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Reseña del libro "Carl Schmitt en la República de Weimar. La quiebra de una Constitución" Kennedy, Ellen Carl Schmitt en la República de Weimar. La quiebra de una ConstituciónMadrid: Tecnos, 2012; 288 pp. Traducción de Pedro Lomba Falcón, prefacio de Eloy García. Carl Schmitt (1888-1985) ha sido una de las figuras intelectuales más controvertidas del siglo pasado, pero no tanto por su pensamiento —que no deja de ser absolutamente riguroso a pesar de lo cuestionable de muchas de sus afirmaciones—, como por su activa implicación o, al menos, temporal colaboración con el régimen nazi. En el momento actual, es una magnífica oportunidad que este libro sobre Carl Schmitt de Ellen Kennedy, profesora de la prestigiosa Universidad de Pennsylvania, se haya traducido en una meritoria versión al español. Y lo es, principalmente, por dos claras razones: la primera residiría en su impecable ecuanimidad y la segunda radicaría en su plena actualidad. No estamos ante una especie de hagiografía intelectual del pensador alemán, sino ante una obra que es capaz de mostrar sus innegables luces y sus alargadas sombras. En este sentido, nos encontramos con que Kennedy escenifica un ejemplar distanciamiento brechtiano a lo largo de toda la obra, planteándonos los argumentos de Schmitt con la misma alegría que produciría ver cómo crece la hierba de un jardín. Por otro lado, la autora es capaz de trasladar, casi sin ningún esfuerzo, el pensamiento schmittiano a nuestra sociedad del siglo XXI. El eslabón que ha encontrado para aunar ambos mundos es la República de Weimar y, en concreto, su Constitución, cuyas prescripciones resultaron incapaces de contener los terribles acontecimientos históricos de su época; una época, cargada de conflictos sociales, que no deja de tener inquietantes similitudes con la nuestra. Para Kennedy, el acontecimiento histórico que más influyó en el pensamiento político de Schmitt fue la Primera Guerra Mundial. En realidad, ahí comenzaron los problemas para los alemanes, pues las draconianas condiciones del Tratado de Versalles, que puso fin a la guerra, supusieron un duro golpe tanto a su moral como a su economía. En esas inapropiadas circunstancias se aprobó, en 1919, la Constitución de Weimar, una norma que naufragó a la hora de resolver problemas tales, en palabras de Kennedy, como "legitimidad, democracia y representación, división y equilibrio de poderes y la crisis general de los valores modernos en un mundo desencantado" (p. ¿Cómo es posible, entonces, que esa Constitución, que ha sido un espejo en el que han querido reflejarse muchos de los textos constitucionales democráticos y liberales posteriores, fracasase en tales términos? ¿Cómo pudo ocurrir que Hitler llegase al poder cumpliendo con los mandamientos establecidos por ella? A menudo se ha señalado que la responsabilidad de la catástrofe se encuentra en la aplicación del artículo 48 de la Constitución de Weimar, que, entre otras cuestiones, otorgaba los poderes de emergencia al presidente, aunque Kennedy, acertadamente, sostiene que las disposiciones cruciales fueron las del artículo 25, que además de otorgar poderes al presidente para disolver el Parlamento, sostenía la igualdad jurídica por la que, de facto, todos los candidatos tenían las mismas oportunidades de acceder al poder, sin importar las medidas propuestas en su programa. Esto significó, como después se pudo comprobar, que se produjesen múltiples deslealtades con la Constitución desde muchos de los partidos políticos, una persistente inestabilidad gubernamental de la República y la coincidencia, en algunas de sus instituciones más importantes, de ciertas personalidades que se manifestaron absolutamente incapaces de arreglar la situación y salvar la Constitución. Según Kennedy, en el otoño de 1930 la Constitución de Weimar resultó ser un cadáver cuyos tejidos le revelaron a Schmitt la historia de sus enfermedades. Una de las más graves era causada por la primacía de la libertad individual y del interés privado, lo que llevaba a la discusión inane de los partidos políticos constitucionales, que velaban por sus intereses propios aunque no consiguiesen resolver los terribles problemas de unos desilusionados ciudadanos, traumatizados por los gravísimos efectos de la depresión económica. Así las cosas, Schmitt criticó con dureza el constitucionalismo y su sistema liberal de derechos y libertades, ya que la discusión de los liberales, aunque estos estuviesen llenos de buena voluntad, resultaba interminable; los temas se discutían sin fin, en una cultura de la evasión de los problemas que no tenía en cuenta la diferenciación política más importante: la célebre distinción amigo-enemigo de Schmitt. Kennedy elige un extracto de la opinión del autor alemán que no deja ninguna duda sobre su interpretación: "Ante la pregunta ¿Cristo o Barrabás?, la burguesía liberal suspende la sesión o nombra un comité para considerarla" (p. Para Schmitt, por tanto, la distinción política auténtica es la distinción entre amigo y enemigo, puesto que es la que otorga a los actos y motivos humanos un sentido estrictamente político. En su argumentación, las maniobras y tácticas de los partidos políticos, por un lado, y los negocios sucios y el tráfico de influencias de los parlamentarios, por el otro, simplemente son formas secundarias de la política. Por el contrario, la existencia de una comunidad política en amistad sería el caso más intenso de asociación mientras que, en el sentido opuesto, la posibilidad real de la guerra supondría el caso más intenso de disociación. Esta radical afirmación, como propone Kennedy, fue interpretada por muchos de sus colegas coetáneos como una reducción de la esfera de la política a la guerra y la lucha violenta. De hecho, a algunos de ellos, que vivieron y padecieron el ascenso del Nacional Socialismo, les pareció una conceptualización teórica de la idea fascista de la política. Posteriormente, en cambio, ha sido reconocida como una gran contribución a la ciencia política por pensadores de la talla de Bertrand de Jouvenel. Otra de las claves del pensamiento del autor alemán, no exenta de polémica, fue su diferenciación entre la dictadura "comisarial" y "soberana", a la luz de su interpretación de los poderes presidenciales del artículo 48 de la Constitución de Weimar ya citado. Kennedy destaca que la aplicación de tal artículo significaba, en el planteamiento de Schmitt, la posibilidad de que la dictadura se erigiese en una institución defensora y garantizadora de la continuidad de la Constitución. La dictadura "comisarial", por tanto, supone suprimir derechos y libertades para poder preservar un orden constitucional en riesgo de desaparición. El presidente, que era designado directamente por el pueblo —a diferencia de los parlamentarios elegidos por los partidos políticos—, se convertía, entonces, en un dictador legal. La dictadura "soberana", en cambio, no tiene limitación temporal ni legal, porque aborda la excepción, situación que, aunque forme parte del derecho, no está prevista en la ley, llegando a tomar, a diferencia de los parlamentarios perdidos en sus infinitas discusiones, decisiones. Es el momento de indeterminación del derecho en que irrumpe lo político. No cabe la menor duda de que Schmitt sostuvo de manera permanente la primacía de lo político sobre lo jurídico y, probablemente, esa es una de las razones por las que ha sido reconocido como uno de los mejores juristas de su generación. Su aguda mirada penetró en los orígenes del derecho para describir su auténtico sustrato, de modo diametralmente opuesto al positivismo, entonces y ahora imperante, que no ve más allá de la letra de la norma, apegado fielmente a la observancia de los mandatos establecidos en la misma. La carencia que descubrió el autor alemán era que la ley, como forma específica del derecho, había dejado de reflejar la realidad, que debe ser siempre su sustancia. Por tanto, el parlamentarismo, con su pluralidad de partidos políticos, supuso un punto de inflexión para la legislación, que pasó de ser un producto de la deliberación racional a transformarse en mera expresión del cálculo de intereses. Desde entonces, los parlamentos se han convertido, como adelantó Schmitt, en "legislativos motorizados", cuyos procedimientos de creación de normas —vaciadas de sentido y alejadas de la realidad— cada vez son más acelerados para incrementar la legislación ad infinitum. Las cámaras legislativas, pues, no producirían derecho, sino, paradójicamente, legislación "habilitante". Si trasladamos estas consideraciones a la España actual en la que no sólo han proliferado las leyes, sino también los parlamentos que las crean —en el marco de las administraciones públicas autonómicas—, parece que el autor alemán no estaba demasiado alejado de la verdad. Kennedy, por último, sintetiza la visión de Schmitt con una frase que debería hacernos reflexionar sobre el porvenir del derecho: "En las legislaturas demócrata-liberales, no sólo bajo la dictadura fascista, los secretos, las órdenes y las medidas suplantan al derecho" (p.
