, fue profesor del Departamento de Economía Aplicada en la Universidad de Alicante, en el que comienza a trabajar en el estudio de distritos industriales como el juguete en la Foia de Castalla (Alicante) y la Cerámica en Castellón.
En la UPV ha realizado diversos estudios sobre distritos industriales como el textil valenciano, el sector aeronáutico, el metalmecánico, el turrón, etc. Su interés científico se centra en la dinámica competitiva territorial, especialmente, desde el punto del papel que desempeña la articulación del Sistema de Innovación sobre las dinámicas de cambio empresarial y espacial.
Es autor de diversos informes, artículos y ponencias a congresos con respecto a estos temas.
Teresa GONZÁLEZ DE LA FE.
Es Catedrática de Sociología en la Universidad de La Laguna y Directora del grupo de investigación SCITECAN.
Realiza investigaciones en sociología de la ciencia y la tecnología, sistemas regionales de I+D e innovación.
Fue cofundadora, 1991, del Comité de Investigación de Sociología de la Ciencia y la Tecnología de la Federación Española de Sociología (FES).
Sus publicaciones abarcan la teoría social contemporánea ("Positivismo y antipositivismo", 2008), especialmente relacionada con las sociedades de conocimiento ("Conocimiento, tecnologías de la comunicación y cambio social", 2002; "Avatares de la sociedad civil y ciudadanía en la sociedad del conocimiento", 2007), y la sociología de la innovación ("El modelo de Triple Hélice de relaciones universidad, industria y gobierno: un análisis crítico", 2009).
Es Licenciada en Sociología por la Universidad de La Laguna y experta en Gestión de I+D+i por la Universidad de Las Palmas.
Actualmente trabaja como investigadora en el grupo de investigación SCITECAN en el Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad de La Laguna.
Trabajó como investigadora en proyectos sobre transferencia de conocimiento, relaciones universidad-empresa y creación de empresas spin-off en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
También ha trabajado en investigación de mercados y estudios de marketing.
Es Doctora en Sociología por la Universidad de Deusto y Profesora Titular del Departamento de Sociología en la UPV/EHU, especializada en metodología y análisis cuantitativo aplicados a ciencias 5; en 15 contratos de I+D internacionales, de lo que ha dirigido 3; y en 8 contratos de I+D nacionales.
Autora de 13 artículos publicados en revistas internacionales del ISI, 7 artículos internacionales no ISI, 3 artículos en revistas nacionales, 8 capítulos de libros y 2 monografías, más de 60 artículos presentados en congresos nacionales e internacionales.
En 2011 ha sido galardonada con el Premio Idea -"VII Edición de los Premios Idea de la Fundación Ciudad de las Artes y las Ciencias" en la categoría Ciencias Sociales, Comunicación, Arte y Humanidades.
La idea de futuro premiada ha sido: "Emprendedurismo innovador en los alumnos universitarios" (EIPIAU la Universitat de València, Master MBA por la Maastrchit Business School (Holanda); Doctor en Gestión Empresarial en la Universitat Jaume I. Scholar visitor en la Copenhagen Business School (Dinamarca) y en la Università Ca' Foscari de Venecia (Italia).
Su investigación se ha centrado en los clusters industriales y la teoría del capital social.
Ha dirigido diversos proyectos de investigación sobre estos temas y posee numerosas publicaciones en los campos de Estrategia Empresarial y Economía Regional, entre otras, en las revistas: Strategic Management Journal, Environment and Planning A; Research Policy; Long Range Planning; Journal of Small Business Management; Regional Studies, European Urban and Regional Science; Growth and Change or Entrepreneurship and Regional Development.
Es Doctor en Sociología por la Universidad de Edimburgo y profesor titular en la UPV-EHU.
Ha realizado proyectos y publicaciones en las áreas de ciencia, tecnología, innovación, organización y educación.
Actualmente está trabajando en proyectos de investigación sobre sistemas regionales de innovación y sobre la formación profesional.
Desde 2005 es decano del Colegio Oficial de Doctores/as y Licenciados/as en Ciencias Políticas y Sociología de Navarra.
Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Politécnica de Valencia-Campus de Alcoy (2005) se incorpora como becario de especialización en el grupo de investigación de la misma universidad denominado "Cluster del Conocimiento Territorial de la Comunidad Valenciana", donde colabora en diversos estudios sobre los distritos industriales textiles valencianos.
A finales del 2006, recibe una beca FPI vinculándose de esta manera a INGENIO (CSIC-UPV).
Su interés científico se centra en el análisis del papel de las instituciones en la innovación en contextos de baja capacidad de absorción, centrando su atención en la contribución de las universidades.
Ha (co)publicado diversos informes, artículos y ponencias a congresos (nacionales e internacionales) con respecto a estos temas.
Actualmente, está terminando de redactar su tesis y trabaja en INNOVA-SEM INGENIEROS S.L, una empresa de ingeniería dedicada a ofrecer soluciones tecnológicas avanzadas, como responsable del Departamento de Transferencia de Conocimiento.
Es Doctora en Sociología por la UPV-EHU y especialista en investigación aplicada y aná-sociales.
Trabaja colaborando en proyectos de investigación sobre innovación y sistemas I+D así como también, más recientemente, en el desarrollo y análisis de indicadores sociales de diversa aplicación.
Licenciado en Filosofía y maestro en Comunicación, Cultura y Tecnologías de Información, es estudiante de doctorado en Ciencias Sociales-Sociología, en el Instituto de Ciencias Sociales de Universidad de Lisboa.
Sus intereses se encuentran en la Filosofía y en la Sociología de la tecnología, así como en algunos de los aspectos comunicacionales implicados en el fenómeno tecnológico contemporáneo.
Estudia el encantamiento de la tecnología a la luz de los conceptos de "poder" y "oculto", la multiplicación de funcionalidades en dispositivos móviles, o el rol de las prácticas retóricas en la innovación y en la producción de la performance técnica.
En la actualidad, coloca estas problemáticas en su tesis de doctorado, donde realiza un estudio de caso a una empresa portuguesa especializada en software de navegación.
Procura comprender los modos a través de los cuales marketeers, ingenieros y consumidores interactúan en la construcción de un artefacto tecnológico.
Es Doctora con Mención Europea en Sociología y licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad de Granada.
Entre los años 2005 y 2011 ha trabajado en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados del CSIC en diferentes proyectos de investigación sobre los sistemas regionales de innovación, la transferencia de conocimiento universidad-empresa, la política científica y tecnológica y el impacto socioeconómico de la actividad científica.
Ha realizado estancias de investigación de larga duración en el Oihana VALMASEDA ANDIA.
Es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad del País Vasco.
En la actualidad trabaja como investigadora en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Su principal línea de investigación es el estudio de la naturaleza e impacto de las relaciones entre centros públicos de investigación y empresas.
Tambien ha analizado los procesos de creación y desarrollo de empresas spin-off en el ámbito académico.
Anteriormente ha trabajado en el Centro Tecnológico Fundación Tekniker (IK4) participando en diversos proyectos de investigacion y desarrollo industrial y obtuvo una beca de investigacion de la Universidad del País Vasco para trabajar en la Asociación de Industrias de las Tecnologías de la Electrónica, Información y Telecomunicaciones del País Vasco.
Colabora como docente en la Universidad del País Vasco.
Es Licenciada en Sociología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Miembro del Instituto Universitario de Ciencias Políticas y Sociales y del grupo de investigación SCITECAN (Sistema de Ciencia y Tecnología de Canarias) de la Universidad de La Laguna en calidad de doctoranda.
Diploma de Estudios Avanzados (DEA) del programa de doctorado "Sociedad, Cultura y Política" de dicha universidad.
Ha realizado el Postgrado de "Experto en Gestión de la I+D+i" de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Formadora acreditada por el Programa de Gestores de la Innovación de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información donde imparte los cursos sobre la gestión de la innovación.
Desde 2008 es técnico de innovación del Parque Científico y Tecnológico de Tenerife, donde coordina el equipo técnico que pone en marcha y ejecuta la política insular de innovación (Programa TF Innova) del Cabildo de Tenerife.
Actualmente compatibiliza su trabajo en el Parque con la docencia en gestión de la innovación, así como con su dedicación a la investigación en el grupo SCITECAN con intereses académicos en torno a políticas públicas de I+D+i y la cultura de la innovación. lisis de datos (Centro de Investigaciones Sociológicas).
En la actualidad es investigadora en el instituto ILCLI de la UPV-EHU en el ámbito de los sistemas de I+D, la innovación y la organización.
En la actualidad es Profesora Ayudante Doctora en la Universidad de Valencia, si bien el desarrollo del presente trabajo lo realizó como Técnico Superior de Investigación en la Universidad Politécnica de Valencia, adscrita a INGENIO (CSIC-UPV).
Es Doctora en Sociología por la Universidad de Valencia con la máxima calificación de Sobresaliente Cum Laude y Mención Europea de Doctorado.
En el año 2008, su trabajo de investigación conducente a la obtención del Diploma de Estudios Avanzados fue premiado por Euroeditions y la Fundación Europea para la Sociedad de la Información.
Asimismo, es licenciada en Pedagogía por la Universidad de Valencia.
Ha sido becaria predoctoral I3P del CSIC en INGENIO (CSIC-UPV) desde 2007 hasta 2010, lo cual le ha permitido, además de desarrollar su tesis doctoral, participar en diferentes proyectos de investigación en las fases de recolección de datos, interpretación de datos y elaboración de informes.
Ha realizado dos estancias predoctorales; la primera de ellas en la Universidad de Maastricht (Maastricht, Netherlands) durante los meses de junio, julio y agosto de 2008, y la segunda en la Universidad de Twente (Enschede, Netherlands) durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre de 2009.
Asimismo, ha participado con numerosos trabajos relacionados con las áreas anteriores en congresos nacionales e internacionales como NAPW, EWEPA, EAIR Forum, INTED, PRIME y AEDE, entre otros.
Es Doctora en Economía aplicada por la Universidad de Santiago de Compostela (2011) y licenciada en sociología por la Universidad de A Coruña (2005).
Ha sido investigadora en el Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit), CSIC.
Sus intereses de investigación residen en los procesos de innovación en los servicios intensivos en conocimiento y en las industrias culturales.
Concretamente se centra en el sector patrimonial y arqueológico.
Actualmente desarrolla su proyecto posdoctoral en la Universidad Carlos III de Madrid.
Es Economista, máster en economía regional y desarrollo local y licenciado en economía por la Universidad de Algarve.
Es miembro colaborador del reciente Centro de Investigación sobre el Espacio y las Organizaciones.
Entre sus últimas publicaciones destacan artículos en revistas nacionales e internacionales sobre desarrollo local y regional (Revista Española de Sociología), políticas de cluster (European Planning Studies, European Urban and Regional Studies), PYMEs e innovación (Transfer), Empresas Multinacionales |
En este número de la Revista Arbor se presentan las contribuciones sobre diversos aspectos de la obra de Einstein hechas por varios científicos que han participado en unas jornadas celebradas en la Residencia de Estudiantes los días 1 y 2 de junio del año 2005 junto a otras contribuciones sobre el viaje de Einstein a Madrid en 1923.
El año 2005 ha sido un año muy importante para la física en todo el mundo.
Ese año fue propuesto como Año Mundial de la Física (AMF) por 40 sociedades científicas, entre las que se encontraba la Real Sociedad Española de Física, el 15 de diciembre del año 2000 en Berlín.
Todas estas sociedades científicas se habían reunido allí para celebrar el 14 de diciembre de 2000 el centenario de la presentación de Planck a la sociedad alemana de física los primeros conceptos de cuantificación de la luz.
En marzo de 2001 se aprobó la propuesta por la Asamblea General de la Sociedad Europea de Física y en octubre de 2002 ésta fue apoyada por la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP).
En noviembre de 2004 fue aceptado que el año 2005 fuese el año mundial de la física por la UNESCO y en junio de 2004 fue, finalmente, declarado como Año Internacional por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Aunque en la decisión de Naciones Unidas se habla del centenario del año milagroso de Einstein, 1905, en el documento presentado a la Asamblea General se dice que el objetivo del Año Internacional va más allá de la mera celebración de uno de los científicos más importantes del siglo XX.
Dice la declaración de Naciones Unidas que el año 2005 debería servir para acercar la ciencia a la sociedad y para estimular el interés de los jóvenes para hacer una carrera científica.
Sigue diciendo esa declaración de Naciones Unidas que es esencial entender que el siglo XXI tiene necesidad de conceptos útiles basados en la Física para hallar soluciones a problemas tan importantes como la producción de energía, la protección del medio ambiente e incluso la salud y es fundamental convencer a los líderes políticos de la importancia de la investigación en Física para el avance de la Humanidad.
A lo largo de las celebraciones del AMF ha aparecido muchas veces el nombre de Einstein 1.
Él no fue sólo uno de los mejores científicos de todos los tiempos, sino también una de las figuras más reconocidas en el siglo XX.
Fue nombrado "Person of the century" el 31 de diciembre de 1999 por la revista Time.
En 1905 Einstein, con 26 años y trabajando en una oficina de patentes de Berna, publicó cinco artículos que revolucionaron el mundo científico 2.
Estos trabajos introdujeron ideas revolucionarias sobre cuestiones fundamentales relacionadas con la existencia de los átomos, la naturaleza de la luz, los conceptos de tiempo, espacio, energía y materia.
Basándose en estos conceptos se abrió un mundo nuevo que va desde lo infinitamente pequeño, como las partículas elementales hasta lo infinitamente grande, como el cosmos, o lo infinitamente complejo, como los estados de la materia.
En una publicación del mes de febrero de 2005 de la UNESCO, se dice que en las aportaciones de Einstein está la base del transistor, los ordenadores, el láser, los televisores, la resonancia magnética utilizada en medicina y los viajes espaciales, entre otros.
De sus cinco trabajos, el primero es un trabajo fundamental en la génesis de la mecánica cuántica, sugiere que se considere la luz como una colección de partículas discretas, introduciendo la noción de cuantos de luz o fotones (como serían llamados más tarde).
El motivo oficial por el que Einstein recibió el premio Nobel en 1921 fue precisamente por su estudio del efecto fotoeléctrico.
El segundo trabajo, que constituía la tesis doctoral de Einstein, y en el quinto hace un estudio sobre el movimiento PRESENTACIÓN browniano, para encontrar hechos que garanticen, en la medida de lo posible, la existencia de átomos de tamaño definido, cuya realidad no era universalmente admitida por todos los científicos.
En el tercero, titulado "Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento", junto con el cuarto, Einstein sienta las bases de la teoría de la relatividad especial, apareciendo por primera vez la expresión de la energía igual a la masa por la velocidad de la luz al cuadrado.
En sus palabras: "La masa de un cuerpo es la medida de su contenido energético".
Todas estas aportaciones científicas se comentan en detalle en varios capítulos de esta publicación.
Más de 60 países prepararon programas para celebrar ese año mundial, conferencias, seminarios, exposiciones.
España, sin duda, estuvo muy presente en esas actividades 1.
El año mundial de la Física en España se inauguró en el Parlamento y se cerró en el Senado, entre esas dos fechas se organizó la Olimpiada Internacional de la Física en Salamanca, congresos en San Sebastián, Orense, Canarias, exposiciones en todas las comunidades autónomas, se publicaron libros, como el que se hizo por el Senado con los artículos de Einstein en los cuatro idiomas del Estado español 3, mesas redondas, seminarios, etc.., pero sobre todo se llevó la física a la calle y a la sociedad cumpliendo el mandato de Naciones Unidas.
La inauguración internacional del AMF se celebró en París, en la sede de la UNESCO, con la participación de seis premios Nobel y mil representantes de todos los países.
La conferencia internacional se llamó "Physics for Tomorrow", en esta inauguración se mostró la importancia y la necesidad de la física, no sólo para la comprensión de la naturaleza proporcionando un método lógico-científico para el análisis de la realidad, sino también en el desarrollo tecnológico y el porvenir de la humanidad.
En este congreso se habló de la física y la innovación, de la relación e importancia de la física en las ciencias de la vida, del impacto de la física cuántica en la vida cotidiana y de la nanofísica y la nanotecnología, también se celebraron mesas redondas y se impartieron conferencias sobre la enseñanza de la física, la física y la Cosmología y la física y el medio ambiente.
Muchas de estas ideas fueron recogidas en la Proposición no de ley aprobada por el Parlamento español sobre la importancia de la física 1.
Algunos actos en España tuvieron un significado especial, como fue la Olimpiada internacional que se celebró en
En el tercer capítulo, el profesor Alberto Galindo hace un recorrido por la Cosmología desde Newton hasta hoy describiendo en detalle las aportaciones magistrales de Einstein, que en 1917 propone el primer modelo cosmológico relativista.
Los dos siguientes capítulos se dedican a la complejidad.
En el cuarto, el profesor David Jou presenta las contribuciones de Einstein a la termodinámica y la mecánica estadística.
En el capítulo quinto, el profesor Miguel Ángel F. Sanjuán presenta una visión de la física de los sistemas complejos, donde también algunas de las ideas de Einstein, nos dice el autor, se han desarrollado de forma espectacular hasta nuestros días.
En los dos siguientes capítulos se describe la visita de Einstein a España en 1923 cuando ya es un científico mundialmente reconocido.
En el capítulo sexto se analiza la cobertura mediática de esta visita por el periodista don Carlos Elías y se termina estudiando cómo el tratamiento mediático pudo influir en el desarrollo posterior de la física en España.
En el séptimo capítulo, la investigadora Azucena López Cobo analiza el influjo que la teoría de la relatividad y la visita de Einstein tuvo en la narrativa española de vanguardia en esa época y nos presenta cómo en la obra de Gómez de la Serna, y en general en la prosa española, supuso esta influencia de Einstein un avance hacia la modernidad.
En el último capítulo se presenta por el director de Arbor, profesor Alberto Sánchez Álvarez-Insúa, varios testigos gráficos de la física de esos años que han constituido lo que se ha dado en llamar la edad de Plata de la cultura española, no sólo por la enorme calidad de sus escritores, sus pintores, sus músicos, sino también por sus científicos que gracias a la creación en 1907 de la Junta de Ampliación de Estudios permitió un desarrolló muy importante de la ciencia española.
Creación que en este año que termina hemos celebrado el centenario.
Alguno de los grandes científicos de la época como el profesor Blas Cabrera tradujo varios de los artículos científicos para la revista Anales de la Sociedad Española de Física y Química y también acercó el pensamiento de Einstein al gran público, fue el artífice de la visita de Einstein a España y la persona que consiguió las ayudas para poder crear el centro emblemático de la ciencia de ese momento en Madrid, el Instituto de Física y Química, conocido popularmente como instituto Rockefeller y hoy como Instituto Rocasolano dentro del CSIC, cuyo setenta y cinco aniversario también celebramos en este año 2007.
Finalmente, deseo dar las gracias a todas las instituciones públicas y privadas y a las personas que han permitido que el año 2005 fuese una fiesta de la Física en España y agradecer al editor general de Arbor y a los autores su contribución para que aparezca este número monográfico dedicado a Einstein. |
Aunque sólo haya pasado una década, parece que la distancia que nos separa del siglo XX es aún mayor.
Ello no se debe sólo a la crisis económica o a que las tecnologías que utilizamos en nuestra vida diaria queden obsoletas en cuestión de meses, sino también a que la mirada y los valores desde los que nos acercamos al mundo han dado un giro radical.
Uno de los ámbitos en los que más se puede constatar esta transformación tal vez sea el ocio, el tema que nos ocupa en este monográfico.
A lo largo del pasado siglo el ocio experimentó un proceso de modernización y democratización del que sólo encontramos un remoto precedente en los mejores años del Imperio Romano.
Los movimientos y reivindicaciones obreras del siglo XIX abrieron la senda a un tiempo libre asociado al descanso y a las vacaciones, que culminó en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948: "toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del tiempo libre y a vacaciones periódicas pagadas" (artículo 24).
Sin embargo, la popularización del tiempo libre terminó oscureciendo el verdadero sentido del ocio que, identificado con el tiempo libre, pasó a ser un tiempo de descanso necesario para recuperarse del desgaste laboral.
Así se pensaba ya a mediados del pasado siglo, cuando Sebastián de Grazia hacía ver la contradicción y la diferencia: (...) el ocio y el tiempo libre viven en dos mundos diferentes.
Nos hemos acostumbrado a pensar que son lo mismo, pero todo el mundo puede tener tiempo libre, y no todos pueden tener ocio.
El tiempo libre es una idea de la democracia realizable; el ocio no es totalmente realizable, y, por tanto, es ideal y no sólo una idea.
El tiempo libre se refiere a una forma determinada de calcular una determinada clase de tiempo; el ocio es una forma de ser, una condición del hombre, que pocos desean y menos alcanzan (De Grazia, 1966: XIX).
Lo cierto es que, como consecuencia de la era industrial, el uso del tiempo libre aumentó en cantidad, nuevos usos y posibilidad de acceso, de modo que su presencia posibilitó acrecentar la importancia del disfrute de ciertas actividades específicas, entre las que se encuentran los hobbies y otros múltiples divertimentos.
Es así como las prácticas de ocio pasan a ser una parte esencial de los nuevos modos de vida y reemplazan, creciente e imperceptiblemente, costumbres que se pensaban inamovibles o sagradas.
Todo ello permite entender que el ciudadano medio dedique, o desearía dedicar, cada día más horas al disfrute del ocio, entendido como práctica (deportiva, cultural, festiva...) o como consumo (televisivo, musical, turístico...).
La cultura juvenil de las décadas del 60 y 70 tuvo mucho que ver en todo ello.
El aumento de las ofertas de diversión en las últimas décadas del siglo XX, junto al aumento del conocimiento del fenómeno del ocio y sus posibilidades, permitió una mutación conceptual más profunda.
El interés por el uso del tiempo libre se desplazó hacia el ocio en sí mismo y, algo después, por el ocio entendido como experiencia.
Este es el concepto que irrumpe con fuerza en el siglo XXI.
Desde un mirada economicista, Jeremy Rifkin (2005: 184) precisa que una parte muy significativa del éxito de esta opción experiencial se debe al cambio profundo que supone pasar del comercio industrial al comercio cultural.
Para él el término cultural hace referencia a viajes, turismo, parques temáticos, centros de ocio, películas, televisión, ordenadores, internet, deportes, juegos, cocina e incluso causas sociales.
Es decir, en realidad Rifkin se está refiriendo a las industrias del ocio.
Pensando en ellas señala que, en los últimos años, el 20% más rico de la población mundial ha dejado de preguntarse qué quiere, porque lo tiene, y ahora se pregunta qué es lo que quiere experimentar.
De hecho, afirma, "el 5% más rico de esa población se gasta casi PRESENTACIÓN mica, social y personal, sino en el sentido y significación que alcanza su vivencia.
La experiencia de ocio ha cobrado valor en sí misma, como ámbito de identidad y realización personal.
De un modo u otro, se puede decir que los planteamientos psicológicos, sociológicos, educativos y comerciales actualmente vigentes confluyen en una necesidad de saber más, de profundizar en el ocio desde este horizonte experiencial dinámico que se centra en las personas.
Ante un tema así, sobre el que vengo investigando intensamente durante las dos últimas décadas, no resultará extraño que confiese ahora mi satisfacción ante el hecho de haber podido asumir la responsabilidad de coordinar este número especial de Arbor dedicado al ocio en el siglo XXI.
Los artículos que siguen tratan de mostrar aspectos significativos de la realidad del ocio de hoy, desde distintos ángulos y diferentes disciplinas.
Una buena parte de sus autores son personas que trabajan o colaboran con el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto, que inició su trayectoria en 1988.
El resto son investigadores reconocidos de otras universidades españolas y extranjeras, con los que hemos colaborado, enriqueciéndonos mutuamente en los últimos años.
Se ha intentado que el número plantee el tema desde una mirada interdisciplinar, abierta y global.
Por un lado se pone especial énfasis en desvelar el proceso, y algo del contenido, del cambio conceptual del ocio antes comentado.
En este sentido se precisará que es una transformación cultural que arranca en el siglo XIX, donde se revaloriza el concepto de vivencia (de ello se ocupa el artículo de Jaime Cuenca), y termina en el siglo XX, en cuyos finales se desarrolla la visión del ocio experiencial, desde el que abordamos el estudio del fenómeno en la actualidad (artículo de Cuenca y Goytia).
Esta transformación conceptual no es ajena a los cambios en la percepción del tiempo y su incidencia en nuestra vida (artículos de Caride y de Stebbins), como tampoco lo es al ascenso indiscutible de la valoración del ocio y el tiempo libre en nuestra sociedad (artículo de Arístegui y Silvestre).
El valor del tiempo de ocio ha aumentado exponencialmente, no sólo como valor económico y social, sino también, temporalmente, como espacio de ocio posible en la vida media de nuestras sociedades y en la vida media de las personas.
Baste recordar la importancia que adquiere el tiempo de ocio en una semana o en un año.
No cabe duda de que ello se une al aumento de la esperanza de vida, que ha conducido a un alargamiento de las tanto en experiencias como en bienes y servicios" (Rifkin, 2005: 181), por lo que finaliza pronosticando que vamos hacia ese comercio experiencial, donde están los mejores márgenes de beneficio.
Frente a la ya clásica economía de los servicios, centrada en las actividades intangibles, la economía de la experiencia entiende que la clave está en los sujetos que quieren vivir experiencias memorables, porque las experiencias son intrínsecamente personales (no son exteriores).
Esto guarda relación con el estado físico emocional, intelectual o espiritual de las personas, pero también con sus valores individuales y comunitarios.
B. J. Pine II y J. H. Gilmore (2000) aseguran que la economía de la experiencia es el comienzo de una nueva era económica en la que las empresas intentarán proporcionar experiencias memorables, a través de "puestas en escena" que requieren un pago previo.
Más allá de esta visión utilitarista, los investigadores del ocio de las últimas décadas del siglo XX hicieron ver que nos encontrábamos ante algo más complicado, que el ocio es una experiencia compleja.
Tinsley y Tinsley (1986), en la Teoría sobre las Experiencias Trascendentales de Ocio, afirman que las vivencias personales de ocio permiten a los individuos tener experiencias capaces de satisfacer algunas necesidades psicológicas profundas.
De hecho, las experiencias de ocio contribuyen a mejorar la salud mental y física de las personas y, como consecuencia, incrementan la satisfacción vital a nivel global.
Años más tarde, Iso Ahola (1999) reiteraría lo antes indicado, precisando que es así porque la naturaleza de la experiencia de ocio es fundamentalmente motivacional.
Los seres humanos nacen con necesidades innatas (psicobiológicas), que son la principal motivación para potenciar el crecimiento humano.
Estas necesidades básicas no sólo definen el ocio de las personas, sino que dirigen su inclusión en determinadas prácticas por medio de diversos condicionantes.
Estos y otros antecedentes permiten vislumbrar el horizonte diverso e innovador desde el que se puede ver el ocio del siglo XXI.
La importancia actual del ocio no es sólo consecuencia de una práctica frecuente y mayoritaria, como puede ocurrir con el deporte, el turismo o los medios de comunicación.
También se relaciona con el cambio de intereses de los ciudadanos, la crisis de valores de la sociedad industrial y el uso masivo de las TIC.
Aún así, lo importante, a mi modo de ver, no está sólo en su potencialidad econó-nuestro entorno y de qué modo.
El ocio que los ciudadanos del siglo XXI decidan practicar va a tener una importancia capital en su propio futuro, como se puede ver ya en el análisis del impacto económico de nuestras prácticas de ocio en la actualidad (artículos de Álvarez-Fernández Villarán y Noguera-Ferrándis-Riera).
El ocio que nos rodea forma parte de un ocio tradicional, que ha cambiado y al que se le exigen condicionamientos inéditos, pero también de un ocio nuevo, el ocio digital (artículo de García-López-Samper), que no sólo tiene valor en sí mismo sino que también crea nuevos espacios de comunicación que inciden en la generación y la transformación de los públicos a los que se destinan las ofertas de ocio (artículos de Bayón y Cuenca-Amigo).
Todos estos planteamientos son los que se desvelarán ante el lector que se sumerja en la lectura de este número monográfico.
Los textos han sido preparados desde el rigor y la experiencia investigadora de un nutrido plantel de profesionales que aportan sus reflexiones desde áreas de conocimiento diferenciadas y complementarias: filosofía, sociología, economía, gestión de empresas, psicología, geografía, educación, filología, ciencias del turismo y estudios de ocio.
Sus páginas invitan a reflexionar sobre la función del ocio en nuestra época, intentando esclarecer su relación con los procesos de innovación personal, social y económica.
De algún modo, también invitan a tratar de lograr un equilibrio inteligente y aristotélico entre el ocio y el comercio, el ocio y el trabajo, el sentido de nuestros actos y su valor de uso.
De modo que tengamos la mejor de las revoluciones tecnológicas a nuestro servicio y creemos un nuevo sistema económico sin olvidar el ejercicio de un ocio digno, inserto en una ciudadanía responsable y adaptada a la realidad actual. distintas etapas de nuestro tiempo vital y nos obliga a pensar en una diferente distribución de la educación, el trabajo y los tiempos dedicados al entretenimiento.
También el ocio ocupa una parte significativa de nuestra vida, tanto en la cotidianeidad como en los días festivos (artículo de Madariaga y Ortega) o, especialmente, las vacaciones (momento que, a nivel personal, se ha transformado en un "tiempo sagrado", semejante al que, a nivel comunitario, se asignara antes a las fiestas tradicionales).
Cada vez más, los períodos de nuestra vida se articulan en torno a experiencias significativas de ocio que llenan de sentido otros múltiples proyectos vitales.
En ese contexto, conviene recordar que el ocio de los jóvenes (artículo de Roberts) ha jugado un papel esencial en la configuración de una sociedad del ocio de la que actualmente disfrutan mayoritariamente los jubilados.
Éste último es un sector de la población mundial que preocupa y donde las experiencias de ocio tienen un papel esencial tanto en el envejecimiento activo como en la calidad de vida (artículo de Kleiber).
No tenemos cifras sobre la incidencia que los beneficios del ocio tienen sobre la salud de los ciudadanos, a pesar de que todas las investigaciones realizadas sobre el tema constatan la correlación entre prácticas de ocio y salud, también en el sentido de prevención de la enfermedad.
Sin embargo, este también sería un aspecto importante a considerar, en la medida que "evitar" la enfermedad, a nivel social, lleva consigo una mejora de la calidad de vida ciudadana y un ahorro significativo del gasto público.
Las investigaciones indican que el ascenso del valor del ocio en la escala de valores sociales ya era una realidad consolidada en el último cambio de siglo; cabe ahora preguntarnos si esa importancia se refleja realmente en |
Las páginas que siguen presentan una reflexión sobre el cambio conceptual desde el que percibimos el ocio en el siglo XXI, el ocio experiencial.
Tras una revisión de la literatura que nos introduce en el proceso y de los principales puntos de vista desde los que se percibe y estudia la experiencia de ocio en la actualidad, el objetivo de este trabajo es ir más allá de la reflexión teórica, contrastando las opiniones y los estudios mencionados con afirmaciones asociadas a las impresiones que nos han transmitido un grupo de personas seleccionadas con las que hemos llevado a cabo esta investigación.
En ningún caso se pretende una demostración cuantitativa sobre la vivencia experiencial del ocio, sino un conocimiento más real, asociado a las experiencias vividas por personas seleccionadas en función de su práctica de ocio.
Ante la reciente preocupación por el conocimiento de los aspectos que ayuden a conocer, diseñar y gestionar ofertas de experiencias memorables, surgen voces (Morgan, Lugosi y Ritchie, 2010) a favor del desarrollo de una perspectiva que analice la vivencia de la experiencia en contextos empíricos y, como consecuencia, se proponen nuevas áreas de investigación.
Este es también nuestro interés en este artículo, ir más allá del tradicional análisis de prácticas
RESUMEN: El artículo trata del cambio conceptual desde el que percibimos el ocio en el siglo XXI, el ocio experiencial.
Tras un primer apartado dedicado a la revisión de la literatura sobre la experiencia de ocio, se estudia a un grupo de personas implicadas durante al menos tres años en alguna práctica de ocio, a las que se les ha preguntado sobre sus percepciones y experiencias.
Se parte de una perspectiva émica, a partir de una metodología con base en la grounded theory.
Este trabajo se limita al análisis de cinco características básicas de la experiencia de ocio: Persona, emoción, satisfacción, integración y proceso.
El trabajo persigue perfilar un panorama general sobre el significado de la supervivencia de ocio, que difícilmente se explicaría sin el ocio experiencial.
PALABRAS CLAVE: Experiencia; ocio; Estudios de Ocio; experiencia de ocio.
El consenso se puso de manifiesto en el VI Congreso Mundial de Ocio de la WLRA, celebrado en la sede de la Universidad de Deusto, en Bilbao, en junio del año 2000 con el tema "Ocio y desarrollo humano".
Tanto las propuestas iniciales realizadas por expertos de diferentes países (Cuenca, 2000b), como las publicaciones posteriores recogidas en la colección Documentos de Estudios de Ocio UD dejan constancia de ello.
A partir de este momento, la visión se amplía y se complejiza.
Así, desde esta aproximación personal, la experiencia de ocio se estudia desde diversas vertientes entre las que caben destacar seis principales líneas de estudio (Ritchie y Hudson, 2009): i.
Una línea centrada en la fundamentación.
Trabajos conceptuales o de investigación que persiguen definir la esencia de lo que es la "experiencia de ocio". ii.
Una línea de pensamiento e investigación que pretende entender aquello que las personas hacen cuando buscan vivir una experiencia de ocio. iii.
Una línea metodológica que profundiza en las metodologías específicas para medir y analizar la experiencia de ocio. iv.
Una línea de estudio que explora la naturaleza de atracciones, productos, servicios y entornos que facilitan la vivencia de la experiencia de ocio.
de la tradición sociológica, para conocer más sobre las características de las experiencias desde el punto de vista de quienes las viven.
El ocIo como ExpErIEncIa
Las primeras aproximaciones al concepto de experiencia en los Estudios de Ocio se realizan desde planteamientos psicológicos.
En 1961 Kaplan hace una distinción fundamental entre las diferentes maneras en que puede estudiarse el fenómeno del ocio: la perspectiva objetiva y la subjetiva.
Tal división permite la inauguración de toda una corriente de estudio centrada en la definición subjetiva de la experiencia de ocio.
H. E. A. Tinsley y D. J. Tinsley (1986), quienes vinculan el ocio como experiencia al bienestar y a la satisfacción de las necesidades psicológicas, constituyen un importante referente de esta visión norteamericana, compartida por Baldwin y Tinsley (1988) e influenciada por Neulinger (1981), Csikszentmihalyi (1975), Mannell (1980) o Mannell, e Iso-Ahola (1987).
Todos ellos han profundizado en el conocimiento de la experiencia subjetiva de ocio desarrollando una teoría que hoy está comúnmente aceptada.
Estos autores fundamentan sus estudios en la idea de que el disfrute del ocio ayuda a satisfacer las necesidades psicológicas básicas, especialmente aquellas que no se satisfacen en lugares y momentos de no ocio.
Sus presupuestos de investigación se apoyan en el hecho de que, mientras la psicología se ha preocupado de analizar la importancia del trabajo para la satisfacción y la salud mental, no se ha hecho lo mismo con el ámbito de ocio.
Defienden que la satisfacción que proporciona el ocio favorece la satisfacción vital y permite estimular el crecimiento psicológico personal, ayudando a mantener y aumentar tanto la salud mental como la salud física.
Esta relación de dependencia centrada en la satisfacción permite a los autores definir un modelo para medir el "déficit" o la "suficiencia" de ocio en un sujeto.
El consenso internacional respecto a la definición del ocio como una experiencia data de la década de los 90 del siglo XX.
Uno de los principales referentes lo encontramos en la publicación de la Carta sobre Educación de Ocio, donde el ocio se define como: "un área específica de la
MANuEl CuENCA CAbEzA Y ANA GOYTIA PRAT percepción positiva del ocio en general y de unas prácticas arraigadas en particular.
Además, compartimos la naturaleza multidimensional de la misma.
M. Cuenca profundiza en las cinco dimensiones del ocio autotélico (Cuenca, 2000a) y A. Goytia (2008b) plantea un modelo pentadimensional para la comprensión de la experiencia de ocio vivida por turistas que incluye una dimensión comportamental, una dimensión cognitiva, una dimensión emocional, una dimensión motivacional y una dimensión cultural. ii.
Kelly (1987), Mannell (1980) o Tinsley y Tinsley (1986) coinciden en afirmar que la experiencia de ocio tiene lugar en períodos cortos e ininterrumpidos de tiempo más que en períodos extensos de tiempo.
En nuestras palabras podríamos hablar de "lapsus de ocio". iii.
En tercer lugar, autores como Turner y Bruner (1986) destacan la visión de Dilthey (1976) al señalar que las experiencias tienen una estructura temporal y procesual.
Así, la estructura de la experiencia se construye a través de una serie de "etapas".
Según Dilthey, la experiencia, en términos globales, requiere de la comunicación con otros para estructurarse puesto que, como seres sociales, requerimos de la comunicación para que la experiencia tome cuerpo.
En el caso de las experiencias de ocio quienes primero desarrollaron una teoría fueron Clawson y Knescht (1966) quienes nos hablan de que la experiencia turística se compone de "paquetes" distintos e interaccionados de vivencias.
Retomaremos la reflexión respecto a la segunda y tercera característica de la experiencia de ocio cuando abordemos los resultados del trabajo realizado; concretamente cuando tratemos el carácter procesual de la misma.
Paralelamente a la visión psicológica comentada, desde la sociología (Goodale y Goodbey, 1988; Kelly y Goodbey, 1992), los Estudios de Ocio se estaban preocupando de los usos del tiempo (Time Budget); las prácticas de ocio entre colectivos: Ocio y género; ocio y juventud; ocio y tercera edad; ocio y ciudadanía; el ocio en contextos espaciales; ocio urbano; ocio en espacios naturales y las prácticas de ocio en la vida cotidiana (evereyday life leisure).
Todos estos estudios facilitan el conocimiento de nuevos ámbitos v.
Una línea ligada a la gestión relacionada con el desarrollo de ofertas de ocio necesarias para proveer experiencias satisfactorias, de calidad, extraordinarias y memorables. vi.
Una línea que centra sus esfuerzos en distinguir entre los diversos niveles o tipos de experiencias que conceptualmente confirman la evolución del proceso experiencial.
Este proceso incluye la experiencia básica, la experiencia satisfactoria, la experiencia de calidad, la experiencia extraordinaria y la experiencia memorable.
De entre las diferentes aproximaciones a la experiencia de ocio este trabajo se interesa por la primera, ya que perseguimos reflexionar sobre la naturaleza y características de la experiencia de ocio según aquellos que la experimentan., 1998).
También como uso de información (Vogt y Stewart, 1998) o como significados asociados a retos que provienen de los entornos de ocio (Patterson, Williams, Watson, y Roggenbuck, 1998).
Asimismo, se conceptualiza como satisfacción (Hultsman, 1998) y como absorción en un determinado momento (Walker, Hull & Roggenbuck, 1998).
En todos estos estudios subyace la consideración de la experiencia de ocio como un estado mental que resulta de la relación entre el sujeto que participa y su entorno.
Tal y como resume la frase de Stewart (1998:392) "el 'ocio' o 'experiencias de ocio' son términos ampliamente utilizados cuyo significado cubre un amplio abanico de estados mentales".
Esta perspectiva tiene sus bases en la naturaleza de la experiencia de ocio que según la literatura especializada incluye tres consideraciones clave:
A este respecto diversos autores (Kelly, 1987; Tinsley y Tinsley, 1986) han demostrado que el ocio se vive a través de una gran variedad de experiencias entre las que no se pueden excluir las experiencias que pudiéramos calificar desagradables o estresantes.
En Estudios de Ocio entendemos que una experiencia de ocio se asocia a una
En este contexto experiencial, los economistas del ocio han debido reformular el objetivo que los guiaba anteriormente, la producción o la utilidad, porque aquí "la utilidad no mide la necesidad, sino el deseo psicológico que un consumidor experimenta en relación a un determinado bien" (Barret, 1974: 79).
Este criterio tiene como referente que cualquier persona trata de optimizar sus decisiones, optando por aquello que le proporciona mayor grado de satisfacción.
La vigencia de esta realidad cotidiana puede ser una razón que explique por qué nos desplazamos de una economía basada en la prestación de servicios, hacia una economía basada en la experiencia.
Dentro de la comunidad marquetinista, Holbrook y sus colegas quizás sean quienes mejor representan la cruzada a favor del cambio de la venta de productos a la venta de experiencias durante los años 80.
Años más tarde, Pine y Gilmore (1999) llegan a afirmar que cuando un individuo compra una experiencia paga para disfrutar de una serie de sucesos memorables montados por una compañía -igual que en una obra teatralcon el fin de involucrarlo personalmente.
Las experiencias constituyeron siempre el núcleo de los espectáculos, desde las obras de teatro y los conciertos hasta las películas cinematográficas y los programas de televisión.
Sin embargo, en las últimas décadas, la cantidad de opciones en materia de espectáculos ha aumentado enormemente, de la experiencia y abren las puertas a la proliferación de gestores que pronto pensarán en la necesidad de proveer experiencias como necesidad desde distintos propósitos: educativos, lúdicos o comerciales.
Desde la década de los 80 también se comienza a dar importancia a la parte simbólica, emocional, emotiva y estética del comportamiento del consumidor, que luego daría lugar a lo que se ha dado en llamar la "ingeniería experiencial".
Se inicia el desarrollo de teorías encaminadas a potenciar la vivencia de experiencias y aparece el debate sobre la idea del "verdadero" ocio y la autenticidad frente al ocio consumista, frívolo y trivial.
Así, los Estudios de Ocio plantean que las experiencias de ocio "verdaderas" han de tener una serie de cualidades.
Se diferencia entre "las experiencias de primera generación", caracterizadas por ser ofertas de ocio "prefabricado" cercano a las propuestas de Pine y Gilmore (1999), y las "experiencias de segunda generación", que tienen su primer referente en la persona y sus valores individuales culturales y sociales (Boswijk, Thijssen, y Peelen, 2005: 43).
Tal diferenciación ya fue apuntada por Turner y Bruner (1986), quienes distinguen entre la "mera experiencia" y "una experiencia".
Por la primera se refieren a la sucesión y aceptación pasiva de eventos.
En esta misma publicación, Abrahams (1986) distingue entre la experiencia "ordinaria" y la "extraordinaria".
En este segundo planteamiento estaría la propuesta del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto que estudia el ocio festivo como experiencia extraordinaria y diferencia entre la experiencia de "ocio sustancial" y "ocio casual" (Cuenca, 2004a: 47).
El Instituto defiende un "ocio experiencial" frente a un "ocio que se consume" (Cuenca 2004b: 17) sin que ello necesariamente implique aislar la experiencia de ocio de la lógica de la economía de mercado (Goytia 2004: 20).
Esta constatación adquiere relevancia en los años 90, cuando emerge "la sociedad de ensueño" (Jensen, 1990), una sociedad que según el gurú danés sustituye a la era de la información y en la que los productos o servicios no se comprarán por sus cualidades intrínsecas, sino más bien por las emociones, sensaciones y estilos de vida que evocan.
Una sociedad en la que, tal y como reinterpreta Bordas (2003) y se reproduce en la ilustración 1, los valores, las emociones, las historias y la inteligencia emocional sustituyen a la tecnología, el racionalismo y la inteligencia racional.
Emerge, aún sin acuñarse como tal, una primera referencia a las experiencias.
MANuEl CuENCA CAbEzA Y ANA GOYTIA PRAT interacción.
Estas dimensiones son las que, desde su punto de vista, permiten dotar de significado ("meaning") a la experiencia (Shedroff, 2004).
caractErístIcas dEl ocIo ExpErIEncIal
En estrecha relación con los planteamientos expuestos, en Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto se ha trabajado la experiencia de ocio desde una visión humanista que ha favorecido la reflexión teórica (Cuenca, 2004by Goytia, 2008a), el estudio y análisis de sus manifestaciones (Cuenca, 2000ay Goytia, 2007) y la crítica y el debate sobre su naturaleza (Aguilar y Monteagudo, 2007).
Ahora bien, para una mejor comprensión de la esencia de tal experiencia, Lee y Shaffer ( 2002) señalan que no se puede obviar el análisis de aquello que los participantes hacen o sienten mientras la viven.
Esto nos lleva a justificar el objetivo y la metodología que utilizaremos en esta segunda parte.
El método que se va a utilizar para la realización de este trabajo adopta una perspectiva émica o "desde dentro" que enfatiza la importancia del punto de vista de los sujetos con el objetivo de preservar el significado original de la información.
El trabajo se basa en la metodología de la Grounded Theory (Glaser y Strauss, 1967) que consiste en "descubrir la teoría a través de un método general de análisis comparativo".
La idea es producir una teoría sobre las características de la experiencia de ocio con base en los datos recolectados.
Se trata de relacionar todos los datos recogidos de modo que sus puntos en común nos ayuden a generar una nueva propuesta.
Así, tal y como propone esta metodología (Strauss y Corbin, 1990), los resultados se presentarán como un conjunto de conceptos interrelacionados y no como una mera enumeración de aspectos relacionados con la experiencia de ocio.
El universo objeto de este trabajo son personas que practican ocio sustancial, es decir, de modo habitual durante al menos los últimos tres años.
Entendemos que una persona que lleva practicando una afición durante este tiempo puede dar una información valiosa sobre esa experiencia de ocio que, sin duda alguna, ha tenido.
La muestra de personas que aparecen en nuestra investigación se com-abarcando muchas, muchísimas experiencias nuevas.
Los autores nombrados defienden que los orígenes de esta expansión de las experiencias se remonta a un hombre y compañía por él fundada: Walt Disney (Pine y Gilmore, 1999: 19).
Hoy día, la denominada "Experiencia del Consumidor" (EC) es un área de interés creciente tanto en gestión empresarial como en círculos académicos relacionados con la misma (Payne y Frow, 2008; Patricio; Fisk y Cunha, 2008).
Ésta se ha definido como una "cuarta oferta económica" a la que subyacen servicios, productos y bienes.
Así, esta perspectiva ha sido liderada por corrientes marketinistas orientadas al beneficio económico a través de la consiguiente mercantilización de la experiencia.
Sin embargo, un análisis más reposado nos permite afirmar que hay otro tipo de gestores de experiencias de ocio (educadores, programadores, etc.) que hacen suya esta idea, en cuanto que desean generar tales vivencias, si bien es cierto que en pro de otro tipo de beneficios (sociales, educativos, de desarrollo personal y social, etc.).
Desde esta visión más amplia, la experiencia del consumidor o usuario se ha definido de diversas maneras que van desde un episodio aislado en un sitio de internet (Novak, Hoffman y Young, 2000), un suceso personal con una significación emocional importante (Holbrook y Hirschman, 1982), hasta como una serie de interacciones sobre el tiempo de vida del consumidor que requieren ser gestionadas estratégicamente (Schmitt, 2003).
Así, esta perspectiva, no necesariamente perversa de la comprensión de la experiencia de ocio, cabe definirse como una perspectiva pro-social de la experiencia de ocio impulsada por agentes innovadores que la facilitan.
La nueva tendencia facilita que autores interesados en el diseño de experiencias, como N. Shedroff (2001Shedroff ( /2009)), profundicen en las dimensiones y características de la experiencia de ocio y comiencen a diferenciar entre significación, amplitud, intensidad, duración, detonantes, e
El marco de referencia es el propio actor o agente, es decir, la persona
La experiencia siempre está encarnada en alguien, en una persona concreta, tiene que ver con algo que le pasa a un sujeto.
Esto no significa negar el carácter social del ocio, implícito ya en el concepto de persona, sino que, aunque en las decisiones sobre las actividades recreativas importan bastante los otros, la consideración hacia el propio yo suele ser mayor que la que se da en el trabajo u otras actividades que no sean de ocio.
N. Elias y E. Dunming (1992: 118 y 134) precisan que "en una sociedad enfocada al trabajo, el ocio es la única esfera pública en la que los individuos pueden decidir basados principalmente en su propia satisfacción", por lo que "el ocio constituye un reducto para el egocentrismo socialmente permitido en un mundo no recreativo".
Ello nos permite afirmar que, para entender el significado de la experiencia de ocio, es esencial partir del sujeto que la experimenta.
Evidentemente estos planteamientos se ven reforzados tanto por las consecuencias de la experiencia como por el paso del tiempo.
Veamos ahora estas cuestiones a través de la formulación de las preguntas que pasamos a analizar.
En primer lugar se ha preguntado sobre la concepción del término "experiencia de ocio".
Las respuestas a esta primera pregunta las hemos agrupado en expresiones que se recogen en el siguiente gráfico.
La recolección de datos se ha realizado mediante la administración de cuestionarios abiertos y para su interpretación se han seguido los pasos recomendados por Glaser y Straus (1967).
La experiencia de ocio, como cualquier otra experiencia, es independiente de sus atributos objetivos, tiene algo de primera vez y de sorpresa, "se abre a lo real como singular, es decir, como identificable, como irrepetible, como incomprensible.
Y también como incomparable, como extraordinario, como único, como insólito, como sorprendente" (Larrosa, 2006: 103).
Sin que se pierda esta unicidad, la experiencia también tiene un carácter social, relacionado con las experiencias anteriores del sujeto y con el contexto histórico, económico, cultural y social en el que se inserta.
Esta vertiente, más generalizable, es la que permite hablar de rasgos comunes a cualquier experiencia de ocio.
Norbert Elias y Eric Dunming (1992), consideraron que toda experiencia de ocio tiene diferentes rasgos comunes, algo que, cuando se piensa, parece evidente.
Partiendo de los planteamientos comunes propuestos por estos autores y profundizando en esa reflexión pasamos ahora a analizar algunas de las características que permitan entender el ocio experiencial desde el punto de vista de quienes lo practican.
Esta percepción general aún se confirma más cuando pasamos al ámbito de lo concreto.
Así, ante la pregunta ¿cree que su hobby es una forma adecuada de disfrutar del ocio? la respuesta no plantea duda alguna y el 99% de los encuestados responden que sí.
Hay que recordar que nos estamos refiriendo a personas que consideramos que han tenido experiencias de ocio y en las que consideramos que su percepción positiva se relaciona con las consecuencias de la experiencia y la reiteración de las mismas en el tiempo.
Veamos cómo se manifiestan estas cuestiones en las preguntas que siguen.
Si analizamos con detenimiento las tres respuestas mayoritarias (Actividad realizada por gusto y satisfacción, Tiempo libre que dedicamos a hacer algo que nos gusta y Ocupación del tiempo de forma creativa y gratificante) podemos observar como el 87% de los sujetos estudiados explicita expresamente la relación entre ocio y satisfacción, lo que nos indica una percepción general del concepto muy positiva.
Aspecto ese que se confirma con el resto de las acepciones en las que lo satisfactorio se encuentra claramente implícito.
Una de cada tres personas (33%) responde a la pregunta ¿por qué cree que su hobby es una forma adecuada de disfrutar del ocio? "porque me gusta".
Una respuesta que, entendida como sinónimo de "porque me apetece", puede equipararse con los componentes de la experiencia de ocio "libertad percibida" y "espontaneidad" (Unger y Kernan, 1983).
También podía compararse con la dimensión de confort (Otto y Ritchie, 1996) si la interpretamos como "me siento cómodo haciéndolo".
Por otro lado, y en segundo lugar de importancia (20%), se señala "me enriquece", respuesta comparable al componente que la literatura ha denominado "competencia" (Unger y Kernan, 1993) o estímulo o reto (Otto y Ritchie,1996).
En definitiva, si agrupamos por afinidad a estos dos conceptos las demás contestaciones reseñadas, exceptuando el apartado "Otras", podríamos decir que el 43% apuestan por el gusto y el 50% por el enriquecimiento personal.
Dado que ambas no se excluyen, se pudiera entender que la población estudiada configura el concepto de experiencia de ocio tanto a partir del gusto como de enriquecimiento personal.
Recordemos al respecto que, en el gráfico 1 el ocio aparecía como una experiencia satisfactoria, entendida como "tiempo libre en el que dedicamos a hacer algo que nos gusta" (41%), actividad realizada por gusto y satisfacción" (24%) y ocupación del tiempo de forma creativa y gratificante (22%).
Ahora bien, estas afirmaciones ¿tienen que ver algo con el tiempo?
Veamos ahora este aspecto (Tabla 1).
A este respecto conviene recordar que la literatura ha demostrado (Lee, Dattilo y Howards, 1994) que el significado atribuido a una experiencia de ocio relacionada con una misma actividad fluctúa a través del tiempo y del contexto.
Los autores denominan a este fenómeno "la naturaleza dinámica de una experiencia recreativa".
En consonancia con esta perspectiva teórica los resultados a la pregunta, ¿en qué sentido ha variado la percepción
en las respuestas de las personas que han participado en nuestra investigación.
La síntesis de respuestas a la pregunta ¿cómo se siente normalmente cuando está realizando la experiencia? muestra que la satisfacción es la sensación mayoritariamente (65%) atribuida a la experiencia de ocio.
Ésta se acompaña de otras sensaciones, tales como el relax (21%), y toda una serie de emociones que coinciden plenamente con el concepto de flow (en castellano podría traducirse como fluir o flujo) desarrollado por el psicólogo Mihalyi Csikszentmihalyi (1975).
La persona está en flow cuando se encuentra completamente absorbida por una actividad durante la cual pierde la noción del tiempo y experimenta una enorme satisfacción.
Así, el placer o satisfacción se confirma como la sensación principal en la vivencia de ocio, sensación a la que acompañan otras relacionadas con el crecimiento personal.
De hecho, los resultados que obtenemos confirman la triple dimensión emocional de la experiencia Placer-Activación-Dominio (PAD Scale) enunciada por Mehrabian y Russell (1974) y aplicada a contextos de ocio (Holbrook, Chestnut, Oliva y Greenleaf, 1984), contextos de juego (Bearden y Netemeyer, 1999) o contextos turísticos (Goytia, 2008b).
Si la experiencia es algo que me pasa, no tanto lo que se hace sino lo que se padece, se puede decir que lo que más importa no es la acción, sino la pasión.
J. Larrosa (2006: 108) afirma que "la experiencia no puede captarse desde del hobby realizado a lo largo del tiempo?, evidencian que las percepciones respecto a la experiencia de ocio, efectivamente, tienen una naturaleza dinámica.
En más de un 75% de los casos varían a medida que los sujetos se involucran en una actividad.
Así, se observa que el colectivo estudiado afirma que cuanto más tiempo se dedica a una actividad, más se incrementan las dos dimensiones anteriormente destacadas de la experiencia de ocio: la satisfacción vital ("me gusta más", 23%) y el crecimiento personal ("mayor desarrollo personal", 14%, encabeza una lista de beneficios relacionados con el crecimiento personal).
La aproximación teórica basada en la atribución personal de significado a la experiencia de ocio se confirma entre la población estudiada, para quien los hobbies y aficiones personales elegidos libremente se consideran una forma de vivir experiencias de ocio enriquecedoras, satisfactorias.
Tiene un predominio emocional
El ocio es una vivencia que se encuadra en el mundo de las emociones, donde predomina la sensibilidad, la sensualidad y la afectividad.
La experiencia de ocio se fundamenta en la acción gustosa, no en la razonable.
Así se comprueba Esta motivación emocional de placer está estrechamente relacionada con el concepto de "flow" (Csikszentmihalyi, 1975) anteriormente comentado y con las teorías subjetivas (Tinsley y Tinsley,1986; Baldwin y Tinsley,1988), que definen la experiencia de ocio como un estado mental satisfactorio, libremente elegido y motivado intrínsecamente, que, además, permite beneficios como los que señala el colectivo objeto de estudio.
Disfrute y satisfacción son las razones que justifican la búsqueda de experiencias de ocio y, más aún, el motivo para perseverar en ellas.
Las actividades, aficiones o hobbies del colectivo encuestado producen un estado placentero que permite la liberación, la autorrealización y la superación personal.
Pero la razón de la práctica continuada y perseverante presenta distintos matices que aparecen reflejados en la tabla siguiente: la lógica de la acción sino desde una lógica de la pasión, desde una reflexión del sujeto sobre sí mismo en tanto que sujeto pasional".
Esto explica que una persona no tenga los mismos gustos (un aspecto que incide directamente en las decisiones de ocio), ni reaccione a los estímulos exteriores con la misma carga emocional en un momento de su vida, con un contexto determinado, que en otro momento con otro contexto.
Como señala Fericgla (2000: 13) la emoción -y en especial los sentimientos-nace de la interpretación de las situaciones, no de las situaciones en sí mismas.
Este hecho implica la existencia de una relación muy estrecha entre emociones, cognición (en especial la memoria) y entrenamiento.
No se justifica en el deber sino por la libre satisfacción
En un mundo emocional, el deseo y lo que se quiere se relacionan con lo que gusta.
Holbrook y Hirschman (1982) mostraron que la conducta del consumidor está motivada más por el "placer" y la satisfacción que se espera obtener que por la funcionalidad (utilidad) propia de los productos.
Las expectativas hedónicas (Arnold y Price, 1993) son muy importantes en la generación de una experiencia satisfactoria.
La experiencia de ocio tiene su razón primera en "que te agrada" y, esto, le otorga un sentido.
Es un espacio de libertad, presupone hacer lo que "me gusta", "lo que me satisface", no lo que "debiera" hacer.
Las acciones de ocio no demandan ningún compromiso obligado, pero esto no excluye la perseverancia o el libre compromiso.
En el caso que nos ocupa se observa que el disfrute o placer es el motor principal (92%) que impulsa las actividades de ocio.
Sintetizando todavía más podemos unir satisfacción y bienestar personal (68%) considerados ambos como parte de la satisfacción/disfrute comentada anteriormente, sin perder de vista que también se hace notar el valor del desarrollo personal (15%), entendido aquí como autorrealización personal y formación, y, en menor medida, las relaciones sociales (7%).
Aunque la motivación social no se señala como una fuerza impulsora significativa para la práctica de ocio, si se dibuja como una barrera importante en el momento que preguntamos si ha habido momentos en los que la práctica del hobby seleccionado se volvía menos interesante, atractivo e importante.
En este caso la situación se muestra así: 50%, responden sí; 45%, no, y 5%, nunca.
Preguntándoles sobre las causas a quienes consideraban que la práctica perseverante de un hobby tuvo momentos en los que se volvió menos interesante, sus respuestas sintetizadas fueron estas:
Puede observarse que, como indicábamos antes, la satisfacción/disfrute personal (59%) sigue afirmándose como la causa fundamental de la persistencia en una práctica de ocio.
No conviene olvidar que, tras la satisfacción personal, también aparecen otras motivaciones entre las que destacan la autorrealización (13%) y la liberación de la rutina (11%).
Retomando las teorías sobre las motivaciones del ocio, se observa que de los cuatro factores motivacionales identificados en la literatura (Beard y Ragheb, 1983), la motivación de competencia-dominio es más importante entre el colectivo estudiado que las motivaciones intelectual, social o evitación de estímulos (relax).
Efectivamente el 13% del colectivo estudiado participa en actividades de ocio para lograr, dominar, ser experto, retarse a sí mismo, en definitiva para "auto-realizarse".
También podríamos recordar aquí los componentes esenciales del ocio que aprendimos de las enseñanzas de Dumazedier (1964): Descanso (liberación rutina + relajación 13%), Diversión (59%) y Desarrollo personal (aspectos restantes 24%).
Estos beneficios que han demostrado ser elementos fundamentales de la experiencia de ocio (Tinsley y Tinsley, 1986) son consecuencia de que el ocio permite satisfacer unas necesidades y responder a unas motivaciones concretas.
Los resultados obtenidos respecto a las motivaciones que impulsan el inicio de una práctica de ocio están estrechamente relacionados con los factores que favorecen la fidelidad o continuidad en la práctica.
De este modo, la tabla 4 ilustra con claridad que, una vez más, la satisfac- Puede observarse que, para un porcentaje importante de personas (37%), las barreras de tipo familiar y personal tienen una importancia significativa.
La motivación social, frente a la motivación de evitación de estímulos que consiste en evitar contactos sociales, buscar la sole-MANuEl CuENCA CAbEzA Y ANA GOYTIA PRAT fundamentados en la dignidad humana, impregnan a todos los demás.
Pues bien, se puede entender que los valores del ocio autotélico, además de tener su sentido en las personas, están anclados en los valores sensibles (placer y alegría), aunque eso no excluye que también participen directamente de los valores estéticos (belleza y armonía), de los intelectuales (verdad y conocimiento) y de los morales (justicia, libertad, igualdad, honestidad y solidaridad).
Exotélicamente también se relacionan con los valores vitales (salud y fortaleza), los valores útiles (capacidad y eficacia) y los valores religiosos (sagrado/ profano).
Se puede considerar que, conceptualmente, el sentido del ocio clásico queda plasmado en la actualidad a través del ocio autotélico (Cuenca, 2004a), aquel ocio que tiene su fin en sí mismo y que, con un matiz u otro, es considerado el núcleo, la esencia del ocio.
Los valores que se asocian a este ocio son tres: libertad, satisfacción y gratuidad.
El cien por cien de las personas que han formado parte del corpus de nuestro estudio han asegurado que realizaban sus prácticas de ocio libremente, satisfactoriamente y sin pedir nada a cambio.
Desde ese horizonte, testimoniado en la investigación empírica a la que nos estamos refiriendo a lo largo de este artículo, las experiencias de ocio aportan valores añadidos que tienen que ver con otros valores.
Así, a la pregunta: "En general, ¿qué le aporta personalmente esta experiencia?", los resultados nos dicen lo que sigue:
dad o situaciones tranquilas, evalúa el grado en que un individuo participa en actividades de ocio por razones sociales.
Este componente incluye dos necesidades básicas: la necesidad de amistad y relaciones interpersonales, y la necesidad de estima por parte de los demás.
En el caso estudiado, cuando las relaciones interpersonales son problemáticas, aparece una importante barrera para la práctica de ocio.
Junto con esta barrera social, en el análisis de las barreras al disfrute de la experiencia de ocio aparece de nuevo la ausencia de motivación personal (25%), junto con la falta de tiempo.
A este respecto cabe preguntarse por qué una actividad puede volverse menos interesante, ante lo cuál presentamos la hipótesis de que esto se debe a que tal actividad no favorece la experiencia de ocio, es decir, tal y como señala Csikszentmihalyi (1975) en su famosa obra "Before boredom and anxiety", aburre.
Se integra en valores y modos de vida
El ocio ha de ser algo integrado en la vida de las personas, en su escala de valores y su contexto.
El ocio no es sólo un valor sino un ámbito de valores relacionados con distintas tipologías.
Una de las más utilizadas, la de M. Scheler (Derisi, 1979)
Un rasgo esencial en las experiencias significativas es su carácter procesual.
Este carácter procesual es uno de los aspectos fundamentales que diferencia las actividades, o las vivencias, de las experiencias que dejan huella y las experiencias memorables.
Tinsley y Tinsley (1986) distinguen entre los antecedentes de la experiencia, los atributos y las consecuencias (que identifican con beneficios).
La experiencia no puede ser anticipada, pero si puede ser "facilitada" en función de unos antecedentes y, como se indicaba en el punto anterior, unas condiciones de posibilidad.
La experiencia de ocio fija su realidad en el presente, pero se enriquece en la medida que incorpora significativamente el pasado y el futuro que le corresponde.
Es decir, el tiempo estamos proyectando o deseando y el tiempo posterior en el que disfrutamos recordando o rememorando.
La vivencia plena de ocio se produce cuando se lleva a cabo como experiencia completa y con sentido, lo que requiere un inicio, desarrollo y final.
En nuestra investigación hemos prestado atención a distintos aspectos temporales asociados a este proceso, pero sólo haremos referencia aquí a uno, tiempo semanal dedicado a la práctica.
El gráfico que sigue muestran la perseverancia de las personas a través de su dedicación semanal (véase Gráfico 5).
La alta dedicación semanal de las personas a su afición preferida, 83% más de cuatro horas semanales, nos hace pensar en un ocio experiencial unido a la constancia, la capacitación y, de algún modo, al esfuerzo.
Esto es lo que parece deducirse al menos de unas personas seleccionadas por sus prácticas de ocio sustancial y serio.
Sin embargo, el análisis del carácter procesual de las experiencias de ocio se ha tratado en diversos ámbitos.
Centrándonos en las experiencias de ocio cultural, resulta interesante la propuesta de K. Señalábamos en apartados anteriores que las motivaciones personales, especialmente la satisfacción y el bienestar personal, son las que predominan entre los sujetos objeto de estudio.
Por ello, resulta coherente que las consecuencias de la experiencia, en cuanto que resultados obtenidos de las motivaciones iniciales, también tengan un fuerte componente personal.
Así, tal y como ilustra el gráfico anterior, de las dos grandes categorías de beneficios señaladas por Tinsley y Tinsley (1986) las relacionadas con el desarrollo personal (beneficio de expresión, beneficio de compensación, y estimulación intelectual y de experiencias estéticas) prevalecen en importancia frente a los beneficios sociales (beneficio de compañía y su opuesto: beneficio de soledad, beneficio de poder, beneficio de seguridad y beneficio de servicio).
De hecho, de entre éstos últimos solamente se señalan las relaciones (8%).
El ocio es un valor en sí mismo, pero también un valor relacionado con otros valores más amplios como la felicidad, asociada a la autorrealización de la persona; la superación, íntimamente unida al esfuerzo y la formación; o la justicia.
El valor central en la vivencia de un ocio humanista es la dignidad de la persona, de él se desprenden los demás valores.
Esto significa que las experiencias de ocio nos introducen en los valores no siempre conscientemente.
De lo que antecede se puede deducir que las experiencias de ocio deben relacionarse con la escala de valores que las motivan o promueven.
Las nuevas circunstancias y los nuevos estilos de vida nos llevan a plantear la necesidad de profundizar en un concepto de ocio más unido a la satisfacción y la autorrealización, sin por ello olvidar que el ocio también es descanso y diversión.
La aproximación empírica nos invita a matizar nuestras afirmaciones.
El ocio, como concepto genérico, se asocia a valores generales; pero las prácticas de ocio concreto nos aproximan a valores más específicos.
La clave no está sólo en eso, sino en entender que un ocio maduro es un ocio perseverante, abierto al esfuerzo y a los demás.
Este avance en el conocimiento ha despertado la necesidad de llevarlo a la realidad.
En términos prácticos es tanto como saber cómo es posible gestionar la experiencia de ocio desde un punto de vista personal, educativo, comunitario y, cómo no, comercial.
A lo largo de este artículo hemos visto la importancia de la percepción positiva del concepto mismo de ocio que, asociado a la emoción de lo satisfactorio, nos lleva a una lógica pasional, por lo que es posible afirmar que las experiencias de ocio favorecen el paso de una semántica orientada al exterior a una semántica orientada al interior.
También se ha visto que el valor del ocio tiene su anclaje en el mundo de los valores, siendo la libertad, la satisfacción y la gratuidad sus valores específicos.
A partir de ellos se explican las expectativas hedónicas y la asociación del disfrute a la liberalización, la experiencias únicas.
Esta perspectiva ha llevado, al igual que se ha hecho en el ámbito de la cultura, a investigar las cualidades experienciales que tiene cada fase en los viajes recreativos (Hammitt, 1980; Hultsman, 1998; McIntyre & Roggenbuck, 1998).
Trabajos más actuales (Jiménez, 2011) definen seis etapas en la experiencia de viaje: (1) inspiración o "dreaming", (2) planificación, (3) información, comunicación y comparación, (4) reserva o "booking", (5) viaje o "experiencing" y (6) compartir recuerdos o "sharing".
En los distintos casos se observa que la estructura de la experiencia adquiere una forma lineal, más exactamente circular en la que tras unos antecedentes de origen personal (motivaciones) y social (comunicación, valoración) se procede a la práctica de la actividad cultural o turística que conduce a la experiencia, para finalmente recordarla y convertirla en "memorable".
Entendemos que, desde la mirada de las personas "experimentadas" en una determinada práctica de ocio, este planteamiento se complejiza y no tiene por qué tener un modo preestablecido (principio, nudo y desenlace) sino que puede adoptar formas diversas.
Tampoco tiene por qué ser continua.
Ya hemos señalado como la literatura defiende que la experiencia de ocio tiene lugar en períodos cortos e ininterrumpidos de tiempo.
Pero estos planteamientos nos sitúan ante otras cuestiones que serán objeto de estudio en otra ocasión.
El proceso que sintéticamente hemos esbozado hasta aquí permite entender que, como decíamos al comienzo, es- Lo cierto es que, a pesar de las publicaciones, no hay evidencia de que aquellos que gestionan las experiencias de ocio desde la práctica tengan conciencia de la nueva situación que se plantea.
El mercado, representado por las campañas de marketing, ofrece experiencias únicas y memorables; pero, mientras por un lado, la gestión de la experiencia se entiende como el camino para mantener la competitividad de la empresa en el mercado, por otro lado, desde la mirada académica se considera que ésta es una aproximación superficial, orientada al producto, que nos aleja de la verdadera esencia de la persona, la vivencia personal.
Afortunadamente esta disparidad busca en los últimos años puntos de confluencia.
Frente a una idea más tradicional centrada en un sujeto de ocio pasivo, cada vez tiene más fuerza la implicación y la actividad.
Prahalad y Ramaswamy ( 2004) apuestan por una aproximación estratégica a la gestión de la experiencia basada en valores compartidos y en permitir a los clientes "co-crear" (Binkhorst, 2008) sus propias experiencias en búsqueda del crecimiento personal.
superación personal y la autorrealización.
Todo esto no se entiende sino a partir de un proceso temporal que permite hablar de durabilidad, reiteración y esfuerzo.
La sociedad moderna ofrece mayores posibilidades para la realización de experiencias de ocio, pero cada persona puede aprovecharlas de un modo diferente.
La actitud de la persona, sus intereses y su capacidad de disfrute está más asociada a su formación que a lo que objetivamente se le ofrece.
Aunque el ocio puede ser una vivencia espontánea sin más, un ocio experiencial de calidad requiere capacitación.
La formación permite el desarrollo de valores, actitudes y destrezas que mejoran la capacidad de disfrute y la calidad de vida de las personas.
De ahí que la educación del ocio debiera orientarse al desarrollo de un ocio maduro y consciente, que ayude a las personas a liberarse de sus barreras y recompense la existencia de carencias y sinsabores, facilitando la salida del ámbito cerrado de la propia cotidianeidad.
OCIO EXPERIENCIAl: ANTECEDENTES Y CARACTERÍSTICAS NOTA 1 Aunque para este artículo no se considere importante señalaremos que se trata de una muestra referida a diferentes edades (el 49% menores de 40 años y el 51% mayores de esa edad), con distintas situaciones laborales (en 43% en activo y el resto en situaciones diversas: estudiantes, jubilados, amas de casa o en el paro) y formaciones variadas (19% estudios primarios, 52% con bachillerato, 15% con carreras de grado medio y el 14% con carreras de grado superior).
A partir de ahora se citará como Inves. |
El tiempo de ocio juega un papel cada vez más importante en las vidas de las personas y, sobre todo, en la valoración que éstas le atribuyen.
De hecho, el ocio parece ser un valor cada vez más preciado en nuestra sociedad, junto a cuestiones como la familia, el trabajo o las amistades.
Esta es la razón por la que hemos creído de interés analizar el valor que adquiere el tiempo de ocio (y el tiempo libre) en las sociedades actuales, analizando qué importancia se le concede y qué significado le otorgamos.
La información utilizada para esta aproximación proviene de la Encuesta Europea de Valores en sus aplicaciones a Europa, España y al País Vasco en 1999 y 2008.
El hecho de aplicarse en diferentes países al mismo tiempo nos posibilita establecer comparaciones con otros entornos.
Esto quiere decir que el análisis que aquí se presenta combina una perspectiva longitudinal a la vez que comparada.
Existe un previo metodológico que nos condiciona tanto analítica como teóricamente.
Nos referimos al hecho de trabajar con una encuesta que aborda diversas cuestiones valorativas (relativas a familia, trabajo, religión, medio ambiente, política, economía, ocio, etc.) pero que no se centra exclusivamente en analizar el ocio, sino que lo recoge como una cuestión más y plantea las preguntas sin hacer grandes distinciones entre el el ocio y el tiempo libre, conceptos que son utilizados como sinónimos 1.
Entendemos que este hecho puede suponer una limitación a la hora de interpretar los datos; sin embargo, consideramos que se trata de una base de datos que, a pesar de sus limitaciones, ofrece grandes ventajas.
La principal, la posibilidad de comparar el valor atribuido al ocio por la sociedad europea en su conjunto y, a su vez, la bondad de poder contrastar cómo ha evolucionado esta valoración y percepción a lo largo de los últimos diez años.
También queremos destacar que cuando se llevó a cabo el trabajo de campo (verano de 2008) la crisis económica mundial todavía no era demasiado palpable, por lo que hay que entender los resultados en un contexto de bonanza económica en el cual probablemente el valor Trabajo pierda parte de su centralidad a favor de otros valores como, por ejemplo, el Ocio.
RESUMEN: El ocio representa un valor indiscutible en la sociedad actual.
En este artículo vamos a tratar de reflejar la cada vez mayor importancia que el tiempo libre y de ocio están adquiriendo en nuestra vida, a partir de los resultados obtenidos en la Encuesta Europea de Valores en su aplicación en Europa, España y País Vasco.
Se tratará de mostrar una visión comparativa de las tres realidades señaladas en cuanto a la importancia y el significado del ocio, a lo largo del tiempo, en un período que comprende desde 1999 hasta 2008.
Valores; ocio; tiempo libre; trabajo; contexto social; evolución.
El OCIO COMO VAlOR EN lA SOCIEDAD ACTuAl
Atendiendo a la evolución de los distintos aspectos en los dos períodos objeto de estudio se puede observar en general y, sobre todo, teniendo en cuenta la suma de las dos opciones:
-La indiscutible primacía de la Familia como valor fundamental de nuestras vidas,
ImportancIa dEl ocIo En la vIda dE las pErsonas
En la siguiente tabla mostramos la comparación entre los distintos aspectos sobre los que se les ha preguntado a la población tanto en 1999 como en 2008 para ofrecer un repaso sobre su evolución con el paso del tiempo.
Esta tendencia hacia una creciente importancia del tiempo libre -más acusada en España y en el País Vasco que en Europa en general-parece confirmarse también, en el hecho de que la población vasca está más en desacuerdo que de acuerdo con que "el trabajo es siempre lo primero aunque ello signifique menos tiempo libre".
Por otra parte, aunque en España todavía se le sigue otorgando una gran importancia al trabajo (51,8%), también es cierto que el desacuerdo con esta afirmación es mayor que en 1999 (31% frente a 25%) (ver tabla 4).
lo que es lo mismo, al "casi perfecto" equilibrio en la balanza Trabajo-Tiempo libre/de Ocio, hasta ahora inclinada a favor del Trabajo.
Parece, como señaló C. Offe (1992) hace ya algunos años, que el trabajo está dejando de ser una categoría social clave en nuestra sociedad (Offe, C., 1997, 36; Gorz, A., 1997).
O que, tal y como considera uno de los pioneros de la Sociología del Ocio, Dumazedier, en la sociedad moderna industrial, el Tiempo libre/de Ocio ha pasado a ser una esfera cada vez más significativa de la vida; esto es, "se ha afirmado no sólo como una atractiva posibilidad, sino como un valor" (Dumazedier, J., 1964, 22).
Del mismo modo, como puede apreciarse en la tabla 3, si consideramos sólo la opción "muy importante", y hacemos una comparación en cuanto al Trabajo y el Tiempo libre/ de Ocio, vemos que la tendencia de una evolución lineal Fuente: Elaboración propia a partir de las encuestas de valores española y vasca (1999 y 2008).
Esto quiere decir, que cada vez nos inclinamos más a valorar un trabajo pero con el condicionante de que no nos reste tiempo libre.
Sin embargo, tampoco queremos obviar que todavía son muy significativos los niveles de acuerdo con el hecho de que el trabajo "sea siempre lo primero".
Esta cuestión, que sí ha sido objeto de lenta y constante evolución en los últimos diez años, es un tema que bien puede ponerse en relación con el debate suscitado en España, y también en el País Vasco, sobre la necesidad de racionalizar los tiempos de trabajo productivo para acercarlos a los modelos horarios europeos, donde existe una división mucho más clara entre los tiempos del trabajo productivo y los tiempos para la vida personal, familiar y de ocio.
Modelos que son más productivos y que permiten una mejor conciliación.
La importancia del ocio en función de distintas variables sociodemográficas
En el apartado anterior hemos reflejado la presencia del Ocio como un valor en alza en la sociedad actual.
Ahora bien, si consideramos algunos de los distintos países en los que se ha suministrado la encuesta europea, observamos claramente que la variable "país" influye de manera considerable en la opinión que la ciudadanía tiene sobre este aspecto.
Vemos así, que en países como Holanda o Irlanda, incluso en el País Vasco, más de mitad de la población consultada considera el Ocio como un aspecto "muy importante" de su vida, mientras que en países como Albania, Lituania, Kosovo, Portugal, Bulgaria o incluso Alemania, por el contrario, la opción "muy importante" no es respaldada ni por un tercio de la población (véase el gráfico de la página siguiente).
El diferente peso valorativo que obtiene el tiempo de ocio en los diferentes países donde se ha aplicado la Encuesta Europea de Valores pone de manifiesto que los diferentes modelos sociopolíticos y, sobre todo, los diferentes momentos en los modelos de crecimiento económico condicionan la importancia atribuida al valor ocio/tiempo libre ya que la mayoría de la ciudadanía establece una relación, bien latente, bien manifiesta, entre el tiempo de ocio y el resto de los tiempos de su vida, sin percibir los inevitables encuentros y solapamientos que se superponen en la gestión de estos tiempos (Veira, 2004).
Por otro lado, centrándonos ahora en el caso concreto de la población vasca, entre quienes mayoritariamente parecen apoyar esta opción se encuentran los hombres más que
El OCIO COMO VAlOR EN lA SOCIEDAD ACTuAl recogen el dato de que los hombres dedican más horas a la semana al ocio que las mujeres.
Es posible que la diferencia en la atribución de importancia esté altamente relacionada con el hecho de que los hombres disponen de más tiempo que las mujeres para disfrutar del ocio, por lo que podemos trabajar con la hipótesis de que ellos valorarían un tiempo ya invertido en ocio -pero fuera del trabajo habitual-y ellas un deseo de tiempo para invertir en ocio.
Sin embargo, no es el sexo la variable más explicativa de la distinta importancia atribuida al ocio.
La edad, nivel de estudios o situación profesional influyen de forma más significativa en dicha atribución.
Como puede verse en la tabla 6, la relación del ocio con la edad es inversamente proporcional; esto quiere decir que, "a más edad menor importancia otorgada al ocio, mientras que a menos edad mayor importancia del ocio".
Así, a partir de los 55 años y, sobre todo, a partir de los 65 años, las personas encuestadas manifiestan un menor interés por el tiempo de ocio, probablemente porque perciban que tienen las mujeres; las personas menores de 54 años; quienes poseen más estudios; los y las estudiantes; quienes tienen un trabajo autónomo y el personal asalariado con jornadas superiores a las 30 horas.
Estos datos reflejan de manera clara que al referirse al tiempo de Ocio, la ciudadanía lo identifica más como tiempo Libre -el que les gustaría disponer-fuera del trabajo o de las horas de estudio, que con el Ocio en sí mismo.
Así, los que menos lo demandan son los que, en principio, más tiempo libre parecen tener (mayores, desempleados, amas de casa...).
Podría decirse, por tanto, que entendemos el significado de tiempo libre o de ocio en contraposición al tiempo dedicado al trabajo remunerado.
Seguimos pensando u organizando nuestra vida en torno al esquema trabajo/tiempo libre/ocio.
La diferencia que se registra entre mujeres y hombres es de tan sólo tres puntos porcentuales, es decir, los hombres valoran tres puntos más que las mujeres el ocio en sus vidas.
Otras encuestas, como las Encuestas del Uso del Tiempo, suficiente tiempo libre o le den mayor importancia a otros valores.
Esta diferencia puede ser explicada también a partir de los diferentes modelos de socialización de estas generaciones y de aprehensión de valores como el trabajo y el esfuerzo.
Por otro lado, la mayoría de las personas encuestadas, como veremos más adelante, no relacionan el ocio con tiempos de crecimiento personal o como tiempos de producción.
Esta explicación bien puede valer para entender porqué quienes tienen estudios superiores valoran más el ocio.
Esta es otra de las variables que más inciden en la respuesta puesto que, como muestran los datos, las personas con estudios superiores son las que más importancia otorgan al ocio, suponiendo casi treinta puntos porcentuales más que las personas con estudios primarios.
De nuevo aquí, la atribución diferenciada de significado al ocio puede ser la explicación última de la diferente valoración.
En el siguiente apartado podremos contrastar esta opinión puesto que abordamos el significado del tiempo libre/de ocio.
Significado del tiempo libre/tiempo de ocio
Antes de proceder a interpretar el significado atribuido al tiempo de ocio, debemos mencionar que partimos de las definiciones utilizadas por el cuestionario de la encuesta europea de valores.
Este cuestionario limita la definición a las siguientes opciones: "relajarse", "conocer gente agradable", "hacer lo que yo quiera" y "aprender algo".
Estas cuatro definiciones se refieren a cuatro dimensiones o formas de entender el tiempo libre/de ocio: el ocio como Fuente: Elaboración propia a partir de la base de datos de valores europea, española y vasca, 2008. momento de descanso y desconexión, claramente contrapuesta a otras actividades que supongan mayor actividad; el ocio vinculado a las relaciones sociales; el ocio asociado a un comportamiento individualista y más aislado, liberado de controles jerárquicos y, por último; el ocio como un tiempo también productivo y de enriquecimiento personal a través de la formación y aprendizaje.
Si analizamos los datos, observamos que el aspecto con el que más se asocia la idea del ocio, tanto en Europa como en España y el País Vasco, es con la idea de la relajación, descanso o desconexión, mientras que la opción más activa y productiva, vinculada al aprendizaje, es la que menos se vincula a la idea del ocio.
Y probablemente sea ésta última la más relacionada con aquellas personas que poseen estudios superiores.
conclusIonEs y consIdEracIonEs fInalEs
El análisis e interpretación de los datos de la Encuesta Europea de Valores en su aplicación en Europa, España y País Vasco con relación a la importancia y significado atribuido al ocio, entendido casi como un sinónimo del tiempo libre, nos indica que existe una significativa relación entre la vivencia y percepción del trabajo remunerado y la significación e importancia otorgada al ocio.
Los diferentes patrones culturales y, sobre todo, los diferentes niveles de crecimiento económico y bienestar sociopolítico enfatizan esta relación latente, a nivel valorativo, entre trabajo y ocio.
Así, en aquellos países europeos con menores niveles de bienestar, la valoración en positivo del ocio disminuye y se incrementa el valor trabajo y a la inversa.
Esta relación bien pudiera ponerse en relación tanto con los valores materialistas y postmaterialistas y con las teorías sobre las jerarquías valorativas, estableciendo la hipótesis de que si contraponemos trabajo versus ocio, podríamos estar enfrentando un valor materialista ante un valor postmaterialista respectivamente, al margen de la significación atribuida a ambos.
La mayor importancia asignada al ocio proviene de las personas más jóvenes y con estudios superiores.
Este dato Si nos centramos en el País Vasco, observamos cómo también se establece la relación entre el valor trabajo y el valor ocio, y cómo el valor atribuido al ocio ha ido creciendo paulatinamente y cómo ha disminuido la importancia otorgada al trabajo, sin que éste haya dejado de ser importante.
Por último, no queremos dejar de realizar una reflexión en torno a la significación que las personas encuestadas muestran ante el tiempo de ocio, en el sentido de que todavía no existe una percepción del tiempo de ocio como un tiempo que puede solaparse con otros tiempos, un tiempo que puede ser activo, en suma, un tiempo que no debería enfrentarse, necesariamente, al tiempo productivo.
nos indica que no sólo el contexto socioeconómico explica la valoración otorgada al ocio, ya que también inciden los procesos de socialización y los valores aprehendidos.
Sin duda, las nuevas generaciones y, sobre todo, quienes tienen estudios secundarios y superiores, valoran en mayor medida el ocio, posiblemente porque le atribuyen una diferente significación y definición.
De hecho, hemos visto como de entre los cuatro posibles significados del ocio, el que lo define como "relajarse" es el más generalizado, siendo la definición asociada al aprendizaje y crecimiento personal la que menos se menciona.
COMO VAlOR EN lA SOCIEDAD ACTuAl ASPECTOS SOBRE EL TIEMPO DE OCIO qUE SON IMPORTANTES PARA LA GENTE. |
El tiempo libre se ha considerado desde hace mucho en los Estudios de Ocio como un recurso clave que los participantes pueden manejar con miras a sus fines personales.
También ha sido contemplado como una barrera fundamental para el ocio, que sin embargo puede ser negociada con otras personas.
Y los estudios de usos del tiempo están ahí desde los comienzos de la investigación en ocio, considerados como un campo separado e interdisciplinar.
Para arrojar nueva luz sobre este concepto capital, este artículo introduce otro denominado compromiso temporal discrecional.
dEfInIcIón dEl compromIso tEmporal dIscrEcIonal
El compromiso temporal discrecional es una asignación no forzada de cierto número de minutos, horas, días o cualquier otra unidad de tiempo que una persona dedica, o querría dedicar, a realizar una actividad.
Tal compromiso es tanto proceso como producto.
Esto es, las personas o bien establecen (proceso) sus propios compromisos temporales (productos), o bien aceptan voluntariamente tales compromisos (es decir, obligaciones agradables) establecidos para ellas por otros.
Se sigue de aquí que las obligaciones desagradables, a las que las personas son forzadas invariablemente por otros o por las circunstancias, no constituyen compromisos temporales discrecionales, puesto que estos últimos, en cuanto procesos, descansan en la iniciativa personal.
Dicho brevemente, el compromiso temporal discrecional encuentra su expresión en el ocio y en las facetas agradables del trabajo (esto es, "trabajo gustoso", que es experimentado en la práctica como ocio) (Stebbins, 2004a).
RESUMEN: Este artículo introduce y elabora el concepto de compromiso temporal discrecional, que se define como la asignación no forzada de un cierto número de minutos, horas, días o cualquier otra unidad de tiempo que una persona consagra, o querría consagrar, a realizar una actividad.
El compromiso temporal discrecional encuentra su expresión en el ocio y en las facetas agradables del trabajo (que, en la práctica, se experimentan como ocio).
En el ámbito de los Estudios de Ocio se usa generalmente el "uso del tiempo" como una idea objetiva.
Al contrario que la expresión "compromiso temporal discrecional", aquella no connota habitualmente ningún sentido subjetivo de iniciativa o intencionalidad personales (asignar tiempo, reservar tiempo, etc.).
PALABRAS CLAVE: Compromiso temporal; ocio; ocio serio; ocio casual; ocio basado en proyectos. única vez u ocasional pero infrecuentemente, que se lleva a cabo en el tiempo libre, o en el tiempo liberado de obligaciones desagradables.
La figura de la página siguiente es un mapa tipológico del mundo del ocio.
Por cuanto sabemos hasta el día de hoy, todo ocio (al menos en la sociedad occidental) puede clasificarse dentro de una de estas tres formas y sus varios tipos y subtipos.
Más precisamente, la POS ofrece una clasificación y explicación de toda actividad y experiencia de ocio, en cuanto se enmarcan en los contextos socio-psicológicos, sociales, culturales e históricos en los que la actividad y la experiencia tienen lugar.
La base empírica para esta perspectiva se expone en otro lugar (Stebbins, 2007; www.soci.ucalgary. ca/seriousleisure/Bibliography).
Es el momento de completar la definición precedente.
Así, los amateurs se distinguen de quienes practican un hobby por el hecho de que los primeros, puesto que pueden encontrarse en el arte, la ciencia, el deporte y el entretenimiento, tienen homólogos profesionales, mientras que los segundos no los tienen.
Algunos practicantes de hobby, sin embargo, tienen homólogos comerciales.
Sus cinco tipos se exponen en la figura 1.
Los participantes en actividades incluyen gente que caza, practica canoa, recoge setas y observa pájaros.
Los practicantes aficionados de deportes y juegos carecen de homólogos profesionales.
Los hobbies vinculados a las artes liberales se basan en la auto-formación en un área de la vida o la literatura.
Los voluntarios de ocio serio ofrecen ayuda, de un modo altruista y no forzado, ya sea formal o informalmente, sin ninguna retribución (o, como mucho, una retribución simbólica) y realizada en beneficio tanto de otras personas (más allá de la familia del voluntario) y del propio voluntario.
Los seis tipos de voluntarios (fig. 1) son explicados en www.soci.ucalgary. ca/seriousleisure/digital library/Leisure Reflections16.
Todo ocio serio se define, además, por seis cualidades distintivas.
Una es la eventual necesidad de perseverar, como a la hora de aprender cómo ser un guía de museo competente.
Está claro que los sentimientos positivos so-Debe notarse, sin embargo, que podemos dedicar tiempo -y a veces lo dedicamos-a la realización de actividades desagradables, ya sea en el trabajo o fuera de él.
Tales compromisos -llamémoslos compromisos temporales forzosos-son, desde luego, no discrecionales.
En este sentido, quedan fuera del ámbito de esta reflexión y, con algunas interesantes excepciones, fuera del ámbito del ocio (es decir, ciertos costes del ocio -véase su más reciente discusión en Stebbins, 2007, cap. 1-pueden concebirse como compromisos temporales forzados).
En un sentido más general, comúnmente hablamos de compromisos temporales (discrecionales o forzados) pasados, presentes o futuros, en el trabajo, el ocio y en el ámbito de las obligaciones no laborales.
Estas formas configuran la perspectiva del ocio serio, la base teórica principal para este artículo.
la pErspEctIva dEl ocIo sErIo
La perspectiva del ocio serio (POS) es un marco teórico que sintetiza tres formas principales de ocio, mostrando, al mismo tiempo, sus rasgos distintivos, similitudes e interrelaciones (Stebbins, 2007).
Las formas son el ocio serio, casual y basado en proyectos, brevemente definidas como sigue:
-Ocio serio: la práctica sistemática de una actividad amateur, de voluntariado o un hobby, suficientemente sustancial, interesante y plena como para que el participante encuentre ahí un itinerario (de ocio), centrado en adquirir y expresar la combinación de habilidades, conocimientos y experiencia específicos de la actividad. -Ocio casual: actividad placentera inmediata e intrínsecamente gratificante, relativamente efímera, que requiere poco o ningún entrenamiento específico para su disfrute. -Ocio basado en proyectos: desempeño creativo en el corto plazo, razonablemente complicado, realizado una bre la actividad provienen, hasta cierto punto, de aferrarse a ella contra viento y marea, de conquistar la adversidad.
Una segunda cualidad consiste en encontrar una carrera en el rol de ocio serio, conformado por sus contingencias específicas, puntos de inflexión y escenarios de logro o implicación.
Las carreras de ocio serio a menudo descansan sobre una tercera cualidad: esfuerzo personal significativo basado en conocimiento, entrenamiento, experiencia o capacidad específicamente adquiridos y, en ocasiones, de hecho, los cuatro a un tiempo.
En cuarto lugar, hasta la fecha se han identificado varios beneficios duraderos, o resultados en sentido amplio; sobre todo a partir de la investigación sobre amateurs.
Estos son auto-desarrollo, auto-enriquecimiento, auto-expresión, regeneración o renovación del self, sentimientos de logro, realce de la imagen de uno mismo, interacción social y pertenencia, y productos físicos perdurables de la actividad (por ejemplo, una pintura, un artículo científico, un mueble).
Otro beneficio es el de la auto-gratificación, o la combinación de disfrute superficial y profunda realización.
El más potente de todos estos beneficios es la autorrealización -realizar, o el acto de haber realizado, al máximo los propios talentos y carácter, el propio potencial-.
Una quinta cualidad del ocio serio es el ethos único que se genera alrededor de cada uno de sus casos.
Un componente central de este ethos es un mundo social específico en el que los participantes persiguen sus intereses de tiempo libre.
Unruh (1980, 277) mayor parte del ocio basado en proyectos tiene naturaleza de hobby, mientras que el siguiente tipo más común sería una clase particular de voluntariado.
En primer lugar, se han identificado los siguientes proyectos de tipo hobby:
• Hacer manualidades y reparaciones:
Kits para entrelazar, encajar piezas y hacer nudos.
Otros proyectos de kits de ensamblaje (por ejemplo, radio estéreo, proyectos de manualidades). Proyectos del tipo de "hágalo Vd. mismo", realizados con miras a la satisfacción, algunos de los cuales pueden requerir la obtención de ciertas habilidades o conocimientos preliminares (por ejemplo, construir un muro de piedra, acabar un cuarto de juegos, plantar un jardín especial).
Esto puede convertirse en una serie irregular de tales proyectos, a lo largo de muchos años.
Estos pueden transformar al participante en un practicante de hobbies.
Genealogía (no como un hobby continuo).
Turismo: un viaje especial, que no sea parte de un extenso programa turístico personal para visitar diversas partes de una región, un continente o el mundo entero.
• Participación en actividades: un largo viaje como "mochilero", viaje en canoa; un ascenso único a una montaña (por ejemplo, Fuji, Rainier, Kilimanjaro).
También son frecuentes los proyectos de voluntariado de carácter puntual, aunque posiblemente algo menos que los proyectos de quienes cultivan hobbies.
Y menos comunes incluso que los proyectos de tipo amateur, que parecen ser principalmente teatrales.
La sexta cualidad descansa en las cinco precedentes: los participantes de ocio serio tienden a identificarse fuertemente con sus actividades elegidas.
El ocio casual, del cual hay ocho tipos, carece de estas seis cualidades (ver figura 1).
La última y más reciente adición a esta tipología -la actividad aeróbica placentera-refiere a actividades físicas que requieren esfuerzo suficiente como para causar un marcado incremento en la frecuencia cardíaca y la respiración (Stebbins, 2004b).
Nos referimos aquí a "actividad aeróbica" en su sentido amplio, a toda actividad que demanda tal esfuerzo.
Así, el concepto incluye las rutinas practicadas colectivamente en las clases de aeróbic y todas aquellas practicadas individualmente por medio de programas de aeróbic televisados o en vídeo.
Como el resto de tipos de ocio casual, este tipo requiere sólo mínimas capacidades, conocimientos o experiencia.
ocIo basado En proyEctos
Aunque la exploración sistemática puede revelar otros, han sido dos los tipos de ocio basados en proyectos identificados hasta el momento.
Proyectos de carácter puntual
En todos estos proyectos las personas usan los talentos y el conocimiento de que disponen, aunque para algunos proyectos pueden necesitar buscar formación específica.
Esto podría incluir la lectura de un libro o la asistencia a un curso.
Y ciertos proyectos pueden requerir algún acondicionamiento preliminar.
El objetivo consiste siempre en realizar exitosamente el proyecto único y nada más, y en ocasiones se hace necesaria para esto una cierta preparación básica.
Es posible que una encuesta mostrase que la
RObERT A. STEbbINS promiso, el esfuerzo y el itinerario, tienden a hacer que los amateurs, los practicantes de un hobby, así como los voluntarios, tomen conciencia acerca de cómo ellos mismos emplean su tiempo libre, la cantidad de él que usan para su ocio serio y los modos como lo consiguen.
Las actividades de amateurs y practicantes de un hobby que están basadas en el desarrollo y perfeccionamiento de habilidades físicas (por ejemplo, aprender a hacer malabares, patinaje artístico, confección de colchas, o a tocar el piano) requieren del aspirante a entretener, patinar, tejer, etc., comprometer un buen número de horas de forma regular, en ocasiones a lo largo de muchos años, para poder adquirir y pulir las habilidades necesarias.
Y una vez las habilidades, y el acondicionamiento físico relacionado con las mismas, han sido adquiridos, deben ser mantenidos a través del uso continuo.
Además, algunos entusiastas del ocio serio asumen (agradables) obligaciones (Stebbins, 2000b) que demandan su presencia en ciertos lugares a ciertas horas (por ejemplo, ensayos, partidos, encuentros, eventos).
Pero lo que es más importante, la actividad central, que es la esencia del ocio serio de una persona, resulta tan atractiva, que este individuo desea reservarse tiempo suficiente para entregarse a ella.
En otras palabras, el ocio serio a veces amenaza con ser incontrolable.
Engendra en algunos practicantes un deseo de practicar la actividad más allá del tiempo o el dinero disponibles para ella (cuando no ambos).
Así, aunque hobbies tales como coleccionar sellos o fabricar muebles por lo común tienen pocas citas u oportunidades en que congregar a sus aficionados, éstas tienen sin embargo un enorme atractivo, y animan a estos coleccionistas y bricoleurs a dedicar, cuando es posible, tiempo para ese ocio.
El ocio basado en proyectos puede venir acompañado de demandas similares.
Es un desempeño creativo en el corto plazo, razonablemente complicado, realizado una única vez u ocasional pero infrecuentemente, que se lleva a cabo en el tiempo libre, o el tiempo liberado de obligaciones desagradables (Stebbins, 2000b).
En él, los participantes pueden encontrar reuniones o responsabilidades programadas (cuando no ambas cosas), y a pesar de su corto alcance, su condición incontrolable puede llegar a ser también una preocupación.
Pero el ocio basado en proyectos no incluye, por definición, el desarrollo, el perfeccionamiento y el un terremoto, un vertido de petróleo o un accidente industrial.
• Proyectos artísticos (esta nueva categoría reemplaza a "Teatro de entretenimiento") (vid. Stebbins, 2011):
Teatro de entretenimiento: realizar una puesta en escena o una edición de un desfile o cabalgata comunitaria; preparar una película, video o álbum fotográfico caseros. Intervenciones en público: preparar una charla para una reunión, un discurso tras una cena, una ponencia o un asunto a ser debatido dentro de un grupo de encuentro. Memorias: producciones audiovisuales o escritas, de carácter terapéutico, realizadas por personas mayores; historias de vida y autobiografías (todas las edades); relato de sucesos personales (todas las edades) (Stebbins, 2011).
La observación preliminar sugiere que, comparados con aquellos de tipo puntual, es más probable que los proyectos ocasionales se originen en o estén motivados por una obligación agradable.
Los ejemplos de proyectos ocasionales incluyen la suma de actividades creativas culinarias, decorativas y otras, emprendidas, por ejemplo, en casa o en el trabajo, con ocasión de una festividad religiosa o el cumpleaños de alguien.
Igualmente, las fiestas nacionales o celebraciones semejantes inspiran a veces a las personas a la hora de organizar proyectos ocasionales, que se distinguen por lo surtido de sus elementos inventivos.
En términos generales, el ocio serio exige a sus participantes dedicarle más tiempo que en el caso de los participantes en cualquiera de las otras dos formas, siquiera sea porque, de los tres, el ocio serio parece ser practicado con mayor frecuencia a lo largo del lapso de tiempo más extenso.
Además de esto, determinadas cualidades del ocio serio, incluyendo especialmente la perseverancia, el com-
COMPROMISO TEMPORAl DISCRECIONAl: EFECTOS SObRE lA ElECCIÓN Y El ESTIlO DE OCIO
La asignación discrecional de tiempo en el ocio es, por tanto, altamente complicada.
Así, al abordar el tema, debemos estar seguros de especificar la forma y, dentro de la forma, el tipo de ocio en cuestión.
La asignación de tiempo difiere sustancialmente entre el boxeo amateur y el aficionado al canto a capella (Barbershop singing), entre éste y el voluntario en la lucha contra el fuego, o entre dedicarse a realizar árboles genealógicos o a la contemplación casual de personas desde un café a pie de calle.
La complejidad de la asignación de tiempo de ocio puede también quedar afectada por otras personas significativas.
No es infrecuente que tal asignación se negocie con cónyuges, compañeros, amigos y parientes.
El participante en ocio puede querer dedicar a una actividad más tiempo de lo que esas personas están dispuestas a aceptar, dado que estas últimas desean que aquel gaste tiempo (y quizá dinero) con ellos.
Nuevamente, se introduce el asunto de la "incontrolabilidad".
El EstudIo dEl tIEmpo En ocIo
En los Estudios de Ocio, el término "uso del tiempo", de forma diversa a nuestro término "compromiso de tiempo discrecional", no connota habitualmente ningún sentido subjetivo de intencionalidad o iniciativa personales (asignar tiempo, reservar tiempo, etc.).
El uso del tiempo, tal y como se concibe convencionalmente, es una idea objetiva.
Normalmente se asumen dos niveles de análisis diferentes, ambos generales.
1) Uso del tiempo participativo, como en la participación en actividades, se refiere a las cantidades promediadas de tiempo que las diferentes categorías de personas dedican a actividades concretas (a menudo expresadas como patrones de uso del tiempo).
2) Uso general del tiempo, como en las asignaciones globales de tiempo a lo largo de un día o una semana típicos, se refiere a cómo las diferentes categorías de personas dedican típicamente su tiempo tanto al ocio como al trabajo, al igual que a otras obligaciones no laborales.
El compromiso temporal discrecional también es particular; pero, de todos modos, gira alrededor de cómo los individuos tienden a dedicar su tiempo como parte de su estilo de vida y, en este artículo, de cómo se involucran en el ocio en general, y en ciertas actividades de ocio más en particular.
El compromiso de tiempo discrecional es subjetivo.
Tiene directamente que ver con la motivación y la inclinación a mantenimiento de las habilidades físicas, lo que constituye una de las diferencias clave del uso del tiempo discrecional, distinguiéndolo del ocio serio.
Además, el ocio basado en proyectos comporta una sensación única de asignación temporal: el empleo del tiempo es más o menos intenso, pero está limitado a un período conocido y marcado en el calendario (por ejemplo, cuando se termina una competición atlética, cuando el muro de piedra está construido, cuando la fiesta sorpresa de cumpleaños ha tenido lugar).
De hecho, para ciertas personas, uno de los atractivos de los proyectos es que no está previsto un compromiso temporal de largo aliento.
Finalmente, el ocio casual, a su propio modo, puede generar compromisos temporales, como el deseo de reservar una hora cada semana para ver un programa de televisión o participar, tan frecuentemente como sea posible, en un café matutino con el vecindario.
Además, cierto ocio casual, el más popular puede ser ver la televisión, es atractivo, en parte, porque a menudo está disponible en cualquier momento -llámeselo compromiso espontáneo de tiempo discrecional-; pudiendo rellenar los saltos entre compromisos temporales, discrecionales y forzosos, y en el proceso evitar el aburrimiento.
Por añadidura, el voluntariado ocasional presenta comúnmente requerimientos temporales, como al sumarse a una cuadrilla de limpieza medioambiental durante el fin de semana, al servir a los pobres comidas gratis el día de Acción de Gracias, al recolectar dinero para obras de caridad yendo de puerta en puerta o pidiendo en la calle.
Por otra parte, al diseñar sus estilos de ocio, las personas mezclan y coordinan su participación en, y su dedicación de tiempo libre a, una o más de estas tres formas.
Bajo esta mirada, algunas personas intentan organizar su tiempo libre de tal forma que se acercan, tal y como lo definen, a un "óptimo estilo de ocio" (Stebbins, 2000a).
El término se refiere a la práctica profundamente gratificante e interesante, durante el tiempo libre, de una o más formas sustantivas y absorbentes de ocio serio, complementadas con cantidades prudentes de ocio casual u ocio basado en proyectos, o de ambos.
La gente halla estilos de ocio óptimos al tomar parte de actividades de ocio que, individualmente y en combinación, les ayudan a desarrollar su potencial humano, conduciéndolos de ese modo a la autorrealización y a la mejora del bienestar y la calidad de vida.
De acuerdo a Veal (2003), la investigación sobre estilos de vida declinó durante los 80 y los primeros 90, pero volvió a cobrar fuerza en la segunda mitad de los 90, alentada por el interés en los estilos de vida consumistas (véase Veal, 2000, con una útil bibliografía online anotada de obras que tratan los estilos del ocio).
Pero, tal y como Kelly (1999) ha observado, las clasificaciones de estilos de vida que se fijaban en el consumo suponen una mirada muy estrecha; por esta razón, fallan a la hora de arrojar luz teórica suficiente sobre la naturaleza general del estilo de ocio.
Más precisamente, el problema en el pasado ha sido cómo escapar de la tendencia idiográfica en la investigación sobre estilos de vida, es decir, la tendencia a informar en detalle sobre un estilo de vida en concreto, digamos el de los tenistas amateurs, el de los voluntarios en la lucha contra el fuego, o el de los seguidores de telenovelas, mientras que se hacía muy poco esfuerzo por generalizar dicho estilo de vida a la categoría más amplia dentro de la cual cada uno de estos entusiastas figuraría como atleta, voluntario o telespectador.
Al mostrar cómo el proceso de comprometer tiempo discrecional varía a lo largo de cada una de las tres formas de ocio, he intentando superar esta debilidad, con la intención de aportar a la teoría y la investigación una manera de observar el estilo de vida que favorezca la generalización.
quizás, con esta aproximación, pueda revertirse el declive percibido por Veal, no sólo por lo que atañe a la investigación sobre estilos de consumo, sino también sobre estilos de ocio en general.
Así, se trata de un concepto individualista, que cuando se generaliza, se expresa como el estilo de vida de un determinado tipo de participantes del ocio (por ejemplo, el estilo del voluntario en tareas de búsqueda y rescate de trabajadores, de "kayakistas" aficionados, de "teleadictos", de astrónomos amateur).
Por contraste, el uso del tiempo de ambos tipos es algo cultural y, por tanto, inevitablemente general; lo individual es de escasa relevancia, excepto como fuente de recopilación de datos en orden a fijar patrones y tendencias de alcance más amplio.
Más aún, dentro de sus estilos de vida la gente mezcla y coordina su participación y su asignación de tiempo libre al involucrarse en una o más de las tres formas de ocio.
Y algunas personas van todavía más lejos, al intentar organizar su tiempo libre, y así beneficiarse de este hecho, por medio de lo que anteriormente hemos descrito como un estilo de ocio óptimo.
En breve, la mayor parte de las personas administran activamente esta parte de sus vidas, intentando crearse en el curso de ella una existencia digna.
Debido a que el ocio casual resulta muy popular y tiende así a formar parte de la cultura general, por inferencia podemos aprender de los estudios de uso del tiempo algo acerca del compromiso temporal discrecional a dicho nivel.
Esto no es válido, en cualquier caso, para el ocio serio o el ocio basado en proyectos.
Éstos son mucho menos populares, y a la vez parecen presentar patrones de compromiso temporal discrecional mucho más complicados.
Los estudios generales del uso del tiempo, al menos tal y como han sido realizados en el pasado, nos dicen muy poco acerca de cómo se ha asignado el tiempo discrecional en estas dos formas.
gEnEralIzar un EstIlo dE vIda |
IntroduccIón: El tIEmpo como InquIEtud humana
El tiempo nos hace humanos, o, al menos, así parece.
En sus ritmos inscribimos una parte substancial de nuestras señas de identidad, que comienzan siendo, ellas mismas, temporales.
Nacemos al tiempo y en él existimos, para que -de un modo paradójico-su vivencia nos vaya haciendo cada vez más conscientes de sus límites, por mucho que aceptemos los desafíos biológicos y sociales que se asocian a su continuo fluir.
Como recuerda Giannini (2001), vivimos un tiempo determinado, que nos inquieta y asombra, sien-do seres en tránsito hacia un fin que no es posible eludir, y del que más pronto que tarde todas las personas acabamos tomando conciencia.
No hay vida humana sin tiempo, aunque éste pueda imaginarse más allá de nuestras particulares formas de relacionarnos con él.
Sus manifestaciones lineales o cíclicas, entre cualquier antes, el ahora y un después, generan resistencias a desencontrarnos con su evolución, una vez asumida que su falta deviene en nuestro final, que es -como todo acontecimiento concreto-un hecho en el tiempo: el límite de una duración, en la que el porvenir es sustituido por el instante, que ya los griegos clásicos nombraban refiriéndose al tiempo como el "destino" de toda existencia individual.
Para Gabilondo (2008, 12), poder interpretarlo así es un privilegio del que gozan los
RESUMEN: El tiempo es una dimensión clave en la construcción de nuestras señas de identidad.
Las reflexiones sobre su naturaleza y alcance han ocupado a la ciencia desde la antigüedad.
Ahora se acentúan sus preocupaciones, caracterizándolo como un tiempo plural, construido social y culturalmente.
De ahí la importancia de la educación y de los aprendizajes relativos al tiempo, que iniciándose en la infancia se prolongan a lo largo de todo el ciclo vital.
En el conjunto de los denominados "tiempos sociales", el ocio emerge como una necesidad y un derecho cívico, del que cabe esperar una contribución decisiva a la mejora del bienestar de las personas y de su calidad de vida.
Educar en los valores y significados que aporta el ocio al desarrollo humano, es una tarea en la que la pedagogía debe comprometerse activamente.
El artículo pone énfasis en el potencial educador del ocio, incidiendo en su capacidad innovadora y transformadora en la sociedad red.
PALABRAS CLAVE: Tiempos sociales; ocio; educación del ocio; pedagogía social; aprendizaje a través de la vida.
lO QuE El TIEMPO EDuCA: El OCIO COMO CONSTRuCCIÓN PEDAGÓGICA Y SOCIAl después, el tiempo es una construcción social que debe ser aprendida e interiorizada, en la que los ritmos de la vida cotidiana son el contexto que determina dicho aprendizaje (Viñao, 1998).
La pluralidad de sus trazados, en lo que Boscolo y Bertrando (1996) identifican como "los tiempos del tiempo", acentúa sus dimensiones sociales, que a diferencia de las que invoca la Física, son cualitativas: expresan "creencias, valores y costumbres propias de un grupo.
Esto implica una multidimensionalidad: una multiplicidad de tiempos sociales asociados a distintos grupos y actividades, con sus propios ritmos y representaciones... de los tiempos vividos... de las diversas maneras de adaptarse a las condiciones temporales de la existencia" (Lasén, 2000, XV).
A pesar de haber aumentado nuestra posibilidad de discernir, no todos los interrogantes están resueltos.
Muy al contrario, todo indica que están más abiertos que nunca a la búsqueda de nuevas respuestas; incluso a las más desconcertantes, que proponen comenzar por revisar todos los supuestos establecidos por la Física en relación con el tiempo, que afectan al movimiento y la posición de los cuerpos.
Dilucidar si es una ilusión o si realmente existe, acertar con las palabras que permitan definirlo o describirlo, determinar cómo afecta nuestras vidas, desvelar simbólica y materialmente sus signos... son tareas demasiado complicadas -y complejas-como para que puedan quedar resueltas de ahora y para siempre.
La definición del tiempo, concluimos con Alfonseca (2008, 169), sigue siendo "uno de los problemas más difíciles de la filosofía y de la ciencia, hasta el punto de que muchos pensadores lo soslayan, mientras que los que intentan resolverlo llegan a conclusiones muy diferentes e incluso contradictorias".
Inevitablemente, esta también ha de ser una lección (des)aprendida para transitar por la sociedad de flujos que habitamos, cuyas incongruencias, como diría el geógrafo brasileiro Milton Santos (1996, 30-31), han abonado "el terreno para el reino de la metáfora de que hoy se valen los discursos recientes sobre el Tiempo y el Espacio".
Una metáfora que, en su opinión, precisamos separar teórica y empíricamente de los conceptos y de las realidades que hacen la vida más inteligible, situando el tiempo y el espacio entre las preocupaciones epistemológicas más recurrentes de la globalizada sociedad informacional.
seres humanos, que no se reduce a la mera percepción de la muerte como una contrariedad: "no es un contratiempo, es cosa tanto del tiempo mismo, como de nuestra propia condición...
[De modo que cuando hablamos o escribimos acerca del tiempo], en cierto sentido siempre hablamos de nosotros mismos, de lo que nos constituye y de las formas que históricamente ha adoptado esa constitución".
Hace mucho, no sin fuertes discrepancias, que se intenta justificar por qué ha de entenderse así.
A tratar de aclararlo dedicaron su inteligencia reflexiva, creadora y crítica, buena parte de quienes se han interesado por dar respuesta a los enigmas del tiempo, en la Filosofía y en la Física, desde la Biología hasta la Sociología, pasando por la Psicología y la Geografía, la Antropología, la Historia, la Literatura, la Astronomía o la Matemática... porque, aun siendo en algunas de ellas un campo de investigación emergente, la "reflexión sobre el tiempo y los intentos de medirlo son tan antiguos como la propia humanidad; la huella de estos intentos se encuentra en los relatos míticos, en los calendarios y en la estructura gramatical de los idiomas" (Durán y Rogero, 2009, 11).
Sus obras ilustran de forma magistral cómo nuestras concepciones sobre la naturaleza y el alcance del tiempo se han ido modificando significativamente, desde la creencia en un tiempo absoluto, uniforme, lineal y objetivo hasta su progresiva percepción como un tiempo relativo, multiforme, cíclico y subjetivo.
Mientras el primero -escribía Ernest Jünger (1998) en su sugerente ensayo El libro del reloj de arena, publicado en Alemania en 1957-es un poder que avanza en escalas graduadas, el segundo es un poder que retorna, que aviva el recuerdo y restituye cosas.
Situarse en el tiempo y apropiarse de él, anticipándose a un futuro incierto, forma parte de este proceso, en el que casi nada es ajeno a la educación.
Acaso, porque como ha interpretado Savater (1997), por la vía de la educación, más que nacer al mundo, nacemos al tiempo y a sus registros históricos, no sólo al aprendizaje sino también a una cierta conciencia temporal.
Además, porque siendo una facultad de síntesis, entre un antes y un JOSé ANTONIO CARIDE GÓMEz objetivo: es un elemento cultural fundamental que, como tal, varia de una sociedad a otra y responde en sus formas fundamentales a funciones, experiencias y condiciones cambiantes".
De acuerdo con esta representación de la temporalidad, coincidimos con Aguinaga y Comas (1997, 218) en la necesidad de evitar caer en dualizaciones poco sensatas sobre el "tiempo vivido" y el "tiempo real", con las que se tiende a silenciar "que el tiempo es, en sí mismo, una construcción social y que por tanto sólo podemos analizar las diferentes temporalidades desde la globalidad del tiempo, es decir, la singularidad de las temporalidades no refleja tiempos distintos sino usos distintos, cada uno de los cuales funciona como un significante del mismo tiempo".
El énfasis en la inter-subjetividad del tiempo, apelando a sus atributos fenomenológicos, psicológicos y sociales, tiene en la sensación de "duración" uno de sus principales avales, al variar según las circunstancias, de persona a persona, en función de la ocupación y de las preocupaciones (Hargreaves, 1996).
Las sensaciones cambian en función de aquello en lo qué pensemos y de cómo lo hagamos; los científicos que las indagan en el reloj biológico todavía no están muy seguros de cómo el cerebro sigue el paso del tiempo, en sus intervalos cortos y largos, en la dilatación o condensación de sus frecuencias altas, medias y bajas.
Hay teorías que sostienen que el cerebro posee un grupo de células especializadas en agrupar secuencias de tiempo; otras postulan que la tarea depende de un conjunto de procesos neuronales que actúan como un verdadero cronómetro interno.
Las percepciones, más o menos gratas, que se suscitan en los tiempos de ocio, participan plenamente de estas interpretaciones.
Sea como sea, la supuesta objetividad de los tiempos del reloj mecánico, de los horarios y calendarios, que parecen ordenar de forma "natural" nuestras sincronías en el tiempo, "esconden en realidad siglos de debate ideológico y conflicto político" (Durán y Rogero, 2009, 11), producto de posicionamientos subjetivos, reveladores del poder ejercido por las religiones, los Estados y los sistemas productivos.
A su influencia debemos la división "orgánica" y "dinámica" de nuestro quehacer social en distintos ciclos temporales (diario, semanal, anual, vital), moldeados y labrados históricamente, adaptados y adoptados universalmente a pesar de sus incoherencias.
La semana -un intervalo artificial creado por los hombres-, y a pesar de ello convertida en un tIEmpo plural, construIdo socIal y culturalmEntE El tiempo como historia, no sólo como hacedor de la Historia, vuelve a estar en el centro de los debates intelectuales que insisten en la urgencia de cambiar la mirada, renovando palabras y conceptos que presentan una creciente fragilidad, entre los que -como advierte Albert Jacquard (1994, 7)-, el tiempo es uno de los más inestables y mutables; tanto como para afirmar que "de todos los conceptos utilizados en el conjunto de los modelos que apuntan a representar el universo, el 'tiempo' es sin duda el que ha sufrido más transformaciones a lo largo de nuestro siglo".
Cabe pensar que lo seguirá siendo en el que ya estamos y, de "existir tiempo", en todos los que traerá consigo el tercer milenio.
Racional y emocionalmente no queda otra opción, al menos si como reivindican las nuevas lecturas sobre el valor del tiempo y sus medidas, no importa tanto la cantidad de tiempo disponible como la calidad de lo que en él se hace, asociada a su programación, distribución y usos.
De este cambio de mirada participan los descubrimientos que sustentan la teoría de la relatividad, propiciando el abandono de las tesis que alimentaron la idea de que había un tiempo absoluto único; frente a ellas, como ha argumentado Stephen Hawking (1989, 221), cada observador elabora sus propias mediciones del tiempo, registradas por el reloj del que es portador: "relojes correspondientes a diferentes observadores no coincidirían necesariamente.
De este modo, el tiempo se convirtió en un concepto más personal, relativo al observador que lo medía".
El tiempo imaginario, al que se remite Hawking, no tiene límites ni orientaciones, negando las propiedades que le suele atribuir el sentido común: dirección, irreversibilidad, duración.
La "flecha del tiempo", una figura antigua a la que recurrió en 1927 el astrónomo británico Arthur Stanley Eddington para representar el tiempo como un fenómeno unidireccional, que va del pasado al futuro en una sola trayectoria, chocará frontalmente -en la Física moderna-con las hipótesis que defienden la irreversibilidad del tiempo, del que dirán que tal vez no sea más que una ilusión, un fenómeno psicológico y subjetivo, una apariencia engañosa.
Lo transmite con una inequívoca radicalidad Simonetta Tabboni (2006, 29), cuando afirma que "el tiempo en el cual nosotros vivimos no tiene verdaderamente nada de lO QuE El TIEMPO EDuCA: El OCIO COMO CONSTRuCCIÓN PEDAGÓGICA Y SOCIAl y, más tarde, su portabilidad individualizada, contribuiría definitivamente a la estandarización de las medidas del tiempo a nivel mundial, fruto del acuerdo adoptado en 1884 por 27 países, reunidos en Washington en la Conferencia del Meridiano.
La organización y coordinación de las sociedades modernas -dirá Iglesias de Ussel (2006, 57)-llegó a hacerse plenamente operativa cuando el reloj portátil comenzó a producirse en serie, convertido en piedra angular, metáfora y símbolo de la precisión y la exactitud: "sin el reloj -añade-no hubiera sido posible la ruptura del individualismo precapitalista y dar paso a la nueva sociedad de masas".
Las aportaciones de Albert Einstein, sometiendo las nociones del tiempo a una relectura físico-matemática de sus coordenadas, harán hincapié en las relaciones estructurales existentes entre tiempo y espacio, destacando en ellas la relatividad del instante.
En este sentido, la distribución de actividades en los límites espacio-temporales de las últimas décadas son especialmente reveladoras de los cambios que se han producido en la llamada zonificación o colonización del tiempo (Giddens, 1994), al menos en una doble coyuntura: la geográfica, posibilitando que las personas transiten por husos horarios que rompen su ordenada adscripción a la unidireccionalidad del tiempo; la cronológica, posibilitando que en una sociedad abierta las 24 horas todos los días del año (gracias a la invención de la electricidad), el día y la noche no sean factores decisivos en la diferenciación que cabe establecer entre el tiempo de actividad y el de descanso.
De ambas circunstancias se derivan aprendizajes con una notable incidencia en la vida cotidiana de la gente en todo el mundo, obligándolas a socializarse en pautas de trabajo, recreación, comunicación, cuidado, movilidad, turismo, etc., desconocidas hasta no hace mucho.
En la sociedad red, "que se yergue en la orilla de la eternidad" (Castells, 1998, 503), todo indica que podemos estar situados, por vez primera en los últimos siglos, ante la posibilidad de emanciparnos para siempre de la cultura del reloj, tan decisivo en la consolidación de las sociedades industriales y urbanas.
Las nuevas tecnologías de la información, con capacidad para expandirse por todo el Planeta, han introducido un giro radical en nuestros modos de inscribir el tiempo en la experiencia humana: con él, la ruptura progresiva de los vínculos existentes entre los ritmos biológicos y sociales que articularon secularmente el ciclo vital, dará paso a las lógicas de la "simultaneidad" y una de las medidas más comunes del tiempo y de la vida diaria, es uno de sus más claros exponentes (Rybczynski, 1992).
Los ritos y creencias que Mircea Eliade (2000, 56) agrupaba bajo el título la "Regeneración del tiempo" en su excelente ensayo sobre El mito del eterno retorno, ya despejaba algunas dudas sobre la infinita variedad de las formas temporales que en ellos se encarnan, morfológica y diacrónicamente, evitando caer en el engaño de su posibilidad de "encuadrarlos en un sistema coherente y unitario".
El fondo de la cuestión reside en que la determinación sociocultural del tiempo no solo induce a las diferentes sociedades y culturas a acomodarse a concepciones dispares -o uniformes-del tiempo, "sino que cada una de tales concepciones se vive como real por aquellos que forman parte de dicha cultura" (Aguinaga y Comas, 1997, 215-216) y de tales sociedades.
Los modos mismos de contar el tiempo, de percibirlo, de concebirlo y expresarlo son culturales y, por tanto, históricos (Capella, 2000).
Cada época y cada cultura, al mostrar la pluralidad de los tiempos que modulan sus realidades, son un testimonio fehaciente de la compleja arquitectura temporal a la que nos debemos.
En ella, compartiendo los argumentos de Ramos Torre (1992, XI-XII), la "multiplicidad del tiempo" constituye una "hipótesis irrenunciable", que subraya la caracterización de aquél como "un concepto que generaliza, sintetiza o totaliza aspectos muy variados de la experiencia".
Como tal, ejerce una constante influencia en la educación, dentro y fuera de las escuelas, en la vida familiar y en cualquier escenario susceptible de movilizar pedagógicamente la sociedad, expandiendo los horizontes temporales de las prácticas educativas: en su interior, "la realidad educadora se vertebra a partir de un sistema integrado de tiempos" (Romero, 2000, 28).
En él, con ellos, el ocio y su educación deben fomentar valores, actitudes, conocimientos, competencias, habilidades, etc., que ofrezcan alternativas plausibles a los apresurados ritmos de la vida moderna y a sus continuados "robos de tiempo" (Caballo, Caride y Meira, 2011).
Como se sabe, desde el Renacimiento, la conciencia de temporalidad no ha hecho más que acelerarse, impulsando la continua liberación de las concepciones canónicas, litúrgicas y estacionales de épocas anteriores (Le Goff, 1991).
La introducción de los relojes comunales en las ciudades JOSé ANTONIO CARIDE GÓMEz sa, unida al aparente desdibujamiento de las coordenadas temporales convencionales en los telares del ciberespacio, de la cultura planetaria y del mercado global, refuerzan la percepción del tiempo como uno de los bienes más escasos de cuantos poseemos, a cuya adecuada administración -sin que se caiga en una obsesiva programación-se supedita una parte apreciable de la felicidad de las personas (Cebrián, 1988).
Lo ilustra, de otro modo, M. a Ángeles Durán (2007) al recordar los impactos psicológicos, económicos, sociales, políticos..., públicos y privados, que genera el tiempo en los diversos grupos sociales y a lo largo del ciclo vital, en lo que nos iguala y en lo que nos distingue.
Un tiempo del que, aún padeciendo su falta, nunca tuvimos, como en nuestros días, "ciclos vitales tan largos y con tantas probabilidades de recorrerlos enteros.
Solo por eso, por la cantidad de tiempo añadido a nuestra disposición, hay que inventar nuevas formas de usarlo fructíferamente y disfrutarlo" (Durán, 2007, 281).
Con todo, ni en el manejo de las cantidades de tiempo disponibles, ni en sus "aplicaciones", el disfrute de una vida mejor es una cuestión sencilla.
En primer término, porque ambas cosas tienen significados distintos para cada persona; en segundo lugar, porque aún siendo abundantes las tentativas orientadas a racionalizar el tiempo (planificando, administrando, conciliando, etc.) con criterios saludables, nada asegura su logro.
El "yo saturado" (Gergen, 1997), en una sociedad que nos ha obligado a relacionarnos con un número mucho mayor de individuos e instituciones que en cualquier época pasada, derriba los mitos que desde la sabiduría popular hasta los más tecnológicos sistemas de autoayuda han ido edificando secularmente ("para todo hay tiempo", "a quien madruga, Dios le ayuda", "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy", "a mal tiempo, buena cara", "el tiempo es oro", "reserve tiempo para oír sus emociones", etc.).
Como ha advertido San Salvador (2000), los problemas que han de afrontarse para garantizar el derecho al ocio de todos los ciudadanos, son demasiado complejos como para ser resueltos con soluciones simples.
Porque, aunque la precise, la imaginación no basta para entender ni resolver las incertidumbres que envuelven al ocio en la sociedad red, cada vez más desafiado por la tensión que provocan, en su interior, dos tendencias contrapuestas: de un lado, la que aspira a la emancipación de la sociedad; de otro, la que incrementa sus dependencias.
Para San Salvador (2000,(336)(337), las garantías han de buscarse en la adopción de la "atemporalidad" que definen la cultura de la virtualidad real y la realidad de lo virtual.
Para Castells, el "tiempo indiferenciado" y el "tiempo atemporal" adquieren formas propias de un "tiempo social" alternativo a los tiempos naturales y sociales conocidos, que se están haciendo añicos en la era de la información.
Un tiempo episódico que, según Bauman (2001), se edifica allí donde se produjo el desmoronamiento del tiempo continuo, acumulativo y direccional que cultivamos durante siglos.
Sin que obviemos otras connotaciones, las evidencias apuntan hacia la necesidad de que los derechos humanos y su proyección en el trabajo, la educación y la cultura se doten de nuevos sentidos; entre otros, los que conduzcan a repensar el protagonismo que ha de tener en nuestras sociedades el negocio (al menos, en su versión más restringida, que lo asimila al capital económico que nutren la fuerza laboral y las plusvalías de su productividad) y el ocio, concebido como una práctica individual y colectiva cada vez más relevante para lo que hemos dado en llamar -en la versión más amplia del término-capital social, exponente de los logros asociados al bienestar de la ciudadanía y a la mejora expansiva de nuestras convivencias.
No será fácil, ya que, como interpretan Lewis y Weigert (1992), la inserción de los individuos en las diferentes tipologías de los tiempos sociales -organizativo, institucional, interactivo y personal-presenta una gran complejidad, dificultando la sincronización de los actos y de los actores, en las biografías de los sujetos y en su vida en común.
Los conflictos en el tiempo social, concluyen, tienen "ramificaciones que alcanzan a toda estructura de la sociedad, afectando profundamente a la calidad de vida de sus miembros" (Lewis y Weigert, 1992, 127).
En este contexto, como ha señalado Cuenca (2004, 72), el disfrute y el ejercicio del ocio, sea a nivel personal o comunitario, no depende tan sólo del hecho de disponer de tiempo y de recursos, sino, "y de un modo especial, de la percepción y actitud que se tiene sobre el mismo"; en ambas, añade, el papel de la educación es determinante.
un bIEn InmatErIal Escaso: los "tIEmpos dE ocIo" como nEcEsIdad y dErEcho cívIco
La instantaneidad -e inmediatez-en el acceso a casi todo lo que sucede en la sociedad red, abocándonos a ir depri-No 306 lO QuE El TIEMPO EDuCA: El OCIO COMO CONSTRuCCIÓN PEDAGÓGICA Y SOCIAl elementos de índole física, intelectual, social, emocional, artística, etc. que esto suceda, coincidimos con Joseph Leif (1992), dependerá de cómo se perciba y viva el tiempo, en tanto que un ejercicio efectivo de la libertad; esto es, de una verdadera capacidad de las personas para decidir autónomamente sobre sus vidas, de modo tal -dirá Leifque a la disposición del tiempo para uno mismo se añada la disponibilidad de un tiempo para/con los demás, como una exigencia inherente a cualquier proceso de socialización que sea estimable.
Como un tiempo no solo libre, sino liberado de coacciones (en el trabajo, las rutinas diarias, etc.), dejará de ser un tiempo secundario para tener valor en sus concepciones y en sus significados.
El papel estructurante que Ulrich Mückenberger (2007) atribuye al tiempo en los nuevos procesos de transformación social, que suponen tener "tiempo propio" o aspirar a un "bienestar de tiempo", solo puede hacerse efectivo si aseguran a los ciudadanos y ciudadanas -dadas las desigualdades asociadas al género en las disponibilidades de tiempo (Prieto, 2007)-un máximo posible de oportunidades individuales y colectivas en su "gestión" del tiempo; esto es, el derecho a poder disponer por sí mismo "de las condiciones temporales de su cotidianeidad y, a partir de su propio significado, poder compaginar mutuamente la vida propia, la familia, las relaciones entre géneros y entre generaciones, el empleo y la vida pública" (Mückenberger, 2007, 271).
Desde los años ochenta del pasado siglo, hasta la crisis económica y social que experimentamos en los inicios del nuevo milenio, existían bastantes indicios acerca de cómo "el tiempo de libre disposición" podría favorecer una mayor equidad en las oportunidades formativas y culturales de la ciudadanía, acordes no sólo con los principios que han venido inspirando los procesos de democratización y democracia cultural, sino también con la caracterización del ocio como un derecho básico, de los conceptuados como de tercera generación (Caride, 2009).
El interés creciente por analizar la relación existente entre el supuesto incremento del "tiempo libre" en determinados sectores de la población (los jóvenes, las personas mayores, etc.) y su participación activa en la vida pública y en la iniciativa sociocultural, en el marco de los programas nacionales e internacionales de investigación empírica en el uso del tiempo (Durán y Rogero, 2009), es un buen ejemplo de lo que decimos.
un "modelo relacional de intervención política en los ámbitos del ocio", que integre "mejor los diversos elementos que se manifiestan actualmente en abierta contradicción", con estrategias flexibles e innovadoras, poliédricas y cotidianas, en lo global y en lo local.
En cierto modo, la fragmentación del tiempo -que contraría la invitación conceptual a percibirlo en sus hechuras cíclicas y policrónicas-es la que ha creado la necesidad de asociar sus cantidades a indicadores de calidad, su estricta medida a su elástica mediación.
Según Poelmans (2005, XIII), dar respuesta a esta necesidad "es mucho más que llevar una buena agenda y organizar nuestros horarios... está estrechamente ligado con el modo en que gobernamos nuestras vidas, que es fruto del sentido que le demos".
Este tiempo de calidad -al que está convocado explícitamente el factor ocio-es también, en último término, un ingrediente básico en la búsqueda de la felicidad personal.
Aunque, como sucede en tantas otras realidades de la vida cotidiana, la relación entre la disponibilidad de ocios, el bienestar y la felicidad nunca esté garantizada, dada la importancia que en tal relación tienen variables como el empleo y su calidad, la vida familiar y social, la salud, la formación recibida, los valores cívicos, los recursos materiales y económicos, etc. En todo caso, si tener más tiempo no es una causa directa de la felicidad, carecer de él o luchar contra él (en situaciones de estrés o de encierro, de exclusión o pobreza, en desempleo, padeciendo enfermedades, etc.), acarrea la infelicidad y la desventura de mucha gente.
Nos referimos al tiempo como un bien inmaterial, que ni se toca ni se ve ni se oye, cuya reconversión en un "tiempo de ocio" comienza por desearse que sea "libre" (o, cuando menos, no impuesto), aunque este requisito no baste, máxime cuando es frecuente percibir el tiempo -por las presiones que opera sobre la voluntad de las personas-como un "enemigo de la libertad" (Hargreaves, 1996, 119), y la libertad como "un asunto demasiado serio como para convertirlo en criterio de delimitación del ocio" (Durán, 2007, 244).
Además, debe procurar que sus potencialidades contribuyan a un mayor y mejor desarrollo humano, brindando a cada persona la oportunidad de ser ella misma (autorrealización), individual y socialmente: un "ocio humanista" (Cuenca, 2003), que al agrandar los derechos de los sujetos los hace partícipes de experiencias valiosas en diversos ámbitos de su cotidianeidad, activando JOSé ANTONIO CARIDE GÓMEz (homo prosaiucus)" (Morin, 2001, 70).
Una visión que ha cercenado la unidad-diversidad humana, cuya complejidad -insiste Edgar Morin-no se puede comprender disociada de todos los elementos que la constituyen, entre los que la creatividad, la fiesta, el arte, la recreación, el juego, la poética, las prácticas deportivas o el esparcimiento..., también muestran al ser humano en su naturaleza misma, en su más completa identidad y entidad cósmica.
En ella, cualquier tiempo y todos los tiempos educan.
Porque, más allá de ser tiempos de recreación y diversión, lo son de reflexión y de conocimiento del mundo, de los demás y de uno mismo.
un tIEmpo aprEndIdo, dEsdE la InfancIa hasta la vEjEz
Los aprendizajes acerca del tiempo, así como de sus significados en y para la vida cotidiana de las personas, forman parte de un proceso que tiene en los pasajes por la infancia, y de ésta a la adolescencia, algunas de sus secuencias más decisivas.
Siendo aprendizajes que no concluyen nunca, al prolongarse sus enseñanzas en otras etapas vitales, desde la juventud hasta la vejez, ponen de manifiesto la importancia de la "variable" tiempo en el desarrollo evolutivo de los sujetos, así como su mayor o menor capacidad de adaptación a las realidades que lo contornan.
En ellas, la representación social del tiempo -en la que prevalece su caracterización como una experiencia construida cultural e históricamente, frente a su mera consideración como un fenómeno natural o cronológico-desempeña un papel clave: un soporte fundamental de la personalidad individual y de las interacciones sociales, que se modifica con la edad y las vivencias de cada sujeto.
Como señalan Bárcena y Mélich (2000, 153-154), el aprendizaje es una experiencia que tiene que ver con el tiempo: pues se necesita tiempo para aprender.
Se necesita contar con el tiempo suficiente y también poder contar, es decir, narrar, ese tiempo ganado del aprender.
El tiempo de aprender es un tiempo que se narra: el tiempo que corre, que cuenta y que se cuenta.
Por eso el tiempo del aprender es siempre una narración del tiempo de la formación (los años del aprendizaje).
Así, lo que aprendemos es el aprendizaje de una narración, tanto como la narración del tiempo invertido -quizá perdido-en el mismo aprender.
Entonces, y mucho más ahora, lo que se observaba como un factor potencial de emancipación y equidad se ha ido transformando en un terreno proclive a la coexistencia de dos realidades con itinerarios dispares: de un lado, la que muestra el desarrollo exponencial de las industrias del ocio y de los parques temáticos, del turismo, del entretenimiento y la evasión lúdica, de la virtualización recreativas a la que dan lugar las redes sociales, o de la expansión incesante de los medios audiovisuales..., hasta el punto de haber convertido al ocio en uno de los sectores económicos más importantes en la generación de actividad económica y empleo (Vogel, 2004); de otro, el que pone de relieve como se incrementan, en parecidas magnitudes, las privaciones causadas por la pobreza, el desempleo, la privatización de los servicios o la manipulación interesada de los recursos y sus contenidos.
Con demasiada frecuencia es el abuso del trabajo lo que no permite traducir la capacidad adquisitiva en actividades de ocio, o en el predominio en éstas de las que tienen un carácter pasivo.
Como exponen Paramio y Zofío (2007, 104), "unos, los profesionales postmodernos no tienen suficiente tiempo para disfrutar de todo lo que tienen (incluso para consumir es necesario tener tiempo), mientras que los trabajadores precarios no pueden trabajar todo lo que quisieran y, de este modo, disponer de mayor renta para poder acceder a las mayores cuotas de consumo que exige el ocio actual".
De esta forma, siendo verdad que la mayor o menor solvencia económica ensancha o restringe el acceso a las actividades de ocio, también lo es que en nuestras sociedades existen serias dificultades para conciliar la calidad de vida con el nivel de vida, en una u otra dirección.
De nuevo, casi sin pretenderlo, la educación ha de asumir el reto que supone mediar entre ambas realidades, que no es otro que el de contribuir mediante sus prácticas a la formación integral de personas que sean conscientes, críticas y responsables, libres y autónomas, en una sociedad transformada que reconozca y valore en todas sus dimensiones la textura humana.
Una sociedad que en su mirada al presente sea capaz de construir futuros en los que las actividades recreativas, lúdicas o festivas sean algo más que simples "pasatiempos" que interfieren la vida práctica o que se contraponen al trabajo, abandonando "la visión unilateral que define al ser humano por la racionalidad (homo sapiens), la técnica (homo faber), las actividades utilitarias (homo economicus), las necesidades obligatorias lO QuE El TIEMPO EDuCA: El OCIO COMO CONSTRuCCIÓN PEDAGÓGICA Y SOCIAl deben aprender como medio de orientación" (Elias, 1989, 30).
No es un dato biológico innato, que viene dado por la naturaleza humana, ni un dato metafísico (que forme parte de un a priori imaginario), sino un dato social a desarrollar, "que se implanta en la conciencia con tanta mayor fuerza y profundidad, cuando las sociedades se hacen más complejas y diferenciadas" (Elias, 1989: 117).
Históricamente, las familias y las escuelas, junto con las iglesias, han sido los principales arquitectos en la construcción social del tiempo infantil (Escolano, 2000); unas y otras, muy condicionadas por la división social del trabajo, y, sobre todo en las últimas décadas, por las disciplinadas programaciones que hacen los medios masivos de comunicación social para sus cautivas audiencias.
Aunque todas han suavizado algunas de sus formalidades, adaptando o difiriendo sus ritmos con los avances tecnológicos (entre ellos la grabación de lo que se hace "en directo", llevando al futuro lo que ya es pasado), la noción de límite está siempre presente: la presión y la rapidez siguen siendo dos de las cadenas con las que se aprisiona el tiempo y sus aprendizajes.
Como exponen Hunt y Haint (2011,197), la infancia -diríamos que también en los jóvenes y adultosestá cada vez más sometida a programas intensos: "los padres presionan.
Y los niños acatan como pueden".
El supuesto de que "más es mejor", al que exhortan muchas instituciones educativas y sociales, no se compadece con la efectividad del tiempo presente ni con lo que puede esperarse de cada sujeto en las relaciones que vinculan su formación con el tiempo (Gimeno, 2008).
Al igual que no se enseña siempre que se educa, tampoco se aprende siempre que se enseña, ya sea en la escuela o en otros escenarios -mal llamados "informales", "no formales" o "extraescolares"-, en los que la subordinación a la regulación del instituido prevalece sobre cualquier otro criterio intrínseco o extrínseco: motivación, autonomía, contextualización, participación, etc.
Aunque no se desee, en estas circunstancias, el tiempo acaba convertido en un adversario en el que los padres y las escuelas comparten la ofensiva, a la que también se suma la sociedad cibernética y telemática alentando actitudes y conductas desconcertantes, por eximentes de cualquier transgresión, asociadas -como ha llegado a constarse en una muestra de estudiantes universita-En su afán por estudiar el desarrollo de las nociones temporales en la infancia, vinculadas a la explicación de la construcción de la realidad en esta etapa, Jean Piaget articuló -desde los últimos años treinta del pasado siglouna de las primeras teorías globales sobre la evolución del concepto de tiempo en los seres humanos, en buena medida sintetizada en su obra Le développment de la notion de temps chez l'enfant (Piaget, 1946), contemplando tres estadios: el del "tiempo vivido" (en el que tienen cabida las experiencias personales y directas de carácter vital); el del "tiempo percibido" (donde se sitúan las experiencias externas, de carácter social, en las que adquieren sentido la duración, las interacciones o las relaciones espacio-temporales); y el del "tiempo concebido" (de perfil histórico, desligado de referencias concretas, en el que van ganando protagonismo las categorías temporales y las experiencias mentales).
Las aportaciones de Piaget y su escuela, tratando de validar sus teorías o en discrepancia con ellas, tendrían continuidad en el quehacer intelectual y académico de una importante nómina de autores (Fraisse, Jahoda, Hannoun, Calvani, Reale, Egan, Richterman, Friedman, Smith, Montagero, Stein y Glenn, etc.).
Con ellos deben mencionarse quienes se vienen ocupando de la Didáctica de la Historia y, en general, de las Ciencias Sociales, en diferentes etapas del sistema escolar, cuyas lecturas del tiempo -como señalan Pagès y Santisteban (2010)-requieren una mayor interdisciplinariedad, incluyendo las Ciencias de la Vida y de la Salud, en las que merecen destacarse las contribuciones realizadas por la Cronopsicobiología en los últimos años.
Un tiempo que cree y recree la historia, permitiendo "volver a aprender a sentir el tiempo... en un momento en el que todo conspira para hacernos creer que la historia ha terminado y que el mundo es un espectáculo en el que se escenifica dicho fin" (Augé, 2003, 53).
Un paisaje que presenta la humanidad en ruinas, cuando, tal vez, lo único que sucede es que está en obras.
Sin que nos detengamos en el cometido que cabe atribuirle a las enseñanzas que han de aportar el conjunto de los saberes en la adquisición de las nociones temporales -con sus respectivas utilidades/aplicaciones en la vida de cada persona y en la vida en común-todo indica que el aprendizaje del tiempo le cuesta a cada persona varios años, como uno de "los símbolos que los hombres pueden y, a partir de cierto grado de desarrollo de la sociedad,
Educar En un ocIo lIbErador, quE amplíE los horIzontEs dEl dEsarrollo humano Junto con otras circunstancias que afectan a la salud, la formación, el trabajo o el contexto socioeconómico, los tiempos de "ocio", por su "cantidad y/o calidad", son un factor decisivo en cualquier aproximación que se haga desde el "ser del tiempo" a los "tiempos de ser" personas y sociedad (Reis, 1994).
De ahí que, como un tiempo de opciones (siempre, en mayor o menor medida, condicionadas, por mucho que se pretendan libres), educar poniendo en valor la importancia del ocio para el bienestar de las personas, forma parte de las tareas pedagógica y socialmente provechosas.
Lo expresaba en su Elogio de la ociosidad Bertrand Russell (2000) al significar que el sabio empleo del tiempo libre, que supone abrir la vida a la posibilidad de no verse privados de muchas de las mejores cosas, es un producto de la educación y de la civilización.
Lo afirma hace años Racionero (1983, 149), al reconocer el "carácter sinergético" de la educación en la "sociedad del ocio", considerando que el disfrute de éste "es un arte que puede enseñarse".
Un ocio con dignidad, que contribuya "a una ciudadanía completa y a una completa humanidad", en la que el derecho al ocio se remite a valores que han de ponerse en práctica "por medio de una legislación coherente con ellos y de una educación que los inculque, explique y matice" (Racionero, 1983, 148).
La educación -añadiríaque sea entendida como un pilar estratégico fundamental para la transición hacia una sociedad en la que el ocio sea uno de los vectores principales de un cambio de rumbo civilizatorio.
Es en la construcción de esta civilización, como un proyecto y trayecto pedagógico-social, donde el ocio y sus "tiempos" deben reivindicar sus potenciales capacidades de aprendizaje: en los modos de ser, de hacer, de saber y convivir, como los pilares básicos de la educación del futuro (Delors, 1996).
Y deben hacerlo para que ámbitos nuevos como los que apelan a la demora, la dilación, la espera o la falta de una gratificación instantánea, no sean estigmas de inferioridad; en los que el tiempo no sea un ladrón, un fastidio o una faena, como sucede en la "modernidad líquida", donde "la posición de cada uno en la escala jerárquica se mide por la capacidad (o la ineptitud) para reducir o hacer desaparecer por completo el espacio de tiempo que separa el deseo de su satisfacción.
[Donde] El ascenso en la jerarquía social se mide por la creciente habilidad para rios (Martín, Muñoz, Del Dujo y Sánchez, 2011, 14)-a percepciones espacio-temporales que están modificando "sensiblemente los tiempos y espacios tradicionales de desarrollo personal y de interacción social".
Las experiencias de ocio, su inscripción en los nuevos tiempos sociales y los riesgos que comportan en una sociedad espacio-temporal transformada, están siendo objeto de un profundo debate intelectual y social, del que han sido un claro exponente las últimas ediciones del Foro de Investigación, Pensamiento y Reflexión en torno al fenómeno del Ocio, promovidas en el seno del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto (véanse, entre otros: Cuenca y Aguilar, 2009; Lazcano y Doistua, 2010).
Las "buenas prácticas" (ocio activo, sustancial, creativo, serio, autotélico, digno, experiencial, etc.) todavía van de la mano de los "contratiempos" que también el ocio evoca en nuestras sociedades, confundiéndolo con ociosidad, banalidad, consumismo, vagancia, pereza, indolencia, etc. Mantener el anclaje perceptivo en estas últimas, cuando -como explica Lasén (2000, 170)-el "ocio adquiere un valor tácito en la conquista del saber y en el sentido dado a la existencia", permitiendo la creación y recreación de nuevos vínculos sociales, gracias a la densidad e intensidad humana que está ausente en otras situaciones, ya no es ignorancia o desdén, sino simple ceguera ante lo que el mundo y sus tiempos están cambiando.
Sin duda, la educación fluye e influye en el tiempo que construimos y nos construye como personas.
Lo hace en la biografía de cada individuo, del que proclama su autonomía, aunque -de forma simultánea-va dejando etiquetas en su condición de ciudadano o ciudadana, recordándole que su condición de sujeto social le exige acomodar su vida particular a la vida en común, llena de exigencias temporales externas y, mucho más de lo que quisiera, impuestas, como sucede, por ejemplo, con la puntualidad y el orden.
Como recuerda Gimeno (2008: 48), además del "poder regulador que la ordenación del tiempo tiene sobre todos los individuos, marcando las pautas organizativas de sus vidas, dicho orden estructura las relaciones, dependencias y jerarquías entre ellos; es decir, poniendo a cada uno en su lugar". que siga siendo así no debiera suponer que pueda o deba hacerlo ad infinitum, cuando en un tiempo de cambios algunas de las principales innovaciones vienen dadas por las transformaciones que afectan a los modos de relacionarnos en el tiempo.
(2008) supone reivindicar el "kairós" con la intención de retomar el sentido de la vida en los tiempos del mundo, converge en esta expectativa, que no es otra que la que ha de permitirnos aunar dos dimensiones temporales que hoy aparecen separadas y enfrentadas, el tiempo privado y el tiempo público.
La contraposición entre los llamados ocios "negativos" (alienante, ausente, nocivo, consumista...) y "positivos" (creativo, autotélico, solidario, lúdico, ecológico, preventivo, terapéutico, festivo...), también juegan parte de sus señas de identidad en este terreno.
De los primeros dirá Cuenca (1995: 56) que su direccionalidad negativa se muestra tanto "desde el punto de vista de la sociedad en la que dicha acción se manifiesta" como "desde la percepción del propio sujeto que la vivencia"; mientras que la orientación positiva del ocio es la que "habitualmente va unida a la vivencia gratificante del mismo, tanto desde el punto de vista de la persona como de la sociedad". b) otro, la que haciendo bueno el presagio de la llamada "civilización del ocio", a la que Joffre Dumazedier (1962) dirigió varias miradas interrogativas, sea capaz de conciliar sus propuestas con nuevos abordajes de la identidad y la diversidad de la condición humana, en sus múltiples formas y expresiones.
Un ocio abierto a la resignificación de sus contribuciones a la sociedad, "buscando la posibilidad de construir nuevos conocimientos y prácticas para un aprendizaje comprometido con la transformación de la sociedad" (Elizalde, 2010).
Todo ello sin que se pasen por alto las sutiles relaciones que el ocio mantiene con otras prácticas sociales, entre las que el trabajo, la religión, la política o la educación son algunos de sus principales referentes.
Aludimos a un ocio educador tanto en sus esencias como en sus evidencias, confiando a la pedagogía cívica mucho de lo que deben ser sus aportes al desarrollo de los pueblos, mejorando la autoformación y las opciones de humanización puestas al alcance de los sujetos sociales.
Así lo venía reivindicando Dumazedier (1971: 43) en las últimas décadas del pasado siglo, preguntándose "¿qué cultura quiere nuestra sociedad?", "¿qué ocios desea?", transfiriendo a los colectivos sociales el desafío de buscar respuestas que posibilitaran una mayor y mejor democratización de la vida en común, esforzándose "por hacerse una representación clara de las ambigüedades del ocio y a través de ellas, de sus posibilidades múltiples".
obtener lo que uno quiere (sea lo que fuere eso que uno quiere) ahora, sin demora" (Bauman, 2007, 22).
Una sociedad, por tanto, distinta, en la que el concepto de "educación a lo largo de toda la vida" conduzca directamente a la noción de sociedad educadora o educativa; una sociedad que multiplique las posibilidades de aprender en cualquier escenario de la vida social y cultural, en el mundo de las asociaciones, del tejido productivo, de las familias, en las plazas y calles, en los centros cívicos..., en las que el tiempo sea un activo flexible y accesible para que la vida personal y social pueda conducirse por prácticas que no quebranten la libertad humana, al menos en una doble dirección: a) De un lado, la que posibilite guiarse por ritmos más adecuados, que no lleven a "la desaparición de ámbitos educativos clave para el desarrollo global de la persona" (Domènech, 2009: 19), creando o recuperando la filosofía del tiempo reposado.
Con esta perspectiva, los elogios de la lentitud (Honoré, 2005) y de la pereza (Hodgkinson, 2005) fundamentan un movimiento que aspira a recuperar la calma para saborear la vida, luchar contra la enfermedad del trabajo y combatir el culto a la velocidad.
Con la intención de conquistar el tiempo en vez de padecerlo, se trata de propiciar un tiempo interrelacionado, no fragmentado, en el que "la necesidad de mantener una gran coherencia y coordinación entre los diferentes tipos de educación es una de las premisas más importantes para poder educar a la ciudadanía" (Domènech, 2009, 59), dándole consistencia pedagógica, social y ética a los cimientos de la Pedagogía-Educación del Ocio.
Porque, no se trata de "consumir" experiencias significativas, emociones intensas o fugaces, que nutren el yo de sensaciones gratas e inmediatas, como las que propician muchos programas, equipamientos, industrias, medios o actividades pseudoeducativas en los tiempos de la noche, el fin de semana, etc. Frente e ellos, se impone la necesidad de promover procesos de maduración, más pausados y estables, sostenibles y meditados, más profundamente humanos.
Las denominadas "slow cities" (ciudades lentas), enemigas del consumo excesivo y del estrés moderno, ejemplifican parte de sus principios, en los que "más", "antes" o "más rápido" no son sinónimos de "mejor".
La apología del "tiempo oportuno", que para Giacomo Marramao todo lo que es humano.
A pesar de que hoy, en una sociedad de riesgos, pueda resultar utópico, no está mal.
Como expresaron Puig y Trilla (1987, 87), en su justificación de los principios generales para orientar la Pedagogía del Ocio, "la utopía, sólo que en algún grado conecte con la propia realidad y que sea posible cumplir con ella alguna representación -aunque sea parcial y reducida-, es uno de los móviles más decentes de la acción educativa intencional".
Será entonces cuando, aunque todas las medidas del tiempo lo desacrediten, la vida podrá ser "eterna en cinco minutos".
Un hermoso cantar que Víctor Jara puso en nuestras manos abiertas, al recordar a su hija Amanda.
Ambas perspectivas convergen en la necesidad de vivir el ocio como una necesidad y un derecho educables, pedagógica y socialmente congruentes con modelos e iniciativas cívicas que amplíen los horizontes del desarrollo humano, que tampoco tiene porque responder a una concepción unívoca sino más bien plural.
En todo caso, una educación que construye presentes y futuros habitables, con los que no se trata de demandar una nueva parcela educativa, "sino de relacionar las experiencias de ocio con los valores que sustentan nuestra vida y nuestra particular manera de entender lo que es vivir" (Cuenca, 2011, 122).
Esto es, volviendo al principio, un tiempo que nos humanice en |
Un amplio acuerdo entre los investigadores cifra en tres las principales líneas de definición del ocio: tiempo, actividad y actitud (Walsmley y Jenkins, 2003, p.
Para referirse a esta última línea es común usar también las expresiones "estado mental" o "experiencia subjetiva".
Las definiciones en torno a los conceptos de tiempo (libre) y actividad pertenecen a la orientación objetiva representada por la Sociología del Ocio.
Todas estas investigaciones sociológicas, que cons-tituyen el primer corpus teórico consistente de los Estudios de Ocio, se basan principalmente en un análisis de las prácticas y de los usos del tiempo.
Con distintos matices, comparten una definición objetivista del ocio como tiempo libre o, con mayor precisión, como el conjunto de actividades practicadas en el tiempo liberado de las obligaciones.
En la década de los 70 se origina una segunda orientación en los Estudios de Ocio, que rechaza las aproximaciones exclusivamente objetivistas que se habían realizado hasta el momento y aboga por un giro hacia el sujeto.
Se trata del acercamiento psicológico al fenómeno del ocio iniciado por Neulinger (1974) con su obra The Psychology of Leisure.
RESUMEN: En las últimas décadas se ha asentado en los Estudios de Ocio una comprensión experiencial del fenómeno del ocio.
Para entender cabalmente las implicaciones de este paradigma teórico debe tenerse en cuenta el profundo cambio del concepto de experiencia que este supone.
El presente artículo trata de contribuir a esta tarea recorriendo las transformaciones de la noción de vivencia, desde sus orígenes hasta el momento en que se asienta su comprensión actual.
Con este propósito, se recogerán las sucesivas funciones que cumple el concepto en los discursos teóricos, así como su inserción en el uso lingüístico general, indicador de los cambios a nivel de las prácticas sociales.
Se parte de una clara delimitación espacial y temporal, que refiere a Alemania entre los años 30 del siglo XIX y la misma década del siglo siguiente, puesto que es éste el escenario de los principales debates que preparan el significado actual del concepto de vivencia.
PALABRAS CLAVE: Vivencia; experiencia; Estudios de ocio; Filosofía de la vida; movimiento juvenil; modernidad tardía. el concepto de experiencia en este paradigma, alejándolo de concepciones anteriores y vinculándolo con la carga semántica que arrastra consigo el término "vivencia".
El presente artículo se propone contribuir a esta toma de conciencia recorriendo los cambios y continuidades en el significado del concepto de vivencia, desde sus mismos orígenes hasta el momento en que se asienta su comprensión actual.
Se atenderá a las sucesivas funciones que cumple el concepto en los discursos teóricos, así como a su inserción en el uso lingüístico general, indicador de los cambios a nivel de las prácticas sociales.
La aparente ambición de estas intenciones queda matizada por una clara delimitación espacial y temporal, que refiere a Alemania entre los años 30 del siglo XIX y la misma década del siglo siguiente.
Este marco social y este lapso histórico formaron la arena en que se completaron las mutaciones que han hecho de la vivencia el concepto que hoy conocemos y que resulta imprescindible para la comunidad hispanohablante de los Estudios de Ocio.
prImEros sIgnIfIcados dEl concEpto dE vIvEncIa
El término alemán "Erlebnis" es sustantivo procedente del verbo "erleben", forma que enfatiza el uso transitivo de "leben", vivir.
Fue Ortega y Gasset quien propuso traducir "Erlebnis" en castellano por la palabra "vivencia" que quiere guardar el mismo parentesco y la misma distancia con respecto a "vida" como el alemán respecto a "Leben" 1.
En vez de "Erlebnis", en alemán se usa también a menudo con idéntico significado la forma sustantivizada del verbo ("Erleben").
Según Gadamer (1977, 96), el verbo "erleben" significaba originalmente "estar todavía en vida cuando tiene lugar algo" y su tardía derivación "Erlebnis", en su sentido menos preciso, puede hacer referencia sin mayor determinación a los contenidos de la propia vida, del mismo modo en que se usa el participio del verbo "vivir" en castellano cuando se subraya su aspecto transitivo (como en "lo que uno ha vivido", por ejemplo).
Los primeros usos documentados del término en alemán señalan precisamente en esa dirección.
Gadamer (1977, 96) considera que el testimonio más antiguo se encuentra en una carta de Hegel, donde dice "meine ganze Erlebnis" ("toda mi vivencia") para referirse a un tiempo de viaje.
Cramer recoge el que probablemente texto de la disciplina, proponiendo la libertad percibida y la motivación intrínseca como condiciones fundamentales para que el sujeto experimente una vivencia de ocio.
Otro autor influyente en este campo de investigación es Mihalyi Csikszentmihalyi, quien desarrollará el concepto de flow o experiencia óptima (Csikszentmihalyi, 1975(Csikszentmihalyi,, 1991)).
A las dos notas mencionadas añadirá el equilibrio entre el reto de la actividad y la destreza del sujeto.
En general, desde esta perspectiva psicológica, se ha tratado de aprehender y categorizar la percepción del sujeto definiendo el ocio como una experiencia preparada por ciertas condiciones, dotada de determinadas cualidades y causante de numerosos beneficios (Tinsley & Tinsley, 1986).
Aunque se ancla en última instancia en la ya citada obra pionera de Neulinger The Psychology of Leisure (1974), puede afirmarse que el paradigma de investigación que concibe el ocio como experiencia no alcanza su máxima extensión en los Estudios de Ocio hasta la última década del pasado siglo.
En 1994, Lee, Dattilo y Howard hablan ya del paso de un paradigma objetivo a otro subjetivo y constatan el abundante uso de la expresión "experiencia de ocio" en la bibliografía del momento.
Cuatro años después, la revista Journal of Leisure Research dedicaba un número monográfico a la comprensión del ocio como experiencia.
Esta línea de definición del ocio es introducida en la investigación en lengua castellana por el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto.
A la hora de verter al castellano este paradigma más reciente en los Estudios de Ocio se opta por los términos "experiencia" y "vivencia", que se usan indistintamente (Cuenca Cabeza, 2000, 2006; San Salvador del Valle, 2000; Amigo, 2000; Goytia, 2008), salvo muy contadas excepciones (Monteagudo, 2008).
Este uso indistinto de los términos "vivencia" y "experiencia" para conceptualizar el fenómeno del ocio en castellano revela una serie de rasgos constitutivos de la actual noción del ocio que quedan quizá menos explícitos en la bibliografía anglosajona (la cual maneja únicamente el término "experience").
Poco importa insistir en la comprensión experiencial del ocio en la actualidad si no se toma conciencia de las notas específicas que determinan JAIME CuENCA AMIGO en la vivencia de la religión, el amor y el arte (Cramer, 1972, 703).
De ahí que pueda señalarse una prehistoria romántico-panteísta del concepto de vivencia que discurre por términos vinculados a esos campos y semánticamente cercanos (tales como "sentimiento", "gusto" o "interioridad").
No en vano, como recuerda Gadamer, el concepto de la vida, estrechamente vinculado al de vivencia, constituye el fundamento metafísico del idealismo alemán, crítico con el racionalismo de la Ilustración (Gadamer, 1977, 99).
Pero esta resonancia casi religiosa del término, como se ha visto, no está presente en los primeros usos documentados.
Será R. H. Lotze (1817-1881) quien colabore en la extensión entre la burguesía ilustrada alemana de un significado más cercano al que describimos ahora, tomando el término como fundamento de su irracionalismo especulativo (Cramer, 1972).
Aspiraba así a remediar la pérdida de sentido que habrían experimentado las condiciones de vida del individuo al ser interpretadas desde el punto de vista materialista de las ciencias naturales.
De este modo se anuncia ya el significado definitivo, puesto que "vivencia es un concepto típicamente post-hegeliano y crítico, al mismo tiempo, con las pretensiones de las ciencias naturales del siglo XIX" (Cramer, 1972, 706)
El sentido atribuido por Lotze a "vivencia" prepara la función central que le asignará Dilthey (1833Dilthey ( -1911) ) en su intento por formular un método propio para las ciencias del espíritu que las distinga claramente de las de la naturaleza, y en esta misma línea de recepción se encuadra la importancia del término en la Fenomenología de Husserl (1859Husserl ( -1938)).
En ambos casos, se busca disputar la hegemonía en la moderna teoría del conocimiento a una comprensión mecanicista de experiencia, que concibe todo contenido de la conciencia como construido sobre los elementos últimos de la sensación.
El interés, por tanto, es ante todo epistemológico.
Sin embargo, desde comienzos del siglo XX, se da una súbita expansión del uso de "vivencia", unida a la adopción de un significado que va más allá de la mera consideración metodológica.
Éste se convierte de pronto en el concepto filosófico de moda y se sitúa en el centro mismo de la Filosofía de la vida y de la Weltanschauung (cosmovisión) del primer tercio del siglo XX (Cramer, 1972, 709).
En la Alemania de entonces la vivencia no encarna sólo el intento por responder al predominio de las ciencias naturales y su concepto de experiencia en el campo epis-sea el primer intento de definición del término, realizado por W. T. Krug (sucesor de Kant en la cátedra de Lógica y Metafísica en la Universidad de Königsberg) en su Diccionario enciclopédico de la última literatura e historia de la Filosofía (1838):
Se llama vivencia a todo aquello que uno mismo ha vivido (percibido, contemplado, pensado, querido, hecho o dejado hacer).
Tales vivencias son por tanto el fundamento de la propia experiencia, cuando uno sabe extraer de ellas los resultados apropiados (citado en Cramer, 1972, 705) 2.
En este sentido, como se ve, la vivencia (Erlebnis) aparece en una relación con la experiencia (Erfahrung) análoga a la que guardan las premisas implícitas de una operación intelectiva con su producto, o las fuentes diversas y confusas del aprendizaje con su formulación durable en la conciencia.
Cuando este par de conceptos se oponen, la articulación sistemática y la cristalización en saberes o destrezas siempre cae del lado de la experiencia; la vivencia, en cambio, conserva cierto grado de inmediatez que no se deja reducir a significado.
El núcleo de esta oposición se mantiene aun cuando el sentido que se atribuye al término "vivencia" presenta una determinación mayor.
Así ocurre cuando trata de distinguirse la vivencia del flujo general de "lo que se vive"; distinción que acabó imponiéndose en el uso generalizado (Cramer, 1972, 703).
Este uso asentado del término "vivencia" refiere a aquello que se experimenta de un modo inmediato, pero que no desaparece en el flujo indistinto y trivial de lo que vivimos, sino que se vincula, por su relevancia, a la totalidad de sentido de nuestra propia vida.
Desde esta perspectiva, puede hablarse de una vivencia como puede hablarse de una experiencia, pero la diferencia radica en que la segunda recibe su concreción, a partir de Kant, de una construcción del sujeto, es decir, de una operación por la cual ciertas estructuras subjetivas median entre la materia de lo vivido y el significado que ésta adquiere, mientras que la vivencia reclama para sí una concreción y relevancia previas a toda construcción: "En este sentido, pertenece a la esencia de la vivencia mantener su destacada inmediatez y no disolverse en aquello que pueda determinarse como su significado" (Cramer, 1972, 703) 3.
Este cruce entre inmediatez y relevancia para el sentido de la vida entera parece darse paradigmáticamente Max Scheler, el principal responsable de la extensión de un cierto intuicionismo irracionalista por aquellos años, propugnaba una filosofía que partiera de la "vivencia del contenido esencial del mundo" (Cramer, 1972, 709).
De hecho, oposiciones como la descrita arriba fueron muy populares en Alemania en las dos primeras décadas del siglo XX, hasta el punto de que llegaron a fundar la defensa ideológica de los intereses nacionales durante la I Guerra Mundial.
Este clima intelectual, que puede englobarse con mayor o menor exactitud en la Filosofía de la vida y que presta a la vivencia su acento más religioso, encuentra su cauce práctico en el movimiento juvenil (Jugendbewegung), activo por toda Alemania a través de un gran número de asociaciones desde comienzos del siglo XX hasta los años 30.
Surgido principalmente en las grandes ciudades alemanas entre los hijos de la burguesía más modesta, el movimiento juvenil canalizó durante un tiempo el descontento de toda una generación que se vio inmersa, de un modo abrupto, en formas de organización social plenamente modernas.
Krockow (1990, 33) no duda en imputar su éxito al rápido paso de Alemania desde el Estado agrario al capitalismo avanzado.
Su espíritu era inevitablemente nostálgico, como muestran las muchas marchas a fortalezas y castillos abandonados por todo el país, que acabaron convertidos, en muchos casos, en hospedajes para diversas organizaciones juveniles 6.
En el seno de esta nostalgia grupalmente cultivada, la vivencia, comprendida en un sentido romántico-panteísta, ejercía de talismán y refugio frente a las amenazas de una experiencia social sometida a una estricta racionalidad teleológica o, en otros términos, al ascetismo intramundano de la profesión.
Se mueve por el anhelo de una forma de vida muy determinada, que los adultos del momento no podían ofrecer: parte del anhelo de una vivencia del "nosotros" que ponga a los individuos en una relación inmediata entre sí. quiere una agrupación de la honestidad, de la "contemplación de esencias" ininterrumpida y mutua; en vez de la "sociedad" especializada y conforme a fines, una "comunidad en sí" desinteresada y sin condiciones.
El peso de esta postura cae consecuentemente del lado de la emoción irracional, por contraposición a la racionalidad conforme a fines y la calculabilidad 7. temológico, sino que es ya el lema de un vasto movimiento espiritual opuesto al racionalismo o, mejor, al ascetismo racionalista, tanto en la teoría como en la práctica.
Como afirma Gadamer (1977, 99): "La irrupción del movimiento juvenil frente a la cultura burguesa y sus formas de vida estuvo bajo este signo [el de la vivencia]".
Lo que aglutina en torno a sí el concepto de vivencia en la Alemania del primer tercio del XX, tanto como categoría epistemológica como en cuanto eslogan de masas, es una profunda reacción frente a la triunfante modernización del saber, la economía y la sociedad; en pocas palabras: una rebelión de la burguesía contra sí misma (Krockow, 1990, 28ss).
Ya desde finales del siglo XIX empezaron a aparecer en Alemania signos de una posición antiburguesa, sostenida por la propia burguesía, que no hizo sino radicalizarse en las siguientes décadas.
El primer movimiento que da una expresión teórica a este malestar es la Filosofía de la vida (Lebensphilosophie) que tanto éxito alcanzó en el cambio de siglo.
Sinteticemos algunas de las posiciones más divulgadas de la Filosofía de la vida para determinar los rasgos principales del clima espiritual "antiburgués" y el lugar que en él ocupaba el concepto de vivencia.
Krockow (1990, 30) resume su mensaje central en la siguiente oposición:
Se contraponen dos tipos fundamentales: uno que calcula conforme a fines, para el que todo se reduce a la calculabilidad y, con ello, al dominio de las cosas y que sólo reconoce como real lo que es mensurable y calculable, y otro que busca el contacto inmediato con las esencias y el ser.
Al primer tipo le está vedado el acceso a la realidad, porque comprende todo de manera relacional, en una calculadora remisión a "leyes", escalas, axiomas generales; al final quedan sólo relaciones abstractas.
Esto puede visualizarse por ejemplo en las ciencias naturales de la edad moderna, pero cabe señalar también a la moderna mentalidad económica 5.
Como puede verse, los sistemas metódicos de acción racional conforme a fines se oponen aquí a una cierta forma de vida que abriría un acceso inmediato al ser.
En este contexto, la vivencia se percibía precisamente como esa puerta privilegiada de conocimiento de la realidad: así, JAIME CuENCA AMIGO consigue deformar todos los ámbitos del espíritu, impidiendo la verdadera toma de decisiones políticas, morales, religiosas o de cualquier otro tipo; por otro lado, va unida a una exaltación de los sentimientos privados que somete al individuo a una carga antes repartida entre diversos estamentos del cuerpo social (Krockow, 1990, 87).
La insistencia sobre el cultivo de la interioridad como sede de las vivencias estéticas y refugio del individuo frente a las opresoras convenciones sociales es un tema central en el Romanticismo.
Krockow está en lo cierto al advertir sus resonancias en la Filosofía de la vida y el movimiento juvenil.
Sin embargo, los "decisionistas" de los que se ocupa se caracterizan precisamente por repudiar tanto la opresión de las convenciones sociales modernas (que son fuente de inautenticidad: el man de Heidegger), como la escapada estetizante de las mismas.
Los intentos de Krockow por conciliarles con la estetización y privatización románticas son rebuscados y poco convincentes, y no logran sobreponerse a la firmeza de las palabras de Schmitt que él mismo cita.
Si subrayamos aquí estas diferencias entre el neo-romanticismo de pre-guerra y la doctrina decisionista de los años 20 y 30 no es por un mero prurito de rigor academicista, sino porque son reveladoras de una transformación de la vivencia (en la teoría y en la práctica) que nos parece crucial.
En efecto, si la Filosofía de la vida promovió esa concepción estetizante y cuasi-panteísta de la vivencia que hemos descrito arriba, el decisionismo la rechazó, pero lo hizo añadiendo ciertas reveladoras notas a su condena.
Los decisionistas reprueban la vivencia por trivial y mercantilista, algo que no parece encajar en los rasgos que hasta ahora le hemos atribuido.
De hecho, como se ha visto, en la Filosofía de la vida la vivencia aparece como enfrentada a las triviales convenciones sociales y al modo de vida productivista burgués.
Así pues, nos interesa aquí no tanto qué pensaban los decisionistas, sino contra qué pensaban, y qué pueda decirnos este blanco de sus ataques sobre la transformación de la vivencia en el período de entreguerras.
A este respecto es muy significativo un apunte que hace Carl Schmitt (1991, 111), casi de pasada, en una conferencia dictada en Barcelona en 1929:
Con el siglo XIX lo que aparece es la era en la que se establece una conexión al parecer híbrida e imposible entre tendencias estético-románticas y económico-técnicas.
En realidad el romanticismo del XIX -si no queremos utilizar La vivencia aparecía así, a los ojos del movimiento juvenil y la Filosofía de la vida, como el núcleo de una forma de existencia que se enfrenta a la sociedad racionalizada y la economía moderna.
Este clima espiritual que hemos descrito, pronto se deslizaría hacia derroteros menos inofensivos.
Así, las ideas de la "comunidad en sí" y del Führer (caudillo), propias del movimiento juvenil (Krockow, 1990, 35), se cargarían de resonancias militaristas tras la I Guerra Mundial.
De hecho, muchos miembros de antiguas asociaciones juveniles y de estudiantes reencontrarían la vida comunitaria de preguerra en grupos paramilitares como los Freikorps o los Cascos de acero (Stahlhelm), de ideología ultranacionalista y antidemocrática.
Por el lado teórico, se advierte también una clara continuidad entre el ambiente irracionalista de comienzos de siglo y la llamada "Revolución conservadora", que acabaría dando, en algunos casos, notorios partidarios al Tercer Reich.
Krockow (1990, 36) no duda en establecer un paralelismo entre "el desplazamiento de la Filosofía de la vida por la de la existencia o la absorción del movimiento juvenil por parte del nacionalsocialismo" 8.
Krockow analiza los puntos en común que se ponen de manifiesto en la obra de Ernst Jünger, Carl Schmitt y Martin Heidegger: los conceptos de lucha, decisión y determinación, respectivamente, tienen en cada caso una función análoga que permite hablar de un "decisionismo" común a los tres.
Krockow describe la Filosofía de la vida y el movimiento juvenil (también el círculo de Stefan George) como una suerte de neo-romanticismo, cuya más consecuente continuación sería precisamente el decisionismo de Jünger, Heidegger y Schmitt, que se convierte así en "el Romanticismo pensado hasta el final" (Krockow, 1990, 88).
Ahora bien, una filiación tan directa dista de ser evidente.
El propio Krockow (1990, 82) reconoce que la relación entre Romanticismo y decisionismo es bastante oscura, lo que no le impide tratar de proyectar sobre éste último las críticas del propio Schmitt al Romanticismo político.
El principal escollo son las categorías de la estetización y la privatización.
Schmitt arremete contra la absolutización de lo estético propia del Romanticismo: por un lado, ésta cidentales comenzó a distanciarse significativamente del que imperaba en los años de preguerra.
El desengaño sufrido por la generación combatiente condujo al abandono de los valores propios del ascetismo profesional burgués.
Este abandono, sin embargo, no condujo de vuelta al heroísmo neo-romántico de pre-guerra, con su concepción mística de la vivencia.
La vida cotidiana pronto se vio caracterizada por una abundancia material desconocida hasta entonces, lo que trajo consigo nuevas formas de rebelión ante el ascetismo burgués tradicional.
Así, Daniel Bell afirma que "la verdadera revolución social en la sociedad moderna se produjo en la década de 1920, cuando el aumento de la producción en masa y el elevado consumo comenzaron a transformar la vida de la misma clase media".
Fue entonces cuando "la ética protestante como realidad social y estilo de vida de la clase media fue reemplazada por un hedonismo y el temperamento puritano por un eudemonismo psicológico" (Bell, 1977, 81).
La voluntad de ruptura con la vieja mentalidad burguesa y la buena situación económica de los años 20 hicieron que se desarrollara rápidamente una nueva cultura urbana, caracterizada sobre todo por la extensión inédita de ciertas formas de ocio: algunas nuevas y otras ya conocidas, pero reservadas hasta entonces a las élites.
Esta cultura del ocio masivo, pese a los cambios cuantitativos y cualitativos que han traído las décadas transcurridas, es todavía la que podemos considerar definitoria de nuestro presente histórico.
Puede decirse que las condiciones actuales de la vivencia de ocio encuentran su raíz en esta cultura emergente en la época de entreguerras.
Así se aprecia, por ejemplo, en el campo de los medios de comunicación de masas que vivían entonces un momento de ebullición: medios maduros convivían con otros que estaban en desarrollo o en las etapas iniciales de su experimentación técnica.
En el marco del vasto cambio de mentalidad en las poblaciones urbanas, los medios masivos se convirtieron en aquellos años en los principales proveedores de entretenimiento.
Comenzaremos por la extensión de los medios de comunicación de masas, un breve repaso por el panorama de estas formas de ocio urbano que transformaron, de un modo perdurable, la experiencia cotidiana en las grandes urbes.
La prensa periódica era un medio que gozaba ya de plena madurez en el primer tercio del siglo XX.
Así, por ejemplo, en 1926 había 3.812 periódicos en Alemania, 112 de los cuales se publicaban diariamente en Berlín (Gumbrecht, ese término algo dadaísta del romanticismo a la manera romántica, como vehículo de confusiones-no significa sino la etapa intermedia de lo estético entre el moralismo del XVIII y el economicismo del XIX, una mera transición que se logró introduciendo la estética en todos los dominios del espíritu, y por cierto que con gran facilidad y éxito.
Pues el camino que va de la metafísica y la moral a la economía pasa por la estética, y la vía del consumo y disfrute estéticos, todo lo sublime que se quiera, es la más cómoda y segura para llegar a una "economificación" general de la vida espiritual y a una constelación del espíritu que halle las categorías centrales de la existencia humana en la producción y el consumo.
En el ulterior desarrollo espiritual el esteticismo romántico se pondrá al servicio de lo económico y constituirá un fenómeno concomitante típico.
La seguridad de Schmitt evidencia que algo ha cambiado en la percepción pública de la vivencia entre este pasaje y el clima espiritual que resumíamos arriba con una cita de Krockow.
Antes de la I Guerra Mundial, la vivencia estética era todavía un escape a la calculabilidad promovida por la economía burguesa; en 1929, en cambio, la extensión de la mentalidad vivencial romántica podía concebirse ya como el medio necesario para el triunfo total de la economía.
Schmitt es tajante: da igual cuán sublime se represente "la vía del consumo y disfrute estéticos", es decir, qué resonancias místicas o panteístas quieran escucharse en la vivencia estética, lo cierto es que su extensión sienta las bases para la economificación de la vida entera.
Por lo que parece, a finales de los años 20 podía afirmarse algo así en una conferencia sin necesidad de entrar en mayores justificaciones: el público debía de hallarse predispuesto, por su experiencia cotidiana, a aceptar el vínculo entre vivencia estética y rentabilidad económica; el mismo vínculo que apenas diez años antes se hubiera rechazado con indignación. ¿qué ha ocurrido, entonces, en ese tiempo? ¿qué cambiaron los años 20 en la experiencia cotidiana de las metrópolis europeas?
La respuesta debemos buscarla en la expansión de una nueva cultura del ocio de masas.
la vIvEncIa dEl ocIo dE masas
Una vez superadas las secuelas más sangrantes de la Gran Guerra, el clima espiritual de las principales metrópolis oc-JAIME CuENCA AMIGO total de emisoras de radio en EE.UU., cinco años más tarde ya eran el 30% (Briggs; Burke, 2002, 184).
Los radioaficionados que levantaron el medio pronto fueron remplazados por emisoras profesionales, especializadas en la provisión de noticias y programas de variedades.
El caso de la televisión, en fase experimental durante los años 30, corrobora la progresiva aceleración en la implantación de nuevos medios.
Si la radio necesitó 35 años desde el descubrimiento físico que la posibilita hasta su comercialización, la televisión precisó de sólo 12 años para el mismo proceso (Gutiérrez Espada, 1979, 31).
Desde luego, no puede decirse que en este primer momento llegara a ejercer un influjo apreciable sobre una audiencia masiva, pero sí hizo valer su presencia con espectacularidad en ciertas ocasiones señaladas.
Los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 se convirtieron en el primer gran evento en la historia mundial que fue cubierto por la televisión; si bien sólo un público selecto pudo comprobarlo en unos pocos teatros de Alemania (Gumbrecht, 2006, 148).
Sin embargo, no hay duda de que la mayor presencia mediática de aquellos juegos se dio a través del cine, gracias al documental Olympia (1938) de Leni Riefenstahl.
En efecto, en los años 20 y 30 el cine era, pese a su breve historia, el medio del momento.
Su implantación en las grandes ciudades fue fulminante.
Por poner un ejemplo: entre 1913 y 1932 el número de cines en Liverpool pasó de 32 a 69, y se calcula que en este último año cuatro de cada diez personas acudían al cine una vez por semana, y una de cada cuatro, dos veces (Briggs; Burke, 2002, 192).
El nuevo medio no tenía rival como proveedor de entretenimiento: así, tras el auge de los años 20, el teatro de revistas y variedades se reveló como un género de carácter transicional, destinado a desaparecer bajo la progresiva extensión de los palacios de cine (Gumbrecht, 2004, 219).
En estos locales, la proyección se enmarcaba en un espectáculo de juegos de luces, coreografías y música en directo que transportaba a los espectadores a un mundo ilusorio de estética cuidadosamente diseñada.
Con la introducción del cine sonoro a partir de 1926, las experiencias de los espectadores alcanzaban un nivel de inmersión inimaginable hasta entonces.
La forma intensificada y gratificante de experiencia que proporciona el cine se volvió rápidamente un elemento central en el modo de vida de la población urbana, mostrando su eficacia fuera de los palacios de cine.
Estas cifras no son sino el resultado de un largo proceso que comenzó a mediados del siglo anterior y obtuvo su principal impulso con la invención de la linotipia.
Sin embargo, es en los años 20 cuando la masiva demanda de prensa escrita consolida una figura que le está indisociablemente unida: la del periodista.
Su imagen pública aparece entonces definida por la decisión, la velocidad y la constante estimulación nerviosa, significada por el consumo de café y cigarrillos que le atribuía la imaginación popular (Gumbrecht, 2004, 202-204).
Estos rasgos no dejan de ser relevantes, porque parecen facultar al periodista, a ojos de sus lectores, para atrapar la experiencia cotidiana de un modo nuevo, situado por encima de la percepción superficial, pero sin llegar a una profunda interpretación de los hechos.
Según recuerda Gumbrecht, en la Alemania de entonces se aludía crecientemente a este modo de experiencia con el término "Erleben" o "Erlebnis", es decir, "vivencia", sumando así a la palabra un uso inédito y bien distinto de los anteriores.
De hecho, uno de los periodistas de mayor prestigio, Egon Erwin Kisch, era denominado precisamente como "der Erleber" ("el vivenciador") (Gumbrecht, 2004, 203).
El periodista se convierte en un profesional capaz de experimentar vivencias y proveer con ellas a sus lectores.
De este modo, las noticias y reportajes sobre los temas más diversos se unen a la ya asentada literatura de folletín como contenidos destinados al entretenimiento de la población urbana.
En comparación con la prensa escrita, la radio estaba aún en los años 20 en los comienzos de su expansión, la cual fue, no obstante, mucho más rápida que la de aquella.
En 1922 se vendieron cien mil aparatos de radio en Estados Unidos, pero apenas tres años más tarde había ya cinco millones y medio (Briggs; Burke, 2002, 183).
En 1926 su penetración permitía que ciertas emisiones se convirtieran, ellas mismas, en un evento celebrado y recordado: así ocurrió, por ejemplo, con el combate de boxeo que tuvo lugar en Filadelfia el 23 de septiembre de aquel año, entre Jack Dempsey y Gene Tunney.
Una audiencia estimada de 15 millones de radioescuchas en América y Europa siguió la retransmisión en directo, lo que da una idea de la atracción que ejercía la radio como canal de entretenimiento sobre las masas urbanas (Gumbrecht, 2004, 76).
Las expectativas de negocio condujeron rápidamente a la concentración: así, si en 1926 las cadenas sólo representaban un 6,4% del
Comenzábamos este artículo recordando la comprensión experiencial del ocio, que impera claramente entre los investigadores especializados desde hace al menos dos décadas.
Constatar la extensión de este paradigma, sin embargo, no sirve de mucho si no nos percatamos de que éste implica una severa transformación del concepto mismo de experiencia, con hondas raíces teóricas y prácticas.
Aquí hemos tratado de recoger algunas dimensiones de esta transformación, atendiendo a los cambios en la noción de vivencia.
Como decíamos al comienzo, el término ha acabado usándose como sinónimo de experiencia en el ámbito hispanohablante de los Estudios de Ocio.
Sin embargo, esperemos haber podido aclarar que esta sinonimia no ha sido, ni mucho menos, evidente en varias fases de la evolución del concepto.
Al contrario, en sus inicios, y durante bastante tiempo, "vivencia" se definió precisamente en oposición a "experiencia".
Frente a las formas racionales, sistemáticas y abnegadas de praxis que ésta última recogía, la vivencia aparecía como el refugio de las emociones, la inmediatez y lo satisfactorio.
La convergencia final de ambos conceptos denota un vasto cambio en las condiciones sociales de la experiencia cotidiana; si la convergencia se mantiene, debemos concluir que los efectos de este cambio también.
Es a estos efectos perdurables a los que refiere la expresión "modernidad tardía".
Con ella no pretendemos tanto fijar un marco cronológico (que siempre tendría algo de arbitrario), sino señalar a un tipo de organización social.
Por supuesto, la cuestión sobre la característica distintiva de la actual organización social frente a la que imperaba hace un siglo puede responderse -y se ha respondido-de muchas maneras: desde la "sociedad post-industrial" de Daniel Bell (1973) y los análisis de Inglehart (1990) sobre la extensión de valores "post-materialistas", hasta la "sociedad del riesgo" de Ulrich Beck (1986), la "modernidad reflexiva" (Beck; Giddens; Lash, 1994) o la "modernidad líquida" de Bauman (2002).
Cada una de estas aportaciones teóricas hace hincapié legítimamente en uno u otro rasgo de las sociedades contemporáneas para distinguirlas respecto de la fase temprana de la modernidad.
Creemos que es razonable desde el punto de vista de la evidencia empírica y útil para futuras investigaciones entender por modernidad tardía precisamente aquella forma de organización social que no es hostil a la búsqueda de vivencias demuestra el surgimiento del fenómeno de las "estrellas": cantantes, actores, artistas o deportistas que se convierten en ídolos populares y modelos de vida.
El característico peinado de Rodolfo Valentino, por ejemplo, generaba cuantiosas ganancias a los productores de gomina para el cabello (Gumbrecht, 2004, 119), debido a los muchos admiradores que trataban de imitar la vida de su ídolo.
Y no sólo la vida: están documentados varios intentos de suicido con motivo de la muerte de Valentino en 1926 (Gumbrecht, 2004, 120). quizá este ejemplo extremo pueda dar una idea de la eficacia combinada de los medios que hemos descrito hasta aquí.
Sería un grave error de apreciación relegarla al mero ámbito del entretenimiento, como si éste se hallara desvinculado de la totalidad de la existencia individual.
De hecho, el tumultuoso inicio del ocio mediático se enmarca en un cambio mucho más amplio.
En los años 20 y 30 surge una nueva cultura urbana que se expresa, sobre todo, en la expansión de ciertas formas de ocio: el gusto por los bares y otros establecimientos de entretenimiento nocturno, unido a las primeras modas de música popular moderna (el jazz), la afición al deporte (con la creación de la Copa Mundial de Fútbol en 1929, por ejemplo) y el crecimiento del turismo (si bien todavía reservado a las clases más pudientes).
Ya hemos comentado arriba cómo Daniel Bell percibe en estos procesos "la verdadera revolución social en la sociedad moderna".
Pero éste no es sólo un juicio retrospectivo: muchos eran ya entonces conscientes de la importancia del cambio en curso y lo entendían como una transformación de los modos de experiencia, si bien añadiendo generalmente a esta constatación un juicio de condena, ya sea en el sentido de una pérdida de la autenticidad (Heidegger) o en el de una extensión general de la alienación (Horkheimer y Adorno).
El énfasis tradicional de la mentalidad burguesa sobre la forma racional, ascética y especializada de la experiencia decaía y a cambio emergían unas experiencias más inmediatas, gratificantes y dispersas.
Éstas últimas se denominaban "vivencias", en la tradición neo-romántica descrita arriba, pero no aparecían ya como enfrentadas a la economía y la sociedad modernas.
Al contrario: un complejo y creciente sector económico se ocupaba exitosamente de su provisión.
Se trata de un punto de inflexión en la historia de las prácticas cotidianas de la sociedad moderna y los discursos que las interpretan, cuyas consecuencias seguimos experimentando a comienzos del siglo XXI. y falta de sistema.
Bajo las formas del jazz, el fútbol, la radio o el cine, la vivencia comenzaba a aparecérsele al individuo como una práctica que se distingue por su especial intensidad de la experiencia cotidiana, pero está inscrita en el centro mismo de esta cotidianeidad.
No hay un marco ritual que la posibilite, ni se debe a un cultivo continuado de ciertas disposiciones, ni está separada de la praxis social por una distancia institucional.
Es este modo de experiencia el que se vive y se percibe de modo paradigmático en las formas contemporáneas de ocio.
Conviene ser conscientes de su especificidad.
por parte del individuo, sino que, al contrario, precisa de ella y se ve sostenida en gran parte por ella.
Esta forma de organización social comienza a advertirse, como hemos notado, en los años 20 del pasado siglo, cuando un vasto cambio en la mentalidad y las condiciones de vida extiende ciertas formas de ocio entre las poblaciones urbanas.
Lo que se percibía entonces como algo novedoso, surgido al amparo de un vasto cambio social, era el ocio como vivencia: una práctica tan gozosa y libre como el ocio clásico, pero caracterizada por su discontinuidad, espontaneidad
JAIME CuENCA AMIGO NOTAS 1 |
Este artículo examina cómo ha cambiado el ocio de los jóvenes en Europa occidental desde los años 50.
Considera los efectos de la extensión de la etapa vital de la juventud, el ingreso en una era post-industrial y el notable aumento del gasto en ocio.
El artículo explora las maneras en que las culturas juveniles se han convertido ahora en medios donde las relaciones y divisiones sociales son transformadas antes que reproducidas, y argumenta que esto es más plausible en relación al género, para algunas -aunque no todas-las divisiones étnicas, y totalmente implausible en relación a la clase social.
Se aduce que las diferencias de clase en la socialización del ocio durante la infancia, que resultan en la adquisición de diferentes cantidades y tipos de capital cultural, junto a las relaciones sociales formadas entre pares sociales,
EL OCIO DE LOS JÓVENES EN LA SOCIEDAD CONTEMPORÁNEA |
Envejecer es un proceso natural que ocurre a lo largo de toda la vida; no obstante, sugerir que algunas personas envejecen más exitosamente que otras es advertir ciertos criterios para vivir bien al final de la vida y, acto seguido, considerar los factores que contribuyen a ello.
En este artículo se sitúa al ocio como frente y eje central del proceso de envejecimiento -especialmente tras la mediana edad-, identificándose aquellos aspectos de la experiencia del ocio que pueden ser más influyentes.
En este sentido, se parte de los estándares provistos por modelos de envejecimiento exitoso, reconociéndose sus oportunidades y posibilidades (incluso para quienes parten con desventaja en este proceso), indagando en las experiencias críticas que han podido ser más influyentes durante el período adulto inmediatamente anterior, y considerando el implicarse -o no-como procesos y experiencias que optimizan el ocio y, por extensión, el envejecimiento.
Asimismo, se atiende a la participación cívica y social con base en los modelos de adaptación y selección de los psicólogos evolutivos Paul y Margaret Baltes y Leah Carstenson.
PALABRAS CLAVE: Ocio; edad madura; experiencia óptima.
OPTIMIZANDO LA EXPERIENCIA DE OCIO DESPUÉS DE LOS 40 |
La ciencia económica centrada en la resolución de los dos problemas económicos básicos: la asignación de recursos y la distribución de lo producido, es testigo hoy de un importante cambio.
Las sociedades que podríamos considerar desarrollas, fruto de más de dos siglos de un proceso de crecimiento económico sostenido de su producción y renta, se encuentran hoy con una asignación de recursos, que lejos de debatirse entre el clásico "cañones y mantequilla 1 " destina una parte creciente de recursos a facilitar distintas actividades de ocio.
El ocio se ha convertido en un importante motor económico y la ciencia económica se esfuerza en adaptarse a este cambio.
Ya definía Lipsey (1977) la economía como una ciencia que estudia las conductas humanas y, como tal, se pue-de entender que abarca todas las actividades que puede realizar la persona, incluyendo lógicamente su actividad cultural, deportiva o viajera en la medida en la que tienen una repercusión económica, en su relación con otros.
Sampedro (2009, 240) afirma con claridad que "no todo es economía (...) pero sí es cierto que casi todo acto humano tiene un componente económico", que ocurre cuando estos actos se realizan en sociedad.
La economía como actividad social presenta aspectos técnicos, jurídicos, psicológicos o culturales, entre otros.
Precisamente, un rasgo esencial del Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto (Cuenca, 2011a) es la aproximación global al ocio, que, al ser entendido como experiencia de la persona y fenómeno de la sociedad, difícilmente puede ser abarcable desde el conocimiento de una sola de las disciplinas académicas tradicionales, pero se nutre de todas ellas para comprender el fenómeno del ocio en su globalidad.
y las películas de video, lo que demuestra la importancia de este sector (AdeSe, 2006, citado en Aguilar, 2011).
Desde una perspectiva económica, el ocio se configura como un sector cada vez más importante en la economía y como una alternativa de desarrollo en regiones con problemas estructurales que ven amenazados sus sectores productivos tradicionales.
Sin embargo, en el ámbito económico nos encontramos con una gran dificultad a la hora de cuantificar el impacto económico del ocio.
En realidad, ello se debe a que somos herederos de la revolución industrial y nuestras clasificaciones de actividad económica, de estadísticas, etc., están concebidas para una economía en la que el sector industrial era clave.
El ocio se definía como tiempo de no trabajo y se utilizaba para coger fuerzas y recuperarse para volver a trabajar.
Aunque estos tiempos están lejos para los ciudadanos del mundo desarrollado, que aspiran a tener experiencias importantes de ocio a lo largo de toda su vida 5, el desarrollo de una metodología común requiere tiempo todavía.
Desde un punto de vista conceptual, la mayor parte de las industrias de ocio -a excepción de la fabricación de elementos para la práctica de actividades de ocio-se incluyen en el sector servicios.
Este sector representa ya el 70% del PIB como media en los países de la OCDE y el 62% en España según los últimos datos disponibles para 1996 (OCDE, 2009).
Las personas de la sociedad moderna tienen más posibilidades para la realización del ocio que ninguna otra persona en ningún tiempo de la historia de la humanidad (Cuenca, 2011a).
El crecimiento de las industrias del ocio ha sido más rápido de lo que hubieran necesitado no solo la adecuación de nuestros sistemas de contabilidad nacional sino incluso de la sociedad para madurar y cambiar sus valores.
No se puede olvidar que unas poblaciones sin la formación y preparación adecuadas se vuelcan en prácticas de ocio negativas como pueden ser los hábitos nocivos de fin de semana (la industria del alcohol y otras drogas son uno de los grandes negocios mundiales), el consumismo feroz de los adultos (crecimiento de los shopping centers de consumo compulsivo de bienes y comida o el auge de las compras con cupones de descuento en sitios como Groupon, Letsbonus, Notelapierdas, Clubcupón, ClickOn, Elgrupazo y Descuentocity que reciben diariamente decenas de miles de visitas y su acelerado crecimiento ha generado un fuerte incremento en el comercio electrónico) o el aburrimiento de las personas mayores (con un impacto negativo en gastos de sanidad).
En el siglo XXI crece la interacción economía y ocio 2.
Pensadores como Heartfield (2000) ya anticipaban que la parte más rica de la humanidad dedicaría una proporción mayor de su gasto al ocio que a la comida, en la medida en que, al crecer los salarios y bajar los precios de los productos básicos, las personas se comportarían como predijo Maslow.
Y cada vez es más clara una economía del ocio con nuevas actitudes y nuevas actividades en las que las personas compran experiencias en vez de cosas.
En los últimos años hemos sido testigos de un cambio profundo en la estructura de preferencias de los consumidores: con un aumento relativo del gasto dedicado a las experiencias.
El valor de la experiencia perdura en la memoria del que la experimenta, no perece en su fugacidad.
Y ello hace que sean más valoradas.
Las empresas así lo han entendido 3 y buscan su ventaja competitiva en conseguir una experiencia en el cliente más allá del consumo del bien o del disfrute del servicio (Pine y Gilmore, 2002), pero que requiere necesariamente de la participación personal del adquirente.
Desde la perspectiva del ocio se habla del ocio experiencial, que tiene precisamente su fundamento en la implicación personal, desarrollando tanto la capacidad de esfuerzo como la sensibilidad.
En palabras de Cuenca (2011b, 86): "es un ocio difícil porque nos enfrenta a retos con nosotros mismos y nos pide un compromiso y acción".
Por otro lado, la innovación tecnológica afecta a la industria del ocio, no sólo a través de la liberación de tiempo y dinero, que se dedicarán a aumentar su demanda, sino que también transforma las actividades de ocio (Landabidea et al., 2011).
El cine, la televisión, video canales por satélite y ahora digitales compiten entre sí.
Es la era del ocio digital, con un espectro tan amplio como la electrónica de consumo o las comunidades virtuales (Aguilar, 2008).
Los videojuegos "se configuran en la actualidad como la actividad lúdica de mayor importancia social en relación al uso de las TIC, tanto por la cantidad de practicantes (la Interactive Software Federation of Europe (2007) estima que el 25% de la población de Italia, España, Alemania, Francia y Reino Unido juega a videojuegos regularmente) como por el impacto económico de su industria 4, que según AdeSe (2006) ha sido, en todo el mundo, de 21.000 millones de euros lo que la sitúa como la primera dentro del sector de ocio audiovisual" (Aguilar, 2011, 188).
Destaca el ejemplo de España, donde del total del consumo de ocio audiovisual e interactivo, el 35% del mismo se refiere a los videojuegos, por encima de la taquilla del cine, la música grabada MARTA ÁlVAREz AlDAY Y ASuNCIÓN FERNÁNDEz-VIllARÁN ARA Dado que el avance es desigual en las distintas áreas se aborda su estudio por separado.
La Comisión de Estadísticas de Naciones Unidas define el turismo como "las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros motivos" (IET, 2004, 3).
El turismo es un sector de actividad transversal en el que conviven servicios y negocios de diversa índole como la restauración, el transporte, los servicios relacionados con el ocio, las empresas deportivas, e incluso el sector comercial y la construcción.
Al tratarse no de la producción de bienes y servicios sino del gasto de un determinado tipo de consumidor (turista o excursionista, residente o no) en bienes y servicios, no está clasificado como actividad económica.
En España el Instituto de Estudios Turísticos 7 (IET) es el propulsor, en primera instancia, de la Cuenta Satélite del Turismo (CST) que se presenta como la herramienta más adecuada para la cuantificación de los impactos económicos del turismo.
Su objetivo es la medición macroeconómica del turismo siguiendo las recomendaciones de los organismos internacionales, como la Organización Mundial del Turismo (OMT), la OCDE y el Eurostat, dentro del marco de la Contabilidad Nacional de España 8.
Tres grandes magnitudes recogen el impacto económico del turismo: el consumo, la oferta de bienes y servicios y el empleo.
El consumo: siguiendo a la OMT (1991) se trata de: "Todo gasto efectuado por el visitante o por su cuenta durante su desplazamiento y estancia turística en el lugar de destino".
Los motivos turísticos que considera la OMT son el ocio, los negocios, visitas de familiares y amigos y tratamientos de salud.
Se trata no solo de cuantificarlos sino de conocer su composición en cuanto a la unidad realizadora del gasto: hogares (residentes y no residentes; dentro y fuera del territorio económico nacional); empresas (gastos por cuenta de las empresas); administraciones públicas (viajes de sus funcionarios pagados por la Administración Pública).
contrIbucIón dEl ocIo a la Economía
El impacto económico de las industrias de ocio, en todas sus variedades, es extraordinario porque de alguna forma se han convertido en las protagonistas a futuro de la generación de PIB, renta y empleo en el mundo rico -resultado de la terciarización de sus economías y de los cambios en la estructura de preferencias-y en buena medida también en el mundo pobre -por las exportaciones de bienes y servicios y por entenderse como una solución a corto plazo para salir de la pobreza y a largo como forma de crecimiento económico por las posibilidades de diversificación que puede abrir 6.
La contribución de las industrias del ocio se podría resumir en:
Generación de producción, renta y empleo en los países que producen los bienes, servicios y experiencias (incluyendo su aportación a las arcas del estado vía impositiva).
Aumento de exportación (y/o atracción de turistas) con la consiguiente entrada de divisas.
Efecto de arrastre, a través de las relaciones intersectoriales, sobre el resto de actividades económicas (con especial relevancia del turismo y de las infraestructuras de ocio).
Aumento de las oportunidades de diversificación en el terreno económico.
Mejora de la imagen de la región/país ligado a determinadas actividades y por lo tanto de sus posibilidades de atracción de negocios, inversión extranjera y visitantes.
A continuación se analiza la medición y el impacto de las industrias de ocio agrupadas en tres grandes grupos como son el turismo, la cultura y el deporte.
La Medición de los impactos económicos de las Industrias de Ocio exige una tarea previa de delimitación de dichas industrias.
Desde una perspectiva histórica resultan de obligada referencia autores como Dumazadier (1964), que profundiza en los temas de ocio y cultura, Tribe (1999), en ocio y turismo, o Gratton y Taylor (2000), con su estudio del impacto económico del entretenimiento y del deporte.
y Bowen (1966) y Frey (2000), García y Zofío (2006) y en especial García et al. (2009) han avanzado en la construcción de un marco analítico riguroso y sistemático que permite determinar la dimensión y la importancia de lo que denominan industria de la cultura y el ocio en España.
La delimitación y valoración económica de esta industria, debe abarcar así tanto su oferta privada como la provista por el sector público.
García, Fernández y Zofío (2001:19) distinguen dos subsectores 9 y posteriormente García et al. (2009) realizan una comparativa de lo que se considera la industria de la cultura y del ocio en Europa, Estados Unidos, U.K. y España partiendo de la información disponible que proviene tanto de consultoras privadas como de instituciones gubernamentales, y que permite afirmar que no hay una consideración única del concepto y por lo tanto no se pueden hacer comparaciones entre países.
En esencia, el resumen de sus hallazgos se resume a continuación:
I. Sólo se consideran como industrias de la cultura y el ocio en todos los países:
En el ámbito de la cultura:
• Artes EMA (Escénicas, musicales, cine y video, televisión y radio) La oferta de bienes y servicios: la elaboración de la Cuenta Satélite de Turismo exige la previa construcción de las tablas Input-Output (Álvarez, 2003), porque se trata de estimar la parte de producción de determinadas ramas de actividad destinada a cubrir la demanda turística.
Ante la dificultad de encontrar una rama de actividad exclusivamente turística, para su estimación se identifican servicios incluidos en la experiencia turística como transporte, restauración, alojamiento y otros; se estima una renta ficticia a segundas residencias de uso turístico; y se tratan de conocer los bienes inmuebles vinculados, desde la doble perspectiva de actividad de construcción y de bienes de capital producidos.
El mercado laboral interesa no solo en cuanto a número de empleos sino en cuanto a su calidad.
En España se estudia desde el lado de la oferta definiéndose como el conjunto de actividades que total o parcialmente producen bienes y servicios que son adquiridos por los turistas, lo que supone dejar fuera el empleo indirecto.
Destacan, como principales limitaciones, el hecho de que se incluye el gasto de residentes locales en esos epígrafes y se excluye el gasto de turistas en actividades no características.
La cultura ha sido quizá la dimensión que más se ha resistido a su cuantificación económica (Throsby, 2001).
Históricamente el arte o la creación se han revelado ante su posible vinculación con el negocio.
Sin embargo, su trascendencia económica ha llevado a los gobiernos de los países desarrollados a intentar buscar un consenso sobre su valoración y así se han ido desarrollando metodologías específicas, que se adaptan a cada realidad nacional y difícilmente permiten la comparación con otros países e incluso regiones.
Desde un punto de vista conceptual, Bustamante y Zallo (1998) establecen una primera aproximación a la Industria cultural como conjunto de ramas y actividades auxiliares, productoras y distribuidoras de bienes y servicios con contenidos simbólicos, concebidas por un trabajo creativo, organizadas por un capital que se valoriza y destinadas finalmente a los mercados de consumo con una función de reproducción ideológica y social.
A partir de aquí, desde los años 90, diversos estudios de García, Fernández y Zofío (2001), que realizan una revisión de los trabajos de Baumol También en España, como actividad de tiempo libre, el deporte se ha convertido en un pasatiempo muy apreciado y ha pasado a ser un importante producto de consumo de masas, tanto como manifestación de espectáculo deportivo omnipresente en los medios de comunicación, como consumo de artículos deportivos para su uso personal y familiar (García, 2006).
El deporte se está configurando como un elemento clave de las sociedades modernas, entre otras razones, por su contribución al desarrollo económico y social y por su sinergia con la educación, la cultura, la salud y el turismo.
La consideración del deporte como un bien desde la perspectiva económica es algo novedoso que se ha intensificado en los últimos años.
Sin embargo, a la hora de medir la importancia de este sector en la economía no Todas ellas enriquecen el conocimiento del sector, pero su peso no es homogéneo en el momento del enfoque e hipótesis del trabajo estadístico convencional (Bonet, 2004).
Finalmente, disponer de datos comparables a nivel internacional ha sido, tradicionalmente, un reto perseguido por investigadores y gobernantes, pues permite comparar realidades y situaciones diversas.
Sin embargo, el Instituto de Estadísticas de UNESCO, que desde los años setenta nutría de referentes comunes, ha decidido abandonar la recogida sistemática y la publicación de sus series históricas ante la imposibilidad de crear un sistema universal de indicadores de la realidad cultural planetaria.
Así se lo han dicho buena parte de los especialistas en análisis comparado, muy a pesar de las implicaciones prácticas que comporta (UNESCO, 2002), pues, sigue siendo necesario disponer de datos para intentar comparar e interpretar la realidad, y la evolución de los distintos sectores y manifestaciones culturales.
En España (MCU, 2008), el Ministerio de Cultura optó en 1995 por elaborar una publicación 10 "Cultura en Cifras" en una tarea de recopilación y organización de los datos existentes sobre la cultura que significó un hito importante La oferta de bienes y servicios: Las Cuentas Satélite aportan indicadores sobre la importancia del deporte en el conjunto de la economía.
El primer intento riguroso de medir la importancia económica del deporte es el realizado por Malenfant-Dauriac en 1977 (Junta de Andalucía, 2008).
La mayoría de los países europeos han tratado de elaborar una contabilidad nacional de la economía del deporte a imagen de la existente en torno al turismo.
Son ya clásicos los informes "Jones", en 1989, y el posterior de "Andreff" (citados en Junta de Andalucía, 2008), realizados por iniciativa del Comité de Desarrollo del Deporte del Consejo de Europa, que han puesto de manifiesto las numerosas dificultades metodológicas que es preciso superar para estimar las principales magnitudes macroeconómicas del deporte.
Los primeros intentos europeos de elaborar una contabilidad nacional del deporte se han basado implícita o explícitamente en el modelo que Andreff (en Pedrosa y Salvador, 2003) denomina "tabla económica de conjunto", que describe tres tipos de operaciones económicas (de producción, de reparto de rentas y financieras), lo que permite describir el equilibrio macroeconómico.
Se han hecho muchos estudios específicos sobre análisis de impactos económicos de determinados eventos deportivos.
La metodología difiere según se trate de grandes eventos, como unos Juegos Olímpicos o de campeonatos internacionales, nacionales o locales.
El cómputo de los diversos impactos a considerar no está exento de controversia.
Ante todo, las magnitudes a estimar dependen, entre otras cosas, del tipo de evento deportivo y de la finalidad del análisis.
En el caso de grandes eventos deportivos, como los Juegos Olímpicos, se pueden tener en cuenta multitud de factores, entre los que cuentan, por ejemplo, las inversiones específicas en infraestructuras encontramos estadísticas fiables y sistemáticas, ni siquiera existe un consenso sobre las acepciones y los tipos de actividades que configuran el ocio deportivo (Pedrosa y Salvador, 2003).
La investigación sobre la aplicación de conceptos económicos en actividades deportivas se ha multiplicado en las últimas décadas: ya sea la contribución de deportes al crecimiento económico, la competencia sobre los derechos de los medios de comunicación o los mercados de trabajo de estrellas del deporte.
Los trabajos de investigación reflejan las concepciones contrapuestas del término, tal y como afirma Lera (2010).
Así, en Estados Unidos el deporte queda reducido a la práctica deportiva organizada (competición, animación, etc.).
Por el contrario, en el ámbito europeo, su concepción es mucho más amplia, englobando a actividades físicas y deportivas que puedan ser realizadas de manera individual y no organizada.
Los primeros trabajos abordaban la economía del deporte desde una perspectiva microeconómica y la mayoría se han centrado en la relación entre el deporte profesional y el mercado laboral.
Paulatinamente, los estudios se van ampliando a otros campos como el análisis de la demanda, patrocinios, análisis antitrust o subvenciones, siempre desde un punto de vista microeconómico (Heinneman, 1998 y Gratton y Taylor, 2000 y Gratton, 2004).
En la actualidad, la mayoría de los autores consideran tres tipos de actividades deportivas que nos permitirán un análisis de su impacto en la economía: las actividades deportivas personales, las actividades deportivas profesionales y los grandes eventos deportivos.
Al igual que en el caso del turismo, tres grandes magnitudes recogen el impacto económico del deporte: el consumo, la oferta de bienes y servicios y el empleo.
El consumo: teniendo en cuenta las diferentes actividades que incluye el deporte a efectos económicos, tendríamos que diferenciar entre dos tipos de gasto.
En primer lugar, se encuentra el denominado gasto en deporte activo que se refiere a las actividades deportivas personales y profesionales e incluye gastos de naturaleza tan diversa como la
MARTA ÁlVAREz AlDAY Y ASuNCIÓN FERNÁNDEz-VIllARÁN ARA
El voluntarismo sigue siendo otra de las características que marcan a este sector sobre todo en el ámbito asociativo de clubes y federaciones, aunque se observa una tendencia creciente en la profesionalización del empleo alrededor del deporte, sustituyendo progresivamente al voluntariado que históricamente ha atendido este sector.
Se trata de la primera actividad en ser cuantificada desde el punto de vista económico.
Impulsado por la mejora de las condiciones económicas en todo el mundo, el turismo internacional se ha recuperado más rápido de lo esperado de los efectos de la crisis financiera mundial y la recesión económica de finales de 2008 y 2009.
Las llegadas de turistas internacionales se incrementaron un 6,7% en comparación con 2009, con un crecimiento positivo en todas las regiones del mundo.
Esta misma tendencia se observa en España, que fue, en 2010, el destino elegido por 52,7 millones de turistas internacionales.
De esta forma, el año 2010 se convierte en un año de transición en el que cambia la tendencia al romper dos años consecutivos de descensos y abre una etapa que se presume de sostenida recuperación (IET, 2009(IET,, 2010(IET,, 2011)).
En la aproximación a la evaluación de la importancia del turismo en España, cabe destacar que, a diferencia de la década anterior, donde las estimaciones de la anterior serie de la CST evidenciaban un incremento del peso del turismo en la economía (Álvarez, 2006), desde el año 2000 se observa una paulatina y constante pérdida de peso del turismo en el total de la economía, que se ha traducido en la disminución de la aportación de las actividades turísticas al producto interior bruto, que pasa de más de un 11,5% a principios de la década hasta el 10% en el último año del que se disponen de mediciones (2009).
A pesar de estos datos, el turismo sigue constituyendo una de las actividades económicas de mayor calado en el pa-de transportes, en instalaciones deportivas, en infraestructuras turísticas, etc.; asimismo el impacto sobre la actividad del sector turístico cobra en estos casos una especial relevancia, por lo que suele ser también objeto de evaluación.
Para medir el impacto del deporte en la economía, directores de deporte de la UE, en su reunión en Viena en marzo de 2006, decidieron establecer el grupo de trabajo "Deporte & economía" para desarrollar un enfoque común, incluyendo un método estadístico para medir el impacto económico del deporte en la UE.
En particular, el grupo de trabajo ha encontrado consenso sobre una definición común, la "Definición Vilnius del deporte", como base para la recopilación y la producción de datos a nivel nacional y, por tanto, la recopilación de cuentas nacionales satélite de deporte (Sport Satellite Account-SSA).
Una cuenta satélite de deporte (SSA) permite que todas las actividades económicas relacionadas con el deporte aparezcan explícitamente, en lugar de mantenerlos ocultos en las cuentas nacionales.
En estos momentos, únicamente se dispone de resultados para tres de los países implicados en el desarrollo de estas cuentas satélites del deporte: Reino Unido, Austria y Chipre (SpEA, 2010).
El empleo: Dentro del impacto económico provocado por el deporte se analizan también los efectos producidos en términos de generación de empleo.
El principal problema metodológico gira en torno a la definición de las actividades incluidas dentro de este subsector.
En este marco nos encontramos con estudios que consideran los empleos generados por los servicios directamente relacionados con la práctica deportiva; en otros casos, el análisis se limita a la enseñanza, entrenamiento, animación y dirección de instalaciones deportivas.
En otras ocasiones, se incluyen todas las actividades económicas relacionadas con el deporte incluyendo algunas tan diversas como la industria de la ropa deportiva, la alimentación o los medios de transporte y hostelería relacionados con el deporte.
En cualquier caso, sea cual sea la definición de deporte utilizada, todos los autores coinciden en afirmar el importante incremento producido en los últimos años, motivado, entre otras razones, por el acceso de nuevos colectivos a la práctica del deporte (minusválidos, tercera edad, etc.) y por los cambios en los estilos de vida de las sociedades desarrolladas.
de información agregada por países.
Cabe señalar que en los últimos años en España (INE, 2008) el gasto de los hogares en ocio se ha incrementado en algunos bienes y servicios (vacaciones todo incluido, servicios recreativos y deportivos), mientras que ha disminuido en otros (prensa, juegos de azar).
En paridades de poder adquisitivo entre los países, el gasto total de los hogares españoles en recreación y cultura se sitúa por debajo de la media de la Unión Europea y muy por encima en lo que se refiere a gastos en restaurantes y hoteles.
El cine es la actividad cultural preferida, junto con la visita a lugares de interés.
Ver la tele y cultivar la vida social son otras actividades de ocio a las que se dedica gran parte del tiempo libre.
En relación al empleo (INE, 2008) se trata de un empleo estable pero con alta formación.
En el año 2005 el empleo cultural representa un 2,4% del total de empleo en la Unión Europea con una tasa de temporalidad en torno al 16,4%.
En España supone el 2,1% del total de empleados, con una tasa de temporalidad que alcanza el 29,8%.
Otra característica relevante del empleo en el sector cultural es la alta proporción de trabajadores con educación superior, un 47,7% en el conjunto de la Unión Europea y un 59,9% en el caso de España.
Atendiendo a la consideración de actividades culturales del Ministerio de Cultura (MCU, 2010) el empleo cultural sobre el total de empleo en España era el 2,7% en 2005 y va creciendo hasta situarse en 2,9% para 2009.
Y en relación a la contribución al PIB, en su Cuenta Satélite de la Cultura en España recoge una aportación de las actividades culturales en torno a un 3% de media anual para el período que va de 2000 al 2009 con una ligera caída (2,9%) los dos últimos años.
En los dos últimos años, España, que ha desarrollado otros atractivos al margen del sol y playa (Fernández-Villarán y Rodríguez, 2004), ha perdido su posición en el panorama mundial y ocupa el cuarto lugar entre las preferencias de los turistas, por detrás de Francia, Estados Unidos y China.
En el ejercicio 2010 llegaron a España algo más de 52,7 millones de turistas extranjeros (el 5,6% del mercado mundial).
La aportación de divisas turísticas continúa resultando una ayuda importante con la que compensar el tradicional déficit comercial español: el saldo de la sub-balanza de turismo y viajes del ejercicio 2010 permitió una tasa de cobertura del 58%, con una sustancial mejora respecto al año 2008 donde dicha tasa de cobertura era del 32% y contribuyendo, en definitiva, al desarrollo económico y a la modernización del país.
La dimensión económica de la industria de la cultura es cada vez mayor en unas sociedades desarrolladas en las que la demanda de productos culturales y de entretenimiento crece al instalarse en los hábitos de consumo de los ciudadanos, con un crecimiento exponencial y absolutamente nuevo del ocio digital nacido de la interacción con las nuevas TIC, porque como apunta Kozinets (2010) muchos mundos sociales se están tornando digitales.
En el año 2008 (INE, 2008), el 99,7% de los hogares españoles disponía de televisión y el DVD estaba presente en tres de cada cuatro hogares, en detrimento del vídeo.
Las nuevas tecnologías han propiciado la aparición de nuevas fórmulas para el entretenimiento.
La mensajería instantánea (messenger) es utilizada por el 53,8% de los internautas, un 52,4% descarga y/o escucha música por la red y un 41,6% descarga y/o ve películas o vídeos por Internet.
La diferente delimitación del sector de la cultura hace muy difícil llegar a una única valoración.
La ausencia de una metodología común dificulta, además, la obtención MARTA ÁlVAREz AlDAY Y ASuNCIÓN FERNÁNDEz-VIllARÁN ARA nomía a nivel mundial o de conjunto de países e incluso a nivel nacional según los países, dado que no existe una metodología común aceptada y utilizada por todos.
Partiendo de las reflexiones recogidas en Mendoza (2011) sobre la situación de la estadística para el ocio cultural, la hacemos extensible a los otros sectores y podemos afirmar que nos encontramos ante una realidad heterogénea.
La situación europea no es extraordinaria, aunque en los últimos años se ha hecho un considerable esfuerzo de sistematización, transparencia y puesta en común.
Más allá de la particular situación regional, la información estadística disponible sobre el sector de ocio es escasa (salvo en el caso del turismo), con limitadas series temporales, poco homogéneo país a país, y con una muy baja capacidad para ajustarse a las nuevas necesidades informativas del mundo contemporáneo.
Los gobiernos y sus instituciones con responsabilidad o fondos para llevarlas a cabo (institutos de estadística, bancos centrales, ministerios) tienden a concentrarse en las grandes magnitudes económicas y sociales o bien en aquellos indicadores requeridos desde las instituciones intergubernamentales.
Aspectos del ocio, como la cultura, en general, no forman parte de ellos.
Destacamos, no obstante, el creciente esfuerzo registrado en este sentido (con ejemplos como el del Ministerio de Cultura español).
Sin embargo, el impacto del ocio en la economía es una evidencia que abarca un campo amplio, en el que se incluyen entretenimiento, deporte, recreación, turismo, cultura, la ropa para la práctica de actividades de ocio, la medicina deportiva, el calzado deportivo, los hoteles, los viajes, los centros deportivos, los centros comerciales, el exponencialmente creciente sector de la electrónica de consumo y el ocio digital y un largo etcétera, que como hemos visto no es objeto de medición homogénea por ningún país.
Si consideramos el problema desde el punto de vista del gasto, claramente el sector del ocio se ha convertido en una actividad económica fundamental.
El departamento de comercio de Estados Unidos incluye en este campo los gastos en electrónica para el hogar, radio y televisión, música, juguetes, jardinería, libros y revistas, y equipamiento para el ocio (barcos, bicicletas, etc.).
En 2008 el gasto en consumo final de los hogares en % de su PIB en ocio y cultura supuso el 6,5% en EE.UU., el 5,2% en España y una media de un 5% para los países de la OCDE (González y Benavides, 2010).
Aun así, la mayor parte del gasto en ocio del PIB para el 2003 (con una consideración ampliada de industrias de cultura y ocio de García et al.)
Los datos disponibles sugieren que el impacto del deporte en la economía está creciendo debido a la diversificación de actividades deportivas, la sociedad de ocio en desarrollo y también la profesionalización y comercialización del deporte.
El deporte constituye un importante sector económico en plena expansión, contribuyendo de manera considerable al crecimiento y al empleo.
El sector del deporte genera en torno a un 2-3% del PIB mundial (Lera, 2010).
A nivel del conjunto de la Unión Europea, Dimitrov et al. (2006) estiman en un 3,7% del PIB europeo la importancia del deporte, incluyendo tanto su impacto directo como indirecto y las competiciones y los grandes acontecimientos deportivos ofrecen amplias posibilidades de desarrollo del turismo en Europa (Com, 2007(Com,, 2011)).
Para los países que han desarrollado sus cuentas satélite del turismo, las estimaciones alcanzan en el Reino Unido el 2,6% del PIB, el 2,4% en Chipre y el 4,0% en Austria (Lera, 2010).
De acuerdo con la Encuesta de Hábitos Deportivos de los Españoles (García, 2010), en 2010, cerca de 15 millones de personas de las mayores de 14 años practican algún tipo de deporte, preferiblemente en lugares abiertos y por su cuenta.
El empleo directamente relacionado con el deporte representa el 2,1% del empleo total (incluye el voluntariado que casi supera al de empleados).
En primer término hay que reconocer la imposibilidad de dar unas cifras agregadas del impacto del ocio en la eco- (Molitor, 1999, 14) y que los conglomerados industriales de "big entertainment" como el cine, la televisión, editoriales, música, hoteles o parques temáticos, serían la clave de este sector, como la realidad está demostrando.
3 Empresas como Apple han sido capaces de revolucionar la industria musical mediante su concepto de personalización e integración de la experiencia, pasando de ser una empresa de productos informáticos a una empresa de lo que ellos mismos denominan electrónica de consumo (Aguilar, 2011).
4 Además, los videojuegos, en su permanente proceso de innovación en soportes y juegos han impactado en otros sectores.
De hecho, en la actualidad todos los operadores de telefonía móvil están desarrollando servicios de valor añadido que tienen que ver con servicios de ocio, entre los que destacan los videojuegos, descarga de series de TV, acceso a TV y servicios relacionados con la industria musical (SGAE, 2006, citado en Aguilar, 2011).
5 Incluso es posible disfrutar de ocio dentro del tiempo dedicado a la realización de obligaciones tal y como algunas empresas como Google están tratando de promover (Aguilar, 2011) confirmando la postura de Csikszentmihalyi y LeFevre (1989) para quienes Recibido: 18 de mayo de 2011 Aceptado: 21 de julio de 2011 exportado al mundo entero, o a través de los sitios web de compra con cupones descuento 15, porque generan empleo no solo en los países en los que se realiza la comercialización sino en todos aquellos países de mano de obra barata donde se producen los bienes intercambiados, se constata también un importante desarrollo sociocultural reflejado en el aumento de las actividades de ocio aquí analizadas.
El empleo en España debido al turismo, a las industrias culturales y de ocio y al deporte representa una parte creciente del empleo total.
A pesar de no disponer de suficiente información e incluso del hecho de que la información disponible no sea comparable, el trabajo desarrollado en este artículo nos permite afirmar que el ocio se ha convertido en un sector clave de generación de producción y renta y una extraordinaria oportunidad de generación de empleo con un gran potencial a futuro en el mundo entero.
corresponde a otros epígrafes como el transporte, los viajes, el alojamiento, la ropa, la comida e incluso la educación.
MARTA ÁlVAREz AlDAY Y ASuNCIÓN FERNÁNDEz-VIllARÁN ARA para
IMPACTO ECONÓMICO DEl OCIO EN El SIGlO XXI cuota |
La fiesta ha sido objeto de debate y estudio de numerosos investigadores e intelectuales a lo largo de la historia desde el punto de vista antropológico y humanista (Caillois, R., Caro Baroja, J., Laín Entralgo, P., Pieper, J., Turner, V., etc.).
En el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto (UD), la fiesta y su vinculación con el ocio ha sido también motivo de reflexión e investigación.
Se ha visto reflejada en numerosas publicaciones, entre las que destacan Ocio Humanista y Ocio y desarrollo.
Potenciales del ocio para el desarrollo humano, editado este último con ocasión del VI Congreso Mundial de Ocio de la Aso-ciación Mundial de Ocio WL, en el 2000.
Una década después, con el fin de ampliar la mirada, en este artículo nos centraremos en el cambio de percepción de la fiesta desde el prisma del ocio y la noción de fiestas para toda la ciudadanía, siguiendo el concepto de experiencia de ocio y la dimensión festiva desarrollado dentro del pensamiento de ocio humanista del Instituto.
La finalidad de este artículo pretende apuntar la revalorización actual del ocio, destacando sus transformaciones en la sociedad contemporánea, abordando una faceta específica del fenómeno del ocio, como es su dimensión festiva.
El objetivo es analizar el cambio de percepción de las fiestas y describir cuestiones relacionadas con la inclusión en las mismas.
RESUMEN: Este artículo pretende apuntar la revalorización actual del ocio, destacando sus transformaciones en la sociedad contemporánea, abordando una faceta específica del fenómeno del ocio, como es su dimensión festiva.
La primera sección se centra en el análisis de la experiencia de ocio festivo y en el cambio de percepción de las fiestas en sus tres momentos: preparación, celebración y recuerdo.
El capítulo se cierra con una reflexión final que recoge las nuevas formas de entender la fiesta y algunos retos en la organización de las mismas.
Fiestas; experiencias de ocio festivo; percepción de las fiestas; revalorización del ocio; fases de las fiestas; transformación de las fiestas; fiestas para toda la ciudadanía; accesibilidad e inclusión en las fiestas.
OCIO FESTIVO: CAMbIOS RElEVANTES EN lA PERCEPCIÓN Y ORGANIzACIÓN DE lAS FIESTAS
de las personas entrevistadas consideran las celebraciones como importantes y el 44% muy importantes debido a diversas razones.
La primera de ellas se debe a que las fiestas facilitan el encuentro y la relación con la gente, cuestión en la que coincide el 47% de los encuestados.
La segunda de las razones, en un 25% de los casos, es porque es motivo de relajación, disfrute y alegría.
Y, en menor medida, porque implican una ruptura con la rutina (15%) y sirven para recordar el motivo de la celebración (6%).
Haciendo una reflexión de los resultados de la encuesta se observa cómo la tendencia es que el principal motivo de la celebración de la fiesta (conmemoración, cumpleaños, aniversario, etc.) deja de ser el elemento central o sirve como acicate para la consecución de otros objetivos de carácter relacional.
Por otro lado, la fiesta, la experiencia extraordinaria del ocio por excelencia, no es percibida como una ruptura con la rutina sino como un momento para el disfrute y la relajación; en un principio, estados aparentemente más fáciles de alcanzar a través de otras dimensiones del ocio como la lúdica.
Este hecho es debido a que lo extraordinario se está convirtiendo cada vez más en ordinario, debido a la gran proliferación de eventos en nuestra vida cotidiana y los ciudadanos lo están integrando en sus agendas como actos ordinarios.
Éste es uno de los grandes cambios que la fiesta ha experimentado; ha ido perdiendo su carácter extraordinario, trascendental, vinculado a lo religioso, para banalizarse y formar parte de lo cotidiano.
Respecto a los elementos que ejercitan mayor influencia en el gusto de las personas por celebrar fiestas, encontramos que el entorno de los amigos, un 56% de los casos, es el que ejerce mayor predominio.
El 20% de las personas entrevistadas afirmó que es el entorno social y comunitario el que influye más en sus preferencias y, por último, un 17% mantiene el entorno familiar como factor influyente en sus gustos.
Se percibe un cambio de tendencia en los elementos que influyen en las personas en la celebración de las fiestas.
Anteriormente, el entorno social y comunitario tenía mucho mayor peso debido a que había mayor presencia de fiestas tradicionales, ligado a un sentimiento de supremacía de lo comunitario frente a los intereses privados.
Por otro lado, el entorno de los amigos ocupa un primer plano, relegando a la familia a un último lugar, este hecho se debe a la debilitación que han sufrido los lazos familiares en los últimos años.
Es significativo que los elementos religiosos no Las opiniones sobre el cambio de percepción vertidas en este artículo están fundamentadas en las encuestas que forman parte del trabajo de investigación sobre la experiencia de ocio festivo que el Instituto está realizando junto a otras universidades latinoamericanas pertenecientes a la Red Otium 1.
En este artículo se van a presentar unos avances de los resultados y nos vamos a centrar en el análisis del cambio de percepción de las fiestas entre jóvenes y adultos vascos desde la perspectiva del ocio festivo.
La aproximación a otra forma de organizar las fiestas se apoya en el trabajo realizado desde 1994 en la Cátedra Ocio y Discapacidad del Instituto.
Durante este tiempo el proyecto ha profundizado en la inclusión en ocio y ha apoyado su desarrollo conceptual en estudios realizados, entre otros, junto con el Ayuntamiento de Bilbao focalizados en la implantación y evaluación de medidas de equiparación de oportunidades y grado de inclusión en las fiestas de Bilbao.
El artículo se estructura en dos secciones, en la primera se analiza la experiencia de ocio festivo y el cambio en la percepción de las fiestas.
Esta visión se fundamenta en la investigación llevada a cabo sobre la experiencia de ocio y su dimensión festiva en los jóvenes y adultos en la sociedad actual.
El artículo se cierra con una reflexión final que recoge las nuevas formas de entender la fiesta y algunos retos a la hora de organizar, por ende, la aportación de las fiestas a la innovación y transformación social.
la ExpErIEncIa dE ocIo fEstIvo
El hecho de que la fiesta haya llamado la atención de tan ilustres pensadores 2 ya es una señal de la relevancia de las mismas en la vida de las personas.
Sin embargo, la aportación de este artículo es precisamente contrastar con sus protagonistas éste y otros aspectos.
En primer lugar, se constata que la celebración de las fiestas sigue siendo un aspecto muy relevante en la vida de las individuos, el 47%
AuRORA MADARIAGA ORTuzAR Y CRISTINA ORTEGA NuERE ve atenuada, a partir de la vivencia de los tres momentos que componen la experiencia festiva.
De este modo, el acto festivo cobra sentido también como acto lúdico y creativo, además de ser un evento de carácter extraordinario.
En la fase de la preparación, se analiza la percepción de los individuos sobre las fiestas consideradas más relevantes, el motivo de celebración, los elementos de motivación para la celebración, la asiduidad y el tiempo de preparación de la fiesta.
En la encuesta se pregunta a las personas entrevistadas sobre el tipo de fiesta a la que han asistido durante el último año y que ha sido considerada como la más importante.
El 31% considera que la fiesta más relevante es un acontecimiento social y cultural especial, el 27% considera que la fiesta de mayor valor es la de carácter tradicional comunitario y el 25% opina que la mejor celebración ha sido un acontecimiento personal o familiar.
Las fiestas religiosas han sido señaladas en un 8% de las ocasiones y las fiestas familiares de carácter tradicional, el 7%.
Los acontecimientos deportivos han sido mencionados en un 2% de los casos.
Por tanto, se constata la relevancia que otorga el individuo al carácter social y cultural de las fiestas, ocupando el primer lugar y relegando lo comunitario, o al menos la percepción del carácter comunitario de la fiesta, a segundo lugar.
Otro de los rasgos novedosos es la irrupción de las fiestas privadas, de índole personal en el panorama de las celebraciones de la sociedad actual.
Tal y como se ha comentado anteriormente, las celebraciones religiosas, que eran las que marcaban el calendario de fiestas antiguamente en las colectividades, han pasado a ocupar el último lugar en la percepción de las personas en cuanto a importancia se refiere.
Otro de los aspectos que se ha querido investigar han sido las razones o motivos tanto para la celebración como para la asistencia a las fiestas.
Las razones de celebración son diversas, sin embargo, hay un motivo que predomina sobre los demás, el 40% de las personas entrevistadas es consciente de que el principal interés o motivo de la celebración de la fiesta es celebrar una fiesta tradicional.
El 25%, reunir a la familia, amigos, compañeros, etc. Y entre el resto de las razones destacamos el hecho de que el 13% indica la celebración de conmemoraciones de carácter personal (aniversarios, cumpleaños, etc.).
Respecto al motivo de asistencia, hay que resaltar que la mayoría de las personas consideran la fiesta como una fuente de di-hayan sido destacados y estén incluidos dentro de un grupo más amplio de "otros" con un 7%.
Éste constituye uno de los mayores cambios de percepción de la fiesta, dado que anteriormente tenía un gran componente religioso.
Si bien es cierto que las fiestas son espacios de ocio, fiel reflejo de la cultura y valores de una sociedad; y en la época en la que nos encontramos, el sentimiento religioso ha ido disminuyendo progresivamente.
En cuanto a los aspectos más relevantes percibidos están directamente relacionados con las razones por las cuales consideran que es importante conmemorar o llevar a cabo una celebración.
El 54% de las personas encuestadas considera que lo más importante de las fiestas son las personas y, en segundo lugar, el 17%, el ambiente.
El disfrute ha sido señalado en penúltimo lugar, en el 8% de las ocasiones, y la buena organización de las fiestas, en el 4%.
Por tanto, se confirma que el aspecto relacional, el contacto con otras personas, el establecer relaciones, el intercambio cultural, son los principales motivos de las celebraciones de las fiestas.
En este sentido, las fiestas siempre han sido acontecimientos sociales, donde se concentra el esfuerzo comunitario por lo no útil, es decir, el ocio por excelencia.
Por tanto, los organizadores de las fiestas habrán de prestar especial atención a todos aquellos aspectos que tengan en cuenta el clima, la participación, etcétera, para lograr una buena acogida por parte de los asistentes.
La escasa importancia otorgada a la organización de las fiestas quizás sea debido a la alta profesionalización del sector en el momento actual.
El análisis del significado que otorgan las personas entrevistadas a la fiesta pone énfasis en la relevancia que otorgan a la dimensión lúdica del ocio.
Por tanto, adquiere mayor sentido su estudio desde los tres momentos que componen su vivencia: la preparación, la celebración y el recuerdo.
Los estudiosos de la fiesta diferencian únicamente los dos primeros momentos, sin embargo, es desde la mirada de la experiencia del ocio cuando la tercera adquiere sentido (Ortega, 2010y Ortega e Izaguirre, 2010).
Comenzamos analizando el cambio de percepción en la fase de preparación de la fiesta.
La fase de preparación
Desde el punto de vista del ocio, uno de los elementos clave de la experiencia de ocio festivo, su fugacidad, se
La celebración es el momento en el que se suspende el tiempo y el espacio, la fase de la experiencia en el que se ponen en juego los elementos que se han ido desarrollando en los preparativos.
Esta vivencia será de mayor valor en proporción a la calidad de los momentos anteriores a la celebración en la preparación.
Para estudiar el cambio de percepción de los individuos respecto a la celebración se analizará la duración de las fiestas, el motivo de la asistencia y los elementos que más gustan y causan mayor emoción.
En cuanto a la duración de la fiesta, el 65% de las celebraciones consideradas más relevantes por las personas entrevistadas tienen una duración inferior a un día, el 23% de uno a tres días, y el 12% superior a 4 días.
Dentro de las que tienen una duración inferior a un día, el 53% duran de 7 a 12 horas.
Hay que destacar el hecho de que antiguamente eran las fiestas tradicionales las consideradas como grandes celebraciones, cuya duración era en la mayoría de las ocasiones superior a un día (Fiestas de Navidad, Carnaval, etc.).
Sin embargo, la percepción de los individuos en este sentido ha cambiado.
La disponibilidad de tiempo libre es menor y la brevedad vinculada a la calidad es valorada en mayor medida.
Asimismo, el 74% de las personas entrevistadas tiene la percepción de que la fiesta más relevante a la que asistió durante el último año duró el tiempo suficiente y el 26% opina que debería haber durado más tiempo.
En la fiesta se produce una intensificación y engrandecimiento de las experiencias en un tiempo limitado, y según la tendencia expuesta, cada vez en un tiempo menor.
Esta transformación e intensificación de la realidad es la que hace de la vivencia festiva una vivencia de ocio por excelencia.
El 45% de las personas entrevistadas piensa que la razón principal por la que asiste a las fiestas es porque le hace ilusión y el 40% afirma que lo hace para divertirse.
Únicamente el 5% lo hace por tradición.
Las principales motivaciones de las personas por asistir a las fiestas se encuentran vinculadas a la dimensión lúdica del ocio, al tener como finalidad la diversión.
A su vez, buscan en el ocio festivo un espacio que les proporcione emociones e versión y únicamente un 5% lo hace por tradición.
De estas respuestas podemos observar cómo la motivación ligada a la tradición ha sido relegada a último lugar dejando paso a otras motivaciones vinculadas a las emociones, al disfrute, a la dimensión lúdica del ocio.
Este hallazgo es coherente con esta dinámica de trivialización y banalización de la fiesta, dando especial protagonismo al hecho de pasarlo bien frente a hechos más trascendentales.
Sobre la asiduidad en la celebración o asistencia a las fiestas, el 73% de las personas entrevistadas manifestó que asiste cada año a la fiesta que ha seleccionado como más relevante del año.
Dentro de este grupo, el 33% ha asistido por segunda vez, el 25% por tercera vez, y el 26% hasta 6 veces.
Este factor constata que sigue existiendo una tradición por las celebraciones o asistencia a fiestas siempre y cuando sean percibidas como relevantes por los individuos.
Asimismo, este hecho también hace constatar la toma de conciencia del valor de las fiestas y de los eventos como transmisores de las tradiciones y valores de una comunidad.
La permanencia de las fiestas da continuidad a las costumbres de una sociedad a la vez que permite su renovación y fomenta la innovación social.
AuRORA MADARIAGA ORTuzAR Y CRISTINA ORTEGA NuERE disponibilidad de algún objeto que les ayuden a recordar la celebración, deseo de participar nuevamente y elementos o barreras de participación.
Respecto a los beneficios, cuando se le preguntó al individuo sobre qué le aportó personalmente la experiencia, el 37% opina que es una ocasión para disfrutar; 32% considera que la fiesta es una oportunidad para estar con gente que le interesa; el 13% entiende que es una ocasión para celebrar un acontecimiento; el 8% cree que la aportación es sentirse parte de una comunidad, el 7% tener una experiencia social y cultural; y el 3% tienen opiniones diferentes entre las que se encuentra tener una experiencia religiosa o sentirse parte de una familia, etcétera.
Una vez ha transcurrido la celebración, en el recuerdo de las personas queda la experiencia de ocio festivo, en la que predominan los valores dominantes en el ánimo festivo (alegría, espontaneidad y libertad), junto a los rasgos inherentes al espíritu de la celebración (exceso y ruptura).
Teniendo en cuenta que la experiencia de ocio festivo es ante todo una vivencia subjetiva y la vivencia está vinculada a cada individuo y sociedad, en la sociedad actual, la tendencia apunta a la valorización de la interrelación de las personas o el disfrute de las experiencias de ocio festivo de forma colectiva.
En la encuesta se les pregunta a las personas entrevistadas si tienen algún objeto, souvenir, recordatorio que les ayude a recordar esa fiesta, y el 92% contesta afirmativamente.
En cuanto al tipo de objetos, el 52% de los recuerdos son fotos o vídeos, el 25% objetos regalados, y el 11% objetos comprados.
Sigue perdurando la tradición del ser humano de visualizar los recuerdos, por naturaleza intangibles, en tangibles, en este caso en imágenes visuales.
La tendencia apunta al aumento de los recuerdos de las celebraciones, mientras las personas sigan percibiendo la necesidad de recordar las experiencias a través de tangibles y las industrias sigan obteniendo beneficios.
La materialización de los recuerdos variará de acuerdo a las modas, gustos de las épocas y las potencialidades que las tecnologías nos permitan.
En cuanto al deseo de participar nuevamente en la fiesta, el 95% de las personas entrevistadas manifiesta su deseo de volver a hacerlo.
Este elevado índice de satisfacción está vinculado a que la pregunta está dirigida a la celebración que bajo su punto de vista había sido considerada como ilusiones que, por su carácter subjetivo, se traducen de forma diferente.
Esta variable nos da también otro tipo de información sobre los gustos y preferencias de las personas entrevistadas.
Asisten a las fiestas para divertirse y disfrutar en sus momentos de ocio en un tipo de fiestas determinado, los acontecimientos sociales, culturales y de carácter personal, en los que valoran fundamentalmente el encontrarse con amigos y relacionarse con la gente.
Hay que destacar el debilitamiento de las tradiciones, anteriormente la tradición era una de las razones fundamentales por las que las personas acudían a las fiestas.
Sin embargo, en la actualidad ha pasado a ocupar uno de los últimos lugares en la escala de valores.
La mitad de las personas entrevistadas coinciden en que la relación con la gente es lo que más les gustó y les produjo mayor emoción de la fiesta.
Existen otros elementos que gozan del deleite de los asistentes a las fiestas aunque en menor medida: la música y las canciones (12%), y la comida y la bebida (12%).
También son citados, aunque en menos de un 5% de las ocasiones: el rito y las ceremonias, el baile, los trajes y arreglos personales, los juegos, los regalos y los fuegos artificiales.
En cuanto a las emociones, aspectos como la música o el baile, el ambiente festivo, el éxito de la fiesta o los objetos de la misma bajo su percepción ocupan lugares muy inferiores en cuanto a importancia.
Han sido mencionados en menos de un 7% de ocasiones.
Por tanto, la tendencia apunta que las personas quieren vivir experiencias vitales positivas a través de la interrelación con las personas.
Este hecho se puede apreciar también a través de la emergencia de nuevas formas de expresión de ocio festivo en las que la participación se ve aumentada por la irrupción de las redes sociales (flash mobs, lipdubs, trailwalkers).
Aunque los estudiosos de las fiestas diferencian fundamentalmente entre la preparación y la celebración, desde el punto de vista del ocio, cobra especial relevancia la vuelta a la normalidad, y con ellos, la fase del recuerdo.
En la encuesta se preguntó al individuo sobre la fiesta más relevante bajo su punto de vista a la que había asistido en el pasado año con el fin de que hubiera transcurrido el suficiente tiempo para poder reflexionar sobre las aportaciones de la experiencia.
Con el objetivo de estudiar esta fase, se analiza la aportación personal de la experiencia, OCIO FESTIVO: CAMbIOS RElEVANTES EN lA PERCEPCIÓN Y ORGANIzACIÓN DE lAS FIESTAS tomando como referencia diferentes criterios con objeto de tener presente la heterogeneidad de todas las personas.
La diversidad, en cualquier sociedad, viene dada, en términos generales por: género, edad, dimensiones, capacidades cognitivas, aptitudes sensoriales, habilidades motrices, lengua, religión, motivaciones, orientación sexual, condiciones económicas, ideología, medio ambiente y motivos de justicia (Aragall, 2000).
El término pretende acabar con cualquier tipo de discriminación e instaurar el respeto a ser diferente.
Lo importante es que un cambio en el pensamiento y las actitudes se traduzca en nuevos planteamientos y en nuevas prácticas que traigan consigo una nueva forma de enfrentarse a la pluralidad (Arnaiz, 2003).
Lo esencial (Verdugo, 1999) es que la dependencia o no participación no sea el resultado de la incapacidad individual sino que depende de cómo se satisfacen las necesidades de esa persona en los diferentes entornos de ocio y espacios festivos.
Una sociedad para todos se construye valorando a la diversidad en un contexto de igualdad y participación, solidaridad en la satisfacción de necesidades.
Para lograrlo la sociedad debe generar el cambio ante las desigualdades, y movilizarse no de forma sectorial sino como una comunidad diversa y heterogénea.
Se trata de crear una situación social, abierta, que implica a las instituciones y agentes de la comunidad (Wang, 1990).
La atención a la diversidad "favorece el desarrollo personal y el acceso a la oferta, permite adaptarse a las características de los participantes, responde a las necesidades, y compensa desigualdades" (Arnaiz, 1999, 43).
El objetivo, desde la perspectiva de los derechos humanos, es "construir sociedades que sean auténticamente integradoras, sociedades que valoren la diferencia y respeten la dignidad y la igualdad de todos los seres humanos con independencia de sus diferencias" (quinn y Degener, 2002, 22).
Una de las mayores preocupaciones de Naciones Unidas y que tiene sus raíces en uno de sus principios fundacionales, la igualdad de todos los seres humanos, es la equiparación de oportunidades, el respeto a la diferencia y el pleno ejercicio de los derechos civiles, sociales, políticos y culturales de las personas con discapacidad (ONU, 2006).
Las estructuras y planteamientos desarrollados "les han conducido a la exclusión social, son considerados ciudadanos invisibles a los que las condiciones del entorno les impide participar" (quinn y Degener, 2002, 18).
Los principios la más relevante del año.
Sin embargo, la información verdaderamente valiosa la encontramos en aquellas personas que manifiestan su deseo de no volver a participar y en analizar los elementos que cambiaría para volver a participar.
De esta manera, se observa que los elementos que han causado mayor insatisfacción, y que de hecho son factores percibidos como barreras de participación son: el 8% la gente, el 6% la comida y la bebida, el 6% el lugar y en un número inferior de ocasiones la duración o frecuencia de la celebración o el ruido.
Cabe señalar que el 56% de las personas no cambiarían ningún elemento, factor que denota la insatisfacción global y la difícil distinción de los elementos que favorecerían su participación en próximas experiencias.
La fiesta se convierte en una experiencia de ocio cuando se viven sus tres momentos: el proceso de preparación, el de celebración y el del recuerdo, en el que pasa a formar parte de nuestra experiencia.
La experiencia de ocio tiene mayor valor cuando la vivencia se extiende a los tres momentos de su proceso.
Desde el punto de vista del ocio, la fiesta supone una ruptura con la actividad habitual, un descanso psicológico, en cuanto a cambio de actividad habitual, contraste, en relación con las prácticas de ocio habituales, etcétera, pero ante todo es una vivencia subjetiva.
las fIEstas para toda la cIudadanía
Esta segunda sección se centra en la importancia y relevancia, como línea de trabajo de innovación social, de la organización de las fiestas como eventos en los que participa la ciudadanía.
Para ello, en primer lugar se aborda la diversidad humana como rasgo positivo de la sociedad; seguidamente se ahonda en el concepto de inclusión aplicado al ocio y las fiestas; en tercer lugar se apuntan los elementos que describen la dificultades de acceso a actividades festivas en las personas con discapacidad; y por último se explica y analiza el trabajo realizado desde al Ayuntamiento de Bilbao para organizar y gestionar unas fiestas para todos.
Concepto de ciudadanía diversa
La diversidad humana es un principio de vida, de valor, de relación, de responsabilidad y de convivencia.
Se define AuRORA MADARIAGA ORTuzAR Y CRISTINA ORTEGA NuERE La verdadera inclusión (Compton, 2003, 11) no se produce por un simple ordenamiento de experiencias, por la integración social o por la organización de actividades.
Se produce cuando se dan interacciones entre personas con y sin discapacidad basadas en un interés del uno por el otro, con objetivos comunes y en términos de igualdad, en un clima de comunicación sin juicios ni prejuicios y que deriva en el desarrollo de un sentido de pertenencia, relaciones duraderas.
Los factores fundamentales de la inclusión (Dattilo, 2002(Dattilo, y 2004) ) son: el reconocimiento de que somos una unidad aunque seamos diferentes, la creación de oportunidades para que otros puedan experimentar la libertad de participación, la valoración de cada persona y el valor de la diversidad, y el fomento de la participación.
Los aspectos básicos de la inclusión según Schalock (1999) son: la concepción de la discapacidad, una visión social transformadora, la asunción del paradigma de apoyo, la calidad en los servicios y las actuaciones centradas en funcionalidad y necesidades. fundamentales de la Convención (Naciones Unidas, 2006) sobre derechos humanos de las personas con discapacidad son: dignidad; no discriminación; inclusión; aceptación de la discapacidad como parte de la diversidad humana, y equiparación de oportunidades.
Concepto de inclusión de la ciudadanía
La inclusión es, ante todo, una cuestión de derechos humanos y asume la defensa de una sociedad para todos.
Se sustenta en la premisa que la comunidad debe satisfacer las necesidades de todos independientemente de sus características y condiciones (Cátedra Ocio y Discapacidad, 2003).
Nace en el ámbito educativo y en la actualidad se aplica a otras áreas (Mank, 2000(Mank, y 2003)).
Pero la inclusión no es, según Echeita (2006), la etiqueta moderna de estructuras especiales, ni un sinónimo actualizado de integración; el movimiento a favor de la inclusión se fundamenta en responder a las necesidades de todos desde la garantía de los derechos de todos (Ainscow, 2003).
En la aplicación de la inclusión del ocio a los programas de ocio, además de los elementos que definen el ocio inclusivo (Madariaga, 2004(Madariaga,, 2006(Madariaga, y 2008)), hay que tomar en consideración que implica que se construyan servicios estructurados de forma que respondan a las necesidades de cada participante, se posibilite el desarrollo personal, se fomenten las relaciones personales con oportunidades de comunicación e interacción, se utilicen los equipamientos, servicios y programas de la comunidad, y que se acceda a todos los recursos de ocio disponibles.
La inclusión aplicada al ocio se apoya en tres ejes (Duk, 2003): el derecho al ocio, un ocio de calidad y la dimensión social ocio compartido.
Un proyecto inclusivo (Schlein y otros, 1997) contribuye a desarrollar la democratización, pertenencia, calidad y ciudadanía de una sociedad.
Acceso limitado a las fiestas
Todavía hoy día existen dificultades de acceso al ocio y a los eventos festivos para algunos colectivos.
Es cierto que se ha avanzado mucho, pero también es verdad que la gran mayoría de las actividades de ocio en las que participan algunos colectivos se producen en el marco de los servicios de ocio que han desarrollado las asociaciones (Madariaga, 2011).
Se constata, por un lado, el ocio como derecho y como experiencia vital de la persona y, por otro lado, el acceso a la vivencia del ocio no está garantizado para todos.
El ocio y la vivencia de la fiesta de las personas con discapacidad debieran tener las mismas características que para el resto, ya que el valor de las experiencias de ocio es decisivo para el desarrollo humano.
Es fundamental entender que la inclusión es el principio rector que guía las acciones encaminadas a "que todas las personas formen parte real de la sociedad de la que son miembros, destaca especialmente la idea de la responsabilidad que tiene el entorno de generar acciones y prácticas que fomenten la plena aceptación y participación de los colectivos distintos en el mundo que les rodea" (Gorbeña y otros, 2002, 12).
Está ligado a la participación (tomar parte desde una posición activa) y la equiparación de oportunidades (Naciones Unidas, 1993), proceso mediante el cual el sistema general de la sociedad se hace accesible para todos.
Asumir este principio implica diferentes niveles de actuación con objeto de alcanzar el máximo grado de inclusión en ocio.
Establecer niveles de inclusión, física, comunicativa y social es una manera de operativizar y evaluar el grado de inclusión en servicios y programas de ocio; además también permite diseñar estructuras de ocio inclusivas, para toda la ciudadanía (Gorbeña y otros, 2002, 6).
A) La inclusión física viene definida por los elementos facilitadores que permiten a toda persona acceder, entrar o salir y utilizar los espacios.
B) La Inclusión comunicativa define las condiciones facilitadoras en aspectos cualitativos y cuantitativos de la información y la señalización.
C) La inclusión social define elementos de gestión que facilitan la participación y las relaciones interpersonales.
Este nivel incluye el fomento de actitudes hacia la diferencia; el desarrollo de una programación incluyente; el establecimiento de una política de publicidad que incluya la diversidad; y la formación de los profesionales.
AuRORA MADARIAGA ORTuzAR Y CRISTINA ORTEGA NuERE demandas familiares con las de las propias personas, y por ello conviven programas de disfrute con otros de carácter más terapéutico y educativo.
Los rasgos del ocio que se enfatizan son disfrute, desarrollo, aprendizaje, experiencia y salud.
Y el ocio se valora más como medio que como fin, alejado de la autorrealización.
Es necesario sentar principios, generar herramientas y diseñar políticas que posibiliten llevar la concepción teórica del ocio y de la inclusión a la práctica cotidiana en la que se gestionan servicios, programas y actividades festivas desde entidades públicas y privadas para que se responda a las necesidades de todos los usuarios.
El acceso a la oferta de ocio está mediatizado por la discapacidad (Madariaga, 2008) y aún hoy día se considera un ámbito secundario, por ello, se puede subrayar la continua presencia de barreras internas y externas para poder disfrutar de la fiesta.
A pesar de ello, intentan desarrollar y vivir experiencias de ocio en espacios comunitarios y en los tiempos utilizados por el resto de la población, aunque habitualmente tienden a participan en mayor medida con grupos de personas con la misma discapacidad.
Son más espectadores de la dimensión creativa y solidaria pero participan más activamente en actividades lúdicas, festivas y ecológicas.
A menudo, hay que coordinar las cuestiones: presencia de necesidades diversas, competencias de las diferentes áreas, presupuesto, condiciones de los espacios festivos, volumen de asistentes e implicación del sector privado.
Además de subrayar los avances en esta materia identifican como prioridades para mejorar aún más la accesibilidad en las Fiestas de Bilbao 3: trabajar la sensibilidad social, difundir las medidas, mejorar el transporte, evaluar sistemáticamente los impactos, formar al personal y continuar trabajando en mesas multisectoriales.
Fruto del estudio, desde el equipo de fiestas (Madariaga, Doistua y Lázaro, 2011) se han trabajado y priorizado las áreas de mejora derivadas del diagnóstico y en la Tabla 4 se describen.
Para concluir el estudio de 2010 se elaboró un plan cuya meta es Aplicar el principio de inclusión al ámbito del ocio para desarrollar una oferta para toda la ciudadanía que garantice la participación de las personas con discapacidad, la equiparación de oportunidades en el acceso y la cobertura de sus necesidades en ocio.
El plan desarrolla cuatro líneas estratégicas complementarias y las acciones planteadas persiguen avanzar en la implantación de unas fiestas más accesibles e inclusivas; éstas van desde aspectos concretos ligados a las Fiestas y al Ayuntamiento hasta cuestiones más generales que implican a otras áreas/agentes.
El caso de la Aste Nagusia: Fiestas para Todos
El origen de esta iniciativa está en el Equipo de Fiestas (Lázaro, 1997(Lázaro, y 2000)), un grupo voluntario formado por asociaciones de discapacidad y entidades relacionadas con las fiestas que desde 1994 trabajan, con el Área de Fiestas del Ayuntamiento, para permitir a todas las personas participar.
Este Equipo cree en la necesidad de construir una ciudad para todos y hacer de Bilbao un lugar más comprometido con sus habitantes, más humano y solidario.
El Área de Turismo y Fiestas del Ayuntamiento de Bilbao se planteó realizar en 2009/2010 un estudio para evaluar los impactos de la adopción de medidas de equiparación de oportunidades en las fiestas bilbaínas.
En dicha investigación se extraen datos de espacial relevancia.
Del posicionamiento sobre la accesibilidad basado en la opinión de agentes (Madariaga y otros, 2010, 62-72) cabe destacar la idea compartida de unas fiestas para todos cuya esencia se plasma en los objetivos de: participar plenamente, difundir las medidas, vivir la fiesta, colaborar entre agentes y relacionarse con distintos colectivos.
Al detenerse en las dificultades derivadas de la organización de unas fiestas para todos, los agentes entrevistados subrayan las siguientes AurorA mAdAriAgA ortuzAr y cristinA ortegA nuere las nuevas formas de entenderla según la opinión de las personas entrevistadas.
Asimismo, en segundo lugar, se ha planteado la importancia y viabilidad de organizar unas fiestas para que pueda participar toda la ciudadanía.
Finalmente, después de haber hecho reflexionar a las personas entrevistadas sobre la fiesta a través de las preguntas formuladas en la encuesta, se les hizo recapacitar sobre su significado y percepción.
El 54% de los individuos cree que ha variado su forma de ver y entender la fiesta con el paso de los años.
El 47% opina que con el paso del tiempo cambia la forma de vivir la fiesta, el 22% cree que con el tiempo buscas más la relación con los seres queridos.
El 6% opina que cada vez es más triste o nostálgico y el 3% cree que con el tiempo adquieren mayor valor.
La fiesta, como dimensión del ocio, sigue requiriendo un determinado estado de ánimo, libre consentimiento y un espacio de libertad.
Sigue manteniendo la esencia en la medida en que sintetiza el esfuerzo comunitario por lo no útil; es decir, es el ocio por excelencia donde cobran tabla siguiente se recogen las tres acciones más prioritarias de cada línea consensuadas con el equipo de fiestas (Madariaga, Doistua y Lázaro, 2011) (véase Tabla 5).
En síntesis, se debe trabajar por una sociedad en la que la ciudadanía ejerce sus derechos con garantías.
Adoptar el principio de inclusión conlleva adaptar la realidad a las necesidades de las personas y adecuar la oferta a participantes diversos, el acceso al ocio de las personas con discapacidad está determinado por las condiciones de accesibilidad del entorno de ocio y la oferta festiva y condicionado por el lugar que ocupa la inclusión en el enfoque desde el que se aborda la intervención.
Para concluir, se hace en primer lugar una breve reflexión sobre la percepción global del significado de la fiesta y en la sociedad actual.
Sin embargo, cabe hacer especial mención al conjunto de demandas identificadas en las personas con discapacidad con relación al ocio y el acceso a eventos festivos, todas ellas se centran en torno a dos ejes, la participación y la equiparación de oportunidades.
En relación con la participación es fundamental: posibilitar oportunidades de relación de las personas con discapacidad en espacios de ocio, desarrollar servicios de acompañamiento individual, articular servicios de intermediación entre asociaciones y comunidad, fomentar la participación en actividades de ocio comunitarias, garantizar las condiciones de igualdad de participación, adecuar acceso a experiencias de ocio, y desarrollar proyectos que respondan a cada persona de forma individualizada.
Con el fin último de garantizar la equiparación de oportunidades en ocio es necesario: diseñar el entorno para todas las personas, lo que implica que responda a necesidades de tipo físicas, comunicativas y/o sociales, exigir condiciones de accesibilidad y pleno acceso a actividades de todos los ámbitos del ocio, colaborar entre sectores, profesionalizar el sector del ocio en materia de discapacidad, y desarrollar sistemas de información de las condiciones de accesibilidad de los equipamientos, servicios y programas de ocio.
En conclusión, el ocio es un ámbito de desarrollo humano para toda la ciudadanía.
En el caso de las personas con discapacidad persisten elementos estructurales que dificultan el pleno acceso a toda la oferta de ocio que se desarrolla en la comunidad, incluidas las fiestas.
El diseño, desarrollo y evaluación de proyectos de ocio inclusivos garantizan el ejercicio del derecho al ocio y posibilitan vivenciar experiencias de ocio a las personas con discapacidad en la comunidad a la que pertenecen.
La inclusión de la persona con discapacidad en actividades de la oferta comunitaria es posible.
Es necesario reiterar la idea de la obligación que tienen las instituciones/agentes a la hora de crear las condiciones necesarias para que todas las personas participen.
Por todo ello se plantean como retos fundamentales: el diseño para todos, la conceptualización de una ciudadanía diversa y la gestión inclusiva.
sentido sectores de la cultura como la música, literatura, artes escénicas, etc. (Cuenca, 2000a).
Sin embargo, las transformaciones más llamativas o interesantes respecto a la percepción de las fiestas por parte de sus protagonistas fundamentalmente son:
-La fiesta ha ido perdiendo su carácter extraordinario, trascendental, muchas veces vinculado a lo religioso, para incrementar su carácter laico, banalizarse y formar parte de lo cotidiano. -Se percibe un cambio de tendencia en los elementos que influyen en las personas en la celebración de las fiestas.
Ha perdido peso la tradición, el contexto comunitario religioso y el entorno familiar, para dar mayor protagonismo al círculo de amistades. -Se constata también la supremacía del valor social de las fiestas así como la irrupción de las fiestas privadas, de índole personal, en consonancia con el entorno de las amistades. -Respecto a las motivaciones para acudir a las fiestas, la tendencia se encuentra en sintonía con las motivaciones de otras prácticas de ocio presentes en la actualidad ligadas a la dimensión lúdica del ocio, en las que predominan motivaciones vinculadas a las emociones, al disfrute. -Se observa una tendencia a reducir el tiempo de las experiencias de ocio a la celebración, proporcionando al individuo experiencias de menor valor, debido a diferentes factores como: la profesionalización del sector, disminución del tiempo libre, minusvalorización de la relevancia de la fase de preparación, etc. -Las personas quieren vivir experiencias vitales positivas de carácter extraordinario a través de la interrelación con las personas.
Los eventos que favorecen las relaciones personales y que propician su interrelación son los que en estos momentos provocan experiencias más valiosas bajo la apreciación de los individuos.
No podemos obviar que el panorama de las fiestas está cambiando en cuanto a participación se refiere con las posibilidades que nos brindan las redes sociales.
Estos cambios hacen que podamos hablar de un cambio de percepción del ocio festivo, que contribuye a las transformaciones del ocio, objeto de estudio de este monográfico,
TABLA 5: ACCIONES PRIORITARIAS DEL PLAN DE INCLUSIÓN PLAN DE INCLUSIÓN EN EL ÁMBITO FESTIVO |
No siempre las grandes contribuciones científicas tienen dimensiones filosóficas; esto es, utilizan a la filosofía en su génesis, o influyen en la filosofía una vez instaladas en el corpus científico.
Con Einstein y sus dos teorías de la relatividad -la especial y la general-nos encontramos con que ambas dimensiones se cumplen: Einstein se benefició de influencias o consideraciones filosóficas para establecer sus teorías de la relatividad, especialmente la primera, la especial, y esas mismas teorías influyeron en el desarrollo de la filosofía del siglo XX, sobre todo durante la primera mitad del siglo.
Y la relación de Einstein con la filosofía no se detiene ahí; existe, asimismo, otro apartado de esa relación extremadamente interesante: cómo fueron variando las creencias filosóficas de Einstein a lo largo de su vida.
De todas estas cosas trataré en este artículo.
EINSTEIN, FILOSOFÍA Y RELATIVIDAD ESPECIAL
Una de las grandes aportaciones de Albert Einstein a la física, una que continuará siendo recordada en un futuro muy dilatado, es la teoría de la relatividad especial.
Todavía, cuando ya se ha cumplido el centenario de la publica-ción del artículo ("Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento") en el que Einstein presentó su teoría, es difícil sustraerse a la profunda impresión que produce su lectura.
A, por ejemplo, que su autor se atreviese a basar su teoría en un principio tan contraintuitivo como suponer que existe una velocidad, la de la luz, cuya magnitud es independiente de la velocidad con que se mueve el foco que la emite.
Maravilla, asimismo, la forma (basada en procedimientos operacionales) como el joven Albert definía las medidas de tiempo y espacio de cualquier observador instalado en un sistema inercial, y cómo de tales procedimientos extraía consecuencias que mostraban la relatividad de espacio y tiempo (las "transformaciones de Lorentz"), o que energía y masa son equivalentes (E = mc 2 ).
Relatividades -contracciones y dilataciones de longitudes y tiempos-y equivalencias a las que desde hace mucho nos hemos acostumbrado, y que se verifican constantemente en numerosas instalaciones y fenómenos, desde los grandes aceleradores de partículas hasta los diminutos GPS que instalamos en nuestros automóviles.
Enfrentados con semejante maravilla, es inevitable plantearse la pregunta de cómo llegó Einstein a ella.
¿Podemos identificar algún hecho, alguna circunstancia que le EINSTEIN Y LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XX ayudase a dar un paso absolutamente radical?
Y aunque el estudio de la génesis de la teoría einsteniana de la relatividad especial es complejo, la respuesta es que sí podemos identificar una influencia especialmente poderosa.
Una influencia que provenía de la filosofía.
Veamos, primero, qué es lo que sucedió; esto es, los hechos.
Dejemos que sea el propio Einstein quien explique cuál fue el papel que la filosofía desempeñó en la creación de la teoría de la relatividad especial.
Habitualmente, la fuente que se utiliza para tal fin es las Notas autobiográficas que escribió para el volumen que se le dedicó en la serie dirigida por Paul Schilpp, The Library of Living Philosophers.
Yo también seguiré este camino enseguida, pero como la obra en cuestión apareció en 1949 y Einstein compuso su perfil autobiográfico muy poco antes, cuando contaba sesenta y siete años, surge la duda de si lo que entonces escribió es fiable o bien una deformación producida por el paso de los años.
Más cercano al momento en el que creó la teoría relativista especial es lo que escribió a Moritz Schlick, el filósofo que fundó el célebre Círculo de Viena, y con el que volveremos a encontrarnos.
En una carta que Einstein dirigió a Schlick -entonces Privatdozent de Filosofía en la Universidad de Rostock-desde Berlín el 14 de diciembre de 1915, y en la que comentaba un artículo que éste había publicado sobre el significado filosófico de la teoría de la relatividad, leemos 1: "Su presentación de que la teoría de la relatividad se sugiere en el positivismo, aunque sin que la requiera [necesariamente], es... muy correcta.
En esto también vio usted correctamente que esta línea de pensamiento tuvo una gran influencia en mis esfuerzos, y más concretamente, E. Mach, e incluso más Hume, cuyo Tratado sobre la naturaleza humana había estudiado con avidez y con admiración poco antes de descubrir la teoría de la relatividad".
David Hume (1711-1776), el filósofo escocés que llevó a su culminación el denominado "empirismo británico", realizando aportaciones fundamentales a la teoría del conocimiento y a la filosofía moral y cuya obra más conocida es A Treatise of Human Nature (1739-1740), y el físico austriaco Ernst Mach (1838-1916), al que muchos consideran (erróneamente) más un filósofo que un científico, fueron, como vemos, las principales fuentes filosóficas de las que bebió el joven Albert.
Y no debe sorprendernos semejante reunión, ya que ambos pensadores compartieron muchos puntos filosóficos en común; significativo en este sentido es el que Mach dedicase uno de sus libros, Erkenntnis und Irrtum (Conocimiento y error), "A la memoria de David Hume, Richard Avenarius y Wilhelm Schuppe".
En sus Notas autobiográficas, Einstein detalló en qué consistió la influencia que recibió de Hume y Mach.
Y lo hizo inmediatamente después de referirse al famoso experimento mental sobre qué vería si corriese detrás de un rayo de luz con la velocidad de la luz en el vacío.
A Einstein la conclusión que se seguía de la física newtoniana, que se vería algo así como una onda estática, le parecía errónea, y así manifestaba que "en esta paradoja se contiene ya el germen de la teoría especial de la relatividad", tras lo cual añadía 2: "Naturalmente, hoy nadie ignora que todos los intentos de aclarar satisfactoriamente esa paradoja estaban condenados al fracaso mientras el axioma del carácter absoluto del tiempo, o de la simultaneidad, siguiera anclado inadvertidamente en el inconsciente.
El identificar claramente este axioma y su arbitrariedad representa ya en realidad la solución del problema.
En mi caso, el pensamiento crítico que hacía falta para descubrir este punto central lo fomentó especial y decisivamente la lectura de los escritos filosóficos de David Hume y Ernst Mach".
Comprender cual es la auténtica naturaleza del tiempo, y no la del espacio, en la física fue, efectivamente, uno de los grandes problemas con los que tuvo que enfrentarse Einstein para resolver el problema con que se enfrentó cuando el siglo XX no hacía sino comenzar su andadura, un problema que se puede caracterizar de varias formas, aunque la más común sea decir, simplemente, que se trataba de cómo armonizar la mecánica cuyos fundamentos había establecido en 1687 Isaac Newton en su inmortal libro Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (Principios Matemáticos de la Filosofía Natural) y la electrodinámica de Maxwell.
Ahora bien, en lo que al tiempo se refiere la posición de Newton no ofrecía dudas: "El tiempo absoluto, verdadero y matemático en sí y por su naturaleza y sin relación a algo externo, fluye uniformemente, y por otro nombre se llama duración", se lee entre las primeras definiciones de los Principia 3.
Está claro, en consecuencia, que revisar la naturaleza del tiempo era una cuestión íntimamente vinculada a la de analizar la validez de la mecánica newtoniana.
Un libro de Mach fue especialmente importante para Einstein en el sentido de comprender que era necesario ir más allá del tiempo absoluto y de la mecánica newtoniana: Die Mechanik in ihrer Entwickelung historich-kritisch dargestellt (Desarrollo histórico-crítico de la mecánica; 1883).
Que así fue queda claro también en las notas autobiográficas einsteinianas, en las que se lee 4: "No debe... extrañarnos que prácticamente todos los físicos del siglo pasado [el XIX] vieran en la mecánica clásica una base firme y definitiva de toda la física e inclusive de toda la ciencia natural, ni tampoco que intentaran una y otra vez basar también en la mecánica la teoría de Maxwell del electromagnetismo, que poco a poco iba imponiéndose.
Incluso Maxwell y H. Hertz, que en retrospectiva son justamente reconocidos como aquellos que quebrantaron la fe en la mecánica como base definitiva de todo el pensamiento físico, se atuvieron en el plano del pensamiento consciente a la mecánica como fundamento seguro de la física.
Fue Ernst Mach quien, en su Historia de la mecánica, conmovió esta fe dogmática; y precisamente en este contexto fue un libro que ejerció sobre mí honda influencia durante mi época de estudiante.
La verdadera grandeza de Mach la veo yo en su incorruptible escepticismo e independencia; pero de joven también me impresionó mucho su postura epistemológica..." 5.
Einstein, por consiguiente, se sintió deudor de Hume y de Mach.
Sucede, sin embargo, que muchas veces nuestras propias percepciones son engañosas; que nuestros ojos -del intelecto, para lo que ahora me estoy refiriendo-nos muestran cosas que sólo están en nuestras mentes.
¿Ocurrió así en el caso de Einstein con respecto a Hume y Mach?
No, no parece que se diese tal deformación en este caso, como se puede comprobar sin más que leer esos dos clásicos de la filosofía que Einstein mencionó: el Tratado de la naturaleza humana y el Desarrollo histórico-crítico de la mecánica.
Así, en el libro de Hume, en la Sección III ("De las demás cualidades de nuestras ideas de espacio y tiempo") de la Parte II ("De las ideas de espacio y tiempo"), leemos 6: "De igual modo que de la disposición de los objetos visibles y tangibles recibimos la idea de espacio, formamos la del tiempo en base a la sucesión de ideas e impresiones; el tiempo, por sí solo, no puede manifestarse ante la mente ni ser conocido por ella...
Allí donde no tengamos percepciones sucesivas no tendremos noción del tiempo, aunque haya una sucesión real en los objetos.
A partir de estos fenómenos, así como de otros muchos, podemos concluir que el tiempo no puede aparecer ante la mente, ni aislado, ni acompañado por un objeto constantemente inmutable, sino que se presenta siempre mediante una sucesión perceptible de objetos mudables".
Y algo más adelante, en la Sección V ("Continuación del mismo tema") añadía 7: "la idea de espacio o extensión no es otra cosa que la idea de puntos visibles o tangibles dispuestos en cierto orden".
Por su parte, en el Desarrollo histórico-crítico de la mecánica y comentando las ideas que Newton había desarrollado en los Principia, sobre "el tiempo absoluto, verdadero y matemático, [que] en sí y debido a su naturaleza, fluye uniformemente y sin referencia a ningún objeto exterior", Mach declaraba: 8 "Ante estas consideraciones pareciera como si Newton se encontrara aún bajo la influencia de la filosofía medieval y que no fuera leal a su idea de atenerse a los hechos.
Decir que una cosa A varía con el tiempo, sólo significa que las circunstancias de una cosa A dependen de las circunstancias de otra cosa B...
Nos encontramos totalmente impedidos de medir la variación de las cosas por el tiempo.
El tiempo es más bien una abstracción a la cual llegamos por la variación de las cosas, debido a que no está señalada ninguna medida determinada, por estar todas las cosas vinculadas entre sí".
Y otro tanto venía a decir acerca del espacio, que para Newton era, escribía, "absoluto, [y que] debido a su naturaleza, permanece siempre igual e inmóvil y sin relación con ningún objeto exterior" 9.
"Nadie puede decir algo sobre el espacio absoluto o sobre el movimiento absoluto", manifestaba, "que no sean meras abstracciones sin manifestación posible en la experiencia.
Todos nuestros enunciados fundamentales de la mecánica, como lo hemos mostrado detalladamente, son experiencias sobre posiciones y movimientos relativos de los cuerpos" 10.
Para aquellos familiarizados con las ideas de Gottfried Wilhelm Leibniz, las tesis de Mach les resultarán familiares.
Recuérdese en este sentido, la carta que el 25 de febrero de 1716 Leibniz dirigió a Samuel Clarke (que representaba a Newton en el intercambio epistolar que, a instancias de la princesa Carolina de Ansbach, esposa del príncipe de Gales y elector de Hannover, que reinó en Gran Bretaña con el nombre de Jorge II, mantuvieron entre 1715 y 1716) 11:
EINSTEIN Y LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XX "Estos señores [los seguidores de Newton] sostienen que el espacio es un ser real absoluto, pero eso los lleva a grandes dificultades.
Pues parece que esta entidad debe ser eterna e infinita.
Por esto hay quienes han creído que era el mismo Dios, o bien un atributo suyo, su inmensidad.
Pero como tiene partes, no es una cosa que pueda convenir a Dios.
En cuanto a mí, he señalado más de una vez que consideraba el espacio como una cosa puramente relativa, al igual que el tiempo; como un orden de coexistencias, mientras que el tiempo es un orden de sucesiones.
Pues el espacio señala en términos de posibilidad un orden de las cosas que existen al mismo tiempo, en tanto que existen conjuntamente, sin entrar en sus peculiares maneras de existir; y en cuanto vemos varias cosas juntas, nos damos cuenta de este orden de cosas entre ellas.
Para refutar la imaginación de los que tengan el espacio por una sustancia, o al menos por algún ser absoluto, dispongo de varias demostraciones.
Pero no quiero utilizar por el momento sino aquella de la que se me ofrece aquí la ocasión.
Digo entonces que si el espacio es un ser absoluto, entonces se daría alguna cosa de la cual sería imposible que hubiera una razón suficiente, lo que va contra nuestro axioma.
He aquí cómo lo pruebo.
El espacio es una cosa absolutamente uniforme y, sin las cosas en él colocadas, un punto del espacio no difiere absolutamente en nada de otro punto del espacio.
De lo que se sigue, suponiendo que el espacio en sí mismo sea algo distinto del orden de los cuerpos entre sí, que es imposible que haya una razón por la que Dios, conservando las mismas situaciones de los cuerpos entre ellos, haya colocado los cuerpos en el espacio así y no de otra manera, y por la que no haya sido todo puesto al revés (por ejemplo) por un cambio de oriente y de occidente.
Pero si el espacio no es otra cosa que ese orden o producto, y no es nada sin los cuerpos más que la posibilidad de colocar en él esos dos estados, uno tal como es, el otro supuesto al revés, éstos no diferirían entre sí: su diferencia no se encuentra más que en nuestra suposición quimérica de la realidad del espacio en sí mismo.
Pero, en la realidad, uno sería justamente la misma cosa que el otro, ya que son absolutamente indiscernibles y, por consiguiente, no hay lugar para preguntar la razón de la preferencia del uno sobre el otro.
Esto mismo pasa con el tiempo.
Suponiendo que alguien pregunte por qué Dios no ha creado todo un año antes, y que ese mismo personaje quiera deducir de ahí que Dios ha hecho algo de lo cual no es posible que haya una razón de por qué lo ha hecho así más bien que de otra manera, se le respondería que su razonamiento sería verdadero si el tiempo fuera algo fuera de las cosas temporales, pues sería imposible que hubiera razones por las que las cosas hubieran sido aplicadas más bien tales instantes que a otros, mientras permanece idéntica su sucesión.
Pero esto mismo demuestra que los instantes fuera de las cosas no son nada, y que no consisten más que en su orden sucesivo y, si éste permanece el mismo, entonces uno de los dos estados, como, por ejemplo, el de la anticipación imaginada, no diferiría en nada y no podría ser discernido del que está ocurriendo."
Pero volvamos al texto de Mach, para antes de abandonarlo citar las primeras líneas del "Prólogo" a la primera edición, en la que su autor dejaba claro cuál era el propósito que le guiaba 12: "El presente libro no es ningún tratado para adiestrarse en los teoremas de la mecánica.
Su tendencia es más bien explicativa o, para decirlo mejor, antimetafísica".
Es, asimismo, interesante lo que Mach señalaba inmediatamente: "En este libro la matemática es totalmente accesoria.
Pero quien se interesa por conocer en qué consiste el contenido de la mecánica como ciencia natural, cómo hemos llegado a él, de qué fuentes ha manado y hasta dónde podemos considerarlo como una conquista asegurada, espero que encontrará en él algunas explicaciones."
Como veremos más adelante, en su búsqueda de una teoría del campo unificado Einstein llegó a verse sumergido en un programa de investigación en el que las matemáticas constituían la principal guía heurística.
Por entonces, como también tendremos ocasión de comprobar, Einstein había abandonado su fe en las tesis machianas; en este sentido era bastante coherente en su oposición a un Mach para quien (al menos en el Desarrollo histórico-crítico de la mecánica), "la matemática es completamente accesoria".
EINSTEIN, FILOSOFÍA Y RELATIVIDAD GENERAL
Considerada la cuestión del papel de la filosofía en la génesis de la relatividad especial, ¿qué se puede decir con respecto a la relación de la filosofía y la relatividad general?
En este sentido, tenemos en primer lugar que durante bastante tiempo Einstein argumentó que la idea (a ca-JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON ballo entre la física y la filosofía) que Mach empleó para combatir el espacio absoluto newtoniano, la idea de que "una teoría razonable [de] la inercia... debería descansar en la interacción de las masas" -idea que vino en denominarse (hasta la fecha), "principio de Mach"-, desempeñó un cierto papel en la secuencia de razonamientos que le condujeron a la relatividad general.
13 De hecho, por la época en que Einstein llegó a la conclusión de que la teoría relativista de la gravitación que buscaba debía utilizar una geometría riemaniana, todavía respetaba los planteamientos filosóficos machianos.
Debemos recordar, en este sentido, que Einstein fue uno de los firmantes de un manifiesto (Aufruf) que se hizo público entre finales de 1911 y el verano de 1912 en apoyo a una organización de clara inspiración machiana: la Sociedad de Filosofía Positivista (Gesellschaft für positivistische Philosophie).
Mach era, de hecho, otro de los firmantes, junto a otros científicos, como los matemáticos David Hilbert y Felix Klein, y el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud.
"La elaboración de una cosmovisión global [Weltanschauung], basada en los hechos que han ido recopilando las distintas ciencias", se lee en ese manifiesto, "es una necesidad cada vez más imperiosa...
Pero sólo el esfuerzo común de muchos podrá hacer realidad esta pretensión.
Por tanto, hacemos un llamamiento a todos los investigadores que tengan inquietudes filosóficas -independientemente del campo de la ciencia en el que desarrollen su trabajo-y a todos los filósofos strictu sensu que pretendan alcanzar por sí mismos, y con la sola ayuda del estudio intensivo de los hechos de la experiencia, un conocimiento válido, para que se unan a la Sociedad de Filosofía Positivista.
Esta Sociedad tiene como objetivos establecer vínculos activos entre todas las ciencias, desarrollar en todas partes las ideas unificadoras [vereinheitlichende Begriffe] y, así, promover una concepción unitaria [Gesamtauffassung] libre de contradicciones" 14. eclipse solar si los rayos de luz son curvados por el Sol, o, en otras palabras, si la suposición básica y fundamental de la equivalencia entre la aceleración de un sistema de referencia y un campo gravitacional es realmente válida.
Si es así, sus inspiradas investigaciones sobre los fundamentos de la mecánica recibirán -a pesar de las injustas críticas de Planck-una espléndida confirmación.
Ya que es una consecuencia necesaria [de mi teoría] el que la inercia tiene su origen en una especie de interacción mutua entre cuerpos, totalmente en el sentido de su crítica al experimento del cubo de Newton" 16.
El entusiasmo de Einstein por Mach todavía duraba en 1916, esto es, después de que hubiese llegado a la formulación final de la relatividad general.
El 19 de febrero de 1916, Mach fallecía, y en el obituario que Einstein preparó sobre él, escribía 17: "No es improbable que Mach hubiera llegado a la teoría de la relatividad si, cuando su mente estaba todavía joven y fresca, la cuestión de la constancia de la velocidad hubiese atraído a los físicos...
Sus pensamientos relativos al experimento del cubo de Newton demuestran lo cerca que estuvo su espíritu de exigir la relatividad en general (relatividad de aceleraciones)".
Pronto, no obstante, ese entusiasmo desapareció, como demuestran las cartas que se intercambiaron Einstein y Besso por aquella época: Besso a Einstein (5 de mayo de 1917) 18: "En lo que se refiere al caballito de Mach, no deberíamos insultarlo, puesto que ¿no hizo él posible la infernal jornada a través de las relatividades?"
Y Einstein a Besso (13 de mayo de 1917) 19: "Yo no prorrumpo en invectivas contra el caballito de Mach, pero sabes lo que pienso de él.
No puede engendrar nada viviente, sólo puede exterminar parásitos dañinos".
A partir de entonces, Einstein no dejó, siempre que la oportunidad se lo permitía, de mostrar la distancia que le separaba de la filosofía machiana; esto es, de hacer explícito cómo habían cambiado su filosofía de la ciencia, epistemología y metodología científicas.
Así, en una carta que dirigió desde Princeton el 10 de abril de 1938 a Maurice Solovine, manifestaba 20: "En tiempos de Mach, un punto de vista materialista dogmático ejercía una dañina influencia sobre todo; de la misma forma, en la actualidad el punto EINSTEIN Y LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XX de vista subjetivo y positivista ejerce una influencia demasiado fuerte.
Se dice que la necesidad de concebir la naturaleza como una realidad objetiva constituye un prejuicio superado, mientras los teóricos cuánticos se vanaglorian.
Los hombres son más susceptibles a las influencias que los caballos, y cada período está dominado por una moda, con el resultado de que la mayoría de las personas no son capaces de ver al tirano que les dirige".
No se trataba, sin embargo, de que también él hubiese sucumbido a una moda filosófica imperante cuando era un joven e inexperto estudiante y científico primerizo.
No. Hume y Mach realmente ayudaron a Einstein en la elaboración de la teoría especial de la relatividad así como en algunos apartados de la general.
Lo que sucede es que tras haber completado la relatividad general, un logro que le fascinó (con razón) mucho más que cualquier otro de los que llevó a cabo a lo largo de su carrera científica, Einstein se dio cuenta de que esta construcción teórica se armonizaba mal con los principios machianos, ya que un ente fundamental de la teoría era el concepto de campo, que no se puede reducir a las sensaciones machianas.
Para la teoría de la relatividad especial valían las ideas de Mach, pero no obstante tratarse de una "teoría de principios" esa teoría no constituía sino un primer paso en la explicación científica del mundo.
Y cuando se continuaba avanzando era preciso distanciarse, cada vez más, de los datos empíricos -de las "sensaciones"-que nos suministra la naturaleza.
Era, es, necesario, en definitiva, inventar -una palabra maldita para Mach-conceptos, que introducimos en nuestras teorías.
Veamos cómo expresó estas mismas ideas el propio Einstein en un artículo que publicó en 1936 21:
En el cambio que experimentaron las ideas filosóficas de Einstein tuvo también mucho que ver el que durante su larga, y a la postre fallida, búsqueda de una teoría que unificase, geometrizándolos, gravitación y electromagnetismo (esto es, la búsqueda de una teoría del campo unificado), Einstein fuese dependiendo cada vez más de la matemática, que se convirtió en su principal guía heurística, aunque, bien es cierto, nunca olvidó que el juez último de una teoría física es siempre la experiencia.
De hecho, se puede decir que Einstein recuperó entonces sensaciones que ya había experimentado cuando tenía doce años, momento en que, como recordó en sus Notas autobiográficas, cayó en sus manos un librito sobre geometría euclídea.
"Había allí asertos", recordaba entonces, "como la intersección de las tres alturas de un triángulo en un punto, por ejemplo, que -aunque en modo alguno evidentes-podían probarse con tanta seguridad que parecían estar a salvo de toda duda.
Esta claridad, esta certeza, ejerció sobre mí una impresión indescriptible" 22.
Y enseguida añadía: "Si bien parecía que a través del pensamiento puro era posible lograr un conocimiento seguro sobre los objetos de la experiencia, el 'milagro' descansaba en un error.
Mas, para quien lo vive por primera vez, no deja de ser maravilloso que el hombre sea siquiera capaz de lograr, con el pensamiento puro, un grado de certidumbre y pureza como el que los griegos nos mostraron por primera vez en la geometría".
Lo de "si bien parecía que a través del pensamiento puro era posible lograr un conocimiento seguro sobre los objetos de la experiencia, el 'milagro' descansaba en un error", es, a todas luces, un anacronismo: esto es lo que Einstein había terminado creyendo (con razón), no lo que, más que probablemente, pensó cuando descubrió los resultados de la geometría de Euclides 23.
De hecho, como estoy argumentando, el redescubrimiento del poder de las matemáticas que llevó a cabo de la mano de la teoría de la relatividad general, el que a partir de un cierto momento, en torno a 1920, no encontrase más guía heurística para proseguir su búsqueda de una teoría del campo unificado, que tan importante era para él (creía que podía conducir a una alternativa causal para la mecánica cuántica, a la que se oponía firmemente); ese redescubrimiento del poder de la matemática, digo, le condujo a defender opiniones como la que expuso durante la conferencia Herbert Spencer que pronunció en Oxford el 10 de junio de 1933 24:
"Si es verdad... que la base axiomática de la física teórica no puede ser extraída de la experiencia y debe ser inventada con libertad, ¿podemos esperar que alguna vez hallemos el camino correcto?...
Sin ninguna vacilación responderé que, según mi opinión, existe un camino correcto y que nosotros somos capaces de hallarlo.
Hasta el momento presente nuestra experiencia nos autoriza a creer que la naturaleza es la realización de las ideas matemáticas más simples que se pueda concebir.
Estoy convencido de que, por medio de construcciones matemáticas, podemos descubrir los conceptos y las leyes que los conectan entre sí, que son los elementos que proporcionan la clave para la comprensión de los fenómenos naturales.
La experiencia puede sugerir los conceptos matemáticos apropiados, pero éstos, sin duda ninguna, no pueden ser deducidos de ella.
Por supuesto que la experiencia retiene su cualidad de criterio último de la utilidad física de una construcción matemática.
Pero el principio creativo reside en la matemática.
Por tanto, en cierto sentido, considero que el pensamiento puro puede captar la realidad, tal como los antiguos habían soñado".
Fue, por consiguiente, la teoría de la relatividad general la que hizo que Einstein modificase sus planteamientos filosóficos con el fin de acomodar éstos a los contenidos de su nueva teoría.
Y es que la coherencia filosófica no es una virtud científica, como el propio Einstein señaló en las contestaciones a las críticas que le habían hecho los distintos autores que habían contribuido al volumen Albert Einstein: Philosopher-Scientist.
El científico, escribió allí, "debe aparecer al epistemólogo sistemático como un tipo de oportunista poco escrupuloso: aparece como realista en tanto que busca describir un mundo independiente de los actos de percepción; como un idealista en tanto que considera los conceptos y teorías como invenciones libres del espíritu humano (no derivables lógicamente de lo que es dado empíricamente); como positivista en tanto que considera a sus conceptos y teorías justificadas solamente en la medida en que suministran una representación lógica de relaciones entre experiencias sensoriales.
Puede aparecer incluso como un platonista o un pitagórico en tanto que considera el punto de vista de la simplicidad lógica como una herramienta efectiva e indispensable de su investigación" 25.
El científico es, efectivamente, o lo es la mayoría de las veces, un oportunista poco escrupuloso desde el punto de vista de la filosofía.
Esto, sin embargo, no significa que su relación con ella, con la filosofía, sea siempre innecesaria, improductiva o superficial.
Lo que ocurre es que tal relación es cambiante.
A veces es el científico el que se beneficia de las reflexiones y enseñanzas de los filósofos (el caso de Einstein en la relatividad especial), pero en otras sucede lo recíproco: la filosofía se beneficia de los logros del científico.
Es en este sentido que debemos leer otras líneas debidas a Einstein 26: "A menudo se ha dicho, y no sin cierta justificación por cierto, que el hombre de ciencia es un filósofo de mala calidad.
¿Por qué el físico no deja pues que el filósofo se entregue a la tarea de filosofar?
Esto bien puede ser lo correcto en momentos en que el físico cree tener a su disposición un sistema rígido de conceptos y leyes fundamentales, tan bien establecidos que ninguna duda puede tocarlos.
Pero puede no serlo en un momento en que las bases mismas de la física se han vuelto tan problemáticas como lo son hoy.
En tiempos como el presente, cuando la experiencia nos compele a buscar una nueva y más sólida fundamentación, el físico no puede simplemente entregar al filósofo la contemplación crítica de los fundamentos teóricos, porque nadie mejor que él puede explicar con mayor acierto dónde le aprieta el zapato.
En su búsqueda de un nuevo fundamento, el físico se verá obligado a poner bien en claro hasta qué punto están justificados y constituyen verdaderas necesidades los conceptos que utiliza".
Establecidos todos estos puntos, pasaré a la influencia de las teorías de la relatividad einsteinianas en la filosofía del siglo XX.
LA RECEPCIÓN DE LA RELATIVIDAD EN EL MUNDO FILOSÓFICO GERMANO
Una forma de apreciar la reacción que la relatividad einsteiniana produjo entre los filósofos es la correspondencia de Einstein.
A través de ella vemos cómo éstos empezaron a aparecer entre los corresponsales de Einstein especialmente a partir de 1919, el año de la expedición británica que comprobó la predicción de la curvatura de los rayos de luz en presencia de un campo gravitacional a través de un eclipse de Sol, y que convirtió al autor de la relatividad en una celebridad mundial.
Y fueron sobre todo filósofos de habla alemana los primeros en entablar relación con Einstein.
Así, el 3 de mayo de 1919, éste escribía al filósofo Hans Vaihinger, un defensor del relativismo filosófico 27:
"Compruebo que Study no le hace justicia.
Le di el libro únicamente porque está escrito inteligentemente y es divertido, no porque quisiese defender su punto de vista.
Pienso que su 'realismo' es filosóficamente bastante oscuro...
Encuentro el libro Allgemeine Erkenntnislehre [Teoría general del conocimiento] de M. Schlick, que adopta un punto de vista algo similar, mucho más penetrante...
La suposición de que voy a escribir un artículo para los Kant-Studien se basa en un error.
Estoy muy poco versado en la filosofía para tomar parte activa en ella.
A lo más a que puedo aspirar es a ser pasivamente receptivo del trabajo de alguien en este campo.
He prometido suministrar infomación, verbalmente al igual que por escrito, sobre asuntos relativos a mi especialidad que puedan ser de interés para la filosofía.
Ésta es la única forma en que acaso pueda ser útil a la filosofía.
¡Zapatero a tus zapatos!"
El mencionado Moritz Schlick (1882-1936) fue uno de los primeros y más activos "misionarios" de la relatividad de Einstein en el mundo filosófico.
Estudiante de Max Planck, bajo cuya dirección obtuvo un doctorado en física en 1904 con una tesis sobre la reflexión de la luz en un medio inhomogéneo, Schlick se dedicó después a la filosofía viéndose pronto atraído por las muchas posibilidades filosóficas de la relatividad, como se puede ver, por ejemplo, en un artículo que publicó en 1915: "Die philosophische Bedeutung des Relativitätsprinzip" ("El significado filosófico de la teoría de la relatividad" 28.
Dos años más tarde, Schlick publicaba un pequeño libro titulado Raum und Zeit in der gegenwärtigen Physik (Espacio y tiempo en la física actual), que apareció inicialmente en dos partes en el semanario científico Die Naturwissenschaften.
Einstein se sintió particularmente atraído por las ideas de Schlick.
Incluso Cassirer ha pronunciado algunas palabras en su favor...
El joven Reichenbach ha escrito un artículo muy interesante sobre Kant y la relatividad general, en el que también utiliza su comparación con una máquina de calcular".
Antes de decir algo sobre Cassirer y Reichenbach, es inevitable recordar una de las actividades por las que Schlick es más recordado.
Hacia 1922, y con él como cabeza visible, se agruparon, bajo la denominación "Círculo de Viena", filósofos y científicos con preocupaciones filosóficas como Herbert Feigl, Hans Hahn, Philipp Frank, Kurt Gödel, Victor Kraft, Otto Neurat y Friedrich Waismann.
En realidad, la influencia del Círculo no se limitaba a Viena, extendiéndose más lejos; por ejemplo, a Berlín, en donde entonces se encontraba Reichenbach (existieron también conexiones entre el Círculo, Karl Popper y Ludwig Wittgenstein) 30.
Que el Círculo de Viena, y el positivismo lógico, con el que está íntimamente ligado (aunque no haya que reducir completamente éste a aquél), ha sido una parte importante de la filosofía del siglo XX, es algo que pocos negarán.
Pues bien, ocurre que la filosofía del Círculo de Viena tomó buena nota de las enseñanzas epistemológicas y metodológicas que se derivan de la relatividad.
Si se prefiere, basta con decir que muchos de los miembros del Círculo de Viena se vieron muy influidos por las nuevas teorías de Einstein.
Aunque ambos se iniciaron y establecieron sus credenciales filosóficas en Alemania, terminarían abandonándola estableciéndose en los Estados Unidos, los dos como catedráticos de filosofía: Cassirer en la Universidad de Yale University desde 1932, y Reichenbach en la Universidad de California, Los Ángeles, a partir de 1938.
Cassirer, que se había formado en la escuela neokantiana de Marburgo, fue uno de los filósofos que reconocieron que tenían que revisar sus puntos de vista filosóficos de manera que fuesen consistentes con las teorías relativistas de Einstein.
En su caso, se interesó especialmente por comprobar su la visión filosófica del mundo que había presentado en su Substanzbegriff und Funktionsbegriff (Sustancia y función; 1910), que estaba dominada por las concepciones newtonianas de espacio y tiempo, eran consistentes con el nuevo universo relativista.
Fruto de sus esfuerzos en este sentido es un manuscrito que preparó y envió a Einstein para que le dijese su opinión.
El 5 de junio de 1920, Einstein respondía a su petición con una carta en la que escribía 31:
"He estudiado su tratado con cuidado y con mucho interés, y admirado, sobre todo, la seguridad con que domina la esencia de la teoría de la relatividad.
He realizado breves anotaciones al margen cuando no estaba completamente de acuerdo.
Por ejemplo, no puedo aceptar su opinión sobre la relación Kant-Newton con relación al espacio y al tiempo.
La teoría de Newton exige de un espacio absoluto (objetivo) para poder atribuir un significado real a la aceleración, algo de lo que Kant parece que no se dio cuenta.
Puedo comprender su manera idealista de pensar sobre el espacio y el tiempo y también creo que con ella se puede llegar a un punto de vista consistente.
No siendo filósofo, las antitesis filosóficas me parecen más conflictos de énfasis que contradicciones fundamentales.
Lo que Mach llama conexiones [Verknüpfung], son para usted los nombres ideales que hacen que la experiencia sea de entrada posible.
Sin embargo, usted hace hincapié en este aspecto del conocimiento, mientras que Mach pretende hacerlo lo más insignificante posible.
Estoy de acuerdo en que uno debe aproximarse a las experiencias con algún tipo de instrumento conceptual para que la ciencia sea posible; pero no creo que nuestra elección de estos instrumentos esté limitada en virtud de la naturaleza de nuestro intelecto.
Los sistemas de conceptos me parecen vacíos, si no se determina la forma en que se relacionan con la experiencia.
Me parece que esto es absolutamente esencial, incluso aunque a menudo encontramos ventajoso en la física teórica aislar relaciones puramente conceptuales, para que así aparezcan más fácilmente las interdependencias lógicamente establecidas.
Con la interpretación de ds como el resultado de una medida que se puede obtener e una manera muy específica por medio de reglas y relojes para medir, la teoría de la relatividad se establece y cae como una teoría física.
Creo que su tratado es muy adecuado para clarificar las ideas de los filósofos y el conocimiento sobre los problemas físicos de la relatividad".
El 10 de mayo de 1920, Cassirer agradecía a Einstein su ayuda con las siguientes palabras 32: "Por favor acepte mi cordial agradecimiento por su amable disposición a echar un rápido vistazo ahora a mi manuscrito...
En lo que se refiere al contenido de mi texto, evidentemente no pretende presentar todos los problemas filosóficos contenidos en la teoría de la relatividad, y menos aún resolverlos.
Simplemente quería intentar estimular la discusión filosófica general y abrir el flujo de argumentos y, si es posible, definir una dirección metodológica concreta.
Sobre todo, querría, por decirlo de alguna manera, enfrentar a los físicos y filósofos con los problemas de la teoría de la relatividad y ponerlos de acuerdo..."
El manuscrito en cuestión fue publicado, como un libro, el año siguiente, 1921.
Se tituló Zur Einstein'schen Relativitätastheorie (Sobre la teoría de la relatividad de Einstein).
"El siguiente ensayo", escribía Cassirer en el Prefacio de esta obra, "no pretende ofrecer una descripción completa de los problemas filosóficos suscitados por la teoría de la relatividad.
Soy consciente de que los nuevos problemas que esta teoría presenta a la crítica general del conocimiento sólo se pueden resolver mediante el trabajo paciente de físicos y filósofos; aquí me he limitado a comenzar este trabajo, estimulando la discusión y, allí donde ha sido posible, guiándolo hacia direcciones metódicas, que contrastan con la incertidumbre de los juicios que todavía predomina" 33.
Pasando ahora a Hans Reichenbach, tenemos que había estudiado ingeniería en la Technische Hochschule de Stuttgart entre 1910 y 1911, pero dándose cuenta de que sus intereses eran sobre todo teóricos se dedicó a estudiar matemáticas, física y filosofía en las universidades de Berlin, Múnich y Gotinga, donde tuvo como profesores a científicos como Planck, Sommerfeld, Hilbert y Born, y filósofos como Ernst von Aster and Ernst Cassirer.
Él mismo recordó los comienzos de su carrera en un esbozo autobiográfico publicado en 1932 34: EINSTEIN Y LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XX "Debido a mi trabajo en el cuerpo de radio del ejército", escribió en un esbozo autobiográfico, "me vi implicado en la radio-tecnología, y durante el último año de la guerra [la Primera Guerra Mundial], tras haber dejado el servicio activo a causa de una grave enfermedad que había contraído en el frente ruso, comencé a trabajar como ingeniero para una compañía de Berlín especializada en la radio-tecnología (desde 1917 hasta 1920).
Durante este período, y como físico que era, dirigí el laboratorio de altavoces de esta compañía.
Poco después murió mi padre y durante algún tiempo no pude dejar mi puesto de ingeniero puesto que tenía que ganar un salario para que mi esposa y yo pudiésemos vivir.
Sin embargo, en mi tiempo libre estudié la teoría de la relatividad; asistí a las clases de Einstein en la universidad de Berlín...
La teoría de la relatividad me impresionó inmensamente y me llevó a un conflicto con la filosofía de Kant.
La crítica de Einstein al problema del espacio-tiempo me hizo darme cuenta de que el concepto de a priori de Kant no se puede mantener.
Presenté el resultado de este profundo cambio en un librito titulado Relativitätstheorie und Erkenntnis Apriori [1920]."
Da una idea de las intenciones de Reichenbach lo que escribió a Einstein el 15 de junio de 1920, cuando le pedía permiso para dedicarle su libro Relativitätstheorie und Erkenntnis Apriori (La teoría de la relatividad y el conocimiento a priori) 35: "Sabe usted que con este trabajo mi intención ha sido exponer las consecuencias filosóficas de su teoría y presentar los grandes descubrimientos que su teoría física ha provocado en la epistemología...
Sé muy bien que muy pocos de los filósofos establecidos tienen la menor idea de que su teoría es un logro filosófico y que sus concepciones físicas contienen más filosofía que todos los trabajos de muchos volúmenes producidos por los epígonos del gran Kant.
Permítame, por consiguiente, expresar el agradecimiento que le debo con este intento de liberar a las profundas percepciones de la filosofía kantiana de sus ataduras contemporáneas reuniéndola con sus descubrimiento en un solo sistema".
A esta carta, Einstein respondió el 30 de junio de 1920 36: "Para mí, el valor de la teoría de la relatividad es que muestra lo dudoso de ciertos conceptos que incluso en filosofía fueron reconocidos como pequeños cambios.
Los conceptos son simplemente vacíos cuando dejan de estar firmemente ligados a la experiencia".
Reichenbach respetó la obra de Einstein toda su vida.
Fue, por ejemplo, uno de los contribuyó al ya mencionado volumen Albert Einstein: Philosopher-Scientist.
En su artículo en esta obra, Reichenbach resumió espléndidamente las (implicaciones filosóficas de la relatividad 37:
"constituiría una equivocación creer que la teoría de Einstein no es una teoría filosófica.
Este descubrimiento de un físico tiene consecuencias radicales para la teoría del conocimiento.
Nos obliga a revisar ciertas concepciones filosóficas que han desempeñado un papel importante en la historia de la filosofía, y ofrece soluciones a ciertas cuestiones que son tan viejas como la propia historia de la filosofía y que no pudieron ser contestadas antes.
El intento de Platón de resolver el problema de la geometría como una teoría de ideas, y el de Kant de describir la naturaleza del espacio y el tiempo mediante un 'reine Anschauung' y una filosofía trascendental, constituyen respuestas a las mismas cuestiones a las que la teoría de Einstein ha dado una contestación diferente posteriormente.
Si las doctrinas de Platón y Kant son teorías filosóficas, entonces la teoría de la relatividad de Einstein es filosófica y no meramente un asunto físico.
Y las cuestiones a las que se hace referencia no son secundarias, sino de importancia primaria para la filosofía; algo que es evidente sin más que ver la posición central que ocupan en los sistemas de Platón y Kant.
Estos sistemas son insostenibles si se coloca la respuesta de Einstein en el lugar de las respuestas que dieron a las mismas cuestiones sus autores; sus fundamentos se ven socavados cuando el espacio y el tiempo no son las revelaciones de una visión que se produce en el mundo de las ideas, o de una visión que surge de la razón pura, que un apriorismo filosófico pretende haber establecido.
El análisis del conocimiento ha sido siempre el tema básico de la filosofía; y si el conocimiento en un dominio tan fundamental como el del espacio y el tiempo se ve sujeto a revisión, las implicaciones de tal crítica afectarán a toda la filosofía".
Otra referencia incuestionable al hablar de la relatividad y la filosofía germana en la década de 1920 es Rudolf Carnap (1891-1971), cuya tesis doctoral, Der Raum (Sobre el espacio, 1921), también tuvo que ver con los "temas einsteinianos".
En la "Autobiografía intelectual" que preparó para el volumen que Paul Schilpp le dedicó en la serie The Library of Living Philosophers, Carnap explicó tanto el origen de su tesis como el contenido de ésta.
Hacia 1919, explicaba, había estudiado los Principia Mathematica de Alfred North
Whitehead y Bertrand Russell, al que Gottlob Frege, cuyos cursos "Begriffsschrift I y II" (Notación conceptual, ideografía) había seguido (en Jena) en 1910 y 1913, respectivamente, a veces mencionaba.
En particular, le impresionó el desarrollo de la teoría de relaciones que se incluía en esta magna obra.
"En particular", señalaba Carnap, "comencé la construcción de un sistema de axiomas para una teoría física del espacio y el tiempo, utilizando como primitivas dos relaciones, la coincidencia C de los puntos de universo de dos elementos físicos, y la relación temporal T entre los puntos de universo del mismo elemento físico.
Escribí un breve esbozo de él, llamado 'Fundamentos axiomáticos de la cinemática" y se lo mostré al profesor Max Wien, el director del Instituto de Física de la Universidad de Jena.
Después de que le diese algunas explicaciones, dijo que podía ser un proyecto interesante pero ciertamente no en física.
Sugirió que podía enseñar el esbozo al profesor Bruno Bauch con el que yo había estudiado filosofía.
Bauch se mostró más interesado, pero su veredicto final fue que este proyecto pertenecía a la física más que a la filosofía.
Me aconsejó que lo presentase al profesor Wien.
Pero al final llegamos al acuerdo de que escogería otro proyecto en filosofía, a saber los fundamentos filosóficos de la geometría" 38.
"Esta experiencia con mi proyecto de tesis", añadía en un comentario que será familiar para muchos de aquellos que han buscado moverse por territorios parecidos, "que parecía no pertenecer ni a la física ni a la filosofía, me hizo ver con claridad por primera vez las dificultades con que continuamente tendría que enfrentarme en el futuro.
Si uno está interesado en las relaciones entre campos que, según las divisiones académicas habituales, pertenecen a departamentos diferentes, entonces uno no se bienvenido como un constructor de puentes, como habría podido esperar, sino que será considerado por ambos lados más bien como un extraño y un problemático intruso" 39.
Sobre su tesis doctoral, Carnap escribía: "En mi tesis doctoral, Der Raum [1921], intenté demostrar que las teorías contradictorias relativas a la naturaleza del espacio, sostenidas por matemáticos, filósofos y físicos se debían al hecho de que estos escritores hablaban sobre temas completamente diferentes aunque utilizaban el mismo término,'espacio'.
Distinguí tres significados de este término, a saber, espacio formal, espacio intuitivo y espacio físico.
El espacio formal es un sistema abstracto, construido en matemáticas, y más precisamente en la lógica de relaciones; por consiguiente, nuestro conocimiento del espacio formal es de una naturaleza lógica.
Al conocimiento del espacio intuitivo lo consideraba entonces, bajo la influencia de Kant y de los neokantianos, especialmente Natorp y Cassirer, como basado en 'pura intuición' e independiente de la experiencia contingente.
Pero, al contrario que Kant, limitaba los rasgos del espacio intuitivo percibidos por la intuición pura a ciertas propiedades topológicas; a la estructura métrica (en opinión de Kant, la estructura euclídea) y la tridimensionalidad las consideraba no como puramente intuitivas, sino como empíricas.
Al conocimiento del espacio físico ya lo consideraba como completamente empírico, de acuerdo con empiristas como Helmholtz y Schlick.
En particular, traté del papel de la geometría no euclídea en la teoría de Einstein" 40.
Lo que Carnap decía en su autobiografía nos ayuda a matizar la influencia que las teorías especial y general de la relatividad de Einstein en la filosofía y filósofos de las, al menos, dos primeras décadas del siglo XX.
Es cierto que la aparición de esas dos teorías, con sus novedosos, profundos y radicales análisis de los conceptos de espacio y tiempo, atrajeron la atención de muchos filósofos que de otra forma acaso hubiesen dedicado sus esfuerzos a otras cuestiones filosóficas.
Ahora bien, no es menos cierto, como la cita de Carnap muestra con claridad, que antes incluso de 1903, el año en que Einstein presentó públicamente su teoría de la relatividad especial, existía una cierta, en modo alguno desdeñable, tradición de análisis (o investigación) filosófica que tenía al concepto de espacio como protagonista.
Es obligado mencionar en este punto los ensayos de Hermann von Helmholtz titulados "Über die Tachsachen, die der Geometrie zu Grunde liegen" ("Sobre los hechos que subyacen en la geometría"; 1858) y "Über den Ursprung die Bedeutung der geometrische Axiome" ("Sobre el origen y significado de los axiomas de la geometría"; 1870) 41; de hecho, y esto es relevante para la presente discusión, estos dos artículos fueron dos de los elegidos por Paul Hertz y Moritz Schlick en la selección de textos de Helmholtz sobre los fundamentos filosóficos de las ciencia que ambos publicaron en 1921 (Julius Springer, Berlín) bajo el título Schriften zur Erkenntnistheorie, y que incluía anotaciones de ambos 42.
Igualmente obligado es recordar los tres artículos que Ernst Mach publicó en los números de abril de 1901, julio de 1902 y octubre de 1902 de The Monist: "On physiological, as distinguished from geometrical, space" ("Sobre EINSTEIN Y LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XX el espacio fisiológico, como distinto del geométrico"), "On the psychology and natural development of geometry" ("Sobre la fisiología y desarrollo natural de la geometría") y "Space and geometry from the point of view of physical inquiry" ("Espacio y geometría desde el punto de vista de la investigación física") 43.
Otra muestra, la siguiente en el orden temporal, de lo extendida que se encontraba a primeros de siglo, antes de que Einstein publicase su teoría de la relatividad especial, las reflexiones sobre la naturaleza del espacio y el tiempo la encontramos en el matemático francés Henri Poincaré.
Basta, en efecto, leer esa serie maravillosa de sus libros de carácter general (constituidos por la reunión de artículos que había publicado antes en revistas), La science et l'hypothèse (La ciencia y la hipótesis; 1902), Le valeur de la science (El valor de la ciencia; 1905), Science et méthode (Ciencia y método; 1908) o el póstumo Dernières pensées (Últimos pensamientos; 1913), para comprobarlo.
En algunos de esos artículos Poincaré, es verdad, utilizaba argumentos no demasiado alejados a los que utilizó Einstein, en otros no. Así, por ejemplo, en El valor de la ciencia se ocupaba con cierta extensión no sólo del espacio desde el punto de vista de la matemática o de la física, sino también, al igual que Mach, del "espacio visual", o del "espacio táctil".
De hecho, podemos leer frases que encajan más en la tradición, digamos, helmholtziana que en la einsteiniana 44: "¿De dónde proviene el carácter cuantitativo del espacio?
Del papel que desempeñan en su génesis las series de sensaciones musculares.
Son series que pueden repetirse, y de esa repetición proviene el número; porque pueden repetirse indefinidamente, el espacio es infinito.
En fin, hemos visto, al final del parágrafo 3, que también por eso el espacio es relativo.
Así, la repetición es la que ha dado al espacio sus caracteres esenciales; ahora bien, la repetición supone el tiempo; es suficiente decir que el tiempo es lógicamente anterior al espacio".
Bertrand Russell (1872-1970), al que volveré más adelante, nos proporciona un apoyo suplementario, e importante, al argumento que estoy intentando presentar: que el análisis de los conceptos de espacio y tiempo llevaban ya tiempo instalados en la investigación fisiológica, matemática y física, antes de que Einstein desarrollase sus teorías de la relatividad, y que mucha de esa huella se borró una vez que, en noviembre de 1919, Einstein y su ciencia se convirtieron en mundialmente famosos.
El apoyo de Russell al que me refiero tiene que ver con uno de sus libros, Our Knowledge of the External World as a Field for Scientific Method in Philosophy (Nuestro conocimiento del mundo exterior como campo para el método científico en filosofía; 1914).
En este libro, que Russell completó en el otoño de 1913, se trataba con bastante extensión, entre otras cuestiones, por supuesto, de la naturaleza del espacio y el tiempo, en un capítulo (el IV) cuyo título ya es significativo para los argumentos que estoy defendiendo: "El mundo de la física y el mundo de los sentidos".
Veamos algo de lo que escribió allí Russell 45:
"El espacio-tiempo de la Física no tiene una relación estrecha con el espacio y el tiempo del mundo experimental de una persona...
Gr., mis percepciones visuales está correlacionado con el espacio físico solo de una forma más o menos aproximada; desde el punto de vista físico todo lo que veo está dentro de mi cabeza.
No veo objetos físicos; veo los efectos que producen en la región en que está mi cerebro.
La correlación del espacio visual y el físico llega a ser aproximada por el hecho de que cada una de mis sensaciones visuales no se debe enteramente a un objeto físico determinado, sino también, en parte, al medio interpuesto.
Además, la relación entre la sensación visual y el objeto físico es de uno a muchos y no biunívoca, porque nuestros sentidos son algo vagos: cosas que parecen diferentes bajo el microscopio resultan discernibles a simple vista...
Respecto al tiempo, la relación entre Psicología y Física es sorprendentemente simple.
El tiempo de nuestra experiencia es el tiempo que resulta, en Física, de tomar nuestro propio cuerpo como el origen.
Para la Física todos los acontecimientos de mi experiencia están en mi propio cuerpo, y el intervalo temporal entre ellos es lo que la teoría de la relatividad llama 'intervalo' (en el espacio-tiempo).
Así, el intervalo temporal entre dos acontecimientos en la experiencia de una persona conserva una significación física directa en la teoría de la relatividad.
Pero la fusión del espacio y el tiempo físicos en el espacio-tiempo no corresponde a nada en Psicología.
Dos acontecimientos que son simultáneos en mi experiencia pueden estar espacialmente separados en el espacio psíquico (por ejemplo, cuando veo a la vez dos estrellas).
Pero en el espacio físico estos dos acontecimientos no están separados y ocurren en verdad en el mismo lugar del espacio-tiempo.
En este sentido la teoría de la relatividad ha complicado la relación entre la percepción y la física.
La importancia e incluso la existencia del problema que pretendían dilucidar las anteriores consideraciones ha quedado JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON velada por la lamentable separación de las investigaciones que impera en el mundo civilizado.
Los físicos, ignorantes y despreciadores de la Filosofía, se han contentado con presuponer sus partículas, puntos e instantes en la práctica, concediendo, con irónica cortesía, que sus conceptos no reivindicaban validez metafísica.
Los metafísicos, obsesionados por la opinión idealista de que solo la mente es real y por la creencia parmenídea de que lo real es inmutable, repitieron una y otra vez las supuestas contradicciones inherentes a las nociones de materia, espacio y tiempo y, por consiguiente, no intentaron hallar una teoría sostenible sobre las partículas, puntos e instantes.
Los psicólogos, que han hecho un inapreciable trabajo sacando a luz la caótica naturaleza de los materiales suministrados por la sanción, han ignorado las matemáticas y la moderna lógica, limitándose a decir que la materia, el espacio y el tiempo son 'construcciones intelectuales', sin intentar nunca explicar en detalle cómo lo construye el intelecto, ni cómo se justifica la validez práctica que, según muestra la Física, poseen.
Hemos de esperar que los filósofos llegarán a reconocer que ni pueden alcanzar ningún triunfo sólido en estas cuestiones sin ciertos conocimientos de lógica, matemáticas y física; entre tanto, por falta de estudiosos con suficiente preparación, este problema vital sigue sin ser abordado siendo desconocido".
Y en este punto señalaba: "Hay, es cierto, dos autores, ambos físicos, que han hecho algo, aunque no mucho, para presentar el problema como pendiente de estudio.
Estos dos autores son Poincaré y Mach; Poincaré especialmente en su Ciencia e hipótesis y Mach en su Análisis de las sensaciones.
Por admirable que sea su trabajo parecen sufrir ambos el influjo de una orientación filosófica general.
Poincaré es kantiano mientras que Mach es ultra-empirista; en Poincaré casi toda la parte matemática de la Física es convencional; en Mach la sensación como acontecimiento mental se identifica con su objeto como parte del mundo físico.
Sin embargo, los dos autores, Mach sobre todo, merecen ser citados por haber hecho importantes contribuciones al planteamiento de nuestro problema".
Russell, como vemos, únicamente mencionaba a Poincaré y Mach, y ello en 1913.
Un comentario que incluyó en un artículo que publicó en 1922 ("Physics and perception") parece indicar que cuando escribió Nuestro conocimiento del mundo exterior ya conocía la relatividad einsteiniana, aunque no la daba la importancia que merecía: "Como expliqué en mi libro", escribió entonces, "sobre el Mundo externo (que, sin embargo, prestó muy poca atención a la relatividad), tenemos que comenzar con un espacio-tiempo privado para cada preceptor, y en general para cada trozo de materia" 46.
Fue en la primavera de 1919 cuando su interés por la relatividad einsteiniana se despertó realmente, y ello gracias a la ayuda de su amigo el matemático de Cambridge John E. Littlewood, con quien aquel año estudió, parece, intensamente la relatividad.
Inmediatamente después de que Arthur Eddington efectuase las comprobaciones preliminares después del, ya mencionado, eclipse de Sol del 29 de mayo de 1919, comprobaciones que indicaban que la predicción sobre la curvatura de la luz que se deducía de la teoría de la relatividad general de Einstein era correcta, Eddington telegrafió la noticia a Littlewood, quien comunicó el resultado a Russell 47.
Está claro que los resultados de la expedición británica del eclipse anunciados en 1919 significaron un momento crucial para Russell, que el 27 de noviembre de 1919 escribía a su amiga americana Lucy Donnelly 48: "Estoy fascinado por Einstein, el mayor suceso científico desde hace mucho, probablemente desde Newton.
Sólo es la ciencia lo que brilla realmente en nuestra época.
Moralmente y artísticamente está degenerada".
A partir de entonces, como veremos más adelante, Russell se convirtió en uno de los grandes divulgadores de las ideas de Einstein en el Reino Unido.
Volviendo al mundo filosófico centroeuropeo, tenemos que otro ejemplo destacado de filósofo que reaccionó ante las teorías de Einstein es el de Karl Popper (1902-1994), que aunque no fue un miembro del Círculo de Viena, sí que mantuvo, como ya apunté, lazos con él.
Con Popper, especialmente después de la publicación, en 1934, de su Logik der forschung (Lógica de la investigación científica), cobró fuerza una de las ramas de la filosofía de la ciencia que más popularidad alcanzó en el siglo XX, tanto entre los filósofos como entre científicos y público en general: la metodología de la ciencia.
Pues bien, las ideas de Popper en esta área surgieron en buena medida como una reflexión filosófica ante los trabajos de Einstein.
Dejemos que sea el propio Popper, quien, en su autobiografía, lo explique 49: "Volviendo la vista hacia aquel año [1919] me maravilla el que, en un período tan corto, le pueda ocurrir tanto al desarrollo intelectual de uno.
Puesto que fue en aquella época cuando supe acerca de Einstein; y esto llegó a ser una influencia dominante en mi pensamiento, a la larga tal vez la influencia más importante de todas...
[Max Elstein] me llamó la atención ante el hecho de que el mismo Einstein consideraba como uno de los principales argumentos en favor de su teoría [de la relatividad general] el que condujese a la de Newton como una aproximación muy buena; también, el que Einstein, aunque convencido de que su teoría era una aproximación mejor que la de Newton, la considerase como meramente un paso hacia una teoría todavía más general...
50 Sin duda alguna, Einstein tenía todo esto, y especialmente su propia teoría, en mente cuando, en otro contexto, escribió:'No podría existir mejor destino para una teoría física que el que señalase el camino hacia una teoría más amplia, en la que continuase viviendo como un caso límite'.
Pero lo que más me impresionó fue la clara afirmación de Einstein en el sentido de que consideraría su teoría insostenible si no pasase ciertas pruebas.
Así escribió, por ejemplo:'si el desplazamiento hacia el rojo de las líneas espectrales debido al potencial gravitatorio no existiese, entonces no se podría seguir manteniendo la teoría de la relatividad general'.
Aquí teníamos una radicalmente diferente de la dogmática de Marx, Freud y Adler, y aún más de la de los seguidores de éstos.
Einstein estaba buscando experimentos cruciales.
Ésta, sentí entonces, era la verdadera actitud científica.
Radicalmente diferente de la actitud dogmática que constantemente anunciaba el hallazgo de 'verificaciones' para sus teorías favoritas.
Así es como llegué, hacia finales de 1919, a la conclusión de que la actitud científica era la actitud crítica, que no buscaba verificaciones sino pruebas cruciales; pruebas que podrían refutar la teoría que se está cuestionando, pero que nunca la podrían establecer."
LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD Y LOS FILÓSOFOS
Hasta ahora, mis anteriores comentarios relativos a la influencia de la relatividad en la filosofía del presente siglo se han referido a líneas de pensamiento filosófico que se desarrollaron en el mundo filosófico de habla alemana, en los que la relación ciencia-filosofía era, por lo que sabemos, más fuerte que en otros lugares.
A continuación, voy a mencionar, aunque superficialmente, algunos rasgos de la recepción dada a las ideas relativistas de Einstein entre los filósofos de una nación bastante diferente, Gran Bretaña 51.
El motivo de hacer esto es que el caso de los filósofos británicos muestra con claridad un aspecto más del impacto que las teorías de Einstein causaron a raíz del anuncio de los resultados del eclipse de 1919.
El determinar si se pueden extrapolar las conclusiones que se extraen del ejemplo británico a otras comunidades nacionales es algo que debe esperar a estudios específicos, aunque los resultados de investigaciones referentes a Francia o a Alemania parecen sugerir que en alguna medida, y desde luego con diferencias que nacen de las propias peculiaridades del país en cuestión, sí que es posible.
Cuando se estudia la filosofía británica del primer cuarto del siglo (dos elementos importantes para tal estudio son las revistas Mind y Proceedings of the Aristotelian Society), uno se encuentra con que con anterioridad a 1920 las referencias a la relatividad einsteniana son muy pocas y prácticamente limitadas a la teoría especial, a la que en general se veía como un apartado del electromagnetismo, que, en manos de Hermann Minkowski, podía conducir a ciertas implicaciones acerca de la estructura, euclidiana o no, del espacio (un caso diferente es el de Alfred North Whitehead, quien desarrolló su propia teoría de la relatividad) 52.
A partir de 1919 la situación cambió sustancialmente, aunque no se pueda decir que el número de filósofos involucrados fuese muy grande.
Fue especialmente entre 1920 y 1925 cuando los filósofos británicos comentaron más la relatividad; se escribieron libros y artículos, y la Aristotelian Society y la Mind Association organizaron debates.
Entre los filósofos más activos durante aquel período se encuentran Whitehead, H. Wildon Carr, C. D. Broad, Richard B. Haldane, Dorothy Wrinch y Bertrand Russell.
Pero no fueron los únicos.
Un hecho digno de destacar es que aunque ciertamente existieron filósofos que se oponían a la relatividad, obstinándose en no abandonar un mundo, el newtoniano, en el que las certidumbres (lo absoluto) eran -pensaban-más firmes, la mayor parte de los filósofos británicos que participaron en la discusión de las implicaciones filosóficas de la relatividad no sólo la aceptaban, sino que también argumentaban que los planteamientos einsteinianos favorecían sus propios puntos de vista filosóficos.
Idealistas y realistas, en particular (recuérdese que la polémica idealismo versus realismo se había sentido con bastante crudeza en la filosofía británica), defendían sus propios esquemas ayudándose de la relatividad.
Al repasar los libros y artículos de aquellos años, uno se llega a perder en una auténtica maraña de argumentos y JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON contraargumentos relativos a qué es lo que implicaba la relatividad o qué era lo que Einstein había querido decir.
Unos ejemplos tomados de la discusión organizada por la Aristotelian Society y que tuvo lugar el 20 de febrero de 1922, con la participación de Wildon Carr, Percy Nunn, Whitehead y Wrinch, servirán para ilustrar este punto.
Para el idealista Wildon Carr la teoría de Einstein era "una interpretación científica de la experiencia basada en el principio de relatividad.
Este principio está en completo acuerdo con la doctrina neo-idealista en filosofía, y en total desacuerdo con el punto de vista fundamental de toda forma de neo-realismo".
Por contra, el realista Nunn argumentaba que, al igual que Einstein, los neo-realistas "habían enseñado explícitamente que las varias apariencias de la 'misma cosa' para diferentes observadores no son reacciones mentales diversas ante una idéntica causa material, sino que son datos de los sentidos o 'sucesos' que pertenecen a una única secuencia histórica".
Finalmente, Dorothy Wrinch -una graduada en matemáticas y filosofía por el Girton College de Cambridge y que durante un tiempo fue pupila de Russell-pensaba que la teoría de la relatividad no tenía nada que ver ni con idealismo ni con realismo (de hecho, Wrinch utilizó las teorías de Einstein para apoyar sus propios planteamientos, muy influidos por un logicismo à la Whitehead y Russell) 53.
En cuanto a Bertrand Russell, que ya nos apareció, conviene detenerse un poco más en él, puesto que fue uno de los filósofos británicos que más se ocuparon de las teorías de la relatividad de Einstein, aunque con frecuencia más como divulgador que como filósofo realmente preocupado por las consecuencias que para su disciplina tenían las nuevas teorías 54.
De hecho, con bastante agudeza percibió el oportunismo filosófico que mostraron muchos de sus colegas filósofos cuando extraían consecuencias filosóficas de la relatividad.
Así, en un artículo titulado "Consecuencias filosóficas de la relatividad", que publicó en 1926 escribía 55: "Ha existido una tendencia, no rara en el caso de una nueva teoría científica, de que todo filósofo interprete el trabajo de Einstein de acuerdo con su propio sistema metafísico, y que sugiera que el resultado es un gran fortalecimiento de las opiniones que el filósofo en cuestión mantenía previamente.
Esto no puede ser cierto en todos los casos; y puede esperarse que no sea cierto en ninguno.
Sería decepcionante si un cambio tan fundamental como el que ha introducido Einstein no implicase ninguna novedad filosófica".
En el mismo sentido, en su libro Análisis de la materia, Russell escribía 56: "La teoría general de la relatividad tiene un alcance mucho mayor que la especial y un interés filosófico también mayor... su importancia en filosofía es probablemente mayor que en la física.
Se ha pretendido, desde luego, por filósofos de distintas escuelas que la teoría aportaba una afirmación de sus respectivos sistemas.
Se ha recabado para Santo Tomás, Kant y Hegel el haberse anticipado a ella.
Pero no creo que ninguno de los filósofos que hacen tales sugestiones se hayan tomado el trabajo de tratar de comprender la teoría.
Por mi parte confieso ignorar de quién podrán ser las consecuencias filosóficas a que la teoría llega, pero estoy convencido de que ellas son de mucho mayor alcance y completamente diferentes de las que se figuran los filósofos que carecen de conocimientos matemáticos".
Philipp Frank, que ya nos apareció como uno de los miembros del Círculo de Viena y sucesor de Einstein en Praga, escribió en 1949 algo no demasiado diferente a lo que sostenía Russell 57: "Es justo decir que incluso prominentes hombres de entre los seguidores y los que reconstruían la filosofía tradicional, no eran capaces de reconocer correctamente los cambios que debían de realizar para integrar el trabajo de Einstein en los esquemas tradicionales.
Hombres de gran intelecto e imaginación como Henri Bergson, Ernst Cassirer o A. N. Whitehead intentaron en vano realizar contribuciones para una mejor comprensión y asimilación de las nuevas teorías de Einstein.
Omito mencionar aquí aquellos filósofos que simplemente afirmaron de una manera superficial que la teoría de Einstein impulsaba su filosofía favorita.
Según algunas interpretaciones, la teoría de Einstein muestra, por ejemplo, que la física tiene que ver con la mente y no con la materia, o, contrariamente, que los conceptos de espacio y tiempo no se refieren a algunas entidades abstractas sino a cuerpos materiales".
Un año antes de que escribiese las críticas palabras que acabo de citar, en 1925, Russell publicaba un magnífico libro de divulgación sobre la relatividad einsteiniana: The ABC of Relativity.
En el ultimo capítulo, titulado "Consecuencias filosóficas", volvía a la carga, aunque con matices diferentes que muestran que, después de todo, no estaba demasiado convencido de la importancia que para la filosofía tenía la relatividad 58: "Las consecuencias filosóficas de la relatividad no son tan grandes ni tan desconcertantes como se ha pensado a veces.
Arrojan poca luz sobre controversias un tiempo famosas, tales como entre realismo e idealismo.
Algunos creen que apoyan la idea de Kant de que el espacio y el tiempo son 'subjetivos' y que son formas de la intuición.
Pienso que tales personas se han desorientado por la forma en que los escritores de la relatividad hablan del 'observador'.
Es natural suponer que el observador es un ser humano, o al menos un espíritu.
Pero es probable que sea también una cámara fotográfica o un reloj.
Es decir, los extraños resultados relativos a la diferencia entre un 'punto de vista' y otro están en relación con el punto de vista en un sentido aplicable tanto a los instrumentos físicos como a las personas con percepciones.
La 'subjetividad' aplicada a la teoría de la relatividad es una subjetividad física, que existiría igualmente caso de que no hubiera en el mundo cosas como la inteligencia o los sentidos.
Es, además, una subjetividad estrictamente limitada.
La teoría no dice que todo es relativo.
Por el contrario, da una técnica para distinguir lo que es relativo de lo que pertenece al hecho físico.
Si dijéramos que la teoría apoya a Kant en su concepción del espacio y del tiempo, tendríamos también que decir que le rechaza en la de espacio-tiempo.
Desde mi punto de vista, ninguna de las dos afirmaciones es correcta.
No veo la razón de por qué, en tales cuestiones, los filósofos no hayan de mantener las ideas que mantenían anteriormente.
Ni antes había argumentos concluyentes en ambos bandos, ni los hay ahora.
Aferrarse a una de las dos ideas demuestra un talante dogmático más que científico.
No obstante, cuando las ideas que integran la obra de Einstein se hayan hecho familiares, como sucederá cuando se enseñen en las escuelas, reportarán probablemente ciertos cambios en nuestros hábitos mentales y tendrán una gran importancia a largo plazo".
A pesar de todo, el propio Russell no se libró completamente de entrar en el terreno que él mismo criticó en 1926.
Así, durante un debate que mantuvo en las páginas de Mind en 1922 con el filósofo y psicólogo estadounidense Charles A. Strong (1862-1940), Russell no dudó en utilizar la teoría general de la relatividad para apoyar su teoría de la percepción 59.
Ante reacciones como las que acabamos de ver, uno no puede evitar preguntarse el cómo es posible que se viese un mismo objeto, la relatividad, de maneras tan diferentes.
Tal vez fuese porque los análisis filosóficos a los que se sometió a la teoría no fueron correctos, o porque no se la entendió realmente, pero también existe la posibilidad de que el problema residiese -resida-en una indefinición, en una cierta maleabilidad, de la propia filosofía.
BRIDGMAN, LA RELATIVIDAD Y EL OPERACIONALISMO
Naturalmente, la relatividad einsteiniana tuvo repercusiones filosóficas más allá de Alemania, Austria y Gran Bretaña.
Un ejemplo muy notorio en este sentido tiene como protagonistas al operacionalismo y su máximo exponente, el físico estadounidense (y premio Nobel de Física) Percy Bridgman (1882-1961).
El operacionalismo, que desempeñó un cierto papel en las discusiones filosóficas, especialmente entre físicos, durante la primera mitad del siglo XX, surgió cuando Bridgman se dio cuenta de que lo que hizo Einstein en su teoría de la relatividad especial fue "llevar a cabo, con más detalle que lo hecho hasta entonces, un análisis de las operaciones físicas que se utilizan en la medida de longitud y tiempo" 60.
En particular, Bridgman, en el artículo del que procede la última cita, al igual que en su clásica obra, The Logic of Modern Physics (La lógica de la física moderna, 1927), o en otros trabajos, hacía notar que el concepto de "simultaneidad absoluta" no tiene ningún significado empírico, que es preciso incorporar a nuestras teorías -como hizo Einstein-el conjunto de operaciones que nos permiten medir, en diferentes sistemas inerciales, el parámetro tiempo.
De todo esto, que está ligado a una teoría específica como es la relatividad especial, Bridgman extrajo el principio general de que todo concepto que no esté asociado a un proceso de medida debe de ser excluido de la física.
FILOSOFÍA Y RELATIVIDAD EN ESPAÑA: JOSÉ ORTEGA Y GASSET
En España también hubo una conexión "relatividad-filosofía".
José Ortega y Gasset (1883-1955), el mejor filósofo hispano de entonces, y acaso de siempre, fue el responsable de tal conexión.
Es bien sabido que Ortega fue uno de los más y mejor se relacionaron con Einstein cuando éste visitó Madrid del 1 JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON al 11 de marzo de 1923: fue uno de sus guías en el viaje que el gran físico hizo el día 6 a Toledo y presentó y tradujo la conferencia que dictó en la Residencia de Estudiantes el día 9.
Pero Ortega ya había mostrado su interés por la relatividad antes.
En 1922 (una fecha temprana ciertamente), había acogido en una colección de libros que dirigía un magnífico texto de divulgación escrito por Max Born, La teoría de la relatividad de Einstein y sus fundamentos físicos, para el que compuso un prólogo en el que se lee 61: "Las ideas de Einstein llegan a nosotros ungidas por esa recomendación estelar.
Con un radicalismo intelectual tan característico del tiempo nuevo, como el deseo de no ser radical en la práctica, rompe el genial hebreo con la forma milenaria de nuestras intuiciones cósmicas.
Nada podía garantizarnos mejor que entramos en una nueva época.
Muy pronto una generación aprenderá desde la escuela que el mundo tiene cuatro dimensiones, que el espacio es curvilíneo y el orbe, finito".
Sin embargo, según el propio Ortega su conocimiento de la obra de Einstein era anterior.
Así, a menos, lo indicó en un artículo titulado "Con Einstein en Toledo", que publicó en La Nación, de Argentina, el 15 de abril de 1923, esto es, poco después del viaje de Einstein a España.
"En 1916", señalaba allí, "pronuncié algunas conferencias en la Facultad de Letras de Buenos Aires.
Me había propuesto en ellas dibujar someramente la fisonomía de un nuevo espíritu que sobre Europa alborea.
Ante todo me interesaba fijar los caracteres de la nueva manera de pensar que desde el friso secular actúa en las ciencias y las va renovando radicalmente.
Con alguna reiteración aludí a la teoría de la relatividad de Einstein, ejemplo admirable del nuevo sesgo intelectual.
Era entonces muy poco conocida, en rigor se hallaba todavía en período de desarrollo.
Aquel mismo año 1916 publicó Einstein la exposición de su sistema generalizado.
Al concluir mis conferencias decía yo al auditorio:'No tengo prisa alguna de que me deis la razón.
Sólo pido que cuando en tiempo nada lejano algunas de las cosas que habéis oído por vez primera en estas conferencias resuenen por todo el mundo y celebren su consagración pública, recordéis que en esta aula y en esta fecha oísteis ya hablar de ellas" 62.
En uno de los apéndices de ese libro, titulado "El sentido histórico de la teoría de Einstein", Ortega presentó, como él mismo señalaba en la "Advertencia al lector", "una interpretación filosófica del sentido general latente en la teoría física de Einstein".
"Creo", añadía, "que, por vez primera, se subraya aquí cierto carácter ideológico que lleva en sí esta teoría y contradice las interpretaciones que hasta ahora solían darse de ella" 64.
Como el título del apéndice sugiere, la interpretación de Ortega se basaba en identificar en la relatividad einsteinana algunas tendencias generales que creía ver en la época en la que surgió.
La teoría de la relatividad, señalaba, "es un cuerpo de pensamientos que nace en un alma, en un espíritu, en una conciencia, lo mismo que el fruto en el árbol... sus peculiaridades acusan ciertas tendencias específicas en el alma que la ha creado.
Y como un edificio científico de esta importancia no es obra de un solo hombre, sino el resultado de la colaboración indeliberada de muchos, precisamente de los mejores, la orientación que revelen esas tendencias marcará el rumbo de la historia occidental" 65.
En cuando a las características que identificaba en la teoría eran las siguientes:
Correcta y muy perspicazmente (recordemos cuántas deformaciones había sufrido en este punto la teoría de la relatividad, que su creador se afanó en mostrarla como "una teoría de principios"), el filósofo español señalaba que la física de Einstein "no es relativa, sino relativista, y merced a su relativismo consigue una identificación absoluta" 66.
No menos correctamente que en el apartado anterior, Ortega escribía que la relatividad no representaba "una interpretación subjetivista del conocimiento, según la cual la verdad sólo es verdad para un determinado sujeto...
Lo que ocurre es que una de las cualidades propias a la realidad consiste en tener una perspectiva, esto es, en organizarse de diverso modo para EINSTEIN Y LA FILOSOFÍA DEL SIGLO XX ser vista desde uno u otro lugar.
Espacio y tiempo son los ingredientes objetivos de la perspectiva física, y es natural que varíen según el punto de vista" 67.
Y aquí Ortega añadía algo que es especialmente importante: "En la introducción al primer Espectador, aparecido en enero de 1916, cuando aún no se había publicado nada sobre la teoría general de la relatividad, exponía yo brevemente esta doctrina perspectivista, dándole una amplitud que trasciende de la física y abarca toda realidad.
Hago esta advertencia para mostrar hasta qué punto es un signo de los tiempos pareja manera de pensar".
"Signo de los tiempos", decía, y esto es, efectivamente, lo que a Ortega le interesaba, tanto en lo que se refiere a las teorías relativistas de Einstein como en cualquier otro dominio científico: situarlo en un contexto histórico, mostrarlo como una rama más del espíritu del tiempo.
Y para semejante empresa, la relatividad representaba un magnífico instrumento. |
Las múltiples formas de entender y disfrutar el ocio han ido evolucionando con el desarrollo, consolidación y transformaciones del estado de bienestar, así como con las disyuntivas a las que deben enfrentarse las personas a la hora de elegir entre ocio y trabajo.
Las decisiones individuales entre tiempo de trabajo y de ocio en la sociedad capitalista están asociadas a un conjunto de condicionantes que incluyen desde las circunstancias y "obligaciones" personales del individuo (disponibilidad de recursos económicos, gastos fijos, obligaciones contraídas, etc.) hasta las circunstancias
RESUMEN: En la sociedad fordista, la actividad productiva centró las estrategias de desarrollo de los territorios dejando en segundo término, en el mejor de los casos, la función del ocio y del turismo como "complementos" de las actividades productivas "principales".
Estos cambios han conllevado la implantación de una concepción radicalmente diferente respecto de la función del ocio y del turismo en la programación vital y, en consecuencia, en las estrategias institucionales y territoriales.
El presente artículo aporta una discusión sobre los principios del desarrollo desde el territorio (local) y la función, cada vez más central, que tienen el ocio y el turismo en las estrategias de desarrollo territorial, a través de la presentación de una metodología y de los resultados de una investigación sobre la importancia de los recursos culturales en la configuración de estrategias endógenas de desarrollo local.
PALABRAS CLAVE: Ocio y turismo; desarrollo local; planificación estratégica.
del patrimonio cultural como recurso para el desarrollo, entendiendo que el turismo, como factor fundamental de la cultura del ocio, se ha convertido, en las últimas dos décadas, en elemento central de las estrategias de desarrollo de muchos territorios, y que el patrimonio cultural contiene fortalezas y oportunidades que pueden aprovecharse para impulsar la economía, el empleo y la mejora social, mediante procesos impulsados desde las propias comunidades locales (Figuerola, 2006).
El marco concEptual dE la cultura como factor dE dEsarrollo tErrItorIal
La estrecha relación entre cultura y desarrollo
Etimológicamente, el concepto de "cultura" hace referencia al "cultivo" de un individuo.
Después de dos siglos en los que ha dominado una concepción cognitiva del concepto, ahora se recupera su significado inicial dinámico (Commission of the European Communities, 2010).
Según qué perspectiva tomemos, la cultura puede ser entendida "como el sistema compartido de creencias, valores y prácticas que definen un conjunto humano" (Rausell et al., 2007, p.
46), pero también "cultura es más entendida como aquel conjunto de significados, prácticas y expresiones compartidas de un colectivo social" (Rausell, 2006, p.
Así, la cultura se convierte, al mismo tiempo, en un derecho cultural que forma parte intrínseca de la condición humana, tal como reconocen la Declaración de Derechos Humanos de 1948 y la Agenda 21 de la Cultura.
Este último documento, referencia del enfoque estratégico que guía la política cultural europea, clarifica la comprensión del concepto de "cultura" como un proceso dinámico y capaz de generar libertad.
Este enfoque entronca de manera clara con la cultura como instrumento para la generación de valores.
En este sentido, algunos autores hablan del derecho a la cultura como parte fundamental de los derechos de las personas.
49) afirma que: "las políticas culturales guiadas por valores toman en consideración que la cultura es un derecho humano, arraigado en la parte más profunda de la dignidad".
El derecho a la cultura queda reconocido por la mayoría de los textos constitucionales de países occidentales, en el caso del Estado español en su artículo 149, que la establece como un deber y una atribución esencial del Estado. derivadas de la coyuntura económica y social de una época determinada.
En principio, puede tomarse como norma general que una persona estará dispuesta a trabajar más tiempo en la medida en que su retribución salarial aumente.
Sin embargo, llegados a un nivel de ingresos determinado, la variación de horas deseadas de trabajo ante un cambio de renta mantiene el salario constante, mientras que la variación en horas deseadas de trabajo derivadas de un cambio de salario mantiene la renta constante (Case and Fair, 1999).
Esto significa que, a partir de determinado nivel de renta, si las condiciones legales del mercado de trabajo lo permiten, el individuo no estará dispuesto a trabajar más en detrimento de su tiempo de ocio.
Éste es el punto de partida que explica la instauración de una jornada de trabajo limitada por ley a un número de horas diarias y semanales y, al mismo tiempo, la consolidación de un tiempo de descanso anual retribuido para los trabajadores.
Si añadimos a estos criterios las implicaciones de la revolución de los transportes y las comunicaciones, tenemos los ingredientes necesarios para la emergencia de una cultura del ocio o, cuanto menos, una cultura en la que el ocio desempeña una función relevante en la configuración de las aspiraciones vitales y en la organización de los individuos, las comunidades y el conjunto de la sociedad.
Aunque durante algunas décadas productivismo y cultura del ocio convivieron en direcciones evolutivas opuestas o, cuanto menos divergentes, en la sociedad fordista la actividad productiva centraba las estrategias de desarrollo de los territorios, dejando en un segundo término, en el mejor de los casos, la función del ocio y del turismo como "complementos" de las actividades productivas "principales" (Valls, 2004).
A través de estos cambios se ha producido la implantación de una concepción radicalmente diferente respecto de la función del ocio y del turismo en la programación vital y, en consecuencia, en las estrategias institucionales y territoriales (Noguera, 2009).
El presente artículo aporta una discusión sobre los principios del desarrollo desde el territorio (local) y la función, cada vez más central, que tienen el ocio y el turismo en las estrategias de desarrollo territorial, a través de la presentación de una metodología para la recuperación y puesta en valor
Es a partir de esta concepción de la cultura como derecho, que toma sentido hablar de políticas culturales, en tanto que todos los individuos de una comunidad pueden ser partícipes de la vida cultural; es decir, se reconoce su derecho a hacerlo.
En este contexto, el sector público tiende a adoptar un papel destacado: "si la libertad y el desarrollo implican a la cultura, las instituciones públicas necesitan encontrar leyes y políticas culturales, y después programas y proyectos, que puedan garantizar que todos los ciudadanos/habitantes de la ciudad puedan llegar, con y a través de la cultura, a un desarrollo humano más completo" (Pascual y Dragojevic, 2007, p.13).
La incorporación de la cultura como derecho y como generador de valores permite ampliar el clásico "triángulo de desarrollo" basado en la economía, el medio ambiente y la inclusión social, que adopta así la forma de un "cuadrado de desarrollo" (Figura 1).
En este modelo actualizado, las políticas, programas y acciones son evaluadas según el impacto que pueden producir en la esfera económica, medioambiental, de inclusión social y cultural (Pascual y Dragojevic, 2007). ( Moragues, 2006).
Así, la política cultural constituye un instrumento fundamental para el desarrollo, al favorecer la localización de actividades productivas, la generación de capital social y un sentido de pertenencia de la población a su comunidad y territorio (Figura 2).
De acuerdo con esta concepción del desarrollo, la política cultural se aleja de una concepción superficial y superflua para convertirse en una herramienta de primer orden que puede contribuir a la consolidación de valores individuales y colectivos, a mejorar la cohesión social de una comunidad y, en consecuencia, su capital social y relacional
Desarrollo local y estrategias basadas en la recuperación y puesta en valor de los recursos culturales
A inicios de la segunda década del siglo XXI, dos procesos de largo recorrido y, con frecuencia, contradictorios, vienen condicionando el modo en que se lleva a cabo la relación entre cultura y desarrollo.
Por un lado, la tendencia de la política neoliberal a privatizar y comercializar funciones que tradicionalmente habían sido desarrolladas desde el ámbito público, ha afectado sustancialmente la forma en que los gobiernos se involucran en las industrias culturales, y ha provocado la redefinición de las funciones de los actores involucrados a la hora de proveer políticas culturales (Elliot, 1997; Hall, 2000; Pearce, 1992).
Por otro lado, el tránsito desde un modelo en el que predominaba la regulación centralizada a otro más orientado a la gobernanza descentralizada, favorece la implantación de políticas y estrategias de desarrollo más ajustadas a las necesidades reales de cada territorio y sociedad local (Pike et al., 2011) Sin embargo, para que las políticas culturales sean eficientes e influyentes, es necesario que se inserten adecuadamente en la realidad local.
Para ello, el enfoque endógeno y participativo facilita una toma de decisiones participadas no solo por las instituciones públicas sino, además, asesorada, elaborada, implementada e, incluso, evaluada, por los demás actores involucrados en el proceso (Pascual y Dragojevic, 2007).
Las políticas culturales participativas emanan de una planificación estratégica que moviliza y sensibiliza a la ciudadanía.
Para ello es esencial partir de un análisis de la situación inicial de los recursos culturales y de la función de la cultura en el proceso de desarrollo.
Uno de los principales retos a la hora de planificar la función de la cultura en el desarrollo del territorio está en identificar la variedad de recursos culturales existentes y valorar su relevancia.
Hablar de bienes o recursos culturales, es hablar de bienes materiales e inmateriales, percibidos y valorados de forma diferente por los actores locales en función de sus intereses y posicionamientos.
La valoración es, quizá, el proceso más complejo dado que está sujeto a un importante componente de subjetividad y de emocionalidad.
Sin embargo, valorar la relevancia e importancia de los recursos culturales es un paso fundamental en el proceso de recuperación, puesta en valor e integración en la estrategia de desarrollo.
En este sentido, algunos autores proponen una serie de argumentos en función de los que se pueden valorar los bienes patrimoniales y que comprenden: (i) el valor artístico atribuido al bien patrimonial, (ii) la singularidad, (iii) la antigüedad y el grado de conservación.
La adecuada valoración de los bienes culturales permitirá, por un lado, preservarlos y, en algunos casos, recuperarlos.
Pero también nos va a permitir identificar aquellos bienes que, en mayor o menor grado, pueden ser incorporados como recursos estratégicos para el desarrollo.
tiene importantes implicaciones tanto positivas (mejor ajuste a la realidad social y territorial, etc.), como negativas (perspectiva potencialmente miope o excesivamente localista, desajustes con las estrategias y políticas culturales vecinas o generales, etc.).
Algunos autores aportan argumentos teóricos a favor de este enfoque "local" de la política cultural.
Así, Nogués (2007) señala que la cultura constituye un compendio de manifestaciones, circunstancias y contextos que adquieren sentido dentro de un grupo específico y dan sentido a la vida social.
De este modo, cualquier proceso de desarrollo planificado puede ser sentido como propio, solo si perduran en él la memoria histórica y cultural que dan sentido a la cotidianidad y a la apropiación del territorio por parte de sus habitantes (Nogués, 2007).
En el marco de estos dos procesos, la cultura ha pasado a ocupar un lugar central en el diseño de las estrategias de desarrollo, por su capacidad para generar economía y empleo, para incrementar el atractivo turístico y para reforzar el sentido de pertenencia.
En este sentido, la Organización Mundial del Turismo (2000) considera la cultura como un factor determinante del crecimiento del consumo turístico.
De igual modo, otros organismos internacionales y las políticas de los países más desarrollados, otorgan una creciente importancia a la recuperación y puesta en valor de los recursos culturales por sus múltiples beneficios para el desarrollo económico, el refuerzo de la identidad y la cohesión social, entre otros.
La relevancia del patrimonio cultural se manifiesta también a nivel comunitario.
El Libro Verde de las Industrias Culturales y Creativas (COM, 2010), especifica que "los sectores culturales y creativos fomentan la creatividad y contribuyen a la innovación en otros sectores de la economía. [...]
También actúan como multiplicador del desarrollo local ya que constituyen un poderoso catalizador para atraer turistas, resultan de una importancia estratégica para el crecimiento y la creación de empleo en las ciudades, y tienen impactos sociales significativos a nivel local..."
Estos y otros ejemplos ilustran la creciente importancia dada desde las instituciones al factor cultural en los procesos y estrategias de desarrollo.
De acuerdo con estas argumentaciones, la política cultural puede constituir una herramienta para la mejora de la cohesión social de una comunidad y, por tanto, de su capital social y relacional, convirtiéndose así en una
El valle ha sido escenario de importantes asentamientos humanos desde la prehistoria y, todavía hoy, cuenta con un notable patrimonio en forma de cuevas con ejemplos de arte rupestre, la mayoría reiteradamente vandalizadas.
El municipio cuenta también con muestras de interés arquitectónico y etnológico que incluyen desde edificios de carácter religioso repartidos por el núcleo histórico hasta algunas alquerías y molinos repartidos por el término, una torre-vigía o un castillo de la dominación musulmana.
El patrimonio inmaterial no es menos importante y cuenta con elementos singulares de gastronomía local, una fuerte tradición asociativa musical, la festividad de las Fallas, y un abundante elenco literario de tradición oral y escrita, etc. Hasta ahora, la inmensa mayoría de este patrimonio no ha sido objeto de uso turístico, o bien ha tenido un uso limitado a las tradiciones y costumbres locales, sin mayor proyección.
No ha existido, hasta la fecha, un análisis exhaustivo y riguroso de las posibilidades de recuperación y puesta en valor de los valores patrimoniales y culturales del municipio y, en consecuencia, no se ha establecido su relevancia, tanto por lo que respecta a las necesidades y demandas de la sociedad local, como para el impulso de procesos de desarrollo que incluyan la cultura como uno de sus ejes.
Durante el año 2009, el Ayuntamiento de Tavernes de la Valldigna, por medio de su alcalde, manifestó a la Universidad de Valencia su preocupación por el estado de abandono de buena parte del patrimonio cultural y natural del municipio, y por el escaso o nulo uso turístico del mismo.
Tras este discurso estaba implícito el interés en llevar a cabo un análisis de los recursos culturales del municipio y de su potencial de recuperación y puesta en valor, tanto para su utilización como recurso de desarrollo, como para el uso y disfrute de la ciudadanía, y el reforzamiento de la identidad territorial.
Éste fue el punto de partida para la puesta en marcha de un análisis estratégico de los recursos culturales del municipio.
Un análisis estratégico para la recuperación y puesta en valor de los recursos culturales
Como en todos los estudios e informes encargados por una institución local, los primeros pasos suelen referirse al modo de hacer operativa una idea que, con frecuencia, parte de la autoridad política (en este caso, el alcalde) pero que puede tener defensores o detractores
Por tanto, si admitimos que la cultura contribuye al desarrollo territorial, que ésta se puede promover y manifestar a través de políticas culturales participativas y que, en consecuencia, los actores locales tienen una función central en el proceso de diseño, gestión y evaluación, resulta necesario proceder al inventario y catalogación de los bienes culturales de un territorio, como paso previo para su recuperación y puesta en valor.
De este modo, conseguiremos que la cultura y los recursos culturales se constituyan en elementos de generación de identidad y de disfrute de la sociedad local, o bien en productos turísticos con atractivo de mercado.
Hasta el momento se ha tratado de establecer la relación conceptual entre cultura y desarrollo territorial, y se ha establecido la necesidad de incorporar la cultura como uno de los pilares fundamentales de los procesos de planificación del desarrollo.
Desde esta perspectiva se procede, a continuación, a explicar un método para la recuperación y puesta en valor de los recursos culturales basado en los principios de gobernanza local, participación, estrategia y desarrollo sostenible.
un método para la rEcupEracIón y puEsta
En valor dE los rEcursos culturalEs localEs dEsdE El EnfoquE local dEl dEsarrollo
El método que se describe a continuación ha sido elaborado teóricamente por miembros del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local de la Universitat de València, y testado con éxito en el municipio de Tavernes de la Valldigna, localidad de aproximadamente 20.000 habitantes situada en la costa meridional del Golfo de Valencia.
El poblamiento del municipio se concentra en el núcleo histórico, situado en el lateral izquierdo del Valle de La Valldigna, a 4 km de la línea de costa, y en el núcleo de la "playa", desarrollado en los años 70 de acuerdo con un modelo de turismo residencial altamente estacionalizado, que hoy muestra todas las debilidades de los destinos maduros de sol y playa (elevada estacionalidad, importantes carencias en cuanto a servicios y equipamientos, implantación y desarrollo al margen de procesos coherentes de planeamiento urbano, etc.).
El proceso de inventario y catalogación de los recursos culturales
Como se ha dicho, el primer paso en el proceso de análisis de la situación de los bienes y recursos culturales requirió de su identificación, localización cartográfica, inventario y catalogación, dando cabida tanto a los recursos materiales como a los inmateriales o simbólicos (festividades, eventos, tradición gastronómica, etc.).
Con el fin de transformar la catalogación que proporciona el PGOU en un Inventario Valorativo de Recursos Culturales que incorporase las variables necesarias, se diseñó una Ficha de Inventario (Figura 3) con la que se visitaron y analizaron los recursos.
Mediante este procedimiento se determinó la relevancia de cada recurso en función de aspectos como su estado de conservación, entorno, servicios existentes, potencial turístico, etc.
El inventario recogía, entre otra información, el tipo de recurso, la existencia de declaración oficial de protección, localización, coordenadas UTM, breve descripción, fotografía aérea de localización, imagen y la definición de usos actuales.
En el caso de los recursos inmateriales o simbólicos se recogían, entre otros, la denominación, el tipo de recurso, la declaración oficial, las coordenadas UTM, el organismo responsable de su gestión/celebración, la periodicidad del acontecimiento, una foto aérea del emplazamiento, una imagen, una breve descripción y observaciones.
El Análisis de Factibilidad de los Recursos Culturales
A partir de la información de inventario, el Análisis de Factibilidad permite medir la dificultad para transformar un bien o recurso cultural en un producto turístico o puramente cultural.
No se trata, por tanto, de convertir en recurso turístico mercantilizado todo el patrimonio cultural del municipio, sino que se plantea como finalidad igualmente válida preservar/recuperar un bien cultural como elemento de identidad.
El Análisis de Factibilidad utiliza modelos de categorización y jerarquización para determinar el valor de uso de los bienes y recursos culturales.
Este tipo de análisis facilita la valoración objetivable de los recursos culturales a partir de un conjunto de variables discretas: (i) accesibilidad (externa al recurso, área territorial exterior, e interna, hasta el propio recurso); (ii) entorno; (iii) visibilidad del recurso en la propia institución.
En muchos casos, además, el encargo es una idea más o menos abstracta de lo que se pretende conseguir, pero no se da mucha información añadida sobre el trabajo previo existente, el/los departamento(s) y personas en la administración local que pueden tener interés en el estudio, y las personas a las que debe acudirse como punto de referencia para la obtención de información, ya que por interés o porque han recibido el encargo de forma explícita, dedicarán tiempo y esfuerzo a resolver las necesidades y demandas del equipo técnico externo.
Por tanto, las primeras semanas de trabajo suelen ser de "aterrizaje" en la realidad institucional local, y de "ubicación" en el marco de competencias, de búsqueda de aliados, y de identificación de opositores.
Una vez caracterizada la situación institucional de partida, el siguiente paso consiste en hacer lo propio con respecto al objeto de análisis; es decir, caracterizar la situación inicial de los recursos culturales del municipio.
Para ello se requieren técnicas de inventario que permitan, mediante el diseño de fichas estandarizadas, recoger información sobre el estado de cada bien y recurso cultural.
De este modo se llega a un Inventario y Catalogación de los Recursos Culturales.
Este inventario debe acompañarse de un análisis sobre las redes y jerarquías de instituciones y organizaciones implicadas en el funcionamiento de cada recurso cultural.
El inventario constituye la "materia prima" que permitirá elaborar un diagnóstico acertado de la situación de los recursos culturales.
En este caso, con una etapa intermedia, ya que nos interesa valorar la medida en que los bienes y recursos culturales pueden convertirse en elementos de uso turístico y de generación de identidad.
Por ello, al inventario se añade un "Análisis de Factibilidad" en el que se valora el estado actual y potencial de futuro de cada recurso a partir de indicadores cualitativos ponderados.
Con esta información se llega a un "diagnóstico de recursos culturales".
Sin embargo, hasta ese momento, el diagnóstico es meramente técnico, fruto de los análisis llevados a cabo por el equipo de la Universidad.
En el marco de un proceso de desarrollo endógeno y participativo cabe incorporar un mecanismo riguroso de participación ciudadana que permita contrastar los resultados técnicos y validarlos con los puntos de vista y conocimiento experiencial de la sociedad local.
Una vez establecidos rangos homogéneos para todas las variables consideradas, se procedió a su ponderación, para reflejar su relevancia.
A tal fin, se establecieron tres categorías.
Cuando la variable se consideraba "muy relevante", se multiplicó su valor por 1,5.
Para las variables consideradas "relevantes", se mantuvo su valor (multiplicación por 1).
Finalmente, el valor de las variables consideradas "poco relevantes" se multiplicó por 0,5.
En este caso, se utilizó la devaluación del valor y no el nulo 0 con el fin de evitar la anulación de la variable.
Para ambos tipos de recursos, materiales e inmateriales o simbólicos, se siguió el mismo procedimiento en la ponderación, lo que permite una comparación más sencilla en caso de ser necesario.
Con el fin de legitimar el Análisis de Factibilidad se llevó a cabo un proceso de participación que permitió la incorporación de la opinión de los actores locales en el proceso de planificación.
La metodología seguida se adaptó a la empleada por los Talleres de Visualización de Futuro (EASW-European Awareness Scenario Workshop) de la Dirección General XIII de la Comisión de la UE.
Tras las modificaciones pertinentes en el Análisis y Diagnóstico, se pasó al diseño de propuestas de actuación.
Las propuestas se agrupan en líneas estratégicas, que a su vez se concretan en actuaciones, el desarrollo de cada una de las cuales responde a las siguientes preguntas: ¿de qué se trata?, motivación (por qué), ¿quién lidera y quién participa?, prioridad, costes, ámbito de acción y fuentes de financiación.
Los resultados del Análisis de Factibilidad (Figura 4) representan la puntuación total ponderada obtenida por cada uno de los recursos incluidos en el inventario.
En este caso, la valoración global obtenida por cada recurso (incluyendo tanto el estado actual como el potencial de uso), puede alcanzar un máximo de 18,50 puntos.
En esta valoración compuesta, el "estado actual" no implica mayor o menor importancia de los recursos en la estrategia de futuro, sino una estimación del estado actual del recurso en términos de conservación y uso.
En esta combinación ponderan con más fuerza los factores de estado y uso actual que los de potencial.
Dado que cada variable estaba definida por un rango de valores diferente, resultó necesario homogeneizar todos los rangos.
Para ello se procedió del siguiente modo:
Cada variable viene definida por un rango específico:
donde X i es el valor que adopta la variable; X i min es el valor mínimo que puede tener, y X i max el valor máximo.
Los rangos iniciales de cada variable son diferentes.
Por ello, es necesario homogeneizar todas las variables X, lo que significa que deseamos convertirlas en el intervalo:
Definimos el rango de homogeneización como:
A continuación procedemos a transformar el rango [X i min, X i max] en un rango desde 0 hasta otro valor X. Esto se consigue si al valor de X i le restamos X i min. Haciendo esta resta, X i min resultaría 0, mientras que, en el caso de X i max, quedaría X i max -X i min. El rango queda así entre [0, X i max -X i min] y X n:
Con estos valores homogéneos podemos transformar nuestro rango inicial en un rango entre 0 y 1.
Para ello, es necesario dividir X n entre (X i max -X i min).
Así, para un rango inicial [0, X i max -X i min] dividimos ambos números entre (X i max -X i min) y obtenemos [0,1].
De este modo, X n resulta:
Tras la aplicación de la fórmula anterior, las variables están disponibles para ser comparadas ya que todas comparten el mismo rango.
Debe puntualizarse que en cuatro de las variables no se procedió del modo indicado, por tratarse de variables dicotómicas.
Se trata de las variables "protección de la legislación" (en recursos materiales e inmateriales), "servicios disponibles" y "generación de identidad cultural".
Dado que su rango viene definido por X = [0,1], no fue necesario realizar ninguna transformación. del estado actual del recurso en términos de conservación y uso.
En este caso, la valoración global señala a aquellos recursos mejor arraigados o de mayor proyección.
En el caso de los recursos inmateriales, el valor de la puntuación máxima ponderada se establece en 10.
La valoración del potencial se realizó diferenciando el potencial turístico-cultural y el potencial únicamente cultural.
La Figura 6 muestra el ejemplo de este análisis para el caso de los recursos materiales.
El último elemento del Análisis de Factibilidad proporciona, para cada recurso considerado, la comparación entre la puntuación correspondiente al estado actual del recurso y su potencial de uso.
Este ejercicio posibilitó la determinación de los elementos del patrimonio material e inmaterial que tienen una mejor valoración en relación a su estado actual y, en cambio, bajas expectativas de uso potencial, o viceversa.
Así, se evidencian los elementos sobre los que ha de pivotar la estrategia de futuro.
Durante el proceso de participación ciudadana se presentaron los resultados obtenidos en las etapas previas.
Mediante una técnica de trabajo en grupos se recabaron opiniones, comentarios y propuestas directas de los ciudadanos.
Aquellas que fueron apoyadas por la mayoría se recogieron en las líneas estratégicas, al tiempo que fueron contrastadas y validadas de acuerdo con el diagnóstico turístico-cultural.
El sentido último del plan es construir, sobre la base de un análisis exhaustivo de la realidad, y contando con la visión de quienes más directamente la conocen, una estrategia destinada a mejorar la situación de partida, que responda a las necesidades reales y a las percibidas como más acuciantes o importantes.
Por ello, la finalidad última del trabajo es la formulación operativa de un conjunto de propuestas de actuación para la recuperación y puesta en valor del patrimonio cultural del municipio.
Para cada estrategia, línea de acción y actuación concreta se propone la identificación de sus elementos constituyentes y de los que permiten hacerla operativa (Tabla 1).
La estrategia propuesta se fundamenta en 4 líneas de acción: ALOJAMIENTO, GASTRONOMíA, NATURALEZA Y CULTURA, cuatro elementos centrales y, a la vez, complementarios que juntos son capaces de conformar una oferta turístico-cultural completa, dirigida a segmentos poblacionales y de mercado turístico diferenciados, y con múltiples posibilidades.
La mayoría de procesos de planificación estratégica fracasan o se paralizan en la etapa de implantación.
Esta afirmación, apoyada por la experiencia y la literatura especializada, hace conveniente concluir con algunas aclaraciones que deben tenerse en cuenta a la hora de formular propuestas estratégicas.
En primer lugar, el sentido y la orientación de las propuestas es el de impulsar la recuperación y puesta en valor del patrimonio cultural, sabiendo que esto no siempre implica un uso turístico o la mercan- presente en el caso de las acciones más urgentes, hasta un futuro a 10-15 años vista, en función de las prioridades y disponibilidades presupuestarias.
Aunque se ha hecho un esfuerzo de concreción de los elementos que componen cada línea de acción, este Plan necesita desarrollarse, a su vez, en un Plan Director o Plan de Acción que programe con detalle cada una de las actuaciones que se decida llevar a cabo.
Esta herramienta encontrará un punto de partida indispensable en el programa de acciones estratégicas.
Es frecuente encontrar documentos estratégicos consistentes en un simple listado de líneas de acción y, en todo caso, acciones concretas sin más detalle.
Si bien estos documentos cumplen, desde un punto de vista formal, con el propósito de un Plan Estratégico, se vuelven poco o nada útiles al carecer de los elementos que permiten hacer operativas y llevar a la práctica las acciones propuestas.
En un intento de superar esta situación, el programa estratégico propuesto contiene, para cada una de las líneas de actuación y acciones, los que, a nuestro entender, constituyen los elementos fundamentales para favorecer un adecuado proceso de implantación.
De esta manera, cada una de las acciones se justifica respondiendo a las preguntas de qué es, para qué (qué problema u objeto trata de responder), quién está implicado, cómo (el modo instrumental, los procedimientos), cuándo (la prioridad que tiene en hacerse), en cuánto (las instalaciones y conocimientos necesarios, los recursos financieros y humanos), dónde (la parte del territorio al que afecta), y la financiación necesaria (fuentes de financiación potencial).
De este modo, la implantación efectiva del programa estratégico no tropieza con lagunas fundamentales de información sino que queda a la voluntad de los tomadores de decisiones de aprovechar, o no, el instrumento que se pone a su disposición.
tilización del recurso, sino también (o alternativamente) su recuperación con fines de disfrute de la sociedad local o de mejora del sentimiento de identidad con el propio territorio y la propia cultura.
En segundo lugar, el ámbito territorial de la mayoría de propuestas es el término municipal de Tavernes de la Valldigna.
Este hecho responde a una cuestión meramente administrativa, dado que es el propio Ayuntamiento el que encarga y financia el trabajo.
Ahora bien, con frecuencia, los límites administrativos contradicen la existencia de unidades territoriales que también se refleja en el ámbito de los recursos culturales.
En este sentido, es aconsejable buscar vías de colaboración supramunicipales que permiten impulsar la complementariedad entre los recursos culturales y patrimoniales de municipios vecinos.
En tercer lugar, los resultados responden a un trabajo empírico de catalogación, recopilación documental y análisis exhaustivo con procedimientos objetivos.
En consecuencia, las conclusiones y propuestas a las que se llega son fruto de estos análisis y, por tanto, derivan de ellos y en ningún caso de preferencias o gustos subjetivos de los miembros del equipo de investigación.