Reseña del libro "Inventores de la paz, soñadores de Europa. Siglo de la Ilustración" Francisco Javier Espinosa Antón Inventores de la paz, soñadores de Europa. La paz que se imaginó durante la Ilustración En esta obra Francisco Javier Espinosa Antón, vicedecano de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Castilla La Mancha en Cuenca, trata de vislumbrar la presencia de la paz a lo largo de la Ilustración, centrándose en el estudio concreto de los planes de paz, principalmente europeos, que se generan durante este siglo y sus repercusiones en nuevos planes difundidos a comienzos del siglo XVIII. El libro se compone de un índice de siglas, una introducción, once capítulos teóricos, un capítulo final a modo de colofón y las referencias bibliográficas de las que se ha valido el autor. En el capítulo inicial se desarrollan las ideas de paz de William Penn y John Bellers. De los planes de ambos resalta la influencia de los principios cuáqueros, la búsqueda de la felicidad como máxima en la vida, la defensa de los derechos fundamentales de vida, propiedad y libertad, el interés por la reducción del ejército y la creación de un parlamento europeo donde los estados envíen diputados según su poder económico para resolver disputas entre los soberanos y mantener, así, la paz en Europa. A diferencia de Penn, Bellers se inquieta por la pobreza del mundo y propone un estado de bienestar donde la salud y la educación sean gratuitas y se reforme la prisión de modo que rehabilite y no castigue. Además, defiende que el parlamento debe representar a los ciudadanos y no a los reyes; que se debe respetar la diferencia, por lo que es necesaria la tolerancia entre religiones aunque ambos proyectos tienen gran influencia cristiana y, finalmente, para seducir de la necesidad de implantación de este plan de paz, señala las ventajas económicas de la paz en Europa y el mundo. Seguidamente, se exponen las ideas del famoso plan de paz del abad francés Saint-Pierre. Este proyecto generó ciertas inquietudes en otros escritores y personalidades como Rousseau, Charles-Marie de la Condamine, Federico el Grande de Prusia, Montesquieu, D'Argenson, Eobald Toze, Antoine Polier de St. Germanin y Condorcet, entre otros. Algunos criticaban la difícil lectura del proyecto y la impracticabilidad del mismo, mientras otros lo halagaban y expresaban su reconocimiento. Tal fue la crítica sobre la ilegibilidad del proyecto que años después Rousseau resume sus ideas en un panfleto más asequible, añadiendo sus propias ideas en partes de este. Entre sus ideas, está la consideración de que el plan no se llevaría a cabo sin un sentimiento común de "europeidad" que hiciera a los soberanos participar convencidos en una confederación en pro de la paz. Entre el proyecto de Saint-Pierre y de Rousseau, surgieron otros proyectos y planes de paz como: el de Giulio Alberoni que predisponía a una unión de los europeos para luchar contra los turcos; el de Johann Michael von Loen que criticaba el papel de los soldados en la guerra, proponía que tuviesen trabajos que beneficiaran al pueblo y presentaba la constitución de un parlamento europeo; el de Saintard que relaciona la paz con la igualdad moral y la libertad de comercio o el del espía Ange Goudar que argumentaba la necesidad de una tregua universal de al menos 20 años que habituaría a los pueblos y soberanos a vivir en paz; entre otros. Durante los años 60, 70 y 80, se intensifican los planes de paz que la relacionan con el comercio y que proponen la creación de confederaciones europeas, algunas más restringidas y otras más cosmopolitas o universalistas. Algunos autores despuntan con ideas originales como Pierre-André Gargas que plantea claves como la desaparición de servidores del estado que vivieran de la guerra, que la paz se construyese desde abajo, que se pusieran sanciones económicas a países que no cumplieran los tratados de paz y publicitar las desventajas de la guerra. Bentham, por su parte, se inclina por la transparencia, la emancipación de las colonias poco rentables y el uso restringido de la guerra como defensa; y Resnier II propone la concientización del pueblo, la libre difusión de conocimientos y avances en las artes y la ciencia y aprender idiomas como estrategias para alcanzar niveles de paz deseables. En la década de los 90 son relevantes los planes de paz de Anacharsis Cloots, Delauney y Kant. En ellos, se observa un avance con respecto a las décadas anteriores, ya que, se fomenta el papel del pueblo en las instituciones de paz y se defiende con entusiasmo la democracia. El revolucionario Cloots plantea la desaparición de todas las naciones y la creación de una república universal, el cambio en el lenguaje con fin de provocar la unión y que los derechos de los franceses se extiendan a modo de fraternidad universal. Más comedido, Delauney, defiende que para vivir en paz es necesaria una república que acabe con las monarquías y expone su idea de una confederación europea compuesta de subconfederaciones con la finalidad de garantizar la igualdad de todas las personas. Probablemente, en esta década el más conocido sea el proyecto de paz perpetua de Kant. Este concibe que la guerra no permite el desarrollo perfecto de la persona; reivindica la libertad para hablar de este tema en todos los contextos, no solo en el político; apoya la transparencia y la desaparición de los ejércitos y defiende fundamentalmente el derecho a un gobierno democrático, a una confederación libre entre pueblos y a que cada estado cuide a los ciudadanos que se alberguen entre sus límites territoriales, pese a que no sean ciudadanos legales. Como se aprecia, en prácticamente todos los proyectos de paz este siglo (XVII) se propone la creación de una especie de parlamento, senado, dieta, congreso, confederación... europea que resuelva los conflictos entre naciones. Las diferencias se encuentran con respecto a quiénes deberían participar en ese parlamento y cómo debería constituirse. En algunos proyectos se defiende que deberían estar constituidos por los soberanos, otros argumentan que debe ser por ministros, otros optan por la restricción únicamente a países cristianos y otros por la inclusión también de algunos vecinos árabes, además de discutir si deberían mantener siempre los mismos participantes o rotar. En el siglo XVIII, no se escriben planes pero sí obras que contienen ideas de paz como por ejemplo los escritos de: Leibniz, Charles-Louis de Secondant, Wolff, Voltaire, Richard Price, James Madison, Constantin Francois Chasseboeuf-Volney, Thomas Paine, etc. Muchas de estas obras están fundamentadas y siguen manteniendo ideas de planes que se generaron en la Ilustración y otras surgen con propuestas novedosas. La mayoría comienzan a argumentar que es necesaria una ilustración, es decir, una educación para mejorar la política y la situación de la sociedad, que son negativos los fanatismos religiosos y militares, que es necesaria la tolerancia, la libertad, la igualdad y una conciencia universal. En general, del análisis de estos proyectos de paz y otros que no se han referido en este trabajo, se observa cómo la paz ha sido una preocupación constante a lo largo de la historia y cómo esta ha sido conceptualizada durante mucho tiempo únicamente como paz directa, es decir, ausencia de guerra o equilibrio dinámico y armónico entre pueblos. Un concepto heredado de concepciones grecorromanas que aún hoy sigue vigente y sigue condicionando nuestras acciones frente a la paz y la violencia.
Ana Barahona realizó estudios doctorales en la Facultad de Ciencias en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y sus estudios posdoctorales en la Universidad de California, Irvine, donde trabajó con Francisco J. Ayala. Ha realizado diversas estancias de investigación en la Universidad de Harvard, en la American Philosophical Society, y en el Max Planck Institute for the History of Science. Es profesora titular de la Facultad de Ciencias de la UNAM, fundadora del área de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología. Entre sus trabajos publicados se cuentan más de cincuenta artículos especializados y varios libros de investigación entre los que se encuentran La Genética en México, Institucionalización de una Disciplina y El siglo de los Genes en colaboración con Francisco J. Ayala. Ha sido miembro del Panel de Expertos en el Currículo en el Área de Ciencias, de la OREALC/UNESCO. Actuó como Presidenta de la International Society for the History, Philosophy and Social Studies of Biology, y es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y del Consejo de la International Union for the History and Philosophy of Science, Division for the History of Science and Technology. Es Miembro correspondiente de la International Academy of the History of Science, distinción que recibió en el año 2011. Nuria Gregori Flor es Licenciada en Antropología Social y Cultural por la Universidad de Barcelona (2001) y trabaja como enfermera desde 2002 en la Unidad de Oncología del Hospital General Universitario de Elche. Investigadora en el proyecto de investigación del Plan Nacional de I+D+I "Cartografías del cuerpo: Biopolíticas de la ciencia y la tecnología" del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ha publicado varios artículos sobre la gestión y el tratamiento de los cuerpos sexuados en Occidente desde una perspectiva crítica feminista y en la actualidad está finalizando su tesis doctoral: "Utopías dicotómicas sobre los cuerpos sexuados: Identidades, cuerpos, géneros, discursos y vivencias desde la intersexualidad". Entre sus publicaciones destacan "Los cuerpos ficticios de la biomedicina. El proceso de construcción del género en los protocolos médicos de asignación de sexo en bebés intersexuales" (2006), "Designing the margin of feasible bodies. Truths and binary oppositions in the construction of sexes−genders−sexualities", del que es co-autora (2009) y "La experiencia intersexual en el contexto español. Tensiones, negociaciones y microresistencias" (2009). También es la responsable de la página web Interemergen [URL]. M.a Teresa López de la Vieja de la Torre es Catedrática de filosofía moral y política en la Universidad de Salamanca. Su trabajo de investigación se ha ocupado principalmente de la filosofía moral contemporánea, la ética aplicada y la teoría feminista. Entre sus publicaciones destacan los libros Ética. Procedimientos razonables, Figuras del logos. Entre la Filosofía y la Literatura, Política de la vitalidad, "España invertebrada" de J. Ortega y Gasset, Principios morales y casos prácticos, Feminismo: del pasado al presente, Ética y Literatura, La mitad del mundo. Ética y Crítica feminista, Bioética. Entre la Medicina y la Ética. Entre sus numerosos artículos destacan "'Expertos' en Bioética", "Ética ambiental, sociedad civil", "Tolerancia en la esfera pública" o "Los principios morales". Por último, cabe señalar su participación como principal investigadora en los proyectos "La idea de Europa (II)", "Ciudadanía y bioética" y "Bioética. Ética de la medicina y del medio ambiente", así como la organización de cursos y simposios como el Seminario Internacional de Bioética. Alberto Molina Pérez es Licenciado de Filosofía por la Universidad de Salamanca. Trabajó en el departamento de Ética Internacional del INSERM (Instituto nacional de la salud y la investigación médica) en París, en la coordinación científica del proyecto europeo EULABOR: proyecto de investigación sobre sistemas de regulación ética de la investigación biomédica en Europa y Latinoamérica. Ha participado en el proyecto europeo ETHICSWEB que propone la creación de un sistema europeo de información y documentación para la ética. Prepara una tesis en filosofía de la ciencia en la Universidad Paris I Panthéon-Sorbonne. Entre sus pubicaciones, cabe destacar los siguientes artículos: "Techniques et concepts du vivant en biologie synthétique", "Should individuals choose their definition of death?", "Objetividad vs. inteligibilidad de las funciones biológicas", "Pluralismo en torno al significado de la muerte cerebral y/o revisión de la regla del donante fallecido". Alicia H. Puleo es Catedrática E.U. de Filosofía Moral y directora de la Cátedra de Estudios de Género de la Universidad de Valladolid. Ha participado en el Seminario Feminismo e Ilustración desde su creación por Celia Amorós. Una de sus líneas de investigación es la conceptualización de los sexos en el origen de la democracia moderna. En el marco de sus trabajos sobre género y ética medioambiental, ha dirigido el seminario Feminismo y Ecología en la Universidad Complutense de Madrid y es coautora de Mujeres y Ecología. Entre sus libros, destacaremos