En cuarto lugar, y en relación con el punto precedente, el análisis técnico ha sido objeto de revisión por parte de los principales colectivos sociales del municipio dentro de un proceso de participación ciudadana destinado a validar y legitimar las apreciaciones y valoraciones técnicas.
Mediante este procedimiento se ha tratado de incluir el inestimable conocimiento experiencial de la sociedad local que, si bien no debe fundamentar por sí mismo posicionamientos y tomas de decisiones, debe estar presente como elemento de contraste y apoyo.
Por último, la propuesta estratégica constituye un punto de referencia para la acción concertada de los agentes públicos, privados y sociales del territorio.
Al tratarse de un documento estratégico, el alcance temporal de las actuaciones propuestas es diverso y va desde el momento
lA TRANSFORMACIÓN DE lA FuNCIÓN DEl OCIO Y TuRISMO EN lAS ESTRATEGIAS DE DESARROllO lOCAl |
Las tecnologías digitales no sólo han facilitado el desarrollo de nuevas actividades de ocio (como los juegos digitales que conviven con los tradicionales, los espacios de interacción social en la red, reproductores de música y audiovisuales, lectores de libros electrónicos, cámaras fotográficas digitales, etc.), sino también la transformación de las actividades tradicionales y su organización.
A pesar de la importancia de las transformaciones y de su creciente
RESUMEN: Las tecnologías digitales están transformando el ocio y la manera en la que se organiza.
A pesar de su importancia, son escasos los trabajos que han abordado su estudio desde el mundo académico.
En este artículo realizamos una revisión extensa de la literatura sobre ocio y tecnologías digitales con el objeto de contribuir al conocimiento elaborando un marco interpretativo del ocio digital.
Proponemos que las tecnologías digitales aportan una nueva dimensión al ocio que altera sus propiedades dicotómicas tradicionales, situando a individuos y empresas entre una comprensión holística o separada de los mundos naturales y los construidos digitalmente.
En el primer caso se borran los límites entre las propiedades dicotómicas del ocio y el trabajo, no así en el segundo.
Una u otra concepción se evidencia en los diferentes grados en los que las transformaciones tienen lugar entre los individuos y en cómo las empresas resuelven los retos que aparecen.
Ocio digital; brecha generacional; brecha social; interacción social; identidad móvil; género; materialización ocio digital; digitalización ocio tradicional; coproducción ocio.
Moktarian, Salomon y Handy (2006) argumentan que todas las definiciones del ocio propuestas por diversos autores son restrictivas debido a que privilegian algunas propiedades del ocio frente a otras (Kelly, 1978; Gershuny y Fisher, 1999; Wilson, 1980).
No obstante, cuando analizamos las diferentes aproximaciones se suelen destacar ciertas propiedades del ocio: 1) la dimensión espacial; 2) la dimensión temporal; 3) la dimensión sustantiva: qué actividades son catalogadas como ocio; 4) la dimensión cultural: qué significa el ocio para las personas; 5) la dimensión social: cómo se relacionan las personas a través del ocio; y 6) la dimensión económica: el ocio como negocio.
En el contexto actual las tecnologías digitales no sólo han facilitado el desarrollo de nuevas actividades de ocio sino que han transformado las actividades tradicionales, y alterado las dimensiones del ocio incorporando una nueva con dos valores opuestos: hoy la experiencia de ocio puede tener lugar en un mundo natural o en otro construido digitalmente.
Esta nueva dimensión facilita la interpenetración de las dimensiones tradicionales.
Por ejemplo, en el año 2008 la encuesta realizada por el Pew Research Center para conocer el consumo de noticias reveló la existencia de una asociación entre el acceso a Internet en el trabajo y el consumo de noticias digitales, lo cual no hacía más que reforzar los resultados encontrados un año antes en Europa y Argentina (Boczkowski, 2010).
Esta convergencia pone de manifiesto que los patrones de lectura de las noticias están cambiando debido a la penetración del tiempo de ocio en el espacio de trabajo como consecuencia de la nueva dimensión del ocio: la digitalización de su experiencia.
Antes de la penetración del tiempo de ocio en el espacio de trabajo (gracias a los mundos construidos digitalmente), las investigaciones revelaban la existencia de unas prácticas estructuradas secuencial y dinámicamente: escuchar la radio y leer diarios era una actividad matinal que tenía lugar en el hogar y la TV vespertina (Bogart, 1989).
Esto es, la lectura de noticias estaba integrada en las rutinas de la vida cotidiana doméstica, tenía lugar fuera del trabajo.
Ahora con la penetración del tiempo de ocio en el espacio de trabajo emerge un patrón discontinuo en la lectura de noticias: se realizan varias visitas diarias a páginas web de noticias, las primeras son metódicas, las siguientes no (Boczkowski, 2010). capacidad de crear riqueza (en España, el volumen de negocio de los juegos digitales supera al del audiovisual), son escasas las investigaciones que han abordado el estudio del ocio digital desde una perspectiva académica (Bryce, 2001; Mokhtarian, Salomon y Handy, 2006; Juniu, 2009).
En este trabajo estudiamos las transformaciones que las tecnologías digitales están produciendo en la experiencia de ocio de los individuos y discutimos los retos a los que se enfrentan las empresas si quieren continuar creando valor para la sociedad.
Para ello, primero analizamos cómo la naturaleza de las tecnologías digitales altera las dimensiones o propiedades tradicionales del ocio.
Esta manera de proceder nos permite determinar las diferencias que se observan en la práctica del ocio, y el ocio digital en particular, debido a que los individuos difieren respecto a cómo interpretan su relación con los mundos construidos digitalmente y con los naturales, ya sean considerados como dos ámbitos separados o como uno solo, tal y como afirma Kozinets (2010, 1) cuando sugiere que "nuestros mundos sociales se están tornando digitales".
Seguidamente, presentamos cómo la diferente exposición a las tecnologías digitales, y su uso, incrementa la brecha generacional y la social.
A continuación, abordamos la influencia del ocio digital en la interacción social, en la construcción de una identidad, y en la producción y reproducción de la construcción social de género.
Finalmente, discutimos las implicaciones de la materialización del ocio digital y la coproducción de la experiencia de ocio entre individuos y empresas como principales retos empresariales dentro del sector, derivados de las tendencias actuales del ocio digital.
Las tecnologías digitales están transformando el ocio, afectando tanto al tradicional como a las nuevas manifestaciones digitales (Bryce, 2001; Mokhtarian, Salomon y Handy, 2006), aunque la intensidad de los cambios varía según los grupos sociales.
Antes de trazar las transformaciones de la experiencia de ocio y los retos que estas tendencias suponen para las empresas, exponemos cómo las tecnologías digitales alteran las propiedades tradicionales del ocio.
Esta concepción holística, donde las tecnologías digitales añaden una nueva propiedad a la experiencia de ocio, nos permite identificar más fácilmente las transformaciones que se están produciendo e identificar las brechas que aparecen en la manera en la que el ocio tiene lugar.
Estas brechas tienen su origen en los diferentes grados de interpenetración entre los mundos sociales naturales (interacción personal) y los construidos digitalmente (interacción personificada), así como a la posición del individuo en la sociedad.
De esta manera, interpretamos el ocio digital en Internet no como un estar conectado (ocio online) frente a no conectado (ocio offline), sino como seguir conectado en el mundo social digitalmente construido; no como un ocio virtual frente a un ocio real, sino como un nuevo espacio donde continuar las relaciones sociales.
transformacIonEs dE la ExpErIEncIa dE ocIo
La brecha generacional en el ocio digital
Aunque los adultos dispongan del capital económico para utilizar las tecnologías digitales con profusión, son los jóvenes los principales usuarios durante su tiempo de ocio (Hargittai y Hinnant, 2008).
Esas diferencias en el uso de las tecnologías digitales como ocio evidencian diferentes grados de penetración entre ambos mundos, el natural y el digitalmente construido, que toma su máxima expresión cuando ambos se solapan y logran que los espacios de trabajo y ocio y los tiempos de trabajo y ocio se fusionen, uniendo lo que la sociedad industrial separó, como ocurre en el caso de los hackers (Turgeman-Goldschmidt, 2005).
Dos conceptos propuestos por Prensky (2001a y b) maximizan la diferencia de la brecha generacional al hablar de los nativos digitales (los jóvenes actuales que han nacido "enchufados" al mundo digital) y los inmigrantes digitales (nacidos en el mundo natural pero que han tenido que emigrar al digital), dos grupos entre los cuales podemos encontrar innumerables combinaciones intermedias.
La evidencia muestra que los nativos digitales habituados a los juegos digitales dedican mucho tiempo libre a desarrollar las habilidades necesarias para poder "subir de nivel" en los juegos, hábito que más tarde les facilita de manera "natural" desarrollar prácticas de ocio similares como, por A pesar de la posible interpenetración del espacio y el tiempo, no siempre ocurre, ya que depende de cómo los individuos y empresas interpreten ambos mundos, el construido digitalmente y el natural: (1) como espacios separados y opuestos, o bien (2) como la ocasión de interpenetrar las dimensiones del ocio que antes estaban separadas.
Si adoptamos la primera visión aparecen conceptos como ocio online, ocio virtual, etc., que expresan una visión dicotómica: el primero privilegia la conexión digital (estar conectado o no estarlo) y el segundo privilegia el mundo social natural (lo virtual no es real, lo físico, sí).
Como veremos al abordar los retos empresariales, estas concepciones opuestas también se presentan en los modelos de negocio del ocio.
Interpretar el ocio y el ocio digital como opuestos y aislados se desprende de la oposición entre los dos mundos, el natural y el construido digitalmente, pero olvida que ambos están conectados, es el mismo individuo quien interactúa en ambos mundos, y con frecuencia, con las mismas personas con las que se encuentra cara a cara.
En cambio, concebir el ocio de manera holística privilegia el estudio del individuo y su experiencia contextual, independientemente de que disfrute de sus actividades de ocio durante su tiempo libre en el mundo natural o en el digital.
Adoptar una u otra visión del papel de las tecnologías digitales en la experiencia de ocio tiene implicaciones, tanto en la investigación del ocio digital como en la vida ordinaria de las personas y en los modelos de negocio.
Por ejemplo, Griffiths y Light (2008) estudian el comportamiento ético de los jugadores de Second Life y encuentran que un grupo de individuos suele engañar a los otros jugadores.
Los primeros argumentan que el juego no es real y que por lo tanto no importa y pueden comportarse de maneras diferentes a como lo harían en el mundo social en el que interactúan cara a cara.
Esta es una interpretación que enfatiza la separación de los mundos, virtual (digital) frente a real (natural).
Pero desde una concepción holística de la experiencia de ocio, el comportamiento de los defraudadores se interpretaría de otra manera.
Los individuos son los mismos en un mundo u otro, el natural y el construido digitalmente, pero cambian las propiedades estructurales de ambos y con ello el impacto negativo de su comportamiento.
con la música, libros y otras actividades de ocio).
Por ello, algunos autores proponen que para los nativos digitales la Red es un espacio "natural", aunque está construido tecnológica y socialmente, donde tienen lugar las actividades de ocio y la interacción social (Livingstone, 2002).
En cambio, los inmigrantes digitales difieren en los significados que le dan al binomio ocio y tecnologías digitales y en las actividades que realizan, lo que ha dado lugar a una brecha entre generaciones (Selwyn, 2004).
Brecha social en el ocio digital
Si bien la brecha generacional sugiere que las transformaciones que observamos en el ocio difieren según generaciones, la brecha social tiene su origen en las diferencias de capital (económico, cultural y social) que se observan dentro de las generaciones.
La brecha social pone de manifiesto que la libertad de elección y acceso al ocio está limitada socialmente, como proponen DiMaggio y Hargittai (2001), lo cual contradice ciertos aspectos de la noción de ocio propuestos por Iso-Ahola (1997) y Neulinger (1974).
Por ejemplo, el nivel de ingresos es una condición necesaria pero no suficiente para estar en posición de permitirse y mantener el coste de la tecnología (DiMaggio y Hargittai, 2001), para poder ser libre de elegir participar en las actividades de ocio digitales.
La brecha social en el disfrute del ocio digital se manifiesta en dos fases.
Primero, en el acceso a la tecnología (Bucy, 2000; DiMaggio et al., 2001), y después en su uso (DiMaggio et al., 2004; Zillien and Jäckel, 2007), aunque es difícil separar una de otra: como dicen los jóvenes expertos entrevistados por Johnson (2009), "para estar a la última hace falta dinero" (p.
Lo cual significa que no sólo es el acceso, sino el acceso a qué tecnologías digitales y después a qué ocio éstas te dan acceso.
Así, a medida que el índice de penetración de las nuevas tecnologías se incrementa (Hargittai y Hinnant, 2008), una vez se ha garantizado el acceso, debemos fijarnos en los diferentes usos de las nuevas tecnologías (Mäntymäki y Merikivi, 2010).
Es decir, en función de los usos, nos encontramos con diferencias sociales en la forma de percibir el ocio.
Interacción social durante el tiempo de ocio
Las primeras interpretaciones de las implicaciones sociales del uso de los juegos digitales e Internet en el ocio fueron ejemplo, la fotografía digital, que a su vez incrementa su interacción social presencial y personificada (Cox, Clough y Marlow, 2008).
La constancia en el desarrollo de habilidades y competencias, de hecho, transforma una forma de vivir el juego, de ocio ocasional a ocio serio (Stebbins 1992;1997), donde las recompensas se obtienen con "seguridad" si se realiza el esfuerzo necesario (De Kort, IJsselsteijn y Gajadhar, 2007; Johnson, 2009; Prensky, 2001a y b).
Esta forma de proceder de los nativos digitales parece ser la causa de que se impacienten con las prácticas habituales en el mundo natural.
Se han habituado a la resolución de problemas y a desarrollar habilidades según sean necesarias para resolver o para ampliar sus temas de interés, así se habitúan a la multitarea (mientras se localiza el conocimiento necesario para resolver una tarea se va realizando otra, y cuando lo obtienen retoman la tarea anterior de forma iterativa).
Este proceder choca con el pensamiento lineal del mundo natural que compartimenta el conocimiento y lo aísla de su contexto (Jones et al., 2010).
En cambio, los inmigrantes digitales, para los que las nuevas tecnologías digitales interactivas son su segundo hogar, se comportan de manera diferente.
Habituados al pensamiento lineal, a un mundo con compartimentos aislados (espacio de trabajo frente a espacios de ocio, tiempo de trabajo, tiempo de ocio, actividad de trabajo, actividad de ocio), los mundos construidos digitalmente no son más que otra complejidad añadida donde sus habilidades no son las más adecuadas para moverse "como pez en el agua", como un nativo digital.
Es más, como veremos, las tecnologías digitales y en especial las que tienen lugar en Internet, potencian especialmente la interacción social, una actividad que no es tan importante para los adultos que ya han formado unas relaciones familiares (López, Filimon y García, 2011).
Las investigaciones muestran que los nativos digitales buscan en la Red información de manera activa, tienen una gran exposición a nuevos canales de comunicación simultáneamente y no temen al riesgo ni al cambio (su mundo digital está en constante transformación), y disfrutan de las nuevas tecnologías durante su tiempo de ocio (Buse, 2009) redes sociales) se adoptan para compartir experiencias, sincronizar agendas, organizarse, comunicarse, coordinar su tiempo de ocio e interacción social (Kennedy y Wellman, 2007; Jupp y Bentlley, 2001).
Las diferencias, no obstante, existen también entre familias en la medida en la que éstas difieren en su forma de ver los mundos naturales y los construidos digitalmente, como mundos separados o interpenetrados.
Para las primeras, las tecnologías digitales separarán a los individuos; para las segundas, los unirán, como ha mostrado la investigación de English-Lueck (1998) al estudiar a las familias de Silicon Valley, California (EUA).
Ocio digital e identidad
Usar el teléfono móvil, la mensajería instantánea, las redes sociales, escuchar y compartir música digital a través de Internet, son actividades que especialmente los jóvenes desarrollan durante su tiempo de ocio, no sólo para entretenerse sino también para construir su identidad social (Schroeder, 2010).
Propone Stald (2011) que el teléfono móvil tiene dos cualidades interdependientes para los jóvenes: (1) una función comunicativa (contenido), y (2) otra social (mantener el contacto y construir una identidad).
De ambas, probablemente la segunda, es la que aporta más valor para la construcción de esa identidad móvil, concepto que tiene un doble sentido, el de la movilidad de la propia tecnología digital utilizada y el sentido de provisionalidad que la identidad tiene para los adolescentes (Abbott-Chapman y Robertson, 2002).
Los mensajes electrónicos parecen estar vinculados a la programación del ocio social, especialmente entre los más jóvenes, según los resultados obtenidos por Campell y Kwak (2010) y Leung (2001); las llamadas telefónicas, en cambio, se asocian al tiempo libre dedicado a la interacción personal; el intercambio de música está relacionado con el dispositivo Bluetooth del terminal telefónico, una de las principales actividades de ocio de los jóvenes en general y de los iraníes debido a que su gobierno controla el contenido televisivo e Internet (Prensky, 2001by Nikman, 2010).
Todo ello fortalece la construcción de una identidad social a través de compartir símbolos y significados: decimos lo que somos con lo que hacemos durante el tiempo de ocio (Douglas y Isherwood, 1996).
Las redes sociales hacen pública una identidad que se va construyendo con los materiales de la experiencia vivida negativas, pronosticando una reducción en la interacción social (Kraut et al., 1998) y en el capital social (Putnam, 2000).
La evidencia reciente, no obstante, contradice tales razonamientos; sugiere que los juegos digitales y la interacción en Internet dan lugar a una mayor interacción social personal (De Kort, IJsselsteijn y Gajadhar, 2007; Kraut et al., 2002), e incluso personificada (Mennecke et al., 2011).
Así, los juegos digitales en solitario, contrariamente a lo que uno esperaría, producen interacción social.
Carr et al. (2004) encuentran evidencias de juego cooperativo entre amigos activamente implicados en el juego.
La interacción social tiene lugar entre el que juega y los que están mirándolo, compartiendo la experiencia de jugar, amplificando los aspectos emocionales de la experiencia de formar parte de un grupo de jugadores.
Este efecto tiene lugar, según la evidencia, tanto en contextos públicos de juego como privados y extiende los resultados previos encontrados al investigar sobre ver la TV en familia (De Kort, IJsselsteijn y Gajadhar, 2007).
Se sugiere que los niños que juegan regularmente a los videojuegos tienen el mismo número de amigos que los que no juegan con tanta frecuencia, incluso se propone que estos jugadores incrementan los contactos sociales y que suelen encontrarse con mayor asiduidad con otros compañeros al salir de la escuela (Colwell, Grady y Rhaiti, 1995).
Los juegos aportan no sólo beneficios cognitivos a los niños sino también afectivos y sociales (Calvert, 2005y Gunter, 2005).
Por otro lado, las tecnologías digitales han transformado la noción de familia, ahora no es el grupo familiar la pieza importante para estudiar la interacción social sino el individuo.
La proliferación en los hogares de aparatos de TV, de juegos digitales que rivalizan con la TV, de ordenadores personales que compiten con las consolas de juegos, de ordenadores versus consolas conectadas a la red, etc., ha incrementado las diferencias internas entre los individuos de una familia, transformando la "foto" familiar en un puzzle formado por piezas individuales de diferentes "colores".
Ahora las familias se parecen más a redes, más o menos densas, que no a grupos sociales homogéneos.
Esas mismas tecnologías que los separan, ahora se utilizan para recomponer la familia: las tecnologías digitales sociales (teléfono móvil, mensajería en grupo, correo electrónico, No 400
les presenciales con los digitales personificados permitiera que no sólo se incrementara el tiempo de ocio de las mujeres sino también la interacción social y el ocio tradicional, e incluso que los espacios sociales digitales proporcionen el escenario necesario donde desafiar las definiciones tradicionales de lo que se espera que la mujer haga durante su tiempo de ocio (Delamere y Shaw, 2008).
Por otro lado, dado que las mujeres tradicionalmente se han encargado de ser las comunicadoras y forjadoras de las redes sociales de la familia (Robinson y Godbey, 1997), uno esperaría que utilizasen las tecnologías digitales durante su tiempo de ocio para comunicarse con más intensidad (Martinson, Schwartz y Vaughan, 2002).
Y así es, según la evidencia proporcionada por la investigación de Kennedy y Wellman (2007), las mujeres creen que sus familias están más unidas gracias a Internet, usándolo además para incrementar sus contactos personales, reforzar sus relaciones y programar su ocio; en cambio, los hombres prefieren utilizarlo para encontrar a desconocidos que compartan sus intereses.
Incluso parece que hombres y mujeres difieren en su interpretación de las tecnologías digitales, para los hombres son un juego, para las mujeres una herramienta para mantener su interacción social, aunque las diferencias parecen reducirse con el tiempo (Kennedy y Wellman, 2007;y Buse, 2009).
En el caso de los juegos digitales podemos ver que las concepciones tradicionales de género, los roles asignados a hombres y mujeres, se reproducen en el contenido de los juegos.
Los juegos digitales parecen ser dominio del género masculino, no sólo por el contenido de los mismos programas sino también por el comportamiento que se espera de un jugador (Kiesler et al., 1985, y Pereira, 1994).
Los adolescentes, además, suelen empezar a jugar a edades más tempranas y lo hacen de un manera más regular, favoreciendo los juegos de deportes y los violentos (Griffiths, 1997).
No obstante, el espacio social digital también libera a las mujeres de la presión social que las conduce a reproducir las concepciones tradicionales y les permite desafiarlas (Jansz y Martens, 2005).
Evidentemente, la capacidad para tal desafío parece depender del capital (económico, cultural y social) de las mujeres, como han puesto de relieve Delamere y Shaw (2008).
Esto es, las relaciones de género dan forma a la tecnología y la tecnología da forma a las relaciones de género (Henwood, 1993). durante nuestro tiempo de ocio: espacios digitales como Facebook (la transformación digital del anuario del colegio puesto a disposición de mucha gente), Flickr (compartir la pasión por la fotografía digital), Hoteles Habbo (Mäntymäki y Merikivi, 2010), Twitter (la mensajería en grupo), AmericaOnLine.com (Jupp y Bentley, 2001), etc., no hacen más que romper con los límites espaciales (geográficos) y temporales de actividades sociales tradicionales y sirven para seguir conectado, tener una presencia social digital en espacios públicos y privados, de trabajo y de ocio o en otros hogares, mantener un diario personal público (Leung, 2009).
Además de facilitar la construcción de una identidad social, la red social permite durante el tiempo de ocio resaltar algunas aficiones o rasgos de los individuos que quedan ocultas en los mundos naturales donde mantienen una presencia social (Orchard y Fullwood, 2010).
Tan ávidos están los jóvenes de construirse un lugar en el mundo que Patterson (2011) sostiene que los adolescentes usan Facebook de manera socialmente adictiva, aunque también selectiva.
Los adolescentes expertos en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, investigados por Johnson (2009), muestran un elevado grado de interacción selectiva: la construcción de una identidad social requiere relacionarse con otros privilegiados pero también con otros menos afortunados, yendo la interacción asociada a diferentes actividades lúdicas.
Después, las afinidades temáticas como la fotografía (Cox, Clough y Marlow, 2008), genealogía (Fulton, 2009), etc., reemplazan a las geográficas (Holderness, 1994).
Ocio digital y género
Los estudios sugieren que hombres y mujeres difieren en el uso de las tecnologías utilizadas en el ocio y en sus concepciones de los mundos naturales y los construidos digitalmente (Cassell y Jenkins, 1998, y Martinson, Schwartz y Vaughan, 2002).
Estas diferencias se basan, según Kennedy, Wellman y Klement (2003), en sus definiciones de género y en la estructura de las tareas del hogar.
Por un lado, sugieren, las mujeres dedican menos tiempo a los juegos digitales porque tienen mayores responsabilidades domésticas que los hombres, por otro, son distintas las expectativas acerca de lo que se espera que hagan en su tiempo libre.
Según el marco interpretativo que hemos presentado, cabría esperar que la interpenetración de los espacios socia-ERCIlIA GARCÍA ÁlVAREz, JORDI lÓPEz SINTAS Y AlEXANDRA SAMPER MARTÍNEz negocio y limitar la distribución digital de la música está perdida.
Así lo han entendido intérpretes como el grupo americano Metallica, que después de litigar contra Napster decidió afrontar el reto digital de manera proactiva; ahora no sólo distribuye su música digitalmente en la Red sino que también ha entrado con su música en el mundo de los videojuegos.
La evidencia proporcionada por Khouja y Wang (2010) sugiere que las redes para compartir música en Internet afectan principalmente a la distribución tradicional, pero que la existencia de un canal de distribución digital en Internet reduce el grado en el que los individuos comparten esa misma música a través de las redes de intercambio social.
Los grandes estudios cinematográficos también han reaccionado oponiendo resistencia.
Por ello no es de extrañar que las iniciativas de distribución digital hayan llegado de la mano de empresas ajenas a los estudios: iTunes, Amazon o Google, son ejemplos.
Algunas iniciativas nacionales como Filmotech.com ya ofrecen el acceso en streaming "a la carta" como alternativa legal y de calidad (FICOD, 2008).
Sin embargo, nos topamos de nuevo con una falta de adaptación al mercado por parte de los proveedores y políticas públicas de regulación que imposibilitan el lanzamiento de nuevos formatos, especialmente en España.
La música y el cine están experimentando otro cambio a raíz de la popularización de un nuevo formato que nos propone disfrutar de sus expresiones digitales sin tener que descargarlas (streaming), iniciativas como Spotify, Google, iTunes, y Amazon han liderado la innovación.
Paralelamente los creadores e intérpretes también han modificado su forma de producir y distribuir sus producciones musicales, gestionar sus derechos de autor, sin necesidad de estar afiliado a una compañía discográfica.
Todo ello no son más que evidencias de las diferentes respuestas de creadores, productoras y distribuidoras, a los desafíos propuestos por las tecnologías digitales.
Respecto a los consumidores, las nuevas tecnologías les han ofrecido más capacidad de elección de sus actividades de ocio, al mismo tiempo que se ha reducido el valor de la intermediación tradicional.
Incluso la interacción social durante el tiempo de ocio que tiene lugar en los mundos naturales también se ha transformado en digital, y han dado lugar a mundos virtuales como Second Life que, según su fundador, Philip Rosedale (2007), funciona en más de 3.000 servidores y todos los meses rEtos EmprEsarIalEs a las transformacIonEs dEl ocIo
La digitalización del ocio tradicional
Los mundos construidos digitalmente también han alterado los modelos tradicionales del ocio como negocio, pero las empresas han reaccionado separando los modelos de negocio, por un lado las expresiones materiales de las actividades de ocio y por otro las digitales.
La industria del ocio se enfrenta al desafío que supone transformar experiencias de ocio tradicionales en digitales y encontrar un nuevo modelo de negocio que encaje en la manera en la que los individuos interpretan las producciones tradicionales y las digitales (Ritzer y Jurgenson, 2010).
Los libros electrónicos empiezan a inundar los hogares, pero se concibe como un producto distinto con muchas limitaciones para el usuario: uno compra el libro material o bien el digital, y si se quieren ambos soportes hay que pagar dos veces (incluso buena parte de libros electrónicos se comercializan con numerosas restricciones en su uso).
Esta concepción segmenta los mercados según el criterio de materialización de las expresiones culturales y favorece el desarrollo de la brecha generacional.
Du y Martin (2008) sugieren que las tecnologías digitales están cambiando la manera en la que la gente lee; Roberts, Foehr y Rideout (2005), proponen que entre los jóvenes existen diferencias en la exposición a los medios y en especial en el consumo de diferentes formatos digitales.
En el caso de los audiolibros sucede algo parecido.
Uno compra la versión analógica en una librería o bien la descarga de Internet, pero los criterios de categorización del producto no son los mismos en ambas plataformas lo cual confunde al consumidor; se hace necesario normalizar los criterios de catalogación de los libros materiales y de los digitales: etiquetas que adviertan del tiempo total, la calidad de la grabación, voz sintética o no, etc. (Engelen, 2008).
Se ha empezado a señalar que es necesario un cambio en la concepción de los mercados, concebirlos de manera holística; que si compras un libro material dispongas también de sus expresiones digitales (Cruz, 2011; Engelen, 2008).
En la industria discográfica, por ejemplo, se ha demostrado que la batalla por mantener el modelo tradicional de
La coproducción del ocio digital
A los anteriores desafíos empresariales tenemos que añadir uno nuevo, ahora las empresas deben enfrentarse al reto de saber interpretar y adaptarse al creciente protagonismo de los individuos como coproductores de la actividad de ocio y de la misma experiencia de ocio.
Red 2.0 es el nombre con el que algunos autores denominan a las tecnologías digitales que han incrementado la capacidad de interacción entre los individuos haciendo posible la coproducción del ocio digital (Holt, 2011; Regner et al., 2010y Margaix, 2007).
La coproducción del ocio digital ha dado lugar a productos de ocio de éxito económico, prácticamente todos ellos basados en la interacción personificada en los mundos digitales: Facebook (y todos los juegos que en esa plataforma se desarrollan como Playfish, entre otros), Youtube, Flickr, etc., por nombrar a los más conocidos.
Otras iniciativas fusionan el trabajo y el ocio, y no por ello han tenido menos favor por parte de los consumidores, como es el caso de la Wikipedia que no deja de ser la digitalización de una enciclopedia tradicional, pero esta vez el contenido es producido y rectificado por los mismos lectores; la fundación Wikipedia, no obstante, genera otros productos derivados que le proporcionan un rendimiento económico (aparte de las donaciones).
Incluso otras iniciativas de coproducción llegan a integrar más los conceptos de trabajo y ocio, como son las relacionadas con los programas informáticos abiertos y libres ofrecidos bajo diversas licencias de Creative Commons.
La coproducción de las actividades y productos de ocio digital en la Red crea desafíos adicionales (Ritzer y Jurgenson, 2010).
A diferencia de la producción tradicional, el resultado de la experiencia de ocio ya no depende sólo de la interacción con otros individuos, sino de la interacción entre éstos y con las mismas empresas responsables de las plataformas de ocio.
La actividad de ocio evoluciona en constante interacción, como han puesto de manifiesto diferentes situaciones problemáticas entre Playfish y los mismos jugadores.
La coproducción genera un valor compartido (un producto, una experiencia) que las empresas tratan de transformar en un valor económico. sus usuarios gastan cerca de 5 millones de dólares en este mundo virtual social.
Es más, Second Life ha sido capaz de crear un sistema de fertilización cruzada entre el espacio digital y el físico (Bretonès et al., 2010); por ejemplo, yo como secondlaifiano/a puedo disponer de una tienda de zapatos en el mundo social construido digitalmente y vender productos digitales por los que otros pagarán realmente un precio material, pero además como también formo parte de un mundo social natural donde interactúo personalmente, puedo disponer simultáneamente de una tienda de zapatos donde distribuir los mismos modelos que ofrezco en mi tienda en Second Life.
Toda una visión holística de los mundos natural y digital, claramente diferente a los modelos de negocio de los libros electrónicos, música y audiovisuales, aunque los consumidores sigan anclados en el mundo natural, como han sugerido Siddiqui y Turley (2006).
La materialización de las actividades de ocio digital
Con el objeto de incrementar la rentabilidad, las actividades de ocio de origen digital han seguido el camino opuesto.
Los estudios Disney fueron los pioneros en materializar todo un mundo de fantasía producido por los personajes de sus películas de cine y animación: en 1955 inauguró Disneyland iniciando así el camino a la construcción de parques temáticos basados en mundos construidos con las experiencias en la sala cinematográfica y en el hogar, gracias a la televisión.
Hoy día la iniciativa de Disney es imitada por las actividades de ocio digital que pretenden dar vida material a unos mundos nacidos, construidos y desarrollados en Internet, como es el proyecto de parque temático que la empresa propietaria de la marca Playfish tiene previsto inaugurar en el año 2014.
El parque estará basado en las experiencias de ocio producidas durante el uso de aplicaciones de la marca Playfish en Facebook (ver playfish.wordpress. com, publicado el 1 de abril de 2011).
Playfish es una de las marcas de mayor uso y prestigio de juegos sociales de Facebook después de Zynga cuyo juego social Farmville protagonizó el boom de los juegos sociales en el servicio de red social al obtener en el ejercicio del año 2009 unos ingresos de 250 millones de dólares americanos por venta de objetos digitales (Morrisen, 2010).
El parque temático de Playfish, según anunciaban en una de sus páginas oficiales, se basará en sus tres juegos sociales más potentes y en un área temática que queda reservada a un juego ERCIlIA GARCÍA ÁlVAREz, JORDI lÓPEz SINTAS Y AlEXANDRA SAMPER MARTÍNEz a unos individuos (Patterson, 2011), a otro en el que los individuos participan en la producción hasta el punto de convertir al consumidor en productor, consumidor y promotor del ocio digital (prosumer, lo llaman Ritzer y Jurgenson, 2010).
Pese a que el sector audiovisual es el que tiene mayor peso en el mercado de los contenidos digitales en la era de Internet, el dominio de los modelos tradicionales de negocio basados en la doctrina de los derechos de autor dificultan su despegue según varios autores (Echeverría, 2009y Breen, 2010).
Probablemente estamos presenciando una época fértil en la creación procedente de los jóvenes artistas que ahora tienen una mayor autonomía en su producción y distribución, y, al mismo tiempo, una época de dificultades para las productoras tradicionales.
Por lo tanto, su futuro dependerá de la manera en la que reaccionen a este desafío (FICOD, 2009(FICOD,, 2010)).
La evidencia que hemos presentado muestra cómo la introducción del ocio digital desafía tanto el concepto de ocio establecido como sus dimensiones, planteándose la necesidad de abordarlo desde una perspectiva holística que privilegia el estudio del individuo y su experiencia contextual, independientemente de que disfrute de sus actividades de ocio durante su tiempo libre en el mundo natural o en el digital.
Las tradicionales propiedades dicotómicas del ocio se han alterado, al menos han dejado de ser dicotómicas cuando el tiempo de trabajo es penetrado por el de ocio, y al revés, debido a la "inmaterialidad" de las producciones digitales de ocio y de trabajo.
Diferencias en la exposición a las tecnologías digitales producen concepciones distintas de los mundos sociales naturales y de los mundos construidos digitalmente, cuyos extremos añaden una nueva dicotomía, mundos separados, mundos únicos.
Según si los individuos se sitúan en los extremos o en posiciones intermedias, se observan transformaciones o tendencias en la experiencia del ocio: jóvenes con una concepción holística (nativos digitales), adultos viviendo en el mundo natural pero haciendo incursiones al construido digitalmente (inmigrantes digitales); individuos con posiciones sociales privilegiadas que tienen mayor exposición a las tecnología y por ello difieren no solo en su acceso sino también en el uso durante su tiempo de ocio; Las empresas ancladas en el modelo tradicional no han sabido responder al desafío digital.
Los consumidores, no obstante, no han esperado y han iniciado su coproducción de obras derivadas: graban películas, las comparten, subtitulan y recomiendan, pero en plataformas privadas sin autorización de los productores originales.
En otros casos, las empresas las toleran simplemente porque les facilita la segmentación de los mercados sin necesidad de incrementar las inversiones; este es el caso de la empresa india Notion Ink, productora de la tableta táctil Adam y la iniciativa notioninkhacks.com dedicada a liberar el sistema operativo y a ofrecer a los usuarios "lo último", lo que todavía no es oficial.
La coproducción en la que participan los individuos durante su tiempo de ocio es un recurso de doble filo.
Dar voz al consumidor en la creación significa concederle cierto poder que a veces puede llegar a ser inmanejable, especialmente ahora con la capacidad de comunicación e interacción de la que disponen en la Red de Internet, como ya ha ocurrido según los datos proporcionados por Patterson (2011).
Otro reto es la gestión de unos derechos de propiedad en un mundo donde existe coproducción, tanto en iniciativas como Playfish, como en las obras derivadas (películas subtituladas, libros modificados, producciones musicales compartidas) (Grimes, 2006).
Los derechos de propiedad y su ausencia traspasan las fronteras (Breen, 2010), y su alteración modifica la competitividad de las empresas y países (López y García, 2008).
Los derechos de propiedad crean pequeños monopolios temporales con el objeto de estimular la innovación, pero su aplicación parece estar limitándola en beneficio de ciertas productoras.
Iniciativas como la de Google Books para digitalizar las obras del fondo de las bibliotecas han topado con la resistencia de productores y editores que han conseguido alargar el monopolio temporal de obras cuyos derechos estaban a punto de expirar.
En otras épocas de la historia la creación de obras derivadas era algo habitual que estimuló la creatividad (hoy logrado a través de las licencias Creative Commons).
Obras derivadas pueden encontrarse en la red, reescrituras de grandes éxitos editoriales, por ejemplo, como la saga de Harry Potter.
Esto es, la coproducción supone un cambio de paradigma, pasamos de un mundo donde una organización produce y controla el contenido digital, el objeto, la actividad dirigida separados, por lo que sus propuestas empresariales se enfocan fundamentalmente en la digitalización de su oferta.
Por contra, las empresas de origen digital y desde una concepción holística responden proactivamente a través de la doble propuesta de la materialización de la actividad digital y de la gestión de la coproducción de su oferta con los propios usuarios.
Se da respuesta así a las nuevas tendencias introducidas por el ocio digital haciendo frente a sus propios retos empresariales.
individuos con una mayor interacción social presencial que utilizan las tecnologías digitales: para incrementar su ocio y su interacción, para construir una identidad social móvil, para desafiar y reproducir las construcciones sociales del ocio.
Finalmente, las empresas también difieren en su concepción de los mundos naturales y los construidos digitalmente.
Las empresas tradicionales los conciben como mundos |
El públIco, un síntoma comunItarIo
¿En virtud de qué procesos me convierto yo en público? ¿qué tipo de compromisos adquiero en caso de confirmarse que formo parte de la principal institución comunicante entre el arte y la sociedad?
¿Esos compromisos me hacen responsable sólo ante la obra artística, porque ayudo a revalidar su autonomía objetiva, su adscripción a una esfera de resistencia que la impide corresponderse
RESUMEN: Este artículo pretende poner de manifiesto cómo el espacio de las prácticas de ocio cultural es una construcción política.
Para ello, escoge como categoría central al público, en tanto formación comunitaria por medio de la cual cada sociedad institucionaliza de forma dinámica las prácticas de ocio asociadas a la oferta artística.
En diálogo con pensadores como Adorno, Baudrillard, Warburg o Benjamin, se describen las dimensiones espaciales y temporales en que se desarrollan los vínculos comunitarios, específicos de la institución del "público" en el sector cultural.
Para ello, el ensayo intenta identificar cuáles son las estrategias comunicativas que están produciendo esos espacios de presencia y esos tiempos de experiencia para las prácticas del ocio cultural en las sociedades del consumismo avanzado.
Las he llamado retóricas de la convergencia y retóricas de la persuasión.
PALABRAS CLAVE: Público; retórica social; ocio cultural; arte contemporáneo; espacio público; sociedad de consumo; industria cultural; última modernidad.
A la memoria de Alberto Sánchez Insúa
A lA MEMORIA DE AlbERTO SÁNCHEz INSúA conservación y de los negocios imperiales, bien en clave negativa, en tanto magnitud variable que, por emplear el vocabulario marxista fijado en El Capital, sólo puede ser dilucidada una vez que hemos respondido antes a la pregunta decisiva: "¿Durante qué espacio de tiempo el capital tiene derecho a consumir la fuerza de trabajo cuyo valor diario ha pagado?".
De modo que bajo el imperio del intercambio mercantil, el ocio es algo así como la sombra, o lo "otro", de la jornada laboral durante la cual el capital consume la fuerza de trabajo que ha adquirido para garantizarse una tasa de plusvalor (Marx, 2000).
Sin embargo, no se insistirá suficientemente en que la acepción eminentemente temporal del concepto de "ocio" no debe relegar a un segundo plano sus inseparables dimensiones espaciales.
A cada momento a lo largo de una vida, las experiencias del ocio están siendo traducidas en y por el espacio.
Pues el ocio es una urbanización de la temporalidad humana sometida, como todas, a límites y controles, planes y transformaciones.
Una de esas instituciones que urbanizan las experiencias de ocio, que le dan una arquitectura fabricada de expectativas sociales y refuerzos comunitarios, es el público.
El concepto de público, especialmente en lo que hace a su relación con los productos artísticos y los espacios para su exhibición e interpretación, ha conocido una larga historia.
Ya con el latino publicum se mentaba la multitud congregada afuera de los hogares.
Un conjunto de personas a las que unía el hecho de que sus respuestas a la convocatoria de espectáculos coincidieran en el espacio y el tiempo.
De ahí que fuese tratada como una respuesta única; pero en absoluto indiscriminada.
La respuesta de la muchedumbre lo era casi siempre de una clase social, los plebeyos carentes de ciudadanía plena.
Ellos detentaban sólo la presencia.
Esa masa valía no por sus derechos políticos, sino por la fuerza de su mera actualidad.
Cuerpo sin rostro, multitud medusea peligrosamente emancipada del clientelismo patricio, vísceras de los ritos romanos de poder: les querían hacer saber de espectáculos antes que de igualdad política.
El público era la forma que tenía el no-ciudadano de disfrutar de un cuerpo, de un nombre (cognomen), de un bien propios.
A diferencia de esto, la coincidencia espacio-temporal de una respuesta multitudinaria, a pesar de su importancia puntual en la cultura flashmob (convocatorias en las que totalmente con ningún dominio de lo cotidiano?
¿O quizás soy un actor de la estructura social en que me integro, y a lo que ayudo, en realidad, es a la tarea de modificación de la obra de arte en su intento de abrir una relación política en la comunidad?
Si nos olvidamos de sus decimonónicas acepciones -con sus marcadores de sangre, fe y raza, modélicamente estudiados por Ferdinand Tönnies en 1887-, la communitas postmoderna, abordada por Esposito, Nancy o Blanchot, es un vínculo que rehúye totalizarse en la posesión compartida de ningún bien (Blanchot, 2002).
Se trata, paradójicamente, de compartir una falta o una deuda.
Lo que nos une comunitariamente es antes lo que debemos, que lo que poseemos.
El elíptico núcleo de la comunidad es la carencia, no la pertenencia.
Frente a los fundamentalismos de toda laya que proliferan en la actualidad, las versiones postestructuralistas de la comunidad nos retan a pensar hasta qué punto sólo presentan síntomas comunitarios (Marinas, 2006) aquellas redes sociales que deciden compartir la apertura que nace de las inquietudes de la impotencia y no las clausuras arbitradas por las seguridades de la fuerza.
Una de las figuras que institucionalizan las prácticas de ocio de la ciudadanía tras la Modernidad es la figura del público.
Ésta recoge la ambigüedad constitutiva de la experiencia del ocio en las sociedades del tardo-capitalismo: se aborde desde la filosofía, la pedagogía o la economía política, el ocio no puede ser desgajado de las categorías temporales; pero las posibilidades, experiencias y rupturas del tiempo, indicadas por el concepto clásico de ocio ya desde la ética nicomaquea de Aristóteles, obligan al pensamiento a practicar un giro espacial, sin el cual quedarían sin efecto los deberes y realizaciones del tiempo de ocio.
Uno puede leer a Cicerón y entender que el ocio apunta a esa "digna apacibilidad" de quien, ni se deja arrastrar por la vorágine de la cosa pública, ni comete el deshonor de desentenderse por completo de los asuntos de Estado; para, acto seguido, comprobar cómo adonde apunta su visión, no es a una ética del reparto de las horas del día, sino a la necesidad de imaginar novedosamente el espacio público.
El ocio, por lo tanto, ha sido interpretado clásicamente como una de las dimensiones de la temporalidad, bien en clave positiva, como por ejemplo en la obra de Séneca, donde el ocio es la vida misma extendiéndose libre, feliz y sabiamente más allá de las meras fatigas de su auto-
-Deslizar el estudio de las prácticas del ocio hacia el interior de la institución del público, nos abre una perspectiva tan necesaria como innovadora: el análisis de la consolidación y gestión de nuevas forma de comunidad. -El vínculo comunitario construido por la institución del "público" está sostenido por una tensión que es específica de la práctica de ocio: produce espacios de la presencia y tiempos de la experiencia. -Pero el análisis no puede detenerse en estas constataciones.
De las hipótesis anteriores se deriva una tarea crítica, de gran calado político: se trata de identificar cuáles son las fuerzas y poderes que están produciendo esos espacios de presencia y esos tiempos de experiencia. -Por tanto, este ensayo obedece a una hipótesis que acaso antecede a todas las demás: ninguna comunidad -y menos aquella que llamamos "público", en que la sociedad institucionaliza las prácticas de ocio cultural-surge "espontáneamente", ni se consolida "naturalmente".
Hay siempre una política (o varias, en relación agónica) que la construye, la dirige y la soporta... hasta extinguirla.
dEl fIEl al EspEctador, dE chârtrEs a gEhry
El arte es el indigente mejor alimentado de los últimos dos siglos.
El público nace, esta es también mi hipótesis, cuando el arte comienza a inventar la experiencia de lo que ya no puede ofrecer.
Ya no es esencialmente medio de adoctrinamiento moral y de iluminación escatológica bajo el patronato enunciativo de ninguna religión, y tampoco un ítem más de la parafernalia exhibida por las casas reales como recurso de autojustificación y dominación sociales.
El público es el suplemento profano, es decir, puramente social, de una expresividad artística que ha perdido sus suplementos metafísicos, para disfrutar (y padecer) una autonomía inédita.
El público es la vida que le cabe a un arte sin coartadas de ultimidad, que se sacude sus viejas funciones cultuales para investirse con poderes intramundanos culturales.
El concepto de público, al menos tal y como se lo conoce desde el siglo XVIII, es una pieza clave, aunque a veces olvidada, de los complejos procesos de secularización que siluetearon la anatomía de la Europa moderna.
Se volvió imprescindible consolidar una institución secular que amortizara toda una serie de innovaciones en el sector el acto de dispersión del grupo encierra tanta importancia -y diversión-como el destello mismo de su reunión sorpresiva), no es ya condición imprescindible de la existencia del público.
La fisicidad de su acepción perdió vigencia en el momento en que estas comunidades, incluidas las provocadas por espectáculos de corte escénico, pudieron tener lugar en ágoras virtuales.
Presencia y corporeidad son dos condiciones que se divorcian en las comunidades de la era post-gutenberg.
Puedes estar presente con tu cuerpo ausente.
Pueden disponer de tu cuerpo precisamente para que no estés presente.
Y en nuestras rutinas digitales todos practicamos a diario mil maneras de estar presentes conservando nuestro cuerpo ausente (quizás, en una nube), así como otras tantas de experimentar la corporalidad dejando aparte la cuestión de la presencia.
Además, la modernidad nos ha enseñado a no separar el concepto social de público de dos fenómenos: uno, el desarrollo de cierto concepto jurídico de ciudadanía; dos, la diferenciación funcional del arte como sistema dentro de la sociedad moderna.
Sólo cuando la sociedad estuvo informada por cierto sentido normativo de la igualdad política pudo surgir el concepto moderno del espacio público, al cual pertenecería, como una sinécdoque, el público que a nosotros nos interesa aquí, el convocado por el arte, en tanto sistema sometido, como todos, a la lógica de una clausura operativa y a las preguntas por su formación, límites, función, codificación y programación (Luhmann, 2005).
Creo, con todo, que hemos de mantener viva una sospecha: eso que, en el negociado del arte, llamamos "público", no es sin más un magnitud estadística, sino un tejido muy variable de fuerzas en tensión, cuya operatividad depende, tanto o más que de factores socio-económicos cuantificables, de una serie de retóricas y estrategias comunicativas que, especialmente cuando alcanzan niveles apabullantes de control sobre el sector cultural, pueden ayudarnos a rastrear la persistencia de ciertas lesiones políticas, típicas de la administración de los derechos de ciudadanía en puras democracias de consumo.
Lo que sigue es el intento de poner a prueba una serie de hipótesis, que podríamos resumir así:
-El "público" es una de las principales instituciones de las prácticas de ocio cultural.
Es la urbanización social de la libre programación individual.
A lA memoriA de Alberto Sánchez inSúA efectos metodológicos, a la una en antagonista de la otra... y las he llamado "retóricas de convergencia" y "retóricas de persuasión".
Hacia las retóricas de convergencia, por ortega y Baudrillard
Fue Ortega y Gasset quien en su ensayo de 1925 La deshumanización del arte, famoso, y merecidamente polémico, llamara la atención sobre la fuerza disociativa de que estaba revestida la obra de arte, que la llevaba a incidir sobre la masa de sus espectadores como un poder social que crea dos grupos antagónicos, que separa y selecciona en el montón informe de la muchedumbre dos castas diferentes de hombres.
¿Dónde localizaba Ortega el principio diferenciador entre ambas castas?
Sencillamente, en el hecho de que cualquier obra de arte, particularmente las contemporáneas, gusta a unos más que a otros.
Esta afirmación, que parece una banalidad de la que sólo por capricho se podría inferir una división en castas del sistema social, revela, sin embargo, cierto ojo.
De que me "guste o no" una obra de arte depende que esté o no dispuesto a realizar el esfuerzo de trasladar el horizonte de significados de la obra hasta este otro horizonte social desde el que la contemplo (Bourdieu, 1998).
Ahora bien, hoy se ha derrumbado la confianza en que la distribución en castas de la sociedad de espectadores sea un procedimiento de carácter espontáneo, que depende de la índole del gusto de cada particular.
El arte contemporáneo, por ejemplo, levanta en multitud de individuos la sospecha de que a ellos se les ha negado un órgano de comprensión de que otros sí parecen dotados.
En auxilio de esos espectadores se ha desarrollado toda una tecnología compensatoria que echa paladas de autoestima sobre lo que Ortega -de nuevo con su retórica puntiaguda-llamó la oscura conciencia de inferioridad, que les hace sentirse un ente incapaz de modernos sacramentos.
Baudrillard hace memoria del arrobo luciferino de nuestra excentricidad constitutiva y sin remedio, bien aprovechada por el mercado del arte, que sacude esquizofrénicamente al público, ya con una proliferación obscena de sistemas de interpretación que, códigos en ristre, por todas partes quieren desnudar la verdad y emitir significados (sin cacarear los cuales no eres nadie); ya con un derrotismo de la jouissance que le disuade de intentar redimir las apariencias mediante la gracia de buscarle ningún sentido (el goce literalmente superficial ocupa el lugar del sentido).
Pero las palabras de Baudrillard apuntan a algo más misterioso, evocar la seducción como origen de toda antropología equivale a despertar lo que quisiéramos mantener narcotizado: nuestro destino público de sujetos pasionales...
dE la IntImIdad InsostEnIblE a la sostEnIbIlIdad íntIma
Las retóricas de convergencia se ejercen sobre el conjunto de los individuos como una violencia virtual.
Esto es, permaneciendo ausentes de los lugares y los momentos en que triunfa su coacción.
Extraordinariamente efectivas, pasan en cambio tan desapercibidas como la mano invisible de Smith, la sonrisa del gato de Cheshire de Lewis Carroll o la desnudez del rey de Andersen.
Invisibles por estar totalmente a la vista.
Invisibles por su pura evidencia.
Tan invisible como los olvidos de un museo, esos campos de concentración de la desmemoria, como viera Benjamin.
Imperceptibles por la naturalidad con que las percibimos.
Discretas por la fuerza de su obviedad.
A lA MEMORIA DE AlbERTO SÁNCHEz INSúA virtiéndose popularmente, tanto o más, en algo en donde uno se confiesa, que en algo a lo que uno interroga.
Es decir, internet ofrece el mundo supuestamente ideal que habitar a todos aquellos convencidos de que Richard Sennet acertaba con su diagnóstico, realizado años antes de la extensión de la WEB (Sennet, 1977), según el cual la intimidad completamente vaciada conduce a comunidades destructivas (destructive Gemeinschaft).
Una genuina mutualidad resiste mal un bombardeo de intimidad, venía a decir Sennet.
Vaciar mi intimidad, con todos sus espeluznantes detalles, en un mismo vertedero (o, más románticamente, en un solo hombro) puede resultar un exceso indigerible incluso para el vertedero más paciente.
La intimidad vaciada sobre un solo receptor puede llegar a constituir un tipo abusivo y patológico de comunicación, capaz de hacer quebrar la más sólida red de confianza.
A la hora de compartir la subjetividad, ya no hay por qué asistir al eterno choque de dos proyecciones personales distintas que han de aceptarse por el mismo gesto con que pretenden afirmarse.
Internet ofrece un inmenso alivio para este problema.
Pues se trata de un mundo en que estos vertidos de intimidad, abusivos, contaminantes, postburgueses, lejos de destruir comunidad física alguna (como ocurría con tanta frecuencia en el domicilio conyugal... o la escalera vecinal), ayudan antes bien a reforzar y hacer que prolifere su sistema mismo de relaciones (del chat y el microblogging, a la nueva diplomacia semipública de las redes sociales).
que lo que el estrés de la vida social moderna ha desunido lo vuelva a unir la fracturada y californiana diplomacia twitter: es el triunfo de la interfaz anti-narrativa (sólo 140 caracteres), de la retórica de la "cuenta", el "seguimiento" y el "dominio".
Ese es el lema de campaña de infinidad de familias que resucitan como estructuras comunicativas gracias a los nuevos medios de internet.
De infinidad de aulas de juveniles camaradas que vuelven a recolocar nostálgicamente sus pupitres en el espacio virtual.
En internet el viejo sujeto deviene en una "cuenta", encarnada por medio de un "avatar", dentro de un "dominio", con el fin de resucitar estructuras interpersonales cuya experiencia parecía imposibilitada por la modernidad distante, racionalizadora y antiemotiva precedente.
La cuenta: la palabra tiene, no por nada, una acepción económica adherida a lo que no es sino que el fantasma de una acepción narrativa desvencijada hace ahora un siglo (en el modernismo de (Nietzsche creía que toda palabra lo era), sino que condenan a la invisibilidad a los individuos más sensibles a su gramática comunitaria (el fan, el suscriptor, el turista, el socio, el simposista).
Para entender mejor el modo como las retóricas de la convergencia inhieren en la identidad del público, me gustaría traer a discusión dos grandes paradigmas retóricos, desde los que irradian algunos de los conglomerados de proposiciones de mayor impacto y tráfico sociales: la intimidad y la sostenibilidad.
La subjetividad contemporánea sufre, y disfruta, de un continuo desplazamiento.
La búsqueda de la conformidad y sanción sociales, de la que depende directamente nuestra supervivencia, sumerge al sujeto en una tupida red de relaciones de sanción, aprobación y dependencia respecto a algo exterior.
¿Pero cómo se construye ese exterior?
¿Cuál es la naturaleza de sus referentes y de sus autoridades?
¿Y cuáles las vías de acceso a ellos?
Desde luego el universo www, o internet como nuevo ágora planetaria, nos da una pista al respecto.
En primer lugar, fijémonos en que la voluntad de hacer pasar a internet por un ágora, cuando no por un universo entero, es un ejercicio decididamente atrevido desde el punto de vista semántico.
Llamar "universo" a algo que pone todos los medios funcionales para no merecer semejante metáfora, nos demuestra hasta qué punto las administraciones públicas y los intereses privados venden la red repartiendo mitos que se desconstruyen a sí mismos con enojosa facilidad.
Internet, su abismo imprivatizable, no quiere merecer determinadas metáforas: ni la de plaza, ni la de mundo, y menos la de universo.
Como sustituta de las clásicamente establecidas, la sanción social para la subjetividad se obtiene cada vez más en plataformas integralmente tecnologizadas, que proporcionan soportes difusos para la (a)probación del yo, en la modalidad de repetidos estallidos de intercambios, que es el eufemismo con que se describe hoy el viejo verbo capitalista "comprar".
El lema inicial (estamos hablando de otro big 1989) de aquel localizador de recursos [URL] al que se asignara un protocolo de transferencia de hipertexto [http] era Enquire Within Upon Everything, algo así como interroga desde dentro sobre cualquier cosa.
Esa herramienta, originalmente diseñada para consumo interno de militares y científicos a la búsqueda del hipertexto simultáneo, ha acabado con-
ha especializado en desarrollar los aspectos sintácticos o conectivos de su gramática.
El público no es el producto del roce de cuerpo con cuerpo sino de la coincidencia perfecta, una armonía acumulativa preestablecida, de mónada con mónada, de soledad con soledad, de momento con momento, de integrado a integrado (según Umberto Eco), en un vasto universo de placer lleno de pseudo-rupturas subjetivas.
El capital elimina los matices de una cultura, escribía Don DeLillo en su epílogo, titulado Das Kapital, a ese monumento novelístico que es Submundo.
La inversión extranjera, los mercados globales, las adquisiciones corporativas, el flujo de información mediante los medios de comunicación transnacionales, la influencia moderadora de un dinero electrónico y un sexo ciberespacial, dinero que nadie toca y sexo seguro mediante ordenador, la convergencia del ansia de consumo: no es que las personas ansíen necesariamente lo mismo, sino que ansían el mismo abanico de opciones.
Algunas cosas se marchitan y palidecen, se desintegran estados, cadenas de montaje acortan sus turnos e interactúan con cadenas de otros países.
Esto es lo que el deseo parece exigir.
Un método de producción que satisfaga a la medida de las necesidades culturales y personales, y no las ideologías de uniformidad masiva propias de la guerra fría.
Y el sistema finge aceptarlo, volverse más flexible e ingenioso, menos dependiente de categorías rígidas.
Pero incluso a medida que el deseo tiende a especializarse, a volverse sedoso e íntimo, la fuerza de los mercados convergentes produce un capital instantáneo que atraviesa los horizontes a la velocidad de la luz, lanzados hacia una igualdad furtiva, un cepillado de detalles que afecta a todo, desde la arquitectura al ocio pasando por el modo en que la gente come y duerme y sueña (DeLillo, 2000).
¡póngasE la la mona lIsa a sus Espaldas! (o ¿cuándo sE hacE dEsEablE una
De este modo, las retóricas de convergencia no aplican su instrumental sobre las obras de arte con miras a allanar el camino que habrá de recorrer cada individuo para llegar a ciertas convicciones propias.
Dirigen sus procedimientos a inculcar convicciones estereotipadas (simposios, programas, eslóganes, incluyen información indistinguible de la publicidad), que ahorran el esfuerzo de recorrer aquel Joyce, Pessoa, Kraus o Musil).
El dominio: un término que promete tanto la intervención controlada en un espacio, cuanto una práctica de la voluntad libre.
Estamos ante la posibilidad de construir una mutualidad virtual, discretamente indiscreta, un cálido high-tech donde podemos distribuir -algunos dirían borrar, y creo que equivocadamente-nuestra intimidad en diferentes consignas sin necesidad de depositarla, con todo su catálogo de insuficiencias, en un único fondo de inversión.
Logrando así que la subjetividad encuentre nuevas ocasiones tanto para su enmascaramiento (nick) como para su compromiso (la discriminación del tweep frente al twitterian).
Es la lógica del avatar: acceso/velo.
Identidad por la no identificación.
El último repositorio del prósopon.
Podríamos quizás preguntarnos si, frente a las letanías postfoucaultianas acerca de la muerte de esa invención reciente que es el hombre -ya saben, el hombre se borraría, como en los límites del mar un rostro de arena (Foucault, 2006, 375)-, no existe de la mano de las tecnologías asociadas al universo web un nuevo boom del yo, que encuentra cada día nuevos topoi a los que autotrasplantarse.
Nuevos lugares como los foros, esos libérrimos campings del yo, en los que celebrar la propia diversidad sin ejes cartesianos.
Claro que nadie puede olvidar que todos esos campings de la subjetividad que ofrece internet exponen a aquélla a otras tantas visibilizaciones y dependencias de difícil gobierno o dominios.
La aparente expansión y celebración del yo es radicalmente inseparable de un creciente censo de dispositivos de vigilancia, que ya no son los típicos de un capo estalinista, sino los de un pirata informático, que puede trabajar por placer predatorio o bajo instrucción de grandes corporaciones, capaz de hacer un mapa de nuestra subjetividad pinchando en el cubo de la basura de nuestros anonimatos y trasvestismos digitales.
Rastreando las huellas del consumo web que se protege bajo mil veladuras (im)personales.
Hablamos de diseños tecnológicos que, al modo de telas de araña planetarias, excitan por doquier energías que ellos se encargan asimismo de dirigir y extinguir igual que un ¡bravo!
Por encima de otras consideraciones, las retóricas de convergencia ven lo múltiple bajo el signo de la unidad, lo disperso a la luz de la concentración y la diversidad como sombra a extinguir por la luz de la coincidencia.
La demanda converge bajo el peso de un lenguaje que se
al nuevo dogmatismo de la interactividad) para preservar, en el fondo, la lógica mercantil con que se trafica con las experiencias del ocio, convertidas las más de las ocasiones en los ocios de la experiencia.
Si vence esa lógica, quedaría solo retratarse ante el retrato.
Este síndrome de La mona Lisa es el tótem de la recepción del arte, la meta social felizmente asumida por el "gran público", el límite del pathos turístico en las relaciones con las obras: ¡póngaselas de fondo!
La fetichización turística de la obra de arte convierte en irrelevantes la pertenencia del sujeto a uno u otro sistema político, económico y cultural.
Hasta el punto de que dichos marcadores queden desvaídos, sean indiferentes, caigan de brazos rendidos tras probar el láudano del éxito mundialmente participado, pues ¿qué es el Arte, con mayúsculas de turoperador, sino todo aquello que un turista, chino o tejano, está en condiciones de exhibir a sus espaldas o en el fondo de escritorio de su Mac?
Esto da lugar en la práctica a un arte políticamente inane y críticamente despotenciado.
Un arte, además, sin grandes convenciones que, como dioses únicos o demonios rectores, consagraron en buena medida la producción artística en otras épocas.
Hoy conviven en su territorio tendencias expresivas vecinas de una seudodivergencia que es el patio planetario donde se suscitan rifirrafes en línea, de calculada rentabilidad.
Cada una de ellas pretende elevar a la altura de la mirada del público una concepción diferente del mundo, o su simulacro mercantil.
La armonía de los dioses en el valhalla del arte se ha roto.
Pero los dioses ya no compiten trágica y encarnizadamente a golpe de programa artístico, blandiendo unos frente a otros sus ultimísimas estéticas o novismos, oponiendo competitivamente sus teorías acerca de la creación.
La famosa contienda de los dioses es una leyenda weberiana cuyo buen tono intelectual se vuelve cada vez más difícil de leer.
Y si el público, en esta deflación generalizada del olimpismo de los dogmas artísticos, en este escenario antitrágico del mercado del arte, en medio de esta atonía y plastificación del escándalo, siente nostalgia del paraíso del que huyeron los dioses (quizás, a la postre, un gueto como otro cualquiera), y emprende la búsqueda de huellas interpretativas con validez más general, no encontrará nada... o quizás demasiado: un nuevo academicismo que se hace pasar comercialmente por la última apoteosis de lo ecléctico.
Las retóricas de convergencia son una serie de procedimientos dirigidos exclusivamente a asegurarse que el sujeto llega hasta la obra de arte, rechazando toda responsabilidad acerca de lo que aquél pueda hacer con ella a partir de ese momento, salvo a la hora de garantizar que se va a disfrutar de una auténtica experiencia.
Terminará por resultar conmovedora la aparición de un gestor cultural que ofrezca experiencias realmente inauténticas.
La jerga de la autenticidad invade el marketing de las experiencias artísticas igual que las cadenas distribuidoras de burritos, dim-sum y sopas thai, y lo hace curiosamente en la época en que, por su parte, la obra de arte se ha emancipado completamente de las supersticiones de la autenticidad y la originalidad, por apuntar al célebre diagnóstico benjaminiano sobre la era de la reproductibilidad técnica.
Dominick LaCapra, en el contexto de los estudios históricos, afirma de un modo muy perspicaz cómo la experiencia es aquello que permanece o queda cuando el sentido y el lenguaje no agotan sus objetos (LaCapra, 2006, 62-72).
Como si el moderno concepto de experiencia histórica fuera la versión secularizada de una teología negativa, cuyo objeto sólo puede definirse por lo que no es, LaCapra logra hacernos entender que la experiencia queda bien caracterizada no tanto por las efusivas retóricas de la plenitud cuanto por las críticas retóricas de la impotencia.
¿Cuándo se hace deseable una experiencia?
No cuando implica, psicológicamente, la absoluta transparencia de la vida íntima u, ontológicamente, la desocultación del ser de las cosas.
La experiencia deseable es aquella que permite acceder a un estado de conciencia en el que nuestras insuficiencias quedan expuestas, de tal forma que nuestra iniciativa y creatividad no caen asfixiadas bajo el peso de la fusión con ningún objeto, sino estimuladas por la visión de ese lapso, de esa fractura, de esa distancia, que ella misma nos ha producido (Bayón, 2010).
Hemos de comportarnos críticamente no tanto con la noción en sí de experiencia, cuanto con la comercialización económica, social y política de que es paciente hasta convertirla bien en un puro bien de cambio, bien en pasto de seudopensamiento new age.
Ella misma se ha convertido en paciente de aquella ideología que Walter Benjamin detectara en las grandes Exposiciones Universales de finales del XIX: todo se ve, nada se toca, aprenda Vd. que la experiencia es mero precio, solo un valor de cambio.
Claro que esa ideología se disfraza hoy de lo contrario (me refiero
impidiendo simultáneamente que los resultados de dicha prueba redunden en beneficio de sus miembros, pues no hacen derivar de ella consecuencias formativas para los individuos.
Son discursos que obtienen, a cada momento, la placa radiográfica de las angustias de un grupo, sin preocuparse de proporcionar al consumidor las alternativas con que deslegitimar las estructuras sociales de las cuales esas angustias han sido arrancadas.
El estrés refuerza el sentido y la vida del agente que lo produce.
Las retóricas de convergencia convierten la obra de arte en una cosa a enjuiciar a beneficio de la exaltación del ego, poniendo lejos del alcance del público la idea, mucho más profunda, de que todas la obras de arte son poderes a poseer, que nos incumben.
Ocurre que, al emitir un juicio de valor, quedan desnudos nuestras lagunas y prejuicios, y esa vulnerabilidad conviene estratégicamente a la retórica de convergencia para continuar preservando su control sobre el grupo social, sobre el público.
En demasiadas ocasiones, dirigir una crítica a una institución cultural es como pretender ofender a un voyeur regalándole un desnudo.
El espectador es una institución histórica cuya existencia depende casi siempre de la efímera producción de situaciones dentro de las que se le hace aparecer y, lo que es igual de importante, desaparecer.
De este modo, cada cita con el público supone la inminencia de su borramiento (nuevamente, la cultura flashmob ironiza sobre estos procesos de aparición/desaparición).
Sería equivocado dejar de pensar que lo que nos permite seguir hablando del público no es su condición de entidad consumidora sino, más precisamente, su infatigable vocación como institución consumida.
"Ha llegado a ser obvio que ya no es obvio nada que tenga que ver con el arte, ni en él mismo, ni en su relación con el todo, ni siquiera su derecho a la vida", decía Adorno en la primera línea de su Teoría estética (Adorno, 2004, 9).
En este libro tiene su encaje más serio gran parte de lo que he querido comprender bajo el nombre de retóricas de convergencia.
En primer lugar, Adorno defiende que el arte sólo puede reconciliarse con su propia existencia volcando hacia el exterior su propia apariencia, "su hueco interior".
Con el avance en la organización de todos los ámbitos culturales, crece el deseo de señalarle al arte su lugar en la sociedad, tanto teórica como prácticamente.
Y tal como apunta maliciosamente el autor, de esto se encargan innu-Ya no interesa fabricarnos un momento inequívocamente nuestro.
La impureza ha sido bendecida (en inglés).
Para que la mirada sea envuelta en el patchwork de los revivals.
Al arte no le obsesiona construirse un presente, sino que el tiempo se hojaldre: un cronoecumenismo bajo el signo del arte.
Esto es sobre todo válido para el período posterior a la coronación histórica del gran arte conceptual, allá por el primer lustro de la década de los setenta, cuando creadores como Douglas Huebler, Joseph Kosuth y Robert Barry fueron los últimos en autoconstituirse explícitamente en vanguardia, cerrando un gigantesco círculo de alrededor de seis décadas cuyo centro seguía siendo, después de todas las vueltas de noria, Marcel Duchamp 1.
A partir de ellos, se hace más claro que el arte quiere hacerse pariente óntico del tótem de la variabilidad social: la información.
Y que, como ésta, desea la volatilidad y un estatuto de antiforma carente de estructura, permanencia y límites.
Sobre las pertinaces ruinas posrománticas de la forma artística está ayudando a definir una época capaz de experimentar una delectación neobarroca ante formas líquidas, voltarias, etéreas y de una volubilidad hipertextual despampanante: arte 2.0 (¿o es ya 3.0?). quiere, al igual que la información hoy, constituir su ser a la manera de un esparcimiento aéreo de sustancias efímeras.
Y, como la información, el arte quiere ser pasmoso aunque lo que distribuya sean silencios.
Desea ser hedonista aun cuando lo que esparza sea crueldad.
las rEtórIcas dE convErgEncIa y la socIalIzacIón total, sEgún adorno
Decía Northrop Frye que "los juicios de valor arrastran consigo, como su sombra, por así decir, un sentido de lo socialmente aceptado" (Frye, 1973, 98).
Actualmente, en que el statu quo de la crítica como emisora sistemática de juicios de valor representa para muchas personas el no va más de cierta liberalidad del "gusto del discurso" antes que del "discurso del gusto", esta ansiedad valorativa que encoge el alma del público facilita extraordinariamente el trabajo a las retóricas de convergencia.
Les regala la imagen fiel de lo que es aceptable para los grupos sociales.
Dicho de otro modo: les dice en qué fallan.
Las retóricas de convergencia, y la publicidad lo sabe demasiado bien, someten a examen general los prejuicios del grupo,
lo que para Carlo Michelstaedter eran dos contrarios-es el orden del lenguaje en que se mueve aquel que tiene el valor de arrancar de sí la trama de cosas queridas, por manidas, dándose permiso para poseerse a sí mismo en la actualidad del presente, y poniendo su identidad en juego dentro de un futuro que no esté administrado por esa mesotés (medianía) que es el Gran Hermano que regala palabras de apariencia absoluta y resplandeciente, de eficacia inmediata y pavloviana, que, a cambio, no tienen ni el más oscuro instinto de vida (Michelstaedter, 2009).
Llamaré, por tanto, retóricas de la persuasión al conjunto de procedimientos destinados a la adquisición de un lenguaje común entre el público y la obra de arte, bien entendido que este lenguaje no es una llave de acceso mágico a las obras, ni clase alguna de ábrete sésamo estético, sino más bien el ensayo que -en expresión de Adorno-permite descubrir generosidad en la obra esquiva.
Se trata de una lengua cuya gramática no será la misma que la de aquel metaforismo prefabricado en que eran expertas las retóricas de convergencia.
Ser competente en este lenguaje significa que el público desentumece su imaginación, contraída por los instrumentos de convergencia en los moldes enfáticos de las coyunturas sociales, permitiéndole adoptar formas nuevas y elásticas, conforme a un dinamismo que hace justicia a su carácter fórico, evasivo, asociador, político.
quiero apoyar mi exposición del funcionamiento de las retóricas de la persuasión en la obra de dos pensadores: Aby Warburg y Walter Benjamin.
Comencemos por la imbatible figura de alguien cuya obra maestra no es un libro, sino una biblioteca.
"Biblioteca para la ciencia de la Cultura", más tarde Instituto Warburg, trasladado a Londres en 1933 con la llegada del nazismo, cuyo origen habría que indagarse en la adolescencia de Aby, hijo de banquero, cuando vendió su progenitura al segundo, Max, al precio de una promesa: que le facilitara todos los libros que le fuera pidiendo.
La aportación de Warburg a la Historia del Arte difícilmente puede reducirse a su célebre rechazo del método estilístico-formal dominante hacia fines del XIX, por más que expresara siempre una "honesta repugnancia" frente a la ästhetisierende Kunstgeschichte (historia estetizante del arte), unida a una vindicación de los aspectos programáticos contenidos en las obras, vindicación que obligó a un decisivo giro icónico en la historia del arte.
merables mesas redondas y encuestas.
Pero lo más decisivo no es esto, lo decisivo es que una vez se ha comprendido que el arte es sobre todo un hecho social, la localización sociológica se siente superior a él y manda sobre él.
Se presupone entonces la primacía de la administración, del mundo administrado, implícitamente también frente a todo aquello, lo subjetivo, que no quiere ser atrapado por lo que Adorno denomina la "socialización total": el momento en que todos convenimos inconscientemente en que el acento de las obras de arte hay que desplazarlo hacia su consumibilidad, decidiéndose de antemano, y de manera casi siempre conformista, que hay que hacer trizas y diseminar la ambigüedad constitutiva, pero poco comercial, de las construcciones estéticas.
¿Dónde reside esa ambigüedad?
En que -siguiendo a Adorno-son capaces de codificar la abdicación del sujeto debilitado, convirtiendo en su asunto más propio el extrañamiento absoluto de la humanidad moderna; y, al mismo tiempo, de anticipar la imago de un estado más reconciliado, esperanzador y justo.
Seguiría valiendo, por tanto, la célebre inventiva de Eduard Steuermann de que cuanto más se hace por la cultura, tanto peor para ella.
Si no fuera porque con este adagio se frotan hoy las manos todos aquellos buenos neoliberales contra los que, muy precisamente, está dirigido.
rEtórIcas dE la pErsuasIón: la caja dE hErramIEntas dE aby warburg y waltEr bEnjamIn
Inspirándome libremente en la obra del malogrado pensador y poeta italiano Carlo Michelstaedter, y más concretamente, en su celebérrima tesi di laurea "La persuasión y la retórica", quiero introducirme ahora en la antagonista de la retórica de la convergencia: la retórica de la persuasión.
Conviene de entrada aclarar cuál es el sentido que concedo aquí a la palabra "persuasión" (los lectores de Austen partirán con alguna ventaja).
Me refiero bajo ese término a las estrategias lingüísticas que luchan contra el ser inercial de la humanidad moderna, que introducen una cuña crítica en su amnésica aceleración del tiempo, que se defienden de los cambios fetichistas de un presente vacío por otro presente vacío, en una aventura infinita de insatisfacciones programadas y alentadas comercialmente.
Retórica de la persuasión -fundiendo en una sola expresión
entregadas a unas pasiones cuyos éxtasis quedaron acuñados en esos condensadores de oleadas de entusiasmo y peligro ritual que son los símbolos: "En esto reside la importancia de la antigüedad griega dionisíaca para nuestra civilización occidental -dice Gombrich-.
En su mito se encierran los extremos de la emoción y el auto-abandono que, probablemente, horroricen al hombre moderno, pero que conservados en los símbolos del arte, contienen los mismos moldes de la emoción que bastan para posibilitar la expresión artística" (Gombrich, 1992, 228s.).
¿Por qué reivindicar el método de Aby Warburg en este contexto?
Pensemos en que este experto en políticas póstumas del arte que fue Warburg pasa por evitar la ganga del "junguianismo", radicalmente incompatible con él.
El símbolo o engrama es una carga de energía latente; pero en sí es neutra, sólo a través del contacto con la voluntad selectiva de una época se "polariza" en una cualquiera de las interpretaciones de que es potencialmente capaz.
Hay, por tanto, en Warburg una fastuosa dinamogramática (sic) de la historia del arte que, primero, huye de la distinción esquizoide entre forma y contenido y, con el mismo gesto, aparta de sí la fractura cultural entre arte y ciencia, entre la palabra que canta y la que recuerda (Agamben, 2008, 149).
O, como escribe Georges Didi-Huberman, "siempre, ante la imagen, estamos ante el tiempo" (Didi-Huberman, 2005, 11;2009).
La iconología -un término que, Panofsky mediante, ha acabado venciendo en la subasta de nombres para una disciplina sin nombre (Agamben, 2008, 127ss.)-abre la esperanza de unas relaciones nuevas entre el tiempo y la recepción, entre la historia y el público, al vindicar la vida póstuma de las imágenes, a las que no se deja operar tiránica, formal y vacíamente, antes bien se descubre en ellas la valencia de fuerzas emotivas latentes que interpelan a todo tiempo futuro, obligándolo a responder ante esas Pathosformeln conforme a un estilo, cualquiera que fuere, el de la represión, la liberación, la sublimación o la explosión, que lo retratará.
Esa corresponsabilidad ante una historia (en su vocabulario, ante el dinamograma de la historia) pone en evidencia la "psicología" de las fuerzas y fracturas de cada momento, de cada presente.
Warburg nos ofrece una sismografía de las necesidades vitales de cada período histórico, que queda así psicológica y políticamente retratado en su proceder como heredero de
Por alambicado que nos resulte su traducción, hemos de cartografíar muy sucintamente el léxico de Warburg, comenzando por una de sus palabras más usadas: Nachleben, cuyo significado se acerca al de "supervivencia", e incluso al de "vida póstuma".
Aby Warburg entiende la cultura como un proceso de Nachleben.
Es decir, de posterioridades, transmisiones, recepciones, super-vivencias y polarizaciones.
Esta visión del carácter póstumo de la cultura vuelve perfectamente comprensible por qué su teoría de la memoria social se concentró tan obsesivamente en el problema del tiempo: historiar los procesos de recepción del arte obliga a imaginar el tiempo organizándose en constelaciones de rupturas, saltos, metamorfosis y recurrencias, que dinamitan por completo las habituales concepciones lineales de la historicidad.
A lA MEMORIA DE AlbERTO SÁNCHEz INSúA de consumo, con la enésima operación de marketing al servicio del desarrollo del lucro.
La dejará avanzar solapadamente, como un rumor de fondo en cuya cuenta cae siempre tarde: relacionarnos acríticamente con nuestros prejuicios significa entrar en una relación de peligrosa domesticidad con todos los contenidos que caen bajo su lupa interesada.
Las retóricas de persuasión son un ensayo de corrección de los efectos de los instrumentos de convergencia.
Su intelección del tiempo no las lleva a rellenar con las cuñas del "ya" y el "ahora mismo" el curso victorioso de ninguna historia lineal, ni está orientada a promover en el espíritu del público una angustiosa y arrebatadora sensación de actualidad lista para ser mandada al banquillo (en sentido procesal y futbolístico).
Porque hay una soledad que obliga a dejarse conducir por el propio tempo de la obra.
A adentrarse en su trópico.
Es decir, en la galaxia de sus mediaciones retóricas, en su abisal circuito metafórico, dentro del cual las palabras siempre están a punto de hacer y decir algo distinto de lo que son y dicen en principio y por principios.
Y no hay sensación de actualidad que pueda usurpar la importancia que tiene el tiempo interior con que la obra dirige hacia nosotros sus desvíos.
Sería excesivamente desolador considerar que el público es una fuerza nacida expresamente para ayudar a que la sensación de actualidad pueda transformar lo trópico en lo tópico.
Por esta razón, puede afirmarse de las retóricas de la persuasión lo mismo que Frye afirmara de la crítica auténticamente valiosa en general: son activamente iconoclastas con respecto a sí mismas.
Puesto que, a diferencia de las retóricas de convergencia, aquellas no están dirigidas a realizar el acto de apropiación de la obra de arte en lugar del público, ni patrocinan métodos críticos cuyo objetivo consista en hacer remotas y extrañas al espectador las estructuras imaginarias de las producciones artísticas.
Su mayor logro radicará en contrarrestar una doble propensión del público: de un lado, a transformar la obra de arte en un ente distanciado conforme al falso mito del respeto; y, de otro, a ensimismarse en sus propios juicios de valor alargando el carrete de la información publicitaria, que tanto servicio presta a lo que Adorno llamara "nuestros consuelos dominicales".
Si Warburg fue quien propuso hace más de un siglo una "historia cultural de lo social" en lugar de una "historia tensiones que, como dice Agamben, exigen una "confrontación, mortal o vital según los casos, con las tremendas energías que se habían fijado en aquellas imágenes, que guardaban consigo la posibilidad de hacer retroceder al hombre en una estéril sujeción o bien de orientarlo en su camino hacia la salvación y el conocimiento" (Agamben, 2008, 137).
Aby Warburg derrumbó la política del Zeitgeist, esa concepción en parte heredada de Winckelmann y Hegel, según la cual existe algo así como "un espíritu de época" que se reparte homogéneamente igual que una cosmovisión por las distintas esferas de intervención social.
Benjamin admiró muy precisamente este rasgo de Warburg, alguien favorable a la ruptura con cualquier tratamiento de la tradición inspirado en generalizaciones.
La interacción y degradación de formas y contenidos en un shock de tradiciones de recepción, de constelaciones de sentido, era mucho más afín a su estrategia.
Los entornos culturales, o los individuos, están inmersos en situaciones de elección y conflicto, no bajo el imperio generalista de leyes predeterminadas ni bajo la negra noche de ninguna Geistesgeschichte (historia del espíritu).
Al dar vida a un motivo tradicional, cada sociedad, cada individuo, deberán salir a la búsqueda de un lenguaje y un vocabulario propios con que expresar su (re)visión.
Esa elección será sintomática de sus fuerzas y sus fracturas.
qué distante está el Begriffssystem warburguiano del melodrama social de la trasmisión de la obra de arte inspirado en la propaganda, la información redundante, la influencia de gurús especializados, los latiguillos valorativos, los tópicos que introducen el pensamiento en la horma de las frases hechas, la cultura de camisa de libros y tertulias corporativas, las calculaciones estadísticas, así como de esa institución ontopublicitaria que es la televisión.
Toda esa retórica forma la imaginación ortopédica del público, y ha hecho también de él un órgano ortopédico con que la sociedad se enfrenta al arte.
Dicho de otra manera, ese melodrama protagonizado por tópicos y prejuicios de toda índole sobre el escenario de la psique del espectador puede que no careciera de interés si dichas tecnologías no impidieran que sus "actores" se sometieran al poder crítico, probatorio, mezcla de pasión y desconcierto, de que está revestido un encuentro político con el arte.
Pues, si lo impiden, el lugar que habría de ocupar una toma de conciencia de la perspectiva institucional desde la que nos está permitido mirar y comprender el arte, lo ocupará una ciega connivencia con una determinada fábula
insurgencias comuneras del centro de la inmunizada (vale decir, turistizada) ciudad imperial.
El flâneur es, de hecho, el nuevo tipo urbano, protagonista de esa distopía metropolitana de la modernidad, que hizo de él un transeúnte por galerías comerciales y grandes almacenes, como Lafayette, cuya arquitectura remedaba en versión mercantil la de los viejos templos religiosos con sus umbrales, sus pórticos, sus púlpitos, sus cúpulas, sus vitrales, sus deambulatorios y sus capillas, con perfumes en las peanas en lugar de santos y luces eléctricas en lugar de glorias.
El flâneur era un urbanita arrojado a una multitud ideológicamente desagregada, echado a una calle políticamente inmunizada, con sus grandes avenidas radiales que volvían ociosas las barricadas.
Ambos, multitud y calle, eran las nuevas habitaciones de lo colectivo, asilos de esas soledades que el flâneur mataba a través de la mirada hechizada por los escaparates, desde donde las mercancías ejercían su poder fetichista.
Sumémosle a esta descripción el carácter mortalmente repetitivo del tiempo de progreso, en que la exacerbación de la velocidad a la que se producían los cambios hacía que el sujeto quedase atrapado en una atmósfera miasmática de innovaciones huecas.
"El progreso es la huella de Dios mismo", había dicho Víctor Hugo en 1855, bajo el entusiasmo de la primera exposición universal de París.
Benjamin examina esa huella.
Y ve, en realidad, una fantasmagoría.
El progreso, esa huella de Dios según Hugo, se había trasformado en un fetiche: para él, el carácter mortalmente repetitivo del tiempo, que es parte de la arcaica imaginería mítica del infierno, describe lo verdaderamente moderno y novedoso de la sociedad de mercancías.
La repetición surge allí donde, como en el mítico infierno, se eterniza hasta el sadismo la búsqueda de innovación.
La monotonía se alimenta de lo nuevo, dice Benjamin.
Y esta es, en mi opinión, una de las patologías del público.
Frente a esto, las retóricas de la persuasión inciden de forma crítica en la institución del público, impidiendo que se perpetúe el diagnóstico benjaminiano: son índices de resistencia que nos ilustran acerca de cuáles son las presiones, eminentemente políticas, dirigidas a convertir al público en nada más que un capital amortizable.
Estas retóricas de la persuasión arrojan, a cambio, cierta inteligencia sobre social de la cultura", Walter Benjamin fue el profeta de ese trueque.
De la producción de Benjamin hay un título inacabado que resulta decisivo a la hora de analizar la institución económica del público, una obra que alertó como ninguna otra de las compulsiones de la repetición y la alienación con que se quiere capitalizar la presencia masiva de la ciudadanía en el espacio público de la modernidad: La obra de los pasajes.
Retengo tan sólo dos centros conceptuales de este libro inmenso, monumento revolucionario al arte de la cita: el fósil y el fetiche.
Benjamin cree que hay una historia que puede ser leída desde la superficie de sus objetos sobrevivientes, la del industrialismo capitalista que en su fase clásica nos legó un mundo de objetos que este paleontólogo marxista de la Belle Époque trata ahora como fósiles.
Y hay una idea que subyugó intestinamente a esa historia, la idea de progreso, cuya conversión en una fantasmagoría secular es uno de los materiales más atractivos para la dialéctica benjaminiana (un materialismo de monstruos), tan sensible al modo como las estrategias de temporalización de la modernidad se convirtieron en fetiches.
El espíritu objetivado del capitalismo clásico se manifiesta a la mirada de Benjamin como una naturaleza-inventario llena de fragmentos culturales petrificados (Benjamin, 2005).
Efectivamente, Walter Benjamin fue el gran crítico de los paisajes petrificados, dolorosos y fallidos, en que la historia ha ido plasmando sus rostros muertos (Benjamin, 2006).
Es la misma facies hippocratica del París del Barón de Hausmann, durante el Segundo Imperio, a la que daría un retrato inacabado en la Obra de los pasajes, verdadera historia de la economía material de una época.
La Obra de los pasajes de Benjamin nos dibuja la prehistoria más fascinante de la institución del público moderno: los pasajes, esas galerías comerciales que comenzaron a proliferar a fines del XVIII (hoy algunas lujosamente remozadas, como la Vivienne), que discurren comunicando calles a través de los bajos de edificios del ensanche parisino, expresan ese hábitat antediluviano del consumo burgués organizado a partir de mercancías que se exhiben en escaparates como capillas secularizadas.
Pasajes que alguna vez fueron los salones de toda aquella flaneurie que cargaba el tiempo con sus vagabundeos y cuya superdotación visual y enhorabuenas peripatéticas se consiguieron barriendo las iniquidades de la pobreza, expulsando la vida obrera y las
"Cualesquiera que sean tus intereses -decía el sociólogo Karl Mannheim-, lo son en cuanto tú eres una persona política; pero el hecho de que tengas intereses de determinada categoría, implica asimismo que es preciso que realices determinados actos para darte cuenta de aquéllos y para conocer la posición específica que ocupas en el total proceso social" (Mannheim, 1987, 144).
Expresado en el lenguaje propio de las retóricas que he venido describiendo: cualquiera que sea la naturaleza de la demanda del público habrá que contar a los instrumentos de convergencia entre sus más enfáticos condicionantes, pues la tendencia a converger, a hacerse actual y uno, a desgobernarse, a hacerse secta, conciliábulo, seguidor, modista, a congregarse aunque sea invisiblemente y en espacios distantes, es sin duda uno de los rasgos definidores de la psique del demandante de obras de arte en la época de su secularización.
En tanto público, somos sin remedio una mezcla del convergente y el persuadido, las dos identidades metafóricas que resultan de exponerse a las retóricas de uno y otro tipo.
Ambas funcionan como lenguajes que hablan por nosotros, que saben de nosotros, que nos reúnen y reparten, que pugnan por controlar nuestras respuestas, patrocinando dos modelos distintos de relación entre el arte y la sociedad.
No se trata de dos identidades que funcionan la una a espaldas de la otra, moviendo los esqueletos de dos personalidades completamente autónomas.
Más bien se trata de metáforas socialmente aplicables a esas dos fuerzas que movilizan de un modo competitivo y simultáneo a nuestra psique cada vez que actuamos como público.
El convergente es el nombre que aquí hemos dado a esa dirección de nuestro psiquismo social que nos lleva a comportarnos como imitadores (el marketing sabe que la imitación más sibilina es la de querer ser diferentes como el otro), como víctimas de esa reputada y tantas veces deliciosa calling of followers contemporánea.
Buscadores de la consumibilidad de la oferta cultural y partícipes del calculado esoterismo de la propaganda.
Bajo el peso de esta mirada, la obra de arte aparece como un universo de signos hueros; pero al disfrutar de tal universo, el convergente se sitúa en una posición socialmente favorecida y, sobre todo, segura.
Es el triunfo de las metáforas institucionales: donde se expone el lado más vulnerable del psiquismo social a la dictadura de las modas, a través de las cuales se está programando a cada momento un intercambio fetichista entre cuerpos y mercancías.
Bajo esa comunidad que llamamos público, la sociedad institucionaliza las prácticas del ocio cultural: en resumen, he querido llamar retóricas de la persuasión a todas esas estrategias que nos avisan de que la presencia del público es una producción ideológica, que muchos de los lugares en que se escenifica el ocio cultural son hijos de la megalomanía política.
Una buena prueba de que a las clases medias, en la época del imperialismo del "sector servicios", les resulta completamente ajena la desahuciada era industrial, la tenemos en que encuentran encantador que se utilice el término "fábrica" para bautizar grandes centros culturales y de ocio que proliferan por doquier en desmanteladas naves y distritos antaño dedicados a la manufactura, hasta el punto de que es difícil nombrar una capital en el mundo, de Beijing a Madrid, que no tenga un viejo recinto fabril reciclado en una auténtica fábrica de creación.
Las retóricas de la persuasión son ese reservorio de libertad y entendimiento crítico que denuncia la creciente escenificación de las prácticas de ocio cultural en lo que Rem Koolhaas, uno de los arquitectos y urbanistas más lúcidos del presente, ha denominado espacios basura (Junkspace).
Ese es el título, precisamente, de uno de sus ensayos, escrito con su retórica más incisiva y fascinante (Koolhaas, 2008): el ocio cultural disfruta hoy de más espacios públicos autoritariamente diseñados, que de verdadera vida pública; se construyen espacios para la experiencia de ocio como nuevos gulags de lujosa y exhibicionista arquitectura, cuya funcionalidad principal no es, como quería Jane Jacobs en su clásico Muerte y vida de las grandes ciudades (Jacobs, 2011), la de atender a ningún sentido dinámico y humanista del intercambio personal, sino la de alumbrar milagrosamente una súbita viabilidad comercial para las ciudades.
Todo en nombre de esa nueva galaxia por la que parecen estar absorbidos los vínculos sociales en nuestras depauperadas democracias de consumo, en el trance de reorganizarse como grandes salpicaderos digitales, una galaxia que Koolhaas llama Corpotainment ("empretenimiento"), artificioso neologismo resultante de la fusión de dos estrellas que no quieren seguir viviendo solas, la empresa (corporate) y el entretenimiento (entertainment).
imaginación perturba el orden de significados y los márgenes de convenciones en que se encuentran inicialmente las imágenes.
El persuadido, nunca completamente desnudo de las investiduras sociales, de los topes políticos, de las ilusiones del mercado, es un ludópata en sentido etimológico.
Aquel que, al intentar hacer justicia a un texto escapando de la tecnocracia de las mesas redondas y de ese nirvana de crédito intelectual que produce la publicidad, cae presa del pathos del juego.
Su pasión es el trastrocamiento de todo lo que recibe y todo lo que ama.
Para, jugando con ello, salir de sí, atraérselo, y darle un porvenir.
Es alguien que se resiste a que su mente sea una pizarra de slogans que, como gritos de guerra de la consumibilidad del arte, lo conviertan en un miembro más de un ejército de muertos.
estructuras simbólicas predigeridas, con las que se establece vínculos controlados a priori, fijos e impersonales, que a cambio ayudan a modelarse una personalidad ventajosa en la gran superficie de las relaciones comunitarias.
O cómo desvivirnos para poder vivir en paz.
El persuadido (bajo el que se esconde casi siempre un persuasor), aun cuando se enfrente a los mismos productos artísticos, intenta seguir lo que la obra le dice, no por pobreza de su imaginación sino, al contrario, como indispensable y rigurosa condición sine qua non del desarrollo de la naturaleza huidiza, tentadora, asociativa e impredecible de su fantasía hermenéutica.
Aquí se levanta un tope crítico ante el avance de las metáforas institucionales: donde la
A lA MEMORIA DE AlbERTO SÁNCHEz INSúA Fotografía 1. |
La ópera surge a principios del siglo XVII y desde sus comienzos ha constituido una actividad de ocio.
Sin embargo, a lo largo de la historia, se han ido produciendo cambios en la vivencia de esta actividad por parte del público.
Así, en la sociedad tradicional, la ópera se vivía como una fiesta, con un ambiente que nadie se quería perder.
En ella era tan importante lo que ocurría en el escenario como cualquier otra actividad de ocio que podía tener lugar entre el público al tiempo de la representación, como por ejemplo, partidas de cartas, charlas entre amigos, etc. (Alier, 2004).
Con la industrialización, acudir a la ópera se convirtió en una forma de ostentación y exhibicionismo social y en el siglo XXI, el tiempo de una sociedad vivencial, el público acude a la ópera, fundamentalmente, para disfrutar de la representación.
Así, hoy en día, la ópera como experiencia de ocio se enmarca principalmente en la vertiente recreativa de la dimensión creativa del ocio (Cuenca, 2000(Cuenca,, 2004)).
Diversos autores defienden que el proceso re-creativo es un proceso activo que, a través de un esfuerzo creador, trata de hacer realidad el encuentro con la obra y buscar el disfrute (Amigo, 2000(Amigo,, 2008;;Eco, 1979; López quintás, 2005).
A lo largo de esa búsqueda del disfrute se pueden llegar a producir experiencias óptimas o estados de flujo (Csikszentmihalyi, 2008), especialmente cuando se comiencen a desarrollar unas habilidades de escucha y gracias a un proceso de retroalimentación inmediata, la THE OPERA EXPERIENCE: SOME IMPROVEMENTS PROPOSED FROM THE PERSPECTIVE OF CREATIVE LEISURE RESUMEN: Este trabajo se enmarca en un área de investigación de ocio creativo, que se lleva a cabo en el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto.
Los programas didácticos han constituido, tradicionalmente, una herramienta para acercar la ópera a nuevos colectivos.
En este artículo analizaremos las iniciativas didácticas de una decena de organizaciones operísticas europeas utilizando la técnica de análisis de contenidos.
Para ello, partiremos de unos principios teóricos procedentes de la teoría del ocio y la teoría de la estética, cuya misión es favorecer experiencias de ocio estético más satisfactorias.
Tras evaluar si dichos principios tienen su reflejo en la realidad, propondremos algunas líneas de intervención que puedan contribuir a favorecer el proceso de recepción de la ópera y que, de esta manera, mejoren la experiencia operística de los participantes en los programas didácticos.
Ocio estético; recepción del arte; ópera; programas didácticos.
una función primordial e, incluso, un autor como R. Jauss escribe que "la experiencia estética se realiza al adoptar una actitud ante su efecto estético, al comprenderla con placer y al disfrutarla comprendiéndola" (Jauss, 1986, 13-14).
Por lo tanto, favorecer esta actitud debería ser un elemento clave para facilitar el acercamiento a la ópera.
La actitud se inscribe en un horizonte de libertad, es decir, el sujeto la elige libremente sin buscar otra meta.
Como hemos apuntado, en la reflexión del ocio nos referimos al autotelismo o experiencia que tiene un fin en sí misma.
La experiencia receptora de la ópera parte de la actitud, la elección libre y el autotelismo para conseguir la satisfacción y el goce.
Destacamos, a continuación, los factores que pueden conducir a esta meta.
Recreación: participación y descubrimiento
La experiencia de ocio estético se inicia en el asombro.
Los filósofos y los artistas han destacado el valor de este impacto para vivir estéticamente (Plazaola, 1991, 301).
La mirada de asombro rompe la atención cotidiana y la concentra en el objeto estético.
¿Cuál es el objeto que condensa el interés del receptor?
La respuesta se concreta en lo sensible.
Es la dimensión sensible la que llega a la mirada, a los sentidos.
Ejerce inmediatamente un efecto en la medida que concentra al contemplador en el fenómeno y le paraliza como persona práctica.
La experiencia estética le transforma en mirada, en atención al objeto que le reclama.
Esta fase inicial puede considerarse como ruptura del ritmo cotidiano y es una emoción estimulante que invita a continuar el proceso.
En la representación de la ópera la oscuridad del ámbito de los espectadores ayuda a afincar la mirada en el asombro y favorece el deseo de que la experiencia continúe.
La reflexión estética reconoce en la actualidad que la recepción del arte es creatividad, activamente participante e interactuante (López quintás, 1998; Eco, 1979).
La experiencia estética supone una tarea de reconstrucción e integración que involucra plenamente al receptor; no es una actitud pasiva y quieta sino de participación y coejecución.
Esta apropiación puede favorecerse y se realiza en el espacio interior que permite el discernimiento y la valoración (Jiménez, 1998).
El receptor tiene que ayudar a crear su propia experiencia, tiene que constituir el objeto persona sea consciente de ellas y pueda ir superando retos cada vez mayores.
Según Davis (1988, 48-51), en las artes escénicas los retos se presentarían en forma de grandes cantidades de información sensorial y las habilidades de los espectadores harían referencia a su propia capacidad de percepción.
Así, si un miembro de la audiencia percibe menos de la representación de lo que podría asimilar, se aburrirá, mientras que si ocurre al revés, aparecería en él un sentimiento de ansiedad o frustración.
Las organizaciones operísticas parecen tener claro que la formación en la ópera y su disfrute están relacionados y, por ello, no es casualidad que sus programas didácticos estén muy desarrollados.
En este artículo nos acercaremos a este tipo de programas y trataremos de evaluarlos desde una perspectiva teórica.
Posteriormente, a la luz de los resultados obtenidos, propondremos posibles líneas de acción que los teatros de ópera podrían incorporar a sus proyectos didácticos con el objetivo de favorecer el proceso de recepción de los espectadores y, por tanto, favorecer que las experiencias operísticas sean más satisfactorias.
Este apartado sienta las bases para poder, posteriormente, analizar la realidad.
Tras desgranar el proceso de recepción de la ópera desde la disciplina de la estética, presentaremos una serie de principios fundamentales procedentes de la pedagogía del ocio y de la estética que favorecerán una experiencia operística satisfactoria.
La recepción de la ópera como experiencia de ocio estético
La Estética como disciplina filosófica se ha ocupado de la experiencia estética recreadora.
Los fenómenos estéticos proporcionan emoción, gozo y conocimiento.
Los investigadores coinciden en privilegiar la actitud como un elemento que permite diferenciar el ámbito estético.
La actitud es la disposición de la persona, su manera de plantear la apertura hacia la propuesta estética.
Estas dimensiones conducen a gozar con la propuesta estética.
La satisfacción surge en la vivencia actualizada de la obra y no en un hipotético regreso al tiempo en que fue creada.
El espectador experimenta el disfrute en relación con él, como persona en el mundo que le ha tocado vivir.
Puede gozar con obras realizadas hace mucho tiempo, pero la lectura que hace de ellas debe llevarla a cabo desde su presente.
Éste es un primer aspecto que se debe tener en cuenta.
En segundo lugar, el goce se intensifica al observar el placer de la comprensión que el objeto proporciona.
En este caso el arte ofrece un mundo condensado que el autor ha configurado intencionalmente en forma.
Su recepción es una tarea compleja y, a veces, difícil, que conduce a adentrarse en los valores sensibles, formales y de sentido.
La obra es un microcosmos que invita a participar.
Este fenómeno es, sin duda, una fuente específica de placer, como señaló Aristóteles y, recientemente, Jauss (1986).
El proceso de recepción se vive en el tiempo que dura la representación.
Pero como toda experiencia tiene un espacio anterior que puede ser aprovechado para favorecer que la vivencia en la sala sea más rica.
Puede tener también una consecuencia posterior por el impacto que deja en el espectador.
Podría entenderse, incluso, desde una perspectiva ética, abriéndose más allá de la experiencia vivida en el teatro e invitando a la consecución de una vida más digna y justa que la observada en la escena. quizá sea éste el beneficio más ambicioso y, a la vez, más fecundo del arte.
La aplicación de estos factores tiene que orientarse al logro de experiencias de ocio satisfactorias.
Especialmente en este ámbito del ocio creativo y, concretamente, de la ópera, la experiencia debe ser lo más placentera posible.
La participación personal ayudará al ajuste entre las expectativas de los sujetos y la experiencia real de la representación.
Las diferentes fases del proceso tendrán que tener en cuenta que la preparación tiene que hacer compatible la diversión con la formación.
Todo el proceso debería ser gratificante para la persona que lo realiza.
Principios educativos que sustentan las acciones formativas en el ámbito del ocio
El apartado anterior ha puesto de manifiesto el proceso temporal de la experiencia estética, destacando la actitud personal, la participación, el descubrimiento y el goce o sa-sobre el que va a desplegar su creatividad y en el que va a encontrar una fuente de disfrute.
Si la experiencia del artista se condensa en la forma que crea, la experiencia del receptor se concreta en una participación co-creadora en la obra dada.
En esta línea Jauss (1986), Gadamer (1996) y otros autores han insistido en la participación como complemento necesario de la obra.
En la experiencia de ocio estético el ser humano tiene un campo de posibilidades para encauzar su capacidad creadora y co-creadora.
Dimensiones del proceso de recreación
El proceso de recreación puede ser comprendido en fases que no tienen que ser entendidas cronológicamente.
Hospers lo hace sintetizándolas en tres dimensiones que se han traducido como: superficie estética, forma estética y valores vitales.
Podemos comprenderlas como un acercamiento sensible, formal y de sentido.
La primera se centra en la percepción sensible; la segunda, a través de ésta, responde a la forma y la tercera, basada en las anteriores, en el sentido o en el significado.
Los tres aspectos están interrelacionados.
Comprender uno sin el otro ofrece una imagen distorsionada de la experiencia.
La apreciación de las obras de arte no se limita a los valores de superficie o los formales.
Gozamos del arte en la medida en que nos ofrece una imagen de la vida y es un símbolo de nuestra historia, de nuestra existencia, personal o colectiva, en las múltiples facetas y concreciones que los artistas realizan (Hospers, 1980, 28-30).
Reducir las experiencias, como han hecho algunos teóricos, a los valores formales, es una actitud purista que nos impide disfrutar experiencias en el ámbito de los valores humanos o de los valores vitales, en expresión de Hospers.
Este aspecto nos conduce a resaltar el ámbito de comprensión de la experiencia de la obra.
La comprensión es un proceso que parte de un acto de reconocimiento intuitivo, rebasa lo sensible y alcanza lo inteligible; conlleva un juicio de identidad acompañado de placer o gozo intelectual.
Éste proviene de la comprensión o reconocimiento.
El receptor acoge la obra y esa experiencia es, al mismo tiempo, una profundización en su propia autocomprensión (Gadamer, 1977).
La obra reclama y habla de una forma presente y simultánea.
Los receptores integran ese diálogo en su comprensión del mundo y en su propia autocomprensión.
PROPuESTA DE lÍNEAS DE MEJORA DE lA EXPERIENCIA OPERÍSTICA DESDE El OCIO CREATIVO carácter de proceso de toda experiencia valiosa.
Lo mismo hemos visto desde la estética.
Ello significa que toda experiencia es un proceso que se inicia cuando se planifica, continúa cuando se realiza y culmina cuando se rememora.
El proceso de una experiencia es imagen de la continuidad de desarrollo de un ocio serio a lo largo de la vida.
La educación del ocio ha de favorecer el desarrollo integral de la persona a partir de conocimientos, actitudes, habilidades y valores de ocio.
Éste es un objetivo a largo plazo.
Orientándolo a la educación de la ópera reafirma el proceso experiencial, destacando el interés formativo de la planificación, el desarrollo y la evaluación de las experiencias de ocio.
Este principio está vinculado con el anterior, ya que ambos aluden a un proceso.
La inclusión se vincula con un sistema de valores de respeto a todas las personas.
Lleva consigo la utilización de espacios, recursos y equipamiento para todos, enfatizando la pertenencia a la comunidad y el beneficio de todos.
Está vinculado con la participación y la equiparación de oportunidades.
Consiste en el reconocimiento práctico de la obligación natural que todas las personas tenemos de contribuir al bienestar común.
Responsabilidad, respeto y sostenibilidad serían pilares básicos de este principio.
No desarrollamos más estos dos últimos principios por ser básicos en la vida social.
Resumen de principios teóricos procedentes de la pedagogía del ocio y de la teoría de la estética
Una vez expuestos en detalle los principios educativos y estéticos, nos proponemos ahora ofrecer una visión global de los mismos.
Estos principios pueden ayudar a pensar cualquier acción educativa que quiera favorecer la experiencia de ocio valiosa, implicando a las personas, facilitando el despliegue de sus expectativas y desarrollando sus conocimientos y valores.
Una experiencia de ocio estético valiosa será la mejor apuesta para que los sujetos opten por un ocio serio, de compromiso a largo plazo con la ópera.
Todos ellos orientan en determinadas pautas de intervención educativa.
La tabla que aparece a continuación resume todos ellos.
Como experiencia de ocio el proceso de recepción de la ópera se basa en los principios del ocio, es decir, vivencia, libertad, satisfacción y autotelismo.
Aquéllos se sustentan en éstos, razón que explica las líneas confluyentes.
Nos proponemos ahora apuntar los factores educativos que facilitarían su realización en la práctica y que subrayan principios educativos, tomando como punto de referencia la pedagogía del ocio (Cuenca, 2004).
El punto de partida es la concepción del ocio como experiencia y ámbito de desarrollo humano.
La comprensión del ocio desde la libertad, la satisfacción y el autotelismo orientan un posicionamiento pedagógico basado en principios consecuentes.
La finalidad sería el logro de experiencias de ocio valiosas en sí mismas, que generen la continuidad de un ocio serio.
Sin la pretensión de entrar en la planificación de objetivos y actividades, recogemos algunos principios fundamentales que se deberían considerar en cualquier programa.
Éstos serían la personalización, la continuidad, el desarrollo, la inclusión y la solidaridad.
Significa que cada persona con su peculiaridad es el sujeto de la experiencia.
La persona debe ser el referente de cualquier acción pedagógica que trate de favorecer la experiencia de ocio.
También desde la reflexión estética acabamos de observar cómo el proceso tanto de percepción como de comprensión es personal y diferenciado.
Este principio debe realizarse haciendo compatible el ocio individual y el social.
No sólo cuenta el grupo, sino cada persona y requiere acciones que tengan en cuenta las diferencias personales.
Este principio se vincula a la participación que hemos visto desde la estética y llama la atención sobre la implicación personal.
La experiencia de ocio se genera en un espacio de participación en el que la persona pueda desarrollar sus capacidades físicas, mentales y emocionales.
La experiencia desde el pensamiento estético se comprende coparticipada y activa.
La participación reclama acciones que alienten la comunicación e inciten a la recepción activa favoreciéndola como una aventura de descubrimientos (Eco, 1979).
La educación del ocio es un proceso continuo que debe ser entendido a lo largo de la vida.
Significa que debe encauzarse hacia acciones educativas no casuales, sino proyectadas en el tiempo.
Requiere una coherencia con otras facetas formativas e induce a dar continuidad a la formación inicial.
La reflexión sobre el ocio destaca el Promueve un ocio tanto activo como contemplativo en todas sus dimensiones (lúdica, creativa, festiva, ambiental-ecológica y solidaria).
• Globales (todo se relaciona con todo)
• Integradas (relacionadas con el sentido de la vida y los valores de cada uno)
Se desarrolla en ausencia de coacción y tiene también un sentido positivo de capacidad, es decir, de elegir en cada momento el modo de obrar que se considere mejor entre las distintas posibilidades que la situación ofrece.
• Sin direccionismo ni paternalismo
• Que estimulen y abran caminos de desarrollo personal
No está reñida con el esfuerzo y se materializa cuando se produce un ajuste entre las expectativas de la persona y su vivencia de ocio real.
• Gratificantes tanto en el proceso de aprendizaje como en sus resultados
• Que tiendan a ajustar las expectativas de los participantes y la realidad
Caracteriza a la experiencia de ocio como un fin en sí misma.
• Valiosas en sí mismas
• Que supongan un reto de autosuperación respecto a experiencias anteriores
Promueve el establecimiento de objetivos de aprendizaje grupales e individuales, que partan del conocimiento de cada persona a quien se dirige la acción educativa.
Según este principio, cada persona debe buscar los medios para aprovechar sus posibilidades de ocio.
• Que partan de los sujetos
• Que tengan objetivos individuales y grupales
• Que favorezcan la personalización
Promueve la acción educativa a lo largo de la vida, la coherencia entre las distintas experiencias educativas y la continuación en los objetivos y procedimientos.
• Que den continuidad a la formación inicial para que conduzcan a un futuro deseado
• Que eviten objetivos y procedimientos opuestos DESARROLLO Promover experiencias de aprendizaje:
Promueve el desarrollo integral de la persona a partir de conocimientos, actitudes, habilidades y valores de ocio con el objetivo de que ésta aumente su calidad de vida mediante el ocio y la autoorganización.
Defiende el interés tanto de la planificación como del desarrollo y la evaluación de la acción formativa.
• Estimulantes y que despierten entusiasmo
• Que inicien e introduzcan a las personas en el mundo de la ópera
• Que ofrezcan y pongan a disposición la experiencia operística
• Que aconsejen y ayuden, proporcionando consejos y aclaraciones, siempre que sea necesario
Asume que la convivencia y el aprendizaje en los grupos con diferencias es la mejor forma de beneficiar a todos y cada uno.
• Que fomenten la participación de todas las personas de la comunidad
• Que fomenten la equiparación de oportunidades
Se asienta sobre las ideas centrales de responsabilidad, respeto y sostenibilidad.
• Que se adapten a las necesidades y demandas locales Disposición libre de la persona abierta a la propuesta estética.
• Que favorezcan la atención centrada hacia el objeto estético
• Que faciliten una relación empática con la obra
Promover experiencias de aprendizaje: Proceso de coejecución y apropiación del objeto que la persona lleva a cabo en la experiencia estética.
• Que potencien la implicación activa del receptor
• Que inciten al discernimiento
Reconocimiento de elementos sensibles, formales y de sentido mediante la participación.
• Que faciliten la atención de la persona hacia los factores sensibles, formales o estructurales, de significado o sentido
• Que transmitan el patrimonio que supone la obra
Promover experiencias de aprendizaje: Proceso de integración de los elementos descubiertos y de actualización en el presente.
• Que favorezcan la actualización de la obra y su integración en el receptor
• Que converjan en la valoración
Goce en el proceso y por la actualización del objeto estético.
• Que aporten razones para el gozo
análIsIs dE la rEalIdad
A lo largo de este apartado, revisaremos en profundidad las características de los programas didácticos correspondientes a las organizaciones operísticas analizadas.
Pero, antes de adentrarnos en ese detalle, es interesante clarificar quiénes son dichas organizaciones y cuál ha sido la metodología utilizada.
El tipo de análisis escogido ha sido el denominado "Análisis de contenido" (Andréu, 2001; Malhotra, 2004).
Las organizaciones de ópera europeas han constituido la unidad de muestreo.
Para cada una de ellas hemos analizado, con la ayuda de una ficha de contenidos, sus programas didácticos y actividades complementarias publicadas en sus páginas web.
El muestreo aplicado ha sido el muestreo por juicio, que, en nuestro caso, se ha fundamentado en el tipo de políticas que dichas organizaciones están siguiendo.
Debido a que este tipo de acciones están muy relacionadas con la generación de interés y el desarrollo de audiencias, hemos procedido a considerar aquellas organizaciones más activas en cuanto a interés por captar y atender nuevos públicos.
En concreto, las diez organizaciones seleccionadas han sido las siguientes: Badisches Staatstheater Karlsruhe (Karlsruhe-Alemania); ABAO (Bilbao-España); Gran Teatre del Liceu (Barcelona-España); Teatro Real de Madrid (Madrid-España); Finnish National Opera (Helsinki-Finlandia); Opéra de Paris (París-Francia); Teatro AllaScala (Milán-Italia); De Nederlandse Opera (Ámsterdam-Países Bajos); Opera North (Leeds-Reino Unido) y Royal Opera House (Londres-Reino Unido).
Análisis de los programas didácticos de las organizaciones operísticas seleccionadas
Hemos estructurado nuestro análisis de los programas didácticos en tres grandes apartados diferenciados en fun-presentación de la ópera.
El 100% de las organizaciones seleccionadas realizan charlas en torno a cada uno de los títulos de ópera.
El 40% de ellas lo realiza un día puntual, diferente a las fechas de las funciones, mientras que el 60% restante realiza las charlas cada día que hay función y éstas se suelen realizar unos 45 minutos antes del comienzo de la representación en alguna sala del teatro.
Opéra de Paris, por ejemplo, organiza originales desayunos en Studio Bastille, en los que puede llegar a ofrecer un concierto de música de cámara, una proyección o un encuentro con un artista.
Asimismo, organiza encuentros literarios en torno a un tema de la temporada lírica o conferencias en las que pueden participar gran parte del reparto al completo o responsables de la producción.
Un caso destacable es el del Teatro Real de Madrid, que graba un vídeo de la charla informativa y lo publica en su página web para que esté disponible a todo el mundo.
Internet se está convirtiendo, cada vez más, en un recurso fundamental para la tarea de crear interés por la ópera.
En segundo lugar, una forma de facilitar a los espectadores la preparación de una ópera es ofrecerles un amplio abanico de información relacionado con el título de ópera, de forma que sea cada persona quien seleccione lo que más le interese.
Así, por ejemplo, mientras alguien pueda estar más interesado en la escenografía, otro pudiera estarlo en la música, o en el texto, o el contexto, etc. En cualquier caso, como hoy en día la búsqueda natural de información es a través de internet, lo lógico es que ésta sea la principal fuente de investigación para el espectador, sin perjuicio de que la información básica se encuentre recogida también en el programa de mano.
Además, internet tiene la ventaja de soportar no sólo texto, sino formatos audiovisuales, de manera que es posible escuchar fragmentos de la ópera o visualizar determinadas producciones.
La Royal Opera House, que defiende como uno de sus pilares la educación a lo largo de la vida, considera vitales los recursos audiovisuales y por ello ha apostado por las nuevas tecnologías, convirtiéndose en líder en este aspecto entre las casas de ópera europeas.
La organización londinense pone a disposición de todos los internautas una multitud de vídeos y podcasts que recogen tanto fragmentos de óperas como vídeos didácticos que muestran el trabajo realizado detrás de los escenarios, entrevistas con artistas o charlas explicativas.
Los materiales, además de estar disponibles en la página web, también lo están en un canal de YouTube y en iTunes, de forma que puedan ser descargados y utilizados en dispositivos móviles.
ción del público al que se dirigen.
En primer lugar, hemos agrupado aquellas iniciativas que consideramos que están orientadas al público en general; en segundo lugar, aquellas que lo están a centros educativos (ya sean colegios o universidades) y, por último, las que van dirigidas a familias.
Hemos considerado únicamente aquellas iniciativas que tratan de favorecer una experiencia operística lo más satisfactoria posible.
Conscientemente, hemos dejado al margen todas aquellas actividades orientadas a dar notoriedad a la organización operística y a otorgar a la ópera un valor de contexto 1.
Iniciativas dirigidas al público en general
Las casas de ópera son conscientes de que una mayor preparación de la ópera suele desembocar en una experiencia escénica más satisfactoria.
En el año 2001, la red de óperas francesas, Réunion des opéras de France (ROF), llevó a cabo un estudio sobre el público de la ópera en Francia y concluyó que el 69% de los espectadores franceses preparaba su salida a la ópera, investigando sobre la obra, su contexto musical, histórico, político y sobre la vida del compositor.
La investigación señalaba que, gracias a este trabajo personal del espectador, éste iba consolidando su propio gusto lírico y esto le facilitaba la selección de espectáculos posteriores.
Según Doublet (2001Doublet (, 2003)), si el recién iniciado no tiene acceso a este tipo de información, se desanimará y abandonará el camino que le llevará una vez más a la ópera.
Sin embargo, esta preparación implica una inversión de tiempo adicional a la del espectáculo, que convierte esta variable en una de las principales barreras de acceso a la ópera y que explica que, en el año 2001, en Francia el público estuviera compuesto por un 42% de personas inactivas, es decir, de aquellas personas con una mayor disponibilidad de tiempo.
Por todo lo anterior, las organizaciones operísticas tratan de facilitar al espectador la preparación de ópera de forma que, gracias a una serie de herramientas, la inversión de tiempo necesaria sea la menor posible.
Como iremos viendo a lo largo de este apartado, las herramientas a las que nos referimos se materializan en charlas introductorias, información específica ofrecida en diferentes formatos y soportes, cursos o encuentros con artistas.
En primer lugar, una de las actividades más extendidas entre los teatros es la charla informativa previa a la re- puedan trabajar la obra con sus alumnos con anterioridad a la excursión al teatro.
Dentro de los recursos más innovadores y que, poco a poco, van calando en un número cada vez mayor de organizaciones, están las sesiones didácticas participativas, donde son los propios alumnos, normalmente estudiantes de secundaria, quienes a lo largo de todo un curso preparan su propia función de ópera.
Se trata de proyectos multidisciplinares, donde los alumnos trabajan la creatividad, la capacidad de expresión y comunicación y otra serie de habilidades, ya que se encargan de preparar absolutamente todos los elementos de una ópera: el libreto, la música y canciones, la acción teatral, la escenografía, la caracterización, la dirección, la iluminación, etc. Habitualmente, este tipo de proyectos lleva aparejada una formación de profesores, que son quienes, realmente, llevan el peso del proyecto.
Además, suele existir apoyo por parte de la organización operística, quien proporciona ayuda, especialmente cuando se acerca el momento de la representación de la ópera a los padres y amigos.
Existen casos en los que la ópera se representa en el propio colegio o casos en los que el teatro cede un auditorio para que diversos colegios realicen sus representaciones.
De nuestras organizaciones, el 60% de ellas realiza de una u otra forma este tipo de proyectos.
Así, por ejemplo, en España, tanto Barcelona como Madrid impulsan este tipo de proyectos y la Finnish National Opera declara que, a pesar de ser una iniciativa económicamente cara, merece la pena mantenerla debido a los excelentes resultados que produce.
En el entorno anglosajón, tanto Opera North como Royal Opera House apuestan por este modelo y consideran que la participación de los alumnos es esencial para conseguir una verdadera implicación.
Estas organizaciones, además, están tendiendo a organizar proyectos de más larga duración incluso que un curso académico, ya que se han dado cuenta de que cuanto más largos sean los períodos de contacto con los alumnos, mejores resultados se alcanzan y el impacto conseguido es mayor.
Iniciativas dirigidas a centros educativos
Uno de los grupos de interés más habituales para las organizaciones operísticas son los centros educativos, bien sea colegios o universidades.
En el primer caso, que es el que cuenta con una mayor tradición de los dos, los programas didácticos se suelen integrar dentro del currículo escolar, constituyendo una actividad obligatoria para los alumnos.
En el caso de las universidades, por el contrario, las actividades suelen ser opcionales y estar enmarcardas en cursos o créditos de libre elección.
Al analizar las iniciativas dirigidas a los distintos tipos de centro hemos distinguido entre las que son específicas a cada uno y las que son comunes a los dos (asistencia a ensayos y visitas a producciones).
Iniciativas dirigidas a colegios
Los programas didácticos dirigidos a colegios están muy extendidos y esto se refleja en nuestra muestra, ya que el 100% de las organizaciones seleccionadas cuentan con programas dirigidos a estudiantes de primaria o secundaria.
Las actividades son variadas y van desde sesiones puntuales en el aula hasta programas a más largo plazo.
Una de las iniciativas que cada vez resulta más habitual son las funciones escolares, que se llevan a cabo en horario de mañana y no están abiertas a todo el mundo, sino únicamente a grupos de colegios.
Consisten en títulos de ópera adaptados o compuestos expresamente para el público infantil.
Estas representaciones suelen durar en torno a una hora y utilizan recursos para facilitar la comprensión del público (idioma local, vocabulario sencillo, etc.), así como para llamar su atención (decorados y vestuario llamativos, alguna anécdota graciosa, etc.).
Normalmente, llevan asociada una guía didáctica para que los profesores
Iniciativas dirigidas a universidades En el ámbito universitario, las posibilidades de acción son relativamente amplias, ya que las iniciativas pueden ir dirigidas tanto a estudiantes jóvenes como a gente más mayor que acude a la universidad a cursos especialmente diseñados para ellos.
De la muestra analizada, un 80% de las organizaciones mantiene acuerdos con universidades, bien sea a través de cursos, charlas, grupos de discusión o incluso visualización de representaciones en pantallas gigantes o representaciones en vivo.
Resulta de gran interés la iniciativa "Opera Oberta" impulsada por el Liceu.
"Opera Oberta" consiste en un curso universitario de iniciación a la ópera, cuya originalidad reside en la transmisión en directo de diversos títulos de la temporada del Liceu, y en la asistencia, de forma simultánea, de unos 2.000 alumnos universitarios repartidos por 50 universidades de todo el mundo, como si estuviesen ocupando una de las butacas del teatro.
El programa se completa con una presentación previa de unos diez-quince minutos, grabada en alguna de las universidades colaboradoras, y con un portal en la Red con informaciones complementarias sobre la ópera que se transmite.
También es curioso el programa Opera-Universidad ofrecido por Opéra de París en su página web, que consiste en un programa a la carta para grupos de entre 20 y 40 personas.
La organización propone que es posible organizar visitas a cualquiera de los dos teatros (Palais Garnier y Opéra Bastille) o diversos tipos de encuentros con personal de la organización, con equipos de producción o con artistas.
Iniciativas comunes a los colegios y universidades Dos actividades muy extendidas entre las organizaciones y que se utilizan para la creación de interés por la ópera son la asistencia a ensayos generales o pre-generales y las visitas a los teatros y a los entresijos de las producciones operísticas.
De la muestra seleccionada, todas las organizaciones ofrecen ambas actividades, normalmente ligadas a los programas didácticos, especialmente con centros escolares o universitarios.
También es habitual que este tipo de actividades se ofrezcan a las asociaciones de amigos de la ópera que, a cambio de una cuota anual, colaboran de forma individual con la financiación de las organizaciones.
En algunos casos, las actividades se ofrecen de forma gratuita y en otros casos, pagando.
zación también llevó a cabo un ensayo especial de La Bella Durmiente para niños y adolescentes discapacitados de Helsinki, así como para un grupo de adultos rehabilitados de enfermedades mentales.
Otra organización comprometida con este tipo de colectivos es Opera North, en Leeds, que cuenta con un proyecto destinado a adolescentes de entre 10 y 14 años con el síndrome de Asperger.
El proyecto se lleva a cabo durante los meses de enero a marzo y consiste en la realización de unos talleres semanales en los que los niños acaban creando su propia composición de teatro musical.
Una vertiente interesante de los proyectos didácticos es la importancia que, cada vez más, está cobrando la formación de profesores, erigiéndose éstos como personas clave dentro del proceso formativo de escolares.
Las organizaciones operísticas son conscientes de que es muy rentable mimar la relación con los profesores, ya que son ellos los que tienen la llave para estimular y sensibilizar a sus alumnos, así como despertar su interés por el mundo de la lírica.
Por otro lado, y a efectos prácticos, de esta forma, el alcance de las actuaciones de la organización es mucho mayor.
De la muestra seleccionada, el 80% de las organizaciones realizan algún tipo de sesión formativa a los profesores de los centros con los que colaboran.
El Badisches Staatstheater Karlsruhe, por ejemplo, desde una posición más modesta, realiza un encuentro anual con profesores, donde les presentan el programa de la temporada y los materiales didácticos que ponen a su disposición y, por otro lado, provocan la comunicación con ellos, solventando las posibles dudas que pueda haber.
Las organizaciones que cuentan con proyectos de ópera en el aula, como ya hemos mencionado previamente, también cuentan con formación específica para el profesorado, de forma que puedan llevar a cabo el proyecto.
Otro ejemplo distinto sería Opéra de París, que tiene un acuerdo con facultades de magisterio para colaborar en la formación de maestros, bien sea en su formación inicial o en actividades de formación continua.
La ópera de Ámsterdam o la de Leeds también realizan sesiones formativas para profesores, dirigidas a profesores que quieran desarrollar sus habilidades creativas y musicales para aplicarlas en clase.
Muchos de estos cursos ofertados se cobran, pero aun así, tienen un gran éxito y cada vez se están implantando con más fuerza. talleres específicos.
En cuanto a las funciones familiares, éstas son iguales que las funciones escolares, pero abiertas al público.
Habitualmente, se suelen establecer cupos de entradas de adultos, de manera que se prime la venta de entradas infantiles, pero aparte de esto lo demás funciona igual, por lo que no nos vamos a extender más.
Los talleres familiares consisten en unas sesiones didácticas de preparación y sensibilización con la ópera.
Lo cierto es que esta actividad está menos extendida, probablemente, porque es más complicada llevarla a la práctica, tanto por temas de espacio como de personal.
En el caso de los colegios, muchas de las actividades didácticas se llevan a cabo en los propios centros, mientras que en el caso de los talleres familiares es la organización operística la que tiene que facilitar el espacio.
Algo similar ocurre con el personal, ya que, en los colegios, los profesores actúan en cierto modo de embajadores de la organización y asumen gran parte del liderazgo, mientras que en el caso de las familias todo el peso recae sobre la organización.
Por todo esto, no es de extrañar que de la muestra seleccionada, sólo el 50% de las entidades realicen algún tipo de actividad didáctica dirigida a las familias.
EvaluacIón dE la prEsEncIa dE los prIncIpIos tEórIcos En las InIcIatIvas dIdáctIcas analIzadas y propuEsta dE posIblEs línEas dE actuacIón
Una vez revisadas las principales iniciativas didácticas de las organizaciones operísticas seleccionadas, nos disponemos ahora a exponer las conclusiones más relevantes de nuestro análisis.
De la misma manera que hemos estructurado los principios teóricos en función de sus ámbitos, también ahora llevaremos a cabo la presente evaluación siguiendo el mismo esquema.
Comenzaremos, por tanto, en primer lugar, examinando si los principios fundamentales del ocio se reflejan en los programas didácticos analizados, continuaremos con los principios de educación y finalizaremos con los de estética.
Asimismo, y en los casos en los que los principios se vean muy débilmente reflejados, propondremos líneas de intervención orientadas a incorporarlos.
De esta forma, se tenderá hacia una mejora en la satisfacción de la experiencia operística de quienes participan en dichas iniciativas educativas.
En el caso de las visitas a los teatros encontramos diferentes modalidades.
En primer lugar, la visita más básica es la visita cobrada a los lugares públicos del teatro, que tiene un enfoque más bien turístico, en el sentido de que se hace énfasis en el propio edificio, sus diferentes salas y su historia.
Hay teatros como, por ejemplo, la Scala de Milán, que tienen incluso un museo en el propio teatro, donde exhiben diferentes objetos, como trajes, vestidos o joyas, utilizados en producciones operísticas pasadas.
Después, hay visitas normalmente enmarcadas en los programas didácticos, donde se muestra todo el trabajo que se realiza detrás de la escena y la complicada labor de coordinación que es necesaria para llevar a cabo la representación.
Este tipo de visita es muy atractiva y está muy demandada dentro de los programas didácticos debido a su interés, ya que los grupos pueden ver los diferentes talleres de caracterización, sastrería, salas de ensayo, camerinos, maquinaria del escenario, trabajo de iluminación, regiduría, etc. El nivel de explicación durante las visitas se adecúa a las diferentes edades de los grupos visitantes.
Además, muchos teatros ofrecen servicios personalizados, en el sentido de que, aparte de adecuar el lenguaje a los grupos, también se adecúa el contenido, en función del interés del grupo o la duración.
Así, por ejemplo, el Liceu ofrece una visita teatralizada para alumnos de educación infantil, con el título de "El Misterio de la partitura".
La actividad consiste en un juego de pistas, a través del cual se conduce a los alumnos por los distintos espacios del Liceu.
Durante el juego, los niños deberán encontrar la partitura desaparecida para que la directora de la orquesta pueda dirigir esa noche la ópera.
El Liceu también ofrece diferentes opciones de visitas, donde, por ejemplo, para grupos numerosos, es posible incluso concertar un recital al final de la visita.
Otra visita muy interesante que ofrece el Liceu es la visita técnica, dirigida a arquitectos e ingenieros (tanto estudiantes como profesionales graduados) con el objetivo de presentar el edificio del Liceu desde el punto de vista arquitectónico (características de su estructura, instalaciones generales, proyecto acústico, entre otros) sin olvidar su funcionalidad como teatro de ópera.
Iniciativas dirigidas a familias
Además del colegio, otra vía de llegar a los niños y adolescentes es a través de sus familias.
Para ello, los teatros programan también funciones familiares y llevan a cabo M.a luISA AMIGO Y MACARENA CuENCA inclusión, éste es, precisamente, el motor de los programas didácticos.
El público de la ópera ha respondido durante décadas a un perfil muy concreto 3 y los departamentos didácticos tratan, a través de sus programas, de llegar a otro tipo de público.
Por otro lado, aunque todavía no es muy común y, evidentemente, dependerá en gran medida de los recursos que cada organización tenga disponibles, hemos encontrado proyectos específicos dirigidos a colectivos especiales, como puedan ser, por ejemplo, los discapacitados o las minorías étnicas.
Por último, el principio de solidaridad queda reflejado en la insistencia de las organizaciones por preservar el género operístico y ponerlo a disposición del disfrute del mayor número de gente posible.
A continuación, abordamos los dos principios que consideramos se ven en menor medida reflejados en los programas analizados, el principio de personalización y el de continuidad.
En primer lugar, queremos manifestar expresamente que somos conscientes de que hacer realidad en su totalidad el principio de personalización es una utopía.
El coste sería tan alto que haría completamente imposible la puesta en marcha de un objetivo tan ambicioso.
Sin embargo, esto no significa que debamos ignorarlo por completo, sino que se debiera convertirse en un ideal al que las propuestas educativas deberían tender y en cuyo camino cada cual debiera buscar su punto de equilibrio.
Este punto de equilibrio tendrá que poner en relación, en un lado de la balanza, la personalización, la satisfacción de los participantes y la calidad del servicio, y en el otro, la productividad y el coste de la actividad.
En la aplicación del principio de continuidad también nos encontraremos con un dilema, que cada organización, en función de sus recursos y sus propias necesidades, deberá resolver de distinta manera.
La continuidad promueve la acción educativa a largo plazo y con una coherencia de objetivos y acciones a lo largo del tiempo.
Esto significa establecer vínculos, más allá de sesiones puntuales y, por tanto, dedicar esfuerzos y recursos a un mismo colectivo de personas.
El dilema aparece, precisamente, en este punto, ¿dónde encontramos el equilibrio entre llegar al mayor número de gente posible y tener un mayor impacto en las personas alcanzadas, gracias a acciones educativas continuadas en el tiempo?
Evidentemente, no hay una única respuesta y será, de nuevo, cada organización quien deberá marcar los límites.
Tras estas reflexiones, expondremos algunos ejemplos concretos y algunas propuestas de mejora en relación a estos dos principios.
Los principios fundamentales que caracterizan a cualquier experiencia de ocio son la vivencia, la libertad, la satisfacción y el autotelismo (Cuenca, 2004).
En general, todos ellos suelen estar presentes en las iniciativas didácticas, salvo cuando éstas se insertan en los currículos escolares de centros educativos.
En este caso, los alumnos no tienen libertad de elección y deben participar en la actividad como si de una clase más se tratase.
Además, dicha actividad no tiene, en ese caso, un fin en sí mismo, sino que servirá a los objetivos educativos marcados por el centro.
Sin embargo, la introducción de la ópera a través de los colegios es una manera eficaz de llegar a un gran número de niños y adolescentes y de acercarles un género artístico que, en muchos casos, no hubieran tenido oportunidad de conocer de otra manera.
Por ello, consideramos que la situación se debe mantener y reconocemos que no siempre la iniciativa didáctica tiene que ser, necesariamente, una experiencia de ocio, sino que puede servir a que ésta pueda llegar a producirse en un futuro.
En términos generales, en el caso de las actividades dirigidas al público en general, a las familias o las ofertadas en universidades, sí tienen mayores probabilidades de ser experiencias de ocio, ya que las personas participan en ellas libremente y porque consideran que tienen un valor en sí mismas.
Como avanzábamos en la fundamentación teórica, los principios que deberían caracterizar a cualquier propuesta educativa son la personalización, la continuidad, el desarrollo, la inclusión y la solidaridad (Cuenca, 2004).
Según nuestro análisis, los principios que mejor quedan reflejados en las iniciativas didácticas contrastadas son el desarrollo, la inclusión y la solidaridad, mientras que la personalización y la continuidad son los que presentan mayores oportunidades de mejora.
El principio de desarrollo se cumple, en términos generales, porque se produce un cambio en los participantes.
Ellos descubren, experimentan o aprenden algo nuevo y, por tanto, la actividad no es indiferente, sino que provoca en ellos un proceso de mejora, es decir, un desarrollo personal.
Además, como se trata de actividades que no se realizan a diario, éstas suelen ser muy estimulantes y despiertan entusiasmo entre los participantes.
En cuanto al principio de ción con colectivos a los que puedan pertenecer.
Pensemos, por ejemplo, que un aspecto interesante de todas las producciones es el vestuario.
La organización podría llegar a un acuerdo con una escuela de diseño que acercara a sus alumnos la ópera a partir del vestuario de una producción concreta, de forma que, luego, fueran ellos mismos quienes escribieran un texto relativo a este tema y que fuera publicado en la web de la organización.
En definitiva, de nuestro análisis se desprende que gran parte de las iniciativas didácticas que son llevadas a cabo por las organizaciones operísticas son motivadoras del interés grupal y proponen acciones para un grupo, bien en el caso de los escolares o en los adultos.
Bajo nuestro punto de vista sería aconsejable que se tuvieran en cuenta algunas acciones que posibilitaran la acción grupal con la participación personal.
En este sentido, la calidad de la experiencia podría verse favorecida gracias a acciones que condujeran a que cada persona sea consciente de su capacidad creativa, suscitando en ella una reflexión.
El principio de continuidad también se cumple en parte en determinados casos, especialmente, cuando se trata de iniciativas dirigidas a colectivos concretos y no al público en general.
Como hemos podido observar a lo largo de la descripción de los programas, algunos de ellos tienden a prolongarse en el tiempo, como por ejemplo los dirigidos a estudiantes de secundaria, cuyo contenido se centra en la creación de una ópera por parte de los propios alumnos.
Sin embargo, muchas otras sesiones consisten en encuentros puntuales y lo mismo ocurre en las charlas de introducción a la ópera o en los encuentros con artistas.
En estos casos, la posible línea de intervención podría venir de la mano de la instauración de la figura de un presentador o moderador que se responsabilizara de dar continuidad a los distintos eventos.
Se podría establecer una estructura común del contenido de las charlas, de forma que los conferenciantes se ajustaran a ella y, así, se produjera una coherencia y una continuidad entre los diferentes encuentros.
Por otro lado, éstos se podrían grabar y publicarlos en internet, de manera que, además de contribuir a una mayor difusión, estarían a disposición de los intervinientes para su consulta previa.
Así, la revisión de este material podría ayudar a los conferenciantes a dar continuidad a su exposición, a pesar de no haber estado presentes en eventos anteriores.
Dentro de las iniciativas analizadas, algunas de ellas cuentan ya con ciertos rasgos de personalización, especialmente las que se dirigen a colectivos concretos.
Por ejemplo, hay visitas a la carta o sesiones modulables en función de los intereses de cada grupo.
Sin embargo, esto no suele producirse en las actividades ofertadas al público en general.
Probablemente, la diferencia radique en que estas últimas sean actos más multitudinarios y, además, se desconozca de antemano el perfil y las necesidades de los asistentes.
En estos casos, cada organización deberá fijar cuál es el número máximo de gente admitida, teniendo en cuenta que a menor tamaño del grupo, más fácil será la personalización y deberá afrontar, por tanto, el dilema del equilibrio aludido anteriormente.
En estos casos, ante el desconocimiento de los asistentes, la personalización deberá tratarse de abordar sobre la marcha, a través de la participación, promoviendo las intervenciones del público.
En el caso de las sesiones dirigidas a colectivos concretos (colegios, universidades, etc.), sería recomendable el contacto previo con personas responsables del grupo, que pudieran actuar a modo de portavoces, como, por ejemplo, los profesores.
Estas personas debieran funcionar como enlaces entre su grupo y la organización operística.
Así, por un lado transmitirían a la organización las necesidades del grupo y, por otro lado, podrían intervenir en las propias sesiones, personalizando aspectos más concretos, gracias a su conocimiento de todos los participantes.
Por ello, consideramos primordial que las organizaciones operísticas dediquen un tiempo a entrevistarse con estos enlaces y a involucrarles en la planificación de las sesiones.
En cuanto a la información disponible en internet, es cierto que cada persona puede acceder a los contenidos que más le interesen y que, por tanto, podríamos afirmar que la personalización está presente de alguna manera.
Sin embargo, en muchos casos, especialmente en las organizaciones más modestas, los contenidos son limitados y bastante estándares (ficha técnica, argumento, fotos de la producción y una breve reseña histórica).
En ningún caso parece que el tipo de información publicada parta del conocimiento y las necesidades de los internautas.
En este sentido, una línea de trabajo podría ser el establecimiento de un proceso de comunicación entre la organización y los internautas para recoger las necesidades de información de estos últimos.
Lo ideal sería involucrarles, incluso, en la creación de los contenidos, por ejemplo, a través de acuerdos de colabora-M.a luISA AMIGO Y MACARENA CuENCA NOTAS 1 Al mencionar este tipo de actividades, nos referimos a eventos extraordinarios, como la colocación de pantallas gigantes en determinados lugares de la ciudad, la celebración de días de puertas abiertas en los teatros, etc.
2 La Cenerentola es una ópera de Rossini cuyo argumento es el cuento de la cenicienta.
3 En términos generales, el perfil del público de la ópera se corresponde con una persona mayor de 45 años, con estudios universitarios, de status social alto y de procedencia urbana (Ministerio de Cultura, 2007).
Estos factores estarían orientados a desarrollar las habilidades necesarias para profundizar en el conocimiento de la obra, del mundo que presenta, la historia.
Además se podría recrear el argumento en el momento actual, relacionándolo con situaciones reales o acontecimientos sociales, proporcionando claves de lectura y explicitando los símbolos.
Todo ello con vistas a la actualización de la misma, para que se comprenda desde la actualidad que vive el espectador y no como arqueología.
Tras cualquier proceso se debe propiciar la reflexión que supone una evaluación de la experiencia.
El espectador tendrá una visión global de la misma y descubrirá las implicaciones del mundo cognoscitivo y de valores que ha experimentado.
Será enriquecedor para el grupo que las valoraciones personales se comuniquen a los demás.
Todas las iniciativas didácticas que se están llevando a cabo en las instituciones responsables son, sin duda, positivas y ayudan a que la experiencia estética sea más rica.
Favorecen la recepción de la ópera y animan a los participantes a introducirse en el mundo operístico.
La aproximación analítica que hemos llevado a cabo parece apuntar especialmente la carencia de una implicación personal en las actividades acometidas, así como una débil continuidad temporal de las mismas.
Las líneas de actuación destinadas a hacer realidad estos principios teóricos son complicadas y costosas.
Por ello, cada organización deberá valorar dónde situar el punto de equilibrio entre ambos aspectos, en función de sus recursos y necesidades.
Finalmente, los principios teóricos que hemos identificado desde la teoría de la estética son la actitud personal, la participación, el descubrimiento, la comprensión y la satisfacción.
Desde el punto de vista del descubrimiento pensamos que las acciones didácticas se sostienen sobre este factor.
Ahora bien, quizá, vinculando este aspecto con la participación personal y teniendo en cuenta la necesidad de respetar el proceso temporal, nos parecería apropiada una intervención procesual que combinara la acción grupal con la participación personal.
Tanto para las intervenciones a largo plazo, como para aquellas que se realizan teniendo como eje central la asistencia a la representación, deberían tratar de fomentar una mirada experiencial motivando la incorporación de la persona a la experiencia.
Si las acciones se orientan a este segundo caso, nos parece estéticamente formativo que antes de la representación se lleven a cabo algunas sesiones, para facilitar la experiencia más plena en la sala y que finalmente se dé la oportunidad de comentarla en otra sesión posterior.
Así podríamos esbozar tres fases, preparatoria, de realización de la experiencia en el teatro y una posterior, de evaluación y comentario grupal.
Todas las intervenciones educativas deberían facilitar la personalización, favoreciendo la imaginación, la estimulación hacia la riqueza sensorial de la obra, así como la clarificación de los intereses y expectativas de cada uno.
Las puestas en escena actuales tienen una gran riqueza sensible que se debería transmitir, destacando el juego de imágenes de la escena, la iluminación, el vestuario, los códigos visuales, que pueden tener un valor simbólico, o la estructura organizativa de los coros u otros aspectos rele- |
En España, el Romanticismo llegó tarde, una vez muerto Fernando VII, y su vigencia duró poco.
A mediados del XIX, se producirá un vacío en las letras españolas muy considerable al no surgir una nueva estética que sustituya a la romántica.
Será un período de atonía, claramente de transición.
Sólo habrá dos grandes excepciones, Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro; poetas marginales, además, en su tiempo.
En Europa, mientras, estaba triunfando el Realismo: Dikens, Flaubert...
En este contexto hay que comprender a Bécquer.
De nombre Gustavo Adolfo Domínguez Bastida -firmó literariamente con el segundo apellido materno, oriundo de Flandes-nació en Sevilla (1836) en medio de este panorama prosaico, gris, mediocre; y representará -un poco tardíamente-la culminación romántica en España: nadie reflejará tan claramente como él la influencia del Romanticismo alemán (Heine, principalmente), si bien su obra presenta rasgos, sobre todo formales, que ya no son románticos.
En esta situación, entre dos sistemas estéticos en proceso de transición, se moverán otras dos grandes figuras internacionales: Allan Poe y Baudelaire.
Hay un cierto clasicismo en su obra, sin que mostrase evolución a lo largo de su trayectoria -murió en 1870, con tan solo 34 años-.
Una de las grandes influencias que hubo en Bécquer fue la copla popular, sobre todo andaluza.
Muchas de sus Rimas son de hecho coplas, coplichuelas.
También los cuentos fantásticos -sus famosas Leyendas-suelen tener como origen el folklore popular.
Lo tradicional es una respuesta de la modernidad frente a un mundo moderno.
Bécquer fue crítico con la sociedad moderna e incomprendido en su época.
La poesía, al gusto burgués decimonónico, era prosaica y falsamente trascendente, pero él y unos pocos poetas eludirían esa actitud.
Tampoco les gustaba la poesía del primer Romanticismo, la de Espronceda, tan exaltada y gesticulante.
No les atrajo el modelo inglés (de Byron) o francés: preferirán la lírica alemana, que leían en traducciones.
Este modelo es el de un lirismo intimista, sencillo de forma y parco de ornamento para dar mayor realce al profundo sentir del poeta.
Tras su fallecimiento, fue un grupo de amigos y admiradores becquerianos (Ramón Rodríguez Correa, Casado del Alisal, Julio Nombela...) quien editaría póstumamente sus composiciones, prosa y verso, reunidas en un volumen, pues pocos de sus contemporáneos, en realidad, lo estimaban entonces: Núñez de Arce, por ejemplo, llamó a las Rimas "suspirillos germánicos"; y en la misma ciudad de Sevilla, los primeros intentos de sus paisanos por honrar su me-moria tuvieron que esperar a que cambiase el juicio de ciertos sectores conservadores de la oligarquía hispalense respecto a Bécquer, acusado de una supuesta heterodoxia e impiedad -de escepticismo "atormentado por la duda"-por algunos de sus versos.
El reconocimiento pleno de su arte y su influjo se produjo con poetas nacidos poco después de su muerte (Antonio Machado, Juan Ramón) y más tarde (Salinas, Cernuda, etc.)
Actualmente, la crítica lo sitúa como cabeza de la lírica contemporánea, y hay que remontarse a los grandes escritores del XVI y del XVII para encontrar parangón a Bécquer.
Coincidiendo con el 175 aniversario del nacimiento del poeta, y el centenario de la erección de su monumento en el sevillano Parque de María Luisa, el Instituto de la Cultura y de las Artes de la ciudad hispalense publicó a finales de 2011 el presente ensayo sobre La construcción del mito Bécquer, al que ha acompañado una exposición del mismo nombre.
Gestado a lo largo de varios años de investigación -cuyos frutos previos habían sido anticipados en diferentes artículos-, su autora, Marta Palenque, profesora titular de la Universidad de Sevilla, disecciona, con buena dosis de amenidad y el rigor y pulcritud propios de una visión objetiva, carente de tópicos, los avatares de la fama becqueriana en su propia ciudad: desde un más o menos
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La construcción del mito Bécquer.
costear ellos mismos la escultura, dado su elevado estatus económico y poder social?
Como afirma la autora de este apasionante ensayo, los sucesos que rodean esta crónica tienen rango de novela históricofantástica, con atisbos de ficción gótica: en una especie de combate entre fuerzas del bien y del mal, determinadas sombras urden intrigas frente a paladines de la lucha por la memoria de un poeta ideal y triste.
Jeremy Howick ha colaborado y estudiado bajo la tutela de filósofos de la ciencia de la reputación de John Worrall y Nancy Cartwright, que a su vez han hecho aportaciones en forma de consejos a distintos capítulos del libro que presentamos.
El prólogo corre a cargo de Paul Glasziou, director del Centre for Evidence-Based Medicine.
"The Philosophy of Evidence-Based Medicine" se divide en cuatro partes.
Una primera propedéutica donde se introduce al lector en el significado y alcance de la MBE, así como en la filosofía que hay detrás de ella.
Merece mención especial en esta primera parte del libro, por su importancia en la práctica clínica, la sección dedicada a la evidencia: ¿Qué cuenta como evidencia digna de crédito?
¿Qué cosas de interés nos dice la evidencia en relación con la efectividad clínica?
La segunda parte del libro se encamina a poner de manifiesto las condiciones que favorecen la validez interna del ensayo clínico controlado con asignación aleatoria ('ECA' en adelante).
Se exponen los sesgos o factores de confusión que pueden echar a perder un ECA y las técnicas utilizadas para minimizar el impacto de tales factores.
Nos referimos a técnicas consistentes en el uso del placebo o la apuesta por el doble enmascaramiento y la asignación aleatoria de los participantes en el ensayo.
La tercera parte de "The Philosophy of Evidence-Based Medicine" describe el papel otorgado por los partidarios de la MBE al razonamiento mecanicista y la pericia del experto clínico.
la asociación "Amigos de Bécquer", con Santiago Montoto a la cabeza, que dos años después organizó diversos actos de homenaje.
Cabe afirmar, por tanto, de acuerdo con el presente ensayo, que también sus enemigos, en la medida en que las distintas comisiones creadas al efecto fueron dando testimonio de la continua oposición a cuantos proyectos de homenaje emprendían, coadyuvaron a la construcción del mito becqueriano, un genio sevillano incomprendido en su propia tierra, figura popular y ya de permanente referencia en la literatura española.
Por José Miguel González Soriano no fueron invitados a la exhumación del cadáver ni al traslado.
Si, desde entonces, el hombre quedó sepulto en una cripta "sombría y tenebrosa" -en palabras de la propia Marta Palenque-, su memoria y el prestigio de su obra han crecido hasta convertirse en inspiración para numerosas voces poéticas que "...le alejaron de la lectura ñoña y cursi para acercarle a las fuentes de la tradición popular y del símbolo".
Con un carácter más oficial, en Sevilla continuaron las iniciativas para glorificar a Gustavo Adolfo Bécquer: con el fin de coordinar la conmemoración del nacimiento del poeta, en 1934 se fundó de la primera generación reivindicadora del poeta.
Sintiéndose ninguneada ("las comparaciones -señala Palenque-son siempre odiosas, sobre todo cuando no se sopesan los condicionantes de cada época"), la Real Academia de Buenas Letras, con José Gestoso a la cabeza, perseveraría en su intento y en la primavera de 1913 conseguiría por fin la repatriación de los restos de Gustavo Adolfo y Valeriano, con la cripta de la Universidad como sepultura.
Lejos de producirse entonces la conciliación y fraternidad en torno a un poeta y un pintor admirados, de nuevo Bécquer se convirtió en la causa -o excusa-de enfados y recelos y, pese a los desmentidos en la prensa, los Quintero
en ocasiones, los sesgos, por notorios que sean, no llegan a distorsionar los efectos observados del tratamiento (véase p.
Así sucede en el caso de la reanimación cardiopulmonar, la anestesia y el uso del paracaídas, por ejemplo.
Lo común a las intervenciones señaladas es que la evidencia de sus efectos positivos se vuelve invulnerable a los sesgos de tan aplastante.
Si, por otra parte, reparamos en que la presunta superioridad de los ECAs sobre los estudios observacionales reside en su capacidad para anular sesgos, estamos obligados a reconocer que, en el caso de ciertos tratamientos, las evidencias proporcionadas por los estudios observacionales pueden ser tan fiables como las facilitadas por los ECAs.
De ahí que, en opinión del autor, la asignación de los niveles de evidencia deba proceder a posteriori, una vez evaluamos la consistencia de los experimentos y sus efectos terapéuticos (véase p.
Así pues, desde nuestro punto de vista, "The Philosophy of Evidence-Based Medicine" es un libro no sólo sugestivo, sino también necesario en vista de la influencia ejercida por la MBE en el mundo médico-sanitario. b) la jerarquía de evidencias, pertinente en lo esencial, debe incluir un criterio así: la hipótesis relativa a los efectos de un tratamiento tiene la misma credibilidad que el conjunto de evidencias suficientemente fiables que la apoyan; y c) las técnicas de doble enmascaramiento y uso del placebo están más expuestas al error y la manipulación de lo que puede parecer a simple vista.
Merece la pena que nos paremos un momento a glosar con más detalle el argumento b).
Howick parte de la base de que, La cuarta parte del volumen se reserva al apartado de conclusiones y expectativas en relación con la MBE.
Asimismo, "The Philosophy of Evidence-Based Medicine" cuenta con un apéndice de no menos de treinta páginas dedicadas a referencias bibliográficas y, a modo de cierre, un siempre útil glosario terminológico y onomástico.
El movimiento de la MBE obtuvo carta de naturaleza a principios de los años'90 en la McMaster University, Ontario, Canadá.
Este enfoque, liderado por David Sackett y Gordon Guyatt entre otros, nació con la vocación de incorporar los resultados de la investigación biomédica a la práctica clínica rutinaria.
Se trataba, así pues, de que, en su toma de decisiones cotidianas, los médicos clínicos tuvieran en cuenta la mejor evidencia disponible.
A día de hoy, las propuestas de la MBE gozan de no poca aceptación en el mundo de la medicina: se han fundado instituciones consagradas a clasificar la literatura médica en función del tipo de evidencia aportada, se ha integrado la enseñanza de la MBE en numerosos programas universitarios, se edita un buen puñado de revistas enfocadas sobre el particular y, lo más importante, son legión los clínicos que ya han hecho suyas las herramientas promocionadas por este enfoque revolucionario en medicina.
Dicho lo cual, no olvidamos mencionar la cantidad de guías, manuales y recetarios que vienen reflejando el creciente interés por la MBE.
En vista de ello, y en respuesta a las a veces controvertidas propuestas de la MBE, aparece "The Philosophy of Evidence-Based Medicine", de Jeremy Howick.
obra del madrileño llevaba ya veinte años escrita).
Tal vez la crítica patria de los últimos lustros, al son de los vientos americanos, ande demasiado obsesionada buscando postergadas voces femeninas que exhumar, episodios coloniales de las letras hispánicas sobre los que focalizar el análisis o autores nacionales susceptibles de acoger una lectura ecocrítica.
Aunque supongan estos muy legítimos empeños, más urgente me parece, ante la constatación de negligencias tan notorias como la que concierne a Valle, que persistamos en "aprender a vendernos" y en propugnar la dimensión universal de aquellos de nuestros autores que sobradamente la conquistaron.
Tal es el primer propósito que anima la obra reseñada.
José María Paz Gago, catedrático de Teoría de la Literatura en la Universidad de La Coruña, se había centrado en libros anteriores en aspectos más intrínsecamente teóricos, como la pragmática y la estilística, y en los géneros de la poesía lírica y de la novela.
Ahora, en cambio, su investigación transita en mayor medida los terrenos de lo audiovisual y lo espectacular, y como resultado de dichas preocupaciones viene publicando en los últimos años una serie de trabajos virados hacia los géneros cinematográficos y teatrales, entre los cuales se inscribe la monografía consagrada al creador del esperpento.
Valle-Inclán es uno de los escasísimos autores de nuestra literatura a los que se ha colocado tradicionalmente el marchamo de expresionista, esto es, de formar en las filas de uno de los primeros y más prolíficos ismos que afloran en el XX, capital para el advenimiento de las demás vanguardias.
En las letras españolas, y al margen del escritor gallego, engrosa a veces la nómina Dámaso Alonso en el campo de la lírica, y, en no pocas ocasiones, entre los novelistas, surge el nombre de Baroja (se silencia sistemática o ignorantemente a José M.a Gironella, quien merece la designación tanto o más que el narrador vasco).
Sin embargo, el calificativo de expresionista referido al teatro de Valle está ya sólidamente asentado en pagos académicos, toda vez que incluso el estudioso germano Harald Wentzlaff-Eggebert (p.
12) suscribe esta atribución.
Han existido dos formas distintas de concebir el expresionismo: si la primera, enarbolada principalmente por Weisstein, restringe la denominación a un movimiento estético que se desarrolla en Alemania en fechas muy precisas del primer tercio del siglo pasado, la segunda tendencia, a la que se adhiere Guillermo de Torre, es la que lo entiende como una visión de mundo, interrogante, angustiosa, subjetiva y distorsionada, en definitiva una visión de mundo característica del hombre del siglo XX que se transmite en las artes a través de diferentes recursos retóricos básicamente antinaturalistas.
De esta manera, La revolución espectacular.
El teatro de Valle-Inclán en la escena mundial ofrece ese flanco que no sólo cifra el desideratum de las teorías del teatro coevas, sino también de la Estética de la Recepción de Jauss (escuela más sugerente en lo teorético que fecunda en lo epistemológico) y de la sociología de la literatura, por lo que hay que aplaudir la pertinencia de la inclusión del libro en la prestigiosa y nutrida colección de Castalia, justamente llamada "Literatura y sociedad".
De hecho, el autor declara su intención de trazar esta historia de los montajes de Valle a través de las recensiones de éstos, evitando en lo posible su intervención personal (p.
28), una objetividad muy plausible en territorios sociológicos pero que aquí no deriva desde luego en un frío positivismo ayuno de conclusiones.
Sistematizar y describir las representaciones efectuadas de las piezas de Valle-Inclán informa sobre las posibilidades escenográficas que Valle-Inclán brinda, pero también sobre el desarrollo del teatro y la evolución de la crítica teatral en el siglo XX y los albores del XXI.
Estructura Paz Gago su estudio en cuatro partes: tras la introducción dedica un primer capítulo a las representaciones que se llevaron a cabo en vida del autor, y selecciona como corpus para rastrear ya sin límites de tiempo ni lugar las escenificaciones de las más destacadas obras presentación, idea que se hermana con la preponderancia adquirida en el siglo XX por la figura del director.
Hay amplio consenso en estimar que la lectura autónoma de una pieza dramática, desligada de su representación, constituye una forma de recepción manquée y cuasi aberrante, pero pese a ello no proliferan las aplicaciones prácticas que encaren la producción de un dramaturgo desde el enfoque escogido por el profesor gallego, esto es, atendiendo principalmente a la perspectiva espectacular.
José María Paz, profundo conocedor de las dos semiólogas arriba mencionadas (no en vano es discípulo de Carmen Bobes), alega también en tal sentido el apotegma vehementemente expresado por Ricard Salvat (p.
25), mas lo cierto es que estas candentes inquietudes teóricas alumbran tratados y análisis parciales, y por lo común no se traducen en obras de conjunto.
El motivo más notorio de ese abandono reside, sobra decirlo, en la larga y difícil tarea que exige la búsqueda, compilación y escrutinio de los documentos (caso de existir estos) que permitan reconstruir dichos actos performativos.
Es verdad, y así lo señala el propio Paz Gago, que el teatro valleinclaniano ya había sido objeto de estudio en esta vertiente por parte de César Oliva (p.
22), pero Oliva acotaba su campo a las representaciones de Valle realizadas en España, en tanto que Paz Gago, según ya en su título desvela, persigue ante todo mostrar el lugar del autor de Luces de Bohemia en la escena mundial.
En procura de este fin acomete un prolijo recorrido por la crítica inmediata que las representaciones de Valle generaron, pormenorizando así los comentarios sobre la puesta en escena como los juicios de valor emitidos por los críticos y las reacciones del público que estos recogen.
Cuentan entre los escritores señeros interesados en de ejecución entre el tipo de antirrealismo practicado por el dramaturgo español y el de sus coetáneos alemanes.
La ausencia de contactos demostrados entre procesos simultáneos torna a estos aún más interesantes: los convierte en síntomas de época solidarios con el devenir de la historia del pensamiento y de la estética, y corrobora el estatuto de precursor de Valle (precursor además aislado en su contexto nacional, como subraya Paz Gago).
El libro sintetiza en tres las aportaciones más innovadoras que Valle-Inclán incorporó al arte de Talía: "la visualidad plástica, la estructura dinámica en cuadros rápidos y variables -el teatro de escenarios-y la interpretación antinaturalista, de tono expresionista con procedimientos de distanciamiento y deformación como la animalización o la marionetización, en paralelismo con las teorías escénicas de la primera mitad del pasado siglo".
Para apreciar tales componentes, Paz Gago aborda en buena lógica el medio teatral desde un plano tan especiosamente reivindicado por los tratadistas contemporáneos como a menudo desatendido en la praxis por los críticos.
La teórica del teatro Anne Übersfeld, no ha mucho fallecida, difundió en los años 70 el par Texto/Representación para referirse a las dos caras que conforman la obra teatral, y no menos relevantes que las de la autora francesa han resultado las acuñaciones de la española Carmen Bobes Naves, quien propone a su vez hablar de Texto Literario y Texto Espectacular en tanto coordenadas que se funden en el por ella llamado Texto Dramático.
Mientras en tiempos pretéritos, y sobre todo a partir del Humanismo, prevaleció el estudio filológico del Texto y primaba en la Representación el principio de fidelidad, los investigadores de las últimas décadas convergen sin embargo en la concepción del Texto como un integrante de la Re-
editoriales que contenían las ediciones, y que van desde biografías de los autores a críticas o alguna entrevista, y aportan al lector de hoy una información muy significativa sobre el contexto de esas ediciones, como es el caso de un curioso e interesante "Elogio del folletín" que firma Alberto Marín Alcalde.
Cada ejemplar contiene un CD con un programa buscador de libros de La Novela Rosa en el que puede localizarse información sobre las obras bien por título, autor, número o ilustrador.
En definitiva, esta obra aporta una valiosa información para quien pretenda investigar sobre esta línea temática y un espacio lleno de curiosidades para el lector que simplemente pretenda acercarse al mundo de estas colecciones de novelas, tan exitosas en su momento.
Al tiempo, la obra ofrece una materia muy adecuada para la reflexión sobre la relación entre los principios morales imperantes y el éxito editorial, que bien podría ser trasladada a distintas formas narrativas que hoy triunfan; aderezadas en ocasiones con una estética que contrarresta su contenido -sirva el ejemplo de La Saga Crepúsculo-, y en otras, como sucedía en la colección La Novela Rosa, con una cierta calidad literaria que acicala su moralismo.
Por Andrés Álvarez Touriño Universidad Complutense de Madrid Pérez, aquellos que apenas publicaron por razones de decoro -como la entonces escandalosa Elinor Glyn-o cuál fue la obra predilecta durante casi cincuenta años, caso de La Pasajera, de Guy Chantepleure.
Se realiza, además, un pulcro recorrido año a año que se detiene a examinar el origen de los autores, de forma que se va desmenuzando la tendencia que manifestó La Novela Rosa, desde una primera predilección por los autores foráneos -principalmente franceses-a una posterior preferencia por los autores nacionales, dada su mayor cercanía con el lector.
Destaca en la edición el cuidadoso esmero que el autor ha puesto en cada detalle del volumen, y que puede observarse incluso en las ilustraciones que adornan la cubierta y contracubierta de la obra, tan apropiadas al caso por su estética de época.
De este modo, la catalogación incluye un apartado dedicado a los ilustradores en el que se da cuantiosa información sobre los artistas y se adjuntan numerosas ilustraciones empleadas en las novelas (que consistían exclusivamente en capitulares y adornos), otro apartado específico sobre los autores de las novelas al que acompaña una breve nota sobre cada uno de ellos, y otro apartado que se ocupa propiamente del catálogo de la colección, y que incluye desde el precio de cada ejemplar al tipo de cubierta, formato, traductor de la novela o autor de la portada.
En este último, además, se reproducen literalmente notas bién tuvieron cabida géneros novelescos tan dispares como la novela psicológica, la novela histórica, la novela costumbrista o la novela del Oeste.
La introducción del autor, además de desglosar algunas pautas de selección que siguió la Editorial Juventud, informa de cuanto se sabe sobre el origen del nombre de esta colección.
La obra se centra en la producción editorial que tuvo lugar entre los años 1924 y 1936, es decir, desde su inicio hasta el estallido de la Guerra Civil, aunque también incluye un listado de los títulos que se publicaron en San Sebastián de 1938 a 1939 y de la etapa posterior a la guerra, si bien muchas de estas novelas fueron reediciones de la primera etapa.
También se incluyen dos apéndices que se ocupan de dos breves colecciones paralelas lanzadas por la misma editorial: El Cuento Rosa y Narraciones Rosa para la Juventud.
Al importante trabajo de catalogación que realiza Antonio González Lejárraga en esta obra se suma un detallado estudio en el que se comentan numerosos aspectos sobre La Novela Rosa.
Al margen de los ya mencionados, como su inspiración francesa, resalta el seguimiento que se hace de los distintos autores y de su importancia dentro de la Colección.
Se señalan, por ejemplo, aquellos que más obras publicaron como Berta Ruck o Rafael Pérez y |
Marta ÁLVAREZ ALDAY es profesora titular del Departamento de Estrategia y Sistemas de Información de la Facultad de CC y EE de Bilbao de la Deusto Business School.
Colabora con el Instituto Interdisciplinar de Estudios de Ocio desde su nacimiento, encargándose del área de Economía del Ocio.
Es miembro en la actualidad del Equipo de Investigación del Instituto de Ocio en la línea reconocida de investigación UD: Ocio como desarrollo Humano.
Doctora en CC y EE y Máster en Gestión Avanzada (MEGA) por la Universidad Comercial de Deusto ha publicado, entre otros títulos: Estructura, Innovación y Crecimiento Económico (2008), Introducción a la Estructura Económica.
Fundamentos e Instrumentos del Análisis Estructural (2003), "Economía del Ocio" en Cuenca Cabeza (coord.) (2006) y "Calidad Total y Personas con Discapacidad" en Lázaro (ed.) (2004).
Ma Luisa AMIGO es Catedrática de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, en el campus de Bilbao.
Imparte clases en Filosofía y en el Instituto de Estudios de Ocio desde su inicio, del que forma parte del equipo de investigación.
En él es coordinadora académica de los programas Aprender viajando y Disfrutar las artes.
Es autora de algunas publicaciones en las áreas de Historia de la filosofía griega, Estética y Ocio estético.
Iratxe ARISTEGUI FRADUA es Doctora en Ciencias Políticas y Sociología.
Profesora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto: Departamento de Trabajo Social y Sociología.
Investigadora del Equipo "Deusto Valores Sociales".
Miembro del Comité Científico de Eusko Ikaskuntza para el asesoramiento en el área de "Jóvenes y valores".
Sus principales áreas de investigación son: los métodos y las técnicas de investigación social; los valores; la formación y empleo, y el análisis organizacional; asignaturas que imparte en grado, así como en diferentes Masters y Programas de Doctorado.
Fernando BAYÓN (Bilbao, 1971) es Doctor en Filosofía.
Actualmente es investigador en Ocio y Desarrollo Humano de la Universidad de Deusto.
Ha sido investigador contratado del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CCHS-CSIC), donde es miembro de diversos proyectos adscritos a la línea en Justicia: memoria, narración y cultura, dirigida por Reyes Mate.
Ha sido investigador invitado por las universidades de Tübingen, Zürich, Princeton, Yale e Iberoamericana de México.
Su área de trabajo es la construcción del espacio público tras la crisis de la modernidad, a través de las relaciones entre filosofía, arquitectura y literatura.
A ella ha dedicado más de cincuenta artículos en revistas internacionales, así como los libros: "Filosofía y Leyenda.
Variaciones sobre la última modernidad (de Tolstói a Musil)" (Anthropos, 2009); "La prohibición del amor.
Sujeto, cultura y forma artística en Thomas Mann" (Anthropos, 2004).
José Antonio CARIDE GÓMEZ es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación (Pedagogía) por la Universidad de Santiago de Compostela, en la que es Catedrático de Pedagogía Social.
Director del Grupo de Investigación "Pedagogía Social y Educación Ambiental" (SEPA-interea), también es el coordinador-IP de una Red de Grupos de Investigación en Educación y Formación para la Ciudadanía y la Sociedad del Conocimiento (RINEF-CISOC).
Desde 2002 preside la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS).
Autor de más de 300 publicaciones, sus líneas de investigación toman como referencia distintos ámbitos de la educación social y el desarrollo humano, siendo investigador principal de un amplio número de proyectos o contratos, director de más de 30 tesis doctorales, etc. Forma parte de Consejos Científicos de revistas especializadas en Ciencias Sociales y de la Educación, en España y otros países, así como de diversos Comités de Evaluación, nacionales e internacionales.
Entre sus obras más recientes destaca la co-dirección del Dicionario Galego de Pedagoxía (Galaxia, 2010).
Adrián FERRANDIS MARTÍNEZ es Geógrafo.
Máster en "Gestión y Promoción del Desarrollo Local" IIDL (2009-2010) y Doctorando por la Universidad de Valencia en el programa de doctorado de "Territorio y Medio Ambiente".
Su cooperación en proyectos de investigación está ligada a las temáticas vinculadas a la Evaluación de Políticas Públicas, la Ordenación del Territorio, el Desarrollo Local y el Turismo.
Técnico de Proyectos del Centro Internacional de Gandía de la Universidad de Valencia, y miembro del grupo de investigación LOCSUS (Local Sustainability) del Instituto Interuniversitario de desarrollo Local de la misma Universidad.
Ercilia GARCÍA ÁLVAREZ es profesora del departamento de gestión de empresas de la Escuela de Turismo y Ocio de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, y forma parte del grupo de investigación Consumo, Mercado y Cultural (2009-SGR.411) adscrito al Centre d 'Estudis i de Recerca d' Humanitats de la UAB.
García realiza estudios sobre el turismo y el ocio, la empresa familiar y la investigación cualitativa asistida por computador, y ha publicado en diversas revistas internacionales: European Sociological Review, Poetics, Social Forces, Journal of Cultural Economics, Field Methods, Journal of Business Review, and Family Business Review.
Ana GOYTIA PRAT es Doctora en Turismo, Ocio y Desarrollo Humano.
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto.
Máster en Ocio por Deusto y Leeds University y Licenciada en CCPP y Sociología.
Profesora de la Universidad de Deusto desde 1994.
Sus áreas de especialización docente y de investigación se centran en el campo del ocio y el turismo desde una perspectiva psicosocial (Códigos UNESCO: 630200 Sociología experimental, 531290 Turismo, 530802 Comportamiento del Consumidor).
He is a past president of the Academy of Leisure Sciences and Jaime CUENCA AMIGO es Doctor en Estudios de Ocio y Licenciado en Filosofía por la Universidad de Deusto.
Como miembro del Equipo de investigación interdisciplinar "Ocio y Desarrollo Humano", estudia la significación del fenómeno del ocio en la sociedad de consumo.
Ha presentado esta línea de trabajo en diversos foros científicos internacionales y colaborado en numerosas obras colectivas y revistas académicas.
Macarena CuEnCa es Profesora de Políticas de Empresa en el campus de Bilbao de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Deusto, donde también coordina el Programa de Prácticas Académicas.
Es doctoranda del programa "Ocio y Desarrollo Humano" y ha centrado el área de investigación de su tesis doctoral en la creación y desarrollo de públicos operísticos.
Manuel CUENCA CABEZA es Doctor en Filosofía y Letras, Catedrático de Pedagogía de la Universidad de Deusto desde el año 1989.
Introduce los Estudios de Ocio en la universidad española al fundar el Instituto de Estudios de Ocio-UD, una de las primeras instituciones europeas que imparte programas de postgrado sobre el tema y del que es director hasta septiembre de 2011.
Ha publicado 34 Libros, 30 capítulos de libro y más de 60 artículos de investigación sobre temas de ocio.
Conferenciante invitado a participar en múltiples congresos y reuniones científicas, tanto en España, como en otros países de Europa y América.
Es presidente de las redes de investigación Otium y OcioGune, centradas en el estudio del ocio como desarrollo humano.
Asunción FERNÁNDEZ-VILLARÁN ARA es Doctora en CC.
Económica y Empresariales por la Universidad de Deusto.
Master en Gestión Avanzada por la UD y Master en Turismo y Marketing por la UNED.
Sus áreas de especialización y conocimiento se ubican en la gestión y organización de empresas y destinos turísticos, marketing turístico y turismo para todos.
Últimas investigaciones: Tourism in open mobile networks and new methods of measuring tourist flows; Aplicación de nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la gestión y comercialización de golf de producto (finalista del Premio investigación sobre el producto Golf e innovación patrocinada por el centro Euro-Mediterráneo).
Actualmente Profesora titular y Directora del Departamento de Turismo de la Universidad de Deusto.
en pro del desarrollo, perifericidad y nuevos factores de desarrollo territorial, turismo integrado, conocimiento y desarrollo territorial).
También ha obtenido diversos contratos de investigación y/o transferencia de conocimiento con la administración pública (Planes Estratégicos, Planes de Valorización de Recursos Locales, Estudios de Viabilidad, etc.).
Además, ha realizado labores de coordinación regional para el Observatorio LEADER en España.
Entre 2000 y 2004 ha coordinado la mesa de Universidades impulsada por la Red Española de Desarrollo Rural.
Ha dirigido diversos cursos de formación de postgrado de la Universitat de València relacionados con el desarrollo local y dirige los postgrados en "Gobierno Local" y en "Restauración de Destinos Turísticos Consolidados" de esta universidad.
En la actualidad es Profesor Titular adscrito al área de Análisis Geográfico Regional, miembro del Instituto Mar RIERA SPIEGELhALDER es Economista, Graduada por la Universidad de Valencia (2003Valencia ( -2008)), y Máster en "Gestión y Promoción del Desarrollo Local" IIDL-UV (2009)(2010).
Estudiante de doctorado en Desarrollo Local en "Resolución de conflictos en la gestión de los recursos hídricos".
Jordi LÓPEZ SINTAS es profesor del departamento de economía de la empresa de la Facultad de Economía y Empresa de la Universitat Autònoma de Barcelona, y es investigador principal del grupo de investigación Consumo, Mercado y Cultura (2009-SGR.411) adscrito al Centre d 'Estudis i de Recerca d' Humanitats de la UAB.
El Dr. López estudia la producción y el consumo de la cultura digital y ha publicado en diversas revistas internacionales: European Sociological Review, Poetics, Social Forces, Journal of Cultural Economics, Field Methods, Journal of Business Review, Social Science Computer Review.
Aurora MADARIAGA ORTUZAR es Doctora en Ocio y Potencial Humano.
Máster en Educación Especial.
Experta en Pedagogía Terapéutica.
Licenciada en Psicología Clínica.
Dirige desde 2010 la Cátedra Ocio y Discapacidad de Estudios de Ocio.
Apoya su actividad investigadora y docente en su experiencia y conocimiento de la discapacidad.
Ha impartido cursos y ponencias en multitud de instituciones y foros.
Ha publicado artículos y es coautora del Protocolo de evaluación de las condiciones de Inclusión en equipamientos de ocio (2002) y coeditora de Ocio para todos (2002); y Los valores del ocio.
Su Tesis abordó los servicios de ocio de las asociaciones de discapacidad y profundizó en la inclusión del ocio.
Es profesora acreditada por la UNIqUAL e imparte docencia en Grado y Posgrado.
Además es subdirectora y responsable de investigación de la Cátedra Fundación Deusto-Vodafone sobre TIC e inclusión social.
Miembro del equipo oficial Ocio y Desarrollo Humano.
Joan NOGUERA TUR es Doctor en Geografía por la Universitat de València (1999).
Su tesis doctoral sobre evaluación de políticas de desarrollo rural recibió el Premio Extraordinario de Doctorado de la Universidad de Valencia del año 2000.
Desde 1994 participa en proyectos competitivos de diversos Programas de Investigación de la UE (Programas Marco, LLP, ESPON).
Los temas de investigación están relacionados con el desarrollo territorial (evaluación de políticas de desarrollo, cooperación público-privada
María SILVESTRE CABRERA es Doctora en Ciencias Políticas y Sociología.
Profesora Titular de la Universidad de Deusto.
Sus principales áreas de especialización son: valores político-sociales y perspectiva de género en las ciencias sociales, áreas en las que posee publicaciones y contribuciones científicas.
Desde mayo de 2009 es Directora de Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer del Gobierno Vasco.
Robert A. STEBBINS es Doctor en Sociología por la Universidad de Minnesota.
Ha impartido clases en las universidades de Newfoundland, Texas y Calgary, donde es en la actualidad profesor titular de la facultad de Ciencias Sociales. interés investigador se ha centrado, desde los años 70, en la exploración de las prácticas y mundos sociales de los amateurs, practicantes de hobbies y los voluntarios, esfuerzo al que ha dedicado numerosas publicaciones.
Desde la introducción, en 1982, de su constructo denominado "ocio serio", se ha convertido en una figura de referencia internacional en los Estudios de Ocio.
Entre sus libros más recientes destacan: Serious leisure: A perspective for our time (Aldine Transaction Publications, 2007) Alexandra SAMPER MARTÍNEZ es investigadora en formación adscrita al departamento de gestión de empresas de la Escuela de Turismo y Ocio de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, y forma parte del grupo de investigación qualocio (Investigación Cualitativa en los Mercados y las Organizaciones del Ocio) en colaboración con el grupo de investigación Consumo, Mercado y Cultura (2009-SGR.411) adscrito al Centre d 'Estudis i de Recerca d' Humanitats de la UAB.
En la actualidad Alexandra Samper está realizando una investigación netnográfica de una comunidad de jugadores de Facebook., |
La profunda crisis económica, política y social que actualmente azota a la mayoría de los países europeos ha transformado los debates políticos y sociales relacionados con la inmigración.
Tras romper con el espejismo de un supuesto ascenso social generalizado y una tímida expansión del Estado de bienestar, muchos países, entre ellos España, viven ahora las fracturas de la globalización neoliberal.
Las experimentan también en su condición de países receptores de inmigración.
En la nueva coyuntura, muchas expectativas individuales y colectivas se ven aplazadas o directamente frustradas.
Como ideología basada en la diferenciación y hegemonía de clases, las iniciativas neoliberales no sólo atacan al Estado social, sino que transforman las condiciones socio-económicas y políticas y con ello el alcance de los derechos sociales y políticos individuales, los de la ciudadanía en general y los de los inmigrantes en particular.
El impacto es mucho mayor, por supuesto, en aquellos que presentan una mayor debilidad institucional.
Por más que para algunos el neoliberalismo represente un panorama utópico, es difícil negar que la implementación de sus propuestas implica un profundo y efectivo socavamiento de las conquistas de justicia social afanosamente alcanzadas por los movimientos de masas desde los inicios de la revolución industrial.
Como punto de partida para el presente número de la revista "Arbor", nos basamos en aquellos debates contemporáneos en teoría y filosofía política que, dado el nuevo y cambiado papel adoptado por el Estado-nación como resultado de los procesos de globalización, destacan que la conceptualización de ciudadanía está viviendo una aguda mutación.
Especialmente los movimientos migratorios y la creciente movilidad internacional crean tensiones en relación con las perspectivas tradicionales de ciudadanía, ancladas en la coincidencia de los derechos establecidos y un poder territorial limitado geográficamente.
Frente a este panorama, este número se centra en tres temáticas de relevancia simbólica y teórica con el objeto PRELIMINARY WORDS de profundizar en las relaciones entre migración, globalización neoliberal, ciudadanía y justicia social: (i) la elaboración de modelos conceptuales alternativos a partir de los derechos humanos y las aspiraciones de justicia social; (ii) la reflexión sobre la participación como instrumento para reclamar nuevas formas de poder y negociar la ciudadanía en el mundo neoliberal; y (iii) la relación entre globalización neoliberal, irregularidad migratoria y xenofobia.
La colección de ensayos reunidos en este número monográfico de la revista "Arbor" es, en su mayor parte, el resultado puesto por escrito de las III Jornadas sobre Políticas migratorias, justicia y ciudadanía, celebradas los días 27, 28 y 29 de octubre de 2010 en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, situado en Madrid.
Este encuentro académico fue organizado por investigadores encuadrados en el proyecto de investigación "Integración, participación y justicia social.
Ejes normativos de las políticas migratorias" (FFI2009-07056), financiado por el Plan Nacional I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación.
Esas Jornadas mantuvieron una clara línea de continuidad con aquellas primeras, celebradas en enero de 2005, que dieron lugar al número 713 de "Arbor" dedicado al tema Políticas migratorias y justicia, así como con las segundas, celebradas en noviembre de 2008, cuyo contenido se publicó en gran parte en el número 744 de dicha revista dedicado al tema Políticas migratorias y sociedad integrada.
Como ya sucedió con las ediciones anteriores, en 2010 se congregó a un grupo de especialistas para reflexionar en común y discutir con rigor sobre las implicaciones políticas y sociales de las migraciones internacionales y, con especial énfasis, sobre los fundamentos normativos de las políticas públicas encaminadas a abordar dicho fenómeno.
Last but not least, es de agradecer a la revista "Arbor" la acogida que nos brinda una vez más en sus páginas.
Este agradecimiento se dirige de una manera muy especial a No 454 PALABRAS PRELIMINARES como su cultivada conversación y animosa palabra quedarán siempre en nuestro recuerdo.
Sirva este número de rendido homenaje a su memoria.
Alberto Sánchez Álvarez-Insúa, quien desde 2005 hasta su triste fallecimiento en noviembre de 2011 fue director de la revista y supo no sólo modernizar su formato, sino también elevar muy significativamente su calidad y grado de difusión.
La sonrisa y la mirada alegre de Alberto, así |
FRONtERAS ABIERtAS, DEREchOS hUMANOS Y JUStIcIA gLOBAL*
En torno a la deseabilidad y viabilidad de un mundo con fronteras abiertas se mantiene, desde hace más de dos décadas, un amplio y animado debate académico que, como es habitual, ha dado lugar a una extensa bibliografía.
El centro de la controversia no radica en la supresión de las fronteras políticas, sino más bien en el control o no de las fronteras para el paso de seres humanos, esto es, en el reconocimiento o no de la libre circulación de personas.
Un artículo de Joseph Carens publicado en 1986 ("Aliens and citizens: the case for Open Borders"), que planteaba la cuestión de la justificabilidad ética de los criterios de admisión y selección de inmigrantes desde una perspectiva liberal, ejerció una labor pionera al lograr abrir una fructífera discusión.
A partir de entonces, se han esgrimido una gran variedad de argumentos (morales, políticos, económicos, culturales, etc.) tanto en pro como en contra (cf. Wellman 2010).
Por lo general, los argumentos aducidos a favor de la apertura de fronteras comparten posiciones de fondo que tienen un reconocible aire de familia liberal y cosmopolita.
En particular, los cosmopolitas igualitaristas OPEN BORDERS, hUMAN RIghtS AND gLOBAL JUStIcE RESUMEN: Un mundo con "fronteras abiertas", que no un "mundo sin fronteras", aporta el marco institucional más propicio para el respeto de los derechos humanos y la instauración de la justicia distributiva a nivel planetario.
En este artículo se argumenta a favor de esta tesis.
El horizonte propuesto se compara con el actual estado de cosas, caracterizado por la obstrucción sistemática de la libre circulación de personas.
Ante este panorama, y con el fin de afrontar de manera más integral la cuestión de las migraciones internacionales, se señala la necesidad de adoptar una mirada cosmopolita.
Mantener a la vista una opción situada más allá de lo realmente existente, que no de lo posible, resulta imprescindible para poder someter a una mirada crítica la inquietante perspectiva que nos presenta la movilidad humana como una potencial amenaza para el orden establecido.
PALABRAS CLAVE: Libre circulación de personas; migraciones internacionales; fronteras abiertas; derechos humanos; soberanía nacional; cosmopolitismo; justicia global; globalización; neoliberalismo; utopía.
"Ahora debemos aprender a ser mutuamente invitados los unos de los otros en lo que queda de esta herida y superpoblada tierra. [...]
Los árboles tienen raíces; los hombres y las mujeres, piernas.
Y con ellas cruzan la barrera de la estulticia delimitada con alambradas, que son las fronteras; con ellas visitan y en ellas habitan entre el resto de la humanidad en calidad de invitados. [...]
La intromisión puede ser nuestra llamada, un modo de sugerir a nuestros semejantes que todos los seres humanos deben vivir unos y otros como 'invitados de la vida'".
(Steiner 2011, 75-76) FRONTERAS ABIERTAS, DERECHOS HUMANOS Y JUSTICIA GLOBAL con las habituales fronteras políticas, sino incluso con nuevas barreras que lesionan gravemente sus derechos humanos más básicos (3).
Ante este panorama, y con el fin de afrontar de manera más integral la cuestión de las fronteras y las migraciones internacionales, se señala la necesidad de adoptar una mirada cosmopolita y, más concretamente, una perspectiva de justicia global (4).
Finalmente, se arguye la pertinencia de abrir un debate público sobre la apertura de fronteras y la conveniencia de formular propuestas innovadoras, incluso aunque pudieran ser consideradas utópicas (5).
La Libre circuLación de personas en eL derecho internacionaL
Hablar del derecho a la libre circulación de las personas en el mundo de hoy es adentrarse en un campo minado de paradojas, por no decir de flagrantes contradicciones.
De entrada, que el conjunto de la superficie del planeta que habitamos todos fuera accesible a cualquiera que pretenda y pueda desplazarse debería ser algo completamente normal.
Al fin y al cabo, la Tierra entera es propiedad común de la humanidad (dicho sea esto con el permiso de las otras especies animales que habitan este planeta), una propiedad que cada generación recibe como herencia inmerecida.
La ocupación continuada de un determinado territorio por un grupo humano -un hecho histórico mil veces repetido, ya sea por medios pacíficos o de manera violenta-genera ciertos derechos de uso, que, sin embargo, no pueden negar ni desvirtuar el derecho más básico de todo individuo a relacionarse con los demás seres humanos ni tampoco cancelar la obligación de dar acogida a individuos procedentes de otros lugares 1.
De este tipo de planteamientos -tan suscintamente esbozados-se derivaría como colorario el denominado ius migrandi: el derecho de toda persona no sólo a desplazarse a lo largo del planeta, sino también a mudar su lugar de asentamiento e instalarse en donde juzgue conveniente.
La posibilidad de decidir dónde vivir es un aspecto fundamental de la libertad humana.
Esta aseveración resulta completamente evidente cuando el destinatario es uno mismo.
Nadie se negaría este elemental derecho a sí mismo 2.
Sin embargo, no se procede siempre de la misma ven en las fronteras abiertas una forma de responder a las enormes desigualdades existentes entre países.
A favor de esa posición confluyen también posiciones libertarias, que promueven las transaciones voluntarias entre las personas (tanto de los nativos como de los extranjeros) y perspectivas utilitaristas.
En contra, es decir, a favor de mantener las fronteras cerradas, se arguye -desde posiciones más bien comunitaristas, aunque también desde un nacionalismo de corte liberal-el derecho de autodeterminación de las comunidades políticas, así como argumentos basados en la preservación de la cultura, la integridad de la identidad colectiva, el mantenimiento del nivel económico, la seguridad, el bienestar (en particular, el reparto de los beneficios asistenciales) e incluso el funcionamiento del sistema político.
Unos y otros argumentos están implícitos en este artículo y, aunque no serán objeto de un análisis específico, servirán para perfilar una posición propia.
La libertad de circulación a lo largo y ancho del planeta es un derecho básico de todo ser humano.
La carga de la prueba recae en quien preconiza suspenderlo o restringirlo.
Este presupuesto constituye el punto de partida del presente artículo, de modo que se ahorrará espacio en la tarea de fundamentar dicho derecho en cuanto tal y se incidirá, más bien, en la de poner en evidencia la amplia difusión de prácticas destinadas a negarlo, a desdibujarlo o a cuestionar su contenido esencial.
No obstante, un segundo objetivo de este escrito, y en absoluto lateral, consistirá en mostrar que el reconocimiento generalizado del ius migrandi como un derecho básico de las personas representa una forma de ordenar los actuales flujos migratorios preferible -tanto desde un enfoque normativo como desde una perspectiva meramente pragmática o funcional-a las habituales políticas encaminadas a intentar controlar o incluso bloquear las fronteras.
Se abogará, en consecuencia, por un mundo en el que la apertura de fronteras sea la regla y no la excepción.
Esta posición de partida será convenientemente perfilada a lo largo del presente artículo.
En primer lugar, se examina de una manera crítica la configuración asimétrica que desde el derecho internacional se ofrece del derecho a la libre circulación de las personas (1).
A continuación, se destaca cómo la soberanía estatal representa un obstáculo estructural para el ejercicio de dicha libertad (2), de tal manera que, pese a los actuales procesos de globalización, las personas que desean migrar no sólo siguen topándose
Conforme a las mencionadas normas internacionales, existe, pues, un derecho de salida del propio país, pero, en cambio, nada se dice acerca del de entrada en otro, salvo en los casos en que se huya de persecución, ya sea política, étnica o religiosa, en cuyo caso es de aplicación el derecho de asilo.
Es éste, por cierto, un derecho positivamente tutelado, pero administrado con frecuencia de manera cicatera por muchos países, incluso democráticos, que han firmado convenios -empezando por el artículo 14 de la DUDH y siguiendo con la Convención y el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados (1951/1967)-que les vinculan jurídicamente.
La legislación internacional afirma, es verdad, el derecho a emigrar, pero ignora su contrapartida lógica, el derecho a inmigrar, con lo cual se acaba conculcando el primero de esos derechos.
Falla, pues, la clave de bóveda de la construcción: el derecho a inmigrar no está configurado, y menos aún codificado, de manera vinculante para los potenciales Estados receptores.
Para sus potenciales destinatarios no es más que un derecho condicionado.
Se registra, por tanto, un notable desajuste entre el reconocimiento irrestricto de la libertad emigratoria y el sometimiento fáctico del derecho a inmigrar a la decisión soberana de los países receptores.
No obstante, en estricta lógica jurídica, el deber de acogida está ya implícito, pues cuando se reconoce un derecho se adquiere también la obligación de no impedir su realización 3.
Pero mientras la lógica y la recta interpretación discurren por sus cauces, los Estados se desatienden de las obligaciones contraídas.
En medio de su viaje, el migrante permanece entonces atrapado de facto en una zona de paso, en una difusa zona normativa donde sus derechos quedan como mínimo en suspenso.
Por lo demás, la peregrina idea de que a un individuo se le puede otorgar el derecho a salir de su país sin reconocerle al mismo tiempo el derecho a entrar en otro únicamente sería pensable si introducimos en la argumentación un supuesto que podría resultar plausible en momentos pretéritos de la historia: la presunta existencia de tierras que no pertenecen a nadie.
A esta creencia, cargada de un evidente componente ideológico, se hacía referencia mediante la noción de terra nullius, con la que, por ejemplo, durante la era de los colonialismos se aludía a aquellos territorios no ocupados o que no formaban parte de ningún Estado reconocido por la comunidad internacional 4.
Allí, por supuesto, sí que tendría derecho a ir, e incluso a establecerse, todo manera cuando se trata de aplicarlo a los demás.
Entonces valen mil distingos.
Un despropósito que a lo largo de los últimos tiempos no ha hecho sino agravarse, de modo que la distancia entre la teoría y la práctica acaba resultando abismal.
No hay más que remitirse a las pruebas.
La libre circulación de las personas, así como la libertad de residencia, es un derecho humano básico y, sin embargo, la forma concreta en que está regulado adolece de un grado tal de asimetría que raya con el absurdo.
Un rasgo visible incluso en el texto normativo más significativo sobre los derechos humanos, la Declaración Universal de 1948 (DHUD), cuyo artículo 13 proclama: "1.
Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país".
Dicho crudamente y sin rodeos: "La emigración es un derecho humano, mientras que la inmigración no lo es" (Heller 1992).
Eso es lo que se desprende de la legislación internacional vigente sobre la materia, inspirada en el citado artículo de la DUDH.
En ella se reconoce a toda persona el derecho de abandonar el Estado del que sea nacional, así como el de retornar a él, pero se guarda, empero, un estrepitoso silencio acerca de la correlativa obligación de los otros Estados de aceptar su entrada en el territorio de su propia jurisdicción.
Es cierto, y no se puede negar, que en su momento normas de tal tenor representaron un avance frente a las restricciones feudales a las que estaban sometidos los siervos, que, en el mejor de los casos, estaban obligados a pagar un peaje para poder salir.
Hasta bien entrada la edad contemporánea, la población era considerada por la mayoría de los gobiernos como uno de sus bienes básicos y era vinculada a la prosperidad y al poder económico y militar del país, por lo que se mostraban sumamente renuentes a permitir la salida de sus súbditos.
La privación de la condición de nacional y la confiscación de bienes eran penas habituales si se emigraba sin autorización oficial.
Las regulaciones derivadas de la DUDH representan, sin duda, una sensible mejora también frente a los severos controles de salida que hasta hace poco mantenían países de corte totalitario, como los del antiguo bloque soviético, prácticas que, por cierto, aún subsisten en Cuba y Corea del Norte.
Y suponen asimismo un avance frente a la práctica del ostracismo, típico recurso punitivo de los regímenes autoritarios para deshacerse de la disidencia interna.
En la legislación penal italiana, por señalar otro caso, se ha introducido recientemente el "delito de inmigración clandestina".
De un simple plumazo fueron criminalizadas miles de personas en situación administrativa irregular.
Para ilustrar lo dicho, también podría valer la abundante legislación existente en numerosos Estados europeos dirigida a perseguir a los inmigrantes indocumentados y que faculta a las autoridades a recluirlos en centros de internamiento paracarcelarios o a expulsarlos del país con más o menos miramientos.
En la Unión Europea se detecta, en general, una tendencia a la desjudicialización de los procesos de detención y expatriación de los sin papeles.
Todas estas medidas ejemplifican con claridad el uso cotidiano del poder coercitivo estatal en la represión de la inmigración irregular 5.
Aunque estos métodos no son nuevos, su empleo se ha intensificado últimamente, pues en su auxilio se ha presentado, como coartada perfecta, la extendida obsesión securitaria que, a partir del 11-S, domina el espacio y el discurso público (cf. Arango 2011).
Especialmente en Estados Unidos, se ha propagado con éxito la imagen de un país sitiado y amenazado por enemigos internos y externos.
Expresión representativa de esa retórica de la seguridad nacional son estas palabras de un ex-presidente de la Cámara de los Representantes de aquella nación: "Ningún país serio en la era del terror puede permitirse el lujo de tener abiertas las fronteras a millones de extranjeros ilegales que cruzan a su antojo" (Gingrich 2010, 78).
En realidad, para cerrar las fronteras al paso de las personas no era imprescindible presentar a los migrantes como potenciales terroristas.
Se trata, más bien, de una excusa sobrevenida, pues las barreras físicas estaban erigidas desde mucho antes, desde el mismo momento en el que el control del tránsito de migrantes fue equiparado con la lucha contra el narcotráfico, la trata de blancas y el contrabando en general.
La materia se abordaba, pues, desde una lógica policial, cuando no estrictamente militar.
Aunque a partir del derribo de las Torres Gemelas se potenciaron los muros, ahí estaban ya, dotados de alumbrado de alta intensidad y cámaras, y equipados con detectores térmicos y de movimiento.
Erigidos en un intento de frenar la inmigración ilegal, cubrían y siguen cubriendo una parte considerable de los 3.152 kilómetros de la frontera entre Estados Unidos y México, la más larga y dramática línea de encuentro entre un país rico y otro pobre (cf. Anguiano 2010).
Tales barreras no impiden, sin embargo, que ambos aquel que ejerce el derecho a salir y se encuentra con que ningún Estado le acoge.
Sin embargo, esa opción, en el mundo de hoy, no es más que una absurda entelequia: en este finito planeta no existe ningún lugar adonde ir que no sea territorio soberano de alguna entidad política.
La configuración asimétrica del derecho a migrar que, como se ha señalado es la que está vigente, es, sin duda, difícilmente sostenible en términos normativos (cf. Benhabib 2006, 276-282).
Son infinidad las preguntas que pueden llegar a plantearse: ¿Cómo puede argumentarse, por ejemplo, que negar a una persona la entrada en un país -sin que medien impedimientos objetivos como pueden ser la protección de la salud pública u otros similares-no representa una violación palmaria de los derechos humanos?
¿Existe alguna razón compatible con los derechos humanos que autorice negar el acceso a alguien que huye de la miseria material o que no puede ni desea seguir viviendo bajo un gobierno tiránico?
¿Puede utilizar un Estado la fuerza contra individuos que penetran en el territorio de su jurisdicción sin agredir a nadie ni atacar ninguna propiedad pública o privada?
¿Tiene derecho a deportarlos y penalizar incluso a quienes les ofrezcan hospitalidad?
¿Tienen potestad los Estados para constreñir la interacción voluntaria entre personas?
Libertad de circuLación vs. soberanía de Los estados
Según la costumbre y el derecho internacional, el acto de migrar no constituye un crimen, ni siquiera un delito, sino más bien un derecho.
En consecuencia, si los Estados se tomaran en serio esta libertad, deberían abstenerse de desplegar cualquier tipo de política y legislación orientada a criminalizar la inmigración no expresamente autorizada.
Tenemos constancia, sin embargo, de que se hace justo lo contrario.
Como ejemplo de caso extremo de ese tipo de práctica puede presentarse la polémica ley SB1070, promulgada por el Estado de Arizona en 2010 (aunque al poco tiempo su aplicación fuera suspendida por un tribunal federal), que legaliza la detención arbitraria de personas "sospechosas" de ser inmigrantes irregulares (illegal alien) y que convierte en autor de un crimen estatal de entrada ilícita a cualquier persona que no sea ciudadano y acceda sin el pertinente permiso en el territorio de los Estados
el último grito sería la denominada extraterritorialización o externalización del control fronterizo, de la que la Unión Europea y, en particular, España se han convertido en auténticos especialistas (cf. VV.AA. 2008).
Se trata de encomendar a países de tránsito la tarea de cerrar las vías de comunicación entre países emisores y receptores.
Como contrapartida a su labor, estos países tapones reciben ayudas al desarrollo o se entablan con ellos relaciones comerciales privilegiadas.
Como se diría en el lenguaje de la calle, se paga a terceros países para que ejerzan de aduaneros externos y ejecuten el ingrato cometido de quitarse el muerto de encima.
Esta táctica se completa con la firma de acuerdos bilaterales de readmisión y/o repatriación con países que a menudo poseen un historial poco presentable en materia de derechos humanos.
Estas políticas de externalización no son sino un nuevo caso de la ubicuidad de las fronteras (cf. Balibar 2003).
La lógica del cierre de fronteras sigue siendo la misma y esta lógica genera efectos perversos: por un lado, el exceso de control y vigilancia conduce al aumento de la clandestinidad, con todo lo que implica de degeneración del Estado de derecho y la democracia; y, por otro, se da carta de legitimidad a la xenofobia que, a la postre, puede devenir en prácticas discriminatorias 8.
De este modo, el recorte sustancial de derechos está servido y con ello también el aumento de la vulnerabilidad de los inmigrantes frente a los abusos, la explotación en el mundo laboral y la postergación en el acceso a servicios y prestaciones sociales.
Aunque ahora pueda parecer extraño, las migraciones pacíficas no siempre fueron consideradas una amenaza.
Durante largos períodos de la historia fueron bienvenidas e incluso incentivadas 9.
¿Cómo es posible que los controles de las fronteras se hayan vuelto especialmente restrictivos y que, sobre cualquier otra consideración, imperen los temores ante los flujos migratorios?
No hay una respuesta clara, pero no cabe duda de que la cuestión de la movilidad humana "ha eclosionado y se ha instalado en el seno de las sociedades en términos de conflicto" (Mármora 2003, 40).
La cuestión es ahora percibida de modo bastante semejante a como antaño lo fue el proletariado: "un fantasma recorre el mundo y es el fantasma de la migración" (Hardt y Negri 2002, 202).
Especialmente tras la finalización de la Guerra Fría, los procesos migratorios empezaron a figurar entre las principales preocupaciones de la opinión pública y la contención de los flujos pasó a formar parte de la agenda política, un cambio nada insustancial que ha te-países mantengan "el nexo migratorio bilateral más importante en el mundo" (Castles y Miller 2004, 343).
Por otro lado, hace ya también tiempo que se tendieron verjas de alambradas, de hasta seis metros de altura, para resguardar el perímetro terrestre de las ciudades norteafricanas de Ceuta y Melilla e impedir el ingreso en territorio español del tránsito migratorio procedente de Marruecos.
También la Unión Europea, y no sólo en esos dos lugares, ha hecho del cierre de fronteras su "doctrina migratoria" (cf. Wihtol de Wenden 2000, 33 y 41) y de la lucha contra la inmigración ilegal, su estrategia para implementarla.
La así llamada Fortaleza Europa es mucho más que una socorrida metáfora para empleo periodístico: impulsada por un no siempre confesado chovinismo del bienestar 6, es una realidad tangible planeada con la finalidad de intentar contener el oleaje de la indigencia planetaria 7.
Además de los importantes reparos normativos (jurídicos, políticos y morales) que pueden formularse ante tales actuaciones y medidas, está por ver si el mantenimiento simultáneo de un espacio interior abierto y de un espacio exterior cerrado como el que propugna la Unión Europea es realmente practicable en el actual contexto geopolítico y, más aún, en el previsible a medio y largo plazo.
La construcción de muros y la militarización de las fronteras es una práctica cada vez más habitual que, sin embargo, no detiene el tránsito internacional de personas.
No se conoce frontera alguna que sea infranqueable.
Ni la policía fronteriza, ni el ejército, ni la armada, ni los vuelos de observación, ni las cámaras de televisión, ni los sofisticados sistemas de sensores alcanzan la eficacia requerida en la consecución del objetivo perseguido.
Lo mismo cabe decir de la intensificación y del refinamiento de las medidas de control de los aeropuertos, del desplazamiento preventivo de esos controles a los países de origen o de la generalización de la exigencia de dotarse de pasaportes biométricos.
Ninguno de estos procedimientos, en los que no se escatima esfuerzo, sirve para impedir realmente que las personas entren en un país y menos aún para detener a quienes azuzados por la desesperación quieren salir de su propio país.
Valen únicamente para agudizar el ingenio a la hora de burlarlas, agravar el riesgo físico y encarecer el peaje debido a los traficantes.
A la vista está, sin embargo, que estos métodos se han ido sofisticando con el transcurso de los años.
La noción aún imperante de soberanía estatal sigue pivotando sobre el control en exclusiva de un determinado territorio 10.
Como consecuencia, la espontaneidad de los flujos migratorios queda condicionada por los constantes, aunque pocas veces eficaces, empeños estatales tendentes a planificarlos, orientarlos y regularlos.
De manera mucho más contundente que en tiempos anteriores, los protagonistas de tales movimientos chocan con la lógica de la ciudadanía, que no es precisamente una lógica dinámica y menos aún migrante, sino estática y residencial, anclada en el territorio.
Tras la persistencia de las fronteras territoriales se encuentra una implacable lógica estatal empeñada en marcar los confines entre los de dentro y los de fuera, en separar a los seres humanos en ciudadanos y en extranjeros, "en sujetos de derechos y en extraños al derecho" (Galli 2010, 53).
Una lógica excluyente, además de profundamente inhospitalaria (cf. Bello 2011).
Las fronteras, por tanto, no son sólo las físicas que delimitan territorios, sino también aquellas otras normativas y simbólicas que excluyen a los inmigrantes de la esfera pública y de los recursos comunes.
Cometido propio del Estado nacional sería, incluso más que la preservación de su territorio mediante el control de las fronteras externas, la demarcación de la comunidad política -de quiénes la integran y de quiénes no-mediante el establecimiento de fronteras internas, más sutiles, pero, llegado el momento, no menos determinantes (cf. Baggio 2010).
Con todo, podría aceptarse que toda comunidad política legítimamente constituida tiene el derecho a definir sus propios contornos y su composición interna y, por tanto, también a controlar la inmigración.
La facultad para establecer las condiciones de inclusión y exclusión estaría precisamente en la raíz de la autodeterminación comunitaria (cf. Walzer 1993, 44-74).
De ahí, sin embargo, no se sigue que tal derecho sea absoluto y, menos aún, que no puedan ser cuestionadas las formas concretas en que se implementa.
En realidad, como sabemos, ningún derecho es absoluto y el sentido de la justicia incorporado en las instituciones y en la legislación de cada Estado supone, en cualquier caso, un límite irrebasable a su ejercicio: nuestro sentido de "la justicia", como nos recuerda Carens (2002, 25), "impone importantes constricciones morales sobre cómo ha de ejercerse tal control".
En particular, los Estados deben respetar además sus obligaciones internacionales -pacta sunt servanda-y proteger los derechos humanos no sólo los de sus ciudadanos, sino los de todas las personas, sean migrantes, ñido de incomprensión e intolerancia el discurso cotidiano sobre el tema.
Y entre las consecuencias indeseables de esa deriva cabe reseñar la siguiente: se desdeña, cuando no se condena sin más, aquel planteamiento alternativo, mucho más positivo y no menos realista, que encara las migraciones como una oportunidad, por todo lo que encierran de potencial contribución al desarrollo humano, y como factor de creatividad y de dinamismo económico-social (cf. PNUD 2009).
El diseño de políticas migratorias restrictivas responde con frecuencia a una comprensión de los flujos migratorios como si obedecieran fundamentalmente a una dinámica unilateral procedente del exterior y no a una compleja red de relaciones multilaterales de carácter no sólo económico, sino también sociocultural.
Se ignora aquella dimensión multilocal del fenómeno que le dota, con frecuencia, de un marcado sesgo transnacional (cf. Velasco 2009).
La imposición de cláusulas de prioridad nacional a la hora de regular el acceso de trabajadores inmigrantes (cláusulas que prescriben, por ejemplo, que sólo cuando todos los nacionales dispongan de trabajo, o al menos no lo demanden, se tendrán en cuenta las solicitudes de los no nacionales) apuntan también en esa misma dirección: hacia la renacionalización del discurso político, no exenta de una cierta obsesión identitaria.
La inmigración representa en este sentido un campo de prueba privilegiado para indagar los límites normativos del orden institucional centrado en el Estado-nación, de sus contradicciones y tensiones internas (cf. Sassen 2010, 368-369).
Desde la consolidación de los modernos Estados nacionales, el mero hecho de plantear la posibilidad de reconocer la libre circulación de personas -y, con ella, la paulatina configuración de un mundo con fronteras abiertas-suele ser considerado un desafío directo a una sacrosanta facultad atribuida tradicionalmente a dichas entidades soberanas: la de controlar sus fronteras territoriales y reservarse el derecho de admisión.
No deja, sin embargo, de sorprender que la libre circulación de personas se conciba como un reto a la soberanía estatal justo cuando la primacía de los mercados se ha impuesto fáctica y discursivamente sobre los gobiernos legítimamente constituidos y su marcada lógica territorial.
La libertad de circulación y residencia se topa con la obstinación de los Estados contemporáneos, que porfían por
En particular, las severas políticas de control de los flujos migratorios y vigilancia de las fronteras, aunque a veces no sean más que gestos vacíos de escasa operatividad en relación al fin perseguido, pero de negativas y palpables consecuencias para las personas afectadas, constituyen un socorrido recurso utilizado por muchos Estados para intentar convencer a sus ciudadanos de que aún conservan soberanía y poder decisorio, cuando en realidad los están perdiendo a marchas forzadas.
Los mercados, que no conocen fronteras, son los que definen el marco laboral, social y económico y no al revés, que sería lo propio desde una lógica democrática.
Las lógicas del Estado y del capital se contraponen y en este duelo, según parece, la primera lleva las de perder.
En el tratamiento de las cuestiones migratorias se vuelve, sin embargo, a aquella concepción política tradicional, según la cual se considera incumbencia privativa e irrenunciable de la soberanía estatal la misión de definir quiénes pertenecen al cuerpo político.
En realidad, se entiende mucho mejor el sentido de los actuales procesos de globalización si se los considera como acelerados procesos de desnacionalización que avanzan en la configuración de un escenario mundial unificado.
Por ello, en un mundo crecientemente globalizado, esta tendencia renacionalizadora no puede ser enjuiciada sino como algo extemporáneo, y más aún si se tiene en cuenta que el sistema migratorio internacional está cada vez más mundializado y sus efectos se dejan sentir en cualquier región del planeta por muy remota que parezca.
En un mundo en el que la producción de bienes, el comercio y las finanzas, pero también las comunicaciones, los transportes y la información se suceden en un escenario unificado, esto es, en un único espacio mundial en donde se han derribado la mayoría de las barreras y se han liberalizado los flujos e intercambios, observamos la enorme paradoja de que por todas partes se pone cerco a la movilidad de las personas (cf. Barry y Goodin 1992).
Cuando no se cierran a cal y canto las fronteras, se exigen premiosos y caros visados de entradas o se imponen limitadas cuotas de acceso (vinculadas, por ejemplo, a la posesión de una determinada nacionalidad o de una precisa cualificación profesional).
En un mundo en el que, por otro lado, los medios de transporte resultan mucho más rápidos y seguros que en épocas anteriores y que además sus costes son considerablemente más reducidos (y, por tanto, más accesibles para un número mayor de personas), las polí-desplazados, refugiados o solicitantes de asilo.
Sin embargo, en la mayoría de los casos, el deficiente grado de protección real de los derechos humanos de los migrantes mantiene una relación directa con la asunción de una noción fuerte de soberanía estatal por parte tanto de los poderes públicos como de la opinión pública, una categoría dogmática que no hace sino lastrar toda la acción política.
Con la expansiva lógica universalista de los derechos humanos -positivizados por medio de múltiples convenios internacionales y constitucionalizados, en muchos casos, en los ordenamientos internos-se pone precisamente en cuestión que la soberanía implique no sólo el derecho de un Estado a controlar sus fronteras, sino incluso la potestad para definir los procedimientos de admisión de extranjeros en su interior (cf. Benhabib 2006, 244-249).
Si esto es así, entonces los controles habrán de ser la excepción y la regla, que las fronteras permanezcan habitualmente abiertas, salvo razones de fuerza mayor.
O dicho en otros términos: "aunque los Estados puedan conservar sus límites territoriales, éstos no deben constituir obstáculos para la movilidad; y el derecho a vivir y trabajar dentro de un Estado no debe depender del lado de la frontera en que se haya nacido" (Kymlicka 2006, 37-38).
Pretender justificar normativamente que las fronteras -líneas de tinta trazadas en un mapa, por más que por ellas se hayan derramado con frecuencia ríos de sangre-puedan convertirse en legítimos obstáculos para la movilidad de las personas, supone un desafío difícil de superar para aquellas sociedades que proclaman los derechos humanos como fundamento de su ordenamiento interno.
Tales sociedades se han autodesarmado dialécticamente y, por tanto, se han incapacitado para construir y, sobre todo, para defender públicamente argumentos de peso contra el alcance universal de esos derechos y poder legitimar la facticidad de las fronteras nacionales.
Si operan así, como de hecho hacen, acaban instalándose en una permanente contradicción, que por habitual que sea, no deja de originar disfuncionales desajustes internos.
Libertad de movimiento y gLobaLización fronterizada
La gestión política de la cuestión migratoria tiene a veces el extraño efecto de conceder un cierto carácter nacio-
quienes habitan el planeta, tienen limitadas severamente sus posibilidades de movimiento.
Para otros, sin embargo, el cruce de fronteras únicamente implica una sencilla formalidad.
Los Estados emplean de manera diferenciada o selectiva la institución de las fronteras y esta práctica acaba plasmándose en un doble régimen de circulación de los individuos, un hecho quizás mucho más grave que la diferenciación entre circulación de personas y de mercancías (cf. Balibar 2005, 83-84).
La movilidad valiosa es, huelga decirlo, aquella que ha sido elegida y no la realizada bajo coacción de las circunstancias.
Sin embargo, esa fortuna no está siempre al alcance de todos.
Con la esperanza de cambiar sus opciones en la vida, son muchos los seres humanos que a lo largo de la historia han abandonado el pedazo de tierra que un día les vio nacer y se han asentado en otros lares sobreponiéndose a múltiples dificultades.
No son pocos quienes se trasladan únicamente para huir de una situación a todas luces desesperada, provocada por las diferencias de desarrollo o por el desprecio de los derechos básicos.
Para muchos, la migración no es más que una opción forzada y no deseada, pues, en realidad, añorarían poder permanecer en el lugar que hasta entonces les había sido habitual y apenas se lamentarían por tener que soportar una cierta inmovilidad.
En este sentido, tan básico como el derecho a poder emigrar sería el derecho a no tener que emigrar.
También el sesgo sedentario, tan humano o más que el migratorio, ha de ser protegido mediante el reconocimiento del derecho básico a permanecer en el propio país y no ser desplazado de la residencia habitual.
Al comienzo de este artículo se indicó que la posibilidad de moverse por el mundo y de mudar de residencia forma parte esencial de la libertad humana, una "prerrogativa" irrenunciable del ser humano.
Aunque esto es difícilmente rebatible, el hecho de abandonar el propio país no es siempre fruto de una decisión voluntaria, sino con frecuencia el resultado de un cúmulo de circunstancias que se imponen al individuo.
Afirmar lo contrario supone mantener una ficción de manera inútil y además irresponsable.
A lo largo de los siglos, las guerras, los conflictos internos, las persecuciones y, en general, la intolerancia han sido factores impulsores de una migración en principio no deseada.
Las migraciones también están forzadas por desastres naturales (como, por ejemplo, la desertización o el aumento del nivel de las aguas) y, cada vez más, ticas migratorias están regidas de hecho por ordenanzas disuasorias y crecientemente restrictivas para el ingreso y la movilidad de las personas -de ciertas personas, siempre las más vulnerables y con menores recursos-a través de las fronteras internacionales.
Es aquí donde este mundo globalizado en tantos aspectos ofrece una de sus caras menos presentables: un mundo fronterizado, reterritorializado incluso, un mundo por el que campan a sus anchas estrategias de vigilancia y control.
Y son con frecuencia los propios controles los que, siguiendo una dinámica autopoiética, crean los grupos a controlar.
La actual fase de la globalización está constituida por una serie de procesos de alcance desigual, que configura un mundo selectivamente poroso para los diferentes tipos de intercambios.
Se han abierto las fronteras a los mercados, se han reducido las tarifas aduaneras a las mercancías y se han derribado numerosas barreras a la libre circulación de la información y de los capitales, pero no se ha procedido de la misma forma con aquellas otras que interfieren en los desplazamientos de las personas y en su libertad para mudar de lugar de residencia.
Asistimos, en suma, a una hipermovilidad, prácticamente sin cortapisas, de los flujos de capital e información en coexistencia con una movilidad restringida para los flujos humanos.
No en vano, como sostienen Castles y Miller (2004, 344), tales "barreras a la movilidad contradicen las poderosas fuerzas de la globalización que llevan hacia un mayor intercambio económico y cultural".
Resulta inquietante tener que admitir que, a este respecto, a muchas personas les iría mucho mejor si se les tratara meramente como mercancías o como meros recursos a disposición de los procesos económicos.
La lógica de la economía neoliberal se impone sobre el discurso del control de fronteras.
No corre la misma suerte, sin embargo, la lógica de los derechos humanos, que queda postergada.
La libre circulación de personas se ha convertido en un codiciado factor de distinción y estratificación social (cf. Bauman 2001, 8).
La alta tasa de movilidad humana, una de las señas distintivas de los tiempos que corren y signo elocuente de la creciente interdependencia de todos los países, tiende de hecho a distribuirse de manera piramidal y asimétrica.
En un planeta con tremendas disparidades en ingresos, recursos y oportunidades, no todos pueden permitirse -ni les está permitido-el lujo de ser cosmopolitas; es más, el común de los mortales, la mayoría de
Ahora, sin embargo, no se trata de mantener separados dos mundos con ideologías enfrentadas.
En un intento huero, las barreras se erigen en las fronteras más desiguales del mundo en términos económicos, como la que separa Ceuta y Melilla de Marruecos (la 7.a frontera más desigual del mundo, FMD) o la también ya mencionada y extensa frontera entre Estados Unidos y México (17.o FMD).
Su mantenimiento implica apostar por la persistencia de modelos de exclusión y contención que se han demostrado ser tan ineficaces como injustos.
En realidad, los muros, los fosos y demás intentos de impermeabilizar las fronteras son ejercicios de demagogia: "se erigen como la solución al problema, cuando sólo pueden contener alguno de los síntomas de la desigualdad, y eso por poco tiempo.
Se construyen para ofrecer un símbolo de firmeza al público interno" (Moré 2007, 15).
Si las consideraciones morales no llegan a ser suficientemente persuasivas, en la comprobada ineficacia de las políticas de control puede encontrarse un pragmático argumento a favor de la apertura de fronteras: "Mejor aceptar la inmigración, aunque sea a regañadientes, porque bienvenida o malvenida [...] a ella no hay manera de pararla" (Vargas Llosa 1996).
El bloqueo de las fronteras no es ya sólo una tarea policialmente imposible, sino que cada vez resultará más inadmisible tanto en términos sociales como políticos, dado los enormes costes materiales y, sobre todo, humanos que conlleva.
Lo único que de alguna manera puede frenar a los emigrantes sería una mejora sustancial de sus condiciones de vida en sus respectivos países de origen.
Si esto es básicamente cierto, entonces no se sostienen opiniones como la expresada por John Rawls (2001, 18), quien mantiene que en un mundo globalmente bien ordenado, en un mundo justo, las migraciones constituirían un fenómeno irrelevante, pues sus causas habrían sido eliminadas y, por tanto, no actuarían como elemento de presión sobre la política.
En un sentido similar se expresa también Ermanno Vitale (2006, 240), quien afirma que "las migraciones no cesarán si el orden, si así puede llamarse, económico y político mundial no cambia".
El desacuerdo no proviene tanto por la literalidad de estas palabras como por lo que parecen sugerir: que en un mundo sin pobreza los movimientos migratorios no tendrían lugar.
Sin embargo, esta expectativa no es fácil de satisfacer, pues los desplazamientos y cambios de residencia responden también a algo más profundo y permanente, por la degradación medioambiental de raíz antropogénica (cf. Castillo 2011).
El hambre y, en general, la pobreza constituyen, no obstante, los principales y más habituales factores de expulsión principales.
Con todo, sería inadecuado incurrir en una explicación monocausal y, menos aún, en un economicismo reduccionista.
Por regla general, sabemos que no son los más pobres quienes emigran, sino quienes tienen los recursos mínimos -no sólo económicospara poder hacerlo.
Dicho de manera concisa: no emigra quien quiere, sino quien puede.
La cuestión puede ser aún más compleja, pues no siempre la perspectiva del sujeto coincide con la perspectiva del observador: el individuo, como afirma Saskia Sassen (2006, 19), puede entender ciertamente "su propia emigración como el resultado de sus decisiones personales, pero la opción misma de emigrar es un producto social".
A este respecto, por tanto, parece bastante sensato mantener una cierta cautela y asumir, como afirma Stefen Castles (2010, 142), que "carecemos de un cuerpo de conocimiento acumulado para explicar por qué algunas personas migran, mientras que la mayoría no lo hacen".
Y aunque no cabe, por tanto, aseverar una causa última, puede afirmarse que se precisa la confluencia de otras circunstancias para que la pobreza opere como factor de estímulo de la emigración.
La existencia de antiguos vínculos coloniales y, sobre todo, de redes migratorias transnacionales son, por citar dos ejemplos, variables que facilitan el inicio del proceso migratorio.
Lo cierto es que cuando estos factores se desencadenan, ni los muros ni las alambradas de espino logran frenar los flujos migratorios y, menos aún, contener los sueños de la gente.
Encerrar a los países pobres en su precariedad no resuelve ni alivia el problema de fondo: lejos de aminorarse, las desigualdades y las diferencias de desarrollo se acrecientan.
Y además, muy probablemente, todas esas trabas al movimiento de las personas no sirven para alcanzar el objetivo perseguido, pues la inanidad de tantas políticas de firmeza resulta bastante evidente: "la persistencia de la inmigración clandestina, la prosecución del reagrupamiento familiar y el mantenimiento de un colectivo de inmigrantes de gran movilidad sugieren una gran autonomía de los flujos respecto a las políticas disuasivas de control fronterizo" (Wihtol de Wenden 2000, 24).
No deja de ser paradójico que desde que en 1989 se derribara el Muro de Berlín, el emblema de la división geopolítica del planeta, la construcción de nuevos muros y vallas se
Aunque no sea más que como un esbozo, a continuación se presentarán algunos de los lineamientos básicos de la misma.
Mientras que para incrementar y regular los intercambios económicos se han dado pasos relevantes en las últimas décadas (dotando, por ejemplo, a la Organización Mundial del Comercio de una potente capacidad reguladora), sorprende que nada se haya hecho para gobernar las migraciones internacionales.
No es, sin embargo, algo optativo: ante el alcance auténticamente planetario adquirido por los flujos migratorios se impone la necesidad de recuperar una perspectiva global y compleja de los procesos desencadenados por los mismos.
La oportunidad e incluso la necesidad de ampliar el punto de vista desde donde examinar las cuestiones sociales en su complejidad y multiplicidad se ha ido abriendo paso paulatinamente entre los cultivadores de las ciencias sociales y la filosofía política y moral (cf. Velasco 2010a).
Se ha tomado conciencia de que todos habitamos un solo mundo y que, por tanto, la adopción de una perspectiva meramente estadocéntrica resulta inadecuada para abordar los complejos problemas que se generan en él.
Así, si cada Estado busca soluciones por separado a los conflictos y problemas inducidos por las migraciones, éstos encallarán dentro de su reducido marco de actuación (cf. Velasco 2010b).
Hace ya tiempo que es difícil dar con un Estado cuyo territorio esté realmente cerrado y ello es así pese al continuo perfeccionamiento de los sistemas de vigilancia de las fronteras.
La porosidad de las mismas es una señal más de la progresiva erosión de la soberanía estatal: el nexo político y jurídico entre soberanía y territorio se ha visto cuestionado por la multiplicación de poderes y ordenamientos supranacionales, por el rápido crecimiento e intensificación de los vínculos transnacionales, así como por el afianzamiento de los nuevos circuitos globales de producción y de intercambio de capitales.
En este orden de cosas, el abandono del "nacionalismo metodológico" 11 constituiría la condición previa para poder ampliar la escala de análisis y poder apostar así por una concepción global de la justicia apta para un mundo, que es cada vez más el nuestro, en el que los individuos "comparten y son conscientes de compartir, directa o indirectamente, un mismo entorno natural finito" (Arnsperger y Van Parijs 2002, 105).
En este contexto, el cosmopolitismo o, por decirlo con Ulrich Beck (2003), una "mirada cosmopolita" aparece como una perspectiva perfilada en ajustada a una suerte de constante antropológica: a una capacidad innata tendente a buscar la mejora de las condiciones de vida.
En todo caso, el objetivo, no lo perdamos de vista, no es poner punto final a las migraciones, sino ordenarlas desde principios de justicia.
En este sentido, las siguientes palabras resultan sumamente clarificadoras:
"Las teorías de la migración global no deberían estar basadas en el objetivo normativo de encontrar formas de ayudar a la gente a quedarse en sus casas.
Más bien, deberían estar basadas en el postulado de que la migración es una parte normal de las relaciones sociales. [...]
Si hay un objetivo normativo, éste no debería ser reducir la migración, sino encontrar formas en las que pueda tener lugar bajo condiciones de igualdad y respeto de los derechos humanos" (Castles 2010, 146).
moviLidad humana y justicia gLobaL
Puede fácilmente deducirse cuál es la situación que se deriva del planteamiento recién expuesto.
Asistimos a una secuencia perversa de hechos concadenados que tienen como punto de arranque el cuestionamiento generalizado de la libertad de circulación y residencia, un cuestionamiento que conduce al incremento de los controles fronterizos de los flujos de personas y que finalmente conlleva la generación exponencial de irregularidad migratoria.
Aunque algunos puedan pensar que esa situación resulta de utilidad para el mantenimiento de un abundante contingente laboral o, en los términos acuñados por Karl Marx en El Capital, de un copioso ejército industrial de reserva, siempre disponible para cubrir las necesidades de la economía (ya sea formal o sumergida) y postergar el escenario del pleno empleo que pudiera poner en riesgo la tasa de beneficios, representa, sobre todo, la perpetuación de una estratificación social que propicia una situación estructural de violación de los derechos humanos muy poco acorde con los presupuestos normativos mínimos de una sociedad bien ordenada.
Dicho de otro modo, la política migratoria de numerosos países receptores, inspirada en una filosofía profundamente controladora e incluso criminalizadora de la inmigración no deseada, genera efectos colaterales muy graves en materia de justicia social.
Para superar esta situación incompatible con estándares mínimos de equidad y romper con esa espiral endiablada se precisa cambiar de enfoque y adoptar una
Por otro lado, una eventual apertura de fronteras a los flujos migratorios puede suponer un posible alivio al problema de la pobreza que aqueja a tantos países: no una solución radical, pero sí una respuesta parcial 12.
Dejando aparte la consideración de que la capacidad de decidir dónde se quiere vivir es un elemento básico e innegociable de la libertad de cada ser humano, las migraciones poseen un enorme valor instrumental en cuanto que representan una oportunidad para mejorar el desarrollo no sólo de quienes las protagonizan en propia persona, sino también de los diversos países involucrados, tanto de origen como de destino.
Si desde una perspectiva estrictamente económica se asocian razones de eficiencia para justificar la liberalización de los intercambios comerciales, pueden aducirse razones similares también a favor de la movilidad humana y, en particular, de la laboral.
De este modo el mundo mejoraría en sus niveles de redistribución y, por tanto, de equidad.
Con la implementación de algún sistema de gobernanza económica global, la libre circulación de personas podría representar un factor impulsor de la redistribución global: "Si estas competencias [de redistribución] se transfirieran a un Estado mundial, la movilidad transnacional podría favorecer la asignación óptima de los factores de producción sin inmunizarlos contra las extracciones fiscales y, desde ese momento, aumentaría sin ambigüedad el potencial de mejora de la suerte de los más desprovistos del planeta" (Arnsperger y Van Parijs, 2002, 130).
Aunque el establecimiento de un Estado mundial no es estrictamente necesario y puede ser sustituido ventajosamente por un orden cosmopolita en el que los principales actores fueran instituciones multilaterales y/o alianzas continentales, el alcance del razonamiento de estos dos autores podría ser ampliado y aducirse que una de las formas más sensatas de introducir racionalidad en los flujos migratorios sería precisamente apostar por la regulación del mercado mundial de capitales y por un reparto de la riqueza a nivel planetario menos desigual.
De un modo u otro, se trataría de globalizar el bienestar y las oportunidades, de repartir mejor el poder, la riqueza, el acceso a la cultura, las cargas medioambientales, etc. De este modo nos adentraríamos precisamente en donde estriba el quid de la cuestión: "El problema no es la inmigración en sí misma, sino las condiciones de desigualdad bajo las cuales la mayoría de las migraciones norte-sur tienen lugar.
respuesta estratégica a las necesidades de análisis de una nueva realidad histórica y social.
En un marco global, en donde se hacen presentes cada vez con más fuerza problemas sistémicos de alcance planetario, se requiere que todos los Estados pongan en común recursos, tecnología, servicios de información y también su autoridad, esto es, se precisa una respuesta necesariamente multilateral y coordinada, que haga también posible "reestructurar radicalmente el sistema económico mundial" de acuerdo con las obligaciones de justicia (Beitz 1979, 127).
Una redistribución que no puede quedarse en cambios cosméticos ni en apelaciones retóricas, sino que debe afectar al nivel estructural.
Desde esta mirada amplia, de alcance planetario, algunos teóricos de la justicia global se han posicionado a favor de la apertura de las fronteras, que no es lo mismo que un mundo sin fronteras (de hecho, los debates contemporáneos versan más bien sobre la primera que sobre la segunda opción, cf. Wellman 2010).
Los argumentos empleados reproducen en gran parte aquellos que habitualmente se proponen a favor de la justicia social o distributiva.
Se arguye así que si la igualdad de oportunidades es un principio básico de la justicia, limitar la opción de migrar supone "una discriminación inaceptable en función del lugar de nacimiento o de la ciudadanía" (Arnsperger y Van Parijs 2002, 128).
En este mismo sentido, se señala que confinar a los individuos en espacios reducidos y restringuir el acceso a los recursos disponibles en otros países limitan las oportunidades básicas necesarias para llevar una vida digna (cf. Loewe 2007 y 2010).
Se incide además en que, consideradas desde la perspectiva de la justicia distributiva, las restricciones de las migraciones hacia los países ricos constituyen una forma ilegítima de intentar respaldar una participación desigual en los finitos recursos del planeta.
Si esto es así, entonces convendría desprenderse de tópicos e ideas preconcebidas y no sujetas a contraste empírico como es el caso de la afirmación de que la apertura de fronteras equivale a legitimar una forma de invasión, por muy pacífica que sea, o a alentar una afluencia ingente de migrantes que torne inviable la sostenibilidad de los países receptores y, en particular, de sus sistemas de protección social.
Hay motivos, por el contrario, para pensar que la apertura, al evitar las situaciones de irregularidad, favorece una mejor integración social.
La mejora en el respeto de los derechos humanos sería, en todo caso, considerable.
presente el punto de controversia gira más bien en torno a los derechos de inmigración y los correspondientes deberes estatales de admitir a extranjeros e incluso a naturalizarlos.
A este cambio de enfoque no le es ajeno el reconocimiento del derecho a emigrar como un derecho humano y su consolidación, por tanto, como un derecho protegido.
De lo que se trataría ahora es de reconocer el complementario derecho a inmigrar, sin el cual la proclamación del primero no son más que palabras vacías.
Es en este terreno de debate donde la apertura de fronteras adquiere su significación más cabal.
Pese a la coherencia interna que pueda tener, una propuesta como la que se ha perfilado en este artículo podría ser rápidamente descalificada de utópica, en el sentido atribuido por el diccionario de la RAE, esto es, como proyecto "que aparece como irrealizable en el momento de su formulación".
En el mundo de hoy, un mundo aún cortado al talle de los Estados territoriales soberanos, un mundo que no ha dejado de ser westfaliano (pues, en principio, sigue vigente el principio de no injerencia en los asuntos internos y las fronteras estatales siguen mereciendo la máxima protección internacional), la libre circulación de personas se nos presenta ciertamente como algo para lo que aún no existen las circunstancias requeridas.
Pero también es verdad que es una utopía en la línea de aquellas que han hecho mover el mundo: la de un mundo sin esclavos o la de un mundo sin un género subordinado, por poner sólo dos ejemplos.
La propuesta aquí formulada puede ser ciertamente utópica, pero no quimérica: no es algo meramente imaginado y que carezca de fundamento alguno.
Es más bien una microutopía, una utopía mínima, alejada de toda tentación del macrorrelato social omnicompresivo que no trata de dibujar un mundo perfecto, un paraíso en la tierra, sino que simplemente pretende evitar o al menos mitigar los grandes y constantes males generados por la obsesión de control en la que están atrapados la mayoría de los Estados contemporáneos.
Una utopía concentrada fundamentalmente en la prevención de los daños inflingidos por ese afán controlador.
Más allá de sus posibles derivas totalitarias, el valor del pensamiento utópico como potencial motor de transformación social es difícilmente cuestionable 14.
No obstante, la formulación de una utopía será únicamente de utilidad si, además de ser deseable, satisface requisitos mínimos de viabilidad.
Son multitud las condiciones materiales que Desde una visión estrictamente chovinista 13, la restricción del acceso de los extranjeros puede entenderse como un mecanismo legítimo de reservar los recursos de un país en beneficio exclusivo de los propios ciudadanos.
En un mundo sin desigualdades tan extremas, esto es, en un mundo en el que todas las sociedades fueran básicamente autosuficientes o, al menos, dispusieran de recursos mínimos, las cosas podrían regularse así, pero lamentablemente no es el caso.
Y es a las circunstancias realmente existentes en este mundo a las que ha de adecuarse el proceder de los Estados.
En el actual estado de cosas, los Estados están legitimados a seguir manteniendo la facultad de controlar la admisión de extranjeros sólo si satisfacen determinadas condiciones y, en concreto, si intervienen mediante alguna suerte de impuesto redistributivo en una participación más justa de los recursos planetarios (cf. Kymlicka 2006, 76-80), esto es, sólo si, en definitiva, contribuyen significativamente y en la medida de sus posibilidades al establecimiento de la justicia global distributiva.
En el actual contexto de desigualdad global, los Estados más desarrollados están obligados a contribuir a la redistribución de la riqueza de la Tierra y ello lo pueden hacer básicamente de dos maneras: bien mediante el pago de impuestos, bien mediante la apertura de fronteras.
Pueden y deben elegir entre una de esas dos opciones.
En uno u otro caso, el objetivo es claro: han de dejar participar a los demás en el reparto del pastel común.
En muchos casos, no todos ciertamente, la transgresión de las fronteras es tan sólo un pequeño síntoma de un mal pandémico llamado pobreza e injusticia global.
Difícilmente se puede pretender controlar los movimientos migratorios internacionales sin medidas sustantivas que equilibren la distribución de riqueza y posibiliten la participación igualitaria de todos los países en los beneficios de la globalización.
No se puede luchar eficazmente contra una grave enfermedad, y menos aún erradicarla, combatiendo únicamente los síntomas.
La utopía de Las fronteras abiertas
Si durante largo tiempo la cuestión central que estaba en el trasfondo de la reflexión filosófico-política sobre el fenómeno migratorio era el derecho a emigrar, en el
anhelada por algunos populismos, sino también a la simple pretensión de mantener los flujos migratorios bajo el control de los Estados.
Ante las reiteradas inconsistencias que genera la gestión política de estos flujos, la apertura de fronteras se presenta como una opción razonable digna de ser tomada en consideración (cf. Zapata-Barrero 2008).
Ya va siendo hora de que se abra en serio el debate público sobre una política de apertura y si el balance costes/beneficios -políticos, económicos y, sobre todo, humanos-que provoca dicha política es más favorable o menos que el balance derivado de una política de contención absoluta de los flujos migratorios.
Los cambios sociales más significativos acaecidos a lo largo de la historia no han sido el resultado de procesos estructurales inexorables, sino fruto de la intervención humana en forma de movilizaciones políticas y luchas sociales.
Los límites de lo posible no vienen dados por los límites de lo realmente existente, pues lo real, además de ser contingente, puede ser modificado.
Mientras tanto, mantener a la vista una opción situada más allá de lo realmente existente, que no de lo posible, resulta imprescindible para poder someter a una mirada crítica esa perspectiva -cada vez más extendida-que nos presenta la movilidad humana como una potencial amenaza para el orden establecido.
Ese mundo tendencialmente sin fronteras, esa utopía cosmopolita que soñamos, es factible y puede llegar a existir realmente, mas el camino no es recto ni llano y esto tampoco puede ser ocultado.
Se requiere encontrar un tipo de soluciones que no sean ni tan endebles que ofendan a la humanidad, ni tan drásticas que desacrediten a los Estados.
Dos bienes, la humanidad y el Estado, "que son goznes esenciales de las lógicas políticas modernas" (Galli 2010, 55), aunque introduciendo un relevante matiz.
El Estado no es, y menos aún el Estado territorial, un sacrosanto e inviolable hecho natural, sino un producto humano al servicio de las necesidades de los hombres, un mero medio provisto de valor instrumental.
Su persistencia, al menos en su actual perfil, dependerá de la capacidad que acredite para responder a los nuevos retos y hacerlo en beneficio de la humanidad entera.
han de concurrir a su posible puesta en práctica y que han de ser consideradas.
Esta exigencia, por supuesto, también ha de ser tenida en cuenta por el pensar filosófico sobre la materia que nos ocupa: "Dado que a primera vista las restricciones a la libertad de asentamiento parecen injustas (unfair), aunque también inevitables en última instancia, la fundamentación filosófica se ve retada a desarrollar principios que no resulten injustos en el ámbito de las relaciones externas y que, sin embargo, no exijan internamente nada que sea irrealizable" (Somek 1998, 410).
Por esta razón, y porque además no se concibe la reflexión planteada como un mero ejercicio de diversión intelectual, sino alentada por una pretensión práctica y por el afán de transformar la realidad social, se ha tratado de ser aquí muy cuidadoso en el dibujo de esa utopía mínima.
De ahí que se haya evitado recurrir a la extendida idea de un "mundo sin fronteras" y se haya optado por la noción de "apertura de fronteras", mucho más discreta y accesible.
Para esta restricción podrían aducirse diversos argumentos, pero para abreviar se asumirá aquí uno expuesto para defender una propuesta diferente:
"De todas formas, dudaría al identificar semejante democracia radical, necesariamente internacionalista (o mejor aún: transnacional), con la persecución de un 'mundo sin fronteras' en el sentido jurídico-político del término.
Un 'mundo' de esa índole correría el riesgo de no ser más que el escenario de una dominación salvaje de las potencias privadas que monopolizan el capital, las comunicaciones, acaso el armamento..."
La apertura de fronteras representa un nuevo estado de cosas que constituye no sólo un horizonte deseable, sino también una propuesta no menos viable que otras formuladas a lo largo de la historia para responder a conflictos reales irresueltos y que en su momento podrían parecer ilusorias y hoy forman parte de nuestra realidad social.
Sin incurrir en angelismo alguno, cabe preguntarse si de hecho no resulta mucho más utópica la opción opuesta propugnada desde posiciones autodesignadas como realistas.
Y con esta pregunta no se alude exclusivamente al cierre completo de las fronteras, a la "inmigración cero" tan "La Fortaleza Europa se compone de tres pilares fundamentales: un cerebro panóptico, un sistema común de control de las fronteras y una zona de contención de Estados aliados" (Davis 2008, 256).
La base normativa de dicho sistema se asienta sobre el Acuerdo de Schengen en 1985 y el posterior Convenio de Schengen de 1990.
Para gestión común de las fronteras externas de la Unión Europea se creó en 2004 la Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores, conocida por el acrónimo FRONTEX, cuyo presupuesto se ha ido acrecentando desde entonces de manera exponencial.
8 Este argumento puede ser invertido, ciertamente.
Se aduce que es precisamente el aumento de inmigrantes lo que conduce a la xenofobia (como si se tratara de una respuesta automática e irrefrenable).
Por ello, y para evitar que los conflictos culturales se agraven y terminen por hacer insoportable la vida social, la solución lógica sería entonces el cierre de las a cualquier parte del planeta que supuestamente se encontrase libre y no tuviera dueño, en donde siempre tendría derecho a instalarse quienquiera que no desee someterse a la jurisdicción de un determinado gobierno.
Apenas un siglo después, esta posibilidad ya no es contemplada como realista, pues ya se ha tomado clara conciencia de la finitud de nuestro planeta.
Así, Kant, al referirse en La paz perpetua (1795) al derecho de visita, lo define como el derecho que posee todo ser humano de "presentarse a la sociedad [...] en virtud del derecho de propiedad en común de la superficie de la tierra, sobre la que los hombres no pueden extenderse hasta el infinito, por ser una superficie esférica, teniendo que soportarse unos junto a otros y no teniendo nadie originariamente más derecho que otro a estar en un determinado lugar de la tierra" (Kant 1985, 27, cursivas de JCV).
5 La implantación de un derecho sancionador ad hoc, cuyo exclusivo destinatario sería el inmigrante desprovisto de los papeles oficiales requeridos (y cuya exprexión más extrema son, sin duda, los Centros de Internamiento de Extranjeros desplegados por toda la Unión Europea), nos situaría en una peligrosa deriva que podría culminar en la creación de un "derecho penal del enemigo" (recurriendo a la famosa categoría de Günther Jakobs, 2006).
La retención o detención administrativa sería una extraña figura jurídica en la que encajaría esa deriva.
Aunque, por lo demás, esta tendencia coincide con la observada por Étienne Balibar (2008) en sus reflexiones sobre la progresiva identificación del extranjero como enemigo interno, se trata de algo más que una abstracción, pues ya es un hecho comprobable la in- Baggio, Fabio (2010): "Fronteras nacionales, internalizadas y externalizadas", contenido ha ido adquiriendo perfiles diversos e incluso contradictorios, aunque ha sido en los últimos años cuando su sentido ha sido cuestionado de forma más radical (cf. Balibar 2003, 257-284).
Si bien existe la tendencia de concebir la soberanía de los Estados como sinónimo de una independencia completa o al menos como la plena capacidad de acción autónoma que disfrutarían los Estados en la esfera interna y externa, en el mundo de nuestros días no cabe duda de que no hay Estado que no dependa, de un modo u otro, de los demás y que, por consiguiente, la soberanía siempre resulta limitada (y ello ya es en sí una contradictio in terminis).
11 Por "nacionalismo metodológico" se entiende aquel extendido enfoque epistémico -una distorsión cognitiva, más bien-que considera a los diferentes Estados nacionales como las unidades básicas para el estudio de los procesos sociales, de modo que todos los análisis se han de ajustar a este marco primario de referencia (cf. Pogge 2005, 181-186; Beck 2005, 38-51).
12 Thomas Pogge (2010), probablemente el más conspicuo adalid de la justicia global, no encuentra, por el contrario, un nexo evidente entre la apertura de fronteras y la lucha contra la pobreza en el mundo.
Aunque se muestra partidario de implementar arreglos normativos que mejoren las condiciones de vida de los inmigrantes, sostiene que estas medidas no lograrían solucionar y, menos aún, atajar de raíz la causa principal de las migraciones: la pobreza en el mundo.
Arguye que la transferencia internacional de recursos para luchar contra la pobreza global es mucho más eficiente que la acogida de migrantes en los Estados ricos. |
En torno a las presiones migratorias surgen una serie de temas urgentes, entre los que se encuentra el que hace referencia al modo en que las sociedades liberales deberían responder a tales presiones.
A pesar de la urgencia, actualidad e importancia del fenómeno, en sus pocos tratamientos sistemáticos del tema, la filosofía política se ha guiado en su análisis por cánones tradicionales (Walzer 1993, cap. 2; Meilaender 2001).
De acuerdo a estos cánones, que encuentran expresión en el reconocimiento del derecho humano a emigrar, pero no a inmigrar (art. 13.2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos), los Estados gozan de una discrecionalidad casi absoluta al decidir sobre el acceso de inmigrantes.
Consideraciones en torno a los talentos, habilidades, etc., que puedan favorecer los intereses nacionales, guían estas decisiones.
El caso excepcional es el de los refugiados.
En el derecho internacional el documento directriz es la Convención de Refugiados de Ginebra.
Sin embargo, aunque el derecho de asilo establece exigencias a los Estados, su práctica corriente, que se ha visto acentuada en el último tiempo, no sólo atenta contra el espíritu de la Convención, sino que muchas veces también contra la letra (Loewe 2010a).
Las teorías liberales igualitarias han jugado un papel preponderante.
Las fronteras cumplen una doble función (Cavallero 2006): por una parte, concentran combinaciones de oportunidades en ciertas circunscripciones; por otra, impiden el acceso a todos aquellos que no pertenecen a ellas.
En nuestro mundo, las oportunidades distribuidas en conjuntos delimitados por fronteras varían de un modo extremo.
Y así varían también las oportunidades de los individuos para lograr lo que aspiran en la vida.
Las oportunidades son libertades, opciones, recursos materiales, capacidades, etc. En este artículo acotaré el concepto.
La falta de oportunidades que me ocupará puede Velasco 2012).
Aquí se pone en cuestión la segunda función de las fronteras: impedir el acceso de los que no son miembros.
En el otro extremo de estos nuevos desarrollos encontramos posiciones que hacen depender la discrecionalidad estatal de la justicia distributiva global.
Una respuesta apropiada a la presión migratoria la encontramos en la mejora de las condiciones de vida en los países de origen de los inmigrantes potenciales y no en su recepción (por ejemplo, Kymlicka 1995Kymlicka, 2006;;Miller 1999Miller, 2007)).
Posiciones como las descritas encuentran usualmente amplia aceptación en los diferentes contextos políticos y sociales.
Estas posiciones ponen en cuestión la primera función de las fronteras: circunscribir oportunidades.
El objetivo aquí no es sostener un derecho a la libre movilidad o la apertura de las fronteras, sino que garantizar una cierta calidad en las oportunidades que circunscriben las fronteras.
La inmigración puede ser una respuesta a las injusticias de nuestro mundo, pero no es ni con mucho la única y quizás tampoco la más eficiente.
Este tipo de posiciones suelen arrojarse el epíteto de ser políticamente realistas en contraposición a las políticas de movilidad libre que suelen considerarse como utópicas.
En este artículo examinaré y criticaré, primero, la posición tradicional de acuerdo a la cual los Estados gozan de discrecionalidad con respecto a la inmigración.
En segundo lugar, mencionaré y criticaré la propuesta más radical: el Estado mundial.
En tercer y cuarto lugar, examinaré la movilidad libre y la justicia distributiva global.
Como resultado de esta investigación presentaré, en quinto lugar, algunas consideraciones.
La posición tradicionaL: comunidades de carácter y fronteras herméticas
Esta posición se encuentra defendida de un modo coherente en teorías comunitarias.
De acuerdo a éstas, el papel doble de las fronteras (en tanto que circunscriben opciones e impiden el acceso) no es problemático.
Por el contrario, los Estados deben mantener un derecho amplio a controlar sus fronteras, lo que implica un derecho discrecional a decidir en temas de inmigración.
Esto se debe a que, de acuerdo a estas teorías, las fronteras políticas son definidas en concordancia con elementos de ser formulada en términos de la definición de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas.
Los niveles de Desarrollo Humano reflejan una serie de condiciones sociales y económicas.
Entre éstas se cuenta el Producto Interior Bruto per capita, pero se incluye también la nutrición, la esperanza de vida y el nivel de alfabetización.
Una serie que es posible y aconsejable ampliar.
El enfoque en las capacidades, tal como ha sido desarrollado por Amartya Sen y Martha Nussbaum, nos ofrece puntos de vista productivos para llevar a cabo esta tarea.
Sin embargo, en este artículo no me referiré al tema (Loewe 2009a).
La presión migratoria se retrotrae, en buena medida, a esta desigualdad en oportunidades o capacidades vitales, cuya carencia podemos subsumir, de un modo general, bajo el concepto de pobreza.
Si hay obligaciones de justicia global (es decir, si se puede articular razones convincentes a su favor), sin duda deben remitir de algún modo a estas diferencias.
La guía normativa de este artículo es de carácter cosmopolita.
La justicia apunta a los principios que gobiernan una distribución fair de las cargas y beneficios entre todos aquellos que las sufren o los disfrutan, independientemente de su adscripción nacional (O'Neill 1994; Moellendorf 2002; Lichtenberg 1981; Coleman/Harding 1995).
Si partimos del reconocimiento de lo obvio, (a) que la membrecía fortuita en una sociedad va de la mano de combinaciones de oportunidades que en buena medida influyen, en ocasiones de un modo casi determinante, en aquello que podemos alcanzar en la vida, y (b) aceptamos una premisa cosmopolita igualitaria de acuerdo a la cual nadie debe ser sistemática o extremadamente desaventajado por las instituciones del derecho internacional en razón de su ciudadanía u origen nacional, y (c) reconocemos el carácter institucional de las fronteras internacionales, resulta evidente que el doble papel de las fronteras, en tanto que circunscriben oportunidades e impiden el acceso, debe ser cuestionado.
Este cuestionamiento nos debe llevar a formular nuevos órdenes institucionales internacionales.
La tendencia en los nuevos desarrollos de la filosofía política es restringir la discrecionalidad estatal.
En un extremo encontramos la política de open borders, o la defensa de un derecho a movilidad sin fronteras.
En este artículo utilizaré estos conceptos indiferenciadamente.
De acuerdo a este tipo de posiciones, que han sido enérgicamente defendidas y popularizadas por Joseph Carens, las fronteras no deberían impedir la movilidad de los individuos (Carens 1987(Carens, 1992 DANIEL LOEwE quo.
No es casual que los grupos con menos poder de negociación -usualmente mujeres y niños-sean quienes más sufren formas de opresión y dominación en las culturas tradicionales (Okin 1999).
4.a) Sostener que algo tiene carácter es una afirmación acerca de lo distintivo en éste, pero no acerca de su valor.
Que una cultura tenga carácter no implica que sea valiosa.
En este sentido, la inmigración puede poner a disposición nuevas formas de vida que al entrar en contacto con los modos tradicionales eleven el valor total (Benhabib 2004).
5.a) Si sostenemos que nuestras obligaciones se derivan exclusivamente de entendimientos compartidos ¿qué hacemos cuando estos entendimientos implican el menor valor de algunos individuos en razón de su raza, género, orientación sexual, religión, pertenencia étnica, etc.?
Entendimientos compartidos no pueden ser moral o legalmente vinculantes porque sean compartidos (Holmes 1993).
Ellos tienen que ser examinados desde una perspectiva moral.
Dentro del contexto teórico-conceptual comunitario, el tratamiento sistemático de la inmigración realizado por Walzer es referencia obligada.
Según este autor, las comunidades políticas deben retener un derecho a cerrar sus fronteras, porque éste es un prerrequisito para distribuir bienes de un modo justo.
La propia idea de la justicia distributiva presupone una comunidad política, lo que implica necesariamente una distinción entre miembros y no miembros.
Pero la pregunta acerca de la adquisición de la membrecía en la comunidad política no está sujeta a las restricciones de la justicia:
"La admisión y la exclusión se hallan en el núcleo de la independencia de la comunidad.
Sugieren el significado más profundo de la autodeterminación.
Sin ellas no podría haber comunidades de carácter históricamente estables, asociaciones continuas de mujeres y hombres con algún compromiso especial entre sí y un sentido especial de su vida común" (Walzer 1993: 73).
La discrecionalidad es una precondición para la autodeterminación y de este modo para el desarrollo de sociedades con carácter.
Los miembros de la comunidad política deberían ser libres para decidir sobre la membrecía de futuros la cultura o de la cultura política, cuya expresión paradigmática sería la construcción del Estado-nacional.
La contribución del elemento histórico-cultural resulta central cuando se trata de definir qué es la justicia y cuál es su contexto de validez (entre otros, Walzer 1993; Gray 2000; Rorty, 1998).
Por una parte, el contenido de nuestras obligaciones de justicia se desprende de los entendimientos compartidos en cada comunidad acerca del significado de los bienes a distribuir.
Por otra, los sujetos de obligaciones y derechos son los miembros de la comunidad política.
Ya que los inmigrantes que proceden de culturas o culturas políticas distintas pueden ser una amenaza a la compresión comúnmente compartida en la que se basa la comunidad política, la protección de la cultura política de un pueblo implicaría limitar su acceso.
Las posiciones comunitarias han sido objeto de muchas críticas.
Estas críticas son extensivas a su consideración de la inmigración.
A continuación referiré algunas:
1.a) Si el carácter de una cultura es multicultural, es absurdo afirmar que hay que cerrar las fronteras para mantenerlo (Bader 1995: 217-221).
El cierre de fronteras que se justificaría es aquél que se realiza frente a inmigraciones masivas de una única procedencia cultural.
2.a) Los cambios en el carácter de una sociedad no son simplemente una función de los inmigrantes como concepto genérico, sino que inciden otros aspectos, como su cantidad, proveniencia, densidad poblacional, etc. (Seglow 2005, 321) do el riesgo y costo de proveerla son bajos.
Las sociedades liberales pueden cumplir esta obligación mediante ayuda económica a sociedades más pobres.
Sin embargo, cuando debido a la situación concreta, la ayuda no produce el efecto deseado, puede ser necesario aceptarlos, aunque sea temporalmente.
Según Walzer, éste sería el caso de los refugiados en busca de asilo para escapar de persecución política o religiosa.
Walzer sostiene la asimetría entre la emigración y la inmigración.
Las sociedades no pueden prohibir la salida de emigrantes, pero disponen de un derecho discrecional para decidir acerca del acceso de inmigrantes.
Sin embargo, la discrecionalidad de las sociedades liberales estaría sujeta a restricciones.
Por una parte, habría una obligación de priorizar el acceso de familiares de miembros ciudadanos y de familiares étnicos o nacionales.
Por otra, habría una obligación hacia refugiados políticos y religiosos.
Ciertamente, la discrecionalidad estatal propuesta por Walzer está sujeta a más restricciones que la práctica usual de los Estados.
Sin embargo, esta posición es criticable por los siguientes motivos:
1.o) En sociedades liberales hay entendimientos compartidos con aspiraciones de validez universal.
Por ejemplo, de acuerdo a la "cultura de los derechos humanos", éstos son moralmente vinculantes en todas las sociedades con independencia de su reconocimiento fáctico.
Esta pretensión universal corresponde a la gramática de tales derechos.
Entre estos derechos de validez universal están todos aquéllos que protegen a los seres humanos de persecución, genocidio, etc. Pero también aquéllos que reconocen la necesidad de proveer las condiciones materiales que hagan posible la subsistencia.
Pero si esto es así (contra la opinión de Walzer), las sociedades liberales no podrían, primero, omitir criticar a sociedades que no respetan los derechos humanos, y segundo, bajo ciertas condiciones no podrían legítimamente no actuar de acuerdo a estos juicios para garantizarlos, aunque esto implique algún modo de intervención en otras sociedades (Loewe 2009b).
De esto se sigue que la discrecionalidad de las sociedades liberales en el control de las fronteras puede estar sujeta a condiciones aun más restrictivas que las que propone Walzer.
En caso de violación de derechos humanos miembros.
En esta decisión se deben guiar por sus entendimientos compartidos acerca de la sociedad liberal.
Walzer se pregunta cómo debería responder una sociedad liberal al fenómeno de la inmigración.
Para elaborar la respuesta la compara con asociaciones más pequeñas.
Primero se pregunta si podemos entender a las sociedades liberales como vecindades.
Las vecindades no tienen políticas de admisión formales.
Las personas se mudan a una nueva vecindad en base a las razones que consideren apropiadas, limitadas por las contingencias del mercado.
Si las sociedades liberales optaran por estos criterios de membrecía, entonces deberían mantener una política de open borders y las únicas restricciones serían las del mercado.
La opinión de los vecinos no contaría.
Pero según Walzer, si el Estado renunciase a controlar la inmigración, entonces las vecindades se arrogarían esta tarea, transformándose la nación en "miles de pequeñas fortalezas".
Ésta sería una consecuencia indeseable para una sociedad liberal.
Es por esto que las sociedades liberales no deberían renunciar al derecho a controlar sus fronteras.
Walzer se pregunta entonces si las sociedades liberales son similares a un club.
Los criterios de membrecía de un club se retrotraen a aquello que sus miembros consideren relevante.
Pero según Walzer, esta analogía no puede acomodar un aspecto central de las sociedades nacionales: sus miembros creen que ellos tienen obligaciones hacia ciertos grupos que no son miembros, sobre todo hacia aquéllos que consideran afines o familiares en términos étnicos o nacionales.
En este sentido, naciones son como familias.
Característico de las familias es que los miembros están moralmente conectados, aunque no se hayan escogido.
Es por esto que las políticas de admisión no pueden depender exclusivamente de la discrecionalidad de los miembros (como en un club), sino que deben otorgar prioridad en la admisión a los familiares de los miembros ciudadanos y a grupos de nacionales étnicos desplazados.
Pero las restricciones a la discrecionalidad de las sociedades liberales en temas de inmigración son aun más exigentes.
La distribución del bien "membrecía" a extraños estaría gobernada por un principio de ayuda mutua que se aplica a las relaciones entre extraños.
Del principio de ayuda mutua se sigue que una sociedad está obligada a proveer asistencia a extraños que la necesiten con urgencia, cuan-
gemónico, del que sólo cabe esperar un "despotismo sin alma" que "cae finalmente en anarquía" (Kant 1985: 40).
Esta crítica al Estado mundial no es determinante.
Si bien el temor por el abuso del poder está justificado, lo está tanto en las relaciones dentro de un Estado como en las relaciones entre Estados.
Y así como Kant dentro de un Estado propone contrarrestar el abuso mediante un sistema republicano con división de poderes, para contrarrestar el abuso del poder entre los Estados habría que proponer en forma analógica un sistema de división de competencias.
Sin embargo, este temor no es en modo alguno infundado.
2.o) Otro problema pragmático refiere a la inestabilidad política que un Estado mundial traería consigo cuando grupos territoriales subordinados luchan por su autonomía.
Si la subdivisión o secesión no es una opción, se reducen peligrosamente las estrategias para solucionar pacíficamente los conflictos.
3.o) Pero incluso si un Estado mundial no fuese ni despótico ni anárquico (primer punto), e incluso si no fuese inestable (segundo punto), éste implicaría una cierta alienación de autoridad en tanto que ningún grupo tendría un derecho soberano a gobernarse en temas que conciernen a sus miembros.
Contra esta crítica es usual proponer organizaciones federales y subsidiarias (Höffe 1999).
4.o) Una dificultad añadida es que un Estado mundial sufriría de un cierto tipo de déficit democrático. cia, es decir, la justicia no es el precipitado de una cultura determinada en un momento determinado.
Por lo tanto, las críticas comunitarias a las fronteras abiertas no las alcanzan.
Además, estos argumentos reconocen la fuerza de apelación de algunas consideraciones pragmáticas y normativas contra la realización de este derecho: al derivar un derecho a movilidad libre de principios liberales reconocen simultáneamente la posibilidad de restringir este derecho a favor de los mismos principios que lo hacen posible.
Es así como, por ejemplo, el orden público es una razón válida para restringir la inmigración: si el ingreso de grandes cantidades de inmigrantes tornase inviable la vida en común y de este modo la realización de principios liberales, sería legítimo restringir la inmigración.
Lo mismo sucede en el caso de la seguridad nacional y en el caso de inmigrantes que atenten contra las instituciones liberales.
De cualquier modo, en cada caso se exige una demostración clara de que la inmigración afecta el orden público, la seguridad nacional o las instituciones liberales.
Una simple sospecha no es suficiente.
A continuación presentaré sucintamente algunos de los argumentos más relevantes a favor de la movilidad libre, y mencionaré algunas críticas a estos argumentos:
La doctrina moral y política utilitarista propone un único principio de moralidad para guiar nuestros actos o la determinación de las reglas e instituciones sociales: la mayor felicidad del mayor número.
Una posibilidad es que utilitarismo sostenido sea hedonista.
La versión más popular de esta concepción caracteriza la felicidad como "disfrute del placer, resguardo de dolores" (Bentham 1948, cap. 7).
Aquí se identifica la felicidad con estados mentales caracterizados por la presencia de placer y la ausencia de dolor.
Otra posibilidad es definir la felicidad como satisfacción de preferencias.
De acuerdo a este entendimiento, la felicidad o bienestar subjetivo de un individuo es el resultado de la satisfacción de sus preferencias o deseos.
Este uso es ampliamente extendido en las ciencias económicas.
Es decir, la felicidad se identifica con estados del mundo en que estas preferencias son satisfechas (Griffin 1986; Harsanyi 1976).
Una variación de la posibilidad anterior es identificar la felicidad con la satisfacción de intereses fundamentales que podemos razonablemente suponer que todos los individuos comparten (Hare 5.o) Desde una perspectiva liberal, el Estado mundial es problemático.
El último derecho que queda contra la opresión es el de salida.
Como es bien sabido, este derecho nos permite votar con los pies (Hirschman 1970).
Pero este derecho no tendría sentido dentro de una república mundial.
Sin este derecho no sólo se perdería una potente herramienta de transformación, sino la última protección contra la opresión.
Dadas las dificultades del Estado mundial, es razonable examinar alternativas que den cuenta de la premisa cosmopolita.
justicia y fronteras abiertas
Una estructura argumentativa usual que cuestiona la posición tradicional consiste en demostrar que los principios de justicia doméstica de algunas de las teorías más relevantes y discutidas en la actualidad implican, bien entendidos, una pretensión que se extiende más allá de las fronteras de una sociedad particular.
Esta argumentación recurre y se construye desde la premisa universalista que estas teorías sostienen.
La estructura de esta argumentación es la siguiente (Caney 2006): (a) hay valores, principios, etc. válidos; (b) éstos son vinculantes para un grupo de individuos; (c) este grupo es coextensivo con la humanidad como un todo.
Las teorías de moralidad política usualmente reconocen (a) y (b).
La tarea es demostrar que el grupo no se puede reducir a los miembros de una sociedad políticamente organizada, sino que es necesario aceptar (c).
De este modo, la aplicación consistente y coherente de los principios de justicia no implicaría la discrecionalidad en el cierre de las fronteras, como la posición tradicional sostiene, sino una obligación prima facie de los Estados de mantener sus fronteras abiertas.
Aquí se cuestiona el segundo papel de las fronteras: impedir el cruce de los individuos.
Esta posición se distingue de la anterior porque no implica acabar con los Estados singulares.
El imperativo moral y político que se desprende es que las fronteras no deben impedir la movilidad de las personas.
Esta solución corresponde a una política de open borders o a un derecho a movilidad sin fronteras.
Los argumentos a favor de la movilidad libre parten del reconocimiento de la independencia normativa de la justi-
En el caso de la migración esta teoría tiene consecuencias radicales.
En una sociedad libertaria se privatiza la inmigración: el Estado no tendría poder legítimo para impedir que individuos entren en relaciones comerciales aunque éstas impliquen su acceso a la sociedad.
Es el derecho fundamental a vender la fuerza de trabajo y a comprarla, lo que está detrás de la apertura de las fronteras.
Contra la iniciativa individual de sus miembros, el Estado no las puede cerrar.
Las objeciones a la defensa libertaria de las fronteras abiertas señalan lo evidente: si lo que está a la base de la movilidad es la privatización, es decir, son los agentes particulares los que deciden con quién y cómo entran en contacto sin que el Estado pueda interferir, entonces el resultado no es un derecho a movilidad.
Esto se debe a que si lo único que está a la base de la movilidad es el derecho irrestricto de asociación (a comprar y vender la fuerza de trabajo), no es posible evitar términos de asociación que violen derechos fundamentales: por ejemplo, no es posible evitar criterios racistas o sexistas o de cualquier otro tipo en los términos de la asociación, es decir, en el ingreso o exclusión de inmigrantes (Loewe 2009b).
Si el mercado establece los únicos resultados aceptables, entonces no hay lugar para otro tipo de criterios.
3.o) Las teorías liberales igualitarias.
Este tipo de argumentos se han desarrollado extensiva e intensivamente por referencia a la teoría rawlsiana de la justicia.
Rawls reduce la aplicación de principios de justicia a sociedades políticamente organizadas (Rawls 1971(Rawls, 1993)).
Utilizando sus conceptos, la suya sería una teoría de justicia social, es decir, una teoría acerca de la justicia de las instituciones más importantes que componen la estructura básica de la sociedad.
Sin embargo, como autores cosmopolitas han argumentado, esta restricción del foco de la justicia no se compadecería bien con la premisa igualitaria en base a la cual Rawls construye su propia teoría (Barry 1973(Barry, 1989;;Beitz 1979; Pogge 1989) 1981).
En cualquiera de estos casos, bien entendida, la igual consideración moral de los individuos implica que el principio debe aplicarse a la humanidad como un todo.
La función de utilidad debe ser universal (y no nacional).
El universalismo yace a la base del utilitarismo.
Ciertamente va incluso más allá de la especie humana, si consideramos que lo que está a la base del principio de la felicidad es la capacidad de sintiencia.
Una política de fronteras abiertas sería un instrumento institucional que maximizaría la felicidad total.
Citando a King: "Es evidente que el número de gente que gana con esta política [de inmigración irrestricta] excede a todos los que pierden con ella, y si bien los ganadores incluyen algunos de los ricos del mundo, los grupos más pobres también ganan."
Las objeciones a la defensa utilitarista de las fronteras abiertas recurre a una crítica al utilitarismo en cuanto doctrina moral.
Al utilitarismo le importa maximizar (el total o promedio) de la felicidad, como sea que se la defina.
Es quizás posible que la maximización se logre mediante la movilidad libre.
Por ejemplo, recurriendo a supuestos acerca de la teoría económica neoclásica, Hayter sostiene que la política óptima de inmigración sería no tener ninguna (Hayter 2000).
Ésta es una argumentación corriente de economistas liberales a favor de la movilidad libre (Legrain 2007; también un artículo de The Economist: http://www.economist.com/node/21526893).
Pero el utilitarismo es indiferente a la distribución de la felicidad.
De igual modo a como la maximización se puede alcanzar sacrificando a una persona sana para repartir sus órganos entre múltiples receptores que de este modo se salvarán, una política de movilidad libre es indiferente con respecto a quién debe soportar sus costes.
El utilitarismo es una doctrina sujeta a múltiples críticas.
Éstas continúan siendo vigentes en el caso de la migración.
2.o) Las teorías libertarias.
Estas teorías restringen el campo de intromisión estatal legítimo y lo limitan a proteger la libertad, la vida y la propiedad.
El Estado es considerado como una asociación de protección en un territorio particular con el monopolio del uso de la fuerza en ese territorio y con la obligación de proteger los derechos de todos dentro de él (Nozick la conquista de nuevos territorios o emigrando al territorio de otros pueblos sin su consentimiento.
Por otra parte, estas críticas apuntan a que ésta sería una interpretación sesgada de la teoría de Rawls.
Lo que estas interpretaciones no consideran es que es el carácter cooperativo de las sociedades lo que torna razonable la pregunta acerca de los principios de la justicia para distribuir las cargas y ventajas (Freeman 2007).
Por el contrario, al nivel internacional no se da este grado de cooperación.
4.o) El valor de la movilidad.
Este argumento recurre al valor de la movilidad dentro de las fronteras y establece una analogía con el valor de la movilidad entre fronteras estatales.
Aquí la referencia a la desigualdad en oportunidades en las diferentes sociedades no es decisiva.
Es un argumento de libertad.
Las personas aprecian la libertad para moverse dentro de las fronteras porque les permite tratar de realizar sus planes de vida.
Y las personas deberían disponer de la libertad para perseguir sus planes de vida en tanto no interfieran con la libertad de los otros.
Y si esto es así en el plano doméstico, ¿por qué no lo ha de ser en el plano internacional?
Los individuos pueden tener múltiples razones para cruzar fronteras: "uno puede querer un trabajo; uno se puede haber enamorado de alguien en otro país; uno puede ser seguidor de una religión que tiene pocos adherentes en el Estado de origen y muchos en otro; uno puede desear perseguir oportunidades culturales que están disponibles sólo en otro país" (Carens 1992, 28).
Lo que se sigue de este argumento de libertad es la apertura de las fronteras independientemente de las razones de los individuos para cruzarlas.
A diferencia de las críticas a los argumentos anteriores, la crítica a este argumento tiene alcances mayores.
Se puede formular como una crítica general que apunta al núcleo de la idea de un derecho a movilidad sin fronteras.
Por lo tanto, me detendré en su examen.
De acuerdo a esta crítica, presentada por David Miller (2005), los argumentos a favor de un derecho a movilidad exageran la importancia de la movilidad y por lo mismo no pueden establecer el derecho.
De un modo tradicional esta crítica entiende que la función de los derechos es proteger intereses fundamentales.
Hay intereses fundamentales como la vida, la integridad, la computa incluso la posesión de virtudes productivas (responsabilidad, laboriosidad, etc.), que influyen profundamente en lo que podemos alcanzar en la vida (Rawls 1971, 104).
Y si no merecemos estos factores, entonces tampoco podemos razonablemente cargar con las desventajas que producen.
Los principios de justicia están llamados a corregir o neutralizar estos resultados.
Como muchos autores han señalado, en esta ecuación habría que incluir otros factores arbitrarios por los que nadie puede ser considerado como responsable y que influyen de un modo casi determinante en lo que podemos lograr en la vida.
Dentro de estos factores la ciudadanía y el origen nacional ocupan un lugar central.
Aunque en sentido estricto nadie los merece, van a la par de expectativas de vida radicalmente distintas.
Nadie merece haber nacido en Sierra Leona con una esperanza de vida que no llega a los 40 años y no en Japón con una que va más allá de los 80.
En esta línea argumentativa, Carens (1987) afirma que el estatus de la ciudadanía en las democracias liberales occidentales es el equivalente moderno del privilegio feudal: un estatus heredado que amplía nuestras oportunidades en la vida.
Si esto es así, entonces los principios de justicia deberían neutralizar estos factores.
Y un modo de hacerlo sería el reconocimiento de un derecho humano a inmigrar.
Mediante este derecho los individuos se asegurarían la posibilidad de poder acceder a otras sociedades para llevar a cabo su plan de vida.
De este modo, se podrían neutralizar los efectos devastadores de la lotería del lugar de nacimiento.
Las objeciones a la interpretación cosmopolita del liberalismo igualitario rawlsiano son de al menos dos tipos.
Por una parte, apuntan al hecho de que es rechazada por Rawls, como ciertamente lo es (Rawls 1999).
Esto se retrotrae a que, según Rawls, las responsabilidades deben ser definidas de un modo territorial: cualquiera sea la arbitrariedad histórica de las fronteras, el papel del gobierno en cuanto agente de los pueblos es asumir responsabilidad sobre su territorio, sobre el crecimiento de la población y la sustentabilidad ecológica (Rawls 1999: 8, 38-39; una crítica a esta tesis en Loewe 2007).
Por tanto, los pueblos deben reconocer que ellos no pueden compensar sus malas políticas de crecimiento poblacional o sus malas políticas medioambientales mediante
una vida con dignidad humana y no funda, por tanto, ningún derecho.
Esta crítica al argumento contra un derecho a movilidad libre nos lleva a una cuarta posibilidad para responder a la presión migratoria debida a las grandes diferencias en oportunidades que caracteriza a nuestro mundo.
Esta posibilidad parte del cuestionamiento del primer papel de las fronteras: circunscribir conjuntos de oportunidades.
El imperativo moral y político que se desprende es que las combinaciones de oportunidades de los diferentes conjuntos deben ser consideradas desde alguna perspectiva normativa.
Desde esta perspectiva, el hecho de que los miembros de una sociedad dispongan de oportunidades reducidas o de poco valor es algo moralmente problemático.
La institucionalización de la premisa cosmopolita, de acuerdo a la cual nadie debe ser sistemáticamente desaventajado por contingencias como la ciudadanía o la nación de origen, implica, antes que nada, medidas de justicia distributiva de alcance global que aseguren una cierta cantidad y calidad en las oportunidades en las diferentes sociedades.
El derecho a inmigrar es subsidiario.
Es decir, sólo es legítimo en tanto avance el objetivo de la justicia distributiva global: que los individuos tengan acceso a una cierta pluralidad y calidad de opciones.
Esta posición se basa en dos premisas: (a) hay obligaciones de justicia distributiva global; y (b) la inmigración es un mecanismo que puede avanzar los fines de la justicia distributiva global (Wilcox 2009, 817).
A continuación examinaré los argumentos en los cuales se sustentan estas premisas.
Los argumentos a favor de la existencia de obligaciones de justicia distributiva global más populares en la actualidad siguen la estructura de las teorías igualitarias señaladas en la sección anterior.
Las obligaciones de justicia distributiva global se basarían en que la arbitrariedad de nacer en una sociedad particular no puede implicar diferencias en oportunidades (y por consiguiente, en expectativas de vida) tan grandes como en nuestro mundo.
Una vez que, a un nivel fundamental, aceptamos la premisa de la igualdad de los seres humanos, todos deberían tener acceso a un libertad de expresión, la subsistencia, etc., que deben ser protegidos mediante derechos.
También puede considerarse como fundamental el interés en movilidad dentro de las fronteras de una sociedad políticamente organizada.
Pero no se puede afirmar lo mismo del interés en cruzar fronteras políticas.
Aunque hay ciertamente individuos que tienen este interés, porque, por ejemplo, quieren realizar su vida en sociedades con culturas distintas o debido a la consecución de un plan particular de vida, éste no es un interés fundamental.
Aunque es un interés legítimo, es sólo un interés ordinario.
Y como a muchos otros intereses legítimos pero ordinarios (por ejemplo, mi interés en tener acceso a un tratamiento de belleza costoso) no le corresponde protección mediante un derecho.
Todavía más: ciertamente hay individuos que tienen un interés por inmigrar; y si no los aceptamos, algunos de sus derechos humanos fundamentales (que protegen intereses fundamentales) serán violados.
Es el caso de los refugiados.
En estos casos acotados, efectivamente podemos tener la obligación de recibirlos.
Pero incluso en estos casos, si examinamos la situación cuidadosamente, notamos que el interés fundamental que debe ser protegido mediante un derecho no es un interés en acceder a otra sociedad, sino que un interés en que sus intereses fundamentales (por ejemplo contra persecución, por un mínimo material que haga posible la subsistencia, etc.) sean respetados.
Si es posible que estos intereses fundamentales sean protegidos sin migrar, entonces no hay obligación de aceptarlos.
Así, incluso en el caso de los refugiados lo que encontramos no es un interés fundamental en cruzar fronteras, sino un interés en que se respeten sus intereses fundamentales.
Esta crítica puede ser cumplimentada del siguiente modo: si bien se requiere de una cierta pluralidad y calidad de opciones para poder desarrollar una vida con dignidad humana, de esto no se deduce ni que todos los conjuntos de oportunidades deban ser similares, ni que deban incluir un derecho a inmigrar.
Lo único que se sigue de este argumento es que las opciones no pueden estar por debajo de un mínimo establecido en relación a su cantidad y calidad.
Y dentro de este mínimo, necesario para poder desarrollar una vida humana, bien se puede encontrar la oportunidad de movilidad interna, pero no se encuentra la oportunidad de movilidad sin fronteras.
La protección mediante un derecho del interés en la movilidad libre, siendo un interés legítimo, va más allá de lo requerido para poder realizar de que el niño se encuentre en esa situación) al costo de estropear nuestros zapatos, estamos moralmente obligados a hacerlo.
Por paridad de razonamiento, si podemos aliviar la pobreza (la pobreza que mata) mediante donaciones, estamos moralmente obligados a hacerlo, independientemente de la ubicación geográfica o de la nacionalidad de los afectados (Singer 2009).
La totalidad de estos argumentos (y otros similares) a favor de la justicia distributiva global son difícilmente descartables.
Aunque no estemos de acuerdo con las consecuencias institucionales que el reconocimiento de su fuerza vinculante traería consigo, es poco convincente argumentar que este tipo de obligaciones no existe.
Si no nos convence el primer argumento que recurre a la igualdad y, por tanto, a la justicia como neutralizadora de los efectos de la fortuna, todavía sigue siendo válido el segundo que se basa en consideraciones de responsabilidad y compensación.
Y aunque no estemos de acuerdo ni con el primero ni con el segundo, todavía queda el tercer tipo que se basa en consideraciones de responsabilidad moral.
Examinemos ahora la segunda premisa, de acuerdo a la cual la inmigración es un mecanismo efectivo para alcanzar los fines de la justicia distributiva global.
Se han desarrollado variadas estrategias para dar cuenta de nuestras obligaciones de justicia global.
Entre otras, podemos mencionar la implementación de un sistema impositivo global sobre transferencias, un sistema global de dividendos sobre recursos, transferencias directas de ayuda tanto material como tecnológica, promoción de ciertos derechos humanos y capacidades (empoderar a las mujeres, etc.).
La migración sería un mecanismo más.
A favor de que la migración resulta más efectiva que la ayuda material directa puede aducirse una serie de argumentos (Whelan 1992):
Otros argumentos relacionan la justicia distributiva global con obligaciones de compensación.
Como ha señalado Pogge, la organización del contexto internacional produce externalidades que influyen de un modo importante en el desarrollo económico de las naciones.
Las causas que explican el fracaso de algunas naciones en la determinación de medidas políticas y económicas acertadas no se relaciona exclusivamente con factores internos como corrupción, incapacidad, cultura política, etc. Si bien estos factores juegan un papel central para explicar la pobreza de algunas naciones, hay que atender también a las consecuencias de otros factores con un carácter global en las políticas nacionales, como, por ejemplo, las prácticas comerciales, los patrones de consumo de las naciones ricas, el derecho internacional, leyes de patentes, etc. (Pogge 2002).
De este modo, de estas consideraciones acerca de la responsabilidad por los efectos de un sistema internacional que favorece a algunos más que a otros, se desprenden obligaciones de justicia distributiva global.
Directamente relacionado con el argumento anterior, hay responsabilidades compensatorias que se retrotraen a la historia.
Tal como argumenta Benhabib (2004, 100), las circunstancias en las cuales los pueblos toman sus decisiones están influidas por factores históricos, como por ejemplo los procesos de colonización y sus consecuencias.
Éstas son informaciones relevantes para determinar qué es lo que se debe a ciertas naciones y también, como señala Höffe (1999;2010), para determinar quién es el deudor.
Un tercer argumento a favor de obligaciones distributivas de alcance global tiene un carácter moral.
La obligación de mitigar la pobreza no es (en todos los casos) una obligación estrictamente de justicia y responsabilidad.
Tampoco es simplemente una obligación supererogatoria o de caridad.
De lo que se trata es de una obligación moral de carácter humanitario.
De acuerdo con Singer (1972Singer ( y 2009)), si podemos evitar que se produzca algo moralmente malo sin sacrificar nada comparable, estamos obligados a hacerlo.
Por ejemplo, si podemos salvar a un niño desconocido que está ahogándose en una pileta (incluso sin ser responsables
ciedad en busca de mejor fortuna son aquéllos que tienen algunas de las capacidades y habilidades más requeridas en los países de origen (fuga de cerebros), lo que perjudica a la sociedad de origen disminuyendo las probabilidades de que supere la pobreza (Brock 2009).
Este argumento tiene cierta debilidad.
Si la óptica normativa es individual, es una razón débil frente al emigrante potencial capacitado.
Además, el que los más necesitados para superar la pobreza emigren no implica que ellos tengan alguna oportunidad de aplicar sus capacidades en la nación de origen.
Pero si el foco del interés es la pobreza mundial y el criterio normativo prevalente es su eliminación, entonces este argumento adquiere cierta fuerza.
consideraciones finaLes ¿Fronteras abiertas o justicia distributiva?
Si la motivación es la superación de la pobreza global, es decir, algún tipo de nivelación de las oportunidades disponibles en las distintas sociedades, la perspectiva de la justicia distributiva global tiene mucho a su favor.
Sin embargo, algunas consideraciones son necesarias:
1.a) Incluso si aceptamos que las fronteras abiertas no avanzan los fines de la justicia distributiva global, al menos del modo en que otras políticas podrían hacerlo, se debe estar dispuestos a aceptar inmigrantes toda vez que no sea posible mejorar su posición mediante otros mecanismos de justicia distributiva global, como transferencias de recursos y tecnología, ayuda al desarrollo, etc. El caso más evidente es el de los refugiados, también de tipo económico.
Sin embargo, podemos ir bastante más allá: en muchos casos los mecanismos de la justicia distributiva global, aun si son exitosos, requieren de mucho tiempo para ser efectivos.
Por otro lado, la urgencia de la necesidad es imperiosa.
Lo que pierdo hoy debido a la pobreza (oportunidades de educación, salud, esperanza de vida, etc.), no lo obtendré en el futuro cuando los mecanismos de la justicia distributiva global sean efectivos.
Posiblemente en el futuro esté muerto.
Por lo tanto, aunque no sostengamos un derecho a la inmigración, si lo que guía nuestro actuar son los individuos y sus derechos (y no la maximi-2.o) A diferencia de la justicia distributiva global, ya que se trata de una respuesta colectiva a la pobreza mundial, la inmigración no implica una carga injusta en algunos individuos más ricos.
3.o) Esta posición sería más consistente con el liberalismo, por cuanto sería la expansión de la libertad (mediante el reconocimiento de la libertad de inmigrar) y el reconocimiento de la responsabilidad individual lo que llevaría a disminuir las desigualdades materiales.
Por otra parte, también se han desarrollado argumentos convincentes contra la migración como mecanismo para disminuir la pobreza en el mundo (Brock 2009):
1.o) Pogge ha señalado que la migración no resolverá el problema de la pobreza global.
Esto se debería a que el número de personas necesitadas en el mundo, que él estima en al menos mil trescientos millones, excede bastamente el número de inmigrantes que los países afluentes podrían admitir (Pogge 2010).
2.o) La emigración a países ricos no es algo que beneficie directamente a los peor situados en las sociedades de origen.
Esto lo podemos considerar desde dos perspectivas.
Desde la perspectiva de la nación receptora, desde el momento en que se debe limitar la cantidad de inmigrantes que ingresa, y en tanto la selección no sea completamente aleatoria, se tenderá a privilegiar a todos aquellos individuos que pueden resultar beneficiosos para el funcionamiento de la economía nacional.
Pero todos aquéllos que pueden ofrecer las habilidades solicitadas no son usualmente los peor situados en las sociedades de origen (Pogge 2010).
Por su parte, desde la perspectiva de la nación de origen, los más dispuestos y capaces para migrar no son usualmente los más pobres.
El proceso migratorio requiere de una serie de precondiciones, de tipo económico, cultural, etc., pero también se ve facilitada por la existencia de redes familiares y comunales.
Pero los peor situados en la sociedad de origen usualmente no tienen acceso a los recursos que exige dicho proceso.
3.o) Y directamente relacionado con lo anterior, quienes debido a los procesos migratorios abandonan la so- mínimo vinculante para todas las sociedades, esto no es problemático.
Pero si la función igualitaria de la teoría de la justicia distributiva global que se defiende es más exigente, entonces la consecuencia mencionada puede ser problemática.
Un derecho a movilidad libre podría disminuir aun más la desigualdad en tanto pondría, mediante la inmigración, a disposición de los individuos las oportunidades disponibles en otras sociedades (Loewe 2007; Caney 2001aCaney, 2001b)).
4.a) En los debates actuales se tiende a considerar la migración como un problema que ha de ser resuelto.
Desde esta perspectiva, el carácter sedentario de los seres humanos es un supuesto incontrovertible: es decir, lo normal es la permanencia geográfica.
La observación nos dice que esta premisa es, en cierto sentido, correcta.
A pesar de la presión que implican, los flujos migratorios son relativamente pequeños: unos doscientos millones de personas viven en un país diferente al de su nacimiento en un mundo que ronda los siete mil millones de habitantes.
Ciertamente la migración sería mayor si fuese posible cruzar fronteras libremente.
Pero la migración es un proceso difícil y doloroso (Vitale 2006).
Entre muchos otros motivos, cabe mencionar la alienación cultural que produce el contacto con la sociedad receptora y con los hijos que ahí crecen.
Sin embargo, en otro sentido más profundo, la migración no es la anomalía de la regla.
Procesos migratorios han acompañado el desarrollo humano desde sus comienzos (de Haas 2009, 2).
En este sentido, el nomadismo o el carácter tránsfuga de los seres humanos también es un dato a considerar.
A mi juicio, del reconocimiento de este carácter se desprende que, en un sentido profundo, los procesos migratorios no son problemáticos.
Ciertamente son problemáticos en vista de las estructuras institucionales de nuestro mundo que se guían por el paradigma del Estado nacional.
Pero estas estructuras podrían, y -si los argumentos discutidos son correctos-deberían ser diferentes.
zación de una agregación de derechos satisfechos), mucho parece hablar a favor de no imposibilitar la migración hoy de todos aquéllos que lo requieran para escapar de situaciones de pobreza.
2.a) En muchos casos, la defensa de la justicia distributiva global, en vez de la apertura de las fronteras, deja una sensación ambivalente, perceptible sobre todo, aunque no exclusivamente, en el caso de autores que argumentan a su favor desde posiciones que podemos asociar con el denominado nacionalismo liberal (Kymlicka 1989(Kymlicka, 1995;;Miller 1995; Tamir 1993).
Por una parte, se reconoce la legitimidad de algún tipo de demanda de justicia distributiva global.
Y por lo mismo se reconoce que la pobreza extrema de algunas geografías puede ser una razón para recibir inmigrantes con ese origen en sociedades liberales.
Este es el caso, por ejemplo, del ya citado Miller en su crítica al derecho a movilidad sin fronteras (Miller 1999(Miller, 2005(Miller y 2007)).
Por otra parte, la conclusión que se obtiene de las premisas mencionadas es que, para poder negar legítimamente el ingreso a todos aquellos individuos necesitados, tenemos que cumplir nuestras obligaciones de justicia distributiva global.
Es decir, el control de las fronteras se compra con la billetera.
Por una parte ésta es una posición en muchos sentidos loable, pues ciertamente reconoce y quiere hacer efectivas las obligaciones de justicia global.
Y ella va más allá de las posiciones comunitarias discutidas al comienzo.
Por otra parte, la impresión que dejan estas teorías es que, en vistas a la amenaza que representa la inmigración, el mal menor es la justicia distributiva global.
3.a) Aun cuando los mecanismos de la justicia distributiva global sean efectivos, y de este modo los conjuntos de oportunidades que circunscriben las sociedades políticamente organizadas sean igualadas, es razonable suponer que éstos todavía variarán significativamente en cuanto a su cantidad y calidad.
Si la teoría de la justicia distributiva refiere sólo un DANIEL LOEwE NOTAS * Este artículo ha sido elaborado en el marco de los proyectos "El fenómeno de la inmigración y teorías de justicia global: un examen acerca de la justicia de las fronteras y las fronteras de la justicia" (Fondecyt 1090007) e "Integración, participación y justicia social.
OBLIGACIONES DE JUSTICIA: ¿OPEN BORDERS O JUSTICIA DISTRIBUTIVA? |
"Desde el punto de vista filosófico, las migraciones transnacionales destacan el dilema constitutivo en el corazón de las democracias liberales: entre las afirmaciones de la autodeterminación soberana por un lado y la adhesión a los principios universales de los derechos humanos por otro".
Estas palabras (Benhabib, 2005, 14) enmarcan doblemente la reflexión que sobre el derecho de migración quiero desarrollar aquí.
Por una parte justifican la elección del estudio de las migraciones como una clave hermenéutica adecuada para re-pensar la forma del mundo y la tradición de la filosofía política.
Por otra parte señalan la tensión entre la territorialidad y la universalidad que marca el desarrollo de la globalización.
El exilio y la migración han ocupado un lugar propio en la tradición filosófica desde la antigüedad y en la actualidad la globalización ha hecho de ellos la piedra de toque con la que medir la vigencia de la forma política del mundo y las consecuencias que esa forma tiene sobre las vidas concretas de los seres humanos.
La experiencia de un mundo en desplazamiento y las paradojas que ese desplazamiento genera nos permite plantear una revisión de conceptos como soberanía, territorialidad, ciudadanía y derechos humanos a partir de la reflexión sobre el derecho a migrar o ius migrandi.
La reflexión en torno al derecho a migrar en la actualidad refleja la doble consideración que respecto de la migración y el exilio se ha adoptado desde la antigüedad: por una parte, el desplazamiento (exilio y migración) vivido como una pérdida por quien debe abandonar su lugar de origen; por otra, esta misma circunstancia representa para otros la posibilidad de un nuevo comienzo, los cuales viven esta experiencia no como pérdida del hogar sino como su apertura al mundo.
Se oponen de esta forma dos modos de interpretar la vida: desde la instalación estable en un lugar
RESUMEN: Las migraciones transnacionales sirven como clave hermenéutica para reflexionar sobre la forma política del mundo a partir de los desajustes que generan.
La presencia cada vez mayor de personas fuera de sus Estados de procedencia pone a prueba: a) la realidad de los derechos humanos, b) el poder de control de los Estados nacionales y c) la vigencia de las categorías clásicas de la filosofía política para comprender la globalización.
El desplazamiento global y el aumento de personas fuera de lugar desafían la estructura que ligaba territorialidad, soberanía y ciudadanía.
Para comprender esta realidad enfrentamos aquí las tesis de Mezzadra y Vitale respecto de la experiencia del desplazamiento.
Esto significa comprender el desplazamiento bien como fuga o bien como un movimiento de salida y el desplazamiento como ejercicio del derecho humano al libre tránsito de las personas en la era global.
PALABRAS CLAVE: Fuga; ius migrandi; membresía; ciudadanía; cosmopolitismo; frontera.
(2) desde fuera hacia adentro, como deseo de pertenencia, es decir, por ser miembro de cualquier comunidad política.
Estas direcciones, aparentemente opuestas, sólo pueden distinguirse analíticamente en el desplazamiento 3 y ambas deben estar presentes en una reflexión sobre el derecho a migrar.
A partir de la relación de ambas dimensiones cabe preguntarse si puede configurarse el derecho a migrar como un derecho humano, si es posible concebirlo como un derecho de fuga, desde qué perspectiva tiene sentido plantearlo así, cuáles son las consecuencias de esto, o si debe ponerse el acento en el derecho de los seres humanos a ser admitidos como sujetos de derecho en cualquier comunidad política.
Por eso se construye aquí una mirada doble -hacia adentro y hacia afuera-en la que el espacio, el desplazamiento y la forma política del mundo revelan sus límites y costuras hasta dibujar un pequeño mapa de nuestra experiencia actual.
paradojas de La gLobaLización: asimetrías deL despLazamiento
El desarrollo y la expansión de la globalización someten a múltiples tensiones los límites nacionales de la forma jurídico-política de nuestro mundo, pero sobre todo invade y transforma las vidas concretas de las personas de modo desigual.
El funcionamiento global de un mundo territorializado a partir de Estados nacionales provoca o aumenta desequilibrios entre distintas regiones de ese mundo, al tiempo que funda paradojas y perplejidades.
El dispar reparto de la población entre las distintas partes del mundo, el injusto reparto de la riqueza y la desigual atribución de derechos y, por lo tanto, la desigualdad entre los tipos de vidas posibles en este mundo global, actúan como factores de dinamización del desplazamiento y como factores de producción de paradojas en el mundo.
Si repasamos la evolución de los flujos migratorios, en los últimos años podemos ver con facilidad cómo las migraciones transnacionales han hecho crecer rápidamente el número de personas "desplazadas" así como su presencia concreto en el mundo, o desde el desplazamiento.
Pero esa distinción tan aparentemente clara es más borrosa de lo que pudiera parecer si entendemos que aquellas personas que dejan su lugar de origen y se desplazan a otros lugares pueden no estar permanentemente en desplazamiento y pueden desear instalarse y hacer propio el nuevo lugar al que llegan 1.
De este modo esa salida al mundo puede muy bien ser el abandono del lugar en busca del mundo, pero también puede ser la salida a un mundo en el que encontrar otro lugar.
De manera que asumir completamente esa doble dimensión del desplazamiento -pérdida y universalidad-supone enfocar de un modo doble, a su vez, la reflexión sobre el derecho a migrar.
Por ello la reflexión sobre la libre circulación de las personas debe reunir:
(a) el derecho a pertenecer a una comunidad política; y (b) el derecho a poder salir de ella sin caer en el desamparo.
Es decir, esa reflexión ha de ser capaz de asistir tanto a quienes quieren abandonar su comunidad política de origen y aspiran a ser reconocidos como personas jurídicas allá a donde vayan, así como a las personas que luchan contra procesos de desnaturalización, desnacionalización o expatriación.
Se trata, por tanto, de una reflexión que tiene en el derecho a ser miembro de una comunidad política y en el derecho a desplazarse las dos caras de una misma moneda.
En este sentido vinculo aquí la reflexión de Sandro Mezzadra (2005) sobre el derecho de "fuga" y de Ermano Vitale (2006) sobre la idea de una nacionalidad cosmopolita.
Es preciso elaborar una reflexión sobre la estructura jurídico-política del mundo en que vivimos a partir de las experiencias del desplazamiento por ser éste el fenómeno que pone de manifiesto, con mayor claridad, las tensiones transnacionales a las que la forma nacional de la política y el derecho se ven sometidas por la globalización.
Tensiones éstas que, de un modo u otro 2, marcan la experiencia de todos los seres humanos en nuestros días.
Las propuestas de Mezzadra y Vitale nos presentan dos de los muchos movimientos que configuran el desplazamiento:
(1) desde dentro hacia afuera, es decir, como movimiento de sustracción o salida hacia el exterior;
VÍCTOR GRANADO ALMENA balización económica, de modo que junto con una política de cierre de fronteras para impedir el acceso de "las masas de población extranjera" se utiliza la inmigración tanto en EE.UU. como en Europa como una variable de ajuste estructural de la competencia de los mercados laborales.
Las zonas más pobres del planeta son las más pobladas, y las más ricas, en el intento de mantener esa desigualdad, favorecen el desplazamiento selectivo de la población mejor preparada "excedente" de las regiones pobres, al tiempo que contienen o refrenan los procesos de redistribución o desplazamiento globales.
Se emplea la variable global del desigual reparto de la población y la riqueza para ajustar en el ámbito nacional el mantenimiento de la desigualdad.
Conviven de este modo por una parte el impulso del desplazamiento como forma estructural de producción de riqueza y por otra parte el cierre de fronteras y el control nacional del territorio y la población de los Estados.
Esta paradoja demográfica pone de manifiesto la afirmación simultánea de dos procesos que se niegan mutuamente, a saber: (1) el proceso de producción económica global y (2) el intento de control nacional del territorio y de la comunidad política nacional.
La paradoja aduanera: el control nacional del incentivado desplazamiento transnacional se traduce en la desigualdad entre la libre circulación de mercancías y capitales y la circulación selectiva, condicionada y obstaculizada de personas.
Mientras que por mor de la globalización se suprimen cada vez en mayor medida aquellas fronteras y aranceles nacionales que gravan la libre circulación de las mercancías y del capital, las personas constatan la inferioridad jurídica de su situación en comparación con las garantías jurídicas que disfrutan las mercancías y capitales.
Si bien es cierto que mercancías y personas no emplean los mismos medios para su desplazamiento, ni éste conlleva el mismo tipo de consecuencias, si valdría esgrimir precisamente esta desigual condición entre mercancías y personas para denunciar una situación jurídico-política que "trata mejor" a las mercancías que a las personas, o mejor dicho que trata a ciertas personas como mercancías devaluadas.
La paradoja del desplazamiento dual: esas ciertas personas son las que centran en este caso la reflexión sobre el derecho a migrar.
No porque el derecho a migrar sea una disposición que solo atañe a un cierto grupo de personas, sino porque en su formulación asume por completo global.
Actualmente su número se sitúa en unos 200 millones de personas 4.
Tal y como señala Sami Naïr (2006), aún a riesgo de caer en lo que Mezzadra llama una explicación supra-estructural de las migraciones, es preciso relacionar este rápido y significativo aumento de los migrantes con los desequilibrios entre las distintas regiones del globo y, sobre todo, con el desequilibrio que suponen de manera conjunta el crecimiento de la población mundial y el reparto de la riqueza.
Durante los últimos decenios se ha producido un incremento demográfico sin precedentes y asimétrico en las distintas regiones del mundo hasta transformar las relaciones internacionales.
Éstas han dejado de ser relaciones entre los distintos Estados para ser relaciones entre las distintas partes del mundo entre sí según las necesidades y recursos de cada una de ellas y su peso demográfico.
Veamos esto con algún detalle.
Esto da cuenta del rápido crecimiento acaecido en los últimos 45 años y de cómo el desplazamiento encuentra en este enorme crecimiento y su reparto una de las causas principales del cambio de paradigma aquí presentado.
Esto significa que los países pobres van a contribuir al crecimiento de la población mundial en un 98% en una situación que haría que en Europa en el año 2050, caso de no contar con población de otras regiones, sólo quedarían 2 personas activas por cada persona inactiva cuando en la actualidad la proporción es de 5 a 1.
A tenor de los datos así presentados podemos concebir al menos la existencia de tres situaciones paradójicas en la relación entre un mundo global y la persistencia de una estructura territorial nacional.
En primer lugar podemos identificar la paradoja demográfica: por los datos facilitados por informes de la ONU podemos ver con claridad cómo el nuevo peso demográfico de las regiones más pobres y la necesidad de los países ricos de "importar trabajadores" colaboran en el intento de mantener el statu quo en el marco de los procesos de glo-
en desplazamiento y amplifica el carácter polisémico y heterogéneo de la frontera.
Al tiempo que se refuerzan los controles fronterizos que intentan contener el desplazamiento de la población por motivos económicos, se potencia el libre movimiento de otra parte de la población a través del turismo.
De ese modo podemos comparar la distinción espacial entre los desplazamientos restringidos o favorecidos en función de la procedencia cultural, la formación y el poder adquisitivos de las personas involucradas.
De este modo podemos comparar en datos, y visualmente, esa dualidad del desplazamiento en los siguientes gráficos.
la consideración del derecho como la ley del más débil (Ferrajoli, 1999).
Tal y como afirma Balibar (2005, 83), la perplejidad que reclama nuestra atención es aquella que distingue modos distintos de aplicar la circulación o el desplazamiento de personas en función de sus circunstancias socio-económicas, procedencia y formación.
Más que la desigualdad entre la libre circulación de capitales y mercancías y la negación del derecho a la libre circulación de la personas, lo que exige un análisis más detallado es la restricción del desplazamiento de las personas en función de su condición social y económica.
Esta realidad dual configura una doble red de personas Si en el primero de los mapas podemos ver la procedencia y evolución del desplazamiento en el mundo, sumando dentro de este fenómeno flujos migratorios originados por motivos ecológicos, económicos y humanitarios, en el siguiente mapa podemos ver cuál es la nacionalidad de los turistas en el mundo.
VÍCTOR GRANADO ALMENA de la sociedad y que se encarna en la noción de "desplazados" 5.
Los "desplazados" no son ya la excepción marginal y residual sino, recordando las palabras de Arendt sobre los refugiados, el emblema del nuevo mundo y un avance de nuestro futuro.
Si hubo un tiempo en el que la homogeneidad y la estabilidad eran las fuentes de la personalidad de los seres humanos, ese tiempo ha pasado.
Con los flujos migratorios iniciados en la Gran Guerra y los procesos de descolonización se generaron grandes bolsas crecientes de población "desplazada".
Este hecho, sumado a los cambios ocasionados por la globalización, hace que la pluralidad, la movilidad y las identidades hibridadas sean cada vez más la norma y no la excepción.
De modo general, la situación de las "personas desplazadas" puede definirse como estar "fuera de lugar", al menos del lugar que jurídica, política y culturalmente se les presupone según el orden del mundo.
Estas personas, Mientras que en el primer gráfico se observa un desplazamiento estructural y generalizado en función del status económico y de la formación de la población en un desplazamiento fundamentalmente por motivos económicos, en el segundo caso vemos un desplazamiento libre, ocioso que deja ver cómo un 15% de la población mundial representa el 64% de los turistas del planeta.
Esta situación puede interpretarse a la luz de la paradoja dual aquí señalada: mientras una parte de la población es desplazada y deja su hogar para desplazarse simplemente como mano de obra, otra parte de la población por su especial situación tiene la posibilidad de tener un lugar, un hogar y a su vez disfrutar de la salida puntual y lúdica al cosmos en una experiencia libre y fomentada por los distintos gobiernos.
Estos desarrollos del nuevo capitalismo y de la globalización han hecho inverosímil el ideal sedentario para poner en pie una estructura global que traspasa a todas las capas
(1) Ir en contra de la reducción del migrante a "típico exponente de una cultura", de una etnia, de una comunidad, al poner en evidencia la singularidad de los migrantes.
(2) Derivada de esa insistencia en la singularidad de los migrantes, el concepto de fuga permite iluminar los aspectos ejemplares de su condición y de su experiencia, definida en el punto de intersección entre una potente tensión subjetiva de libertad y la acción de barreras y "cofines" a las que corresponden técnicas de poder específicas.
De este modo, pone en cuestión la noción moderna de la libertad de movimiento.
Según afirma Mezzadra, al poner el énfasis en la subjetividad de los migrantes se subrayan los elementos de riqueza de los que son portadores los migrantes eludiendo la imagen del sujeto débil marcado por el castigo del hambre y la miseria, una imagen que se presta, sin duda, a lógicas paternalistas que relegan a los migrantes a una posición subalterna, negándoles la posibilidad de subjetivación.
A pesar de ello, Mezzadra sostiene que resaltar la subjetividad de los migrantes no equivale a borrar las causas objetivas del origen de la migración ni tampoco significa olvidar el modo en que su condición está profundamente caracterizada por circunstancias de privación material y simbólica, por procesos de dominación y explotación, además de por dinámicas específicas de exclusión y de estigmatización.
En esta misma línea, para Mezzadra este énfasis en la individualidad subjetiva de los migrantes permite aplicar las reflexiones actuales sobre la ciudadanía al análisis de las migraciones transnacionales.
Mezzadra asume una noción marshalliana de ciudadanía, si bien remarca la proliferación de espacios diaspóricos y la descomposición de la pertenencia, procesos ambos favorecidos por las actuales migraciones transnacionales.
Podemos conectar la reflexión sobre estos procesos de fragmentación de la pertenencia con el papel que el fenómeno migratorio tiene en ellos.
A juicio de Mezzadra es preciso resaltar el carácter subversivo de los migrantes.
Desde este flanco de análisis, la presencia de seres humanos en situación de ilegalidad subvierte y desafía los intentos de los Estados nacionales de mantener el control territorial y de salvaguardar la noción de soberanía.
La mera presencia de estas personas, que se encuentran más allá de la ciudadanía, habitando en tanto que elementos desordenados y en tránsito, suponen un desafío para los Estados nacionales que deben enfrentarse a un fenómeno de movilidad y desplazamiento global con las instituciones y recursos heredados de los Estados-nación del siglo pasado.
Será preciso juzgar sobre todo la adecuación entre el fenómeno y las herramientas con las que intenta "ser gestionado" 6.
Para ello podemos revisar ahora dos intentos teóricos de abordar esta cuestión: el que presenta Sandro Mezzadra con su tesis sobre el "derecho de fuga" y el de Ermanno Vitale con la reivindicación de una concreción normativa de un derecho que garantice y ampare a las personas desplazadas.
En su obra Derecho de fuga: migraciones, ciudadanía y globalización (2005), Mezzadra reivindica la fecundidad de la sugerente y polémica categoría de fuga para reflexionar sobre la poliédrica realidad de las personas desplazadas.
Tras señalar la vinculación tradicional de dicha categoría con la deserción del guerrero o con el éxodo bíblico, Mezzadra propone considerar el término en un sentido menos pretencioso y más general para así reconstruirlo (desde la experiencia histórica de los campesinos prusianos en el siglo XIX y la interpretación que de ella hizo Max Weber) y redefinirlo con el fin de convertirlo en una herramienta útil para la comprensión actual de los movimientos migratorios y sus consecuencias.
Con la categoría de fuga, Mezzadra pretende sobre todo remarcar la dimensión subjetiva de los procesos migratorios, es decir, aquella dimensión que haciendo resaltar su naturaleza específica de movimiento social, impide su reducción a procesos casi naturales, automáticamente determinados por causas objetivas de naturaleza económica o demográfica: "La defección anónima de los migrantes", como observa Mezzadra (2005, 45), "se coloca en línea de continuidad con los comportamientos de sustracción al despotismo, al sistema de plantación y al sistema de fábrica, que constituyen el lado subjetivo de la movilidad del trabajo a lo largo del arco de la historia del modo de producción capitalista".
Vinculada a la experiencia migratoria, la categoría de "derecho de fuga" viene a cumplir de este modo una doble función:
En cambio, me parece acertado afirmar con Mezzadra (2005, 94) que pensar políticamente sobre los procesos migratorios significa al mismo tiempo pensar sobre el conjunto de la crisis, de "los desplazamientos" y de las tensiones que marcan hoy el concepto y la propia práctica institucional de la ciudadanía desde una perspectiva específica.
A juicio de Mezzadra, en las últimas décadas parece haberse disuelto un orden determinado del mercado laboral y de la ciudadanía que se había reorganizado alrededor de un código fundamentalmente inclusivo.
Un orden que, a partir del soporte que le proporcionaba el trabajo y el tiempo "planificado" a largo plazo, hacía posible el desarrollo de una trayectoria vital en la que realizar un ascenso social capaz de incluir en el cuerpo social y en la comunidad política a los sectores marginados de la población.
Las nuevas formas del capitalismo flexible y el desarrollo de una sociedad post-fordista repercuten directamente sobre la capacidad de las sociedades actuales respecto de los movimientos migratorios.
El trabajo, y la movilidad social que éste posibilitaba, era el medio en el que las sociedades occidentales incorporaban social y políticamente a los migrantes.
Más allá de los reparos ético-normativos que tenemos ante esta práctica, al perder el trabajo su centralidad en las sociedades actuales quedan en suspenso los mecanismos prácticos de incorporación de la población migrante.
De esta forma no parece descabellado conectar la crisis de la idea de movilidad o ascenso social con la crisis de la noción de ciudadanía.
Mezzadra señala que se está registrando una extensión semántica de la noción de ciudadanía, que va más allá del simple criterio jurídico-formal.
La ciudadanía se dispone efectivamente a transformarse en un concepto denso en significados, que involucra especialmente los criterios de adhesión subjetiva a un ordenamiento: identidad y participación, derechos y deberes de "geometría variable".
Para Mezzadra se privilegia un punto de vista dual de la titularidad de los derechos y de su goce efectivo y, por ello, se revela así la ciudadanía como una noción de gran utilidad analítica desde al menos tres puntos de vista: (1) permite tratar la problemática de las instituciones y de la calidad de la vida pública; (2) abre la perspectiva de investigación particularmente interesante sobre la relación entre universalismo de los derechos y particularismo de la pertenencia; y (3) permite finalmente tematizar las tensiones que hoy se en los márgenes de la comunidad política y en el núcleo de la actividad económica de la sociedad, cuestiona la construcción institucional de los Estados nacionales.
La existencia ilegal de los migrantes reaviva en nosotros el recuerdo del carácter excluyente de la institución de la ciudadanía, en tanto que límite que discrimina el acceso a la comunidad.
En esta reinterpretación del migrante como sujeto político subversivo se encuadra la propia noción de la fuga.
La fuga, en tanto que sustracción al poder despótico, escenifica el movimiento subjetivo del migrante de vaciar de contenido el poder al que se enfrenta mediante su huida y repercute sobre la estructura política del mundo por desatar con su sola presencia la crisis en las categorías centrales del pensamiento y las instituciones políticas modernas.
fuga versus nacionaLidad cosmopoLita
La fuga, la huida del mundo, parte de la idea romántica de la posibilidad de una sustracción del mundo.
Nombra "el intento de dejar el mundo atrás".
Esta huida sólo es posible si existe un afuera del mundo al que poder huir para de ese modo salir del mundo en el que nos encontramos, dejándolo atrás.
La experiencia de nuestro tiempo parece mostrarnos que esa huida no es ni fáctica ni lógicamente posible en nuestros días cuando no existen ya varios mundos genéricamente distintos dentro de éste 7.
De manera que esa huida, esa búsqueda del afuera del mundo, no es una posibilidad emancipadora y libertaria, sino que en tanto que la huida conlleva una deserción del mundo supone abrazar la ilegalidad, la invisibilidad y la exclusión.
Esta huida no es una salida a otro lugar sino la entrada en una existencia marginal que no es sino otra forma de estar en prisión: "en presidio está ahora, con una leve diferencia, que no está encerrado dentro sino fuera" 8.
Esta salida o huida de la fuga tiene en el pirata una de sus encarnaciones arquetípicas.
La figura del pirata como máximo exponente del hombre libre, liberado de la ley y la sociedad, puede interpretarse a la vez como la de aquel proscrito y maldito, eternamente exiliado, condenado a vagar errante sin posibilidad de encontrar descanso en ningún lugar: la figura, en definitiva, de alguien encerrado fuera y no dentro, pero encerrado.
de sus consecuencias e impulsado por ellas, migrar para poner en crisis el sistema político vigente.
La tendencia a la creación de espacios diaspóricos, que señala Mezzadra, representa para éste un ejemplo de la disolución progresiva de la nacionalidad a la luz de una concepción marshalliana de la ciudadanía destinada a supeditar también los derechos del individuo a los del ciudadano.
Esta noción se ve superada y rechazada de forma radical por las teorías de los derechos fundamentales porque vincula la titularidad de los mismos al status de ciudadano.
Pero el "derecho de fuga" a ojos de Vitale (2006, 222), más que un derecho, aparece como una actitud que pone la mira en las consecuencias, en las estructuras mundiales de poder, y no un derecho subjetivo capaz de convertirse en un derecho positivo sujeto a la garantía de un ordenamiento jurídico nacional o supranacional.
Se trataría, en todo caso, de un derecho natural o moral que excede el ámbito del derecho positivo, una actitud moral asumible -la de la fuga-ante situaciones que ponen en peligro la integridad física y la propia vida.
En cambio, a su juicio, sí puede convertirse en derecho positivo el derecho a la migración, del mismo modo como lo son el derecho a la integridad física o el derecho a la libertad personal.
Resistencia y fuga son dos soluciones ante la opresión, pero ninguna de ellas puede, según el razonamiento de Vitale (siguiendo así la estela de Kant), positivizarse e integrarse en un ordenamiento jurídico de forma consistente en razón de su naturaleza moral extrajurídica.
La fuga no sería un derecho positivo, sino la pretensión moral de sustraerse a un derecho positivo que se considera claramente injusto y como tal tiene como objetivo declarado escapar de unas condiciones de vida que se resuelven intolerables.
Cualquier otra derivada de esta huida, si se quieren interpretar así las motivaciones subjetivas de los migrantes, comparece siempre a la espalda de ese acto y no es su finalidad.
Una suerte de derecho natural a la conservación de la propia vida que en nada está vinculado al deber al prójimo y que no tiene como objetivo un cambio estructural en el paisaje político del mundo, sino una mejora individual de las condiciones de vida.
El hecho de considerar a los migrantes como "fugitivos" tiene tan sólo consecuencias negativas para comprender el fenómeno y para las vidas de las personas concretas, al dificultar el reconocimiento del derecho de membresía manifiestan, tanto en el plano internacional como en el interno, entre procesos globales e identidades locales.
Desde este punto de vista, Mezzadra asume el planteamiento de Thomas Marshall (1998) según el cual toda la experiencia política moderna se interpreta desde la progresiva inclusión en la ciudadanía de sujetos originariamente excluidos de la misma y del continuo enriquecimiento intensivo de las determinaciones de los derechos de los ciudadanos, culminando a mediados del siglo XX con el reconocimiento de algunos derechos sociales fundamentales.
Pero junto a esta intepretación, es preciso no perder de vista un significado más simple del concepto de ciudadanía es aquel que indica la posición de un sujeto frente a un Estado determinado en relación al cual se es o ciudadano o extranjero.
Este es el sentido excluyente de la ciudadanía.
Una dimensión exclusiva de la línea que separa un "adentro" y un "afuera".
Este es un aspecto, el de la exclusión, que en ocasiones se deja de lado en los análisis filosóficos y sociológicos respecto de la ciudadanía.
Tal y como señalaba A. Sayad en su texto La doble ausencia (2010), pensar en la inmigración significa pensar el Estado, y es el Estado el que se piensa a sí mismo pensando la inmigración.
La definición de los códigos de inclusión dentro del espacio de la ciudadanía y la regulación de los mercados de exclusión son las grandes cuestiones que el Estado está obligado a pensar y repensar a causa de la presencia de extranjeros en su territorio.
Confluyen aquí el universalismo de los derechos y el particularismo de la pertenencia que define la ciudadanía.
Una vez apuntadas estas coincidencias y presentada someramente la categoría de la fuga, paso en lo que sigue a comentar la tesis de Mezzadra polémicamente de la mano de la reflexión de E. Vitale.
Para Vitale (2006) el derecho a la migración es un corolario del derecho a la libertad personal de circulación, pero el autor de Ius migrandi juzga muy críticamente la tesis de Mezzadra sobre el "derecho de fuga".
A juicio de Vitale, y ya desde las primeras connotaciones del término, la fuga, en tanto que procedimiento de huida que sitúa al huido en el terreno de la ilegalidad, no puede ser una categoría sobre la que construir un derecho.
Vitale comparte con Mezzadra el énfasis en las condiciones y motivaciones subjetivas de los migrantes y, precisamente por ello, critica duramente la interpretación supra-estructural de los migrantes que hace Mezzadra al asimilarlos a revolucionarios que pretenden, en un movimiento vital plenamente consciente
Nacionalidad y ciudadanía son dos conceptos ligados en el moderno sistema del Estado-Nación.
Tanto por ampliación, por el proceso de globalización, cuanto por concreción, por los procesos locales de creación de grupos y comunidades de interés; por la acción de ambos movimientos de desterritorialización y de territorialización, la forma política e institucional del mundo sufre grandes tensiones sobre las que es preciso reflexionar.
En su reflexión sobre los derechos humanos, Arendt plantea la necesidad de considerar los derechos humanos una realidad inexistente al quedar subsumidos bajo la categoría de los derechos de ciudadanía, de modo que se establece un lazo entre "derecho-ciudadanía-nacionalidad".
Esto nos permite afirmar con Arendt la idea según la cual "la emancipación moderna significó nuevas condiciones de exclusión" 9.
La construcción de la comunidad lleva implícito, en el establecimiento de un dominio y un límite de la misma, la exclusión de los otros de ese orden ciudadano.
La pertenencia a la comunidad, la ciudadanía establecida a partir de la procedencia de los individuos lleva a construir un orden político sobre la base de la parcelación del mundo mediante comunidades territoriales en las que habitan las personas que proceden de ese lugar.
Este diseño del mundo queda desmentido por todo movimiento de población, por todo desplazamiento que implique la existencia de personas foráneas a las puertas de otras comunidades políticas.
Ser ciudadano supone ser propietario del mismo territorio y de la comunidad política que sobre él se yergue.
Esa "procedencia-común-propiedad" de los ciudadanos les faculta para discriminar quien puede o no acceder a la "comunidad-territorio" y en qué condiciones.
La procedencia, como clave de edificación de la comunidad política, dibuja un espacio excluyente, de fronteras pretendidamente aseguradas.
Bajo este orden territorial, los derechos humanos no bastan por sí solos para garantizar el fin de la condición de paria de todos aquellos que se encuentran "fuera del lugar que les pertenece", es decir, fuera de los muros de su comunidad.
De este modo sólo cuando se cuenta con el amparo de un Estado, del cual se es ciudadano, cabe esperar que tales derechos puedan ser defendidos con cierta seguridad.
En la reflexión de Vitale (2006) encontramos una potente llamada a desarrollar una nueva forma política del mundo capaz de generar un derecho positivo de migración.
Sus tesis chocan en cierto punto con la posición de Benhabib (2005) y su reivindicación del derecho de membresía, aunque intentar conciliar ambas posturas a partir del siguiente desarrollo y engarce de ambas visiones y propuestas:
(1) Es preciso señalar que en la actualidad los derechos humanos están supeditados a la condición de ciudadanía, tal y como lo expresa Arendt en su análisis de la relación entre los derechos del hombre y del ciudadano.
Por ello sería necesario desligar ambas dimensiones y apostar por un desarrollo de los derechos humanos en un sistema jurídico internacional global en lugar de persistir en el mantenimiento en exclusiva de la lógica de la ciudadanía nacional.
Ello exigiría de modo transitorio facilitar las condiciones de acceso a la ciudadanía nacional.
(2) La permeabilización del acceso a la comunidad política supone el abandono de la procedencia como fundamento de la comunidad.
Sería ésta una situación intermedia en la que la consolidación del derecho de membresía sería el mecanismo que permitiría transformar un marco nacional de soberanía restrictiva en un modelo de "nacionalidad cosmopolita" que no tenga la territorialidad sino la condición humana como base.
Sobre la "membresía política": del hombre y del ciudadano
En este punto podemos considerar de la mano de Hannah Arendt y Seyla Benhabib la vigencia de la crisis de la relación entre derechos humanos y derechos del ciudadano a partir de las experiencias concretas de exiliados, refugiados y migrantes en general.
los límites del Estado del cual son nacionales ya no se vean desprovistos de su condición de sujetos jurídicos.
Según Benhabib (2005, 101 y ss.), el desarrollo del derecho internacional de migraciones y de los derechos humanos tras la aprobación de la Declaración Universal de 1948, con la prohibición de la desnaturalización arbitraria de los seres humanos (art. 15.2) 11, apunta a la afirmación de un "derecho humano a ser miembro".
Mediante este razonamiento, dicha autora hace de la prohibición de la desnaturalización y la afirmación del derecho de membresía, las dos caras de una misma moneda que señala, al margen de condiciones contingentes, la personalidad jurídica de los seres humanos más allá de su ubicación concreta en un Estado y de cualquier otra consideración.
Benhabib (2005) examina las fronteras de la comunidad política centrándose en la noción de "membresía política", que viene a significar los principios y prácticas para la incorporación de forasteros, extranjeros, inmigrantes, recién llegados, refugiados y asilados a entidades políticas previamente existentes.
Las fronteras políticas definen a unos como miembros y a otros como extranjeros.
La condición de miembro es significativa cuando va acompañada de rituales de ingreso, acceso, pertenencia y privilegio.
El sistema moderno de Estados nacionales ha regulado la pertenencia a la comunidad política en términos de ciudadanía nacional.
Pero en la actualidad han surgido nuevas modalidades de membresía, de modo que según Benhabib esto tiene como resultado que las fronteras de la comunidad política, tal y como las define el sistema de Estados nacionales, ya no son adecuadas por sí solas para regular la condición de miembro.
Junto con la invisibilidad de las fronteras del Estado, también han sido invisibles las prácticas institucionales que regulan la admisión y la pérdida de la condición de membresía política.
Al entrar en crisis la noción de ciudadanía nacional, como consecuencia de las tensiones que sufre la soberanía estatal en el proceso de globalización, emergen en el mundo contemporáneo espacios subnacionales y supranacionales para adhesiones y acciones democráticas, las cuales según señala Benhabib (2005, 14), deben promoverse en colaboración con los entes políticos ya existentes.
En esto estribaría su tesis de las iteraciones democráticas (Benhabib 2005, 125 y ss.), según la cual la existencia de esas realidades locales momento en que los seres humanos carecían de su propio gobierno y tenían que recurrir a sus mínimos derechos, no quedaba ninguna autoridad para protegerles ni ninguna institución que deseara garantizarlos".
Esta situación escenifica una paradoja según la cual, mientras la figura del refugiado debía ser la que encarnase los derechos del hombre, era por el contrario la que cuestionaba su vigencia/existencia efectiva.
De esta manera la figura del refugiado marca la crisis radical de este concepto (Arendt, 2004, 378).
En el sistema de la Nación-Estado los llamados derechos sagrados e inalienables del hombre aparecen desprovistos de toda tutela y realidad en el preciso momento en el que no pueden ser consignados como derechos de un ciudadano de un Estado, en ese momento es cuando se revela en qué sentido tratamos con un concepto límite 10.
Esta relación paradójica entre el trío formado por: la Nación-Estado/los derechos del hombre/los derechos del ciudadano queda ya puesta de manifiesto desde el origen de tales nociones en la modernidad.
La Declaración de 1789 presenta la conjunción de ambas nociones en su título, de "Los derechos del hombre y del ciudadano".
De este enunciado pueden deducirse dos posibles relaciones: (a) los dos términos nombran dos realidades autónomas; (b) ambos términos designan un sistema unitario en el cual los derechos del hombre quedan subsumidos, siempre contenidos y ocultos en los derechos del ciudadano.
Como sugiere Arendt, "el hombre de los derechos" representa la primera y única aparición real del hombre sin la máscara del ciudadano que constantemente lo encubre.
En la obra de Arendt no se encuentra el modo de superar positivamente esta distancia entre los derechos del hombre y los derechos del ciudadano.
Benhabib, al reflexionar sobre esta situación y sobre las limitaciones de la reflexión arendtiana para encontrar una salida a esta situación, hace de la "membresía política" y, más concretamente, del "derecho a ser miembro de una comunidad política" la vía de salida de este laberinto.
Los procesos de expansión global del nuevo capitalismo y el desplazamiento que genera en su desarrollo hacen entrar en crisis la noción tradicional de soberanía en su modelo territorial-nacional.
Esto hace preciso nuevas formas que permitan ir más allá de la procedencia, y articular modos de membresía política que amparen a todas aquellas "personas desplazadas", que encontrándose fuera de VÍCTOR GRANADO ALMENA c) la incapacidad de las sociedades occidentales para dotar de una forma política al mundo acorde con la dimensión y alcance del desplazamiento que no tenga en la procedencia su punto central.
Por todo ello, es preciso apuntar un juicio sobre la posibilidad, conveniencia o inconveniencia de apostar por la construcción de un nacionalidad cosmopolita al amparo de la crisis de la ciudadanía que plantean nuestros autores, reflexionar sobre la necesidad de adecuar las estructuras administrativas a la realidad que nos rodea bajo un criterio que la oriente y ordene según se adopte la perspectiva del derecho de fuga como derecho humano o la reivindicación de derechos para las personas en tránsito que sufren la exclusión.
Mientras que en un caso se trata de una reivindicación positiva del derecho a migrar como movimiento de salida de un orden injusto, en el otro caso se pone el acento en asegurar y mantener la protección de las personas desplazadas y de su derecho a pertenecer, en pie de igualdad, a una comunidad política.
Mi intención es poder llegar a recomponer una posición unitaria al respecto, una vez recorrida la relación polémica y dialéctica que arrojan ambas miradas sobre la realidad del desplazamiento en un mundo global.
Un mundo de políticas crecientemente desterritorializadas precisa de nuevas formas de reconocimiento del status jurídico de los seres humanos que vayan más allá de la procedencia-territorialidad como clave interpretativa.
Estas formas de reconocimiento no consisten en una flexibilización de los criterios de admisión en la ciudadanía nacional, sino en una articulación distinta del sistema de derechos.
Se trata de transformar los privilegios que la ciudadanía mantiene sólo para aquellas personas que forman parte de su dominio en derechos inherentes a los seres humanos al margen de su procedencia.
Se trata de redibujar la forma política del mundo para disolver la exclusión inherente a la distinción entre el dentro y el fuera de la comunidad política que dibujan la territorialidad y la procedencia.
Por ello, pensar sobre el desfase de la forma política del mundo desemboca, a mi juicio, en una reflexión sobre la ciudadanía en un mundo globalizado.
Una reflexión sobre los modos de hacer compatible la existencia de Estados nacionales en un mundo global con la defensa y supranacionales pueden servir como apoyo de la ciudadanía nacional para ampliar la extensión y la intensión de este concepto.
Ello se fundamenta en la crisis del modelo "westfaliano" de soberanía, la cual presupone una autoridad política dominante y unificada, cuya jurisdicción sobre un territorio claramente demarcado es suprema.
Pero la globalización coloca las funciones administrativo-materiales del Estado en contextos crecientemente volátiles que exceden con mucho la capacidad de cualquier Estado de influir individualmente en decisiones y resultados.
Se produce de este modo una crisis de la territorialidad que conlleva la crisis de la noción de soberanía y, de este modo, se reclaman nuevas formas de articulación política que en este nuevo marco amparen a quienes se encuentran en el margen o más allá de las formas de pertenencia clásicas.
En este punto se tornan insuficientes y paradójicos los desarrollos actuales del Derecho Internacional de los derechos humanos al incorporar las contradicciones derivadas del choque entre el carácter transnacional de estos derechos y la soberanía nacional, de modo que privilegia ésta sobre aquéllos.
De esta forma, el reconocimiento del derecho a una nacionalidad contemplado por los derechos humanos queda sin contenido al no obligar a los Estados nacionales a facilitar la nacionalidad a aquellas personas desplazadas o sin Estado que así lo soliciten.
En el mismo sentido, el derecho de asilo cae en esta misma contradicción en tanto que podemos exponer el contenido de este derecho en "tener derecho a salir de un lugar sin tener derecho a entrar en otro, lo que significa estar condenado a quedar fuera de lugar o sin lugar".
La crisis de la noción "westfaliana" de soberanía y de la territorialidad hace que las naciones territorialmente delimitadas no sólo se vean cuestionadas en su derecho a controlar sus fronteras, sino también en sus prerrogativas de definir las "fronteras de la comunidad política".
Derechos más allá de la nación
La situación de los desplazados o personas en tránsito pone al descubierto: nidad política, es decir, marcaba el rango de posibilidades de su vida en función del lugar en el cual se encontrase, se trataría de invertir la relación y hacer derivar el derecho a pertenecer a toda comunidad política del derecho previo de todo individuo a ser considerado siempre y en toda circunstancia como sujeto de derecho, lo que equivale a convertir la apelación a su condición humana en el dato último del que derivar sin exclusión su pertenencia a una comunidad política dada al margen de su procedencia.
Este argumento descansa sobre el intento de eliminar la exclusión (o al menos reducirla a su mínima expresión) que presupone la distinción entre ciudadanos y no-ciudadanos (o, lo que es lo mismo, entre nosotros y los otros) en las concepciones tradicionales de la ciudadanía que de un modo u otro incurren en la primacía de la procedencia sobre la pertenencia; o en la identificación de la pertenencia con la adhesión comunitarista a una cultura nacional concreta.
Aquí por pertenencia entiendo, en cambio, el derecho a pertenecer a toda comunidad política, es decir, a ser tratado como un sujeto de derecho en todo lugar y circunstancia.
Esta es, por tanto, una reflexión sobre el límite como concepto, en tanto que limes de la comunidad política, y por ello también una reflexión sobre la frontera y sobre como los límites políticos y geográficos, aunque transfigurados por los procesos de (des-/re-)territorialización desarrollados por la globalización, tienen efecto sobre las vidas de todos nosotros.
Del mismo modo, y derivado de la apuesta por ese derecho de pertenencia a la comunidad política, es preciso repensar cómo debemos entender el nuevo demos resultante de incluir en la comunidad a todos aquellos que la habitan con independencia de su procedencia, algo que equivale a reformular la pregunta ¿Quiénes somos nosotros?
Pero la respuesta a esta pregunta no son los contenidos culturales de una clase cerrada y relativamente homogénea de individuos, sino quiénes y cuántos son los afectados por el alcance de nuestras acciones y, por lo tanto, tienen derecho a participar en la decisión.
Por ello se trata de una pregunta por el quién, por el sujeto de la acción y no por el cómo de ese sujeto.
Es la pregunta que traduce, al ámbito del espacio público y la democracia, la reconsideración de los límites de la comunidad política en el intento de no separar la forma y la materia de nuestro mundo y que persigue recortar en él la distancia entre el reconocimiento teórico de derechos y las injusticias y el desamparo sufridos por los individuos en la práctica.
de la condición humana de todo individuo al margen de su procedencia allí donde se encuentre.
Esto implica una profunda reconsideración del derecho de pertenencia a la comunidad política, una trasformación del propio concepto de ciudadanía para intentar responder a la realidad del mundo en nuestros días.
Se trata de poner como base de esa demanda el "derecho a tener derechos" enunciado por Arendt, es decir, el derecho de toda persona a ser tratado como sujeto de derecho con independencia de otras consideraciones que desemboquen en una estructura política del mundo capaz de asumir la idea de una ciudadanía cosmopolita, desligada de la territorialidad y la soberanía, una ciudadanía no excluyente.
Mi posición parte, por tanto, de la afirmación de la condición humana como la categoría central de la que derivar esa noción de ciudadanía cosmopolita.
Se toma esta afirmación como el punto de partida desde el que comenzar a reflexionar sin ir más allá de él.
Es preciso reconocer la imposibilidad de una fundamentación para la noción del "derecho a tener derechos" y de los derechos humanos en general, y esta carencia impide remontarse más allá en la argumentación.
Ahora bien, eso no impide afirmar que los derechos humanos son indispensables para defender a los seres humanos de la violencia, así como también es posible ampararse en la historia para esgrimir el respeto a la condición humana como piedra angular sobre la que pensar una nueva forma política más justa e integradora para el mundo 12.
Parece acertada la idea según la cual caminamos hacia un modelo postnacional de pertenencia en el cual el estatuto de la humanidad -basado en el carácter universal de los derechos humanos reconocidos y garantizados por el desarrollo internacional de los derechos humanos-tendería a reemplazar a la ciudadanía como origen de los derechos.
De manera que ese desarrollo internacional de los derechos humanos penetrase en el derecho positivo de los Estados democráticos para ampliar así el alcance de los derechos individuales, con una creciente incorporación de los extranjeros en los espacios políticos existentes, con la consiguiente y paulatina pérdida de importancia de la ciudadanía nacional (Soysal 1994).
Se trata, por tanto, de invertir la relación entre pertenencia y procedencia: si hasta ahora la procedencia del individuo regulaba su pertenencia o no, y en qué medida a la comu- 1962).
En él se relata cómo una vez producido un motín y logrado el triunfo por parte de los rebeldes, éstos se deciden a huir de la justicia y a defender su causa por miedo al presidio en la creencia ilusoria según la cual en su vida en el mar gozarán de la libertad del afuera.
A la postre, sin embargo, reciben el golpe de su Recibido: 11 de diciembre de 2011 Aceptado: 21 de diciembre de 2011 derecho que desarrolla la modernidad: ciudadanía, soberanía y legitimidad.
Se trata de una reflexión sobre el poder y la inclusión/exclusión en la comunidad política que no deja de ser otra cara del problema de la relación entre las partes y el todo.
Cuando el todo queda puesto en entredicho por una parte incapaz de ser integrada en él se torna inverosímil, bien por ser esta parte radicalmente otra e imposible su inclusión (en el orden del derecho), bien porque la voluntad de su exclusión hace al todo impotente (pues no es sino una parte mayor que la excluida).
11 Es decir, la privación de la condición de ciudadano o la privación de la nacionalidad, hechos considerados como una lesión grave de los derechos humanos.
12 Birgmingham (2006, 2) sostiene esta misma posición, y cita en su defensa las interpretaciones que hacen al respecto de este asunto autores como Rawls o Ignatieff.
nueva condena a la huida sin fin, tal como se refleja en la cita arriba reproducida.
9 "La igualdad de condición, aunque es ciertamente un requerimiento básico de la justicia, figura, sin embargo, entre los mayores y más inciertos riesgos de la humanidad moderna. (...)
Esta perversión de la igualdad, de un concepto político a un concepto social, es aún mucho más peligrosa cuando una sociedad no deja el más pequeño espacio para los grupos e individuos especiales, porque sus diferencias se tornan aún más conspicuas.
El gran reto planteado al período moderno y su peculiar peligro ha consistido en el hecho de que por vez primera el hombre se enfrentara con el hombre sin la protección de circunstancias y condiciones diferentes" (Arendt 2004, 105-106).
10 El par que forman los conceptos de refugio-derechos del hombre nos lleva a reflexionar sobre el núcleo mismo de la filosofía política y del |
En el año 1905, Albert Einstein produjo tres artículos básicos para el desarrollo de la ciencia del siglo XX: un artículo sobre el movimiento browniano, que lo explicaba y, además, proporcionaba un método extremadamente preciso para contar átomos (lo que permitió establecer definitivamente la estructura corpuscular de la materia); un artículo en que desarrolló la teoría de la relatividad, algunas de cuyas consecuencias analizaremos; y, finalmente, un artículo en el que estableció que la luz (que hasta entonces se había considerado como una vibración) se comportaba, en el efecto fotoeléctrico, como partículas, a las que él llamó Lichtquanten y que son en la actualidad conocidas como fotones.
Este último descubrimiento, tal vez el más fundamental, llevó -entre otras cosas-al desarrollo de la mecánica cuántica.
No tiene, por supuesto, mucho sentido el discutir cuál de los tres descubrimientos es más importante.
Cara al gran público, sin duda lo más conocido es la teoría de la relatividad, que ha producido la ecuación más famosa de la física,
Lo menos conocido es la explicación del movimiento browniano, que la mayor parte de la gente (incluidos bastantes físicos) ignora.
Entre los profesionales, la situación es distinta: la importancia del trabajo sobre el movimiento browniano es bien apreciada.
En efecto, sin perjuicio de los éxitos de la teoría atómica, incluso a finales del siglo XIX aún quedaban dudas sobre su validez general; y esto debido a que no se había encontrado evidencia directa.
El especular acerca de la composición atómica de la materia estaba muy bien, pero una prueba de la existencia real de estos átomos requería conocer su tamaño y estudiar sus propiedades.
Esto pudo hacerse a principios del siglo pasado en buena parte gracias a los trabajos de Einstin sobre el movimiento browniano, que permitieron contar el número de átomos en un gramo de materia (lo que se conoce como el número de Avogadro).
No es una exageración decir que los artículos de Einstein sobre el movimiento browniano proporcionan la confirmación final de la teoría atómica de la materia, algo al menos tan importante como la teoría de la relatividad y como la mecánica cuántica.
No cabe duda, sin embargo, que tanto la teoría de la relatividad como la explicación del efecto fotoeléctrico representaron saltos conceptuales mucho más grandes que la explicación del movimiento browniano; después de todo, Dalton formuló la hipótesis atómica en 1808 y Avogadro consideró la cuestión de cuál es el número de RELATIVIDAD Y MECÁNICA CUÁNTICA, FOTONES Y PARTÍCULAS átomos contenidos en un gramo de materia en 1811.
Lo que no está tan claro es cuál de las dos, relatividad especial o explicación del efecto fotoeléctrico, representan un salto mayor.
En general, puede decirse que los físicos con temperamento más matemático se inclinan por la relatividad, y los más fenomenólogos, incluido el propio Einstein, por los Lichtquanten.
De hecho, el Comité Nobel otorgó a Einstein el premio no por la relatividad (especial o general) sino por la explicación del efecto fotoeléctrico.
En lo que sigue voy a intentar transmitir lo que, en mi opinión al menos, es más impresionante de los prodigios de intuición que Einstein derrochó al resolver ambas cuestiones.
LOS ENIGMAS EN LA FÍSICA A FINALES DEL SIGLO XIX
Más de una vez hemos oído hablar del "optimismo decimonónico".
El hombre del siglo XIX, en Europa Occidental y Norteamérica, estaba tan impresionado por los avances tecnológicos que se sucedieron a lo largo de ese siglo que dicho optimismo parecía justificado: en ciencia, al menos.
En particular, la solidez de la física basada en las ecuaciones de la mecánica de Newton y Galileo, la teoría cinética del calor y las ecuaciones del electromagnetismo de Maxwell era tal que se conoce a la correspondiente física con el bien merecido nombre de "física clásica".
La conjunción de las teorías clásicas parecían ser capaces de explicar todas las fuerzas que actúan en el cosmos.
Sin embargo, la situación no era tan positiva como para justificar plenamente el optimismo de nuestros bisabuelos.
En efecto, ya antes de 1900 existían una serie de puntos oscuros y contradicciones en la ciencia (y, en particular, en la física clásica) que requirieron varias revoluciones en la misma; revoluciones conectadas con los descubrimientos de Einstein en su annus mirabilis de 1905.
En este texto nos vamos a ocupar de algunas de ellas; comenzaremos por enumerarlas.
Contradicción entre la mecánica de Newton y las ecuaciones de Maxwell.
Desde el último tercio del siglo XIX se sabía de la existencia de un importante problema de consistencia interna en la mecánica.
En efecto, la teoría del electromagnetismo de Maxwell implicaba que la ve-locidad de la luz es una propiedad del vacío, y por tanto constante independientemente del sistema de referencia desde el que la luz se emite.
Mientras que se sabía, ya desde Galileo, que las velocidades deben sumarse.
De manera que, si desde una fuente en movimiento con velocidad v se emite luz, su velocidad debería ser v + c, siendo c la velocidad de la luz emitida por una fuente en reposo.
Antes de finales de siglo la solución a esta paradoja consistía en suponer la existencia de una sustancia, el éter, en reposo absoluto, que permeaba todo el universo, y en el que se propagaban las ondas electromagnéticas, en particular la luz (el "éter luminífero").
Este éter debería tener propiedades peculiares; para poder soportar las vibraciones del campo electromagnético debía ser más rígido que el acero, pero tenía que ser infinitamente sutil para que su presencia no perturbase los movimientos de los planetas y otros cuerpos celestes.
Contradicción entre la edad de la tierra y la del sol.
A principios del siglo XIX comenzó a desarrollarse la ciencia de la geología, pudiendo tomarse como establecidos sus fundamentos entre 1830 y 1833, cuando el británico Charles Lyell publicó los tres volúmenes de sus Principles of Geology.
En particular, se realizaron estudios de los tiempos que tardan en formarse ciertas rocas y en rellenarse los sedimentos.
La sorprendente conclusión a la que llegaron los geólogos era que la Tierra tiene que ser enormemente vieja para poderse haber formado las estructuras de rocas y sedimentos observados.
Desde luego mucho más vieja que los 6.000 años de la tradición bíblica: como veremos, muchísimo más.
Digamos de pasada que este hallazgo decimonónico ya había sido anticipado por los griegos, concretamente por Herodoto.
Efectivamente, el propio Herodoto observó, durante su estancia en el Egipto medio, la presencia en sus montes de conchas y caparazones de moluscos, de lo que deduce que debió estar en la antigüedad cubierto por el mar, para luego rellenarse con sedimentos: "que dentro del término de veinte mil años a lo menos, no quedase cegado el golfo" (Herodoto, Historias).
Pero Herodoto fue muy conservador: de las detalladas observaciones geológicas llevadas a cabo en el siglo pasado se deducía que la edad de la Tierra debía ser de miles de millones de años.
No sólo era la tradición bíblica la que estaba en contradicción con los hallazgos de la ciencia de la geología.
El problema que ésta planteaba es que la edad del Sol, deducida con los conocimientos de la época, resultaba ser miles o incluso millones de veces inferior a la de la Tierra 1.
En efecto, para producir la energía que envía el Sol, la única fuente imaginable era la de la contracción gravitatoria de su inmensa masa gaseosa; lo que efectivamente podía calentar el Sol a los cientos de miles de grados a los que está este cuerpo.
Pero la geología estaba totalmente acertada: lo que fallaba era la física.
En efecto, la energía que el Sol nos envía no se debe a su contracción gravitatoria; el Sol no se ha contraído apreciablemente en los últimos miles de millones de años.
La energía del Sol, o la de cualquier otra estrella, proviene de reacciones nucleares en su interior, algo totalmente inconcebible para un físico del siglo XIX; para entender el mecanismo hay que hacer uso de la relatividad, de la mecánica cuántica y de la física de partículas elementales.
De hecho sólo fue a mediados del siglo XX cuando Bethe propuso una teoría satisfactoria de la energía producida por el Sol: teoría que utiliza de forma decisiva las dos nociones que aparecen en los trabajos de Einstein, relatividad y mecánica cuántica.
La radiación a bajas temperaturas.
Aunque parecía un fenómeno menor, lo cierto es que estuvo en el origen de la mayor revolución que se ha producido en la ciencia física desde los tiempos de Galileo, la mecánica cuántica.
El efecto es sencillo: la cantidad de energía radiada por un cuerpo que se calienta está de acuerdo con lo que las leyes de la radiación electromagnética y la termodinámica implicaban a altas temperaturas; pero a bajas temperaturas (para valor fijo de la frecuencia) los resultados experimentales discre-paban radicalmente de las predicciones teóricas.
En 1900, Max Planck sugirió que esto podía ser debido a que la radiación electromagnética no se emite de forma continua, sino bajo la forma de paquetes discretos de energía, los quanta de la radiación: en total contradicción con lo que uno espera del electromagnetismo o la mecánica clásicos, pero en acuerdo con los experimentos.
La radiactividad natural, descubierta en 1896 por Henri Becquerel, presentaba el inexplicable fenómeno de sustancias (el uranio o el radio, por ejemplo) que emiten continuamente energía de forma aparentemente inagotable, y en paquetes discretos: algo que estaba en total contradicción con las ideas clásicas.
La explicación del fenómeno tardó siete años en comenzar a llegar, cuando en 1905 Einstein identificó masa y energía, completándose (unos treinta años después) al comprobarse que la energía producida por las sustancias radiactivas se hacía a expensas de pérdida de masa y, además, al asociar la emisión en paquetes a la teoría de los quanta.
LA TEORÍA DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL
Volvamos al problema de la inconsistencia de las ecuaciones de Maxwell y de Galileo.
A finales del siglo XIX, a partir de 1881, Albert Michelson, primero solo y luego en colaboración con Edward Morley, realizó una serie de experimentos con señales luminosas diseñados para medir la velocidad de la tierra con respecto al éter.
Los resultados fueron negativos: aparentemente, la ley de composición de velocidades de Galileo era inválida para la luz, lo que implicaba la necesidad de modificaciones drásticas de la hasta entonces sacrosanta mecánica clásica.
Primero Fitzgerald y luego Lorentz y Poincaré comenzaron la formulación de una nueva mécánica, culminada por Albert Einstein en la teoría de la relatividad, que, con la mecánica cuántica, es una de las grandes revoluciones científicas del siglo XX.
Podemos expresar la contradicción entre la mecánica de Galileo y Newton y la teoría del electromagnetismo de Maxwell diciendo que las transformaciones de simetría de las ecuaciones de Maxwell no coinciden con las simetrías de la mecánica clásica, lo que las hace incompatibles.
En efecto, un análisis físico de las transformaciones encontradas por Voigt hubiese demostrado que, para velocidades pequeñas en comparación con la de la luz, dichas transformaciones se convierten en las de Galileo: proporcionando la solución correcta a la aparente incompatibilidad de electromagnetismo y mecánica.
En el siglo XX la noción de simetría recibió la atención que merece, incluso a veces el péndulo osciló en exceso, y se ha llegado a atribuir a los requisitos de simetría más importancia de la que puede razonablemente justificarse.
No cabe duda de que, por ejemplo, Poincaré precedió a Einstein en darse cuenta de la relatividad del tiempo, y ya en 1898 escribió que "no tenemos intuición directa de la noción de simultaneidad de sucesos que ocurren en lugares distintos" (Pais 2, p.
Sin embargo, no es menos cierto que Lorentz y Poincaré estaban inmersos en la noción del éter, al que atribuian efectos tales como la contracción de la longitud de los cuerpos en movimiento (contracción de Lorentz).
Einstein fue quien primero se dio cuenta de que la teoría de la relatividad permitía prescindir de tan peculiar sustancia.
La teoría de la relatividad, a pesar de que se presenta por los no-profesionales como una teoría abstrusa, no es excesivamente difícil de comprender y requiere un formalismo matemático razonablemente sencillo.
Sus consecuencias, sin embargo, sí que van en contra de lo que nuestra intuición nos dicta.
Además del hecho de que la velocidad de la luz tenga que ser la misma en cualquier sistema de referencia, la relatividad implica que la longitud de un cuerpo que se mueve a velocidad v es percibida por un observador que esté en reposo como contraída en el famoso factor de Lorentz,
Más extraño aún es que el tiempo transcurre más lentamente para el objeto que se mueve; esta dilatación temporal viene dada por el mismo factor de Lorentz.
El efecto de ralentización del tiempo, indicado por primera vez por Poincaré, ha sido observado innumerables veces, tanto en aceleradores de partículas (en los que se llega Las transformaciones de simetría de la mecánica clásica (es decir, el conjunto de trasformaciones que dejan invariantes las ecuaciones de Newton: rotaciones y traslaciones del origen de coordenadas, y paso a sistemas de referencia que se muevan con velocidad uniforme, pero considerando el tiempo como absoluto) constituyen un grupo, conocido como grupo de Galileo: éste fue quien primero se dio cuenta de que las leyes de la física no cambian si realizamos los experimentos en un laboratorio que se mueva con velocidad uniforme.
Las transformaciones de simetría de las ecuaciones de Maxwell fueron estudiadas por el científico alemán Waldemar Voigt en 1887, bastante antes de que se descubriera la teoría de la relatividad.
El trabajo de Voigt no fue apreciado, y las transformaciones de simetría de las ecuaciones de Maxwell, que forman las transformaciones relativistas (hoy, con cierta injusticia, conocidas como transformaciones de Lorentz y Poincaré) fueron redescubiertas, independientemente del trabajo de Voigt, simultáneamente por Poincaré y por Einstein, en 1905.
La correspondiente teoría se conoce como teoría de la relatividad o, si queremos poner énfasis en que no tenemos en cuenta sino las interacciones electromagnéticas (pero no las gravitatorias), teoría de la relatividad restringida.
La moraleja de esta historia es que, si en el siglo XIX y principios del XX, se hubiese prestado más atención a las cuestiones de simetrías, la teoría de la relatividad (restringida) se hubiese descubierto bastante antes, como FRANCISCO J. YNDURÁIN a velocidades que sólo se diferencian en una billonésima parte de la velocidad de la luz, con lo que el efecto es espectacular) como en aviones a gran velocidad o en satélites artificiales.
Finalmente, una consecuencia sorprendente de la teoría de la relatividad es la equivalencia entre materia y energía.
Esto se utiliza en los grandes aceleradores de partículas para crear partículas a partir de pura energía; el proceso inverso, la transformación de parte de la masa de los átomos de uranio (o de hidrógeno) en energía nos proporciona la energía nuclear, pacífica o no, además de explicar la procedencia de la energía liberada en procesos radiactivos.
LA EXPLICACIÓN DEL EFECTO FOTOELÉCTRICO
Entre las polémicas científicas que jalonaron el siglo XVIII una de ellas, de interés para nosotros en este artículo, fue la que enfrentó a Isaac Newton y al holandés Cristiaan Huygens acerca de la naturaleza de la luz.
Newton, basándose en que los rayos de luz siguen trayectorias rectilíneas, mantenía que estos rayos están constituidos de un enjambre de partículas.
Huygens sostenía, por el contrario, que la luz consiste en vibraciones del éter.
La evidencia experimental estaba a favor del holandés; las leyes de Snell-Descartes de refracción de la luz implican que ésta es un fenómeno vibratorio.
Ciertamente, fue el enorme prestigio de Newton lo que mantuvo abierta la polémica, y sólo en vida de éste.
En especial desde los experimentos de interferencia realizados por Young en torno a 1800, que parecían definitivos, la comunidad científica se había decantado por las ideas de Huygens.
Fue, por tanto, una sorpresa descomunal para la comunidad científica cuando Einstein mostró que las propiedades del efecto fotoeléctrico sólo podían explicarse si la luz se comportaba en él como un enjambre de partículas, con propiedades de energía idénticas a las imaginadas por Planck en su explicación de la radiación del cuerpo negro cinco años antes.
En cierto modo, es un caso de justicia poética el que la misma persona (Einstein) que demostró que había que abandonar la mecánica newtoniana fuese la que diera la razón a Newton 3, vindicando sus ideas sobre la naturaleza de la luz: ésta también tiene una estructura corpuscular, y un rayo de luz puede también considerarse Figura 2.
Fotografía de la figura de interferencia entre dos ondas, en una superficie de agua.
como un enjambre de partículas, para las que se ha acuñado el nombre de fotones (en lugar del de "Lichtquanten" original de Einstein).
El efecto fotoeléctrico se produce cuando la luz incide sobre ciertas sustancias, a las que arranca electrones.
Su utilidad, en células fotoeléctricas o cámaras electrónicas o digitales es conocida por todos, de manera que la explicación de dicho efecto tenía no sólo importancia teórica sino también importantes repercusiones prácticas.
Durante un cierto tiempo, la explicación de Einstein era un tanto ad hoc: para un efecto había que hacer una hipótesis.
Pero esto cambió poco tiempo después.
A partir de 1920 el físico americano Compton encontró una propiedad más que implicaba un caracter corpuscular de la luz: los fotones pueden "rebotar" sobre partículas materiales y lo hacen con las propiedades de choques entre partículas.
Esto, indudablemente, ayudó al Comité Nobel para decidirse a otorgar a Einstein su preciado galardón (en 1922).
Pero la explicación de Einstein del efecto fotoeléctrico no invalidaba la aplastante evidencia de que la luz, o, más generalmente, la radiación electromagnética, presenta en muchos fenómenos un comportamiento ondulatorio.
¿Cómo es posible que un único fenómeno (en nuestro caso, la luz) tenga a la vez propiedades tan distintas como las de ondas y partículas?
Porque hay un sinfín de diferencias: las ondas interfieren, las partículas (al menos según lo que se RELATIVIDAD Y MECÁNICA CUÁNTICA, FOTONES Y PARTÍCULAS creía en 1905), no. Otra diferencia entre ondas y partículas es la siguiente: las partículas llegan de una en una al detector, pero las ondas llegan de forma continua.
Parece, por tanto, que ambas entidades, ondas y partículas, son bien distintas y fáciles de diferenciar.
Los resultados que hemos mencionado son los que se obtienen con partículas y rendijas macroscópicas.
Supongamos ahora que realizamos el experimento con electrones 4 y con rendijas microscópicas; típicamente, del orden de las distancias interatómicas, una millonésima de milímetro.
Entonces, encontramos que hay interferencias, con lo cual parece que debemos concluir que el electrón no es una partícula, sino una onda.
La posibilidad de un caracter ondulatorio del electrón fue sugerida, en 1923, por Louis de Broglie, que también indicó un posible método de detectar las correspondientes interferencias, en difracción por redes cristalinas.
Éstas fueron observadas experimentalmente poco después.
El francés se inspiró en las ideas de Einstein para formular su hipótesis, hipótesis que a su vez impresionó fuertemente a Einstein.
Pero la hipótesis de De Broglie (o la de Einstein) no es aceptable sin más: en efecto, los electrones no llegan de forma difusa al detector (como lo hacen las ondas ordinarias), sino que lo hacen de uno en uno, tal como ocurriría si fuesen partículas; y lo mismo ocurre con los fotones, en el efecto fotoeléctrico.
Tenemos, pues, una aparente contradicción, una paradoja, cuya solución llevó a la formulación de una nueva mecánica, conocida como mecánica cuántica, mucho más revolucionaria con respecto a la de Galileo y Newton que la relatividad, y según la cual es imposible tener una descripción completa (en el sentido clásico) del mundo microscópico.
La solución a la paradoja del carácter dual onda-corpúsculo de electrones o fotones la dieron Max Born y, con más profundidad, Werner Heisenberg, entre 1925 y 1927.
Born propuso interpretar la amplitud de la "onda" del electrón, o del fotón, en un punto, amplitud que podemos denotar como j(x), como una amplitud de probabilidad; de forma que su cuadrado j 2 (x) -que, si el electrón o el fotón fuesen ondas ordinarias, mediría su intensidad-nos proporciona la probabilidad de encontrar a electrón o fotón en el punto x.
Puesto que, según esto, no podemos saber exactamente dónde está el electrón, resulta que, a nivel microscópico, las partículas no tienen una trayectoria bien definida.
De hecho, se cumplen las famosas relaciones de incertidumbre de Heisenberg: el producto de la indefinición en la posición de un electrón y la indefinición en su velocidad son del orden de una constante característica de los fenómenos cuánticos; dividida por la masa de la partícula.
Esta constante es la llamada constante de Planck; se denota por el símbolo h ("hache con barra") y es de valor aproximado (en unidades de centímetros, gramos y segundos) de h = 10 -27: una milésima de billonésima de billonésima.
Por supuesto, esta pequeñez es la que hace que los fenómenos cuánticos no sean perceptibles, en general, en objetos (partículas u ondas) macroscópicos; aunque hay excepciones.
Por ejemplo, la superconductividad, que es un típico fenómeno cuántico, afecta a conductores microscópicos, y las propiedades termodinámicas de un gas de partículas idénticas dependen de efectos cuánticos.
Al igual que la mecánica clásica, newtoniana o relativista, tiene sus ecuaciones que nos describen el movimiento de las partículas, la evolución en el tiempo de las funciones j(x), conocidas como funciones de onda, viene dada por otras ecuaciones, notablemente por las introducidas por Schrödinger en 1926.
Sin embargo, y a diferencia de las ecuaciones de Newton, las de Schrödinger no describen la FRANCISCO J. YNDURÁIN trayectoria de electrones y fotones -ya hemos dicho que las partículas no tienen trayectoria definida-sino que gobiernan la evolución de probabilidades.
Así como hemos dicho antes que la teoría de la relatividad (especial) si bien extraña, no es excesivamente difícil de comprender por un profesional, puede decirse que, aunque sepamos utilizarla con gran éxito, todavía hoy no hemos acabado de comprender la mecánica cuántica.
Desde este punto de vista, no cabe duda que la explicación del efecto fotoeléctrico dada por Einstein en 1905 abrió la puerta a un universo mucho más extraño que su formulación de la teoría de la relatividad.
ELECTRODINÁMICA CUÁNTICA: LA PRECISIÓN
INHUMANA DE RELATIVIDAD Y MECÁNICA CUÁNTICA EN CONJUNCIÓN
Cuando escribió su famosa ecuación que describe la evolución de partículas en mecánica cuántica, en la aproximación no-relativista, Schrödinger sugirió una generalización que la hiciese compatible con la teoría de la relatividad.
Tal ecuación (conocida como ecuación de Klein-Gordon, por los nombres de los científicos que más la estudiaron) no describe correctamente los electrones, únicas partículas elementales que se conocían en la época; pero no pasó mucho tiempo hasta que Dirac, en 1928, propusiese una ecuación que describe la evolución de electrones y que, en una primera aproximación, es compatible con relatividad y mecánica cuántica.
Aunque la ecuación de Dirac no es completamente satisfactoria, por motivos que veremos después, representa sin embargo un importante paso en la comprensión de los requisitos que la relatividad impone sobre la mecánica cuántica: además de producir varios resultados en acuerdo con las medidas experimentales.
En efecto, las correcciones que la ecuación de Dirac implican para los niveles energéticos del átomo de hidrógeno, la llamada estructura fina, estaban de acuerdo con los obtenidos en medidas espectroscópicas; y la ecuación de Dirac implica también la existencia de un momento magnético m e para el electrón, de valor igual al llamado magnetón de Bohr, m B = geh /4mc, con e la carga eléctrica del electrón y g = 2 el llamado factor giromagnético, también de acuerdo con el valor experimental.
Finalmente, la ecuación de Dirac conlleva la existencia de antipartículas: esto es, implica la existencia, para cada partícula (por ejemplo, el electrón, símbolo e -), de una antipartícula (el positrón, símbolo e + ), con todas las propiedades idénticas a las del electrón excepto la carga eléctrica, que es la opuesta.
Y en efecto, el positrón fue identificado por Anderson en rayos cósmicos (1931), habiéndose encontrado sucesivamente todas las demás antipartículas sin excepción.
A pesar de estos éxitos, está claro que la ecuación de Dirac no puede representar una unificación completa de relatividad y mecánica cuántica para las fuerzas electromagnéticas; y esto por los siguientes motivos.
En primer lugar, no describe los procesos de emisión y absorción de radiación que se dan, por ejemplo, en la desintegración de los niveles excitados del átomo de hidrógeno; ni la colisión de fotones y electrones, conocida como colisión Compton, que ya comentamos con anterioridad.
En segundo lugar, la ecuación de Dirac contiene todavía un potencial, "instantáneo": mientras que sabemos que la relatividad implica que las interacciones deben propagarse con velocidad finita, a lo máximo la de la luz.
Finalmente, y aunque la ecuación de Dirac predice la existencia de los positrones, no describe los procesos de creación y aniquilación de éstos.
La primera objeción a la ecuación de Dirac fue resuelta por el propio Dirac en 1927, de hecho antes de inventar la ecuación que lleva su nombre, en un trabajo que impresionó a Einstein 5.
En él se considera al potencial vectorial electromagnético como un operador, capaz de crear o aniquilar fotones.
El reemplazamiento del campo electromagnético clásico ("número-c", c de clásico) por un operador ("número-q", q de cuántico -quantum-) que crea y aniquila las partículas asociadas indicaba la dirección correcta.
Todas las partículas deben ser representadas, en una teoría completamente cuántica y relativista, en la que se implemente la posibilidad indicada por la ecuación de Einstein E = mc 2 de transformación de materia en energía, por operadores campo conteniendo creación y aniquilación de partículas.
A este proceso se le conoce a veces como "segunda cuantización".
Este programa comenzó a ser implementado, con respecto al campo electromagnético, en los cálculos de Dirac Es difícil de sobreestimar la importancia de la formulación de segunda cuantización de las interacciones entre electrones (y positrones) y fotones.
Ésta permite dar una descripción, unificando relatividad y mecánica cuántica, de todos los procesos puramente electromagnéticos, y resuelve los problemas que presentaba la ecuación de Dirac.
Así, la interacción entre partículas cargadas resulta ser debida al intecambio de fotones entre estas partículas, como se muestra en la Fig. 5.
En el límite de velocidades pequeñas en comparación con la de la luz, puede demostrarse que la interacción representada en esta figura se reduce a una interacción con un potencial coulombiano ordinario, con correcciones relativistas.
Estas correcciones, evaluadas por G. Breit (1929) y E. Fermi y H. A. Bethe (1932) se deben, en particular, a que la interacción descrita por la Fig. 4 no es instantánea, produciéndose un efecto de retardación en el potencial debido a la velocidad finita de propagación del fotón.
De nuevo las correcciones de retardación fueron comprobadas experimentalmente, en especial en el positronio (estado ligado de electrón y positrón) y en el átomo de helio.
Estos éxitos culminaron entre 1949 y 1952 en los trabajos de Schwinger y Feynman (entre otros) que mostraron cómo obtener, al menos en principio, predicciones a orden arbitrario de precisión desarrollando en serie de potencias de la llamada constante de estructura fina, a = e 2 / h c • 1/137.036...
No es éste el lugar de mostrar un conjunto completo de predicciones teóricas, y medidas experimentales en electrodinámica cuántica que hacen a esta teoría de una precisión inhumana (en frase de Horgan, en su libro The End of Science, Abacus, 1996).
Simplemente mencionaremos dos ejemplos.
El primero, tal vez el más impactante, se refiere al momento magnético del electrón.
Aquí, damos los valores de la anomalía, a = g -2, que es en lo que se diferencia el momento magnético del magnetón de Bohr (predicho en primera aproximación por la teoría de Dirac).
De hecho, el error del cálculo teórico cuántico-relativista de a(e) es tan pequeño que podemos obtener el valor más preciso de a utilizándolo.
El segundo efecto es el conocido como efecto Lamb (desplazamientos en los niveles energéticos del átomo de hidrógeno).
La interacción entre dos partículas se entiende, en mecánica cuántica relativista, a través del intercambio de la partícula correspondiente a la interacción.
La línea ondulada representa el intercambio de un fotón para interacciones electromagnéticas.
El fantástico grado de precisión a que hemos llegado es más evidente si consideramos que los números que estamos citando son correcciones a los niveles energéticos, los que, al orden más bajo, vienen dados por la ecuación de Schrödinger.
Es decir, los números de las ecuaciones de más arriba deben ser comparados con el Rydberg, energía del estado fundamental de átomos hidrogenoides, de valor 1 Ry = 3 8423.289 × 10 9 MHz la precisión es pues del orden de una parte en 10 9 o incluso 10 12.
No cabe duda de que, como ya hemos dicho, Poincaré precedió a Einstein en darse cuenta de la relatividad del tiempo.
Pero si hay dudas acerca de la relatividad especial, pocas caben acerca de la paternidad de la relatividad que es como se conoce a la teoría relativista de la gravitación: sin despreciar las contribuciones de Grossmann, Hilbert y (posteriormante) Weyl, la relatividad general es claramente hija de Einstein.
La relatividad especial permitía reconciliar la mecánica con la teoría de las interacciones electromagnéticas; a partir de 1907 Einstein se concentró en intentar aplicar las ideas relativistas a la otra interacción que se conocía en la época, la interacción gravitatoria, culminando su solución brillantemente en noviembre de 1915.
Los primeros pasos para la solución del problema de cómo integrar la relatividad y la interacción gravitatoria los dio Einstein entre 1907 y 1909.
Con relativa rapidez se dio cuenta de algunos efectos que la relatividad implica para los campos gravitatorios.
En primer lugar, la luz debe hacerse menos energética cuando más fuerte es el campo gravitatorio en el que se emite; en segundo lugar, un campo gravitatorio debe torcer la trayectoria de los rayos de luz, igual que tuerce la trayectoria de las partículas materiales.
El error de los primeros intentos de Einstein se debió a tomar la solución más sencilla posible para el campo gravitatorio, y suponer que tiene una sola componente (es lo que se llama un escalar).
Einstein era un físico, sin duda, y desde el principio consideró que su teoría debía estar de acuerdo con lo que se sabía experimentalmente en la época.
Por supuesto, la teoría de la relatividad restringida, y el principio de equivalencia entre la masa pesante y la inerte; pero tam-Experimento:
bién la precesión del perihelio del planeta Mercurio que se sabía, gracias a medidas de gran exactitud, que es de 42,11 ̋ ± 0,45 ̋ segundos de arco por siglo 7.
Pues bien: su teoría escalar no proporcionaba sino una pequeña parte de esta cantidad.
Este desacuerdo con el experimento fue el que espoleó a Einstein a seguir buscando alternativas hasta que llegó a la conclusión de que el principio de equivalencia entre masa pesante y masa inerte, que, en particular, implica que todas las partículas siguen la misma trayectoria en un campo gravitatorio (independientemente de su masa), obliga a admitir que la presencia de un campo gravitatorio modifica la propia estructura del espacio.
Por decirlo con las propias palabras de Einstein, "Si todos los sistemas referenciales son equivalentes, no pueden ser euclídeos."
A partir de este momento, Einstein intentó describir el campo gravitatorio con lo que se llama un tensor, g mn, que, a la vez que la intensidad de la interacción gravitatoria, describiera la distancia en el espacio y la duración en el tiempo.
A finales de 1915 Einstein fue capaz de calcular, con esta teoría, la precesión del perihelio de Mercurio encontrando el valor correcto citado más arriba.
De hecho, fue sin duda el esperar a haber acabado dicho cálculo antes de enviar a publicar sus ideas lo que retrasó a Einstein con respecto a Hilbert que, como matemático, no se preocupó de la cuestión.
Este fantástico acuerdo entre la teoría y el experimento fue un auténtico shock para Einstein, que (según Pais, p.
265) "estaba fuera de sí por su cálculo del perihelio".
Hasta tal punto de que no fue capaz de trabajar durante los tres dias siguientes.
La formulación de la teoría de la relatividad general es bastante esotérica; de manera que sólo los especialistas consiguen comprenderla, y ello con dificultades.
Como se ha repetido muchas veces, la virtud principal de la formulación einsteniana de la gravitación es que reduce ésta a geometría: en efecto, la misma cantidad que proporciona la métrica del espacio (g mn ) representa también al campo gravitatorio, lo que obliga a utilizar métodos matemáticos muy complicados, incluso hoy (en especial en conexión con el problema de los agujeros negros) no bien comprendidos.
El triunfo de la relatividad general.
El acuerdo entre el resultado de la teoría de la relatividad general y el valor observado para la precesión del perihelio de Mercurio era, sin duda, importante; pero, en ciencia, no basta con explicar.
Como dice Glashow, es muy sencillo inventar teorías que expliquen hechos conocidos.
Por ejemplo, la precesión del perihelio de Mercurio también puede obtenerse suponiendo que existe un planeta tan próximo al Sol que su brillo nos lo oculta (como hizo Le Verrier en el siglo XIX) o que el Sol tiene una ligera asimetría (un momento cuadrupolar distinto de cero), como hizo notar, entre otros y algo más tarde, Dicke.
Lo difícil es que una teoría también acierte en sus predicciones: y una teoría sólo puede ser tomada en serio si sus predicciones resultan ser validadas por el experimento.
En 1915 había, además de la explicación de la precesión del perihelio de Mercurio, una predicción de la teoría de la relatividad general que se podía comprobar experimentalmente, que era la desviación de la luz por un campo gravitatorio.
Este efecto es muy pequeño, y sólo es posible medirlo si el campo gravitatorio es muy intenso: de hecho, sólo el Sol posee un campo gravitatorio capaz de producir un efecto medible con los instrumentos de la época.
El efecto que se busca es la desviación por el campo gravitatorio del Sol de la luz producida por una estrella que está justo encima del borde del disco Solar (ver figura).
Para observar esto hacía falta esperar a un eclipse total ya que, si el brillo del Sol no está suprimido, no es posible observar las estrellas.
Línea de puntos: trayectoria de la luz enviada por la estrella, según la teoría de la relatividad restringida.
Línea continua: trayectoria según la relatividad general.
Este eclipse no tardó mucho en producirse, en 1919.
Entonces dos equipos británicos, uno de ellos dirigido por el gran astrónomo Arthur Stanley Eddington, se desplazaron a Brasil y a la isla Príncipe, enfrente de las costas de la FRANCISCO J. YNDURÁIN Guinea Ecuatorial española, lugares desde los que la ocultación del Sol era completa.
La expectación era enorme.
La teoría de la relatividad restringida predecía un valor para el ángulo de desviación de la luz (ver la figura 6) de 0,85 ̋; éste fue el valor incorrecto hallado por Einstein en 1912.
Pero, teniendo en cuenta la curvatura del espacio que la relatividad general implicaba, el número se convertía en el doble, 1,7 ̋, que es el valor que Einstein predijo en su artículo de noviembre de 1915.
Los primeros resultados, preliminares, daban un valor para el ángulo de desviación entre 0,9 ̋ y 1,8 ̋: se observaba claramente un efecto pero todavía no podía decirse qué teoría validaba.
Pero los resultados definitivos, tal como se presentaron el 6 de noviembre de 1919 en Londres, en una reunión conjunta de la Royal Society y la Astronomical Society, no dejaron luger a dudas.
El grupo de Brasil obtenía un ángulo de 1,98 ̋ ± 0,30 ̋ y el de África 1,61 ̋ ± 0,30 ̋: el acuerdo con la predicción realizada por Einstein cuatro años antes era perfecto.