Filosofía, Género y pensamiento crítico (2000) y Dialéctica de la sexualidad. Género y sexo en la Filosofía Contemporánea (1992). De sus numerosos artículos, publicados en diversos países de América y Europa, recordaremos, "Gender, Nature and Death" (2005), "Un parcours philosophique: du désenchantement du monde à la compasion" (2006), "Filosofía e gênero: da memoria do passado ao projeto de futuro" (2004), "Philosophie und Geschlecht in Spanien" (2002) y "Filosofía, política y sexualidad" (2002). José Luis Rodríguez-Arias Palomo es Doctor en Psicología por la Universidad Pontificia de Salamanca (U.P.S.). Ha trabajado como profesor de Psicología Diferencial y Terapia Familiar en la U.P.S. y como psicólogo clínico en la Unidad de Salud Mental del Hospital de Laredo (Cantabria). Actualmente es psicólogo en la Unidad de Salud Mental del Hospital Materno-Infantil de A Coruña. Ha impartido cursos de Doctorado en las Universidades de Deusto, A Coruña y Pontificia de Salamanca. Ha participado en Másteres y Cursos de postgrado de diversos centros y Universidades sobre temas relacionados con la Terapia Familiar Breve. "Experto" en Bioética por la Universidad Complutense de Madrid, es autor de varios artículos en revistas especializadas y capítulos de libros. Los más recientes: "Estudio de Evaluación de Resultados en Terapia Familiar Breve (2004); "Relational Research in Brief Family Therapy: Clinical Implications (2004) y "¿Deben decidir los locos?: cuestiones sobre el consentimiento informado de los enfermos mentales en investigación y clínica" (co-autor, 2005). Es coautor del libro titulado "Terapia familiar breve. Guía para Sistematizar el Tratamiento Psicoterapéutico" (2006). David Rodríguez-Arias Vailhen es Doctor en Filosofía Moral y en Ética Médica por las Universidades de Salamanca y Paris-Descartes. Sus investigaciones se han centrado en los aspectos bioéticos relacionados con el final de la vida, la investigación biomédica y los trasplantes de órganos. Desde 2001 ha participado en varios comités de ética clínica y ha realizado investigaciones en servicios franceses, estadounidenses y canadienses de cuidados intensivos. En 2009 recibió el premio de investigación de la Fundación Grífols i Lucas por su trabajo "Muerte cerebral y Trasplante de órganos: aspectos internacionales y éticos". Actualmente es investigador Juan de la Cierva en el Instituto de Filosofía del CCHS-CSIC. Es autor de Una muerte razonable (2005) y coeditor de Recherche Biomédicale et populations vulnérables (2006), (trad. española: Ética y experimentación con seres humanos, 2008). Álvaro Luis Sánchez-Ocaña Vara, nacido en Salamanca en noviembre de 1989. Licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca (2011). Máster en Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato por la misma universidad y Título Experto Universitario en Dirección de Espectáculos Taurinos, UNED (2012). Compagina los estudios con la que es su gran afición, los toros. Colaborador de la revista que anualmente edita el Círculo Taurino Morante de la Puebla, de la localidad de Ronda. Marcos Santos Gómez nació en 1971, es profesor en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada, donde ha impartido especialmente la materia Filosofía de la Educación en distintas titulaciones, así como otras asignaturas afines del campo de la Teoría de la Educación. Es autor del libro La educación como búsqueda. Filosofía y Pedagogía, Biblioteca Nueva, Madrid, 2008. Ha publicado además numerosos artículos en revistas científicas de gran prestigio e impacto nacional e internacional. Actualmente investiga conexiones de la pedagogía con el pensamiento filosófico contemporáneo en sus distintas vertientes. Ha sido en varias ocasiones, además, profesor visitante en la prestigiosa Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" de El Salvador. Erica Torrens Rojas estudió biología en la UNAM. Obtuvo el Doctorado en Filosofía de la Ciencia por la misma Institución en 2010 y posteriormente realizó una estancia posdoctoral en el Departamento de Historia de la Ciencia de la Universidad de Harvard. En la actualidad es profesora a tiempo completo en la UNAM y labora en el grupo de Estudios Sociales de la Ciencia. Sus principales intereses están relacionados con la teoría de la evolución y la importancia de la historia y filosofía de la ciencia en la enseñanza de la misma. Carmen Velayos Castelo es Profesora Titular de Filosofía moral y política en la Universidad de Salamanca. Su campo de investigación se centra en la ecoética y la bioética, así como en la incorporación de los conceptos de felicidad y de vida buena en la ética contemporánea. Entre sus publicaciones destacan los libros Ética y cambio climático (2009), La dimensión moral del ambiente natural (1996), Códigos éticos en los negocios (2003) (junto a Pedro Francés y Ángel Borrego); como editora: Ética y ethos profesionales (2009), Educación en Bioética. Donación y trasplante de órganos (Bioethical education. Organ Procurement and transplantation) (2008) (junto a T. López de la Vieja); Responsabilidad política y medio ambiente (2007), Tomarse en serio la naturaleza: etica ambiental en perspectiva medioambiental (2004), La dignidad de la naturaleza: ensayos sobre ética y filosofia del medio ambiente (2000), Bioética: perspectivas emergentes y nuevos problemas (2005), con Ga Gómez- Heras, etc. También ha colaborado con ensayos y artículos en revistas científicas nacionales e internacionales, como Environmental Ethics, Reserches Poietiques o Isegoría, etc. Médico de formación, realizó su residencia en Pediatría y Psiquiatría en el Hospital Universitario de Cleveland y completó su formación en el Kennedy Institute of Ethics en la Universidad de Georgetown. Es miembro del equipo editorial del Journal of Medicine and Philosophy, del Kennedy Institute of Ethics Journal, y del Journal of Law, Medicine, and Ethics. Ha sido elegido como Fellow en el Hastings Center y en la American Psychiatric Association. Ha sido asesor en la Oficina del Congreso de Estados Unidos para las implicaciones de la Tecnología, en la Fundación Robert Wood Johnson, en el Institute of Medicine y en la Academia Pontificia de las Ciencias. Fue presidente de la Society for Bioethics Consultation entre 1994-1997 y es un miembro fundador del Board of Directors of the American Society for Bioethics and Humanities. Ha investigado sobre temas como los siguientes: decisiones sobre limitación del esfuerzo terapéutico, comités de ética, suicidio médicamente asistido, voluntades anticipadas, definiciones de la muerte, y aspectos éticos relacionados con la extracción y el trasplante de órganos. Ha publicado más de 90 artículos en revistas de impacto.
Científico Titular en el Instituto de Filosofía del CSIC. Doctor en Filosofía, ha sido Profesor de Ética de la Comunicación, Lógica y Argumentación en la Universidad Europea de Madrid. Miembro y Secretario-Tesorero de la Sociedad española Leibniz, sus líneas de trabajo son la lógica de los razonamientos normativos, la ética aplicada y los derechos humanos. Responsable del weblog BioTechnÉtica y promotor de DILEMATA (Internacional Journal of Applied Ethics). Es director de la colección Clásicos del Pensamiento del CSIC y codirector del proyecto académico-editorial Theoria cum Praxi. Sus publicaciones más recientes son Entre la lógica y el derecho: Paradojas y conflictos normativos (2006) y, en colaboración con Lorenzo Peña, Los derechos positivos. Las demandas justas de acciones y prestaciones (2007). Doctor en Filosofía e Investigador «Ramón y Cajal» en el Departamento de Filosofía de los Valores y Antropología Social de la Universidad del País Vasco. Tras una estancia postdoctoral en la Universidad de Islandia, en este momento forma parte del Comité de Ética Asistencial del Hospital Donostia y de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos. Además de la bioética, sus áreas de trabajo son la filosofía moral y política, y la ética ambiental y de la investigación científica. Licenciado en ciencias económicas y empresariales por la Universidad de Navarra y licenciado y doctor europeo en Derecho por la UNED. Actualmente ocupa un puesto de investigador en la Cátedra Interuniversitaria de Derecho y Genoma Humano, gracias a una beca posdoctoral de la Consejería de Educación del Gobierno Vasco. Es, además, profesor de cursos de posgrado en la UNED y del Instituto Superior de Ciencias Morales de la Universidad Pontificia de Comillas. Es autor de los libros El embrión y la biotecnología: un análisis ético- jurídico (2004) (1985), y se doctoró en la UPV/EHU con una tesis sobre «El origen de la cognición en los sistemas biológicos y el enfoque conexionista» (1992). Realizó después una estancia posdoctoral en la universidad de Sussex (Inglaterra). Sus áreas de trabajo son filosofía de la biología, filosofía de la ciencia, vida artificial, ciencia cognitiva y bioética. Profesor de Filosofía de la Naturaleza y Filosofía de la Técnica en el Dpto. de Filosofía de la Universidad de Granada (curso 2005-06). Investigador vinculado al Proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía P06-SEJ-01558 -«Intervenciones biotecnológicas en humanos: obtención y usos de células troncales. Aspectos científicos, jurídicos, filosóficos y sociales». Líneas de trabajo: Epistemología de la biología, aspectos éticos y sociales de las biotecnologías, convergencia de tecnologías NBIC (nano-bio-info-cognitivas), ética de la investigación y aspectos éticos de la comunicación social en biomedicina. Autor de artículos en publicaciones especializadas sobre el Proyecto Genoma Humano, los comités de ética y la comunicación social de la ciencia y la tecnología. Profesor de Investigación ad honorem del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto de Filosofía del CSIC de cuyo Departamento Ciencia, Tecnología y Sociedad ha sido Jefe hasta su jubilación.. En la actualidad es Presidente del Consejo Científico de ASEBIO, Director de la Cátedra de Ética y Valores en la Ingeniería (Escuela TS de Ingenieros de Minas, UPM) y Presidente ddel Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS). Ha sido Presidente del CSIC, Secretario General del Plan Nacional de I+D y Presidente de la Asociación Interuniversitaria Europea sobre Sociedad, Ciencia y Tecnología (ESST). Es autor de varios centenares de artículos sobre bioquímica, biotecnología y sus aspectos sociales y económicos, y política científica y tecnológica. Entre sus libros, cabe citar: Genes para cenar; Biotecnología, Industria y Sociedad; Biotecnología y Sociedad: Encuentros y desencuentros, Radiografía de la Investigación Pública (coeditado con Jesús Sebastián). Profesor de Investigación del CSIC, Doctor en Filosofía por la Universidad de Lieja (1979), Licenciado en Derecho por la UNED (2004) y responsable del Grupo de Estudios Lógico-Jurídicos, JuriLog. Habiendo trabajado durante decenios en lógica matemática y metafísica, ha dedicado los últimos lustros al estudio de problemas de lógica y filosofía jurídicas desde una perspectiva gradualista y paraconsistente. Es Investigador Principal del proyecto «Una fundamentación de los Derechos Humanos desde la lógica del razonamiento jurídico» del Ministerio de Educación y Ciencia, 2006Ciencia, -2009. Ayudante de Filosofía Moral y Política en la Universidad de Salamanca. Está completando un doctorado de bioética sobre el concepto de muerte y el trasplante de órganos en las universidades de Salamanca y Paris-5. Ha publicado dos ensayos relacionados con la ética del final de la vida y la ética de la investigación biomédica: Una muerte razonable. Profesor del Dpto. de Lógica, Historia y Filosofía de la ciencia (UNED) e investigador asociado a la Fundación Urrutia Elejalde. Ha trabajado sobre el uso de la estadística y la probabilidad en las ciencias sociales (particularmente, en economía y medicina). Profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica. Actual Director de la Escuela de Filosofía. Estudios de licenciatura en la Universidad Santo Tomás de Colombia, y en la Universidad de Costa Rica donde obtuvo su doctorado. Se ha ocupado de temas y problemas éticos y bioéticos, bajo la perspectiva filosófica de Ricoeur y Merleau-Ponty. Es miembro del Consejo Nacional de Investigaciones en Salud del Ministerio de Salud de Costa Rica. Participa regularmente como profesor visitante en el Seminario del grupo de Bioética de la Universidad de Salamanca. Profesora de Ética en la Universidad de Salamanca. Autora de numerosos trabajos éticos en revistas y libros nacionales e internacionales. Cabe destacar: La dimensión moral del ambiente natural: ¿necesitamos una nueva ética? (1996) LÓPEZ DE LA VIEJA DE LA TORRE.