A partir de este momento la fama de Einstein, y el prestigio de la teoría de la relatividad general, se dispararon.
Las alabanzas recibidas por ambos (sin duda en un principio merecidas) se hincharon hasta la hipérbole, convirtiéndose persona y teoría en objetos de culto para los media; y no sólo los media: sobre la base de sus éxitos científicos, a Einstein le ofrecieron la presidencia del Estado de Israel.
No cabe duda que las posteriores comprobaciones experimentales de la teoría han seguido añadiéndole prestigio; y también es cierto que la teoría de la relatividad general es elegante.
Sin embargo, tampoco cabe duda de que los éxitos de la relatividad general no justifican el tratamiento reverencial que muchas veces se le da: la teoría einsteniana de la gravitación es mucho menos exitosa que, por ejemplo, la teoría del electromagnetismo consistente con la mecánica cuántica que se desarrolló en 1940-1950.
Aunque en su dominio de validez aparece muy precisa (hasta 9 cifras decimales en algunos casos), este dominio es limitado.
Tal vez la admiración que provoca la teoría de la relatividad general se deba, sobre todo entre los profesionales, a que aparece como una creación pura del intelecto humano; muchos físicos (que no conocen la historia) piensan que Einstein, basándose tan sólo en consideraciones de simetría y simplicidad muy generales, fue capaz de crear (sin ayuda de información experimental) un edificio que se reveló como una exitosa teoría física.
Este punto de vista es muy peligroso.
LOS ÚLTIMOS AÑOS DE EINSTEIN
Desgraciadamente Einstein, tal vez deslumbrado por las excesivas alabanzas que recibió, olvidó los principios que hasta entonces siempre había seguido y experimentó en carne propia los fallos que se siguen de basarse en "consideraciones formales" y olvidar la esencial ayuda y guia que proporcionan a la ciencia los resultados experimentales.
En efecto, a partir de los años veinte del siglo pasado, Einstein intentó construir -sobre la base de requisitos formales de consistencia, localidad estricta y simetría-una teoría del campo unificado que aunara las dos interacciones que se conocían en la época, electromagnetismo y gravitación, y que evitara las paradojas de la mecánica cuántica.
Einstein fue alejándose más y más de la realidad física; recordemos que, ya en 1924, Chadwick demostró que las interacciones nucleares fuertes no siguen una ley 1 / r como las eléctricas y gravitatorias, y, en 1932, Fermi escribió la primera teoría de las interacciones nucleares débiles (responsables entre otras de las desintegraciones RELATIVIDAD Y MECÁNICA CUÁNTICA, FOTONES Y PARTÍCULAS beta) que se separaba aún más de las tratadas por Einstein.
Como sabemos hoy, cualquier intento de unificar las interacciones fundamentales requiere, en particular, integrar las fuerzas nucleares (fuertes y, en especial, débiles) con las electromagnéticas, mucho antes de intentar incluir la gravitación.
Los coetáneos de Einstein también tenían esto claro.
Así, en 1932, Pauli, en una reseña acerca del trabajo sobre teorías unificadas de Einstein escribió:
La siempre fértil inventiva [de Einstein], así como su tenaz energía en la persecución [de la unificación] nos garantizan, en años recientes, un promedio de una nueva teoría por año...
Es interesante psicológicamente que la teoría del momento es, por un tiempo, considerada por el autor como la "solución definitiva."
Einstein aún conservaba su lucidez; poco después contestó a Pauli: "Sie haber also recht gehabt, Sie Spitzbube": "después de todo tuvo usted razón, bribón" (Citado en País, p.
Pero, a pesar de ello, Einstein volió a enfrascarse en su programa, del que nunca salió nada de interés.
Algunos de los últimos artículos de Einstein traslucen su amargura por este fracaso.
Así, en su contribución al libro "Helle Zeit, Dunkle Zeit" (Tiempos claros y tiempos oscuros), publicado por Europe-Verlag en Zurich, 1956, Einstein escribe:
"Parece dudoso que una teoría de campos [clásica] pueda explicar la teoría atómica de la materia y la radiación, al mismo tiempo que los fenómenos cuánticos...
Sea ello como fuere, nos queda la confortante enseñanza de Lessing:'La aspiración a la verdad es más preciosa que su posesión definitiva'."
Lo cierto es que la tarea de Einstein era imposible.
De hecho, cada vez nos parece más claro que su buscada unificación era una quimera; y ello, entre muchas otras razones, porque -a pesar de su belleza-la teoría de la relatividad general tiene serios problemas de consistencia.
Tanto teóricos, con la mecánica cuántica, como experimentales, en la descripción del cosmos, donde nos obliga a introducir entes tales como las llamadas materia oscura y energía oscura para las que no tenemos ninguna evidencia directa.
A pesar de ello, la frase de Lessing que Einstein cita es un bello epitafio para una obra que siempre buscó la verdad, y que muchas veces la encontró.
Este texto resume las conferencias dadas, entre otros lugares, en el Instituto de España, la Real Academia de Ciencias y la Residencia de Estudiantes.
1 Deducida de la geología.
Esta edad de la Tierra también planteaba problemas con la deducida de la perdurabilidad del calor interno de la Tierra, cuestión que no discutiremos.
2 Las citas a Pais se refieren a la edición española de su biografía de Einstein (A. Pais, El señor es sutil, Ariel, 1984).
3 Pero sólo en un sentido poético; en la polémica científica entre Newton y Huygens era el holandés el que tenía razón. |
A lo largo de la historia, las migraciones permitieron la formación de nuevas etnias y naciones, así como la expansión del comercio, el enriquecimiento cultural y la adquisición de nuevas tecnologías.
Si bien a corto plazo, sobre todo desde la perspectiva de las sociedades receptoras, las migraciones pudieron percibirse como una fuente de conflicto, a largo plazo han de ser consideradas como un factor fundamental en la transformación de las sociedades.
Pero las migraciones actuales no son principalmente para expandir el comercio o colonizar, sino para satisfacer necesidades laborales de oferta y demanda en un mundo con una economía globalizada (Alba, Castillo y Verduzco, 2010).
Por ello, para abordar el tema de la migración internacional hoy es pertinente recordar que la globalización es un proceso histórico de larga duración cuyas raíces pueden rastrearse desde el siglo XV, cuando se integró el moderno sistema mundial y la economía-mundo europea, en donde el continente americano se ubicaba como su periferia (Wallerstein, 1979).
En las últimas décadas del siglo XX, Estados Unidos de América se presentó como la única superpotencia mundial al vencer, en 1989, al socialismo de Estado que había escindido en dos al mundo.
Con esta victoria del capitalismo, el conflicto Este-Oeste que marcó las relaciones internacionales de casi todo ese siglo, fue reemplazado por el conflicto Norte-Sur (Kennedy, 1998; Wallerstein, 1996).
Sin embargo, en la actualidad, por lo que se refiere en especial al ámbito económico, el mundo avanzó hacia la multipolaridad.
Después de casi medio siglo de preeminencia de EE.
UU., ahora existe un gran contrapoder, China, que tiene una influencia decisiva en el África Subsahariana y en América del Sur, además de en gran parte de Asia; asimismo, han adquirido una presencia relevante la Unión Europea, Japón, India, y cada vez más, también Rusia y Brasil (Kennedy, 2008).
En relación a la superpotencia mundial de finales del siglo pasado, es de destacar que ya desde los años veinte, Conrado Gini (1963) había comparado el costo social y el beneficio que generaba un migrante y un nativo, concluyendo que la mayor contribución a la riqueza nacional estadounidense venía del migrante, pues los gastos de su formación habían sido cubiertos por el país de origen.
RESUMEN: Para el abordaje del tema de la migración internacional se requiere partir del proceso de globalización y del orden mundial vigente.
Después de delinear algunos de los principales aspectos de este proceso y orden en el que se manifiesta el incremento del fenómeno migratorio, y en el que se destaca especialmente la jerarquización de los Estados-nación y sus correspondientes ciudadanías, se plantea la necesidad de la defensa de los derechos fundamentales de los migrantes.
Esta defensa debe ser a su vez desde una perspectiva global, más allá de los Estados y las ciudadanías jerarquizadas, con el fin de que se puedan llegar a establecer los instrumentos internacionales necesarios que garanticen institucionalmente el accionar de esos derechos.
En este sentido, el artículo concluye con el planteamiento de la pertinencia y urgencia de una política migratoria global que permita la gobernanza de la migración internacional.
Ciudadanía; derechos fundamentales; derechos humanos; globalización; justicia global; migración internacional; soberanía; Estados-nación.
Las políticas migratorias de los Estados y las regiones de destino de la migración van a contra sentido de las tendencias de la sociedad global.
Hoy todo es movimiento: flujos diarios de información, de mercancías, servicios, capitales y de población.
El abaratamiento de los costes de transporte, así como el acceso, a través de internet y las redes sociales, a la información sobre los mercados de trabajo en otras naciones, ha cambiado el patrón de origen y destino de los países del Sur a los del Norte (Livi Bacci, 2010).
A pesar de que las políticas de migración internacional actualmente parecen estar excluidas del proceso de globalización o integración de los mercados nacionales, el fenómeno ha alcanzado un nivel sin precedente y su dinamismo continuará en las décadas siguientes.
En la sociedad global, la migración ya no está inducida exclusivamente por la brecha de ingreso entre los países de origen y destino, sino también por la disminución de los costes de transporte, la mayor capacidad de las personas para realizar la empresa migratoria 5 y la certeza de que en el país de destino se encontrará trabajo, aun sabiendo que serán contratados ilegalmente, con la correspondiente exclusión en la sociedad destino en la que, con su capacidad de trabajo, contribuirán a generar la riqueza nacional (CEPAL, 2007).
Así, tenemos un mundo globalizado que restringe severamente la movilidad de las personas; y aunque el actual contexto internacional no sea muy propicio para las migraciones internacionales, éstas tienen una tendencia que va en aumento.
Como ha destacado Arango (2007, 12), los países desarrollados y de alto nivel de renta necesitan inmigrantes, por razones demográficas y laborales.
Pero en muchos de ellos la lógica económica y demográfica cede ante la lógica política y securitaria que emana de la existencia de fuertes rechazos a la inmigración y a la sociedad multicultural.
En consecuencia, el fuerte potencial de complementariedad inherente a la desigual distribución internacional de las personas y los recursos apenas se materializa.
Sin duda, la migración internacional es uno de los principales factores que influyen en las grandes transformaciones que sufren las sociedades contemporáneas; su influencia se observa de manera especial en el ámbito económico, cultural y político de los países de acogida, pero también repercute en los países de origen.
En estos países la migración internacional conlleva múltiples beneficios, dado contraparte, al estimar el valor de las remesas y la inversión realizada por el país de origen en la formación del joven emigrante, concluyó que el país perdía con su migración.
Estos cálculos y opiniones fueron multicitados en los años treinta y cuarenta para señalar que el poder económico de EE.
UU. estaba relacionado con la inmigración, y que éste debía reconocer y ser recíproco con la aportación que había hecho Europea.
Pero hoy estas reflexiones sobre la migración, el país de origen y de destino, son cosas olvidadas incluso por la propia Europa.
En los años 80 y 90 de la pasada centuria, respondiendo al proceso de globalización en el que se encuentran insertos, los Estados nacionales tuvieron que liberalizar no sólo los mercados nacionales de bienes y servicios, sino también sus sistemas financieros 1.
UU. consolidó su control como potencia mundial para arbitrar los conflictos regionales 2 y los Estados nacionales crearon centros supranacionales de regulación, como la Organización Mundial de Comercio (OMC), y fortalecieron otros, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Pero el gran impulso que tuvo la globalización fue debido a la revolución científico-técnica de fines del siglo pasado; en especial, el desarrollo de tecnologías digitales de información y comunicación erosionó las fronteras de los Estados nacionales (Castels, 2002).
De esta manera, las redes y los flujos de información y conocimiento superaron los controles territoriales de los Estados, y éstos tuvieron que rediseñarse y conformar bloques regionales para sostener su competitividad internacional y las cuotas de poder en el sistema mundial.
En el caso de Europa, la regionalización permitió la libre movilidad de los trabajadores de las naciones de la comunidad, pero como zona se mantuvo un estricto control de la inmigración procedente de terceros países, pese a que el proceso de envejecimiento que experimentan estas sociedades exige la inmigración de trabajadores jóvenes que realicen las funciones productivas y, con sus cotizaciones, hagan sostenible los sistema de pensiones (Arango, 2006) 3.
En otras experiencias regionales, la integración se limitó al ámbito comercial y financiero, como en el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, al tiempo que se inició un férreo control fronterizo que pasó de una vigilancia estricta de la frontera a la construcción de bardas y muros 4.
dades de origen, podrían verse notablemente moderados si en lugar de erigir barreras a la migración internacional se impulsara su temporalidad, permitiendo entradas y salidas múltiples (la llamada circularidad migratoria).
De hecho, hoy se reconoce que "las migraciones cíclicas operan mejor tanto para los sociedades de origen como para las receptoras.
Quienes retornan tienen muchas mayores probabilidades de ahorrar y realizar inversiones productivas en sus comunidades y regiones de origen" (Portes 2009, 344).
migración internacionaL y justicia
Del complejo y multiforme fenómeno de la migración internacional, nos interesa centrarnos en el problema de justicia, entendiendo por ello la necesaria reivindicación de los derechos fundamentales de todo migrante y la necesidad de crear una institución o conjunto de instituciones que gestionen la migración internacional de manera global y garanticen los derechos de los migrantes.
Para ello, tomaremos como hilo conductor el problema de la ciudadanía que se ha presentado últimamente como una de las principales reivindicaciones de los migrantes internacionales 7.
Como señalamos, el mundo contemporáneo es resultado de un largo proceso de globalización, el cual tuvo como una de sus principales resultados la crisis de los Estados-nación que, para hacer frente a las nuevas condiciones globales, tuvieron que reestructurarse (un proceso, no obstante, que en gran medida está aún sin concluir).
Esta crisis puso en cuestión, entre otras cosas, los significados tradicionales de soberanía y ciudadanía que están ligados al Estado y que, en su momento, en los orígenes del Estado moderno, fueron un relevante factor de inclusión e igualdad entre sus miembros.
Luigi Ferrajoli (1998 y 2001) considera que los cambios vinculados a esta crisis no deberían llevarnos al advenimiento de nuevos tipos de soberanía y ciudadanía, sino más bien a un cambio de paradigma porque se trata de dos conceptos ligados hoy inevitablemente a relaciones de inclusión-exclusión en los Estados y entre los pueblos y las personas 8.
Al final de la guerra fría se creyó que el Estado-nación y la ciudadanía se volverían normas globales porque la mayoría de la población vivía en países que estaban adoptando que no sólo reduce la presión en los mercados nacionales de trabajo y aporta recursos (remesas) a los hogares, sin los cuales quedarían atrapados en la pobreza extrema.
Al vincular entre sí a comunidades remotas origina la formación de redes y lazos trasnacionales, genera nuevas identidades, globalizando de ese modo lo local, al tiempo que el retorno de migrantes para las economías nacionales constituye un medio de incorporación del progreso técnico y de la innovación 6.
Por consiguiente, los beneficios de la migración internacional sugieren la pertinencia de dejar de considerarla exclusivamente como un problema y empezar a concebirla a partir de sus potenciales beneficios tanto para los países de origen y destino como para las personas que se van, se quedan y regresan.
A pesar de que cada año cambian de país de residencia habitual alrededor de dos millones de personas, no existe un régimen migratorio ordenado, legal, seguro y digno a nivel global.
Entre los migrantes internacionales hay que distinguir entre aquéllos que son permanentes y los temporales, y en ambas categorías los que son regulares y los irregulares; cada grupo tiene sus características y problemas específicos, así como diversos tipos de consecuencias para los países de acogida.
Pero, dentro del marco de la justicia global, sobre la que se incidirá en el punto siguiente, el problema más delicado es la migración irregular en tanto que es la más vulnerable, sobre todo si se sitúa en contraposición a los migrantes altamente calificados que cuentan con mejores condiciones y políticas migratorias más favorables (Abella, 2006; OCDE, 2010).
Y es que a excepción de algunos pocos privilegiados, ya sea en la etapa de salida, traslado, llegada o integración, los migrantes y sus familias sufren, con diversas intensidades, la violación de los derechos humanos y laborales (Bustamante, 2002), así como la discriminación que amenaza su integridad física, lastima su dignidad y autoestima, o experimentan otros obstáculos que les impiden su desarrollo pleno; siendo los menores de edad, las mujeres y los grupos étnicos las poblaciones migrantes de mayor vulnerabilidad (ACNUR, 2003).
Cabe reconocer que algunos de los efectos indeseados de la migración, como la desestructuración de las dinámicas familiares o el desarraigo de los migrantes de sus comuni-No 506
para terminar con los ciudadanos de los países menos desarrollados y, por último, los apátridas 11.
El derecho a migrar se encuentra vinculado con estas diferenciaciones, ya que está estratificado en función del lugar de origen y de la cualificación que se tenga.
Las jerarquizaciones de la ciudadanía dentro del Estado y a nivel internacional están íntimamente ligadas.
Castles (2003) señala que son pocos los migrantes de países altamente desarrollados que terminan como migrantes indocumentados o solicitantes de asilo, en cambio, muchas personas originarias de un país jerárquicamente bajo al emigrar tienen posiciones bajas en el país de destino.
Más allá y frente a estas jerarquías del nuevo orden global que descansan en la diferenciación de los Estados-nación y sus ciudadanías, al menos en el plano normativo, desde la Carta de Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la década de los cuarenta del pasado siglo, se fue generando un orden supraestatal en el que los Estados quedaron sujetos a normas fundamentales y la ciudadanía dejó de ser el presupuesto de los derechos 12.
En este sentido, los conceptos de soberanía y ciudadanía han sido rebasados: la soberanía no es ahora más que un agujero negro legal, siendo su regla la ausencia de reglas, o en otras palabras, la ley del más fuerte.
En lo que respecta a la ciudadanía, se ha convertido en el último privilegio personal, el último factor de discriminación y la última reliquia premoderna de las diferenciaciones por status; como tal, se opone a la aclamada universalidad e igualdad de los derechos fundamentales (Ferrajoli, 1998, 178).
Derechos que son vitales y que permiten el disfrute de otros derechos (como puede ser incluso el de ciudadanía); derechos que son de toda persona independientemente de dónde haya nacido 13 y dónde se encuentre, y, por ello, derechos que deberían ser una obligación de todos los Estados con respecto a los migrantes.
De esta manera, se reconoce una embrionaria constitución global que, al estar sólo formalmente establecida requiere de las garantías institucionales, es decir, de los instrumentos para accionar esos derechos.
Ésta es la tarea pendiente de la justicia global.
Se necesitan los mecanismos adecua-las formas institucionales de los Estados democráticos; pero en la nueva constelación de la política internacional, en la que EE.
UU. fungió temporalmente como único superpoder, surgió una profunda división entre el Norte y el Sur que pautó la desigualdad en el emergente orden global.
Hoy el sistema mundial se define por una jerarquización de Estados de acuerdo al nivel de dependencia que tienen con los centros hegemónicos, así como por los diversos grados de poder que tienen entre sí.
Este nuevo orden, siguiendo a Stephen Castles (2003) es un sistema jerárquico del Estado-nación cuya estructura puede concebirse como un conjunto de círculos concéntricos a partir de los superpoderes dominantes.
A este sistema jerárquico de los Estados le corresponde también una ciudadanía jerarquizada: de acuerdo al diferente poder (en términos culturales, económicos, militares y políticos) que tienen los Estados-nación, serán los derechos y libertades de sus respectivos pueblos.
De esta forma, el actual mundo globalizado se caracteriza por una rígida jerarquización que conlleva grandes desigualdades y exclusiones para millones de personas.
Pasemos a ver algunos elementos de esta ciudadanía jerárquica con el fin de ubicar el lugar que le toca a los diversos migrantes; primero veremos estas diferencias dentro del Estado y después a nivel internacional.
Dentro de un Estado-nación, en primer lugar se encuentran los ciudadanos plenos que son las personas nacidas en el país y los migrantes naturalizados 9; en segundo lugar están los residentes legales que son los inmigrantes que han obtenido algunos derechos de ciudadanía debido a una residencia duradera; después continúan los migrantes indocumentados que carecen de casi todos los derechos excepto aquéllos supuestamente "garantizados" a todas las personas en los instrumentos internacionales de derechos humanos; y al último los solicitantes de asilo que tienen derechos muy limitados bajo regímenes especiales (aunque dependiendo del país, pueden llegar a disfrutar de una mejor situación que los migrantes indocumentados) 10.
En el ámbito internacional, la diferenciación de los derechos de ciudadanía comprende cinco niveles: primero los ciudadanos de los EE.
UU., después los ciudadanos de otros países altamente desarrollados, seguidos de los ciudadanos de países en transición y recientemente industrializados, ELISABETTA DI CASTRO hacia un gobernanza de La migración internacionaL De acuerdo con el Informe de la Comisión Mundial sobre Migraciones Internacionales, en los países prósperos que demandan trabajadores, se discute sobre el insuficiente control de las fronteras, los efectos indeseables de la irregularidad de las condiciones laborales y, después del 11 de septiembre de 2001, la amenaza a la seguridad que representa la migración irregular.
En cambio, en los países generadores de oferta laboral, se toma conciencia de la frecuente negligencia para hacer respetar los derechos humanos y laborales de los migrantes, así como de la explotación que éstos experimentan, en particular los que se encuentran en situación irregular.
Todos los países, no obstante, muestran su preocupación por la trata de personas como estrategia que crecientemente ha sido adoptada por "coyotes" y "contrabandistas" de migrantes (Alba, 2007, 30).
Así como se observan preocupaciones por la migración tanto en los países de origen como en los de destino, las causas y consecuencias de esta migración se pueden encontrar en ambos lados de las fronteras, ya que se trata de un fenómeno complejo que obedece también a las necesidades de los países involucrados.
Sin duda, representan avances importantes los acuerdos binacionales que se han podido lograr sobre el tema, y más aún cuando éstos han sido respetados; pero son avances sólo parciales.
La gobernanza de la migración internacional debería hoy abordarse con un enfoque global.
Ante los altos costos y sufrimientos innecesarios que conlleva hoy la mayor parte del fenómeno de la migración internacional, se necesita urgentemente el establecimiento de políticas migratorias adecuadas.
Dado que con ellas o sin ellas las personas igual buscan salir de sus países de origen y tratan de entrar en los países de destino, para ambos tipos de Estados es mejor que esto se realice de manera regulada 15.
Pero estas políticas no pueden quedarse sólo a niveles locales, la migración transfronteriza requiere de un planteamiento global al ser ella un fenómeno de la propia globalización que rebasa a los Estados.
Es necesaria una política migratoria supraestatal para un mundo globalizado que se caracteriza por la jerarquización y la exclusión; se requiere de una institución global que pueda velar y defender los derechos fundamentales dos para garantizar los derechos fundamentales de todas las personas dentro, fuera y frente a los Estados-nación.
Como señala Ferrajoli (2007b, 284), En el caso que nos ocupa, los migrantes son jerarquizados de acuerdo al lugar que tienen sus Estados de origen y a su cualificación; a la mayoría se les niegan sus derechos fundamentales, sufren discriminaciones y son excluidos.
Este problema es el que exige la superación de la ciudadanía y la desnacionalización de los derechos; problema que hay que atender urgentemente en la medida en que no podrán mantenerse de manera indefinida las "democracias ricas y cómodas y seguros niveles de vida con hambrunas y miseria en el resto del mundo" (Ferrajoli, 1998, 183).
Los derechos fundamentales, en cuanto universales, deben ser reconocidos y garantizados a todos en tanto que personas, no en tanto ciudadanos; por ello, la insistencia del cambio de paradigma en el mundo globalizado.
Entre estos derechos destacan, por lo que se refiere en especial a la migración, los derechos de residencia y de circulación, los cuales, de acuerdo a lo que hemos dicho, deben dejar de estar vinculados a la ciudadanía y ser de toda persona; derechos que ahora son restringidos, pero que en los orígenes de la modernidad llegaron a ser concebidos como universales en occidente.
En 1539, en la Universidad de Salamanca, Francisco de Vitoria reformuló los títulos de legitimación de la conquista de América que se encontraban en el ius communicationis ac societatis.
La sociedad internacional como communitas orbis estaba hermanada por el derecho de todos a comunicar con todos.
Como corolario formuló una larga serie de otros derechos naturales: el ius peregrinandi in illas provincias et illic degendis, el ius commercii, el ius praedicandi et annunciandi Evangelium, el ius migrandi hacia los países del Nuevo Mundo y de accipere domicilium in aliqua civitate illorum.
Como cierre del sistema, el ius belli para la defensa de estos derechos en caso de oposición (Ferrajoli, 2001, 118) 14.
tatal que garantice a las partes el cumplimiento de las condiciones acordadas y que los países de destino reconozcan sus obligaciones con los migrantes.
El marco binacional de la gobernanza de la migración internacional es superado por una diversidad de situaciones que afectan tanto a los países de origen como a los de tránsito y destino de las migraciones.
Veamos como ejemplo el Programa Bracero (1942Bracero ( -1964)), suscrito por México y EE.UU., y que dio inicialmente cauce legal a un cuantioso flujo de trabajadores temporales.
Sin embargo, conforme aumentó la demanda estadounidense de mano de obra, y el salario y las condiciones laborales mejoraron, los patrones tendían a incumplir los contratos e incluso a pagar menos, de modo que acabaron es timulando la migración ilegal (que el gobierno de Estados Unidos permitió o hizo poco para evitarla).
El gobierno de México y las organizaciones de los migrantes fueron impotentes para lograr el respeto del Programa Bracero, y se carecía de una instancia supraestatal capaz de resolver diferencias o de establecer sanciones por incumplimiento de contrato.
Asimismo, cuando Estados Unidos canceló unilateralmente el programa, la migración laboral no se contuvo sino que aumentó, y lo hizo por una modalidad ilegal, lo cual aunado al control fronterizo acabó transformando a la migración temporal legal en una migración definitiva e ilegal.
El resultado fue una realidad ominosa: millones de trabajadores migratorios sin la ciudadanía ni capacidad de exigir el respeto de sus derechos laborales y humanos (Tuirán y Ávila, 2010).
La ONU en su momento se presentó como una prefiguración posible de la institución global que hoy necesitamos y anhelamos.
Vale la pena recordar, sin embargo, que es una instancia poco democrática y en la que precisamente EE.
UU., que tiene un lugar permanente en el Consejo de Seguridad, es el que debe casi la mitad de las cuotas atrasadas que tiene esta institución (Pogge, 2010) 16.
Asimismo, podemos recordar también que hay un acuerdo general de migración impulsado por la ONU que muchos países de destino se niegan a firmar.
Un caso sumamente significativo es el de la Unión Europea, que, a través de su Parlamento, no ha optado por una política a la altura de sus propios valores fundamentales, al no adoptar la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares.
Ninguno de sus 27 países miembros ha ratificado este instrumento relativo a los derechos fundamentales. de las personas independientemente del lugar en que hayan nacido e independientemente del lugar en el que se encuentren.
La necesidad de una instancia supraestatal de gobernanza de las migraciones se manifiesta primeramente en las regulaciones estatales de este fenómeno que es global.
Tomemos como ejemplo el caso de EE.
La dinámica migratoria del último medio siglo en el norte de América deja ver la importancia de contar con una instancia supraestatal de la migración internacional (Tuirán y Ávila, 2010).
UU. reformó su ley de inmigración para: i) regularizar la situación migratoria de personas que trabajaban sin documentos en ese país al menos durante el quinquenio previo (mexicanos en su gran mayoría), y ii) poner fin al flujo no autorizado mediante una estricta vigilancia en la frontera norte.
Esa reforma regularizó la situación migratoria de los inmigrantes ya radicados, pero no contuvo el flujo de trabajadores migratorios sin documentos.
El resultado fue, más bien, el aumento de los costos de migración al inducir a pagar "polleros" para cruzar de manera subrepticia la línea divisoria internacional.
Asimismo, al obligar a los migrantes a cruzar por lugares peligrosos -presumiblemente menos vigilados-aumentaron las penalidades y riesgos de hipotermia, deshidratación, picaduras de animales venenosos, perderse en el desierto, y con ello las muertes de migrantes, que han rebasado la cuota anual de dos muertes al día (Ávila, 2006).
Por otra parte, hay que destacar que Estados Unidos es el principal destino de migración internacional y que regula la inmigración con un interés estrictamente nacional.
No existe instancia supraestatal capaz de revisar y en su caso sancionar medidas discriminatorias e incluso violatorias de derechos humanos, como el acceso a la educación y la salud de los migrantes autorizados y de sus familias.
El desorden en las regulaciones de la migración internacional ha llegado al punto que los gobiernos locales de aquel país están promulgando leyes que violentan las propias regulaciones federales, afectando con ello las condiciones de vida de millones de personas oriundas de una diversidad de naciones e incluso a personas que ya han nacido en su territorio.
Pero también en el caso del establecimiento de acuerdos bilaterales se hace necesario un marco mínimo supraes-ELISABETTA DI CASTRO NOTAS * Agradezco a Juan Carlos Velasco sus comentarios y sugerencias a versiones previas de este artículo.
1 Frente a este proceso de liberalización, los mercados nacionales de trabajo permanecieron en el estrecho margen del Estado-nación.
UU. que en muchas ocasiones han vulnerado impune y públicamente el derecho internacional.
3 A ello habría que sumar la necesidad creciente de atención y cuidado, especialmente para la población de la tercera y cuarta edad, además de los enfermos.
4 A estos muros se les ha llamado "muros de la incomprensión", y no en el sentido de que no se comprenda o no haya solidaridad con el migrante, sino por la no comprensión del propio fenómeno de la migración.
Como ha señalado Velasco (2008), en un mundo que se pretende cada vez más abierto y global, en estos muros se expresa la concepción de una política nacional miope.
5 Recordemos que emigran fundamentalmente aquéllos con más capacidades; las personas más pobres y vulnerables son las que se quedan en su país a pesar de condiciones adversas.
6 Como ha señalado Portes (2009, 343), los efectos positivos de las remesas dependen de otros factores y "según sean estos, la migración puede llegar a consecuencias muy diferentes: estancamiento económico, vaciamiento de los lugares de origen y pérdida
Efectivamente, en nuestro mundo globalizado las decisiones y acciones unilaterales no son las adecuadas, y menos en el fenómeno que nos ocupa.
La migración transfronteriza requiere de una política y una justicia supraestatales.
En definitiva, lo que está en juego es un compromiso con la defensa de los derechos fundamentales de todas las personas, que pueda superar la jaula de hierro de los Estadosnación y promueva una distribución justa de la riqueza que genera la globalización (Zapata-Barrero, 2004; Velasco, 2010; Pogge, 2010).
Sin embargo, a pesar del gran avance que podría significar el logro de un marco institucional adecuado para hacer frente a la migración internacional que está reconfigurando las sociedades contemporáneas, sabemos que ello no resolverá por sí mismo los problemas que implica la migración.
Como en el caso de otros problemas sociales, la construcción formal de acuerdos y reglas es necesaria, pero no es suficiente; siendo sin duda un logro, pueden quedarse en letra muerta si no pasan a incorporarse a las prácticas reales de nuestras sociedades plurales y complejas (Sen, 2010; Ferrajoli, 2007a).
Prácticas que nos introducen en el día a día de las personas y en el que, en el caso de los migrantes, se resuelve realmente su integración o no en las sociedades receptoras.
La necesidad de abordar con un enfoque global el tema de la gobernanza de la migración internacional está en concordancia con una de las conclusiones del Informe de la Comisión Mundial sobre Migraciones Internacionales:
El imperativo de la cooperación se desprende de la convicción de que el unilateralismo no es una opción de gobernabilidad viable, porque la problemática migratoria es, por su naturaleza, transnacional.
Es decir, la gobernabilidad y el manejo migratorios deben estar basados en enfoques y acercamientos compartidos por los Estados (shared approach) y otros agentes interesados, que también deben ser tomados en cuenta en la toma de decisiones.
Se trata, en efecto, de retos comunes [...]
Si tal fuera la actitud predominante, entonces ello se traduciría en arreglos internacionales efectivos y normas adoptadas colectivamente para buscar un entorno migratorio predecible, así como en instituciones que garanticen ese entorno.
Sólo una visión compartida le daría credibilidad al último de los principios de acción que propone la Comisión, que es una invitación final a los Estados, a otros agentes y actores importantes, para que actúen individualmente y en conjunto (Alba, 2007, 34).
Zapata-Barrero (2004) ha destacado que tomar como criterio el lugar del nacimiento corresponde a prácticas no sólo predemocráticas sino también premodernas.
14 Si bien su incidencia fue menor y apenas sobrepasó los muros académicos hispánicos, sin duda es un antecedente de desarrollos posteriores.
15 Se ha planteado que una política migratoria coherente "debería apoyarse al menos sobre tres pivotes: un modelo de gestión de flujos (regulación del acceso y condición de permanencia de los inmigrantes); una gestión de la integración y, por último, pero no menos importante, una política de codesarrollo con los países emisores de los flujos migratorios" (Velasco, 2008, 32).
16 A esto se suma el reciente anuncio de Washington de que suspende su aporte financiero a la UNESCO (60 millones de dólares previstos para el mes de noviembre de 2011), por haberse admitido el ingreso de Palestina como miembro con plenos derechos.
En el anuncio de esta suspensión, EE.
UU. aclara que no se retira del organismo internacional.
En la votación para el ingreso de Palestina a la UNESCO, México se abstuvo (La Jornada, 2011a y 2011b). |
discursos de ciudadaníauna introducción
El concepto de ciudadanía es controvertido, y en las dos últimas décadas los estudios sobre este concepto han provocado importantes discusiones desde perspectivas culturales, antropológicas, geográficas y políticas.
Algunas de las ideas tradicionales, como las planteadas por el sociólogo británico Thomas Marshall (1997), que se centran principalmente en los derechos (políticos, civiles y sociales) y deberes ciudadanos que están sujetos a una comunidad política y territorial determinada, han sido impugnadas y en cierta medida reemplazadas.
Entre otros, este cambio conceptual responde a algunas de las principales tendencias dentro de los Estados-nación occidentales, que incluyen las reivindicaciones de participación como aspectos fundamentales de las políticas democráticas y democratizadoras.
Este tipo de resistencia se basa al mismo tiempo en la identidad y la diferencia, tratando de definir ciudadanía sin relacionarla necesariamente con el estatus de autoridad que ejerce un Estado.
En este artículo, queremos dirigirnos al término desde la variedad de luchas políticas existentes, siguiendo el concepto de 'lucha política' (derivado del término inglés de 'contentious politics'; Tilly y Tarrow 2007), estrechamente relacionado con la ciudadanía, la identidad y la pertenencia, así como con el espacio, es decir, con los discursos y las dimensiones espaciales de las relaciones sociales.
Como Leitner et al. (2008: 157) sugieren, el concepto de contentious politics se utiliza para describir el fenómeno de la resistencia social organizada contra las normas hegemónicas, en el que participantes de diferente condición se unen para desafiar a los sistemas dominantes, a la autoridad, con el fin de promover imaginarios alternativos.
RESUMEN: Las profundas reformas en las condiciones económicas, sociales y políticas actuales están afectando gravemente el alcance de los derechos civiles, sociales y políticos de la ciudadanía.
Un concepto, el de ciudadanía, que es atravesado por las lógicas neoliberales de producción del espacio público así como por la lógica histórica Derecho-Deber-Estado.
Pero este mismo concepto de diudadanía puede ser analizado desde tres novedosos aspectos teóricos que amplíen su dimensión y superen los anteriores: (a) la ciudadanía como una relación de poder que se expresa mediante políticas de escala; (b) la ciudadanía como mecanismo discursivo que articula identidad y lugar a través de las políticas de pertenencia; y, (c) la ciudadanía interpretada a través de actos que desafían las múltiples relaciones de dominación.
Estas tres dimensiones nos ayudarán a comprender los actos de ciudadanía que demandan la reapropiación de la esfera y del espacio público con el fin de construir nuevos espacios de ciudadanía.
PALABRAS CLAVE: Ciudadanía; globalización neoliberal; espacio público; esfera pública; políticas de lugar; políticas de escala; políticas de identidad; ciudadanía activista. minantes para expresar las prácticas de estratificación social a través de la institución Estado.
En oposición a esto, los teóricos de los movimientos sociales se centran en la ciudadanía como la capacidad de los individuos y grupos a criticar y emanciparse de la política mediante la acción colectiva, como expresión del poder transformador de normas y políticas.
Ambas posiciones, con líneas aparentemente claras y diferenciadas, se presentan realmente como difusas, al entender que la ciudadanía al mismo tiempo puede ser dominadora y creadora de espacios de autonomía.
-Un tercer debate se genera a partir del papel de la globalización neoliberal, que implica la creciente transnacionalización de nuestras relaciones sociales y transforma lo que se entiende por ciudadanía.
Con respecto a este punto, es comprensible que si bien la globalización inicia transformaciones severas, el Estado-nación sigue siendo un actor central y un marco de referencia importante para la ciudadanía.
Sin embargo, los debates sobre la ciudadanía post-nacional, la ciudadanía de la UE o la ciudadanía cosmopolita pueden ser un atractivo marco para repensar esta noción (Janoschka 2010).
El centro de atención está puesto en las instituciones supranacionales, que generan nuevos interrogantes en la lógica de la ciudadanía nacional, ya que los sujetos ahora son atravesados por múltiples territorialidades: la ciudad, el Estado, la UE, los derechos humanos universales, etc.; por lo que se convierte en un proyecto normativo más complejo, en el que la globalización y los derechos humanos amplían el abanico de discursos y las reivindicaciones sobre los derechos de ciudadanía (Sassen 2003: 99).
Los debates de estos tres aspectos continúan, porque como Isin (2009) nos recuerda, han surgido nuevos actores, lugares y escalas que complejizan el estudio de la ciudadanía, más allá de los procesos migratorios.
Por ejemplo, diferentes actores articulan sus reivindicaciones a través de nuevos sitios que están atravesados por múltiples y solapadas escalas de derechos y obligaciones.
Como se argumenta en este artículo, ese enfoque transforma la concepción de la política, así como las políticas de ciudadanía, pudiendo cambiar la manera en que se comprenden las leyes, las reclamaciones, las herramientas de construcción de la nación y los ideales democráticos (Staeheli 2011).
En este sentido, el texto analizará la interacción entre lugar, escala, identidad y ciudadanía con el fin de examinar crí-En este sentido, es interesante analizar cómo los conflictos habitan ya en espacios políticos fuera del marco nacional y tienen un escenario más amplio, en el que se incluyen una serie de instituciones y una variedad de escalas geográficas (Routledge 2008: 336).
De esta forma, se argumenta que las identidades políticas son negociadas a través de múltiples escalas, lo que convierte su interpretación en un verdadero reto para la teoría política y para la geografía que estudia la acción política colectiva, siendo el espacio de la ciudad, como escenario predilecto de las luchas, mucho más completo y complejo para la política que el del Estado (Sassen 2003: 39).
Incluye, entre otros aspectos, las políticas de identidad (y de diferencia), las políticas de lugar y las políticas de escala que pueden ser analizadas desde la acción y la lucha política.
Esta perspectiva ayudará a desarrollar conceptualmente la cuestión central que se discutirá en este texto, es decir, el interés de explorar lo que se llama "ciudadanía" a través de algunos de los significados espaciales que expresa y alberga este controvertido concepto.
El enfoque responde a las demandas teóricas de Lepofsky y Fraser (2003), que argumentan que el aumento de la flexibilidad en el uso práctico del concepto de ciudadanía debe ir de la mano de una transformación en su proyección teórica.
Para abordar esta cuestión, vamos a revisar algunos de los discursos centrales en los estudios sobre ciudadanía.
Siguiendo a Engin Isin (2009), tres importantes debates se pueden distinguir:
-En primer lugar, las numerosas discusiones que se producen con respecto a la pregunta de si la ciudadanía debe ser evaluada como un estatus o como una práctica.
La ciudadanía como estatus responde a la perspectiva tradicional centrada en el Estado, donde la forma de adquirir los derechos de ciudadanía es discutida por los teóricos del Estado, en cuestiones como las leyes de extranjería, donde se regula la entrada, la estancia, los derechos y las libertades de los migrantes.
Por otro lado, la ciudadanía entendida como práctica se centra en cuestiones tales como las políticas de integración, diversidad, participación, educación y transnacionalidad.
-En segundo lugar, la ciudadanía puede ser evaluada como elemento de dominación o como elemento de empoderamiento.
La primera perspectiva se centra en las relaciones de poder y en la hegemonía de clase que se reproduce a través de la ciudadanía, limitando el concepto a una estrategia de dominación aplicada desde las clases do-JORGE SEqUERA Y MICHAEL JANOSCHkA ciudades a partir de la implementación del modelo neoliberal.
Siguiendo a Harvey (1996), podemos conceptualizar los espacios urbanos, los lugares construidos y las aglomeraciones como un resultado de las estrategias de poder en sí mismo, de discursos y luchas que se transmiten de forma materializada y simbólica a la vez.
Si a esta interpretación le unimos la relación cada vez más estrecha entre consumo y vida urbana, observamos que las distintas prácticas de consumo en la metrópolis son el nuevo eje primordial del proceso de producción y reproducción social (Alonso, 2004).
Esta producción simbólica depende de los sentidos y valores que cada grupo social otorgue a dichas actividades de consumo.
Su dimensión no depende de una construcción azarosa del gusto, sino que parte de una construcción social del sentido del uso.
Un consumo por tanto de los espacios públicos que se construye de manera desigual y conflictiva, generado por una apropiación específica de grupos sociales con distintos capitales (culturales, económicos, simbólicos).
Estas lógicas mercantilizadoras son simultáneamente productoras y reproductoras de la estructura social (posición social), capaces de segregar tanto en tiempos como en espacios (urbanos) similares.
Según Aramburu (2008) el espacio público es un concepto urbano -configurado por las calles, plazas y parques de una ciudad-y político al mismo tiempo, es decir, la esfera pública en la cual la deliberación democrática es posible.
Asimismo, podemos definirlo también siguiendo a Borja (2003), por su utilidad social de uso y acceso, haciendo que nos encontremos ante paradojas tales como el acceso restringido a lugares públicos o viceversa, el acceso abierto a establecimientos privados.
Pero bajo la acepción liberal de espacio público, donde aparentemente éste es de "todos" por igual, se esquiva una realidad palpable, esto es, las diferencias de uso y las restricciones a determinados grupos sociales.
Por lo que las relaciones de sociabilidad quedan condicionadas por el tipo de acceso y de uso que se den en estas plazas y calles, y por la delimitación de estos encuentros sociales cada vez más a lugares privados o privatizados.
Como nos aclara Delgado (2011: 9) el espacio público se ha convertido en un vacío que existe entre construcciones y que debe llenarse de acuerdo con los objetivos de promotores y gobiernos, es decir, como espacios asépticos que aseguren sus conceptos de utilidad, seguridad y control.
En este sentido, destaca el hecho de ticamente la espacialidad inherente de la acción política en las luchas por el reconocimiento de los derechos de una sociedad migrante 1 en la era de la globalización neoliberal.
A partir de pensar las relaciones entre políticas de lugar, escala e identidad, se irá desarrollando un marco teórico que entienda la ciudadanía como una categoría práctica que se expresa a través de sitios y actos específicos y que por tanto debe ser constantemente actualizada.
Las demandas relacionadas con la participación política y social son importantes, y como parte de los derechos de ciudadanía, serán entendidas como una experiencia práctica de pertenencia e identidad.
Esto tiene consecuencias sobre la forma de pensar las geografías políticas, como resultado de la intersección de los procesos de globalización y de movilidad.
Al mismo tiempo que la ciudadanía se legitima bajo identidades políticas y prácticas de pertenencia específicas, nuestra perspectiva quiere añadir su dimensión espacial inherente para abrir nuevas narrativas en materia de acción política, en lo que entendemos como sociedad migrante.
Para ello, re-conceptualizar la ciudadanía puede ser una buena fórmula para producir una mejor comprensión de la multiplicidad y simultaneidad de las prácticas, las identidades y las escalas dentro de la acción política colectiva, fijadas hasta ahora en la simple adhesión a un Estado-nación o a una comunidad espacialmente delimitada por la secuencia gobierno-territorio-población.
La producción deL espacio urbano en La era neoLiberaL: La merma de esfera y espacio púbLico
Un aspecto central de la política urbana en la era neoliberal son las nuevas reglas, regulaciones, programas y micro-políticas que, siempre desde una perspectiva económica, ponen la ciudad en valor.
La consecuencia de esa gestión es una reorganización de la política urbana según los principios y las dinámicas de la administración privada y capitalista que incluye la desregulación y la privatización de servicios urbanos básicos (Janoschka 2011).
Esta relación queda patente en la reorganización espacial que han padecido las ciudades y que ha sido un amplio tema de debates en el campo de la geografía urbana y los estudios urbanos.
Dada la larga lista de objeciones a ese modelo espacial, aquí apuntaremos principalmente las que redefinen las relaciones de poder que han surgido en las por ende, necesitarían mayor protección y comprensión.
La lógica se basa en la criminalización de actividades discrepantes con el mainstream de la sociedad, con el fin de reordenar los espacios y limpiarlos de individuos poco deseables para los nuevos usuarios que se consideren dignos de la ciudad.
Para llegar a ese fin, se suele 'inventar' que las actividades mencionadas tuvieran un peligro para la convivencia.
Ciertamente, aquí no se trata de una estrategia de prevención sino de una suposición, de la creación de nuevos delitos con el fin de desplazar un problema social y eliminar su visibilidad, como la criminalización de prácticas culturales tradicionales, bajo la defensa de un uso cívico de la ciudad.
O lo que es lo mismo, higienizar el lugar.
Es el poder disciplinario, que bajo la serie cuerpo-disciplina-instituciones, desarrolla una tecnología de adiestramiento capaz de distribuir a los individuos y a sus actividades en el espacio, fomentándose determinados modelos de conducta ciudadana, donde las apariencias (Goffman 2009) ahora también se interiorizan bajo el panóptico social.
-Las nuevas formas de vigilancia, un tema controvertido por los avances tecnológicos, especialmente cuando se usa en la supervisión de espacios públicos mediante videocámaras.
Esta aplicación ha recibido numerosas críticas centradas sobre todo en dos aspectos diferentes: por un lado se aqueja la frecuente ausencia de 'éxito' de las estrategias aplicadas (más allá de la cuestión de cómo definir el supuesto éxito); por otro, se destaca la destrucción de una de las bases de la convivencia urbana moderna, el anonimato, a fuerza de vigilar el espacio público.
A pesar de ello, el uso de videocámaras para controlar los espacios 'públicos' urbanos y la grabación de imágenes se han incrementado y 'normalizado' exponencialmente.
Mediante la aplicación de tecnologías cada vez más sofisticadas [URL]., la vigilancia con cámaras de alta precisión utilizada desde helicópteros durante manifestaciones y otros actos de protesta) se intenta además controlar a la población simbólicamente, manifestando una supremacía por medio de la vigilancia tecnológica y demostrando así la hegemonía de las diferentes administraciones públicas para definir de forma arbitraria el límite del comportamiento permitido.
El poder público vigila, castiga, normaliza el lugar; y no sólo eso, sino que con estos dispositivos de control genera una sensación de seguridad falseada por un lado, al mismo tiempo que un sentimiento de desconfianza, pánico o miedo por otro.
Como nos recuerda Foucault (1990), no se trata de que se hayan institucionalizado diferentes formas de 'supuestas' políticas de prevención que incluyen la vigilancia (p. ej. por circuitos cerrados de videocámaras y televisión), el nuevo diseño de espacios urbanos y la organización del control social.
Descendiendo ahora sobre el terreno, pasando de los procesos de reconfiguración a los resultados, es posible observar que el espacio público deja de serlo un poco más cada día que pasa.
Así proponemos que nos encontramos ante un paisaje urbano plagado de herramientas capaces de limitar y hacer exclusivo el uso de lo público.
La maquinaria urbana tiene maneras muy sutiles de aplicar políticas de expulsión mediante segregación de uso o el control de los movimientos en dichos espacios.
Como veremos a continuación, el espacio público en los países europeos está siendo cada vez más regulado, tratando de evitar usos "alternativos" o en muchos casos los que hasta ahora eran usos tradicionales y culturales del mismo y creándose o afianzándose espacios excluyentes, espacios públicos "privados" (Low, Smith 2006: 21) o espacios semipúblicos.
Estos intentos de desplazamiento o prohibición de usos se realizan mediante la potestad regulativa de las Administraciones públicas y como se discute a continuación, contiene diferentes formas y mecanismos.
Sin intención de presentar aquí una lista exhaustiva y siendo conscientes de su mutua interrelación, se pueden diferenciar algunas dimensiones claves que se repiten en gran parte del mundo occidental (y en las urbes españolas en particular):
-La 'destrucción de espacio público' por la implementación de 'políticas espaciales neoliberales': La reordenación política y espacial de la ciudad neoliberal se deriva de la toma del poder por parte de las nuevas clases medias e implica la implementación de mecanismos que causan una cada vez más profunda exclusión.
Mitchell (1997) atestigua una 'sed de venganza' ejercida mediante la proliferación de leyes que literalmente destruyen el espacio (público), que afecta de forma más acentuada a las personas que precisamente más necesidad tienen de expresarse en sitios abiertos.
Por ejemplo, se acumulan diferentes legislaciones que prohíben la estancia de personas indigentes en ciertos espacios o, de forma más general, actividades 'diferentes' como mendigar o beber alcohol en espacios públicos.
Estas políticas se implementan en detrimento de los individuos más vulnerables que a la vez tienen una mayor necesidad de utilizar el espacio y, JORGE SEqUERA Y MICHAEL JANOSCHkA la haussmanización (Low, Smith 2006: 25; Harvey 2008), que se encargan de reorganizar el espacio público para favorecer la libre circulación de dinero, mercancías y gente alrededor de los espacios de la ciudad.
Estas políticas, nada casuales, convierten a tiendas, bares, etc., en definidores del espacio público y privado capaces de controlar el espacio, convirtiéndolo en un elemento poroso.
Y no sólo es el espacio el que se ve transformado, sino que la figura del ciudadano, como espectador, como consumidor, hace de la calle un espectáculo en el sentido más literal.
El sesgo que encontramos en todas estas políticas encubre disciplinariedad, economicismo y por supuesto, grandes dosis de clasismo: (i) Disciplinariedad, porque de esta forma se regula al ciudadano, haciéndole entender cómo está bien usado el espacio público y cómo no, dotando de sentido a las tesis de la ciudad dual: la gente sentada en las terrazas es capaz de observar con cínica incredulidad (si no con lástima), a las pobres e incívicas personas que deciden realizar la misma actividad fuera de los márgenes marcados por las fronteras virtuales que territorializan el espacio;
(ii) el economicismo, que como ya hemos observado en otros recursos vitales, convierte cada parcela de la vida en objeto mercantilizable.
El mecanismo que aplican las políticas urbanas neoliberales sigue los mismos axiomas recurrentes, es decir, articular el incremento del valor del capital mediante la creación de valores de uso (Fourquet, Murard 1978).
Y ambas logran nuevamente hacer de la ciudad; (iii) un proyecto de clase.
Es en estos espacios precisamente donde los actores expresan su posición en el sistema social, donde se produce el enclasamiento y el desclasamiento (Bourdieu 2000), o lo que es lo mismo, la estratificación social materializada en una fuerte segregación urbana.
Nos encontramos atravesados, por tanto, ante un ciudadano como un consumidor de signos.
Aparecen constantemente formas de consumo privativas, donde precisamente su carácter excluyente es el que lo convierte en producto comercializable, materializando la desigualdad en la vida cotidiana de las urbes.
Porque lo que encontramos en la mayoría de las plazas y calles no son más que espacios usurpados a todos los demás, espacios que en muchos de los casos obstaculizan, incordian, revientan el paisaje urbano, entorpeciendo el escenario público para actividades reificadas y densificadas, de dudosa utilidad social.
De esta forma, el círculo se cierra nuevamente: volvemos a ver a los distintos grupos sociales separados en la misma que el individuo sea castigado, sino de conseguir que ni siquiera se comporte mal ya que se verá sometido a una visibilidad en el espacio público casi omnipresente (por suerte, aún no omnipotente).
Los cuerpos policiales, uno de los principales protagonistas de la planificación urbana de las ciudades (Davis 2001: 9) obtienen una prótesis tecnológica, que les otorga la legibilidad detallada del espacio público como arma de saber-poder.
En otras palabras y siguiendo a Foucault (2006), policiar y urbanizar son la misma cosa.
-La proliferación de una estética aséptica: Un sinnúmero de ciudades han introducido políticas urbanas que se concentran en el sentido del gusto de las clases medias y medio-altas, que a su vez viven mayoritariamente en espacios alejados del centro de la ciudad.
Como reacción a la competencia urbana que presentan los parques temáticos en la periferia (p. ej., centros comerciales, complejos de ocio), una parte de la reconfiguración urbana se dirige a transformar y comercializar el espacio público.
Esto conlleva la proliferación de una estética aséptica que no necesariamente satisface a los habitantes de esos espacios, sino más bien al turista (suburbano) que los visita para entretenerse en su tiempo libre, siendo frecuente el establecimiento de estrategias y condiciones que subordinan la vida urbana exclusivamente al uso comercial, lúdico y estético.
Este giro contradice toda idea de participación y apropiación de lugares por los propios habitantes.
Al contrario, toda 'diferencia' se excluye con fervor para no molestar a los 'clientes' del espacio; incluso con derivaciones tan irracionales como 'emplear' a cantantes callejeros para re-adjudicarle autenticidad urbana a un espacio controlado, vigilado y políticamente vaciado.
El producto de esa gama de políticas deriva en nuevas dinámicas sociales y espaciales que azotan de forma ejemplar a los centros históricos, por ejemplo mediante los planes de renovación y conservación del patrimonio urbano que a su vez incentivan los procesos de gentrificación (Lees et al. 2008).
El término responde a la revalorización de capital y se relaciona con el fenómeno de desplazamiento originado por una serie de factores entre los cuales destaca el creciente turismo urbano.
Las tres consideraciones con las que se han explicado algunas de las consecuencias de la espacialidad neoliberal sobre la construcción de la ciudadanía, son la plasmación de los discursos urbanos del poder o la clásica política de preguntas para futuras investigaciones.
Por un lado, es necesario cuestionar las inherentes relaciones de poder que se manifiestan en los espacios públicos y que perjudican a los más débiles, entre los cuales muchas veces se encuentran los inmigrantes, que reúnen la condición doble de carecer de plenos derechos y de sufrir la exclusión múltiple de los espacios públicos, vigilados y controlados.
Por otro lado, es preciso preguntarse por cómo los individuos utilizan los espacios públicos para reconstruir unas relaciones sociales densas, logrando la reapropiación de lugares de los cuales han sido expulsados de forma explícita o, por lo menos, simbólica.
Esta perspectiva podría dar lugar a pensar en la contra-manipulación de las políticas de lugar mediante la creación de nuevos significantes y sentidos.
refLexiones críticas acerca deL concepto de ciudadanía
Si ensamblamos ahora la cuestión de la producción del espacio con la cuestión de cómo pensar la ciudadanía, es inevitable constatar, en primer lugar, que la conceptualización de la ciudadanía está viviendo una transformación profunda, dado el nuevo y cambiado rol que tiene el Estado-nación a partir de los procesos de globalización y la profundización de la Unión Europea (Bauböck 2005; Benhabib 2005; Habermas 2009).
Por lo que algunas de las teorías tradicionales sobre ciudadanía, como la definida por Marshall (1997) a partir de los derechos civiles, políticos y sociales o a los estudios de Hannah Arendt (1987), que describen las tradicionales dicotomías binarias entre la ciudadanía y la falta de nacionalidad centrándose en los deberes y los derechos de la ciudadanía, precisan de una reconsideración.
En este sentido, se puede destacar que una parte creciente del debate intelectual actual enfatiza la noción de ciudadanía, sobre todo a través de sus expresiones en la vida diaria: por ejemplo, las movilizaciones y las prácticas concretas que se expresan, como hemos mencionado en el apartado anterior, en los espacios públicos y mediante las políticas de lugar (Isin y Wood 1999; Ong 2006).
Esto no significa ninguna negación de los derechos de la ciudadanía, constituyentes e indiscutidos, sino más bien una ampliación de las perspectivas teóricas, dando así una respuesta a las múltiples transformaciones que han vivido escena pública, en situaciones tan normalizadas que las hacen parecer carentes de importancia, fuera de cualquier análisis científico crítico.
Los ciudadanos sentados en las terrazas y los sentados en los bancos de las plazas, los que entran a las boutiques y los que ni las miran -dos modelos de ciudadano, una estratificación social más.
Como advierte De Giorgi (2002: 120), la arquitectura de control regula el encuentro impidiéndolo, gobierna la interacción obstaculizándola y disciplina los cuerpos in-visibilizándolos.
Estamos ante nuevas estrategias de micro-vigilancia, donde es el propio ciudadano el que ejerce de policía, que como hemos expuesto anteriormente, ayuda en la recuperación de espacios para la revalorización del espacio urbano (Wacquant 2008).
Esta lógica no es otra que la perseguida por el neoliberalismo, esto es, el uso de la mercancía como eje reproductor en todas las parcelas de lo social, haciendo del consumo la primera referencia de un campo, el social, hedonista y narcisista.
En todo este juego de poderes, el espacio no queda exento de traspirar la misma lógica, el mismo sentido; es más, su expresión más material se reproduce en el "lugar".
En un intento de incorporar la sociabilidad en la arquitectura, se pretende pre-diseñar los lugares de encuentro, territorializando las vidas en un intento por gestionar lo impredecible.
Así, la gestión de estos espacios por parte de los poderes públicos son "tecnologías", en el sentido foucaultiano (1990: 48), esto es: tecnologías de producción, para transformar o manipular cosas; tecnología de sistemas de signos, que permiten la utilización de signos, sentidos o símbolos (significaciones); tecnologías de poder, que condicionan la conducta de los individuos, sometiéndoles a determinados fines; y finalmente, las tecnologías del yo, que permiten a dichos ciudadanos efectuar ciertos pensamientos o conductas para alcanzar ciertas metas.
Estas categorizaciones que desarrolla Foucault abren varias vías o condiciones de posibilidad: la de ser sometido al gobierno, a comportarse de cierta manera, o la de rechazo o rebelión en potencia.
Desde esta segunda vía Foucault entiende que los que se resisten o se rebelan contra alguna forma de poder no deben detenerse en la crítica de una institución, sino que debe ser la racionalidad política misma, la existente, la hegemónica, la que debe ponerse a juicio.
Si desarrollamos a partir de este debate la relación entre producción del espacio, políticas de lugar, ciudadanía y migración, consideramos importante hacer hincapié en dos JORGE SEqUERA Y MICHAEL JANOSCHkA de la acción colectiva en las sociedades posmodernas.
Un enfoque en la construcción relacional de estas identidades a través de las relaciones dinámicas de la actividad política basada en el lugar, puede enriquecer las investigaciones (Pugh 2009).
Tomaremos como definición básica la que expresan Leitner et al. (2008: 159), expresando que escala es:
"...una construcción relacional, controvertida y cargada de poder que los actores utilizan estratégicamente con el fin de legitimar o cuestionar las relaciones de poder existentes.
En el curso de estas luchas se construyen nuevas escalas, reconfigurándose la importancia de las diferentes escalas.
Un elemento central en las políticas de escala es la manipulación de las relaciones de poder y de autoridad."
Es importante tener en cuenta que los debates mencionados establecieron una posición común compartida que introdujo cambios notables hacia posiciones sociales constructivistas.
Hasta hace relativamente poco, las políticas de escala se basaban en la extensión geográfica de las prácticas políticas, que se articulaban a escala global, transnacional, nacional, regional y local.
Sin embargo, varios autores introdujeron una perspectiva que permite distinguir a la escala como una construcción específica que se relaciona con el actor (Massey 1994; Routledge 2008; Brenner 2001; Leitner et al. 2008) y que lo articula a través de la acción social.
A partir de ahí, en las políticas de escala se aplican tres aspectos relevantes, que nos ayudarán a comprender mejor la relación entre escala y ciudadanía:
-En primer lugar, la tradicional vinculación entre protesta e institución del Estado es definida por el concepto de 'nested scales', escalas que van desde el nivel supranacional (europeo, por ejemplo) hasta el nivel local.
Por medio de la participación activa en la acción política, se puede relativizar el peso de dichas escalas y, en ocasiones motivar la creación de otras nuevas (Leitner et al. 2008).
-En segundo lugar, los movimientos de protesta emplean con frecuencia una variedad de estrategias haciendo uso de diferentes escalas (desde el activismo transnacional al local).
Son los llamados 'saltos de escala', un concepto introducido por Smith (1992), como esquema para supe-las sociedades post-fordistas, las nuevas relaciones de poder económico y social concentrado en 'ciudades globales' (Sassen 1999) y las respuestas del Estado-nación en un mundo transnacional (Barnett 2003; Low 2004).
Como acentúan Isin y Wood (1999), la ciudadanía se nutre de una multitud de posibilidades de acción.
Si se acepta su propuesta de que la ciudadanía es tanto un conjunto de derechos y deberes como una serie de prácticas culturales, económicas y simbólicas, entonces se tendrá que concebir que cambie en el transcurso del tiempo y que se utilice estratégicamente para mantener, reconocer o expandir las exigencias de distintos grupos sociales.
Lo que queremos poner en juego es un tipo de ciudadanía -participativa-que implica sobre todo la articulación de identidades colectivas y la transformación del concepto mismo de ciudadanía: desde un derecho constitucional a un acto performativo desarrollado a través de la participación activa en la sociedad y la expresión de reivindicaciones.
Concebida de tal manera, la ciudadanía es un objeto en permanente pugna y negociación, una práctica y una capacidad de actuar en un ambiente determinado, que tal como lo proponen Rose (2001) o Wiener (1998), se materializa en identidades (políticas) concretas.
A continuación, iremos enlazando las dimensiones de escala e identidad, para continuar con una propuesta alternativa para comprender y reformular el concepto de ciudadanía.
Políticas de escala y ciudadanía
La reconfiguración de la vida política con respecto a la globalización económica y social ha abierto nuevas vías a los movimientos sociales y políticos, a las redes de protesta y resistencia, así como a la solidaridad política con inmigrantes y otros grupos vulnerables (Brown 2008; Routledge 2008).
Los actores que traducen sus quejas y reclamaciones en acciones colectivas políticas dependen cada vez más de los diferentes tipos de lazos transnacionales, que permiten el flujo de información o la interacción política a mayor escala (Della Porta y Tarrow 2005; Nicholls 2009).
Siguiendo los argumentos de Painter (2008), muchos de los debates dentro de la geografía política se deben a la articulación compleja entre el poder, espacio y lugar.
Por ejemplo, las relaciones de poder, las identidades políticas y los actos de la ciudadanía circulan a través de unos límites 'supuestamente' estáticos.
Esto tiene consecuencias importantes sobre la forma de pensar la geografía política proponer otras preguntas de investigación distintas a las mencionadas con anterioridad.
En respuesta a esta compleja situación y observando que el uso cotidiano de las escalas como contenedores espaciales es reduccionista, la pregunta es cómo re-conceptualizar la discusión sobre las políticas de escala y enlazarla con los debates de ciudadanía.
Con respecto a esto, Jones (2010) propone hacer hincapié en los discursos que construyen espacialidad, como un proceso de distinción y construcción de límites.
Tal idea nos puede ayudar a entender las prácticas de los actores sociales en términos escalares (Moore 2008), así como las asimetrías de poder existentes para comprender las relaciones sociales entre y dentro de las escalas (Neumann 2009).
Si tomamos entonces en cuenta qué prácticas y qué discursos elaboran, clasifican y narran las escalas (Moore 2008: 221), deberíamos buscar entonces cómo reconocer las relaciones de poder dentro de las categorías escalares.
Lo que significa entender (desde las escalas) cómo se comporta la ciudadanía y cómo se utiliza la construcción y el recurso de las escalas para conseguir objetivos políticos específicos.
En este sentido, se propone cambiar nuestra orientación hacia las diferentes dimensiones escalares de las prácticas y de los discursos, en lugar de buscar prácticas en las diferentes escalas.
Como Toal (2002) señala, las representaciones y prácticas escalares relacionan el poder y las luchas políticas y, como veremos en el capítulo siguiente, esto está estrechamente relacionado con la interpretación constructivista de las políticas de identidad.
Políticas de identidad y ciudadanía
Según las ideas promovidas principalmente desde la perspectiva de los estudios culturales, se destaca que las identidades personales, colectivas y políticas son un constructo social y un posicionamiento relacional que de manera permanente sufre procesos de desestabilización (Hall 1996).
Las identidades se crean a través de las prácticas relacionales, las no-relacionales, de las ausencias, de los intersticios y de otras localizaciones continuas en el mundo social, de forma más o menos consciente.
El conocer, entender y construir identidades auto-relacionales (el 'yo' y el 'nosotros') implica por lo menos un conocimiento tácito del 'Otro' (el 'tú' y el 'ellos'), como el "no yo", es decir que no forma parte de uno mismo ni del grupo de referencia propio (Massey 2004; Penrose, Mole 2008).
Por ejemplo, en la acción política se puede literalmente saltar escalas y utilizarlas de forma simultánea para lograr por un lado una adhesión local y conectar por otro con un público a la vez local, regional o global -algo que desde la proliferación de las nuevas tecnologías de comunicación se ha hecho patente.
-En tercer lugar; ya que las escalas no son categorías predefinidas, las políticas de escala pueden ser examinadas como un proceso que necesita 'marcos' y esquemas de interpretación para legitimar las actividades y campañas de un movimiento político determinado.
Tales esquemas combinan tres objetivos: la construcción de un problema, la identificación de un objetivo para la acción colectiva y la acción de respuesta -ayudando a legitimar los procesos de inclusión y exclusión en los debates políticos (Kurtz 2003).
Sin embargo, este debate acerca de las escalas todavía no es suficiente para relacionar las políticas de escala con una posible redefinición de la ciudadanía.
Marsten (2000) y Moore (2008) afirman que una parte importante de las categorías usadas con respecto a las políticas de escala no son fijas, sino construidas socialmente, fluidas y contingentes.
Sin embargo, escalas geográficas como 'local','nacional' y 'global' se basan en profundas y arraigadas construcciones que se manifiestan en las prácticas cotidianas aunque no sean nada más que 'ficciones intuitivas' (Smith 2003: 35).
Aquí, las ideas constructivistas que enfatizan la fluidez y multiplicidad de las categorías sociales, al reconocer que las mismas categorías están reificadas mediante la práctica social, ayudan a rectificar nuestra forma de entender las escalas.
En cambio, las ideas que se refieren a las 'nested scales' o a los saltos de escala nos dejan nuevamente ante la ambigüedad de los debates científicos, que vuelven a girar en torno a escalas tradicionalmente construidas (local, urbano, regional, nacional, global, etc.).
Asimismo, el uso de las dicotomías, como lo local y lo global, que se aplican normalmente en los discursos sobre las escalas (Lindell 2009), no ayudan demasiado a entender la acción política en sociedades globalizadas, con múltiples procesos de construcción de escalas, mutuamente solapadas e interrelacionadas.
Teniendo en cuenta estas apreciaciones, las prácticas escalares y las políticas de escala deberían ser enfocadas de forma alternativa y JORGE SEqUERA Y MICHAEL JANOSCHkA líticas, desafiando los procesos tradicionales.
Esto pasa al margen del hecho de que todos los procesos de acción política necesitan implícitamente fijaciones temporales de las identidades fluidas y flexibles.
El entorno globalizador está permitiendo que las actividades políticas generen una gran variedad de apropiaciones y de significantes de carácter transnacional, donde las cuestiones de la identidad cultural juegan un papel decisivo.
Si se entienden las políticas de identidad como representaciones de significados sociales y espaciales, se abre un abanico de coaliciones políticas y una base compartida para la acción concreta en conflictos políticos que trascienden lo local o a la comunidad.
Como lo destaca Nicholls (2009), los actores que participan en la política y en sus conflictos habituales proyectan identidades esenciales que silencian la multitud de diferencias internas que puede provocar su participación -tanto a nivel individual como para el colectivo que representan.
Castiglione (2009) se refiere a eso mediante el uso del término de "identidad política", que incluye dos nociones distintas: Por un lado, la manera en que la acción política y las instituciones contribuyen al proceso de identificación y diferenciación, abriendo la posibilidad de extender el sentimiento de pertenencia simultánea a diferentes grupos y formaciones sociales; y por otro, abarcando el sentido de lealtad hacia la comunidad política para facilitar la identificación y la defensa del grupo contra amenazas externas.
De forma parecida a los debates anteriores acerca de las políticas de lugar y de escala, la cuestión central en este apartado ha sido la de revisar conceptualmente el uso de las identidades.
Para ello, se ha propuesto relacionar las políticas de identidad con las dimensiones escalares de las prácticas y de los discursos, o, en otros términos, responder a la pregunta de cómo se construyen las escalas mediante las políticas de identidad.
Si pensamos integrar las políticas de identidad en una propuesta alternativa de ciudadanía que pueda servir para acercarnos al análisis de los conflictos en las sociedades migrantes, es necesario fijarse en cómo se utilizan estratégicamente las políticas de identidad en luchas y disputas, para lo que se deben relacionar las políticas de lugar con las políticas de identidad.
Ciudadanía y la constitución del ciudadano activista
A partir de las reflexiones entabladas hasta el momento, es posible desarrollar una respuesta teórica alternativa que consecuencia, la identidad siempre se establece a través de un sistema de diferencias (Hall 1996: 4), o, en otras palabras: "identity requires difference in order to be, and it converts difference into otherness in order to secure its own self-certainty" (Connolly 2002: XIV).
La aceptación de nociones de identidad relacionales, flexibles y desestabilizables conllevan una cadena de comprensiones que son interesantes desde una perspectiva teórica y también política.
Siguiendo a Massey (2004), la apreciación de las multiplicidades internas en las identidades implica una perspectiva radical que reta a re-pensar muchos conceptos sociales y espaciales ya dados, como ciudad, región o nación, ya que todos ellos se utilizan como poderosos discursos en el lenguaje común.
Muchos de los debates relacionados con las políticas de identidad y de ciudadanía se originaron alrededor de los procesos de construcción de identidades nacionales y se contextualizaron como identidades culturales, apareciendo como construcciones históricamente contingentes.
Las identidades nacionales siguen siendo un esquema importante de expresión de la adhesión colectiva a los grupos sociales construidos, pero el foco de atención se ha desplazado hacia representaciones alternativas para estudiar cuestiones de identidad.
Teóricos poscoloniales como Bhabha (2008) respaldan la tesis de que los vínculos culturales se producen de manera performativa.
En consecuencia, enfocan su análisis de las identidades en cómo los códigos culturales naturalizados se exponen, con el fin de desestabilizarlos.
Sin embargo y a pesar de una variedad de estudios acerca de un mundo social 'híbrido', la cuestión de cómo se usan estratégicamente los conceptos culturales esenciales, por ejemplo, en la resistencia política o conflictos políticos, no ha sido abordada con la profundidad necesaria.
En relación al debate mencionado es importante, en primer lugar, destacar que las identidades colectivas, al igual que las escalas en el apartado anterior, no pueden ser pensadas sin las relaciones de poder existentes, que siempre son una expresión de o una protesta en contra de ellas.
Consideramos que deben ser evaluadas como una representación motivada por el interés político basado en un fundamento emocional compartido para activar los procesos de integración del grupo mismo.
En este aspecto destaca explícitamente el significado de las políticas de identidad y de construcción de ciudadanía que promueven innovaciones sociales y po- cionada], mediante la cual se crea una nueva escena, estableciéndose nuevas disposiciones que introducen la posibilidad de nuevas rupturas en el poder hegemónico de la maquinaria, creándose nuevos 'espacios de ciudadanía' (Tamayo 2006).
"aquellos actos que transforman las formas (orientaciones, estrategias, tecnologías) y los modos (ciudadanos, extranjeros, los marginados, los forasteros) de ser político albergando nuevos actores, como a los ciudadanos activistas (esto son los demandadores de derechos), a través de la creación y la transformación de sitios y la expansión de las escalas, como nuevos actores".
A partir de esa definición es posible defender que la ciudadanía se expresa a través de las luchas contra-hegemónicas de individuos o distintos grupos en un proceso continuo de formación y reformulación.
Consecuentemente, los actores, las escalas y los sitios de ciudadanía emergen mediante las reivindicaciones de reconocer construcciones de identidad distintas a las hegemónicas.
Como tal, podemos entonces re-significar el término de ciudadanía para politizarlo y aplicarlo en el análisis de acción colectiva mediante los procesos de formación de identidad.
En conclusión, examinar a la ciudadanía a través de la constitución de nuevos actores puede inspirar las investigaciones relacionadas con las luchas subalternas y contra-hegemónicas.
Para ello, consideramos que se puede enfocar desde tres aspectos fundamentales: Primero, interpretar los actos de ciudadanía a través de sus consecuencias, en el que los sujetos devienen, a partir de los nuevos escenarios creados, ciudadanos activistas.
Segundo, relacionar los actos de ciudadanía con las demandas urbanas, por ejemplo mediante los distintos mecanismos con los que los actores cuestionan simultáneamente las reconfiguraciones del espacio urbano en el capitalismo neoliberal.
Tercero, como los actos de ciudadanía no respetan necesariamente las leyes ni necesitan regirse por la aplicación de las reglas jurídicas (Isin 2008), se pueden analizar las apropiaciones subversivas de los espacios como cuadro analítico para la interpretación de los actos no conformistas de protesta y contestación.
Como resalta Tamayo (2006: 32), las luchas por los derechos se han convertido en el principal motor del cambio político y social, ya que es a través de las luchas simbólicas se basa fundamentalmente en las variadas y diferenciadas conceptualizaciones de ciudadanía que ofrece la teoría social actual, para analizar las políticas de ciudadanía desde la articulación de las políticas de identidad, de escala y de lugar.
En este sentido, nos interesa explícitamente interpretar la construcción social del concepto de ciudadanía desde su dimensión conflictiva, apuntando precisamente a los conflictos políticos que han hecho emerger nuevos actores, sitios y escalas de ciudadanía (Isin 2009).
En estos actos, afirmamos, los nuevos actores surgen como sujetos reivindicativos, a partir de la emergencia de nuevas escalas y recurriendo a las políticas de lugar.
Estamos ante un proceso paulatino que insta a remplazar las inherentes relaciones de poder entre ciudadano y Estado, mediante una ciudadanía que ahora también se puede entender e interpretar a partir de los actos reivindicativos que efectúan los individuos (Isin 2008).
Estos 'actos de ciudadanía' tienen como génesis las rupturas, el desorden y la desviación, lo que desde las instituciones sería considerado como anomía política, pero que en realidad es pura deconstrucción, es decir, un proceso constituyente de nueva ciudadanía.
Se trata por tanto de explorar las formas en las cuales se está creando y recreando la ciudadanía como un concepto relacional (Aradau et al. 2010).
Esto significa que las expresiones [los actos], los lugares [los sitios] y las escalas de identificación y ciudadanía pueden variar de forma substancial y no necesariamente responden a las escalas de organización de la administración y de la vida pública.
Así, podemos empezar a pensar de nuevo esa relación, para lo que nos apoyaremos en modelos alternativos para repensar la ciudadanía.
Entre otros, Seyla Benhabib (2005) riéndonos a las políticas de lugar, a las políticas de escala, a las políticas de identidad y a las políticas de ciudadanía, hemos establecido un marco que puede ayudar al estudio de conceptos como la identidad, la pertenencia y la ciudadanía bajo su espacialidad inherente.
En este sentido, hemos repensado el concepto de ciudadanía, introduciendo cambios epistemológicos en la forma en que se teoriza comúnmente el lugar, la escala y la identidad, es decir, observándolos desde los propios actos concretos, centrados en las políticas de lugar, las políticas de escala y las políticas de identidad.
Lo que nos ha llevado a ver ciudadanía, escalas e identidades a través de los "actos de ciudadanía", donde todos los actos de resistencia y apropiación subversiva del entorno, permiten re-formular y re-interpretar las escalas y la identidad a partir de su específica espacialidad.
Este cuadro teórico puede resultar como programa analítico para el estudio de las relaciones conflictivas en las sociedades globalizadas, con múltiples procesos de reconfiguración social, económica y política, que contienen procesos de expulsión (de inmigrantes y grupos sociales en situaciones de vulnerabilidad) por una mala, intencionada o vaga interpretación del concepto de ciudadanía.
que los sujetos se transforman en ciudadanos activistas, mediante apropiaciones ciudadanas del espacio público, en lo que define como 'espacios de ciudadanía'.
Estos espacios ciudadanos son a la vez objetivos (por la dimensión física) y subjetivos (por la dimensión de la comunidad), complejizando el concepto de ciudadanía al tratar de articularlo con el espacio y el poder.
Esta perspectiva integra lo espacial en la re-significación de la ciudadanía como el resultado de luchas sociales en la sociedad migrante.
En el debate que hemos presentado en este trabajo, hemos defendido que las conceptualizaciones referentes a las políticas de lugar, escala, identidad y ciudadanía deben encontrar nuevas preguntas con las que acercarse de forma constructivista a los debates recientes.
Para ello, hemos dado respuesta a algunas de las ideas del 'giro espacial' en las ciencias sociales, que dotan a la espacialidad de un papel central (Pugh 2009) en los marcos de análisis. |
Quien se interese por la ciudadanía, bien sea desde la perspectiva de las ciencias sociales o desde el enfoque normativo que es propio de la filosofía política, no puede pasar por alto la importancia que está teniendo el fenómeno de las migraciones en la transformación y redefinición de esta institución en las sociedades actuales.
Pues, como ha apuntado Velasco (2009, 32), las migraciones actúan como catalizador social de muchos de los cambios que está experimentando la institución de la ciudadanía en las sociedades contemporáneas.
Por una parte, las migraciones, y en especial los procesos migratorios internacionales, afectan a la institución de la ciudadanía.
Lo hacen, en primer lugar, en la medida en que alteran la estructura interna, social y cultural, de las sociedades de acogida, mostrando la inadecuación del modelo vigente de ciudadanía estatal-nacional a la complejidad y diversidad de las relaciones sociales y formas de vida en las sociedades actuales, y modificando la percepción que los miembros de estas sociedades tienen sobre el significado de su condición de ciudadanos.
Y lo hacen también en la medida en que impulsan la reflexión sobre la congruencia de las respuestas dadas efectivamente a la inmigración por las sociedades receptoras con los principios normativos de la ciudadanía democrática.
Conductas como las que la Unión Europea, y en particular algunos de sus países miembros, han tenido ante los desplazados como consecuencia de los acontecimientos críticos en varios países del norte de África en 2011 ponen en tela de juicio la solidez de las convicciones de los estados y organizaciones que afirman que la democracia y los derechos humanos son los principios inspiradores de su política interna e internacional.
Pero a su vez la ciudadanía podría ser la institución que hiciera realidad los derechos que corresponden a los migrantes como miembros iguales de la sociedad universal de los humanos, transformando sus derechos humanos en derechos propia y estrictamente ciudadanos.
Esto exige, desde luego, romper con el sesgo particularista que liga a la ciudadanía con el marco político estatal-nacional y su base comunitaria étnico-cultural, y hacer honor a los principios de igualdad y universalidad propios de la ciudadanía democrática, abriendo el camino, siquiera sea
RESUMEN: Este artículo pretende mostrar, por una parte, cómo las migraciones contribuyen a transformar la realidad y la comprensión de la ciudadanía.
Alteran la composición social y cultural de las sociedades receptoras, y la percepción de sus miembros sobre su condición de ciudadanos e impulsan la reflexión sobre la solidez de sus convicciones democráticas.
Por otra parte, se sostiene que la ciudadanía podría hacer realidad los derechos de los migrantes como seres humanos, convirtiéndolos en derechos ciudadanos.
Para ello es preciso romper el carácter particularista de la ciudadanía en el estado nacional, orientándola en un sentido cosmopolita.
PALABRAS CLAVE: Ciudadanía; migraciones; cosmopolitismo; derechos humanos; pertenencia; identidad cultural; democracia; inclusión. reserva de mantener a salvo su soberanía.
Los estados son dueños absolutos en lo que respecta a la apertura o cierre de sus fronteras; de hecho, ésta es una de las últimas competencias exclusivas que mantienen en nuestro tiempo.
Por consiguiente, la ciudadanía es un status particular referido a cada estado, cuya legislación y política determina el elenco de condiciones, derechos y obligaciones que entraña ser ciudadano de dicho estado.
Y es una posición exclusiva: sólo los ciudadanos son titulares de la condición de pertenencia plena que habilita para el disfrute de derechos y la participación, en su caso, en los asuntos públicos.
En este marco las migraciones parecen ser concebidas como un fenómeno más bien excepcional, en buena medida unidireccional, dirigido a las colonias, al establecimiento de los emigrantes europeos in vacuis locis, y que no altera esencialmente el sustrato demográfico y cultural de sociedades que en lo esencial se supone que permanecen idénticas a sí mismas a través del tiempo.
Atendiendo sólo a este factor, el universo político sería un mosaico inmóvil de entidades estancas.
Este supuesto implícito puede detectarse hoy en actitudes -incluso en políticas-que son habituales respecto a la inmigración.
El inmigrante es visto como un huésped temporal, cuya presencia está condicionada a las circunstancias del mercado (De Lucas, 2004).
Es un "Gastarbeiter", un invitado que está de paso entre nosotros y que se irá cuando ya no lo necesitemos.
Este enfoque "ensimismado" ha caracterizado históricamente la consideración normativa de la ciudadanía y del ciudadano.
En la concepción clásica, republicana, de la ciudadanía la figura del buen ciudadano, las virtudes cívicas que le caracterizan y los deberes a los que está obligado son relativos a la comunidad patria.
Al tiempo que encarece la necesidad de afecto y entrega a la propia comunidad, la retórica cívica del republicanismo tradicional tiende a desinteresarse moralmente, como poco, de quienes no son ciudadanos (Peña, 2003).
Pero esta perspectiva no es únicamente algo propio del pasado.
Es ya tópica la observación de que la teoría política contemporánea ha tomado como marco de consideración una sociedad política cerrada -como declara explícitamen-paulatinamente, a una ciudadanía concebida en clave cosmopolita.
En lo que sigue, trataré en primer lugar de mostrar en qué aspectos las migraciones contribuyen a transformar la realidad de la ciudadanía y la concepción de la misma, para reflexionar después, y en consecuencia, sobre la necesidad y posibilidad de una apertura de la ciudadanía en sentido cosmopolita.
Las migraciones y La transformación de La ciudadanía
Mi propósito en este apartado no es, por supuesto, presentar una exposición completa, ni menos aún original, de los efectos sociales del fenómeno migratorio, sino solamente llamar la atención sobre algunos rasgos de la ciudadanía moderna que se hacen manifiestos y se ven especialmente afectados por las migraciones contemporáneas (particularmente por las migraciones internacionales).
Ante todo, hay que recordar que la ciudadanía moderna se desarrolla, a partir de la Paz de Westfalia, en un universo político formado por entidades estatales asentadas sobre un territorio bien delimitado, en el que reside el pueblo del estado, y que son soberanas respecto a sus análogas.
Cada estado tiene su propio ordenamiento jurídico, que determina los derechos y deberes correspondientes a las diferentes categorías de personas residentes en el territorio estatal.
Y es dentro de él donde se define el status de ciudadanía.
En este modelo, los estados son, por consiguiente, entidades clausuradas e independientes frente al mundo exterior.
Puesto que son soberanos, determinan discrecionalmente su orden interno y, como no están subordinados a ninguna instancia externa, son dueños de proceder según convenga a sus intereses en las relaciones con otros estados, así como con los individuos situados fuera de su jurisdicción, calificados como extranjeros.
Los estados no tienen deberes jurídicos respecto a los extranjeros, salvo un "deber de humanidad" imperfecto que les obliga moralmente en situaciones excepcionales, según su propia apreciación.
Es verdad que pueden ligarse voluntariamente mediante pactos y tratados a obligaciones internacionales respecto a otros estados o personas físicas; pero siempre con la JAVIER PEñA ECHEVERRÍA la flexibilidad, precariedad e individualización del empleo en las sociedades del capitalismo postindustrial y el repliegue sobre la identidad de los ciudadanos de los países receptores ante el vértigo de la globalización.
Los fenómenos migratorios afectan así mismo a la ciudadanía como condición de igualdad del conjunto de los miembros del "demos" estatal.
Durante siglos, la ciudadanía fue un status de privilegio, que establecía fronteras de exclusión también en el interior de la ciudad.
Junto a los ciudadanos libres e iguales convivían metecos, nopropietarios, siervos y mujeres.
La igualación progresiva de residentes y ciudadanos, la supresión de la estratificación legal dentro del territorio cívico, al declarar a todos iguales ante la ley, el reconocimiento de iguales derechos políticos a través del sufragio universal, son logros que caracterizan a la ciudadanía moderna 2.
Ahora bien, las migraciones internacionales tienen el efecto de restaurar la estratificación cívica en el interior de las sociedades, al restablecer la barrera entre los ciudadanos y quienes son residentes, pero no ciudadanos.
La desigualdad se reproduce con la emigración masiva, que reintroduce la diversidad jerarquizada de estatus entre los ciudadanos y las diferentes categorías de inmigrantes, de los "sin papeles" a los "denizens" 3.
Se trata de una estratificación que no sólo se da de hecho, sino que es explícitamente reglamentada en las normas de extranjería promulgadas por los estados democráticos, los cuales determinan previamente en los controles fronterizos quién es susceptible de convertirse en miembro de su sociedad.
Las posiciones de los distintos grupos de inmigrantes en cuanto al ejercicio de derechos son muy variadas, como es sabido 4.
Quienes logran instalarse en las sociedades de acogida, siquiera sea tan precariamente como los llamados "sin papeles", disfrutan ya de ciertos derechos, como la asistencia médica de urgencia.
Y en general suele concedérseles a los inmigrantes, tras un período más o menos largo de residencia legal, la titularidad de los preciados derechos sociales 5.
Con todo, sigue habiendo diferencias entre ciudadanos y no-ciudadanos en cuanto a las condiciones requeridas para el acceso a los servicios sociales, de los cuales gozan los ciudadanos sin necesidad de ningún requisito previo.
Por tanto, interesa destacar aquí respecto a la condición cívica de los inmigrantes en primer lugar la fragilidad o te Rawls (1996, 42)-y ha afrontado cuestiones como las de la ciudadanía o la justicia distributiva, prescindiendo de la realidad de la comunicación e interdependencia entre las sociedades del planeta.
Pues bien, las migraciones a gran escala de nuestro tiempo muestran la irrealidad de esa representación del universo político.
La presencia de un número significativo de inmigrantes, y la variedad de sus procedencias y status dentro de las sociedades de recepción llaman la atención sobre la pluralidad y mezcla de situaciones y condiciones de pertenencia en las sociedades actuales, que son de hecho comunidades más abiertas que lo que los viejos modelos suponen.
Benhabib habla de una ciudadanía "desagregada" como característica de las sociedades actuales, en contraste con la ciudadanía unitaria o compacta tradicional, en la que la residencia en un territorio, la identidad nacional (étnico-cultural) y el sistema de derechos y deberes estaban vinculados entre sí (Benhabib, 2005, 125-126).
Hoy nos encontramos con situaciones en las que se difumina el sistema de estados westfaliano, con sus correspondientes ciudadanías únicas y excluyentes.
Status como los de la ciudadanía externa, doble ciudadanía, residencia legal ("denizenship"), así como la consolidación del "transnacionalismo migratorio" 1, que manifiesta la existencia de pertenencias solapadas no transitorias, desafían la simplicidad de la dicotomía ciudadanos/extranjeros, característica de la representación "clásica" de la ciudadanía, y el presupuesto de la pertenencia y la lealtad exclusiva a un estado.
Ciertamente, el fenómeno migratorio actual no es sino uno de los efectos visibles del conjunto de cambios sociales etiquetado con el nombre de globalización.
La constitución de una red impersonal, y hasta cierto punto autónoma, de procesos de comunicación e intercambio económico ha desplazado a los estados de su papel de control y dirección de la sociedad; el viejo sistema westfaliano es progresivamente sustituido por una difusa gobernanza mundial, condicionada a su vez por los imperativos de los mercados financieros.
Los estados quedan privados de la mayor parte de los atributos de su soberanía, atrapados entre redes globales e identidades locales.
Y las migraciones reflejan los problemas resultantes de estos procesos y sus repercusiones para la ciudadanía: en los migrantes, como eslabón más débil, se hace visible la tendencia creciente a MIGRACIONES Y APERTURA COSMOPOLITA DE LA CIUDADANÍA hace posible establecer una segregación en el sistema educativo o en la vivienda.
Las migraciones afectan a la ciudadanía, en tercer lugar, en lo que se refiere a la dimensión de la identidad y la pertenencia.
Hacen ver el peso que tienen los elementos afectivos y simbólicos de identificación en la comprensión de sí mismos de los ciudadanos, y el papel que estos elementos juegan en la orientación y justificación de las políticas de inclusión y exclusión.
Por más que esta manera de concebir la pertenencia cívica sea en gran parte deudora de una ilusión, es significativo que en gran medida los discursos e interpretaciones teóricas actuales sobre el significado de las migraciones se planteen en clave cultural, tanto por parte de quienes reivindican el reconocimiento de la diversidad de culturas en las sociedades contemporáneas -los multiculturalistas-, como por aquéllos que pretenden preservar una identidad cultural supuestamente amenazada por los procesos migratorios.
El que se ha dado en llamar "giro cultural" de la teoría política se acompasa con las vivencias de los miembros de dichas sociedades.
La ciudadanía de las sociedades modernas ha sido una ciudadanía nacional.
Su presupuesto implícito es que el "demos" de los ciudadanos es internamente homogéneo, sustentado en un conjunto de rasgos que especifican y delimitan la condición del ciudadano (es decir, del nacional) frente a los forasteros.
Los rasgos que se invocan como criterio de definición son de carácter étnico o cultural: la historia, la lengua, la religión o el folklore; y estas características constituyen el criterio implícito de pertenencia "natural" a la comunidad nacional, y son la base del reconocimiento a determinados sujetos de la titularidad de los derechos del ciudadano.
Ciertamente, en los estados actuales el acceso a la ciudadanía no está reservado exclusivamente a los miembros de la comunidad histórica, como exigiría la estricta aplicación del criterio del ius sanguinis.
Sin embargo, la sociedad política sigue siendo vista en la mayoría de los casos como una comunidad a la cual están ligados indisolublemente ciertos rasgos culturales definitorios que son compartidos por sus miembros, y cuya ausencia supondría una desnaturalización de la misma.
Y esto se hace patente con claridad cuando acceden al territorio nacional, y se instalan en él, un número relativamente alto de extranjeros que exhiben un aspecto, unas costumbres, unos símbolos precariedad en la titularidad de los derechos, ligados a un status de residente que depende a su vez de un contrato legal difícil de obtener sin residencia legal; y en segundo lugar, y sobre todo, la carencia del que es el rasgo específico de la ciudadanía moderna: la autonomía política, la capacidad de tomar parte en la decisión sobre los asuntos públicos, y en especial en aquéllos que afectan a la propia vida, al no ser titulares de derechos políticos.
Como afirma Zincone, la existencia en las sociedades actuales de residentes y trabajadores extranjeros con derechos más frágiles "representa un retorno al pasado, reintroduciéndose la discrepancia entre la sociedad civil y la esfera política, entre la ciudadanía y toda la comunidad de personas que viven, producen y se reproducen en un determinado país.
Ello significa que parte de la sociedad civil no tiene voz ni voto en las decisiones que le conciernen directamente" (Zincone, 2004, 248-249).
JAVIER PEñA ECHEVERRÍA llaman la atención sobre cómo se producen fenómenos de etnificación y "re-etnización" entre los inmigrantes, que buscan en la agrupación comunitaria una respuesta a la exclusión y la falta de integración en las sociedades a las que emigraron.
Por su lado, las sociedades de acogida encuentran en la apelación a la defensa de su identidad cultural un argumento para la defensa de políticas de cierre o de restricción de la admisión, o bien de asimilación de los inmigrantes a las pautas culturales dominantes, en una tendencia a la re-nacionalización:
"Una idea de cultura fija, inamovible, definidora atemporal de sus miembros, sirve para prever los comportamientos y actitudes de sus componentes (la cultura-prisión); para sostener las atribuciones de características morales y, a la postre, intelectuales diferentes de quienes, de manera previa, han sido situados en estatutos (jurídicos, políticos, laborales, residenciales) de inferioridad comparativa o absoluta" (Miquel, 2007, 245).
No es éste el lugar adecuado para referirse a las diversas respuestas políticas que se han dado al problema de la relación entre identidad cultural y ciudadanía, desde el modelo republicano de integración puramente política al multiculturalismo, así como a la aparición de fenómenos como el ya mencionado del transnacionalismo.
Sin duda, las políticas migratorias están relacionadas con una determinada concepción de la comunidad política, y en consecuencia de la ciudadanía.
Los enfoques comunitaristas o nacionalistas tenderán a ver la ciudadanía como un estatus que no puede adquirirse por la mera residencia, en la medida en que va unido a una "cultura societaria" (véase Kymlicka, 2003;2006), por lo que defenderán políticas restrictivas de admisión, o bien la formación de estados multinacionales en los que puedan coexistir las diversas comunidades culturales 7, mientras que desde la perspectiva liberal el énfasis se pone en la libertad individual (lo que hace que fronteras y migraciones sean para ella hechos incómodos, como se ha señalado tantas veces) y desde la republicana se entiende más bien la comunidad política como una sociedad de ciudadanos, lo que en principio favorece una concepción de la ciudadanía ligada a la residencia, abierta a la adquisición de cuantos estén dispuestos a compartir la cultura política de la sociedad receptora.
En principio: ya hemos aludido a cómo a menudo las circunstancias hacen que asomen los sentimientos tribales bajo la delgada capa de los discursos de la democracia y los derechos.
Ello nos y unas pautas normativas diferentes de los de la mayoría.
En ese momento los ciudadanos originarios se ven llevados a identificarse a sí mismos frente a los diferentes, a tomar conciencia de prácticas e instituciones que hasta entonces habían sido vividas como naturales, y que ahora aparecen como una variedad más entre otras posibles.
Las migraciones proporcionan por tanto una ocasión para el reforzamiento de la conciencia de identidad y singularidad de los residentes autóctonos, al tiempo que despiertan el recelo de muchos de ellos frente a quienes no comparten los rasgos por los que se definen a sí mismos como grupo nacional.
Obviamente, hay posiciones diferenciadas en este punto, dependiendo de la concepción previa de la ciudadanía nacional, la cual a su vez es retroalimentada por la percepción que se tiene de los inmigrantes (Bauböck, 2004, 177).
Pero, en general, puede decirse que la solidaridad con aquéllos con los que se comparte la identidad tribal recibida de los antepasados, y la distancia, si no hostilidad, hacia los extraños salen a la luz en cuanto las circunstancias resultan propicias para ello.
Lo cierto es, sin embargo, que la pretendida identidad cultural homogénea y estable es un mito alimentado por el discurso nacionalista.
En realidad, lo que llamamos cultura o culturas de una sociedad es el resultado, nunca definitivo, de procesos históricos de evolución e intercambio, en los que han ido sedimentando elementos de muy diversa procedencia.
Y eso es tanto más cierto en las complejas sociedades contemporáneas.
En su configuración cultural influye sin duda la aportación de colonias numerosas de inmigrantes, del mismo modo que la cultura de éstos se ve afectada por el contacto con la de la sociedad de llegada; pero su complejidad y diversidad cultural no se reduce en modo alguno al efecto de las migraciones actuales.
La pluralidad cultural es anterior a ellas: basta considerar la historia de España, por ejemplo.
En la medida en que los inmigrantes se asientan en los estados de recepción se hace patente la fluidez y precariedad de esa identidad nacional naturalizada, puesto que inevitablemente se producen fenómenos de comunicación e hibridación cultural.
La identidad nacional es en realidad cambiante y plural, tanto axiológica como culturalmente.
Ahora bien, no por basarse en una ficción deja de ser social y políticamente importante esta apelación a la cultura como fundamento de la pertenencia.
Los sociólogos No 534 MIGRACIONES Y APERTURA COSMOPOLITA DE LA CIUDADANÍA cuando esa revolución se difundiera".
Lo cual era, a fin de cuentas, consecuente con el sentido de las luchas por el reconocimiento, por la progresiva inclusión e igualación en el ámbito político que significaba el acceso a la ciudadanía.
Pues tales luchas se enfrentan siempre a lo injustificable de un cuerpo ciudadano que excluye a categorías de sujetos que son iguales en naturaleza y en su contribución a las tareas comunes (los asalariados y las mujeres, ayer; hoy los inmigrantes).
E históricamente la democracia se caracterizó por la inclusión progresiva de quienes habían estado excluidos, o habían sido considerados solamente miembros subordinados de la comunidad política.
Ahora bien, las migraciones muestran la otra cara de la ciudadanía, su lado particularista y excluyente.
Es la de la ciudadanía como club de los nacidos en el territorio patrio y sus descendientes, de los que están dotados de los atributos definidores de la nacionalidad y son titulares de derechos diferenciados y reservados.
Por eso algunos consideran que hoy es moralmente inaceptable, incompatible con el universalismo moral de las declaraciones y tratados sobre los derechos del hombre.
Por ejemplo, según Ferrajoli: "...debemos reconocer que la ciudadanía no es ya, como en los orígenes del Estado moderno, un factor de inclusión y de igualdad.
Por el contrario, cabe constatar que la ciudadanía de nuestros ricos países representa el último privilegio de status, el último factor de exclusión y discriminación, el último reducto premoderno de la desigualdad personal en contraste con la proclamada universalidad e igualdad de los derechos fundamentales" (Ferrajoli, 2010, 117).
El conflicto entre la perspectiva de los derechos del hombre y la de los derechos del ciudadano se hace manifiesto con particular claridad y dramatismo ante el fenómeno migratorio, que pone a prueba la posibilidad de conjugar los intereses particulares de los ciudadanos y sus convicciones universalistas.
Si bien es cierto que la inmigración masiva puede plantear problemas a las sociedades de acogida, tanto en lo que se refiere al mantenimiento de su bienestar como a su estabilidad y cohesión social y cultural, problemas que no pueden resolverse mediante simples declaraciones de buena voluntad, no es menos cierto que los principios morales universalistas imponen serios límites a las normas y prácticas legítimas de inclusión y exclusión.
Si damos por sentado que todos los seres humanos me-invita a interrogarnos por la posibilidad y conveniencia de una ciudadanía cuya cohesión no se base exclusivamente en rasgos culturales o en la identificación afectiva, sino en la interdependencia, los intereses compartidos y los beneficios de la solidaridad.
eL déficit normativo de La ciudadanía estataL-nacionaL
Así pues, las migraciones no sólo llaman la atención sobre los desajustes de la concepción y configuración vigente de la ciudadanía respecto a los cambios sociales y políticos en curso en el mundo en que vivimos, sino que también sirven como prueba crucial para comprobar la validez de la ciudadanía estatal-nacional en el plano normativo, ya que sitúan a los estados y a los ciudadanos de los países de recepción, que se proclaman estados democráticos de Derecho, ante sus propios discursos legitimadores.
No sólo porque entran en conflicto con las políticas de admisión y de inmigración practicadas, basadas de hecho en criterios de utilidad económica o de seguridad, sino porque es la misma definición de la ciudadanía que mantienen la que resulta difícilmente compatible con los principios éticopolíticos de la democracia y los derechos humanos.
Pues los presupuestos axiológicos de las sociedades democráticas modernas, que sustentan la figura misma de la ciudadanía y la legitimidad de sus ordenamientos jurídicos e instituciones políticas, son inequívocamente universalistas e igualitaristas y por tanto, al menos a primera vista, incompatibles con el cierre absoluto o la preferencia institucionalizada por una categoría de sujetos respecto a otros para determinar el acceso a la ciudadanía.
En rigor, esto no es una novedad.
La ciudadanía se orientó, ya desde las revoluciones del siglo XVIII, en una dirección universalista: las declaraciones de derechos americana y francesa se refieren simultáneamente a los derechos del hombre y del ciudadano.
Como señala Wellmer (1996, 95), "de las tres grandes revoluciones de la modernidad -la americana, la francesa y la rusa-partió siempre un fuerte impulso universalista que iba asociado con la conciencia de que aquello que en esas revoluciones se intentaba representaba un ejemplo para todas las sociedades contemporáneas y, por tanto, sólo podría propiamente consumarse JAVIER PEñA ECHEVERRÍA tampoco justificarse la obligación que se impone a los inmigrantes de atenerse a las leyes y contribuir a mantener los servicios públicos en la misma medida que los ciudadanos, sin que esta exigencia tenga como contrapartida la capacidad de tener voz y representación en las decisiones colectivas respecto a los asuntos comunes.
Parece que cabría proponer dos soluciones, en la línea de lo sugerido por Ferrajoli.
La primera separaría los derechos de la ciudadanía, de manera que los inmigrantes deberían ser considerados como titulares de derechos humanos, independientemente de su nacionalidad.
Pero esta solución choca con una grave dificultad: el ejercicio de los derechos requiere un marco efectivo que los proteja y garantice, y que haga materialmente posible su realización.
Por eso considero preferible una redefinición y reorientación de la ciudadanía que sea capaz de reconciliar el reconocimiento universal de los derechos del hombre con la realidad de los derechos del ciudadano.
Quizá siga teniendo sentido la invocación de la vieja noción de ciudadanía, siempre que podamos despojarla de sus rasgos particularistas y excluyentes (los de la ciudadanía nacional).
La incLusión cívica de Los migrantes y La ciudadanía cosmopoLita
La tesis que aquí se sostiene es, por consiguiente, que el pleno reconocimiento de los migrantes como personas merecedoras de igual respeto y consideración y titulares como tales de derechos fundamentales exige abrirles el acceso a la ciudadanía.
Para que los inmigrantes (como cualesquiera otras personas) puedan ejercer efectivamente sus derechos humanos como auténticos derechos de carácter jurídico (incluido el ius migrandi), sin las limitaciones, condicionamientos y precariedad con las que actualmente los disfrutan, necesitan la ciudadanía, entendida como plena pertenencia con titularidad de derechos civiles, sociales y políticos.
La ciudadanía es condición de la autonomía: la autonomía personal es inseparable de la autonomía pública.
Podríamos decir que ésta es la lección de Arendt (2006).
En su libro sobre los orígenes del totalitarismo, la filósofa judía constata con amargura cómo la invocación de los derechos del hombre no sirvió de nada a los desplazados y apátridas recen por el hecho de serlo igual respeto y consideración, y que por tanto debe ser posible para ellos el disfrute de las condiciones de una vida digna, la discriminación que establece la ciudadanía requeriría fundamentos normativos que fueran más allá de las consideraciones de utilidad u oportunidad que a menudo se invocan en los discursos políticos o en la opinión pública común:
"La nueva realidad de los flujos migratorios -su condición de factor estructural de nuestras sociedades embarcadas en el actual proceso de globalización-pone en cuestión que los elementos que nos permiten definir quién y por qué es ciudadano y practicar así una discriminación justificada respecto a quienes no lo son, esté, de verdad, justificada" (De Lucas, 2004, 219).
Desde luego, la necesidad de reconsiderar la justificación normativa de los derechos de ciudadanía no se plantea exclusivamente en relación con las personas que se incorporan al espacio político de las sociedades receptoras de inmigración, sino también respecto al resto de los seres humanos.
La estrecha relación e interdependencia entre las sociedades de la Tierra, caracterizada además por el desequilibrio y la dominación de unas sobre otras tanto en el pasado como con el presente, lleva consigo exigencias de justicia global que a mi juicio tienen prioridad sobre cualquier argumento en defensa de la parcialidad moral a favor de los conciudadanos.
En realidad, es esta perspectiva de la justicia global la que hemos de tener presente a la hora de considerar normativamente la relación entre ciudadanía y migraciones.
A fin de cuentas, los movimientos migratorios del Sur al Norte son impulsados en buena medida por los desequilibrios económicos y los problemas medioambientales resultantes de situaciones postcoloniales o neocoloniales, como ha señalado Velasco (Velasco, 2010, 589-592).
Pero ciñéndonos estrictamente al problema central de este artículo, la cuestión es cómo pueden integrarse políticamente los migrantes en las sociedades de las que pasan a formar parte, de manera que tengan garantizada la capacidad real de ejercicio de todos sus derechos fundamentales.
Obviamente, no es de recibo la situación actual, que, como se ha recordado, apenas contempla obligaciones de los estados respecto a la admisión o naturalización de los extranjeros en su territorio, y en la que la permanencia y los derechos de los residentes son condicionales.
MIGRACIONES Y APERTURA COSMOPOLITA DE LA CIUDADANÍA
Habría que pensar por tanto en corregir la perspectiva.
Ciertamente, hay que ligar los derechos a la ciudadanía para que sean reales; pero no exclusivamente a una ciudadanía estatal, sino también a una ciudadanía universal, cosmopolita 9.
Es decir, una ciudadanía vinculada a una estructura política y jurídica que reconozca y garantice a cualquier ser humano la condición plena de ciudadano, titular en cualquier lugar del planeta de un elenco de derechos fundamentales, los derechos que corresponden a toda persona como ciudadano del mundo.
Sería "una ciudadanía entendida como una condición de todo individuo, conforme a la cual uno tiene derechos y obligaciones en cualquier lugar del planeta donde se encuentre" (Velasco, 2010, 597).
En las condiciones actuales, el disfrute efectivo de esos derechos humanos, pese a los tratados internacionales suscritos por la mayoría de los estados, e incluso a la incorporación de tales derechos como derechos fundamentales a los textos constitucionales, queda en la práctica limitado en el caso de los migrantes por políticas migratorias discrecionales que priman el control y los criterios de seguridad y utilidad económica, cuando no son negados o violados por medidas de internamiento, expulsión, restricción de la agrupación familiar o de derechos, etc., al margen de, o en las "zonas grises" del derecho internacional de los derechos humanos.
Desde luego, esto sucede en mayor medida en el caso de los inmigrantes irregulares, pero también afecta, como ya hemos recordado, a los residentes legales, cuyos derechos dependen de su condición laboral, de las demandas y necesidades del mercado de trabajo, y de las actitudes y exigencias de la opinión pública hacia ellos.
Ahora bien, ¿es viable una ciudadanía cosmopolita digna de tal nombre, dotada de sustancia política?
Pues al vincular derechos humanos a ciudadanía cosmopolita estamos concibiendo ésta como algo más que una metáfora, o incluso que una idea regulativa o una perspectiva de consideración de la política -la "mirada cosmopolita" de la que habla Ulrich Beck (2005)-, por más que tal perspectiva suponga ya por sí sola un gran paso adelante para abordar el problema de los derechos y la justicia con un enfoque que trascienda las relaciones interestatales.
Estamos abogando implícitamente por un cosmopolitismo político (Peña, 2010).
Sin embargo, a primera vista suscita desconfianza una propuesta cuya realización parece, como mínimo, extraordi-en el período de entreguerras, faltos de una comunidad dotada de un gobierno propio que protegiera y garantizara tales derechos.
Paradójicamente, sólo quienes eran ciudadanos tenían en la práctica derechos humanos, porque la ciudadanía les proporcionaba el derecho a tener derechos.
La verdad de esta afirmación puede comprobarse hoy atendiendo a la situación de los inmigrantes (y en buena medida, incluso de los refugiados), a quienes se les cierra la puerta o se les expulsa en la medida en que la situación de los mercados o los presuntos riesgos, sean reales o ficticios, para la seguridad o el bienestar de los países receptores lo aconsejan.
Sin embargo, cabe dudar de que la conclusión que extrajo esta pensadora de la dramática experiencia de la que fue testigo sea la adecuada.
Arendt reconoce que debería ser la Humanidad misma la que garantizase el derecho de cada individuo a tener derechos (2006,422), pero considera que en la práctica es necesario poseer la ciudadanía de un estado para ser titular efectivo de derechos humanos.
El estado de Israel sería la prueba empírica de esta tesis; sólo la existencia de un estado judío ha garantizado a los judíos el disfrute de sus derechos como personas.
Ahora bien, aun dejando de lado cómo -esto es, a costa de quién-y hasta qué punto ha logrado Israel el objetivo histórico de su creación, la solución israelí nos devuelve a un modelo de estado nacional "westfaliano", en el que la ciudadanía se define por rasgos étnicos y culturales, prepolíticos, que agrupan a los miembros de la comunidad nacional al tiempo que excluyen a los de fuera; si acaso con la excepción, en el mejor de los casos, de los que se sometan a un proceso de desarraigo y asimilación plena 8.
Como observa Vitale, son justamente aquellas sociedades que han exacerbado sus rasgos comunitarios diferenciales las que más se esfuerzan por excluir de su seno a los diferentes, a los "impuros".
Por eso advierte: "Si, por lo tanto, necesariamente deben formar parte de comunidades más reducidas del género humano, los migrantes siempre se verán expuestos al riesgo de convertirse en apátridas, de derecho o de hecho.
La secuencia lógica del razonamiento arendtiano debería quedar invertida: sólo si se elimina el concepto de nacionalidad vinculado a la inclusión en una comunidad, eliminamos, en principio, a los apátridas" (Vitale, 2006, 89).
JAVIER PEñA ECHEVERRÍA necesidad de superar este marco se pone de manifiesto cuando consideramos el desajuste actual entre el carácter transnacional de los intercambios económicos y las transacciones financieras, los problemas relativos al medio ambiente o la pobreza mundial, así como el conjunto de las personas que son afectadas por ellos en todo el planeta, y, por otra parte, la esfera de acción limitada territorialmente de las entidades políticas estatales.
Los cosmopolitas políticos piensan que las propuestas de solución a los problemas de la justicia y los derechos, o el control democrático de la vida social y económica en las diversas sociedades humanas, no pueden enfocarse ya como una suma de respuestas locales (estatales) a los problemas, y que tampoco éstos pueden ser resueltos exclusivamente desde dentro.
Por ejemplo, no es posible garantizar la seguridad colectiva y los derechos humanos sólo por medio de normas y políticas concebidas y ejecutadas en y para cada país, porque los problemas traspasan las fronteras, y las acciones emprendidas en cada rincón del mundo afectan al resto del planeta.
Ni, por lo que se refiere a la cuestión que estamos considerando, es posible abordar adecuadamente los problemas políticos y sociales que son causa y resultado de los procesos migratorios sólo a escala estatal.
Es necesario actuar mediante órganos de dirección y coordinación de alcance mundial que estén dotados de la capacidad normativa y del poder coactivo que son necesarios para poner en práctica las medidas conducentes a esos fines 10.
Una cosa es que tenga sentido la permanencia de entidades políticas locales, y otra bien distinta que se pueda prescindir de alguna forma de coordinación y dirección política mundial.
Sólo instituciones que articulen y pongan en práctica políticas transnacionales podrán asegurar las condiciones materiales y las garantías jurídicas y políticas del ejercicio de los derechos y la participación efectiva de los ciudadanos del mundo.
De ellas depende la posibilidad del control político de los mercados, la protección de la salud y la seguridad frente a la delincuencia, la redistribución justa de los recursos públicos.
Los estados actuales no pueden cumplir por sí solos las promesas de la democracia 11.
Hay que tener en cuenta, sin duda, los argumentos de quienes discuten, no ya la viabilidad, sino la deseabilidad misma del cosmopolitismo político.
A menudo invocan, apelando a Kant, el fantasma del Estado mundial, con la amenaza de una tiranía sin contrapeso y de un poder homogeneizador que destruiría la diversidad cultural que es inseparable de nariamente lejana.
Las propuestas cosmopolitas recientes -en la línea de la democracia cosmopolita reivindicada por Held, Archibugi y otros (1995), o el renovado cosmopolitismo jurídico de Habermas-son objeto de crítica desde diversas posiciones teóricas por su insuficiente concreción, o por desatender las condiciones materiales y culturales que exigiría la institucionalización del cosmopolitismo.
Por otra parte, las circunstancias y los planteamientos dominantes en la política mundial actual invitan más al desaliento que a la esperanza respecto a la posibilidad de superar el equilibrio inestable de las relaciones entre los estados, presididas invariablemente por el principio de la primacía irrestricta del interés nacional.
Sin embargo, el pesimismo de los llamados realistas políticos no puede ocultar la realidad de la interdependencia y comunicación crecientes entre los hombres, que hacen permeables las fronteras y desafían todos los muros y las estrategias puestas en práctica para frenar los movimientos de los seres humanos y confinarlos en culturas cerradas.
Por consiguiente, tratar de pensar hoy una ciudadanía cosmopolita quizá no solamente no sea un disparate, sino que puede ser una tarea necesaria para ajustar nuestra concepción de la política a las transformaciones sociales del mundo que habitamos.
No es éste el lugar apropiado para desarrollar una argumentación sobre la necesidad de desarrollar una política en clave cosmopolita.
Pero creo que hay razones de peso para pensar que el cosmopolitismo puede ser la respuesta teórica y política más apropiada a la situación de un mundo unificado por la interconexión de actividades, flujos e intercambios de todo tipo (económicos, sociales, políticos, culturales) que tienen hoy lugar a escala planetaria, así como al carácter de los problemas ecológicos, energéticos, sanitarios o de seguridad, que ya no pueden ser planteados ni resueltos en una perspectiva local, sino que tienen un alcance universal.
La Humanidad no es hoy meramente una comunidad moral, sino una sociedad real: formamos parte de un solo mundo, por más que sea un mundo escindido y desequilibrado en lo relativo al acceso a los recursos de todo tipo, a su distribución, y al reparto de cargas y beneficios entre los moradores del planeta.
Ante esta transformación del marco social y político, ya no es posible comprender la política desde el presupuesto de estados clausurados, culturalmente homogéneos y en lo esencial dueños de sus propias políticas económicas y sociales; es decir, desde la perspectiva "estadocéntrica".
La MIGRACIONES Y APERTURA COSMOPOLITA DE LA CIUDADANÍA como los ya existentes respecto a los derechos humanos, acatar las sentencias de tribunales internacionales (como el de La Haya o la Corte Penal Internacional) o respetar la gestión y arbitraje de agencias supranacionales encargadas de velar por el reconocimiento efectivo de los derechos de los ciudadanos cosmopolitas (entre otros, los de los migrantes).
Quizá habrá que confiar en que la vinculación de los estados a la legalidad internacional se basará en la conciencia de la interdependencia y en la necesidad de aceptar un ordenamiento común como condición para contar con la asistencia y cooperación de los demás estados para lograr los propios fines 14.
Pero sin duda alguna un orden cosmopolita, aunque sea incipiente, requiere que la soberanía sea compartida y distribuida a varios niveles, desde lo local a lo mundial; lo que sin duda habría de provocar resistencias, pese a que en la práctica los estados han perdido ya buena parte de los poderes que constituían su soberanía en el mundo moderno.
En cualquier caso, es necesario contar con que el proceso de constitución de la ciudadanía cosmopolita, si es que tiene éxito, será paulatino (como sugería Kant en La paz perpetua), probablemente a partir de acuerdos y compromisos entre algunos estados a los que podrán irse sumando otros sucesivamente.
Se objetará tal vez que una ciudadanía semejante sería una ciudadanía demediada, por así decirlo, a falta de la dimensión política, imposible de incorporar cuando faltan espacios y canales de participación política de los ciudadanos, así como posibilidades de control e influencia sobre una autoridad difusa.
Sería, en palabras de Miller, "una versión tenue de ciudadanía liberal" (Miller, 2000, 93).
Pero quizá no fuera poca cosa para migrantes y refugiados, que pasarían a ser sujetos efectivos del derecho de libre circulación, actualmente regulado de forma asimétrica (Velasco, 2010).
Por otra parte, comprometería a los estados a contribuir en la medida de sus posibilidades a garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos de aquellos estados carentes de recursos materiales y humanos para protegerlos o posibilitarlos (especialmente los derechos sociales).
Lo cual, dicho sea de paso, contribuiría a disminuir la magnitud y el carácter dramático de gran parte de los movimientos migratorios internacionales de la actualidad.
Propuestas como la de Pogge (2010), orientadas a encaminar la ayuda internacional a los países de origen de las migraciones sólo pueden tener solidez si se cuenta previamente con un marco internacional de redistribución.
Un estatuto de ciudadanía cosmopolita, tomada la humanidad.
A ellos se les puede responder que no hay por qué optar entre los extremos de una única entidad política mundial y un mosaico de entidades autárquicas separadas.
Es posible concebir soluciones institucionales que hagan compatible la pervivencia de los estados -y también de entidades subestatales-como agentes que proporcionen el marco político y jurídico de realización de los derechos y propicien el mantenimiento y desarrollo de tradiciones y modos de vida locales, con la aceptación de un marco normativo común (un ius cosmopoliticum) y una jurisdicción universal que los estados podrían comprometerse a reconocer y respetar, y que proporcionaría un estatus de ciudadano, literalmente cosmopolita, a toda persona 12.
Sin entrar aquí en la compleja y difícil cuestión de cómo institucionalizar el cosmopolitismo, puede ser útil introducir algunas consideraciones sobre cómo podría concebirse una ciudadanía cosmopolita viable y eficaz.
En primer lugar, y como se ha sugerido ya, la ciudadanía cosmopolita no sería una ciudadanía alternativa a las ciudadanías estatales, sino una ciudadanía complementaria, que se sumaría ordinariamente a otras, especialmente a la del estado de origen o residencia de una persona; aunque podría reemplazarla en casos de pérdida legal o efectiva del status de ciudadano de un estado, con los derechos inherentes y las condiciones o garantías de su ejercicio (como en el caso de los refugiados o desplazados por conflictos bélicos o situaciones de anarquía, o allí donde los estados no estén en condiciones de garantizar el ejercicio efectivo de todos los derechos, bien sea debido a gobiernos tiránicos o a condiciones de pobreza extrema).
La condición de ciudadano del mundo aseguraría a cada persona el reconocimiento jurídico de la titularidad de los derechos fundamentales en cualquier circunstancia 13 (lo que podría especificarse en una normativa específica referida al status de extranjería).
Para que esto se hiciera realidad, sería necesario establecer estructuras de coordinación dotadas de la necesaria autoridad y capacidad coactiva, así como tribunales con jurisdicción reconocida para garantizar la aplicación de normas y resolución de conflictos en torno a la aplicación de derechos.
Ciertamente, es difícil pensar en cómo puedan lograrse estos objetivos si hay que partir de la voluntad de los estados signatarios de respetar tratados y pactos JAVIER PEñA ECHEVERRÍA la ciudadanía democrática como una ciudadanía abierta.
A través de su historia, la democracia se ha caracterizado por una dinámica de inclusión progresiva de grupos o categorías sociales antes excluidos, puesto que consiste justamente en el gobierno de aquéllos que no tienen una calificación especial que los distinga, como el linaje o la fortuna.
El demos de la democracia está compuesto por cuantos forman parte de una comunidad de trabajo, cooperación y obligaciones, y no puede cerrarse en virtud de la diferencia existente o percibida entre los rasgos étnicos o las pautas culturales de algunas personas y los del grupo mayoritario (Cf.
Por eso, una sociedad democrática que quiera ser fiel a los principios que la justifican ha de admitir a la ciudadanía a los refugiados y a quienes, provenientes de fuera, se asientan en su propio territorio 15.
Esto no significa que deba atribuirse la ciudadanía a cualquier recién llegado, incondicionalmente; pero según la lógica de la democracia, cualquiera es potencialmente un conciudadano, en la medida en que es "uno como nosotros" y puede llegar a ser "uno de nosotros".
Es más: la democracia no puede desentenderse por completo de quienes, aun no estando actualmente sujetos a su ordenamiento jurídico ni situados en su ámbito de jurisdicción, son sin embargo afectados por sus acciones y decisiones.
No sólo no puede cerrar a cal y canto sus fronteras, sino que tiene que considerar siempre inacabada la definición del "demos" ciudadano y la profundización en la igualdad democrática.
¿Significa esto que lo único moralmente justificable es una política de fronteras abiertas, en la línea de la tesis liberal defendida por Carens (1987), entre otros?
Ésta es una cuestión discutida, en la que entran en juego principios normativos y razones pragmáticas.
Benhabib (2007) y Bauböck (2007) defienden fronteras "porosas" 16, pero admiten que el criterio de la autodeterminación democrática como justificación de la existencia de fronteras sólo puede sostenerse moralmente sobre la base de políticas previas en favor de una justicia redistributiva global 17, puesto que el presupuesto del debate ha de ser la pertenencia a la sociedad humana común.
Y en todo caso, los derechos de los ciudadanos habrían de ser contrapesados con un derecho de membresía o pertenencia reconocido en el Derecho internacional, que proscribiese la extranjería permanente, con las correspondientes exigencias de admisión para refugiados o asilados políticos y garantías frente a la pérdida eventual de los derechos de ciudadanía (Benhabib, 2005, 15). en serio, exigiría crear las instituciones y poner en práctica las políticas necesarias para el cumplimiento de la justicia global.
No obstante, es preciso reconocer que la ciudadanía debe incluir una dimensión política, a falta de la cual los derechos subjetivos flotarían en el aire.
La participación en las decisiones sobre la dirección de la vida común y el control del poder político son la condición para la creación, el mantenimiento y la ampliación de los derechos de acuerdo con las necesidades e intereses de los ciudadanos.
Desde una perspectiva republicana, es necesario robustecer la ciudadanía política para que sea posible la ciudadanía como dotación de derechos.
Y esto parece abrir paso a una nueva objeción a la ciudadanía cosmopolita: que la ciudadanía política exige condiciones que sólo pueden cumplirse en un espacio bien delimitado.
Tal es la tesis de Benhabib: "Hay un vínculo crucial -escribe-entre el autogobierno democrático y la representación territorial (...); las leyes democráticas requieren cierre precisamente porque la representación democrática debe rendir cuentas a un pueblo específico" (Benhabib, 2005, 155).
Por eso una entidad política global no podría ser democrática (Benhabib, 2007, 448).
La ciudadanía democrática requiere comunicación, participación efectiva, control e influencia sobre los procesos políticos.
Sin duda, esta defensa de la necesidad de las entidades políticas particulares (y no sólo de los estados, aunque parece razonable considerarlos aún como actores y marcos principales de los procesos de autogobierno democrático; también de entidades subestatales y transestatales) está más justificada desde una perspectiva democrática que aquélla que recurre a la defensa de la identidad cultural (Walzer, 1993) o a la necesidad de una democracia "vernácula" (Kymlicka, 2003).
Si bien hay que tener en cuenta, en todo caso, que las dificultades para hacer realidad una democracia participativa y deliberativa se dan casi a cualquier nivel, y las formas más intensas y directas de participación sólo son concebibles a escala local.
Por eso una ciudadanía cosmopolita tendría que ser, como se ha apuntado ya, subsidiaria o complementaria respecto a la ejercida en otros niveles.
Pero quizá haya que subrayar que para ir haciendo realidad la ciudadanía cosmopolita lo más importante es considerar MIGRACIONES Y APERTURA COSMOPOLITA DE LA CIUDADANÍA al uso de una lengua y a vivir o no de acuerdo con las creencias y prácticas propias de la sociedad de origen.
Pero sí implica, sin embargo, una cierta distancia y conciencia del valor relativo de las raíces y rasgos locales, porque se basa justamente en la experiencia compartida de la participación de la humanidad común por parte de individuos con rasgos culturales diversos.
En último término, un enfoque cosmopolita implica, como señala Delanty (2009, 110-112) el cambio de la perspectiva de la peoplehood a la personhood, de pasar de considerar la identidad del sujeto político como algo determinado por su pertenencia a un pueblo a definirla por su condición de persona participante en la vida social en diversas tareas y niveles.
Se evitaría así tanto un enfoque comunitarista de la ciudadanía y de las migraciones en relación con ella, como una perspectiva individualista abstracta, la de un sujeto de derechos ajeno a todo contexto.
Quien invoca el cosmopolitismo como salida a los problemas que plantean las migraciones está expuesto a escuchar el dictum que ya hubo de afrontar en su día Kant: que eso está bien en teoría, pero no funciona en la práctica.
Y a la altura de nuestro tiempo, no sólo no podemos confiar ya en el auxilio de la naturaleza, del espíritu comercial, o de la astucia de la razón a favor del progreso moral.
Sabemos que es posible también retroceder; y si prestamos atención a los vientos que corren hoy en Europa, y en general al robustecimiento de la geopolítica y las razones de estado, un alegato a favor de una ciudadanía cosmopolita puede resultar intempestivo.
Cabe oponer a eso, sin embargo, las disposiciones morales que, según el mito de Prometeo, los dioses legaron a los hombres: la justicia y la vergüenza.
Ellas nos impiden resignarnos a la melancólica reflexión realista que dice que las cosas no pueden ser de otro modo que como son.
Ciertamente, hay una gran distancia entre las exigencias del modelo normativo y las condiciones de la democracia efectivamente existente.
Pero hay pasos en el camino hacia una ciudadanía abierta a un horizonte cosmopolita que sí están al alcance de la mano.
Es posible determinar un derecho a la ciudadanía basado en la participación en la vida social de una comunidad, indicada a su vez por la residencia estable, atendiendo al principio de que quienes están sujetos a las normas deben poder participar en su creación (Fraser, 2008, 179-180).
Esto es compatible, en el caso de los migrantes, con el mantenimiento de los derechos correspondientes a su ciudadanía de origen, a excepción del derecho de sufragio, que seguramente debería estar vinculado al estado en el que residen 18.
En todo caso, los residentes deberían disfrutar plenamente de todos los demás derechos, civiles, sociales y políticos.
Por otra parte, el reconocimiento del derecho de participación política a los residentes, y no sólo a los ciudadanos, en elecciones locales, no tiene por qué estar condicionado a acuerdos de reciprocidad con los estados de origen.
Los derechos fundamentales no son derechos condicionales, y su ejercicio no puede depender de circunstancias que el sujeto no tiene capacidad de controlar, y que en muchos casos han determinado precisamente la emigración.
Al inmigrante le corresponde el derecho a participar en la vida política del lugar en el que vive, trabaja, consume y contribuye en iguales condiciones que cualquier ciudadano: no hay que olvidar que es la presencia activa de las personas y los grupos en la política local la que hace visibles sus necesidades y aspiraciones.
He dejado a un lado el problema de la identidad cultural y la pertenencia, que requeriría ser tratado por extenso.
Baste ahora con apuntar que, a mi juicio, la ciudadanía cosmopolita no desconectaría la ciudadanía de la pertenencia 19, porque no supone la anulación del resto de los niveles de ejercicio de la ciudadanía, en sus espacios correspondientes.
Tampoco supondría la pérdida del derecho 541 JAVIER PEñA ECHEVERRÍA NOTAS 1 Velasco define el transnacionalismo migratorio como "un conjunto de procesos por los que determinados migrantes generan y sostienen relaciones y actividades sociales recurrentes que vinculan las sociedades de procedencia con las de destino.
A partir de esas relaciones y actividades se construyen espacios sociales discontinuos, y por ende desterritorializados, espacios que cruzan fronteras geográficas, culturales y políticas" (Velasco, 2009, 34).
2 No obstante, hay que tener en cuenta que persiste (e incluso se agudiza) la estratificación social material en las sociedades desarrolladas contemporáneas, lo que afecta además adicionalmente a los inmigrantes, situados por lo general en el lugar más bajo de la escala social.
3 López Sala (2006) hace notar cómo las políticas migratorias constituyen categorías de extranjeros.
4 Hay situaciones diferenciadas en cuanto a los derechos entre inmigrantes en situación irregular, regulares temporales y residentes permanentes, familiares de éstos, refugiados asilados, además de los inmigrantes naturalizados.
5 Que, contra la lógica de la secuencia marshalliana, anteceden a los políticos.
6 Esto ayuda a explicar el auge de los partidos xenófobos de extrema derecha entre los europeos, y en general las propuestas restrictivas respecto a la emigración que proceden de partidos supuestamente más cercanos al centro político.
Los inmigrantes son percibidos como causantes de los daños que provoca la crisis económica en una economía globalizada, y que recaen especialmente sobre los estratos de la población más débiles económicamente y de menor nivel cultural.
7 Incluso un nacionalista liberal como Kymlicka, que rechaza el derecho incondicional de las sociedades ricas a restringir el acceso para la preservación de su cultura, considera sin embargo que existe un derecho de preservación de la identidad nacional (Kymlicka, 2006, 65-78).
8 Al decir esto no pretendo insinuar que Arendt defendiese las posiciones mantenidas por el nacionalismo judío en aquella época.
9 Dicho sea de paso, aunque admitamos que la ciudadanía estatal es hoy por hoy condición necesaria para el disfrute efectivo de los derechos humanos fundamentales, eso no significa que sea condición suficiente.
De hecho, el estatus jurídico de los ciudadanos de la mayoría de los estados del mundo es manifiestamente deficiente en cuanto a reconocimiento y garantía efectiva de tales derechos.
10 Sin duda, la creación o reforma de estos órganos, y el establecimiento de las reglas por las que habría de regirse su actuación, se enfrentan a graves dificultades, como la de asegurar la representación equitativa y la democracia interna de los organismos internacionales.
Pero son cuestiones que exigirían por sí solas un espacio y una atención que no podemos prestarles aquí.
11 Por ejemplo: ¿cómo podrían los estados débiles reclamar compensaciones por la explotación de sus recursos si no hubiera organismos supranacionales que velasen por el cumplimiento de normas y tratados de redistribución equitativa?
12 Véase por ejemplo la propuesta de Habermas en "¿Una constitución política para una sociedad mundial pluralista?"
13 Haciendo así realidad, por cierto, lo que establece el artículo 28 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: "Toda persona tiene derecho a que reine en el plano social y en el internacional un orden tal que puedan lograr en él plena eficacia los derechos y libertades enunciados en la presente Declaración".
14 De manera análoga a como se someten los estados de la Unión Europea a las sentencias de los tribunales de Luxemburgo y Estrasburgo sin que haya una autoridad superior capaz de obligarles coactivamente a hacerlo.
15 Dejo de lado aquí la cuestión de los requisitos, sean temporales o de otro orden, que pueda considerarse que es razonable exigir para el acceso a la ciudadanía.
16 Bauböck sostiene que "en las condiciones actuales de extrema desigualdad global, las fronteras abiertas redundarían en una cierta igualación de oportunidades individuales transnacionales a expensas de desigualdades crecientes internas, al minar la capacidad de los estados para regular los mercados y mantener políticas de bienestar social" (Bauböck, 2007, 400).
18 No obstante, Bauböck (2004) ha llamado la atención sobre la existencia de situaciones de "ciudadanía transnacional" en las que las decisiones políticas tomadas en los países de origen afectan profundamente a los intereses de los emigrantes. |
La ciudadanía externa 1 es una práctica política generalizada hoy en día.
La mayoría de los estados del mundo reconocen, en mayor o menor medida, una serie de derechos de los cuales pueden gozar sus ciudadanos que viven fuera de las fronteras nacionales.
El derecho central es el de poder mantener la nacionalidad, independientemente del estatus residencial (Bauböck 2007, Bauböck y Guiraudon 2009; Gamlen 2008).
Este derecho básico que preserva la pertenencia en la comunidad política de origen sin tomar en cuenta la dimensión territorial, permite tener derechos en otras esferas.
Por ejemplo, contiene el derecho a protección diplomática, al retorno y a la transmisión inter-generacional de la nacionalidad.
En muchos casos, los ciudadanos no-residentes pueden participar y ser representados en las estructuras políticas de su país de origen.
Varios autores consideran que el concepto de ciudadanía en el exterior implica un giro en la forma de entender la ciudadanía, anteriormente asociada con la presencia en un territorio (Velasco 2009, Bauböck 2007, Bauböck y Guirau-don 2009).
La ciudadanía en el exterior cuestiona, tanto en la teoría como en la práctica, las fronteras nacionales y la congruencia entre territorio-ciudadanía-democracia (Spiro 2006).
Los avances tecnológicos que permiten la conexión (virtual) entre el individuo y su país de origen y el conjunto de políticas que los estados desarrollan para mantener vínculos transnacionales con sus comunidades de emigrantes desafían los principios de la política territorial.
En dicha concepción, las fronteras nacionales están percibidas como los márgenes que delimitan la relación entre el ciudadano y su gobierno, y el punto donde empieza el imperio de los demás estados soberanos (Bauböck y Guiraudon 2009).
Más allá de los desafíos conceptuales, uno de los atributos de la ciudadanía externa que más polémica ha generado, tanto en los círculos académicos como en el mundo de la política, se refiere al voto desde el exterior.
El derecho a voto es un atributo esencial de la ciudadanía y de la relación entre representantes y representados y por esta razón está estrechamente ligado a la residencia en el territorio de una comunidad política.
A cONcEPtUAL AND PRActIcAL APPROAch RESUMEN: Este artículo presenta un análisis contextual de las teorías sobre la ciudadanía en el exterior, así como sus relaciones conceptuales y prácticos con la ciudadanía europea.
Aunque la residencia en otro país puede ser un factor que cuestiona el derecho de participación y representación política de los no-residentes, consideramos que los emigrantes de primera generación son miembros legítimos del demos.
En consecuencia, deberían tener derechos de participación y representación en su país de origen.
Sin embargo, en el caso concreto de los ciudadanos europeos, los derechos políticos en el exterior constituyen un recurso no sólo en relación a los gobiernos de origen, sino también frente a las administraciones de los países de residencia.
PALABRAS CLAVE: Inmigración; ciudadanía externa; derechos de voto en el exterior; representación política; ciudadanía europea. mover y trabajar libremente en otros estados miembros en igualdad de condiciones con los ciudadanos nacionales 2.
Esta "ciudadanía de mercado" cómo ha sido llamada por varios autores (Everson 1995; Bellamy y Warleigh 2001) ha sido progresivamente complementada por una dimensión política, que presupone derechos de participación y representación a nivel local en los lugares de residencia y derechos de voto para el Parlamento Europeo.
A pesar del carácter inovador de la ciudadanía europea en relación a nuevas formas de participación y representación más allá de la nacionalidad y la territorialidad, hay un derecho central que los arquitectos de la construcción europea han dejado al lado: derechos políticos en las elecciones nacionales de los países de residencia de los migrantes intra-europeos.
Shaw (2007) considera que desvincular la nacionalidad de la plena participación política es un atributo de la soberanía que los estados miembros no están dispuestos a negociar.
La relación entre los migrantes intra-europeos y sus estados de origen ha sido poco contemplada en el contexto de la ciudadanía europea.
No obstante, según el derecho comunitario, tener la nacionalidad de un estado miembro es la condición necesaria para que un ciudadano disfrute de los derechos de la ciudadanía supranacional en otro estado miembro.
Así mismo, para las elecciones europeas, un ciudadano que reside en otro país europeo puede optar a votar para candidatos de su estado de nacionalidad o para los de su país de residencia.
A pesar de la expansión del voto de los ciudadanos no residentes en la mayoría de los países del mundo y de la multiplicación de los debates académicos sobre el tema, solamente en el último informe de la Comisión sobre la ciudadanía europea (Comisión Europea 2010) se señala el hecho de que varios estados miembros impiden o dificultan el ejercicio del voto para sus ciudadanos que disfrutan de sus derechos de libre circulación.
La comisión invita al diálogo a sus miembros para reflexionar sobre cómo compaginar los derechos de la ciudadanía europea con la participación política en el país de origen.
Como apuntábamos al principio del texto, la participación política desde el exterior es una tendencia en expansión de las políticas de ciudadanía de los estados.
Los mexicanos en el exterior han tenido más de cinco décadas de lucha y debates para obtener el derecho a voto en las elecciones generales de su país de origen (Smith 2008).
Los italianos que viven en el exterior han visto su derecho reconocido sólo después del año 2000, aunque sus demandas de participación en las elecciones italianas llevaban ya más de 30 años.
Los principales partidos británicos han debatido intensamente en los años 80 si los expatriates deberían poder votar en las elecciones generales o no, reconociendo el derecho a participación, pero con varias limitaciones.
En otros casos, el proceso del reconocimiento del voto desde el exterior ha sido menos contencioso.
Los españoles en el exterior gozan de igualdad de derechos con sus co-ciudadanos residentes en la constitución de 1978.
Los rumanos y los polacos viviendo en el extranjero también vieron su derecho reconocido después de la caída del régimen comunista.
Francia y EEUU son países pioneros en reconocer los derechos de participación política de sus ciudadanos residentes fuera de las fronteras nacionales, empezando en la década de los 70.
En las últimas décadas, se puede observar una tendencia creciente entre los estados de otorgar derechos de participación desde el exterior (Rhodes y Harutytunyan 2010).
Con pocas excepciones, la mayoría de los países del mundo han extendido el sufragio hacia el exterior después de la década de los 70 y han facilitado el acceso a voto a través de reformas institucionales, creando mecanismos como el voto electrónico o el voto por correo.
Según Ellis et al. (2007) 115 de 214 países reconocen el derecho de participación política de los ciudadanos que viven en el exterior.
En una investigación más reciente, Collyer (2011) encontró que 129 estados reconocen derechos políticos a los ciudadanos no residentes.
La mayoría de estos estados (93) permiten el voto desde el exterior (consulado, correo y/o electrónico) para representantes en una circunscripción doméstica.
En un número más reducido de casos (23) los emigrantes tienen que volver a su país el día de las elecciones y votar en la circunscripción que les corresponde.
Algunos países (13) reconocen una circunscripción separada en la que los emigrantes pueden elegir sus propios representantes en el parlamento.
La ciudadanía europea es otro ejemplo de institución que desafía la dimensión nacional-territorial de la ciudadanía moderna.
Desde hace décadas, los europeos se pueden IRINA CIORNEI te con sus circunstancias vitales, sino también con poder ejercer los derechos asociados a la ciudadanía europea.
Un europeo puede moverse libremente en el territorio de la Unión si posee el pasaporte de un estado miembro.
En este caso, la puerta de entrada en los países de la UE depende de la nacionalidad de origen y no del estado miembro de residencia.
Por esta razón, ejercer el derecho a libre movimiento y poder participar en la vida política del país de origen no debería ser un juego de suma cero.
Partiendo de la cuestión de la representación directa de los ciudadanos no-residentes, el artículo aporta una reflexión sobre los derechos de representación de los migrantes europeos en sus países de origen y sus posibles ramificaciones prácticas.
Los derechos de representación especial de los ciudadanos no residentes constituyen un conjunto de recursos que refuerzan su nivel de integración no sólo en relación a los gobiernos de origen, sino también en los lugares de residencia.
En el caso concreto de los ciudadanos europeos, la ciudadanía en el exterior y la representación directa de éstos en el país de origen pueden complementar la ausencia de la plena integración política en los lugares de residencia.
La primera parte presenta un análisis contextual de las políticas de la ciudadanía externa y apunta las principales modificaciones que ellas aportan al concepto de la ciudadanía nacional.
En el segundo apartado se discuten los principales debates teóricos relacionados con la participación política en el exterior y las relaciones entre la ciudadanía externa y la ciudadanía supranacional.
La tercera parte se centra en el concepto de representación de los ciudadanos en el exterior con un enfoque especial en el caso de los ciudadanos europeos.
La ciudadanía externa desafía la tradición de pensamiento sobre la ciudadanía nacional y la participación democrática.
Ella presupone la desvinculación de la política territorial de la pertenencia y de la vita activa del ciudadano dentro de la comunidad política.
La ciudadanía nacional, en términos de Marshall (1950Marshall ( /2009)), expresa la igualdad de los que son miembros plenos de la comunidad política.
La igualdad de los miembros de la comunidad (es decir, de los ciuda-Owen 2011).
¿Cómo argumentar que individuos que ya no están sujetos al gobierno de un país todavía pueden tener capacidad de decisión y voto en sus estructuras?
Y si los ciudadanos no-residentes tienen derechos de participación en su país de origen, ¿cómo representar sus intereses?
¿Cómo acomodar los derechos de la ciudadanía europea con los derechos de participación y representación en el país de origen?
¿Son los europeos una categoría especial de ciudadanos en el exterior?
La desvinculación entre ciudadanía y territorio desafía el reto para establecer nuevas formas de participación y representación extraterritoriales.
En los siguientes apartados vamos a abordar esas tres cuestiones relacionadas con la ciudadanía en el exterior -la participación y representación política externas y su acomodación con los principios de la ciudadanía europeadesde la perspectiva de la teoría política contextual 3.
El artículo tiene principalmente un enfoque analítico, pero usa también estudios empíricos y fragmentos de trabajos de campo que se han hecho previamente con las comunidades rumanas en España 4.
Partiendo de autores como Bauböck (2007), argumento que los derechos de participación y representación de los ciudadanos no-residentes son justificables dentro de la teoría política liberal.
La participación política desde el exterior no es un derecho universal que se transmite intergeneracional entre los nacionales no-residentes.
Tampoco es una práctica política que no se puede legitimar dentro de la teoría normativa liberal.
La participación política externa es un derecho que depende de las circunstancias vitales y los "lazos genuinos" de cada emigrante con su país de origen.
Responder en afirmativo a la pregunta si ciertas categorías de ciudadanos no-residentes forman parte del demos nos lleva a la cuestión relacionada con su representación política.
En esta perspectiva, el argumento del artículo es que a pesar de la diversidad de las comunidades residentes en el exterior, los ciudadanos externos tienen necesidades e intereses distintos en comparación con los ciudadanos residentes y por esta razón se deberían articular a través de la lógica de la representación especial (Spiro 2006).
En el caso concreto de los ciudadanos europeos, su relación política con el país de origen no está relacionada solamen- moderna puesto que marcan la distinción entre ciudadano y extranjero.
Desde una perspectiva histórica, marcan la transformación del súbdito en ciudadano.
Es más, en la mayoría de las democracias occidentales, los inmigrantes residentes no tienen derechos políticos sin ser naturalizados, mientras que los ciudadanos en el exterior, aún de segunda y tercera generación, pueden participar sin restricciones en las elecciones nacionales.
Las razones por las cuales los estados otorgan derechos políticos a los ciudadanos en el exterior no son necesariamente transparentes.
La mayoría de los gobiernos argumentan que los emigrantes "se merecen" un estatus especial dentro del demos, ya que su salida del país fue un sacrificio para mejorar las condiciones de vida de su entorno (Østergaard-Nielsen 2003).
En muchos casos, los ciudadanos en el exterior pasan de "ausentes" a héroes (véase el caso de México en Smith 2008).
En otros contextos, cómo en Reino Unido por ejemplo, la integración europea y los derechos de movilidad y trabajo en los demás estados miembros han sido los argumentos principales para que los que viven fuera mantengan ciertos derechos en su país de origen.
En los países en transición, tanto en el Sur como en el Este de Europa, los derechos de la diáspora han sido reconocidos en las constituciones democráticas.
En todo caso, más allá de la retórica oficial, tener un cierto control de las remesas y un lobby potente en el exterior son unas de las motivaciones principales de los estados de origen (Østergaard-Nielsen 2003; Baubock 2007).
Autores como Rhodes y Harutyunyan (2010) consideran que la competición partidista en el país de origen es otro factor que explica la extensión del sufragio en el exterior.
Los lobbies pro-emigrantes argumentan que aún viviendo fuera de las fronteras nacionales, el vínculo emocional con el país de origen justifica tener derechos políticos allí.
Muchos todavía tienen propiedades y familiares.
Es más, con las nuevas tecnologías, la diáspora puede mantenerse informada diariamente sobre las cuestiones políticas; en otras palabras, pueden ser ciudadanos competentes y responsables, igual que los ciudadanos residentes.
La mayoría de los emigrantes reclaman igualdad en derechos con los residentes nacionales.
De hecho, la constitución española y el Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior parte del principio de igualdad entre los ciudadanos, independientemente de su residencia. danos nacionales) se ha logrado a través del tiempo con la expansión y el reconocimiento de los derechos civiles, políticos y sociales.
La definición de Marshall supone una clara delimitación entre miembros-ciudadanos/extranjeros y entre territorio nacional/exterior.
En consecuencia, un elemento central de la concepción nacional de la ciudadanía es la residencia/presencia en el territorio.
Aunque la movilidad transfronteriza y la migración son prácticas anteriores a la formación de los estados nacionales, la teoría de la ciudadanía nacional ha dado por supuesto la dimensión territorial tanto en relación a la identidad del individuo como en relación a su participación política.
Barry (2006) define la ciudadanía en el exterior como el conjunto de políticas diseñadas por los estados para mantener los vínculos con los ciudadanos que residen temporalmente o permanente fuera de las fronteras nacionales y el conjunto de prácticas (económicas, culturales y políticas) que los emigrantes desarrollan en relación a su país de origen.
Los vínculos entre el ciudadano y su estado ya no se construyen en torno a la idea de sujeción a las leyes que el mismo demos diseña para sí (Dahl 1989; López-Guerra 2005).
Fuera de las fronteras nacionales, el elemento clave que permite tener derechos en la comunidad de origen es la identidad nacional.
Por esta razón, Joppke (2003) considera que la ciudadanía externa presupone la re-etnicización del concepto liberal de ciudadanía.
Las principales medidas a través de las cuales los estados mantienen los vínculos con sus ciudadanos en el exterior se extienden en varios ámbitos: políticas económicas para atraer y canalizar las remesas; políticas culturales a través de las cuales se recrea la identidad nacional fuera del país y se subvenciona el aprendizaje de la lengua de origen; políticas sociales a través de las cuales se facilita el retorno, el acceso temporal o permanente a ciertos servicios en el país de origen o el acceso a sistemas de ayudas; reformas burocráticas y electorales para diseñar espacios de participación y representación para los ciudadanos en el exterior (Barry 2005; Levitt y La Dehesa 2003).
De este conjunto de medidas, el reconocimiento del derecho a voto desde el exterior es una de las más controvertidas en la práctica y el tema más debatido en la literatura sobre la ciudadanía externa.
Spiro (2006: 209) considera que los derechos políticos son un componente central de la institución de la ciudadanía IRINA CIORNEI emigrantes no deberían tener el derecho a voto en su país de origen.
El principio de inclusión política establece que todos aquéllos (excepto inmigrantes temporales y personas que no pueden decidir por sí mismas) que están sujetos a las leyes de un país, deberían incluirse en el demos.
Es decir, deberían tener derechos de participar en la formulación de las leyes que les gobiernan.
En consecuencia, la inclusión de A o B en el cuerpo ciudadano de un país no es una cuestión de derechos humanos, sino un acto que responde a un criterio de cualificación.
La definición de Arendt (1951de Arendt ( /1973) ) de la ciudadanía como "el derecho a tener otros derechos" apunta a un derecho universal.
Pero su contendido, tener derecho a la ciudadanía X, se instituye contextualmente y se guía según una serie de criterios que establecen quien puede formar parte del cuerpo de ciudadanos.
Según Whelan (1983), los criterios que definen el cuerpo ciudadano no son de naturaleza democrática ya que el ejercicio de la democracia presupone un pueblo ya formado y un criterio de diferenciación entre miembros/extranjeros.
Pero, presuponer que la democracia es sólo un conjunto de reglas sobre cómo tomar decisiones, significaría vaciarla de contenido (López-Guerra 2005).
Dahl (1989) argumenta que debería existir un criterio de inclusión política que sea consistente con la misma idea de democracia.
Su argumento se puede resumir en tres criterios: a) en una democracia, los gobiernos deben considerar por igual los intereses de los gobernados; b) cada persona es el mejor juez para su propio bien; c) en consecuencia, todos los adultos están igualmente cualificados para participar en los procesos de decisión de su comunidad política (López-Guerra 2005: 221).
Por ello, según estos autores, el criterio de cualificación para formar parte del demos establece que todos aquellos gobernados por las leyes de un país deben poder participar en los procesos de toma de decisión.
Resumiendo, los derechos políticos en un país se deben otorgar a los que están gobernados por las leyes del país.
Owen (2011) critica la interpretación rígida que López-Guerra hace al principio de la sujeción democrática de Dahl.
El autor considera que la presencia/residencia en un territorio no es la condición suficiente ni necesaria para que alguien esté sujeto a las leyes de un gobierno.
Por ejemplo, hay leyes sobre propiedad e impuestos que afectan a todos los nacionales, independiente de su estatus residencial.
Es verdad que los ciudadanos residentes están En la teoría liberal, el vínculo emocional con un lugar no constituye una base para otorgar derechos políticos.
Tampoco la ausencia de un territorio, ya que la vida de un individuo que vive fuera está pocas veces afectada por las decisiones de su país de origen.
Es más, ¿cómo puede ser la ausencia del territorio un elemento ignorado en una concepción sobre la igualdad y la justicia social y política?
emigración e incLusión poLítica
A pesar de la práctica política favorable en relación a la participación desde el exterior, los debates teóricos se centran en dos cuestiones: primera, si los emigrantes deberían en principio tener derechos de participación en su país de origen; y segunda, si los vínculos emocionales y económicos con el país de origen son condiciones suficientes para poder participar en la vida política de allí.
El primer debate aborda una pregunta más amplia, relacionada con quién tiene derecho a reclamar la ciudadanía en una comunidad política; en otras palabras, ¿cuáles son los principios según los cuales se define y se organiza un pueblo?
¿Es la pertenencia/vínculo identitario con la comunidad de origen la base suficiente para reclamar derechos de participación?
El segundo debate se enfoca más bien en la práctica de la ciudadanía y se pregunta si a pesar de los vínculos emocionales y económicos, los que viven fuera pueden ser ciudadanos informados y responsables en relación a su país de nacimiento.
¿Es la participación política desde el exterior una cuestión de derechos?
En 1999 el Consejo de Europa apuntaba en una declaración oficial que poder votar en el país de origen es una cuestión de derechos humanos.
El derecho a voto es una parte esencial del proceso democrático y por esta razón los emigrantes deberían poder ejercerlo plenamente.
En 2004 el mismo organismo propuso reflexionar sobre unos derechos internacionales para los expatriados que incluyan la participación política en el país de origen (Spiro 2006: 232).
La pregunta que surge de estas iniciativas es ¿por qué el derecho a voto desde el exterior es un derecho humano?
Tomando como punto de partida el principio de inclusión de R. Dahl (1989), López-Guerra (2005) tificar o al contrario, obstaculizar, la participación política de los ciudadanos no-residentes.
Las prácticas económicas transnacionales han constituido una herramienta útil en el proceso de reconocimiento de derechos para la ciudadanía en el exterior.
Por su parte, los emigrantes que envían remesas o siguen pagando impuestos en su país de origen han argumentado que ésta es una base suficiente para la participación política (Østergaard-Nielsen 2003).
"No taxation without representation", decían los Tories en el Parlamento británico a mediados de los ochenta a favor de los derechos a voto de los expats.
A la vez, muchos estados han considerado que otorgar voz y voto a los emigrantes les facilitaría controlar y canalizar el flujo de remesas e impuestos que éstos pagan (Bauböck 2007;Østergaard-Nielsen 2003).
Rubio-Marín (2006) argumenta que la contribución económica de los emigrantes es más similar a la de los agentes económicos del país que a un sistema de tasación.
Las remesas son una premisa importante para el crecimiento económico, pero no una virtud ciudadana.
Otro tipo de virtud ciudadana que los autores han cuestionado en relación a la participación política en el exterior se refiere a la responsabilidad y la legalidad del voto.
Dada la desconexión y lejanía (física) con el país de origen, es posible que el ciudadano no esté bien informado o que vote sin mucha responsabilidad.
Pero, como argumenta Spiro (2006), las nuevas tecnologías permiten que los que viven en el exterior estén al día de la situación de sus respectivos países.
En todo caso, aunque estén bien informados, sentirían las consecuencias de su elección mucho menos que los ciudadanos residentes.
No obstante, el porcentaje de votantes en el exterior es mucho menor a los residentes y los que eligen participar lo hacen porque tienen un interés sujetos a un número más grande de leyes que los noresidentes.
Pero, considera Owen, el principio de Dahl no se debe interpretar en una manera cuantitativa (ibid.: 19).
El principio de la sujeción democrática no es sinónimo con el hecho que quienes están más afectados tienen derechos a hacer parte del demos.
Al contrario, el principio requiere que quien está afectado, da igual en qué proporción, tiene que hacer parte del cuerpo de ciudadanos.
Por esta razón el autor considera, al contrario que López-Guerra, que los emigrantes son miembros legítimos del demos.
Bauböck (2009) propone un principio alternativo de inclusión en el demos que toma en cuenta no sólo las circunstancias presentes de la vida de los individuos, sino también sus circunstancias biográficas.
Según el autor, el principio de inclusión política debería referirse a todos aquéllos que tienen un interés sustancial en la comunidad política.
Más específicamente, el derecho a ciudadanía en una comunidad política puede ser reclamado por: a) personas que dependen de esa comunidad para la protección de sus derechos fundamentales (criterio de la dependencia), y por b) personas que son o fueron sujetas a la autoridad de esa comunidad política durante un período determinado de su vida (criterio biográfico).
Este último criterio rompe con la dimensión territorial de la ciudadanía y establece que el pasado y las circunstancias personales en su conjunto son un elemento importante que vinculan al individuo a una comunidad política.
En este sentido el principio de inclusión de los stakeholders (stakeholder principle en inglés) es más amplio que el principio apuntado por Dahl, que se centra sólo en las circunstancias presentes de la vida de alguien.
Aplicado al concepto de ciudadanía en el exterior, Bauböck considera que el criterio de la dependencia requiere que los emigrantes de primera y segunda generación puedan retornar a su país, es decir, que puedan retener la nacionalidad de origen.
Pero, en lo que concierne los derechos de participación política, sólo los emigrantes de primera generación cumplen con el criterio biográfico.
El argumento de Bauböck justifica las prácticas políticas sobre el voto en el exterior, pero critica el hecho de que los derechos de participación política se transmitan entre generaciones más allá de la primera generación de emigrantes.
Prácticas económicas, responsabilidad y ciudadanía
Otro conjunto de debates sobre el derecho de voto desde el exterior se centra en los factores empíricos que pueden jus-
En la misma línea, tres décadas más tarde, la Comisión Europea apuntaba en su último informe sobre ciudadanía que se debería abrir el diálogo sobre el derecho a sufragio en el país de origen a los ciudadanos europeos que viven en otro Estado miembro (Comisión Europea 2010).
Los derechos políticos de los emigrantes europeos han sido poco debatidos dentro de la literatura sobre la ciudadanía externa.
Una de las razones principales es que los países europeos fueron estudiados pocas veces desde la perspectiva de la emigración.
No obstante, más de 12 millones de europeos han hecho uso de sus derechos de libre circulación, residiendo en otro Estado miembro (Eurostat 2009).
Teniendo en cuenta la ausencia de barreras territoriales en el ámbito económico y laboral, la pregunta que surge es si el derecho a libre circulación y la configuración de la ciudadanía europea implican mantener los derechos políticos en el país de origen.
Kochenov (2009) considera que la privación de derechos a voto en el exterior de los emigrantes intra-europeos entra en contradicción con el principio de libre movimiento y la construcción del mercado común.
El autor argumenta que en los casos de los países que no otorgan o que limitan el derecho a voto en el exterior 5, sus ciudadanos tienen que optar entre el derecho fundamental de elegir y ser elegido y el derecho a libre movimiento.
Por esta razón los derechos políticos en el exterior de los ciudadanos UE son un caso distinto de los derechos políticos en el exterior en general.
No obstante, la solución "lógica" al problema de participación política de los migrantes intra-europeos sería el reconocimiento de derechos políticos en las elecciones nacionales de los países de residencia.
Pero, como reconocen varios autores (Shaw 2007, Wiener 1998), otorgar derechos políticos en elecciones legislativas y presidenciales en los estados miembros de residencia hubiera sido un compromiso demasiado arriesgado para la pérdida de soberanía de los estados.
Por esta razón, los europeos que se mueven en otros estados miembros tienen igualdad de trato con los nacionales en las elecciones municipales y europeas, pero no pueden votar en las legislativas sin estar nacionalizados.
La solución al problema del sufragio de los migrantes intra-europeos parece ser más bien un compromiso que una cuestión de principio: si es poco probable que los Estados miembros vayan a extender los derechos políticos de los ciudadanos europeos en elecciones legislativas, en-especial en la política de su país de origen.
Por esta razón se puede considerar que son un grupo "auto-seleccionado" que vota de una manera responsable (idem: 223).
Resumiendo, el voto en el exterior es un concepto contestado tanto en la teoría como en la práctica dados los desafíos que presupone a las concepciones clásicas de ciudadanía y participación política.
Según los autores, la simple contribución económica en términos de remesas no es una condición suficiente para reclamar derechos políticos.
La cuestión central es determinar por qué y en qué condiciones los emigrantes son reconocidos cómo parte del cuerpo de ciudadanos que pueden tener voz y voto en las instituciones que les gobiernan.
Según Bauböck (2009), los emigrantes de primera generación todavía se pueden considerar miembros plenos en sus países de origen, dados los fuertes vínculos que han tenido y que siguen teniendo allí.
Una pregunta que surge en este contexto es si los ciudadanos europeos que viven en otros Estados miembros son un caso "especial" de ciudadanos en el exterior, ya que la dicotomía entre ciudadanos nacionales/extranjeros dentro de la UE no es tan clara como en el caso de terceros países.
Ciudadanía europea y ciudadanía en el exterior
Dentro del contexto europeo, unos de los factores que han determinado el reconocimiento del voto desde el exterior para los ciudadanos no-residentes han sido la migración intra-europea y la otorgación de derechos a voto para el parlamento Europeo (Lafleur 2011).
El caso de Reino Unido es ilustrativo en este sentido.
Aunque la emigración de Reino Unido se ha expandido desde finales del siglo XVIII, no es hasta los principios de los 1980 que las asociaciones de expats y políticos conservadores han empezado a reclamar derechos de voto en las elecciones británicas.
Uno de los principales exponentes del voto de los británicos en el exterior, miembro de los Tories, argumentaba en el Parlamento británico: "I place this matter really in the same category, in terms of national elections, as whether a Londoner should be disenfranchised if he moves to Glasgow, or a person from Manchester if he moves to Cardiff.
En todo caso, el pasaporte de un Estado miembro es la puerta de entrada para el disfrute de los derechos de la ciudadanía europea; aún más cuándo una importante proporción de emigrantes intra-europeos son circulares o usan sus derechos a libre circulación en más de un Estado miembro.
Dada la temporalidad y movilidad de las trayectorias laborales de los europeos, la privación de derechos políticos en el Estado de origen una vez que el ciudadano cruza la frontera sería una solución extrema que no toma en cuenta esa realidad.
Tampoco es evidente la necesidad de naturalización en el Estado miembro de residencia para adquirir derechos políticos.
La innovación que conlleva la ciudadanía europea es la construcción de un espacio político y una forma de pertenencia que sobrepasan las restricciones nacional-territoriales de la ciudadanía moderna.
Arraigar los derechos de participación política de los inmigrantes en la naturalización sería reafirmar un concepto nacional-territorial de la ciudadanía.
Por esta razón, una combinación de derechos políticos en el país de origen y de residencia (sin la necesidad de la naturalización) es una solución que se adapta mejor a la arquitectura de la UE.
Resumiendo, los derechos políticos de los emigrantes intra-europeos en su país de origen no deberían ser vistos como la solución para corregir la falta de participación en la política nacional de los países de residencia.
El voto en el exterior de los emigrantes europeos puede ser una opción para que este grupo de ciudadanos no se quede totalmente excluido de la política nacional en general.
Pero no soluciona el problema de la exclusión política en los países de residencia.
No obstante, hay varias configuraciones del derecho a voto en el exterior en los cuales los europeos que viven en otro Estado miembro, y los emigrantes en general, quedan más "protegidos" que en otras.
Dichas configuraciones tienen que ver con los principios de representación de la ciudadanía en el exterior.
Si bien los derechos de participación en las elecciones del país de origen han sido una cuestión debatida en la literatura, el concepto de representación de los ciudadanos residentes en el exterior ha generado menos interés acadé-tonces al menos hay que reconocer estos derechos en sus Estados de origen.
El uso del derecho a libre movimiento no puede causar la privación del derecho central de la ciudadanía: participar en las elecciones nacionales.
David Owen (2011) construye un argumento similar, destacando que un derecho cívico como la libertad de movimiento no debería cancelar el principio de la igualdad política (idem: 5).
En otras palabras, la libre circulación tampoco debería crear situaciones en las cuales hay europeos que tienen más de un voto en elecciones generales (en su país de origen y en su país de residencia).
Según el autor, hay cuatro escenarios posibles para evitar que los emigrantes europeos no se queden privados de derechos políticos en general una vez que usan el derecho a la libre circulación: a) derechos políticos en el Estado miembro de residencia; b) derechos políticos en el Estado de nacionalidad; c) la elección entre (a) y (b); d) una combinación de (a) y (b) que empieza con (a) y después de un período pasa a (b).
Owen considera que la mejor solución sería lo que llama (b+): derechos de voto en el Estado de nacionalidad, con la condición de que se facilite la naturalización de los europeos residentes en otros Estados miembros.
Si bien es verdad que la libre circulación no debería presuponer la exclusión política, los argumentos de Kochenov (2009) y de Owen (2011) parten de una concepción unilateral sobre los derechos políticos.
Como hemos especificado antes, la participación en elecciones no es un derecho general, sino un derecho en relación con una comunidad política en concreto.
Por esta razón, si argumentamos a favor de los derechos políticos de los emigrantes intraeuropeos en su país de origen, es porque hay un principio que lo justifique.
Los derechos políticos en las elecciones generales del país de origen no deberían ser vistos como el substituto de los derechos de participación en el país de acogida.
En el caso de la representación asimilacionista, los ciudadanos en el exterior votan a candidatos en una circunscripción electoral doméstica 8, mientras que en el otro caso eligen sus propios representantes.
El autor considera que en función del tiempo de residencia en el exterior, o de la naturaleza del proyecto migratorio, las comunidades de emigrantes pueden llegar a tener intereses distintos.
Por ejemplo, los que tienen poco tiempo desde que se fueron del país de origen o los que intentan volver continúan teniendo fuertes vínculos con los lugares de origen y en consecuencia, intereses comunes con los otros votantes residentes en la circunscripción.
Al contrario, los emigrantes que llevan muchos años viviendo fuera de su país de origen pueden sentirse menos identificados con los intereses locales de donde partieron, pero no obstante, pueden tener fuertes vínculos con el interés en la política a nivel nacional.
En esta situación, los emigrantes constituirían un grupo distinto, con intereses que difícilmente estarían representados por parlamentarios elegidos en una circunscripción doméstica.
Es más, dichos representantes tendrían pocos incentivos y pocas posibilidades para establecer contactos y canales de comunicación con sus electores en el exterior.
Igualmente, las posibilidades de los emigrantes de ser seleccionados para ser candidatos en una lista propuesta en una circunscripción doméstica serían mínimas, ya que tendrían poco acceso en las estructuras de poder de sus lugares de origen.
El argumento de Spiro (2006) sigue la lógica de representación de la filosofía de Montesquieu (1748/1989) y parte de la presuposición de que los representantes políticos son la voz de los intereses locales de la circunscripción que representan.
En este caso, la creación de una circunscripción en el exterior sería justificada, ya que los emigrantes están en la mayoría de los casos desconectados del mundo local de donde partieron.
No obstante, hay otra tradición de la representación, que tiene raíces en la filosofía de Edmund Burke (1790/2001) y que apuesta por la representación del interés general de la nación, aunque la elección de los candidatos sigue una base territorial 9.
En este caso, crear diputados o senadores de la diáspora entraría en contradicción con el principio general de representación ciudadana en el país de origen.
También en oposición al argumento a favor de la representación discreta, Bauböck (2009) considera que los expatriados no son un grupo homogéneo que pueden formar la mico.
No obstante, el reconocimiento de la representación especial en el país de origen es una medida que empieza a ganar popularidad entre los gobiernos.
El caso rumano es un ejemplo ilustrativo para reflexionar sobre los argumentos a favor o en contra de la representación especial de la Diáspora.
Durante las elecciones parlamentarias de 2008, los rumanos en el exterior pudieron votar por primera vez a los parlamentarios de la Diáspora.
Según la ley electoral que se cambió pocos meses antes de las elecciones, cuatro diputados y dos senadores estaban destinados a representar, según la dispersión geográfica, a los rumanos que residen en el exterior 6.
La campaña electoral de Marian Popescu, candidato del Partido Social Demócrata Rumano (PSD) en la Diáspora y el presidente de PSD en España, prometía mejorar la situación de los emigrantes en dos países: a) facilitarles el retorno y negociar con el gobierno rumano para una rápida inserción laboral; b) a los que se decidieran quedar en España, mejor diálogo con las autoridades españolas y regionales y varios programas de inserción social de la comunidad gitana.
Tanto Popescu como los demás representantes de la Diáspora viven entre dos países y son conocidos en la política local y regional del país de residencia y, obviamente, tienen buena relación con sus compañeros políticos en Bucarest.
Normalmente consiguen varias facilidades para su comunidad en los lugares de residencia y aunque los cambios no son visibles a nivel agregado, los rumanos que viven cerca de una filial en el exterior de un partido de su país de origen, tienen más canales de diálogo con la política local y regional en España 7.
Rumania no es el único país que reconoce una circunscripción electoral en el exterior.
Francia y Portugal fueron pioneras al otorgar derechos de representación especial de los emigrantes en el parlamento nacional (Ellis et al. 2007).
Después de décadas de demandas por parte de las comunidades en el exterior, Italia otorgó a partir del año 2001 derechos de participación y representación a la diáspora (Battiston y Mascitelli 2008).
Tras el cambio de la constitución en 2008, los franceses en el exterior gozan no sólo de representación especial en el Senado, pero también de representación en la Asamblea Nacional por 12 diputados que representan varias áreas geográficas del mundo.
Partiendo de las diferentes prácticas de representación de los ciudadanos en el exterior, Spiro (2006) lugares de residencia.
En este sentido, en Rumania hay un diputado para Europa, otro para América y Australia, otro para Asia y otro para África.
Los casos italianos y francés siguen la misma lógica de división de los electores en el exterior, aunque el número de representantes es relativamente más elevado (diez diputados en el caso italiano y once en el caso francés).
Por esta razón, es muy probable que la agrupación de emigrantes por sus lugares de residencia para seleccionar los representantes refleje una cierta coincidencia de intereses y problemas comunes.
A pesar de la heterogeneidad interna del grupo, los emigrantes que residen en la UE, por ejemplo, pueden tener demandas e intereses distintos de los que residen en América Latina.
En consecuencia, elegir sus propios representantes en función del país/zona de residencia es una solución para hacer escuchar voces que en otras circunstancias serían silenciadas por la multitud de los votantes domésticos.
Una curiosidad que surge en este contexto es analizar la relación entre las formas de representación en el país de origen y la inclusión y participación en los lugares de residencia de los emigrantes intra-europeos.
Ciudadanía europea y formas de representación en el país de origen
En los apartados anteriores hemos argumentado que la representación directa de los ciudadanos no-residentes en su país de origen es una forma legítima para articular y promover sus intereses.
La función de los representantes (Senadores o Diputados de la Diáspora) sería de escuchar y avanzar en la arena política del país de origen cuestiones relacionadas con la vida cultural, social y política de las comunidades en el exterior.
Pero, como hemos apuntado en el ejemplo del candidato PSD Diáspora a las elecciones legislativas rumanas, su programa político no se refería solamente a lo que iba a hacer en relación al gobierno rumano, sino también a estrategias y acciones que iba a emprender en relación a la arena política española.
El "doble mandato" que puede tener un representante de los ciudadanos en el exterior en el contexto de residencia y en el país de origen no es una estrategia posible en cualquier circunstancia.
En países como, por ejemplo, México, "tener a un extranjero que se mezcla con los asuntos políticos del país está muy mal visto" 11.
No obstante, en el contexto europeo el juego del doble manda-circunscripción n+1 en el exterior.
Si ellos son stakeholders en la comunidad política de su país de origen, entonces sus derechos y sus deberes están considerados a nivel individual, como en el caso del resto de individuos que se incluyen en el cuerpo de ciudadanos.
Los emigrantes pueden votar y ser representados en su país de origen porque todavía tienen un interés vital allí, y no porque constituyen un grupo distinto: "We should see the expatriates not as a group united by their origins, but as individuals with different biographical ties to a country of origin.
A pesar de la diversidad socio-económica y residencial de los emigrantes, la circunscripción en el exterior se debería considerar como un intento de corregir ciertas prácticas de exclusión política de este grupo.
Si su voz se ve diluida en el conjunto de los electores domésticos y si sus representantes tienen pocos incentivos para acercarse, entonces la representación discreta sería la solución para hacer presente sus intereses y sus demandas.
En este caso, la dimensión territorial juega más bien el papel de identificación y politización de un grupo, igual que en otros casos la raza, el género o el origen étnico pueden constituir atributos para legitimar la representación especial (Phillips 1995; Mansbidge 2003; Kymlicka 1989).
Un argumento que critica la representación discreta de las comunidades en el exterior reclama su valor simbólico y la desigualdad en comparación con la representación de los ciudadanos residentes 10.
En la mayoría de los casos, alrededor de diez diputados y senadores representan a millones de ciudadanos que viven fuera de las fronteras nacionales.
La proporción entre representantes/representados es mucho mayor en el caso de las circunscripciones domésticas.
Pero, aunque la norma de representación que se aplica dentro y fuera de las fronteras nacionales no es equitativa sino más bien simbólica, es importante apuntar el hecho de que la representación discreta hace reflejar voces e intereses que en otro contexto no tendrían un canal para ser escuchados.
En la práctica, la circunscripción en el exterior toma en cuenta la dispersión geográfica de los emigrantes y en general asigna diputados y senadores en función de los
poder donde los europeos no tienen derechos políticos: el nivel regional y nacional del estado de residencia.
La participación y representación política de los ciudadanos no residentes ha constituido un constante objeto de debates académicos y políticos, a pesar de la expansión del voto en el exterior a partir de la década de los setenta.
A nivel conceptual, la ciudadanía en el exterior y la participación política en el país de origen presuponen el reto de repensar la concepción nacional-territorial de la ciudadanía moderna.
No obstante, tal como apunta Bauböck (2007;2009), no todos los ciudadanos en el exterior deberían tener derechos políticos en su país de origen.
Solamente los emigrantes de primera generación pueden ser considerados stakeholders allí.
En el caso concreto de los ciudadanos europeos, hemos argumentado que aunque los derechos políticos en el país de origen no deben ser vistos como el sustituto de la participación en el estado de residencia, ellos constituyen una práctica legítima; aún más si tomamos en cuenta la circularidad y la temporalidad de los procesos migratorios intra-europeos.
La representación directa de los ciudadanos en el exterior constituye una opción a través de la cual los no residentes pueden expresar y canalizar sus demandas e intereses frente al gobierno de origen.
Al mismo tiempo, puede constituir un recurso extra que ellos tienen para negociar su posición en los lugares de residencia, especialmente en el caso de la migración intra-europea.
Los vínculos transnacionales entre distintas instituciones y partidos políticos y el espacio común de encuentro que es el parlamento europeo constituyen unas condiciones favorables para que los representantes del país de origen de los emigrantes tengan más capacidad de lobby y diálogo en el contexto de residencia.
to del representante de la Diáspora sería no solamente posible, sino de alguna forma justificable.
En un estado miembro, los representantes de las comunidades en el exterior no actuarían simplemente como representantes "extranjeros" de una comunidad de inmigrantes; ellos son al mismo tiempo miembros de partidos políticos que tienen una representación supranacional.
El Parlamento Europeo juega en este sentido un papel fundamental tanto en la teoría como en la práctica de los vínculos transnacionales que surgen entre los partidos de varios países europeos.
Por ejemplo, los partidos rumanos y españoles de la misma familia ideológica han cerrado acuerdos de colaboración que se materializan durante las elecciones de los dos países.
Varios representantes de la comunidad rumana en España me explicaban que durante las elecciones rumanas los partidos españoles con los cuales tienen acuerdo les facilita infraestructura para la campaña electoral (sedes para reuniones, uso de las tecnologías, etc.).
De la misma forma, los militantes de los partidos rumanos con sede en España apoyan al partido hermano durante las elecciones locales españolas.
En este contexto de cooperación entre partidos, los parlamentarios de la Diáspora rumana están percibidos como representantes legítimos de dicha comunidad inmigrada en España y como miembros de una familia más larga de europeos que tienen representación en Bruselas.
Intentando teorizar los hechos narrados antes, se puede pensar que la representación directa de las comunidades de emigrantes constituye un recurso más que ellos pueden activar para promover sus intereses en el contexto de residencia.
Por esta razón, tener representación especial no significa sólo que los emigrantes hacen que su voz sea escuchada frente a los gobiernos de su país de origen, sino también delante de las autoridades del país de residencia.
Los representantes de la Diáspora pueden jugar el papel de lobby o portavoces de la comunidad frente a niveles de -16535, 2011-2013), financiado por el Plan Nacional I+D+i de MICINN y cuya Investigadora Principal es Eva Østergaard-Nielsen.
1 A lo largo de este artículo utilizo los conceptos "ciudadanía externa" y "ciudadanía en el exterior" como sinónimos.
Los dos conceptos son la traducción de la noción de "external citizenship" que generó una serie de debates en el ámbito académico anglo-sajón en la primera década del siglo XXI.
En la legislación española se utiliza el término de "ciudadanía en el exterior" a partir del año 2006, cuando se promulga el "Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior".
2 El tratado de Maastricht (1992) establece los derechos relacionados a la ciudadanía europea y el principio de non-discriminación a base de nacionalidad entre los migrantes intraeuropeos y los ciudadanos residentes de los estados miembros en los ámbitos socio-económicos.
No obstante, las últimas dos etapas de integración europea (2004,2007) han sido acompañadas por medidas temporales que imponen restricciones para los "nuevos Europeos" en la mayoría de los mercados laborales de la UE15.
Dichas restricciones tienen una duración máxima de siete años.
3 Según Carens (2004) el enfoque contextual presupone un análisis conjunto de las teorías y los estudios de casos y el diálogo constante entre el pensamiento teórico y las circunstancias empíricas a las cuales dicho pensamiento se refiere.
4 El estudio de caso de las comunidades rumanas hace parte de una investigación doctoral y se ha realizado entre 2007 y 2010.
Se compone de entrevistas cualitativas a líderes de asociaciones y organizaciones del colectivo y a políticos locales y regionales españoles en la Comunidad de Madrid y la Comunidad Valenciana.
Las entrevistas han sido complementadas con fuentes secundarias.
El tema general de estudio de las dos comunidades se refiere a la incorporación política en España y a las prácticas de ciudadanía que los colectivos rumano y británico tienen en el país de origen y a nivel supranacional. |
Los migrantes irregulares son representados habitualmente como una figura paradigmática de la privación y la negación.
Su condición ha sido descrita con frecuencia a partir de la ausencia de derechos y de agencia política, destacando la invisibilidad y la precariedad de su status.
El énfasis en las múltiples formas de desposesión que padecen los inmigrantes ha generado que las investigaciones teóricas se hayan concentrado fundamentalmente en el estudio de las formas de exclusión que experimentan, con el coste de dejar a un lado la pregunta acerca de los orígenes de tal situación.
Así, desde la filosofía en contadas ocasiones se ha prestado atención al hecho de que la posición del migrante irregular no es fortuita ni casual, sino que es producida de manera activa 1.
Es éste precisamente el objeto del que se ocupa esta investigación.
La propuesta del presente artículo consiste en realizar una aproximación al debate sobre los procesos que inter-vienen en la producción de irregularidad migratoria -desarrollado hasta el momento fundamentalmente desde la antropología y la sociología de las migraciones, la historia y el derecho-analizando cómo se han combinado en el caso español las relaciones entre las lógicas contrapuestas del poder político y del poder económico.
Para ello en el primer apartado se revisarán de forma somera algunas de las aportaciones más relevantes que se han realizado en el estudio crítico de la producción de irregularidad en los últimos años, prestando atención a los agentes que participan en este proceso según las distintas interpretaciones.
En el segundo apartado se plantea que la producción de irregularidad en la era del neoliberalismo puede ser concebida, de la mano de David Harvey, como un proceso de acumulación por desposesión por la forma en la que en él se conjugan las dinámicas del Estado y el capital.
Por último, se atenderá a la forma en la que se Abraham y Van Schendel, 2010).
La irregularidad, como condición del migrante irregular, se constituye, así en el objeto de estudio, sustituyendo a la figura del migrante irregular (De Genova, 2002).
Las investigaciones que abordan el estudio de las migraciones irregulares desde una perspectiva crítica y que introducen el análisis del papel de la ley, de las políticas migratorias o de la economía capitalista en el proceso de irregularización han cobrado fuerza en la última década, aunque los primeros pasos se remontan al menos a mediados de la década de los años setenta.
La conceptualización y teorización de la irregularidad migratoria, sin embargo, no se ha abordado en todos los casos desde el mismo marco y con los mismos presupuestos.
Un núcleo importante de trabajos se ha realizado tomando en consideración el papel de la ley como instrumento a merced de instancias superiores: bien en manos de la lógica de la economía capitalista (Bach, 1978; Brandariz García, 2009; Burawoy, 1976), o bien como una esfera que opera de la mano del Estado para el reforzamiento de su soberanía y su legitimidad (Nevins, 2002).
Se ha constituido, además, una tercera línea de trabajo que destaca el papel de la ley como agente productor de irregularidad, pero en este caso sin vincular su actuación a ningún factor exterior (Dauvergne, 2008; Garcés Mascareñas, 2010; Ngai, 2004).
Por último, en algunos trabajos se ha señalado de forma puntual la necesidad de identificar las relaciones dinámicas que tienen lugar entre la esfera legal y la política en la producción de irregularidad (Clandestino Research Project, 2009: 3; Düvell, 2010: 302) y de forma más desarrollada se ha planteado el estudio de las relaciones dinámicas entre la lógica limitada del Estado y la lógica expansiva capitalista (Calavita, 2005; De Genova, 2002).
Desde una perspectiva cronológica, las primeras investigaciones que han planteado cuáles son los procesos que intervienen en la producción de migración irregular datan de la década de los años setenta.
A partir del análisis de la migración mexicana en Estados Unidos Burawoy concluyó que el trabajo migrante no es algo que esté dado de forma natural sino que es creado y recreado por el Estado, pues está en su mano establecer si el migrante será tratado bajo las mismas condiciones que el trabajador nativo (Burawoy, 1976(Burawoy,: 1076)).
Y en esta misma línea Bach señaló pocos años después que las intervenciones políticas y legales del Estado norteamericano en la frontera con México fueron ha concretado el proceso de irregularización en el caso español en las últimas décadas.
aproximaciones críticas aL estudio de Las migraciones irreguLares
Desde esta perspectiva se subraya la relevancia de los procesos mediante los que ciertas formas de entrada o residencia son catalogadas y categorizadas como irregulares.
Partiendo de distintos puntos de vista y haciendo hincapié en diferentes elementos, las investigaciones realizadas hasta el momento han sostenido que la condición del migrante irregular es producida a través de las relaciones de orden legal, político, económico o social que se establecen en el Estado de acogida entre el migrante, la administración, los ciudadanos y el mercado de trabajo.
Frente al estudio de la experiencia aislada del migrante irregular, en estos trabajos cobra importancia analizar el papel de las instituciones a la hora de determinar si la entrada o la residencia no autorizada tienen asociadas un status legal propio y si traen parejo un mayor o menor cuerpo de derechos; si la irregularidad migratoria supone la prohibición de desempeñar actividades laborales y, por tanto, una posición subordinada en el mercado de trabajo; si puede acarrear la posibilidad de la expulsión; y, asimismo, si la irregularidad migratoria implica la reducción de la capacidad de agencia política de los recién llegados.
El rasgo común a los estudios que abordan de forma crítica la irregularidad no es, por tanto, plantear por qué se producen las migraciones, o más concretamente, por qué tienen lugar las migraciones no autorizadas en tanto que desplazamientos internacionales de población, sino cómo se atribuye a determinados movimientos y sujetos el significado "irregular" y qué consecuencias tiene para quienes lo experimentan (esta cuestión ha sido planteada de forma amplia en relación con las prácticas ilícitas e ilegales por NOELIA GONZÁLEZ CÁMARA ducción de migrantes irregulares se debió a factores como a la puesta en marcha de un proceso de regularización tras la aprobación de la ley de extranjería de 1985 que denegó un porcentaje considerable de solicitudes en el procedimiento inicial, así como en la fase de renovación posterior, de manera que dos años después de la regularización sólo el 64% de los migrantes mantenía el status regular.
Siguiendo los pasos de estas investigaciones, los trabajos realizados por Suárez Navaz y Calavita (Calavita, 1998(Calavita,, 2005;;Calavita y Suárez Navaz, 2003) hacen hincapié en que la situación de los migrantes irregulares en España es fruto de un proceso continuo de irregularización que se ha implementado a través de las legislaciones puestas en marcha desde los distintos niveles de la Administración española.
Además, apuntan que a nivel social la producción de irregularidad ha consistido en la desactivación de las alianzas entre nacionales y trabajadores extranjeros de países extracomunitarios y en la puesta en marcha de procesos de identificación social que toman como eje la ciudadanía nacional o incluso la europea (Calavita y Suárez-Navaz, 2003: 121).
En el debate académico se ha señalado que el mérito de las conclusiones de esta investigación es doble, por un lado, destaca su capacidad para conceptualizar y teorizar la irregularidad migratoria y, por otro, también consiste en haber abierto un ámbito específico de estudio que indaga específicamente en el contexto de producción de la irregularidad (Goldring et al., 2007: 5), trabajo que se ha consolidado con las aportaciones de Coutin (2000) y De Genova (2002).
Más allá del contexto español, en la última década se han multiplicado los estudios que se han interesado por analizar los factores que intervienen en la diferenciación de la migración irregular de la regular (entre otros: Clandestino Research Project, 2009; Goldring et al., 2007; Nevins, 2002).
Las investigaciones de Susan Coutin se han centrado en el estudio de los migrantes salvadoreños en Estados Unidos planteando cómo la ley oficial de inmigración ha relegado a estos migrantes a una inexistencia legal que es producida a través de la exclusión, la limitación de derechos, la restricción en el acceso a servicios y el desmantelamiento de la personalidad legal (Coutin, 2000: 28).
Esta investigación apunta que la irregularidad es producida a través de la legislación, de manera que "a pesar de que pueda parecer que la ley de inmigración estadounidense exista en parte para combatir la inmigración ilegal, también es verdad que los migrantes irregulares se producen a través de las leyes que criminalizan su presencia" (Coutin, 2000: 55). las que dieron lugar a la creación de migración irregular (Bach, 1978: 548).
No obstante, en ambos trabajos el papel que se atribuye al marco legislativo en la gestión de las migraciones es derivado de una racionalidad superior 2.
La producción de irregularidad a través de la ley se plantea como un efecto exclusivo de la dinámica del mercado y aquélla es tratada como un instrumento al servicio del capital.
Este acercamiento plantea limitaciones teóricas importantes, pues se impide conectar la gestión de las migraciones con los procesos de construcción nacional, con el contexto geopolítico en el que un Estado aprueba una determinada normativa, la herencia de políticas coloniales e imperialistas, etc.
Otras aproximaciones a los contextos en los que tiene lugar la irregularización de migraciones han señalado que este proceso posee un carácter multidimensional, salvando de esta manera los obstáculos identificados en el enfoque anterior.
La irregularidad migratoria se ha interpretado como resultado de la combinación de procesos en los que intervienen los intereses de los contratistas particulares, las tendencias globales de flexibilización del mercado de trabajo, así como las políticas de inmigración estatales aprobadas en el marco de integración regional supranacional.
Las investigaciones de Jabardo, Izquierdo y Calavita que han abordado de forma crítica el estudio de las migraciones irregulares en España en la década de los años noventa se encontrarían en este segundo grupo.
En estos casos la producción de irregularidad se plantea como un efecto del marco legislativo e institucional, sin considerarlo un elemento auxiliar de la lógica de acumulación capitalista, aunque eventualmente se pueda combinar con él.
El estudio de Jabardo sobre el papel de la mano de obra extranjera en las explotaciones agrícolas catalanas identifica que en el caso español la ley de extranjería 7/1985 fue la autora de la categoría del migrante "ilegal" (Jabardo, 1995: 87).
Pero, además, apunta que en la diferenciación del status del migrante regular e irregular intervinieron los procesos de modernización y transformación del sector de la agricultura mediante los cuales los migrantes irregulares se configuraron como mano de obra barata y precaria.
Por su parte, las investigaciones realizadas por Antonio Izquierdo han contribuido al estudio crítico de la irregularidad al plantear que la migración irregular responde a un proceso de diferenciación resultado de la actuación de distintas instituciones (Izquierdo, 1996).
Este autor destaca que la pro-
DESPOSESIÓN Y PRODUCCIÓN DE IRREGULARIDAD: LA GESTIÓN DE LAS MIGRACIONES EN LA ERA DEL NEOLIBERALISMO
sobreexplotables y precarios, el trabajo de Garcés Mascareñas invierten esta secuencia y plantea que la irregularidad migratoria se puede explicar atendiendo exclusivamente a las disposiciones legales, siendo la explotación del trabajo migrante un efecto empírico (Garcés Mascareñas, 2010: 79) y, en este sentido, se podría interpretar como un aspecto coyuntural.
Partiendo del análisis de los procesos de irregularización de migraciones de países extracomunitarios en España, pero distanciándome de los esfuerzos por reducir a un único factor la producción de irregularidad, la propuesta que formularé en las siguientes páginas consiste en situar en un mismo plano la dimensión legal, política y económica en la configuración de esta condición 3.
En este sentido, propondré una interpretación de sus interacciones como fruto de una relación dialéctica entre los polos de la lógica limitante y excluyente del poder del Estado (como intersección de la dimensión legal y política) y la lógica expansiva e ilimitada del poder económico capitalista.
La hipótesis que planteo implica, por un lado, que un marco legal que sancione las formas de entrada y residencia no autorizadas no es suficiente para hacer efectiva la diferenciación y categorización de los migrantes sin autorización como irregulares.
La codificación de estas actividades como faltas administrativas o como delitos ha de venir acompañada de la implementación de políticas que hagan efectiva la ley y que creen una distancia significativa entre el status del migrante regular y el irregular 4.
La dimensión política además es relevante a la hora de establecer si los criterios de acceso al territorio serán exigidos a toda la población extranjera o sólo a la población de cierta procedencia, concentrando la irregularidad de esta manera sobre los nacionales de determinados Estados.
En el ámbito de la Unión Europea el hecho de que se haya establecido el régimen comunitario y que se hayan firmado acuerdos de supresión de visados con buena parte de los países desarrollados ha dado lugar a que la irregularidad se haya convertido de facto en una condición propia de los migrantes que proceden de países del Sur (López Sala, 2003: 162-163).
Por otro lado, también queda en manos del poder político definir la intensidad con la que se realizarán controles de identidad y cuál será el esfuerzo invertido en llevar a cabo la expulsión de los migrantes irregulares.
Otro trabajo que ha tenido una repercusión notable en la academia ha sido realizado por Nicholas de Genova, quien defiende la necesidad de visibilizar el papel de la ley en la producción de irregularidad migratoria y de poner en tela de juicio el tratamiento de la irregularidad como una realidad "transhistórica" (De Genova, 2002: 431).
La génesis y la evolución de la representación de la migración mexicana en Estados Unidos como "ilegal" es analizada a partir del tratamiento que se le ha otorgado desde el ámbito legislativo, pero prestando también atención a las relaciones que tienen lugar entre la economía global capitalista y la movilidad de la fuerza de trabajo.
De esta manera quedan vinculadas en su planteamiento la producción legal y la producción económica de irregularidad migratoria.
La relevancia del marco legislativo en la producción de la migración irregular también ha sido objeto de análisis en los trabajos de la historiadora Mae Ngai ( 2004) y en el campo del derecho en las investigaciones realizadas por Dauvergne (2008) y Solanes (2003).
Otra contribución reciente ha sido realizada desde el ámbito de la sociología por Garcés Mascareñas (2010) en un estudio comparado entre los casos de España y Malasia.
En este trabajo la autora plantea que el hecho de que la fuerza de trabajo migrante haya adquirido los atributos de ser flexible y barata no es más que una consecuencia de su posición legal.
Deja así relegada a un segundo plano la dimensión económica de la irregularidad como aspecto empírico derivado y plantea que carece de validez como "punto de partida para la investigación" (2010: 79).
La revisión de las distintas aproximaciones que se han realizado a la producción de irregularidad pone de manifiesto que existe una gran divergencia en la interpretación de los factores que participan en dicho proceso.
Una explicación puede ser que los análisis remiten a Estados y a momentos históricos distintos y no tienen por qué coincidir en sus diagnósticos.
Sin embargo, también se puede vincular esta divergencia de pareceres a la notable distancia que existe entre los marcos conceptuales desde los cuales se han realizado las investigaciones, aspecto que se advierte en el afán de estos trabajos por jerarquizar de forma concluyente la dimensión legal y la dimensión económica en el proceso de irregularización.
Así por ejemplo, mientras Brandariz García (2009: 3) plantea que las políticas migratorias en el sistema español son subsidiarias de los requisitos del mercado de trabajo postfordista para la obtención de trabajadores NOELIA GONZÁLEZ CÁMARA irregular.
En este sentido, sostengo que esta producción económica de irregularidad no es una mera consecuencia de la exclusión legal, sino que ambas se constituyen mutuamente (Calavita, 2005: 72; Solanes Corella, 2003: 131 y 136).
Para examinar cómo se han combinado en la era del neoliberalismo la actuación del Estado en la gestión de las migraciones con las prácticas de la economía capitalista se propone tomar en consideración a continuación el trabajo del geógrafo David Harvey sobre la acumulación por desposesión.
Su obra permite analizar con profundidad la forma en la que se entrelazan las lógicas en principio opuestas del poder político y del poder económico y ofrece herramientas con las que identificar la particular combinación de estas dos dimensiones en la producción de irregularidad migratoria.
acumuLación por desposesión, neoLiberaLismo y trabajadores desechabLes
La noción de acumulación por desposesión ha sido formulada por David Harvey para dar cuenta del carácter duradero y persistente de las formas de acumulación no basadas en la producción.
Según este autor, la depredación, la desposesión y la colonización de ámbitos que previamente no estaban mercantilizados continúa siendo una práctica habitual de acumulación más allá del inicio del modo de producción capitalista.
Esta propuesta se enmarca en un debate que es un viejo conocido entre las filas del materialismo histórico (entre otros: Amin, 1974; Luxemburg, 1951; Wolpe, 1972) en el que se discute si las prácticas de acumulación primitiva que produjeron la separación de los trabajadores de los medios de producción y que dieron lugar a la proletarización de la fuerza de trabajo sólo tienen carácter histórico, y por tanto están relegadas a los orígenes del modo de producción capitalista (posición defendida recientemente por Zarembka, 2002), o si se trata de prácticas continuas No obstante, la vulnerabilidad que caracteriza a la condición del migrante irregular en el caso de España no se debe únicamente a su status legal y al efecto de las políticas en materia de inmigración.
No obstante, precisa que los procesos de acumulación por desposesión necesitan el apoyo de las instituciones del Estado para lograr alcanzar sus objetivos.
Al igual que en los procesos de acumulación primitiva que describe Marx en El Capital, el poder del Estado no es imparcial ni permanece al margen de los dispositivos contemporáneos de desposesión (Marx, 2009: cap. XXIV).
El papel del Estado fue esencial para iniciar el proceso de acumulación capitalista en Inglaterra, pues permitió la concentración de las propiedades inmobiliarias y el capital en unas pocas manos a través de la legitimación de los cercamientos de bienes comunales, llevó a cabo la expropiación del productor directo y sometió mediante las nuevas legislaciones de vagabundaje y de trabajo a los asalariados libres a las condiciones que imponía el capital (Marx, 2009: 895-929).
En la actualidad, la privatización de recursos naturales o la empresarización de servicios públicos, por ejemplo, son prácticas que requieren de forma inevitable la actuación del Estado a favor de la promoción de estos procesos de acumulación, señala Harvey.
En el caso de la puesta en marcha de las políticas neoliberales desde finales de los años setenta sostiene que se ha producido una transformación radical de la forma de aplicación del poder del Estado para poder implantar una forma de comercio más libre (Harvey, 2007a: 124).
No obstante, la participación del Estado en estos procesos no es síntoma de que actúe a expensas del capital.
Para Harvey la lógica del poder estatal no es subsidiaria del poder económico ni actúa por definición bajo las órdenes de éste.
El Estado posee una dinámica propia que en determinadas fases puede coincidir con la dinámica económica y dar lugar a un funcionamiento acompasado de la lógica territorial del poder y la lógica capitalista del poder, adquiriendo sus relaciones formas complejas y contradictorias.
Asumiendo el planteamiento de Arendt sobre el papel del Estado en el imperialismo de ultramar (2006: 227), Harvey sostiene que la dinámica del Estado consiste en el mantenimiento del poder en un territorio determinado y, para ello, en ocasiones resulta conveniente intervenir mediante sus instituciones en los procesos moleculares de acumulación y favorecer aquellos intereses que actúan en su marco y que refuerzan su poder y contemporáneas que son empleadas para reanimar los procesos de acumulación (entre sus valedores actuales se encuentran Ashman y Callinicos, 2006; Auerbach y Negi, 2009; Bonefeld, 2001; Brenner, 2006; Dalla Costa, 2004; De Angelis, 2001, 2004; Glassman, 2006; Hart, 2006; Hartsock, 2006; Midnight Notes Collective, 2001; Perelman, 2000; Retort, 2005; Vasudevan et al., 2008).
La propuesta de Harvey se encontraría dentro de la segunda línea de argumentación.
El rasgo definitorio de los procesos de acumulación por desposesión, según el geógrafo, es que a través del uso de estrategias económicas o extra-económicas se pone a disposición del capital un ámbito que previamente no estaba abierto a la explotación capitalista para que sea sometido a procesos de mercantilización, privatización o proletarización.
En palabras de Harvey: "la acumulación por desposesión lo que posibilita es la liberación de un conjunto de activos (incluida la fuerza de trabajo) a un coste muy bajo (y en algunos casos nulo).
El capital sobreacumulado puede apoderarse de tales activos y llevarlos inmediatamente a un uso rentable" 5 (Harvey, 2007a: 119).
Se trata de un tipo de acumulación cuyo efecto es la producción ex novo de la separación del trabajador de sus medios de producción (De Angelis, 2001).
Este tipo de acumulación cuenta con cuatro aspectos fundamentales: a) la privatización de bienes públicos y la mercantilización de recursos naturales, culturales y sociales, b) la financiarización, por ejemplo, mediante la manipulación de acciones, c) la gestión y manipulación de las crisis, d) y las redistribuciones estatales, en forma de recortes de gasto público o de reformas tributarias que favorecen las inversiones frente a los salarios (Harvey, 2007b: 175 y ss.).
Las prácticas en las que ha cristalizado la acumulación por desposesión son dispares y abarcan desde el desplazamiento de población campesina en India o México, hasta los acuerdos mediante los cuales las patentes y licencias blindan a determinadas poblaciones el acceso a productos a cuya elaboración han contribuido, pasando por la privatización de instituciones públicas, viviendas sociales, telecomunicaciones, transportes, agua, sanidad, educación, etc. (Harvey, 2007a: 114 y ss.; ver otras aplicaciones en Brüscher, 2009; Mahmud, 2010; Proudham, 2007).
A juicio de Harvey, el principal agente de la ola de procesos de acumulación por desposesión son las fuer-
La figura de este "trabajador desechable" que presenta Harvey es amplia e intenta dar cuenta de las condiciones de explotación a las que son sometidos los trabajadores migrantes irregulares, los trabajadores migrantes temporeros, las mujeres empleadas en las maquilas o los regímenes de trabajo semi-esclavo de la población rural que ha emigrado sin autorización a zonas urbanas en China (Harvey, 2007b: 185 y ss.).
Dado que Harvey hasta el momento sólo ha bosquejado los vínculos entre el "trabajador desechable" y las formas de acumulación por desposesión en el neoliberalismo, la propuesta que formulo en este artículo consiste en tematizar de forma específica la relación entre los mecanismos de acumulación por desposesión y la producción de irregularidad migratoria durante los últimos años.
Para desgranar las características que permiten interpretar la producción de irregularidad como un mecanismo de acumulación por desposesión es preciso dar cuenta de la forma en la que cristaliza la relación dialéctica entre el poder político y el poder económico en esta ocasión.
Desde mi punto de vista, en este proceso la actuación del Estado no se limita a dotar de contenido a la irregularidad a través de la negación de protecciones legales a los migrantes no autorizados, también define esta condición a través de la gestión de la amenaza de expulsión, también denominada "deportabilidad" (De Genova, 2002).
Mediante la gestión de este dispositivo se obtiene una reducción casi total de la capacidad de acción política del migrante (independientemente de que exista un reconocimiento formal de derechos políticos).
El hecho de que la mera presencia del migrante no autorizado sea calificada por las instituciones como una presencia irregular y que esto faculte al Estado para expulsarlo de su territorio convierte la amenaza de la expulsión en un potente mecanismo de sujeción de los migrantes no autorizados.
Visibilizar su situación, realizar apariciones en el ámbito público y llevar a cabo acciones políticas con el objetivo de reivindicar una mejora en sus condiciones de vida, una revisión del tratamiento que le brindan las instituciones del Estado o una mejora de las condiciones laborales supone un riesgo difícilmente asumible en la mayor parte de las ocasiones.
Asimismo, hay que tomar en consideración que la amenaza de expulsión es gestionada por el poder político, implementándola o no, con la mirada puesta en reforzar su posición ante distintos agentes sociales.
Así, el Estado tiene el papel de ser un agente mediador en los procesos de acumulación que puede consistir en actuar a través de la imposición de límites a la acumulación o en intervenir como un agente activo que favorece dicho proceso, en función de qué opción permita fortalecer el poder político que ostenta.
Se puede tomar como ejemplo los nuevos cercamientos de bienes comunales que se configuran bajo la forma de privatizaciones de servicios y bienes públicos pues, aunque se llevan a cabo utilizando el poder del Estado en contra de la voluntad popular, tratan de ordenar el proceso de acumulación dentro de sus estructuras de manera que beneficien a los intereses capitalistas que operan en su marco (Harvey, 2007a: 109 y 118).
En estas páginas propongo tomar en consideración el caso de la producción de irregularidad migratoria, donde también se produce una simbiosis entre las dinámicas en principio opuestas del poder político y económico.
Mientras el Estado actúa a través de la imposición de criterios de acceso y residencia restrictivos que tienen como objetivo definir los límites que se da a sí misma la sociedad receptora, la dinámica ilimitada de la economía capitalista tiende a la búsqueda de recursos, que en el caso del nuevo régimen de acumulación flexible pasa por buscar yacimientos de mano de obra barata y, sobre todo, fácilmente desechable.
La producción de irregularidad se puede interpretar como un resultado de la interacción entre estos dos impulsos antagónicos y mediante la cual se crea una nueva mercancía: el trabajador superfluo o desechable.
Para desarrollar esta hipótesis hay que tomar en consideración que en planteamiento de Harvey el predominio de las prácticas de acumulación basadas en la desposesión en la era del neoliberalismo ha tenido efectos en las relaciones laborales, concretamente en la potenciación de la flexibilización del mercado de trabajo y de los contratos de corta duración.
La extensión de la inseguridad laboral crónica, la pérdida de protecciones sociales, así como la destrucción de instituciones colectivas ha permitido modelar la fuerza de trabajo al servicio de las necesidades del mercado (Harvey, 2007b: 187).
En este contexto de flexibilización, que busca reducir la contratación de mano de obra sólo a aquellas fases del proceso productivo que sea imprescindible, el "trabajador desechable" se constituye en el prototipo del trabajador requerido por la neoliberalización. norte de Europa como trabajador para la industria y que en un breve lapso de tiempo era asimilado al status del trabajador migrante regular (aunque fuese bajo el régimen de trabajador invitado), los migrantes irregulares en España no se encuentran hoy en día con un régimen fordista donde son incorporados por su cualidad de trabajadores, sino con un mercado de trabajo desregulado donde son requeridos precisamente por la facilidad con la que pueden ser modelados como un suministro de mano de obra barata y "de usar y tirar" (ver también Schierup et al., 2006: 105).
Mientras en el primer caso el objetivo consistía en el reclutamiento de trabajadores y se realizaban esfuerzos para regularizar su situación e incorporar a los migrantes al mercado de trabajo, reduciendo la irregularidad a una condición temporal, en el segundo caso se reproduce la irregularidad porque se contrata a los trabajadores migrantes irregulares precisamente por el hecho de encontrarse en una posición precaria.
En este contexto, las tendencias neoliberales en el ámbito de la contratación intervienen en la definición de la irregularidad migratoria ampliando los contenidos específicos que son asociados desde las instituciones del Estado, pues está en sus manos determinar que el migrante sea incorporado como una figura sin ninguno de los atributos y protecciones que se atribuyen a un trabajador.
La inclusión subordinada del migrante irregular en el ámbito laboral, como consecuencia, incrementa la distancia que separa la condición del migrante regular del irregular.
El resultado de estas operaciones es que las medidas que inicia el Estado en la irregularización de migraciones -tanto la definición de status legal débil y con escasos derechos, como la privación casi total de la posibilidad de ejercer acciones colectivas y de carácter político mediante el recurso de la deportabilidad-desencadenan un proceso que favorece la mercantilización de la mano de obra de los trabajadores migrantes, pero que sólo tiene lugar cuando se combina con un mercado de trabajo marcado por las tendencias de la era neoliberal.
Se produce, así, deliberadamente un ámbito que no está sometido a las reglas de "paz, propiedad e igualdad" que priman en otros ámbitos y al que puede recurrir el capital para obtener mayor rentabilidad.
Únicamente cuando este segundo proceso se produce, es decir cuando se combinan el funcionamiento de la lógica excluyente del Estado y la lógica expansiva de la economía capitalista en la producción de irregularidad migratoria, se puede hablar de acumulación por desposesión. en un determinado momento puede decidir favorecer las demandas nacionalistas de los ciudadanos, las reivindicaciones de proteccionismo de la mano de obra nacional o puede ofrecer una imagen pública de control de los flujos migratorios a través de identificaciones discriminatorias basadas en aspectos raciales y expulsiones de migrantes irregulares.
La gestión de la amenaza de la expulsión sirve también como instrumento con el que disciplinar al migrante irregular ante posibles recortes en el acceso a derechos que previamente le eran reconocidos o ante las protestas que puede generar la denegación de la concesión de status regular.
En sentido contrario, la capacidad de gestionar las expulsiones también se puede modular suspendiendo deliberadamente su ejercicio con el objetivo de acallar las críticas de sectores de la sociedad que reclaman un tratamiento de los migrantes respetuoso con los derechos humanos o con la intención de atender a las presiones que ejerzan los empresarios que en determinados momentos requieren su fuerza de trabajo.
En todos estos casos la intervención de las instituciones del Estado no se explica porque actúe a expensas de la lógica del capital, sino porque trata de conciliar sus objetivos con los de diferentes sectores para reforzar su poder político.
En este sentido, la amenaza de la expulsión permite organizar y ordenar la presencia de migrantes irregulares en función de los intereses del Estado que sigue su propia lógica territorial del poder.
Por otro lado, la amenaza de la deportación que gestiona el poder político opera de forma involuntaria como un mecanismo de sujeción a favor de la lógica del poder capitalista, pues los riesgos que supone para el migrante visibilizar su situación dificultan la denuncia de la sobreexplotación laboral, la reivindicación de una mejora de las condiciones de trabajo, etc. No obstante, este funcionamiento acompasado de los intereses del poder político y del poder económico no se produce siempre y en todo momento.
En un mercado de trabajo fuertemente regulado y sin un sector significativo de economía sumergida la definición legal y política de la irregularidad no trae como consecuencia la sobreexplotación que ha experimentado el migrante no autorizado en las últimas décadas.
A modo de ilustración se puede tomar en consideración la distancia que separa la posición de los trabajadores migrantes no autorizados en las décadas de los años cincuenta y sesenta de su situación actual.
A diferencia del migrante "espontáneo" de los países mediterráneos que llegaba al NOELIA GONZÁLEZ CÁMARA la expulsión 6 (arts. 56 y 58).
La ampliación del período durante el cual los migrantes pueden ser internados en este tipo de centros de cuarenta a un máximo de sesenta días ha sido una de las medidas introducidas por la última ley de extranjería que ha profundizado aún más la precarización de la situación legal del migrante irregular 7.
La condición de irregularidad también ha sido afectada por intentos, finalmente fallidos, de reducción del ejercicio de derechos que preveía la ley 8/2000 para migrantes irregulares, pues se ampliaba la diferencia ya existente entre quienes poseían un status regular y quienes no. En su texto se reconocía a los extranjeros en situación administrativa irregular los derechos de huelga, sindicación, negociación colectiva, asociación y reunión, pero reservaba el ejercicio de los mismos a quienes residiesen legalmente en el territorio español.
Esta limitación encubierta de derechos ha sido posteriormente declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional 8 y ha sido enmendada en la reforma de la ley del año 2009 de manera que en este punto concreto la producción de irregularidad ha sido disuelta al menos en el nivel del reconocimiento formal.
Otra serie de medidas legales que han contribuido a dotar de significado propio a la irregularidad ha consistido en incrementar de forma progresiva, con cada nueva ley de extranjería, las sanciones impuestas a los delitos asociados a la migración irregular 9, así como la vulnerabilidad del migrante frente a las instituciones.
Esto último se ha conseguido mediante la introducción de medidas que contemplan el acceso de la policía a los datos del padrón de la población extranjera 10, cuando éste conforma la fuente de acceso a servicios básicos como la educación o la emisión de la tarjeta sanitaria y también constituye un registro para acreditar el período de residencia en España de cara a un proceso de regularización.
Se puede tomar en consideración, asimismo, que el contenido de la irregularidad migratoria se ha modulado desde las instituciones a través del recurso a la regularización extraordinaria y la regularización por arraigo como formas de acceso más frecuentes a un status regular en España.
En este segundo caso, el endurecimiento de los requisitos necesarios para poder optar a la regularización exigiendo, por ejemplo, demostrar el crecimiento de la actividad de la empresa que proporciona al migrante una oferta de trabajo, han transformado e incrementado la distancia que La producción de irreguLaridad como mecanismo de acumuLación por desposesión: eL caso españoL Las diferentes leyes y medidas políticas en materia de inmigración que se han aprobado a partir de 1985 en el Estado español han afectado de forma notable a las condiciones de vida y trabajo de los migrantes categorizados como irregulares dentro de su territorio.
Las restricciones introducidas por la primera legislación de extranjería, la LO 7/1985, no fueron menores y definieron de forma clara la distancia existente entre el status de turista, el status de extranjero con permiso de residencia y el status de aquéllos que no lo poseían.
Además de establecer los puntos por los que debería realizarse la entrada en el territorio del Estado (art. 11), se fijó un límite a la estancia en régimen turista (art. 13).
Por otro lado, la ley determinó que era requisito imprescindible para los extranjeros contar con un permiso de trabajo para poder desempeñar actividades laborales (art. 15).
El efecto de la ley fue que la mayor parte de los migrantes ya presentes en España y que no procedían de la CE pasaron a ser irregulares y que se ilegalizaron las formas de trabajo que hasta el momento habían desempeñado (Calavita y Suárez-Navaz, 2003: 114; Jabardo, 1995: 86).
La producción de irregularidad continuó con la introducción a partir de los años noventa del visado como un nuevo requisito para la entrada regular de los nacionales procedentes de determinados países, como Marruecos, República Dominicana o Perú (Mandria et al., 1996: 254).
Conviene precisar que no toda ley en materia de inmigración empeora necesariamente el status del trabajador migrante irregular, pues sus disposiciones podrían contemplar una reducción de los efectos y sanciones asociados a la residencia o trabajo sin autorización.
Sin embargo, son escasos los esfuerzos que se han desarrollado en esta línea hasta el momento en España.
Así, pese a que la segunda ley española de extranjería, la ley 4/2000, que ha sido calificada mayoritariamente como una ley progresista que reconocía un amplio conjunto de derechos y medidas de integración para la población migrante, no ha entrado en vigor sin haber sido antes reformada por la ley 8/2000, lo que ha truncado las expectativas de reducción de irregularidad.
En cualquier caso, aquélla ya establecía la creación de los Centros de Internamiento de Extranjeros, dispositivos donde cabe privar de libertad a los extranjeros en situación administrativa irregular, no como resultado de una sanción penal ni administrativa, sino como medida para garantizar la capacidad de ser desechables y dispuestos a asumir ínfimas condiciones laborales posibilitó que todo tipo de explotaciones agrícolas pudiesen afrontar los gastos que suponía la modernización de los sistemas de producción.
Según esta investigadora la asunción de estas condiciones precarias por parte del migrante se debía a que era la única forma de acceso a un empleo y la única forma de poder regularizar su status en el futuro (Jabardo, 1995: 88).
En esta misma línea, el análisis que Calavita elabora sobre el empleo de migrantes irregulares en los invernadores de El Ejido subraya que éstos han posibilitado el desarrollo de una agricultura propia de una economía tardocapitalista o postfordista.
Dado que la demanda de productos no es constante en los mercados, el sector se enfrenta a ella con la introducción de tecnologías en los sistemas que controlan la maduración en los invernaderos y con la contratación sólo en momentos puntuales de trabajadores para las tareas que corresponda.
Los migrantes irregulares constituyen para la agricultura intensiva "una fuerza de trabajo suplementaria, cuya temporalidad es una parte integrante de este sistema de producción" (Calavita, 2005: 71) y permite la reducción de costes para hacer competitivo el producto dentro y fuera de las fronteras.
En este contexto, la condición del migrante irregular como trabajador sin derechos laborales y desechable permite conformar en el régimen de acumulación propio de la etapa del neoliberalismo un segmento en el mercado laboral altamente precarizado que, aún con elevadas tasas de paro entre los nacionales, es ocupado por migrantes y que es imprescindible para el desarrollo económico de los Estados más avanzados (Brandariz García, 2009: 2).
Las ventajas que ofrece su contratación no residen únicamente en que permite disponer del trabajo migrante irregular como un suministro de mano de obra barato y sobreexplotable, sino que lo haga sólo en las fases en las que sea requerido y en unas condiciones inferiores a aquéllas que estaría dispuesto a asumir el trabajador nacional.
La tesis de Martínez Veiga en su estudio acerca de la situación de los trabajadores migrantes en las explotaciones agrícolas de El Ejido es que a través de la rotación se consigue transformar el trabajo que es necesario para la economía de la zona en un trabajo contingente, redundante o accidental y esto a su vez repercute en la capacidad de negociación del trabajador migrante.
El hecho de que la relación laboral sea muy corta y de que los puestos puedan separa al status del migrante regular e irregular y en este sentido, se puede argumentar que se trata de medidas que también contribuyen a la producción de irregularidad.
El hecho de que todas estas medidas legales en materia de extranjería afecten sólo a los nacionales procedentes de países extracomunitarios y que hayan quedado excluidos los ciudadanos de la Unión Europea también ha incidido en la forma en la que se ha definido la irregularidad en el caso español, asociando la irregularidad sólo a la población extranjera procedente de ciertos Estados.
Este conjunto de medidas políticas y legales no han sido las únicas que han intervenido en la configuración de la condición del migrante irregular en España.
El proceso de irregularización orquestado por las instituciones del Estado se ha entrelazado con un contexto económico particular.
La existencia de una demanda importante de mano de obra no cualificada para el sector servicios y un gran número de actividades económicas que se caracterizan por la temporalidad, como la agricultura intensiva, la construcción o el turismo, han favorecido la incorporación del trabajador migrante irregular en un mercado que está escasamente regulado incluso para la mano de obra nacional (López Sala, 2006: 89).
Precisamente el hecho de que el trabajo migrante haya sido devaluado hasta ser convertido en una mera mercancía gracias a la actuación combinada, aunque no concertada, del Estado y la economía capitalista permite interpretar este particular proceso de irregularización como una de las nuevas formas de acumulación por desposesión.
Las conclusiones de las investigaciones realizadas por Jabardo en las que ha analizado cómo el desarrollo del sector de la agricultura intensiva en Cataluña se encuentra vinculado al fenómeno de la migración irregular permiten indagar en esta línea de trabajo.
La autora ha apuntado que la incorporación de los migrantes irregulares en el proceso productivo se ha llevado a cabo a través de la supresión de su condición de trabajadores.
En los años ochenta las pequeñas explotaciones no podían contratar trabajadores nacionales porque los salarios requeridos eran inasumibles.
"[S]ólo en el caso de que el trabajo no se valorara como tal trabajo, y a la vez no supusiera un input importante de capital, se podía abordar el empleo puntual de un trabajador" (Jabardo, 1995: 85).
En este período en el que fue aprobado la primera ley de extranjería la presencia de migrantes irregulares con bajos salarios, con NOELIA GONZÁLEZ CÁMARA gular definido como un proceso cíclico y sin fin, marcado por la indistinción e intercambiabilidad.
La mercantilización de este nuevo ámbito para la acumulación capitalista, pero que no se obtiene directamente a través de la producción, sino mediante la actuación del Estado que inicia el proceso de irregularización de determinada población extranjera permite, en definitiva, clasificar este proceso como un mecanismo más de acumulación por desposesión.
Las implicaciones que conlleva la interpretación de la producción de irregularidad migratoria en el caso español como un mecanismo de acumulación por desposesión son varias.
Por un lado, plantea si la amenaza de la detención y la deportabilidad como instrumento mediante el cual se reduce notablemente la capacidad de acción política migrante caben ser interpretadas como un nuevo dispositivo de cercamiento de comunes, en la medida en la que se desprovee al migrante de la posibilidad de negociar con las instituciones y con los contratistas las condiciones en las cuales realizará su trabajo.
En este sentido, la amenaza de la expulsión que caracteriza la condición de la irregularidad pone sobre la mesa que existen nuevas formas mediante las cuales se obtiene la separación del trabajador de sus medios de producción y que éstos no tienen por qué ser necesariamente materiales.
Por otro lado, la irregularización, comprendida como un dispositivo de acumulación a través de desposesión, pone sobre la mesa que el papel que desempeña la esfera económica en la producción de irregularidad no es derivado de la actuación del Estado, ni viceversa.
De esta manera apunta a las relaciones dialécticas que se establecen entre estos dos ámbitos y aporta una nueva perspectiva con la que abordar el estudio de la producción de irregularidad.
A lo largo de este trabajo se ha prestado atención al debate que ha subrayado la necesidad de explicitar los procesos que intervienen en la configuración de la condición del migrante irregular.
Tratando de superar los acercamientos unidimensionales en los que el proceso de irregularización de las migraciones se explica o bien como un efecto de la ley o bien como un resultado de la lógica de explotación que impone la economía capitalista, se ha propuesto una aproximación en la que estos dos polos mantienen una relación dialéctica. ser desempeñados por cualquier trabajador de la zona "da la impresión de que todos los trabajadores son sustituibles por otros y que, por lo tanto, el trabajo en su conjunto también es sustituible, innecesario o menos necesario de lo que realmente es" (Martínez Veiga, 2004: 128).
Aunque los trabajadores migrantes sean necesarios para el proceso productivo en el conjunto de El Ejido y aunque trabajen por un período largo que implicaría que fuesen considerados como trabajadores fijos, "cada uno de los trabajadores se presenta a su vez como absolutamente irrelevante puesto que siempre va a ser sustituido por otro, por otro y por otro" (Martínez Veiga, 2004: 129).
A pesar de que la agricultura sea uno de los sectores en los que la incorporación del trabajador migrante irregular ha sido clave para su desarrollo intensivo, también ha desempeñado un papel fundamental en otros sectores, por ejemplo, en la emergencia del servicio doméstico.
Los datos de los procesos de regularización apuntan que los migrantes irregulares son igualmente empleados en la construcción y el turismo (para los datos del proceso de regularización de 1991de, Izquierdo, 1996: 197: 197; para los datos del proceso de regularización del año 2000, Calavita, 2005: 68).
En estos casos la desregulación de la economía, que se ha conjugado con la escasa regulación previa del mercado laboral en España (Schierup et al., 2006: 106), ha generado que la contratación de trabajadores irregulares haya proliferado en diferentes sectores.
Según Izquierdo, han aparecido migrantes irregulares en tareas que previamente asumían las empresas y que tras la crisis "son subcontratadas y sacadas de la actividad asalariada estable y reglada: carteros, recaderos y ordenanzas, agentes de venta, conserjes y porteros, conductores, operadores de carga y descarga, fontaneros, electricistas, montadores e informáticos" (Izquierdo, 1996: 196, énfasis en el original).
En todos estos ámbitos la producción de irregularidad pone a disposición del capital una fuente de mano de obra superflua, prescindible y fácilmente reemplazable.
Se trata de la fuerza de trabajo permanente de los empleados temporalmente (Beltrán, 2009: 614).
Desde esta perspectiva lo que otorga valor al trabajo migrante irregular es precisamente el hecho de que la amenaza de detención y la deportabilidad lo haya convertido en una mercancía prescindible e intercambiable y que, además, la abundancia e infinitud de este tipo de trabajo no permanente le haya otorgado la característica de ser un sector permanente.
Los adjetivos "superfluo" y "prescindible" se pueden emplear para dar cuenta del trabajo migrante irre- Calavita el papel de la ley se entrelaza con el del mercado de trabajo en la producción de irregularidad, pero no necesariamente como un efecto de aquélla.
La marginalidad legal y económica se constituyen mutuamente en su planteamiento, pero ello no implica que pueda reducirse el papel de la ley al del capitalismo (Calavita, 2005: 72).
3 El punto de vista que se defiende en este trabajo es que la condición del migrante irregular no se puede reducir a una cuestión de privación de derechos.
Se considera que el rasgo definitorio del status irregular es que el migrante difícilmente puede contestar a las intervenciones del Estado para reducir su status legal o al tratamiento que recibe por parte de la administración.
La privación es, por tanto, más profunda.
Se trata de una condición de extrema vulnerabilidad y carencia de poder en la que privación de agencia política y la subordinación social no son cuestiones secundarias.
4 Si las instituciones decidiesen ignorar la presencia de migrantes sin autorización de entrada o residencia o si decidiesen aligerar los trámites de adquisición de permiso de residencia y trabajo reduciendo la irregularidad a una situación que se resuelve con un simple trámite administrativo se podría cuestionar que la categoría "migrante irregular" tenga una especificidad propia en relación con la del migrante regular.
Tal sería el caso de la gestión de las migraciones del sur de Europa en Francia durante las décadas de los años cincuenta y sesenta.
A pesar de que la migración no autorizada era considerada delito desde la aprobación de la ordenanza 45-2658, de 2 de noviembre de 1945 relative aux conditions d'entrée
Recibido: 27 de noviembre de 2011 Aceptado: 21 de diciembre de 2011 puedan estar ocasionalmente vinculadas, ha conducido a la apertura de un nuevo ámbito para la mercantilización que ha afectado a la fuerza de trabajo migrante irregular desprovista de la mayor parte de las barreras a la explotación que se ofrecen a trabajadores nacionales y migrantes con status regular.
Las características conforme a las cuales se ha desarrollado este proceso permiten calificar a la producción de irregularidad migratoria que ha tenido lugar en España como un mecanismo de acumulación por desposesión.
A partir del análisis del proceso concreto de irregularización de las migraciones de países extracomunitarios que ha tenido lugar en España, se ha identificado que la subordinación de la posición del migrante en este contexto se ha llevado a cabo mediante la combinación de un status legal débil, la reducción de la agencia política migrante a través de la amenaza de la detención y la expulsión y su incorporación en el mercado laboral no como trabajador, sino como una mera mercancía.
La conjugación de estos procesos, que responden a dinámicas independientes, aunque
DE IRREGULARIDAD: LA GESTIÓN DE LAS MIGRACIONES EN LA ERA DEL NEOLIBERALISMO NOTAS |
Es de sobra conocido el auge de la "inseguridad ciudadana" como temática legitimada en las agendas de los medios de comunicación y de la política profesional en los últimos años.
Los ajustes neoliberales han generado un incesante crecimiento de las desigualdades sociales y el Estado vuelve progresivamente a adoptar caracteres liberales para garantizar, sobre todo, protección al derecho a la propiedad privada e incentivar la competencia como principio motor de lo social.
Construyendo una "seguridad ciudadana" acorde con el concepto cada vez más restringido de ciudadano (propietario, contribuyente, consumidor, elector) prolifera la centralidad del dispositivo securitario y su aplicación especial a la población migrante.
Entendiendo por dispositivo securitario el conjunto de instituciones, arquitecturas, discursos y prácticas que configuran la "seguridad ciudadana" como uno de los problemas político-culturales fundamentales de nuestro tiempo a nivel glocal, cabe señalar que en el mismo confluyen distintas lógicas culturales aparentemente contradictorias -desde las disciplinarias a las neoliberales-que, sin embargo, cooperan para dar lugar a un creciente control social "de arriba hacia abajo".
Políticos profesionales, juristas, periodistas, portavoces policiales, etc., contribuyen hoy a SEcURItY APPARAtUS IN A NEIghBORhOOD SPAcE. thE POLIcE PRActIcE OF IDENtItY chEcKS RESUMEN: El presente artículo aborda el funcionamiento del dispositivo securitario y su aplicación diferencial sobre la población tomando como caso paradigmático los controles de identidad que efectúa la policía en los espacios comunes de un barrio de Madrid.
El dispositivo securitario, entendido como el conjunto de imaginarios, arquitecturas, discursos y prácticas que sitúan en un lugar protagónico la llamada "seguridad ciudadana", está atravesado por dos lógicas: la de la gestión neoliberal y la de la cultura profesional de los agentes de seguridad.
Aunque sendas lógicas partan de proyectos civilizatorios muy distintos entre sí, ambas cooperan en el espacio urbano para contribuir -junto con otros dispositivos expertos-a delinear la figura del ciudadano -así como la del "no ciudadano"-a partir de la relación diferencial que establecen con los distintos vecinos mediante procesos de enclasamiento y racialización.
Es así como el hecho migratorio, problematizado a nivel mediático e institucional, constituye un objeto especial de control y vigilancia que conforma la diferencia a partir de la cual se reconstruyen las identidades legítimas en el barrio ("ciudadanos de bien").
Observaremos cómo las dos lógicas del dispositivo securitario funcionan construyendo al sujeto culpable del barrio víctima, el "extranjero", mediante los controles de identidad que efectúa la policía en los espacios públicos.
PALABRAS CLAVE: Dispositivo securitario; lógica neoliberal; cultura disciplinaria; gestión diferencial; controles de identidad. identitario-securitario.
Este es el clima de aceptabilidad social sobre el cual se producen los controles de identidad selectivos por parte de los miembros de las fuerzas de seguridad que se abordarán en el último apartado del presente artículo: controles diferenciales en los que confluyen la lógica de gestión neoliberal de la seguridad ciudadana y la cultura disciplinaria compartida por los agentes de policía y que constituyen la causa y el efecto de una creciente segregación en el seno del cuerpo social a partir de la criminalización de la población migrante, muy especialmente la que no tiene "papeles".
Las reflexiones que a continuación se presentan son el resultado del trabajo etnográfico realizado en dos fases entre 2005 y 2011 en el barrio de Carabanchel, situado en la periferia sur de la ciudad de Madrid.
En todo este tiempo, he realizado un total de 57 entrevistas en profundidad, tanto individuales como grupales, distribuidas entre las múltiples posiciones sociales (gestores, trabajadores securitarios -que venden su fuerza de trabajo tanto en el mercado formal como informal-, vecinos, etc.) que abarcan la complejidad intrínseca a una lógica de gestión que basa buena parte de su eficacia en la implicación de muy distintos actores sociales.
A ellas deben sumarse más de una decena de presentaciones públicas con personas de dentro y fuera del barrio, paseos y conversaciones con vecinos de todo tipo, así como múltiples sesiones de observación participante en los espacios públicos, semipúblicos y privados del distrito.
Carabanchel (y sus símbolos arquitectónicos encarnados en el lugar en el que antaño se erigía la cárcel que tomó para sí el nombre del barrio y que hoy ocupa, de forma nada casual, el Centro de Internamiento para Extranjeros) me ha ofrecido el escenario en el que espacializar el dispositivo securitario que opera hoy en día en nuestras ciudades.
Sin embargo, conforme la investigación fue avanzando, las fronteras del barrio pronto se revelaron ajenas a una realidad que las desbordaba continuamente: según me fui adentrando en el enclave fue surgiendo la necesidad de salir del mismo, siguiendo los hilos de un dispositivo que atraviesa sus espacios comunes y privados, pero que va mucho más allá de él.
De esta forma, la investigación dejó de ser, desde sus primeros momentos, una etnografía situada en un barrio para tomar una forma mucho más móvil y flexible, precisamente la misma que caracteriza a la lógica neoliberal de la "seguridad generar un estado de opinión favorable al endurecimiento penal y a las medidas policiales, así como a crear un continuo estado de emergencia que recuerda que la solución a la incertidumbre es la cesión de una porción de autonomía a ciertos poderes políticos y expertos.
A través de la proliferación de pánicos morales, de prejuicios xenófobos, de prácticas residenciales segregadoras, etc., buena parte de la población de la ciudad parece haber ido incorporando, de algún modo, esta lógica securitaria.
Uno de los ejes fundamentales sobre los cuales se está construyendo el dispositivo securitario lo constituye la recomposición postcolonial 1 del binario identitario-nacional en el que "el extranjero" se coloca en el "lado malo" de la realidad y amenaza al "lado bueno" moral-nacional, especialmente en las noticias sobre "sucesos" y en buena parte de los discursos barriales sobre "lo social".
El complejo mediático, entendido como el conjunto de discursos e imaginarios hegemónicos y mediatizados, no es un conjunto de representaciones procedentes exclusivamente de lugares de poder, sino que buena parte de la "ciudadanía" contribuye a construirlo y a generar opinión mediante, por ejemplo, sus intervenciones en los comentarios de las noticias en Internet o a través de la apropiación estratégica de los discursos de la inseguridad.
Estos discursos, recolocados en otros contextos -como el barrial-, sirven al objetivo de autolegitimarse como "buenos" ciudadanos/vecinos o como "víctimas" en la competencia por recursos escasos ("se lo dan todo a los inmigrantes... y encima vienen y nos matan").
El dispositivo securitario no es, entonces, exclusivamente una política inducida desde arriba, sino que atraviesa toda la estructura social y todos sus cuerpos.
Todo ocurre como si un enorme volumen de imágenes, discursos, conversaciones, prácticas, decisiones, etc., tanto en los medios de comunicación como en las interacciones cotidianas, contribuyesen a evitar el hecho de "estar juntos" y a atomizar el cuerpo social.
El peligro de pérdida de privilegios por parte de quienes detentan el poder económico, político o técnico puede estar entre las causas sociales de la proliferación del dispositivo, pero lo cierto es que buena parte de la población -privilegiada y no privilegiada-se ha introducido en su lógica de manera activa por la vía de la necesidad de diferenciación social en la sociedad de consumo (Bauman, 2003).
La inmigración ha constituido la "diferencia" construida oportunistamente para llenar de contenido la necesaria figura del otro en el problema SERGIO GARCÍA GARCÍA triple objetivo: en primer lugar gestionar y redistribuir los riesgos -que se asume que no van a ser eliminados en un contexto de crecientes desigualdades-mediante las técnicas de la diferenciación y la prevención situacional; en segundo lugar, crear el problema de la "inseguridad ciudadana" en el imaginario social y establecer, así, una demanda que constituirá el sentido del monopolio estatal (o privado) de la violencia física y dejará abonado un nuevo campo para los negocios privados y la centralización de poder político; y en tercer y último lugar, capitalizar dicho campo, el de la "inseguridad ciudadana", con el fin de que se transforme en fuente de recursos y de poder (dinero, votos, reconocimiento).
En cuanto al primer objetivo, frente a una concepción centrada durante el fordismo en el "orden público" -persecución, castigo y corrección del delincuente-, el paradigma de la "seguridad ciudadana" parte de una gestión que se inscribe en la propia complejidad social, asumiendo pequeños fenómenos disruptivos siempre y cuando éstos no supongan una amenaza al orden social.
No se trata, por tanto, de evitar el mal, sino de minimizar dicha amenaza, para lo cual la gestión securitaria parte del cálculo y la gestión del riesgo.
A través de un conjunto de operaciones, no se busca tanto la corrección de conductas individuales cuanto la incidencia sobre aquellos "factores sociales" que podrían desencadenar el riesgo.
Así, un "problema de inseguridad" (desde un brote de robos en una zona a la práctica del botellón) puede abordarse a través de un repertorio de acciones, como el incremento de la presencia policial, la implementación de programas especiales de intervención social o la elaboración de campañas de sensibilización.
De este modo, podemos encontrar incoherencia en las medidas tomadas para atajar un problema, lo cual suele generar la sensación de gestión "chapucera" (una semana se indica una cosa y a la semana siguiente la contraria), tanto en la opinión pública como entre los propios agentes de seguridad.
Sin embargo, si comenzamos a pensar en este tipo de gestión como una serie de respuestas fragmentadas que no intentan acabar con el problema en sí, sino redistribuir los riesgos que conlleva -partiendo de la noción de que los problemas se manejan, no se solucionan, ya que tienen una existencia y un movimiento natural (Foucault, 2008)-, estaremos en mejor disposición de entender la gestión securitaria.
El objetivo no es utópico ("acabar con la delincuencia"), sino pragmático ("gestionarla").
Así lo explicaba la vocal del partido gobernante en el Ayunta-ciudadana".
Comenzaré el presente artículo abordando las características del dispositivo securitario y las lógicas que lo atraviesan, para mostrar su materialización en la práctica de los controles de identidad por perfil sociofenotípico que se realizan en los espacios públicos del barrio 2.
gestión neoLiberaL de La "seguridad ciudadana"
La alta legitimidad de los cuerpos de seguridad encuentra sus raíces en el populismo punitivo (OSPDH, 2005), el más eficaz cemento social entre las instituciones y las clases populares hoy en día.
Existen en la actualidad pocos elementos, como la condición de "víctima" de la inseguridad real o potencial de la pequeña delincuencia, que permitan a las personas sentirse ciudadanas, lo cual convierte a la policía en un cuerpo profesional que contribuye a ciudadanizar -o todo lo contrario-a las personas con las que interviene 3.
El "derecho a la seguridad" parece haberse consolidado frente a la "seguridad de los derechos" (Baratta, 2001), si bien a nivel discursivo se ha querido adherir a la seguridad ciudadana conceptos como "libertad", "participación" o "transparencia".
Esta resignificación de la intervención de las fuerzas de seguridad sobre el espacio social nos informa de un enfoque relativamente novedoso que hemos dado en llamar gestión neoliberal de la seguridad.
Bajo esta concepción, el funcionamiento de lo social debe ajustarse a las reglas del mercado.
Para ello no se interviene sobre el mercado, sino sobre lo social para el mercado, organizándolo a la manera de empresa, fomentando la rivalidad y la competencia como palanca de deseo en el seno del cuerpo social.
Así, no se buscaría reducir las desigualdades sino modularlas para convertirlas en estímulo de la competencia.
Desigualdad y competencia se entienden, pues, como los principales motores de lo social (Lazzarato, 2008).
Desde esta óptica, la gestión securitaria no busca eliminar las disfuncionalidades, sino detectarlas y mantenerlas a raya, conteniéndolas dentro de un desequilibrio sostenible.
Para ello la gestión neoliberal de la seguridad requiere de un conjunto de medidas muy diversas entre sí con un que disponen -criterios finalmente visuales-culturales-, las medidas de persecución de delincuentes e identificación preventiva.
Sin este saber a la hora de diferenciar (para no "parar" a todo el mundo y así no entorpecer el funcionamiento social del barrio) entre los "malos" y los "buenos", no se podrían aplicar las políticas de gestión neoliberal del espacio público.
Pero desde el punto de vista de la gestión securitaria, además de indicar a quién hay que mantener bajo vigilancia preventiva, la diferencia es un valor que debidamente reconocido puede facilitar el trabajo.
Los nuevos saberes securitarios son incorporados por los propios profesionales, como en el caso de Roberto 4, que narraba cómo en el centro de reforma de menores en el que trabajaba se les daba a los chicos originarios de Marruecos comida sin cerdo tras haber vivido algunos conflictos por ese motivo:
"¡Fíjate, con el ramadán de los marroquíes hemos tenido unas movidas! (...).
Cuando empezó todo el rollo, los españoles no sabían mucho del marroquí, y menos del ramadán, entonces claro: comidas con chorizo, comidas al suelo, así [gesticula simulando tirar un plato al suelo], con la correspondiente historia.
Tanto educadores como vigilantes marroquíes, que han sido muy importantes, gente normalizada, más mayor, ha sido muy importante para enseñarnos a nosotros y para controlar el percal, porque realmente es que claro, llega un chaval que te está hablando, que quitando cuatro palabras que son las que sabe todo el mundo, las palabrotas de cualquier idioma, no sabes lo que te está diciendo -era bonito, claro, desde luego-, y comidas al suelo, cuchillos en medio, ¿sabes?, por haberse encontrado un cacho de chorizo en la boca (...).
Ha mejorado pero por conocimiento nuestro, pero para que veas que al final nos estamos acoplando nosotros a su cultura en nuestras ciudades, en nuestro país, cuando realmente deberían ser ellos los que deberían acoplarse, con su cultura, pero ellos a nosotros, no imponiendo."
(Roberto, 33 años, vigilante de seguridad) Podemos observar cómo el conflicto se gestionó reconociendo la singularidad de los chicos marroquíes para prevenir disturbios.
Esta entrevista ilustra el tránsito de una lógica asimilacionista a otra centrada en la gestión de poblaciones encarnado en un vigilante cuya experien-miento de Madrid en el Consejo de Seguridad del distrito de Carabanchel: "Siendo conscientes de que siguen cometiéndose delitos en todos los órdenes, sin embargo (...) tengo que destacar el trabajo y enorme esfuerzo de los cuerpos de seguridad (...).
Los accidentes no van a desaparecer; la delincuencia no va a desaparecer (...).
El compromiso es intentar hacer lo más posible con los medios de que disponemos (...).
Hacia la utopía tenemos que tender, pero que no podemos reducir a cero lo que es imposible.
Delitos va a haber siempre.
Vamos a intentar controlarlo lo mejor posible y esa es la línea que estamos pretendiendo seguir en Policía Municipal."
El cálculo de costes y beneficios de la gestión tiene como resultado la instrumentalización de la técnica de la diferenciación social de los cuerpos en categorías identitarias.
Esta diferenciación no es original, sino que procede de una cultura disciplinaria en la que a los cuerpos se les adhieren categorías de sujetos para dar lugar a individuos.
Sin embargo, en la gestión biopolítica de la realidad, donde no se incide tanto en los individuos como en las poblaciones, estas diferencias son usadas, más que nunca, para establecer jerarquías y competencia entre ellas.
Dicha competencia, propia de un orden cultural neoliberal, reproduce en el seno del cuerpo social las relaciones empresariales que se espera supongan el motor del desarrollo de la sociedad en su conjunto (Foucault, 2007a).
No sólo se respeta la diferencia, sino que se potencia (Ávila y Malo, 2007).
El objetivo no es la asimilación de los individuos a una disciplina común, sino la división de la población en grupos escalonadamente diferenciados.
La diferencia a la hora de otorgar derechos en función de la situación administrativa (basada en tener DNI, NIE o estar en situación "irregular") no se apoya -al menos aparentemente-sobre esencias basadas en el origen, el fenotipo, la lengua, etc. Desde esta perspectiva, el pensamiento racista y etnocentrista no forma parte del programa neoliberal del Estado.
Sin embargo, esta jerarquía de situaciones administrativas -que atraviesa otras jerarquías tradicionales basadas en aspectos de clase y de género-tiene su correlato en una aplicación diferencial de la "seguridad ciudadana" en función del grado de ciudadanía.
Son finalmente los agentes a pie de calle quienes aplican, con los "criterios" de los SERGIO GARCÍA GARCÍA desde el punto de vista de la competencia como motor social-, el abordaje de lo social se hace tan complejo que requiere de la puesta en práctica de mecanismos de control muy finos que se inserten en todas y en cada una de las esferas de la vida cotidiana.
De ello se deriva un creciente intervencionismo experto sobre distintas áreas relacionales conflictivas que anteriormente eran ajenas a la actuación policial.
Progresivamente, la policía se convierte en necesaria y su actuación incide eficientemente en el campo de la llamada "inseguridad subjetiva".
El cambio de enfoque de la lógica neoliberal no sólo implica, por tanto, un mayor espacio de intervención, sino una transformación en la concepción de las fuerzas de seguridad, que dejan de ser consideradas un elemento meramente represivo y se convierten en un servicio de protección ciudadana.
Desde esta nueva perspectiva, las fuerzas de seguridad además de ver, deben ser vistas.
El fuerte crecimiento de la presencia policial en las calles 5, muy superior al del número de habitantes, hay que compararlo con la tasa de criminalidad en la ciudad, que en el período 2003-2010 pasó de 94,7 a 90,5 delitos y faltas por cada 1.000 habitantes 6.
Sin embargo, la seguridad no se gestiona sólo a partir del frío análisis de esos datos, sino a través del juego de interpretaciones sobre los mismos 7.
Estas estadísticas, más que informarnos objetivamente sobre lo que ocurre en las calles, producen la realidad que demanda la intervención de las fuerzas de seguridad.
Las estadísticas policiales han sido fuertemente criticadas por sus sesgos: contabilizan lo que la policía ve, pero las gafas de los agentes son muy particulares y las órdenes de los responsables responden a demandas políticas concretas, como en el caso de los cupos de detención por países para los miembros del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) 8.
Las distintas formas de medir la "inseguridad ciudadana" nos permiten deducir que más que los datos, es la presencia de la propia temática de la inseguridad ciudadana en los espacios de visibilidad (prensa, televisión, espacio público, etc.) la que tiene efectos performativos.
Así es como en distintas conversaciones he podido escuchar en boca de vecinos del barrio afirmaciones como "el noventa por ciento de los robos los hacen extranjeros".
A pesar del interés que tendrían muchos en difundir este dato, es bastante improbable que ningún medio lo haya aportado por su elocuente falsedad estadística 9.
No es el cálculo matemático lo que guía a quienes se apropian de este tipo de informaciones, sino los efectos de verdad de su presencia cia profesional le ha ido enseñando a actuar con mayor pragmatismo.
Roberto se rendía ante la evidencia y renunciaba a la propia cultura disciplinaria de origen ante la constatación de que resulta utópica.
La externalización de los dispositivos de frontera (que sea Marruecos quien se encargue del control del tránsito a Europa) y su correlato en la creación de dispositivos de reforma de menores en suelo marroquí, acabó constituyéndose en el argumentario de este vigilante:
"Hombre, controlar la emigración desde el principio, regularizar a la gente que realmente valga la pena que esté aquí trabajando, y a los demás mandarlos a sus lugares de origen, obviamente (...).
Incluso yo he oído alguna vez, con la gente extranjera, los chavales marroquíes, que había tantos, que de 14 chavales que tenía (...), he llegado a tener 11 marroquíes, tela, 11 marroquíes, 2 vigilantes marroquíes y 1 educador, o sea, imagínate, más de la mitad de la plantilla del centro era marroquí, o sea, esto ya es importante, el nivel que hay pues se estaba hablando de que España pagara en Marruecos centros de menores para hacerlos allí (...).
Lo vería muy bien, porque aunque España aporte y ayude, estarían allí, aunque haya que mandar ayuda, allí, y se enseña a los marroquíes a ser vigilantes y a estar en sus cárceles con su propia gente."
(Roberto, 33 años, vigilante de seguridad) Aparte de la diferenciación, en la que "toma cuerpo" la gestión securitaria de la población, la segunda técnica que ha ido cobrando relevancia mediante la hiperpresencia de policía y de elementos securitarios en las calles, es la llamada prevención situacional, la cual no persigue acabar con el delito, sino redistribuirlo y mantenerlo bajo unos márgenes controlables.
Ante la constatación de que el propio sistema socioeconómico no va a "integrar" a todas las personas en la "ciudadanía", se hace necesaria una gestión preventiva del excedente humano que colocará a colectivos enteros bajo sospecha (De Giorgi, 2006).
Pero el dispositivo securitario no se caracteriza únicamente por estar apegado a la realidad material, sino también por insistir en la producción de una realidad imaginaria: la "inseguridad ciudadana".
Descartado el objetivo de "evitar el mal" y apostando por una gestión que produce en sí misma diferenciación y desigualdad -algo irrenunciable los parámetros de la "alarma social", dejó de financiarse dicho programa y al poco tiempo reapareció la intervención policial para "descabezar" de nuevo al grupo y darle amplia difusión mediática.
Según denuncian los propios coordinadores del programa de intervención, éste era el cuarto descabezamiento y todos los anteriores, lejos de prevenir los actos delictivos de "los Latin", no habían sino retroalimentado el prestigio como "malos" de sus miembros 17.
¿Qué lógica podemos encontrar en este tipo de intervenciones, mucho más costosas a nivel de gestión económica y mucho menos "rentables" a nivel social?
La respuesta podemos encontrarla en una gestión pública de la realidad que, lejos de proponerse la verdadera eliminación de la violencia, trata de administrarla de manera fragmentada para así capitalizarla.
Más que una interpretación maquiavélica sobre un cerebro organizando un plan, quiero plantear que todo ocurre como si existiesen multitud de agentes dentro del Estado que tratan de atesorar los problemas de acuerdo a una lógica competitiva por el reconocimiento dando lugar a múltiples intervenciones, las cuales, eso sí, juegan en su conjunto a favor del sostenimiento del dispositivo securitario.
A través de la intervención social se "tolera" la existencia de las bandas como grupo con sus "diferencias", lo cual permite mostrar a la opinión pública una respuesta cualificada y "tolerante"; a través de la respuesta policial se efectúa una demostración de fuerza mediática ("tolerancia cero con las bandas latinas") en la que se transmite que se actúa con "mano dura" contra el crimen: dos tendencias contradictorias que sin embargo hay que combinar hábilmente para escenificar en un contexto emergencialista que se actúa dando respuesta a la alarma social 18.
Podemos imaginar entonces, que para los gestores, el significado de la inseguridad difiere del que le asigna el vecindario.
En una ocasión consulté ingenuamente a Pérez 19, uno de los responsables de la comisaría del CNP, si creía que había aumentado la inseguridad en Carabanchel.
Refiriéndome a la "inseguridad" como experiencia subjetiva de los vecinos, mi pregunta, sin embargo, le remitió automáticamente a otra realidad: a su responsabilidad profesional como gestor.
Adoptando una posición defensiva, relacionó directamente "seguridad" con "policía", y sacó a relucir una argumentación en favor de la labor de los profesionales, destacando la falta de medios y la falta de respaldo de los jueces.
Pérez se vanagloriaba de los éxitos profesionales: "El tema de bandas lo tenemos todo controlado".
"Noventa por ciento" no significa un frío cálculo, y más cuando no se lo compara con otros, sino que es el instrumento lingüístico para problematizar un asunto, en este caso la presencia de población migrante en el barrio en el contexto de precariedad y competencia individualista por recursos escasos.
Las cuentas, convertidas en cuentos (Ibáñez, 1985), producen la demanda en el imaginario: ¿pero cuál es la oferta?
El de la seguridad constituye un nicho de negocio relevante en el que se mercantilizan aspectos de la vida que antes eran gestionados por la propia población y se externaliza una parte de la gestión estatal securitaria 10.
El mercado, principio rector de lo social desde una perspectiva neoliberal, encuentra en lo securitario un campo sobre el que expandirse en el que emergen empresas y empleos precarios 11.
Pero además de la capitalización económica, el campo securitario produce una rentabilización política en forma de votos y legitimidad para la que es necesario traducir la inseguridad en datos y actuar una performance que dé muestras de eficacia (y, cada vez más, de belleza en un proceso de asimilación entre lo bueno y lo limpio-bello).
Este escaparate de la propia gestión consigue eliminar todos los restos corporales de la intervención policial 12, de ahí que los propios agentes de policía se vean cada vez más inmersos en la lógica de codificación de todo su trabajo.
Cada acción que realizan debe tener su reflejo en plantillas, bajo la amenaza de que no se les reconocerá su mérito o de que se les cargará con más trabajo 13.
Así es como esta lógica -al mismo tiempo de gestión y estética-, que responde a la necesidad de mostrar números acordes a las demandas, produce en ocasiones el efecto perverso de la producción de identificaciones, detenciones, registros, etc., sin que exista ningún acontecimiento concreto que motive su realización 14.
Un caso paradigmático es el de los "Latin King".
Esta "banda latina" hizo correr ríos de tinta en el momento en que se comenzaba a problematizar la inmigración y a atribuírsele las causas de la inseguridad en Madrid a principios de la primera década del s. XXI.
La intervención policial y judicial contra la banda fue el resultado de algunas muertes producidas por sus miembros, una de ellas de amplia resonancia mediática y acaecida en la Plaza Elíptica (Carabanchel) 15.
Tras acaparar la primera plana mediática, y con buena parte de sus componentes en prisión, comenzó un programa de intervención social 16 que durante dos años mantuvo interlocución directa con los líderes del grupo.
Una vez caída en el olvido la banda bajo 579 SERGIO GARCÍA GARCÍA
Trabajadores securitarios: deL Lado maLo aL Lado bueno
La lógica de la gestión neoliberal descrita en el anterior apartado funciona, en la práctica, de manera combinada con la cultura profesional de los trabajadores securitarios "a pie de calle", la cual parece adscribirse de manera fiel a una lógica disciplinaria y a sus consecuentes subjetividades 24.
De ahí que, en ocasiones, los agentes muestren su repulsa hacia ciertas medidas y decisiones tomadas por instancias superiores bajo la lógica de la gestión.
Para ellos, por ejemplo, el gobierno da "palos de ciego" en materia de extranjería, al tomar medidas aparentemente contradictorias, dando la sensación de des-gobierno ("habiendo dejado entrar a demasiados extranjeros") y pervierte su profesión al obligarles a hacer trabajos diferentes al de "perseguir delincuentes" (su vocación según el discurso), como realizar controles de identidad a personas con fenotipo extranjero.
En contextos sociales desfavorecidos en los que las oportunidades laborales y de reconocimiento escasean, una parte no desdeñable de sus figuras masculinas vende su fuerza de trabajo en la provisión de servicios securitarios -tanto en el mercado formal (militares, policías, vigilantes de seguridad privada, escoltas, etc.) como en el informal ("gitano cuidando obra", "machaca", "matón", etc.)-como una de las exiguas vías factibles de obtención de recursos económicos 25.
Así lo explicaba Ramón 26, vigilante en un centro de servicios sociales:
"La gente que entra o es por necesidad (...), gente que se ha quedado en paro de otro sector que intentan entrar (...).
Por regla general es gente que viene de barrios muy conflictivos y con pocos estudios (...).
Yo soy un proletario duro y puro, vamos, vendo mi trabajo por un salario, vamos, y encima salario bajo (...).
Si me sale un trabajo mejor que este, que gane más dinero, como proletario vendo mi trabajo."
(Ramón, 44 años, vigilante de seguridad) Es el caso, también, de Javi, autodefinido como "escolta de un famosote", cuyo cuerpo trabajado en el gimnasio se acompañaba del lenguaje masculinista procedente de sus años de "malote" 27.
Y es que existe una continuidad entre cierto lenguaje hipermasculino y "barriobajero" y el que emplean en su trabajo muchos profesionales de la los problemas de inseguridad existían, eran graves y estaban creciendo, pero no en su feudo: "Somos la tercera comisaría en eficacia (...).
La gente colabora, la gente nos ve bien, porque ve que se están haciendo cosas" 20.
En el Consejo de Seguridad del Distrito, los responsables políticos y policiales no cesaban de "vender" su propia actuación y de agradecer a los asistentes -miembros de entidades sociales del distrito-su presencia.
El jefe de Policía Municipal en el distrito presentó a la audiencia el programa "Madrid seguro", el cual aúna "seguridad ciudadana" y "atención al ciudadano".
Se trataba -ahora sí-de incidir en la "seguridad subjetiva" mediante una atención propia de los entornos comerciales.
Los propios asistentes al Consejo eran situados en esa posición de clientes:
"En los cuatro primeros meses de 2009 se han incrementado un 55% las intervenciones en agresiones y reyertas (7 reyertas por día).
Se ha incrementado su intervención un 10% en delitos contra la propiedad.
Las detenciones: 347 personas en esos primeros 4 meses del año.
Se ha incrementado bastante en delitos contra la seguridad del tráfico.
En robos y violencia doméstica también se ha incrementado mucho."
(Responsable de Policía Municipal en el Consejo de Seguridad Distrital, diciembre de 2009)
El responsable de policía nacional (CNP) insistía en el discurso de la escalada simétrica (crece el mal; crece la policía), manifestando que "se han incrementado un 16% los robos con intimidación, así como el número de detenciones por ese motivo (un 115%)" 21.
En el marco de una estetización de cara a cuidar la imagen ante un tipo de ciudadanos, los más legitimados, las instituciones securitarias han incorporado un discurso que incide sobre los aspectos subjetivos de la seguridad, reconociendo la importancia de la comunicación simbólica con la ciudadanía 22.
Pero no sólo las instituciones securitarias se embellecen.
Los propios miembros de las fuerzas de seguridad han ido encarnando en sus cuerpos la transformación del modelo de policía inducido desde la gestión política.
Podemos observar una suerte de "cristianoronalidización" de la policía, una especie de embellecimiento "metrosexual" de los agentes consistente en sus nuevos trajes negros, sus cuerpos jóvenes y atléticos y sus potentes vehículos renovados 23. soy policía y dos que están en fase terminal de SIDA por la heroína, los demás todos han muerto de lo mismo, ¡todos!
Es más, yo estuve, yo antes de venir a Carabanchel y antes de ascender a subinspector, estuve de oficial, y estuve en la Brigada (...), y allí me encontré a un compañero del colegio detenido.
Allí estaban las dos partes (...).
Las dos caras de la moneda."
(Francisco, 49 años, agente del CNP) Su identidad profesional se apoya sobre ciertos saberes especializados incorporados en las oposiciones y las academias que dan acceso al puesto, pero además, y esto es lo más llamativo, los agentes cuentan con el margen de autonomía suficiente para incorporar la visión del mundo moral adquirida en su proceso de socialización barrial.
Sus saberes barriales se transforman en saberes profesionales.
En el juego de identificaciones y contra-identificaciones -propias de un proyecto civilizatorio disciplinario en el que la construcción de identidades resulta fundamental y dicotómica-, se producen respuestas muy distintas ante las personas con las que intervienen, que convierten a los agentes securitarios en figuras que otorgan o deniegan en su interacción la condición de ciudadanía.
Así es como un policía que acudió a comunicar la orden de desahucio a una mujer "gitana" que vivía "de patada" (ocupación ilegal de una vivienda vacía) "se extralimitó" en sus funciones y transmitió con cierto espíritu de revancha:
"¿Te gustaría que viniera yo y echase la puerta de tu casa abajo y me quedase a vivir?
Yo tengo que vivir con mi madre y tú quieres casa gratis."
(Agente de policía nacional, entre 25 y 30 años) 29 Estar en el "lado bueno" frente al "lado malo", esto es, pagar la hipoteca al banco y respetar la propiedad privada y la ley, hace de estos proletarios securitarios "policías de las prácticas", esto es, agentes morales que no han abandonado el sentido original de la policía (Foucault, 2008; De Certeau, 2006) 30.
Dado el origen de clase de los agentes, el Estado tradicionalmente ha tendido a generar diferencias entre ellos y el pueblo.
Sin embargo, hoy en día, el obrerismo identitario seguridad cuando abandonan el vocabulario eufemístico profesional (algo que ocurre a menudo cuando crece la tensión en sus intervenciones).
Una vez dentro, y a medida que se asciende en la escala profesional que va desde la informalidad (vigilantes ilegales de obra o porteros de discoteca) a la estabilidad laboral (policías públicos), pasando por la precariedad (vigilantes de seguridad), el propio ejercicio de la profesión funciona como forma de diferenciación -"lado bueno"-frente a aquellos que encarnan la desviación de la normalidad -"lado malo"-en un mundo social compartido.
Esta afirmación identitaria se constituye en coherencia con una cosmovisión disciplinaria que contiene una bipolaridad de posiciones enfrentadas (aunque fácilmente intercambiables) y que es la que prevalece en el seno de la cultura profesional de los cuerpos de seguridad.
Este mismo gradiente (de la informalidad a la estabilidad) es el que determina los distintos niveles de identificación con su labor a la hora de intervenir sobre el "lado malo".
Así, los argumentos que suelen manejar los vigilantes de seguridad del metro a la hora de actuar frente a conductas prohibidas en las instalaciones ("top manta", reparto de panfletos o publicidad, etc.) discurren por senderos relativos a cierta conciencia de clase ("luego va a ser la mujer de la limpieza a quien le toque trabajar doble") y de subalternidad ("su trabajo choca con el mío (...), a mí me da igual que venda CDs, lo que digo es que las cámaras me están grabando y si yo le dejo ponerse, a quien se le cae el pelo es a mí") 28.
Al contrario que muchos policías y otras figuras de autoridad, no se sienten legitimados para indicar a los demás cómo deben orientar su conducta, sino que "cumplen órdenes".
Sin embargo, el empleo en las fuerzas de seguridad del Estado permite escapar de esa precariedad y dar el salto definitivo al "lado bueno", lo que se traduce también en una mayor identidad profesional y en un papel más activo a nivel disciplinario-moral.
Un veterano miembro del CNP recorría su biografía carabanchelera de este modo:
"Entonces, mi padre es ebanista, estaba trabajando en una empresa y le dieron un piso ahí y vinimos a vivir ahí, y ahí me crié.
Yo, fíjate, ahí si te puedo hablar que era una zona que era muy marginal.
Ahí empezó el mundo de la heroína, empezó, pues, en la época mía, y de toda la panda que éramos nosotros quedamos cuatro, uno es abogado, yo que SERGIO GARCÍA GARCÍA realidad encaja, además, con la información simplificadora de los medios de comunicación, la cual -incuestionadaviene a reforzar su mirada.
En una ocasión los vigilantes de seguridad suspendieron la conversación que mantenían cuando el canal de televisión de Metro de Madrid comenzó a verter por las pantallas de la estación una batería de noticias de sucesos referidos a bandas de atracadores del Este de Europa y víctimas de "trata de blancas".
Otro vigilante de seguridad de un centro de servicios sociales, Felipe 32, no perdía la oportunidad, en cuanto me veía, de contarme las noticias más trágicas y sangrientas de un diario de noticias cortas (emergentes, sin contexto).
Su conclusión, en muchas ocasiones, era que "cada vez está esto peor".
Y es que esta visión del "mundo" es aplicada también al espacio en el que trabajan, el barrio.
La idea de otro vigilante, Ramón, sobre el distrito, era que se trataba de "un barrio muy chungo".
Así, la concepción de culpabilidad desborda al individuo y pasa a significar a todo un entorno.
El barrio queda, de esta forma, constituido en un barrio culpable:
"Lo que oía (...) es que era uno de los barrios [Carabanchel] más chungos que había, que estaba lleno de gente muy violenta, de traficantes, y lo que menos pensaba es que había tanto gitano, así que fíjate."
(Ramón, 44 años, vigilante de seguridad) Este vigilante no encontraba ningún comentario positivo para referirse a Carabanchel.
Le parecía "sucio", simbolizando esta suciedad ausencia de orden, complejidad, dificultad para mantenerlo bajo control.
Ramón proyectaba sobre el barrio su habitus profesional y su momento biográfico y laboral: Carabanchel era el sitio donde trabajaba y esto, en continuidad con esa visión en la que asociaba el barrio a la violencia, lo convertía en un espacio "chungo".
Sus condiciones laborales precarias y la escasez de reconocimiento social de su profesión le hacían sentirse sobrerresponsabilizado en el control de su objeto de trabajo (en este caso un edificio público).
No parecía el único: en un foro para opositores de Internet, en el que un agente consultaba qué destinos eran aceptables a la hora de comenzar a hacer prácticas, otro más veterano respondía:
Si por un nexo están unidos estos tres distritos, es por los problemas de convivencia que está generando la inmigración, que no hacen más que de los policías no parece estar en disputa con los poderes, sino que más bien todo ocurre como si nuevos (y viejos) lazos identitario-ideológicos, fundamentalmente basados en elementos nacionalistas y xenófobos postcoloniales, generasen entre buena parte de ellos un sentimiento de comunión con un pueblo que se siente amenazado en la competencia por recursos escasos.
Esto hace innecesaria su separación del cuerpo social "normalizado" de los barrios, lo cual se expresaba en una comisaría de policía de Carabanchel: una placa recordaba a los policías caídos en acto de servicio con el lema "Somos el pueblo.
Trabajamos para el pueblo".
Buena parte de los agentes ha encontrado un sentido a su trabajo más allá del salario y las condiciones laborales funcionariales.
Su sensación de servicio al "pueblo español" se colma cada día en sus intervenciones, las cuales son aplaudidas en el complejo mediático.
En medio de una discusión con unas "brigadistas vecinales" que observaban la existencia -o no-de controles de identidad racistas una noche en el metro de Oporto, un agente que fue cuestionado en su labor respondió: "Señorita, cómo que quién soy yo.
¡Yo represento al Estado es-pa-ñol!".
Pronunciando "es-pa-ñol", en un tono de voz elevado, con el riego sanguíneo enrojeciendo su cara, enfatizando la palabra con la separación por sílabas y acompañando cada una de estas sílabas con golpecitos con su mano derecha sobre el escudo nacional que llevaba en la manga izquierda del uniforme, puede apreciarse su alta identificación con la labor que llevaba a cabo.
Razón profesional y emoción van unidas, al construirse como una suerte de soldados en guerra.
La camaradería interna, el trabajo en equipo (aunque jerarquizado), el necesario imaginario de que "representan" a todo un pueblo que les apoya y el logro de la identificación de un enemigo -en ese caso, el "inmigrante"-, generan un fuerte sentido y motivación por su trabajo 31.
Este "obrerismo conservador", con amplia repercusión entre la población de barrios como Carabanchel, es el caldo de cultivo para la expansión de posiciones favorables al énfasis punitivo.
Los policías de hoy en día se sienten plenamente integrados en la comunidad.
En contacto con desastres, violencia y conflictos en su emergencia, la visión binaria víctimas vs. culpables es la herramienta cognoscitiva fundamental para valorar su experiencia.
En esta división vemos operar nuevamente la cosmovisión disciplinaria que tiende a juzgar moralmente a los sujetos en función de una norma que establece a priori lo correcto y lo que se desvía de ella.
Esta visión de la cuencia juvenil, y en, lo, yo no soy racista (...), y son cada vez más jóvenes, desde los 12 o 13 años empiezan a meterse en el ambiente, es más, los van enseñando, los van enseñando unos a otros. (...)
Hay más [inseguridad] porque ha subido el número de inmigrantes, yo no soy racista, eh, hay mucho que viene a trabajar, yo no tengo ningún problema con él, trabajan, se dedican a su trabajo, se van a su casa y tal, pero hay una serie de elementos que han venido, que ya vienen directamente, se organizan para robar pisos, para pegar sirlas en la calle, para atracar, o sea, que vienen ya a delinquir."
(Pérez, 50 años, agente del CNP) "Vienen a trabajar, se dedican a su trabajo, se van a su casa": aquellos inmigrantes que cumplan con el estereotipo de "buen currante" bajo la ética del trabajo meritocrática están camino de asimilarse a "lo normal", de entrar a formar parte de la ciudadanía; pero aquellos que se visibilizan en actividades extralaborales, en el espacio público, y no se van a su casa cuando termina la jornada laboral o escolar, son los "elementos".
En el paisaje dibujado por Pérez, el análisis del contexto que como gestor intermedio de la seguridad (subinspector) poseía gracias a "su experiencia" en el cuerpo, se detenía en "la droga" (como si en las sustancias habitase el mal) y en la etno-nacionalidad (esencias conductuales y tradiciones culturales trasladadas desde los países de origen y nunca generadas en el propio contexto) como causas sociales del conflicto 37.
Los conflictos sociales se presentan en su emergencia: esa es su materia prima profesional.
¿Pero cómo afrontar esa realidad catastrofista sin trabajar con el contexto, sino sólo con la emergencia?
Desde su cosmovisión, la desviación se afronta con disciplina y autoritarismo.
Los resultados vendrían a demostrar que la "mano dura" funciona.
Pérez afirmaba cómo gracias a la labor de la comisaría en la que trabajaba, su equipo había conseguido reducir los conflictos relacionados con el tráfico de drogas, aunque el propio mérito en relación a "los menores" no es suficiente cuando "se amparan en la ley del menor y no se les puede meter caña como se debería" 38.
La supuesta impunidad genera inseguridad en la gente, según este policía: "la gente ven que roba y que al día siguiente de haberle detenido, está en la calle".
Para acabar con la "impunidad" de los menores habría que endurecer las leyes y tendría que funcionar adecuadamente el sistema judicial 39.
Esta estrategia discursiva consiste en reproducir los esquemas ya señalados de bandas juveniles latinas, reyertas y, en el caso de Carabanchel, un alto índice de asesinatos con respecto al resto de distritos.
En el caso de Latina, en la zona de Empalme, se están sucediendo agresiones a vecinos por parte de grupos de sudamericanos que, sin mediar palabra, blanden armas blancas para intimidar." 33 Podemos observar cómo la obsoleta representación del barrio culpable de Ramón ("chungo", generador en sí mismo de las desviaciones) se desliza en el anterior texto hacia un espacio (escenario neutro y desculpabilizado de los conflictos) en el que operan culpables diferenciados (ciertos segmentos de la población considerados de/en riesgo).
Las metáforas bélicas representan al barrio.
Un policía municipal del distrito daba su visión en un foro público "desde la infantería" 34 para señalar, cuidando la corrección política de su lenguaje, que se identificaba con el desasosiego de los "ciudadanos madrileños que ya estaban", entendiendo por tales, los autóctonos de edad social adulta.
Ante el discurso neoliberal sobre la riqueza de las diferencias, sostenía 35: "Todo eso está muy bien, pero la situación en los parques es insostenible (...).
¿Desde la infantería, qué soluciones podemos aportar a esta población inmigrante?
Lo que percibimos en Carabanchel es que el ciudadano, pues inmigrante, a la hora de tratarle se trata como ciudadano, sin distinguir de dentro y de fuera (...).
[Pero] Hay vecinos de los madrileños que ya estaban, que sienten que pierden espacio vital."
(Agente de Policía Municipal, entre 45 y 50 años) El policía prosiguió indicando que la inmigración suponía un aumento de trabajo 36.
En una realidad social como la que perciben estos agentes, cada tipología de delito se asocia a una categoría de "culpable", de otro.
Pérez aportaba ciertas metonimias que simplificaban en forma de rasgos étnicos y nacionales a los delincuentes: "Los gitanos (...) acabaron haciéndose con el mercado de la droga, y ahora se están pegando con los colombianos, por la droga, ¿sabes?
Y entonces pasaron a Pan Bendito, de ahí a Jauja, y las chabolas que había aquí, en lo que es el Alto de San Isidro. (...)
Además que lo estoy viendo todos los días, la mayoría de lo que se coge son todos...
Ahora, también, lo hacen mucho, hay mucho, hay un aumento muy grande de sudamericanos (...).
La mayoría son juveniles, la mayoría de los palos son chavalillos jóvenes, ha aumentado mucho la delin-SERGIO GARCÍA GARCÍA
controLes de identidad en carabancheL
Carabanchel presenta la mejor encarnación material y simbólica del tránsito de la lógica disciplinaria a la lógica de gestión securitaria neoliberal.
La vieja cárcel de Carabanchel -el panóptico perfecto del franco-fordismo español-fue derribada justo cuando sus muros de represión comenzaban a ser resignificados.
En su lugar se ha levantado en los últimos años el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE).
Este centro combina en su funcionamiento las estrategias de corrección y castigo -a modo de mensaje lanzado al exterior a la población migrante-con otras que se sitúan en el terreno de la mera gestión de poblaciones -control sobre el excedente poblacional (De Giorgi, 2006).
Del mismo modo, esta prisión estetizada (Davis, 1992) resulta invisible como tal para los vecinos autóctonos (algunos lo han designado "Centro de Integración de Extranjeros"): al fin y al cabo, dentro de una gestión diferencial no son los receptores del mensaje.
La vieja cárcel otorgaba identidad al barrio, bien como estigma o bien como emblema, pero el nuevo dispositivo de encierro no es reconocido ni como tal ni como de Carabanchel ("de extranjeros" y "de Aluche") (García, 2011) 41.
En sintonía con este tránsito, Carabanchel ha pasado de ser imaginado como un barrio culpable -imagen predominante del barrio obrero fordista pegado a una cárcel y, como tal, asociado a la delincuencia, al "lado malo"-a ser representado como un barrio víctima -escenario neutro sobre el que aplicar políticas securitarias diferenciales sobre aquellos sujetos de riesgo (por ejemplo el extranjero inmigrante) que amenazan al vecindario ("ciudadanos de bien")-.
En este contexto, los espacios públicos del distrito son objeto continuo de los controles de identidad que efectúa la policía en busca de personas "sin papeles" y en los que se materializan las dos lógicas desarrolladas, la de las políticas de gestión securitaria de poblaciones, por un lado, y la de la cultura profesional disciplinaria, por otro.
Una enorme cantidad de recursos policiales se han destinado a las tareas de control identitario en busca de personas sin papeles, aplicando una síntesis de sendas técnicas descritas para la gestión securitaria 42: la diferenciación -basada en apariencias fenotípicas y estéticas-y la prevención -anticipándose a los conflictos (o más bien produciéndolos en el imaginario)-.
Estos controles no responden a la bús-situarse, como policía, cerca de "la gente" ("ellos ven que nosotros trabajamos").
El agente afirmaba que la visión que la población del distrito tiene de ellos es muy positiva, y una muestra de ello era que "hay mucha colaboración ciudadana".
Frente al supuesto exceso de libertades, se hace necesario recomponer la autoridad.
Pérez, policía veterano que se autoidentificaba discursivamente con un estilo "respetuoso" en contraposición a los "jóvenes prepotentes" (reconociendo que él había sido uno de ellos), exponía dramáticamente cómo es el guión que le orienta a la hora de intervenir.
Con respeto (asimilando respeto a la fórmula "de usted") pero sin dudar y sin dar oportunidad a la negociación a la otra persona.
Se trata de no aplicar antes de empezar los esquemas prejuiciosos que guían las intervenciones diferenciales y de tratar a todo el mundo por igual, como "personas".
No obstante, su actuación ideal consiste en la firmeza, en imponerse "sin perder los papeles", esto es, sin abandonar el rol autoritario y experto, ni su posición jerárquica: "Por muy delincuente que sea un señor, es una persona.
Si tú le tratas como a una persona, aunque ese señor haya pegado un navajazo o haya pegado una sirla, y tú le hablas con respeto, y le haces ver que tú le vas respetar, ese señor se portará bien.
Ahora, si vas poniéndote a su altura y encima, poniéndole tú debajo, ese tío se rebotará, y montará el follón (...).
Hombre, si se te revuelca ya cambia, pero si tú de momento él ve que le tratas con educación, normalmente la gente no se rebota, a no ser que vayan un poco tomaditos, como dicen ahora por ahí, un poco colocaos, o tomaos de alcohol o colocaos de otra cosa, entonces ya, ya cambia."
(Pérez, 50 años, agente del CNP) Pérez era un policía experimentado en la incorporación de la autoridad y sus viejos saberes habían madurado sin salirse del paradigma disciplinario (a pesar de que su puesto de cierta responsabilidad le conmine a socializarse en la gestión neoliberal de la seguridad formándose en "sociología", manejando estadísticas, "vendiendo" su gestión, etc.).
La droga era el principal problema, y sin embargo, como ya hizo notar, el barrio tenía un nuevo objeto de intervención especial que se delataba en su discurso a través de quienes van "un poco tomaditos" 40.
El objeto de la intervención policial estaba cambiando. natorio ("No son racistas: paramos tanto a negros como a rumanos") o la plena explicitación de la tarea ("Es un control de extranjería") (BVODH, 2011), si bien cuando se profundiza en las conversaciones y aumenta la tensión a la hora de justificar su labor, aparecen elementos "menos profesionales" en su discurso.
A partir de lo observado, parece generalizada la identificación con la labor por debajo del uniforme ("Si tú tienes cinco millones de extranjeros que no están pagando impuestos y les tienes que pagar educación, sanidad..."; "Aquí tienen que respetar las leyes.
Cuando un español va a Marruecos le tratan mal y aquí los marroquíes viven de puta madre.
¿Crees que eso es justo?
Que se jodan y se vayan a su puto país").
Mientras que la lógica de la gestión securitaria no parte de un proyecto civilizatorio esencialmente racista, sino de un imaginario liberal basado en la libertad individual, en la competencia y en la naturalidad de las diferencias, su puesta en práctica parece requerir de una diferenciación jerarquizada en el seno del cuerpo social -cristalizada en un gradiente de derechos como trabajadores y ciudadanos-que instrumentaliza a otro proyecto ideológico más arcaico, pero en vigor, el de la cultura disciplinaria de los agentes, el cual parte de la existencia de una "bondadnormalidad" amenazada hoy por la alteridad con rostro de "extranjero".
Esta política tiene un carácter preventivo en la reproducción de un orden social.
La estigmatización de la población extranjera al tener de manera recurrente parejas de policías a su lado -identificando performativamente a través de esa escena inmigración y delincuencia en el imaginario-no es sino una suerte de culpabilización simbólica que sitúa en el espacio de riesgo, el de los "culpables", a muchos vecinos de la ciudad.
Este marcaje evita que muchas personas extranjeras se sientan "con derecho a" efectuar prácticas de visibilización y expresividad en el espacio público, sean éstas ilegales o no ("¿Bajar al parque?
La innovación, la expresión pública de prácticas no normales o que transgreden un cierto orden moral, resulta más costosa en aquellas personas o grupos que portan una culpa de partida que prácticamente les obliga a pedir permiso por usar el espacio común.
Una joven boliviana expresaba la diferencia incorporada entre el primer control que sufrió a los pocos días de estar en Madrid ("les contesté que quiénes eran ellos para pedirme el pasaporte") y el último ("me temblaban las piernas y me quedé callada").
No se previenen delitos, queda de delincuentes cuyas acciones causen alarma social y se aplican de forma discriminatoria según las apariencias de los cuerpos que transitan o permanecen en la vía pública, motivo por el cual están siendo denunciados como ilegales e ilegítimos por diversas organizaciones (BVODH, 2011).
Su objetivo no consiste tanto en la expulsión de las personas extranjeras (una de las justificaciones populistas que se emplean) como en su control demográfico y social 43 de cara a un control más general de la población.
Si nos centramos en su dimensión económica, los costes de esta política para el Estado son muy elevados, si bien en términos de lógica económica neoliberal (socialización de los costes y privatización de los beneficios), el efecto es beneficioso para el mercado privado de trabajo 44.
Por otro lado, si atendemos a una lógica de control político, la identificación de las personas que se encuentran en el territorio (uno de los propósitos mínimos de todo Estado) y la prevención de la disrupción del orden socio-moral, son los criterios lógicos que orientan esta (bio)política 45.
Estos controles permiten, en materia de "seguridad ciudadana", recordar a una parte de la población, la que se siente extranjera, que su libertad de movimiento es condicional y que es objeto de una mirada especial, algo que a su vez tiene efectos disciplinarios sobre sus cuerpos (que tienen que condicionar muchas de sus prácticas cotidianas: itinerarios, ocio, sociabilidad, expresividad en el espacio público, relaciones vecinales, resolución de conflictos, etc.).
Las identificaciones en la vía pública producen una alta proporción entre las detenciones que efectúa la policía, pese a que no tener "papeles" sea una simple falta administrativa (equivalente a una multa de tráfico).
La cultura profesional disciplinaria desfasada de los policías recobra su sentido para facilitar el objetivo primordial: en la interacción directa, el dispositivo securitario se hace carne y logra transmitir intercorporalmente la relación de poder.
La diferenciación por orígenes nacionales y por fenotipos racializados y enclasados orienta la práctica policial hasta el punto de ser el elemento principal de identificación de una persona junto con el "sexo".
Los discursos de los agentes a la hora de justificar estos controles indican cierta asunción de la lógica de gestión que estetiza la práctica policial de cara a minimizar los costes políticos, variando entre la toma de distancia con respecto a las decisiones ("Cumplimos órdenes"; "Estamos trabajando"), la eufemización de la práctica ("Es un control rutinario"), el camuflaje de su carácter discrimi-SERGIO GARCÍA GARCÍA NOTAS 1 Uso postcolonial en el sentido de espacio social gestado en las metrópolis occidentales contemporáneas a partir de la llegada de población migrante procedente de las viejas colonias de la periferia del planeta.
Las relaciones postcoloniales vendrían a complejizar la gestión de lo social al añadir, en el corazón de la propia metrópoli, el componente "racial-nacional" a las jerarquías de clase y de género.
2 Los profesionales de la seguridad aludidos en los dos primeros epígrafes del presente artículo, pertenecen tanto a cuerpos públicos como privados de seguridad, mientras que los aludidos en el apartado dedicado a los controles de identidad pertenecen exclusivamente al Cuerpo Nacional de Policía.
Si bien existen enormes diferencias entre unos perfiles pro-fesionales y otros (incluso entre los profesionales de los distintos cuerpos de policía o en el seno de las distintas empresas de seguridad podremos encontrar matices que des-homogeneizan su cultura profesional), la investigación de la que parte el presente escrito analiza el funcionamiento del dispositivo securitario en un entorno concreto y no se centra exclusivamente en la policía, lo cual justifica la introducción de la agencialidad de todos los profesionales implicados (vigilantes y demás profesionales relacionados de un modo u otro con tareas securitarias).
3 Esta condición de víctima como prerrequisito para el reconocimiento social como ciudadano, encuentra su correlato en la insistencia en la condición de víctimas (del terrorismo o de las acciones de "exaltados") o de héroes de los miembros de las Recibido: 11 de noviembre de 2011 Aceptado: 15 de diciembre de 2011 fragmentado, algo que lo convierte en un objeto manejable de gestión.
El espacio público pierde así una de las cualidades que lo caracterizarían, la posibilidad de camuflaje del anonimato (Delgado, 2007), y los espacios de uso comunitario se topan continuamente con barreras simbólicas que impiden imaginar lo común.
No obstante, los efectos de dominación de estas técnicas de "seguridad ciudadana" no son completos y están produciendo resistencias tácticas cotidianas por parte de las personas afectadas -desde burlar a los policías en los itinerarios a simular una menstruación sobrevenida que incomode la actuación de masculinidad del policía de turno-y estrategias diversas por parte de algunas organizaciones sociales -desde la elaboración detallada de formas de fuga y de redes sociales que contrarresten los check points y disuelvan los efectos de la técnica de la diferenciación a la "vigilancia a los vigilantes" que realizan las Brigadas Vecinales de Observación de DD.HH., invirtiendo el sentido de la técnica de la prevención situacional y del propio control social.
pero sí transgresiones socio-culturales que pueden poner en riesgo cierto orden.
Sin embargo, los efectos de los controles de identidad en el espacio común no recaen únicamente sobre las personas migradas, sino sobre el conjunto de la población.
Una de las consecuencias más relevantes de los controles de identidad es la diferenciación que contribuyen a construir.
Dichos controles -así como el CIE-son invisibles para la mayor parte de la población de origen autóctono, mientras que constituyen una realidad cotidiana que condiciona prácticas e imaginarios entre muchas personas de origen extranjero.
Esta diferenciación crucial en la vivencia de las fuerzas de seguridad y en la consideración del espacio público refuerza las fronteras necesarias para romper las posibilidades de vínculo vecinal.
"Los españoles", "los gitanos", "los inmigrantes", y dentro de "los inmigrantes", los "rumanos", "los marroquíes", "los sudamericanos".
De esas 22.000 detenciones, que se producen por una falta administrativa -no tener residencia legal en España-, y no por la comisión de un delito punible, se expulsa a una mínima parte (cada expulsión tiene un coste aproximado de 5.000 euros).
44 A nivel demográfico se controla una masa de población que, así, se mantiene dentro de unos márgenes razonables: el mercado de trabajo requiere personas sin papeles que "tiren" hacia abajo del resto de los salarios.
Frente a la supuesta libre venta de la fuerza de trabajo en el mercado laboral que caracterizaría al capitalismo como modo de producción, Sandro Mezzadra (2009) ha puesto el énfasis en el embridamiento que supone la nacionalidad para regular dicho movimiento desde el Estado y, en último término, para establecer diferencias en el valor de dicha fuerza de trabajo.
Al mismo tiempo, un exceso de personas sin papeles podría 37 Algunas de las cadenas de correo electrónico que circulan entre miembros de las fuerzas de seguridad están estrechamente relacionadas con el esquema binario-disciplinario en el que existen culpables ("pedófilos", "violadores", "ladrones", "hackers que despeluchan las cuentas corrientes", etc.) y víctimas ("niños o menores", "mujeres", "ancianas", "ciudadanos", etc.).
38 Pérez titubeaba en su voz al hacer esta afirmación: creía que, quizás, estaba siendo políticamente incorrecto ante mí, un antropólogo que para él era sinónimo de periodista.
39 Las luchas de poder en el campo de la justicia entre grupos corporativos (magistrados, policías...), así como en el seno de la propia policía, son traducidos, en muchas ocasiones, en problemas sociales más generales, como el de la "inseguridad ciudadana".
Remi Lenoir mostró como las diferencias de poder social entre jueces y policías, en función, sobre todo, de las diferencias en capital cultural y académico, han inducido a muchos comisarios a formarse y a exhibir propiedades sociales, culturales y escolares cercanas a las de los magistrados, como en el caso de este informante (Lenoir, 1999).
40 La expresión "ir tomado" se usa en algunos países latinoamericanos para significar el estado de embriaguez.
LA PRÁCTICA POLICIAL DE LOS CONTROLES DE IDENTIDAD |
No resulta fácil escapar a las generalizaciones injustas o inexactas cuando se habla de las representaciones, las actitudes y los comportamientos xenófobos frente a la población inmigrante por parte de la población autóctona y de su vinculación con determinadas propuestas políticas.
Del mismo modo que "los inmigrantes" son un colectivo plural, estratificado y culturalmente diferenciado, la población llamada "autóctona" también lo es.
No existe un referente único de los discursos y las prácticas de dicha población en relación con los inmigrantes (Colectivo IOE 2005).
Sin embargo, todas las propuestas teóricas sobre los prejuicios étnicos o racistas, desde las más clásicas (Allport 1954) a las más recientes (Tarman y Sears 2005; Bonilla-Silva 2006), afirman la existencia de un vínculo entre las crisis económicas y los conflictos de reparto asociadas a ellas, por un lado, y el aumento de la xenofobia, por otro (Balibar y Wallerstein 1991), lo que resulta bastante intranquilizante si tenemos en cuenta las dimensiones de la crisis actual (Cea D'Ancona 2008).
El clima social y político que acompaña a las crisis se vuelve un campo propicio para la exteriorización de la xenofobia alimentada por los miedos y por la necesidad de imputar responsabilidades o de encontrar explicaciones sencillas a una situación compleja, no menos que por la de imaginar salidas más o menos expeditivas a los complicados problemas que se derivan de ella. para un Estado social de derecho), a las condiciones legales de acceso a nuestros países (que producen una insoportable e inhumana vulnerabilidad y precariedad jurídica y existencial), a la segregación y el aislamiento en zonas urbanas degradadas o fuera de los espacios normales de convivencia (que impiden el trato cotidiano, el conocimiento mutuo y la desactivación de los prejuicios), etc., como las verdaderas causas de la no integración, el discurso antimulticulturalista crea la figura del "inintegrable cultural" para buscar en las víctimas de la segregación la causa de la misma (Sartori 2002).
Los diferentes informes que presentan la realidad de la discriminación, la xenofobia y el racismo (Movimiento contra la intolerancia, SOS Racismo, Agencia Europea de Derechos Humanos) nos advierten de un aumento de estos fenómenos muy por encima de lo que registran los organismos de las administraciones públicas de los países europeos y ponen en guardia frente a una posible escalada de acciones violentas con esa motivación (European Union 2010a y 2010b; Movimiento contra la intolerancia 2008; SOS Racismo 2008).
El hecho de que en este contexto grupos de individuos puedan ser considerados extraños, inferiores o peligrosos y, por tanto, objeto de discriminación o incluso de persecución y expulsión, despierta un interés que va más allá de los límites de la mera teoría.
Y esto es así porque dicha consideración puede tener efectos reales, y a veces fatales, sobre esos grupos.
La movilización social y política de los prejuicios pone en peligro la dignidad, la integridad y la libertad de individuos concretos o de grupos enteros.
El intento de responder por medio de la clarificación discursiva y la argumentación, ya sea en el medio educativo o en otros medios, choca frecuentemente con las estructuras del prejuicio, que se muestran relativamente inmunes a esta manera de abordarlas.
Ni siquiera la confrontación social durante décadas con la quiebra civilizatoria del nacionalsocialismo y el genocidio judío ha conseguido eliminar el potencial de amenaza del antisemitismo y el racismo.
Dicha confrontación parece haber ayudado más bien a una especie de separación entre los discursos políticamente correctos en la esfera pública y un sustrato de prejuicios latente y persistente, que una vez que cambia el marco social, el discurso mediático o el contexto político, se exterioriza y comienza a organizarse (también políticamente).
Por eso, si bien es cierto que se ha conseguido tomar con-En este contexto de tensión entre tendencias de homogeneización cultural y afirmación reactiva de las identidades étnicas y religiosas, las migraciones han tenido un efecto deshomogeneizador sobre las sociedades receptoras.
Términos tan en boga como "conflicto étnico", "multiculturalismo", "interculturalidad", "mestizaje", etc., reflejan entre otras cosas también la contribución de los grupos de inmigrantes cultural y étnicamente diferentes a la diversidad cultural imperante en las sociedades modernas avanzadas (Zapata-Barrero 2004).
La discriminación legal, social y laboral que vive la mayoría de inmigrantes en los países donde residen ha ido reforzando cada vez más su resistencia a las pretensiones asimiladoras de las culturas dominantes.
La demanda de reconocimiento de la identidad ya forma parte de las reivindicaciones irrenunciables de los inmigrantes frente a las sociedades receptoras, lo que en vez de ser reconocido por éstas como una oportunidad histórica de mutuo enriquecimiento se ha convertido en una fuente de conflictos.
El interrogante que se plantea respecto a las relaciones interculturales dentro de las sociedades receptoras de inmigración es si la discriminación y el rechazo xenófobo se van a consolidar o será posible una integración social y un clima de diálogo intercultural presidido por actitudes abiertas hacia los "otros" diferentes.
Existen diferencias que en determinados momentos no tienen gran significado social ni determinan las relaciones de personas y grupos y que en nuevas situaciones se convierten en líneas divisorias mortales entre el "nosotros" y los "extraños".
La colocación de la etiqueta de "extraño" por más que se trata de una atribución, de una construcción social más o menos artificial, puede tener consecuencias muy reales para los que son tipificados de esa manera.
Entre los seres humanos, los grupos, las etnias, las culturas y las religiones siempre hay diferencias, pero también rasgos compartidos, semejanzas.
La construcción del extraño supone la selección de algunas de esas diferencias como base para la autoidentificación de un sistema de acción, de modo que las semejanzas con los "extraños" se vuelven irrelevantes y esto de manera socialmente vinculante, lo que lleva, como ocurre hoy con la inmigración, a la creación de fobotipos (De Lucas 2002: 25).
Cuando todos los estudiosos del fenómeno migratorio señalan a la etnoestratificación del mercado de trabajo (de la que se derivan una serie de discriminaciones inaceptables JOSé ANTONIO ZAMORA nición de racismo, pues su concepto ha sufrido enormes variaciones en el curso del tiempo y se encuentra sobrecargado de connotaciones morales y políticas que lo harían teóricamente inservible a los ojos de muchos científicos sociales (Reemtsma 1991).
Dependiendo de la definición que adoptemos puede convertirse en un fenómeno marginal o en la matriz de las estructuras de dominación social, en una realidad del pasado o en el nuevo eje de cristalización de los procesos de exclusión e inclusión, en un rasgo de grupos violentos de extrema derecha o en el centro de la socialización capitalista burguesa.
Quizás sean estas dificultades las que han favorecido el auge del concepto de xenofobia.
La cuestión es si un cambio de concepto elimina esas dificultades gracias a una especie de ilusionismo nominalista, frente al que había que tener todo tipo de precauciones, sobre todo si ese cambio sirve para poner el acento en el sentimiento subjetivo de pérdida de familiaridad con el entorno social y cultural por la presencia de una diversidad étnica y cultural percibida como extraña o de desestabilización de la identidad nacional de la mayoría social que iría asociada a esa pérdida.
Sospecho que eso podría conducir a una antropologización del fenómeno y a convertirlo en una especie de constante de la condición humana que precede a cualquier experiencia social e histórica: una actitud negativa frente lo "extraño" común a todos los tiempos y todos los grupos sociales.
Además, bajo estas premisas sería muy difícil escapar a una fijación positivista del extraño, que se convertiría en una realidad dada por existente como condición de la reacción, lo que dificultaría tanto el análisis de los procesos de la producción social del extraño como su cuestionamiento.
En efecto, uno de los problemas que plantea una definición del racismo es que parece obligar a presuponer aquello cuya existencia se pretende cuestionar.
Como señala R. Miles, "no hay 'razas' y por lo tanto tampoco 'relaciones raciales'.
Sólo hay una creencia de que existen tales cosas, una creencia que es utilizada por algunos grupos sociales para la construcción en el pensamiento de un Otro (y por lo tanto, del Sí mismo) como preludio de la exclusión y la dominación, y por otros grupos sociales para definir la identidad propia (y por lo tanto para la construcción de un otro) como un medio para resistir a la exclusión.
Por lo tanto, si ha de usarse, la idea de 'raza' debe ser utilizada sólo para referirse de manera descriptiva a tales usos de la idea de 'raza'" (Miles 1993, 42).
Miles utiliza el concepto de racialización para subrayar que la "construcción de la ciencia de las estructuras del prejuicio y desacreditarlo, por otro lado asistimos a su estabilización como mecanismo de reacción defensiva y elemento de la identificación nacional.
Estamos pues ante un problema fundamental para la integración de la población inmigrante.
Son muchas las investigaciones que analizan las estructuras del prejuicio desde una perspectiva de psicología social, de análisis del discurso o de teoría de la interacción.
Salta a la vista que el marco teórico de los estudios empíricos, ya se realicen por medio de métodos cuantitativos o cualitativos o por una combinación de ambos, posee un efecto directo sobre los resultados o, al menos, sobre su interpretación.
Hasta fecha relativamente reciente las aportaciones de la Teoría Crítica, cuyos trabajos reciben frecuentemente el calificativo de "clásicos", han sufrido una descalificación sumaria o se las ha considerado "superadas".
Sus investigaciones sobre los mecanismos sociales y psico-sociales del antisemistismo y el racismo están siendo recuperadas y desarrolladas actualmente por algunos proyectos de investigación.
Para captar el valor de estas aportaciones es preciso analizar primero las diferentes interpretaciones del racismo y la xenofobia y sus presupuestos teóricos.
Después conviene mostrar tanto sus contribuciones como sus insuficiencias, así como ponerlas en relación con los presupuestos teóricos en las que se basan.
Finalmente se trataría de ver en qué medida la teoría del antisemitismo de la Teoría Crítica puede ser actualizada en este contexto de manera enriquecedora.
Esta indagación está presidida por la sospecha de que la disonancia entre los crecientes esfuerzos teóricos y prácticos antirracistas y la persistencia de las concepciones y las prácticas racistas está en relación con las limitaciones de los enfoques teóricos de la crítica del racismo y la xenofobia, por más que no se derive exclusivamente de ellos.
Se trata, por tanto, de analizar hasta qué punto los fundamentos epistemológicos y metodológicos de ciertos enfoques críticos satisfacen realmente sus pretensiones críticas.
acLaraciones terminoLógicas sobre eL racismo y La xenofobia
La primera dificultad a la que se enfrenta la realización de nuestro propósito está relacionada con la misma defi- torno a estigmas de la alteridad (apellido, color de la piel, prácticas religiosas)" (Balibar/Wallerstein 1991, 32).
Este carácter polivalente del racismo y la xenofobia les permite ser al mismo tiempo factores de reforzamiento de la identificación con el propio grupo, de la adaptación al orden vigente en él y del sometimiento a los mecanismos de reproducción de las relaciones de dominación, por un lado, y del rechazo de los señalados con extraños, de la discriminación y la exclusión de los otros en el acceso a los recursos materiales y simbólicos, de la jerarquización y explotación de los que son considerados inferiores, por otro.
Bien entendido que ambos reforzamientos se implican mutuamente.
enfoques teóricos: de La psicoLogía sociaL aL anáLisis deL discurso
Después de esta aproximación al concepto de racismo, vamos a analizar a continuación diferentes enfoques en la explicación de este fenómeno.
Ciertamente resulta casi imposible encontrar modelos explicativos en estado puro.
Lo habitual es encontrar más de un elemento teórico y, por tanto, explicaciones mixtas, lo cual no impide identificar acentos y prioridades.
Lo que buscamos ahora es diferenciar esos modelos para poder analizar sus virtualidades e insuficiencias.
a) La investigación psicosocial sobre los prejuicios
El concepto psicosocial de prejuicio se basa en la categoría de actitud considerada como una disposición para un determinado comportamiento en la que se aúnan dimensiones cognitivas, emocionales y de impulso a la acción.
G. W. Allport (1954), uno de los pioneros en el estudio de los prejuicios, define el prejuicio étnico como una antipatía basada en una generalización errónea y rígida respecto a un individuo o un grupo que convierte determinados rasgos visuales en estímulo para la atribución de un perfil específico de carácter proyectivo.
La clave para la existencia de esta antipatía habría que buscarla en una socialización deficiente y en los procesos psicodinámicos de los individuos que son sus portadores.
Dichos procesos se encuentran dominados por mecanismos característicos como la identificación de chivos expiatorios o el vuelco de raza" es la condición que hace posible hablar de racismo, construcción que pasa por la atribución de significación a objetos y características previamente seleccionados.
Se trata de un proceso de naturalización y esencialización de los grupos sociales que permite establecer una correspondencia entre determinados rasgos fenotípicos y cualidades positivas o negativas.
Sobre la base de esta racialiazación se regula el acceso a los recursos materiales y simbólicos que produce la sociedad.
De esta manera la praxis ideológica del racismo transforma el cuerpo en soporte de significaciones que actúan como signos de posicionamiento y estratificación sociales.
Esto permitiría al racismo tener una enorme flexibilidad para establecer vinculaciones variables con las cambiantes estructuras sociales y con las diferentes relaciones de dominación, así como servirse de las más variadas representaciones, aspecto especialmente resaltado por Stuart Hall (1978, 26;1996, 435).
Para este autor, la clave está en la imbricación de la construcción de significaciones con las estructuras de poder (Hall 1980).
Apoyado en el concepto foucaultiano de "discurso", en el que quedan recogidos tanto los aspectos ideológicos como aquellos relativos a las praxis sociales, S. Hall llama la atención sobre una transformación de los discursos racistas en la actualidad, en los que la cultura ha sustituido al concepto biológico de raza (Hall, 1989).
En realidad se trata de un cambio que acompañó la desaprobación social del racismo nazi en Europa (Adorno 1955b, 277) y los procesos de descolonización (Fanon 1961).
El "racismo cultural" (Said 1993) o "racismo diferencialista" (Taguieff 1991) realiza el mismo proceso de esencialización y cosificación, pero ahora con las características sociales y culturales.
La jerarquización racial es sustituida por la incompatibilidad de las diferentes formas culturales o pervive en las exigencias de asimilación a la cultura de la mayoría, a veces también bajo el manto de una oferta de integración.
E. Balibar habla en un sentido parecido de "neorracismo" como un verdadero "fenómeno social total", que "se inscribe en prácticas (formas de violencia, de desprecio, de intolerancia, de humillación, de explotación), discursos y representaciones que son otros tantos desarrollos intelectuales del fantasma de profilaxis o de segregación (necesidad de purificar el cuerpo social, de preservar la identidad del 'yo', del 'nosotros', ante cualquier perspectiva de promiscuidad, de mestizaje, de invasión), y que se articulan en JOSé ANTONIO ZAMORA de la proyección de los propios impulsos sobre el extraño se legitima para el racista su segregación y rechazo.
El extraño se convierte en pantalla de proyección de los propios deseos frustrados y reprimidos.
Ésta sería la razón de que sus juicios se muestren tan resistentes, cuando no inmunes, al argumento racional.
A estas reflexiones sobre los vínculos del prejuicio racista con la deficiente resolución de los conflictos psicodinámicos en la infancia se unen aquéllas basadas en la teoría de la socialización que ponen el acento en los conflictos propios de la adolescencia.
El concepto psicoanalítico que resulta pertinente aquí es el de regresión, que apunta a la insuficiente formación en los adultos de los mecanismos de elaboración de las tensiones y amenazas y, por tanto, al recurso a modelos infantiles de proyección, disociación e idealización, odio y agresión.
El desplazamiento hacia un objeto exterior de los impulsos y deseos conflictivos produce alivio y posibilita orientación.
El yo amenazado y desorientado se ve así reforzado por la identificación con figuras paternas idealizadas.
De este modo, el racismo puede considerarse un síntoma de la insuficiente constitución de una identidad autónoma.
Que en la coyuntura actual, caracterizada por la intensificación de la erosión social que acompaña a los procesos de modernización desbocada, se produzca un repunte del racismo no haría sino confirmar que estamos ante una crisis de orientación que afecta de modo especial a las personas con una identidad debilitada.
Frente a los enfoques de psicología social centrados en el análisis de los procesos psicodinámicos de los individuos como clave de interpretación del racismo y la xenofobia, cristaliza en los años ochenta otra línea de investigación centrada en los procesos de formación de los grupos y del sesgo endogrupo/exogrupo en la formación de la identidad social, tal como había sido propuesto por el Social Identity Approach (Tajfel/Turner 1986; Turner 1990).
La clasificación y categorización de las personas, producto de los procesos de diferenciación intergrupales, serían las responsables de la formación de los prejuicios.
Estos procesos de diferenciación formarían parte esencial de la formación de los grupos, formación que a su vez sería lo que posibilita y determina la identidad social de los individuos.
Por medio de las categorizaciones los individuos pueden manejar la complejidad de su mundo de vida y encontrar un marco de referencia en el que situar su autocomprensión.
El la frustración en agresión.
Una vez adquiridos en las fases tempranas de desarrollo, los prejuicios se mantienen relativamente estables y orientan la percepción de la realidad y el comportamiento.
Junto a la prioridad que este enfoque concede a la psicología individual, por mucho que incorpore aspectos de relación intergrupal, resulta reconocible en este enfoque también una tendencia antropologizante que convierte las generalizaciones y la animadversión en relación a los grupos considerados extraños y opuestos en una propiedad del comportamiento humano en general (Memmi 1982) que sería explotada por el racismo.
Sin negar los contextos sociales, económicos o políticos y su impacto amortiguador o pontenciador de los prejuicios, la investigación psicosocial pone el acento en los procesos psicodinámicos.
Los mecanismos que operan en esos procesos son la disociación (de estados del yo impúdicos o mal vistos) y la proyección (de las propias insuficiencias y fracasos).
El racismo cumpliría la función de permitir la transferencia de las propias frustraciones a los objetos del rechazo o la agresión.
La incapacidad para desentrañar el origen de dichas frustraciones en la experiencia y de interpretarlas con sentido lleva a racistas y xenófobos a imputárselas a individuos y grupos que actúan de chivos expiatorios.
Este mecanismo actuaría a modo de protección frente a la percepción de la propia inseguridad y miedo.
Pero, ¿por qué esta dificultad para la reflexión sobre la propia experiencia o para enfrentarse racionalmente a los miedos e inseguridades?
Desde el punto de vista psicoanalítico, el racismo sería un síntoma de trastornos cognitivos y afectivos ocurridos en la infancia.
Léon Poliakov (1976), por ejemplo, atribuye la apropiación de las teorías racistas por parte de los individuos a la capacidad que ellas poseen para dar satisfacción a los impulsos desconocidos y ocultos que han sido reprimidos y por tanto desplazados al inconsciente.
La evolución afectiva del niño, la separación de la madre, el descubrimiento y la aceptación de los roles sexuales, etc., pasa por asumir la propia incompletud y por despedirse de la ilusión de omnipotencia.
El deseo de recuperar la omnipotencia soñada debe ser reprimido y sometido a una prohibición.
La negación de la castración y la voluntad de omnipotencia representan los impulsos básicos del juego de fuerzas psíquico-afectivas que se manifiesta en el racismo.
El extraño aparece como una amenaza al deseo de omnipotencia reprimido.
A través La atención a las transformaciones históricas del fenómeno "racismo" obliga a plantearse de manera inevitable su relación no sólo con las estructuras de poder actuales, sino también con los procesos sociales más determinantes de la configuración actual de dichas estructuras.
En este sentido, Z. Bauman ha analizado los vínculos entre modernidad, racismo y exterminio judío y defendido la tesis de que el racismo constituye una forma de ingeniería social específicamente moderna.
"Según este concepto de ingeniería social, es decir, un trabajo con fundamentos científicos cuya finalidad es la institución de un nuevo (y mejor) orden, un trabajo que necesariamente supone la contención o, más aún, la eliminación de cualquier factor subversivo, el racismo se ajustaba a la visión del mundo y a los métodos de la modernidad" (Bauman 1997, 94).
Esta tesis implica que el racismo dejaría de ser un fenómeno marginal para convertirse en una matriz fundamental de la construcción de las relaciones sociales en las sociedades burguesas capitalistas, matriz que resulta reconocible en realidades y procesos sociales diferentes como el racismo biologicista del siglo XVIII, la colonización europea del Tercer Mundo, el genocidio judío, los sistemas de apartheid o determinadas políticas migratorias.
Dicha matriz se caracteriza por la construcción de una alteridad radical, ya se defina ésta de manera genética, étnica o cultural, construcción que se sirve de dos mecanismos fundamentales, la selección y la clasificación.
La atribución proyectiva de propiedades supuestamente definitorias de esa alteridad acompaña los procesos de homogeneización cultural que caracterizan la formación de los estados nacionales modernos y es refuncionalizada en nuevos contextos de descomposición de las identidades nacionales y de fuertes flujos migratorios.
Al mismo tiempo la construcción de una alteridad radical se sustenta en algún tipo de naturalización o esencialización de las diferencias, independientemente de que éstas sean consideradas diferencias de carácter biológico o cultural 1.
La naturalización apunta a una incompatibilidad insuperable, que no deja otra alternativa que la estricta separación, la subordinación o la aniquilación.
Estas prácticas se le-sesgo endogrupo/exogrupo pone de relieve que no existe identificación sin diferenciación y ésta tampoco existe sin comparación intergrupal.
Es aquí donde cumplen su función los prejuicios y estereotipos.
La pertenencia al grupo motiva a desarrollar una imagen positiva del propio grupo y estereotipos negativos de los exogrupos.
La identidad social se ve reforzada por los prejuicios y los estereotipos, que se exteriorizan en el momento que los individuos perciben una amenaza a su identidad social o surgen conflictos de intereses entre diferentes grupos sociales.
b) Análisis del discurso y racismo
Un enfoque diferente al del análisis psicosocial de los prejuicios es el que ofrece el análisis del discurso y la crítica de las ideologías.
Lo social no aparece aquí como mero contexto condicionante.
El racismo y la xenofobia son fenómenos constitutivamente sociales, por eso el punto de mira ha de ponerse en el conjunto de la sociedad y no en las conciencias individuales.
En este sentido las categorías de las que se sirven son construcciones sociales que permiten la exclusión material y simbólica de determinados individuos y colectivos.
Dichas construcciones expresan luchas y conflictos y son modificadas por ellos.
Por eso, existe una pluralidad cambiante de representaciones que se modifican con la dinámica social (Hall 1989).
El discurso racista ni se puede desvincular de otros discursos discriminadores ni de las complejas relaciones de poder en que está inscrita su producción (Klinger/Knapp 2008).
Cuando hablamos de complejas relaciones de poder estamos diciendo que para el análisis del discurso de corte postestructuralista ha quedado superada una exclusiva determinación económica de la así llamada superestructura ideológica.
No existen prioridades entre las diferentes formas de poder.
Tanto el racismo como las relaciones de género o las relaciones de clase son construcciones sociales a través de las que están mediadas las estructuras de poder desde las que se regula y controla el acceso a los recursos materiales y simbólicos producidos por la sociedad o la exclusión de los mismos.
Por otra parte, el análisis del discurso exige atender también a los cambios históricos y sus efectos sobre la construcción social de la diferencia, la desigualdad y la dominación.
Esto significa tener en cuenta de qué manera los nuevos flujos migratorios dentro de los procesos de globalización económica y cultural han transformado multiculturalmente nuestras JOSé ANTONIO ZAMORA antropologización y, por esa vía, a una naturalización.
La forma de pensar y actuar xenófoba estaría propiciada por una especie de etnocentrismo universal que se sustenta en mecanismos psíquico-libidinales de alcance general o en procesos de diferenciación y clasificación inevitables en la formación de cualquier grupo humano.
Algunos de estos problemas quedan atajados por el enfoque del análisis del discurso y de crítica de las ideologías, puesto que en él los procesos de construcción del extraño se vinculan con el afianzamiento de las relaciones sociales de dominación.
En línea con los planteamientos de M. Foucault, los elementos cognitivos, emocionales, actitudinales, etc., que constituyen el racismo y la xenofobia forman parte de procesos sociales que se reproducen y perpetúan a través del comportamiento y las actitudes individuales.
Sin embargo, su entrelazamiento y su interacción quedan sin analizar y sin articular por medio de una consistente teoría de la sociedad.
El rechazo de una relación deductiva de las formaciones ideológicas o de los discursos respecto a las condiciones estructurales permite eludir una afirmación dogmática del primado de las relaciones de producción sobre las construcciones ideológicas, pero el concepto de poder se difumina en una relación de dominancia que escasamente hace justicia a la relación mediadora y mediada entre individuo y sociedad, entre la realidad objetiva que ejerce la coacción y la posibilidad objetiva de libertad individual.
Se necesita de una crítica completamente formulada de la sociedad, capaz de desentrañar críticamente la relación entre individuo y sociedad en el horizonte de unas relaciones capitalistas-burguesas.
Es preciso aclarar cómo cristalizan los procesos sociales globales en la configuración psíquico-libidinal de los individuos y sus representaciones y percepciones en la vida cotidiana, así como la manera en que están imbricadas la dimensión ideológica y la dimensión estructural.
aportaciones de La teoría crítica deL antisemitismo a) Semejanzas y diferencias entre racismo y antisemitismo
El antisemitismo es el odio irracional a los judíos 2 que se expresa en una serie de prejuicios respecto a ellos y gitiman gracias a que la construcción de la alteridad, la significación del otro, posee un carácter de menosprecio e inferiorización que anula toda reciprocidad.
aLgunos apuntes sobre Limitaciones e insuficiencias
Como hemos visto, la investigación psicosocial centra su mirada en los procesos psicodinámicos individuales.
Este enfoque corre varios peligros que conviene señalar.
En primer lugar el de convertir el racismo y la xenofobia en expresiones de patologías individuales y no en fenómenos sociales globales.
La patologización puede contribuir, en segundo lugar, a su marginalización, es decir, a generar una impresión de excepcionalidad o limitación y de esa manera reducir su significación social.
Sin embargo, para la masiva producción y reproducción de los prejuicios, así como para su enorme extensión, este enfoque psicosocial no puede señalar en última instancia otro origen que un proceso ahistórico y asocial de elaboración de los conflictos psíquicos y afectivos.
Por eso pareciera que una terapia individual podría ser una respuesta adecuada y suficiente al problema del racismo y la xenofobia, pues haría menos vulnerables a los individuos frente a esa forma distorsionada de hacer frente al encuentro con los diferentes que sirve de ocasión para despertar el fondo reprimido de conflictos psicodinámicos mal resueltos, al mismo tiempo que le ofrece una falsa salida.
Esto daría prioridad al cambio de planteamientos subjetivos frente a la transformación de las relaciones sociales.
Da la impresión de que en este enfoque lo social sólo está presente como contexto que potencia o reprime, pero siempre actúa desde fuera.
Además la construcción social del extraño queda parcialmente velada.
Esto tampoco es satisfactoriamente resuelto por aquellos enfoques de psicología social que incorporan la formación de los grupos y su papel en la construcción de la identidad social de los individuos.
Ciertamente estos enfoques permiten describir los mecanismos generales de los procesos grupales, pero carecen de capacidad para desentrañar los presupuestos sociales de su génesis.
Lo social se agota en presentar la percepción, la valoración y el comportamiento de los individuos como determinados por su pertenencia a un grupo.
Ninguno de los dos tipos de enfoque escapa a una cierta justifica la animadversión contra cualquier contaminación o mestizaje con tradiciones y formas de vida distintas.
Paradójicamente, sobre la base de la inconmensurabilidad radical de las diferentes culturales, defendida en parte por los antirracistas y antiasimilacionistas, se valora a los individuos y los grupos según su supuesta capacidad o incapacidad para asimilarse, para fundamentar la segregación y, en su caso, la expulsión en razón de la demostrada o supuesta incapacidad (San Román 1996).
También Balibar, que intenta dar respuesta a una supuesta inactualidad del racismo biologicista en su definición de neorracismo, subraya que dicho neorracismo no es tan reciente como podría parecer a primera vista.
Para ello se apoya en una caracterización del antisemitismo moderno como racismo racial-culturalista.
En la segregación racista del "judío" los rasgos somáticos no tienen un papel exclusivo ni preponderante:
"El antisemitismo moderno, el que empieza a cristalizar en la Europa de la Ilustración [...] ya es un racismo 'culturalista'.
Es cierto que los estigmas corporales ocupan un lugar importante en sus obsesiones, pero más bien como signos de una psicología profunda, de una herencia espiritual antes que biológica. [...]
El antisemitismo es 'diferencialista' y en muchos aspectos se puede considerar todo el racismo diferencialista actual, desde el punto de vista de la forma, como un antisemitismo generalizado" (Balibar/Wallerstein 1991, 40s.)
Sin embargo, es preciso distinguir claramente entre el antisemitismo y el racismo u otras formas de rechazo étnico/cultural.
A pesar de las analogías entre lo que podría denominarse un "antisemitismo secundario o democrático" y un "racismo culturalista o democrático" (Messerschmidt 2010, 98ss.) 6, ambos no son en absoluto idénticos (Stender 2000).
Este último sirve para sustentar en diferencias étnico-culturales un sistema de discriminación que pasa por el vínculo entre diferenciación e inferiorización (Wieviorka 1992, 112).
Cuanto mayor es la desigualdad social sustentada en diferencias étnicas o culturales, tanto más encuentra aplicación el prejuicio racista o xenófobo, y esto permite una gran diversidad y estratificación en su aplicación sobre los distintos grupos dependiendo de dicha desigualdad.
La cuestión clave es el vínculo entre prejuicio, prácticas de discriminación o exclusión y poder diferenciado.
En el marco de la sociedad capitalista el se localiza en el ámbito de los discursos y las opiniones, pero puede adoptar formas de rechazo y agresión más radicales, desde su expulsión de posiciones y espacios sociales, económicos o políticos, hasta las acciones puntuales o sistemáticas de aniquilación y exterminio (progromo o genocidio).
Estas formas de agresión extrema lo distinguen de otros fenómenos como el racismo o la xenofobia contra minorías.
Pero la estructura es en ambos fenómenos, según Adorno, la misma (Adorno 1962, 374).
Dicha estructura es reconocible en su carácter de "medio de masas" que "conecta con impulsos libidinales, conflictos, inclinaciones y tendencias, a los que refuerza y manipula, en vez de hacerlos conscientes y clarificarlos" (Adorno 1962, 366).
Desde este punto de vista, en la medida en que posee un carácter estructural, el antisemitismo presenta rasgos que lo hacen relativamente independiente del objeto sobre el que se proyecta y que no se sustentan en características atribuibles de modo objetivo a sus víctimas 3.
Posee un carácter funcional en relación con los mecanismos psíquicos y sociales que regulan la vida de los individuos y los grupos 4.
Esto permite proyectar esas mismas estructuras sobre otros objetos y vuelve relevante su interpretación para analizar otras formas de prejuicio.
Quizás resulta excesiva la afirmación de Taguieff, según el cual "el neorracismo cultural puede ser considerado en un determinado sentido como una generalización de la judeofobia moderna" (Taguieff 1991, 246), pues este planteamiento amenaza con eliminar las diferencias entre antisemitismo y el nuevo racismo de cuño culturalista 5.
Pero no convendría pasarla sin más por alto, pues tanto el antisemitismo como el racismo se han convertido en recursos flexibles para la construcción de imágenes de lo extraño, diferente, opuesto y hostil (Messerschmidt 2010; Scherschel 2006).
En el antisemitismo Taguieff subraya el desplazamiento de un planteamiento puramente biologicista hacia la convicción de que los judíos no son asimilables.
Esto vendría a reflejar las dificultades del racialismo puro para sustentar sobre él discriminaciones con soporte jurídico (Benz 2004, 16), pero también se conllevaría mejor con las fantasías antisemitas de una conjura invisible y actuando en la sombra que convierte la amenaza judía en ubicua.
En ese desplazamiento coincidiría con el racismo "diferencialista", que ya no defiende tanto unas diferencias biológicas, cuanto el carácter insuperable de las diferencias culturales.
En este racismo de nuevo cuño el rechazo del otro se realiza en nombre del respeto a la diferencia, que
JOSé ANTONIO ZAMORA das por la Teoría Crítica en relación con el antisemitismo para llevar a cabo un análisis crítico del racismo y la xenofobia en el nuevo horizonte de migraciones globales 7.
b) El antisemitismo y las estructuras psico-sociales del prejuicio
La disposición para los prejuicios antisemitas tiene que ver con estructuras psico-sociales que Adorno analiza bajo la figura del "debilitamiento del yo" (Adorno 1961, 580).
La interiorización de la dominación social, que se manifiesta en la identificación con el colectivo social, se presenta en los individuos en forma de conflicto psíquico.
El análisis de los mecanismos y esquemas que intervienen a la hora de afrontar ese conflicto y los efectos que tienen sobre el conocimiento y la voluntad de los individuos bajo las actuales condiciones de socialización constituyen, según Adorno, el objeto de una sociología reforzada con el análisis psicoanalítico (Adorno 1959, 147).
Dicho análisis conduce a la identificación del "carácter autoritario" y el "narcisismo herido" como formas de interiorización de la dominación y expresión del deterioro de la capacidad de reflexión objetiva sobre las propias condiciones sociales de vida.
El interés por la autonomía y la posibilidad de afirmación de sí mismo que representa el yo se encuentran en conflicto directo con las exigencias sociales de adaptación, que es el precio para asegurar la autoconservación.
Si no quiere ser expulsado del engranaje social, el individuo tiene que acatar las reglas de juego que dicta la situación dominante, pero las exigencias que se derivan de este acatamiento van asociadas a renuncias que ya no son razonables a primera vista.
Ante esto caben dos posibilidades: enfrentarse de modo consciente a la represión social poniendo en peligro la autoconservación o poner en marcha maniobras de suavización y pacificación que impidan tener que soportar grandes mermas de la autoestima o eviten poner en peligro la propia supervivencia.
Adorno considera que esta segunda forma es la predominante.
Una manifestación de esta manera de "resolver" el conflicto es el carácter autoritario.
Su núcleo no es otro que la ambivalencia entre sometimiento y rebelión coagulada en el psiquismo de los que se aferran al orden existente.
Dicho carácter les permite dar una salida al conflicto interior identificándose con el dominio encarnado en una figura personal y proyectando la agresión contra grupos identifi-racismo y la xenofobia producen una desvalorización de sus víctimas que consagra su inferioridad, mientras que el antisemitismo se dirige contra una sobrevaloración alucinada.
El antisemitismo va más allá de la acentuación de lo extraño y su rechazo en el marco de un esquema binario amigo-enemigo.
Como ha señalado K. Holz (2001;2005, 30ss.), en su extrañeza inquietante y maligna "el judío", percibido como "antagonista racial", representa el contrapunto absoluto del principio nacional constitutivo de los estados modernos.
Por eso la violencia antisemita apunta a la aniquilación total y no queda satisfecha con la mera asimilación o la subordinación discriminadora.
Sin embargo, estas diferencias no deberían ser excusa para pasar por alto que la formación de prejuicios y estereotipos xenófobos responde al mismo mecanismo proyectivo al servicio de la represión psíquica que actúa en el antisemitismo.
Ese mecanismo inconsciente consiste en aislar, separar, externalizar y fijar en personas percibidas o señaladas como apropiadas para ello elementos desagradables o experimentados como destructivos en uno mismo.
Lo reprimido e inconsciente es trasladado a otro sujeto convertido en objeto de la proyección o creado como tal objeto.
Una vez localizado fuera del sujeto y deformado, lo reprimido es percibido como un peligro exterior real.
La efectividad de este mecanismo depende de que nunca se haga consciente, sólo así pueden las propias tendencias desagradables aparecer como amenazas externas reales.
De esta manera se hacen posibles dos cosas aparentemente contrapuestas e irreconciliables, someterse a las exigencias superyoicas (adaptación a la norma social) y dar rienda a los impulsos agresivos reprimidos (rebelión) (Adorno 1955b, 232).
"Los impulsos que no son admitidos como propios por el sujeto, y sin embargo son suyos, se atribuyen al objeto, a la víctima futura" (Horkheimer/Adorno 1968[1947], 211).
El odio contra ésta es un odio a sí mismo o a partes de sí mismo identificadas/proyectadas de modo inconsciente en el objeto convertido en enemigo externo.
Gracias a esta identificación proyectiva la agresión puede disfrazarse como autodefensa.
Para transformarse en odio colectivo, el miedo, que tiene una raíz psicológica, pero una génesis y una mediación social, necesita de un objeto definido primero como extraño, después como enemigo y, por fin, como víctima.
Todo esto no viene sino a confirmar la importancia del análisis de las estructuras psico-sociales del prejuicio analiza-
ENFOqUES TEÓRICOS Y TEORÍA CRÍTICA
para el autoritarismo y el antisemitismo a partir del progreso social de la pérdida de relaciones, es decir, a partir directamente de la dialéctica de la constitución social de los individuos, de la dominación creciente y la adaptación exigida coactivamente.
Así pues, el antisemitismo no sería un subproducto de la modernidad, sino que se desarrollaría con el autoritarismo que caracteriza la modernidad misma.
c) Xenofobia, fobotipos e inmigración
Como acabamos de ver, en el centro de la investigación sobre el autoritarismo de la Teoría Crítica se encuentra el análisis de las estructuras del resentimiento subjetivo, de sumisión autoritaria y de compensación del narcisismo herido que resultan de las formas de socialización moderna, cuya conceptualización se basa fundamentalmente en una conjunción de teoría psicoanalítica del sujeto y teoría materialista de la sociedad.
Con este planteamiento conecta el concepto de "religión de andar por casa" (Alltagsreligion) acuñado por D. Claussen (1995), que se refiere a la peculiar forma de conciencia derivada del conformismo moderno y que responde a la menesterosidad narcisista de los individuos.
Con ese concepto se designan los sistemas que ofrecen orientación y orden en la cotidianidad dando respuestas claras y sencillas a las cuestiones sobre el sentido de la vida y que por eso permiten también organizar la relación entre la imagen de sí mismo, la de los extraños y la de los enemigos, y adaptarla a nuevas situaciones.
"La religión de andar por casa demuestra su superioridad frente a los desagradables conocimientos que proporciona el pensamiento por medio del milagro que brinda a sus adictos ya observado por Karl Mannheim: les proporciona el sentimiento de ser al mismo tiempo miembros de una mayoría y de una élite.
Para realizar este milagro se sirve de formas de agresión generadoras de comunidad que provienen de la historia de la sociedad europea, esto es, agresión contra los otros y los extraños que se corresponde con el amor hacia lo propio.
Xenofobia, antisemitismo, racismo, nacionalismo y antiintelectualismo son sus elementos" (Claussen 1994, 21s.).
Los conceptos que en un determinado momento aparecen en los discursos públicos o en los medios de comunicación sirven para la definición de un "nosotros" frente a los "otros" y para la separación y demarcación de ambos cados como más débiles.
Partiendo del análisis freudiano, es posible explicar por qué el carácter autoritario tiene que dirigir la agresión contra grupos considerados extraños.
Su debilidad le impide dirigirla contra las autoridades del propio grupo.
El conflicto intrapsíquico se proyecta sobre la relación entre el propio grupo y los grupos declarados ajenos, lo que permite la descarga de la agresividad y la identificación con la autoridad.
El resultado es una paradójica "rebelión conformista": una especie de combinación entre el placer de obedecer y la agresión contra los indefensos.
También encontramos la misma necesidad de identificación con la autoridad o con el colectivo en el "narcisismo herido", que no es simplemente una figura históricamente posterior al carácter autoritario.
Su clave está en el conflicto entre la necesidad de una ocupación libidinal de la propia persona y el agravio permanente que las condiciones sociales para asegurar la autoconservación infringen a los individuos.
Dichas condiciones son percibidas como ajenas, extrañas o destinales y, al mismo tiempo, como precarias, cuando no asociadas a insuficiencias de los propios sujetos amenazados, pero raramente identificadas como resultado de coacciones sistémicas.
Si las exigencias de autoconservación reclaman una ocupación libidinal adicional de la propia persona (narcisismo), la incapacidad de controlar las condiciones de existencia provocan un agravio permanente que abre y reabre la herida narcisista: "El yo experimenta [...] su impotencia real como agravio narcisista" (Adorno 1955a, 72).
La solución a este conflicto se produce a través de la colectivización del yo gracias a la identificación compartida.
El narcisismo dañado encuentra cumplimiento en el narcisismo colectivo.
La solución de la herida narcisista en el narcisismo colectivo viene exigida, en cierto modo, por el sistema.
La ofuscación que le es propia consiste en contribuir a que los sujetos interpreten su debilidad como fuerza (del colectivo), lo que no hace más que aumentar su debilidad.
En el antisemitismo se expresa pues la ilusión fatal de poseer poder, de conocer aparentemente las causas de la opresión y de poder personificar y eliminar al causante de esa opresión.
No sólo en los antisemitas, también en el resto de miembros de la sociedad dominan las disposiciones caracterológicas autoritarias y agresivas y las mentalidades esteropáticas.
El análisis de Adorno y Horkheimer está referido a la génesis de la disposición estructural
JOSé ANTONIO ZAMORA esta paz la que se ve ahora amenazada por los "abiertos y agresivos enemigos culturales", por aquéllos que presuntamente atacan el pluralismo con su resistencia a la integración en el marco del pluralismo democrático y que deben ser vistos por ello como "contraciudadanos".
Esta estrategia argumentativa apunta a la identificación de unos colectivos concretos como "enemigos culturales" y como "inintegrables", como incompatibles con el marco político democrático y pluralista, estrategia que parece llamada justificar su exclusión precisamente de los derechos que ese marco debe garantizar.
En definitiva se trata de construir un fobotipo que permite estabilizar el vigente sistema de dominación social mediante el desplazamiento de las agresiones sociales.
Bajo una perspectiva de observación constreñida se focaliza la mirada en las identidades de determinadas minorías, en vez de en las relaciones sociales dentro de las que el discurso xenófobo cumple su función.
Resulta llamativo como en este contexto los estereotipos generados en torno a los musulmanes muestran ciertas semejanzas a los creados por el antisemitismo.
En primer lugar la idea de que son extraños a nosotros, no pertenecen a nuestra sociedad por más que vivan entre nosotros.
También la creencia de que los musulmanes son identificables por rasgos externos, que tienen intenciones ocultas y persiguen metas no claras, que están vinculados con poderes de fuera, que se apoderan de nuestras pertenencias y tienen creencias completamente ajenas a nosotros (Messerschmidt 2010, 97).
No es necesario subrayar el potencial destructivo de este mecanismo de proyección y su capacidad de instrumentalización política, capaz llegado el caso de apropiarse de modo criminal de la espiral de miedo, odio y destructividad.
Sin embargo, el marco social no sólo actúa a posteriori instrumentalizando un mecanismo intrapsíquico, sino que, como hemos apreciado en el antisemitismo, la efectividad de éste responde a un debilitamiento de yo, cuyo origen es de carácter social.
Si una cierta proyección identificadora, lo mismo que un cierto etnocentrismo, resultan inevitables y pueden ser vistos como una constante antropológica, la incapacidad para elevarlos a conciencia y hacerlos reflejos, desactivando así su potencial destructivo, posee un origen social y depende de unas determinadas condiciones sociales de reproducción de la existencia en el sistema capitalista.
Por eso no conviene ser víctimas de fáciles recetas sociopedagógicas frente a la xenofobia o el racismo.
grupos, en definitiva para la segregación del "extraño" al servicio de la certeza de lo propio.
Los que participan en la construcción de estos conceptos no son muchas veces conscientes de que se trata de "definiciones" y no de diferencias casi "naturales".
Dentro del "nosotros" se presupone una homogeneidad ficticia y se espera conformidad con la misma.
Sin embargo, los criterios a la hora de trazar la línea de separación pueden cambiar y cambian de hecho.
Seres humanos y grupos se vuelven extraños en un sentido radical por medio de una extrañeza construida, atribuida e institucionalizada que conduce a una percepción dramatizada y generalizada de las diferencias con consecuencias fatales.
Esto hace que en la cotidianidad los otros sujetos sean percibidos reductoramente como portadores de rasgos culturales étnicos o religiosos estereotipados.
En la actualidad, bajo las condiciones que establecen los cambios económicos, políticos e ideológicos acelerados, estamos asistiendo tanto en las ciencias sociales como en los medios de comunicación a una creciente etnificación y culturalización de los conflictos sociales.
Etnia y cultura se han convertido en categorías dominantes tanto en el discurso científico como en el discurso mediático.
Se ha impuesto un nuevo culturalismo, es decir, una percepción étnico-religiosa de la vida cotidiana, de las relaciones sociales y de los conflictos internacionales.
Si en el orden internacional la tesis de Huntington sobre el "choque de civilizaciones" ha servido para recomponer el esquema "amigo-enemigo" tras el final de la guerra fría, tesis como la de G. Sartori (2002) sobre pluralismo, multiculturalismo y extranjería han venido a ofrecer un marco interpretativo de los supuestos conflictos culturales y políticos entre la población de los países receptores de inmigración y aquellos grupos de inmigrantes que presentan características étnicas, culturales y religiosas divergentes de las de la mayoría de dicha población.
La estrategia argumentativa de G. Sartori ha consistido en colocar a los inmigrantes, sobre todo musulmanes, fuera del espacio de pluralismo y tolerancia que supuestamente caracteriza a las sociedades democráticas.
Según él, la historia política y cultural del occidente moderno ha realizado un recorrido desde la intolerancia a la afirmación positiva de la diversidad, pasando por la tolerancia y el respeto del disenso, con el efecto final de un frágil equilibro entre la afirmación de la diversidad y el disenso, por un lado, y la búsqueda de la paz intercultural, por otro.
Es en unidades reconstruidas de nuevo, en formaciones coherentes, en nuevos 'sujetos' ideológicos: traducen las 'clases' en negros y 'blancos', grupos económicos en 'pueblos', fuerzas consistentes en 'razas'."
2 Evidentemente el término "judío" en un contexto de análisis del antisemitismo siempre debe ser leído con la reserva correspondiente.
No prejuzga la existencia de una identidad claramente definida y delimitada, y menos una que responda a la construcción proyectiva de los antisemitas.
En este sentido pueden ser ilustrativas las reflexiones que realiza J. Derrida en torno a la identidad judía en Derrida 2003(cf. Zamora 2007, 32ss.).
3 Éste es el sentido de las palabras de Horkheimer y Adorno respecto a que el "antisemitismo fascista en cierto modo ha de fabricar previamente su objeto" (Horkheimer/Adorno 1968[1947], 232).
Recibido: 2 de diciembre de 2011 Aceptado: 21 de diciembre de 2011 confrontados con una exigencia de completa flexibilidad y movilidad que posee un efecto enormemente desestabilizador y genera miedos existenciales, provoca inseguridad al cuestionar todos los ámbitos de vida y prepara así el caldo de cultivo para los mecanismos de amurallamiento frente al extraño y la búsqueda de chivos expiatorios, para la xenofobia y, finalmente, para la violencia de extrema derecha.
El valor de la aportación de la Teoría Crítica respecto al antisemitismo en este contexto es que impide analizar todos estos fenómenos como coyunturales o marginales, dotándoles de una significación central para el desentrañamiento de la constitución social de los individuos en las sociedades modernas.
Parafraseando una conocida afirmación de M. Horkheimer, quien no quiera hablar de las condiciones sociales que convierten los procesos de subjetivación en procesos cada vez más precarios y que vuelven a los individuos cada vez más vulnerables, debería callar sobre xenofobia y racismo.
La distorsión perceptiva que acompaña a la proyección páthica se muestra resistente frente a nuevas experiencias y no resulta fácilmente transformable por medio de ellas, pues responde a unas necesidades de la economía psíquico-libidinal de los individuos socializados en unas determinadas condiciones, que se mantienen estables o se siguen reproduciendo mientras dichas condiciones no varíen.
Por todo esto, resulta necesario actualizar la contribución de la Teoría Crítica al análisis del antisemitismo para un desentrañamiento de las claves de la actitud xenófoba que se ha vuelto ubicua en Europa, un desentrañamiento que haga verdadera justicia a la importancia de este fenómeno.
Esa actitud se alimenta de prejuicios profundamente arraigados, que han sido adquiridos en un largo proceso de socialización y educación y que son actualizados y reforzados por un profundo sentimiento de inseguridad y amenaza ante un capitalismo neoliberal que actúa a escala mundial con una contundencia despiadada.
Los individuos se ven 4 El carácter maníaco (paranoico) y su potencial destructivo exige reflexionar sobre la relación entre la patología individual y la colectiva, así como sobre el efecto normalizador de esta última respecto a la primera, lo que explicaría que sólo algunos de los sujetos desarrollen síntomas clínicos.
La proyección "páthica" es movilizada sistemáticamente por la política de tal modo que "el objeto de la enfermedad es determinado de forma ajustada a la realidad" y "el sistema de delirio se convierte en norma racional en el mundo" (Horkheimer/Adorno 1968[1947], 211).
Éste es probablemente el motivo de que Adorno denomine el mecanismo psicosocial de la proyección paranoica antisemita páthico y no pathológico.
Estamos ante un padecimiento a través de la sociedad y por su causa que responde al esquema del "malestar de la cultura" (Freud) y no debe interpretarse según los criterios de la doctrina psiquiátrica de la enfermedad.
Lo páthico designa en Adorno la "enfermedad de los normales" adaptada a su época (cf. Pohl 2010, 63s.).
5 Para una reconstrucción histórica de las relaciones entre racismo y antisemitismo, cf. Giesen 1997.
7 La recuperación de la Teoría Crítica en este nuevo contexto está presidida por una división del trabajo inapropiada: se asignan los estudios empíricos sobre la "personalidad autoritaria" a la investigación psico-social y los "Elementos del Antisemitismo" de la Dialéctica de la Ilustración a la filosofía o a la teoría social, cuando en realidad ambos trabajos se realizaron simultáneamente durante el exilio y están vinculados entre sí.
ENFOqUES TEÓRICOS Y TEORÍA CRÍTICA NOTAS |
A primera vista parece imposible relacionar la brevedad con una historia de las migraciones.
Sin embargo, Massimo Livi Bacci (Florencia, 1936) no sólo cumple la promesa que nos hace en el título de su obra, sino que en esas pocas páginas nos entrega un análisis racional y comparado del hecho migratorio a lo largo de la historia, deshaciendo tópicos y estereotipos.
Parafraseando a Max Weber, podemos decir que su obra lleva a cabo un "desencantamiento del desplazamiento global".
Su estudio rompe la imposición del presente como tiempo de lo inédito y nos permite descubrir continuidades y conexiones en la historia de las migraciones que anulan la idea de la radical unicidad de las migraciones en la era global y permite acotar y comprender las novedades de la experiencia migrante en nuestros días.
Livi, experto de gran prestigio en el campo de la demografía histórica, recoge en esta obra reflexiones, apuntes y escritos sobre migraciones que ha ido elaborando a lo largo de su dilatada carrera para integrarlos de modo unitario y coherente en esta concisa monografía.
Un estudio que tiene como fundamento interpretativo y aglutinador la tesis según la cual las migraciones son una prerrogativa humana, así como un fenómeno, constante, usual y constitutivo de las sociedades.
Una tesis en abierto contraste, pues, con una idea común en nuestro tiempo, a saber: que "las grandes migraciones no son un motor primario de la sociedad, sino más bien un elemento anárquico del cambio social, la tesela deforme de un mosaico que no encuentra su ubicación apropiada, un rumor de fondo que perturba el zumbido regular de la vida social" (p.
Livi asigna a las migraciones la función esencial de ser un agente creador de pluralidad y diversidad al implicar una adaptación a nuevos lugares y a nuevas condiciones.
De esta forma y en palabras del autor: "Este libro aspira a precisar, probar y sostener una convicción relativa tanto al método de estudio del fenómeno (de la migración) como a su sustancia misma.
Desplazarse en el territorio es una 'prerrogativa' del ser humano, forma parte de su 'capital', es una capacidad más para mejorar las propias condiciones de vida" (p.
La figura del migrante queda definida a partir de la noción de "capital", tomada de la sociología francesa, para revalorizar las destrezas, conocimientos y valores que poseen los seres humanos frente a la imagen estereotipada del migrante como un individuo débil, carente de cualidades y objeto de asistencia por parte de las sociedades receptoras de migración.
Esta prerrogativa se concibe como una "capacidad de adaptación" del sujeto, una capacidad que brota de la suma de características biológicas, psicológicas y culturales que hacen posible la experiencia de la migración.
Las peculiaridades de cada momento histórico han favorecido perfiles distintos de migrantes, de modo que el contenido concreto de esa capacidad de adaptación ha variado a lo largo de la historia según variaron las circunstancias.
Así, mientras que al comienzo de la historia la fundación de asentamientos agrícolas en los nuevos espacios requería personas con una fuerte inclinación familiar y tradicional y gran capacidad de trabajo para consolidar esos nuevos núcleos urbanos, durante los dos últimos siglos ese perfil ha cambiado para favorecer la movilidad de personas solas y con mayor flexibilidad cultural para migrar a entornos urbanos y desarrollar la nueva economía industrial.
La aparición de entidades estatales en el desarrollo de la organización de los grupos humanos trajo consigo la intervención gubernamental a través de las políticas migratorias en la dirección, planificación y sostenimiento de los flujos migratorios, que desde su origen han estado presentes en el desarrollo y expansión de la humanidad.
La obra de Livi tiene la virtud de superar
RESEÑAS DE LIBROS BOOK REVIEWS
Desencantando el desplazamiento global
Breve historia de las migraciones
de la hibridación y el contacto cultural.
Ese modelo de "la ola de avance" convive con procesos de invasión-dominación del territorio y procesos de colonización y se diferencia de ellos en lo que éstos tienen de desplazamientos jerárquicamente dirigidos, bien sea por un Estado, una tribu o una voluntad colectiva basada en un plan.
Tenemos ya en esta distinción dos de los conceptos a los que se dedicaran el capítulo 2 ("el efecto fundacional") y el capítulo 3 ("los movimientos preordenados").
Esa lenta ola de avance dejaba en la resaca de la marea la fundación de nuevos núcleos humanos.
Dentro de las distintas fases por las que han transcurrido los desplazamientos migratorios, Livi distingue entre la "lenta ola de avance", al comienzo de la expansión de la especie humana sobre la tierra y los rápidos desplazamientos de población de los últimos siglos.
Establece diferencias de ritmo, intensidad y continuidad en la migración, y articula de este modo los cambios y semejanzas del fenómeno migratorio a lo largo de la historia.
Este trabajo propicia una visión poliédrica y cambiante de la realidad.
Así por ejemplo, Europa aparece a lo largo de este estudio, primero como un territorio receptor de población a través del primer poblamiento y las sucesivas conquistas de la antigüedad y el Medievo para, en un segundo momento, pasar a ser a partir del año 1500 una región emisora de población hacia otros lugares del mundo y, en un tercer momento, volver a constituirse desde mediados del siglo XX en una región receptora.
En el primer capítulo de la obra, "La ola de avance y las migraciones lentas", Livi presenta la imagen visual de una ola de avance para comprender el desarrollo de los procesos migratorios en la antigüedad.
Un grupo que avanza, se asienta y vuelve a avanzar, ensayando el movimiento de avance-repliegue de las olas y que se define por su lentitud y gradualidad.
Un avance lento, pero continuo en el cual actúan como elementos dinamizadores el aumento de población y la difusión de procesos culturales.
Un avance a través de un territorio en su mayoría vacío y donde el contacto con otros grupos de población aumenta sólo con el paso del tiempo y el aumento general de la población en el planeta.
Un avance que hace de la migración no sólo fuente de conflicto y enfrentamiento, sino también un motor la mera narración histórica del desarrollo y los cambios en los desplazamientos humanos para introducir por una parte, una catalogación de los tipos de desplazamiento distinguiendo tipos en las migraciones, y por otra parte, y acompañando a esa exposición, una reflexión crítica respecto de la gestión estatal y gubernamental de los desplazamientos con una clara vocación de comprensión del presente. de la lentitud en las migraciones, en tanto que pérdida del tiempo como condición de posibilidad para dar sentido a nuestra experiencia, supone en gran medida el origen de los problemas derivados de la migración en nuestros días.
Ante la alienación del migrante como fuerza de trabajo y el triunfo del tiempo-simultáneo, la postura de Livi es la de atacar las condiciones de desequilibrio estructural que hacen del desplazamiento una necesidad estructural del sistema en el mundo global.
Las sociedades deben corregir la desigualdad estructural y abandonar la idea de la "migración como prótesis" por la de una "migración como trasplante" (p.
Ello implicaría recuperar la natalidad en las sociedades que demandan migrantes, fortalecer el Estado del bienestar para reducir la demanda de inmigración ilegal ocupada en labores asistenciales, abandonar la producción dependiente en exceso de mano de obra poco cualificada y asumir una economía más justa, más redistributiva y más sostenible que hiciera posible que las migraciones en ese nuevo marco se dieran no por la exigencia mecánica del sistema, sino por el deseo individual de construir una vida en otro lugar y poder tener las condiciones para lograrlo.
La propuesta de Livi supone una reinterpretación cosmopolita y sostenible de la esquizofrenia del sistema de desplazamiento actual.
Por Víctor Granado Almena Universidad Complutense de Madrid en ese mapa esquizoide.
Con ese fin, Livi establece una sugerente comparación entre una "primera globalización" en el siglo XIX y la segunda era global iniciada en la segunda mitad del XX.
A continuación elabora un estudio demográfico y socioeconómico del continente europeo para posteriormente abordar el tratamiento que las actuales políticas migratorias reservan a los migrantes.
En este punto del estudio se pone el énfasis en el análisis de la sociedad receptora y en la articulación que ella hace de la migración a través de sus políticas públicas, retomando así una de las ideas iniciales del autor conforme a la cual "el inmigrante es concebido cada vez más como simple fuerza de trabajo, no como un actor integrante de la sociedad que lo acoge" (p.
Desde este flanco, Livi señala, en los últimos capítulos de su obra, los puntos de falla de ese sistema esquizoide de desplazamiento global: en primer lugar, critica la cosificación del migrante; a continuación, apunta la perversión de vincular trabajo e inmigración; y, finalmente, propone ámbitos y líneas de transformación de nuestra sociedad en pos de una ordenación más sensata del mundo.
Livi basa su diagnóstico en la necesidad de abandonar la ficción que hace de la inmigración un hecho coyuntural para asumir la realidad estructural y tendente al sentamiento del hecho migratorio (p.
El abandono de esa ficción exigiría un cambio profundo de nuestras sociedades, encaminado a refrenar los flujos migratorios, ralentizarlos y reducirlos.
Livi parte de la idea según la cual la pérdida de la gradualidad y introduce una brecha en la historia de las migraciones al aumentar y acelerarse los ritmos, acortarse las distancias geográficas, profundizarse las diferencias de clase y riqueza e intensificarse los vínculos entre distintos mundos, procesos que encuentran en el Imperialismo y en la Revolución industrial sus dos principales causas.
Estos cambios llevan a que se modifiquen incluso las "cualidades" individuales arquetípicas de los migrantes hasta ese momento, siendo ese perfil mucho más plural que hasta entonces y propiciando modelos muy distintos de desplazamiento.
Conectado con el análisis de los cambios que introduce el siglo XIX en la historia de las migraciones y con el fin de los grandes imperios centroeuropeos a raíz de la Primera Guerra Mundial, encontramos el desarrollo de un sistema global y esquizoide de desplazamiento a lo largo del siglo que va de 1914 hasta nuestros días.
De este modo, "una representación animada de las corrientes migratorias del último siglo nos entregaría el retrato aparentemente esquizofrénico, en el que las líneas de tendencia se interrumpen bruscamente, cambian de dirección y dan saltos incoherentes.
Un siglo en el que la capacidad de desplazamiento de las personas (...) ha estado continuamente entrelazada con orientaciones políticas externas e internas que la han obstaculizado y condicionado" (p.
De esta forma, los capítulos 6 y 7 se centran en el estado del mundo actual y la función y condiciones del desplazamiento intentando poner orden
movilidad social implican retos para los patrones existentes de desigualdad entre países" (p. xvii).
Desde el punto de vista teórico, el principal objetivo del libro es probar la idoneidad de esta propuesta alternativa.
En el primer capítulo los autores discuten los principales argumentos y metodologías usados en el estudio de la desigualdad dentro de los Estados.
Su crítica se dirige fundamentalmente al aparato teórico y a la literatura sobre la desigualdad que se ha sustentado en la idea de que los Estados recorren un solo camino en su tránsito desde configuraciones sociales tradicionales hasta la modernidad.
Argumentan que, incluso cuando el paradigma de la modernización ha sido cuestionado, la preeminencia del Estado-nación como unidad de análisis ha impedido que se estudien las relaciones entre las desigualdades en el interior de los países y las desigualdades entre países.
Si bien en los países más ricos los procesos de modernización parecen haber ido acompañados de un aumento de la movilidad social ascendente basada en el mérito y no en criterios adscriptivos, los estudios críticos con esta tradición demuestran -en coincidencia con el denominado enfoque de la interseccionalidad-que la raza, la clase y el género siguen siendo factores determinantes en los procesos de acceso y redistribución de los bienes.
Utilizando una base de datos de noventa y seis países, los autores nos ofrecen una mirada diferente de la evolución de las ción de un mayor capital humano por parte de los individuos" (p. xiii).
En contraposición a estas narrativas, los autores asumen el planteamiento metodológico de Hopkins y Wallerstein (World-Systems Analysis: Theory and Methodology, 1982) y afirman que la desigualdad y la estratificación social se han desarrollado a nivel global durante un largo período de tiempo y que el estudio de estos fenómenos requiere una perspectiva global e histórica (world-historical perspective).
En otras palabras, los autores defienden que la relativamente alta desigualdad entre unos países y otros y la relativamente baja desigualdad de algunas sociedades son procesos relacionados que tienden a mantenerse estables a lo largo de considerables períodos de tiempo (de al menos dos siglos, según los datos que muestran).
Estos equilibrios desiguales se hacen visibles cuando se toma como unidad de análisis el sistema-mundo y no los Estados nacionales de forma individual o comparada.
Los procesos que traen consigo la desigualdad y la estratificación no se encuentran constreñidos dentro de las fronteras nacionales.
Desde esta perspectiva, las narrativas sobre la estratificación y la desigualdad quedan modificadas: "Los 'arreglos' institucionales que dan lugar a la desigualdad en y entre los Estados han sido simultáneamente nacionales y globales; categorías como la raza, la nacionalidad o el género siguen siendo un criterio fundamental en el mantenimiento de la desigualdad a nivel global; las pautas más significativas de Roberto P. Korzeniewicz y Timothy P. Moran son profesores de Sociología en la Universidad de Maryland y en la Universidad de Stony Brook respectivamente.
Ambos realizan sus trabajos de investigación dentro del marco de la sociología histórica y comparativa desde la perspectiva de los sistemas-mundo.
Los temas que orientan su investigación son las diferentes dimensiones de la desigualdad, estratificación y movilidad social a nivel global y los movimientos sociales en América Latina.
Unveiling Inequality es el resultado más reciente de su fructífera colaboración académica.
Organizado en seis capítulos, este volumen nos ofrece un análisis histórico de la desigualdad económica a nivel global, tanto entre países como en el interior de los Estados.
Dicho análisis diacrónico lleva a los autores a cuestionar las narrativas que desde el paradigma de la modernización han informado usualmente el estudio de la desigualdad y la estratificación social, entre las que se encontrarían las siguientes: "El bienestar relativo de los pueblos depende fundamentalmente de la capacidad de las instituciones nacionales para promover el crecimiento económico y la equidad; los procesos de estratificación están más relacionados con los logros y el esfuerzo de los individuos que con las características que estos individuos tienen al nacer; la movilidad social ascendente es fundamentalmente el resultado de la adopción por parte de los países de mejores instituciones domésticas y de la adquisi-
Desigualdad, migraciones y movilidad social en el moderno sistema-mundo kORZENIEwICZ, Roberto Patricio y MORAN, Timothy Patrick
Unveiling Inequality: A World-Historical Perspective Nueva York: Russell Sage Foundation, 2009; 183 pp. chos equilibrios deben ser entendidos de forma relacional y compleja.
No se trata simplemente de que los países más ricos (con mayor ingreso per cápita) impongan de forma coercitiva unas reglas de juego asimétricas a los países más pobres.
Los arreglos institucionales que soportan o contribuyen a mantener los equilibrios más o menos igualitarios serían parte de los procesos de innovación que desigualmente distribuidos en el tiempo y el espacio dan lugar a diferentes patrones de crecimiento económico.
Esto es lo que se conoce como 'destrucción creativa', noción que toman prestada de Schumpeter.
Los arreglos institucionales que han caracterizado ambos equilibrios han favorecido el crecimiento económico en diferentes momentos históricos.
Desde el siglo XIX las prácticas institucionales asociadas con los equilibrios en la relativa igualdad han favorecido el crecimiento; pero antes del siglo XIX fueron los equilibrios en la desigualdad los que fomentaron dicho crecimiento.
Desde este punto de vista, no se puede afirmar que altos niveles de desigualdad impidan el desarrollo económico ni que el desarrollo económico inevitablemente debilite los arreglos institucionales que caracterizan el equilibrio en patrones de gran desigualdad (p. xxi).
En este punto los autores se colocan claramente en contra de los adalides del proceso modernizador que lo presentan como un triple desarrollo económico, político y moral.
El crecimiento económico, la distribución equitativa de sus frutos en la sociedad y la democracia no tienen que ir necesariamente de la mano.
En el cuarto capítulo los autores pasan a analizar las desigualdades entre países, que según plantean deben entenderse como un tipo de equilibrio de alta desigualdad (HIE).
Afirman que el equilibrio en situaciones de poca desigualdad en determinados países está relacionado con el equilibrio de la gran desigualdad entre países.
Los equili-brios de las situaciones de poca desigualdad en determinados países se han mantenido a través de arreglos institucionales que limitan la presión competitiva en los países ricos, al tiempo que trasladan dicha presión al exterior.
Lo que aparentemente es el producto de un sistema meritocrático en los países más ricos ha supuesto simultáneamente la construcción y reproducción de categorías -como la nacionalidad o la raza-que funcionan como criterios fundamentales en la formación del mapa de la desigualdad.
Las políticas migratorias son un ejemplo de estas conexiones y en opinión de Korzeniewicz y Moran en los dos últimos siglos la nacionalidad se ha convertido en la característica adscriptiva crucial de los procesos de estratificación global (p.
En el quinto capítulo se desarrolla la relación entre el equilibrio desigual global, que sería un tipo de high-inequality equilibria, y las vías de movilidad social ascendente que ese tipo de equilibrio permite.
La primera de las vías hacia la movilidad social ascendente explorada por los autores es la que tradicionalmente se ha entendido como tal: el ascenso en la escala social dentro de los límites del propio Estado a través de la educación y el trabajo.
Esta vía tendría una versión individual y otra social a través de la acción de grupos que abogan por una redistribución o cambio en el modelo social/institucional.
La segunda vía es a través del crecimiento económico del país que puede eventualmente cambiar su posición en el escalafón de países según los ingresos per cápita.
Este proceso, según los datos que presentan los autores, ya se ha dado y algunos países han experimentado una gran movilidad entre los siglos XIX y XX [URL]., Japón, Corea o Suecia).
Esta variante precisa de largos períodos de tiempo y, en general, lo que se observa es una tendencia a la acentuación de la desigualdad entre países.
La tercera vía es la migración, desigualdades en el interior de los mismos.
En este punto, el trabajo es totalmente pertinente para dotar de sentido los actuales debates sobre convergencia y divergencia en el marco de un mundo globalizado.
A partir de esos datos construyen gráficos y tablas que de forma clara nos informan sobre sus conclusiones: 1) Se identifican dos grandes grupos (clusters) entre los países analizados, uno de países que se caracterizan por un alto nivel de desigualdad y otro de países que se caracterizan por un bajo nivel de desigualdad; y 2) estos grupos se han mantenido considerablemente estables en las últimas décadas.
El segundo capítulo está dedicado a extender el análisis de las desigualdades en los países a lo largo del tiempo.
Aquí los autores muestran que los clusters identificados en el capítulo anterior manifiestan una considerable persistencia en períodos de tiempo más largos, incluso siglos.
Los debates recientes sobre la polarización de las sociedades respecto a la distribución de la riqueza aparecen frente a estos datos como auténticas exageraciones producto de un enfoque excesivamente estrecho desde el punto de vista geográfico y temporal.
A partir de la evidencia los autores definen dos tipos de equilibrios: low-inequality equilibria (LIE) y high-inequality equilibria (HIE).
Estos equilibrios en la relativa igualdad o desigualdad corresponderían con determinados arreglos institucionales que producirían una considerable estabilidad en los patrones de estratificación.
En este punto sería muy interesante un análisis más detallado de los casos que no encajan claramente en el modelo como es el de Estados Unidos.
El tercer capítulo está dedicado a la argumentación a favor de la interpretación de los equilibrios (LIE y HIE) definidos en el capítulo anterior como fenómenos relacionales.
En opinión de los autores, di-
la desigualdad, en mi opinión, debería ser independiente de los posibles inconvenientes que una 'invasión de extranjeros pobres o necesitados' pueda tener para los países más ricos.
La migración no es la solución de la pobreza, sino un instrumento individual/familiar/comunitario para mejorar los ingresos, las condiciones de vida, o para adquirir capital para emprender otros proyectos.
Si el análisis de Korzeniewicz y Moran es correcto, no se trataría tanto de redistribuir los beneficios de los procesos de acumulación de capital como de desactivar los mecanismos institucionales que favorecen los equilibrios de la igualdad y la desigualdad a partir de categorías como la nacionalidad, la raza o el género.
Unveiling Inequality es un libro conciso que da cuenta de forma clara de las diversas aproximaciones al problema de la desigualdad a nivel global y que defiende de forma plausible una perspectiva novedosa vinculando las desigualdades entre países con los niveles de desigualdad en los países.
Además de un análisis cuantitativo riguroso de los índices de desigualdad nos ofrece una perspectiva crítica de categorías como la de nacionalidad o ciudadanía que vertebran los mecanismos institucionales que sustentan dicha desigualdad.
Los autores no pierden de vista que en último término la desigualdad no sólo es un problema económico, sino fundamentalmente moral.
Por Carmen Domenech Santos Instituto de Filosofía del CSIC (Madrid) un repu tado teórico de la justicia global, que afirma: "[...] aquéllos que aceptan que existe una responsabilidad moral de peso hacia los extranjeros en necesidad deberían dedicar su tiempo, energía y recursos no a luchar para que se admita a un mayor número de ellos en los países ricos, sino mejor en luchar para instituir un programa efectivo para la erradicación de la pobreza global" ("Migraciones y pobreza", Arbor, n.o 744, p.
Si tenemos en cuenta las conclusiones del libro aquí reseñado, los procesos migratorios internacionales no constituyen la solución a los altos niveles de estratificación global, ni mucho menos el remedio a la pobreza mundial.
Sin embargo, desde el punto de vista de quienes protagonizan la migración, aparece como una opción plausible y nada despreciable dentro del proyecto de mejora de su capacidad adquisitiva (y, en ocasiones, de la de su círculo de allegados).
La lucha por la mejora de las condiciones de vida de los migrantes en las sociedades de acogida o por la erradicación de la pobreza a nivel global son ambas legítimas y compatibles.
El planteamiento de Pogge parece un poco limitado desde esta perspectiva en cuanto no parece razonable pedirle a los potenciales migrantes que se queden a esperar los resultados de una posible, pero incierta convergencia de los niveles de bienestar a nivel global a consecuencia de la globalización o a una hipotética redistribución de los ingresos gracias a la movilización de los ciudadanos de los países ricos.
La lucha contra la pobreza y que en comparación con las otras dos es la que ofrece mayores beneficios a corto plazo a los individuos.
La migración sería el camino más corto para lograr el ascenso social a nivel global (pp. 107-109, gráfico 5.4), porque se saltaría las categorías nacionales que, según estos autores, constituyen la clave de la desigualdad.
Desde este punto de vista, el esfuerzo migratorio sería también el que más réditos ofrecería a los individuos en la aventura de la movilidad social.
Incluso teniendo en cuenta la dualidad de los mercados de trabajo y los altos costes de la migración la diferencia de ingresos reales o capacidad adquisitiva entre países es tan grande que justificaría el esfuerzo (p.
Por otra parte, los procesos de movilidad social a través de la educación, el trabajo y los cambios en el modelo redistributivo y de acceso a los bienes en los países de origen suelen estar fuertemente obstaculizados por las élites.
Aunque el ejemplo de los procesos migratorios sirve de sustento a la tesis de que los estudios sobre estratificación deben estudiarse en un marco global (p.
115), los autores no realizan un análisis económico profundo de los procesos migratorios desde la perspectiva del sistema-mundo.
Sin embargo, el estudio de Korzeniewicz y Moran nos permite tomar distancia de quienes sostienen que favorecer la inmigración no es un medio idóneo para combatir la pobreza en el mundo.
Ésta sería la postura, por ejemplo, de Thomas Pogge, ARBOR Vol.
Según la autora, estas cuestiones no son dirimibles ni por un filósofo ni por un espectador imparcial: su abordaje sólo es posible a partir de la exposición pública que las víctimas de las injusticias hagan de sus propias experiencias.
De ahí que Shklar insista en que la misión de la filosofía moral no consiste en elaborar complejas construcciones sistemáticas, sino más bien en colaborar a encontrar las palabras pertinentes para expresar tales experiencias.
Cometido propio de la política sería, por su parte, la búsqueda de procedimientos democráticos adecuados para dar voz a las víctimas de las injusticias e intentar aminorar los daños.
Shklar desarrolla estas ideas en este libro articulado en tres capítulos: "Dar a la injusticia lo suyo", "Desventura e injusticia" y "El sentido de la injusticia".
En su exposición parte de la constatación de una curiosa división del trabajo: mientras que en la literatura y en las narraciones históricas se relatan múltiples actos y situaciones de injusticia, la reflexión de la filosofía se centra casi exclusivamente en la noción de justicia (pp. 47-50).
La filosofía ha fallado, por tanto, en "dar a la injusticia lo suyo".
A la filosofía le ha interesado poco el dolor de la humanidad.
A lo sumo, la injusticia queda descrita como ausencia de justicia y en poco más queda seminal de John Rawls.
La bibliografía al respecto crece de manera incesante, capaz de abrumar al más puesto, de modo que se hace realmente arduo expresar algo nuevo.
En ese panorama, la perspectiva que ofrece Judith Shklar en su libro ya clásico Los rostros de la injusticia, publicado en inglés en 1990 y afortunadamente traducido ahora al castellano, ofrece un grado de originalidad sumamente notable.
Este libro (precedido en su edición española de un muy instructivo prólogo titulado "Judith Shklar, una liberal sin ilusiones", obra de Fernando Vallespín), a diferencia del tono general de la literatura sobre el tema, no se presenta como una construcción conceptual, sino como el análisis de una experiencia vital.
Una aproximación a la cuestión que, sin duda, resultará mucho más cercana y atractiva para quien busca orientarse en su actuar diario como ciudadano que las sesudas reflexiones no sólo de Rawls, sino también de sus innumerables defensores y detractores, cargadas todas ellas de un concienzudo aparato conceptual.
Mientras innumerables contribuciones de filosofía moral y política se ocupan de dar con los perfiles de una sociedad ideal justa, Shklar cambia completamente la perspectiva y se pregunta por las formas concretas con las que las sociedades procesan las experiencias de injusticia de sus miembros.
La distinción entre desventura e injusticia adquiere en esa indagación una significación especial, pues, por una parte, contribuye a revisar críticamente nuestros Platón ya nos advirtió que sin una especial afinidad no es posible penetrar en el sentido de bienes tan abstractos como la justicia (Carta VII, 344).
Esta consideración concuerda, por lo demás, con una observación bastante común entre los mortales: no sabemos bien qué es la justicia.
Esta afirmación es compatible, sin embargo, con el hecho de que todos somos capaces de reconocer las injusticias, sobre todo en sus formas más manifiestas y más aún si nos afectan en primera persona.
"¡No es justo!" o "¡No hay derecho!" son frases que todos hemos empleado alguna vez y para eso no hacen falta grandes teorías.
La justicia no es una mera idea, algo que queda cabalmente sugerido en el lenguaje natural con la expresión "el sentido de la justicia".
Y este peculiar sentido nace de la percepción de la injusticia, así como del dolor y la indignación que de ella se derivan.
La injusticia como experiencia fundamental sería entonces previa a la reflexión teórica y no precisaría para expresarse de un discurso analítico ni de una concepción sistemática de la justicia.
Más bien sería al revés, pues muy probablemente todas nuestras categorías normativas y, especialmente, las de carácter moral, provengan de la experiencia y la sensación airada de repudio ante lo inaceptable.
No obstante, y pese a la señalada primacía perceptiva de la injusticia, la reflexión sobre la justicia se ha convertido en el tema estrella de la filosofía política contemporánea, especialmente a partir de la obra
Los rostros de la injusticia
Barcelona: herder, 2010; 200 pp. traducción de Alicia garcía Ruiz, prólogo de Fernando Vallespín RESEñAS DE LIBROS la cosa.
Aparece meramente aludida como aquello que se eliminará cuando impere la justicia y es así "despachada rápidamente como un preliminar del análisis de la justicia" (p.
En Platón, Agustín de Hipona y Montaigne encuentra nuestra autora excepciones a esa tendencia dominante y los tres formarían parte de "la nómina de la acusación escéptica contra el modelo normal de justicia" (p.
El material del que se sirvió esta profesora de Harvard para cumplir su propósito y dar cuenta de la multiplicidad de matices de la psicología moral de la injusticia proviene básicamente de los clásicos del pensamiento político-moral, de quienes era una avezada conocedora.
Además de los ya citados, sus preferencias se vuelcan sobre clásicos franceses, en especial, Montesquieu y Rousseau, con los que siempre mantuvo un intenso diálogo con el fin de entender la política del presente.
Por lo demás, sus reflexiones se remiten a casos históricos como el terremoto de Lisboa de 1755, la Gran Hambruna irlandesa del siglo XIX o el incendio del Cocoanut Grove en 1942 (un club nocturno en donde perecieron más de quinientas personas).
Las reacciones a estos trágicos acontecimientos y la búsqueda irracional de culpables reales o imaginarios (de chivos expiatorios) le ofrecen una oportunidad para validar sus posiciones.
También recurre a ejemplos tomados de la literatura, por ejemplo, relatos de Charles Dickens, Heinrich von Kleist, o E. I. Doctorow, e incluso al análisis de la iconografía clásica (en particular, la obra de Giotto).
El objetivo del libro se presenta en estas pocas líneas: "Simplemente voy a tratar de mostrar que ninguno de los modelos usuales de justicia ofrece una visión ajustada de lo que es una injusticia, porque se aferran a la creencia infundada de que podemos conocer y trazar una distinción estable y rígida entre lo injusto y lo des-afortunado" (p.
La tarea no es sencilla, pues no existen reglas seguras.
La remisión al ámbito de lo político es insoslayable.
La política es, entre otras cosas, control de daños y gestión de la injusticia, una ingente labor en la que sin duda un primer y necesario paso consiste en determinar qué hechos se han de clasificar como tales, qué injusticias poseen una significación pública y cuáles han de ser desplazadas a los márgenes de las instituciones.
La respuesta de Shklar es enormemente inspiradora: "Yo argumentaré que la diferencia entre desgracia e injusticia a menudo implica nuestra disposición y nuestra capacidad para actuar o no actuar en nombre de las víctimas" (p.
Aunque considera que la filosofía tiene poco que decir respecto de las víctimas de la injusticia, al menos debe tratar de no vilipendiarlas y ello implica tener muy en cuenta su experiencia: "La voz de la víctima, de la persona que clama que ha sido injustamente tratada, no puede ser silenciada" (p.
Las víctimas no son meros objetos, sino sujetos con voz propia: "No basta con examinar las causas del sufrimiento: la autopercepción de las víctimas ha de ser tomada en consideración para una teoría completa de la injusticia" (p.
Son, por tanto, imprescindibles: "Ninguna teoría, ni de la justicia ni de la injusticia, puede resultar completa sin tener en cuenta el sentido subjetivo de injusticia y los sentimientos que nos llevan a clamar venganza" (p.
Otorgar primacía a la perspectiva de la víctima resulta crucial: "La suya es la voz privilegiada sin la cual es imposible decidir si ha sufrido una desventura o una injusticia" (p.
La consideración de la víctima es también central para dilucidar una pregunta que atraviesa el libro de Shklar: ¿Podemos olvidarnos de la idea de desgracia fortuita y adherirnos a la idea de culpa?
En el segundo capítulo, titulado "Desventura e injusticia", nos recuerda que la modernidad comienza precisamente con el terremoto de Lisboa de 1755 y la controversia subyacente sobre su porqué, tragedia histórica a partir de la cual Dios desaparece del discurso público como causa de los males experimentados: "Desde ese momento la responsabilidad de nuestro sufrimiento recayó en nosotros y en una naturaleza indiferente a nuestros pesares" (p.
Todos necesitamos dar algún sentido a nuestras vidas y ciertas excusas fáciles como "la vida es injusta" ya apenas convencen y su posible efecto balsámico se disipa al poco: "hasta un mundo injusto nos resulta más soportable que un mundo sin sentido" (p.
El fatalismo cósmico -la idea de un destino escrito en las estrellascede al final ante la indignación: "Porque la idea de un mundo arbitrario, azaroso, es dura de soportar y, desolada, la gente comenzará a buscar agentes humanos responsables" (p.
Dado que también "la responsabilidad impersonal, compartida, enmarañada y sin un rostro es ardua de soportar" (p.
112), personalizar la culpa y la consiguiente puesta en marcha de mecanismos como el linchamiento mediático o del chivo expiatorio constituyen respuestas habituales no exentas de funcionalidad.
La injusticia adquiere cierto sentido y se hace más llevadera.
En todo caso, la duda no sirve de excusa: "Que algo sea obra de la naturaleza o de una invisible mano social no nos absuelve de la responsabilidad de reparar el daño y de prevenir en la medida de lo posible que vuelva a suceder" (p.
El caso de la Gran Hambruna irlandesa nos ilustra del uso de la ideología "para tratar la injusticia pasiva como una desventura, a base de imponer un sentido de inevitabilidad trágica sobre los acontecimientos que son puramente susceptibles de ser modificados por la acción humana" (p.
Muchas veces las razones de necesidad invocadas por los políticos son menos irresistibles de lo que parecían: "Incendios, inundaciones, tormentas y terremotos todavía se reconocen como naturales e ARBOR Vol.
Y para ello resulta completamente indiferente que los residentes, como en el caso de los inmigrantes, no sean formalmente ciudadanos.
Shklar no presenta grandes aparatos teóricos ni resuelve todas las preguntas que plantea, pero con frecuencia logra cuestionar nuestros juicios más habituales.
Pese a su aparente modestia, ha dejado una impronta aún reconocible.
En el marco de la prolija literatura filosófica sobre el tema de la justicia, Shklar fue pionera a la hora de señalar que la especial sensibilidad adquirida mediante la experiencia de la injusticia representa la via regia para acceder a la comprensión práctica de la justicia.
Aunque en un principio esta senda no fue muy transitada en medios académicos, dos décadas después de la publicación de Los rostros de la injusticia resuenan sonoros ecos de esa idea en dos relevantes filósofos contemporáneos.
Así, Amartya Sen ha subrayado la primacía de la experiencia de la injusticia sobre el tratamiento especulativo, trascendental e institucionalista de la justicia.
Lo que debe priorizar la preocupación por la justicia es "la eliminación de la injusticia manifiesta, en vez de concentrarse en la búsqueda incesante de la sociedad perfectamente justa" (La idea de justicia, Madrid, Taurus, 2009, p.
Insiste en que, en cualquier caso, para resistirse a la injusticia no es preciso disponer de una definición de lo que es la justicia.
Reyes Mate, por su parte, además de destacar la prioridad tanto histórica como lógica de la injusticia sobre la justicia, reivindica el "deber de memoria" para hacerla operativa moral y políticamente: "Sin memoria, la injusticia deja de ser actual y, lo que es más grave, deja de ser" (Tratado de la injusticia, Barcelona, Anthropos, 2011, p.
Ambos autores certifican, cada uno a su manera, la fecundidad de las ideas sembradas por Shklar.
Por Juan Carlos Velasco Instituto de Filosofía del CSIC (Madrid) defensa de quien es ofendido o agredido, prefiere ocuparse de sus propios asuntos.
El pasivamente injusto se desentiende de ejercer sus libertades: "Es responsable de apoyar y servir a malos gobiernos y en la vida diaria de permitir el engaño y la agresión.
El mal que causa a sus víctimas no consiste sólo en asaltarlos directamente, sino en ignorar sus reclamaciones.
Prefiere ver sólo mala suerte allí donde las víctimas perciben injusticia" (p.
La injusticia pasiva adquiere así carácter político: "es una falta cívica, no un pecado ni un crimen.
Se refiere a demandas de nuestro papel político en una democracia constitucional, no a nuestros deberes como hombres y mujeres en general" (p.
La injusticia presenta otras caras no menos relevantes en el ámbito mismo de la política.
Shklar se detiene, en particular, en la exclusión política que experimentan hoy algunos individuos incluso en países democráticos.
La desigualdad política también puede ser codificada como una experiencia de injusticia.
En este punto, más que las conocidas convicciones liberales de la autora, asoma su trasfondo eminentemente republicano: "En cualquier momento histórico resulta dudoso que algún régimen pueda seguir siendo justo si los ciudadanos no toman parte activa de su vida pública" (p.
El activismo de los ciudadanos no es un riesgo, sino una garantía para la salud de la república.
Las víctimas de un sistema que excluye podrán resignarse en un primer momento, pero también podrá crecer en ellos el resentimiento.
La decisión de almacenar en casa combustible inflamable siempre será una decisión irracional, como observa Shklar.
Y si fuéramos conscientes de ellos, "no deberíamos ignorar los costes políticos de una cólera organizada" (p.
No obstante, siempre hay un remedio disponible: "La manera democrática más drástica para sofocar el sentido de la injusticia es permitir a los ciudadanos que hagan las normas" (p.
172), esto es, que participen en igualdad inevitables, pero se espera que el gobierno advierta, proteja y alivie cuando éstos ocurren. [...]
El impulso a culpar con todo lo que de infundado e irracional pueda tener, no es, sin embargo, intrínsecamente irracional" (p.
La salida propugnada por Shklar es constructiva, además de eminentemente política: "Todos somos la obra de la naturaleza y de la historia, no sus víctimas pasivas.
Todos podemos hacer un esfuerzo para darle la vuelta a la desventura, verla como una injusticia y actuar en consecuencia" (p.
Otra de las reflexiones más sugerentes de este libro giran en torno a la noción de "injusticia pasiva", que Shklar retoma de las meditaciones de Cicerón sobre la justicia.
El jurista romano partía de la observación de que "la injusticia florece no sólo debido a que las normas de la justicia son conculcadas a diario de manera activa por la gente" (p.
Según Cicerón, se puede ser injusto en dos sentidos: de un modo activo, en cuanto uno infringe directamente la ley con sus acciones, lesionando el estado de derecho, pero también uno puede ser injusto pasivamente, cuando el individuo -por desidia, desinterés o egoísmo-permite a causa de su inacción que se atente contra el derecho de los otros o contra el orden constitucional.
Shklar hace suyas las palabras del autor de Los oficios (lib. I, cap. VII): "Quien no evita o no se opone a lo malo es tan culpable como alguien que desertara de su país".
Cabe así hablar de contribuyentes inactivos de la injusticia, una observación estrechamente vinculada a una noción muy exigente de ciudadanía republicana: "Es importante señalar que la injusticia pasiva es una noción estrictamente cívica.
No necesita el apoyo de ninguna filosofía moral, de ningún utilitarismo, ya sea positivo o negativo, de ningún contractualismo ni de ninguna deontología" (p.
La injusticia pasiva se refiere a aquellos casos en los que el individuo renuncia al ejercicio de la ciudadanía, cuando pudiendo actuar en |
NOtA SOBRE LOS AUtORES
Investigadora en el Instituto Barcelona de Estudios Internacionales y estudiante de doctorado en el Departamento de Ciencias Políticas y Derecho Público de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Sus investigaciones se relacionan con la problemática de la migración y la ciudadanía.
Ha realizado estancias de investigación en el Instituto Europeo de Florencia y la Universidad de Ámsterdam.
También ha participado con ponencias en varios congresos y seminarios internacionales relacionados con temas de migración y ciudadanía.
Profesora Titular de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Profesor asociado de Antropología en la Universidad de Castilla-La Mancha.
Doctor en Antropología Social en la Universidad Complutense de Madrid (Tesis "Co-producción (y cuestionamientos) del dispositivo securitario en Carabanchel").
Licenciado en Sociología y Diplomado en Trabajo Social por la misma universidad.
Ha ejercido durante más de 12 años como trabajador social en los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid.
Está especializado en las temáticas de la seguridad ciudadana y de la intervención social desde una perspectiva crítica, temáticas sobre las cuales ha publicado distintos artículos y presentado comunicaciones y ponencias en distintos congresos.
Doctora en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (2011) y especializada en el ámbito de la filosofía política y migraciones.
Diploma de Estudios Políticos y Constitucionales por el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (2007).
Miembro del proyecto del Plan Nacional de I+D+i "Integración, participación y justicia" dirigido por J.C. Velasco.
Algunas de sus publicaciones recientes son "De indeseables a ilegales: una aproximación a la irregularidad migratoria" en Arbor, vol. 183 (2010), y "Neither Included nor Excluded: Politico-Philosophical Reflections on the Paradoxes of Human Rights" en Jovanovic Maldoran, S. (ed.), Citizenship, Inclusion or Exclusion?
En la actualidad realiza en esta universidad su tesis doctoral, con el título provisional de: "'Fuera de lugar': una reflexión filosófica sobre los desplazados".
En ella estudia, a partir del pensamiento de Hannah Arendt y en el marco de la filosofía política contemporánea, las consecuencias de las migraciones y exilios sobre el concepto de ciudadanía.
Ha realizado varias estancias de investigación en Filosofía en la Tübingen Universität, en Ciencias Políticas en la Freie Universität Berlin, en Sociología en la Université Paris 7 Denis Diderot y en el Centro Hannah Arendt sobre política y humanidades del Bard College.
Investigador Ramón y Cajal en el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, Doctor en Filosofía por la Universidad de Frankfurt (2007).
Sus investigaciones tematizan las reconfiguraciones políticas de los espacios urbanos, las percepciones de la relación entre lo local y lo global, así como las políticas migratorias, desde una perspectiva NOTA SOBRE LOS AUTORES histórico de la ciudad de Madrid.
Desde el estudio de la metrópolis como fuente de contradicciones y potencialidades, analiza diversos fenómenos explicativos de la sociedad post-fordista.
Ha estado adscrito al proyecto I+D+i titulado Derecho a la ciudad, desarrollo urbano sostenible y prevención de la exclusión residencial en la Universidad de Barcelona (2008Barcelona ( -2010)).
Actualmente pertenece al Grupo de investigación "Globalización y movimientos sociales (GMS)" de la Universidad Complutense de Madrid.
Investigador Científico del Instituto de Filosofía del CSIC.
Investigador del Instituto de Filosofía del CCHS/CSIC, coordina el proyecto "Filosofía después del Holocausto: vigencia de sus lógicas perversas", del Plan Nacional I+D+i.
Pertenece al comité editor de Constelaciones.
Revista de Teoría Crítica y preside la Sociedad de Estudios de Teoría Crítica.
Ha coordinado el vol. de la revista Arbor dedicado a Hannah Arendt: Pensar en tiempos sombríos (2010) y, entre otros libros, Politisch-Theologische Vergewisserungen (2009, con Th.
Polednitschek, M. J. Rainer), Memoria -Política -Justicia: En diálogo con Reyes Mate (2010, con A. Sucasas) y Justicia y memoria (2011, con R. Mate). crítica que integra la Geografía, la Ciencia Política y la Sociología.
Doctor en Filosofía por la Universidad de Tubinga (2002, summa cum laude), licenciado en Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile (1995).
Profesor investigador de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez en Santiago de Chile.
Ha publicado numerosos artículos en revistas internacionales.
Sus áreas de especialización son la filosofía política y la ética, con especial énfasis en teorías igualitarias y liberales, multiculturalismo, justicia internacional, ética de los animales y ética medioambiental.
Catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Valladolid.
Entre sus publicaciones, dedicadas a la historia del pensamiento político, la ciudadanía, el republicanismo y el cosmopolitismo, están La ciudadanía hoy: problemas y propuestas (Valladolid 2000) y La ciudad sin murallas.
Política en clave cosmopolita (Barcelona 2010).
Coordinador de las Jornadas sobre Inmigración y derechos humanos de la Universidad de Valladolid (2011), cuyas ponencias serán publicadas en 2012.
Investigador FPI en el Departamento de Teoría Sociológica de la Universidad Complutense de Madrid, donde desarrolla su tesis sobre procesos de gentrificación en el centro |
A lo largo de los últimos años, la relación entre política e Internet ha atraído la atención de un importante número de especialistas en ciencias sociales y humanas.
Se trata, no cabe duda, de una tecnología que ha suscitado grandes preguntas sobre qué cambios políticos podría impulsar y sobre qué tipo de estructura política podría resultar de dichos cambios.
Los primeros estudios sobre el tema estuvieron fuertemente influidos por una perspectiva bastante optimista respecto a las posibilidades del medio.
Se especuló, por ejemplo, sobre la idea de que Internet impulsaría una revitalización de la implicación cívica de los ciudadanos revirtiendo, de alguna forma, el desinterés que habían mostrado algunos estudios.
Se mantuvo, dentro de esta misma perspectiva, que Internet permitiría una comunicación más directa y fluida entre representantes y representados impulsando, de esta forma, un sistema representativo más fuerte.
Sin embargo, los primeros estudios empíricos mostraron que dichos cambios no iban a ser, al menos, tan inmediatos como se había pensado.
Ciertamente, contamos con estudios que nos permiten afirmar que Internet se ha transformado en una herramienta fundamental para la coordinación de la acción colectiva, así como para mejorar la transmisión de mensajes y de información política entre los ciudadanos.
Igualmente sabemos que es un recurso cada vez más extendido e influyente en las campañas electorales.
Se ha mostrado el rol político que juegan algunas de las herramientas más populares de Internet como las redes sociales o los foros.
Por último, hemos constatado la existencia de un importante debate político sobre cómo diseñar la propia herramienta y sobre qué principios normativos deben definirla.
Sin embargo, sabemos aún relativamente poco sobre qué efectos tendrá Internet sobre la estructura política de las democracias actuales o sobre otros sistemas políticos.
Actualmente la disciplina se encuentra, en gran medida, tratando de dar pasos modestos pero seguros.
Consideramos fundamental tratar de explicar qué tipo de variables nos permiten predecir el uso político de Internet PRESENTATION por parte de los ciudadanos, qué les motiva a llevarlo a cabo y con qué objetivos.
La disciplina se ha interesado igualmente por cómo analizar este fenómeno y qué métodos son los más útiles para ello.
Igualmente, nos hemos preocupado por analizar en qué ámbitos y contextos se hace un uso político de Internet o cómo las instituciones públicas y las organizaciones políticas han introducido Internet en sus relaciones con los ciudadanos.
En cualquier caso, lo que sí queda patente es que aún nos queda mucho para comprender la dimensión de este fenómeno.
Dada la reciente aparición de esta línea de investigación, necesitamos más información empírica e investigaciones.
Esto es especialmente necesario en el caso de investigaciones comparadas entre países y regiones del mundo.
No solo esto, es necesario continuar con el esfuerzo para dotar a la disciplina de una base epistemológica y teórica más fuerte que permita interpretar los datos que producimos de forma más profunda.
Este número monográfico no es el único, pero sí uno de los primeros esfuerzos por plantear un estado de la cuestión sobre el estudio de la relación entre política e Internet en España.
En su diseño, hemos pensado en aunar estudios empíricos, teóricos e históricos que nos permitan fomentar el debate sobre el tema y establecer algunas bases sobre las que trabajar en el futuro.
Igualmente, hemos tratado de aportar conocimientos de distintas disciplinas como la Ciencia política, la Filosofía, la Sociología, la teoría de la Comunicación o la Antropología.
Con ello perseguíamos ofrecer un panorama que, aunque necesariamente parcial, pudiera esbozar una idea sobre qué estamos discutiendo e investigando los especialistas sobre el tema en España.
Así, en el trabajo de Juan Sebastián Fernández Prados para este monográfico nos ofrece una mirada sobre algunos conceptos teóricos básicos para el estudio de la disciplina.
Javier Echeverría y Alfonso Unceta discuten sobre un concepto central, el de ciudadanía, enmarcado en el contexto electrónico europeo.
Otro de los conceptos fundamentales PRESENTACIÓN Sofía Cardenal y Claudia Malpica, centrado en el papel que juega la variable "interés político" en la explicación de la participación política a través de Internet.
Clelia Colombo, Carol Galais y Aina Gallego ofrecen un artículo sobre cómo afectan al uso político de Internet actitudes políticas como la confianza o el interés por la política.
El trabajo de José Manuel Robles, Óscar Molina y Stefano De Marco se interesa también sobre los factores explicativos.
Sin embargo, en su artículo tratan de explicar uno de los efectos negativos asociados al desarrollo político de Internet; la brecha digital política.
Este bloque de trabajos lo cierran Stefano De Marco y José Manuel Robles interesados en comprender el fenómeno "Blog" y las variables que nos permiten comprender las motivaciones de los ciudadanos que los utilizan.
El último, pero no por ello menos importante, contamos con el trabajo de Agustí Cerrillo en el que se aborda el estudio de una de las formas políticas de Internet más extendidas e institucionalizadas; la Administración digital.
Interesa al autor en qué medida y cómo podría este mecanismo digital fomentar la transparencia administrativa y, por ende, el propio control ciudadano sobre la acción pública. en la ciencia política, la representación, tiene un papel central en la aportación de Joan Subirats y Mayo Fuster, en la que polemizan sobre el papel político de las Comunidades virtuales.
El estudio de la relación entre las campañas electorales e Internet es tratado por Víctor Sanpedro, José A. López Rey y Celia Muñoz Goy.
Ellos se han centrado el uso de Internet en cuatro campañas electorales en el sur de Europa.
En un contexto también electoral, Eva Anduiza, Marta Cantijoch y Camilo Cristancho se han interesado por el consumo de información política y sobre su efecto sobre la participación política.
El estudio de los movimientos sociales son también objeto de investigación en este número monográfico.
A este empeño se dedican Igor Sádaba que presenta un trabajo de corte metodológico e histórico y Manuel Jiménez y Ángel Calle con un estudio sobre el uso de Internet como medio de coordinación y acción política del movimiento de justicia global.
En el terreno de los factores explicativos del uso político de Internet contamos con el trabajo de Rosa Borge, Ana |
IntroduccIón: del actIvIsmo 1.0 altermundIsta y contra la guerra al actIvIsmo 2.0 de la revolucIón democrátIca árabe y spanIsh revolutIon Más de 50.000 personas en contra de la Organización Mundial del Comercio se manifiestan en las calles de Seattle a finales de 1999, donde nace Indymedia o Independent Media Center (Centro de Medios Independientes, http://www. indymedia.org/es/).
Al año siguiente, unas 30.000 personas se congregaron en las calles de Washington para reclamar "justicia global" al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional.
En el 2001, más de 150.000 manifestantes se daban cita en la ciudad italiana de Génova convocadas por el Foro Social Mundial para protestar contra la globalización y reivindicar que "otro mundo es posible" frente al Grupo de los ocho países más ricos del planeta (http:// www.forumsocialmundial.org.br/).
El Foro Social de Sevilla concentraba a mediados del 2002 unas 100.000 personas de todos los países europeos para plantear que "otro mundo es posible, otra Europa es posible" con motivo de la cumbre de la Unión Europea.
Finalmente, y no por última vez, el Foro Social Europeo realizaba un llamamiento a todos los movimientos sociales europeos para darse cita en Florencia a principios de noviembre del 2002, contra la guerra.
Más recientemente, el movimiento antiglobalización se vuelve a dar cita en Rostock (Alemania) en la contra-cumbre donde durante la primera semana del 2007, 100.000 personas protestaban contra el G-8.
Y continúan las convocatorias transnacionales de la sociedad civil como en el encuentro contra la Cumbre de junio de 2007 en Rostow, en julio de 2008 en París, 2009 en Cerdeña...
Los 15 de febrero y marzo de 2003 se manifestaron millones de personas en casi todos los países del mundo en
RESUMEN: La emergencia del ciberactivismo como una traslación de la acción política no convencional en el contexto de las tecnologías de la información y la comunicación plantea al menos tres cuestiones.
La definición, delimitación y clasificación del mismo concepto.
El segundo aspecto que suscita el ciberactivismo es de carácter teórico al plantear las siguientes perspectivas antitéticas: ¿Provoca o no la aparición de las TIC en la esfera política un aumento de la cultura cívica?
Pregunta que lleva a Pippa Norris a distinguir entre las teorías de la movilización y las teorías del refuerzo.
Finalmente, surge la necesidad de diseñar instrumentos y estudios que procuran en parte una evaluación y medida del fenómeno del ciberactivismo tal y como lo lleva a cabo el estudio bianual The Internet in Britain o los trabajos de la Universidad del Sur de California a través del Center for the Digital Future.
Tras esta revisión, desarrollaremos propuestas conceptuales y metodológicas para medir dicho fenómeno.
PALABRAS CLAVE: Activismo digital; ciberactivismo; escala de acción política no convencional en línea. concretamente en Túnez, extendiéndose luego a los países del Magreb y Siria.
El sociólogo español Manuel Castells en un artículo publicado en La Vanguardía el 29 de enero de 2011 calificaba estas revueltas como una wikirrevolución surgida del empleo multimodal de diferentes tecnologías de la comunicación, especialmente las redes sociales que movilizaron el descontento de la población con un marcado carácter horizontal y descentralizado: "Conforme se difunde la protesta, se activan las redes móviles, los SMS, los twitts y las páginas en Facebook y otras redes, hasta construir un sistema de comunicación y organización sin centro y sin líderes, que funciona con suma eficacia, desbordando censura y represión.
En pocos días, decenas de miles de personas se unieron a Facebook y otras redes sociales...
Por eso podemos hablar de wikirrevolución.
O sea, de una revuelta cogenerada sin estrategia central, por la simple indignación de miles de jóvenes dispuestos a arriesgar sus vidas".
La revolución española del 15 de mayo nació en Internet de la suma de 200 grupos y redes en torno a la iniciativa de Democracia Real Ya! que convocó manifestaciones en 58 ciudades españolas para ese día, más tarde llegaría la convocatoria del 15 de octubre donde participaron más de un millar de ciudades de 90 países.
Lo más sorprendente de este movimiento consiste en que tanto su aparición, difusión e incluso su acciones se desarrollan en las redes sociales en un modelo de organización asambleario, horizontal y altamente participativo.
Esto nos lleva a pensar que estos dos últimos ejemplos de movimientos sociales pertenecen a otra versión de activismo que podemos denominar 2.0, frente a los ejemplos de movilizaciones altermundistas que llamaríamos activismo 1.0. contra de la Guerra de Irak.
Dos días más tarde de la segunda manifestación el diario El País mostraba el siguiente titular y noticia: "AMENAZA DE GUERRA -La movilización ciudadana.
Sin Internet no habría sido posible.
Las organizaciones españolas contra la guerra usan la Red para comunicarse y organizarse", y explicaba en la noticia que sin Internet no se habría podido haber hecho una movilización tan importante como la del 15 de febrero.
Este Internet cívico está llevando a la Red a sectores de ciudadanos que no se habían acercado todavía a ella.
También el mismo diario recoge una interesante reflexión del profesor Fernando Vallespín, comentando la publicación en castellano del libro República.com de Cass R. Sunstein (2004), en torno al papel que juega internet en la democracia: "¿Es internet bueno o malo para la democracia?
A la vista de lo que ha acontecido en todo el período anterior y posterior al inicio de la guerra en Irak, suscitar esta pregunta parece casi ridículo.
Pocas veces se ha producido, en efecto, un proceso de comunicación de tanta intensidad sobre cuestiones políticas.
Y este impulso ha conseguido mantenerse gracias, en gran medida, a la inmensa facilidad de comunicación en información que ofrece este medio.
Sin él, movimientos como el de la 'antiglobalización' apenas hubieran podido existir".
Durante el último año se han producido dos revoluciones de carácter singular por su origen, difusión e impacto: la revolución en los países árabes o lo que se ha venido en llamar la primavera árabe y la Spanish revolution o movimiento de los indignados que ha tenido al menos dos fechas claves: el 15 de mayo y el 15 de octubre de 2011.
La revolución democrática árabe comenzó a finales de 2010, Fuente: Elaboración propia.
JUAN SEBASTIáN fERNáNDEZ PRADOS
Mientras, las implicaciones y consecuencias entre la esfera política y las TIC han estado hasta hace poco tiempo recluidas y olvidadas.
La amplitud del campo de la política y la nueva jerga que acompaña la aparición de las nuevas tecnologías aplicadas a este ámbito, nos obliga a esbozar de una manera escueta la diferenciación entre el gobierno electrónico (e-government), la democracia electrónica (e-democracy) y la protesta electrónica (e-protest).
Tres ámbitos de influencia donde las nuevas tecnologías han aportado una perspectiva novedosa: el ámbito político del gobierno, el de la democracia y la participación política convencional, y el de los nuevos movimientos sociales y la acción política no convencional. • Consecuencias sobre los gobiernos y las administraciones públicas (e-government).
Desde un punto de vista tecnológico, el gobierno electrónico es la capacidad que ofrecen las TIC para desarrollar y ofrecer información y servicios públicos a través de medios telemáticos, habitualmente Internet.
El gobierno electrónico es el medio para modernizar la gestión pública a través de las TIC, en busca de mejores prácticas, mayor control y transparencia, y más agilidad. • Consecuencias sobre la democracia y la participación política convencional (e-democracy).
La democracia electrónica, también llamada ciberdemocracia, democracia digital o tecnodemocracia consiste en la utilización de las nuevas tecnologías para llevar a cabo procesos básicos de la democracia como son las elecciones de representantes o la toma de decisiones (Chadwick, 2006).
Dicho de otro modo, la participación electrónica es toda actividad voluntaria de los ciudadanos encaminada a influenciar en la selección de los gobernantes o en la toma de decisiones públicas, que se canaliza o se produce a través de medios electrónicos o telemáticos (Borge, 2005), 1996), sociedad de la información (Bell, 1991(Bell, y 2001)), sociedad de la tercera ola (Toffler, 1986), telépolis (Echeverría, 1999), sociedad de la vigilancia (Lyon, 1995(Lyon, y 2001)), sociedad del conocimiento (Drucker, 1993), sociedad red (Castells, 1999(Castells, y 2001)), sociedad interconectada (Martin, 1980), sociedad de la inteligencia interconectada (Tapscott, 1996), sociedad digital (Mercier, 1980; Terceiro, 1986; Negroponte, 2000), cultura virtual o cibercultura (Levy, 2001; Picistelli, 2002) son algunas de las hasta 76 denominaciones que se refieren al mismo proceso de transformación de la sociedad en la que las tecnologías de la información y comunicación juegan un papel clave (Ballestero, 2002).
Las consecuencias de la sociedad de la información han sido analizadas en distintos informes que han adquirido carácter periódico respaldándolas instituciones internacionales o entidades privadas de todo tipo. dría entender como las acciones políticas convencionales en línea u online (Miller, Vandome y McBrewster, 2009), frente a la protesta electrónica que consistiría en las acciones políticas no-convencionales que se realizan a través de Internet.
Cabe en este momento la definición que Ructh (1992) daba a la acción política no-convencional que entiende como una serie de comportamientos muy amplios que no corresponden con las normas y costumbres definidas bajo un régimen particular; entre las expresiones más importantes estarían las sentadas, los bloqueos, las campañas, las concentraciones, las reivindicaciones, los sabotajes, las marchas o la desobediencia civil... que obviamente predominan en el ámbito de los nuevos movimientos sociales como feministas, ecologistas, pacifistas o alternativos".
Es la protesta electrónica o e-protest la que concita nuestra atención y que, en principio, consideraremos sinónimo de activismo digital y de ciberactivismo (Fuentes, 2007).
en que los activistas y sus organizaciones prolongan sus acciones a través de la red (Jordan, 2002).
Además Mccaughey y Ayers (2003) señalan que estas nuevas herramientas de participación han supuesto redefiniciones del propio activismo, identidad colectiva, cambio democrático, etc. Precisamente es esta última consecuencia en el activismo no convencional online o participación social vía Internet la que motiva y centra especialmente el presente trabajo.
El gobierno electrónico se encuentra fuera de nuestro ámbito de interés porque se centra en los servicios que ofrecen los gobiernos mediante el uso de las nuevas tecnologías a los ciudadanos o clientes (G2C), a las empresas y business (G2B), a otros gobiernos (G2G) y a los trabajadores y empleados (G2E).
De esta manera nos centraremos en el cuadro siguiente para oponer solo la participación electrónica que se po-
Juan sebastián fernández prados
no transformará radicalmente patrones existentes de participación política.
Norris concluye que hay buenas razones por las cuales tanto las teorías de la movilización como las del refuerzo puedan ser aceptables. • La segunda cuestión trata de las implicaciones en los nuevos movimientos sociales de la incorporación de las TIC.
Es decir, ¿Qué ha aportado el activismo en la red a los movimientos sociales?
¿Ha sido solo una traslación de las mismas acciones que se llevan a cabo en la realidad al espacio virtual, o aporta alguna novedad?
¿Qué cambios ha implicado para los movimientos sociales, sobre todo aquellos con vocación transnacional o global, la irrupción de las TIC?
En torno a estas preguntas giran las reflexiones tanto de Tim Jordan (2002Jordan (, 2004 La investigación actual sobre el activismo digital, protesta electrónica o ciberactivismo ha llevado a plantearse tres cuestiones trascendentales:
• En primer lugar, existen dos interpretaciones acerca del potencial para ampliar la participación política a través de Internet, puesto que difieren marcadamente según la perspectiva teórica que se mantenga.
Dicho de otro modo, ¿Provoca o provocará la aparición de las TIC en la esfera política un aumento de la cultura cívica en términos de Almond y Verba (1970) o de la movilización cognitiva, las habilidades políticas y la participación política según Inglehart (1991;1992y 1998)?
Las primeras, representadas por Negroponte (2000), afirman que el uso de la red facilitará y alentará nuevas formas de activismo político, mientras que las teorías del refuerzo sugieren que el uso de la red fortalecerá, pero que
CIBERACTIVISMO: CONCEPTUALIZACIÓN, HIPÓTESIS Y MEDIDA
el ámbito real, como la encuesta sobre acción política de Almond y Verba (1970) o la más precisa escala de acción política no-convencional de Marsh (1977), resultaría de gran utilidad para la investigación social la creación de un cuestionario específico para medir la cultura cívica online.
Además, este instrumento y su aplicación posterior nos permitiría conocer los cambios y vías para favorecer la implicación social y política, y facilitar un desarrollo de la Sociedad Civil y el Tercer Sector.
En los estudios y datos existentes en el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se han empleado preguntas relacionadas con la movilización cognitiva como por ejemplo: En el caso de la participación cognitiva aparecen en las encuestas del CIS solo dos ejemplos:
• "Voy a leerle una lista de algunas acciones que la gente lleva a cabo a veces para dar a conocer su opinión o para protestar sobre algún problema.
¿Podría decirme si en los últimos 12 meses, ha realizado alguna de las siguientes actividades?
El resultado alcanzó solo el 3,6% de la población española. • "Existen diversas formas de participación en acciones sociales y políticas que la gente puede llevar a cabo.
Por favor, indíqueme para cada una de las que le voy a mencionar si Ud. la ha llevado a cabo en los últimos 12 meses.
J. Enviar mensajes políticos, SMS, a través del móvil.
Ninguna de las dos actividades o ciberacciones superó el 2% de los españoles encuestados.
actividades con repercusión política en Internet?
Este asunto ha sido tratado por Dorothy E. Denning (2001) al distinguir entre tres tipos de actividades que tienen por objetivo emplear internet como herramienta para influir en la política: activismo digital, hacktivismo y ciberterrorismo.
La primera categoría, activismo digital, ciberactivismo o netactivismo propiamente dicho, se refiere al uso normal y no destructivo de internet en función de una causa u objetivo.
La segunda categoría, hacktivismo o desobediencia civil electrónica (electronic civil disobedience), consiste en combinar el activismo con el hacking; como son, por ejemplo, las sentadas y bloqueos de páginas (virtual sit-ins, virtual blockades), el envío automático y masivo de correos electrónicos con el efecto de bombas (e-mail bombs), alterar los contenidos de una página web (hacking), transmitir virus y gusanos para romper ordenadores o destruir un sistema (cracking).
Finalmente, el ciberterrorismo o ciberguerra sería la convergencia entre ciberespacio y terrorismo.
Este tipo de actividades motivadas políticamente pretenden, mediante el hacking, provocar graves daños a personas, incluso a sus vidas, o a bienes materiales.
Jeroen Van Laer and Peter Van Aelst ( 2009) completan la propuesta de clasificación implicando dos ejes, el primero sería el expuesto por Denning que va de nada violento a totalmente violento, y un segundo y novedoso eje que sitúa las acciones sobre si se llevan a cabo estrictamente sobre internet o simplemente tiene un mero soporte o apoyo de las TIC.
medIr el actIvIsmo dIgItal o cIberactIvIsmo
Si bien existen abundantes investigaciones sobre el impacto de las TIC sobre la economía o la sociedad en su conjunto, el estado teórico-científico de la cuestión a investigar (implicaciones de las nuevas tecnologías en la esfera política) se encuentra en sus inicios.
La originalidad e interés de la propuesta responde fundamentalmente al campo de estudio completamente novedoso en el ámbito andaluz y a la posibilidad de adentrarse en la respuesta a las preguntas planteadas más arriba en torno a los posibles cambios sociales en las formas de actuación y participación social y política de la ciudadanía andaluza.
Aunque podemos encontrar excelentes cuestionarios, instrumentos e indicadores para el análisis de la cultura cívica y activismo en
Las consecuencias de las TIC en la esfera política abre unas puertas ambivalentes llenas de esperanzas y temores.
Por un lado, el inicio de la primera década del siglo xxI ha despertado el interés de los gobiernos por subirse al carro de las nuevas tecnologías, así el desarrollo del gobierno electrónico se ha convertido en el objetivo tanto para la mejora de los servicios administrativos y de las corporaciones como para el control y vigilancia más efectivo, como advierte Lyon (2001Lyon (, 2009)), de la ciudadanía.
Por otro lado, desde finales de la década de los noventa se encuentran multitud de ejemplos de participación ciudadana o democracia electrónica en internet promovidos por el Tercer Sector y los movimientos sociales; aunque no siempre son empleados para defender valores positivos, como señala Castells (1999Castells ( y 2001)).
Una de las consecuencias políticas de las TIC y que explican en gran parte al movimiento antiglobalización, las manifestaciones contra la guerra, la primavera de las revoluciones árabes o la movilización mundial del 15 O, junto a las formas de organización (redes de movimientos y comunidades virtuales cosmopolitas) y los modos de acción (ciberactivismo y hacktivismo internacionales) apuntan a la constitución de una sociedad civil global, en términos de Beck (2004).
Si bien la ambivalencia y la globalización son características esenciales del impacto de las tecnologías de la información y de la comunicación en la esfera política, el ciberactivismo nos lleva al plano de las acciones concretas con finalidad política no convencional, promovidas en línea por los movimientos sociales. "no", como por ejemplo "lo he hecho en los últimos 12 meses" o "estaría dispuesto a hacer".
De la misma manera se requiere incorporar las nuevas ciberacciones que permiten las redes sociales.
En definitiva, está pendiente la elaboración al menos en España de un conjunto de ítems o escala de acción política no convencional online que aborden periódicamente el activismo digital o ciberactivismo con todas las garantías de fiabilidad y validez (Fernández Prados y Rojas Tejada, 2003) para intentar dar respuesta a la hipótesis inicial sobre si las nuevas tecnologías están permitiendo aumentar la implicación social y política de una manera organizada de las personas.
Las evidencias parecen que apuntan en esa dirección (Borge y Cardenal, 2011), aunque habrá que seguir investigando para conocer el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación en la esfera política en toda su profundidad.
intercambiables ciberactivismo y activismo digital, más otros términos afines como activismo online o activismo electrónico.
Finalmente, las reflexiones teóricas sobre el efecto de las nuevas tecnologías y especialmente de Internet en la movilización social y política de la ciudadanía proponen una serie de cuestiones o preguntas que los estudios no han podido o sabido recoger.
De hecho la mayoría de los estudios empíricos aportan datos fragmentados, descriptivos sobre una realidad emergente que en algunos países comienza a tener una cierta importancia.
Habría que seguir profundizando y consensuando un instrumento de medida que contuviera las mismas preguntas sobre idénticas acciones políticas con las mismas alternativas de respuesta, donde sería conveniente incorporar opciones más allá de las dicotómicas de "sí, lo he hecho" o
tecnologías y la esfera de la polítIca: marco conceptual del cIberactIvIsmo
JUAN SEBASTIáN fERNáNDEZ PRADOS de |
En este trabajo, queremos analizar las aportaciones potenciales de las nuevas formas de participación social en las llamadas Comunidades de Creación On Line (CCOs) en relación a los problemas de legitimidad y funcionalidad que aquejan a las democracias contemporáneas.
Para ello, trazaremos un cierto diagnóstico sobre las características y razones principales de esa falta de legitimidad, nos adentraremos brevemente sobre el tema de la representación y la participación en sus modalidades más convencionales, y estableceremos aquellos potenciales elementos de valor que deberían cumplir nuevas formas de experimentar la implicación ciudadana en los asuntos públicos para poder así dar respuesta a las carencias detectadas.
En la segunda parte del trabajo, que es propiamente la de carácter más empírico, trataremos de ver cómo situar la experiencia de las CCOs en el contexto general que hemos mencionado, poniendo asimismo de relieve los interrogantes de futuro que se plantean.
las bases de la pérdIda de legItImIdad estatal y democrátIca
Las democracias contemporáneas han ido sufriendo los efectos negativos de la creciente asimetría entre los problemas de todo tipo que afectan a sus ciudadanos y los recursos y capacidades con los que cuentan sus instituciones.
Tan absurdo es concentrarse en determinar si lo que está ocurriendo es algo que va más allá de lo que resulta habitual en toda época de cambios, como tratar de plantear el debate sobre la normalidad de una modificación constante de los parámetros de relación entre sociedad y poderes públicos.
Lo cierto es que atravesamos un momento de grandes modificaciones de aquello que consideramos fundamental en el momento de establecer las bases de la sociedad industrial.
Bases sobre las que estructuramos buena parte de las políticas públicas que han caracterizado
RESUMEN: Los sistemas políticos democráticos están atravesando un período de fuertes convulsiones.
A partir del análisis de dos casos de estudio de Comunidades de Creación Online (CCOs), como formas pensadas e implementadas en y desde Internet, el artículo presenta algunas conclusiones sobre las características específicas de la participación y la agencia política que puedan resultar generalizables en un proceso de transformación profunda de la democracia contemporánea.
Los casos de estudio son el proyecto de memoria viva del Foro Social Europeo y Wikipedia.
PALABRAS CLAVE: participacion politica; comunidades online; Foro Social Europeo; Wikipedia.
Por tanto, democracia y capacidad de acción del estado son elementos en equilibrio que difícilmente pueden disociarse, ya que una pérdida de la potencia del estado puede implicar el poner en peligro la estabilidad y la legitimidad democrática, y un exceso de potencia o de capacidad de acción de los agentes estatales que no respete los valores democráticos erosiona asimismo la estabilidad o el equilibrio antes mencionado.
Y ello es precisamente lo que está ocurriendo en los últimos tiempos.
Nos enfrentamos a una creciente asimetría entre el tipo y el origen de los problemas con que se enfrentan los ciudadanos y las ciudadanas en su día a día (problemas de precariedad laboral, de especulación financiera, de alza artificial de precios, el llamado "estado de bienestar", formato tipológico que nos ha servido para caracterizar la situación de los países democráticos más aparentemente avanzados en la segunda mitad del siglo xx.
Con independencia de lo que cada uno entienda que representa todo ello en relación con el grado de estructuralidad o de coyunturalidad de la situación de crisis, lo cierto es que difícilmente podremos seguir con "the politics as usual".
A estas alturas, y después de reconocimientos institucionales como representan el "Libro Blanco de la Gobernanza Europea" [URL] o diagnósticos parecidos en diversos países, parece claro que temas como la desconfianza ciudadana sobre las instituciones representativas, una fuerte visión crítica sobre el papel de los partidos, o la sensación de lejanía y distanciamiento entre ciudadanía e instituciones políticas representativas (Pharr-Putnam, 2000; Norris, 2002; Cain-Dalton-Scarrow, 2003), son elementos ya asumidos como característicos de la época actual.
Los grandes cambios en la esfera productiva, laboral, familiar, de ciclo vital (con alargamiento significativo de la esperanza de vida) o la más que significativa mayor heterogeneidad social, han modificado radicalmente las coordenadas sobre las que se construyó el sistema de políticas púbicas hoy vigente en buena parte de Europa y altamente influyente en el resto del mundo.
Es bastante evidente que hay una creciente distancia entre las derivas individualistas y personalizadoras de la sociedad actual, y ese sistema de políticas públicas pensado desde lógicas homogéneas y de fuerte socialización laboral, familiar o territorial.
Cuanto más se extiende la precarización laboral y social, más cuentan los recursos propios de cada persona, recursos que dependen de su origen, de sus bases familiares y sociales, y por tanto más impacto tiene todo ello en el aumento de las desigualdades.
Lo que en definitiva implica más conflictividad social y un mayor deterioro en las capacidades de legitimación de los diversos sistemas políticos.
Para tratar de avanzar en procesos conceptualizadores más amplios, pretendemos situar el debate en la esfera propia de la democracia.
De entre las muy diversas definiciones de democracia sobre las que podemos operar, hemos escogido aquella (Tilly, 2007) que la caracteriza como un sistema de representación y decisión amplio (en el sentido que no restringe la posibilidad de participación a grupos o
de repensar el funcionamiento de las democracias contemporáneas desde las nuevas bases tecnológicas, productivas, sociales y culturales actuales, asumiendo como irreversibles muchos de esos cambios, y buscando por tanto como superar el "mismatch" entre política-políticas y nuevo escenario.
Entre ellos destaca, a nuestro modo de ver, Rosanvallon (2007Rosanvallon (, 2009)), que ha tratado de incorporar algunas de las derivas actuales que, generalmente, se entienden que debilitan y deslegitiman la democracia actualmente asentada, como la desconfianza de los ciudadanos y las ciudadanas en relación a los políticos y las políticas, como nuevas palancas de activación, control y supervisión por parte de la ciudadanía de las instituciones representativas.
Rosanvallon apunta la diferencia entre la "desconfianza liberal", que tuvo ya su formulación e institucionalización en la clásica división de poderes, que se entendía como el antídoto para los abusos de poder por parte de un estado al que se quería contener, de la que denomina "desconfianza democrática", entendida como movilización social que activa los mecanismos de control, evaluación y denuncia del modo de operar del sistema democrático representativo.
Se trataría de evitar la "impolítica", es decir, el extrañamiento total entre la sociedad civil, encerrada en sus cuitas, y un sistema político autista y retórico.
En este sentido se apuntan algunos elementos posibles de avance.
Resulta clave aprovechar las potencialidades de las tecnologías de información y comunicación, para desplegar espacios y ventanas que generen transparencia a la acción pública, y permitan un mejor control de lo que se hace desde las instituciones representativas.
Ello puede potenciar tanto las posibilidades de oponerse a lo que se quiera hacer por parte de las autoridades públicas, como facilitar la opción de control vía tribunales y auditorías públicas.
Por otro lado, y analizando la situación actual del sistema representativo, es evidente que estamos ante un modelo de "democracia concentrada", en el que los momentos electorales acumulan las tensiones y debates en el espacio civil, dejando a los y las "profesionales" los mecanismos de control y debate el resto del tiempo.
En una sociedad como la actual, en la que se multiplican las fuentes de información, y crecen los espacios de contraste de ideas, no parece lógica esa concentración temporal.
Existen posibilidades de diseminar, de multiplicar las ocasiones para ello, potenciando los ya mencionados mecanismos de "contrademocracia" o de activación de la desconfianza democrática. vulnerabilidad y erosión de las políticas de protección social...) y las capacidades de los estados nación (y de las demás esferas de gobierno, supranacionales, autonómicoregionales o locales) para hacerles frente con los recursos y las capacidades tradicionales (Crouch, Barber...).
Problemas globales, derivados de la desconexión entre proceso económico y enraizamiento territorial, obtienen respuesta a escala nacional-estatal, con lo que ello conlleva de impotencia y de pérdida de soberanía.
Estaríamos pues situados en lo que Tilly denomina, en su tipología de regímenes democráticos, como "low capacity democracy".
Un tipo de estado que, si bien mantiene formalmente toda su estructura de valores y principios democráticos, ha perdido buena parte de su capacidad de acción, y ello conlleva menor efectividad de control, y más presencia de actividades y situaciones alegales, o que escapan de las posibilidades de respuesta que confieren los instrumentos tradicionales de la política y las políticas.
No es pues extraño que se constaten crecientes pérdidas de confianza de la ciudadanía en relación a los poderes públicos (constatables en tasa de participación electoral, en encuestas de opinión, en valoración de políticos...), incremento de las desigualdades (a partir de los efectos de la globalización al relacionar pérdidas de competitividad con "exceso" de protección social) y florecimiento de poderes autónomos (sean los propios mercados financieros, los paraísos fiscales, las estructuras de crimen organizado...). funcionamiento real del sistema democrático, los detalles muy precisos sobre casos de corrupción, o la creciente difuminación de las fronteras ideológicas, han provocado que el distanciamiento no sea solo un hecho objetivo, sino que en el fondo expresaría una voluntad ciudadana ampliamente mayoritaria de mantenerse alejados del juego "politiquero".
La política se nos ha ido tornando demasiado "humana", se perciben demasiado los intereses y menos los valores, falta narrativa, falta relato, falta sentido y proyecto.
Muchos ciudadanos no quieren verse más implicados, quieren simplemente que cada uno haga su trabajo.
Esta "democracia invisible" que tenemos (stealth democracy), necesita puntos de apoyo más sólidos, refuerzos en sentido civil.
Y ello no puede limitarse a mejoras institucionales o procedimentales en el interior del sistema representativo e institucional.
Reforzar la democracia no tiene por qué reforzar a los políticos y a las políticas.
Reforzar el espacio público, lo colectivo y común, no tiene por qué querer decir reforzar solo a los poderes públicos.
En el fondo, la democracia no sólo es un régimen político o una específica forma de gobierno.
Existe una actitud cívica que se entiende asociada a la democracia, e incluso podemos hablar de sociedades democráticas, aludiendo a un conjunto de valores y de formas de proceder que caracterizan a algunas sociedades en contraste con otras.
La política no deja de ser una determinación conflictiva de las normas de pertenencia a una determinada colectividad, y una cierta forma de redistribuir costes y beneficios de las decisiones colectivas.
Y, sin duda, la democracia expresa una forma de entender esa política.
Una forma participativa, que busca implicar al conjunto de ciudadanos en el establecimiento de esas opciones colectivas.
Pero, ¿participar quiere decir algo más que votar?
la partIcIpacIón en los asuntos públIcos más allá de la polítIca InstItucIonal
No queremos debatir aquí acerca de los medios que consideramos convencionales de participación política.
Más bien nos interesa, dado el trabajo empírico que se ha desarrollado, el adentrarnos en los temas de participación desde una perspectiva no estrictamente político-Ante el problema antes mencionado, de la pérdida de capacidad de acción del estado y lo que lo acompaña, esto es, la pérdida de los vínculos de representatividad, se puede tratar de reforzar esos lazos, mejorando los canales de comunicación, las webs de los partidos), incorporando a los ciudadanos y las ciudadanas en los procesos de selección de candidatos y candidatas (primarias), o recomponiendo los sistemas electorales para favorecer el sentido de representación (desbloqueo de listas, diputados de distrito...).
Todo ello son medidas que apuntan a que es posible recomponer los vínculos de representatividad, y de que en el fondo se trata de problemas técnicos a mejorar.
La situación actual más bien apunta a algo más estructural o de fondo.
La pregunta sería, ¿conviene reducir la distancia para mejorar la representatividad democrática, o conviene democratizar la distancia y asegurar el control y la rendición de cuentas?
La cuestión es que no podemos seguir manteniendo la ficción de una democracia de identificación, a través de la cual cada ciudadano o ciudadana "entrega" un mandato a los y las representantes políticos, un mandato que luego no podrá hacer realmente efectivo.
Resulta, sin duda, más efectivo y consistente con la situación actual, el potenciar una democracia de control, que influya y oriente la acción de gobierno a través de mecanismos ya existentes y a través de otros por crear.
Conviene avanzar hacia formas de democracia permanente (lo que no tiene por qué implicar una ciudadanía permanentemente movilizada) que eviten esos "instantes políticos" en que se han convertido las elecciones.
Y ello implica no solo usar los mecanismos ya mencionados de "contrademocracia", sino también las vías que pueden ofrecer las autoridades independientes (Ombudsman, agencias reguladoras, organismos internacionales de control...), y exigiendo una conducta democrática a los políticos y las políticas.
Puede hablarse de una teoría realista-positiva.
Realista ya que no plantea como alternativas los simples deseos o voluntades sobre lo que debería ser la democracia, sino que asume lo que hay ahora, y trata de buscarle las posibilidades positivas para recuperar el pulso democrático y político perdido.
Yendo por tanto más allá de la teoría realista mínima (representada por Schumpeter o Popper), que suponía el enclaustramiento de la ciudadanía en el simple ejercicio de selección de representantes.
Recientemente (Hibbing-Theiss-Morse, 2002), se ha puesto de relieve cómo el aumento de información sobre el
En la segunda de las acepciones conceptuales, la participación se vincula más bien al desarrollo de interacciones sociales, a su naturaleza o al tipo de implicación que se da en las actividades con otras personas.
Más allá del tipo de interacción (por ejemplo, conversación telefónica o virtual o cara a cara) y de cómo las personas las perciben (por ejemplo, como interacciones que requieren intimidad, o son más bien recreativas o formativas...), en esta coordenada conceptual se incorporan aquellas interacciones donde se manifiesta el interés por la comunidad.
A las prácticas de reciprocidad, que configuran la tercera categoría o familia conceptual propuesta, se incorporan también las interacciones sociales.
Pero, ello es así, en tanto y en cuanto se entiende que constituyen el medio para crear interrelaciones recíprocas a través de redes sociales.
En este tipo de concepción sobre la participación, se sitúan, por ejemplo, formas de activismo no necesariamente organizado, o sea, personas que aportan su ayuda a otras personas, u otras formas de interacción comunitaria (Ubasart, 2009) que, basándose en la doble dirección -dar y recibir-, son una muestra de actividades e iniciativas generadoras de productividad social.
La cuarta categoría conceptual se centra en el asociacionismo estructurado, ya se trate de asociaciones orientadas hacia sus miembros o hacia la comunidad (Ubasart, 2009).
Las personas aportan de forma compartida su tiempo, su experiencia.
Las modalidades pueden ser muy diversas, abarcando desde los grupos de ayuda mutua, las asociaciones que realizan actividades de ocio, de formación, o que proporcionan servicios para otras personas hasta el activismo organizado o las asociaciones de defensa de derechos en sus distintas modalidades y concreciones.
Entendemos que la variedad de conceptos y definiciones sobre la participación de las personas resulta indicativa del carácter polisémico de dicha noción.
Y, a la vez, proporciona criterios para analizar las prácticas sociales y/o participativas; más allá de su interés analítico.
Consideramos que el conjunto de marcos conceptuales esquemáticamente planteado ofrece vías para definir distintas modalidades de participación, más allá de las clásicas conceptualizaciones (como la manida "escalera de Arnstein" 1 ) que recogen, de manera entendemos que deficiente, las nuevas modalidades de conceptualización de la participación social, más útiles para afrontar los retos mencionados en las dos pri-institucional.
Para ello, lo primero que deberíamos tener en cuenta es que las formas de participación social de las personas son múltiples, como múltiples y diversas son esas personas.
Unas formas de participación que se nos muestran o se concretan en una gran variedad de espacios, de actividades, o de grados de dedicación.
Sin olvidar que las causas, intereses, motivos o circunstancias que conducen a esas prácticas participativas son también muy diversos.
Al mismo tiempo, esa multiplicidad encuentra asimismo su expresión o se materializa en una gran variedad de concepciones y definiciones, relacionados casi siempre con el enfoque empleado en su estudio o incluso con los instrumentos de medición utilizados.
Ha ido surgiendo una literatura que busca analizar las formas de participación social de manera más abierta, saliendo de los esquemas convencionales (Raymond et al., 2008).
Se han establecido así algunas categorías o familias conceptuales para abordar esa riqueza de prácticas participativas, tratando de ir más allá de la lógica que vincula participación sólo a espacio público y a instituciones, y poniendo más el énfasis en la fuerza y significación de los vínculos o de las interacciones sociales como palanca de autonomía vital.
Así, podemos referimos, por un lado, a aquellas prácticas relacionadas con el funcionamiento de la vida cotidiana.
Por otro lado, a las que pueden surgir a partir de las interacciones sociales.
Se contemplan asimismo las prácticas de reciprocidad que puedan ir creándose y cristalizando.
Y, por último, se consideran las propias del asociacionismo estructurado, que entrarían dentro de la esfera ya más convencional.
Todas ellas comparten la definición de participación entendida en términos de la dinámica de las relaciones establecidas entre las personas y su entorno.
Esa primera mirada permite establecer un cierto recorrido desde prácticas participativas entendidas en un sentido más amplio y vital, hasta aquéllas que tienen una mayor especificidad y un mayor grado de formalización.
La concepción de la participación asociada al funcionamiento de la vida cotidiana advierte sobre el peso de los factores, personales y del entorno en la capacidad de sentirse integrado, y de qué modos esa interacción influencia o condiciona la realización de los actos cotidianos.
Es decir, posibilita pensar en las condiciones, favorables o desfavorables, para la participación de las personas, independientemente de sus condiciones vitales específicas. duos que cooperan, se comunican e interactúan, principalmente a través de una plataforma de participación en Internet, con el objetivo de construir conocimiento, y cuyos "resultados" son de propiedad colectiva, posibilitando el acceso a ese nuevo bien público de todos y todas.
En este contexto, apuntaríamos a la construcción de conocimiento como el proceso de creación y sistematización de información y recursos de conocimiento y capacidades cognitivas socialmente dispersos, que tiene como resultado un cuerpo de conocimiento integrado, compartido y en permanente evolución.
Como es obvio, las CCOs pueden tener muy diferentes tipos de objetivos.
Desde facilitar la sistematización y el archivo documental de los procesos sociales, hasta desarrollar programas de software abierto, construir enciclopedias o diccionarios, o facilitar el acceso a archivos audiovisuales.
Entendemos que las CCOs son una forma de acción interesante desde el punto de vista no sólo de participación social, en la línea apuntada en el apartado anterior, sino que son también un espacio de fortalecimiento de la democracia.
Por una parte, son interesantes en cuanto a que constituyen espacios para la implicación cívica y la diseminación de información alternativa y participación en el espacio público que puede contribuir a enriquecer el debate público y la construcción de políticas dentro de una democracia participativa o representativa.
Por otra parte, las CCOs son también espacios significativos desde el punto de vista de la democracia radical, ya que implican a los ciudadanos y las ciudadanas en la creación de bienes y servicios públicos desde un concepto de lo común o el procomún, esto es, en la creación de bienes públicos no necesariamente ligada al Estado u otras instituciones políticas convencionales.
las comunIdades de creacIón onlIne
De hecho, se empezó a usar el término "virtual community" -comunidad virtual-como una forma de reflejar los lazos y buena sintonía existente entre personas que interactuaban en un determinado espacio virtual (Rheingold, 1993).
Hoy en día el término Comunidad virtual u online community es ampliamente utilizado para referirse a la gran variedad de grupos sociales que interactúan principalmente en Internet.
Se pueden diferenciar distintos tipos de comunidades online 2.
En este caso, nos referiremos a un tipo concreto de comunidades: las Comunidades de Creación Online.
Las Comunidades de Creación Online se diferencian respecto a otros tipos de comunidades online en que, por una parte, tienen como objetivo la construcción de recursos informacionales y de conocimiento sistematizados, y, por otra parte, porque dicho recurso se concibe como de propiedad colectiva y por tanto permanece accesible como cualquier otro bien público.
En este sentido, entendemos que es evidente la significación política de este tipo de comunidades en relación a las consideraciones que hemos hecho anteriormente referidas a la crisis de legitimidad de las instituciones representativas y la necesidad de construir un espacio público que vaya más allá del campo de juego de los poderes públicos.
Definiremos a las Comunidades de Creación Online (CCOs) como espacios de acción colectiva generados por indivi-
revisión antes de su publicación.
La Fundación Wikimedia provee la plataforma que alberga la Wikipedia.
El estudio de caso de Openesf.net se basa en etnografía online y observación participante en reuniones (2007)(2008), 25 entrevistas, participación personal, revisión de documentación y un análisis estadístico de los datos de participación (huellas digitales) disponibles en el sitio.
El caso de estudio de Wikipedia se basa en etnografía online y observación participante en reuniones (julio de 2008-diciembre de 2009), 35 entrevistas y revisión de documentación.
Para el caso de Wikipedia no se analizaron los datos de participación, sino que se usaron datos disponibles de investigaciones previas.
Distribución de la participación en la generación de contenidos en las comunidades online
Alrededor de los medios online (wikis, blogs, foros, entre otros) están emergiendo comunidades altamente cooperativas en las que los y las visitantes contribuyen con contenidos.
Cada comunidad tiene su propia cultura.
Existen diferentes motivaciones que llevan a las personas a contribuir en comunidades virtuales (Weber, 2004, y Benkler, 2006), pero nuestra pregunta se refiere a cómo se organiza la participación en estas formas de acción colectiva.
Las investigaciones realizadas sobre la distribución de la participación en diferentes comunidades online sugieren algunas características comunes (Hill, Hollan, Wroblewski y McCandless, 1992; Whittaker, Terveen, Hill y Cherny, 1998; Nielsen, 1997).
Así, se manifiesta que un muy bajo porcentaje de participantes, con un alto compromiso e implicación en la comunidad, acostumbran a ser responsables de una cantidad desproporcionadamente alta de los contenidos.
Mientras que, un porcentaje bajo de participantes realizan contribuciones pequeñas o indirectas, y, finalmente, existe un alto porcentaje de individuos que aparentemente no participan.
Esta distribución de la participación se conoce como la "Ley del 90/9/1".
Esto es, un 90% de visitantes son "lurkers" que nunca contribuyen (es decir, que sólo leen u observan), aun así la gran parte de los y las "lurkers" consideran que forman parte de la comunidad (Nonnecke y Preece, 2003), un 9% de los y las participantes contribuye un poco o sólo de vez en cuando realmente conectadas) que son capaces de desarrollar conjuntamente procesos complejos y obtener resultados.
En este sentido, cabe plantearse varias preguntas: ¿cómo se organiza la participación en las CCOs para que sea posible aumentar enormemente el número de sus miembros sin perder por ello sus características intrínsecas?, ¿cómo se organizan para la consecución de resultados complejos y participativos tales como pueden ser el código de un software de libre acceso o una enciclopedia online?
Las características de las CCOs
Para resolver las preguntas planteadas, nos adentraremos primero en la lógica organizativa y democrática de las CCOs, mostrando primero los datos de participación y distribución de la participación en CCOs, para después analizar el concepto de participación en CCOs a través de los casos de Openesf 3 y Wikipedia.
Openesf delegación, sino como una actitud vital explicitada en el formar parte y en el implicarse activamente, las dinámicas organizativas y el sentido de pertenencia serán muy distintas.
A esa distinción hemos de añadirle la restricción propia que impone el mundo on line a las lógicas participativas.
Parece constatarse que la participación en un espacio online y con una lógica abierta a la participación tendería a perder su carácter dicotómico.
Esto es, los nuevos usos de las tecnologías de la información y la comunicación para la acción colectiva desafiarían la idea de que exista una sola opción binaria entre participar o no (Bimber, Flanagin y Stohl, 2005).
El aspecto igualitario de la participación toma un nuevo relieve.
No es necesariamente significativo que todo el mundo contribuya o que su contribución, si se da, sea igual a la de los demás.
Incluso podría afirmarse que los diferentes niveles de participación en el patrón 90/9/1 (participación activa/colaboración esporádica/lurkers) parecen estar integrados funcionalmente, ya que cada uno cumple un papel en el sistema.
Todo ello podría sugerirnos la conveniencia de entender la participación que se da en las CCOs como un verdadero ecosistema.
La participación se puede entender como un ecosistema en seis sentidos.
1) Lo que importa es que el sistema está abierto a la participación, pero no se espera que todo el mundo participe y contribuya de la misma manera.
2) La participación adopta múltiples formas y grados, que de alguna manera se integran.
3) La participación es descentralizada y asincrónica.
4) La participación es pública.
5) La participación es autónoma en el sentido de que cada persona elige el nivel de compromiso que quiere asumir y de qué maneras quiere contribuir.
6) La participación es voluntaria y activa, la participación no sólo es deliberación sino también acción, implementación.
Veamos estos distintos componentes.
Lo que parece ser relevante es que el sistema esté "abierto a la participación", que permita siempre el acceso de quien quiera participar, pero no se espera que todos los individuos participen y contribuya de la misma manera.
La base de legitimidad no es la igualdad en la participación y la contribución, sino la igualdad en cuanto al acceso, al grado de apertura a la participación.
y un 1% de los y las participantes son responsables de casi todos los contenidos.
La tendencia a una fuerte desigualdad en la participación parece ser típica de la mayoría de las comunidades.
El porcentaje exacto para cada perfil (participación activa/ colaboración débil/lurkers) puede no seguir exactamente la ley del 90/9/1 en cada caso, pero la gran mayoría parecen aproximarse a esta distribución.
El porcentaje de cada perfil puede depender de las características del contenido y los protocolos de participación propios de cada comunidad.
Además, debido a la diversidad de las comunidades online es difícil establecer indicadores válidos de participación que nos permitan una comparación precisa entre casos.
Es importante remarcar que la mencionada "ley del 90/9/1" se refiere a un solo sitio de Internet o comunidad.
La ley no tiene por qué aplicarse necesariamente a la distribución de la participación de cada individuo en todos los sitos de Internet.
Esto es, la participación total en comunidades online de cada persona podría estar distribuida en diferentes comunidades en diferentes proporciones y roles: una persona puede ser un o una participante activo en una comunidad mientras es un o una "lurker" en otra.
los elementos de organIzacIón y de partIcIpacIón en las ccos. ¿la partIcIpacIón como ecosIstema?
Si hasta aquí nos hemos detenido en la gran desigualdad existente en la distribución de la generación de contenidos entre los y las participantes, analizaremos aquí la concepción de la participación en las CCOS, basándonos, como ya habíamos adelantado, en los casos de Wikipedia y Openesf.net.
El análisis parte del supuesto de que la acción colectiva que se basa en un ethos representativo y la que se basa en un ethos participativo, acaban teniendo lógicas y dinámicas distintas.
El significado y la función de la participación en una organización de tipo representativo pueden ser diferentes del significado y función que se dé a la participación en una organización que no tenga esa lógica delegativa.
En efecto, en una organización que entiende la participación no como mecanismo de
que los niveles de participación son tan elevados que el sistema no puede sostenerse técnicamente y se colapsa.
Esto sucedió, por ejemplo, tras el 11 de septiembre o tras las elecciones estadounidenses en que ganó Obama, ya que demasiadas personas querían actualizar la Wikipedia al mismo tiempo.
Es interesante señalar que la desigualdad en la contribución no parece ser un problema para los Wikipedianos y Wikipedianas 6.
Por ejemplo, Gerardo, un activo wikipediano, expuso su opinión en una lista de correo, en contra de la idea de contribución igual y regular y a favor de valorar todas las formas de participación en la comunidad, con las siguientes palabras: "Si dividimos a la gente en grupos, y señalamos a los 'más valiosos o valiosas' (porque contribuyen más) estaríamos de hecho dividiendo la comunidad (...).
Si pones etiquetas a grupos de gente, los divides, y es precisamente el aspecto igualitario (independiente de la contribución) de esta comunidad lo que la hace tan vital" (correo electrónico de GerardM a la lista Wiki-research-l 21 de octubre de 2008).
2) La participación tiene múltiples formas y grados que están integrados
La participación fluye y se organiza de tal manera que da espacio suficiente a los diferentes tipos y grados de disponibilidad de recursos y de intereses de los distintos tipos participantes.
Por una parte, el sistema se acomoda a los y las participantes que asumen un alto grado de actividad y compromiso.
La creación de una "masa crítica" de participación muy activa es particularmente importante para iniciar una comunidad online 7.
Cabe señalar que los y las participantes muy activos no son necesariamente los mismos individuos a lo largo del tiempo 8.
Por otra parte, la organización de la participación permite también dar cabida a grados de participación menor o más infrecuente.
En otras palabras, colaboradores y colaboradoras ocasionales 9.
El sistema está organizado de tal manera que es fácil contribuir al mismo a través de pequeñas colaboraciones.
La organización modular de la información hace posible aportar nueva información sin necesitar disponer de conocimientos sobre lo que ocurre en todo el sitio en su conjunto.
Los buscadores y sistemas de meta-data, permiten a los usuarios y las usuarias acceder a la información aunque esté dispersa y distribuida en diferentes La participación abierta en el caso de las organizaciones analizadas se refiere en concreto, por una parte, a la presencia de aplicaciones multi-interactivas que permitan la participación en la creación de los contenidos alojados en el sitio.
Por ejemplo, la utilización de wikis, foros u otros mecanismos para poder intervenir en los contenidos.
Por otra parte, al referirnos a la apertura o acceso a la participación, nos referimos a que los protocolos que guían dichas aplicaciones favorezcan esa participación.
Por ejemplo, que todas las páginas sean públicas a cualquier visitante, registro automático o requisitos muy ágiles para la participación, entre otros (Fuster Morell, 2008b).
Al destacar el carácter de participación abierta de las CCOs no se quiere con ello decir que la participación en las mismas sea igualmente accesible para todos los individuos.
En este sentido, la mayoría de las CCOs no están diseñadas aún para facilitar la participación a personas con discapacidad física (Fuster Morell, 2008b) y la brecha digital en el acceso a Nuevas Tecnologías de la Información (NTIs) también restringe obviamente las posibilidades de participar en una CCO.
Por ejemplo, de los 985 millones de internautas conectados, casi el 70% vive en los países industrializados, donde reside el 15% de la población mundial.
Mientras que Europa y Estados Unidos suman 500 millones de internautas, en todo el continente africano no hay más que 4 millones 4.
En el caso de Wikipedia, la importancia de la apertura se manifiesta en el énfasis de la comunidad en adoptar una tecnología fácil de usar (un wiki) y la falta de credenciales o cualquier otro requisito para participar en la edición de sus páginas.
Siguiendo con el caso de Wikipedia, las investigaciones empíricas llevadas a cabo muestran que hay una gran desigualdad en la participación en Wikipedia.
Alrededor del 10% de los y las participantes generan el 90% de los contenidos (Ortega y González-Barahona, 2009).
Pero en Wikipedia un 10% de participantes muy activos o activas significa que más de 300.000 personas las podemos considerar participantes 5.
Esta cifra refleja una estructura de participación muy abierta, en comparación con organizaciones tradicionales como la Enciclopedia Británica (Emigh y Herring, 2005).
Además, no parece haber un problema de falta de participación en Wikipedia.
El colectivo consigue su objetivo, esto es, que Wikipedia sea la mayor enciclopedia de la historia, con el actual nivel de participación.
En ocasiones, el problema es precisamente
partidos políticos o iglesias, se pasa a un desarrollo de una identidad del individuo en red, en la que "la identidad individual, tanto en términos de la imagen que uno o una tiene de uno mismo o una misma como de la imagen que otros y otras tienen de uno o una, no se puede separar de la posición del individuo en una red de relaciones" (Stalder, 2007).
De este modo, la identidad de cada participante se construye a partir de toda la red de CCOs y otros grupos de los que forma parte, no a partir de la pertenencia a uno solo de ellos.
Además, la pertenencia a múltiples grupos puede explicar también las contribuciones débiles o menores.
Una persona que pertenece a diferentes grupos distribuye su contribución entre los grupos a los que pertenece.
Por ejemplo, entre los Wikipedianos y las Wikipedianas es frecuente que los y las participantes tengan un "proyecto principal" en el que concentran sus esfuerzos y a su vez realicen contribuciones débiles o menores en otros proyectos secundarios.
Observaciones similares se han propuesto en otros ámbitos de acción colectiva.
Por ejemplo, la investigación empírica en el Movimiento de Justicia Global coincide en subrayar la multi-pertenencia o distribución de la participación de los y las activistas entre diferentes grupos (Della Porta, 2004).
Como hemos expuesto anteriormente tanto la participación fuerte como la débil son bien recibidas en las CCOs.
Ambas constituyen importantes contribuciones a la comunidad.
Asimismo, la no-participación, o participación no intencional también es bienvenida y cumple su papel.
El valor de la no-participación o participación no intencional tiene varias explicaciones.
Por una parte, en ocasiones los y las participantes contribuyen sin esfuerzo alguno y sin intención de hacerlo.
Ello se debe a que en un entorno virtual la mayoría de las acciones se traducen en información digital, el seguimiento de las huellas digitales de los y las visitantes es una fuente valiosa de información, que mejora el funcionamiento del sistema.
Por ejemplo, si un o una visitante en Wikipedia lee el artículo sobre la red y después visita un artículo al respecto sobre Manuel Castells, el sistema entenderá que hay una conexión entre ambos momentos y consultas, y en el futuro las pondrá juntas al presentar resultados de búsqueda.
Asimismo, la lectura proporciona datos sobre el grado de atención o interés.
Por ejemplo, el sistema puede usar el número de secciones.
Asimismo, el sistema acepta la información sin pasar por un sofisticado o jerarquizado sistema de calificación.
Por último, las tareas en el proceso de elaboración de contenidos están altamente divididas, esto es, una persona puede contribuir con información no editada y otro u otra participante contribuir a partir de editarla e incrementar su calidad, lo que en definitiva significa aprovechar las capacidades y disponibilidades de cada quién, sintiéndose todos ellos y ellas igualmente protagonistas.
Los vínculos o lazos débiles son útiles para este tipo de acción colectiva porque permiten llegar a campos y recursos de información diversos y dispersos (Granovetter, 2005).
Y lo que resulta significativo es que la acción colectiva online se caracteriza por crear más vínculos débiles (pero con un alto grado de extensión de la red) respecto a la acción colectiva offline (Cardon y Aguiton, 2007).
Los grados de participación menor no se limitan o circunscriben sólo al ámbito de los contenidos, sino que permiten otro tipo de actividades como realizar contribuciones financieras.
Por ejemplo, la "micro-captación de fondos" es la principal fuente de financiación de los 6 millones de dólares anuales de presupuesto de la Fundacion Wikimedia, entendiendo que la mayoría de las donaciones son de menos de 30 dólares y se reciben donaciones de hasta un dólar 10.
Como se explicaba anteriormente, las contribuciones de recursos menos cuantiosos son igualmente bienvenidas.
Es más, un interés débil o una identificación débil con el proyecto encuentran sin problemas su lugar en el mismo.
Los individuos que colaboran no necesitan identificarse con el proyecto en su totalidad para participar.
De hecho, en los proyectos de Software Libre y de Código Abierto, el bajo nivel de compromiso activo de los y las participantes se considera una ventaja (Freeman y Rogers, 2002).
Stalder sostiene que la mayoría de los y las participantes de CCOs tiene una perspectiva específica sobre un determinado apartado, y, en cambio, pocos tienen interés por responsabilizarse de la dinámica holística de toda la plataforma (Stalder, 2007).
Siguiendo este razonamiento, Stalder sostiene que las comunidades online permiten referirnos a cambios en la construcción de la identidad del individuo.
De una construcción de la identidad basada en la relación y el protagonismo en relación a grandes proyectos o construcciones programáticas holísticas, como, por ejemplo,
En el caso de Openesf.net, ningún participante es parte de todos los proyectos.
De hecho, un 40% de los proyectos están integrados por un sólo miembro, mientras que el 60% restante cuentan con participaciones e implicaciones variables, que van de 2 a 27 miembros.
Los más frecuentes son los proyectos de tres miembros (un 20%) (Fuster Morell, 2008b).
En otras palabras, podríamos decir que de lo que se trata es de estar juntos en relación a una preocupación común, pero es un "estar juntos" que no requiere estarlo de una forma unificada, sino que permite diversidad y multiplicidad de pertenencias, o sea es un "estar juntos" fragmentado.
4) La participación es pública
La mayoría de las comunidades online son públicas.
En primer lugar porque producen un bien o servicio público, en el sentido de que cualquier persona (también personas que no han contribuido a su desarrollo) pueda acceder al recurso resultante, y en segundo lugar porque los proyectos se desarrollan "en público", o lo que es lo mismo, todo el despliegue del proceso organizativo es público y abierto.
Es posible leer el contenido de las comunicaciones entre sus participantes sin necesidad de registrarse.
Los canales que albergan las interacciones (Wikis, listas de correo, IRC, meet-up, etc.) son públicos.
De hecho, sería más correcto decir que las comunidades online "viven en público".
El carácter público tiene que ver con requisitos internos y externos.
Los requisitos externos responden a un acto comunicativo: el objetivo es que los contenidos lleguen al mundo exterior.
Los requisitos internos responden a una cuestión organizativa: un proceso organizativo público favorece la coordinación y la distribución de la participación descentralizada y facilita la participación abierta, el aprendizaje en la propia acción participativa, y su autonomía.
Asimismo el proceso organizativo público reduce la necesidad de predefinir un plan de distribución de la participación y un coordinador a modo de "portero" (gatekeeper) que distribuya la misma.
5) La participación es autónoma
La participación es autónoma en el sentido de que cada persona decide el nivel de compromiso que quiere asumir y veces que un artículo ha sido leído o descargado como indicador de la calidad del mismo.
Por otra parte, los y las participantes que no actúan también cumplen un papel de audiencia.
La audiencia da relevancia al contenido del sitio y fomenta la voluntad de participar en él por parte de otras personas.
En resumen, cada nivel de participación juega su papel y los distintos niveles mencionados están integrados y se complementan.
Los y las participantes que asumen más compromiso son importantes a la hora de empezar la comunidad y proporcionar la mayoría de los contenidos; mientras que los y las participantes más ocasionales posibilitan llegar a grandes y diversos campos de recursos de información; y, por último, los y las participantes involuntarios e involuntarias mejoran el sistema y como audiencia incrementan la relevancia de los contenidos y constituyen un estímulo a la participación.
3) La participación es descentralizada y asincrónica
A medida que crecen, las CCOs muestran una tendencia recurrente a fragmentarse en proyectos.
Para el caso de CCOs en torno a la construcción de programas de software, se han realizado estudios empíricos que muestran una relación inversa entre centralización y tamaño del proyecto.
A medida que el proyecto crece en tamaño el grado de centralización disminuye.
En palabras de Crowston and Howison, especialistas de este tipo de comunidades: "en un proyecto de gran tamaño es simplemente imposible para un individuo estar implicado en la solución de cada uno de los fallos o aspectos a desarrollar.
A medida que los proyectos crecen deben ser más modulares, con personas diferentes encargadas de los diferentes módulos" (Crowston-Howison, 2004).
En el caso de Wikipedia la mayoría de la actividad tiene su base en la interacción de pequeños grupos en torno a cada uno de los artículos.
Hay artículos que congregan a muchos participantes, pero la gran mayoría son desarrollados por muy pocas personas o incluso por una única persona.
En Wikipedia, sólo en contadas ocasiones se implica a toda la comunidad.
Por ejemplo, en las elecciones a representantes de la comunidad en la Fundación Wikimedia o durante la recaudación de fondos.
Y aun así, en estas contadas ocasiones, los y las participantes no están llamados a reunirse al mismo tiempo. y la concepción de la participación en las comunidades online vemos que la participación en comunidades online se aleja de un carácter dicotómico (participar o no participar) y parece más bien seguir un funcionamiento "de ecosistema".
La participación se entiende como un ecosistema en seis sentidos; 1) Lo que importa es que el sistema está abierto a la participación, pero no se espera que todos los individuos participen y contribuyan de la misma manera; 2) La participación adopta múltiples formas y grados que están integrados.
Para iniciar el proyecto y mantener los contenidos es esencial una masa crítica de personas que lo desarrollan activamente.
La participación débil es bienvenida, ya que enriquece el sistema y facilita llegar a más amplios campos y recursos de información y los y las lurkers, o noparticipantes, aportan el valor de ser audiencia, o, a través de su participación involuntaria, mejorar el sistema; 3) La participación es descentralizada y asincrónica; 4) La participación es pública; 5) La participación es autónoma en el sentido de que cada persona elige el nivel de compromiso que quiere asumir y de qué maneras quiere contribuir; 6) La participación es voluntaria y activa, la participación no sólo es deliberación sino implementación.
ImplIcacIones polítIcas de las comunIdades de creacIón onlIne y de la partIcIpacIón como ecosIstema
Entendemos que las Comunidades de Creación Online constituyen formas de acción política basadas en espacios virtuales que con su actividad producen un bien público.
A partir de un análisis cualitativo de la lógica organizativa
En resumen, los sistemas abiertos basados en la participación autónoma dependen de la distribución de recursos presentes en la sociedad.
En este sentido, asegurar a los ciudadanos y las ciudadanas los recursos necesarios para su acceso a las NTIs y otros recursos de participación constituye una pre-condición clave para el uso democrático de NTIs y en consecuencia para los procesos participativos que se basen en las mismas, como las CCOs.
Por otra parte, las CCOs pueden considerarse una expresión del fortalecimiento del papel de la sociedad civil y, por ende, de creación de espacios para un debate público más participativo.
En este sentido las NTIs, y más en concreto Internet, se han considerado un medio capaz de fomentar nuevas esferas públicas, ya que diseminan información alternativa y crea espacios alternativos públicos de discusión.
La otra cara de la moneda son sus riesgos.
Las NTIs permiten un exhaustivo control de datos sobre sus usuarios y usuarias (Calenda y Lyon, 2007).
Los proveedores de infraestructura técnica sobre la que se desarrollan las CCOs tiene acceso a los datos personales o comportamentales que estos generan al usar dicha infraestructura.
Asimismo, están obligados, bajo ciertas criterios, a facilitar dicha información a entes públicos.
En este sentido, más que fortalecer la presencia y participación de los ciudadanos y las ciudadanas en temas públicos, el uso de las NTIs podría acabar reforzando el control de las élites institucionales (Subirats, 2002).
Finalmente, el desarrollo de las NTIs ha ido ligado al proceso de privatización de la infraestructura de comunicación.
Los Estados y Organismos Gubernamentales Internacionales han dejado en manos de nuevas empresas multinacionales el manejo de piezas clave del funcionamiento de Internet (como los buscadores) o el cableado basado en compañías mercantiles.
Asimismo, cada vez son más las CCOs generadas sobre infraestructura provista por multinacionales de la comunicación (como Google, Yahoo o Facebook), lo que puede acabar generando un incremento de la privatización del espacio público.
Por estas y otras razones, el control de los y las participantes de los datos generados por sus interacciones en las CCOs, y que la sociedad civil cuente con la posibilidad de proveer infraestructura para la acción colectiva y la comunicación online, emergen como pre-condiciones centrales para el uso pro-democrático de las NTIs, así como para y a distintas disponibilidades en las formas de contribuir; y por otra con la multi-pertenencia a varias comunidades.
La multi-pertenencia se refiere a la distribución de los recursos de participación de cada individuo entre las diversas CCOs a las que pertenece.
La multi-pertenencia puede ser el motivo por el cual la contribución de algunos individuos sea esporádica, dado que puede que participen activamente en algunas de las comunidades a las que pertenecen y solo esporádicamente en otras.
Sería necesario disponer de más análisis e investigaciones para verificar estas hipótesis.
Otros autores han señalado, a partir de sus investigaciones de CCOs, como razones por las que las personas no participan en comunidades online, el pensar que de hecho facilitaban las cosas si no contribuían; en otros casos querían saber más de la comunidad antes de lanzarse a contribuir; dificultades en el uso del software al presentarse como poco manejable; no compartir totalmente las dinámicas que observan en el grupo; o bien el sentirse ya representados por lo que ya habían planteado otros participantes (Preece y Nonnecke, 2003).
Otra razón importante, que ha sido ya constatada en las experiencias off line, para explicar la distribución de la participación en comunidades online y por qué algunas personas no participan, sería la falta de recursos para hacerlo.
Los recursos son un factor para entender por qué algunas personas participan y otras no (Verba, Schlozman y Brady, 1995).
El carácter autónomo de la participación en CCOs resulta en que los y las participantes asumen los costes de su participación; en otras palabras, los y las participantes pueden contribuir en función de sus propios recursos de tiempo, tecnología, habilidades y/o dinero.
Los y las participantes con muchos recursos, con tiempo libre, con habilidades educativas y técnicas, con la tecnología requerida y dinero, pueden contribuir más fácilmente que aquellos individuos que no cuentan con estos recursos (Robles-Molina, 2007).
algunas conclusIones provIsIonales. calIdad e InnovacIón democrátIca de las ccos
Para finalizar, señalaremos que entendemos que es necesario un doble ejercicio al reflexionar sobre las implicaciones políticas de las CCOs.
Por una parte, un ejercicio de evaluación de los pros, contras y ambigüedades democráticas de las nuevas formas institucionales y organizativas como las CCOs.
Por otra parte, un ejercicio de adaptación de las dimensiones de calidad democrática a las lógicas organizativas de estas formas emergentes de acción colectiva.
Como ya mencionamos al inicio, el significado y función de la participación en una forma representativa de organización es diferente al de la participación en una forma abierta a la participación.
Además, los entornos online presentan algunas limitaciones o especificidades que afectan a la manera en la que se participa.
En este sentido, es importante avanzar en la investigación y la definición de las dimensiones de calidad democrática en las CCOs.
Para avanzar en esta dirección es necesario cuestionar la actual tendencia, presente en las ciencias sociales, de usar categorías analíticas y dimensiones de calidad democrática procedentes del mundo de la democracia representativa e institucional, para evaluar la calidad democrática de las CCOs.
En cambio, existe un amplio margen para, desde esas mismas ciencias sociales, plantear formas más innovadoras e imaginativas para salir de la rigidez con que se ha visto y analizado la democracia actual, y aportar nuevas visiones que ayuden a un reforzamiento de la democracia en el sentido de actitud cívica y de modelo de sociedad, tal como se ha apuntado en la parte introductoria de este trabajo.
Es en el sentido que entendemos que la experiencia de las CCOs pueda resultar significativa tanto como experiencia de participación, como por su capacidad de presentarnos los nuevos espacios que se abren usando las NTIs.
garantizar la independencia, libertad y autonomía de la expresión pública en el entorno online, y más en concreto de las CCOs.
Por otra parte, las CCOs constituyen un fenómeno que está contribuyendo a la redefinición del rol de la sociedad civil en el espacio público.
Las CCOs no sólo constituyen espacios para el debate público, sino que vienen a reforzar el papel de los ciudadanos y las ciudadanas en la provisión y gestión de bienes públicos con independencia de la intervención directa del Estado o las instituciones políticas convencionales.
En efecto, podemos poner de relieve su papel en la generación de bienes comunes digitales, desde una perspectiva de "lo común", en una línea muy prometedora y qe conecta con tradiciones ya estudiadas en el campo de los bienes ambientales (Ostrom, 1990).
Asimismo las CCOs como forma de producción social, cuestionan al mercado como principal mecanismo de producción de recursos inmateriales.
Desde un punto de vista más amplio, esta investigación parte del concepto de transición, según el cual las CCOs son un ámbito más en el que vemos emerger y ganar en protagonismo lógicas organizativas y democráticas diferentes de los principios institucionales hasta ahora predominantes del estado nación y del mercado privado, en un momento en que estas envides y paradigmas conceptuales se encuentran en una profunda crisis (en el caso del estado nación) o experimentando dramáticos cambios (en el caso del mercado privado).
En este sentido, según el punto de vista aquí expresado, las CCOs podrían mejorar nuestra comprensión de la lógica institucional emergente.
Pero ello sin perder de vista que, como se ha mencionado en el apartado anterior, el efecto democrático de las CCOs depende de las pre-condiciones en las que se desarrollen.
y desconfIanza democrátIca. la partIcIpacIón cIudadana revIsItada |
KEY WORDS: Ciberdemocracia; cibercampaña; Elecciones Generales; NTIC; internautas, información política.
La Red en eL SuR de euRopa: hipóteSiS SobRe demanda y ofeRta tecnopoLítica
Según las Naciones Unidas (UNCTAD, 2007), siete estados cuentan con más de un 70% de usuarios de Internet: Holanda y Luxemburgo (con el 89% y 72%, respectivamente), los países nórdicos Noruega (88%) y Suecia (77%), los oceánicos Nueva Zelanda y Australia (79% y 75%, respecti-vamente) y Corea (70%).
En efecto, y según la OCDE (2008), esos tres países mediterráneos poseen un nivel similar de penetración de Internet.
En 2007 el porcentaje de hogares con acceso a Internet era de 49% (Francia), 45% (España) y 43% (Italia), por debajo de la CyberdemoCraCy and Cyber-CampaiGn: a diffiCUlt marriaGe? the Case of spain's 2008 General eleCtions RESUMEN: Este artículo matiza la aplicación del concepto de "cibercampaña" en el Sur de Europa a partir de dos encuestas sobre el uso de las herramientas digitales y el consumo de información política en Internet durante la campaña electoral de 2008 en España.
La primera encuesta fue dirigida a los internautas en general y la segunda a quienes se conectaron con una alta frecuencia y llamamos internautas intensivos.
Comparamos estos resultados con los de la población española y del extranjero.
Entre los hallazgos destacan: el bajo uso de los recursos disponibles en la Red (no atribuible al grado de implantación de las nuevas tecnologías), el policonsumo de información política a partir de múltiples medios, con inercias heredadas del consumo mediático tradicional y la escasa importancia de los dispositivos más interactivos.
Estos rasgos son imputables a ciertos desequilibrios entre la demanda ciudadana y la oferta de las herramientas tecnológicas y los contenidos que los actores políticos vehiculan en Internet durante las elecciones.
También constatamos la existencia de una minoría de cibernautas muy activa que resulta importante en términos cualitativos y que justifica el empleo electoral de la Red.
Sin embargo, los internautas más intensivos apenas muestran más interés ni mayor participación telemática en la cibercampaña, evidenciando así sus limitaciones.
Si así fuese, debiéramos constatar un uso político y una valoración positiva de los recursos disponibles en la cibercampaña de los candidatos y una participación ciudadana relevante en los blogs del periodismo digital y/o en los foros o chats de carácter electoral.
Atenderíamos, pues, a los tres polos de la comunicación política -partidos en liza, periodistas y ciudadanos-interconectados por la Red.
metodología y valIdez de la muestra
La primera encuesta se refería a los internautas en general (en lo sucesivo IG; con 1.205 casos) y la segunda a quienes se conectaban al menos dos veces al día a la Red, y que denominamos internautas intensivos (II en adelante, con 1.005 casos).
Los resultados de la encuesta a los internautas generales (EIG) e intensivos (EII) son similares entre sí (lo que permite confiar en la validez interna).
Ambas siguieron un muestreo estructural por cuotas de sexo, edad, nivel de estudios y comunidad autónoma a partir del panel de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación-Estudio General de Medios (AIMC-EGM); institución de referencia en España sobre las audiencias y que fija el valor publicitario de los distintos medios.
El universo no es, por tanto, el de la población sino el de las y los internautas, lo que explica diferencias significativas respecto a otros sondeos 4.
Los internautas (tanto IG como II) se diferencian del resto de españoles en que son un colectivo más joven 5, con mayor nivel de estudios 6 y mayor peso de varones que de mujeres.
También destaca su localización geográfica (más catalanes y madrileños, y menos andaluces respecto a la población de estas comunidades 7 ), así como unos niveles de ingresos superiores a la media 8.
En cuanto a la cultura política, no cabe hablar de grandes diferencias.
Los porcentajes de internautas que se consideran de derechas y de centro no difieren de los de la población general.
En cambio, sí aumenta significativamente el peso de quienes se consideran de izquierdas y disminuye el de quienes no responden; tendencia más acusada en los internautas generales que en los intensivos 9.
En el recuerdo de voto constatamos las similitudes entre ambos grupos: el voto al PP es casi idéntico entre los internautas intensivos y los encuestados por el CIS 10.
Destaca una menor preferencia por el PSOE y mayor por partidos nacionalistas de izquierda media de la Europa de los 25 (56%), de los EE.UU. (62%) y a gran distancia de los países nórdicos que, junto con Corea y Holanda, ofrecen los datos más altos 2.
El ritmo en la implantación de Internet es, lógicamente, mayor en la Europa del Sur; entre 2006 y 2007 aumentó un 20% en Francia, 14% en España y 8% en Italia: siendo este último el único país de los tres que creció menos que la media de la UE de los 25 (10%).
En cuanto a la calidad de la conexión (porcentaje de hogares con banda ancha en 2007), Italia también se halla en desventaja: sólo el 25% de los hogares italianos contaban con esta conexión, mientras que en España aumentó al 39% y en Francia al 43%.
Los países nórdicos y Holanda vuelven a presentar los mejores resultados: 67% de Noruega y el 76% de Islandia, situándose por encima de los EE.UU., donde algo más del 50% de los hogares contaba con conexión de alta velocidad.
Por tanto, identificamos un grado de implantación de Internet similar en Francia, España o Italia.
Resulta menor que el norteamericano, y aún más reducido respecto a los países nórdicos u oceánicos 3.
Considerando estos datos surge una primera hipótesis, referida al público o al polo de la demanda de las "cibercampañas electorales": La menor implantación de Internet condiciona un menor uso ciudadano de los recursos tecnopolíticos digitales.
Parece obvia la validez de esta hipótesis.
Pero también podrían existir constricciones o limitaciones por parte de la oferta; los dispositivos tecnológicos que los actores políticos despliegan en la liza electoral podrían ser menos atractivos para los potenciales usuarios que en otros países.
Se plantea entonces una segunda hipótesis: en otras culturas políticas menos partitocráticas y más participativas o deliberativas los dispositivos digitales resultan más interesantes para la población en general, y los cibernautas en particular.
Para contrastar estas hipótesis a lo largo del artículo aportamos los datos secundarios disponibles de EE.UU., Francia e Italia.
Sobre España presentamos dos encuestas on line aplicadas a los internautas durante las Elecciones Generales de 2008.
Nuestro objetivo último es cualificar la consistencia empírica del término "ciberdemocracia electoral" que, a su vez, aunaría las nociones de "cibercampaña", "ciberperiodismo" y "deliberación digital".
Consideramos que estos conceptos suelen aplicarse sin matices, sobreentendiendo un uso generalizado de la Red o que, al menos, comporta diferencias sustanciales respecto a las campañas tradicio-VÍCTOR SANPEDRO, JOSÉ A. LÓPEZ REY Y CELIA MUñOZ GOY line así como la escasez del empleo de los dispositivos y las prácticas tecnopolíticas más interactivas.
A pesar del escaso porcentaje de internautas que las despliegan, su interés por la campaña y su participación en actividades electorales supera a la población en su conjunto.
Los datos, en cambio, no bastan para justificar el empleo acrítico o sin matices del término "cibercampaña".
Al igual que tampoco identificamos prácticas de consumo de "ciberperiodismo" o deliberaciones digitales en foros lo bastante relevantes para aplicar el término de "ciberdemocracia electoral".
Uno de los hallazgos más relevantes es el escaso uso de los dispositivos tecnopolíticos específicos de Internet, ignorando así (o minusvalorando) su potencial para generar comunicación horizontal (o, al menos, bidireccional) entre electores y candidatos.
Casi una quinta parte, el 17% de los internautas (nos referimos a los IG, excepto cuando indiquemos lo contrario), no visitó nunca o casi nunca las páginas de las administraciones públicas.
Además en campaña electoral dos tercios no visitaron ninguna web de candidatos o partidos y un 70% no buscó información alternativa en webs de grupos cívicos o contrainformación.
La actividad más frecuente durante la campaña fue el reenvío de e-mails jocosos y chistes, puesto que sólo un 48% de los internautas no lo hicieron nunca.
En contraste, más de la mitad (el 53%) ni siquiera buscó información sobre la posición de los candidatos en temas que le resultaran de interés.
Más de dos tercios de los cibernautas españoles (el 68%) no firmaron peticiones, tres cuartas partes (el 76%) no participaron en blogs, foros o chats sobre política y, finalmente, una gran mayoría (84%) no envió e-mails a los partidos para expresar su opinión.
Por tanto, la expresión "cibercampaña", referida a la atención y el uso que prestaron a la Red los ciudadanos y los votantes españoles en 2008, resulta como mínimo aventurada.
No describe con precisión los hábitos más extendidos y desplegados por la mayoría de los internautas, que además representan un escaso segmento de la población.
La Tabla 1 compara los porcentajes del cuerpo electoral y de los cibernautas que buscaron información en Internet y por qué actores político-sociales se interesaron: partidos, movimientos sociales o periodistas y resto ciudadanos.
(derivada seguramente del mayor peso que Cataluña tiene como comunidad de residencia entre los encuestados).
Conviene destacar que los II confían en mayor medida que los IG en las posibilidades de comunicarse con los políticos, lo que podría incentivar su mayor actividad en la Red.
Sin embargo, coinciden en la opinión sobre la poca importancia que los políticos conceden a las opiniones de la gente corriente.
El desencanto y la desilusión en este sentido son iguales en los dos grupos de internautas y la población general 11.
En resumen, la población de internautas que hemos estudiado difiere de la población general en cuanto al sexo (mayor presencia de varones), la edad (sustancialmente más joven) y el nivel de estudios (notablemente superior).
Respecto a la cultura política, apenas apreciamos diferencias que no se deban a los sesgos territoriales de la muestra, derivados a su vez de la mayor presencia de internautas en las autonomías sobre-representadas.
Quizás cabe destacar que los internautas dan un mayor índice de respuesta al preguntárseles sobre su ideología.
Estos datos son coherentes con un sentido de la intimidad menos pronunciado y con sus características sociodemográficas (cuanto más jóvenes y mayor nivel de estudios, más proclives a responder).
No pretendemos una comprobación empírica completa de las hipótesis formuladas, dada la imposibilidad de cruzar datos con encuestas de diferente metodología.
Sin embargo, daremos los siguientes pasos.
En primer lugar, describimos el uso de la Red como fuente de información, distinguiendo el seguimiento prestado a los distintos actores sociopolíticos implicados en la campaña.
Atendemos al uso realizado de las webs de los partidos y de las asociaciones civiles, así como al ciberperiodismo de los blogs y las ciberdeliberaciones de foros y chats.
A continuación detallamos la dieta de medios de los cibernautas, considerados en su conjunto, y el peso relativo de la Red en su menú informativo.
Finalmente, abordaremos las variables que influyen en su uso y la evaluación que reciben de los usuarios.
Internet como recurso InformatIvo en campaña electoral
A continuación describimos la dieta informativa consumida durante la campaña electoral en los medios on e internacional) suscitó el mayor interés.
Más de la mitad de los visitantes a los medios digitales (57%) se centraron en esa sección; aunque en un porcentaje muy similar a los atraídos por las secciones de sociedad (54%) y deportes (52%).
Por otra parte, los buscadores de temáticas culturales no llegaron a la mitad de los visitantes de los medios digitales (47%).
A cierta distancia, buscadas por casi un tercio, seguían las secciones de sucesos, economía, programación de TV y el tiempo o los clasificados.
El consumo de información digital (con creces, el hábito más extendido entre los internautas) reveló que no responde a motivaciones derivadas del ocio ni a usos privados e instrumentales.
Aunque los "deportes" casi igualaron a la "política", percibimos una ligera preeminencia deportiva, pero que en absoluto resulta equiparable a la de los medios tradicionales, con las audiencias millonarias de los diarios deportivos -los más leídos en España-y las retransmisiones futbolísticas, estrellas de la parrilla audiovisual.
La consulta en Internet de resultados deportivos (suponemos que, sobre todo, de fútbol) se explica por los datos que, casi en tiempo real, ofrecen los medios digitales.
Si la política y el deporte atraían a la mitad de los visitantes, otras informaciones más "instrumentales" como la economía (cotizaciones), la programación televisiva (horarios, contenidos), los pronósticos meteorológicos o los anuncios clasificados no llegaron al tercio del total de internautas.
La importancia de las noticias políticas entre los internautas se confirma con el dato de que un 61% de los encuestados siguió con interés las noticias generadas Menos del 10% de los ciudadanos con derecho a voto utilizó Internet como fuente de información electoral y, de éstos, menos de una cuarta parte accedió a webs de partidos o a blogs, foros o chats.
El porcentaje de quienes buscaron información alternativa a la oficial en webs de organizaciones ciudadanas es muy inferior (5%).
Sin embargo, las proporciones se incrementan mucho si consideramos la población de internautas que encuestamos.
Un 68% utilizó la Red para informarse en campaña electoral; casi la mitad visitó webs de candidatos, el 41% consultó páginas de organizaciones ciudadanas y el 31% accedió a foros, chats o blogs.
Estos datos nos muestran, por tanto, dos grupos de votantes bien diferenciados respecto al uso electoral que hacen de las TIC.
Internet fue muy poco utilizada con fines políticos por la ciudadanía en su conjunto, pero en cambio recurrieron mucho a la Red quienes ya la empleaban con asiduidad.
El porcentaje de los internautas que consultaron las webs partidarias y los blogs de periodismo digital o las plataformas deliberativas de foros y chats fue el doble que el del resto de sus conciudadanos.
Los internautas atentos al ciberactivismo social o cívico multiplicaron por ocho el porcentaje de la población interesada en los mensajes y el activismo telemático de las organizaciones ciudadanas y de los movimientos sociales.
Si nos fijamos en lo que sería el consumo de Internet más cercano al tradicional -las consultas de información en los medios digitales-, las temáticas o tipos de noticia buscadas aparecen muy equiparadas.
La política (nacional través de blogs y comentarios.
Con más razón, habría que cuestionar el "periodismo ciudadano" (que incorpora los insumos y las aportaciones de la audiencia en igual plano o superior al del profesional), si se entiende como una realidad extendida en España.
La infrautilización de los recursos comunicativos específicos de la Red es una realidad: casi un tercio (32%) no visitó blogs y casi la mitad (44%) no usó nunca las redes sociales como Myspace o Facebook.
Facebook copó, paradójicamente, la estrategia digital del candidato del PP, Mariano Rajoy.
Su escasa implantación social en marzo de 2008 no podía ser desconocida por los candidatos y las maquinarias electorales que les asesoraban.
Cabe suponer, por tanto, que el empleo "electoral" de Facebook emula el de los dispositivos de "última generación", que han ido cambiando en cada comicio.
Tendría que interpretarse más como una estrategia promocional -generando noticias en los medios convencionales-que realmente comunicativa con los electores (a no ser que el PP se confiase en conquistar el voto de los más jóvenes mediante Facebook o, al menos, fidelizar el voto de los primeros votantes gracias a la aureola de modernidad y juventud asociada a las TIC).
Retomaremos estas consideraciones en las conclusiones, centrándonos ahora en leer los datos en contexto internacional.
Debemos considerar que el desarrollo de Internet en España es más reciente que en otros países y, por tanto, su implantación también es menor.
Este porcentaje cuadruplica al español.
Parece claro que el desarrollo de la Red influye notablemente en el uso político que se hace de ella y, en este sentido, debemos recordar que en los EE.UU. el 71% de la población disponía de acceso a Internet en 2007, mientras que en España no se alcanzaba el 50%.
Sin embargo, la implantación de la Red no es la única explicación posible.
Podemos hablar de tendencias comunes en el Sur de Europa.
Como vimos, España y Francia cuentan con una penetración similar de Internet, tanto en lo que se refiere al conjunto de la población, como en la calidad de la por la campaña electoral: un 20% prestó mucha atención: casi el doble de porcentaje que en la población general) 15.
Quienes se informaron en campaña a través de Internet también desplegaron actividades más proactivas: el 19% envió e-mails a partidos políticos, el 42% firmó peticiones y el 64% buscó información de su interés.
Pero la mayoría (el 73%) primó el intercambio de correos electrónicos humorísticos.
En resumen, el consumo de información digital resulta escaso entre el conjunto de los ciudadanos, pero durante las elecciones es intenso y con una clara orientación política entre los cibernautas.
Estos despliegan un patrón clásico: priman el consumo de información sobre la elaboración de contenidos propios y el reenvío de los ya generados, fuera además de las pautas de la comunicación electoral "seria".
Todo ello guarda relación, por una parte, con el perfil educativo y socioeconómico más alto de los internautas: mayor interés por la campaña y mayor índice de participación en ciberactividades de carácter electoral.
Por otra, la primacía de reenvíos humorísticos nos habla de una ciudadanía (auto)excluida o, al menos, distanciada con ironía de los actores y discursos presentes en las plataformas del debate electoral serio, las susceptibles de comportar efectos significativos en los resultados de las urnas.
Entre estas plataformas destacan las versiones digitales de los medios de comunicación masivos y los que ya nacieron en la Red.
Las cibercampañas incluyen también la actividad que los ciberperiodistas y sus audiencias activas despliegan.
La ciberdemocracia electoral aparece ligada intrínsecamente al periodismo digital, que en su retórica publicitaria ofrece mucho más que información actualizada y (casi) en tiempo real.
En campaña el ciberperiodismo se presenta como una vía formidable de interactividad y participación ciudadana.
En esta línea, cabe recordar que ni siquiera la quinta parte (18%) de los visitantes de los medios digitales accedieron a los blogs.
Por tanto, reprodujeron en gran medida y de forma casi automática, unos patrones de consumo mediático bastante tradicionales: no aprovecharon los dispositivos proactivos ni interactivos.
Si antes cuestionábamos que se aplicase a nuestro país el término de "cibercampaña", ahora debemos afirmar lo mismo respecto a expresiones como "ciberperiodismo" o "Periodismo 2.0", que harían referencia a la comunicación bidireccional y a los feedbacks inmediatos entre el periodista profesional y su público a liderazgo en comunidades de referencia (tanto en la Red, como en otros espacios sociales).
En la medida en que todos estos factores sean activados, cabe la posibilidad de que los partidos realicen cibercampañas que (aunque presentadas como una oferta a toda la población) en el fondo están acotadas a sectores tan interesantes (como reducidos) del electorado.
En cualquier caso, necesitamos detallar la dieta de medios de los cibernautas, considerados en su conjunto, el peso relativo y la valoración de la Red en su menú informativo.
El interés en la campaña se revela como una variable independiente clave en un mayor empleo de los recursos ciberpolíticos.
Ello no es óbice para que no constatemos una merma considerable del consumo de los medios disponibles, sino todo lo contrario: la intensificación del policonsumo.
polIconsumo medIátIco IntensIfIcado e InsatIsfaccIón dIgItal
Los cibernautas, con la excepción de los medios digitales, muestran una dieta informativa muy semejante a la de la población en general.
Preguntados sobre los medios utilizados para seguir las noticias sobre la campaña, fue la televisión, con los noticiarios (74%) y otros programas (56%), el medio hegemónico.
El segundo medio en importancia era la prensa digital (44%), que ya superaba entre los IG, aunque por muy poco, a la prensa en papel autonómica/local (42%) y a la de difusión estatal (41%).
Muy cerca de ese porcentaje, cuatro de cada diez IG aseguraron seguir la campaña por las informaciones de amigos y los contactos personales.
Finalmente, en lo que respecta a los medios tradicionales, a casi 15 puntos de la prensa digital se sitúan los informativos y las tertulias de radio, con un peso equivalente (30%).
Según la encuesta postelectoral del CIS, los medios más consultados por los ciudadanos fueron la televisión (seguida por el 87% de los españoles), la prensa escrita (por el 54%), y la radio (por el 39%) 17.
Son porcentajes semejantes, aunque ligeramente inferiores a los de los cibernautas.
Por lo que respecta a los dispositivos tecnopolíticos, las webs de los partidos sirvieron como fuente de información de la campaña a uno de cada cinco internautas (20%), mientras que las webs de los movimientos y organizaciones sociales y los blogs se situaron en el 16%.
Una proporción similar de internautas galos y españoles siguió con interés la campaña (64% en Francia y 61% en nuestra EIG) y visitó foros/blogs durante la campaña (26% en Francia y 21% en la EIG) 16.
Pero las coincidencias trascienden los datos estadísticos de los cibernautas.
En efecto, el análisis de la actividad de los partidos en Internet, desarrollado hasta el momento en España, Francia e Italia, demuestra que éstos tienden a priorizar los usos gerenciales en lugar de otros más participativos y bidireccionales (Casero, 2007).
Replican en la Red el tipo de información que les proporcionan las redes de apoyo del mundo off line (Padró-Solanet y Cardenal, 2008) y vuelcan en Internet contenidos idénticos a los preparados para otros medios (Vaccari, 2008a).
Todo ello deviene en la infrautilización de la potencialidad de Internet, especialmente de sus herramientas más participativas (Vedel y Michalska, 2007; Vaccari 2008b) y en la estandarización del contenido informativo que, según Sudulich, caracteriza a los países del Suroeste de Europa (junto con Irlanda y Gran Bretaña; Sudulich, 2009: 15).
Parecen, pues, existir diferencias entre España (y otros países del Sur de Europa como Italia y Francia) y los EE.UU. en cuanto a los hábitos tecnopolíticos de los internautas.
El distinto grado de implantación de Internet en la sociedad es un factor explicativo importante, pero la literatura existente proporciona además evidencias en cuanto a la calidad de la oferta (Vaccari, 2008c).
Ahora bien, los estudios más recientes informan de que los internautas más activos políticamente (al menos en Francia y España) poseen un perfil que permite cierto optimismo.
Según los datos de L'observatoire 2006-2007 de la netcampagne présidentielle, los cyber-citoyens se caracterizan por poseer un nivel cultural más alto que la media, por pertenecer a los grupos más elevados de la escala social, por un importante nivel de participación política y por una preferencia partidista por las fuerzas políticas "gubernamentales" (Ifop, 2006: 6 y 29-30).
Este perfil coincide punto por punto con el del caso español según las dos encuestas que realizamos.
En el siguiente epígrafe constatamos que los cibernautas son un colectivo de alto valor en términos de marketing electoral, proporcional a su interés y consumo de información política, a su nivel de actividad (que, si es fuerte, puede dinamizar la opinión pública y los medios) y a su (9%), entre los que destaca Google (3%).
Es un porcentaje muy superior, casi el triple, que el recabado por el correo electrónico, los foros y los blogs (considerados en su conjunto apenas sobrepasan el 3,5%).
Y, desde luego, Google resultó más popular que las webs de los partidos, que ahora con la pregunta de formato abierto apenas abarcó el 1% de los encuestados, o que las webs sociales (casi irrelevantes con un 0,1%).
Por otra parte, los datos de las preguntas en abierto resultan coherentes con el uso estratégico de Internet.
Pudiera ser que sirviese, sobre todo, para confirmar o ampliar ciertas noticias ya conocidas, sobre todo por la televisión y, en todo caso, para hacerlo sin costes adicionales.
A través de las versiones digitales de los periódicos, los internautas siguieron primero la campaña estatal y, después, la autonómica o municipal a través de la prensa digital; de forma complementaria (o no) a la adquisición de periódicos impresos.
La fuerte presencia de las versiones digitales de El País y El Mundo, nos habla además de una bipolarización editorial-partidaria en torno a las dos candidaturas con más opciones de gobernar, que se reprodujo de forma casi simétrica en las audiencias digitales.
Asimismo, la importancia de los buscadores y de los portales generalistas, frente a las webs específicas de contenido electoral, tanto políticas como sociales, apuntan hacia la economía de esfuerzos en la localización de noticias y/o la demanda de información "imparcial", "menos parcial", "más plural" o "más focalizada" sobre determinados temas de campaña.
Los motores de búsqueda, tipo Google, o los portales generalistas, en principio, no estaban sesgados: ofrecen listados de noticias de varios medios y resúmenes de las mismas en un formato casi de agencia de prensa.
Debemos resaltar que en otros países con mayor implantación ocurre el fenómeno de que Internet se constituye en un medio en sí mismo, sin webs dominantes y con un público que considera la información electoral como objeto de selección autónoma mediante buscadores o webs de carácter no estrictamente político.
En efecto, también en los EE.UU. el 46% de los internautas buscaron la mayor parte de la información en la Red a través de dispositivos específicos como Yahoo, MSN, AOL, Google o YouTube (Winneg, Kenski y Jamieson, 2008: 6).
Pudiera tratarse de una tendencia de consumo de información electoral que bada de amigos y contactos personales.
La diferencia en relación a las webs de partidos y de candidatos era un 40% superior, y en torno al 30% la de blogs periodísticos y la de movimientos sociales o grupos independientes.
Igualmente digno de mención es que, salvo leves variaciones en cuanto a los porcentajes y orden, entre los internautas intensivos ocurre el mismo fenómeno.
Aunque, como era de esperar, quienes más usaban la red reflejaban un incremento mayor en el consumo de medios on line.
En suma, los muy interesados en la campaña electoral fueron también los mayores consumidores de información, mostrándose activos en su búsqueda y potencialmente influyentes, dada su combinación de un policonsumo más plural, intensivo y acompañado de intercambios interpersonales de información política.
Por último, para evitar la posible influencia del cuestionario cerrado aplicado a los internautas y que nos informasen sobre su dieta mediática de la forma más espontánea, formulamos dos preguntas abiertas: "¿Cuál ha sido su periódico, radio o canal de televisión favorito para seguir la campaña electoral?" y "¿Cuál ha sido su medio favorito para seguir la campaña en Internet?".
Las respuestas a la primera pregunta reproducen los patrones señalados antes.
Los internautas destacaron este orden: las televisiones (el doble de internautas prefirieron las cadenas privadas a las públicas), la prensa estatal y la radio; algo más del 7% respondió espontáneamente ninguno.
Pero más relevante resulta que menos de un 1% se decantó de forma espontánea por un medio o recurso digital.
Constatamos así el bajo uso de Internet para obtener información electoral o, más bien, la poca estima que despiertan las webs y otros dispositivos puestos al alcance de los internautas.
Sorprende que ningún medio estrictamente digital haya sido capaz de convertirse en referencia para la población internauta.
La segunda pregunta "forzaba" a los internautas a decantarse por algún medio digital favorito, pero con un formato de respuesta abierta.
Uno de cada cuatro encuestados señaló la prensa estatal en versión digital.
Dentro de esa categoría dos periódicos casi monopolizaron las preferencias: El País.com fue escogido por el 12% de los encuestados, seguido muy de cerca por El Mundo.com (10%) 19.
Lo más sorprendente es que la prensa local/regional (9%) aparece equiparada a los buscadores y portales VÍCTOR SANPEDRO, JOSÉ A. LÓPEZ REY Y CELIA MUñOZ GOY les e intensivos.
Una vez más, un mayor conocimiento del medio no incrementa el uso tecnopolítico.
Tampoco existen diferencias apreciables entre IG e II en cuanto a sus medios favoritos para seguir la campaña (salvo que un 8% de internautas generales no fue capaz de o no quiso definirse en la respuesta abierta, frente a un 1% de los intensivos, lo que se explicaría por un mayor desconocimiento o más desinterés de los IG por el medio).
En cualquier caso, y refiriéndonos ahora a los medios consultados, se confirma un claro patrón de policonsumo en ambas clases de internautas y la centralidad del nuevo medio.
Aunque sea por las versiones digitales de los periódicos que se publican también en papel, Internet es ya el segundo medio de información de los internautas durante la campaña electoral, tras la televisión, superando además con creces al resto de los medios.
Asimismo, cabe destacar dos datos adicionales.
Primero, la importancia de los grupos primarios (amigos, conocidos, familiares) de cara a obtener información política (un 38% de los internautas generales y un 34% de los intensivos).
Segundo, la relativa debilidad de las organizaciones políticas formales e informales a la hora de transmitir información política a través de webs propias.
En efecto, casi un 20% de IG afirmó haber seguido la campaña a través de webs de partidos políticos y un 17% a través de páginas de movimientos sociales.
En el caso de los internautas intensivos los porcentajes fueron de 22% y 19%, respectivamente.
Por lo tanto, la atención a estos mecanismos no es, ni mucho menos, irrelevante.
Aunque no ocurre lo mismo con la valoración que reciben.
Apenas encontramos cibernautas de ambos tipos que destaquen las páginas de movimientos sociales como vías de información preferente o favorita (0,1%); y tampoco mejora la preferencia por las webs políticas (1% para los IG y 1,5% para los II).
El panorama que presenta el Gráfico 1 sitúa los datos hasta ahora presentados en perspectiva frente al conjunto más amplio de los distintos medios cosumidos por los dos grupos de cibernautas de nuestras encuestas.
Los internautas generales superaron a los intensivos en el uso de la TV, la prensa estatal, los amigos, conocidos y contactos personales; así como en la radio.
En buena lógica, aunque con porcentajes muy escasos 20, los internautas intensivos hacían mayor uso de los recursos y de los dispositivos tecnopolíticos propios de Internet.
corre en paralelo con la implantación progresiva de la Red y su uso por votantes alfabetizados y socializados en las TIC.
De todos modos, no cabe descartar que los buscadores se hubiesen empleado para localizar medios convencionales (los periódicos ya señalados u otros) o noticias y comentarios concretos, a falta de pericia en el manejo de los marcadores de navegación para tener ya identificadas las páginas de consulta más frecuente.
Aquí, como en otras cuestiones apuntadas por nuestra investigación, se evidencia la necesidad de realizar más encuestas y con mayor detalle.
Sin embargo, hay un dato contundente, sin parangón en las encuestas de países con más tasa de penetración de Internet.
La respuesta más habitual a la pregunta abierta sobre el medio digital preferido para seguir las elecciones fue "Ninguno" (18%).
Queda por tanto corroborado que el bajo uso de Internet como medio de información electoral se debe, sobre todo, al escaso aprecio (quizás por inadecuación o por falta de confianza) que despiertan tanto los dispositivos tecnopolíticos viabilizados por los actores político-sociales como el periodismo digital, específico de la Red.
InformatIvos sIn motIvacIón polítIca
Como último paso intentamos matizar los resultados ya obtenidos, atendiendo a dos cuestiones centrales: si el uso de Internet, superada cierta barrera, se relaciona con un mayor consumo de información electoral digital; y si desemboca en el desplazamiento o en la complementariedad de los medios y las vías tradicionales de comunicación.
La Tabla 2 mostraba que un mayor uso de la red no correlaciona positivamente con un mayor interés por la campaña electoral.
En efecto, entre los internautas intensivos [II] no se detecta mayor interés que entre los internautas generales [IG].
Si bien hay un 7% de los II que no le prestaron ninguna atención a la campaña -frente al 10% de los IG-, el 41% de los IG siguieron la campaña electoral con bastante atención, frente a un 37% de los II.
Esto permite entender otro dato algo sorprendente, como es que el recurso a los nuevos canales tecnopolíticos -webs electorales, sociales y blogs-no aumentase con un mayor uso de la red: no apreciamos diferencias sustantivas entre usuarios genera- dobló a la de los IG que la consideraron como alternativa (25%).
Además los consumos complementarios de la prensa digital, frente al resto de los medios, tanto para los IG como los II, superan el 50% casi en todos los casos.
La única excepción la constituyen los programas de televisión diferentes de los telediarios en los IG (47%).
También confirmamos que un mayor uso de Internet (los II), referido en este caso a la prensa digital, ni disminuye ni aumenta el consumo de otros medios, ya sean tradicionales o digitales.
En todos ellos, los internautas intensivos obtuvieron mayores frecuencias tanto en el uso complementario como en el alternativo.
Quizás pudiera hablarse de un relativo efecto de sustitución del consumo de prensa digital en los II.
Sumando las diferencias porcentuales con los IG, esta es de 63 puntos en la categoría de consumos alternativos sobre 53 en los usos complementarios con todos los otros medios.
La razón residiría en que, aunque no percibamos efectos claros de sustitución, un mayor tiempo de conexión reduce, de forma inevitable, otros consumos mediáticos.
Ahora bien, la Red ¿sustituye como medio a otros tradicionales o los complementa?
Y ¿hay diferencias entre los internautas generales y los intensivos?
Ya hemos contestado en parte a estas preguntas al identificar patrones de policonsumo muy generalizados y semejantes en ambos colectivos.
Pero una contestación detallada precisaría distinguir qué medios son más compatibles.
Para abordar esta cuestión cruzamos la variable de consumo de información de prensa en Internet -que es la categoría digital más importante-con el consumo del resto de vías.
Los datos sobre la compatibilidad del seguimiento de la prensa digital con otros medios aparecen recogidos en la Tabla 3.
En ella se puede comprobar que lo más habitual es el consumo complementario de prensa digital y de otros medios, ya sea de tipo tradicional o digital.
Las frecuencias de la prensa digital como complemento informativo son sustancialmente superiores a la de su consumo como alternativa de otros medios.
Por ejemplo, la proporción de IG (50%) que consideraron la televisión complementaria diarios en Internet consultaron también blogs.
Sería un tránsito coherente de la información factual actualizada al comentario más personal, tanto del autor del blog como de los lectores.
De hecho, el porcentaje de quienes visitaron blogs y se informaron a través de la prensa en Internet supera en un 8% al de quienes sólo visitaron blogs.
Los siguientes índices de mayor complementariedad corresponden a las webs de partidos y a las sociales, que sí existe un intercambio de público o un seguimiento simultáneo de la prensa convencional en Internet y de los dispositivos tecnopolíticos de las fuerzas electorales y sociales.
La lógica de consumo podría resultar semejante a la ya señalada; después (con más probabilidad que antes) de leer las noticias sobre políticos y organizaciones ciudadanas, los internautas se dirigirían a las páginas específicas de los protagonistas políticos y sociales para acceder a su versión o a temas no tratados por los medios convencionales.
No olvidemos, sin embargo, que nos referimos a una minoría de internautas.
En lo referente a los medios favoritos para el seguimiento de la campaña, tanto en el caso de los medios convencionales como en Internet, debemos decir que no existen diferencias.
Lo que se da es policonsumo, siendo lo más habitual que el mismo medio convencional que se destaca como preferente sea el elegido en el caso de Internet.
También cabe insistir en el hecho de que Como se puede observar en la Tabla 3, en la columna de la prensa digital como alternativa, los porcentajes más altos de IG responden a quienes leyendo prensa digital no siguieron las webs sociales, los programas de televisión y de radio que no eran boletines informativos, ni las webs de los partidos (todos ellos con porcentajes cercanos al 40%).
No se cumple, por tanto, el pronóstico de que la lectura de prensa digital excluya a la de papel, ya que ambas categorías recogen algunas de las frecuencias de no complementariedad más bajas.
Más bien los datos avalarían la hipótesis de que la lectura en papel se complementa con la digital de diferente territorio o línea editorial.
Es también significativo que entre los II la lectura de prensa digital no se acompañó de mayor seguimiento de las webs sociales; al contrario, éstas fueron empleadas en menor medida que otros medios y recursos tecnopolíticos (las webs sociales no fueron visitadas por casi la mitad de los internautas intensivos que leyeron prensa digital: 46%, la frecuencia alternativa más alta).
Podría atribuirse a la escasa relación entre los contenidos de los diarios digitales y los de las webs de las organizaciones sociales.
Sin embargo, hemos de ser cautos: las webs sociales son la cuarta categoría más complementaria para los usuarios intensivos.
En el mismo sentido, centrándonos en los II, la mayor complementariedad con la prensa digital se produce con el seguimiento de blogs: tres de cada cuatro lectores de de los movimientos sociales, muy probablemente debido a la facilidad de enlace entre los tres medios, mucho más limitada en el caso de los medios de comunicación más institucionalizados (televisión o prensa escrita) y de los formatos de programa más cerrados (noticiarios e informativos clásicos).
En términos de la población en general, una minoría consume información electoral en Internet y participa de los nuevos recursos tecnopolíticos específicos de la red.
Por tanto, el término "ciberdemocracia electoral" (definida como las campañas vehiculadas, seguidas y debatidas en la Red) debe ser matizado, acotado y aplicado con cautela.
De no hacerse así, hablar de netcampañas deviene en una legitimación acrítica de la incorporación de las TIC al sistema político-informativo.
Transmite la idea de que los ciudadanos importan e influyen más que nunca en el curso de las elecciones y que los políticos y los ciudada-las páginas web de los movimientos sociales no logran competir con otros medios a la hora de ser elegidas como fuente preferente o favorita de información (0,1% en ambas categorías), lo que también ocurre con los propios partidos políticos (1% y 1,5% en los internautas generales y especializados, respectivamente).
La Tabla 4 ofrece los usos de blogs periodísticos, visitas a páginas web de partidos y candidatos y visitas a páginas de movimientos sociales y organizaciones cívicas como complemento o alternativa a otros medios de comunicación.
En los tres casos constatamos de nuevo la poca diferencia entre IG e II, así como el previsible mayor uso de los internautas intensivos de los medios en Red.
Es destacable que ni los blogs ni las páginas web de los partidos ni las de los movimientos sociales fuesen considerados por los internautas como fuente alternativa de información importante (y lo son, en porcentajes que nunca superan el 16% en el caso de los IG y el 19% en el de los II, con respecto a medios o tipos de programas más informales o la radio).
Más interesante resulta la complementariedad recíproca existente entre los blogs, las páginas web de partidos y las inercias del consumo tradicional, como el seguimiento generalizado de la prensa digital (segunda fuente de información más importante, tras la televisión) y el relativo poco uso de los dispositivos más interactivos (webs, foros, blogs...).
No constatamos pautas de desplazamiento de medios tradicionales, ni siquiera de la prensa escrita a los medios digitales (siendo los diarios on line los más consultados), observando en cambio una elevada complementariedad.
La pauta más generalizada parece ser el consumo primero de televisión y luego de prensa digital, para completarla con información de otro ámbito territorial o línea editorial.
La importancia de los buscadores (sobre todo Google) los perfila como un recurso a la altura de los blogs y las webs políticas, formales e informales.
La complementariedad hallada entre los dispositivos digitales permite aventurar un incremento de su uso en el futuro, si logran hacerse atractivos para la población internauta.
Cabría esperar un mayor uso político de la Red en la medida en que se generalice entre los "inmigrantes digitales" -los recién llegados a su uso de la red y que en consecuencia priman el consumo digital de información clásica-y, sobre todo, cuando los "nativos digitales" (Prensky, 2001) -las generaciones alfabetizadas en las TIC-tengan más peso electoral.
Pero los datos de un país como los EE.UU. cuestionan la tesis del grado de implantación de la Red como único factor explicativo del bajo consumo de información política y participación en procesos electorales.
Los EE.UU. cuentan con un 18% más de usuarios que España, pero siguieron la campaña por Internet un 30% más que en España.
Varios datos apuntan a un desequilibrio entre oferta y demanda tecnopolítica en la Red.
Habiendo constatado que el uso electoral no aumenta con un mayor acceso a Internet, hallamos explicaciones en el lado de la oferta.
Las dos hipótesis que barajábamos son complementarias.
Obviamente la penetración de Internet en los hogares y la calidad de las conexiones condiciona el nivel de uso político de la red.
Pero los internautas intensivos, una vez garantizados unos determinados niveles de acceso y de interés por la campaña, no muestran un mayor seguimiento electoral ni mayor empleo de los recursos telemáticos electorales en grado significativo.
El interés político de los cibernautas es superior al de la población total: el 61% de los IG siguieron con mucha o bastante atención la campaña electoral frente al 49% de la población en general (CIS, 2008).
Sin embargo, "ninguno" nos pueden soslayar a las empresas y a los profesionales de la comunicación como intermediarios inevitables en el proceso más importante de cristalización de la opinión pública democrática.
En el presente artículo hemos mostrado que, a pesar del escaso porcentaje de internautas que participan en la "cibercampaña", su grado de interés y de participación en actividades electorales supera al de la población en su conjunto.
Sin embargo, no parecen encontrar en la Red recursos de información, prácticas o dispositivos de acción electoral satisfactorios.
Y, garantizado un nivel de acceso mínimo, un mayor uso de Internet no correlaciona con un mayor interés por la campaña ni con más seguimiento de los dispositivos ciberpolíticos.
Hemos constatado también la enorme influencia que siguen teniendo los medios tradicionales, tanto en sus versiones on line como off line, así como el poco uso de los recursos que brindan autonomía a los ciudadanos y comunicación horizontal entre los partidos y el electorado.
El escaso interés de los partidos para implementar los recursos más interactivos y perder el control sobre la campaña ha sido ya puesto de relieve por la literatura existente.
Lo mismo puede aplicarse al ciberperiodismo (blogs) o a los dispositivos deliberativos que representan los foros y los chats (Almirón y Jarque, 2008).
Ahora bien, la minoría que consume información electoral y utiliza los recursos de Internet se muestra muy activa.
Sus niveles de uso y consumo político de la Red, así como los perfiles de público interesado y activo políticamente, no son fenómenos despreciables.
Aún en el caso de que las cibercampañas sólo alcanzasen a una pequeña minoría, captar la atención de periodistas, académicos y líderes de opinión, que actúan en la Red y fuera de ella, pudiera resultar eficaz en términos electorales.
Las cibercampañas no pretenderían, entonces, impactar en toda la población, pero sí "influir en los que influyen".
Lo criticable del uso común de la expresión "ciberdemocracia electoral" (y de sus dos componentes de cibercampaña y ciberperiodismo) sería su generalización implícita a todo el censo; pretendiendo que así se democratiza y populariza la contienda electoral.
Entre los internautas constatamos un policonsumo de información electoral a través de múltiples fuentes mediáticas y no una monodieta digital.
Por último, no percibimos tampoco, a la luz de los datos apuntados, un descenso de las interacciones personales; éstas siguen siendo una vía muy importante de informarse y, además, son percibidas como muy influyentes.
Las tesis de que la estereotipación o despersonalización de la comunicación electoral muere con Internet no se sostienen; al contrario, se percibe una segmentación de públicos, un policonsumo de vías de información y una hibridación de formatos de comunicación (importancia, por ejemplo, del reenvío de mensajes jocosos).
Todo ello coexiste, todavía, con una hegemonía de la TV y unos patrones de uso de las TICs aún definidos por la pasividad de los ciudadanos y las inercias de los actores políticos que podrían implementarlos.
es la categoría más alta de medios digitales favoritos (más del doble que en los medios convencionales).
Este hecho, entre otros ya comentados, da idea de que todavía no se ha presentado una oferta satisfactoria para los internautas.
En cualquier caso, detectamos una minoría de usuarios de Internet, especialmente de las webs sociales, con un nivel de implicación muy importante, fuera y dentro de la red.
En este sentido, parece racional para los partidos españoles (y del Sur de Europa) seguir desarrollando cibercampañas.
A corto plazo, pueden movilizar a una minoría muy activa, fuera y dentro de la Red.
A medio y largo plazo, pueden fidelizar los primeros votantes que capten, además de recabar datos sobre ellos muy relevantes para próximos comicios.
A cierta distancia ya se encuentran la prensa escrita regional (señalada por el 10% de los encuestados) y la prensa gratuita (por el 4%).
19 En la encuesta postelectoral del CIS, El País fue seguido por el 21% de los españoles y El Mundo por el 9%.
Aun contando con la diferente formulación de las preguntas en las dos encuestas, se percibe en la Red un consumo di-2.400 y 3.000 €.
Casi un 7% de los encuestados supera los 3.000 € de ingresos mensuales.
9 En comparación con la encuesta del CIS, un porcentaje superior de encuestados se consideran de izquierda (un 8% más en el caso de IG y un 7% en el de II).
A cambio se reduce el peso de la no respuesta casi en la misma proporción (un 8% y un 7% para las EIG y EII, respectivamente).
10 El 34% en la EIG y el 32% en la EII afirma haber votado al PSOE (un 37% en la encuesta del CIS arriba citada), mientras que el 21% y 23%, respectivamente, dice haberse decantado por el PP (un 24% según el CIS).
11 Según el Barómetro de octubre de 2007 del CIS, el 70% de los entrevistados estaban de acuerdo con la frase "Los políticos no se preocupan mucho de lo que piensa la gente como yo" (CIS, 2007).
En nuestras encuestas, el porcentaje de IG y de II que consideran que los políticos no "dan importancia a las opiniones que les presenta la gente corriente" es del 71% y 70%, respectivamente.
12 La estimación de la población se realizó a partir de los datos de la encuesta postelectoral del CIS (estudio 2757) y, en función de su ficha técnica, del Censo Electoral 2008 excluidos el CERA, Ceuta y Melilla.
Las cantidades se corresponden con los valores medios de los intervalos de confianza calculados según error muestral y niveles de confianza.
14 En las tres categorías siguientes, los porcentajes están calculados sobre el total de quienes se informaron a través de Internet en la encuesta postelectoral del CIS, un total de
VÍCTOR SANPEDRO, JOSÉ A. LÓPEZ REY Y CELIA MUñOZ GOY todos
EL CASO DE LAS ELECCIONES GENERALES EN ESPAñA EN 2008 NOTAS
VÍCTOR SANPEDRO, JOSÉ A. LÓPEZ REY Y CELIA MUñOZ GOY ferente |
El uso de los nuevos medios por parte de candidatos, partidos y los electores en las campañas electorales ha generado grandes expectativas.
Se espera que el uso de Internet en la comunicación política cambie las relaciones entre los ciudadanos y sus representantes, al mismo tiempo que surgen preguntas sobre las formas en que Internet puede incidir tanto positiva como negativamente sobre los valores del sistema democrático.
Las preguntas relacionadas con las consecuencias del uso de Internet sobre el conocimiento político, las actitudes y los comportamientos de los ciudadanos buscan validar teorías que predicen efectos positivos del libre acceso, la personalización y la mayor oferta de información política en línea.
RESUMEN: En este artículo se analiza la exposición a información política a través de Internet, sus condicionantes y algunas de sus potenciales consecuencias.
En primer lugar se describe en qué medida los ciudadanos españoles buscan activamente información política online o reciben correos electrónicos con contenido político.
En segundo lugar se analiza qué características individuales (variables sociodemográficas, actitudes políticas y consumo de medios tradicionales) explican la exposición a información política online.
En tercer lugar se estudian las consecuencias que ésta puede tener para la discusión política y la participación electoral en el contexto de dos campañas electorales.
Los resultados permiten concluir que el seguimiento de la información política online es aún muy reducido en España y que ésta se ve condicionada tanto por los recursos socioeconómicos como por las motivaciones políticas.
El efecto de esta exposición es limitado y más relevante para la discusión sobre política que para el voto.
PALABRAS CLAVE: participación electoral; discusión política; internet; información online; campaña online.
Para los más optimistas, la exposición a información política en línea puede favorecer la implicación de los ciudadanos en cuanto incrementan su conocimiento e interés por los asuntos públicos, la capacidad de adoptar una posición sobre los mismos, la percepción de que pueden incidir en ellos (eficacia política) y, consiguientemente, la participación.
Diferentes investigaciones han encontrado pequeños efectos significativos de la exposición a la campaña online que sustentan ambas posiciones (xenos y Moy, 2007; Kenski y Stroud, 2006; Cantijoch, Jorba y San Martin, 2008; Tolbert y McNeal, 2003y Mossberger, Tolbert y McNeal, 2007).
Para los más escépticos, estas potencialidades, si no se ven cumplidas, pueden generar frustración, y por lo tanto desafección.
Argumentan que la web reflejará tan sólo factores políticos que ya están La búsqueda de información política online se realiza con una intención previa que depende de un nivel mínimo de conocimiento y motivaciones hacia la política en general o la campaña electoral en concreto.
Buscar información política en Internet exige una disposición más proactiva que en otros medios como la televisión, o incluso la prensa en papel, dadas las menores posibilidades de encontrar información específica sobre política dentro de una infinidad de fuentes y formatos online.
Recibir información con contenidos políticos puede darse como resultado de procesos previos de participación en campañas u otras instancias políticas no electorales, en los cuales los individuos solicitan información (se dan de alta en listas) generada por las campañas, organizaciones políticas o los medios, o bien mediante la recepción de mensajes que llegan sin previa solicitud por parte de amigos o conocidos.
Las posibilidades de movilización política se han acrecentado de manera exponencial con la comunicación multicanal y las posibilidades de reutilización y personalización de la información que ofrece el uso de Internet.
Por ello resulta de gran interés conocer qué tipo de personas reciben, generan y envían información política online.
En efecto, la edad, la educación o los ingresos son variables que determinan la probabilidad de ser usuario de Internet, pero no tanto de hacerlo con fines políticos (Krueger, 2002y Anduiza, Gallego y Cantijoch, 2010).
La exposición inadvertida a información política se da como producto de la casualidad de encontrar contenidos políticos mientras se utiliza Internet con otros fines.
Tewksbury et al. (2001) analizaron las causas de encontrar noticias online mientras se realizaban otras actividades en Internet y concluyeron que las personas más jóvenes que pasan mayor tiempo online y que buscan información en general tienen mayor probabilidad de encontrar noticias.
Esta exposición inadvertida ha sido mucho menos explorada, debido a que con frecuencia se ha asumido que Internet es un medio más eficiente que los tradicionales a la hora de ofrecer contenidos que se ajustan a las preferencias de los ciudadanos (Prior, 2007, pero véase Cantijoch, 2012y Bode, 2010).
En España tenemos datos de encuesta sobre exposición a información política online general o relativa a la campa-presentes en la sociedad (Margolis y Resnick, 2000) y que será por tanto una extensión de la vida política offline (Norris, 2003).
En este artículo se analizan tanto los condicionantes como las consecuencias del seguimiento de la información política online.
Buscamos dar respuesta a preguntas como las siguientes: ¿Qué características tienen los ciudadanos que se informan online?
¿Son una parte significativa de la ciudadanía?
¿Con qué frecuencia y a través de qué medios específicos lo hacen?
¿Qué consecuencias tiene este seguimiento para su comportamiento?
¿Hablan más sobre política o sobre las elecciones?
Para ello nos centramos en tres momentos para los que tenemos disponibles datos de encuesta que permiten abordar estas preguntas.
El estudio "Internet y participación política" del CIS, realizado en 2007 incluye abundante información sobre usos de Internet y participación política.
Los estudios electorales de las elecciones generales de 2008 y de las europeas de 2009 también incluyen indicadores de consumo de información política online durante la campaña 1.
Estos tres momentos suponen diferentes escenarios tanto en términos de difusión de Internet en la sociedad (con usos mucho más diversificados en 2009), como en lo que se refiere a la intensidad de la movilización política (mucho mayor en elecciones generales).
En la primera sección del artículo describimos la exposición a información política online en España.
En la segunda parte nos centramos en los factores que explican este seguimiento.
En un tercer apartado analizamos sus consecuencias respecto a la discusión política y al voto.
Finalmente en las conclusiones discutimos el resultado de los análisis.
la exposIcIón a InformacIón polítIca onlIne en españa
El acceso a información política online puede darse de tres maneras diferentes: los individuos buscan información política de manera deliberada (por ejemplo, a través de un buscador o accediendo a medios de comunicación online), pueden recibir contenidos por parte de terceras personas (por ejemplo, a través de un email), o bien pueden encontrarse con contenidos políticos de manera inadvertida
La tabla 1 resume los datos de exposición a información política online para las tres encuestas.
Los datos no son estrictamente comparables dada la diferencia entre momentos políticos (electorales y no electorales), y en la intensidad de la campaña de las elecciones generales (2008) y las europeas (2009).
Adicionalmente, debe considerarse que el número de internautas en España crece de forma estable en torno a los 500.000 nuevos usuarios cada 6 meses.
Debe notarse además el altísimo nivel de acceso a Internet entre jóvenes de 16 a 24 años con un 94,1% 5. ña electoral procedente de tres encuestas celebradas en momentos políticos muy diferentes.
La comparación de los datos requiere comprender el contexto particular de cada encuesta y el enfoque de sus preguntas.
La encuesta sobre "Internet y participación política" (2736) se realizó en otoño de 2007, más de tres años después de las últimas elecciones legislativas celebradas en marzo de 2004.
Por esta razón las preguntas sobre búsqueda de información política y recepción de mensajes con contenido político son de alcance general 2.
Los estudios electorales del 2008 (2757) y 2009 (2807) incluyen preguntas sobre búsqueda de información y recepción de mensajes con contenido político específicamente relacionados con las campañas electorales generales y europeas 3.
10% de los europeos utilizó Internet como fuente de información sobre las elecciones europeas, para 2009 el uso de Internet como fuente de información política aumenta considerablemente.
El rango oscila bastante y cambia considerablemente en cinco años desde un 8% en Rumanía hasta 34% en Suecia en comparación con 2004 cuando el uso de Internet como fuente de información oscilaba entre el 4% en Grecia y el 14% en Finlandia (Lusoli, 2005).
España estaba próxima al resto de países del sur de Europa en torno al 6% en 2004 y para 2009 está situada en el puesto 19 de 27 con un 15%, cerca de países como Francia, Hungría, Estonia, Eslovaquia y Polonia (Tabla 2).
¿QuIén busca InformacIón polítIca onlIne?
A continuación exploramos cuál es el perfil de las personas que en el caso español se informan online políticamente, ya sea porque buscan información activamente, o porque la reciben a través de emails.
Buscamos dar respuesta a la pregunta ¿Qué características de los ciudadanos inciden en su probabilidad de exponerse a información política y electoral online?
Esperamos un efecto significativo de las variables sociodemográficas (edad, género, estudios, ingresos), en la medida en que éstas indican el nivel de recursos de los individuos para emprender cualquier actividad política, tal como buscar información sobre política o sobre una campaña (Verba, Scholzman y Brady 1995).
También esperamos que las actitudes políticas y el consumo de información política a través de medios tradicionales favorezcan esta exposición, en particular para la búsqueda de información, ya que ambos aspectos reflejan motivaciones políticas.
Las tablas 3 y 4 reflejan este análisis tanto para la población general (tabla 3) como para la población de jóvenes de hasta 30 años (tabla 4) 9.
Las variables dependientes son la búsqueda de información (política o electoral, según los años) y la recepción de emails (sobre política o sobre las elecciones).
Como factores explicativos se han incluido el sexo, la edad, el nivel de estudios, los ingresos, el interés por la política, la ideología, la cercanía a un partido, las habilidades online, y el consumo de información política a través de medios tradicionales (prensa, televisión, radio).
Detalles sobre la codificación de las variables pueden encontrarse en el apéndice.
Para el 2009 las cifras son aún más bajas, posiblemente por cuenta de la menor resonancia mediática de las elecciones europeas.
Menos del 7% de los entrevistados buscó información sobre las elecciones y tan sólo el 3,5% recibió mensajes con contenido electoral, frente a un 46% de la población que siguieron la campaña a través de la prensa.
La recepción de mensajes sobre las elecciones es muy inferior a la de mensajes sobre política en general (21%).
Además debe destacarse que para el caso de las elecciones europeas ( 2009) la recepción de mensajes con contenidos electorales fue menos de la mitad que para las elecciones generales (3,5 frente a 8%, respectivamente).
La exposición accidental a información política online solo se ha medido en 2009 y afecta a un 4% de la muestra (8,1% de los usuarios de Internet).
Esta cifra es muy baja en comparación con la que se ha podido medir en otros países como Estados Unidos 6.
Estos resultados muestran una cierta variación en la medida y la forma en que Internet es utilizado para seguir las campañas electorales e información política en general.
En todo caso los datos apuntan a que se trata de un medio aún muy minoritario y secundario con respecto a los tradicionales, y que España no se sitúa precisamente en los primeros puestos en seguimiento de la campaña online en el ámbito internacional 7.
Para elecciones generales, es difícil encontrar datos comparables y sistemáticos entre países.
En Francia el 44% de los internautas declaraba en 2007 que había buscado información política online, el 26% había visitado una web de algún candidato, el 19% había visto vídeos políticos y el 18% había consultado blogs políticos (Vedel y Cann, 2008).
En Noruega algo menos de la mitad de la población ha buscado información sobre la elección de 2005 en la web, aunque sólo el 13% ha visitado la web de algún partido (Karlsen, 2007) (Tolbert y McNeal, 2003; Cantijoch, 2009).
Estas consecuencias pueden ser el resultado de que Internet provea estímulos adicionales, o de que incluso pueda modificar actitudes políticas.
Se ha encontrado que el seguimiento de la campaña online incrementa directamente el grado de conocimiento político, de posicionamiento sobre cuestiones políticas y de participación política no electoral (xenos y Moy, 2007) y que en cambio el efecto sobre la participación electoral y la discusión depende del nivel de interés por la política (Kenski y Stroud, 2006).
De tal forma, las consecuencias de esta información no son necesariamente las mismas para todos los individuos, sino que pueden variar en función de sus características demográficas y sus actitudes hacia la política.
La discusión en torno a quienes son más sensibles a las oportunidades que ofrece Internet puede resumirse en un debate que se plantea en las tesis de refuerzo o movilización.
Quienes defienden la perspectiva del refuerzo argumentan que las personas habitualmente implicadas en política son quienes utilizan Internet con objetivos políticos, para informarse, movilizar, o participar (Bimber, 2001; Norris, 2003; Margolis y Resnick, 2000) y que, por tanto, los usos políticos de Internet refuerzan desigualdades políticas y sociales preexistentes.
Lusoli (2005) encuentra que la búsqueda de información a través de Internet en Europa está estrechamente relacionada con diferentes indicadores de implicación política en las campañas, y que los factores sociodemográficos tienen un impacto importante, aún cuando se controla por actitudes hacia A pesar de las diferencias en el número de personas que reciben información política por Internet en los tres momentos que se estudian, el tipo de personas que reciben esta información es bastante similar para los tres casos.
Tener mayores niveles de estudios y más habilidades en el uso de Internet, interesarse por la política y leer la prensa con mayor frecuencia, aumentan la probabilidad de buscar o recibir información política online en los tres momentos analizados.
La edad es también una variable significativa, en la dirección esperada (los más jóvenes están más expuestos), excepto en 2007, para buscar información política.
Los ingresos parecen ser más importantes a la hora de recibir información que a la hora de buscarla.
Esto confirma la idea establecida en la literatura de que las personas con posiciones sociales más centrales son objeto de más estímulos movilizadores (Rosenstone y Hansen 1993), aunque no busquen información política online de una manera diferente a quienes tienen menores ingresos.
Simpatizar con un partido tiene el efecto esperado en todos los casos salvo, curiosamente, a la hora de buscar información sobre las elecciones generales: parece que en contextos de mayor movilización la búsqueda de información está menos condicionada por motivaciones previas como la simpatía partidista.
Los individuos de izquierda son más proclives a buscar (pero no a recibir) información online, al menos en 2007 y 2008.
El uso de la televisión para obtener información política no tiene incidencia sobre la recepción de información online para ninguno de los casos, mientras que la radio tan sólo resulta pertinente en el caso de las elecciones generales.
Si analizamos exclusivamente al grupo de personas hasta 30 años (de los cuales más del 85% son usuarios de Internet) los resultados son similares con algún pequeño matiz: los recursos cognitivos (educación, habilidades online) parecen ser menos importantes en 2009; la ideología deja de tener un efecto significativo.
En cambio el partidismo y el seguimiento de prensa parecen ser más relevantes.
En general, los análisis muestran que tanto los recursos como las motivaciones son variables importantes para explicar la exposición a información política, tal y como esperábamos de la literatura.
Teóricamente, éste sería el caso para los jóvenes, quienes tienen mayores habilidades y facilidad para el uso de Internet y menores niveles de conocimiento e interés por la política.
En este caso, de nuevo, es importante distinguir entre acceso a Internet y usos políticos, ya que si bien la edad es un factor significativo a la hora de determinar las probabilidades de ser un internauta, ello no quiere decir que los jóvenes sean los más participativos de aquellas personas con acceso a la red.
En nuestro caso probaremos la hipótesis de la movilización prestando especial atención a los jóvenes, que suelen presentar niveles de implicación y participación política inferiores a la media.
Los datos obtenidos para los casos de las elecciones generales de 2008 y las elecciones europeas de 2009 en España confirman la incidencia de la información online sobre la discusión y, en menor medida, sobre el voto.
Los resultados se presentan en la tabla 5.
El resultado más contundente de los efectos de la exposición a información política online se da sobre la discusión.
Haber buscado información política online y recibido correos con contenidos acerca de la campaña implica un aumento en la frecuencia de discusión sobre política, tanto en 2008 como en 2009.
En realidad la recepción de emails y la discusión política pueden considerarse ambas resultados de la densidad de los vínculos sociales de una persona.
A la vista de los datos y con las cautelas que impone una única encuesta de sección cruzada, parece que buscar información y recibir emails sobre política generan discusión y que este es uno de los canales de comunicación política relevantes durante la campaña (Norris y Curtice, 2008).
Los efectos de la exposición a información política online sobre el voto se limitan a búsqueda activa de información sobre la decisión de votar o no en las elecciones europeas y no se encuentran efectos en las elecciones generales.
Cabe notar que tampoco hay efectos sobre la orientación del voto (resultados no presentados por limitaciones de espacio).
Este efecto es mayor para los jóvenes menores de treinta, lo que podría interpretarse como evidencia a favor de la hipótesis de la movilización.
De momento no parece que la movilización online a través de correos electrónicos esté teniendo efectos movilizadores sobre los ciudadanos. la elección.
Di Gennaro y Dutton (2006) también encuentran efectos de refuerzo para el caso británico.
Este efecto de refuerzo se ve acentuado porque el acceso a Internet está fuertemente condicionado por los recursos socioeconómicos, y por el hecho de que las habilidades online y la familiaridad con Internet pueden a su vez constituir un recurso necesario para la participación (Krueger, 2002).
La edad, la educación o los ingresos son variables que determinan la probabilidad de ser usuario de Internet, pero una vez se centra el análisis en los usuarios de Internet, estos factores no son importantes para explicar su uso con fines políticos (Anduiza, Gallego, Cantijoch, 2010).
La tesis de los usos políticos de Internet como refuerzo a quienes tienen motivaciones políticas previas coincide con el debate sobre la incidencia de los entornos mediáticos en las diferencias de conocimiento político entre grupos de ciudadanos (los llamados knowledge gaps).
Internet es un entorno muy rico en información, con gran diversidad de contenidos y posibilidades de elección, que requiere iniciativa por parte de los individuos para acceder a contenidos políticos.
Este tipo de medios pueden incrementar las diferencias en conocimiento político entre aquellos con los recursos y motivaciones necesarios para aprovechar la información online, y aquellos sin interés por la política, quienes prefieren dedicar su tiempo online al entretenimiento (Prior, 2005(Prior, y 2007;;Delli Carpini y Keeter, 2002).
Las audiencias de los medios tradicionales como la televisión son más susceptibles de estar expuestas inadvertidamente a información política que pueda incidir, no solo en su conocimiento, sino también en su comportamiento y en su voto.
Por el contrario, en un entorno como Internet es más fácil que el individuo seleccione el tipo de contenidos a los que quiere exponerse, eliminando los políticos si no está interesado en ellos.
Una visión más optimista es planteada por quienes argumentan efectos de movilización por cuenta de la información política online, en cuanto sostienen que Internet supone nuevas oportunidades de reequilibrar la distribución del poder político.
A nivel individual esto supone que la esfera online es una oportunidad para participar políticamente, la cual resulta atractiva para gente reacia a hacerlo por los canales tradicionales. la recepción de emails, está tan condicionada por recursos y motivaciones como la que procede de otros medios de comunicación tradicionales.
Finalmente, el análisis de las consecuencias de la exposición a información política online se ha centrado en ver de qué manera puede incidir ésta sobre la discusión política y sobre la participación electoral. éste es sin duda el aspecto más relevante y controvertido de esta cuestión.
Nuestros análisis no permiten confirmar ni las teorías más optimistas que esperaban un cambio significativo en la promoción de la implicación política, ni las pesimistas que sugerían que Internet reforzaría las tendencias de desigualdad en el acceso a la información y la implicación política.
Los efectos del seguimiento de información política a través de Internet y de la recepción de estímulos movilizadores sobre el voto y la discusión sobre política son moderados, y en realidad no cabe esperar efectos de una magnitud considerable dado que aún nos encontramos ante comportamientos que son extremadamente minoritarios.
El seguimiento de información política online y la recepción de emails parecen afectar sobre todo a la discusión política, algo que ya ha sido apuntado en otros países y que nos obliga a contextualizar la comunicación política online dentro del marco más amplio de las campañas electorales.
En la medida en que vayan aumentando los niveles de exposición a información y estímulos online es posible que sus consecuencias se vean incrementadas. éste es un escenario previsible, dado no solo la creciente difusión de Internet entre la ciudadanía, sino también el mayor uso de Internet por parte de partidos y organizaciones políticas, la multiplicación de webs de información y blogs, y la creciente utilización de entornos web 2.0 como las redes sociales donde se multiplican las oportunidades de exposición.
Este artículo ha analizado los usos de Internet para el seguimiento de información política online, distinguiendo entre la búsqueda activa y la recepción de emails con contenido político.
El análisis descriptivo sitúa a España entre los países con menores niveles de exposición a información política online.
Por el momento, los medios tradicionales siguen dominando el espacio de las campañas y la información política frente a Internet como alternativa.
A pesar de la oferta de los partidos y de la participación de algunos ciudadanos más activos en las campañas a través de blogs y de herramientas que permiten el debate político online, sólo cerca del 20% de las personas usan Internet como fuente de información política, en el mejor de los casos.
España se sitúa aún muy lejos de las cifras de seguimiento de información política online de Estados Unidos.
Incluso comparativamente con otros países europeos, los ciudadanos españoles están muy por debajo de la media en el uso de Internet como fuente de información política.
El análisis explicativo de la exposición a información política online permite ver qué características individuales la facilitan.
Los datos nos permiten concluir que hay mayor propensión entre quienes tienen mayores recursos (hombres con mayores niveles de educación, habilidades en el uso de Internet y frecuente lectura de la prensa).
También es importante el rol de motivaciones tales como el interés por la política, la campaña electoral o, en su caso, los asuntos europeos; la simpatía con un partido o el consumo de información política a través de medios tradicionales.
Encontramos además pocas diferencias entre buscar información política y recibir información política o electoral en Internet.
En todo caso parece que la exposición a información online, sea a través de búsquedas intencionales o de
pregunta para seguimiento de la campaña electoral en Internet mediante exposición a información recibida sin buscarla expresamente fue
sobre las elecciones generales 2009 Ha buscado información sobre las elecciones europeas 2007 Ha recibido un email con contenido político 2008 Ha recibido un email con contenido político o electoral 2009 Ha recibido un email con contenido político o electoral
TRAVÉS DE INTERNET los efectos de la InformacIón polítIca onlIne |
Hoy en día la academia está dedicando un interés creciente a los efectos de la introducción en el ámbito político de las nuevas tecnologías de la información y comunicación -TIC (Colombo, 2007).
En este ámbito de estudio es posible destacar dos grandes ramas.
La primera tiene que ver con los planteamientos teóricos acerca de los posibles desarrollos democráticos que podrían impulsar las TIC (Hacker y Van Dijk, 2001; Subirats, 2002).
Otra corriente de estudio es de tipo empírico y vierte sobre la participación política online sus conexiones con la participación tradicional y las posibles desigualdades que puedan surgir de la no difusión de los usos políticos de Internet a toda la población.
Robles (2007) define la participación política online o activismo digital como el conjunto de las actividades políticas que los ciudadanos realizan a través de Internet.
En este contexto investigativo han primado estudios enmarcados en la teoría de la normalización (Margolis y Resnick, 2000) y los estudios acerca de la brecha digital (DiMaggio, Hargittai, Neuman y Robinson, 2001).
Esta última coincide con las diferencias entre la población en términos de recursos informativos entre los que tienen y los que no tienen acceso a Internet.
Recientes estudios han demostrado que estas diferencias pueden derivar también de distintos usos de internet entre la población (brecha digital de segundo nivel) o por el hecho de tener o no motivaciones políticas para el uso de Internet (brecha de tercer nivel).
RESUMEN: Objetivo de este trabajo es avanzar en la comprensión de los determinantes que hacen que un internauta escriba comentarios en un blog político.
Más en concreto, se ha decidido averiguar qué variables políticas influyen sobre este comportamiento y qué usos de Internet parecen favorecerlo.
Se ha implementado un análisis factorial exploratorio y, en un segundo momento, una regresión logística.
La muestra elegida para el análisis ha coincido con los internautas españoles, para así descartar influencias en el modelo debidas a la brecha digital de primer nivel.
PALABRAS CLAVE: Determinantes; blogs políticos; análisis factorial; usos de internet; brecha digital.
En primer lugar, para poder ver si la información proporcionada por estas variables era resumible en un número reducido de dimensiones, se ha procedido a un análisis factorial.
Los factores extraídos, junto con las variables que miden los distintos usos de Internet y algunas variables socio-demográficas, han sido seleccionados como variables independientes de un modelo de regresión logística.
Se ha elegido como variable dependiente una pregunta del estudio 2736 que mide el hecho de escribir comentarios en blogs o páginas web de contenido político.
Este trabajo se desarrollará de la siguiente manera.
Primero se esbozará el estado de la cuestión acerca de la investigación sobre Internet y participación política para luego profundizar los trabajos académicos que se han centrado en los blogs.
Luego se describirá la naturaleza de los datos y la metodología empleada.
Sucesivamente, se presentarán los resultados de los análisis y, finalmente, se comentarán estos resultados intentando enlazarlos con el marco teórico general.
El estudio de los efectos en las prácticas políticas y democráticas debidos a la difusión de las nuevas tecnologías de la información y comunicación han sido analizados a partir de dos enfoques principales, uno teórico y el otro empírico.
Según la perspectiva teórica, los autores han planteado posibles escenarios de evolución democrática, generando así diferentes modelos de democracia digital (Subirats, 2002; Hacker y Van Dijk, 2001).
Con democracia digital, se entiende el uso de Internet y de las TIC para las funciones de gobierno de una estructura democrática (Dahlberg, 2001).
Los diferentes modelos van de ámbitos concretos de actuación, como la e-administración o el e-gobierno, ya puestos en marcha en muchas democracias occidentales, hasta ámbitos potenciales de nuevas formas democráticas alcanzables gracias a las nuevas tecnologías, como por ejemplo la democracia directa.
Según la perspectiva empírica, el debate académico se ha centrado, entre otros temas de investigación, alrededor de dos cuestiones principales: las posibles desigualdades políticas generadas por la brecha digital y la normalización.
Por el otro lado, según la teoría de la normalización, las relaciones socioeconómicas y de poder que caracterizan el mundo real se estarían reproduciendo también en el ciberespacio.
Esto implicaría que Internet no representaría una oportunidad para la innovación democrática.
Muchos trabajos empíricos han sido realizados para confirmar (Bimber, 2001) o negar esta teoría (Schuefele y Nisbet, 2002; Krueger, 2002), principalmente intentando averiguar qué efectos tiene el activismo digital sobre la participación tradicional.
Sin embargo, algunos estudiosos han empezado a plantear la independencia de la participación online, intentando así emancipar este concepto de la participación tradicional.
Según esta perspectiva, el activismo digital sería un objeto de estudio per se, que cuenta con mecanismos y recursos peculiares y específicos (Gibson, Lusoli y Ward, 2005; Best y Kreueger, 2005).
En relación al uso de blogs políticos, algunos autores empiezan a considerarlo como una nueva forma de participación política.
Citando a Anduiza et al.: "¿Puede no considerarse participación el hecho de escribir comentarios políticos en blogs cuando éstos comienzan a tener un papel propio en la definición de la agenda mediática y, por lo tanto, política?" (2010, p.
En este trabajo se pretende avanzar en la comprensión de los determinantes que hacen que un internauta escriba comentarios en un blog político.
Siguiendo una perspectiva de investigación meramente exploratoria, se ha decidido averiguar qué variables políticas influyen sobre este comportamiento y qué usos de Internet parecen favorecerlo.
La muestra elegida ha coincidido con los internautas españoles, para así descartar influencias en el modelo debidas a la brecha digital de primer nivel.
Se han recogido todas las variables que en este estudio miden las actividades y actitudes políticas estudiadas en la literatura que se ha ocupado de blogs.
También se han elegido las variables que miden el consumo de información por parte del sujeto entrevistado.
Los autores de la "nueva movilización", que se oponen a esta teoría, plantean que los usos políticos de Internet pueden favorecer la participación política de algunos colectivos tradicionalmente menos activos, como, por ejemplo, los jóvenes (Livingstone y Helsper, 2007).
Además, según algunos autores, tanto las páginas web como los blogs de representantes y partidos políticos presentarían aspectos innovadores para el escenario político, fomentando discusiones y debates de carácter inclusivo y deliberativo (Norris, 2003; Coleman, 2004).
Todas estas actividades no se podrían realizar sin las nuevas tecnologías de información y comunicación.
A pesar de la disputa académica, cabe destacar que todos estos estudios se centran en los efectos de la participación política online sobre la participación política tradicional.
Sin embargo, recientemente ha surgido una nueva línea de investigación cuyo objetivo es descubrir los elementos distintivos del activismo digital frente a la participación política tradicional.
Es decir, se han empezado a estudiar el tipo de recursos (Best y Krueger, 2002) y de actividades (Gibson, Lusoli y Ward, 2005) que caracterizan la participación online.
Este trabajo se enmarca en esta nueva línea de investigación, teniendo como objetivo principal estudiar algunos de los determinantes que influyen en una forma concreta de participación política online, es decir, el uso de blogs o foros de discusión de contenido político.
El estudio de los blogs políticos
A pesar de la creciente atención que la comunidad académica está reservando a los blogs, no hay todavía acuerdo sobre una definición común de esta herramienta.
De hecho, muchos autores se centran en descripciones estructurales, según las cuales los blogs serían páginas web compuestas por un conjunto de posts presentados en orden cronológico invertido (Drezner and Farrell, 2004; Nardi et al., 2004).
Autores como Bar-Ilan (2005), Johnson y Kaye (2004) o Singer (2005) destacan también la importancia de los enlaces a otros blogs o foros como elemento característico de los blogs, aunque compartido con otras herramientas como las páginas web o los chats.
Finalmente, Gil de Zuñiga et al. (2009) definen los blogs como "páginas web interactivas y no sincrónicas que alojan posts centrados en tópicos" (p.
Los usuarios pueden poner comentarios La brecha digital se considera como "el gap tecnológico" entre los que "tienen acceso a la información" y los "que no tienen acceso a ella'" (Attewell, 2000; pág. 252).
Las primeras investigaciones se centraban en las desigualdades en el acceso, señalando que los grupos tradicionalmente desfavorecidos manifestaban carencias en el uso de Internet (Dunham 1999).
Aunque algunas de estas diferencias se han reducido, la edad, la situación socioeconómica y la raza siguen siendo predictores potentes del uso de Internet (DiMaggio et al., 2001; Warschauer, 2003; Mossberger, Tolbert y Stansbury, 2003).
Estudios más recientes se han centrado en el segundo y en el tercer nivel de brecha digital, definidos, respectivamente, por las desigualdades de distribución entre la población de los diferentes usos de Internet, y por las diferencias entre los usuarios políticamente comprometidos y los políticamente indiferentes (Hargittai, 2002; Norris, 2001; Cornfield, 2000).
En relación al segundo nivel de brecha digital, Bonfadelli (2002) demuestra que las personas con niveles educativos más altos utilizan Internet de forma más activa y, principalmente, para buscar información.
Por otro lado, siempre según el autor, las personas con niveles educativos más bajos tienden a privilegiar los usos de entretenimiento.
Según Robinson, DiMaggio y Hargittai (2003), los internautas con niveles educativos más altos se distinguen por usos de Internet que proporcionan ventajas laborales, educativas, de salud y de participación política.
Esta tipología de usuarios también mantiene más intercambios de correo electrónico con amigos y familiares y, además, utiliza menos Internet con fines recreativos.
Los resultados del trabajo de Wassermann y Richmond-Abbott (2005) sugieren que los hombres son más propensos a utilizar los correos electrónicos para la comunicación profesional y comercial, mientras que las mujeres los utilizan más para la comunicación personal y de larga distancia.
Otro campo de estudio está marcado por la teoría de la normalización.
Según los autores de esta teoría, los partidos políticos utilizarían sus páginas web exclusivamente para desempeñar tareas que ya se realizan a través de los medios tradicionales (Margolis y Resnik, 2000; Bimber y Davis, 2003).
Además, los partidos con mayor visibilidad en el "mundo real", también la tendrían en el ciberespacio (Gibson y Ward, 2002).
Finalmente, esta teoría implicaría que Internet sólo representaría una herramienta más a disposición de los ciudadanos políticamente activos, sin permitir involucrar a los que son políticamente indiferentes (Bimber, 2001).
tenido de los mensajes al contenido del blog.
Finalmente, porque permiten a cada uno de los usuarios proporcionar o comentar noticias (Coleman y Wright, 2008).
Los blogs pueden también ser una herramienta para la formación de opinión, así como de influencia para la agenda política (Drezner y Farrell, 2004).
Según Kahn y Kellner (2004), los blogs políticos, organizándose en redes y conectándose entre ellos, están creando una plataforma alternativa a las informaciones vehiculadas a los medios tradicionales.
Esta plataforma representaría un instrumento valioso para la movilización de opiniones y para influir sobre las elites (Woodly, 2008).
Según Wallsten (2008), los blogs políticos podrían relacionarse con cuatro funciones.
En primer lugar, los blogs políticos se pueden utilizar como "correas de transmisión" que, sin comentarios añadidos del autor, proporcionan enlaces a otras páginas web.
En segundo lugar, y en marcado contraste con el concepto de correa de transmisión, los blogs políticos se pueden utilizar como "escenarios" tecnológicos desde los cuales los bloggers pueden transmitir sus opiniones.
En tercer lugar, los blogs políticos se pueden utilizar como "movilizadores" que tratan de animar a los lectores a tomar posición política.
Por último, los blogs políticos se pueden utilizar para promover nuevos temas de conversación y poder así averiguar las reacciones de los lectores frente a ellos (Wallsten, 2008).
Determinantes del uso de los blogs políticos
Entre los estudios empíricos que se han ocupado de los factores que facilitan el uso de un blog político, cabe destacar el de Johnson y Kaye (2004).
Según los autores la credibilidad de los blogs entre los usuarios facilitaría el uso de esta herramienta.
Los predictores más importantes de la credibilidad, siempre según los autores, serían las variables políticas, tales como el conocimiento político, el interés hacia la política, la confianza en la política y la participación política.
Johnson et al. (2007) han descubierto que los usuarios de Internet políticamente interesados confían más en los blogs que en cualquier otra fuente de información y que los perciben como más creíbles respecto a las páginas web de los periódicos o que las televisiones online. y contestar tanto a los posts de los autores como a las intervenciones de los demás usuarios, aunque no todos los blogs lo permitan o algunos requieran registro previo (Gil de Zuñiga et al., 2009).
Los blogs de contenido político tienen que ver con tópicos, eventos y temas políticos de un determinado contexto político a nivel de circunscripción electoral, nacional, internacional o de partido político (Ferguson y Griffiths, 2006).
Según Coleman (2005) uno de los principales campos de aplicación política de los blogs sería el de la información.
Por un lado porque los usan los periodistas para colgar ar tículos que los periódicos para los cuales trabajan no publican y, en segundo lugar, porque todo ciudadano se transforma en periodista (Coleman, 2005).
Además, los bloggers son vistos como un "quinto poder", desempeñando tareas de control de los medios de comunicación tradicionales (Gillmor, 2004), contrastando los valores preestablecidos de las noticias.
Bruns (2008) plantea el hecho de que los bloggers y los ciudadanos-periodistas reintroducen en el espacio público material que está bloqueado por los canales convencionales.
Los medios tradicionales no han conseguido crear una esfera pública unificada que diera lugar a debates sobre temas comunes.
Consecuentemente, los blogs permitirían construir distintas esferas públicas sobre distintos temas públicos concretos.
En estas esferas publicas múltiples, la gente se informa, habla y busca activamente soluciones políticas (Bruns, 2008).
Según xenos (2008), los blogs políticos también servirían como plataforma para discusiones de carácter deliberativo.
De hecho, los estudios empíricos sobre los efectos del uso de blogs políticos parecen aportar evidencias a favor de una perspectiva que vea estas herramientas más como plataformas participativas que de información.
Por ejemplo, según Coleman y Wright (2008), esta tipología de blog puede facilitar la comunicación política de cuatro maneras distintas.
En primer lugar, reduciendo la distancia entre el emisor y el lector del mensaje.
En segundo lugar, porque facilitan la puesta en marcha de diálogos interactivos, permitiendo al emisor responder directamente al contenido del blog.
También permiten a quien escribe mantener una forma de "escucha" que favorece la adecuación del con-
que se ha ocupado de recoger información acerca de la difusión de Internet en España y de sus distintos usos, incluidos los políticos, por parte de la población española.
La encuesta cuenta con una muestra de 3.716 sujetos que hacen referencia a un universo constituido por la población española de ambos sexos mayores de 18 años 1.
El cuestionario cuenta con un total de 56 preguntas.
De éstas, la P.18 y P.19 constituyen filtros para las siguientes preguntas (de P.20 a P.28) sobre los usos de Internet, también los políticos.
Para las finalidades de este estudio, se ha decidido descartar de la muestra aquellos sujetos que no sabían lo que es un ordenador personal (P.18) y los que no se habían conectado a Internet en los 3 meses anteriores a la encuesta (P.19).
De esta manera, se obtiene una muestra de 2.169 internautas, que es la muestra elegida para nuestro estudio.
Esta decisión se motiva por la intención de controlar efectos debidos al primer nivel de brecha digital.
Las variables introducidas en el análisis factorial se han escogido para poder medir las dimensiones de actitudes políticas (cinismo, eficacia de la información política, interés hacia la política, actitudes ciudadanas y hacia la deliberación), participación política, estímulos movilizadores, sobre todo online (Best y Krueger, 2005), y consumo de información de actualidad y política, tanto online como offline.
En la tabla 1 se presentan las variables contenidas en el estudio 2736 y elegidas para este análisis.
La dimensión "Confianza en los blogs" ha sido introducida porque, como se ha mencionado antes, se considera como uno de los factores principales para la utilización de los blogs.
A falta de una pregunta explícita en el cuestionario que midiese directamente este constructo, se ha decidido operacionalizarlo a través de tres variables.
La primera es la "disposición del voto a través de Internet".
Se ha tomado como un índice indirecto de la percepción de la fiabilidad de Internet como plataforma para la participación política (Hsu y Lin, 2008).
La "percepción de falta de seguridad de Internet" ha sido introducida con la misma finalidad, pero con puntuación negativa.
La variable "Confianza en la gente" se ha tomado como índice indirecto de la posibilidad de confiar Hwang, Schmierbach, Paek, Gil de Zúñiga y Shah (2006), estudiando los disidentes contra la guerra en Iraq, han encontrado que la disociación del marco propuesto por los medios de comunicación tradicionales constituye una motivación para la búsqueda de información alternativa en Internet, incluso a través de blogs.
Sweetser y Kaid (2008) observaron que los usuarios de blogs políticos pueden tener bajos niveles de cinismo político. éste se define como un sentimiento general de descontento y desafección hacia las instituciones y los personajes políticos (Miller, 1974; Hershey and Hill, 1975).
Siempre en el mismo trabajo, se ha puesto de manifiesto cómo los lectores de blogs no políticos tenían elevados niveles de confianza en la información política y en su capacidad para participar en la política.
La eficacia de la información política es un concepto que mide en qué medida confían los ciudadanos en su saber político y en tener los conocimientos necesarios para comprometerse con el proceso político, incluido el voto (Kaid et al., 2007).
También el consumo de noticias puede tener algún efecto sobre el uso de los blogs.
Según el estudio de De Zúñiga et al. (2007) esta conducta, junto con la participación en discusiones políticas, fomenta diversas formas de participación.
El consumo de noticias, por ejemplo, promueve más conocimiento político, favorece la reflexión y elaboración sobre los medios de comunicación y fomenta un sentido de eficacia política (Eveland, Hayes, Shah, y Kwak, 2005).
Estos efectos se han observado en el consumo de noticias a través de periódicos, televisión e Internet, donde la televisión produce efectos más débiles.
Escuchar o leer noticias acerca de asuntos públicos también puede proporcionar un recurso para el debate político y crear oportunidades de exposición a puntos de vista no disponibles en la red social (Mutz & Martin, 2001), fomentando el debate y diálogo que de otra manera no podrían ocurrir.
Los análisis de este trabajo se han hecho a partir de los datos del estudio del CIS "Internet y participación política" (2007, ref. 2736).
Esta encuesta es la primera en España
en información que no llega de fuentes atendibles, sino de los "periodistas-ciudadanos" (Coleman, 2005).
Siendo la perspectiva de este trabajo meramente exploratoria, se ha decidido averiguar si el análisis factorial respalda la construcción de este constructo.
En el análisis de regresión logística, los factores extraídos anteriormente han sido empleados como variables dependientes.
Con el objetivo de verificar posibles efectos debidos a la brecha digital de segundo nivel, se han introducido en el modelo de regresión logística también las variables que en el estudio 2736 miden los usos de Internet.
Estas variables están recogidas en la tabla 2.
Finalmente, se ha decidido introducir en el modelo de regresión algunas variables socio-demográficas de control. éstas son: sexo, edad, nivel de estudios y estatus socioeconómico.
Recodificación/cálculo de las variables
Antes de realizar el análisis, se ha procedido a la recodificación de las variables a introducir.
La pregunta 2.1 ("Escucha/ve noticias en radio o televisión") explica la frecuencia con la que el sujeto ve o escucha las noticias en radio o televisión.
Es una variable ordinal.
Se han recodificado las puntuaciones asignadas a las categorías de respuestas asignando el valor máximo (4) a la categoría de respuesta "todos los días" y así bajando de puntuación hasta asignar el valor mínimo (0) a la categoría de respuesta "nunca".
Siempre de cara al análisis factorial, se han excluido las categorías "no sabe" y "no contesta", a las que se suele atribuir puntuación de 8 y 9, con el riesgo de introducir valores que generen problemas en los resultados del análisis (Pardo, 2005).
En la tabla 3 se puede ver cómo estas exclusiones no afectan significativamente al porcentaje válido de sujetos.
Todas las demás variables categóricas han sido recodificadas de la misma manera: a la categoría con valor más alto se ha asignado puntuación más alta y así sucesivamente, hasta asignar valor 0 a la categoría menor.
Las variables "Prensa Local", "Prensa Gratuita", "Prensa Nacional" y "Prensa Internacional" son variables ordinales que se han construido a partir de las preguntas 2.3, 3.1, 3.2, 3.3 y 3.4 del cuestionario 2.
Las tres últimas indican qué tipo de soportes (papel, Internet o ambos) utilizan los sujetos que leen prensa.
En primer lugar se ha recodificado la variable 2.3 de la misma manera que la variable 2.1.
Sucesivamente se han recodificado las categorías de respuesta de las preguntas 3.1, 3.2, 3.3 y 3.4 de tal manera que se asignara puntuación 0 a la categoría de respuesta "No lee".
También se ha determinado como valor 1 a las categorías "en papel" e "Internet" y valor 2 a la categoría "ambos".
De esta manera se ha querido crear una diferencia cuantitativa entre quien sólo utiliza un soporte y quien lee la prensa en ambos.
Finalmente se ha multiplicado la variable 2.3 por cada una de las demás variables.
Así, se han perdido sólo los sujetos que han contestado "no sabe" o "no contesta", mientras que se mantienen los que no leen prensa.
Las puntuaciones van de 0 (No lee) a 8 (lee en ambos tipo de soporte).
Sin embargo no existe un intervalo de tamaño fijo entre cada categoría.
De hecho, los valores intermedios coinciden con el 2, 3, 4 y 6.
La variable "Estar inscrito a newsletter sobre temas de actualidad política" es dicotómica, y se ha recodificado asignando valor 0 a la categoría de respuesta "no" y valor 1 a la opción de respuesta "sí".
Se han excluidos los valores correspondientes a las categorías "no sabe" y "no contesta".
Todas las demás variables dicotómicas han sido recodificadas de la misma manera.
Es éste un porcentaje de casos válidos suficiente para excluir los casos perdidos "según lista" en el análisis factorial.
Para el modelo de regresión logística, se ha decidido utilizar como variable dependiente la pregunta P28(5): "¿En alguna ocasión ha escrito comentarios en algún foro, blog o pagina web, sobre temas de actualidad, sociales o políticos?".
La variable es dicotómica.
Es importante destacar que la pregunta P28(5) no se dirige únicamente a explorar la conducta de escribir comentarios en un blog de contenido político, sino que incluye también "foros y páginas web".
Sin embargo, a pesar de la plataforma utilizada, el tipo de conducta se puede considerar equivalente.
Cambia el contexto en el que se realiza esta conducta.
Consecuentemente el modelo implementado puede que pierda en poder explicativo, debido a la no introducción de factores explicativos inherentes a las demás plataformas.
En esta investigación se han utilizado dos herramientas estadísticas distintas.
En primer lugar, se ha implementado un análisis factorial que incluyese todas las variables incluidas en el estudio 2736 descritas anteriormente.
Esto nos ha permitido, por un lado, resumir la información proporcionada por estas variables y, además, explorar las dimensiones según las cuales se organizan.
Debido a la naturaleza de los fenómenos objeto de estudio, algunas de las preguntas incluidas han sido construidas para averiguar bien la presencia o ausencia de una conducta determinada, bien la forma con la que se presenta un determinado fenómeno.
Esto implica el uso o de variables dicotómicas o de variables categóricas para la medición de muchas características de los sujetos.
De hecho, aplicando la prueba de Kolmogorov Smirnov, se averiguó que todas las variables tenían una significativamente distinta de la distribución normal.
Por lo tanto, a la hora de aplicar un análisis factorial (Lewis-Beck, 1994) se descartaron aquellos métodos de extracción de los factores que requieren la multinormalidad de los datos, como lo de máxima verosimilitud.
Consecuentemente, se ha optado por el método de extracción de componentes principales La variable "Percepción de falta de seguridad de Internet" se ha construido a partir de la pregunta P31 del cuestionario ("¿Qué inconveniente vería en un sistema de voto a través de Internet?").
Originalmente, ésta era una variable nominal.
Se ha decidido asignar puntuación 1 a la categoría de respuesta "La seguridad de estos sistemas no estaría garantizada" y puntuación 0 a las demás categorías de respuestas.
La variable resultante de esta recodificación es una variable dicotómica.
Las variables "Activismo en los últimos 12 meses", "Activismo asociativo" y "recibir correos electrónicos de contenido político" son variables numéricas construidas a partir de la suma del conjunto de variables dicotómicas que componen las preguntas P11, P13 y P27, respectivamente.
Para ello, se han sumado las respuestas "sí" (puntuación 1) a cada ítem de las variables seleccionadas.
Las variables resultantes de esta codificación tienen puntuación que va de 0 a "n", donde "n" es el número de ítems de cada variable.
No indican una cantidad, sino el número de distintas conductas puestas en práctica por el sujeto, o el número de distintos tipos de correos políticos recibidos.
La variable "Edad" es numérica.
Se ha recodificado eliminando del análisis aquellos sujetos que no han contestado a la pregunta.
Las demás variables numéricas, como, por ejemplo, "Confianza en la gente", son escalas que tienen valor mínimo 0 y valor máximo 10.
También en estos casos se ha decidido eliminar las categorías de respuesta "No sabe" y "No contesta".
Las variables "Nivel de estudios" y "Estatus socio-económico" han sido calculadas según los criterios del Centro de Investigaciones Sociológicas.
En el primer caso las categorías son: "Sin estudios", "Primaria", "Secundaria", "Formación profesional", "Medios universitarios" y "Superiores".
En el segundo caso, las categorías que componen la variable son "Clase alta/media-alta", "Nuevas clases medias", "Viejas clases medias", "Obreros cualificados" y "Obreros no cualificados".
Después de la recodificación se ha analizado el número de casos perdidos por cada variable (Tabla 2).
Así es posible destacar que el porcentaje mínimo de casos válidos es el 94,05 de la variable "Confianza en los sin-
factores extraídos a 9, que explican globalmente el 48,08% de la varianza de las variables introducidas.
A falta de un índice de ajuste del modelo, el análisis de los residuos nos informa del hecho de que más del 10% tiene un α > 0,05, superando el umbral crítico indicado por Harman (1976).
Es razonable pensar que esto sea debido a la naturaleza no numérica de todas las variables introducidas en el modelo.
En definitiva, los resultados del análisis factorial muestran que es posible agrupar las 43 variables escogidas en 9 dimensiones subyacentes que permiten explicar la estructura de covarianza de las variables mismas.
En la página siguiente se presenta la tabla 5 con los componentes rotados que ha servido para la interpretación de los factores.
En primer lugar, cabe destacar que la única dimensión que ha mantenido sus variables después del análisis factorial ha sido la de las Actitudes ciudadanas, que coincide con el factor 5.
El factor 1 está compuesto por las variables de la dimensión del cinismo que miden la confianza hacia el gobierno, hacia los partidos y sindicatos, y hacia los medios de comunicación.
También está presente satisfacción con el funcionamiento de la democracia.
Consecuentemente, este factor se ha denominado Confianza en las instituciones.
El factor 2 incluye variables que miden el interés hacia la política, el consumo de información política a través de la televisión y la frecuencia del uso de Internet para la información política.
Se ha interpretado como una Actitud proactiva hacia la política que, sin embargo, no llega a ser una forma de activismo o participación.
El Factor 3 incluye las variables de lectura de periódicos, tanto online como offline, sea prensa nacional, gratuita, local o internacional.
Se ha interpretado consecuentemente como Lectura de prensa.
En el cuarto factor contribuyen variables inherentes a la participación institucional, excluyendo el voto, tanto online como offline.
También están presentes estímulos de movilización online inherentes a la recepción de correos electrónicos de contenido político.
Este factor se ha interpretado como Participación política institucional.
El método de rotación elegido es el varimax.
En un segundo momento, se ha procedido a un análisis de regresión logística que incluía, como variables independientes, los factores extraídos por el análisis anterior, las variables del estudio 2736 que se centran en los distintos usos de internet y algunas variables socio-demográficas de control.
En un primer acercamiento exploratorio, se ha permitido al software decidir el numero de factores a extraer, escogiendo aquellos con autovalores mayores o iguales a 1.
Los datos presentados en la tabla 4 nos informan de que la medida de adecuación muestral de Keyser-Meyer-Olkin es mayor de 80 y la prueba de esfericidad de Bartlett es significativa.
Además, el determinante de la matriz de correlaciones es suficientemente bajo (4,27E0,005) como para poder indicar intercorrelación entre las variables introducidas en el análisis.
Estos índices informan de que es lícito llevar a cabo el análisis factorial.
Test de esfericidad de Bartlett
Fuente: Elaboración propia a partir del análisis sobre los datos del estudio 2736 del CIS.
Según el criterio de selección de los factores comúnmente conocido como "regla de Keiser" (autovalores ≥ 1) la solución final debería incluir 12 factores, llegando a explicar el 55,49% de la varianza.
La literatura advierte de que este criterio de selección tiende a sobreestimar el número de factores extraídos (Cliff, 1988).
Se decidió por lo tanto aplicar un criterio de selección más parsimonioso, el Parallel Test.
Este método permitió reducir el número de
El factor 6 se ha interpretado como Percepción de falta de eficacia política. éste se compone de variables que anteriormente se habían incluido en las dimensiones del Cinismo (como, por ejemplo, "Ir a una manifestación no sirve para nada" o "Esté quién esté al poder sólo busca sus intereses personales") y de la Eficacia de la información política (por ejemplo: "La política es complicada de entender").
Las variables inherentes el activismo, los estímulos movilizadores difundidos a través de sms o de otra persona, la actitud positiva hacia la implicación ciudadana y la confianza en la gente contribuyen en el factor 7, interpretado como Nuevas formas de participación política.
El factor 8 está compuesto por la participación en las últimas elecciones, por la percepción de utilidad del voto y por la percepción de facilidad de la puesta en marcha de la actividad de voto.
Este factor se ha interpretado como Actitud proactiva hacia el voto.
Finalmente, el factor 9 se compone por la percepción de falta de seguridad de Internet y la no disposición para el voto a través de esta herramienta.
Se ha interpretado este factor como Actitud negativa hacia el uso de Internet para la participación política.
Estas dimensiones han sido empleadas como variables en el siguiente análisis de regresión logística.
De hecho, estas nueve variables son estandarizadas, lo cual garantiza la posibilidad de comparar directamente los índices de regresión asociados a cada una de ellas.
Este análisis ha sido implementado para averiguar las influencias, sobre el uso de blogs políticos, debidas a variables políticas, de consumo de información, de estímulos movilizadores, de las variables socio demográficas y de los distintos usos de Internet.
El modelo de regresión tiene como variables independientes los factores extraídos por el análisis anterior, el sexo, la edad, el nivel de estudios, el estatus socioeconómico y los usos de internet (ver arriba).
La variable dependiente coincide con la pregunta P28(5) del estudio 2736 del CIS sobre uso de blogs políticos.
En primer lugar, cabe destacar que los test ómnibus de los coeficientes del modelo son todos significativos.
El modelo permite predecir correctamente el 83,1% de los casos (con un punto de corte de 0,5).
Más en concreto, permite predecir el 93,9% de los casos negativos y el 43,5% de los positivos.
Se detecta cierta desproporción entre la predicción de casos negativos y la de casos positivos.
Es posible que esto se deba al hecho de que la pregunta que mide la variable dependiente hace referencia a más de una conducta.
Consecuentemente, es posible que no se hayan incluido factores o variables explicativas inherentes a los foros o las páginas web y que hubiesen permitido explicar más casos positivos.
A continuación se presenta la tabla 6 con las variables introducidas en la ecuación y los coeficientes a ellas correspondientes.
En primer lugar, es posible destacar que, entre las variables sociodemograficas, sólo la edad es significativa (p-valor menor de 0,05) incidiendo negativamente sobre la posibilidad de escribir comentarios sobre un blog político.
De todos los factores introducidos en el modelo de regresión logística, sólo resultan ser significativas la participación política institucional, las nuevas formas de participación política y la actitud proactiva hacia la política.
Antes de analizar la incidencia de estos factores es oportuno reflexionar sobre la pregunta que mide la variable dependiente. ésta ha sido formulada como "¿En alguna ocasión ha escrito comentarios en algún foro, blog o página web, sobre temas de actualidad, sociales o políticos?".
Esta formulación, a pesar de las limitaciones destacadas anteriormente, implica el uso comunicativo del blog y no el informativo o el contra-informativo.
Es razonable pensar que esto pueda ser la razón de la no significatividad de factores como el uso de prensa, la confianza en las instituciones o la percepción de falta de eficacia política, más conectados al segundo tipo de uso.
Con respecto a la influencia de los factores que han resultado ser significativos, el análisis ha destacado la mayor influencia de la participación política institucional.
Aunque esto pueda parecer aportar elementos a favor de la teoría de la normalización, destacando una continuidad de los tipos clásicos de participación política en el ámbito online, es importante precisar dos asuntos.
En primer lugar, también tienen influencia las nuevas formas de participación política.
Esto podría ser una señal de que esta herramienta da realmente oportunidad de desarrollo en la red tanto a las prácticas tradicionales como a las nuevas y emergentes, manteniendo así su potencial democratizador.
En segundo lugar, la investigación sobre los blogs de los representantes políticos parece evidenciar un cambio en la gestión tradicional de las funciones de representación política.
Si bien la mayoría de los partidos políticos tienen, hoy en día, una página web (véase, por ejemplo, Gibson y Ward, 2002), la decisión de utilizar un blog implica la intención de mantener otro tipo de relación y de comunicación entre representante y representados.
Por ejemplo, según los resultados obtenidos por Jackson (2008), los parlamentarios no utilizan un blog para apoyar las funciones desempeñadas fuera de línea, tales como su rol de circunscripción.
Más bien, un blog parece tener un papel
InterpretacIón de los resultados
El análisis ha destacado que, entre las variables sociodemográficas escogidas, sólo la edad tiene una relación significativa con la variable dependiente.
Este resultado puede tener una explicación en el hecho de que se han excluido del análisis los no internautas.
Consecuentemente, se han podido excluir efectos debidos a la brecha digital de primer nivel.
De hecho, según los estudios empíricos sobre este fenómeno (DiMaggio, 2001; Attewell, 2000), sabemos que, sobre el acceso a Internet, influyen variables sociodemograficas como el sexo, el nivel de estudios, el nivel de renta o la raza.
Estos factores parecen ser, excluida la edad, no relevantes en la explicación de un comportamiento político online como escribir comentarios en blogs de naturaleza política.
Aún así, los internautas de mayor edad parecen tener menos probabilidades de utilizar políticamente esta herramienta.
Consecuentemente, es razonable pensar que esta actividad política online se distribuye de manera desigual entre la población española.
Esto nos lleva a razonar sobre este fenómeno desde una perspectiva de brecha digital de segundo nivel.
Como se ha mencionado anteriormente, los usos de Internet han sido introducidos en el modelo de regresión para poder averiguar si hay alguna actividad concreta que se realice a través de Internet que pueda facilitar el hecho de escribir en un blog de contenido político.
Esto hubiera permitido hacer alguna reflexión acerca de posibles efectos negativos debidos a la brecha digital de segundo nivel.
Los resultados ponen de manifiesto, en primer lugar, el hecho de que conductas como intervenir en chats o foros y mantener un blog o una página web influyen en la conducta estudiada.
Es razonable pensar que el hecho de escribir comentarios en foros, aunque de contenido no político, y mantener un blog, hagan del sujeto un usuario habitual de la herramienta, facilitando así su uso también en el ámbito político.
Sin embargo, el segundo tipo de uso de Internet más influyente del modelo de regresión es el navegar sin un objetivo concreto.
Es un uso considerado de diversión (Shah et al., 2001).
Aun así tiene influencia sobre la probabilidad de escribir comentarios en un blog político.
Esto podría apoyar a la hipótesis de que Internet provea información política no solicitada (Horrigan et al., 2004).
STEfANO DE MARCO Y JOSÉ MANUEL ROBLES MORALES NOTAS
1 Muestreo polietápico y estratificado por conglomerados.
Afijación de tipo no proporcional.
La utilización de la muestra en su conjunto ha implicado el uso de ponderación.
Para un nivel de confianza del 95,5% (dos sigmas), y P = Q, el error real es de ±1,64% para el conjunto de la muestra y en el supuesto de muestreo aleatorio simple (Fuente: Ficha Técnica del CIS, estudio 2736).
2 El cuestionario completo es consultable en la página web del CIS: www. cis.es.
variables políticas, se destaca la influencia de la participación institucional y de las nuevas formas de participación.
Esto implicaría el hecho de que estas herramientas puedan propiciar la difusión de prácticas políticas que en el "mundo real" tienen menor relevancia política.
Además, se ha destacado que el hecho de utilizar Internet sin un objetivo concreto presenta una particular influencia sobre el hecho de escribir comentarios en blogs políticos.
Esto podría implicar una extensión de esta herramienta también a los usuarios políticamente menos interesados, debido al hecho de que la información política online llega también de forma indirecta al usuario.
En este trabajo se han estudiado, según una perspectiva exploratoria, algunos de los determinantes del uso de blogs de contenido político por parte de los internautas.
Utilizando los datos del estudio del CIS "Internet y participación política", se ha realizado un análisis factorial que incluyese las variables políticas y de consumo de información estudiadas en la literatura sobre blogs.
Las dimensiones extraídas han sido introducidas en un modelo de regresión logística como variables independientes junto con los usos de internet y las variables sociodemográficas sexo, edad, estatus socioeconómico y nivel de estudios.
La variable dependiente ha coincidido con el uso de blogs políticos.
La muestra elegida han sido los internautas españoles.
Los resultados indican que las variables socio-demográficas, menos la edad, no resultan significativas.
USO DE LOS BLOGS POLÍTICOS: ANáLISIS DE ALGUNOS fACTORES DETERMINANTES TABLA 1.
Participación política (activismo, participación institucional, participación institucional online) |
en la socIedad de la InformacIón *
La información del sector público (en adelante, ISP) es la mayor fuente de información en Europa (Comisión Europea, 2009); (OCDE, 2006, 7).
Constituye el principal instrumento para conseguir una mayor transparencia administrativa, además de tener un papel significativo en la producción de bienes y servicios de valor añadido.
La transparencia consiste en el conocimiento por parte de los ciudadanos de lo que sucede en el seno de las administraciones públicas.
La quintaesencia de la transparencia es facilitar información a los ciudadanos (Parycek y Sachs 2010, 3).
De la lectura de las diversas definiciones se desprende que la transparencia administrativa se caracteriza por la existencia de información del sector
RESUMEN: Las TIC están implicando un cambio significativo en los mecanismos a través de los que se canaliza la transparencia administrativa.
Las TIC permiten a los ciudadanos participar activamente difundiendo información generada a partir de datos en formatos abiertos y procesables automáticamente, interactuar entre ellos y con las administraciones públicas así como personalizar la información del sector público.
Además, las TIC incrementan las finalidades de la transparencia al convertirse en un mecanismo que permite una mayor participación de los ciudadanos en las administraciones públicas y un mayor desarrollo económico y social.
Sin embargo, para que estos efectos sean reales y para mejorar efectivamente la transparencia de las administraciones públicas es necesario regular el impacto de las TIC en los diferentes mecanismos e impulsar un cambio de la cultura administrativa.
Así pues, el propio concepto de transparencia puede verse afectado por las TIC.
Transparencia; TIC; información del sector público.
La existencia de beneficios y ventajas derivadas de la transparencia administrativa, junto con la advertencia de algunos aspectos negativos, lleva a señalar la necesidad de observar que "la relación entre transparencia y secreto no puede resolverse mediante la simple fórmula del principio de transparencia absoluta" (Sainz Moreno 2004, 165), por lo que será necesario apuntar ciertos límites a la transparencia fundados en la necesidad de proteger otros intereses tanto públicos (determinadas políticas públicas -exterior, defensa, seguridad pública, monetaria-, eficacia administrativa en la toma de decisiones) como privados (datos personales, privacidad, secreto comercial, etcétera).
En los últimos años, la extensión de las tecnologías de la información y la comunicación (en adelante, TIC) ha facilitado la evolución de las funciones y los mecanismos a través de los que se canaliza la información del sector público y, por ende, la transparencia (Fung, Graham y Weil 2007, 25); (Cerrillo i Martínez 2005); (Cavaleri y Venturini 2004, 11); (Ackerman 2006, 125); (Fenster 2010, 668).
De hecho, está ampliamente recogido en la literatura que actualmente la transparencia se caracteriza generalmente por canalizarse a través de medios electrónicos (Cerrillo i Martínez 2005); (Curtin 2006); (Grimmelikhuijsen 2009, 175); (Meijer 2009, 258).
Las TIC están teniendo un impacto significativo en las diferentes características que definen la transparencia administrativa.
Este impacto está siendo asumido de manera progresiva por las administraciones públicas que han ido impulsando la aprobación de diversas normas e implementado diferentes políticas públicas para reflejar algunos de los cambios que se pueden derivar del uso intensivo de las TIC para canalizar la transparencia administrativa.
Además la propia ciudadanía también está contribuyendo a este proceso accediendo cada vez con mayor intensidad a los espacios a través de los que se difunde información del sector público y participando activamente en la difusión de información del sector público contribuyendo de este modo a incrementar la transparencia Precisamente, el presente artículo se propone analizar el impacto que las TIC tienen en la transparencia administrativa y valorar como éstas inciden en las diferentes características de la transparencia.
público que es puesta a disposición de los ciudadanos a través de diferentes mecanismos para conseguir diversas finalidades.
Dicho con otras palabras, la transparencia se puede caracterizar por la existencia de un observador (el ciudadano), un objeto observado (la información del sector público), un medio a través del que se observa (Oliver 2004).
Además, la transparencia no es neutra y persigue una finalidad.
En relación a la finalidad de la transparencia, existe un significativo consenso en la literatura sobre el papel de la transparencia administrativa como un instrumento que ha de permitir fortalecer el Estado de Derecho (Sommerman 2010, 20); (García Macho 2010, 30) e incrementar la legitimidad democrática de las administraciones públicas y la rendición de cuentas a los ciudadanos, reduciendo los abusos y la corrupción (Meijer 2009); (Arena 2008, 33); (Moser 2001); (Stiglitz 2007, VII), en la medida en que unos ciudadanos informados pueden participar activamente en las decisiones públicas y controlar la actividad de las administraciones públicas (Sánchez Morón 1991); (García Macho 2010, 34).
Pero a pesar de los beneficiosos efectos que se pueden derivar de la transparencia al orientarse a las distintas finalidades que se han identificado, también ha habido quien ha apuntado algunos riesgos o inconvenientes de la extensión de la transparencia al considerar que puede afectar negativamente al proceso decisional y al funcionamiento de las propias administraciones públicas, tener un coste excesivo, así como perjudicar a intereses privados como la propiedad intelectual e industrial, los datos personales o la intimidad (Prat 2006, 101); (Heald 2006a, 60-64); (Lessig 2010, 170).
En la actualidad existen numerosos mecanismos a través de los que se canaliza la transparencia administrativa 2.
Los diferentes mecanismos existentes tienen funciones diferentes, aunque un papel complementario (Merloni 2008, 10) y, al fin y al cabo, una finalidad común de facilitar el conocimiento público de la información del sector público.
El alcance de los diferentes mecanismos a través de los que se canaliza la transparencia ha evolucionado en los últimos años por el uso intensivo de las TIC que están constituyendo un motor útil en aras a incrementar la transparencia de nuestras administraciones públicas.
Incluso la extensión de las TIC está facilitando el surgimiento de nuevos mecanismos.
Precisamente, en las próximas páginas se centrará la atención en el impacto que las TIC están teniendo en los diferentes mecanismos a través de los que se canaliza la transparencia administrativa.
El derecho de acceso a los archivos y registros administrativos
El derecho de acceso a los archivos y registros administrativos es el mecanismo a través del cual los ciudadanos pueden tener conocimiento de la información administrativa previa solicitud a la administración pública para que se la muestre o les facilite una copia.
Posteriormente, esta norma ha sido objeto de desarrollo por parte de diferentes Comunidades Autónomas que sin introducir novedades relevantes han incluido referencias a este derecho en su normativa sobre administraciones públicas o sobre archivos administrativos.
Asimismo, en ámbitos sectoriales como el medio ambiente, este derecho A tal fin se analizará la evolución de la regulación de los diferentes mecanismos a través de los que se canaliza la transparencia administrativa en España y de diferentes políticas públicas vinculadas a la transparencia administrativa.
Asimismo, en la medida en que los pocos estudios y análisis que se han hecho en nuestro país lo permitan, se expondrá su aplicación efectiva.
Además, se incluyen referencias comparadas sobre diferentes normas y políticas públicas que están siendo implementadas en los últimos años por diversos países occidentales para mejorar la transparencia administrativa a través del uso de las TIC.
los mecanIsmos de transparencIa admInIstratIva y su evolucIón
La evolución de la transparencia administrativa en España está estrechamente vinculada al desarrollo de nuestro sistema democrático (Mestre Delgado 1998, 46).
Desde la aprobación de la Constitución en 1978, que implícitamente incorpora el principio de transparencia a través del reconocimiento del derecho de acceso a archivos y registros administrativos (artículo 105.b), diferentes normas han regulado diversos mecanismos a través de los cuales los ciudadanos pueden tener conocimiento de la información del sector público y numerosas administraciones públicas han puesto en marcha los mecanismos necesarios para garantizar el pleno ejercicio y uso de dichos mecanismos.
El artículo 3 Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de régimen jurídico de las administraciones públicas y del procedimiento administrativo común (en adelante, LRJPAC), desde su reforma de 1999, así como diferentes leyes autonómicas en esta materia reconocen la transparencia como principio de la actuación de las Administraciones públicas (por ejemplo, el artículo 31 Ley 26/2010, de 3 agosto, de Régimen jurídico y de procedimiento de las administraciones públicas de Cataluña).
También las pocas leyes que se han aprobado en España sobre administración electrónica siguiendo lo previsto con carácter básico en el artículo 3 Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos (en adelante, LAECSP), incorporan este principio 1.
para canalizar el acceso a la información sobre medio ambiente (artículos 5 y 6).
A pesar de las diferentes regulaciones, el uso del derecho de acceso a los documentos administrativos en España es significativamente bajo como se deriva de los pocos estudios realizados 3.
Un motivo lo constituye la regulación restrictiva del derecho de acceso, hasta el extremo que en algunos estudios internacionales no se incluye a España entre los países que tienen en vigor una norma sobre acceso a la información (Mendel 2008).
Otro, el impacto de las TIC en este derecho que, por un lado, lo ha hecho obsoleto por estar basado en la petición individualizada de información en soporte papel (Vladeck 2008(Vladeck, 1792(Vladeck -1793) ) y, por otro, no se ha facilitado su uso al no haberse incorporado el mismo en la regulación del derecho de acceso.
Sin embargo, en algunos países se han ido introduciendo algunas modificaciones tanto en la regulación del acceso a la documentación como en su implementación para incrementar su uso por parte de los ciudadanos, para impulsar la modernización administrativa que acentúa la transparencia y la apertura y recoger el impacto de las TIC que han de permitir a las administraciones públicas encontrar, compartir, combinar y reutilizar los contenidos públicos (Dawes 2010, 378) El acceso a los documentos persigue facilitar que los ciudadanos puedan tener conocimiento de la actividad administrativa a posteriori.
De hecho, el acceso a los documentos administrativos se conoce como un mecanismo para la transparencia ex post o reactivo que exige a las administraciones públicas únicamente facilitar información a los ciudadanos cuando éstos se la solicitan, lo que lo convierte más en un mecanismo para controlar la actividad administrativa y exigir la rendición de cuentas (Mock 1999(Mock, 1097)).
Precisamente, que el derecho de acceso esté basado en una petición (request-and-wait-for-a-response-approach) constituye su talón de Aquiles (Herz 2009, 585); (Vladeck 2008(Vladeck, 1789)).
Como pone de relieve Herz, este enfoque es muy limitado en la medida en que el solicitante no tiene conocimiento de lo que tiene la administración pública y, por lo tanto, qué es lo que puede pedir.
El uso de las TIC puede tener un impacto positivo en el derecho de acceso tanto facilitando la solicitud de acceso y la visualización de los documentos por parte del solicitante, como garantizando la buena gestión y archivo de los documentos que faciliten su puesta a disposición de los ciudadanos.
Sin embargo, actualmente únicamente la Ley 27/2006 reconoce el papel que las TIC pueden tener AGUSTÍ CERRILLO-I-MARTÍNEZ la creación de servicios de difusión de la información por parte de los poderes públicos (Cerrillo i Martínez 2005, 14); (Cerrillo i Martínez 2011).
A diferencia del derecho de acceso, la difusión de información no sólo constituye un mecanismo de control de la actividad de las administraciones públicas sino que también permite que los ciudadanos y las empresas conozcan la información pública necesaria tanto para su quehacer diario como para el ejercicio de sus derechos así como el cumplimento de sus obligaciones, realizar sus actividades y disfrutar de los servicios públicos, conocer la actividad que realizan las administraciones públicas y, en general, participar en la vida pública.
De este modo, la difusión de información por parte de las administraciones públicas permite que los ciudadanos conozcan en tiempo real la acción administrativa y puedan aprovecharse de la información del sector público.
Los portales de las administraciones públicas en Internet, su presencia en las redes sociales como Facebook, Second Life o Twitter o el uso de blogs y wikis constituyen algunos ejemplos del uso de las TIC por las administraciones públicas para difundir información del sector público.
La regulación del uso de las TIC en la difusión de información pública en España no se da hasta la aprobación de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de régimen jurídico de las Administraciones públicas y del procedimiento administrativo común.
Sin embargo, no existe actualmente en España una regulación de la difusión de información del sector público sino un conjunto disperso de preceptos 7.
Algunos se limitan únicamente a establecer normas relativas a aspectos organizativos vinculados a la difusión de información pública.
Otros llegan a establecer principios generales y reconocer derechos de los ciudadanos a obtener información pública también a través de medios electrónicos (Cerrillo i Martínez 2010b).
La aprobación de la Ley 11/2007, de 22 de junio, de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos (LAECSP) ha supuesto un importante paso adelante en la regulación del uso de las TIC por parte de las administra-Asimismo, algunos países también han impulsado políticas públicas para mejorar el acceso a la información del sector público.
Tal vez la que ha tenido una mayor relevancia se contiene en el Memorando emitido por el presidente Barack Obama el 21 de enero de 2009 en el que se indica que "la Ley de acceso a la información debe ser aplicada con una clara presunción: en caso de duda, prevalece la apertura" 4.
De todos modos, como han apuntado algunas instituciones a pesar de los cambios no ha habido un incremento significativo de la transparencia pública sino más bien al contrario (Openthegovernment.Org 2010, 1-3).
En España, siguiendo la estela de estas reformas, en los últimos años ha habido algunos movimientos a favor de una modificación sustancial de la regulación de este derecho hasta el punto de que en 2010 el gobierno impulsó un proceso para la elaboración de un proyecto de ley que, finalmente, no prosperó por la disolución de las Cortes en septiembre de 2011 5.
Posteriormente, en abril de 2012, se ha sometido al trámite de información pública el anteproyecto de ley de transparencia, acceso a la información y buen gobierno.
El anteproyecto realiza una definición más amplia del objeto del derecho (la información pública) y perfila mejor los límites y excepciones al mismo.
Asimismo, se prevé que el acceso a la información se realizará preferentemente por vía electrónica 6.
Finalmente, se prevé la reclamación ante la Agencia Estatal de Transparencia, Evaluación de las Políticas Públicas y de la Calidad de los servicios frente a toda resolución en materia de acceso.
De todos modos, como afirma Roberts "en la práctica, la probabilidad que aprobando una ley sobre el acceso a la información conducirá a un cambio cultural o incrementará la confianza es pequeña" (Roberts 2006, 118); (OECD 2010, 4).
Por ello, será importante articular alrededor de esta norma otros instrumentos que faciliten la consecución de sus finalidades.
La difusión de información del sector público
Un segundo mecanismo de transparencia administrativa que ha ido adquiriendo una importancia significativa en los últimos años gracias al uso de las TIC es la difusión de información (Darbishire 2010, 9).
La difusión de la información del sector público consiste en la divulgación generalizada de información mediante El anteproyecto de ley de transparencia, acceso a la información y buen gobierno incorpora una regulación mucho más exhaustiva de la difusión de información del sector público que la legislación vigente, definiendo la obligación de las administraciones públicas de difundir de forma periódica y actualizada aquella información cuyo conocimiento sea relevante para garantizar la transparencia de su actividad.
También define la información que necesariamente deberá ser publicada por las administraciones públicas (información institucional, organizativa y de planificación, información de relevancia jurídica, información económico-presupuestaria e información estadística).
Finalmente, prevé la creación de un Portal de Transparencia por parte de la Administración General del Estado.
Asimismo, diferentes normas autonómicas y locales han desarrollado los preceptos básicos contenidos en la LAECSP (Cerrillo i Martínez 2010a y Cerrillo i Martínez 2009a).
En particular, resulta de interés traer a colación la Ley 29/2010, de 6 de agosto, de uso de los medios electrónicos en el sector público de Cataluña, en la que se reconoce el carácter de servicio público de la difusión de la información general del sector público que se presta mediante la correspondiente sede electrónica (artículo 11.1) y se define qué se entiende por información del sector público de calidad (artículo 9) 7 bis.
Así, en términos generales, se puede considerar la difusión de información del sector público como un servicio público.
Como afirma Malaret, "es precisamente en este contexto de aportar garantías y seguridades ante los nuevos retos que tenemos planteados ciudadanos y administraciones públicas, que parece pertinente utilizar un concepto jurídico que nos permita referirnos a todo un haz de derechos de los ciudadanos y obligaciones de las AGUSTÍ CERRILLO-I-MARTÍNEZ servicios basados en la misma.
A pesar de que en un primer momento se había vinculado este mecanismo con la comercialización de la información del sector público, con el tiempo se ha ido destacando también el potencial que tiene como mecanismo para canalizar la transparencia administrativa.
A través de la reutilización de la información del sector público se puede incrementar la transparencia administrativa en la medida en que se da una mayor difusión a información del sector público o información basada en la misma.
La reutilización consiste en el uso de documentos que obran en poder de las entidades del sector público, por personas físicas o jurídicas, con fines comerciales o no comerciales, siempre que dicho uso no constituya una actividad administrativa pública (artículo 3 LRISP).
La definición de la reutilización que hace la LRISP es clara y permite diferenciarla netamente de otros usos de la información del sector público a los que se ha hecho referencia con anterioridad 9.
Sin embargo, introduce la duda de si, a través de la reutilización, terceras personas pueden difundir información a través de medios electrónicos a fin de incrementar la transparencia administrativa en la medida en que ésta constituye una actividad administrativa pública.
En este punto, el recurso a la directiva que se refiere a los usos "distintos del propósito inicial que tenían esos documentos en la misión de servicio público para la que se produjeron" y no lo circunscribe a los límites fijados por el legislador español lo que lleva a concluir que no debe existir obstáculo alguno para tal fin.
Así puede traerse a colación de nuevo la Freedom of Information Act estadounidense que, desde su modificación de 1996, prevé que se difundirá a través de las salas electrónicas de lectura aquellos documentos que tengan suficiente interés general y que hayan sido solicitados por más de tres personas (Herz 2009, 587) o la Ley sobre administración electrónica (e-Government Act) que define las características de la información que se difunde a través de los portales de la administración federal.
Asimismo, la legislación francesa ha previsto, en su modificación de 2005, que el derecho de acceso no se aplica cuando previamente se ha difundido un documento administrativo de modo que se agiliza y disminuye la carga de trabajo de las administraciones públicas (Puybasset 2003(Puybasset, 1307)).
Igualmente el Código de administración electrónica italiano (Carloni 2008).
Además también se han ido impulsando diferentes políticas públicas con el objetivo de avanzar en el uso de las TIC para difundir la información del sector público y, por ende, incrementar la transparencia administrativa.
Tal vez, el caso que ha tenido una mayor trascendencia y repercusión se ha dado nuevamente en los Estados Unidos de América a partir del Memorando sobre Transparencia y Gobierno Abierto impulsado por Barack Obama en el que se establece que "los departamentos ejecutivos y las agencias deben utilizar las nuevas tecnologías para poner información sobre sus actividades y decisiones en línea y fácilmente disponible para los ciudadanos".
En desarrollo de estos planteamientos, se aprobó la Directiva sobre el Gobierno Abierto en diciembre de 2009 que prevé que "cada agencia debe adoptar pasos rápidos para ampliar el acceso a la información haciéndola disponible en línea en formatos abiertos".
La reutilización de la información del sector público
En los últimos años la extensión de las TIC está facilitando la generación de informaciones de valor añadido y la oferta de servicios basados en información del sector público.
La reutilización de la información del sector público permite que las empresas y los ciudadanos puedan añadir valor a la información del sector público ofreciendo al mercado y, en general, a la sociedad, nueva información o
En cualquier caso, el mercado europeo de la información del sector público aún está lejos del norteamericano donde la información del sector público es ampliamente reutilizada.
Los Estados Unidos de América tienen una larga experiencia en relación a las políticas activas de difusión y comercialización de la información del sector público (Ramos Simón 2003, 69).
La legislación norteamericana se caracteriza por no prever un copyright gubernamental ni restricciones a la reutilización y por establecer unos precios máximos de la información que se limita a los costes marginales de reproducción y difusión.
Ello ha permitido que el mercado norteamericano de la información del sector público haya sido durante tiempo hasta cinco veces mayor al comunitario (Pas 2002).
La apertura de datos públicos y el gobierno abierto
La apertura de datos públicos constituye una evolución facilitada por las TIC de la reutilización de la información del sector público que fija la atención no tanto en garantizar las condiciones necesarias para que la información sea reutilizada como en que las administraciones públicas faciliten información que pueda ser fácilmente reutilizada.
Este mecanismo comparte algunas finalidades y regulaciones con los anteriores aunque intenta superar algunos de los límites, básicamente los derivados de la propia actitud de las administraciones públicas frente a la difusión de la información y da un mayor protagonismo a los ciudadanos.
En cualquier caso, está ampliamente reconocido que a través de la apertura de datos públicos se favorece la transparencia administrativa en la medida en que se facilita la reutilización de los mismos para analizar y evaluar la actividad administrativa (Access Info Europe y Open Knowledge Foundation 2010, 29).
En esta misma línea, Tim Berners-Lee, uno de los principales impulsores de la apertura de datos en Gran Bretaña, afirma al respecto que "los datos de las administraciones públicas se están poniendo en línea para aumentar la rendición de cuentas, facilitar información útil sobre el mundo, y para que las administraciones públicas del país y el mundo funcionen de manera más eficiente" (Berners-Lee 2009).
Según está ampliamente reconocido, los datos públicos son aquellos datos objetivos, fácticos, no personales sobre Sin embargo, la LRISP no establece una obligación de reutilizar la información del sector público dejando en manos de cada administración la decisión sobre esta cuestión (artículo 4).
La LRISP prevé diferentes instrumentos mediante los que autorizar y fijar las condiciones a través de las que se realice la reutilización.
También apunta la posibilidad de extender el uso de las TIC tanto para facilitar la tramitación de las licencias-tipo a través de las cuales se autorice la reutilización, así como para facilitar la reutilización (creación de listados e índices accesibles en línea de los documentos disponibles, puesta a disposición de documentos por medios electrónicos en los formatos o lenguas preexistentes) (artículos 4 y 5 LRISP).
No existen cifras sobre el volumen de información del sector público que se reutiliza en España aunque existen diferentes muestras de que esta actividad está creciendo significativamente impulsada tanto por empresas como por ciudadanos.
Por un lado, el valor del mercado de la información del sector público de la Unión La vinculación de la apertura de datos con la transparencia resulta clara.
Como destaca el informe de seguimiento del Memorando sobre Transparencia y Gobierno Abierto impulsado por Barack Obama, la apertura promueve la rendición de cuentas del gobierno y también el intercambio de información pública haciéndola disponible en formatos abiertos y accesibles.
Pero no se puede olvidar que el gobierno abierto también implica la participación y colaboración ciudadanas 12.
Poco a poco van extendiéndose los proyectos de apertura de datos públicos 13.
Una de las iniciativas pioneras en España se desarrolla de la mano del gobierno vasco, quien ha puesto en marcha un proyecto de apertura de datos públicos con el objetivo, entre otros, de aumentar la transparencia.
A través de un portal se ponen a disposición de los ciudadanos datos públicos bajo licencias de propiedad abiertas que permitirán su redistribución, su reutilización y su comercialización 14.
Otra experiencia es el sitio del Gobierno del Principado de Asturias, donde se encuentran publicados conjuntos de datos de carácter público.
Aunque en la actualidad el número de datos difundidos es bajo, este portal constituye un instrumento útil para facilitar tanto el aprovechamiento de los datos de carácter público de la forma más efectiva, como la transparencia de la administración 15.
También se puede traer a colación la experiencia de Castilla y León o de Cataluña o, a nivel local, de los ayuntamientos de Gijón, Zaragoza o Barcelona.
Finalmente, en noviembre de 2011, la Administración General del Estado ha puesto en funcionamiento su portal.
En el ámbito internacional existen otras experiencias de apertura de datos públicos.
Así, por ejemplo, los Estados Unidos de América [URL] y Reino Unido [URL] han puesto en sus sitios web cientos de miles de conjuntos de datos en formatos procesables automáticamente.
La apertura de datos públicos no ha sido objeto, hasta el momento, de un reconocimiento normativo más específico que el que se deriva de la regulación de la reutilización de la información del sector público.
Siguiendo los principios propios de la normativa sobre reutilización de la informa-los que los servicios públicos funcionan y con los que posteriormente son evaluados, en los que se basan las decisiones públicas o los que son recogidos o generados en el curso de la prestación de servicios públicos 10.
Con este planteamiento se superan tanto las nociones de información como de documento que caracterizan el resto de mecanismos de transparencia administrativa.
Los datos públicos que se pongan a disposición de los ciudadanos deben cumplir determinadas características recogidas en los Principios de los datos abiertos que persiguen, precisamente, garantizar la fácil reutilización de los mismos.
En particular, los datos deben ser completos, primarios, oportunos, accesibles, procesables automáticamente, no discriminatorios, no propietarios, sin licencia 11.
Asimismo, existen otros aspectos que deben tenerse en cuenta cuando se liberan los datos como son la facilidad para su localización o el coste vinculado a su reutilización (Access Info Europe y Open Knowledge Foundation 2010, 42).
Sin embargo, a pesar de que el proceso de apertura de datos públicos fija su foco en las administraciones públicas, debe destacarse, siguiendo a Llinares, que el espíritu de la filosofía de open data es "coger datos que en sí mismos no ofrecen ningún valor y dotarlos de significado para convertirlos en conocimiento válido y con valor para los demás" (Llinares 2010, 62).
Es decir, la conjugación entre administraciones públicas y ciudadanos para dar la mayor difusión posible a la información del sector público.
Ello pasa por que los datos públicos sean fáciles de localizar, de licenciar y de reutilizar.
Buena parte de los proyectos de apertura de datos públicos que se están impulsando tienen una perspectiva más amplia vinculándolos al movimiento del gobierno abierto (open government) 11 bis.
Al respecto, de acuerdo con Calderón y Lorenzo "nos estamos refiriendo a una evolución de nuestro sistema democrático de convivencia y valores basada en el establecimiento de mecanismos para la transparencia de los gobiernos así como de espacios permanentes de colaboración y participación de los ciudadanos más allá del ejercicio de derecho de sufragio cada cuatro años" (Calderón y Lorenzo 2010, 11).
Desde esta perspectiva, la apertura de datos constituye la base para el gobierno abierto en la medida en que sólo de este modo a través de un acceso fácil y libre a la información del sector público se
En este sentido, Fung, Graham y Weil apuntan que está emergiendo un nuevo estadio en relación a los mecanismos de transparencia administrativa en la que los ciudadanos son autorizados para facilitar y compartir información (Fung et al. 2007, 169).
De hecho, esta posibilidad traslada a la administración pública el principio propio de la ingeniería de separar los datos de su interacción, que se utiliza comúnmente en la construcción de sitios web (Robinson, Yu, Zeller y Felten 2009, 161).
Respecto al objeto, el análisis realizado en las páginas anteriores permite observar que las TIC han propiciado una evolución del objeto de la transparencia que transita desde el reconocimiento del acceso a archivos y registros hasta la puesta a disposición de los ciudadanos de datos en formatos abiertos y procesables automáticamente a fin de que sean reutilizados.
Sin embargo, esta evolución no ha ido generalmente acompañada de una concreción del alcance del objeto en relación a los diferentes mecanismos.
Asimismo, debe tenerse en cuenta que no cualquier información, documento o dato permite mejorar la transparencia administrativa.
Es necesario que el objeto sobre el que se basa la transparencia sea de calidad (Cerrillo i Martínez y Galán Galán 2007). éste es un aspecto particularmente importante en aquellos casos en que sean los ciudadanos los que canalicen la transparencia administrativa, puesto que si bien la administración pública es responsable de la veracidad y de la integridad de la información (art. 4 LAECSP), no debe ocurrir exactamente lo mismo cuando la misma información está siendo difundida por los ciudadanos.
Por ello, como observa Meijer, la transparencia mediada tecnológicamente puede amenazar a la confianza en las administraciones públicas (Meijer 2009, 266).
Cuando la transparencia es canalizada por las propias administraciones públicas, ya se ha apuntado anteriormente la importancia de difundir información del sector público de calidad tal y como así se deriva del ordenamiento jurídico (por ejemplo, artículos 4 y 6 LAECSP).
Sin embargo, cuando son los ciudadanos los que participan en la difusión de información del sector público puede ser útil utilizar otros instrumentos para tal fin como el establecimiento de códigos de conducta y condiciones de reutilización que deberá concretar en este sentido cada administración pública al poner a disposición de los ciudadanos informaciones o datos para su reutilización, así como arbitrar instrumentos que permitan informar sobre la incorrección de la informa-ción del sector público, cada proyecto define las condiciones específicas a las que se somete la reutilización a través de cláusulas recogidas en los propios portales, mediante el establecimiento de licencias de uso o la previsión de un código de conducta 16.
Estas condiciones pueden regular cuestiones relativas a los usos que se pueden realizar de los datos (comercial o no comercial); la propiedad intelectual de los mismos; las condiciones de la reutilización (reconocimiento de la autoría o cita de la fuente, por ejemplo); la calidad de los datos y la responsabilidad sobre los daños generados por la consulta de los mismos; la protección de datos personales o la seguridad de los datos.
3. el Impacto de las tIc en la transparencIa admInIstratIva: hacIa una transparencIa 2.0 de calIdad
Las TIC están incidiendo en los diferentes mecanismos a través de los que se canaliza la transparencia administrativa afectando a las características que la definen (sujetos, objeto, medios y finalidades).
Por lo que se refiere al sujeto, tradicionalmente la transparencia se ha caracterizado por la puesta a disposición de los ciudadanos por las administraciones públicas de información del sector público.
En la actualidad, el desarrollo tecnológico está facilitando que los propios ciudadanos contribuyan a incrementar la transparencia administrativa dejando de ser responsabilidad exclusiva de las administraciones públicas (Acar, Alonso y Novak 2009).
En particular, las tecnologías 2.0 están facilitando que los ciudadanos, más allá de ser meros observadores de la información del sector público, difundan información del sector público y, además, puedan interaccionar tanto con las administraciones públicas como con otros ciudadanos en este proceso (Mayo y Steinberg 2007).
Así, la extensión de las tecnologías 2.0 sitúa a los ciudadanos no sólo como receptores de información del sector público difundida por las propias administraciones sino como generadores y difusores de la misma.
La naturaleza viral de estas tecnologías facilita y acelera la difusión de información del sector público (Chang y Kannan 2008, 20), así como la generación de contenido por los propios usuarios (OCDE 2007).
Se avanza hacia lo que algunos han llamado ciudadanos 2.0
algunos límites a la transparencia o al uso de las TIC para canalizarla.
Otro a un exceso de información que puede surgir por la puesta a disposición de los ciudadanos de mucha información.
Otro riesgo relacionado con el uso que se pueda hacer de la información y las críticas que se pueden derivar de ello para las administraciones públicas (A. W. Fung, David 2010), así como la falta de capacidad para entender o interpretar la información a la que se tenga acceso.
Finalmente, otro riesgo está vinculado al surgimiento de asimetrías informativas.
En efecto, a pesar de la variedad de mecanismos a través de los que se puede canalizar la transparencia administrativa, pueden surgir dificultades para acceder de forma generalizada a la información del sector público o que la información a la que se ha accedido no sea de calidad.
Como ha apuntado Schmid-Assmann, "no necesariamente el aumento de información disponible conduce a unas mayores cotas de libertad.
Más bien se crean nuevas asimetrías que obligan a plantearse si no existe una responsabilidad del estatal por la procura de información" (Schmidt-Assmann 1998, 292).
Por ello, el derecho puede contribuir decididamente para disminuir las asimetrías informativas garantizando los mínimos que faciliten la máxima transparencia necesaria para todos los ciudadanos, concretando qué información se debe difundir a través de medios electrónicos y delimitando mejor los casos en que la Administración pública no facilitará el acceso a la misma.
En este sentido, se puede facilitar una mayor transparencia regulando adecuadamente los diferentes límites a los que se ven sometidos los distintos mecanismos de transparencia y superar de este modo la amplia discrecionalidad con la que en muchos casos se ha regulado esta cuestión.
A la vista de lo anterior se impone la necesidad de impulsar normas jurídicas que regulen de forma conjunta y unitaria la transparencia administrativa, dando respuesta a los diferentes problemas que se han ido observando a lo largo de las páginas anteriores y facilitando la puesta a disposición de los ciudadanos de la información del sector público y reconociendo el papel que los ciudadanos pueden realizar para canalizar la transparencia administrativa.
Por todo ello, a nuestro entender, se debería avanzar hacia la convergencia de los regímenes jurídicos vinculados a los mecanismos de transparencia administrativa y superar la ción o la falta de calidad para evitar errores o confusiones así como la corrección o actualización inmediata de la información que no sea de calidad (Cerrillo i Martínez 2012).
Asimismo, para facilitar la transparencia no sólo es necesario que las administraciones públicas difundan información del sector público sino también que lo hagan de manera estructurada, abierta y procesable para que pueda ser fácilmente reutilizada (Guadián 2010, 84).
Por lo que respecta a los medios, tal y como se ha apuntado anteriormente, el desarrollo tecnológico no sólo permite una amplia difusión de la información entre los ciudadanos sino también que una pluralidad de sujetos participen en la difusión de la información, que puedan interactuar entre ellos así como personalizar la información del sector público que se difunde en función de su destinatario.
De este modo las TIC están suponiendo un cambio significativo en los mecanismos a través de los que se canaliza la transparencia administrativa no sólo mejorando su eficacia y eficiencia sino también afectando significativamente al propio concepto.
Finalmente, desde la perspectiva de las finalidades de la transparencia administrativa, las TIC las han ampliado sensiblemente al facilitar la evolución desde las finalidades clásicas vinculadas a la mejora de la legitimidad de las administraciones públicas, así como al control sobre la actuación administrativa, para convertirse también en un mecanismo a través del cual se puede conseguir una mayor participación de los ciudadanos en los servicios públicos y, en general, en las administraciones públicas, así como un mayor desarrollo económico y social gracias no sólo a la reutilización de la información del sector público sino también a su difusión.
Sin embargo, a pesar del impacto evidente de las TIC en la transparencia administrativa, éstas no suponen en todo momento una mejora de la misma.
Existen diferentes riesgos vinculados a la extensión de las TIC que pueden incidir negativamente en la transparencia administrativa. administrativa junto a su regulación consiste en la falta de una cultura administrativa orientada a la misma que supere al tradicional secreto que ha caracterizado durante años al modelo burocrático de Administración pública (Sommerman 2010, 18); (OECD 2010, 13).
Para poder avanzar hacia una nueva cultura administrativa, siguiendo a Tim Berners-Lee, se pueden identificar tres grupos de actores que deben participar activamente en esta evolución: ciudadanos, empleados públicos y los directivos públicos (Hogge 2010, 7).
Todos ellos deben contribuir decididamente a este proceso ya que, como apunta el inventor de Internet, a la vista de la experiencia norteamericana y británica "se debe empezar por arriba, se debe empezar por en medio y se debe empezar por abajo" (Hogge 2010).
En primer lugar, como ya se ha visto, las TIC apuntan hacia el surgimiento de un nuevo paradigma en la transparencia administrativa caracterizado por la intervención de los ciudadanos (Acar et al. 2009).
La propia sociedad se convierte en un actor de la transparencia.
Las TIC cambian los flujos de información en la sociedad hacia un nuevo equilibro entre la sociedad civil, las empresas y las administraciones públicas (Parycek y Sachs 2010, 9).
De hecho, las TIC están contribuyendo al surgimiento de dos tipos de ciudadanos, los que acceden a la información del sector público y los que, además, la procesan y agregan a otra información para crear nueva información de valor añadido u ofrecer nuevos servicios (Mayo y Steinberg 2007, 11); (Fages y Sangüesa 2008).
En este proceso, la ciudadanía debe estar impulsada por un pequeño grupo motivado de hackers cívicos (Hogge 2010).
El impacto de este cambio es significativo y, de hecho, recoge la manera de proceder de los ciudadanos cuando buscan información del sector público.
No se puede olvidar que actualmente cuando los ciudadanos buscan información del sector público lo hacen en primera instancia en un buscador generalista como Google o Yahoo en vez de acudir a un portal de una administración pública (Margetts, Helen y Escher 2007).
Así lo demuestra el Barómetro de marzo de 2009 del CIS, según el cual entre los ciudadanos que utilizan Internet cuando necesitan información del sector público, el 68,9% utiliza un buscador general (Google, Yahoo, etc.), mientras que el 4,8% lo hacen a través del portal de información general de la Administración (060) pluralidad y diversidad de normas que existen actualmente en España, pero también en otros países, regulando los diferentes mecanismos de transparencia administrativa.
Estas normas deberían basarse decididamente en las TIC como instrumento a través del que canaliza la transparencia administrativa aunque, lógicamente, no como mecanismo exclusivo.
En particular, la regulación de la transparencia administrativa debería potenciar una mayor difusión de la información a través de medios electrónicos que se pueda ver garantizada en última instancia por un acceso más eficaz a los documentos y, finalmente, unas mayores facilidades para reutilizar dicha información como mecanismo para implicar a los ciudadanos en la transparencia administrativa.
A tal fin, en primer lugar, se podría especificar qué información, a través de qué canales y con qué calidad se deberá difundir, así como definir cuáles son las obligaciones y responsabilidades respecto a dicha información tanto a nivel interno (por ejemplo, creando un órgano a quien atribuir específicamente esta competencia como sucede en el Reino Unido), como a nivel externo (por ejemplo, fomentando o concretando el alcance de la participación ciudadana en la transparencia administrativa).
En segundo lugar, se podrían concretar mejor las excepciones al derecho de acceso como mecanismo de garantía de la transparencia ante aquellos casos en que la Administración pública no haya difundido previamente una información y articular mecanismos ágiles tanto para canalizar el acceso a la información como para hacer frente a eventuales negativas.
En tercer lugar, se debería fomentar la reutilización circunscribiendo claramente los casos en los que sería necesario obtener una autorización previa y concretando las condiciones en las que se deberá desarrollar.
Además, las administraciones públicas deberían impulsar políticas tanto orientadas a reducir la brecha digital o establecer infraestructuras tecnológicas adecuadas que garanticen el adecuado acceso a la información (Margetts, H. 2006, 206); (Zeno-Zencovich 2006, 8), como, en general, el incremento de la transparencia administrativa.
En particular, sería oportuno definir políticas que impulsasen el cambio de la cultura ínsita en la mayoría de las administraciones públicas a través del impulso de diferentes fuerzas motoras.
Tal y como ha sido reconocido, uno de los principales límites de la mejora de la transparencia su reutilización de acuerdo con lo previsto en la Directiva 2003/98/CE así como de fortalecer la transparencia de los procesos administrativos como base para promover la rendición de cuentas y la confianza en los poderes públicos 20.
Por todo lo anterior, podemos concluir que las TIC tienen un impacto significativo en el incremento de la transparencia administrativa.
Al menos, por lo que se refiere al incremento de sujetos que la canalizan, al objeto de la transparencia, el incremento de mecanismos a través de los que ésta se canaliza y la ampliación de sus finalidades.
Sin embargo, siguiendo a Florini, no debe caerse en el determinismo tecnológico y afirmar que nos encontramos ante una sociedad transparente porque las tecnologías están dificultando esconder la información, puesto que existen otros elementos que inciden en este proceso (Florini 2007, 5).
Tal y como se ha apuntado anteriormente, es necesario evolucionar hacia una cultura de la transparencia.
En este proceso y sobre la base del desarrollo tecnológico existente puede tener un papel significativo la adopción de un marco jurídico que determine, concrete e impulse el impacto de las TIC en la transparencia administrativa y en los diferentes mecanismos a través de los que se canaliza, para que gracias a la misma los ciudadanos no sólo puedan ver el interior de las oficinas públicas sino que puedan entrar en ellas y participar activamente en el proceso de difusión de la información del sector público.
De este modo, las TIC podrán contribuir significativamente para conseguir que la transparencia administrativa tenga un impacto político, social y económico.
y el 24,3% mediante la página del organismo responsable del servicio.
Esta situación emergente ha llevado a autores como Fung, Graham y Weil a hablar de transparencia colaborativa como "una nueva generación de transparencia que está emergiendo facilitada por el uso de las TIC en la medida en que emprendedores, activistas, reguladores y ciudadanos inventan nuevas maneras de recoger, procesar y distribuir información" (Fung et al. 2007, 152).
Los empleados públicos tienen también un papel muy relevante en la evolución que se está comentando 17.
Al respecto no se puede olvidar que tradicionalmente se había justificado el secreto administrativo en la necesidad de apartar a los empleados públicos de la influencia de los ciudadanos (Castells Arteche 1984, 137).
Sin embargo, ahora la situación es bien diferente.
El cambio de la cultura organizativa se erige como base para la efectiva transparencia a través de las TIC.
De hecho, se propone ir hacia una cultura de la transparencia (Stiglitz 2003) y del gobierno abierto 18.
Finalmente, los directivos públicos deben liderar el proceso a través de la adopción de un marco regulatorio que facilite que las TIC contribuyan decididamente a la transparencia administrativa.
Ya existen algunas iniciativas en esta materia que pueden ilustrar el necesario liderazgo. |
La construccIón del espacIo electrónIco europeo
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han transformado radicalmente las comunicaciones y el acceso, distribución y almacenamiento de la información, conformando un sistema tecnológico que se ha expandido por los diversos países y sectores sociales, y ha modificado profundamente las relaciones humanas, así como las actividades empresariales e institucionales.
Hoy en día, buena parte de la vida social resulta impensable sin las TIC.
Manuel Castells (1996-98) y otros autores han resumido esta profunda transformación diciendo que algunas sociedades industriales han generado una nueva modalidad de sociedad, la sociedad de la información, que también puede ser denominada sociedad red, debido a que gran parte de las interacciones sociales se desarrollan en red, al estar soportadas por las redes telemáticas.
Casi todos los países han impulsado el desarrollo de las TIC y han promovido programas para fomentar el desarrollo de sus respectivas sociedades de la información.
La propia ONU recomendó a finales del siglo xx este tipo de acciones y en la primera década del siglo actual convocó la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (Ginebra, 2003y Túnez, 2005), en la que participaron prácticamente todos los países del mundo, así como representantes de sociedades internacionales, empresas transnacionales del sector TIC y representantes de la sociedad civil de los cinco continentes, dando lugar a un ejemplo canónico de lo que podríamos denominar participación ciudadana global.
Como resultado, se acordaron unos principios básicos para impulsar la sociedad de la información en todo el mundo y también se acordó un plan de acción, en el que se potenciaba la participación ciudadana en la sociedad de la información, formulando el siguiente principio: "todas las personas, en todas partes, deben poder participar y no debe excluirse a nadie de las ventajas que ofrece la sociedad de la información" 1.
Por su parte, al poner en marcha la Agenda de Lisboa (2000), la Unión Europea decidió impulsar la sociedad de la información en los diversos países, regiones y ciudades europeas, promoviendo los programas eEurope 2002
RESUMEN: La Agenda de Lisboa y los planes e-Europe 2002 y 2005 tuvieron la finalidad de impulsar la sociedad europea de la información y el conocimiento.
En una primera fase, la participación ciudadana no fue una prioridad.
A partir de 2005 la UE reorientó su estrategia, promovió la creación del Espacio Único Europeo de la Información y fomentó la participación electrónica de los ciudadanos, haciéndola depender a veces de la e-inclusión, otras veces de la gobernanza.
El programa i2010 supuso un paso importante hacia la utilización del espacio electrónico europeo para la participación ciudadana.
La reciente Agenda Digital para Europa, en cambio, no parece priorizar la e-participación, aunque mantiene planes de e-inclusión y e-gobierno.
PALABRAS CLAVE: Sociedad de la información; participación ciudadana; gobernanza; e-inclusión; e-participación.
cia de los planes eEurope que le precedieron, en donde sociedad de la información e Internet eran usadas como expresiones sinónimas 5.
La Comisión Europea rectificó en 2005 ese error conceptual y señaló que para construir un espacio europeo de la información, además de impulsar el desarrollo de Internet, eran precisas, como mínimo, otras dos grandes acciones estratégicas: la convergencia entre Internet y otros medios de comunicación (telefonía móvil, televisión digital, otras tecnologías TIC) y la convergencia entre las legislaciones de los diversos Estados europeos.
En el año 2000, cuando se acordó la Agenda de Lisboa, se pensaba ingenuamente que la iniciativa privada iba a construir el espacio electrónico europeo a la vista de las grandes expectativas de negocio que la expansión de Internet prometía.
En los documentos oficiales de aquella época la telefonía móvil y la televisión digital apenas eran mencionadas, siendo así que, si hoy en día la UE lidera a nivel mundial algún sector TIC, se trata precisamente de la telefonía móvil.
En 2000 se hablaba casi exclusivamente de Internet y de la iniciativa privada; cinco años después se ha reconocido oficialmente que hay que impulsar otras tecnologías TIC, no sólo los ordenadores e Internet.
También se ha tomado conciencia de la necesidad de definir políticas públicas para impulsar el desarrollo de la sociedad de la información, sin dejar de promover el desarrollo del mercado digital europeo, como se le denomina en el reciente documento sobre la Agenda Digital Europea de 2010.
Este giro conceptual tiene gran importancia.
Aunque no se renuncia al objetivo de crear un mercado común europeo en el espacio electrónico ni a que dicho mercado crezca e incremente su peso relativo a nivel global, el plan i2010 asumió que en dicho espacio electrónico también pueden desarrollarse servicios públicos y nuevas formas de participación ciudadana.
Por nuestra parte, consideramos que entonces fue cuando empezó a introducirse el concepto de e-ciudadanía europea, como intentaremos mostrar en el tercer apartado.
La Comisión Europea ya había señalado en 2002 la necesidad de generar un espacio europeo de investigación y otro de enseñanza superior, superando la concepción exclusivamente económica del espacio electrónico.
A partir de 2005 impulsó decididamente el gobierno electrónico (e-government) y dentro de ese marco la e-administración, la e-participación y la creación de nuevos servicios públicos en sanidad, seguridad, educación e investigación.
Ello supuso incrementar las dimensiones y eEurope 2005, cuyo objetivo principal era la creación de una "Europa electrónica", es decir, la construcción en Internet de un entramado de redes telemáticas que conectaran a los ciudadanos, instituciones y empresas europeas entre sí, con el fin de impulsar una sociedad de la información para todos, como afirmaba el lema del programa eEurope 2002.
Se pretendía conseguir que la UE fuera en 2010 el líder mundial en el desarrollo de la sociedad de la información y el conocimiento, objetivo que ya en 2005 se reveló como inalcanzable.
La Comisión Europea rediseñó la estrategia europea, proponiendo la Agenda Renovada de Lisboa 2 y el programa i2010 3, que sustituyó a los planes eEurope y fijó nuevos objetivos para desarrollar la sociedad de la información en los diversos países y regiones de la UE.
El plan i2010 ha supuesto cambios sustanciales, al establecer tres prioridades: "La Comisión propone tres prioridades para las políticas europeas de sociedad de la información y medios de comunicación: i) la construcción de un Espacio único Europeo de la Información que promueva un mercado interior abierto y competitivo para la sociedad de la información y los medios de comunicación; ii) el refuerzo de la innovación y la inversión en la investigación sobre las TIC con el fin de fomentar el crecimiento y la creación de más empleos y de más de calidad; iii) el logro de una sociedad europea de la información basada en la inclusión que fomenta el crecimiento y el empleo de una manera coherente con el desarrollo sostenible y que da la prioridad a la mejora de los servicios públicos y de la calidad de vida" 4.
En este artículo nos ocuparemos brevemente del primer objetivo y más ampliamente del tercero, en el que se fundamentan las políticas europeas de e-participación ciudadana.
La creación de un Espacio Único Europeo de la Información (Single European Information Space, SEIS) implica un cambio radical en relación a la estrategia previa.
En los dos planes eEurope el objetivo principal consistió en promover la conexión a Internet.
Los indicadores para medir el nivel de desarrollo de la sociedad de la información en Europa dependían de dicho objetivo.
El nuevo programa i2010 apenas aludió a la red, a diferen-
"Reforzar la cohesión social, económica y territorial consiguiendo que los productos y servicios de TIC sean más accesibles, en particular en las regiones menos adelantadas, constituye un imperativo económico, social, ético y político.
En la iniciativa i2010 se hace particular hincapié en la participación plena y en que todo el mundo adquiera unas competencias digitales básicas" 8.
Por tanto, la participación ciudadana en el espacio electrónico está ligada en el programa i2010 a la creación de una sociedad inclusiva de la información, así como a los programas de gobierno electrónico.
Veamos de qué manera la CE ha promovido la e-participación, en el marco de una sociedad inclusiva de la información.
el programa I2010 y las polítIcas de e-partIcIpacIón en europa
El rechazo del borrador de Constitución Europea en 2005 fue un factor determinante para que la Comisión Europea comenzara a impulsar políticas activas de participación ciudadana 9.
Los Eurobarómetros mostraron que la ciudadanía se distanciaba cada vez más de la política europea y la CE intentó modificar esa tendencia, promoviendo el gobierno electrónico (e-Government) y la participación electrónica (e-participation) como modo de reactivar el interés ciudadano por la construcción de la UE.
Esta última fue una de las cinco prioridades del e-Government Plan y se explicitó en 2007, cuando la CE publicó el documento Iniciativa Europea i2010 para la inclusión digital: "participar en la sociedad de la información" 10.
Cuando se impulsa la participación ciudadana suele pensarse en la participación política, es decir, en la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones políticas por parte de las instituciones y de los representantes electos.
De hecho, se habla de participación ciudadana cuando "la ciudadanía se involucra en los procesos de determinación, discusión y ejecución de las políticas públicas, y constituye un instrumento estratégico para el reforzamiento de la gobernabilidad" 11.
Así es como ha concebido la Comisión Europea la participación ciudadana en las políticas de I+D+i, habiendo promovido diferentes formas de participación cívica 12.
Sin embargo, el documento titulado "Participar en la sociedad de la información" utiliza una noción de del espacio electrónico europeo, donde hasta entonces habían predominado las actividades económicas, empresariales y comerciales:
eEurope, y aunque la Unión Europea sea líder mundial al respecto, todavía queda mucho por hacer para garantizar el acceso y el uso competente de las TIC a las personas con diversidad funcional.
Otro tanto cabe decir de los ancianos, de las personas que viven en ámbitos rurales y de muchas personas con pocos recursos económicos y escasa formación.
Por lo general, estos sectores sociales están excluidos de la sociedad europea de la información y ni siquiera pueden desplegar formas de participación económica y social, mucho menos de e-participación política. participación distinta, que se centra en la participación social y económica, no en la participación política.
Se afirma que existe un vínculo entre "el uso de las TIC y la participación económica y social de todos" 13 y, más que incidir en las decisiones que toman las autoridades políticas, por ejemplo, la propia Comisión Europea, se apunta ante todo al objetivo de la inclusión en la sociedad de la información, del que se derivan varias formas de participación económica y social.
Se pretende que todos los ciudadanos europeos puedan participar en la sociedad de la información, es decir, que dispongan de acceso, medios y capacidades para moverse en el espacio europeo de la información, independientemente de que una vez allí sus posturas sean proactivas o pasivas.
Buena parte de la ciudadanía europea no es usuaria de las TIC y, por tanto, no puede participar en la sociedad de la información.
Así pues, se trata de superar una barrera previa: conseguir que la gente esté en condiciones de poder participar, cosa que no está garantizada hoy en día, debido a la existencia de diversas brechas digitales en las sociedades europeas.
No todas las TIC son accesibles a todos los europeos; hay grandes diferencias entre las competencias digitales de unos y otros; las escuelas están desigualmente dotadas, con lo que no garantizan la igualdad de oportunidades a los estudiantes; y, last but not the least, aunque la penetración de Internet no para de aumentar, alrededor del 50% de la población europea sigue sin utilizar regularmente sus servicios" 14.
En suma: la e-participación difiere del concepto usual de participación ciudadana porque está subordinada al logro de un objetivo previo, la inclusión digital, que es condición necesaria para poder integrarse en la sociedad de la información.
La e-participación no tiene connotaciones políticas ni institucionales, sino que sus objetivos son impulsar las actividades económicas y las relaciones sociales en el espacio electrónico europeo, en el que se desarrolla la Europa electrónica (eEurope).
Partiendo de esta descripción de la situación, que, no hay que olvidarlo, se refiere al año 2007, el objetivo prioritario es la inclusión en la sociedad de la información, es decir, proporcionar los medios a toda la ciudadanía europea para operar con el sistema tecnológico TIC, en la medida en que éste da acceso a un nuevo espacio económico y social, el tercer entorno, cuyo desarrollo es considerado prioritario por parte de la Unión Europea 15.
Aunque los esfuerzos para garantizar la accesibilidad al espacio electrónico a los discapacitados fueron considerables en los programas JAVIER ECHEVERRÍA Y ALfONSO UNCETA subsidiariedad, empoderamiento de las comunidades y de las personas, inclusión, etc. 5.
Factores externos al proyecto que han de ser tenidos en cuenta: tipo de gobernanza, tradiciones culturales de las agencias públicas, entorno legal, políticas de acompañamiento, autonomía, infraestructuras disponibles, entorno socio-económico y socio-cultural, etc.
Aun siendo mejorable, este marco analítico tiene la ventaja de ser lo suficientemente comprehensivo como para permitir el estudio de muy diversas formas de e-participación, distinguiendo tres niveles y cinco tipo de resultados, impactos y consecuencias.
Resulta, por tanto, un avance considerable en relación a las iniciativas de e-participación, en particular para su estudio ulterior.
Sin embargo, tiene el inconveniente de que dicho marco conceptual ha sido elaborado partiendo de la hipótesis de que son las autoridades políticas y las instituciones las que promueven proyectos de participación ciudadana, siendo así que muchas formas de e-participación surgen de abajo arriba (bottom-up), en cuyo caso el marco analítico que estamos comentando presenta algunas insuficiencias.
El defecto principal, a nuestro modo de ver, consiste en no tener en cuenta el origen de las iniciativas en pro de la participación ciudadana.
Para corregir esta insuficiencia habría que tener en cuenta los estudios de innovación distribuida de von Hippel (2005) y sus seguidores, buena parte de los cuales se centran en las innovaciones que surgen de los usuarios de los sistemas tecnológicos y de los servicios.
En el caso de la e-participación, los estudios centrados en el uso de las herramientas que la posibilitan debería ser uno de los aspectos relevantes a tener en cuenta.
Las tecnologías de participación que promueven las diversas agencias de la UE han de ir acompañadas por tecnologías socio-culturales que hagan accesible y fácil la participación mediante las tecnologías TIC.
De no ser así, la ciudadanía no utilizará las TIC de e-participación, o no lo hará con suficiente soltura, frecuencia o fluidez.
Como cualquier otra tecnología TIC, las herramientas que favorecen la e-participación aportan innovaciones tecnológicas, mayormente en el sector servicios.
Por tanto, les resultan aplicables las teorías vigentes en los estudios de innovación, y en particular a los estudios de innovación social, de los que nos hemos ocupado en otro lugar 21.
ésta es una de las razones por las que pensamos que para promover la e-participación es preciso realizar previamen-¿Cómo promover estas políticas de e-participación?
Los autores de este Study propusieron un marco analítico en el que se distinguen tres niveles para impulsarla: un nivel básico (operacional), en el que se construyen herramientas y métodos para la e-participación; otro intermedio, con acciones y objetivos específicos, en el que los participantes obtienen beneficios para sí mismos gracias al uso exitoso de las herramientas anteriores; y un tercero de alto nivel, en el que se producen impactos a nivel general, es decir, cuando se logran satisfacer objetivos sociales y valores públicos gracias a las acciones de e-participación previamente diseñadas.
Dicho marco ha sido utilizado a fondo por tres de los autores del estudio, Smith, Macintosh y Millard ( 2009) y está basado en la distinción entre cinco componentes que hay que estudiar en cualquier iniciativa de e-participación:
Recursos: Infraestructuras TIC, tecnologías emergentes (web 2.0, minería de datos, procesamiento del lenguaje natural, servicios en la web semántica, entornos colaborativos, etc.), recursos humanos, recursos organizativos (liderazgo, gestión, equipos), financiación, tiempo requerido, etc. 2.
Outputs operacionales: de índole tecnológica (hardware, software, canales, terminales...), herramientas de e-participación (solicitudes electrónicas, consultas electrónicas, voto electrónico, toma de decisiones, juegos, etc.), outputs organizativos (procedimientos para trabajar, reingeniería, formación del staff, cambios organizativos, etc.) y resultados derivados de la e-participación (estudios, análisis, etc.).
Beneficios derivados de la e-participación, tanto para los promotores del proyecto (reducción de costes, racionalización de los recursos, mayor productividad y eficiencia, aprendizaje por parte del staff, etc.), como para los usuarios (acceso, utilización de herramientas, cambios de patrones en los comportamientos, satisfacción creciente, empoderamiento, etc.) y para el conjunto de las personas e instituciones involucradas (stakeholders), por ejemplo: ahorro de tiempo, procedimientos más sencillos, mayor seguridad, menos burocracia, mayor transparencia, mejor implementación de las políticas, avances en la legislación, etc. 4.
Impactos sociales, que a su vez son de diversas índole: ciudadanía activa, transparencia y apertura institucional, construcción de la esfera pública europea, fomento de la cultura basada en la consulta y el diálogo,
Comentaremos únicamente las dos últimas líneas estratégicas, porque en ellas se encuadrarán en un futuro las posibles acciones de fomento de la e-participación.
Sin embargo, conviene señalar que, al menos en este primer documento de la nueva estrategia europea (Agenda 2020), impulsar los mercados electrónicos es mucho más importante que promover el e-gobierno y la e-participación.
Continuamente se habla de los consumidores y, de hecho, el término "participación" sólo aparece una vez en el texto, cuando se habla de la participación de las mujeres y se pretende promover "a higher participation of young women and women returners in the ICT workforce through the support for web-based training resources, game based eLearning and social networking" 24.
Es posible que, en el marco de la nueva Agenda Digital Europea, la UE dé un nuevo impulso a la e-participación, pero por el momento esa tendencia no se manifiesta.
En la sexta línea estratégica se retoman los principios de la inclusión digital, sobre todo en relación a los 150 millones de europeos (un 30% de la población) que nunca ha usado Internet.
En su mayor parte son personas con más de 65 años, así como parados y personas con escasos ingresos y poca formación.
La mayoría de ellos carecen de habilidades para usar las TIC, pero también de motivación, en muchos casos.
También se indica que para 2015 puede haber 700.000 puestos de trabajo en el sector TIC que podrían no ser cubiertos por ciudadanos europeos, por falta de habilidades y destrezas.
En suma, la sexta línea estratégica se centra en la educación y en la formación, con el fin de disminuir la exclusión y la brecha digital, pero no en la e-participación vinculada a la gobernanza y a la toma de decisiones, como ha sido entendida tradicionalmente.
En cuanto a la séptima línea estratégica, se centra en cuestiones relacionadas con el bienestar social, tales como el uso de las TIC en la lucha contra el recalentamiento del planeta, la e-salud y la diversidad cultural.
También hay una cuarta línea de acción dedicada al gobierno electrónico, basada en un dato importante: sólo un 38% de los usuarios de Internet acceden a servicios de gobierno electrónico, mientras que un 72% sí utiliza las TIC para asuntos de negocios.
Además, se subraya que hay muy pocos servicios de gobierno electrónico supranacionales 25: cada uno de los Estados ha desarrollado sus propias herramientas de e-gobierno para su ámbito territorial, sin pensar en el conjunto de Europa.
Pero también en este caso se insiste en que hay que tener en cuenta "the single market dimension of eGovernment" 26, es decir, se te estudios empíricos sobre el uso de las TIC por parte de la ciudadanía, en particular cuando se utilizan para promover iniciativas ciudadanas o para protestar por algún producto o servicio deficiente.
partIcIpacIón electrónIca y agenda dIgItal europea
En agosto de 2010 la Comisión Europea ha aprobado un nuevo programa para impulsar la sociedad de la información y las TIC, la Digital Agenda for Europe, que sustituye al programa i2010 y define otra estrategia y nuevos objetivos, en este caso para el año 2020.
En el momento en que se escribe este artículo, no se conocen las acciones que lo implementarán, ni tampoco el posible giro en las acciones de e-participación que la Agenda Digital va a traer consigo.
Por tanto, para terminar esta contribución haremos unas breves consideraciones en torno al nuevo documento de la CE, en el que se vuelve a insistir, ante todo, en la necesidad de crear un mercado común europeo en el espacio electrónico.
Las líneas estratégicas son siete, pero la primera y la que ocupa más páginas, con diferencia, es el digital single market.
Por tanto, el espacio europeo único de la información (SEIS) vuelve a ser concebido ante todo como un espacio donde ha de desarrollarse un mercado común, si bien la responsabilidad de impulsarlo y consolidarlo les corresponde en gran medida a los Estados.
En conjunto los problemas estratégicos a afrontar son los siguientes 22: a) Fragmentación del mercado digital.
Se propone la creación de un mercado común digital, eliminando las barreras jurídicas y de otro tipo que todavía dificultan el funcionamiento de los mercados en el espacio electrónico europeo (SEIS). b) Falta de interoperabilidad entre las distintas redes y plataformas que dan acceso al espacio electrónico 23. c) Aparición del cibercrimen y pérdida de confianza en la seguridad de las redes. d) Falta de inversión en las redes. e) Esfuerzos insuficientes de investigación e innovación en el sector TIC. f) Carencias en la alfabetización digital y en la adquisición de destrezas para que la ciudadanía pueda operar en el espacio electrónico. g) Oportunidades perdidas al afrontar desafíos sociales. der (2009, pp. 473-529.).
23 Las plataformas que se tienen en cuenta explícitamente son las siguientes: "smartphone, tablet, personal computer, digital radio and highdefinition television" (Ibid.,p.
Por tanto, el criterio multiplataforma del plan i2010 puede darse por consolidado. |
El uso de Internet ha generado un rico y controvertido debate sobre sus efectos en la participación política.
El nuevo medio tiene unas características muy poderosas que permiten pensar que, directa o indirectamente, puede afectar a la participación política.
Por un lado, Internet incrementa en una cantidad sin precedentes el volumen de información en circulación.
Aunque aún se debate si este entorno rico en información que crea Internet aumenta o reduce los costes de información (Bimber, 2001(Bimber,, 2003;;Anduiza, Gallego y Jorba, 2009), es previsible que, cualesquiera que sean sus efectos sobre la información, tengan consecuencias sobre la participación.
Por otro lado, Internet es un medio interactivo que multiplica las posibilidades de contacto de una forma muy eficiente en términos de inversión en tiempo y crea un entorno intensivo de comunicación.
Asimismo, Internet permite la creación y recreación de "espacios" donde la discusión y la deliberación sobre temas de interés común son posibles (Karakaya, 2005).
Finalmente, el uso de Internet ayuda a que las actividades de participación "tradicionales" (como contactar con políticos, firmar una petición, donar dinero, etc.) se puedan desempeñar mucho más fácilmente y reduce ciertos costes de transacción -como la comunicación-implicados en la acción colectiva (Bonchek, 1995).
Estas características de Internet, que le son propias y específicas y que la diferencian de otros medios de comunicación, han llevado a preguntarse si su uso puede afectar a los patrones clásicos de comportamiento en relación con la participación política, alterando los niveles y los estilos de la participación política.
Es decir, estas características del
RESUMEN: El objetivo de este artículo es investigar la relación entre el uso de Internet, la motivación y la participación política.
En concreto nos interesa descubrir si el uso de Internet cambia la importancia que se da a la motivación política en las explicaciones clásicas de la participación.
Para examinar esta cuestión, se ha empleado la encuesta 2736 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que versa sobre participación política y usos de Internet.
Los análisis muestran que el uso de Internet tiene un efecto positivo sobre la participación, independientemente del interés por la política, y que los usuarios de Internet que son habilidosos con este medio no necesitan estar motivados o interesados en la política para participar al menos en una actividad política por Internet.
PALABRAS CLAVE: Participación política en línea; Internet; Interés Político; Habilidades con Internet.
Por un lado, están las tesis que sostienen que Internet no sólo no modificará la lógica de la participación, sino que tendrá un efecto negativo en la participación.
Apuntada por Robert Putnam en "Bowling Alone" (2000), esta tesis defiende que Internet no propicia la creación de capital social; primero, porque su uso sustituye a las relaciones interpersonales y, segundo, porque se usa fundamentalmente para actividades de entretenimiento.
Entre los que sostienen que Internet tendrá un efecto positivo en la participación, se distinguen dos posiciones.
Por un lado, están los que sostienen que Internet se limitará fundamentalmente a intensificar la participación de los que ya participan y, por tanto, a estos autores se les ha englobado en la denominada tesis de la normalización o del refuerzo.
Estos argumentos se sustentan en que, después de un período excepcional, el del principio, en que el uso de Internet generó expectativas de cambio en el comportamiento social, la actividad en Internet se ha ido normalizando y los individuos, poco a poco, se han dedicado a hacer a través de este medio lo que ya hacían presencialmente (Margolis y Resnick, 2000).
Aplicada a la participación, esta tesis de la normalización ha defendido que Internet, lejos de movilizar a gente nueva que hasta ahora no participaba en política, ha servido de refuerzo a los que ya participaban en política (Norris, 2001; Bimber, 2001).
Por otro lado, están los que defienden la tesis de que Internet no sólo tendrá un efecto positivo en la participación, sino que movilizará a individuos que hasta ahora eran inactivos y no tenían el perfil del participante tradicional.
En otras palabras, esta tesis defiende que Internet puede modificar la lógica de la participación a través de la movilización de individuos y grupos nuevos de individuos que hasta ahora se habían mantenido al margen del proceso participativo (Delli Carpini, 2000; Ward, Gibson y Lusoli, 2003) 3.
Por ejemplo, Cantijoch (2009) encuentra que el uso de Internet aumenta las actividades no convencionales de participación (como la protesta y las actividades de boicot de productos de consumo) y que este aumento de las formas no convencionales de participación medio conducen a preguntarse si Internet puede cambiar quién, cómo y por qué se participa en política.
Existen varios estudios 1 centrados en cómo Internet está cambiando el modelo clásico que explica la participación política a través de los recursos.
Este modelo fue definitivamente fijado por Verba, Schlozman y Brady (1995) y ha disfrutado de un amplio reconocimiento dentro de la ciencia política.
Sin embargo, pocos estudios 2 han analizado si Internet puede transformar esta aproximación clásica en cuanto al cambio que puede provocar en la relevancia de la motivación política.
Para el modelo tradicional, la implicación psicológica en política o, en otras palabras, la motivación política es un elemento clave necesario para la participación, junto con los recursos consistentes en la disponibilidad de tiempo, dinero y habilidades cívicas (Verba, Schlozman y Brady, 1995: 269).
Nuestro argumento es que, a través de la reducción de los costes de la participación, el uso de Internet aumenta la probabilidad de participar en al menos una actividad en línea por parte de usuarios habilidosos y experimentados, incluso en ausencia de motivación política.
El artículo consta de seis apartados.
En el primer apartado se revisan las diferentes posiciones que existen en la literatura sobre la capacidad de Internet para atraer a nuevos tipos de participantes y se repasan los pocos estudios que han analizado el papel de la motivación política en la movilización de los participantes en actividades políticas por Internet.
En el segundo apartado se compara la perspectiva instrumental o de la elección racional sobre la participación con el modelo clásico basado en los recursos, principalmente respecto al rol de la motivación política.
En el tercer apartado se explica cómo el uso de Internet puede afectar al papel que juega la motivación y, posteriormente, se formulan las hipótesis que se comprobarán en este estudio.
El cuarto apartado describe los datos y las medidas empleados en el análisis.
En el apartado quinto se presentan los resultados del análisis y la correspondiente discusión de los resultados.
Por último, el artículo se cierra con las conclusiones.
Internet, movIlIzacIón y motIvacIón polítIca: el debate
Existen en la literatura diferentes posiciones respecto a la cuestión de si Internet puede cambiar quién, cómo y por qué se participa en política.
ROSA BORGE, ANA SOfÍA CARDENAL Y CLAUDIA MALPICA a participar y, en otra gran parte, los recursos vinculados al estatus socio-económico, como el tiempo, el dinero y las habilidades cívicas.
Hasta ahora, la literatura que investiga el efecto movilizador de Internet sólo ha examinado cómo Internet puede modificar los recursos necesarios para la participación política (Krueger, 2002; Best y Krueger, 2005; Anduiza, Gallego y Cantijoch, 2010; Gibson, Lusoli y Ward, 2001), pero no si y cómo puede modificar el papel que la motivación o la predisposición psicológica a participar ha tenido en las explicaciones clásicas.
De hecho, todos o casi todos los estudios más recientes sobre el impacto del uso de Internet en la participación dan por sentada la importancia de la motivación, al incorporar siempre en sus modelos este factor como variable de control.
Sin embargo, si aceptamos el argumento utilizado en los estudios sobre la nueva movilización de que Internet reduce los costes de la participación, ¿por qué no preguntarnos si esto tiene algún efecto sobre el papel de la motivación a la hora de dar cuenta de la participación? éste no sólo es un tema poco tratado en la literatura, sino que los pocos trabajos que han dicho algo sobre él, aunque sea marginalmente, llegan a resultados contradictorios.
Por un lado, Di Genaro y Dutton (2006), analizando los datos de una encuesta realizada por el Oxford Internet Institute sobre usos de Internet, encuentran que cuando se introduce el uso de Internet en el modelo que explica la participación online, desaparece el efecto de la motivación o el interés por la política.
Es decir, que lo que parece tener un efecto independiente y directo en la participación online es el uso de Internet y no la motivación. xenos y Moy (2007) y Anduiza, Gallego y Jorba (2009) hallan resultados menos contundentes pero que apuntan en la misma dirección. xenos y Moy (2007) descubren que el uso de Internet por sí mismo (concretamente, exponerse a información sobre la campaña electoral por Internet) aumenta el conocimiento político independientemente de la motivación.
En cuanto a Anduiza, Gallego y Cantijoch (2010) encuentran que el efecto conjunto del uso de Internet y la motivación en el conocimiento político es el inverso al esperado: parece que el efecto del uso de Internet en el conocimiento político es mayor entre los individuos no motivados que entre los motivados políticamente.
En cambio, hay trabajos que apuntan exactamente en la dirección opuesta.
Por ejemplo, en su meta-análisis, Boulianne (2009) señala que en muchos trabajos que exa-se debe no sólo a la participación de individuos críticos que son usuarios de Internet, sino también a la de individuos que tradicionalmente han participado en actividades convencionales y que, por efecto de Internet, ahora participan más en las no convencionales.
Otros estudios, como los de Quintelier y Vissers ( 2008 Neal (2008), han destacado que el uso de Internet está movilizando grupos que tradicionalmente han participado con niveles muy inferiores a los de otros colectivos, como los jóvenes y las mujeres.
Los estudios de Best y Krueger (2005), Gibson, Lusoli y Ward (2005) y Anduiza, Gallego y Cantijoch (2010) también respaldan la tesis de la nueva movilización, al destacar que los recursos que dan cuenta de la participación online ya no son sólo los tradicionales, como el tiempo, el dinero y las habilidades cívicas, sino también la habilidad con Internet.
Anteriormente, Krueger (2002) sostenía que las habilidades con Internet eran el factor predictivo más importante de la participación en línea, de manera que las habilidades cívicas clásicas no eran significativas o incluso los ingresos familiares disminuían la probabilidad de participar en línea (pp. 487-488).
Otros autores, como Jensen, Danzinger y Venkatesh (2007), aportan evidencias de la pérdida de peso del estatus socioeconómico para la participación por Internet, al menos en los EE.UU. Finalmente, Gibson, Lusoli y Ward (2005) encuentran que estar sometido a ciertos estímulos a través de la red, como ser contactado, aumenta la probabilidad de la participación online o de entrar en contacto con políticos, partidos y candidatos.
Todos estos estudios aportan pruebas que apoyan la tesis de la nueva movilización, y algunos no sólo aportan evidencias empíricas sino que proponen mecanismos que explican cómo el uso de Internet afecta a la participación.
Sin embargo, entre los estudios sobre la nueva movilización, muy pocos se han preguntado si el uso de Internet afecta a la lógica de la participación política al modificar el papel que la motivación tiene en los modelos clásicos de participación.
Sabemos, por las explicaciones clásicas, que la predisposición psicológica a participar es un factor tan importante como necesario para dar cuenta de la participación.
La participación política es costosa y lo que permite superar estos costes -según las explicaciones clásicas-es, en buena parte, la predisposición psicológica reporta.
La dificultad para entender los beneficios que reporta la participación se deriva, como ya explicaron Downs (1957) y Olson (1965), de las características del principal bien que se persigue con la participación: el bien público.
Según los formuladores originales de la teoría, los bienes públicos no son un incentivo o una razón suficiente para la participación al menos por dos razones.
En primer lugar, porque una vez proveído el bien público, el beneficio es compartido por todos, independientemente de quién haya participado.
En segundo lugar, porque la influencia que un individuo aislado tiene en la provisión del bien público es extremadamente pequeña.
Cuando se tiene en cuenta que el esfuerzo de un individuo aislado contribuye tan poco al resultado y que, haya o no participado, podrá disfrutar igualmente de los beneficios de la acción colectiva, se entiende que el individuo no tenga incentivos para participar y que quiera aprovecharse del esfuerzo de los demás.
Esta lógica es la que lleva a predecir que muy poca gente participará de forma voluntaria en actividades cívicas y políticas.
Sin embargo, desafiando a esta lógica, se observa que las personas participan voluntariamente en mucha mayor proporción que la esperada por la teoría.
De ahí, la llamada "paradoja de la participación".
La utilidad de plantear el problema de la participación desde esta óptica es que nos lleva a hacernos la siguiente pregunta -pregunta que ya se hizo Olson (1965)-: si los beneficios colectivos no son una razón suficiente para explicar la participación, entonces ¿qué otras razones son las que mueven al individuo a participar de forma voluntaria en las actividades cívicas y políticas?
Por supuesto, la respuesta de Olson a esta pregunta, y una de sus grandes contribuciones a la ciencia política, es que esas otras razones que mueven al individuo a participar en actividades colectivas son los llamados "incentivos selectivos".
Puesto que a Olson (1965) le interesaba explicar la decisión de los individuos de unirse a un grupo, entendió los incentivos selectivos como una respuesta/estrategia de las organizaciones dirigida a superar el problema de la acción colectiva.
Esta respuesta consistía, según Olson (1965), en el reparto de bienes privados, principalmente materiales, como el disfrute de seguros de salud, del sistema de pensiones, de viajes, etc., como parte de los beneficios de pertenecer a una organización.
Junto a los incentivos selectivos positivos (los beneficios materiales), Olson (1965) también destacó el papel de los incentivos selectivos negativos, como la coerción, para explicar por qué las organizaciones gran-minan el efecto del uso de Internet en la participación, este efecto desaparece cuando se introduce la motivación 5.
Según Boulainne (2009), estos resultados podrían estar demostrando no sólo que el uso de Internet no tiene un efecto independiente en la participación, sino que la asociación positiva entre el uso de Internet y la participación se explica por la influencia de la motivación, que sería el factor explicativo clave.
En resumen, pocos trabajos han examinado la cuestión de si Internet puede modificar el papel que la motivación tradicionalmente ha tenido en las explicaciones clásicas sobre participación.
Los pocos trabajos que han dicho algo sobre el tema no sólo no contribuyen demasiado a dilucidar la relación que existe entre el uso de Internet, la motivación y la participación, sino que ofrecen resultados contradictorios.
No queda claro si el uso de Internet tiene un efecto independiente en la participación que elimina el efecto de la motivación (DiGenaro y Dutton, 2006), si tiene un efecto directo en la participación que es independiente de la motivación (Xenos y Moy, 2007) o, finalmente, si la relación entre el uso de Internet y la participación es espuria y el factor causal de la participación (tanto online como offline) sigue siendo la motivación (Boulianne, 2009; Bimber, 2001).
En este artículo nos proponemos investigar un poco más la relación que existe entre el uso de Internet, la motivación y la participación política.
En particular, queremos saber si el uso de Internet, al reducir los costes de la participación, modifica la importancia que la motivación ha tenido en las explicaciones clásicas sobre participación.
Para examinar esta cuestión utilizamos datos de la encuesta 2736 del CIS que versa sobre la participación política y los usos de Internet.
¿Por qué ParticiPar?: La PersPectiva instrumentaL frente aL modeLo cLásico de La ParticiPación Uno de los fenómenos menos comprendido y más difícilmente explicable desde una perspectiva instrumental o de coste-beneficio del comportamiento humano es la participación.
La participación es un fenómeno de difícil explicación desde una perspectiva instrumental porque, siendo una actividad costosa, no está claro qué beneficios ROSA BORGE, ANA SOfÍA CARDENAL Y CLAUDIA MALPICA coherentes-de distinguir nítidamente entre los costes y beneficios de la participación (aunque igualmente sean explicaciones encubiertas de costes y beneficios) porque su objetivo es estimar cómo los atributos socioeconómicos de los individuos determinan su propensión a participar.
Estas explicaciones escapan al problema de que en la participación los costes también pueden ser beneficios mediante la introducción de la motivación en el modelo.
Verba, Schlozman y Brady (1995) entienden la motivación como la predisposición psicológica de los individuos a participar en los asuntos públicos.
Esta predisposición psicológica a participar es, en realidad, responsable de trasformar una parte de los costes de la participación en beneficios y, por tanto, el solo hecho de tener esta predisposición psicológica o la motivación ya ayuda al individuo a superar una parte de los costes de la participación.
La otra parte de los costes de la participación, en las explicaciones sociológicas clásicas, se supera con recursos como el dinero, el tiempo y ciertas habilidades que vienen determinadas por la posición de los individuos en la estructura socioeconómica.
La motivación, pues, en las explicaciones sociológicas, es equivalente a la gratificación que se obtiene con la participación voluntaria en actividades cívicas y políticas.
Aunque el factor explicativo clave de la participación en las explicaciones sociológicas no es la motivación sino los recursos, de la obra de Verba, Schlozman y Brady (1995) se deduce que la motivación o la implicación psicológica tienen un papel clave en la participación.
De hecho, de una lectura cuidadosa de Verba, Schlozman y Brady (1995) se desprende que el efecto de los recursos dependerá de la implicación psicológica del individuo.
Como literalmente señalan estos autores, "los recursos de tiempo, dinero y habilidades cívicas facilitan al individuo que ya tiene predisposición a participar (y, añadimos, no al que no la tiene) a hacerlo" 7 (Verba, Schlozman y Brady 1995: 334).
Dicho de otra forma, por lo que dicen estos autores, parece que el efecto de los recursos sobre la participación no es independiente de la motivación, sino que depende de los valores que adopte esta variable.
Esta relación condicionada de la motivación sobre el efecto que los recursos tienen en la participación se confirma en un apartado del apéndice D del mismo libro (Verba, Schlozman y Brady 1995: 609) donde se admite que: 1) el efecto conjunto o multiplicativo de estas variables (motivación medida como interés político y recursos medidos como habilidades cívicas) es positivo y significativo, y 2) que al introducir el término de la interac-des sobreviven.
Con posterioridad a Olson, los incentivos selectivos fueron utilizados para explicar otras formas de participación como la decisión de votar (Riker y Ordeshook, 1968; Aldrich, 1983) o la decisión de trabajar voluntariamente para un partido político o candidato (Aldrich, 1983; Clark y Wilson, 1961; Whitely et al., 1994; Whitely y Seyd, 1998; Granick, 2005).
El problema de utilizar los incentivos selectivos para explicar múltiples y cada vez más variadas formas de participación es que poco a poco el concepto se ha ido ensanchando para convertirse en un cajón de sastre donde han ido a parar todo tipo de razones para participar.
De esta forma, nos encontramos que, en explicaciones recientes y no tan recientes sobre distintas formas de participación, los incentivos selectivos incluyen no sólo los beneficios materiales en los que principalmente pensó Olson, sino también beneficios intangibles o inmateriales como la gratificación que se deriva del acto mismo de participar, lo que también se conoce en la literatura como comportamiento expresivo.
El problema, como ya han señalado observadores sagaces como Barry (1978), es que incluir entre los beneficios de una acción la propia acción o el propio comportamiento va en contra de la lógica misma del enfoque instrumental, cuya característica consiste en explicar el comportamiento humano a partir de sus consecuencias y no como una finalidad en sí mismo.
Además, la participación, como explican Verba, Schlozman y Brady (1995), presenta un problema adicional para el enfoque instrumental, y es que, en muchos casos, el beneficio o recompensa de la acción de participar se deriva directamente de sus costes.
Tras realizar entrevistas a los activistas, Verba, Schlozman y Brady (1995: 103) observan que "un objetivo que se ha conseguido como resultado de una dura lucha se llena de significado, mientras que una victoria fácil a veces parece trivial o, como mínimo, inmerecida" 6.
Y concluyen que "en estas circunstancias, a mayor tiempo, dinero o esfuerzo invertido, mayor es el nivel de gratificación" (Ibídem).
En otras palabras, "soportar los costes forma parte de los beneficios" (Ibídem).
De aquí se deriva que cuando se trata de la participación no sea tan fácil distinguir entre costes y beneficios y, consiguientemente, esto añade un problema más a la capacidad del enfoque instrumental para explicar la participación.
En contraste con el enfoque instrumental, las explicaciones sociológicas no tienen ninguna obligación -para ser
a muchos, Internet ofrece unas posibilidades enormes de contacto y comunicación y reduce mucho los costes para establecer contactos.
Este entorno intensivo en comunicación que crea Internet puede reducir los costes -y, por tanto, afectar-tanto a la participación offline como a la participación online.
En lo que afecta a la participación offline, Internet puede ayudar a reducir determinados costes de transacción, especialmente los costes de información y comunicación, que están presentes en la formación y acción de los grupos.
Como dice Bonchek (1995), al reducir los costes de información y comunicación, Internet reduce los costes de coordinación que están implicados en la acción colectiva y, así, facilita la acción de los grupos.
Internet también puede estimular la participación offline y reducir sus costes porque abarata también los costes de las campañas de movilización de las organizaciones políticas.
Gracias a Internet es posible que estas campañas de movilización lleguen a un público potencial mucho más amplio con un coste muchísimo más bajo 8.
Pero donde Internet ofrece las mayores ventajas es en la participación online.
La facilidad de contacto y de comunicación a través de la red permite realizar las actividades tradicionales de participación que hasta ahora eran relativamente costosas, como contactar con políticos, colaborar con organizaciones, afiliarse a un partido, colaborar en campañas y/o participar en foros y grupos de discusión, a un coste bajísimo.
De hecho, para recibir información o suscribirse a algún boletín, contactar con algún político, hacer alguna donación, formular una queja a la administración, contactar con una asociación, colaborar con una campaña, participar en algún foro de discusión, etc..., basta con estar conectado y sin necesidad de moverse del sillón hacer un click en el teclado del ordenador.
En pocas palabras, el uso de Internet, al permitir llevar a cabo a través de la red actividades tradicionales de participación como las mencionadas, ha reducido hasta un punto insospechado el coste de realizar tales actividades.
Lo que aquí argumentamos y trataremos de probar es qué, al reducir tan drásticamente los costes de la participación, el uso de Internet puede llegar a modificar el papel que la motivación ha tenido en las explicaciones clásicas -las sociológicas-sobre la participación.
Pues modificando la relación entre los recursos y la participación que en los modelos clásicos de participación estaba condicionada por la motivación.
La idea es que ción, uno de los efectos específicos de estas variables sobre la participación desaparece, aunque los autores no explican a qué variable se están refiriendo.
Dicho de otra manera, y teniendo presente que no sabemos qué variable es la que ha perdido la significatividad, parece que una cierta predisposición a participar aumenta la propensión a participar, la cual también está influída por los recursos (tener tiempo, dinero y habilidades) de que dispone el individuo.
Por supuesto, todo esto tiene perfecto sentido cuando tenemos en cuenta que participar es costoso.
Precisamente porque participar es costoso es necesaria una explicación que no sólo ponga el acento en los recursos, sino también en la motivación.
Una explicación sólo basada en los recursos puede aspirar a explicar quién no participa en política, pero no quién participa.
Para explicar quién participa en política, la motivación, entendida como un factor de reducción de costes adicional que opera transformando los costes de la participación en beneficios, parece ser un factor fundamental.
Internet, motIvacIón polítIca y partIcIpacIón: ¿cómo se relacIonan?
Como decíamos al principio, el uso de Internet ha generado un rico debate sobre sus posibles efectos en la participación.
Una de las premisas que subyace detrás de este debate y en la que coinciden muchas de las voces que han participado en él es que Internet reduce los costes de la participación.
Por un lado, se ha destacado que Internet reduce los costes de estar informado al multiplicar el volumen de información en circulación y permitir el acceso a fuentes diversas de información.
Es verdad que, aunque se pueda argumentar que Internet hace más fácil el acceso a la información, esto no necesariamente reduce los costes de procesamiento de esta información, que seguirían siendo altos o incluso podrían ser más altos debido al aumento de opciones de información que supone Internet.
Es decir, que aunque Internet aumenta las opciones de información, esto no se traduce necesariamente en más conocimiento político y/o en participación (Bimber, 2001; Anduiza, Gallego y Jorba, 2009).
Por otro lado, al ser un medio interactivo en el que cabe la comunicación bilateral, de uno a muchos y de muchos ROSA BORGE, ANA SOfÍA CARDENAL Y CLAUDIA MALPICA Esto no nos permitirá concluir que la motivación deja de ser un factor importante para explicar los diferentes niveles de participación tanto online como offline, pero sí que deja de ser un factor necesario para explicar los niveles de participación de los usuarios frecuentes de Internet.
De hecho, lo que decimos es que basta con ser un usuario habilidoso con Internet para que aumente la probabilidad de participar en política dentro de la red, independientemente de la motivación.
Por tanto, nuestra primera hipótesis la formularemos así:
El uso de Internet no hará desaparecer el efecto principal de la motivación sobre la participación, pero tener habilidades con Internet tendrá un efecto positivo en la participación, independientemente de la motivación.
En segundo lugar, teniendo en cuenta que participar por Internet se puede considerar una actividad de bajo coste y bajo beneficio, incluso por debajo de la acción de votar, esperaremos que, dado un cierto uso de Internet, cualquier pequeño movimiento en el margen, como por ejemplo ser contactado, pueda afectar la probabilidad de participar.
Por supuesto, la probabilidad de que se produzca algún movimiento en el margen, como por ejemplo ser contactado, aumentará con el tiempo de exposición en Internet; pero la probabilidad de respuesta dependerá no sólo del tiempo de exposición en Internet, sino también de cómo se navega por Internet; es decir, de si se navega con o sin rumbo fijo.
Cuanto más tiempo de exposición por Internet y más errático sea el rumbo, más probable será que haya una respuesta a cualquier movimiento en el margen.
Por tanto, esperaremos que tanto navegar sin objetivo fijo por Internet como ser contactado a través de Internet afecten la probabilidad de participar online.
Y nuestra segunda hipótesis la formularemos así:
Además del efecto positivo que tener habilidades con Internet tendrá en la participación online, navegar sin objetivo fijo por Internet y ser contactado por Internet aumentará la probabilidad de la participación online.
Exploraremos la relación entre el uso de internet, la motivación política y la participación en línea a través de cuando los costes de la participación son suficientemente bajos, puede ocurrir que tener los recursos necesarios, en este caso tener los recursos de Internet, sea un factor suficiente para explicar la participación.
Esta idea ya la encontramos en un artículo de xenos y Moy (2007), en donde los autores muestran que buscar a través de Internet información sobre la campaña tiene un efecto sobre el conocimiento político independiente de la motivación o del interés por la política (p.
713), y también prueban que el interés político no afecta a la exposición a la información política a través de Internet (p.
711). xenos y Moy (2007) llevan a cabo este análisis con el fin de testar la validez de dos enfoques, el instrumental y el psicológico, para explicar la participación, y este descubrimiento es para ellos la confirmación de que el enfoque instrumental es más apto que el enfoque psicológico, al menos para explicar la adquisición de información y de conocimiento político.
Aunque es muy discutible lo que estos autores interpretan por ambos enfoques, no se equivocan al asumir que ceteris paribus, desde un enfoque instrumental, una reducción de costes tendrá un efecto directo sobre la participación al aumentar automáticamente la utilidad de la acción.
Lo que no tienen en cuenta estos autores es que dependiendo de la actividad -y, en concreto, para actividades de muy bajo beneficio-el enfoque instrumental será muy poco apto para hacer predicciones de ningún tipo.
Es decir, para acciones con costes y beneficios por debajo de cierto umbral, como el voto y la participación online, la elección racional tendrá muy poco que decir sobre qué gobernará un determinado comportamiento.
En estos casos, como explica Aldrich (1983), cualquier cosa que ocurra en el margen podrá tener un efecto significativo en el resultado.
Esta discusión nos lleva a formular dos proposiciones básicas respecto al impacto que el uso de Internet tendrá en la participación, concretamente en la participación online.
En el presente artículo intentaremos testar estas dos proposiciones.
Ambas se derivan del hecho de que participar por Internet se puede considerar una actividad de bajo coste y bajo beneficio.
En primer lugar, al reducir drásticamente los costes de la participación, esperaremos que Internet modifique el papel que la motivación ha tenido en las explicaciones clásicas sobre participación.
No esperamos que el uso de Internet elimine el efecto de la motivación sobre la participación, pero sí que tenga un efecto directo en la participación independientemente de la motivación.
En el cuestionario hay hasta 8 actividades políticas desarrolladas por Internet que pueden ser consideradas como participación en política.
Hemos seleccionado cinco de ellas tras llevar a cabo varios tests de fiabilidad y dimensionalidad 12.
Por tanto, las cinco actividades pertenecen al mismo constructo y son las siguientes: contactar con un político o partido político; realizar una donación de dinero para una campaña o asociación; escribir comentarios en un foro, blog o página web sobre temas de actualidad, sociales o políticos; firmar una petición o adherirse a alguna campaña o manifiesto; y consultar la página web de un partido político o candidato.
De cara al análisis, las cinco actividades fueron examinadas tanto en forma de índice sumatorio de actividades, que va de 0 a 5 actividades, como en forma de variable dummy (0 actividades o, como mínimo, una actividad).
El propósito de analizar estas dos medidas alternativas de la variable dependiente es testar si los efectos de las variables claves de nuestras hipótesis difieren según el nivel de participación.
Es decir, esperamos que las habilidades con Internet tengan un impacto mayor y más directo en la realización de, al menos, una actividad participativa que en la acumulación de un cierto número de actividades.
Este último proceso es mucho más exigente y costoso y, por ello, es lógico que los tradicionales recursos y las motivaciones políticas tengan mayor peso.
Respecto a las variables explicativas, se han incluido en nuestro modelo cinco bloques de variables.
una encuesta representativa de España, administrada por el CIS en noviembre de 2007 9.
Esta encuesta fue diseñada con el propósito de testar las relaciones entre Internet y la participación política.
Por tanto, contiene las preguntas clásicas que se suelen emplear para comprobar el impacto sobre la participación política de las características sociodemográficas, actitudes y orientaciones políticas, y de la exposición a los medios de comunicación.
Asimismo, hay preguntas sobre el acceso y los usos de Internet y sobre varias formas de participación en línea.
Esta encuesta ha sido ya muy analizada por el equipo de POLNET, cuyas investigadoras han publicado varios artículos y papers utilizando los datos de la encuesta 10.
En consecuencia, no mostraremos otra vez cuánta participación online hay en España, o los modos de las diferentes formas de participación, o los perfiles de los participantes 11, sino que dirigiremos nuestro trabajo estrictamente a analizar los efectos de la motivación y de las habilidades de Internet sobre la participación online.
Nos interesa saber si las habilidades con Internet están teniendo un impacto sobre la participación independiente del nivel de motivación política.
Además, queremos averiguar cuál es el rol de ser contactado via email y de navegar por Internet sin un fin concreto a la hora de participar en política por Internet, ya que estos dos factores pueden debilitar la relevancia de la motivación política para la participación online.
Las variables que no son significativas en todas las diferentes tandas de ejecuciones de los dos tipos de regresiones son excluidas del análisis.
Son las siguientes: las situaciones laborales de estar retirado, ser pensionista o estar parado (del primer bloque), la eficacia externa (también del primer bloque), la concepción del deber ciudadano (del segundo bloque) y leer periódicos en papel o en Internet (del tercer bloque).
Los resultados de los cinco modelos de regresión son presentados en las tablas 2 (regresión múltiple), 3 (regresión logística) y 4 (comparación entre los dos tipos de regresiones).
Los dos procedimientos corresponden a las dos mediciones diferentes de la variable dependiente: en la regresión múltiple la variable dependiente es el índice aditivo de actividades (0-5) y en la regresión logística es 0 actividades o al menos una actividad.
En las tablas 2 y 3 se puede observar la progresión en capacidad explicativa de los diferentes bloques de variables introducidos.
El incremento de capacidad explicativa es continuo y, lógicamente, el modelo final que incluye todas las variables explica mejor las variables dependientes.
El cuarto bloque contiene las dos variables explicativas principales de nuestro modelo: el interés político (en cuanto que principal indicador de motivación política) y las habilidades con Internet.
La variable interés político dispone de cuatro niveles de interés (nada, poco, bastante, mucho) y las habilidades con Internet son medidas por un proxy formado por un índice de seis actividades online no políticas 13.
En este bloque, el interés político se sitúa junto con las habilidades por Internet porque tenemos la intención de explorar sus efectos conjuntos e independientes sobre la participación.
Así, en este cuarto bloque se añade el término de interacción entre el interés político y las habilidades por Internet para comprobar si las dos variables producen un efecto combinado sobre la participación online que refuerce su posible impacto individual.
En el quinto bloque se incluyen dos factores que pueden afectar a la probabilidad de participar en línea sin que importe el nivel de interés por la política.
La intención es comprobar si navegar por Internet sin objetivo y ser contactado por email incrementa la probabilidad de participar en línea independientemente del nivel de interés político.
Si se descubre que las habilidades con Internet incrementan la probabilidad de participar online con independencia de la motivación política, posteriormente deberíamos identificar los mecanismos causales a través de los cuales ser un usuario habilidoso con Internet afecta a la participación.
Los dos mecanismos causales (establecidos en la segunda hipótesis) que proponemos son, como ya hemos dicho, navegar por Internet sin objetivo y ser contactado por correo electrónico.
Estudiaremos el efecto de todas las variables mencionadas empleando análisis jerárquicos de regresión múltiple y logística.
Cada bloque de variables será introducido de manera separada del resto con la intención de comprobar los efectos y poder clarificador de las principales explicaciones de la participación política basadas en el modelo de los recursos: características socio-demográficas, actitudes políticas y medios a través de los cuales se obtiene la información política.
Pero principalmente nuestro interés se centra en comprobar cómo la irrupción de Internet está cambiando el modelo tradicional de la participación.
En ambos tipos de regresión la inclusión de las variables de habilidades con Internet, interés político y el término de interacción (los cuales conforman el cuarto bloque) cambia sustancialmente el peso de muchas de las variables sociodemográficas y actitudinales, y también de la adquisición de información política a través de los medios tradicionales.
Es decir, muchas de estas variables pierden significatividad, lo cual prueba la importancia de las habilidades con Internet y del interés político sobre muchas de las otras variables a la hora de explicar la participación en línea.
Este hecho es incluso más relevante en la explicación de la participación de al menos una actividad (véase la regresión logística en la tabla 3): cuando son incluidas en el modelo las variables de disponer de habilidades con Internet, interés político y el término de interacción, así como navegar sin objetivo concreto y ser contactado por email, únicamente ser estudiante se mantiene como un factor influyente entre las características sociodemográficas.
Asimismo, la otra única variable que es significativa en ambos tipos de regresión es usar Internet para obtener información acerca de la actualidad política.
Respecto a la comprobación de las hipótesis, los resultados de los análisis, en primer lugar, confirman la hipótesis 1 tal y como se muestra en la comparación de ambos modelos de regresión (véase tabla 4 dos páginas más adelante).
En el caso del índice de actividades de participación, el efecto del término interactivo es significativo y positivo, así como el efecto específico del interés político y las habilidades con Internet (segunda columna, tabla 4).
ROSA BORGE, ANA SOfÍA CARDENAL Y CLAUDIA MALPICA participación, y el interés político y las habilidades con Internet desarrollan un efecto específico e independiente sobre la participación en, al menos, una actividad.
Las diferencias en significatividad del término de interacción y el efecto específico significativo de las habilidades con Internet en ambos modelos de regresión muestran que, tal como se esperaba, las habilidades con Internet tienen un impacto más directo, independiente del nivel de interés político, sobre la participación en, al menos, una actividad que en la acumulación de un número de actividades.
Este último proceso requiere más recursos y predisposiciones actitudinales, tal y como confirma la significatividad que varias variables socio-demográficas, como los ingresos, y actitudinales, como la eficacia interna, mantienen en el modelo de regresión múltiple en contraste con el modelo logístico.
Esto significa, por una parte, que el número de actividades participativas aumenta cuando se produce un incremento combinado de las habilidades con Internet y del interés político y, en ese sentido, las habilidades con Internet refuerzan el efecto del interés político sobre la participación.
Por otra parte, el interés político y las habilidades con Internet influyen separadamente en el número de actividades participativas realizadas. el caso de tomar parte al menos en una actividad o no participar en nada, el término de interacción no es significativo, pero el interés político y las habilidades por Internet continúan siendo significativos (tercera columna, tabla 4).
Este resultado implica que las habilidades con Internet no están intensificando el impacto del interés político sobre la participación.
No hay, por tanto, un efecto combinado de ambas variables sobre la se muestran a continuación dos gráficos con las probabilidades de participación según los niveles de interés político y habilidades con Internet.
Esto es, se representan los niveles de la variable dependiente según los niveles combinados de interés político y habilidades con Internet.
En la figura 1, se muestra la probabilidad de participar en una acción o más por parte de personas sin interés por la política y por parte de personas que están muy interesadas por la política en función de su nivel de habilidades con Internet 15.
Como se puede apreciar en el primer gráfico, es más probabe que los muy interesados por la política participen en, al menos, una acción política que los nada interesados.
Pero además, cuando aumentan las habilidades con Internet no sólo los muy interesados por la política participan más, En conclusión, podemos confirmar la primera hipótesis que afirmaba que disponer de habilidades con Internet no produciría la desaparición del efecto del interés político sobre la participación, pero que tener habilidades con Internet desencadenaría un efecto directo sobre la participación, independientemente del interés político.
Por tanto, éste es un indicador de que Internet está teniendo un impacto sustancial en la implicación en política que va más allá del mero refuerzo de los perfiles ya existentes de participantes presenciales.
Implica que nuevos tipos de participantes -internautas habilidosos carentes de motivación política-están comenzando a tomar parte en, al menos, una actividad online.
Para una mejor comprensión de la relación entre la variable dependiente y las dos variables de la interacción, Internet, que realiza hasta seis actividades no políticas online (0,24).
Por tanto, los internautas muy habilidosos participan más en política que los poco habilidosos y su probabilidad de participar se incrementa de forma importante a medida que aumenta su interés por la política (0,30).
No obstante, cuando no se tienen habilidades con Internet, la probabilidad de participar no depende tanto del nivel de interés político, ya que la probabilidad de participar aumenta poco con el aumento del interés por la política (sólo 0,15 puntos).
Tras todos estos análisis en los que se comprueba que el impacto de las habilidades sobre la participación es muy importante e independiente la motivación política, debemos asegurarnos de que dicho impacto no es espurio, siendo la motivación la verdadera causa (Boulainne, 2009; Bimber, 2001).
Es decir, puede ocurrir que los usuarios de Internet habilidosos estén concentrados entre los más interesados por la política.
Para examinar esta posibilidad se ha llevado a cabo una regresión múltiple de la variable de habilidades con Internet por el resto de variables (incluyendo interés político 16 ), que se recoge en la tabla 5.
sino también los que no muestran ningún interés por la política.
De todas formas, el apuntamiento de las curvas y los valores de las probabilidades muestran que entre los más interesados se produce un mayor incremento de la probabilidad de participar (de 0,3715 puntos) que entre los nada interesados (de 0,18).
En la figura 2 de la siguiente página se muestra la misma relación para el mismo perfil, pero situando en el eje horizontal los niveles de interés.
Lo que este gráfico muestra más claramente es la importancia de las habilidades con Internet independientemente del nivel de interés político.
Así, en este gráfico se indica que entre los que sólo realizan una actividad no política online (no habilidosos), el incremento del interés político no cambia de forma importante las probabilidades de participar, que siguen siendo muy bajas.
El apuntamiento de esta curva es pequeño en comparación con la curva de los muy habilidosos, es decir, los que llegan a acumular hasta seis actividades por Internet.
Asimismo, se observa que un hombre muy interesado en política, pero que sólo dispone de una habilidad con Internet, tiene algo menos de probabilidad (0,22) de participar online que alguien no interesado, pero muy habilidoso con concluir estos resultados es que basta con ser un usuario experimentado de Internet para que, independientemente de la motivación, aumente la probabilidad de participar en política dentro de la red.
En consecuencia, se confirma nuestra primera hipótesis, que establecía que disponer de habilidades con Internet no haría desaparecer el efecto del interés político sobre la participación, pero que sí tiene un efecto directo sobre la participación, independiente del interés por la política.
Internet, por tanto, está teniendo un efecto sobre la implicación en actividades políticas que va más allá de las teorías del refuerzo de los perfiles de participantes ya existentes en el mundo presencial.
Se puede considerar que un nuevo perfil está comenzando a realizar, al menos, una actividad en política: los usuarios habilidosos con Internet que carecen de motivación por la política.
Respecto a la segunda hipótesis, se determinaron dos posibles mecanismos que podían dar cuenta de la participación en línea de los usuarios frecuentes de Internet que no estaban interesados en política: navegar sin objetivo específico y ser contactado por correo electrónico.
Los resultados indican que ambos factores producen un efecto directo sobre la participación online y, por tanto, deben ser tenidos en cuenta para comprender el proceso de participación en línea de personas no motivadas políticamente pero que pasan mucho tiempo en la red y dominan las herramientas y las oportunidades que ofrece Internet. cedo (2010).
11 Para una descripción de la situación de la participación online en España (frecuencias, modos de participación, perfiles de participantes, algunas explicaciones) y de los principales datos de la encuesta, consultar el monográfico de Anduiza, Cantijoch, Gallego y Salcedo (2010) y un artículo más breve con los primeros resultados de Anduiza, Cantijoch, Colombo, Gallego y Salcedo (2010).
12 El coeficiente de fiabilidad de Kuder-Richardson equivale a 0,6307 y el análisis de componentes principales muestra que las cinco actividades tienen un peso importante en el primer componente (por encima de 0,30).
13 Consideramos que una persona habilidosa con Internet es la que lleva a cabo varias y diversas actividades en línea.
Aunque en el cuestionario existen hasta nueve actividades hemos seleccionado las seis que están más asociadas entre ellas según los resultados del coeficiente de fiabilidad Kuder-Richardson -0,555-y del análisis de componentes principales que muestra que las seis actividades seleccionadas tienen un peso impor-
INTERNET EN LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA: REVISANDO EL PAPEL DEL INTERÉS POLÍTICO TABLA 2.
al menos 1 actividad en línea) |
Las actitudes políticas son importantes por diversas razones.
Los ciudadanos y ciudadanas que tienen interés y que son críticos pueden controlar activamente las actividades de sus gobiernos y de esta manera fomentar la responsabilidad de los políticos.
Las personas que piensan que tienen la capacidad de influir en el Gobierno y que sus representantes son sensibles a las opiniones de la gente participarán en política, votarán en las elecciones y seguirán las noticias con contenido político con mayor probabilidad.
De esta manera, el nivel de interés por la política o la eficacia de una población constituyen elementos fundamentales para el funcionamiento adecuado de los países democráticos.
Sin embargo, las actitudes políticas no son un atributo fijo de los países.
En este artículo se explora la posibilidad de que el uso de las nuevas tecnologías provoque un cambio en las acti-
RESUMEN: En este artículo sostenemos que la extensión del uso de las nuevas tecnologías puede contribuir a un cambio en las actitudes políticas en las democracias industrializadas desarrolladas.
Las nuevas tecnologías permiten un acceso más fácil a la información y se caracterizan por la interactividad y la horizontalidad.
Estos rasgos pueden fomentar el interés, la eficacia política y las preferencias para la democracia directa.
Esta hipótesis se evalúa con datos cuantitativos y cualitativos originales recogidos en España.
Se utilizan datos de un estudio sobre Internet y la participación política e información proveniente de dos grupos de discusión formados por jóvenes de clase media segmentados por el nivel de uso de Internet.
Las personas usuarias de Internet están claramente más interesadas en la política y tienen un sentido de eficacia interna más desarrollado que las personas no usuarias de este nuevo medio, incluso después de controlar por una gran variedad de factores sociodemográficos y actitudinales.
Los grupos de discusión aportaron elementos para comprender el significado de las diferencias actitudinales que se detectaron entre las personas usuarias de Internet y las no usuarias.
PALABRAS CLAVE: Internet; nuevas tecnologías; actitudes políticas.
las actItudes polítIcas e Internet
Después de unas décadas de su aparición, el uso de Internet está actualmente muy integrado en la vida diaria de una gran parte de la población y ha transformado muchos aspectos de las relaciones sociales y económicas.
Los primeros estudios sobre el efecto de Internet en el comportamiento político esperaban que este medio tuviera grandes impactos.
Los autores se dividían entre aquéllos que anticipaban que los cambios tendrían como resultado la atomización y la balcanización de la sociedad (Davis, 1999; Margolis y Resnick, 2000; Sunstein, 2001; Putnam, 2002) y aquéllos que esperaban un aumento de las actitudes y la participación cívicas como resultado de la cantidad de información política disponible en Internet, junto con la disminución de los costes de la comunicación y la participación (Negroponte, 1995; Bonchek, 1997; Wellman, 1997; Rheingold, 2000).
Después de que se llevaran a cabo los primeros estudios empíricos, los defensores de la hipótesis de la normalización argüían que el uso de este medio tenía un impacto moderado, si es que llegaba a tener alguno, en las actitudes y el compromiso cívicos como la eficacia política, el conocimiento político y el interés político (Scheufele y Nisbet, 2002; Bimber, 2003; Jennings y Zeitner, 2003; Uslaner, 2004; Drew y Weaver, 2006).
Estos últimos años, la hipótesis de la normalización ha sido puesta en cuestión.
Internet parece fomentar la participación en determinados tipos no convencionales de formas de acción como movimientos sociales, asociaciones cívicas y consumo político (Norris, 2005), así como en las comunidades locales (Kavanaugh et al., 2008).
Un metaanálisis reciente de la bibliografía pone de manifiesto que el impacto de Internet en la participación política es más importante en los estudios más actuales que en los más antiguos (Boulianne, 2009).
Esta conclusión sugiere que los efectos sólo han sido palpables después de que una gran parte de la población haya integrado Internet en sus vidas diarias y de la aparición de algunas nuevas características propias de sus últimos desarrollos, como las que integra la denominación red 2.0 (Breindl y Franco, 2008). tudes y los valores políticos entre la población.
De esta manera se quiere contribuir a la bibliografía emergente sobre los efectos del uso de Internet en el comportamiento político por medio del examen del impacto del uso de Internet en las actitudes políticas.
En concreto, se analiza si los usuarios de Internet tienen unas actitudes políticas diferentes que personas parecidas que no son usuarias de Internet.
Se contrastan dos teorías: la hipótesis nula de la normalización y la hipótesis del cambio cultural.
Según la teoría de la normalización, las nuevas tecnologías permiten que la política siga funcionando de la manera habitual pero a través de nuevos canales.
El uso de las tecnologías no tendría entonces consecuencias con respecto a las orientaciones políticas de la ciudadanía y, por lo tanto, la teoría apunta que los usuarios de Internet y los no usuarios tienen actitudes políticas similares teniendo en cuenta las características que diferencian a los dos colectivos.
La segunda posibilidad es que la ética de Internet y determinados usos y experiencias con la red tengan como consecuencia una transformación de las actitudes políticas de los usuarios y usuarias.
Nuestra intuición es que las características de las nuevas tecnologías, como la interactividad, los nuevos caminos para el reclutamiento político, las interacciones sociales en línea, las técnicas persuasivas y las oportunidades de hacer política a bajo coste favorecen una cultura individualista y crítica.
En las páginas siguientes se evalúan estas hipótesis examinando tanto datos cualitativos como cuantitativos provenientes de España.
Utilizamos una encuesta que se llevó a cabo en el 2007 en España para analizar si los usuarios de Internet están más interesados en la política, se sienten más eficaces y son más propensos a participar directamente en la política.
Además, analizamos con profundidad los discursos y las actitudes de los usuarios y los no usuarios por medio de datos cualitativos extraídos de unos grupos de discusión que tuvieron lugar en otoño de 2008.
En la primera parte del artículo se apuntan las razones teóricas que hicieron suponer que el uso de Internet afecta a algunas actitudes políticas centrales.
Posteriormente se presentan la metodología y el proceso de recogida de los datos.
A continuación se exponen los resultados cualitativos y cuantitativos de la investigación según tres actitudes políticas (el interés político, la eficacia política y las actitudes hacia la democracia directa y la participación).
En segundo lugar, las características de interactividad y horizontalidad, que son especialmente relevantes en la denominada red 2.0, podrían alimentar los sentimientos de eficacia política y hacer aumentar el deseo de más formas directas de participación política.
Por investigaciones anteriores, sabemos que las relaciones horizontales -es decir, las no jerárquicas-en la escuela o en el trabajo fomentan la autonomía y la participación en la toma de decisiones, de manera que pueden afectar a la eficacia política interna (Milbrath y Goel, 1971; Mason, 1982; Greenberg, 1986; Peterson, 1992; Sobel, 1993; Greenberg et al., 1996; Torney-Purta, 2004; Jian y Jeffres, 2008).
La horizontalidad de la red se puede entender como una legitimación de los actos a través del reconocimiento de los iguales en lugar de mediante la obediencia a las normas que vienen de arriba.
Es uno de los principales componentes de la ética específica de Internet, junto con la meritocracia y la innovación constante (Aibar, 2008).
Estos valores son especialmente intensos en la versión extrema de la cultura de Internet, la cultura hacker, que está claramente comprometida con la política y es libertaria (Hardt y Negri, 2004).
Los usuarios habituales de Internet también se podrían encontrar bajo la influencia de estos valores en su actividad cotidiana.
La mayoría de usuarios no se involucran en el activismo político, pero esta ética de la red es hasta cierto punto contraria a la lógica de la democracia representativa, y el hecho de socializarse en un contexto horizontal hace que las personas se cuestionen las estructuras jerárquicas.
Por esta razón esperamos que los usuarios de Internet den más apoyo a los valores de la democracia directa que los no usuarios.
Si avanzamos un paso más, según algunos puntos de vista, la horizontalidad de Internet puede mejorar las habilidades y las actitudes discursivas de los usuarios.
La teoría de Habermas de la acción comunicativa (1996) requiere que el discurso social tenga franqueza, igualdad discursiva y que se caracterice por el juego limpio y la libertad para que tenga éxito.
Además, la capacidad de reflejar, expresar y comprender los argumentos políticos (es decir, los efectos en la eficacia política interna) se podría ver afectada por algunos usos de Internet, ya que la teoría del discurso de Habermas se ha utilizado como guía para desarrollar sistemas de información y herramientas con la intención de que den apoyo al discurso público (Heng y De Moor, 2003).
La interactividad, entendida como "la medida en la cual los usuarios pueden participar en la modificación de la forma Los mecanismos causales que relacionan el uso de Internet con la participación política son menos claros.
Hay dos tipos de mecanismos que podrían explicar este impacto en el comportamiento político (Bimber, 2003).
En primer lugar, Internet tiene efectos directos en la participación porque reduce los costes.
Por ejemplo, es más barato y rápido enviar un correo electrónico a un político que enviarle una carta.
En segundo lugar, hay mecanismos indirectos porque el uso de Internet provoca cambios en las actitudes políticas que, al mismo tiempo, afectan al comportamiento.
Hay diversos argumentos teóricos que predicen una influencia real del uso de Internet en las actitudes políticas relevantes y la participación.
En primer lugar, los usuarios de Internet se exponen potencialmente a estímulos políticos a causa de la abundancia de la información política en la red, que se puede buscar de manera activa.
Además, la información se puede encontrar de manera no deliberada porque en muchos sitios webs es posible encontrar datos políticos entrelazados con otros contenidos o bien también porque los usuarios de Internet pueden recibir correos electrónicos con contenidos políticos que no hayan pedido.
Si la información política se encuentra de manera no deliberada en la red, los usuarios pertenecerían a un "público inadvertido" que no incluye a los no usuarios de Internet.
Los usuarios se exponen a estímulos políticos adicionales, que se suman a los que también reciben a través de los medios de comunicación tradicionales o de sus redes sociales, animándoles a orientarse con interés hacia los asuntos públicos y a que sientan que contribuir a esta cantidad de información es posible y fácil (Weber, Loumakis y Bergman, 2003).
Además, Internet permite a los ciudadanos obtener información política directamente de las fuentes originales, saltándose intermediarios como periodistas o agencias de prensa y evitando a los guardianes de la información que son los medios de comunicación tradicionales (Römmele, 2003).
Esta característica puede tener un efecto real en los sentimientos de competencia política de la ciudadanía y en su confianza en las instituciones políticas.
alternativos para informarse sobre los asuntos públicos y para participar aumentaría la distancia entre los individuos y los representantes.
Por lo tanto, a algunos ciudadanos la democracia directa les parecería más atractiva y viable y aprovecharían esta oportunidad para evitar las formas convencionales de participación.
Otra característica de Internet es el anonimato, que puede tener efectos diferentes en las actitudes, como por ejemplo un impacto negativo en la confianza entre las personas.
Sin embargo, también puede ayudar a las personas tímidas a superar el miedo a expresar su opinión, de manera que el anonimato que ofrece Internet podría reducir la vergüenza pública y mejorar el nivel de eficacia política interna (Cornfield, 2003).
Además, Internet permite una participación no condicionada por el tiempo.
Este hecho, junto con el carácter escrito de la comunicación en la red, facilita que las intervenciones sean más pensadas y elaboradas, con la posibilidad de documentarse y prepararlas exhaustivamente.
De esta manera, Internet mejoraría el nivel de eficacia política.
Finalmente, Internet tiene la función específica de conectar a las personas.
La comunidad virtual es una alternativa a las comunidades familiares o físicamente localizadas, con un valor y utilidad similares (Rheingold, 1993).
Los usuarios de Internet disponen de una ventaja con respecto a su capital social, ya que tienden a tener unos círculos sociales más amplios que los no usuarios (Uslaner, 2004) y una vida social más rica, incluso fuera de la red (Neustradtl y Robinson, 2002).
Algunas de las razones son que las redes sociales virtuales y el correo electrónico permiten a la ciudadanía conocer gente nueva y mantener el contacto con más facilidad y más económicamente con los amigos y los familiares.
Gracias a los estudios precedentes, sabemos que las redes grandes (así como su grado de politización y homogeneidad) promueven unas actitudes positivas hacia la participación política (Leighley, 1990).
Además, el hecho de pertenecer a una red virtual tiene un impacto positivo en la confianza entre las personas (Kobayashi y Kakuro, 2006), hecho que está relacionado con niveles altos de eficacia política externa y el interés por los asuntos colectivos.
Incluso se ha descubierto que cuanto más utiliza una persona Internet, más capaz se siente de cambiar sus redes, de manera que su autoeficacia aumenta (Furutani et al., 2007).
Hay muchas oportunidades para unirse a las comunidades en línea y estar al corriente de las opiniones y de los contenidos de un entorno mediato en tiempo real" (Steuer, 1992: 84) también ha aumentado drásticamente durante los últimos años.
En la red 2.0, las personas aportan y comparten los datos propios y trabajan con una actualización constante de la información y de los contenidos.
Eso conlleva una nueva fase que permite generar la información en colaboración y cooperación y participar mediante Internet.
Eso incluye los blogs; los wikis; las listas de direcciones de interés social como Flickr o YouTube, y las aplicaciones en red, como el conocido Facebook.
Estas nuevas herramientas hacen posible que los usuarios de Internet aporten contenidos a la red de manera masiva (Breindl y Francq, 2008).
La posibilidad de un nuevo protagonismo de los ciudadanos en la esfera política contribuiría a la mejora de la eficacia interna.
Con ello no se pretende afirmar que todos los usuarios de Internet cuelguen contenidos políticos en línea, sino más bien que sienten que pueden intervenir de manera fácil y utilizar diversas herramientas en caso de que así lo quieran.
Otro argumento que sostiene que el uso de Internet tiene un efecto en las actitudes políticas es que permite una relación más interactiva y directa entre la ciudadanía y sus representantes.
Las tecnologías de la información y la comunicación hacen que ponerse en contacto con las figuras políticas y las instituciones sea más fácil y permiten que las personas se comuniquen con sus representantes públicos y les imputen responsabilidades.
Muchos políticos actualizan sus blogs, responden los correos electrónicos y buscan crear una relación virtual con determinados ciudadanos sin la mediación de los partidos.
Este hecho podría contribuir a una visión más transparente y positiva del sistema político, gracias a esta manera más fácil de obtener información de dentro o de llevar a cabo procedimientos administrativos.
En términos generales, este rasgo podría mejorar el concepto que tiene la ciudadanía de la política y los políticos, hecho que repercutiría de manera positiva en los índices de eficacia externa.
No obstante, hay que destacar que la investigación previa no da apoyo a esta afirmación e incluso ofrece una base empírica para demostrar el contrario, es decir, que la interactividad podría debilitar la eficacia política externa (Lee, 2006; Williams y Tedesco, 2006).
Este descubrimiento tiene sentido, ya que la posibilidad de obtener información política de manera directa y horizontal puede agravar el cinismo, la desconfianza y el malestar hacia las instituciones tradicionales y las reglas de la democracia representativa.
El descubrimiento de caminos CLELIA COLOMOBO, CAROL GALAIS Y AINA GALLEGO alto grado de interés o eficacia política es más difícil de detectar cambios positivos en las actitudes, a causa de los efectos de techo del nivel máximo de actitudes positivas.
En España, los especialistas preocupados por el fenómeno de la desafección política apuntan a causas contextuales para explicar los orígenes.
Según las teorías racionalculturalistas, el comportamiento y discurso de las élites políticas causa desafección política, mientras que para las teorías de la modernización es el desarrollo económico e institucional -dentro del que se enmarcaría la extensión del nuevo medio que nos ocupa-lo que explica este fenómeno.
Merece la pena analizar si la llegada y la generalización de Internet se pueden considerar un nuevo factor que afecta a las actitudes y al compromiso político y si tiene el potencial de cambiar esta desafección tan extendida.
Otro argumento que sostiene la selección de España como caso de estudio es que este país pertenece al grupo de democracias desarrolladas que todavía no ha alcanzado los niveles más elevados de adopción de Internet.
Dentro de su población podemos encontrar personas que han adoptado rápidamente esta tecnología y personas que no la quieren utilizar, así como ciudadanos que simplemente no se lo pueden permitir a causa de la falla digital (Norris, 2001).
En el año 2007 casi la mitad de la población tenía acceso a Internet según los datos del Instituto Nacional de Estadística, lo que estaría indicando una variación suficiente para evaluar los efectos de Internet sobre la población usuaria en comparación con la no usuaria.
el dIseño de la InvestIgacIón y la operacIonalIzacIón
La hipótesis de que el uso de Internet tiene efectos en las actitudes políticas se evalúa aquí mediante un enfoque metodológico híbrido que ofrece unas conclusiones más robustas y una comprensión más profunda de los mecanismos que relacionan el uso de Internet con determinadas actitudes políticas.
Se examina si hay diferencias en las actitudes de las personas usuarias y no usuarias de Internet con datos cuantitativos y cualitativos.
La base del análisis cuantitativo es una encuesta cara a cara que se llevó a cabo en España en noviembre de 2007 (N=3.739) con la finalidad de estudiar el impacto de Internet en la participa-políticas de sus miembros.
Pero incluso aquellas personas que navegan por Internet y sin pertenecer a ninguna red virtual en concreto pueden sentir que comparten ciertas habilidades tecnológicas o patrones de relación y un conjunto de intereses particulares diferentes de las personas no usuarias.
Mientras desarrollen un sentimiento de pertenencia a la "comunidad de Internet" y una conciencia de grupo, mejorarán sus niveles de confianza, eficacia interna e interés por la política (Gurin y Epps, 1975; Gurin, Hatchett y Jackson, 1989; Tate, 1994; Anderson, 2005).
Todos estos caminos que relacionan Internet con la eficacia política, el interés político y las percepciones de la democracia directa tienen una contrapartida.
Desde una perspectiva pesimista, en Internet la cantidad de información política es tan caótica, inexacta e inmensa que puede conducir hacia un desinterés político o sólo atraer a aquéllos que ya están interesados (Graber, 1996; Norris, 2001; Prior, 2007).
La interactividad podría también desanimar a las personas, ya que no es muy probable que los representantes públicos respondan a sus esfuerzos de contacto (Johnson y Kaye, 2003).
Finalmente, los usuarios pueden acabar más aislados y utilizar Internet principalmente para finalidades de ocio y evitar a las personas con perfiles y motivaciones diferentes, de manera que serían invulnerables a los efectos de la socialización política de Internet (Kavanaugh y Patterson, 2001; Putnam, 2002).
España es un campo idóneo para evaluar la hipótesis de que el uso de Internet realmente influye en las actitudes de las personas.
Desde la transición democrática al final de la década de 1970, los españoles muestran unos rasgos persistentes en su perfil actitudinal: un bajo sentimiento de compromiso público, una falta de interés político, unos niveles bajos de eficacia política -tanto interna como externa-y otros síntomas de desafección política (Bonet et al., 2004; Gunther et al., 2004; Martín, 2005).
La hipótesis de este artículo es que el uso de Internet tiene un impacto positivo en el interés político, la eficacia y las actitudes hacia la democracia directa.
Un contexto que haya generalizado unos niveles bajos de estas actitudes es óptimo para evaluar esta hipótesis, ya que permite que haya espacio para mejorar.
Por el contrario, en contextos con un
-La eficacia política externa, medida como un factor constituido por dos ítems: "A los políticos no les preocupa lo que piensan las personas como yo" y "Los que mandan siempre miran por su interés".
-Las actitudes hacia la democracia directa.
Esta variable mide las visiones positivas hacia la democracia directa.
Se trata de un factor constituido por dos ítems: "Es necesario buscar mecanismos a fin de que los ciudadanos participen más directamente en la toma de decisiones públicas" y escogiendo como primero o segundo ítem en importancia "Dar a los ciudadanos más oportunidades para participar en las decisiones políticas".
Con el fin de examinar el impacto de las nuevas tecnologías en las actitudes políticas se incluyeron diversos aspectos del uso de Internet:
-Años de uso de Internet: cantidad de años de uso regular de Internet.
-Habilidades en Internet: utilizamos una batería de nueve actividades en línea, como utilizar el correo electrónico, comprar en línea, buscar información, llamar en línea o mantener un blog o una página web.
Las personas que no son usuarias se han equiparado a aquellos que no tienen ninguna habilidad (valor 0).
Para los usuarios, los ítems se agregan en un índice sumatorio (que va del 0 al 9), de manera que las personas con pocas habilidades relacionadas con el uso de Internet obtienen valores bajos en esta escala, mientras que las personas con muchas habilidades obtienen valores altos.
Este índice se construye de una manera parecida al que propuso Krueger (2002), el cual mostraba una fiabilidad considerable.
-Necesidad de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en el trabajo: se adaptaron las medidas de habilidades cívicas propuestas por Verba, Schlozman y Brady (1995) y se preguntó a las personas encuestadas si necesitaban tener conocimientos nulos, básicos o adelantados de las TIC en sus actividades cotidianas como el trabajo o por el hecho de ser socios de alguna asociación.
Se preguntó también si saber usar las TIC es necesario en el trabajo.
No todo el mundo tiene la misma probabilidad de utilizar Internet.
Por el contrario, el uso de Internet está ción política.
En la muestra hay una sobre-representación de los jóvenes (de 18 a 40 años) con el fin de incluir a tantos usuarios y usuarias de Internet como fuera posible (N=1.884).
Durante el período de recogida de los datos no hubo acontecimientos extraordinarios y las elecciones generales siguientes fueron al cabo de medio año.
Este hecho es importante, ya que se pueden dejar de lado los efectos del período político y enfatizar los que tienen sitio al nivel meso o micro.
En el análisis cualitativo se comparan las actitudes políticas de personas que han escogido no usar esta tecnología (sin estar obligadas por las condiciones socioeconómicas ni condicionadas por la edad o el nivel educativo) con las de personas que han aprendido a navegar por la red y lo hacen con frecuencia.
Se llevaron a cabo dos grupos de discusión en Zaragoza en otoño de 2008.
Los miembros de ambos grupos eran jóvenes de entre 20 y 40 años que tenían estudios secundarios pero no habían acabado los estudios universitarios y que, por lo tanto, tenían un estatus educativo y socioeconómico similar.
Se excluyeron expresamente de estos dos grupos los activistas políticos, como miembros de partidos políticos u organizaciones cívicas.
Un grupo estaba compuesto por usuarios frecuentes de Internet, personas que utilizan la red casi cada día, mientras que los miembros del segundo grupo tan sólo utilizaban Internet muy ocasionalmente (menos de una vez a la semana).
Se preguntó a los grupos sobre la opinión que tenían de los políticos, la democracia y la política en general y qué sentimientos les despertaban.
Las discusiones duraron aproximadamente una hora y se transcribieron literalmente.
El análisis de la información textual fue inductivo e iba dirigido a identificar las categorías y los temas comunes.
Se organizaron las cuestiones comunes de manera que se pudiera hacer un análisis de los discursos de los usuarios y de los no usuarios de Internet.
Las variables dependientes del análisis cuantitativo son:
-El interés político, medido como una escala de cuatro categorías (mucho, bastante, poco o ningún interés).
-La eficacia política interna, medida como un factor construido a partir de dos ítems: "En general, la política es tan complicada que las personas como yo no podemos entender qué pasa" y "Estoy mejor informado sobre la política que la mayoría de la gente".
de 2007 el 51,1% de la gente afirmaba haber utilizado Internet durante los últimos tres meses, una cifra parecida a los datos reunidos en las estadísticas oficiales.
Con el fin de examinar la asociación entre las variables del uso de Internet y el interés político, teniendo en cuenta los factores que pueden afectar a ambas variables como la edad, los ingresos o el sexo, se presenta un análisis de regresión lineal múltiple.
Tal como se puede observar en la tabla 1, el interés político presenta una correlación significativa con los años de uso de Internet, las habilidades básicas de las TIC necesarias para el trabajo o las actividades normales, las variables socioeconómicas clásicas, el número de usos no políticos de Internet y la frecuencia de lectura de la prensa, ya sea en papel o en línea.
El interés político es más elevado a medida que aumentan los años de uso de Internet, a medida que los ciudadanos utilizan Internet con más frecuencia para usos no políticos y necesitan más habilidades básicas de las TIC en el trabajo o en las actividades normales.
Entre las variables socioeconómicas destaca el coeficiente negativo de ser mujer.
En este caso, esta variable apunta a un efecto de socialización muy conocido, heredado de la época de Franco, cuando se educaba a las mujeres para que fueran madres y esposas y se las separaba expresamente de la esfera pública, incluso más que a los chicos.
relacionado con los recursos socioeconómicos y la edad.
Sabemos también que estas mismas variables, así como otros recursos y el tiempo libre son buenos predictores de la participación política.
Por esta razón se ha añadido un conjunto de variables de control que podrían afectar al acceso y el uso de Internet para usos políticos o potenciar las actitudes cívicas.
-Nivel de estudios, que se codifica en cuatro categorías: sin estudios primarios, estudios primarios acabados, estudios secundarios acabados y estudios universitarios acabados.
-Ingresos: se operacionaliza en diez categorías que van desde los 300 euros de ingresos totales mensuales por hogar hasta más de 6.000.
-Frecuencia de consumo de prensa: se mide en una escala de cinco categorías de menor (nunca) a mayor frecuencia (cada día).
-Tiempo libre: se mide como horas libres de responsabilidades, es decir, el tiempo disponible en un día normal después de haber hecho todas las actividades necesarias como dormir, trabajar, comida, hacer los trabajos de casa, etcétera.
El interés político es una actitud fundamental para la participación política, ya que las personas con un interés político más elevado participan más en la esfera pública (Verba, Schlozman y Brady, 1995).
En este apartado se tratan el interés político y su posible relación con el uso de Internet.
En primer lugar, hay que decir que en España el interés político es especialmente bajo, es decir, existe una falta generalizada de interés por la política.
Una gran mayoría (72%) de personas admiten estar "poco" o "nada" interesadas en la política, mientras que sólo un 6,6% de la población declara estar "muy" interesada.
Por otro lado, el uso de Internet cada vez está más extendido, y en otoño Por el contrario, el grupo de los usuarios de Internet no muestra estos profundos sentimientos de desinterés y decepción.
Como la mayoría de españoles, no presentan un gran interés por la política pero justifican su falta de lazos fuertes con la política con razones pragmáticas e instrumentales.
Así, pues, interesarse por la política no tendría mucho sentido porque la opinión de la gente no influye mucho en el mundo político.
Sin embargo, afirman tener un interés general por los asuntos públicos.
Las razones de la falta de compromiso con la política son más bien de carácter racional:
H: La mayoría de la gente está desencantada de la política.
Soy muy joven pero no conozco ningún caso en que la opinión de la gente haya cambiado algo.
Sin embargo, los miembros de este grupo son capaces de percibir algunas diferencias entre las opciones a la derecha y a la izquierda del espectro político.
El hecho de que haya opciones entre las cuales se pueda escoger hace que el acto de votar y seguir los debates políticos tenga más significado.
la efIcacIa polítIca Interna y externa
Hemos planteado la hipótesis de que el uso de Internet influye en la eficacia política interna y externa de los ciudadanos.
Para evaluar si este efecto existe, controlando por otras variables, se han efectuado dos análisis de regresión lineal múltiple.
La eficacia política interna, tal como se puede observar en la tabla 2, está asociada positivamente con los años de uso de Internet, las habilidades de Internet y la necesidad de habilidades TIC básicas en el trabajo o las actividades normales, así como con las variables socioeconómicas clásicas y la frecuencia de lectura de la prensa, ya sea online u offline.
Los usuarios de Internet tienen un nivel más Los años de experiencia en el uso de Internet, la necesidad de habilidades TIC básicas para el trabajo o las actividades normales y el uso de Internet para actividades no políticas son variables firmemente relacionadas con el grado de interés político.
Así, el uso de Internet parece fomentar el interés político, tal como preveía la teoría anunciada.
En el análisis cualitativo mediante grupos de discusión se detectan diferencias en las actitudes relacionadas con el interés político de los usuarios y los no usuarios de Internet.
Los no usuarios se sienten distantes de los políticos que los representan e insisten repetidamente en su sentimiento de alienación.
Alegan un gran abanico de razones para justificar su marcado desinterés.
La política es una cuestión que perciben como muy lejana de sus vidas, no es estimulante y les resulta desagradable.
La idea de fondo de su discurso es que no tiene ningún sentido interesarse por la política porque es una esfera oscura y maliciosa.
Entienden que las decepciones tienen que ser una constante en la vida de aquellas personas bienintencionadas que intentan influir en la política.
Así pues, es recomendable no estar en contacto con este mundo.
Tal como un miembro del grupo de no usuarios afirma:
H 1: Cuando los políticos llegan al poder, todos se corrompen de una manera u otra.
Al final, todos hacen lo mismo: no escuchan a las personas que los han votado y se limitan a repartirse la pasta y a debatir entre ellos (...).
Cuando la gente es joven y empieza a pensar y a ser un poco consciente de todo lo que pasa, puede ser que diga: "Me gusta este partido o esta persona".
Pero al cabo de un tiempo, ni siquiera tiene ganas de verlos en la televisión.
Una segunda razón del desinterés de los no usuarios es que no hay una diferencia clara entre las opciones políticas.
Manifiestan repetidamente que todos los partidos políticos se parecen.
La política es una esfera dominada por la hipocresía y por debates intensos en apariencia pero estériles en realidad.
A los ojos de los ciudadanos, las diferencias reales en los puntos de vista de los partidos políticos que se hacen patentes en el debate político cotidiano son mínimas.
Para este grupo de la población, las luchas entre los partidos políticos parecen una actuación teatral, pero en realidad los partidos no representan ni comunican posiciones políticas muy diferentes:
M: [Los políticos] no buscan una solución, sólo se pelean.
H: Pero cuando coinciden en un punto parecen amigos de toda la vida.
Además, se trata de un modelo débil, ya que sólo explica el 6% de la variancia observada.
Coincidiendo con los resultados del análisis cuantitativo, los dos grupos de discusión difieren notablemente en la eficacia política interna, pero hay pocas diferencias destacables en los discursos que se relacionen con el sentido de la eficacia política externa de los participantes.
Los no usuarios de Internet tienen un sentimiento muy fuerte de impotencia a la hora de influir en el sistema político.
Afirman que no entienden bien qué pasa en el mundo político, que se caracteriza por la falta de transparencia y la complejidad.
Se sienten fácilmente agobiados por las discusiones sobre cuestiones públicas y su reacción es evitar discutir sobre temas políticos o incluso pensar sobre ellos.
Tal como explica un no usuario de Internet: elevado de eficacia política interna que los no usuarios, hecho que apunta a la posibilidad de que el uso de Internet aumente la confianza de los ciudadanos en su capacidad de comprender las cuestiones políticas y de influir.
Por el contrario, el uso de Internet está menos claramente relacionado con la eficacia política externa.
La tabla 3 muestra que, entre las variables que recogen el efecto de Internet, sólo resulta significativa estadísticamente la necesidad de tener habilidades básicas TIC en el trabajo.
Puede ser que esta variable esté capturando el efecto de tener un cargo de responsabilidad dentro de una empresa; si fuera así, podría ser que se estableciera un sentimiento de empatía con los cargos públicos y los gobernantes por parte de personas con cierto poder de decisión en el trabajo.
La eficacia política externa también resulta relacionada con las variables socioeconómicas clásicas y la frecuencia de lectura de la prensa.
Así pues, con respecto a la percepción por parte de los ciudadanos de la receptividad de los políticos y las instituciones, ni los años de uso de Internet ni el número de usos no políticos de Internet parecen importantes.
Este resultado parece sostener la hipótesis nula de la normalización, ya que el uso de Internet no tiene ningún efecto sobre el sentimiento acerca de la receptividad de los políticos.
O según una de las integrantes del grupo de no usuarios de Internet:
M: Creo que tienen demasiado poder con los votos y que a nosotros no nos dejan nada.
Quiero decir que, gracias a nuestros votos, parece como si pudieran hacer cualquier cosa...
Se olvidan de nosotros, hay elecciones y después se olvidan.
Y para nosotros es al revés: después de votar no tenemos más capacidad de decidir, no tenemos voz.
Durante la conversación, los dos grupos admiten que en determinadas circunstancias el gobierno actúa como piden los ciudadanos.
Sin embargo, los grupos no valoran estos episodios de receptividad y argumentan que tan sólo tienen lugar cuando los políticos tienen algún interés en las propuestas de los ciudadanos y no les supone ningún coste el hecho de implementar una política que satisfaga las peticiones populares.
Así pues, la percepción que se tiene de los políticos es que son personas indiferentes a las opiniones de los ciudadanos, que actúan de manera oportunista impulsados principalmente por su interés y que no se sienten con la obligación de representar la voluntad del pueblo por norma general.
las actItudes hacIa la partIcIpacIón y la democracIa dIrecta
Este apartado examina la relación entre el uso de Internet y las preferencias ciudadanas hacia la democracia directa.
Para analizar esta cuestión se llevaron a cabo unos análisis de regresión lineal múltiple tomando como variable dependiente un factor de preferencia por la democracia directa que tenía en cuenta en qué medida los ciudadanos creían que era necesario implementar mecanismos que les permitiesen participar de manera más directa en la toma de decisiones públicas.
Tal como se puede observar en la tabla 4, las preferencias por la democracia directa están relacionadas con el número de usos no políticos de Internet y con la necesidad de tener habilidades TIC básicas para el trabajo y las actividades normales.
En este caso, los años de uso de Internet
El grupo de no usuarios de Internet insiste en la idea de que la dificultad de entender qué pasa en el mundo de la política y qué se puede hacer para influir de alguna manera es debida, sólo en parte, a la falta de interés.
Los políticos también son responsables de su apatía porque muy a menudo no comunican con claridad las ideas y políticas y, por lo tanto, es imposible que los que no son expertos comprendan este mundo.
Además, los políticos utilizan la estrategia de no ser muy claros deliberadamente a la hora de comunicarse con el público, a fin de que la gente no sea consciente de algunas cuestiones políticas relevantes.
En cambio, los usuarios de Internet presentan un nivel más elevado de eficacia política interna que los no usuarios.
En determinadas circunstancias se pueden concebir llevando a cabo acciones con el fin de influir en el Gobierno y confían en su capacidad de entender qué pasa en el mundo de la política.
La cuestión de la eficacia política interna no sale tan a menudo en la conversación como en el grupo de los no usuarios de Internet y parece que tienen confianza en sus habilidades para comprender el mundo político y eventualmente intentar influir.
Ambos grupos muestran una visión negativa de la política y de los políticos, cosa que es coherente con los bajos niveles de eficacia política externa.
Coinciden en afirmar que el Gobierno y los partidos políticos no son receptivos a las opiniones de la ciudadanía.
Según los participantes en los grupos de discusión, las elecciones son el único momento en que los ciudadanos y las ciudadanas pueden influir en el gobierno.
Ahora bien, una vez pasadas las elecciones, no hay ninguna otra oportunidad de participar y hay que esperar hasta las elecciones siguientes.
Tal como afirma una persona usuaria de Internet: Los usuarios de Internet también se sienten impotentes al hablar de la participación no electoral.
No obstante, destacan que, en determinadas circunstancias, cuando las personas se unen por una causa es posible influir en política.
Este grupo describe de manera clara y directa la idea de que muchos ciudadanos se suman a las protestas políticas a causa de la insatisfacción con la democracia representativa tradicional.
H: No hay una relación entre las personas y los partidos.
Quiero decir que esta relación no funciona.
Nos asociamos con muchas otras personas e intentamos convencer a los otros gracias al hecho de que somos muchos.
Por eso ha habido tantas manifestaciones, tantas peticiones y todas estas plataformas que provienen del tejido asociativo, para intentar cambiar el funcionamiento de muchas cosas.
El tema de los límites de la democracia representativa se debatió en los dos grupos, que también discutieron sobre las alternativas a este sistema político.
En este punto, la discusión adquiere un alto nivel de abstracción y sofisticación.
El grupo de usuarios de Internet habla con profundidad de los límites y ventajas de las diversas formas de organización política.
En cambio, la discusión es mucho más superficial en el grupo de no usuarios.
Según los usuarios de Internet, todos los sistemas políticos tienen puntos fuertes y débiles.
La democracia representativa es frustrante porque es difícil influir en la política más allá de las elecciones.
Sin embargo, no hay otra solución obvia, porque el Gobierno necesita suficiente tiempo entre las elecciones con la finalidad de que las políticas que implementan se puedan desarrollar y puedan desplegarse plenamente sus efectos.
También apuntan que hay muchas diferencias entre los seres humanos y que es necesario establecer sistemas de gobierno que no partan del supuesto de que todo el mundo es bienintencionado y que establezcan mecanismos de control para limitar el poder de las instituciones no resultan significativos, mientras que la edad de los ciudadanos y los ingresos sí que lo son.
El coeficiente de edad es negativo, hecho que confirma la sospecha sobre que los jóvenes son más propensos a dar apoyo a la democracia directa.
El valor de la R cuadrado es pequeño, y todo apunta a que el uso de Internet no tiene demasiada relación con las variables socioeconómicas, actitudinales y relacionadas con Internet que se incluyen en el análisis.
En los grupos de discusión se examinó si los usuarios y los no usuarios de Internet tenían un discurso y opiniones diferentes sobre la participación política y la democracia directa.
Hay diferencias que se observan de manera clara, como el hecho de que los usuarios de Internet tienen un discurso más elaborado que los no usuarios.
Sin embargo, los dos grupos coinciden en el hecho de que la democracia directa no les parece posible y no ven alternativas claras a la democracia representativa.
Los no usuarios de Internet son muy pesimistas sobre las responsabilidades del compromiso ciudadano con la política.
Sienten que votar es una experiencia frustrante, pero no creen que los repertorios de protesta sean una opción viable.
Al contrario, sienten que las acciones como las manifestaciones y las huelgas no tienen un impacto real en las políticas públicas y que, además, podrían tener
Los no usuarios de Internet también hablan de los problemas prácticos de la democracia directa y ofrecen argumentos parecidos.
Hay problemas prácticos a la hora de introducir mecanismos participativos directos en comunidades de diversos millones de personas y, además, es difícil distinguir entre las cuestiones que tendrían que ser objeto de la participación directa y las que tendrían que delegarse a los representantes.
Se refieren de forma reiterada a la participación de España en la Guerra de Irak en 2003 pese a la movilización popular en contra (hasta un 90% de la población llegó a declararse en contra de la guerra) como un episodio frustrante.
Además, este grupo da muestras de un bajo nivel de conocimiento y sofisticación política.
En este artículo hemos analizado si el uso de Internet tiene un impacto en las actitudes políticas.
Se han llevado a cabo diversos análisis para evaluar si los usuarios de Internet tienen unas actitudes políticas diferentes a las de los no usuarios.
En concreto, se ha examinado la influencia de este medio en el interés político, la eficacia interna y externa las actitudes hacia la participación política y la democracia directa.
En términos generales, tanto los análisis cuantitativos como los cualitativos revelan que el uso de Internet está más relacionado con el interés político y la eficacia política interna, pero menos con las actitudes hacia la democracia directa y, especialmente, con la eficacia política externa.
Esto confirma los resultados de anteriores investigaciones y las conclusiones pesimistas sobre los efectos de Internet en la eficacia externa, apuntando a una posible relación negativa con los valores de la democracia directa y la percepción de la receptividad de los políticos.
Hay que mencionar que los distintos aspectos del uso de Internet que se han analizado aquí están relacionados con las actitudes políticas en la dirección esperada, cosa que aporta robustez a los resultados.
Así pues, si está emergiendo una nueva cultura política como consecuencia de la generalización del uso de Internet, y los cargos políticos.
Estos requisitos son satisfechos por la democracia representativa.
H: El primer hombre de la Tierra dijo que era el jefe de la tribu y que decidiría sobre las cosas importantes, y a partir de aquí hemos inventado todo tipo de fórmulas políticas y hemos descubierto que hay algunas que no son tan malas como otras.
Pienso realmente que no quedan más alternativas por descubrir, que ya hemos descubierto el menor de los males.
Podemos ser más o menos horizontales, eso es lo único que podemos cambiar.
Creo en el reparto del poder y en la fórmula actual de separación de poderes, o sea, con un poder judicial y uno legislativo que pueda decirle al ejecutivo:"Eh, que os estáis pasando y ahora os pararé los pies".
Creo que es la opción más realista que hay.
Según este grupo de participantes, la democracia directa es una idea interesante, pero sólo se tendría que aplicar para decidir sobre determinados temas importantes, reconociendo las dificultades prácticas para establecerla.
En primer lugar, la política no es bastante central en la vida de las personas para que le dediquen la energía que sería necesaria para participar en ella de manera más directa, incluso si se les ofrece la oportunidad de hacerlo.
Muchas personas no tienen la capacidad de comprender los asuntos públicos en profundidad.
Por tanto, tiene sentido que deleguen la gestión y la decisión de estos asuntos a los representantes, como hace la democracia moderna.
Además, algunos usuarios de Internet opinan que la implementación de la democracia participativa sería problemática y creen que un sistema de estas características no sería viable en las sociedades de masas.
Por otra parte, dan apoyo a la democracia directa en algunas circunstancias, como convocar referéndums sobre asuntos lo suficientemente importantes.
H: ¿Crees que todos los españoles tendrían que ponerse de acuerdo a la hora de tomar decisiones?
H: Bueno, hay diferentes tipos de decisiones.
Una cosa es llevar un país a la guerra: es una decisión que se tendría que tomar por referéndum.
Vas a llevar a gente a un sitio donde podrían morir y donde te pueden matar en nombre de tu país.
Pienso que esta cuestión es demasiado importante como para que un partido político decida por sí mismo, sin tener en cuenta la opinión de nadie más.
H: El problema es dónde poner el límite, es decir, qué cuestiones merecen someterse a referéndum y cuáles no.
páginas siguen pareciendo razonables.
Una explicación plausible del fomento del interés político y la eficacia política interna es que los usuarios de Internet se expondrían a estímulos políticos más a menudo que los no usuarios.
Así, estarían más en contacto con la política, de manera que su interés y confianza en sus propias habilidades políticas se verían potenciados.
La horizontalidad y la interactividad caracterizan una ética particular de red que mejora la percepción de la democracia directa y optimiza la eficacia política interna, lo mismo que ocurre con el anonimato.
Además, la pertenencia a la comunidad de internautas y la participación en redes sociales son explicaciones plausibles del nivel más elevado de interés por la política y la eficacia política interna que se observa entre los usuarios de Internet, ya que gozarían de un capital social mayor y de más calidad que los no usuarios de este nuevo medio.
Finalmente, es plausible que la interactividad de Internet sea un predictor potente del interés político y la eficacia política interna.
Tomando todo esto en consideración, se requieren análisis más detallados de datos similares a los aquí manejados para poder comprobar hipótesis más concretas y proponer mecanismos causales que relacionen el uso de Internet con el desarrollo de un mayor interés político y eficacia política interna.
ésta se limita a actitudes como el interés por la política y la eficacia política interna.
Esta constatación es importante en dos sentidos.
En primer lugar, estas dos actitudes juntas constituyen la dimensión actitudinal del comportamiento político (Verba, Schlozman y Brady, 1995), una variable latente fundamental para predecir el comportamiento participativo.
En segundo lugar, son unas actitudes tan simbólicas y difusas que algunos estudiosos las ven como la base y explicación de muchas otras actitudes y comportamientos.
Desde una perspectiva optimista, estas actitudes en que hemos notado que incide positivamente el uso de Internet podrían considerarse la punta de lanza de un conjunto de cambios de valores más importante.
Es destacable el hecho de que este cambio se esté produciendo muy rápido por medio de la socialización política secundaria, como es el caso del trabajo como ámbito de socialización.
Aunque las tendencias culturales se suponen estables, hemos demostrado que las habilidades relacionadas con las nuevas tecnologías que se requieren en el trabajo -es decir, en plena adultez e independientemente de la experiencia previa con Internet-pueden fomentar el compromiso político.
Por desgracia, los datos de que disponemos no permiten elaborar una lista de los mecanismos que explican el porqué de estos efectos sobre las actitudes.
Sin embargo, los cuatro mecanismos causales expuestos al inicio de estas |
Internet y el movImIento de justIcIa global
La influencia de Internet en la forma en que los ciudadanos perciben y se involucran en los asuntos públicos es objeto de creciente atención por parte de los observadores e investigadores 1.
Uno de los debates parte del potencial de Internet para la extensión de la democracia y sus implicaciones para la actividad de contestación de los movimientos sociales y actores con menos recursos 2.
En el caso de los movimientos sociales, entre las visiones optimistas, Internet se considera un espacio que ofrece nuevas oportunidades de comunicación e interacción, aumentando sus capacidades organizativas y políticas.
Su importancia, por ejemplo, en el desarrollo e impacto de la contestación global ha sido constatada tanto fuera como dentro de nuestro país 3.
Las organizaciones de los movimientos sociales utilizan Internet como instrumento para difundir información, como lugar de encuentro y construcción de identidades colectivas, para ganar adhesiones y movilizar seguidores.
Una cuestión central en el estudio de la relación entre
RESUMEN: En este trabajo analizamos las estrategias de comunicación virtual empleadas por el movimiento de justicia global en España, desde aquéllas que tienen como objetivo la sensibilización política o aumentar la visibilidad y/o la transparencia de la organización hasta las que están orientadas a favorecer la comunicación interactiva entre miembros y/o en el público en general, pasando por las que persiguen la participación en movilizaciones.
Nuestra descripción se fundamenta en un análisis de las características indicativas de estos diversos usos comunicativos que podemos encontrar en las páginas webs de una muestra de 37 organizaciones.
La interpretación de los resultados de este análisis permiten valorar en qué medida las prácticas comunicativas asociadas al uso de las páginas webs, más allá de su potencial reducción en los costes de comunicación, aparecen asociadas a transformaciones en la naturaleza de su actividad organizativa y de presión política de este movimiento.
PALABRAS CLAVE: Movimiento de justicia global; movimientos sociales; Internet y política; movilización política; democracia.
de comunicación, aparecen asociadas a transformaciones en la naturaleza de su actividad organizativa y de presión política.
Los resultados aportan también elementos para entender procesos de contestación posteriores, desde los relacionados con la problemática de la vivienda (como las plataformas por una vivienda digna o la de afectados por la hipoteca) o de oposición a la denominada Ley Sinde sobre la difusión de cultura en Internet, hasta llegar a la configuración del movimiento 15-M en 2011.
Para describir el uso de Internet del movimiento de justicia global y valorar su incidencia en la concreción práctica de diversos principios de democracia interna, se optó por analizar las páginas web de una muestra de 37 organizaciones vinculadas con este movimiento en España.
El análisis se realizó en los primeros meses de 2005, justo después de la fase de mayor movilización, hasta este momento, de estos colectivos (Jiménez y Calle, 2007a).
En su selección se buscó contar con organizaciones y grupos representativos de distintas tendencias y "familias" de movimientos sociales que confluyen en la contestación global en España.
También se incluyeron webs de varios tipos de medios de comunicación alternativos vinculados al movimiento así como los espacios de foros sociales locales 7.
El análisis de las páginas webs se llevó a cabo utilizando un libro de códigos o "cuestionario" 8, articulado en torno a distintos tipos de usos de Internet.
Igualmente se realizaron entrevistas con las personas responsables de las webs analizadas (webmasters) para recabar su opinión sobre los usos de Internet como herramienta de comunicación 9.
Los mismos criterios de selección y protocolos de codificación se aplicaron también en el análisis de páginas webs en otros cinco casos europeos (Francia, Italia, Suiza, Alemania y Reino Unido) dentro del proyecto DEMOS (véase nota anterior).
En este trabajo, los datos agregados para el conjunto de los seis países analizados han sido utilizados como contraste para nuestro caso.
La codificación recoge información sobre las siguientes cuatro dimensiones relacionadas con los usos de Internet:
(1) la difusión de información vinculada a los objetivos políticos, atendiendo tanto a su formato como a su organiza-los movimientos sociales e Internet radica en explorar en qué medida su utilización tiende a reproducir los patrones de acción previos (independientemente de reducir su coste o aumentar su eficiencia) o propicia también prácticas organizativas y políticas nuevas (Bennet, 2003).
En concreto, y especialmente en el contexto del estudio de las movilizaciones de justicia global, las posibilidades interactivas de estas tecnologías pueden ser consideradas como un estímulo para una mayor implicación de los miembros en la vida interna de sus organizaciones así como una profundización de las relaciones entre organizaciones y sus simpatizantes potenciales o el público en general 4.
El movimiento de justicia global en España, en cuyo origen y actividades, como en otros casos, Internet jugó un papel central, ofrece un caso de estudio relevante para indagar en estas cuestiones 5.
Su entramado organizativo se caracterizó por el peso relativamente importante de estructuras organizativas escasamente formalizadas, de ámbito local, con pocos recursos materiales, entre las que predominan fórmulas de democracia interna que enfatizan la implicación directa de sus integrantes y el consenso en la toma de decisiones (Jiménez y Calle, 2007a, 2007b) 6.
Aquí, las promesas de Internet podrían haber cristalizado como la solución que permitiera superar el dilema al que se enfrentan tradicionalmente este tipo de culturas de contestación: conseguir una acción organizativa y política eficiente y profundizar en la realización de sus principios de democracia interna (Rucht, 1999).
El propósito de este trabajo es describir las estrategias de comunicación virtual (online) desarrolladas por el movimiento de justicia global en España hacia mediados de la década pasada, desde aquéllas que tienen como objetivo la sensibilización política o aumentar la visibilidad y la transparencia de la organización hasta las que están orientadas a favorecer la comunicación interactiva entre miembros y/o en el público en general, pasando por las que persiguen la participación en movilizaciones.
Para ello realizamos un análisis de las características indicativas de estos diversos usos comunicativos en las páginas webs de una muestra representativa de estas organizaciones activas en el momento de realizar la recogida de información (2005).
Los resultados de este análisis permiten valorar en qué medida las prácticas comunicativas asociadas al uso de las páginas webs, más allá de la reducción de los costes MANUEL JIMÉNEZ SáNCHEZ Y áNGEL CALLE COLLADO sobre el uso que hacían de Internet.
En el momento de visitar estas páginas (primeros meses de 2005), sólo en tres páginas aparecía el contacto del gestor de la web y sólo en otros tantos casos se ofrecía la posibilidad de recoger comentarios sobre la propia página, más allá de los foros abiertos a cualquier cuestión.
Este primer y rápido acercamiento sugiere un uso de Internet condicionado por los rasgos de gran parte del sector de los movimientos sociales alternativos en España: su carácter local, la escasez de recursos, la discontinuidad organizativa y su orientación hacia la (coordinación de la) protesta (Jiménez y Calle, 2007a) 11; lo que crea un contexto de movilización diferente al de países de nuestro entorno.
En este sentido, la primera impresión parece apuntar a que Internet vendría a reproducir los rasgos organizativos y prácticas existentes 12, aumentando quizás la eficacia en la coordinación interna más que modificando las pautas de la comunicación externa 13.
Los resultados que se exponen a continuación permiten ampliar y matizar estas afirmaciones.
Estos resultados se presentan a partir de la elaboración de cuatro tablas que recogen diversos indicadores relativos a las cuatro dimensiones del uso de Internet comentadas en el apartado anterior: su uso para la difusión de información (sensibilización política), dar a conocer la organización y construir su identidad, movilizar para la acción y favorecer la interacción entre miembros y el público en general.
Las tablas presentan valores porcentuales totales para el caso español (porcentaje de webs que poseen el atributo indicado por cada ítem), así como para el conjunto de webs en la muestra europea.
Con el objetivo de explorar la incidencia en estos usos según la distinta naturaleza organizativa de los grupos seleccionados, las tablas presentan igualmente los valores porcentuales según el grado de formalización de las organizaciones y el momento de su constitución (antes o desde el año 2000).
Internet como medio de sensibilización política
La oportunidad más obvia que ofrece Internet a las organizaciones de los movimientos sociales es la difusión de información a un público potencialmente masivo 14.
Oportunidades mucho más limitadas a través de los medios tradicionales cuando se trata de superar el círculo de seguidores más implicados, especialmente en el contexto ción y presentación en la web; se trataría de responder a la pregunta de ¿en qué medida se concibe la web como medio de sensibilización política?; (2) la transparencia organizativa y la construcción de su identidad, o ¿en qué medida se utiliza Internet para publicar información relacionada con la propia organización y su historia?; (3) la disponibilidad de herramientas interactivas, ya sean bilaterales (correoe) o multilaterales (foros o chats, lista de distribución), o ¿en qué medida se propone un espacio de comunicación e interacción vinculado a las decisiones del grupo?; y (4) la utilización de la página web en procesos de movilización presenciales (off-line) y el recurso a formas virtuales (online) de movilización, o ¿en qué medida y forma se utiliza Internet para el desarrollo de la protesta política?
los usos comunIcatIvos de Internet en el movImIento de justIcIa global en españa
Las protestas contra la cumbre ministerial de la Organización Mundial del Comercio en Seattle (a finales de 1999) fueron detonantes no sólo del fenómeno de las cumbres alternativas contestatarias, sino también de la expansión de Internet como herramienta de comunicación y coordinación entre los movimientos de justicia global.
Así, tomando como referencia las estadísticas ofrecidas por Archive, en el 84% de los sitios de Internet correspondientes a las organizaciones seleccionadas el año 2000 aparece como primer año de actualización.
La mayor intensidad de actualizaciones tuvo lugar durante 2002, coincidiendo con el semestre español de la presidencia española de la Unión Europea (Jiménez y Alcalde, 2002).
Estos tiempos sugieren que, en el caso español, el uso de Internet es un indicador del desarrollo organizativo del movimiento de justicia global así como de su clara orientación hacia la movilización 10.
La estrecha relación existente entre el uso de Internet y la coordinación para la protesta puede explicar la discontinuidad en su uso (de acuerdo con realización de actualizaciones); característica que lo distingue del resto de los casos europeos.
Así, de acuerdo a las estadísticas de Archive, la mitad de las webs seleccionadas registraba a lo largo de su existencia pocas actualizaciones significativas (menos de 10).
Igualmente, sólo en nueve casos contestaron a las preguntas que, vía correo-e, les formulamos
presenta el porcentaje de webs que ofrecen cuatro tipos de información relacionados con la sensibilización política (artículos o dosieres, materiales de seminarios o conferencias, bibliografía y sección de noticias).
También recogen dos indicadores relacionados con la accesibilidad de la información (existencia de motor de búsqueda y mapa de web).
de un entramado organizativo como el analizado y en un contexto político (y mediático) poco favorable (Jiménez y Calle, 2007a).
Nuestro análisis recoge indicadores relativos a dos facetas de la estrategia de difusión de información a través de las páginas webs: el formato o tipo de informaciones y la facilidad con la que se navega y se pueden localizar esas informaciones.
La Tabla 1 Como puede observarse, el 81% de las webs analizadas contenía artículos o carpetas con publicaciones sobre temas específicos, aproximadamente la mitad ofrecía materiales relacionados con reuniones, seminarios así como bibliografías, mientras que el 70% disponía de una sección de noticias.
Estos porcentajes tienden a situarse por debajo de la media del resto de los países analizados.
El número de organizaciones que ofrecen suscripciones a un newsletter es aún menor (40%).
El caso de los boletines de noticias ilustra la importancia de superar un umbral de recursos organizativos para aprovechar el potencial de Internet para la difusión de información.
Si las organizaciones no cuentan con los recursos para su elaboración periódica de poco sirve que Internet permita una difusión más eficiente.
No obstante, las organizaciones más formales (con una estructura organizativa presente en la web y una asignación de roles en su coordinación) y, por lo general, constituidas antes de las protestas de Seattle, ofrecen más materiales de sensibilización política en sus páginas webs, alcanzando porcentajes similares o superiores a la media en la muestra agregada de casos europeos.
Este contraste se mantiene en el caso de los indicadores
Internet como ventana para presentarse ante el mundo (o espacio de coordinación)
La presentación al exterior de la organización, mediante la exposición de sus objetivos, su forma de funcionamiento interno, las actividades que realiza, etc., pueden considerarse como indicativos de una doble, aunque interrelacionada, finalidad: construir una imagen (pública) positiva de la organización y la adhesión de simpatizantes potenciales.
En la Tabla 2 se presentan los valores de una serie de ítems relacionados con esta dimensión de la comunicación política y que vendrían a indicar en qué medida las webs ofrecían respuestas a interrogantes del tipo de quiénes somos, qué hacemos, cómo funcionamos, dónde estamos, etc.
relativos con la accesibilidad o facilidad de uso de la propia página web.
Así, la frecuencia de existencia de motores de búsqueda es 20 puntos porcentuales inferior en España que en el resto de los países.
En este caso, aunque menores, las diferencias se mantienen cuando consideramos las organizaciones más formalizadas.
Esto sugiere la influencia, además de las diferencias en el tejido organizativo, de las diferencias por países en la implantación de las nuevas tecnologías 15.
En definitiva, el uso de la web más común entre las organizaciones vinculadas a la contestación global fue la difusión política.
No obstante, la ausencia de recursos mínimos parece que limitó el pleno aprovechamiento del potencial de Internet para la sensibilización del público en general.
Internet como lugar para protestar y para llamar a la protesta
La expansión de Internet entre el activismo europeo está ligado al ciclo de protestas que alcanza visibilidad tras la "batalla" de Seattle y que hunde sus raíces en la última década del siglo pasado y en el comienzo de redes, cumbres paralelas y manifestaciones frente a eventos del Banco Mundial, del G-8 y otras reuniones internacionales.
Esta conexión explica que la mayor activación de Internet (actualización, visita de usuarios, etc.) tenga lugar cuando estas campañas o eventos de protestas están en su punto álgido.
De hecho, algunas de las páginas web se crearon exclusivamente para la realización de un fin así, como sería el caso en el 2002 de la Coordinadora Estatal contra la Constitución Europea y del Fòrum Social de Barcelona.
La tabla 3 ofrece información sobre distintos usos de las webs vinculados con la protesta, enfocados a informar sobre las protestas "presenciales" o como plataforma desde la que lanzar formas virtuales de protesta.
Aunque es posible que Internet facilite la coordinación entre organizaciones para la organización de protestas, si nos ceñimos a su papel en la movilización de simpatizantes, los resultados sugieren que la función más recurrente es la provisión de información sobre movilizaciones presenciales.
Así, como puede observarse en la tabla 3, el 73% ofrece información sobre las fechas de sus propias acciones y un 43% también lo hace sobre eventos de otras organizaciones en el ámbito de la contestación global.
Si junto a este último porcentaje consideramos que tres de cada grupo de webs contienen vínculos a páginas de otras organizaciones con las que desarrollaban acciones conjuntas, se refuerza el uso de Internet como instrumento de comunicación y coordinación entre distintos grupos 17.
Como puede observarse, es raro que las webs no ofrecieran información sobre la identidad del grupo, normalmente mediante una descripción de "quiénes somos" o, en algunos casos, publicando sus estatutos de constitución como organización 16.
La información sobre cómo se organizan, cómo se financian o qué actividades llevan a cabo (agenda de trabajo) es menos frecuente.
Alrededor de un 60% ofrece información sobre su estructura organizativa o su localización física.
Menos frecuente es la información sobre la financiación o la planificación de actividades (20% y 11%, respectivamente).
El contraste con los datos agregados de los casos europeos y las diferencias según el grado de formalización sugieren que estos porcentajes pueden explicarse por la distinta naturaleza de las organizaciones.
En la faceta de la transparencia, informaciones relativas a la estructura organizativa, la localización o las finanzas son mucho más frecuentes en organizaciones consolidadas. éstas también suelen ofrecer con más frecuencia un registro histórico de sus actividades.
En estos casos, los valores se sitúan por encima de los promedios europeos.
Podemos deducir que en este tipo de organizaciones utilizaban Internet para proyectarse hacia el público.
Por el contrario, los valores de este tipo de ítems son más bajos cuando se trata de organizaciones escasamente formalizadas.
En estos casos, ya sea por falta de medios o por otros motivos, Internet no era utilizado como una ventana desde la que proyectar una imagen pública, más allá de breves auto-definiciones.
La falta de transparencia de cara al "gran público" sugiere que posiblemente los destinatarios de las webs eran los propios activistas y que su uso se concebía como una herramienta de coordinación entre activistas y/o organizaciones.
La importancia de esta función explicaría que este tipo de organizaciones publiquen sus agendas de trabajo interno con relativa mayor frecuencia que el resto (20% frente al 5% entre las organizaciones más formalizadas).
En definitiva, podemos pensar que aquellas organizaciones que buscan proyección pública utilizan sus webs para construir una imagen pública transparente.
Cuando no se persigue este objetivo, la información sobre la propia organización parece estar más dirigida hacia el funcionamiento interno o inter-organizativo.
La relevancia de estas finalidades parece depender, pues, de la naturaleza de las
sus diferencias con el resto de los países, puede ayudar a entender estos resultados.
Por un lado, como hemos repetido en varias ocasiones, el movimiento de justicia global en España (en sintonía con el sector de los movimientos sociales de carácter alternativo) se ha caracterizado por el predominio de organizaciones (pequeñas, con escasos recursos, etc.) fuertemente orientadas a la movilización social en la calle.
Las formas de protesta individualizadas que caracterizan el repertorio online (firma de peticiones, boicots, etc.) como sus versiones virtuales, no son frecuentes en su repertorio de protesta y, en general, son más raras entre la población española que entre sus vecinos europeos.
Un factor explicativo se encuentra en el hecho de que las formas de protesta como el envío masivo de correos-e (mail-bombing), peticiones, o relacionadas con el consumerismo político, requieren para su puesta en marcha de estructuras organizativas con proyección pública, con muchos suscriptores o gran capa-Por el contrario, las webs no son utilizadas para difundir información sobre la forma de llevar a cabo estas protestas (5%).
Esta información es más común en las webs de organizaciones de otros países europeos (36%), reflejando el proceso de difusión de la innovación en el repertorio de protesta aparejado a la contestación global.
Esto no quiere decir que en España no se hubieran difundido estas nuevas prácticas (Jiménez y Calle 2007a), sino que las páginas webs no habían sido el medio de transmisión hasta ese momento 18.
Por último, podemos señalar que la utilización del espacio virtual para la protesta resultó una práctica minoritaria.
En contraste con otros países europeos, España ofrece los porcentajes más altos en cuanto a información sobre movilizaciones presenciales de las propias organizaciones y de los más bajos en cuanto al repertorio de protesta en línea o virtual.
La naturaleza del repertorio de protesta en España, sean sincrónicas o asincrónicas, bilaterales o multilaterales, plantea una nueva dimensión en la que explorar en qué medida Internet reproduce (aunque sea de manera más eficiente) o también genera nuevas dinámicas en la relación entre las organizaciones, entre éstas y sus activistas o el público en general.
De manera particular, nos interesa indagar su uso como instrumento favorecedor de la participación en la vida interna de las organizaciones.
En este sentido, dado el énfasis en la democracia basada en la participación directa y la deliberación para el consenso en un sector amplio de estas organizaciones (Jiménez y Calle, 2007b; Calle, 2011a), nuestro caso nos ofrece una oportunidad para considerar el impacto de Internet en la extensión de la democracia interna dentro de las organizaciones de los movimientos sociales.
La tabla 4 ofrece los datos relativos a la presencia de herramientas o aplicaciones relacionadas con la interacción cidad para implicar a muchas personas, rasgos que, como hemos mencionado, no son los dominantes en el entramado de la contestación política de los movimientos alternativos en España en ese momento.
En definitiva, de nuevo las webs indican una función movilizadora de Internet que reflejan las actividades que tienen lugar de manera presencial siendo minoritaria la ampliación del repertorio de protesta hacia formas virtuales.
Estos resultados encajan con la idea de un uso de Internet que aumenta la eficiencia en labores de coordinación entre grupos y activistas pero que escasamente explota su potencial para ampliar sus bases sociales.
Internet como espacio de interacción y deliberación
El distinto uso de las herramientas de comunicación interactivas a través de las webs de las organizaciones, ya (Jiménez y Calle, 2007a, 2007b).
En definitiva, en cuanto a las dinámicas de interacción, los resultados parecen indicar que Internet vendría a reproducir pautas de funcionamiento existentes de modo presencial ligadas al tipo de modelo organizativo así como a algunos elementos distintivos de la cultura organizativa en España.
Así las organizaciones informales con prácticas de democracia interna basadas en la participación directa de grupos pequeños de activistas tendían a repetir virtualmente sus patrones de interacción presenciales.
Podemos pensar que muchas de estas prácticas tendrían un carácter redundante, sin implicar transformación alguna en la naturaleza de la vida interna de estas organizaciones.
Por otro lado, en el terreno de la coordinación entre distintos grupos (incluso entre organizaciones con distintos modelos organizativos) Internet si podría haber tenido un mayor impacto, no sólo aumentando la eficiencia en las labores de coordinación, sino posiblemente favoreciendo estructuras compartidas de coordinación puramente virtuales.
entre la organización y los internautas (ya sean sus propios activistas o público en general).
Entre los ítems de interactividad aquí analizados destaca la presencia del correo electrónico de la organización (presente en todas salvo una de las webs españolas analizadas), de foros y listas de distribución (alrededor del 60%), la disponibilidad de una sección de acceso para los socios o la posibilidad de afiliarse online (en ambos casos, algo por debajo del 30% de los casos).
Los resultados para el resto de los indicadores considerados indican un uso poco frecuente (los valores se sitúan por debajo del 20%).
Las organizaciones menos formalizadas se distinguen por la menor presencia de otros correos-e de contacto, más allá del general de la organización, menor posibilidad de que ofrezcan la posibilidad de afiliación online y menor recurso a la encuesta como forma de conocer las preferencias o perfiles de los seguidores.
Por el contrario, no se diferencia sustancialmente en el resto de usos (articulación de chats, petición de comentarios a documentos o la habilitación de una sección de acceso exclusivo para miembros).
España se distancia de esta diferenciación general.
Como puede observarse, aquí resultó más frecuente, independientemente del tipo de organización, la posibilidad de realizar publicaciones directas o la habilitación de secciones para los miembros.
Por el contrario, los porcentajes de webs que permitían la afiliación online u ofrecen contactos personalizados son inferiores, especialmente en el caso de las organizaciones informales.
Así, mientras una de cada dos páginas webs en la muestra europea pertenecientes a organizaciones formalizadas ofrece el contacto con el gestor de la web, en España sólo lo encontramos en uno de cada seis casos.
España, por el contrario, se caracteriza, con pequeñas diferencias porcentuales según el tipo de organización, por la frecuencia de foros y listas de distribución que permiten la interacción asincrónica entre los internautas seguidores (62% frente al 36% de promedio en los casos europeos).
En síntesis, en el caso español, estamos ante organizaciones de voluntarios, en muchos casos sin carné ni cuotas, etc. Esta circunstancia explicaría en parte la presencia de herramientas orientadas a facilitar el trabajo de los activistas en una proporción similar o superior al resto de los casos europeos: desde foros (62% frente 36%), sección sugieren que, en un principio, Internet no parecía disolver el dilema clásico al que se enfrentan las organizaciones de los movimientos sociales, ser eficaces políticamente (lo que implica obtener apoyos más allá del núcleo de activistas y amplia proyección social) sin burocratizar sus estructuras en exceso (manteniendo principios democráticos de funcionamiento interno).
No obstante, como sugieren los recientes procesos de movilización vinculados al 15-M, la acumulación de experiencia, la extensión de nuevas culturas de contestación entre determinadas plataformas y espacios de movilización, pueden haber generado dinámicas de aprendizaje político en las que se consiga aunar una acción organizativa y política eficiente y profundizar en la realización de sus principios de democracia interna.
El desarrollo y extensión de las redes sociales en los últimos años así como de otras herramientas virtuales interactivas es sin duda otro factor facilitador a la hora de superar el trade-off eficacia-democracia.
En este sentido, más allá de las pautas de funcionamiento dentro de las organizaciones, los resultados también sugieren que Internet puede estar en el mismo inicio de nuevas pautas de relación inter-organizativas.
Internet está en el origen y en la propia naturaleza reticular del movimiento.
En el terreno de la coordinación de las organizaciones, Internet ya aparece no sólo como un elemento facilitador adicional sino en la propia génesis de estas dinámicas y en la conformación de algunos de sus elementos, favoreciendo la creación de espacios de confluencia puramente virtuales, la socialización de recursos y, quizás lo más relevante para nuestro caso de estudio, propiciando la búsqueda de acuerdos mediante la deliberación.
Nuestro análisis, realizado en otro lugar, sobre los discursos y prácticas democráticas de estas organizaciones, basados en encuestas y análisis de documentos, vendrían a confirmar este aspecto al señalar que mientras las prácticas de democracia interna aparecen asociadas al tamaño de los grupos (y es común a la tradición de este tipo de grupos), la deliberación (la toma de decisión mediante la exposición de argumentos y la búsqueda del consenso) sería una norma y una práctica organizativa genuina de la contestación global (Jiménez y Calle, 2007b).
Norma y práctica cuya extensión, como la de la propia contestación por la justicia global, aparece asociada al uso de Internet.
De nuevo, la experiencia de funcionamiento organizativo vinculada al 15-M refuerza esta asociación entre Internet y la extensión de prácticas organizativas basadas en la deliberación democrática (Calle, 2011b).
conclusIones. entre la transformacIón y la contInuIdad
¿Cómo influye Internet en las organizaciones de los movimientos sociales?
¿Está cambiando la naturaleza de sus actividades organizativas y de presión? o, por el contrario, ¿se circunscribe su impacto a una mayor eficiencia en determinadas actividades?, ¿contribuye a aumentar la capacidad de incidencia de los grupos con menos recursos? y ¿en qué medida permite la realización de los ideales de democracia interna de estas organizaciones?
El análisis de los usos de Internet en el movimiento de Justicia global en España a mediados de la pasada década no permite realizar afirmaciones categóricas para responder a las preguntas anteriores.
No obstante, los resultados permiten apuntar algunas respuestas parciales y tentativas.
En general, los resultados indican que a mediados de la primera década de este siglo en Internet se tiende a reproducir los patrones y dinámicas organizativas previos.
Habría existido así, al menos hasta el momento de nuestra recogida de información, una especie de lastre de lo presencial a modo de "path dependency organizativo" por el que Internet aumentaría la eficiencia a la hora de llevar a cabo actividades organizativas y de presión política, pero sin modificar sustancialmente la naturaleza de dichas actividades.
Por ejemplo, en el espacio virtual, las organizaciones pequeñas, informales y con escasos recursos, seguían configurando una comunidad cerrada de un número reducido de activistas, que encontraban en Internet un espacio adicional, a veces redundante, de cooperación y socialización.
Igualmente, en cuanto al uso de Internet para la movilización para la acción, las webs en nuestro análisis dibujaban un escenario de predominio de lo presencial y de continuidad en las formas de protesta.
No podemos explicar aquí en qué medida esta inercia de lo presencial en lo virtual era consecuencia de la importancia de los recursos disponibles o la influencia de las culturas e identidades organizativas dominantes.
En cualquier caso, parece obvio que para poner en práctica estrategias de proyección pública (ya sean de difusión de información, de reclutamiento de socios, o movilización en la red) parecía necesario contar con un mínimo de infraestructura organizativa.
Se trataría de superar un umbral de recursos organizativos a partir del que el aprovechamiento del potencial de Internet pasaría a depender de la voluntad de las organizaciones (o de su cultura organizativa).
En ese sentido, los resultados obtenidos
LOS USOS DE INTERNET EN EL MOVIMIENTO DE JUSTICIA GLOBAL EN ESPAñA organizaciones |
Resulta alentador que desde el Ministerio de Cultura se brinde la oportunidad de intervenir en un volumen de la Revista Arbor dedicado monográficamente a la investigación.
Sería bueno que esta iniciativa pudiera mantenerse en el futuro, como vehículo de expresión de las inquietudes y quehaceres institucionales.
La Cultura en nuestro país, que invariablemente ha de ir acompañada de investigación, ha estado administrativamente regida desde diversos Ministerios: en el siglo XIX el Ministerio de Fomento y, en el siglo XX, ha estado integrada en los Ministerios de Instrucción Pública y Bellas Artes, de Educación y Ciencia, de Cultura, de Educación, Cultura y Deporte (Secretaría de Estado de Cultura), de Ciencia y Tecnología y, en la última reforma del año 2004, nuevamente en el Ministerio de Cultura.
Es obvio que en la explicitada situación de agregación o disgregación las personas pertenecientes a esa Administración Pública estatal dedicadas, de una u otra manera, a la investigación, han sufrido directamente el problema, propiciado por tanto cambio, de la indefinición (o duplicación) de funciones y de una falta de reconocimiento de su oficio investigador.
En 1986 se publicó la Ley 13/1986 sobre Fomento y Coordinación General de la Investigación Científica y Técnica (BOE, 18-04-1986), ya que era nítidamente perceptible "... la necesidad de corregir los males tradicionales de la producción científica y técnica, básicamente centrados en la insuficiente dotación de recursos y desordenada coordinación y gestión de los programas investigadores.".
En la Exposición de motivos de la citada Ley se dice explícitamente que "...
La investigación científica y el desarrollo tecnológico se han desenvuelto tradicionalmente en España en un clima de atonía y falta de estímulos sociales, de ausencia de instrumentos que garantizasen la eficaz intervención de los poderes públicos en orden a la programación y coordinación de los escasos medios con que se contaba, falta de conexión entre los objetos de la investigación y las políticas de los sectores relacionados con ella, así como, en general, entre los centros de investigadores y los sectores productivos.
No es de extrañar, por ello, que la contribución española al progreso científico y tecnológico haya sido, por lo general, escasa e impropia del lugar que en otros órdenes nos ha correspondido, y que, cuando ello no ha sido así, como en algunos períodos del siglo actual, las más valiosas aportaciones hayan procedido del esfuerzo aislado de relevantes personalidades [...]
Son estos los grandes principios que inspiran la presente Ley, como garantía de una política científica integral, coherente y rigurosa en sus distintos niveles de planificación, programación, ejecución y seguimiento, con el fin de obtener del necesario incremento de recursos para la investigación la rentabilidad científico-cultural, social y económica más adecuada a nuestras exigencias y necesidades."
Y es aquí donde debemos detenernos: en el análisis de los agentes que han de ser coordinados por la Ley 13/1986.
Aparentemente no hay duda sobre qué y quiénes son los sectores productivos y las Universidades; pero la cuestión se complica, al menos desde la óptica del Ministerio de Cultura, cuando se habla de Centros de Investigación.
Así, en el Artículo 6.
1. se dice: "El Plan Nacional comprenderá las actividades a desarrollar por los Organismos de investigación de titularidad estatal, en materia de investigación científica y desarrollo tecnológico, y las análogas de aquellos otros Organismos y Entidades públicas y privadas, que así se acuerden".
El hecho de que las actividades a desarrollar por los Organismos de investigación se puedan acordar en un momento determinado, da una sensación de apertura a otras iniciativas que de momento siguen sin estar previstas.
Por su parte, en el Artículo 11 se específica quiénes pueden participar en la ejecución del Plan Nacional:...
Resulta paradójico que en el ánimo del legislador, en 1985, quedara claro que la investigación era un asunto incuestionable en la acción de los museos, siguiendo, además, el espíritu de marcado por el ICOM; y no quedaran recogidos en la Ley 13/1986 e incluidos como Organismos Públicos de Investigación.
No haría falta incidir en el hecho de que para proteger y difundir el Patrimonio Histórico Español es necesaria una labor de investigación previa.
El contenido de las salas de exposición (tanto permanentes como temporales) de un Museo son el resultado final de dicha investigación, a fin de difundir un conocimiento que obviamente variará en función de las colecciones que lo componen.
Pensemos también en el incremento de las colecciones, es decir la "adquisición" tal y como se define en la Ley 16/1985.
Deben ser sus técnicos los que, gracias a su investigación, dictaminen la necesidad de adquirir determinados fondos nuevos, en función de un conocimiento previo de las colecciones existentes en los Centros y de la continua puesta al día en la materia tratada.
La misma cuestión debe plantearse para la conservación y protección de nuestro patrimonio.