Alan Matheson Turing ha sido sin ninguna duda uno de los científicos más brillantes del siglo XX, y sus resultados cambiaron nuestro mundo. Los campos en los que trabajó fueron muy variados, y en todos ellos sus logros siguen influenciando nuestro tiempo. Turing sentó las bases de la informática de nuestros días, de tal manera que en 1999 la revista Time nominó a Turing como uno de los 100 personajes más importantes del siglo XX, afirmando que: "cada uno que teclea en un teclado, o abre un programa de escritura, está trabajando con una encarnación de una máquina de Turing". Pero Turing fue también un personaje decisivo en la Segunda Guerra Mundial, permitiendo con su esfuerzo y talento la rotura de los códigos alemanes de las máquinas Enigma; esto supuso un acortamiento de la contienda y ahorrar por tanto miles de vidas en esa sangría que asoló Europa y el mundo. En este número especial de ARBOR, hemos querido reseñar los resultados más importantes de su trabajo científico, resumidos en estos cinco grandes epígrafes: · la máquina de computación universal · su trabajo en criptografía · sus aportaciones a la inteligencia artificial · la teoría de la morfogénesis · sus aportaciones al análisis numérico que son debatidos en los ocho artículos que integran el volumen. La influencia de Turing en cada uno de estos temas no ha sido la misma, y el éxito de sus aportaciones a las ciencias de la computación ha sido tan extraordinario que a veces se olvida que Turing fue un matemático. Este aspecto matemático, que impregna toda su obra, es el que este número especial que el lector tiene en sus manos quiere también destacar. Pero también su vida merece una atención especial. En una sociedad británica tan puritana en esa época, su condición de homosexual le condenó a la clandestinidad. Turing no sólo rompió los códigos de los alemanes en la guerra, sino también estos mucho más rígidos de conducta; si para los primeros su talento matemático era suficiente, para los segundos hubiese necesitado una tolerancia inexistente entonces. Su final fue trágico e inmerecido para un genio que tanto hizo por su país y por la humanidad. Para conmemorar su nacimiento, el año 2012 fue proclamado como el Año de Alan Turing. Con este motivo, numerosos eventos han tenido lugar en todo el mundo, que han servido para poner de manifiesto una vez más su extraordinaria actualidad. Este número especial de ARBOR pretende ser un reconocimiento más a la figura de Alan Turing, recordando no sólo sus hallazgos sino además el legado que nos ha dejado.
Alan Turing es conocido sobre todo por sus contribuciones a las ciencias de la computación y a la criptografía, pero el impacto de su trabajo en la teoría general de las funciones computables (teoría de la recursión) y en los fundamentos de la matemática es de igual importancia. En este artículo damos una breve introducción a algunas de las ideas y problemas matemáticos surgidos de la obra de Turing en estas áreas, como el análisis de la estructura de los grados de Turing y el desarrollo de las lógicas ordinales.
La cuestión de la decidibilidad, es decir, si es posible demostrar computacionalmente que una expresión matemática es verdadera o falsa, fue planteada por Hilbert y permaneció abierta hasta que Turing la respondió de forma negativa. Establecida la no-decidibilidad de las matemáticas, los esfuerzos en informática teórica se centraron en el estudio de la complejidad computacional de los problemas decidibles. En este artículo presentamos una breve introducción a las clases P (problemas resolubles en tiempo polinómico) y NP (problemas resolubles de manera no determinista en tiempo polinómico), al tiempo que exponemos la dificultad de establecer si P = NP y las consecuencias que se derivarían de que ambas clases de problemas fueran iguales. Esta cuestión tiene implicaciones no solo en los campos de la informática, las matemáticas y la física, sino también para la biología, la sociología y la economía. La idea seminal del estudio de la complejidad computacional es consecuencia directa del modo en que Turing abordaba problemas en diferentes ámbitos mediante lo que hoy se denomina la lupa algorítmica. El artículo finaliza con una breve exposición de algunos de los temas de investigación más actuales: transición de fase en problemas NP, y demostraciones holográficas, donde se trata de convencer a un adversario de que una demostración es correcta sin revelar ninguna idea de la demostración.
Durante los últimos tres años, nuestros chatbots han conseguido dos veces el primer puesto y una el segundo en el concurso Premio Loebner, con un personaje distinto cada año (Suzette, Rosette, Angela). Suzette, incluso consiguió engañar a un juez humano. Un chatbot de clase mundial debe contar la historia de su vida, tener una personalidad coherente y responder emocionalmente. Se necesita una gran cantidad de secuencias de comandos así como un motor de gran alcance diseñado para apoyar el procesamiento del lenguaje natural en diferentes maneras y lograr que le resulte relativamente fácil al autor toda esa secuencia de comandos. En este artículo se analiza brevemente ChatScript, el código abierto Natural Language en el que programar y poner en marcha nuestros robots. A continuación, se describe cómo construimos chatbots y lo que hemos aprendido hasta ahora.