No deja de ser vital, aunque sea una afirmación recurrente, acometer una eficaz protección para el disfrute de las generaciones venide-ras.
Y en ese ámbito, igualmente, nos encontramos ante un gran campo de investigación: la conservación del arte parietal en las cuevas, de las estructuras arquitectónicas en los yacimientos arqueológicos, de los textiles, los documentos gráficos, entre otros ejemplos, son un reto ante el que el Ministerio de Cultura no debe ni puede quedarse al margen.
De hecho, actualmente, tanto los Departamentos de Conservación y Restauración de diversos Museos, como el IPHE, son auténticos laboratorios que necesariamente deben estar en la vanguardia de su trabajo.
En otras ocasiones, todos estos Centros funcionan como centros de acogida a la investigación externa, lo que obliga a estar en una permanente renovación, en el más amplio sentido de la palabra, tanto técnica como humana.
Toda esa labor de investigación científica se efectúa desde Organismos Públicos que bien podrían integrarse, con el mismo rango normativo respecto a la investigación, entre los Organismos Públicos de Investigación del Estado adscritos, en este caso, al Ministerio de Cultura.
De esa manera, sus funcionarios podrían dirigir proyectos de investigación adscritos al Plan Nacional, cosa que en la actualidad les está vetado.
Una breve enumeración de los temas que se tratan en ellos permitirá visualizar nítidamente lo que venimos advirtiendo:
El Censo-Guia de Archivos de España e Iberoamérica, que nace a partir de Ley 16/185 con una doble función: la defensa del patrimonio documental y el instrumento de difusión básico para el conocimiento de los archivos por parte de la Administración, los ciudadanos y los investigadores; 2.
Las Guias de fuentes documentales de archivos, agrupadas en una única base de datos llamada CIDA; 3.
El Catálogo Colectivo del Patrimonio Bibliográfico, realizado en cumplimiento de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, cuyos objetivos principales son la protección y el fomento de la investigación, y la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica; 4.
Los trabajos de preservación y conservación realizados sobre los fondos de la Biblioteca Nacional; 5.
La labor realizada en el Centro de Documentación Teatral enfocada a investigar y a potencia el estudio sobre cualquier tema relacionado con el hecho teatral, tanto en soporte escrito como audiovisual e informático;
El Centro para la Difusión de la Música Contemporánea que, entre otras cuestiones, mantiene el Laboratorio de Informática y Electrónica Musicales LIEM-CDMC al servicio de los compositores (creación) e investigadores (desarrollo tecnológico); 7.
El Instituto del Patrimonio Histórico Español que, entre sus funciones, destaca el establecimiento de las líneas prioritarias de investigación en criterios, métodos y técnicas de conservación y restauración de dicho Patrimonio.
La promoción y fomento de los proyectos de investigación arqueológica española en el exterior.
Dicho Programa comenzó en el año 1985, haciéndose cargo de las excavaciones de Heracleópolis Magna (Egipto) y Gerasa (Jordania) mantenidas actualmente, además de las misiones en Tell Halula (Siria), Tiro (Líbano), y otras tantas en Marruecos, Italia, México o Perú, por citar sólo algunos ejemplos.
La investigación encaminada a la conservación de los soportes plásticos de las películas, realizada desde la Filmoteca Nacional.
Las tareas de investigación llevadas a cabo en temas tan dispares como la arqueología subacuatica desde el Museo Nacional de Arqueología Marítima de Cartagena, la arqueología romana desde el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, diferentes proyectos de investigación de sus colecciones realizados desde el Museo Arqueológico Nacional o el Museo del Prado.
Sirvan, pues, estas líneas para conocer la situación actual: existe una "investigación no catalogada", que se ejecuta desde diferentes centros del Ministerio de Cultura, con buenos resultados tanto en el ámbito analítico como de conocimiento en las diferentes disciplinas, pero que presenta una evidente falta de estatus normativo investigador con los obvios perjuicios para la propia Administración Pública y las personas intervinientes.
Sirvan los artículos aquí publicados como una pequeña muestra de lo que se produce desde los distintos Departamentos y Centros dependientes del Ministerio de Cultura. |
La categoría conceptual de los sistemas complejos como campo de estudio específico y bien identificado de la física y otras ciencias es un concepto relativamente reciente, que surge a mitades de la década de los 1970 como consecuencia de los desarrollos en dinámica no lineal, geometría fractal, caos determinista, sinergética, puntos críticos y termodinámica de no equilibrio.
Por ello, debemos matizar adecuadamente al tratar la relación de Einstein con la complejidad, ya que durante la vida de éste este concepto aún no resultaba vigente con el sentido especializado que le otorgamos hoy.
Aquí, nos proponemos estudiar las contribuciones de Einstein a la termodinámica y la mecánica estadística y analizar las resonancias de su obra en las ramas de la física que han conducido hasta la consideración actual de lo complejo.
Estudiaremos también algunas facetas del estilo de investigación de Einstein, que se manifiestan con especial claridad en este campo: veremos que, a diferencia de la inmediatez y linealidad de sus desarrollos en relatividad especial, en sus estudios sobre la naturaleza de la luz -como en los de relatividad general-aparecen extrapolaciones injustificadas, analogías dudosas, indecisiones y simplificaciones excesivas que, sin embargo, le conducen a resultados correctos.
Asimismo, y como hilo conductor de este artículo, destacaremos la importancia de la relación entre luz y materia en sus investigaciones, que le conducen prácticamente a reinventar la luz, como la había reinventado Newton -que vio tras la simplicidad aparente de la luz blanca la complejidad de una suma de todos los colores-y Maxwell -que descubrió la naturaleza electromagnética de la luz.
La relación entre Einstein, la termodinámica y la mecánica estadística ha recibido una atención relativamente escasa en comparación con la otorgada a sus aportaciones a la relatividad y la física cuántica.
Sin embargo, la influencia de estas especialidades es esencial en Einstein, no sólo en su análisis del movimiento browniano, sino como método de estudio que le condujo a la mayoría de sus aportaciones a la física cuántica.
Trataremos de dar una visión concisa de las aportaciones de Einstein (parte A) y de sus reper-EINSTEIN Y LA COMPLEJIDAD cusiones a lo largo del siglo XX y en el momento actual (parte B).
Como se dedica una conferencia a Einstein y la física cuántica -aspecto profundamente vinculado a la física estadística-enfocaremos nuestra atención a lo más relevante desde el punto de vista estrictamente estadístico sin extendernos en consecuencias cuánticas.
PARTE A: LAS APORTACIONES DE EINSTEIN
Durante sus estudios de física en la ETH (Edgenosische Technische Hochschule, o Escuela Politécnica Federal) de Zurich, Einstein se interesó especialmente por la mecánica de Newton y su examen crítico por parte de Mach, por el electromagnetismo de Maxwell y por la interpretación cinético-estadística de Boltzmann de la termodinámica, influencias que resultarán decisivas en su obra.
En particular, le sedujo la termodinámica como lenguaje macroscópico por encima de descripciones microscópicas diversas, incluso antagónicas, de la realidad física.
En sus notas autobiográficas, escritas poco antes de cumplir los setenta años, evocaba así el entusiasmo que le produjo esta ciencia: "Una ley es tanto más impresionante cuanto mayor es la simplicidad de sus premisas, más diferentes los tipos de sistemas con que se relaciona y más extenso su dominio de aplicación.
De ahí, la profunda impresión que me produjo la termodinámica clásica.
Es la única teoría física de contenido universal de la cual estoy convencido de que, en el marco de validez de sus conceptos básicos, nunca será destronada".
Cuando Einstein termina sus estudios, en 1900, algunas de las grandes cuestiones abiertas en física son la existencia o inexistencia de los átomos, tema directamente relacionado con la constitución de la realidad física, y dos cuestiones de consistencia interna: el contraste entre la aparente exigencia de un sistema de referencia privilegiado en electromagnetismo y la ausencia de tal necesidad en mecánica, y el conflicto entre la reversibilidad de la descripción mecánica microscópica y la irreversibilidad de la termodinámica.
A estas cuestiones generales podemos añadir un elenco de problemas más concretos, como por ejemplo la termodinámica de la radiación, el carácter discreto de los espectros atómicos, el origen de la radiactividad, las anomalías de los calores específicos, la naturaleza del éter electromagnético, o la imposibilidad de detectar el movimiento de la tierra respecto de dicho éter.
Pese a la existencia de tantas cuestiones abiertas, varios autores consideraban que se vislumbraba la culminación de la física en cuanto a marco explicativo esencial de la naturaleza: se referían a los éxitos de la teoría electromagnética, que había conseguido incorporar la óptica, de la mecánica analítica y de los medios continuos, y de la termodinámica y la teoría cinética, aplicadas a un número creciente de sistemas y situaciones.
Se dispone, pues, de un corpus teórico de gran potencia y amplitud, aunque con retos fundamentales, no siempre reconocidos como tales.
Los primeros trabajos: fluctuaciones y moléculas I
El tema que más ocupa al joven Einstein acabado de graduar es la existencia de los átomos, que era objeto de profundas discusiones.
El positivismo imperante en aquel tiempo -defendido especialmente por Mach y Ostwald, entre los científicos eminentes-deslegitimaba el uso de entidades no observables; por otro lado, el descubrimiento de la energía como magnitud conservada restaba atractivo filosófico a los átomos, cuya introducción en el pensamiento griego estuvo motivada como elemento de permanencia tras la diversidad y los cambios, conciliando el pensamiento de Parménides y el de Heráclito.
En cambio, el descubrimiento del electrón por Thomson y Zeeman en 1897 como constituyente discreto de la electricidad, y algunos resultados de la teoría cinética de los gases estimulaban a buscar elementos discretos de la materia.
La defensa de la existencia de los átomos pasaba por evaluar el número de Avogadro (número de moléculas en un mol de sustancia) y el tamaño molecular; cuantas más estimaciones independientes y diversas de estas magnitudes coincidiesen, mayor sería su verosimilitud.
La teoría cinética de Maxwell y Boltzmann permitía evaluar los radios de las moléculas de los gases a partir del recorrido libre medio (deducido de los coeficientes de transporte, a saber, la viscosidad, el coeficiente de difusión, la conductividad térmica, la conductividad eléctrica), y del volumen molar en fase líquida.
El objetivo del joven Einstein es contribuir a estas estimaciones, no tanto en los gases como en los líquidos, para los cuales no se dispone aún de una teoría estadística satisfactoria, pero que
es un campo en plena efervescencia, tras los resultados de van't Hoff sobre la presión osmótica de disoluciones (van't Hoff recibe el primer premio Nobel de Química, en 1901).
Efectivamente, si el tamaño de las moléculas obtenido en estado líquido coincidiera con el obtenido en estado gaseoso, proporcionaría otro argumento a favor de la existencia de los átomos.
Los dos primeros artículos de investigación de Einstein, publicados en 1901 en Annalen der Physik, están dedicados a la termodinámica de superficies y pretenden obtener información sobre el tamaño de las moléculas y las leyes que rigen sus interacciones, a partir de la tensión superficial y su variación con la temperatura, una línea que Einstein abandonó pronto.
Los tres artículos siguientes se dirigen a la fundamentación microscópica de la termodinámica, y a la cuestión de las fluctuaciones y su compatibilidad con el segundo principio.
Boltzmann había puesto en relieve la importancia de las ideas estadísticas para la comprensión del segundo principio de la termodinámica (a saber, la imposibilidad de procesos que reduzcan la entropía en sistemas aislados) y había relacionado la entropía S de los estados macroscópicos con su probabilidad microscópica W como S = k lnW, con k la constante de Boltzmann (igual a R / N A, con R la constante de los gases ideales y N A el número de Avogadro).
Einstein profundiza en esta relación para obtener una idea más clara, aunque fenomenológica, del significado de W y para intentar determinar k y, a partir de ella, el número de Avogadro.
Para ello, invierte la relación de Boltzmann y calcula W a partir de la entropía, como W = exp(S/k).
Ello le conduce, en 1904, a una expresión para la probabilidad de las fluctuaciones de energía en un sistema aislado compuesto de dos subsistemas, que es el primero de sus resultados que permanecerá como referencia en la física posterior.
Su expresión para dichas fluctuaciones -que había sido obtenida por Gibbs en 1902 de forma más general por otros métodos-tendrá posteriormente una amplia influencia.
Para Einstein, estas fluctuaciones, aunque pequeñas, tienen un gran atractivo, ya que podrían dar indicios de la medida de los átomos y del valor de N A.
Posteriormente, en 1910, Einstein se interesará por la opalescencia crítica, una manifestación de las fluctuaciones en las proximidades del punto crítico, donde quedan muy incrementadas.
Termodinámica de la radiación y efecto fotoeléctrico: de la materia a la luz I Llegamos al célebre año 1905.
El primer artículo enviado a publicar por Einstein, en marzo, es el llamado artículo sobre el efecto fotoléctrico.
Su presentación habitual en los libros de texto constituye una auténtica falsificación epistemológica: se presenta a un Einstein interesado por resolver un problema experimental concreto -que en aquel momento aún no es conocido con suficiente profundidad-cuando, en cambio, la lectura del artículo revela una actitud muy diferente.
Como hemos dicho, dos de los grandes problemas abiertos de aquel momento son la existencia de los átomos y la termodinámica de la radiación, o, para otros autores, la idea de lo discontinuo (átomos de la materia) como opuesto a lo continuo (la luz, entendida como radiación).
Einstein busca en la termodinámica un puente sobre esta oposición y calcula la entropía de la radiación del cuerpo negro a partir de la ley de Wien y la compara con la entropía de los gases ideales.
Ambas expresiones tienen la misma forma: el logaritmo del cociente de los volúmenes final e inicial, multiplicado por un factor, que en el caso de los gases está relacionado con el número de partículas, y en la radiación es proporcional a la energía total dividida por la constante de Planck h y la frecuencia f.
Al comparar ambos factores, se concluye -en una analogía ciertamente dudosa-que la energía de la radiación de divide en cuantos de valor hf.
Einstein propone tres situaciones en que esta discontinuidad podría resultar relevante: el efecto fotoeléctrico, la fotoionización de gases y la ley de Stokes de la luminiscencia.
Es probable que su búsqueda de elementos discretos -átomos-tras la continuidad aparente de la materia le facilitara el salto hacia la búsqueda de elementos discretos tras la radiación.
De hecho, al principio Einstein no consideró incompatible el carácter discreto de la luz con las ecuaciones de onda electromagnéticas, sino vio éstas como una especie de aproximación hidrodinámica a una realidad discreta más profunda, tal como las ecuaciones de la hidrodinámica constituyen una excelente descripción de muchos fenómenos naturales, pese a describir en realidad el comportamiento de un gran conjunto de partículas.
Por este trabajo, especialmente en lo que al efecto fotoeléctrico se refiere, Einstein recibió en 1921 el premio Nobel de Física.
Hubiera sido interesante que su discurso EINSTEIN Y LA COMPLEJIDAD hubiera versado sobre este tema, pero no fue así, porque no pudo asistir a la entrega, ya que se hallaba lejos de Europa -parte de discurso de Millikan en 1923 se refiere al efecto fotoeléctrico y a la validación de la ley de Einstein y nos permite adentrarnos en la visión de los científicos de aquel momento.
El trabajo de Einstein distó mucho de ser un éxito inmediato.
Planck y Wien, por ejemplo, no aceptaron la idea de una radiación discontinua, calificada por Planck de error disculpable de Einstein en su presentación de éste a la Academia Prusiana de Ciencias (1913), y puesta en cuestión por Wien en su discurso de recepción del premio Nobel (1911).
En efecto, Planck y Wien creen, durante un tiempo, que la luz es continua, y que sólo es discontinua su emisión, pero no su absorción, en contra de lo propuesto por Einstein en su artículo.
El movimiento browniano: fluctuaciones y moléculas II
En julio de 1905, Einstein presenta en Zurich su tesis doctoral, sobre una nueva medición del tamaño de los átomos, que será publicada en Annalen der Physik a principios de 1906.
Prolongación de este trabajo es el artículo sobre el movimiento browniano, de 1905.
Ambos están directamente relacionados con el tamaño de los átomos y las fluctuaciones y en ambos artículos se efectúan hipótesis análogas: las partículas en suspensión se comportan como las moléculas en un gas (una idea procedente de la ley de van't Hoff para la presión osmótica) y, asimismo, se comportan como cuerpos sólidos en suspensión, en lo que a la fricción hidrodinámica se refiere, idea que, a pesar de su apariencia inofensiva, constituye una extrapolación sin fundamento, ya que las fórmulas de la fricción hidrodinámica sólo son válidas, en principio, cuando los objetos son muchos mayores que las moléculas del fluido.
La idea de que el movimiento browniano pueda ser producido por las colisiones de las moléculas del fluido circundante en su agitación térmica no era nueva; la aportación de Einstein es proponer que las colisiones que impulsan las partículas también proporcionan la fricción que las frena -ello conducirá, posteriormente, a los teoremas de fluctuación-disipación, de los que ya hablaremos.
La tesis propone nuevas maneras de medir el tamaño de los átomos en los líquidos.
Para ello, necesita dos informaciones independientes, ya que desconoce tanto el número de moléculas como su radio.
En primer lugar, evalúa la viscosidad de una suspensión de partículas en un disolvente de viscosidad conocida.
La aportación de dichas partículas a la viscosidad de la disolución es igual a la viscosidad del disolvente multiplicada por cinco medios de la fracción de volumen ocupada por dichas partículas (en la tesis había un error de cálculo que hizo omitir el mencionado factor numérico).
En segundo lugar combina la fórmula de van't Hoff para la presión osmótica con la expresión para la fuerza de fricción en función de la velocidad, y obtiene la llamada relación de Einstein entre el coeficiente de difusión D, la temperatura T y el coeficiente de fricción g de la partículas, a saber D = k B T/g.
Para esferas rígidas, g viene dada por la ley de Stokes, g = 6phr, con r el radio de las partículas y h la viscosidad del disolvente.
Así, el conocimiento de la viscosidad del disolvente puro y de la constante de difusión del soluto en dicho disolvente permite hallar el radio molecular.
En mayo de 1905, pocos días después de terminar la tesis doctoral, Einstein envía a publicar un artículo que prolonga y amplía este tema, relacionado con el movimiento browniano.
De hecho, Einstein no tiene como objetivo describir este movimiento, del cual afirma no tener conocimiento suficiente, sino obtener el número de Avogadro.
Ahora, Einstein considera partículas relativamente grandes, de radio conocido, suspendidas en el fluido, en cuyo caso no conoce el valor de D. Para obtenerlo propone partir de las fluctuaciones de la posición y de la relación macroscópica de la teoría de difusión entre el incremento del radio de una gota que se difunde y el tiempo transcurrido, = 2Dt.
Al combinar este resultado con la relación D = k B T/g obtenida en la tesis, se puede hallar directamente el número de Avogadro.
Observemos que este trabajo propone un modelo microscópico para la difusión y lo convierte en un método para hallar el número de Avogadro.
Einstein vuelve a este tema en 1906 y 1908, ya plenamente consciente de que dicho movimiento irregular de las partículas es el movimiento browniano, y amplía su estudio al caso rotacional.
Jean Perrin utilizará este método, entre otros, para hallar el número de Avogadro.
Por estos trabajos, Perrin recibe el premio Nobel en 1926, y destaca en su discurso la importancia de los estudios de Einstein y de Smoluchowsky sobre el movimiento browniano.
El calor específico de los sólidos: de la luz a la materia I
A partir de estos trabajos, Einstein da por sentada la existencia de los átomos, y dirige su atención a la ley de Planck.
En 1907, se interesa por las anomalías del calor específico de los sólidos, como un posible campo de prueba de ésta.
Efectivamente, las anomalías de los calores específicos -especialmente de los gases-eran uno de los argumentos contra la teoría cinética de la materia, ya que el teorema de equipartición predecía resultados en desacuerdo con las experiencias.
Uno de estos desacuerdos se refería al calor específico de los gases de moléculas diatómicas, cuyo calor específico molar a volumen constante es (5/2)R en lugar de 3R.
En lo que respecta a los sólidos cristalinos dieléctricos, su calor específico molar debería ser 3R, y así ocurre en muchos casos, según la ley de Dulong y Petit, una constatación experimental de 1819.
Se sabía, sin embargo, que en el diamante y algunos otros materiales el calor específico era inferior y que al bajar la temperatura, el calor específico de otros materiales también decrecía.
Einstein tiene una idea simple y elegante, aunque aventurada: del mismo modo que las oscilaciones electromagnéticas están cuantificadas -de hecho, lo que para Planck está cuantificado son las energías de unos osciladores relacionados con la radiación-, podrían estarlo las oscilaciones de los átomos en torno a sus posiciones de equilibrio en los cristales.
Al fin y al cabo, los problemas surgidos al aplicar la equipartición de la radiación del cuerpo negro (estudiada por Rayleigh y Jeans en 1899) se resuelven al utilizar, en su lugar, la distribución de Planck para la energía por oscilador.
Así, en lugar de aplicar el teorema de equipartición a las oscilaciones de los átomos en los cristales, les aplica la distribución de Planck, considerando constante la frecuencia de vibración.
Su resultado conduce a la anulación del calor específico cuando la temperatura absoluta tiende a cero, y explica en qué casos y a partir de qué temperaturas se produce un decrecimiento del calor específico a medida que desciende la temperatura, apartándose así del valor constante predicho por el teorema de equipartición.
El resultado de Einstein, según el cual el calor específico a bajas temperaturas tiende exponencialmente a anularse, no concuerda con los datos experimentales, según los cuales tiende a cero como T 3.
Esta discrepancia será explicada por von Kármán y Born en 1911 y, con mayor simplicidad, por Debye en 1912, al tener en cuenta el espectro de las oscilaciones elásticas en los sólidos, en lugar de considerar que todos los átomos vibran con la misma frecuencia.
El trabajo sobre el calor específico contribuirá enormemente a difundir las ideas cuánticas.
En efecto, antes de él, el problema cuántico se circunscribía al tratamiento de la radiación del cuerpo negro.
A partir de ahora, se comprenderá que es algo mucho más general, y se empezará a aplicar a las oscilaciones en los sólidos e incluso en los átomos, en trabajos precursores de las aportaciones decisivas de Bohr de 1913.
En cuanto al prestigio de Einstein, aumenta súbitamente.
Wien, en su discurso de recepción del premio Nobel de Física en 1911, cita su trabajo como una contribución importante.
Nernst, que propone en 1906 el teorema del calor, que hoy conocemos como tercer principio de la termodinámica, y como consecuencia del cual los calores específicos deben tender a cero cuando T tiende a cero, se entusiasma con el trabajo de Einstein, dedica grandes esfuerzos experimentales a estudiar los calores específicos a bajas temperaturas y, siguiendo la idea de Einstein, muestra que uno de los grados de libertad rotacionales de las moléculas diatómicas queda congelado a temperatura ambiente, explicando así la anomalía del calor específico de dichas moléculas, cosa que evoca en su discurso de recepción del premio Nobel de Química en 1920.
La física cuántica, de repente, se amplía a toda la materia.
Nernst es un personaje influyente y, de acuerdo con Planck, conseguirá que se ofrezca a Einstein una plaza en la Academia Prusiana de Ciencias, en Berlín, en 1913.
En 1911, el tema de la física cuántica y de la radiación (La théorie du rayonnement et des quanta) es la base del primer Congreso Solvay de 1911, en Bruselas, una reunión organizada por Nernst y patrocinada por el magnate Solvay, restringida a una veintena de las máximas figuras científicas de la época, y en el que Einstein participa con una ponencia sobre el estado actual del problema de los calores específicos.
Entre los participantes, cabe mencionar Mme Curie, Lorentz, Poincaré, Rutherford, Wien, Jeans, Langevin...
El tema de los calores específicos de los sólidos no concluye aquí.
Sigue habiendo anomalías en los metales, ya que los electrones contribuyen muy poco al calor específico en comparación con las predicciones de la equipartición, EINSTEIN Y LA COMPLEJIDAD pero el origen de esta anomalía no se comprenderá hasta el advenimiento de la estadística cuántica de Fermi-Dirac, en 1926.
Termodinámica de la radiación: de la materia a la luz II A partir de 1907, la atención de Einstein se centra en la formulación de la relatividad general, que le toma ocho años de trabajo muy intenso, hasta 1915.
Sin embargo, la termodinámica y estadística de la radiación no dejan de interesarle, aunque de forma esporádica.
En 1909, estudia las fluctuaciones de la energía de la radiación, y el movimiento browniano de un espejo inmerso en radiación: vemos cómo el análisis de las fluctuaciones constituye para él un instrumento de primer orden y como transfiere ideas de sus estudios sobre la discontinuidad de la materia a la discontinuidad de la radiación y viceversa.
No trataremos este tema con detalle, ya que sus consecuencias afectan sobre todo la física cuántica.
Basta decir que en sus resultados de 1909 pone de manifiesto que a partir de la distribución de Planck se obtiene una doble contribución a las fluctuaciones de energía y de cantidad movimiento: una se comprende bien si la radiación se comporta como partícula (es la contribución correspondiente a Wien) y la otra cuando se comporta como onda (en el límite de longitudes de onda grandes, descrito por la ley de Rayleigh-Jeans).
Constituye, pues, la primera manifestación de una dualidad partícula-onda, pero Einstein se limita a comentarla brevemente ("la nueva teoría de la luz deberá ser interpretada como una fusión de las teorías de ondas y de emisión") y no la explota hasta sus últimas consecuencias.
Asimismo, pierde la ocasión de asociar al cuanto de radiación un momento E/c, algo que no hará hasta siete años después.
En 1917, regresa a la termodinámica de la radiación con un artículo decisivo, en que considera una mezcla de un gas de dos niveles (descrito por la estadística de Boltzmann) y radiación.
En este trabajo se pregunta por la forma de la distribución de energía de la radiación para que resulte consistente con el equilibrio con el gas.
Lo más obvio es suponer un término de emisión espontánea de los átomos excitados (aunque esta espontaneidad, falta de determinismo tanto en el instante del decaimiento como en la dirección de la emisión, le llevará posteriormente a disentir de la completitud de la cuántica) y un término de absorción, proporcional a la densidad de radiación.
Pero estos dos términos le conducen a la ley de Wien, y no a la de Planck.
Para obtener esta última se ve forzado a proponer un nuevo fenómeno, la emisión estimulada, a saber, una emisión proporcional a la densidad de radiación, de modo que un átomo excitado tendería a desexcitarse en presencia de radiación a longitud de onda adecuada.
Este término será posteriormente la base del máser y del láser, que no se lograrán en la práctica hasta finales de los años 1950.
de la luz a la materia II El trabajo de 1917 a que nos acabamos de referir nos muestra a Einstein interesado por los fundamentos de la distribución de Planck.
En junio de 1924 recibe una carta de S. N. Bose, investigador hindú que ha ideado una manera de deducir dicha distribución, completamente independiente del electromagnetismo, simplemente a base de contar los fotones como partículas indistinguibles y distribuirlos en regiones del espacio de fases de volumen h 3.
Einstein comprende inmediatamente el valor de esta aportación, la traduce al alemán y la envía a publicar.
Pero su experiencia en la frontera entre luz y materia le lleva a generalizar esta deducción a los gases ideales.
Las diferencias esenciales entre la luz y la materia son dos: la forma de la energía (cinética, en el caso de los gases) y el número fijo de partículas, que se debe tener en cuenta mediante un potencial químico (el número de fotones, en cambio, no está fijado, por lo cual su potencial químico es nulo).
Einstein publica estos resultados a finales de 1924: en ellos, generaliza la ley de Planck -convenientemente modificada-a la materia, con lo cual logra explicar la disminución de los calores específicos de los gases a baja temperatura y su anulación -así como la de la entropía-cuando la temperatura absoluta tiende a cero.
Incidentalmente, este artículo jugó un papel importante en la historia de la mecánica cuántica, ya que atrajo el interés de Schrödinger hacia las ideas de de Broglie, lo cual le condujo a su célebre ecuación.
A comienzos de 1925 Einstein advierte -matemáticamente-que al bajar la temperatura por debajo de un cierto valor crítico, un número macroscópico de átomos pasan a poblar el estado de energía más baja: la condensación
Este fenómeno resulta sorprendente, ya que entre los átomos no hay ninguna interacción atractiva, pero es una consecuencia de la dualidad corpúsculo-onda.
En término medio, la longitud de onda asociada a partículas de masa m en un gas temperatura T es la longitud de onda térmica de de Broglie, dada por l dB = h / (2pmk B T) 1/2.
Cuando l dB es mayor que la separación media entre los átomos, lo cual ocurre a temperaturas suficientemente bajas, éstos empiezan a manifestar comportamiento colectivo; en particular, ello se da, según Einstein, cuando n dB λ 3 > 2,61.
Considerado primero como una mera curiosidad matemática, este proceso -que es el primer ejemplo de transición de fases deducida microscópicamente-constituirá posteriormente la base teórica de la superfluidez y de la superconductividad, como veremos en la parte B.
La estadística de Bose-Einstein no sirve para todas las partículas, sino sólo para las de spin entero.
Ello no se comprendió hasta un par de años después, en concreto, después de que Pauli formulara el principio de exclusión para los electrones en los átomos, en 1925, y de que Fermi y Dirac estudiaran sus consecuencias, que implican a efectos prácticos una repulsión de tipo puramente estadístico entre las partículas, de modo que no puede haber dos de ellas en el mismo estado, al contrario de lo que ocurre con la estadística de Bose-Einstein.
Para tener una idea más completa de las relaciones de Einstein con la termodinámica, conviene recordar otras dos aportaciones, mucho menos influyentes y conocidas.
Una es la transformación relativista de las magnitudes termodinámicas, en especial la temperatura, que se plantea, por ejemplo, al considerar un cuerpo negro en movimiento, tema que interesó tanto a Einstein como a Planck.
La conclusión de ambos autores, en 1908, fue que la temperatura medida por un observador en movimiento debería ser menor que la medida por el observador en reposo, a causa del efecto Doppler relativista transversal, y a la invariancia de la ley de Wien.
Sin embargo, pocos temas ha habido que hayan suscitado dudas durante tan largo tiempo entre los físicos.
Einstein en 1952, y algunos otros autores hacia 1965 concluyeron que la temperatura debía aumentar, en lugar de disminuir, ya que la energía interna constituye la componente temporal del cuadrivector energía-impulso.
La otra aportación son diversas patentes de refrigeradores: entre 1926 y 1930, Einstein y Szilard, entonces un joven estudiante de doctorado, patentaron diversos modelos de neveras que funcionaban sin partes móviles, a presión constante, con una mezcla de amoníaco, butano y agua.
La nevera era alimentada por una llama, por lo cual podía instalarse en zonas donde no hubiera llegado la electricidad, y sufría pocas averías.
Algunas patentes fueron compradas por Electrolux o AEG, y se llegó a desarrollar un prototipo, pero finalmente no salieron al mercado porque no resultaban suficientemente competitivas.
PARTE B. LA INFLUENCIA DE EINSTEIN A LO LARGO DEL SIGLO XX Y EN LA ACTUALIDAD
La influencia de Einstein sobre la física estadística a lo largo del siglo XX ha sido profunda y sigue siendo importante en la actualidad.
Destacaremos especialmente su impacto en el estudio de fluctuaciones, el movimiento browniano, la naturaleza de la luz, y las estadísticas cuánticas, en especial la condensación de Bose-Einstein.
Así, modifican los valores de los exponentes críticos que describen la divergencia de magnitudes como la compresibilidad, la susceptibilidad magnética o el calor específico al aproximarse el sistema al punto crítico.
El estudio de dichos exponentes presentó muchos problemas y constituyó un gran reto para la física estadística hasta la formulación, siguiendo aportaciones básicas de Kadanoff y Fischer, de la teoría del grupo de renormalización de Wilson (1971), que ha ejercido desde entonces una gran influencia no sólo en puntos críticos, sino también en teorías de partículas elementales.
El estudio de Einstein sobre las fluctuaciones y el movimiento browniano se ha prolongado en campos como los teoremas de fluctuación-disipación.
En efecto, Einstein había propuesto que las colisiones moleculares, que impulsan las partículas brownianas en un disolvente son también las causantes de la fricción que la frenan; de ahí, el nombre de relación de fluctuación -disipación (o fluctuación-fricción, si se quiere).
En los años 1920, Nyquist estudió las fluctuaciones de corriente en un circuito y las relacionó con la resistencia eléctrica.
Siguiendo estas ideas, se ha logrado obtener expresiones para los coeficientes de transporte (conductividad térmica, eléctrica, viscosidad, difusión), o mejor aún, para las funciones de memoria que los generalizan, en términos de la función de correlación de las fluctuaciones de los flujos correspondientes (flujo de calor, de electricidad, de presión viscosa, de difusión).
Destacan en este campo las aportaciones de Green y Kubo, entre muchos otros, hacia los años 1960, que permiten obtener los coeficientes de transporte no sólo para gases diluidos, limitación intrínseca a la ecuación de Boltzmann, sino también para gases densos y líquidos.
Un problema actual en este campo es la formulación de estas relaciones en estados alejados del equilibrio.
La dinámica detallada del movimiento browniano y de las fluctuaciones interesó desde los mismos inicios de la teoría del movimiento browniano: desde 1905, Langevin, Smoluchowski, Fokker y Planck, hicieron contribuciones importantes al análisis de los procesos estocásticos, es decir, procesos en que intervienen fuerzas sistemáticas y fuerzas aleatorias.
Los segundos momentos de éstas deben estar relacionados con el término de fricción, según el teorema de fluctuacióndisipación.
Las fluctuaciones han sido relacionadas también, desde los trabajos de Kramer en 1940, con la dinámica de sistemas con barreras de activación, como reacciones químicas o, en la actualidad, redes neuronales o plegamiento de proteínas.
Algunos trabajos recientes se refieren a la descripción de sistemas con ruido estocástico de color -el ruido no decae instantáneamente, sino con un tiempo de relajación-, sus efectos sobre transiciones de fase fuera de equilibrio, y fenómenos como la resonancia estocástica.
Otros estudios de gran interés actual se refieren a sistemas como disoluciones de polímeros, suspensiones coloidales, medios granulares o máquinas moleculares sometidas a las fluctuaciones del ruido térmico.
La hidrodinámica molecular, desarrollada en los años 1970 para describir la dinámica de las fluctuaciones de densidad y cantidad de movimiento observadas mediante dispersión de luz o de neutrones es otro desarrollo relacionado con las ideas de Einstein sobre el movimiento browniano.
Einstein propuso que la ley de Stokes podría ser utilizada para describir la fricción sobre una molécula de disolvente, pero esto no resulta claro ya que dicha ley sólo vale cuando el tamaño del objeto es muy superior al de las partículas del disolvente.
¿Hasta qué tamaño mínimo es posible utilizar las leyes de la hidrodinámica para la fricción?
Se ha visto que, efectivamente, estas leyes tienen un dominio de validez mucho más amplio del que sería razonable esperar, especialmente si se permite que los coeficientes de transporte dependan de la frecuencia y de la longitud de onda.
Suministrar bases estadísticas para estas expresiones, ha supuesto un gran estímulo para la física estadística de no equilibrio, en especial las teorías de respuesta lineal.
Sin embargo, en 1970, simulaciones por ordenador del decaimiento de la velocidad de una molécula discoidal en fluidos de dos dimensiones revelaron colas temporales largas, es decir, un decaimiento lento de tipo potencial en lugar de exponencial, que supone problemas para las formulaciones hidrodinámicas en dos dimensiones, y para extensiones de la hidrodinámica a órdenes superiores en tres dimensiones.
Este tipo de estudios dinamizó la teoría cinética en los años 1970.
En la actualidad, hay un gran interés por las fluctuaciones en estados estacionarios fuera del equilibrio: tienen largo alcance espacial y el teorema de fluctuacion-disipación deja de ser válido.
Algunos autores las utilizan para definir temperaturas efectivas de no equilibrio, especialmente en sistemas como medios granulares, donde resulta especialmente difícil medir e interpretar la temperatura..
La naturaleza de la radiación
Los trabajos de Einstein sobre la naturaleza de la luz han tenido un papel decisivo en la óptica del siglo XX, tanto en lo conceptual como en lo práctico.
En la primera vertiente, cabe tener presente que la dualidad corpúsculo-onda que se inició con sus trabajos sobre el carácter discontinuo de los cuantos luminosos.
Desde el punto de vista práctico, la aportación más esencial fue la predicción del fenómeno de emisión estimulada, que constituye la base de los máseres y los láseres ya que permite amplificar de forma coherente la radiación en una cavidad.
Los láseres no se empezaron a desarrollar hasta 1960, por Maiman, unos cuarenta años después de la propuesta teórica, y han revolucionado la óptica, tanto en su vertiente fundamental (óptica no lineal, física cuántica) como aplicada (optoelectrónica, telecomunicaciones, cirugía, industria metalúrgica, fusión inercial).
Incidentalmente, la posibilidad de conseguir haces luminosos de gran potencia, suscita cuestiones relacionadas con los primeros intereses de Einstein por la radiación: por ejemplo, si un metal es iluminado con láseres de gran intensidad, ¿hasta qué punto vale la hipótesis de que un electrón puede absorber un solo fotón?
¿Sigue valiendo la linealidad de la expresión de Einstein?
En 1909, Einstein estudiaba el movimiento browniano de un espejo hipotético en un baño de radiación.
Las relaciones entre fluctuación y fricción le llevaron a suponer una fricción que detendría el movimiento del espejo.
Aquella idea se ha podido realizar a escala atómica, y es la base del enfriamiento Doppler, que permite alcanzar temperaturas del orden de los milikelvin sometiendo los átomos de un gas a la fricción de la luz de seis láseres, dos en cada eje.
Cuando el átomo está quieto, no absorbe radiación de los láseres, ya que la frecuencia de éstos es ligeramente superior a su frecuencia de absorción.
Sin embargo, si se acercan a la fuente con una cierta velocidad ven una frecuencia mayor y absorben un fotón, que los frena.
En 1997, Chu, Cohen-Tanoudji y Phillips recibieron el premio Nobel de Física por el desarrollo de estas técnicas, que juegan un papel muy importante en el campo de bajas temperaturas, en que hay una intensa actividad investigadora.
Estadística de los gases ideales.
En 1925, Einstein predijo la condensación de Bose-Einstein, es decir, la ocupación macroscópica del nivel fundamental por debajo de una cierta temperatura.
En 1938, Keesom y Kapitza descubrieron, independientemente, la transición superfluida del helio líquido, a unos 2,19 K, y London y Tisza propusieronn que la explicación de este fenómeno podría hallarse en la condensación de Bose-Einstein, ya que la temperatura predicha para dicha transición es de unos 3,2 K, próxima al valor observado, el cual no sorprende difiera del calculado, a causa de las interacciones entre las partículas.
Esta idea será la base del modelo de dos fluidos de Landau, que tan útil resultó en este campo, y cuyas teorías sobre la hidrodinámica de fluidos cuánticos le valieron el Premio Nobel de Física de 1960.
La condensación de Bose-Einstein es también uno de los ingredientes básicos para la superconductividad.
Ahora bien, los electrones tiene spin 1/2, por lo cual no obedecen la estadística de Bose-Einstein sino la de Fermi-Dirac.
Sin embargo, como propuso Cooper, pueden aparearse dando pares de spin total nulo, que obedecen la estadística de BE y pueden condensarse en un estado macrocópico coherente.
Sobre estas bases, Bardeen, Cooper y Schriefer formularon su teoría de la superconductividad en 1957, que no es aplicable, sin embargo, a los superconductores de alta temperatura crítica descubiertos en 1986, y que son una frontera de la investigación actual.
Análogamente, en 1972, se consiguió un estado superfluido en 3 He, por Lee, Richardson y Osheroff, en el dominio de los milikelvin.
El 3 He tiene spin 1/2, por lo cual no presenta, en principio, condensación de BE, pero sus átomos pueden aparearse, en pares que tienen espín 1, lo que confiere al superfluido 3 He propiedades topológicas especiales, de las que carece el 4 He.
Los casos que hemos mencionado no corresponden estrictamente a la condensación del gas ideal de Einstein, ya que son sistemas de densidad elevada con interacciones considerables.
En 1995, Cornell y Wiemann, y Ketterle, consiguieron la condensación de Bose-Einstein para gases diluidos (rubidio, sodio, hidrógeno).
Para conseguirlo, es necesario llegar a temperaturas del orden de las decenas de nanokelvin, combinando enfriamiento óptico y evaporación magnética en trampas magnetoópticas.
Experimentos actuales sobre excitaciones colectivas, condensados binarios, vórtices cuantificados, decaimiento de la coherencia del condensado como efecto de colisiones inelásticas, constituyen fronteras de la física actual.
Mencionemos finalmente la posibilidad de un análogo de la condensación de Bose-Einstein en osciladores no lineales alejados del equilibrio, propuesta por Fröhlich.
En este caso, la condensación se alcanza no porque la temperatura descienda, sino porque el flujo de energía supera un cierto umbral crítico; se cree que este fenómeno podría tener relevancia en algunas situaciones en biofísica.
Hemos puesto en relieve la importancia de los métodos termodinámicos y estadísticos en la obra de Einstein, en especial el uso de la entropía y de las fluctuaciones, y la influencia de las cuestiones referentes a la existencia de los átomos discretos tras la apariencia continua de la materia, como inspiración de sus primeros trabajos y que, indirectamente, influye en sus contribuciones cuánticas.
La relación entre luz y materia se erige en uno de los hilos conductores de la obra de Einstein: en el artículo sobre la cuantificación de la energía electromagnética, se hace hincapié en la analogía de la entropía de la materia discontinua y de la radiación continua y se transfiere a la luz el carácter discreto de la materia; en el estudio sobre calores específicos, se transfiere a las vibraciones de la materia la ley de Planck utilizada para las vibraciones de la luz; en 1909, el movimiento browniano producido por las partículas de un disolvente es transferido al producido por la luz sobre un espejo; en 1917, se considera una mezcla de materia y radiación, a partir de la cual se descubre la necesidad de la emisión inducida en 1924, la estadística de Planck para la radiación, cuya deducción por Bose ha sido liberada de la dependencia con respecto al electromagnetismo, es generalizada a la materia.
En cierto modo, se cierra el círculo iniciado en 1905: allí la materia deviene modelo de la radiación; veinte años después, la radiación deviene modelo para la materia.
Pero en realidad la búsqueda de unidad entre materia, regida por la mecánica, y luz, regida por el electromagnetismo, es también fuente de inspiración para la relatividad especial y, en la relatividad general, luz y materia curvan su camino bajo la acción común de la curvatura del espacio-tiempo.
Dentro de estas analogías entre luz y materia, es probable que a Einstein le llamasen especialmente la atención los experimentos actuales de difracción de ondas de materia en redes de luz, que constituyen en cierto modo el simétrico de los experimentos clásicos de difracción de ondas en redes de materia.
Hemos subrayado la influencia de algunas aportaciones de Einstein en la física estadística.
En particular, nos hemos referido a las fluctuaciones y el movimiento browniano y a las estadísticas cuánticas y hemos subrayado el papel de la termodinámica, en especial el uso de la entropía, en sus primeros resultados cuánticos sobre la luz.
Así pues, la entropía juega un papel importante en el nacimiento de la mecánica cuántica, tanto en Planck como en Einstein.
La entropía sigue siendo un instrumento conceptual que abre caminos a la física: hace apenas treinta años, consideraciones sobre la entropía de los agujeros negros, por parte de Bekenstein y de Hawking, permitieron tender un puente entre gravitación y física cuántica, conduciendo por vez primera a resultados cuantitativos precisos basados en esta relación.
Sería conveniente que la física actual, tan atenta a lo microscópico, no olvidara esta potencialidad fecunda de la entropía como puente entre aspectos diversos de la realidad.
Las versiones originales (en alemán) de los artículos publicados por Einstein en Annalen der Physik entre 1901 y 1922 se pueden consultar en http://www.physik.uniaugsburg.de/annalen/history. |
Resulta difícil, hoy en día, soslayar el amplio consenso que existe entre los estudiosos de los movimientos sociales respecto al papel renovador que han supuesto las nuevas tecnologías en el ámbito de la acción colectiva 1 (Atton, 2003; Della Porta et al., 2006y 2009o Bennet, 2003 y, muy recientemente, Carty 2010 son algunas de las múltiples referencias interesantes).
Autores tan consagrados como el recientemente fallecido Charles Tilly (1929Tilly ( -2008) ) se han percatado de las transformaciones que las tecnologías digitales están operando en el ámbito de los movimientos políticos, dedicándole tanto sesudas reflexiones teóricas (Tilly, 2009) como análisis empíricos o estudios de caso significativos (Tilly, 2005).
En los últimos años, se ha convertido en un lugar común o cliché sociológico reconocer los cambios que lo técnico genera en lo político y dar como prueba de ello algunos acontecimientos o episodios singulares.
Hasta ahí no estaríamos aportando nada nuevo.
Sin embargo, esta inicial fascinación por el papel de la mediación técnica en la conformación y desarrollo de la
RESUMEN: El desplazamiento de cierta parte de los episodios de acción colectiva al terreno comunicativo y, más en concreto, al espacio generado por las nuevas tecnologías y los medios digitales ha supuesto un fenómeno sociológicamente complejo y variado, que cuestiona algunos de los viejos axiomas que arrastraba la sociología de los movimientos sociales.
Además, las tipologías de interacción o imbricación entre dichos movimientos y las redes comunicativas tecnológicas dependen de múltiples factores, lo que nos permitirá en este trabajo realizar una cierta periodización histórica y una clasificación analítica de las mismas.
Asimismo, este hecho notorio de emergencia de nuevas formas de acción colectiva y de participación política no convencional implica la utilización de metodologías y técnicas de estudio que se apartan en algunos aspectos de las tradicionales.
En esta presentación se pretenden mostrar algunas de las herramientas metodológicas de esta "virtualización de la acción política" tales como los estudios de audiencias digitales o la etnografía virtual, métodos de producción de información sociológica válida para el análisis de ciertos casos de acción colectiva contemporánea.
Una de las peculiaridades de los movimientos sociales o de la acción política enmarcados en los "nuevos medios digitales" supone también el replanteamiento de las formas efectivas de acceso metodológico a los mismos, dado su carácter esporádico y fugaz.
PALABRAS CLAVE: Acción colectiva; nuevas tecnologías; Internet; metodología; historia movimientos sociales. y repentinamente, sin percatarse de toda una genealogía variada y compleja.
Si intentamos periodizar las relaciones de los movimientos sociales con los medios de comunicación virtuales podríamos hablar nuevamente de un cambio de fase o de actitud en las últimas décadas.
Se ha pasado de un momento reactivo, defensivo o pasivo frente a los mismos, a un período donde prima una actividad propositiva y afirmativa con ellos; es decir, de la simple crítica a la manipulación de los media a la actividad política a través de los mismos.
Se ha dejado atrás la denuncia al monopolio de la opinión pública legítima a formar agendas alternativas incansablemente.
Ha sido, como gusta decirse ahora, un cambio de actitud o de talante que reorienta estrategias y metas.
Y, en ello, ha tenido un papel crucial la llegada de Internet.
Mantenemos aquí (con ciertas precisiones y cuidados) que el cambio tecnológico ha transformado de alguna manera los modos de percibir o plantear el cambio social en los últimos 20 ó 30 años.
Dicho con otras palabras, partimos de que la irrupción de las nuevas tecnologías ha inaugurado un nuevo tipo de existencia política para muchos activistas y para la acción colectiva en un mundo globalizado, algo que no es nada nuevo, lo complicado es mostrar el cómo y cuándo.
Una manera de formular esta paulatina transformación de la posición de los movimientos políticos respecto a las nuevas tecnologías puede resumirse en la tabla cronológica que aparece en la página siguiente.
En ella sugerimos ciertos momentos clave y determinados tipos ideales de interacción entre movimientos sociales y tecnologías digitales.
Es decir, tal y como mencionábamos, ese encuentro contextual entre tecnologías digitales y política no convencial ha venido modulado por una cierta actitud que ha basculado de una abierta y firme tecnofobia (que tachaba toda innovación técnica como la última expresión satánica del capitalismo imperante) a una tecnofilia generalizada (llegando a instalarse una hegemónica visión dentro de la mayoría de grupos ciudadanos que vincula éxito de una movilización a un uso intensivo de las nuevas tecnologías).
Esto supone, en unos pocos años, un giro de ciento ochenta grados en la mirada que se tenía del campo tecnológico desde el universo movimientista que ha ido desplazando el foco de sus críticas desde un monolito formado por Estado-Empresas-acción colectiva ha solido quedarse, en muchas ocasiones, en una fase inicial limitada a teorizaciones apocalípticas (rupturas y cortes históricos, cambios completos de paradigma, transformaciones radicales, etc.) o en la mera descripción densa de ejemplos únicos (13-M, antiglobalización, hackers, redes sociales, smart mobs, etc.).
Entremedias, ríos de tinta y grandes esfuerzos se han dedicado a definir y redefinir los conceptos fundamentales y los términos generales de la teoría de los movimientos sociales.
Poco se ha podido leer de dos hechos que se nos antojan significativos en el estudio de la modulación tecnológica de la práctica política no convencional: i) el proceso histórico (fulgurante, dados los tiempos típicos en estos casos) de progresiva incorporación de las nuevas tecnologías al escenario político (y los tipos de conflictos y movimientos que emergen debido a ello) y ii) la necesidad de repensar la metodología de estudio de los elementos definitorios de esta nueva acción colectiva virtual o política digital que encarnan los movimientos sociales del recién estrenado siglo xxI.
Es nuestro firme propósito, como una cierta consideración o mención al citado Tilly y a algunas de sus frecuentes obsesiones, plantear los retos que estas dos preguntas originan.
Pensamos que estas dos cuestiones ayudarán a salvar muchos atolladeros y rompecabezas imposibles en los que ha quedado atrapada la teorización de la acción colectiva.
Asimismo, algunos de los más fructíferos enfoques en el estudio de los movimientos políticos o el cambio social y la sociología histórica tienen como horizontes estas mismas materias.
Si realmente aceptamos que existe algún tipo de cesura o cambio histórico real en las formas y maneras de la acción colectiva global, debemos indagar en cómo se han ido produciendo, en los puntos centrales sobre los que ha pivotado tal transformación y en las mutaciones concretas producidas.
Como ningún fenómeno social emerge de la nada, apareciendo de un día para otro, hemos de tratar de evitar una cierta naturalización (muy frecuente en el universo sociológico, por desgracia) del nuevo hermanamiento entre tecnologías digitales y movimientos ciudadanos.
Una mirada histórica nos servirá a tal fin, como el propósito de no representar el uso político de lo tecnológico como algo nacido ex nihilo (from scratch dicen los ingleses), súbita IGOR SáDABA país conocemos bien) y los falsos consensos que parecen operar en su interior no incorporan, en ningún caso, las agendas alternativas (Humphreys, 1996).
Esa imposibilidad para "ingresar o entrar" en los medios oficiales, impermeables a algunas temáticas o actores sociales, induce un repliegue de la acción colectiva a zonas no tan vedadas o aún accesibles.
Dando un paso más, y siguiendo una propuesta de Lovink, podemos distinguir o clasificar el tipo de influencia tecnológica en la actividad política en Internet según tres tipos ideales 2 o principales (Lovink, 2003: 217), dependiendo de cómo se enfaticen unos aspectos u otros:
-Conexión dentro de un movimiento (webs, foros, listas de correo, etc.): éste sería un primer nivel en el que la utilización de las tecnologías digitales tendría un tinte esencialmente instrumental e interno.
Las herramientas asociadas a las redes funcionarían como ejes de organización, coordinación, difusión interna, cohesión, publicitación, etc., de grupos, organizaciones o colectivos.
La tecnología haría, en este caso, de cemento, esqueleto o columna vertebral de grupos y organizaciones 3.
Pero también se podrían incluir en estas categorías las páginas de organizaciones 4.
Todos ellos funcionan facilitando información y herramientas a individuos y miembros de organizaciones para orientar o fomentar su actividad.
Tecnología a otro agregado bastante más disperso centrado en instituciones locales e internacionales en los últimos años.
La tecnología ha dejado de caer en el lado de lo criticable fervientemente para pasar a engrosar las filas de los recursos legítimos de cualquier protesta social.
No obstante, antes de deslizarnos por la peligrosa pendiente del determinismo tecnológico (todo el peso explicativo recaería en las nuevas tecnologías), hemos de ser prudentes.
El movimiento de pieza realizado por los movimientos sociales hacia estrategias de relación más estrecha e intensa con los medios de comunicación no viene dado únicamente por la aparición de la comunicación mediada por redes de ordenadores (Mattelart, 2002, proporciona un buen enfoque en ese sentido).
Hay que tener en cuenta, al menos, dos factores más.
Uno, como decíamos antes, es el desplazamiento de gran parte del eje de gravedad político al terreno mediático, algo que afecta a todas las opciones ideológicas y actores sociales, instituciones y fuerzas políticas.
Un cambio de escenario de la lucha política al terreno de los media que viene produciéndose desde hace ya unas pocas décadas.
El otro factor tiene que ver con los procesos de cierre mediático que se producen cuando el trío prensa-televisión-radio se vuelve, cada vez, más hermético a las demandas sociales y ciudadanas (Jerez, Sampedro y Baer, 2000).
Los procesos de concentración (monopolios de medios que en nuestro no necesariamente estamos tratando con un recorrido fijo y obligado por el que tendría inexorablemente que peregrinar todo modelo o caso de acción colectiva contemporánea sino que la casuística es muy extensa.
Otra forma de clasificar (inspirada en lo anterior) el lugar de la tecnología respecto de la acción social según su nivel de dependencia (la segunda respecto de la primera) puede verse en la siguiente tabla:
-Conexión entre movimientos y grupos sociales: en un siguiente nivel, asistimos a una comunicación intergrupal o inter-organizaciones, que extiende las actividades circunscritas a organizaciones concretas a la formación de movimientos más amplios.
Es el tejido que permite desplegar consignas, convocatorias, documentos, informaciones o coordinación más allá de un simple grupo.
Y aquí podría ser significativo hablar de movimientos en un sentido pleno, cuando la cantidad de aportaciones es suficiente y heterogénea.
Las tecnologías entonces extienden su alcance hasta vincular nodos y tejer macroredes conectadas virtualmente 5.
-Movimientos virtuales (net-activismo): en este caso, un tercer nivel, nos referimos a lo que podrían ser ejemplos de acción colectiva o grupos sociales cuya única o mayor expresión vital es la telemática, virtual o electrónica; o, en otro caso, que de una primera instancia comunicativa se ha pasado, en un segundo momento, a una concreción material.
Primero "existe" en Internet y luego fuera de él: una especie de "escaneo inverso", de lo digital al papel.
Constituyen redes sociales puntuales o temporales que se mantienen básicamente sobre lo comunicativo por encima de otros medios o métodos.
Es un cajón de sastre algo heterogéneo pero cada vez más presente y protagonista del activismo político.
Los ejemplos clásicos son los hackers, sus reuniones (hackmeetings) u otras organizaciones similares 6.
En esta categoría también se suelen incluir los grupos u organizaciones que trabajan en torno a los nuevos conflictos asociados a las nuevas tecnologías (propiedad intelectual, libertad de expresión, informática social, etc.) 7.
Esta distinción tipológica, basada en tres estadios o categorías permite percibir la gradual y desigual anexión entre el conjunto de nuevas tecnologías digitales (páginas web, foros y listas de correo, teléfonos móviles y SMSs, redes sociales, etc.) y los movimientos sociales.
Por un lado, nos informa del gradiente de interiorización tecnológica en la acción colectiva (de lo instrumental puntual al pretexto general, del uso al objeto de demanda), de la utilización circunstancial en lo organizativo a objetivo político general.
Por otro, nos sugiere que hay incluso grupos, colectivos o agentes que pasan por cada uno de estos pasos o fases (paulatinamente o simultáneamente) evidenciando la forma dinámica entre la relación comunicación/tecnología y los movimientos sociales.
Y, asimismo, nos demuestra que Estas tres capas no siempre actúan en armonía sino que pueden existir cada una al margen del resto y, además, entrar en conflicto.
No existen, por tanto, aislada y cristalinamente, sino recombinándose y formando mezclas 8.
La creación de redes cada vez menos rígidas o formalmente estructuradas y más basadas en un vínculo comunicativo, el debilitamiento de la identificación puramente local (frente a las posibilidades de vincular las protestas a temáticas globales e internacionalmente compartidas), la creación de campañas trasnacionales permanentes, el manejo estratégico de las redes telemáticas como recursos que compensan la poca participación, etc., son los efectos de una composición o mezcla heterogénea de los niveles anteriormente mencionados.
Igualmente, y siguiendo las intuiciones reflejadas por muchos autores sobre las dos innovaciones que producen las
Por otra parte y, por finalizar con los ejemplos de tipologías movimientos-tecnologías, cabría la posibilidad de estudiar históricamente la superposición de las neotecnologías y las intervenciones políticas no convencionales desde el punto de vista del timing de la protesta o la acción.
Esto es, en los últimos tiempos, el uso estratégico de ciertas innovaciones digitales ha dado lugar a episodios de acción colectiva cada vez más cortos.
De esta forma, situándonos en la casilla [4] del cuadro anterior nos topamos, llevando al extremo estas características, con actuaciones singulares y extrañas en las que una súbita organización-convocatoria puede dar lugar a una brevísima acción-performance: los flash-mobs o smart mobs (Reinghold, 2004).
Lasén y Martínez de Albéniz ( 2008) han teorizado sobre estos lapsos colectivos o estos minutos de acción colectiva que, con frecuencia, no se apoyan en identidades colectivas previas sino en la mera efervescencia tecnológica y un deseo de transgresión compartido.
Los SMSs se llevan la palma en el lanzamiento de estos flashes callejeros (también se nutren de blogs y otros websites que sirven como guías o campamentos-base) donde las taxonomías de movimientos sociales apenas alcanzan y donde esporádicamente pequeñas multitudes se juntan para reivindicar o simplemente para expresar algo.
Estas herramientas actúan como elementos tácticos, piezas del esqueleto organizativo y fuentes de dispersión de las convocatorias de manera que llega, de alguna manera, a confundirse organización y evento, estructura y acción, disposición formal y actuación final.
Reinghold, que en su famoso libro define a estos fenómenos como "gente que es capaz de actuar conjuntamente aunque no se conocen entre sí" (2004: 12), enfatiza el soporte tecnológico de estas "multitudes inteligentes".
Nosotros deberíamos subrayar, igualmente, el hecho de que es posible acción sin estructura o movimiento sin organización (en un sentido clásico).
Ejemplos, incluso políticos, hay muchos y pueden encontrarse, cada vez más, en los medios de comunicación clásicos (ver, por ejemplo, Tilly y Wood,[192][193].
Esta aparente desconexión entre los momentos o factores de organización formal (durabilidad del movimiento) y los momentos de plasmación y visibilización de la acción colectiva, resulta un rasgo cada vez más presente en los nuevos movimientos globales, dando la impresión de tener mucho que ver con la forma en la que se aprovechan los circuitos comunicativos informales que las nuevas tecnologías proveen.
Estructuras organizativas clásicas (pre-digitales)
[1] Movimientos sociales clásicos (previos a los años 1970).
[2] Movimientos cuya organización todavía depende del encuentro cara a cara pero que se expresan por Internet.
Estructuras organizativas novedosas (reticulares y basadas fundamentalmente en la comunicación digital)
[3] Movimientos sociales cuya organización cotidiana descansa en las redes de comunicación telemática pero cuyo repertorio de acción sigue siendo clásico.
[4] Movimientos sociales que operan diariamente desde lo digital y actúan a través de las nuevas tecnologías.
En general, la mayoría de los ejemplos o casos de movimientos que conocemos actualmente han transitado fundamentalmente de [1] a [2] ó [3] 9 y, finalmente, se han formado grupos o movimientos que pasan directamente a [4].
De esta forma pueden plantearse biografías o recorridos tales como:
Sin embargo, esto no deja de ser una idealización teorizada frente a nuestras pantallas de ordenador y conviene reconocer que la dinámica de un movimiento social puede seguir caótica o erráticamente cualquier tipo de trayectoria imaginable en función de las vicisitudes externas e internas.
Cada caso tendrá su propio itinerario y nosotros aquí sólo estamos ofreciendo unos tipos ideales o modelos de engarce entre acción colectiva y redes digitales.
habitan en artículos, libros y congresos dedicados al tema.
Hasta ahora se han destinado muchos más esfuerzos a predecir futuros revolucionarios que a investigar en detalle cómo se incorpora lo digital a la cotidianeidad de los movimientos.
En esta misma línea, se nos ocurre un argumento más contra los excesos indeseables del determinismo tecnológico en el campo de la acción colectiva 10.
Evitar tal efecto discursivo en el estudio del cambio social pasa por reconocer el papel mismo de los movimientos sociales en la adopción (gradual, parcial, incompleta, contingente, etc.) de ciertas tecnologías.
El papel activo y sustantivo de los grupos y organizaciones sociales en la apropiación y utilización de algunas tecnologías o aplicaciones concretas muestra la no autonomía o independencia del universo tecnológico.
Ello se puede percibir en el mapa extenso de casos y ejemplos diversos y distantes donde las relaciones entre las nuevas tecnologías y los movimientos sociales distan de ser únicas y monolíticas, sino, más bien, ricas y polimórficas.
Ante las llamativas novedades que la política virtualizada o los movimientos digitales ocasionan, repletas de espectáculos multimedia y tupidas redes comunicativas, se ha consagrado poca atención en nuestras latitudes sociológicas a los requeridos ajustes metodológicos.
Nuevamente Tilly ha sido de los pocos teóricos que en su largo caminar investigador ha dedicado esmero y vigilancia al enfoque metodológico como garante de unas ciencias sociales realmente interesantes o coherentes (Tilly, 1991).
Precisamente, el tipo de acontecimientos o fenómenos que caracterizan a los movimientos sociales dependen en gran medida de la fiabilidad y validez de los estudios empíricos realizados, muchos de los cuales adolecen de una gran falta de rigor metodológico (Klandermans y Staggenborg, 2002).
Si nuestro objeto de estudio (la acción colectiva y los movimientos sociales) comienza a transitar por nuevos espacios, si se materializa de nuevas formas, si se representa originalmente, si existen fenómenos que hace un par de décadas no éramos capaces de siquiera imaginar o predecir (un flash-mob, por ejemplo), deberán existir herramientas de investigación ligeramente distintas para dar cuenta de ello.
Las mutaciones en Lo importante de toda esta digresión histórica y taxonómica es rescatar una visión que sortee el mal del determinismo tecnológico, un punto de vista que enfatiza el poder conformador de la técnica por encima de otros factores como un elemento dado y final.
Los rasgos esenciales de los movimientos sociales actuales tienen que ver con el contorno tecnológico pero son esculpidos a través del marco cultural y político general en el que se insertan.
Justamente la intensidad y dirección en la que se apropian los movimientos sociales de las tecnologías digitales vienen determinadas por una miscelánea de factores sociales, ideológicos y culturales más generales.
Todo ello puede verse en los diversos grados, utilizaciones o evoluciones de los mismos a lo largo de unas 2 ó 3 décadas.
Una tendencia malamente extendida en los últimos tiempos en la literatura de los movimientos sociales ha sido un marcado determinismo tecnológico (débil o fuerte, según se mire) que ha ido describiendo y refiriendo cada novedad en la evolución y desarrollo de la acción colectiva en función de cada ciclo tecnológico.
La mayor parte de los teóricos de los movimientos sociales han alertado de estos deslices teóricos peligrosos (Tilly y Wood, 2009: 194).
Todo ello tiene que ver, de una manera más profunda, con una cierta actitud o perspectiva última respecto a qué papel tiene o tendrá la tecnología actual de cara al progreso de los movimientos sociales.
Mientras teóricos de las nuevas tecnologías, como Reinghold, abogan por una transformación radical no sólo de la fisonomía sino también de las estrategias centrales de los movimientos globales, académicos más templados o comedidos, como Tilly y Wood, auguran cambios específicos puntuales dependientes de otros elementos culturales y políticos más amplios, dentro de los cuales la técnica es sólo un factor más (Tilly y Wood, 2002: 202).
De hecho, cabe recalcar que los mecanismos comunicativos que vehiculan las nuevas tecnologías refuerzan ciertos tipos de circuitos de acción pero también niegan o debilitan otros; igual que los primeros periódicos con una tirada amplia supusieron un impulso a ciertos modelos de intervención política sindical o nacional pero limitaron otros (Tarrow, 1997).
Una postura intermedia es la de Haythornth-Waite y Wellman (2002) que insinúan que las tecnologías digitales no hacen sino acelerar o impulsar tendencias previas o inercias pasadas con siglos de tradición (recordemos que el teléfono es de 1876).
Asumir esta mirada conduce a no caer en algunos debates estériles e infructuosas, preguntas retóricas que IGOR SáDABA además del manual de Fielding et al., 2008).
Libres ya de las ataduras espaciales o geográficas e inmersos en un nuevo régimen temporal, la etnografía virtual permite acceder a grupos en muchos casos vedados o vetados al investigador clásico.
Recordemos que uno de los mayores problemas de la observación participante clásica a la hora de estudiar los movimientos sociales es el proceso de "entrada", presentación o conocimiento inicial del movimiento (Lichterman, 2002: 125).
La etnografía virtual permite visualizar la cotidianeidad de los movimientos que se mueven a través de las redes sin necesidad de tener que romper barreras simbólicas para penetrar en los angostos centros donde se forman y participan los movimientos sociales.
Por otro lado, más allá de sus manifestaciones concretas en las que la acción colectiva se materializa (una protesta, una manifestación, una acción directa, una asamblea, etc.), la etnografía virtual facilita una mirada a la organización cotidiana, a la construcción de identidades colectivas, a la estructuración reticular de los movimientos, a la capilaridad de sus interacciones, etc. Permite, igualmente, acceder a información sensible donde pueden representarse conflictos internos, liderazgos, procesos de captación de miembros, perfiles sociodemográficos de los activistas, cambios de estrategia o incluso datos relativamente secretos.
Ahora se trataría de concebir a los movimientos sociales como el resultado de un conjunto de comunidades virtuales que interaccionan comunicativamente en el día a día (acción colectiva online) hasta que puedan llegar a generar acciones colectivas offline a partir de ellas.
Un ejemplo magnífico de esta posible técnica de investigación podría ser el uso de las TIC en el activismo político y social en el caso de grupos étnicos específicos o pueblos nativos cuya visibilidad y capacidad de acceso a los media tradicionales son muy reducidas.
El trabajo de O. Grillo (2009) describe la actividad del pueblo mapuche de la Provincia del Neuquén, en el Sur de Argentina, como movimiento social y el discurso identitario que colocan en circulación en Internet.
A partir del análisis de caso de un conflicto específico, se investiga la capacidad de expresarse culturalmente con los nuevos medios y así de construir una presencia identificable en Internet (visibilidad electrónica que es parte constitutiva de su visibilidad política) haciéndose con un lugar dentro de las redes globales de un mundo multicultural.
También valdría, a otro nivel, el estudio de Steve Jones y los fenómenos a examinar deben venir acompañadas del pulido y mejora de las técnicas de investigación social que manejemos.
La teoría de los movimientos sociales ha sufrido una impetuosa renovación en las últimas dos o tres décadas con una producción teórica ingente donde han emergido nuevas y valiosas teorías y enfoques.
Sin embargo, la revolución teórica que ha tenido lugar en torno a la acción colectiva durante los años 1970-1980-1990 no hubiera sido posible llevarla a buen puerto sin la inestimable ayuda de una profusión de técnicas de investigación cada vez más exhaustivas y de un amplio arsenal de datos empíricos (Klandermans y Staggeborg, 2002).
Por ejemplo, a raíz de las últimas novedades teóricas en el estudio de los movimientos sociales se han desarrollado áreas de investigación muy potentes como el análisis de marcos (frame analysis), el protest event analysis, la teoría de redes sociales asociada a los actores políticos o las simulaciones matemáticas (Snow, Soule y Kriesi, 2004).
Nuestra aportación, siguiendo ligeramente la línea iniciada por este tipo de trabajos anteriormente mencionados, consiste en identificar las técnicas de investigación óptimas para los nuevos movimientos sociales que ven la luz al calor del ciclo tecnológico digital (desde aproximadamente los años 1980-1990 y tomando cuerpo ya entrado el siglo xxI).
Más directamente vamos a plantear la apertura de cuatro grandes enfoques de investigación social que están comenzando a ser recurrentes y valiosos para comprender la relación íntima y dinámica entre la acción política informal y la comunicación derivada de las redes telemáticas.
Valga esta selección no como examen íntegro y penetrante de todas las técnicas de investigación que se abren sino como selección representativa del tipo de herramientas más potentes o con más virtudes: i) Etnografía virtual o digital: La observación participante, en sus diferentes versiones, ha sido siempre una de las técnicas esenciales del análisis de los movimientos sociales (Lichterman, 2002).
Al otro lado del continente sociológico, lejos seguramente de las preocupaciones de la confrontación política, teóricas como Christine Hine (2004) han mostrado la potencialidad de estudiar la interacción de grupos sociales a través de la mediación tecnológica (en nuestro país, Gómez, 2002, o Rodríguez et al., 2007, son referencias interesantes (Ibrahim, 2010), una técnica no siempre habitual en la mochila del "movimientólogo" pero que ha tenido fructíferos resultados incluso en nuestro país (ver, por ejemplo, los trabajos de Ramón Adell, 2000 y 2005).
Actualmente, los ciclos de vida (actividad) de la acción colectiva global pueden representarse a través de los ciclos de visita y uso de algunos nuevos medios.
Un ejemplo en el que ha participado el autor de estas líneas se centraba en el uso de ciertas páginas web durante las movilizaciones subsiguientes a los atentados del 11-M de 2004 y previas a las elecciones generales del 13-M de ese mismo año (Alcalde y Sádaba, 2008, o en Alcalde, Sádaba y Sampedro, 2005).
En él comparábamos dos portales de contrainformación para dilucidar el papel de información y de convocatoria que ejercía cada medio (de qué manera y en qué momento), encontrando una cierta especialización funcional para cada uno de ellos.
Reproducimos a continuación unos ejemplos de gráficos con los que se trabajó en el intento de desentrañar la dinámica de acción de los movimientos esos días:
Francisco Seoane sobre los grupos de apoyo ciudadano a Howard Dean en las elecciones legislativas norteamericanas de 2004 (Jones y Seoane, 2008).
Y otro ejemplo, ligeramente distinto, puede ser el estudio de las "resistencias juveniles" encarnadas por alguna subcultura urbana musical (como las raves) a través de dichas metodologías de observación virtual realizado por Wilson (2006).
ii) Análisis de audiencias: Si mucha de la actividad de los movimientos políticos contemporáneos se canaliza a través de los nuevos medios de comunicación, un examen riguroso de la utilización de los mismos puede reportar información significativa.
¿Qué website es el más visitado?
¿Qué perfil sociodemográfico posee un portal web orientado a ciertas protestas?
¿A qué horas del día o en qué días de la semana alcanza su número máximo de visitas?.
Este tipo de estudios de "audiencias digitales" entronca con un ya clásico método cuantitativo de visibilización de la acción colectiva, el análisis de los ciclos de protesta iii) Análisis de redes sociales: Durante muchos años se ha planteado el posible aprovechamiento del "análisis de redes sociales" (social network analysis) como método de estudio de los movimientos sociales (Mario Diani es uno de sus mayores difusores).
Se argumentaba que la mejor forma de visibilizar o representar las estructuras subyacentes a organizaciones informales, dispersas y no formales era tomar prestadas las herramientas que habían sido fabricadas para mostrar las interconexiones sociales a todas las escalas (Molina, 2001, o Política y Sociedad, 2000).
Incluso autores como Diani (2002) y Diani y McAdam (2002) han sentenciado que la forma privilegiada de los nuevos movimientos sociales debe ser la de red.
que producen su propio material fílmico asistimos, en muchas ocasiones, a datos en estado puro generados dentro de los marcos interpretativos de los propios actores.
A la vista de lo anterior nos podemos sentir tentados a pensar que a cada fase de los movimientos sociales o, a cada ciclo de protesta, corresponde una metodología específica o apropiada.
Nuestra opinión no es exactamente ésta y no es nuestra intención favorecer dicha idea.
Más bien, la conclusión que puede desprenderse es que para las nuevas formaciones de acción colectiva en íntima interacción con las nuevas tecnologías: a) existen técnicas específicas (no necesariamente originales) de acceso, visualización y representación que quizás no eran tan adecuadas para casos o ejemplos en los que la mediación técnica era tan significativa y b) gracias a estos utensilios o dispositivos de producción de información sociológica podemos acceder a aristas y recovecos de la acción colectiva local y global que no eran fácilmente sondables mediante las técnicas más habituales (encuestas, entrevistas, grupos de discusión, etc.).
Salvo el mencionado libro de Klandermans y Staggenborg (2002), pocos materiales han reparado en la posible especificidad del objeto "acción colectiva" o "movimiento social" y de los especiales requerimientos técnicos para una investigación empírica coherente.
Y salvo las técnicas participativas que se han erigido en supuestos métodos de investigación social específicos de la participación política no convencional (Villasante, 1995), pocos han reparado en la necesidad de pulir las técnicas de producción de datos para una sociología de los movimientos sociales más fructífera.
Sí que comienzan a proliferar las producciones científicas y académicas dedicadas a lidiar con los métodos de estudio del mundo digital y la reconversión de las técnicas de investigación social (Fielding et al., 2008, Hine, 2005, Hewson, 2003, etc.) pero con una nula o escasa dedicación a la acción colectiva.
La irrupción de un nuevo ciclo de fenómenos de acción colectiva vinculados a los usos de las nuevas tecnologías ha producido un enorme revuelo en el panorama Esto es, la topología fundamental o la geometría por excelencia de los movimientos sociales globales es, sin lugar a dudas, la forma reticular (Bennet, 2003; Della Porta y Mosca, 2005, y Della Porta et al., 2006).
Ante ese intento de representar y hacer visibles los nodos, las conexiones y los circuitos por los que corría la savia de la acción colectiva era complicado entrar las guías o los nexos reales que iban enlazando agentes, grupos o personas.
Justamente, las redes comunicativas, telemáticas, virtuales, digitales, se muestran y brotan como los soportes visibles buscados para las interacciones de los movimientos sociales.
Más aún, las así llamadas ahora "redes sociales" (Facebook, Twitter, Tuenti, etc.) se convierten en un suelo fecundo para que germinen acciones colectivas 11.
Por ejemplo, "un 55% de los internautas españoles de 16 a 45 años declara acceder a diario a redes sociales o comunidades online" [The Cocktail Analysis, Informe de resultados Observatorio Redes Sociales (2.a oleada), enero 2010].
Respecto a esta otra línea de trabajo podemos recomendar algunos de los escritos de Diani (1995, su obra más completa), todos ellos previos a la expansión de las así llamadas "redes sociales" (redes telemáticas de contactos) o, por ejemplo, la investigación de Saunders sobre hasta 149 grupos ecologistas en Londres (2007).
iv) Análisis audiovisual online.
Otro método que se ha desarrollado a raíz de las innovaciones digitales pero conectando las punteras aplicaciones del mundo audiovisual a la investigación social (Schnettler et al., 2009) es el análisis audiovisual online.
Esto es, el estudio de materiales audiovisuales que circulan por los entornos comunicativos y que son producidos (normalmente) de manera directa por los actores sociales 12.
La cultura de la participación espontánea y masiva mediante vídeos colgados en la red ha compuesto toda una veta para las ciencias sociales como ha podido comprobarse con fenómenos como el de Youtube (Burgess y Green, 2009).
La metodología audiovisual orientada a las ciencias sociales ha evolucionado mucho desde Flaherty (autor de Nanook el esquimal en 1922, uno de los primeros documentales etnográficos) y ahora hasta los propios objetos de estudio son capaces de autofilmarse y difundir sus propias producciones fílmicas y ejercicios de autoobservación.
En el caso de los movimientos sociales IGOR SáDABA conveniencia.
Hemos planteado que temporalmente la incorporación de las nuevas tecnologías, tanto a la estructura organizativa como al repertorio de acción de los nuevos movimientos sociales se ha dado en un cierto momento histórico, de forma gradual y escalonada, generando un haz de submovimientos y tipologías intermedias y de la mano de cierto giro copernicano en la actitud social hacia las tecnologías.
Finalmente, hemos querido aportar otro desplazamiento que se está produciendo en estos momentos debido a las nuevas tecnologías: nuevas técnicas de investigación de la virtualización de los movimientos sociales.
Si la acción colectiva que queremos describir e interpretar se está manifestando mayoritariamente a través de espacios virtuales y redes comunicativas, tendremos que hacer visible y evidenciar las características de esa política informal mediante nuevas herramientas. la etnografía virtual de grupos, el análisis de audiencias digitales, el estudio de redes sociales y el análisis audiovisual online como algunos de los vectores de investigación más fructíferos en los próximos años.
En concreto, estas apuestas metodológicas son las que más se han desarrollado en los últimos tiempos, algunas irrumpiendo con fuerza en el escenario sociológico (la etnografía virtual o digital) y, otras, el análisis de audiencias, revitalizando antiguos esquemas interpretativos (el estudio de los ciclos de protesta).
Prestar atención a los productos finales de este conjunto de medios de investigación social va a ser un requisito esencial para quien quiera estar al día de los movimientos sociales del siglo xxI.
En general, ambos bloques, el histórico y el metodológico, aparentemente inconexos, recogen una doble preocupación esencial y siempre presente del recientemente fallecido Charles Tilly (ver, por ejemplo, 1991) en su lucha con los peligrosos tics que los determinismos, en sus diferentes versiones, provocan en el estudio de los movimientos sociales.
Sirva este texto como un pequeño homenaje, en muy diferente estilo, a sus sanas obsesiones.
sociológico, invitando a teorizaciones de muy diversas tonalidades sobre el futuro de los movimientos sociales (por ejemplo, Tilly, 2009, cap. 7).
Esta tensión impulsiva a evaluar horizontes futuros ha olvidado, a nuestro entender, dos aspectos cruciales.
A saber, uno, que la progresiva transformación de los nuevos movimientos sociales en movimientos globales ha seguido un proceso progresivo e histórico en el que se han ido dislocando los marcos tradicionales de organización de la protesta (los tipos de conflicto, las formas de coordinación, los modos de producción de identidad compartida, los repertorios de acción colectiva, etc.) para dar a luz nuevos y originales fenómenos de intervención política no convencional.
Dicha variada y polifónica metamorfosis sigue en pleno proceso y es particular de cada organización, grupo o movimiento social, de manera que no podemos caer en el determinismo tecnológico (Smith y Marx, 1996) augurando discontinuidades radicales planetarias sino desarrollos desiguales y contingentes en la apropiación política de las nuevas tecnologías.
Esta precaución obligada, y aviso de multitud de teóricos (Tilly y Wood, 2009: 194), implica que las mutaciones y desplazamientos acaecidos en el seno de los movimientos sociales recientes y contemporáneos no pueden deberse únicamente a un mero ciclo de innovaciones tecnológicas o comunicativas.
No existe un modelo prefijado de acción política que venga determinado de forma cerrada por un tipo de tecnología o medio de comunicación.
Lo cierto es que las transformaciones de los movimientos sociales tienen que ver, mayoritariamente, con los contextos políticos y culturales (dentro de los cuales la tecnología hegemónica o los modos de comunicar más extendidos son unos factores más).
Precisamente, nuestra apuesta por evitar caer por las resbaladizas arenas del determinismo tecnológico a la hora de dar cuenta cómo los movimientos sociales se han ido metamorfoseando gracias a la llegada de una nueva etapa digital, se basa en ver históricamente este matrimonio de "Del No a la Guerra al 13-M: Ciclo de hay incontables aspectos de nuestra relación con la tecnología que deben ser tomados en cuenta si queremos lograr una comprensión en torno a sus consecuencias.
Entre estos aspectos se incluyen: nuestras actitudes hacia la tecnología, nuestras concepciones de lo que ella puede y no puede hacer, nuestras expectativas y asunciones sobre las posibilidades de cambio tecnológico, y el resto de formas en las que se representa la tecnología, tanto en los medios como en las organizaciones.
Intentamos hacer una exploración crítica para afirmar que estos últimos aspectos de la tecnología son fundamentalmente consecuencia de los modos en los que organizamos el trabajo, las instituciones, el tiempo libre y las actividades de aprendizaje.
Desde esta perspectiva se requería comprender diversos modos de pensar y representar la tecnología; al menos tan diversos como tecnologías haya."
11 Un ejemplo de este uso con posible aplicación al marco del desarrollo es el estudio de Vidaurte y Ortega (2008) donde se analiza cómo las nuevas redes sociales (Facebook), lejos de constituirse únicamente en plataformas para la amistad adolescente, pueden funcionar también como dispositivo de contacto entre los emigrantes mexicanos al sur de EEUU con sus familias en el norte de México.
Un espacio de comunicación virtual sirve para "no terminar de irse" y mantener telemáticamente una serie de vínculos sociales y afectivos que facilitan la estancia en el otro país.
De esta forma, la investigación de los procesos migratorios puede enriquecerse a través del papel de las TIC (redes sociales, locutorios, uso de teléfonos móviles, etc.) en el
ASPECTOS HISTÓRICOS Y METODOLÓGICOS NOTAS |
La literatura académica ha estudiado profusamente las características sociales, económicas y demográficas de los ciudadanos que participan políticamente (Milbrath, 1977; Verba, Nie y Kim, 1978; Tajfel, Fraser y Jaspars, 1984).
Uno de los resultados más corroborados indica la importancia de la clase social, el nivel educativo y la ocupación de los ciudadanos a la hora de explicar quién participa más en la vida política de una comunidad.
To-mando como referente estas teorías, podríamos plantear tres argumentos básicos.
Por una parte, que i) cuanto más alta es la posición de clase de un ciudadano mayor es su propensión a participar políticamente, ii) cuanto más alto es su nivel de estudio más probable es que se sienta inclinado a participar en política y iii) entre las personas con profesiones liberales, la proporción de ciudadanos políticamente activos es superior a la de los ciudadanos con ocupaciones manuales o de baja cualificación 1.
RESUMEN: En el estudio de la participación política las variables relacionadas con las actitudes y las creencias hacia la política y las variables sociodemográficas son un lugar común.
Nosotros tomamos estas dos tradiciones para estudiar la participación política digital.
Sin embargo, no lo hacemos, como suele ser costumbre en los estudios políticos, para explicar el activismo, sino para explicar un tipo concreto de desigualdad en la sociedad de la información y el conocimiento; la brecha digital política.
Dado que la participación política digital se realiza a través de un medio que no es universalmente utilizado, Internet, es importante saber qué ciudadanos están en disposición de optar a las ventajas que supone la utilización política de este medio.
Existen estudios que analizan la forma en que se presenta la brecha digital política respecto a variables sociodemográficas y actitudinales.
Sin embargo, aquí tratamos de presentar un modelo que nos ayude a comprender cómo se relacionan estos dos grupos de variables en relación a la participación política digital.
Se trata de ofrecer una perspectiva más completa sobre las fuentes de las desigualdades digitales políticas.
PALABRAS CLAVE: Participación política digital; brecha digital y sociedad de la información y el conocimiento.
una gama de servicios de esta tecnología que proveen, a sus usuarios, de un conjunto de ventajas competitivas de las que no podrían beneficiarse los no usuarios de dichos servicios (DiMaggio, Hargittai, Celeste y Shafer, 2004).
En otros trabajos hemos llamado a esta perspectiva de las diferencias en el uso de Internet, tercera dimensión de la brecha digital (Robles, Torres y Molina, 2010).
Este concepto nos ayuda a plantear la idea de que las desigualdades tecnológicas son, en gran medida, el resultado de los usos de determinados servicios de Internet por algunos grupos poblacionales y no tanto las diferencias en el uso de este medio.
En este sentido, entendemos la brecha digital política como la distancia que separa a los ciudadanos que utilizan políticamente Internet y los ciudadanos que, aunque usuarios de este medio, no lo utilizan con fines políticos.
Esta distancia se transforma en una fuente de desigualdad en la medida en que los usuarios de los servicios políticos de Internet obtengan algún tipo de rédito de dicha actividad.
Es decir, el efecto desigualitario del uso político de Internet se produce, por ejemplo, en la medida en que este medio ayude a unos ciudadanos y no a otros a empoderarse (Van Dijk, 2005).
Inspirados por esta tesis, el objetivo concreto de este estudio es conocer si las desigualdades políticas tecnológicas que determinan la tercera dimensión de la brecha digital política obedecen a las mismas causas que las desigualdades políticas off-line.
Sin embargo, tomar como referente esta perspectiva de la brecha digital no implica desestimar otros estudios sobre este tema.
Las investigaciones sobre la penetración desigual de Internet en una población determinada, la brecha digital, se han centrado prioritariamente en las variables sociales (nivel de estudios, ocupación, etc.), demográficas (edad, sexo, etc.), económicas (situación laboral, ingresos, etc.) y geográficas (Comunidad Autónoma, tamaño de Hábitat, etc.).
En este artículo tomaremos como punto de partida esta línea de investigación para avanzar en la idea de la tercera dimensión de la brecha digital política.
Sin embargo, consideraremos otras variables no tan habituales en estos estudios sobre la brecha digital.
Así, tomaremos el interés por la política y la confianza social y política como variables complementarias a las mencionadas anteriormente.
Así, los objetivos concretos que perseguimos aquí son i) avanzar en la comprensión de las causas de la brecha digital política en España.
Para ello trataremos de ii) cono-La perspectiva clásica en el estudio de la participación política no sólo ha atendido a la relación entre las variables sociodemográficas y socioeconómicas de los ciudadanos y la política, sino también ha tratado de avanzar en la comprensión de los procesos mediante los cuales las creencias hacia la política y la actitud hacia la política se transforman en variables importantes para comprender la participación (Almond y Verba, 1989).
En el terreno del estudio empírico de las creencias políticas destacan dos grandes categorías: las normas de ciudadanía (Torcal, 2006) y la confianza hacia las instituciones (Newt y Norris, 2000).
Por su parte, la confianza en otras personas se ha transformado, igualmente, en un indicador de capital social importante para explicar la participación política (Norris, 2003).
El estudio de la participación política a través de Internet se ha planteado interrogantes similares.
Las características sociodemográficas de los ciudadanos que participan políticamente a través de Internet han sido objeto de estudio constante entre los especialistas en la materia (DiMaggio, Hargittai, Neuman y Robinson, 2001).
Igualmente, se han preocupado, entre otras cuestiones, por las actitudes y valores que mueven a los ciudadanos a utilizar este medio para acciones y actividades políticas (Norris, 2001).
Estos estudios han estado orientados fundamentalmente a responder a la cuestión de en qué medida las características sociodemográficas y/o las opiniones y valores de los usuarios políticos de Internet afectan, en algún sentido, a la participación política off-line (Calenda y Mosca, 2007).
Por esta razón, el debate sobre la normalización o la nueva movilización se ha transformado en un lugar común para los expertos en la materia (Margolis y Resnick, 2000).
Desde un punto de vista empírico, en este artículo pretendemos avanzar en la comprensión de las variables que explican el uso político de Internet en España.
Sin embargo, desde un punto de vista teórico, este trabajo no está dirigido a entender los efectos políticos de la participación política digital, sino algunos de los riesgos políticos que puede tener el desarrollo de este tipo de actividades.
Por lo tanto, este trabajo trata sobre la brecha digital política.
Consideramos relevante este análisis debido a que, cada vez más, los especialistas en el estudio de la brecha digital creen que el uso político de Internet es un ejemplo de
avanzar en la comprensión de este fenómeno social en España (Castaño, 2008).
Más recientemente, los especialistas se han centrado en las consecuencias que el uso de Internet puede tener sobre las posibilidades sociales, económicas y políticas de los ciudadanos.
La digital inequality se preocupa por el estudio de las oportunidades que genera Internet y las desigualdades potenciales relacionadas con el hecho de que unos ciudadanos y no otros saquen partido de las oportunidades que abre Internet.
Van Dijk (2005) ha comenzado a considerar a Internet como una herramienta que permite realizar actividades que generan un conjunto de ventajas competitivas.
Con el término "ventajas competitivas" nos referimos a todo tipo de información, conocimiento y oportunidades que permitan a un individuo posicionarse en mejor situación para lograr optar a bienes competitivos o escasos (trabajo, ofertas de ocio, defensa de sus intereses políticos o sociales, etc.).
Así, los estudios más actuales sobre la Sociedad de la Información y del Conocimiento privilegian la vertiente social principalmente desde el ángulo de las repercusiones de la brecha digital sobre la justicia, la igualdad y la inclusión social (Warschauer, 2004; Brennan y Johnson, 2005), así como sobre las consecuencias éticas (Rooksby y Weckert, 2005) que tiene este tipo de desigualdad.
Norris (2003) introduce una concepción de la brecha digital que, de forma pionera, considera los efectos del uso político de Internet como un elemento axiológico de las desigualdades tecnológicas.
Según la autora, dada la desigualdad en el acceso y uso de Internet que existen en las sociedades occidentales, los recursos políticos accesibles a través de esta tecnología empoderarán a aquellos ciudadanos con motivación y capacidad para tomar ventaja de ellos, dejando atrás a los que no hacen uso de estos recursos.
En este sentido, plantea la autora que, dada la edad y el nivel educativo característico de los usuarios de Internet, es posible esperar una cultura digital particularmente sensible a los valores e intereses de estos individuos.
Es decir, dadas las características sociodemográficas de los usuarios de Internet, un conjunto concreto de valores, los post-materialistas, serán los más comunes en Internet.
Respecto al efecto de este hecho sobre las desigualdades digitales, su tesis es la siguiente, la comunidad digital demuestra una orientación ideológica que es especialmente sensible a los valores post-materialistas.
De existir cer en qué medida afectan al uso político de Internet las variables sociales, económicas, demográficas, económicas y políticas consideradas, iii) cómo se relacionan dichos grupos de variables y iv) qué conclusiones podemos extraer de estos análisis para comprender qué ciudadanos utilizan más activamente este tipo de servicios y qué ventajas competitivas pueden obtener de dichos usos.
Para cumplir con estos objetivos procederemos de la siguiente forma.
En primer lugar, ofreceremos un breve estado de la cuestión sobre el concepto de tercera brecha digital y plantearemos nuestro enfoque teórico sobre el estudio de la brecha digital política.
En segundo lugar, describiremos el método que emplearemos para cumplir con nuestros objetivos y comentaremos los resultados del análisis.
En tercer lugar, a la luz de dichos resultados y en términos más especulativos, discutiremos los posibles efectos de la brecha digital política en España.
estado de la cuestIón
Existe una división clásica en el estudio de la brecha digital entre la primera y la segunda dimensión de este fenómeno social (Walsh, 2001).
Así, mientras la primera dimensión se refiere a las desigualdades sociales que se producen como consecuencia del acceso desigual a las infraestructuras y servicios que permiten utilizar Internet, la segunda dimensión se refiere a las características que diferencian a los ciudadanos que usan o no usan este medio, así como las diferencias que se producen entre los ciudadanos que utilizan unos servicios y otros de Internet (Robles, Torres y Molina, 2010).
Así, la primera dimensión se ha centrado en los recursos materiales para el acceso y la segunda en la importancia de las variables sociodemográficas para la compresión de este tipo de desigualdad.
De esta forma, la segunda brecha digital hace referencia a las desigualdades que se producen como consecuencia del uso de Internet (Gunkel, 2003), así como a las causas y factores que determinan dicho comportamiento.
Esta nueva dimensión de la brecha digital puso nuevamente en evidencia que las diferencias en el uso de las TIC están determinadas por variables sociales, ya sean estas raciales (Hoffman et al., 2001), de género (Bimber, 2000; Cooper and Weaver, 2003) o definidas a partir del nivel educativo (Bonfadelli, 2002).
Esta línea de investigación ha proporcionado importantes resultados que nos han permitido
PARTICIPACIÓN POLÍTICA DIGITAL Y BRECHA DIGITAL POLÍTICA EN ESPAñA.
UN ESTUDIO DE LAS DESIGUALDADES DIGITALES
cipación política digital para tratar de comprender cómo afectan las variables políticas, fundamentalmente el interés en la política y la confianza social, y las variables sociodemográficas a este tipo de uso de Internet.
Sin embargo, en este trabajo pretendemos dar un paso más y deseamos saber cómo se relacionan las variables políticas y sociales con nuestra variable dependiente.
Es decir, si las variables políticas median entre las sociodemográficas y la dependiente o si, por ejemplo, el efecto de éstas es independiente.
Nuestro objetivo final es analizar la influencia de las variables políticas y sociodemográficas sobre nuestra dependiente, cómo se relacionan aquellas para influir sobre la participación política digital y, como conclusión, qué implicaciones tienen nuestros resultados para el análisis de la brecha digital política en España entendida como digital inequality.
Existe un conjunto de rasgos que se pueden asociar a un perfil singular de ciudadano caracterizado por la confianza en la sociedad, tanto en el resto de la gente como en las asociaciones, partidos políticos, instituciones, medios de comunicación, etc., e interesado por la actualidad social y política.
Esta actitud de los ciudadanos ante la sociedad y la política puede estar marcada por sus características sociodemográficas y, al mismo tiempo, condicionar las actividades que éstos realizan a través de la red.
De igual forma, utilizar Internet para determinados fines, puede estar influido por el nivel educativo, la edad, el género o la situación laboral en la que se encuentren los individuos.
Concretamente, nuestro interés gira en torno a determinar qué características sociodemográficas de los internautas influyen en el hecho de utilizar la red con los fines políticos (contactar con partidos o representantes políticos, adherirse a campañas, contactar con asociaciones u organizaciones, escribir en foros sobre temas políticos...) que hemos denominado usos políticos de Internet.
En este trabajo partimos con la idea de arrojar algo de luz a la estructura relacional que suponemos que existe entre los rasgos sociodemográficos de los inter nautas, su confianza en la sociedad (gente, instituciones, organizaciones, etc.) e interés en la política y el uso de Internet para estos fines.
En resumen, contamos con un conjunto importante y heterogéneo de estudios teóricos y empíricos sobre cómo afectan los valores políticos a la participación política (Norris, 2003) y la importancia de las variables sociodemográficas para explicar este tipo de actividad.
Sin embargo, no contamos, al menos para el caso español, con demasiados estudios que aúnen estas perspectivas.
Es decir, que tomen como variable dependiente la parti-
usos políticos de Internet 3.
Suponemos que de existir dicha asociación, el sentido de la misma se produce desde las variables de confianza e interés hacia la variable de usos políticos (el sentido contrario nos parece menos coherente por el momento).
Es decir, la confianza en la sociedad, instituciones, partidos... así como el interés por la política influyen en los usos que los internautas hacen de la red.
Por tanto, podemos medir el efecto de cada indicador de confianza e interés por la política sobre la variable que determina el uso de Internet con fines políticos, controlando el efecto de las demás variables.
Para ello, realizamos un modelo de regresión logística cuyos principales resultados pasamos a comentar.
Comenzamos estudiando la bondad de ajuste del modelo, para lo cual disponemos de diferentes indicadores.
Las pruebas ómnibus sobre los coeficientes del modelo valoran la significatividad de cada variable explicativa que se incluye en el modelo (cuando elegimos un método de entrada por pasos) y del modelo en su conjunto.
Los resultados muestran que debemos rechazar la hipótesis nula que afirma que ninguna de las variables explicativas sobre confianza e interés político influye significativamente en el uso de la red para actividades políticas (Chi cuadrado = 123.588 y p-valor = 0.000).
Otro test muy aconsejable cuando se incluyen variables explicativas numéricas, como es el caso que nos ocupa, es la prueba de Hosmer-Lemeshow.
Esta prueba evalúa el grado en que las probabilidades predichas por el modelo coinciden con las observadas (hipótesis nula).
La ausencia de significatividad en este caso indica un buen ajuste del modelo.
Atendiendo a los resultados de esta prueba (Chi cuadrado = 8.033 y p-valor = 0.430), no podemos rechazar que el modelo reproduce aceptablemente las probabilidades observadas.
Comenzamos, en primer lugar, estudiando qué variables referidas a la confianza en la sociedad y el interés por la política están asociadas al hecho de realizar actividades políticas a través de la red.
Existen en el cuestionario una serie de preguntas (P6_1 a P6_6) en las que se les pide a los entrevistados que puntúen en una escala de 0 (ninguna confianza) a 10 (total confianza) su confianza en distintas instituciones, a saber, partidos políticos, sindicatos, ayuntamientos, gobierno, organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación.
Atendiendo a la matriz de correlaciones de estas variables (Ver Anexo 1), podemos comprobar que dichas escalas presentan importantes correlaciones positivas y significativas.
Esto significa que los ciudadanos que confían en alguna entidad suelen confiar también en el resto, de forma que podemos construir un indicador de confianza a partir de dichas escalas mediante un análisis factorial.
Los resultados que arroja dicho análisis indican que la confianza en los distintos entes queda aceptablemente explicada con una dimensión con porcentajes de varianza explicada que van desde el 35,4% (confianza en organizaciones no gubernamentales) al 64,4% (confianza en partidos políticos).
Con esto, obtenemos un factor que aglutina la confianza de los ciudadanos en las diferentes entidades sociales, políticas e institucionales y que recoge el 54% de la información contenida en las variables originales (Ver Anexo para más detalles).
Este indicador que hemos obtenido lo llamaremos Confianza Institucional.
Además de las ya mencionadas, existe una pregunta en el cuestionario (P32) en la que se pide a los encuestados que valoren en una escala 0-10 su confianza en la gente, y otra referida al interés de los entrevistados por la política (P7).
De esta forma, tenemos dos indicadores de confianza (en la sociedad por un lado, y en las entidades sociales, políticas e institucionales por otro) y una variable referida al interés por la política 2 y estudiaremos si están asociados a los Internet, mientras que no hay evidencias empíricas que nos permitan afirmar que exista relación entre la confianza en las instituciones y dichos usos.
Al igual que acabamos de ver para indicadores de confianza e interés, también podemos analizar la asociación entre las características sociodemográficas de los internautas y la realización de usos políticos por Internet.
Esto lo hacemos mediante un modelo de regresión logística cuyos principales resultados pasamos a comentar.
Las medidas de bondad de ajuste del modelo arrojan datos positivos sobre la idoneidad del mismo.
Así, el estadístico de razón de verosimilitudes (pruebas ómnibus) presenta un valor de contraste del modelo Chi cuadrado = 184.67, que es significativo a un nivel de confianza del 99% (p-valor = 0.000).
También el contraste de Hosmer-Lemeshow nos confirma la bondad del ajuste, al no existir evidencias empíricas que nos permitan rechazar que las probabilidades predichas por el modelo se ajustan a las observadas (Chi cuadrado = 6.259 y p-valor = 0.618).
La tabla de clasificación también indica un porcentaje aceptable de individuos correctamente clasificados por el modelo (63,5%).
tadamente si hacen o no usos políticos de la red), con una tasa de verdaderos positivos del 51,7% y una tasa de verdaderos negativos del 72,3%.
En primer lugar, podemos comprobar que la confianza en la sociedad y, sobre todo, el interés por la política, están significativamente asociados al uso político de la red.
Sin embargo, no podemos constatar que la confianza en las instituciones esté asociada a tales actividades.
Con respecto al modo en que se asocian las variables, podemos ver que la gente que más confía en la sociedad es más propensa a realizar dichos usos.
Más concretamente, una unidad de incremento en la confianza se corresponde con un aumento del 10,3% en la ventaja 4 de realizar usos políticos por Internet.
Por otro lado, podemos afirmar que, como cabría esperar, los individuos que se muestran interesados por la política utilizan en mayor medida Internet con fines políticos.
Así, los interesados por la política presentan una ventaja de realizar dichas actividades que casi triplica (2.655) a la de los no interesados.
En resumen, podemos decir que tanto la confianza en la sociedad como el interés por la política están asociados a los usos que se hacen de Una vez que hemos verificado la bondad del modelo, estudiamos qué características sociodemográficas de los internautas están asociadas a los usos políticos que éstos hacen de la red.
Como podemos apreciar en la tabla siguiente, todos los rasgos considerados influyen significativamente en el hecho de utilizar Internet para los fines que estamos considerando en este estudio.
El nivel educativo, la edad y la situación laboral son las características que en mayor medida están asociadas a dichos usos, pues son significativas a un nivel de confianza del 99% (p-valor < 0.01).
A grandes rasgos, podemos afirmar que la realización de actividades políticas a través de Internet se produce con mayor fre-
usos políticos a través de la red y, por otro, que dichas actividades también están influidas por los rasgos sociodemográficos de los internautas.
Cabe preguntarse en este punto si tales características sociales influyen de alguna forma en la confianza que los internautas muestran en la sociedad, en las instituciones y en su interés por la política.
cuencia en individuos con estudios medios o universitarios, también presentan mayores ventajas de dichos usos los grupos que están por debajo de los 60 años, los estudiantes y los que pertenecen a las clases sociales más altas.
Hemos visto, por un lado, que la confianza en la sociedad y el interés por la política están asociados a realizar En la siguiente tabla se muestra la prueba de Kruskal-Wallis, un test no paramétrico que analiza los rangos medios de varias poblaciones independientes.
Esta prueba nos permitirá comparar si existen los mismos índices medios de confianza en los distintos niveles de cada variable sociodemográfica (ver Anexo 2 para más detalles).
Como se puede apreciar en la tabla anterior, todas las características consideradas, a excepción de la situación laboral, están significativamente asociadas al interés por la política.
Comenzando por el nivel educativo, podemos ver que el interés por la política se incrementa notablemente a medida que aumenta el nivel de estudios.
Lo mismo podemos decir con respecto a la edad, esto es, el interés por la política aumenta con la edad.
Por género, son los hombres los que muestran mayor interés, con una ventaja que casi duplica a la de las mujeres.
Respecto a la situación laboral, la única comparación destacable la encontramos entre parados y ocupados, mostrando un interés por la política significativamente inferior los primeros.
Por último, en cuanto tamaño de hábitat, señalar un mayor interés por la política en las grandes urbes (más de 400.000 habitantes).
Para estudiar la asociación entre los rasgos sociodemográficos de los internautas y la confianza mostrada por A la vista de los resultados, podemos concluir que el nivel educativo de los internautas, así como la clase socioeconómica a la que pertenecen y el hábitat donde residen, están asociados a la confianza que éstos muestran en la sociedad.
Más concretamente, los niveles de confianza son superiores en individuos con mayor nivel de formación, en aquéllos que pertenecen a las clases sociales con mayor poder adquisitivo y en los que viven en las grandes ciudades (más de 400.000 habitantes).
Respecto a la confianza en las instituciones, podemos decir que todos los rasgos considerados, a excepción del tamaño de hábitat, están asociados significativamente a dicho indi-cador.
De esta forma, podemos constatar niveles de confianza superiores en los internautas con estudios universitarios, así como el grupo formado por los mayores de 60 años.
Por género, las mujeres confían más en las instituciones que los hombres y, según la situación económica, presentan mayores niveles de confianza los jubilados y pensionistas.
Por último, no podemos obviar los posibles sesgos al analizar de forma independiente la influencia de los rasgos sociales y los indicadores de confianza e interés político sobre la realización de usos políticos por la red.
Un nuevo modelo que incluya todos estos factores nos permitirá conocer qué características de los individuos influyen en la realización de dichas dores de ajuste que los modelos estudiados de forma aislada.
El test de razón de verosimilitudes confirma que el modelo es significativo a un nivel de confianza del 99% (Chi cuadrado = 238.055, p-valor = 0.000) mientras que en la prueba de Hosmer-Lemeshow no existen evidencias empíricas que nos permitan rechazar que las probabilidades predichas por el modelo se ajustan a las observadas (Chi cuadrado = 8.607, p-valor = 0.377).
El porcentaje de individuos correctamente clasificados asciende al 67,6%.
actividades independientemente de su interés por la política y la confianza mostrada en la sociedad y las instituciones.
De igual forma, podremos determinar cómo influyen dichos indicadores de confianza e interés político sobre estos usos de la red independientemente de las características sociales de los individuos.
Los resultados que se obtienen con este nuevo modelo de regresión logística se detallan a continuación.
Como es de esperar, este nuevo modelo que incluye unas y otras variables explicativas, presenta mejores indica- su confianza, están asociados a las actividades que éstos realizan a través de la red.
Dadas estas conclusiones empíricas, trataremos de realizar algunas consideraciones desde un ángulo teórico.
Tal y como pusimos de manifiesto más arriba, uno de nuestros intereses fundamentales era conocer en qué medida existían diferencias entre las variables que explican la desigualdad política en general y la desigualdad política digital.
Retomando nuestra preocupación principal en este trabajo, la brecha digital política, podemos hacer algunas apreciaciones teóricas de interés para discutir estas cuestiones.
Encontramos que las actitudes políticas observadas en este estudio determinan en gran medida que un ciudadano realice o no actividades políticas a través de Internet.
La incidencia de este tipo de variables sobre la participación política ha sido avalada por un extenso conjunto de estudios empíricos.
En este sentido, no hemos hecho más que corroborar, para el caso de la participación política digital, algo que la literatura sobre la participación política nos había mostrado de largo.
Lo mismo ocurre con la edad de los ciudadanos, la situación laboral y su nivel educativo.
Sobre estas últimas variables, y dada su centralidad en nuestro estudio, volveremos más adelante.
Sin embargo, ahora sabemos que la clase social no es una variable que nos permita predecir la participación política digital, al menos directamente.
El peso de esta variable es, como hemos visto, relativamente escaso cuando solo controlamos por las variables sociodemográficas y nulo cuando controlamos también por las actitudes políticas.
Esto implica una diferencia significativa respecto a la participación política ya que, según el grueso de la literatura, la variable clase social se transforma en un predictor directo y fundamental de este tipo de actividad política.
En nuestro caso, observamos cómo la clase social tiene una escasa incidencia sobre nuestra variable dependiente y que dicha escasa influencia no se expresa de forma independiente de la actitud hacia la política.
Sin embargo, en este trabajo nos habíamos planteado, como segundo objetivo general, discutir sobre los efectos desigualitarios del uso político de Internet.
En nuestro análisis empírico, podemos apreciar que se producen diferencias cuando consideramos conjuntamente los factores sociodemográficos y los indicadores de confianza e interés político.
En primer lugar, cabe destacar que algunas características que eran significativas al 95%, dejan de serlo al incluir los factores de confianza e interés político como explicativos.
Más concretamente, podemos decir que el sexo de los internautas, su lugar de residencia y la clase socioeconómica a la que pertenecen, no están asociados significativamente a la realización de las actividades que estamos considerando una vez controlados el interés por la política y la confianza en la sociedad y las instituciones.
Esto quiere decir que la asociación entre estas características de los internautas y los usos que hacen de la red no se produce de forma independiente a los indicadores de confianza e interés, sino, más bien, a través de éstos.
Por otra parte, podemos observar que el nivel educativo de los internautas continúa siendo, independientemente de los indicadores de confianza e interés, el rasgo social más asociado a la realización de estas actividades.
Sin embargo, podemos apreciar que se produce un decrecimiento en los parámetros (que no en su significación) asociados a las comparaciones para cada nivel, que puede estar determinado por la influencia que dicha variable ejerce a través de los indicadores mencionados.
En esta asociación indirecta, cobra un papel principal el interés que muestran los individuos hacia la política, pues hemos constatado que está muy asociado a las actividades que realizan los internautas y muy influido por el nivel educativo de los mismos.
Resumiendo, hemos observado, por un lado, que las características sociodemográficas de los internautas explican en parte los usos y actividades políticas que éstos realizan a través de la red y, por otro lado, que dichos rasgos también están relacionados de forma significativa con el interés mostrado por la política y los indicadores de confianza.
Por último, hemos incluido los indicadores de confianza e interés político junto con las características sociodemográficas de los internautas en un mismo modelo como factores explicativos del uso de Internet con fines políticos.
Una de las limitaciones más importantes de nuestro estudio es la ausencia de una variable central en el estudio de la brecha digital: las habilidades digitales.
Esta variable, exclusiva de la dimensión digital de la participación política digital, se ha transformado en un recurso explicativo muy importante en el análisis de la relación entre política e Internet.
Sin embargo, consideramos que, aunque su inclusión nos podría haber ofrecido más información sobre nuestro tema de estudio, no tenemos indicios para pensar que hubiera modificado sustancialmente los resultados obtenidos en nuestro análisis.
Otra variable fundamental que no está en nuestro modelo es el consumo de información política.
Por desgracia, su inclusión complicaba en demasía nuestro análisis y oscurecía nuestros objetivos principales.
Sin embargo, se trata, sin duda, de una ausencia que, como hemos visto, podría ser importante para los resultados de este estudio.
Por último, otra limitación importante en nuestro estudio tiene que ver con el tiempo transcurrido desde la recopilación de los datos del estudio del CIS que hemos utilizado.
Somos conscientes que, desde el año 2007, han cambiado cuestiones fundamentales y sustantivas en la forma de usar Internet.
Sin embargo, y siendo conscientes de esta limitación, lo cierto es que no contamos con ninguna otra encuesta nacional con una batería importante de preguntas dirigidas a avanzar en la comprensión de la relación entre política e Internet.
tido, cobran especial importancia determinadas variables sociodemográficas.
Especialmente relevante es el caso de las variables nivel educativo, edad y situación laboral.
Dichas variables presentan una incidencia significativa sobre nuestra variable dependiente incluso cuando controlamos por las variables de interés por la política y confianza social e institucional.
Estos resultados están en sintonía, como mencionamos en la introducción, con los resultados de numerosos estudios sobre los factores determinantes de la participación política off-line.
Sin embargo, nuestra tesis aquí es que, en el caso de la participación política digital, la incidencia de estas variables abre un ámbito de debate fundamental sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento.
Nuestra tesis es la siguiente.
En primer lugar, sabemos que el uso político de Internet puede suponer una importante ventaja para aquellos ciudadanos que cuentan con los recursos para realizarlo.
Esta ventaja no podrá ser aprovechada en la misma medida por los ciudadanos que no cuentan con dichos recursos.
En este sentido, el uso político de Internet sería un ejemplo de digital inequality.
Esta conclusión nos posiciona en la línea de autores preocupados por la incidencia de la brecha digital sobre el desarrollo político de Internet (Norris, 2003; Mossberg, Tolbert y McNeal, 2008).
Sin embargo, y en segundo lugar, consideramos que esta evidencia abre un importante debate sobre el desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento.
Este nuevo escenario social está siendo impulsado por instituciones públicas, privadas, así como por los propios usuarios de Internet.
No obstante, dicho desarrollo se está produciendo a pesar de que, tal y como muestra nuestro estudio, existen importantes grupos sociales que no están pudiendo beneficiarse de dichos servicios.
Consideramos que uno de los principales riesgos asociados a las desigualdades políticas digitales es el de generar un escenario social en el que se desarrolle un canal político en el que las viejas desigualdades sociales encuentren
UN ESTUDIO DE LAS DESIGUALDADES DIGITALES Comenzamos
PRUEBA DE KRUSKAL-WALLIS Confianza en la gente Confianza en las instituciones
VARIABLES EN LA ECUACIÓN Modelo con sociodemográficas Modelo con Ind.
Confianza e interés político Modelo con todas las variables
UN ESTUDIO DE LAS DESIGUALDADES DIGITALES un
ÓSCAR MOLINA Y STEfANO DE MARCO anexo 1 Análisis Factorial CORRELACIONES Los partidos políticos Los sindicatos Los ayuntamientos El Gobierno Central Las organizaciones no gubernamentales Los medios de comunicación
UN ESTUDIO DE LAS DESIGUALDADES DIGITALES anexo 2 Pruebas de Kruskal-Wallis RANGOS Confianza en la gente Confianza en las instituciones |
Recojo en este trabajo, complemento documental de otro en el que he abordado las cuestiones que afectan al impacto y la recepción de los novellieri en España (González Ramírez, 2011), aquellos elementos paratextuales de más relieve para aquilatar la dimensión de varios aspectos en torno a la traducción y difusión de los escritores italianos que siguieron el modelo boccacciano y que fueron traducidos al castellano: Straparola, Guicciardini, Bandello y Cinzio.
Se trata de una antología, en la que se incluyen censuras, prólogos y dedicatorias, a través de la que se pueden entender, en primer lugar, las dificultades con las que se enfrentaron los traductores, las licencias que en algunos casos adoptaron para edulcorar situaciones literarias de encendido tono y, en definitiva, las cortapisas que ellos mismos se impusieron antes de llevar su trabajo al Consejo para ser censurado y aprobado.
En segundo lugar, y sin olvidar el contexto sociopolítico de la Contrarrefor-ma, los textos de los censores son una buena muestra de los recelos de la Iglesia ante ciertas extravagancias de la lengua que no podían permitir y que, en el mejor de los casos, cambiaban por términos más honestos, cuando no optaban por tachar ciertos pasajes completos que no se avenían a la ortodoxia católica o incluso a los intereses políticos de España.
Pero quizá lo que contenga más interés, desde un enfoque histórico-literario, es la determinación de algunos traductores por importar, a principios de los años setenta (en 1574 Truchado obtuvo la licencia real para su traducción de Le piacevoli notti de Straparola), un nuevo género que estaba teniendo un indiscutible éxito en su país de origen, y cuya difusión en España (según las palabras de Gaitán de Vozmediano en el prólogo a su traducción de Giraldi Cinzio en 1590) debía servir como incentivo para que nuestros como las soluciones que aplicó, con aquellos escollos que tuvieron también que salvar quienes resolvieron difundir en castellano a Bandello o Cinzio.
No podemos olvidarnos, por obvio que resulte, de que en el fondo de la cuestión estamos también valorando, además de la calidad literaria del texto, la competencia del traductor, quien tiene la necesidad justificativa de explicar las intervenciones que ha realizado en el texto para no traicionar su sentido originario.
Según se refiere en la dedicatoria inicial, el traductor de La Zucca (que se dice amigo del autor del texto y confirma haberlo trasladado al castellano por imperativo del conde Fortunato Martinengo Cesaresco) insistía en que prefería mantener "el sentido" del texto que ir atado "a la letra como los judíos"; privilegiaba la matización del significado de la palabra frente a la literalidad de la palabra en sí misma: "mi intención no ha sido en la tradución deste libro llegarme mucho a la letra, porque la letra mata más antes al espíritu que da vida, si no es cuando fuere menester".
Para ello ponía algunos ejemplos de autores traducidos, cuyos textos, a su entender, eran un ejemplo palmario de los desbarres que un traductor puede cometer si se acerca demasiado al original y no toma las suficientes precauciones; con bastante donaire el traductor de La Zucca aseguraba que en ocasiones, "estando en España", solía leer "el Boccacio, pero sin duda las más no acertaba la entrada, y si a caso atinaba, me perdía por el libro, sin saber salir.
Digo que en una hoja daba veinte tropezones, que bastaban confundir el ingenio de Platón".
No obstante, su labor no se redujo a buscar acomodo a aquellas expresiones que no encontraban una correspondencia literal con las de nuestra lengua, sino que en ocasiones, como también haría más tarde Jerónimo de Mondragón con L'hore di recreatione, el traductor de La Zucca reescribió algunas partes del texto, eliminando aquello que no se sujetaba a sus intereses e incorporando creaciones propias; Chevalier (1981: 22) declaró que este traductor sustituyó "los sonetos incluidos en los Postscrita", en cuyo lugar colocó "una glosa del conocido romance' Más envidia he de vos, conde', glosa que será parto de su ingenio, y que nos revela una versión del romance distinta de las que conocemos por otra parte".
El segundo texto del que he extraído su prólogo es de otro carácter.
Se trata de una traducción del impresor sevillano literatos, en "tan venturosa edad cual la presente", se pusiesen a la altura de los italianos en el terreno novelístico.
Este propósito verdaderamente es de singular notoriedad, pues tales traductores tomaron conciencia muy pronto de que en ellos descansaba el reto de iniciar una nueva era en la prosa novelística española; había que superar el estadio en el que esta se encontraba (el cuento novelado: Timoneda) para llegar a otro en el que las unidades novelísticas estuviesen más desarrolladas (la novela corta, que empezaría a cultivarse en España, intercalada en libros de diferente naturaleza, poco después de la propagación de los novellieri, y que alcanzaría su más alta expresión con las Novelas ejemplares y la legión de escritores que apareció a partir del lanzamiento de esta obra).
Fueron estos traductores los que se propusieron que España quedase a la altura de Italia y los que a su modo crearon a Cervantes, al que pusieron cara a cara con Boccaccio.
Antes de pasar a especificar los criterios de edición, he decidido incluir como apéndice de esta selecta de textos la dedicatoria y el prólogo de dos obras que no han sido objeto de análisis en el estudio que enmarca esta compilación paratextual, pero que sin embargo comparten con las colecciones de Straparola et alii algunas de las ideas referidas en los párrafos introductorios.
El primer libro es una traducción anónima de La Zucca del Doni, publicada en Venecia por F. Marcolini en 1551, exactamente en la misma fecha en la que vio la luz la versión original.
La naturaleza de esta obra, que apenas debió de circular por la península (Nicolás Antonio, por ejemplo, no llegó a verla), fue definida concisamente por M. Chevalier (1981: 8) como una miscelánea de varias noticias, una colección ordenada y desordenada de cartas encomiásticas, elogios burlescos, cuentos jocosos, observaciones satíricas, anécdotas divertidas y reflexiones morales.
Ante todo es una recopilación de dichos de ingenios italianos, famosos u olvidados, entre los cuales ocupa preferente lugar el propio Doni, quien no vaciló en recoger e imprimir sentencias y donaires suyos.
Por tanto, la forma y el sentido de esta colección apotegmática se distancia de los libros de los novelistas postboccaccianos que a mediados del XVI comenzaron a salir de las imprentas, pero en este caso me interesa principalmente que se confronten los problemas de traducción que encontró quien trabajó en el traslado de La Zucca, así DAVID GONZáLEZ RAMÍREZ afirmaba que a sus autores "les es concedido más libertad" en su patria natal, sujetándose con todo ello a la más pura doctrina filocatólica.
Con las Historias prodigiosas y ejemplares tenemos una abigarrada recopilación de breves historias, ligadas muy hábilmente por Menéndez Pelayo con la Silva de varia lección del sevillano Mejía y otras de este mismo género; sin embargo, para lo que nos interesa, esta colección, originariamente reunida por tres franceses, apareció en pleno auge de las traducciones de los novellieri, por lo que su relación con este género queda acentuada desde su propia salida.
He aplicado, como es de rigor, una serie de normas uniformadoras, que en la mayoría de los casos son los criterios elementales que se adoptan para la edición de textos del Siglo de Oro.
El hecho de que los textos sean originarios de ediciones impresas a lo largo de la segunda mitad del xVI (en 1551 aparece La Zucca del Doni, mientras que la reedición de Bandello es de 1596), y que no compartan, evidentemente, el lugar de impresión (componedores de talleres de Venecia, Madrid, Bilbao o Baeza estuvieron faenando con los originales, cada uno con sus usos y hábitos tipográficos), no afecta al estado de la lengua, muy inseguro aún a lo largo de esta centuria y en la siguiente, en la que todavía está evolucionando.
Por tanto, y valga como descargo, en el marco de la pluralidad de los modi scribendi que coexisten en esta selección, he tratado de conservar en último término los valores fonéticos propios de la época, desvinculando del texto las variantes grafemáticas que carecen de significación para la historia de la lengua.
Como principios básicos y generales, he regularizado el uso de mayúsculas y minúsculas, he normalizado el empleo de las tildes según las normas vigentes y acomodado la puntuación a las exigencias del sentido.
En este último punto hay que aclarar que la pertenencia de estos textos a personas poco habituadas a la escritura ha supuesto en ocasiones un grave escollo, pues a veces las formas asindéticas o las construcciones elípticas (en las que los autores "profesionales" tampoco escatimaban) han complicado esta labor.
En estos casos siempre he tratado de interpretar el pasaje y ponerlo en cordialidad con la puntuación; Andrea Pescioni de las Historias prodigiosas y ejemplares que recopilaron los franceses Boiastuau, Belleforest y Tesserant.
Interesa ponerla en relación con los novellieri naturalmente por las similitudes de género y estilo, por sus compiladores (dos de los cuales trasladaron al francés las Historias trágicas de Bandello, de cuya traducción partió la elaborada por Millis) y también por el año en el que salen a la luz: 1586 2.
En pleno fervor por la novela corta italiana, cuando ya se habían traducido varias veces las dos primeras partes del Honesto y agradable entretenimiento de Straparola, y justo en el año en que se imprimen las Horas de recreación volcadas al castellano por Vicente de Millis Godínez, Andrea Pescioni traduce esta recopilación francesa, que se reeditó en Madrid en 1603.
Pescioni, que repetía las consideraciones del traductor de La Zucca para explicar su forma de obrar, confesaba también no haber "guardado el rigor de la letra" "en el traducir", "porque como cada lengua tenga sus frasis, no tiene el de la una buena consonancia en la otra.
Solo he procurado no apartarme del sentido que tuvieron los que lo escribieron".
Pero como nada se lo prohibía, metió su cuchara en el libro y recompuso lo que estimó oportuno; admitía que había "dilatado otras algunas [cosas], por hacerlas más inteligibles, que estaban cortas, porque el original las suple con los retratos de las figuras que en él están debujadas, y en esta traducción no se han podido estampar por la carestía, así del artífice como de la obra".
Además intercala en el texto alguno que otro párrafo suyo [...].
388) y de otro poeta francés (en lengua latina) cuyo nombre no expresa (p.
En cualquier caso, al autor de los Orígenes de la novela no le parecían "estas versiones [...] inelegantes".
Recordaba también Pescioni, como Gaitán de Vozmediano en el prólogo al lector de la colección de Giraldi Cinzio 3, que había evitado ofender "las orejas de los píos" con asuntos deshonestos, y repetía exactamente el mismo argumento que Truchado (en el prólogo al lector de la primera parte de su traducción de Straparola 4 ) o Vicente de Millis (en el que puso al frente de su traducción de Bandello) 5 cuando (etcétera).
Por otra parte, he intervenido en la aglutinación o separación de términos cuando ha sido preciso, y también he corregido, sin advertirlo, las erratas evidentes y otros descuidos de imprenta.
Con respecto al vocalismo, he distinguido, según se procede habitualmente, el uso de y / i vocálica.
El grafema u lo reservo para el fonema vocálico, así como el v para el consonántico.
Algún caso que he hallado en el que una sílaba ha diptongado posteriormente (trumphantes) también lo he conservado.
Por su parte, he decidido mantener las oscilaciones en el timbre de las vocales átonas (regucijado, frasis).
En el consonantismo también he ajustado los cambios procedimentales en estos casos, como la modernización del uso de b y v, así como el de c y q.
El mismo criterio restaurador he mantenido para la h (aora), que ha sido repuesta o eliminada según el uso actual.
He unificado el uso de s, ss y s alta, y neutralizado las variaciones entre los grupos /j-x-g/ y /c-z-ç/.
He reducido las consonantes dobles (affición, illustre, corrolarios); si bien, he decidido mantener aquellos casos de betacismo (estremos).
Como antes he anotado, he decidido conservar aquellos casos grafemáticos que en la época tenían valor fonético.
En este orden, he mantenido los dobletes (agora y ahora) y tripletes (asimesmo, ansimesmo y asimismo), los arcaísmos (felice; desagradado), los grupos consonánticos latinos (immortales, contradictión, sancta, escripto, respectado, dubda, augmento) y los grupos reducidos (letor, tradución), aunque he evitado aquellos grupos que carecen de implicación fonética, como ph (philosofophos) 6, th (authoridad) y ch, para el que he colocado qu (anichilándote > aniquilándote) o c (christaliano > cristalino), según corresponda.
En las formas verbales, he respetado las variantes morfológicas detectadas (veemos, ternía, suscedió, engrandesce), así como algún caso infrecuente de vacilación en el timbre de las vocales (hubiéndonos), que he resuelto no corregir.
También mantengo la palatalización de las líquidas en las formas de infinitivo con pronombre enclítico (ofendellos).
Conservo también las contracciones (deste, dél), eliminando, en algún documento en que aparecía, el apóstrofe (d'el); también he respetado los nombres propios españolizados, aun cuando oscilaban (Boccacio/Bocacio), y los usos de lengua propios del Siglo de Oro.
Como es normal, no he intervenido en aquellos casos en desuso recogidos en el DRAE (doctrina por adoctrina), y tampoco lo he hecho cuando no se ha discriminado entre dos formas homófonas (hierro en lugar de yerro).
Nada de lo dicho anteriormente afecta a la descriptio de las portadas, que se atiene a las normas de transcripción consensuadas por la bibliografía material.
3v-5) A la ilustre Señora doña Isabel Ana de Carvajal, mujer del ilustre señor don Cristóbal de Carauajal, gentilhombre de la boca de su Majestad, y veinte y cuatro de Baeza.
Francisco Truchado, su servidor.
Costumbre era muy celebrada entre los sabios egipcios, ilustre Señora, dedicar sus obras y escripturas a Mercurio, como a Dios y señor de las cosas del ingenio delicadísimo compuestas.
Porque los murmuradores (a cuyo gusto no hay cosa dulce ni sabrosa) no tuviesen lugar, ni osasen soltar la rienda del abominable vicio de la murmuración, y porque todos en general las tuviesen en aquella veneración que convenía, y agora los que con suave y amoroso estilo han escripto y escriben, casi imitando a los de Egipto, dirigen sus trabajos a los más poderosos príncipes y señores, de cuya virtud y méritos, valor y autoridad, resulta, porque de tan felice dedicación nascen premios muy honrosos
(dignos, por cierto, no de silencio), de los cuales es el uno que con su dedicación dan muestra a quien los dirigen de la afición y deseo que a su servicio tienen.
El otro, que desta manera seguros a velas tendidas navegan por el tempestuoso golfo de la detractión, enderezando el curso de su navegación a puerto tan seguro que las inconstantes y satíricas olas no osan llegar temiendo contradictión y resistencia.
Tercero, y más principal entre otros muchos, es que debajo de tales nombres y amparos eternizan sus obras con gloriosa fama y imortal memoria.
Asimesmo, ilustre Señora, aunque yo escritor no sea, quiero imitar tan célebre y antigua costumbre por el deseo que de gozar de tan honrosos premios tengo, y por la necesidad que esta mi traductión de tan importantísimo favor tenía, esto es, Señora ilustre, lo que mi honestísimo colegio, a Vuestra Merced dedicado, va buscando, aunque los mordaces comentos y satíricas sentencias digan que hago servicio a Vuestra Merced con obras olvidadas y sacadas de rincones ajenos; y holgara que mi humilde ingenio echara la raya más alta, porque los que están a la memoria no hiciesen el oficio de las viles y venenosas arañas, que con solo su tacto convierten la dulce y sabrosa miel en amarga y mortal ponzoña.
Mas procurando tan felicísimo remedio como es el amparo de Vuestra Merced, seguramente hago lo que soy obligado, como el buen padre que con la solicitud posible busca y procura estado tan honroso para su hijo, que el uno por el otro merezcan ser respectados.
Porque, como los filósofos dicen, los libros son hijos del buen juicio que los compone.
Y así queda el tal compositor como padre, obligado a la disposición de tal empresa si quiere gozar de tan dichoso título y inmortal memoria.
Esta es la verdadera disculpa de mi osado atrevimiento, suplicando a Vuestra Merced no desdeñe favorecer y recebir debajo de su amparo este pequeño servicio con la voluntad que le ofresco, pues favoresciéndole, engrandesce sus proprias cosas.
No os maravilléis, amigo lector, si acaso hubiéredes leído otra vez en lengua toscana este agradable entretenimiento y agora le halláredes en algunas partes, no del sentido diferente, lo cual hice por la necesidad que en tales ocasiones debe usar, pues bien sabéis la diferencia que hay entre la libertad italiana y la nuestra, lo cual entiendo será instrumento para que de mí se diga que por enmendar faltas ajenas, saco en público las mías.
Por tanto, prudentísimo lector, suplícoos las corrijáis y amigablemente enmendéis, porque mi voluntad y deseo fue acertar con la verdadera sentencia, y que vos, escardando estas peregrinas plantas, cogiésedes de ellas sus morales y virtuosas flores.
Atrevime también a hermosear este honesto entretenimiento con estos últimos y ajenos versos de divino juicio compuestos, y usar de diferente sentido, no menos gustoso y apacible que el suyo proprio, porque así convino al atrevimiento, como en la segunda parte deste honesto entretenimiento veréis. en los reales, excelentes, ilustres, nobles y virtuosos palacios con laudable fama rescebido; mas por lo que a mi pluma, madre tuya en puridad, ruego no descubra, pues a ella, a mí y a tu primero hermano, las envidiosas y crueles parcas el delicado hilo de nuestro deseo arrebatadamente cortaron, dejándonos tan ajenos de favor cuanto ahora gozaremos de lo perdido y ambos merecemos lo por tu dichosa suerte ganado, pues siguro harás esta felicísima jornada en nombre de tan importante favor y amparo como te gobierna.
Camina, camina, libro mío, con atrevido ánimo, sin miedo de viles sátiras, envidiosos comentos, ni de mordaces y infernales glosas.
No temas; teman aquellos a quien tus verdaderas sentencias (debajo de fingido y fabuloso palio cubiertas) tocan.
Mas advierte, y con cuidado advierte, Entretenimiento mío, antes que esta dichosa jornada hagas, que con fiel memoria guardes los documentos que en el artículo desta tu partida te encargo, pues a ti y a mí tan de veras convienen.
Usa dellos, consérvalos, te ruego, con eterno cuidado.
Primeramente reconosce y entiende mi deseo, pues participas de lo más puro y secreto de mis entrañas; y con él corresponde en aquel dichoso momento que tu felicidad te guíe y ponga en las ilustres manos, so cuya sombra vas encomendado, y de parte mía (por la tuya), disculpa mi osado atrevimiento y tuyo, suplicándole no cause admiración este tan humilde sacrificio en su alto entendimiento.
Y si el sustancial concepto del saber desea, lo pregunte a la razón, pues por ley suya manda que los virtuosos y honestos trabajos, porque in eternum sean respectados, conviene ser colocados en tan sublime asiento y impíreo trono, que nadie se atreva, ni aun con la imaginación, a ofendellos.
Advierte ansimismo, colegio mío, cuando llegues a las pías manos del sapientísimo lector que con amoroso espíritu por tu esmaltada floresta discurriere, de parte mía y tuya le supliques resciba el ánimo con que acertar deseo, y al envidioso, ingrato, escarnescedor y maldiciente idiota, que debajo del último centro de la tierra, aniquilándote, procurare darte sepultura, esforzadamente resistas sus satíricos y cobardes golpes con el acerado y fuerte escudo que te ampara; porque desta manera trunfantes cobraremos ánimo tal que sin miedo, en nombre de tu favor, en más difíciles, arduas y dificultosas batallas, salgamos victoriosos.
Por mandado de Vuestra Alteza he visto este libro intitulado Segunda parte del honesto entretenimiento, traducido de lengua toscana por Francisco Truchado, vecino de la ciudad de Baeza. él corresponde con su título, porque es como un jardín de honestas fictiones ejemplares y de buen discurso.
Agora doce años vi la primera parte, y con esta queda bien satisfecho a la promesa que el auctor hizo.
No hallo en él cosa que no sea muy gustosa y de buen ingenio.
Van borradas algunas palabras por no proprias, o no castas; algunos renglones enteros, particularmente en las Tropelías, que son experiencias o secretos de ocultas filosofías, en las cuales decían que se esperasen signos o planetas.
Para quitar supresticiones [sic] que dañan y ofenden en gran manera, con borrarlo queda lo demás conforme a su título de Honesto entretenimiento.
Y ansí van borradas de modo que el impresor vea luego lo que va con censura.
Por lo cual, me paresce ser tal y digno de que Vuestra Alteza le haga esta merced, a quien nuestro Señor por muchos años prospere.
Deste estudio de Madrid, a nueve de julio de 1581 años.
Por mandado de Vuestra Alteza, su capellán el Maestro Juan López de Hoyos [5] Censura (f.
Por mandado de los señores del Real Consejo he visto este libro intitulado Horas de Recreación, de Ludovico Guicciardino, traducidas de italiano en español, y le he conferido con su original, impreso en Venecia; y hallo que no tiene cosa contra la fe, ni contra buenas costumbres, ni deshonesta, antes para que vaya más casta la lectura le he testado algunas cosas que van señaladas y emendado otras, sin las cuales lo demás puede pasar, por ser lectura apacible; y al fin son todas apotegmas y dichos gustosos y de buen ejemplo para la vida humana, y puestas en un breve y compendioso tratado; y así me parece se le debe dar al autor la licencia y privilegio que pide.
En Madrid, a cuatro de julio.
A la muy ilustre Señora doña Ginesa de Torrecilla, mujer del muy ilustre Señor licenciado Duarte de Acuña, Corregidor del Señorío de Vizcaya.
Vincente de Millis Godínez, traductor de esta obra.
Es el escribir, ilustre Señora, una cosa con la cual se hace eterna la memoria de los hombres, y con que las personas señaladas quedan perpetuamente libres de la injuria del olvido, y como dice Marco Tulio en su Orador: "Es quien solo da testimonio de los tiempos, siendo luz de la verdad, vida de la memoria y maestro de la vida", pues hace que siguiendo el ejemplo de muchas cosas, los hombres conmunes y particulares, de estados bajos y humildes, vengan a imperar y reinar, y a estos suele dar ánimo para que con hechos immortales tengan codicia de ganar gloria, que nunca perece; y aun a los soldados y personas que siguen la guerra, levanta los ánimos, para que estén aparejados a sufrir cualquier peligro a trueco de defender su patria, pues a un honroso morir se sigue luego la honra y fama.
Y demás esto, aparta a los malos de sus vicios y maldades, con temor que tienen de infamia perpetua por este mismo camino.
Y así el intento del escribir ha siempre de ser procurar que los que leyeren lo que se escribe sigan lo bueno y huyan lo malo, conforme a lo cual viene a propósito lo que dice el apóstol, que todo lo que está escripto, se escribe para nuestra doctrina.
Pues esta manera de escribir es en muchas maneras y tiene diversos nombres, porque unos lo hacen en historia, otros en poesía, tragedia, comedia, sátira, y otros en fictiones y fábulas, todas las cuales diferencias se hallarán en el breve y compendioso sujeto deste libro, debajo de rúbricas y ejemplos necesarios a nuestra vida con que podremos sacar el fruto y provecho que el autor pretendió, y yo en esta mi traductión querría y es mi intento que se siga.
Y pareciéndome que para sacarle esta primera vez a luz en nuestra lengua vulgar tenía necesidad, así él como yo, de salir debajo del amparo de quien las lenguas de los maldicientes (cuyo oficio proprio es decir mal de todo lo que veen, con razón o sin razón) estuviesen arrendadas, lo quise hacer así, por lo cual le dedico y ofrezco a Vuestra Merced, pareciéndome que con esto estaremos seguros desta persecución él y yo, y que Vuestra Merced, las horas que se hallare desocupada de otros negocios, le tomara por modo de recreación en sus manos, de lo cual se seguirán dos frutos; el uno, que debajo de tal amparo, yo estaré seguro y a él se le añadirá lo que le falta, con lo cual yo quedaré satisfecho de mi trabajo; y la memoria de Vuestra Merced será perpetua, lo cual recebiré en merced particular y muy señalada, y será darme ánimo para que pase con otras cosas que tengo comenzadas adelante, las cuales todas desde ahora dedico y ofrezco al servicio de Vuestra Merced, y quedo por perpetuo y muy aficionado servidor de Vuestra Merced, que besa las ilustres manos de Vuestra Merced, su menor servidor.
[16][17][18] No dudo yo, y benévolo letor, que otros muchos, a quien comúnmente llaman zoilos o detractores (cuyo veneno y rabia es tanta que hasta hoy no se ha hallado obra que a luz saliese que no la hayan contaminado), que con más elegancia y mejor estilo, guardando la fidelidad de la traducción, hubieran traído a debida perfición estos Ratos de entretenimiento.
Pero viendo yo que hasta ahora ninguno dellos se ha movido a hacerlo, pareciéndoles por ventura cosa de tan poco momento que sus sutiles y delicados entendimientos no debían emplearse en ello, y viendo asimesmo que la obra es muy curiosa y de grande utilidad (lo que han muy bien mostrado otras naciones por haberla traducido y puesto en su propria lengua, teniéndola y estimándola en mucho), y también por las continuas importunaciones de algunos amigos y el gran deseo que tengo de aprovechar al bien común, posponiendo el temor de los que arriba dicho tengo, me puse a ello.
Helos traducido mediante el divino favor, como aquí se puede ver, y no sin grande trabajo, tanto por haberlos emprendido en las mayores ocupaciones de mis estudios, cuando por haber trabajado mucho en ellos, ilustrándolos con diversas autoridades, así de los mejores poetas griegos, latinos, españoles, franceses, que he podido, como de los mesmos italianos y otros escriptores, demás de los que en ellos había, que eran tan pocos que apenas se echaban de veer, traduciéndolos en esta lengua del mesmo modo que antes en la suya estaban.
He añadido también algunos Ratos algún tanto curiosos, poniéndolos en lugar de otros del autor que he dejado de traducir por parecerme de poca sustancia e indignos del sabio y grave letor.
He dejado de poner los lugares de las autoridades por mí traídas, pues el autor en las suyas no los puso; aunque también le pudiéramos traer a él los más dellos.
Los cuales, y todo lo demás que de nuevo se ha aumentado, he querido señalar con una estrella puesta en la margen, para que no se quite el trabajo y honra al que compuso la obra, y para que no piensen los arriba dichos que yo me quiero engrandecer con sudores ajenos.
Bien sé que luego me querrán dar en rostro la mucha licencia que me he tomado en querer añadir y quitar a la obra lo que no es permitido a traductor alguno, sino solo al autor de aquella.
A esto respondo que puesto que yo usé destos términos, añadir y quitar, para declarar mi concepto, verdaderamente no lo hago, porque entonces se llama quitar y añadir cuando a una historia se le añaden o quitan cosas de aquellas que va contando, por las cuales se le viene a trocar y pervertir el sentido.
Y como esta obra no es sola una historia, sino muchas, porque cada "rato" se puede tomar por una, y en ninguno dellos se toca la sentencia, antes bien se ha procurado sacarla lo más verdaderamente que se ha podido, como en su original se puede ver.
Paréceme que en este particular quedo satisfecho.
Y a lo que podrán decir que no les traigo cosa nueva en lo que aquí se trata, se les puede satisfacer diciendo que harto nueva será, pues que jamás se vio en esta lengua y con semejante estilo.
Y asimesmo se les puede responder con la memorable sentencia del sapientísimo Salomón y célebre poeta Terencio diciendo que ninguna cosa se dice que ya antes no se haya dicho.
Y así no hay por qué murmuren dello, pues ya en sus tiempos estos excelentísimos varones sintieron esta falta.
Lo que podrán notar en ello es que unos "ratos" parece que van muy dilatados y otros cortos.
A esto dicho, que es así, pero que no hay tampoco que advertir en los que parecen quedar cortos; que, si bien se consideran, no haya tanto y por ventura más que en los que van muy dilatados.
El lenguaje con que se escriben, tanto el del verso como el de la prosa, tendrán razón de decir que lleva poca elegancia, lo que concedo así por ser tradución, como por haber tenido más cuenta con sacar el proprio y verdadero sentido que las otras lenguas contenían, que con la sonoridad y elegancia.
Ruego pues al benigno y discreto letor, por la común humanidad, que tenga más cuenta con mi mucha afición y buen de-DAVID GONZáLEZ RAMÍREZ seo que de bien obrar y hacer servicio a todo el mundo tengo, que con mis faltas y descuidos, porque soy hombre, y como tal me es dificultoso y aun imposible el acertar en todo.
He querido sacar, como de paso, para solamente probar la mano, esta primera parte, la cual si cayere en gusto, prometo poner en la segunda o añadir esta con cosas de no menor curiosidad y entretenimiento; y si no, quedarse han, como dicen, en el saco para otra mejor feria.
He visto este primer libro de las Historias trágicas ejemplares, sacado de las obras del Bandello, nuevamente traducido de las lenguas italiana y francesa, que me fue remitido por los señores del Consejo de su Majestad; y habiéndole leído con atención, no hallo en él cosa que ofenda a la religión católica, ni malsonante, antes muchos y muy buenos ejemplos y moralidad, fuera de algunas maneras de hablar algo desenvueltas que en la lengua francesa, donde está más extendido, deben permitirse, y en la nuestra no suenan bien; y así las he testado y enmendado otras.
Y con esto soy de parecer que se puede imprimir este libro.
Fecha en Madrid, a xII de septiembre.
Cicerón, príncipe de la elocuencia, hablando de la Historia, dice que tiene por oficio manifestarnos las cosas pasadas, instruirnos en las presentes y aprovechar con su ejemplo en las futuras.
Y lo principal en que se ocupa es en ponernos delante personas ilustres y señaladas, cuyos hechos y vidas fueron trabajos dignos de mucha honra y alabanza, para que viendo esto los presentes y los por venir, y considerando que los hechos heroicos permanecen siempre en la memoria de los hombres, se animen a emprender cosas semejantes.
Y no solo trae consigo la Historia este provecho, pero, si bien lo miramos, es una maestra que con gusto y dulzura nos enseña la verdad, aunque de ordinario el decirla suele causar desgusto y amargura.
Y por concluir en una sola palabra, digo que la Historia es un dechado y espejo de la vida humana, donde si nos miramos con atención, podremos imitar lo bueno y huir lo malo.
Considerando pues el Bandello, natural de Verona, autor grave, el fruto y riquezas que se pueden granjear de la Historia (no con trabajo, sino con gusto de los que la leen como deben), recogió muchas y muy notables, unas acontecidas en nuestra edad y otras poco antes, queriendo en esto imitar a algunos que tuvieron por mejor escribir lo sucedido en su tiempo y debajo de príncipes que vieron, que volver a referir los hechos antiguos.
Lo cual hace con toda llaneza y fidelidad, sin procurar afeites, ni colores retóricos que nos encubran la verdad de los sucesos; y destas escogí catorce, que me parecieron a propósito para industriar y diciplinar la juventud de nuestro tiempo en actos de virtud, y apartar sus pensamientos de vicios y pecados.
Y pareciome traducirlas en la forma y estilo que están en la lengua francesa, porque en ella Pierres Bovistau y Francisco de Belleforest las pusieron con más adorno y en estilo muy dulce y sabroso, añadiendo a cada una un sumario con que las hacen más agradables y bien recebidas de todos.
Poniendo pues los ojos en el provecho que se podría seguir a nuestra nación de la lectión destas historias, y que no hay lengua vulgar en que no anden escriptas, quise saliesen a luz en la nuestra, para que en ella no faltase cosa de que podría resultar tanto provecho y utilidad.
Y determinado de hacerlo, por consejo de muchos amigos que a ello me persuadieron, también determiné tomar por amparo y protector suyo a Vuestra Merced, entendiendo que así a la obra como a mí nos convenía, para que viéndola dedicada a Vuestra Merced, aunque se conozca que las faltas que en ella hubiere se han de atribuir a mí, se suplan debajo de la sombra de Vuestra Merced, de cuya autoridad, letras, virtud y valor está el mundo tan satisfecho.
Y así, le suplico reciba este don con el amor y benignidad que espero, te-
EN EL ORIGEN DE LA NOVELA CORTA DEL SIGLO DE ORO: LOS NOVELLIERI DESDE SUS PARATEXTOS
niendo cuenta con la voluntad con que se ofrece y no con la poquedad de lo que se da.
Que mirando a lo primero, yo quedaré satisfecho y la obra no temerá ir por donde quiera; y será darme ánimo para pasar adelante con lo comenzado, llevándolo al cabo sin perdonar a trabajo alguno.
Con que quedo por perpetuo servidor de Vuestra Merced, a quien nuestro Señor guarde y dé la salud que desea.
5) El Bandello varonés escribió muchas historias trágicas sucedidas en su tiempo o poco antes para con ellas apartar a los que las leyesen de vicios y peligros a que está sujeta la vida humana.
Y es de presuponer una cosa que él mismo refiere, que no dice cosa que no la haya visto, informádose o tenido relación cierta de personas fidedignas y escrituras auténticas; y si es así, como lo creo, debe ser tenido en mucho su trabajo y invención.
Púsolas en su lengua italiana, aunque escribiéndolas sucintamente y en relación breve, y viendo Pierres Bovistau y Francisco de Belleforest, franceses (añadieron a cada una un sumario para mejor entendimiento de lo que se contiene en ellas), el provecho que se podía seguir de que esta obra anduviese en su lengua, las adornaron y pusieron en forma de historia, haciendo el uno las seis primeras y el otro imitándole en las demás, con tal arte y buena orden que me pareció no sería razón que la nuestra careciese de cosa de que se le podía seguir tanto fruto, mayormente que no hay ninguna vulgar en que no anden, y así las recogí, añadiendo o quitando cosas superfluas y que en el español no son tan honestas como debieran, atento que la francesa tiene algunas solturas que acá no suenan bien.
Hallarse han mudadas sentencias por este respeto, y las historias puestas en capítulos, por que la lectura larga no canse.
Recebirá el lector este trabajo con la voluntad con que se le ofrece y aprovecharse ha sacando dél el fruto que se espera.
A don Pedro Laso de la Vega, Señor de las villas de Cuerva, y Batres, y los Arcos Considerando que, como la experiencia nos lo muestra, aunque una pintura no sea de famoso y excelente artífice DAVID GONZáLEZ RAMÍREZ cobra nombre, reputación y estima acerca de los que la ven puesta en lugar ilustre y honroso, y que a esta causa me convenía procurar lo mesmo en la tradución de este libro, quise dedicarle a Vuestra Merced para que gane en sus manos lo que hubiere perdido en las mías.
Cosa en que nadie pondrá dubda, pues fuera de ser el de Vuestra Merced uno de los más nobles y antiguos linajes de España, la rara virtud que le adorna y el singular ingenio que le ilustra, le hacen harto más digno de honor y nombre eterno que los famosos hechos de sus mayores.
La gloria de los cuales, según dice Juvenal, Ovidio y otros muchos poetas y filósofos, no se hereda con los títulos, con la hacienda, ni con los cargos y oficios.
Pero no obstante eso, habemos de confesar que las virtudes de los padres son parte para que los hijos las tengan, pues de ordinario vemos que de los fuertes nacen sus semejantes y de los virtuosos, lo mismo.
Y puesto que la virtud no tenga necesidad de la nobleza, por ser sola ella la que ennoblece al hombre, con todo eso, así como el fino esmalte hace más rico, de más valor y más hermoso el oro, así hallándose estas dos calidades juntas en una persona, resplandecen más y son de mayores quilates.
Como lo vemos en Vuestra Merced, que mirándose como en cristaliano espejo en las obras de sus pasados, en especial de Garci Laso de la Vega, su padre (hijo de don Pedro Laso y sobrino de Garci Laso, el mayor de nuestros poetas), las ha imitado de manera que llegan al punto de perfección que todos en las suyas procuran.
Mas ¿para qué gasto tiempo en contarle a Vuestra Merced sus virtudes y alabanzas proprias, si ha de ser más dificultoso el saberles dar fin que principio?
Más acertado será dejarlo, pues claramente veo que es mayor su merecimiento que mi alabanza, más poderosa su gloria que mi lengua y más eficaz su valor que mi pluma.
Solo quiero suplicar reciba debajo de su amparo este libro y al que con tanta voluntad se le ofrece, para que el favorecido valga lo que sin esto no vale; y yo, animado a la empresa de mayores obras, sirva a Vuestra Merced como debo, a quien nuestro señor guarde con el augmento de vida y estado que este su servidor desea.
Luis Gaytán de Vozmediano
4-5) Una de las cosas más dificultosas, según sentencia de Demóstenes, es haber de contentar a muchos.
Porque así como los ánimos y cuerpos de los hombres nunca son conformes y semejantes en todo, y por maravilla en alguna parte, pues a unos agrada lo dulce, y a otros, su contrario; estos se acomodan bien a la lucha, y aquellos, a la carrera; así en los ingenios y en las inclinaciones se halla también desemejanza notable.
Porque hombres hay que no les contenta, ni alaban, sino lo que ellos pueden y saben hacer, y otros a quien parece mal la abundancia de sentencias y palabras, quiriendo más la sequedad enfadosa que la copia elegante; cuáles son inclinados a historias verdaderas, y cuáles a cuentos fabulosos.
Y todas al fin son cosas de que no debemos maravillarnos, pues provienen de ser tantos y tan varios los gustos y pareceres como diversos y muchos los hombres, sino tener por conclusión averiguada que el que se pone a escrebir es casi imposible que pueda contentar a todos.
Lo mesmo entiendo que debió considerar Juan Baptista Giraldo Cinthio cuando quiso componer esta obra, el cual, viendo que si escrebía historia sola como la que hizo de Ferrara no granjearía sino las voluntades de aquellos pocos que le son aficionados, y si cosas de poesía, como el Hércules en estancias, algunas tragedias, y muchos sonetos y canciones que compuso, no gustarían dello sino los que naturalmente se inclinan a leerlo, quiso escrebir estas Cien novelas, con que entendió agradar generalmente a todos: a los amigos de historia verdadera (con la que pone esparcida por toda la obra), a los aficionados a filosofía (con el Diálogo de amor, que sirve de introdución en esta Primera parte, y los tres Diálogos de la vida civil, que están al principio de la segunda), a los que tratan de poesía (con las canciones que dan fin a las décadas) y a los que gustan de cuentos fabulosos (con ciento y diez que cuentan las personas que para esto introduce, pues en todos debe de haber muy pocos verdaderos, puesto que muy conformes a verdad y a razón, ejemplares y honestos).
Honestos digo, respecto de los que andan en su lengua, que para lo que en la nuestra se usa no lo son tanto que se permitieran imprimir sin hacer lo que se ha hecho, que fue quitarles lo que notablemente era lascivo y deshonesto.
Para lo cual hubo necesidad de quitar cláusulas enteras y aun toda una novela, que es la segunda de la primera década, en cuyo lugar puse la del maestro que enseña a amar, tomada de las ciento que recopiló el Sansovino.
Esto y otras cosas semejantes hallará quitadas y mudadas el que confiriere la tradución con el original, especialmente el saco de Roma, que se quitó por evitar algunos inconvenientes que pudieran seguirse de imprimirle.
No quise poner en esta Primera parte más de veinte novelas y la introdución con sus diez ejemplos, viendo que hacen bastante volumen para un libro como este, que, por ser para todos, ha de ser acomodado en el precio y en el tamaño.
Moviome a sacarle a luz el ser de gusto y entretenimiento, y ver que no hay en nuestra lengua cosa deste sujeto que sea de importancia, pues son de harto poca los que llaman Entretenimientos de damas y galanes; y pesábame que, a falta de otros mejores, los tomase en las manos quien alcanzó a ver las Novelas de Juan Bocacio que un tiempo anduvieron traducidas, pues va de uno a otro lo que de oro terso y pulido a hierro tosco y mal labrado.
Ahora también han salido algunas de las Historias trágicas traducidas del francés, que son parte de las Novelas del Bandello, autor italiano, y no han parecido mal.
A cuya causa entiendo que ya que hasta ahora se ha usado poco en España este género de libros, por no haber comenzado a traducir los de Italia y Francia, no solo habrá de aquí adelante quien por su gusto los traduzca, pero será por ventura parte el ver que se estima esto tanto en los extranjeros para que los naturales hagan lo que nunca han hecho, que es componer novelas.
Lo cual entiendo harán mejor que todos ellos, y más en tan venturosa edad cual la presente, en que como vemos tiene nuestra España no un sabio solo, como los hebreos a Salomón, ni dos, como los romanos (conviene a saber: Catón y Lelio), ni siete, como los griegos (cuyos nombres son tan notorios), sino millares dellos cada ciudad que la ilustran y enriquecen.
Entretanto yo, que he dado principio a la tradución de esta obra del Giraldo, la iré prosiguiendo hasta el fin, si viere que se recibe con el gusto y aplauso que el ingenio de su auctor pide y mi trabajo y voluntad merecen.
[14] [Aprobación] Muy poderoso Señor:
Por mandado de Vuestra Alteza he visto esta Primera parte de las cien novelas, de Juan Baptista Giraldo Cinthio, traducidas de toscano en castellano por Luis Gaitán de Vozmediano, y me parece que, por ser de ingenio y estar traducidas en buen lenguaje (quitando el primer cuaderno del saco de Roma, por algunos respectos de consideración), se puede dar el previlegio y licencia pedida.
El título figura en la parte central de una portada arquitectónica.
Del colofón se pueden extraer los datos de la edición: "Venetia, per Francesco Marcolini, il mese d'ottobre, 1551".
2-5v) Al ilustre señor Juan Batista de Divicii, abad de Bibiena y de san Juan in Venere.
Entre las virtudes, ilustre Señor, que a un hombre hacen perfeto y acabado, una y muy principal es el agradecimiento, porque por él venimos a caber con todos, ganamos nuevas amistades, conservamos las viejas y de los enemigos hacemos amigos.
Tiene tanta fuerza esta virtud que a los hombres cobardes hace muy osados en el dar; a los que reciben, regocijados en el pagar; y a los avaros, liberales.
Buena cosa es ser agradecido y malísima ser ingrato.
¿Qué cosa hay más fuera de razón, ni tan contra derecho, como no pagar lo que se debe?
Ningún hierro hay digno de mayor pena que este.
Enoja a Dios (si puede caber enojo en cosa tan fuera dél), ofende a los hombres y finalmente a todos hace mal estómago.
Luego cosa es (hubiéndonos Dios hecho un esmalte de sus perfeciones y bondad) a nuestro natural muy conforme esta virtud; y como lo sea, todos los que tratan della han de tener el medio y apartarse cuanto pudieren de los estremos, de suerte que no sean tan presurosos que luego del pie a la mano procuren salir de deuda, ni tan tardíos que jamás se acuerden de pagar lo que son obligados, porque así como lo uno es vicio, lo otro deja de ser virtud.
Decía Séneca que de hombre de poco valor es querer hacer luego sin más dilación recompensa del beneficio recebido; y así es, por cierto, porque este tal quiere librarse presto (como parece) de toda obligación para con sus amigos, porque no parezca que con la dilación se le haya cargado la deuda.
Por tanto, por huir destos inconvenientes es muy necesario tenernos hacia el medio y buscar tiempo, sazón y lugar para regraciar con obras o palabras a los que nos han hecho algún beneficio; y si con obras no podemos, por no tener aparejo, ni posibilidad, a lo menos mostrarles con buenas palabras el deseo que tenemos de cumplir con obras.
Siendo yo, pues, deudor por tantas partes a Vuestra Merced, no he querido ser de los que pagan luego, o por mejor decir, no he podido serlo, ni tampoco de los que tardan en pagar, por no ser tachado de hombre desconocido.
En fin, que queriendo yo tener el medio, por no errar, suscedió que estando con el Doni, hombre, como Vuestra Merced sabe, agudo, venimos a hablar de La Zucca, que él no ha muchos días hizo estampar.
Roguele que me enviase una, porque no había probado calabazas este año; él lo hizo como amigo.
Agradome la materia e argumento del libro, que sin duda, para entretener una conversación, un rato, es de los buenos que he leído; encarecísele tanto al señor conde Fortunato de Martiniengo, que él, como deseoso de saber nuestro lenguaje, allende de ser tan aficionado a la nación española, me rogó con gran instancia le tradujese, poniéndome delante la utilidad y provecho que de allí redundaría a muchos que carescen de la lengua italiana.
Conoscida su voluntad (aunque querría más escribir de mío, si supiese, que traducirlo de otros), le otorgué lo que me pidió.
Acordeme después que, para hombre que podía poco, este era el tiempo, lugar y coyuntura donde podría mostrar la voluntad que tengo de servir a Vuestra Merced, pagando en parte lo que en todo no puedo; y así determiné dedicarle este pequeño trabajo del traslado de La Zucca, dado que el original el Doni no le haya consagrado a ninguno.
Porque, demás de mostrar que reconozco la deuda, la obra vaya más segura y amparada debajo de la sombra y favor de Vuestra Merced, y así le suplico la reciba en servicio, que yo soy cierto que le agradará, confiado de su ingenio y buen natural; y si no le contentare, será más por el nombre que por lo que la calabaza contiene.
Está llena de muchas y provechosas sentencias, de muy buenos ejemplos, de sabrosos donaires, de apacibles chis-tes, de ingeniosas agudezas, de gustosas boberías, de graciosos descuidos, de bien entendidos motes, de dichos y prestezas bien dignas de ser sabidas, de manera que por ella se puede decir: "So el sayal ay al".
Lo que se vee paresce cosa de burla, y de lo que no se paresce, todo, o la mayor parte, es de veras.
Es un repertorio de tiempos, una red barredera que todos los estados, oficios, edades, recoge en sí.
Finalmente es un Sileno de Alcibíades: a todos avisa, con todos habla de suerte que así grandes como pequeños, ricos y pobres, doctos y ignorantes, señores y los que no lo son, viejos y mozos, y en conclusión, desde el Papa hasta el que no tiene capa, sin sacar ninguno, pueden sacar desta Zucca tanto zumo que salgan llenos y la calabaza no quede menguada.
Una cosa quiero advertir a quien este librillo leerá: que La Zucca en el vulgar italiano tiene tanta fuerza que apenas se puede traducir en otra lengua con tanta.
La razón es porque cada lengua tiene sus particulares maneras de hablar, de manera que lo que suena bien en una, volviéndolo en otra, palabra por palabra, suena mal, como paresce por muchos libros traducidos en esta lengua de italiano, y en los que de latín y griego se traducen en castellano.
Pero como el romance nuestro sea tan conforme al toscano, por ser tan allegado al latín (aunque en algo difieran, no en todo), no dejo de confesar que la lengua toscana no sea muy abundante, rica y llena de proverbios, chistes y otras sentenciosas invenciones de hablar, las cuales en nuestro castellano ninguna fuerza tendrían, como si dijésemos, de uno que quieren ahorcar, "han mandado los alcaldes que le lleven a Fuligno".
Esta palabra tiene dos sentidos: o que le mandan ir a una ciudad que se llama Fuligno o que le mandan ahorcar (fune quiere decir soga o cordel, ligno, leño o madero).
Quien quisiese dar esta fuerza en castellano ternía bien que hacer de manera que es menester que en algunas partes tomemos el sentido y le volvamos en otras palabras, y no queramos ir atados a la letra como los judíos; por lo cual, han hecho muchos errores algunos intérpretes.
Es averiguado, como paresce, que ni ellos entendían los originales, ni sus traslados los que los leen; antes sé decir que quedan embelesados, paresciéndoles que leen cosas encantadas y sin pies ni cabeza, a cuya causa vienen a ser tenidos en poco los autores por aquellos que los leen mal traducidos en otra lengua peregrina, allende que confunden con palabras groseras el sentido que el autor pretende Todas las cosas perfectas no son estimadas por de fuera.
Naturaleza es tan sabia y discreta que puso la virtud dellas debajo de muchas llaves.
Como paresce en los cielos y en la tierra, en la cual veemos que los árboles tienen su virtud ascondida, y asimismo el oro y los otros metales, ¿qué diremos de las piedras preciosas que se hacen en la mar?
Pues lo mesmo podremos decir que acaesce entre los hombres, que los más sabios tienen su prudencia más ascondida, aunque en lo exterior sean tenidos por livianos.
A estos soy cierto que no les dará hastío la corteza de la calabaza, antes se holgarán de tocarla, porque saben que leyéndola gozarán de los secretos interiores, que debajo de la corteza, o por mejor decir, del hombre de calabaza, están encerrados.
Reciba pues Vuestra Merced este pequeño presente de La Zucca o calabaza, que por haberla el Doni cortado fresca con el rocío de la mañana, temo que de mis manos no salga seca y sin zumo.
Verdad es que he trabajado de conservarla en aquella frescura, ya que no he podido mejorarla: que el Doni la cortó de su proprio jardín.
Ella va a buena coyuntura, que según me paresce agora es el tiempo de las calabazas en esta tierra, aunque en otras sea en setiembre.
Pienso que tomará Vuestra Merced tanto gusto que perdonará parte de la deuda en que estoy y aceptará el presente en servicio.
Nuestro Señor su ilustre persona guarde y prospere por muchos años.
Venecia, a xxV de setiembre.
Prólogo Al cristiano lector
Algunos años ha que vi la primera parte de aquestas Historias prodigiosas que en lengua francesa escribió el docto y ilustre varón Pedro Bovistau, señor de Launai, y me pareció obra que merecía estar escripta en los corazones de los fieles, porque con singular erudición, y con vivos y maravillosos ejemplos, nos enseña y doctrina.
Y luego me dio voluntad de traducirla; y por entonces no pude poner en ejecución mi deseo, porque hallé que aquel libro estaba imperfecto y defectuoso de algunas hojas, de que había tenido culpa la ignorancia de alguno, que por no haber conocido aquella joya, se las había quitado para deflorarla de algunas pinturas y retratos que en el principio de cada capítulo tenía (que la curiosidad del auctor había hecho retratar para con mayor facilidad representar a los ojos de los lectores las historias y casos que en ellos se contenían).
De que recebí no pequeño desgusto, y procuré que de Francia me fuese traído otro de aquellos libros; y DAVID GONZáLEZ RAMÍREZ se pasaron muchos meses antes que hubiese podido conseguir mi intento.
Pero con la mucha diligencia y cuidado que en ello puse, le conseguí, y aun aventajadamente, porque me fue traído el original de que he sacado aquesta mi tradución, que no solo lo fue de aquella obra que tanto había deseado, mas aun tuvo añadidas otras tres partes que tratan del mismo sujeto, que han escripto dos eruditos varones, cuales son Claudio Tesserant y Francisco Belleforest, que como viesen 8 (por causa de nuestras corruptas y abominables vidas) las amenazas que continuamente Dios nos muestra por medio de varias señales y prodigios, nos advierten y amonestan que nos emendemos, con apercebimiento que si no lo hiciéremos no dudemos de que él nos castigará con riguroso azote, como lo suele hacer a los que le son rebeldes, así como lo enseñan con infinidad de ejemplos de casos acaecidos en todas las edades del Mundo, desde que él le crió hasta agora.
Fue cierto grande el contento que con él recibí, y entendí que mi deseo debía ser acepto a Dios, pues me le había cumplido con tanto colmo; y así di principio a la obra, que no me fue tan fácil como me había persuadido.
Pero, en fin, con el favor divino y con la continuación de algunos meses llegué a darle entero cumplimiento, de que, tal cual él es, te hago servicio.
Pero bien sé que no dejarás de hallar muchos descuidos e inadvertencias, mas yo confío que lo disimularás y suplirás todo, pues sabes que es imposible que nuestra humana naturaleza deje de producir imperfectiones.
En el traducir no he guardado el rigor de la letra, porque como cada lengua tenga sus frasis, no tiene el de la una buena consonancia en la otra.
Solo he procurado no apartarme del sentido que tuvieron los que lo escribieron, y aun en aquesto he excedido en algunos particulares casos, porque dicen algunas cosas que en aquesta lengua no fueran bien recebidas; y por la misma causa he cercenado algunas dellas.
También he dilatado otras algunas, por hacerlas más inteligibles, que estaban cortas, porque el original las suple con los retratos de las figuras que en él están debujadas, y en esta tradución no se han podido estampar por la carestía, así del artífice como de la obra.
Asimismo he encubierto y disimulado algunos nombres de personas que en el discurso de aquesta obra se citan, por no ser católicos, que mi intento ha sido que no haya cosa con que las orejas de los píos puedan ser ofendidas, aunque bien se conoce que el mismo intento tuvieron los auctores originarios de aquestas historias, mas en su natural patria les es concedido más libertad, debajo de ser católicos, según lo muestran en aquestas historias, a las cuales yo tengo por tales con protestación que hago de que en esto y en todo lo demás me sujeto a lo que cree y enseña la sancta Madre Iglesia Católica Romana.
Y digo que si en aquestos discursos hubiere alguna cosa que no sea conforme a su Sancta Institución y determinación, que la repruebo, cancelo y doy por no dicha.
Y debajo de aquesta protestación he emprendido el trabajo de hacer aquesta traduction, y para que, demás de los aprovechamientos de los ejemplos, el católico lector reciba contento con la variedad y maravilla de las historias que en todo el discurso de aqueste volumen se contienen; y porque en todo él había pocas (y aún casi puedo decir que ningunas) historias de casos sucedidos en España de pocos años a esta parte, recíbelo todo con la voluntad que por mí te es ofrecido.
Recibido: 20 de septiembre de 2011 Aceptado: 29 de septiembre de 2011 NOTAS 1 Este trabajo se encuadra en las líneas de investigación de dos proyectos en los que participo, comprendidos ambos en el plan Nacional de I+D+i del Ministerio de Ciencia e Innovación: "La recepción y el canon de la literatura española del Siglo de Oro en los siglos xVIII, xIx y xx" (FFI2009-10616-subprograma FILO), cuyo investigador principal es J. Lara Garrido, y "Pampinea y sus descendientes:'novella' italiana y española frente a frente (I)" (FFI2010-19841-subprograma FILO), cuya investigadora principal es I. Colón Calderón.
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las actitudes políticas y el comportamiento electoral.
También está interesada en cuestiones metodológicas y epistemológicas
Es profesor de Sociología en la Universidad de Córdoba, en el Instituto de Sociología y Estudios Campesinos (ISEC), donde trabaja en temas de movimientos sociales, democracia y agroecología.
Es integrante de diversas redes críticas con el orden global, como la plataforma ¿Quién debe a Quién? y participa en cooperativas de consumo agroecológico.
Entre sus últimos libros figuran Nuevos Movimientos Globales (Ed.
Ana Sofía CARDENAl IZQUIERDO.
Es profesora de Ciencia Política de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), investigadora del Internet Interdisciplinary Institute (IN-3) y profesora asociada de Ciencia Política de la Universitat Pompeu Fabra.
Doctora en Ciencias Políticas por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), ha sido Fulbright Fellow en la Universidad de Nueva York e investigadora visitante en la Universidad de Stanford.
Sus áreas de especialización son la política comparada, la teoría política positiva y el estudio de los partidos políticos.
En la actualidad está interesada también en el análisis de los efectos de la información obtenida a través de Internet en las actitudes y en el comportamiento político.
Doctor en Derecho y licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración, es profesor agregado de Derecho Administrativo y director de los Estudios de Derecho y Ciencia Política y del Posgrado en Administración Electrónica de la Universitat Oberta de Catalunya.
Ha investigado y publicado artículos y monografías sobre la administración electrónica, la difusión de información pública a través de Internet y la gobernanza de la cooperación al desarrollo.
En la actualidad investiga sobre las repercusiones de las TIC en las Administraciones públicas y el Derecho Administrativo.
Publicas (Universitat Autònoma de Barcelona), Fuster Morell concluyó recientemente su tesis doctoral (con título Gobernanza de las comunidades de creación online: Provisión de infraestructura para la construcción colaborativa de bienes comunes digitales) en el Instituto Universitario Europeo (Florencia).
Está especializada en los campos de movimientos sociales, comunidades online, producción pro-común entre pares, y políticas públicas, así como en métodos de investigación online y en investigación acciónparticipación.
Es miembro promotor del comité de Internet y Política del Consorcio Europeo de Ciencia Política.
Es doctora en Políticas
Obtuvo su doctorado en
Ciencias Políticas en la Universidad Pompeu Fabra en el otoño de 2008.
Ha estado involucrada en varios proyectos de investigación sobre las actitudes políticas, la participa-sitat Autònoma de Barcelona (UAB).
Máster en Técnicas de Investigación Social Aplicada por la UAB y la Universitat de Barcelona (UB), sus principales áreas de investigación son la innovación democrática, la participación ciudadana y el estudio del efecto de las tecnologías de la información y la comunicación en la participación política.
Es investigadora del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP) y miembro del grupo de investigación Democracia, elecciones y ciudadanía de la UAB.
Colabora como docente en diversas universidades catalanas.
Actualmente dirige una unidad de análisis de políticas públicas en la Generalitat de Catalunya.
Doctorando en Ciencias Políticas de la Universitat Autònoma de Barcelona, estudia la utilización de Internet para la movilización a la protesta y sus efectos sobre la participación política, especialmente en actitudes hacia el desacuerdo.
Trabaja como profesor asistente en el Departamento de Ciencia Política en la Universitat Autònoma de Barcelona y actualmente forma parte de los grupos de investigación Democracia, Elecciones y Ciudadanía http://democracia.uab.cat y Atrapados en el acto de protesta: Contextualizando la contestación.
Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Málaga, se ha interesado por la obra histórico-crítica de Ángel Valbuena Prat, sobre la que ha publicado varios artículos y libros.
De sus estudios sobre la prosa del Siglo de Oro, destacan varias ediciones de colecciones de novelas cortas y sus estudios sobre este mismo género.
Actualmente tiene en proyecto llevar a término un estudio general lo más completo posible sobre las traducciones de los novellieri al castellano.
Profesor Titular de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, es Doctor en Ciencias Políticas (Universidad Autónoma de Madrid) y Máster en Ciencias Sociales por el Instituto Juan March de Estudios e Investigaciones, institución de la que es Doctor-Miembro.
Su labor de investigación se centra en el estudio de la participación política, los movimientos sociales, la política ambiental y las actitudes y comportamientos proambientales, temas sobre los que ha participado en diversos proyectos de investigación nacionales y europeos.
Entre sus publicaciones figuran los libros El impacto político de los movimientos sociales.
Un estudio de la protesta ambiental en España (Madrid: CIS, Colección Monografías, n.o 214, 2005) y La normalización de la protesta: el caso de las manifestaciones en España (Madrid, CIS, Colección Opiniones y Actitudes, n.o 70, 2011).
Recientemente ha publicado artículos en South European Society and Politics (2007), American Behavioral Scientist (2008) y Revista Internacional de Sociología (2010).
Es doctor en Sociología por la Universidade da Coruña, en cuya Facultad de Sociología ha sido profesor de Teoría Sociológica, de Movimientos Socia-NOTA SOBRE LOS AUTORES nales y la política institucional; medios e identidades; y teoría sobre la democracia y la esfera pública.
Doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona, es catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Fue fundador y director del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOP) de la Universitat Autònoma de Barcelona, Instituto en el que ahora dirige su Programa de Doctorado.
Se ha especializado en temas de gobernanza, gestión pública y en el análisis de políticas públicas y exclusión social, así como en problemas de innovación democrática, Internet y política, sociedad civil y gobierno multinivel, temas sobre los que ha publicado libros y artículos.
Los más recientes son Análisis y Gestión de Políticas Públicas, Ariel, Barcelona, 2008; Políticas Urbanas en España, Icaria, Barcelona, 2011; Otra sociedad ¿Otra política?, Icaria, Barcelona, 2011.
Colabora habitualmente en diversos medios de comunicación.
Es doctor en Sociología y Profesor Titular de Sociología de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea, en la que ha desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional.
Como fruto de su tarea investigadora ha participado en más de treinta proyectos de investigación y contratos externos.
Sus líneas prioritarias de trabajo son Educación, Innovación, y Responsabilidad Social.
Es asimismo autor de más de cuarenta publicaciones (libros, libros colectivos y artículos en revistas especializadas).
Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, máster en Ciencias Sociales Avanzadas por el Instituto Juan March y en Mass Communications por la Northwestern University de Illinois, actualmente es catedrático de Opinión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.
Sus publicaciones académicas desarrollan cuatro líneas de investigación: la esfera pública, medios convencionales y acción política no convencional; los medios de comunicación convencio-
NOTA SOBRE LOS AUTORES ma |
El madrileño convento de San Plácido (Monasterio de la Encarnación) ha hecho correr ríos de tinta, tanto por investigadores sesudos como José Fradejas, que revisó todos los aspectos de la historia, como por novelistas de la talla de Emilio Carrere, comediógrafos como Narciso Serra y madrileñistas como Ricardo Sepúlveda, que incluye la leyenda en su libro Antiguallas (1898).
Varios de estos autores partieron del texto publicado en El Semanario Pintoresco Español en 1839 por Carlos García Doncel, una larga narración sobre el tema en la que vamos a centrar nuestra intervención.
La secta de los iluminati, las endemoniadas del convento, los amores de Felipe IV, el Rey Poeta, con la novicia doña Margarita, que apareció ante sus ojos falsamente muerta cuando iba a visitarla y los tesoros artísticos acumulados en el convento, entre ellos El Cristo de Velázquez (hoy en el Museo del Prado, pero del que aquel conserva una réplica), son famosos.
Y entre éstos destaca el reloj regalo del Rey, que durante todos los cuartos sonaba a toque de difuntos.
La leyenda dice que tras la muerte real de sor Margarita el reloj sólo toca a muerto cuando fallece una monja.
HIstorIa y sobre todo leyenda
Una demostración de que la leyenda del reloj de San Plácido carece de fundamento histórico, como sostiene José Fradejas 1, es que aquellos que han estudiado los temas referentes al reinado de Felipe IV relacionados con el convento de San Plácido no la citan.
Así, Carlos Puyol Buil, en su estudio Inquisición y política en el reinado de Feli pe IV.
Los procesos de Jerónimo de Villanueva y las monjas de San Plácido, 1628-1660 2, dentro de un preámbulo historiográfico que subdivide en "Las historias coetáneas", "Los historiadores de la leyenda" y "La historia documental", incluye en el segundo apartado a los costumbristas y cronistas del Madrid antiguo, entre ellos a Mesonero Romanos y a Ricardo Sepúlveda, pero no a García Doncel.
En la primera parte del libro ("La corte y la Inquisición") señala las difíciles relaciones entre ambas instituciones y menciona los repetidos escándalos ocurridos en el Convento de San Plácido: los alumbrados, los desórdenes conventuales y la manifestación de los demonios en las religiosas, que dieron lugar a la intervención del Santo Oficio y a los procesos en el Tribunal de Toledo contra don Jerónimo de Villanueva (fundador del convento) y doña Teresa del Valle (su pro- El reloj de esta iglesia imita al dar las campanadas al toque de difuntos, cuya circunstancia se atribuye a un lance novelesco que se dice tuvo lugar en tiempo de Felipe IV con una religiosa de esta casa llamada Margarita [Semanario Pintoresco, 1839], de cuya belleza estaba el rey prendado, y en memoria de aquélla mandó que se dispusiesen las campanas de la manera que al presente existen.
Ya en la segunda mitad del siglo XIX no tardaron en aparecer nuevas versiones de la leyenda que tuvieron siempre como punto de partida el texto de García Doncel.
En 1861 Narciso Serra publica su drama El reló de San Plácido 10, versión totalmente inventada salvo el final.
El 30 de noviembre y 7 de diciembre de 1867 apareció en dos entregas sucesivas en El Museo Universal el texto de José S. Viedma (o Biedma) titulado El Reloj de San Plácido, un relato histórico aparentemente más riguroso, aunque sigue insistiendo en la relación entre Felipe IV y la novicia Margarita, que llega a consumarse.
Incluso el poeta e ingeniero Alfredo Boccherini y Calonje le dará forma poética en 1871 también con el título de El Reloj de San Plácido, aunque subtitulándolo (Romance tradicional), que esta vez agrupa cuatro romances legendarios carentes de rigor histórico en los que se cuenta una vez más la pretensión del rey de conseguir a Margarita, cosa que no logra porque ella muere realmente y pocos meses después el monarca regala al convento el famoso reloj cuyas campanadas remedan el toque de difuntos.
Un acercamiento menos literario, aunque no por ello riguroso, será el de Ricardo Sepúlveda, quien en 1898 incluye dentro de su libro Antiguallas el artículo "Las monjas de San Plácido y el rey D. Felipe IV".
Quien mejor se ha ocupado de este tema ha sido el profesor José Fradejas Lebrero 11, recientemente fallecido y con quien en su momento conversé en especial sobre una de las versiones del siglo XX, la de Emilio Carrere en su El reloj del amor y la muerte 12, novela refritada con otros dos títulos: La leyenda de San Plácido 13 y El reloj de San Plácido.
Además de esas versiones citadas por Fradejas habría que añadir una más, La novicia de Alcalá.
Emilio Carrere dedicó muchas páginas a glosar la famosa "leyenda de San Plácido".
Ya en la segunda edición de El Caballero de la Muerte (1919) 14 incluyó un poema titulado metida) entre otros.
Dichos procesos dieron lugar a una intervención airada tanto del Rey como del Conde-Duque de Olivares, del que Jerónimo era partidario, y a la revisión de las causas.
Todo este proceso se saldó, en opinión de Puyol, con un grave deterioro de la Inquisición que, en consecuencia, quedó profundamente desprestigiada.
Por otra parte, Isabel Barbeito, notable madrileñista, en el apartado II de su obra Cárceles y mujeres en el siglo XVII 3 titulado "Teresa de la Cerda encarcelada", nos habla del proceso inquisitorial de San Plácido, sin citar en ningún momento la leyenda del reloj.
Tampoco incluye dentro de la bibliografía a ninguno de los divulgadores de la patraña, bibliografía por otra parte exhaustiva que va desde Menéndez Pelayo 4 hasta Montero Alonso 5, pasando por Gregorio Marañón en su Don Juan 6 y José del Corral 7.
La leyenda del reloj de las monjas de San Plácido ha atraído el interés de estudiosos y creadores de ficción.
La primera versión literaria del tema apareció el 7 de julio de 1839 en el número 27 del Semanario Pintoresco Español (pp. 214-216), firmada por Carlos García Doncel, con el título El reloj de las monjas de San Plácido (Tradición).
Y a partir de ésa surgirían bastantes más: obras de teatro, novelas breves, versiones poéticas, etc.
Apenas veinte años antes ya hubo una primera alusión al tema, también legendaria, por parte del Padre Marchena en sus Lecciones de Filosofía moral y elocuencia 8:
En su repertorio teatral encontramos dos grandes bloques: obras originales y traducciones o versiones de obras extranjeras, francesas.
La mayoría son en colaboración con los siguientes autores: Luis Valladares, Isidoro Gil, T. Rodríguez Rubí y el ya citado Luis de Olona; y los textos adaptados pertenecen, entre otros, a Saint-Yves, Paul Dinaux, Eugenio Sué, Eugène Scribe, Francis.
Incluso escribió una zarzuela, La picaresca.
Zarzuela original en dos actos, con música de Joaquín Gaztambide y Francisco A. Barbieri, publicada en 1850 y estrenada al año siguiente.
Solía firmar sus artículos costumbristas con el seudónimo Carlos G. Ephebus, en el que traducía su último apellido al latín.
En el número 139 del Semanario Pintoresco Español firmó así el poema titulado "El pobre ciego", publicado el 25 de noviembre de 1838 (p.
788), un texto profundamente religioso en el que describe la gran fe de un pobre mendigo ciego que, ayudado por su hija, lleva una existencia feliz:
Así pasa la vida gozosa, sin afán, ambición, ni zozobras, bendiciendo la mano piadosa que pequeña limosna le dio.
el reloj de las monjas de san PlácIdo según carlos garcía doncel, el orIgen lIterarIo de la leyenda
Como ya hemos dicho, en el número 27 del Semanario Pintoresco Español, correspondiente al 7 de julio de 1839 (pp. 214-216), apareció un relato histórico-costumbrista de Carlos García Doncel titulado El reloj de las monjas de San Plácido.
Su subtítulo (Tradición) lleva una nota aclaratoria en la que su propio autor se cuestiona la veracidad de la leyenda que se nos va a narrar:
No puede asegurarse positivamente hasta que punto sea cierto el suceso a que se refiere esta tradición; pero existiendo ella bastante generalizada, el autor de esta leyenda ha creído poder referirla tal como ha llegado a sus oídos (p.
La ficcionalización de leyendas fue habitual a lo largo del siglo XIX.
Era muy frecuente que lo narrado en esos textos saliera de la imaginación de los autores, algunas "El reloj de San Plácido", que previamente había publicado bajo ese mismo título en su sección "Lienzos madrileños" en Nuevo Mundo el 6 de agosto de 1914, y con el nuevo de "El reloj del Amor y de la Muerte" en el número 208 de La Esfera (22-XII-1917).
Este último título coincide con el de su primera versión en forma de novela publicada en Biblioteca Patria de Obras Premiadas como número 113, El reloj del Amor y de la Muerte.
Unos dos años más tarde se volvió a publicar con un nuevo título: La leyenda de San Plácido.
Tradición madrileña (1916) dentro de la colección La Novela Corta.
Incluso apareció por entregas en la revista Nuevo Mundo en 1927 con una nueva denominación, La novicia de Alcalá 15, título que también corresponde a una zarzuela hoy perdida, cuyo subtítulo era, no casualmente, El reloj de la leyenda 16.
La novicia de Alcalá.
El reloj de la leyenda.
Zarzuela fue escrita por Emilio Carrere en colaboración con Ricardo González del Toro probablemente en 1927 (su libreto se ha perdido), la música era de Eduardo Granados y Conrado del Campo; desconocemos si llegó a estrenarse.
Carlos García Doncel fue un dramaturgo y articulista madrileño cuya fecha de nacimiento se desconoce; falleció en su ciudad natal en 1851 cuando todavía era muy joven.
Comenzó a publicar en 1841 y tal vez fue novelista ocasional.
Aunque Juan Ignacio Ferreras 17 cita como novela Los misterios de Madrid, novela dramática original en seis cuadros (1845) 18, escrita por García Doncel en colaboración con Luis de Olona, se trata de una obra de teatro inspirada en Los misterios de París de Eugenio Sué.
En la Historia del teatro en España dirigida por José María Díez Borque 19 se aclara lo siguiente (Díez Borque, 1988, 672): Denominaciones como "folletín escénico" o "novela dramática" se hicieron habituales.
Ambos géneros se prestaban elementos. [...]
La palabra "cuadro" tenía indistintamente el valor de acto o capítulo según la obra fuera teatral o novelesca.
Además, Ferreras menciona otro libro, A río revuelto 20, también de 1845, sobre cuyo posible género novelístico no se pronuncia con seguridad, y que en realidad también es una pieza teatral, algo evidente ya en su subtítulo: Comedia en tres actos y en verso.
templación de tal mujer, hasta que al finalizar su oración ella se levanta y sus miradas se cruzan.
Él le pide silencio pero ella se desmaya con un grito (p.
Entonces la estrechó entre sus brazos con alegría, y sentándose en el tablado la recostó en su pecho, pasando la mano por su frente, sin atreverse a sellar en ella sus labios, intimidado por la sagrada toca que la cubría..-Margarita!
¡Margarita! -la llamaba entusiasmado, acercando su boca a la mejilla de la religiosa;-al fin te he encontrado! al fin han sido inútiles todos los medios de que te has valido para huir del amor que me abrasa.-Acabamos de averiguar el nombre de la novicia, Margarita, y será ella a continuación quien en su diálogo nos revele la identidad del joven, que no es otro que el propio rey Felipe IV: (p.
215) -Señor, [...] ¿por qué me perseguís hasta este retiro?
No sabéis ya cómo he correspondido a vuestro amor?
Cuando me hallaba en el mundo sin amparo alguno y temiendo continuamente que el poder de un monarca lograse vencer todos los obstáculos que yo le opusiese, creí que el único medio de salvar mi recato, era el encerrarme en esta clausura.
Yo lo juzgaba entonces como la única muralla que no podía saltar el monarca que me perseguía.
Y a continuación el rey realiza una profunda y sentida declaración de amor apasionado que no logra conmover a la monja, que teme que se descubra todo y la acusen a ella pese a ser inocente.
Suplica al monarca que abandone su celda y éste finalmente cede a sus ruegos y se va tras insistir en que no va a renunciar a su postura: (p.
-Nada, la dijo, me ha de hacer variar de resolución: yo lograré sacarte de esta casa. [...] la pasión que me domina me tiene ciego y vuelvo a repetirte que tarde o temprano ha de consumar su felicidad.
Justo cuando va a irse, Margarita le hace una última petición: "que paséis tres días sin entrar en esta casa" y le aclara que al cuarto ya puede volver.
Pasado ese tiempo el rey regresa al convento acompañado de nuevo por Damián, pletóricos ambos de alegría.
Al llegar se abre sola la puerta, pasa Felipe IV y se cierra impidiendo el acceso a su criado.
Camina por los claustros hasta llegar al cuarto de Margarita y se lleva una gran sorpresa al encontrarlo vacío y oír veces partían de un suceso real, pero lo normal es que fueran historias completamente inventadas, es decir, verosímiles aunque no verdaderas, no en vano la definición que da la Academia del término "leyenda" es "Relación de sucesos que tienen más de maravillosos que de verdaderos".
Un autor decimonónico que destacó en esta práctica de inventar leyendas áureas fue el madrileño Ángel Rodríguez Chaves: citemos como ejemplo su libro Recuerdos del Madrid Viejo.
Los sucesos narrados por García Doncel ocurren en julio de 1624 en Madrid: primero los fecha indirectamente haciendo referencia a un acontecimiento que tendrá relación con la historia que va a narrar: "Poco tiempo hacía que estaba concluida la obra del convento de monjas de San Plácido; es decir que mediaba el año de 1624".
El relato comienza in medias res, sin ninguna pista sobre quiénes serán los protagonistas que aparecerán a continuación.
La acción comienza de noche en la calle de San Roque, apenas hay luz porque oscuros nubarrones tapan la luna, lo que impide que se distinga quiénes son los dos embozados que aparecen.
Al llegar a la esquina de la calle del Pez se detienen frente a un pequeño retablo de San Roque y se descubren: el más joven es rubio, delgado y bien parecido, el mayor es robusto, lleva bigotes y perilla castaños.
Tras permanecer en silencio, el joven le expone sus temores al mayor (justo en este momento descubrimos que se llama Damián), quien le impulsa a "[rendir] esa fortaleza inexpugnable".
Proseguirán su periplo hasta llegar a la calle de la Madera, donde se encuentra ese misterioso destino al que hacían referencia en el diálogo.
Entran por una puertecilla pequeña con una llave que tenía Damián (no se aclara cómo había conseguido el llavero).
Ya en el convento cruzan varios claustros y se dirigen sigilosos hasta una celda de la que también llevan la llave.
Entra solo el joven y Damián permanece de guardia con el siguiente encargo en cuya última frase se encierra la clave del misterio de su identidad (p.
-Quédate aquí fuera, y si pasa por casualidad alguna religiosa impedirás que alborote... si es necesario dila quien soy.
En la celda se halla una religiosa rezando, el joven permanece inmóvil, entre arrepentido y extasiado ante la con- Recibido: 20 de junio de 2012 Aceptado: 5 de julio de 2012
A la mañana siguiente recibe una solicitud de las monjas de San Plácido: un reloj para la torre.
Ante el recuerdo de los sucesos de la noche anterior, por la tristeza de la muerte de Margarita, decide lo siguiente (p.
La tristeza del rey contrasta con la alegría que reina en ese mismo instante en el convento: todas las religiosas están alborozadas por la traza de que se valió Margarita para librarse de las asechanzas del rey.
una voz sepulcral que le dice: "Venid y la veréis" desde el claustro, y al salir ve dos hileras de religiosas que portan cirios encendidos y miran con tristeza hacia el suelo.
Margarita no va entre ellas, pues yace en un pequeño túmulo habilitado en el coro (p.
"pálida y desencajada, rodeada su cabeza con una guirnalda de azahar, esparcidas varias flores sobre su hábito, y alumbrada por cuatro blandones."
Al descubrir su cuerpo el monarca se siente el causante de su muerte y se desmaya de la impresión, hecho que aprovechan las monjas para enviarlo a palacio en una silla que tenían preparada a tal efecto en la puerta.
LEYENDA MADRILEÑA DEL RELOJ DE LAS MONJAS DE SAN PLÁCIDO Y EL SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL en
DEL RELOJ DE LAS MONJAS DE SAN PLÁCIDO Y EL SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL anexo: Imágenes |
PRESENTACIÓN EL ARTISTA Y EL SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL EN SUS ANIVERSARIOS
Fijémonos en las primeras palabras de las dos revistas: "Estraño parecerá á algunos que en una época como la presente (...) haya quien crea atraer la atención del público (...) hablando (...) de bellas artes, de artistas contemporáneos y de grandes hombres sepultados entre el polvo de las tumbas" [El Artista]; y: "Dos medios hay en literatura para llamar la atención del público; el primero consiste en escribir muy bien; el segundo en escribir muy barato..."
[Semanario Pintoresco Español], son los comienzos de dos proyectos muy ambiciosos que, desde la ilusión de quienes los creaban y dirigían -Eugenio Ochoa, Federico Madrazo, Ramón de Mesonero Romanos...-se lanzaban a una aventura de la que no se podía saber a ciencia cierta ni su resultado ni sus consecuencias; de hecho, la primera revista apenas sobrevivió algo más de un año, mientras que el Semanario, sin embargo, lo hacía más de veinte, en distintas circunstancias.
Si observamos ambos prospectos tenían una frase en común: "atraer, llamar la atención del público", y podemos decir que lo consiguieron más de lo que los propios editores se imaginaron porque ciento setenta y cinco años después, otro público que posiblemente no estaba en sus objetivos atraer, iba a homenajear el alcance y la significación de aquellas empresas que iniciaron un camino con un gran futuro; por eso, en el 2011, celebramos el aniversario del final de la publicación de El Artista y el comienzo del Semanario Pintoresco Español, como si de alguna forma se hubiesen pasado el testigo del binomio inseparable de literatura y periodismo en aquel marco en el que la prensa se hacía mayoritaria.
El primer semanario representó una clara y rotunda defensa del presente romántico, y el segundo, la creación de un nuevo género como el cos-
tumbrismo, en ocasiones de límites poco precisos pero de fecunda descendencia; además de fomentar la lectura, tan necesaria en la España decimonónica, como aconsejaban las primeras palabras de Mesonero: "la lectura es la base de la instrucción; la instrucción es la primera rueda de todas las máquinas, el móvil de todas las riquezas; un pueblo que no lee opondrá siempre una fuerza invencible á su prosperidad".
Por lo tanto, se planteó la necesidad de organizar y llevar a cabo, como se hizo, los días 20 y 21 de octubre, el II Congreso Internacional Literatura y prensa romántica: El Artista y el Semanario Pintoresco Español en sus aniversarios, realizado conjuntamente por el Museo del Romanticismo -Asunción Cardona Suanzes, Directora del Museo-, quien siempre ha demostrado una gran sensibilidad hacia los temas literarios, y la Universidad Complutense de Madrid -Antonio Arroyo-, desde una labor de cooperación que viene de años anteriores donde, entre otros frutos, realizamos el primer congreso dedicado a Ángel Saavedra, Duque de Rivas.
Como sabemos, la libertad y los cambios políticos que siguieron a la muerte de Fernando VII facilitaron el auge de la prensa: El Siglo, La Abeja, Diario Universal...
En el campo literario, el acontecimiento significativo fue el estreno en Madrid de La Conjuración de Venecia, año de 1310, de Martínez de la Rosa, el 24 de abril de 1834, publicada anteriormente en París en 1830.
Esta representación consolidó un Romanticismo sin vuelta atrás, no ajeno a las polémicas dispares que hubo en la época -entre Clasicismo y Romanticismo; recordemos la sátira de Espronceda titulada El pastor Clasiquino; sobre los tipos de romanticismos...-. Entonces Madrid contaba con una población en torno a 225.000 habitantes; presentaba
PRESENTACIÓNEL ARTISTA Y EL SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL EN SUS ANIVERSARIOS
nacido y desarrollado junto al periodismo.
En la revista ilustrada colaboraron Alberto Lista, Bermúdez de Castro, Eugenio Ochoa, Jacinto de Salas y Quiroga, José Zorrilla, Enrique Gil, Hartzenbusch...
Se concibió al igual que sus modelos europeos como órgano de difusión cultural, bajo la idea del enciclopedismo aún vigente.
Para terminar, quería recordar algo que a todos los participantes en el congreso nos parece imposible que haya sucedido: Alberto Sánchez Álvarez-Insúa pronunciaba su conferencia el jueves 20 de octubre y fallecía el 1 de noviembre, a la edad de sesenta y nueve años.
Se convirtió así su intervención en la última que hizo en vida este hombre de una desmedida generosidad, tanto en lo personal como en lo intelectual.
En sus palabras iniciales trazó un pequeño perfil de sí mismo que sintetizaba su actitud vital, ofreciéndonos algo más esencial de él que merece ser reproducido.
Comenzó recordando un verso de Borges: "Yo, que tantos hombres he sido...", para continuar diciendo: "no sé muy bien lo que soy, si un científico convertido en crítico literario y filósofo, o simplemente un generalista, una cosa que no se da con mucha frecuencia pero es una característica personal".
Pues bien, homenajeamos la memoria de este generalista imprescindible que se encontraba en la plenitud madura de ilusiones y proyectos; su muerte nos ha obligado a recordar aquella imagen manriqueña: "Cuando más ardía el fuego, echaste agua".
Descanse en paz. una gran inestabilidad, una febril sucesión de cambios, de guerra civil, revolución y grave epidemia de cólera.
En ese año de 1834, concretamente en el mes de junio, se anunció la aparición de El Artista pero tuvo que esperar hasta el 4 de enero de 1835 para el inicio de una revista de gran calidad gráfica y literaria.
Nacida bajo el modelo de su homónima francesa, aparece íntimamente unida la literatura al resto de las artes.
Dirigida por Eugenio Ochoa (1815-1872) encargado de la parte literaria y el pintor Federico Madrazo (1815-1894) de las artes plásticas, contó con las colaboraciones directas del conde de Campo Alange, Valentín Carderera y Santiago Masarnau.
Entre los autores que firmaron sus creaciones literarias, además de los ya citados, estuvieron Patricio de la Escosura, Espronceda, Ventura de la Vega, Jacinto de Salas y Quiroga, Mariano de Roca Togores, Salvador Bermúdez de Castro, José Zorrilla, Joaquín Francisco Pacheco, Nicomedes Pastor Díaz...
Ocasionalmente apareció la colaboración de Cecilia Böhl, las traducciones de Byron, Víctor Hugo..., y la firma, a través de una cita, del entonces desconocido Stendhal.
Fueron las dificultades económicas las que acabaron con el semanario en abril de 1836.
Mes y año en el que apareció el primer número del Semanario Pintoresco Español (3 de abril de 1836-20 de diciembre de 1857); fundada y dirigida por Ramón de Mesonero Romanos hasta el año 1842.
Fue el principal portavoz del artículo de costumbres y exponente de las corrientes literarias del momento; el costumbrismo romántico fue un movimiento literario |
Ninguno de los dos protagonistas de este congreso perteneció a la APM: esta se fundó en 1895, cuando ambos habían ya muerto.
Cabe preguntarse, como ejercicio de inocente consolación, si estas dos grandes figuras del periodismo español y madrileño habrían ingresado en la APM de haber podido hacerlo.
He aquí una respuesta que encaja en el concepto técnico de "futurible" y que es tan inútil como todos los futuribles: Eugenio de Ochoa Montel (1815-1872) no se hubiera asociado a la APM y Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882) sí.
Basta conocer un poco su biografía.
La APM se funda en un momento en que apunta el periodismo profesional con unas perspectivas de miseria y descontrol.
Ninguno de nuestros protagonistas, Ochoa y Mesonero, eran representantes de semejante profesión.
Ambos tenían medios de fortuna, ocuparon cargos y gozaron de un prestigio único.
Cada uno en su estilo de vida y en su actitud ante la vida.
Varios aspectos los unieron, además de su casi rigurosa contemporaneidad y el movimiento romántico que cada cual vivió de forma tan diferente.
Ochoa fundó y dirigió El Artista (1835-1836), en imitación de otra revista francesa del mismo título, pero cometió el error, junto a sus amigos los Madrazo, de intentar una publicación elitista que apenas duró quince meses.
Mesonero, con otro espíritu y otras experiencias, logró que su revista
El Semanario Pintoresco Español (1836-1857), igualmente a imitación francesa, llegara a ser la publicación española de mayor éxito.
Pero es que Mesonero no era un soñador, como Ochoa, sino un comerciante y buen gestor.
Tan buen gestor que hoy puede ser considerado el periodista completo, empresario y escritor: revolucionó en España los sistemas de fabricación periodística y creó un estilo y una fórmula que acercó el periodismo a las masas (las modestas "masas" de la época).
Los dos, Ochoa y Mesonero, viajaron por Europa y de Europa trajeron las novedades que lograron imponer, no sólo en sus respectivas revistas sino en tantas otras publicaciones periódicas en las que intervinieron.
Ochoa ha quedado orillado en la historia.
Sin embargo, su categoría y la enorme y variada obra literaria que compuso no justifican tal olvido.
Mesonero ha subsistido orlado de cierta fama hasta hoy mismo.
Por dos razones fundamentales: la cercanía popular e histórica de sus "escenas matritenses" y de sus Memorias y su vinculación extrema a Madrid.
He aquí dos periodistas representativos de una época abigarrada y magnífica que, al fin y al cabo, produciría un extraño fruto asociativo para tiempos difíciles: las asociaciones de la prensa y, una de las primeras, la Asociación de la Prensa de Madrid. |
El pasado 1 de noviembre de 2011 sucedió algo que a muchos nos parece todavía increíble: el fallecimiento de Alberto Sánchez Álvarez-Insúa a los sesenta y nueve años, un hombre polifacético que se caracterizaba por una inmensa sabiduría en todos los campos, desde las ciencias más duras (era químico de formación) hasta las letras, pasando por un enorme y sorprendente conocimiento de lo popular, tema que tanto se esforzó en reivindicar intelectualmente.
El rasgo principal de su personalidad, lo que mejor lo definía humanamente, fue su desmedida generosidad, virtud que hacía extensiva a todo, tanto a lo personal como a lo laboral, tanto al trato social como a su labor intelectual.
Siempre estuvo dispuesto a ayudar a cualquiera que recurriera a él, ponía a disposición de todos su inmensa, maravillosa y única biblioteca en la que albergaba decenas de miles de volúmenes de todos los saberes, pero con un predominio indudable de las colecciones de literatura popular española de comienzos del siglo XX, en las que, sin duda, era el mayor experto.
Su libro Bibliografía e historia de las colecciones literarias en España (1907España ( -1957)), publicado por Libris en 1996, abrió infinidad de líneas de investigación al ser pionero en la catalogación de todas esas series populares.
Antes sólo había sido catalogado El Cuento Semanal por los investigadores de París VIII (encabezados por Brigitte Magnien), con un somero estudio, e indizadas las colecciones La Farsa, El Teatro Moderno y La Novela Teatral por Esgueva, Esquer Torres y Pérez Bowie, respectivamente.
Precisamente sería el libro de este último el que, actualizado, revisado y precedido por un nuevo estudio inauguraría una nueva colección del CSIC, Literatura Breve, ideada por Alberto en 1996 para albergar la publicación de la catalogación y estudio de todas esas colecciones que tanto se esforzó por rescatar y que, gracias a él y a todos los autores de los sucesivos volúmenes (entre los que me incluyo), no sólo no permanecerán en el olvido, sino que podrán ser estudiadas con THE GENEROUS wISDOM Of ALBERTO más profundidad a partir de esos libros que todo el mundo, desde el propio Alberto, define como una herramienta para otros trabajos, bien sobre las propias colecciones, bien sobre los autores que en ellas colaboran.
Alberto nació en el seno de una familia de literatos, algo que le marcaría de forma indeleble: por la rama materna, su bisabuelo Waldo Álvarez Insúa, «gallegista insigne» en palabras del propio Alberto, fundó el diario El Eco de Galicia en La Habana a finales del siglo XIX.
Su abuelo era el prolífico e importante novelista del primer tercio del siglo XX Alberto Insúa, famoso por El negro que tenía el alma blanca, una de las tres novelas más editadas de ese momento (precedida por La casa de la Troya de Alejandro Pérez Lugin y seguida por Corazones sin rumbo de Pedro Mata), y destacado cultivador de la narrativa galante.
Y su madre, Sara Insúa, que también fue escritora, al igual que su tía abuela del mismo nombre, notable autora de novelas durante los años 20-30.
Por rama paterna estaba emparentado con Miguel de Palacios (coautor de La corte de Faraón junto a Guillermo Perrín) y era hijo del crítico de arte Mariano Sánchez de Palacios.
Con esos precedentes, era inevitable que Alberto se acercara al mundo de la literatura.
Siendo joven escribió textos de crítica taurina y teatral en algunas revistas: una de las publicaciones que él recordaba con más cariño fue la entrevista con Alfonso Sastre, allá por los años 60.
Y también publicó varios relatos policíacos y de terror en la colección «Biblioteca Universal de Misterio y Terror», algunos firmados con un seudónimo que le impuso la propia editorial: Ramón S. Lucena.
De todos ellos destacan dos por encima del resto: la novela breve en cuatro entregas La Condesa Báthory, sobre Erzebet Bathory, personaje histórico que le fascinaba y sobre el que se planteaba volver a escribir; y su relato Laberinto sin final, que fue llevado a la pequeña pantalla en los 90 dentro de la serie Crónicas del mal bajo LA GENEROSA SABIDURÍA DE ALBERTO utilizar El huerfanito de Machín) provocó que se convirtiera momentáneamente en letrista al escribir la canción que interpreta el personaje de Josema («el único cantautor ciego, mudo y manco») durante los créditos iniciales y el subsiguiente comienzo del film: El hospiciano.
La monja alférez (1986), película histórica de cuidada ambientación sobre Catalina de Erauso, adaptación literaria cruzada del libro de Thomas de Quincey (The Spanish Military Nun) combinado con las memorias de la propia Catalina.
He dejado para el final recordar su amplísima labor intelectual y académica debido a su mayor importancia.
Alberto comenzó en el mundo de la Química, donde investigó medicamentos en laboratorio, impartió clases e incluso dirigió una tesis doctoral, todo ello como Colaborador Científico del Instituto de Química Médica del CSIC, pero interrumpió esa trayectoria para dar el salto a la política: tras desempeñar varios cargos de gestión tanto en el CSIC como en la CAM, fue elegido Concejal del Ayuntamiento de Madrid en 1989, entre 1991 y 1995 regresó al CSIC como Director de Publicaciones, después pasó a la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación del MEC donde fue Jefe de Gabinete, en 1996 se convirtió en Asesor Ejecutivo de la Secretaría de Estado de Administración Militar y en 1997 regresó definitivamente al CSIC para dirigir la Oficina de la Memoria, incorporarse al Instituto de Filosofía, en el que se vinculó a cuatro Proyectos de Investigación sucesivos dirigidos por José María González, y desde 2005 dirigir la revista Arbor, la más antigua del CSIC y que, gracias a su labor, se ha revitalizado, modernizado y convertido en una publicación de referencia presente en los índices de impacto más importantes.
En paralelo a todo esto se planteó colaborar con el Instituto de Estudios Madrileños, institución a la que habían pertenecido su abuelo Alberto Insúa y su padre.
Se convirtió en Miembro Colaborador el 28 de marzo de 2001 e ingresó como Miembro Numerario el 31 de octubre de ese mismo año.
En 2004 fue nombrado Director de Publicaciones del IEM y pasó a ser director de Anales del Instituto de Estudios Madrileños.
El 24 de marzo de 2011 vio cumplido un sueño que le llenó de felicidad: ser elegido Presiente del IEM, cargo que implicaba tantas obligaciones que le llevó a delegar la dirección de las publicaciones en mí.
Resumir todas sus publicaciones académicas en un párrafo es tan imposible como impensable, dada su inmensa un nuevo título, La salida del laberinto, dirigido por Enrique Nicanor, con guión de Manuel Marinero y protagonizado por un joven, todavía poco famoso, Javier Bardem.
El teatro le apasionaba, por eso hace unos años, en 2006, se atrevió a publicar una de sus obras, Herodías-Salomé.
Construcción dramática en tres actos sin interrupciones sobre textos de Mallarmé, Flaubert, Wilde, que el Grupo de Teatro «Ateneo de Pozuelo» estrenó en España el pasado día 25 de noviembre de 2011 bajo la dirección de Fernando Jiménez, tras haber sido llevada a las tablas en Argentina por otra compañía.
También se acercó al mundo del cine como escritor de guiones, firmados con el seudónimo Alberto S. Insúa y realizados todos para su amigo el director Javier Aguirre, con el que inició una fecunda colaboración que dio como resultado un total de quince películas rodadas en los 70 y los 80 (la última ya en 1991), y otra serie de guiones que, por razones diversas, no lograron rodarse.
Entre estos se encuentra el último que escribió, en 2010, el primero en colaboración conmigo: El Rastro dos, un documental en dos tiempos que se simultanearían a lo largo de toda la película, los 50 (en blanco y negro) y la actualidad (en color).
Entre sus guiones rodados destacan: El gran amor del conde Drácula (1972), la primera película en que Drácula muere por amor, precursora de Blácula y anticipada en unos veinte años al planteamiento del Drácula de Coppola.
El jorobado de la morgue (1973), sin duda su mejor guión de terror, que permitió la mejor interpretación cinematográfica de Paul Naschy, autor de la idea argumental que Alberto desarrolló, aderezándola con referencias literarias.
Carne apaleada (1978), adaptación de la novela de Inés Palou sobre las cárceles de mujeres y primera película clasificada S en el cine español.
Ni te cases ni te embarques (1982), el primer film protagonizado por el entonces trío Martes y Trece, una comedia desternillante inventada por Alberto tomando como modelo de inspiración Los que tocan el piano (1968) de Javier Aguirre, pero exacerbando las torturas involuntarias de las que será víctima el personaje de don Venancio, interpretado por Agustín González, y de las que no se librará ni en el último segundo de la película.
Alberto confesaba que la mayor dificultad que le planteó esta película fue resolver escenas para tres protagonistas en lugar de para dos.
Una anecdótica cuestión económica (evitar pagar los desorbitados derechos de autor que pedían por JULIA MARÍA LABRADOR BEN tográfica de Pequeñeces del Padre Coloma.
Han quedado en el tintero algunos textos en proceso, que me esforzaré por lograr que tomen forma escrita para que honren su memoria y con ello se cumpla su deseo.
De sus textos en solitario hay que destacar un inmenso bloque de artículos, capítulos de libros, estudios y conferencias dedicados a la Edad de Plata de la literatura española.
Se acercó a autores como Alfonso Hernández Catá, Alberto Insúa, Ricardo Baroja, Joaquín Belda, Álvaro Retana, Carmen de Burgos, Amalia Domingo Soler... estudió las colecciones literarias de ese período, en especial las eróticas, y la literatura galante o «sicalíptica», como se la denominaba entonces, y abordó otros muchos autores y temas: Agustín Pérez Zaragoza, Bernardo López García y su elegía heroica «¡Dos de mayo!», Luisa Alberca, Gonzalo Torrente Ballester, Luis Martín Santos, la literatura femenina, la novela rosa y la chic lit, Inés Palou, Eugenio María de Hostos, la risa, la polémica del beber frío, los toros en el siglo XVIII, el teatro, el mal y la maldad, el amor y la muerte, etc. Incluso se acercó a cuestiones madrileñistas aparentemente alejadas de su ámbito: el Fuero madrileño, la época de San Isidro, los jardines de Eva Perón y el plano de José Pilar Morales, tema por el que sentía una especial debilidad.
Entre sus libros, hay que citar los ya mencionados de Literatura Breve, ambos en colaboración: La Novela Mundial (con Carmen Santamaría Barceló) y Teatro Frívolo.
Teatro Selecto (conmigo), y su enjundioso ensayo De Heidegger a Sartre «Apólogos» de Martin Santos: una lectura existencial.
Ha sido un rápido recorrido por toda su obra en el que, sin duda, faltan muchas cuestiones, pero no se trataba de ser exhaustivos sino de dar un panorama intelectual general de la vida de un gran sabio, cuya marcha nos ha dejado huérfanos de tantas cosas.
Nos queda el consuelo de que seguirá vivo cada vez que alguien se acerque a alguno de sus textos y lo lea con interés, y si a partir de ahí esa persona realiza nuevas investigaciones sobre esos temas la labor de Alberto seguirá dando nuevos frutos, como él deseaba que sucediera.
Por mi parte puedo garantizar que será así. diversidad, simplemente quiero realizar una selección de aquellos textos que son más significativos o importantes por razones varias.
En el año 2000 comenzamos una fructífera colaboración que ha quedado truncada con su muerte pero que todavía puede mantenerse, aunque sea sobre todo en memoria, en algunos textos póstumos.
Emilio Carrere y la métrica de su poemario El caballero de la muerte tuvieron la culpa de que escribiéramos nuestro primer artículo juntos y a partir de ahí iniciamos una saga de estudios sobre la poesía, las colaboraciones periodísticas y los textos narrativos de Carrere, con un interés especial por su novela La torre de los siete jorobados, sobre la que, partiendo de mis investigaciones, desvelamos muchos misterios y desmentimos numerosos errores que pululaban impunemente por ahí.
Tras Carrere nos ocupamos de Ángel Rodríguez Chaves, al que previamente se había acercado Alberto cuando prologó sus Leyendas del Madrid Viejo.
En 2004 realizamos una edición de textos críticos de Enrique Díez-Canedo, en la que la introducción y selección de los mismos corrió a cargo de Alberto, y la extensa bibliografía fue recopilación mía.
Al año siguiente apareció el tomo 14 de la colección «Literatura Breve» en el que nos repartimos el estudio: Teatro Frívolo para Alberto y Teatro Selecto para mí, aunque la división es meramente física porque fue escrito con el mismo sistema de colaboración que utilizábamos en el resto de los textos.
De todas nuestras obras comunes, sin duda, de la que estaba más orgulloso era la esperada y necesaria edición del Cancionero de amor y de risa de Joaquín López Barbadillo, libro erótico-jocoso para el que Abelardo Linares nos encargó un prólogo y acabó recibiendo un enorme estudio introductorio de casi cien páginas en el que fijábamos algunas autorías controvertidas, desmentíamos otras y completábamos con unos textos añadidos.
Nuestra última colaboración publicada, aparecida en Ínsula en 2011, fue un artículo sobre la adaptación cinema- |
El deambular cotidiano por el Madrid urbano conlleva en todas las épocas una serie de peligros o riesgos que ha sido llevado al escrito impreso, bien en forma de libelo, aviso o a través de la prensa periódica.
Incluso, estos peligros han formado parte de la historia de la literatura en época temprana gracias a la publicación de obras en las que se dan avisos o noticias de los riesgos que amenazan a quienes viven en las grandes ciudades, pues su inseguridad ciudadana no sólo se circunscribe al daño físico, sino también al moral mediante el engaño o la treta.
Mesonero Romanos, fundador, propietario y director del Semanario Pintoresco Español, es consciente de un hecho que no es insólito para los ciudadanos: la falta de urbanidad, de civismo, en la sociedad madrileña.
Evidentemente esta falta de policía urbana, tal como figuraba en los padrones municipales de la época, puede hacerse extensiva a otras grandes ciudades si tenemos en cuenta el testimonio de los costumbristas.
El Semanario Pintoresco Español publica una serie de grabados en los que se zahiere y censura esta falta de educación urbana y del más mínimo respeto hacia el viandante, pues éste siempre está sometido a accidentes o situaciones incómodas por culpa de la ausencia de la más mínima cortesía o educación.
Es evidente que el principal impulsor de la inclusión o encarte de grabados entre las páginas del Semanario es el propio Mesonero que seis años antes de la publicación de los Peligros de Madrid en la citada publicación había hecho una clara y acertada alusión en el corpus de artículos que figuran tanto en su Panorama Matritense como en sus Escenas Matritenses.
Alusiones veladas y, en ocasiones, en forma de sutil digresión, pero que alcanzan una gran trascendencia en específicos artículos, como en el caso del titulado Policía urbana, publicado en fecha temprana en las Cartas Españolas, 29 de marzo de 1833, e inserto en la primera edición del Panorama Matritense (1835)(1836)(1837)(1838).
Si bien es verdad que Mesonero tiene en mente una serie de obras que tratan de los peligros de Madrid, tales como la Guía y avisos de forasteros que vienen a la Corte, de Liñán y Verdugo (1620), y Los peligros de Madrid, de Remiro de Navarro (1646), Mesonero Romanos tanto en sus artículos como en sus encargos a los grabadores contratados para encartar sus trabajos entre las páginas del Semanario Pintoresco Español prescinde del tono moralizante propio de las obras anteriormente citadas.
Si analizamos los artículos
THE HAZARDS OF MADRID IN THE SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL
RESUMEN: Los peligros de Madrid reflejan con exactitud los hábitos y costumbres de un sector de la sociedad española del siglo XIX.
El Madrid urbano está sometido a una serie de peligros que imposibilita el trasiego normal de sus moradores.
Gracias a la nula urbanidad de quienes viven en el Madrid decimonónico, el Semanario Pintoresco Español se propone zaherir desde sus páginas y grabados la inveterada costumbre de incumplir la más lógica urbanidad con obstáculos o actuaciones groseras y de mal gusto.
Grabados que reflejan con minuciosidad y detalle los peligros que sufren los viandantes madrileños en su deambular por el Madrid urbano de mediados del siglo XIX.
PALABRAS CLAVE: Siglo XIX; periodismo; costumbrismo; sátira; grabados.
sitables las calles; limpieza de balcones y riego de macetas que ensuciaban a los transeúntes; mujeres y hombres de dudosa honestidad que se amparaban en la noche para cometer sus fechorías, serenos cuya voz era insoportable...
Toda una serie de peligros que serán recogidos en los grabados pertenecientes al Semanario Pintoresco Español y que, sin lugar a dudas, serían tenidos en cuenta por los sucesivos directores y propietarios de la publicación, especialmente durante el primer inicio de la segunda serie, año 1839, que duraría hasta 1842, fecha, esta última, que supone el cese de Mesonero Romanos como director y la venta del Semanario a Gervasio Gironella en diez mil reales (Rubio Cremades, 2005, 61-65).
Las posibles concomitancias de los peligros insertos en el Semanario con anteriores obras pertenecientes a la época áurea de la literatura española son relativas.
Evidentemente, el tono moralizante existente, por ejemplo, en la obra de Remiro de Navarra, brilla por su ausencia en los del Semanario (Fontanella, 1982, 71-73).
Sin embargo, la diferencia más sustancial radica en la exposición informativa, pues mientras en los peligros insertos en las obras del siglo XVII son cuentos o novelitas en que se pintan los peligros de la calle Mayor, el paseo del Prado o durante la noche, por ejemplo, en el Semanario se prescinde de la narración y sólo el grabado, con una sucinta referencia al peligro publicado, es lo ofrecido al lector.
Es decir, una imagen visual detallada que resume el contenido de lo que pudiera ocupar un artículo.
La intención del grabador no es otra que la de actuar como una guía de avisos no sólo para quienes viven en Madrid, sino también para los forasteros que vienen a la Corte.
La intención es la misma: prevenir.
Así, por ejemplo, en Los peligros de Madrid de Remiro de Navarra, se nos previene de las desventuras que pueden acarrear a quienes pasean, transitan por la noche, en búsqueda de galanteos amorosos o divertimento.
De lo poco que hay que fiarse de quienes nos rodean sin tener referencias de ellos.
Peligros por doquier que no sólo están en los lugares más apartados del núcleo urbano, sino dentro de él, como en la concurrida calle Mayor, lugar más peligroso que Sierra Morena en palabras del propio Remiro de Navarra.
En el primer tomo de la Segunda Serie del Semanario Pintoresco Español correspondiente al año 1839, figura en la cabecera un total de trece secciones con los distintos contenidos agrupados.
En la correspondiente a la denominada de El Curioso Parlante referidos a los peligros de Madrid, como en el titulado Policía urbana, advertimos dos claros propósitos: zaherir la falta de urbanidad y difundir los peligros a fin de prevenir accidentes o situaciones poco aconsejables.
En Policía urbana, tal como hemos indicado con anterioridad, alude por primera vez y de forma clara a dichos peligros seis años antes de la inclusión de los grabados en el Semanario Pintoresco Español tras informar a los lectores que ha sido víctima de un copioso número de incidentes: calles convertidas en inmundos lodazales, calles angostas e intransitables, canalones que rocían de agua en tiempo de lluvia a los viandantes, numeración caótica de las casas de Madrid, animales que campan por las calles con entera libertad sembrando el pánico entre los viandantes...
Situación que se reitera en numerosas ocasiones, como en el siguiente párrafo:
Salvéme lo mejor que pude de aquellos peligros; pero fue para tropezar en otro, enredándome en una cuerda atada a un palo que había delante de una obra, y por pronto que quise salir sufrí gran parte de la lluvia de cascote arrojada desde el tejado; apartéme de allí, y fui a dar cerca de una docena de picapedreros que estaban labrando las piedras para una obra, los cuales acertaron a asestarme un guijarro a un ojo [...]
La relación de peligros que aparecen en esta sátira festiva del desaseo y abandono que sufre Madrid no finaliza con esta descripción, sino que se acrecienta con una serie casi eterna de los mismos, como la molestia de los gritos de los vendedores, agudos y disonantes; las ropas nada limpias puestas a secar en los balcones y ventanas; los tocadores al sol en calles no muy transitadas; el fuerte olor y humo de los hachones que acompañan al Viático; las rejas salientes que amenazan los hombros de los adultos y la cabeza de los niños; las disputas de los aguadores en las fuentes por tomar vez para llenar sus recipientes; las carretas de bueyes cargadas de carbón; los interminables desfiles de mulas cargadas de paja; el trasiego de los inevitables serones o espuertas grandes, redondas y sin asas; los muchachos que venden candela y suelen arrimarla al que no la solicita; los fogosos caballos que se dirigen al Paseo del Prado; las embestidas de los simones, bombés facultativos y calesines; la luz de los faroles que sólo sirven para hacer visibles las tinieblas; murallas provisionales de cascotes; basuras a deshoras y en lugares transitados; tertulias ruidosas; malolientes y apestosos carros de la basura que hacían intran-Enrique Rubio Cremades conjuntamente con los de Castilla y Avrial.
Tanto Alenza como el resto de los artistas citados colaboraron en las publicaciones del segundo tercio del siglo XIX de manera intensa.
Alenza no sólo participó en el Semanario Pintoresco Español, sino también en publicaciones periódicas de la época, como en El Reflejo.
Sus dibujos grabados en madera ilustraron numerosas novelas de la época y relatos reeditados a mediados del siglo XIX, como los encartados en la edición de Gil Blas de 1840.
El binomio Alenza-Castilla se adecua perfectamente, pues ambos artistas fueron diestros dibujantes en temas populares.
Precisamente, el primer peligro de Madrid que figura en el Semanario Pintoresco Español alude a la celebración de una corrida de toros.
En dicho grabado vemos a una pareja asida del brazo.
Una dama con peineta y moño habla con una señora entrada en años, cuyo porte denota ser una alcahueta vestida con grosero paño.
En este primer peligro aparece a pie de página un diálogo entre estas tres personas.
El hombre informa del horario de la celebración de la corrida de toros y la dama le indica a la alcahueta que retrase su cita con un caballero.
Prima más la asistencia a la corrida de toros que la cuita amorosa con un pretendiente ausente.
En El cartel de toros aparecen dos niños.
Uno con un paño y espada en ristre realiza un pase de muleta ante la embestida del otro niño que simula ser un toro.
Los tipos de Alenza guardan concomitancias con sus obras expuestas en la Real Academia de San Fernando y en el Liceo Artístico y Literario de Madrid o en las diferentes Exposiciones de Bellas Artes celebradas durante las décadas de los años treinta y cuarenta, pues se ciñen a temas o motivos populares, como sus célebres cuadros Dos manolas asomadas a un balcón con una vieja y dos chisperos, Un duelo a navaja, Un fraile repartiendo la sopa a la puerta de un convento, Grupo de hombres riñendo a la puerta de un mesón, Interior de una posada, Una gitana diciendo la buenaventura, Un ventorrillo...
Los peligros de Alenza guardan relación con estos temas, como el titulado Pasar a tiempo, grabado en el que un bodeguero vierte por descuido un recipiente lleno de vino en la calle justo en el momento en el que una atildada pareja pasa por la calle.
La sensación de estupor de los viandantes queda perfectamente reflejada ante lo inesperado del hecho, como en el peligro titulado La frescura del Prado en el que un carro con sus correspondientes mulas y cargado con un enorme tonel invade y riega a las pacíficas familias que disfrutan de la tranquilidad y sosiego de El Prado.
Carruajes, configuraciones urbanísticas que Costumbres de Madrid los peligros aparecen agrupados junto a una serie de artículos o cuadros de costumbres debidos a los más afamados escritores del momento, entre ellos, Mesonero Romanos.
El primer grabado aparece el 12 de mayo de 1839 y en él figuran dos damas que requiebran a un caballero que las mira en el justo momento que le dicen A Dios hermoso.
Frase que aparece a pie de página del grabado firmado por Elbo y Castelló.
En el fondo del cuadro aparece un hombre de mirada torva, embutido en un sombrero y guarecido con abundante ropa que contempla la escena.
Da la sensación de ser el protector de estas dos meretrices que miran con descaro al caballero, de porte altivo, sombrero de copa en ristre y vestido con cierta elegancia.
Su porte contrasta con el aliño de las tres personas señaladas, denotando su vestimenta un cierto aire chulesco propio de los barrios del Barquillo o del Avapiés.
El escenario una calle del Madrid de la época y cuyo claro-oscuro denota que está anocheciendo.
Los autores de dicho peligro fueron artistas de gran prestigio: José Elbo era muy aplaudido y admirado por sus apuntes y dibujos sobre tipos populares.
Sus escenas -toreros, majos, bailes, corridas de toros...-fueron muy celebradas.
Hoy en día todavía se cotizan y se buscan sus retratos sobre tipos, monumentos y escenas llevadas a cabo en esta etapa madrileña, especialmente los titulados Un ventorrillo en la ribera del Manzanares, Un contrabandista, Un majo, Un vaquero a caballo y dos toros.
Cabe pensar que Mesonero Romanos hubiera podido solicitar sus colaboraciones en el Semanario Pintoresco Español, pues sus grabados figuran también con anterioridad en las Escenas Matritenses.
Respecto a Vicente Castelló podemos afirmar que fue uno de los principales valedores de los grabados en el Semanario Pintoresco Español, aunque sólo figura su nombre en el citado anteriormente.
Sus grabados recogen todas las capas populares con especial gracejo, sin desdeñar los de la clase media.
Sus tonos caricaturescos subyacen en las publicaciones de corte satírico, como los pertenecientes a La Risa.
También son de sumo interés los publicados en El Museo de las Familias, El Panorama o en las obras del célebre costumbrista Modesto Lafuente, Fray Gerundio.
Sin lugar a dudas el grabador que mayor incidencia tuvo en los peligros de Madrid fue el pintor Leonardo Alenza, especialmente en su etapa inicial, pues de los diez grabados pertenecientes a la serie los peligros de Madrid, nueve están firmados por él 1.
El nombre de Alenza aparece
galera a la calesa parece más una estampa en la que se juega con la voz franca, exenta de impuestos, para trasladar a unas mujeres de un medio de comunicación, de la galera a la calesa.
Si en la Segunda Serie del Semanario Pintoresco Español aparece el mayor número de grabados sobre los peligros de Madrid encartados en un específico año, 1839; en el período correspondiente a la Tercera Serie, 1843-1845, brillan por su ausencia.
Durante la etapa de Gervasio Gironella como director de la publicación el Semanario sufre un claro declive, de ahí que se transfiera su dirección a Navarro Villoslada por un breve espacio de tiempo, pues Ángel Fernández de los Ríos figuraría como nuevo responsable a partir del año 1847.
Bajo su mandato se publicaron el resto de peligros de Madrid.
El año 1847 supone, pues, la continuidad de dichos peligros.
Están realizados, fundamentalmente, por Fernando Miranda, dedicado exclusivamente a la ilustración de periódicos y novelas.
Sus trabajos no sólo aparecen en el Semanario Pintoresco Español, sino también en El Siglo Pintoresco, La Semana, La Ilustración Española, El Cascabel y La Risa, entre otros.
Los siete grabados de que consta la serie correspondiente al año 1847 llevan su firma, aunque el titulado Perfumes nocturnos figura sin autor, el estilo peculiar de él prevalece en el grabado.
Fernando Miranda aparece junto a otros grabadores o dibujantes compartiendo la autoría y méritos del mismo.
Inocencio Redondo, J. Varela y Luis Fernández son los dibujantes responsables de los peligros de esta nueva época del Semanario, cuyos motivos siguen la tendencia de los publicados en el año 1839.
Es decir, prevenir a los madrileños de los peligros cotidianos que pueden encontrarse en su trasiego por las calles, callejones y plazas del Madrid de mediados del siglo XIX.
Peligros que aluden a la suciedad, a los malos olores, a la nula urbanidad de los empleados municipales encargados de la limpieza, como los titulados La limpieza de la Corte o Perfumes nocturnos.
Otros grabados aluden a los atropellos de los carruajes a los transeúntes por no respetar las ordenanzas municipales.
Los culpables son los conductores y las víctimas los pobres transeúntes, como en el peligro titulado Observancia de los bandos municipales.
Desde una perspectiva menos trágica se denuncia también ciertos atropellos entre personas, como la de ciertos mozos que llevan a sus hombros una carga pesada atropellando, convierten en un lodazal las calles de Madrid, manolas, caleseros, chisperos, gente de mal vivir, pícaros, reyertas, peleas de perros, alcahuetas y damas de dudosa honorabilidad que requiebran a los viandantes serán motivos tratados por el binomio Alenza-Castilla, como los peligros Bautismo de cortesía, en el que a un caballero al saludar a una dama quitándose su sombrero de copa le cae un caudaloso chorro de agua proveniente de una canaleta en la cabeza.
Otro tanto sucede en los titulados Guerra canina, Párese usted a oír noticias y Culto de Baco, títulos que ponen de manifiesto los peligros de Madrid.
En el primero una disputa de enrabietados perros derriba a unos transeúntes ante la mirada burlona y riente de un espectador.
Transeúntes encopetados y bastón en ristre que no pueden librarse de la embestida y cruce de dos perros entre sus piernas produciéndoles la caída.
El grabado Párese usted a oír noticias actúa como una especie de aviso o prevención ante el robo.
Mientras dos caballeros intercambian opiniones un ladronzuelo con sutil sigilo le roba la cartera a uno de ellos ante la atenta mirada de un hombre embozado en una capa y sombrero que figura ser su maestro de ceremonias.
El resto de grabados firmados conjuntamente por Alenza y Castilla pueden ser catalogados como estampas costumbristas, pues no suponen un auténtico peligro para los viandantes madrileños.
Culto a Baco y Culto a Venus, rotulados como peligros de Madrid, indican dos prácticas con un claro rechazo social.
Una taberna propia del Barquillo o Lavapiés y un grupo de clientes con sendos vasos, algunos de ellos con jarra en mano sirviéndose de manera cumplida un buen vaso de vino, dan a entender que se trata de gente de trueno.
Jarrones por el suelo junto a odres de vino y un mostrador al fondo completan la escena.
Culto de Venus trata de prevenir a los viandantes de las viejas celestinas que, apostadas en el quicio de una puerta, parecen ofrecer al público el producto de su negocio: dos jóvenes situadas en el interior de una casa y cuyas rejas dejan ver sus caras y parte de sus siluetas.
El peligro de Madrid rotulado De la galera a la calesa-Francas de Porte aparece firmado por Alenza y Avrial.
La presencia de José Avrial en el Semanario Pintoresco Español se percibe con nitidez en las secciones dedicadas a los trajes, usos y costumbres provinciales, a la España pintoresca.
Sus grabados insertos tanto en el Semanario Pintoresco Español, como en El Museo de las Familias, Fray Gerundio o El Estudiante tienden hacia este contenido, aunque también eran muy reconocidos sus retratos litografiados, como los del célebre actor Maíquez, y monumentos artísticos.
El peligro De la Enrique Rubio Cremades la embestida del animal el empleado municipal se agarra como puede a los hierros que sujetan el farol, haciendo piruetas en el aire para no caer al suelo.
El carruaje atropella a otros viandantes.
Una mujer sujeta a uno de ellos para impedir el atropello y sin sensación de conseguirlo.
Ante la embestida del carruaje a la escalera, una mujer tropieza, cayendo en el suelo y vertiendo en él el contenido de una cesta de mimbre.
Es un cuadro de movilidad absoluta.
Un totum revolutum muy parecido al del peligro Inconvenientes de las tertulias a puerta de calle en el que un hombre encopetado, con chaqué, sombrero de copa y bien calzado, tropieza con un hombre sentado en una silla y con los pies estirados ocupando toda la acera.
En el momento que tropieza, un perro empieza a ladrarle, cayéndole al pobre hombre un enorme chorro de agua proveniente de un cántaro que llevaba una mujer en la cabeza.
Una niña, sentada en un banco pequeño de madera, le tiende la mano a fin de impedir la caída sin lograrlo.
La sensación de caos es perceptible desde el primer momento de la contemplación del grabado.
Un peligro que era harto común hasta hace bien poco, en donde las tertulias solían celebrarse como reza el título de este peligro: a puerta de calle.
Uno de los grabados de esta serie más desoladores y la vez más cómicos es el titulado Una golosina malograda del día de San José.
En él, un mozo, gorra en ristre, cuya cintura envuelve un trapo blanco a guisa de delantal, lleva entre sus manos un enorme pastel al que, de improviso, le cae toda la suciedad de un balcón gracias a la limpieza que una mujer realiza sin mirar ni pensar en los viandantes.
El mozo pastelero muestra su enfado encarándose a esta moza a la que sólo se le ve medio cuerpo y una enorme escoba que sin contemplaciones arroja la suciedad en la calle.
Mientras el mozo la increpa, un niño mete los dedos en el papel para engullir lo máximo posible.
Junto a ellos, un hombre de avanzada edad que se apoya en un bastón y lleva en su hombro izquierdo una guitarra.
Vestido con capa española y sombrero de copa parece ser un ciego, guiado por su perro que se cuela entre las piernas del pastelero.
Evidentemente, esto hace prever que el pobre ciego caerá por los suelos arroyando al pastelero y al pastel.
Urrabieta consigue en sus dibujos una movilidad absoluta, una sensación caótica, de desconcierto y pasmo ante el hecho sucedido.
A partir del año 1848 los peligros de Madrid no tienen ya una periodicidad como en los anteriores casos.
En el año a diestro y siniestro, al peatón que se cruza en su camino, como el titulado También en las aceras hay privilegios.
Otro tanto sucede con el peligro titulado Pronunciamiento de un jamelgo en el que un grupo de manifestantes y representantes de la justicia, sable en mano, son atropellados por un jamelgo conducido por un huertano, que lleva sus alforjas cargadas de patatas.
El atropello de animales forma parte habitual de los sucesos trágicos del Madrid de la época.
Raro es el periódico que no incluya entre sus páginas algún accidente provocado por caballos tanto de carga como de servicio público, especialmente los conocidos con el nombre Simón.
La serie de peligros correspondiente al año 1848 guarda un cierto equilibrio desde el punto de vista cuantitativo con las anteriores.
Un total de cuatro grabados realizados en su mayoría por el dibujante y litógrafo Vicente Urrabieta, discípulo aventajado del célebre pintor Inocencio Borghini.
Urrabieta colaboró en las principales publicaciones periódicas ilustradas, como en La Ilustración, El Artista, El Siglo Pintoresco, Museo de las Familias, Álbum Pintoresco...
Su nombre era muy cotizado para la ilustración de novelas, pues aseguraba el éxito editorial de la publicación.
El doncel de don Enrique el Doliente (edición conmemorativa), Don Quijote de la Mancha, Doña Blanca de Navarra, Abelardo y Eloisa, El Conde de Montecristo, entre otras muchas, dan testimonio de la calidad de sus trabajos.
En la serie de grabados pertenecientes al año 1848 colaboró con el grabador en madera Severino, célebre por sus obras insertas en la publicación El Arte de España y El Museo Universal.
El ya citado Leonardo Alenza colabora también en esta serie, con el dibujo La charlatanería de los anuncios, uno de los peligros más interesantes que censura el aluvión de traducciones de obras francesas plagadas de erratas y de distorsiones sintácticas y morfológicas de todo tipo.
Un caballero, con bombín y chaqué, calzado con botines y bastón en mano, intenta leer un cartel que anuncia la obra El Gran Tacaño, editado por la Biblioteca Ómnibus y que dice "¡¡¡A maravedí pliego!!!
La sensación de caos, de movilidad y tonos caricaturescos predomina en algunos peligros de esta serie correspondiente al año 1848, como el titulado La gripe hace volar los bombés facultativos.
Un carruaje tirado por un caballo que lleva en su interior a un médico derriba la escalera en la que estaba subido un empleado del alumbrado que intenta arreglar un farol situado a varios metros del suelo.
Ante Recibido: 20 de junio de 2012 Aceptado: 5 de julio de 2012 tropieza con un mozo, sucio y mal vestido que lleva en sus hombros varios cochinillos muertos.
En el fondo de la estampa o escena aparece un rotulo que dice carnicería.
Los dos personajes chocan, llevando la peor parte el caballero, pues la sangre de los animales embadurna toda su figura.
En la relación de peligros publicados por el Semanario Pintoresco Español podemos ver con entera objetividad y gracejo el Madrid de mediados del siglo XIX.
La perspectiva es distinta para el lector familiarizado con el cuadro de costumbres; sin embargo, la sátira, el humor horaciano que subyace en los peligros, le acerca al del artículo costumbrista, pues a través de la risa, del humor, pretenden corregir los malos comportamientos y la nula urbanidad social existente en la época.
1849 sólo se publican dos, los titulados Inconvenientes de las mudanzas en casas de escalera estrecha, de Urrabieta, y Sobre el susto, el frío y la vergüenza de G. Vilaplana.
El primero refiere los peligros de una mudanza plagada de inconvenientes y el segundo muestra un caballero con sombreo de copa y semidesnudo al que parece que le han robado parte de sus pertenencias.
El resto de peligros publicados a partir de 1850 muestran las incomodidades y falta de urbanidad de determinadas profesiones como en Modo de pesar el carbón y hacer ver lo que pesa.
Una serie de peligros que finaliza en el Semanario Pintoresco Español con el titulado Al volver una esquina, cuyo mensaje es bien claro: nadie sabe con quién se va a encontrar al doblar una esquina.
Lo que pudiera ser casual, un mero hecho intrascendente, aquí se convierte en algo desagradable, pues el viandante
No 874 LOS PELIGROS DE MADRID EN EL SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL NOTAS |
El tema del que voy a tratar me apetecía mucho abordarlo; fundamentalmente por aquello de que cuando piensas que se han hecho muchas cosas en la vida -recuerdo un poema brevísimo de Borges que dice: "yo que tantos hombres he sido..."-, siempre te queda algo nuevo por hacer y la verdad es que yo parto de una situación donde no sé muy bien lo que soy, si realmente soy un científico convertido en crítico literario y en filósofo o simplemente lo que yo planteo muchas veces que soy, por eso dirijo esa revista del prestigio de Arbor, simplemente un generalista, una cosa que no se da con mucha frecuencia, que es una característica personal que llevo muy bien.
Voy a tratar el tema de la ciencia en el Semanario Pintoresco Español (1836-1857) y lo elegí pensando que tal vez no lo iba a elegir nadie más.
Quiero también decir que no soy un especialista en el siglo XIX, lo soy del XX, pero me interesa [no obstante].
Digo, hablando de literatura, que siempre voy retrocediendo, cada vez sé menos; sé menos del XIX que del XX, y menos del XVIII, etcétera, etcétera.
Quiero empezar con un pequeño prolegómeno que he escrito y que paso a leer: "Existe el concepto erróneo de que la ciencia no fue objeto de interés de los españoles durante el siglo XIX y en los que le precedieron", bueno esto es falso y no solamente es falso sino que además lleva aparejado un concepto también falso y es que los españoles tenemos una cierta incapacidad para la ciencia; esto viene avalado por aquella famosa frase lamentable de Unamuno.
Don Miguel decía a veces muchas cosas sacadas de tono [como la de] ¡Qué inventen ellos!
La ciencia no es un conjunto de inventos, la ciencia es fundamentalmente conocimiento, es el nosce te ipsum, es en definitiva el conocerse a sí mismo dentro del mundo; en el planteamiento orteguiano de yo soy yo y mis circunstancias, o el planteamiento hegeliano de ser en el mundo; quiero decir que ese conocimiento tiene una doble vertiente, es el conocimiento de aquellos que conocen la ciencia, que son los profesionales de la ciencia y que por lo tanto tienen un "conocimiento" de sus lenguajes y de sus materias, y luego [está] el público en general, y es ahí donde España estuvo fallando durante un tiempo, y una publicación como el Semanario dirigido a casi todos los españoles, digo casi todos porque los que sabían leer no eran muchos, y que en un momento determinado estaban interesados en conocer el mundo que les rodeaba y conocerlo de una manera pintoresca.
Los artículos científicos del Semanario Pintoresco Español son fundamentalmente pintorescos, lo cual les suma un interés, no lo digo en sentido peyorativo sino todo lo contrario.
Yo creo que fueron extraordinariamente importantes: ese divulgar la ciencia entre las familias; esa lectura colectiva del Semanario: los padres, los hijos, la madre, etcétera, etcétera, y de comunicar una serie de cuestiones que eran verdaderamente importantes, ese carácter educativo [fue fundamental].
[Ahondando en lo que decíamos, hay que insistir] en que en España el desarrollo de la ciencia no ha sido ni mucho
THE SCIENCE IN THE SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL
RESUMEN: Alberto Sánchez en su conferencia trató sobre el papel de la ciencia en el Semanario Pintoresco Español con el objeto de desmentir el tópico o el concepto erróneo de que la ciencia no interesó a los españoles del siglo XIX.
Se estudia la evolución de la ciencia en España durante el siglo XIX.
PALABRAS CLAVE: Ciencia, Semanario Pintoresco Español.
pero en un momento determinado rompe y ahora ya nadie se atrevería a decir que aquel que carece de conocimientos científicos carece también de cultura, por lo menos de una parte importante de la cultura.
Hay que decir también que a lo largo del siglo XIX este interés por la ciencia va a ir in crescendo en un momento determinado con la aparición de un fenómeno, que dicho en términos vulgares estaba cantado, que es la aparición del evolucionismo.
"El interés subiría todavía más cuando en 1859, fecha en la que el Semanario había dejado de publicarse, aparece en Inglaterra El origen de las especies de Charles Darwin, que se traduciría al castellano en 1877.
Esta publicación da inicio a una serie de ediciones de libros científicos de Darwin, Russell Wallace (que compartía la teoría de la evolución con Darwin o los planteamientos del gran constructor de la teoría de la evolución), Ernest Haeckel".
Hay, paralelamente a todos estos planteamientos, una cuestión que es clara y es que, en un momento determinado, los ciudadanos se sienten impresionados por la aparición de toda una serie de descubrimientos útiles que van a modificar su vida, me estoy refiriendo al ferrocarril, al telégrafo, al teléfono, al alumbrado y transporte urbanos, etcétera, que iba a culminar con el gran desarrollo de la Ciencia en el inicio del siglo XX, y va a ser extraordinario para la ciencia española, en el año 1906, para sorpresa de propios y extraños, porque esto sorprende tanto en España como en el extranjero, un español, Santiago Ramón y Cajal recibe el premio Nobel de Medicina.
Cajal llevó bien que lo premiaran y muy mal que compartiera su premio con Golgi, que desde luego no tiene comparación en absoluto con lo que fue la teoría neuronal de Cajal, infinitamente más importante.
Poca gente se acuerda hoy de Golgi y sin embargo Cajal se siguió estudiando tal cual.
Como consecuencia de ello, se le ofreció la posibilidad de ser Ministro de Instrucción Pública, cosa que declinó, sin embargo, estuvo a favor de la creación de la JAE (Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas) en 1907.
Esta institución entiende que los jóvenes estudiantes deben viajar al extranjero y formarse en las distintas universidades europeas y americanas.
Se crea así una política de becas "para ampliación de estudios" que deja sin efecto una pragmática real, no derogada, que prohibía a los estudiantes salir al extranjero para que no se contagiaran de "erasmismo".
Digo para, y pongo mucho énfasis en la preposición porque "para" significa para ampliación de estudios, es decir, para becas a los estudiantes y mandarlos al extranjero; no "de" ampliación de estudios, que lo es, si no para ampliación de estudios.
El desarrollo menos negativo, sino todo lo contrario: [Desde el siglo XVI y los siguientes, hubo] "En España una pléyade de médicos seguidores de Galeno encabezados por Andrés Laguna, traductor de Dioscórides, [y continuando con] Miguel Servet y Francisco Franco, entre otros que tuvieron un gran prestigio en Europa".
Pero existía una limitación y era que los estudiantes no podían salir fuera.
Existía una pragmática real que decía que los estudiantes no deberían salir de España para no contagiarse de las ideas erasmistas; esto luego se resolverá, a principios del siglo XX, como iremos viendo.
Ni qué decir tiene que "En el siglo XVIII el interés por la ciencia aumenta todavía más incrementado por el gran número de expediciones científicas y la creación de instituciones como El Real Jardín Botánico y El Real Gabinete de Historia Natural.
Pero se trata de un tema abordado por una minoría de profesionales y especialistas que empiezan a crear diversas instituciones de carácter científico.
La ciencia espera ser divulgada entre un mayor número de receptores".
También están la aparición de asociaciones científicas y las academias que van a jugar un papel en Europa y en el mundo extraordinariamente importante.
Hay que tener en cuenta que [ambas] van a poner en marcha un sistema de divulgación de los conocimientos científicos especializados a través de publicaciones periódicas.
Una de las primeras revistas que aparecieron en Europa fue las Cuentas rendidas de la Academia de las Ciencias, en la cual se informa a los académicos y científicos de todo el mundo de cuál es esa labor.
"Entrando ya en el siglo XIX, la oportunidad esperada de divulgar la ciencia vendrá de la mano de varias publicaciones y, muy especialmente, del Semanario Pintoresco Español.
La ciencia entra en las reuniones familiares y la lectura de artículos divulgativos, con el inestimable soporte de excelentes grabados se convierte en una fuente de conocimientos y a la vez de disfrute.
Hay que decir que ese interés por la ciencia fue creciente a medida que el siglo iba llegando a su final".
Aparece este planteamiento de divulgación científica entre el público en general.
Es importante porque esto rompe un modelo, el de las dos culturas, que se ha planteado siempre en España, es decir, entender la cultura desde un punto de vista humanístico y entender la cultura también desde un punto de vista científico.
A diferencia de [algunos europeos], un germano [por ejemplo], cuando sale al campo, al bosque, va identificando todas las especies botánicas que se va encontrando; pues esto en España no existía, y yo diría que casi sigue sin existir, ALBERTO SÁNCHEz ÁLVAREz-INSúA grandes introductores de la fotografía y concretamente de la fotografía en colores en España; hizo naturalmente fotografías en sus preparaciones pero a la hora de abordar las descripciones de la neurona y todos los elementos que constituyen el sistema nerviosos lo que hizo fue dibujar porque era también un extraordinario dibujante, o sea, que el dibujo es algo realmente importante y esto que es un grabado, un dibujo, que normalmente viene de la mano de grabados franceses, permitió con su adquisición a los editores del Semanario Pintoresco Español proporcionar ilustraciones que eran atractivas para sus lectores, además permitió que aquellos que iban a escribir sobre determinados temas tuvieran el motivo de inspiración en estos dibujos que se les planteaban.
En este trabajo se revisan los índices temáticos del Semanario y se describen los temas científicos tratados y su carácter divulgativo al alcance de las familias a las que iba dirigida la revista.
La preocupación básica del Semanario será la Historia Natural en sus vertientes de zoología, botánica y geología: Decía Simón Díaz: "Los adelantos científicos cautivaban a nuestros abuelos, y hoy ofrecen particular encanto las primeras y fabulosas descripciones de muchos inventos (...)
Los numerosos artículos de Historia Natural, ilustrados casi siempre con grabados franceses; los de Higiene, Economía Social, etc.".
Naturalmente que sí y va a continuar siendo así, yo recomiendo a todo el mundo que se vaya al Espasa y lea el capítulo dedicado a la bicicleta, que puede resultar verdaderamente divertido.
Hay una cosa que es evidente, sorprende quizá un poco, y es que en un momento determinado los artículos dedicados a los animales sean muchos más que los dedicados a las plantas o a la química, a la geología, etcétera, etcétera.
Y dentro de ellos se hacen descripciones de dos tipos de animales, unos, los que podríamos decir que son animales útiles, los que comparten la vida con el hombre; animales domésticos: artículos sobre la vaca 2, el caballo, la época en la que comenzó el uso del caballo en diversos países, el camello, la gallina y el gallo, el ganso, las palomas, la perdiz...; y aquellos otros que en un momento determinado forman parte del consumo humano como pueden ser los peces, el pez espada, el pulpo, el salmón, las sardinas..., u otros que son animales curiosos, como por ejemplo las de la ciencia en todas sus vertientes, y en especial de la neurobiología, la fisiología, la física, la química, las ciencias naturales, la historia y la lingüística, será notable y sus cultivadores adquirirán pronto reconocimiento internacional.
Se inicia una "edad de oro" de la ciencia española, la que Mainer ha calificado como la "edad de plata" de la cultura española.
La Junta para Ampliación de Estudios tendrá una labor ingente, que será paralela a otro fenómeno que también será importante como fue el desarrollo de la lectura en España y la aparición de las colecciones periódicas de literatura española que el público reclamó como suyas; el público empieza a leer a autores españoles a partir del año 1907, gracias a un divertido personaje que fue Eduardo Zamacois, a quien se le ocurrió la idea de crear El Cuento Semanal (1907Semanal ( -1912)), después vendrán miles de publicaciones de todo tipo; en definitiva, habrá un cambio extraordinario en el modelo editorial.
Y fue en el año 1916, tal vez por la escasez de papel provocada por la I Guerra Mundial, cuando aparece una colección que se llamó La Novela Corta (1916Corta ( -1925)), que es la colección literaria más importante que ha existido en España.
Se publicaron 499 números que se editaron en papel deleznable, pero que costó 5 céntimos.
La lectura se convirtió así en la forma más barata del ocio de los españoles y en un momento determinado impulsó, digamos, a toda una serie de clases sociales a ver en la lectura y el conocimiento una liberación.
Me estoy refiriendo al proletariado y la clase obrera, me estoy refiriendo también a las mujeres, incluso a los niños, para quienes van a aparecer publicaciones en prensa especialmente destinadas.
Este largo camino había sido preparado en el siglo anterior desde publicaciones como el Semanario.
Después de este largo prolegómeno, que creo necesario e interesante, vamos a entrar en el tema del Semanario Pintoresco Español.
Y quiero llamar la atención sobre una ilustración, Toby [ver anexo], digamos que es un mono que anuncia los planteamientos del evolucionismo.
Pero quiero llamar la atención también sobre otra cuestión: estamos en presencia de un grabado, de un dibujo.
La fotografía, que vendrá en un momento determinado, no tiene el mismo valor que el dibujo para la ciencia, ¿qué quiero decir?
Que si ahora alguien se acerca a una publicación del prestigio de Flora Ibérica verá que las plantas que se describen se hacen sobre dibujos no sobre fotografías, porque la fotografía es basta y no permite conocer el detalle; esto lo vemos también en el ejemplo de Cajal que fue uno de los
Este artículo es importante porque da la idea de lo que es la evolución geológica del globo terrestre.
Ya se conocía no solamente el registro fósil sino también el que los cojinetes habían variado, se había empezado a hablar de la separación de las plataformas continentales, etcétera, etcétera, y por lo tanto de las épocas geológicas.
Se conocía que había habido toda una serie de cambios geológicos que dieron lugar a lo que se llamó la teoría del catastrofismo, es decir, de que el mundo había sido prácticamente destruido y vuelto a recrear por eso se enterraba todo y aparecía ese registro fósil.
El evolucionismo rompió con todo esto.
Terremoto que fue particularmente importante porque alcanzó la Península Ibérica y también las islas.
El gran terremoto vino acompañado de un maremoto que destruyó casi completamente Lisboa, convirtió aquello en un páramo y dio lugar a que el marqués de Pombal, el más dictador de todos los ilustrados, hiciera el primer plan general de una ciudad -esto fue verdaderamente importante-y estuviera todo el mundo viviendo en tiendas de campaña porque todo el centro de la ciudad se derrumbó y lo que quedó fueron las siete colinas que componen el centro histórico de Lisboa.
De física y química 4 no hay muchos artículos pero nos dan una idea del ácido sulfúrico que es importante desde el punto de vista de su aplicación, es decir, es un producto que se obtiene mediante un sistema de contacto a partir de las piritas y, por tanto, el consumo de ácido sulfúrico ha sido durante mucho tiempo un medidor de riqueza de un país, en la medida que era utilizado para generar toda la industria química de superficie.
Hay un aspecto que es también importante y es el de la economía agrícola ganadera, ¿qué significa esto?, que el Semanario de alguna manera pensó que entre sus lectores podrían existir algunos, no naturalmente braceros agrícolas que no iban a ser sus lectores potenciales, pero sanguijuelas y el comercio de ellas en España.
Ni que decir tiene que fueron un elemento dentro de la medicina para provocar sangrías, fue un elemento de amplia utilización médica para aliviar determinadas cargas de sangre y, en definitiva, eliminar accesos, etcétera, etcétera.
Hay también otros animales que uno esperaría encontrar en un tótum revolútum diríamos, como, por ejemplo, el ácaro o arador de la sarna, son animales que dentro de la parasitología comparten con las chinches.
Posteriormente, el Semanario Pintoresco Español, trata una serie de animales que son, no voy a llamar salvajes, pero sí que en un momento determinado viven una vida natural como el castor 3, el águila, los halcones, el avestruz, la boa, el cocodrilo, la cochinilla...
Se ve que alternan la Entomología con la Morfología de los Vertebrados: el colibrí o pájaro mosca, el combatiente, la culebra cascabel, la chinchilla...
Aspectos que también en un momento determinado contemplan dentro de lo que son los tratados de Historia Natural que se publican a finales de siglo; algunos extraordinariamente importantes, publicados por sociedades de naturalistas y que cuando hablan de un animal siempre hablan de usos, costumbres y régimen.
Describen sus costumbres, sus formas de ser como, por ejemplo, sus períodos de incubación en el caso de las aves, los tiempos que preceden al parto, su hábitat, etcétera, etcétera.
Aquí, por ejemplo, aparecen cosas como la emigración de las aves, el escarabajo, los escorpiones, las gacelas, el gato montés, las gaviotas, la jirafa, la hiena, el hipopótamo, el instinto de las aves, la cigüeña, los ciervos, las langostas, el lenguaje de los animales, el lince, el lobo, los nidos, el orangután, es decir, el Orang-Után lógicamente.
Ya digo que hay toda una serie de artículos dedicados a toda esta gran cantidad de animales que existen en la naturaleza, sobre los que el lector del Semanario puede tener un gran interés.
Pero luego hay otros aspectos que son más aplicados, como, por ejemplo, los artículos dedicados a la caza de fieras, de insectos y mariposas, de cocodrilos, la caza del elefante.
Hay algunos artículos, por ejemplo, sobre la caza de insectos y mariposas que tienen un contenido de afición científica.
A veces se sale con la lata, de membrillo normalmente, que antes se utilizaban, con su red para cazar insectos y mariposas; nada que tenga que ver con la caza de gamuzas que es caza mayor, o la caza del cocodrilo o del elefante.
La geología y la mineralogía también destacarán, aunque mucho menos que la zoología.
He contado aquí artículos sí propietarios agrícolas y ganaderos que en un momento determinado podrían estar interesados en estos temas y dedicó a la economía agrícola y ganadera algunos artículos como la cría caballar, el empollamiento de huevos, el medio de destruir los caracoles, fisionomía del gato.
También dedicó 19 artículos a la higiene, algo verdaderamente importante desde el punto de vista de la salud.
Con el rótulo "Historia Natural" hay cuarenta y ocho artículos.
La botánica, curiosamente, no tuvo un gran peso específico como había tenido la zoología.
Estos últimos artículos tienen un interés agrícola inmediato.
De la pluma de José Echegaray, esto también es importante, debemos un buen número de artículos sobre agri- |
Celebramos el Año Mundial de la Física, en el que se conmemora el centenario de la publicación de algunos de los más brillantes artículos de Albert Einstein, quien realizó contribuciones fundamentales a dos de las fronteras científicas del siglo XX.
Por un lado, su Teoría de la Relatividad nos ayudó a entender el mundo a escalas cósmicas y por otro lado sus ideas sobre el efecto fotoeléctrico prepararon el camino para comprender el mundo microscópico de los fenómenos cuánticos.
Hace tan sólo unos años, en 2001, se celebró en Calcuta, India, la 2nd Einstein Days International Conference: Millenial Vistas on Interdisciplinary Study of Complexity in Man, Nature and Reality, que tuvo lugar en el Einstein Bhavan (Instituto Einstein) de la Universidad Visva Bharati.
Y en dicha conferencia en la que se unía a la figura de Einstein el paradigma de la complejidad, se afirmaba que si Einstein viviera hoy, muy probablemente elegiría explorar la nueva frontera de los sistemas complejos.
Y esto tiene sentido, ya que se trata de una parte de la Física, la Física de los Sistemas Complejos, que está teniendo un empuje muy notable en estos momentos, incluyendo nuevas líneas de investigación y aportando una nueva forma de hacer las cosas.
Precisamente, y durante el año 2005, conmemorando el Año Mundial de la Física, se celebró durante el mes de julio la XIII Conferencia General de la European Physical Society, "Beyond Einstein -Physics for the 21st Century" en la ciudad suiza de Berna.
La conferencia se organizó en torno a tres conferencias temáticas paralelas, que de una u otra manera se relacionan con el trabajo científico de Albert Einstein:
ORÍGENES DE LA COMPLEJIDAD
Es cierto que muchas de las nociones conceptuales que pueden definir a los sistemas complejos, tal y como los entendemos hoy día, no existían en la época de Einstein.
Sin embargo, a pesar de que para muchos sea una noción relativamente nueva, tal y como suele ocurrir, los orígenes se LA FÍSICA AL ENCUENTRO DE LA COMPLEJIDAD remontan a épocas muy anteriores.
En cuanto a los orígenes de la complejidad, resulta de especial interés la figura del científico americano Warren Weaver (1894-1978) [1], que entre otras cosas fue coautor junto con Claude E. Shannon del famoso libro The Mathematical Theory of Communication publicado por The University of Illinois Press en 1949.
de sistemas (biología matemática) y la teoría de sistemas dinámicos (dinámica no lineal).
En dicho artículo da una visión panorámica muy amplia del mundo de la complejidad en sus múltiples facetas, tal y como se ha desarrollado a lo largo del siglo XX.
Una de las ideas fundamentales en complejidad es la idea de emergencia.
En Física existen numerosos ejemplos de sistemas donde se hacen evidentes las propiedades emergentes.
Entre otros, la superconductividad y la superfluidez constituyen dos ejemplos de propiedades emergentes en Física.
Cabe además señalar que existe toda una investigación de carácter fundamental, que pretende investigar los fenómenos complejos, donde en lugar de acudir al reduccionismo, que ha sido la idea fundamental que ha regido la evolución de la Física en los últimos años, la propiedad fundamental es la emergencia.
Además, una cuestión fundamental es que estos fenómenos complejos emergentes no se derivan de las leyes microscópicas subyacentes.
Algunas de estas ideas fueron expuestas de una manera magistral por el físico Philip W. Anderson, premio Nobel de Física de 1977, en un artículo publicado en la revista Science en 1972 y que lleva por título More is different, Science, 177, 393-396, [6] donde deja muy claro la idea de que "a cada nivel de complejidad aparecen propiedades completamente nuevas, y la comprensión de estos nuevos comportamientos requiere investigación que entiendo tan fundamental en su naturaleza como cualquier otra".
Pues bien, en 1948 publicó un interesantísimo artículo, considerado fundacional, titulado Science and Complexity en la revista americana American Scientist 36, 536 (1948) [2].
De hecho utilizó material que había sido publicado en 1947 y lo más importante es que resulta premonitorio de muchos aspectos de la complejidad de los que se vienen hablando en los últimos años.
Su lectura es altamente recomendable.
Muchos físicos conocen al científico americano Ralph
Abraham por su célebre libro Foundations of Mechanics [3], que escribió junto con Jerrold E. Marsden en 1967.
Durante muchos años ha sido una referencia básica monumental sobre los fundamentos matemáticos de la mecánica.
Recientemente escribió una interesante monografía, The Chaos Avant-garde, 2001 [4], en la que recoge las memorias de algunos de los pioneros de la teoría del caos.
Su interés por las matemáticas, la física y por la historia, le ha llevado también a escribir un interesante ensayo sobre los orígenes de la complejidad [5].
Según él, los pilares en los que se fundamenta la teoría de la complejidad son tres: la cibernética, la teoría general [7], donde señala entre otras cosas: "Pero otro gran número se dedican a otro tipo de investigación fundamental: investigación de fenómenos que son demasiado complejos de ser analizados de modo sencillo por simple aplicación de las leyes fundamentales.
Estos físicos están trabajando en otra frontera entre lo misterioso y lo entendido: la frontera de la complejidad.
En esta frontera, el lema no es el reduccionismo sino la emergencia.
Los fenómenos complejos emergentes bajo ningún concepto violan las leyes microscópicas, sin embargo no aparecen como consecuencias lógicas de estas leyes."
Otro físico digno de ser reseñado en relación a la Física Emergente es Robert Laughlin, premio Nobel de Física de 1998 y profesor en la Universidad de Stanford, quien acostumbraba a proponer a sus mejores estudiantes el problema de deducir las leyes de la superfluidez a partir de primeros principios, a sabiendas de que es imposible.
Y precisamente para mostrar la importancia de las propiedades emergentes en Física.
El libro se fundamenta en un interesante artículo también publicado en el Proceedings of the Nacional Academy of Sciences 97, 28-31 (2000) [10] titulado The Science of
Everything, donde entre las muchas cuestiones que señala podemos destacar las dos siguientes: "La tarea central de la física teórica de nuestro tiempo ya no es escribir las ecuaciones últimas sino más bien catalogar y entender el comportamiento emergente en sus muchas formas incluyendo potencialmente a la misma vida.
Llamamos a esta física de nuestro siglo el estudio de la materia compleja adaptativa.
Para mejor o peor estamos ahora presenciando una transición de la ciencia del pasado, tan íntimamente ligada al reduccionismo, al estudio de la materia compleja adaptativa, firmemente basada en el experimento, con la esperanza de suponer un salto para nuevos descubrimientos, nuevos conceptos y nueva sabiduría".
"El final del reduccionismo es una llamada para todos aquellos que estamos preocupados de la salud de las ciencias físicas para afrontar la verdad de que en muchos casos el ideal reduccionista ha llegado a sus límites como principio motor.
Más que una teoría del todo, parece que nos enfrentamos a una jerarquía de teorías de las cosas, cada una de ellas emergiendo de su padre y evolucionando hacia sus hijos a medida que la escala de la energía disminuye.
El fin del reduccionismo no es, sin embargo, el fin de la ciencia, ni siquiera el fin de la física teórica".
Asimismo el premio Nobel de Física 2004, David Gross, organizó una conferencia sobre el Futuro de la Física en la Universidad de California en Santa Bárbara en 2004 [11], donde dos de las líneas prioritarias que señala son la Materia Viva: Neurofísica, Redes Biológicas & Física en Biología y por otro lado Materia Compleja: materia blanda, formación de patrones, transiciones de fase.
Todos ellos campos muy relacionados con la ciencia de los sistemas complejos.
La complejidad del mundo supone un enorme contraste con la simplicidad de las leyes de la física.
Éste es quizás uno de los aspectos más llamativos de la física: la simplicidad de sus leyes.
Tanto las ecuaciones de Maxwell del MIGUEL A. F. SANJUÁN A modo de palabras clave, voy a mencionar una serie de conceptos y problemas relacionados con la física de los sistemas complejos que suelen estar en la base de mucha fenomenología aplicada a sistemas particulares.
Entre los muchos que podrían citarse, se encuentran la dinámica caótica, las estructuras fractales, la formación de patrones, la dinámica neuronal y neurofísica, las redes de regulación genética en el contexto de campo emergente que se denomina biología sintética y la teoría de redes complejas, con aplicaciones en multitud de disciplinas de naturalezas diversas.
Por otro lado, la complejidad suele estar muy relacionada con problemas de naturaleza intrínsecamente interdisciplinares, de donde surge el concepto de Ciencia Aplicada Teórica.
De tal modo, que la complejidad induce una nueva relación entre la ciencia teórica y la aplicada.
En el pasado, en la medida en que la tecnología actuaba sobre objetos físicos, la ciencia aplicada era fundamentalmente ciencia experimental aplicada a situaciones de la vida real.
Hoy, cuando la tecnología actúa sobre la información, la ciencia aplicada consiste frecuentemente en operaciones teórico-abstractas aplicadas a temas de la información de la vida real.
De este modo deberíamos acostumbrarnos a la expresión Ciencia Aplicada Teórica.
Esta reflexión, debida al físico israelí Sorin Solomon [14], profesor de la Hebrew University of Jerusalen, es muy aplicable al mundo de la neurociencia, así como el de la biología sintética y las redes genéticas, entre otros campos de la complejidad.
Un esquema de las relaciones entre muchas de las ciencias particulares, la interdisciplinariedad y la ciencia de los sistemas complejos aparece en la Figura 6 [15].
Muchos consideran a la Física como el fundamento de las otras ciencias básicas, ya que todos los objetos naturales que nos rodean, incluidos nosotros mismos, están hechos de las mismas partículas elementales cuyas interacciones conoce e investiga la Física.
En gran medida, el extraordinario éxito de la aproximación reduccionista de la física actual se fundamenta en el concepto de sistema aislado. ca el hecho de que los biólogos no necesiten estudiar ni teoría cuántica de campos, ni el modelo estándar de las partículas elementales, ni física nuclear.
Como señala George F. R. Ellis, prestigioso cosmólogo relativista, coautor junto con Stephen Hawking de la famosa obra The Large Scale Structure of Space Time (Cambridge University Press, 1973), y actualmente catedrático de Matemática Aplicada y de Sistemas Complejos de la Universidad de la Ciudad del Cabo en Sudáfrica, la física actual no incluye en su descripción de la realidad la intencionalidad que resulta de la existencia de ciertos objetos, coincidiendo con Philip W. Anderson en su visión de la complejidad.
En su artículo reciente "Physics, Complexity and Causality", Nature 435, 743 (2005) [16], concluye que el reto de la física consiste en desarrollar una descripción realista de la causalidad en estructuras complejas jerárquicas reales.
FRACTALES Y CAOS: JAPAN PRIZE 2003 SOBRE COMPLEJIDAD
La naturaleza está llena de formas geométricas complejas tales como las líneas de las costas, estructuras de los ríos, las formas biológicas e incluso las curvas complejas de los mercados financieros.
Existe una característica común en tales formas complejas, que es la autosemejanza.
Esta es la propiedad que consiste en que cuando una parte de esta Figura 6.
Esquema de las relaciones entre muchas disciplinas particulares y la complejidad [15].
Sin embargo no existe ningún sistema físico o biológico que sea aislado.
Los sistemas biológicos son abiertos y en el mundo real el entorno importa tanto como las leyes.
La aproximación física tiende a ignorar los elementos cruciales de la emergencia en la complejidad biológica, de tal modo que se produce una estructura jerárquica, en donde existen unas leyes fenomenológicas en cada uno de los niveles de la jerarquía.
Los niveles más altos emergen de las leyes de la física subyacentes estableciendo posibles vías de crear la funcionalidad biológica, pero estas leyes son independientes de la física subyacente, lo cual expli-MIGUEL A. F. SANJUÁN forma se aumenta aparece el mismo tipo de estructura.
Esta propiedad fue descubierta por Benoit Mandelbrot y es una propiedad universal que poseen muchas formas geométricas complejas y que denominó "fractal".
Por otro lado, existen numerosos patrones dinámicos en la naturaleza tales como el movimiento de los planetas, la turbulencia en el agua y en el aire, variaciones de las poblaciones de las especies en sistemas ecológicos y otros muchos ejemplos.
Estos patrones se describen mediante ecuaciones de evolución no lineales y James Yorke encontró el mecanismo universal que subyace a estos fenómenos no lineales.
Lo llamó "caos", y a lo largo de décadas ha intentado descubrir y enunciar sus propiedades matemáticas.
Ambos investigadores encontraron que los fractales y el caos son estructuras universales que se encuentran en los sistemas complejos.
El Japan Prize lo concede cada año el gobierno japonés a través de la Fundación de la Ciencia y Tecnología del Japón.
A diferencia del premio Nobel, cada año se elige un tema diferente.
Y en el año 2003 se concedió para la Ciencia y la Tecnología de la Complejidad.
El premio fue concedido a los científicos Benoit Mandelbrot por sus aportaciones a los fractales y a James A Yorke por sus notables contribuciones a la fundamentación de la teoría del caos.
Este premio ha tenido una especial importancia para la comunidad de científicos que trabajan en estos campos, ya que se trata de la primera vez que se concede un premio de esta envergadura a científicos trabajando en temas de ciencias de la complejidad.
ceptos Universales de la Ciencia de la Complejidad.
Japan Prize 2003 publicado en la Gaceta Matemática de la Real Sociedad Española de Matemáticas [18].
Posiblemente una de las ideas más profundas acerca de la naturaleza de lo que se conoce como comportamiento caótico o simplemente caos, sea la idea de dependencia sensible a las condiciones iniciales.
Es decir, las trayectorias de un sistema caótico se alejan una de otra a medida que avanza el tiempo cuando parten de puntos iniciales muy próximos.
Este hecho tiene consecuencias muy drásticas en la capacidad de predicción de un sistema.
Resulta sorprendente leer a Charles Darwin en el capítulo XIV de El Origen de las Especies (1859) [19] la frase: "Nacen más individuos que los que pueden sobrevivir.
Un grano en la balanza puede determinar qué individuos hayan de vivir y cuáles hayan de morir, qué variedad o especie haya de aumentar en número de individuos y cuál haya de disminuir o acabar por extinguirse", que esconde la verdadera noción de dependencia sensible a las condiciones iniciales.
En los últimos años se ha hablado mucho de diálogo entre disciplinas como fuente de inspiración de nuevos problemas y nuevas soluciones.
Para el estudio de la complejidad este es uno de los elementos fundamentales, ya que aunque contando con metodologías varias, su objeto de estudio abarca problemas relacionados tanto con las llamadas ciencias duras como con las blandas.
Sistemas complejos existen en biología, en química, en física, en LA FÍSICA AL ENCUENTRO DE LA COMPLEJIDAD sociología, en economía, etc. Se habla mucho, sin entender muchas veces de lo que se está hablando, de interdisciplinariedad, de multidisciplinariedad, de pluridisciplinariedad, de transdisciplinariedad.
Con frecuencia usándolos como sinónimos, cuando cada uno de los términos anteriores tiene significados precisos muy diferentes.
Sin embargo sigue faltando el verdadero diálogo entre disciplinas necesario para el avance en el conocimiento de los sistemas complejos en particular y de la ciencia en general.
La primera edición de Thinking in Complexity del profesor de filosofía de la ciencia de la Universidad de Augsburgo Klaus Mainzer, apareció publicada por la editorial Springer en 1994.
En 2004 apareció la cuarta edición bajo el título: Thinking in Complexity: The Computational Dynamics of Matter, Mind, and Mankind, 4th ed. Se trata por tanto de un éxito editorial de una monografía que pretende conceptualizar algunas de las ideas que se han venido desarrollando en los últimos años en torno a la complejidad y a la no linealidad en su relación con la materia, con la vida, con el cerebro y la inteligencia artificial y con la sociedad.
El profesor Mainzer es actualmente el Presidente de la Sociedad Alemana de Sistemas Complejos y Dinámica No Lineal.
algo más que la idea de cruzar las fronteras disciplinares, la transdisciplinariedad y la interdisciplinariedad: integrar.
PREMIOS NOBEL Y COMPLEJIDAD
En esta exploración sobre el encuentro de la Física y la Muchas de las ideas y conceptos de la ciencia de los sistemas complejos suponen un auténtico reto para la integración de diversas disciplinas.
Entre ellas podríamos citar a la dinámica no lineal y la teoría del caos, la física estadística, la teoría de la información y de los sistemas, diversas áreas y métodos de la ingeniería, la ciencia de las redes complejas y la biología de sistemas.
Este listado naturalmente no es completo, pero da una idea del reto que hay detrás de la idea de la complejidad.
Esta idea pretende significar ción física actual, las ideas de la complejidad se remontan a comienzos del siglo XX, y se han venido desarrollando por diversos caminos hasta llegar a la visión que tenemos de ellas hoy día, si bien su evolución y desarrollo a lo largo del presente siglo XXI se encuentra bastante abierto.
La idea de emergencia frente al reduccionismo es otra de las ideas fundamentales en la física de los sistemas complejos.
Algunas de estas ideas sobre emergencia se remontan incluso hasta la los orígenes de la Termodinámica, pero aparecen en diversos fenómenos que estudia la ciencia.
Se mencionan de una manera especial conceptos como el caos y los fractales que han supuesto un mecanismo catalizador de muchas de las ideas alrededor de las cuales se mueve la complejidad.
Otro aspecto de interés notable es la idea de la interdisciplinariedad, ya que en cierto sentido la complejidad tiene una llamada a integrar disciplinas así como a romper las tradicionales barreras disciplinares.
Por último se ha querido dejar constancia de que muchas de estas ideas han estado latiendo en el pensamiento y la acción de muchos físicos en el pasado y en el presente, entre los que se ha querido hacer un especial hincapié a una serie de premios Nobel, que han estado abiertos a problemas sobre la complejidad de la vida y de la naturaleza.
Erwin Schrödinger y su libro ¿Qué es la Vida?
En el presente artículo se ha pretendido dar una visión panorámica de las relaciones entre la Física y la complejidad, a propósito de la conmemoración del Año Mundial de la Física.
Una de las principales ideas que habría que destacar es que a pesar de que la Física de Sistemas Complejos suponga ahora mismo una de las fronteras de la investiga- |
Pues bien, quisiéramos comenzar por establecer que los estudios realizados sobre la representación de los indígenas en América, como es el caso de los mapuches en Chile o los indios del Brasil, se focalizan tradicionalmente en la construcción social que los diversos tipos de relatos/ discursos, dentro de los cuales tenemos el discurso elaborado por diferentes medios de circulación masiva, realizan en torno a la figura del indígena, categorizado como una otredad, a veces exótica cuando no barbárica.
Así entonces, podemos establecer como principio rector que los acontecimientos generados producto de una relación intercultural gestada en el marco de una colonización/dominación disfrazada de actos civilizatorios, no estuvieron exentas de la respectiva cobertura mediática de la época, lo que permitió una producción de discursos periodísticos (relatos) que articularon las lógicas de consumo por parte de los integrantes de la sociedad colonial dominante.
En este cometido, los medios de co-
RESUMEN: El presente trabajo tiene la finalidad de presentar una propuesta teórico-metodológica que profundiza los estudios acerca de la representación de los indígenas en los diversos relatos/discursos producidos por la prensa en América, desde la colonia hasta nuestros tiempos.
Para cumplir con lo enunciado, se procederá a 1) presentar, por una parte, algunos antecedentes teóricos respecto a nociones como relación de sucesos, representaciones, prensa, discurso y poder; 2) se entregarán algunas referencias acerca de los avances de investigaciones centradas en el tema de lo mapuche; y, finalmente, 3) se describirá una propuesta metodológica focalizada en un modelo de análisis del discurso que permita desarrollar de forma pertinente el estudio de la representación discursiva de la otredad/indígena en la prensa hispanoamericana.
PALABRAS CLAVE: Representación; imaginarios sociales; discurso; poder; relatos; otredad. a.
Narrar hechos con propósitos similares a los que actualmente podemos adjudicar a la prensa periódica. b.
Incluir un solo acontecimiento, con diferentes dimensiones: políticas, festivas, religiosas, sobrenaturales, viajes, etc. c.
Tener una forma y extensión muy variada, es decir, que existen textos en formato de volante y textos en formato de libro. d.
Tener un soporte manuscrito e impreso. e.
Ser anónimos, en el caso de los breves, y con autoría, en el caso de los extensos. f.
Ser vendidos, tener circulación masiva y ser leídos, con frecuencia, en voz alta en lugares públicos. g.
Ser dirigidos a distintos lectores, según su grado de complejidad y nivel educacional.
Las Relaciones de Sucesos surgen en la Edad Media, pero se consolidan en el siglo XV.
Este período de desarrollo está vinculado a la aparición de la imprenta, la cual tendrá una implicación importante en su contenido: la aparición del nuevo mundo.
Su mayor producción será en el siglo XVII, debido a: a.
Las exigencias del conflictivo panorama sociopolítico de la época. b.
La necesidad de bajar los costos de producción que suponía el libro. c.
Las posibilidades asociadas a la propaganda política e ideológica.
Otra característica fundamental es que el narrador intenta permanentemente lograr la legitimidad y credibilidad de su relato, utilizando al inicio expresiones como: verísima, verdadera relación, etc.
Más tarde surge la Gazeta, que convive con las Relaciones de Sucesos durante los siglos XVII y XVIII.
Las últimas se mantendrán hasta principios del siglo XX, especialmente en sus formas de relato ocasional sobre acontecimientos no periódicos.
La riqueza de estos textos, especialmente para lograr una mejor comprensión de las formas actuales y pasadas en la construcción de un imaginario social del "Otro", en referencia a un "no(s)otros" histórico y las relaciones interculturales existentes, es un argumento mayor que la municación social, desde una perspectiva habermasiana de las legitimaciones 2, pueden ser comprendidos como los engranajes de un sistema de información que instala el sentido oficial de un conjunto de relatos con el propósito de legitimar la existencia misma del sistema de medios de información y comunicación como garantes del pensamiento ilustrado y, en consecuencia, actores sociales necesarios para la mistificación de la acción civilizatoria en América.
Frente a propuestas iniciales de esta índole, nos parece de vital importancia manifestar, entonces, que los relatos de los medios de comunicación de la época, en particular la labor de la prensa escrita, poseen la capacidad de proveer a las audiencias un mensaje que contempla un mapa conceptual capaz de ordenar, clasificar y organizar los acontecimientos (especialmente los relacionados con los conflictos) que involucran a los sujetos, actores sociales e instituciones coloniales, dentro de un contexto referencial apropiado para promover un sentido socialmente aceptado por la mayoría del mundo civilizado.
Es decir, siguiendo a John B. Thompson y su concepto de "experiencia mediática 3 ", podemos pensar que un medio de comunicación, como es el caso del Semanario Pintoresco Español, tiene la capacidad de configurar las experiencias de una comunidad de lectores (vistos estos últimos como configuradores de la opinión pública), lo que inevitablemente marca un quiebre en la frontera de las percepciones que el individuo tiene a partir de sus contactos cotidianos e inmediatos; para dar paso a una nueva realidad mediatizada por un dispositivo de control, donde las formas simbólicas que se acuñan en el mensaje de la prensa escrita de la época construyen y, más tarde, refuerzan una representación acerca de una "otredad adscrita a un acontecimiento" como los causantes de una posible ruptura del orden establecido o, dicho en términos actuales, de la gobernabilidad.
Uno de los primeros antecedentes que encontramos en la vinculación mediático-informativa entre el mundo "colonizado" y el mundo "colonizador", lo constituyen las Relaciones de Sucesos (Del Valle, 2004), que se caracterizan por:
Dicho proceso de legitimación está dado por instituciones tales como la ciencia, la religión, el arte, la política y, por supuesto, los medios de comunicación.
En relación a esto, Rodrigo Alsina se refiere a la construcción de la realidad como a un proceso de institucionalización de las prácticas y de los roles en la vida cotidiana, que es socialmente determinado e intersubjetivamente construido.
Por lo tanto, el autor sostiene que "la actividad periodística de emitir discursos a través de los mass media es una actividad socialmente legitimada para producir construcciones de la realidad públicamente relevantes" (Rodrigo Alsina, 2005, 23).
De esta forma, los medios de comunicación juegan un rol central en la elaboración de discursos que operan activamente en la construcción de la realidad, debido a su legitimación social.
En relación a esto, Ramos expresa que "los medios no sólo me aportan información; me proporcionan una construcción selectiva del conocimiento de la sociedad, me señala lo que es importante y trivial mediante lo que me muestran y lo que ignoran, mediante lo que amplían, silencian u omiten" (Ramos, 1995, 110).
De esta forma, los medios se posicionan como entes que construyen una realidad, la legitiman y la refuerzan.
Al respecto, Ramos agrega que los medios de comunicación, como instituciones legitimadas y con alto grado de credibilidad dentro de la sociedad, "producen significados que se graban poderosa e indeleblemente en mi conciencia y se constituye como conocimiento que se reafirma en todo el entramado simbólico de la cultura" (Ramos, 1995, 110).
De aquí radica, por lo tanto, el enorme poder que se le adjudica a los medios en virtud de su capacidad de construir relatos que son asumidos como "reales" o "verdaderos", sobre todo por la noción de objetividad que por mucho tiempo se ligó a la actividad periodística, en especial a aquella relacionada con el periodismo informativo (noticia o reportaje).
Así entonces, Ramos expresa que la legitimación de los medios de comunicación se produce cuando se le atribuye validez cognoscitiva a sus significados objetivados.
Esto se ve potenciado por su lenguaje característico, el icónicoverbal, "que utiliza procesos simbólicos de gran alcance de integración significativa, constituye un marco de referencia en el que toda experiencia humana pueden integrarse, creando de esta manera universos simbólicos en los que apatía manifestada hacia estos textos paleoperiodísticos, que han sido marginados, durante siglos, de la investigación historiográfica, literaria, antropológica, sociológica y comunicacional.
Hasta ahora no existe un catálogo completo de las Relaciones de Sucesos, sino más bien experiencias de catalogación general. resPecto a los medIos de comunIcacIón,
Poder y construccIón socIal de la realIdad
Berger y Luckman (1968) establecen que la realidad se construye socialmente y que es labor de la sociología del conocimiento analizar los procesos a través de los cuales se produce esto.
A diferencia de lo que se suele asumir como cierto, la verdad es que la realidad no nos es dada como tal en el proceso de conocimiento, sino que es construida e influenciada en este proceso de construcción por entes legitimados socialmente.
En este sentido Gómez sostiene que:
El momento cumbre en el proceso de construcción de la realidad es cuando se logra borrar las huellas de la construcción, de modo que el producto final (ese constructo llamado "realidad") aparece ante los sentidos y el entendimiento como autoimponiéndose desde su irrecusable mismidad.
Más bien, es el efecto mismo de una realidad compartida -un mundo de vida-como autodada y autocontenida lo que hace desaparecer los trazos de su elaboración, ocultándolos detrás de su propia evidencia: las "cosas como son" y el "sentido común" no necesitan más que la simple ostensión (Gómez, 2001, 196).
reorganización de las formas en las que el contenido y la información simbólicas se producen e intercambian en la esfera social, y una reestructuración de las maneras en que los individuos se relacionan unos con otros y consigo mismos" (Thompson, 1998, 33).
Así entonces, el discurso de los medios de comunicación e información, al construir una realidad social, ostentan un poder simbólico con el que intervienen en los hechos e influyen en la acción de terceros.
De esta forma, los discursos no son instrumentos pasivos en la construcción de sentido, sino que, por el contrario, influyen de manera importante en cómo entendemos la realidad que nos rodea y en los procesos sociocognitivos que implica este comprender y aprehender el mundo.
Dicho poder, sin embargo, no actúa de manera autónoma, sino que, como lo expresa Thompson (1998), han existido instituciones que han estado atrás de esta producción de formas simbólicas, entre las que se encuentran la iglesia, la educación y las instituciones o industrias mediáticas.
Respecto a las instituciones que han operado históricamente, como la iglesia y la educación, y a la aparición de los medios de comunicación como una institución propia de la modernidad, Literas sostiene que "Berger y Luckmann hablan entonces de la crisis de sentido en la modernidad, a partir de la crisis de las instituciones tradicionales encargadas de dar un sentido ontológico y estable al orden social, reemplazadas en la actualidad por nuevas instituciones que producen y transmiten sentido.
Tal es el caso de los medios masivos de comunicación" (Literas, 2004, 2).
Es decir, los medios de comunicación responden a lógicas que son propias de su producción, las que los sitúan como agentes de relevancia en la sociedad actual.
PráctIcas dIscursIvas y rePresentacIones medIátIcas. breves aPortes a la dIscusIón acerca del Poder en el caso del relato de la Prensa
Sin duda que los diversos discursos producidos por los medios de comunicación, en el marco de las relaciones interculturales gestadas desde la colonia hasta nuestros tiempos, han desencadenado, en distintos períodos de la historia de América, una serie de representaciones que se cristalizan los sedimentos y todo cúmulo de conocimiento del ser humano" (Ramos, 1995, 111).
De este modo, los medios de comunicación se sitúan como agentes sociales que ostentan poder simbólico (Mayorga Rojel, 2007), creando realidades que son asumidas como objetivas, de modo que nuestras relaciones sociales y las producciones simbólicas están cada vez más mediatizadas.
Al respecto, Parra y Domínguez ( 2004) expresan que los medios no se limitan a describir pasivamente ni a registrar los sucesos del mundo, sino que los (re)construyen activamente.
Esta descripción inicia desde el momento en que se decide qué es noticia y qué no, qué fuentes 4 incluir y cuáles excluir, qué extensión y espacio en la agenda se le otorgará, entre otros aspectos.
De tal forma, los medios de comunicación crean construcciones simbólicas de la realidad que afectan todos los ámbitos de la vida social, transformándose en herramientas de reproducción ideológica por lo cual se podría hablar de poder simbólico en el sentido que lo plantea Pierre Bourdieu:
El poder simbólico como poder de constituir lo dado por la enunciación, de hacer ver y de hacer creer, de confirmar o de transformar la visión del mundo, por lo tanto el mundo; poder casi mágico que permite obtener el equivalente de lo que es obtenido por la fuerza (física o económica), gracias al efecto específico de movilización, no se ejerce sino él es reconocido, es decir, desconocido como arbitrario.
Esto significa que el poder simbólico no reside en los "sistemas simbólicos" bajo la firma de una "illocutionary force", sino que se define en y por una relación determinada entre los que ejercen el poder y los que los sufren, es decir, en la estructura misma del campo donde se produce y se reproduce la creencia (Bourdieu, 2000, 73).
A este poder simbólico 5 también se refiere Thompson -autor que establece la existencia de cuatro tipo de poderes: el económico, político, coercitivo y simbólico-cuando expresa que la comunicación mediática posee una dimensión simbólica irreductible, en la medida que produce, almacena y se ocupa de la circulación de materiales significativos tanto para quienes la producen, como para quienes la reciben.
De este modo, el autor expresa que la comunicación mediática es una reelaboración de carácter simbólico, "una
de medios de comunicación masivo tiende a producir una ultrasimplificación sígnica o, dicho en otros términos, simplifican de manera aberrante la complejidad cultural de las comunidades indígenas por medio de la producción de esquemas interpretativos capaces de facilitar al colectivo dominante la distinción entre el "Nosotros/Civilizados" y los "Otros/Bárbaros".
Es por ello que quisiéramos reiterar que las representaciones formuladas por la prensa colonial y que están sustentadas en un principio ideológico colonizador que logra cristalizar una significación discriminatoria mediante la práctica discursiva mediática, tienen la facultad de construir socialmente al Otro/indígena sobre la base de creencias compartidas socioculturalmente por los miembros de los grupos dominantes y, de esta manera, se pretende establecer un relato histórico verosímil capaz de reforzar en la memoria colectiva una significación de la exclusión y la diferencia que perdure en el tiempo.
Al respecto, Manuel Martín Serrano -en el contexto de las visiones que pueden llegar a producir los diversos aparatos ideológicos como es el caso de la prensa colonial y los relatos periodísticos de la época-establece con claridad que las representaciones que se configuran sobre la realidad, "ofrecen un modelo del mundo reconocible en el entorno o tácticamente posible; sugiere a los Actores comportamientos factibles y aceptados; y describen situaciones que suelen ser las más probables" (Martín Serrano, 1986, 44).
De esta manera, la condición ideológica de la prensa colonial en América determinaba la configuración de un objeto duplicado in absentia del objeto real y se establece una mímesis sobre la base de la presencia (simulación) de algunas propiedades del objeto representado.
A partir de lo descrito, se puede observar que los medios de comunicación elaboran discursos donde los significados que se adscriben a los acontecimientos del presente siempre están alineados -en la medida que sea favorable a los objetivos propuestos por el enunciador-a las representaciones del pasado y, por ende, la producción de significados apunta a la correlación entre las imágenes propuestas por la dimensión histórica y las representaciones producidas por las instituciones que controlan las múltiples instancias de socialización a partir de las lógicas de poder imperante en enmarcan dentro del contexto político, económico y social de cada período.
Así, los discursos mediáticos de la prensa colonial y que ofrecen una visión del mundo determinada por las autoridades de turno, se pueden clasificar como un mecanismo estratégico o -en un sentido althusseriano-en un aparato ideológico de las clases dominantes que se utiliza con la finalidad de perpetuar una construcción social en torno a la presencia "amenazante" del Otro y, de esta manera, fortalecer el poder de las clases dominantes por medio de la configuración tautológica y permanente de las visiones sobre la realidad.
A su vez, debemos tener absoluta claridad que el discurso mediático colonial que se genera a partir de las relaciones interculturales no está únicamente constituido por un conjunto determinado de (pre)suposiciones que se sustentan en abstracciones complejas de sentido sino que, además, éste se configura a partir de una estructura ideológica colonizadora asentada en la superioridad moral por efectos civilizatorios que determina -a su vez-el tipo de interacción discursiva que sostienen los productores de los relatos y sus objetos de observación: los Mapuches y los Indios del Brasil.
Así entonces, podemos aventurarnos -desde una perspectiva crítica-a enarbolar un supuesto que alude a que en el marco de la producción discursiva de la prensa colonial, la representación de América y sus comunidades indígenas, como es el caso de los Indios del Brasil y los Mapuches, ha sido construida sobre la base de elementos de significación discriminatorios que producen una representación textual de intolerancia acerca del Otro que es vinculado con implicaciones de carácter negativo para el control pacífico de los territorios y donde las acciones de violencia y actos barbáricos ejecutados por un sujeto o colectivo que representa a una comunidad indígena, se clasifican como acciones que atentan contra el orden socioeconómico y político de las personas e instituciones del mundo civilizado.
En este sentido, las representaciones del discurso mediático colonial, centradas en la diversidad del escenario indígena americano, gestan un sistema ordenado de referencia dominante que pretende otorgar un sentido homogéneo al mundo social como mecanismo utilizado para mantener categorías históricas acerca del Otro/indígena.
Por lo tanto, la acción discursiva implementada por el sistema No 894
construcciones mediáticas, tal y cual lo podemos advertir en las primeras formas periodísticas.
Incluso, es fundamental comprender qué entenderemos por el indígena mapuche en tanto objeto/sujeto de representación mediática, puesto que basta recordar que en los medios de comunicación en Chile, los indígenas aparecen como tales, esto es como objetos/sujetos de representación mediática con identificación propia, sólo a partir de fines de 1980, pasando de la identificación como "Araucanos rebeldes y bárbaros que es necesario evangelizar", durante la colonia y la globalización religiosa, hasta "Araucanos rebeldes y bárbaros que es necesario pacificar", durante la globalización del modelo Estado-nación; y "campesinos, marginales, proletarios, pobres e indigentes, etc.", en otros períodos.
Sólo a partir de fines de la década de los'80 podemos observar un imaginario social de este grupo, en el discurso público de tipo mediático, como "indígenas mapuches", con características sociales, culturales (no políticas) "diferentes", aunque no comprendidas, sino caracterizadas primero por "lo exótico" y luego, como "lo conflictual".
Es más, permítannos precisar lo siguiente: en la actualidad es factible evidenciar que el tema de lo indígena o lo que se denomina el problema de la cuestión indígena es abordado por algunos de los principales centros de producción del pensamiento político en Chile (Libertad y Desarrollo, por ejemplo) desde una perspectiva que se caracteriza por los siguientes enfoques: a.
Desde la lógica del conflicto, ya sea en una perspectiva cultural o de riesgo (principalmente para los grupos empresariales); y b.
Desde una lógica de la seguridad / inseguridad ciudadana, con énfasis especialmente en las tensiones generadas por las movilizaciones de las comunidades indígenas mapuches.
Ahora bien, si volvemos sobre la línea que hemos planteado al principio de nuestra exposición, es necesario subrayar que la reconstrucción histórica a partir de las Relaciones de Sucesos permite observar una construcción socioimaginaria que se cristaliza sobre las colonias y contribuye, por lo tanto, a la comprensión global de los actuales procesos de relaciones interculturales.
En caso contrario, la prensa colonial se pudo ver forzada a generar discursos conformados por una matriz de significados nuevos que se contraponen a las representaciones desfavorables para el orden civilizatorio y, en consecuencia, los nuevos relatos pretenden institucionalizar una determinada interpretación de lo que acontece.
En definitiva, esta acción de imponer una nueva interpretación en el marco de las relaciones discursivas interculturales se entiende como la finalidad que determina el sentido de existencia de la prensa colonial, es decir, que la prensa de la mencionada época diseña y ejecuta estrategias comunicacionales con la finalidad de mantener el control sobre las relaciones simbólicas que se perpetúan en los múltiples discursos gestados sobre la base de una construcción artificial capaz de estimular e influir a las audiencias para aceptar una representación como legítima y verdadera.
Es por ello que los relatos de la prensa colonial y la representación del Otro/indígena mediante sus prácticas discursivas legitimadas (como, por ejemplo, las narraciones de costumbre) son una evidencia del propósito fundamental -vistos desde la lógica funcional de los medios de comunicación-por instaurar un orden institucional-ideológico que permita reforzar, por una parte, la legitimidad de las representaciones dispuestas en los discursos de la prensa colonial y, por otra, los límites de interpretación necesarios para enmarcar -desde la visión civilizatoria-los significados favorables al relato periodístico institucional.
avances sobre el estudIo de los Indígenas
Frente a este breve escenario conceptual, diremos que uno de los avances sustanciales que hemos realizado en el campo de los estudios de la significación y la construcción de sentido en los discursos públicos acerca del mundo indígena se encuentran en los trabajos acerca de la representación/imaginario social de los mapuches de Chile (Del Valle Rojas, 2009, 2005a, 2005b, 2004; Mayorga Rojel, 2007, 2010) en los medios como parte de un proceso profundamente histórico y, a su vez, como parte de un continuo histórico representacional, en el cual podemos observar comparativamente estructuras de sentido y figuras discursivas que se repiten en el juego de
religioso del que habla que del "otro", que es referido -y diferenciado en su barbaridad.
B. En el segundo caso, la situación es muy similar, aunque hay un desplazamiento desde la dualidad de lo profano / sacro (persiste lo moral como referente), hacia conceptos "modernos", con nociones como la "conciencia" y la "condición social".
Hay, pues, en esta mirada del otro, un "no(s)otros" que analiza, que examina y que penetra: el hablante nos habla de la imposibilidad moral, del abatimiento, de la conciencia de su propia personalidad y del infortunio y la esperanza.
No hay dudas, el imaginario social se construye desde una posición autorreferente, puesto que no sólo un "no(s) otros" habla del "otro" a través de sí mismo, sino que en este hablar, el sujeto que habla, habla a través de sí mismo y desde esta posición ve en la otredad lo ajeno, lo extraño, su vida, su condición, sus conflictos, o el pasado que lo atormenta y desea olvidar.
En definitiva, para ir dando un cierre a esta sección del trabajo que no busca dar una solución a la problemática del estudio comparado como propuesta, sino más bien queremos dejar instalado un problema y algunas ideas que han sido trabajadas durante un tiempo, quisiéramos -brevemente-destacar que si bien los estudios sobre la construcción social del llamado "conflicto mapuche" en Chile 6 en el discurso massmediático, tanto nacional como internacional, son abundantes; en general estos estudios se centran en aspectos exógenos del problema, en dos sentidos: (1) son construcciones sociales desde los medios de comunicación, y (2) son construcciones sociales desde los no-indígenas.
Por consiguiente, sería interesante disponer de la posibilidad para ampliar el campo de este tipo de investigaciones donde se permita: (a) superar, extensiva e intensivamente, los recurrentes análisis del imaginario social del "otro indígena" en los medios de comunicación, y (b) comprender al "otro indígena" desde una perspectiva endógena, esto es, desde una autoobservación.
Tomemos, por ejemplo, el caso de las representaciones del llamado "conflicto indígena", la cosmovisión, las reivindicaciones, las demandas, las aspiraciones y las expectativas de las comunidades indígenas, expresadas a través de discursos públicos realizados por ellos mismos; por ejemplo, mediante publicaciones periódicas electrónicas, comunicados públicos, cartas abiertas, etc.
Sin embargo, creemos necesario plantearnos una pregunta central: ¿qué hemos logrado hasta ahora en los análisis de los discursos públicos como una forma de describir y comprender la construcción de las representaciones del Otro/ indígena?
Nos arriesgamos a decir "Sólo algunos hallazgos interesantes", pero, ¿se justifica este tipo de análisis?
En la mayor parte de los casos creemos que sí, aunque en muchos casos se trata más bien de estudios focalizados en la descripción funcional de un tipo de discurso y no se centran en las relaciones entre los objetos del discurso: el sujeto/objeto indígena (Del Valle, 2005b).
Veamos algunos ejemplos de cómo los indígenas son descritos por los cronistas en relatos historiográficos:
Testimonio 1 francIsco de toledo (1572, sic) "Porque donde pende todo el daño de estos naturales es de las borracheras hordinarias que hazen y de aquí resultan las fuerzas y amancebamientos y sodomias e incestos, y allende de esto tengomaveriguado que ninguna borrachera se haze sin idolatrías".
"Yacen en la más estúpida imposibilidad moral; aman su abatimiento, como los cuerpos graves, el reposo; viven sin la conciencia de su personalidad, como las ostras adheridas a la roca, sin que los embates del infortunio los conmuevan, sin que el dolor ni la esperanza los movilicen".
Ambas citas, aunque con varios siglos de diferencia, ponen en escena un juego de significaciones que permiten determinadas construcciones socioimaginarias del "otro".
Incluso podemos mencionar que ambas descripciones del "otro-indígena" constituyen referencias desde el "no(s) otros" y su contexto: a.
En el primer caso, el imaginario social que se construye se centra en la dualidad: profano / sacro que forma parte, a su vez, del contexto y del imaginario del autor, del "no(s)otros" que construye la imagen del "otro".
"Borracheras", como parte de lo profano e "idolatrías" como apelación al hereje, en oposición a lo sacro.
Estas referencias nos dan cuenta más del contexto No 896
[y] -en un sentido complejo-como un esfuerzo intelectual riguroso para convertir en evidencias aspectos visibles y no visibles de la realidad" [...] realidad que -desde nuestro punto de vista-se hace presente en el discurso, o sea el discurso es un dispositivo que materializa el imaginario social en el entramado de relaciones sociales.
Así entonces, si bien nuestra propuesta se focaliza en el análisis de la representación/imaginario social de los indígenas en los diversos relatos/discursos producidos por la prensa colonial, quisiéramos precisar que los avances y resultados obtenidos producto de investigaciones realizadas en el marco de la cuestión mapuche pueden ser complementados con el estudio de la construcción socioimaginaria de los indígenas americanos en el relato/discurso de la prensa colonial, es decir, nuestra intención es ampliar nuestro trabajo con la investigación acerca de los "indios del Brasil" y su imaginario social cristalizado en los relatos de costumbres publicados en el Semanario Pintoresco Español.
Desde la finalidad de dar cumplimiento a lo propuesto, hemos elaborado un modelo de análisis del discurso sobre la base de un enfoque sociopolítico y que ha sido empleado particularmente para el análisis de relatos/discursos de diversa índole, tanto mediáticos oficiales como políticos movimentales; lo que nos permite establecer y describir los tópico(s), figuras, valores temáticos, posiciones de poder, modos de objetivación y contextos que enmarcan el sentido de lo enunciado y, en definitiva, develar los elementos de la estructura de significación que sustentan la cristalización de los imaginarios sociales.
A continuación procedemos a la entrega del modelo de análisis del discurso propuesto para el desarrollo del estudio.
breve descrIPcIón de nuestra ProPuesta metodológIca Para el estudIo comParado de los dIscursos/relatos de la Prensa colonIal
En esta sección final del presente trabajo, quisiéramos comenzar por establecer que nuestro interés por profundizar los estudios acerca de la representación/ imaginario social de los indígenas en los diversos relatos/discursos producidos por la prensa tanto colonial como en los medios de comunicación existentes en la actualidad, está sustentada en términos metodológicos en una propuesta que se cimienta en la comprensión de que la realidad social es construida por los sujetos/ comunidades por medio de toda acción intersubjetiva y que, a su vez, le permite a los sujetos/comunidades compartir significados en común respecto a dicha realidad construida socialmente.
Pues bien, para nosotros se hace imperiosamente necesario asumir que es absolutamente posible identificar/describir/ conocer/explicar un fenómeno -como es el caso de la representación/imaginario social de los indígenas en los diversos relatos/discursos producidos por la prensa colonial-desde una perspectiva cualitativa compatible con los fundamentos teóricos que sustentan el marco comprensivo y descriptivo de nuestros diversos estudios enmarcados en los campos de la comunicación, la interculturalidad y el análisis del discurso público, donde, además, se asume como parte de nuestro trabajo de análisis una clara intención de objetivar, en la medida de lo posible, un fenómeno constituyente de una realidad social.
En efecto, estamos en total acuerdo con la propuesta de Baeza (2008, 45) respecto a la objetivación entendida "-en un sentido simple-como un compromiso entre lo materialmente dado y lo subjetivamente entendido como dado; Consiste en identificar las distintas figuras (actores, instituciones, tiempo(s), lugar(es)), que aparecen en el discurso y el papel que se les asigna a cada uno en el relato.
Es el sentido que se construye a partir de las relaciones entre las figuras y sus recorridos figurativos.
Por lo tanto, las figuras tienen un valor a partir de su relación con otras figuras.
Finalmente, si las representaciones/imaginarios están sustentadas en un principio ideológico que logra unificar el sentido de un relato/discurso, entonces se hace evidente la facultad que posee los imaginarios sociales para categorizar, rotular, articular y disponer de la construcción social de sentido en torno a un colectivo, Comprender este juego discursivo de los textos-fuente, es significativo para entender la complejidad de la producción de la noticia".
5 Según Thompson, este tipo de poder, llamado cultural o simbólico y cuyo término es adoptado de Bourdieu, "procede de la actividad productiva, transmisora y receptora de formas simbólicas significativas".
A esto agrega, "Utilizaré el término 'poder simbólico' para referirme a esta capacidad de intervenir en el transcurso de los sujeto u objeto sobre la base de creencias compartidas socioculturalmente y, de esta manera, se establece un discurso verosímil capaz de reforzar en la memoria histórica los imaginarios que se han transmitido por medio de las diversas operaciones socializadoras de cada comunidad/nación.
LA REPRESENTACIÓN DE LOS INDÍGENAS EN LOS RELATOS DEL SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL: "Poder simbólico y realidad social", en Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas, n.o 10.
Habermas, Jurgen (1999): Problemas de legitimación en el capitalismo tardío, Madrid, Cátedra.
acontecimientos, para influir en las acciones de los otros y crear acontecimientos reales, a través de los medios de producción y transmisión de las formas simbólicas" (Thompson, 1998, 33-34).
6 Utilizamos este concepto críticamente y en dos sentidos: primero, considerando que es en sí una construcción social, tanto política como mediática; y, segundo, que precisamente por tratarse de una construcción impregnada en la sociedad, nos posibilita las referencias. |
Anunciaba el catálogo de la editorial Seix Barral que en noviembre de 2011 saldría a la luz un libro de Juan José Millás titulado Articuentos completos, y en la publicidad interior se señala: «Por fin, los articuentos completos de Juan José Millás, ese género de su invención que define como 'crónicas del surrealismo cotidiano dosificadas en perlas».
El "neologismo" creado por Millás y por él mismo definido, aunque no cuente con una entrada propia en el Diccionario de la RAE, ha pasado a ser -en los últimos años-un término aceptado.
Es la nominación de lo existente.
Se ha creado un sustantivo nuevo para la teoría literaria.
En realidad, si lo pensamos despacio, no se ha tardado tanto tiempo; poco a poco se van deslindando las modalidades de ese género, considerado en algún momento como menor, denominado artículo literario.
La literatura en prensa es reciente: menos de tres siglos apenas es tiempo para el arte de imitar con la palabra.
En el tiempo de Aristóteles, no se había creado el vocablo literatura para designar esta disciplina, a pesar de que hacía siglos que se escribían epopeyas y tragedias.
El tema de las delimitaciones genéricas del arte de escribir siempre ha sido problemático y difícil.
Pero lo que sí está claro es que primero se crea el género y luego se designa.
Desde los inicios del periodismo la creación literaria se apresura a aprovechar este nuevo soporte con todas las ventajas que conlleva y lo hace tomando carta de ciudadanía, con la brillantez de un Cadalso, Jovellanos, Nifo, y la suculenta lista de posteriores plumas que han elevado este tipo de escritura al rango de genial: Larra, Bécquer, Clarín, Azorín y un largo etcétera hasta nuestros días.
Mesonero se preocupa mucho de aclarar quiénes son sus maestros en el arte que quiere desarrollar y a qué genero se adscribe, y así en abril del 32 en "Las costumbres de Madrid" escribe (p.
No pudiendo permanecer tranquilo espectador de tanta falsedad, y deseando ensayar un género que en otros países han ennoblecido las elegantes plumas de Adisson, Jouy y otros, me propuse, aunque siguiendo de lejos aquellos modelos y adorando sus huellas, presentar al público español cuadros que ofrezcan escenas de costumbres propias de nuestra nación, y más particularmente de Madrid, que, como corte y centro de ella, es el foco en que se reflejan las de las lejanas provincias.
Mi intento es merecer su benevolencia, si no por la brillantez de imágenes, al menos por la verdad de ellas; si no por la ostentación de una pedantesca ciencia, por el interés de una narración sencilla, y finalmente, si no por el punzante aguijón de la sátira, por el festivo lenguaje de la crítica.
Las costumbres de la que en el idioma moderno se llama buena MESONERO ROMANO'S "ARTICUENTOS" RESUMEN: En este trabajo se analizan una serie de artículos de Mesonero Romanos pertenecientes al Panorama matritense.
El Curioso Parlante, que se afirma escritor costumbrista, descriptor de escenas y cuadros, roza a veces la narración y construye unos textos difícilmente clasificables desde el punto de vista genérico.
PALABRAS CLAVE: Artículo; cuento; costumbrismo; escena; personaje; tipo.
LOS ARTICUENTOS DE MESONERO ROMANOS
de Madrid", "Las ferias", "Grandeza y miseria" y "El camposanto", fechado en noviembre del 32, con el que se cierra su colaboración en Cartas españolas para iniciar una nueva andadura en la Revista española, donde publica dos artículos más del año 32 "Pretender por alto" y "La políticomanía", en noviembre y diciembre, respectivamente.
Son veintidós artículos que junto con varios más constituirán la serie del Panorama matritense.
Con ellos los artículos de costumbres de Mesonero entran en la prensa española, para ya no salir de ella.
Ese año de 1832 es emocionadamente evocado por Galdós en el capítulo XXIX de Los Apostólicos en relación a lo que para él eran los inicios del costumbrismo del Curioso Parlante.
Escribe el novelista canario:
Este joven a quien estaba destinado el resucitar en nuestro siglo la muerta y casi olvidada pintura de la realidad de la vida española tal como la practicó Cervantes, comenzó en 1832 su labor fecunda, que había de ser principio y fundamento de una larga escuela de prosistas.
Él trajo el cuadro de costumbres, la sátira amena, la rica pintura de la vida, elementos de que toma su sustancia y hechura la novela.
Él arrojó en esta gran alquitara, donde bulliciosa hierve nuestra cultura, un género nuevo, despreciado de los clásicos, olvidado de los románticos, y él solo había de darle su mayor desarrollo y toda la perfección posible.
Tuvo secuaces, como Larra, cuya originalidad consiste en la crítica literaria y la sátira política, siendo en la pintura de costumbres discípulo y continuador de El Curioso Parlante; tuvo imitadores sin cuento y tantos, tantos admiradores que en su larga vida los españoles no han cesado de poner laureles en la frente de este valeroso soldado de Cervantes.
Tomando, pues, como base la consideración de Galdós del año 1832 como el año que "comenzó su labor fecunda" este "soldado de Cervantes", centro mi estudio en los artículos publicados en ese año: el primer año del Panorama matritense.
Las palabras galdosianas nos sirven ya de base para el fundamental tema de la indeterminación genérica de las primeras publicaciones del Curioso Parlante en Cartas españolas, pues el autor de Los Apóstólicos nos habla de un género nuevo que estaba "destinado el resucitar en nuestro siglo la muerta y casi olvidada pintura de la realidad de la vida española tal como la practicó Cervantes". sociedad, las de la medianía y las del común del pueblo, tendrán alternativamente lugar en estos cuadros, donde ya figurará un drama llorón, ya un alegre sainete.
Empero, nadie podrá quejarse de ser el objeto directo de mis discursos, pues deben tener entendido que cuando pinto, no retrato.
Estas conocidísimas palabras de Mesonero son de obligada cita cuando lo que intento indagar es el componente narrativo de los artículos del Curioso Parlante.
En estas pocas palabras, pues, enumera varios de los elementos fundamentales del artículo de costumbres.
-Tiene unos maestros a los que "imitar", a los que se considera autoridades. -Son escritos de fuerte contenido descriptivo y carácter estático: cuadros, escenas. -En ellos que hay tipos, no personajes: "pinto, no retrato". -Con un estilo específico: el lenguaje festivo de la crítica. -Con un elemento narrativo que provoque intriga en el lector: "mediante una narración sencilla". -En el que no se contarán cosas grandiosas, pero si verdaderas: si no por la brillantez de imágenes, al menos por la verdad de ellas.
Efectivamente, el artículo costumbrista no cuenta grandes hazañas, porque su misma base es la cotidianeidad, que ya la novela española del siglo de Oro tan brillantemente hizo entrar en la Literatura, pero "contienen una narración sencilla que provoque interés".
Este elemento narrativo de los artículos de Mesonero ha sido subrayado siempre por la crítica.
Ya Montesinos señaló 2: "compuestos en otra época, muchos de estos artículos se hubieran llamado cuentos".
Mesonero publica estas palabras en abril de 1832 en Cartas españolas, revista en la que empieza a colaborar el primer mes de ese año y en la que ya han aparecido "El retrato", "La calle de Toledo", "La comedia casera" y "Las Visitas de días".
Siguen a éstos: "Los cómicos en cuaresma", "La romería de San Isidro", "La empleomanía", "Un viaje al sitio", "El Prado", "Las casas por dentro", "1802 y 1803", "Los aires del lugar", "El paseo de Juana", "El día 30 del mes", "El amante corto de vista", "Las tiendas", "El barbero
él el narrador se estremece ante los restos mortales de su padre, que han sido trasladados de sitio.
El segundo, sin embargo, es un apólogo.
Es lógico que teniendo un fin moralizante y recurriendo muchas veces al cuento para ilustrar sus tesis, hubiera en el conjunto de los artículos publicados en el 32 algún apólogo, y éste es uno.
Los otros ocho, más que abordar costumbres del momento, lo que hacen es contar historias enmarcadas en un tiempo y un espacio muy concreto, que es el espacio y el tiempo del propio autor.
Porque en realidad, muchas de estas narraciones tienen interés por sí mismas, y no lo perderían si se situaran en otro tiempo, en otro espacio y con otros protagonistas.
Fijémonos, por ejemplo, en el primero de todos: "El retrato".
En realidad, no veo que hay de costumbrista en un artículo como "El retrato", antes bien veo un cuento: la historia de una familia a través de una pintura, un retrato de un caballero vecino de Madrid, afincado en la calle San Bernardo.
De hecho, el texto empieza así (p.
41): "Por los años de 1879 visitaba yo en Madrid una casa en la calle ancha de San Bernardo; el dueño de ella, hombre opulento y que ejercía un gran destino, y tenía una esposa joven...".
Es decir: érase una vez... un hombre opulento... etc., etc., como en los cuentos tradicionales, con la diferencia de que en éstos, las cosas suelen ocurrir no se sabe dónde y no se sabe cuándo, y aquí se da a conocer con exactitud la ciudad, la calle y el año.
Por contrapartida, en los cuentos tradicionales se da a conocer el nombre de los protagonistas y aquí no.
Ahora bien, el hecho de que se oculten los nombres, no quiere decir que sean tipos.
Quiero decir que en muchos artículos costumbristas los tipos tienen nombres -de hecho nombres inventados que caracterizan al tipo 4 -y no por eso dejan de ser artículos puramente costumbristas.
Es éste un rasgo que también comparte el cuento.
A muchos protagonistas de cuentos se les conoce no por su nombre propio exactamente, sino por alguna característica concreta: no sabemos en realidad como se llamaba Caperucita, porque su nombre es metonímico, o el gato con botas, o la madrastra de Blancanieves.
Se les conoce por una característica o bien de su ropa o de su calzado o de su parentesco con el protagonista.
Pues bien, aquí, a este señor de la calle San Bernardo lo conocemos porque era un El carácter narrativo de los artículos literarios es un tema sobradamente tratado, y su indefinición genérica es puesta de manifiesto, por ejemplo, en la publicación de algunos artículos de Clarín unas veces como cuentos otras como artículos.
Artículos fueron, pues se publicaron en prensa, pero cuentan historias, por eso al compilar la obra del autor se clasifican como cuentos 3.
Narraciones fueron las tres últimas cartas de Bécquer en la serie de artículos Desde mi celda y, como hemos visto, Galdós sitúa al Curioso Parlante como inventor del artículo de costumbres "a la manera de Cervantes".
Efectivamente, en estos primeros artículos del Panorama se observa un marcado carácter narrativo.
Rasgo que, creo, se va desvaneciendo a medida que va sintiéndose más seguro en el movimiento del costumbrismo.
Es verdad que en todo el conjunto de artículos que componen esta primera serie costumbrista de Mesonero hay mucho de narrativo, pero se atenúa, creo, respecto a las posteriores Escenas matritenses, ya publicadas en el Semanario Pintoresco.
Así, atendiendo a este criterio de dominio de la narratividad versus dominio de la escena costumbrista, encontramos que son -diríamos-"escenas" artículos como "La calle de Toledo", "La comedia casera", "Las Visitas de días", "Los cómicos en cuaresma", "La romería de San Isidro", "Las casas por dentro", "El día 30 del mes", "Las tiendas", "Las ferias".
Y más narrativos: "El retrato", "La empleomanía", "Un viaje al sitio", "El Prado", "1802 y 1803", "Los aires del lugar", "El amante corto de vista", "El barbero de Madrid", "Grandeza y miseria" y "El camposanto".
No podemos olvidar que la finalidad que persigue el autor es la descripción o la crítica de costumbres, por eso no es en el objeto que se imita en lo que se basa esta diferenciación.
El objeto no varía: varía el modo.
Pues bien, sin perder nunca esta perspectiva, en "Grandeza y miseria" y "El camposanto" publicados en octubre y noviembre del 32 respectivamente, creo que lo que Mesonero hace no es tanto reflejar una costumbre del momento cuanto ofrecer una reflexión sobre grandes temas de la condición humana, como son la mutabilidad de la fortuna y el poder arrasador de la muerte.
Pero lo hace, y es interesante, de dos modos distintos.
"El camposanto" revela una sensibilidad interior más acusada que "Grandeza y miseria".
En -El marido ha muerto, la desconsolada viuda tiene un pretendiente: el cuadro pasa del salón de la casa a un cuarto interior. -La señora se casa, envía a su hijo al Seminario de Nobles y allí va el cuadro, con el que los escolares juegan a menudo. -El muchacho se alista en el ejército, vuelven sus cosas a la casa materna y el cuadro pasa a la habitación de la niña. -En la Guerra de la Independencia pasa a ser útil para tapar una ventana (de nuevo otra marca temporal).
El retrato está estropeadísimo. -En 1815, cuando el narrador vuelve a la casa, lo encuentra en un estado lamentable en el recibidor: el hijo ha muerto en la batalla de Talavera.
La madre también ha fallecido, la niña se casa: se hace un reparto de muebles y el retrato pasa a manos de un ama de llaves a punto de jubilarse, cuyo hijo, de clara vocación pictórica, decide restaurar el cuadro.
3.a parte: "Dieciséis años eran pasados cuando volví a Madrid el último": todo ha cambiado mucho.
Madrid es más elegante.
Aprovecha ahora Mesonero para introducir una descripción de la vida de la ciudad en 1831.
Y un día, paseando por las ferias, en la calle San Dámaso, reencuentra el retrato en una tienda y decide hacerse con él.
44): "En cuanto a mí, escarmentado con lo que vi en este, me felicito más y más de no haber pensado en PALOMA FANCONI distinto tiempo, que en esta ocasión, si no se hace de forma narrativa expresa como en otros, el resultado es que al final nos enteramos de una historia.
Aquí Mesonero se acoge a un tópico literario sobradamente conocido: el de entretener la hora de la siesta.
No declara que sea por esto, como hemos visto antes, pero la realidad es que así es.
De hecho, el artículo termina con los comentarios de ambos sobre la degeneración o no de las costumbres con el tiempo, porque: "los gritos de los ligeros valencianos que pregonaban sus refrescos, y la animación de las calles, nos hizo conocer que era pasada la hora de la siesta y, cogiéndonos afectuosamente las manos, nos separamos sin hablar más" 5.
Pero sin duda, el que suele ser más señalada por la crítica como "cuento" de los artículos publicados en el año 32 es "El amante corto de vista".
No creo que sea más narrativo que otros que he citado, pero lo que sí es cierto es que, en este sentido, ha llamado más la atención.
Ya M.a del Pilar Palomo señaló, que el "tipo", el concepto de "tipo" en este artículo flaquea, porque no es característica de los amantes el ser cortos de vista.
Efectivamente, el título llama la atención y el propio Mesonero lo advierte casi nada más empezar (p.102):
¡Cómo! -exclamará con sorpresa algún crítico al leer el título de este discurso-.
¿Tampoco los vicios físicos están fuera del alcance de los tiros del Curioso?" [...]
Paciencia, hermano, y entendámonos, que quizá no es difícil.
Venga usted acá; cuando ciertos vicios físicos son tan comunes en un pueblo, que contribuyen a caracterizar su particular fisonomía, ¿será bien que el descriptor de costumbres los pase por alto sin sacar partido de las varias escenas que deben ofrecerle?
Si hubiese un pueblo, por ejemplo, compuesto de cojos, ¿no sería curioso saber el orden de la marcha de sus ejércitos, sus juegos, sus bailes, sus ejercicios gimnásticos?
¿Pues por qué no se ha de pintar el amor corto de vista donde apenas hay amante que no lo sea?
Este juego inicial con la polisemia de corto de vista aplicado al amor, despista al lector al principio.
Parece que vamos a encontrarnos un "corto de vista" metafórico, que es corto de vista porque se enamora.
Porque el amor es "ciego".
Pero no, y aquí está lo interesante.
Este Mauricio R., joven apuesto de 23 años, es corto de vista literalmente, y las peripecias le ocurren por serlo y no ponerse los anteojos.
encontramos en "La político manía", de diciembre del 32, ya publicado en Revista española: don Zoilo y el narrador conversan sobre la obsesión de hablar de política que domina los tiempos que corren, y en uno de sus turnos, el Curioso interviene (p.
136): "-Así será bien que lo crea, pues que el inapelable dictamen de usted me lo afirma; sin embargo, y sin que sea visto contradecir en un punto su opinión, ¿me permitirá usted que le entretenga con un verbi gratia, que, o yo soy un bobo, o viene aquí de molde?
Quiero fijarme aquí especialmente en el verbo "entretenga".
Por entretenerse narran historias los personajes del Decameron.
Entretener ha sido siempre la función primordial del cuento.
Es verdad que "el verbi gratia" viene "que ni de molde", pero es un cuento la historia de este don Gaspar, natural de Navarra, que termina loco interno en el hospital de Toledo.
La existencia de un argumento en "Pretender por alto" es señalada por el propio autor en la misma nota que introduce en su edición de 1851 (p.
Son historias-cuentos, las que relatan el Curioso y su vecino don Plácido una calurosa tarde de verano a la hora de la siesta en la que ninguno puede dormir, en el artículo titulado "1802 y 1803": Don Plácido quiere demostrar que las costumbres treinta años antes eran más sanas, discretas y apropiadas que las de su momento, y para ello, describe-narra la vida que se hacía entonces en la casa de don Melchor de Valdecillo.
Efectivamente creo que en estos primeros escritos periodísticos del Curioso Parlante, es mucho mayor el peso de los grandes narradores áureos que el de los modelos periodísticos extranjeros, no solo del siglo anterior, sino contemporáneos suyos.
Será más adelante cuando se familiarice con la gran prensa europea del momento y resuelva sus cuadros con la maestría de un auténtico autor costumbrista.
Pero en estos del Panorama publicados en Cartas españolas hay mucho de articuento, que, como he señalado al principio, es un género de palpitante actualidad.
Por eso no estamos aquí ante un tipo, estamos ante un personaje.
Y las cosas que le pasan no son todas costumbres.
Le suceden dentro de las costumbres, pero lo que determina la peripecia es que no ve bien: no se preocupa de enterarse de quiénes son los padres y la hermana de su amada en el baile de la Marquesa en el que se enamoran.
No ve bien tampoco el número de la calle donde ha de rondar a su amada; en la ópera la confunde con su hermana, confunde a Matilde con una vecina porque no ve bien la numeración de la calle.
Mauricio, desanimado, regresa a su casa.
Señala ahora el autor: "Entre tanto, ¿qué sucedía en el interior de la casa?".
Es importante, porque está dejando atados todos los cabos.
Y aquí es especialmente significativo el verbo "sucedía".
Es un signo claro de que se nos está contando una historia, en la que pasan cosas: confusiones, equívocos, hasta llegar a un inicio de duelo.
Todo por los errores de reconocimiento.
En eso se basa el enredo.
Todo generado porque Mauricio ve mal.
Tan cuento es, que Mesonero se ve obligado a dejar claro el final (p.
106): "desde aquí siguió más tranquila la historia de estos amores; y los que desean apurar las cosas hasta el fin pueden descansar sabiendo que se casaron Mauricio y su amada".
Como en los cuentos populares.
Matilde no era guapa, pero para no verlo, Mauricio sólo tenía que hacer una simple operación: quitarse los anteojos.
No veo en este cuento nada de cuadro costumbrista.
El hecho de que se conozcan en un baile, asistan a la ópera, queden en que la amada se asome al balcón por la noche, se entreguen billetes, vayan a pasar una tarde al Prado ella con su padre y el con un amigo... son datos que podrían formar parte de cualquiera de las novelas más realistas de nuestras letras.
De hecho están en muchas de ellas.
¿Qué costumbre desea censurar Mesonero en este relato?
Lo único que veo que se censure aquí es que la gente que no ve no se ponga las gafas, pero no el |
La literatura nacida de los viajes ha suscitado siempre especial interés, no solo por la información que nos ofrece acerca de los espacios recorridos, o por los anhelos y nostalgias que es capaz de provocar en nosotros, más allá, es capaz de estimular intensamente nuestra imaginación y nuestra reflexión acerca de mundos nuevos, desconocidos antes, en los que parece renovarse la vida entera.
Es una literatura que tiene como motivo la experiencia del viaje, pero que nace de un autor que tiende sobre los espacios recorridos su propia mirada, es decir, que filtra las realidades observadas a través de su pensar y su sentir.
Se suma lo que podríamos llamar estimulación de la mirada, que se mantiene mucho más atenta o alerta ante los espacios nuevos que ante los cotidianos.
Fruto de ello, en un texto de viajes, un autor nos ofrecerá ampliamente su propia visión del mundo, incluso, con frecuencia, la desbordará.
Partiendo de esta idea, encierra un natural interés aproximarse a los textos de Mesonero Romanos, nacidos de su viaje por Francia y Bélgica entre 1840 y 1841.
Un interés que se acrecienta al considerar que nuestro autor figura en la historia de la literatura asociado a una etiqueta muy precisa como observador de la vida madrileña, es decir, como un autor localista con la atención puesta en el fluir de la vida cotidiana de su ciudad: en síntesis, asociado al puro costumbrismo madrileñista.
En realidad, más que interés genera gran curiosidad descubrir en qué medida se transforma una mirada habituada al espacio delimitado de Madrid para abrirse a otros europeos, enteramente nuevos, como lo era Francia, centro histórico de todos los acontecimientos de aquel tiempo, y como era Bélgica, un estado naciente.
RESUMEN: El testimonio del viaje que Mesonero Romanos emprendió por Francia y Bélgica de 1840 a 1841, apareció publicado en el Semanario Pintoresco Español poco después de su regreso.
Entre abril y agosto de ese año vertió su experiencia viajera en dieciséis artículos, que muy pronto reeditó reuniéndolos en un volumen.
En estos textos descubrimos la mirada con que el autor contempla las sociedades visitadas, en la que está siempre presente España, dando lugar a constantes comparaciones y reflexiones.
Para el lector habituado a sus artículos costumbristas madrileños sorprende su fascinación por el progreso técnico y el interés con que supo ver la modernidad de las sociedades visitadas.: Mesonero Romanos; Semanario Pintoresco Español; Francia; Bélgica; viajes; viajero; mujer; modernidad; progreso; técnica.
La revista de cultura cuyo nacimiento conmemoramos aquí, y para cuya elaboración el autor adquirió durante el viaje la maquinaria moderna que iba a ser clave para su éxito.
Gracias a la técnica empleada en la impresión y en la producción de imágenes, pudo abaratar los precios, e hizo accesible su lectura a sectores sociales más amplios: "Bajo todos estos conceptos creo haber hecho un verdadero servicio a las letras y a las artes con la importación en nuestro país de esta clase de publicaciones pintorescas, o ilustradas, como ahora se dice, venciendo los formidables obstáculos que a ello se oponían por la falta absoluta de artistas conocedores del grabado tipográfico, y hasta de papel y de máquinas propias para la impresión 3 ".
Pero de ese viaje, tan trascendente en lo práctico, en el que Mesonero se presentaba como periodista, no nos dejó un detenido testimonio literario.
Tan solo textos dispersos 4, entre ellos, unos artículos esporádicos publicados en Diario de Avisos de Madrid, como el titulado "La vuelta de París" (16 y 17-IX-1835), dentro de la serie "Panorama matritense".
Lo reeditó en 1862 y en 1881 como epílogo en la edición de sus artículos viajeros, donde Mesonero justifica el añadido del remoto texto: "porque, tratando del mismo asunto y en igual estilo, resume el pensamiento crítico y la lección moral que se propuso el autor" 5.
Asimismo, incluyó en estas ediciones, como capítulo XII, un artículo más remoto aún, "Entierro de Víctor Ducange", también fruto del primer viaje y, según el autor: "en la ocasión en que estaban en el apogeo de su celebridad las nuevas doctrinas literarias, apellidadas romanticismo, cuya exageración tanto se prestaba al ridículo" 6.
Lo había publicado en La Revista Española, a poco de su regreso en 1834 7, y encierra especial significado porque, como vemos, se trata de un testimonio del antirromanticismo del autor, que se corresponde con el muy citado artículo "El romanticismo y los románticos" (1837), pero que se anticipa a este en más de tres años, en un momento en que, como sabemos, el movimiento iniciaba su triunfo en España.
Más tarde, en épocas distantes, fueron apareciendo otros artículos referidos al viaje en el Semanario Pintoresco Español.
El primero lo dedicó a "Nuestra Señora de París" (18-IX-1836), con una detenida descripción de la catedral, envuelta en sus avatares históricos.
Mucho después apareció el artículo titulado "El primer día en París" (28-V-1837), Grandes sorpresas van a responder a nuestra curiosidad, principalmente, la amplísima y compleja visión con que Mesonero sabe acoger los mundos visitados, rompiendo, en consecuencia, la imagen tópica creada en torno a su figura.
Ya desde el comienzo, en las primeras palabras introductorias de sus Recuerdos..., reflexiona con plena conciencia sobre los motivos que impulsan al viaje:
Entre las diversas necesidades o manías que aquejan a los hombres del siglo actual, y que ocupan un lugar preferente en su espíritu, es sin duda alguna la más digna de atención, este deseo de agitación y perpetuo movimiento, este mal estar indefinible, que sin cesar nos impele y bambolea material y moralmente, sin permitirnos un instante de reposo; siempre con la vista fija en un punto distante del que ocupamos; siempre el pie en el estribo, el catalejo en la mano, deseando llegar al sitio a donde nos dirigimos; ansiando, una vez llegados, volver al que abandonamos, y con la pena de no poder examinar los que a la derecha e izquierda alcanzamos a ver 1.
Como en una amplia declaración de principios, más que de propósitos, y alejándose de toda visión trivializadora del viaje, Mesonero alude a un impulso del individuo que es búsqueda o anhelo de conocimiento, que es incluso anhelo insatisfecho de ubicuidad.
Pero hay algo más: alude al mismo tiempo a una desazón, a un malestar característico del hombre de su tiempo que le empuja a una búsqueda permanente; un rasgo que hoy juzgamos definidor del temperamento romántico, y en el que participa conscientemente Mesonero, según vemos, a pesar de su declarada posición antirromántica.
Un viaje de enorme trascendencia porque en él encontró los modelos que dieron origen al proyecto de fundar una revista.
En palabras del autor: "me resolví a fundar una publicación mía propia, exclusivamente literaria, popular y pintoresca, nueva absolutamente entre nosotros en su esencia y en su forma, y a semejanza de las que con los títulos Penny Magazine y Magasin Pittoresque había visto nacer en Londres y en París; y el 3 de Abril de 1836 fundé El Semanario Pintoresco Español 2 ".
de la capital y los medios para mejorarla", incluyéndolo en el "Apéndice al Manual de Madrid (Descripción de la corte y de la villa)" en su edición de 1835 9.
En efecto, como en ningún otro lugar, Mesonero se sitúa en la posición de un ensayista ilustrado que describe con lenguaje muy sobrio, desnudo de toda retórica, los males que aquejan al funcionamiento social de Madrid, imagen del país entero.
No se trata de un lamento espontáneo, muy al contrario, el autor utiliza datos que son fruto del estudio y la observación, ordenados o estructurados con todo rigor: discurriendo primeramente sobre las causas físicas que la naturaleza puede oponer en nuestro pueblo a la perfección deseada, y tratando de investigar los medios con que el arte puede vencerlas o modificarlas, pasaré después a las causas políticas y morales o derivadas de las leyes y las costumbres.
Las primeras intento reducirlas a la salubridad, comodidad y ornato de la capital; las segundas a la seguridad, vigilancia y beneficencia, y las últimas al estímulo del trabajo, la instrucción y el recreo de sus habitantes 10.
En semejante tarea, en la que Mesonero se distancia de tal forma de sus artículos costumbristas que nos parece más bien ser continuador de la obra de los ilustrados, utiliza siempre como alternativa los modelos europeos, los que acababa de conocer y estudiar en su reciente estancia en Francia e Inglaterra; es la razón por la que esta obra ayuda a compensar el vacío de testimonios sobre el viaje.
Se trata de breves alusiones, pero de enorme significado; como ejemplo, uno de los primeros problemas que aborda es el de la conducción de aguas a la ciudad, condición para cualquier iniciativa de desarrollo y obra de enorme coste ("por qué arredrarse [...] cuando se emplea en objetos de absoluta necesidad"); recuerda entonces el sacrificio hecho para "el canal de L' Ourq, emprendido por Napoleón en beneficio de la población de París" (p.38).
Todo este magnífico documento, que retrata por dentro la vida de Madrid en aquel tiempo, merece un estudio atento, pero excede nuestra tarea central.
El espíritu de admiración por todo signo de progreso que anima estas referencias citadas se va a desplegar con toda amplitud en el testimonio literario que, esta vez sí, nos dio Mesonero de su segundo viaje a Europa. en que resume el autor la precipitación del viajero que recorre sus espacios buscando anheloso cuanto la ciudad pueda ofrecer.
El tono es desenfadado, casi irónico, pero revela ya aspectos que más tarde, en los textos de 1841, darán lugar a serena meditación 8.
Y, muy tardíamente, aún apareció en el Semanario "Una visita a la abadía de Westminster" (25-12-1840), donde a la descripción espacial sucede la emoción cuando se acerca al "rincón de los poetas": "Entonces no seréis español, ni francés ni inglés; os arrodillaréis a pesar vuestro ante la sombra del gran Shakespeare".
Y le siguen en su admiración Milton, Bacon, Spencer, Adisson, Newton, Watt... y otros nombres ilustres.
En cuanto a noticias de aquel viaje, del que nunca llegó a componer Mesonero un testimonio completo, podemos trazar el itinerario seguido gracias a un solo texto, "Fragmentos de un diario de viaje" (ver nota 4), un material muy poco desarrollado que el autor conservó pero que no vio la luz hasta medio siglo después, tras su muerte.
Sabemos así con cierto detalle que salió de Madrid a primeros de agosto de 1833 y pasó por Valencia y Barcelona antes de entrar en Francia por Portus; después, en forma más esquemática y con levísimas anécdotas, siguió por Perpiñán, Montpellier (donde visitó la tumba de Meléndez Valdés), Marsella, Aviñón, Lyon... hasta París, donde se detuvo largo tiempo.
Meses después, pasó a Inglaterra por Calais y se instaló en Londres; de allí partió para Birmingham, Manchester y Liverpool, y regresó a Londres en Nochebuena.
Celebró el año nuevo en París y regresó a finales de enero de 1834 por Tours, Burdeos, Toulouse, de nuevo Perpiñán y, ya en ruta hacia Madrid, por Barcelona y Zaragoza.
Por razones diversas, Mesonero aplazó su proyecto de describir las vivencias de este primer viaje, de modo que, llegada la ocasión de emprender el segundo en 1840, ambas experiencias se fundieron en lo referente a Francia, que fue en las dos ocasiones el país visitado con mayor detenimiento y propósito de estudio.
No obstante, sabemos por el propio autor que trazó una "memoria escrita" de aquel viaje y que ese texto sirvió de base para otro muy distinto, pero de singular importancia dentro de su obra porque nos permite conocer el ideario y la actitud comprometida del joven Mesonero.
Lo publicó bajo el título "Rápida ojeada sobre el estado A lo largo de los años, aún volvió a publicar Mesonero estos Recuerdos de viajes en dos nuevas ediciones muy distantes.
En la primera de ellas, veintiún años después 15, los textos viajeros sufren alguna variación.
El primer capítulo, que en el Semanario y en el volumen de 1841 se titulaba "Introducción", pasa a ser con el mismo contenido "Los viajeros franceses en España".
Más adelante, inserta como capítulo VIII el artículo publicado en el Semanario en mayo de 1837, "Un día en París", correspondiente a su primer viaje a Francia y que supone una alteración de visión y de estilo; para justificar en cierto modo su inclusión lo subtituló "Episodio".
Después, mantiene el capítulo IX de 1841 (ahora XI en 1862), con la inclusión del capítulo dedicado al sepulcro de Moratín.
Y añade también un nuevo título en el capítulo XII: "Entierro de Víctor Ducange (Episodio) 16 ".
El artículo XI, último dedicado a París que apareció en el Semanario, sufre la mayor modificación en la edición de 1862.
Lo divide en dos bajo los títulos "El extranjero en París" (cap. XIV), y "Un año en París.
Las exequias del emperador" (cap. XV).
En el XIV se interrumpe el discurso para introducir una dura sátira titulada "Una beldad parisiense" 17.
La segunda parte de aquel artículo XI original, que da lugar al capítulo XV, sufre una variación de mucho mayor interés: aparece ahora, dos décadas después, la descripción del solemne acto del traslado de las cenizas de Napoleón, que Mesonero se excusó de describir en 1841.
Lo recrea con todo lujo de detalles, lo que hace pensar que se mantuvo inédito pero fue escrito, como los otros textos, a su regreso del viaje.
Al frente de esta edición se añadió todavía una "Advertencia del editor", firmada por F. de P. Mellado, en que vierte juicios muy certeros sobre el valor de estos artículos de viajes.
Otras dos décadas después, en 1881, ya al final de su vida literaria, Mesonero volvió a incluir sus Recuerdos de viaje 18 en una reedición de sus obras.
Esta vez se limitó a repetir el contenido reordenado en 1862, según quedó expuesto, aunque reformó algunas notas y modificó levemente la "Advertencia del editor", que ahora apareció sin firma.
Reconoce nuestro autor los cambios producidos en tanto tiempo por "la asombrosa marcha de los modernos adelantamientos, que han cambiado casi por completo las condiciones de la actual sociedad".
Pero defiende el valor documental que los artículos conservan: "siguiendo su estilo propio y su manera analítica peculiar, acertó a trazar [...] un cuadro animado y crítico de la manera de el vIaje de 1840 a 1841. los textos y las InterPolacIones Tiempo después, ya consolidado el gran éxito del Semanario 11, emprendió en agosto de 1840 un nuevo viaje europeo, esta vez por Francia y Bélgica, del que recogió más tarde la gran experiencia vivida en sucesivos artículos publicados en la revista.
Con cierto humor, explicaba su impulso como un efecto contagioso de la agitación de los madrileños por el ansia de viajar, lo que se justifica por el encierro sufrido durante los recientes años de guerra 12: "no era de extrañar esta unánime resolución de viajar que impulsaba a los habitantes de Madrid [...] era el primer verano en que después de seis años de guerra y de casi completa incomunicación podían con libertad saborear el derecho a menearse" (2-V, 140).
Sin duda, vivencias del primer viaje por Francia (1933) se fundieron en estos textos, pero D. Ramón adoptó en ellos la mirada inadvertida del que descubre por primera vez.
No obstante, episódicamente, recuerda alguna circunstancia de aquel viaje en contraste con sus experiencias nuevas.
Aunque el autor no precisa la fecha de su regreso, algunos datos revelan que lo hizo en los primeros meses de 1841; entre ellos, por su renuncia a esperar la llegada de la primavera para seguir hacia Italia o hacia Inglaterra.
Otros indicios indican también que pudo regresar a comienzos de 1841, porque en noviembre estaba en Bélgica y ya había regresado a París el 15 de diciembre, día en que fue testigo del traslado de los restos de Napoleón a los Inválidos.
incidencia (Aranda, Burgos, Vitoria).
El País Vasco atrae por primera vez su mirada desbordada en elogios: "el más delicioso panorama que una imaginación poética pudiera imaginar" 20.
Bayona ocupa todo un artículo de los Recuerdos...
(II) en que Mesonero atiende los más diversos aspectos, geográficos, históricos, urbanísticos, administrativos o sociales, creando un modelo de presentación que ha de repetir básicamente en las restantes ciudades visitadas, y marcando ya los grandes rasgos que van a ir definiendo la imagen de Francia.
El monótono recorrido hasta Burdeos atravesando las Landas, "su severo aspecto", convierten el capítulo (III) en una larga digresión sobre las comunicaciones en el país.
La llegada a Burdeos constituye un momento apoteósico; la ciudad se convierte para Mesonero en el modelo superior (incluso por encima de París), admirado "de tanta grandeza, de tan asombroso lujo, de gusto tan exquisito" (IV); y admirando al bordelés "para quien disfrutar de la vida es un negocio positivo, una necesidad real" (23-V, p.
Dedica especial atención a la deliciosa vida organizada en sus chateaux durante las vacaciones de verano, lo que genera una larga digresión sobre la lamentable manera de veranear en España y las dificultades diversas que ofrece la vida en el campo.
Durante el trayecto entre Burdeos y París (V), solo elogia en Angulema las fábricas de papel por su reconocida calidad y buen precio (idea hasta tiempos recientes).
Desatiende Poitiers, que encuentra decaída y registra la multitud de vendedores que asedian a los viajeros en Châtellerault, ciudad famosa por su cuchillería (como Albacete en España).
Se detiene en Tours, ciudad que le atrae por su animado y elegante ambiente turístico y donde reconstruye una escena en el comedor del hotel (table d'hôte), que en lugar de limitarse a reproducir los usos cotidianos se convierte en una divertida sátira de los comensales.
Ya camino de París pasa por Blois y Orleáns y presiente la cercanía de la gran ciudad por la dimensión y el dinamismo crecientes según avanza el carruaje.
A la gigantesca capital dedicará, como hemos señalado, seis artículos, en los que se propone abarcarla de forma ordenada.
En el primero presenta la ciudad físicamente; su constitución y ordenación con innumerables datos precisos en cuanto a dimensiones o distancias.
Nos introduce en las casas por los portales, las escaleras, entrando en las viviendas para mostrar su distribución ordenada en favor del confort, fruto del esfuerzo racionalizador al servicio existir de aquella sociedad, una brillante exposición de las impresiones producidas por su estudio en el ánimo de un español 19 ".
Aunque sirvan como información adicional los artículos interpolados posteriormente, nuestra atención se centrará para el estudio en aquellos publicados en 1841, tanto en el Semanario Pintoresco, como en el volumen en que fueron recopilados con mínimas variaciones.
Los dieciséis artículos del conjunto inicial componen una estructura casi simétrica.
Abarcan el viaje desde la pormenorizada salida de Madrid, avanzando lentamente por las sucesivas etapas en distintas poblaciones de España y Francia, lo que ocupa los cinco primeros capítulos, hasta la llegada a París.
El descubrimiento de la gran ciudad detiene el viajar y ocupa una segunda parte de seis capítulos (VI-XI).
Los cinco restantes (XII-XVI) contienen el recorrido por Bélgica dedicando la mayor atención a Bruselas y Amberes.
Capítulos I-V: de Madrid a París.
Morosamente se va a desplegar el viaje desde la salida de la casa de postas de Madrid, hasta la repentina decisión de regreso desde París, resuelta en una frase.
el vIaje como rePortaje
En el largo recorrido descrito, Mesonero parte de Madrid a primeros de agosto de 1840, pero antes describe la agitación que recorre la ciudad por el deseo generalizado de viajar a diferentes lugares; en realidad, a cualquier parte.
Compone así un dinámico cuadro en que el lector descubre lugares de la ciudad reveladores de usos y costumbres.
Todo ello teñido de un tono irónico que ridiculiza el espectáculo de avidez generalizada.
Morosamente se despliega el viaje desde la Casa de Correos de Madrid, en una de cuyas diligencias viajará hasta Bayona.
Al principio, se desinteresa por los lugares más cercanos de la ruta (Fuencarral, Alcobendas, San Agustín, Buitrago), o solo les dedica una leve alusión por alguna autores clásicos en el Teatro francés, sin olvidar la crítica a la "escuela apellidada romántica"; hasta llegar a los "teatros de Boulevard", al "Vaudeville", el Circo, e incluso a los espectáculos callejeros y a los conciertos y bailes públicos.
Finaliza su exploración de París (XI) repasando la extensa oferta de servicios en hoteles y restaurantes, recorriendo sus paseos y cafés y repasando las celebraciones y costumbres de la ciudad a lo largo de las distintas estaciones.
Al final, cambiando el punto de vista y abandonando la mirada entusiasta, se lamenta de la soledad y la carencia de verdaderos afectos que sufre el viajero en medio de tan brillante sociedad.
Si en la mirada sobre Francia, las referencias comparativas vienen de España, para contemplar Bélgica la referencia frecuente será Francia, evaluando el grado de desarrollo en los dos países; pero esta vez no se abre un abismo de diferencias.
Comienza su recorrido en Bruselas (XII) pero anticipa al lector una información detallada sobre el país, desde su historia a su sistema económico y a su desarrollo.
De la capital nos ofrece, como hizo en las ciudades francesas, una exhaustiva exploración de su urbanismo, sus monumentos, sus espectáculos, sus sistemas de educación y protección social ("todo arreglado al nivel civilizador de la sociedad moderna").
Con parecido detenimiento contempló Amberes (XVI y último), y más de pasada, atendiendo a los aspectos más destacados, las otras ciudades importantes que visitó: las flamencas, Gante y Brujas (XIV), y las "walonas" [sic], Malinas, Lieja y Namur (XV).
En su recorrido por todas ellas son frecuentes las evocaciones históricas referidas a la dominación española.
Por encima de todo, de la mirada de Mesonero sobre Bélgica destaca y adquiere especial significado el documento que nos ofrece sobre su sistema de "caminos de hierro" (XIII), al que hemos de volver.
la adoPcIón de una mIrada
Se encamina después (IX) hacia el Barrio Latino ("Cuartel latino"), con la Sorbona como centro, que en la historia ha irradiado las "revoluciones mentales de la moderna Europa".
Se encuentra con sus estudiantes, temerarios; subversivos, que exhiben las melenas y las barbas de la rebeldía.
Repasa los centros de instrucción, del Conservatorio a la Biblioteca o al Jardín de Plantas; y los Ateneos, reunidos en el "Instituto Real de Francia", donde se presencia en sesiones abiertas la intervención de grandes figuras.
Una inabarcable actividad cultural y académica.
Aún continúa su exploración por hospicios, asilos, hospitales, sociedades filantrópicas, cajas de ahorro, prisiones, mataderos, acueductos, canales, mercados, cementerios, admirando siempre su funcionamiento y su buena administración.
Completando con este método ordenado el estudio de la vida parisina se ocupa de la casi infinita oferta de espectáculos (X): desde las óperas en la Academia Real de Música, o en el Odeón, a las representaciones de los grandes CONCEPCIÓN NúÑEz REY [...] arriesgar solo aquí nuestras propias impresiones [...] sin que sea lícito pedirme cuenta más que de lo que decimos, y no de modo alguno de lo muchísimo que dejaremos por decir" (6-VI, 181).
Sale así al paso de los juicios que puedan generar sus textos, anticipando, según afirmaba, "el verdadero punto de vista bajo el cual desearía fuesen juzgados estos pobres borrones" (9-V, 149).
Sobre este afán de selección propone el autor un método, que recomienda a sus lectores y posibles viajeros, y que es aplicable al modo como aborda el relato de su viaje: "reducido en lo posible a una observación meramente pasiva, aguarde a que el tiempo venga a colocarle en el verdadero punto de vista desde el cual ha de examinarle" (6-VI, 182).
La mirada de Mesonero que nos va a guiar por los espacios del recorrido es, pues, muy selectiva, marcada por la objetividad, decantada, remansada, atenta a las impresiones y vivencias provocadas por la vitalidad de la sociedad, y muy consciente de que el punto de vista determina toda visión de la realidad.
Es tal su afán de objetividad que Mesonero busca el modo de eliminar su propio "yo" como protagonista del viaje y como narrador, un "yo" que juzga "impertinente y vanidoso" (según él, presente en los "viajeros contemporáneos" suyos); pero al eliminar el yo, como es lógico, desaparecen las circunstancias personales del viaje, excepto en las ocasiones en que se dirige al lector para orientarle sobre su propósito o para aclarar algún aspecto: "yo salí de Madrid en los primeros días de agosto" (2-V, 140); "a mi modo de ver", "ni es de mi propósito, ni está a mis alcances" (6-VI, 184).
Para sustituir ese yo son varios los procedimientos.
Unas veces se oculta en un "nosotros", que puede incluir a los compañeros de viaje: "nos contemplábamos unos a otros" (2-V, 141); "llegamos a las nueve de la noche" (2-V, 141).
O que puede aludir a los españoles: "en nuestro Madrid" (6-VI, 184); "es entre nosotros una excepción honrosa" (9-V, 150).
O que puede aludir solo al propio autor en una aparente generalización: "Seríamos injustos" (16-V, 159); "Aconsejémosle..." (6-VI, 182); "Hemos mencionado ya..." (4-VII, 214).
Lo más frecuente no obstante es que el autor aluda a sí mismo en tercera persona, convertido en "el viajero", "el Es el caso de Mesonero, quien parece muy consciente de la necesidad de elegir un punto de vista, una manera de enfocar y transmitir la experiencia del viaje.
Se multiplican así (sobre todo en los primeros artículos) las declaraciones al lector sobre su proyecto y sus intenciones.
Al principio los va definiendo por negación, hasta el punto de iniciar todo el ciclo de artículos con uno introductorio en que satirizaba duramente un prototipo de escritor francés (el transpirenaico), cuyos textos sobre España añadían a su exagerada extensión, un cúmulo de ideas tópicas, falsas, plagiadas incluso, en las que incluía ampulosamente buenas dosis de aventuras imaginarias.
Compone así todo un alegato contra un antimodelo, frente al que opone nuestro autor su propósito modesto de ofrecer, con "procedimiento velocífero [...], las mínimas dosis de unos artículos razonables con que entretener a mis lectores honradamente, y hacerles recordar, si no lo han por enojo, mi parlante curiosidad 21 ".
Conectando con esta propuesta defiende su afán de objetividad, rehuyendo "juzgar a mi modo y de una sola plumada del carácter, costumbres, historias, leyes y aspecto físico del país" (9-V, 142).
Añade Mesonero nuevos matices para delimitar los márgenes de la labor que emprende: "no busque el lector en estos artículos ni metódica descripción; ni pintura artística o literaria; ni historia propia, más o menos realzada con picantes anécdotas; ni sátira amarga siempre, ni pretexto constante para hacer reír a costa de la razón.
-Pues entonces ¿a qué se reduce su contenido? -A poca cosa.
A algunas observaciones propias, a tal cual comparación imparcial a tal otra crítica templada, a indicaciones tal vez útiles" (9-V, 149).
Afirma también un criterio selectivo para verter el gran caudal de información recogido: él no es "de los que copiando las hojas de su libro itinerario adoptan o trasladan cándidamente su contenido" (30-V, 173).
Más avanzada la publicación de los artículos continúa reflexionando sobre su propia labor, ahora ya más en positivo; su intención es: "dar razón de las sensaciones que me produjo la vida animada de los pueblos, más bien que el hacer un inventario de sus riquezas" (23-V, 167).
Reforzando esta idea, afirma más tarde su propósito modesto de "recrear la memoria propia, y excitar algún tanto la curiosidad ajena con mayor frecuencia por el autor es mantener siempre vivo el interés del lector, anticipándose a sus posibles reacciones: "acaso hayamos abusado de la paciencia del lector" (18-VII, 231); "Por no molestar demasiadamente la atención de nuestros lectores" (25-VII, 238); "ya debe [sic] hallarse fatigada la atención de mis lectores" (22-VIII, 270); "Reclamando sinceramente la indulgencia de mis lectores" (22-VIII, 271).
Cabe preguntarse por la causa de esta suma de cautelas y precauciones con que envuelve Mesonero el relato de su viaje, y cabe responder, leídos los textos, que el mundo europeo representado en ellos a menudo entraba en colisión con las realidades de la sociedad española y con su distinta visión del mundo.
En apoyo de esta respuesta vamos a encontrar innumerables testimonios.
Parece evidente que en esta mirada elegida por Mesonero, cautelosa, objetiva, distanciada, celosa de su intimidad, queda muy poco espacio para la efusión sentimental de cualquier índole.
En efecto, no son solo escasas, sino poco expansivas, vertidas con un léxico entibiado, tanto para expresar su amor a la patria: "no sin palpitar nuestros pechos al dejar momentáneamente nuestra amada España" (2-V, 142); como para realizar valoraciones: "huyendo justamente de todo movimiento de admiración exagerada" (6-V, 159); como para expresar la impresión que le causa la contemplación de una ciudad: "tal es la agradable sorpresa" (23-V, 165).
También cuando su valoración contiene un alto significado moral: "el extranjero suspenso siente despertar un movimiento de simpatía por una nación que sabe respetar así la memoria de sus pasados" (26-IX, 305); e incluso renuncia a describir una emoción intensa: "no hay palabras para expresar su indefinible satisfacción" (1-VIII, 247).
En este contexto de sobriedad expresiva, parece una deliberada parodia alguna frase retórica como la que cierra la descripción de los festejos para la inauguración de la estatua de Rubens: "embargaban el alma y ponían en suspenso los sentidos" (22-VIII, 271).
En cambio, y a pesar de todo ello, el lector siente fluir sin cesar un sentimiento melancólico, que se funde con la lucidez, detrás de la mirada de Mesonero, quien lleva siempre en ella como referencia el recuerdo de España frente a lo que sus ojos contemplan.
extranjero" o "el forastero": "La vida del extranjero en París" (13-VI, 192); "el viajero atemorizado involuntariamente" (1-VIII, 247).
También alude a un viajero hipotético en el que se incluye: "no difícil de comprender por el forastero" (6-VI, 182); o al que desea advertir: "Ignoro si el viajero se dará por satisfecho" (6-VI, 182).
Llega incluso a utilizarle para ocultar una emoción personal: "si el viajero es español, crece de todo punto su interés" (26-IX, 305).
Se trata, como vemos, de un método de distanciamiento muy meditado por parte del autor, que viene a reforzar no solo el afán de objetividad, sino también, en gran medida, la libertad para presentar su opinión como idea aceptada de modo general, difícil de cuestionar.
Y no solo en esto manifiesta Mesonero sus precauciones; son frecuentes los incisos y los giros repletos de justificaciones para atenuar sus afirmaciones: "Se ha dicho, no sin fundamento, que al establecer una nueva colonia lo primero que hacían los españoles era fundar un convento" (11-VII, 221); "Sin embargo, en obsequio a la verdad, no puede dejar de convenirse" (9-V, 150); "a fin de hacer resaltar las respectivas ventajas con la debida imparcialidad y buena fe" (16-V, 158).
Se pueden multiplicar los ejemplos.
Con este último descubrimos en la mirada de Mesonero un nuevo tinte, que es de calidad moral; por una parte son afirmaciones sobre sí mismo que siempre implican en él una alta estima y exigencia en su comportamiento: "quien se precia de hombre honrado" (9-V, 149); "hablo aquí con la honradez propia de un hijo de Castilla" (2-V, 140); con igual autoestima, aunque distanciándose del "yo": "no puede menos de conmoverse profundamente el hombre sensible" (26-IX, 305).
Tantas cautelas y declaraciones de intenciones nos conducen al lector, al que Mesonero invoca con frecuencia estableciendo con él un diálogo muy cercano para orientarle en el desarrollo del texto y para justificar omisiones, digresiones o interrupciones: "Sin duda que nuestros lectores no esperan encontrar aquí una descripción artística de estos célebres monumentos" (27-VI, 207).
En algún momento llega incluso a convertir al lector en un confidente de sus vivencias: "¿Qué es lo que le falta? (se dirá).
¿No lo han adivinado mis lectores?
Le falta la sociedad íntima y privada, aquella que produce las verdaderas relaciones del corazón" (228)(229).
Pero el propósito expresado
El mismo Madrid, como afirma, solo ofrece "tres o cuatro malas fondas, o la prosaica vida de las casas particulares de huésped".
Y propone "cubrir esta vergonzosa falta, disponiendo en alguno de los grandes edificios inmediatos a la Puerta del Sol un parador" (9-V, 152).
En contraposición, las posadas españolas "permanecen poco más o menos en el estado en que las pintó Cervantes hace casi tres siglos", lo que considera una de las causas que "retraen al viajero del intento de visitarnos" (9-V, 151).
Vemos que Mesonero nos ahorra la descripción de esas posadas, pero la alusión es suficiente para hacer comprender al lector.
Este será su método habitual.
Con aparente modestia, se propone dar unas "indicaciones sobre los medios de comunicación" en Francia, pero en realidad se extenderá a lo largo de un artículo para informar exhaustivamente de su funcionamiento, empezando por la red de carreteras, su buena construcción y conservación, los puentes colgantes, los diques y murallones en los ríos.
Todo lo que permite un tránsito cómodo al viajero; el mismo que viene "de sufrir [claro está, en España] las bruscas ondulaciones de nuestro suelo, sus carreteras desniveladas, y sus desencajados pedruscos", atravesando arroyos o torrentes, o ríos en "una débil barca" (16-V, 158).
El autor dedica un espacio mayor a los carruajes, sobre todo a los servicios de las diligencias, más rápidas, frecuentes y extendidas por toda Francia.
Las españolas son semejantes pero solo cubren unas pocas grandes líneas: "desde Madrid a Bayona, a Sevilla y Cádiz, a Zaragoza, Valencia y Barcelona".
El resto del país se halla "en el mismo grado de incomunicación que en el pasado siglo" (16-V, 158).
Pero aún llega más allá Mesonero, comprendiendo en qué se funda la perfecta organización de las comunicaciones en Francia: "son testimonios constantes del entendido celo de un gobierno que en todas ocasiones ha dado la mayor importancia a la rapidez y a la comodidad de la circulación interior" (16-V, 158).
A la calidad de los servicios que Francia le ofrece se suma la belleza del paisaje en una imagen casi idílica, una de esas impresiones que nos anunció:
A tan grandes comodidades materiales se reúnen el grato aspecto de las campiñas, los crecidos arbolados que cons-
esPaña, Presente en la mIrada
Desde la misma frontera entre España y Francia comienza Mesonero a establecer comparaciones entre los dos países: "se empieza a notar más aseo en el aspecto de las casas, bien construidas y blanqueadas, más gusto y oportunidad en la colocación de los pueblos y caseríos, más orden y policía en su administración interior [...] desgraciadamente habrá de reconocerse la sensible diferencia de una y otra administración" (9-V, 150).
Con este suave lamento no ha hecho más que comenzar la descripción de las profundas diferencias que separaban a ambos países.
También desde el principio aparece la guerra como causante de las deficiencias de la sociedad española, y no alude solo a la reciente guerra carlista, sino a "nuestras eternas discordias civiles que alternativamente obligan a una parte de la población a huir del patrio suelo" (9-V, 151).
Mesonero se propone enseñar, mostrar modelos dignos de ser imitados y lo hace exhaustivamente cuando los descubre, aplicando una lente de precisión, dando lugar muchas veces a extensas digresiones.
Al mismo tiempo contrapone el modelo español, pero solo con alusiones más breves a las dolorosas realidades, y muchas veces mediante sobreentendidos.
No obstante, según veremos, su propósito no es obviar los males de su patria ni hurgar en ellos, sino tratar de abrir esperanzas, de buscar soluciones: "en el momento en que nuestro hermoso suelo bien administrado, pacífico y seguro" (9-V, 151).
Con la multiplicación de los ejemplos se va dibujando el panorama respectivo de Francia y España, ya avanzada la primera mitad del siglo XIX.
Podremos verlo revisando algunos de ellos de sumo interés sobre diferentes temas, que, en su afán de objetividad y de objetivizar, Mesonero denomina siempre "objetos" 22, casi siempre vinculados a la actividad viajera.
Uno de los primeros "objetos" son los "hotels" 23, lo que en España se denominada "paradores o posadas", según el autor, quien describe con todo detalle la calidad del edificio y sus dependencias, de las habitaciones y su mobiliario, de los empleados y su servicio.
Un sistema de hospedaje que el lector imagina muy próximo al actual, de asombrosa modernidad.
Y lo que se ha descrito es un hotel de Bayona, que "en vano buscaría en nuestro país en pueblos tan importantes como Sevilla, Valencia, Burgos y Zaragoza". en los habitantes de la campiña.
Por desgracia poco de esto existe entre nosotros" (23-V, 166).
Avanzando en su recorrido hacia París surgen en las sucesivas ciudades nuevos motivos de comparación con España.
En Angulema, descrita con dos trazos, se fija en la fabricación de papel, de muy superior calidad y mejor precio, por lo que lamenta: "desgraciadamente es uno de los ramos en que nuestra España se presenta fuera del nivel de las demás naciones industriosas" (30-V, 173).
Con especial interés recordemos, para terminar, la larga digresión sobre la actividad turística que provoca en Mesonero su visita a la ciudad de Tours.
Después de ofrecernos la panorámica que la envuelve a orillas del Loira, penetra en sus calles iluminadas, sus paseos, sus "hermosos cafés", su teatro, todo ello concurrido por una sociedad elegante y animada que incluía "infinitos forasteros", en su mayoría ingleses.
La ciudad les ofrecía "una morada tan favorable a la salud y tan propia para gozar de los placeres de la vida".
Lo mismo que encontraban en ciudades como "Niza, Pisa, Florencia o Nápoles".
En la imaginación de Mesonero, la placentera descripción se alterna con la dolorida meditación:
Mesonero mantiene muy atenta su mirada a todo signo de progreso, sobre todo cuando viene a favorecer el desarrollo de la vida humana: el confort, la comodidad, las costumbres refinadas.
Admira siempre en las ciudades de su recorrido la arquitectura, el trazado urbanístico, la buena administración, reflejada en la seguridad pública, en los numerosos edificios públicos dedicados al bienestar social, en lo físico y en lo cultural: tanto centros educativos, bibliotecas, museos o teatros, como hospitales, asilos, hospicios o cárceles, y todo ello incluso en ciudades pequeñas.
Burdeos se convierte para él desde su llegada en la joya representativa de Francia por su belleza y grandiosidad.
Contempla la ciudad desde diversas perspectivas y recorre sus avenidas, los "boulevards", asiste a espectáculos y admira la vida del buen burgués bordelés, cuya casa es un templo de "magnificencia y lujo", de refinamiento y buen gusto, y "para quien el disfrutar de la vida es un negocio positivo, una necesidad real" (23-V, 165).
Una vida de placer que en verano se traslada a sus "chateaux" en el campo, donde mantienen incluso una animada vida social.
Esta vez, la comparación con España da lugar a una extensa digresión para describir las lamentables circunstancias del veraneo en España, empezando por los "costosos palacios" de los "grandes de España y de los ricos capitalistas" y continuando hasta las clases más modestas que alquilan parte de una casa en un pueblo.
Mesonero se recrea en pormenorizar los más diversos inconvenientes que aquejan a todos ellos, y resume las condiciones mínimas para poder disfrutar de la vida en el campo: "es preciso reunir ante todas cosas una absoluta seguridad y sosiego, rapidez y frecuencia de comunicación, franqueza e intimidad en las relaciones sociales, buenos modales, y regular discreción CONCEPCIÓN NúÑEz REY altura de 1840 las mujeres se bañaban en calzón corto y sin ser segregadas de los hombres 25.
Es en París donde Mesonero vive una experiencia decisiva, que verdaderamente conmovió su visión tradicional de la mujer, y le condujo una vez más a una honrada reflexión.
Sucedió mientras recorría deslumbrado los elegantes comercios parisinos, donde descubre: "una falange de seductoras sirenas (estilo antiguo), o ya sea hasta una docena de mujeres fatales (estilo moderno) ricamente ataviadas, como para una soirée, bellamente prendidas, y contando además con una buena porción de gracias juveniles, de amabilidad y destreza mercantil" (13-VI, 190).
El espectáculo de estas dependientas expuestas al público, que unían a la belleza la competencia en su trabajo, le hizo detenerse y anunciar al lector un paréntesis reflexivo:
Esta utilidad, o llámese explotación del trabajo mujeril, es uno de los extremos en que las costumbres francesas se apartan notablemente de las nuestras. [...] nuestras mujeres son más dichosas, si dicha puede llamarse el estar reducidas a una condición pasiva, aunque rodeada de una cierta aureola de adoración.
Mas, mirado por otro lado, no deja de tener grandes inconvenientes nuestro sistema; inconvenientes que redundan en perjuicio de la sociedad, y que la misma mujer es la primera a sentir.
Divaga sobre los pros y los contras, ve triunfar las ventajas, añade ejemplos, y acaba defendiendo una postura que, asombrosamente, coincide con las primeras propuestas feministas de comienzos del siglo XX 26:
El interés de la mujer está también en recibir un género de educación que la predispone al trabajo, que dobla su valor, y que la emancipa, si ella quiere, de la tiranía del hombre, y de las fuertes cadenas de la seducción.
Y no se asusten nuestras damas meridionales con estas ideas, que son las que rigen en todo el norte de Europa y América.
El trabajo, la ocupación, es la más agradable compañía; la instrucción la más sólida dote, y la importancia social que reciben con ambas, en nada perjudica al entusiasmo que sus gracias personales pueden inspirar 191).
Como vemos, Mesonero no rehuyó este problema con la recurrente ironía satírica sobre las mujeres que rompían moldes, sino que lo abordó con plena conciencia y re-traste con el progreso de Francia, y mantiene también la honestidad de su mirada para no ocultar los hechos ni sus causas, que en repetidas ocasiones atribuye a la diferente administración y gobierno de los dos países.
No obstante, su análisis no conduce a una exaltada denuncia, muy al contrario, con tono siempre mesurado, plantea necesidades, busca alternativas, propone consejos.
Responde a la realidad con el sentido práctico y positivo de un burgués defensor del progreso material de la sociedad, pero lejos de los arrebatos románticos de sus colegas contemporáneos.
Encontramos aún de sumo interés examinar la mirada cambiante que durante su viaje Mesonero dedicó a la mujer; una vez más, con el trasfondo en su retina de la situación de la mujer española.
La tendencia inicial es contemplarla cortésmente como objeto bello: "las lindas bayonesas, cuyas expresivas facciones, ojos vivos, talle delicado, son proverbiales en Francia" (9-V, 150).
Más adelante, incluida en su descripción elogiosa de las costumbres belgas, nos ofrece una imagen de la mujer como objeto moral, aunque sin emitir juicio alguno: "Las mujeres apenas se presentan por las calles más que en carruaje o para ir a misa o a vísperas; tampoco se asoman a las ventanas, y sólo se permiten un inocente ardid colocando ingeniosamente a los lados de aquellas y por la parte de afuera un juego de espejos [...] llamados Ladrones" (25-VII, 240).
Pero esta mirada fluctuante descubre otras realidades que la obligan a comprometer un juicio; el autor no lo rehuye, aunque lo expresa con suma cautela.
Uno de esos momentos lo vive en la playa de Biarritz, donde: no hay sitio especial para los bañadores [bañistas], cada uno se zambulle donde le place, sin distinción de sexo ni edad.
Yo no sé si esta costumbre podrá o no perjudicar a la moral; pero lo que es al artista no podrá menos de serle útil para estudiar los diversos partidos del desnudo, y aun el autor fantástico podrá creer tal vez realizados sus ensueños de brujas y trasgos, al mirar algunos tritones-hembras, que con un calzón corto de hule y las trenzas al agua, aparecen y desaparecen alternativamente entre las olas, y sirven para vigilar a las Náyades aprendizas (9-V, 151).
Pensando sin duda en sus lectores españoles, Mesonero resuelve el problema moral trasladándolo a un significado estético, y levemente satírico para esas tritones-hembras, aunque, de paso, nos ha informado de que en Francia a la emancipando a la humanidad de tan vergonzoso yugo; elevando la inteligencia a un alto grado de esplendor; revelando al hombre su dignidad, y dándole a conocer los goces que la vida podría ofrecerle, vino a variar el aspecto material de los pueblos; y las ciudades modernas borraron sucesivamente las ominosas trazas de su antiguo barbarismo" (6-VI, 182).