Suicidio en azul con negra mancha. Breve historia de un balazo en la pintura de Pablo Picasso París 1901: por el amor de una mujer, se suicida de un balazo en la cabeza Carles Casagemas, amigo íntimo de juventud de Pablo Picasso. Este trágico suceso producirá un gran dolor en el artista, el cual, lo hará internarse en el tema de la muerte y elaborar su "duelo" apoyado en su pintura. El "hoyo a bala" en la sien de su amigo se desplazará simbólicamente a varios espacios de la vida del joven Picasso y devendrá en "vacío profundo" y "melancolía", permeando diferentes ámbitos dentro de la pintura de Picasso, dando comienzo a su mentado período azul. Pablo Picasso y Carles Casagemas se conocieron en 1899 en Barcelona, en una taberna llamada Els Quatre Gats (Los cuatro gatos), que frecuentaban los artistas de la ciudad. Los dos tenían dieciocho años, aspiraban a ser pintores y a conquistar París. Compartieron estudio en la desaparecida calle Riera de Sant Joan, en el Barrio Gótico, y eran asiduos a los burdeles de la ciudad. Los dos amigos viajan a París en octubre de 1902, para visitar la Exposición Universal, donde Picasso exponía una obra titulada Últimos momentos. Se instalan en el estudio que les presta el artista catalán Isidro Nonell y unos días después, desde Barcelona, se les une Manuel Pallarès, compañero de estudios y de juerga de Picasso y Casagemas. Al poco andar, los tres pintores se habían hecho amigos entrañables de tres modelos muy codiciadas del medio, que posaban desnudas sin problema alguno: Germaine Gargallo, su media hermana Antoinette Fornerod y una amiga de ambas, Louise Lenoir, conocida como la pequeña Odette. Aunque de una manera más bien laxa, las parejas se distribuyeron de la siguiente manera: Casagemas con Germaine, Pallarès con Antoinette y Picasso con Odette. De las tres chicas, la que más destacaba por su descaro y belleza era sin dudas la multifacética Laure-Germaine Gargallo-Florentin-Pichot. Su nombre verdadero era Laure Gargallo y había tomado el apellido Florentin de su primer marido, el cual la había desposado siendo esta una adolecente, pasándose a llamar Laure Florentin, por lo cual cuando Picasso, Casagemas y Pallarés conocieron a las tres chicas, Laure, para arrancar de su pasado y hacerse un nombre en la noche parisina, había recién adoptado el nombre de Germaine y a su vez había recuperado su apellido de soltera: Gargallo. "Laure–Germaine" era una mujer de personalidad exuberante, muy atractiva, que aparte de bailarina y modelo ejerció como lavandera y costurera. Habrá que señalar igualmente, que fiel a su polifacética personalidad, Germaine al tiempo se volverá a casar, esta vez con el pintor catalán Ramón Pichot, del cual tomará una vez más su apellido, y lo unirá a su nombre original, pasándose a llamar, hasta su muerte, "Germaine Pichot". Según consigna la crónica de la época, Casagemas, diletante más que otra cosa y con una pequeña fortuna personal, se habría enamorado irremediablemente de la modelo, Germaine Gargallo (Mailer, 1997, 65). Incisiva y cáustica, esta, no escatimaba en burlas a Casagemas, acusándolo incluso de poco hombre, por el amor contemplativo que este le profesaba. El asunto se puso peor al enamorarse perdidamente Casagemas de Germaine y no ser correspondido. Innumerables veces y de diferentes formas Casagemas le pidió matrimonio, recibiendo solo burlas de la francesa. Habrá que consignar que en esa fecha Casagemas bebía excesivamente y era adicto a la morfina, tenía un serio problema de impotencia y para colmo de males, era bastante poco agraciado según señalan los retratos que le hizo Picasso en esa época. Según señala Mailer, Casagemas, comenzó a perder la cabeza por este amor imposible y a beber más de la cuenta. Germaine, noche tras noche, se fue poniendo más esquiva y sarcástica a los caprichos contemplativos de Carles, tratando por todo los medios de zafarse de su desequilibrado pretendiente. No tardó mucho en aburrirse definitivamente y buscar el abrazo de otros hombres. Fue en este escenario crítico en el cual Picasso conmina a Casagemas a que vuelvan a Barcelona y después a Málaga a pasar las fiestas de fin de año. Al repecto Mailer precisa: "Al compartir la cama con una mujer por vez primera y ser incapaz de nada más que "acariciarla" empezó a venirse abajo hasta tal punto que Picasso, cada vez más inquieto por la cordura de su amigo, decidió volver a Barcelona con él" (1997, 66). A comienzos de 1901 Picasso se dirige a Madrid para trabajar como editor de la revista Arte Joven e invita a Casagemas a que lo acompañe. Sin embargo este desiste y promete volver con su familia a Barcelona. Obsesionado con Germaine, que es por el momento la dama de sus pensamientos (Cabanne, 1982, 118) le escribe en promedio dos cartas diarias pidiéndole matrimonio (Mailer, 68); al no tener respuesta de esta decide tomar subrepticiamente un tren a París. Con la angustia del enamorado llega a la ciudad luz el 16 de febrero de 1901, vestido con un impecable traje de terciopelo verde y una rosa roja en el ojal y en la misma estación de tren donde sus amigos y Germaine Gargallo lo esperaban, le pide a esta de rodillas y con la rosa roja en la mano, que sea su esposa. Ella una vez más se niega entre carcajadas. Casagemas herido ya de muerte por las palabras de su amada, consigue al menos que la noche siguiente, a modo de despedida, Germaine lo acompañe a cenar con todos sus amigos. A la hora del bajativo, mientras todos reían y bebían alegremente, con Germaine sentada a su lado, Casagemas tintineó el cristal de su fina copa de vino para llamar la atención de la mesa, se levantó ceremoniosamente y del bolsillo izquierdo de su chaqueta sacó una pistola, mientras aterrorizada Germaine se escabullía por debajo de la mesa para protegerse detrás de Pallarés. Este apenas alcanzó a desviar la dirección de la pistola antes de que Casagemas disparara a Germaine, gritándole a voz en grito: "Voilá pour toi!". Pallarés oyó una explosión ensordecedora y sintió cómo la frágil mano que se apoyaba en su hombro caía delicadamente al suelo. Casagemas, al contemplar el cuerpo inerte de su amada situó el cañón del arma en su sien derecha y sin cerrar los ojos gritó nuevamente: "Et voilá pour moi!" y se descerrajó un tiro, cayendo de bruces en los brazos de la Gargallo. A los minutos, "Germaine se incorporó y, llorando a lagrima viva abrazó y besó a Pallarés, mientras le rogaba que le perdonara por lo que había hecho: había representado su papel en la comedia a la perfección" (Palau i Fabre, 1980, 212). Según consigna el parte de la policía de París, el domingo 17 de febrero de 1901, aproximadamente a las 9 PM, Carlos Casagemas se suicidó en L'Hippodrome Café, 128 Boulevard de Clichy, en París, Francia, al pegarse un tiro en la sien derecha. Picasso se encontraba en Madrid y se enteró a los pocos días de la muerte de su amigo. La noticia conmovió a toda su generación, pero en especial a él. Según le confesó a uno de sus biógrafos, Pierre Daix, muchos años después, "Me puse a pensar pintar en azul al pensar en la muerte de Casagemas" (cit. en Leal-Piot-Bernadac: 2000, 51). RETRATOS PARA UN SUICIDIO El ciclo de Casagemas alude a una profundización psicológica de Picasso ante la muerte, en la densidad de un mundo subterráneo (Golding, 1994, 214), paralelo al del sufrimiento, la demencia, el patetismo y la pobreza que presenció en el París de comienzos del siglo XX (Podoksik, 1996, 32). El pintor malagueño habría reafirmado la condición testimonial de su obra, al señalarle en su momento a una de sus amantes que pintaba al igual que otros escriben su autobiografía: "Mis telas, acabadas o no, son las páginas de mi diario" (Gilot, 1965). Ciertamente, las obras de Picasso sobre la muerte de Casagemas no solo inauguran el período azul del pintor malagueño y el valor taumatúrgico de estas, en cuanto a exorcizar el espectro del suicidio de Casagemas, del cual se siente en cierta manera responsable (Battistini, 2000, 26), sino que también le permiten elaborar el "duelo" y la consiguiente "melancolía", imprescindibles para dar curso a la profunda tristeza que lo embarga: "En el duelo, lloramos a los muertos, en la melancolía, morimos con ellos" (Leader, 2011, 15). Lo particular de los retratos pintados por Picasso del rostro del difunto Casagemas, radica en que el pintor malagueño los realiza de memoria, a partir del relato recibido, pues estaba en Madrid cuando Casagemas se suicida. Picasso no asiste a las exequias fúnebres, ya sea por pena, por culpa, o simplemente como señala Foucault respecto al suicidio, por la "perplejidad" (1987, 168) que ocasiona. Por lo tanto no vio jamás a su amigo muerto. En mayo de ese mismo año, dos meses después del suicidio, regresa a París para preparar su primera exposición en la galería de Ambroise Vollard y se instala nada menos que en el estudio de Pallarés, en el 130 del Boulevard de Clichy, donde Casagemas había pasado su última noche. Al poco tiempo de llegar a París no tuvo reparo alguno en entablar una relación amorosa con Germaine, para sorpresa de todos sus amigos, la cual ya a esas alturas se encamaba con el escultor catalán Manuel Hugué, que había estado en la mesa de Casagemas la noche de los disparos (Mailer, 75). El 24 de junio de 1901 en la Galeria Vollard, a casi cuatro meses del suicidio de Casagemas, Picasso inaugura su primera exposición, que será todo un éxito y le hará ganar bastante dinero, el cual gastará junto a la Gargallo con total desparpajo, en noches de lujuria empapadas en absenta. Es entonces, después de meses de haber ocurrido el suicidio de Casagemas que este aparecerá en la lúbrica conciencia de Picasso, para recordarle su triste destino. Picasso comienza su mentado "período azul" con el suicidio de Casagemas, pero por cierto también, bajo las sábanas de la cama de la Gargallo. Una de las formas de entender este tórrido romance, es lo que nos explica Freud en Duelo y melancolía, en cuanto a que la melancolía –a diferencia del duelo–, radica el "objeto de su pérdida" en el inconsciente, interrogándose a su vez por "lo perdido" ( 1917, 3). Esta pérdida, según Freud, también arrastra "acusaciones contra el yo", por lo tanto la escandalosa escenificación del romance con la Gargallo sería una más de las etapas de la "melancolía picassiana" por la muerte de su amigo, en la cual asumirá la abyecta figura de lo "indigno, egoísta, deshonesto, despreciable y moralmente condenable" (3-4). También habrá que considerar, sobre este idilio, que en lo "prohibido" radica la razón del erotismo, tal como señala Bataille (1985), y en la transgresión del interdicto su pasión: "si la unión de los dos amantes es el efecto de la pasión, esta apela a la muerte, al deseo de asesinato o de suicidio, lo que designa a la pasión es un halo de muerte" (35). El asunto se complejiza más aún con lo que señala Norman Mailer, en cuanto a que no es de extrañar que Picasso y Casagemas hayan frecuentado esa tierra de nadie que existe entre la heterosexualidad y la homosexualidad, más allá de los patrones andaluces de machismo con que cargaba el pintor; sin embargo, sostiene el escritor norteamericano, que una de las razones principales de Picasso para seducir a la Gargallo tenía que ver con el hecho de conocer carnalmente a la viuda nominal de su amigo, de encontrar a Casagemas en el deseo de este: en el cuerpo de la amada, "...aquello era también un acto de amor; puede que incluso haya sido una especie de expiación, fornicar con Germaine era invocar a Casagemas más que disiparlo" (Mailer, 1997, 77). Señalaba Apollinaire que "Picasso estudia un objeto como un cirujano disecciona un cadáver" (cit. en Cirlot, 2007, 48). Pues bien, el cadáver de Casagemas debió de haberse constituido en Picasso –como señala Kristeva–, en aquella "mierda", incomoda mezcla de desecho e impureza, que "apenas soporta la vida con esfuerzo" (2006, 10). Brutal, por decir lo menos, es el primer retrato que pinta Picasso del rostro de su amigo Casagemas muerto. Indudablemente, como lo han visto múltiples autores, este primer retrato de Casagemas tiene la impronta de Van Gogh. Hacía 10 años que Vincent había muerto y a los pocos días del suicidio de Casagemas, en marzo de 1901, se inauguraba en París, en la Galería Bernheim-Jeune, la retrospectiva de Van Gogh más famosa de todos los tiempos (Beujean, 2005, 90). Es indudable –y así lo atestigua La muerte de Casagemas (Lámina 1)– que el pintor malagueño debió de asistir a esta exposición, que fue un suceso no solo en París sino en toda Europa. El hecho es que Picasso va a pintar esta primera obra, recién un mes después de inaugurada su exposición con Vollard, cinco meses después de la muerte de Casagemas. En este contexto se hace relevante el tiempo transcurrido desde el fatal episodio a la realización de este primer retrato, por cuanto podemos inferir que en Picasso operó una decantación del modelo, esto es, una re-contextualización de lo ocurrido, una síntesis a modo de epitafio del recuerdo de su amigo, unido a todos los acontecimiento que rodearon su muerte. Casagemas es Van Gogh inmolado en su pasión, así lo atestigua la coincidencia en sus destinos, así lo atestigua la manera de esta pintura con fuertes y gruesas pinceladas que hacen saltar los azules, rojos y negros con los amarillos de la luz de la vela, otorgándole al rostro del difunto un dramatismo sin igual; sin embargo hay un algo más terrible en esta pieza, otorgándole protagonismo, no a la muerte en sí, sino más bien al detalle por el cual esta acaeció: un "hoyo negro" a causa de la bala, una mancha brutal e ingrata pende sobre la sien derecha de Casagemas y vacía su figura. Precisa Bataille respecto al vacío de la muerte: "ese vacío se abre en un punto determinado. Es, por ejemplo, la muerte la que lo abre: es el cadáver en el interior del cual la muerte introduce la ausencia, es la podredumbre vinculada a esa ausencia" (1985, 85). La Muerte de Casagemas, Pablo Picasso. Es un extraño fragmento en la historia de la pintura lo que pinta Picasso. Esta herida en la sien de Casagemas de seguro está avalada por las llagas del Cristo muerto de Messina que cuelga en los muros del Museo del Prado. Sin embargo, aquí sobre la carne no sobreviene la crística llaga, la roja sangre brilla por su ausencia y todo es azul y negro en este hoyo de bala. La carnes devienen gélidas, definitivamente la podredumbre como el vacío acontecen pálidos en Picasso. Sin embargo otro hoyo devendrá de esta primera obra, una "vagina incandescente" (Palau i Fabré, 1980, 210), a modo de vela, iluminará el cadáver del suicida. A su vez, en esta misma línea, Mailer señalará una "vagina-hoyo" de doble condición, en la cual la polaridad aflicción y concupiscencia se encuentran, tanto en la vagina materna dadora de vida y de luz, como así en la de la amante destructora de la misma: "Picasso no encuentra obstáculos para dar a entender que no solo venimos al mundo a través de la vagina, sino que también podemos ser destruidos por una, para acabar siendo llorados por otra" (Mailer, 1997, 85). El asunto de la Gargallo adquiere aquí particular relevancia, por cuanto Picasso inexplicablemente modificará el primer retrato de La Muerte de Casagemas y pintará otro sobre cartón, en el cual borrará el hoyo a bala en la sien de su amigo y titulará Casagemas en su ataúd (lámina 2). Señala Bataille (2000), que es rasgo humano procurar alcanzar el punto más lejano del "terreno fúnebre" y que: "por todas partes borramos las huellas, los signos, los símbolos de la muerte, a costa de incesantes esfuerzos. Llegamos a borrar incluso, si es posible, las huellas y los signos de esos esfuerzos" (99). Si en La Muerte de Casagemas Picasso hace ostentación del detalle significativo, de la evidencia brutal de lo ocurrido, del "hoyo" en la sien de Casagemas que grita el nombre de Gargallo a los cuatro vientos, en Casagemas en su ataúd Picasso silencia la evidencia suicida en el cadáver, –cubriendo con pintura el hoyo a bala–, para dejar reposar a su amigo en la fría muerte como uno más. El azul cadáver impertérrito oculta con su gelidez toda evidencia de lo ocurrido y, por cierto, el nombre de la causante. El "hoyo a bala" en la sien es "mácula" –como señala Lipovedsky respecto al suicidio–, que delata y condena el "acto indigno" (2012: 84) del inmolado. Ya no hay aquí vela vaginal ni el agujero sexual o criminal; el detalle ha sido hipostasiado por el frío y neutro velo de la muerte. El homenaje se hace solemne y general. Casagemas en su ataúd, Pablo Picasso. Pero también el "hoyo" es Germaine, es su presencia en el fatal destino del amante desencantado, es la huella permanente que recuerda a Picasso que está durmiendo con la causante de la muerte de su amigo. Picasso no querrá más imaginar a Germaine –su ferviente amante–, como un gran agujero en la frente de su amigo; sin embargo este "hoyo" no desaparecerá sino que transmutará y al tiempo Picasso lo llevará a nuevas disposiciones dentro de otras obras en las cuales volverá a tratar el tema de la muerte de Casagemas. Precisa Mailer, "Picasso está a punto de entrar en la depresión más oscura y larga de su vida" (86), pero agregado a esto, también a uno de los periodos más fértiles de su pintura. ¿Por qué Picasso pinta una segunda versión, sin el agujero de bala en la sien de su amigo? ¿Lo habrá hecho por Germaine Gargallo o simplemente por un profundo sentimiento de culpa? ¿A dónde se fue aquel hoyo negro? CASAGEMAS QUE ESTÁS EN LOS CIELOS Picasso se hace amante de Germaine Gargallo cuando el cuerpo de su amigo "aún estaba tibio", y quizá por eso tapa el hoyo a bala con una palidez maldita en la versión Casagemas en el ataúd. Señala George Bataille que: "hay, necesariamente vinculado al momento de la voluptuosidad, una ruptura menor evocadora de la muerte: en contrapartida, la evocación de la muerte puede entrar en la puesta en marcha de los espasmos voluptuosos" (1985: 149). Aún así, hay un "hoyo" sin tapar, un hoyo por el cual respira y se fuga, esquivando la voluptuosidad de Picasso, el drama de Casagemas. Picasso sabe que ese hoyo es el del sentido de la vida y el vacío que deja la muerte, de la cual es tributaria la pintura desde siempre. Picasso pintará una nueva obra en torno al suicidio de su amigo, titulada Evocación, el entierro de Casagemas (lámina 3), en la cual desplegará el valor taumatúrgico de la pintura, regalándole a su amigo un nuevo funeral. De la sien derecha tapada por Picasso en Casagemas en el ataúd, volverá a emerger debajo del pálido empaste azul, como una maldición, el "negro hoyo" del balazo, pero esta vez de diferente forma. Allí, en la oquedad donde todo era oscuridad y deyección mortuoria, cual mago, Picasso hará aparecer de su paleta un cielo prostibulario donde coloca a su amigo, un cielo amable, en directa escala a la morfina, a la absenta y a los lupanares donde los dos amigos desarrollaron su amistad. Como señala Carlos Gurméndez, "el deseo es el cuerpo que se hace pura materialidad ansiosa..." (1986: 227), y es justamente en esa pura materialidad pictórica donde Picasso, para evacuar el vacío de la ausencia de su amigo, le otorga otra vida, poniéndolo en medio del deseo y el placer. No hay que olvidar que este asunto de la "trascendencia del cadáver" no debió ser menor para la familia de Casagemas, en cuanto a que los suicidas "no se van al cielo", precisamente. El suicidio ante todo es un crimen social que aparece como "un signo de cobardía frente a las dificultades de la vida". Hay que entender que dentro de los valores emergentes de la modernidad, aun permanecía la acendrada creencia de que "el hombre que pone fin a sus días no es solo inmoral porque se desentiende de sus obligaciones hacia la colectividad sino porque se sustrae a un deber individual absoluto" (Lipovetsky, 1994, 85). Será justamente en este contexto de vacío, del no lugar del cadáver del suicida, donde las almas vagan en pena, donde Picasso le construirá y le regalará a su amigo un cielo puto, "blasfemo" (Golding, 214), plagado de meretrices, hecho para fornicar permanentemente. Evocación (El entierro de Casagemas), Pablo Picasso. Museé d ́art Moderne de la Ville de Paris. En Evocación (lámina 3), el cuerpo de Casagemas amortajado de blanco, listo para ser depositado en un mausoleo, yace como dormido en el suelo, mientras es llorado por múltiples mujeres de negro. En un plano superior, Casagemas en su semental blanco, se eleva al cielo con los brazos en cruz como un Cristo, mientras de su cuello pende Gargallo desnuda. Las putas, todas dispuestas, esperan al suicida en el único cielo posible, el del placer eterno. El "hoyo" se ha consumado en su trascendencia, iluminándose con otros sentidos. Picasso ha ritualizado nuevamente la muerte de su amigo y lo ha llevado donde los suyos, a una nueva vida de voluptuosidad. Más que un "hoyo negro", Evocación es un nicho azul donde Picasso pone a Casagemas, para lo cual ha vaciado de contenidos el cielo, para darle a su amigo otra mejor vida. A propósito del duelo, señala Dorian Leader: "Matar a los muertos es una forma de aflojar los lazos con ellos y de situarlos en un espacio diferente, simbólico. Tal vez entonces se vuelva posible comenzar a forjar nuevos lazos