Refuerza aún más sus argumentos con la defensa de unas formas estéticas clásicas, o mejor, neoclásicas, que enfrenta al arte gótico y, simbólicamente, a las ojivas, preferidas por los románticos: "Y digan lo que quieran Víctor Hugo y su comparsa de imitadores, esto vale más que las tortuosas avenidas de la Cour des miracles (hoy convertida en una bonita plaza), y que las puertas ojivas, hora sustituidas por dóricas columnas, por elegantes balaustradas, por amplios y cómodos peristilos" (6-VI, 182).
Por no extendernos más, digamos que en la coherencia de su ideario manifiesta las mismas preferencias respecto al teatro, defendiendo la grandeza de Corneille, de Racine o de Molière frente a los dramones románticos, salvo alguna excepción relativa a Dumas o Víctor Hugo (Antony, Hernani).
Recordemos que, muy al principio, Mesonero anunció su interés por la "vida animada de los pueblos".
Ha sido prolijo al describir y explicar las ventajas que ha traído el progreso a la vida humana, en cambio, los célebres monumentos o las obras de arte los ha resuelto con breves trazos, considerando todo ello de sobra conocido.
Son urbanismo, viviendas, edificios y servicios públicos, espectáculos, sistemas de comunicación, calidad de vida, los que han causado su admiración, que vive una verdadera eclosión en los seis capítulos dedicados a París, algo imposible de resumir pero fácil de reflejar con la descripción de la actividad comercial: flexionó con afán de objetividad, olvidando los prejuicios.
Probablemente resulten asombrosas estas palabras de Mesonero para quienes tuvieran de él una imagen más tradicional, tanto sus lectores de antes como los de ahora, pero creo que ayudan a iluminar y completar su figura, a descubrir en el autor una gran modernidad y una mayor altura intelectual y moral.
la fascInacIón Por la técnIca. una mIrada antIrromántIca
Como sabemos, en más de una ocasión, Mesonero había tomado postura frente al Romanticismo 27, del que era rigurosamente contemporáneo.
Su visión del mundo, según venimos viendo, y sus preferencias estéticas distaban casi punto por punto de las propuestas románticas.
En el discurrir de su viaje nos va dejando a menudo algunas muestras de ese rechazo, unas veces con una alusión irónica: "enmudecería la misma rica y delicada lira de Zorrilla, o el pincel fecundo y grato de Villamil" (2-V, 141).
Más irónica aún, por ejemplo, al describir la fachada de Notre Dame: "en aquella sinfonía de piedra (como le place caracterizarla al entusiasta Víctor Hugo)" (27-VI, 206).
Pero mucho más importante es la razonada exhibición de antirromanticismo que despliega a propósito de algo en apariencia tan ajeno como el trazado urbano.
Compara el autor el laberinto de calles estrechas y tortuosas, herencia de la ciudad medieval, con los barrios modernos, de avenidas amplias y luminosas, derechas, enlosadas, que facilitan la comunicación, que "ostentan hoy una comodidad, un lujo, un halagüeño aspecto".
De ese contraste surge la reacción de Mesonero, rechazando el pasado medieval, justamente la "época tan encomiada en nuestros días por los poetas y novelistas; de aquella edad media, en que la humanidad se dividía en siervos y tiranos".
A esos poetas y novelistas aún alude como: "hombres excéntricos que gustan de trasladarse con su imaginación y con su pluma a las épocas nebulosas" (6-VI, 182).
Frente a esas posiciones de un romanticismo que mira al pasado, Mesonero opone lo que podríamos juzgar como el ideario racionalista de un ilustrado, y todo ello expresado con una intensidad poco frecuente en él: "La civilización, CONCEPCIÓN NúÑEz REY comunicación con Francia y Alemania.
Mesonero comprendía que se trataba del "invento característico del siglo en que vivimos".
Lo estudió exhaustivamente, desde el decreto del gobierno que impulsó el proyecto, que considera obra "de verdadero patriotismo", siguiendo con su construcción, los plazos de tiempo, su extensión, el capital invertido, las partidas para obras, materiales, máquinas, vehículos; nada escapó a la lupa de Mesonero.
Y aún prosiguió con el funcionamiento de las líneas, el número creciente de viajeros, los precios, los beneficios, las dotaciones de vehículos, los horarios, el confort de los coches (o los "waggons"), el trabajo de los operarios; todo acrecentaba su admiración por el perfecto funcionamiento: "confieso que me ha entusiasmado y sobrepujado a mis esperanzas [el espectáculo] que ofrece un pueblo donde esta clase de comunicación se halla establecida por sistema general, y las variaciones fundamentales que produce en su vida social, política y mercantil" (1-VIII, 248).
El interés, la grandeza del invento residía precisamente en lo que significaba para el progreso de la sociedad.
Con esta idea había comenzado su artículo, citando las palabras de Michel Chevalier 32: "si el transporte de las mercancías crea la riqueza, el de los hombres produce nada menos que la civilización" (1-VIII, 245).
El pormenorizado artículo adquiría así un significado de gran trascendencia.
Pero Mesonero añadió aún otro nuevo, de signo estético, que nos causa una gran sorpresa.
Volvió a ridiculizar a los "señores poetas" románticos, que se sentían en un siglo carente de poesía, invitándoles a contemplar junto a él la actividad de la estación de Malinas: verían, repito, el más variado cuadro que la civilización moderna puede ostentar, mirando llegar por todas partes, partir en todas direcciones continuamente máquinas gigantescas, despidiendo el resplandor vivísimo del fuego que las alimenta, dejando en pos de sí una faja negra y espesa de humo que marea su camino, despidiendo un mugido bronco y monótono, y avanzando o alejándose con mágica celeridad.
Verían en pos de ellas una fila interminable de carruajes que, no bien hecho alto, vomitan de su seno una población entera, miles de gentes de todas edades, sexos y condiciones [...].
Sorprendido el viajero con la grata variedad de tan animado espectáculo, saboreando en su imaginación la facultad voladora que la industria moderna pone a sus pies [...].
En de la industria mercantil, se establecieron las bellísimas galerías cerradas de cristal (pasagges) de que ya cuenta París más de doscientas, y al paso que de riquísimos bazares de comercio, sirven de grato recurso contra la intemperie y el bullicio de las calles.
Esta actividad de la industria, este poderoso estímulo del interés, ha dado también ocasión a otra especialidad propia de París, que consiste en el arte, o más bien la coquetería con que todos aquellos objetos están expuestos al público (13-VI, 189-90).
De igual modo, ya en Bélgica, recibe parecidas impresiones ante su desarrollo industrial: Lo que más admira en ésta es el movimiento importantísimo de su industria, el gusto y perfección de sus manufacturas, que participan de la solidez inglesa, del gusto francés y de la baratura alemana, sobresaliendo en varios ramos en competencia con las de aquellos países, como, por ejemplo, en todas las obras de hierro, en la fabricación de los carruajes, la del papel, la de las telas de hilo, la de los encajes, y de otros mil objetos [...].
El comercio de libros, sobre todo, [...] es sabido el enorme producto de las imprentas belgas destinadas a reproducir en formas más cómodas e infinitamente más baratas todas las obras francesas (25-VII, 239) 28.
La admiración de Mesonero se convierte en entusiasmo ante las conquistas de la técnica.
Así, saliendo de Burdeos nos descubre: "Uno de los más bellos monumentos de la Francia moderna es el soberbio puente de Cubrac, obra de estos últimos años, y de cuya prodigiosa extensión y admirable artificio siento no tener los datos suficientes para estamparlos aquí" 29.
En efecto, siempre que están a su alcance nos ofrece datos exhaustivos, fruto del estudio documentado.
La cima de esta fascinación por los adelantos tecnológicos la alcanza el autor al recorrer y estudiar la red de ferrocarriles construida en Bélgica en muy pocos años.
Como es natural, la denomina traduciendo el término francés, "caminos de hierro", con el que da título a todo un artículo (XIII); tal "objeto", aún no existía en España 30.
Mesonero había viajado ya en los "caminos de hierro" de Inglaterra y de Francia durante su primer viaje de 1833, pero solo se habían construido en ambos países algunas líneas cortas 31.
Bélgica era el primer país que había planificado y construido toda una red de vías, capaz de comunicar, ya en 1840, diez de sus ciudades más importantes, y facilitaba la gobiernos de los Felipes" (25-VII, 238).
Y también, mientras viaja, siente: "ocupada la memoria en el recuerdo de las páginas de nuestra historia nacional escritas con sangre en aquellas hoy felices campiñas" (8-VIII, 254).
En aparente contradicción, tal vez por temor a generar dudas sobre su patriotismo, se declara: "un español, apasionado ardiente de nuestras antiguas glorias" (22-VIII, 270).
En la descripción de la vida idílica de la campiña belga está contenido de forma aproximada el ideario político y social de nuestro autor, una imagen del "bien estar": En efecto, esta es la sorpresa, para asombro de los lectores actuales, Mesonero da un enorme salto de varias generaciones y anticipa un sentido estético que ha de llegar en 1910 con el Manifiesto futurista de Marinetti 33.
En ninguno de los otros artículos, despliega Mesonero tal entusiasmo por las diversas obras de arte que conoce de antemano.
Lo que ha deslumbrado su mirada ha sido la imagen anticipada de un mundo futuro que sabe ver llegar.
PolítIca, relIgIón e HIstorIa en la mIrada
Se ha venido dibujando hasta aquí el complejo universo personal de Mesonero, que deshace la simplista imagen de un madrileño entusiasta observador del microcosmos de su ciudad.
Por el contrario, a lo largo de este viaje su mirada ha transparentado una conciencia lúcida, atenta a las realidades más diversas, culta, refinada y tolerante.
Nunca emite juicios políticos, ni adopta una postura ideológica definida; es la propia realidad observada la que genera breves alusiones que perfilan en parte cuál es su ideal.
Recordemos que juzga como obra de "verdadero patriotismo" el proyecto de construcción de los "caminos de hierro" por parte del gobierno belga, al que más adelante define como "gobierno justo, liberal y tolerante", y al país, como "centro convergente de todos los más civilizados de Europa" (25-VII, 237).
Siempre roza Mesonero los conceptos políticos como de pasada; al revisar las normas urbanísticas de las calles de París, las resume en lo que "el interés general tiene derecho a impedir al interés privado" (6-VI, 184), una idea, evidentemente, de fondo democrático.
No hay alusiones a la política española, o solo en la idea que va dejando en el lector de un país mal administrado.
En cambio, del pasado histórico no rehuye hacer duras alusiones; así, evocando la dominación española en Flandes, habla de: "la odiosa memoria que de esta ha quedado en aquellos países, a causa de la intolerancia y crueldad de los CONCEPCIÓN NúÑEz REY modo inesperado, vertió un doloroso alegato sobre el destino que España había dado a sus grandes hombres:
Las convulsiones políticas que desde los primeros años del siglo actual agitan a España, han venido a ser aun más fatales a las letras y a los que las cultivan, que la indiferencia o el fanatismo de los siglos precedentes [...].
Han desaparecido en este desgraciado período los Islas, los Jovellanos, los Cienfuegos, los Meléndez, los Moratines [...] dignos del respeto y del entusiasmo nacional por su grande ingenio y laboriosidad.
Y sin embargo, han muerto envueltos en la desgracia, vilipendiados y proscriptos, pobres y ancianos los más de ellos, y lejos de una patria a quien habían ilustrado con su saber. [...]
El siglo XIX, apellidado "de las luces", llevando más allá su intolerancia política, ha visto inclinar su venerable cabeza en tierra estraña [sic] a Meléndez y Moratín (p.
Con sus palabras, Mesonero se comprometía con los perseguidos y se pronunciaba a favor de la tolerancia, y parece evidente que esas palabras podían parecer excesivas a importantes sectores de la sociedad, más próximos a la posición que él denunciaba.
Así se explica que el artículo fuera segregado del resto.
Más aún, que el largo alegato fuera suprimido y el texto recortado para insertarlo en la edición del libro que el autor publicó en el mismo año; y así apareció en las otras ediciones de veinte y cuarenta años después.
La otra gran experiencia vivida por nuestro autor pertenecía a la historia de Francia.
Presenció en París la solemne ceremonia de la llegada de las cenizas de Napoleón, procedentes de Santa Elena, para depositarlas en los Inválidos.
Aludió al magno acontecimiento cerrando ya el último artículo dedicado a París.
Sorprendentemente, se disculpaba por no describirlo, a pesar de la gran importancia que le atribuía: "la satisfacción de haber asistido el 15 de diciembre de 1840 al más grandioso espectáculo de este género que acaso haya ofrecido u ofrezca en adelante el siglo actual" 37.
Es decir, renunciaba a trasladar a sus lectores el que consideraba acontecimiento del siglo, algo muy difícil de entender.
Es necesario dejar pasar muchos años para resolver este enigma.
En las citadas ediciones posteriores de 1862 y 1881, incluye el despliegue de aquel espectáculo bajo el título "Las exequias del emperador", uniéndolo al artículo original en el punto en que lo interrumpió.
Lo describía con das; ahora con dificultad he podido penetrar en San Roque durante la misa del domingo, y he escuchado al reverendo Padre Lacordaire, vestido con el hábito de Santo Domingo, predicar en la iglesia de Nuestra Señora delante de una sociedad numerosa y escogida" (27-VI, 207).
Es en Bélgica donde manifiesta con más satisfacción su religiosidad: "se observa el esmero en el culto religioso, y la concurrencia del pueblo a los divinos oficios: en este punto la mayoría del pueblo belga, que profesa la religión católica, lleva mucha ventaja al pueblo francés" (25-VII, 238).
En Brujas, su satisfacción se eleva a una intensa vivencia y a una evocación: "cuando entraba en sus templos y me hallaba con aquella media luz, producida por las pintadas cristalerías, con el pálido resplandor de cien lámparas delante de los altares; con las imágenes de la Virgen adornadas con ricas vestiduras; con el olor a incienso, y los ecos del órgano religioso, parecíame por un momento hallarme trasportado a nuestra España" (8-VIII, 253). la HIstorIa recIente: moratín y naPoleón Dos experiencias vividas por Mesonero en París merecen atención especial, ambas vinculadas a la historia reciente de España y Francia, y envueltas en un evidente significado político.
Sucedió la primera mientras el autor visitaba el cementerio del Père-Lachaise, donde se encontró con las tumbas de españoles ilustres que habían emigrado huyendo de la persecución fernandina 34.
Mesonero se sintió profundamente conmovido y agradecido a un país que había honrado la memoria de sus compatriotas "muertos en el destierro"; pero su conmoción fue mayor cuando se vio delante de la tumba de Moratín, que, para mayor gloria, estaba situada junto a las de Molière y Lafontaine.
Yacía en el mausoleo de la familia Silvela que lo había protegido en sus últimos años 35.
Mesonero no incluyó este descubrimiento en los artículos publicados en el Semanario Pintoresco dedicados al viaje.
El Père-Lachaise ocupaba un breve párrafo en el artículo IX, del 4 de julio de 1841.
En cambio, casi un mes después del final de la serie, publicó un artículo aislado que tituló "El sepulcro de Moratín en el cementerio de París" (26 de septiembre), donde elevando el tono de sus palabras de un discípulo de Jovellanos en muchos aspectos, o a la de su amigo Larra en otros.
La herencia ilustrada que refleja Mesonero se halla muy evolucionada como corresponde a un autor situado ya cerca de la mitad del siglo XIX, un hombre que es testigo del progreso técnico que en pocas décadas ha alcanzado la humanidad.
Y Mesonero no solo es testigo, sino entusiasta admirador de ese proceso.
Cumplió su proyecto sirviéndose de un lenguaje sobrio, exacto, cuidadosamente despojado de retoricismo.
Del mismo modo que atraía su interés "la vida animada de los pueblos", se interesaba por el lenguaje más vivo; por ello se acumulan en los artículos las expresiones tomadas del francés, o del inglés en menor medida, para poder aludir a realidades inexistentes todavía en España, realidades y palabras que se proyectaban hacia el futuro, que lo anunciaban; recordemos tantos ejemplos 39.
Para comprender mejor la trascendencia de su labor, no olvidemos que, a través de esta mirada de Mesonero, los lectores del Semanario Pintoresco Español contemplaron las modernas sociedades europeas; y aún se acrecienta su repercusión al recordar los miles de suscriptores a los que llegaba la revista en España, e incluso en América.
Y podríamos recordar, para terminar, las palabras de Larra, quien supo ver en el colega y amigo muchos de los valores que hemos subrayado en estas páginas que él no llegó a conocer.
Lo consideraba: "uno de nuestros pocos prosistas modernos: culto, decoroso, elegante, florido a veces, y casi siempre fluido en su estilo, castizo y puro en su lenguaje, y muy a menudo picante y jovial".
Pero no solo veía sus valores estéticos, también supo ver Larra el valor humano y social que encerraban los artículos de costumbres de su compañero El Curioso Parlante: "Uno de los medios esenciales para encaminar al hombre moral a su perfección progresiva, consiste en enseñarle a que se vea tal cual es.
El autor del Panorama ha puesto ante los ojos de nuestra sociedad un espejo donde puede tocarse, y hacer desaparecer los lunares que la bondad de la luna debe presentar a su vista 40 ".
Aún se habrían ensanchado estas generosas palabras que firmó Fígaro, si hubiera vivido para conocer el gran testimonio que nos legó Mesonero en estas sus Impresiones de viaje, y habría descubierto el fondo cosmopolita de su mirada, que mantuvo abierta de par en par para poder contemplar la Europa de su tiempo. sumo detalle, algo muy difícil de reconstruir transcurridos tantos años.
Se deduce por ello que el texto fue escrito junto a los otros, al regreso del viaje, pero el autor lo mantuvo inédito; y nuevamente parecen ser la causa las circunstancias políticas de España, que mantendrían aún viva la herida de la guerra contra el invasor.
Mesonero, prudentemente, evitó herir sensibilidades describiendo el acto en que era glorificado.
una Imagen renovada de mesonero romanos Mesonero manifestó siempre un gran aprecio por esta parte de su obra, como reflejan pasado el tiempo las palabras aludidas de su editor en 1862, que él mismo reitera con leve modificación y vierte en la edición de 1881, invitando a apreciar "en lo que valen el exquisito tacto, el buen criterio del escritor filósofo y patriota, que haciendo abstracción del orgullo patrio y de arrogancia inoportuna, se atrevió a reconocer y señalar hace cuarenta años aquel notable desnivel de nuestra cultura y progreso material, promoviendo atrevidamente su remedio" 38.
En tan concisas palabras resumía Mesonero al final de su vida el gran significado que atribuía a aquellos artículos de su juventud en los que vertió su más honda forma de mirar la realidad.
Recordemos que, como en superposición de imágenes, lo que el autor ve le hace evocar lo que sabe de su país y se esfuerza en combinar ambas imágenes de modo crítico, reflexionando sobre los contrastes, y aunque evita emitir juicios rotundos, es en esos contrastes donde nace la visión crítica de España, profunda aunque vertida con cautelosas palabras.
El universo ideológico de Mesonero se enfrenta así a realidades nuevas que lo cuestionan, y su mérito está en no eludir ese conflicto, en intentar comprender, justificar y aceptar muchas veces, en todo caso, adoptar una actitud tolerante, palabra que se reitera en su discurso.
Sobre la mirada objetiva que iba creando el reportaje del viaje, el autor filtraba una mirada dolorida, aunque no sentimental, muy lúcida, extendida sobre las realidades descubiertas, generando un debate íntimo entre la crítica y el amor a su país; una mirada de calidad moral.
A través de todos los textos aludidos que fueron fruto de su actividad viajera, la figura de Mesonero se ofrece renovada y enriquecida a nuestros ojos, y se asemeja a la de
CONCEPCIÓN NúÑEz REY NOTAS 1 |
Los artículos de costumbres constituyen un extraordinario material noticioso para el estudioso del siglo XIX, pues, como es bien sabido, además de dejar constancia de la fisonomía física de lugares y ciudades, de costumbres, hábitos e indumentaria, reflejan todos aquellos aspectos de la sociedad que constituyen en ese momento histórico concreto una realidad o preocupación.
El Semanario Pintoresco Español 1 es, en este sentido, un documento fiel de la sociedad y un documento que a la vez, dada su larga trayectoria, permite observar los cambios que se van produciendo desde 1836, fecha de inicio, a 1857, año en el concluye su andadura.
El artículo de costumbres se convierte así en fuente importante para la reconstrucción de la imagen de la mujer del siglo XIX, de ahí que centremos nuestra atención en el análisis de los tipos femeninos presentes en el Semanario y cuya pintura, años más tarde, en manos de otros autores, se proyecta en las colecciones costumbristas que a lo largo de esta centuria se publicarán, desde Los españoles pintados por sí mismos (1843-1844), la primera de ellas, hasta Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas (1882), la única colección donde aparecen exclusivamente firmas femeninas y que corresponde cronológicamente a la década de los años ochenta.
En el Semanario Pintoresco Español el número de tipos femeninos es menor que el de hombres, consecuencia lógica de la escasa proyección social de la mujer en este momento histórico.
Los retratos femeninos corren a cargo, exclusivamente, de escritores, por lo que su descripción está tamizada desde la óptica y valoración que la mujer adquiere desde la perspectiva masculina.
Evidentemente las figuras femeninas descritas están en consonancia con la realidad social, de ahí que sólo encontremos tipos como La buñolera (Jiménez Serrano, 7-XII-1851), La doncella de labor (Andueza, 9-III-1845) o La prendera (Navarrete, 3 y 10-I-1847), pues el trabajo femenino en otros ámbitos es prácticamente nulo.
Al lado de estos artículos aparecen otros dedicados a mostrar el carácter, modo de ser o defectos de la mujer de la época, como por ejemplo Una mujer a la moda (Anónimo, 25-IX-1836), La andaluza F.C. (6-V-1838), Una mujer risueña (Anónimo, 28-X-1838), La andaluza y la manola (Jiménez Serrano, 24-IX-1848), Estudios morales.
De todos ellos nos centraremos, dado su interés y repercusión en el siglo XIX, en el de la literata.
La despreocupación por la educación e instrucción de la mujer es un hecho evidente durante el siglo XIX.
bajo unas sábanas de holanda" (18-VIII-1850, 258), sólo es feliz desfigurando las impresiones que le produce la vida, contrariando sus propios deseos o iluminando sus pasiones con "el prisma color morado de los desgraciados" (18-VIII-1850, 258).
Todo lo grande le fascina y lo nuevo la arrebata, de manera que "le gustaría amar en el desierto y aborrecer en las catacumbas de Roma; ser Napoleón o Jorge Sand; tener una brillante carroza de seis tiros o vestir el sayal de los mendigos" (18-VIII-1850, 259).
Lo importante para ella es experimentar las emociones más extremas, de manera que cuando se casa, después de haber sufrido, lo que ella denomina, los desengaños del mundo, la marisabidilla no renuncia a ese mundo romántico.
Así, un gesto de cariño de su marido es interpretado por la marisabidilla como el preludio de una infidelidad; si tarda en llegar a casa por cualquier motivo, los celos se desatan y llora y deplora su desgracia.
La marisabidilla, que cree haber descendido un peldaño en su fama póstuma al dedicarse a las faenas domésticas, no alcanza nunca la felicidad matrimonial, pues al deformar sentimientos y realidades, siente que aquel lazo que la une por toda la vida a su marido, una voluntad extraña, oprime su existencia, de ahí que escriba alguna composición con el título "A un tirano".
Neira de Mosquera, después de censurar a este tipo de escritora afirma, al final del artículo, la existencia "de la verdadera literata, la elevada mujer de melancólica imaginación y de íntima filosofía" (18-VIII-1850, 259) que compagina la creación literaria con su papel de esposa y madre.
Retrato que coincide, en gran medida, con el que, años antes, había llevado a cabo Cayetano Rossell en Los españoles pintados por sí mismos.
En 1843, en el segundo tomo de la mencionada colección, Cayetano Rossell haciendo gala de un inconfundible humor y clara ironía censura a la marisabidilla, especialmente a la que él denomina marisabidilla culta, la joven que con sólo veinte años se ve a sí misma como un pozo de erudición y genio merced a su temprana inclinación hacia la literatura.
Con indudable gracejo el escritor satiriza a la joven que, motivada por la lectura exclusiva de autores románticos, decide alcanzar la inmortalidad a través de la poesía, anhelando el momento en que pueda convertirse en rival sin parangón de los hombres eminentes que brillan en una u otra nación.
Mujer que sigue en el vestir y en el hablar los dictámenes de la moda francesa y dotada de un temperamento nervioso que ejerce sobre ella "los efectos más destructores, ya exponiéndola a vértigos y convulsiones, ya a paroxismos poco menos que cordar que no será hasta 1857, con la llamada Ley Moyano, cuando se establezca la obligatoriedad de la enseñanza primaria tanto para niños como para niñas.
No obstante, impulsado por los ecos del pensamiento roussoniano y del movimiento liberal, al acercarnos a la década de los años cuarenta es frecuente la aparición en la prensa de composiciones poéticas escritas por mujeres -Correo de las Damas (1833-1835), El Defensor del Bello Sexo (1845), El Pensil del Bello Sexo (1845), La gaceta de las Mujeres (1845Mujeres ( -1846)), La Moda (1842-1889)-, al igual que la edición de volúmenes de autor femenino.
Recordemos que Josefa Massanés, G. Gómez de Avellaneda y C. Coronado publican su primer volumen de poesía entre 1841 y 1843.
No es extraño, pues, que uno de los tipos presentes en el Semanario Pintoresco Español, sea precisamente el de La literata.
Este artículo de costumbres, firmado por Antonio Neira de Mosquera y que corresponde al 18 de agosto de 1850, se inicia con la reproducción de unas palabras de Carolina Coronado: "No es el talento, es el abuso que hace de él; no es la aplicación, es la extravagancia la que satiriza; no es la instrucción, es la impropiedad de sus conocimientos la que repugna" (18-VIII-1850, 258).
Palabras que iluminan inconfundiblemente el sentido y finalidad del artículo de Neira de Mosquera, pues en realidad, más que centrarse en el retrato de la literata, se orienta hacia la censura de la denominada marisabidilla, de la deformación de lo que supone una escritora de talento.
El retrato que Neira de Mosquera nos ofrece de la marisabidilla del momento está claramente relacionado con la literatura romántica en actitudes y comportamientos.
Si en un principio conserva la vana y pedante erudición de las marisabidillas retratadas por Calderón de la Barca, Moreto, Quevedo o Moliére, ahora adquiere tonalidades originales que derivan de la exaltación romántica.
Se trata de mujeres con talento y pasiones extremas, que se mueven motivadas por el amor y el orgullo personal.
Su extravío es consecuencia, según el escritor, de la "lectura trivial y presuntuosa de las novelas y el orgullo halagado por las primeras impresiones que ha recibido en el gran mundo" (18-VIII-1850, 258), de ahí que su vida se reduzca a la mera reproducción de conflictos o sentimientos contrariados de origen libresco.
Su poderosa imaginación, dominada por un sentimentalismo que lejos de nacer de unas vivencias reales, se alimenta, por el contrario, de fingidas pasiones ensayadas ante el espejo del tocador, la trastorna.
La marisabidilla, que lee los folletines de los periódicos, que "conserva en su memoria el prólogo y el desenlace de todos las catástrofes que ha presenciado...
M.a DE LOS ÁNGELES AYALA
Por eso ven Vds. con que fruición se entrega a fundar revistas, semanarios y bibliotecas cualquier señora dando al olvido los calzoncillos de su esposo, y como publica tomo sobre tomo con sus inspiraciones poéticas, ya con el nombre de Cuentos de color de rosicler y A la luz de la luna, ya escribe drama sobre drama condenando la esclavitud o combatiendo el pauperismo.
Por eso la ven Vds. abonada gratis en todos los teatros reclamando sus derechos de autora, cuando no improvisando espectáculos para el socorro de las víctimas del Congo, o fundando Ateneos y asociaciones para protestar contra el tributo de sangre y defender la abolición de la esclavitud.
Por eso funda periódicos [...]
Por eso vive en continua conversación con libreros y editores, ya hace que se anuncien sus obras, y envía el elogio hecho de su mano, o publica el sumario de su último número.
Eduardo Saco concluye su artículo pronosticando, con verdadero horror, que el imparable cambio en el protagonismo social de la mujer la llevará hacia la política, la convertirá en ciudadana "del club y del folleto, de la proclama y del petróleo" (1871, 73).
Es evidente que la mujer culta, instruida, dedicada a la literatura no encuentra acomodo entre las páginas de Las españolas pintadas por los españoles, pues si en el artículo de Eduardo Saco se reconoce la creciente incorporación de la mujer al mundo cultural, no menos cierto que éstas reciben su censura, al igual que sucede en otros artículos pertenecientes a esta colección, como La Séneca, de Pablo Nougués, o La aficionada, firmado por A. Sánchez Pérez.
Artículo en el que, de nuevo, se manifiesta el creciente número de mujeres que escriben y publican durante estos años.
Pedro M.a de Barrera ridiculiza el comportamiento de muchas de ellas, pues careciendo de la preparación adecuada y tras leer algunos libros, se lanzan obsesivamente a publicar en cuantos medios periodísticos se pongan a su alcance todo tipo de disparate, ayudándose unas a otras con sus elogios a labrarse una estable reputación.
El escritor, a través de la presentación de diversas escenas de clara intención satírica, ejemplifica mortales [...] con saber no más que padece muy a menudo de síncopes e hipercondrías, debe suponerse dotada, y realmente es así, de una sensibilidad eléctrica" (1843,426).
Su existencia, no obstante, es efímera, pues según señala Cayetano Rossell, el matrimonio pondrá fin a esta joven imbuida del más excéntrico romanticismo.
La incorporación de la mujer al ámbito literario se acrecienta durante el último tercio del siglo XIX y a las figuras de Fernán Caballero, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado, por citar las más relevantes, se añaden, entre otras muchas, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Ángela Grassi, Concepción Gimeno de Flaquer o Rosario de Acuña que con su esfuerzo intelectual van abriendo brecha en un ámbito considerado estrictamente masculino, el de la cultura.
No es extraño, pues, que los escritores costumbristas, siempre atentos a los cambios que se van produciendo en la sociedad, analicen en las colecciones que aparecen en este período la figura de la escritora.
Eduardo Saco, por ejemplo, nos ofrece el significativo retrato de la literata en Las españolas pintadas por los españoles, colección publicada en 1871.
En el artículo se alude, precisamente, al cambio experimentado por este tipo femenino desde su aparición en la época romántica hasta el momento presente, deslizando un pronóstico sobre la fisonomía que alcanzará en el provenir.
La descripción de la literata romántica, de la literata de antaño, que nos ofrece Eduardo Saco es la siguiente (1871, 71):
Pálida, ojerosa, inclinada al escepticismo, envuelta en estudiado deshabillé en la bata blanca, propensa al suicidio, enemiga del matrimonio, dada a las pasiones fuertes, ambiciosa del rapto y del tósigo, que comprometía la paz de una familia huyendo hasta el pueblo inmediato a su residencia con el primer truhán que llegaba a conocerla, y acabando después en buena esposa de un especiero o de un escribiente de lotería.
Por el contrario, la literata contemporánea ya no olvida sus aspiraciones literarias al contraer matrimonio, no son manías y extravagancias de la juventud, encontrando en la prensa el medio idóneo para dar a conocer sus creaciones.
Eduardo Saco reconoce que la mujer del momento, animada por un espíritu nuevo, aspira a participar activamente en el mundo literario.
se deduce claramente la existencia de mujeres que hacen ostentación de una cultura, de unos conocimientos que manejan sin ninguna propiedad, pues todo se reduce a la acumulación de fechas, datos y nombres, pero sin llegar a comprender el sentido verdadero de aquello que leen o escuchan 3.
La marisabidilla existe, pero su presencia es consecuencia de la mala educación reglada que recibe en los colegios y conventos o de la equivocada adulación que reciben de sus familiares.
La vanidad de la niña, tal como señalan Felicia y Pilar Pascual en La mujer ilustrada y La marisabidilla, respectivamente, es estimulada con el aplauso desmesurado con que son admitidos sus primeros versos por parte de sus progenitores, maestros y demás familiares y amigos, desfigurando el valor real de sus insustanciales versos, convenciéndola de que está especialmente dotada para el arte.
Las escritoras de la colección de 1882 rechazan a este tipo de escritora vana, superficial y pretenciosa que perjudica la imagen de la verdadera creadora, pero a la vez que la rechazan también señalan la utilización que de este estereotipo de larga tradición literaria hacen los escritores para enmascarar su aversión a que la mujer pueda competir en un mundo protagonizado por el hombre como es el ámbito de la literatura y la cultura (Graciella, 1882, 153):
La mujer de cabellos desaliñados y sueltos sobre sus espaldas, envuelta en una bata blanca con lazos celestes, pulsando un arpa y cantando desde un balcón penas o alegrías, pugnando de continuo con el puñal y el veneno, que huye de los brillantes rayos del sol y busca la pálida luz que despide la luna en la silenciosa noche, es un tipo exagerado de romanticismo que no existe y que se han inventado y descrito los que raquíticos y miserables, buscan en sus burlas y críticas para la mujer el aplauso y admiración de los necios.
Protesta contra un estereotipo que corresponde a La poetisa romántica de Graciella y que se reitera en la colaboración de Pilar Pascual al señalar el menosprecio masculino hacia la incorporación femenina a la escritura: "Pero ¡si invaden nuestro terreno!
Pilar Pascual achaca a la soberbia masculina el desprecio hacia la producción femenina, pues es condenada de antemano sin examinar su contenido.
La innegable incorporación de la mujer al mundo editorial en el último tercio de siglo XIX parece suscitar un cierto recelo a tenor de lo manifestado en estos artículos de costumbres. esta manía en la que han caído algunas de sus contemporáneas.
Pedro M.a de Barrera al juzgar a la mujer literata adopta un criterio muy de la época, pues parece aceptar la creación literaria en la mujer como pasatiempo; es decir, tolera a la mujer aficionada a la literatura, pero no a la profesional, de ahí que afirme rotundamente que "La verdadera literata es por esencia una plaga social" (1872, II, 369).
A pesar de esta categórica manifestación, reconoce que el talento y el genio no tienen sexo, de ahí que admita la posibilidad de que las mujeres escriban obras admirables en cualquier género literario -de hecho cita como ejemplo los nombres de Safo, Santa Teresa de Jesús y Mme.
Stäel-, pero señala que en este caso "dejarán de ser mujeres y dejarán de ser literatas en la acepción que hoy suele darse a este vocablo, para entrar en el número de genios o de los talentos excepcionales" (1872, II, 370).
Las prevenciones hacia un tipo de literata como las descritas anteriormente se mantienen en la colección publicada en la década de los años ochenta, Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por si mismas (1882), hecho significativo, pues no debemos olvidar que la colección mencionada representa en buena medida la réplica que las escritoras ofrecen a la descripción, desde su punto de vista, distorsionada que de la mujer habían esbozado los escritores en las colecciones anteriores.
No deja por tanto de sorprender encontrar a la altura de 1.882 artículos, firmados por escritoras que están participando en la vida cultural del momento, en los que se reitera el retrato de la marisabidilla en los mismos términos que lo apuntado por Neira de Mosquera en El Semanario Pintoresco Español en 1850.
No obstante, hay que señalar que el tono y la intencionalidad son bien distintos, pues, las responsables de los artículos, a pesar de admitir la existencia de estas "eruditas a la violeta", hacen recaer sobre la sociedad y el hombre, en particular, su permanencia en el tiempo al negar a la mujer la educación adecuada y una sólida instrucción.
De esta forma, con timidez, Pilar Pascual de San Juan, Felicia, pseudónimo de Virginia Felisa Aubert y de Nova, Pilar Contreras y la desconocida Graciella utilizarán el artículo de costumbres para hacer oír su voz y protestar o combatir los prejuicios de la sociedad a la incorporación de la mujer en el ámbito literario.
En sintonía con estas apreciaciones, Felicia, como de pasada, sin contrariar el papel de la mujer en el hogar diseñado por la sociedad del momento, señala en La mujer ilustrada "el derecho que tiene toda criatura humana a ejercitar las facultades con que Dios la ha favorecido y que autorizan a la mujer de talento a tomar parte activa en la propaganda intelectual" (1882,(190)(191).
Felicia apunta además, y esto es algo significativo, que una de las grandes ventajas que la instrucción proporciona a la mujer es la de su independencia económica, especialmente importante en casos de viudedad y soltería.
Es evidente que en la colección de Las españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas, algunas de las escritoras utilizan el artículo de costumbres para insertar las reivindicaciones feministas que de forma mucho más explícita reclamarán en otros foros y en otros géneros literarios y ensayísticos las autorizadas voces de Concepción Arenal, Concepción Gimeno de Flaquer y Emilia Pardo Bazán, por citar los nombres de las escritoras más comprometidas en la búsqueda de un nuevo papel para la mujer en el seno de la sociedad de finales del siglo XIX.
El Semanario Pintoresco Español y las colecciones costumbristas publicadas en el último tercio de siglo se perfilan, pues, como documentos de especial relevancia para observar la evolución de un tipo, la literata, que obedece a una realidad incuestionable: la gradual e imparable aparición de la mujer en el ámbito literario del siglo XIX.
El artículo La poetisa de pueblo es una encendida defensa de la escritora, a la vez que denuncia las dificultades de la misma para dar a conocer sus trabajos literarios, especialmente si ésta vive alejada de los centros culturales, como le ocurre a la protagonista del artículo de M.a Pilar Contreras.
No obstante, la verdadera literata no se desanima, sino que por el contrario, lucha, batalla, aprende de sus propios errores, exigiéndose a sí misma mayor corrección en los trabajos posteriores.
Gracias a su entusiasmo y dedicación, en el mejor de los casos, obtendrá su pequeña recompensa al ver publicados en el periódico local algunos de sus trabajos.
Sin embargo la satisfacción de ver reconocido su talento durará poco, pues su triunfo despertará la envidia de sus paisanos (1882, 687):
Los necios, tal vez por no entender nada, se creen con el derecho de censurar sus obras [...]
Pero sobre todo el sexo femenino ataca de una manera cruel y despiadada a la pobre poetisa.
Unas, las más eruditas, opinan que no puede ser suyo lo que escribe, en virtud de la escasa educación que ha recibido [...]; otras, no pudiendo menos de confesar y conocer el justo mérito de sus poesías y deseando ridiculizar ante el mundo a la que nació superior a ellas, hacen uso de la sátira mordaz.
El tono más reivindicativo, la defensa del derecho de la mujer a adquirir una educación igual al hombre y participar en la vida pública, lo encontramos en los artículos debidos a Pilar Pascual y Felicia.
La primera, en La marisabidilla, arremete, como hará años más tarde Emilia Pardo Bazán en su conocido ensayo La educación del hombre y de la mujer, contra la idea auspiciada por los krausistas y central en la concepción de la colección de la que [1882]: "La mujer ilustrada, La marisabidilla", en Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas, op. cit., pp. 187-195.
Graciella [1882]: "La poetisa romántica, La marisabidilla", en Las mujeres espa-la sociedad, como esclavos, presidiarios, obreros, pobres y mujeres.
3 Vid. especialmente el artículo de Felicia, La mujer ilustrada, donde se contrasta a través de distintos tipos femeninos la diferencia entre la mujer ilustrada -Modesta, se llama significativamente el personaje que la encarna-y la marisabidilla, ignorante, pedante y vana.
4 En el prólogo que figura al frente de la colección Faustina Sáez de Melgar, directora de la misma, señala el perfil y propósito de la obra: "No es una obra de combate, no es un libro de polémica el que tratamos de escribir; únicamente y como su título indica, vamos a dedicar un número más o menos crecido de páginas para presentar a la mujer tal y como es" (1882, I).
Faustina Sáez de Melgar aboga por una mujer educada, instruida, como medio para que la sociedad avance, pero una mujer reducida a su campo propio de acción.
La misión de la mujer, continúa señalando en el mencionado prólogo, es triple: ser buena hija, buena esposa y buena madre.
Tarea importante que requiere una educación adecuada, pues la mujer gobierna el presente a través de la influencia que ejerce en el padre y en el esposo, siendo dueña del porvenir por su influjo en los hijos.
La doncella de labor", Semanario Pintoresco Español, n.o 27, pp. 74-77. |
Ante todo, una precisión cronológica.
El Semanario Pintoresco, como sabemos, tiene una larga proyección temporal (1836 a 1857), pero sólo los siete primeros años de publicación, es decir, hasta 1842, inclusive, fue dirigido directamente por su fundador, Mesonero Romanos que, lógicamente, imprimió a la revista su ideología y marcó sus normas de publicidad, destinadas a alcanzar la máxima difusión entre el público bien determinado, hacia el que iba dirigido.
En el interesante Prospecto que antecedió a la aparición del primer número, se afirma que la revista está destinada a todo tipo de posible receptor: "Escribimos, pues, para toda clase de lectores y para toda clase de fortunas; pretendemos instruir a los unos, recrear a los otros, y ser accesibles a todos".
Sin embargo, esa colectividad receptora asume un criterio bastante más restringido cuando el Semanario, inaugurando el 6 de enero de 1839 una "Segunda Serie" (que supone en algunos aspectos una leve remodelación, con nuevos colaboradores y dibujantes, Alenza entre ellos) coloca al frente de este primer número un aviso "A nuestros lectores" y un revelador grabado.
En el aviso, aquel "para toda clase de lectores" del Prospecto, se concreta en unos significativos ejemplos, ya que buscará "las simpatías de los lectores apacibles; del modesto artista; del estudioso literato; de la mujer sensible; del tierno padre de familia; y pudiese servirles de grato descanso a sus dolores..."
Pensemos en los adjetivos que delimitan a cada tipo social: apacibles, modesto, estudioso, sensible, tierno... y sobre todo ese "familia" revelador.
Por supuesto, todo un programa de gentes que llamaríamos "de orden".
No el obrero revolucionario o reivindicativo, la mujer literata, el político, siempre sospechoso de progresismo liberal, ni muchísimo menos la mujer preocupada por cuestiones que, se supone, no son propias de su sexo, como La politicómana, o mujer politizada, la doceañista que perduró desde la Constitución del 12, y que promovió una feroz caricatura en Los españoles pintados por sí mismos: el grabado de una arpía cincuentona, gorda, desaliñada y vociferante, que enarbola un periódico en su mano.
Grabado que se acompaña de un texto no menos feroz de Gabriel García Tassara.
Y sin embargo, todos esos tipos sociales enunciados podían muy bien ser receptores de un semanario que pretendía ser un difusor de cultura y conocimientos útiles.
Porque el secreto de su éxito ya lo había expuesto en el Prospecto de 1836: "Dos medios hay en literatura para llamar la atención del público; el primero consiste en escribir muy bien; el segundo escribir muy barato."
Pero Mesonero tiene bien claro a quienes se dirige con su Semanario.
Y en el "Aviso a nuestros lectores", del 10 de enero de 1841, declara nítidamente quién es el lector de su revista: "Fiel a su propósito de realizar en nuestro país una publicación útil y amena que pueda ser de grato
RESUMEN: Se han revisado los siete primeros años del Semanario, los dirigidos por Mesonero Romanos.
A través de textos y grabados se llega a la imagen femenina que en ellos aparece, y se puede determinar la idea de lectora ideal que se plasma en la revista: la madre de familia, de contexto ciudadano y clase social de mentalidad conservadora.
A ella se opone la heroína de novelas y dramas, en la línea antirromántica del propio Mesonero.
Mujer; costumbrismo; vida cotidiana; antirromanticismo.
urbano, pero que deberá ejercer con todo rigor la misión social que, tradicionalmente, le había sido encomendada, y que hasta hace bien poco, incluso jurídicamente, se ha venido llamando "sus labores".
Por tanto, he excluido en mi análisis los tipos femeninos provinciales, en artículos costumbristas muy numerosos, los grabados sobre el mundo de la prostitución, los textos sobre mujeres exóticas, o las biografías de mujeres célebres en la Historia.
Aunque tampoco creo entender que, en algunos de todos estos textos, falta algún punto de interés para definir el tipo ideal de ama de casa burguesa, aunque sólo sea por un contraste que provoque una reacción en las lectoras.
Si se comenta la buena armonía que reina entre aquellas que viven, muy satisfactoriamente, en una sociedad donde reina la poligamia, como las Mujeres tártaras (1837, p.
28), se añade en su final que no se produce en aquellas que comparten un único varón, "las desavenencias que, según nuestras ideas, deberían suponerse", como un guiño del reportero lanzado hacia sus lectoras.
O pensemos en la reacción de aquellas damitas martirizadas por el corsé, ante la noticia de que entre Las negras de Tembouctou (1837, p.
109), la más exagerada obesidad es signo de la mayor belleza.
Creo que cuando el artículo se centra en un tipo de mujer, sea el que sea, el texto del Semanario busca, casi siempre, ese guiño de complicidad.
Pensemos en las biografías.
Al comienzo de su biografía (con grabado) hay una esperanzadora afirmación feminista, sobre la injusta relegación, en algunos países, de la mujer en el gobierno de las naciones.
Se destaca que en nuestro país no ocurre así y se ponen los ejemplos de Isabel la Católica y María de Molina.
Pero en la biografía de la reina Isabel se añade, como increíble colofón a tantas grandezas narradas, que la reina afirmaba, con orgullo, que nunca se había puesto su marido una camisa que no hubiese tejido con sus propias manos.
Insisto que es el dato con que se cierra el texto.
Es decir, que tras la unificación de España, la conquista de Granada o el descubrimiento de América, ¿era aquel el dato que debería quedar en la memoria de la lectora del Semanario?
Pensemos en el infinito consuelo que recibiría el ama de casa cansada de zurcir, monótona e incansablemente, los calcetines de su marido. entretenimiento y de instrucción a todas las familias..."
Desde luego que no, si observamos el grabado inserto en 1839, en el cual leemos Semanario Pintoresco Español, y bajo el grabado, "Lectura de las familias", Mesonero presenta en su grabado (de fecha algo anterior a 1839, a juzgar por la ropa de las figuras femeninas) su concepto de familia ideal: de alta posición económica, a juzgar por las casacas o levitas de los caballeros, los encajes de las damas, o el rico espejo, florero y reloj de la insinuada chimenea del fondo, ya en sí misma signo del estatus social de los personajes allí dibujados.
La escena es evidente que representa una velada hogareña dedicada a la instrucción, como un recuerdo de aspiraciones ilustradas de décadas anteriores: el padre o caballero del fondo enseñando geografía, con una lujosa esfera terrestre; el joven de la derecha, con un papel en la mano, instruyendo a un niño...
Pero observemos las figuras femeninas del primer plano: una dama con lo que parece un bordado en las manos, que enseña a una niña.
Y una madre de familia, mirando al supuesto espectador de la escena, y mostrando con su mano izquierda todo el esplendor de esta rebuscada imagen de su familia, mientras muestra un papel a otras dos niñas, que, a juzgar por la mirada extasiada, hacia lo alto, casi en actitud mística de la niña central, debe tratarse de un texto de religión o, al menos de moral o buenas costumbres.
Y, por supuesto, todos elegantísimos.
El truco publicitario está bien claro y sigue siendo, hoy en día, un recurso repetitivo en televisión: si usted, ama de casa o muchachita insignificante compra este perfume, tendrá a su lado un ejemplar de joven, tan guapo y viril como el que acompaña a la radiante modelo que lo usa.
Si usted compra el Semanario Pintoresco su familia será también como ese soñado modelo de familia ideal.
Pero lo indudable en ese modelo mostrado es el protagonismo de la madre de familia, en el centro de la composición, y la única que mira al presunto espectador.
Por tanto, si ella es el lector ideal, escribamos para ella.
La consecuencia es que será un tipo social al que se dedican numerosas páginas del Semanario y algunos de sus grabados, como la reproducción de un cuadro del francés Bautista Greuze (en 1838), titulado así, La madre de familia, al que se dedica un elogioso y tiernísimo artículo.
Habrá, por tanto, en esos siete años del Semanario, una auténtica exaltación de la mujer, en ese papel de madre de familia: la dama casada, de buena posición, en un contexto M.a DEL PILAR PALOMO vez en cuando", y se precisa que "también es necesario mudarse a menudo de medias y lavarse los pies en agua cálida, al menos en invierno; en esta estación a veces es preciso atraer la sangre a las extremidades y un baño de pies basta para conseguirlo."
Y en cuanto al aseo de la casa (y esto sí va dirigido directamente a las mujeres, por ser ocupación femenina durante siglos) se advierte que, en contra de la desastrosa desidia que advierten en sus coetáneas, "las habitaciones deben ser diariamente barridas y hay que cuidar del aseo de muebles y menaje de cocina".
Respecto al vestido, y rozando ya el importante aspecto de la moda, o más bien, de los estragos que la moda puede causar en la mujer, se ataca en "Consejos para conservar la salud" (1836, 94) la costumbre de los grandes escotes, característicos de la moda elegante del momento: Destiérrese, pues, la costumbre perjudiciál a un tiempo a la moral y a la salud, que expone a la inclemencia del aire, el pecho y los brazos de las mujeres, quienes por los accidentes de sus compañeras deberían haber advertido la relación que existe entre el síntoma pulmonar y la piel, cuyas funciones no pueden suspenderse sin que sean interrumpidas las del otro.
Y, por supuesto, en este apartado de los estragos de la moda en la salud, se abomina (y ahora con razón) del uso desmedido del corsé, del que se reitera, una y otra vez, su nefasta influencia.
En el artículo, de los "Inconvenientes de los corsés muy ceñidos" (1836, 36), se señalan las deformaciones del esqueleto a que dan lugar, y se demuestra con dos grabados: dos siluetas femeninas, con el esqueleto viéndose, con y sin corsé.
Pero eso sí, se advierte que su uso es beneficioso, si está poco ceñido, ya que suple "en las jóvenes los ejercicios gimnásticos tan ajenos a su sexo".
Luego, al igual que hiciera Fray Luis en La perfecta casada, a propósito de los afeites, ataca el uso del corsé mediante una astuta afirmación: su uso es antiestético y afea a la mujer, porque da al talle una estrechez y al mismo tiempo "una débil apariencia que no puede mirarse sin compasión", y que forma "un extraño contraste con el resto del cuerpo".
Todo inútil como sabemos: las mujeres siguieron maquillándose en el siglo XVI, y el corsé siguió usándose casi hasta la Guerra del 14.
Pero los ataques siguen reiterándose en el Semanario: "Los corsés de las mujeres, por más que ellas digan, tiene graves inconvenientes", [...] "puede estragar la matriz, ocasionar flujos y causar malos partos", "así como impedir el desarrollo de los pechos" y "puede desarrollar la Esas notas de interés feminista se pueden encontrar, incluso, en noticias aparentemente ajenas a esa intención de provocar una reacción en la mujer lectora.
Pensemos en un extravagante suelto titulado Anuncio matrimonial, que transcribo íntegro (1836, 88):
En un periódico inglés, The Freeman's journal, se lee: "Una señora joven necesita marido: el lúnes próximo á las tres de la tarde se paseará por espacio de media hora al estremo setentrional del Merion square, dispuesta á recibir todas las proposiciones por escrito que tengan por conveniente entregarla.
Para ser más fácilmente conocida llevará gorro con velo de seda, una pluma blanca en la mano, y un ridículo de terciopelo negro que irá abierto para recibir los billetes que tengan la complacencia de poner en él con tal destreza, que parezca no ser notado por la señorita".
Podemos imaginar la reacción de una lectora de 1836, imaginando, entre escandalizada y risueña, una situación semejante, con una señorita madrileña paseando con tal intención por el Prado o la Puerta del Sol.
Como consecuencia de ese modelo hogareño y tradicional de las lectoras, al que se dirigen no pocas páginas del Semanario, hay una sección en él, denominada Higiene, que es, tal vez, la más reveladora del interés de la revista por llegar al tipo de lectora que le interesa.
Son textos ajenos a un interés costumbrista, pero son hoy una exacta información en muchos casos de la vida doméstica de una mujer del primer tercio del XIX.
Algunos consejos son realmente hilarantes, leídos a estas alturas del siglo XXI.
Así, respecto al aseo personal, leemos que "el hombre que se dedica al trabajo no necesita bañarse mientras conserve la salud, empero los baños son muy necesarios al ocioso", en consecuencia, "son un deber para la mujer ociosa".
En el mismo artículo, Del vestido y el aseo (1836, p.
255), se comunica la siguiente noticia: "Es de notar que las mujeres conservan tanto mejor su cabellera, cuanto más feas son.
Lo mismo sucede respecto de los dientes."
En cuanto a la frecuencia del baño, piensan los escritores del Semanario que no debe caerse en la exageración, si se aconseja a las embarazadas que deben "conservarse en un estado constante de limpieza por el uso de baños de agua tibia, bastándole con uno en cada mes", es decir, nueve baños en nueve meses.
Claro que se asegura en Higiene y salud pública (1836, p.
146), que "para gozar de buena salud es necesario mudarse a menudo de ropa interior, y bañarse de
madres de familia" (1838, 58), se extiende la labor benéfica de las madres, a las abuelas e, incluso, a las suegras.
Siempre la mujer como punto central de la unión familiar.
Ahora bien, respecto a la educación, se hace una clara distinción en el Semanario entre hombres y mujeres, como era de esperar: "La educación que se da a la mujer la hace diferir casi enteramente de los hombres.
Dotadas de una constitución más débil, más irritable, están siempre expuestas a las enfermedades nerviosas" (1836, 63), de tal modo que la enseñanza deberá dirigirse más hacia el sentimiento que hacia la razón.
Por tanto, ¿qué actividad femenina nos muestran los grabados del Semanario?
La música, por supuesto.
Dos pequeños grabados nos muestran a una dama al piano: en el Prospecto inicial, y bajo un poema de José M.a de Andueza, "A Elisa" (1841, 32).
Y, naturalmente, la lectura, como la señorita que lee un libro (otro pequeño grabado) como ilustración a la reseña de Navarrete a las Poesías de Campoamor (1840,248).
O conocimientos muy útiles en el uso social, como la minuciosa y curiosísima lista (hasta 85 ejemplos) del lenguaje que simbolizan las flores (1836, 37) pensamos que de tan imprescindible conocimiento en los usos amorosos, como el lenguaje del abanico.
Lógicamente, en un Semanario que difunde el artículo costumbrista (incluidas todas las Escenas matritenses de su director), no podían faltar los tipos femeninos, en esa modalidad que constituye la mitad de la producción costumbrista.
Alguno de los tipos femeninos que aparecen en el Semanario, coinciden, casi inmediatamente, en Los españoles pintados por sí mismos, como el anónimo "La coqueta", que se reiterará en la colección citada, en 1843, en un artículo firmado ahora por Ramón de Navarrete (¿autor del anónimo texto antecedente?).
Es magnífico, en el Semanario el también anónimo "Una mujer a la moda" (1836, 209) con el grabado de una dama elegante de 1836, y con interesantes alusiones irónicas a la corriente literaria al uso, como moda superficial, con los nombres "románticos" que desearía la protagonista que llevasen sus hijos.
Porque, en definitiva, todo es moda.
Como señala el párrafo final:
Una mujer á la moda, subyugada por la idea única de agradar instintivamente, guardada por la elegante frialdad de su corazón, podría permanecer intachable toda su vida, si el principal deber de la mujer á la moda no fuese sujetar á su tisis y causar abortos", por todo lo cual, debe evitarlos la mujer embarazada (1836, 94 y 154).
Naturalmente, la moda, sin ataque alguno ahora es otra de las líneas (no tan reiterada) que no podía obviar el Semanario.
Pero creo que, con un nuevo matiz, porque tiene ahora un evidente aspecto de publicidad encubierta.
Así, los dos artículos, con grabados (1836, 48 o 1837, 23), que se dedican al establecimiento de Madame Petibon, en la calle Fuencarral y que citará Galdós, lector del Semanario, fuente de noticias para sus Episodios.
Se anuncian en los dos artículos, dedicados a la suponemos acreditada modista, la larga lista de accesorios y novedades llegadas de París: "todo un abundante surtido para nuestras fashionables damas de Madrid", ya que nuestra capital "no da la ley, sino que la recibe", citando por tanto, como reclamo, un párrafo del célebre Petit courrier de modes parisino.
También se dedicará un artículo, también con grabado, al célebre sastre Utrilla, que ha importado, ahora de Londres, las últimas novedades para caballeros.
Galdós, una vez más copiará, casi textualmente, la lista del Semanario, para enumerar cada pieza del bien nutrido vestuario que Utrilla confecciona para Fernando Calpena en La Estatefa Romántica.
Del mismo modo se sigue haciendo una especie de publicidad encubierta mediante las noticias y grabados de los nuevos establecimientos madrileños dedicados a objetos de tocador, como la Perfumería Diana (1837, 58) o una nueva fábrica de guantes (1836, 30).
artículo, que firma El instructor, denominado "Casamientos antiguos" (1837, 268), arremete contra aquella tutela degradante a que el sexo fuerte la había reducido; ésta se ha atemperado con el progreso de la civilización, pero se abomina al final del texto de aquellos casamientos concertados por razones económicas o sociales (recordemos El sí de las niñas moratiniano), en que "el contrato matrimonial es una venta simulada".
En esta línea defensiva, destaca el texto de Pedro Sabater, "La mujer" (1842, 115), que casi la empareja a la donna angelicata de los petrarquistas, pero siempre en su papel de consoladora.
Sexo débil pero con fortaleza varonil en las virtudes y, sin embargo, esa "especie de ángel bajado del cielo", parece como si ese mismo cielo la hubiese destinado a ser "víctima del hombre".
¿A qué nos conducen los comentarios que nos han suscitado tantos ejemplos acerca de las lectoras del Semanario?
Obviamente, a la tónica general de una ideología netamente burguesa y conservadora.
Y ello nos lleva, no menos obviamente, a considerar la faceta anti-romántica de la revista que Mesonero imprimió en sus páginas, con una buena parte de sus colaboradores.
Aunque me apresuro a manifestar que otra buena parte de las colaboraciones firmadas pertenecen a la plana mayor de los románticos coetáneos: Romero Larrañaga, Clemente Díaz, Rodríguez Rubí, Enrique Gil, Navarro Villoslada, etc., con la supremacía, hasta numérica, del joven Zorrila.
Como era de esperar, en esa nómina faltan casi totalmente los nombres femeninos.
Pensemos que las escritoras españolas, como casi profesionales, no alcanzaron, de modo usual, las páginas periódicas hasta la segunda mitad del siglo.
Únicamente, como notable excepción, un poema, Meditación, de Carolina Coronado.
40), anterior, por tanto, a la publicación de su primer volumen, Poesías, de 1845, pero coetánea a otros poemas suyos que vieron la luz en revistas de 1840 y 1841, como El entreacto o El conservador.
Y, concretamente, dos poemas de una tal Amelia Corradi (1842, 240 y 404) sobre la que confieso no haber encontrado noticia alguna (En el Semanario, aparece un poema de Fernando Corradi, tan presente en la prensa progresista coetánea al Semanario: ¿pariente?).
Sin embargo, en estos siete años que estoy comentando, no aparece, por ejemplo, el nombre de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que ya había publicado en 1841, un tomo de Poesías, y de la que están apareciendo poemas desde 1840 en varias publicaciones andaluzas y madrileñas.
Sus colaboraciones en el Semanario serán, sin embargo, frecuentes desde 1845. carro al hombre á la moda; por desgracia el primer deber de este hombre es el de seducir á la moda; y de aquí resulta una serie de enredos, de escándalos, que aunque todos á la moda, no por eso dejan de originar grandes desgracias que causan la desesperación de las personas del gran tono, y dan pábulo á la conversación de las tertulias á la moda.
Otros tipos descritos ofrecen menos interés, como "Una mujer risueña" (1838, 754) y, entre los descritos en el apartado "Variedades", los dedicados a "Una esposa" y a "Una viuda" (1837, 372).
Ahora bien, alejándonos del estricto tipo social de la madre de familia, como era esperable en el Semanario, el tono general acerca de la mujer, lejos de rasgos costumbristas, es altamente positivo y largos artículos defienden de toda crítica al que, eso sí, llaman sexo débil, alejados de cualquier misoginismo.
En "De la mujer" (1838, 660) se comenta su esclavitud oriental, su semiesclavitud en Grecia, relegada al ámbito doméstico, su emancipación (conceptual al menos) con el cristianismo, que en la Edad Media casi la "divinizó" en las leyes caballerescas, etc., etc. Pero termina, eso sí, hacia parcelas que ya conocemos.
Es igual al hombre pero muy otras son sus funciones:
Emancipada la mujer, no falta quien pretenda admitirla también á todos los derechos políticos, y desea verla sentada en el estrado del jurisconsulto, ó en el sillón del ministro, ó tal vez mandando ejércitos y ganando batallas.
Con todo, no es eso para lo que ha sido formada: los ejemplos que se citan para apoyar semejantes pretensiones son escepciones brillantes que nada prueban.
Ha habido mujeres varoniles como han existido hombres afeminados pero cada sexo tiene marcadas sus ocupaciones por su misma naturaleza.
Las de las mujeres son importantes, útiles dirijidas todas á nuestra felicidad: bastante tiene con ellas, sin necesidad de usurpar las que no le corresponden.
Así como el hombre se degrada cuando toma la rueca, la mujer se degrada también cuando quiere tomar la espada.
Porque ni la rueca ni la espada son viles de por sí, sino por caer en manos de quien no debe manejarlas.
Conténtense, pues, la mujer con haber recobrado su dignidad perdida, y crea que no es inferior al hombre porque el cielo la haya destinado á fines, sino iguales, no menos importantes y honrosos.
Y, sin embargo, no falta en el Semanario la voz que se alza a favor de los derechos de las mujeres.
Pensemos en la similitud de estos ataques a los lanzados por teólogos y moralistas contra los libros de caballerías, cuyo receptor mayoritario, como sabemos, fueron las mujeres.
Recordemos la irónica afirmación de Brantôme, el militar y escritor francés, cuando ante la imparable difusión en Francia de los libros de caballería, escribía a finales del XVI: "Desearía tener tantos centenares de escudos como doncellas, tanto religiosas como del mundo, fueron pervertidas, profanadas y seducidas por la lectura de Amadís de Gaula".
Las notas satíricas sobre los excesos del Romanticismo se evidencian, por ejemplo, en algún grabado.
Por ejemplo, el titulado "Un clásico y un romántico cuando llueve" (1837, 176), donde contemplamos a un orondo y satisfecho caballero protegido por un enorme paraguas y a un escuálido personaje empapado en agua a su lado.
O en diferentes textos no teóricos como el cuentecillo de Juan Rico y Amat "Casar el amor con sanguijuelas" (1842, 334), donde se ataca la literatura francesa y su influjo en las costumbres: "Primeramente nos enseñaron el suicidio", pero ya olvidados de éste han mostrado el modo de seducir mujeres casadas.
Hay una evidente parodia en el relato "Un romántico más" firmado por M. R. de Q. (1837, 120), en que se describe un sueño o pesadilla en el característico estilo literario de la moda romántica.
O encontramos notas irónicas en el relato de Clemente Díaz, "Rasgo romántico" (1836,174).
Y, sobre todo, los artículos de costumbres, pertenecientes a las Escenas matritenses, del propio Mesonero.
Por ejemplo, "El teatro por fuera", en donde un honrado burgués lleva al teatro a su mujer y a su hija, sale horrorizado y sólo vuelve la paz a su espíritu cuando oye, tranquilizadoras y cotidianas, las campanadas de las doce "en el reloj de la Trinidad".
O, por supuesto, el conocidísimo "El romanticismo y los románticos", de septiembre de 1837, que tanto escándalo suscitó en su lectura pública en el Liceo de Madrid, ante los mismos escritores que podían, con razón, verse reflejados en él, pero que sólo "hizo asomar las risa a los labios de los mismos censurados", como declara su autor en la edición de sus Escenas de 1851.
No comento el texto por sobradamente conocido, pero recordemos de él, el tipo descrito de la damisela romántica, co-protagonista del relato, que aparece en el texto y en el balcón de su casa madrileña, como una "Melisandra de dieciocho abriles, más pálida que una noche de luna, y más mortecina que lámpara sepulcral; con sus ¿Anti-romanticismo en el Semanario Pintoresco?
El tema da para otra comunicación y solo esbozaré el tema.
Es evidente que los ejemplos teóricos son abundantes, pero lo que me interesa destacar en casi todos ellos es su ataque a la corriente romántica por su nefasta influencia en la moralidad pública y que esa influencia es doblemente funesta dentro del público femenino, que asiste al teatro y lee novelas.
Pensemos en el artículo de Alberto Lista, que afirma tajante en su artículo "De lo que hoy llamamos romanticismo" (1839, p.
103): "No puede hablarse de belleza sin virtud.
Toda obra que produce resultados perniciosos a la moral es mala en literatura."
Censura, pues, a "los que se complacen en ver horrores, costumbres patibularias, crímenes y suicidios; los que se extasían al oír invectivas contra los Reyes y los sacerdotes; los que se creen jueces, por el precio del billete, de las generaciones pasadas, presentes como reos en el tribunal de la escena, cometen un anacronismo.
Debieran haber nacido en la época de Robespierre y de Marat".
Una opinión tajante (que se contrapone al ponderado artículo de José María Cuadrado sobre "Víctor Hugo y su escuela literaria" (1840, 189), que armoniza, por ejemplo, con un texto de Pedro Sabater, "Influencia del teatro en las costumbres" (1839, 294), quién arremete contra "esos argumentos impúdicos, esos suicidios centuplicados, y esos caracteres inmorales y grotescos de nuestros dramaturgos actuales", artículo al que se opone Miguel Agustín Príncipe (1859, 310) con otro texto, donde aduce que si esos ejemplos de criminalidad se acompañan en la escena de castigo y reconocimiento, no puede hablarse de influencia nefasta.
Pero, eso sí, no niega la abundancia de crimen, anarquía y desorden moral.
Se arremete contra la literatura coetánea, en otro artículo anónimo "Las novelitas francesas" (1840, 261), cuyas atrocidades argumentales y juicios inmorales caen en manos de inocentes y honradas mujeres, con su profusión de adulterios, prostitución, bandidaje, asesinatos y estafas.
Y se pregunta el autor: Ahora bien, preguntaremos a estos señores autores, si es que tienen esposa, hijas o hermanas, ¿dan ustedes a leer sus obras a sus hijas y a sus mujeres?
¡No!, responderán; porque ningún corazón honrado puede dejar tales obras en manos de una doncella o de una mujer joven sin temblar por su virtud y por su felicidad.
Y luego transcribe una serie de afirmaciones escandalosas, extraídas de las obras de George Sand, a quién también critica por vestirse de hombre.
Pero inmediatamente, colocado el comentario con evidente estrategia publicitaria, aparece bajo ese consejo al ama de casa, una breve nota titulada "La mejor de las mujeres", que declara:
La que hace felices á su esposo y á sus hijos apartando al uno del vicio y guiando a los otros á la virtud, es infinitamente mas estimable que la heroina de novela cuya única ocupacion se reduce á esparcir la muerte en torno de ella con los dardos de su aljaba ó de sus ojos.
Olvídense las lectoras del Semanario de cualquier modelo romántico, porque la mejor de las mujeres es la que sabe, a tiempo, apartar de su hogar tan terrorífica invasión de chinches.
luengos cabellos trenzados a la veneciana, y sus mangas a la María Tudor, y su blanquísimo vestido aéreo a la Estraniera, y su cinturón a la Esmeralda, y su cruz de oro al cuello a la Huérfana de Underlach", como un compendio antológico de las más célebre heroínas de las novelas románticas, pero que terminará, muy burgués y sensatamente, casada con un "honrado mercader de la calle de Postas".
Pero, volviendo a páginas anteriores, hay un comentario entre aquellos consejos caseros destinadas al ama de casa que puede servirnos de signo de esta oposición al Romanticismo y elogio de la mentalidad burguesa.
Hemos leído un "Remedio sencillo contra el reumatismo" (1857, 30), el "Modo de limpiar las cadenas y otras alhajas de oro" (1837, 140) o un remedio infalible para curar los sabañones (1836, 166), pero cuando se advierte del peligro de las chinches, se ofrece en el Semanario un curioso y significativo contraste.
Se trata de un texto titulado simplemente "Chinches" (1837, 230), minucioso hasta la exageración, y lo transcribo íntegro porque en su reiteración está, a lo que creo, el efecto buscado:
Las chinches crian cuatro veces al año, en marzo, mayo, julio y septiembre, y en cada vez ponen cincuenta huevos; dando un producto anual de doscientas chinches.
Al cabo de once semanas ha adquirido la nueva chinche su perfecto desarrollo y se halla ya en disposicion de reproducirse: sobre estos hechos se funda el siguiente cálculo.
Supongamos que uno de estos animalitos se introduce en una casa antes del primer período de reproduccion en la primavera; producirá en marzo 50 chinches y entre ellas 25 hembras. |
RESUMEN: Proponemos cuatro lecturas sobre la temática americana en El Artista: la primera, sobre la presencia de figuras como Cortés, Pizarro y los incas en el teatro, novelas, espectáculos... europeos.
La segunda, las recreaciones literarias del Descubrimiento del Nuevo Mundo, base para una reivindicación de una nación española situada en aquel pasado idealizado.
La tercera, la aparición de un Otro, el indio, en la dualidad con el conquistador, y su lectura romántica.
Por último, el testimonio literario sobre la independencia de las colonias americanas.
Como podremos observar, varios términos conviven en la publicación para denominar al continente americano, aunque dos aparecieron de forma más significativa: las voces Indias o Indias Orientales -se mencionan en seis ocasiones-y América -veintitrés veces-, que como vemos se encontraba ya más asentada.
Esta apreciación léxica nos está reflejando el tránsito producido de las Indias a América, es decir, el cambio de la dependencia colonial a pensarse a sí misma, a crear una nueva identidad 1.
Cuando mayor conciencia se despertó sobre la yactura o pérdida colonial fue en el llamado por Azorín 2 Desastre de finales del siglo XIX, con las pérdidas de Puerto Rico, Filipinas y Cuba; sin embargo, se estaba señalando el final de un proceso que fue más significativo a comienzos del siglo y lo recorrió entero, dejando sus testimonios literarios a lo largo de él y como pretendemos plantear ahora, El Artista no quedó ajeno al mismo.
En este trabajo intentaré analizar varias claves para comprender el alcance que esta temática tuvo en la revista: en primer lugar, la presencia de obras musicales, teatrales, operetas... de tema americano, durante los siglos XVIII y XIX, centradas en Hernán Cortés, Pizarro y los incas, que se representaron en Europa.
Este contexto tuvo su correspondencia en el semanario ilustrado -Telesforo Trueba y Cosío, Spontini-y en escritores como Ángel Saavedra o Patricio de la Escosura, entre otros.
En segundo lugar, las recreaciones literarias del Descubrimiento del Nuevo Mundo, desarrollado también en la pintura, que fueron la base para la rememoración de una nación española situada en aquel pasado idealizado.
En tercer lugar, la lectura romántica en la dualidad indio-conquistador propia de la época y, por último, el testimonio literario de ciertos escritores, como el de Jacinto de Salas y Quiroga, sobre la independencia de algunos territorios americanos.
el contexto amerIcanIsta euroPeo y su reflejo en el artIsta y en escrItores romántIcos
Uno de los escritores que representó la corriente incanista en la literatura romántica fue Ángel Saavedra 3, ya Duque de Rivas en 1835.
Pese a que apenas colaboró en la prensa de la época, sin embargo esta nueva generación de jóvenes que se agruparon en torno a la revista lo valoraron como un referente significativo; esto creemos que lo demuestra el hecho de ser uno de los autores que más veces aparece tratado o referido en la misma, concretamente en once ocasiones 4.
Dentro de ellas, en varios momentos se indica indirectamente el origen incaico de Don Álvaro que sería un claro ejemplo de lo que queremos tratar ahora, aunque (London 1802(London, 1805(London, 1818) ) y aún consiguen ser "traducidas al castellano con algunas correcciones, y aumentada con notas, y una carta... para su mayor completo" 7: Cartas de una peruana, Valladolid, 1792, por María Romero Masegosa y Cancelada.
De hecho, si bien durante la primera mitad del siglo la boga incanista parece no introducirse con igual fervor en España, en 1784 una tragedia titulada Atahualpa 8, de Cristóbal María Cortés y Vita, había sido premiada por la Villa de Madrid (1799) con motivo de las celebraciones del natalicio de los infantes Carlos y Felipe.
Cabal representante de las características básicas de la segunda ola de la boga incanista, en Atahualpa también se hace de Pizarro un héroe magnánimo 9.
No cabe duda de que París era el centro a partir del cual estas composiciones se difundían no solo hacia Londres, sino también hacia Viena, Nápoles e incluso Philadelphia.
Allí desde 1777 Les incas ou la destruction de l'empire du Pérou no había cesado de imprimirse y de generar más literatura.
La figura de Pizarro estimulaba particularmente la imaginación del período y las piezas teatrales en torno a su gesta que aparecen en esos años se multiplicaron en los distintos idiomas, entre ellas Pizarre ou la conquête de Pérou -melodrame historique en trois actes, en prose et a grand spectacle-, París, 1802.
En la base de estas reconstrucciones del antiguo imperio y como clave no oculta de cada una de estas ficciones se encuentra los Comentarios reales de los incas, del Inca Garcilaso de la Vega, reimpresos en París en 1830; eran para ese entonces muy conocidos por el público francés en general.
En el setecientos, y particularmente durante los decenios iniciales, la popularidad acompañó a la primera parte que contó con cuatro ediciones tan sólo en francés.
Es justamente durante esas décadas del comienzo de siglo, y motivado probablemente por la frustrada expedición científica de La Condamine que abría por primera vez las puertas del imperio español ultramarino a viajeros franceses, cuando Europa desarrolló un agudo interés en todo lo concerniente al pueblo Inca y su derrotado imperio 10.
Esta moda también se reflejó en El Artista: en la cuarta Galería de Injenios Contemporáneos que Eugenio Ochoa dedicó a Telesforo Trueba y Cosío (I, 254-256), en la que se destacó la obra Vidas de Hernán Cortés y de Pizarro (Lives of Cortes and Pizarro), escrita en 1826; sin embargo no recogió su The Conquest of Peru (Edinburg, Constable) de 1830; ambas obras escritas en inglés.
La segunda referencia aparece en el artículo sin firma -que podría ser de Santiago Masarnau, crítico musical para centrarnos en ello es necesario retroceder más de una década, cuando Ángel Saavedra llegó a Inglaterra en 1823 huyendo de su condena a muerte en España, entonces la obra Cortez or the conquest of Mexico -Burletta in three actos-con texto de J. R. Planché y música de Henry Rowley Bishop conquistaba la escena.
De hecho, desde las primeras décadas del setecientos, los incas gozaron de un protagonismo que los convirtió en el símbolo de la América Hispana y fueron llevados a escena en numerosas obras teatrales o en novelas de la época como en Les Mille et une Heures, Contes Péruviens, de Thomas-Simon Gueullette, publicado en París, en 1733; la Alzira ou les américains de Voltaire, estrenada también en París, en 1736, y las Lettres d'une Péruvienne, de Mme. de Graffigny, aparecidas allí en 1747, constituyen parte de un extenso corpus que si bien hoy se encuentra casi por completo olvidado, tuvo éxito en su época 5.
Las piezas de tema americano habían conseguido sistemáticamente los favores del público tanto en Londres como en París.
En Londres, obras como The Fair Peruvian, con música de James Hook, en 1786; Pizarro, en 1797, con música de Joseph Mazzinghi y libreto de Sebastien Gallet; Cora, en 1799, con música de James Sanderson y texto de Richard Cross; en el mismo año, con música de Joseph Weigl, The Spaniards in Peru, con puesta en escena de L. Traffieri o Columbus or the discovery of America, sobre un melodrama de Thomas Morton.
En París, en 1791, la obra Cora, con música de Étienne Nicolas Méhul y libreto de Valladier; en la misma ciudad, Cora ou La Prêtresse du soleil, en 1787, con música de Giuseppe Cambini o, en 1802, Pizarro ou la conquête du Pérou de Henri Darondeau y Gerardin-Lacour, por nombrar solo algunos ejemplos de composiciones musicales, ballets y operetas de tema americano que deleitaban al público europeo 6.
La mayoría de estas obras participaban de la inmensa popularidad de Les incas ou la destruction de l'empire du Pérou de M. Marmontel, de 1777.
Los trágicos amores de Alonso, el conquistador europeo, y Cora, princesa del sol, enmarcados en los primeros eventos de la gente de Pizarro en el Perú, motivaron una inmensa literatura durante las primeras tres décadas del siglo XIX, como Pizarro: a tragedy, in five acts de August von Kotzebue (Die spanier in Peru oder Rollas tod, 1795), adaptada al inglés por Richard Brinsley Sheridan en 1804; esta pieza constituyó un ejemplo válido del modelo del período.
Todavía a principios del siglo, las Lettres d 'une Péruvienne y su continuación ficcional en Les lettres d' Aza, continuaban en prensa en francés (Paris 1801(Paris, 1804(Paris, 1819(Paris, 1821(Paris, 1822(Paris, 1826(Paris, 1827...)...), en inglés ANTONIO ARROYO ALMARAz concretamente el cuadro de Valentín Carderera (1796-1880) titulado Los Reyes Católicos recibiendo a Colón a su vuelta del Nuevo Mundo, que formó parte de la exposición realizada en 1835 en la Academia de San Fernando, prueba el interés por los temas del Descubrimiento desde los mismos orígenes de la pintura histórica decimonónica de los inicios del Romanticismo.
La reseña de la exposición, y más concretamente del cuadro de Carderera, la escribió Pedro Madrazo, titulando el artículo: Ecsposicion publica de pintura en la Real Academia de San Fernando (II, 166).
Entre 1834 y 1860 la pintura histórica de tintes románticos se sobrevaloró respecto a otros géneros.
Siguiendo con los modelos referentes a esta temática hay que señalar el artículo de Eugenio Ochoa, a propósito de la aparición de una colección de retratos de los Reyes Católicos (I, 288), en el que se muestra la vinculación de la identidad nacional imperial asociada a la figura de la reina: "doña Isabel I.a de Castilla.
A este nombre venerado [...] no hay otro en nuestra historia mas digno de despertar el orgullo nacional en nuestras almas".
Colón, como gran héroe formó parte de un imaginario común, como lo demuestra otro artículo de Ochoa titulado "Velázquez" (I, 7), donde compara la gesta del pintor a la del descubridor: "Hizo en fin [refiriéndose a Velázquez] lo que solo pueden hacer los grandes hombres; perseguido por la envidia y por la medianía, sufrió como Cristobal Colón, tempestades y amarguras... pero también como Colón descubrió un mundo nuevo y grabó su nombre en el templo de la inmortalidad".
Por otro lado, y sin salirnos del marco de referencia, América como espacio de riquezas y fortuna -el dorado, las especias...-, es decir, la idealización de un continente que se construyó en el imaginario como el reflejo de un paraíso, ya que adquirió un valor mítico y utópico del que Colón es el gran héroe, que ha luchado desde su imaginación de la existencia de ese paraíso hasta el momento en que por primera vez avistó aquellas tierras.
Ese espacio apareció, en El Artista, en torno al río Guadalquivir y la ciudad de Sevilla, como receptores de esa riqueza.
El río adquiere ese simbolismo en varios textos; el primero en un relato de Campo Alange (II, 171-175) titulado "El Guadalquivir".
En un momento determinado, recordando el antiguo puerto sevillano, escribe: Contemplaba el Guadalquivir en todas direcciones cubierto de blancas velas [...] de galeones españoles, que, después de de la revista-titulado Progresos de la música en Francia (II,(113)(114)(115) donde, a propósito de la ópera francesa, se recoge el Hernan Cortés de G. Spontini (1774-1851), compuesto a principios de siglo y estrenada en la Ópera de París en 1809.
Pensamos, y así lo hemos expuesto en una ocasión anterior 11, que este contexto pudo influir en Ángel Saavedra 12 o le sirvió para reforzar la atribución del origen incaico a Don Álvaro.
Como se ha señalado en el conocido prólogo al Moro Expósito, dos conceptos son fundamentales en su poética: la imitación y la acomodación, que por lo que sabemos, y el propio G. Boussagol puso de manifiesto, son fundamentales en la obra literaria de Rivas.
Mucho se han debatido los posibles orígenes de Don Álvaro; remitimos a los trabajos de Alonso Seoane, Cortez, Iarocci, Martínez Torrón, Pattison, Surwillo...
El conocido dato de que la obra fue redactada en Francia para su puesta en escena no hace sino reforzar nuestra reflexión, si tenemos en cuenta el contundente éxito del que gozaban todas las representaciones de tema incanista en la Francia del período.
¿Cómo aparece esto en El Artista?
No se destaca esta valoración ya que, tanto José de Negrete, conde de Campo Alange 13, como Leopoldo A. Cueto 14, coinciden en la misma apreciación: es la parte fantástica del personaje.
la defensa del Pasado ImPerIal como modelo de nacIón
La visión imperial de España está recogida en el tema colombino principalmente, que lo analizaremos a continuación en el semanario; no obstante, años antes de su publicación, tras la batalla de Ayacucho -1824-, quedó al descubierto el derrumbamiento del imperio español dejando constancia de que el desmembramiento nacional daba al traste con la tradicional razón de ser imperial, además de producirse en el siglo del historicismo, lo que debió de despertar la conciencia histórica del hecho del Descubrimiento, aparte de ser asunto clave en la valoración nacional en aquella época de los nacionalismos.
Ochoa y Madrazo lo reflejaron en aquellas palabras iniciales de El Artista (I, 3): "Estraño parecerá á algunos que en una época como la presente, mientras resuena por todas partes el estruendo de las armas, y están todos los ánimos ocupados en especulaciones políticas...".
Un primer ejemplo de la temática historicista lo observamos a través de la pintura, el otro en la dualIdad IndIo-conquIstador, en la defensa de un Presente romántIco
En un contexto ya empleado, como la Oda a Grecia de Ochoa, se vuelve a él para denunciar los atropellos de los conquistadores (en los textos: "estrangero, espectro, guerrero feroz...") hacia el indio, vinculado a un presente romántico en el que, como sabemos, el débil, la injusticia y el desarraigo configuraron un discurso.
Por otro lado, podemos observar que si el tema colombino representó el descubrimiento y la creación, el de la conquista simboliza el envés: la destrucción y la muerte; tema muy arraigado como hemos querido testimoniar en citas anteriores.
Esto son un pretexto para plantearse una defensa de un tipo de nación.
Esto es conocido; como señaló hace más de una década David T. Gies (1999,1):
el concepto "nación" es una construcción, creada en la mente de unos autores que conceptualizaron una unidad geográfica, política y literaria del estado moderno.
A finales del siglo XVIII y a principios del siglo XIX son Herder y los románticos alemanes los que expresan con mayor autoridad la idea de una literatura "nacional", una literatura que refleja el modo de ser, de ver, de crear e incluso de estar de una entidad política, de un país.
Este concepto encontró terreno fértil en España en los escritos de Nicolás Böhl de Faber y, especialmente, de Agustín Durán, que incorporó estas ideas a su importante Discurso y luego a la colección monumental de romances antiguos que publicó entre los años 1828 y 1832.
Sin embargo, como recuerda Romero Tobar (2008, 9) en el "Preliminar" al libro Literatura y nación.
La emergencia de las literaturas nacionales: "Los textos literarios, desde que tenemos noticias de ellos, han vivido [...] una tensión en la que el entretejido con la idea-vivencia de nación ha estado presente".
En El Artista, son principalmente Ochoa y posiblemente con más claridad y agudeza Campo Alange, en ocasiones irónico y humorístico, quienes mantuvieron con más vitalidad ese debate en torno al concepto de nación 16.
Sin abstraerse de las polémicas sobre Calderón, para ellos el siglo XVII representó el final de una literatura nacional 17 cuyos principales exponentes, según Campo Alange (I, 53), fueron "Lope de Vega, Calderón, Moreto y otros varios".
Anticiparon una visión crítica sobre un presente considerado hasta cierto punto decadente, que pide una alternativa y ese deseo está representado en parte en el pasado glorioso de España.
Comenta Eugenio Ochoa en su artículo de la sección de Literatura titulado "La Lengua Castellana" (II, 78): "hasta fines del siglo XVII en que con la decadencia de nuestro poder nacional vino la decadencia de nuestra literatura.
En una nación, todas las decadencias se dan la mano para llegar juntas al suelo".
De la misma sección es un artículo de Campo Alange titulado "Teatro" (I, 52), en el que dice: "cuando se apagó en el trono de España el último vástago de la dinastía austriaca, se hallaban nuestras letras en un estado de completa decadencia".
La idea de la decadencia en el ámbito de las letras plantea la necesidad de superarla a través de una nación próspera cuyo modelo puede estar, principalmente en esta revista para algunos Centenares de bajeles [...] cubrían las aguas de la insegura bahía de Valparaíso.
Las águilas de Rusia, las llaves de Roma, la ori/f/llama [sic] roja de los británicos, las estrellas de los Estados-Unidos y los tres colores de Francia lucían en la popa de vistosas naves; todas las naciones tenian alli la señal y muestra de su poderio y grandeza; solo la España, la reina algun dia de aquellos mares, no tenia alli ni un castillo, ni un solo leon, ni una sola cadena pintada sobre el lienzo [...]
Era sin embargo un dia de faustos recuerdos, el aniversario de la independencia de Chile; pero la naturaleza no mezclaba su gozo al justo contento de los libres americanos.
Silvaba el viento con una furia destructora, hervia el mar, saltaban las olas entre horror y espuma [...] y los bajeles, chocándose entre sí ó estrellándose en las inmediatas rocas, eran hechos millones de pedazos, adornados todavia como para una fiesta [...] inmóvil yo y sereno, contemplaba desde la ribera aquel magestuoso cuadro de luto.
Veia perecer infinidad de hombres, veia agitarse mil arrugadas y horrorizadas frentes sobre las cubiertas de los buques, y nadie, nadie en el mundo pudiera salvar á aquellos infelices...
Al situar el relato en la celebración de la independencia chilena podemos pensar en 1820 o más posiblemente en 1830, cuando Valparaíso se había convertido en el puerto más importante del Pacífico Sur y capital económica del país, arrebatando ese privilegio al puerto de El Callao.
Por otro lado, el contraste entre lo contentos que se encuentran los americanos libres y la nostalgia de una España ausente que había sido la reina de aquellos mares, marca hasta cierto punto el sentido de este pequeño relato integrado en el cuento.
No obstante, el triunfalismo de la independencia queda borrado, cubierto de luto, por la vorágine de la naturaleza que lo aniquila todo.
Para cerrar este trabajo, simplemente señalar que lo que hemos recogido hasta aquí es una pequeña aproximación al tema que no puede ser representativa ni sintetizadora de lo que podemos encontrar en el conjunto bibliográfico de obras, periódicos y revistas del período; sin embargo, nos hace ver que la temática americana, desde las distintas claves que hemos reflejado, no fue ajena a la literatura romántica.
Lo encontrado en El Artista es la actitud de aquellos jóvenes escritores frente a un hecho que estaban viviendo, dejando constancia de ello en múltiples discursos literarios.
oda La defensa de Buenos-Aires; en ella se hace referencia a la defensa del territorio contra los ingleses, en 1807.
Es un modelo (Carilla, 1958, I, 52) de cómo los cantos patrióticos americanos de la época de la revolución tuvieron un marcado sello neoclásico y modelos como Quintana (el citado poema La expedición española para propagar la vacuna en América, es un ejemplo), Gallego, Cienfuegos...
Como sabemos, una de las primeras revistas ilustradas que introdujo la biografía como género histórico-literario fue El Artista.
Precisamente en la sección creada por Eugenio Ochoa titulada Galeria de Injenios Contemporáneos lo biográfico adquirió un gran peso al ser el modo de dar a conocer y defender a los artistas nacionales, incluyendo las litografías como un refuerzo para conocer mejor al personaje.
Esto se observa en el artículo de Th.
Farmer, titulado "Washinton y Bolivar" (II, 148-149) que pertenece a la sección Historia de la publicación.
En él, el tema de la independencia colonial recobra significación a partir de las biografías de dos de sus principales protagonistas a los que compara desde la vida pública de uno y otro o desde las cualidades morales, intelectuales y humanas de ambos; sin embargo, la verdadera intención de Farmer fue hacer un panegírico de Bolívar destacando su singularidad; considerándole muy superior a Washington: "Bolivar era tan superior á Washington como la cordillera de los Andes á la cadena de las Montañas-Azules".
Contrapuso la apasionada lucha por la libertad del impetuoso Bolívar al racionalismo frío de Washington.
Esta temática, referida al Norte de América, apareció en el artículo de T. E. titulado Noticias de poetas dramáticos ingleses.
Realmente, es una reseña a propósito de la autobiografía que el escritor y general había escrito tras su fracaso y las desgracias personales que representaron sus derrotas militares en Estados Unidos.
Dentro de los textos de creación literaria, la independencia de Chile se refleja en un cuento de Jacinto de Salas y Quiroga titulado La Predicción (II, 243-245); en él un yo romántico con un sino adverso, en el lenguaje ripense, que se va reiterando a lo largo del relato -"Joven, serás muy desgraciado"-, presencia, entre otros avatares biográficos, la fiesta del aniversario que se celebra en la bahía de Valparaíso, pero el catastrofismo cierra tal acto ya que una oleada gigantesca, un maremoto, arrastra y destruye todas las embarcaciones allí presentes que representaban (2008,467), el término ya era de uso frecuente en la época: "Los testimonios que he podido reunir datan el uso de este marbete en el traspaso del siglo XVIII al XIX.
En ese momento histórico, los sintagmas 'literatura española' y 'literatura nacional' eran ya de uso frecuente".
En El Artista aparece Literatura nacional en tres ocasiones, dos utilizadas por Eugenio Ochoa y la tercera por Campo Alange. |
El "Prospecto" que anunciaba El Artista no hacía especial mención al contenido literario de la nueva publicación.
Se comunicaba allí a sus futuros suscriptores que "Contendrá el ARTISTA biografías de hombres célebres, discursos sobre las bellas artes, descripciones de monumentos antiguos y modernos, noticias de descubrimientos curiosos, tanto en nuestra nación como en las extranjeras [...] 1 ".
Sin embargo, desde la primera entrega se puede observar cómo menudean en la revista tanto opiniones a favor del movimiento literario romántico, como textos literarios, que no siempre seguían las pautas estéticas de la nueva escuela.
Eugenio de Ochoa resumió las claves del Romanticismo tal como él lo entendía, esto es de índole cristiana y monárquica 2, en el artículo titulado "Un romántico" (I, 36) 3, que publicó El Artista en 1835 4.
Venía a desarrollar en su ensayo lo que, en estado embrionario, se había dicho en el editorial que inauguraba la nueva publicación en su primera entrega.
Reconoce el autor del artículo que el término Romanticismo es objeto de debate y controversia, despertando a un tiempo admiración y rechazo.
En este punto, El Artista es deudor del periódico barcelonés El Europeo.
Periódico de ciencias, artes y literatura (1823)(1824), en cuyas páginas se había publicado en 1823 el artículo "Romanticismo", firmado por Monteggia, quien analiza, atendiendo al "estilo", los "argumentos" y la "marcha", los principios de la nueva estética haciendo hincapié en la controversia que ésta ha-bía suscitado en aquellos años.
Al retomar en El Artista la oposición entre "clasiquistas" y románticos 5, Ochoa puso el dedo en la llaga: no es la pasión de los primeros por los clásicos la razón que diferencia a aquéllos de éstos, si no la idea de progreso, que está ausente en los aristotélicos.
En el artículo "De la rutina", que Ochoa imprimió en El Artista (I,[123][124], éste atribuyó a dicho mal el atraso de las artes en España.
Al fijar su atención en la literatura, el autor no dudó en convertir en sinónimos rutinero y clasiquista, en palabras suyas.
Éstos, prosigue Ochoa, no creen "en los adelantos de las artes ni en los progresos de la inteligencia".
El último argumento esgrimido tiene que ver con la pregunta lanzada por los editores de la revista a los lectores de su primer número: "¿Y nuestra hermosa patria sería la única que permaneciese estacionaria en medio del movimiento universal" (I, 2).
Con buena lógica, Ochoa afirmaba en el artículo citado que no "porque hayan hecho los antiguos grandes obras con los medios que tenían a su disposición debamos nosotros emplear los mismos medios para hacer otras tales".
Y se refería, es claro, a la Poética aristotélica, que los neoclásicos habían hecho suya.
Unos años antes, en 1833 exactamente, Larra ya había afirmado que su tiempo era "fecundo en mutaciones de escena y en cambio de decoraciones" 6.
Dos años después aplicaría la observación a la esencia del liberalismo: "El liberal es el símbolo del movimiento perpetuo" 7.
Su amigo Campo Alange había mostrado el mismo parecer en El Artista: "No
RESUMEN: El propósito de este artículo radica en mostrar cómo a través de las páginas de El Artista se difundieron tanto los principios del nuevo movimiento, según el parecer de los miembros de su redacción, como los formatos en que tales contenidos podían divulgarse de manera más efectiva entre los jóvenes románticos. fue juzgada ya por un contemporáneo privilegiado, Jaime Tió, como la más parecida de su época a la de Meléndez 8.
El mismo Ochoa había desempolvado algún poema de estilo neoclásico, pero con matices románticos, escrito años atrás para incluirlo en El Artista.
Es el caso del rotulado "A Grecia" (I, 124-126), compuesto en varios metros, entre ellos el romance, que, como diré enseguida, se constituirá en un metro-género de la máxima estimación de los románticos españoles.
Al lado de estas obras, sin embargo, iban estampándose otras que podían servir de modelo a los escritores jóvenes, la mayoría de los cuales ya militaba en el nuevo movimiento.
Pero el propio Ochoa advertía a sus lectores de las contradicciones imperantes en su época en cuanto al gusto estético se refiere.
Así, al reseñar la tragedia clásica Mérope de Bretón de los Herreros, el reseñista daba fe en las páginas de El Artista de que "el público silba indistintamente lo clásico y lo romántico" (I, 216).
La publicación de El Artista coincidió en el tiempo con el estreno de Don Álvaro, drama que fue reseñado elogiosamente en sus páginas con la siguiente valoración de conjunto a cargo de Cueto: "Eco a un tiempo de nuestro teatro antiguo y del romanticismo moderno" (III,(110)(111)(112)(113)(114).
Más vehemente se mostró Ochoa, quien tachó la obra de "tipo exacto del drama moderno" y "personificación del siglo XIX" (I, 177).
En estas y en otras manifestaciones quedaba patente que la redacción de la revista había adoptado como propios los postulados de Durán expuestos en su conocido Discurso.
Me ceñiré en las páginas que siguen a tres casos genéricos que valen por el resto.
Así trataré del romance, la lírica y el cuento.
Los ilustrados se mostraron especialmente intransigentes con diversos tipos de romances, sobre todo con aquéllos que presentaban actos truculentos y extrema violencia.
Veían desde luego un gran peligro para los consumidores del género en la exaltación de bandoleros, rufianes, mujeres infieles, etc. Meléndez Valdés, al intervenir en 1798 como fiscal en la Sala primera de Alcaldes de Corte "con motivo de verse un expediente sobre ciertas coplas mandadas recoger de orden superior" 9, se muestra contrario a la difusión de los poemas objeto del juicio, cuyo argumento radicaba en el conflicto bélico en que se habían enzarzado españoles e ingleses a cuenta de la plaza de Gibraltar.
El poeta extremeño propuso en su discurso sustituir el romancero tradicional por otro en que aparecieran personajes populares, pero libres de inmoralidad.
Y llega incluso hay cosa alguna exenta de la ley del movimiento" (I, 68).
A esta opinión se sumó Ochoa en el editorial de la primera entrega de la revista (I, 1-2):
Parece lógico pensar que la nueva literatura del siglo, que debe dejar constancia de esas mutaciones, y en definitiva del progreso de la civilización, se salga de la horma de los viejos géneros literarios que habían sido defendidos como inmutables por los partidarios del clasicismo.
La postura de El Artista sobre la pervivencia de los modelos aristotélicos en pleno siglo XIX no podía ser sino de rechazo.
Con rotundidad, Campo Alange resumió un parecer que era compartido por la redacción de El Artista: "[...]
Parece un absurdo pretender que las literaturas de siglos que en nada se parecen, tengan las mismas formas y se adapten a los mismos moldes, como si fuesen hijas de una misma época y país" (I, 68).
Que estamos en un momento de transición en que los nuevos dechados todavía no son acogidos por unanimidad mientras que los clásicos perviven, era hecho perceptible por los lectores de El Artista.
El mismo Ochoa reconocía sin empalago que la sociedad de la década del treinta se hallaba en un momento de transición en literatura (I, 216).
Dicho sea al paso, los editores de la revista siempre quisieron mostrarse tolerantes, tal vez frente a la rigidez exhibida por los adalides del Neoclasicismo.
Al reseñar la representación de una tragedia de Bretón en Madrid, a pesar de que ésta no había sido del gusto de Ochoa, éste aconseja que "escriba cada uno como mejor le parezca" (I, 216) y reconoce asimismo que "la divergencia de opiniones en literatura [...] es una prueba de la actividad intelectual de un pueblo" (I, 216).
Hoy sorprende ver a Lista en la nómina de los colaboradores de El Artista, al que incluso Ochoa consagró una biografía (II, 301-304) en la que intenta presentar al retratado en las filas románticas a cuenta de su admiración por Calderón; o que se diera el placet a la publicación de algunas octavas del Pelayo de Espronceda; y sobre todo la mucha poesía escrita a la zaga de Meléndez Valdés, entre otros la del propio Ochoa, que JOSÉ MARÍA FERRI COLL cuenta el cautiverio que sufrió este noble aderezado con el amor imposible con Doña Brianda, que, disfrazada de aldeana, soborna a los guardianes para poder encontrarse con su amado durante una sola hora.
Del mismo cariz es el firmado por Pedro de Madrazo "El caballero de Olmedo" (I, 112-115).
El último poema que publicó El Artista fue precisamente el romance de Espronceda Raya la naciente luna (III, 159), de ambientación histórica, que recrea el combate entre Ricardo y Abenamet.
El romance, en tanto que poema narrativo romántico, podía considerarse crisol de lo nacional, entendido este concepto según la idea de pueblo que se había ido forjando al abrigo de la obra de Herder.
En una restrospectiva que Jerónimo Borao publicó en 1854 en la Revista de Ambos Mundos, el autor liga los conceptos de poesía, nacionalidad y romanticismo.
El nuevo movimiento tuvo el acierto de expresar el sentimiento de nación a través de la poesía popular, o lo que Borao denomina "los orígenes poéticos de todos los pueblos", en los que la poesía "ha servido entonces al país y no a la vanidad personal".
Asimismo hay que recordar que los románticos españoles se sintieron más cómodos con la poesía narrativa que con la lírica.
Se repite mucho el argumento de que el romance es tanto depositario de la idiosincrasia del país como medio idóneo para representar el esplendor de su lengua y sus habitantes.
Ya en 1834, Alcalá Galiano, al prologar El moro expósito de Rivas, habla de poesía nacional y natural aludiendo al romance.
Gil y Carrasco, cuando trata, en 1840, de la poesía de Espronceda, en el Semanario Pintoresco Español, relacionó el romance con las canciones populares y celebró que este género de poesía haya convertido el arte en instrumento de cultura, moralidad y enseñanza.
Al mismo tiempo, el autor de El señor de Bembibre daba cuenta de la variedad de matices y de tonos que el uso del romance brindaba al poeta.
Cuando, un año más tarde, en 1841, el duque de Rivas rompió una lanza en defensa del género al prologar precisamente sus Romances históricos, no hacía sino exponer la opinión más generalizada entre los románticos de que el romance era la forma en que había aparecido la verdadera poesía nacional española.
Si se repara en esta última declaración, se puede observar cómo Rivas dirige su mirada a la brillante tradición poética hispánica, cuyo cordón umbilical, por encima de escuelas y gustos, es la presencia del romance.
Sobre algunos romances de Rivas, Ochoa se pronunció en El Artista estableciendo que en éstos "se hallaban los verdaderos manantiales de la inspiración, la fuente Castalia de los poetas modernos" (I, 177). a proponer que el gobierno y la propia Academia deberían ocuparse de tal limpieza.
Aun reconociendo Meléndez que en el romance descansaba parte importante del espíritu nacional, no dejaba de mostrar cierto resquemor por la eficacia comunicativa que el género tenía, puesto éste en boca de ciegos o de mercaderes de literatura "de cordel".
Tal capacidad de divulgación era la causa de que los ilustrados pensaran que era necesario que los personajes de los romances fueran ciudadanos honrados cuyas conductas debían ser dignas de emulación.
Pero como el romance resultaba muy cómodo para las relaciones más o menos históricas, Meléndez Valdés aprovechó la oportunidad para apostar por la creación de un romancero nacional en el que se diera cuenta de los grandes hechos constitutivos de la patria.
Sin embargo, al identificarse el romance con la poesía popular, y en el caso de los romances de ciego, con los aspectos más chabacanos de las clases bajas, el género no pudo evitar caer en cierto desprestigio.
De ahí que el reputado Durán, cuando acometió la empresa de compilar un romancero (1828-1832), se mostrara desdeñoso con su trabajo avisando al lector de que se había entregado en otras ocasiones a la realización de tareas más serias.
A pesar de la captatio benevolentiae empleada por Durán, lo cierto fue que los cuatro volúmenes de romances que publicó vinieron como anillo al dedo a los poetas románticos, que tenían a la mano a partir de entonces una excelente muestra del género.
Y a ningún lector atento se le puede escapar la admiración que el antólogo profesó por el género.
Basta con leer una de las anotaciones a su Discurso de 1828, la g en concreto, para corroborar la fruición con que Durán leyó el romancero español.
Me interesa reparar en que el autor del Discurso equipara el valor lírico del octosílabo de los romances castellanos con el noble endecasílabo renacentista.
Cuando apareció El Artista, por tanto, el romance ya gozaba de prestigio entre los románticos.
La revista publicó romances de diferente tema, y también composiciones polimétricas en las cuales algunas estrofas seguían el dictado de este metro, como es el caso de "El poeta" de Ochoa (I,[160][161].
Sobre la idoneidad del romance para tratar asuntos líricos, creo que es buen ejemplo el poema "La timidez" de Mauri, en que acierta el autor en intercalar endechas que sirven de contrapunto al relato de la historia de amor de Rosalba y Lisardo.
El gusto por el asunto histórico despunta, por ejemplo, en la pequeña serie que publicó la revista bajo el marbete precisamente de Romances históricos.
Ambientada la acción de éstos en el siglo XV en tiempos de Don Carlos, Príncipe de Viana, se pales hallazgos técnicos de Espronceda -y sospecho que los editores de la revista no los valoraron lo suficiente a juzgar por el poco jugo que les sacaron-eran sintomáticos de una nueva sensibilidad: la revolución en la métrica y la predominancia del sentido del oído frente a los demás.
Espronceda, frente a los usos clásicos en virtud de los cuales los metros se ajustaban a los temas, intentó con éxito que la medida y el ritmo vinieran determinados por el sentimiento del poeta.
La misma agitación que se quiere transmitir con la alternancia de versos de diferente metro, rima y ritmo queda plasmada en la ilustración de Feillet.
Más difícil de reflejar en una imagen es el estruendo, que Espronceda va dosificando a lo largo de su Canción hasta alcanzar su grado máximo al final del poema, broche en que el vate concentró en pocos versos el soplo del viento, el bramido del mar, el aporreo de las velas y mástiles, así como la violencia de los cañones: El hipérbaton con que se inicia la Canción del Pirata tiene una clara intención: despertar en la imaginación de lectores u oyentes las formas de un barco de guerra, no muy grande por cierto, con 20 cañones, a pesar de lo cual es conocido como El Temido, y que ha sido capaz de hacerse con 20 presas y de doblegar a 100 naciones: gran empresa para un solo bajel de tamaño medio.
Sin lugar a dudas se recalca el valor de su capitán, héroe lírico de la nueva poesía; por ello la insistencia del poeta en dar cuenta de las cantidades a que acabo de referirme, cifras redondas, y sonoras.
De las posibilidades que el cuento ofrecía a los jóvenes escritores románticos fue consciente la redacción de El La máxima expresada por Leopoldo Augusto Cueto en El Artista de que "el romanticismo es el libre albedrío de los literatos" (III, 110-114) se hace especialmente verdadera en el territorio de la lírica.
Nicomedes Pastor Díaz, en importante prólogo fechado en octubre de 1837, por su valor histórico, a la poesía de Zorrilla, justifica el advenimiento de la poesía romántica alegando que ésta se ha refugiado en lo más íntimo de la individualidad y del seno del hombre para hacerse eco de las preocupaciones del ciudadano contemporáneo frente a las extemporáneas consideraciones filosóficas y estéticas del gusto neoclásico.
Era claro que las imitaciones de Anacreonte y la recreación constante del locus amoenus bucólico resultaban insuficientes para satisfacer las necesidades de expresión poética de un escritor del XIX, como deja patente la sátira ya famosa de Espronceda que publicó El Artista bajo el título de El pastor clasiquino o la declaración de Pedro de Madrazo en su artículo "Poesía antigua", donde afirmaba que en la poesía medieval no se encontraba "ese floreo empalagoso que respiran las letrillas a Clori, Filis y Silvia de nuestros modernos poetas amadores" (II, 28).
La redacción de El Artista, con Ochoa a la cabeza, concibe al poeta en su faceta de restaurador de la tradición nacional así como de divulgador de ésta.
Habrá que esperar hasta El diablo mundo de Espronceda para encontrar un sentido del poeta más moderno y a tono con los románticos europeos, tal como lo presenta el fragmento "El ángel y el poeta" (1841), que muestra al hombre prisionero en el mundo, quien a cambio de conseguir el anhelado ascenso se alía con Dios tanto como con el diablo.
Fue Espronceda precisamente, a mi modo de ver, quien mejor definió al poeta como depositario de la idea general de su siglo, en parecer muy cercano a los postulados de Victor Hugo, Lamartine y Vigny.
Gil y Carrasco (1840), en reseña a las poesías de Espronceda, insistió en que la literatura había de ser el reflejo y la expresión de su siglo, de ahí que, para ser fiel a su misión, tratara las penas, los temores, las esperanzas y disgustos 10.
Al imprimirse la Canción del pirata en la revista (I, 43-44), ilustrada por una litografía de Elena Feillet, el poema se convertía en modelo sin parangón de la moderna poesía española.
Se leían en él dos asuntos de calado en la configuración del ideario romántico, tales como el desprecio por el mundo y la supremacía de la libertad del individuo frente a la opresión de las normas convencionales establecidas por la sociedad.
Al mismo tiempo, los dos princi-JOSÉ MARÍA FERRI COLL NOTAS 1 Copio estas palabras de la monografía de Randolph (1966, 15), que sigue siendo imprescindible para acercarse a la figura de Ochoa.
4 Cito siempre por la edición facsímile de Ángel González García y Francisco Calvo Serraller (1981), indicando tomo en romanos y páginas en árabes.
Hace ya años, J. Simón publicó los índices de la revista (1946), y unos años más tarde un trabajo sobre El Renacimiento como continuador de El Artista (1968).
de los dramas románticos.
En los cuentos de El Artista, como ha estudiado Borja Rodríguez (2005), comparecen el asunto amoroso de tipo trágico como fuente de conflicto, fragmentarismo, división del cuento en escenas, preponderancia del tema histórico, exaltación de la figura del artista, presencia de dechados de héroes y heroínas románticos, predilección por lo macabro y presentación de la acción tanto en el pasado, con tendencia a los siglos medievales, como en el mundo contemporáneo del autor.
Todos estos rasgos son constitutivos del cuento como género romántico.
Como El Artista no iba dirigido a un sector concreto de los lectores sino que más bien pretendió llegar a un público heterogéneo no siempre adepto al movimiento romántico, sería ingenuo afirmar que la publicación de Ochoa y Madrazo hiciera las veces de órgano de difusión de los nuevos modelos literarios.
Sin embargo, es indudable, y de ahí su importancia en el ámbito cultural (Calvo Serraller, 1981) e histórico (Juretscheke, 1948) de la década del treinta, que los aficionados a la literatura, y especialmente los más jóvenes, tuvieron ocasión de empaparse a través de las páginas de la revista de la modulación que la nueva escuela había llevado a cabo sobre los principales géneros literarios.
También en esto la revista quiso ser estampa de su siglo, centuria que "lleva el romanticismo en sus alas" (II, 266), como decía Ochoa a los veinte años de su edad.
Artista, a juzgar por el gran número de estos relatos que se publicaron en la revista 11.
Predominaron en ellos elementos macabros y oníricos que se incardinaban habitualmente en ambientes medievales en los que despuntaban castillos encantados, espectros, fantasmas, etc. 12.
A este tipo corresponderían los relatos de Ochoa El castillo del espectro, o de Zorrilla La Mujer Negra o Una Antigua Capilla de Templarios.
Se dejan al margen, sin embargo, el asunto costumbrista y los temas morales, religiosos y populares.
La pasión amorosa fue el principal argumento de los relatos de El Artista.
Se optó, como en el teatro (Shaw, 1997), por narrar la historia de amantes que debían luchar contra un sinfín de obstáculos o cuyo amor no era correspondido, y que finalmente morían.
El tono trágico que tiene su raíz en el manoseado asunto de la injusticia cósmica del mundo era signo evidente de filiación romántica de estos cuentos.
El relato de Ochoa Stephen, por dar un ejemplo, cuenta cómo la felicidad de los enamorados es dinamitada por la madre de la heroína, que también resulta ser la de su amado.
El final trágico aglutina elementos románticos: Matilde muere después de ser engañada por su madre, quien la hace creer que Stephen la ha abandonado, mientras que éste se suicida tras la muerte de su amada.
En todos los relatos quedan muy bien pergeñados los modelos románticos de héroe y heroína, troquelados de manera muy maniquea y en perfecta consonancia con los dechados que el público madrileño ya podía ver en las representaciones
LA IDEACIÓN ROMÁNTICA DE LOS GÉNEROS LITERARIOS |
La prensa romántica constituye la cuna del folletín.
Durante el período de desarrollo del Romanticismo en nuestro país surge en las publicaciones de la época una sección bajo el rótulo de "Folletín" que supone el primer espacio fijo reservado en las páginas de los periódicos al mundo de la cultura, en general, y la Literatura, en particular.
En esta nueva ubicación proliferan textos muy diversos en cuanto a su temática y naturaleza que atraen a un lectorado cada vez más amplio, textos unidos por el denominador común de entretener el ocio, satisfacer la curiosidad y mejorar la formación.
Esta sección periodística, caracterizada por la amenidad, funda un nuevo estilo que singulariza no sólo a los textos narrativos que convierten al folletín en género propio y original, sino también a la diversidad de manifestaciones literarias que cumplen con las expectativas de distracción e instrucción de los lectores 1.
La moda del folletín, iniciada en las publicaciones francesas 2, desde su primera aparición en el Journal des Débats hasta su posterior consagración a la novela fragmentada y serializada en prensa (Romero Tobar, 1973, 45-90), se convierte en requisito obligado en todos los periódicos europeos y americanos del momento.
En España el folletín también triunfa clamorosamente en las publicaciones románticas al igual que había ocurrido en las pioneras francesas (Lecuyer y Villapadierna, 1995, 16).
Así, los principales diarios madrileños incluyen el folletín desde el Eco del Comercio (1834-42) -que lo define como el lugar de aparición de "aquellos articulillos que besan humildemente los pies del periódico" (10-1-1836, p.
Con el folletín se inaugura un nuevo espacio dedicado a la literatura de evasión y aprendizaje que reúne a todos los CORREO NACIONAL (1838-1842) RESUMEN: Con este trabajo se pretende trazar sucintamente la génesis y evolución de la sección de folletín en la prensa romántica española a través del periódico El Correo Nacional (1838-42).
El seguimiento de los textos publicados en este espacio periodístico permite constatar la presencia inicial de una gran diversidad de manifestaciones literarias unidas por el factor de la amenidad y el de la formación (cultura) que posteriormente irán desapareciendo hasta dejar un protagonismo casi exclusivo a la literatura de creación y ficción representada especialmente en un nuevo subgénero como es el de la novela de folletín.
PALABRAS CLAVE: Folletín; cultura; Literatura; narrativa; novela de folletín. tumbristas 15 -, necrologías 16, incluso causas y procesos judiciales 17.
De esta manera el folletín, como sección fija dentro de la prensa diaria, reúne en un mismo lugar informaciones y textos que antes habían sido, en el caso de periódicos del setecientos, objeto central y único de prensa especializada.
Así, la presencia de los Boletines -con su información bibliográfica-, de la crítica literaria y de la actualidad y actividades culturales tiene como claro precedente una publicación como el Diario de los literatos de España en que se reducen a compendio los escritos de los autores españoles y se hace juicio de sus obras (1737) -fundado por Francisco Manuel de Huerta, Juan Martínez Salafranca y Leopoldo Jerónimo Puig-primer periódico español consagrado a estas parcelas culturales y el que inaugura las relaciones entre Literatura y Periodismo (Urzainqui, 1995, 125-216).
-Asimismo un importante conjunto de textos dentro del folletín está inspirado por la realidad política nacional e internacional que da lugar al periodismo de opinión 18.
Aquí contamos con la firmas de escritores como Abenámar, Gabriel García y Tassara, o Antonio María Segovia (El Estudiante), habituales colaboradores de este periódico y asimismo nombres frecuentes en otros diarios y revistas románticos como es el caso del Semanario Pintoresco Español.
-Otro de los apartados dentro de esta sección recoge la correspondencia y escritos a otros periódicos como la dirigida al Eco del Comercio, el Guirigay, El Mensajero del Pueblo, El Conservador o Fray Gerundio, con los que se mantiene una cierta polémica.
También se incluyen textos compuestos en forma epistolar 19, comunicados y remitidos diversos, o bien se reproducen artículos de otros periódicos como el Semanario Pintoresco 20 -así, "Biografía española.
El príncipe Ali Bey El Abbassi" (Don Domingo Badia Leblich).
(Del Semanario Pintoresco, del domingo último), de 7-3-1838, o bien "Industria española.
En este seguimiento de la sección folletinesca de El Correo Nacional se comprueba la convivencia primero, y el paso mayoritario y casi exclusivo, después, de textos de naturaleza miscelánea -como se ha visto anteriormente-a sectores sociales en torno al periódico 4.
Este interés común alrededor de este apartado periodístico tiene su razón en la diversidad y la heterogeneidad de sus escritos 5, lo que permite complacer en mayor medida las expectativas lectoras.
En este trabajo, tras el estudio hemerográfico de la sección folletinesca de El Correo Nacional (1838-42) 6, se concluye la gran variedad de sus manifestaciones literarias, variedad demostrada en una clasificación temática donde se distinguen los siguientes grupos de textos:
-Los Boletines: "Boletín científico e industrial" y "Boletín bibliográfico" -figura alternativamente con los subtítulos: "Noticia de las obras publicadas últimamente en España y fuera de ella", o bien "Noticias de obras publicadas en España y otros países"-.
Ambos boletines informan y comentan las noticias, descubrimientos y avances mundiales en el ámbito científico e industrial y las novedades bibliográficas 7 (ver El Correo Nacional, 24 de enero de 1840).
-Otro de los temas que reúne gran interés para los lectores es el de los toros.
Estas crónicas suelen estar firmadas por Abenámar (Santos López Pelegrín) 8 y ocupar la primera página, o bien las dos primeras.
Los textos van encabezados con el rótulo "Toros" o "Toros (y novillos)" 9.
-Un numeroso grupo de artículos trata asuntos tan variopintos como: noticias e informaciones sobre actividades de instituciones culturales -el Ateneo, el Liceo y la Universidad-, o bien exposiciones y museos 10, sociedad en general y educación femenina en particular 11 -tenemos, por ejemplo, De la educación de las madres de familia o de la civilización del género humano por las mujeres, de L. Aime-Martín, serie de numerosas entregas que irá de 1838 a 1839 (ver El Correo Nacional, 22 de mayo de 1838)-, tratados y artículos ensayísticos de divulgación sobre diversas disciplinas en una o varias entregas -Arte, Filosofía, Psicología, Historia, Derecho, Literatura, Geometría, Periodismo...
12 -, artículos formativos sobre curiosidades y "Maravillas" de la naturaleza 13, costumbres y peculiaridades de distintos países, literatura de viajes, expediciones y descubrimientos geográficos 14 -reflejo de la moda romántica del orientalismo y el exotismo en muchos casos-, biografías y artículos sobre personajes históricos, famosos y pintorescos -a veces, tipos cos-
1 En este sentido hay que decir que las manifestaciones escriturales que figuran en esta sección remitirían a la concepción dieciochesca, y por tanto enciclopédica, que se tenía de la Literatura como rama del arte y del saber que abarcaba textos no sólo creativos y de ficción, sino también los pertenecientes a disciplinas como la Historia, la Filosofía, etc. 2 En principio se trata de un cuadernillo publicado por el periódico Journal des Débats, una especie de suplemento dedicado a la crítica literaria y donde se trataban de vez en cuando algunos temas de carácter diverso (Brunori, 1980, 23).
Posteriormente pasa a ser el lugar reservado, ya dentro de la prensa diaria, en el tercio inferior de la primera página -y ocupando esta primera y algunas más-a todos aquellos textos dedicados a la difusión de ideas, curiosidades, crítica y creación literaria, es decir, un cajón de sastre donde se incluía lo no estrictamente informativo-noticioso-Recibido: 20 de junio de 2012 Aceptado: 5 de julio de 2012
del folletín, periódico que seguirá comprando hasta conocer el final de la novela y al que volverá por el aliciente y la promesa, muy bien anunciada, del inicio de otras nuevas y más interesantes historias 27.
La novela de folletín, con sus rasgos y estructura particulares, ingresará en la llamada cultura popular.
Y su primera peculiaridad viene marcada por su lugar y modo de publicación.
Desde su origen en la prensa romántica, en un lugar fijo y en una sección determinada, el folletín ha desplegado una larga vida.
La vigencia como peculiar modalidad literaria continúa en nuevas formas que aprovechan algunos de sus elementos en su afán de captación del público espectador y lector.
Es el caso de manifestaciones paraliterarias como la novela rosa, los seriales radiofónicos, las fotonovelas, los culebrones televisivos, los microrrelatos escritos para teléfonos móviles en diversas entregas...
O la resurrección de las novelas folletinescas a partir del nuevo soporte electrónico de Internet -folletín digital-.
Precisamente a modo de homenaje a uno de los géneros más populares del s. XIX, el Museo Romántico, a través de la revista digital Somosmalasaña, creó el Folletín del Museo, una publicación on-line, donde en diversas entregas e imitando el estilo de los folletines decimonónicos, fue contando cómo fue el proceso de compra, transporte y restauración del retrato de Isabel II pintado por Madrazo hasta llegar a sus salas de exposición 28.
Con esta iniciativa se brindó el mismo recuerdo que se ha intentado hacer con este artículo, breve memoria sobre un estilo y un género de ayer, de hoy y de siempre, surgido en los albores del Romanticismo.
se incrementa considerablemente su número y así en este año tenemos un total de once obras salidas en el folletín: El torrente folletinesco narrativo irrumpe en las páginas periódicas hasta el punto de terminar por identificarse el folletín con una particular clase de novela por entregas -el folletín novelesco, la novela folletinesca-que adopta el nombre del título de la sección en que aparece y que ofrece una serie de características derivadas, entre otros factores, de su nacimiento y difusión a través del soporte periodístico de comunicación mayoritaria.
La novela de folletín presentará una configuración estilística marcada por la estrategia de atraer al lector por la fascinación, el suspense, el misterio y la intriga de sus temas y contenidos, las peripecias, aventuras y desventuras de sus héroes y heroínas, y la carga sentimental y melodramática de sus argumentos.
El lector de esta novela manifiesta una fidelidad inquebrantable al periódico del que depende el "continuará" |
La persona y la obra del pintor aragonés Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) han generado una copiosa e intensa reacción artística entre sus contemporáneos y los artistas posteriores hasta la actualidad.
Su proyección sobre la creación plástica ha sido recurrente y cuajada de estímulos para innumerables trabajos plásticos, pinturas, dibujos y grabados, habida cuenta el extenso catálogo de las mismas.
Y en el ámbito de las otras Bellas Artes -música, danza, literatura, cine-su reflejo no ha dejado de ejercerse en ningún momento, de manera que hoy día pueden calcularse en varios centenares las producciones literarias, musicales y cinematográficas que muestran la presencia de aspectos varios de su biografía o imaginativas interpretaciones de obras suyas.
Desde sus primeras obras Goya se hizo notar tanto para los expertos como para los comisionados de las instituciones que le habían encargado determinados trabajos.
Conflictos y elogios inician un tejido de opiniones sobre el artista aragonés que prosiguió su entrelazando ininterrumpido, aunque a raíz de la instalación del pintor en la capital del Reino la admirada aceptación de su pintura conformó la tónica general de su recepción crítica.
Con independencia de breves notas periodísticas que puntean su trayectoria profesional en el curso de su viaje a Italia, en España, desde 1778, las noticias y estimaciones fueron abundantes y entusiastas.
Juicios académicos de escritores amigos como Jovellanos, poemas en los que se alude a alguna de sus obras o a la trascendencia que estas ejercían en el horizonte de la pintura coetánea -singularmente los titulados "Hermandad de la Pintura y la Poesía" de José Mor de Fuentes y la "Silva a don Francisco de Goya, pintor insigne" de Leandro Fernández de Moratín-, anuncios de los Caprichos hechos públicos en 1799 y comentarios aparecidos en publicaciones periódicas hilan la fama del artista aragonés en su primera fase de recepción pública 1.
Pero el público general no había tenido muchas oportunidades de contemplar los trabajos pictóricos, los grabados o los dibujos del artista, salvo las pinturas al fresco y los lienzos de gran tamaño de diversos templos en varias ciudades españolas.
La primera exhibición pública de trabajos no religiosos fue la que se ofreció a los visitantes de la Galería Real -precedente del Museo del Prado-cuando se colgaron en sus paredes los retratos de Carlos IV y María Luisa, muestra que tuvo sus equivalencias en algunas de la Exposiciones de la Academia de San Fernando 2.
Fueron, pues, grupos minoritarios los primeros que pudieron poseer un conocimiento directo de las obras goyescas y los que hicieron de portavoces, tanto en España como en países europeos, de lo que estas creaciones significaban 3.
Parece muy plausible que en una dinámica paralela a la que desplegaron los grupos minoritarios de "connaisseurs" europeos coetáneos al pintor se generase en España otra corriente paralela de admiración por el valor estético de la obra y de interés biográfico por la fuerte personalidad del artista.
Una búsqueda pormenorizada de noticias y comentarios en la prensa periódica de la tercera y cuarta décadas del siglo XIX reuniría, de seguro, un elocuente repertorio de textos referidos a estos aspectos.
El imprescindible Larra, que pudo tener muy presentes algunos de los trabajos goyescos en artículos dedicados a la guerra 4, alude al motivo del carruaje de los cartones de tapices en esta comparación: "Si andaba el birlocho era un milagro; si estaba parado un capricho de Goya" 5 y en un apunte caracterizador de lo que eran los álbumes de las grandes damas del momento, escribía: "Una pincelada de Goya, un capricho de David o de Vernet, un trozo de Chateaubriand o de lord Byron, la firma de Napoleón, todo esto puede llegara a hacer de un álbum un mayorazgo para una familia" 6.
Durante los años de mayor énfasis del romanticismo y en artículos panorámicos sobre la escuela pictórica española leemos también valoraciones sobre Goya como esta de José Musso y Valiente del año 1838:
Aunque cada pintor de los designados tiene su estilo propio, en nuestro entender pueden clasificarse de la forma que lo hemos hecho.
Pero no ha muchos años falleció otro que, estudiando a varios y entre ellos a Velázquez y al Greco, no era ni Velázquez ni el Greco ni ninguno de ellos; pintor de carácter original, cuyo nombre pasará a la posteridad, no como autor ni discípulo de ninguna escuela, sino como de una especie propia suya: D. Francisco Goya.
A veces concluía sus cuadros, a veces echaba cuatro borrones, que a distancia competente causan prodigioso efecto; sus composiciones y su colorido son más apreciados que fáciles de explicar, porque más que al estudio lo debía todo a su genio 7.
Los textos periodísticos y las primeras reseñas de expertos que sitúan al artista en el mismo plano que las mayores figuras de la escuela pictórica española insistirán en la nota de genialidad irrepetible que ofrecen los trabajos goyescos.
A esta estimación se fue sumando el énfasis popularizante que subrayaban los escritores costumbristas de mediados de siglo, la nota de patriotismo ejemplar que el amplio sentimiento nacionalista había generado a partir
Recuerdos del tiempo viejo 10.
Pero leamos en el relato de Clemente Díaz:
Ni Goya pudo imaginar en sus retratos de inspiración un grupo tan pintoresco como el que formaba esta colección de entes atezados y miserables.
Ni Hoffmann en sus momentos de embriaguez, soñar tamaños abortos como los que narró a su auditorio la respetable posadera con la gravedad doctoral 11.
Ramón Mesonero Romanos, el empresario y fundador del Semanario, dedicó varios apuntes de sus Escenas matritenses (1835-1838) y del Nuevo Manual de Madrid (1854) a la evocación de nuestro artista, al que consideraba un exacto reflector del universo grotesco y de los personajes y fiestas del madrileñismo más castizo y, lo que es aún más importante, el hecho de que, según afirma, él había sido quien había acompañado a Théophile Gautier en sus paseos madrileños y en su descubrimiento de la pintura goyesca.
Y junto a estas presencias de Francisco de Goya en las dos revistas, el espacio más extenso que ambas le dedican corresponde a los artículos firmados por auténticos conocedores del pintor como son el artista y erudito aragonés Valentín de Carderera y el sugestivo escritor abulense José de Somoza.
textos dedIcados a goya
No son raras las alusiones a nuestro pintor en los textos publicados en ambas revistas.
Pedro de Madrazo es autor de uno de los más espeluznantes relatos de terror aparecidos en El Artista, "Yago Yacks (cuento fantástico)" [1836, vol. III, 29-34, 42-46 y 53-58], un relato breve que iba acompañado de dos impresionantes grabados de Carlos Luis de Ribera.
En este relato encontramos referencias explícitas al parentesco estético que familiarizaba el universo goyesco con el del narrador E. T. A. Hoffmann:
Lo mismo que una de aquellas caras terroríficas que cree uno ver después de haber leído un cuento de Hoffman o un cuadro de Callot en una noche de insomnio (...).
¡Entonces pintaba (Hoffmann) como Goya a pinceladas misteriosas y sin forma, cantaba y componía como un hijo de Odín sobre el arpa de Eolia en una triste noche de invierno.
Este hermanamiento del pintor español y el escritor alemán lo encontramos también en otro relato del Semanario Pintoresco Español -"Un cuento de viejas" de Clemente Díaz-en el que se reitera el parentesco entre los dos artistas visionarios, que resonará todavía en textos escritos por José Zorrilla en el curso de la redacción de sus No 982
El anterior aserto de Carderera, escrito en 1836, pone de manifiesto cómo los españoles interesados en seguir la evolución del arte contemporáneo sabían del tributo que estaban pagando a Goya, Delacroix, Boulanger y otros pintores franceses además de los creadores literarios más significativos del romanticismo francés (Lipschutz, 1972).
El segundo artículo de Carderera aparecido en el Semanario, texto de nueva redacción, sigue en paralelo la disposición general del primero e insiste en la valoración del genio aragonés que el erudito había sostenido en el artículo de El Artista, aunque añade variaciones significativas como la siguiente en la que se apunta la tradición del Goya bravo y torero que tan amplia resonancia habría de encontrar en las creaciones literarias:
¡Qué verdad en aquellas escenas populares, en aquellos toreros y manolas, en aquellos arrieros y meriendas campestres!
Este era el género favorito de Goya así como los de brujas, las escenas de ladrones, etc., en todo lo cual sobresale por una naturalidad y un aire de verdad extraordinarios.
¿Pero cómo podría el artista pintar tan diversamente?
Goya que se transformaba los días de toros con su gran sombrero, su chupa y capa terciada, y con su espada debajo del brazo, acompañado de Bayeu, de Torra ambos con el mismo traje, y entablaba relaciones con los toreros de más nombradía, ingeríase, identificábase con aquellas interioridades que perfectamente revelaban el carácter de su héroe.
El abulense José Somoza (1781-1852), conocido en su tiempo por sus poesías y sus escritos políticos, cultivó también el "artículo de costumbres" en algunas páginas publicadas en revistas de los años románticos, si bien fue el Semanario la que recogió el mayor número de sus textos periodísticos.
Se le ha atribuido con seguridad un artículo titulado "usos, trajes y modales del siglo pasado", publicado sin firma en las páginas 149-150 del año 1837 del Semanario, en el que se reconstruyen prácticas de la vida social en los años finales del XVIII recordando el papel que entonces tenían los barberos en la vida de la clase dominante, la atmósfera que envolvía las tertulias domésticas o los gestos que al final del día ejecutaban las damas y caballeros que tanto ajetreo habían vivido en las horas anteriores.
En un pasaje del artículo en el que se alude a la conclusión de un peinado ejecutado esmeradamente, Somoza escribe: "Yo vi al célebre Jovellanos boca abajo sin tocar la almohada en que divide la evolución pictórica de Goya, discurso en el que se entreveran los datos más pertinentes para el trazado cronológico y anecdótico de su vida: aprendizaje zaragozano, viaje a Italia, instalación madrileña y protección ejercida por Mengs; "a esta primera época y estilo (...) pertenecen el gran cuadro que hizo para la iglesia de San Francisco el Grande de esta corte; muchas corridas de toros y escenas populares (...)" y también una serie de retratos de personajes públicos o de la alta sociedad que enumera el biógrafo.
"Su manera segunda hace época muy honorífica en la historia de nuestra pintura.
Un continuo estudio de la naturaleza y una grande observación en las obras del gran Velázquez y de Rembrandt formaron el estilo que hace la delicia de los inteligentes y aficionados" para pasar seguidamente a la evocación de los trabajos de tema religioso de esta etapa y de "La familia de Carlos IV".
De "su último período" recuerda Carderera la enfermedad sufrida por Goya y los efectos que esta tuvo sobre la actividad del pintor, a lo que añade que el maestro aragonés "dibujó muchísimo en sus postreros años" para referirse directamente a los 80 Caprichos que "revelan su espíritu satírico, su entendimiento despejado, su ilustración y también cierta grandeza de ánimo con que supo ridiculizar y criticar los vicios y desórdenes de personas entonces harto poderosas".
Glendinning (1982,(84)(85) al resumir este artículo observa que "uno de los tópicos románticos pasados por alto por Carderera es el compromiso de Goya con la causa liberal".
La idea recurrente que recorre el texto es la de la irrepetible genialidad estética de Goya que no se dejaba "arrastrar por el ejemplo de la multitud, ni por las doctrinas y preocupaciones de sus contemporáneos".
Carderera concluye su biografía echando de menos el que Goya no hubiera escrito la redacción de su vida "como la que hizo de sí mismo el famoso Benvenuto Cellini para delicia e instrucción de los artistas", después de haber afirmado lo siguiente:
La nueva escuela romántica de los pintores franceses ha puesto en evidencia el mérito de nuestro artista, y en bastantes cuadros pequeños y en muchísimas litografías y aguafuertes que adornan las ediciones de Victor Hugo y otros célebres contemporáneos se ve el deseo de imitar a Goya, y se columbran los originales y románticos duendecitos esparcidos en sus ochenta caprichos 12.
Comoquiera que fuese el posado y las fechas del mismo, José Somoza comienza su artículo con una afirmación -"el célebre pintor Goya era uno de los hombres más coléricos de la Europa"-a la que sigue el repertorio de proezas que se adjudicaban al aragonés, proezas posiblemente inventadas, a las que añade cómo "el sabio Mengs estuvo expuesto a ser muerto por él, porque se puso un día a corregirle un cuadro".
Tan irascible temperamento no podía casar con la actitud distante del militar británico que, según Somoza, comenzó a "poner defectos a su retrato y se empeñó en que necesitaba corrección, principalmente respecto del talle, diciendo que le había puesto más grueso y pesado de lo que era".
A la escena asisten un general español y el hijo de Goya.
Este era el único que podía comunicar con su padre por medio de los gestos el sentido de la desaforada intervención del general, aunque prudentemente no quiso hacerlo "porque el viejo tenía las pistolas cargadas sobre la mesa así como el lord la espada a su lado" y el tono del imposible diálogo hubiera llegado a mayores sin la cautela de Javier Goya, gracias a la cual, como termina el relato, "seguramente aquel día se hubiera perdido un general o un célebre artista, o el uno y el otro, si Wellington hubiera entendido las de la mano, o si Goya hubiera sido menos sordo o si su hijo hubiera tenido menos prudencia.
Quizá no hubiera habido Waterloo, ni Santa Alianza, y quizá la Europa entera sería diferente de lo que es hoy día".
La anécdota reconstruida por Somoza fue repetida en términos muy parecidos por Mesonero Romanos en el capítulo V -"Los aliados en Madrid"-de sus Memorias de un setentón (1880), donde el costumbrista madrileño relata el suceso como información que le ha llegado "de los labios de uno de los más importantes interlocutores de la escena" (José Somoza o el militar español que Mesonero identifica con el general Álava).
Incurre Mesonero en el error común de situar la casa de Goya "a orillas del Manzanares", cuando en 1812 residía dentro de la ciudad, y acentúa la exasperación que mostraron en su enfrentamiento el inglés y el español (Mesonero Romanos, 1967, 44-45).
En este relato, muy pegado al esquema narrativo de Somoza, la variante viene introducida por los esfuerzos físicos que el general y el hijo del pintor tuvieron que desplegar para que no se llegase a los peores resultados, ya que también estaban a la mano las pistolas de Goya y la espada del general.
La sino con la frente, para no descomponer los bucles", un recuerdo personal que le permitirá llevar a una esfera general el cierre del texto: "El que quiera conocer a fondo las costumbres españolas en el siglo XVIII, estudie el teatro de D. Ramón de la Cruz, las poesías de Iglesias y los caprichos de Goya".
La reunión de dos escritores del siglo XVIII y de un pintor de entre-siglos evocada en el artículo citado perfila la que sería posterior y repetida fórmula de aproximación entre el autor del Manolo y el de los Caprichos.
El nombre de Goya, aludido en el texto, remite posiblemente a un trato personal del solitario de Piedrahita con el pintor de Fuendetodos, relación que pudo haberse forjado en la finca que los duques de Alba poseían en Piedrahita y en la que, durante los veranos, la presencia de Cayetana congregaba la de amigos y admiradores, tal como recordaba el propio Somoza en su "Noticia biográfica" (Sáenz Arenzana, 1997, 30)
Pero el texto completo que José Somoza dedicó al artista es el titulado "El pintor Goya y lord Wellington" (Semanario, 1838, 633) con el que se cierra la breve sección monográfica-goyesca de este número de la revista a la que también contribuían el grabado de Batanero y el segundo artículo de Carderera ya citados.
El texto de Somoza es un breve relato que se enuncia como el testimonio de quien ha tenido información directa del hecho que cuenta y que no es otra cosa que el choque habido entre el militar inglés y el pintor español en el curso de la elaboración del retrato del héroe británico que Goya estaba ejecutando.
Se conocen tres retratos y tres dibujos que representan al duque de Wellington (si bien el del Kuntshalle de Hamburgo se atribuye a un ayudante) realizados por Goya (Braham, 1988) que plantean alguna dificultad a la hora de fijar en qué momento de los que el militar inglés pasó por Madrid fueron pintados.
Se sabe cómo Arthur Wellesley tuvo una entrada triunfal en la corte en el verano de 1812 después de la derrota francesa en los Arapiles salmantinos y que permaneció en Madrid menos días durante su segunda estancia al final de la guerra, entre mayo y junio de 1814.
Los datos conocidos apuntan a que el famoso retrato ecuestre del duque debió de ser realizado con celeridad en agosto del 12, ya que se exhibió públicamente en la Academia de San Fernando, acontecimiento del que dan testimonio una nota epistolar de Goya (carta de 28-VIII- artista español, que desconocía la lengua inglesa, se quedó atónito" (Braham, 1988, 145-146).
La noticia va de lo pintado a lo vivo, pues la anécdota narrada por el médico va en una dirección distinta de la magnificación que acentuaban los relatos de Somoza y Mesonero, puesto que se limita a describir la dificultad de entendimiento lingüístico entre los asistentes a la escena y la limitación auditiva de uno de ellos, circunstancias que generaron un malentendido, posteriormente trasladado por una posible vía de boca a oído hacia la invención de un altercado que hubiera concluido con un final dramático.
En ese proceso fabulador el recorrido se inicia en un relato memorativo del Semanario Pintoresco Español para llegar a los anales del madrileñismo militante que trazó el fundador y patrón de esta revista; en el camino quedan las invenciones novelescas y teatrales que hicieron de Francisco de Goya un fecundo tema literario.
eficaz intervención suscita un comentario final análogo al del texto de Somoza: "Pudo al fin terminar una escena lamentable, que acaso hubiera atajado inopinadamente la serie de triunfos del vencedor de los Arapiles, del héroe futuro de Vitoria, de Toulouse y de Waterloo".
la Iconografía de goya en las dos revIstas
ARTISTA Y EL SEMANARIO PINTORESCO ESPAÑOL anexo: Imágenes |
La realidad multicultural de la sociedad actual presenta un abanico de ventajas junto con una serie de problemas que requieren una política orientada al tratamiento de estos aspectos en todos los contextos institucionales.
Dentro de estos contextos, el ámbito educativo sin duda tiene gran importancia, debido a que es allí donde se crean las personas y su sistema de valores.
En nuestra experiencia en el nivel de la Educación Secundaria Obligatoria hemos observado que la participación en clase de los alumnos inmigrantes se restringe, porque los alumnos de origen español mantienen el orden existente, refuerzan la asimetría y las relaciones de poder.
Por todo ello, los docentes somos conscientes de que la escuela debe colaborar en la creación de esta sociedad multicultural y en la formación de actitudes positivas hacia la diversidad cultural.
Pero solo el hecho de conocer algunas diferencias culturales entre los hablantes de distintas lenguas o entre distintas etnias no es suficiente para hablar de interculturalidad.
Podemos hacerlo cuando se establecen relaciones no discriminatorias, basadas en el respeto y la tolerancia.
Dicho brevemente, el objetivo es la convivencia.
Se trata de superar la actitud pasiva de aceptación de la diferencia y conseguir la comprensión del Otro.
Además, todo esto nos aportaría un enriquecimiento cultural.
Resumiendo, la interculturalidad implica diálogo, comprensión y encuentro.
En este estudio nos planteamos destacar la convivencia como condición imprescindible de nuestra sociedad, esbozar los problemas, profundizando en los estereotipos culturales y, al final, ofrecer una propuesta didáctica para llevarla a cabo en la clase de Lengua.
RESUMEN: El artículo se centra en la necesidad de desarrollar la competencia comunicativa intercultural afectiva para conseguir la convivencia intercultural tan característica de nuestra sociedad actual.
Presenta un breve repaso de alguna terminología básica relacionada con el tema y esboza algunas dificultades para la convivencia intercultural.
En el ámbito educativo, el tratamiento de los temas multiculturales en el aula aporta distintas oportunidades para resolver este tipo de conflictos interculturales: educar en valores, usar el conflicto como aprendizaje y prevenir.
El presente estudio profundiza en los estereotipos culturales que existen en la sociedad española y en su expresión lingüística.
El objetivo es colaborar en la formación de actitudes positivas hacia la diversidad cultural.
Al final, ofrece una propuesta didáctica para la aplicación del tema estudiado a la clase de Lengua castellana y Literatura en la etapa de la Educación Secundaria Obligatoria.
PALABRAS CLAVE: interculturalidad; competencia afectiva; estereotipos culturales; clase de Lengua.
EDUCACIÓN PARA LA CONVIVENCIA INTERCULTURAL cuyos componentes serían: la empatía, la actitud de no juzgar al otro, la motivación para la comunicación intercultural, el control de la ansiedad, etc. (ibíd.)
Los estereotIPos culturales como obstáculo
Los estereotipos son una forma de clasificar o encasillar a la gente, de poner una etiqueta a un grupo de personas a veces sin conocer ni siquiera a un representante de este grupo.
Sin duda son inexactos.
Lo que solemos hacer es adoptar la imagen que nos dan los medios de comunicación.
Lo importante es que a cada estereotipo se asocia un juicio de valor que está en la selección misma de imágenes y símbolos, entre todos los posibles, para representar al grupo estereotipado.
Existen estereotipos de nacionalidades, razas, clases, grupos, sexos, ocupaciones, etc. En nuestro ámbito -el educativo-como en todos los demás ámbitos de la sociedad, existen prejuicios hacia los inmigrantes que dificultan la convivencia.
Para conocer mejor estos estereotipos, vamos a repasar alguna definición, sus funciones, principios de construcción y tipos.
Una definición de estereotipo sería: "modelo o idea simplificada y comúnmente admitida de algo" (M.a Moliner, Diccionario de uso del español).
La etimología de la palabra estereotipo es otro dato de interés.
El origen del término remite al siglo XVIII.
Surgió en el ambiente tipográfico para indicar la reproducción de imágenes impresas por medio de formas fijas.
La palabra proviene del griego: stereós ("sólido, rígido") y typos ("carácter, tipo o modelo") (Cano Gestoso, 1993).
Se usó por primera vez fuera de este medio en el ámbito psiquiátrico y se refería a comportamientos patológicos caracterizados por la obsesiva repetición de palabras y gestos.
Walter Lippmann, un periodista, fue quien introdujo el término en las ciencias sociales en 1922 con un libro que publicó sobre los procesos de formación de la opinión pública.
El autor considera que la relación cognoscitiva con la realidad externa se realiza a través de las imágenes mentales que nos hacemos de esa realidad y, por
Como punto de partida conviene precisar los significados de los términos clave, aunque no abarquemos la gran variedad de matices que recibe su uso por parte de distintos autores.
Según Giménez Romero (2004), hay que distinguir entre el plano fáctico (de los hechos) y el plano normativo (de las propuestas sociopolíticas y éticas).
En el plano fáctico sitúa la multiculturalidad (diversidad cultural, lingüística, religiosa, etc.) y la interculturalidad (relaciones interétnicas, interlingüísticas, interreligiosas, etc.).
En el plano normativo incluye el multiculturalismo (reconocimiento de la diferencia) y el interculturalismo (convivencia en la diversidad).
Todos estos fenómenos son modalidades del pluralismo cultural.
Vilà Baños (2007) señala cinco áreas del estudio intercultural: la comunicación intercultural, internacional, interracial, interétnica o minoritaria, y contracultural.
Obviamente, estas áreas se centran en la comunicación entre personas de distintos referentes culturales, distintos países, razas, etnias y, por último, la comunicación contracultural se inserta en procesos de desarrollo y colonización.
Se puede diferenciar también entre comunicación transcultural (entre distintos modelos comunicativos) y comunicación intracultural (dentro de una misma etnia).
Como ejemplos de comunicación intracultural señalaríamos la comunicación de género, la comunicación de clase social, la comunicación rural-urbana, la comunicación regional y la comunicación de cultura organizacional.
La comPetencIa afectIva: una PremIsa
Para la convIvencIa multIcultural
Queremos destacar este tipo de competencia por la importancia que tiene para hacer posible el diálogo inter-o multicultural y la convivencia.
La competencia afectiva consiste en la capacidad de proyectar y recibir respuestas emocionales positivas en las interacciones personales.
DIMITRINkA G. NÍkLEVA consiguen mantener la estructura social existente.
Un estereotipo negativo de un grupo minoritario o marginado sirve como justificación para negarle la igualdad de oportunidades, ciertos bienes, etc. Si a los miembros de este grupo se les considera "perezosos", parecerá "normal" que no se les dé trabajo; si son "poco inteligentes", no merece la pena que estudien.
En esto se basan las llamadas "profecías autocumplidas": una desigualdad de trato genera una desigualdad real con el tiempo (ibíd.).
Dicho de otra manera, en el caso de los estereotipos, la causa y el efecto aparecen a la inversa.
Por ejemplo, si el desempleo es la causa y la ociosidad es su efecto y por ello estamos observando a jóvenes sin trabajo vagando por las calles, con el tiempo se crea el estereotipo de que los jóvenes son perezosos (causa) y por eso están en el paro (efecto).
Esta inversión de las relaciones de causa y efecto en el análisis de la realidad social es una manera de desviar la culpa.
Es decir, no se pensaría que el problema es el desempleo y es responsabilidad de los grupos de poder.
Otro ejemplo de discriminación relacionado con la teoría del chivo expiatorio puede ser el de un grupo étnico estereotipado como muy trabajador.
En la situación de una crisis económica y aumento del paro mucha gente pierde su trabajo y reacciona emocionalmente, echándole la culpa al grupo trabajador estereotipado. consiguiente, está fuertemente influida por la prensa, que en aquella época empezaba a adquirir las connotaciones modernas de la comunicación de masas.
Según Lippmann, esas imágenes mentales ("pictures in our heads") son a menudo simplificaciones burdas y casi siempre muy rígidas (es decir, estereotipos), porque la mente humana no es capaz de comprender la infinita variedad y complejidad del mundo (Mazzara, 1999; Sangrador García, 1981).
Así que se procede a una simplificación de la realidad que no es arbitraria ni individual, sino que se construye sobre la base de cánones establecidos culturalmente.
Las funcIones de los estereotIPos
Mencionaremos brevemente las funciones de los estereotipos, porque son las que explican las razones de su existencia y su mecanismo.
Nos basamos en la clasificación de funciones de Sangrador García (1981), quien las reúne en cuatro grupos.
Se trata de dos mecanismos defensivos del yo.
El primero -la proyección-consiste en proyectar en otros grupos aquellos deseos y sentimientos que se consideran inaceptables socialmente.
El otro mecanismo defensivo -el desplazamiento-se explica con las frustraciones de las personas.
Normalmente, estas frustraciones generan agresividad que se va acumulando hasta que las personas necesiten descargarla y terminan por desplazarla hacia un grupo minoritario que sirve de "chivo expiatorio".
Así surgen los estereotipos como manifestación de esta actitud hostil y agresividad desplazada.
El desplazamiento se relaciona con la teoría del chivo expiatorio (conocida también como "cabeza de turco").
Chivo expiatorio es aquel que carga con la culpa que, de no ser así, caería sobre nosotros.
Justificación de actitudes o conductas hacia el grupo estereotipado
Ya hemos visto que los estereotipos sirven para justificar actitudes y conductas hostiles y pueden provenir de un desplazamiento o de un conflicto intergrupal real.
EDUCACIÓN PARA LA CONVIVENCIA INTERCULTURAL
fuese falso en sus orígenes termina por ser verdadero.
Es decir, el grupo estereotipado, debido a la imagen que se tiene de él, puede llegar a comportarse de modo consecuente con esta imagen.
Los PrIncIPIos de construccIón de los estereotIPos
Los dos principios fundamentales que participan en la creación de los estereotipos son el universalismo y el relativismo.
¿Existen valores universales o los valores son relativos?
Este debate ha tenido un amplio eco en la historia del pensamiento y ha sido el tema de investigación de Tsvetan Todorov en su libro Nosotros y los otros (2007), de donde hemos recogido algunas ideas al respecto.
El etnocentrismo (o egocentrismo) define lo "verdadero" mediante "lo nuestro", identifica nuestros valores con los valores.
Dicho de otra forma, representa una versión del universalismo.
Según el otro principio de construcción de los estereotipos -el relativismo-, todo valor está determinado espacial y temporalmente.
Por consiguiente, hay que renunciar al universalismo ilusorio y mantener las tradiciones nacionales y regionales.
El relativista no emite juicios sobre los otros.
¿Cómo resolver entonces el conflicto entre lo universal y lo particular?
A lo largo de la historia se ha visto que la ideología universalista es la máscara del etnocentrismo.
Es la responsable de las conquistas coloniales, realizadas bajo el pretexto de extender "la civilización" (entendida como valor universal).
Ya es hora de olvidar las pretensiones universales y de reconocer que todos los juicios son relativos: a una época, a un lugar, a un contexto.
El bien de hoy no es el de ayer.
Como señala Todorov (2007, 433), el individuo "hace muy bien la corrección por cuenta propia, y no confunde el amor con la justicia: ama a su hijo más que al del vecino, pero cuando ambos se encuentran en su casa les da partes iguales del pastel".
Hay que reconocer también que el relativismo no es la solución milagrosa de los problemas que nos ocupan aquí.
Economía cognitiva y predictibilidad de conducta
Es una doble función que fue formulada por los autores de línea cognitiva.
Estos autores se centran no en las connotaciones despectivas que normalmente tienen los estereotipos, sino en aspectos positivos como su utilidad para facilitar la comunicación al simplificar las complejidades del entorno.
Los estereotipos forman parte de un proceso de categorización que capacita al individuo para predecir lo que le rodea.
De este modo, actúan como una especie de modelo y nos proporcionan un alto grado de ahorro tanto de esfuerzo analítico como de tiempo.
Por ejemplo, si nos encontramos con un miembro del grupo estereotipado, tendemos a pensar que él poseerá los rasgos básicos del estereotipo y esta suposición se convierte en el punto de arranque para la interacción.
Los autores que han establecido esta doble función concluyen que reaccionar ante cada persona y cada acontecimiento como si fuera una identidad única no es posible ni conveniente.
Por otra parte, queremos recordar que los estereotipos no son los únicos que ofrecen esa economía cognitiva y predictibilidad de conductas.
Tienen las mismas funciones también los gestos, el color de la piel, el modo de vestir, los registros de la lengua, etc. Es decir, el lenguaje verbal y no verbal, los aspectos sociolingüísticos y culturales nos proporcionan el mismo tipo de información.
Identificación social del individuo e integración grupal
Según esta función, los individuos se perciben a sí mismos como miembros de ciertos grupos, dentro de los cuales algunas actitudes son aceptadas de un modo más o menos oficial.
El individuo se identifica con ellas en su deseo de ser aceptado por el grupo.
Por ejemplo, la integración de un individuo en grupos políticos, religiosos, etc., requiere la aceptación por su parte de los estereotipos predominantes en este grupo, especialmente de los referidos a otros grupos políticos o religiosos.
Recordemos que los grupos hacia los cuales son mantenidos estereotipos pueden modificar su propia conducta como resultado de ello.
DIMITRINkA G. NÍkLEVA de una cultura.
Después de conocer los estereotipos y los problemas que conllevan para la convivencia multicultural, nos proponemos introducirlos en la clase de Lengua en la E.S.O para comentarlos y destruirlos después de una reflexión basada en materiales adecuados.
Nos parece adecuado también insertar este aspecto dentro del tratamiento de los temas transversales en el currículo de Lengua.
La educación intercultural se integraría dentro de la Educación para la Paz.
En el Apéndice hemos recopilado material adecuado para trabajar este tema: se trata de una amplia muestra de unidades fraseológicas con gentilicios y topónimos.
La mayoría de ellas encierra actitudes estereotipadas y podemos utilizarlas en nuestras clases.
Título de la actividad: Nosotros y los otros
Justificación de la actividad
Esta actividad tiene como objetivo básico el de desarrollar la competencia comunicativa intercultural afectiva.
Contribuye a iniciarse en el control de actitudes negativas que dificultan la comunicación multicultural y desarrollar la empatía y los elementos afectivos.
• Iniciarse en el control y la superación de algunas emociones y actitudes negativas. • Desarrollar actitudes positivas y la empatía.
• Desarrollar el interés por la comunicación multicultural.
Descripción de la actividad
La actividad consiste en conocer y reflexionar sobre los estereotipos en español reflejados en la fraseología con gentilicios y topónimos.
Número de sesiones: 2.
La lista de fraseologismos con gentilicios y topónimos elaborada por el profesor (Apéndice).
Por ejemplo, el relativista no puede denunciar ninguna injusticia, ni violencia, por temor a que estas formen parte de una tradición distinta a la suya: ni los sacrificios humanos, ni la ablación del clítoris, etc. pueden ser reprobados.
Quizá la solución sea un nuevo humanismo, un humanismo crítico.
Otro punto importante que queremos destacar es que la diferencia entre animales y hombres está en la ausencia o la presencia no de razón, sino de libertad.
Esto es lo relevante: la libertad del hombre, su capacidad para transformarse.
Por lo cual destaca la importancia de la educación -el ámbito que nos incumbe a los docentes-.
TIPos de estereotIPos: autoestereotIPos y HeteroestereotIPos
Hay que diferenciar entre estos dos tipos: auto-y heteroestereotipos.
Los autoestereotipos representan la imagen que un pueblo tiene de sí mismo y esta imagen tiende a ser favorable.
Al contrario, los heteroestereotipos son la imagen que los demás tienen sobre un pueblo y suelen ser desfavorables, lo que demuestra un cierto etnocentrismo.
En cuanto a los españoles, algunos de sus autoestereotipos más divulgados señalan la siesta como el deporte nacional; los toros, como la fiesta nacional y la envidia, como el vicio nacional.
Hay que añadir también los autoestereotipos de: alegría, fiesta y diversión.
Además, podemos decir que los españoles comparten los hetereostereotipos de los demás sobre ellos: sol y playa.
¡Y no olvidemos el jamón!
Hemos puntualizado que, al contrario, los heteroestereotipos corresponden a la imagen que los demás tienen sobre los españoles.
Elaborar una lista con fraseología en español que contenga gentilicios y topónimos (20 minutos).
Comparar con la lista que ofrece el profesor (10 minutos).
Buscar en las dos listas (la del alumno y la del profesor) los fraseologismos que expresan estereotipos, xenofobia o racismo (10 minutos).
Reflexionar y comentar su opinión sobre estos estereotipos (10 minutos).
Hacer una redacción y relacionar con los temas de multiculturalidad reflexionando sobre la siguiente frase de Tsvetan Todorov: [el individuo] "no confunde el amor con la justicia: ama a su hijo más que al del vecino, pero cuando ambos se encuentran en su casa les da partes iguales del pastel".
Recordar el tema de la sesión anterior y debatir oralmente sobre los estereotipos conocidos sobre los es-2.
Ejemplos de estereotipos sobre los españoles.
a) Una muestra variada:
-Fiesta, sol, playa, jamón, toros; -los andaluces son vagos; -los catalanes son tacaños; -los españoles son bajos y morenos; -los españoles hablan muy alto y son ruidosos; -hablan simultáneamente; -son acogedores; -no son puntuales; -la manera de conversar de los españoles tiene que ver con la idea de que "el diálogo es un monólogo intercalado".
b) Estereotipos portugueses sobre los españoles.
Aquí cabe precisar que estos estereotipos fueron recogidos durante una estancia en Lisboa en la Facultad de Letras en 2008.
-habla como un español (cuando un niño todavía no habla bien; todavía no ha aprendido portugués);
-un pueblo español (caos, desorden); -hablar inglés como una vaca española, francés (hablar muy mal inglés); otra variante: hablar inglés como una cabra española, francés;
-los españoles compran con los dedos; o alguien mira las cosas como si fuera español;
(Significa que "mira tocando", es decir, toca las cosas en sitios donde no debería hacerlo.
Según los portugueses, los españoles tocan los artículos en las tiendas más de la cuenta).
-madrina a la española; Eso quiere decir que la madrina se convierte en amante del novio.
Lo mismo viene a significar padrino a la española: padrino y amante de la novia.
Terminemos con un refrán portugués: De España ni buen viento, ni buen casamiento.
El origen del refrán tuvo que ver con los casamientos reales.
DIMITRINkA G. NÍkLEVA propias, ser crítico, replantearse los valores y las actitudes, produciendo cambios en ellos al desarrollar la empatía.
Paralelamente, desarrolla la comunicación oral y escrita.
La principal ventaja que permite estos resultados es que el tema resulta muy ameno para los alumnos y estos se implican con mucho interés en todas las actividades.
Por otra parte, el conocimiento de los otros es una vía hacia el conocimiento de uno mismo.
Es el término necesario de comparación.
Y por lo tanto, es un elemento enriquecedor.
No olvidemos que la realidad que vivimos en el aula responde a una construcción social y, por lo tanto, un proyecto de educación multicultural dependerá de la transformación del cuadro sociopolítico. pañoles (la opinión de los demás sobre los españoles).
Consultar los ejemplos recogidos en los materiales (10 minutos).
Leer y comentar algunas de las redacciones (los deberes) (40 minutos).
Formular oralmente conclusiones de las dos sesiones (10 minutos).
Orientaciones para la evaluación
Valorar el cambio de emociones y actitudes, el grado de empatía, la madurez de las conclusiones, la interacción con los demás (alumnos y profesor) durante las clases.
La redacción, el debate oral, las conclusiones formuladas.
La multiculturalidad conlleva una serie de ventajas enriquecedoras a la vez que un amplio abanico de problemas y conflictos en todos los sectores de nuestra sociedad.
En el ámbito educativo, el tratamiento de los temas multiculturales en el aula nos aporta distintas oportunidades para resolver este tipo de conflictos: educar en valores, usar el conflicto como aprendizaje y prevenir.
En este estudio nos hemos centrado en los estereotipos, por representar una simplificación burda y una distorsión injusta de la realidad.
Su aceptación inconsciente se debe a dos factores: la falta de pensamiento crítico y la falta de conocimiento.
Por ello el profesorado tiene un papel fundamental en la formación del alumnado en general y en el desarrollo de su competencia intercultural afectiva, en particular.
De ahí, la importancia de que sea consciente de este papel, de que por su parte tenga la formación necesaria y la actitud imprescindible para poner en marcha una intervención pedagógica en esta línea.
Nuestra propuesta didáctica ha sido puesta en marcha con alumnos de distintos niveles y ha obtenido siempre magníficos resultados: incita a reflexionar, a conversar, contar experiencias doi: 10.3989/arbor.2012.757n5013
Para la clase de Lengua castellana y LIteratura
LIsta de unIdades fraseológIcas con gentIlIcIos y toPónImos
Aceptado: 29 de septiembre de 2011 Salga el sol por Antequera (y póngase por donde quiera / y la luna por donde quiera).
Salir de Málaga y entrar en Malagón.
Salir por los cerros de Úbeda.
Ser la obra de El Escorial.
Ser un lujo asiático.
Ser un trabajo de chinos.
Tener más trampas que una película de chinos.
Todos a una como en Fuenteovejuna.
Todos los caminos conducen a Roma.
Tomar las de Villadiego.
Trabajar como un chino.
Trabajar como un negro.
Zamora no se ganó en una hora.
Ir (salir) de Guatemala a Guatepeor.
Ir de la Ceca a la Meca.
Irse por los cerros de Úbeda.
Los catalanes de las piedras hacen panes.
Los últimos de Filipinas.
Más se perdió en Cuba.
Naranjas de la China.
París bien vale una misa.
Pasar una noche toledana.
Poner una pica en Flandes.
Quedarse a la luna de Valencia.
Quien fue a Sevilla perdió su silla; quien vino de Gijón se la quitó.
Quien tiene un tío en Graná ni tiene tío ni tiene na.
Revolver Roma con Santiago. |
En campos como la física o las matemáticas su visita tuvo un impacto significativo como muy bien han analizado distintos historiadores de la ciencia: sobre todo Sánchez Ron (1999Ron (, 2007) ) y Glick (1986), pero incluso otros como González de Posada (1995).
Sus conferencias favorecieron una difusión muy fructífera de las nuevas teorías físicas que emergían a comienzos del siglo XX en los países desarrollados científicamente entre los que, desgraciadamente, no estaba España.
Obviamente, los primeros beneficiados por estas conferencias -impartidas en Madrid y Barcelona-fueron los asistentes, pero no cabe duda de que ese efecto se extendió a toda España porque fueron cubiertas por la prensa de la época.
Es decir, hubo un efecto multiplicador desde los medios de comunicación.
Los periódicos desvelan que la asistencia a aquellas conferencias -impartidas en duro lenguaje matemático-fue multitudinaria -algo impensable hoy en día-y, sin duda, al margen del interés académico de algunos científicos, buena parte de los asistentes fueron atraídos por el tratamiento periodístico que la visita del sabio alemán recibió en España.
No abordaremos en este artículo aspectos más históricos -como la situación social y política española en 1923-; ni otros más anecdóticos como los antecedentes y la historia de su visita o la correspondencia que Einstein mantuvo con distintos científicos españoles para preparar este viaje, ámbitos todos ellos que también han sido magníficamente abordados por los historiadores citados.
Las repercusiones políticas de aquella visita así como su recorrido por distintas ciudades españolas y las anécdotas vividas durante su recorrido han sido analizadas, incluso, en documentales para televisión 1 o suplementos de periódicos 2.
Pero si conviene precisar un dato: para investigar todos esos ámbitos de los que aquí no hablaremos, los historiadores se han basado en gran medida en la repercusión mediática de aquel evento.
Analizando a través de los periódicos -no sólo de Madrid o Barcelona, sino de provincias tan alejadas como Tenerife-los debates suscitados, las reacciones a sus conferencias, las excursiones programadas o las declaraciones de científicos, han podido reconstruir buena parte de la historia de aquella visita.
No obstante, desde mi punto de vista, ha sido escasamente estudiado cuál fue la repercusión de esa visita para el propio desarrollo del periodismo español como profesión e, incluso, como disciplina conceptual.
Y ése es el enfoque que abordará este trabajo.
En este sentido, lo primero que debe subrayarse es que esa visita puso a prueba la profesionalidad del incipiente periodismo profesionalizado español: era la primera vez que un personaje mediático, de fama mundial, y, además, científico visitaba este país.
¿Cómo abordar la cobertura?
¿A quién se enviaba a cubrir la información: a científicos o a periodistas?
¿Había que explicar sus conferencias públicas o sólo reseñar que se impartían?
¿Qué género elegir para hablar de ciencia: el reportaje, la crónica, el perfil?
¿Podía usarse el humor?
¿Era lícito usar el lenguaje matemático en la prensa al mismo nivel que el literario o había que excluirlo?
¿Cuál fue la actitud de los periodistas ante el científico?
Para intentar responder a estas preguntas se realizado un análisis de contenido de las noticias que hablaban de esta visita que fueron publicadas en la prensa de Madrid y Barcelona.
Aunque la visita fue del 22 de febrero al 13 de marzo, se ha analizado todo el mes de febrero y todo marzo, de forma que puedan examinarse las expectativas a la visita así como las repercusiones posteriores.
LA ACTITUD DE LOS PERIODISTAS
ANTE EL PERSONAJE Y SU CIENCIA
El primer aspecto que sorprende al analizar la cobertura mediática de la visita de Einstein a España en el año 1923 es que la mayoría de los periodistas de la época siguieron las conferencias de Einstein en persona y no se conformaban, simplemente, con los comunicados de prensa, inexistentes en los años veinte y, por cierto, asfixiantes en la actualidad.
Una comparativa con la visita que Stephen Hawking 3 realizó a España en 2005 -que se ha tomado como referencia para conocer la situación actual-ofrece como resultado que todos los medios copiaron exactamente la nota emitida por el gabinete de prensa de la fundación Príncipe de Asturias.
Sin embargo, las noticias sobre la visita de Einstein eran crónicas sobre el ambiente que se vivía en la conferencia, al igual que ahora se escriben o transmiten crónicas sobre el ambiente en un partido de fútbol.
Pero, por supuesto, al menos en el periodismo español actual, está totalmente descartado la crónica de ambiente sobre una conferencia científica.
Pero lo más interesante de la cobertura mediática de la visita de Einstein a España ha sido descubrir que muchos periódicos incluían el lenguaje matemático que explicaba sus teorías.
Y alguno hasta lo hacía en primera página.
El periódico El Imparcial publicó el 3 de marzo la introducción que el catedrático de Física Blas Cabrera hiciera del libro Principio de Relatividad.
En estos momentos, ese texto no tendría cabida en las páginas de un periódico generalista.
Como mucho se desterraría al suplemento de cultura (pero jamás a la sección diaria de cultura).
La relevancia de este despliegue también se pone de manifiesto en que los periódicos de 1923 tenían mucha menos páginas que ahora.
Existió, además, un cierto interés entre los intelectuales de letras que, desde mi punto de vista, tampoco sucede ahora.
Así, por ejemplo, el escritor Josep María de Segarra, confesaba directamente en un artículo que no entendía nada, pero, al menos había acudido: "He asistido a las conferencias de Einstein seguro de que no entendería nada de sus explicaciones, incluso con un poco de miedo de hacer el ridículo papel de dormirme.
He entrado en las conferencias sin decir nada a nadie, como si me diera vergüenza, venciendo el hecho que pudieran pensar de mí que era un pedante y que allí nadie me reclamaba" 4.
Hoy en día la actitud de un escritor o un periodista -en el caso de que fuera-sería mucho más prepotente e, incluso, se atrevería a criticar el uso de un lenguaje científico basado en las matemáticas.
Otro de los elementos que sorprenden en el análisis de los artículos publicados es que en los inicios del siglo XX el lenguaje científico de alto nivel no estaba proscrito en los medios de comunicación españoles.
Así científicos como Ferrán Tallada, profesor de la Escuela Industrial de Barcelona, escribió esos días extensos artículos en La Vanguardia con títulos como "Einstein en Barcelona", "La noción del tiempo y la teoría de la relatividad" o "la contracción de los cuerpos en el movimiento relativo", publicados respectivamente los días 4, 13 y 24 de marzo de 1923.
El debate en la prensa era intenso.
Y, por ejemplo, el día 14 de marzo -un día después del artículo de Tallada-, un relevante científico contrario a la teoría de Einstein, Josep Comas i Sola escribió una crónica sobre las "conferencias de Einstein".
En la actualidad, ninguna visita de científico genera semejante debate intelectual en la prensa.
¿QUIÉN DEBE CUBRIR LA NOTICIA: UN CIENTÍFICO, UN PERIODISTA O AMBOS?
Uno de los principales problemas con que se encontraron los directores de periódico españoles fue a quién enviar: a un periodista de letras o a un científico.
Analizado el asunto desde la perspectiva actual, puede afirmarse que la mejor elección fue la del científico con vocación literaria.
No la del simple periodista.
El periódico El Liberal contrató como periodista para seguir las conferencias al matemático e historiador de la ciencia Francisco Vera.
Su magnífica crónica (de la tercera conferencia en Madrid de Einstein) comienza con un estilo que refleja un buen manejo del lenguaje literario puro: "Son las cinco y media de la tarde cuando el cronista se dirige a la universidad.
Aunque se ha extremado el rigor de las invitaciones para las conferencias einstenianas, es muy difícil encontrar un sitio vacío desde mucho tiempo antes de que el creador de la Relatividad empiece su lección.
Además, las deficientes condiciones acústicas del aula de Física dificultan la inteligencia de las ideas de Einstein, cuya voz suave, rectilínea, sin apenas inflexiones, llega muy tenue a los últimos bancos donde se apretujan los rezagados, y el cronista no quiere perder ni una sílaba, porque desde la primera conferencia pudo comprobar que nuestro ilustre huésped sólo emplea las palabras precisas, cada una de las cuales responde a una idea perfectamente definida, palabras de un gran peso específico y de tal modo encadenadas que, una vez perdida una sola, es muy difícil entender el contenido del macizo párrafo de que formaba parte. (...)
Una honda preocupación embarga el ánimo del cronista.
El profesor Einstein dijo al terminar su segunda conferencia que esta tercera iba a tratar de problemas puramente especulativos y para ello tendría que acudir a los recursos del cálculo diferencial absoluto.
¿Cómo referir a los lectores de El Liberal lo que diga el sabio profesor, sin pasar del discreto límite de una vulgarización?
Eso le otorga una gran humanidad a la ciencia.
Pero hoy en día desde las facultades de periodismo se enseña que ese tratamiento sólo se reserva para el deporte, los toros o los acontecimientos sociales.
Los científicos tampoco lo echan de menos en las informaciones sobre ciencia en los medios.
Pero esos datos que el periodista incluyó en su crónica, ahora nos son de gran utilidad, tal vez no para los físicos, pero sí para los historiadores.
En el futuro será muy difícil, por ejemplo, usar a la prensa como fuente para saber cómo era el ambiente que rodeó la visita de Stephen Hawking en 2005, porque nadie lo recreó en una crónica.
Sin embargo, en la cobertura de la visita de Einstein existe otra gran ventaja: el periodista de la época describe, sin problemas, las grandes líneas en las que se basa la teoría y, sobre todo, es capaz de seguir la dura conferencia sin que le den un dosier escrito con antelación.
El periodista se excusa por no poder continuar explicando lo que Einstein expone.
También subraya la importancia de saber cálculo diferencial para comprender la noticia.
Pero jamás se le ocurre recriminar al físico para que use un lenguaje más cotidiano.
El fallo es del periodista -o del público-, no del científico que usa el lenguaje propio de su ciencia.
Pero en el siglo XXI la actitud es la contraria: los periodistas reprenden a los científicos por no usar el lenguaje literario.
Puedo asegurar al lector que en estos momentos es imposible encontrar en un periódico generalista español una crónica de una conferencia científica con este nivel.
Es decir, en cuanto al periodismo y la divulgación científica se está peor en la España de 2007 que en la de 1923.
EL USO DEL LENGUAJE MATEMÁTICO EN LA PRENSA
No obstante, es cierto que esta tercera conferencia fue muy dura.
La primera fue más accesible y, por ello, los periodistas no dudaron en escribir con lenguaje matemático.
Veamos en este caso, cómo lo hizo en el periódico rival de El Liberal, el diario de la derecha El Debate.
Nos detendremos exclusivamente en cómo el periodista usa el lenguaje científico sin el pudor que existiría ahora.
Entonces no se avergonzaba a nadie por usar ese lenguaje en los medios de comunicación.
Esto representa una idea crucial porque constituye una diferencia clave con el periodismo científico actual.
Y es que, en estos momentos, en que todos y todo "sale del armario" sólo hay un elemento que permanece encerrado: el lenguaje matemático o químico.
Hasta en los libros de texto intenta obviarse, favoreciendo con ello, entre otros problemas, una vuelta a la irracionalidad (Elías, 2006).
Veamos cómo la crónica de El Debate introduce sin la menor vergüenza el lenguaje matemático en el periodismo: "(...) y Einstein comienza su disertación.
Con reposado ademán, con segura entonación, con lenta dicción que facilita la comprensión del francés a los oídos no acostumbrados (...)
Después dice que la simultaneidad no subsiste cuando se toma otro sistema inercial en movimiento uniforme respecto al primero, o sea que la simultaneidad no es absoluta, y, por tanto, carece de sentido si no se expresa el sistema al que está referida. (...)
De modo que a cada suceso se hace corresponder cuatro números que lo definen con relación a un sistema k, números que serán las tres coordenadas x, y, z y el tiempo t; a este mismo suceso en otro sistema inercial k' le corresponden otros cuatro números x', y', z', t'.
Es fácil demostrar que si exigimos que la ley de constancia de la velocidad en el vacío sea válida en los sistemas k y k', la transformación queda unívocamente determinada y coincide con la llamada transformación de Lorenz.
Del estudio de esta transformación pueden deducirse de modo inmediato diversas consecuencias físicas, en especial las relativas al comportamiento de los sólidos y relojes situados respecto al sistema k y vistos desde k' (...).
Minkowski dio un método muy elegante para hallar la forma de las leyes, sin pasar por la transformación, siendo el método empleado por él muy semejante al vectorial usado en la física clásica; en ésta se trata de encontrar ecuaciones que no varíen al cambiar de posición el sistema de coordenadas; esta condición no afecta más que al espacio y no al tiempo (...)
En la segunda conferencia de Einstein impartida en Madrid, el periodista de El Debate insiste en no dejar el lenguaje científico e, incluso, matemático: "(...)
Tomando una porción de superficie infinitamente pequeña se la puede considerar como plana y aplicarle la geometría euclídea y en particular el teorema de Pitágoras; en coordenadas locales la distancia entre dos puntos sería dS 2 = dX 2 + dX 1 2 Si tomáramos coordenadas de Gauss (...).
En la relatividad especial la magnitud ds 2 = dx 2 + dy 2 + + dz 2 -c 2 dt 2 referente a dos acontecimientos infinitamente próximos en el tiempo y en el espacio no depende de un sistema inercial de coordenadas; este enunciado es equivalente a la transformación de Lorentz (El Debate, 6-03-1923: 4)".
Un texto periodístico de un diario generalista de gran tirada como era El Debate incluye, sin necesidad de excusarse, ecuaciones diferenciales en su crónica de un acontecimiento.
Esto está totalmente proscrito en los libros de estilo periodístico actuales y en los consejos que se dan a los periodistas desde las facultades.
Es tal el pavor al lenguaje matemático que en estos momentos es imposible de encontrar en un periódico español (o, incluso, anglosajón) ese lenguaje.
Puede que haya una excepción en alguna tribuna de opinión, pero jamás en
una crónica o un reportaje como observamos en los años veinte.
Los propios periódicos de la época señalan claramente que, sin matemáticas, lo que resulta es todo menos ciencia.
Así el propio Einstein declara al Abc:
"Sin una seria preparación matemática, por lo menos la que tienen los ingenieros, no se comprende mi teoría.
Hay dos clases de libros sobre la relatividad: los que tratan seriamente este problema -y estos libros resultan terra incognita para lo que los franceses llaman le grand public-y los que pretenden vulgarizar mi teoría y hacerla comprensible para todos.
Estos segundos pueden ser interesantes, sensacionales, atractivos, poéticos, todo lo que se quiera... pero no contienen mis teorías" (Einstein, Abc, 4-03-1923: 3).
Muy interesante esta declaración de Einstein porque deja claro que lo que no se explica con lenguaje científico, sino sólo con lenguaje cotidiano, no es ciencia.
Y creo que esto era asumido a mediados del siglo XX hasta que los licenciados en Periodismo comenzaron a hacer acto de presencia en los gabinetes de prensa de los organismos de investigación y promovieron una política de convencer a los científicos de que su lenguaje no podía ser divulgado en público (o al gran público).
Pero, la ciencia sin su lenguaje -sobre todo matemático, físico o químico-deja de ser una actividad racional para convertirse en un acto de fe.
No es extraño que quienes lean ese tipo de divulgación científica, pero que carezcan de conocimientos matemáticos -como el filósofo Feyerabend-, consideren a la ciencia como "un cuento de hadas más", tal y como sostenía el filósofo citado.
Quizá sea sólo una hipótesis.
Pero quizá este despliegue sin complejos del lenguaje matemático en la prensa fue el precursor de numerosas vocaciones.
Einstein dictó sus conferencias en francés y no existía la traducción simultánea.
Así que los periodistas de la época escuchaban en francés y en lenguaje matemático y, después, escribían.
Tampoco existían gabinetes y comunicados de prensa para facilitar la labor de los redactores.
Sin embargo, el resultado de la cobertura de la visita de Einstein fue espectacular.
La formación de un periodista español del siglo XXI jamás permitiría el alto nivel alcanzado por algunos periódicos en 1923.
Así que, en ese sentido, el retroceso en la cobertura periodística de la ciencia ha sido significativo.
EL DEBATE PROFESIONAL SOBRE CÓMO TRATAR LA NOTICIA
No obstante, no todos los periódicos actuaron como La Vanguardia, El Debate o El Liberal.
Los periódicos tuvieron que diseñar estrategias informativas, porque hasta ese momento en la historia del periodismo español, jamás habían tenido que enfrentarse a nada similar.
El desconcierto era tal que, por ejemplo, el periódico Abc cambió de estrategia durante la propia estancia de Einstein.
Así, al comienzo, este periódico anunció a los lectores la postura a seguir: se prefería explicar parte de la teoría correctamente, antes que presentar una "vulgar síntesis del conjunto" 5.
Es decir, seguiría la senda rigurosa que habían elegido El Debate o El Liberal.
Pero después de la primera conferencia, el los periodistas del Abc cambiaron su actitud explicada en el siguiente editorial: "(La segunda conferencia) resulta absolutamente inaccesible aun para un público de cultura extensa, y creemos sinceramente que un diario no ha de sustituir las revistas científicas.
Un diario de gran circulación no puede hablar de ejes de coordenadas, de formas cuadráticas, de geodésicas, de fórmulas de transformación" 6.
Según el editorial del Abc, usar el lenguaje científico, no enseñaría nada a los expertos ni ilustraría al público.
Esta es la doctrina periodística que se ha venido siguiendo en España -y en los países occidentales-desde entonces.
Thomas Glick señala que, en realidad, los periódicos sólo tenían dos opciones: o bien enviar a un reportero corriente, sin especial preparación científica, simplemente para informar de detalles externos, o enviar a un científico para comentar sobre la sustancia de las conferencias (Glick, 1986: 219).
Observe el lector, que esta última circunstancia apenas se produce en estos momentos.
El Noticiero Universal (un periódico de Barcelona) escogió la primera opción y se justificaba de la siguiente manera ante sus lectores: "¿Qué dijo el doctor Einstein?
Si difícil le ha sido al profesor resolver el complicado problema de la Relatividad, más difícil es aún para el chico de la prensa trasladar a las cuartillas los conceptos que expone el ilustre conferenciante 7 ".
Con esta recomendación del director, qué fue lo que hizo "el chico de la prensa".
Pues reportajes y crónicas donde se hablaba de la forma más que del fondo.
En el reportaje publicado en El Noticiero Universal el perio-
dista incidía en elementos como que "Einstein habla tan pausadamente que parecía menos un profesor que un estudiante sometido a un examen oral".
También describían cómo usaba la pizarra, cómo era su peinado o el "prescindible" detalle de que "no bebió agua durante su exposición".
El lector podrá sonreír.
Pero estos detalles también son necesarios para humanizar la ciencia y, sobre todo, al personaje.
En la cobertura de la visita de Hawking en 2005 este tipo de observaciones apenas aparecieron en la prensa.
Un editorial 8 del director de El Diario de Barcelona en aquella época, Joan Burgada, exponía el debate periodístico en torno a la divulgación mediática del lenguaje científico.
Obsérvese que, al menos, subsistía una mala conciencia sobre la prohibición del tecnicismo en prensa -y, sobre todo, un debate de ella en los periódicos-que en estos momentos ha desaparecido o se considera superado.
Ahora todos creen que el lenguaje científico no debe expresarse en los medios de comunicación.
Pero en aquella época, al menos, se intentaban justificar.
"Es claro que ello [explicar las ideas de Einstein] impone una misión; pero ésta se reduce a señalar la presencia del sabio y a reseñar modestamente y de modo 'oficioso' el desarrollo de sus conferencias.
La misión de la prensa, pues, en situaciones como la que se trata, consiste en colocarse en las avanzadas de las masas no para desentrañar la causa; sino para recoger el efecto; no para indagar la sustancia, sino para señalar el fenómeno.
Los demás, no podemos hacer otra cosa que anotar el 'movimiento externo' de esas manifestaciones de una ciencia que dista mucho de pertenecer al dominio común, ni aun al de los intelectuales no especializados.
No se trata de un asunto 'periodístico', de vulgarización y propaganda, salvo la aportación aislada de algún especialista, porque para ambas cosas necesario es poseer un conocimiento exacto de la materia.
Preséntese, además, el problema del tecnicismo, sin el que no hay modo exacto de expresión.
No es que en los periódicos no se yerre con frecuencia acerca de las cuestiones más debatidas en sus columnas (política, literatura, sociología y algunas veces filosofía); pero aun erradamente, cabe hablar de ellos con cierta brillantez y deslumbrar a la masa. (...)
No se disputa tanto de matemáticas o de ciencias naturales, porque no hay manera de expresarse sin el conocimiento del tecnicismo propio de estas ciencias y que, naturalmente, está reservado a sus pacientes cultivadores» (Burgada, 10-03-1923: 4).
Es curioso que siendo el periodismo el oficio que persigue desentrañar y explicar las causas de la realidad, se declare incompetente para analizar, precisamente, el fenómeno que más ha modificado la civilización en los últimos siglos.
También habla de lo fácil que es disertar, equivocarse, y aun así, emocionar a las masas cuando se habla, según sostiene Burgada, de política, literatura, sociología o filosofía sin saber de ellas.
Y esto también define nuestro período actual de civilización.
Desde estos conocimientos -como la política, la sociología o la filosofía-resulta muy fácil y convincente hacer demagogia desde los medios de comunicación y ello es un valor para la cultura mediática.
Pero con la ciencia no resulta fácil, porque ésta se escuda en una de sus mayores virtudes: el tecnicismo, que denomina de forma precisa cada término y evita sinónimos o equívocos.
Pero lo que para la ciencia es una grandeza y causa de su avance, para los medios de comunicación es una desgracia, porque el tecnicismo no es susceptible de manipularse tan fácilmente.
Sobre todo, si no se conoce exactamente su significado.
De forma que con su uso, el posible poder de manipulación queda en los científicos, nunca en el poder mediático.
Por ello el periodismo actual huye del tecnicismo.
EL TECNICISMO NO TIENE POR QUÉ ALEJAR AL PÚBLICO DE LA CIENCIA
Muchos criticarán que esta posición alejará aún más a la gente de la ciencia.
Los datos muestran lo contrario: cuanto más fácil se intenta hacer la comprensión de la ciencia y, sobre todo, cuanto más interviene la cultura mediática en ella -como sucede en estos momentos-, más disminuyen las vocaciones y el interés, tal y como demuestran, por ejemplo, el análisis diferencial sobre el interés de la ciencia en los eurobarómteros de 1992 y 2005.
Por otra parte, el Instituto Nacional de Estadística ha publicado datos que demuestran el descenso de matriculados en las facultades de ciencias españolas, una tendencia que ocurre en todo occidente.
Una posible explicación sea que el uso del lenguaje científico riguroso en los medios de comunicación, más que alejar engendra, cuanto menos, fascinación en el lector analfabeto científico.
Y, en el mejor de los casos, propicia un efecto de querer comprender ese lenguaje para llegar a
entender sus magníficos resultados.
Por tanto, puede que si los medios vuelven a incluir el lenguaje matemático y químico en sus páginas, haya un sector de la población que se interese por aprenderlo.
Puede que sea una hipótesis, pero la cobertura mediática de la visita de Einstein a España demuestra que el uso de un lenguaje altamente matematizado no alejó a la población de la ciencia.
Si repasamos las crónicas publicadas en la prensa, descubrimos que cuando Einstein visitó España en 1923 las masas lo seguían más que a un torero, un futbolista o un actor.
Veamos cómo contaban los periódicos de la época la visita de Einstein:
Hay que esperar con la multitud.
En todo caso el automóvil tiene que pasar por aquí.
Aquí atrincheramos nuestro afán informador. (...)
Pero la gente ha reconocido a Einstein y los chiquillos nos rodean como gorriones.
Los pequeños vendedores de periódicos los exhiben.
Llevan en primera plana la recepción a Einstein en la Academia de Ciencias.'Es el sabio', murmuran.
Y el sabio corresponde a la admiración de los niños.
Les hace muecas, les da con su gorra, y se muestra satisfecho cuando les hace reír (Abc 7-03-1923:2)".
El lector pensará que, tal vez, se trate de la visita a una facultad de Físicas.
Nada más lejos de la realidad.
Ésta es la crónica de la excursión que Einstein hizo al Toledo de 1923, una simple capital de provincia, no muy desarrollada en la época, y alejada ya de todos los circuitos científicos avanzados, pese a que durante la Edad Media fue un centro importante de conocimiento.
Esta expectación popular tiene mayor valor porque hablamos de una época en la que no existía televisión ni, apenas, cine.
¿Cómo reconoció la gente a Einstein?
Pues porque su visita tuvo un seguimiento continuado en prensa.
El Abc, por ejemplo, le dedicó cuatro portadas, con lo que eso supone, pues las "primeras" de este periódico eran -y aún son-fotografías, pero en aquella época en huecograbado, cuya edición suponía un importante gasto de tiempo y dinero.
Todos querían retratarse con el científico, desde el rey Alfonso XIII hasta los anarcosindicalistas quienes declararon, tras su encuentro con el físico en Barcelona, que "Einstein era un revolucionario, no sólo de la ciencia".
Esas declaraciones desencadenaron un escándalo de tales dimensiones que Einstein tuvo que rectificar: "No soy revolucionario, ni siquiera de la ciencia.
Soy un tradicionalista", declaró el uno de marzo, a su llegada a Madrid procedente de Barcelona.
Pero lo importante, es que la ciencia y el científico era el centro de todo, no la nota de curiosidad para aligerar las páginas de un periódico o el contenido de un telediario.
OTROS GÉNEROS PERIODÍSTICOS: CARICATURAS Y VIÑETAS DE HUMOR
Además de fotografías, la cobertura mediática también incluyó numerosas caricaturas y viñetas de humor en toda la prensa.
En periodismo existe un axioma que establece que algo es verdaderamente noticia cuando un humorista gráfico lo elige como tema para su viñeta.
El humorista gráfico, al tener que jugar con el doble sentido, sabe perfectamente que sólo puede usar aquello que ha traspasado la frontera del debate periodístico o experto y se ha situado en el epicentro del interés del público masivo.
Para que pueda apreciarse el nivel de cobertura se han elegido algunas viñetas publicadas en el Abc.
Como vemos la teoría de la relatividad se usó tanto hablar de política como para evidenciar que muchos miembros de la universidad española de la época no eran capaces de comprender las teorías científicas modernas, lo cual constituyó un escándalo importante.
Esto seguramente trascendió en la mentalidad de los políticos de la época que se vieron obligados a mejorar la enseñanza de las ciencias físico-matemáticas.
Otras viñetas usaban la teoría de Einstein para hablar de Economía y, en otros casos, el dibujante prefería una caricatura, reservada en aquel momento -al igual que ahora-, a los grandes personajes mediáticos.
Todo esto demuestra que la mentalidad periodística de 1923 no sólo asumía un registro científico puro, sino que los medios de comunicación proponían la ciencia y al científico como de cualquier hecho.
El humor, es decir, el uso de la ciencia para arrancar una sonrisa estaba perfectamente aceptado.
En el siglo XXI es muy difícil -por no decir imposible-encontrar ejemplos similares.
EL USO DEL LENGUAJE LITERARIO Y LA HUMANIZACIÓN DEL CIENTÍFICO
Otro de las características que sorprenden ahora del tratamiento mediático que se le dio a aquella visita fue el uso de un lenguaje literario que, en estos momentos, sólo está autorizado en algunas crónicas taurinas, en algunos reportajes en profundidad o en relatos literarios redactados por escritores, no por periodistas.
Sorprende también la iniciativa del periodista para hacer "algo diferente" en la línea del gran periodismo producido posteriormente en Estados Unidos en los años sesenta y setenta.
Este tratamiento humano -con lenguaje literario puro-favoreció una imagen muy positiva del científico.
En la estación de tren de Madrid, Einstein se encontró con numerosos periodistas que le esperaban, como ahora sólo harían con un cantante o un personaje de telebasura.
Pero algún periodista, además, se subió en el tren a su paso por Guadalajara para describir, incluso, el trayecto: "(...)
En Guadalajara tomo el rápido de Barcelona y me pongo en busca del que es ilustre huésped de España y hoy de Madrid.
Después de echar una mirada en unos compartimentos lo percibo a través del cristal conversando con su esposa.
Tiene el pelo largo y rizado, que ha sido muy negro pero en el cual predominan ya las canas.
Su frente es muy alta y combada.
Sus ojos, oscuros, tienen una expresión melancólica; su mirada es lejana, como acostumbrada a lo infinito.
La nariz es hermosa, algo aguileña.
Unos bigotes cubren el labio superior.
La boca es sensual, muy encarnada, más bien grande; entre los labios se dibuja una sonrisa permanente, ¿bondadosa o irónica?
La tez es tersa, mate, de color moreno claro.
Einstein levanta hacia mí una mirada sorprendida, casi asustada.
¿Habrá sufrido mucho por las in-discreciones de periodistas?
Entro; me presento, le exhibo el ABC de esta mañana, que lleva en primera plana su fotografía.
Y sencillamente, sin más preámbulo, se levanta, me da la mano y me invita a sentarme.
Es alto (acaso tenga un metro 75 centímetros), ancho de hombros, con la espalda algo encorvada.
Siento honda emoción al estrechar esta mano que sobre el misterioso universo ha escrito, desde Newton, las cosas de mayor trascendencia, y al recibir la mirada de este genio, que ha sabido penetrar en los misterios que permanecen opacos y ocultos a los demás hombres.
Mientras el tren corre hacia Madrid, Einstein me honra soportando mis preguntas" (Abc, 2-03-1923: 2).
Si antes hablábamos de usar el lenguaje científico-matemático en el periodismo, lo que hemos leído es literatura en estado puro.
Y, en mi opinión, literatura de la buena.
Esta descripción es extraordinaria: imposible también de encontrar en el periodismo actual, tan alejado de la realidad y que cacarea sin cesar lo que dicen los gabinetes de prensa o fuentes irrelevantes.
Pero lo más importante es que el periodista está encantado de conocer a un científico.
Esto hoy en día sólo pasaría con un político, un deportista o un actor, jamás con un científico.
El periodista, además, no lo trata como un friki, como alguien fuera de la realidad, como sucedería ahora.
Sino con respeto: "¿Tendría usted la bondad de indicar a los lectores de ABC los detalles de su vida cotidiana?-le pregunto" (Abc, 2-03-1923:2).
La intención es hacer humano al científico y Einstein cuenta que su existencia es como la de cualquier persona: "A veces, cuando me preocupa un problema, no trabajo durante días enteros; me paseo, voy y vengo en mi casa, fumo, sueño y pienso (...)".
Pero el periodista del año 1923 quiere dar la imagen a la opinión pública de que un hombre de ciencia es alguien también interesado en otros aspectos de la cultura.
"¿Tiene usted tiempo para ocuparse de literatura, de arte, de música?
¿Es cierto que es usted un excelente violinista?", le pregunta el periodista.
Einstein, con modestia, contesta: "Hombre, le diré: me gusta mucho la música y toco, en efecto, casi diariamente, el violín.
[Según las crónicas de la época, Einstein se atrevió, incluso, a dar un pequeño concierto público de violín en Madrid]
Luego el periodista le interroga: "¿Cuáles son sus músicos preferidos?"
Bach y Mozart, contesta el físico, a lo que el redactor le responde: ¿Y sus poetas preferidos?
"Shakes- Todo ello nos da un perfil de un científico humanista, interesado en la ciencia, pero también en la música y la literatura.
Hoy, posiblemente, también sea así, pero el paradigma dominante en la cultura mediática establece que eso no corresponde con la imagen que se enseña en las facultades de letras y ciencias sociales sobre cómo debe ser un científico.
No concuerda tampoco con el arquetipo cinematográfico de "científico loco, aislado y sólo interesado en el conocimiento científico".
Y, por tanto, los periodistas jamás harían ahora preguntas como las publicadas en 1923.
Dudo, incluso, que Einstein fuera hoy tan famoso como entonces.
En una época de declive de la ciencia como la actual, la imagen mediática de un científico se correspondería más con Stephen Hawking: alguien tetraplégico, con la cara deformada y hablando de forma no humana (como un robot) desde una silla de ruedas.
Hawking ni siquiera es premio Nobel, pero para los medios representa la imagen del perfecto científico y, sin duda, por ello es el más famoso en la cultura mediática.
No estoy capacitado para saber si Hawking se merece el Nobel de Física, pero sí puedo asegurar que, en es caso de que se lo concedieran, tendría más cobertura mediática que la que jamás haya tenido ningún otro físico o químico en la historia del galardón.
Toda la estancia de Einstein fue minuciosamente descrita y valorada en la prensa.
Desde las conferencias, hasta sus actos sociales.
Las crónicas describen veladas como el "té de honor" que le ofrecieron los marqueses de Villavieja y al que acudió "toda la intelectualidad madrileña".
Otras coinciden en "la unión de la aristocracia de sangre y de la inteligencia".
Las salas de conferencias estaban abarrotadas y constituía un gran honor poder escucharle.
Esas conferencias fueron pagadas a precio de oro: 3.500 pesetas cobró Einstein por las tres charlas de Madrid.
Ese dinero era el sueldo de un profesor universitario durante todo un año.
Hoy, ese esfuerzo económico, sólo se haría para contratar a un futbolista.
Lo que demostró el empleo del lenguaje matemático en el periódico fue, por ejemplo, que muchos ingenieros españoles quedaron avergonzados de no entender las matemáticas que aparecía en la prensa.
Fue la primera vez -y quizá la única-en la que en España se observó que los licenciados en Matemáticas y en Física sabían más ciencia que los ingenieros que, por entonces, habían quedado totalmente desfasados.
Una obviedad en todos los países anglosajones avanzados, pero no tan clara en países con pasados dictatoriales y fuerte influencia religiosa como España, Portugal, Grecia o Italia.
Se potenciaron los estudios en ciencias exactas y, a la vez, se introdujeron más materias de ciencias en las ingenierías.
Se vio la necesidad de que los que impartieran Física y Matemáticas en ingeniería fueran licenciados en esas disciplinas -como ocurría en el resto de los países desarrollados-, antes que ingenieros o militares, como solía hacerse hasta entonces en la rezagada España.
Es decir, el uso del lenguaje matemático en el periódico influyó para que las autoridades académicas se dieran cuenta del atraso.
Si los ingenieros -que dominaban en aquel entonces la tecnología del país-no entendían las nuevas teorías físicas porque carecían de base matemática, qué se podía esperar de semejante país.
El nivel de impacto mundial de las publicaciones españolas en Física, Matemáticas y Química en estos momentos es muy superior al que alcanzan las de los ingenieros españoles.
Y, posiblemente, en ese gran nivel de las ciencias naturales españolas frente a otras disciplinas universitarias, tuvo mucho que ver la repercusión mediática de aquella visita que evidenció la necesidad de mejorar la preparación fisicomatemática de las nuevas generaciones.
¿Es tan perjudicial introducir una ecuación o una fórmula química?
¿Resulta tan negativo que el público se familiarice con este lenguaje?
Si los científicos divulgadores y los periodistas científicos se empeñan en ocultar el lenguaje científico a la sociedad, ésta creerá, en el peor de los casos, que es algo vergonzante.
En el mejor: que no es necesario conocerlo para comprender la ciencia.
Y, por tanto, que no es necesario enseñarlo en la escuela.
¿Para qué aprender a resolver ecuaciones o a formular químicamente si todo se entiende sin ese lenguaje?, se preguntan los jóvenes.
No se defiende desde aquí el lenguaje matemático como contrario al literario.
Sino la coexistencia de ambos en el periodismo moderno tal y como se empleó en cobertura de la de Einstein a España.
Hoy en día los alumnos de periodismo sólo quieren aprender programas informáticos para diseñar páginas web o para montaje digital de imágenes en televisión.
Les fascinan las clases sobre maquillaje, locución, escenografía y presentación en televisión.
Pero detestan la literatura y, cuando llegan a un periódico, no saben describir con precisión y belleza literaria un acontecimiento o la actividad de un personaje.
Tampoco nadie se lo exige.
Sólo le piden que unan declaraciones estandarizadas que les llegan en comunicados enviados masivamente a través de internet desde los gabinetes de prensa.
Las noticias -como se evidenció en la cobertura de la visita de Hawking-son idénticas -en prensa y televisión-y no hay una personalidad.
El estudio de la cobertura mediática de la visita de Einstein a España debería ser materia obligada en todas las facultades de Ciencias de la Información, como ejemplo de gran periodismo perdido, al que deberíamos regresar, tanto para mejorar la profesión como, incluso, para incentivar las vocaciones científicas.
LA COBERTURA MEDIÁTICA DE LA VISITA DE EINSTEIN A ESPAÑA COMO MODELO DE EXCELENCIA PERIODÍSTICA peare |
RESEÑAS DE LIBROS BOOK REVIEwS
Podríamos decir que mientras que en Europa las luchas sociales de tantos siglos empiezan a perderse en el pulso contra los mercados, en gran parte de América Latina el esfuerzo por una mejora social va alejándose de la esquizofrenia liberal que durante la década de los años noventa condujo a la fuerte ola de privatizaciones y endeudameientos con el FMI.
Las conquistas sociales siguen estando a la orden del día a ambos lados del Atlántico.
También en los Estados Unidos quieren ver nacer una reforma sanitaria y arrebatar el monopolio a la empresa privada.
No es menos cierto que la pretensión por una sociedad inclusiva haya mantenido en vilo la fuerza de un pensamiento transformador que ahora parece ir perdiendo el aliento ante la embestida de políticas económicas regresivas basadas en el déficit cero.
Ante dichas situaciones vale considerar siempre de nuevo argumentos teóricos que, sobre el esfuerzo de pensar los alcances de una justicia social, puedan iluminar algún camino o mostrar la imposibilidad de volver a andar otros.
En esta tesitura, resulta pertinente revisar la discusión que alentó la propuesta teórica de Nancy Fraser por construir una teoría de la justicia que asumiera la carga explicativa del modo en que las injusticias económicas y las de or-den simbólico cultural se entretejen en las sociedades democráticas.
Desde que Nancy Fraser planteara la fórmula de "no puede haber reconocimiento sin redistribución ni redistribución sin reconocimiento" (1997) como una apuesta teórica por pensar las condiciones de injusticia en las democracias con Estado de bienestar, se han sucedido distintas críticas sobre la pertinencia y consistencia de su análisis de una doble perspectiva de la justicia.
Las críticas y sus contrarréplicas han servido para que haya afinado cada vez con mayor consistencia el alcance de su teoría de la justicia basada en el principio de la paridad participativa.
Nancy Fraser es profesora del departamento de ciencia política de la New School for Social Research de Nueva York.
A lo largo de los últimos dos decenios ha planteado un marco interpretativo de la justicia social con base en la forma que han adoptado -y adoptan-, las reivindicaciones de justicia en el horizonte de una política democrática.
Con base en ello ha especificado tres perspectivas correctivas de la injusticia orientadas al problema redistributivo, al del reconocimiento y al de la representación política.
Las tres perspectivas acaban por articular lo que constituye el principio normativo de su teoría, denominado como paridad participativa y a partir del cual sustenta la exigencia de una justicia social democrática en sentido radical.
Adding Insult to Injury constituye la posibilidad de hacer un seguimiento a la discusión que ha suscitado la propuesta de Fraser de una teoría crítica a partir del análisis de lo que ha identificado como tres dimensiones de la justicia.
La discusión, que se da a lo largo de la década de los noventa y principios del siglo XXI, está distribuida en el libro en cuatro partes.
La primera se centra en analizar si es pertinente la distinción analítica entre redistribución y reconocimiento.
La segunda parte asume el esquema bivalente de la justicia y plantea objeciones sobre cómo resolver los dilemas de la justicia entre ambas dimensiones.
En la tercera se indaga sobre la posibilidad de incluir una tercera dimensión de la justicia, la política.
De ahí que en este apartado se revise la formulación de Fraser sobre una justicia democrática orientada por el ideal de la paridad participativa.
Mientras que en la cuarta parte se examinan los fundamentos filosóficos de nociones como reconocimiento, justicia y crítica.
Conceptos que articulan el enfoque teórico de Fraser y que conforman la constelación de su aporte a las políticas del reconocimiento bajo el nombre de "modelo del estatus".
Volviendo a nuestro libro, en la segunda parte se concentran cuatro críticas a la doble perspectiva de la justicia, precedidas por un artículo de Fraser en el que ésta se distancia de las políticas de la identidad y matiza su noción de reconocimiento con base en el modelo del estatus.
La pretensión es indicar de qué modo el no reconocimiento constituye una injusticia anclada en patrones de valor institucionalizados.
A razón de ello, esta forma injusta, aunque basada en lo simbólico, es, en términos de Fraser, de carácter material.
El reconocimiento fallido (misrecognition) debe ser superado en orden a lograr la paridad participativa, esto es, la posibilidad de participar en cualquier arena discursiva.
Christopher Zurn, Elisabeth Anderson, Ingrid Robeyns y Joseph Heat cuestionan el modelo del estatus preguntándose desde articulaciones distintas qué ha pasado con la redistribución y si las críticas de Fraser a los esquemas conceptuales de la redistribución están justificadas de modo suficiente -en la pluma de Robeyns es-De estos dos momentos da cuenta el libro, y a éstos se agrega el inicio de un tercero articulado en la tematización de una justicia democrática y el análisis de lo que para la autora constituirá una nueva forma de injusticia, a saber, la de la definición del marco político.
Lo que significa considerar el desafío de un marco normativo global emplazado por los regímenes de gobernanza y sus consecuencias en la definición de las condiciones de vida de los individuos.
Si seguimos la estructura temporal, la discusión que tiene lugar en la primera parte de libro puede leerse como un debate por definir el estatus de la economía y de la cultura en relación a las políticas del reconocimiento, por definir un paradigma bajo el cual entender las demandas sobre la identidad de grupo, y las demandas en relación al género.
Esta primera parte se cruza así con la discusión entre feminismo y multiculturalismo: ¿deben las mujeres asumir una política de la identidad a semejanza de los grupos identificados en relación a su cultura, esto es, la preservación de sus prácticas simbólicas?
O, por el contrario, ¿sus reivindicaciones tienen otro estatuto, que pasa no sólo por reivindicar la diferencia -sino por la asunción de que el género es una categoría que atraviesa la economía y la cultura-?
A resultas de esto, la primera parte está constituida por las intervenciones de Judith Butler -sobre el vínculo entre sexualidad y economía-; Iris Marion Young -en relación a las categorías a partir de las cuales conceptuar la injusticia social-; Richard Rorty -quien afirma que los prejuicios sólo se resuelven con una política redistributiva-; y por último, Anne Phillips -quien ilustra cómo tras la idea de reconocimiento de Fraser asoma el rostro de la distribución y de qué modo acaba por despacharse de los dilemas en relación a la cultura-.
Esta división en cuatro partes resulta esclarecedora de dos momentos diferenciados en la reflexión de la autora desde la aparición de Iustice Interruptus.
A Critical Reflections on the "Postsocialist" Condition en 1997 (editado en castellano por Siglo del hombre editores, Universidad de los Andes, Bogotá, 1997).
El primero, el planteamiento de la condición "postsocialista"; esto es, la redefinición de las luchas por la justicia social en un momento de avance de las políticas de la identidad y retroceso de las luchas por la redistribución.
Se trata, para Fraser, de plantear un marco teórico que pueda superar la antítesis entre ambas reivindicaciones.
Por ello, definirá una estrategia analítica que le permita diferenciar dónde se hallan los dilemas políticos relevantes a partir de las demandas hechas por los movimientos sociales.
Será en este punto en el que comience a esbozar a la paridad participativa como principio normativo que, por un lado, orientaría el debate democrático y, de otro, como consecuencia práctica, podría salvar los dilemas políticos en que colisionan las pretensiones normativas de las demandas de justicia económica y las del reconocimiento.
El segundo momento del enfoque de Fraser puede rastrearse a partir de sus artículos sobre la discusión que despertó aquel libro y que la condujo a matizar mucho más la dimensión del reconocimiento hasta llevarla a establecer el modelo del estatus como una apuesta socio-teórica relevante y una toma clara de posición frente a las políticas de la identidad.
El colofón de este proceso vendría en el año de 2003 cuando tuvo lugar la publicación de su debate con Axel Honneth Redistribution or Recognition?
A Political-Philosophical Exchange, para dirimir los referentes de la teoría crítica y sus objetivos de cara al proceso de globalización del capitalismo.
En 2006 fue editado en castellano por Ediciones Morata.
que insiste en el carácter siempre inacabado del reconocimiento.
Rainer Forst por su parte, enlaza los problemas de fundamentación de la teoría crítica en Fraser y Honneth para plantear más allá de ellos una comprensión de la estructura social basada en el principio de justificación.
La idea de Forst es introducir y enfatizar en la dimensión política dentro de la teoría crítica en orden a considerar la "reciprocidad" y la "generalidad" como condiciones de todo proceso de justificación sobre las razones elevadas para denunciar las formas institucionalizadas de injusticia.
La réplica de Fraser a ambos autores se centra en matizar el sentido de su concepción de la teoría crítica, la cual entiende como una herramienta para diagnosticar y clarificar las formas en que se institucionaliza la injusticia y cómo mediante el principio de la paridad participativa, procedimental y sustantivo, es posible alcanzar en cada ronda discursiva cotas cada vez más amplias de equidad social.
La argumentación de Fraser y con la que además se cierra el libro, es un esfuerzo más de la autora por especificar el alcance de su propuesta al presentar de un modo sistemático, consistente y aún así breve, los elementos filosófico morales sobre los que descansa la paridad participativa.
A resultas de esta ágil argumentación y síntesis, la autora define con claridad el lugar que la política asume dentro de su esquema teórico -aunque no será hasta la publicación de Escalas (2008) cuando podamos encontrarnos con un extenso análisis sobre por qué dicha dimensión constituye una ampliación ineludible de su enfoque-.
El libro termina, tras este recorrido por un profundo debate, con la asunción de Fraser de continuar pensando el cómo se institucionalizan las asimetrías de poder en la estructura social.
No por casualidad, su trabajo se ha orientado recientemente a pensar la actual "gran transformación", Feldman, se encuentra el texto de Kevin Olson, quien además de editar el libro que reseñamos también lo presenta situándolo en el contexto socio-histórico y teórico que da lugar a vincular las injusticias económicas (injuries), a las del reconocimiento (insults).
La expresión idiomática Adding insult to injury aparece así justificada en un texto que da cuenta del modo en que la colisión de dos paradigmas de justicia genera dilemas, pero también proposiciones teóricas que desafían un monismo socioestructural y se proponen como clave de lectura del presente.
Siguiendo con Olson, su texto celebra el que Fraser haya vinculado definitivamente la dimensión política a su marco teórico, por ello centrará su aporte en especificar dónde están las dificultades entre justicia y democracia, pues a partir de las mismas busca mostrar porqué la justicia debe entenderse democráticamente y en que medida esto ayudaría a superar algunas tensiones sociales.
Finalmente, la cuarta parte del texto continúa la problemática abordada en el año de 2003 entre Honneth y Fraser sobre el reconocimiento como clave de bóveda de una teoría crítica que pueda responder a los desafíos de la justicia en el siglo XXI.
Nicolás Kompridis y Rainer Forst siguen aquel debate aunque exploran vías alternativas para problematizar el esquema de Fraser.
Kompridis observa la instrumentalización del reconocimiento y las dificultades que el criterio de publicidad, para ganar legitimidad en las reivindicaciones, tendría cuando existen colectivos e individuos que ni siquiera tienen voz, voicelessness (301) -lo que supone para él una deficiencia no sólo del principio de la paridad participativa sino de la teoría social en que se sustenta-.
A resultas de ello propone una lectura más orientada hacia Foucault que pueda desarticular las asimetrías de poder de los sin voz y pecialmente-.
Anderson cuestiona de qué forma un replanteamiento de las acciones afirmativas podrían tener cabida en el esquema de Fraser abriendo una vía para superar el dilema entre redistribución y reconocimiento, mientras que Zurn hace una enmienda a la idea de paridad participativa como principio normativo capaz de responder a los retos de la justicia social.
Finalmente, esta segunda parte la cierra Heath quien indaga acerca de las políticas del reconocimiento y su relación con el igualitarismo de los recursos.
Esta segunda parte constituye así el debate sobre el modelo del estatus.
En la tercera parte, y en consonancia con lo que constituirá ese otro momento de la obra de Fraser, el de la dimensión política, Leonard Feldman critica a la autora la posición que ocupa el Estado al definir las condiciones de la injusticia.
Su texto puede entenderse como una interesante provocación para que Fraser desarrolle la dimensión política en el marco del Estado-Nación.
El contrapunto a la crítica de Feldman podría situarse en el artículo de Fraser "Reframing Justice in a Globalizing World", que cierra esta tercera parte, y en el que la autora sitúa la dimensión política dentro de su esquema de la justicia.
Sin embargo, la "política del enmarque" -the politics of framing-que allí plantea, se dirige fundamentalmente a pensar los desafíos de un marco normativo global.
En nuestra opinión, Fraser también debería considerar los desafíos que a nivel nacional o de domestic justice suponen las condiciones de la globalización del capital; por ejemplo, a la hora de definir la soberanía del Estado; y en consecuencia, los déficits democráticos que ligados a la estructura de la gobernanza transnacional se reproducen en el ámbito estatal.
Entre este artículo de Fraser y lo que entiendo como una exhortación por parte de
argumentos que la discusión sobre las políticas de la identidad y las políticas del reconocimiento han desplegado a la hora de aportar herramientas para pensar la inclusión social al nivel estatal y también han indagado sobre cómo podría entenderse la justicia política en un marco transnacional.
En mi concepto, este libro es una muestra de un hondo y al mismo tiempo claro debate sobre las implicaciones que ha tenido la obra de Nancy Fraser, y esto ha sido posible gracias a las críticas agudas de los participantes en el mismo y a las matizaciones a que se ha visto obligada para afinar el alcance y dimensión de su propuesta teórica.
A nuestro entender, este debate permite revisar los límites y alcances de cada una de las versiones sobre cómo entender los retos de una sociedad inclusiva desde la justicia social.
CP 08001 [EMAIL] discusión de Fraser con autores relevantes de la teoría feminista, de la teoría crítica y del pragmatismo.
Elementos que con modulación propia aparecen en su enfoque sobre la justicia y que estas discusiones permiten contrastar.
Se dan cita pues en esta obra, perspectivas y tradiciones filosóficas distintas, y de otro lado, aportaciones que buscan sacarle más punta a los argumentos de Fraser como es el caso de Olson.
El libro es un buen compendio ya no sólo de la obra de Fraser, sino de la discusión sobre los supuestos socio-teóricos para pensar por un lado el reconocimiento, de otro, la redistribución económica, y también la participación política.
Se trata en últimas de presentar cómo estos se articulan de diversos modos en aras de pensar el presente.
Pues no otra cosa es lo que los varios filósofos reunidos en este volumen han hecho al considerar de qué forma los dilemas de la justicia podrían ser mejor conceptualizados.
Para quienes estén interesados en la obra de Fraser o para quienes se acerquen a ella por primera vez, se encontrarán con un volumen clave para comprender los siguiendo a K. Polanyi, con el objetivo de identificar herramientas conceptuales que permitan valorar las condiciones de la crisis.
Sin embargo, Fraser también se distancia del marco trazado de Polanyi y apuesta por recuperar a la emancipación como categoría de análisis de formas reivindicativas que no se restringen a los procesos de democratización de los mercados o bien a las luchas por la protección social.
Esperamos que este análisis sobre la emancipación pueda ver la luz en breve.
Volviendo a nuestro libro, la fuerza de la última ronda de debate permite enlazar los primeros momentos de la teoría de Fraser sobre el dilema entre redistribución y reconocimiento, pasando por la discusión sobre el modelo del estatus, hasta lo que ha sido su esfuerzo por pensar la dimensión política.
Asimismo, Fraser matiza y especifica con amplia claridad los supuestos teóricos en que basa su interpretación de las condiciones injustas de las sociedades democráticas.
En conclusión, tenemos la oportunidad con este texto de hacer un seguimiento de la
nes de mundo distintas.
De este modo, del Río Barredo revisa, a partir de las influencias de Annales, los textos que produce el historiador.
Ya en esta etapa aparece como significativo el interés interdisciplinario de Burke sobre procesos históricos de larga duración, desde enfoques telescópicos que incluyen aportes provenientes de la teoría literaria de Mijail Bajtin y la antropología simbólica de Leach, más las aportaciones claves de Geertz respecto a la naturaleza sígnica de la cultura.
Con posterioridad aparece en este estudio preliminar el interés de Burke respecto a la obra de Foucault y Bourdieu potenciando su articulación más madura de la historia de la cultura.
Este es el momento en que poscolonialismo e hibridismo cultural aparecen como temas formales de estudio.
El giro investigativo se orienta de este modo a los encuentros culturales, a la consideración visual de la cultura como bricolaje.
Burke se abre a la posibilidad-necesidad de una epistemología polifónica en la que se conectan múltiples tradiciones disciplinares para articular una historia global de la cultura y la sociedad.
A partir de esta re-construcción del trayecto teórico del autor, podemos asumir la lectura del ensayo que nos ocupa.
Texto que se orienta y detiene entonces en los encuentros, las mezclas y la traducción cultural.
Historia global-total que superando la episteme universalista racionalista, pone su atención en la variedad de valores y percepciones que se movilizan en las diferentes culturas.
Pensamos que el estudio preliminar de la profesora del Río Barredo da cuenta de una geografía conceptual esclarecedora respecto a las proposiciones de este notable historiador de la cultura en su ensayo sobre el hibridismo cultural.
Burke diseña su texto distinguiendo cinco partes que se vinculan a través de la diversidad, como elemento central que permite el desarrollo de cada una de ellas.
En la primera de estas partes, Diversidad de Objetos, el autor despliega con gran erudición ejemplos de hibridación cultural en campos como la arquitectura, la literatura, las religiones y los pueblos híbridos, a través de casos significativos respecto a este fenómeno.
La segunda sección del ensayo, denominada Diversidad Terminológica, se orienta a exponer una variedad de términos que se utilizan para describir los procesos de interacción cultural.
Burke se detiene con especial atención en la terminología utilizada, consciente de que el lenguaje es la expresión de múltiples conexiones culturales.
Es así como los términos imitación, apropiación y mestizaje dan cuenta de una armadura metafórica enraizada en diversas tradiciones para explicar el encuentro de las culturas.
La tercera sección se refiere a lo que el autor llama Diversidad de Situaciones.
Aquí Burke explora una posible sociología de la hibridación.
Desde esta perspectiva importa en los relatos culturales las distinciones que se refieren a aquellos que son iguales y desiguales.
Según Burke esta sociología de la hibridación también debiera incorpo-Peter Burke, uno de los historiadores de la cultura más notables de las últimas décadas, nos entrega en este texto un ensayo teórico iluminador y sugerente en torno a uno de los fenómenos frecuentemente analizados en estos tiempos de globalización: el hibridismo cultural1.
Antes de referirnos a la arquitectura conceptual de este magnífico ensayo teórico es necesario hacer una referencia al estudio preliminar realizado por la profesora María José del Río Barredo para la edición en español del ensayo de Burke.
Titulado Historia y Teoría.
Notas para un estudio de la obra de Peter Burke, la profesora del Río Barredo traza con gran capacidad de síntesis las etapas teóricas, las preocupaciones investigativas y las herramientas metodológicas con las que Burke va dando forma a una historia cultural que incluye de manera sustantiva a la historia social en un intento por abarcar de manera total y coherente la cultura europea, en tanto que conjunto de conexiones entre diferentes dimensiones culturales, así como las nuevas realidades que emergen de las fusiones, sincretismos y traducción de visio- |
Ha ejercido la docencia como profesor visitante en universidades extranjeras: Bélgica, Chile y Polonia.
Su investigación se centra en la vinculación entre la literatura española del siglo XIX y el periodismo.
Autor de artículos, ponencias, capítulos y libros de los que se destacan:
M.a de los Ángeles AYALA ARACIL.
Profesora Titular de Literatura Española en la Universidad de Alicante.
Catálogo descriptivo y antología de las colaboraciones en La España Moderna, Boletín de la Institución Libre de Enseñanza y Nuestro Tiempo (2008, en colaboración) y La labor periodística de Rafael Altamira (II).
Catálogo descriptivo y antología de las colaboraciones en La Ilustración Ibérica, Revista La España Regional, La Ilustración Artística y Álbum Salón (2011, en colaboración), Rafael Altamira,
Ha llevado a cabo las siguientes ediciones críticas y anotadas: Antología costumbrista (1985), Jaime el Barbudo y Las señoritas de hogaño y las doncellas de antaño de R. López Soler (1988), Los pazos de Ulloa de E. Pardo Bazán (1997), Cuentos de Levante y otros relatos breves de R. Altamira (2000), Memorias de un solterón de E. Pardo Bazán ( 2004), Madrid por dentro y por fuera (2008) y Cuentos fantásticos de L. Coloma (2010).
Asimismo ha publicado en revistas especializadas y actas de congresos diversos artículos sobre escritores de los siglos XIX y XX.
Ha formado parte como investigadora en diferentes proyectos de investigación financiados por el Ministerio de Educación y Ciencia, de Ciencia e Innovación Tecnológica y de la Generalitat Valenciana.
En la actualidad participa en los proyectos de I+D "Edición y estudios críticos de la obra literaria de Benito Pérez Galdós" (FFI2010-15995) y "Romanticismo español e hispanoamericano: concomitancias, influencias, polémicas y difusión" (FFI2011-26137), ambos concedidos por el Ministerio de Ciencia e Innovación.
Es directora de los portales "Escritoras Españolas", "Gertrudis Gómez de Avellaneda" y "Concepción Arenal" en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Profesora Titular de Literatura en la Universidad Europea de Madrid.
Autora de diversos trabajos de investigación sobre Literatura del Siglo de Oro, ha editado obras de Arias Montano y Quevedo, y cuenta con varios estudios sobre Pedro de Padilla, Lope de Vega, Calderón de la Barca y Tirso de Molina.
Ha editado también las Comedias Originales de Moratín en colaboración con M.a del Pilar Palomo.
En el ámbito de la Literatura española del siglo XIX tiene diversos estudios sobre don Juan Valera y Benito Pérez Galdós.
Y en el terreno del Periodismo Literario del Romanticismo es autora de artículos como Espronceda en la Prensa periódica (2009), Los discursos políticos de Espronceda, (2008); o El Duque de Rivas en Los españoles pintados por sí mismos (2010).
becaria de investigación del Departamento de Filología Española II (Literatura Española), del que ahora es colaboradora honorífica.
Es miembro titular del Instituto de Estudios Madrileños y coautora de dos libros: Teatro Selecto y Teatro Frívolo y La Novela de Hoy, La Novela de Noche y el Folletín Divertido, ambos publicados en la colección del CSIC "Literatura Breve", de la que ha sido Secretaria de Redacción; ha realizado las bibliografías de César González-Ruano y Enrique Díez-Canedo, y escrito numerosos artículos, reseñas de libros y entradas biográficas.
Ha participado en congresos nacionales e internacionales y dictado conferencias en España y en el extranjero.
Participa a tiempo completo en el proyecto "Memoria cultural e identidades fronterizas: entre la construcción narrativa y el giro icónico" (FFI 2008-05054-C02-01/FISO) del Instituto de Filosofía del CSIC.
Temas y géneros de la literatura española en la Edad de Plata (y su proyección)".
Es especialista en literatura española del período de entreguerras y en literatura de géneros, así como en la relación entre cine y literatura.
Alberto Javier MAYORGA ROJEL.
Magíster en Ciencias de la Comunicación y Académico del Departamento de Lenguas, Literatura y Comunicación de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de La Frontera (Temuco-Chile).
Líneas de investigación: análisis del discurso público, comunicación política y movimientos sociales.
Profesora del Departamento de
Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense con la tesis Carmen de Burgos, "Colombine".
Sobre la misma autora ha publicado numerosos trabajos, entre los que destacan la edición de "La Flor de la Playa" y otras novelas cortas (1989), Carmen de Burgos y su obra literaria (1996).
Autora de estudios literarios sobre Clarín, Francisco Ayala, Eça de Queiroz, Torrente Ballester, Duque de Rivas, ha publicado también ensayos sobre mujeres marroquíes y españolas, así como sobre literatura hispanoamericana contemporánea.
También ha dirigido la revista cultural Hermes, premiada por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1991 y en 1993.
En 2005 presentó el libro Carmen de Burgos, "Colombine", en la Edad de Plata de la literatura José María FERRI COLL.
Profesor Titular de Literatura Española en la Universidad de Alicante.
Ha publicado diferentes trabajos sobre la lírica española del Siglo de Oro, entre los que destacan las monografías Las ciudades cantadas.
El tema de las ruinas en la poesía española del Siglo de Oro (Alicante, Universidad, 1995); La poesía de la Academia de los Nocturnos (Alicante, Universidad, 2001); y Los tumultos del alma.
De la expresión melancólica en la poesía española del Siglo de Oro (Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo, 2006).
Ha colaborado asimismo en el Diccionario Filológico de Literatura Española (siglos XVI y XVII) [Madrid, Castalia, 2011].
Junto con José Carlos Rovira es editor del volumen Parnaso de dos mundos.
De literatura española e hispanoamericana en el Siglo de Oro (Frankfurt-Madrid, Vervuert-Iberoamericana, 2010).
A la literatura del siglo XIX ha dedicado diferentes trabajos, entre los que destaca la edición, en colaboración con Joaquín Álvarez Barrientos y Enrique Rubio Cremades, del volumen Larra en el mundo.
La misión de un escritor moderno (Alicante, 2011).
Ana María GÓMEZ-ELEGIDO CENTENO.
Profesora de Literatura de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
Su línea de investigación prioritaria está encaminada al estudio de las relaciones entre Literatura y medios de comunicación.
Integrante del proyecto de investigación "Formación de la sociedad lectora en la prensa madrileña (Del lector del folletín al lector de los mass-media), colaboradora del volumen Movimientos literarios y Periodismo en España (1997), autora de numerosos artículos sobre la obra de Gonzalo Torrente Ballester, de la escritora Espido Freire o sobre el folletín.
Ha escrito el libro Gonzalo Torrente Ballester y su escritura en los periódicos.
De letras, de vida, de historias (2009) y actualmente prepara un volumen sobre la modalidad comunicativa y editorial del folletín.
Profesor numerario jubilado de la Universidad Complutense de Madrid.
Miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y encargado de su archivo y biblioteca.
Doctor en Periodismo, licenciado en Filosofía y diplomado en Lengua y Civilización francesas.
Autor de una treintena de libros de narración, ensayo y poesía.
Julia María LABRADOR BEN.
Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid.
Crítico de Literatura Española, desde perspectiva histórica, y de Literatura Comparada, ha estudiado la novela del siglo XIX (La novela popular española del siglo XIX, 1976)
Española en la Universidad de Alicante.
Ha ejercido la docencia como profesor visitante en las Universidades de Austin (Texas, USA), Universidad Internacional de Florida (USA), Bielefeld (República Federal Alemana), Universidad Estatal de Milán (Italia), Nantes (Francia), Toulouse (Francia) y Santiago de Chile (Chile).
Actualmente es presidente de la Asociación Internacional de Estudios sobre el Romanticismo Español e Hispanoamericano y presidente de la Sociedad de Literatura Española del siglo XIX.
Ha publicado varias monografías sobre la literatura española del siglo XIX (novela realista-naturalista, Clarín, Valera, Mesonero Romanos, periodismo...) y más de un centenar de artículos en actas de congresos, volúmenes colectivos y revistas especializadas sobre escritores pertenecientes a los siglos XVIII, XIX y XX.
Ha editado a los novelistas y escritores costumbristas más representativos del siglo XIX (Larra, Mesonero Romanos, Valera, Fernán Caballero, López Soler, Gil y Carrasco...).
Ha sido director de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y en ella ha editado las obras completas de Galdós, Valera, Fernán Caballero, Mesonero Romanos, Alarcón, Alberto Lista y Coloma.
Dirige también el portal Novela histórica y el de Liberales Españoles.
Doctor en Química por la Universidad de Madrid fue Científico Titular del Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde trabajó sobre Teoría y Filosofía de la Literatura e Historia literaria del siglo XX.
Autor de más de doscientas publicaciones científicas.
Fue Director española, que obtuvo el premio de Biografías "Antonio Domínguez Ortiz" 2005.
M.a del Pilar PALOMO VÁZQUEZ.
Catedrática Emérita de la Universidad Complutense de Madrid en la Facultad de Ciencias de la Información.
Ha sido catedrática en las universidades de La Laguna, Zaragoza y Málaga.
Con un vasto currículum investigador que es imposible reseñar ahora, baste señalar que es autora de varios trabajos sobre la relación entre Literatura y Periodismo, entre los cuales nos limitamos a señalar alguno: "Los pies de foto de unos grabados románticos: nota al periodismo de los hermanos Bécquer", en 1616, IV, Madrid, 1983.
Mesonero Romanos: Escenas matritenses, edición, introducción, apéndice y notas, Barcelona, Planeta, 1987.
"Mesonero y Galdós: una vez más costumbrismo y novela", en Galdós, Madrid, Universidad Complutense, 1989.
"El artículo costumbrista y La Fontana de Oro", en Textos y contextos de Galdós, Madrid, Castalia, 1994.
"Texto e imagen en el Semanario Pintoresco.
Mesonero y Alenza", en Romanticismo 6, Actas del VI Congreso, Nápoles, El costumbrismo romántico, Roma, Bulzoni, 1996, pp. 239-247.
"Mesonero Romanos y el Semanario Pintoresco Español.
El ámbito arquetípico madrileño", en Historia de la Literatura Española, vol. VIII, Madrid, Espasa-Calpe, 1997, pp.168-180.
Editora del libro Movimientos literarios y periodismo en España, Madrid, Síntesis, 1997.
Redacción de los capítulos "El costumbrismo romántico" y "El artículo literario en la segunda mitad del XIX".
Mariano José de Larra: El Pobrecito Hablador, edición, estudio y notas, Madrid, Biblioteca Nueva, 2003.
Directora Académica del premiado libro que sobre Larra se publicó en 2009 con motivo del segundo centenario de su nacimiento y donde ella misma es autora de un interesante artículo titulado "Larra: El artículo que nunca escribió".
En el año de su jubilación se creó en la Facultad de Ciencias de la Información el seminario de investigación que lleva su nombre.
Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza.
Ha sido profesor de Universidades de España (Complutense, Santiago de Compostela, Carlos III) y de otros países (Francia, Canadá, Estados Unidos).
Miembro de diversas organizaciones científicas (ha sido vicepresidente de la SELGyC y fundador de la Sociedad Española de Bibliografía).
Editor de textos inéditos medievales (hagiografía en verso y prosa) y modernos (Larra, Espronceda, Bécquer, Clarín, Valera, |
El número monográfico Las mujeres dirigen: representaciones fílmicas de una Europa multicultural es uno de los resultados obtenidos del proyecto de investigación con perspectiva de género "Diccionario crítico de mujeres europeas de cine" (PG 07-07), concedido
trabajo para colaborar en talleres y jornadas organizadas en diferentes ayuntamientos y asociaciones culturales de la región fue, en su conjunto, creando un germen que nos impulsó a comenzar una investigación mucho más ambiciosa: catalogar, visibilizar y profundizar en el cine hecho en Europa por sus directoras.
A lo largo de los tres años en los que estuvimos inmersas en la elaboración de las entradas para el diccionario fuimos percibiendo las dificultades de la realización de una obra de esas características.
Hubo que bucear en bases de datos y archivos de filmotecas, rastrear los nombres de las directoras en las fuentes bibliográficas en las que se hacía referencia a ellas, así como, por supuesto, dedicar un tiempo al visionado de filmes y a la lectura de artículos, ya fueran estudios realizados sobre determinadas etapas del cine, ensayos acerca de los movimientos culturales del siglo XX o trabajos monográficos sobre directoras, aunque estos, a decir verdad, eran escasos, ya que en términos generales las directoras europeas eran invisibles a los ojos de los críticos y estudiosos del cine.
Todo ello dio como resultado un diccionario que tiene aproximadamente ochocientas fichas de directoras nacidas en Europa o que han desarrollado su carrera en este continente.
Así pues, no es extraño que tras esa intensa labor recopilatoria de información sintiéramos la necesidad de profundizar en el análisis de la filmografía de algunas directoras.
Sus inquietudes artísticas, las representaciones que hacen de la situación política que les ha tocado vivir, sus reivindicaciones de género y su visión de una Europa multicultural conforman los presentes ensayos.
En ellos, sus autoras han articulado los conocimientos adquiridos mediante parámetros cronológicos, temáticos o geográficos.
Es imposible abarcar y resumir la obra de las directoras europeas en un solo volumen.
Por lo tanto Las mujeres dirigen: representaciones fílmicas de una Europa multicul-INTRODUCCIÓN directoras y productoras de un espacio propio del que habían gozado hasta ese momento.
Son varias las causas que contribuyeron a cerrar un importantísimo capítulo de la historia del cine hecho por directoras: su escasa capacidad económica para participar en ese nuevo concepto de cine como empresa a gran escala; el hecho de que fueran intrépidas jóvenes cuyas carreras finalizaban, en muchos casos, en el momento de formar una familia; o el que, con el traslado de la industria a Hollywood, se hiciera costumbre hablar de futuros proyectos al término de la jornada en espacios de ocio concebidos solo para hombres, que seguían el modelo de los clubes anglosajones del siglo XIX, en los que obviamente no participaban las mujeres.
Esto provocó que las directoras no tuvieran ese espacio de ocio dedicado a los negocios, y, por tanto, no participaran, no aportaran ideas ni se enriquecieran de las de los allí presentes.
Éstas pudieron haber sido algunas de las razones por las que la década de los años veinte marca el fin de una etapa tan importante para las directoras.
A esto hay que añadir el hecho de que el cine europeo ya no pudiera competir con el americano: los países salían de la Primera Guerra Mundial y la industria del cine en América evolucionaba a un ritmo vertiginoso que obligaba a arriesgar cada vez mayores sumas de dinero, que las empresas europeas no tenían.
De 1930 a 1960 se abre una etapa en la que el cine hecho en Europa queda prácticamente invisibilizado por el cine norteamericano, lo que todavía se acentúa más en el caso de las directoras.
Las que sobreviven lo hacen porque su cine es independiente, caso de Germaine Dulac en Francia o Maya Deren, que aunque nacida en Rusia vive en Estados Unidos, o porque hacen un cine político respaldado por los gobiernos de los diferentes países.
Así se da la paradoja de que la etapa del cine clásico de Hollywood, que constituye el período más estéril en lo referente a la dirección de obras de factura femenina en Estados Unidos y Europa occidental, es el período más fructífero para las directoras de los países Europa del Este, pues sus políticas socialistas estimulaban y ayudaban económicamente a las manifestaciones culturales.
La rumana Elisabeta Bostan, Mariana Evstatieva-Biolcheva y Binza Zheliazkova en Bulgaria o la alemana Leni Rieffenstahl son algunos ejemplos de cómo, debido a la situación política de sus países de procedencia, estas directoras cosecharon importantes éxitos en esta etapa.
En las décadas de los cincuenta y los sesenta surge el cine europeo con fuerzas renovadas: el cine d'auteur tural es un primer acercamiento a esta sólida línea de investigación que proseguirá dando frutos en el futuro.
Las directoras han hecho cine desde los mismos comienzos de su historia.
Han trabajado todos los géneros.
En su mayoría, los inicios de sus carreras profesionales hay que buscarlos en la dirección de cortometrajes; algunas han realizado también cine documental; las hay que han alternado el documental con el cine de ficción, mientras que otras se han dedicado en exclusiva a este último.
Sus ejes de actuación han estado marcados en gran medida por las coyunturas político-sociales del momento en el que se hayan desarrollado.
Hay tres períodos cronológicos fundamentales: la época del cine no hablado, llamada también la edad de plata, el cine clásico de Hollywood, al que le corresponde el sobrenombre de edad de oro y la etapa que transcurre a partir de 1970 hasta la actualidad.
Los primeros treinta años de la historia del cine constituyeron un período en el que ha habido un importante número de directoras, ya que desde el momento en el que los hermanos Lumière dieron a conocer su invento en 1895 en París, el cinematógrafo llegó a todos los lugares de Europa: desde Suecia hasta Rumanía, pasando por el Reino Unido, Alemania, Italia o Rusia.
Estos fueron unos años importantes por la alta participación de las mujeres en todas las esferas de aquella incipiente industria.
En Francia, Alice Guy Blaché comenzaba su carrera en 1896, Elvira Notari lo hacía en Italia en 1905 y en 1909 fundaba, junto a su marido, el primer estudio cinematográfico; la directora sueca Anna Hofman-Uddersen era propietaria del Stockholm Music Hall y ya proyectaba películas a finales del siglo XIX y Marioara Voiculescu dirigió varias películas en Rumanía en 1913.
Estos son solo unos ejemplos de la iniciativa de estas mujeres a las que nada se les ponía por delante a la hora de fundar sus propios estudios, escuelas de arte dramático o gestionar teatros.
No caben dudas acerca de la frenética actividad de estas y otras directoras hasta 1920, años en los que se empiezan a organizar los estudios de cine como inversiones económicas de gran envergadura.
La transformación del cine en un gran proyecto empresarial contaba con el capital de Wall Street, elemento clave en esta nueva organización, y supuso la masculinización de la nueva industria, tanto en términos económicos como estructurales, provocando la exclusión de muchas de las
M.a Del CaRMeN RODRígUez FeRNáNDez
imágenes es fundamental para entender los significados de las películas.
Las directoras de aquella época eran conocedoras de la importancia de las imágenes y del poder que les confería la cámara para expresar sus reivindicaciones al público espectador.
El campo de la cinematografía era nuevo, pero tenía género y las directoras sabían que sus películas eran el vehículo para dar a conocer su articulación como feministas.
José Luis Arráez Llobregat y Teresa Fraile Prieto analizan en sus artículos a las directoras francesas Marion Hansel y Agnès Jaoui, respectivamente.
"Diégesis y mimesis de Le lit: Dominique Rolin vs. Marion Hansel", de Arráez Llobregat, constituye un estudio comparativo y narratológico entre la autoficción Le lit (1960) de Dominique Rolin y la adaptación cinematográfica realizada por Marion Hansel (1982).
Partiendo de un análisis estructural de los textos literario y fílmico, a su vez iluminados por las corrientes estéticas a las que pertenecen, se establece la especificidad de cada discurso.
Esto permite considerar la naturaleza de las transformaciones que la directora realiza en el guión en el proceso de transmodelación.
Por su parte, "Música, cotidianidad e identidades colectivas en el cine de Agnès Jaoui" de Fraile Prieto estudia cómo bajo la apariencia de comedias dramáticas, las películas de Jaoui plantean narrativas corales que sacan a la luz las dificultades de las relaciones humanas, las hipocresías y las paradojas de la sociedad occidental, al tiempo que son una reflexión sobre los discursos identitarios de la Francia actual.
La estrecha relación de esta directora con la música aparece reflejada en sus películas, siendo un factor fundamental en las mismas.
Un ejemplo de los problemas inherentes al multiculturalismo lo ofrece Katjia Torres Calzada en "Farida Benlyazid: cine feminista sobre la identidad personal", al abordar el conflicto de identidad de la mujer marroquí musulmana, entendido como la tensión entre la cultura colonial francesa y la árabe musulmana.
Farida Benlyazid es una pionera del cine marroquí en el tratamiento del papel de la mujer musulmana en el seno del patriarcado marroquí por su particular concepción del feminismo y por su for-francés y la Nouvelle vague, el neorrealismo italiano o el cine sueco obligan al mundo a prestar atención al cine que de nuevo se empezaba a hacer en Europa, aunque esto no fue suficiente para que las directoras europeas volvieran a irrumpir con fuerza.
En la década de los años sesenta, comenzaron a salir de las escuelas de cine de los diferentes países europeos las primeras mujeres con la energía necesaria para abrirse camino en un mundo que, en los últimos treinta años, había sido eminentemente masculino.
Las nuevas directoras deseaban hacerse ver y reivindicaban su puesto como sujetos detrás de las cámaras dentro del gran tejido empresarial del cine.
El auge del cine dirigido por mujeres procede también de las propias académicas, que con sus investigaciones, al aunar la crítica cinematográfica y la feminista, articulan la teoría feminista cinematográfica y sistematizan sus trabajos en artículos y revistas elaboradas en la década de los setenta.
No menos importante es la visibilización de las directoras, que comienza a llevarse a cabo con la iniciativa de crear festivales de cine de mujeres en Nueva York, Chicago y Toronto al término de los años sesenta.
Durante la década de los setenta los movimientos feministas y a favor de los derechos igualitarios de la ciudadanía van ganando presencia en la sociedad.
No hace falta más que mirar a cualquier índice enciclopédico de mujeres dedicadas al cine, ya trabajen en América o en Europa, para advertir que algo muy importante estaba teniendo lugar en esos años.
Se trata de un cambio de voces y de discursos que unas décadas después iba a afectar por extensión a las directoras de todo el mundo y que en la actualidad permite hablar del cine de mujeres de cualquier latitud y cultura.
A esto debemos añadir cómo, desde diferentes países, las mujeres del mundo del cine se están asociando con el fin de hacerse ellas mismas más visibles y contribuir a mejorar su situación dentro de la industria.
Por ello, debido a la gran variedad de intereses, nosotras hemos intentado seguir un orden cronológico y geográfico en la estructura de este monográfico.
El primero de los artículos es un homenaje a las grandes figuras del cine mudo.
"Discursos subversivos en el cine no hablado" por M.a del Carmen Rodríguez Fernández analiza las transgresiones de género que aparecen en algunas películas del cine mudo.
Por sus propias características, lo que sugieren algunas INTRODUCCIÓN mación de la mirada masculina en el caso de Elegy.
En ambos ejemplos se considera que Coixet expresa sus ideas a través de las emociones como manera de alcanzar un tipo de conciencia que une los afectos y la ética.
Dando un salto espacial importante, en el ámbito anglófono aparecen representados, por una parte, el cine experimental y, por otra, el multiculturalismo.
La profesora Carmen Pérez Ríu dedica su artículo al primero de ellos.
Así, "El cine experimental de mujeres: antecedentes y desarrollo del cine teórico feminista de los 70 en el Reino Unido" analiza las obras de mujeres principalmente durante los años 70 y su vinculación con la teoría cinematográfica feminista.
La primera parte del trabajo tiene como finalidad situar la cinematografía feminista de vanguardia dentro de un panorama global mucho más complejo de directoras europeas experimentales y las influencias que recibían desde EE.UU., donde se encontraba el centro neurálgico de las corrientes cinematográficas de vanguardia.
La segunda parte estudia con más detenimiento el fenómeno del cine experimental feminista en Inglaterra durante la década de los 1970, con atención especial a las dos cineastas fundamentales de este fenómeno: Laura Mulvey y Sally Potter.
Como ejemplos de cine multicultural en el Reino Unido, el artículo de Emilia María Durán Almarza, "Cine postcolonial y género.
La diáspora afro-caribeña en el Reino Unido," ofrece una re-evaluación crítica del cine dirigido por mujeres de ascendencia caribeña en el Reino Unido.
Si bien la presencia de directoras afro-caribeñas en la tradición británica es limitada, la autora considera que no se puede desestimar el alcance de su aportación a las tradiciones fílmicas femenina británica y afro-diaspórica.
El artículo pone de manifiesto las múltiples formas en las que las obras de Maurine Blackwood y Martine Atille contribuyen al desarrollo epistemológico del movimiento de las artes británicas negras en las décadas de los años 80 y 90, y al establecimiento de lo que se ha venido a llamar "cine postcolonial británico".
Alejandra Moreno Álvarez, en "Ngozi Onwurah y Pratibha Parmar: de África a Europa," estudia cómo estas dos directoras, la una nigeriana, la otra keniata, deconstruyen el mito creado por occidente en torno a las mujeres africanas.
Lo hacen desde la diáspora, ya que ambas viven y producen su cinematografía en Inglaterra, plasmando en sus documentales, cortos y largometrajes el difícil y largo proceso de convivialidad no ya interracial sino también sexual en el Reino Unido.
Onwurah y Parmar mación multicultural, que le permite emplear un lenguaje simbólico para universalizar su cine y transmitir el valor de ritos y rituales atávicos en el imaginario colectivo popular marroquí así como el de su imaginario íntimo.
Las directoras italianas son objeto de estudio por parte de Estela González de Sande y Eduardo Viñuela Suárez.
"Mujeres tras la cámara: panorama de las cineastas italianas de las últimas décadas, con una entrevista a la directora siciliana Constanza Quatriglio" habla del desconocimiento generalizado que hay sobre las producciones de directoras italianas.
En este estudio se muestra el universo común que comparten las cineastas y sus particularidades individuales.
Para González de Sande, la entrevista a Constanza Quatriglio no solo revela las claves de su obra, sino que también ofrece una reflexión inédita sobre el estado actual del cine italiano y el papel de la mujer en el mismo.
Viñuela Suárez, en "El cine musical de Roberta Torre: un retrato postmoderno de la Sicilia de finales del siglo XX", muestra la renovación del lenguaje llevada a cabo por el cine musical dando lugar a originales narrativas en las que la intertextualidad y la parodia permiten nuevas significaciones y múltiples lecturas.
El análisis de Tano da morire (1997) y Sud side stori (2000) presenta el retrato de una Sicilia proclive al cambio y la negociación entre tradición y modernidad.
Para hablar del cine español, las profesoras M.a del Carmen Alfonso García y María Donapetry Camacho han elegido a Ana Mariscal, como ejemplo del cine clásico, y a Isabel Coixet, por ser la directora más relevante en el panorama español contemporáneo.
En su artículo titulado "Llamas y rescoldos nacionales: Con la vida hicieron fuego, novela de Jesús Evaristo Casariego (1953) y película de Ana Mariscal (1957)" Alfonso García estudia la adaptación cinematográfica de la novela de Jesús Evaristo Casariego Con la vida hicieron fuego, publicada en 1953, que Ana Mariscal realizó en 1957.
A partir de las similitudes y diferencias que revela el análisis comparativo del texto y el filme, el trabajo busca establecer el sentido de ambas propuestas artísticas acudiendo al marco teórico de las relaciones entre la identidad nacional y la de género.
Por su parte, María Donapetry Camacho, en "La voluntad de valor en el cine de Isabel Coixet", examina algunas de las actitudes y preocupaciones éticas del cine de Isabel Coixet.
La autora presta particular atención a los posibles significados del silencio en La vida secreta de las palabras y a la transfor-M.a Del CaRMeN RODRígUez FeRNáNDez a un lado el largometraje de ficción.
Para esta autora, las cineastas han explorado temas complejos, controvertidos y relevantes para la sociedad, además de abrir nuevas vías temáticas a las que el cine hecho por directores no había prestado atención alguna.
Las nuevas identidades nacionales surgidas de los contextos multiculturales y cuestiones tradicionalmente abordadas desde el feminismo, como son el aborto, la violación o el sometimiento de las mujeres en el seno de las sociedades patriarcales aparecen como temas en sus cinematografías.
Para hablar del cine del norte de Europa, M.S. Suárez Lafuente, en "Voces canónicas y miradas inocentes: definiendo el Norte cinematográfico", analiza cómo en los países nórdicos, en los que predomina la naturaleza sobre los monumentos, las directoras han encontrado en la literatura canónica los guiones para sus obras.
Para Suárez Lafuente, una vez implementada su identidad históricocultural, ya avanzado el siglo XX, el cine nórdico pasa a centrarse en la construcción identitaria individual, siendo la infancia y la juventud protagonistas de muchas películas.
En el último tercio del siglo, al amparo de las diferentes academias de cine, surge un número substancial de mujeres que dirigen.
Además de ofrecer una referencia general de varias de ellas y sus películas, Suárez Lafuente se centra en dos directoras fundamentales para la historia del cine en general: Mai Zetterling, que supone una clara internacionalización de temas y estilo en el cine sueco, y Liv Ullmann, que nos proporciona la mirada clásica artística del cine noruego.
Como se aprecia en estas líneas que esbozan el contenido de este monográfico, es imposible abarcar en un solo número el análisis de la obra desarrollada por las directoras en Europa a lo largo de los ciento quince años de vida que tiene el cine: la idiosincrasia política vivida en el continente europeo en el siglo XX y primera década del presente siglo, la variedad de temas que interesan a las mujeres, los géneros cinematográficos que se manejan y las posibilidades de las artes visuales, todo ello nos hace entender que nos hallamos ante una línea de investigación que, por su riqueza, ofrece muchas posibilidades futuras a todas las personas interesadas por el cine y los estudios de género. hacen uso de sus cámaras para denunciar el acoso sufrido por ambas tanto por su color de piel como por, en el caso de Parmar, su homosexualidad.
Ambas coinciden en señalar el reto que les supone obtener subvenciones, ya que debido a la temática de sus trabajos la audiencia se supone minoritaria.
Su propósito no es llegar solo a las minorías, sino que su mensaje sea visto y escuchado por la audiencia en general.
Quizá por la dificultad que entrañan sus lenguas o, en algunos casos, por su lejanía geográfica, el cine de factura femenina en los países de centro Europa, Países Bajos y países del Norte de Europa es menos conocido.
Ángeles Cruzado Rodríguez en "El cine como reivindicación de la memoria individual y colectiva.
Directoras húngaras del período comunista", realiza un acercamiento a las directoras de cine más destacadas de la etapa comunista en Hungría, resaltando sus características comunes así como las especificidades de cada una, en un intento por poner en valor su contribución a la historia del cine de su país.
Por lo general, según Cruzado Rodríguez, se trata de mujeres transgresoras, que han roto las convenciones establecidas por el régimen y han intentado ofrecer una nueva visión de la historia, partiendo de su propia experiencia.
Por su parte, Carolina Fernández Rodríguez se centra en las directoras de cine de los Países Bajos.
Su artículo, titulado "Delicias holandesas dirigidas por mujeres: cine contra estereotipos", traza una breve historia del trabajo realizado por las directoras de cine de esta área geográfica desde los años veinte del pasado siglo hasta la actualidad con el fin de lograr dos objetivos: en primer lugar se trata de probar que, pese a la escasa presencia de directoras holandesas en las historias sobre cine holandés, su número es muy elevado, especialmente si consideramos que la industria cinematográfica de su país es relativamente pequeña.
En segundo lugar, busca demostrar que muchos de los mitos que se han asumido como ciertos sobre el cine holandés, como su incapacidad para hacer ficción o para abordar problemas socio-políticos importantes, se desmontan una vez que se tiene en consideración el trabajo de las cineastas holandesas.
Su labor es cuantitativamente superior en el terreno del cine documental, pero no por ello han dejado |
ResuMen: "Discursos subversivos en el cine no hablado" se propone analizar las transgresiones de género que aparecen en algunas películas del cine mudo.
Por sus características al tratarse de un cine no hablado, lo que sugieren algunas imágenes es fundamental para entender los significados de las películas.
Las directoras de aquella época eran conocedoras de la importancia de las imágenes y del poder que les confería la cámara para expresar sus reivindicaciones al público espectador.
El campo de la cinematografía era nuevo, pero tenía género y las directoras sabían que sus películas eran el vehículo para dar a conocer su articulación como feministas.
Beudet y Dora Films of America Shorts son ejemplos de este privilegio puesto que, aunque las películas de esta muestra pertenezcan a dos etapas del cine mudo y de que sus propósitos fueran diferentes, las directoras y las películas seleccionadas son ejemplos merecedores de una revisión con perspectiva de género.
PalabRas Clave: Cine no hablado, discurso, subversión, género, poder, censura.
La etapa del popularmente conocido como cine mudo constituye un amplio período de más de treinta años en los que, por una parte los cinematógrafos, por otra las historias narradas y también los intereses que movían a todos los que hacían posible aquella industria, avanzaban en su evolución de manera incesante hasta llegar a ser el gran entramado comercial en el que se convertiría en los años veinte y treinta con la presencia del cine sonoro en todas las salas cinematográficas.
A lo largo de esos treinta y dos años de cine no hablado, aquellas primeras imágenes en movimiento, filmadas durante un minuto o minuto y medio, dieron paso a otras que excedían a las primeras por su extensión y eran muy superiores por la aplicación del sonido sincrónico, por la inclusión del coloreado, por la diferente utilización de cámaras pero, sobre todo, porque narraban historias que se iban haciendo más complejas según la cinematografía ad-quiría mayor destreza técnica.
Los textos fílmicos iban evolucionando hacia argumentos de mayor dificultad, ofrecían diferentes puntos de vista, trataban de mostrar situaciones paralelas espaciotemporales e, igual que en el relato literario, había también un componente de telling, gestual en este caso, y suggesting muy importante que estimulaba la imaginación del público espectador según la perspectiva que se adoptara y el género en el que se enmarcara la película.
Estos dos conceptos telling y suggesting van a ser de gran importancia en el cine mudo pues, al carecer de diálogos y contar únicamente con el elemento gestual y las parcas líneas que acompañaban a algunos fotogramas, lo que las imágenes dijeran o sugirieran abierta o veladamente era el principio fundamental para comprender los significados de los filmes.
El mapa de directoras del cine no hablado está repleto de cineastas a ambos lados del Atlántico y sus nombres Las obras objeto de análisis para este estudio son: Le matelas alcoolique (Alice Guy Blaché, Francia, 1902), los Dora Films of America Shorts (1925Shorts ( -1930) ) de la italiana Elvira Notari y su marido Nicola Notari y La souriante Mme.
Beudet de la artista vanguardista francesa Germaine Dulac (1923).
Ha habido muchas más películas en las que también se advierte el carácter crítico de las directoras, como puede ser el de Lois Weber en Hypocrites (1914), el de la italiana Francesca Bertini en Assunta Spina (1915) o el de la británica Mary Field en Deferred Payment (1929).
En muchos de los filmes, el género aparece como tema principal de la narración, y el mérito de estas directoras se encuentra en que han sabido plasmar los imaginarios de sus personajes y proyectarlos a un hipotético público femenino.
Cada una de estas obras tiene sus propias características y utiliza estrategias específicas para dar a conocer su mensaje, pero todas ellas constituyen una muestra de cómo las cineastas se reafirmaban como profesionales del cine, denunciaban el trato discriminatorio que padecían las mujeres y articulaban sus universos narrativos en un mundo eminentemente masculino.
Tomando como punto de partida la etapa en la que se enmarcan las obras, es importante establecer los parámetros de actuación de las directoras con respecto al momento en el que se exhiben las películas, su país de procedencia, el público a quien va dirigido el filme y el género cinematográfico utilizado.
De ese modo se comprenden mejor el porqué de los textos subversivos de estas directoras, sus propósitos y la transgresión de las normas, a uno y a otro lado del Atlántico.
Está basado aquél en el vodevil y los espectáculos de magia, con una extensión de uno o dos minutos, mientras que el cine narrativo tiene ya una duración ligeramente superior, lo que permite la narración de una historia, por breve que sea, con un comienzo, aparecen recogidos de manera oficial en los catálogos de las filmotecas institucionales y en las colecciones de particulares; sin embargo la cartografía está en muchos casos incompleta porque los testimonios fílmicos son escasos.
Así, aparecen títulos de películas adjudicados a varias personas y en distintas fechas, pues era habitual que los directores asistieran a las proyecciones de sus colegas y que, a partir de ahí, tomaran prestada la historia para proseguir avanzando en la tecnología del reciente invento, sin preocuparse, el autor original de la cinta, de asegurar la autoría intelectual de su obra.
En segundo lugar, gran parte de la producción fílmica de aquellos primeros años se perdió debido a la composición química del material con el que se fabricaban las películas, llegando a ser frecuente que se incendiaran los filmes en el interior de las latas en las que se guardaban.
Un tercer factor, también importante, tiene que ver con el abandono en el que quedaron muchas películas, con frecuencia apiladas en almacenes, en espacios húmedos y polvorientos, lo que las deterioró irreparablemente.
Estas causas, aquí reseñadas, hacen que la labor arqueológica de búsqueda y posterior investigación se convierta en un trabajo con frecuencia frustrante pues, en ocasiones, solo han quedado las declaraciones escritas que hablan de las intenciones de las directoras de realizar un determinado filme o las críticas en las revistas de cine de la época, pero se carece del material objeto de estudio.
Las directoras de cine, que desde sus comienzos se habían iniciado en esta actividad, eran conocedoras de la importancia de las imágenes y de su poder de transmisión ideológica.
De ahí que utilizaran este medio como vehículo para reafirmarse en sus posturas, de mayor o menor aserción feminista, y dar a conocer sus universos narrativos desde la posición de poder que les proporcionaban las cámaras cinematográficas.
Sus deseos se manifestaban abierta o subrepticiamente; y detrás de la comicidad, la añoranza y el tedio que podían ofrecer las protagonistas de aquellas historias se escondía todo un mundo de deseos insatisfechos, de escapismos, de venganzas y de reivindicaciones que ellas subvertían en sus textos visuales, de acuerdo con los avances que la M.a DEL CARMEN RODRígUEz FERNáNDEz nir en alguna ocasión ante el temor de que las películas pudieran influir en las mentes de los espectadores.
Esto hizo necesaria la presencia y actuación de los comités de censores, que garantizarían el contenido moral de los filmes.
Ya existía una policía de censura en Chicago y, a la vista de los recientes hechos, para evitar que llegara a ocurrir lo mismo en otras ciudades, los productores y exhibidores se unieron y crearon sus propios comités de censores con el fin de garantizar la moral de las películas y la respetabilidad del cine.
En el punto de mira de la censura estaban los filmes que describían crímenes y violencia, aunque también mostraban los censores su preocupación por las cintas en las que abundaba el humor grosero ante el temor de que todo ello pudiera dar lugar a una situación descontrolada, dado el gran número de inmigrantes que llegaban a Estados Unidos y a los movimientos migratorios hacia las grandes urbes.
Se pensaba que estos grupos, en los que también se incluía a las mujeres y a los niños, eran fácilmente influenciables.
Las películas que se importaban de Francia eran criticadas con frecuencia, y no eran del gusto de los americanos de clase media por el tratamiento que se daba a la infidelidad marital, por los peligros que concernían a los niños o por sus extravagantes gustos gastronómicos.
Con el cierre de los nickelodeons en Nueva York, y con el fin de evitar una intervención a nivel político, la prensa cinematográfica empezó a desarrollar una lista de temas que deberían cuidarse.
Quedaba prohibido el sexo, la criminalidad, la violencia y cualquier otra escena que degradara el espíritu religioso.
Beudet y Dora Films of America Shorts transgreden estas desarrollo y desenlace.
A este momento, corresponde la película de Guy Blaché Le matelas alcoolique.
Los años de esplendor se caracterizan por una amplísima presencia femenina en todos los niveles de actuación: productoras, directoras, guionistas, actrices, fotógrafas, editoras, sastras, peluqueras, maquilladoras, acomodadoras y taquilleras, entre otros oficios.
Sin embargo, a este período de altísima participación le sigue, en los años veinte, una etapa en la que las mujeres pierden su parcela de poder en la industria, al masculinizarse los estudios cinematográficos y convertirse en grandes empresas con participación económica de Wall Street.
Es el momento en el que algunas directoras independientes logran dar a conocer sus obras, sin recibir las presiones comerciales que marcaban los estudios cinematográficos en la década de 1920.
De esta última etapa son La souriante Mme.
Beudet de la cineasta vanguardista Germaine Dulac y el grupo de películas que la directora italiana Elvira Notari dirigió desde Italia para la colonia de emigrantes italianos en Nueva York.
Otra cuestión de importancia es el interés que tienen los diferentes países por participar en la carrera tecnológica y artística que va a convertir al cine en un espectáculo de masas sin precedentes en el ámbito cultural.
Pues, si bien el cine nace en Francia en 1895 y pocos años más tarde, en 1906, Elvira Notari es ya copropietaria de un estudio y una escuela de arte dramático en Italia, es preciso recordar que en 1896 el americano Thomas Edison también daba a conocer "The Greatest Electrical Novelty in the World", como aparece recogido en el New York Mail and Express.
Posteriormente, 1909 marca un hito para el desarrollo de la industria en Estados Unidos, ya que en esa fecha se consiguen unificar los formatos Lumière y Edison porque, aunque ambos tenían el mismo ancho de 35mm., presentaban unas perforaciones incompatibles.
En una conferencia internacional se opta por el formato Edison.
Este hecho propicia el desarrollo de la industria y es el desencadenante de que a partir de este momento haya un alquiler y distribución de películas a gran escala, lo que va a tener unas consecuencias comerciales sin parangón.
Por su parte, los nickelodeons, que llevaban funcionando desde comienzos de siglo, adquirieron tal importancia en estos primeros años en los que la industria emergía con fuerza, que las autoridades locales tuvieron que interve-No 1020 DISCURSOS SUBVERSIVOS EN EL CINE NO HABLADO la mujer.
Evidentemente, el fragmento del BFI no permite todas estas apreciaciones porque faltarían elementos importantes, como serían: la salida del espacio privado al público para "airear la lana", el que la mujer "desatienda" el colchón, base de su vida en pareja, para atender a otras ocupaciones y el hecho de que un extraño, un borracho desinhibido, se aloje en su interior.
Detrás de esta situación de hilaridad hay connotaciones de deseos reprimidos de la pareja en su ámbito doméstico, e irreprimidos, encarnados en el personaje del borracho, que simbolizan los deseos sexuales irrefrenables de lo que se considera un comportamiento inapropiado.
En este marco la mujer es la protagonista, el borracho es el antagonista y el marido es el tercer personaje.
La esposa es quien actúa, la que lleva el peso de la acción al salir a la calle para airear la lana y ocuparse de distintos quehaceres domésticos dentro y fuera del domicilio.
El clímax de la historia tiene lugar cuando la pareja se acuesta sobre el colchón, epítome de su vida marital y de sus deseos sexuales.
En este punto, los movimientos que surgen del interior del colchón explican las demandas de mayor atención sexual por parte del personaje femenino.
El desenlace lo constituye el descubrimiento de que hay otro hombre "en la cama".
Así pues, por su temática, según los códigos morales que se establecerían cinco años más tarde, la película se encuadraría en la comedia ligera extranjera al tratar el tema del simbólico adulterio de una manera alegre.
A pesar de su brevedad, el filme dice mucho de la posición articulada y feminista de Guy Blaché, ya que, como dice McMahan:
Aunque el personaje es interpretado por un hombre vestido de mujer, de acuerdo con la práctica habitual en la industria cuando era necesario rodar escenas peligrosas, la fuente del humor es la misma: una mujer debe pedir ayuda a media docena de hombres en distintos lugares públicos mientras lucha a brazo partido con el símbolo desbocado de su deseo y la domesticidad matrimonial.
(McMahan, 2002, 152) El fragmento que se conserva en BFI, aunque incompleto, deja al descubierto el hecho de que en aquella etapa primitiva había permisividad en las escenas que narraban las relaciones de pareja, a la vez que muestra la capacidad del público para actuar como voyeur.
Dentro de la fase de transición, este filme se encuadra en el subtipo de modelo erótico.
Según Richard Abel, este modelo conlleva secuen-prohibiciones y presentan subversiones de género o políticas.
El primero de estos filmes presenta el tema de la infidelidad marital jocosamente mediante un lenguaje gestual simbólico.
En cuanto a los filmes de Dulac y Notari, se trata de obras realizadas en la década de 1920.
Beudet es una película independiente que aborda la violencia en la vida de pareja y, por tanto, no encontró los impedimentos que existían para el cine comercial.
El conjunto de Dora Films of America Shorts no halló inconveniente para su exportación y exhibición en Estados Unidos, ya que en este caso el obstáculo estaba en su propio país, pero Notari supo burlar la férrea censura política que existía en Italia en aquellos años.
Le matelas alcoolique (fechada en 1906), de la que el British Film Institute (BFI) conserva solo un fragmento 1, constituye un documento importante del modo en que Alice Guy Blaché presenta a la mujer como sujeto deseante, valiéndose para ello de una situación de pareja en la que prevalece la comicidad.
Atendiendo a la contextualización de la película, la cinta se enmarca en la etapa de cine de transición y la copia de The George Eastman House en Nueva York es ya una narración con su inicio, desarrollo y desenlace.
En el fragmento consultado en el BFI, la película tiene una duración más corta, de dos minutos, y narra el momento en el que un matrimonio se va a dormir y solicita un nuevo colchón a su casera.
Ésta les trae un colchón nuevo, recién vareado, pero cuando el matrimonio se desnuda y se mete en la cama, la pareja se da cuenta de que el colchón se mueve porque hay un hombre metido dentro.
En la versión americana consultada por McMahan, una mujer casada sale a la calle a varear su colchón.
En un momento determinado abandona su tarea para atender otros compromisos, instante que aprovecha un borracho para acostarse a dormir.
La mujer regresa a su labor y cose el colchón, una vez aireada la lana, sin percatarse de que hay un hombre dormido en su interior.
Cuando el marido regresa a casa, ambos colocan el colchón en la cama y al irse a acostar el colchón comienza a moverse y el matrimonio descubre finalmente al intruso.
La película es interesante desde una perspectiva de género porque permite una lectura que excede el aspecto cómico de la situación, referida esta vez a la monotonía de la rutina diaria de un matrimonio y a la necesidad de "airear" o dar nueva vida a la relación de pareja e incluso a las demandas de mayor actividad sexual por parte de M.a DEL CARMEN RODRígUEz FERNáNDEz sionista e integrante de la llamada "segunda vanguardia francesa", contribuyendo a la misma con La coquille et le clergyman (1927), filme importantísimo para los surrealistas e inspirado en la obra de Antonin Artaud.
Su trayectoria profesional como crítica, promotora del movimiento de cineclubs en Francia, auteur cinematográfica, conferenciante y autora de infinidad de reseñas y ensayos críticos la convierte en la directora con la carrera profesional más completa del período del cine mudo a nivel mundial.
Beudet está considerada por la crítica como el primer filme feminista de la historia y supone un avance de lo que unos años más tarde iba a ser el cine surrealista.
En el filme se presenta la aburrida vida provinciana de una mujer casada con un comerciante.
La acción transcurre en dos días y tiene como escenario la sala y el dormitorio del matrimonio.
La película está basada casi por completo en las fantasías de Mme.
Beudet, que intenta huir así de un matrimonio tedioso.
La protagonista pasa el tiempo tocando el piano, leyendo un libro u hojeando una revista y fantaseando con la idea de golpear e incluso matar a su marido.
Cualquier imagen despierta en su imaginación el deseo de violencia, alimentado sobre todo por la insistencia de aquel por bromear continuamente con una pistola descargada que se coloca en la sien simulando su suicidio.
El primer día, de los dos en los que se desarrolla la acción, la pareja recibe una invitación para ir a la ópera con un matrimonio amigo, la esposa rechaza la invitación, se queda sola en casa y aprovecha la ocasión para cargar el arma, lo que deja entrever la intención homicida de la esposa, quien desea que el suicidio del marido, tantas veces anunciado con sus bromas, finalmente se lleve a cabo.
Beudet pasa muy mala noche a consecuencia de las pesadillas que padece por la acción que está dispuesta a cometer; a la mañana siguiente se levanta con la intención de descargar el arma, pero ya no hay tiempo.
El marido juguetea con la pistola que guarda en el cajón de su escritorio, ésta se le dispara y hiere a la esposa levemente.
Monsieur Beudet cree que ella ha contemplado la idea del suicidio durante su ausencia y la película finaliza con la supuesta redención de la protagonista, o al menos eso cree el marido, que la toma del brazo para llevársela de paseo.
La escena final muestra a la pareja saliendo de la casa, caminando de espaldas a la cámara y aparentando ser un matrimonio feliz.
Beudet, Dulac se posiciona del lado de la protagonista al crear un personaje subversivo que, cias voyeurísticas, que en su mayoría interponen el acto de mirar por el ojo de una cerradura o atisbar por el resquicio de una puerta, entre otros recursos.
Para McMahan, en las películas de Alice Guy Blaché no aparece el voyeur como mediador entre el público y el propio espectáculo (McMahan, 2002, 167), lo que implica, en mi opinión, un avance en su técnica, al conceder a los espectadores la capacidad de convertirse en voyeurs implícitos en la oscuridad de la sala cuando se trata de escenas con una significación erótica no perceptible en una primera visualización.
Laura Mulvey explicaría algunas décadas más tarde en
Visual and other Narratives que una de las miradas que con más fuerza se ejercen sobre una película es la que tiene al público espectador como su portador en la sala de cine.
En este espacio, merced a la oscuridad, aun tratándose de un ámbito público, los espectadores se sienten como si estuvieran disfrutando del placer de mirar individualmente, lo que les convierte en voyeurs.
Tomando como referencia, de nuevo, a McMahan, quien dice que no hay en las películas de Guy Blaché un elemento mediador que permita al espectador ejercer de mirón y atisbar lo que ocurre en la estancia y, de nuevo, con el privilegio de saber que unos años más tarde este tipo de escenas estarían prohibidas, se puede afirmar que el público está actuando como voyeur.
La naturalidad de ésta y otras escenas similares se perdería en el transcurso de los años, especialmente en los años treinta, en pleno auge del cine clásico de Hollywood con la publicación y puesta en marcha del Código de Censura Hays que prohibiría, entre otras muchas, las escenas en las que un matrimonio apareciera compartiendo el lecho matrimonial o aquellas en las que mostraran desvistiéndose, como ocurre en Le Matelas alcoolique, en el fragmento del BFI.
Beudet es otro ejemplo de película que difícilmente hubiera superado la censura moral si no se tratara de una obra realizada por una directora independiente.
Germaine Dulac, directora francesa perteneciente a las vanguardias, desarrolló su obra artística en la década de 1920, época en la que la gran industria cinematográfica buscaba solo el beneficio económico; sin embargo, mantenerse al margen del cine comercial le permitió hacer un cine alternativo y convertirse en una autora, como a ella le gustaba definirse.
Películas como La souriante Mme.
Beudet y Âme d'artiste son algunas de sus muchas creaciones.
Fue una figura de relevancia en el movimiento impre-No 1022
la guarda en un bolsillo y después vuelve a colocarla sobre su cuerpo inerte.
De nuevo, esto se puede interpretar como la inanición de la protagonista y también como el deseo de violencia que aflora momentos antes del desenlace del filme.
Ambos objetos, el florero y la muñeca, evocan la idea de vida-objeto en la que está sumida la mujer, sin capacidad de acción, ya que ambos adornos solo sirven para ser contemplados.
Tan interesante o más que el tema feminista es el logro artístico de Dulac al hacer de esta película una obra en la que el pensamiento adquiere una nueva expresión, la del deseo violento que domina las fantasías de Mme.
A pesar de que en la historia apenas hay acción, sí existe, en cambio, mucha violencia por parte de ambos personajes.
Todas las fantasías del personaje tienen como propósito dar muerte al cónyuge: un ejemplo lo tenemos en la fotografía del tenista que Mme.
Beudet ve en la revista y que, en su imaginación, se convierte en el hombre capaz de matar al marido de un raquetazo; otro modo de ilustrar esta violencia aparece cuando Mme.
Beudet queda sola en la casa y carga el arma para que él, en una de sus reiteradas bromas, se la dispare sobre la sien.
Por su parte, el marido también hace uso de esta violencia encubierta cuando coge con rabia la muñeca y se queda con su cabeza en las manos o cuando simula que va a disparar a su mujer, lo que efectivamente ocurre porque el arma está cargada.
El modo en el que Dulac explora el perfil psicológico de los personajes, la iluminación del rostro de la protagonista, la ralentización de las escenas cuando se toman primeros planos de su cara o de sus manos, la utilización del efecto siquiera en su fantasía, imagina diferentes tipos de castigo para el marido ante la imposibilidad de hallar una salida a la deteriorada convivencia de su vida marital.
Su existencia la conforman la música al piano y la lectura.
La directora dirige la atención del público a tres objetos que están en la sala: por una parte, un almanaque en el que se ve la fecha 30 de abril, que en diversas ocasiones llama la atención de los espectadores por su focalización e iluminación.
La importancia que da Dulac a este objeto puede interpretarse como el insoportable paso de los días para Mme.
Beudet, pues al fijarnos en el almanaque se crea una empatía con este personaje, tan torturado psicológicamente; pero también puede tratarse de un guiño al público espectador por parte de Dulac, para hacerle partícipe de cuál es el propósito de su cine y cómo, sin apenas acción, se puede lograr un filme en el que el poder de sugerencia de las imágenes es más importante que la narración en sí.
Los espectadores pueden asociar la reiterada presencia del almanaque con la importancia que adquiere el tiempo como recurso fílmico para mostrar de manera artística el mundo interior de la protagonista, pues Dulac alarga las escenas más de lo que era habitual en el cine comercial, contribuyendo con ello a mantener la atención sobre los personajes, sus conflictos internos, así como los elementos que los rodean.
El segundo objeto sobre el que se centra la atención de manera especiales un florero que está colocado encima de una mesa que ocupa una posición central en el campo fílmico.
Ambos protagonistas lo mueven continuamente de sitio: él lo sitúa en el centro y ella lo pone a un lado de la mesa.
Los reiterados cambios del margen al centro y viceversa pueden entenderse como sus diferentes puntos de vista y su disensión en la vida diaria, en la que, al no haber entendimiento y complicidad en su relación de pareja, el lenguaje de los movimientos y de los gestos adquiere gran importancia.
Para él, el centro puede ser sinónimo del orden preestablecido que quiere mantener a toda costa; para ella, su interés por situarlo a un lado de la mesa implica el deseo de cambiar ese orden y hacer valer su opinión, hasta ahora marginada y no tenida en cuenta.
El tercer objeto referencial es una muñeca con el cuerpo de trapo y la cabeza de porcelana que descansa sobre el piano de Mme.
Su marido, enfadado porque no encuentra unas facturas que desea revisar con su socio, coge la muñeca de manera brusca y la rompe, separándole la cabeza del cuerpo.
Sin saber qué hacer con ella, primero se
Sus filmes traspasaron el océano Atlántico y tuvieron mucho éxito en Nueva York en las primeras décadas del pasado siglo; no en vano sus historias, revividas por sus conciudadanos, y especialmente conciudadanas, del otro lado del mar, les alentaban a seguir adelante en la ardua tarea de abrirse camino en el país de las oportunidades, a la vez que les servía de cordón umbilical para no sentir el desarraigo de sus costumbres y de sus gentes.
Elvira Coda Notari está reconocida como la primera directora italiana; aunque el hecho de no figurar en los anales del cine no fue, desgraciadamente, excepcional, pues cuando comenzó a hacerse el rastreo por archivos y filmotecas la mayor parte del legado del cine mudo italiano estaba ya en manos de coleccionistas, en filmotecas fuera de Italia o, si no, irremediablemente deteriorado por la utilización de los componentes químicos de las cintas que, con el paso del tiempo, habían destruido tan preciosa herencia.
Una de las investigadoras que primero apreció el valor de la obra de Notari fue la historiadora del cine italiano Mira Liehm, quien dice: "Notari is said to challenge the acceptance of man as supreme judge, offer excellent examples of filmmaking with a unique handling of social themes... [and] emerge as a director of excepcional talent, confirming theoriginality of the Neapolitan school" (en Bruno, 1993,12).
Gran parte de su obra se perdió por las mismas razones que afectaron a la mayoría de las obras de todos los directores de la época y esta pérdida afectó muy seriamente a la figura de Elvira Notari, doblemente perjudicada: como directora de cine mudo, en general, y por su condición de mujer perteneciente a la llamada escuela de cine napolitana, en particular.
La situación política de Italia y una coyuntura económica favorable a comienzos del siglo XX fueron factores determinantes para la creación y desarrollo de varias escuelas cinematográficas, pues ya en 1896 Italia tuvo conocimiento del gran invento de los hermanos Lumière.
Desde ese momento, las personas interesadas en el cinematógrafo comenzaron a hacer sus primeras filmaciones con tanto entusiasmo que en 1905 ya estaba organizada una industria cinematográfica importante.
Las escuelas de Roma, Turín, Milán y Nápoles constituyeron la meca del cine del momento.
El cine se convertía en el vehículo por excelencia para exhibir y diseminar la importancia y el peso histórico flou con su falta de nitidez, el desenfoque intencionado, al igual que la sobreimpresión, son técnicas cinematográficas con las que ella trabajó en su vida profesional, motivada por una constante experimentación.
Dulac es una directora comprometida con las ideas feministas.
Beudet es también un sujeto deseante que no duda en llevar a cabo su acción homicida, pero, a su vez, esta directora es consciente de la situación de inferioridad y subordinación en la construcción de género, de ahí que el final de la historia muestre a una esposa de espaldas a la cámara, que camina junto a su marido, siguiendo los designios que la sociedad destinaba a las mujeres.
Un ejemplo totalmente diferente es el de los Dora Films of America Shorts (1925Shorts ( -1930)), pues no se conservan estos textos visuales.
Sin embargo, es importante su inclusión como discursos subversivos porque existe abundante documentación escrita sobre las circunstancias personales y políticas que rodearon a Elvira Notari y cómo transgredió las normas para enviar el material fílmico a América.
A Elvira Coda Notari, primera directora del cine italiano, se la considera la directora de las calles de Nápoles, porque en su obra cinematográfica describía a las gentes napolitanas y su acontecer en la vida diaria de los comienzos del siglo XX.
Los escasos documentos filmográficos que se conservan y las referencias que sobre su obra hacen las revistas especializadas de la época constituyen los fundamentos para llevar a cabo la labor arqueológica de reconstrucción de su importancia como cineasta.
Su biofilmógrafa, Giuliana Bruno, realiza un magnífico estudio en Streetwalking on a Ruined Map 2, cuyo título no puede ser más apropiado para este cometido, pues rescatar y hacer visible a Elvira Notari para la historia del cine implica seguir su pista por las calles napolitanas, ver las localizaciones que la cineasta elegía para sus filmes, recorrer los espacios de Films Dora, su productora, y los lugares donde se exhibían sus películas.
El desprecio con el que la trataron algunos de sus coetáneos anima a revisar su biofilmografía con una perspectiva de género, pues su posicionamiento desde los márgenes abre vías para un análisis desde otras vertientes que no sean las canónicas, tan importantes en la Italia de comienzos del siglo XX: por una parte, su interés por la historia de los pueblos y, por otra, la importancia que tuvieron sus películas entre los emigrantes italianos en América.
Se trata de referencias misóginas, de desprecio hacia la directora y su obra, con una alta dosis ideológica de la misión de Occidente como salvadora del mundo.
La imprecación a Dios, la referencia a un teatro "elegante", "situado en el centro", "con un pasado glorioso" y la alusión al "cine nacional" dejan patente el pensamiento de aquellos críticos, en consonancia con la ideología fascista que se extendía por Italia a comienzos del siglo XX y que manifiesta cómo se pretendía infravalorar la labor de Notari, bastante diluida ya bajo el manto patriarcal de su familia.
A partir de su matrimonio con Nicola Notari, su nombre iba a pasar a ser el de Elvira Notari y a estar indefectiblemente unido a su marido, en detrimento de su articulación autorial, pues Elvira Notari no figuraría en el futuro como la propietaria ni física ni intelectual de Films Dora.
Su nombre quedaría relegado, por detrás del de su marido y del de su hijo, en los créditos de los filmes.
Si se ha podido restituir su importancia dentro de la empresa familiar, al lugar que por derecho le corresponde, ha sido, en gran medida, gracias a la labor realizada por su hijo Edoardo, interesado en visibilizar el trabajo desarrollado por su madre, pues como él ha dicho:
La cineasta tiene reconocidas oficialmente sesenta películas de ficción además de sus series tituladas Augurali y Arrivederci (entre 1906 y 1911), brevísimas filmaciones con las que, según se tratara de una serie u otra, se daba la bienvenida a los espectadores, al tiempo que se anunciaba la película que iban a ver, o se les despedía, mientras se expresaba el deseo de volver a verles en el cine.
Igualmente figuran en su haber las series Dal Vero, que consistían en filmaciones panorámicas, muy económicas al no necesitar actores o actrices profesionales ni un guión previo.
También son suyas Actualities and Short Documentaries, filmaciones de acontecimientos reales en las que Elvira trabajaba como de Italia en el mapa político de la época.
Pronto vieron las autoridades gubernativas y los cineastas del norte un filón en este nuevo invento que atraía a las masas en sus exhibiciones públicas.
El hecho de que Italia como país unificado datase de 1861 contribuyó a crear una conciencia colectiva sobre la necesidad de reforzarse como nación cuyo pasado era necesario connotar para incidir en su empoderamiento nacional.
El cine permitía recrear las grandes gestas de su historia y dar a conocer al mundo las glorias de su pasado y su contribución al desarrollo de Europa, lo que les hacía merecedores de ser considerados una parte importante de la cuna de Occidente.
Por otro lado, el sentimiento históricamente arraigado de regionalismo que existía entre los italianos en lo referente a su cultura, sus pueblos, sus gentes y sus dialectos, creó una situación dicotómica, manifestada en dos grandes facciones en su manera de entender el cine: la del norte de Italia, impulsora de una necesaria articulación como país histórico, grandioso y triunfal, y la del sur, amante de preservar su identidad como región, cuyo cine era realista y fácilmente identificable, tanto por sus personajes como por el contenido de sus textos.
Es decir, frente al heroísmo, el ideal de unidad y el concepto de cohesión nacional del norte se encontraba el cine del sur, mucho más artesanal, que concedía prioridad a los habitantes de los pueblos y a su vida diaria.
La coincidencia de estos sentimientos patrióticos o regionalistas con un momento económico de gran expansión coadyuvó al gran desarrollo que tuvo la industria cinematográfica italiana en aquel momento.
La escuela realista del sur de Italia, caracterizada por su regionalismo, no era bien vista por los cineastas y críticos cinematográficos de la industria italiana del norte, quienes despreciaban la labor de Notari no solo por ser napolitana sino por ser mujer.
La posición de Elvira Notari siempre alejada del centro, de lo que marcaba el canon, abría vías para un análisis desde otras vertientes: una de ellas, su interés por las pequeñas historias de los pueblos; la otra, la importancia de sus películas entre las emigrantes italianas en Nueva York.
Esta marginalidad, deseada o impuesta, iba a ser su gran baza a la hora de transgredir la ideología política.
Su elección del sur frente al norte, de preferir a las gentes humildes en vez de a los héroes del pasado, su identificación con los emigrantes y no con la clase media italiana, hizo que ella encontrara su espacio en los cines de América.
Uno de los méritos de Notari es el hecho de haber sido capaz de mostrar unos intereses diferentes a los de sus colegas y de escapar a la férrea censura fascista para poder exhibir sus películas napolitanas en América.
Esto la convirtió en una transgresora pasiva al actuar en los límites de la legalidad y subvertir su aparente conformismo y consentimiento dentro de Films Dora en el nuevo mercado para sus películas.
La exhibición de éstas en la colonia de emigrantes, que desde el sur de Italia habían emigrado a la gran urbe neoyorquina, le permitió identificarse con las espectadoras italianas que sí habían logrado crear su espacio social y trasladarlo de la piazza al punto de encuentro a la entrada del cine ya la propia sala, donde aquellas mujeres se convertían en sujetos espectatoriales.
Sus películas viajaban al nuevo continente en los barcos que iban repletos de emigrantes italianos.
Cuando las películas llegaban a América, Films Dora disponía de un mecanismo de distribución para sus filmes en Nueva York, centro neurálgico de la pequeña Italia emigrada.
Dada la altísima presencia de italianos, principalmente del sur, las películas de Elvira Notari tenían una función importantísima para aquellos hombres y mujeres que habían emprendido un viaje sin retorno, pues por medio de aquellas películas, donde se recreaban los lugares, los paisajes y el modo de vida del sur de Italia, los emigrantes italianos (principalmente eran mujeres las consumidoras del producto) mantenían viva en su memoria su identidad como pueblo.
A su vez, el cine servía como marco social de punto de encuentro para el conjunto de los emigrantes italianos, en una urbe tan grande donde su presencia quedaba de otro modo diluida entre las numerosas poblaciones de diferentes nacionalidades que llegaban a América a comienzos del siglo XX.
Tan importantes o más que estas diferentes obras fueron sus Dora Films of America Shorts (entre 1925 y 1930), que componen un total de setecientos filmes sobre la inmigración italiana en Estados Unidos, todos ellos firmados por Elvira y Nicola Notari.
Elvira Notari no fue solo una pionera con una cámara por las calles de Nápoles, fue también la cofundadora y dueña intelectual de Films Dora, empresa que producía y distribuía sus películas, y que poseía incluso su propio canal de distribución en Nueva York.
Films Dora tenía a su cargo toda la cadena de producción.
En sus estudios se filmaban gran parte de las escenas; las restantes se realizaban en localizaciones de las calles de Nápoles.
Disponían de su propio laboratorio, donde se realizaban todas las tareas de revelado, impresión, edición y coloreado manual.
Elvira Notari actuaba como un motor dentro de la empresa familiar que funcionaba como un espacio privado extrapolado a la esfera pública.
En este nuevo ámbito público pero intrínsecamente doméstico, Notari llevaba todo el peso y la responsabilidad como si de una esposa y madre se tratara dentro de un organigrama familiar histórica y culturalmente arraigado.
A pesar de su capacidad de trabajo y de su buen hacer en distintos campos, no pudo enfrentarse a las limitaciones de la sociedad patriarcal italiana, que cercenaba sus posibilidades profesionales en la esfera pública, usurpándole sus derechos de figurar al frente de Films Dora y cuestionando su profesionalidad como directora.
En los primeros años de su carrera, la directora y empresaria Notari no pudo disfrutar plena y abiertamente del espacio que ella había creado, ni sentirlo como propio, puesto que carecía del segundo elemento clave en la articulación de una mujer: su independencia de la economía familiar, lo cual le habría supuesto la emancipación del marido y la propiedad intelectual que lícitamente le correspondía; pero aún hubo más, pues para sus colegas era una invasora, al irrumpir en la esfera pública profesionalmente, ocupando un espacio que ellos creían masculino.
Por tanto, se puede afirmar categóricamente que, hasta que se comenzaron a comercializar sus películas en Estados Unidos, fue una mujer en habitación ajena, a la que se le pusieron todo tipo de trabas e impedimentos que reconocieran su valía profesional. movie theatre, the immigrant is offered one kind of private space" (Mayne, 2002, 80-81).
Aquellas mujeres eran conscientes de su privilegio espectatorial, en el que la piazza se había trasladado como espacio social a los aledaños y al interior del cine.
A este placer había que añadir el morbo de saber que muchos de los filmes carecían legalmente del permiso de exhibición e intentaban escapar al férreo control fascista, por lo que esa identificación se acentuaba, pues era bastante similar a su posición de extrañamiento, de otredad, tanto en el país dejado atrás, por ser de pueblos del sur y no de las ciudades del norte, como en el de acogida, por ser emigrantes.
Entre Films Dora y el público espectador emigrante se había creado una situación de identidad placentera correlativa a la existente entre Nápoles y Nueva York.
Aquellas mujeres italianas habían dejado atrás su país en busca de mejores oportunidades de trabajo y encontraban en el cine la piazza de sus orígenes.
Mientras, en Italia, Elvira Notari había encontrado también su sueño americano.
Los Dora Films of America Shorts se habían convertido en una fuente de ingresos importante.
La empresa sabía cómo burlar a la censura, puesto que todas las películas tenían que ser enviadas a Roma para obtener el permiso de distribución y mientras estaban a la espera de que llegase la autorización legal, los Notari solicitaban un permiso temporal que permitía a sus películas salir hacia América.
Muchas veces, cuando la autorización o prohibición de exhibición llegaba, sus películas llevaban varios meses de exhibición al otro lado del Atlántico.
La satisfacción que sentía Elvira Notari no era solo por la buena marcha de la empresa familiar.
Se había creado una sobreidentificación o sororidad con las espectadoras napolitanas que asistían a ver sus películas.
Ella también, como directora y primer sujeto espectatorial, disfrutaba del placer que sus películas provocaban entre sus hermanas en la pequeña colonia de la urbe neoyorquina.
Como dice Bruno, si se supera la construcción de la feminidad como un lugar negativo, el ejemplo de Notari sugiere formasen las que la condición de pérdida de la mujer inmigrante puede ser considerada en términos dinámicos.
Este extrañamiento que siente puede entenderse como una ausencia positiva de límites y confinamiento.
La nueva condición no necesariamente implica pérdida, sino que puede significar la desaparición de un espacio que le ha sido impuesto a la mujer y una tensión creada por la extensión del límite. interaction and became a place of public recognition" (en Bruno, 1993, 129).
Tal era el interés de los emigrantes italianos por este tipo de películas, necesarias para preservar su identidad y su memoria colectiva e individualmente, que se constituyó en una industria que se retroalimentaba.
Los propios emigrantes, que habían llegado en busca de su "sueño americano," daban el dinero para producir los filmes que los Notari hacían en Italia recorriendo los lugares de donde eran originarios los emigrantes.
Como las principales consumidoras del producto eran mujeres, su calidad como sujetos espectatoriales era muy importante.
El cine les ofrecía un espacio privado donde rememorar y dar rienda suelta al desarrollo de sus fantasías, lo que les permitía reafirmarse en su identificación como mujeres italianas, con lo que ello implicaba por todo lo que habían dejado atrás y por su desplazamiento a un nuevo espacio todavía por definir, produciendo en el público un sentimiento de satisfacción.
En palabras de Hansen:
(En Bruno, 1993, 131) Teniendo en cuenta la "teoría de la mirada" mulviana, bien se puede afirmar que ese placer por mirar e identificarse con el personaje de la pantalla es también aplicable a las espectadoras italianas de la época del cine mudo que iban a ver las películas de Notari.
Es decir, en cuanto que, por su temática, las películas napolitanas trataban de la vida diaria, en la que tenían una alta participación las mujeres, las emigrantes que asistían a los cines se veían reflejadas en los personajes femeninos de la pantalla.
Mediante esta identificación, en la que recordaban su pasado reciente a través de las historias napolitanas, sentían placer con el espectáculo que tenían ante sus ojos en el silencio y la oscuridad de la sala, sabedoras de que disfrutaban de un tiempo (la duración de la película y su pasado napolitano) y un espacio propio (la sala de cine y su nostalgia por el devenir diario en su país natal).
Para Judith Mayne, el cine proporcionaba a las inmigrantes un engrandecimiento personal, puesto que se les ofrecía un espacio privado: "[for] women in industrializad society, the public sphere exists primarily as a magnification of the personal... seated in a Los tres ejemplos analizados constituyen una muestra de cómo algunas directoras del cine no hablado, sabedoras del poder que tenían con sus cámaras, supieron encontrar la manera de subvertir, por medio de lo que sugerían las imágenes, su escaso margen de maniobrabilidad (en el caso de Elvira Notari) y la intencionalidad implícita de unos sujetos deseantes, en filmes tan distantes en el tiempo y tan dispares en el modo de filmar como puedan ser Le matelas alcoolique o La souriante Mme.
Unos años más tarde, con la llegada del cine sonoro, las directoras perderían esa parcela de poder tan importante que, salvo en algunos casos muy concretos, no se recuperaría hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX.
Elvira Notari había sido también inmigrante dentro de su país y conocía muy bien el sentimiento de otredad en el ámbito cinematográfico.
Desplazada del lugar que como directora le correspondía al frente de Films Dora y por pertenecer a la escuela napolitana, había logrado su articulación por medio de la diferencia y había encontrado su espacio en ese estadio de autosatisfacción que le proporcionaba la identificación con las espectadoras, en cuanto que como mujeres inmigrantes se encontraban en un exilio habitando el terreno de los otros; había descubierto su lugar en las múltiples posibilidades que el cine ofrecía a tantas mujeres napolitanas que veían sus filmes. |
Resumen: El presente trabajo constituye un estudio comparativo y narratológico entre la autoficción Le lit (1960) de Dominique Rolin y la adaptación cinematográfica realizada por Marion Hänsel (1982).
Partiendo de un análisis estructural de los textos literario y fílmico, respectivamente iluminados por las corrientes estéticas a las que pertenecen, se establecerá la especificidad de cada discurso.
Ello permitirá considerar la naturaleza de las transformaciones que la directora realiza en el guión en el proceso de transmodalización.
Eros y Thanatos conviven, se desafían y combaten en Le lit de Dominique Rolin 1 y Le lit de Marion Hänsel 2 en un desigual combate en el que finalmente Thanatos se impone debido a la tenacidad de una mortal enfermedad que se acuartela en el cuerpo de un hombre enamorado de su esposa, de su trabajo y de una vida de la que paulatinamente se aleja.
Publicada en 1960, Le lit es una novela bisagra entre dos períodos existenciales en la vida de Dominique Rolin, entre dos períodos creativos de su trayectoria literaria.
La enfermedad y la muerte de su esposo, el dibujante-escultor Bernard Milleret, aniquilaron bruscamente su felicidad en 1957.
Relegados al recuerdo quedaron los diez años de relación.
A partir de ese momento tuvo que hacer frente al olvido de la enfermedad, agonía y muerte del ser amado, y debió asomarse al abismo de su ausencia, de su vida sin él.
Tres años de duelo emocional y de esterilidad creativa tras los cuales se abrió un nuevo período literario, 3 en el cual las nuevas formas narrativas de vanguardia junto con el elemento autobiográfico y la desestructuración familiar se impusieron definitivamente en su literatura, constituyendo un elemento sustancial hasta Lettre à Lise (2003), la última de sus novelas publicadas.
Transcurridos veintidós años desde su publicación, Marion Hänsel, tras haber actuado a las órdenes de Agnès Varda (L'une chante, l'autre pas, 1976) y de Luis Buñuel (Ressac, 1977) dirige su opera prima Le lit, la primera de una larga serie de exploraciones a través de la cámara de los miedos que afligen al ser humano.
4 La discreta acogida del público contrastó con su aclamada repercusión artística y mediática 5 debido a la delicadeza y mesura con la que abordaba en el filme la agonía y la muerte, así como por la sobriedad y elegancia de su puesta en escena.
Hänsel aporta con Le lit su particular mirada sobre la muerte y los recuerdos, temática abordada anteriormente, pero de manera muy diferente, por directores como Akiro Kurosawa en Ikuru (1952); Arthur Hiller en Love Story (1970), basada en la novela homónima de Erich Segal; Claude Jutra en Kamouraska (1973), basada en la novela homónima escrita por Anne Hébert en 1970; Maurice Pialat en La gueule ouverte (1974); o François Truffaut en La chambre verte (1978), basada en The altar of the dead (1895) de Henry James.
La literatura de Rolin, al igual que el cine de Hänsel, se erige como instrumento de búsqueda y de liberación.
Para ello, la escritora aboga en Le lit por una escritura todavía clásica pero abierta hacia el Nouveau roman.
Esta autofic-Partiendo de esta imbricación plantearemos un estudio comparativo de los elementos constitutivos de los textos narrativo y fílmico, desarrollando un análisis estructural que permita descubrir cómo la directora efectúa el paso de la autoficción al filme.
Al examinar los mecanismos específicos de construcción de cada texto, qué tienen en común y en qué difieren, podrá establecerse la noción de especificidad de cada obra, tanto aquella que se cuenta como aquella que se representa; ello nos ha conducido a introducir los términos 8 "diégesis" y "mímesis" en el título para referirnos respectivamente a la autoficción y a la película.
Siguiendo a A. Gaudreault y Fr.
Vanoye (1995), pero igualmente a J.L. Sánchez Noriega (2000), consideramos que bajo un mismo o diferente título, autoficción y filme comparten la condición de ser el relato o la narración de una serie de acontecimientos, situados en un espacio y en un tiempo concretos, y protagonizados por uno o varios personajes, todo ello ya sea en el eje de lo verídico o de lo imaginado.
En base a esto, al abordar el estudio de las relaciones existentes entre texto narrativo y ción 6 adquiere la forma de un diario redactado por Eva entre los meses de octubre y abril, en el que anotará el vagabundeo de su "yo" durante la progresiva degradación física y psíquica de Martin hasta su muerte.
Mes a mes, la diarista inscribe en su diario ese presente que inexorable se precipita hacia el fin, un presente desde el que Eva evoca fragmentariamente la historia del amor compartido.
Su angustia y desconsuelo discurren paralelos al entusiasmo y a la felicidad que experimenta gracias a la relación fugaz que mantiene con Bruno Nanteuil, el médico que atiende a Martin.
En el diario quedan igualmente inscriptas otras reflexiones de carácter íntimo.
En el filme, Marion Hänsel retrata a Eva durante las últimas 24 agónicas horas de vida de Martin.
Acompañada de Caroline, la primera esposa de Martin, vive el presente reconstruyendo fragmentariamente un pasado lejano, que se remonta a los tiempos felices de su historia de amor, y un pasado reciente marcado por el diagnóstico de la enfermedad, las hospitalizaciones y las convalecencias.
A la espera de la muerte, esposa y exesposa comparten confidencias sobre el amor, el desamor, la pareja, la vida, la enfermedad o la muerte.
En su opera prima Hänsel antepone la mirada, no de quien está muriéndose, sino de aquéllas que le sobreviven, en especial la de su mujer, que impotente le asiste en su agonía.
Le lit es un drama psicológico basado en un guión propio a través del cual la directora se decanta por el "cine de autor", alejado del Neorrealismo y próximo a la estética fílmica de la post-Nouvelle vague.
7 Novelista y directora comparten similares planteamientos estéticos creando dos obras de arte diferentes pero estrechamente relacionadas, entendiéndose una imbricación en los mismos términos en que Sergio Wolf la concibe: "cuando se habla del origen de una transposición, habría que pensar que el cineasta lo encuentra donde conviven la obra literaria y el filme, ya que ambos medios se le aparecen imbricados, no por sus incompatibilidades sino por aquellos rasgos que intuye que los conectan" (Wolf, 2001, 36).
Le lit, autoficción y filme, comparten, por lo tanto, similar punto de vista técnico narrativo, cada cual en sus particulares esferas artísticas.
Sergio Wolf rehúsa utilizar el término canónico "adaptación", puesto que implicaría la existencia de un objeto inadaptable (entiéndase literatura) que debiera acomodarse a otro más dúctil (entiéndase filme).
En desacuerdo con la acción que implica este vocablo, aboga por el empleo de traslación para designar "la idea de traslado pero también de trasplante, de poner algo en otro sitio, de extirpar ciertos modelos, pero pensando en otro registro o sistema" (Wolf, 2001, 16).
Según Wolf, se trataría, pues, de un proceso semiótico que transformaría el soporte y el sistema de codificación de una historia ficcional generando un nuevo texto narrativo con un significado y un significante diferente.
Tratándose de un estudio narratológico, parece igualmente oportuno utilizar en el desarrollo de este trabajo el término transmodalización, definido por Genette como: transformation portant sur ce que l'on appelle, depuis Platon et Aristote, le mode de représentation d'une oeuvre de fiction: narratif ou dramatique.
(Genette, 1982, 323) En el análisis que desarrollaremos, utilizaremos "traslación" o "transmodalización" para referirnos al paso del folio a la cinta de celuloide de Le lit.
ElEmEntos EstructuralEs dEl tExto narrativo vs tExto fílmico
el texto narrativo y el texto fílmico: historia y relato
Iniciaremos el estudio atendiendo al plano del contenido de ambos textos, pues la libertad al servicio de la creatividad le permitió a la directora introducir evidentes modificaciones sobre el relato y la historia del hipotexto.
10 Marion Hänsel conserva el título en la traslación, efectuando evidentes modificaciones sobre estas categorías.
En Le lit-historia, Eva toma prácticamente en solitario las riendas de la pareja durante los meses siguientes al diag-texto fílmico, la narratología constituiría el enfoque científico que permitiría la exploración más indicada de las estructuras de ambos textos, así como el procedimiento que conduce de la palabra leída a la palabra pronunciada y a la imagen.
No obstante, para el estudio de los protagonistas de la autoficción y del filme hemos recurrido a la semiótica literaria aplicando el modelo actancial propuesto por Greimas con el fin de analizar cada una de las funciones narrativas en las que se hallan implicados los personajes que intervienen en la historia.
Aplicando la teoría genettiana sobre la transtextualidad, la modalidad de relación transtextual que se establecería entre Le lit (DR) y Le lit (MH) sería la hipertextualidad.
9 Le lit-filme-hipertexto conserva solo en esencia el tema, la trama y la intriga de Le lit-autoficción-hipotexto debido a la reescritura, una reescritura sobre cuya denominación quisiéramos detenernos.
Adaptación, comentario, interpretación, recreación, traducción, transformación, transmodalización, transposición, traslación o transficcionalización son fundamentalmente algunos de los términos técnicamente utilizados para hacer referencia al paso del texto escrito al formato cinematográfico.
Esta variedad epistemológica se debe fundamentalmente a la concepción del proceso en sí mismo.
Para J.L. Sánchez Noriega si bien podría emplearse indistintamente "trasladar" "transponer" o "adaptar", se decanta por ésta última "porque, además de ser la más empleada, sirve para referirnos a textos literarios y fílmicos que cuenten la misma historia" (Sánchez Noriega, 2000, 47).
Sánchez Noriega entiende por adaptación:
el proceso por el que un relato, la narración de una historia, expresado en forma de texto literario, deviene, mediante sucesivas transformaciones en la estructura (enunciación, organización y vertebración temporal), en el contenido narrativo y la puesta en imágenes (supresiones, compresiones, añadidos, desarrollos, descripciones visuales, dialoguizaciones, sumarios, unificaciones o sustituciones), en otro relato muy similar expresado en forma de texto fílmico.
(Sánchez Noriega, 2000, 47) La definición que que haya depurado el hipotexto eliminando prácticamente la totalidad de las acciones secundarias.
El filme sería, por lo tanto, no ya el testimonio de la muerte de un hombre, sino el de la lucha de una mujer contra la muerte de su esposo, durante la cual toma conciencia de que el amor o la esperanza son sentimientos absurdos para enfrentarse a aquello que es inevitable.
La estructura enunciativa de los textos narrativo y fílmico J. A. Hernández Les, en su ensayo sobre cine y literatura, expone que "el cine y la literatura comparten un tronco común, el del relato, por eso comparten este destino: contar historias.
Pero la manera con que el cine las cuenta lo aleja del relato literario" (Hernández Les, 2005, 65).
Nuestro propósito en el siguiente apartado consistirá en profundizar en el proceso narrativo de Le lit-hipotexto y de Le lit-hipertexto indagando sobre sus características enunciativas.
Haciendo de nuevo uso de la terminología genettiana sobre la instancia narrativa, 11 apuntaremos que autoficción y filme comparten idéntica voz narrativa, es decir, Eva, la narradora intradiegética-homodiegética que narra su historia a sus respectivos narratarios.
Desde el punto de vista del narratario hemos constatado una diferencia, pues si en el texto narrativo Eva sería la narrataria-implícita, en el texto fílmico habría un/a narratario/a presupuesto/a cualquiera, puesto que no identificamos a quién le cuenta la narradora la historia.
Las frecuentes analepsis en ambos textos permiten distinguir a nivel narrativo la existencia de relatos de segundo orden insertos en el relato principal a través de Eva, la narradora intradiegética-homodiegética.
Estos relatos metadiegéticos provistos de una función explicativa, como veremos más adelante en el apartado centrado en los tiempos del relato, introducen a nivel literario la mise en abyme, recurso literario privilegiado de la autorreflexión en el Nouveau roman.
En el filme, este tipo de relatos se multiplican ya que la directora convierte en analepsis numerosos episodios que pertenecerían al tiempo presente de la novela, es decir, los denominados "récits premiers" 12 por Genette.
Como ejemplo de este tipo de relatos, señalaremos la secuencia recordada por Eva mientras cena con Caroline, escena en la que Martin se enfrenta a Eva cuando ésta le insiste cariñosamente para que coma: nóstico de la enfermedad de Martin.
Eva dejará de ser la compañera y amante del escultor, para convertirse en su enfermera, veladora, conductora o cocinera.
Entre la esperanza y la desesperación transcurren los meses de hospitalización, convalecencia y recaída en los que el único aliciente es el esporádico contacto con su hermano y su cuñada, los amigos más próximos a la pareja o su hija.
A través de ellos se descarga emocionalmente hablando de Martin, de sus progresos o de su deterioro, y a ellos buscará desesperadamente en los momentos más dramáticos para no sentirse sola.
Debido a la proximidad con Bruno Nanteuil surge entre ellos una relación que se desvanece tras la muerte de Martin y la llegada a París de la compañera sentimental de Bruno.
En el filme la historia se desplaza hacia la agonía de Martin, durante la cual Eva rememora los momentos más importantes de su vida en pareja ya sea a través de los solitarios recuerdos que asoman mientras permanece recostada junto al moribundo o durante sus esporádicas salidas al exterior, o bien durante las apesadumbradas conversaciones que entabla con Caroline.
La vigilia es igualmente una ocasión para adentrase en la vida de una y otra mujer, rivales en el pasado, cómplices en el momento presente.
En lo que respecta al relato, Dominique Rolin reconstruye anacrónicamente, en forma de diario, la historia de amor entre Eva y Martin, determinadas particularidades de la relación que mantuvo y actualmente mantiene con su hija, con sus padres o con su hermano, así como la furtiva relación sentimental con Bruno Nanteuil, el médico que atiende al enfermo.
Marion Hänsel reduce el relato original reconstruyendo anacrónicamente la historia de amor entre Eva y Martin en compañía de Caroline.
Novelista y directora centran sus obras en Eva.
No obstante, la intencionalidad de ambas creadoras es diferente, pues Le lit (DR) es la narración en primera persona del proceso psíquico padecido por la narradora al tiempo que avanza en el relato de la enfermedad y de los sentimientos de su esposo, e introduce de forma oblicua la repercusión de este proceso en su relación con su entorno social y familiar más próximo; por su parte, Marion Hänsel dirige en Le lit una obra rigurosamente introspectiva centrada en la captación de los pensamientos y de los actos de una mujer que acompañan al ser amado-moribundo-encamado hasta que exhala en su presencia el último de sus alientos, de ahí
JOSé LUIS ARRáEz LLObREGAT cia, la manipulación de las descripciones, de los hechos o de las acciones.
En el filme, la focalización interna a través de la narradora intradiegética-homodiegética se mantiene salvo en una escena en la que Caroline se derrumba moralmente cuando Eva abandona momentáneamente la barcaza, transfiriéndole la focalización interna.
Atormentada por la torturante respiración entrecortada de Martin, y momentáneamente libre de la responsabilidad y la carga que supone el apoyo moral a Eva, Caroline introduce la cabeza bajo del grifo para aislarse sonoramente al intentar fregar varios utensilios de cocina (55:50).
La estructura interna de los textos narrativo y fílmico
A través de esta consideración, se desprendería la libertad de una y otra en sus respectivas creaciones.
Le lit (DR) presenta mediante el índice una estructura que remite a la configuración del diario que supuestamente la narradora redacta desde un día no especificado del mes de octubre hasta "un domingo de mayo", 14 igualmente indeterminado.
Dominique Rolin organiza el relato en nueve capítulos identificados con los siguientes títulos: Le lit (MH) elimina los seis primeros y los dos últimos capítulos, encuadrando la intriga aproximadamente in media res del capítulo Mars.
2, supuestamente el 2 de marzo, último día de vida de Martin.
El filme no posee una estructura definida que le permita al espectador adentrarse cómodamente en el drama siguiendo en la pantalla una presentación, una amplificación, una culminación de conflictos y una resolución.
Se trata de un filme de autor, de un filme estético provisto de una gran libertad donde la directora se interesa casi exclusivamente en el análisis psicológico de sus protagonistas.
(Rolin, 1960, 40-41) Ambos textos, narrativo y fílmico, coinciden desde el punto de vista del modo narrativo en la focalización interna o subjetiva 13 de Eva, pues la totalidad de las acciones narrativas son advertidas por ella: la realidad percibida se aprehende a través del prisma subjetivo de la esposa.
En el caso concreto del diario, de la confesión personal, parece evidente ya que Eva adquiere, como es propio del género, un estatuto omnisciente a lo largo de todo el texto, que vendría sustentado por una serie de marcas textuales como el uso de la persona gramatical, la representación de las corrientes de concien- una villa encima de un montículo con forma de templo debido a su elevada cúpula (taller de Martin).
Bajo un cielo macilento filtrado por la gama de colores ocres, dorados y marrones, estos dos mundos se alejan: por un lado, el taller, la creación, la vida; por otro, la casa, la destrucción, la muerte.
El contraplano recoge un plano general longitudinal de la barcaza-vivienda en cuyo interior se divisa una luz que permite adivinar su habitabilidad.
Este plano introduce al espectador en la situación, ofreciéndole una vista general e informándole del lugar donde se desarrollará la acción.
Acompañan al plano y contraplano una banda sonora constituida por una voz femenina con técnica de cantante popular que interpreta a capella una canción con letra: se asemeja a un lamento, un llanto que resuena como un gemido de dolor.
Esta primera imagen audiovisual constituye la primera toma de contacto del espectador con la obra de una caméra-stylo, para quien el filme se convierte en un instrumento de reflexión sobre la muerte y el desamor, la vida y el amor.
Eva apuesta por la vida, por el derecho a protagonizar nuevamente su existencia prosiguiendo su andadura, un recorrido en cuyo camino se cruzaron Martin y su muerte.
Pero en adelante, Martin no será más que un recuerdo atenuado por los vaivenes del transcurso del tiempo, es decir, tan solo una imagen del pasado que su memoria alberga y que estará destinada al olvido para poder sobrevivir del lado de los vivos.
Marion Hänsel, por el contrario, clausura su obra mediante una dramática escena en la que Eva se derrumba emocionalmente en los brazos de Tardif, el ayudante de Martin.
La escena a través de un plano central transcurre en el pequeño claro de una arboleda nevada totalmente desprovista de follaje, donde una y otro se desploman abrazados mientras que de nuevo se inserta la banda sonora que abre el filme, pero esta vez acentuándose sobremanera el tono y el volumen del lamento femenino a capella y sin letra.
Este quejido de voz de mujer a través En relación con la estructura de ambos textos, nos detendremos en sus respectivos incipit, prolongándolos hasta el final del párrafo en el que se insertan, con el fin de analizar los cambios operados con la transmodalización.
La phrase seuil intervendrá decisivamente en el Nouveau roman, formación literaria en la que Dominique Rolin se desmarca del relato tradicional para iniciar su andadura: "La mouche grimpait.
15 Esta frase, que le permite a la autora romper con la realidad, abrir la ficción y orientar la lectura, anuncia el comienzo de un relato no tradicional.
A través de esta frase simple enunciativa, que correspondería esencialmente a un acto de habla declarativo, la narradora sitúa con desconcierto al lector in media verba.
La persistencia de la agónica mosca remontando una y otra vez el cristal con el fin de buscar una escapatoria, sus continuos ascensos y recaídas, podrían alegorizar la tenacidad de Martin aferrado a la vida, así como sus sucesivas mejorías y agravamientos, situaciones que Hänsel introduce a través de las analepsis en el filme.
Desde el punto de vista simbólico, la mosca representaría la persistencia y el tesón frente a los conflictos (Chevalier; Gheerbrant, 1982, 518), valores compartidos con el escultor enfermo terminal; por otro lado, podría simbolizar el presagio de la muerte, pues este insecto es un signo o un mal augurio (Pérez-Rioja, 1980, 308).
El incipit del guión difiere extraordinariamente del de la novela: en él no hay rastro alguno de la escena de la mosca.
Desde el punto de vista técnico, el sintagma descriptivo que abre el filme de Marion Hänsel consta de plano y contraplano sobre los que se proyectan los créditos de inicio.
El plano se compone de un primer plano en contrapicado que reproduce en el ángulo derecho izquierdo de la escena la proa de la barcaza (hogar de Martin y Eva) filmada desde la quilla y de un fondo en el que se divisa
JOSé LUIS ARRáEz LLObREGAT una y otra se refuerza mediante planos secuencias, planos cortos y planos medios, filmados en su mayoría con la cámara en movimiento.
Eva y Caroline son dos mujeres oponentes en el pasado, a quienes la agonía del ser amado ha transformado en cómplices, adyuvantes.
Durante la espera compartida, su responsabilidad es doble, ya que por un lado comparten los cuidados hacia Martin, pero por otro lado intentan crear entre una y otra un espacio de escucha y seguridad para que Eva pueda expresar libremente sus emociones.
La cámara es sensible a la empatía entre ambas mujeres, sentadas una al lado de otra en un sofá, frente a frente en una mesa o frente al cuerpo de Martin encamado; una y otra se escuchan, interrogan y responden mientras se consumen las últimas horas.
Esta escena no figura en la novela, en la que Caroline aparece inesperadamente para el lector en el capítulo Mars.
La narradora no ofrece muchos detalles sobre el tipo de relación que mantienen durante la convivencia; el lector intuye que se trata de una relación cordial y que su presencia en la villa tiene por objeto ayudar a Eva.
Frente al filme, en el cual se le da muy poco protagonismo, el segundo adyuvante de Eva en la novela es Bruno Nanteuil, el médico que atiende a Martin y con quien mantendrá una relación sentimental furtiva, que finaliza cordialmente cuando la compañera de Bruno, procedente de EE.UU. se instala en Francia.
Eva recupera a través de Bruno al compañero y al amante que Martin dejó de ser desde la enfermedad; de él recibe la compañía, el afecto, la felicidad y la vitalidad necesarios para proseguir su lucha: "Cet homme est beau.
Según la terminología utilizada por E.M. Forster en su ensayo sobre novela, Eva podría ser un personaje esférico, 18 pues su personalidad presentaría aparentemente una variedad de rasgos contradictorios cuando emprende una relación sentimental extramatrimonial paralelamente a la progresiva muerte de su marido.
del cual se expresa el dolor y la pena añade intensidad y carácter a la última escena sobre la que se proyectan los títulos de crédito.
La estructura actancial de los textos narrativo y fílmico
Para el análisis de los personajes de ambos textos nos hemos decantado por el modelo actancial de A.J. Martin y Tardif juntos formaban un equipo de trabajo, del mismo modo que Eva y Martin formaban pareja.
Sin la participación, la presencia de la otra parte, les resulta imposible llevar a cabo cualquier proyecto.
Del lenguaje verbal al lenguaje sensitivo, y compartiendo con la autoficción el coprotagonismo, otro coadyuvante de Eva es ciertamente Ben, el perro que la acompaña dentro y fuera de la casa en el presente, así como en las numerosas analepsis insertadas en el texto.
Ben ha seguido a la pareja durante la no-enfermedad, en esos momentos acompaña a Eva durante la muerte simbólica de su unión sentimental.
Desde sus respectivas parcelas creativas, Rolin y Hänsel abordan dos muertes diferentes: por un lado, la muerte física de Martin; por otro lado y consecuentemente, la muerte incorpórea, intangible e invisible de la relación de pareja.
Dentro de esta estructura narrativa Eva es destinataria como parte integrante de la pareja.
Una de las asimetrías más relevantes entre hipotexto e hipertexto, resultado de la traslación, afecta al diálogo entre los actantes.
Le lit (DR) combina los monólogos de Eva con la recreación de los diálogos entre los diferentes personajes que conforman el entramado narrativo de la autoficción.
La puesta en escena de Le lit (MH) se articula exclusivamente mediante el diálogo, ya que el filme carece de monólogos o de voces en off que permitan ubicar la narración en la interioridad subjetiva del personaje.
El espectador puede acceder a la conciencia de Eva únicamente a través de diferentes elementos intrínsecos como la mirada, el gesto o sus movimientos corporales.
La evocación de los recuerdos, la materialización espacial de sus pensamientos se realiza a través de los diálogos contenidos en las analepsis, cuyo conjunto permite reconstruir la historia de la pareja desde el principio de la enfermedad.
Existen incluso analepsis que carecen de diálogo, como la que sitúa a Eva Este tipo de relación se suprime en el filme.
En el guión le deja entrever al espectador que más allá de las atenciones médicas y emocionales, Bruno se siente atraído por Eva; algunas caricias o miradas así lo dejan suponer.
Entre los recuerdos más recientes que Eva conserva en el tiempo presente figura el de una cacería durante la cual Bruno le pregunta desde lo alto de una pequeña ladera: "Est-ce que Martin t 'as dit comment tu te trouves belle" (26:02).
Los textos literario y fílmico comparten una escena en la que Eva se exhibe durante una velada frente a uno y otro con un traje de fiesta: (Rolin, 1960, 86-87) En el filme, Eva recostada junto a un Martin agónico, esboza una ligera sonrisa, lanza su penetrante mirada a la cámara y recuerda la escena en la que se maquilla y viste con un llamativo traje de fiesta plateado para desfilar en presencia de los dos hombres, quienes permanecen recostados uno frente a otro (41:00-43:24).
Sobre un fondo musical y sirviéndose de un juego de cámara cenital y de picados, la cámara sigue los seductores y vaporosos movimientos de Eva durante esas imágenes de felicidad conservadas en su memoria.
A nivel actancial, otra de las asimetrías entre ambas escrituras reside en el protagonismo que Hänsel le concede a Tardif en el filme frente a su rol casi imperceptible en la autoficción.
En la autoficción, Tardif Albinos es un vecino que ocasionalmente ayuda en las labores de mantenimiento de la casa: su proximidad a la pareja le conduce a interesarse por la enfermedad de Martin.
No obstante, en el filme Tardif se convierte en adyuvante de Martin mientras éste trabaja en sus esculturas y en adyuvante de Eva en determinadas escenas en las que en solitario pasea por los alrededores de la barcaza-vivienda.
Sus intervenciones se hallan ligadas a Eva, conformándose una serie de escenas desprovistas prácticamente de diálogo: su aparición es esencialmente presencial y figurativa.
La estructura temporal y espacial de los textos narrativo y fílmico
La arquitectura temporal de ambos relatos es compleja, pues presente y pasado se entremezclan en un relato en el cual los acontecimientos, como hemos expuesto, no se suceden cronológicamente, especialmente en el filme.
En cuanto al tiempo externo a la autoficción y al filme, estos han quedado expuestos anteriormente al contextualizar artísticamente la redacción y la dirección de los mismos.
En relación con el tiempo interno, recurriendo a Genette, 19 distinguiremos el tiempo de la historia y el tiempo del discurso.
En lo que se refiere a la autoficción, el tiempo de la historia haría referencia al tiempo objetivo, es decir, a la sucesión de acontecimientos relatados por la narradora entre octubre y un domingo de mayo: frente al tiempo del discurso, ese tiempo subjetivo que se prolonga desde la infancia hasta ese domingo de mayo.
El tiempo de la historia del filme abarca desde el principio de la enfermedad de Martin hasta las horas posteriores al fallecimiento de Martin, mientras que el tiempo del discurso se encuadra en un solo día, el 2 de marzo.
Las relaciones entre el tiempo de la historia y el tiempo del discurso marcan el ritmo narrativo de unos textos en los que Rolin y Hänsel han transformado un tiempo en otro.
Estas relaciones pueden analizarse atendiendo al orden, dimensión temporal establecida por Genette (Genette, 1998, 17) que permitiría dar cuenta de las diferentes alteraciones temporales que perturban la disposición de los acontecimientos en la historia.
El orden del discurso de ambos textos se encuentra alterado y fragmentado debido a las analepsis.
Mediante esta técnica, el discurso de la autoficción cubre una extensa franja cronológica en la biografía de Eva que abarca desde determinados episodios familiares significativos hasta los tiempos felices en que se conocieron, o bien aquellos desdichados en que le fue diagnosticada la enfermedad.
Las analepsis, ausentes en los capítulos "Octobre" y "Novembre", se inician en "Décembre", 20 se mantienen en "Février", 21 se multiplican en "Mars" 22 cuando la muerte de Martin está próxima y se reducen a solo una en "Avril".
23 El pasado de Eva está inscripto en su presente, y éste aflora en su memoria a medida que la angustia por la enfermedad y la muerte de Martin avanzan.
Una mayor alteración del tiempo base puede observarse en el filme, cuyo orden está constantemente interrumpido y Martin en plena naturaleza salvaje bajo una sombrilla, supuestamente en verano si atendemos al fuerte sonido ambiente de la cigarra (1:08:45-1:09:21).
La mayoría de los diálogos son a dos voces, siendo casi exclusivamente uno de los interlocutores Eva (Eva-Martin, Eva-Caroline, Eva-Bruno, Eva-Tardif).
Caracterizados en su expresión por su brevedad y sencillez, bajo el techo de la barcaza-vivienda o bajo un cielo plomizo, Eva y Caroline son dos voces que se preguntan y se escuchan en el presente sobre el amor, la enfermedad, el dolor o la muerte.
Los diálogos de las analepsis son retazos de conversaciones de diferente índole, pero generalmente relacionadas con el amor, el cariño y la admiración de Eva hacia su compañero.
Como característica del guión, hay que resaltar que en las escenas en las que intervienen varios personajes (máximo cuatro) no existen los diálogos a tres o más voces, salvo en una escena no muy significativa que tiene lugar en un bar al que acuden Eva y Martin y donde intercambian algunas frases cordiales con la camarera (Tilly) y su hija, intrascendentes pero significativas en la medida en que el espectador infiere el tiempo que Martin está enfermo.
Citaremos, por su particularidad, una secuencia que se desarrolla durante un paseo por una alameda, por la que solitariamente caminan los tres amigos.
Además, su mirada no se dirige hacia el interlocutor sino hacia Eva, quien se distancia sonriente al oír el cumplido de su esposo. proyectan los títulos de crédito con el mismo fondo musical que encabeza el filme.
En estas secuencias el fondo sonoro ocupa un lugar "empathique" (Rollet, 1996, 33), utilizando la terminología empleada por S. Rollet, ya que acrecienta el clima emocional de la escena interviniendo sobre el conjunto de las emociones y determinando la situación narrativa.
Las escenas del tiempo presente sin diálogo corresponden a las salidas ocasionales que Eva realiza al exterior para oxigenarse.
Las tomas exteriores corresponden al deambular de Eva por los alrededores de la barcaza atravesando una naturaleza salvaje cuyos colores y restos de nieve permiten entrever el ocaso del invierno.
La banda sonora 26 de estas escenas está formada únicamente por el sonido ambiente; véase, por ejemplo, el sonido de sus pasos sobre la hojarasca, el graznido de las aves o su propia respiración.
Reveladora es la interpretación de una soprano clásica, acompañada por orquesta -quizás sea música sacra-tras expirar Martin (1:10-1:11).
Las secuencias localizadas en el tiempo pasado, con o sin diálogo, se sitúan en diferentes escenarios en los que trascurren esas escenas significativas en la vida de la pareja, tales como su visita al hospital, a un bar, al taller de Martin y su entorno, a la barcaza-vivienda y sus alrededores o al embarcadero.
La banda sonora de estas escenas presenta una mayor variedad, siendo especialmente significativos los fondos musicales constituidos por una melodía interpretada por un conjunto de cuerdas cuando Eva y Martin se abrazan tras ayudarle a salir de la bañera (06:50), cuando Bruno ayuda al enfermo a incorporarse del sillón (12:54) o mientras Eva se prepara para desfilar (41:00); el ruido in crescendo (posiblemente) del motor de un barco mientras Martin intenta realizar su autorretrato (16:03), bruscamente interrumpido al no conseguirlo (exteriorización del pensamiento de Martin); la interpretación de un coro de música sacra con orquesta mientras Martin organiza su taller (45:45-47:30); la interpretación posiblemente de una música popular con dos o más flautas o instrumentos de viento de la misma familia durante una comida (49:22-50:34); una melodía interpretada por un conjunto de cuerdas mientras Eva se maquilla (41:00-41:40) y posteriormente Yesterdays de Billie Holiday sonando desde un tocadiscos cuando Eva desfila ante Bruno y Martin (41:43).
Estos son los únicos fondos sonoros de un espacio fílmico en el que nuevamente destaca el sonido ambiente.
por la narración de hechos anteriores mediante flashbacks que le permiten a la directora introducir secuencias cronológicas del pasado en el guión; no obstante, frente a la autoficción, se circunscriben únicamente a la convivencia en común desde la enfermedad de Martin.
Sería complicado detallar los flashbacks, ya que el presente de Eva es un presente constantemente invadido por ese pasado reciente, por una memoria subjetiva que confiere a sus recuerdos el mismo estatuto que a la realidad del momento vivido en la barcaza-vivienda en compañía de Caroline.
Para expresar conceptualmente la transición del presente al pasado, la directora no utiliza visualmente una forma propia como pudiera ser el fundido en negro, el fundido encadenado, la cortinilla, o cualquier otra técnica cinematográfica similar.
Sin embargo, señalemos que la localización espacial y el fondo sonoro o musical contribuyen especialmente a que el espectador se sitúe cronológicamente.
Las secuencias localizadas en el tiempo presente con diálogo, fundamentalmente entre Eva, Caroline y Bruno, 24 se localizan casi exclusivamente en el interior de la barcazavivienda 25 cuyo decorado e iluminación sitúan al espectador prácticamente frente al escenario de un teatro por su disposición.
Una luz baja y amarillenta ilumina una superficie diáfana provocando una atmósfera a menudo verdosa donde estarían situadas todas las estancias (salóncomedor y cocina) en el que conviven Eva y Caroline y desde donde puede divisarse en la planta superior, por la ausencia de paredes (excepto una barandilla y un visillo), el dormitorio en el que permanece acostado Martin y al que se accede mediante una escalera metálica.
En el decorado lóbrego y asfixiante de esta especie de "mezzanine", donde no se vislumbran nítidamente los rostros y donde resuenan los pasos sobre las planchas de acero, destaca por encima de cualquier otro sonido del espacio fílmico el resuello de Martin.
Su respiración anhelosa, el constante jadeo ahogado del moribundo invade la estancia inferior donde permanecen las mujeres que esperan y desesperan.
Estos sonidos diegéticos o in, se completan con el único fondo musical del tiempo presente, introducido a continuación de la expiración del último aliento de vida de Martin.
Se trata de una música extradiegética y dramática, interpretada por una voz de mujer cuya interpretación se prolonga hasta que empieza la siguiente y última secuencia en la que aparece Eva en un pequeño claro del bosque y sobre las que se
JOSé LUIS ARRáEz LLObREGAT fluyen por el mascarón de la barcaza podría igualmente simbolizar el tiempo que fluye arrastrando el pasado y sus recuerdos.
Simbólicamente, ese río podría significar, tal y como lo concibe J.E. Cirlot, el transcurso irreversible de la vida, y, en consecuencia, el abandono y el olvido (Cirlot, 1991, 389), ese alejamiento de la realidad vivida a la que Eva alude en la última de sus confesiones.
La escritora Delphine de Girardin confesaba en sus célebres Chroniques parisiennes, "L' amour, ce n 'est qu' un moment dans la vie, un rêve, et quelquefois un rêve douloureux" (Girardin, 1986, 319-320); el romanticismo de Girardin y el realismo de Rolin desposeen al amor de su estatus de eternidad al someterlo a los vaivenes de la ensoñación o del olvido.
Le lit (MH) es una obra de arte muy personal, en la cual se conjugan el texto de Dominique Rolin, con los aspectos biográficos de la autora, así como con determinados aspectos biográficos de la directora.
30 En el proceso de transposición o traslación, la directora "hace suya" la autoficción creando una obra de arte paralela, en la que la experiencia cinematográfica no desacredita la literaria: por el contrario, pondera a aquella que le sirvió de inspiración y de pretexto.
Las omisiones, simplificaciones o cambios señalados nos han permitido adentrarnos desde una perspectiva narratológica, y sin ningún tipo de recelo, en las respectivas estructuras internas de los textos y de sus respectivas autoras.
A través de la palabra y de la imagen, dos signos de naturaleza diferentes, Rolin y Hänsel se adentran en la personalidad de Eva-esposa, Eva-veladora o Eva-viuda; en definitiva en la personalidad de todas las Evas que acompañan durante un tiempo indeterminado a quienes dejaron de ser sus compañeros sentimentales cuando la enfermedad les relegó al lecho de muerte.
Marion Hänsel no toma la obra narrativa en su totalidad ni busca expresarla tal cual a través de otro medio, sino Señalemos, por último, que la transferencia al pasado en determinadas secuencias está determinada acústicamente mediante un ruido concreto: es el caso del sonido de la lija de hierro de Tardif, que transporta a Eva (31:46) al taller cuando Martin estaba en activo.
A través del análisis de los principales rasgos de la banda sonora del filme podemos constatar lo que M. Chion denominó "réaction synergique" (Chion, 1994, 105) para referirse al sincretismo que se produce entre la imagen y el sonido.
La música o los sonidos introducidos por la directora en estas secuencias constituyen una especie de ilustración o interpretación sonora del relato visual.
Con el objetivo de mostrar cómo la directora introduce el pasado en el presente hemos abordado los escenarios y la banda sonora del filme.
A continuación, nos adentraremos en los diferentes espacios geográficos de la autoficción, sobre los que M. Hänsel realiza evidentes transformaciones.
La primera de las modificaciones atañe al país en el que transcurren los hechos.
Dominique Rolin, belga afincada en Francia, elige Bourg-sur-Navre, 27 una localidad próxima a París, para situar la historia de Eva y Martin; Marion Hänsel, francesa afincada en Bélgica, se decanta por Les Hautes Fagnes, una zona elevada de la provincia de Lieja (Bélgica) donde abundan los ríos y los lagos artificiales.
28 Mayor trascendencia posee el haber transpuesto la villa francesa de Bourg-sur-Navre por una barcaza-vivienda amarrada en el embarcadero de un río con abundante tráfico fluvial.
Convendría señalar que en la autoficción, la "barca" está de una forma u otra presente cuando Eva identifica en numerosas ocasiones la cama con un barco: "Et Martin, sur son lit-bateau qui nous écrasait de sa masse, reconnaissait, approuvait, partageait notre triple intimité" (Rolin, 1960, 86).
29 Una lectura mitológica de esta selección revelaría cómo esta obra literaria pondría en circulación a nivel implícito un conjunto de imágenes culturales que satisfarían el componente imaginario de la autora y/o del lector/a.
La barcaza-vivienda en cuya planta superior Martin espera la muerte podría interpretarse como la barca de Caronte en cuya cubierta se transportaban las almas de los muertos por la laguna Estigia (Albert de Paco, 2003, 182-183), identificable en el filme con el río Escaut.
A propósito de ese "lit-bateau", la narradora podría quizás aludir a la barca de Caronte, y el río cuyas aguas Aristóteles otorgan a los conceptos de diégesis y de mimesis, estos designarían genéricamente las formas básicas del relato estético verbal, a saber, la dramaturgia y la narración (igualmente, sus combinaciones posibles).
10 Sobre las nociones de historia y relato genettianas cf. Genette, G. (1998): "Introducción", en Nuevo discurso del relato, Madrid, Cátedra, 12-17.
11 Desde el punto de vista teórico, para los diferentes conceptos abordados en relación con la voz narrativa cf. Genette, G. (1972): "Voix", en Figures III, Paris, Seuil, 225-267.
13 Desde el punto de vista teórico para los diferentes conceptos abordados en relación con el modo narrativo cf. Genette, G. (1972): "Mode", in Figures III, Paris, Seuil, pp. 183-224. |
El cine de la directora y actriz francesa Agnès Jaoui hace un retrato de la burguesía contemporánea del contexto francés en un tono mordaz e irónico.
Bajo la apariencia de comedias dramáticas, sus películas plantean narrativas corales que sacan a la luz la dificultad de las relaciones humanas, las hipocresías y las paradojas de la sociedad occidental, al tiempo que son una reflexión sobre los discursos identitarios de la Francia actual.
Además, la biografía de Jaoui presenta una estrecha relación con la música que se ve plasmada en sus películas, convirtiéndose en un factor fundamental de la trama y en un medio expresivo de primer orden en sus producciones.
Este artículo aborda el estudio de todos estos elementos constructivos y su relación con la realidad francesa en los largometrajes Le goût des autres (Para todos los gustos, 2000), Comme une image (Como una imagen, 2004), y Parlez-moi de la pluie (Háblame de la lluvia, 2008).
Agnès JAoui en el cine frAncés contemporáneo
A lo largo de su desarrollo histórico, el cine francés ha fortalecido la imagen de un cine de tendencia realista, que es capaz de hablar de los problemas sociales y políticos, que reflexiona sobre las reglas de la sociedad, y que se inmiscuye en la interioridad de personajes tomados de los entornos más cotidianos.
Existe la tendencia, también, a pensar en el cine francés como un cine de auteur, donde las obras están firmadas por las especificidades estéticas que le confieren sus artífices.
En este sentido, las películas de la guionista, directora y actriz Agnès Jaoui seguramente cumplen las expectativas de cualquier espectador que se acerque al cine a ver una obra de características francesas.
Sin embargo, como veremos en estas líneas, el cine de Jaoui es eso y mucho más, puesto que se introduce en su cotidianidad adyacente para ponerla en tela de juicio y cuestionar sus normas, pero también añade conceptos de absoluta contemporaneidad que no podrían formularse sino en las sociedades del siglo XXI, al tiempo que ha conseguido situarse como una de las autoras más vistas dentro y fuera de las fronteras galas.
Y es que pensar el cine francés, y por extensión el cine europeo, como un cine para minorías, plagado de temas de reflexión interior y denuncia sobrentendida, peca de un reduccionismo exagerado.
En su libro Popular Cinemas of Europe, Dimitris Eleftheriotis (2001) cuestiona la existencia de una definición válida de cine europeo y de los diferentes cines nacionales.
Según este autor, los discursos políticos que han sostenido la idea de Europa defienden la existencia de una cultura común amparada en acontecimientos del pasado que van desde el Imperio Romano hasta la Ilustración, la Revolución francesa o el desarrollo industrial, pero cuya centralidad, así como la exclusión de otros
Otro factor fundamental, que no deja de tener su importancia al hablar del cine de esta autora, consiste en que el cine francés se ve masivamente en las pantallas francesas, es un producto habitualmente consumido.
Gracias al modelo de financiación pública, todas las cadenas de televisión programan cine nacional, lo que permite obtener una recaudación que revierte en la producción y mantiene una cinematografía subvencionada de más de 200 películas al año.
Esto la coloca muy por encima de cualquier otra industria europea, pero también influye en la realización de filmes localizados en ambientes franceses, pues a los espectadores les gusta reconocerse en esas películas.
Las películas realizadas por Agnès Jaoui, por lo tanto, seguirían estas pautas de diversidad, autocrítica social, pluralidad, observación de realidades próximas y personajes con los que el público francés se siente identificado.
Hasta cierto punto, actualiza la línea de un cine francés tradicional, es decir, un cine de autor (que además actúa y dirige sus guiones), con narrativas situadas en contextos realistas, de introspección y de personajes, un cine no político pero sí comprometido culturalmente con su entorno, situado a medio camino entre la saga de Éric Rhomer Contes des quatre saisons y los musicales (Todos dicen I Love You) de Woody Allen.
Aunque Agnès Jaoui nació en 1964 en Antony, Hauts-de-Seine (Francia), es de ascendencia judía tunecina, hija de un asesor comercial y una psicoterapeuta.
Sus primeros pasos en el mundo de la interpretación los dio en 1984, cuando asistió a clases de interpretación en el Teatro de los Amandiers de Nanterre, dirigido por Patrice Chéreau.
Un año antes, había hecho su primera aparición en el cine procesos históricos, ha sido criticada duramente por las tendencias postcolonialistas.
Esta crítica a los cimientos de la idea de Europa da lugar a una continua reflexión y a una marcada autocrítica, un rasgo también muy europeo, al mismo tiempo que conduce a la defensa de una declarada diversidad cultural.
De ahí que la diversidad y la autocrítica sean una característica clara de las cinematografías que englobamos dentro del cine europeo, incluido el francés.
Así pues, el cine francés contemporáneo es plural y resulta de la suma de diversas tendencias.
Es deudor, como no podría ser de otra manera, de la Nouvelle vague, aquella célebre renovación estética hecha por jóvenes de la que trascendieron nombres como François Truffaut, Jean-Luc Godard, Alain Resnais, Claude Chabrol, Éric Rohmer, Jacques Rivette, Jean-Pierre Melville o Agnès Varda, cuya pretensión fue deshacerse de las trabas sociales y morales del cine anterior, y que se permitieron ser apolíticos cuando la situación histórica pedía justamente lo contrario.
La generación de los noventa se puede interpretar como una generación que rescata rasgos de la Nouvelle vague, en el sentido de que mira hacia entornos cercanos a los propios autores y retrata sus realidades más próximas.
Asimismo, puede identificarse un grupo de películas caracterizadas por la implicación social, algunas de las cuales retratan la Francia de provincias o las banlieues de las grandes ciudades, otras se acercan a los actuales problemas identitarios y de exclusión social, y otras se aproximan a estas temáticas en tono de comedia.
El cine francés actual es variado, y a la "nouvelle nouvelle vague" se le une el cine de vocación internacional más cercano en temática y factura al norteamericano.
Igual que en España, los años noventa franceses son un estallido de nuevos cineastas, beneficiados igualmente por las ayudas a jóvenes realizadores que provienen de las instituciones, de ahí que lleguen a las pantallas francesas géneros de lo más diverso encarnados en las películas de autores tan distintos como Luc Besson, André Téchiné, Alain Corneau, Mathieu Kassowitz, Christophe Gans, Olivier Assayas, Benoît Jacquot, Bruno Dumont o Robert Guédiguian.
Al mismo tiempo, por razones político-sociales evidentes, desde los años setenta el número y la importancia de las directoras francesas aumenta de forma destacada, así que progresivamente vamos pudiendo hablar del cine francés como cine de autores y de autoras.
A nombres históricos tan conocidos como Germaine Dulac, Marguerite
Además, en sus películas la teatralidad pone de manifiesto el carácter teatral de algunos rituales de la vida social, por lo que la forma misma refuerza el contenido de la narración.
Ya que a menudo recurre a mostrar en sus ficciones la construcción de los espectáculos y el backstage, tanto del mundo del teatro como del ámbito de la música, esto le permite establecer paralelismos entre la construcción de la vida social (fiestas, inauguraciones de exposiciones, comidas entre amigos, etc.) y la del espectáculo (conciertos, obras de teatro).
Antes de acometer la dirección, Jaoui trabajó con éxito en el guión de otra serie de producciones.
Tras Cuisine et dépendances, realizó junto a Bacri la adaptación del ciclo de obras Intimate Exchanges, del dramaturgo inglés Alan Ayckbourn, para la película de Alain Resnais Smoking / No Smoking (1993), ganadora del César al mejor guión.
Su segunda obra teatral, Un air de famille (Como en las mejores familias), que también fue llevada al cine por el director Cédric Klapisch en 1996, supuso el reconocimiento de Jaoui y Bacri y una rotunda consagración al ganar el César al mejor guión y aportar a Agnès Jaoui una nominación al mejor papel secundario femenino.
La pareja volvió a colaborar de nuevo con Alain Resnais en 1997 como guionistas e intérpretes en la comedia-musical On connaît la chanson, a su vez ganadora de dos César en las mismas categorías.
Respecto a su faceta como actriz, aparece asiduamente en los proyectos donde ejerce la labor de guionista y de dirección, pues actuar es una de sus perspectivas creativas favoritas, de la que no se puede desprender, y porque tiene confianza en sí misma en este aspecto.
Además, ha actuado en Canti (1991) Ese mismo año tuvo lugar un hecho determinante en su vida y en su carrera: en el ámbito del teatro, interpretando L'Anniversaire de Harold Pinter (The Birthday Party, en el original), conoció a su colaborador y compañero Jean-Pierre Bacri.
A partir de entonces su vida sentimental y su trabajo han ido ligados a Bacri, quien aparece como intérprete en sus películas y con quien coescribe los guiones.
Surge el tándem Jaoui-Bacri, los Jacri, como los llamó Alain Resnais ("La francesa Agnès Jaoui estrena el viernes Para todos los gustos"), y aunque es Agnès Jaoui la que rueda sus películas, escriben textos a cuatro manos desde que hicieran en 1989 la obra de teatro Cuisine et dépendances (Platos combinados), estrenada en septiembre de 1991 y posteriormente adaptada a la gran pantalla en la película de Philippe Muy (1993).
El enorme éxito que obtuvo Cuisine et dépendances (de hecho ganó un premio Molière al mejor texto teatral) supuso el despegue de la carrera de esta autora.
La faceta de guionista y de autora de teatro resulta fundamental para entender la personalidad de Jaoui.
Es escribiendo historias donde más a gusto se encuentra y de donde deriva la fuerza de sus historias, que son a su vez la clave para comprender su cine.
Precisamente, la importancia del teatro en la vida de Jaoui no radica solamente en que suponga sus inicios en el mundo de la creación y la manera en la que empieza a ganarse la vida, sino sobre todo en que sus películas tienen un gran sesgo teatral.
Si bien a medida que avanza su producción cinematográfica los movimientos visuales se hacen progresivamente más ricos y el lenguaje cinematográfico menos teatral, continúa internamente el lazo con el mundo del teatro en la temática y en el tratamiento de los personajes.
Esa huella se percibe en la elección de pocos personajes, en la abundancia de diálogos, en la presencia de silencios, en las actitudes, en lo dicho y lo no dicho, en la importancia que concede a las relaciones entre personajes.
Al mismo tiempo, la ambientación suele situar las secuencias en escenarios concretos, casi siempre reduciendo los lugares a unos pocos, incluso, como en Parlez-moi de la pluie, a una única casa donde se gestan y se resuelven los conflictos entre protagonistas.
tagonizadas por personajes burgueses cotidianos, basados en un entorno con el que está muy familiarizada, por lo que se puede permitir el lujo de retratar personajes a los que conoce.
Dentro de esta estructura social denuncia la hipocresía y las normas sociales, unas veces impuestas por la familia, otras por el medio al que pertenecemos (como el medio intelectual en Le goût), etc. Normalmente muestra un estrato social medio o alto que comparten los personajes, aunque sus edades oscilan entre los 20 o 30 años y la cincuentena.
De hecho, una de sus inquietudes es el paso a la madurez, porque aunque socialmente es una etapa de llegada, de estabilidad, de recogida de los frutos de la juventud, la realidad cuestiona estas premisas en muchos de sus personajes, provocando resignación o rebeldía.
Como no podía ser de otra forma, sus historias se centran en las relaciones interpersonales que se forjan entre las múltiples y diversas personas que aparecen en cada historia, ninguna más importante que otra.
Entre ellas se establecen relaciones de amistad, a veces por conveniencia y a veces no, en ocasiones beneficiosas y en otras no. No puede dejar de lado, por tanto, las relaciones de pareja, un tema central sobre el que se cuestiona a menudo, pues alude a la cotidianidad impuesta según las reglas sociales, a la monotonía o al adulterio.
En cuanto a las relaciones personales, otra preocupación constante de Jaoui es la falta de escucha y la incomunicación.
Resulta curioso, en este sentido, la recurrencia de algunas cineastas al tema de los malos entendidos, los mensajes que no llegan y la inexactitud de las palabras: la directora española Isabel Coixet, por ejemplo, en películas como Cosas que nunca te dije (1995) o en La vida secreta de las palabras (2005) habla de "todas esas palabras perdidas, que durante mucho tiempo vagan en un limbo de silencio (y malentendidos y errores y pasado y dolor) y un día salen a borbotones y cuando empiezan a salir ya nada puede pararlas" (Cerrato, 2008, 143).
Entre el cine de ambas directoras pueden encontrarse analogías en cuanto a la importancia que conceden al lenguaje verbal y no verbal, al juego de expresiones y a la comunicación gestual, en silencio.
Además, Jaoui reflexiona sobre el lenguaje en sí mismo, o sobre las palabras dichas sin pensar que causan dolor; pero, más allá de las formas, nos da a entender que la razón principal de la incomunicación es la incapacidad para ponerse en el lugar del otro.
En este punto la interpretación de los actores es esencial, y de hecho muchos de al tiempo que ganó el premio a mejor guionista en los European Film Awards de 2001.
A Le goût des autres le siguió Comme une image (Como una imagen, 2004), que en el Festival de Cannes fue nominada a la Palma de Oro y ganó el premio al mejor guión, en los premios César fue nominada al mejor guión, y en los European Film Awards ganó el premio al mejor guionista y fue nominada al mejor director.
Posteriormente dirigió su tercera película Parlezmoi de la pluie (Háblame de la lluvia, 2008).
Creo que todas mantienen un punto en común.
Todas hablan del orgullo, de los prejuicios, de la fuerza de las formas y apariencias sobre nuestras vidas.
Hablan de la dificultad de vivir la vida, de no seguir un camino preparado y ordenado por nuestros orígenes socioculturales.
También hablan de los malentendidos entre las personas porque aunque pensamos que conocemos a los otros, en realidad muchas veces no nos conocemos ni a nosotros mismos ("Entrevista a la directora francesa Agnès Jaoui").
Con estas palabras sintetiza Agnès Jaoui las líneas maestras de las películas que ha dirigido hasta la fecha, abordando temas que son recurrentes en sus guiones desde la primera obra de teatro que escribió con Bacri.
A grandes rasgos, en sus obras une la reflexión sobre las realidades sociales con la reflexión sobre el comportamiento humano.
El comportamiento de los personajes es el factor que los hace crecer por momentos a ojos de los espectadores, pues las personalidades simples se vuelven complejas a medida que avanza la película, demostrando así la complejidad de la gente cotidiana.
La temática aborda, asimismo, las relaciones entre los seres humanos, la apariencia que no se corresponde con las realidades personales, las mentiras que las personas se hacen a ellas mismas, las verdades dichas y las ocultas, el orgullo y los prejuicios.
De alguna manera denuncia la agresividad, la humillación y la violencia soterrada que se esconde en algunas situaciones socioemocionales, y que se ejerce por medio de las palabras, del poder y de las preconcepciones intelectuales.
Las películas de Agnes Jaoui tratan también sobre las clases sociales, puesto que son comedias dramáticas pro-TErESA FrAILE PrIETO para el cambio y el tránsito, para la ruptura de estereotipos y, en la mayoría de los casos, los personajes llegan a tener un mejor conocimiento de sí mismos.
En esta mezcla de escepticismo y cierta dosis de pesimismo, invariablemente deja una puerta abierta, una apuesta por los personajes que deciden renunciar a las normas impuestas y realizar un cambio en su vida para obtener un triunfo emocional.
pArA todos los gustos. fAlsAs ApArienciAs
Le goût des autres presenta a diversos personajes en torno a un rico -aunque poco instruido y algo patán-industrial, Castella (Jean-Pierre Bacri).
Para cerrar un importante negocio se ve en la obligación de aceptar durante un tiempo la compañía de un chófer y un guardaespaldas personales, así como de recibir clases de inglés de Clara (Anna Alvaro).
Clara, quien resulta ser la actriz principal en la obra de teatro en que aparece su sobrina, es una actriz en continuo conflicto interior, amparada por su grupo de amigos intelectuales, y censuradora de la trivialidad.
A su vez, es amiga de una camarera, Manie (Agnès Jaoui), dos artistas, Benoît y Antoine, y para cerrar el elenco intervienen en la cinta Angélique, mujer de Castella que se dedica a la decoración, y su hermana.
Se mezclan, por tanto, distintos estratos sociales, gustos y entornos vitales.
El interés no correspondido hacia su profesora de inglés despierta en Castella el gusto por el teatro y el arte, y produce un cambio en su forma de vida: intenta introducirse en el círculo de "artistas", que lo observan con curiosidad y mofa, se interesa por el arte abstracto, rechaza las costumbres y los gustos de su cursi mujer, y se cuestiona sobre su propia existencia.
Todos estos hechos y otros muchos permiten a Jaoui mostrar lo dañino de los prejuicios, las barreras culturales y los fundamentalismos de las escenas sociales cerradas en torno a sí mismas, así como la dificultad de acceder a un medio que no es propio.
El teatro y las artes son fundamentales en las obras de Agnès Jaoui.
En todas sus películas tiene lugar una referencia explícita a diferentes artes; es más, a menudo la ambientación de sus historias se ve enclavada en los entresijos de las producciones artísticas (espectáculos, conciertos).
En primer lugar porque los conoce bien, y en segundo porque, si bien los ambientes del mundo del teatro, la música y las artes plásticas resultan extraños y elitistas para aquellos los intérpretes elegidos por la directora francesa provienen del teatro, como es el caso de una de las protagonistas de Le goût des autres, Anne Alvaro (Clara).
En la misma línea, la queja extraída de todas sus producciones reside en la incapacidad de la sociedad francesa para expresar afectividad.
Por tanto, siempre aparece latente una afectividad no dicha, un miedo a la expresión de sentimientos, una reticencia a mostrarse tal como uno siente.
En este punto es obligada la referencia a Jane Austen, autora de la que Agnès se confiesa admiradora: "Todas mis películas podían perfectamente titularse Orgullo y prejuicio, en homenaje a Jane Austen, una autora a la que adoro" ("Agnès Jaoui: Me fío mucho de mí misma como actriz").
Efectivamente, Orgullo y prejuicio y Sentido y sensibilidad de Austen y otros títulos como La edad de la inocencia de Edith Wharton, ya abordaron, igual que nuestra autora, la imposibilidad de expresar sentimientos, así como las contradicciones y apariencias de las altas clases sociales, el juicio social, la falsa honra y la moral, y el rol de las mujeres en la estructura social.
No obstante, a pesar de la contundencia y profundidad de las temáticas, el carácter de las películas firmadas por la directora gala es siempre distendido, incluyéndose en lo que podríamos llamar comedia dramática.
Por medio de un humor ácido y mordaz retrata personajes controvertidos y realiza una crítica aparentemente leve, sutil.
Esta ligereza, cercana a la narrativa del cine popular, le permite realizar un cine que retrata la realidad de forma agria pero siempre transmite una visión esperanzada.
En efecto, estas películas suelen plantear "moraleja": la posibilidad del cambio y la reinvención personal.
"Siempre procuramos que al menos dos de los personajes de las películas cambien, tengan una esperanza en el futuro" ("Agnès Jaoui aborda el feminismo en tono de comedia en Háblame de la lluvia"), afirma Jaoui, mientras otros personajes permanecen estáticos en sus elecciones vitales.
El pasado de los personajes resulta siempre determinante en este sentido, puesto que la educación y las circunstancias familiares previas condicionan el presente y, para esta autora, la libertad en la que vivimos en la sociedad actual es aparente porque todos arrastramos nuestro propio pasado, "existen todavía unos arraigados prejuicios y herencias del pasado difíciles de desempolvar" ("Agnès Jaoui: Me fío mucho de mí misma como actriz").
Pero siempre permite un espacio
sean homosexuales, igual que Clara no se imagina que Castella pueda tener gusto por el arte, de la misma manera que a Angélique no se le ocurre que a su marido o a su hermana le pueda gustar otro tipo de estética que no sea la suya.
Los estereotipos formados aparecen muy claros en la conversación que Castella mantiene con su estirado y brillante asistente, Weber, cuando éste le presenta su dimisión: "Usted me ha juzgado desde el principio, porque yo no formo parte de su mundo", le dice Weber, a lo que Castella responde: "Yo pensé que era usted el que me despreciaba...
Discúlpeme si le he hecho daño... no me daba cuenta". como unA imAgen. lA voz y lA imAgen Su segunda película como directora, Comme une image, es más dramática que la anterior y la siguiente, que son comedias.
Trata la falta de confianza en sí misma de una estudiante de canto, Lolita Cassard (Marilou Berry), una joven de veinte años cuyo aspecto físico, lejos de acercarse al del personaje de la novela, está fuera de los cánones establecidos; desearía parecerse algo más a la hermosa mujer de su padre, Karine, al menos para que éste le hiciese más caso.
Su padre, Etienne Cassard (Jean-Pierre Bacri), es un novelista reputado y egocéntrico que solo se preocupa de sí mismo y del avance de su edad.
Basándose en la propia experiencia, la historia establece la reflexión sobre la relación padre-hija y las vivencias de la hija cuando el padre tiene una novia de su misma edad.
La profesora de canto, Sylvia Millet (Agnès Jaoui), es una de las admiradoras del famoso escritor e intenta conocerlo para beneficiar a su marido, Pierre Millet (Laurent Grevill), un novelista en ciernes, descreído del talento y el éxito, pero ella misma duda de sus capacidades y de las de su alumna.
Además de otros personajes, también entra en escena Mathieu, del que está enamorada Lolita, y Sébastien, un joven recién salido de la carrera de periodismo que a su vez se enamora de Lolita.
En este caso los escenarios artísticos que circunda la película son el de la música y el de la literatura: el ámbito de la literatura no solo en cuanto a la creación, sino retratando el ambiente del mundo editorial con sus condicionantes.
Y el ámbito de la música puesto que aparece el estudio del canto, el conservatorio de música y, como un personaje más, interviene el conjunto vocal al que pertenecía Jaoui desde tres años atrás y que quería mostrar en la película. que no los frecuenten, a ella le sirven para hablar de las hipocresías y de las durezas personales de ese mundo aparentemente exitoso.
Concretamente Le goût des autres es un homenaje al teatro, pues desvela los entresijos del ambiente teatral, y deja patente que Jaoui es incapaz de deshacerse de su faceta de actriz y autora teatral.
El teatro cumple también la función de marco en la historia, que comienza con Bérénice de Racine y cierra con Hedda Gabler de Henrik Ibsen, y es el medio transformador a través del cual se desvelan las falsas apariencias y se desdibujan las fronteras entre el actor y el espectador de la vida real.
La intelectualidad, por tanto, aparece como un gueto social.
Se sitúa en paralelo con otras imposiciones actuales como son la imagen y el poder que aporta el dinero en la sociedad capitalista.
Contrasta, precisamente, el papel que desempeña Bacri en Le goût des autres y el que hace en Comme une image, pues en una es un hombre rico pero inculto, y por tanto despreciado, mientras en la otra es una persona déspota y vanidosa pero respetada por su profesión de escritor reconocido.
No es la primera vez que Jaoui caricaturiza la intelectualidad: ya en On connaît la chanson, el personaje que ella misma representa está realizando eternamente una tesis doctoral sobre "Los caballeros campesinos del lago de Paladru en el año mil", tema apasionante donde los haya para la doctoranda pero que no consigue sino poner en tela de juicio los extremos intelectuales y parodiar la investigación.
Igualmente, todos los personajes están muy marcados por sus profesiones, puesto que lo profesional establece jerarquías que determinan su carácter, su pensamiento, su clase social, su nivel de estudios y, consecuentemente, la opinión de cada uno es valorada en función de su profesión y su éxito profesional.
Por ejemplo, para Clara tendrá más entidad lo que opinen de la obra de teatro sus amigos que lo que opine Castella, o para Pierre, escritor frustrado de Comme une image, tendrá más relevancia la opinión sobre su obra del consagrado Cassard que la de su mujer o su editora.
Así, igual que con el tema del arte, puede leerse entre líneas que la postura de Jaoui nos advierte que para apreciar el arte, o para valorar la competencia de las personas, no es necesaria una talla intelectual determinada sino una actitud y apertura sensitiva.
En definitiva, Le goût des autres es una película sobre los prejuicios.
Castella no se imagina que Benoit y Antoine TErESA FrAILE PrIETO demás.
Todos y cada uno de los personajes que aparecen provocan en los demás una serie de reacciones, positivas o negativas, que son motivadas por su comportamiento, y que son como una imagen de ellos mismos.
De esta manera, indirectamente, Jaoui toca el tema de la imagen social, el del reconocimiento público por parte de los demás, así como el tema del poder desde el punto de vista de quien lo tolera y las justificaciones ante la falta de resistencia al acatar sus imposiciones.
Es más, Jaoui y Bacri pensaron en llamar a la película "Las razones correctas" porque uno siempre encuentra razones para justificarse, hablando de sus necesidades.
El éxito, o más bien la falta de éxito, el fracaso, también son planteados continuamente, y concretamente Comme une image deja patente que el éxito o el fracaso social no implican el éxito o fracaso emocional; es más, en numerosas ocasiones el éxito social implica un fracaso emocional (como el escritor y su pareja): en la sociedad actual es importante el dinero y el éxito profesional, pero se deja de lado el éxito emocional y la consecución de la felicidad.
HáblAme de lA lluviA. identidAdes en conflicto
La película transcurre en un agosto lluvioso y tiene como protagonista a Agathe Villanova (Agnés Jaoui), una feminista involucrada en la política que vuelve desde París a su pequeño pueblo del sur de Francia para vender la casa tras la muerte de su madre viuda.
La acompaña su pareja, Guillaume (Laurent Jarroir).
Allí, en la casa en la que ha crecido, se topa con sus recuerdos.
Intervienen en la historia otros personajes como la asistenta argelina de la familia, Mimouna (Mimouna Hadji), su hijo Karim (Jamel Debbouze) y un amigo de éste, Michel (Jean-Pierre Bacri), un cineasta divorciado con el que quiere hacer un documental sobre ella para una serie sobre mujeres con éxito.
Su hermana Florence (Pascale Arbillot), casada y opuesta a ella en todos los aspectos, mantiene una aventura con Michel.
Los conflictos derivados de estas interacciones pondrán en tela de juicio la relación de pareja de Agathe pero, sobre todo, sus principios políticos, puesto que uno de Así pues, esta es una película coral más que nunca, en ambos sentidos.
Todas sus obras son corales, puesto que muestran una paleta de personajes diferentes, cada uno con su identidad concreta y a la vez en tránsito; por medio del lenguaje, las profesiones o las actitudes, los personajes se presentan en distintos estamentos socioculturales.
Al tiempo, son corales porque plantean distintos tipos de relaciones, de implicaciones amorosas, familiares, laborales o interesadas, sin realizar una crítica explícita a ninguna de ellas.
Desde las primeras obras teatrales de Jaoui-Bacri se aprecia una evolución, y desde obras sobre un solo tipo de conflicto se pasa a obras corales también en la temática, de manera que se tratan simultáneamente distintas problemáticas.
De esta manera, cada una de las "voces" defiende su singularidad, en un reflejo de la sociedad plural.
En ocasiones pueden oírse disonancias entre ellas, pero todas conforman la obra total colectiva, sin solistas, de modo que la capacidad de adaptación manteniendo la individualidad resulta fundamental para encontrar la "armonía", es decir, para cohabitar la sociedad.
Comme une image aborda directamente la crítica del culto al cuerpo, al que confronta con la voz.
A través del personaje de Lolita denuncia la tiranía de la imagen, la belleza, la juventud que nos venden los medios de comunicación, y en cambio pone de relieve la importancia de la atracción emocional y la búsqueda de la propia "voz".
Jaoui relata cómo desde que comenzó en el mundo del teatro a los quince años se dio cuenta de las injusticias que se producían a causa del físico y cómo sentía que a los dieciséis años era demasiado mayor porque en ese momento Sophie Marceau era una estrella de trece.
Sin embargo, la voz mejora a medida que se trabaja, y mientras el trabajo personal es individual, depende de uno mismo, la tiranía de la imagen es aleatoria y depende de los demás.
De esta manera Jaoui compara el sonido y la imagen, el trabajo de la voz frente a la irrelevancia del físico.
Apuesta, por lo tanto, por que cada uno encuentre su propia individualidad, dentro de esa coralidad.
Ella misma manifiesta: "Es verdad que cada cual tiene su forma de encontrar el placer, la sexualidad.
Es un momento complejo, ni blanco ni negro; las cosas nunca son tan sencillas.
Por eso pienso que hay que aprender a considerar que existen diversos modelos de vida, muchas formas de amarse, de crecer, de construir" ("Agnès Jaoui.
Conozco tu canción") El debate sobre la imagen que plantea esta película se refiere también al reflejo de nosotros que se proyecta en los No 1050
su felicidad", añade ("Agnès Jaoui aborda el feminismo en tono de comedia en Háblame de la lluvia").
A pesar de que su mirada no promueve manifiestamente una perspectiva de género, ni trata exclusivamente personajes femeninos, son muy abundantes en su cine conflictos derivados de la problemática social que sufren las mujeres a causa del patriarcado.
Resulta lógico si pensamos que muchos de los personajes que describe Jaoui muestran una falta de consecución de sus deseos, son personas que actúan en contra de lo que quieren o tienen que adecuarse a los estereotipos que se les imponen.
Los roles tradicionalmente asignados a las mujeres son un caso evidente, por eso las películas ponen de manifiesto lo dura que resulta aún la sociedad del siglo XXI para las mujeres a causa de las normas éticas y sociales.
Así, encontramos en Le goût del autres una Clara con miedo a envejecer, y a envejecer sola, y una Manie cuya forma de vida solitaria implica prejuicios sociales: ellas mismas se cuestionan si deberían poner un hombre en sus vidas para formar una familia.
Encontramos, asimismo, una mujer dependiente socialmente de su marido, Castella, con el que ya no tiene nada en común, y una hermana que debe soportar los compromisos familiares por no tener un compañero a su lado.
Resulta curioso si reparamos en que la película, como ya se señaló, comienza con la representación de Bérénice, mujer oprimida por su condición, y termina con Hedda Gabler, que se suicida antes de conformarse con su vida de casada.
1 En Comme une image salta a la vista la dictadura que sufre Lolita a causa de su aspecto físico, pero tampoco resulta agradable el personaje objetualizado de Karine o las inseguridades de Sylvia cuando su marido triunfa, como tampoco es cómodo el papel de la inmigrante Mimouna o el de la frustrada Florence de Parlez-moi de la pluie.
A lo largo de estas tres películas pueden observarse grupos sociales plurales, formados por individuos diversos, cada uno de los cuales muestra sus propios rasgos.
El conjunto de estos individuos revela al espectador una identidad colectiva, pero al mismo tiempo plantea la cuestión de la definición de la identidad.
El tema de la sociedad multicultural, multi-racial, multi-religiosa, etc. es una realidad de rabiosa actualidad en Francia, por eso es una cuestión sobre la que es necesario reflexionar y que en esta película se pone de manifiesto más que nunca a través de los caracteres de Mimouna y de Karim.
Se intuye también en Comme une image, cuando Sébastien confiesa a Lolita que los propósitos de la directora era plantear la pérdida de contacto de la política con la realidad.
Por eso la protagonista se cuestiona continuamente si sus decisiones son las correctas y si debe mantener sus opiniones aunque sus pensamientos parezcan irrazonables.
La trama, por lo tanto, toma derroteros absurdos derivados de malos entendidos en los que, como es habitual en Jaoui-Bacri, todos los personajes parecen cuestionarse sus valores esenciales.
Al mismo tiempo, sirve de excusa para tratar el tema de las relaciones de poder que se establecen entre los actores, los sentimientos de inferioridad, la sumisión, la humillación y las jerarquías sobrentendidas, que subyacen en el fondo de la película.
El tono al que ya nos tiene acostumbrados esta autora es ligero y humorístico, con un punto melancólico, pero por detrás se esconde una visión crítica.
En este sentido, establece un paralelismo con las películas de Eric Rohmer, aparte de por la concordancia de personajes realistas en contextos cotidianos, porque, aunque parece que no ocurriera nada, imperceptiblemente va narrando los caminos internos que siguen los personajes consigo mismos y en su relación con los demás.
En Parlez-moi de la pluie, como en el resto de sus películas, da la impresión de no estar pasando nada trascendente ni dramático, todo es aparentemente inocuo, pero cada hecho, cada diálogo, cada mirada, son determinantes para hacer avanzar progresivamente la acción hacia un pequeño drama vital.
Dado que el personaje de Agathe está implicado políticamente con el feminismo, el tema se presenta más candente que nunca en esta película.
Constituye una cuestión cercana para nuestra autora porque la madre de Jaoui era feminista, así que en su casa había muchos libros sobre el tema; lo que se encontró en ellos, sin embargo, no era lo que esperaba sino, según refiere, "un gran odio hacia los hombres" ("Agnès Jaoui aborda el feminismo en tono de comedia en Háblame de la lluvia").
Por esa razón, la postura de Agnès Jaoui al respecto huye de los extremos, y en esta historia hace una dura crítica al victimismo, concretamente a través de la crítica al feminismo que se ha refugiado en dicho victimismo.
Prefiere situarse en una postura intermedia: "Ahora el feminismo ha evolucionado hacia otro punto, pero muchas mujeres continúan sintiéndose culpables cuando dejan a un lado sus responsabilidades para dedicarse un poco de tiempo, e incluso existen otras que creen que los hombres son una amenaza para TErESA FrAILE PrIETO un instrumento, ensayando; aparecen grupos de músicos amateurs y las relaciones entre sus miembros, lo que contribuye a desmitificar el mundo de la música clásica.
Ella misma se muestra cantando en Un air de famille, donde interpreta "Come Prima" de Dalida; en Le rôle de sa vie canta un bolero; canta, también, en el musical de Resnais On connait la Chanson y recientemente ha puesto voz en el cortometraje musical de animación Sous un coin de ciel bleu (2009) de Arnaud Demuynck y Cecilia Marreiros Marum.
No en vano ya ha afirmado varias veces que su sueño sería dirigir una película musical ("Entrevista a la directora francesa Agnès Jaoui").
En 2006 comienza su carrera como cantante con el álbum Canta, que recibió el Premio Victoires de la Musique en la categoría de mejor álbum de World Music en 2007.
En él colabora con músicos brasileños, cubanos y peruanos, de manera que incluye géneros musicales que admira, como son fados, bossa nova, bolero y flamenco (bulerías), en canciones en español y portugués, con las que pretende, según dice, interpretar canciones poco conocidas en Francia.
Comenta también que las músicas de las películas de Pedro Almodóvar le inspiraron esos sonidos latinos, y se confiesa admiradora de Martirio, Rosario y también de Lola Flores ("Agnès Jaoui").
Su segundo álbum, Dans mon pays, con El Quintet Oficial y producido por Vincent Segal, aparece en 2009.
En éste canta canciones en español, alguna en portugués y dos canciones en francés (una escrita por ella), así como dúos con Bonga y Camané.
Llama la atención cómo en su música expande sus raíces multirraciales, quizá porque con la música es más fácil abordar la multiculturalidad de una manera amable.
Así, una cineasta que hace retratos de paisajes personales muy ligados al contexto francés, en la música se deja llevar a otros parajes, se relaja y se permite disfrutar la música en vivo para despegarse de su lado controlador más cinematográfico.
Respecto a la música que aparece en sus películas, tiene mucho que ver con sus gustos particulares, más que responder a funciones estructurales concretas.
No obstante, la pluralidad de posturas vitales presentes en sus obras hace que la aparición de géneros musicales muy dispares concuerde muy bien con el resultado fílmico total.
Entre sus preferencias, la música clásica y en concreto la música barroca son una presencia constante, de manera que no necesita composiciones de música incidental realizadas expresamente.
Son, por tanto, elecciones estéticas, que se llama Rachid, pero que ocultar su verdadero nombre le hace el día a día más fácil.
La presencia de personajes desubicados pone al descubierto la cuestión de la identidad de la propia Jaoui, derivada de cierto sentimiento de alienación y sus propios conflictos personales con la identidad judía o burguesa.
Así se expresa nuestra autora en este sentido: "Detesto las mono-culturas.
El problema de la identidad es algo muy complicado para mí.
Soy profundamente secular, pero si fuese atacada por ser judía, gritaría.
Y quiero el derecho a decir que condeno violentamente las políticas de Ariel Sharon, por muy complejo que sea" ("The Taste of Others").
E igualmente afirmaba en un periódico: "Me siento judía cuando se ataca a los judíos, árabe cuando se los ataca, feminista contra el sexismo.
Creo que una identidad es muy importante, que debe preservarse, que debe poder expresarse sin encerrarse nunca" ("Agnès Jaoui.
Algo parecido opina su colaborador Jean-Pierre, quien es hijo de un cartero de Cannes proveniente de Argelia.
Para ambos, lo importante es la individualidad; todas sus obras son una defensa de la individualidad, una crítica acérrima al fundamentalismo de los grupos cerrados, sean del tipo que sean, y un canto a la tolerancia.