con los vivos" (2011, 113). En la primavera comenzó el cuadro La vida (lámina 4), uno de los mayores y más complejos lienzos de su época azul, considerado su trabajo más importante de estos años, obra de un simbolismo inusualmente oscuro. Esta pieza nos muestra un nuevo desplazamiento del hoyo a bala en la sien de Casagemas y tiene justamente como protagonistas a su amigo muerto, esta vez junto a la Gargallo. Picasso ha pintado La vida contraponiendo dos grandes temas de la pintura: el de la pareja desnuda, de pie y enlazada, y el de la majestuosa maternidad pobre, cubierta con un manto y los pies desnudos. Picasso pinta al hombre de la pareja con particulares rasgos: "el impotente Casagemas. Un varón capaz de amar hasta el extremo de quitarse la vida, pero negado por la naturaleza para engendrar hijos en cuerpo de mujer" (De la Puente, 1991, 199), junto a su "amada" Germaine. Dos personalidades tiernas y delicadas que se abrazan frágilmente. Es un abrazo triste también, donde la desnudes no preludia pasión alguna. El azul invade la escena y presagia el trágico fin de los amantes. Casagemas con un tapa rabo es un Cristo viviendo los últimos minutos de su martirio. Al frente de la pareja está la figura de la maternidad –icono sistematizado por Picasso durante toda su vida–, con un niño que plácidamente duerme en sus brazos, inocente de lo que el destino le traerá. Con su perfil severo y estatuario la mujer-madre que aquí aparece como especie de retrato del dolor, se contrapone a la figura de los amantes –y aquí lo trágico de la representación–, figura que debieran representar la felicidad. En La Vida, la mujer desnuda se apoya ensimismada y pensativa en un hombro de él, mientras Casagemas, a través de un forzado gesto con la mano, señala lo que han sido y serán: una niñez necesitada de cobijo y de regazos y una madurez camino de la ancianidad. La representación hace referencia de esta manera a la antigua vanitas cristiana, aquella que se pintaba con el título de las tres edades y que incluían la niñez y la adultez, a las cuales se añadía la muerte o la vejez, mostrando el espantable pellejo de su decadencia corporal. Paradójicamente las miradas de los personajes "no se encuentran y se pierden en un vacio desolador" (Warncke, 2002: 103). Picasso ha desplegado esta obra en el contexto de un taller de pintor, donde otros dos cuadros en un segundo plano, conforman un coro doloroso de figuras que preludian el trágico destino del suicida. Un primer cuadro de este dramático fondo evoca la tristeza de la soledad y el otro, encima de él, el consuelo del calor humano. Picasso, según consignan sus biógrafos, realizó cuatro bocetos preparatorios para el cuadro La vida, variando la composición de las figuras al menos dos veces; cabe destacar que la figura masculina, que empezó siendo un autorretrato –he aquí lo relevante–, acabó siendo una representación de su amigo Carles Casagemas. Señala Pellicer (1981) que "Aquí no hay una lectura argumental del tema. No es, como diría una lectura superficial, la escena de los amantes sorprendidos por la mujer legítima. Es más bien una confrontación entre el romanticismo que no piensa en el futuro y la realidad gravosa y dura. Será por lo tanto, en este sentido, que se habrá de pesquisar esta operación llevada a cabo por Picasso sobre la apariencia del protagonista. Fenomenológicamente el "encubrimiento", el "recubrimiento" y el "descubrimiento" en estas obras sobre Casagemas serán tres categorías de un síntoma reiterativo y de una operativa pertinaz en procura de ritualizar el duelo y la melancolía, que a su vez serán el "llenado ante el vacío de la muerte", o "la lucha ante el espanto del sinsentido frente a la dramática apariencia del cadáver de su amigo". En este dirección hay que precisar, como señala Donald Winnicot, que "el vacío es un requisito previo del anhelo de recibir algo dentro de sí", es decir que el vacío primario significa, simplemente un, "antes de empezar a llenarse" (Winnicot, 1974,119). Será por lo tanto en esta trayectoria —la del "hoyo a bala" en la sien de Casagemas—, que Picasso se guiará para llenar de sentido, tanto físico como síquico, el vacío producido por el suicida. Al igual que el síntoma o la apariencia en la fenomenología de Heidegger, Sigmund Freud encontrará en "lo ominoso" 1 (heimlich) –que también será traducido como "lo siniestro"–, aquel objeto familiar que esconde algo, donde la verdad se encuentra velada, y que al aparecer cambia de cualidad, convirtiéndose en algo terrorífico (Cattaneo, 2011, 4). Será justamente bajo aquella "apariencia" en la obra La vida, donde habitará lo clandestino en Picasso como "doble". Ominoso en grado supremo –señalará Freud–, es lo que refiere a la intimidad con la muerte, los cadáveres y el retorno de estos a la vida. Es justamente en este escenario donde la figura del doble2 adquiere a su vez un "doble sentido". El "hoyo a bala" se ha desplazado una vez más y ha devenido como escena y rostro –nada menos que del propio pintor–, que esta vez, a diferencia del pálido pigmento azul que cubrió el balazo en Casagemas en su ataúd, ha sido cubierto, en un segundo movimiento, con el rostro del propio Casagemas, instaurando "sobre" el rostro de Picasso y "bajo" el rostro del suicida la figura de un "doble", de un "uno mismo que es otro". Paradójicamente y de igual forma, La vida está pintada sobre otra famosa obra de Picasso, que se buscó durante mucho tiempo y que se creía pérdida: Últimos momentos. Fue justamente esta obra la que Picasso había presentado a la Exposición Universal de 1900 y que lo llevó a viajar a París por primera vez con su amigo, dando comienzo al trágico affair Gargallo-Casagemas. Cabe precisar qué Últimos momentos representaba curiosamente a un "moribundo en su lecho de muerte" (Warncke, 2002,108). Una vez más "lo que cubre descubre", como una operación semi-ciega del artista en cuanto se desplaza precariamente por el vacío de la muerte y cubre subrepticiamente de nuevos sentidos a personajes y situaciones. TRES HOYOS PARA UNA BALA (CONCLUSIÓN) Picasso no solo era consciente de los hoyos, agujeros y concavidades en su obra, sino que, además, conceptualizó sobre ellos. Brassaï (2002) fotografiará la escultura Cabeza de Muerto (lámina 5) de Picasso en septiembre de 1943, y señalará con admiración: "Una obra sobrecogedora. Es más una cabeza monumental petrificada con las órbitas vacías, la nariz carcomida, los labios borrados, que un esqueleto descarnado y gesticulante. Es como un bloque de piedra errante, comido de cavidades" (77). Picasso siempre mostró fascinación por los agujeros, puntualizando que "el arte es el lenguaje de los signos". En una conversación que tendrá el mismo Picasso con Brassaï en 1946 y a propósito de unas fotos de grafitis callejeros, el malagueño le comentará: "Fíjese en esos ojos. Son hoyos profundos cavados en la pared. Pero algunos parecen combados, como si estuvieran en relieve. No es un efecto óptico; se ve perfectamente que son agujeros. Lo que sabemos influye en nuestra visión". Cabeza de muerto, Pablo Picasso. Un balazo es homologable a la expresión «pegarse un tiro», cuyo resultado es un "hoyo de bala". Un agujero tiene algo traslúcido que no tiene un hoyo. Un agujero deja pasar algo, al menos la mirada a través de él. El agujero, por lo general, sorprende al unir, ya sea por intención o accidente, dos realidades colindantes; por el agujero pasa la luz o al menos rebota esta en su "fondo". El hoyo, sin embargo, es inescrutable y abismal, porque es ciego. El hoyo es pura oquedad y lleva en sí la fosa mortuoria, la oscuridad de la cavidad que ciega la mirada en lo más profundo de sí. Como señala Edmund Burke (2010), para que en general una cosa sea muy terrible es imprescindible que sea oscura (87). La asociación de lo oscuro con lo terrible apunta a que en la profunda oscuridad se pierde toda referencialidad, quedando el sujeto a la deriva: "podemos caernos a un precipicio al primer paso que demos" (180). El hoyo es oscuridad y también negrura y las dos condiciones son dolorosas naturalmente (181). Es fuerte y dolorosa la palabra agujero, pero aún más la palabra hoyo, por cuanto esta contiene algo vil y también soez, sobre todo cuando refiere a un "hoyo de bala en la sien de un suicida». Hay algo insondable en las expresiones "hoyo de bala" y "suicida", que se conjugan dramáticamente con las palabras "oscuridad" y "negrura". En esta conjunción se oculta lo atroz y los sentidos se fugan indefectiblemente rumbo a la nada. Es justamente este "vacío de la muerte", homologable a un hoyo aterrador donde habitan la oscuridad y negrura, lo que determina la recurrencia melancólica de Picasso de pintar a su amigo una y otra vez. Es pertinente aquí la reflexión de Leader, que afirma que: "La persona amada perdida se convierte en un hueco, un vacío siempre presente a cuyo apego el melancólico no puede renunciar" (Leader, 177), a no ser que ritualice e incorpore al muerto en sí mismo a través de su obra. El balazo o el "hoyo a (o de) bala" en la sien de Casagemas produce un vacío profundo e insondable que va más allá del cuerpo del suicida, produciendo una macabra ausencia: "es el cadáver en el interior del cual la muerte introduce la ausencia, es la podredumbre vinculada a esa ausencia" (Bataille: 1985). Será entonces, desde este dramático "vacío", que Picasso elaborará su "duelo" –llorando a su amigo–, con la consiguiente "melancolía" –de morir con él–, dando comienzo a su mentado período azul. Picasso era consciente de los "desplazamientos" en su pintura que cubren y descubren (Malraux, 1974) en pos de un sentido, como así, que no necesariamente lo que comenzaba terminaría según lo esperado, importando poco la voluntad del artista (Kanweiler, 1955). El arte es para el pintor malagueño, un proceso de muertes acumuladas, una suma de "destrucción" y no un simple acto de "creación", y el arte es el camino seguido por el cerebro en la materialización de un anhelo. Podemos reflexionar que Picasso ve la muerte como un principio de desplazamiento, donde nada se pierde, donde "el rojo que he quitado de una parte se encuentra en alguna otra parte" (Zervos, 1935, 173). Será entonces, como de esta operación nostálgica del artista malagueño sobre la "herida de muerte" en la sien de Casagemas, se derivarán tres "hoyos simbólicos" o "desplazamientos del vacío" en las obras respecto a este episodio, los que remitirán a su vez, a tres cuerpos y contextos diferentes, en los que Picasso procurará construir un sentido para la trágica desaparición de su amigo. El primer desplazamiento se dirigirá al