Si la barrera de las diferencias culturales puede romperse, el individuo también debe ser capaz de superar las creadas por cuestiones de herencias, raíces o tribus.
Hasta ahora se ha demostrado el lazo de unión que establece Agnès Jaoui con la música, pues sin duda constituye una de sus armas creativas fundamentales.
En los últimos años, además, se ha convertido en su segunda profesión.
No resulta extraño sabiendo que la música ha sido una presencia constante en su vida, desde que en su casa de infancia escuchara ópera y la canción popular francesa de Brassens y Mouloudji.
Con quince años comenzó una relación directa con la música estudiando canto clásico y barroco en el Conservatorio del 7ème arrondissement de París y después en el de Enghien.
Esta cercanía le permite relatar los ambientes de la música clásica con cotidianidad y naturalidad: vemos en sus obras a personas estudiando Otra hermosa analogía musical se halla en Le goût des autres, donde Moreno, el chófer, aprende a tocar la flauta.
Aunque en la película no es uno de los personajes con más suerte (su novia le abandona por carta desde Estados Unidos), sirve para cerrar el filme en un guiño tierno a la continuación de la vida.
Durante toda la película le vemos dando sus primeros pasos con el instrumento, primero muy torpemente, luego algo más rápido, haciendo un obstinato rítmico continuo sobre una sola nota.
En la escena final escuchamos ese ritmo repetitivo y monótono que toca en su flauta, pero cuando se abre el plano vemos que forma parte de una agrupación musical de vientos que tocan una versión del "Je ne regrete rien" de Edith Piaf.
La estructura rítmica es la base, sencilla pero necesaria, para que esa música se sostenga.
Un final esperanzador que resume perfectamente una película donde se pone de relieve la necesidad de cada individuo de encontrar su voz dentro de una comunidad, su individualidad dentro del todo, como dice la canción, sin arrepentirse de nada.
De una forma u otra, las películas de Agnès Joaui consiguen sutilmente su propósito de ser una llamada de atención al espectador.
Dando pie a la reflexión sobre la necesidad de ponerse en el lugar del otro, de cambiar y aprender de otros mediante un mejor conocimiento de uno mismo, permiten al público convertirse en otras personas en un ejercicio de tolerancia.
nacen durante el proceso creativo de las películas.
En Le goût des autres aún no había definido el papel de la música y al preguntársele cómo elegía los distintos tipos de música, responde que algunas ya estaban presentes en la creación del guión pero que otras fueron surgiendo en el momento del rodaje ("Para todos los gustos.
Notas de la directora Agnes Jaoui").
Comme une image establece el propósito determinado de recrear la emoción de la música en vivo.
De hecho, llegó a entrar en conflicto con los ingenieros de sonido que pretendían suprimir las imperfecciones, mientras ella se empeñó en mantenerlas porque son el elemento que consigue transmitir la emoción del directo.
Por eso en la película utiliza siempre que es posible sonido directo y todos los músicos cantan en vivo (salvo la protagonista).
En este caso todas las piezas estaban elegidas con anterioridad para intervenir diegéticamente, así que recurrió a piezas familiares para ella.
Narrativamente, la música también cumple un papel primordial porque el trabajo con la voz, con el canto, se convierte en una perfecta metáfora del camino en la búsqueda de la propia individualidad, de afirmación de las opiniones y las decisiones propias.
Así, Lolita no es capaz de cantar en presencia de su padre, que la intimida y la asusta, pero en cambio sí puede hacer un dúo con Sébastien, con el que se siente a gusto.
La escena final en la que Lolita interpreta a pleno pulmón An die Musik de Schubert supone
IDENTIDADES COLECTIVAS EN EL CINE DE AGNÈS JAOUI NOTAS |
Resumen: El presente artículo analiza la visión íntima del conflicto de identidad de la mujer marroquí musulmana -entendido como la tensión entre la cultura colonial francesa y la árabe musulmanaofrecida por la cineasta tangerina Farida Benlyazid en su opera prima como directora y guionista, Bab samá maftúh / Une porte sur le ciel ("La puerta abierta del cielo", 1988).
Benlyazid es una pionera del cine marroquí en el tratamiento del papel de la mujer musulmana en el seno del patriarcado marroquí por su particular concepción del feminismo y por su formación multicultural, que le permite emplear un lenguaje simbólico para universalizar su cine y transmitir el valor de ritos y rituales atávicos en el imaginario colectivo popular marroquí así como en el de su imaginario íntimo.
Farida Benlyazid (Tánger, 10 de marzo de 1948): una cineasTa mulTiculTural
Una vez conocida la obra cinematográfica de esta original cineasta marroquí, no es difícil llegar a la conclusión de que ciertos aspectos de su mundo interior y de su biografía plasmados en su filmografía revelan su formación multicultural y la continua búsqueda de su identidad, muy marcada por el Islam y la cultura marroquí.
A modo de apunte, en tres de los títulos señeros de su carrera, Bab samá maftúh (1988/9), A la recherche du mari de ma femme (1992) y Kaid nisá (1999), Benlyazid nos transmite, respectivamente, su desilusión por el feminismo europeo, su experiencia con la poligamia y su madurez emocional bajo la forma de una parábola sobre la superioridad de la mujer.
Bab samá maftúh plasma la crisis de identidad de una mujer marroquí musulmana creyente y practicante que vivió con entusiasmo la eclosión del feminismo en Francia y que, posteriormente, se desencantó de sus tesis.
Benlyazid concibe el feminismo como un vehículo de entendimiento entre el hombre y la mujer, y en torno a este eje gira toda su obra y, en especial, Bab samá maftúh, su primer largometraje.
La elección que hacemos de esta película frente a las dos restantes que la consagraron reside en que es el trabajo que mejor refleja esa catarsis personal, en el que afloran los estados emocionales de la infancia, adolescencia y madurez de la protagonista, alter ego de Benlyazid.
Simplemente diré que trabajo sobre el tiempo, la memoria, el universo de las mujeres y el compromiso ciudadano, y que reservo un lugar para mi imaginario multicultural.
Une porte sur le ciel (Una puerta al cielo), hecha en coproducción con Túnez y Francia, trataba de una búsqueda espiritual, del feminismo dentro del islam y de la noción del tiempo en las diferentes culturas.
Juan Goytisolo: ¿Crees que la poligamia es una solución aceptable para una mujer en estos tiempos?
Farida Benlyazid: Pues creo que sí.
Sin ser... sin defender a la poligamia, tampoco, porque hasta en el Corán no se dice que hay que ser polígamo, pero a veces puede ser una solución.
Y hay gente que lo vive muy bien, años, bueno, toda la vida.
En mi caso fracasó, después de una temporada, porque hubo una tercera mujer que ya no aceptaba la poligamia.
Bueno claro, en ese caso preferí pedir el divorcio.
Sigo sin estar en contra, porque fue un momento dado, una solución posible.
(Goytisolo, 1988) ciudad que, históricamente, ha sido cruce de caminos y un lugar de encuentros multiculturales.
Tras la independencia de Marruecos ( 1956), las políticas de incentivación de la cinematografía nacional fueron de muy escasa envergadura, provocando un cierto declive en los años 60 y 70.
No será hasta bien entrada la década de los 80 que esta industria inicie su recuperación, que se hará más notable en la segunda mitad de los años 90 (Sabah, 2010).
Benlyazid participó en dicha recuperación junto con otros cineastas de renombre entre los que destaca especialmente Farida Bourquia, autora del primer largometraje producido en territorio nacional, Al-Jamra / La braise (1982) (Benlyazid, 2007, 223).
El interés de Farida Benlyazid por el cine le viene desde la infancia.
Siendo muy niña, sufre la separación de sus padres.
Su madre decide abandonar el seno familiar y dejar a Benlyazid junto a sus siete hermanos y hermanas bajo la tutela del padre, casado con su segunda esposa, y de su abuela paterna.
En esta etapa de la separación, se refugia en el cine y en la lectura, vocaciones a las cuales su familia se opuso por considerar el mundo del cine un ámbito laboral poco apropiado para una joven de su condición social en aquellos tiempos:
Al cine ya no iba más que una vez a la semana, en compañía de mis hermanos.
Mi padre nos decía entonces, sonriendo irónicamente: "Se burlan de vosotros, os cuentan historias y se quedan con vuestro dinero".
Cuando veo esas producciones americanas que continúan atrayendo a las masas fascinadas, que pagan para ser manipuladas, me digo a mí misma que mi padre no estaba tan equivocado...
Contrariamente a mis hermanos, no estaba resentida con mi madre por haberse ido.
Comprendía su lucha de mujer por vivir su libertad.
Como ella, quería ser moderna; escuchaba los sermones de mi abuela, que me decía que, cuando fuera mayor, ya haría lo que quisiera.
No me rebelaba, mi padre siempre trataba de convencernos mediante la razón.
Estaba muy presente, y era afectuoso
En 1986 se produce su despegue cinematográfico con el guión en castellano del largometraje Badis, de Mohamed Abderrahmán Tazi, una coproducción hispano-marroquí que saldrá a la luz cuatro años después y que será recibida por el público marroquí con cierto recelo, dada su predilección por las películas rodadas en francés o en árabe.
Al año siguiente, produce Bab samá maftúh, el primer largometraje de los cinco que realizará, hasta el 2007, que la convertirán en la cineasta más prolija de su país (Hamdaoui, 2009) y sobre el que versará nuestro análisis más adelante.
La repercusión de este largometraje la anima a crear la sociedad cinematográfica Tingitana Films (1991), con la que coproducirá Kaid nisá (1998), aclamada unánimemente por la crítica y el público marroquíes, y se vuelca en la redacción del guión de este film y de A la recherche du mari de ma femme (1992), de Abderrahman Tazi, que la consolidan nacional e internacionalmente como cineasta.
En los diez años que distancian sus dos grandes éxitos como directora, Bab samá maftúh y Kaid nisá, se dedica a escribir guiones para otros directores de cine y teatro, y a colaborar en periódicos nacionales e internacionales, desarrollando su faceta de columnista para Le Libéral, con colaboraciones mensuales, El Mundo, Autrement, Qantara o El País (Benlyazid, 2003).
Además, escribe los guiones del documental Aminata Traoré, une femme du Sahel (1993), en el que describe la lucha de esta gran intelectual, socióloga e investigadora, exministra de Cultura y de Turismo de Mali, contra la mundialización; del cortometraje Sur la terrasse (1995) (Benlyazid, 1996, 66-67), y de la pieza teatral Aide-toi, le ciel t ́aidera (1997), destinada a concienciar sobre la lacra de la mortalidad materna, compaginando su faceta de guionista con la de narradora de relatos breves.
Inicia la década del 2000 escribiendo el guión de los telefilms Nia taghleb (2000) y El Boukma (2001) y dirigiendo el largometraje Casablanca, Casablanca (2002), sobre el secuestro de una niña en Casablanca, "que permitía hablar de los procesos incoados deprisa y corriendo en los veredictos decididos de antemano" (Benlyazid, 2007, 224).
En la segunda mitad de la década dirige sus dos últimos largometrajes.
El primero de ellos, La vida perra de Juanita Narboni / Juanita fi Tanya (2006) fue recibido por la crítica y el público de manera desigual.
Está inspirado en la novela que el propio autor, Ángel Vázquez, le ofreció a Farida Benlyazid y que ella adaptó "como un testimonio de esa obra maratoniana que hacía revivir el Tánger de mi infancia" (Benlyazid, 2007, 224).
El segundo de ellos es Casa Nayda, Su posicionamiento se puede explicar en el estatus jurídico y social al que el Código del Estatus Personal de los años 70 y 80 sometía a la mujer marroquí musulmana, manteniéndola en una permanente minoría de edad legal y bajo la tutela patriarcal, que restringía las posibilidades de su posible emancipación económica y social.
Para profundizar sobre esta cuestión el lector puede consultar Ghassan (1989)
BaB samá maFTúh o la Búsqueda de la idenTidad a Través del amor
Está concebida por la autora como un mosaico de imágenes simbólicas y oníricas entrelazadas que desvelan el inconsciente emocional de su protagonista, Nadia, una mujer educada en el patriarcado musulmán que ha madurado en la emancipación de la mujer y en la liberación sexual occidentales.
Cansada de no identificarse con estos valores, siente que el reencuentro con sus orígenes pueden ayudarla a reconocerse a sí misma.
Nadia nace bajo el patriarcado musulmán tradicional de la alta sociedad de Fez, marcado por el sentimiento nacionalista a favor del sultán Mohamed V, insignia del movimiento liderado por la alta aristocracia y grandes terratenientes de los que formaba parte su padre, un marroquí culto, afrancesado y liberal, que tomó por esposa a una francesa de buena familia que le dará tres hijos a los que educa en las tradiciones y en la fe del Islam.
De este matrimonio nacen tres hijos, de los cuales Nadia es la menor.
A diferencia de su hermana Laila, que reside en Fez y está casada con un marroquí, Driss y Nadia están afincados en Francia y han echado raíces con parejas desvinculadas de la cultura marroquí y de las tradiciones del Islam.
Los tres hijos se reúnen en Fez para asistir al entierro de su padre, pero una vez finalizado éste, Driss decide regresar con su familia a Francia, mientras que Nadia opta por quedarse, abrumada por una profunda crisis de identidad ocasionada por los dulces recuerdos de su niñez que invaden su memoria, lo que la sume en un encierro voluntario.
Se siente culpable por haber abandonado su país, sus tradiciones y su propia lengua materna (el árabe), para adoptar la cultura del antiguo colono (el francés), así como por haber vivido en el país que colonizó su pueblo.
Su hermana, preocupada por su estado depresivo, la anima a que se reúna con las mujeres congregadas en torno a una una película documental realizada por Farida Benlyazid y Abderrahim Mettou, y escrita por Dominique Caubet, sobre la efervescencia cultural y social de Marruecos a principios del siglo XXI, catalogada como "movida" (nayda), iniciada a finales de los 90.
Igualmente, en ese mismo año, participa en el guión del film rodado en Marruecos Qosat warda / Histoire d ́une rose, de Abdelmajid R'chich, último trabajo cinematográfico de la autora hasta la fecha.
Farida Benlyazid define su obra como un trabajo sobre el tiempo, la memoria, el universo de las mujeres y el compromiso ciudadano y su imaginario multicultural.
Bab sama ́ maftuh / Une porte sur le ciel / A Door to the Sky (Una puerta al cielo, 1988), coproducida por Marruecos, Francia y Holanda, es la película que aglutina todo su universo emocional y sus conflictos de identidad.
Es un relato intimista sobre la búsqueda espiritual de la identidad de la mujer musulmana creyente -en su caso, cansada de la herencia de la cultura colonial y del progreso occidental-, a través de un Islam místico que busca el amor universal como el único garante del bienestar humano.
A pesar de haber sido considerado como un retrato estereotipado de la mujer tradicional musulmana frente al de la mujer musulmana moderna, dada la educación y el entorno tradicional de la propia directora, no es más que una simple descripción de la sociedad musulmana marroquí sujeta a sus códigos estrictos y al papel fundamental desempeñado por la mujer, tanto para la sociedad musulmana como para el propio Estado, dentro del marco de la espiritualidad.
La película no es una respuesta al auge del fundamentalismo islámico marroquí (Hillauer, 2006, 338), sino que es fruto de la inspiración personal y pretende mostrar el aspecto cultual popular del Islam, desde el punto de las záuias (cofradías religiosas), tachadas por la propia ortodoxia estatal de heterodoxas, y no desde su vertiente fundamentalista o de religión de Estado.
Bab samá maftúh fue seleccionada y programada en diferentes festivales internacionales, como el Festival de San Sebastián de 2003, en el que participa dentro de la retrospectiva temática "Entre amigos y vecinos" y en el museo Guggemheim.
La película circula en las universidades americanas, como la de UCLA (2008), y se incluye en el programa de marzo de 2005 del Instituto del Mundo Árabe de París.
Es el largometraje que le abre las puertas a los circuitos internacionales y la consolida como una de los referentes del cine marroquí, norteafricano y europeo, gracias a las coproducciones realizadas con Suiza, España y Francia.
A medida que Nadia va progresando en su interiorización espiritual, experimenta brotes ascéticos.
Ante esta situación, Lalla Kirana le recomienda, para procurarse su sosiego espiritual, que se inicie en la disciplina de la oración, vía de aproximación del creyente al sí-mismo y al conocimiento directo de Dios, y que lea a pensadores iluminados y místicos musulmanes acordes al estadio iniciático en el que se encuentra.
Desde un principio, Nadia no disimula su nula simpatía por el Islam institucional de su mentora y opta por cerrar parte de la casa familiar y llevar una vida de ascesis.
A raíz de esta inflexión en lo personal, comienza a tener sueños reveladores en los que se le aparece Ba Sassi -con aspecto de anciano o de joven, pero siempre vestido de blanco y con un tocado cubriendo su cabeza-.
Los sueños que tiene Nadia a lo largo de la película aportan información sobre su imaginario personal y su estado emocional, muy valioso para comprender los problemas de identidad de las mujeres educadas y que viven a caballo entre dos mundos en conflicto, el del colono y el colonizado.
Los buenos augurios de los que es portador Ba Sassi la animan a convertir su casa familiar en una záuia, una especie de centro de acogida para mujeres necesitadas de ayuda psicológica, o, incluso, para ofrecerles un refugio lejos de su entorno familiar.
En esta nueva fase de su vida, Nadia se ha habituado a la disciplina de la oración.
La labor educadora desempeñada por la záuia es pronto conocida en la ciudad de Fez y en otras zonas del país, atrayendo la llegada de mujeres de muy diverso origen y condición, transformándose en un lugar de bienestar, plenitud y de sensación de libertad donde construir una paz a la medida de las propias necesidades.
En este ambiente propicio, recitadora de Corán, Lalla Kirana (Doña Kirana), para orar por el alma de su padre y, tras sumergirse en la recitación de los versículos coránicos, inicia un viaje en busca de su propia identidad.
Merodear por la soledad de los rincones de la casa-palacio le ayuda a meditar y a retrotraerse a su infancia.
En una de sus estancias preferidas de la casa, la que alberga los retratos familiares y óleos de desnudos femeninos, contempla los retratos de su madre y del lector de Corán (muqrí), un negro de origen bereber al servicio doméstico familiar, Ba Sassi, que le evocan su infancia feliz.
Esta sala refleja la mentalidad liberal moderada predominante en la casa, conciliadora con la tradición árabe musulmana y la modernidad laica occidental.
La representación figurativa del cuerpo humano -especialmente el desnudo-de la que se sirve Farida Benlyazid como recurso de evocación por su fuerte contenido simbólico, no es aceptable en el Islam tradicional conservador y purista, puesto que es considerado como una transgresión de los principios fundamentales.
Ba Sassi, imagen simbólica de las relaciones paternofiliales entre el varón adulto y la niña en el imaginario colectivo musulmán, desempeña el papel transcendental de dirigir sus pasos hacia su decisión final, 2 en su labor de educador y cómplice, hasta que la niña alcanza los 6 ó 7 años, momento en el que la moral tradicional imposibilita el acercamiento entre el hombre adulto y la niña.
Sutilmente, Farida Benlyazid deja entrever la relevancia de Ba Sassi en el seno familiar, propiciada por la estrecha relación que mantenía con su madre.
De manera progresiva, Nadia se desvincula de su etapa europea, rompe con su pareja, Jean Phillipe, y profundiza en sus raíces de la mano de su guía espiritual, la recitadora del Corán Lalla Kirana, quien se encargará de inculcarle los fundamentos del Islam a través de las enseñanzas del Corán, por considerarlo única respuesta a sus dudas existenciales.
Inicialmente, a los ojos de Nadia, Lalla Kirana es una fuente válida de transmisión del conocimiento, a pesar de su discurso crítico poco reflexivo, a tenor de las respuestas que Nadia recibe a sus dudas:
Eso es del hombre que no sabe dominarse y se cree con derecho a sobrepasar los límites impuestos por Dios.
Es del que abandona la verdadera religión, para su provecho, con un único fin material.
Él forma parte de los hipócritas, de los Abdelkrim, alcohólico y con trastornos de conducta.
Nadia accede a conocer al joven, un "bon vivant" que no se adapta a la vida monótona y espiritual de Fez y que se siente presionado por las exigencias del entorno tradicional de la ciudad.
De sus encuentros y conversaciones surge un entendimiento emocional, basado en el inconformismo, la búsqueda del equilibrio espiritual y el amor armónico y deciden, finalmente, viajar juntos a Mouley Abdessalam para iniciar su búsqueda particular del amor.
Farida Benlyazid, con esta película, hace su personal crítica al feminismo de este momento al que considera poco conciliador con el género masculino.
En la entrevista concedida a Juan Goytisolo, emitida en el capítulo mencionado de la serie televisiva Alquibla (1988), confiesa la desilusión que le supuso el comprobar el desconocimiento por parte del feminismo francés de los problemas de las mujeres magrebíes musulmanas al tiempo que su desinterés:
Al salir de Marruecos, era en el 71, [me] acababa de divorciar, mi primer matrimonio había fracasado y al llegar me encontré con el movimiento feminista en París que estaba muy fuerte [...] y pensé que podíamos hacer algo juntas.
Pero rápidamente he visto que no teníamos los mismos problemas y que no querían ver la realidad de una mujer árabe.
Tenían unos estereotipos y lo que más me interesaba a mí no lo podía lograr, pero al revés, me planteaban como futuro mi pasado que es de vivir entre mujeres, eso yo lo sé muy bien lo que es y me gusta ¿no?, pero me interesaba también conocer el mundo de los hombres, al exterior.
(Goytisolo, 1988) el lenguaje simBólico del imaginario mulTiculTural de Farida Benlyazid en BaB samá maFTúh KATjIA TORRES identificado con el destino humano, es introductor de cierto mesianismo, se encuentra ubicado en la casa, el símbolo de la intimidad y de la feminización.
Farida Benlyazid hace de la casa natal de Nadia la "morada" de su intimidad, su asiento, en principio, definitivo, la protección del "universo en contra", es decir, del mundo exterior al muro de su morada, que Farida Benlyazid identifica con el universo masculino.
Nadia hace de esta casa un "edificio habitable" no solo por ella y el fantasma de Ba Sassi, sino también por las mujeres que necesitan ese reposo espiritual que le ofrece la záuia.
Intramuros, Nadia desarrolla su espiritualidad, lo que la hace granjearse la fama de sanadora y recibir el apodo de "Lalla Charífa" (la noble de espíritu), en reconocimiento de su elevado grado espiritual.
No obstante, su espiritualidad no escapa de su espíritu crítico y racional.
No acepta la religión institucional del Estado, a la que define como "el opio del pueblo", ni acepta seguir los preceptos religiosos que atenten contra su condición de mujer, esto es, el inmovilismo social preconizado, el determinismo del ser humano y la fe ciega.
Nadia se interesa más por el sufismo que le da respuestas a su anhelo, la búsqueda del amor universal, entendido como el sentimiento nacido de la unión espiritual de dos almas, en este caso, de un hombre y una mujer que se compenetran hasta hacerse uno.
En el instante en que Nadia toma consciencia de que este es su objetivo, decide abandonar la záuia, puesto que no quiere limitarse al conocimiento del mundo femenino y no debe romper el estatus de recinto vetado a la presencia masculina de la záuia.
El conocimiento del mundo femenino es algo que para ella está superado.
Por ello, toma la decisión de marcharse al sur de Tánger, a Mouley Abdessalam, donde pueda emprender su viaje al amor armónico.
Entre tanto, conoce a su futuro compañero en su viaje espiritual al amor.
el amor enTre homBre y mujer y un simBolismo La iconografía puesta en escena por Farida Benlyazid para la representación del amor armónico entre hombre y mujer, La equilibrada combinación de la imagen y de la palabra concisa es la marca de identidad de toda su obra cinematográfica.
En Bab samá maftúh consigue, a través de imágenes simbólicas, representar el valor de los recuerdos infantiles de su protagonista, la crisis de identidad que atraviesa en la edad adulta y su posterior proceso de madurez personal.
Los escasos diálogos, en francés, en árabe y en dáriya, funcionan como glosas que descifran el carácter simbólico de las imágenes, logrando transmitir al gran público el significado y la transcendencia de ciertos ritos atávicos que dominan a la mujer musulmana, el funcionamiento del patriarcado musulmán marroquí tradicional y los miedos que le generan, recurriendo a alegorías, mitos y figuras de su particular imaginario multicultural.
A continuación, señalamos algunos de los más relevantes para comprender el sentido de esta obra.
los símBolos: la puerTa aBierTa del cielo
Bab samá maftúh o "la puerta abierta del cielo" es toda una evocación al deseo infantil de ver cumplidos todos nuestros sueños.
4 Farida Benlyazid concede a Nadia su particular "Noche del destino" en el momento crítico cuando la záuia que regenta necesita remontarse económicamente, incapaz de sostenerse exclusivamente de las aportaciones caritativas que recibe.
Así, tras la ruptura del ayuno preceptivo a la caída del sol, después de salir las mujeres de la casa a la mezquita, Nadia decide quedarse y llevar a cabo lo que una voz en sus sueños le invitó a realizar días antes: cavar bajo una palmera de su jardín.
Este sueño se produce tras la celebración de un trance (aïssaoua) en el que se le aparece el espectro de Ba Sassi vestido de blanco, salmodiando y participando del mismo.
Esta visión le abre su mente y su espíritu "a una dimensión que no sabía que existía" (Hillauer, 2006, 340).
En mitad de la noche, mientras pasea en torno al árbol, del cielo surge un rayo luminoso, cual espada de luz, indicándole el lugar exacto donde cavar.
Tras hacerlo, descubre un pequeño cofre lleno de joyas que enseñará al resto de mujeres de la casa y que utilizará para salvar la záuia.
Esta escena es una alegoría de la existencia divina por medio de símbolos universales como el árbol esbelto y perpendicular, la palmera, el rayo de luz descendente del cielo nocturno y el tesoro enterrado o kawzar.
3 Un "polo" del Islam (qotb) -el grado más elevado en la santidad y la espiritualidad-, considerado el mejor guía espiritual para la búsqueda del conocimiento de uno mismo.
4 Hace referencia, a la "Noche del destino", la noche de luna nueva del 26 al 27 del mes de ramadán, en la que se abren las puertas del cielo en el momento en el que le es revelado el Corán al profeta Mahoma.
Esa noche musulmanes alzan sus miradas para ver las puertas abiertas con el deseo de ver cumplidos todos sus deseos: "Todos los niños musulmanes han mirado el cielo fijamente esa noche" (Hillauer, 2006, 340). la evolución, la transformación y la sociabilidad, y que debe desarrollar sus aptitudes en sociedad y no de manera aislada e incomunicada.
Bab samá maftúh es una alegoría sobre el amor divino y la vía para lograrlo, que para Farida Benlyazid no es otra que el amor armónico entre el hombre y la mujer.
A pesar de no constituir ningún tipo de transgresión para los fundamentos del Islam, los sectores religiosos tradicionales del país recibieron esta obra con fuertes críticas, centradas, sobre todo, en los aspectos paganos.
A través de la figura espectral de Ba Sassi, la película condena los efectos negativos que comportan el aislamiento social de la mujer y la separación de los sexos en las sociedades musulmanas.
Ba Sassi, el espíritu "verdadero", es la representación arquetípica del complejo paternal de Nadia, el origen del que parten sus convicciones, las prohibiciones y los consejos decisivos en su vida (Jung, 1948, 21 y 22).
El gran logro de Farida Benlyazid en esta su primera obra como directora y guionista es haber conseguido traducir con el lenguaje de las imágenes ciertos elementos árabes musulmanes difícilmente transferibles a culturas occidentales y que sean fácilmente comprensibles para el gran público. inspirado por el sufismo, es el abrazo silencioso y la mirada recíproca penetrante de dos iguales vestidos de blanco.
Así se conocen Nadia y Abdelkrim, y así será la escena final que concluya Bab samá maftúh, un primer plano ascendente desde su imagen dirigiéndose a un cielo azul limpio de nubes.
El amor entre hombre y mujer, unión de dos voluntades, es el origen del amor divino.
Esta unión puede establecerse en tres grados o "moradas".
La primera de ellas es la del "bayt al-muharem" o "la morada de lo oculto", del harén, donde no se permite la entrada a extraños.
Como vimos, Nadia se siente insatisfecha en este estadio y resuelve ir un paso más allá cuando decide abandonar la záuia y prepararse para peregrinar a Mouley Abdessalam.
Inesperadamente, se cruza en su camino Abdelkrim, con quien siente que juntos evolucionan de manera unánime en sus voluntades, sin que se produzca la dominación del uno sobre el otro.
Han logrado llegar al segundo estadio de su unión emocional, pasan del "bayt al-muharem" al "bayt al-muqaddas" o "la morada de lo sagrado", donde han abandonado su anterior yo.
Se encuentran en un estadio inferior al "amor imparcial", el máximo que se puede alcanzar.
Con esta hermosa imagen, Farida Benlyazid critica el inmovilismo del Islam institucional que persigue la involución de ser humano, contraria a su condición natural y, en particular, el estancamiento social y emocional de la mujer musulmana.
Entiende que al ser humano le es connatural |
Estela González de Sande
Universidad de Oviedo [EMAIL] RESumEn: La historia reciente de la cinematografía italiana cuenta con numerosas mujeres que, a pesar del escaso reconocimiento y la poca difusión de sus trabajos, han contribuido a la conformación de la diversidad y la heterogeneidad imprescindibles en cualquier disciplina artística.
El desconocimiento de sus producciones da lugar a un conocimiento parcial del cine italiano contemporáneo.
Así pues, este estudio pretende mostrar esa parte menos prodigada del cine a través del análisis de las principales cineastas italianas de las últimas décadas, su universo común y sus particularidades individuales.
A modo de epílogo, se presenta una entrevista a la directora Costanza Quatriglio que, además de revelar las claves de su obra, nos ofrece una reflexión inédita sobre el estado actual del cine italiano y el papel de la mujer en éste.
PalabRaS clavE: Cine italiano, directoras, Costanza Quatriglio.
Hasta los años sesenta habían irrumpido en el mundo de la dirección cinematográfica italiana poquísimas mujeres, consideradas en el mejor de los casos mujeres transgresoras, aunque por norma eran calificadas de "extrañas" o, incluso, se dudaba de la autoría de sus películas -como ocurrió con Elvira Notari-.
En estos años despuntaban mujeres como Liliana Cavani o Lina Wertmüller, pero el verdadero boom de las cineastas italianas comenzaría en los años setenta, en los que se produce una "feminización" del cine.
Podríamos decir que esta "feminización" está intrínsecamente ligada a la conquista de poder de la mujer en la esfera pública.
En el transcurso de pocos años Italia llevará a cabo una serie de reformas que impulsan esa conquista, como son las leyes que velan por la integridad de la mujer y sus derechos a nivel social.
Solo en 1963 entra en vigor la ley que permite el acceso de las mujeres a todas las profesiones -a excepción únicamente de la diplomacia y del ejército-.
Sin duda, esta ley -como las sucesivas que legislan la paridad jurídica en el matrimonio, el divorcio o el abortopropician el acceso de las mujeres a la dirección cinematográfica.
Y así, en los años setenta encontramos varias obras dirigidas por mujeres.
Son los años en que inician su actividad directoras como Giovanna Gagliardo, Liliana Ginanneschi o Edith Bruck, 1 y en los que desarrollan su carrera las autoras Wertmüller y Cavani.
Más prolíficos son los años ochenta, cuando llegan a la gran pantalla las primeras películas de Cristina y Francesca The recent history of Italian cinema includes several women directors who have contributed to the diversity and variety indispensable in any artistic discipline.
Italian film, women directors, Costanza Quatriglio. mujeres en Italia se encuadra dentro de un mismo universo cinematográfico y que éste, a su vez, comprende espacios independientes, con características propias, que son las que hacen que el estilo de cada directora sea único.
En el universo común convergen una serie de intereses que se manifiestan en la elección temática de muchas de las directoras citadas, tales como la atención a la realidad y a temas de actualidad como la inmigración, la homosexualidad, la marginación de las clases más desfavorecidas, la sociedad capitalista, etc. Sin embargo, destaca un argumento por encima de los demás: la atención a la mujer, a sus necesidades e inquietudes, a sus problemas, a su imagen pública y privada, a sus derechos y a los cambios sociales que han permitido la igualdad.
A partir de los años ochenta, el tema de la mujer recurre con frecuencia en las pantallas italianas, gracias a la implicación y al compromiso de las directoras.
La motivación por la que se enfrentan a este argumento forma parte de ese universo común de las mujeres directoras: rescatar la memoria de las mujeres y evidenciar el importante papel que han desempeñado a lo largo de la historia.
Con este objetivo nace el documental de Giovanna Gagliardo, Bellissime.
En ambos documentales, la directora se propone contar la historia de las mujeres durante el siglo XX y el largo camino recorrido durante los últimos años en aras de la autonomía y la igualdad.
Alina Marazzi se centra en los años setenta en Vogliamo anche le rose, documental estrenado en 2008, mostrando la evolución de la mujer en esa etapa, época de reivindicaciones feministas.
Marazzi dirige su teleobjetivo a tres mujeres que no se conocen entre ellas, habitantes de distintas ciudades de Italia.
Sin embargo, ajenas a sus inquietudes comunes, simbolizarán la lucha de la mujer por alcanzar la paridad.
Son mujeres que han vivido en la década de los sesenta y los setenta, que han sufrido las imposiciones de la cultura patriarcal, pero, conscientes del nuevo rumbo de la sociedad, han sido capaces de rebelarse, afirmando su autonomía.
Tres mujeres son también las protagonistas de Manoore (2005), de Maria Daria Menozzi.
Con el subtítulo Donne al lavoro nel tempo della globalizzazione, la directora cuenta la historia de una senegalesa, una brasileña y Comencini, de Francesca Archibugi, de Gabriella Rosaleva, de Antonietta de Lillo, de Claudia Florio o de Fiorella Infascelli, entre otras.
A ellas se suman otras muchas mujeres que, a pesar de no haber sido expuestas en las salas de Italia, realizan trabajos de dirección en otros medios -como la televisión-o inician sus primeras producciones -cortometrajes, vídeos publicitarios, series y programas-tras la cámara.
Todas ellas darán el salto a la gran pantalla en años posteriores.
Así pues, el período de mayor esplendor del cine femenino vendrá en los años sucesivos, en la década de los noventa y en los años dos mil.
En los noventa son muchas las mujeres que firman y dirigen largometrajes.
A las ya citadas, a aquellas que iniciaron su carrera en los ochenta, se suman: Roberta Torre, Anna di Francisca, Emanuela La Torre, Anna Negri, Isabella Ciarchi, Barbara Barni, Cecilia Calvi, Asia Argento, Maria Daria Menozzi, Enza Negroni, Carola Spadoni, Elisabetta Pandimiglio, Laura Muscardin, etc. Y a finales de los noventa, toda una generación de cineastas, nacidas a partir de 1965, como Costanza Quatriglio, Maria Sole Tognazzi, Nina di Majo o Ilaria Borrelli, cuya producción engrosará las listas del cine italiano del siglo XXI.
De esta manera, el siglo actual comienza con un amplio repertorio de mujeres directoras, muchas de ellas ya consolidadas en el panorama cinematográfico italiano.
Son los años en los que Quatriglio, Di Majo o Tognazzi desarrollan su carrera y el momento en que se presentan los mejores largometrajes de Piovano, de Claudia Florio o de Marina Spada; sin embargo, es también la época en la que se dan a conocer tanto en el cine como en la televisión nuevas directoras como Giada Colagrande, Sabina Guzzanti, Alina Marazzi o Federica Martino, testimoniando un hecho contrastado: que en la época actual el trabajo de dirección cinematográfica no entiende de sexos.
No obstante, en el mundo del cine italiano hay una serie de características que acomuna a las directoras, distinguiéndolas de sus compañeros de profesión.
Se trata de un conjunto de intereses comunes, de temáticas recurrentes y objetivos compartidos, que convierte el cine femenino italiano en un espacio común -un movimiento homogéneoque acoge muchos estilos e infinidad de particularidades individuales.
Así pues, podríamos afirmar que el cine de
Se evidencia, pues, que la representación de la mujer abarca todos los ámbitos: desde la historia a la política, de la lucha en la esfera pública a la condena de la represión en el espacio privado, de la reivindicación de los derechos de la mujer a la denuncia de los prejuicios existentes.
Esta multiplicidad de imágenes se extiende también a la literatura.
Muchas directoras se han sentido atraídas por narradoras y poetisas italianas, como Marina Spada, que en su Poesia che mi guardi (2009) recrea la historia de la poeta Antonia Pozzi, nacida en Milán en 1912.
Marina Spada recupera la figura de la poeta que, a pesar de su trágico final a los veintiséis años, 2 legó a la historia de la literatura italiana versos de gran calidad artística.
La conexión entre el cine y la literatura de mujeres, entre las cineastas y las literatas, se evidencia, además, en las películas dirigidas por mujeres, inspiradas en novelas de escritoras.
En Italia existen varios ejemplos de adaptaciones cinematográficas de novelas firmadas por mujeres, llevadas a la gran pantalla también por mujeres.
Es como si se creara una hermandad de "donne" que une a literatas y a cineastas.
Una unión que quizá surja de la comunión ideológica, de una misma mirada que hace congeniar la literatura femenina con el cine de mujeres.
Podríamos citar, a modo de ejemplo, la película Va' dove ti porta il cuore (1996) de Cristina Comencini, basada en la novela de Susanna Tamaro; la comedia La bruttina stagionata (1996) de Anna di Francisca, adaptación cinematográfica de la obra homónima de la escritora Carmen Covito, película con la que consigue la nominación al premio David di Donatello como mejor directora novel; el filme de suspense de Emanuela Piovano, Le complici (1993), inspirada en la obra Complice il dubbio de Maria Rosa Cutrufelli; o la película dirigida por Anna Negri, In principio erano le mutande (1999), adaptación de la novela de la escritora genovesa Rossana Campo.
Además de este interés por la mujer en todos los campos del arte, de la cultura, de la sociedad y de la historia, el cine femenino italiano posee otras peculiaridades que se repiten en todas las directoras.
Entre éstas destaca la implicación de las cineastas en diversos trabajos del mundo cinematográfico (como guionistas, actrices o productoras) a expensas del trabajo de dirección, un hecho que muestra su gran versatilidad.
Dentro del campo de la producción es importante el espíritu emprendedor de las cineastas, mu-una malaya que nos hablan del derecho de las mujeres al trabajo en sus respectivos países.
Emanuela Piovano se interesa por un período concreto de la historia italiana: la época de la resistencia antifascista.
Sus investigaciones en el Archivo Nacional Cinematográfico de la Resistencia en Turín sobre el papel de las mujeres en esta época tienen como resultado la creación de la asociación Camera Woman para estimular y difundir los estudios sobre las mujeres.
En el cine, esta inquietud por la mujer se manifiesta en una de sus primeras producciones: Le rose blu (1990), un documental donde realiza una serie de entrevistas a las reclusas de la cárcel Le Vallette de Turín.
Otro capítulo de la historia que afecta especialmente a las mujeres será el de la Inquisición, con sus constantes acusaciones y persecuciones a la mujer.
La directora se ocupa del juicio a Caterina Ross, acusada de brujería en el siglo XVII.
También a una época pasada se remonta Il resto di niente (2005), de Antonietta de Lillo, que rescata la figura de Eleonora Fonseca Pimentel, una revolucionaria liberal en la Nápoles del siglo XVIII.
Se trata de una mujer transgresora, erudita, poeta y autora de diversos artículos sobre sociedad y política que incomodaron a los hombres de su época.
Otras directoras se han interesado por la mujer dentro de ámbitos que tradicionalmente le han sido vetados, como es el caso del ejército.
A propósito de este argumento, Maria Martinelli dirige Io giuro-appunti di donne soldato (2007), donde se pone de manifiesto la valentía y la autodeterminación de las mujeres dentro de las fuerzas armadas.
Dos años más tarde, la misma directora dirige Over the Rainbow (2009), un largometraje sobre una pareja de lesbianas que desea adoptar un niño.
En este caso, hace hincapié en las dificultades de las dos mujeres, que se enfrentan a una serie de prejuicios aún presentes en la sociedad actual.
Con una fuerte implicación social, Isabella Ciarchi reproduce una entrevista a "le mamme del Leoncavallo", la asociación de madres antifascistas que lucha desde los años 90 por la paz y los derechos de los jóvenes.
Así nace el cortometraje Le mamme del Leoncavallo, que presenta en 1994 en el XII Festival Internacional de Cine Joven. la directora, que consigue el reconocimiento de la crítica no solo nacional sino también internacional, con la distribución de su obra en Italia, Francia, Bélgica, Canadá y en varios países hispanoamericanos.
4 Quatriglio es una directora fiel a la tradición realista del cine italiano, que capta la realidad de forma estremecedora.
Su temática abarca una serie de argumentos de actualidad entre los que se evidencia la predilección por su propia tierra y la vida cotidiana de sus habitantes, la infancia, la adolescencia y la inmigración.
El tema de la inmigración es el común denominador de películas documentales como L'insonnia di Devi, Il mondo addosso o Raíz-Radici a Capo Verde.
En la primera nos muestra el mundo de las adopciones fuera de Italia, especialmente en países subdesarrollados.
En Il mondo addosso plasma la historia de cuatro jóvenes inmigrantes, con sus vicisitudes diarias y su lucha continua para conseguir la permanencia en Italia.
En Raíz la acción gira en torno a una familia caboverdiana asentada en Italia, centrándose en su cotidianeidad, en su integración, en sus anhelos y objetivos en el país de acogida.
El documental se emitió en televisión, dividido en tres capítulos.
A estas producciones se suma La borsa di Helene, un minidocumental sobre Helene, una joven africana en Palermo.
Su interés por la inmigración responde a la necesidad de reproducir en la ficción un tema de gran actualidad, que está transformando el modo de ser del italiano, que afecta a las costumbres y tradiciones más arraigadas, que suscita continuos debates sociales y políticos.
Un tema, en definitiva, incandescente, polémico y controvertido que atiende a la realidad más inmediata del país.
Se trata, según declara la directora en la entrevista que se reproduce a continuación, de "portare la gente dove non vuole andaré", de "mostrar el país en el que vive" y, en conclusión, de "hacer películas que muestren la vida".
De esa implicación social nace su participación en el filme colectivo All Human Rights for All, treinta episodios inspirados en los treinta artículos de la Declaración universal de los Derechos del Hombre, una producción de Rai Cinema, retransmitido en RAI3 en 2008.
Por otra parte, destaca dentro de la producción de Quatriglio la atención a la infancia y a la adolescencia.
Sin duda, los verdaderos protagonistas de sus largometrajes son los niños y adolescentes, como muestra en Ecosaimale?, sobre chas de ellas fundadoras o cofundadoras de productoras de cine.
Citamos, a modo de ejemplo, a Emanuela Piovano, creadora de la Kitchenfilm en 1988; a Roberta Torre, que en los años noventa es una de las fundadoras de Anonimi & Independenti; a Luisa Petrolani, que funda PAHN Inc., con sede en Nueva York, y a Enza Negroni, que, junto a Renato De Maria, crea la productora Monocrome.
Por otra parte, se trata de mujeres muy preparadas que en su gran mayoría se han formado o han completado su formación fuera de Italia, principalmente en Reino Unido y en Estados Unidos.
Son, en definitiva, características comunes de un cine cada vez más afianzado en Italia, que goza del reconocimiento de la crítica y del público, pero al que todavía le falta un largo camino por recorrer.
Son aún muy pocas las mujeres que han sido premiadas con el David di Donatello, el premio de la Academia de cine italiano, o con el Nastro d'Argento.
Desde 1980 solo tres directoras han recibido este galardón en la categoría de "dirección": Francesca Archibugi, 3 Simona Izzo y Roberta Torre.
Las tres en la sección de "mejor director novel".
Este hecho pone de manifiesto que las mujeres continúan siendo un colectivo minoritario en cuanto a grandes reconocimientos y galardones, fundamentales para la promoción y la difusión de sus trabajos dentro y fuera de Italia.
Esta falta de proyección de las cineastas no impide, sin embargo, que cada vez más mujeres se inicien en el mundo de la dirección con ilusión y empeño, a pesar de los obstáculos y barreras, testimoniando la riqueza de la mirada femenina y su incalculable valor dentro de la historia cinematográfica.
La siciliana Costanza Quatriglio es una de estas directoras cuya producción revaloriza y aporta frescura al cine italiano contemporáneo.
Inicia su carrera a finales de los años noventa con la dirección de varios cortometrajes, entre ellos L'albero, de 1997; Anna, de 1998, que presenta en el festival de Cannes en 2000, o Il giorno che ho ucciso il mio amico soldato, de 1999.
La directora privilegia el género documental que se configura como uno de los rasgos característicos de su producción.
Entre los documentales más notorios destaca Ecosaimale? (2000), galardonado con el premio del jurado en el Festival de Turín; L'insonnia di Devi (2001), Il mondo addosso (2006), o Il mio cuore umano (2009).
A éstos se suma el largometraje L'isola (2003), una película ambientada en su tierra natal, Sicilia, que reproduce la historia de dos hermanos, Teresa y Turi, y su cotidianeidad infantil.
P: ¿cuál fue tu primer trabajo de dirección? c: Es difícil responder a esta pregunta porque cada película es como si fuera la primera.
Cuanto más crece mi conocimiento y mi dominio del medio, más me gusta experimentar y aventurarme en nuevos terrenos, inexplorados, sobre todo desde el punto de vista del lenguaje y de la forma cinematográfica.
Pero no es solo éste el motivo: en realidad, cada película es un exordio porque en Italia es difícil tener un camino profesional lineal.
Se es considerado director joven hasta los cincuenta años y, normalmente, es difícil encontrar el terreno fértil para recoger cuanto se ha sembrado; en pocas palabras: siempre parece como si empezaras de nuevo.
Volviendo a tu pregunta, mi primer filme como directora fue un cortometraje que recuerda los primeros años del cine mudo.
Un tren que entra en la estación, una señorita con una maleta que va al encuentro de su amor, después se despierta y comprendemos que se trataba de un sueño.
Inmediatamente después he hecho cortometrajes que intentaban explorar el aspecto figurativo de la historia.
Antes de involucrarme en la realización de documentales, deseaba trabajar gráficamente sobre la realidad, abstrayendo los ambientes e imaginando personajes extremos, con una fuerte connotación simbólica.
Los elementos, casi siempre, tenían una naturaleza mágica y el nivel narrativo se subordinaba a la eficacia figurativa y expresiva de la puesta en escena.
Un ejemplo para todos: el cortometraje Anna!, realizado en el segundo curso de la academia de cine: en él, el blanco, el acero y el rojo son elementos imprescindibles y son la base del relato que narra una jornada de una obrera en un matadero, donde no se ven ni carnes ni animales; sin embargo, hay una continua alusión a éstos y a su muerte.
P: ¿Quiénes han sido tus maestros dentro del mundo cinematográfico?
c: Hay muchos directores que me apasionan.
Cuando empezaba a interesarme por el cine, como a casi todos, me fascinaban los grandes maestros: Bergman, Truffaut, Godard, Bresson, pero también Kubrik, Kurosawa...
Digamos que siempre me han gustado los directores que consiguen proponer una visión del mundo, aquellos directores que no se limitan a contar una historia, sino que tienen una visión precisa y son capaces de incidir en el ámbito cultural. los jóvenes de un barrio palermitano, o en L'isola, la película de ficción con actores no profesionales sobre la infancia y la adolescencia de Teresa y Turi en su pequeño pueblo siciliano.
De este largometraje nace Racconti per l'isola, un documental en el que la directora revela su método de trabajo en L'isola.
Y también en el centro de la acción sitúa al pequeño Gioacchino en Il bambino Gioacchino, una obra documental de veinticinco minutos cuyo único intérprete es Gioacchino.
Costanza Quatriglio es un claro ejemplo de la riqueza y éxito del cine de mujeres en Italia.
La propia directora ha tenido la cortesía de desvelarnos algunos secretos de su producción y compartir una serie de ideas sobre el cine italiano contemporáneo y sobre la situación de las mujeres cineastas en su país.
Reproducimos la traducción 5 al español de nuestra conversación con la cineasta en mayo de 2011.
Pregunta: Háblanos de tus inicios.
Eres licenciada en derecho, ¿cómo surge tu interés por la dirección cinematográfica? costanza: Siempre he unido mi deseo de hacer cine con las ganas de contar historias.
Cuando me he acercado al cine, inmediatamente lo he considerado un instrumento para decir cosas, más allá de mi gran pasión por el cine como lenguaje y como forma de arte.
Paradójicamente, no habría podido elegir algo diferente, puesto que en los primeros años de mi carrera he intentado hacer películas que tuvieran conexión con las temáticas que había afrontado en el transcurso de mis estudios.
Recuerdo que mi primer documental sobre las adopciones internacionales derivaba del estudio que había realizado para mi tesina sobre el derecho a la identidad.
El filme es fruto de un largo trabajo sobre la cuestión; el tipo de trabajo que nunca habría podido hacer para mi tesina, lo he hecho después, transformando en una película los testimonios de adolescentes y adultos adoptados en Italia, oriundos de países extranjeros.
Ha sido televisado en Tele+ en un momento en el que en Italia no estaba muy difundido el tema de adopciones internacionales y las personas se sorprendían si veían a un chico indio hablar perfectamente en italiano.
Desde entonces, han pasado diez años y las cosas han cambiado mucho en nuestro país, que está ajustando cuentas con la cada vez más creciente inmigración. para las mujeres...
En Italia para hacer un documental hace falta tanto esfuerzo...
P: En efecto, dentro de tu producción ocupa un lugar fundamental el género documental. más allá del apoyo de las productoras y del esfuerzo que supone, ¿a qué se debe la predilección por este tipo de cine? c: Empecé a hacer documentales en cuanto pude.
De algún modo, retomo la respuesta a tu primera pregunta: quiero hacer cine para contar historias.
Me apasionan las personas, me apasiona poder contar la vida de las personas.
Y me gusta entrar en mundos diferentes al mío, explorarlos, ponerme a escuchar.
De alguna forma, hacer un documental es una experiencia de vida.
Solo poniéndose en juego se obtienen grandes resultados.
Otra cosa que me gusta muchísimo del documental son las posibilidades narrativas.
Me explico: me gusta construir la narración a partir de la propia realidad, reconstruyendo en una trama propiamente dicha el hilo de la historia.
En este sentido, el guionista es el propio devenir de la realidad, el transcurso de los hechos de la vida ordenados cronológicamente; pero, sobre todo, emotivamente: escuchando la realidad y haciéndose guiar por ella, ésta se puede reorganizar en una trama capaz de emocionar, al igual que los sucesos de un filme de ficción.
Para llegar a esto, el trabajo es larguísimo.
Hace falta conciencia de la propia labor y responsabilidad del propio papel, una elección ética muy precisa: elegir de qué parte estar, el punto de vista, ser coherentes con ello y avanzar de modo claro, coherente con el objetivo.
P: Podríamos decir que el tuyo es un documental social, una definición que encuentra su justificación en la elección temática de tus producciones: siempre atenta a temas de actualidad como la inmigración, las adopciones en países subdesarrollados, la marginalidad o las clases más desfavorecidas de la sociedad. ¿te consideras una directora comprometida con tu época? c: Creo que, en general, una película documental es un instrumento excepcional para interrogarse sobre la realidad, sobre la condición de los seres humanos, y que la fuerza de las preguntas está en el hecho de que éstas sean formuladas en los lugares más difíciles de frecuentar, en los territorios más impracticables, en los incómodos, en los que hacen daño.
Llevar a la gente donde no quiere ir.
Éste ha sido, seguramente, el motivo creador de todos mis Si hablo de conexión propiamente dicha, debo decir que ha sido fundamental, en mi formación, el conocimiento de Abbas Kiarostami.
Lo conocí en 1996, antes incluso de ser admitida en la academia de cine.
Aún vivía en Palermo y tuve la suerte de asistir a un taller de varios días con él.
Me encontré a mí misma en su modo de trabajar, algo que ha marcado profundamente mi carrera profesional en el uso del binomio realidad-ficción.
No es casualidad que esto, después, se haya convertido en la clave de mi trabajo: la construcción de relatos de ficción a través de detalles de la realidad en los que los elementos de la narración se integran perfectamente con los elementos emocionales surgidos del trabajo con los actores.
En el largometraje L'isola, por ejemplo, los detalles de la realidad, sobre todo la vivencia de los intérpretes y sus emociones, se han insertado en contextos de ficción al servicio de la historia; así como, viceversa, hay detalles de ficción insertados en contextos reales, cuando a un actor se le pide que forme parte de un mundo preexistente, como por ejemplo el de los pescadores durante las escenas de pesca del atún.
P: Inicias tu carrera cinematográfica a una edad muy temprana, consiguiendo el reconocimiento de la crítica en varios festivales internacionales.
¿Has encontrado dificultades para abrirte camino dentro del cine por tu juventud o por tu condición de mujer?
c: Desgraciadamente, la respuesta es sí.
Si me hubieras hecho esta pregunta hace algún año, te habría dicho que no porque todavía estaba ilusionada con que en este país hubiera espacio para las personas jóvenes y para las mujeres.
Pero, por desgracia, cuanto más pasa el tiempo, más me doy cuenta de que mis dificultades están todas ligadas al único hecho de ser mujer y joven.
Porque hay en Italia un paternalismo difundido y generalizado por el que si una mujer joven demuestra tener talento, éste nunca es suficiente.
Es como si se nos pidiera ser unos superhéroes samuráis que se inmolan en una guerra que no ve nunca el final.
Es una gran injusticia, y esto lo puedes verificar observando los datos estadísticos.
En cualquier elenco de películas realizadas o por realizar en Italia, de cualquier año, notarás que las mujeres están en una proporción de tres sobre cuarenta.
Es distinto en el caso del género documental, porque en los últimos años las mujeres han intentado mostrar este país con un género que, desde el punto de vista de los productores, cuesta poco y toda la carga recae en quien lo hace.
el trabajo de la construcción de uno mismo, que para los inmigrantes se corresponde, naturalmente, con una condición existencial.
P: En Il mondo addosso cuentas la historia de cuatro adolescentes inmigrantes que viven solos en Roma, mostrando su cotidianeidad y sus preocupaciones dentro de un país extranjero. ¿cuál es la moraleja de esta obra? c: En Il mondo addosso he querido hacer una película sobre la Italia de hoy, narrando la historia de extranjeros jovencísimos que, entre las redes de la burocracia y de las políticas de acogida, se encuentran lidiando con la educación y la formación, derechos que a menudo se pierden al alcanzar la mayoría de edad.
Me interesaba encontrar personas, no estadísticas: por eso, opté por contar momentos de formación que son, sobre todo, momentos emotivos propios de la edad de los chicos, que pertenecen a la construcción de uno mismo.
El filme reproduce la cruel normalidad de la cotidianeidad de los adolescentes habituados a hablar de traficantes de vidas humanas, de viajes en la parte baja de los camiones, de compañeros muertos o desperdigados a lo largo del trayecto, como la escena en la que Mohammad Jan muestra a sus amigos la foto de un joven desaparecido, caído de un camión en marcha en una autovía quién sabe en qué lugar de Italia.
En esa escena el espectador es introducido de una manera simple e inmediata dentro del mundo del miedo y de la negación de los derechos fundamentales.
P: En cuanto a tu producción más reciente, destaca el filme documental Il mio cuore umano, retransmitido en RaI3 en 2009.
En las últimas décadas muchas directoras han encontrado en la literatura escrita por mujeres en Italia una importante fuente de inspiración para sus películas.
Podríamos citar muchos títulos como va' dove ti porta il cuore, dirigida por cristina comencini; la bruttina stagionata de anna di Francisca; le complici de Emanuela Piovano, y, más recientemente, l'iguana, de catherine mcGilvray.
En tu caso, te has interesado por la novela autobiográfica de la conocida cantante nada malanima.
¿Qué es lo que te ha atraído de ella?
¿Por qué esta figura femenina? c: Me ha entusiasmado la historia de la infancia de Nada: una niña de pueblo, en la Italia de los años cincuenta y documentales.
En este sentido, sí, soy una directora comprometida, puesto que sí quiero mostrar el país en el que vivo.
Por ello, considero cada película una película política.
Diría que el aspecto político es decisivo, entendido no como un eslogan que se consuma rápidamente, sino como meditación.
Mi elección es siempre la de hacer películas que muestren la vida y, mostrando la vida, que sirvan como instrumento crítico para interpretarla.
P: algunas de tus obras más conocidas están protagonizadas por niños y adolescentes, entre ellas Ecosaimale?, l'insonnia di devi, Il mondo addosso y el largometraje l'isola.
¿Por qué este interés por mostrar la vida de los más jóvenes? c: Siempre me ha interesado explorar el momento de formación de uno mismo.
Me atrae el tema de la búsqueda de identidad.
Me gusta, además, fijar el momento de la vida en el que todo pasa, todo es dinámico, en el que uno se trasforma rápidamente.
En este sentido, la infancia y la adolescencia son momentos privilegiados.
Hoy en día, sin embargo, el que haga documentales debe ajustarse a un imaginario distinto al de hace diez años: la difusión de los reality shows en la televisión ha modificado radicalmente la percepción de uno mismo, por lo que hoy en día es necesario tener en cuenta el grandísimo deseo de auto-representación, propio del imaginario televisivo.
Así pues, es tarea del narrador alejarse de ese deseo de auto-representación e intentar registrar en profundidad el sentido íntimo de las cosas.
P: otro tema fundamental de tu producción es la inmigración, que retratas desde diversos puntos de vista en documentales como Il mondo addosso o Raíz-Radici a capo verde.
En ambas producciones se muestran las inquietudes y anhelos de los inmigrantes, sus objetivos y su lucha por la supervivencia en una Italia contradictoria, que no siempre refleja el paraíso imaginado. ¿cuál es el motivo de tu atención al problema de la inmigración? c: A decir verdad, me lo he preguntado muchas veces.
Probablemente, por el hecho de sentirme yo -en primera persona-"ciudadana del mundo" y porque encuentro profundamente injusto el nacionalismo entendido como rechazo a los otros.
Será, además, porque me gusta estar en aquel terreno intermedio que es la búsqueda, el deseo, c: Dicen que ahora el cine italiano va bien.
En realidad ha habido un momento bueno en el que el público ha respondido bien a algunas comedias muy naif, realizadas por personajes cómicos famosos para el público televisivo.
La verdad es que en Italia falta una política industrial para el cine y la cultura, aunque ni siquiera se habla de ello.
No existe el mercado porque no existe el pluralismo.
Hay dos grandes bloques: Rai Cinema y Medusa.
Por otra parte, la producción es prácticamente idéntica.
Lo gracioso es que no podemos hablar de línea de producción porque todo depende de las circunstancias.
Hoy quieren solo comedias, mañana dicen que las comedias ya no están bien y que tienen que financiar otras películas.
En el cine italiano no hay programación, previsión; falta completamente la mirada al futuro.
La vista hacia la construcción de algo que dure en el tiempo, en el compromiso de todos.
Incluso en lo que respecta a la distribución.
Como solo hay dos grandes distribuidoras, distribuyen casi todas las películas que salen.
Así pues, si un filme no genera mucha expectación el primer fin de semana, ¿ellos qué hacen?
Lo quitan para dar espacio a otra película de su propia lista; de este modo eliminan la posibilidad de esa película de ganarse su propio público a lo largo del tiempo.
En definitiva, no tengo una palabra clave para decir cuál es la situación del cine italiano, sé únicamente que así no se va a ninguna parte y que un país que no consigue hablar de sí mismo es un país muerto, de la misma manera que pienso que si una cinematografía no habla de su propio país, entonces es una cinematografía muerta.
P: volvamos a tus inicios y, en concreto, a tus orígenes.
Sucede en la literatura y también en el cine que se crea una hermandad insoslayable entre la tierra siciliana y la producción artística.
Sicilia es el escenario de gran parte de tus producciones y es, sin duda, una de las principales fuentes de inspiración de tu cine.
¿Podrías decirnos qué hay de siciliano en tu arte? c: De siciliano hay, seguramente, lo físico.
Me entusiasman los cuerpos, los rostros.
Me gustan las caras, las expresio-sesenta, animada por su madre a asistir a clases de canto para valorar el don natural de una bonita voz.
Es como "Bellissima" de Visconti: una madre volitiva y ambiciosa que quiere que su hija tenga éxito.
Son los primeros años de la televisión italiana; como si Nada fuera la antecesora de tantas chicas, incitadas por sus madres a formar parte del mundo del espectáculo.
Lo que hace que esta historia sea extraordinaria es la relación con su madre: la mujer alternaba momentos en los que estaba bien con momentos de depresión en los que siempre parecía que iba a morir de un momento a otro.
En estos momentos, la niña tenía que ser cuidada por tías solteras, monjas bondadosas o viejecillas afectuosas, que conocían su difícil historia y la protegían.
Por este motivo, he encontrado en esta historia todos los ingredientes de una fábula: el estupor por la belleza de la naturaleza, la simplicidad de la vida en el campo, el miedo de una niña de perder a su madre.
P: Hemos hecho mención a una serie de directoras italianas, algunas de gran éxito como cristina comencini y otras emergentes como catherine mcGilvray. tu producción comienza en los años 90, una década en la que se reafirma en Italia el papel de la mujer directora.
¿Hay alguna directora que haya marcado tu producción o por la que te hayas sentido especialmente atraída? c: Una mujer directora que me encanta es Agnes Varda.
Solo ahora me doy cuenta de que en la pregunta sobre los maestros no la he citado.
Y, sin embargo, su película Senza tetto né legge ha sido fundamental en mi formación.
La he visto y revisto cientos de veces.
No excluyo que la visión de aquella película haya influido -mucho antes de conocer a Kiarostami-en ese modo de contar que toma prestado el lenguaje del documental también para las películas de ficción.
P: En el cine italiano, como en el español, son muchos más los nombres de directores que han pasado a la historia del cine que los de directoras. ¿crees que en Italia hoy en día se podría hablar de paridad en el terreno cinematográfico? c: Como decía anteriormente, en absoluto.
El problema no es solo para las directoras, sino para todos los roles, excepto para las actrices, aunque solo si son jóvenes.
En Italia resulta difícil, incluso, pensar en una protagonista adulta, quizá de mediana edad.
Por otra parte, también Traducción a cargo de la autora del artículo.
Me gusta sentir el perfume o el hedor de los lugares que filmo.
De la misma manera que he dicho siempre que mis primeros documentales en Palermo eran "películas de calle", digo también que, en ciertos aspectos, para mí el cuerpo es todo.
También me gusta la lengua, el sonido de la lengua, cuando ésta significa pertenencia.
La lengua madre, la que determina nuestro yo más profundo, ya sea afgano o siciliano.
Sí, justo eso: la lengua y los cuerpos.
P: concluimos con una mirada al futuro: ¿cuáles son tus proyectos futuros?
¿Para cuándo el próximo estreno? c: En este momento estoy terminando dos películas de diferente naturaleza.
Una es un documental inspirado en la novela Terra Matta de Vincenzo Rabito, analfabeto siciliano que en los años setenta robó "literalmente" una máquina de escribir y reescribió toda la historia del siglo XX desde su punto de vista.
Habiendo nacido en 1899, cuenta en primera persona la historia del hambre de los primeros años del siglo, después de la Gran Guerra, del colonialismo, de la Segunda Guerra Mundial, y así sucesivamente hasta la liberación, con la escolarización de sus tres hijos varones que hoy en día son ancianos.
Lo interesante es que, siendo analfabeto, escribió mil páginas completas, inventándose una lengua que no era ni italiano ni siciliano, sino que, en realidad, era una lengua oral.
Basta pensar que al no conocer el espaciado, las palabras están todas pegadas, divididas solo por un punto y coma.
Después, el texto fue publicado por la editorial Einaudi, convirtiéndose en objeto de estudio de historiadores y lingüistas.
Otro proyecto que para mí es importantísimo, que estimo, es un "docu-fiction" basado en una historia real acaecida en Italia.
Una historia llena de dolor que abre una brecha en el estado de las universidades italianas.
Será una película de una hora y media, que se retransmitirá por la tarde en Rai Tre.
También estoy trabajando en el que será mi próximo largometraje para el cine... pero sobre este largo, para no gafarlo, no quisiera decir nada más. |
REsumEn: A finales del siglo XX el cine musical renovó su lenguaje, dando lugar a nuevas narrativas en las que la intertextualidad y la parodia permitían nuevas significaciones y múltiples lecturas.
Roberta Torre se erige en una figura representativa del cine musical contemporáneo en Italia, y en sus películas Tano da morire (1997) y Sud side story (2000) nos presenta el retrato de una Sicilia en proceso de cambio y negociación entre tradición y modernidad.
La alusión a los tópicos y a los estereotipos que configuran el imaginario de la Italia meridional (mafia, inmigración, religión, música popular, etc.) dentro de una narrativa postmoderna ofrece una visión diferente que desmonta los clichés tradicionalmente asociados con Sicilia.
IntroduccIón: señas de IdentIdad del cIne ItalIano
En los últimos años se han multiplicado los estudios que analizan los cambios experimentados por la producción audiovisual, enfatizando el papel de las nuevas tecnologías de producción, distribución y consumo, así como los procesos de concentración y la sinergia entre los sectores que configuran este mercado.
Sin embargo, parece que la transformación de este panorama atañe más a cuestiones de formatos y organización empresarial que al contenido de los productos audiovisuales.
De este modo, en la actualidad el mundo cinematográfico sigue respondiendo a la estructura de géneros (drama, comedia, musical, etc.), continúa utilizando la popularidad de actores y actrices como reclamo publicitario y apelando a la "genialidad" de un director como garantía de calidad del filme.
Los cambios apuntados en la producción audiovisual suelen ser relacionados con un "nuevo escenario" de-rivado de los procesos de hibridación, globalización y glocalización, términos que preconizan la rápida transformación de la producción cultural y la pérdida de las señas de identidad nacionales y locales en favor de una cultural transnacional representada en música, cine, literatura, etc. Sin embargo, cuando nos preguntamos sobre los rasgos del cine de un determinado país observamos una serie de constantes que se resisten a los cambios radicales que se anuncian al estudiar la tecnología y la industria, y que más bien se rearticulan adaptándose a la realidad del contexto político y social en el que se crean.
Al igual que sucede con el caso español, 1 cuando nos centramos en la producción cultural italiana podemos apreciar una serie de características que responden a la idiosincrasia de este país.
De este modo, en uno de los últimos estudios publicados sobre cine italiano, Italian Cinema (2005), Mary P. Wood realiza un recorrido histórico en el que se puede comprobar la constante presencia de tres rasgos identitarios de la producción
Los años ochenta han pasado a la historia del cine italiano como una época de crisis a diferentes niveles.
La proyección internacional alcanzada en las décadas anteriores de la mano de directores como Fellini, Passolini, Visconti o Leone deja paso a un escenario en el que solo algunas producciones de autores consagrados en décadas anteriores consiguen cierta notoriedad internacional, como Érase una vez en América (Leone, 1984) o El último emperador (Bertolucci, 1987).
Por otra parte, la afluencia de público a las salas de cine desciende considerablemente desde finales de los años setenta debido al auge de la televisión y el vídeo (Monteleone, 2004, 88), lo que provoca que se desmantelen las grandes salas de cine en las ciudades importantes sin recurrir al formato de multisalas, así como el cierre progresivo de las salas pequeñas y de las emplazadas en la periferia de las ciudades o en núcleos suburbanos.
Esto afecta a las prácticas de consumo cultural ligadas al ocio, la población italiana pierde la costumbre de ir al cine y durante los años ochenta se inclina por el cine norteamericano en detrimento del producto nacional.
2 Los "grandes nombres" y "genios" del cine italiano de los años 1950-70 se diluyen, y los autores de los años ochenta son más bien realizadores audiovisuales con referentes audiovisuales eclécticos, sin el apoyo de productores que apuesten por una línea estética o temática definida ni de críticos que defiendan sus obras; carecen, asimismo, de infraestructuras de producción centralizadas.
Como señala Brunetta, "el cambio generacional significa también la transformación de las formas de producción, de las amistades, de las políticas individuales y de grupo, de las estrategias de producción, de las temáticas, de los estilos" 3 (Brunetta, 1998, 521).
La nueva generación de directores italianos, en la que encontramos a Nanni Moretti, Marco Risi, Cinzia Th.
Torrini o Francesca Archibugi, conecta con la realidad italiana del momento y se centra en las relaciones interpersonales y los sentimientos individuales de los personajes, poniendo énfasis en el trabajo de guión.
Sus películas se ajustan a bajos presupuestos y su actividad muchas veces está relacionada con la televisión.
Resulta significativa la actividad desarrollada durante esta década en la escuela de cine Ipotesi Cinema, fundada por el director Ermanno Olmi 4 y cinematográfica italiana desde sus primeros años hasta la actualidad.
Por un lado, el marcado regionalismo existente en una nación joven (unificada en 1861) se plasma en el cine desde las primeras películas por medio de los diferentes acentos de los personajes, el reflejo de costumbres y tradiciones arraigadas a determinadas áreas, la inclusión de músicas populares de distintas regiones, etc., aspectos que continúan siendo habituales en las películas de directores como Giussepe Tornatore y su vinculación con Sicilia o Roberto Benigni con la Toscana.
Otro de los rasgos identitarios del cine italiano es el arraigo con el presente; desde los comienzos del cine la actualidad ha sido uno de los puntos de interés, y gran parte de las películas están cargadas de referencias al momento en el que se producen, incluso cuando se trata de cine histórico ambientado en otras épocas.
Por último, se observa una tendencia al pintoresquismo, se recurre mucho a los tópicos que a nivel internacional identifican con "lo italiano", especialmente en la elección de determinados monumentos urbanos mundialmente reconocibles o paisajes mediterráneos fácilmente asociables a este país.
Este pintoresquismo se refuerza muchas veces a nivel técnico, como sucede en el tratamiento de la luz en Senso (Visconti, 1954), Belleza Robada (Bertolucci, 1996) o Cinema Paradiso (Tornatore, 2002).
Estas tres constantes que se repiten en el cine italiano desde sus comienzos podemos reconocerlas fácilmente en Tano da morire (1997) y Sud side story (2000), dos películas musicales de Roberta Torre ambientadas y rodadas en la ciudad de Palermo que revisitan los tópicos asociados tradicionalmente con Sicilia, incluyendo temáticas de gran actualidad en la sociedad italiana, como la inmigración norteafricana en la isla.
Sin embargo, a través de la ruptura con las convenciones formales y estéticas del cine musical clásico, Torre consigue resignificar las tramas, los lugares y los personajes que aparecen en estas películas a través de la parodia y el pastiche postmoderno, adoptando un punto de vista crítico que ofrece una visión poliédrica de la Sicilia del momento, plasmando la continua dialéctica entre la realidad cotidiana y la construcción mediada del sur de Italia.
Así, la novedad en el cine musical de Roberta Torre la encontramos en la rearticulación de los elementos tradicionales del imaginario siciliano con un lenguaje audiovisual propio forjado en la experimentación que caracterizó a los jóvenes cineastas formados en los años ochenta y noventa.
como los derechos humanos, la violencia hacia las mujeres o el mundo de la mafia.
hacIa una redefInIcIón del musIcal en el cIne contemporáneo El cine musical ha evolucionado paulatinamente desde sus inicios con la llegada del sonoro en los años veinte.
De la mera transposición de elementos del teatro musical de Broadway se pasó al desarrollo de un lenguaje audiovisual propio que podemos observar ya en las coreografías de Bubsby Berkeley para varias películas de los años treinta.
En las décadas posteriores se probaron soluciones para integrar el número musical dentro de la trama narrativa sin perder el atractivo de los números musicales; en este sentido, John Mundy señala que "el éxito del musical y su popularidad entre los espectadores de los años treinta y cuarenta dependía de la fusión formal, temática e ideológica de espectáculo y narrativa" (Mundy, 1999, 75).
Este género cinematográfico siguió evolucionando en las décadas posteriores con la inclusión de diferentes géneros de música popular urbana y el propio desarrollo del lenguaje cinematográfico.
Sin embargo, no podemos pasar por alto el auge y la renovación formal del cine musical en el cambio de siglo, período en el que se engloban las películas de Roberta Torre.
Teresa Fraile aborda este fenómeno y apunta que "las películas de lo que llamamos el cine musical contemporáneo son reflejo de una tendencia cercana al postmodernismo, de la reutilización de géneros cinematográficos reconstruidos y de la mezcla de registros" (Fraile, 2010, 158).
Esta autora sitúa dentro del musical contemporáneo a películas como Dancer in the Dark (1999), Moulin Rouge (2001) o las españolas El otro lado de la cama (2002) y Los dos lados de la cama (2005), destacando una serie de características que comparten en gran medida todas ellas.
Siguiendo algunos de los aspectos estéticos y formales que señala Fraile, es posible enmarcar las películas Tano da morire y Sud side story dentro del cine musical contemporáneo italiano.
Al igual que sucede con muchas de las películas musicales, el argumento de estos filmes sigue una línea narrativa sencilla, centrada en una trama principal en la que participan el productor y crítico cinematográfico Paolo Valmarana en Bassano del Grappa en 1982.
El objetivo de esta escuela es apoyar y formar a los jóvenes directores del cine italiano a través de la producción de cortometrajes en los que, además de la dirección, se ocupan del guión y del montaje, dando como resultado un filme en el que poder desarrollar un lenguaje personal.
En la escuela de Bassano se favorece la realización de proyectos que conecten con la realidad social del momento y con un estilo de narración opaca, en la que el director no se posiciona ante los hechos que narra y obliga al espectador a construir su propio discurso con lo que está viendo.
Este cambio de generación supuso también la incorporación generalizada de las mujeres a la dirección cinematográfica en Italia.
Hasta entonces las directoras italianas habían sido una excepción a la norma, con pioneras del cine mudo como Elvira Notari o figuras del cine de los años sesenta y setenta como Liliana Cavani o Lina Wertmüller.
Esta realidad había sido reflejada en la obra Kinomata: La donna nel cinema (1980), que recoge el papel subordinado de las mujeres en la historia del cine y aboga por una mayor presencia femenina en puestos de responsabilidad como la dirección.
Desde entonces el número de directoras en el cine italiano se ha incrementado de forma paulatina y en la actualidad contamos con un buen número de realizadoras con una trayectoria consolidada.
5 En este contexto desarrolla su actividad Roberta Torre, cineasta nacida en Milán en 1962, que estudia en la escuela de cine de esta ciudad y más tarde en Ipotesi Cinema, donde realiza sus primeros cortometrajes.
En 1991 se traslada a Palermo, donde continúa su producción en formato vídeo y se involucra en varios proyectos para apoyar la creación audiovisual en Sicilia, como la productora Anonimi & Independenti, la sección de vídeo del Festival Palermocinema (1993) o del concurso de obras videográficas Trenta secondi dalla fine.
A finales de los años noventa comienza su actividad en el mundo del cine, dirigiendo los dos largometrajes musicales que analizamos en este artículo.
Su carrera se ha consolidado en los últimos años con la creación de la productora Rosettafilm en 2008 y la dirección de varios largometrajes: Angela (2002), Mare nero (2006) o I baci mai dati (2010), una filmografía que demuestra la versatilidad de la directora para desenvolverse en diferentes géneros (musical, thriller, documental, drama) abordando una serie de temáticas que son constantes en su carrera,
En Tano da morire el asesinato de Tano Guarrasi, uno de los capos de la mafia en el barrio de la Vucciria de Palermo, sirve para narrar la historia de este personaje y de su familia (sus hermanas y su hija).
A través del desarrollo de los personajes cercanos a Tano vamos conociendo su vida, su personalidad y las razones de su muerte.
Todo ello se desarrolla con una estructura que intercala números musicales interpretados por los habitantes del barrio y que finaliza con un número musical coral en el que participan varios comerciantes del mercado de la Vucciria.
Por su parte, Sud side story es una reescritura de Romeo y Julieta, una historia de amor entre Tony Giuletto, joven cantante sin éxito que vive en casa de sus tías en Palermo, y Romea Wacombo, inmigrante ilegal nigeriana que ejerce la prostitución en la ciudad.
La trama principal sigue la estructura de la obra de Shakespeare, aunque la adaptación a la realidad de Palermo a finales del siglo XX sirve para incluir críticas al racismo existente en la Italia contemporánea y al trato dispensado a los inmigrantes ilegales.
Como podemos observar, la estructura narrativa de estas películas no presenta variaciones significativas con respecto al musical clásico de Hollywood, lo que permite al espectador identificar este género cinematográfico en pocas escenas; sin embargo, la estética y la forma de hacer avanzar la acción se aleja deliberadamente de lo convencional, dando lugar a una renovación del género.
las relacIones Intertextuales como estrategIa de resIgnIfIcacIón
Como señala Millicent Marcus, revelando el artificio de la comedia musical esta película no solo introduce innovaciones dentro del género cinematográfico, sino que además ofrece una imagen diferente de la mafia, dando lugar a una renovación en el imaginario establecido de esta institución (Marcus, 2002, 234).
No en vano Tano da morire ha sido promocionada como "el primer musical sobre la mafia"; esto evidencia la voluntad de Torre de ofrecer una visión diferente de la mafia, ya que a priori no parece un género adecuado para representar a esta organización.
De hecho, la directora se vale del imaginario creado en torno a la mafia a través de su representación en numerosos formatos audiovisuales y en películas de culto, como la trilogía de El padrino, para jugar con los estereotipos y convertirlos en pastiches postmodernos que ofrezcan nuevas posibilidades de significación.
El momento en el que Tano se inicia en la mafia se representa nuevamente a través del número musical, Simma Mafia (Somos la Mafia), una canción disco que sigue los patrones estilísticos de la música de baile de los años setenta y que da lugar a una escena con claras alusiones a la película Fiebre del sábado noche (1977).
Tano aparece bailando en una discoteca ambientada con luces de colores rebotadas en espejos y rodeado de un grupo de bailarines masculinos vestidos con camisas ajustadas de colores vivos y prendas de terciopelo.
La coreografía, en la que Tano ostenta el protagonismo, combina los pasos de baile propios de la música disco con las insinuaciones y los gestos del cabaret (guiños, besos, poses).
Así, el protocolo de los ritos de iniciación en la mafia se exageran hasta rozar lo grotesco y se resignifican en el contexto de un espectáculo de baile kitsch.
En este sentido, esta representación de la mafia puede ser leída como una crí-EDUARDO VIñUELA tica a los tópicos alejados de la realidad en torno a esta organización; en palabras de Roberta Torre, "mi propósito era cuestionar el sistema de valores de la mafia, que suele representarse en un mismo sentido.
Lo interesante es que los llamados filmes sobre la mafia tienden a dar crédito a estas representaciones" (Torre en Marcus, 2002, 236).
La alusión a West Side Story se hace más patente en la película Sud side story, partiendo del propio título, que si en el musical americano hacía referencia al West side neoyorkino en el que se desarrollaba la acción, una de las zonas con mayor concentración de población inmigrante de la ciudad, en la película de Torre alude al sur de Italia como lugar de recepción de inmigrantes africanos y sitúa la trama en un barrio popular de la ciudad de Palermo.
Al mismo tiempo, ambas películas tienen como referente a Romeo y Julieta de Shakespeare, que actúa como obra seminal de cantidad de argumentos desarrollados en diferentes medios de expresión.
No en vano, dentro del cine musical encontramos la película Romeo + Juliet (1996), un claro exponente de la renovación del musical contemporáneo en la que se mantiene el texto original de Shakespeare mientras que la acción se ambienta en el presente.
Roberta Torre no se limita a un aggionamento del argumento de la obra teatral, sino que altera el sexo de los protagonistas sin alterar su rol de género.
Así, el papel de Romeo pasa a ser interpretado por Romea, que camina por las calles de Palermo, toma la iniciativa en la relación amorosa y encarna la determinación del personaje masculino en la obra de Shakespeare, y el de Julieta por Tony Giuletto, personaje recluido en casa de sus tías, rodeado de iconos y fetiches del rock and roll americano de los años cincuenta y sesenta, y con el sueño de convertirse en una estrella de rock; en definitiva, un personaje que encarna la pasividad que representa Julieta en el original, esperando en el balcón de su casa la llegada de su amado.
Las referencias a esta obra son constantes a lo largo de todo el filme y se recrea la iconografía de algunos de sus pasajes más representativos, como la escena del balcón o la muerte de los protagonistas, ambos momentos acompañados del tema musical de amor, que funciona como leitmotiv a lo largo de toda la película.
La admiración que Tony Giuletto siente por los EE.UU. se construye y se manifiesta a través de su veneración hacia los iconos de la cultura popular norteamericana de mediados de siglo XX.
De hecho, la relación que establece este personaje con estos fetiches ayuda al espectador a cono-cer su personalidad y sus ansias por alcanzar un mundo que no existe pero que él ha recreado en su habitación, una estancia amueblada con mobiliario kitsch y luces de colores en la que aparecen imágenes de iconos pop como Marilyn Monroe, Elvis Preisley, Little Tony; 6 un ambiente en sintonía con su imagen, que trata de emular a los dos últimos.
Tony Giuletto es un personaje que no tiene diálogo dentro del filme y que solo se expresa a través de sus canciones, por lo que la relación intertextual que establece con estos cantantes cobra mayor relevancia para comprender su forma de pensar.
Por otra parte, el mundo de pastiches en el que Roberta Torre sitúa a Tony tiene una clara intención postmoderna que da lugar a un anacronismo con el tiempo histórico en el que se desarrolla el filme y crea un contrapunto entre el glamour de la cultura pop estadounidense y la realidad cotidiana del barrio de Palermo en el que vive Tony.
Esta intención se evidencia en el primer número musical cantado por Tony, en el que él mismo nos cuenta su historia.
La canción está precedida de una escena en la que las tres tías, sentadas en una sala decorada de forma tradicional, nos informan de su intención de casar a su sobrino con Maria, una vecina del barrio.
Acto seguido, aparece Tony en su habitación rodeado de sus iconos y cantando una canción pseudodeclamada en la que habla tanto de sus orígenes como de sus sueños de triunfar en el mundo de la música y viajar a EE.UU. La canción se interrumpe varias veces para incluir escenas en las que las tías y otras mujeres del barrio complementan la historia de Tony y desarrollan una coreografía en la calle, lo que impide al espectador introducirse plenamente en el mundo de fantasía del protagonista.
Los fetiches de Tony forman parte de su iconografía, y le acompañan no solo en su habitación y en sus sueños, sino también en su "lecho de muerte", en el que observamos una escenografía nuevamente llena de contrastes.
La escena se desarrolla en la habitación del protagonista, que aparece tumbado con luces de colores al cuello y rodeado de las imágenes de Elvis Presley, Marilyn Monroe y Little Tony; un ambiente que se contrapone a los llantos exagerados de sus tres tías, vestidas de riguroso luto y lamentándose por la muerte de su sobrino.
7 La relación que Tony establece con sus ídolos va más allá de la admiración icónica, y dentro de su mundo de fantasía dialoga con una de sus estrellas admiradas, Little Tony (un papel interpretado por el propio cantante).
Este artista da consejos al protagonista en su relación con Romea, actúa de deux ex maquina en algunas situaciones para facilitar la relación entre Romea y Tony e interpreta algunas de sus canciones más famosas, como Ragazzo col ciuffo (1962) o Riderá (1966), a modo de consejo sentimental.
De esta forma, se incluyen canciones del pasado otorgándoles un nuevo significado en la diégesis fílmica; un aspecto significativo si tenemos en cuenta que "el uso de canciones pop reinterpretadas, adaptadas, orquestadas, se ha convertido en una práctica habitual y marca de fábrica del musical contemporáneo" (Fraile, 2010, 144).
El empleo de pastiches postmodernos y las relaciones intertextuales que hemos señalado se ven favorecidas por la mezcla de formatos audiovisuales en ambas películas, lo que dificulta la linealidad del filme y aumenta la sensación de fragmentación narrativa, característica postmoderna vinculada por muchos autores a formatos como el videoclip (Viñuela, 2009, 34).
Si bien el cine musical es un género que se presta fácilmente a la experimentación narrativa y a la mezcla de formatos, en las películas de Torre este aspecto se lleva al extremo y vemos imágenes que parecen extraídas de documentales que se intercalan con números rodados siguiendo los patrones de vídeos musicales, imágenes de baja resolución habituales de la televisión y escenas en las que se simula una conexión en directo dentro de un informativo televisivo.
Además, los medios de comunicación forman parte de la propia trama, como sucede cuando Romea conoce la muerte de Tony a través de los periódicos, que se hacen eco de la noticia.
Roberta Torre utiliza esta mezcla de formatos como un medio para hacer más presente a los diferentes medios de representación a través de los cuales se construye y se difunde un determinado imaginario del sur de Italia, en especial todo lo relacionado con la mafia.
Así, la muerte de Tano la presenta un periodista (Máximo Pullara) como si se tratara de un informativo en el que el periodista narra los hechos y trata de recoger algunas opiniones de los presentes en el lugar del asesinato, que son personajes de la película.
Del mismo modo, el desenlace de Sud side story altera la resolución de la obra se Shakespeare e incluye un ingrediente de venganza muy acorde con las prácticas relacionadas con la mafia, de manera que Tony y sus tres tías son acribilladas por los ayudantes de la maga blanca, a la que el joven había robado para comprar la poción que le haría parecer muerto.
Tras la masacre, vemos la llegada de la televisión y la crónica periodística de los hechos a cargo del periodista Mario Azzolini.
Como podemos observar, en ambos casos aparecen periodistas que desempeñan esta labor en la vida real, Pullara del Telegiornale di Sicilia (TGS) y Azzolini de la RAI1 en Sicilia, lo que aumenta la veracidad de la representación y facilita la lectura crítica acerca de la forma en la que los asesinatos son narrados a través de los medios de comunicación.
estereotIpos en torno a las relacIones norte-sur
La unificación de Italia aglutina bajo un mismo Estado regiones muy distantes entre sí, tanto en lo geográfico como en lo cultural.
La distinta evolución de las regiones que en la actualidad configuran el país ha marcado la distancia entre el norte y el sur, un proceso que se ha fraguado a lo largo de varios siglos y que se acelera en el siglo XIX con la creación del Reino de las Dos Sicilias (1816-1861), que se extendía por todo el sur de la península itálica y que estaba bajo el control de la Casa de Borbón española, y el dominio del Imperio Austrohúngaro sobre la zona norte; en el centro peninsular quedaba una amplia región que conformaban los Estados Vaticanos.
A pesar de que la unificación en 1861 fortaleció las relaciones entre las distintas regiones, el contacto con diferentes potencias europeas como Francia o Austria procuró un mayor desarrollo económico al norte del país que se vio potenciado con la segunda revolución industrial, mientras que la Italia meridional mantenía una economía rural y una estructura política que conservaba vestigios del sistema absolutista que había caracterizado al Reino de las Dos Sicilias.
Desde entonces las diferencias entre el norte y el sur del país han estado siempre patentes y han sido plasmadas en literatura, teatro, música y cine.
En este sentido, podemos destacar la película Rocco y sus hermanos (Visconti, 1960), en la que se narran los problemas de una familia del sur de Italia que se ve obligada a emigrar hacia el norte industrializado (Milán) para escapar de la pobreza.
Al mismo tiempo, encontramos otras películas que ofrecen una cara más amable, con tintes nostálgicos, del sur de Italia, y que suelen situar la acción en Sicilia, es el caso de El gatopardo (Visconti, 1963), Malena (Tornatore, 2000) e incluso la primera entrega de El padrino (Coppola, 1972).
Estas películas han contribuido a construir el imaginario de la Italia meridional, una serie de tópicos con los que juega en clave de EDUARDO VIñUELA comedia el cine italiano de los últimos años, como sucede en los musicales de Roberta Torre o el reciente estreno de Bienvenidos al sur (Miniero, 2010), remake de la comedia francesa Bienvenidos al norte (Boon, 2008).
La dialéctica norte-sur la encontramos en la propia Roberta Torre, una directora que va a contracorriente y se traslada desde su Milán natal a Sicilia para desarrollar su carrera.
El contacto con la realidad de Palermo gracias a sus trabajos en vídeo durante los años noventa le permite a esta directora tomar conciencia de cómo se construyen los clichés que identifican el sur de Italia, un aspecto que se plasma claramente en sus dos primeros largometrajes.
Torre plantea una narración en la que combina los clichés sureños presentados de forma exagerada y grotesca con elementos totalmente alejados de los tópicos que podríamos calificar de hiperreales.
El número musical que presenta a Tony Giuletto es un claro exponente de esta mezcla de elementos en Sud side story, ya que la autobiografía mitificada que nos canta Tony tiene poco que ver con la versión de las tías que se va intercalando en la canción; en Tano da morire lo observamos en las escenas en las que las donne d ́onore 8 (las esposas de los capos locales de la mafia) aparecen en la peluquería preparándose para acudir a la boda de Franca, una de las hermanas de Tano.
El glamour y la sofisticación que suele caracterizar a las mujeres de la mafia en otras películas se deconstruye aquí presentando mujeres gordas, con un maquillaje exagerado, conversando en tono elevado con un marcado acento siciliano y vestidas con ropas comunes y de colores llamativos, características que se corresponden con el fenotipo de mujeres de un barrio popular del sur de Italia.
Este aspecto está en sintonía con las corrientes de renovación del cine musical a finales del siglo XX, en el que los musicales no solo presentan mundos ideales perfectamente diseñados para la narración y la puesta en escena, como solía suceder en los modelos clásicos, sino que incluye aspectos de la vida cotidiana que rompen la "magia" que caracterizaba a este género cinematográfico.
En sintonía con este aspecto, y al igual que sucede en otros musicales contemporáneos (Moulin rouge, El otro lado de la cama...), en las películas de Torre son los propios actores los que cantan en los números musicales, unos actores que, por otra parte, no son profesionales, sino vecinos del barrio de la Vicciria de Palermo, lo que en última instancia refuerza la verosimilitud y el carácter amateur de estas producciones y se distancian claramente de los estándares del género.
Uno de los aspectos que más aparece en el imaginario del sur de Italia, y especialmente en Sicilia, es la actividad de la mafia.
Esto sucede no solo dentro de Italia, sino a nivel internacional, ya que la zona meridional de Italia es representada como la cuna de la mayor parte de mafias en películas y series de televisión norteamericanas (El padrino, Uno de los nuestros, Los Soprano).
Por esta razón, Roberta Torre centra su primer largometraje (Tano da morire) en la imagen estereotipada que se ofrece de esta organización, construida a través de la representación de ritos popularizados y sobredimensionados en el imaginario de la mafia.
Torre no renuncia a incluir estos tópicos en su película, pero al presentarlos inmersos en una narrativa tan bizarra como la que presenta este filme consigue una resemantización que evidencia lo absurdo del estereotipo.
Esto sucede en la escena en la que los diferentes personajes cercanos a Tano (su hija, sus hermanas, sus colaboradores, etc.) descubren su cuerpo momentos después de ser asesinado.
Los personajes van entrando en la tienda uno a uno, contribuyendo al llanto coral y profiriendo gritos de lamento por lo sucedido; esto va aumentando el dramatismo de la escena, que se prolonga durante más de dos minutos, lo que pone de manifiesto el artificio y la puesta en escena de este tipo de expresiones de dolor que suelen achacarse al "carácter latino" y a la fuerza de los lazos afectivos dentro de la familia en el sur de Italia.
Otros ritos se corresponden tan fielmente con el imaginario establecido de la mafia que invitan a una lectura en clave de parodia.
Así, tras el asesinato de Tano, Torre nos muestra una reunión de cinco hombres en una habitación sobria, vestidos con traje negro y sombrero y sentados con actitud hierática en torno a una mesa en la que hay una vela encendida.
Uno de ellos apaga la vela para simbolizar la muerte de Tano.
La imagen corresponde al estereotipo de una reunión tradicional de capos de la mafia para dar el último adiós a uno de los miembros de "la familia", y además connota unos valores de tradición que presuponen un origen ancestral a esta organización.
En otra escena vemos una sucesión de primeros planos de hombres viejos que se tapan la boca, los ojos y los oídos de forma alternativa, poniendo en imágenes el lema de la mafia "no veo, no escucho, no hablo" en relación al hermetismo de esta institución y a la complicidad de muchos de los ciudadanos.
En Sud side story Torre aborda el racismo, un tema de actualidad en Italia, que sirve para poner de relieve los pre-
juicios de muchos italianos hacia los inmigrantes africanos y explicar este fenómeno como una consecuencia del rechazo a la otredad.
La llegada de un grupo de inmigrantes africanas a la calle en la que viven Tony y sus tías altera la vida cotidiana del barrio; éstas se presentan diciendo "hemos llegado ahora de África", lo que provoca el horror entre los habitantes locales; acto seguido comienza un número musical en el que las africanas cuentan su periplo hasta llegar a Palermo.
En varias ocasiones a lo largo del filme las tías de Tony, asustadas ante la presencia de la otredad desconocida dentro de su barrio, hablan de estas inmigrantes en términos racistas: "negras feas", "caníbales", "simias", etc. Roberta Torre no se limita a plasmar el racismo de las tías de Tano hacia las inmigrantes, sino que contrapone su visión de las africanas con la que éstas tienen de los italianos.
Las inmigrantes se lamentan de estar en un lugar lleno de "gente gorda", de "monstruos" que comen "pasta continuamente", mientras las tías de Tano en cambio dicen que las africanas "comen plátanos", "huelen mal" y "no se lavan", una serie de calificativos despreciativos que se alternan en la misma escena, dejando patente la falta de comunicación interracial y lo peligroso de establecer juicios de valor en torno a ideas preconcebidas y normalizadas.
La oposición entre las tías de Tony y las amigas de Romea en clave racial es una actualización del odio entre las familias Montesco y Capuleto en la obra de Shakespeare y, en consecuencia, se hace aún mayor ante el enamoramiento de Romea y Giuletto.
Si las tías de Tony se oponen al amor de su sobrino hacia Romea, las amigas de ésta no son menos y sentencian que "no es un hombre para ella".
Así, el único acercamiento interracial es el que se produce entre los protagonistas, que se convierten en agentes de tolerancia e integración.
Éstas son las palabras que predominan en el discurso del alcalde de la ciudad, que aparece como personaje del filme en diferentes momentos y que promueve la "campaña de la integración", dentro de la cual está prevista la proclamación de un santo negro como nuevo patrón de la ciudad de Palermo.
La oposición de la población local y de la mafia da lugar a manifestaciones y, finalmente, a la destrucción de la estatua del santo negro, que debía salir en procesión junto a la patrona oficial de la ciudad, Santa Rosalía.
Torre pone de manifiesto de esta forma la lejanía entre el discurso vacío de la política y la realidad social de la ciudad, y critica las iniciativas disparatadas y vacías de contenido que en ocasiones se promueven bajo el paraguas de la integración y la tolerancia.
La crítica se extiende a los medios de comunicación, que bajo una postura políticamente correcta construyen discursos en torno al fenómeno de la inmigración igual de vacíos que los políticos y en los que subyace un racismo latente y una tendencia a generar estados de alarma en la población.
Así, en las intervenciones del periodista Mario Azzolini se habla de Romea como extracomunitaria 9 o mujer "de color", términos que no aportan información relevante en las crónicas y que dejan entrever lo que podemos denominar un discurso racista políticamente correcto.
Del mismo modo, al final de una de las crónicas el periodista advierte de que la tensión existente "podría desatar una nueva oleada de odio racial", lo que implícitamente contribuye a incitarla.
Estos discursos fomentan otra separación entre norte y sur, pero esta vez no la existente entre los italianos de diferentes regiones, sino entre los ciudadanos italianos y los inmigrantes africanos asentados en Italia, los situados en el sud side del sur del país.
Como suele ser habitual dentro de este género cinematográfico, la música juega un papel importante en la película, no solo por determinar su estética y su estructuración formal, sino también por ser un elemento que permite tanto hacer avanzar la acción, como conocer la historia y los sentimientos de un personaje o recoger reflexiones en torno a lo que se narra.
Sin embargo, en las películas musicales de Torre su función va más allá y juega un papel activo como elemento de cohesión de la identidad del sur de Italia.
A pesar de tratarse de musicales sicilianos, la mayor parte de canciones italianas están cantadas en napolitano; de hecho, la música de Tano da morire está compuesta por Nino d ́Angelo, un cantante napolitano muy popular en el sur del país, lo que resulta llamativo en una película tan ligada a Palermo.
El uso de este repertorio musical es consciente por parte de la directora, que considera la canción napolitana como "un lenguaje común en todo el sur [del país]" (Torre en Marcus, 2002, 244), un argumento refrendado por Patrizia Calefato, que justifica la elección de Torre como "una forma de crear una koiné lingüística representada por el napolitano" (Calefato, 2000, 120).
Por su parte, Millicent Marcus establece una relación entre el cine musical de Torre y la sceneggiata, 10 un género que continúa la diferenciada evolución de la música escénica del sur de Italia.
La música ha reflejado siempre las diferencias sociales y culturales entre el norte y el sur del país, un aspecto que ha quedado patente tanto en las peculiaridades estilísticas que presentaba la ópera napolitana con respecto a los patrones de esta forma musical en el norte ya en el siglo XVII, como en la diferencia entre los repertorios de música tradicional que se desarrollaron en ambas zonas.
Así, el etnomusicólogo Bruno Nettl señala el escaso contacto de la música popular del sur de Italia con las corrientes musicales que circulaban por Europa, lo que ha dado lugar a una evolución diferenciada con respecto al norte, e incluso apunta una serie de indicios que relacionarían la música tradicional del sur con la música africana, por los contactos establecidos a través del Mediterráneo (Nettl, 1985, 114).
La configuración de un repertorio característico del sur de Italia se vio favorecida por la creación del Reino de las Dos Sicilias, que unificó las variantes regionales de parte del repertorio musical tradicional del sur de Italia (como sucedió con la tarantela) como un medio para reforzar las señas de identidad del nuevo reino.
En la difusión de este repertorio tuvo gran importancia la grabación de canciones napolitanas interpretadas por Enrico Caruso, que eran consumidas masivamente por los italianos emigrados a EE.UU. y que pronto se convirtieron en seña de identidad del sur del país.
11 La lucha entre la conservación de la tradición italiana y la hibridación cultural que plantea Sud side story ante la llegada de las inmigrantes africanas se plasma claramente en los usos de la música.
La oposición a la relación entre Romea y Tony por parte de su entorno más cercano es una forma de conservar y reafirmar las señas de identidad tanto de lo italiano como de lo africano, entre las cuales se encuentra la música.
Así, la tradición italiana suena a canción napolitana, mientras que lo africano, lejos de recurrir a la música tradicional de ese continente, se articula con la música popular urbana de raíz africana (rock and roll, rhythm & blues, soul, etc.).
De este modo, Torre no solo utiliza los diferentes repertorios musicales como un medio para reafirmar las señas de identidad de los personajes, sino también como un recurso para reflejar su postura a favor de una Italia que mantenga las costumbres y la moral tradicional o un país abierto a los procesos de hibridación cultural que se producen en las urbes contemporáneas; en definitiva, una oposición entre tradición y modernidad en la que el rock and roll articula el sentido de libertad que tuvo entre la juventud estadounidense de los años cin-cuenta y sesenta.
La escena que mejor ilustra esta confrontación es el número musical en el que Little Tony y Mario Merota 12 se disputan el rol de consejero sentimental del protagonista.
Este último recomienda a Tony una canción de amor napolitana para enamorar a Romea que él mismo interpreta a continuación; Little Tony interrumpe la canción y le dice en inglés a Tony "el rock and roll está hecho para ti", "Romea está loca por el rock and roll" e interpreta su canción Il ragazzo col ciufo.
La discusión entre ambos artistas deja perplejo a Tony, que finalmente se decide por su ídolo y por el rock and roll.
El cine musical ha sido siempre un género cinematográfico muy propicio para la experimentación formal.
Sin embargo, no es hasta la irrupción del llamado musical contemporáneo a finales del siglo XX cuando asistimos a una renovación de este formato a todos los niveles.
Así, en películas como Tano da morire o Sud side story la mezcla de formatos y la narrativa postmoderna elaborada por la directora posibilitan al espectador varias lecturas del filme a través de relaciones intertextuales y alusiones a estereotipos en clave de parodia.
Roberta Torre obliga a los espectadores a construir el discurso cinematográfico en base a lo que están viendo y a adoptar una actitud crítica ante la forma en la que los medios de comunicación contribuyen a reforzar estereotipos que terminan por naturalizarse, todo ello sin perder de vista algunas de las señas de identidad del cine musical, como son el entretenimiento, la abundancia de números musicales y las coreografías espectaculares.
Estas películas contribuyen a ofrecer una cara diversa del sur de Italia (y de Sicilia en particular), un área que suele aparecer representada en el cine como arraigada en la tradición, anclada en el pasado y dentro de una estética acorde con el pintoresquismo.
Torre pone en evidencia lo absurdo de muchos estereotipos creados en torno a la Italia meridional y nos muestra un Palermo en proceso de transformación, que se debate entre la tradición y la modernidad, en el que cada vez es más difícil evitar cuestionarse la vigencia de una moral imperante.
De este modo, en los filmes de Torre la mafia de finales del siglo XX no se rige por los códigos de honor tradicionales y ha adaptado incluso sus rituales a los tiempos actuales, de la misma Celsa et al, 2011), en la que se analizan los fundamentos y las constantes rearticulaciones de elementos identitarios españoles en la música (y en la producción cultural en general) de España en distintos momentos de los siglos XIX y XX.
3 Todas las traducciones son del autor del artículo.
4 Ermanno Olmi es uno de los grandes representantes del cine neorrealista italiano de los años sesenta, junto a Antonioni, Fellini, o Passolini.
De esta forma, la escuela fundada por Olmi sirve como nexo de unión intergeneracional.
5 En el Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Rodríguez Fernández, 2011) aparecen recogidas más de un centenar de directoras de cine italiano, de las cuales, más de un ochenta por ciento han desarrollado su actividad a partir de los años ochenta.
6 Nombre artístico de Antonio Ciacci (1941), uno de los mayores exponentes de la canción moderna en Italia durante los años sesenta.
7 Esta escena se corresponde con la iconografía de las plañideras en los funerales tradicionales de la Europa meridional.
8 "Mujeres de honor" guarda relación con el término "hombres de honor", que incluye a los integrantes de una estructura mafiosa.
9 Término que se utiliza comúnmente en los medios de comunicación italianos para referirse a los extranjeros que pertenecen a países que no forman parte de la Unión Europea.
10 La sceneggiata es un tipo de espectáculo escénico que combina música, teatro y baile en el que se representa una breve acción teatral basada en el argumento de una canción popular.
Este género surge a principios del s. XX en Nápoles y alcanza una gran popularidad en todo el sur de Italia.
11 Enrico Caruso fue uno de los cantantes de ópera más populares a principios del s. XX.
Es considerado el primer artista en vender un millón de copias de una grabación en los primeros años de dicho siglo.
12 Cantante y actor italiano, conocido por renovar la canción tradicional napolitana y la sceneggiata. |
A partir de las similitudes y diferencias que revela el análisis comparativo del texto y el filme, el trabajo busca establecer el sentido de ambas propuestas artísticas desde la perspectiva que proporciona el marco teórico relativo a la construcción de la identidad nacional y sus relaciones con la de género.
En 1953 veía la luz Con la vida hicieron fuego, novela de Jesús Evaristo Casariego que, según anotaba su autor al final del texto, había sido compuesta en el año anterior en su casona de Barcellina (lugar vecino a la villa de Luarca, Asturias) y a bordo del Joven Carmina, un pesquero de su propiedad en el que se había embarcado para participar en la costera atlántica del bonito.
1 La acogida de la obra fue realmente favorable; numerosas ediciones en España y en el extranjero, 2 traducciones -al francés, al inglés, al alemán y al italiano (González Cobas, 1956, 13)-, una adaptación para la radio (Casariego, 1989, A15) y la película con guión del propio Casariego y dirigida por Ana Mariscal dan testimonio de su éxito.
La crítica, por su parte, no escatimaría tampoco elogios a un volumen que, como veremos, más allá de su estética, presenta unos perfiles ideológicos que le confieren especial significado en la perspectiva de análisis en que este artículo se sitúa.
3 Para determinar el alcance de tales explicaciones se hace ya inexcusable referirse al argumento de la obra que se aborda en este estudio, cuyo eje pivota en torno a cinco amigos, nacidos -como el autor-en 1913, en una pequeña población llamada Ferrera (evidente trasunto de Luarca 6 ), y cuya peripecia vital alcanza el valor simbólico que Casariego le confiere en la "Ofrenda" que sirve de pórtico al relato:
A mi generación europea destruida por: los odios fanáticos, las guerras estériles, las venganzas sangrientas, las tiranías oscuras, las decepciones amargas.
A los vivos y a los muertos, a los de acá y a los de allá, a todo lo que no se pudo alcanzar, a las ilusiones que se fueron y no pueden volver.
Y también a las jóvenes generaciones para quienes la vida está empezando después del incendio.
A todos, en mensaje de paz y de amor.
(Casariego, 1989, 5) El quinteto está formado por Francisco Méndez Rochel, conocido como Quico Carola, Fernando Valdés, Rafael Peláez (Falín), José Suárez (Pin) y Juan Villabrille.
He de señalar que el indiscutible protagonismo de Quico -"Se llamaba el que de entre ellos ha de ser protagonista Francisco Menéndez Rochel, por nombre familiar Quico Carola [...]"
(Casariego, 1989, 80)-no resta importancia al grupo, pues cada uno de sus componentes -salvo, quizás, el caso de Juan, que no llega nunca a adquirir notoriedad-se hace preciso para llevar a cabo los propósitos del escritor, preocupado por dejar constancia de lo que, en su opinión, fueron para España los casi cuarenta años que median entre 1913 y 1952, período en el que transcurre la novela.
Para ello, de la mano de una técnica realista y de un desarrollo lineal, adopta una estrategia que consiste en seguir en paralelo el devenir del país y el de estos personajes, de modo que, en un gesto de matices galdosianos, la Historia conforma la historia 7 y estos individuos, a los que descubrimos niños y vemos convertirse en adultos, no son ajenos a un marco espacio-temporal con el que mantienen una relación dialéctica, pues si es verdad que ese contexto los condiciona no es menos cierto que, en la medida de sus posibilidades y a partir de un determinado momento, todos ellos tratan de actuar sobre las circunstancias, movidos por las diversas ideologías que van del comunismo de Pin al falangismo de Quico, pasando por el socialismo de Falín y la actitud de Fernando, tan ligado a su creador en su exaltación de un mundo ya ido, perfil político el que, finalmente, defina a un personaje que desde la infancia militó en la filas de la Comunión Tradicionalista (fue fundador y presidente de la Juventud Tradicionalista de Oviedo en 1932 y vicepresidente de la Juventud Carlista de Madrid en 1935), conspiró contra la Segunda República (lo que le valió procesos y encarcelamientos), y en 1936-1937 intervino en la lucha por el control de Oviedo como alférez y posteriormente capitán de Requetés y Tercio -fue uno de los impulsores del Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Covadonga-.
Lo que no supone que el nuevo orden surgido de la Guerra Civil satisficiera en absoluto sus expectativas: poco tardaría en sentirse desencantado con ese estado de cosas para llegar a instalarse en un airado escepticismo, a contracorriente de vientos dictatoriales y democráticos, que acaso nunca le abandonara hasta su muerte en 1990.
5 Al escribir Con la vida hicieron fuego, Casariego continuaba una dedicación a la novela que había inaugurado en los años de la contienda con Flor de hidalgos.
Ideas, hombres y escenas de la guerra (Pamplona, 1938) y La ciudad sitiada.
Novela histórica del Madrid prerrevolucionario y del asedio de Oviedo (San Sebastián, 1939), textos que, al decir del profesor Martínez Cachero, son claros exponentes de la militancia de su autor y, por lo mismo, demasiado propensos a la divagación doctrinal y el testimonio autobiográfico cercano a la pura crónica, lo que les resta vigor literario (Martínez Cachero, 2009, 288-289).
Sin duda, don Jesús Evaristo hubiera matizado este juicio, en la medida en que en 1989 enunciaba como sigue su poética narrativa en referencia directa al título que examino:
Creo que el arte de novelar podría definirse diciendo que es la adecuación de la fantasía a la realidad, o viceversa; inventar cosas que pudieron haber ocurrido y encajarlas en el ambiente real que les corresponde.
Si el escritor solo se inspira en su fantasía y se sitúa en ambientes ideales, abstractos, compondrá un poema en prosa, pero no una novela.
Mírese por donde se mire, la novela tiene que tener siempre algo de realista y de histórica.
Con la vida hicieron fuego es una novela auténticamente realista, que recoge y retrata una sociedad y unos acontecimientos históricos (de historia privada o pública), como hizo generalmente la gran novela del siglo XIX, [...].
También están tomados de la realidad casi todos los sucesos y ambientes políticos y guerreros que narro en mi libro, en tiempo.
El tiempo dirá quién tuvo razón.
Deja que venga la perspectiva que trae el tiempo que pasa.
Dios tiene justicia para todo y a veces escribe derecho con líneas torcidas.
Entonces pensé en suicidarme y hubo momentos en que si hubiese tenido una pistola, me hubiera pegado un tiro.
Una muchacha que vivía en la misma pensión me consoló y me animó.
Era hija de otro exiliado que había muerto hacía poco. [...].
Trabajaba en una especie de cabaret.
Fue para mí como un ángel bueno.
Ella me presentó al dueño y consiguió que me dieran el empleo.
Ella era muy buena. [...].
Pero ella también estaba enferma, enferma del pecho, y tuvieron que terminar llevándola a un hospital, donde murió una tarde que yo estaba a su lado.
Me volví a quedar otra vez solo, entre sombras, sin una voz amiga.
Para mí no ha habido Providencia, Quico; todo ha sido negro y espantoso.
Y ahora vivo como en un infierno, como si me rodease todo el fuego de la guerra y toda la nieve y la frialdad de mi abandono.
(Casariego, 1989, 420-421) Con todo, el objetivo de llegar al fondo de la obra revela insuficiente limitarse a comentar esa asimetría, ya que otra línea de pensamiento determina con intensidad el discurso del autor implícito hasta redefinir posturas y lazos políticos.
Aludo al androcentrismo que impregna el relato de la primera a la última página y del que surge una visión de la vida que hace que, por encima de sus diferencias ideológicas, estos cinco personajes compartan en sus trazos generales las marcas que el sistema patriarcal, en su estructura de prestigio, asigna a los hombres, es decir, autonomía, independencia, racionalidad, actividad pública y remunerada.
Desde luego que no todos asumen estos rasgos de la misma forma y con similares efectos, dado que la clase dicta también sus reglas y, por ejemplo, la extracción humilde de Pin no le permitirá llegar a ser más que un sencillo trabajador, mientras que el acomodado status de Fernando, Juan y Falín les dará la oportunidad de tener una formación superior que los distingue intelectualmente.
En cuanto a Quico, pese a sus orígenes modestos, sus excepcionales cualidades -las privativas del héroe más arquetípico-, harán de él una figura de la mayor relevancia en los ámbitos profesional y científico (pues no solo llegará de clara raigambre tradicionalista y pre-moderna, y en su paulatina, atrabiliaria y desilusionada desubicación frente a los valores dominantes en la Europa posterior a la Segunda Guerra Mundial.
8 Un abanico de posibilidades que pronto nos hace ver que estamos ante un conjunto paradigmático y, por tanto, nutrido de tipos y no de caracteres.
Así pues, no parece difícil ver en los seis libros, vale decir partes, que constituyen Con la vida hicieron fuego 9 el alegórico camino recorrido por la juventud masculina española que, vinculada con distintos proyectos en torno al concepto de España como nación, vivió entre 1936 y 1939 la experiencia culminante -en el sentido de consecuencia última de la defensa de un ideario-y traumática de un enfrentamiento armado que para la mayoría puso fin a ilusiones y utopías.
Se imaginará que el terreno se vuelve en este asunto más que resbaladizo, pues es palmario que no se trata por igual el vehemente abatimiento de Fernando, compartido por Quico desde el equilibrio emocional que en él es característico, que la derrota republicana (aquí la muerte de Falín y el exilio de Pin), ya que si el primero lleva el signo de la grandeza incomprendida, la segunda, el de la impronta de lo esperable, y si aquel se asocia a la expresión que enaltece, esta aparece envuelta en excesos melodramáticos apoyados en resortes sentimentales.
Comparar los fragmentos de sendas conversaciones que Quico mantiene con Fernando y con Pin dará la medida de mi comentario:
-¡¡Tengo el valor y el orgullo de proclamar mi adhesión a los vencidos [en la Segunda Guerra Mundial]!!
Yo, Fernando Valdés, natural de Ferrera, en un rincón de Europa, [...] proclamo la fidelidad y la lealtad a los ideales de mi juventud, a mis amigos en la desgracia -más amigos por eso ahora-[...].
Yo, Fernando Valdés, soy un hidalgo español; podrán matarme, pero después de muerto seguiré siendo eso: un hidalgo español.
Si quieres, un D. Quijote, [...], ¡pero nunca un arlequín de farsa de marionetas, ni un muñeco de guiñol, ni un cobarde, ni un infame, ni un rastacueros, ni un lameplatos!
El de Valdés se había excitado hasta el paroxismo y se golpeaba el pecho [...].
-No te pongas así, Fernando.
Hay que tener más frialdad y más serenidad para juzgar las cosas. [...].
Deja que corra el ocasión en que estamos todos juntos para jurarnos que siempre seremos amigos; que, pase lo que pase, procederemos entre nosotros como tales y nos defenderemos unos a otros contra quien sea, sin que ninguna otra consideración prevalezca sobre esta amistad de hermanos que nos unió desde antes de alcanzar el uso de la razón.
El juramento quedó prestado y el pacto constituido.
Así fue como se vieron por última vez juntos los cinco camaradas de Ferrera.
(Casariego, 1989, 236) La voz jurar y sus derivados léxicos o semánticos (juramento, pacto) confieren a las palabras de Quico un sentido trascendente que el Diccionario de la Real Academia Española concreta cuando, en la primera de sus acepciones, señala que jurar es "afirmar o negar algo, poniendo por testigo a Dios, o en sí mismo o en sus criaturas".
El pasaje recoge, entonces, la expresión solemne de una obligación, la de cumplir con los deberes derivados de la amistad, e implica la referencia al honor personal como garante de ese compromiso.
Una nueva vuelta de tuerca al ideal viril que el discurso narrativo mantiene y articula a través de esa red de apoyos en la que Quico -como no podía ser de otra forma-es piedra angular, pues él será quien asista a la mujer y al hijo de Falín cuando éste fallezca asesinado en plena guerra, o quien salve a Pin de una más que segura muerte por enfermedad y miseria en el exilio americano en el momento en que consigue repatriarlo y lo acoge en su casa de Ferrera.
Y también una vuelta de tuerca a la propia noción de ideología política, si nos damos cuenta de que el texto equipara la amistad con la camaradería y recordamos que ésta es uno de los principios fundamentales del falangismo: La Falange es una comunidad de españoles unidos en un permanente acto de servicio, cuyo cumplimiento se jura voluntariamente y que a todos reviste de igual dignidad.
El falangista, por tanto, ha de sentirse unido a todos sus compañeros por el vínculo de la "camaradería", no impuesta ni recibida, sino elegida y jurada.
Y a la que hay que ser fiel en todo momento y en toda vicisitud.
(Pemartín, 1957) Así, por el mismo motivo por el que amistad es sinónimo de camaradería, cabría concluir que, para Casariego, el credo falangista no es una mera teoría política, sino una doctrina ontológica y, como tal, de raíces espirituales, pues, de acuerdo con José Antonio Primo de Rivera, a ser un marino de renombre sino autor de volúmenes de referencia en su especialidad), así como en el militar, según demuestra su probada valentía, reconocida con sucesivas condecoraciones, en la Revolución de Octubre de 1934 (que contribuye a sofocar integrado en las filas del Ejército), en la Guerra Civil (como oficial del bando sublevado al mando de diversas naves y en arriesgadas misiones), y en la conflagración mundial (donde, como miembro de la llamada División Azul, lleva a cabo acciones de notable mérito).
Pero, en un segundo nivel, esta posición central de lo masculino remite a un aspecto -la amistad-, que, en mi criterio, se vuelve sustancial para comprender el universo que construye Con la vida hicieron fuego.
10 En este punto Casariego se revela un buen conocedor de la tradición filosófica occidental que, desde Aristóteles a Montaigne, desde Cicerón a Kant, ha pensado la amistad verdadera como virtud y, al hacerlo, la ha reservado a quienes pueden aspirar a la conducta superior que emana del deber ser, esto es, a los hombres buenos.
Porque ser amigo de alguien es emprender un camino que nunca acaba, en la medida en que la exigencia (de desinterés, de respeto a la discrepancia, de ayuda en lo material y en lo moral, de compadecimiento en las penas y en las alegrías) es constante y excluye la meta.
Es, por decirlo de esta forma, un sacerdocio de entrega continua -lo que se aporta es la propia persona-libremente decidido, que responde a uno de los grandes afanes del ser humano (o sea, del hombre): "amar y ser amado con total libertad" (García Pascual, 2002, 97) y que, en el ángulo en que me he situado, excluye cualquier posición jerárquica, pues, al aceptar al individuo en su peculiaridad, establece necesariamente una igualdad intrínseca entre las partes.
Si, al hilo de estas consideraciones, volvemos la mirada a nuestro grupo, pronto se percibe que sus integrantes ajustan su relación al patrón citado.
No cabe, entonces, dudar acerca de la naturaleza ética de la propuesta del autor, en realidad un código moral (tan inmanente como atemporal) en el que la ideología política se vuelve pura contingencia:
Un tinte de pesimismo flotó entre la alegre camaradería del encuentro, y Quico, al terminar, propuso a todos:
-Como yo también creo que algo, un algo que todos presentimos y no nos atrevemos a definir concretamente, va a ocurrir en España, me parece que debemos aprovechar esta M.a DEL CARMEN ALFONSO GARCÍA de tono presentativo, nos encontramos con un tercer capítulo, titulado "Las mujeres de Ferrera, antaño", donde es posible leer: La vida de las mujeres era triste y aburrida.
De jóvenes y solteras esperaban novio, que pronto se tornaba en esposo, y vivían durante las relaciones bajo los mil ojos afilados de madres, criadas y vecinos.
Si a los veintitantos años no encontraban apaño, solo dos caminos había admitidos para su futuro: el monjío o la "solteronería".
(Casariego, 1989, 52) La cita nos muestra un sistema social en el que, al eliminar cualquier expectativa de independencia en la vida de las mujeres, los hombres pasan a ser el núcleo de su existencia, por lo que en el plano moral, los arquetipos a los que luego se alude (de la madre o la esposa del marino -entregadas por completo al culto a la persona del hijo o el marido-a las prostitutas) no hacen más que ratificar, en positivo o ex contrario, un ideal femenino adscrito a la renuncia y el sacrificio, al ser-para-los-demás, que encuentra la principal realización en el ámbito privado de lo doméstico y lo familiar y que, en sustancia, no se modifica en el transcurso del relato.
Sin embargo, y como una derivación de lo anterior, para los propósitos del estudio es interesante observar también que el argumento de esta novela de Casariego no es ajeno al romanticismo de amores, noviazgos y matrimonios más y menos folletinescos y patéticos; el escritor que, según vimos, asumía su deuda con la narrativa decimonónica, debió de intuir, al igual que muchos de los autores del gran Realismo, que esta era una línea temática que contribuiría al triunfo del texto.
Lo cual nos da la oportunidad de saber de qué manera se comporta Quico Carola con las mujeres y en qué pautas basa su trato con ellas.
Hasta aquí, hemos podido percibir que el protagonista de la obra es un modelo de masculinidad conforme a los esquemas patriarcales.
Esta es sin duda la causa de que el dominio y la confianza que muestra en los ámbitos que le son característicos se quiebren al entrar en el espacio femenino, que parece regido por unas leyes específicas que él no acaba de entender.
Comprenderemos mejor el conflicto si nos remitimos a las teorías de Hélène Cixous, quien, tratando de encontrar a la Mujer, lanza un interrogante, "¿dónde está ella?", y, para resolverlo, propone el siguiente acertijo bajo la forma de oposiciones binarias: nuestro movimiento no estaría del todo entendido si se creyera que es una manera de pensar tan solo; no es una manera de pensar: es una manera de ser.
No debemos proponernos solo la construcción, la arquitectura política.
Tenemos que adoptar, ante la vida entera, en cada uno de sus actos, una actitud humana, profunda y completa.
Esta actitud es el espíritu de servicio y de sacrificio, el sentido ascético y militar de la vida.
(Primo de Rivera, 1933) 11 No hay duda, entonces, de que se busca personificar en Quico la esencia de Falange Española y su programa de regeneración nacional -por eso su marcado protagonismo-.
12 De ahí que, tal y como las palabras de José Antonio permiten intuir, a este respecto sea irrelevante diferenciar entre la ayuda a los amigos o el auxilio a la patria: ambas conductas responden a la voluntad de intervenir en socorro de la comunidad para llevar a cabo el necesario tránsito de la vieja a la nueva España.
13 No obstante, el planteamiento que hasta aquí he explorado ofrece todavía otra síntesis al destacar el carácter masculino de la construcción nacional, ya que, como he ido advirtiendo en las páginas anteriores, en la novela se determina que son las aportaciones, las acciones y los saberes de los hombres los que, desde el espacio público que el mito ha categorizado como superior, 14 constituyen el fundamento de la nación y la base para el ejercicio del poder político.
Por eso Quico es el héroe que únicamente una sociedad patriarcal puede alumbrar, hecho de coraje, mérito, inteligencia, honor y fuerza emocional -en una ocasión en que llora, lo hace con "lágrimas viriles" (Casariego, 1989, 218)-; 15 en definitiva, un imprescindible eslabón de la Historia.
Es evidente, entonces, que descifrar ese ordenamiento de la realidad pasa también por un enfoque que tenga en cuenta no solo los términos de la identidad nacional sino los de la identidad de género que aquella fija a partir de las diferencias sexuales.
Nación y género interactúan, así, a partir de los valores que la cultura nacional haya precisado como masculinos y femeninos y las funciones que en el marco de ese acuerdo arbitrario, signado por hombres, se atribuyan a estos y a las mujeres.
Con la vida hicieron fuego no constituye en esta materia ninguna excepción, de modo que asume como natural el resultado de ese proceso cultural, y ya en el primer libro, mente, es una muchacha de Ferrera en la que, a la altura de 1952 y ya en el inicio de su madurez, el marino deposita unas ilusiones que pronto se verán defraudadas.
Ahora bien: aunque el vínculo que Quico establece con estas mujeres sea, con un criterio amplio, invariablemente sentimental, la cuestión se aborda con los diversos matices que dependen de la nacionalidad, la clase y la ideología política.
En ese sentido, es obvio que no son iguales las extranjeras que las españolas, pues poco tienen que ver la desenvoltura de Marianne o Patricia (sabemos que Quico convive con la primera durante su estancia en Alemania y pasa algunas noches con la segunda), 16 con el recato de Armandina, Beatriz o Isabel; tampoco imponen idénticos cánones la casta hidalga de Armandina, emblema de las mejores cualidades de la raza -entre ellas, entregar su vida al recuerdo del marido fallecido y a la crianza de su hijo-, o la más baja extracción de Teresina, el primer amor, cuyas tendencias socialistas intuimos responsables de una vida mal dirigida que termina en decadentes escenarios madrileños de postguerra, junto a innobles amantes.
Ni siquiera la edad las iguala, pues Isabel admira a Quico, pero no puede querer sino al hijo de Armandina y Falín (además de que esta boda entre los descendientes de dos enemigos en la Guerra Civil será crucial para hacer de la nueva generación adalid de la concordia nacional).
En el fondo, no es arriesgado afirmar que tan solo las une el hecho de que cada una de ellas son parte del mismo y general fracaso, el del personaje mítico forjado en el sacrificio y la renuncia, el del héroe al que la obra se consagra y que, por serlo, no puede escapar a su destino, en la medida en que su dimensión ideal ha de constatar necesariamente la imperfección de la realidad:
Muy pronto cumpliría los cuarenta años.
¡Los cuarenta años de una existencia tan pródiga en luchas, en peligros, en inquietudes, en aventuras, en desengaños!
¿Y qué había conseguido?
El amor se le había escapado de las manos como el agua del mimbre.
Las demás ilusiones habían sido, una a una, cruelmente cercenadas por una histórica realidad implacable.
(Casariego, 1989, 644) 17 La novela avanzará ya muy poco más; lo justo para reiterar el dolor del protagonista, expresado en su llanto, contenido Actividad/Pasividad Sol/Luna Cultura/Naturaleza Día/Noche, Cabeza/Corazón Inteligible/ Sensible Logos/Pathos Forma, convexa, paso, avance, semilla, progreso.
Materia, cóncava, suelo -en el que se apoya al andar -, receptáculo.
Hombre -------------Mujer (Cixous, 1995, 13-14) Huelga decir que la pregunta se contesta en sí misma; no se nos escapa que los términos primeros de cada una de las dicotomías son los que el imaginario androcéntrico asigna a los hombres y los segundos, a las mujeres.
Mas la mirada de Cixous es la de la crítica deconstructiva y lo que busca no es solo dar publicidad a unos binarismos reduccionistas, sino desmontar el engranaje mediante el cual los rasgos masculinos, para afirmarse en la superioridad que garantice el carácter normativo, necesitan neutralizar el peso de los femeninos y, por tanto, desactivarlos colocándolos en la marginalidad.
Ciertamente, Quico representa cada uno de los atributos que la convención ha decidido masculinos; es, de hecho, el logos encarnado: "Los hombres de ciencia, los hombres como él, no debían tener corazón, al menos ese corazón donde los poetas y noveladores habían puesto el nidal de tales pasiones, de tales problemas [los que provoca el amor]" (Casariego, 1989, 563).
Así, sus habilidades merman de manera considerable cuando tiene que adentrarse por la senda femenina de los sentimientos, con lo que, cuando se cruzan en su camino Teresina, Armandina, Marianne Hünlein, Beatriz, Patricia Dundalk e Isabel, el desenlace no es, desde luego, el mejor.
A las dos primeras las conoce desde siempre, pues ambas son ferrerenses; Marianne es una alemana filonazi, con la que el marino mantiene una relación en un período de 1931 que pasa en Berlín; Beatriz será la novia ejemplar que morirá durante la guerra bajo las bombas enemigas; Patricia es una famosa actriz americana que sospechamos se acerca a Quico por su atractivo sexual, e Isabel, final-M.a DEL CARMEN ALFONSO GARCÍA bajo la dirección de Javier Aguirre, interpreta un papel protagonista en El polizón del Ulises.
De acuerdo con los diferentes testimonios, no cabe pensar que Ana Mariscal fuese una actriz al uso en la España de su época (cfr.
Desde el principio, demostró ser una persona con un gran interés en crecer intelectualmente; de ahí su entusiasmo por la educación, en la esfera del propio aprendizaje o de la enseñanza, que se refleja en las conferencias, cursos o seminarios que impartió a lo largo de los años (cfr.
Karoubi, 1996, 101-103) 21 y también en su paso a la dirección, convencida de que debía conectar sus actividades artísticas -pues no eran ámbitos aislados sino un todo-, y de que el cine nacional necesitaba iniciar un proceso de cambio.
Así, tras crear su productora, llamada finalmente Bosco Films, junto al director de fotografía Valentín Javier (con quien se casaría en 1954), 22 firma en 1952 Segundo López, aventurero urbano, película basada en la novela homónima de Leocadio Mejías y que, al situarse en la estela del neorrealismo italiano, entrañaba una audaz apuesta estética y conceptual que, pese a su calidad, suscitó muchos recelos en los ámbitos administrativos y obtuvo una escasa repercusión (véanse Berthier, 1996; García Fernández, 1996, 57-60, y Fonseca, 2002, 49-79).
Después, y dejando aparte Con la vida hicieron fuego, vendrían títulos de diverso alcance, entre los que cabría citar Misa en Compostela (1954), mediometraje concebido al calor de la conmemoración del Año Santo Compostelano; La quiniela (1959), de tonos costumbristas y con el famoso boleto como núcleo argumental; ¡Hola, muchacho! (1961), un filme centrado en el proyecto educativo de las universidades laborales como símbolo de una formación integral de la mente y el espíritu, o El camino (1964), adaptación de la novela de igual título de Miguel Delibes y la película en la que, junto a Segundo López..., más implicada se sintió Ana Mariscal, quien valoraba especialmente en el texto de base la meditación sobre las complejas relaciones campociudad así como el demorado reflejo de la atmósfera de los pequeños pueblos.
23 Es indiscutible que la España de mediados del siglo XX no reunía las mejores condiciones para que una mujer aspirase a encontrar su sitio en el universo masculinizado de la dirección cinematográfica.
De hecho, creo importante señalar que, a tenor de estas declaraciones de 1952, Ana En esos días, Ana Mariscal (Madrid, 1921(Madrid, -1995)), cuyo verdadero nombre era Ana María Rodríguez Arroyo, era ya una figura de peso en el panorama cinematográfico español.
Mujer de grandes inquietudes, había dado sus primeros pasos en el espectáculo con el apoyo de su hermano, Luis Arroyo, 19 que en 1935 la había puesto en contacto con el grupo teatral independiente Anfistora, fundado cinco años atrás por Pura Maórtua de Ucelay, quien había logrado contar con Federico García Lorca como co-director.
20 Sin abandonar el mundo escénico -nunca lo haría: llegó a tener incluso su propia compañía-, Mariscal da el salto a la pantalla y en 1940 interviene en El último húsar, dirigida por Luis Marquina y rodada en los estudios italianos de Cinecittà, y en La florista de la reina, de Eusebio Fernández Ardavín.
Poco tiempo después, tendría lugar un acontecimiento decisivo en su trayectoria profesional: José Luis Sáenz de Heredia cuenta con ella para Raza (1941), un filme de proporciones míticas en el primer franquismo -el guión lo firmaba Francisco Franco bajo el pseudónimo de Jaime de Andrade-, lo cual significó su triunfo indiscutible, confirmado luego por La princesa de los Ursinos (Luis Lucia, 1948).
Desde ahí, su carrera se mantendría, con los vaivenes que sean del caso, hasta 1987, cuando, corrían el peligro de convertirse en hombres de segunda clase por querer ponerse al mismo nivel que los hombres" (Karoubi, 1996, 100)-; por eso, desde el principio de su actividad como directora, defendió un esencialismo femenino de barnices sentimentales en el que, a la altura de 1952, apuntalaba su propuesta:
He dirigido con el corazón y con un corazón de mujer, además.
Lo difícil ahora es enjuiciar mi trabajo, sacar consecuencias, resultados prácticos, aprender.
Mi condición de mujer, forzosamente, añade una faceta más al prisma cinematográfico.
La mujer, directora o actriz, lo mejor que puede aportar a la cinematografía es su sensibilidad.
Y yo me pregunto: en arte, arte dramático, siendo la sensibilidad tan importante, ¿por qué no hay más mujeres directoras de películas?
[...] porque creo que podemos aportar algo al cine si sabemos elegir temas donde la belleza y la ternura jueguen un importante papel. (en Fonseca, 2002, 299) En el fondo, signos de la paradoja existencial -muy activa en quienes se adelantan a su tiempo-y de las tácticas de supervivencia que impone: sé que Ana Mariscal fue una mujer herida de contradicciones, que luchó elegante por la equiparación de la mujer, sin romper nada, aunque nadie se lo agradeció en su justa medida.
Atada por las creencias que honrada y libremente aceptó, pero que a veces la cegaban, fue víctima de un entorno mediocre que la utilizó mientras ella se engañaba creyéndose libre, porque solo sintiéndose libre podía vivir.
No ignoramos que el episodio de Segundo López, aventurero urbano había terminado regular: después de bastantes problemas con la Administración, la película no había sido bien recibida por el público ni por la mayor parte de la crítica.
En cuanto a su segunda producción, Misa en Compostela, debió de tener una difusión media y muy ligada a los fastos del Año Santo Compostelano (cfr.
De manera que no es arriesgado pensar que la directora quisiera afianzarse a través de su tercera obra, Mariscal carecía casi de referencias, nacionales e internacionales, en las que inscribir su labor: "Son muy pocas las [directoras] que existen en el mundo, al menos, conocidas en España.
Que yo tenga noticia solamente ocho, dos francesas, una alemana, una rusa, dos norteamericanas, una portuguesa y una española.
Al decir una española no me refiero a mí, claro.
24 De modo que no es difícil conjeturar que debió de experimentar una profunda tensión al recorrer el itinerario que separaba la realidad del modelo femenino franquista, pasivo y dependiente, y el deseo de afirmarse como sujeto autónomo y creador.
Y, al igual que en tantas otras oportunidades en la Historia, la solución vino de la mano del tópico de la diminutio personae -"la primera verdad que me dijeron a la cara en esta vida, es que era tonta.
Y me sentó mal, como todas las verdades. [...].
Nunca le pagaré a mi amiga el favor que me hizo.
Toda mi poca o mi mucha inteligencia posterior fue mera reacción pero, en el fondo, sigo siendo una tonta.
Y me gusta serlo" (en Karoubi, 1996, 99)-, que, al expresar esa conciencia secundaria, dejaba tranquilos a los varones y a ella le permitía llevar a cabo sus planes.
25 Con todo, no cabe prescindir en absoluto de la posibilidad de que Ana Mariscal simpatizase con el credo de Falange Española, ya que en fecha tan tardía como 1970 intervino en el Congreso Internacional de la Mujer organizado por la Sección Femenina del partido (cfr.
Karoubi,109), y en una entrevista de 1983 concedida a la revista Interviú, afirmaba: Opiniones como esta apuntan, acaso, al ángulo en que nos debemos colocar para entender el concepto que la realizadora tenía sobre la promoción de las mujeres, fundado, según Karoubi, en el objetivo de alcanzar un nivel cultural estimable y no en las expectativas anejas a ese logro.
Por eso se distanció de reivindicaciones feministas o igualitarias -"con motivo del Festival de Créteil [16 Festival Internacional de Filmes de Mujeres], en marzo de 1994, [...], Ana Mariscal juzgó que las participantes del coloquio M.a DEL CARMEN ALFONSO GARCÍA Y, por la misma razón, acerquémonos al recurso presentado por Bosco Films con el objeto de que la Junta reconociese un mayor nivel artístico a la película, lo que, como he dicho, significaría también un incremento en la subvención recibida.
Entre las razones barajadas, se argumentaban las siguientes:
2.a) es una película que exalta los más puros y recios valores del fervor religioso popular de España, al presentar el heroísmo abnegado de unos pescadores que arriesgan vidas y libertad para la salvación de un Santo Cristo en una larga secuencia llena de interés y emoción.
3.a) Exalta también los grandes valores españoles de honor, fidelidad y austera entereza presentando unos tipos completamente a la española y muy lejos, por tanto, de las concesiones extranjerizantes y frívolas que se prodigan actualmente en el cine. [...].
5.a) Se ha pretendido lanzar al mercado internacional, principalmente hispanoamericano (donde se desconoce bastante la España actual) una película sana y auténticamente española que sea portadora de las ideas, sentimientos y verdadera fisonomía de la España eterna.
Propósito cristiano y moralizador que es fiel a las consignas de nuestro gobierno [...] (en García Fernández, 1996, 63, n.
1) Emisores y receptores -prescindo ahora de la casuística asociada a sus motivaciones-eran, pues, plenamente conscientes del carácter político de la película; nada nuevo, en definitiva, si recordamos que el cine ha sido siempre un instrumento ideológico de primer orden que, por lo mismo, ha sido un eficaz aliado de los discursos socio-culturales que contribuye a normalizar.
En este sentido, no hay casi ni que ocuparse de la habilidad del aparato franquista para fortalecer la construcción del nuevo Estado mediante títulos como la aludida Raza o ¡A mí la legión!
Sin embargo, a mediados de los años cincuenta habían cambiado ya algunas cosas; en 1955 se había producido el ingreso de España en la ONU, auténtica culminación de la serie de operaciones conducente al reconocimiento internacional del régimen, que había comenzado a dar sus primeros pasos en 1953 a través del Concordato con la Santa Sede y del acuerdo para la instalación de las bases estadounidenses.
De forma que a la altura de 1956 no era lo más adecuado perseverar en los postulados falangistas de primera hora ni tampoco insistir demasiado en la contienda en la que el cambio de rumbo respecto de Segundo Ló-pez... fue sustancial.
Los trámites relativos al rodaje se iniciaron el 27 de julio de 1956, fecha en la que se presentó la obligada solicitud de permiso ante la Dirección General de Cinematografía y Teatro, y, tras concederse la autorización, los trabajos se desarrollaron, básicamente en Luarca, entre el 15 de octubre de 1956 y el 18 de enero de 1957de (cfr.
28 El 18 de junio de 1957, después del preceptivo visionado de la película, se hacía público el dictamen de la Junta de Clasificación y Censura, cuyas secciones, dado lo diverso de sus encomiendas, juzgaron también desde una óptica distinta, de forma que mientras las autoridades competentes en el área de la clasificación, más atentas a la calidad técnica y estética, mostraron sus reticencias y otorgaron al filme la (estimable) categoría de Primera B, las responsables de la censura no opusieron casi reparos.
Y así, pese a que la productora apeló, con la pretensión de obtener para Con la vida hicieron fuego la categoría Primera A y el Interés Nacional, lo que redundaría en un mayor apoyo económico de la Administración, no se modificó la decisión oficial (cfr.
29 Si he reseñado estos detalles es porque, como se comprobará a renglón seguido, el modo en que actuaba la maquinaria vigilante del régimen aporta interesantes puntos de vista sobre el filme.
Reparemos, si no, en los términos en que se manifestaba Patricio González Canales, uno de los vocales censores: La Fe y el Valor, el nervio y la ternura, se hermanan en esta admirable película, digna de atención [...] consiste en una evocación nostálgica de la Guerra española y de cómo nos jugábamos la vida por la Patria y por nuestra Fe.
Está todo tratado con extraordinario encanto y veracidad, con el positivo acierto de haber calado en el alma de Asturias, en el sentido de que todo lo regional se concentra como base de lo nacional, es decir, resulta afirmativo, ya que Asturias es la cuna de España.
En esta línea la cámara fotografía casi del natural bellísimos planos, en tanto se mantiene densamente su altura moral.
El destino de nuestra generación quemada por la Guerra quedó así protagonizad [o], desde un rincón español, por tipos enteros y claros de la hermosa Asturias.
Ana Mariscal demuestra así un talento extraordinario y más valentía y seguridad moral que la mayoría de nuestros directores. (en García Fernández, 1996, 62) [...] portadora de las ideas, sentimientos y verdadera fisonomía de la España eterna.
Propósito cristiano y moralizador que es fiel a las consignas de nuestro gobierno [...]".
Esta es, según creo, la clave de la que hemos de partir y a la que hemos de llegar.
David H. Herzberger, en un sugerente indagación en la novela española del realismo social de mediados del siglo XX como expresión de la disidencia en el franquismo (cfr.
Herzberger, 1999), analiza el papel de la representación del tiempo en la formación de la identidad nacional de la España surgida del conflicto civil.
Y, en esta línea, subraya cómo, a diferencia de lo que acontece en los países europeos tras acabar la Segunda Guerra Mundial -cuya "visión temporal [...] situó el futuro de la comunidad nacional explícitamente en el futuro" (Herzberger, 1999, 106)-, la dictadura quiso construir el futuro de España sobre la base del pasado, al que acudió "como fuente de poder" y convirtió "en la apoteosis de la nación" (Herzberger, 1999, 106).
Curiosa y manipuladora operación ideológica que, en el puro terreno de la ciencia histórica, se manifiesta como una inversión de amplio rendimiento del decurso temporal, en la medida en que el método aplicado -del desenlace (el presente) al principio (el pasado) y no viceversa-, afianza el mito de un "estado final de identidad" (Herzberger, 1999, 107), de un presente perfecto que, por idéntica causa, excluye el movimiento hacia el porvenir (puesto que ya no hay nada que mejorar) y se concibe "como una vuelta inevitable a un pasado esencial y auténtico" (Herzberger, 1999, 107).
De ahí que, en 1952, el historiador Antonio Almagro pudiera escribir: "España es eterna porque es inmóvil...
En sus fundamentos y consecuencias identitarios, esa explicación de la esencia nacional es, desde luego, interesada y excluyente -lo español frente a lo antiespañol; el ser frente al no ser-, y, por tanto, deviene "narrativa del poder" (Herzberger, 1999, 105) o, si se prefiere, una fantasía cuajada de intenciones políticas.
Y, según creo, la película de Ana Mariscal es una derivación directa de este relato oficial; es, de hecho, puro relato oficial.
Por esa razón, y como primera medida acorde con las nuevas pautas de un régimen que a esta alturas quiere desvanecer su perfil nacionalsindicalista para favorecer el nacionalcatólico, el filme reescribe el equilibrio de fuerzas de la novela, de modo que lo que en la obra era lateral, la visión tradicionalista de Fernando -que el autor implícito de 1936-1939.
30 ¿Cómo encajó en este panorama Con la vida hicieron fuego?
Antes de cualquier otra reflexión, hemos de apuntar que la película dura, más o menos, una hora y veinte minutos, lo cual, en primera instancia, entraña un exigente ejercicio de síntesis, puesto que, según he indicado con anterioridad, el punto de partida es el de una muy extensa novela que bebe en las fuentes del realismo del siglo XIX.
En entrevista con Modesto González Cobas para La Voz de Luarca, la directora y su marido decían al respecto: "Hemos recogido lo esencial del libro y el conflicto humano de los protagonistas junto con el mensaje que encierra" (González Cobas, 1956, 13), circunstancia que, en la práctica, conlleva una importante reducción en el número de personajes, y una notable simplificación de la historia que, a diferencia del tratamiento lineal adoptado en el libro de Casariego, se organiza sobre una estructura articulada en un doble plano narrativo, el del presente -marcado por el regreso a Ferrera de Quico Carola tras una ausencia de quince años-y el del pasado -recuperación, a través de sendos flashbacks, de tres momentos de la vida del protagonista, todos ellos vinculados a la Guerra Civil y transmisores de la altura moral del personaje: rescate al frente de un grupo de marineros del Cristo de los navegantes y huida a zona nacional; noticia del fusilamiento de Beatriz, la novia, y del de su amigo Rafael, lo que da ocasión de mostrar su serenidad ante la desgracia y su apoyo a Armandina, la viuda; visita a la casa del pescador muerto en el lance anterior para garantizar el bienestar de su familia-.
Pero, más allá de estos apuntes elementales, la perspectiva de estudio que privilegia este artículo debe intentar concretar la relación intertextual que el filme mantiene con la novela que lo inspira, es decir, acercarse a la propuesta de Ana Mariscal para tratar de identificar su lectura del universo original y comprobar qué asume, qué matiza y por qué motivos.
En definitiva: asomarse al proceso de resignificación que cristaliza en Con la vida hicieron fuego, la película, y que, como es obvio, no solo interpreta un texto previo sino los códigos ideológicos y culturales que lo generan.
31 Rescatemos una sección del ya mencionado recurso que la productora Bosco Films presentó ante la Junta de Clasificación y Censura, donde Ana Mariscal y Valentín Javier hablaban de "una película sana y auténticamente española
Recuerda Benedict Anderson que "las naciones no tienen nacimientos claramente identificables [...].
Y como no hay un Autor, la biografía de la nación no se puede escribir evangélicamente "a lo largo del tiempo", pasando por una larga cadena de engendramientos.
La única alternativa es "remitirla al tiempo": hacia el hombre de Pekín, el hombre de Java, el rey Arturo [...]"
Dicho de otro modo: la contestación a la pregunta "¿dónde situar el principio de una nación?" parece ser: "en los mitos fundacionales".
Quizás se comprenda así que, según vimos, al censor Patricio González Canales le fuese especialmente grata la ambientación asturiana de la película, "ya que Asturias es la cuna de España".
Al respecto, no hay duda de que la adaptación cinematográfica de Con la vida hicieron fuego acepta la ecuación, básica aunque subliminal, que iguala los tres años de Guerra Civil con los ocho siglos de Reconquista; 34 no obstante, y desde el inicio, el discurso fílmico opta por explotar el componente nacionalista del espacio como soporte territorial de la tradición.
No han llegado a transcurrir ocho minutos de la cinta cuando Fernando se refiere a Ferrera como "la tierra madre que guarda los huesos de nuestros mayores y los recuerdos más puros de nuestra vida".
Para ese instante ya hemos escuchado la música de Salvador Ruiz de Luna, que da tratamiento sinfónico a ciertos aires regionales muy identificables, 35 hemos visto los títulos de crédito sobre dibujos de un costumbrismo pintoresco y se nos han llenado los ojos con las panorámicas y los paisajes que, a modo de telón de fondo, consolidan el vínculo formulado.
Desde aquí, ya no abandonamos la idea de la patria chica como metáfora de la grande, de lo regional como símbolo, "subordinado pero sustancial" (Núñez Seixas, 2006, 217), de "la España eterna": romerías, canciones y bailes asturianos (pasados por el tamiz institucional de la Sección Femenina de Falange Española) evocan y visualizan el espíritu regenerador e incontaminado de los pueblos que, a diferencia de las grandes ciudades, no han dejado de ser custodios de lo profundo del alma nacional.
36 La lógica interna hará el resto y, en coherencia, el largometraje resulta un dispositivo perfecto para conjurar los peligros de la alteridad en sus distintas manifestaciones -liberalismo, modernidad o materialismo-.
Es obvio que para conseguirlo se debe subrayar por todos los medios el movimiento centrípeto que expulsa esa otredad incluso más allá de los márgenes (en la película lo Otro casi no es porque casi no está).
Podríamos manejar muchas pruebas; comparte en determinados capítulos-, pasa a un primer plano, mientras que la gesta heroica de Quico Carola, según la concibe y plasma Jesús Evaristo Casariego con morosidad decimonónica, queda difuminada y atenuada en sus marcadas connotaciones falangistas, tal como recoge este fragmento: Quico: -[...]
Yo, que vengo de pasar muchos años en otros países, casi me había olvidado de que aquí la tradición y el pasado mandan en los espíritus.
Quico: -Y no me arrepiento.
32 Conceptualizar la "España eterna" en el lapso de una hora y media escasa era un reto difícil; sin embargo, creo que la película alcanza sus pretensiones.
No voy a repetir lo ya expuesto a propósito de la construcción de la identidad nacional y los pactos de sentido comunitario en que descansa.
El filme se muestra en esto tan claro como la novela y me remito, pues, a las observaciones anteriores.
Con todo, la maniobra ideológica tiene aquí sus peculiaridades: de un lado, hemos de notar que el cine comunica sustancialmente con una herramienta, la imagen, cuyo contacto con otros componentes -sin agotar la lista: palabra, enfoques y miradas, luz, música, ambientes y decorados, elección de actrices y actores-modula el mensaje, con más o menos discreción, lo que, en este caso, conlleva (re)articular el sueño de la nación esencial y estable.
De otra parte, a diferencia de lo que sucedió con la novela, traducida a varios idiomas, parece evidente que la película se dirige sobre todo a un público intramuros; aprovecha, así, el "capital histórico", el saber compartido, para plantear una idea de la españolidad que se pretende única y verdadera, casi documental, "como si la cámara fuera mero testigo ocular de la realidad y lo que vemos no estuviera mediatizado" (Donapetry Camacho, 2001, 64).
33 Por lo demás, es meridiano que en ese proceso la pantalla será el último y gran aliado, pues en sus contornos se precisa y define lo que literariamente se dejaba a la imaginación.
De manera que, si, por ejemplo, Ferrera se objetiva en los rincones luarqueses y los personajes se encarnan en rostros y cuerpos conocidos, los límites entre ficción y verdad se desvanecen con la misma cadencia con que se fortalece el espejismo nacional.
LLAMAS Y RESCOLDOS NACIONALES: CON LA VIDA HICIERON FUEGO, NOVELA DE JESÚS EVARISTO CASARIEGO (1953) Y PELÍCULA DE ANA MARISCAL (1957)
gonista, reveladora de la asunción del sistema de valores que Quico representa ("honor, fidelidad, austera entereza", se decía en el recurso presentado por Bosco Films) y de la perspectiva androcéntrica que está en la base y que explica también el carácter homosocial de conversaciones como la que reproduzco más abajo.
En ella se habla de la posibilidad de que Quico Carola, llevado por las ilusiones de un breve encuentro, se case con Isabel.
Pese a ello no se juzga conveniente o necesario escuchar a la joven, cuyo estatus subordinado, metáforas sexualizadas incluidas, ni siquiera entra en el terreno de lo discutible:
Quico: -Su cuerpo tropezó con el mío y sus brazos morenos y tersos rozaron mi cara y mis manos.
La sentí de pronto, inesperadamente, como una revelación.
No fue nada más que un momento, claro, pero...
Isabelita es una guapísima muchacha, toda llena de gracia infantil, de olorosa cera virgen, como una ofrenda para tu altar de solterón.
Creo que deberías decidirte, porque supongo que pensarás casarte con ella.
Fernando: -¿Por qué no?
Claro que la [sic] llevas veinte años como veinte catedrales.
Además, está unida a ti por vínculos de gratitud.
No lo pienses más y decídete.
(El subrayado es mío)
Hacer creíble la fábula de homogeneidad que se postula implica que no existan grietas en la estructura; las contradicciones son, de hecho, solo aparentes y circunstanciales, tal como nos ayuda a comprender este diálogo entre Quico y Armandina: Quico: -¿Quieres beber como cuando veníamos aquí de niños?
Armandina: -No tengo sed; en cambio, tú parece que vienes sediento.
Quico: -Sí, Armandina, sí, sediento de tantas cosas.
Quizá sea esa misma sed la que me ha hecho volver a Ferrera.
Arnandina: -Ahora no estás en Ferrera, sino en Tolones.
Quico: -Puede ser mejor para saciar mi sed.
Agua clara y pura. cito, empero, solo dos: si el grupo de amigos novelesco queda reducido a la pareja de Fernando y Quico -a la poco llamativa ausencia de Juan hemos de sumar la de Pin, a quien ni se nombra, mientras que de Rafael solo nos llega su muerte y su legado ético (de particulares implicaciones sobre las que luego volveré)-, la nómina de las mujeres con las que el protagonista mantiene alguna relación se ve también adelgazada, pues las extranjeras desaparecen para concentrarnos en una meditada tipología española (representada en Beatriz, Armandina e Isabel).
Se vuelve, entonces, casi superfluo hacer notar el rechazo a la diversidad que, al paso, disimula el privilegio de estar en el centro; es más relevante, a mi juicio, bucear en los mecanismos por los que la mirada -para Ana Mariscal, un distintivo de la inteligencia-37 se constituye en una instancia enunciadora tal, que el enunciado (e incluyo aquí silencios y omisiones), según he ido avanzando mediante argumentos parciales que muy pronto se conectarán, impone un entendimiento del mundo y la vida que es cualquier cosa menos fortuito.
Judith Butler (2000) ha demostrado a propósito de la construcción genérica que la eficacia de la performatividad -control discursivo del poder-reside en su capacidad para ocultarse tras la larga serie de repeticiones rituales que crean identidades ajustadas a modelos prefijados.
En un sentido amplio, no me parece arriesgado sostener que, más o menos sutilmente, Con la vida hicieron fuego convierte en espectáculo una liturgia nacional de iteraciones a través de un artificio, el acúmulo significante al amparo de la simultaneidad, que busca legitimar la propuesta de conformidad con la apología de la "España eterna".
De eso nos hablan, como sabemos, la ubicación geográfica, el folklore, la música diegética y extradiegética o la propia selección de los personajes.
Pero lo que ahora quiero resaltar es que estos elementos potencian su semántica en su interacción con otros, los cuales, a su vez, también salen reforzados de ese diálogo.
Me refiero, por ejemplo, a la angulación con la que muchas veces se enfoca al elegante y maduro Jorge Rigaud (picados que enfatizan la superioridad moral de Quico), al pensamiento de género que subyace en la construcción de escenas y secuencias donde los hombres se sitúan en un nivel físico más elevado que el de las mujeres o donde ellos están casi siempre en un espacio público y ellas en uno interior, o a la fusión que a veces se produce entre la mirada de la cámara y la del prota-
Rafael, quien, en la carta escrita antes de su muerte, le pide eduque a sus hijos al margen de cualquier resentimiento, lo que conecta hábilmente con las consignas de un régimen que "quiso desvincular el presente de toda inestabilidad" (Herzberger, 1999, 106).
De donde resulta que Armandina/Ana Mariscal personifica ese ideal de la "España eterna" al que la película se consagra, y al hacerlo encarna el mito ahistórico y politizado y concentra sus atributos.
Por eso no duda en la renuncia y el sacrificio; por eso encuentra su espacio en el hermetismo de la casona rural e hidalga, dedicada a la veneración de su esposo y a la formación de su hijo, o en el campo de la romería que simboliza la sana tradición.
Es la españolidad convertida en mujer -arreglo elegante y austero; cara brillantemente iluminada que resalta su pureza-, lo que explica su escasa presencia, pese a que su nombre esté de manera constante en boca de los hombres que dominan la pantalla y que hablan de ella como de una "infanzona insobornable" (Fernando), de una "mujer excepcional" o de una "mujer ideal para mí" (Quico).
No es, por tanto, un ser individual; es, como Quico -cada uno en su nivel-, la abstracción necesaria que representa un tiempo y un lugar dados a priori: 38 Armandina: -Desengáñate, Quico.
Tú y yo somos un hombre y una mujer con toda la entereza que da esta tierra, y ni tú volverás a encontrar tu Beatriz ni yo a Rafael.
Quico: -Sí, es cierto; ahora lo veo con toda claridad.
Armandina: -Hay cosas que solo se entienden pisando la tierra donde nacimos.
De ahí que, por su misma naturaleza, alcance a las demás mujeres -también modélicas y esencializadas-: a Beatriz, la mártir asesinada por los republicanos que no llegamos ni a ver, y a Isabelita, la muchacha que estudia para contentar a su abuelo pero que solo quiere casarse, y cuya boda con Falín, el hijo de Armandina, diseñada como cierre de la película, apoyará visualmente la persistencia del proyecto nacional labrado en la entrega de sus ascendientes y que las voces de Quico y Armandina confirman sobre el fondo del ruido de campanas y de la música gozosa: Quico: -Nosotros nos despedazamos como leones en celo, pero en ellos se fundirá la sangre derramada por sus padres, por nuestra generación.
Armandina: -¿De la vieja fuente?
Ahí la tienes, siempre igual, siempre en el mismo sitio.
Quico: -Y siempre recordada.
Parece que te interesa.
Armandina: -Tus cosas me interesan siempre.
Quico: -No pensaba en ti, pensaba en esa fuente que corre día y noche sin que nadie le acerque sus labios.
En todos estos años, lejos de aquí, sediento y viajero, siempre pensé que era una pena que su agua se perdiese.
Armandina: -El agua de nuestra vieja fuente nunca se pierde.
Si no calma la sed del viajero, fecundiza los campos y da vida.
Quico: -Quizá sea yo más egoísta y por eso he vuelto.
Cuánta tensión sexual no resuelta; cuántos rodeos para no verbalizar el deseo (masculino).
Sin embargo, el protagonista ha estado muy desafortunado en su intervención; pese a que Armandina lo ha expresado acudiendo al símil de "la vieja fuente", ni siquiera ha llegado a intuir que esta mujer es el icono de las esencias patrias y, como tal, invulnerable al asedio carnal (que puede ser también el del materialismo).
Aunque es dudoso que el espectador o la espectadora captasen semejante arboladura expresiva, el físico de Ana Mariscal debió de ayudar para comprender el significado de su personaje.
Raza quedaba ya algo lejana en el tiempo, pero no lo suficiente para haber olvidado a Marisol, la noviamadre asexuada, entregada al cuidado del heroico José Churruca (Alfredo Mayo).
Con Armandina, la actriz volvía al mismo arquetipo, si bien ahora avanzaba en su trascendencia hasta llegar a convertirse en la alegoría de la nación inmutable, de esa "tierra madre que guarda los huesos de nuestros mayores y nuestros mejores recuerdos" y afianza el futuro a través de su capacidad reproductiva.
En realidad, las de España y Armandina se plantean como vidas paralelas: si el país se desgarra por la lucha fratricida que acaba con sus hijos, el personaje, como consecuencia del fusilamiento de su marido, enferma y no logra llevar a término su segundo embarazo -los planos medios de la actriz en la cama señorial ilustran con vigor el topos de la mater dolorosa-.
Y si España consigue recuperarse de su postración, ella también lo hará, convertida además en la depositaria del legado pacifista de que la novela va precedida de una introducción donde don Jesús Evaristo hace una serie de valiosas apreciacio-nes para entender la obra.
Sobre el proceso de redacción, escribe: "puse manos a la obra en cuanto llegué a casa.
En aquel ambiente, patriarcal y plácido, los viejos y recientes recuerdos, amables unos, dramáticos Armandina: -Sí, Quico; la sangre generosa de los hombres que con la vida hicieron fuego.
Con ese fin, es útil recordar que, según la definición formulada por el propio autor en 1953, Con la vida hicieron fuego era "la novela histórica del entusiasmo y la decepción de los jóvenes que con la mejor buena fe y convencimiento de cruzados, fuimos a la guerra, cara a la victoria y sin temor al dolor ni a la muerte, en el claro y ensangrentado verano de 1936" (Casariego, 1989, XI), y no olvidar que esa "decepción", además de determinados episodios recogidos en el texto -por ejemplo, el que evocaba el fusilamiento de unas jóvenes socialistas-, le había causado a Jesús Evaristo Casariego algunos problemas con la censura, finalmente resueltos por medio del ministro Arias Salgado.
A la altura de 1989, el escritor volvía sobre el asunto para afirmar: "Era un tono de libertad e independencia de exponer y juzgar, que en 1953 se quiso ver audaz y casi subversivo" (Casariego, 1989, XII).
Con las salvedades que sean pertinentes (y lo son muchas), es verdad que la obra mantenía un cierto aliento crítico, no tanto, a mi juicio, por el espíritu integrador que se percibía en el grupo de amigos protagonista, cuanto por ese desengaño citado, sustentado en la referencia implícita a la traición de la dictadura franquista al programa regenerador de Falange Española en todas sus dimensiones y la subsiguiente glorificación de la doctrina preferida por el régimen después de la primera postguerra.
En ese proceso reivindicativo, tal y como el análisis ha puesto de relieve, Quico Carola representa al héroe sin fisuras, esto es, la esencia falangista (más un credo ontológico que un ideario político), la exigencia moral, la masculinidad encarnada e imprescindible en la concreción del proyecto nacional derrotado por intereses espurios.
De ahí su desánimo final, el propio de quien, evidentemente, está fuera de tiempo y fuera de lugar y solo puede mirar al futuro con escepticismo.
En contraste, parece claro que la película de Ana Mariscal toma el rumbo de la exaltación oficialista.
De este modo, articula una propuesta mucho menos matizada y más optimista que la del libro, centrada en la conceptualización del mito de la "España eterna", fundamental en el imaginario del nacionalismo franquista, a la que todo se subordina.
De ahí la cuidada selección de los materiales primigenios; de ahí también que, frente a la linealidad de la historia original (que avanza, por tanto, del pasado al presente), el discurso fílmico haya optado por un tratamiento temporal inverso, en la medida, en que, según he explicado, se trata de visualizar un "estado final de identidad" (Herzberger, 1999, 107) que apela al pasado como fuente de poder.
Es así como el tradicionalismo esencialista, que en la novela era solo uno entre varios aspectos destacables, pasa a ocupar el centro del discurso.
Ya he dicho que la obra literaria triunfó.
Sin embargo, el largometraje obtuvo un eco muy limitado, al punto de que no logró estrenarse hasta 1960 y, en Madrid, se mantuvo tan solo siete días en cartel (García Fernández, 1996, 63).
39 Creo que, en el fondo, todo se debió a que las llamas son grandilocuentes y avasalladoras y -de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española-los rescoldos, brasas menudas resguardadas por la ceniza.
Y no otra cosa separaba a una novela de retórica épica y acción vertiginosa en torno a unos ideales, y a un filme que, al buscar el amparo de una alegoría cuyo eje era la inmutabilidad, se vio contagiado en su desarrollo de esa falta de dinamismo para convertirse en una serie de estampas de escasa emoción.
Mas no sería justo reducir el asunto a los aciertos de Casariego y la impericia de Ana Mariscal; hacerlo sería ignorar la España de la segunda mitad del siglo XX y sus reglas de juego y, por tanto, no daría la medida de los esfuerzos de una directora que, rompiendo moldes, no vaciló en enfrentarse a la difícil empresa de dotarse de voz creadora en un medio artístico en el que las exigencias económicas y la necesidad de apoyo oficial (financiero, pero también ideológico) resultaban absolutamente determinantes.
7 De hecho, en los comentarios y reseñas a la novela en el momento de su publicación, los Episodios Nacionales parecen estar en la mente de los críticos.
Así, por ejemplo, Wen-otros, fueron desfilando por mi mente y pasando por mi pluma.
Poco después me embarqué en un pesquero de altura, y allí, en la serena soledad de los mares, rodeado de hombres sencillos, ingenuos, y valientes, escribí otras muchas páginas.
Otras las hice de nuevo en la casona campesina y marinera".
(Casariego, 1989, 25) 16 Sin embargo, da la impresión de que los esquemas de género se perpetúan por encima de los de la nación.
Al respecto, es especialmente interesante el caso de Marianne, una muchacha que se presenta como divisa del nuevo Estado alemán: joven, independiente, dinámica, sin ataduras religiosas, con destacada formación intelectual.
Pero ese perfil parece diluirse cuando Quico se ve en la encrucijada de elegir entre ella y los valores en que lo han educado, tal y como la joven manifiesta en esta sorprendente reacción: "Pasado mañana tú partes para España, convives con los tuyos, con tus amigos y con tus amigas.
Ves, mides, comparas, te haces un profundo examen de conciencia, desde aquí y desde allí, y me escribes.
Mientras tanto, yo te esperaré, yo te esperaré [...] con lealtad, con fidelidad y con amor; con mi cuerpo y mi espíritu consagrados para ti, para ti solo, como si fuera la más sumisa prometida española".
13 En este punto, se revela de utilidad la idea de nación de Benedict Anderson: "una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana" (Anderson, 2006, 23).
Al margen de otras consideraciones, quiero ahora subrayar que, según este autor, es comunidad porque, con independencia de las desigualdades, "la nación se concibe siempre como un compañerismo profundo, horizontal".
14 Utilizo la idea de mito en el sentido en que lo hace Roland Barthes, es decir, en tanto que acto de habla que surge de la arbitraria asociación de un significante y un significado establecida por el grupo de poder "que fundamenta como naturaleza lo que es intención histórica".
15 No obstante, conviene aclarar que esta alusión se refiere al momento en el que el personaje llora cuando, en Manila, reflexiona sobre la pérdida de las colonias y la humillación que entraña para España.
De ahí la "virilidad" de sus lágrimas.
otoño pasado fui a hacer un viaje por Alemania. [...].
Tenía una gran curiosidad por ver aquel noble y sabio país, destruido por la guerra y aherrojado y partido por las injusticias de la paz".
Una nota peculiar la constituye el hecho de que cada uno de los libros va encabezado por un breve y poético resumen de lo que en él se desarrollará.
La retórica del falangismo/tradicionalismo deja su huella en textos como el que condensa el libro cuarto: "Ardientes de coraje y entusiasmo, inundados de fe y de esperanzas, borrachos de promesas milagrosas, los hombres jóvenes se fueron a la guerra y se despedazaron ferozmente.
En su torno, entre el heroísmo y el laurel, flamearon el fuego, la sangre y el dolor.
Un nuevo idilio floreció entre las batallas.
Y la voz del mar cantó con tonos de epopeya, la gloria y la miseria de los combates".
NACIONALES: CON LA VIDA HICIERON FUEGO, NOVELA DE JESÚS EVARISTO CASARIEGO (1953) Y PELÍCULA DE ANA MARISCAL (1957)
NACIONALES: CON LA VIDA HICIERON FUEGO, NOVELA DE JESÚS EVARISTO CASARIEGO (1953) Y PELÍCULA DE ANA MARISCAL (1957) nozcan |
La visita de Albert Einstein a España en los últimos días del invierno de 1923 fue un acontecimiento científico, pero también mediático y social como se desprende de la gran difusión en prensa que sus actividades diarias tuvieron y que le llevó a dar conferencias en Barcelona, Madrid y Zaragoza 1.
En la capital Einstein conoció a la intelectualidad madrileña, buena parte de ella vinculada a la Junta para Ampliación de Estudios, en uno de cuyos centros educativos, la Residencia de Estudiantes, leería el día 9 de marzo su conferencia "Resumen de las teorías de relatividad".
Unos días antes, el 4 de marzo, los marqueses de Villavieja ofrecieron un té en su honor.
Al acto acudió una selecta representación de las ciencias y las artes españolas del momento: el doctor Gregorio Marañón, los científicos Julio Rey Pastor, Blas Cabrera, José Rodríguez Carracido y Joaquín Salvatella, el presidente de la JAE Manuel Bartolomé Cossío; los directores de la Residencia de Estudiantes Alberto Jiménez Fraud (grupo de universitarios) y María de Maeztu (grupo de señoritas); los doctores Felipe Jimé-nez de Asúa y Gustavo Pittaluga Fattorini; el psiquiatra Gonzalo Rodríguez Labora; el paleontólogo y catedrático de Historia Primitiva en la Universidad Central Hugo Obermaier; el arquitecto de la hacienda pública Antonio Ferreras; los artistas José Moreno Carbonero (miembro de la Academia de San Fernando de Madrid), el director del Real Conservatorio Superior de Madrid, Antonio Fernández Bordas y el pintor vasco de la escuela de París, Juan de Echevarría; además del filósofo José Ortega y Gasset y su discípulo Manuel García Morente; los escritores José María Salavarría, Ramiro de Maeztu, Ramón Gómez de la Serna; el periodista santanderino Rodríguez R. de la Escalera; el director del periódico La Época Alfredo Escobar y Ramírez (marqués de Valdeiglesias) y el escritor y crítico Antonio Marichalar (marqués de Montesa), entre los más destacados.
De todos ellos conviene resaltar dos para el tema que nos ocupa, el del filósofo José Ortega y Gasset y el del escritor Ramón Gómez de la Serna.
El interés del filósofo por Einstein está presente ya a mediados de los años diez cuando durante las conferencias DE EINSTEIN A GÓMEZ DE LA SERNA que pronuncia en Buenos Aires (Ortega y Gasset, 2007a, 575-666) deja constancia de la trascendencia filosófica que suponen las teorías del físico al considerar el tiempo y el espacio como conceptos no absolutos, lo que -anuncia-repercutirá directamente en el modo de pensarse a sí mismo el ser humano y, por tanto, en el modo de pensar la humanidad y su historia:
La historia es un largo panorama de brazos que empeñan cada cual su verdad, y la verdad del uno lucha con la verdad del otro.
Es un hecho que los hombres han sostenido y sostienen como verdades las proposiciones más antitéticas.
Procuremos nosotros que no ocurra lo propio con nuestra verdad. [...]
Llegan los siglos a la carrera trayendo cada cual su nuevo afán y su nueva verdad, pero a la vez el dardo que ha de rendirla clavado en su flanco.
Y hemos aprendido a trasladarnos a cada una de esas almas de época y a ver el mundo con sus ojos y hallar la justificación y sentido a su ideal.
De suerte que de un lado sabemos ya que el hombre vive sometido a la relatividad del tiempo y de otro hallamos justificada esta su limitación.
¿No ocurre lo mismo con nosotros?
En 1920 Ortega asesora a Calpe que se lanza al mercado editorial con el trabajo de Erwin Freunlich, Los fundamentos de la teoría de la gravitación de Einstein y dos años más tarde, en calidad de director de la colección "Biblioteca de ideas del siglo XX", Ortega dará al público español La teoría de la relatividad de Einstein de Max Born, con un prólogo suyo en el que augura el comienzo de una nueva época para la ciencia y para la historia: "La teoría de la relatividad [...] lleva un germen, no sólo una nueva técnica, sino una nueva moral y una nueva política" (Ortega y Gasset, 2004aGasset,, 1922)); profecía que había lanzado ante el físico alemán en la Residencia de Estudiantes: Nada influye tan decisivamente en la historia como la imagen que el hombre tenga de su contorno, del universo.
Por eso, la física de Copérnico, Galileo y Newton fue como el molde en que se forjó la vida moderna.
A tal idea sobre el cosmos corresponde, irremisiblemente, tales ideales éticos, políticos y artísticos.
En este sentido no es aventurado predecir que la física de Einstein contiene en germen la integridad de una nueva cultura (Ortega y Gasset, 2007b, 800).
Una nueva cultura -una nueva ciencia y un nuevo arteque permitirá al científico y al artista dejar atrás una visión excesivamente positivista del mundo para abordar el objeto de interés (científico y artístico) desde diversas perspectivas.
Se entiende de este modo la sentencia con que Ortega abre su prólogo al libro de Born, "La teoría de la relatividad es, entre las nuevas ideas, la que ha ingresado con más estruendo en la atención del gran público" (Ortega y Gasset, 2004aGasset,, 1922)).
Las artes plásticas recibieron con sumo grado las nuevas teorías físicas que ya habían empezado a aplicar en sus producciones.
El cubismo, por ejemplo, había despuntado en paralelo a los estudios del alemán.
En literatura la cosa resultó más lenta.
Independientemente de si hubo o no un movimiento de vanguardia que pudiéramos llamar cubista, lo cierto es que el perspectivismo -empleado por todos los escritores occidentales en mayor o menor medida desde el nacimiento de las vanguardias históricas-llegó también a España.
Uno de los primeros en utilizarlo fue el siempre alerta a los signos de la modernidad, Ramón Gómez de la Serna.
El inventor de la greguería apostó desde comienzos de siglo, aunque sin los extremismos de otras tendencias (futurismo, ultraísmo, creacionismo, etc.), por una renovación estética que tuviera en cuenta las tendencias que despuntaban en Europa, sin que por ello hubiera que hacer tabla rasa con la tradición.
Sin llegar a ser vanguardista, abanderó en lo que a la narrativa en español se refiere, la llegada a España de la modernidad.
En este sentido, Gómez de la Serna estuvo atento a todo cuanto pasaba en las artes y las ciencias del momento.
Colaboró con Ortega y Gasset en el diseño de la Revista de Occidente que no por azar fundó unos meses después de la visita del físico.
Asistió a la conferencia ofrecida por Einstein en la Residencia de Estudiantes (de la que escribió una crónica en el periódico El Sol de 10 de marzo) e incluso llegó a conocerlo personalmente durante la recepción que ofrecieron los marqueses de Villavieja (Anónimo, 1923).
Pero, aparte del interés que las teorías de Einstein iban a tener en la estética de la narrativa moderna abanderada por Gómez de la Serna, de la que se hablará a continuación, no parece que éste se interesara más a fondo ni más en extenso por sus estudios o, al menos, no del mismo modo que lo hizo y lo seguiría haciendo Ortega para quien la ciencia resultaba... una profunda meditación sobre el sentido del conocimiento, pues a la postre Ortega, como todo gran filósofo, AZUCENA LÓPEZ COBO buscaba una explicación del mundo y ésta era imposible sin aportar los conocimientos de las ciencias exactas (Zamora Bonilla, 2005)
Entre 1922 y 1924 Ramón Gómez de la Serna vivió en el número 4 de la calle Velázquez, en un torreón atiborrado de pequeños y grandes objetos adquiridos durante años en el Rastro y esparcidos sin orden aparente hasta recubrir paredes y techos.
Esto fue blanco de bromas y comentarios de muchos artistas e intelectuales que llegaban hasta allí.
Sólo una persona pareció trascender el abigarramiento de aquel espacio y vislumbrar el sentido último de su obsesión, como se desprende de las palabras del mismo Gómez de la Serna en la entrevista que concedió a Antonio Obregón pocos días antes de abandonarlo: Don José Ortega y Gasset ha subido varias veces a mi torreón.
Allí confesaba él que fue donde vio claro el secreto del arte moderno [...].
Ascendía con bellas damas y con hombres inteligentes [...].
Mi alegría mayor fue verle comprender la hilaridad de todo aquello, lo que yo había querido que se desprendiese de su conjunto (Obregón, 1980, 40-41).
A lo largo de las siguientes páginas trataré de desvelar lo que esconde este secreto cuyo quid podemos encontrar en tres preguntas cuya respuesta constituye la base de la narrativa moderna: ¿Cómo abordar una realidad que se presenta inabarcable?, ¿cómo incorporarla a la novela sin ser realista?, ¿cómo transmitir ese abordaje al lector?
LA RELATIVIDAD COMO INSTRUMENTO DE FRAGMENTACIÓN
La realidad se presenta para el hombre moderno -y más especificamente para el artista-como un conjunto de datos inabarcables tanto en el modo de aproximarse a ellos como en el darle una posible interpretación.
La única vía que parece abierta es la aproximación fragmentada y heterogénea del presente, que permite entrever una cierta comprensión del mundo.
A medida que Einstein fue dando a conocer los resultados de sus estudios, el perspectivismo fue penetrando en las diversas esferas de la vida humana como había pronosticado Ortega al anunciar que la Teoría de la Relatividad era el germen de una nueva cultura (1916), y que había entrado a formar parte de la cotidianeidad del gran público (1922).
Pero el modo en que Gómez de la Serna, y a partir de él la narrativa de vanguardia en España, aplicará los hallazgos de Einstein sobre la constatación de que la medición del tiempo y del espacio es subjetiva, tendrá como intermediario a Henri Bergson y su interpretación filosófica, según la cual la conciencia del hombre tiñe toda percepción de realidad o lo que es lo mismo, que ninguna realidad es posible si no hay una conciencia de existencia (Bergson, 1923) 3.
Bergson publica su Durée et simultanéité en 1922 y un año más tarde Gómez de la Serna escribe y publica El novelista, una narración que incorporará fragmentos de la Teoría de la Relatividad adaptados a las necesidades de su protagonista Andrés Castilla y modificados por la conciencia de la percepción de la realidad.
A riesgo de excederme en la longitud de las citas, pero debido al interés que despiertan, propongo la comparación de estos fragmentos.
Tomaré para ello la traducción que Fernando Lorente de No hizo de las teorías físicas 4: Si en un punto A del espacio hay un reloj, un observador ubicado en A puede determinar los valores de tiempo de los eventos que ocurren en la inmediata vecindad de A determinando la posición de las agujas del reloj que es simultánea con cada evento.
Si en el punto B del espacio hay otro reloj, similar en todos los aspectos al reloj ubicado en A, resulta posible, para un observador ubicado en B, determinar los valores de tiempo de los eventos que ocurren en la inmediata vecindad de B. Pero no es posible, sin hacer suposiciones adicionales, comparar con respecto a tiempo, un evento de A con un evento de B. Hasta ahora sólo hemos definido un tiempo de A y un tiempo de B. No hemos definido un tiempo en común para A y B, puesto que esto último no puede ser hecho excepto que establezcamos por definición que el tiempo que tarda la luz en recorrer el camino de A hasta B, es el mismo que tarda en recorrer el camino de B hasta A. De esta forma, con la ayuda de un experimento imaginario hemos podido establecer qué es lo que se entiende por relojes estacionarios sincronizados ubicados en diferentes lugares y hemos obtenido evidentemente, una definición de "simultáneo" o "sincrónico" y de "tiempo".
El "tiempo" de un evento es aquel que es dado simultáneamente con el evento
por un reloj ubicado en el lugar del evento.
Este reloj debe ser sincrónico con un determinado reloj estacionario.
Es esencial que el tiempo esté definido por medio de relojes estacionarios en el sistema estacionario.
El tiempo así definido resulta apropiado para el sistema estacionario y lo llamaremos "El tiempo en el sistema estacionario" (Einstein, 1923).
Compárese este texto con el fragmento de Gómez de la Serna de El novelista:
El novelista Andrés Castilla oía en su despacho el reloj de pared y el reloj de bolsillo, que acostumbraba a poner sobre la mesa, porque el otro quedaba demasiado en la penumbra para ver la hora tantas veces y tan rápidamente como lo requería su impaciencia.
"¿Es que pueden ser los dos tiempos el mismo?", se paró a pensar el novelista.
Se diría, realmente, que el tiempo del reloj grande de pared era más pausado, más pesado, más lento, un tiempo que no envejecería nunca demasiado, mientras el reloj rápido, con mordisconería de ratón para el tiempo, con goteo instante más que instantáneo, le envejecería pronto.
"No es la misma clase de tiempo el del uno y el del otro", concluyó el novelista [...].
Realmente escribo menos cuartillas en el tiempo que señala este reloj de bolsillo, que en el que señala el otro...
Sólo que del otro me olvido, y eso hace que me emperece; y con este delante, corro, me precipito, veo que hace un rato eran dos horas más temprano que ahora", acabó por dictaminar, dentro de sí, el novelista (Gómez de la Serna, 1997, 209).
El "tiempo estacionario" y el "tiempo del evento" a los que hace referencia Einstein encuentran su correlato en el "reloj de pared" y el "reloj de bolsillo" de Gómez de la Serna y en el análisis que hace Bergson acerca del instante y la duración.
Bergson establece la diferencia entre el tiempo sometido a la percepción consciente -la duración interna-y el instante o el tiempo definido a partir de dos sucesos externos al individuo que acontecen simultáneamente.
Dos sucesos externos producidos a la vez permiten establecer, como mucho, su simultaneidad de acto.
Sólo a través de la conciencia es posible determinar el tiempo de duración de ese suceso.
Los actos externos a la conciencia permiten percibir la posibilidad de la medición del tiempo, de la duración; pero sólo a través de la conciencia esa posibilidad se convierte en acto.
De modo que para Bergson lo que ocurre en la realidad exterior sólo se percibe en presente, pues sería imposible establecer un flujo continuo del tiempo -la duración-sin la intervención de la conciencia.
El tiempo exterior es heterogéneo y aquello que no puede ser percibido no es presente (Bergson, 1999, 61-101), es pasado, y del pasado -como dice El novelista-me olvido.
Pero los correlatos entre la obra de Einstein, la interpretación que de ella hace Bergson y El novelista de Gómez de la Serna no terminan aquí.
Cuando Einstein se pregunta acerca de la identidad del tiempo entre dos objetos, el novelista se cuestiona si dos tiempos pueden ser el mismo.
Cuando Einstein determina como necesaria la sincronía para ambos relojes, Gómez de la Serna mantiene el concepto a pesar de la duda que asalta al protagonista acerca de la diferente percepción de ese mismo tiempo: duda que, evidentemente, procede de Bergson.
Así el "tiempo del evento" de Einstein lo llama Bergson la "simultanéité dans l 'instant", un tiempo del que el novelista Andrés Castilla se olvida y de cuyo olvido procede el descuido, que aparece representado por el paso lento del tiempo exterior objetivo.
Por otro lado, el "tiempo estacionario" del físico se traduce en la "simultanéité de flux" del filósofo y el tiempo que obliga al novelista a correr y a precipitarse, ese tiempo que le permite darse cuenta de su existencia, es decir, el tiempo de la vida, el tiempo de la conciencia, el tiempo subjetivo de la percepción humana.
Ambos tiempos, el instante exterior y la duración interna, se manifiestan paralelos en la objetividad de su transcurrir, pero no en la percepción del que los vive.
Como se ve, este perspectivismo lo adaptó interesadamente Gómez de la Serna contando a partir de las aportaciones AZUCENA LÓPEZ COBO del físico alemán con la intención de explicarse la realidad que, compleja e inabarcable, sólo podía ser abordada desde la subjetividad de la fragmentación.
Se trata del mismo perspectivismo que, llevado a extremos de microscopía y macroscopía, permitirá a Ortega y Gasset equiparar la técnica narrativa de Gómez de la Serna con la de los mejores novelistas europeos en un intento por superar el realismo narrativo de la centuria anterior:
Los mejores ejemplos de cómo por extremar el realismo se le supera -no más que con atender lupa en mano a lo microscópico de la vida-son Proust, Ramón Gómez de la Serna, Joyce.
Ramón puede componer todo un libro sobre los senos -alguien le ha llamado "nuevo Colón que navega hacia hemisferios"-o sobre el circo, o sobre el alba, o sobre el Rastro o la Puerta del Sol.
El procedimiento consiste sencillamente en hacer protagonistas del drama vital los barrios bajos de la atención, lo que de ordinario desatendemos.
Giraudoux, Morand, etcétera, son, en varia modulación, gentes del mismo equipo lírico (Ortega y Gasset, 2004d, 866).
La pluralidad del foco desde el que se contempla la realidad otorga a cada objeto del universo creado -sea cosa o ser vivo-una cualidad, un valor que no puede ser sustituido por otro.
LA SUPERPOSICIÓN COMO PROCESO NARRATOLÓGICO
En Cincuenta años de literatura, su editor Guillermo de Torre asegura que el universo de los objetos de Gómez de la Serna se inicia en El Rastro (1914) en el que "Ramón encuentra su mundo propio: universo caótico de objetos e imágenes, osario de abortos, finales y naufragios" (Gómez de la Serna, 1955y Torre, 1980, 18-19).
El propio Gómez de la Serna había confesado que el "Rastro ha sido mi proveedor durante muchos años.
Todavía traeré objetos aquí donde no caben más.
Resulta difícil determinar en qué momento Gómez de la Serna percibe la conexión entre la necesidad de fragmentar la realidad para abordarla y el objeto como resultado o fragmento de esa realidad.
El objeto en este sentido se le aparecería como un símbolo de realidad que puede manipular y trabajar a su antojo.
Pero para que este material pueda ser moldeado, primero debe someterlo a la igualación de sus cualidades.
Necesita eliminar el carácter funcional con que cada objeto fue creado para, una vez al desnudo su valor intrínseco, el que confiere su mera existencia, ajustarlo a las necesidades de su universo creativo 7.
Aunque la acumulación de objetos en arte se respiraba con el aire de la época (recuérdese sin ir más lejos los bodegones cubistas), Gómez de la Serna fue quien mejor dio cabida al concepto de bazar en el texto, algo que le permitió dar rienda suelta -en su literatura y en su vida-a un acaparamiento que venía obsesionándole desde años atrás: Ya no podía ser la academia ni el museo.
Pero -se cayó en la cuenta-podía ser el bazar.
El bazar, el tenderete, la barraca, sin desdeñar, ni mucho menos, el puesto de feria, con su sacamuelas de gorro encarnado y campanilla estridente (Espina, 1980, 68-69).
Gómez de la Serna encuentra en el Rastro objetos que se han despojado de la función para la que fueron creados y, libres del valor conferido por el mundo material, dan salida a una existencia que pasa inadvertida al hombre ordinario y que es anterior a su existencia funcional.
Sólo alguien como él, atento a la cosa por su mera presencia, es capaz de retribuirle su valor original que no es otro que su cualidad básica, su existencia.
Este procedimiento de igualar a los objetos por el valor de su cualidad básica y no por su funcionalidad podría llamarse democratización de los objetos y podría considerarse como el paso siguiente a la fragmentación de la realidad y el previo a la presentación de esta realidad ante el lector, hecha ya la narración.
Dispone por tanto de un material carente de funcionalidad que va a constituir la materia base para sus creaciones literarias.
Se le presenta ahora un nuevo problema, ¿qué
orden narrativo dar a este caos de objetos?, ¿cómo transformar los objetos en palabras y ordenarlas sin que pierdan la simultaneidad con que se presentan en al realidad del Rastro?
Según el análisis histórico que Leo Spitzer realizó para encontrar los antecedentes de la técnica de la enumeración caótica en la poesía de Pedro Salinas, la acumulación de términos afines en un mismo texto ha estado presente en la historia de la literatura desde el Génesis.
Actualizada por Walt Whitman, llegó a los autores franceses del siglo XIX y de allí por mano de Rubén Darío, a la literatura escrita en castellano a comienzos del XX:
Parece, en efecto, que es a Whitman a quien debemos estos catálogos del mundo moderno, deshecho en una polvareda de cosas heterogéneas, que se integran, no obstante, en su visión grandiosa y majestuosa del Todo-Uno.
Ni Rilke, ni Werfel, ni Claudel conocen el vigoroso asíndeton de Whitman (y, en grado algo menor, Rubén Darío) que acerca violentamente unas a otras las cosas más dispares, lo más exótico y lo más familiar, lo gigantesco y lo minúsculo, la naturaleza y los productos de la civilización humana, como un niño que estuviera hojeando el catálogo de una gran tienda y anotando en desorden los artículos que el azar pusiera bajo su vista; pero un niño, que, siendo además sabio y poeta, extrajera poesía y pensamiento de una lista de áridas palabras; un niño genial, con el genio verbal de un Víctor Hugo (Spitzer, 1955, 307-308) 8.
Esa descripción de "niño genial" que tan bien se ajusta a Gómez de la Serna parece no ser tenida en cuenta por Spitzer y al obviarlo le niega, para este procedimiento, el precedente inmediato en la poesía del 27.
Pero poco importa esto, ahora.
Lo destacable es que Gómez de la Serna está inserto en la tradición del empleo de la técnica enumerativa -concedemos que aunando con menor violencia que Whitman y Darío "las cosas más dispares..."-y que esta técnica tuvo en él un fin muy preciso que Auerbach ha anotado como característica de la novela francesa del siglo XIX y que no es otro que "una democracia exclusivamente humana, a la cual corresponde, en el dominio de los procedimientos literarios, la mezcla de estilos, condenada por el clasicismo" (Auerbach, 1950).
Así pues, la enumeración caótica de los objetos, el tratamiento democrático que éstos reciben en el proceso na-rrativo y el difuminado de fronteras entre géneros son tres aspectos de la novela de Gómez de la Serna que cumplen un doble objetivo: por un lado, se vale de ellos para ofrecer la realidad fragmentada y heterogénea en la que vive el hombre moderno y, por otro, tiende un puente al lector para que se incorpore activamente al hecho artístico, al acto de la narración.
De este modo se posiciona y abre vías de solución que permitan frenar el paso del tiempo de "nuestro devenir como seres mortales" 9.
EL LECTOR COMO INSTRUMENTO ORDENADOR
Superados los dos primeros obstáculos sobre cómo abordar la realidad y cómo incorporarla a la narración, a Gómez de la Serna se le plantea un tercer problema que es la manera en que su proceso narrativo va a llegar al lector.
La respuesta parece sencilla si se tiene en cuenta la premisa: la realidad es inabordable para el autor, el autor encuentra una puerta franqueable, el autor es un hombre y el lector, como hombre que también es, deberá encontrar esa misma puerta; un camino que el autor le facilitará en la medida de lo posible pero sin llevarle por él de la mano como hacía la novela decimonónica.
Así pues, Gómez de la Serna exige para un tiempo nuevo y una novela nueva, un nuevo lector que esté a la altura de la renovación estética.
Ya no le sirve el lector tradicional que espera recibir del autor los elementos que componen su universo narrativo y, por el camino trazado, seguir la historia hasta un final único.
Para Gómez de la Serna, si la medición del tiempo y del espacio es subjetiva, la comprensión de la realidad y por tanto, su expresión en la obra de arte, son también subjetivas y requerirán de un punto de vista, de una perspectiva, de su propia ley de relatividad narratológica, de un universo narrativo que deja de ser absoluto.
Por eso requiere del lector que del mismo modo que él ha elegido algunos de entre los miles de objetos que encuentra en el Rastro porque en ellos detecta una existencia que le resultará útil para la confección de su universo literario, así también exige en el lector idéntica capacidad de selección y voluntad de crear su propio universo mientras lee.
Por eso las obras de Gómez de la Serna son un abigarrado cúmulo de términos (objetos nivelados democráticamente)
que tratan de presentar la superposición de los elementos que componen la realidad aparentemente inabarcable, superposición ante la que según él, el hombre se maravilla.
De este modo, el lector se siente en la obligación de seleccionar durante el proceso de lectura determinados elementos y no otros, elaborando su propio universo narrativo, cumpliendo su papel de cocreador.
Pero este sencillo proceso de selección pone en marcha en el lector el complejo engranaje de la creación que está limitada por el tiempo y por el espacio de esta lectura.
De suerte que la obra dará lugar a tantas cocreaciones como lectores tenga, pues cada uno de ellos elaborará un universo literario adaptado en función de cada lectura.
Si los objetos en la obra de Gómez de la Serna han de presentarse de modo superpuesto, se entiende ahora mejor por qué requieren de una previa nivelación democrática.
En su estudio, Spitzer llega a la misma conclusión respecto a la poesía moderna inglesa, alemana, francesa y española (en este caso referida sólo a la obra de Salinas):
"Un paso más y la democracia humana se verá rodeada por la democracia de las cosas.
Las cosas se saldrán de su quicio, que parecía fijado de una vez por todas [...].
En la lírica de Whitman, la enumeración caótica es reflejo verbal de la civilización moderna, en que cosas y palabras han conquistado derechos 'democráticamente' externos, capaces de llevar al caos" (Spitzer, 1955, 343-344).
Ninguna palabra en una obra de Gómez de la Serna carece del valor significativo que le otorga su existencia.
La cantidad de significación de cada una de ellas es a priori similar.
El mismo peso semántico tiene una perdiz, su muñeca de cera o los cientos de diminutos cachivaches que, procedentes de su torreón, incorpora a la novela.
Mucho más tarde, Baudrillard establecerá una radical diferencia entre el coleccionista y el amateur, entre el objeto pasión y la pura acumulación.
El deseo del coleccionista se sacia al incorporar a su propio universo cada uno de los elementos que componen un sistema dado.
La cada vez mayor presencia de objetos en la vida del hombre moderno lleva al filósofo francés a concluir que los objetos combaten la frustración procedente de las cada vez menos satisfactorias relaciones humanas.
Podría por tanto concluirse que Gómez de la Serna es coleccionista y ama-teur, ya que acumula todos los objetos posibles dentro de la novela, una particular colección que siendo un mundo cerrado contiene, sin embargo, un número ilimitado de objetos, que suscitan en la mente del lector una infinidad de relaciones entre ellos.
Esta colección, seguimos en todo momento el razonamiento del pensador francés, conduce al novelista a la soledad y a la confrontación con la muerte del "yo":... cualquiera que pueda ser la apertura de una colección, hay en ella un elemento irreductible de no-relación con el mundo.
Porque se siente alienado y volatilizado en el discurso social cuyas reglas se escapan, el coleccionista trata de reconstruir un discurso que sea para él transparente, puesto que posee los significantes y puesto que el significado último, en el fondo, es él mismo.
Pero está condenado al fracaso.
Creyendo superar el discurso social incoherente por un discurso apropiado y coherente sobre los objetos, no ve que traspone pura y simplemente la discontinuidad objetiva abierta en una discontinuidad subjetiva cerrada, donde el lenguaje mismo que emplea pierde todo valor general.
Esta totalización realizada por los objetos lleva siempre, por consiguiente, la marca de la soledad: falta a la comunicación, y la comunicación le falta.
Se plantea la siguiente cuestión: ¿Pueden los objetos constituirse en otro lenguaje que ése?
¿Puede el hombre instituir, a través de ellos, otro lenguaje que no sea un discurso a sí mismo?
Los textos de Gómez de la Serna aparecen como una posible respuesta a estos interrogantes, ya que encuentran en la novela la posibilidad de comunicación con el lector.
Los objetos pueden sustituir el déficit de comunicación del hombre moderno pero, y este es el caso que nos ocupa, también pueden servir de trampolín para salvar esta distancia comunicativa.
Los objetos en la novela de Gómez de la Serna parecen buscar en el que lee al colaborador activo, alguien "para quien el acto de lectura se convierte, a su vez, en una búsqueda, o bien, en momentos de renuncia, en una huida.
Los objetos en la prosa ramoniana consiguen lo que Susan Sontang llama "la erótica del arte", ese proceso en el que el arte atrapa al lector sin dejarle escapatoria.
Ortega y Gasset lo describirá como el proceso de aislamiento del lector.
El modo en que el novelista invita al lector a entrar en un mundo hermético y propio y, cortándole los lazos con la realidad exterior, consigue que se quede en DE EINSTEIN A GÓMEZ DE LA SERNA su isla hasta el final de la novela (Ortega y Gasset, 2004d, 900-904).
Para conseguir este fin, después de reconocer que el valor de lo escrito trasciende su contenido, la nueva novela necesitará de novedosas artimañas para mantener la atención de su público.
Y Gómez de la Serna encuentra que estas artimañas, además de las propiamente formales -algunos movimientos de vanguardia son una expresión hipertrofiada de esta necesidad-, no sólo han de afectar a la producción de la obra, sino que, indudablemente, han de implicar al receptor.
Si es él el objetivo final de la obra, es el lector el foco central de la producción artística.
Por lo tanto, hay que hacerle copartícipe de la historia contada, ya que su imprescindible presencia para terminar de completar el universo literario le otorga este poder.
Este procedimiento asegura al autor la aproximación del lector al texto desde una perspectiva que en cada ocasión es distinta y novedosa.
La pluralidad focal de acercamiento al texto, es decir, el perspectivismo.
En este mismo sentido cabe entender otro de los hallazgos de Gómez de la Serna, las "conferencias-maleta" 10.
Éstas consisten en la acumulación de objetos dentro de una maleta, con el fin de que sean instrumentos de inspiración momentánea para una conferencia improvisada.
Al inicio de la misma, Gómez de la Serna escoge un objeto al azar.
Por medio de las asociaciones múltiples y de las circunstancias propias del acto -tipo de público, disposición personal, estado de ánimo, grado de ingenio, capacidad para despertar los mecanismos del subconsciente, etc.-el conferenciante da inicio a sus palabras que discurren por derroteros desconocidos incluso para él mismo.
De esta manera, Gómez de la Serna elabora cada vez un discurso esencialmente similar pero circunstancialmente distinto y compone un universo diferente para cada ocasión cuyas características dependen tanto de la provocación que el objeto ejerza sobre su consciente y su subconsciente, como de las relaciones más o menos estables entre él y el objeto 11.
A mi entender, Gómez de la Serna esperaba de sus lectores este mismo proceso de elaboración creativa.
Lo que desea no es tanto que el lector reciba pasivamente las palabras como que consiga establecer relaciones novedosas entre ellas, que no podrían darse si no siguieran un orden previamente establecido.
Un orden que tiene más que ver con la presentación caótica de los objetos en el texto que con una distribución secuencial que la linealidad textual exige.
Gómez de la Serna no necesita alterar la representación gráfica del discurso narrativo para generar en el lector nuevas relaciones entre las palabras (palabras objeto), sino que al contrario, elige el sistema tradicional de disposición gráfica y construye alternativas conceptuales en el modo en que las palabras se relacionan en la mente del lector (objetos palabra) y en los que intervendrá tanto el intelecto como la intuición.
De esta manera, y parafraseando una de sus afirmaciones, consigue meter la casa dentro de los objetos y no al revés.
Por aquí llegamos a la revelación de que en realidad lo que Gómez de la Serna considera que maravilla al hombre moderno no son tanto "las cosas superpuestas" como su significación: la posibilidad de percepción y aprehensión de la realidad a partir del máximo cómputo de objetos posibles.
Si cada objeto posee en sí, aunque sea ínfimamente, la realidad, la acumulación de objetos permite abordar la multiplicidad focal de una realidad variable, cambiante y siempre presente.
Las conferencias-maleta son en gran medida la greguería de sus novelas: representaciones visuales del proceso creativo del lector.
Y, al contrario de lo que ocurrió con las greguerías -que inicialmente presentaban un desarrollo amplio del concepto para finalmente quedarse en esencia, en esqueleto de la realidad-, las conferencias-maleta se convirtieron en conferencias-baúl -como sus novelas cortas evolucionaron hacia novelas grandes-, un lugar en el que cada vez era mayor el número de objetos y por tanto también mayores las posibilidades de relacionarlos y de suscitar imágenes.
El "universo caótico de objetos e imágenes" con que Guillermo de Torre definió las novelas de Ramón Gómez de la Serna no resulta ahora tan caótico.
O por decir mejor, el aparente caos tiene un orden preestablecido: el que dicta la realidad en su devenir exterior.
La conciencia humana, en su deseo de entender la realidad, dispondrá los objetos hasta entonces captados en su desorden siguiendo una sucesión espacial concreta.
Esta sucesión, este orden, permite por un lado una mejor comprensión de la realidad, lo que no quiere decir que sea la realidad misma; y por otro lado, ganar AZUCENA LÓPEZ COBO algo de calma, de homogeneidad para el hombre.
Ganar, en definitiva, la batalla al tiempo.
Cada objeto, cada uno de los elementos que Gómez de la Serna introduce en su obra, en su torreón, son de nuevo el desarreglo del orden preestablecido por la conciencia.
Gómez de la Serna devuelve el aparente desorden a las cosas en su universo literario.
Sólo de esta manera consigue superponer realidades que no son dispares, sino simultáneas.
Será misión del lector determinar en qué medida es posible componer una realidad literaria lo más ajustada posible a la idea de realidad que él mismo tiene, a la vez que encontrar la calma y detener el tiempo.
¿Se propone aquí, pues, una realidad individual hecha a medida de cada lector?
Una respuesta a esta cuestión determinaría hasta qué punto la obra de Gómez de la Serna contiene en germen no sólo las respuestas a la problemática de la modernidad, sino también algunas preguntas sobre la problemática de la posmodernidad.
Llegados a este punto, creo, resultan más claras las palabras admirativas de Ortega al visitar el torreón de Gómez de la Serna quien pareció adivinar que el secreto del arte moderno estaba en la confluencia de distintos tiempos en un mismo espacio, en una misma mirada que puede, sin embargo, variar el enfoque cuantas veces sea necesario para captar en su máxima amplitud la realidad circundante.
El secreto del arte moderno, forzosamente, debía pasar por las interrogantes que la Teoría de la Relatividad de Einstein había abierto a las mentes que trataban subjetivamente de explicarse el mundo desde la creación.
Todo esto rondaba por la cabeza de Ortega y Gómez de la Serna quienes unos meses antes habían asistido a las conferencias de Einstein en Madrid. y Gasset, 2004c, 642-651).
Ortega nunca dejó de tener a Einstein como punto de referencia a lo largo de la evolución de su obra; véase Madrid Casado (2005, 5-20).
3 Respecto a la polémica abierta en Francia a finales de los años noventa del siglo XX, acerca de la confusa divulgación que filósofos y escritores hacen de las teorías científicas, véase Bricmont y Sokal (1997).
4 Fernando Lorente de No era matemático, doctor en Ciencias e Ingeniero de Caminos.
Julio Rey Pastor contó con él para su Laboratorio y Seminario Matemático (LSM) de la Junta para Ampliación de Estudios, donde asistió a una de las disertaciones de Einstein.
En la década de los veinte fue vicesecretario de la Sociedad Matemática Española.
5 "Así pues, es la simultaneidad entre dos instantes de dos movimientos exteriores a nosotros lo que ha hecho que podamos medir el tiempo; pero es la simultaneidad de esos momentos con los momentos prendidos por ellos a lo largo de nuestra duración interna lo que hace que esa medida sea una medida de tiempo".
No 920 Baudrillard (1979, 98) llegaría muchos años después a la misma conclusión: "La posesión nunca es la posesión de un utensilio, pues éste nos remite al mundo, sino que es siempre la del objeto abstraído de su función y vuelo relativo al sujeto.
A este nivel, todos los objetos poseídos son objeto de la misma abstracción y se remiten los unos a los otros en la medida en que no remiten más que al sujeto.
Entonces se constituyen en un sistema gracias al cual el sujeto trata de reconstruir un mundo, una totalidad privada".
9 Para Gómez de la Serna las cosas "nos dan un ejemplo de calma por lo casi homogéneas que son dentro de su heterogeneidad y señalan su posición en el mundo con individualidad casi perfecta" (Gómez de la Serna 1934, 204).
El hombre, en su condición de ser pensante y parlante es heterogéneo respecto a las cosas y dicha heterogeneidad desordenada es para Gómez de la Serna la responsable de la degeneración temporal del ser humano.
Porque "no vamos ya por un mundo de homogeneidades tranquilizadoras, sino por un mundo heterogéneo" en el que necesitamos por un lado de las cosas para recuperar la calma que frene nuestro devenir como seres mortales y de otro de "humorismo y seriedad [que] colaboren para no estrechar la vida" (Gómez de la Serna 1934, 196).
10 Resulta a este respecto muy interesante el artículo de Dennis (2005, 39-67) sobre la función que la oratoria tiene en la obra de Gómez de la Serna.
11 Bergson (1907) considera que la intuición y el intelecto son los elementos esenciales del conocimiento. |
Balliol College [EMAIL] [EMAIL] ResuMen: Se examinan aquí algunas de las actitudes y preocupaciones éticas del cine de Isabel Coixet.
Se presta particular atención a los posibles significados del silencio en La vida secreta de las palabras, y a la transformación de la mirada masculina en el caso de Elegy.
En ambas películas se considera que Coixet expresa sus ideas a través de las emociones como manera de alcanzar un tipo de conciencia que une los afectos y la ética.
PalabRas clave: Ética, emoción, silencio, mirada, desnudo.
Si hay un término que consistentemente describa el trabajo de Isabel Coixet es "independiente".
La directora ha filmado la mayoría de sus películas fuera de España y sus intereses no parecen tener impulsos centrípetos en absoluto ni geográfica, ni culturalmente, ni siquiera en cuanto a su función de cineasta.
Isabel Coixet es la guionista, directora y camarógrafa en la mayoría de sus películas.
Ha trabajado en publicidad y sigue haciendo documentales comprometidos con la justicia.
De hecho, su documental Escuchando al juez Garzón (una conversación entre Manuel Rivas y Baltasar Garzón) se acaba de exhibir en el festival de Berlín (2011).
Esta variedad de capacidades e intereses y el control que ejerce sobre lo que escoge hacer justifica ampliamente hablar de Coixet como directora-autora de su obra.
Desde su "primera" película, al menos la que ella misma considera "primera" -Things I Never Told You (1996) 1 -hasta su reciente Map of the Sounds of Tokio (2009), los temas que aborda y la manera de convertirlos en imágenes tienen el marchamo Coixet.
A muy grandes rasgos, se trata de una mezcla de intimismo visual y de silencios que motivan el desarrollo de sus historias y personajes.
Lo que parece interesarle a Coixet de sus personajes, sean femeninos o masculinos, es su individualidad y su humanidad.
En cada una de sus películas esos individuos son mujeres y hombres en situaciones concretas que podemos extrapolar en muchas direcciones pero que, en sus respectivas historias, funcionan y se entienden como individuos, no como representantes de una clase, una nacionalidad o una ideología.
El cine de Coixet tiene una dimensión ética importante sin que esta preocupación convierta ninguna de sus películas en lecciones de moral y buenas costumbres.
Ignacio Vidal-Folch, refiriéndose al trabajo de Coixet en Elegy, comenta su preocupación ética así: " [Coixet] es director de cine, no juez sentado en el trono de la moral; y en vez de dictar sentencias condenatorias o absolutorias, lo que hace es representar con elocuencia magistral la pavorosa carnalidad de Kingsley (Ben Kingsley encarna al protagonista masculino)..."
Ningún artista que merezca tal calificación se dedica a sentenciar ni a determinar qué es lo que el público puede y debe hacer o no hacer.
Ese trabajo lo lleva a cabo la propaganda ideológica ya sea de corte político o de corte religioso y, aunque puede no estar exenta de una estética atractiva, no deja de ser propaganda y abunda en la explotación de todo tipo de fetichismos con ánimo coercitivo.
Coixet construye y filma sus historias a partir de emociones para que la realidad, la parte de realidad que ella escoja reflejar en cada una de sus películas, se haga visible y, a su vez, nos emocione.
La cuestión de por qué nos pueden interesar a los espectadores nuestras reacciones afectivas
Son precisamente las circunstancias en las que se ve envuelta la persona individual las que aparecen reflejadas en La vida secreta de las palabras y en Elegy.
Este "individualismo", practicado a ultranza en el caso de la propia Coixet y su trabajo, no pretende cultivar un particularismo egocéntrico, ensimismado y estéril sino todo lo contrario: una identificación entre individuos en cuanto seres humanos.
Coixet ha mencionado a menudo su admiración por John Berger.
Su explicación sobre el impacto que tuvo este crítico en su manera de ver y mirar desde que leyó por primera vez Ways of Seeing, sugiere algo sobre lo que ella misma entiende de su labor como cineasta:
(Coixet, 2009, 12, énfasis mío) Coixet se une al mismo principio de Berger: cualquiera que sea el secreto que descubramos al ver sus películas será sobre la vida y no solo sobre el cine.
Trabajando sobre las "tenues pero poderosas relaciones" entre imágenes, palabras, historias y vidas en sus películas, consigue ampliamente que la identificación del espectador con los personajes sea emotiva y que, por lo tanto, le lleve a valoraciones éticas.
Hablo aquí de una identificación que abarca tanto el reconocimiento -distinguimos e identificamos/ la responde con claridad meridiana Carl Plantinga, quien explica:
(Plantinga, 2009, 86) Aunque el público no pueda afectar o modificar lo que ocurre en pantalla y sepa que lo que ve es ficción, las emociones que le produzca ver la película le harán consciente de ciertas actitudes, afectarán el conocimiento y comprensión de ellas y, por lo tanto, interpretará la película de acuerdo con las mismas.
A Coixet, sin duda, le interesan sus emociones y las nuestras.
Pero las emociones o los afectos no son en sí el objetivo sino parte de los medios para su obra.
Hay un interés primordial sobre la humanidad de sus personajes, una preocupación ética que precede a las películas y que busca tener eco en la audiencia mucho después de que la película se haya hecho y se haya visto.
Sin que se pueda decir que Coixet hace filosofía en su cine, es obvio que ciertas cuestiones son recurrentes; algunas de ellas son cómo se puede hablar del dolor, del amor o de la culpabilidad, qué redención es posible para el individuo o qué beneficio puede aportar el reconocimiento del otro.
Las más de las veces la directora escribe el guión de sus películas, como en Mi vida sin mí (2003) o La vida secreta de las palabras (2005), entre otras; Elegy (2008) es un caso especial ya que en ésta Coixet dirige la adaptación de un texto literario de otro autor: la novela The Dying Animal de Philip Roth.
2 Sea como fuere, su impronta es reconocible: hace que la historia sea suya y que la compartamos desde su punto de vista.
Escojo analizar aquí La vida secreta de las palabras y Elegy por considerarlas buenas muestras de lo que creo que le interesa a Coixet compartir con su audiencia: el encuentro y el acto de interrogarse a uno mismo sobre la relación con el otro.
Este interés se relaciona más con una serie de valores éticos que con una lucha política en la que un dogma, el que sea, prevalece por MARíA DONApETRy relaciones que ayuden a una comprensión más compleja y profunda, una manera de entender todas y cada una en relación a las demás.
Por otra parte, cuando se trata de expresar algo profundamente traumático, el discurso del individuo que ha sufrido el trauma resulta en una versión reducida, hasta cierto punto plana y definitivamente contaminada por los hechos.
El entrelazado de discursos (lo que dicen los personajes, las referencias literarias, las canciones intra y extradiegéticas, incluso el mensaje que la amante de Josef ha dejado en el móvil de éste y que Hanna escucha una y otra vez) se convierte en una sinfonía que le da profundidad y complejidad a la historia como un todo.
Esta sinfonía habla de amor, de miedo y de culpabilidad, juntos y por separado.
Los siLencios de Hanna y de Josef
Hanna está parcialmente sorda y escoge muy bien y desde el principio si ponerse el audífono, cuándo y qué quiere oír.
El silencio es lo que tiende a asociarse con mayor facilidad a este personaje y lo que la convierte para Josef, y para nosotros, en un enigma a descifrar.
Por su parte, Josef (víctima de un accidente en la plataforma petrolífera en el que se ha quedado temporalmente ciego y bajo el cuidado de Hanna) intenta sobrevivir su propia ordalía a base de hablar y hablar de lo que sea con tal de no quedarse en silencio.
Harold Pinter propone algunas explicaciones sobre el silencio que podemos aplicar tanto a la parquedad de las palabras de Hanna como al torrente verbal de Josef:
I think that we communicate only too well, in our silence, in what is se nos distingue y se nos identifica-como la alineación o alianza evaluativa del público con los personajes en sus circunstancias.
3 Cuando una película simplemente describe actitudes morales, el público puede juzgarlas afines o ajenas, aceptables o inaceptables.
Lo que las películas de Coixet hacen es crear actitudes que nos hacen responder de acuerdo a ciertas emociones y creencias (Jones, 2011, 4); de entre éstas, la que quizás subraya todas las demás es la idea "soy un ser humano con la misma vulnerabilidad que tú".
A diferencia del melodrama, las emociones que sus películas suscitan van más allá de la empatía a veces catártica con los personajes y sus historias.
Insisto, los personajes de Coixet se presentan como individuos, no como ejemplos de una clase, un grupo de gente, un género, etc. Volvamos, entonces, a las emociones o, mejor dicho, a cuáles y cómo las visualiza Coixet en La vida secreta de las palabras y en Elegy.
La vida secreta de Las paLabras o Lo que dice eL siLencio
El título mismo de La vida secreta de las palabras nos proporciona algunas claves para elucidar las estrategias narrativas de Coixet en este filme.
Lo que resulta más perceptible en la película es la persistencia de las palabras y las múltiples cargas que conllevan: la estricta economía con ellas de la protagonista -Hanna (Sara Polley)-en contraste con la profusión verbal del co-protagonista -Josef (Tim Robbins)-, las canciones de Simón (Javier Cámara) -el cocinero español de la plataforma-, el vocabulario científico y ecológico del investigador de olas, el silencio propio de una isla en medio del océano (la plataforma otra vez), la banda sonora compuesta de canciones como "Hope There 's Someone" de Antony y "All the World is Green" de Tom Waits, entre otras; incluso las referencias literarias a John Berger (Hanna viaja con una copia the Ways of Seeing), a Julio Cortázar (Josef empieza llamando a Hanna "Cora" como la protagonista del cuento "La señorita Cora") y a Cartas de la monja portuguesa de dudosa autoría aunque atribuída, entre otros posibles, a Mariana Alcoforado.
A poco que nos fijemos, nos daremos cuenta de que cada grupo de palabras se relaciona con los demás y adquiere sentido precisamente en esa relación.
Todos los grupos de palabras, sin duda, tienen autonomía y significado independiente.
Sin embargo, Coixet nos propone posibles
Por supuesto, a lo largo de la película se revelan los hechos que aclaran por qué los protagonistas están tan maltrechos física y psicológicamente.
Josef ha tenido una aventura amorosa con la mujer de su mejor amigo, y éste, al enterarse, se ha suicidado.
Hanna es una de las víctimas de la Guerra de los Balcanes: víctima de secuestro, tortura, violaciones y vejaciones de una crueldad inimaginable; todo ello ejercido tanto por compatriotas como por fuerzas de la OTAN.
Su misma supervivencia crea en ella sentimientos de culpabilidad que convierten su vida diaria en un encarcelamiento perpetuo; las cicatrices que le han quedado de las sesiones de tortura son mudos recordatorios del estado de su espíritu, aunque entendemos que éste tardará en cicatrizar o quizás no lo haga nunca.
Josef tiene todas las heridas de su accidente a la vista (para cuidar de sus quemaduras está precisamente Hanna en la plataforma), pero son las palabras, las que dice y las que recita (como el cuento de Julio Cortázar), las que se convierten en testigos de lo que no quiere decir, de su secreto.
La ceguera y las heridas visibles de Josef funcionan como marcadores visuales de un sufrimiento real y obvio y de dolores no visibles pero de más calado y con peores consecuencias que sus quemaduras.
La sordera de Hanna y las múltiples cicatrices de los cortes que le hicieron mientras la torturaban también son marcadores visuales de sufrimientos reales pero, precisamente porque en su caso no son heridas recientes, porque ya no supuran ni parecen necesitar atención inmediata como las de Josef, no están ahí simplemente para producir una ilusión de contigüidad entre el pasado real y la apariencia actual, sino para hablarnos del dolor y del sufrimiento como un largo proceso con el que uno puede vivir pero del que no se puede desentender nunca.
Aunque Hanna solo habla una vez de su experiencia en la Guerra, el espectro de la violencia desatada de la que fue y es víctima condiciona nuestro entendimiento del personaje y prácticamente de toda la película.
Llega un momento en el que Josef se confiesa a Hanna.
Le cuenta en pocas frases lo que hizo y no debería haber hecho con la mujer de su amigo y, más adelante, con su propio amigo a quien le había confesado su enamoramiento y la relación que había mantenido con ella.
Las confesiones son, o pueden ser, liberadoras para quien confiesa pero implican a la otra persona y no siempre suponen un beneficio para el confesor.
Son una búsqueda de absolución, una descarga, un desafío, un compartir algo para hacerlo llevadero o simplemente para señalar que unsaid, and that what takes place is a continual evasion, desperate rearguard attempts to keep ourselves to ourselves.
(Pinter, 1962) Hanna efectiva y desesperadamente intenta mantenerse al margen de la vida de los demás porque la comunicación con otro ser humano la expone a enfrentarse de nuevo a la brutalidad de su pasado.
Como dice Pinter, para ella, hablar de quién es, qué piensa y qué le ha pasado es desnudarse delante de alguien a quien no conoce, a un posible agresor.
Josef, como no es sordo, no puede apagar su audífono y, sin embargo, intenta con sus palabras apagar, enmudecer, cerrar al presente su sentimiento de culpabilidad y la relación amorosa que acabó por provocar el suicidio de su amigo y su propio accidente.
En el reconocimiento de sus respectivos silencios, temores y pudores, es donde surge el espacio psicológico y vital necesario para que cada uno se "desnude" frente al otro y, en último término, frente a nosotros.
Con todo, existe otra posible interpretación del silencio de Hanna que no contradice la anterior pero que sí le añade otro matiz.
Esta vez es Santiago Kovadloff quien habla de un tercer silencio, un silencio que no se refiere a lo silenciado (escondido, guardado, enmascarado) pero que podría ser dicho, sino a un silencio "indesignable".
Este silencio, según el autor argentino, es el de la experiencia irreductible a palabras; un silencio al que se le puede seguir el rastro y que, por lo tanto, puede ser reconocido y ponderado (Kovadloff, 2009, 9-10).
El silencio de Hanna, pues, no es solo el del temor a exponerse sino también el de la imposibilidad de articular acertadamente y con claridad su experiencia.
Para que vayamos intuyendo lo que hay detrás de los silencios literales de Hanna y los comentarios irónicos y juguetones de Josef, Coixet escoge para nosotros un fondo musical con letra -la canción de Antony "Hope There 's Someone"-que articula el estado anímico de los personajes.
En una conversación con Antony, la propia directora aclara: "cuando escuché 'I' m scared of the middle place between light and nowhere' (parte de "Hope There 's Someone"), supe que era la canción que necesitaba, supe exactamente qué querías decir, como si yo, como si mis personajes estuvieran instalados para siempre en ese middle place" (Coixet en Andreu, 2008, 36).
Curiosamente, y a pesar de lo que he dicho anteriormente sobre la sinfonía formada por sonidos, música y palabras a lo largo de la película, lo que Michel Chion observa sobre el cine sonoro en general se puede aplicar a la voz infantil, a la escena de confesiones entre Josef y Hanna y, quizás, a todo el filme: "There is a silent film underneath the sound film, and this silent image vibrates with a sound we never hear" (Chion, 2009, 202).
La película muda subyacente en este caso es la que el público tiene que esforzarse en imaginar.
Hanna nos relata su sufrimiento hasta donde pueden llegar las palabras, Coixet nos invita a imaginárnoslo hasta donde podamos.
Muchos teóricos creen que la identificación con un personaje, particularmente cuando se trata de explotar deseos inconscientes, es la fuente principal de placer para el espectador.
Pero cuando se trata de observar y de sentir emociones como el miedo, la piedad, la repulsión y la compasión, las teorías basadas en el psicoanálisis suelen tener poco que decir (Plantinga, 2009, 86).
Hay otros procesos de identificación relacionados con el deseo consciente de humanidad compartida que se convierten en un placer más ponderado y a más largo plazo que la duración de una película.
Es difícil que alguien se identifique con Hanna, con su experiencia, con su dolor, con sus recuerdos.
Lo que hacemos es identificarla como víctima: nos implicamos en su dolor en cuanto empezamos a intuir su proceso y reconocemos en nosotros mismos tanto su vulnerabilidad como la responsabilidad de saber quiénes, cómo y por qué la torturaron tan salvajemente.
Querer seguir siendo un ser humano -tener voluntad de valor contra lo que pueda cosificarla-4 después de haberse sometido a una deshumanización abyecta es el heroísmo que admiramos en Hanna.
eLegy: deL animaL moribundo aL cuerpo que recuerda
Las consecuencias, fuera de la liturgia católica, son imprevisibles.
En el caso de la confesión que Josef le hace a Hanna se trata de una rendición y un exponerse a ella: no quiere seguir con su máscara protectora ni ante ella ni ante sí mismo.
Su confesión precede y de manera obvia facilita la de Hanna.
Cuando Hanna termina de contarle los detalles de su horror a Josef, se desnuda para que él pueda sentir al tacto sus cicatrices como si se tratara de un texto en Braille.
Sus silencios se hacen carne e ilustran mejor que cualquier discurso lo que significa la violencia de la guerra que ella vivió.
El hecho de que Hanna se desnude supone ofrecerse al conocimiento del otro, conocimiento intelectual, anímico y carnal.
Mostrar su dolor, los recuerdos de su dolor en su torso desnudo, es un acto voluntario que va unido a su individualidad y a su entrega, no a un deseo propio o ajeno de producir o recibir una compasión o un goce erótico pasajero.
La escena en la que Hanna se desnuda y Josef palpa su cuerpo marcado por cicatrices se resuelve en una entrega mutua: se abrazan y lloran por sí mismos y por el otro.
La voz infantil femenina con la que empieza y acaba La vida ha mantenido a los críticos perplejos con respecto a su identidad y a su función narrativa.
Hay quienes la identifican con una hija de Hanna que se murió y cuya pérdida constituye una capa más de dolor para ella.
Creo, sin embargo, que podría asociarse con los sonidos de la memoria de Hanna y su transformación.
Cuando la voz sirve de fondo para las primeras imágenes de la película, nos es imposible identificar su origen o su significado.
No es una voz narradora y nunca se hace referencia a ella durante el filme.
Es una voz que oímos nosotros y que suponemos que Hanna oye y que tiene, aunque asociemos lo infantil con inocencia, una calidad espectral.
Al final de la película declara que su función ha terminado y que no ha de volver con Hanna.
Hasta que Hanna empieza a rehacer su vida con Josef, entendemos, esa voz aparece como si incorporara, encarnara en sonidos, la memoria de su pasado: algo que la ata a ese pasado que ha sobrevivido pero del que no se puede alejar por miedo a no saber quién o qué es.
Habiendo adquirido un sentido de sí misma al abrirse a Josef, al quererle y sentirse querida por él, al ser madre, al tener voluntad de vivir más allá de su victimización y no solo con su victimización, puede dejar que ese recordatorio se marche.
el individuo debe procurarse.
Esta suele venir dada con el reconocimiento del otro y de su humanidad.
Mientras que el David Kepesh de Roth parece incapaz de reconocer a nadie que no sea él mismo, al de Coixet se le ofrece una oportunidad de reflejarse en la mirada de otra persona, la de Consuela, y de cambiar.
Puede que de esta función de consuelo existencial venga el nombre de la protagonista no usando el sustantivo "consuelo", como sería de esperar, sino en forma verbal.
6 La gran diferencia entre el texto literario y la película de Coixet es el cambio de códigos de interacción entre los personajes y con el público: en Elegy seguimos la evolución de los personajes hasta llegar a una suspensión de la relación entre David Kepesh y Consuela Castillo de sujeto-objeto, con su implícita dinámica de dominio-subordinación, a una relación de sujeto-sujeto (Downing y Saxton, 2010, 3).
Esta transformación está puntuada y acentuada por el ojo de la cámara, el ojo de Coixet, que convierte las miradas de sus personajes en un idioma mucho más transparente que el de sus respectivos discursos.
Encontramos de nuevo la influencia de Berger y su Ways of Seeing en esta película de Coixet.
La directora traslada la distinción que Berger hace entre nude y naked, refiriéndose a la pintura, a su propio trabajo con la cámara.
Naturalmente el paso de la pintura, con sus imágenes estáticas, al cine no es fácil.
Aun así, esta sutil y discutible distinción nos sirve de herramienta para interpretar el trabajo de Coixet no solo en cuanto a la apariencia de las imágenes en movimiento sino también en cuanto al desarrollo de los personajes.
Lo que define a David Kepesh al principio de la película es su manera de mirar a las mujeres, en particular a Consuela Castillo.
Como observa y le comenta su amigo George O'Hearn (Dennis Hopper), David es incapaz de ver a Consuela, y por extensión a cualquier mujer bella, porque únicamente ve la superficie de su belleza como un objeto opaco cuya penetrabilidad solo entiende en términos de coito.
La mirada de Ben Kingsley expresa una avidez aparentemente insaciable, avidez de llevarse a la cama cuanto antes a Consuela.
Ella, por su parte, le mira intrigada por su brillo intelectual y social y por lo que pueda haber detrás.
Como dije al principio, Elegy es una adaptación de la novela The Dying Animal de Philip Roth.
Coixet sigue el argumento de la novela pero, insisto, lo hace suyo visualmente (ella misma maneja la cámara), primero porque no podría ser de otra manera y segundo porque hay aspectos del protagonista creado por Roth, quizás como trasunto de él mismo, que no le cuadran a la directora.
En una entrevista que le hice, Coixet expresaba sus reservas con respecto al texto de Roth en cuanto al tratamiento de lo erótico (Donapetry, 2009).
También mencionó que la pintura que le había inspirado para esta película no era la de Goya ni la de Modigliani, 5 como aparecía en el libro de Roth, sino la de Lucien Freud.
Me sería imposible identificar una transposición nítida de cualquier cuadro o serie de cuadros de Freud a la película de Coixet, pero entiendo la fascinación por el nieto de Sigmund Freud (padre putativo del psicoanálisis), quien tuvo que dejar Berlín para refugiarse en Londres por los aires, los huracanes, políticos y sociales que soplaban en ese momento en Alemania.
Quizás se dé para Coixet una coincidencia de exilios entre el de Freud y el de Consuela, protagonista de Elegy encarnada por Penélope Cruz.
Entiendo también el atractivo de los sofás en los que posan los y las modelos del pintor y el ensimismamiento de las caras que aparecen en sus cuadros; y la definición (iba a decir "cruel" pero sería mejor llamarla unforgiving) de los rasgos de cada ser humano retratado siempre reforzada por el uso de la iluminación.
En Elegy aparecen también ensimismamientos existenciales, miradas que se devuelven o que rebotan en quien las inicia con mayor o menor impacto y esa cualidad de iluminación unforgiving que repercute tanto en los personajes, particularmente en el de David Kepesh (Ben Kingsley), como en quien los observa.
Por supuesto, y al margen de lo que las pinturas de Freud puedan inspirar, en Elegy también, y muy primordialmente, se hace una exploración de lo implacable que es la cercanía de la muerte.
Anteriormente he citado parte del poema de Yeats "Sailing to Byzantium" porque es precisamente el que dio lugar al título de la novela de Roth.
Esta novela se concentra en la exploración del personaje masculino como un dying animal y su conciencia de serlo.
Coixet, por su parte, se aleja del aislamiento de la voz poética; su interés se desliza hacia el personaje femenino, la adquisición de conciencia de ser vulnerable a una muerte temprana y el poder transformador para quien la ha mirado.
La historia de la película sería predecible si no fuera porque a Coixet siempre le interesa la redención de sus personajes.
No se trata de una redención divina, sino de la redención que
Consuela, de que sus sentimientos van más allá del consumo de algo bello, su miedo a presentarse a la familia de ella tiene que ver principalmente con su miedo a verse reflejado en las miradas de quienes realmente quieren a Consuela.
El enamoramiento de Kepesh en ese momento no deja de ser absolutamente egocéntrico.
Antes de exponer su vulnerabilidad en público, antes de que la familia de Consuela le juzgue por su apariencia, por los muchos años que le lleva a Consuela, prefiere esconderse y recrearse en su vacío emotivo.
Esta cobardía le granjea el abandono de Consuela.
Su mirada entonces es la de un hombre que ha perdido algo importante a cambio de conservar algo que, evidentemente, le importa más: su imagen de hombre-isla invulnerable.
El segundo momento crítico es cuando Consuela, después de haber estado apartada de Kepesh durante unos años, le llama y va a verle.
La imagen de Consuela cuando aparece a la puerta de la casa del profesor es la de una mujer abatida: pelo cortísimo, ojeras profundas, ropa que la empequeñece.
Consuela le explica que tiene cáncer de pecho, que tiene miedo y que quiere que la fotografíe desnuda antes de que le hagan una mastectomía.
Kepesh le había hecho a Consuela muchas otras fotos en las que había tratado de fijar en el tiempo su posesión de la belleza de esta mujer.
Estas nuevas fotos, sin embargo, son para Consuela, no para él.
El momento en el que Consuela se desnuda para que Kepesh la fotografíe es lo más cerca que se puede llegar al naked de Berger, a un reconocimiento de la persona y a un alejamiento de la objetificación.
En esta escena la cámara va del cuerpo y la mirada de Consuela a la cámara y la mirada de Kepesh, del mírame al te estoy mirando mutuos.
Sobre esta escena, la propia Coixet matiza de qué miradas se trata:
En la novela ése es un momento cargado de erotismo y recuerdo intentar explicarle a Philip Roth por qué yo no lo veía nada erótico.
Y él lo describe como que el otro, David, está empalmado viendo cómo ella se muestra a él.
Yo lo veía totalmente como el desnudo menos erótico de la historia porque, cuando estás viendo las tetas de Penélope, de Consuela, en ese momento tú estás pensando en que se las van a cortar.
Y yo lo que quería es que la gente pensara en eso.
Y la cara de ella va por ahí.
Y él no está nada empalmado, ni nada caliente por el desnudo éste.
Yo quería que fuera así porque lo veía así.
(Donapetry, 2009) Kepesh habla de la belleza de Consuela comparándola con la Maja de Goya o con cualquiera de los muchos desnudos pictóricos de los que tanto sabe.
A través de estas comparaciones-cumplidos, se presenta a sí mismo, incluso es posible que lo crea, como el gran esteta al que la humanidad del desnudo parece importarle poco: aprecia todo el goce que le pueda proporcionar la belleza de Consuela sin que, en teoría, le importe o pueda reflexionar ni sobre su propia subjetividad ni sobre la de ella.
Esta apreciación o valoración pretendidamente "objetiva" de Consuela como obra de arte viva choca en seguida con lo que es evidente: "There is no value without mattering, and there is no mattering without a subject to whom things matter" ( Levinson, 1998, 5).
Los principios por los que parece regirse la vida de Kepesh definitivamente prescinden del reconocimiento del otro, de la humanidad del otro pero, y aun más deprimente, también prescinden de la propia subjetividad.
Este quasi-nihilismo, enmascarado por una retórica iconoclasta en lo erótico, se transforma en cuanto Kepesh cambia de mirada.
Una vez aprende algo de Consuela, de sus antiguos novios, los celos empiezan a consumirle.
Su mirada, en un principio ocupada solo por la superficie, cambia hacia una de sospecha y de voluntad posesiva.
Es el primer paso, muy provisional, que Kepesh da hacia una conciencia de sí mismo: se da cuenta de que no es, de que no puede ser, el único hombre que admira la belleza de Consuela.
Automáticamente iguala mirada con posesión y se desespera tanto por su conciencia de no ser el único como por la autonomía de Consuela.
A diferencia de una obra de arte, Consuela es un ser humano independiente con su propia mirada.
Por perogrullesco que parezca, la andadura de Kepesh hacia una humanidad reconocible es casi como la de un bebé.
Consuela Castillo (con ese nombre tan evocativo de arquetipos hispanos) efectivamente es comparable a una belleza pictórica, pero lleva consigo algo más que sus dotes físicas: tiene interés en su familia y en su entorno, su historia está ligada al exilio cubano en los EE.UU., concibe su relación con Kepesh como algo mutuo.
En otras palabras, le trata desde el principio como a un hombre, no como a un actor sexual desechable.
Hay tres momentos críticos en el desarrollo de los personajes principales y su historia.
El primero ocurre cuando Kepesh inventa una mentira para no asistir a la fiesta de graduación de Consuela en casa de su familia.
A pesar de que Kepesh se ha dado cuenta de que está enamorado de
de la culpabilidad, del recuerdo y de la violencia (como en La vida secreta de las palabras) espera que el público sea capaz de no quedarse simplemente con una historia romántica.
Nos proporciona todas las claves que el medio le permite para que hilemos nosotros la historia misma y los ecos que puedan producir en nuestras experiencias fuera del cine.
Cuando retrabaja un texto previo (como en Elegy), nos obliga a retrabajarlo por nuestra cuenta y, hasta cierto punto, a alejarnos del texto para concentrarnos en lo que es fundamentalmente fílmico.
Para conseguirlo, se niega a contraponer la emoción al conocimiento crítico, demostrando que nuestra relación con el mundo y la realidad pasa por una percepción de los sentidos y de los sentimientos.
En estas dos películas, como en la mayor parte de su obra, Coixet hace que sus personajes cuestionen y decidan entre lo que quieren ser y lo que necesitan o creen que necesitan.
El filósofo español Fernando Savater articula los conceptos de voluntad y de necesidad y la diferencia entre ellos en el campo de la ética de esta manera:
En cada ocasión, en cada gesto, en cada opción u orientación de su vida, el hombre puede actuar como cosa compelida, determinada, plegarse bajo el peso de las leyes de identidad que le imponen la coacción de las cosas exteriores; o puede negarse a la necesidad y asumir su propia ley, buscando entonces el conocimiento del bien y del mal, de lo válido y lo inválido.
Esta última postura es lo que hemos llamado "voluntad moral" o "voluntad de valor".
(Savater, 1995, 59) La voluntad moral a la que se refiere Savater pide mucho más que la mera necesidad porque implica la libertad para escoger y la responsabilidad por lo que se ha escogido.
La recompensa es la afirmación de humanidad de cada individuo: eso es lo que los personajes de Coixet consiguen o llegan a conseguir en sus películas, haciendo que nosotros también seamos conscientes de nuestro libre albedrío y de nuestras posibilidades.
Tanto su trabajo de cineasta como sus escritos hablan de una "voluntad de valor", un valor que no tiene nada que ver con el mercado y mucho que ver con la ética.
Lo interesante, creo yo, no es simplemente que el público entienda que el desnudo de Consuela está a la sombra de una amenaza de muerte a destiempo (lo entendemos, sin duda), sino también la reacción de Kepesh.
Es el primer momento en que reconoce plenamente la humanidad de Consuela, su vulnerabilidad fijada precisamente a la belleza física ahora marcadamente efímera.
Hasta ese momento Kepesh se ha creado y recreado en la opacidad de su propio discurso liberal.
La imagen de Consuela en su nakedness le presenta una oportunidad de replantearse el efecto que puede tener en él mismo reconocer la humanidad del otro.
El tercer momento crítico ocurre en el hospital, cuando ya han operado a Consuela y le han quitado los dos pechos.
Esta vez Kepesh, a pesar de su tendencia a huir de las circunstancias en las que su ego pueda sufrir, ha ido al hospital a ver a Consuela.
La escena termina en llanto y en un abrazo con un significativo "estoy aquí" de Kepesh.
Este "estoy aquí" supone un abandono de lo que había definido su existencia, su egoísmo aislacionista y totalizador, y una posibilidad de redención para él mismo.
Lo que Kepesh creía que era y lo que es ha cambiado.
Una de las muchas reseñas sobre Elegy resume la película así: "Lo que fácilmente podría considerarse una historia de seducción de orientación masculina y sus consecuencias, se convierte en una profunda investigación sobre el poder del amor y sus efectos perdurables -tanto en la belleza como en el admirador" (Anon., 2011).
Creo que lo que Kepesh y Consuela encuentran no es tanto el amor romántico como una solidaridad de la que Kepesh se creía absolutamente incapaz.
El ser humano que acaba por ver en sí mismo le gusta mucho más que el que había sido hasta entonces.
Esta es la redención a la que me refiero.
En este proceso ha sido Consuela quien le ha guiado, quien le ha servido de Beatriz.
Paradójicamente, la cercanía de la muerte le hace apreciar no solo su propia vida sino también la de los demás.
El tratamiento que Coixet le da a sus personajes e historias resulta en un cine exigente y de cierto riesgo.
Al construir una iconografía del miedo, del amor, del silencio, Demasiado viejo para morir joven (Dir.
Escuchando al juez Garzón (Dir.
La vida secreta de las palabras (Dir.
Maps of the Sound of Tokyo / Mapa de los sonidos de Tokio (Dir. |
Resumen: Este artículo analiza la obra experimental de mujeres centrándose principalmente en la que se produjo durante los años 70 en el Reino Unido y su vinculación con la teoría cinematográfica feminista.
La primera parte hace un recorrido por la participación de las mujeres en las diferentes corrientes y movimientos del cine experimental desde la década de los 20 hasta los 70.
Esta sección tiene como finalidad situar a las directoras experimentales británicas de los 70 dentro de un panorama global mucho más complejo incluyendo las influencias que recibían desde Europa y EE.UU., donde se encontraba el centro neurálgico de las corrientes cinematográficas de vanguardia.
Una segunda parte estudia con más detenimiento el fenómeno del cine experimental feminista en Inglaterra durante la década de los 70, con atención especial a las dos cineastas fundamentales de este fenómeno: Laura Mulvey y Sally Potter.
A modo de conclusión se incluyen unas características generales del cine experimental de mujeres.
Los orígenes: directoras en La vanguardia experimentaL El cine experimental comienza con las incursiones en el medio cinematográfico de un número de artistas de vanguardias (Dada y Surrealistas), como extensión de las artes plásticas a comienzos de los años 20.
Los artistas experimentales de este período, hombres casi exclusivamente, exploraban todo tipo de soportes a los que trasladaban su interés por cultivar el lenguaje formal en lugar de elementos figurativos o narrativos.
Este énfasis anti-ilusionista, proveniente de las artes plásticas, simultáneamente conseguía un deseado distanciamiento del cine comercial para comenzar a utilizar el cine puramente como medio de expresión estética.
Como botón de muestra puede citarse La retour à la raison (Man Ray, 1923) o la abstracta Ane-mic cinéma (M. Duchamp, 1926).
1 En EE.UU., e inspirado por esta corriente europea, se desarrolló un movimiento autodefinido como amateur que recibió un fuerte impulso con la aparición de la cámara de 16mm en 1924 (Horak en Dixon & Foster, 2002, 19-51).
2 Este grupo incluía a algunas mujeres como Mary Ellen Bute, que realizó cortos de animación abstractos utilizando la sincronía con piezas musicales clásicas (por ejemplo Rhythm in Light, 1935o Syncromy n.2, 1936); y también Stella Simon, cuyo filme Hands (1928) elabora un melodrama romántico utilizando la danza de las manos como personajes.
Más o menos simultáneamente, la francesa Germaine Dulac también estaba dirigiendo películas innovadoras y personales con las que desarrolló las capacidades expresivas del lenguaje cinematográfico y los medios técnicos disponibles.
Durante la década de los 40, Maya Deren lideró un resurgimiento del cine experimental de naturaleza psicoanalítica, que serviría como referente y modelo para un gran número de mujeres directoras que posteriormente recurrieron a los lenguajes experimentales.
Deren había nacido en Kiev en 1917 pero su familia emigró a EE.UU. en 1922 y, tras estudiar periodismo y danza, y gracias al apoyo inicial de su marido A. Hammid, accedió a la dirección cinematográfica y desarrolló su trabajo principalmente desde Nueva York (Heck-Rabi, 1984, 196).
La obra más influyente de Deren, Meshes of the Afternoon (codirigida con Hammid en 1943) se vincula también con el surrealismo, pero adoptando una estética transgresora en la que la visión como mujer es fundamental.
3 Maureen Turim interpreta la estructura fragmentada con elementos recurrentes de este filme y, en particular, sus imágenes violentas, como una forma de representar lo que ella denomina "fantasy riddled with parapraxis" (Turim en Petrolle & Wright eds., 2005, 75).
Siendo las parapraxis huellas de acciones fallidas en el inconsciente, las constantes repeticiones, reelaboraciones e imágenes simbólicas constituyen, para esta autora, reflejos de acciones que fallan a causa de un deseo o conflicto no expresado (Turim en Petrolle & Wright eds., 2005, 75).
Sin embargo, como apunta también Turim, Deren se resistió siempre a la interpretación psicoanalítica de sus filmes:
(Turim en Petrolle & Wright eds., 2005, 76) Tanto Dulac como Deren contribuyeron a la teorización de la vanguardia cinematográfica con escritos sobre estética y significado del filme, abogando por su desarrollo como un lenguaje artístico puro.
Dulac creó su propia revista, Schémas, cuyo único volumen, escrito y editado por ella misma, salió en 1927.
4 Deren daba conferencias y escribía también en numerosas revistas, además de ser autora de una publicación más extensa titulada An Anagram of Ideas on Art, Form and the Film (1946), donde, en palabras de Heck-Rabi "[she] projects two major premises: the rejec-dos se conservan completas, La Souriante madame Beudet (1922) y La coquille et le clergyman (1927), pero ambas han sido muy influyentes en círculos de vanguardia.
La primera, sin llegar a ser un filme experimental, utilizaba técnicas impresionistas para expresar la subjetividad del personaje femenino central.
"Dulac, como los demás impresionistas (Delluc, Epstein, Gance), influidos por el arte postsimbolista, y por la narrativa de Proust y de Gide, cultivaban un conjunto de recursos para representar los estados interiores de los personajes" ("Miradas").
Este filme es un importante referente para el cine feminista por la forma en que representa la opresión de la protagonista dentro de su matrimonio burgués y sus fantasías escapistas.
(1927) es un texto plenamente experimental; se trata de un filme con guión del dramaturgo Antonin Artaud y que algunos autores consideran el primer filme surrealista (Heck-Rabi, 1984, 44).
Los personajes son un clérigo, un oficial del ejército y una mujer y su fantasma.
El filme incluye persecuciones por salones de baile, habitaciones vacías y largos pasillos, escenas alucinatorias de rostros deformados, una lengua que se alarga hasta el infinito, la concha del título es utilizada en la elaboración de brebajes, así como otras escenas de corte surrealista.
Según han contado diversos comentaristas, Dulac no permitió a Artaud participar en el rodaje ni en el montaje de La coquille e incluyó entre los créditos del filme un rótulo afirmando que se trataba de "un sueño de Antonin Artaud".
Esto provocó el enfado de Artaud, que protagonizó una sonora protesta durante el estreno del filme.
Según la analista Wendy Dozoretz, entre otras cosas, acusaba a Dulac de haber "feminizado" su texto (citado en Heck-Rabi, 1984, 47).
Heck-Rabi sugiere que esa "feminización" puede haber consistido en una suavización de algunos de los elementos más radicales del guión.
Tras una fructífera producción cinematográfica, Dulac vería progresivamente recortadas sus capacidades de acceder a los medios de producción, tanto más cuanto, después de la irrupción del sonido, los costes se encarecieron.
cortos experimentales entre 1965 y 1979 (en su mayoría en colaboración con Dorothy Wiley) y otros muchos después en solitario ya de vuelta en su país natal, incluyendo obra reciente en vídeo.
A Nelson se la tildó de cineasta "femenina" o "feminista" en sus comienzos, cuando accedió a la escena del cine experimental de la costa oeste durante los 60, aunque ella ha rechazado en alguna ocasión el término (Holmlund en Blaetz ed. 2007, 68).
Al igual que otras artistas del momento, Nelson emplea técnicas abstractas, explora la animación, se muestra a sí misma y a miembros de su familia, utiliza elementos plásticos frecuentes en el cine experimental como imágenes superpuestas y la pintura o manipulación de objetos.
El movimiento Fluxus, que se gestó a caballo entre Alemania y Nueva York en los años 60, también tuvo su manifestación en cine, así como una de sus más famosas representantes en Yoko Ono.
George Maciunas es conocido como el fundador de esta corriente, a la que dio nombre al escoger el título "Fluxus" para la revista que serviría como escaparate y elemento aglutinador.
Herederos del Dada, abogan por un "arte total", sin pretensiones y con una extraordinaria libertad creativa.
Estas son sin duda dos de las características de Ono como cineasta experimental.
Ono participó activamente en el movimiento, organizando "events" en su loft que incluían todo tipo de manifestaciones artísticas.
(Chin en Dixon y Foster, 2002, 218) La actividad cinematográfica de Ono se desarrolló principalmente durante la década de los 60 e incluye títulos como No 4, también conocido como Bottoms (1966), que tiene dos versiones, en cinco o en ochenta minutos, o No 5 (Smile) (1968), que consiste en un plano estático del rostro de John Lennon de 51 minutos, en el que finalmente sonríe.
En películas como Rape (1969( ), Erection (1971) ) o Up your Legs Forever (1970), Ono jugaba con un título de connotación sexual para expresar otros sentidos, lo que resume muy bien su actitud irónica y humorística ante el arte.
Erection se refiere en realidad a la construcción de un tion of symbolism in film and an analysis of independent and industrial film-making, with a strong option for the former" (Heck-Rabi, 1984, 212).
Otro ejemplo de mujeres trabajando en la vanguardia cinematográfica durante la década de los 40 es el de Sara K. Arledge, que se había formado como pintora y bailarina y cuyo filme Introspection (1941-46) refleja su preocupación por la representación del cuerpo humano a través de la danza y la manipulación estética (imágenes superpuestas, filtros de colores, personajes envueltos en tela o con los rostros pintados) (Horak en Dixon & Foster, 2002, 36).
Y, ya en los 50, la belga Agnes Varda, considerada la única representante femenina de la Nouvelle vague, realizó cortos experimentales en sus comienzos como La Pointe Courte (1955) y L'Opera Mouffe (1958) y desarrolló un estilo personal para un público más amplio en filmes como Cléo de 5 á 7 (1961), incluyendo algunos textos vinculados directamente al activismo feminista de la década de los 70, como Réponse de femmes (1975) y L'une chante, l'autre pas (1977).
La obra y pensamiento de estas artistas inspiraron a otras muchas mujeres a utilizar el medio como forma de expresión en etapas posteriores, especialmente durante el resurgimiento de la vanguardia norteamericana en los 60.
Esta etapa de los años 60 fue un momento de florecimiento y expansión, vinculado al estructuralismo/materialismo de Michael Snow, Andy Warhol y Stan Brakhage y apoyado por la recién creada Filmmakers Cooperative en EE.UU. Esta agrupación de los cineastas experimentales impulsada por Jonas Mekas y Shirley Clarke tenía como objetivo facilitar los medios de producción y sobre todo de exhibición de los filmes.
Su equivalente en Reino Unido fue la London Filmmakers' Co-op.
Shirley Clarke, seguidora y amiga de Maya Deren, también había accedido al cine a través de su formación en la danza y su interés en reflejarla en forma cinematográfica (Dance in the Sun, 1953).
Asimismo, en los 60 desarrollaron su obra otras directoras norteamericanas como Marie Menken, representante del cine-poesía, la polifacética Storm de Hirsch, o Barbara Rubin, que rodó su primer film (Christmas on Earth, 1963) cuando contaba con tan solo 18 años (Dixon y Foster, 2002, 8) y Carolee Schneemann, también vinculada con el estructuralismo.
La obra de estas artistas coincide temporalmente con la nueva ola de vanguardias.
Fue en este ambiente en el que comenzó a trabajar la sueca Gunvor Nelson, que realizó diez
la imagen filmada, a menudo de paisajes, así como el color y el tiempo o la exposición.
También manipula la película propiamente dicha, pintando o arañando los fotogramas.
Con Reel Time (1973), que es una performance cinematográfica, causó gran impacto al utilizar una máquina de coser cuya sombra se recorta sobre dos pantallas, con la que perfora y manipula las bobinas de película que luego son proyectadas.
Otra película influyente en el ámbito de las cineastas experimentales europeas fue Deux fois (1971), de la francesa Jackie Raynal.
Raynal había ejercido como montadora para algunos de los cineastas de la Nouvelle vague y se unió al grupo experimental Les Films Zanzibar, que surge a raíz del Mayo del 68.
La película está protagonizada por su propia directora, que comienza el filme explicando a cámara el contenido del mismo y terminando con la enigmática frase: "Cette soirée sera la fin de la signification.
En la extraña historia del encuentro entre una mujer y un hombre utiliza repeticiones, el sueño, la violencia y el expresionismo.
Otra cineasta fundamental de esta época fue Chantal Akerman, especialmente con Je, Tu, Il, Elle (1974) y Jeanne Dielman, quai du Commerce 1080, Bruxelles (1975).
Jerry White establece tres épocas diferenciadas en la filmografía de Akerman: "Avant-garde/structuralist; counter cinema/ deconstructionist; and conventional art film (White en Petrolle y Wright, 2005, 47).
Los dos filmes mencionados pertenecen claramente a la estética de counter cinema, en la que se percibe una intención política feminista.
En Jeanne Dielman, una película de tres horas y media aproximadamente de duración, la indolente repetición de labores domésticas con la cámara estática 6 comunica la opresión de la protagonista y su distanciamiento emocional de su experiencia de la realidad.
Las relaciones sexuales que edificio y en Rape la violación era psicológica y consistía en la elección de una mujer al azar en la calle a la que la cámara seguía durante todo un día, ejerciendo una violación de su intimidad y libertad individual.
Evidentemente, con este texto Ono hacía también una reivindicación feminista sobre la experiencia de las mujeres; al igual que en su performance filmada Cut Piece, en la que invita a los espectadores a subir al escenario, blandir unas tijeras y cortar fragmentos de su vestido hasta quedar prácticamente desnuda en escena.
eL panorama deL cine experimentaL durante Los 70
Los artistas/cineastas europeos que se apuntaron a la corriente experimental materialista/estructuralista incluyen a Peter Gidal, Anthony McCall y William Raban, ya en los 70, así como representantes de la vanguardia alemana como Lutz Mommartz y el matrimonio Wilheim y Birgit Hein, y de la vanguardia austriaca, que incluye entre otros a Kurt Kren o Ernst Schmidt.
La pareja Straub-Huillet ejercieron como directores experimentales en Alemania, con Danièle Huillet a veces no citada como directora.
Su filme Chronik der Anna Magdalena Bach (1968), un comentario sobre la vida y obra de Johan Sebastian Bach desde la perspectiva de su segunda esposa, subraya irónicamente este hecho.
Además de Birgit Hein, el estructuralismo fue practicado, si bien brevemente, por mujeres europeas como la belga Chantal Akerman (News from Home, 1976) y la francesa Claudine Eizykman (VW vitesses women, 1974) y por algunas mujeres cineastas en Norteamérica.
Este fue el caso de la canadiense Joyce Wieland, que estaba casada con Michael Snow, y de Marie Menken, que pertenecía al círculo de Andy Warhol's Factory (Ravinovitz en Dixon y Foster, 2002, 71).
La californiana Chick Strand combinó las técnicas experimentales con la etnografía cinematográfica.
A pesar de esto, la crítica y los medios de producción no siempre valoraron suficientemente la obra de las mujeres y a veces la excluyeron de los estudios teóricos y críticos.
5 La escocesa Annabel Nicolson fue parte muy activa de la London Filmmaker's Co-op durante los 70, donde ejercía como programadora cinematográfica y fue co-fundadora de la distribuidora de películas de mujeres Circles (1980).
Su propia obra cinematográfica es principalmente abstracta, explorando las cualidades plásticas de
También fue muy importante en ese mismo año la celebración del primer festival de cine de mujeres en NY y de la sección de cine de mujeres, "The Women 's Event", en el Festival de Cine de Edimburgo así como monográficos dedicados al cine de mujeres en dos reputadas revistas especializadas, Take One y Film Library Quarterly.
7 Según afirma Blaetz, las películas mostradas en los festivales que se celebraron en estos momentos incluían filmes de Dorothy Arzner, Mai Zetterling, Agnes Varda; y en algún caso, también experimentales como los de Deren, Menken, Gunvor Nelson y Dorothy Wiley o Chick Strand (Blaetz, 2007, 3-4).
En este ambiente se gestó la obra cinematográfica y teórica de las británicas Laura Mulvey y Sally Potter, dentro de la corriente que se suele denominar como cine teórico de vanguardia o cine feminista.
La clasificación que hace Ann Kaplan de este subgénero distingue tres tendencias: las películas que pretenden dar voz a la subjetividad femenina, las que tienen como objetivo deconstruir los textos masculinos clásicos y, por último, el que probablemente es más numeroso pero también menos estudiado, un tipo de documental que analiza desde una perspectiva teórica y realista el tratamiento de la historia de las mujeres; Kaplan cita como ejemplo Song of the Shirt (1979), de Sue Cayton y Jonathan Curling (Kaplan, 1998(Kaplan, [1983]], 250-252).
Dedicaremos ahora atención a los dos primeros tipos, ya que son los que produjeron películas claramente experimentales.
Y lo vamos a hacer fijándonos en tres filmes británicos: Thriller, de Sally Potter, Penthesilea, Queen of the Amazons y Riddles of the Sphinx, ambas de Laura Mulvey y Peter Wollen.
La teoría cinematográfica feminista llevaba ya algún tiempo haciendo una crítica contra la representación fetichista de las mujeres en el cine clásico, que promovía el voyeurismo y la objetivización del cuerpo femenino para el placer visual.
Tras hacer un análisis teórico de los modos en que los textos conseguían esos efectos (Molly Haskell, Claire Johnston y artículos de otros autores aparecidos en publicaciones como Women and Film y Camera Obscura) era el momento de tratar de presentar alternativas.
Las técnicas experimentales permiten una huída de la narración clásica, con la que se evitan conscientemente los planos que manipulan la recepción, como por ejemplo la técnica del plano/contraplano, que determina la formación de expectativas en un sentido lineal. mantiene con desconocidos como única fuente de ingresos, junto con sus conversaciones sobre sexo con su hijo adolescente, remiten a la dimensión psicoanalítica de la escena primaria.
Su tenue equilibrio emocional se desvanece cuando siente algo (un orgasmo quizá) durante el coito con uno de sus clientes.
El desenlace violento del texto supone una ruptura radical del distanciamiento del personaje de su propia psique, que le permitía mantener una existencia soportable.
Sobre la vinculación feminista de este texto, Judith Mayne afirma:
La vanguardia teórica feminista en La década de Los 70 en gran Bretaña
Como es sabido, el inicio de la década de los 70 vio la creación de un sólido movimiento de crítica y teoría cinematográfica feminista.
Según subrayan, por ejemplo, Robin Blaetz (2007) y Ruby Rich (1998) este movimiento se apoyaba en la obra teórica y crítica reciente -así, el influyente Sexual Politics de Kate Millett había visto la luz en 1970 y esta autora norteamericana se interesó por el cine (actuando como productora del documental Three Lives, 1971)-y en una serie de acontecimientos fundamentales para cohesionar el movimiento teórico y crítico feminista del cine.
Toda la década estuvo plagada de hechos significativos, de los que destacaremos a modo de ejemplo los que sucedieron en un solo año, 1972: comenzando por la creación de la revista Women andFilm (1972-1975) y el London Women's Film Group (1972), que vinculó a mujeres que participaron colectiva o individualmente como directoras en películas producidas por el grupo (formado por cineastas de escasa trayectoria posterior, como Francine Winham, Susan Saphiro, Linda Dove, Mary Capps, Mary Kelly, Margaret Dickinson, Esther Ronay, o Brigid Segrave).
muerta?, ¿fui asesinada?, y si es así, ¿quién me mató y por qué?
Sucesivamente en el filme se van plateando todas las preguntas relevantes: ¿por qué han de morir las mujeres en los relatos?, ¿por qué son las víctimas en incontables thrillers?, ¿qué hay en esto de emocionante?, ¿para quién lo es y por qué?
Potter enfrenta a los espectadores con estos y otros interrogantes para llegar a la conclusión de que efectivamente fue un asesinato, y de que fue cometido por una tradición de pensamiento en el contexto de éste y otros relatos de dicha tradición.
Historias en las que la heroína inocente, sumisa, pura, (es decir, el ideal femenino del patriarcado) debe ser sacrificada para que el héroe romántico pueda elevar su sufrimiento a la categoría de arte.
En La Bohéme Mimí representa el ideal femenino y la prostituta Mussetta el opuesto negativo.
Marcia Landy señala entre las características melodrama clásico la recurrencia de los temas y tratamientos sentimentales, la tendencia a establecer criterios morales polarizados, la incidencia de la violencia y el sufrimiento y la transposición de los problemas públicos y sociales al conflicto individual que se desarrolla en la esfera doméstica (Landy, 1991, 189-193).
En lo referente a los personajes femeninos esto suele concretarse en la oposición entre un ideal femenino, dócil, inocente y sacrificado, y su opuesto, la mujer rebelde, moralmente censurable y sexualmente liberada.
El desenlace de este tipo de narraciones suele llevar al personaje femenino a la muerte, que supone una derrota de la fantasía negativa o una sublimación del ideal femenino.
En el caso concreto de esta ópera (basada en la novela de Henri Murger, La Vie Bohéme), Puccini parece haber estado muy interesado en que la muerte de Mimí resaltara la fuerza trágica de su música y del propio personaje de Rodolfo.
Ann Kaplan cita en su libro Las Mujeres y el Cine la siguiente frase de Puccini en una carta: "Cuando esta joven, por la que tanto he trabajado, muere, me gustaría que dejara el mundo menos por sí misma y un poco más por el hombre que la amaba" (Kaplan, 1998(Kaplan, [1983]], 278).
Al comienzo de la película de Potter, Mimí se da cuenta de que la narración clásica anula por completo su punto de eL fiLme teórico feminista en gran Bretaña: saLLy potter y Laura muLvey El término "cine teórico feminista" se refiere por tanto a un movimiento artístico, cultural y político cuyo origen es minoritario y de vanguardia.
Sally Potter es una de las principales representantes.
Thriller la lanzó en el medio cinematográfico al adquirir popularidad y ser premiada en los festivales de cine independiente (Berlín, Florencia, Edimburgo).
Se trata de un cortometraje que re-elabora la historia narrada en la ópera La Bohéme, con lo que constituye una lectura "a contra pelo" de la tradición cultural europea.
En su versión, Potter se instala en un género cinematográfico bien conocido y con un ritual marcado, el del thriller, para desestabilizarlo.
La reescritura crítica del melodrama operístico de La Bohéme, apoyada en la ginocrítica y en la teoría psicoanalítica feminista, le da opción a dotar al personaje de Mimí de una voz y por lo tanto permite reflejar su punto de vista, no como víctima, sino como agente en su propia historia a través de la investigación de su muerte.
Formalmente el filme remite, por oposición, a la estética de los dos géneros a los que se enfrenta.
De este modo, se opone también a su contenido ideológico.
A través de una escenografía opresiva, una estructura circular y técnicas visuales experimentales, deconstruye las formas de representación que en el melodrama clásico hacían de los personajes femeninos víctimas propiciatorias para construir la tragedia.
El filme comienza, con un fundido en negro, en el punto en el que la ópera termina: Mimí, la costurera enfermiza acaba de morir de debilidad en los brazos del protagonista masculino, Rodolfo, que aunque la ama, la ha abandonado porque no puede mantenerla económicamente, y se oye la bella y trágica aria final.
Esta música es interrumpida por los agudos acordes de violín del apuñalamiento de Psicosis.
Este comienzo supone un cambio de género para la historia de Mimí indicado con una referencia audible y reconocible para el público.
No se trata de un melodrama trágico, sino de un thriller; es decir, que la de Mimí, para Potter, no es una muerte trágica sino un asesinato que da pie a una investigación para hallar al asesino.
En el filme de Potter Mimí es negra (interpretada por la actriz Collette Laffont), lo que añade una connotación racial, 8 y es ella misma quien realiza la investigación haciéndose preguntas: ¿Estoy CARMEN PéREz RíU clásicos del pensamiento patriarcal: hojea libros de Marx, Freud, Mallarmé, solo para rechazarlos con una risotada.
Finalmente, una vez descartada la teoría, Mimí vuelve a contar de nuevo el argumento y se enfrenta con su historia considerándola como una narración que ha surgido en un contexto histórico.
Así se da cuenta de que ella tenía que morir para seguir siendo el ideal sublimado; si no, se habría convertido en madre o en una anciana, que no son el tipo de personajes románticos con los que sueñan los hombres.
De este modo comprende el efecto que tiene la oposición entre ella y Mussetta y lamenta la separación entre ambas que evita la unión entre las mujeres: "si nos hubiéramos conocido quizás nos habríamos amado".
En Thriller, Sally Potter construye un texto de lo que Claire Johnston calificó como "counter cinema" (1973) o que, como decía Kaplan, responde a la intención de deconstruir los textos patriarcales clásicos.
Las dos películas de Laura Mulvey que comentaremos responden al objetivo de generar un nuevo lenguaje cinematográfico que, a su juicio, fuera más aceptable para las mujeres.
Como otras muchas directoras hasta los 70, Laura Mulvey accedió a la dirección cinematográfica en colaboración con su marido, Peter Wollen, que también era crítico y teórico del cine.
Ambos escribieron y codirigieron seis películas, en las que recurrieron a las técnicas experimentales.
Los dos primeros filmes, Penthesilea, Queen of the Amazons (1974) y The Riddles of the Sphinx (1977) son una puesta en práctica de técnicas cinematográficas para dar una respuesta a las preocupaciones teóricas de Mulvey (y también de Wollen) durante los 70.
Laura Mulvey había participado activamente en el movimiento cinematográfico feminista a comienzos de esta década.
Había formado parte del comité organizador de aquella primera sección femenina del Festival de Edimburgo en 1972 y también del que montó el Festival de Cine de Mujeres en Chicago en el 74.
Su artículo, "Visual pleasure and narrative cinema", fundamental para toda la crítica cinematográfica feminista posterior, apareció por primera vez en Screen en 1975.
9 Estas dos películas de Mulvey suponen una puesta en práctica de dos nuevos planteamientos teóricos recogidos en el artículo de Screen: la búsqueda de un lenguaje cinematográfico que diera expresión a la subjetividad de las mujeres y la identificación de una posición nueva para la espectadora en el texto, que no la obligara a participar de las estructuras de placer del cine clásico.
10 vista y evita contar nada de su experiencia vital.
Reflexiona sobre las condiciones de su trabajo, el frío que la mantiene siempre enferma.
Para Potter, Mimí es una representante de la clase trabajadora, su pobreza es muy diferente de la de los artistas bohemios, para quienes ser pobres es una forma de ser rebeldes contra el materialismo burgués.
Ella carece, al contrario que los personajes masculinos, del honor de la creación artística.
Irónicamente, Mimí borda flores para venderlas por poco dinero, pero en una clara jerarquía de las artes, esto no es comparable con la nobleza de los artistas bohemios.
Después Mimí se plantea su relación con Musetta.
La voz de Mimí en Thriller lamenta que nunca se hicieran amigas: "Nos separaron como opuestos, como personajes característicos para cumplir cada una nuestra función", y acaba por concluir que, en efecto, se trató de un asesinato, puesto que su muerte consiguió que los artistas se convirtieran en héroes en el despliegue de su dolor.
Al final de Thriller, las dos mujeres se abrazan.
La solución de Potter se dirige hacia la amistad y el apoyo entre las mujeres, un tema a su vez poco frecuente en las narraciones clásicas.
Las técnicas vanguardistas y expresionistas permiten una libertad estética que construye un nuevo lenguaje a través de la deconstrucción de los dos géneros, el melodrama y el thriller.
La estructura está fragmentada, con el uso frecuente de elipsis y la yuxtaposición de secuencias que requieren la interpretación del público para reconstruir las relaciones entre ellas.
También el sonido está descoordinado con la imagen, como por ejemplo las risotadas, los alaridos o el latido de un corazón.
La estructura de este filme se ha de describir como cíclica y está organizada en niveles: la historia de Mimí es narrada tres veces, abundando en repeticiones y reiteraciones visuales que retoman los mismos elementos con cambios significativos.
En el primer nivel Mimí cae en la cuenta de su situación, narrando el relato de La Bohéme en tercera persona.
Al finalizar esta parte se enfrenta al espejo, lo que constituye el nivel psicoanalítico.
La puesta en escena contribuye a este mensaje; el ático vacío que contiene solamente un espejo representa a la psique, pues es el lugar del reconocimiento y de la toma de consciencia individual.
Frente al espejo llega a reconocerse y a darse cuenta de que en la ópera le fue negada su identidad; de este modo puede empezar a estar representada ella misma.
En una segunda parte vuelve a contar la historia pero ya lo hace en primera persona y progresa contrastando el relato con
forma de expresión propia de las mujeres.
El énfasis central es la búsqueda de un nuevo lenguaje que no responda al orden simbólico del patriarcado, aunque en esta misma entrevista los directores dejan claro que no pretenden ofrecer respuestas, sino más bien plantear preguntas.
Según afirma Mulvey, las diferentes partes son una forma de repetición transformada, en la que el lenguaje está disponible solo hasta cierto punto: reprimido en la primera parte, donde la mímica sustituye al texto verbal, cuestionado por la disyunción entre palabra escrita y oral en la segunda parte, negado en la tercera, en la que la banda de sonido presenta ruidos inconexos que aluden a la búsqueda fallida de un lenguaje; e inútil o banal en las dos últimas partes: "Although she takes off her make up to get access to verbal language at the same time, when she does speak, it is clearly a performance.
Aunque también fue codirigido con Peter Wollen, Riddles of the Sphinx (1977) es un filme más personal de Laura Mulvey, puesto que el guión está por completo a su cargo y en la escena paralela a la de Penthesilea en la que los directores explican los objetivos del filme a su audiencia, es Mulvey y no Wollen quien lee a cámara.
De nuevo el filme está fragmentado en siete partes, de las cuales las tres primeras forman una especie de prólogo teórico-visual al relato de ficción y las tres últimas contienen un resumen paralelo a modo de epílogo.
En el prólogo diferentes imágenes de esfinges (incluyendo una famosa de la esfinge de Gizeh con el rostro de Greta Garbo) hacen el vínculo con la dimensión mítica y psicoanalítica del principal referente del filme.
En su comentario, Laura Mulvey explica que la esfinge actuará como narradora de la historia porque su voz permanece externa a la sociedad patriarcal, igual que la esfinge estaba fuera de los muros de la ciudad de Tebas, y también porque su función es hacer preguntas, plantear enigmas.
La sección central, en la que el filme narra la historia de Louise propiamente dicha, está filmada por medio de trece panorámicas circulares muy lentas.
Las dos primeras muestran el ambiente doméstico, la unión entre la madre y su hija Ann, en la que brevemente irrumpe la mano y la voz del padre.
Se sugiere que Louise quizá esté demasiado próxima a su hija.
Ann Kaplan interpreta este mensaje como proveniente de una voz patriarcal -el padre o la sociedad en su conjunto-que critica la dedicación de Louise a su maternidad (Kaplan, 1998(Kaplan, [1983]], 313).
En la tercera panorámica el padre, Chris, está recogiendo sus Penthesilea contiene cinco secciones rodadas en una sola toma sin cortes aparentes.
Cada una de las secciones remite a un tipo de lenguaje de los que intervienen en el cine: el elemento profílmico, en este caso proveniente del teatro, de la mímica del cuerpo; el lenguaje verbal hablado y escrito; las imágenes, que remiten a las artes plásticas; el cine, en forma de metraje de un filme antiguo; y el vídeo, que puede representar las técnicas modernas y una dirección de futuro para el cine experimental, aunque, como Mulvey y Wollen manifiestan, no cierra la búsqueda de un lenguaje alternativo (Mulvey y Wollen en Johnston y Willemen, 1974, 3).
Penthesilea comienza con la representación mímica de la versión del mito clásico del dramaturgo Heinrich von Kleist y continúa con una explicación leída por Wollen a cámara sobre los objetivos del filme.
Este recurso, como afirma Wollen en el texto, tiene por objetivo cuestionar el mundo de ficción creado por el cine.
En el marco de esta ruptura del ilusionismo cinematográfico el filme replantea el mito de la reina guerrera que se enfrentó a Aquiles.
Su historia se sugiere a través de imágenes muy variadas y cronológicamente distantes de las amazonas.
En la siguiente sección del filme el rostro de una mujer se superpone al metraje antiguo tomado del filme What 80 Million Women Want (1913) sobre el movimiento sufragista.
En la banda sonora se escucha una lectura de las cartas de la activista sufragista norteamericana, Jessie Ashley, junto con voces de mujeres y sonido de maquinaria.
La quinta parte muestra simultáneamente cuatro imágenes de vídeo que recogen fragmentos de las secciones anteriores, junto con una quinta en la que se puede ver a la actriz que ha interpretado el mimo de Pentesilea quitándose el maquillaje, mirando a cámara, etc. Entre las técnicas experimentales, 11 por ejemplo, está el hecho de no utilizar montaje, el uso de metraje encontrado y de imágenes variopintas que forman un puzzle que desafía la interpretación lineal y la pasividad del espectador.
El manejo de la cámara en la secuencia dedicada al lenguaje verbal evidencia también una vinculación técnica con la vanguardia: la cámara, a veces sostenida a mano, se aleja del objeto filmado en movimientos perfectamente coreografiados y muestra el texto escrito en unas tarjetas (que se supone que Wollen está leyendo, pero que no tienen el mismo contenido).
Por lo que respecta al significado de este filme, el recurso a la historia mitológica de las Amazonas tiene que ver con la necesidad de encontrar bases simbólicas para una
En la última panorámica circular, Louise y Anna pasean por el Museo Británico observando las momias egipcias, y el lenguaje verbal, tanto los rótulos como la voz de la esfinge (la narradora) remite a lo que está pensando Anna.
Su pensamiento la lleva a recordar unos acróbatas que ha dibujado.
(Wollen, 1981) La historia de Louise termina así y comienza el epílogo, que es paralelo al prólogo, con las mismas tres partes.
Las acróbatas se retoman en la primera parte del epílogo, con imágenes luminosas y llenas de energía y en colores que "sugieren libertad, versatilidad y energía vital" (Kaplan, 1998(Kaplan, [1983]], 318).
Posteriormente, se repiten algunos de los planos de Laura Mulvey leyendo a cámara la explicación de las premisas del filme, esta vez con tomas nuevas en las que la vemos reflexiva, como planteándose y haciendo a las espectadoras plantearse de nuevo los presupuestos teóricos del filme.
El cierre definitivo de la película son los planos de un juguete de laberinto, en el que hay que lograr que las bolitas de mercurio alcancen el centro.
Esta última imagen remite a la idea de la búsqueda de una solución, una salida personal al tema de la expresión de la subjetividad de las mujeres.
a modo de concLusión: características deL cine experimentaL de mujeres La primera característica destacable es el interés en mostrar la experiencia de las mujeres y en hacer deliberadamente películas desde su punto de vista como mujeres.
Esto a veces se traduce en una reinterpretación o reelaboración de historias domésticas, como en el caso de Hands (Stella Simons), Jeanne Dielman (Akerman) o Riddles of the Sphinx (Mulvey y Wollen); también en el uso de materiales, por ejemplo la revalorización que Joyce Wieland hace de los tapices y telas como modo de expresión artística "femenino" relegado del concepto de arte al de "artesanía", cosas para abandonar el hogar y Louise le observa con la niña en brazos, desde la ventana.
Las panorámicas 4 a 9 muestran a Louise saliendo de casa para incorporarse al trabajo; observamos la preocupación con la que lo hace y su lucha por ser capaz de conciliar la vida laboral con el cuidado de su hija.
Se hace amiga de Maxine, que le propone ir al sindicato para pedir que se pongan guarderías en el lugar de trabajo.
De sus entrevistas con el sindicato observamos que la maternidad y las demandas de las mujeres trabajadoras son temas bastante ajenos a las preocupaciones del movimiento obrero, lo que excluye así de alguna manera a las mujeres como colectivo de la lucha de clases.
Al término de la sección 9, Louise logra articular los interrogantes que de verdad la oprimen.
Las panorámicas 10 a 12 replantean sentimientos y sensaciones ya tratadas, pero ahora desde la nueva seguridad que ha adquirido Louise.
Primero, se reencuentra con su propia infancia a través de las fotos de un viejo álbum en la casa de su madre.
Después se enfrenta a Chris de algún modo, mostrándose distante de él, mientras él intenta hacer que ella y Maxine se concentren en la película que quiere mostrarles y ellas hablan, distraídas, sobre sus cosas.
La película que muestra Chris consiste en la lectura de un diario por parte de la artista feminista Mary Kelly y constituye una entrada a la interpretación psicoanalítica.
(Wollen, 1981) Esto culmina en la panorámica siguiente, cuando Louise interpreta un extraño sueño que Maxine ha tenido: "El lenguaje clínico [del texto leído] rompe el ritmo del lenguaje interior que Louise y las mujeres en general han utilizado para oponerse al lenguaje 'masculino' que predomina en la cultura.
Pero inmediatamente queda compensada esa ruptura con la interpretación que hace Louise del sueño de Wieland, Schneemann, Storm de Hirsch, en EE.UU.).
Entre las bailarinas destacan Yvonne Rainer en EE.UU. y Sally Potter en Inglaterra.
Rainer es una de las pocas mujeres directoras norteamericanas que ha podido dirigir largos, manteniendo su personalidad creativa dentro de la difícil industria norteamericana.
Potter, como Varda o Akerman, comenzó como directora de vanguardia, pero fue gestando un estilo peculiar que alcanzó grandes audiencias con su obra más importante, Orlando (1992), que le ha permitido mantener su propia productora cinematográfica y realizar filmes muy personales e innovadores.
Las mujeres cineastas experimentales también están muy preocupadas por la representación del cuerpo y la sexualidad femenina desde su punto de vista como mujeres.
Es conocido el caso de Carolee Schneeman, que filmó Fuses (1967), en parte, como respuesta al filme de Brakhage Loving (1957) en el que la mostraba a ella y su pareja, James Tenney, manteniendo relaciones sexuales.
Schneemann consideraba que Brakhage no había conseguido captar "[their] central eroticism" (Serra y Ramey en Blaetz ed., 2007, 109).
A pesar del escándalo que causaban en la sociedad, este tipo de películas eran frecuentes en la Factoría Warhol, como también lo fueron las que recogían el cuerpo (femenino o masculino) de diferentes maneras.
Por ejemplo, Yoko Ono en No 4 (Bottoms) (1966) y Fly (1970), en la que una mosca se pasea por el cuerpo desnudo de una mujer.
Agnes Varda también produjo su propio manifiesto cinematográfico sobre el cuerpo: un corto titulado Réponse de femmes (1975) en el que un grupo de mujeres expresan verbalmente a cámara los fundamentos de la identidad femenina y un rechazo al uso del cuerpo en publicidad y como espectáculo erótico.
El corto finaliza proponiendo que, junto con la "reinvención" de la mujer que promueve, ha de reinventarse también el amor.
Por último, no podríamos cerrar este artículo sin mencionar la corriente dentro del cine experimental de mujeres que proviene de directoras lesbianas y que tiene algunas representantes ya en los 70, como la norteamericana Barbara Hammer (Multiple Orgasm, 1977; Double Strength, 1978).
La última característica común a las cineastas de esta época que destacaremos es la búsqueda de lenguajes adecuados de expresión, aunque no desde concepciones esencialistas, sino utilizando o subvirtiendo los discursos existentes para generar nuevos mensajes.
En la obra de o la máquina de coser de Annabel Nicolson en Reel Time (1973); y por supuesto, la expresión de la psique de las mujeres que persiguen Dulac y Deren o que destila de los diary films de Marie Menken 12 y de los temas o ambientes de los que se ocupan típicamente los filmes "de mujeres" en la sociedad patriarcal; por ejemplo, el triángulo amoroso de Rainer en Lives of the Performers (1972) o los interiores opresivos de Akerman en Jeanne Dielmann (1975).
Un ejemplo diferente es L'Opera Mouffe (1958) de Varda, rodada cuando la cineasta estaba embarazada.
Se abre con planos de una mujer embarazada desnuda a la que se opone, en el plano siguiente, una gran calabaza que es abierta a cuchillo y despojada de las semillas de su interior.
El recorrido posterior por el barrio de La Mouffe y sus tipos humanos está entrecortado por planos que remiten de nuevo a la maternidad, con ciertas alusiones violentas, como, por ejemplo, una bombilla que es golpeada a martillo y cuando se abre (de forma similar a la cáscara de un huevo) se percibe en su interior la vida palpitante de un pollito que aún no ha terminado de formarse dentro de su "huevo" profanado.
Otra característica significativa pone en contraste a los filmes experimentales de mujeres con los de las vanguardias masculinas y es una razón que a veces se esgrimió para excluirlas de los estudios críticos de estos movimientos.
Se trata de la preocupación por el significado y la lealtad a éste, de modo que, al contrario que los filmes estructuralistas o materialistas y el "Expanded Cinema" muchas de mujeres cineastas experimentales procuran mantener vínculos con la narración.
Esto llega a ser una posición política en el caso del cine que se autocalifica como "feminista": "women cannot be satisfied with an aesthetics that restricts counter-cinema to work on form alone.
Otro aspecto recurrente en las directoras experimentales es su formación anterior y la vinculación de su labor cinematográfica con otras actividades artísticas o, como en el caso de Laura Mulvey, Dulac y Deren, críticas.
Así, algunas de estas cineastas eran bailarinas (Deren, Stella Simons, Sara Arledge, Shirley Clarke, Yvonne Rainer y Sally Potter, por ejemplo) y otras se dedicaban a las artes plásticas antes, durante y después de elaborar cortos de cine-arte (en Reino Unido Annabel Nicolson, y Yoko Ono, Terminaremos con unas palabras del cineasta de vanguardia y crítico británico Peter Gidal que resumen la relación que se establece entre el texto experimental y el espectador:
(Peter Gidal en John du Cane, 1972) Las cineastas experimentales feministas nos mueven precisamente como espectadores a que hagamos ese esfuerzo interpretativo y participemos en el proceso de creación.
Si bien este enfoque ha mantenido sus textos en los márgenes de la industria cinematográfica, también es cierto que ha desarrollado su capacidad expresiva y ha permitido una exploración nada desdeñable sobre el significado de la imagen de las mujeres y su participación en la creación de mensajes propios.
directoras como Laura Mulvey y Jackie Raynal que hablan directamente a cámara, de Yvonne Rainer, que utiliza la danza, o Yoko Ono, que ofrece su versión desde el arte conceptual, hay una constante exploración del lenguaje para incluir su punto de vista personal como mujeres.
Igualmente la hay en directoras como Potter, Varda o Akerman, que además de filmes experimentales también hicieron películas para públicos más amplios.
Ann Kaplan destaca, por ejemplo, el uso del silencio y de la música para simbolizar un rechazo del lenguaje masculino en Nathalie Granger (1972) y se puede decir lo mismo de la asincronía entre imagen y sonido de India Song (1977), ambas de Marguerite Duras.
Maggie Humm apunta a otras técnicas del lenguaje cinematográfico que a veces adoptan las cineastas feministas.
La identificación con la cámara es una de ellas, con filmes que presentan fisuras en las que es posible percibir la presencia y la opinión de la autora.
En otras ocasiones se trata de una ruptura de la ficcionalidad, a través de la cual el texto renuncia a la apariencia de realidad para dirigir preguntas a los espectadores, haciéndoles partícipes, moviéndoles a opinar y a implicarse en la interpretación del filme. nero experimental diary film, que se concentra en elementos sencillos de la vida cotidiana captados de manera espontánea y el uso de aspectos autobiográficos, como hace Chantal Akerman en News from Home (1977), en el que la lectura de las cartas de su madre se superpone a imágenes de la ciudad de Nueva York, donde vive.
Es curioso que la húngara Martha Meszaros también utiliza el diario cinematográfico (aunque de diferentes características) y el cinéma verité que se observa en documentales sobre la vida de las mujeres durante los 60 y 70 en Reino Unido puede relacionarse con esta necesidad de utilizar la experiencia propia. and Wright, 2005, 113).
6 Las técnicas experimentales se reducen a este énfasis en la duración temporal de las acciones, junto con un estilo "primitivo" de narración.
7 Solo están recogidos aquí algunos de los eventos más significativos para la corriente de teoría y crítica cinematográfica feminista durante los primeros años de la década de los 70, los que sucedieron en 1972.
Estos años fueron muy productivos en actividades, publicaciones, asociaciones, congresos o cursos que por primera vez dedicaban atención específica al cine realizado por mujeres a ambos lados del Atlántico.
8 Estas referencias raciales tienen otras connotaciones más complejas, que no podemos discutir en este breve artículo.
10 No hay que olvidar que Mulvey sostenía en su artículo que cualquiera de las posiciones que adoptara la espectadora de los filmes clásicos era negativa para ella como sujeto individualizado.
La crítica feminista posterior ha matizado mucho esta idea.
11 Wollen cita a cineastas como Straub-Huillet, Jackie Raynal, Chantal Ackerman, Yvonne Rainer and Joyce Wieland, como referentes dentro de la vanguardia, afirmando a su vez que Mulvey y él buscaban "a confusion of identity between Europe and America" (Mulvey y Wollen en Johnston y Willemen, 1974, 6).
12 En EE.UU. Marie Menken está considerada como la creadora del subgé- |
REsuMEn: El presente artículo trata de ofrecer una re-evaluación crítica del cine dirigido por mujeres de ascendencia caribeña en el Reino Unido.
Si bien la presencia de directoras afro-caribeñas en la tradición británica es limitada, dada la posición marginal que ocupan como resultado de la combinación de variables como raza, etnicidad, género, y/o clase social, no se puede desestimar el alcance de su aportación a las tradiciones fílmicas femenina, británica y afro-diaspórica.
Aplicando un enfoque comparativo y transcultural a The Passion of Remembrance, codirigida por Maurine Blackwood e Isaac Julien, y Dreaming Rivers, dirigida por Martine Atille, ambas pertenecientes al colectivo Sankofa, este estudio pone de manifiesto las múltiples formas en que sus obras contribuyeron tanto al desarrollo epistemológico del movimiento de las artes británicas negras ("British Black Arts Movement") en las décadas de los años 80 y 90, como al establecimiento de lo que se ha venido a llamar el cine postcolonial británico.
El cinE postcolonial británico
La producción fílmica de dirección afro-caribeña tuvo su punto álgido en los años 80 y principio de los años 90, dentro del movimiento de cine de colectivos, creados en un intento de dar acceso a la representación y recursos públicos a las comunidades minorizadas en el Reino Unido.
Tal y como explica el crítico cultural Kobena Mercer en su Welcome to the Jungle: New Positions in Black Cultural Studies (1994), a principios de los años 80 se produjo una "llamada a la representación de la experiencia negra" (Mercer, 1994, 18) en la esfera cultural pública en Gran Bretaña como respuesta al férreo control policial y demás prácticas discriminatorias a las que estaban siendo sometidas las comunidades migrantes afro-caribeñas y surasiáticas desde décadas anteriores.
1 Desde el ámbito de las artes y la cultura, se urge a la producción de imágenes positivas que contrarresten los modelos prevalentes en los medios de comunicación y el cine comercial en los que de forma persistente se identifica a las minorías étnicas con la criminalidad.
Los esfuerzos de la segunda generación de artistas migrantes, una juventud educada en instituciones británicas en las artes y la cultura, se organizaron por tanto en un primer momento en torno a dos ejes estratégicos: por un lado, el acceso a recursos materiales, que en el caso del cine se centrará en optar a equipos y financiación y, por otro, en el plano estético, se luchará por la apertura de debates en torno a los lenguajes fílmicos y una representación más fidedigna de la experiencia negra (Mercer, 1994, 18).
Esta llamada a la auto-representación encuentra su reflejo en las contribuciones teóricas que, desde la corriente de los Estudios En las próximas páginas se analiza el papel fundamental que tuvo este diálogo entre las artes y la academia (y, en particular, la relación entre el feminismo de color y su incorporación al discurso fílmico en el cine dirigido por mujeres afro-caribeñas) en la revolución cultural y epistémica en la Gran Bretaña de los años 80, algo que Henry Louis Gates, al hacer referencia únicamente a figuras masculinas, pasa por alto en su argumentación.
El cinE dE colEctivos
La formación de los colectivos o talleres de cine establecidos a partir de 1982 con el patrocinio del Greater London Council (GLC) y el Channel 4 de la BBC forma parte del cambio de paradigma al que se apunta en la sección anterior.
La creación del Ethnic Minorities Committee (Comité de Minorías Étnicas) dentro del GLC como respuesta a las revueltas en los distritos londinenses de Notting Hill y Brixton en los años 1976 y 1981 es fruto de las movilizaciones en favor de un tratamiento más igualitario de las minorías étnicas por parte de las instituciones estatales.
Los disturbios que se produjeron en estas y otras comunidades urbanas multiétnicas en la época respondían a lo que Mercer denomina la "brutalidad de las fuerzas tanto del mercado como del estado" (Mercer, 1994, 9) que, durante décadas, había sido infligida sobre las comunidades migrantes.
El alto nivel de desempleo, la falta de acceso a la vivienda y a la educación, la dureza de las actuaciones policiales y de la política migratoria (Mercer, 1994, 9) afectaban con particular virulencia a la población negra, limitando su acceso a los recursos estatales y perpetuando sus condiciones de marginalidad.
La creación del Comité de Minorías Étnicas en el año 1981 fue por tanto una de las respuestas institucionales a dichas revueltas.
A pesar de las limitaciones presupuestarias en las actuaciones de dicho comité impuestas por el gobierno conservador de Margaret Thatcher, es necesario insistir en el importante papel que tuvo la gestión del partido laborista del GLC entre los años 1982 y 1986 en la transformación de las esferas culturales británicas en la primera mitad de los años 80 (Mercer, 1994, 18; Fusco, 1988, 10) En sus análisis de la sociedad británica contemporánea, estos/as autores/as reflexionan sobre la formación de identidades y comunidades diaspóricas en el Reino Unido de la época.
Es necesario tener en cuenta que, si bien la epistemología de los Estudios Culturales se ha aplicado extensivamente al estudio de las obras literarias y artísticas que vieron la luz en los años y décadas posteriores, el diálogo que se establece entre este aparato teórico y la articulación de las mismas preocupaciones en la producción fílmica coetánea no ha sido suficientemente explorado.
Por una parte, el trabajo desarrollado en el Centro de Estudios Culturales Contemporáneos de la Universidad de Birmingham a lo largo de los años 70 y 80 contribuyó de forma efectiva al cambio de paradigma dentro de la epistemología sociológica, de forma que los tradicionales estudios disciplinarios de las relaciones raciales se transformarán lentamente en los análisis multi-e inter-disciplinares que han venido a caracterizar los Estudios Culturales.
Este nuevo paradigma inspiró a su vez la creación de nuevas formas en las artes visuales, potenciando la ruptura de la tradicional dicotomía entre teoría y práctica, algo que, en la opinión de Kobena Mercer, puso en marcha la nueva generación de intelectuales de ascendencia afro-caribeña y asiática de los 80 y los 90, al incorporar las experiencias en el activismo negro en su producción académica (Mercer, 1994, 13).
El desarrollo simultáneo de teoría crítica y práctica artística y su difusión en el dominio público tendrá, por lo tanto, consecuencias fundamentales no solo en el desarrollo de lo que se ha venido a llamar el "Black British Renaissance" 2 sino también, y de forma significativa, en los debates sobre la identidad nacional británica de las últimas décadas, tal y como explica Henry Louis Gates en su Tradition and the Black Atlantic: the work of [...] black British film collectives [...] really can be seen to have deepened and expanded the critical insights of a Stuart Hall, a Paul Gilroy, or a Homi K. Bhabha in a refreshingly fecund and dialectic manner [...].
En este contexto, el cine de colectivos como Sankofa, Black Audio Film y Ceddo, 3 se convertirá en un instrumento más en la lucha por el derecho a la plena ciudadanía por parte de las minorías étnicas en las esferas públicas y políticas.
El activismo político y los debates en torno a la identidad étnica serán, por tanto, uno de los temas fundamentales que se exploran en sus primeras obras.
Las películas y cortos que producen estos colectivos participan de este modo en la creación y difusión de visiones alternativas de la realidad que superen los discursos de criminalización y victimización de las comunidades negras en los medios hegemónicos.
Por medio de una estética vanguardista que transgrede las convenciones genéricas tanto en la forma como en el contenido, los trabajos de estos colectivos tratan de dar voz y forma a configuraciones alternativas de la realidad.
4 Entre las preocupaciones temáticas de Sankofa se encuentran, por ejemplo, la puesta en cuestión de la historia oficial de las comunidades negras en Gran Bretaña, así como un afán por revelar la multiplicidad de experiencias en la esclavitud, el racismo, el sexismo, el colonialismo y la diáspora.
Stuart Hall defiende en su "Assembling the 1980s: The Deluge -and After" (2005) que esta década ha de interpretarse como un momento "genuinamente postcolonial" en el contexto de las prácticas artísticas negras y británicas, dado que a lo largo de estos años se produce una explosión de trabajos creativos de artistas provenientes de lugares que habían sido históricamente marginales a los centros de poder y autoridad.
Desde su punto de vista, este movimiento tiene además trascendencia global, lo que se refleja de forma clara en el rechazo de la comunidad de artistas a que su obra sea interpretada dentro de márgenes nacionales, así como su marcado énfasis en la adopción de perspectivas "laterales, diaspóricas y transnacionales" (Hall, 2005, 2).
Tal y como se detalla en el siguiente epígrafe, desde la óptica de un incipiente feminismo transnacional, obras como The Passion of Remembrance de Maureen Blackwood e Isaac Julien, y Dreaming Rivers, dirigida por Martine Atille, ponen en tela de juicio tanto el marco exclusivo del estado-nación para la creación de las identidades étnicas como el sexismo imperante en discursos dominantes de las narrativas raciales de la época. para la financiación de las artes y la cultura negra de la época, sino también para la difusión de un marco discursivo anti-racista que cambiaría para siempre la política de subvenciones de instituciones como el Instituto de Cine Británico (BFI) o el Consejo de las Artes de Gran Bretaña (Mercer, 1994, 18), abriendo así el camino a la presencia continuada de artistas de diversa filiación étnica en las artes nacionales.
Se da además, como se ha mencionado anteriormente, la circunstancia de que, a principios de los años 80, la segunda generación de migrantes, hijos e hijas de la primera ola de migración caribeña y surasiática que había llegado al Reino Unido en las décadas anteriores, comienzan a reclamar su espacio en las distintas esferas de la vida pública y privada.
En palabras de Kobena Mercer:
(Mercer, 1994, 2) La generación a la que pertenece Mercer y que comparte con los y las componentes de los talleres de cine que aquí se analizan -"the class of 81'" como Isaac Julien se ha referido a ella (Julien en Mercer, 1994, 9)-es la primera generación que creció y se educó íntegramente en el Reino Unido.
Con una formación académica universitaria, Martine Atille, Maureen Blackwood y las/os miembros de los diferentes colectivos participan activamente en los debates dentro del movimiento de las artes negras británicas.
Las reflexiones críticas en torno a la identidad étnica, racial y de género que se plasman en sus películas son, por tanto, el resultado no solo de sus vivencias personales como sujetos racializados en la Gran Bretaña de los 60 y 70, sino también de su conocimiento de las aproximaciones teóricas que se estaban desarrollando en las instituciones académicas en las que se formaron.
Como señala Stuart Hall, a partir de los años 60, "[i] dentity acquired political meaning.
LA DIÁSPORA AFRO-CARIBEÑA EN EL REINO UNIDO demanda su espacio en la sociedad británica, participando activamente en la vida social y tratando de abrirse a la diversidad dentro de la propia comunidad caribeña.
La participación de Maggie y su hermano menor en la lucha por los derechos de las mujeres y la comunidad gay da cuenta de este cambio de paradigma.
El entorno urbano en que se desarrolla la vida de Maggie contrasta con el paisaje desértico en que se enmarca el denominado "paisaje de los oradores".
Esta parte de la película, dirigida por Maureen Blackwood, se intercala en la narrativa anterior y sirve como marco discursivo para el resto de las acciones.
En ella, una feminista negra confronta dialécticamente a un activista masculino del movimiento Black Power acusándole de su total indiferencia hacia cuestiones de género.
Es esta parte, que abre y cierra la película, la que establece el marco narrativo en el que se insertan el resto de tramas.
Sin embargo, su importancia dentro del conjunto del filme ha sido omitida sistemáticamente por la crítica cinematográfica, eludiendo la centralidad de las preocupaciones feministas de los y las miembros del colectivo en sus películas, algo que las componentes del colectivo expresan abiertamente (Fusco, 1988, 23-36; Dixon, 1998, 59-71).
Paradójicamente, esta omisión por parte de la crítica especializada en su lectura del filme tiende a replicar los mismos sesgos sexistas que la obra trata de denunciar, sobre todo si consideramos, como hace Jim Pines, que es precisamente su enfoque feminista lo que la diferencia del resto del cine de los colectivos:
FEminismo y Etnicidad En drEaming rivErs y thE passion oF rEmEmbrancE
El cine de Sankofa se distingue del de otros colectivos por su especial interés en la articulación de las diferencias de género y orientación sexual en las comunidades afrodiaspóricas (Atille en Fusco, 1988, 54).
El colectivo fue creado por Martina Attille, Maureen Blackwood, Isaac Julien y Nadine Marsh-Edwards en 1983, y toman su nombre de un término proverbial de la mitología Akan (Ghana).
El símbolo utilizado para representar el término "sankofa" es un pájaro que mira hacia su cola, y se interpreta como la necesidad de recuperar el pasado para poder enfrentarse al futuro.
Esta idea está presente de una forma u otra en todas las obras del colectivo y es particularmente relevante en las películas de las dos autoras aquí analizadas.
Tanto en The Passion of Remembrance (1986) como en Dreaming Rivers (1989), la reevaluación del pasado de sus personajes y de las comunidades a las que pertenecen se presenta como un paso indispensable para la reconciliación con el presente y el futuro.
La mirada desde el feminismo a las tradiciones heredadas pondrá de manifiesto, además, las omisiones en la narración lineal de la historia de las comunidades afro-caribeñas producidas desde las instituciones hegemónicas.
Maureen Blackwood e Isaac Julien, fue una de las obras de mayor éxito y reconocimiento internacional dentro del cine producido por los colectivos.
La obra entrelaza dos narrativas diferenciadas: una, dirigida por Isaac Julien, cuenta la historia de Maggie Baptiste, una joven que da voz y forma a las contradicciones y dificultades a las que se enfrenta su generación en distintos ámbitos sociales.
Esta parte tiene como hilo conductor la lucha interna de la joven en su apoyo al activismo negro desde una perspectiva crítica hacia el sexismo y la homofobia imperante en este movimiento político.
Con escenas de la vida urbana como telón de fondo, los diferentes miembros de la familia Baptiste reflejan las diversas dificultades a las que se enfrenta la comunidad caribeña en la época.
Así, mientras las primeras generaciones representadas por el padre y la madre viven una cierta nostalgia por la pérdida de sus raíces, tal y como se extrae de un episodio en el que el padre y el hermano mayor critican la preferencia de Maggie por el pop británico frente al calipso, la generación más joven
EmILIA mARíA DURÁN ALmARzA se traduce así en su papel secundario de apoyo y ayuda al movimiento, a través de la incorporación acrítica del sexismo imperante en la conceptualización de la familia al nacionalismo cultural negro de los años 60.
El rechazo a esta conceptualización se deja sentir en el discurso de la oradora en The Passion of Remembrance en el extracto arriba citado.
Por otro lado, la extrapolación del rol maternal de las mujeres al ámbito público da lugar a una serie de implicaciones que también encuentran su resonancia en la obra.
La defensa de los derechos de las mujeres y los derechos de la comunidad
LGQTB, representados en la homosexualidad del hermano de Maggie y la aceptación de ella y sus amigas de la diferencia sexual, surgen por tanto del mismo paradigma de rechazo a los roles tradicionales de hombres y mujeres en la sociedad.
La superación de modelos basados en la figura maternal y la familia nuclear hetero-patriarcal como ideales de feminidad, dos de las reivindicaciones centrales en el movimiento feminista, encuentran su reflejo en las dos películas aquí analizadas: en The Passion of Remembrance en la forma de reivindicación de la diversidad y la diferencia dentro de las comunidades negras, y en Dreaming Rivers a través de la reflexión sobre la figura de la madre y la familia fuera de esquemas tradicionales, tal y como se explicará más adelante.
Por otro lado, es necesario insistir asimismo en la importancia de ambas obras en el establecimiento de un marco discursivo que pone de manifiesto el intenso carácter transnacional del movimiento renacentista de las artes negras británicas.
Al hacer explícitas las influencias de las figuras del Black Power estadounidense tanto en el movimiento negro británico como en la propia película, el discurso de la mujer oradora inserta The Passion of Remembrance en la esfera cultural de lo que Paul Gilroy denominaría unos años después "el Atlántico negro" (Gil-variantes, al ofrecer una lectura compleja de la diversidad de factores que confluyen en la formación de las identidades étnicas.
Así, la crítica al sexismo latente en la ideología de los movimientos de liberación negros como el Black Power está presente en varias formas en la película, pero es particularmente explícito en el alegato que hace la mujer en el llamado "Paisaje de los Oradores" en torno a la necesidad de incluir la experiencia femenina dentro del movimiento negro.
De este modo, desde los primeros segundos de la película, la mujer negra expresa abiertamente su frustración por la falta de consideración de la situación de las mujeres en los discursos del movimiento.
El monólogo de la mujer, a quien se presenta sola en un paisaje desértico, explica cómo la participación de las mujeres ha sido relegada sistemáticamente a un papel secundario:
En este pasaje hace referencia, por tanto, a la lucha de las feministas negras por el reconocimiento de sus preocupaciones y derechos dentro de los movimientos de liberación negros.
Como explica Patricia Hill Collins en su obra From Black Power to Hip Hop.
Racism, Nationalism and Feminism (2006), el hecho de que las corrientes afro-centristas, como el resto de las ideologías nacionalistas, se basen en el ideal de la familia nuclear hetero-patriarcal para sus formulaciones sobre la construcción de la cultura, la identidad, la solidaridad y el servicio a la comunidad da lugar a que los roles atribuidos a hombres y mujeres en el ámbito político sean radicalmente diferenciados (Hill Collins, 2006, 106).
La subordinación de las mujeres en la familia nuclear a su roles como "madres" y "esposas" La articulación de la diferencia y la apertura a lo novedoso se refleja en la película en la defensa de la formación de identidades etno-culturales que transciendan los límites impuestos por los modelos identitarios basados en la homogeneidad, ya sea de índole racial, cultural o sexual.
El diálogo de la mujer y el hombre negro representa por tanto la lucha entre formas de entender el mundo, tal y como explica Atille: "The man and the woman in the landscape could easily be the old guard versus the new guard; the static old guard man versus young, volatile woman with new sense of politics, full of resentment and frustration" (Atille en Fusco, 1988, 30).
La mirada abierta al futuro y a la diversidad que representa la mujer en el paisaje de los oradores, y por lo tanto, por extensión, el movimiento feminista negro británico, se articula asimismo, si bien de forma diferente, en la obra de Martine Atille.
Dreaming Rivers (1988) es un cortometraje que, como explica su directora en una entrevista con Coco Fusco, surgió como un proyecto en torno a la representación de las mujeres negras y se convirtió en una reflexión profunda sobre los conceptos de continuidad y transformación y su articulación en las artes visuales de mujeres británicas contemporáneas (Atille en Fusco, 1988, 37).
En la obra, el conflicto entre tradición y modernidad se presenta a través de su protagonista, Miss T., una mujer caribeña atrapada entre dos mundos: el Caribe de su pasado y la Inglaterra del presente.
En su lecho de muerte, la mujer hace un repaso a los diferentes elementos que, a lo largo de su vida, han dado forma a su subjetividad.
Como migrante de primera generación, su posición subjetiva es diferente a la de las y los protagonistas de The Passion of Remembrance, quienes comparten localización generacional con sus hijas e hijo.
Así, para Miss T., la isla de Santa Lucía continúa ocupando un lugar central en la construcción de su identidad étnica, algo que se refleja en las referencias culturales a las que hace alusión la película.
The Passion of Remembrance contribuye así al productivo diálogo entre las artes y la crítica al que hace referencia Henry Louis Gates (2010), a la vez que complica el paradigma propuesto por Gilroy al incorporar la tradición intelectual del feminismo negro y de color a la cartografía de las diásporas negras.
Hay en el pasaje de la oradora citado arriba otra referencia importante a las preocupaciones teóricas de la época, lo que apoya la idea de Gates de que teoría y práctica se desarrollan de forma paralela.
Así, por ejemplo, la tensión entre lo local y lo global que propone Stuart Hall en su ya clásico "The Local and The Global: Globalization and Ethnicity" (1991) se refleja en el extracto seleccionado cuando la oradora señala: "Yet, she knew the site of every struggle was real, was legitimate, dealing with local, national issues here" (The Passion).
Este marco teórico está presente además en otros aspectos de la película, ya que, como explica Martine Atille, la combinación de la narrativa de la familia Baptiste con los discursos de los oradores trata de reflejar las diferentes maneras en que se articulan las identidades diaspóricas en la Gran Bretaña de los 80.
Desde su punto de vista:
(Atille en Fusco, 1988, 31) Es precisamente este diálogo transnacional que la mujer en el paisaje de los oradores establece con el feminismo negro y de color estadounidense el que da lugar a la aceptación de la diferencia como seña de identidad de los movimientos feministas y lo que posibilita la articulación de la identidad de Maggie.
Como apunta la oradora en lenguaje alegórico, la lucha de las mujeres negras por el reconocimiento de sus derechos dentro tanto de la comunidad negra como del propio movimiento feminista resultó en una paulatina aceptación de la diversidad, algo que los líderes del Black Power no están aún en condiciones de reconocer:
EmILIA mARíA DURÁN ALmARzA diaspórica apunta de nuevo al Atlántico negro como marco de referencia para la construcción de su subjetividad.
El discurso afro-centrista se presenta, por tanto, como uno más de los disponibles para la construcción de identidades en la diáspora negra.
La subjetividad de la segunda hija se articula en torno a los conceptos de intersticialidad o hibridez cultural desarrollados desde los estudios postcoloniales y el feminismo de color a lo largo de la década de los 80 y 90.
Ella combina elementos de diversos sistemas culturales para dar forma a una identidad híbrida, en la que su peinado trenzado apunta a su afro-caribeñidad, mientras que su ropa es de estilo occidental.
El hijo varón, por su parte, se puede interpretar como una referencia hacia el modelo asimilatorio, ya que ni en su acento ni en su forma de vestir hay vestigios de su herencia caribeña.
El hecho de que lleve un traje de chaqueta apunta asimismo a su ascenso social y su integración en la clase profesional británica, un fenómeno que se suele asociar en los discursos dominantes con el abandono de los sistemas culturales originarios a favor de los de la sociedad de acogida.
El rechazo a la posición subjetiva que ocupa su madre como mujer, negra, migrante de primera generación y de clase social baja, se hace patente también de forma verbal cuando afirma: "I was ashamed of the things in this house" (Dreaming Rivers).
Esta narrativa convive en la obra, pues, con otros acercamientos a la articulación de identidades diaspóricas, entre los que el marco transatlántico ocupa un lugar preeminente, ya que da forma a la subjetividad de tres de los cuatro personajes protagonistas.
Ya se ha mencionado cómo las hijas incorporan influencias diaspóricas en la actuación (performance) de su subjetividad, pero será el personaje de Miss T. quien establezca la centralidad de este marco discursivo en su narrativa de forma más explícita.
Así, por un lado, la imagen recurrente del barco y el sonido del agua del mar como lugares de tránsito y desarraigo entroncan de lleno con la imagen del barco como cronotopo al que hace referencia Paul Gilroy en su ya clásico estudio (Gilroy, 1991, 4).
Es un barco el que transporta a su marido como migrante a Inglaterra en primer lugar, y, más adelante, será ella misma la que cruce el Atlántico para reunirse con él en la "fría" Inglaterra, siendo este viaje lo que dará lugar a la formación de su identidad subalterna.
El viaje de Miss T. supone, sin embargo, una variación desde una postura feminista con respecto a las narrativas prevalentes en la diáspora caribeña en la que son tradicionalmente hombres quienes cuentan en primera la protagonista articula algunos pensamientos y canciones, como el marcado acento caribeño de su inglés y los rituales en preparación a su muerte hacen referencia explícita a sistemas culturales caribeños y afro-diaspóricos.
El proceso de subalternización que sufre la mujer protagonista en la sociedad británica se refleja en su aislamiento social, algo que se percibe en la película en el hecho de que todas las acciones transcurren dentro de la casa de la protagonista, una casa llena de objetos y fotografías que forman un sistema complejo de signos desde el que reconstruir la autobiografía de Miss T. En este sentido, la narrativa de la protagonista se sitúa fuera del ámbito de representación, ya que el lenguaje natural, el lenguaje escrito y la lengua inglesa, los modos dominantes, están prácticamente ausentes en su discurso, y en ningún momento transciende el ámbito de lo privado.
Su posición subjetiva se sitúa por tanto en la esfera de la subalternidad.
La narrativa en primera persona de Miss T. se articula a través de lenguajes subalternos (fotos familiares, objetos, folklore, lenguaje criollo, oralidad) indescifrables en el ámbito discursivo dominante.
Esto se refleja asimismo en el hecho de que las referencias hacia ella por parte de sus hijas y su hijo se hacen siempre en la tercera persona: "She never wore [her hair] like that"; "She never wanted to come here" (Dreaming Rivers).
Aparte de situar su narrativa en el pasado, lo que se puede interpretar tanto como resultado de su reciente defunción como del hecho de que la vida que representa forma parte del pasado, y no del presente, de sus descendientes, la tercera persona establece una distancia entre el sujeto subalterno, construido como objeto, y las subjetividades de las generaciones más jóvenes que, en mayor o menor medida, tienen ya acceso al sistema de representación en el Reino Unido.
Al crecer y educarse en Inglaterra, sus hijas y su hijo, al igual que Maggie y sus hermanos en The Passion of Remembrance, escapan a la subalternidad y sus localizaciones subjetivas se sitúan en la esfera de la negritud británica, un espacio de alteridad desde el que negociar su identidad étnica.
En la obra, las hijas y el hijo de Miss T. representan tres formas diferentes de vivir la negritud en Gran Bretaña: por un lado, la hija mayor, nacida en Santa Lucía, reivindica sus raíces por medio de su vestimenta afro-caribeña y tocado "kufi", y su posición discursiva se refleja también en su marcado acento caribeño.
La incorporación de simbología africana en la puesta en escena de su identidad afro- menos atención que la de sus colegas masculinos se ha traducido en que la producción de estas mujeres como cinematógrafas se haya reducido en el caso de Maureen Blackwood a una serie de cortometrajes a lo largo de los 90, o a su desaparición del mundo del cine como en el caso de Attille.
5 A pesar del reconocimiento del público y parte de la crítica de la época hacia el cine de Sankofa, ninguna de las dos directoras ha podido desarrollar la prometedora carrera a la que apuntaban sus primeras películas, situación que afecta a otras muchas directoras en otras partes del mundo.
6 En el caso del cine de minorías en Inglaterra, esta situación se debe, en parte, a la desaparición a partir de 1996 del GLC y la reducción de los fondos en el resto de instituciones cinematográficas.
Así, los colectivos fueron desapareciendo a lo largo de los 90, y como resultado no existe hoy en día en Gran Bretaña ninguna directora de cine de ascendencia afro-caribeña.
La falta de fondos para la financiación pública de la cultura combinada con la persistencia de esquemas racistas y sexistas ha contribuido, pues, a la presencia limitada de la experiencia afro-diaspórica en las pantallas británicas.
En este sentido se expresa Lubaina Himid al defender que la influencia del sexismo en la sociedad británica trabaja de forma efectiva para no solo marginalizar a las mujeres en el presente sino también para borrar las contribuciones de las mujeres en el pasado, de forma que se obstaculice el establecimiento de epistemologías feministas negras (Himid en Bailey et al, 2005, XIX).
Este estudio pretende contribuir a corregir esta tendencia que, desde corrientes hegemónicas, desprecia sistemáticamente un valioso corpus que a lo largo de los años ha ido configurando redes diaspóricas globales en el marco del feminismo transnacional.
Tal y como se ha demostrado a lo largo de este artículo, el cine de mujeres negras en la Gran Bretaña de los 80 ofrece una mirada alternativa diversa, fragmentada y compleja a la experiencia afro-caribeña, y sus contribuciones al establecimiento de saberes post-y des-coloniales no debe ser ignorada.
El océano y los barcos volverán a tener un papel central en las últimas escenas de la película, representando en este caso el viaje final.
Su afirmación "England makes me so tired...
I want to go home" se entrezmezcla con imágenes y sonidos de olas del mar, mientras se escenifica su partida del mundo de los vivos.
Como explica Manthia Diawara:
(Diawara, 1991, 296-97) Este discurso atlanticista y transnacional en torno a la experiencia diaspórica se complementa con una crítica al discurso de la maternidad que, como se mencionó anteriormente, encuentra su reflejo en la teoría desarrollada por el feminismo negro a ambos lados del Atlántico.
Miss T. rompe con la idea de la madre como transmisora de la cultura y las tradiciones dando a sus hijas y a su hijo la posibilidad de articular su identidad en marcos diferentes, lo que agudizará su posición de subalternidad, puesto que su incumplimiento de las normas hetero-patriarcales la situarán en los márgenes de la comunidad afro-caribeña.
En este sentido, la falta de un análisis riguroso por parte de la crítica de la intensidad de conexiones diaspóricas con corrientes feministas que establecen las obras de Martine Attille y Maureen Blackwood aquí analizadas parece responder también a una sanción a su ruptura con el papel asignado a las mujeres por parte de la sociedad británica de los años 80.
Este es el uso que se hace al adjetivo "negro/a" en este artículo, a no ser que se explicite lo contrario.
LA DIÁSPORA AFRO-CARIBEÑA EN EL REINO UNIDO shortcut |
La directora nigeriana Ngozi Onwurah y la keniata Pratibha Parmar utilizan la gran pantalla para deconstruir el mito creado por occidente en torno a las mujeres africanas.
Lo hacen desde la diáspora, ya que ambas viven y producen su trabajo en Inglaterra, plasmando en sus documentales, cortos y largometrajes el difícil y largo proceso de convivialidad no ya interracial sino también sexual en el Reino Unido.
Onwurah y Parmar hacen uso de sus cámaras para denunciar el acoso sufrido por ambas tanto por su color de piel como por, en el caso de Parmar, su homosexualidad.
Ambas coinciden en señalar el reto que les presenta obtener subvenciones, ya que debido a la temática de sus trabajos la audiencia se supone minoritaria.
Su propósito no es solo llegar a las minorías, sino que su mensaje sea visto y escuchado por el público en general.
La directora nigeriana Ngozi Onwurah y la directora asiático-británica Pratibha Parmar han desarrollado, al mismo tiempo que lo han plasmado en sus trabajos, un sentido de la identidad híbrido al no estar unidas a un solo lugar geográfico y dado que diferentes espacios se han convertido en sus puntos de referencia.
Las artes visuales son para Onwurah y Parmar espacios naturales donde los sujetos nómadas se convierten en una entidad que se redefine para ser identificada, siendo este uno de los objetivos de sus obras.
Ambas coinciden en señalar lo ya articulado por Lan Dong, "Migrants have to ask themselves questions about where they are before they can even begin to solve the problem related to who they are" (Dong, 2004, 66), y también que los nativos se han de hacer la misma pregunta, ya que su país natal ha sido alterado por la pluralidad y diversidad que aportan los sujetos que lo habitan hoy en día.
Tanto Onwurah como Parmar trazan, en varios de sus documentales, la historia del colonialismo británico, dado el gran impacto que ha tenido en sus familias.
Onwurah nace en Nigeria, de padre nigeriano y madre blanca y británica.
Tanto ella como su madre y hermano huyen de Nigeria escapando así de la Guerra Civil.
En el caso de Parmar, su madre nace en Kenia, es luego educada en la India, donde se casa, y posteriormente regresa a Kenia.
Más tarde es forzada a dejar el país y a construir una nueva vida en Inglaterra.
Este bagaje familiar influye en la forma de pensar de ambas directoras, que tratan de responder en sus trabajos a cuestiones de identidad y pertenencia.
Para Gilroy, la convivialidad no elimina el racismo, ni inscribe el triunfo de la tolerancia, pero sí sugiere un espacio diferente para los rituales que han alterado su significado ante la ausencia de creencias exacerbadas en una raza absoluta (Gilroy, 2005, xv).
Es decir, la con- Ya de adolescente y cansada de los abusos de los que asiduamente era objeto, Onwurah deja su pasividad a un lado para convertirse en un sujeto activo.
Cumplidos los quince años, y harta de su estilo de vida, se va de casa con el consentimiento de su madre.
Será entonces, en un tren camino de Londres, cuando una representante de modelos se dirija a ella atraída por la belleza exótica de Onwurah.
Esto la llevó, en los años ochenta, a una exitosa carrera como modelo en Londres.
Al mismo tiempo, Onwurah compagina su carrera de modelo con sus estudios de cine en St. Martin's School of Art y The National Film and Television School, ambas en Inglaterra.
Tras tres años de modelo y cansada de llevar una dieta a base de pastillas y de abstinencia, decide volcarse en su carrera como directora.
Onwurah dirige varios cortos, documentales, capítulos de series de televisión y filmes.
Welcome II the Terrordome (1994) es su primer largometraje; gracias a él se convierte en la primer mujer negra que dirige una película de estas características en el Reino Unido.
Onwurah completa en 1988 su primer trabajo como directora con el documental Coffee Colored Children.
El corto recibe buenas críticas y es premiado en el British Broadcasting Corporation (BBC), el National Black Programming Consortium y el San Francisco Film Festival.
El documental, de quince minutos de duración, recoge las experiencias de dos hermanos negros que crecen bajo la sombra del racismo.
La película es para Onwurah una especie de exorcismo que le permite cuestionar la celebración del llamado melting pot (Foster, 1997, 27).
El documental, de narración poética, consagra el estilo de Onwurah, que es definido como magistral y que muestra la cruda realidad al mismo tiempo que provoca emociones en la audiencia.
La directora combina aquí fantasía y realidad, y se basa en las experiencias vividas y sufridas por ella misma.
Las mismas experiencias que en la adolescencia la llevan a utilizar la fuerza bruta la conducen, ya como directora, a plasmarlas en la pantalla y así articular lo que es difícil explicar con palabras.
En los años noventa produce una serie de trabajos provocadores, como los documentales Fruits of Fear (1990) o Who Stole the Soul? (1992).
Onwurah examina cómo el poder blanco vivialidad, que tanto Onwurah como Parmar aspiran a plasmar en sus obras, es el resultado inevitable de décadas de cohabitación de diferentes razas en Gran Bretaña; se trata de una convivialidad espontánea y no impuesta.
Así pues, este artículo pretende hacer un repaso de la obra de Onwurah y Parmar, no tanto por el hecho de que ambas hayan nacido en África y vivan, por determinadas razones, en el Reino Unido, sino porque sus discursos visuales de denuncia instan al pluralismo con el propósito de que las identidades híbridas se muevan hacia la convivialidad aquí señalada.
Es el propio Gilroy quien enfatiza la necesidad de que las artes contribuyan a este proceso (Gilroy, 2004, 157).
El artículo aborda dos aspectos fundamentales en la filmografía de estas autoras.
Uno de esos aspectos es la otredad de los sujetos no europeos, tema este perfectamente trazado por Onwurah en sus obras, una directora para quien "[t]he body is the central landscape of an anti-imperialist cinematic discourse" (Foster, 1997, 24).
El otro aspecto destacado es abordado en la obra de Parmar, que ofrece un discurso que va más allá de la convivialidad racial para añadir la sexual.
ngozI onwurah: convIvIalIdad racIal
Ngozi Onwurah nace en Nigeria, hija de un nigeriano de color y de una madre escocesa blanca.
Ella y su hermano, Simon Onwurah, pasan parte de su niñez en Nigeria hasta que esta entra en guerra.
La madre de Onwurah huye con sus dos hijos a Inglaterra mientras que su padre se queda para tomar parte en la guerra.
Sin embargo, la seguridad que supuestamente iban a hallar en Inglaterra llevaba consigo un precio.
Si bien se habían ido de Nigeria a causa de la guerra en Biafra, una vez en Inglaterra se dieron cuenta de que habían aterrizado en otra zona de guerra y que solamente ellos eran conscientes de esto.
Onwurah y su hermano eran negros y su madre blanca.
La familia se aloja en un barrio de Newcastle, área hasta entonces no habitada por población de color.
Onwurah y su hermano son enseguida objeto de abusos.
No solamente reciben insultos, sino que también les ponen excrementos a la puerta de casa, les hacen meter sus cabezas en los váteres, etc. Ambos están tan desesperados por ser aceptados que llegan incluso a bañarse en lejía con la ilusión de aclarar la tonalidad de su piel.
Onwurah da cuenta de todo esto en su documental Coffee Coloured Children (1988).
AlEjANDRA MORENO ÁlvAREZ debería mantenerse al margen y evitar enviar a Nigeria misioneros cristianos que sermonean contra las prácticas de control de natalidad.
Onwurah deconstruye, tal y como hemos comentado, el mito que occidente tiene de las mujeres africanas y al mismo tiempo inscribe otro porqué de las cosas, dando así a conocer a "the West", "the Rest".
El corto más aclamado de Onwurah, y uno de los más comercializados en el Reino Unido, es The Body Beautiful (1991), galardonado con el premio al mejor cortometraje en el Melbourne International Film Festival y en el Montreal Film Festival.
Este trabajo autobiográfico explora la relación entre Onwurah y su madre, Madge.
El corto trata de dos historias paralelas: la historia de una madre que se casa con un nigeriano, cría a dos hijos de raza mixta y posteriormente se enfrenta a un cáncer de pecho y a una mastectomía.
Por otro lado, la historia de una hija que crece con una visión diferente de la de su madre blanca, que es objeto de mirada por su otredad, y que admite ser incapaz de ver a su madre como un ser sexuado.
El trabajo se remonta así a los años en los que Onwurah era modelo y, mientras esta está inmersa en su carrera, donde el cuerpo lo es todo, su madre experimenta la decadencia de su propio cuerpo tras la mastectomía.
Onwurah analiza las políticas corpóreas del momento, donde el peso y la imagen del cuerpo llegan a afectar a muchas mujeres, y también explora las relaciones madrehija.
Con este corto Onwurah proporciona un espacio a su madre, como protagonista de la historia y como actriz, dado que la propia madre de Onwurah se interpreta a sí misma.
En una de las escenas más impactantes madre e hija aparecen en una sauna pública; la madre se quita la toalla, exponiendo la cicatriz resultante de la mastectomía, lo que provoca rechazo en las mujeres que en ese momento comparten espacio con ella.
Onwurah, como directora, ve a su madre a través de la cámara, lo que hace que acepte el nuevo cuerpo de su madre tras la mastectomía, y también la observa a través de los ojos de la actriz que interpreta su papel de hija, viendo así Onwurah a su madre como madre, como mujer, como ser sexuado.
Al igual que Onwurah no puede experimentar la mastectomía de su madre, nosotras/os, como espectadoras/es, no podemos entender lo que significa crecer en el Reino Unido como mujer de color y de madre blanca (Foster, 1997, 33). se ha apropiado de la música negra.
Le sigue, en 1993, el documental And Still I Rise, que escribe y dirige.
Esta adaptación del poema de Maya Angelou explora los estereotipos que rodean a las mujeres negras.
Onwurah insta a estas mujeres a defender su propia sexualidad y pluralidad de identidades, y denuncia que el rechazo que en ocasiones reciben es producto de la necesidad que mucha gente tiene de la otredad para así ellas/os poder definirse.
En ese mismo año dirige Monday's Girls (1993), documental que cuestiona las tradiciones culturales africanas en un mundo moderno definido por la individualidad.
Cuenta la historia de dos jóvenes mujeres nigerianas que son invitadas a la tradicional ceremonia de iniciación de las mujeres.
Una de ellas, Florence, lo considera un honor, mientras que la otra, Asikiye, occidentalizada, piensa que dicho evento está pasado de moda y atenta contra la dignidad de las mujeres.
Onwurah narra cómo ambas mujeres son encerradas durante cinco semanas en unas fattening rooms (Foster, 1997, 35), después de lo cual salen para celebrar que son mujeres de la comunidad.
Onwurah trata en todo momento de no caer en la yuxtaposición binaria occidental que tiende a representar esta ceremonia como sexista y salvaje.
Así, las mujeres hablan tanto de lo divertida como aburrida que resulta esta ceremonia.
Florence considera que gracias al ritual se ha convertido en una mujer de verdad (Foster, 1997, 35), en una mujer de la comunidad; mientras que Asikiye no soporta siquiera ver sus pechos desnudos, y es que su occidentalización se lo impide.
Monday's Girls fuerza el debate sobre las interpretaciones conflictivas resultado de ideologías culturales y sentidos de espacio definidos culturalmente, lo que Hall define como "the West and the Rest" (Hall, 1992).
Onwurah celebra que estas mujeres iriabo (vírgenes), tienen en estas "habitaciones de engorde" un espacio propio al mismo tiempo que desconocido por el mundo occidental.
En 1995 dirige The Desired Number, donde cuenta que las familias de Iwollo, en Nigeria, tienen al menos nueve niños dada la necesidad de mano de obra y la alta mortalidad en el país.
Onwurah denuncia que occidente, en lugar de reforzar las políticas de control de natalidad en Nigeria, NGOZI ONWURAH Y PRATIBHA PARMAR: DE ÁFRICA A EUROPA el papel que tuvieron las mujeres blancas.
De ahí que las primeras escenas de la película se remonten a una playa de Carolina del Sur en 1652, donde varios africanos son "vendidos" ante la expectación del gentío blanco.
Con el fin de evitar acabar sus días como esclavos, varios africanos huyen sumergiéndose en el océano para, "metafóricamente", volver a "casa".
Jodie, representada en el pasado, intercambia una mirada con un hombre negro; de esta forma, Onwurah muestra el hecho de que la mujer blanca ve al hombre negro como exótico.
Combinando pasado, presente y futuro, la directora se acerca con su discurso cinematográfico a lo hiperreal e inscribe un nuevo espacio donde los cuerpos de la población negra flotan a través del tiempo y del espacio, trasgrediendo las estructuras binarias hasta ahora establecidas por el discurso dominante.
Y de ahí viene el título, tomado del grupo de rap Public Enemy, ya que dome significa cúpula, "la cúpula del terror".
El discurso dominante ocupa la cúpula de la pirámide; ahí se construyen los significados y los sujetos activos crean a los pasivos.
Esta cúpula es el panóptico de Foucault, espacio en el que los blancos venden la droga a los negros, encasillándolos así en un gueto de donde es tarea ardua salir.
Pero Onwurah deconstruye ese panóptico y hace que los negros se empoderen ocupando un lugar activo en la cúpula.
De ahí la bienvenida al nuevo panóptico "Welcome II".
Para ellos la muerte, representada violentamente en la pantalla, no es el final, sino el inicio del viaje espiritual (Foster, 1997, 41).
Onwurah es también promotora del cine africano.
En 2001 trabaja en un proyecto denominado Mama Africa que trata de dar a conocer el talento de directoras de cine africanas y al mismo tiempo deconstruye los estereotipos occidentales sobre las mujeres contemporáneas africanas.
El proyecto consta de seis cortos, uno de ellos es Hang Time.
El corto, dirigido por Onwurah, trata de un adolescente nigeriano y de su deseo de ser jugador en la NBA.
Onwurah describe el sueño americano desde la perspectiva de un africano.
En el transcurso hacia esta ambición el africano se ve envuelto en un crimen, vende su alma y aprende lo que significa la lealtad a la familia.
Onwurah trata aquí, en todo momento, de aunar África con las experiencias afroamericanas.
En el San Diego Union and Tribune (24 de enero, 1999), Onwurah señala que el cine africano es difícil de comercializar y, si quieren prosperar y darlo a conocer, el mercado está en una
Con la película Welcome II the Terrordome (1994), que recibe el premio del público en el Verona Love Screens Film Festival (1995), Onwurah se consagra como una contadora de historias de renombre.
Su estreno es sonado, dado que se trata del primer largometraje dirigido por una mujer de color en el Reino Unido.
Fiel a su estilo, la película recoge temas como el racismo e incluye amor interracial y odio racial.
Las críticas alaban a esta directora por ofrecer al público un testimonio de la convivialidad tan desgarrador como honesto.
En las producciones hollywoodienses las mujeres y hombres negros son devaluados constantemente, de ahí que Onwurah cree una ciudad distópica y futurista donde solamente vive la población negra y donde su sustento económico sea la venta de drogas.
Dos bandas formadas por gente de color se pelean mientras hacen negocios con clientes blancos.
Angela, casada con Black Rad, intenta proteger a su hijo Hector del mundo de las drogas.
El hermano de Black Rad, Spike, vive con una mujer blanca, Jodie, que está embarazada.
El exnovio blanco de Jodie, Jason, es racista, y cuando ve a Jodie con Spike denuncia a la banda de Spike ante la policía.
Jason asalta a Jodie y la golpea hasta que le provoca un aborto.
Mientras tanto, Hector muere cuando la policía está arrestando a la banda de Spike.
Como consecuencia de esto, Angela mata a Jason y al policía blanco que intenta arrestarla.
La familia de Angela culpa a Jason y a Jodie de la muerte de Hector y del arresto de Angela.
La abuela de Hector, Rosa, culpa a los blancos de todo este odio, mientras una voz en off de un hombre negro explica que solamente siente furia.
Onwurah recontextualiza la opresión de hombres y mujeres de color por parte de la población blanca y, en este caso, AlEjANDRA MORENO ÁlvAREZ las en universidades como la Florida Atlantic University o la University of California.
Imparte talleres en el Actor's Centre de Londres.
Actualmente, Parmar tiene entre sus futuros proyectos realizar un documental sobre Drag Queens y también dirigir una película.
Este último proyecto trata el tema de cómo la mayoría de las mujeres del mundo no se siente conforme con el cuerpo con el que han nacido y cómo esta experiencia lleva, con frecuencia, a mujeres de diversas culturas a modificar, reformar y alterar sus cuerpos para "encajar" en los cánones estéticos establecidos.
Para este proyecto trabaja junto a Eve Ansler, autora de The Vagina Monologues.
En su filmografía destaca, como ya hemos apuntado, la temática de sus cortos, documentales y filmes.
Su obra más reciente es el filme que dirige en 2006 y que lleva por título Nina's Heavenly Delights.
Se trata de una película ambientada en Glasgow que narra la historia de una mujer de ascendencia India que regresa a Escocia para el funeral de su padre.
Allí descubre que su progenitor, dueño de un restaurante especializado en curry, había solicitado concursar en la Best of the West Curry Competition.
La protagonista decide retornar a Glasgow para hacerse cargo del restaurante de su padre.
A través de la comida, Parmar nos habla del amor, de los matrimonios de conveniencia y de la dificultad de la convivialidad en Glasgow.
Entre receta y receta, y con la banda sonora de Daydream Believer de The Monkees, el espectador se olvida de los puntos principales que aborda Parmar, como la relación homosexual de la protagonista, para sumergirse en esta película de blockbuster con tintes de Bollywood.
Ya en las primeras escenas, Lisa, interpretada por Laura Fraser, llega al funeral de su padre en una furgoneta que tiene un eslogan pintado que dice "Live your dream".
Contrasta así la muerte con la sugerencia de vivir un sueño, lo cual acaban consiguiendo los protagonistas de la película, puesto que Lisa logrará llevarse el premio al restaurante con el mejor curry y también sellará con un beso ante las cámaras su relación lésbica con Nina, interpretada por Shelley Conn.
El hermano de Lisa reconoce ante su madre que se ha casado con una chica blanca escocesa y la propia madre admite que quiso al padre de sus hijos, pero que de quien está verdaderamente enamorada es del dueño del restaurante "The Jewel of the Crown".
Termina el filme con un baile escocés interpretado por la hermana pequeña de Lisa.
Así, audiencia afroamericana (citado en "Afrocentric News").
Teniendo en cuenta el impresionante trabajo que hasta ahora ha realizado, Onwurah tiene la capacidad de llevar el cine africano no solo a la audiencia afroamericana, sino también a la norteamericana de diferentes razas y culturas.
Si bien su trabajo trata principalmente de sujetos que luchan por encontrase a sí mismos, los espectadores y las espectadoras, independientemente del color de su piel, se verán identificados/as.
PratIbha Parmar: convIvIalIdad sexual
Pratibha Parmar nace en Nairobi, Kenia, de ascendencia India.
En 1967, y siendo una niña, su familia se traslada a Inglaterra.
Estudia en la Universidad de Bradford, donde se gradúa y realiza sus estudios de postgrado en el centro de estudios culturales de la Universidad de Birmingham.
Comienza su carrera cinematográfica con la realización de documentales que ya esbozan la pasión de Parmar, que no es otra que la de dar vida en la pantalla a nuevos sujetos que poco tienen que ver con los creados por el discurso dominante.
Su trabajo, por el que ha recibido numerosos premios, se centra en la representación de mujeres, siempre abordando temas sociales.
En octubre de 2007 es premiada con el Visionary Award por su obra presentada en el One in Ten Film Festival.
También obtiene el Life Time Achievement Award en el San Francisco Frameline Film Festival.
En su producción destacan los vídeos musicales para artistas de renombre como Morcheeba, Tori Amos, Ghostlands y Midge Ure.
También es una reconocida escritora; entre sus obras cabe señalar Warrior Marks: Female Genital Mutilation and the Sexual Blinding of Women (1996), libro escrito conjuntamente con Alice Walker, y la edición de Charting the Journey: Writings by Black and Third World Women (Grewal et al., 1988).
Las películas de esta directora polifacética, que cuenta con su propia productora (Kali Films), han sido exhibidas en festivales internacionales.
Dada la temática que aborda en sus trabajos es, al igual que Onwurah, objeto de estudio en los departamentos de Estudios de la Mujer o Estudios Cinematográficos, de ahí que sea invitada a impartir char- cuenta con la colaboración de Alice Walker, autora, entre otros textos, de El Color Púrpura (1982), premio Pulitzer en 1983.
Warrior Marks trata abiertamente sobre la ablación, tema por aquel entonces tabú para la comunidad internacional y que para Parmar, cuyos trabajos abarcan temáticas e ideas que frecuentemente provienen de sus propias pasiones y compromisos, representa un asunto de derechos humanos.
Las mujeres de las que se ocupa en este documental no son presentadas como víctimas, sino como mujeres resistentes, luchadoras y que han logrado sobrevivir, y continúan sobreviviendo, a pesar de lo que se les ha hecho.
Así pues, Warrior Marks articula la forma de vivir de las mujeres que han sufrido la ablación.
La propia Parmar comenta:
Recuerdo haber tenido una larga conversación con Awa Thiam, una feminista africana que escribió un libro extremadamente importante, publicado en el Reino Unido llamado Black Sisters Speak Out (Hablan las hermanas negras) (1978), un análisis feminista sobre la opresión de las mujeres africanas.
Awa escribió en su libro un capítulo sobre la mutilación del clítoris y la circuncisión femenina y por haber hablado tan franca y abiertamente, fue condenada al ostracismo en Senegal.
La gente la criticó masivamente, cuestionándola: "¿Por qué expones nuestra cultura de esta manera negativa?"
Recuerdo haberle preguntado a Awa, cuando la conocí, en Senegal: "¿Cómo te sientes respecto a que nosotros vengamos acá y hagamos esta película?"
Ella dijo: "Sabes, trabajo sobre la base y el convencimiento de que hay una hermandad femenina universal y que estamos todas juntas en esto.
Ustedes en Occidente quizás estén luchando contra otras cosas, pero para nosotras la lucha contra la mutilación genital femenina es una prioridad.
Ustedes pueden ayudarnos y unirse a nosotras en esta lucha dándole difusión al tema, sacándolo afuera y poniéndolo en la agenda mundial, en el mundo".
(Parmar en "Escuela Abierta de Feminismo.
Awa Thiam") Parmar tiene en su agenda denunciar el racismo y "normalizar" la homosexualidad, como ya hemos visto en su filme Nina's Heavinly Delight.
El documental Double the Trouble, Twice the Fun (1992) trata sobre la discapacidad y homosexualidad de hombres y mujeres.
Fiel a su estilo, la película persigue "normalizar" y no generar sentimientos de compasión en el público.
Parmar recrea la dificultad de ser discapacitado y gay, y deconstruye la idea de que la gente discapacitada sea infeliz y no tenga vida sexual.
Siguiendo el mismo hilo temático, Khush (1991), premiada esta película, que se asemeja a Como agua para chocolate (1992) del director mejicano Alfonso Arau y basada en la novela del mismo título de Laura Esquivel, une a Escocia y a India, siempre representada en la película por el curry y el monumento emblemático del Taj Mahal, y muestra el estado de convivialidad racial y sexual articulado por Gilroy.
Parmar nos recuerda, como también hacen Shohat y Stam, que "Europe itself is a synthesis of many cultures, and that the West is a'collective heritage, an omnivorous mélange of cultures'" (Shohat y Stam, 1994, 14).
Parmar admite la dificultad de encontrar financiación para producir Nina's Heavenly Delight, puesto que no solamente aborda la convivialidad interracial sino también el lesbianismo.
No es de extrañar, por tanto, que esta directora, para mantener su productora, dirija series para la televisión de carácter comercial, como varios capítulos para la serie Doctors (2002): Trapped; Never Forget; Carry That Weight; Golden Years y A Matter of Perspective.
Al igual que Onwurah, también dirige varios capítulos para la serie de televisión Siren Spirits (1995).
No obstante, al igual que hace en su único largo, trata de introducir en sus trabajos la temática social, como es el caso de los cortos Playing Dead (2008), Sita Gita (2000) o Wavelenghts (1997), que también tratan del amor.
Este último es un cortometraje ambientado en bares gays y donde una mujer intenta encontrar buscar sexo seguro.
Memsahib Rita (1994) sigue la misma línea que el corto White Men Are Cracking Up dirigido por Onwurah.
Parmar utiliza aquí el realismo mágico y analiza la violencia física y emocional que produce el racismo.
Parmar dirige documentales de temática variada, y es en ellos donde profundiza su compromiso social, el mismo que ya de adolescente le llevó a realizar trabajos sociales voluntarios en centros de acogida de mujeres asiáticas.
Haremos aquí una selección de los mismos que ordenaremos no de forma cronológica, sino por su temática: racismo, colonización, feminismo y lesbianismo.
Entre los documentales en los que analiza el racismo destaca Warrior Marks (1993).
Con esta obra Parmar obtiene el premio otorgado por el público en el 11 Festival Internacional de las Mujeres en Madrid.
Y siguiendo la misma línea, en Emergence (1986) analiza la identidad, alienación y la historia de las mujeres en el contexto de la diáspora.
Cuatro mujeres artistas negras y del tercer mundo hablan de sus proyectos, entre ellas la poeta feminista afroamericana Audre Lorde y la artista palestina Mona Hatoum.
Parmar deja clara su militancia feminista en documentales como The Righteous Babes (1998), donde explora la intersección del feminismo con la música popular.
La keniatabritánica analiza el papel de las mujeres artistas en los años noventa y su influencia en el mundo moderno, de ahí que estudie figuras destacadas del panorama musical como por ejemplo la rockera Ani DiFranco.
Para Parmar la cultura no es monolítica, sino que está en constante movimiento, lo que explica que le guste estar a tono con los cambios y transformaciones; The Righteous Babes es un claro ejemplo.
La propia historia de Parmar como cineasta, que en la última década se ha centrado en asuntos con relevancia social y política, particularmente aquellos que afectan a las mujeres, así como su continuo compromiso con el feminismo, ayudaron a dar forma, contenido y estilo visual a este documental.
Parmar hace accesible las ideologías feministas a una audiencia más amplia; y es que The Righteous Babes nos recuerda que antes de las Spice Girls existió una larga historia de mujeres en la música, mujeres verdaderamente subversivas y desafiantes.
En cuanto a la homosexualidad, conviene destacar que si ya en Nina's Heavenly Delight Parmar "normalizaba" la sexualidad, lo mismo hace en Jodie: An Icon (1996), documental que ofrece una mirada sobre las maneras en que la actriz de Hollywood Jodie Foster es erigida como icono lésbico.
Y lo mismo sucede con Flesh and Paper (1990), documental que resulta ser una exploración lírica de sentidos y sensibilidades de una poeta lesbiana india, Suniti Namjoshi.
Onwurah y Parmar son grandes narradoras de historias que utilizan la imagen en lugar de la palabra para plasmar la convivialidad contemporánea y los avatares de las minorías.
De hecho, Onwurah considera que las africanas y los africanos son estupendos contadores de relatos, dado que así por el público en el 7 Festival Internacional de las Mujeres en Madrid, recoge la dificultad de ser gay y de color en espacios como Reino Unido, Norteamérica e India.
Las barreras geográficas se rompen en esta película para unir experiencias de soledad y, al mismo tiempo, Parmar subraya la sororidad de ser "khush", término que en urdu significa "placer estático".
Esta directora trata también el tema del racismo en Sari Red (1988), documental en memoria de Kalbinder Kaur Hayre, una mujer indo-británica asesinada en 1985 en un ataque racista en Inglaterra.
Parmar examina el temor de las mujeres asiáticas ante la violencia tanto en los espacios públicos como privados; de ahí el título de este documental, que se refiere al rojo de la sangre y del sari, y simboliza así la sensualidad e intimidad de las mujeres asiáticas.
Dado que ha habido tantos asesinatos racistas en Inglaterra, estos, dice Parmar, a veces se convierten simplemente en estadísticas: "Quise hacer un video que rescatara a esta mujer valiente de convertirse en una nueva estadística y recordar su vida, sus sueños, su potencial" (Parmar en "Escuela Abierta de Feminismo.
Este potencial al que hace referencia Parmar es proyectado en el documental A Place of Rage (1991), película sobre mujeres afroamericanas implicadas en el movimiento de los derechos sociales.
El documental recoge las entrevistas de Angela Davis, June Jordan y Alice Walter, donde debaten sobre cómo Rosa Parks y Fannie Lou Hamer, entre otras, revolucionaron la sociedad americana.
La temática de la colonización es abordada por Parmar en Bhangra Jig (1990), un corto que realiza por encargo de Channel 4 en 1990 con motivo de la celebración de Glasgow como capital europea de la cultura.
Este documental, ambientado una vez más en Glasgow, trata de una mujer asiática que camina por la ciudad observando los iconos arquitectónicos, signos del imperio británico.
En contraposición, también observa cómo las comunidades asiáticas han erigido sus propios iconos, reafirmándose no como colonizados, sino ya como habitantes de una ciudad multicultural.
El corto ofrece nuevos significados de lo que simboliza ser asiático, británico y europeo.
Le precede Brimful of Asia (1988), donde explora la segunda generación de surasiáticos en la cultura británica de finales de los noventa.
The Colour of Britain (1994) recoge el trabajo de artistas asiático-británicas/os como Anish Kapoor, Jatinder Verma, Shobhana Jeyasingh, Sutapa Biswas, Chila Kumari FIlMOGRAFíA And Still I Rise (Dir.
Recibido: 30 de abril de 2011 Aceptado: 30 de mayo de 2011 crítica a la industria del cine británico por relegar, en su programación televisiva, el trabajo dirigido por y para un público de color a una franja horaria de menor audiencia.
También se opone a que se considere que el concepto de trabajos dirigidos por gente de color sea destinado a gente de color, dado que muchas historias de negros, especialmente las historias de británicos de color, afectan y tienen que ver también con la gente blanca.
Parmar sigue esta misma línea y subraya que "leemos en las imágenes lo que queremos leer en ellas, dependiendo de nuestros propios deseos y necesidades" (Parmar en "Escuelta Abierta de Feminismo.
Tanto Onwurah como Parmar tienen, como se ha demostrado, la necesidad de denunciar la aún deficiente convivialidad multicultural y sexual.
es como han conservado su historia.
La directora cree que si regresara a Nigeria, un tío suyo se sentaría a su lado y le contaría un cuento que la llevaría a 1600, a sus antepasados.
De ahí que ella misma se defina como una contadora y directora de historias.
No obstante, esta labor no siempre es fácil.
El mundo del cine independiente es muy competitivo y depende de las subvenciones.
Incluso Onwurah se ha encontrado con situaciones en las que sus películas son subvencionadas con menos presupuesto que las de otras/os directoras/es.
En una entrevista para The Independent (25 de noviembre, 1996) Onwurah comenta esta frustración y señala que no entiende por qué la gente piensa que las películas dirigidas por gente de color son más baratas (citado en "Answers.com.
Así, Onwurah hace una
Ngozi Onwurah y P. Parmar, entre otros, 1995, TV).
Doctors (Serie televisiva, BBC -varios episodios dirigidos por Patribha Parmar). |
El artículo realiza un acercamiento a las directoras de cine más relevantes de la etapa comunista en Hungría, destacando sus características comunes así como las especificidades de cada una, en un intento por poner en valor su contribución a la historia del cine de su país.
Por lo general, se trata de mujeres transgresoras, que han roto las convenciones establecidas por el régimen y han tratado de ofrecer una nueva visión de la historia, partiendo de su propia experiencia.
Panorama del cine húngaro desde la sgm hasta el desmantelamiento del telón de acero
Desde la época del mudo, la cinematografía húngara cuenta con una rica y larga tradición, forjada por artistas internacionalmente reconocidos y premiados.
Tras la SGM, con la nacionalización de la industria, el Estado se convirtió en el único productor de cine, y el séptimo arte empezó a ser considerado como un instrumento educativo, de culturización y propaganda al servicio del Partido Comunista, que definía las tendencias estéticas e ideológicas y contaba con órganos censores a su servicio.
Al igual que en el resto del bloque comunista, se trató de reprimir la individualidad y la originalidad.
Se impusieron el culto a la personalidad de Stalin y el realismo socialista, que se caracterizaba por representar la realidad de manera fiel y fácilmente comprensible por las masas, así como por la creación de personajes patrióticos y entusiasmados con la reconstrucción del país.
Entre los directores más prolíficos de aquellos años, por su capacidad de eludir los problemas políticos, destacan Felix Mariássy, Viktor Gertler, Márton Keleti y Frigyes Bán.
Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en otros países comunistas, en Hungría la cultura cinematográfica no fue totalmente reprimida, lo que hizo posible la aparición de obras con un importante valor artístico, firmadas por autores como Zoltán Fábri o Károly Makk.
Tras la muerte de Stalin, coincidiendo con el deshielo del régimen soviético y su incipiente apertura al exterior, en toda Europa del Este se vivió una auténtica revolución fílmica, que dio lugar a un cierto renacimiento de las cinematografías nacionales.
Las autoridades se volvieron más permeables a las nuevas sensibilidades y se permitió a los artistas ampliar su margen de actuación dentro del realismo socialista.
Los filmes se poblaron de "héroes humildes", obreros que simplemente hacían bien su trabajo y, con ello, contribuían a la lucha contra el capitalismo.
Asimismo, se empezó a representar la vida cotidiana y a hablar más o menos abiertamente de los problemas sociales.
En Hungría, aunque la renovación introducida por el Ministro Révai supuso una ruptura importante, los trágicos estudios y el director general de Mafilm, quien decidía sobre la viabilidad de la película era el Comité de las Artes Cinematográficas.
Por tanto, la mayoría de las personas que participaban en este proceso estaban estrechamente ligadas al mundo del cine y, aunque el Ministerio de Cultura tenía la capacidad de suprimir filmes, como sucedió con A tanú (Péter Bacsó, 1969), esto solo ocurría excepcionalmente.
Por todo ello, la mayoría de los filmes realizados en este período se caracterizaban por su calidad artística y por su diversidad.
En esta época, también es importante mencionar la creación del Estudio Béla Balázs (1958), que introdujo un mayor grado de innovación en la producción cinematográfica.
Dicha institución, surgida como un grupo informal de estudiantes de cine que se unían para intercambiar ideas, terminó alcanzando un alto grado de autonomía, ya que su financiación provenía en parte de fondos propios y no existía la obligación de exhibir públicamente las obras, lo que permitió a los integrantes filmar cortos independientes tanto de los principales estudios como de la Academia del Cine.
El Estudio Béla Balázs constituía para los jóvenes cineastas húngaros una oportunidad de realizar trabajos experimentales libres de censura, aunando la vanguardia y el underground.
En ese ambiente de relativa tolerancia, en 1965 se celebró por primera vez la Semana del Cine Húngaro.
En esa época, además, se reestructuró la Academia de Cine de Budapest, con la incorporación periódica de nuevos profesionales y el desarrollo de una política de apertura que permitía a los estudiantes conocer los filmes más destacados que se realizaban en otros países.
Además, la aparición de revistas especializadas como Filmvilág (1958) y Filmkultúra (1965), ofreció un nuevo foro de debate para críticos, escritores, cineastas y público en general.
Debido a todos los cambios políticos, sociales y culturales mencionados, en Hungría la década de los sesenta fue especialmente prolífica en lo que se refiere al número de filmes realizados, así como a la eclosión de nuevos directores y directoras cuyas obras empezaban a ser apreciadas en el contexto internacional.
En esa época también cobraron relevancia las coproducciones con otros países, como Egipto, Checoslovaquia, la Unión Soviética, Estados Unidos o Francia, que permitieron a los cineastas húngaros trabajar e intercambiar experiencias con profesionales extranjeros.
Como consecuencia de En lo que respecta a la estructura de la industria, se produjo una reorganización.
En 1962, los tres grupos establecidos en 1956 se convirtieron en los Estudios I, II y III, a los que se añadió un cuarto.
Este nuevo sistema permitió una mayor flexibilidad, que incluía la posibilidad de que los directores viesen aceptados sus proyectos por un estudio al que no estaban adscritos.
Mafilm era la organización que englobaba toda la producción, Mókep se encargaba de la distribución nacional y Hungarofilm de la internacional.
El sistema de trabajo también se vio mejorado: tras ser examinado el guión por los responsables de los cuatro ÁNGELES CRUzADO RODRÍGUEz autonomía y control de los cineastas sobre sus proyectos, incluida la financiación de los mismos, en la que también podían participar las distribuidoras.
La principal diferencia con el sistema occidental continuaba siendo la financiación de los estudios por parte del Estado, lo que permitió a la industria cinematográfica mantener una gran autonomía respecto del mercado, a pesar de las fluctuaciones de la economía húngara durante los años setenta.
El Estudio Béla Balázs mantuvo su independencia artística.
De él surgieron, a principios de la década, dos movimientos paralelos, uno de vanguardia experimental y otro de documentalistas -la Escuela de Budapest-, cuyo objetivo principal era mostrar en pantalla la realidad social en toda su dimensión, huyendo del falso escapismo que ofrecía el cine comercial de la época y valiéndose de las técnicas del cine directo o cinéma vérité.
En muy poco tiempo se rodó un buen número de filmes, con escaso o nulo presupuesto.
Los temas más frecuentemente abordados tenían que ver con la vida de las clases trabajadoras en el medio urbano y su lucha por sobrevivir de manera decente.
A finales de los setenta, debido a la competencia de la televisión y el vídeo, descendió considerablemente la asistencia a las salas de cine.
Además, la creciente apertura hacia el exterior hizo posible la llegada de filmes norteamericanos a las pantallas, que se situaron en los primeros puestos del top ten, frente a una drástica caída del número de películas soviéticas proyectadas.
Durante los años ochenta y noventa, en la Academia de Cine de Budapest continuaron formándose nuevas generaciones de directores y directoras que abordaban un abanico de temas cada vez más amplio.
Junto a los debutantes, los realizadores consagrados continuaron manteniendo un buen nivel y cosechando éxitos, tanto dentro como fuera de Hungría.
miradas de mujer en el cine húngaro
su propio país, y los años de su infancia coinciden con los del nacimiento y desarrollo de la nueva sociedad húngara.
La autora siente la necesidad de llenar las lagunas de la época estalinista, tanto en lo que respecta a la historia de su país como a su propia existencia, y a ello dedicará toda su filmografía.
Márta Mészáros realiza su primer largometraje de ficción, Eltávozott Nap, en 1968.
En él explora el desequilibrio familiar y la soledad de una joven huérfana que indaga en sus orígenes en busca del afecto de sus padres biológicos.
El acercamiento de la autora a este tema resulta cuando menos audaz, ya que en aquella época, ni siquiera en Europa occidental se trataba de un asunto de actualidad.
La acción de su siguiente filme, Holduvar (1969), gira en torno al triángulo formado por la viuda de un economista, trágicamente fallecido, su hijo y la novia de éste.
La protagonista no es capaz de llorar la pérdida de su marido, con quien empieza a darse cuenta de que no ha sido feliz, y solo consigue ahogar sus penas junto a su vecina, que ha pasado por una experiencia similar.
De este modo, lloran su dolor reprimido y logran burlar el olvido impuesto por el régimen estalinista. sobre las colonias húngaras de pintores, escultores y artesanos; Kamaszvóros (1962), que aborda las dificultades de la vida en las nuevas ciudades socialistas; o Bobita (1964), centrado en la investigación sobre un hijo no querido por sus padres divorciados, que anticipa ya uno de los temas centrales en toda la filmografía de la autora.
De hecho, cada obra constituye un laboratorio en el que Mészáros pone a prueba distintos temas y elementos que serán desarrollados y explorados con mayor intensidad en sus siguientes películas.
Bastante posterior -y, sin duda, el más importante de todos sus documentales-es el filme In Memoriam: László Mészáros (1978), con el que la autora rinde homenaje a su progenitor.
Con un estilo sobrio y una composición perfecta, la autora se remonta al año 1905, en que su padre vio la luz por primera vez en la ciudad industrial de Köbánya, y repasa las etapas más importantes de su vida: sus años como dependiente del negocio familiar en Kispest y sus veranos en la granja; su primera exposición, en 1928; su estancia en Italia con una beca; y su viaje a la URSS en 1931, guiado por la búsqueda del origen étnico y nacional de sus ancestros en Asia Central, donde fue invitado a montar una Academia de Escultura.
En esta obra, la autora retrata a la perfección tanto el ambiente industrial de la ciudad natal del artista como el paisaje rural centroasiático.
A lo largo de toda su trayectoria cinematográfica, Márta Mészáros realiza un tipo de "narrativa retrospectiva" en la que se funden el documental, la autobiografía y el cine de ficción, para conformar un documento histórico que sitúa en primer plano experiencia personal, ideología política e identidad nacional, y que más tarde se convertirá en el sello distintivo de las cinematografías del Este europeo.
Con ese tipo de narrativa, la autora se rebela ante el "olvido organizado" establecido por el bloque soviético para borrar la identidad cultural de los distintos Estados en favor de un socialismo supranacional.
Mészáros, por tanto, crea un cine valiente, que se niega a olvidar, en contra de los postulados discursivos del régimen.
Sus filmes deconstruyen la realidad del presente como un modo de recuperar el pasado y descubrir las verdades ocultas.
Tanto en sus obras de ficción como en los documentales, la autobiografía juega un papel fundamental, dado que su propia historia vital está íntimamente vinculada a la de
protagonista y su contexto social, que reclama unos valores considerados "normales" que ella transgrede.
Mészáros carga de dramatismo la escena final, al grabar a la actriz protagonista dando a luz en la vida real, lo que supone un hecho insólito en el cine de Europa del Este.
En Ok ketten (1977) vuelve a aparecer el tema de la amistad entre mujeres.
El filme está protagonizado por una mujer joven, profundamente atraída por su marido alcohólico e irresponsable, a quien la directora de la residencia obrera en la que vive trata de ayudar.
Sin embargo, tampoco ésta es feliz junto a su esposo, que la maltrata psicológicamente y se siente amenazado por su autonomía.
2 Olyan mint otthon (1978) tiene como protagonista a una pareja considerada anormal por la sociedad, ya que está constituida por un académico de una cierta edad y una chica muy joven.
El filme aborda, además, las diferencias entre la vida urbana y la rural.
A finales de los setenta, la obra de Márta Mészáros traspasa las fronteras nacionales y de género, abriéndose a nuevas realidades culturales, étnicas y de clase.
De este modo, la autora supera las limitaciones que le impone rodar en su propio país y en una lengua tan minoritaria como el húngaro, y aumenta su visibilidad en el contexto internacional, donde sus obras anteriores han sido muy aclamadas, frente a la indiferencia e incomprensión del público y la crítica nacionales.
3 Es precisamente la hostilidad con la que son recibidos muchos de sus filmes lo que lleva a Mészáros a alejarse por un tiempo de Hungría, en busca de libertad personal y creativa, ante las limitaciones profesionales y políticas que sufre en su país natal.
En 1979, la autora inicia una serie de coproducciones junto a distintos socios y actores europeos, como el polaco Jan Nowicki, su nueva pareja.
En estos filmes, Mészáros aborda la identidad étnica como un elemento construido, flexible y múltiple, no natural ni heredado.
Además, introduce otros temas, como la diferencia de clases y el modo en que ésta afecta a la identidad nacional, la emigración, el desarraigo, la diáspora y el exilio, unidos a los acontecimientos más críticos de la historia de su propio país.
La primera de esas coproducciones es la cinta húngaropolaca Útközben (1979).
Su protagonista, una mujer polaca emigrada a Hungría en 1939 en duras circunstancias, lleva una vida anodina junto a su marido.
El regreso a su tierra de su pareja, y que, al encontrar a un nuevo amor, trata de ocultar su pasado y su origen de clase a la familia de éste por vergüenza.
Aprovechando parte del material construido para su documental A lörinci fónoban (1971), la autora introduce localizaciones reales, así como otros detalles etnográficos que confieren a este filme un mayor realismo y rigor.
En los años setenta se produce el despegue definitivo de la carrera de Márta Mészáros con la realización de una serie de películas basadas en su propia experiencia de opresión, como mujer en una sociedad extremadamente patriarcal y como individuo bajo un régimen político corrupto y totalitario.
Si en la anterior sentía fascinación por la juventud, en esta nueva etapa la autora muestra especial interés por el mundo de los adultos y hace girar la acción de sus filmes en torno a protagonistas femeninas que valoran y defienden su independencia, tanto económica como sexual, y están libres de la idealización tópica del cine occidental.
No son vencedoras ni víctimas, y participan activamente en su propio destino y en el de su país.
1 Otros temas que aparecen de manera recurrente en estas obras son la maternidad, en sus distintas variantes, las dificultades de las relaciones amorosas y la amistad o solidaridad entre mujeres.
El filme Örökbefogadas (1975) está protagonizado por una obrera viuda de mediana edad que ansía convertirse en madre, a pesar de que su amante, un hombre casado, no comparte su deseo.
Kata, harta de una existencia rutinaria y vacía, consagrada casi exclusivamente al trabajo en la fábrica, encuentra una válvula de escape en su amistad con una joven huérfana que lleva una terrible historia a sus espaldas.
Juntas son capaces de admitir su respectivo dolor y encontrar una cura.
Kata simboliza la lucha por la supervivencia; la victoria de una mujer fuerte que no renuncia a su deseo, en contra de las opresivas prescripciones del Estado comunista.
Este filme obtuvo un gran éxito internacional y fue nominado al Óscar.
En su siguiente obra, Kilenc honap (1976), la maternidad también ocupa una posición central.
Su protagonista es otra mujer poco convencional que, tras quedarse embarazada, se niega a casarse con su amante, un hombre celoso y violento que le pide que aborte.
Juli, que ya tiene un hijo de una relación anterior, decide criar el bebé sola.
Este filme representa el conflicto que se establece entre la
Delibabok orszaga (1983) es una coproducción húngaropolaca que critica las condiciones sociales de la Hungría comunista.
La autora sitúa la acción en 1883 y retrata en tono de sátira el sistema de la época, caracterizado por una excesiva burocratización, así como por el predominio de una burguesía emergente, avara y corrupta.
Durante los años ochenta, Márta Mészáros realizó la más personal de sus obras, la trilogía compuesta por sus Diarios (Diario para mis hijos, Diario para mis amores y Diario para mi padre y mi madre), que años más tarde se cerraría con una cuarta y última entrega.
En estos filmes, la autora recrea los acontecimientos que se sucedieron en Hungría durante la etapa de su infancia y juventud.
Para ello, se vale de una narrativa construida mediante la intersección de metraje documental, ficción y fragmentos de otros filmes.
Con estos ingredientes, Mészáros articula una relectura de la Historia de su país a través de su propia autobiografía.
El primero de sus diarios, Naplo gyermekeimnek (1982), obtuvo el gran premio del jurado en el Festival de Cannes.
La acción transcurre a partir de 1947, año en que su protagonista, la adolescente Juli -narradora y alter ego de Mészáros-, regresa a Hungría desde la URSS marcada por las profundas heridas provocadas por la muerte de sus padres.
La autora recurre al flashback para introducir los recuerdos de infancia de la protagonista, que evoca a una madre guapa, joven e idealizada, totalmente opuesta a la imagen de su autoritaria madrastra, un alto cargo del P.C. La rebelión de Juli contra su madre adoptiva representa a la de su propio país contra la opresión del pasado y del Partido Comunista.
El filme también muestra el amor obsesivo de la chica por el cine, que le sirve para evadirse del presente y se convierte en un modo de resistencia a esa vida en la elite del partido que ella no quiere llevar.
Asimismo, está muy presente la tragedia de su padre, un artista que fue arrestado y supuestamente ejecutado por la policía política de la URSS, y cuya memoria Juli trata de rehabilitar.
Este filme, veladamente crítico con el régimen húngaro, debió permanecer guardado durante un año, y la censura solo permitió su estreno tras la eliminación de algunas escenas.
El segundo Diario, Naplo szerelmeinmek (1987), indaga en las consecuencias del terror totalitario y la hipocresía del régimen a través de la odisea de la joven Juli durante su
Sufrió experiencias muy traumáticas durante los años de su confinamiento en el gueto de Budapest, donde fue testigo de la anulación de la cultura y el pueblo judío hasta su liberación en 1945.
Fue la única mujer de su promoción en la Academia de Teatro y Cine de Budapest, en la que se graduó junto a otros jóvenes directores de su país, como Pál Gabór o István Szabó.
Este grupo pasó a constituir la denominada "primera generación de directores húngaros" y, en 1958, fundó el Estudio Béla Balázs.
Elek es considerada una de las pioneras y más destacadas integrantes del movimiento de "cine directo" húngaro, que se caracteriza por retratar la historia de un modo realista y no idealizado, como consecuencia de la propia experiencia de los directores y directoras, testigos de excepción de los horrores del fascismo y la violencia en el pasado reciente de su país natal.
Según la autora, se trataba de "un modo de expresión específico, susceptible de aprehender la realidad de los seres y de las cosas con una profundidad que no puede alcanzar el cine tradicional, en Hungría, entonces en plena mutación" (Elek, en Haudiquet, 1973, 64).
A este estilo responden sus primeras obras.
Tras los cortos documentales Tálálkozás (1963) y Kastélyok lakóy (1966), Elek realiza el mediometraje Meddig el az ember (1967) -Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Locarno (Suiza)-, en el que reflexiona sobre el final y el principio de la vida a través de las historias de un obrero que se retira y un joven aprendiz que llega a la fábrica.
Un año más tarde, la autora realiza su primer largometraje de ficción, Sziget a szárazföldön (1968), que fue premiado en los festivales de Locarno (Suiza) y Oberhausen (Alemania), y seleccionado en la Semana de la Crítica de Cannes.
Este filme agridulce tiene como protagonista a una viuda mayor que trata sin éxito de hallar su lugar en el nuevo mundo en que le toca vivir en esta fase de su vida.
Elek construye con una gran sensibilidad la atmósfera, los decorados y la añoranza de los años perdidos.
En Istenmezején 1972Istenmezején -73 (1974) ) -ganador de una recomendación al Premio FIPRESCI en el Festival de Berlín-y Egyszerür történet (1975), sus filmes más conocidos, la autora alcanza su madurez artística.
Se trata de dos do-etapa como estudiante en el Instituto Estatal de Cinematografía de Moscú, al que ha logrado acceder gracias a la influencia de su madrastra.
La protagonista sigue inmersa en un proceso de duelo y recuperación de la memoria, junto a una actriz rusa que la ayuda a encontrar la casa donde vivió durante los años de su infancia en la URSS.
En el filme están presentes el sentido de desplazamiento y la tensión política entre el imperio paternalista de la URSS y sus satélites, que culmina en la revolución húngara de 1956.
4 La narración se interrumpe justamente en ese año, tras la graduación de Juli, que decide regresar a Hungría y trabajar para terminar con el culto a la personalidad impuesto por el régimen estalinista.
Este filme obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín, además de una nominación al Oso de Oro.
En 1989, Mészáros se apartó de la senda marcada por sus diarios con una obra totalmente diferente, la producción húngaro-canadiense Piroska es a farkas (1989), que realiza una relectura del cuento de Caperucita roja.
En esta cinta, la autora recurre a las mismas estrategias narrativas que en las anteriores -fusión de recuerdos, ficción y documental-, combinándolas con una puesta en escena innovadora y vanguardista.
Un año más tarde, Mészáros realiza el tercero de sus Diarios, Naplo apamnak, anyamnak (1990).
La acción transcurre en Budapest en octubre de 1956, durante el levantamiento sangriento contra la dominación soviética.
Este filme construye un duelo colectivo para conmemorar y recordar a quienes tuvieron el valor de decir la verdad sobre la muerte, el castigo y la privación impuestos por el régimen.
Fue elegido para representar a Hungría en el Festival de Venecia.
Una década después, la autora pondría punto final a sus diarios con la producción húngaroalemana-polaca Kisvilma -Az utolsó napló (2000), rodada en Kirguistán y protagonizada por su propia nieta en el papel de su alter ego.
Tras la caída del telón de acero, Márta Mészáros ha seguido desarrollando una intensa actividad, tanto dentro como fuera de Hungría.
Sin apartarse de los temas y preocupaciones de siempre, ha introducido nuevos elementos, como la prostitución.
A día de hoy, continúa siendo una de las figuras más importantes del cine húngaro, y goza de reconocimiento y prestigio a nivel internacional.
antisemitismo a través de una historia basada en hechos reales.
La película, ambientada en 1882 en el Imperio Austrohúngaro, relata la persecución de un grupo de leñadores, judíos y no judíos, acusados de la muerte de una niña cristiana.
En el filme se alternan imágenes del bucólico entorno campesino con otras cargadas de violencia que simbolizan la destrucción provocada por el movimiento antisemita.
Tutajosok obtuvo el Gran Premio del Festival Internacional de Cine de Mujeres de Créteil (Francia) y el Premio del Jurado Ecuménico del Festival de Cine de Montreal (Canadá).
Tras la caída del comunismo, Judit Elek continúa realizando filmes -tanto documentales como de ficción-en los que siguen estando presentes los temas del exilio, el Holocausto y el judaísmo, y que le han valido para cosechar numerosos galardones y el reconocimiento internacional.
En toda su obra se reflejan la experiencia personal, el compromiso político y humano de la autora, que combina la autobiografía con una gran sensibilidad hacia el sufrimiento de las personas.
7 Como en el caso de Márta Mészáros, esta actitud ante el cine es consecuencia de las duras experiencias de su infancia y adolescencia.
Sus obras dan testimonio del embrutecimiento del espíritu humano y alertan sobre los peligros de permanecer impasible ante los horrores provocados por la exacerbación del antisemitismo, y el odio étnico y racial.
Tanto sus documentales como sus filmes de ficción suelen estar protagonizados por chicos y chicas jóvenes que han sufrido una infancia problemática y luchan por superar sus traumas y limitaciones.
Muchas veces se trata de muchachas que alcanzan la edad adulta en un mundo de hombres, o jóvenes de ambos sexos que experimentan la dureza de la guerra y el totalitarismo.
También tienen cabida los niños abandonados o víctimas de abusos y de la dureza del Holocausto, como un modo de reafirmar la propia supervivencia de la autora a dichos acontecimientos.
Otros temas presentes en su filmografía son el de las relaciones familiares y el papel de las mujeres en la estructura de la familia patriarcal, así como la historia, la identidad nacional y la otredad -de las mujeres, los judíos, los austriacos, los húngaros-.
Judit Elek, cuya obra es muy admirada en los países francófonos, fue nombrada en 1987 por el Gobierno francés cudramas 5 protagonizados por sendas mujeres que tratan de huir de las limitaciones de género que les impone la sociedad tradicional de un pequeño pueblo húngaro.
Cada una de ellas muestra un tipo de comportamiento y una actitud diferente, por lo que puede afirmarse que representan las dos caras de una misma moneda.
Para realizar estas obras, la directora vivió durante cuatro años en esa localidad minera con el fin de captar de primera mano la realidad que quería transmitir.
Al objeto de conseguir ese estilo de cinéma vérité, influida por autores como Truffaut, Judit Elek se vale de la improvisación y recurre al trabajo de actores y actrices no profesionales, a quienes ella misma entrevista.
Además, en estos filmes de contenido político la autora recurre a un complejo sistema de montaje que les confiere una estructura visual rítmica.
"Las películas de Elek atestiguan un hecho importante: la nueva base social ha dejado a la gente con los mismos viejos prejuicios, conflictos generacionales, preguntas existenciales -y los mismos sentimientos de frustración y soledad" (Liehm, 1977, 401; traducción de la autora).
Llegada a este punto de su carrera, Elek se aparta del "cine directo", cuyas potencialidades considera agotadas, para evitar la responsabilidad que supone para ella la intrusión de la cámara en las vidas de los demás.
6 De este modo, la autora regresa a la ficción, y recupera un estilo más sencillo y atractivo para el público, que no había conectado demasiado con sus filmes anteriores.
A lo que no renuncia, sin embargo, es a la precisión histórica, muy vinculada a su experiencia como documentalista.
En 1980 Elek dirige la película Majd holnap, que retrata a una familia destruida por los celos, el adulterio y la violencia dentro del matrimonio.
Unos años más tarde, la autora realiza Mária-nap (1984), un drama histórico dedicado al poeta húngaro Sándor Petöfi, que fue presentado en la sección "Un certain regard" del Festival de Cannes, y que aborda las tensiones familiares y políticas que se producen durante la reunión veraniega de una familia de la aristocracia húngara.
Otro tema que aparece de manera recurrente en esta obra es el rol de las mujeres en la estructura de la familia patriarcal.
Uno de los filmes más aclamados de Judit Elek, Tutajosok (1988), se adentra de manera inquietante en el tema del
En 1978, Ember hizo una incursión en el cine de ficción con el docudrama Fagyöngyök, que se centra en las relaciones entre tres generaciones de mujeres de una familia gitana que se interpretan a sí mismas en el filme.
Su siguiente documental, Pócspetri (1982), también chocó con la censura, por lo que no pudo ver la luz hasta 1990.
La cinta aborda los hechos acaecidos tras la SGM en el pueblo húngaro que le da nombre, dos de cuyos habitantes fueron injustamente condenados a muerte y otros sufrieron torturas bajo la falsa acusación de haber participado en un tiroteo accidental contra la policía durante una manifestación de protesta.
El último de sus documentales, Menedékjog (1988), compuesto de cinco partes, se centra en el arresto y exilio del grupo de Imre Nagy, primer ministro húngaro durante la revolución de 1956.
En 2006, Judit Ember recibió el Premio anual de los críticos de cine húngaros como reconocimiento a toda su carrera.
Tras graduarse en la Academia de Arte Dramático, Cine y Televisión de la capital húngara, inició su carrera cinematográfica junto a su marido, Géza Böszörményi, con quien colabora en muchos de sus filmes.
A lo largo de su prolífica carrera, Gyarmathy alterna películas de ficción y documentales que con frecuencia abordan temas políticos.
La autora imprime un toque de autenticidad a sus obras, construidas siguiendo las técnicas del documental y el cinéma vérité, y trata de revelar las injusticias, tanto históricas como actuales, que se producen en su país.
Gyarmathy debutó en la realización cinematográfica en 1967 con el mediometraje documental Üzenet, inspirado en una investigación sociológica sobre el sistema húngaro de bienestar social.
Su primer largometraje de ficción, Ismeri a szandi mandit? (1968), aborda en tono cómico la situación de las trabajadoras "enjauladas" de una gran planta de producción.
Su siguiente filme, Tisztelt cím (1971), la hizo merecedora del Dragón de Plata en el Festival de Cine de Cracovia.
En Álljon meg a menet! (1973), que quizás sea la mejor de las obras rodadas junto a su marido, Gyarmathy se acerca de manera irónica a la vida de los obreros.
La comedia Minden szerdán (1979) aborda la insatisfacción y las dificultades de la vida de muchos jóvenes Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.
Además, es uno de los miembros fundadores de la Academia Europea de Cine (1988).
En 2006 fue nombrada también Oficial de la Orden del Mérito de la República Húngara y durante la Semana del Cine Húngaro de 2009 recibió la distinción de Maestra de Películas.
Su trayectoria vital y artística están marcadas por los horrores del Holocausto, al que logró sobrevivir.
Junto a realizadores como István Dárday, György Szalai y Pál Schiffer, Judit Ember es una de las fundadoras de la Escuela de Budapest, surgida en el Estudio Béla Balázs.
La autora es considerada pionera en la realización de largometrajes documentales sobre hechos históricos que abordan asuntos a veces controvertidos o incómodos, valiéndose de la que se conoce como técnica de las "cabezas parlantes", consistente en la aparición en pantalla de un narrador o narradora que comenta o añade información a las imágenes.
En sus filmes, la directora muestra su compromiso social y político, así como su solidaridad con los grupos sociales menos favorecidos, trayendo a la memoria los desagradables acontecimientos históricos acaecidos en Hungría durante la revolución.
El tratamiento de temas provocadores le ha causado no pocos problemas con la censura gubernamental y le ha impedido ganarse al público más conservador.
En 1972 Ember codirigió, junto a Gyula Gazdag, su primer documental, A határozat, que tuvo que esperar una década para poder ser estrenado debido a problemas con la censura.
Con gran autenticidad, la cinta muestra cómo se toman las decisiones en un estado comunista.
El filme realiza una incursión en las reuniones que mantiene un comité del partido en una comunidad rural de Hungría con el fin de librarse del presidente de una cooperativa por un supuesto escándalo en el que se ve envuelta su gestión.
El problema para el partido lo plantea el hecho de que la cooperativa ha ganado dinero durante ese tiempo, lo que lleva a los socios a respaldar con sus votos al presidente.
Este filme ha sido considerado uno de los "100 mejores documentales de todos los tiempos" por la Asociación Internacional de Documentales.
En lo que respecta al documental, aunque menos prolífica que las anteriores, también merece al menos una breve referencia Erika Szántó, nacida en 1941, que ha dedicado parte de su carrera a contar historias verdaderas sobre los trágicos acontecimientos que rodearon la vida de los judíos en Europa durante los años treinta y cuarenta.
En 1986 escribió y dirigió el drama bélico Elysium, en el que cuenta los experimentos secretos realizados por los nazis con niños.
Esta obra recibió el premio Lilian Gish a la excelencia en el Festival de Cine de Mujeres de Los Ángeles.
Su filme Küldetés Evianba (1987) también está basado en un hecho real, la Conferencia de Evian de 1938.
Para concluir, vale la pena mencionar el trabajo de Ildikó Enyedi, una de las directoras más destacadas de las últimas décadas, que inició su carrera coincidiendo con los últimos años del régimen comunista en Hungría.
Nacida en Budapest en 1955, trabajó en el estudio Béla Balázs y en el de Jóvenes Artistas, hasta que fundó el estudio "Three Rabbits", donde ejerce como guionista y directora.
Entre otros reconocimientos, ha recibido el premio Béla Balázs y la Orden del Mérito de la República Húngara.
Tras realizar varios cortos y mediometrajes, algunos de ellos experimentales, Enyedi debutó en la dirección de largometrajes en 1989 con la coproducción húngaro-alemana-cubana Az én XX. századom, que recibió numerosos galardones, entre ellos la Cámara de Oro del Festival de Cannes y el Premio Especial del Jurado de la Semana de Cine de Edimburgo.
El filme cuenta la historia de dos gemelas, nacidas en 1900 en el contexto del Imperio Austro-Húngaro, que, tras ser separadas desde pequeñas, se convierten en dos modelos de mujer totalmente opuestos: Dora es una cortesana, altamente sexualizada y manipuladora, que se aprovecha de los hombres para sacarles dinero, mientras que Lili es una joven inocente y pura que dedica su vida al activismo político en favor de los derechos de las mujeres.
Ninguna de las dos puede ser libre ni sentirse realizada, ya que el modelo de mujer independiente y completa debería contener una mezcla de las cualidades de ambas.
Además, haciendo un repaso de los nuevos avances tecnológicos del momento, el filme reflexiona sobre las promesas y sueños de desarrollo y progreso con que se iniciaba el siglo XX, y el modo en que todo ello quedó frustrado por el horror de la guerra.
La cinta, que une elementos documentales y de ficción, está rodada en blanco y negro como tributo al nacimiento del húngaros a través de la historia de un delincuente que, gracias a la relación de amistad que establece con una de sus víctimas, un hombre mayor, logra sobreponerse al caos de su hogar desestructurado; al mismo tiempo, el anciano llena el vacío de sus tardes con la compañía del joven.
(1984) se centran en las dificultades -tanto morales como sociales-a las que se enfrentan los gitanos y los jóvenes, respectivamente.
A modo de pequeños estudios sociológicos, estas obras realizan una crítica de los valores y actuaciones del estado húngaro.
Entre los documentales realizados junto a Géza Böszörményi destacan Együttélés (1982), que se centra en la expulsión de la minoría étnica suaba residente en Hungría tras la Segunda Guerra Mundial; Faludy György költö (1987), sobre el poeta György Faludi; y Recsk 1950Recsk -1953Recsk, egy titkos kényszermunkatábor története (1989)), que cuenta la historia del más conocido campo de prisioneros políticos de Hungría en la época estalinista desde el punto de vista tanto de los prisioneros como de los carceleros.
Este filme ganó el Premio del Cine Europeo al mejor documental.
En el terreno de la ficción, Vakvilagban (1986) narra de manera alterna dos historias de personas frustradas por los problemas cotidianos que convergen en un final sorprendente.
Tras el desmantelamiento del telón de acero, Livia Gyarmathy ha seguido realizando filmes -tanto de ficción como documentales-y cosechando premios en distintos festivales.
En sus obras más recientes continúan estando presentes los temas políticos e históricos, con especial atención a todo lo relacionado con el comunismo y sus consecuencias.
otras miradas de mujer
Aunque pueden considerarse las más importantes, las mencionadas hasta el momento no son las únicas directoras que desarrollaron sus carreras en Hungría durante la etapa comunista.
Así, por ejemplo, puede citarse a Katalin Mackassy, que realiza filmes innovadores en los que se mezclan la animación y la ficción convencional.
Tras Az én XX. századom, Ildikó Enyedi ha continuado desarrollando una carrera jalonada de éxitos en la que destaca especialmente el filme Simon mágus (1999), que fue premiado en numerosos festivales.
cine, que también se prometía como un medio capaz de unir a las masas y que terminó convirtiéndose en un instrumento al servicio de la propaganda y la manipulación de los estados totalitarios.
No 1162 EL CINE COMO REIVINDICACIÓN DE LA MEMORIA INDIVIDUAL Y COLECTIVA.
DIRECTORAS HÚNGARAS DEL PERÍODO COMUNISTA NOTAS 1 |
Resumen: Este artículo ofrece una breve historia del trabajo realizado por las directoras de cine de los Países Bajos desde los años veinte del pasado siglo hasta la actualidad con el fin de lograr dos objetivos.
En primer lugar, se trata de probar que, pese a la escasa presencia de directoras holandesas en las historias sobre cine holandés, su número es muy elevado, especialmente si consideramos que la industria cinematográfica de su país es relativamente pequeña.
En segundo lugar, se busca demostrar que muchos de los mitos que se han asumido como ciertos sobre el cine holandés, como su incapacidad para hacer ficción o para abordar problemas socio-políticos importantes, se desmontan una vez que se tiene en consideración el trabajo de las cineastas holandesas.
Su labor es ciertamente cuantitativamente superior en el terreno del cine documental, pero no por ello han dejado a un lado el largometraje de ficción.
En ambos campos, de todos modos, han explorado temas complejos, controvertidos y relevantes para la sociedad, además de abrir numerosas vías temáticas a las que el cine hecho por directores no había prestado atención alguna.
Entre los primeros temas destacan los asuntos relacionados con las nuevas identidades nacionales surgidas de los contextos multiculturales; entre los segundos, cuestiones tradicionalmente abordadas desde el feminismo, como son el aborto, la violación o el sometimiento de las mujeres en el seno de las sociedades patriarcales, entre otros.
PalabRas Clave: Holanda, directoras de cine holandesas, multiculturalismo, problemas de mujeres.
El cinE holandés y sus complEjos
Parece ser un lugar común criticar el cine holandés afirmando que los problemas que lo abruman, desde sus inicios, son incluso peores que los que asolan a otras industrias europeas.
Así, por ejemplo, en un documento sin autoría de Internet puede leerse: "The Netherlands has always been more a country of film exhibition and distribution than of film production" ("Early Dutch Cinema").
Una voz más autorizada como la del profesor
En segundo lugar, coincidiendo con Peter Cowie, se refiere al problema de la lengua: "Language narrows our international appeal to, at least, subsidised art houses" (Kümel en Mathijs, 2004, xiv), afirmando que en este sentido el cine del Benelux está incluso en peor situación que el cine español, que, pese a las dificultades económicas que pueda tener, al menos cuenta con muchos millones de hispano-hablantes a lo largo y ancho de varios continentes.
En tercer y último lugar, Kümel da rienda suelta a su negatividad y termina concluyendo que en la región del Benelux la gente dedicada al cine, tanto en el campo de la dirección como en el de la producción, simplemente carece de capacidad y valentía para hacer cine de ficción.
Aquí, nuevamente, Kümel parece estar repitiendo los argumentos que ya adujera Cowie un par de décadas antes:
Parece, por tanto, evidente que los problemas que asolan a la industria cinematográfica holandesa son bastantes y están bien enraizados en el imaginario colectivo de las gentes de esa región europea.
Se sabe, también, que a los problemas generales de cualquier industria de cine se pueden sumar las dificultades específicas de las directoras, que solo en épocas más recientes están empezando a ser reconocidas en su campo.
En el caso concreto del cine holandés, al igual que ocurre en otros contextos, las directoras de cine han existido desde los comienzos de la historia de este arte, pero su reconocimiento ha tardado en llegar, e incluso algo aparentemente tan sencillo como pudiera ser el que sus nombres aparezcan en los libros de historia es, en demasiadas ocasiones, una quimera.
A juzgar, por ejemplo, por el libro de Cowie sobre el cine holandés, de 1979, en esa cinematografía solo habría habido dos directoras que merecerían figurar entre los grandes.
Se trata de Nouchka van Brakel y Annette Apon, si bien únicamente la primera obtiene el honor de que su carrera sea reseñada (pp. 105-107 y 139-140); Apon, sin embargo, solo aparece brevemente mencionada: el escritor le agradece sus traducciones de varias películas del holandés al inglés boards and governments, and the press.
(Mathijs, 2004, 1) El historiador de cine inglés Peter Cowie, por su parte, contribuye a esta negativa representación del cine holandés al afirmar que éste se caracteriza por su incapacidad para producir cine de ficción, al tiempo que muestra una mayor facilidad para realizar cine documental.
Por una parte, atribuye esta condición a la geografía holandesa: "there are no rugged mountains, no rolling downs, to distract the realist's gaze.
Por otra, responsabiliza a la tradición calvinista del país de sus dificultades para dar el salto a la ficción: "Dutch cinema is also hampered by its lack of a dramatic tradition.
Y también él, al igual que la mencionada página web, registra la preferencia de las audiencias holandesas (al menos durante la década de los sesenta) por visionar películas extranjeras, a las que consideraban inherentemente superiores, y su falta de costumbre de escuchar su propia lengua en las salas de cine: "Dutch audiences have always assumed that films, like cars and watches, were best imported from abroad.
Incluso un director de cine como el belga Harry Kümel se muestra despiadado al resumir los principales problemas del cine holandés, considerado también por él dentro de la región que forman Holanda, Bélgica y Luxemburgo.
Kümel, en una entrevista que concede al ya mencionado Ernest Mathijs (2004), apunta a tres causas principales para que el cine de esta parte de Europa no haya obtenido un mayor reconocimiento de público y crítica.
En primer lugar, señala al dinero como responsable de los problemas del cine de su región: "Producing films is getting more expensive by the day.
It 's obvious that a small region can no longer afford to produce them alone" (Kümel en Mathijs, 2004, CAROLINA FERNáNDEz RODRíGUEz de las directoras de cine, pero, a la vez, tiene por meta fijarse exclusivamente en la tarea llevada a cabo por las directoras holandesas, dado que su posición dentro de un cine que no parecen defender ni sus propios representantes (como se vio en las afirmaciones del director belga Harry Kümel) y que se encuentra en inferioridad de condiciones frente a otras escuelas europeas, por no mencionar la industria estadounidense, las hace especialmente vulnerables al olvido.
Pese a ser una breve e incompleta historia de las cineastas holandesas, al menos tratará de hacer justicia a las muchas mujeres que se han implicado en la industria cinematográfica de ese país, demostrando que sus películas, además de ser una batalla por el reconocimiento, sí se han atrevido con temas históricos y políticos; que, aunque tengan una clara preferencia por el documental, como parece ser la tónica en el cine holandés, sí saben hacer ficción; que, independientemente de las ausencias que haya en los libros de historia, sí hubo al menos una directora en el período del cine mudo; que, en la actualidad, muchas mujeres están liderando el terreno de la experimentación con los distintos media, con propuestas sorprendentes y llamativas que merecen la atención de público y crítica por igual; que sus películas sí abordan temas políticos y sociales controvertidos de una manera audaz, y que, además, están colaborando a redefinir la identidad nacional holandesa en consonancia con la era de las diáporas y la globalización que les está tocando vivir.
Jugando con el famosísimo título de uno de los pocos filmes que en su día lograron traspasar las fronteras neerlandesas, las Delicias Turcas de Paul Verhoeven (1973), este artículo mostrará que las directoras de Holanda, a lo largo de la historia del cine de su país han producido sus peculiares "delicias holandesas", unos filmes con los que rompen estereotipos.
dirEctoras dE cinE holandEsas: los inicios
La primera directora holandesa en romper estereotipos fue Adriënne Solser, conocida principalmente por su trabajo como actriz en filmes de los años veinte, treinta y cuarenta, aunque también dirigió tres largometrajes en los que demostró su versatilidad artística.
Sus tres filmes, comedias con escaso argumento que consisten en una sucesión de escenas cómicas, son: Bet zit in de penarie ("Bet está en apuros"), de 1927; Bet trekt de 100.000 ("Bet gana 100.000"), de 1926, y Bet de koningin van de Jordaan ("Bet, y la incluye en una fotografía en la que aparece junto con otros profesionales del ramo en la filmación de una escena en las calles de Ámsterdam (pp. 135-136).
Con el paso de las décadas, la inclusión de las directoras en las historias y diccionarios ha ido haciéndose una realidad cada más palpable, pero el siglo XXI aún mantiene una deuda con su producción.
En The Cinema of the Low Countires, de 2004, el propio editor, en una maniobra dialéctica que parece querer pedir disculpas por no haber dedicado más espacio a la labor de las directoras del Benelux, afirma que las dos directoras a las que sí ha incorporado, la belga Chantal Akerman y la holandesa Marleen Gorris, son responsables de películas que denuncian ese problema de representación: "the feminist films of Chantal Akerman and Marleen Gorris discussed in this volumen point to how women have to fight a similar battle for recognition, resisting male-dominated practices, earning a right for their own representation" (Mathijs, 2004, 6).
El derecho a la propia representación es algo a lo que las directoras de cine holandesas nunca han renunciado, pero no cabe duda de que para alcanzar una mayor visibilidad son necesarios otros tipos de representaciones.
Los diccionarios, las historias de cine, los libros y las revistas sobre crítica cinematográfica son fundamentales para que el público y la crítica tomen conciencia de la existencia de una cinematografía que, sin su apoyo, permanecería invisibilizada.
En este sentido, los últimos años han visto una proliferación de trabajos que abordaban la producción cinematográfica de las directoras con el objeto de contribuir a su reconocimiento.
En estos estudios, al estar normalmente dedicados a varias escuelas nacionales, la producción concreta de las holandesas está mucho menos representada que la de otros colectivos más activos que trabajan en el marco de unas industrias cinematográficas más potentes, como ocurre con las directoras francesas.
Así, por poner un ejemplo, en Feminist Auteurs.
Reading Women's Films (2006), solo se ha seleccionado a una holandesa, Marleen Gorris (la misma que eligiera Ernest Mathijs para su historia), mientras que las francesas están más ampliamente representadas (se estudian filmes de Agnès Varda, de Claire Denis, de Marguerite Duras y de Germaine Dulac).
Este artículo pretende enmarcarse dentro de esa corriente relativamente reciente que trata de reivindicar el trabajo "DELICIAS HOLANDESAS" DIRIGIDAS POR MUJERES: CINE CONTRA ESTEREOTIPOS but additionally used to re-enact it, during the screening, live on the stage, while speaking the dialogue, cracking numerous jokes and singing several sing-a-longs" (Förster, 2010, 316).
En tercer lugar, Förster destaca el hecho de que sus películas, aparentemente comedias sin trascendencia, no carecían de alusiones irónicas hacia acontecimientos de la época o referencias a importantes transformaciones sociales que estaban afectando a la integración de las mujeres como ciudadanas de pleno derecho.
Sus personajes, además, suelen hacer gala de una agilidad y fuerza físicas que resultaban sorprendentes en una actriz que, en la época en que realizó estos filmes, contaba con más de cincuenta años.
Por todo ello, Förster resume así la contribución de Solser a la cinematografía de su país:
(Förster, 2010, 317) Pero, pese a contar con una pionera en la dirección cinematográfica tan destacada como Adriënne Solser, lo cierto es que las siguientes décadas constituyen una triste travesía por el desierto en lo que se refiere a la labor de las directoras.
De hecho, desde los años veinte hasta los setenta, es difícil localizar algún otro nombre de mujer.
Los años treinta estuvieron protagonizados por una mayoría de directores de origen alemán, lo que llevó a algunos técnicos holandeses, en 1934, a protestar por la elevada presencia de extranjeros en la industria cinematográfica del país, mientras que partir de la Segunda Guerra Mundial fue la industria estadounidense la que pasó a dominar las pantallas holandesas.
Sin embargo, fue también en esa década de los cincuenta cuando el cine holandés comenzó a decantarse por un género, el del documental, para el que, como ya se ha señalado, la industria holandesa parece estar especialmente bien dotada.
Se formó entonces la la Reina de Jordania"), de 1924.
Además de ser cine mudo, las tres películas están rodadas en blanco y negro, con la excepción de uno de los actos, de los doce que tiene, de su última película, Bet zit in de penarie.
La investigadora Annette Förster, doctorada en 2005 en la Universidad de Utrecht con una tesis sobre varias directoras de cine mudo, es buena conocedora de la obra de Solser.
En su artículo "Humorous Reflections on Acting, Filmmaking and Genre in Comic Film Productions by Adriënne Solser, Musidora, and Nell Shipman" (2010), ha señalado las razones por las que, a su juicio, la obra de Solser como directora merece un hueco especial en la historia del cine no solo de su país, sino a nivel internacional.
En primer lugar, Förster destaca el hecho de que Solser tuviera su propia productora y, lo que es más, el que su compañía eligiera el género de la comedia, yendo así contra la corriente cinematográfica holandesa de los años veinte, que, protagonizada en su mayoría por las producciones de la compañía Filmfabriek Hollandia, se había centrado principalmente en el género dramático: "the films which Solser made for her own production company between 1924 and 1928 constituted exceptions if set against the ambitions cherished by most productions accomplished in Dutch cinema.
Ese género cómico por ella elegido, además, estaba imbuido del espíritu de un barrio concreto de Ámsterdam, conocido como Jordaan, de ahí que la crítica incluya las películas de Solser dentro del llamado "género Jordaan".
Solser retrató y parodió a los habitantes de dicho barrio, convirtiéndose ella misma en el personaje que representa a la mujer de Ámsterdam, bien la pescadera, bien la mujer del panadero, pero, en cualquier caso, la hembra dominante que va acompañada por su marido, de carácter débil y manipulable.
En segundo lugar, Förster destaca la filmografía de Solser por la forma de representación que eligió para sus filmes.
Dicha representación consistía en una cierta duplicidad, en tanto que, a la vez que la acción tenía lugar en la pantalla, la propia directora realizaba una actuación en vivo que replicaba lo que ocurría en la cinta o añadía información sobre ello.
Los setenta parecen ser el trampolín para muchas mujeres nacidas en los años treinta, cuarenta y, sobre todo, cincuenta y sesenta, que empiezan ligándose a la industria del cine como actrices, ayudantes de dirección, guionistas, etc., y que poco a poco van a ir lanzándose a la dirección, decididas a ofrecer sus propias "delicias cinematográficas" y a romper algunos estereotipos sobre las mujeres, en general, y el cine holandés en particular.
dE los sEtEnta En adElantE: la gran rEvolución
La lista de directoras que encontramos de los setenta en adelante es, ciertamente, inmensa, especialmente si tenemos en cuenta el hecho de que Holanda es un país relativamente pequeño.
Destaca asimismo el hecho de que muchas de estas directoras mantienen lazos de unión no solo con Holanda, sino también con otros países de los que emigraron o con los que se conectaron por un motivo u otro.
La mayoría tiene una carrera polifacética, en la que hay documentales, cortometrajes, filmes de ficción, a veces fotografía, trabajo en televisión, etc. La clasificación, por tanto, es compleja, pero generalizando se podría empezar por destacar un grupo que trabaja especialmente el documental.
En él se encontrarían, entre otras, directoras como: Rosemarie Blank (1939) mandamiento, "No cometerás adulterio".
Su filmografía pone de manifiesto el interés de esta directora por explorar las normas sociales y las consecuencias de traspasar los límites que impone una cultura determinada.
Otra importante documentalista es Hillie Molenaar (1945), una directora que, además, ha desarrollado una intensa labor política dentro del Partido Laborista Holandés, tiene su propia productora (Molenwiek Film, fundada junto a Joop van Wijk) y es cofundadora de la Asociación Holandesa de Cine Documental y Cine Independiente (DIFA en sus siglas en inglés).
Su producción fílmica está marcada por su defensa de los derechos humanos y del derecho de las mujeres al aborto libre y gratuito.
Su larga carrera como documentalista desde los años setenta hasta la actualidad da prueba de ese denodado afán.
Entre sus muchos documentales destaca Abortus doe je niet zomaar ("El aborto no se hace así sin más", 1976), filme que inaugura la preocupación de Molenaar por el tema del aborto.
El interés de Molenaar por los derechos humanos ha encontrado en África un escenario idóneo donde plasmar sus preocupaciones.
En África se sitúa Isingiro Hospital (1992), que muestra las luchas de médicos y pacientes en un hospital de Tanzania, centrándose en la vida de una niña infectada con el SIDA, al igual que Crossroads ("Encrucijada", 1997), película sobre el conflicto entre Hutus y Tutsis, Alter Ego (1996) y The Daily Nation (2000), documental que cuenta el día a día del periódico más importante de Kenia.
Pero su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres la ha llevado, también, a otros escenarios lejos de África.
En Cannot Run Away (Imposible escapar, 1988), por ejemplo, Molenaar explora el destino de dos mujeres filipinas que, como consecuencia de la trata de blancas, terminan trabajando como prostitutas en la provincia holandesa de Friesland.
El documental, que consiguió unos índices de audiencia poco habituales en Holanda y que incluso llegó a ser proyectado en cines comerciales, tuvo un gran impacto en la realidad, ya que permitió localizar al responsable de una red de prostitución y, posteriormente, arrestarlo.
Por último, dentro de las documentalistas, me parece importante reseñar algunas de las aportaciones de Marjoleine Boonstra (1959), cineasta, fotógrafa, artista visual y docente en la Academia Holandesa de Cine y Televisión, así como en otras instituciones dedicadas a la enseñanza de las artes visuales.
Entre sus trabajos más destacados figura la película Bela, Bela (2001), de 70 minutos, galar-mental.
Por último, es posible encontrar otro grupo de directoras que se han centrado casi exclusivamente en la ficción, y entre las que destacan las siguientes: Marleen Gorris (1948); Monique van de Ven (1952);Lili Rademakers (1930), esposa de Fons Rademakers; Nanouk Leopold (1968) y Paula van der Oest (1965).
Sería imposible abordar aquí la obra de todas ellas, por lo que me limitaré a señalar algunas de las aportaciones de aquellas que han logrado mayor notoriedad.
Comenzaré por el grupo de las documentalistas y, concretamente, por Fatima Jebli Ouazzani.
Ha realizado numerosos cortos y documentales, algunos de los cuales han recibido premios en varios festivales de cine.
Así, por ejemplo, Fi bayt abi / In het huis van mijn vader / In My Father's House ("En la casa de mi padre", 1997) recibió el Golden Calf en el Festival de Cine Holandés en 1998, el Golden Spire en el Festival de Cine de San Francisco, también en 1998, y el Prix Iris en 1999 en calidad de mejor documental europeo.
Por su parte, Halima's Paradise ("El paraíso de Halima", 2004) fue galardonado como mejor guión en el Festival de Cine de Sundance en 2001.
Sin duda, de todos sus filmes el que más trascendencia ha tenido es el ya mencionado In My Father's House, con el que explora la tradición que aún perdura en las sociedades islámicas de exigir a las mujeres que lleguen vírgenes al matrimonio.
Su película, con un elevado contenido autobiográfico, analiza en gran medida la vida de la propia directora, a día de hoy soltera y sin hijos y claramente distanciada de su padre desde que decidiera abandonar la casa paterna.
Aunque no ha tenido tanta repercusión como In My Father's House, Sinned Again / 10 Geboden -Het was leer zondig ("Los Diez Mandamientos: Vuelta a pecar", 2000) es, asimismo, un filme importante en la carrera de Jebli Ouazzani.
Se trata de una película que forma parte de una serie de documentales realizados para la televisión pública holandesa IKON por algunos de los mejores directores de cine de los Países Bajos.
En el suyo, concretamente, Jebli Ouazzani se centra sobre el séptimo CAROLINA FERNáNDEz RODRíGUEz y Li", 2009), un corto de animación en el que se mezclan animaciones realizadas con diferentes técnicas e imágenes realistas con el objeto de conferir realidad a los dibujos y darle un toque mágico al mundo real.
Otro esfuerzo notable por descubrir nuevos campos lo supuso el filme Keep Dating ("Que sigan las citas", 2005).
Se trata, en realidad, de una exhibición en la que se puede contemplar un vídeo-filme a través del cual se entra en el mundo de las citas, existiendo incluso la posibilidad de que el público espectador pase a formar parte de la ficción, siempre que consienta en ofrecer algunos datos personales y pueda, así, llegar a convertirse en posible cita de los personajes.
Este filme, por tanto, al dar la oportunidad de que se mezclen actores y público, supone una auténtica vuelta de tuerca de la experimentación fílmica.
El grupo compuesto por aquellas directoras que se han dedicado por igual a la ficción que al documental está representado por algunas cineastas que han alcanzado gran prestigio.
De todas ellas quisiera dedicar unas palabras a estas: Annette Apon, Digna Sinke, Mady Saks, Nouchka Van Brakel y Heddy Honigmann.
Comenzaré por esta última.
De origen judío y polaco, Honigmann nació en Lima (Perú) en 1951.
En 1973 dejó Perú y viajó por varios lugares, entre ellos México, Israel, España, Francia e Italia, y desde 1978 es ciudadana de los Países Bajos.
Como emigrante que es, Honigmann siente especial predilección por todos los temas relacionados con las situaciones por las que pasan las personas exiliadas y marginadas.
Asimismo, la memoria, la música y el amor reciben un trato especial en sus filmes.
Sus películas tienen lugar en los sitios más dispares: Perú, Cuba, París, Brasil o Nueva Jersey, en Estados Unidos, son solo algunos de los múltiples escenarios en los que trascurren sus historias.
Ha dirigido cortos, documentales y largometrajes de ficción, y muchos de sus trabajos han recibido importantes premios cinematográficos internacionales.
Sus documentales son la mejor muestra de las múltiples intersecciones que caracterizan la cultura y la identidad de los Países Bajos desde finales del siglo XX.
Se impone recordar aquí la existencia en Holanda de algún suceso lamentable como fuera el asesinato del director Theo Van Gogh en 2004, triste ejemplo de las tensiones existentes entre las comunidades cristianas y las musulmanas, y contrastarlo con figuras como la de Honigmann, con cuya ingente producción se pone de relieve el inmenso poder creativo que generan sociedades multiculturales como la holandesa. donada con el premio L.J. Jordaan en 2002.
En ella cuenta la historia de cuatro poetas que sobreviven al horror de ser presos políticos bajo un régimen dictatorial.
Con una estética no realista, la cineasta retrata al ser humano en medio de lo diabólico, siendo capaz de contar una historia sobre torturas y sufrimiento sin renunciar a la belleza.
De 2003 es otro filme importante: Britanya ("Gran Bretaña", 2003), merecedor del premio Ecumenical Jury.
Se trata de un corto de 35 minutos que versa sobre la emigración; más concretamente, muestra a un grupo de inmigrantes ilegales en la última fase de su viaje al Reino Unido mediante un lenguaje fílmico innovador y un elevado contenido simbólico.
Haven ("Puerto", 2004) es un documental de 70 minutos que refleja las vidas de varias personas que viven en el puerto de Ámsterdam, un paisaje industrial, con códigos de conducta propios y completamente alienado.
Por su parte, el documental Robert, Mary and Katrina ("Robert, Mary y Katrina", 2006), cuenta en 42 minutos la historia de un matrimonio septuagenario de Nueva Orleáns, Robert y Mary, y la odisea que pasaron con la llegada del huracán Katrina, pues fueron de las personas que decidieron permanecer en sus casas.
Como puede verse a través de los filmes comentados, la filmografía de Boonstra tiene una clara preferencia por los espacios marginados: la prisión, las zonas oscuras de un puerto, la destruida Nueva Orleáns, los intersticios por los que los inmigrantes logran atravesar la fortaleza europea; sin embargo, pese a todo, es capaz de poner toques de humor en los lugares más sórdidos.
Del grupo de las artistas visuales quisiera destacar la obra de Conny de Vugt (1968).
En 2002 fundó su propia compañía, Keep Shooting.
Produce sus filmes y también participa en proyectos artísticos varios, entre los que se puede mencionar la realización de animaciones, vídeos y vídeo-instalaciones para representaciones teatrales.
En sus trabajos cinematográficos de Vugt suele combinar un buen número de técnicas que incluyen el uso del vídeo, la fotografía y la animación.
Algunos de sus filmes han sido seleccionados en festivales de cine internacionales celebrados en Europa.
Tal es el caso de Nahrung / Food for Thought ("Comida para el pensamiento", 2004), una película de una hora y cuarenta minutos de duración realizada con la técnica de la animación de stop motion en la que tres carritos de la compra discuten sobre el significado de la vida, de tal suerte que el filme se convierte en una reflexión sobre la sociedad de mercado.
De sus muchos cortometrajes, el último hasta la fecha es Bokje & Li ("Bokje "DELICIAS HOLANDESAS" DIRIGIDAS POR MUJERES: CINE CONTRA ESTEREOTIPOS ampliar el espectro temático de la cinematografía de los Países Bajos es Digna Sinke (1949).
Como otras cineastas, además, su filmografía muestra su negación a ceñirse a temas exclusivamente relacionados con su madre patria.
Algunos ejemplos destacados de su obra serían estos: el documental Niets voor de eeuwigheid (Nothing Lasts Forever, 1990), con el que Silke lleva a cabo una historia de los siglos XIX y XX desde el punto de vista de la arqueología industrial; Cinéma Invisible -Brossa (2005), otro documental con el que se centra sobre el poeta catalán Joan Brossa; varios trabajos (documentales de corta y de larga duración) sobre la isla holandesa de Tiengemeten y su transformación en reserva natural (1998, 2001 y 2006), un proyecto que da testimonio de su preocupación medioambiental; su primer largometraje de ficción, De stille oceaan (The Silent Pacific, 1984), filme que muestra a una protagonista recién llegada de América Latina, donde ha ejercido de periodista, y sus dificultades para retomar su vida en Holanda; para finalizar, podría destacarse su último largo de ficción hasta la fecha, Atlantis (2008), ambientado en un futuro cercano y protagonizado por una joven que decide rebelarse contra el sistema.
Pero, sin duda, en este grupo de directoras a caballo entre la ficción y el documental destaca, por su repercusión internacional, la directora Annette Apon (1949).
Sus documentales han abordado temas tan diversos como los niños en los campos de concentración alemanes, la figura de Erasmo de Rótterdam, el modo en que las personas establecen relaciones (en Utrecht C.S., 2007, una producción muda de treinta minutos en la que se proyectan las imágenes captadas por Apon en el hall de la estación de Utrecht), o el modo en que la diversidad cultural nos lleva a interpretar de forma distinta un mismo texto (en Door het oog van een ander, "Con una mirada diferente", 2008, en la que tres grupos de mujeres de Ghana, El Salvador y los Países Bajos llevan a cabo una lectura intercultural de un pasaje bíblico).
Este último documental vuelve a incidir sobre ese rasgo tan omnipresente del cine de directoras holandesas: el interés por abordar cualquier aspecto del presente a partir del encuentro de múltiples voces.
Pero Annette Apon es, sobre todo, conocida por tres largometrajes de ficción: Golven (Waves, 1982), basada en Las olas de Virginia Woolf; De man met de hond ("Un hombre y su perro", 1999), sobre un excéntrico personaje que pasea a su perro imaginario, y Krokodillen in Amsterdam (Crocodiles in Amsterdam, 1990), una comedia que revisa la tradición Por su parte, Nouchka van Brakel, nacida en Ámsterdam en 1940, constituye otro ejemplo más de esa apertura hacia las minorías que caracteriza la cinematografía de tantas directoras holandesas.
En los setenta comienza a dirigir documentales en los que se ve su preocupación por la situación de las mujeres.
Así, por ejemplo, en Het verborgen gezicht ("La cara oculta", 1970) se centra sobre las iraníes, mientras que en Wie als meisje geboren is, wordt toch nooit jongen ("La que nace chica nunca será chico", 1971) analiza el modo en que se indoctrina a las mujeres para convertirlas en amas de casa.
También en la década de los setenta van Brakel comienza a dirigir largometrajes de ficción, tarea que no ha abandonado desde entonces.
Destacaré dos por su repercusión: Het debuut (The Debut, "El debut", 1977), una vuelta más al tema de las relaciones entre un hombre adulto y una adolescente, y Een vrouw als Eva (A Woman Like Eve, "Una mujer como Eva", 1979), película basada en hechos reales que sirve de fiel retrato de la sociedad holandesa en los años setenta, pero que, sobre todo, llamó la atención por ofrecer un ejemplo de relación sentimental entre dos mujeres alejado de los prejuicios homófobos del patriarcado, abriendo de este modo el cine holandés a la temática lésbica y contribuyendo a romper un estereotipo más.
La presencia considerable de las mujeres en la industria cinematográfica holandesa a partir de los setenta, como se está viendo, ha sido decisiva para conseguir que el cine abordara temas que hasta entonces no se habían representado.
Otro ejemplo de esta apertura a nuevas temáticas lo ofrece Mady Saks, directora de documentales y largometrajes de ficción.
Su primer trabajo fue el documental Verkrachting (Rape), de 1975, con el que obtuvo cierto éxito y empezó a indagar sobre la violencia, en general, y la dirigida a las mujeres, en particular.
En 1981 dirige dos documentales sobre las mujeres en Irak: Vrouw Iraq ("Mujer Irak") e Iraq, vrouwen in beeld ("Irak, mujeres en la pantalla"), demostrando así, una vez más, la necesidad de muchas directoras holandesas de conocer las realidades de otras mujeres y darlas a conocer a través de sus filmes.
Ademloos / Breathless ("Sin aliento", 1982), el primer trabajo de ficción de Sady Maks, estudia el problema de la depresión posparto, clara muestra de un nuevo territorio temático abierto para el cine holandés.
Otra directora dedicada por igual al documental que al largometraje de ficción y que, asimismo, ha contribuido a CAROLINA FERNáNDEz RODRíGUEz en que, en ocasiones, los abusos de poder encuentran un perfecto caldo de cultivo en el seno de la familia.
Toda su labor cinematográfica, a la sombra del marido, constituye un ejemplo de esa tarea silenciosa, pero decisiva, que tantas mujeres han llevado a cabo en una industria que, durante muchas décadas, prefirió relegarlas al papel de musa o mero asistente.
Y si Lili Rademakers fue la perfecta asistente, se puede afirmar que Monique van de Ven (1952) ha sido la musa por excelencia, pues ha protagonizado algunas de las películas más memorables de la filmografía holandesa.
Debutó como actriz con la película ya mencionada por su trascendencia para la filmografía de los Países Bajos, Turkish Delight (Delicias turcas), dirigida en 1973 por Paul Verhoeven (1938).
Esta película, nominada a un Óscar, fue elegida como mejor filme holandés del siglo y, por lo tanto, supuso para Monique van de Ven una plataforma de lanzamiento muy importante.
Desde entonces, ha trabajado con los mejores directores y directoras de los Países Bajos, ha recibido varios premios por su labor interpretativa, y ha protagonizando algunas de las películas holandesas más conocidas.
Basten como ejemplo estas dos, ambas ya mencionadas a lo largo de este artículo: A Woman Like Eve ("Una mujer como Eva", Nouchka van Brakel, 1940) y The Assault (El asalto, Fons Rademakers, 1986).
Como directora de cine, Monique van de Ven es responsable de tres trabajos.
El primero de ellos fue un episodio para la serie de televisión en 1993; el segundo, un medio-metraje de ficción; el tercero, Zomerhitte (Summer Heat, "Calor de verano", 2008), su bautismo como directora de largometrajes, está basado en una novela del escritor holandés Jan Wolkers (1925-2007) y cuenta con un guión del marido de la directora, Edwin de Vries.
Narra la historia de un fotógrafo, Bob Griffioen, que trabaja en la isla de Texel (la más grande y occidental de las islas Frisias, en los Países Bajos); allí conoce a una bella y miseriosa joven, Kathleen, con la que acaba manteniendo una complicada relación de pareja, pues, entre otras cosas, tienen que hace frente a las relaciones de ella con una organización dedicada al tráfico de drogas.
En 2008 esta película recibió el premio Filme de Oro en el Festival de Cine de Oro y Platino Holandés.
Como ya se comentara anteriormente, el hecho de que Monique van de Ven, gran musa del cine holandés, se haya convertido también en directora, tiene un valor simbólico nada desdeñable, máxime si se recuerda la ausencia de mujeres en la dirección durante las décadas que separan de las road movies clásicas, con protagonistas masculinos, gracias a dos movimientos: primero, al permitir que esta vez sean dos mujeres fuera de la ley las que se echen a la carretera y, en segundo lugar, al hacer que esas protagonistas, con sus vidas en los márgenes, cuestionen las normas patriarcales y los imperativos de género.
Entre la narrativa de vanguardia y lo comercial, Apon consigue aquí un éxito de taquilla que, además, contribuye una vez más a la diversificación temática del cine holandés y la deconstrucción del mito de que la industria cinematográfica holandesa está incapacitada para la ficción.
En esa misma tarea de desmitificación se hayan inmersas otro grupo de directoras cuya labor fílmica está dedicada casi en exclusiva al largometraje de ficción.
De ellas merece la pena destacar la labor de Lili Rademakers, Monique van de Ven, Paula Van der Oest y Marleen Gorris.
Comenzaré refiriéndome a Lili Rademakers (1930), en ocasiones conocida por el nombre de Lili Veenman, directora de dos largometrajes, pero también asistente de dirección y guionista.
Su labor cinematográfica está inextricablemente unida a la de su marido, el director holandés Fons Rademakers, quien durante las décadas de los sesenta y los setenta del siglo XX fue considerado uno de los mejores directores de cine de su país.
En su faceta de asistente de dirección, es responsable de un extenso número de películas, muchas dirigidas por su marido.
De todas ellas se puede destacar De aanslag (The Assault, El asalto, 1986), dirigida por Fons Rademakers y galardonada con varios premios, entre los que sobresale el Óscar a la mejor película de habla extranjera de 1987, y La dolce vita, dirigida por Federico Fellini (1960).
Como guionista cabe mencionar el trabajo que desarrolló para Makkers, staakt uw wild geraas (That Joyous Eve, "Esa víspera feliz"), dirigida en 1960 por Fons Rademakers, película en la que no solo colaboró en la escritura del guión, sino también en la labor de asistente de dirección.
Como directora es autora de dos largometrajes producidos por Fons Rademakers: Menuet (Minuet, "Minueto", 1982), un drama doméstico con fantasías freudianas, escenas eróticas y complicadas relaciones humanas, y Dagboek van een oude dwaas (Diary of a Mad Old Man, "Diario de un viejo loco", 1987), sobre un anciano obsesionado con el sexo y su bella y joven nuera, Simone, que acaba explotando la obsesión del viejo y su deterioro físico y mental.
En ambos filmes se constata la preocupación de Lili Rademakers por explorar la naturaleza de las relaciones familiares y, más concretamente, el modo "DELICIAS HOLANDESAS" DIRIGIDAS POR MUJERES: CINE CONTRA ESTEREOTIPOS que el contable Jacob acaba dejándolo todo por ayudar a Anne, una actriz en la ruina.
Mencionaré, por último otra comedia, Zus & zo (2002), en la que tres mujeres hacen lo posible por evitar la próxima boda de su hermano (al que creen homosexual) con una chica.
Este filme obtuvo varias nominaciones, entre ellas al Óscar a la mejor película en lengua extranjera en 2003, además de otras en festivales de Alemania, Portugal y Dinamarca, y ganó el Becerro de Oro al mejor actor.
Supuso, por tanto, la puesta de largo de van der Oest como directora a nivel internacional y se constituyó como otro ejemplo más del modo en que las directoras holandesas están consiguiendo romper los mitos sobre la industria cinematográfica holandesa que niegan su capacidad para hacer ficción y atravesar fronteras.
Por último, quisiera mencionar la participación de Paula van der Oest en un proyecto para televisión de 2005, 26.000 Gezichten ("26.000 caras") en el que han colaborado un centenar de cineastas holandeses, entre los cuales encontramos también a Heddy Honigmann.
El objetivo de esta serie de retratos cinematográficos era denunciar en la televisión nacional el trato otorgado por el gobierno holandés a más de 26.000 personas que después de años de residencia en Holanda eran consideradas ilegales y susceptibles de expulsión.
Con este último trabajo, vemos nuevamente la preocupación de tantas directoras holandesas por los problemas de su sociedad en general y, más concretamente, los de los grupos más desfavorecidos.
Y ese ejemplo de su implicación en temas sociales y políticos, así como todos los mencionados anteriormente, nos llevan a cuestionar la crítica feroz de Harry Kümel al cine del Benelux con la que comenzaba este artículo: "Have you ever asked yourselves why no films with a historical and/or political, and/or truly social relevant background, are ever produced here [...]?" (en Mathijs, 2004, XV).
La pregunta de Kümel pone de manifiesto su falta de consideración hacia el cine hecho por tantas directoras holandesas que claramente sí se han atrevido con temas políticos y sociales relevantes: el aborto, las violaciones, la marginalidad sufrida por los inmigrantes, las tensiones producidas por la diferencia cultural, los conflictos vividos en el seno familiar, por citar solo algunos.
Y todo ello lo han abordado a partir de la década de los setenta hasta la actualidad, tanto desde el cine documental como el de la ficción, por medio de narrativas convencionales o a través de la experimentación más novedosa. la labor allá por los años veinte de Adriënne Solser, ella misma actriz y directora, hasta los setenta.
Una trayectoria distinta a las directoras hasta ahora mencionadas es la de Paula van der Oest (1965).
En su caso no ha intervenido el marido-mentor (como le ocurrió a Lili Rademakers) para ayudarla a dar el salto a la dirección, ni parte tampoco de una carrera de actriz de éxito.
Van der Oest, más joven que Lili Rademakers y que Monique van de Ven, pertenece a una generación que ha podido tener acceso a las escuelas de dirección cinematográfica.
Ella, concretamente, se graduó en la Academia de Cine y Televisión Holandesa, que había sido fundada en 1958 y que admitió mujeres como estudiantes desde sus inicios.
Realizó numerosos cortos, trabajó en televisión y asimismo ejerció como asistente de dirección, hasta que en 1996 dirigió su primer largometraje de ficción: De nieuwe moeder (Another Mother), una película de carretera en la que un hombre saca a su hijo del hospital infantil de Riga (Letonia) en el que está confinado y viaja a Holanda en busca de la mujer con la que se carteaba de joven.
Van der Oest gusta de elegir historias protagonizadas por seres que la sociedad orilla o a los que todo parece salirles mal, con el objeto de criticar el modo en que la sociedad capitalista trata a quienes supuestamente no tienen ningún valor.
Así, por ejemplo, en De trip van Teetje vemos a un joven hombre de negocios que intenta hacerse rico comprando un carguero ruso en el puerto de Rótterdam, pero todo se tuerce en esta operación.
Madame Jeannette nos presenta a Hindu Bibi, una mujer que abre con éxito su propio negocio cuando meten a su marido en la cárcel y, sin embargo, se enfrenta a numerosos problemas cuando él obtiene la libertad.
En Moonlight la protagonista es una adolescente que mantiene una conflictiva relación con sus padres y que finalmente acaba huyendo con un joven que introduce cocaína en Holanda desde Afganistán.
En Verborgen genreken, adaptación de una novela de la escritora y periodista holandesa Renate Dorrestein (1954), una anciana de setenta años se ve obligada a convivir con una niña de diez años y su hermano menor, ambos escapados de su hogar.
Otras veces, sus largometrajes exploran la idea de cambiar radicalmente de vida.
Buen ejemplo de esto es Tiramisu (2008), película en clave de comedia en la CAROLINA FERNáNDEz RODRíGUEz la cinta de Gorris, lo que está ocurriendo es que algunas mujeres, las que creen haber logrado la igualdad, las que consideran que han alcanzado el estatus de "sujeto", están siendo construidas como "ficciones falocéntricas".
Así lo expresa Jan Udris, profesor de cine en la Universidad de Middlesex y en el Birbeck College de Londres:
(Udris, 2004, 164) A pesar de la polémica generada entonces, esta primera película de Gorris logró hacerse con numerosos premios, como por ejemplo el del público del Festival de Cine de Mujeres de Sceaux (Francia) y el premio de la mejor película en el Festival de Utrecht (Holanda).
De esa forma, Gorris se convierte en una de las directoras holandesas más importantes, además de en una voz altamente provocativa.
Con sus siguientes películas (Gebroken Spiegels / Broken Mirrors, de 1984, sobre unas prostitutas que viven en un burdel de Ámsterdam y un asesino en serie que rapta y mata a mujeres; The Last Island, de 1990, alegoría sobre la condición humana que toma como base la historia de los supervivientes de un accidente aéreo; Mrs Dalloway, de 1997, basada en la novela homónima de Virginia Woolf, y Within the Wirlwind, de 2009, construida a partir de los escritos de Evgenia Ginzburg, una profesora víctima del estalinismo, entre otros filmes), Gorris continúa investigando el papel de las mujeres en las sociedades occidentales contemporáneas, logrando, pese al carácter polémico de muchos de los temas que aborda, seguir contando con el favor del gran público.
Esto es especialmente cierto en el caso de Antonia's Line (1995), su mayor éxito hasta la fecha y la cinta que la convierte en la primera directora que consigue un Óscar de la Academia en la categoría de mejor película de habla no inglesa.
Es también ese filme el que le da la posibilidad de trabajar en Hollywood, y al estilo de Hollywood, posibilidad que se materializa en la película Carolina (2000), protagonizada por reconocidos actores como Shirley Maclain, entre otros, pero carente de la provocación ideológica que ha sido el marchamo de muchos de sus otros filmes.
Nos quedaría ahora por ver qué rumbos están tomando las últimas generaciones de directoras, las que han nacido a finales de los sesenta y en los setenta del siglo XX, y comprobar si, efectivamente, se mantiene ese relevo generacional tan necesario para la buena salud de toda industria cinematográfica, tan vital en el caso de las mujeres, que han conocido demasiadas décadas de silencio.
Pero, antes, quisiera dedicar unas palabras a la que es, sin duda, una de las mejores exponentes del buen hacer cinematográfico en los Países Bajos, Marleen Gorris, una de esas poquísimas directoras que sí ha conseguido ver su nombre en los manuales sobre cine holandés (por ejemplo, en el libro ya mencionado de Ernest Mathijs, The Cinema of the Low Countries, de 2004), además de en los dedicados al cine de mujeres (como Feminist Auters.
Gorris (1948) comienza su carrera como directora en 1982 con De stilte rond Christine M. (A Question of Silence), película que cuenta la historia de Janine, una psiquiatra forense a la que se le encarga hacer un informe sobre tres mujeres (Christine, ama de casa; An, camarera en un bar, y Andrea, secretaria) que van a ser juzgadas por el asesinato del dueño de una boutique de ropa.
Janine ha de determinar si las tres acusadas sufren enajenación mental o padecieron algún tipo de demencia transitoria en el momento del asesinato.
Al principio del filme, la psiquiatra se ve a sí misma en un plano distinto al que ocupan estas tres presidiarias, pero paulatinamente, a medida que comprende las presiones patriarcales a las que estaban sometidas y, más aún, al darse cuenta de que ella misma es víctima de sutiles formas de dominación patriarcal, acaba por entender la conducta de sus pacientes, o clientes, como ella prefiere llamarlas, y, en cierto modo, en el juicio ofrece una sorprendente interpretación de los hechos que parece justificar lo ocurrido.
La película, como puede deducirse de su argumento, resultó altamente controvertida en el momento de su estreno, convirtiéndose en una "cause célèbre, referred to in some reviews to lure audiences and mentioned disparangingly in others as an example of shockingly uncontrolled feminism" (Udris, 2004, 157).
Todavía hoy sigue generando debate, pero es evidente que en los ochenta supuso una provocación para las sociedades occidentales, en general, y la holandesa en particular, pues en esa década parecía haber consenso sobre el hecho de que la igualdad entre hombres y mujeres se había logrado ya totalmente, cuando, en realidad, como pone de manifiesto "DELICIAS HOLANDESAS" DIRIGIDAS POR MUJERES: CINE CONTRA ESTEREOTIPOS parece ser una constante en la mayoría de las directoras holandesas: su apertura al mundo, su visión de la sociedad holandesa como un escenario plural que no puede ser representado sino a través de una conciencia fluida de la identidad.
Así, por ejemplo, Hilbrand, en su primer corto, Mam: Terug naar adoptie moeder in Surinaam ("Mamá: regreso a la madre biológica de Surinam", 2005), de quince minutos, relata la historia varios hermanos nacidos en la República de Surinam y posteriormente adoptados por una pareja holandesa, que deciden volver a Surinam en busca de su madre biológica.
Por su parte, Astrid Bussink, nacida también en 1975, ha realizado ya varios documentales sobre temas diversos, pero quisiera destacar aquí dos de los más importantes y subrayar, una vez más, el compromiso de una directora holandesa con otras culturas y su arrojo a la hora de abordar cuestiones socio-políticas.
Su primer documental de larga duración fue Verloren Kolonie / The Lost Colony ("La colonia perdida", 2008).
Con él se adentra en la República de Abkahazia, territorio disputado entre Rusia y Georgia, y descubre en ella el que fuera un laboratorio pionero en el estudio de los monos, ahora en un estado de decrepitud total del que tratan de sacarle los científicos que trabajan en él.
The Angelmakers (2005), el documental que más reconocimiento internacional le ha otorgado hasta la fecha, cuenta la historia de un pueblo húngaro, Nagryev, en el que en 1929 se arrestó a unas cincuenta mujeres acusadas de envenenar a sus maridos con arsénico.
Enseña la situación actual de este pueblo, el aburrimiento que sufren sus habitantes, sus pequeñas y grandes preocupaciones, el éxodo progresivo de las personas más jóvenes, el recuerdo de aquellos crímenes que sigue presente en las mentes de los ancianos...
Y lo hace con osadía, planteando la posibilidad de que aquellas mujeres recurrieran al arsénico como modo de escapar del maltrato.
En el terreno de la ficción se inició Nanouk Leopold (1968) a finales de los noventa con varios cortometrajes y en 2001 pasó al largometraje con Îles flotantes / Floating Islands ("Islas flotantes").
Leopold es también un buen ejemplo de cómo las directoras más jóvenes, las que están llevando a cabo su producción en el siglo XXI, no solo están desarrollando la tradición dramática en una industria que se veía a sí misma incapaz de producir ficción (recordemos las palabras de Cowie: "the Dutch still prefer to watch life than to forge its elements into drama" [Cowie, 1979, 10]), La propia Antonia, con la que obtuvo el reconocimiento internacional, es una perfecta simbiosis de cine comercial y experimentación narrativa (puesta de manifiesto en los elementos de realismo mágico de la cinta), pero sobre la base de unas temáticas nada fáciles de tratar como son el suicidio, la violación o el lesbianismo.
La película, que cuenta la vida de cuatro generaciones de mujeres, explora las dificultades de éstas en una sociedad patriarcal y, a la vez, trata de ofrecer una mitología específicamente feminista que ayude a las espectadoras a creer en la autoridad de las voces y las historias femeninas: "Gorris' Antonia's Line offers us a feminist modernist myth, shifting the male modern bases of subjectivity from the authorisation of the self to the authorisation of other women, both in history and in the present" (Ramanathan, 2006, 168).
Ese afán de Gorris por ofrecer un "mito modernista feminista" ha de ser considerado tan importante como la existencia de narraciones plenamente realistas, en tanto que supone, de hecho, un hito fundamental en el desarrollo de la cinematografía feminista, una fase sin la cual la evolución de dicha cinematografía estaría abocada a la parálisis: "the lure of mythologising is also an essential part of feminist filmmaking ventures.
Por esa capacidad de Gorris para adentrarse en los territorios temáticos más desestabilizadores, por su destreza para emplear formas narrativas que fluctúan entre el realismo y lo mágico, por su feroz crítica al sistema patriarcal, por sus personajes femeninos transgresores y por su habilidad para generar nuevos mitos sin perder el favor del gran público, Gorris ocupa un lugar muy destacado en la historia del cine holandés, pero también, qué duda cabe, en la historia del cine universal.
la última gEnEración: dE holanda al mundo
La nómina de directoras que han nacido a finales de los sesenta y en los setenta y que, por consiguiente, poseen a día de hoy una producción hecha casi exclusivamente en el siglo XXI es ya muy extensa.
Algunas, como la cortometrajista Sophie Hilbrand (1975), apenas han tenido tiempo para hacer algunos cortos o colaborar en televisión, pero algunos de sus trabajos siguen apuntando a la que CAROLINA FERNáNDEz RODRíGUEz temas personales; la holandesa ni siquiera consentirá en confesar su nombre.
La crítica ha destacado especialmente la capacidad de la directora para hacer atractiva una relación que se aleja diametralmente del cine de Hollywood, en el que se dan a conocer todo el bagaje y las motivaciones de los personajes.
Aquí, en cambio, el público espectador apenas conoce nada sobre los protagonistas, pero, de todos modos, sea a base de una fotografía de gran belleza o de la intriga que producen esos dos seres humanos amantes de la soledad, la pulsión por conocer más sobre sus vidas y la identificación con ellos también tienen lugar.
Preguntada la directora en una entrevista por la nacionalidad de su película habida cuenta de que ella es oriunda de Polonia y reside en Holanda, así como del hecho de que la cinta fuera rodada en Holanda, Irlanda y España (donde termina recalando la protagonista holandesa tras su experiencia en Irlanda), Antoniak contesta así: "As an emigrant I' m naturally handling stories that are universal.
Su respuesta pone de manifiesto, una vez más, la trayectoria del cine producido por las directoras holandesas de los últimos tiempos; su afán, ya señalado, de traspasar fronteras y superar nociones identitarias excluyentes que a día de hoy, en las complejas sociedades en que vivimos, resultan plenamente insuficientes.
Con menor vocación de apertura al mundo pero una capacidad turbadora aún mayor si cabe, se estrenó recientemente la segunda película de ficción de Antoniak, Blue Code (2011).
En ella se cuenta la historia de una enfermera entregada a sus pacientes, una mujer con una vida sórdida y solitaria, a través de la cual nos adentramos en un mundo donde tienen presencia el voyerismo, ciertas prácticas relacionadas con la eutanasia, la violación y otras formas de violencia física, el sexo más turbio, los trastornos es-quizoides...
Se trata, por tanto, de una cinta muy dura, con imágenes turbadoras, difícilmente adjudicable a una categoría (se ha apuntado, por ejemplo, que podría tratarse de un "thriller de autor"), pero que destaca por la valentía de la directora a la hora de abordar asuntos complicados y polémicos, así como por su negativa a acatar las reglas de género.
Con filmes como este, la filmografía holandesa tiene asegurada su continuidad; para las directoras de cine de los Países Bajos, en concreto, la repercusión interna-sino que además están en permanente búsqueda de formas distintas de representación cinematográfica.
Así lo pone de manifiesto uno de sus últimos proyectos, Close-up ("Primer plano"), una película realizada en colaboración con el artista visual holandés Daan Emmen (1968).
La cinta, de siete horas de duración y compuesta por fotogramas en los que aparecen primeros planos de tres caras, se proyectó en la pared de uno de los edificios del centro de Rótterdam, el Hofpoort, durante el festival de cine internacional de la ciudad (enero de 2009) y, por tanto, no estaba pensada para ser disfrutada por un público que voluntariamente accede a una sala de cine, sino por viandantes que solo verían una parte de la misma a la vez que se movían por la ciudad.
Con ella, Leopold experimentaba con un tipo de cine que trata de acercase a la filosofía al plantear, entre otras cuestiones, temas como la recepción del texto fílmico, el ritmo cinematográfico, la representación de la existencia o el problema de la mirada, pues planteaba la duda de si eran los viandantes quienes contemplaban los primeros planos proyectados sobre el edificio o si eran esos rostros los que vigilaban a las personas que deambulaban por las calles.
Volviendo al terreno de la ficción, ese espacio que parece más inaccesible para los cineastas holandeses, es esencial admitir que éste ha conseguido sumar una importante baza con la incorporación a la industria de los Países Bajos de Urszula Antoniak, una polaca afincada en Holanda que se inició en la dirección con varios cortos y trabajos para la televisión, uno de los cuales, Nederlands voor beginners ("Holandés para principiantes", 2007) tuvo bastante impacto.
En 2009 estrenó su opera prima, Nothing Personal, multiplicando su éxito: la película ha sido galardonada en numerosos festivales de cine de todo el mundo; por ejemplo, ha ganado seis premios en el Festival Internacional de Cine de Locarno (Suiza), incluyendo el premio a la mejor primera película; el premio a la mejor película en el Festival de Cine de Mar del Plata (Argentina); el Becerro de Oro en el Festival de Cine de los Países Bajos y el Caballo de Bronce del Festival de Cine de Estocolmo (Suecia).
Cuenta la historia de una joven holandesa que, por razones desconocidas, deja todas sus posesiones, abandona Ámsterdam y se marcha de viaje.
Termina su periplo en Connemara, Irlanda, donde conoce a un viudo llamado Martin que vive cual ermitaño en una apartada isla.
Los dos llegan a un trato: ella trabajará a cambio de alojamiento y comida, pero entre ellos no habrá ninguna conversación sobre su documental The Brooklyn Connection (2005), sobre Florin Krasniqui, un albano-kosovar residente en EE.UU. al que entrevista y acompaña en la compra de armas; de Simonka de Jong (1972), otra joven y prometedora documentalista, puede mencionarse su corto Lonsdalers versus Allochtonen ("Cabezas rapadas contra inmigrantes"), un trabajo que aborda la rivalidad de dos grupos dentro de un colegio, el de los "cabezas rapadas" y el de los inmigrantes o extranjeros, y de Ester Gould (1975), una documentalista escocesa que emigró a Holanda a los diez años, es pertinente reseñar su filme Soy optimista (2007), documental de 47 minutos sobre Gerardina, una empleada doméstica ecuatoriana.
Finalmente, quisiera terminar este artículo con una breve referencia a otra documentalista que, a mi juicio, encarna la característica principal de las directoras de cine más jóvenes de los Países Bajos, esa ya varias veces comentada apertura a los mundos de los otros que hace de Holanda un abigarrado cruce de caminos.
Hija de padre chino y madre australiana, nació en Indonesia, pasó sus primeros años en la tierra de su madre y posteriormente emigró a Holanda, donde ha realizado numerosos trabajos audiovisuales galardonados en varios festivales, llegando incluso a representar a los Países Bajos en la LIII Bienal de Venecia en 2009 con Disorient (2009).
Su trabajo, en general, ha sido alabado por constituir "a metaphor for the exploration of hybrid identities" ("Fiona Tan"), y Disorient, en concreto, es un perfecto ejemplo de esa exploración de las identidades híbridas.
Tan conecta el poder mercantilista de la Venecia del siglo XIII y los relatos que hiciera Marco Polo de sus viajes por el Este para realizar una crítica sobre las sociedades occidentales contemporáneas.
Inspirada por el concepto de "orientalismo" de Edward Said, cuestiona la tradición occidental de generar imágenes de oriente con una perspectiva eurocéntrica y pone de manifiesto la necesidad de que occidente se abra a otras culturas.
En palabras de la propia directora:
Even in our times trade and pursuit of economic gain cional de la obra de muchas colegas, Antoniak entre ellas, viene a demostrar que el terreno de la dirección y hasta el más difícil, tradicionalmente, de la ficción fílmica, son ya, con pleno derecho, su espacio de creación.
Para concluir de la manera más inclusiva posible este artículo que ha tratado de ser un homenaje al cine hecho por directoras holandesas, así como una deconstrucción de algunos de los mitos que han acompañado al cine holandés a lo largo de su historia, haré un brevísimo repaso de las documentalistas de la última generación.
Mi intención es demostrar que también en este campo las mujeres siguen llevando a cabo una actividad intensa y que, como han hecho otras directoras anteriores, continúan apostando por la diversidad cultural en sus filmografías.
Destacan, entre otras muchas, los nombres de Jessie van Vreden (1976), autora, por ejemplo, de Bij ons in Scharloo ("Aquí en Scharloo", 2006), un documental de 53 minutos sobre la restauración de monumentos en Curaçao, en las Antillas Holandesas, y Dorna van Rouveroy, nacida en Indonesia, desde donde se trasladó a Holanda, autora de películas de ficción y varios documentales, uno sobre los campos de concentración holandeses en Surinam y las Antillas durante la Segunda Guerra Mundial.
2 Asimismo, sobresalen directoras como Monique Nolte (?), autora de numerosos documentales y trabajos para la televisión holandesa con los que lo mismo aborda cuestiones relacionadas con la Unión Europea como se adentra en los problemas de los niños en Kósovo, o Parisa Yousef Doust (1973), nacida en Teherán (Irán), pero que ha vivido en Holanda desde 1989 y ha realizado varios documentales sobre diversos personajes iraníes.
Por su parte, Jacqueline van Vugt (1970) ha dirigido documentales sobre las cuestiones más dispares: desde uno que aborda el tema de las cofradías de la Semana Santa malagueña hasta otro sobre un trovador o griot llamado Ami Diarra de Mali, mientras que Bregtje van der Haak (1966), con una vida de estudiante que la llevó de Ámsterdam a La Sorbona (París) y a Nueva York, se ha hecho especialmente conocida en los últimos años por sus documentales sobre el mundo árabe, siendo la primera holandesa a la que se permitió rodar en Arabia Saudí.
Corinne van Egeraat (1966), por otro lado, ha realizado documentales sobre el conflicto de la guerra de Yugoslavia o los contrastes entre los deseos de la comunidad internacional para la economía de Camerún y los de los propios camerunenses.
De Klaartje Quirijns (1967), documentalista holandesa afincada en Nueva York, merece la pena reseñar Con esta aventurera que partió de Indonesia, recaló en Australia y finalmente se asentó en Holanda para realizar con su cine documental un viaje simbólico entre occidente y oriente, concluyo ya este breve pero intenso repaso al cine realizado por directoras holandesas desde los años veinte del siglo XX hasta la actualidad.
Como se ha ido demostrando, la contribución de las mujeres a la industria cinematográfica de los Países Bajos ha tenido y tiene una relevancia trascendental: es precisamente ese cine el que nos permite deconstruir asentados mitos sobre el cine holandés, como esa supuesta incapacidad para la ficción o su presunto miedo a abordar cuestiones de calado político y social.
Y es también ese cine el que al tiempo nos invita a conocer Holanda y el resto del mundo.
Ahora bien, si durante el período álgido del imperio holandés los barcos que salían de los puertos de los Países Bajos tomaban rumbo hasta los más remotos confines de la tierra dispuestos a extender el influjo de la metrópolis allende los mares, desde finales del siglo XX, en cambio, el cine de un gran número de directoras holandesas nos conduce igualmente a otros mundos, pero, como señala Fiona Tan, lo hace con el objeto de intentar trascender las restrictivas dicotomías que marcaron los desmanes de otras épocas.
Son, sin duda, "delicias holandesas" que rompen estereotipos.
"DELICIAS HOLANDESAS" DIRIGIDAS POR MUJERES: CINE CONTRA ESTEREOTIPOS |
ReSuMen: Los jóvenes países nórdicos, en los que predomina la naturaleza sobre los monumentos, han buscado sus primeros guiones cinematográficos entre las obras literarias canónicas de sus diferentes lenguas, porque aquellas habían inscrito ya el desarrollo social de los diferentes países.
Una vez implementada su identidad histórico-cultural, muy adelantado el siglo XX, el cine nórdico pasa a centrarse en la construcción identitaria individual, siendo la infancia y la juventud protagonistas favoritas de muchas películas.
En el último tercio del siglo, al amparo de las diferentes academias de cine, surge un número sustancial de mujeres que dirigen; haré una referencia general a varias de ellas y sus películas y prestaré algo más de atención a dos directoras fundamentales para la historia del cine en general: Mai Zetterling, que supone una clara internacionalización de temas y estilo en el cine sueco, y Liv Ullmann, que nos proporciona la mirada clásica artística del cine noruego.
Los países nórdicos, en los que predominan los espacios naturales sobre los edificios históricos, han ensayado sus primeros guiones cinematográficos partiendo de las obras literarias de sus lenguas nativas, que ya inscribían el desarrollo social de las diferentes comunidades.
El espacio geográfico que trataremos en este ensayo comprende las naciones de Suecia, Noruega, Finlandia e Islandia, que denominaremos como nórdicas en atención a lo que les unifica, que es, precisamente, la nordicidad; esto no es, solamente, una constatación de su situación en el espacio, sino también un modo de vida, de ánimo y de configuración personal.
Son países de clima frío, que experimentan el contraste de las noches largas y las noches blancas, con una densidad de población muy baja y con una naturaleza espectacular, preservada por la poca extensión de la industria, el número mínimo de autopistas y los pocos habitantes.
Su situación ex/céntrica, en los confines de Europa, y su bajo desarrollo comercial e industrial hasta bien entrado el siglo XX, les permitió mantenerse aislados de los grandes conflictos europeos a lo largo de la historia, si bien su épica particular es tensa y variada.
Suecia no se libra de la dominación danesa hasta el siglo XVI; entonces se convierte en luterana, entra en la liga hanseática y se incorpora a la historia "europea" al luchar en la Guerra de los Treinta Años en el s. XVII, época en la que reinó Cristina, inmortalizada por Greta Garbo en la película Cristina de Suecia (Mamoulian, 1933).
Su neutralidad en las dos Guerras Mundiales le permitió alcanzar un buen nivel económico y establecer un sistema de bienestar social reconocido como uno de los mejores de Europa en la segunda mitad del siglo XX.
La historia de Noruega se inicia con los vikingos.
Noruega peleó con los suecos a través de los siglos y dependió de Dinamarca hasta 1814, momento en que se une a Suecia, como mal menor, a efectos de su organización.
No cabe duda de que, tratándose de un medio audiovisual como es el cine, la recreación del paisaje en que nos desarrollamos nos ayuda a reconocer su influencia sobre nuestra actividad y establece una relación visual, auditiva y, por tanto, afectiva inmediata, que eleva nuestra autoestima y nos hermana con quienes participan de esos mismos sentimientos y reaccionan positivamente al entorno citado.
Si, además, las palabras proceden del mundo literario reconocido y son originales constatados de la literatura canónica, por tanto voces admitidas y admiradas sin discusión, y si, además, constituyen los pilares de la explicación mítica de nuestra existencia, la identificación nacional sube varios peldaños en la escala de la intensidad.
No solo nos contemplamos reflejados en un espacio cotidiano, rodeados de los condicionamientos físicos a que estamos acostumbrados, sino que la explicación que nos ofrecen desde la pantalla a lo que hacemos, porque somos de aquí, viene perfectamente estructurada en un discurso literario fijado, reitero una vez más, por una voz autorizada.
Este proceso contiene todos los ingredientes básicos de los estudios culturales antropológicos: "lo que hacemos" constituye el rito, que es legitimado por el "discurso" (mito) para toda la colección de arquetipos que forman la identidad colectiva.
A pesar de todo, la subjetividad, si bien sigue unas pautas generales, se debate en términos muy concretos y cambiantes de día en día, dentro de lo que la crítica contemporánea denomina "politics of location", es decir, que el valor individual viene determinado no solo, aunque también, por la colectividad, sino por el cruce de palabras definitorias que nos determina.
Las culturas emergentes, minorizadas por definición de su invisibilidad en el cómputo social dominante, cuando abandonan el terreno estable de la literatura, es decir, el de los mitos establecidos, adolecen de una elaboración mítica contemporánea sofisticada que les permita moverse con determinación en el nuevo mundo que están habitando, por lo que necesitan pautar culturalmente las diferencias que las construyen: de ahí que la mayoría de las primeras manifestaciones literarias sean diarios personales y memorias de niñez y juventud, es decir, textos iniciáticos equivalentes en su percepción a los ojos de la infancia.
Esta tendencia, tan acusada en el cine nórdico, podría interpretarse como metáfora de estos países, aún "inocentes" por ser "nuevos" y, por tanto, carentes de poder internacional.
En las culturas caribeñas abundan también se constituye en país independiente.
Fue ocupada por las tropas alemanas en la II Guerra Mundial, lo que tendrá gran incidencia en su imaginario cultural contemporáneo.
Finlandia, inicialmente tierra de lapones, estuvo bajo dominación sueca hasta el siglo XIX, en que fue invadida por los rusos, que expulsaron a los suecos.
Se declara independiente en 1917, durante la Revolución Rusa, y se establece como estado en 1919.
Todos estos siglos tuvo que luchar contra la influencia sueca y contra la influencia rusa, y tuvo que pelear por mantener su lengua y establecer sus tradiciones.
Durante las guerras mundiales luchó contra la invasión rusa, país con el que restableció territorios y relaciones en 1948.
Islandia fue "descubierta" por los noruegos en 861.
Fue establecimiento de colonos nórdicos, quienes crearon una república independiente, aristocrática y cristiana, que se vino abajo debido a luchas internas en el siglo XIII, y estuvo bajo dominación noruega y, más tarde, danesa, hasta 1918.
Durante la II Guerra Mundial los Estados Unidos establecieron bases en la isla, lo que supuso una conmoción social para el país, aislado como había estado de otras influencias y de las innovaciones de la modernidad.
Con esta historia de aislamiento y dominación es perfectamente inteligible que el cine constituya, para los países nórdicos, un instrumento importante a la hora de construir una idea de nación.
Pero forjarse una identidad, sea individual o nacional, es un proceso muy complejo y necesita de apoyos sólidos y continuados, que pueden ser ficticios o no, pero que deben sustentar la lógica de la argumentación.
Inicialmente es necesario reconocerse como ser diferente y separado de los demás, entender después el entorno en que nos movemos, para poder meditar sobre la situación, y establecer una estrategia de supervivencia que nos permita elaborar un proyecto de actuación que pueda ser razonado a través del lenguaje y llevado, por fin, a cabo.
A efectos de explicar mi percepción del tema y de encontrar un eje a mi exposición, he establecido una comparación del cine en estos países en la que destacan tres características fundamentales: por un lado, la importancia concedida al paisaje en la mayoría de las películas, con abundancia de documentales sobre naturaleza, películas que incluyen viajes turísticos y contraste entre el medio urbano y el natural; después, la frecuencia con que se adaptan al cine las obras literarias vernáculas y, por último, el alto porcentaje de niños y niñas que son protagonistas.
De tal manera que, en 1963, el gobierno decide iniciar una política de subvenciones al cine, iniciativa de la que surgen varios directores importantes, entre los que se encuentran Jan Troell, Bo Widerberg y Roy Andersson.
Producto de estas subvenciones son las primeras directoras, ya que las mujeres siempre habían tenido problemas para conseguir que los productores financiaran sus propuestas; la actriz Mai Zetterling, figura puntera en Suecia, empezó, por fin, a dirigir películas, y abrió así el camino a una serie de jóvenes cineastas deseosas de expresarse políticamente y de proyectarse internacionalmente.
También la autora Astrid Lindgren, ya en la época tardía de su carrera, comenzó a adaptar muchas de sus propias narraciones a la pantalla grande y convirtió el cine infantil sueco en atracción universal, ya que se trata de la autora de Pippi Calzaslargas, entre otros muchos cuentos de gran popularidad.
En los últimos años se han seguido rodando películas sobre la infancia en las que, si bien los protagonistas siguen siendo niños, la perspectiva del director va dirigida a los adultos, con los personajes infantiles funcionando como registradores de las fuerzas sociales y psicológicas que actúan en la vida del país.
Buenos ejemplos de esta práctica son: Hip, Hip, Hora! de Teresa Fabik (2003), en la que las adolescentes se acercan al sexo y a la bebida sin orientaciones familiares previas y se ven enfrentadas a situaciones que para ellas son una tragedia y que, incluso, las abocan al suicidio.
Bombay Dreams, de Lena Koppel (2004), trata de una adolescente india adoptada por una mujer sueca que idealiza su India natal y a su madre natural y que tiene que aprender a conciliar ambos mundos como suyos.
Tur & Tetur, de Ella Lemhagen (2004), que ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín, es un remake de Tú a Boston y yo a California (David Swift, 1961) pero con niño y niña.
También de Ella Lemhagen es Tsatsiki, mamá y el policía (1999), que ganó cuatro Escarabajos de Oro (Guldbaggen), que es el premio anual del Instituto Sueco del Cine, incluido el otorgado a la mejor película.
De nuevo nos encontramos con una historia de amistad y rivalidad adolescente sobre la alienación social y emocional y el precio de la amistad en El juego de la verdad, de Christina Olofson (1997), en la que unas niñas de doce años se dejan llevar por una espiral de intrigas y secretos y de luchas intestinas por los testimonios literarios vistos a través de la niñez y la explicación a tal fenómeno podría aplicarse aquí, si bien con muchísimas cautelas: la patria es una matria que cuida con amor a sus hijos e hijas mientras son menores de edad, pero no puede ofrecerles una madurez social y psicológica (económica en el caso de Caribe) debido a las circunstancias histórico-políticas.
Así, son los niños/as quienes se ven abocados a proveerse de las explicaciones necesarias y a elaborar, por tanto, sus propias historias a través de la experiencia y la obligada observación: "las luchas y tensiones de los niños y niñas reflejan la infantilización que los adultos experimentan" (Doxtater, 2006, 61).
1 Doxtater añade "en cuanto que inmigrantes de primera generación"; yo extrapolo: en cuanto que recién llegados a la cultura internacional.
No se puede hacer una historia de las directoras suecas, por muy general que sea, sin destacar a Mai Zetterling, quien, con The Girls (1968), supuso la internacionalización del cine sueco tanto en temática como en estilo.
En dicha película, tres actrices de teatro hacen una gira por provincias con la Lisistrata de Aristófanes, obra escrita en el año 411 a.C. como un alegato de las mujeres contra la guerra del Peloponeso; las mujeres deciden no hacer más el amor con los hombres hasta que éstos no dejen de luchar, lo que se entiende comúnmente como una castración metafórica que debería traer la paz al mundo.
Las actrices, que inician la gira con gran entusiasmo y cierta desazón por abandonar a sus familias durante varias semanas, combinan su identificación con los papeles que desempeñan en la obra con sus relaciones particulares en su vida privada, de manera que los temas que incorporan en la escena van tomando, día a día, entidad y haciéndose demasiado familiares y contemporáneos.
Se hace patente el poco interés de los hombres por las ideas y opiniones de las mujeres, el desinterés de los maridos por el trabajo de sus esposas, lo poco que inquietan las guerras a quienes no las sufren y, en general, la insensibilidad de la sociedad burguesa a todo aquello que no interfiera directamente con su bienestar.
La obra concita, en todos los teatros en que la escenifican, una audiencia de mujeres que, enervadas por lo que sienten, se rebelan contra el discurso dominante y tiran tomates y huevos a fotos de Hitler, Lyndon Johnson y otros políticos del panorama mundial de mediados del siglo XX.
Es muy interesante la estética de esta película que, temas aparte, podría pasar por francesa o italiana.
Está rodada en blanco y negro, hace guiños a la Nouvelle vague, al neorrealismo italiano y a las caricaturizaciones de Buñuel, entre otros intertextos.
No es, pues, de extrañar que la película fuera aclamada en Francia y que la propia Simone de Beauvoir escribiera sobre ella en Le Monde.
Pero en Suecia pasó más bien con pena que con gloria, pues la sociedad bienpensante no llevó con elegancia que la tacharan de hipócrita.
Simone de Beauvoir ya advirtió a Zetterling que The Girls le acarrearía problemas, por tratarse de una película que estaba muy por delante de su tiempo.
Zetterling reconoce, en su autobiografía, All Those Tomorrows (1985), que esto se cumplió "y estuve proscrita del cine durante varios años, pero como soy una persona creativamente ejercer el liderazgo de la pandilla.
Su mundo infantil se debate cual si fuera una comunidad de adultos y a las niñas cada vez les resulta más difícil elegir y liberarse de ese entorno viciado.
En Eva y Adam, cuatro cumpleaños y un fiasco (2001) Catti Edfeldt analiza las nuevas y contradictorias sensaciones de una adolescente que acaba de descubrir el enamoramiento a la vez que los celos y la rivalidad.
Además de las ayudas estatales concedidas a través del Instituto Sueco del Cine desde 1963, las diferentes partes del país decidieron dar ayudas a quienes rodaran en su región, lo que atrajo, y atrae, no solo a cineastas de Suecia, sino también del extranjero.
Trollhättan, cerca de Gottemburg, se ha convertido en un auténtico "Trollywood", tanto para localizaciones como para rodaje, montaje y hasta doblaje.
A finales del siglo XX y en lo que llevamos del siglo XXI Suecia, que fue lugar de acogida de exiliados políticos y de trabajadores extranjeros en la segunda mitad del XX, recoge los beneficios culturales de tener directores suecos interculturales, como Reza Parsa, Suzanne Taslimi o Reza Bagher.
Hell Breaks Loose (2003), de Suzanne Taslimi, narra los problemas de una joven sueca de origen persa para vadear los esfuerzos de su padre por mantener en su casa un poder patriarcal ya muy maltrecho.
Es una tragicomedia en la que alternan momentos de gran dramatismo, como cuando el padre la echa de casa por quedar embarazada, con otros muy divertidos.
Por ejemplo, la protagonista vuelve a casa para la boda de su hermana, pero su padre la encierra en su habitación para que los invitados no vean su embarazo.
Sin embargo, poco antes de la boda, los novios se escapan a tirar la basura y aprovechan para hacer el amor rápido en el ascensor y todos los vecinos se enteran, ya que los ascensores en Suecia tienen una puerta de cristal transparente.
Esta escena es también muy interesante desde el punto de vista de manejo de la cámara, ya que el ascensor parece un espacio más amplio y acogedor que la cocina de la familia, llena de cosas inútiles y de gente gritando.
Dice Doxtater acertadamente: "Las mujeres de esta película se rebelan contra el encierro y las cortapisas a su subjetividad y a su sexualidad, y consiguen romper las barreras impuestas por un padre atado irracionalmente a su pasado (al que, no obstante, seguirán queriendo)" (Doxtater, 2006, 69).
autoría desconocida, Los azares del pescador (1907), en el que se representan las duras condiciones de vida de los pescadores y el peligro latente del mar embravecido; este será un tema que se repetirá a lo largo de la historia del cine noruego: la lucha contra las fuerzas de la naturaleza desatada.
En 1920 se inicia el cine profesional en Noruega, preocupado por definir una identidad nacional, que parece encontrar en el romanticismo y el ambiente rural.
Los municipios van a ser los responsables de los cines, de qué películas se ponen y durante cuánto tiempo, y con los beneficios se sufragarán, durante décadas, los gastos culturales municipales y se fomentará el teatro.
El cine noruego está también muy ligado a sus voces literarias canónicas.
Sigrid Undset, que fue Premio Nobel de Literatura en 1928, escribió la epopeya medieval noruega por excelencia en tres tomos, Kristina Lavransdatter; el primer libro fue filmado por Liv Ullmann en 1995, en una producción de tres horas, si bien hay una versión abreviada para el extranjero.
Esta es la película más cara y controvertida que se ha hecho en Noruega hasta la fecha; sin embargo, constituyó un gran éxito popular.
Knut Hamsun, también Premio Nobel de Literatura, en 1920, parece ser el autor más atractivo para los cineastas noruegos; en 1996 se rodaron dos películas biográficas, Knut Hamsun, un enigma, de Bentein Baardson, de cinco horas de duración, para la televisión, con una versión abreviada para el cine, y Hambre, sobre una novela de Hamsun, dirigida por Henning Carlsen, quien también llevó al cine Pan, otra novela del autor.
Eric Gustavson rodó El telegrafista, sobre una novela corta del mismo autor, "Soñadores", película que fue finalista en el Festival de Berlín en 1993.
Proceso contra Hamsun, del director sueco Jan Troell, es una adaptación de la novela del danés Thorkild Hansen del mismo título, con el actor sueco Max von Sydow en el papel de Hamsun; en ella se analiza el matrimonio del escritor y su colaboración con las fuerzas alemanas de ocupación.
Per Haddal, en su Breve historia del cine noruego, constata, como ya habíamos advertido al inicio de este artículo, que "alrededor de la mitad de la producción cinematográfica de Noruega versa sobre temas de la infancia o de la juventud".
Un buen ejemplo es Herman, rodada por Erik Gustavson en 1992, que representa el Oslo de la infancia del director, visto por un niño de diez años, y que fue nominada al Óscar a la mejor película extranjera en ese año. inquieta empecé entonces a escribir novelas" (Zetterling, 1985, 147).
En 1996, la también directora sueca Christina Olofson reunió, en la que fuera casa de Zetterling en Francia, a las tres actrices protagonistas, Bibi Andersson, Harriet Andersson y Gunnel Lindblom para que hablaran de cómo recordaban la experiencia de rodar The Girls cuatro décadas más tarde.
La idea de rodar un documental en esos términos había sido concebida en 1988 por Olofson y la propia Mai Zetterling, pero la enfermedad de esta última, que murió en 1994, impidió que la llevara a cabo.
Christina Olofson consideró que se había escrito muy poco sobre la vida y la obra de Zetterling como actriz y como directora visionaria y siguió adelante con el documental, que se materializó como Lines from the Heart, de 73 minutos de duración, y se convirtió en un homenaje a la directora muerta.
Lines from the Heart analiza las diferencias entre ser y actuar y juega con los límites entre la ficción y la realidad, todo ello para dejar patente que tales oposiciones son difíciles, si no imposibles, de establecer, puesto que, como la propia Mai Zetterling ha dejado dicho en su autobiografía: "Fui un bebé, una niña, una muñeca de fiesta, una amante, una esposa, una madre, una mujer con una profesión, una virgen y una abuela.
He sido una mujer durante más de cincuenta años y, a pesar de ello, no he podido descubrir todavía qué es lo que soy de una manera precisa, qué soy en cuanto que real" ("Biography for Mai Zetterling").
Zetterling, que dirigió catorce películas, llevó al cine en 1968 una de las novelas emblemáticas de la literatura sueca, Doctor Glas, escrita por Hjalmar Soderberg en 1905.
Cuando murió estaba rodando, con guión escrito por ella misma, The Woman Who Cleaned the World. noruega La primera proyección de "imágenes en movimiento" tuvo lugar en Kristiania, que luego pasaría a llamarse Oslo, en 1896, en forma de proyecciones ambulantes para las clases pudientes.
En 1904 abre el primer cine en Kristiania e ir al cine se convierte en el entretenimiento de las clases populares, que gustaban de las comedias, los western y las películas de Chaplin.
A pesar de lo cual, la filmografía noruega nace, como no puede ser de otra manera, dadas sus características económicas, con un drama marino, de
El protagonista masculino rememora la serie de malentendidos y discusiones que le llevaron a asesinar a su esposa, que tiene todas las características de la femme fatale, lo que acerca la película a los cánones del cine negro.
De hecho, La muerte es una caricia está considerada como la primera película noruega enmarcada en este género.
La película constituyó un gran éxito de público, como todas las de Carlmar, e inicia la apuesta artística de la postguerra.
En 1957 la directora cambia a la comedia romántica con Tontos en la montaña, que es considerada, hoy en día, un clásico de la comedia noruega, género que dominó el cine del país en la década de los cincuenta.
Dentro de este género, una de las directoras de más éxito popular es Anja Breien, que estrena, en 1975, Housewives, su película más famosa y una respuesta a la película de John Cassavetes, Maridos (1970).
Es una comedia que se puede considerar contrapunto a lo que luego será la huída hacia adelante de Thelma y Louise (1991); en Housewives tres amigas se reúnen después de varios años de no verse y deciden abandonar hogar y familia durante un par de días.
A pesar de que una de ellas está embarazada y de que en su fuga por las calles de Oslo y Copenhague hacen guiños de naturaleza equívoca a desconocidos, la trasgresión es divertida e inocente.
Al final, las esposas vuelven a los brazos de sus maridos; pero el éxito de la cinta fue tal que Breien repitió en 1985 con una secuela igualmente eficaz, lo que la animó a rodar Housewives III, veinte años después, en 1995.
También Eva Isaksen se suma a la comedia con su última película, Mors Elling, niño de mamá, de 2003, protagonizada por un hombre adulto que vive aún con su madre como si fuera un adolescente; la madre comprende que su fin está cerca y se lleva al hijo de viaje a España para que se convierta en un hombre independiente.
De factura diferente es Crimen perfecto (1992), con guión basado en una novela de Jan Kjaerstad; Isaksen lleva a cabo aquí un filme postmoderno en el que funde lo real con lo posible, la "autoconciencia" literaria y la fictocrítica: el personaje principal es un director de cine que está realizando un thriller en el que su propia novia interpreta a una mujer fatal.
A la vez que dirige, el director, Pierre, escribe un ensayo sobre las reflexiones acerca de su guión y va percibiendo, consternado, que lo que él graba y medita va sucediendo también en la vida real.
Esta circunstancia vuelve a plantear, en un medio artístico, la cuestión de quién influye en quién, si la realidad sobre la ficción o viceversa.
El primer largometraje de Vibeke Lokkeberg, La mensajera, de 1981, constituyó un gran éxito de público y fue la primera película noruega en ser distribuida comercialmente en Estados Unidos después de Nueve vidas, de Arne Skouen, en 1957.
Considerada como ejemplo del neorrealismo noruego, la película cuenta la historia de una niña pequeña que nos muestra cómo vive la desintegración del matrimonio de sus padres, sumida entre el horror y la ternura, objeto de las muestras de amor y del abuso de ambos progenitores.
El escenario de este particular conflicto es la Noruega de la postguerra, posterior a 1945, la época de la reconstrucción nacional en todos los sentidos.
También la directora Laila Mikkelsen opta por la mirada joven: La pequeña Ida (1981) cuenta las vicisitudes de una niña de siete años quien, durante la ocupación alemana de Noruega (un tema muy común en la filmografía de las últimas décadas del siglo XX en ese país), se encuentra socialmente aislada debido a que su madre mantiene relaciones con un oficial alemán.
Terminada la guerra, las desventuras de Ida prosiguen, al ser detenida su madre como colaboracionista.
Pero, entre una época y otra, Ida conoce la tranquilidad y el cariño en una remota granja del país.
La película combina, así, algunos de los temas más queridos por los cinéfilos noruegos del momento: la época de la ocupación, los toques de ruralidad romántica y las historias con niños y adolescentes como personajes principales.
En Hijos de la tierra (Mikkelsen, 1983), sin embargo, la adolescente que focaliza la acción vive su estancia en una pequeña isla noruega como una experiencia trágica, de corte naturalista.
Y en Desnudo 17, de 1984, vivimos otro drama personal, el de una joven de 17 años que sufre, sola, un embarazo no deseado, un aborto y, muy importante para ella, los cambios desagradables e inexplicables que va notando en su cuerpo.
Berit Nesheim dirige su primer largometraje, Frida, con el corazón en la mano, en 1991, con guión de la también directora de cine Torun Lian.
Frida tiene 13 años cuando cae en sus manos el libro de Erich Fromm The Art of Living y decide aplicar esas teorías para mejorar la vida amorosa de familia y amigos, pero los caminos del amor resultan ser demasiado misteriosos para una mera adolescente.
Esta película fue propuesta como candidata al Óscar a la mejor película extranjera en 1992.
Edith Carlmar fue la primera directora de cine de Noruega con La muerte es una caricia, rodada en 1949 por el método M.a SOCORRO SuÁREz LAFuENTE cuadro, en 1934, Anna se reencuentra con el tío sacerdote, que quiere saber, al igual que el espectador, qué pasó con Thomas.
Después de un largo silencio Anna le cuenta lo que hubiera querido que pasara, puesto que, en su vida yerta, ya solo vive de la imaginación.
La quinta y última escena es una vuelta atrás, a 1907.
Nos encontramos a una Anna de 18 años, a punto de recibir el sacramento de la confirmación, con su tío Jacob, el sacerdote que la acompaña a lo largo de la película, que es quien le inculca la noción de pecado y le muestra las siete puertas de los siete pecados capitales.
La vida futura de Anna queda condicionada desde ese momento por la opresión de lo prohibido y de una vida en negativo.
En Infiel, película de 2000, Ullmann nos ofrece una obra muy diferente, una película postmoderna en su ejecución y contemporánea en su estética.
La película se abre con un hombre mayor que está componiendo, a máquina, para un guión, la compleja vida emocional de Marianne; ella se le aparece, cual espectro, y le describe personas y acciones mientras él escucha.
Narradora y director reconstruyen la relación de una vida pasada en la que el propio escritor pudiera ser el protagonista joven, indicado por su caricia amable y nostálgica al mismo, cuando éste aparece en escena.
De hecho, se considera que el guión, de Ingmar Bergman, tiene tintes autobiográficos, con lo que el anciano sería el director mismo.
Se trata de un análisis psicológico donde el drama se va reconstruyendo lentamente, ya que, como se dice en la película, "es muy duro hurgar en el pasado".
Hay una escalada arquetípica de amor / celos / violencia / irracionalidad / sufrimiento y un nudo de relaciones donde todos los personajes son culpables, todos intentan infligir dolor a los otros y manipulan a los que más quieren: todos son infieles al Amor.
Marianne, actriz de 40 años, está casada con Markus, director de orquesta de éxito internacional, pero se enamora obsesivamente del joven David, director de teatro y cine, hombre inestable y gran bebedor.
No falta la escapada adúltera a París y una relación sórdida, a hurtadillas, en Estocolmo.
Isabelle, la hija de Marianne y Markus, queda atrapada en el centro de la tragedia, y durante el divorcio, terrible, se libra una lucha sorda por su custodia.
A ello hay que sumar la violación de Marianne por Markus, los celos incontrolados de David, un aborto provocado y el suicidio ritual de Markus, que pretendía arrastrar a Isabelle con él.
Posteriormente Marianne se entera de que Markus
La directora noruega más conocida internacionalmente es, sin duda, Liv Ullmann, actriz desde 1962, protagonista en nueve películas de Ingmar Bergman, y directora de cuatro obras: Sofie, de 1992, premiada en el Festival de Montreal; Kristin Lavransdatter (1995), que ya mencionamos anteriormente; Encuentros privados, de 1996, que ganó el Hugo de Oro en el Festival Internacional de Chicago, e Infiel, de 2000, que ganó un Goya a la mejor película europea.
Encuentros privados es una película de producción sueca, estructurada muy inteligentemente en cinco escenas no cronológicas, hecho que obliga a los espectadores a pensar y a modificar su juicio continuamente.
Es una película de palabras, no de acción.
El primer cuadro corresponde a 1925, cuando Anna, una mujer atrapada en un matrimonio aburrido, conoce a un hombre joven y se enamora de él.
Anna cuenta esta situación a un sacerdote mayor (interpretado por Max von Sidow) que le recomienda confesarlo todo al marido.
La segunda escena es de la misma época y está dedicada a la confesión del adulterio y sus consecuencias: la cólera incontenible del marido, la tensión e incomunicación del matrimonio, los silencios, la angustia y, claro está, el sentimiento de culpabilidad de Anna.
Si bien, dada la época, ella tendrá que quedarse con el marido en la casa familiar, como si nada hubiera pasado, a él le preocupa, sobre todo, el qué dirán.
Poco a poco, el marido se vuelve morboso y quiere que ella le dé detalles del adulterio, bajo amenaza de quitarle a los niños si no lo hace.
El resultado es que a la lista de desastres mencionada más arriba hay ahora que añadirle la falta de respeto mutua, la violencia ejercida sobre Anna y la consiguiente humillación, todo ello subrayado por una naturaleza exterior fría y ventosa, y con las ventanas asediadas por la lluvia bajo el estruendo sordo de truenos lejanos.
El tercer cuadro es un flashback, correspondiente a la escapada de Anna y Thomas, en una puesta en escena cargada de simbología: se alejan del entorno familiar en un barco, acompañados de un libro del filósofo Kierkegaard y bajo los auspicios de una amiga misionera en China.
Pero llegados a la casa protectora de su intimidad, Thomas no consigue tener una erección y abandona a Anna de madrugada.
Ella queda "sola y vacía".
Aunque técnicamente no hubo adulterio, Anna considera que ha sido infiel a su marido y que, en consecuencia, es una verdadera adúltera.
director Edvin Laine para filmar una de las películas más taquilleras de la historia de la cinematografía nacional; este tema fue retomado en 1985 por Rauni Mollberg con gran éxito de crítica y público.
Son asimismo sumamente populares las películas de Ere Kokkonen sobre Uuno Turhapuro, un personaje que concentra todos los estereotipos del hombre finlandés.
Otros directores importantes son Pertti Pasanen, los hermanos Mika y Aki Kaurismäki, Mikko Niskanen, el equipo Pirjo Honkasalo-Pekka Lehto, Anssi Mänttäri, Heikki Partanen y Markku Lehmuskallio.
Renny Harlin ha dirigido en Hollywood películas de éxito, pero en su tierra natal no ha alcanzado tanta fama como en el exterior.
Pirjo Honkasalo estrenó en 2004, como única directora (pues acostumbra a rodar junto con su marido, Pekka Lehto), Los tres cuartos de la melancolía, película premiada en los festivales de Venecia y Ámsterdam, que refleja el horror de la guerra a través de unos ojos infantiles, lo que permite a Honkasalo internarse en los mecanismos de construcción de la figura enemiga, a la vez que deja traslucir una crítica clara contra los artífices de los conflictos bélicos.
Esta película surgió por encargo de una productora americana, que "pidió a diez cineastas americanos y europeos hacer una película documental sobre uno de los diez mandamientos, como había hecho Kieslowski" (Revista Kinetoscopio, 2005, 45).
A Honkasalo le tocó en suerte el octavo mandamiento: "no levantarás falsos testimonios", y lo aplicó a la guerra en Chechenia, realizando una obra en forma de tríptico sobre la añoranza, lo duro que es hasta respirar en tiempos de guerra y los recuerdos, siendo todas estas formas espacios de melancolía.
La primera película de Auli Mantila, The Collector (1997), que presentó en el Festival de Venecia, fue propuesta por su país para el Óscar de 1998.
Para documentarse sobre el tema, una joven que decide vengarse del mundo por el desastre que es su vida, Mantila pasó un tiempo en la brigada criminal de Helsinki, asistiendo a exámenes forenses.
The Collector es un homenaje, desde el propio título, a la película de William Wyler El coleccionista (1965), adaptación a su vez de la novela homónima del británico John Fowles.
En su segundo film, Geography of Fear (2000), basado en una novela de Anja Kauranen, Mantila sigue explorando la violencia cotidiana; en este caso, la violencia contra las mujeres y la que las mujeres podrían exhibir para vengarse a su vez y librarse de sus maltratadores.
tuvo una amante a través de todo su matrimonio, y David, celoso, toma, a su vez, una amante él mismo, para incordiar a Marianne.
Como consecuencia, su vida en común se vacía y la niña, Isabelle, queda traumatizada con tantas desgracias, provocadas por la conducta de los adultos que la rodean, quienes, no obstante, se consideran a sí mismos maduros e interesantes.
La directora provee como palabras claves de la trama: soledad, desconcierto y enajenación, y, como corresponde a ellas, el paisaje de fondo es una playa inmensa, una costa infinita y desolada.
El tema es tan corriente que puede considerarse pedestre, pero la realización es elegante, tiene suspense y se dan varias vueltas de tuerca, tanto temáticas como temporales.
Hay referencias claras a Escenas de un matrimonio (1973), del propio Bergman, y Teresa de Lauretis parece estar resumiendo Infiel cuando enumera los temas encerrados en la frase fundamental de la crítica cultural contemporánea "lo personal es político": "la disyunción entre la imagen y la voz, la reestructuración del espacio narrativo, y la elaboración de estrategias de referencia que alteran la forma y el equilibrio de las representaciones tradicionales" (de Lauretis, 1987, 145).
La estética de Infiel responde a estas coordenadas y el tema ejemplifica con claridad que todo lo que acontece a una persona, incluidos sus errores, siempre alcanza a otras de su entorno a medio plazo.
La producción cinematográfica finlandesa comenzó ya en 1906, si bien las primeras películas sonoras datan de 1931.
Desde las últimas décadas del siglo XX se ruedan unas diez películas anuales, además de muchas otras producciones para televisión, cortometrajes, documentales y dibujos animados.
Esta actividad está principalmente financiada por el Ministerio de Educación finlandés y por la organización central de la industria cinematográfica.
Algunos directores gozan de prestigio internacional, como Jörn Donner, en cuya producción se encuentran documentales sobre Ingmar Bergman y Rauni Mollberg.
En 1978 Donner dirigió Men Cannot Be Raped, basada en la novela de Märta Tikkanen ¿Cómo puedo violar a un hombre? (1975).
El autor Väinö Linna, con su popularísima novela El soldado desconocido (1954), inspiró al el paisaje fueran del país.
De hecho solo hay una película muda producida enteramente en Islandia, la breve The Adventures of Jon and Gvendur de Loftur Guðmundsson, de 1923.
Dos años más tarde, en 1925, se produce el documental Icelandic Moving Pictures, y habrá que esperar a 1948 para encontrar la primera película sonora y en color de producción islandesa: Between Mountain and Shore, dirigida, así mismo, por Loftur Guðmundsson.
Hay otro período sin actividad, hasta 1978, momento en que aparecen los primeros directores significativos, como Ágúst Gudmundsson y Hrafn Gunnlaugsson, que destacaron con La Tierra y sus hijos (1980) y la saga de El vuelo del cuervo (1984) respectivamente.
Gracias al establecimiento de la Fundación del Cine Islandés y a las ayudas proporcionadas bajo sus auspicios, desde finales de los años setenta del siglo pasado se produjeron unas sesenta películas e Islandia ha ganado varios premios internacionales.
Entre ellos, el documental Children of Nature de Fridrik Thór Fridriksson fue nominado en 1992 para el Óscar a la mejor película extranjera, y la cantante Björk ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes, en 2000, por Bailando en la oscuridad, del director danés Lars von Trier.
Algunas películas significativas son Ingalo, de Ásdís Thoroddsen, rodada en 1992, en la que una mujer adolescente, con un padre dominante y despótico, se enzarza en una pelea en una discoteca; como las chicas, "por naturaleza", no pelean, las autoridades concluyen que tiene que estar loca y la recluyen, en observación, en una clínica lejos de casa.
Allí conoce a otro hombre abusador, con el que vuelve a encontrarse cuando se enrola de cocinera en un barco pesquero, donde las cosas no van a ser más fáciles para ella.
Pero los problemas de Ingalo pasan pronto a segundo plano y la película se centra más en la dura vida y en los problemas de los pescadores, encerrados en cuatro metros cuadrados en medio del océano.
Tanta vicisitud convierte a Ingalo en una mujer madura que combate contra un sistema social tan injusto volviéndose activista sindical.
De muy distinto signo son las películas de Gudny Halldorsdottir, hija del Premio Nobel de Literatura de 1955, Halldor Laxness.
Halldorsdottir llevó al cine con acierto algunas de las novelas más famosas de su padre, conservando los títulos, como es el caso de Christianity Under the Glacier (1989) y The Honour of the House, de 1999.
Con esta última película ganó el premio Edda como Hanna Maylett narra en La última virgen en Espoo, de 2003, la historia de dos muchachas de 16 años en la Finlandia actual.
Aburridas de su ciudad, Espoo, deciden un día coger sus mochilas, hacer auto-stop y asistir a un festival de rock, en busca de una nueva vida.
Es una road movie, cuajada de fiestas, condones, peleas y lágrimas, jóvenes amables y otros que son todo lo contrario.
Minna, que admira a Emma, está cansada de ser una buena chica y piensa que ella es la única joven virgen de todo Espoo.
Emma, en cambio, proviene de una familia rota, lucha por superar el odio que siente hacia el mundo y quiere parecerse a su amiga, a la que considera feliz, equilibrada, y que, además, por suerte para ella, todavía es virgen.
En Pobres yuppies (2003) Johanna Vuoksenmaa aborda también un viaje iniciático, el de una pareja que, a los treinta años, tiene todas las comodidades que vienen parejas con el éxito profesional.
En una fiesta conocen a un agente de viajes que les ofrece una nueva opción: un viaje de aventuras a otras realidades de su propio país, a la de los que viven sin techo, o trabajan a turnos imposibles, o no tienen empleo.
Janne y Katri eligen la opción del paro, para experimentar lo que queda de su potencial humano cuando se les arrebatan todas las cosas superficiales.
Algo parecido sucede en Adicción (2003), de Minna Virtanen, en la que una mujer, con una familia modélica (marido distinguido y dos niños) y una carrera profesional en alza, busca emociones en una doble vida de amantes ocasionales.
Uno de esos encuentros sexuales la llevará a una espiral de dependencia de la cual no podrá salir, a pesar de que para el joven amante la aventura no significa más que un nombre de mujer en una larga lista, lo que acabará afectando tanto a la relación de la protagonista con su marido como a su trabajo.
Contrapunto a su vida es su hermana Sanna, que lucha contra la soledad en medio de la confusión de varios amores perdidos, y que envidia a Jonna su familia y su profesión.
La historia del cine islandés empieza, como en Finlandia, en 1906, con un documental de tres minutos rodado en el país por Alfred Lind.
También en ese año se abrió el primer cine en Reykjavik.
La producción cinematográfica islandesa era, originalmente, extranjera, aunque el tema y la sigue a su isla para así poder entenderla y aprender a entenderse también a sí misma.
La última película de Anspach, Louise Michel (2010), reconstruye la vida de la anarquista francesa del siglo XIX, del mismo nombre, que luchó con sus poemas y su preparación como maestra por llevar el conocimiento y la igualdad a los pueblos nativos, cuando fue expatriada por el régimen francés a la colonia de Nueva Caledonia.
concluSIón Después de este somero análisis, no es aventurado reforzar la idea con que partíamos al principio, que el cine de los países nórdicos corre cronológicamente parejo con su constitución nacional, con la excepción de Suecia, y, por tanto, busca en la representación cinematográfica las bases de su propia identificación cultural.
De ahí la búsqueda de la palabra canónica, inscrita en los textos literarios, algunos de los cuales ya habían sido refrendados internacionalmente por medio de premios notables, y de ahí también que quien bucea por respuestas y se enrola en viajes iniciáticos sean preferentemente jóvenes aún inmaduros, capaces de enfrentarse a sí mismos y a su sociedad para encontrar las claves identitarias que les permitan desarrollarse en plena madurez.
Tampoco se ha de olvidar el concepto de nordicidad, que es el telón de fondo de las motivaciones de estos países y de prácticamente todas sus manifestaciones.
Sin duda estas líneas están reduciendo el alcance ulterior de las culturas nórdicas, pero solo pretenden ser el papel pautado sobre el que construir y crear análisis más elaborados.
Novela y película cuentan la vida en una pequeñísima comunidad islandesa en la que, a pesar de haber solo cuatro casas y un puñado de habitantes, se hallan todos los estamentos sociales con todos los vicios y las virtudes de la humanidad.
Algo semejante sucede en The Quiet Storm (2007), en la que una joven busca una vida nueva lejos de su autoritaria familia y de un ambiente vecinal anquilosado y reaccionario.
Ambas películas, como sucede en una buena parte del cine islandés, aprovechan los paisajes desolados y aparentemente yermos de su país para conseguir un ambiente social opresivo y antagónico.
Las películas de Solveig Anspach, directora islandesa formada en Francia, donde trabaja, son intimistas y exploran la comunicación gestual como vehículo para expresar los sentimientos más personales.
Haut les Coeurs! (1999) intenta explicar una dura experiencia personal: a una joven embarazada se le diagnostica un cáncer de mama, que enfrenta la maternidad a la enfermedad y, posiblemente, a una futura esterilidad; el papel protagonista le valió a Karin Viard el César a la mejor actriz en el año 2000.
Esta película está hecha con sobriedad, sin concesiones al morbo, como un documental ficcionalizado.
En Tiempo tormentoso (2003) Anspach busca sus raíces en la isla de Vestmannaeyjar, donde nació.
También esta cinta, ambientada en parte en Francia y en parte en Islandia, se adentra en las complejidades a que se tiene que enfrentar la mente humana; a una psiquiatra le envían, en Francia, a una joven desconocida que, traumatizada, se niega a hablar, para que intente descubrir su identidad.
Entre ellas se crea una relación emocional tan intensa que, cuando la policía descubre que la paciente es islandesa y la repatría, la psiquiatra
VOCES CANÓNICAS Y MIRADAS INOCENTES: DEFINIENDO EL NORTE CINEMATOGRÁFICO NOTAS
La última virgen en Espoo (Dir.
Los tres cuartos de la melancolía (Dir.
El vuelo del cuervo (Dir.
La Tierra y sus hijos (Dir.
Sonrisas de una noche de verano (Dir.
Tsatsiki, mamá y el policía (Dir.
Un solo verano de felicidad (Dir.
Frida, con el corazón en la mano (Dir.
Hijos de la tierra (Dir.
La muerte es una caricia (Dir.
Mors Elling, niño de mamá (Dir. |
En 1982 salieron las circulares en las que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas convocaba el Congreso Internacional sobre Semiótica e Hispanismo, celebrado en Madrid en 1983 y cuyos textos se han encontrado durante décadas entre los más citados de la Filología Hispánica internacional.
Al cumplirse 30 años de aquel acontecimiento, entrevistamos al profesor del CSIC Miguel Ángel Garrido Gallardo, promotor del congreso, y le preguntamos por las claves, vistas con la perspectiva de los años transcurridos, de la teoría literaria en lengua española, lo que constituyó entonces la cuestión fundamental de debate.
No es una hipérbole afirmar que España se ha convertido en una potencia de la Teoría literaria a lo largo del siglo XX, pero de López Pinciano en el siglo XVI a Menéndez Pelayo en el XIX, pasando por las poéticas y retóricas de los siglos XVII y XVIII, ¿se puede hablar de una historia o tradición vigorosa anterior de teoría literaria en lengua española?
R. Podemos decir que a principios del siglo XVII el panorama de las ciencias del discurso ("teoría literaria" o "teoría de la literatura" es, en realidad, una denominación que cuaja a mediados del siglo XX) estaba ya en España enteramente abierto a una producción genuina.
En realidad, el siglo XVI continúa la cultura grecolatina que se especifica en la Poética de Aristóteles y de Horacio, disciplina de la creación o recreación hecha con palabras, la Retórica de Quintiliano, disciplina que enseña a llevar a cabo un discurso eficaz y la Métrica ("arte del verso") que se especializa en el estudio de las matrices rítmicas en las que puede codificarse el discurso, lo cual suele estar relacionado con la poética, aunque ya advirtiera Aristóteles por dos veces que si bien someterse a una matriz rítmica era síntoma de creación artística, el procedimiento no basta, ya que también se puede metrificar un tratado de ciencias naturales y no por eso podría ser considerado creación ("literatura", usando el anacronismo).
Poética, Retórica y Métrica, como denominaciones, mantendrán una cierta confusión inevitable, derivada de la indefinición de fronteras.
Las técnicas que la Retórica prescribe para hacer un discurso llamativo con vistas a la persuasión han de ser en parte las mismas que la poética lleva a cabo con vistas a la fruición.
Y ya hemos dicho que la metrificación cabe tanto en los textos poéticos como en los retóricos.
La disciplina semiótica que aborda el estudio de la producción del sentido creador (artístico, lo llamaríamos hoy), se llama poética, pero la disciplina que estudia la composición del discurso artístico puede llamarse retórica, por lo que hemos dicho, y también poética, por su objeto.
La teoría del discurso de la época está muy bien tratada de modo panorámico en la Historia de las ideas estéticas en España de D. Marcelino Menéndez Pelayo y, como he señalado reiteradamente, se ha continuado investigando ABSTRACT: In 1982 the Spanish National Research Council (CSIC) announced the International Conference on Semiotics and Hispanism, celebrated the following year in Madrid, whose texts have long been among the most cited works in international Hispanic Filology.
Tradición, aporTes y desafío de la Teoría liTeraria en lengua española de recorrer el siglo XX lo dejó diseñado Menéndez Pelayo en su obra ciclópea.
En este sentido, cabe vincularlo con el Centro de Estudios Históricos, creación de su discípulo Ramón Menéndez Pidal.
Pero D. Marcelino muere en 1912 y no llega a participar propiamente en la labor del Centro, fundado en 1910.
Al respecto, hay dos clichés erróneos, el primero considera una continuidad absoluta que, como digo, no es tal y el segundo, presenta como contrapuestos, por razones ideológicas y políticas, a D. Marcelino y a D. Ramón.
Basta con seguir las conferencias de homenaje póstumo que Ramón Menéndez Pidal brindó en España y en América a la figura de Menéndez Pelayo para comprobar que ese prejuicio es un verdadero dislate.
Ciertamente, la labor de D. Ramón es más filológica, más lingüística, aunque el paradigma de que parte es el historicista de la época, común a Menéndez Pelayo y al primer Menéndez Pidal.
Lo del Centro de Estudios Históricos es otra cosa.
El CEH nace en Madrid como iniciativa de la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) que promovía en la España de la época un ambicioso plan de desarrollo científico y académico.
Si uno se fija bien en las "secciones" que constituían el Centro (7 al comienzo, dos más a partir del 15 de enero de 1913 y, finalmente, 5; aunque los cursos para extranjeros aparecen también como una sección tras la racionalización a que se sometió el plan en 1919), lo principal del esquema es así: Filología (Ramón Menéndez Pidal), Historia del Derecho (Eduardo Hinojosa, sustituido, tras su fallecimiento en el mismo 1919, por Claudio Sánchez Albornoz), Arte (Elías Tormo), Arqueología, que englobaba Arte Medieval Español (Manuel Gómez Moreno).
O sea, todo lo más básico y perentorio de lo que hoy denominaríamos estudios de la lengua española, su literatura y su cultura.
Por lo demás, nuevas secciones nacen en tiempos favorables: en 1932 se funda la titulada Archivo de Literatura Española, dirigida por Pedro Salinas y en 1934, la de Estudios Hispanoamericanos, dirigida por Américo Castro y la de Estudios Clásicos a cargo de Julián Bonfante. minuciosamente a partir de la segunda mitad del siglo XX.
Yo mismo he dirigido la obra colectiva Retóricas españolas del siglo XVI escritas en latín (2004), que estudia y anota quince importantes retóricas, empezando por la de Antonio de Nebrija, que edité y anoté personalmente.
La significación de este corpus ha sido ponderada antes y después, entre otros, por mi propio grupo (Garrido Gallardo et alii, 1998, 2007).
Y el trabajo prosigue.
En cuanto a las poéticas, véanse, por ejemplo, los estudios de Antonio Vilanova (1949) o de Antonio García Berrio (1980).
Como digo, el corpus tradicional del siglo XVI está normalmente escrito en latín como lingua franca académica y a comienzos del siglo XVII se abre de modo generalizado a la lengua castellana.
Del modelo latino adaptado excepcionalmente al español que se sigue en la Retórica en lengua castellana de Miguel de Salinas (1541), se pasa a la edición de la primera retórica propiamente castellana, la Elocuencia española en arte (1604) de Bartolomé Jiménez Patón.
Por otra parte están los textos de poética como el que usted señala, la Philosophia antigua poetica de Alonso López Pinciano que se había publicado en 1595.
La tradición continúa en el siglo XVIII y todo el mundo conoce la Poética de Luzán.
En cuanto al siglo XIX, habría que cambiar la denominación "teoría" por "historia" o por "estudio" de la literatura, para que sea indiscutible la referencia a Menéndez Pelayo como faro singular de ese siglo. lingüísticos y literarios de todo el siglo XX.
Naturalmente, D. Ramón evolucionó desde los orígenes neogramáticos hasta la recepción de una cierta influencia idealista, pero su evolución no es la misma que la de Américo Castro ni la de Dámaso Alonso, ni tiene propiamente que ver con el futuro esplendor de la Estilística Española, por ejemplo.
¿Puede decirse que el trabajo casi en solitario de
Si tengo que buscar denominadores comunes para las muchísimas aportaciones procedentes de este origen, que se pueden revisar, por ejemplo, en el libro excelente de 1986 de José Portolés, encuentro dos: el rigor y la unión de lengua y literatura.
Cuando andando el tiempo, bien entrada la década de 1960, algunos empiezan a decir en España que no se deben separar los estudios lingüísticos y los literarios, están traduciendo mecánicamente a los norteamericanos, sin darse cuenta de que en España no existía ese problema, precisamente porque aquí la referencia era Ramón Menéndez Pidal y no Leonard Bloomfield.
Por otra parte, el principio filológico de atenerse sobriamente al texto ha servido de vacuna cuando se puso de moda el tráfico de teorías arriesgadas y críticas sin fundamentos.
Si tenemos en cuenta que Amado Alonso tradujo y asimiló prontamente a Saussure, y junto con Dámaso Alonso y Raimundo Lida, entre otros, desarrollaron el campo de la estilística casi hasta sus últimas consecuencias, analizando los datos lingüísticos del texto para llegar a explicar el valor estético de ese texto, ¿no le parece que en el fondo ese enfoque obedecía a cierta diferenciación del método historicista de Menéndez Pidal?
Por otra parte, ¿se puede decir que ellos, con todo, no se precipitaran -como sucedió en otras tradiciones-en el formalismo excesivo, adelantando excesos del estructuralismo y postestructuralismo?
En ese sentido, y a riesgo de hacer esta pregunta demasiado larga, si no fue así ¿no le parece que ello se debió a la misma condición de los textos que analizaban: en el caso de Dámaso, la poesía de Góngora o la poesía española en general (Poesía española.
Ensayos de métodos y límites estilísticos, 1950)?
R. Sobre todo por la obra de Dámaso Alonso, se acepta cada vez más comúnmente la existencia de una Escuela Española de Estilística.
Prueba de ello es que la entrada "Stylistics" de la Princeton Encyclopaedia of Poetry and Poetics tendrá una sección de "Estilística" en su próxima edición (ya en imprenta) para acogerla.
A estas alturas del siglo XXI hay que recordar que el CEH no era lo que hoy llamaríamos un Instituto de Historia y que su nombre le viene del paradigma cultural en que se mueve D. Ramón, que era, como acabo de decir, el del historicismo positivista.
La única actividad que cabía imaginar en el campo de las Humanidades era la de historiar y, por eso, historia es el nombre que sirve de común denominador.
Pero el objetivo número uno del Centro era la Filología, incluso si se quiere, la Filología como auxiliar de la Historia en muchos casos, pero Filología al fin y al cabo.
No en vano la JAE había justificado la creación del CEH en el "interés creciente que inspiran en todas partes nuestra lengua, arte, historia y literatura" según nos dice la Memoria de la Junta de 1911).
En la Memoria de 1924/5 y 1925/6 se puede ya comprobar cómo la nómina de colaboradores de la sección de Filología duplicaba la de cualquiera de las otras e incluía, entre otros, los nombres de Américo Castro, Tomás Navarro Tomás, Vicente García de Diego, Federico de Onís, Antonio García Solalinde, Agustín Millares Carlo, Samuel Gili Gaya, José Fernández Montesinos, Amado Alonso, Dámaso Alonso, Miguel Herrero García, José Vallejo, Abelardo Moralejo y Homero Serís, que ostentaba la secretaría del centro en sustitución del primer secretario que fue Navarro Tomás.
Y ¡una mujer! la señorita Carmen Fontecha.
En la Memoria de 26/27 y 27/28 habrá algunos cambios, el más notable de los cuales es la inclusión por primera vez de Rafael Lapesa.
Con los matices que sean necesarios, sí se debe señalar que, con el Centro de Estudios Históricos, pasamos del investigador aislado al equipo.
P. A partir de las investigaciones realizadas en el Centro de Estudios Históricos en las primeras décadas del siglo XX, y a juzgar por los filólogos que allí se formaron, ¿puede hablarse a escala global de una Escuela Española de Filología?
En ese sentido, ¿cuáles cree que fueron sus principales aportes en el campo de la crítica y la teoría literaria?
R. Ciertamente se ha hablado de "Escuela de Madrid", de "Escuela de Menéndez Pidal", de "Escuela Española de Lingüística" y de "Escuela Española de Filología".
No sé si personalidades tan diferentes que han dado lugar a trayectorias tan diversas pueden encuadrarse bajo el rótulo "escuela".
Lo que es, sin duda, cierto es que los integrantes del Centro de Estudios Históricos han estado en el origen de las más fértiles investigaciones en el campo de los estudios Tradición, aporTes y desafío de la Teoría liTeraria en lengua española Amado Alonso se había propuesto muy pronto unos estudios literarios (de lenguaje literario) que siguen una postura ecléctica entre la estilística descriptiva de inspiración saussureana de Charles Bally y la estilística idealista, de inspiración vossleriana, que llevaba a cabo Leo Spitzer.
En dos trabajos recogidos luego en su volumen póstumo Materia y forma en poesía (1954), "Carta a Alfonso Reyes sobre la Estilística" (pp. 95-106), en la que dialoga con el máximo exponente de la Teoría literaria mejicana, y "La interpretación estilística de los textos literarios" (pp. 107-132), sistematización de su propia postura, propone como objetivo "el conocimiento íntimo de la obra literaria" (axioma de Vossler-Spitzer) y señala como medio el estudio de "los valores expresivos de la lengua" (axioma de Bally).
Es un ejemplo más de reacción antihistoricista ante el paradigma del que hemos hablado que concebía los estudios literarios únicamente como historia de la literatura.
Esta reacción es común al Formalismo Ruso, a las escuelas de Estilística de la Europa continental y al New criticism anglosajón.
Los intereses que aparecen no son ya los de Menéndez Pidal.
Frente a la pregunta sobre cuáles son las fuerzas históricas y sociales que se juntan y armonizan en el autor estudiado, la Estilística, dirá Amado Alonso, cuestiona la "armonización", estudia "el sistema expresivo de una obra o de un autor o de un grupo pariente de autores", entendiendo por sistema expresivo desde la estructura de la obra hasta el poder sugestivo de las palabras (p.
Dámaso Alonso lleva a la cumbre estos estudios a los que dota de una metodología propia, sobre todo en su conocida obra Poesía española, cuyas intuiciones son reconocidas con frecuencia como adelantos de los posteriores desarrollos de la semiótica y la pragmática.
Recuerde que Umberto Eco lo incluye (y es al único español que incluye) en la bibliografía de la primera versión de su manual de semiótica, La Estructura ausente (1968).
Por lo demás, aparte de los compañeros de aventura intelectual que usted cita -Amado Alonso y Raimundo Lida-, hay numerosos discípulos españoles y americanos de la escuela que podríamos citar, empezando por Carlos Bousoño.
La doctrina estilística de Dámaso Alonso, ecléctica como la de Amado, pero no equidistante, se puede caracterizar diciendo que sigue a Bally en la forma y a Spitzer en el fondo.
Acepta las cómodas clasificaciones estructuralistas, pero cambiándolas de contenido al interpretarlas en claves incompatibles con su origen.
Es célebre la relectura que realiza de las conocidas dicotomías saussureanas de lengua/habla, significante/significado, sincronía/diacronía.
Ciertamente, muchos hemos señalado que en D. Dámaso particularmente, la sugerente práctica crítica desborda con frecuencia a la teoría, lo que suele ocurrir en los casos como el suyo de crítico poeta.
Ahora bien, lo que se pierde en congruencia se gana en brillantez del resultado analítico.
El puesto de Dámaso Alonso dentro de la escuela es absolutamente excepcional.
En cuanto a los "excesos" por los que me pregunta, hay que tener en cuenta que estamos hablando de unas primeras versiones del estructuralismo lingüístico como procedimiento para estudiar la composición de los textos.
No hay asomo ni de la superficialidad de quedarse en la descripción del esqueleto sin más, ni de planteamiento de ausencia del sujeto, de la afirmación de que solamente nos queda la estructura que nos remite a otra y a otra sucesivamente hasta el infinito.
La estructura es un código al servicio de la producción de significado y el significado es lo que interesa.
La importancia que Dámaso atribuye a la intuición y la importancia que la Escuela de D. Ramón (en la que nace esta otra) atribuye al texto mismo hacen imposible tales derivas en la Escuela Española de Estilística, la única escuela como tal que tenemos de Teoría literaria.
Esto es así, pero no tiene nada que ver con una presunta especial virtualidad de los textos del canon en español.
P. Entonces, ¿no radica en la misma condición de la literatura en lengua española, por sus características históricoliterarias, cierta postura crítica frente al excesivo cientificismo o inmanentismo contemporáneo, esto es, frente al marxismo, el formalismo, el estructuralismo, el deconstruccionismo que a la postre reducen y limitan el horizonte crítico por lo eurocéntrico de su discurso?
R. No creo que haya algo en la literatura en lengua española que la haga más incompatible que a otras frente a los distintos acercamientos críticos.
No sé si está pensando en el carácter "realista" que caracteriza la literatura española según Menéndez Pidal o en la innere Sprachform idealista que postula que la lengua modula nuestra percepción de la realidad.
No cabe duda de que cada lengua condiciona hasta cierto punto la visión de la enTrevisTa a Miguel Ángel garrido gallardo realidad y de que las experiencias históricas dejan huellas en las respectivas lenguas, pero no hasta el extremo que propone.
Es bien conocida la historia de la cuestión en los últimos 50 años.
La crítica académica iberoamericana se fija en París, como capital mundial de la cultura y, luego, en New York, o sea, en París otra vez, ya que lo que encuentra en la capital del imperio son traducciones o continuaciones importadas de la Francia de 1960.
Piense en tres nombres: Paul de Man, Roland Barthes y Jacques Derrida.
El estructuralismo es el modo en que se concreta en la década de 1960 la reacción antihistoricista.
En vez de preguntarse por la historia que rodea las obras, se pregunta cómo está hecha, cuál es su estructura.
Por eso se rescata la doctrina de los formalistas eslavos de las primeras décadas del siglo.
El libro de Erlich (1964) y las traducciones de la antología de Todorov (1970) se convierten en libros de cabecera.
Académicamente, el estructuralismo fue tan determinante que todavía hoy sirve a algunos de gozne para clasificar la crítica el siglo XX en preestructuralista, estructuralista y postestructuralista.
Pero la reacción no solamente tiene esta dirección, sino otra que usted llama acertadamente "cientificista" y que se concreta en la "necesidad" de interpretar de acuerdo con las "ciencias humanas", o sea, el psicoanálisis y el marxismo.
Naturalmente, el psicoanálisis daba un cierto rendimiento en la crítica de determinada poesía intimista y chocaba frontalmente a la hora de interpretar una novela del realismo social.
Lo contrario pasaba con el marxismo.
Además, la presencia de estas escuelas dio lugar a enfrentamientos interminables: estructuralistas contra marxistas, marxistas contra estructuralistas y estructuralistas marxistas, como Goldmann, que tuvo un gran ascendiente en todos nuestros ámbitos académicos de habla española.
Luego vino el hartazgo.
Cuando se habían escrito centenares y centenares (no exagero) de tesis doctorales estructuralistas, que mostraban que el esqueleto de las obras de un autor respondía a un determinado formato, que era el previsto e igual (o casi) para textos valiosos e inanes, ficcionales o no, se empezó a volver la vista a la pregunta de siempre: ¿qué dice? ¿de qué trata?
Y recuperó sitio la hermenéutica.
Por otra parte, el truismo de la crítica marxista, que era buena porque era "científica" y era científica porque era "buena", conoció una desbandada en cuanto el marxismo dejó de ser la epistemología dominante del mundo académico de las humanidades.
Fíjese, por ejemplo, en este dato: antes de la caída del muro de Berlín, el autor más citado a pie de página en los trabajos de crítica literaria estadounidense era, como es natural, Shakespeare, pero el segundo más citado era Marx (¡), que nunca escribió, propiamente hablando, una página sobre la cuestión (no me refiero a las infinitas antologías con sus textos dispersos de alguna manera relacionados).
Tras la caída del muro, Shakespeare seguía el primero, pero Marx ni aparecía.
Por cierto, Northrop Frye estaba el séptimo y subió un puesto.
Desde luego, en el ámbito del hispanismo pasaba igual.
Y no sé yo si, entre nosotros, no perseveran en ese paradigma muchos más de los que siguen la inercia en el mundo anglosajón.
Lo del marxismo fue relevante e importante.
Poner el foco sobre la infraestructura económica y social de los fenómenos culturales es una aportación de la que en adelante no se podrá prescindir.
Lo malo es que cuando proyectas la luz únicamente sobre una zona, las demás se quedan a oscuras.
Y llegamos a lo que antes usted llamaba "excesos".
Visto que la crítica no se resuelve con una clave única y universal, comprobado que la estructura de un relato es como la de todo relato y la de una poesía como la de toda poesía, que cabe desconfiar de las interpretaciones "redondas", caemos en la ideología de la sospecha.
Está de acuerdo con el clima filosófico postmoderno.
Un texto nos lleva a otro y el segundo a otro y así sucesivamente en un itinerario sin fin.
La deconstrucción está servida y Derrida, traducido del francés al inglés, en todas las bibliotecas de los Estados Unidos.
Examinar el carácter "figurado" hasta cierto punto de todo texto y explorar sus posibilidades de deconstrucción ofrece muchas revelaciones interesantes, lo malo es que se llegó a convertir en expediente para la interpretación absurda: todo puede significar cualquier cosa.
Más que una metodología crítica se convertía en un alegato contra la interpretación.
Una petición de principio: si todo puede significar cualquier cosa, carece de sentido emprender la interpretación.
En fin, de ahí vino la polémica con Harold Bloom y los demás resistentes.
Tradición, aporTes y desafío de la Teoría liTeraria en lengua española
No entiendo bien lo de "eurocentrismo", entre otras razones, porque España es parte de Europa.
Pero si lo que quiere decir es que la evolución de este último medio siglo de crítica literaria que nace en París (se llamó, por antonomasia, la Nouvelle Critique) hace añorar muchas veces los grandes textos de nuestra tradición, de Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Américo Castro, Dámaso Alonso, Amado Alonso, Pedro Salinas, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña y demás padres fundadores, le digo rotundamente que sí.
Afortunadamente hay que decir que esta tradición se ha conservado en muchas partes del hispanismo.
No vayamos a caer, mutatis mutandis, en lo mismo que comentaba yo antes a propósito de la unión de estudios lingüísticos y literarios: que nos defendamos de un problema norteamericano como si fuese nuestro.
De una manera generalizada, no lo es.
P. Raman Selden, en la edición de 1985 de La teoría literaria contemporánea, afirma que no sería equivocado zar el término "antihumanista" para describir el espíritu del estructuralismo: "de hecho, los mismos estructuralistas han utilizado este adjetivo para poner de relieve su oposición a todas las formas de crítica literaria en las que el sujeto humano sea la fuente y el origen del significado literario" (pág. 68).
Olvidan los estructuralistas, reprocha Edward Said, "que un texto es una obra humana que debe ser tan significativamente interesante como su ser" (El mundo, el texto y el crítico, 2004, pág. 215).
En medio de estas críticas, ¿no le parece que precisamente la tradición teórica en lengua española, mucho más "humanista", empieza a cobrar mayor importancia?
Y, sin ir tan lejos con el orientalismo de Said, ¿no le parece también que ya en el aporte hispanoamericano (Alfonso Reyes o Pedro Henríquez Ureña) existe una crítica mucho más asimilada al Occidente europeo, sin necesidad de renunciar a sus postulados esenciales sino, precisamente, volviendo a ellos: la retórica y la poética griega, el humanismo en general.
R. Si uno lee Poesía española encuentra una toma de posición que no tiene nada que ver con un estructuralismo antihumanista.
Leamos un momento los tres modos de aproximarse al texto que señala D. Dámaso: el del lector, el del crítico y el del científico.
El del lector: "El primer conocimiento de la obra poética es, pues, el del lector, y consiste en una intuición totalizadora, que, iluminada por la lectura, viene como a reproducir la intuición totalizadora que dio origen a la obra misma, es decir, la de su autor.
Este conocimiento intuitivo que adquiere el lector de una obra literaria es inmediato, y tanto más puro cuantos menos elementos extraños se hayan interpuesto entre ambas intuiciones" (pág. 38). enTrevisTa a Miguel Ángel garrido gallardo los doscientos años de la independencia de las repúblicas americanas.
Finalmente, después de todo el viaje intelectual de siglos que despreció el rico legado completo de la retórica para, con el estructuralismo, centrarse, si acaso, en una nueva descripción de las "figuras", la semiótica y la pragmática han vuelto a poner en primer plano que los textos significan en situación, cuando sabemos de "qué va" lo que hablamos.
Es lo que la Retórica clásica llamaba "tria genera": no es mismo que se trate de un discurso político, un alegato judicial o una conferencia.
Las mismas unidades significan de modo diferente en actos diferentes.
No estaría mal volver a empezar por el principio.
Por otra parte, es tarea que ya se está llevando a cabo por los mejores investigadores y los mejores grupos.
Pero no se pueden poner puertas al campo, siempre habrá a quien, porque no comprende lo que hace, le parecerá glamuroso imitar lo abstruso, lo de moda, lo foráneo o lo distinto.
En las últimas décadas, usted ha sido seguramente el máximo promotor en el mundo hispánico de los estudios de teoría literaria y de la extensión de sus límites.
Ha difundido la semiótica y la pragmática (La crisis de la literariedad, 1987), ha reivindicado el papel de la retórica (La musa de la retórica, 1994) y ha llamado a tratar fenómenos no estrictamente filológicos (de lengua, de letras), sino también aspectos que involucren todo hecho de cultura (El lenguaje literario, 2009) ¿En qué medida pueden reforzarse los estudios literarios a partir de la Semiótica o los Estudios Culturales (Cultural Studies) y viceversa?
Por lo que leo por aquí y por allá, parece ser que he dedicado mucho esfuerzo a la difusión de las investigaciones semióticas en el ámbito de la filología hispánica.
El origen de esta historia es bien simple.
Al final de la década de 1970 los jóvenes que trabajábamos en filología hispánica podíamos estar perplejos por la proliferación en nuestro ámbito de un marbete, "semiótica", que, de una parte, resultaba valorizador, moderno ("¡es semiótica pura!" escuché por entonces a una colega que ponderaba un determinado trabajo) y, por otra, no se concretaba casi nunca (tengo que hacer excepción de Carmen Bobes y algunos más) en nada visible en la mayoría de las aportaciones que se presentaban como influidas por las recientes estrategias.
Había que aclararse y convoqué un congreso con ese fin, que se tituló "Semiótica e Hispanismo".
Invité como plenaristas a personas acreditadas: Brémond, Lázaro Carreter, Cesare Segre, Tvetan Todorov y Harald Weinrich, y acudieron colegas del hispanismo mundial en un número muy superior al que yo había previsto.
Se conoce que se trataba efectivamente de una necesidad.
Hubo de todo, pero los dos tomos de actas se convirtieron durante muchos años en una de las obras más citadas en la especialidad, quizás también porque la semiótica se puso de moda.
Ahora afortunadamente se ha cumplido el deseo que expresé: la estrategia casi ha desaparecido como "nombre", aunque está omnipresente como sensibilidad.
El libro La crisis de la literariedad, que acaba usted de citar, que recoge una pequeña muestra de las aportaciones del congreso, me parece muy revelador del momento.
Siguiendo a Roman Jakobson, algunos insistimos en dos ideas fundamentales, una (a la que ya me he referido a otro propósito), la de que no se puede olvidar que la obra literaria se "fabrica" con la lengua natural y, así, carece de sentido toda separación radical de estudios literarios y estudios lingüísticos.
La otra, que la producción de significado está ligada a muchas prácticas del ser humano, que la dimensión significativa es fundamental de toda realidad que forme parte del complejo de hechos que llamamos Cultura.
Lo cual se impone, aunque solo sea por la abrumadora irrupción del cómic, del cine, del vídeo, de la televisión, de las nuevas fórmulas electrónicas.
Que no nos podemos dedicar ya solamente a los relatos hechos con palabras e impresos en un libro es algo que no necesita mayor comentario.
Algunos Estudios Culturales se podrían caracterizar como estudios semióticos que no exhiben su nombre.
Claro que también hay otros "estudios culturales", derivados de una mala asimilación de la Deconstrucción, entendida como el relativismo más trivial.
Si cada "texto" puede significar cualquier cosa, se puede sustituir la Filología por no importa qué actividad ocurrente de divagación.
La Semiótica trajo la Pragmática, o sea la evidencia de que el significado se deriva no solamente del discurso, sino de quienes hablan, de quienes escuchan, de quienes interpretan.
Y, como he dicho antes, esto es lo que postulaba la Retórica clásica, razón por la cual volver a nuestra tradición resultaba plausible: muchos colegas nos hemos dedicado a eso simultáneamente a esto años atrás.
Finalmente, nadie puede dejar de tomar en consideración los cambios comunicativos que se están produciendo úl-Tradición, aporTes y desafío de la Teoría liTeraria en lengua española tejido comunicativo (también el "texto" literario) que nos vincula en las mallas de la sociedad.
Lo que desafía la episteme contemporánea, desde luego, es no entregarse al relativismo, anclarse en la tradición clásica o en el rigor positivista para construir nuestros estudios contemporáneos, o sea, basarnos en nuestra propia tradición sin fundamentalismo, pero sin complejos.
Y también desafiaría, si no la "episteme" sí la moda en el sentido más trivial, el que nos dediquemos a la ríquísima y variadísima tradición propia, la de una comunidad asombrosamente unitaria en lo lingüístico, pero que encierra un variedad cultural incomparable.
Llama la atención que nuestras referencias puedan ser Seating Bull o los aborígenes estudiados por Lévi Strauss.
R. Mucho más, pero habrá que terminar la entrevista.
Tenga en cuenta que, en cuanto a antecedentes, nos hemos quedado en la "prehistoria".
Tampoco hemos hablado de teatro a cuya teoría ha aportado novedades sustanciales mi compañero de Grupo, José Luis García Barrientos.
En España, en los 30 últimos años han trabajado en la materia más de un centenar de eminentes investigadores y profesores universitarios y han publicado más de un millar de trabajos, muchas veces muy importantes.
¿Y qué decir de América Latina?
Por no citar la extensa nómina de colegas, baste con recordar las aportaciones teóricas y críticas de eminentes escritores como Jorge Luis Borges (1899-1986), Octavio Paz (1914-1998) Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa. timamente con las nuevas tecnologías.
He escrito que "literatura" es un término de los siglos XIX y XX, que viene precedido de "poesía" (que no es exactamente lo mismo) hasta el siglo XVIII y que se ve asediado en el siglo XXI por el fenómeno "cíber".
Doy por descontado que la literatura queda y quedará como algo fundamental de toda cultura, pero también que los estudiosos de la literatura tenemos que abrirnos a los demás fenómenos de comunicación que compiten o sustituyen al de la historia contada en un libro.
¿No le parece que esta apuesta de combinar Teoría
Literaria con Estudios Culturales, teniendo en cuenta la diversidad del mundo hispanohablante, es todo un desafío a la episteme contemporánea?
R. No hace mucho escribí lo siguiente: en el enfoque postmoderno, Teoría (no por casualidad, de la Literatura se elide) ahora es -y cito a Culler (1997: 13-14): 1) especulación, 2) toda hipótesis no evidente, lo que incluye antropología, cinematografía, filosofía, filosofía de la ciencia, estudios de 'género', historia del arte, historia social, historia de las ideas lingüísticas, psicoanálisis, sociología, teoría política, historia de la sexualidad.
Esta ampliación insólita, que incluye casi cualquier cosa, está en muchísimos sedicentes críticos postmodernos que, como sabemos, invocan, más o menos en vano, los nombres de unos Estudios Culturales, que partirían de Roland Barthes.
Yo no quiero apostar por el relativismo, yo no quiero abandonar el rigor en la investigación y el primado del texto.
Admito, en cambio, de buen grado que un seminario sobre literatura española de posguerra deberá incluir un comentario de Bienvenido Mr. Marshall, la famosa película de Berlanga.
Yo no quiero "combinar", sino abrir el campo del estudio de la comunicación cultural y estética a todo el
Me- néndez Pelayo motivó la creación de la Sección de Filología del Centro de Estudios Históricos, de la mano de Menén- dez Pidal?
Y en ese sentido, ¿puede decirse que Menéndez
enTrevisTa a Miguel Ángel garrido gallardo |
Su actividad docente se relaciona con la literatura española contemporánea (literatura española contemporánea y sus relaciones con la europea; literatura española, identidad nacional y género) y con la metodología para la investigación.
Sus líneas de investigación tienen que ver con la literatura española contemporánea, con especial incidencia en los siguientes aspectos: la perspectiva de género, el estudio del final del siglo XIX, las relaciones prensa-literatura, la literatura del exilio español republicano, y la literatura y su relación con otros discursos artísticos.
Muestra de esos intereses son su libro Antonio de Hoyos y Vinent, una figura del decadentismo hispánico (Oviedo,
Centrado en literatura francófona de los siglos XIX-XXI, ha desarrollado principalmente su actividad investigadora en torno a la escritura de mujeres (autobiografías, diarios, epistolarios, relatos de viajeras, mujer y espacio público).
Especializado en textos autobiográficos de escritoras francófonas judías supervivientes a la Shoah, ha sido miembro de los grupos de investigación DIGEC: Discriminación, Genocidio y Exterminio Cultural.
Un estudio de la literatura del Holocausto y la Memoria (Proyecto del Plan Nacional de I+D+I del Ministerio de Ciencia y Tecnología), RUTILHO: Red Universitaria de Traducción e Investigación sobre Literatura del Holocausto (Universidad de Granada) y Mujer y espacio público en la literatura escrita por mujeres (Proyecto emergente.
Ha sido igualmente colaborador en los proyectos: Diccionario crítico de cine de las mujeres europeas (Universidad de Oviedo-Instituto Asturiano de la Mujer.
[PG07-07]) y CURE: Cuerpos Reescritos: dolor y violencia en escritoras y personajes femeninos de la literatura de mujeres (Proyecto de investigación de excelencia de la Conserjería de Innovación, Tecnología y Ciencia de la Junta de Andalucía [P07HUM03096]).
Licenciada en Periodismo y doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla.
Desde 2002, forma parte del Grupo de Investigación "Escritoras y Escrituras", perteneciente al Plan Andaluz de Investigación, con el que desarrolla una intensa actividad.
Ha impartido docencia en distintos cursos de máster y doctorado.
Es autora del libro Mujeres y cine.
Discurso patriarcal y discurso feminista, de los textos a las pantallas (2009).
Ha participado como ponente en distintos ciclos de cine, como "Género, cine y sociedad multicultural" (2010), organizado por el Centro de Estudios de las Migraciones y las Relaciones Interculturales (CEMyRI), de la Universidad de Almería, y "Retratos de una ambición.
Premio Extraordinario de doctorado por la tesis doctoral La creación musical en el cine español contemporáneo.
Su ámbito de estudio ha estado fundamentalmente dirigido a la inserción de la música en los medios audiovisuales y a las prácticas creativas en los medios de comunicación, temas sobre los que ha ofrecido múltiples conferencias y comunicaciones en congresos nacionales e internacionales.
Asimismo, ha realizado numerosas publicaciones, entre las que destaca el libro Música de cine en España: señas de identidad en la banda sonora contemporánea (Badajoz, Diputación de Badajoz, 2010).
También ha editado La música en el lenguaje audiovisual (Sevilla, ArCiBel, 2011) y ha colaborado en el Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
Actualmente es profesora en el Área de Didáctica Musical de la Universidad de Extremadura.
estela González de sAnde.
Profesora Titular de Filología Italiana en la Universidad de Oviedo.
Ha publicado diferentes ensayos sobre la literatura italiana moderna y contemporánea entre los que destaca el monográfico Tradición y modernidad en la narrativa de Raffaele Nigro (Lanciano, Rocco Carabba, 2006) y el volumen Leonardo Sciascia e la cultura spagnola (Catania, La Cantinella, 2009).
A sus líneas de investigación se suma la traducción y el estudio de la literatura comparada italo-española con publicaciones en revistas científicas de reconocido prestigio nacionales e internacionales.
En los últimos años se ha dedicado a la investigación de la literatura producida por mujeres en Italia con la publicación de diferentes artículos, la edición de libros y la participación en congresos.
Es miembro del Grupo de Investigación "Escritoras y Escrituras" (HUM-753) de la Junta de Andalucía e investigadora en los proyectos ministeriales de I+D "Ausencias.
Escritoras italianas inéditas en la Querella de las mujeres" y "La traducción literaria en España".
Asimismo, ha participado en la elaboración de la parte italiana del Diccionario crítico de directoras de cine europeo (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
Profesora Titular en el área de Filología Inglesa del Departamento de Filología Anglogermánica y Francesa de la Universidad de Oviedo.
Sus líneas de investigación giran en torno a la literatura contemporánea en lengua inglesa, los estudios de cine y los de género, mostrando un interés especial por las reescrituras feministas contemporáneas de cuentos de hadas.
Sobre pañas y parlamentos a través del cine" (2011), desarrollado por el Museo Valenciano de la Imagen y la Modernidad (MuVIM).
Ha colaborado en la realización del Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
También es editora de una decena de volúmenes colectivos y autora de numerosos artículos y capítulos de libros, además de casi medio centenar de traducciones del inglés y el italiano.
Licenciada en Salamanca y doctora en Filología Inglesa por la Universidad de Oviedo.
En la actualidad es profesora en Balliol College (Oxford, Reino Unido).
La mayor parte de su investigación está dedicada a los estudios fílmicos, área sobre la que ha impartido numerosas conferencias y cursos; igualmente, tiene en su haber un buen número de artículos relacionados con el cine, así como tres monografías que combinan teorías fílmicas y de género: La otra mirada (Nueva Orleáns, University Press of the South, 1998), Toda ojos (Oviedo, KRK, 2001) e Imaginación: feminización de la nación en el cine español y de América Latina (Madrid, Editorial Fundamentos, 2006).
Ha colaborado también en la realización del Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011), concretamente realizando las entradas sobre las directoras rusas y de la antigua Unión Soviética.
emilia María durán AlMArzA.
Doctora en Estudios de la Mujer y profesora en el Departamento de Filología Anglogermánica y Francesa de la Universidad de Oviedo.
Su actividad investigadora se centra en el análisis de la producción literaria y teatral de la diáspora caribeña, con un especial interés por la construcción de identidades individuales y colectivas a través de los aspectos performativos y visuales de la obra de autoras contemporáneas.
Sobre esta temática ha publicado diversos artículos en revistas y volúmenes colectivos internacionales en editoriales de reconocido prestigio, y su monográfico Performeras del Dominicanyork: Josefina Báez and Chiqui Vicioso (2010) ha sido publicado por la Universidad de Valencia.
Colaboró, además, en la elaboración de diversas entradas en el Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011). teresa frAile prieto.
Licenciada en Historia del Arte y en Historia y Ciencias de la Música, y doctora en Musicología por la Universidad de Salamanca.
Ha recibido SOBRE LOS AUTORES M.a del Carmen rodríGuez fernández.
Profesora Honoraria del área de Filología Inglesa y directora del grupo investigador "Intermedia y Género" de la Universidad de Oviedo.
Sus líneas de investigación son la literatura inglesa de los siglos XIX y XX, los estudios fílmicos desde una perspectiva de género y la correlación literatura y cine.
Ha sido investigadora principal de los proyectos Miradas críticas: re/visiones fílmicas de arquetipos de género (PG-03-01) y Diccionario crítico de directoras de cine europeas (PG-07-07).
Ha sido la coordinadora general y coeditora de Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
Asimismo ha coordinado tres publicaciones colectivas con temática de cine: Con ojos de mujer.
Arquetipos de género clásicos y su evolución (Oviedo, Instituto Asturiano de la Mujer, 2006); Diosas del celuloide.
Arquetipos de género en el cine clásico (Madrid, Jaguar, 2007) y Fuentes literarias del cine.
Ciencia, Pensamiento, Cultura (Arbor, vol. 186, n.o 741, enero-febrero 2010), donde es autora de "El mito de Pigmalión en textos literarios y fílmicos".
También tiene publicaciones internacionales: "Subjetividad postcolonial a través de los recuerdos de la madre tierra: las islas del Caribe como ejemplo" (Letras Hispanas 4.2, Fall 2007, 16-25) y "Relaciones de poder y de identidad en el cine hispano-caribeño contemporáneo" en el volumen Cinema paraíso: representaciones e imágenes audiovisuales en el Caribe hispano (San Juan, P.R., Isla Negra, 2010).
Catedrática de Filología Inglesa en la Universidad de Oviedo, investiga sobre literatura y teoría literaria, postcolonial y feminista.
Ha publicado más de cien artículos y capítulos de libros sobre estos temas; algunos ejemplos son Crónicas de anglosajones y demás mestizos (Oviedo, KRK, 1998), Releyendo a escritoras de los siglos XIX y XX (eds.
Isabel Carrera Suárez y M.S. Suárez Lafuente, Oviedo, Servicio de Publicaciones del Principado de Asturias, 1994), Tramas postmodernas: Voces literarias para una década, 1990-2000(eds.
Esther Álvarez López y M.a del Carmen Rodríguez Fernández, Oviedo, Universidad de Oviedo, 2002) o, más recientemente, Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
Fue Presidenta de la Asociación Española de Estudios Universitarios de las Mujeres (1999Mujeres ( -2003)), Directora de la Cátedra de Extensión Universitaria Jovellanos (2000-2004) y presidenta de este tema, en concreto, ha escrito tres monografías, una de las cuales recibió el premio de investigación Victoria Kent en 1996: Las nuevas hijas de Eva.
Re/escrituras feministas del cuento de Barbazul (Málaga, Universidad de Málaga, 1997).
De sus trabajos sobre cine destaca su contribución al volumen Diosas del celuloide.
Arquetipos de género en el cine clásico (Madrid, Jaguar, 2007), titulada "Orígenes y configuración clásica del arquetipo de 'La Cenicienta'", tema sobre el que también colaboró en la Greenwood Encyclopedia of Folktales and Fairy Tales (ed. Donald Haase, Westport, Connecticut, Greenwood Press, 2008), así como su participación en la elaboración de varias entradas en el Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
Doctora por la Universidad de Oviedo dentro del Programa "Estudios de la Mujer".
Actualmente es Profesora Ayudante de dicha universidad.
Su docencia y líneas de investigación se centran en las Literaturas en Lengua Inglesa, la Teoría Literaria Feminista y Postcolonial, y el tema de políticas corpóreas en la literatura y el cine.
Es autora de Lenguajes comestibles: Anorexia, bulimia y su descodificación en la ficción de Margaret Atwood y Fay Weldon (Palma de Mallorca, Universidad de las Islas Baleares, 2009) y El lenguaje transgresor de las ciborgs literarias (Sevilla, ArCiBel, 2011).
Ha sido colaboradora del proyecto Diccionario crítico de directoras de cine europeas (PG-07-07) y ha participado en la elaboración del Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
Profesora de la Universidad de Oviedo y doctora en Filología Inglesa con especialización en la representación de las mujeres en el cine y en adaptación cinematográfica.
Ha publicado estudios en revistas y en volúmenes especializados, ha impartido docencia en estudios de doctorado y máster y ha realizado comunicaciones, cursos y conferencias sobre la representación y la imagen de la mujer en los medios audiovisuales y en la literatura.
Asimismo, ha dirigido trabajos de investigación y tesis de master sobre las temáticas citadas.
Entre sus publicaciones destacan, además de sus entradas en el Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011), el volumen La Mujer victoriana en novelas inglesas contemporáneas y sus adaptaciones cinematográficas (Oviedo, Universidad de Oviedo, 2000).
Testimonios, Sevilla, ArCiBel, 2010; 50 años del Reino de Marruecos, Sevilla, ArCiBel, 2006). eduardo viñuelA suárez.
Doctor en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Oviedo y profesor del Departamento de Historia del Arte y Musicología en dicha universidad.
Su labor investigadora se centra en la relación de la música con los fenómenos audiovisuales.
Ha participado en numerosos cursos y seminarios en este campo y ha publicado diversos artículos y capítulos de libros.
Destaca su obra El videoclip en España (1980España ( -1995)): gesto audiovisual, discurso y mercado (Madrid, ICCMU, 2009) y su labor como coeditor del Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011).
Además, ha impartido clases de "Semiótica de la publicidad" y "Semiótica de la cultura de masas" en la Universidad de Alicante (2008-2010) y es coordinador del grupo de investigación sobre "Músicas populares urbanas/ IASPM-España" de la SibE-Sociedad de Etnomusicología. la Asociación Española de Estudios Anglonorteamericanos, AEDEAN (2005AEDEAN ( -2011)).
Profesora Asociada del Área de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Pablo de Olavide.
Compagina su labor docente en Filología y Traducción de Lengua Árabe con la investigación en Estudios de Género e Historia Contemporánea de Marruecos, país donde residió entre 1998 y 2002 y ejerció como profesora del Instituto Cervantes de Rabat y el IES Juan Ramón Jiménez de Casablanca.
Ha participado en el Diccionario crítico de directoras de cine europeas (Madrid, Ediciones Cátedra, colección Signo e Imagen, 2011), realizando las reseñas biográficas de las cineastas griegas y magrebíes.
Asimismo, ha coordinado y editado diversas obras sobre la mujer musulmana (Disquisiciones sobre el velo islámico, Sevilla, ArCiBel, 2008; La mujer musulmana: desde la traducción a la realidad, Sevilla, ArCiBel, 2010) o sobre la memoria histórica de Marruecos (La ruptura del silencio. |
ARBOR cambia a formato exclusivamente electrónico.
Por decisión de la dirección de la revista ARBOR y con el apoyo de la Comisión de Publicaciones del CSIC, a partir del número de enero-febrero de 2013, la edición de la revista se mantendrá exclusivamente en formato electrónico, suprimiéndose la edición impresa y las suscripciones asociadas.
Con esta decisión ARBOR se adapta a las nuevas tecnologías y formas de edición en Internet, ya aplicadas por numerosas revistas científicas, orientadas a la mayor difusión de contenidos y a la sostenibilidad económica.
El contenido de la edición electrónica de la revista estará accesible en tres formatos: PDF, XHTML, y XML anotado según el estándar NLM Journal Publishing 3.0.
Los formatos PDF y XHTML están orientados a la impresión y lectura individual de contenidos en pantalla de ordenador y tabletas electrónicas, y al acceso al texto completo por motores de búsqueda de contenidos e indización.
El formato XML anotado está fundamentalmente orientado a la preservación y al acceso automatizado al contenido y metadatos etiquetados de acuerdo con un estándar documental.
El acceso individual a los contenidos continuará siendo libre y gratuito desde las páginas de la edición electrónica de ARBOR [URL]. es), con una licencia de uso y distribución Creative Commons (by-nc).
Los números completos publicados por la revista en formato PDF estarán disponibles para venta individual y suscripción electrónica a través de distintas plataformas de venta.
Se facilita así la posibilidad de mantener la colección completa de la revista en soporte electrónico.
Actualmente, ya están disponibles en formato PDF los números de los años 2011 y 2012, que se pueden solicitar a través de las siguientes plataformas de venta asociadas:
Digitalia US: http://www.digitaliapublishing.com/ejournals e-libro Co: http://www.e-libro.net (Buscar libros/Por editoriales/Editorial CSIC) Torrossa Casalini: http://www.torrossa.it/csic Confiamos en la amplia aceptación de esta nueva etapa de la revista, y esperamos que mantenga su alto nivel de reconocimiento alcanzado. |
A lo largo de 1930, una revista de información general, Crónica, editada por Prensa Gráfica y dirigida por Antonio G. de Linares 1 publicó dos artículos glosando la actividad de las recientemente construidas instalaciones del Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas, gracias a la donación de la institución Rockefeller 2.
El interés sociológico y documental de los mismos nos han animado a reproducirlos.
Problemas de formato nos han impedido hacerlo de forma facsimilar, pero hemos mantenido todo el material gráfico y repicado los textos.
Hemos utilizado también la fotografía de don Blas Cabrera aparecida en la misma revista para nuestra portada 3.
Tal vez, lo más entrañable de los textos sea el apelativo de "sabios" para nuestros investigadores y lo más preocupante las remuneraciones que se nos describen, como la del investigador que tras estar muchos años sin cobrar recibía 200 pesetas al mes o los emolumentos de Batuecas, 285 pesetas y Blas Cabrera, 400 pesetas, aunque es evidente que por sus tareas docentes, y no hay que olvidar que Cabrera era Rector de Universidad central, estarían mucho mejor remunerados.
El maestro de obras Sr. Gutiérrez Criado, muestra á nuestro compañero Juan del Sarto un trozo del conglomerador de corcho que se emplea, como elemento aislador, en la construcción de los laboratorios del Instituto.
No obstante, y si tenemos en cuenta los datos aportados por la misma revista y en el mismo año, los madrileños llegaban con gran dificultad a fin de mes 4.
Así, una familia de clase media, con dos hijos, ingresaba 6000 pesetas al año y gastaba un total de 306 pesetas mensuales en comer, el cocido era la base de la comida del medio día, más 188 pesetas al mes en concepto de gastos generales: 18 pesetas por el colegio de los hijos, 15 pesetas del sueldo de la criada, 75 pesetas de alquiler de la vivienda, 8 pesetas de consumo de luz y 20 pesetas de carbón, habida cuenta que las llamadas "cocinas económicas" servían tanto para guisar como para abastecer a la casa de agua caliente y como elemento de calefacción.
El resto había que incluirlo en varios como peluquería, aseo y compra del periódico.
Gastaba también la familia 335 pesetas al año en vestido y calzado.
Una simple suma indica que los gastos de una familia media superaban a los ingresos, pues la comida y los gastos generales sumados alcanzaban las quinientas pesetas que se recaudaban al mes.
Es evidente que entre esas familias medias cabía incluir a nuestros jóvenes investigadores, que vocacionalmente habían antepuesto su carrera científica al interés económico, pues estaba claro que el oficio de científico no permitía, ni mucho menos, llegar a rico.
Pero no es menos cierto que en estas condiciones heroicas la vocación hacía el resto, y que La Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas consiguió para la ciencia española un desarrollo y un reconocimiento internacional sin precedentes.
Ello fue posible por el esfuerzo abnegado de un grupo de hombres excepcionales y también de unas infraestructuras que, como en el caso del "Rockefeller", hicieron posible su trabajo.
Como decía Crónica "los sabios" habían encontrado un lugar donde desarrollar de forma fructífera su actividad.
Desde lejos, hace tiempo que admirábamos á esta gran figura de la ciencia española que es don Blas Cabrera.
Seguíamos con gran interés la trayectoria científica de su gloriosa y fecunda existencia -conferencias, proyectos, viajes, investigaciones-, sacando la consecuencia de que es este uno de los hombres capaces de honrar, con el solo influjo de sus grandes prestigios, á una nación y á una raza.
Hoy, cuando nuestro deber de periodista nos ha obligado á enfrentarnos con el ilustre sabio y á estrechar su mano, una gran satisfacción ha embargado nuestro espíritu.
Don Blas Cabrera es un hombre de cautivador y atrayente carácter, afable, sencillo, simpático.
Nos ha acogido con toda benevolencia, y se ha brindado á facilitarnos cuantos datos pudieran interesarnos del hombre -él mismo-y de su labor.
Con la naturalidad del que juzga las más grandes obras con la lógica sencillez de una consecuencia esperada, don Blas Cabrera nos hace las siguientes manifestaciones:
-Ya sabe usted cómo el Instituto de Investigaciones Físicas y Química se crea á expensas de la espléndida donación Rockefeller, otorgada á España expresamente para ese
LA ESPLÉNDIDA DONACIÓN ROCKEFELLER EN MADRID El Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas, y su ilustre director, el sabio é infatigable científico don Blas Cabrera
Fachada principal del nuevo Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas.
Fachada norte del edificio, casi terminado ya, y cuya inauguración tendrá lugar en el próximo mes de octubre.
objeto, y bajo el patronato de la Junta para Ampliación de Estudios é Investigaciones Científicas. -¿Cómo surgió la idea de la creación de este Instituto? -Como consecuencia de una visita de la Delegación Rockefeller, que vino á tal objeto á España, al Laboratorio de mi dirección.
Apenas analizaron la labor científica que allí se desarrolla, los delegados juzgaron necesaria la realización de esta hermosa obra, que ha de tener una gran resonancia en este sector científico de la vida de nuestra nación. -¿Qué proceso siguió esa realización? -Uno bien rápido y sencillo, que pudiera denominarse "á la moda norteamericana".
Se promovió un concurso de anteproyectos entre arquitectos españoles, concurso que ganaron don Manuel Sánchez Arcas y don Luis Lacasa.
Estos señores fueron requeridos inmediatamente por la Institución Rockefeller para llevar á cabo un viaje por Europa -costeado por dicha Institución, claro está-al efecto de realizar estudios concernientes á su empresa.
Y al regreso de esos arquitectos, comenzaron las obras que ya están casi terminadas, según habrá usted podido comprobar.
-¿Ha sido eficaz la intervención del Gobierno español en este asunto? -Desde luego, pues además de los terrenos cedidos por él, se obligó, según compromiso contraído con la Delegación Rockefeller, á contribuir con una cantidad inicial de doscientas mil pesetas. -¿Cuál ha sido el coste total de la obra? -De unos tres millones de pesetas, de los cuales corresponden, casi en términos proporcionales, millón y medio á construcción y otro millón y medio á instalación. -¿Son muchos los laboratorios incluídos en el edificio? -Varios; pero los más importantes serán los de Magnetoquímica, Rayos X, Espectrografía y Química y Física. -¿De qué otras dependencias constará el Instituto? -De las indispensables en esta clase de establecimientos, tales como sala de conferencias, biblioteca, taller, salas de máquinas, etc. -¿Cómo podrán hacerse las investigaciones en los laboratorios? -Gratuitamente y de la más perfecta manera que pueda imaginarse, ya que esos laboratorios estarán dotados de todos los elementos más nuevos y mejor acreditados.
El investigador científico encontrará allí todo cuanto pueda desear y necesitar para sus experimentos.
Un detalle de la admirable construcción: todos los muros del edificio están divididos en su espesor por una gruesa capa de corcho prensado (x) que evitará la transmisión de las vibraciones exteriores, aislando así las salas de trabajo.
-Cuándo supone usted que podrá inaugurarse el Instituto? -Si no surge ningún inconveniente que se oponga á nuestros cálculos, para Octubre del presente año.
Explanada soleada y batida por todos los vientos de las próximas llanuras y las montañas lejanas.
Triple pabellón acribillado de ventanas, y cuyas dependencias anejas se hallan separadas, de tabique á tabique, por gruesas láminas de corcho conglomerado.
Estructura novísima, airosa traza, espléndido palacio de la Ciencia.
En ausencia de los arquitectos, somos auxiliados en nuestra visita al edificio por el inteligente maestro de obras don Manuel Gutiérrez Criado.
-Ahora -nos advierte el maestro de obras-no podrán apreciar ustedes casi nada de lo que será esto cuando esté terminada la obra y hechas las correspondientes instalaciones.
De momento se halla todo como difuminado entre las jeroglíficas colgaduras de los andamiajes.
Por rampas y escaleras en esqueleto bajamos á los sótanos y ascendemos á los pisos superiores.
Láminas de corcho por todas partes, en los techos, en los pisos, en las paredes, que darán á las estancias una sorda blandura de total aislamiento.
El silencio será aquí dentro definitivo, sedante, casi pavoroso.
Ningún ruido del exterior turbará los trabajadores de la Ciencia.
-Vea usted -nos explica el maestro de obras-; van invertidos ya cuatro mil metros cuadrados de corcho.
De piso á piso hay un metro de hueco, de cámara vacía, para que no se transmitan los ruidos ni las vibraciones de los departamentos superiores ó inferiores.
Luego nos dice cómo está edificado el inmueble sobre una base de cuarenta centímetros de grava dura ó cantos rodados; este firme evitará toda oscilación ó desviación de los aparatos que tendrán asiento directo sobre él, por medio de soportes que atravesarán los distintos pisos, quedando, al mismo tiempo, aislados de tales pisos para evitar las vibraciones.
Cuando estas paredes estén revestidas de yeso y abrillantadas por el estucado, nadie podrá imaginarse que se hallan separadas entre sí por ese gran aislador que es el corcho.
Todo parecerá igual y lo mismo.
Parecerá acaso un edificio vulgar, como los otros, y, sin embargo, dista mucho de parecerse á los demás.
Hemos recorrido todas las dependencias del Instituto.
Mientras el camarada Cortés trabaja con su máquina, el maestro de obras me hace observar otros muchos detalles interesantes.
El nuevo sistema de instalación eléctrica, los canales en la base de los zócalos para la conducción invisible del agua, calefacción, flúido eléctrico, etc.
Una gran obra, en fin, por la que merecen toda la gratitud de los españoles la Institución Rockefeller, el ilustre sabio Cabrera, que honrará el Instituto con su dirección, los notables arquitectos galardonados con tan envidiable designación, y, en una palabra, cuantos contribuyen con su esfuerzo, físico ó intelectual, en la realización de esta empresa que enaltecerá en todas partes el nombre de España. -¿Usted no ha visto á unos doctores en Ciencias que allá, en el Hipódromo, trabajan bajo tierra, en fantásticas habitaciones de corcho? -¿Y qué hacen? -Pues... estudiar la estructura de los átomos...
Despedimos á aquel hombre, uno de esos sujetos que infaliblemente os saludan en forma interrogativa: "¿No sabe tal cosa?, ¿No sabe tal otra?"...
Le despedimos; pero esta vez "nos quedamos" con su interrogación.
Y fuimos á los alrededores del Hipódromo, en busca de las subterráneas habitaciones de corcho. -Un átomo es todo un sistema planetario maravilloso -nos ha dicho un sabio en el Instituto de Investigaciones Físicas-.
El átomo -añadió-nadie lo ha visto; pero tenemos la certeza de su existencia.
Su pudiéramos recoger, concentrar, aplicar la energía de los átomos, la energía que se desenvuelve á través del tiempo, habría fuerza suficiente para hacer saltar la tierra...
Mire -agregó sonriendo-, es mejor que no lleguemos á eso...
¡CÓMO VIVEN LOS SABIOS!
Una visita al nuevo Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas
El doctor don Miguel Catalán, investigador español á quien se deben algunos descubrimientos acerca de la estructura de los átomos, trabaja en su laboratorio del nuevo Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas, donado á este Centro por la Institución Rockefeller.
Y ante nuestra cara de asombro:
Si los gases asfixiantes han producido tantos estragos, imagine esto otro.
La rápida é impremeditada industrialización de los avances científicos pudiera constituir -lo constituye-un serio peligro.
Pero..., ante todo, enterémonos.
Sabed, lectores, que aquello de las habitaciones subterráneas de corcho es una realidad.
Están construídas en el soberbio edificio que la Institución Rockefeller ha regalado al Centro de Investigaciones Físicas.
Y henos aquí, en tales habitaciones, que son verdaderamente cámaras frigoríficas, aislados totalmente, absolutamente, del mundo.
-¿Y cómo se consigue esto? -preguntamos.
-Pues verá usted: es muy difícil y muy costoso.
El techo y las paredes están formados, primero, por una capa doble de corcho; después, una cámara de aire, y otro muro interior con ambas caras de corcho.
En veinticuatro horas, la temperatura de estas habitaciones no debe variar en más ni en menos de una décima de grado.
Si variase en más ó en menos la temperatura, los espectros saldrían borrosos...
Ésta es la cámara frigorífica mejor del mundo... -¿Trabaja usted aquí? -No...
Yo trabajo en la habitación inmediata, á través de un ventanillo encristalado.
Yo no puedo trabajar aquí.
¿No comprende usted que mi cuerpo, como to-dos los cuerpos vivientes, despide calor y alteraría la temperatura? -¿Y los espectros saldrían borrosos? -Exacto.
Hemos de escribir, aunque se nos rogó lo contrario, los nombres eminentes, prestigiosos, dentro y fuera de España -más fuera que dentro-, de Tomás Batuecas y Miguel Catalán, doctores en Ciencias.
Como nosotros, los periodistas, prodigamos tanto los adjetivos, junto á esos nombres que los merecen no colocamos ninguno.
El doctor Catalán descubrió "los multipletes".
Nosotros no sabíamos, ni lo sabemos muy bien aún, qué son "los multipletes".
¿Podemos suponer, sin agravios, que les sucederá lo mismo á la generalidad de los lectores?
Pues bien; se trata de algo que sirve para averigurar la estructura íntima de los átomos, mediante la observación del espectro.
El descubrimiento, lo hizo nuestro sabio en Londres.
Lo perfeccionó en Múnich.
Y hoy trabajan por el método del joven doctor Catalán en todos los laboratorios de física del mundo.
Tampoco resistimos á la tentación de decir otras cosas: ese muchacho, por ejemplo, que es una gloria científica, ha trabajado once años sin cobrar nada, y hoy percibe, en aquel Instituto, ¡¡cuarenta duros al mes!!
Sus buenos cincuenta y siete duros gana Batuecas, y hasta ochenta duros don Blas Cabrera, de quien los dos -Batuecas y Catalán-hablan, no sólo con admiración, sino con una especie de devoción filial... -En este país, ¿se puede ser sabio?
Tenemos la vaga sospecha de que esos hombres tendrán también que comer, que vestir, y una serie de necesidades, aunque sean más reducidas, similares á las de los demás mortales. -¡No diga usted eso, no!...
La juventud estudiosa se retraería.
Ya va mejorando nuestra situación.
Dentro de poco ganaremos más.
A estos trabajadores, obscuros y eminentes, no puede estimularles ni siquiera una humana vanidad.
No puede superárseles en noble, en puro desinterés.
Aparecen, es verdad, en las Revistas científicas.
Nunca, sin embargo, llegan al gran público.
No obtienen ni el aplauso debido á sus esfuerzos.
El aplauso se los llevan los ingenieros, que son los que aplican el fruto de las investigaciones.
-Hay un caso universal, el de Marconi -se nos dijo-, que le dará á usted idea.
No es discutir el genio de Marconi;
Un pasillo subterráneo, con paredes de corcho, donde en todo tiempo no se altera la temperatura en más de una décima de grado.
Los acumuladores del Instituto de Investigaciones Físicas y Químicas, que pueden mantener durante una hora la luz de 180.000 bujías.
Piortiz) pero no hubiese logrado ni radiotelefonía ni nada sin los previos trabajos de laboratorio que sobre ondas hertzianas, etc., etc., se encontró hechos.
¡Pobre del país que carezca de una élite, consagrada á estas labores fecundas y anónimas!
LA GRANDEZA DE LA CIENCIA Nosotros pensábamos, como resumen de esta información, indicarle á nuestro hijo que no se hiciera sabio.
Pero..., es que uno no puede aconsejar á los demás que renuncien á la abnegación, al sacrificio, al culto puro de la Ciencia.
-Sepa usted -se nos dijo al marcharnos-que el físico Wood está preparándonos una red para obtener los espectros, que consiste en un espejo metálico que tiene 18.000 rayas paralelas, equidistantes, por centímetro. -¿Y cómo se hacen 18.000 rayas en el espacio de un centímetro? -Haciéndolas...
La ciencia resuelve problemas.
JOSÉ DE LAS CASAS PÉREZ |
La figura de Gregorio Marañón y Posadillo, por su impacto en la sociedad española, ha sido objeto de abundantes estudios biográficos.
En 1966, Luis Sánchez Granjel llegó a contabilizar 202 publicaciones, además de la biografía que él mismo dedicó al sabio médico aparecida en 1960: Gregorio Marañón.
Esta cantidad se ha incrementado a raíz de los sucesivos aniversarios de su fallecimiento y otros escritos esporádicos, de forma que ya en 1971 Marino Gómez-Santos había recogido 618 trabajos sobre nuestro personaje y López Vega, en 2009, más del millar.
Lógicamente el número de aportaciones se ha ido incrementando, sobre todo en el 2010, con motivo del Cincuentenario de su fallecimiento, pero, dada la personalidad tan diversa de Marañón, entre las múltiples aportaciones, no todas ellas obedecen a un riguroso criterio de análisis científico e histórico.
En estos momentos, por razones distintas y sin ningún juicio previo de exclusividad, distinguiríamos un pequeño grupo ya clásico por su carácter fundamental y a su alrededor, la mayoría, con un carácter coyuntural y escasas aportaciones novedosas.
Entre las primeras y en primer lugar, está el estudio global de Pedro Laín Entralgo (1969) (Gregorio Marañón.
Vida, obra y persona)1; que a pesar de su mayor antigüedad sigue siendo una visión de conjunto imprescindible.
Partiendo de ahí había aspectos de los que el propio Laín reclamaba un estudio más preciso; por citar dos ejemplos: un análisis histórico riguroso de su posición en la endocrinología española —y es lo que llevó a cabo Antonio Orozco (1999) en su monografía Historia de la Endocrinología española—, y una revisión, en profundidad, de su obra médica que fue el objeto del estudio conjunto publicado bajo los auspicios la "Fundación Gregorio Marañón" en 2003, siendo su Presidente el Dr. Amador Schüller, Revisión de la obra médica de Gregorio Marañón.
Con esa misma intención de actualizar y aprovechando los eventos del 2010, fue pensado este número que, por razones coyunturales, aparece con cierto retraso.
Más tarde, en 2011, apareció también la biografía que le dedicó Antonio López Vega.
Una de las personalidades más emblemáticas del pasado siglo, no solo en medicina sino también en otras facetas de la vida intelectual y pública española fue el Dr. Marañón.
Su compleja personalidad requiere un estudio desde distintos ángulos.
Sin embargo, siguiendo la hipótesis de Laín, podemos afianzar la convicción de que fue su condición de médico el vínculo común que marcó, en gran medida, la unidad de las rutas de su compleja biografía.
Así lo percibió él mismo cuando tomó actitud ante ciertos problemas sociales, así también lo entendieron sus allegados cuando en las esquela que comunicaba su defunción, solo constaba, escuetamente, la noticia del fallecimiento de "Gregorio Marañón.
Médico" como él, expresamente, había indicado.
Podríamos citar además, como paradigma, sus artículos sobre la necesidad de una mayor justicia social en la España que él, como joven médico, veía sufrir a comienzos de los años veinte ("El consuelo del dolor", "Los muertos de hambre", etc.) y en los que se manifiesta explícitamente su condición de médico.
Por lo tanto, una labor previa para analizar su vida y su obra era descifrar sus valores en el contexto de la medicina y la historia española de su tiempo.
Ello es lo que pretenden los dos estudios de los coordinadores: cómo Marañón va configurando una serie de supuestos que le conducen a una concepción de la medicina y de la historia, ejercidas con rigor profesional y humano, que tienen como máximo objetivo el conocimiento del hombre.
La influencia de esa actitud dará lugar a una nueva forma de entender la patología y la clínica, que albora en las aportaciones de José Botella Llusiá en la Revisión de la obra médica (2003), pero que se trata de un capítulo abierto, que requiere un estudio en profundidad.
Advertencia paradigmática de lo que nos queda por explorar en la obra de Marañón es uno de los temas que más preocupa en la medicina actual, presente en el pensamiento patológico de Marañón desde 1915 (La doctrina de las secreciones internas), es la personalización del enfermo, Pedro Laín (1967, p.
LV) es el primero en "subrayar la agudeza y fecundidad de este planteamiento [...] entre la individualidad biológica que revela la constitución endocrina y la individualidad psicológica que descubre la comprensión psicoanalítica".
Su interés por la historia, en principio, deriva de ese afán por conocer al hombre y viene marcado por esa motivación médica.
Para comprender, cabalmente, al Marañón historiador era necesaria una visión de conjunto que diera sentido al interés de nuestro médico por los estudios biográficos: sus planteamientos metodológicos y técnicos y el alcance de los mismos.
Por ello se incluyen dos aportaciones diferentes: una que analiza globalmente la obra del "Marañón, historiador"; y el texto de la conferencia pronunciada por el Prof. de la Universidad de Oxford John Elliott en la semana Marañón del 2007, "El Olivares de Marañón".
Aunque su estructura no siga las pautas del resto de las aportaciones, por tratarse de una exposición oral, hemos creído muy enriquecedor incluirlo, por tratarse del testimonio de uno de los más prestigiosos historiadores.
Por lo demás hemos intentado ladear acercamientos tópicos y huir de inútiles argumentos de prioridades, atendiendo, por otra parte, aspectos de interés que nos ayuden a interpretar el significado de su obra.
Uno de ellos, sus ideas sobre ética, estaba en la inopia de sus biógrafos, a pesar de haber sido objeto de una monografía que recogía las intervenciones de Marañón en 1935 en un curso impartido en la Universidad Internacional de Santander (Vocacion y Ética).
El Prof. Diego Gracia Guillén, se ha ocupado en analizar y estructurar los testimonios dispersos en la obra del insigne médico y ofrecernos las características del "modelo" de la ética marañoniana.
Lo mismo podríamos decir del resto de las aportaciones: Clara Aguirre, nos ofrece, por primera vez, un panorama objetivo de la posición de la obra de Marañón en la Endocrinología internacional; el Dr. Francisco Mora profundiza en el significado de las emociones, y Ramón Castejón y Rosa Ballester, en dos temas de relevancia, el papel de la sexualidad y el significado de las edades en la vida del hombre.
Les presentamos un intento de revisión parcial, de la obra de uno de los médicos y ciudadanos españoles más insignes del pasado siglo.
Tan popular, que su nombre aparece citado en la letra de algún cuplet, muy conocido en la "España profunda" de los años cincuenta. |
MARAÑÓN Y LA MEDICINA EN ESPAÑA
La obra de Marañón, en su conjunto, es verdaderamente compleja.
Después de una primera lectura parcial la cantidad de interrogantes que plantea son muchos y variados, pero siguiendo unos pocos hilos conductores, que se repiten, podemos analizar su riqueza.
Este es el objetivo del presente trabajo limitándonos a su faceta de médico.
Su obra médica, en el conjunto de la medicina occidental del momento, sigue valorándose partiendo de una serie de tópicos.
A nuestro parecer, es el resultado de una elaboración peculiar desde la clínica, y partiendo de unos supuestos personales; dando lugar a un modelo de medicina coincidente, en gran medida, con el de los grandes reformistas de lo que Laín Entralgo ha llamado "medicina actual".
En 1909, Gregorio Marañón y Posadillo (1887-1960) obtiene su título de médico y tras él, irá desarrollando una serie de actividades que acabarán transformándole en la primera figura de la medicina española.
La primavera de 1922, en la cual coincide su ingreso en la Real Academia Nacional de Medicina y el viaje a las Hurdes con Alfonso XIII, coronan esta brillante etapa ascendente.
Desde entonces, "el doctor Marañón", médico, escritor o simple ciudadano, fue para gran parte de los españoles uno de los paradigmas de su existencia colectiva1.
Veinticinco años después de obtener el título, en 1934, al celebrarse las Bodas de Plata de su promoción, Marañón pronunció un discurso en el que analizaba la situación de la medicina española en el primer decenio de siglo:
"Cuando emprendimos nuestra vida profesional y científica el desnivel entre la medicina española y el término medio de la medicina mundial era considerablemente más profundo [...].
La medicina española estaba todavía hondamente influida por aquel espíritu del siglo XVIII que no en vano se llamó "de los sistemas".
En nuestro país, era aún mucho más fuerte el doctrinalismo que la observación directa y viva de la naturaleza.
Dejando aparte figuras de menor relieve, puede decirse que los dos primeros representantes de la medicina propiamente decimonónica, universal y antidoctrinaria, en cierto modo antiletamendiana, fueron dos maestros nuestros: Sañudo y Madinaveitia.
Sañudo representaba la ciencia francesa, Madinaveitia la tendencia anatómica alemana y la valoración directa seca, a veces excesivamente seca, del detalle clínico" (Marañón, 1934, 287)2.
¿Podemos dar por válida, sin más, esta esquemática consideración de lo que fue la medicina española en el primer tercio del siglo XX?
Sin duda alguna, nuestro médico, tan convencido del papel que los "regeneracionistas" habían otorgado a la ciencia; y la importancia que ciertos sectores de la intelectualidad española, concedían a una ciencia europea idealizada; así como una sobrevaloración de su generación en este proceso3; no percibió que el "golpe de timón que puso definitivamente la nave de la ciencia española proa al universo", no hubiera sido posible, al menos, sin las dos generaciones anteriores4.
Más tarde, en 1947, en su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias, supo reconocer lo mucho que su generación debía a sus maestros, aunque no a todos, y entre ellos figuran por méritos propios: el anatomista y antropólogo físico Federico Olóriz y Aguilera (1855-1912), el histólogo Santiago Ramón y Cajal (1854-1934), los internistas Manuel Alonso Sañudo (1856-1912) y Juan Madinaveitia Ortiz de Zárate (1861-1938) y, sobre todo, el cirujano Alejandro San Martín Satrústegui (1853-1908) a quien no duda en calificar como "la más clara cabeza de cuantas han ilustrado el profesorado de San Carlos, cirujano de calidad universal, en el que, sin embargo, se frustró un genial profesor de Fisiología."
No es posible mayor elogio, si pensamos que entre ese profesorado se encontraba, nada menos, que Cajal5.
De hecho, en 1950, desde la serenidad que otorgan los años, Marañón hará una rectificación en toda regla9.
La conciencia generacional de Marañón tuvo "un importante aspecto médico, y este es el que con más frecuencia y explicitud aparece en su obra escrita; pero con él y en torno a él están, dándole fundamento y estilo, los pertinentes a la condición española y europea" (Laín, 1975, XX-XXI)10.
En 1933, contestando al discurso de ingreso de Gonzalo Rodríguez Lafora (1886-1971) en la Real Academia Nacional de Medicina, insiste en que la "generación de la preguerra" a la que él y Lafora pertenecen11, fue un "generación señera", como la del 98; y en lo que atañe a la medicina tuvo su figura más representativa en Nicolás Achúcarro Lund (1880-1918)12.
La nómina detallada sería farragosa, pero en ella, encontramos figuras que aportaron a la medicina occidental conocimientos y técnicas de alto nivel13.
¿Puede todo ello aparecer ex novo?
Es obvio que no. Era una apreciación de juventud que rectifica cuando asume, con la madurez, los valores y supuestos que ha ido elaborando en su devenir biográfico (idea de progreso, concepto de persona y justicia, obligaciones históricas, etc.) y, aunque no lo diga con los duros términos de la biología, el darwinismo social14.
Veamos, pues, cómo se genera esa efervescencia de la que Laín llama "generación de Marañón", que nuestro médico llama de "preguerra", y que catapultó a la medicina española a metas universales.
En las décadas finales del siglo XIX se van configurando las condiciones favorables para el cultivo de la ciencia en España.
Algo tuvo que ver la situación consecuente a la revolución de septiembre de 1868 y el contexto institucional desarrollado por el gobierno provisional del mismo año y por la Constitución de 1869; en la que se reconocía un modelo defensor de las libertades y los derechos individuales, entre ellos, la libertad de cátedra.
A pesar de que los primeros momentos de la Restauración resultaron amenazadores para su continuidad, desde 1881 el partido liberal-fusionista liderado por Sagasta, puso en marcha desde su acceso al poder en febrero, medidas encauzadas a crear un marco social tolerante y estimulador del progreso y la cultura15.
El renacimiento científico marchará de las manos de las libertades de expresión.
Este nuevo clima fue el cañamazo en el que desarrollaron su actividad un importante grupo de científicos, que Laín Entralgo propuso en llamar "generación de sabios" 16, formada por un nutrido grupo de españoles nacidos en torno a 1850 y que, alrededor de 1880 formalizan de forma significativa su vocación científica, siendo la más mediática la figura de Cajal.
Pero junto a él, otros realizaron contribuciones más que estimables y en los que nuestro insigne histólogo encontró apoyo inicial: Luis Simarro Lacabra (1851-1921), fue quien le enseñó la técnica de tinción de Golgi, y quien por otra parte, se convertiría posteriormente en activo introductor de la psiquiatría kraepeliana.
En las ciencia básicas destacó la labor de Ramón Turró y Darder (1854-1926), quien además de importantes aportaciones a la Bacteriología, cultivó, con gran dignidad la Fisiología experimental17.
A esta disciplina se consagró también José Gómez Ocaña (1860-1919), quien realizó trabajos notables sobre la función del tiroides y del sistema nervioso.
También lo fueron los que Jaime Ferrán y Clúa (1850-1929) llevó a cabo en Bacteriología, aunque su difícil personalidad limitó el justo reconocimiento de sus aportaciones18.
Lo mismo habría que decir de Federico Olóriz y Aguilera (1855-1909)19 y el, tan admirado por Marañón, Alejandro San Martín quien realizó notables aportaciones a la Cirugía experimental vascular para la práctica de las anastomosis arteriovenosas, que hoy llevan su nombre, así como la creación de numerosas técnicas quirúrgicas20.
Por otra parte, Salvador Cardenal Pujals (1852-1927) fue el verdadero introductor del método antiséptico en España y junto con José Ribera y Sans (1852-1912) y el citado San Martin, constituyen un trío de talla europea dentro del campo quirúrgico21.
Por otro lado, no debemos olvidar a los internistas que, aunque su labor como autores originales no fue tan significativa como los que acabamos de mencionar, cabe señalar que alcanzaron un muy buen nivel como clínicos Juan Manuel Mariani y Carrión (1853-1909), León Corral y Maestro (1855-1939) y también el admirado por Marañón, Manuel Alonso Sañudo (1856-1912), muy atento a la realidad actual de su disciplina22.
No podemos olvidar, en este breve repaso de los antecedentes inmediatos de la medicina española del primer tercio del siglo XX, el nacimiento de las especialidades médicas, fenómeno muy vinculado no solo a determinantes científicos, sino también a condiciones socioeconómicas concretas de los países europeos.
En el desarrollo posterior del proceso de especialización nos encontramos con personajes tan destacables como José Antonio Barraquer (1852-1924) en el campo de la oftalmología26.
Lo que Laín llama "generación de Madinaveitia", coincide con la que en el terreno literario se conoce como "generación del 98" o "generación de crisis" como la califica Marañón al igual que a la que él pertenece.
Pero hay una diferencia en la forma de afrontar la "crisis": hombres de la medicina como él, pero también otros científicos, ven el futuro con esperanza.
En el caso concreto de Marañón, la esperanza es un elemento constitutivo de su idea de progreso: "El rastro que deja la humanidad a su paso por la tierra, es dolor, dolor eterno, quién sabe si necesario; pero a pesar de todo, menor cada vez.
Acaso sea hoy menos fácil emborracharse de gloria; pero el número de seres humanos en absoluto infelices, disminuye a medida que los siglos avanzan" (Marañón, 1936)27.
No en balde a los miembros de la generación de Marañón se les conoce como los "hijos de Cajal": herederos de una tradición, ya consolidada, de rigor en el quehacer científico; en muchos casos perfectamente homologable a lo que se hacía en Europa28.
Entre las dos generaciones hay una continuidad que significa la incorporación de la medicina española a los objetivos de la europea: la integración de los tres grandes paradigmas de la patología y la clínica –el lesional, el disfuncional y el etiológico– surgidos a lo largo del siglo XIX, en uno sólo.
Madinaveitia, incorporó desde su labor como gastroenterólogo, una forma moderna de abordar el estudio del paciente.
En ella, la objetividad, la exploración detallada y el examen riguroso del cadáver hicieron del cultivo de la semiología una práctica más ajustada a la exigencia científica29.
Marañón y otros miembros de la "generación de la preguerra" –Teofilo Hernando, por citar otro miembro representativo y además muy vinculado a Marañón– irán un paso más allá: en primer lugar intentarán crear una estructura nueva de la patología en la que la semiología morfológica y funcional fueran consecutivas a las causas30, no solo biológicas; pero además, con una clara visión de futuro: postulando una idea más integradora y dinámica, en definitiva más personalizada, del proceso que solemos llamar "acto médico" 31.
Los fundamentos ideológicos del pensamiento médico de Gregorio Marañón
No queremos vadear un aspecto fundamental para entender la obra médica de Marañón: los hechos y valores en que se sustenta.
El tema es complejo y merece un estudio en profundidad que esperamos desarrollar en un análisis posterior.
Valga ahora un primer acercamiento32.
Se trata de la gestación, por nuestro médico, de unos principios o supuestos, operativos en su actividad y presentes de alguna manera desde tiempo atrás en su pensamiento; pero que, por su naturaleza diacrónica, son el resultado de un proceso de maduración ideológica que supone una elaboración y progresiva matización en el tiempo hasta llegar a su configuración, más que definitiva estable, en el periodo de sazón física e intelectual, posterior a los años treinta.
Una primera cuestión a plantear es lo que pudo significar la vocación médica de nuestro hombre y sus objetivos.
Ni siquiera él mismo nos da la clave de su elección.
Habrá que esperar a 1935 para sospechar en posibles circunstancias coyunturales33: la influencia de Benito Pérez Galdós y su forma de presentar al médico como ciudadano ejemplar comprometido con la realidad social34; y su afianzamiento posteriormente con la lectura de Reglas y consejos... de Cajal35 en 1902, primer curso de su licenciatura; y que le incitarían en una orientación inicial por los aspectos más biológicos.
Sin embargo él mismo reconoce su afición, "tan remota como mi conciencia" a los estudios psicológicos; incluso se define en 1939, "como un neurólogo y psiquiatra frustrado" 36.
Estas afirmaciones suyas, contrastan con la realidad de su producción científica hasta 1935, en la que predomina la orientación biológica-experimental.
Afirma Laín Entralgo (1975) que será a partir del año crítico de 1936, en la reposada y lúcida madurez que su pensamiento alcanzó en el exilio; cuando se inicia un cambio y comienza a plantear que la perfección del clínico en cuanto tal exige su renuncia a la investigación en el laboratorio37.
La realidad inmediata del enfermo, debe ser el campo propio de investigación del clínico.
Sin embargo, en nuestra opinión, establecer estas etapas tan estrictamente delimitadas en su devenir como médico, tal y como él entendía la vocación, es como mínimo arriesgado en una personalidad tan compleja.
El Marañón del periodo de madurez no es tan diferente al precedente.
Lo que sí es cierto, que en el periodo de sazón comienza a manifestar de forma elaborada los valores que fundamentan su actuación personal.
En Vocación y Ética, encontramos los cimientos básicos de su proceder como médico, ciudadano y persona.
La distinción entre "vocación del querer" o personal (ser buen médico y esforzarse para ello) y "vocación de amor" (supone de hecho la entrega desinteresada), nos puede ayudar a comprender lo que Marañón define como la "categoría de la vocación médica" que le condujo a la Facultad de San Carlos: "La Medicina tiene dos aspectos que la colocan en el rango de las actividades que exigen una vocación de superior categoría, aquella que hemos comparado con el amor, y que, por lo tanto, requieren atracción intransferible hacia su objeto, espíritu de sacrificio y aptitudes específicas... y su estrecha alianza con las investigaciones científicas puras."
En definitiva, lo que Marañón entiende como "vocación médica", es el resultado de la intersección de dos conjuntos: uno que representa la "vocación del querer", el conocimiento científico y técnico que el médico tiene la obligación de poseer; el otro la "vocación de amor", es decir, la comprensión de la persona enferma y su dolor y la forma en la que el médico debe conectar con él y actuar: la clínica, que cuando se ejecuta de una manera adecuada enriquece la vocación de querer porque lleva "en su entraña un anhelo, a veces conseguido de ser ciencia y contribuir así al hallazgo de la verdad" (Marañón, 1950, 126)39.
Si alguien pone en duda esta afirmación, ahí están las aportaciones originales de Marañón a la clínica endocrinológica y que fueron fundamentales en la interpretación funcional del sistema endocrino y la doctrina antropológica derivada de la misma: el signo de la "irritabilidad vasomotora local" 40; las pruebas de la adrenalina en la exploración endocrinológica41; la descripción de la "mano hipogenital", etc. De especial interés son algunos hechos que encontramos en uno de los libros magistrales de la literatura médica del siglo XX, La edad crítica (1919).
En su segunda edición aparece en la página III la siguiente dedicatoria: "A/ AGUSTO PI SUÑER/ Y A MIS AMIGOS / DE CATALUÑA/DEDICA ESTE/ LIBRO/ Gregorio Marañón año MCMXXV".
¿Qué tiene de especial esta dedicatoria?
Es una muestra palmaria del pensamiento médico de Marañón en lo referente a las relaciones entre laboratorio y clínica: en esta obra va a exponer Marañón por primera vez un concepto, que en el terreno experimental ya habían observado Pi Suñer y Turró, de que perros pancreactomizados hacían una "diabetes latente".
Apoyado en estudios clínicos, Marañón introduce su concepto de "estados prediabéticos", que luego se difundirá extensamente entre los profesionales de la medicina.
En nuestra opinión, se ha hecho una interpretación inadecuada de las discrepancias entre Cajal y Marañón en lo que se refiere al valor de la clínica como actividad científica.
El trasfondo puede ser más sencillo: Cajal habla como lo haría un biólogo, sin experiencia clínica ninguna y elucubra su argumento de que los médicos se pierden "en el desierto de la clínica"; por el contrario, Marañón, inmerso en la corriente de "medicina de laboratorio" 42, tuvo como objetivo basar su experiencia clínica en un saber patológico indiscutiblemente científico (vocación de querer)43.
Pero por otra parte critica duramente, casi tan duramente como Cajal, no la práctica médica genérica, sino la basada en estudios floridos y sofisticados, y según él innecesarios, de la exploración clínica: "Si hubiera de elegirse entre una historia clínica rigurosamente recogida e interpretada y una exploración minuciosa, llena de detalles, obtenidos con aquel virtuosismo semiológico que llevó a los grandes médicos de las pasadas generaciones a adornar cada enfermedad de una serie de signos que exigían un verdadero malabarismo exploratorio... yo no dudaría en escoger la historia clínica y no la serie de datos objetivos..."44 (Marañón, 1961, XIV).
Esta posición de Marañón, mucho más cercana a los supuestos metodológicos de Cajal, entre otras cosas porque se derivan de la lectura de sus Reglas y consejos..., de lo que tópicamente suele decirse; plantea unas actitudes aparentemente contradictorias pero que no son más que el fruto de una "ambivalencia necesaria" y que, desde Hipócrates sigue siendo el núcleo más conflictivo de la medicina: la procesión entre teoría y práctica.
El clínico (el médico que ve enfermos reales) solo puede alcanzar perfección siendo patólogo; es decir, sabiendo ordenar su experiencia y la ajena dentro de un cuadro de conceptos que abarque de manera suficiente la total realidad del hombre enfermo.
El especialista, si se limita a ser puro técnico no será nunca un pantiatra (como Marañón gustaba calificar al internista)45.
El problema estaba en encontrar un punto intermedio (ley científica) que a su vez conforme la doctrina patológica y permita predecir la patocrónia de un enfermo concreto.
Ese nivel intermedio es lo que Th.
Sydenham definió en el siglo XVII como "especie morbosa" y en la medicina hipocrática recibía el nombre de temperamento46.
Nuevamente la necesaria ambivalencia entre lo concreto y lo genérico, entre su visión personalista de la patología que implícita o tímidamente expresada en sus lecciones de 1915 en el Ateneo de Madrid47, cobra plena explicitud en los años subsiguientes a 1930; y la indispensable generalización para trascender la pura casuística: "El problema de cada paciente es, pues, como el producto de dos cantidades, una de valor conocido, que es la enfermedad misma, la tifoidea, la diabetes, la que sea, y otra de valor eminentemente variable, que es la constitución del organismo agredido por la enfermedad" (Marañón, 1935, 25)48.
Es en ese contexto en el que hay que incluir sus críticas al exceso de individualización.
En patología somática, porque a la constitución del individuo "hay que darle la misma categoría que a la etiología.
Pero sin olvidar la condición genérica que va implícita en el hecho de enfermar.
No hay profesión, ni cofradía, ni secta que iguale a los hombres como estar enfermo... cada enfermo de hígado se parece a todos los demás enfermos del hígado tanto o más de lo que se parece a sus hermanos de sangre" (Marañón, 1951)49.
En su vertiente psicológica, la mayor crítica al psicoanálisis freudiano es haber postulado una medicina excesivamente individualizadora.
Pero esta censura no se debe entender en el mismo sentido que la desmesurada valoración de la constitución somática.
En esta última, el médico, parte de la doctrina patológica y puede aplicarla al caso concreto porque ha encontrado elementos comunes en todos los individuos que sufren una misma enfermedad trascendiendo "del caso" a la "especie morbosa" y por tanto a una hipótesis con capacidad predictiva (ley científica), con todo el significado epistemológico y ventajas que eso supone para resolver el problema de la terapéutica: pasando de una terapéutica que inicialmente es específica, a otra concreta adaptada a la singularidad del enfermo (indicación terapéutica).
Con la forma de proceder en el psicoanálisis, radicalmente individualizadora, pasando directamente del enfermo concreto a una explicación genérica, por el contrario, sería imposible seguir ese proceso metodológico y por lo tanto, lo psíquico quedaría siempre fuera de las reglas de la fundamentación científica, y se reduciría a pura casuística con el peligro de introducir elementos subjetivos en la justificación; y a Marañón le interesa, y mucho la explicación científica de la actividad mental en su totalidad, tanto racional como emocional50.
No olvidemos sus aportaciones al conocimiento psicobiológico de las emociones, o su doctrina general del papel del sexo como principio informador de toda la vida humana, etc.51
La vocación de amor se fundamentaría, en el pensamiento marañoniano, en algo más esencial e intrasferible: la vocación de ser hombre como una asunción libre y trascendente de la condición humana52.
La forma en que cada individuo asume su carácter y su experiencia biográfica que darían forma, a la vez, a su personalidad.
Mucho tuvo que ver la búsqueda del individuo con la vocación historiográfica de nuestro médico.
En su ensayo sobre la persona y la obra de Roberto Novoa Santos afirma, que "todos llevamos dentro una personalidad mucho más compleja que la que indica nuestra fachada oficial" (Marañón, 1934)53.
Es fundamentalmente lo que busca Marañón en sus análisis históricos: la comprensión de la vida humana más allá del frontispicio, tanto la presente como la remota; como afirma en el prólogo de su primera monografía de tema histórico, Ensayo biológico sobre Enrique IV (1930).
En fechas posteriores, ya en plena madurez, cuando Marañón va siendo consciente de los valores que ha elaborado en su trayectoria vital54, reitera su voluntad (algo que se desprende inequívocamente de lo que él llama "vocación de amor") de comprender la forma en que la condición humana se concreta en personas.
El mismo peso que su condición médica y los valores que la fundamentan, tuvo en la conciencia generacional de Marañón, lo encontraremos en su obra de historiador: "la tarea de leer libros y documentos históricos –afirma- es muy parecida a la de leer historias clínicas" (Marañón, 1950, 90)55.
No es posible hablar de un Marañón médico que se ocupa de estudios históricos; o de un Marañón historiador que es médico, por más que sea evidente un progresivo perfeccionamiento metodológico; sino de alguien que ha asumido libre y trascendentemente la condición humana y busca su significado personal en los análisis históricos: "Yo busco siempre al hombre, aun en el grande hombre, que suele ser tampoco humano; le busco, porque creo que es, siempre lo esencial" (Marañón, 1940, 107)56.
Posiblemente en 1960, quizás fuera la última conferencia impartida antes de morir, afirma donosamente: "Los médicos podríamos decir cómo han sido, en verdad, los hombres que hemos conocido...
Lo que pasa es que no podemos contárselo a los demás.
Por eso a veces, algunos médicos, como me pasa a mí, gustamos de escribir biografías de hombre pretéritos, que no son sino historias clínicas liberadas por el tiempo del secreto profesional."
En definitiva, su vocación médica personal, es decir la manera en la que él adecua la doctrina general del llamamiento, a su personalidad, sería básicamente una "vocación de amor" sustentada en una forma de asumir la condición humana y que se manifiesta básicamente en dos actitudes: la ambivalencia y el humanismo.
Ambivalencia, "no porque, como el hombre que duda, ignore dónde está la razón, sino porque no alcanza a quitar la razón del todo a nadie, ni a dársela a nadie por entero" (Marañón, 1940)58.
Marañón, que desconfiaba de los estudios psiquiátricos59, le parece sobremanera feliz y oportuno este término introducido por Bleuler, como estado de ánimo en que dos tendencias opuestas actúan a la vez sobre nosotros y nos hacen oscilar en nuestros juicios y decisiones: "No hay ser humano que, quien más, quien menos, no tenga experiencia personal y copiosa de esta situación interior y de sus consecuencias sociales"60.
Laín Entralgo señala nada menos que veintiuno los modos de ser aparentemente contradictorio en la vida y la obra de Marañón61.
No se trata pues de conformismo, sino de un intento de comprender al otro desde el compromiso asumido al elegir vocacionalmente la condición humana, lo que no resulta fácil en el comportamiento habitual: "...es más fácil morir por una idea -afirma-, y añadiría que menos heroico, que tratar de comprender las ideas de los demás" (Marañón, 1958)62.
La ambivalencia tendría una base biológica, incluso en ciertas situaciones es evidente que forma parte del propio proceso biológico, por ejemplo, en los "estados intersexuales"; pero en su resultado final la experiencia biográfica será un elemento definitivo: "Lo que nadie puede regatear a la escuela psicoanalítica es el mérito de haber demostrado cómo la sexualidad del adulto es normal o enfermiza, según como hayan sido la impresiones eróticas del ambiente en que se desarrolló su niñez" (Marañón, 2010, 227 )63.
Para conocer el nivel biológico hará falta "vocación del querer"; para entender el resultado final de la ambivalencia en un individuo es imperativa una "vocación de amor".
La ambivalencia es inseparable del humanismo, que no es más que "la voluntad y la disposición queridas para tratar de comprenderlo todo y, por consiguiente, para no servir a ninguna doctrina particular, ni siquiera a la que pudiera parecernos más próxima a la realidad" (Marañón, 1953)64.
Sería como el principio informador de la ambivalencia.
Ya tenemos pues su sistema de valores y la compleja trama de hechos, pero también de objetivos derivados del significado que cada cual otorgue a la "condición humana", y todo ello se va a expresar en una entidad real: la persona.
En todo ello la condición médica del Marañón biólogo y clínico ha jugado un papel importante.
Pero a su vez, aquellos principios, una vez elaborados y con una razonable estabilidad, marcan su forma de proceder y la manera de entender al enfermo como algo individual e irrepetible: la enfermedad, "no es solo la inflamación o el deterioro de tal o cual órgano, sino todo ese mundo de reacciones nerviosas del sujeto enfermo, que hace que la misma úlcera de estómago, por ejemplo sea una enfermedad completamente distinta en un segador y en un profesor de Filosofia" (Marañón, 1946, 60)65.
Aquí es cuando Marañón nos plantea, lo que considera uno de los aspectos más valorables del psicoanálisis freudiano desde su concepción de la clínica.
Nuestro médico forma parte del grupo de galenos que rechazaron el recurso sistemático al inconsciente, pero no por reacción racionalista como Babinski, sino por razones éticas, por considerarlo una intromisión en la intimidad del individuo66; pero considera la importancia del inconsciente en la configuración de la personalidad y no excluye, en absoluto, su valor como dato importante en el diagnóstico y su utilización como recurso terapéutico67.
Desde su pensamiento liberal68, que tiene como nervio la ambivalencia, no podría esperarse otra actitud a lo primero, desde su vocación del querer no cabe otra opción que reconocer lo segundo.
Solución: una lectura responsable, en cada caso, desde el humanismo y la "vocación de amor".
Persona, individuo y enfermo, son tres términos que para Marañón son sinónimos de hombre, y al último, habría que añadir el calificativo de doliente, para mayor precisión69.
Sin embargo, en su obra escrita no encontraremos una formulación conceptual de los mismos.
Quizás lo que se desprende de su idea de condición humana y poco más, que no sean apreciaciones intuitivas, alguna de ellas incluso elaboradas.
No cabría esperar otra cosa, si consideramos que el andamiaje filosófico del pensamiento marañoniano es fundamentalmente instrumental70.
La persona, sería un todo integrado de cuerpo y mente que a lo largo de su devenir se va realizando y adquiriendo experiencia de sus éxitos y sus fracasos; al tiempo que incorpora, al núcleo constitutivo, elementos procedentes del medio que modelarán su trayectoria posterior.
¿Cómo incide estas consideraciones en su actuar como médico?
En lo que respecta a los aspectos biológicos de un personaje, deben emplearse con prudencia y buen tino las técnicas y los criterios de investigación biológica, porque unas y otros "nos permiten valorar el sentido directamente humano de los personajes pretéritos y acercarnos más a su genuina y profunda verdad" y nos ayuda eficazmente a "recomponer la fuente humana de donde los hechos brotaron" (Marañón, 1946)71.
Tan importante es el factor biológico que marcara actuaciones de diversa consideración ética y sociológica: por ejemplo, la "rebeldía juvenil" como "deber biológico72, la crisis de la pubertad y del climaterio que sólo pueden ser bien entendidas desde el punto de vista de la condición intersexual del individuo73.
Posiblemente este último concepto nos ayude a entender el entramado entre hechos y valores.
Será difícil precisar qué precede a qué.
En nuestra hipótesis, como ya hemos indicado anteriormente, es un proceso de elaboración, de flujo y reflujo, en el que influyen componentes biográficos de todo tipo: vivencias personales, formación científica, compromiso ciudadano, etc.; que el "circulo de Viena" llama "tendencia a la totalización" y que Schwarz reconoce que "el primero en intentarlo fue Sigmund Freud, del cual, hasta los adversarios son discípulos"74.
Marañón nunca llegó a elaborar su idea personal de esa integral biología humana a que aspiraba su mente, superando el mecanicismo fisiopatológico de 1900: "Yo he tenido que vivir tantas horas de mi vida en contacto directo con el hombre,... que no he logrado recoger sino muchedumbre de hechos parciales, de rasgos que brotan de la personalidad, de fragmentos de vida cotidiana; pero sin llegar a las ideas generales."
Pero dejó compuestos o esbozados muchos de los fragmentos de esa posible obra: Teoría general de las glándulas incretoras; doctrina del sexo; psicofisiología de las emociones; biología de las edades; concepción antropológica del hambre, etc. Veamos como ejemplo paradigmático, del entramado entre hechos y valores, el significado de su dedicación a la endocrinología.
La dedicación de Marañón a la endocrinología, fue en realidad absorbente.
El año de 1915 fue trascendente en el desarrollo científico de Marañón y en el respaldo de la hasta entonces difusa endocrinología española.
Los intentos para establecer un cuerpo de doctrina endocrinológica, van a ser recogidos por Marañón para realizar el primer curso de Endocrinología que se pronuncia en España y dejar un libro señero: La doctrina de las secreciones Internas79.
Para entender con precisión e integridad el significado de ese empeño por nuestro médico, conviene analizarlo desde la confluencia de tres factores: la constante inclinación de Marañón al entendimiento de la vida humana, como ya hemos visto, y su concreción individual; la situación en los primeros decenios del pasado siglo del pensamiento médico y la peculiaridad fisiológica de las glándulas de secreción interna, que asociadas al sistema nervioso constituyen el sustrato morfológico-funcional y el agente inmediato de nuestras emociones y de los impulsos de deseo, morfogenéticos y autoreparadores de la vida humana80.
Cuando el pensamiento médico rompe pues con los esquemas mecanicistas a principio del siglo XX y comienza adquirir fundamento y estilo rigurosamente biológicos y por tanto, a "vitalizarse"; la endocrinología llegará a ocupar el puesto eminente y central que hoy ocupa en el complejo edificio de la patología humana.
Este era el sentido último de la endocrinología en la mente de Marañón:
"El significado real del progreso que los estudios endocrinos han aportado a la Medicina, no está en la enorme cantidad de síntomas y síndromes nuevos..., ni siquiera en la eficacia incomparable de muchas opoterapias..., sino en esto otro: el descubrimiento de las hormonas y de su papel excitador, inhibidor, regulador de los grandes procesos vitales, no ha permitido llegar a entrever la base química de la constitución, y, por tanto, de la herencia, hacia atrás; y hacia adelante, de los posibles modos de reacción fisiológicos y patológicos del individuo; es decir, por un lado y por otro, de las raíces más finas y expresivas de la personalidad.
Si de algo me enorgullezco en mi vida científica es de haberme atrevido, en el curso que pronuncié en el Ateneo en el año 1915, a considerar el problema de las secreciones internas en este aspecto trascendental y general, estudiando las hormonas como moldes y andamiajes de la biología individual, y no como un capítulo más de la Patología81...
El estudio endocrino de un ser humano no conduce, pues, como tampoco el estudio psicoanalítico, al rótulo de una enfermedad –hipertiroidismo, diabetes, etc.-, sino a una ecuación personalísima del enfermo, a la que las enfermedades se han de ajustar y someter" (Marañón, 1935, 35-36)82.
Laín Entralgo (1975), ha sabido apreciar, el primero, la "agudeza y fecundidad de este paralelismo –tan tempranamente subrayado por Marañón- entre la individualidad biológica que revela la constitución endocrina y la individualidad psicológica que descubre la comprensión psicoanalítica"83.
En esa línea y en el mismo lugar, insiste Marañón:
"Pero dos o tres de las líneas generales de la concepción freudiana del espíritu son, sin duda, esenciales y marcaron un rumbo nuevo y una etapa fundamental en el conocimiento de nuestra alma.
Y lo más importante de esa nueva actitud, a mi juicio, la enorme valoración de la individualidad del enfermo.
El psicoanálisis no estudia a su paciente para ponerle la etiqueta de una enfermedad... sino para reconstruir desde su prehistoria la historia intrasferible de aquel hombre o de aquella mujer, y solo la suya" (Marañón, 1935, 36)84.
En la dialéctica entre vocación de querer (conocimiento científico neutro) y vocación de amor (conocimiento del enfermo), progresivamente va ganando terreno la segunda y en plena carrera final, su testimonio no deja lugar a dudas.
"Pero el médico, cuya humanidad debe estar siempre alerta dentro del espíritu científico, tiene que contar, en primer lugar, con el dolor individual; y por muy lleno que esté de entusiasmo por la ciencia, ha de estar siempre dispuesto a adoptar la paradójica postura de defender al individuo cuya salud se le ha confiado, frente al mismo progreso científico"85 (Marañón, 1954, 143). |
EL SIGNIFICADO HISTÓRICO DE LAS APORTACIONES DE MARAÑÓN A LA ENDOCRINOLOGÍA INTERNACIONAL
Una aproximación a la temprana difusión internacional de la obra endocrinológica de Marañón permite situar su protagonismo en el nacimiento de la especialidad médica en España en el marco de la endocrinología internacional, que cristalizaba en la medicina clínica europea de la misma generación de Marañón, la de 1914.
Lo hacía sirviendo a una corriente renovadora que centraba de nuevo la mentalidad médica en la persona del paciente, por lo que no se concibió inicialmente la posibilidad de su escisión como especialidad médica.
Los contenidos de la obra endocrinológica de Gregorio Marañón han venido siendo descritos y puestos en valor en sucesivas aproximaciones a lo largo de medio siglo1.
La reciente puesta al día de su obra médica (ROOM, 2003) ha revelado tanto la precocidad como la vigencia de no pocas de sus aportaciones originales a la endocrinología internacional, y no sólo las más puramente clínicas sino también las científicas que han contribuido a conformar los saberes de la endocrinología actual.
Por otra parte, concurrieron en su persona y su labor casi todas las actividades y posiciones que caracterizan el proceso inicial de especialización médica, lo que hace de Marañón el protagonista indiscutible del nacimiento de la endocrinología española.
Ambos aspectos contribuyen a mantener una imagen del endocrinólogo Marañón aislado sin atender a la tradición en la que se insertó ni a sus relaciones y colaboraciones profesionales tanto en el ámbito nacional como el internacional, a pesar de los estudios que proporcionan las coordenadas histórico-científicas adecuadas de su labor2.
Su contribución a la endocrinología se sitúa en el marco de la medicina española de su generación, la de 1914, y su integración en el contexto internacional antes de la guerra civil española: la medicina europea del periodo de entreguerras en la que comenzaba también a cristalizar la endocrinología fuertemente impulsada desde el mundo de habla alemana de la mano de la misma generación de clínicos, la de la "preguerra" europea.
La endocrinología como especialidad "nueva" siguió el patrón institucional de las especialidades "clásicas" —la oftalmología, la otorrinolaringología, etc.— bien asentado ya mediado el siglo XIX (Rosen, 1944) cuando las enfermedades endocrinas y carenciales no podían ni vislumbrarse.
Junto con algunos otros nuevos focos de interés en el primer tercio del siglo XX, como la psiquiatría, la endocrinología contribuyó a renovar el pensamiento médico centrando su atención de nuevo en la persona enferma, en el paciente.
Además, en la sociedad europea se venía agudizando la conciencia por los problemas sociales, incluyendo la salud, lo mismo que la convicción de que su responsabilidad recaía en el Estado lo que alcanzó gran prominencia durante la década de los años treinta (Rosen, 1974,125).
En España, y en particular de la medicina de la generación de Marañón se puede afirmar lo mismo, aunque la guerra civil supuso una temprana y radical quiebra del proceso3.
En el caso de la endocrinología no pesaron otros factores sociales especiales como fueran los ideológicos y demográficos en el caso de la pediatría, o la marginación social de los enfermos en el de la dermatología, que contaba con instituciones asistenciales mucho antes de convertirse en una especialidad, lo mismo que la psiquiatría, por mencionar ejemplos conocidos de todos.
Sin embargo, sí cabe destacar que, como en el caso español la guerra civil, la segunda guerra europea interrumpió el proceso de especialización dilatándolo más de dos décadas, lo suficiente para que la orientación de la propia disciplina hubiera cambiado drásticamente, como veremos.
A diferencia de las especialidades "clásicas", cuyos contenidos salieron de los tratados de medicina a las monografías especializadas, en el caso de la endocrinología las primeras monografías se adelantaron a los capítulos que habrían de incluir enseguida los manuales y tratados de medicina4.
Porque, en efecto, la aparición de esas monografías es uno de los primeros signos de la especialización médica.
Al que suele seguir la asociación y comunicación entre quienes se dedican a su cultivo en reuniones científicas y en nuevas sociedades, la fundación de sus revistas portavoces, hasta la aparición de puestos profesionales e instituciones especializadas, entre ellas las docentes —como las cátedras universitarias— y las científicas y asistenciales —sean servicios hospitalarios, hospitales monográficos, institutos de investigación, etc.
Comencemos por revisar desde esta perspectiva el papel que jugara Marañón en la cristalización de la especialidad en España.
Publicó uno de los primeros manuales españoles, si no el primero, de endocrinología, Las glándulas de secreción interna y las enfermedades de la nutrición (1914), que alcanzó una gran difusión, de lo que dan cuenta sus tempranas reediciones, la tercera de 1920.
Siguieron dos conocidas monografías en 1915 y en 1922, ésta última una dura respuesta a los fisiólogos "puros" que cuestionaban el valor científico de las aportaciones de los clínicos y en especial su utilización de la opoterapia5.
El segundo manual de endocrinología lo publicó en Buenos Aires en 1939 con un título que atestigua el cambio que se estaba produciendo hacia la especialización, dedicado a "las enfermedades endocrinas".
Fundó Marañón la primera revista española especializada en 1924, Archivos de endocrinología y nutrición (Madrid, 1924-28), ocupó la primera cátedra española, creada para él en 1931, fundó y presidió la Sociedad Española de Endocrinología en 1950 —integrando la ya existente Sociedad catalana de endocrinología y nutrición, algo que suele olvidarse—, lo mismo que su primer congreso celebrado en Granada en 1954, y dirigió su primera revista portavoz, Acta endocrinologica ibérica (Madrid, 1951-52) continuación de la también impulsada por Marañón Acta endocrinologica et gynaecologica hispano-lusitana (1948-1950)- que pasaría enseguida a llamarse Revista ibérica de endocrinología (1952-1974) y a editarse en Barcelona, como sus sucesoras hasta hoy.
Desde sus comienzos trató Marañón de aglutinar a los diferentes grupos españoles que trabajaban en este campo, pero también a los portugueses y latinoamericanos, abriendo los espacios comunes mencionados y promoviendo las visitas e intercambios de investigadores.
Su primera revista la codirigió con Roberto Nóvoa Santos (1885-1933), al frente de su grupo entonces en Santiago de Compostela, Augusto Pi Sunyer (1879-1965) representando al grupo catalán, y Bernardo A. Houssay (1887-1971) de Buenos Aires, con Enrique Carrasco Cadenas6 al frente de la redacción.
Las siguientes revistas fueron órganos de expresión tanto de la sociedad española como de la portuguesa de endocrinología e integraban en su redacción, junto con los portugueses, a endocrinólogos de Madrid y Barcelona primero, a los que se sumaron enseguida de Valladolid y de Granada.
Esta labor de Marañón discurría a la par que en el resto de Europa.
Su primera revista especializada se publicaba tan sólo un año después de la francesa (Revue française d'endocrinologie, París, 1923); la de Biedl y Asher, Endokrinologie (Leipzig), llegaría en 1928, las más prestigiosas y difundidas.
El mismo año se fundó la revista argentina y en 1922 la italiana, estas dos últimas de menor difusión.
El mundo británico no contó con una revista especializada hasta 1939.
Aunque en Norteamérica la cátedra de "endocrinología aplicada" de la Universidad de Pennsylvania que ocupó Sajous data de 1921, las cátedras de endocrinología no abundaron en Europa, como revisaremos enseguida.
Que sepamos, en la Facultad de Medicina de Bucarest se creó en 1933 la cátedra de endocrinología para Constantin Parhon8.
Pero más importante es que la obra de Marañón tuviera desde el principio una amplia difusión internacional.
No sólo lo atestiguan las traducciones y reediciones de sus libros, algunos puestos al día en sus ediciones extranjeras.
En 1929 se editaba en Budapest su original Praediabetische Zustände y publicó artículos originales en numerosas revistas médicas extranjeras, pero en las especializadas más prestigiosas lo hizo desde el momento de su aparición: en 1923 comenzó a publicar en la francesa que había nacido el año anterior y en 1929 en Endokrinologie, fundada en 1928.
De 1921 data su primer artículo en la norteamericana Endocrinology.
Las publicaciones de Marañón —en castellano en su mayoría— alcanzaron una proyección internacional también circulando en los repertorios de bibliografía médica "en curso" de mayor difusión y en los especializados en endocrinología.
Sólo hasta 1936 circularon 194 publicaciones de Marañón a través principalmente de Index Medicus (continuación del Index Catalogue of the Surgeon's General Office) y Quarterly Cumulative Index Medicus, precursores de Medline y su sucesor actual Pubmed.
Contaba Marañón entonces con cerca de 660 publicaciones médicas originales (1909-1935)9; casi un tercio, pues, de su producción alcanzó difusión inmediata en la comunidad médica internacional de esta manera.
En su mayoría se trataba de publicaciones de endocrinología, metabolismo y nutrición, hasta 154, publicadas entre 1910 y 193510, la mayoría artículos firmados en solitario y publicados en castellano11.
Aunque más de un tercio de esta producción endocrinológica difundida —hasta 60 trabajos— lo firmó Marañón en colaboración con 35 autores diferentes entre 1916 y 193512.
Y cincuenta y ocho trabajos, aparte de los libros citados, se habían publicado en el extranjero, la mayoría en revistas médicas generales —sobre todo las francesas y alemanas más prestigiosas— pero veinte en revistas endocrinología: nueve en la Revue française d'endocrinologie (1924-1935, tres en colaboración), cinco en Endokrinologie (1929-1934, tres en colaboración) y seis en Endocrinology, la única revista en inglés en la que publicó (1929-1934, en colaboración)13.
Pero la circulación internacional de publicaciones españolas de endocrinología hasta 1936 incluye las de cientos de autores de tres generaciones diferentes, entre ellos grandes productores como Enrique Fernández Sanz, José Gómez Ocaña, Enrique Carrasco Cadenas, Augusto Pi Sunyer, Carlos Jiménez Díaz, Juan Antonio Collazo, Eduardo Bonilla, José Morros Sardá, Carlos Blanco Soler o Torre Blanco, y la mayoría ocasionales entre los que se cuentan algunos tan prestigiosos como Amalio Gimeno, Ramón Turró, José Goyanes Capdevila, León Cardenal, Gustavo Pittaluga, Gonzalo Rodríguez Lafora, José Sanchis Banús, Nicolás Achúcarro, Juan Negrín, Carlos Sáinz de los Terreros, Vara López o Andrés Martínez Vargas, el grueso de cuya producción realizaban en su mayoría en otros campos14.
También figuran autores extranjeros que publicaron ocasionalmente en España, como Julius Bauer —en solitario y con Monguió.
En las primeras bibliografías especializadas en endocrinología, las de Artur Biedl (1913; 1922), que fueron también la referencia internacional, la producción de Marañón ocupaba ya el tercer lugar en la edición de 1913, tras la del propio Biedl (16 años mayor que Marañón, había comenzado a publicar sobre endocrinología en 1895) y Falta (doce años mayor que Marañón, su primera publicación endocrina data de 1905), y lo mantuvo en la edición de 1922.
En este momento se recogían ya 41 publicaciones suyas de endocrinología.
Las publicaciones de las figuras iniciales de la endocrinología en la bibliografía especializada de Artur Biedl (1913)
Las publicaciones de las figuras iniciales de la endocrinología en la bibliografía especializada de Artur Biedl (1922)
Otros nueve autores españoles figuran en la edición de 1913 —José Gómez Ocaña, José Rodríguez Carracido, Juan Negrín López, Augusto Pi Sunyer, Ramón Turró Darder y los también catalanes Serrallach, Raventós Roigier, J. Alomar y Pedro Nubiola Espinós—, a los que se sumaron en la edición de 1922 al menos otros 37, además de los que firmaron sus trabajos con Marañón (Collazo, Rosique, Bonilla (también en solitario) y Pintos)16.
La obra británica de referencia en 1936 era el manual de endocrinología de H. D. Rolleston (Oxford, 1862-Londres, 1944), una titánica puesta al día que revisa la bibliografía retrospectiva hasta la más reciente –entre sus fuentes expresas la de Biedl (1913) y Endocrinology desde 1918.
Cita en 19 ocasiones a Marañón a partir de doce publicaciones endocrinológicas suyas (1922-1935), sólo una de carácter histórico.
El propio Rolleston relata su visita en 1935 a "la clínica del profesor Gregorio Marañón en Madrid", de donde toma un caso clínico para su obra y agradece a Marañón una de las ilustraciones que reproduce (Rolleston, 1936, 109; 363).
La historia de la endocrinología del discípulo y asistente de Julius Bauer, Cornelius Medvei (Budapest, 1905-Londres, 2000) puede considerarse la continuación de la obra de Rolleston donde la historia de los antecedentes se hipertrofia todavía más.
Recoge sólo tres publicaciones de Marañón, pero le cita en ocho ocasiones, le dedica un epígrafe y una biografía independiente (Medvei, 1993, 217-218 y 453) basados casi exclusivamente en el trabajo de T.F. Glick (1976).
También Medvei conoció a Marañón en Madrid a comienzos de la década de 1950, cuando tuvo ocasión de interesarse por José Monguió que se había formado con Bauer y él mismo en Viena (Medvei, 1993, 218).
La relación personal y profesional de Marañón con las grandes figuras iniciales mencionadas hasta ahora puede ejemplificarse en la incorporación a la edición de su revista de 1924 del que habría de ser premio Nobel en 1947, el argentino Bernardo Houssay, pero también en su participación en el libro homenaje publicado en Buenos Aires en 1935, o en el volumen conmemorativo dedicado a Wilhelm Falta (Marañón; Collazo, 1935) y en el dedicado a Parhon (Marañón; Almela; Collazo, 1934).
A su vez, en 1929 presentaba la traducción al castellano del libro de endocrinología de Bauer con un prólogo que tituló "Endocrinología y constitución" y el año siguiente la traducción del Tratado de Falta con el prólogo "Veinte años de endocrinología".
Nicola Pende prologaba en 1934 la edición italiana revisada por el propio Marañón de La evolución de la sexualidad y los estados intersexuales.
A excepción de Biedl y Houssay que se inclinaron a la patología experimental, las figuras internacionales citadas hasta ahora encabezaron la corriente denominada patología constitucional desde la medicina clínica, donde la endocrinología representó la posibilidad de abordar científicamente la dimensión personal de la enfermedad17.
Julius Bauer, coetáneo de Marañón y considerado fundador de la patología constitucional con su tratado inaugural de 1917, fue el encargado de organizar el primer congreso internacional de endocrinología que debería haberse celebrado bajo su presidencia en Marienbad el verano de 1934.
Cancelado a un mes de su inauguración por el gobierno nacional-socialista, se habría reunido sin duda en torno a los grandes clínicos como Pende, Falta, Marañón y el propio Bauer, a quienes la endocrinología había abierto las puertas no de la especialización, sino de la explicación endocrina de la salud y las enfermedades, del diagnóstico personal de cada uno de sus pacientes y, en consecuencia, la confianza en la posibilidad de prevenir las enfermedades individuales antes de que surgieran en cada persona.
La radicalidad de la patología constitucional de Bauer se manifiesta en su propuesta de sustituir las enfermedades —especies morbosas— y "casos clínicos" por "el ser humano enfermo"; o en su rechazo y manifiesto desdén hacia la entonces "nueva" medicina psicosomática que regresaba a Europa desde la escuela de Chicago: no hay tal medicina psicosomática porque toda la patología es psicosomática.
Su propuesta de que la Sociedad profesional se denominara "de endocrinología y genética" se debía a que ambas eran para Bauer los pilares de la constitución individual sobre la que podía asentar la enfermedad.
Nada lejos de estas posiciones, en 1934 Marañón escribía que la enfermedad "se acoplaba a la persona", y también que "de las estadísticas clínicas pasamos a los casos individuales de nuevo, de los síntomas y signos a la explicación patogénica que integra todos y cada uno de los factores individuales y personales pasados y presentes, del diagnóstico de la enfermedad bien establecida a su prevención" (Marañón, 1935a, 30).
Y sin embargo, cuando finalmente se organizaba en 1957 el primer congreso internacional que habría de celebrarse en 1960 en Copenhague, esta manera de entender la endocrinología no estuvo presente allí.
Ni Bauer, ni Pende, ni Marañón ni sus escuelas participaron.
Bernardo Houssay presidió el congreso y el español fue en consecuencia el idioma oficial junto con el inglés de la organización británica.
Las cosas habían cambiado mucho bajo la influencia de los grandes logros de la fisiología y patología experimentales.
Esa ya no era la endocrinología de Marañón, aunque venía explicando las enfermedades de las glándulas de secreción interna desde 1931 en su cátedra de doctorado.
Cuando se creó la cátedra de endocrinología precisamente para Marañón, además de la polémica — miserable, por política— en el seno de la Academia Nacional de Medicina (Granjel, 2008) para emitir el informe requerido, normalmente un trámite sin más, resultó polémica también la emisión del informe de la Facultad de medicina, otro mero trámite, aunque por razones muy diferentes.
Los profesores más cercanos a Marañón creían que debía ocupar la cátedra vacante de Patología médica.
Entendían con el propio Marañón que la endocrinología no era una parte escindible de la patología sino la doctrina integradora y central para explicar cualquier enfermedad y que, en consecuencia, Marañón debía explicar patología y clínica médicas, en lo que era un verdadero maestro.
También podemos entender que además de satisfacer mejor las convicciones científicas de Marañón, en esos momentos hubiera preferido no ser nombrado directamente, aunque fuera lo legalmente establecido para una cátedra de doctorado.
Como temía, sus detractores por esas fechas vieron en la cátedra un premio a su activa participación en la gestación y triunfo de la República.
Como mencionamos, las cátedras de endocrinología escasearon en Europa.
Las grandes figuras como Falta, Pende o Bauer enseñaron patología y clínica médica.
Al igual que Marañón fueron internistas con una clara orientación clínica quienes impulsaron en Europa la endocrinología.
Falta, Marañón y Pende jamás modificaron el rótulo de sus Institutos de Patología médica; Julius Bauer siguió enseñando clínica médica tras su exilio a Estados Unidos en 1938 y hasta su muerte.
Conociendo estas posiciones científicas de Marañón podemos entender que en 1935, resumiendo los veinticinco años de labor en el Hospital provincial, escribiera que cuando su generación "empezó a trabajar en sentido moderno estábamos en la situación de Robinson Crusoe que tuvo que ser albañil, cazador, cocinero, maestro y público de sí mismo" (Marañón, 1935a, 6)18 y que sólo reconociera como maestros directos a sus profesores Manuel Alonso Sañudo, catedrático de patología médica, Alejandro San Martín, de cirugía, y a Juan Madinaveitia, agregado de Sañudo19, además de, por supuesto, a Cajal (Marañón, 1935a, 5-6; 17-48).
Se refería sin duda a la nueva medicina atenida rigurosamente al método positivo tanto en la clínica como en el laboratorio que enseñaban Sañudo y Madinaveitia y, entre otras cosas, el respeto a las personas y en particular a los pacientes de Alejandro San Martín.
De haberse referido a la endocrinología habría reconocido sin duda la labor previa de su profesor de fisiología José Gómez Ocaña (1860-1919) que explicaba secreciones internas en 1895 y publicó, además de sus lecciones (1895a), una de las primeras exposiciones de conjunto sobre las secreciones internas, aunque como introducción a su difundido libro sobre la glándula tiroides (1985b); o a Enrique Fernández Sanz (1872-1950) que fue posiblemente el primero en explicar endocrinología —y publicar después sus lecciones (1912)— en la cátedra de Patología médica de Alonso Sañudo.
Y, por qué no, a la escuela de Ramón Turró (1854-1926) que desarrollaba su labor pionera en Cataluña, desde la fisiología experimental.
La endocrinología fue para Marañón un medio, revolucionario pero medio al fin y al cabo, para conocer la enfermedad y diagnosticar y tratar adecuadamente a sus enfermos.
Aunque no se vieran cumplidas las expectativas que depositaron Marañón y su generación en la endocrinología como una revolución médica que permitiría explicar científicamente, al fin, la dimensión personal de la enfermedad, la corriente que conformaron sí contribuyó decisivamente a la incorporación del sujeto a la patología actual.
Y a la vez, fueron los responsables, aun sin quererlo, de la constitución de la endocrinología en una especialidad médica. |
El Dr. Gregorio Marañón no escribió mucho sobre la emoción.
Pero sí es cierto que consideró que se trataba de "uno de los problemas más interesantes de la vida humana".
En este artículo se describen los procesos cerebrales básicos de la emoción que nos alertan y motivan hacia la realización de conductas en cuyo significado último se encuentra la supervivencia del individuo y de la especie.
Se describe el procesamiento emocional de la información sensorial.
Se señala que todo proceso de aprendizaje y memoria consciente siempre viene coloreado emocionalmente.
Y se destaca que el profesor Marañón posiblemente mostraría asombro ante una de las principales conclusiones de este artículo en las que se indica que no hay pensamiento sin una emoción previa que lo alimente.
Que no hay razón sin emoción.
El Dr. Gregorio Marañón, en su ingente obra, no escribió mucho sobre la emoción.
Sin embargo, en una de sus publicaciones señaló "que una de las cosas más llamativas de la historia de la Ciencia es el tiempo que se ha tardado en enfocar experimentalmente este problema, uno de los más interesantes de la vida humana".
Y es que hoy, desde las Ciencias del Cerebro, en particular la Neurociencia Cognitiva, estamos viendo y reconociendo que todo lo que vemos, todo lo que oímos, en definitiva, todo lo que somos capaces de conocer en el mundo, lo hacemos a través de los filtros emocionales del cerebro.
Es más, los elementos básicos del pensamiento, las abstracciones o ideas, ya las manejan las áreas de asociación de la corteza cerebral no de un modo aséptico, sino con un significado y un colorido emocional.
El cerebro no construye la razón sin la emoción (Mora, 2008).
Hoy el Dr. Marañón mostraría su asombro ante ello.
Y es que, efectivamente, el ser humano, en su raíz más profunda, es un ser emocional.
Señalaba Wilson (1998) "Sin el estímulo y la guía de la emoción, el pensamiento racional se enlentece y desintegra.
La mente racional no flota por encima de lo irracional, no puede liberarse y ocuparse sólo de la razón pura.
Hay teoremas puros en matemáticas, pero no pensamientos puros que los descubran".
La emoción, sin duda, embebe el cerebro racional del hombre.
La emoción que en su origen, y aún hoy, debió ser el escudo protector máximo de la supervivencia biológica, es también la que mantiene vivo y competitivo al hombre en su relación con los demás.
Es más, posiblemente sea uno de los fundamentos más profundos de su ser y estar en el mundo.
Charles Darwin (1998) dijo: "El lenguaje de las emociones es por sí mismo y sin ningún lugar a dudas muy importante para el bienestar del ser humano".
Charles Sherrington (1975) añadió: "Sin la emoción, el hombre ni siquiera podría soñar o hacer las cosas que sueña".
Nada hay, aun cuando esto pueda ser motivo de discusión, que pueda ser percibido por el ser humano que no ocurra a través de las ventanas sensoriales del cerebro.
Y estas, al menos las percepciones conscientes, como ya lo he señalado antes, están coloreadas emocionalmente y se acompañan de un sentimiento que nos alerta y nos motiva hacia la realización de conductas en cuyo significado está la supervivencia, bien individual, bien de la especie.
En relación con todo ello quisiera desarrollar brevemente algunas respuestas "fisiológicas" (en el sentido que señalaba Marañón "que es en el terreno de la fisiología y no en el de la psicología, en donde se ha de desentrañar el problema de la emoción") a las tres siguientes preguntas: Primera, ¿de qué hablamos realmente cuando estamos hablando todos los días de emociones y sentimientos?
Segunda, ¿dónde se procesa en el cerebro la información emocional?
Y tercera, ¿cómo evalúa nuestro cerebro la información sensorial que recibimos?
¿De qué hablamos cuando hablamos de emociones y sentimientos?
Si nos atenemos a la estricta etimología de la palabra, emoción quiere decir, en esencia, movimiento.
Es decir, expresión motora hecha a través de la conducta, sea ésta lenguaje verbal o simplemente corporal.
William James, ya en 1884, al preguntarse qué era una emoción contestó que era "una respuesta del organismo ante determinados estímulos del medio ambiente".
Con todo, sin embargo, nada mejor, para entender qué es una emoción que la descripción de lo que ocurre y se siente cuando se experimenta: imagínese a Ud. mismo sentado plácidamente en el banco de un parque tomando el sol.
Su percepción de lo que le rodea o de sus propias imágenes mentales vagan, dispersas, sin un foco de atención preciso.
De pronto, escucha un gruñido amenazador.
Un perro enorme, enseñando agresivamente los dientes, parece presto a abalanzarse sobre Ud.
Ante aquella fuente de peligro su cerebro, su mente y su cuerpo sufren un cambio brusco, inmediato.
Ud. se apresta o bien a correr o bien a luchar y defenderse.
Su foco de atención se centra ahora en el perro.
Su corazón golpea fuertemente el pecho y respira más deprisa y más profundamente.
Su cuerpo (lo que incluye su cerebro) experimenta miles de cambios, sensoriales, motores, cognitivos, endocrinos, metabólicos, conducentes a facilitar la huida (correr) o el ataque (contra el enemigo).
Está Ud. ante una fuerte reacción emocional.
Lo descrito, sin embargo, no es más que un tipo de reacción emocional.
Por ejemplo, la reacción emocional ante determinados estímulos placenteros, sean estos un buen alimento si se está hambriento o la hembra para el macho, si éste está deprivado de sexo.
Las reacciones ante el dolor (peligro) o ante lo placentero (comida o sexo) ocurren en cualquier especie animal y son inconscientes, incluso en el ser humano.
Es decir, ocurren antes de que nos apercibamos de ellas (en el caso de la visión del perro agresivo nuestro cuerpo reacciona mucho antes que nosotros tengamos una visión consciente de la situación).
En toda esta descripción se engloba lo que el propio Marañón definió como la emoción cuando se preguntó así mismo "¿Qué es, pues, ante todo una emoción?
Y contestar "una emoción es una conmoción o una agitación corpórea, eso es común a todas las emociones y en eso radica la esencia de la emoción, que está compuesta de tres elementos fundamentales que son "un elemento psíquico, un elemento expresivo (motor) y un elemento vegetativo".
El hombre, además, experimenta, de modo único y diferente en toda la escala animal, una sensación consciente, un sentimiento.
Sentimiento consciente que es lo que nos hace saber que tenemos miedo o experimentamos placer en sus muchas variables.
Las emociones y los sentimientos y sus definiciones y descripciones tienen una larga historia (Damasio, 1999; le Doux, 1999).
Aun con todo lo que acabo de señalar no me resisto a dar otras definiciones concisas y actuales sobre la emoción como las recogidas en el Diccionario de Neurociencia de Mora y Sanguinetti (2004) en el que por emoción se entiende "toda reacción conductual y subjetiva producida por una información proveniente del mundo externo o interno (memoria) del individuo que se acompaña de fenómenos neurovegetativos.
El sistema límbico es parte importante del cerebro relacionado con la elaboración de las conductas emocionales".
Delgado y Mora (1998) han definido la emoción de un modo complementario al señalar "El concepto de emoción tiene dos acepciones.
En primer lugar se puede considerar como un fenómeno interno, personalizado y difícil de comunicar a otros miembros de la misma especie (subjetivo).
(Este componente interior adquiere en la especie humana un aspecto adicional de carácter cognitivo con los sentimientos, el aspecto consciente de las emociones).
En segundo lugar la emoción se expresa como un fenómeno externo, conductual, que sirve de clave o señal a miembros de la misma especie o de aquellos con los que mantiene una relación".
Otras definiciones sobre las emociones entran ya de lleno en el análisis de su origen y significado.
Así, para Rolls (1999) "las emociones son parte de un sistema (cerebral) que ayuda a distinguir cierta clase de estímulos, muy ampliamente identificados como estímulos recompensantes o de castigo y que sirven para actuar en el mundo.
Este sistema proporciona o sirve de interfase entre tales estímulos y las conductas correspondientes".
Rolls entiende, como además así se desprende de los ejemplos dados anteriormente y nos lo enseña la experiencia de todos los días, que las propias recompensas, como un buen plato de comida cuando se está hambriento, o un halago personal, producen un estado emocional de bienestar.
Al contrario, el ataque de un enemigo, de un peligro con amenaza vital o social, crea un estado emocional de malestar.
De igual modo, el no recibir una recompensa o el placer que estábamos esperando crea un estado emocional de frustración y rabia o de bienestar cuando un castigo que esperábamos es eliminado.
Es así que tanto las propias señales de recompensa y castigo como los cambios en estas señales como omisión o terminación de estímulos recompensantes (placenteros) o de castigo, pueden crear diferentes estados emocionales.
Sobre la base de que las emociones son un conjunto de respuestas conducentes a mantener la vida de un organismo, se podría resumir toda esta temática de la siguiente manera (Damasio, 1999): 1.
Las emociones son una colección complicada de respuestas químicas y nerviosas formando un patrón; todas las emociones tienen algún tipo de función reguladora, dando lugar de una manera u otra a la creación de circunstancias ventajosas para el organismo que las experimenta.
A pesar de que el aprendizaje y la cultura cambian la expresión de las emociones y les dan nuevos significados, las emociones son procesos biológicos determinados que dependen de mecanismos cerebrales innatos, depositados por una larga historia evolutiva.
Los mecanismos que producen las emociones ocupan un conjunto de regiones subcorticales cerebrales que engloban desde el tronco del encéfalo hasta las más altas del cerebro como la propia corteza cerebral.
Todos los mecanismos de la emoción pueden funcionar sin deliberación consciente; la cantidad de variación individual y el hecho de que la cultura juega un papel en modular algunos inductores no niegan el automatismo fundamental y el propósito regulador de las emociones.
Todas las emociones utilizan el cuerpo como su teatro de actuación (medio interno, visceral y sistema músculo-esquelético) pero también afectan las formas de funcionar de numerosos circuitos cerebrales: la variedad de respuestas emocionales es responsable del cambio profundo tanto en el panorama corporal como cerebral.
Y finalmente todas las emociones, si uno está despierto y consciente, generan sentimientos o si se quiere, expresado de otra forma, la toma de conciencia de una reacción emocional es lo que llamamos sentimiento.
¿Dónde se procesa en el cerebro la información emocional?
De todo lo que antecede y en un sentido amplio una cosa parece clara.
Las emociones reducidas a su más simple y elemental pronunciamiento refieren, ya desde su origen, a los mecanismos que utiliza el individuo para sobrevivir y comunicarse.
Es así que las emociones y el lenguaje emocional están enraizados en lo más profundo y primitivo del ser humano ¿De dónde nos vienen las emociones?
¿Hasta dónde se puede trazar su origen evolutivo en el cerebro?
Alcanzar a conocer el origen de las emociones y su significado en el hombre requeriría de modo importante entender primero el proceso evolutivo y la propia construcción del cerebro humano a lo largo de sus muchos años, millones de años, de pruebas de azar y reajustes.
Y a muchos sorprendería conocer que el origen de las emociones podría trazarse hasta los seres unicelulares, hace casi mil millones de años.
Pensemos por ejemplo que en el diseño más elemental y simple de la conducta de los seres unicelulares ya se encuentran funciones tan complejas como son la capacidad de detectar la intensidad de luz y el calor del medio ambiente y acercarse o alejarse de la fuente de esas energías lo que representa los rudimentos moleculares básicos del movimiento, del refuerzo y el castigo y añadido a ello, por supuesto la capacidad de reproducirse (Gisolfi y Mora, 2000).
Es evidente pues que los ingredientes básicos de lo que luego será codificado en el sistema nervioso de los seres pluricelulares como mecanismos de supervivencia, tanto del individuo como de la especie ya se encuentran en los seres vivos (unicelulares) completamente desprovistos de este tejido nervioso.
Con el nacimiento y desarrollo de las células nerviosas, la organización básica del sistema nervioso y las conductas conducentes a obtener comida, bebida, las propiedades de la irritabilidad y responder a estímulos nocivos y recompensantes y la posterior aparición del cerebro, los mecanismos de la emoción han quedado impresos en circuitos firmes que en mayor o menor grado de sofisticación o complejidad han llegado hasta el cerebro humano.
Con todo no es aquí el lugar donde podemos aproximarnos a este estudio pero remito al lector a fuentes actuales que pueden servirle de ayuda (Mora, 2006; Mora, 2008).
Analizar las funciones de las emociones a nivel de la conducta nos sirve para rastrear su correlativo en las vías neuronales y circuitos del propio cerebro (y también neuroendocrinas).
Una breve reseña histórica de estos conocimientos y sus teorías lo que incluye los nombres de Broca, Cannon, Papez, McLean, etc., puede verse en Fernández de Molina (1998) y Delgado y Mora (1998).
Numerosos estudios experimentales nos han llevado a saber, de una forma más concreta, que las áreas cerebrales que codifican información sobre emoción y motivación se encuentran localizadas tanto en la corteza cerebral (corteza cingulada y orbitofrontal principalmente) como por debajo del manto cortical en áreas como son el tronco del encéfalo y el sistema límbico (cerebro emocional).
En el tronco del encéfalo el papel relevante lo juega la substancia reticular y en ella toda una serie de núcleos que incluyen los núcleos y las neuronas que proyectan sus axones hacia el cerebro anterior y corteza cerebral (monoaminas) y la región conocida como substancia gris periaqueductal (péptidos opiáceos) y los núcleos de los pares craneales.
El sistema límbico, a su vez, está constituido por toda una serie de estructuras que incluyen la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo y el área septal.
En el concepto genérico de sistema límbico también se incluyen las áreas corticales cingulada y orbitofrontal antes mencionadas (Delgado y Mora, 1998; Damasio, 1999; Rolls, 1999).
Una historia particularmente relevante en este contexto la constituye el descubrimiento de la autoestimulación cerebral hecho por Olds y Milner en 1954 (véase Mora, 1997).
Estos autores demostraron que un animal es capaz de estimular eléctricamente su propio cerebro a través de un electrodo (un pequeño alambre) implantado en su propio cerebro.
Tras el descubrimiento de este fenómeno, estos mismos autores, particularmente los trabajos del laboratorio del propio Olds, mostraron que solo algunas áreas del cerebro, no todas, son las que estimuladas provocan que el animal aprenda una conducta instrumental (apretar una palanca) en orden a obtener, por sí mismo, la autoestimulación de su propio cerebro.
Este fenómeno se ha reproducido en casi todas las especies en las que se ha experimentado, incluido el hombre (Mora, 2006).
De las muchas áreas del cerebro en las que se ha estudiado la autoestimulación, fueron particularmente relevantes las situadas en el sistema límbico, entre ellas el hipotálamo, amígdala, núcleo acumbens, septum y corteza prefrontal.
Estudios posteriores mostraron que las neuronas de estas áreas del cerebro, activadas por la propia autoestimulación, están muy estrechamente interconectadas entre sí, indicando que el sistema límbico posee circuitos que, de alguna manera, codifican para la recompensa.
Estudios posteriores mostraron el significado fisiológico o funcional de estos circuitos: Estas neuronas activadas por la autoestimulación cerebral, al menos en el hipotálamo, responden al estímulo de la visión del alimento solo si el animal esta hambriento (pero no saciado), lo que claramente indica que dichas neuronas sensan el valor del alimento como recompensa, es decir, cuando significa algo.
Recompensa (motivación y emoción) tienen un vínculo subjetivo y conductual muy estrecho (Rolls 1999).
Los códigos escritos en estas áreas del cerebro límbico que acabamos de describir son puestos en marcha por la entrada de información sensorial que es la que detecta y alerta sobre el fenómeno en el medio ambiente causante de la respuesta emocional (un perro agresivo o un buen plato de comida si se está hambriento).
Fernández de Molina (1998) lo resume así:"Una vez que la información sensorial es evaluada al integrarla en la amígdala con la información procedente de los sistemas de refuerzo, tanto de recompensa como de castigo, las disposiciones innatas de la amígdala son activadas automáticamente y puestas en marcha las diversas respuestas a partir del hipotálamo y tronco del encéfalo.
Esta respuesta tiene cuatro componentes: 1. la activación del sistema motor para generar las posturas y expresiones faciales adecuadas; 2. la activación del sistema nervioso autónomo cuyas señales van a generar en las vísceras el estado habitualmente asociado con la situación desencadenante3. la activación del sistema endocrino y 4. la activación de núcleos de neurotransmisores (noradrenalina, serotonina, dopamina y acetilcolina).
Los tres primeros componentes inciden sobre el cuerpo causando el estado corporal emocional, que será después señalizado tanto al sistema límbico como a la corteza somato sensorial (S1, S2 e ínsula).
El cuarto va a producir un cambio en la eficiencia y estilo del procesamiento cognitivo".
¿Cómo evalúa el cerebro la información sensorial que recibimos?
Si la emoción nace en sus orígenes de un estímulo externo (del medio ambiente) la Neurociencia actual nos va desmenuzando cómo ocurre ello en el cerebro desde el inicio que son las percepciones y sus mecanismos neuronales.
El conocimiento del funcionamiento de los órganos de los sentidos (léase retina para la visión, órgano de Corti para la audición o bulbo olfatorio para el olfato) señala que la realidad sensorial en cada una de estas modalidades es analizada y desmenuzada inicialmente en componentes elementales.
Este proceso es mejor conocido en el sentido de la visión (Zeki, 1995).
Hoy sabemos, por ejemplo, que un objeto, sea éste una naranja, es analizado por el cerebro en sus muchos componentes como son el color, forma, orientación, movimiento, profundidad, su relación con otros objetos del espacio, etc., de forma individualizada y transportado por vías neurales paralelas al cerebro.
También sabemos hoy que esta varia información es distribuida en diferentes áreas de la corteza cerebral y circuitos en donde sufre un posterior análisis y finalmente es almacenada.
Sin embargo, resulta extraordinario el que cuando evocamos en imágenes mentales o vemos físicamente la naranja, nosotros siempre vemos una naranja y nunca los componentes individualizados que están almacenados en distintas partes del cerebro.
Ello nos conduce a la idea de que la evocación del objeto debe conllevar un mecanismo que active todas las áreas correspondientes al mismo tiempo y ponga juntas todas sus características individuales, en este caso de la naranja, evocándolo de esta manera y de modo final como objeto único.
A cómo el cerebro puede hacer todo esto se le conoce como "binding problem".
Estudios recientes han sugerido que los mecanismos de unir o poner juntas todas las propiedades de un objeto son producidos por la actividad o disparo sincrónico de todas las neuronas que intervienen en el análisis de cada propiedad de la naranja (Llinás y Churchland, 1996).
Pues bien, en este último nivel de análisis, los estudios neurofisiológicos han puesto de manifiesto que las neuronas no responden a ningún componente hedónico asociado al estímulo (en nuestro caso la naranja) (Rolls, 1999).
Es solo en áreas posteriores a este procesamiento estrictamente sensorial, en estructuras como la amígdala, corteza prefrontal e hipotálamo, en donde las neuronas responden a estímulos asociados a refuerzos (positivos o negativos) o a componentes emocionales.
Todo esto nos lleva a la conclusión de que el cerebro inicialmente, procesa la información sensorial de una manera desprovista de todo componente emocional, y solo cuando el estímulo alcanza ciertas áreas, los llamados "circuitos límbicos", es cuando adquiere la tonalidad afectiva y emocional.
Estructuras cerebrales como la amígdala y la corteza prefrontal, son especialmente relevantes a este respecto.
Son, efectivamente, áreas del cerebro en donde se realizan las asociaciones entre los llamados refuerzos primarios y secundarios, es decir, aquellos (los primarios) que por su naturaleza tienen propiedades de refuerzo, por ejemplo comida si se está hambriento y con ello una respuesta emocional y aquellos otros (secundarios) que por sí mismos no son reforzantes –una luz o un sonido– pero que si se aparejan con el refuerzo primario (alimento) adquieren ellos mismos propiedades de refuerzo (asociación por aprendizaje) junto a una respuesta emocional.
Ya hemos visto que la amígdala es una estructura cerebral que juega un papel importante en estos circuitos límbicos de la emoción y la motivación (Fernández de Molina, 1998).
Se ha sugerido que los circuitos amigdalinos pueden tener un papel en la formación de asociaciones entre estímulos del medio ambiente y refuerzos positivos o negativos.
Lesiones de la amígdala impiden que los animales puedan asociar estímulos visuales o de otro tipo con refuerzos primarios (sean estos de recompensa o castigo) y con ello tener respuestas emocionales normales.
Así pues, al carecer los animales (primates) de una respuesta emocional ante estímulos que normalmente producen agresión o de placer se vuelven animales mansos.
Por otra parte, se ha podido comprobar que muchas neuronas de la amígdala del primate, que reciben aferencias visuales, responden a las caras.
Pero lo más interesante es la demostración en seres humanos en los que lesiones de la amígdala producen un impedimento, no en reconocer a quién pertenecen las caras (hombre o mujer, viejo o joven), sino al mensaje emocional de las mismas.
Un paciente con lesión de ambas amígdalas puede reconocer a qué amigo o familiar pertenece la cara que se le presenta en una fotografía pero es incapaz de detectar si tal cara expresa alegría o miedo (Adolph et al., 1994).
La corteza prefrontal por su parte, en particular la corteza orbitofrontal, contiene circuitos neuronales en donde igualmente se realizan asociaciones del tipo estímulo-refuerzo.
En particular una de las funciones de esta área del cerebro ha sido relacionada con la desconexión de asociaciones estímulo-refuerzo previamente realizadas.
Es decir, desconectar situaciones, objetos o personas previamente unidos a connotaciones emocionales.
Ello provee a esta región cerebral de la capacidad plástica de adaptarse a los cambios permanentes que se suceden en el mundo emocional del individuo.
Consecuentemente, sus lesiones producen cambios en la conducta emocional, como por ejemplo la persistencia en la relación y lazos sentimentales que ya se han roto en la realidad, falta de afecto por los demás o escasa reacción emocional y completa despreocupación de cuanto acontece alrededor del individuo o la planificación de su futuro vital.
Ha sido sugerido además que esta área del cerebro y sus circuitos son el depósito de las situaciones vividas junto a experiencias emocionales únicas del individuo a lo largo de toda su vida.
Por ello su lesión justifica claramente el tremendo impacto que posee en la vida de una persona (Rolls, 1999).
El hipotálamo es el área cerebral que junto con otras áreas del sistema límbico procesa y efectúa la salida de información hacia el sistema neuroendocrino y neurovegetativo, es decir, activa todas las respuestas generales que hemos descrito con anterioridad ante una reacción emocional.
La salida de información de estas áreas a estructuras motoras como los ganglios basales o áreas del tronco del encéfalo codifica parte de la expresión conductual de estas respuestas.
La emoción es uno de los ingredientes universales del cerebro vivo.
Es éste un proceso en el que el medio ambiente, el cerebro y el resto del organismo forman un todo funcional.
Como hemos visto, la emoción no solo es un mecanismo que nos ancla al medio ambiente, formando claramente parte de él, sino que además es un proceso creativo de la propia individualidad del ser vivo, en particular del ser humano.
Nuestras memorias más indelebles van siempre unidas a procesos reactivos emocionales.
Nuestros mejores y también nuestros más desagradables momentos van siempre unidos a sucesos emocionales.
Nuestra conducta moral y social va unida al aprendizaje (emocional) de nuestro más inmediato entorno familiar y después social.
Incluso el sentido último de nuestra existencia, esa hambre de infinito que nos transporta más allá de nuestra inmediatez existencial es un sentimiento que tiene su base en los circuitos emocionales de nuestro cerebro.
Es claro que el conocimiento de los circuitos cerebrales que procesan la información emocional y desde luego el conocimiento de cómo estos procesos devienen en procesos conscientes (sentimientos) será fundamental en mejor entender los substratos más básicos de la naturaleza y la conducta humana (Mora, 2007, 2009). |
MARAÑÓN Y LA IDENTIDAD SEXUAL: BIOLOGÍA, SEXUALIDAD Y GÉNERO EN LA ESPAÑA DE LA DÉCADA DE 1920
En este artículo se examinan tres trabajos de Gregorio Marañón, publicados por primera vez en 1926 y agrupados bajo el epígrafe de Tres ensayos sobre la vida sexual.
Estos ensayos tuvieron una gran resonancia y fueron objeto de numerosas ediciones.
El objetivo de este trabajo es contribuir a situar las posiciones científicas y médicas, expresadas por Marañón en estos ensayos, en el contexto socio-cultural, científico y político de la España de la década de 1920.
Se discute la teoría de la diferenciación sexual de Marañón y su defensa de la misión maternal de las mujeres en una época en la que muchas feministas asumieron una visión sexualizada del mundo y en la que la identidad femenina se articulaba en torno a la maternidad.
El análisis de estos ensayos es enmarcado en la historiografía contemporánea sobre la historia de la sexualidad y la historia de las mujeres.
El propósito de este artículo es examinar tres trabajos de Gregorio Marañón titulados Tres ensayos sobre la vida sexual (Sexo, trabajo y deporte; Maternidad y feminismo; y Educación sexual y diferenciación social) publicados por primera vez en 1926, aunque he utilizado la edición de sus obras completas (vol. VIII), realizada por Espasa-Calpe entre 1966 y 1977 (10 vols.).
En la España de los años 20 del siglo pasado, el debate sobre el papel de la mujer en la sociedad española y el "problema sexual", en el marco del auge del movimiento eugenista en España y de sus preocupaciones raciales y poblacionales, constituye un ejemplo, como señala Glick, de los debates de la élite intelectual y política española, en un ambiente abierto y civilizado (Glick, 2005, 137).
En este contexto histórico los Tres ensayos sobre la vida sexual del doctor Marañón tuvieron enorme resonancia y fueron objeto de numerosas ediciones.
Como escritor y conferenciante, Marañón tuvo una importante acogida en medios universitarios y progresistas y su dignificación de la feminidad y su cruzada contra el donjuanismo fueron ingredientes decisivos para lograr el gran eco que obtuvo entre las mujeres (Aresti, 2001, 244)1.
En estos tres ensayos Gregorio Marañón expone lo que son sus ideas acerca de los roles sociales de hombres y mujeres fundamentándose en las diferencias biológicas que él describe desde la teoría de las secreciones internas y su teoría de la diferenciación sexual.
Al igual que los roles sociales, las características psicológicas de la masculinidad y la feminidad encuentran también, según Marañón, una profunda interrelación con el desarrollo y constitución de la diferenciación sexual en cada sexo, dependiente igualmente de las influencias hormonales.
En 1922, en su obra Problemas actuales de la doctrina de las secreciones internas afirmaba que las características físicas y psíquicas de cada sexo dependían en último término de la secreción interna genital (Marañón, 1922, 131).
Igualmente, la noción de la total diferenciación entre hombres y mujeres, bien como principio teórico o como aspiración social, fue una idea vertebradora de las teorías de Marañón sobre estas cuestiones (Aresti, 2001, 119).
Mi intención no es situar a Marañón como blanco de las críticas "progresistas" por sus ideas conservadoras sobre el papel de la mujer en la sociedad (Barrachina, 2003) o su idea de los "invertidos sexuales", sino entender sus posiciones científicas y médicas en el contexto social, cultural y político de la España de la década de 19202.
Las ideas de Marañón resultaron tan complejas como el propio feminismo de la época (Aresti, 2001, 235).
Muchas mujeres y, muchas de las que se consideraban feministas, se identificaban con la teoría de la diferenciación sexual de Marañón y con su defensa de la misión maternal de las mujeres.
Muchas feministas de la época participaron de esta visión radicalmente sexualizada del mundo en la que, además, el sexo femenino estaba definido por la capacidad para engendrar.
Pero, obviamente, no todas las feministas tuvieron una concepción semejante acerca de la maternidad y algunas feministas criticaron duramente las ideas de Marañón.
Estas feministas se situaban en un amplio espectro político e ideológico: desde el catolicismo profundo de Dolores Velasco de Alamán, articulista de la revista de mujeres Mundo Femenino, el socialismo de María Cambrils o el anarquismo de Lucía Sánchez Saornil (Aresti, 2001, 245-247).
En 1925, Marañón dio el paso crucial para institucionalizar la endocrinología médica como una especialidad en España; dirigió la reorganización del Instituto de Patología Médica en Madrid como un departamento universitario de la Facultad de Medicina, con él a la cabeza (Glick, 1976, 296).
Debido a su prominencia profesional y su importante visibilidad pública, se convirtió en el inevitable punto de referencia para todas estas discusiones sobre la mujer y la sexualidad.
Por otra parte debemos tener en mente, como ha señalado Raquel Álvarez, que: "El concepto de normalidad, la norma de comportamiento sexual existente en la España de comienzos de siglo, era tremendamente restrictivo, aceptando sólo la actividad sexual como actividad procreadora...
El llamado 'instinto sexual' se identificaba con el llamado 'instinto de procreación'.
Sin embargo, en los años veinte los intentos de ruptura con la vieja y estrecha norma se hacen más evidentes".
En estos momentos, como ha señalado igualmente esta autora: "... la definición de papeles, la caracterización de feminidad y masculinidad eran muy importantes por el papel que la mujer comenzaba a jugar dentro de la sociedad" (Alvarez, 1990b, 201, 204).
Es en este contexto donde intentaré explorar las aportaciones de Marañón a la reelaboración de las identidades masculinas y femeninas desde el determinismo biológico, en su caso endocrinológico.
¿Cómo redefine Marañón la masculinidad y la feminidad a partir de su lectura de la biología humana?
¿De qué manera es comprendida y materializada la fisiología femenina en estos ensayos?
¿Qué cambios y qué persistencias plantean la endocrinología sexual?
Marañón, como veremos, sexualiza al organismo humano.
Para él, cada detalle de la anatomía y de la fisiología del adulto estaba impregnada de su sexo y esta operación de sexualización del organismo humano determinaba en realidad qué debía ser un hombre y qué una mujer.
Lo que interesa, pues, es cómo esas diferencias sexuales han sido articuladas, se les adjudica materialidad y por lo tanto, relevancia social (Cleminson y Vázquez, 2009, 629).
Una de las aportaciones de los estudios feministas en la historia de las ciencias biomédicas es que el sexo no puede ser considerado como una característica inequívoca ni un atributo ahistórico del cuerpo humano (Oudshoorn, 1994; Birke, 1999).
El sexo debe ser examinado como una categoría histórica al que se le han asignado diferentes significados, dependiendo de tiempo y lugar.
Estos estudios ilustran cómo cada disciplina biomédica que ha estudiado el cuerpo humano ha transformado el significado de la feminidad y de la masculinidad.
Conforme las ciencias biomédicas se han desarrollado, han sexualizado un número cada vez mayor de partes del cuerpo humano.
En el siglo XVI, solo los órganos directamente relacionados con la sexualidad y la reproducción eran sexualizados.
Desde el siglo XVIII, la sexualización del cuerpo se ha extendido a características anatómicas no relacionadas con la sexualidad y la reproducción: por ejemplo, el esqueleto, la sangre y el cerebro.
Este proceso de sexualización ha sido, sin embargo, más tardío y menos radical en los países de tradición católica que en las sociedades protestantes3.
Con la aparición de la endocrinología en el cambio del siglo XX, la sexualización del cuerpo ya no estuvo restringida a características anatómicas.
Los endocrinólogos localizaron la esencia de la feminidad y la masculinidad en las sustancias químicas segregadas por las gónadas: los ovarios y los testículos.
Por primera vez en la historia de las ciencias biomédicas, el sexo fue atribuido a sustancias químicas además de a estructuras corporales tales como órganos y células.
Los endocrinólogos introdujeron el concepto de hormonas sexuales masculinas y femeninas como agentes químicos controlando la masculinidad y la feminidad.
De hecho, la introducción del modelo hormonal del cuerpo condujo a una medicalización del cuerpo de la mujer bastante mayor que la del cuerpo del hombre (Oudshoorn, 1990a, 243).
Marañón, a lo largo de su trabajo endocrinológico, se centrará muy directamente sobre el rol de las secreciones internas en la medicina experimental y clínica, y sus afirmaciones más amplias subrayan su creencia en el determinismo químico: las glándulas controlan la vida sexual, la estructura morfológica, las reacciones vegetativas, la emotividad, las características psicológicas individuales, y la susceptibilidad a la enfermedad (Glick, 2005, 124).
Como es conocido, la teoría de las "secreciones internas", establecida por Brown-Séquard en las últimas décadas del siglo XIX, había iniciado la investigación en endocrinología.
El término "hormona" era un resultado de la reformulación de la doctrina de las "secreciones internas" por el fisiólogo británico Ernest Starling, un colega de Edgard Schäfer.
Starling, planteó en 1905, que los "mensajeros químicos" u hormonas tienen que trasladarse desde el órgano donde se producen hasta el órgano que afectan, a través de la sangre (Oudshoorn, 1990b, 245).
Durante los primeros años de la endocrinología, el etiquetado sexual de las hormonas fue poco problemático.
Usando el paradigma de Brown-Séquard de las secreciones gonadales, los ginecólogos y los investigadores de laboratorio asignaron la etiqueta "hormonas sexuales femeninas" a los extractos preparados de los ovarios, y la etiqueta "hormonas sexuales masculinas" a las preparaciones testiculares.
En la década de 1920, sin embargo, el criterio del origen como el factor decisivo para el etiquetado como "masculina" o "femenina" de las preparaciones hormonales sexuales se convirtió en tema de debate.
Un creciente número de informes basados en estudios en animales de ambos sexos indicaba que los extractos de ovarios y testículos producían efectos similares.
Si ciertas hormonas producidas en el cuerpo masculino se suponían que creaban y mantenían la masculinidad y diferentes hormonas la feminidad en el cuerpo femenino, en 1921 llegó el primer cambio para la naturaleza sexo-específica de las hormonas sexuales cuando un ginecólogo vienés Otfried Fellner, informó que los extractos de testículo así como los extractos de ovarios podían inducir el crecimiento del útero en conejos ovariectomizados.
Estos efectos ambisexuales, como se les llamó, fueron debatidos acaloradamente a lo largo de las décadas de 1920 y 1930.
La historia de las hormonas ilustra, pues, cómo el esencialismo biologicista da paso a un modelo donde cada hormona obtiene relativa importancia y donde los sexos no se plantearon de forma tan fija (Cleminson y Vázquez, 2009, 644).
En los Tres ensayos sobre la vida sexual, Marañón participa de lo que inicialmente fue un etiquetado sexual no problemático de las hormonas, adscritas por tanto al origen, al órgano del que procedían.
"Los fisiólogos, por su parte, han logrado el complemento experimental de estas observaciones de la especie humana.
Los trabajos de Steinach, de la escuela de Lipschütz, de Pezard y de otros muchos investigadores que hoy son ya legión, han probado de una manera concluyente que cuando se castra a un animal queda en un estado eunucoide asexuado; y si entonces se injerta una glándula específica del otro sexo —es decir, un testículo, si es una hembra, o un ovario, si se trata de un macho— aparecen los caracteres del sexo contrario...".
A mediados de la década de 1920 Marañón no toma en cuenta los debates que se están produciendo en relación con la naturaleza sexo-específica de las hormonas (Cleminson y Vázquez, 2009, 649).
Sin embargo, en la edición que hemos consultado, de 1972, y a pie de página, la problematización en el etiquetado de las hormonas sexuales ya aparece incorporada por Marañón y de hecho, su teoría de la bisexualidad orgánica inicial, se ve reforzada por la existencia de la bisexualidad química.
Nos dice Marañón: "..., el hallazgo... de las dos hormonas, la masculina y la femenina, en el ser humano normal y anormal es ya un hecho adquirido"5.
De hecho, para 1937, en una conferencia dada en París titulada Los estados intersexuales en la pubertad, ya había revisado la supuesta naturaleza sexo-específica de las hormonas sexuales, como habían hecho otros científicos en la década de 1920 (Cleminson y Vázquez, 2009, 651).
SEXO, TRABAJO Y DEPORTE
En su primer ensayo Sexo, trabajo y deporte, Marañón va a plantear los diferentes roles que corresponden a hombres y mujeres en la vida social, a partir de su tesis de que "... el trabajo es, en cierto modo, una función de orden sexual, un verdadero 'carácter sexual'...", buscando "...la significación del trabajo en la vida humana desde el punto de vista de la biología general" (Marañón, 1972, 268).
Para ello, viendo cómo incluir el trabajo entre los caracteres sexuales, introduce los conceptos de caracteres sexuales con su clásica división en anatómicos y funcionales, siendo a su vez divididos ambos en primarios (genitales) y secundarios (sexuales).
De esta manera, se suscribía a la clásica división entre características primarias y secundarias como sugirió Havelock Ellis y además dividía éstas entre elementos anatómicos y funcionales.
De acuerdo con Marañón, los caracteres sexuales son: "... aquellos rasgos anatómicos y funcionales que nos permiten distinguir ante un animal dado, cualquiera que sea su especie, si pertenece al sexo femenino o al masculino" y "... tanto se diferencia el hombre de la mujer por caracteres anatómicos, esto es, por su constitución orgánica, por su arquitectura física, cuanto por caracteres funcionales, es decir, por el distinto modo y calidad de muchas de sus actividades" (Marañón, 1972, 268-270).
Según Marañón, las "diferencias fundamentales en la anatomía nos indican ya la distinta importancia que la correspondiente función sexual primaria ha de tener en cada uno de las dos mitades del género humano".
Y ello, por la escasa magnitud proporcionalmente del aparato reproductor del varón, que condiciona que "... la función sexual primaria es, en efecto, en el hombre, breve y pasajera...", en tanto que en la mujer, "... este aparato alcanza una masa considerable".
Y estas diferencias anatómicas y funcionales primarias, siguiendo una antigua taxonomía, sirven como fundamentación de las diferencias psicológicas y sociales de hombres y mujeres.
Las diferencias descritas por Marañón en relación con los caracteres anatómicos primarios (genitales) encuentran su confirmación en el estudio y observación de los secundarios: "Sobre todo es significativa la mayor amplitud del esqueleto torácico en el hombre, frente al más enérgico desarrollo de la pelvis femenina: símbolo de la mayor aptitud del varón para el esfuerzo físico y de la específica trascendencia de la función maternal en la mujer" (Marañón, 1972, 272).
Marañón se sitúa aquí en esa tradición que arranca del siglo XVIII, en la que la sexualización del cuerpo no se limita a los órganos relacionados con la sexualidad y la reproducción, sino que se extiende a características anatómicas como el esqueleto, el cerebro, la grasa subcutánea y el pelo.
Marañón afirma: "Salvo las víscera más groseras, apenas hay porción de cuerpo que no tenga su 'sexo', como lo tiene el cuerpo en su totalidad" (Marañón, 1972, 271).
Pero va a ser en los que Marañón define como caracteres funcionales secundarios en los que va a adscribir la diferente caracterización femenina y masculina de la emotividad y de la ideación, basado en el diferente funcionamiento del sistema nervioso —más estable en el hombre—, así como las diferencias en la actividad motora, la marcha y las características de la voz.
Sobre esa sexualización previa de diferentes partes del cuerpo humano y de determinadas características psicológicas, Marañón introduce el concepto de instinto sexual para analizar el papel de los dos sexos en la división del trabajo.
Así, afirma: "Pero no puede negarse que el instinto sexual, en la más amplia interpretación, esto es, como expresión de la energía que cada ser viviente desarrolla para perpetuarse en la especie, aparece aquí y allá, a cada instante, poniendo su acento vigoroso sobre las diversas actividades humanas.
Y este acento sexual es especialmente claro en el caso del trabajo, como intentaremos demostrar" (Marañón, 1972, 273).
Esta sexualización del trabajo va a quedar, por tanto, adscrita a esa sexualización previa de diferentes partes del cuerpo y de determinadas características psicológicas.
De acuerdo con Marañón:
"Todas las diferencias anatómicas que, según acabamos de ver, impone el sexo al organismo, y por tanto a las actividades de éste, nos indican claramente que así como la mujer está principalmente construida para realizar una completa función sexual primaria —concebir al hijo, incubarlo, parirlo y lactarlo—... en cambio, las funciones sexuales secundarias son infinitamente más importantes en el hombre que en la mujer...
Su anatomía y su fisiología le impelen, por tanto, a la lucha con el medio, a la actuación social" (Marañón, 1972, 272-273).
Este determinismo biológico de las diferentes actividades sociales de hombres y mujeres se acompaña a su vez de una renuncia explícita a explicaciones sociales o económicas de estas diferencias: "Sexo, trabajo, lujo, desigualdad: estas palabras forman una cárcel, de la que la humanidad no saldrá nunca; y es inútil buscar su sentido en las teorías económicas y sociales, porque se trata pura y simplemente de un problema de biología de los instintos" (Marañón, 1972, 278).
Marañón expone con claridad su esencialismo biológico6:
"Si contemplamos el problema con un criterio naturalista, a la luz de los conceptos que acabamos de exponer, se comprenderá que hay una barrera infranqueable entre la actuación individual y social de la mujer y del hombre; y si se olvida que existe ese obstáculo, el problema se tornará, irremediablemente, confuso.
Las feministas y los hombres que les hacían coro miraban hacia fuera, hacia la organización social, pero no hacia la profundidad de su propia organización biológica,... y hoy el feminismo, pese a quien pese, sólo puede admitirse y sólo puede tener una estructura estable cotejándose con los datos que nos da la Historia natural" (Marañón, 1972, 281).
Esta afirmación de Marañón nos da paso al siguiente ensayo, Maternidad y feminismo, que como han señalado Alejandra Ferrándiz y Enrique Lafuente procede en gran parte de una conferencia pronunciada en 1920 en Sevilla y publicada en el Siglo Médico con el título Biología y feminismo.
En este ensayo se plantean algunas cuestiones en torno al problema del feminismo y las condiciones en que se desarrolla la maternidad en España, que entroncan con las preocupaciones eugénicas de Marañón y que ponen sobre el tapete el desolador panorama de la mortalidad infantil en la España de los años 207.
Ante la situación de la mujer en la sociedad española, la idea que Marañón propugna para acabar con su situación de inferioridad es la idea de la diferenciación: "No son los dos sexos inferiores ni superiores uno al otro; son, simplemente distintos" (Marañón, 1972, 289).
De nuevo, van a ser los elementos biologicistas los que sostienen la idea de la diferenciación como forma de acabar con la inferioridad de la mujer.
Su argumentación descansa en cómo la forma y la función imprimen su sello a la vida afectiva y psíquica.
En palabras de Marañón: "... los caracteres sexuales no terminan en la diferenciación morfológica de los dos sexos, en su distinto aspecto exterior, sino que se extienden al terreno funcional, esto es, a las aptitudes físicas de uno y otro, y llegan a los más nobles estratos del espíritu, a la vida afectiva y a la psíquica" (Marañón, 1972, 289).
Y esta diferenciación de los sexos, sostiene Marañón, es manifiesta también en el diferente funcionamiento de cada célula del organismo de hombres y mujeres.
Diferencia que se manifiesta desde el punto de vista energético desde los primeros momentos que siguen a la fecundación y se continúa observando en el diferente metabolismo de cada uno de los sexos.
Ese diferente metabolismo, catabólico en el hombre, anabólico en la mujer, explicaría la inexcusable función de la maternidad en la mujer y del trabajo creador en el hombre.
"Es, pues, indudable —nos recuerda Marañón— que la mujer debe ser madre ante todo, con olvido de todo lo demás si fuere preciso; y ello, por inexcusable obligación de su sexo; como el hombre debe aplicar su energía al trabajo creador por la misma ley inexcusable de su sexualidad varonil" (Marañón 1972, 290).
Sin embargo, Marañón, como figura prominente del movimiento de reforma sexual en la España de la década de 1920 y principios de 1930, promovía una variedad de causas reformistas entre las que se encontraban la educación sexual, la supresión de la reglamentación de la prostitución, el divorcio y una versión suave de la eugenesia destinada a mejorar la salud de mujeres y niños mediante medidas de salud pública (Glick, 2005, 121-122).
Es en esta perspectiva donde propone una mejora de las condiciones de las mujeres para desarrollar la función específica y propia de la maternidad, desde la perspectiva de la educación como mejor instrumento para alcanzar ese objetivo.
Dice Marañón, "La maternidad que debemos desear para la mayoría de las mujeres, debe tender, dentro de la humana eficacia, a que la madre no se convierta al poco tiempo en una víctima de su propia maternidad", y continúa: "Para ello será preciso, en primer lugar, que la mujer se emancipe del matrimonio como necesidad económica y esto puede lograrse sólo con la cultura.
¿Una cultura especial, una cultura femenina, o la misma cultura del varón?"
A esta pregunta, Marañón responde diferenciando la educación primaria de la educación posterior, lo que él llama la educación profesional:
"La educación primaria en común no puede tener sino ventajas...
Pero la educación profesional no puede medirse por este mismo rasero..., cuáles son las razones que pueden hacer legítima en la mujer una orientación profesional de tipo masculino.
Esto ocurre, en efecto, en un grupo de casos que, por muy considerable que sea numéricamente, desde el punto de vista de la biología, lo consideraremos siempre como excepcional.
Es decir, que, como regla general, no parece lógico que la cultura definitiva de la mujer sea la misma del varón" (Marañón, 1972, 292-293).
¿Cómo plantear entonces el trabajo de la mujer en relación con la maternidad?
Para Marañón la respuesta está en la biología: "Prácticamente —nos dice Marañón— una buena madre durante los años de la fecundidad, que son los centrales de su vida, no podrá ser ni deberá ser apenas otra cosa que madre... y la maternidad, aunque, en el tiempo, sea un episodio en la vida de la mujer, es, biológicamente, el eje del concepto de la feminidad" (Marañón, 1972, 306).
Sin embargo, esa biologización de la actividad social abre la puerta a excepciones.
De acuerdo con Marañón: "... la mujer, como sexo-tipo, no debe trabajar, aunque en la realidad quepan muchas excepciones —infecundidad, soltería, períodos extramaternales de las madres— que poniendo a la hembra al margen de su sexualidad fundamental, la abran legítimamente las puertas de las labores físicas".
Y continuaba: "... el ejército de las que casadas, son estériles; de las que voluntariamente rehuyen la unión sexual; y, por fin, de las mismas madres en los años que preceden a la maternidad y en los que la siguen, cuando el ciclo sexual ha terminado y los hijos, ya crecidos, se dispersan del hogar.
En este punto, se hace necesario plantearnos una cuestión.
¿Cómo explica Marañón la realidad de aquellas mujeres que estaban realizando actividades sociales tradicionalmente reservadas a los hombres?
Marañón lo va a explicar en el marco de su teoría de la intersexualidad y la diferenciación sexual:
"La cuestión queda, por el momento, resumida así: La mujer de sexualidad normal, la de tipo medio, requiere, salvo los casos 'de emergencia', una cultura y una aplicación social específicamente femeninas; la mujer de sexo indiferenciado, que, en muchos de sus grados es también una mujer normal, tiene las aptitudes y, por tanto, las aplicaciones sociales de su peculiar sexualidad perfectamente indicadas en territorios vecinos a los de la actividad del varón" (Marañón, 1972, 313).
Como decíamos anteriormente, el programa feminista de Marañón se basaba en la diferenciación como forma de acabar con la inferioridad de la mujer.
Con sus palabras: "Hacer muy hombres a los hombres y muy mujeres a las mujeres.
En esto estribará la liberación de éstas, y sobre este eje ha de construirse el programa del feminismo verdadero... y es evidente que, tanto para el progreso individual como por el auge colectivo del sexo, hay que empezar por sustituir este sentimiento de inferioridad por el cultivo, la diferenciación y el ennoblecimiento de la feminidad por sí misma, purificada de todo virilismo, no convergiendo hacia éste, sino paralela a él" (Marañón, 1972, 294).
Su teoría de la diferenciación sexual fue importante en la modernización del discurso de género porque se basó en la premisa de que las mujeres no eran inferiores a los hombres.
De hecho, durante la década de 1920 y 1930 el discurso médico, y Marañón ocupó un lugar prominente en este discurso, fue la fuente más influyente en la formulación de los valores culturales que redefinieron la identidad femenina a través de la maternidad (Nash, 1999, 26-34).
EDUCACIÓN SEXUAL Y DIFERENCIACIÓN SOCIAL
El tercer ensayo, Educación sexual y diferenciación social, nos va a permitir profundizar en algunos conceptos de la teoría de la sexualidad de Marañón, fundamentalmente en los conceptos de bisexualidad inicial del organismo, la diferenciación sexual como evolución de esa bisexualidad inicial y la intersexualidad, como regresión o interrupción de esa evolución normalizada.
Su posición de partida es la de la bisexualidad inicial de los organismos que él plantea en estos términos: "... es evidente que todo ser, es, en sus principios, bisexuado, y que sólo posteriormente, en el curso de su desarrollo, se decide el sexo definitivo al que pertenecerá durante toda su existencia.
Pero este sexo definitivo no es casi nunca absoluto, como acabo de decir: no es varonil sin mezcla de mujer, ni femenino sin mezcla de varón" (Marañón, 1972, 326-327).
¿Cómo se va a producir esa diferenciación sexual a partir de la bisexualidad inicial?
Va a ser a lo largo de la niñez que, en palabras de Marañón, "... se puede ir siguiendo el trabajo de lenta imposición del sexo elegido sobre el derrotado...", para llegar a la pubertad en la que "... el vencimiento de uno de los dos sexos sea absoluto y el otro se enseñoree definitivamente del espíritu y del cuerpo.
En este trance puberal es muy frecuente que el muchacho adquiera, primero, ciertos acentos, físicos o psíquicos, de feminidad, porque el sello viril es más tardío que el femenino, y en tanto que aquél llega, la influencia contraria —la de mujer— asoma bajo la morfología del adolescente".
El proceso continúa durante la juventud y la madurez en la que "... la definición sexual alcanza su apogeo" (Marañón, 1972, 327).
Esta teoría de la diferenciación sexual, como hemos señalado, estaba influenciada por el evolucionismo darwinista.
Como había propuesto Darwin, la ontogenia requería que la bisexualidad primitiva se resolviera en un género o en otro, tal como el hermafrodismo filogenéticamente había dado lugar al dimorfismo sexual.
Sin embargo, la teoría de la recapitulación requería que todos los individuos, machos y hembras, llevaron dentro de ellos un doble del sexo opuesto, en una reminiscencia del primitivo y ancestral hermafroditismo.
Marañón declaró que la gente que creía que podía mejorar su espíritu aislándose del sexo opuesto estaban engañándose, y que el aislamiento, decía Marañón: "... no puede liberarnos de la compañía de una representación de ese otro sexo que hoy sabemos que va con nosotros...
Esta noción del otro sexo dentro de nosotros mismos... es una conquista trascendental de la ciencia moderna" (Marañón, 1972, 325).
Para desarrollarse Marañón sostenía, sin embargo, que el individuo debía sofocar el fantasma del otro sexo en él mismo.
Los homosexuales eran incapaces de realizar ese paso porque su desarrollo ontogénico había sido impedido (por lo general) por algún factor exógeno, lo que ocasionaba una segregación de género sin resolver en estos individuos.
La evolución, vista siempre en el contexto de la recapitulación, era un sistema explicativo completo para Marañón: explicaba el origen de la intersexualidad (a través de la ley biogenética) a la vez que le permitía predecir su final (Glick, 2005, 123-124).
Su punto de vista era que la tendencia evolutiva era hacia una segregación más categórica de los sexos y los tipos intersexuales (incluyendo los homosexuales) serían cada vez más raros en las poblaciones humanas.
Ayudar, pues, a la diferenciación sexual se va a convertir para Marañón y para muchos autores de la época influidos por sus ideas, en uno de los elementos más importantes del programa de pedagogía sexual.
¿Cómo articular esa pedagogía psico-somática de la diferenciación sexual?
Veamos cómo lo ilustra Marañón:
"Es, pues, indudable, que en un muchacho cualquiera una educación de tipo muy varonil estimulará el desarrollo no sólo de sus hábitos viriles... sino el desarrollo de su tejido específico, de sus órganos viriles, es decir de una condición anatómica y permanente.
A la vez, naturalmente, se dificultará el desarrollo de sus elementos femeninos.
E inversamente sucederá en una muchacha, según se eduque o no en un ambiente de feminidad...
El aumento, que hoy observamos, de muchachas con estigmas físicos de virilización... me parece, sin duda, debido al exceso de deporte, es decir, al abuso de una actividad viril" (Marañón, 1972, 337).
Y continúa: "... hay, sobre todo, que reconocerle (a Freud) una gran cantidad de aportaciones indiscutibles al conocimiento del alma humana y una de ellas es ésta de haber señalado la existencia y la importancia de la ambigüedad sexual, de la tendencia a la sexualidad pasiva y polimorfa del espíritu del niño... el niño es infinitamente sensible a la influencia educadora, desde este punto de vista del porvenir de su diferenciación sexual" (Marañón, 1972, 338)8.
El programa de pedagogía psico-somática de la diferenciación sexual se constituía, pues, en uno de los elementos renovadores del proyecto de reforma sexual.
En palabras de Marañón:
He aquí el nudo del problema... la ética humana no puede avanzar sin dejar resuelto el problema de los sexos, que es uno de los grandes obstáculos que entorpecen su progreso.
El problema del sexo, mal entendido secularmente, llagado y podrido ahora, enturbia todos los aspectos de la vida.
Los dogmas morales clásicos han perdido una parte de su eficacia; hay que tener el valor de decirlo.
Peor aún: en ocasiones se han hecho encubridores del pecado.
Hay pues, que renovarlos a la luz de la ciencia, que es incapaz de subsistir a la moral pero que puede ayudarla, aclarando su camino" (Marañón, 1972, 344).
En España, durante el primer tercio del siglo XX, los médicos contribuyeron a dotar de autoridad y prestigio a un feminismo compatible con las ideas dominantes en la comunidad médica, en un esfuerzo consciente y continuado (Aresti, 2001, 236).
Este proceso no solo se observa en la evolución del fenómeno social e ideológico de la maternidad, sino que igualmente se observa en la gestión por parte de la medicina española del problema de las enfermedades venéreas (Castejón, 2004).
Para el caso de la maternidad, la mayoría de los médicos estrecharon lazos con un feminismo "legítimo", que respetaba la diferencia sexual y la misión maternal de las mujeres.
Sin embargo la existencia de otros feminismos, así como las repercusiones sociales contradictorias de las teorías científicas y médicas, como las elaboradas por Marañón, condujeron a un escenario complejo y diverso a finales de la década de 1920 y durante el periodo republicano.
A lo largo de estos tres ensayos, el eje vertebrador de las posiciones de Marañón acerca de la mujer, el hombre y sus roles en la sociedad, lo constituye la teoría de la intersexualidad y la diferenciación sexual, sustentada sobre su teoría de las secreciones internas e influenciada por el evolucionismo darwinista, es decir, sobre la base de un determinismo biológico de base endocrinológica, que redefinía y transformaba la feminidad y la masculinidad.
Estas redefiniciones intentaban alejarse de la ambigüedad sexual, ante el temor a una desestabilización del orden sexual.
Debemos recordar que la medicina es uno de los instrumentos más poderosos para naturalizar valores morales y, por tanto, para generar exclusión o rechazo (Jordanova, 1995).
Por tanto, entender las posiciones científicas de Marañón en su contexto social y político, significa entender que bajo sus propuestas científicas sexuales, articuladas en la teoría de la intersexualidad y la diferenciación sexual, operaban los factores sociales y culturales de la España de la década de 1920 y los debates sobre la mujer y la sexualidad.
En su posición como liberal, las tensiones entre la rígida norma sexual católica de la que procedía y el movimiento de reforma sexual que apoyaba, le condujeron a la elaboración de un programa teórico en las que poder encajar sus tensiones entre tradición y reforma en el ámbito sexual9.
Sin dejar de mirar atrás, a la tradición —pensemos, por ejemplo, en la noción de la mujer como una forma adolescente de hombre o como un ser diseñado para roles pasivos y maternales y no para roles activos o políticos—, Marañón intenta flexibilizar el rígido corsé que la Iglesia Católica había impuesto a la sociedad española de su tiempo en materia sexual.
Este programa contaba con componentes esenciales de continuidad y otros, no menos trascendentales, de ruptura con las concepciones tradicionales.
Un ejemplo ilustrativo sería, por ejemplo, que su teoría ofrecía una explicación a las demostraciones de capacidad femeninas, sin alterar sustancialmente los valores atribuibles a cada sexo (Aresti, 2001, 129-130).
Esta tensión y ambivalencia se rastrea en sus opiniones sobre la anticoncepción, la maternidad consciente, los roles sociales de género, así como sobre la posibilidad de una sexualidad más allá de la procreación.
Rama ha subrayado estos rasgos al colocar a Marañón entre los miembros de "la tercera España neutralista" que ante la situación creada por la Guerra Civil tienden pasivamente o activamente a eludir el conflicto, adoptando una actitud neutral ante los dos bandos en lucha y decidiendo establecerse en países vecinos a España durante el conflicto (Rama, 1976).
Los Tres ensayos sobre la vida sexual de Marañón muestran la enorme riqueza del debate sobre la mujer y la sexualidad que florecía en la España de la década de 1920, antesala de los procesos transformadores que la II República hizo soñar a amplios sectores sociales del país.
Estos progresos renovadores, abocados al abismo de la Guerra Civil por el ejército insurrecto, terminaron con la reinstauración de un estado autoritario.
Tras la vuelta de Marañón a España, en 1943, en el contexto de la posguerra, la voz de Marañón en estos temas se silenció.
Era un tiempo de silencio. |
LA INFANCIA EN EL ESQUEMA MARAÑONIANO DE LAS EDADES DE LA VIDA DEL HOMBRE
La ingente obra científica de Marañón incluye también una serie de aportaciones sobre el tema de las edades de la vida humana.
Desde acercamientos biológicos a los de cariz médico-social, como la eugenesia, el autor presenta su particular visión de la infancia definida de acuerdo a una serie de criterios fundamentados, en gran medida, en su pensamiento endocrinológico.
El peso de la tradición de la Antigüedad clásica y de autores renacentistas como el español Huarte de San Juan, está presente como marco de referencia histórico y como una forma de reflexionar sobre situaciones actuales.
"Nos explica también [Huarte de San Juan], el distinto temperamento que corresponde a cada edad, el ingenio diverso del ser humano en cada etapa de su ciclo vital.
El niño es blando y tierno y por ello, caritativo, liberal, casto y alegre.
En la adolescencia, el temperamento se va templando y el ingenio se hace moldeable como la cera: es la edad eminentemente pasiva y, por lo tanto, de responsabilidad máxima para los que tenemos la misión de educar" (Marañón, 1945, 141).
La concepción renacentista de las edades de la vida del hombre, presente en la obra de Huarte de San Juan, con sus propias peculiaridades, le sirve a Marañón como leit motiv para hacer, como él mismo indica, "examen actual de un examen antiguo".
Y en dicho examen, está haciendo también una lectura en clave de actualidad cuando se refiere, por ejemplo, a los problemas de Huarte con la censura y las ortodoxias estrictas y su reivindicación de un pensamiento libre, no sujeto a ese tipo de ataduras externas, en sintonía con su conocido pensamiento antidogmático.(Marañón, 1957, 15-53) y, en general, guarda estrecha relación con su trayectoria biográfica (López Vega, 2010a) y el conjunto de sus aportaciones y publicaciones (López Vega, 2010b).
Por otro lado interpreta Marañón este examen de ingenios, no como orientación profesional —la forma habitual de entenderlo— sino, enlazando con sus ideas sobre la vocación, como el estudio fundamental de la constitución de las personas, la razón biológica más íntima de su afición, término que entiende Marañón como amor a la cosa elegida y de ahínco y eficacia en dicho amor.
El asunto de la temporalidad y de las edades de la vida, está presente en la obra marañoniana, bien como marco general, bien como estudio de unos segmentos de edad determinados.
Ciertamente, su fundamental estudio de la "edad crítica", el climaterio, es, con diferencia, el periodo de la vida al que dedica un número más amplio de trabajos.
No sucede lo mismo con la infancia que no aparece sino tangencialmente.
Los motivos son fáciles de entender: su práctica clínica no se consagró precisamente a la pediatría, entre otras cosas, porque en aquellos momentos, la especialidad y los especialistas tenían ya su campo de acción propio y, en gran medida, monopolizaban ya esta parcela del saber y de la práctica médicas (Ballester, 1979).
Una constante en la obra de Marañón es la convicción de que la diversidad de la ciencia contemporánea superaría de tal modo la capacidad investigadora del entendimiento humano, que no quedaría espacio suficiente para que una sola persona pueda abarcarlo e informarse suficientemente como para poder realizar críticas a los trabajos científicos de otros colegas (Marañón, 1922, 1-2).
Por ello, la división de trabajo y la especialización se transforman en una necesidad inherente al mismo desarrollo científico.
Sin embargo, en el tema que nos ocupa, son muchas y muy interesantes las reflexiones que aparecen en la obra marañoniana sobre las primeras etapas de la vida humana, asunto que nos proponemos analizar, no sin antes, trazar brevemente la trayectoria evolutiva de dicho concepto desde su punto de partida al periodo en el que Marañón se ocupa de este particular.
LAS EDADES DE LA VIDA DEL HOMBRE
La temporalidad es una constante en el pensamiento científico europeo-occidental.
Hay dos formas del tiempo que es útil distinguir: el tiempo histórico y el tiempo personal, el tiempo biográfico.
Es evidente que el tiempo es continuo pero también lo es que la continuidad no excluye la articulación.
El tiempo histórico está articulado en dos sentidos.
Por un lado, tiene una articulación menor que son las generaciones, y una articulación mayor, una especie de macroestructura que son las épocas (Marías, 1949).
Algo parecido ocurre en la vida: la vida es también continua desde el nacimiento hasta la muerte pero está articulada en edades.
Ciertamente, desde las culturas más antiguas se ha reconocido la pluralidad de las edades y se ha tratado de definirlas.
En otro lugar nos hemos acercamos a este tema, intentando reconstruir el proceso mediante el cual se planteó, en términos científico-médicos, el tópico de las edades del hombre en algunas de las fuentes médicas españolas de los siglos XV a XVIII (Ballester, 2001).
¿De dónde procede dicho tópico de las edades de la vida del hombre?
Sin ningún género de dudas, su punto de partida hay que buscarlo en la Antigüedad Clásica y, como sucede con el resto del conjunto de saberes biológicos y médicos, en el contexto armonizador que fue la teoría humoral.
A partir de ahí, va a ser vehiculizado en el largo y complejo proceso de transmisión de la ciencia clásica occidental pasada por el tamiz de la ciencia árabe y del mundo bizantino para desembocar en la medicina escolástica.
Al exponer la doctrina de las edades de la vida del hombre tras el estudio de las cosas naturales o fisiológicas, la Isagoge de Ioannitius, el texto escolar más importante de la historia del galenismo, señala lo siguiente:
"Cuatro son las edades, a saber, adolescencia, juventud, senectud y decrepitud.
La adolescencia es de complexión cálida y húmeda, en ella crece y aumenta el cuerpo hasta llegar a los veinticinco o treinta años.
A ella le sigue la juventud, que es cálida y seca y que conserva en su perfección el cuerpo sin disminución de sus fuerzas; ésta acaba a los treinta y cinco o cuarenta años.
A continuación viene la senectud, fría y seca, en la que el cuerpo empieza a disminuir y decrecer algo, sin que falte, no obstante, la fuerza; dura hasta los cincuenta y cinco o sesenta años.
Le sucede la decrepitud, con su concurrencia de humor flemático frío y húmedo; en ella se hace presente la carencia de fuerza y ella, con el transcurso de los años, pone fin a la vida" (Cfr.
En el texto se dice que la juventud sigue a la adolescencia, que es cálida y seca conservando el cuerpo sin disminución de sus fuerzas.
La expresión, tan escueta, no es fácil de entender.
¿Cuál es su significado?
Por el contexto, se deduce que hasta los cuarenta años, una vez acabada la juventud, empieza la "disminución", el "decrecimiento" del cuerpo humano, en tanto que en la adolescencia, por el contrario, el cuerpo "aumenta".
Parece que el periodo de la juventud —entre los 25-40 años— es "perfecto", porque en él ha finalizado ya el proceso de crecimiento y no se ha iniciado todavía el de disminución o decrecimiento.
En términos aristotélicos, la juventud es el periodo de la vida del ser humano que transcurre entre el final del proceso de "generación" y el inicio del de "corrupción".
Ahora bien, en la filosofía aristotélica y, por extensión, en toda la filosofía antigua, la "naturaleza" de un ser o una cosa sólo existe perfecta una vez finalizada la generación y aún no iniciada la corrupción.
Lo cual plantea un grave problema, el de si el niño es un ser natural, es decir, el de qué sentido tiene la expresión "naturaleza" aplicada al niño (Gracia, 1985, 11-23).
De forma magistral, Pedro Laín ha reflexionado sobre la formación del concepto de naturaleza humana (Laín, 1989).
Recurriendo a Sócrates indica que dicho concepto no es como usualmente se indica: la naturaleza de una cosa sería la realidad que ésta tiene al nacer; así, por ejemplo, la naturaleza del trigo sería el tallo que nace de la semilla y la naturaleza del hombre, la realidad de éste tras el parto.
Hay, empero, otra forma de ver las cosas: que la "generación" es un proceso largo y no concluye hasta que todas las potencialidades han quedado actualizadas.
No es un azar que el tratado hipocrático De natura pueri dedique gran parte de sus páginas a establecer una muy minuciosa comparación entre las plantas y el desarrollo del niño.
Sócrates fue el hombre que aplicó de modo genial estos principios al caso concreto, de la "naturaleza humana".
Efectivamente, la generación del hombre no finaliza en el momento del nacimiento sino mucho después, cuando se alcanza la madurez biológica y psicológica entre los veinticinco y los treinta años.
Solo entonces el hombre es un "ser natural", es decir, en la plenitud de sus potencias y facultades, tanto corpóreas como anímicas; solo entonces el hombre puede alcanzar su "perfección", la salud y belleza en el cuerpo y la bondad en el alma.
Al hombre le pertenecen por "naturaleza" estas propiedades, la bondad, la belleza, la salud.
Más aún, en la naturaleza humana hay una correlación perfecta entre cuerpo y alma y solo, en un cuerpo sano y bello, puede existir un alma buena.
Hasta que el hombre alcanza la madurez y su naturaleza logra la perfección, no puede considerarse ni como sano, ni como bello ni como bueno.
El niño, no es, en primer lugar, sano, ya que su complexión carece de temperancia.
Como consecuencia, tampoco es bello.
El niño, en fin, no es bueno.
Las cualidades del alma se hallan determinadas, en toda la tradición socrática, por la complexión humoral: no puede haber un alma buena en un cuerpo intemperado.
Al niño no le pertenece la virtud como nota constitutiva de su naturaleza y, mucho menos, a la niña.
Poco a poco hay que ayudar al niño y al joven a que desarrollen las potencialidades de su naturaleza, de tal modo que vayan dejando atrás la enfermedad, la fealdad y la maldad de la infancia y acercándose paulatinamente a la salud, la belleza y la bondad, es decir, a la perfección propia de la edad adulta (Gracia, 1985).
El tema de las edades es importante en otro tipo de estudios como los arqueológicos.
Por ejemplo, el estudio de las tumbas infantiles en Europa Occidental durante el periodo medieval muestra cómo había un lugar específico reservado a ellos, estableciéndose la hipótesis de la separación entre los bautizados y los no bautizados.
Se inhumaban junto a uno de los muros de las iglesias, o en la periferia del cementerio, dependiendo del estatus social.
Estos repartos, por otro lado, están hechos con arreglo al criterio de las edades: los recién nacidos (hasta el mes de vida), los niños de 1 mes a seis o siete años, los niños mayores de esa edad y los adolescentes.
A partir del momento en el que el individuo cumple el primer mes, ya puede integrarse dentro de la sociedad, adquiriendo un estatus social intermedio entre el del recién nacido y el adulto.
Esta integración se produce tras cumplir los seis años, lo que coincide con el momento en el que se le denomina puer y ya no infans.
A este respecto, los trabajos de Shulamith Shahar (1992), constituyen una importante base de reflexión.
Para esta autora, las edades de la vida que aparecen en las obras médicas, literarias y didácticas antiguas y tradicionales, se corresponden con la formación de la personalidad del niño estudiada por Jean Piaget.
Los datos arqueológicos confirman que la transición de infans a puer, como acabamos de comentar, se produce entre los 6 y los siete años.
Por ejemplo en textos normativos o penitenciales, aparece esta distinción.
Los primeros, por ejemplo, ya deben hacer penitencia de sus pecados, adecuada a su edad, y no los segundos (Garnotel y Fabre, 1997).
En el periodo moderno, Martín Martínez, uno de los médicos españoles más prestigiosos, en su Medicina Escéptica (1748), pone en boca de los personajes ficticios que polemizan en la conversación sexta de la obra, relativa a "que sean las edades y cuantas", el hipocrático, el galénico y el químico un interesante resumen de las ideas que sobre este lugar común, tienen cada uno de ellos.
Así el hipocrático, desde una perspectiva poco dogmática, dice las siguientes palabras:
"No gastéis tiempo en eso (en ver el no de edades) pues según los fines que se han propuesto los autores, han dividido tan variadamente las edades, que apenas hay número que no tenga su protección: tal vez, edad se toma por aetas y esto es todo el curso de la vida; tal vez por los dos extremos: mozos y viejos; tal vez por los tres estados de Aristóteles; tal por quatro como Hipócrates, tal por cinco como Platón; otros dan seis edades, otros ocho partiendo partiendo la vejez en vejez y decrepitud y la menor edad en infancia y puericia y también es de Hipócrates esta división.
Los astrólogos dan siete por la fingida correspondencia a los planetas, ay quien de siete en siete años admite una edad y hasta doce edades no faltan patronos..."
Por el contrario, el galénico ofrece el entramado doctrinal de la tradición clásica y, finalmente, el chímico, ofrece hasta siete edades distintas (infancia, puericia, pubertad, adolescencia, juventud, virilidad y senectud.
Las diferencias entre una y otra se realiza con un criterio procedente de la pura observación de los cambios corporales con escasa interpretación doctrinal.
La ruptura definitiva con las tesis tradicionales, en el caso del tópico que nos ocupa, hunde sus raíces en las monografías sobre enfermedades de los niños de finales del siglo XVIII y se consolida dentro del movimiento que, desde los hospitales del París postrevolucionario de inicios del siglo XIX, se extenderá rápidamente a toda Europa y al resto del mundo occidental y que dará lugar, entre otras cosas, a la aparición de la especialidad pediátrica.
El estudio del cuerpo infantil en estado de salud y, sobre todo, de enfermedad, a través de la observación clínica sistemática, la búsqueda de signos ciertos para el diagnóstico y la información proporcionada por las autopsias y más tarde, por la medicina de laboratorio, cristalizarán en una nueva visión médica del organismo en estas etapas iniciales de la vida humana.
Los niños no son de naturaleza cualitativamente diferente a la de los adultos y las edades se categorizan, desde ese momento, con criterios estrictamente médicos, acordes con la anatomía, la fisiología y los modos peculiares de enfermar característicos de cada fase: recién nacido, lactante, primera y segunda infancia y adolescencia.
Una de las claves fundamentales en este proceso, es la correspondencia entre el desarrollo del sistema nervioso que, en todos sus componentes, va adquiriendo una complejidad creciente, y las edades de la vida.
Para cerrar este recorrido histórico y analizar cómo éste tópico de las edades de la vida se expresa en la obra de Marañón, parece oportuno partir de los puntos de vista, encuadrados dentro de lo que se denomina orientación biopatológica, del coordinador y artífice del primer gran tratado de Pediatría (Pfaundler y Schlossmann, 1906), el alemán Meinhard von Pfaundler.
Para este autor, es necesario plantearse en estos segmentos de edad, la correlación existente entre las diversas partes del cuerpo, una coordinación que está determinada por unos sustratos de tipo nervioso y endocrinológico perfectamente demostrables por la ciencia contemporánea.
Pues bien, toda esta tradición pesará y será uno de los puntos de partida del enfoque que Marañón expresa en sus trabajos relativos a este tema.
LA VARIABILIDAD DE UN CONCEPTO DESDE LA EXPERIENCIA CLÍNICA.
LA IDENTIDAD DE LA INFANCIA DESDE LA BIOLOGÍA
No cabe duda del buen conocimiento, por parte de Marañón, de los entresijos conceptuales de la tradición occidental del tópico "edades de la vida del hombre" y de sus principales mentores, pero para nuestro autor, y ese matiz es muy importante, en su visión de las edades de la vida, prima el clínico observador y experimentado cuando indica que: "al hablar de las distintas edades de la vida, no seguiremos ninguna de las divisiones de ésta en edades, propuestas por los autores.
Todas ellas, fundadas sobre cánones numéricos, nos parecen artificiosas, como lo es todo intento de ajustar a patrones matemáticos, la infinita variabilidad de los fenómenos biológicos [...].
Nosotros, por lo tanto, consideraremos la niñez, el periodo puberal, la juventud, la madurez, el climaterio, la vejez y la senectud sin atenernos a fechas (no tan precisas como las de los Padres de la Iglesia que dividían la vida por múltiplos de seis), pero, ni siquiera, aproximada, ya que cada organismo crece, madura y declina, con individual y características cronología" (Marañón, 1921, 42-43).
La versión marañoniana del esquema de las edades está directamente ligado a lo que fueron, en torno a los años 20 y 30 del pasado siglo, las investigaciones sobre las transformaciones biológicas que tienen lugar en las etapas subsiguientes de la vida extrauterina, en definitiva, sobre el crecimiento humano.
El tema es tan importante que nuestro autor le dedica un trabajo monográfico (Marañón, 1953) y otros trabajos que, en su conjunto, han sido analizados recientemente (Ariznavarreta y Fernández Tresguerres, 2003).
Dichos estudios sobre la infancia supusieron, en contraste con la tradición heredada, un cambio cualitativo en el sentido de que el niño dejó de verse como un adulto en miniatura, para pasar a ser contemplado desde su propia identidad, como un organismo vivo cuya peculiaridad residía en el conjunto de mecanismos fisiológicos que intervenían en aquello que era propio de esas edades, el crecimiento (Tanner, 1981).
La indagación sobre la fisiología del crecimiento proporcionó argumentos sólidos para marcar el tránsito de una a otra de las edades, para valorar el estado de gravedad de un caso clínico determinado y como elemento diferenciador entre enfermedades agudas y crónicas.
El conocimiento en profundidad del cuerpo de los niños permitía las comparaciones entre ellos —y no con los adultos— y planteaba la posibilidad de establecer el arquetipo del niño saludable como patrón de referencia con el que podían ser comparados, para ver el grado de adecuación del niño o niños que se estuvieran estudiando, a este arquetipo ideal (Ballester y Perdiguero, 2003).
Con la sólida base proporcionada por los estudios experimentales realizados sobre larvas de ranas, y que Marañón considera podían ser aplicados a los organismos superiores, y con la concurrencia de otro tipo de factores exógenos como el clima o la alimentación, nuestro médico elabora sus propias conclusiones.
Lo fundamental de las mismas se resume en lo siguiente: el crecimiento y desarrollo infantiles se deben a los cambios metabólicos y fisiológicos generales que en el organismo se producen por la acción de las hormonas.
Las diferentes glándulas de secreción interna ejercen un papel decisivo sobre el desarrollo del esqueleto y la morfología general extrauterina.
La hipótesis expuesta permite además explicar hechos bien conocidos con anterioridad al siglo XX y es que cuando el tiroides enferma en las primeras edades de la vida o cuando se extirpa esa glándula a un animal joven, uno de los efectos más constante y marcados es la "inhibición del crecimiento de los huesos, que quedan estacionados, cortos, sin soldarse los cartílagos de conjunción y con una estructura rara y quebradiza" (Marañón, 1922, 52).
Ahora bien, el sistema endocrino no ejercería su función de manera regular, dentro de límites bien definidos como le sucedería al sistema circulatorio o al aparato locomotor, una vez que la persona ha traspuesto la primera infancia.
Por el contrario, del mismo modo que sucede con el sistema nervioso, aunque en mayor intensidad, la actividad de las glándulas endocrinas se desarrollaría a través de oscilaciones en cada fase de la evolución del ser y experimentaría en ciertas épocas, crisis complicadas.
De estas oscilaciones del funcionamiento endocrino, dependerían directamente las oscilaciones del crecimiento del esqueleto y de la totalidad del organismo, las diferentes fases de la actividad sexual y las del metabolismo orgánico (Marañón, 1921, 35-56).
Las distintas etapas se pueden individualizar y separar por lo que denomina "actividad funcional del sistema endocrino".
En la niñez, hasta los nueve años, cuando empieza a prepararse el organismo del niño para la crisis puberal, la actividad endocrina estaría casi exclusivamente limitada al tiroides y al timo, que regulan el crecimiento esquelético.
La glándula genital, la hipófisis y las suprarrenales tendrían en esta época una función muy escasa todavía.
La llegada de la pubertad coincidiría con la regresión funcional y anatómica del timo.
La glándula hipofisaria entraría entonces en juego y de su actividad dependería el patrón de crecimiento brusco del niño en esos años en los que el incremento de la talla adquiere un ritmo acelerado e irregular (Marañón, 1953).
Desde el punto de vista patológico, Marañón acuña el concepto de "cronopatías" como alteraciones de la cronología normal en el proceso de crecimiento.
De forma muy detallada separa lo que son las patologías reales como algunos tipos de infantilismo causados, por ejemplo, los de origen hipofisario o tiroideo, de las evoluciones disarmónicas del crecimiento, las cronopatías propiamente dichas.
El tema es tratado en varias entradas diferentes de esta suerte de diccionario médico que es su monumental Manual de diagnóstico etiológico (Marañón, 1961, p.
LA EDAD Y LAS EMOCIONES
Las aportaciones de Marañón al tema de la emoción, han sido objeto de estudio monográfico en diferentes ocasiones, como el ciclo de conferencias que tuvo lugar en el marco de la Semana Marañón celebrada en Madrid en 1999 y en estudios consagrados a esta cuestión (Fernández de Molina, 2003).
También en el sistema neuroendocrino, habría que ubicar las emociones, por el paralelismo entre la actividad endocrina y la sensibilidad emocional a lo largo de la vida.
De hecho, la evolución de las funciones cerebrales en las primeras edades de la vida y el análisis del desarrollo de la afectividad y, en general, de las emociones, en cada momento de la vida, ocupa un lugar importante en la obra de nuestro autor.
Las oscilaciones y características de la emotividad en la edad infantil dependerían fundamentalmente de la situación funcional del sistema endocrinovegetativo, aunque el medio ambiente externo también podría influir.
Critica abiertamente la muy difundida y reeditada obra El alma del niño publicada en 1882 (Preyer, 1882), ya que, pese a la formación como fisiólogo de su autor, su darwinismo militante y, sobre todo, su papel como uno de los pioneros de la psicología del desarrollo, considera que tiene escasa relación con la experiencia directa y con las bases biológicas de la emotividad infantil y que más que "el alma del niño" le da la impresión de que Preyer estudia la historia del alma "de un niño", de un solo niño (su propio hijo).
Y aquí, una vez más, habla el clínico Marañón y expresa su escepticismo por un rígido esquematismo de las edades.
Para nuestro autor, basándose según sus propias palabras, en la experiencia propia, las emociones comenzarían en cada niño a una edad variable y también, por orden variable, siendo artificioso, por consiguiente, todo intento de fijar de forma estricta la cronología de los estados afectivos (Marañón, 1966, 45).
Las emociones instintivas, las ligadas directamente a los instintos primarios como el amor, la cólera, el dolor, la alegría o el miedo, son aquellas que primero aparecen en la evolución y son las que experimentan los niños, en armonía, prosigue Marañón, con la simplicidad de su sistema nervioso y la escasa complicación de su aparato endocrino.
En la expresión corporal de dichas emociones, hay un fuerte componente motor, con movimientos de los miembros o de todo el cuerpo semejantes a los grandes reflejos motores y ello es así porque el reflejo es, precisamente, el modo de expresarse la reacción instintiva; de ese modo, el recién nacido en el que solo hay instintos, no es más que un puro reflejo (Marañón 1966, 47).
El niño expresa su alegría por vivos movimientos de brazos, por saltos y gritos; y la tristeza, por actitudes aparatosas como la de tirarse al suelo; su rostro, en cambio, refleja poco los elementos emocionales, también como sucede en la escala filogenética.
En definitiva, emociones escasas, ligadas a los instintos fundamentales, pasajeras y expresadas por grandes actitudes motoras, serían, para Marañón, las características de la emotividad en los primeros años de la vida.
Las oscilaciones de la vida afectiva, desde la niñez a la ancianidad en el esquema marañoniano, se corresponden con las oscilaciones funcionales del sistema neuroendocrino, órgano de la emoción por antonomasia.
Cada edad se diferenciaría de las otras por una "fisionomía afectiva" particular, más todavía que por los caracteres anatómicos o por elementos intelectuales.
Y el hombre más perfecto, sería aquel en el que estuvieran más marcadas las características de las diferentes etapas porque de la capacidad afectiva, "depende el provecho moral que cada uno recoja de la vida y el rastro útil que deje de su paso por ella" (Marañón, 1966, 55).
EL DEBER DE LAS EDADES
Bajo este rótulo, surge el Marañón cercano a la psicología, la sociología y la ética.
Cada edad tiene su deber, y hay unos deberes "naturales" y otros creados por "artificio humano", o, como él mismo indica, deberes naturales y deberes sociales, respectivamente.
Acompasar los dos niveles —el natural y el cultural— no le parece a nuestro autor tarea fácil aunque sí sería deseable reajustar la civilización a la naturaleza, como intentaron los mentores de la Encyclopédie francesa y el ilustrado Rousseau, entre otros.
La corriente eugenésica contemporánea sería la heredera de este enfoque.
La edad es una preocupación ligada a dos de los instintos fundamentales de la especie humana: el instinto sexual y el instinto del temor a la muerte y, sobre todo, es uno de los ejes de la personalidad en cada momento de la vida, puesto que los músculos, el corazón o el sistema nervioso son distintos en cada etapa.
Para nuestro autor, también hay deberes ligados a cada momento evolutivo (Marañón, 1931).
A este respecto, los deberes de la niñez son meramente pasivos y se reducen a obedecer, porque su condición cronológica le obliga a ello.
De hecho, antes de la pubertad, las rebeldías de los niños, que son explosiones transitorias necesarias para la expansión del carácter futuro, tienen un carácter meramente episódico a veces aparatoso, pero se trata de una fuerza que se encarrilla fácilmente a su cauce a través de la persuasión y la paciencia, nunca de la violencia.
MORTALIDAD INFANTIL Y EUGENESIA
El tema de la difusión de las ideas eugenésicas en España ha sido bien estudiado entre nosotros tanto desde una perspectiva general (Álvarez Peláez, 1995), como específicamente referido a Marañón (Ferrándiz y Lafuente, 1999).
En este último trabajo, puede encontrarse, además, un detallado y acertado análisis de todos los escritos del autor referidos a este tema, por lo que solo nos referiremos al mismo de forma sucinta por ser necesaria su inclusión en el marco del tema objeto de nuestro estudio.
Dos son, al menos, los rasgos significativos que confieren una personalidad propia a la medicina occidental de las primeras décadas del siglo XX: la preocupación por la mortalidad infantil que desembocará en las cruzadas o luchas sanitarias en este terreno (Rodríguez y Molero, 1993) y, directamente ligado a este problema, la eugenesia.
Los médicos españoles en particular, se sienten legitimados para cumplir un deber patriótico en la lucha contra la mortalidad infantil y la degeneración de la raza (Martínez Vargas, 1908).
Dicha perspectiva ocupa un lugar destacado en el tema de la infancia, porque nuestro autor la liga directamente a la lucha contra la mortalidad infantil que habría que combatirla en su raíz: "en la lucha por evitar del número excesivo de hijos", argumento que apuntala con estadísticas propias sobre familias proletarias, cuya publicación provocó, en 1926, según el propio autor, un gran debate social y Marañón fue tachado de inmoral y disolvente.
Las cifras eran, para Marañón, absolutamente concluyentes.
"En las clases populares de España, entre los obreros y las capas más bajas de la pequeña burguesía, la mortalidad infantil pudiéramos decir que es aceptable —si la muerte de un niño no nos causase siempre una reacción de rebeldía— en tanto que el matrimonio no pasa de los cinco hijos.
A partir de ese número, la mortalidad empieza a crecer en proporciones atroces.
Ya las familias de nueve hijos dan una mortalidad media que se acerca al sesenta por cien y, por encima de ese número, la muerte se ensaña de forma progresiva en los hogares, a medida que son más numerosos; terminando por llegar al noventa por cien en el tipo medio de esos matrimonios ejemplares y heroicos, aún frecuentes en nuestras clases bajas, en las que la mujer ha concebido, alumbrado y a veces criado más de 17, 18 o 20 criaturas" (Marañón, 1933, 235).
En esta lucha, dice, se siente acompañado no solo por las gentes juveniles y progresistas, sino por doctos espíritus de la llamada derecha, imbuidos de sentido conservador, algunos católicos militantes, incluso sacerdotes.
La solución a este problema pasa por seguir las normas marcadas por la eugenesia, "la ciencia de nuestro tiempo y la de más fecundo porvenir" (Marañón, 1928, 132), a la que defiende en nombre del saber y del progreso.
Se trataría de educar a las personas en la gran responsabilidad que supone traer hijos al mundo y afrontar, desde los poderes públicos, dos cuestiones: la primera, la necesidad de evitar la procreación en padres que tengan enfermedades transmisibles ("el enfermo debe curarse antes de ser padre, y si no se puede curar, no debe ser padre nunca") (p.
En segundo lugar, deben evitarse los premios a las familias muy numerosas: "aquellas que vemos en los retratos de los periódicos como pequeños batallones prestos a morir por la ambición de cualquiera... sino para que se tengan los hijos precisos para poder ser atendidos y no se pierda su esfuerzo en esa herodiada que arrasa cada año a los niños españoles" (p.
A modo de conclusión señalaríamos que la incardinación del tema de las edades de la vida humana y del conocimiento de la primera de las etapas de la misma, la infancia, en la obra de Marañón, hay que entenderla como una aproximación que conjuga diferentes elementos: por un lado, la conciencia de que es necesario conocer el recorrido histórico de los conceptos con la intención de recrearlos y darles un sentido, el propio del contexto en el que se desarrollaron.
En segundo lugar, ofrecer una visión actualizada que, basada en la ciencia contemporánea y la medicina de laboratorio, pero siempre bajo el principio rector de la experiencia clínica, fundamente, desde los esquemas de la doctrina de las secreciones internas, la identidad fisiológica y patológica del organismo infantil. |
Marañón ha pasado a la historia del siglo XX como arquetipo, debido a su actitud coherente y a su "talante liberal".
Marañón fue, sobre todo, un moralista en el sentido kantiano.
Una persona autónoma que no se rigió por criterios externos, sino por deber; un convencido del papel transformador de las ciencias positivas en pos de una sociedad más feliz y más justa gracias a una profunda reforma intelectual.
Marañón, como Fernando de los Ríos, integró krausismo, neokantismo y socialismo y desde esa plataforma ideológica, propugnó el necesario cambio moral del pueblo español.
Marañón es una de esas pocas personas que han pasado a la historia del siglo XX español como arquetipo.
Por eso forma parte del espíritu colectivo de nuestra sociedad, y por eso también se le recuerda una y otra vez.
Y si se preguntara a los ciudadanos por qué creen que Marañón es un arquetipo, o cuáles son sus notas fundamentales, muy probablemente responderían que por su "talante".
No es decir mucho, pero sí algo significativo.
Marañón ha pasado a la historia como prototipo de un talante muy peculiar: el de una persona liberal, tolerante, culta, respetuosa, sensata, muy preocupada por el ser humano, amante de la verdad e investigador de los secretos de la naturaleza humana, médico humano, preocupado por sus enfermos, europeísta convencido.
¿No es todo esto admirable?
Muchas de las cosas que Marañón escribió o dijo ya no conservan vigencia.
La medicina ha avanzado de modo pasmoso en estos últimos cincuenta años, los que nos separan de su desaparición física, la endocrinología ya no es lo que era, y así tantas otras cosas.
El tiempo hace que en la vida de las personas se vaya diferenciando, cada vez con mayor claridad, lo que es coyuntural, eso que pasa con el tiempo para nunca más volver, y lo que tiene carácter permanente.
Hoy vemos con claridad qué es lo vivo y lo muerto de la vida y la obra de Marañón.
En muchos personajes el tiempo se traga todo, hasta el punto de que su figura se esfuma, desaparece en la oscuridad del pasado.
En otros, cerne una parte de su personalidad, la contingente, la pasajera, la coyuntural, dejando en primer plano la permanente, la intemporal.
Diríase que el tiempo selecciona lo imperecedero de las personas o de los personajes, hace una labor de limpieza, de modo que la figura resultante es más pura, de más nítidos perfiles, más esencial.
No es el mismo el individuo de carne y hueso, que nació y murió en un cierto momento, que aquel que pasa a los anales de la historia.
De algún modo cabe decir que este segundo es, por paradójico que parezca, más real que el primero.
LOS MODELOS DE MARAñÓN
La tesis que voy a defender es que Marañón fue sobre todo un moralista, y además un moralista en sentido kantiano.
Esto no tiene nada de extraño, habida cuenta de la importancia del neokantismo en el pensamiento europeo, sobre todo alemán, y también en el conjunto de pensadores españoles, contemporáneos de Marañón, que influyeron en él decisivamente.
No es que Marañón fuera un lector directo y sistemático de Kant y de los idealistas alemanes, o de los neokantianos de Marburgo, Cohen o Natorp.
Marañón no fue un filósofo, ni tampoco mostró especial interés por la filosofía pura.
Las influencias las recibió de modo colateral, por ósmosis desde fuentes que le eran muy próximas y a las que prestaba enorme atención.
Como telón de fondo hay que situar el idealismo krausista de la Institución Libre de Enseñanza, cuya estricta moral del deber derivaba directamente de la kantiana.
Marañón la vio realizada en personajes como Patricio de Azcárate, Julián Sanz del Río, Fernando de Castro, Francisco Giner de los Ríos o Gumersindo de Azcárate.
Más próximos a él, Ortega y Gasset, que sin duda fue su inspiración fundamental a lo largo de toda la vida, y junto a él los neokantianos de la Facultad de Filosofía de Madrid, en especial Morente y Besteiro.
Y, en fin, los santones laicos de la izquierda política e intelectual española, como el propio Besteiro, o Fernando de los Ríos, sobrino de Giner, el hombre en que convergen krausismo, neokantismo y socialismo.
Decir que fue un neokantiano en ética supone afirmar que puso como norte de su vida el ser una persona autónoma y regirse, no por criterios heterónomos, venidos de fuera, sino por deber, como Kant enseñó y aceptaron todos los movimientos poskantianos, y supone también creer que la ciencia positiva ha de jugar un papel fundamental en la construcción del reino de los fines kantiano, la sociedad sin clases propugnada por el socialismo, pero conseguida no por la vía de la lucha de clases sino por la de la moral kantiana.
Frente al socialismo dialéctico marxista, lo que el neokantismo propuso fue un socialismo moral, basado en la reforma de las costumbres y la promoción de la autonomía de las personas.
De esta toma de posición inicial, derivaron muchas y muy importantes consecuencias, no sólo en Marañón, pero también en él.
Una, fundamental, es que consideró necesario combatir, no sólo en su persona sino también en su pueblo, en España, la inercia de las morales heterónomas, en nuestro medio representadas paradigmáticamente por la moral eclesiástica.
Esto le llevó a buscar la reforma de la cultura y de la política españolas, luchando por desterrar de nuestro medio los hábitos ancestrales basados en el despotismo, la obediencia sumisa, la ignorancia, el caciquismo, el sometimiento, la culpabilización y la pobreza.
Como los filósofos neokantianos alemanes, y como en la España de principios de siglo pregonaba Ortega, Marañón creyó que la revolución que necesitaba nuestro pueblo era antes que nada moral.
Parejas a ella eran la reforma intelectual, en la que el concepto de ciencia cobraba un papel nuevo y revolucionario, y la social, mediante la promoción de la justicia.
Todo esto necesitaba un cauce para su realización, y ese no podía ser otro que el político.
De ahí el interés de todos estos personajes, y concretamente de Marañón, por la política.
Pero no nos equivoquemos.
Marañón no fue, como tampoco lo fue Ortega, un político.
Fue un moralista, o como quizá preferiría él que se le denominase, un intelectual.
Igual que los filósofos neokantianos.
LA LUCHA CONTRA UN PASADO MORALMENTE INASUMIBLE
La defensa de esta tesis tiene necesariamente dos partes.
Una primera es negativa.
Se trata de las cosas que obliga a rechazar.
Son muchas, sobre todo en un país con la historia y la tradición de España.
La defensa de un ser humano emancipado, autónomo, exige luchar contra todos aquellos que han exigido, precisamente por imperativos éticos, la obediencia sumisa, ciega, a la autoridad, tanto civil como eclesiástica, la infantilización de las gentes, el paternalismo, la ignorancia, el desprecio de la modernidad, de Europa, de la ciencia, de la libertad, del espíritu liberal.
Es preciso montar una impresionante cruzada contra la superchería, la superstición, la falta de espíritu crítico.
Esto es lo que Marañón buscó en todas sus empresas, y lo que puede verse en varios de sus estudios, a la cabeza de todos los que dedica a figuras que se han distinguido y han sufrido por hacer esto mismo que él pretende, como Luis Vives o el padre Feijóo.
Utilizando la metáfora médica, tan del gusto de Marañón, cabe decir que España está enferma, en el sentido etimológico del vocablo, es decir, falta de firmeza, débil, infantilizada, sin fe en sí misma y en las posibilidades de la razón y el trabajo humanos.
Anda desorientada, como un niño pequeño que busca la salida en figuras paternas omnipotentes.
Esa es la fe que deposita en la jerarquía eclesiástica, y esa es también la que ha deteriorado la vida política española desde la época de la Restauración, primero con un simulacro de democracia, después con la dictadura de Primo de Rivera.
España es un enfermo que necesita de una cura radical.
Y esta no puede venir más que de la emancipación no sólo política, sino cultural y espiritual del país; es decir, de un cambio moral que permita romper decididamente amarras con la heteronomía que la ha consumido a lo largo de los siglos y que haga posible el surgimiento de una ciudadanía sana, adulta y autónoma.
Esto tiene graves consecuencias en muchos ámbitos de la vida humana.
Uno que Marañón exploró repetidamente fue el de la sexualidad.
En 1926 publicó su libro Tres ensayos sobre la vida sexual, en el que, entre otras cosas, llamaba la atención sobre la correlación positiva existente entre número de hijos y mortalidad infantil, especialmente en las clases populares.
La evidencia le parecía tan escandalosa, que habló de la obligación de los padres de no traer hijos al mundo que no pudieran alimentar y educar adecuadamente.
Lo demás le parecía irresponsable, inmoral.
Y como remedio a ello, propugnó la eugenesia, entendida de acuerdo con las creencias de cada cual.
"Hay una eugenesia católica, que es la misma, en su noble fin, que la de aquellos que comulgan en cualquier otra religión; y la misma de los que viven fuera de las confesiones religiosas.
Lo que varía es el camino para llegar a ella.
En unos, en los laicos, será su cumplimiento un simple método científico.
En otros, en los que viven en religión, será un sacrificio penoso del instinto [...]
Lo que no puede admitirse es, so pretexto de no pecar, traer al mundo a una serie de entes ineducados y enfermos, que son ya pecados vivos contra la Naturaleza" (Marañón, 1973, 43).
La reacción fue tremenda.
"Se tachó al libro —y a su autor— de inmoral y disolvente.
Doctos pero ligeros moralistas prohibieron su lectura" (Marañón, 1973, 41).
Marañón se opone a ellos: "Todo esto, ¿puede ser inmoral?
Gentes solemnes y engoladas nos dicen que sí.
Pero ¿qué pueden importarnos las patentes de moral de los moralistas con alma de sepulcro, muchas veces ni siquiera blanqueado por fuera?"
Si la reforma moral de Marañón tenía una parte negativa, el combate contra toda forma de heteronomía moral, necesariamente había de tener también otra positiva.
No se trataba sólo de luchar contra lo negativo, sino también de construir, de edificar sobre las ruinas.
Y esta parte positiva en Marañón, lo mismo que en Ortega, tiene un nombre.
Este es el de "liberalismo".
Hay que infundir en el pueblo español un nuevo espíritu, el espíritu liberal.
De hecho, esta es la parte de Marañón que hoy sigue vigente, viva, que sigue interesando, porque es tan actual hoy como entonces.
Frente al espíritu más clásico en la historia española, el contrarreformista, el inquisitorial, el dictatorial, el de "sostenella y no enmendalla", el "que inventen ellos", el opuesto a Europa, a la democracia y a la ciencia; frente a ellos, el "espíritu liberal".
Marañón ha sido y sigue siendo uno de los modelos, de los paradigmas de lo que significa ser liberal en la España del siglo XX.
Muchas otras cosas de su vida y de su obra han pasado, pero esta permanece viva y es, quizá, su máxima aportación histórica.
De ahí que debamos analizarla con un cierto cuidado.
EL MODELO CLÁSICO: LIBERALIDAD Y MAGNANIMIDAD
Liberal es término de larga historia.
Si no se analiza ésta en detalle, es muy probable que acabe por no entenderse, o que se entienda torcidamente.
Es frecuente pensar que su sentido primario es el político, pero esto no es así.
El término liberal tuvo sentido moral mucho antes de que lo adquiriera político.
De hecho, y como es bien sabido, la acepción política del sustantivo "liberal" nació en las Cortes de Cádiz, y desde ahí se extendió por todo el mundo.
Pero la palabra liberal tenía ya muchos siglos de vigencia en las lenguas derivadas del latín.
El vocablo liberal procede del sustantivo latino liber, que designa una condición o estado, el de persona libre, a diferencia de esclava, y también un modo de ser, el propiciado por la educación en las llamadas artes liberales.
Eso permite entender que en el latín clásico, el adjetivo liberalis tuviera el sentido de noble, educado, honorable, ingenioso, gracioso, generoso.
De hecho, funcionó como sinónimo de generosus.
Por su parte, liberalitas significó un modo de pensar y de comportarse caracterizado por la generosidad, la afabilidad, la educación y la nobleza de espíritu, en suma, la personalidad abierta y comprensiva.
Sinónimos suyos fueron bonitas, beneficentia y benignitas.
La liberalidad es, pues, primariamente un modo de ser, un carácter, una condición.
Este sentido amplio del término liberalitas fue restringiéndose con el paso del tiempo, y en el latín medieval su espacio semántico quedó reducido al uso razonable y prudente del dinero, de tal modo que por persona liberal se entendía aquella que no era avara o egoísta en la gestión de sus bienes económicos, pero tampoco pródiga, de tal modo que los malgastara.
El sentido de liberalidad como generosidad en el uso de los bienes económicos se encuentra en el latín clásico, pero en el medieval se convierte en el fundamental.
La liberalidad era la virtud de la gestión prudente de los bienes económicos.
Este sentido restrictivo llegó a la teología moral medieval a partir del griego eleutheriótes, y más en concreto del espléndido capítulo con que Aristóteles inició el libro cuarto de la Ética a Nicómaco.
Lo que en él estaba intentando Aristóteles era definir algunas de las principales virtudes morales, que como había explicado antes, consisten siempre en el término medio entre dos extremos viciosos.
Pues bien, esa virtud que denomina eleutheriótes, es el término medio entre dos vicios en el manejo de los bienes económicos y el dinero, que son la avaricia y la prodigalidad.
Es interesante que alguno de los mejores traductores modernos no hayan elegido como traducción de ese término griego el que parecería más lógico en castellano, el de liberalidad, sino "generosidad".
Ello es debido a que el término liberal, en las lenguas derivadas del latín, no ha perdido nunca ese sentido más amplio de persona de buena condición, de condición generosa en todos los aspectos de la vida y no sólo en el económico.
Esto se ve muy claramente analizando su significado en los autores españoles del siglo de oro.
En cualquier caso, en la literatura teológico-moral bajomedieval, el sentido del término liberalitas es el estricto de gestión prudente de los bienes económicos, opuesta a la avaricia.
Así aparece, por ejemplo, en la Suma Teológica de Tomás de Aquino (Tomás de Aquino, 1963, q.
¿Cuál sería, de entre las virtudes analizadas por Aristóteles en la Ética a Nicómaco, la más cercana al concepto amplio de liberalidad como condición generosa de un ser humano?
A mi modo de ver hay una, que Aristóteles expone poco después, sin duda porque la ve emparentada con la anterior.
Su nombre es megalopsychía, término que se tradujo al latín por magnanimitas y por tanto al español por magnanimidad.
Hoy esta palabra es prácticamente un arcaísmo en nuestra lengua, y por eso conviene aclarar su sentido ateniéndonos a su etimología.
Megalopsychía significa persona de mente amplia, y esto es lo que se tradujo literalmente al latín como persona de magnus animus, es decir, de gran corazón o de mente amplia.
Ésta es la persona liberal en el sentido amplio del término.
El propio Aristóteles tiene claro que no se puede ser liberal en sentido estricto, es decir, en la gestión de los bienes económicos, si no se es también liberal en la gestión de los otros bienes, los espirituales, o si no se tiene una concepción liberal y generosa de la vida, es decir, si se carece de mente amplia y de gran corazón.
Veamos cómo lo razona Aristóteles.
La liberalidad o generosidad es la virtud del recto uso del dinero y las riquezas.
Pero no todos los bienes son de utilidad, ni pueden medirse en unidades monetarias.
Hay cosas que no se las mide por su valor de uso, como por ejemplo la propia ética.
Cómo gestionar el uso o la utilidad no es ya una cuestión de uso o de utilidad, al menos para Aristóteles, que se halla a mil leguas de ser un utilitarista.
Por eso para ser generoso se requiere de algo que ya no se mide por su utilidad.
Esto explica, dice Aristóteles, que los generosos o liberales difícilmente lleguen a ser ricos.
"No es fácil que se enriquezca el generoso, que no es inclinado a tomar ni a guardar, sino desprendido y no aprecia el dinero por sí mismo sino para darlo.
Esta es la razón de que se reproche a la fortuna que los más dignos son los menos ricos, pero esto no sucede sin razón, pues no es posible que tenga bienes el que no se preocupa de tenerlos, como tampoco si se trata de otra cosa" (Aristóteles, 1970, 1120 b 14-20).
Por tanto, el liberal o generoso no aprecia el dinero "por sí mismo" sino por su valor "de uso".
Esto es lo que ha llevado a distinguir los llamados "valores intrínsecos" de los "valores de uso".
El dinero tiene valor de uso, pero no tiene valor intrínseco, si este concepto se entiende adecuadamente.
Y generoso es quien tiene un valor intrínseco, el del manejo correcto del dinero como valor de uso.
El valor del uso correcto no es, curiosamente, un valor de uso.
De ahí que el liberal, para serlo, tenga que poseer unas cualidades que no se limitan a la mera gestión del dinero.
De hecho, para ser desprendido se requiere estar por encima de los valores económicos, y en general de los valores de uso.
No sabrá usar bien las cosas quien sólo se preocupe por los valores de uso, o por las cuestiones de utilidad.
Quizá esto explica que el término "liberal" nunca perdiera en nuestras lenguas el sentido amplio, no limitado al correcto uso y gestión de los valores económicos, conservando el de persona magnánima o de hombre bueno.
La magnanimidad no tiene que ver con el recto uso de las cosas útiles, sino con la posesión de las virtudes en general, especialmente de aquellas que no son útiles pero que sí son las más importantes, dado que las útiles deben estar a su servicio.
Esto identifica al magnánimo con la persona "excelente" o el hombre "bueno".
Veamos cómo lo expresa Aristóteles: "El verdaderamente magnánimo tiene que ser bueno.
Incluso podría parecer que es propia del magnánimo la grandeza en todas las virtudes, y en modo alguno le cuadraría huir desenfrenadamente o cometer injusticias: ¿con qué fin, en efecto, haría cosas deshonrosas quien no sobreestima nada?
Y si lo consideramos punto por punto nos resultaría completamente absurdo un hombre magnánimo que no fuese bueno.
Además, tampoco sería digno de honor si fuera malo, porque el honor es el premio de la virtud y se tributa a los buenos.
Parece, por tanto, que la magnanimidad es un como ornato de las virtudes: pues las realza y no se da sin ellas.
Está claro que el magnánimo no tiene sólo la virtud de la gestión correcta de los valores de uso, sino de todos los valores, especialmente de los llamados intrínsecos o valores en sí.
Por eso se identifica con el excelente, y por lo mismo con la persona buena.
En su sentido amplio, liberal significa magnánimo, es decir, persona que se ha dedicado al cultivo de los valores intrínsecos más que los instrumentales, y que por ello mismo puede gestionar también correctamente éstos, poniéndoles, como es debido, al servicio de los valores intrínsecos.
De ahí la crítica de Marañón al "tecnicismo", "es decir, a la técnica como fin y no como medio" (Marañón, 1973, 24).
El liberal se caracteriza por la defensa y promoción de los valores intrínsecos, y de los instrumentales en tanto en cuanto están al servicio de aquéllos.
Por eso viene a identificarse con la persona buena, cabal, excelente.
EL LIBERAL COMO MODELO "EJEMPLAR"
Lo que hemos hecho en este último párrafo es traducir el lenguaje de las virtudes, propio de la ética antigua y medieval, al lenguaje de los valores.
El magnánimo, el liberal, es quien se ha dedicado al cultivo de los valores intrínsecos, y, de algún modo, se ha convertido en un modelo de ello.
El magnánimo, o el liberal en su sentido amplio, es un modelo, pero que no coincide con ninguno de los modelos definidos por Scheler, el del santo, el del genio, el del héroe.
Marañón, que conoce estos modelos descritos por Scheler, no se ve en absoluto reflejado en ellos (Marañón, 1973, 20).
El magnánimo no es genio, ni héroe, ni tampoco santo.
Estos lo son porque han descollado en diferentes tipos de valores intrínsecos, los espirituales en el primer caso, los vitales en el segundo, los religiosos en el tercero.
La persona magnánima no se caracteriza por ninguna de esas cosas que, en última instancia, son parciales.
El magnánimo tiene como seña de identidad el llevar a la excelencia la realización no de unos valores intrínsecos respecto de otros, sino del conjunto de los valores intrínsecos.
Este es un prototipo que Scheler no describió y que es más importante que los anteriores.
Este es el modelo ético y humano fundamental, el de los que simplemente son grandes hombres, buenas personas, hombres de bien, personas excelentes.
Dado que sobresalen por su gestión de los valores intrínsecos, aquellos que no son meramente instrumentales y que por tanto no pueden medirse en unidades económicas, es obvio que también sobresaldrán por el modo de manejar los valores económicos.
De ahí que una de las características inherentes a este modelo sea la liberalidad, entendido ahora este término en su sentido restrictivo.
La literatura española ha dado desde muy temprano al término "liberal" estos dos sentidos.
Muy tempranamente aparece el estricto de gestión correcta del dinero en el Libro del caballero Cifar, compuesto entre 1300 y 1305.
En él, en efecto, se lee: "en tres cosas se afirma la bondad de los hombres: la primera, que sea sufrido; la segunda, que sea piadoso cuando fuere poderoso; la tercera, que sea liberal cuando fuere señor".
Pero el sentido amplio es aún más temprano.
Un texto anónimo, escrito en torno a 1250, que se titula Bocados de oro, dice: "El sabio, que es de liberal alma, es señor de la su natura; e el que non es de liberal alma, es siervo de la su natura".
Por otra parte, en la General Estoria de Alfonso X, encontramos expresiones como estas: "era buen varon liberal", "de gran corazón & liberal", "era hombre muy Noble & muy liberal en sus hechos & sabio", que demuestran bien la proximidad entre liberalidad y magnanimidad, hasta resultar casi sinónimos (Real Academia Española, 2010, "liberal").
En la literatura clásica del siglo de Oro liberal sigue manteniendo la misma ambivalencia.
En el capítulo 50 de la primera parte del Quijote, don Quijote le dice al canónigo de Toledo, a la vez que le encomia la lectura de los libros de caballerías: "Vuestra merced créame, y, como otra vez le he dicho, lea estos libros, y vera como le destierran la melancolía que tuviere, y le mejoran la condición, si acaso la tiene mala.
De mi se decir que, después que soy caballero andante, soy valiente, comedido, liberal, bien criado, generoso, cortes, atrevido, blando, paciente, sufridor de trabajos, de prisiones, de encantos; y, aunque ha tan poco que me vi encerrado en vna jaula como loco, pienso, por el valor de mi brazo, favoreciéndome el cielo y no me siendo contraria la fortuna, en pocos dias verme rey de algún reino, adonde pueda mostrar el agradecimiento y liberalidad que mi pecho encierra; que mía fe, señor, el pobre está inhabilitado de poder mostrar la virtud de liberalidad con ninguno, aunque en sumo grado la posea" (Cervantes, 1975, II, 560).
Pero donde el sentido del término queda más claro es en la novela "ejemplar" cervantina titulada El amante liberal.
Ricardo, un cautivo cristiano, se enamora de la bella Leonisa, pero ésta se halla prometida a Cornelio, hijo de una de las mejores familias de la ciudad costera de Sicilia en que se sitúa la acción.
Los turcos raptan a Ricardo y Leonisa para venderlos en otro puerto del Mediterráneo, e intentando evitar que se lleven a su querida Leonisa, Ricardo, olvidándose de su propio rescate, ofrece por el de Leonisa toda su pingüe hacienda.
Tras mil avatares, Ricardo consigue llevar a Leonisa a la ciudad de la que ambos habían partido, ahora gobernada por Cornelio.
Pie en tierra, Ricardo hace memoria en público de todo lo sucedido y recuerda que empeñó toda su hacienda por el rescate de Leonisa, cosa, dice que si bien "al parecer fue liberalidad, no puede ni debe redundar en mi alabanza, pues la daba por el rescate de mi alma".
Tras esto, entrega sana y salva Leonisa a Cornelio, a la vez que le dice: "Te entrego la prenda que tú debes de estimar sobre todas las cosas que son dignas de estimarse; y ves aquí tú, ¡hermosa Leonisa!, te doy al que tú siempre has tenido en la memoria.
Ésta sí quiero que se tenga por liberalidad, en cuya comparación dar la hacienda, la vida y la honra no es nada".
Hay, pues, una liberalidad, que es la de la hacienda, pero hay otra mayor que la de la hacienda, incluso superior a la vida y la honra, que es la de ser generoso y renunciar a la persona amada a favor de otra persona.
Aquí se ve bien el doble sentido del término liberalidad.
Pero Ricardo rectifica acto seguido, porque está disponiendo de lo que no es suyo.
"¡Válgame Dios, y cómo los apretados trabajos turban los entendimientos!
Yo, señores, con el deseo que tengo de hacer bien, no he mirado lo que he dicho, porque no es posible que nadie pueda mostrarse liberal de lo ajeno: ¿qué jurisdicción tengo yo en Leonisa para darla a otro?
O, ¿cómo puedo ofrecer lo que está tan lejos de ser mío?
Leonisa es suya, y tan suya que, a faltarle sus padres, que felices años vivan, ningún opósito tuviera a su voluntad".
Leonisa interviene para decir que sus favores a Cornelio fueron por obediencia a sus padres, y contestando a Ricardo, añade: "Esto digo por darte a entender, Ricardo, que siempre fui mía, sin estar sujeta a otro que a mis padres, a quien ahora humilmente, como es razón, suplico me den licencia y libertad para disponer la que tu mucha valentía y liberalidad me ha dado".
Y con la anuencia de sus padres, Leonisa declara su entrega a Ricardo.
La generosidad o liberalidad de Ricardo se convierte así en su máximo premio.
El ser de talante liberal ha tenido su recompensa.
La novela termina de esta forma: "y la fama de Ricardo, saliendo de los términos de Sicilia, se extendió por todos los de Italia y de otras muchas partes, debajo del nombre del amante liberal; y aún hasta hoy dura en los muchos hijos que tuvo en Leonisa, que fue ejemplo raro de discreción, honestidad, recato y hermosura" (Cervantes, 1975, II, 52-77).
LA ÉTICA DEL LIBERALISMO MODERNO
Éste es el sentido clásico del término "liberal"; como se verá, estrictamente moral, y además siempre "ejemplarizante".
El sentido político vino mucho después, en 1811 y fue hijo de la revolución intelectual que se operó en Europa en el siglo XVIII.
También cabe decir que fue fruto de la secularización que en ese periodo irrumpió con enorme fuerza en el continente europeo.
Quiere esto decir que el liberalismo político no fue sólo político, ni tampoco consistió en la trasposición al ámbito de la cosa pública del liberalismo clásico, que como puede verse en la obra de Cervantes, seguía siendo a comienzos del siglo XVII rigurosamente estamental y aristocrático.
Durante el siglo XVIII el liberalismo cobró nuevo rostro, no sólo político sino sobre todo intelectual.
El político fue una mera consecuencia.
Por liberalismo intelectual hay que entender a la altura del siglo XVIII la defensa de la libertad del individuo en materia de valores, fueran estos religiosos, filosóficos o culturales.
Ni que decir tiene que los grandes enemigos del liberalismo comenzaron a ser en este momento las estructuras estamentales clásicas, es decir, la monarquía y la nobleza, y aún más las estructuras ideológicas tradicionales, a la cabeza de todas la eclesiástica.
De ahí que en el orden ideológico el liberalismo comenzara a ser en el siglo XVIII el gran promotor y defensor de la secularización, entendida ésta como la defensa de la autonomía de todo aquello que no fuera pura religiosidad, respecto de las manos eclesiásticas.
En 1908 escribía Ortega: "El poder educador de las religiones, su energía socializadora ha cumplido su tiempo: no puede esperarse de ellas una renovación del hombre.
Por otro lado, la edad moderna ha traído sus nuevas virtudes, los deberes públicos y sociales.
Son virtudes terrenas, virtudes municipales, virtudes laicas.
Aquí se nos ofrece la cuestión moral española: hay que hacer laica la virtud y hay que inyectar en nuestra raza la moralidad social" (Ortega, 2004, 211-12).
El pensamiento, la cultura, la política, la vida social deben emanciparse de la religión, pasando del control eclesiástico al estrictamente civil.
La primera libertad es la libertad de conciencia, y a partir de ella la libertad de gestión de la cosa pública.
De ahí nació el liberalismo político.
Ni que decir tiene que así concebido, el liberalismo político suponía el intento de organizar la sociedad de acuerdo con los principios liberales, y que por ello mismo fue repetidamente condenado por las instancias más recalcitrantes, a la cabeza de todas la eclesiástica.
En el fondo, los nuevos liberales seguían teniendo el mismo talante que los anteriores, los clásicos, sólo que ahora en un nuevo medio y con nuevos contenidos.
El nuevo liberal quería ser, como el antiguo, magnánimo, generoso, comprensivo, buena persona, etc. Sólo que ahora eso significaba, además, ser muy respetuoso con los principios de "tolerancia" y "libertad de conciencia", y sobre todo, defensor acérrimo de la secularización de todos los espacios distintos del estricta y directamente religioso.
Uno de esos espacios era el ético.
La moral había sido hasta el siglo XVIII materia reservada a teólogos y pastores.
Ahora se comenzaba a defender que era una cuestión estrictamente civil, humana, que una cosa era la ética y otra la religión, y que el no separarla de la religión era ya situarse en el orden de la "heteronomía", que a partir de Kant ha sido y es el orden opuesto al de la ética humana, por necesidad "autónoma".
El ejemplo paradigmático de este proceso de secularización lo representa la obra de Kant, y en particular la moral kantiana.
No puede extrañar, por ello, que fuera inmediatamente condenada por la Iglesia, y que, en contraste, se convirtiera en el santo y seña del liberalismo moral a partir de su mismo nacimiento.
De este modo, los liberales fueron personas las más de las veces descreídas (los devotos cristianos estaban, casi por obligación, en los partidos conservadores), pero con una finísima y elevada conciencia moral.
El espíritu liberal se vivió en la España del siglo XIX en forma dramática.
Lo que en los años de la guerra de la Independencia fueron los "afrancesados", los traidores a las esencias tradicionales de lo español, lo representaron más tarde los "liberales" (Marañón, 1973, 295-6).
Estos también tuvieron sus guerras, las tres guerras civiles que por esta razón se desencadenaron en territorio español a lo largo de esa centuria.
A partir de la última de ellas, el liberalismo fue poco a poco recuperándose en España, para conocer un importante momento de esplendor en la primera mitad del XX.
Ejemplo paradigmático de esto lo tenemos en Ortega y Gasset, un hombre de la misma generación de Marañón, y además su líder indiscutible.
Entre 1905 y 1907, Ortega vive en Alemania, sobre todo en Marburgo, y allí se empapa de kantismo y neokantismo.
Vuelto a España empieza su actividad a favor del liberalismo moral, siguiendo el modelo de sus maestros neokantianos.
Así, en octubre de ese año escribe: "Yo invito a los intelectuales para que, superando un falso buen tono que les mantiene apartados de los problemas públicos, se conozcan obligados a renovar la emoción liberal y con ella el liberalismo, bello nombre que ha rodado por Europa y que, por una ironía de la musa gobernadora de la Historia, vino a salir de nuestra oscura tierra.
Aunque yo crea que el liberalismo actual tiene que ser socialismo, vengan vibraciones liberales en la melodía que gusten: ellas tomarán ritmo dentro de la gran armonía de nuestro renacimiento cultural.
Bien merece ser seguido el ejemplo que don Miguel de Unamuno nos ofrece con su enfogado misticismo liberal" (Ortega, 2004, 114).
Como puede advertirse, Ortega llama no a los políticos sino a los intelectuales a una cruzada liberal.
Los convoca a una tarea nacional.
No hay duda de que Marañón leyó esta convocatoria, y que además la hizo suya inmediatamente.
No se ha estudiado aún con el suficiente detalle la influencia de Ortega en Marañón, o si se prefiere, el magisterio intelectual y moral de Ortega sobre algunos de los más importantes personajes de su generación, muy en primer término Gregorio Marañón.
El liberalismo de Marañón es el de Ortega.
Éste, pocos meses después, en febrero de 1908, añadía: "Llamo liberalismo a aquel pensamiento político que antepone la realización del ideal moral a cuanto exija la utilidad de una porción humana, sea ésta una casta, una clase o una nación.
La dirección conservadora, por el contrario, se desentiende de exigencias ideales, niega su valor ético y se atiene en este punto a lo ya logrado, cuando no fomenta el regreso a formas superadas de constitución política" (Ortega, 2004, 143).
Ortega tiene claro que en los ámbitos conservadores y clericales el término "liberal" había adquirido un matiz negativo, de persona blanda de carácter, incapaz de defender sus convicciones, tornadiza, no fiable.
"[A la palabra Libertad] se la ha reducido a la significación de tolerancia, y en la tolerancia hemos imbuido después un sabor de complicidad" (Ortega, 2004, 144).
Contra esta adulteración protesta enérgicamente.
"La tolerancia no es la renuncia o apartamiento de la lucha, sino la sutilización de ésta, la pulimentación y legalización de las armas de combate.
Por ella las divergencias entre los hombres se elevan a discusiones científicas; por ella se evita la destrucción de las condiciones materiales necesarias para que cada cual pueda seguir sustentando su opinión.
Y no viene a ser otra cosa la tolerancia que una proyección en lo político de aquella cualidad individual que llamamos buena educación" (Ortega, 2004, 144).
Como no podía ser de otro modo, el jefe del partido conservador, Maura, replicó a Ortega, defendiendo que lo bueno del liberalismo ya lo había asumido la derecha, y que por eso los partidos liberales se habían hecho conservadores.
Ortega le concede que "en España no hay sino conservadores" (Ortega, 2004, 152), y por esa razón se lamenta de que no exista en ella un verdadero partido liberal, y menos que todos el del señor Moret (Ortega, 2004, 149).
El liberalismo es, por tanto, una filosofía, un modo de ver el mundo, una ética, y también, pero sólo también, un modo de hacer política.
No sólo son cosas distintas sino que con frecuencia no van unidas.
Ortega duda de que Moret, el jefe del partido liberal, sea verdaderamente un liberal en el primer sentido de la palabra, y por supuesto hay liberales en todos o casi todos los partidos del espectro político.
Esta distinción es importante, porque de Ortega y Marañón hay que decir que fueron liberales en el primer sentido más que en el segundo.
Quiero decir que fueron más moralistas que políticos.
Porque actuaron así, quisieron moralizar la vida pública española, combatiendo un modo distinto de entender la moral del que derivaban desastrosas consecuencias políticas, el conservadurismo y reaccionarismo frailuno y clerical.
En su polémica con el partido conservador, esto es lo que dice claramente Ortega.
Son dos modos de entender la vida y la propia ética.
Ser liberal significaba romper con buena parte del lastre de la historia de España y buscar un horizonte nuevo para el país.
Marañón quiso eso mismo, y tal es la razón que, como Ortega, buscara romper con toda la costra tradicional de España, con la monarquía, con la farsa de los partidos turnantes, y también con la dictadura de Primo de Rivera.
Lo que España necesita es un nuevo estilo de ser humano, con una conciencia autónoma de su deber, al modo kantiano y neokantiano, que por lo demás era el que él había visto en sus mayores y en los maestros a quienes admiraba.
Hay que remoralizar España, y hay que hacerlo desde un modo nuevo de entender la moral, menos leguleyo y más auténtico.
La moral católica de las derechas estaba gobernada por el Derecho canónico, y la moral laica de las izquierdas por el Derecho político.
Pero tanto unas como otras lo fiaban todo del derecho.
Marañón, exactamente igual que Ortega, piensa que eso es un error.
Que el concepto primario no es el de derecho sino el de deber, y que es preciso, a partir de él, reformar completamente la moral de nuestro pueblo.
En un artículo que lleva por título "Los deberes olvidados", Marañón hace "examen de conciencia" (Marañón, 1973, 17).
Cree que eso es más necesario que nunca antes, debido, entre otras cosas, a la confusión creciente de la ética con el derecho.
Este es un tema recurrente en la obra de Marañón, y que no se entiende sin referencia a Ortega y, al fondo, a Kant.
"El hombre, como individuo y como pueblo, padece una crisis del deber y una hipertrofia del derecho" (Marañón, 1973, 19).
La terapéutica, para Marañón, no puede consistir más que "en recortar con enérgico valor nuestros derechos y fomentar la robustez y la dureza, la estricta responsabilidad de nuestros deberes" (Marañón, 1973, 19).
"El afán de acumular derechos ha socavado y sofocado el sentimiento del deber, que es un eje esencial de nuestra vida.
Es, pues, preciso que comience una nueva y áspera era cuyo signo será 'los deberes del hombre', que servirán de contraveneno a la intoxicación que este siglo y medio 'de los derechos del hombre' ha producido en el alma de nuestro tiempo" (Marañón, 1973, 19).
Esta cruzada a favor del deber frente a la invasión del derecho, le obligará a tomar partido activo en la batalla que en los años de la Segunda República se libra en España en torno al tema de la ética médica.
La Iglesia católica y los partidos conservadores abogan por elaborar unos "códigos deontológicos" que definan las obligaciones de los médicos y unos comités sancionadores de infracciones deontológicas dentro de los Colegios de Médicos, como modo de preservar de la mala práctica el ejercicio profesional.
De lo que se trataba, en última instancia, era de trasladar al ámbito profesional los mismos procedimientos sancionadores vigentes en el orden canónico y en el civil.
Marañón, inmediatamente, se opone a ello, y pronuncia en la Universidad de Santander unas famosas conferencias sobre Vocación y ética.
Más allá del interés que el contenido de esas conferencias tenga por sí mismo, es lo cierto que nacieron en un contexto polémico, como respuesta a todo un movimiento surgido en el mundo clerical y católico para controlar férreamente la moral de los profesionales de la medicina, sancionando toda conducta que pudiera considerarse, no ya jurídicamente incorrecta, sino atentatoria contra el decoro profesional (Gracia, 2010, 115-131).
Ése es el contexto en que Marañón escribe Vocación y ética.
Su mensaje ya podemos figurárnoslo.
Más que procedimientos sancionadores, más que nuevas reglas, lo que necesitamos son profesionales íntegros, conscientes de sus deberes y resueltos a cumplirlos.
Marañón resume esto en la palabra "vocación".
El médico de vocación hará lo que debe por su paciente, con independencia de que lo exijan las leyes o los códigos deontológicos.
Y quien no tenga vocación, no actuará de modo adecuado por más que le amenacen con sanciones.
La medicina trata con algo tan importante como la vida de los seres humanos, y en campo tan sensible como ése, lo fundamental es la vocación, es decir, creer en lo que se hace.
Imitando a Kant, cabe decir que al médico de vocación todas las normas y reglamentos le resultarán superfluos, y para el que no la tiene resultarán inútiles.
¿Algo así como una emoción romántica surgida en el interior de uno mismo?
Nada más alejado de la realidad.
Para Marañón se trata de "una emoción primordial del deber, con detrimento de los posibles derechos" (Marañón, 1973, 33).
Y añade: "Eso es mucho más importante que el problema de la aptitud, en el que la gente ligera localiza la vocación.
La aptitud se adquiere —salvo excepciones rarísimas— aun cuando se carezca de ella por completo, al calor de la emoción ética.
Todos los hombres servimos para casi todo, en cuanto lo queremos con irrefrenable voluntad.
Para estas fechas Marañón y Ortega siguen siendo confesos kantianos en ética.
Quiero decir con ello que son confesos y profesos defensores de la ética del deber, como dos o tres décadas antes.
Pero a eso han añadido nuevos matices.
Esto se ve bien analizando la obra de Ortega.
Poco a poco supera el neokantismo y comienza la elaboración de su propia filosofía.
Como un capítulo irrenunciable de ella está la ética.
Por más que lo prometió repetidamente, Ortega no escribió un tratado de ética.
Pero en sus textos va exponiendo algunos de sus conceptos fundamentales.
Y uno básico, quizá el principal, es el de "vocación".
El deber kantiano era abstracto, como que estaba regido por el principio de universalización, el imperativo categórico.
Ortega cada vez se siente más alejado de estas abstracciones.
Los deberes son siempre concretos, situados.
Mi deber lo es para mí, sujeto concreto, y en estas circunstancias también concretas.
Los deberes universales son siempre una abstracción, y en tanto que tales no son deberes en el estricto sentido de la palabra, sino orientaciones para el deber, pero nada más.
"Yo soy yo y mi circunstancia", dice la fórmula orteguiana de 1914.
Pues bien, aplicado a la ética esto significa que mi deber es el que yo tengo aquí y ahora, en estas circunstancias, pero no sólo determinado por ellas sino también, y sobre todo, por mi propio yo, que es distinto de todos los demás, por tanto único e irremplazable.
Pues bien, a este yo que constituye la instancia más profunda de uno mismo y que manda con voz imperativa, es a lo que Ortega llama "vocación".
Es una voz, una llamada que no podemos acallar, que, como dice Ortega, procede del "fondo insobornable", de modo que se nos impone imperiosa, imperativamente.
Si no la seguimos, si no somos fieles a ella, nuestra vida será un fracaso, por mucho éxito social que logremos y por más que hayamos cumplido con todas las normas estatutarias.
En el fondo de todo esto no se halla tanto Kant como Fichte.
Esto le lleva a Ortega a distinguir el "deber ser", propio de las reglas y normas genéricas, y el "tener que ser" específico de cada persona humana.
Este último es el que define nuestro verdadero "deber", no el específico o genérico, sino el propio, personal e intransferible deber de cada uno.
Esto es lo que Ortega llama "autenticidad" o "responsabilidad".
En Marañón se encuentra la misma idea: es la distancia que hay "entre las normas teóricas y la propia personalidad" (Marañón, 1973, 323).
Y para explicarlo habla del "proceso de adaptación de la ley general a las dimensiones individuales, proceso necesario, porque el individuo es el tiempo, y como el tiempo, variable; y las leyes humanas, inexorablemente se tienen que acomodar al perfil de esos tiempos distintos para no convertirse en fórmulas huecas de toda eficacia" (Marañón, 1973, 323).
La verdadera vocación no tiene nada que ver con reglamentos o leyes.
"La vocación genuina, pudiéramos decir ideal, es algo muy parecido al amor.'Es, ha dicho Pierre Termier, una pasión de amor'.
Por lo tanto, una pasión que tiene las características del amor, a saber: la exclusividad en el objeto amado y el desinterés absoluto en servirlo" (Marañón, 1973, 328).
"La vocación impulsa al hombre, por encima de toda otra elección, a crear la belleza, si es artista; a buscar la verdad, si es hombre de ciencia; o a enseñar a los otros, si es maestro, la verdad y la belleza conocidas y el modo de buscar las ignoradas.
Y, por gozarse en este fin único, el artista, el sabio o el maestro están dispuestos siempre a dejarlo todo y a renunciar a los goces materiales de la vida, al bienestar material que es, por lo común, harto precario en el ejercicio de estas tres vocaciones" (Marañón, 1973, 329).
Ahora podemos entender mejor el contexto en que Marañón escribe sobre la "vocación" médica como tarea moral.
No será buen médico quien se limite a cumplir las normas o reglas establecidas por los códigos y reglamentos.
Tampoco lo será quien actúe por miedo a las sanciones.
Del médico se espera más; se espera que sea excelente, que haga las cosas lo mejor posible, que ponga su vida al servicio de su profesión.
Y esto, dice Marañón, sólo se conseguirá a través de la vocación y de la fidelidad a la vocación.
"La ética profesional brota, como una flor espontánea, de la vocación.
Cuando el maestro descubre en el alumno la vocación verdadera y la conforta; y cuando en el terreno de la vocación demostrada siembra los conocimientos, está haciendo no sólo un buen médico, sino un médico bueno, de profunda moral profesional.
De aquí mi convicción, un tanto revolucionaria, de que no se precisan reglas de moral expresas ni cursos de Deontología.
En las Facultades de Medicina, la moral, como asignatura, no se enseña por lo común.
Y esto, que escandaliza a algunos, tiene esta razón fundamental.
El médico bien preparado en el sentido humano e integral que hemos expuesto, el médico de vocación y no el de pura técnica, ése no necesita de reglamentos para su rectitud.
Al médico mal preparado, las reglas y consejos morales le serán perfectamente inútiles.
Sobran aquí, como en todos los problemas de conducta moral, las leyes" (Marañón, 1973, 348).
La vocación es el nuevo nombre del deber.
Lo que a comienzos de siglo era deber puro y duro, kantianamente entendido, frente a los rituales obsesivos de purificación y perdón de preceptos que se violan sistemáticamente, y que los mismos ritos purificadores propician el transgredir, el deber concreto, situado, personal, intransferible, de quien se sabe obligado a cumplir con una vocación propia, personal, única e irrepetible, de tal modo que si no la lleva a cabo él nadie más podrá hacerlo.
Es la idea de la vida como "misión", de la que comenzó a hablar en España a la altura de 1935 Xavier Zubiri.
Esta es la ética de Marañón.
Y esto es lo que sigue vigente de su pensamiento.
Hoy como entonces, necesitamos combatir la heteronomía moral, propiciada por todo tipo de instituciones y agentes sociales, tanto eclesiásticos como civiles.
No hay más ética que la autónoma.
En este punto el legado de Kant hay que considerarlo definitivo y resulta hoy tan insustituible como cuando lo formuló su autor.
Necesitamos personas autónomas, responsables, conscientes de su deber, auténticas, coherentes con su vocación de seres humanos, y de seres humanos concretos, con las circunstancias propias de cada uno y las aptitudes también de cada uno.
Necesitamos personas de vocación.
Los españoles de la generación de 1914, y muy particularmente Ortega y Marañón son, en este sentido, sujetos ejemplares, representantes paradigmáticos, modelos de comportamiento.
Por eso han pasado a la historia.
Por eso siguen interesándonos hoy.
Así entendían ellos su "liberalismo", como una conducta moral, como autonomía frente a heteronomía, como responsabilidad frente a obediencia ciega, como seriedad ante la vida frente a todo tipo de mistificaciones; por tanto, como un estilo, un modo de ser.
"El liberalismo es una conducta y, por lo tanto, es mucho más que una política.
Y, como tal conducta, no requiere profesiones de fe sino ejercerla, de un modo natural, sin exhibirla ni ostentarla.
Se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio, o como, por instinto, nos resistimos a mentir" (Marañón, 1973, 197).
Ellos no sólo pensaron de tal manera sino que además adecuaron su vida a ese modo de pensar.
Y haciéndolo así, han trascendido su propia vida personal, convirtiéndose en auténticos modelos o paradigmas de un modo de ser y de vivir.
Un paradigma hoy de tanta o mayor vigencia que entonces. |
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