espacio de la amistad o philía de Picasso y Casagemas, y se referirá al vacío dejado por la pérdida brutal del vínculo, el que será plasmado magistralmente en toda la serie inspirada en el suicidio de su amigo. Pero será en Muerte de Casagemas (lámina 1), específicamente, donde el "hoyo a bala" en el retrato del cadáver del suicida atestiguará la brutal pérdida. Este "hoyo negro" tomará cuerpo y se desplazará virulentamente en múltiples imaginarios dentro de la obra del pintor malagueño. La muerte devorará los sueños de juventud y la "complicidad" de los amigos y pondrá fin a la juventud aventurera de Picasso, consolidándolo en una pintura azul, sombría y trágica (La comida del ciego, La celestina, Los pobres a la orilla del mar, El viejo guitarrista ciego, El viejo judío, etc.). Un segundo movimiento estará dirigido al eros, entendido este como aquel lugar de la consumación carnal del deseo. Este lugar no es otro que el del deseo de su amigo, personificado en la figura de la Gargallo. En su ardorosa relación post-morten con Germaine, Picasso unirá su pasión y tristeza en torno a la figura de la "muerte" de su amigo, entendida esta como "continuidad" en la cual se funden uno con el otro en el acto sexual, al modo de una pequeña muerte (petit morte), una pequeña muerte evocadora de la gran muerte (Bataille). Será en este espacio, ante el vacío producido por la ausencia del "pretendiente" Casagemas y su incapacidad en sus afanes amorosos, desde donde emergerá un brioso Picasso "amante", dispuesto a reivindicar, plasmar y consumar con la Gargallo, lo que su amigo no había logrado. Sin duda, la obra que mejor encarna este desplazamiento es Casagemas en el ataúd (lámina 2), segunda versión sobre el cadáver del suicida, en donde ha desaparecido la huella del balazo en la sien, y su posible causa. En tercer lugar, el hoyo a bala se desliza en esta trama simbólica, aunando los dos espacios anteriores para conformar lo "sagrado", entendido como aquel espacio de sentido – tanto físico como psíquico-, donde es posible la vinculación con los muertos. El verbo sacrare significaba en el pasado "consagrar" y remitía a una operación previa, a través de la cual se ponía en valor trascendente una cosa o lugar. Para Mircea Eliade (1981) lo sagrado es aquella experiencia que refiere a la fundación de mundo desde donde surge desde lo trivial lo excepcional3 (hierofania). En este sentido, será justamente desde la pintura y su capacidad taumatúrgica que Picasso hará del cadáver de su amigo un "cuerpo de trascendencia", en donde lo excepcional ritualice y a la vez sea ritualizado. A este respecto resultan clarificadoras las obras: Evocación, el entierro de Casagemas, en la cual Picasso le construye en el cielo un altar a su amigo muerto y La vida, en donde el pintor malagueño trae a la vida por última vez a su amigo, para despedirse de él. Son iluminadoras aquí las palabras de Bataille (1985), que afirman que el hombre solo puede superar lo que le horroriza si es que puede mirarlo cara a cara. En lo que concierne a Picasso y su relación con la vida y muerte de Casagemas, es posible plantear que será bajo el gobierno del duelo y la melancolía, que, más allá del período azul, inclusive, mirará cara a cara la muerte y exorcizará una y otra vez el "vacío" producido por la pérdida de su gran amigo.
RESUMEN: En este número monográfico dedicado a la sociología del saber y de la ciencia intentaremos demostrar que para la creación y difusión de un determinado ámbito del conocimiento es necesario que se constituyan unos grupos corporativos especializados, que serán los encargados de su elaboración y transmisión, y que la dinámica interna de esas propias comunidades puede poner trabas y establecer los límites de cada conocimiento específico. De entre las mil maneras de las que podríamos habernos servido para abrir el debate, en esta "Presentación" nos ha parecido sugerente hacerlo con una breve exposición de la trayectoria profesional del filósofo francés Auguste Comte, centrándonos particularmente en sus relaciones con dos de las grandes instituciones del saber francesas de la primera mitad del siglo XIX, la École Polytechnique y la Académie des Sciences de Paris, y estableciendo los inevitables paralelismos con el cursus honorum de dos de sus grandes enemigos intelectuales, François Guizot y François Arago. En la segunda parte del artículo se presenta un pequeño resumen de cada una de las quince contribuciones que configuran el presente monográfico. PALABRAS CLAVE: Sociología del conocimiento, comunidades especializadas, historia intelectual contemporánea, historia de la sociología, historia de la filosofía, Comte, Auguste. Los investigadores y los profesores universitarios deseamos saber. El saber nos produce placer y a su búsqueda dedicamos una parte muy importante de nuestras vidas, aprendiendo habilidades y destrezas a fin de crearlo y desarrollarlo en el marco de cada una de nuestras especialidades. Sin embargo, como representantes del Homo academicus que somos, tal y como señalara el sociólogo francés Pierre Bourdieu (1984), en el ejercicio de nuestra profesión nos enfrentamos a un sistema de deseo que oscila constantemente entre las dos fuerzas que según San Agustín rigen el alma humana: la libido sciendi y la libido dominandi. Al cabo de los años vamos atesorando un "capital simbólico", labrado, generalmente, tras ➢ PROFESOR/A (s.) Persona que transmite un conjunto de conocimientos. Vendedor de mercancías imaginarias que mediante el procedimiento de minimizar beneficios y maximizar costes (...) se desenvuelve racionalmente en el mercado universitario. grandes esfuerzos, merced una acumulación de méritos que pueden ir desde la publicación de libros, capítulos de libros, artículos de investigación o de divulgación científica, etc., la participación en proyectos y en contratos de investigación de especial relevancia, las actividades de transferencia de tecnología, el diseño y creación de patentes y modelos de utilidad, etc., hasta la recolección de "signos externos de saber", como por ejemplo la pertenencia a determinadas sociedades o a determinados consejos asesores de revistas científicas, la asistencia en calidad de ponentes a reuniones y congresos, la participación como evaluadores en comités de selección de las candidaturas a los principales premios o contratos de investigación, etc. Y es transitando por esta segunda vía donde el homo academicus corre el riesgo de experimentar la pasión por el poder, ya sea simplemente académico, en su versión más clásica, ya sea incluso económico y político, algo que hasta hace bien poco resultaba improbable, pero que ahora también pueden encontrarse al alcance de su mano, si realmente se lo propone y le acompañan las circunstancias (Goberna Falque, 1994; Bermejo Barrera, 2006a). El título de nuestro estudio introductorio remite a la división propuesta en 2001 por dos profesores británicos, Tony Becher, emérito de la Universidad de Sussex, y Paul Trowler, de la Universidad de Lancaster, quienes tuvieron la brillante idea de agrupar a sus colegas en dos grandes grupos, el de los "monjes" y el de los "cortesanos", en función de los intereses prioritarios que hallasen en el desarrollo de su profesión: los primeros, evidentemente, serían aquellos que se caracterizan básicamente por dar rienda suelta a su libido sciendi, mientras que para los segundos el estatus académico tan sólo sería una plataforma desde la que espolear su "sed de poder" (Becher y Trowler, 2001). La pertinencia de tal división, como no podía ser de otra forma, puede resultar polémica, habida cuenta que sin duda ha habido "monjes" en que algún momento de sus vidas han sido "cortesanos" y viceversa. En todo caso, nosotros la consideramos operativa y por ese motivo la vamos a utilizar como hilo conductor de nuestra presentación. ARQUETIPOS ENFRENTADOS: AUGUSTE COMTE, FRANÇOIS GUIZOT y FRANÇOIS ARAGO De entre las mil maneras de las que podríamos servirnos para abrir este monográfico dedicado a la sociología del saber y de la ciencia, nos ha parecido sugerente hacerlo con una breve exposición de la trayectoria profesional de alguien que reúne a nuestro juicio todas las características necesarias para convertirse en el arquetipo del "monje", el filósofo francés Auguste Comte (1798Comte ( -1857)), centrándonos particularmente en sus relaciones con dos de las grandes instituciones del saber francesas de la primera mitad del siglo XIX, la École Polytechnique y la Académie des Sciences de Paris, y estableciendo los inevitables paralelismos con el cursus honorum de dos de sus grandes enemigos intelectuales, el historiador y político François Guizot (1787-1874) y el matemático, físico, astrónomo y también político François Arago (1786-1853), arquetipos ambos de lo que entendemos por "cortesano". No nos cabe la menor duda que el lector (sobre todo si es miembro de la comunidad científica o universitaria) tendrá in mente sus propios modelos ideales para desempeñar sin tacha los papeles de "monje" y "cortesano", probablemente relacionados con su propia experiencia personal en el ámbito académico. También nosotros los tenemos, pero hemos considerado más ilustrativo, por lo que de paradigmático tiene su caso, relatar las circunstancias profesionales que le tocó vivir al que ha sido considerado, tras Descartes, el filósofo francés más importante de todos los tiempos 1, y sólo secundariamente las de sus dos antagonistas. Comenzaremos nuestro relato biográfico en el mes de febrero de 1831. Comte, que cuenta ya por entonces treinta y tres años de edad, decide a partir de ese momento consagrar seriamente parte de sus energías a la búsqueda de un empleo estable, pero su orgullo y su habitual falta de diplomacia lo llevan a protagonizar una serie de episodios encontrados con las altas instituciones educativas y académicas francesas, trufados además de continuas diatribas epistolares, nuevas separaciones conyugales de su mujer, Caroline de Massin, y la participación y posterior inculpación en la famosa revuelta republicana de 1834. De entre todo este rosario de infortunios sobresale particularmente el que se produce como consecuencia de la presentación de su candidatura para concursar a la cátedra de análisis y de mecánica racional de la École Polytechnique. Comte se cree con posibilidades porque la convocatoria coincide en el tiempo con la publicación del primer tomo del Cours de philosophie positive, un volumen que al estar dedicado íntegramente a la filosofía matemática debería permitir, a su juicio, "más que ningún otro tipo de trabajo, apreciar JUAN R. GOBERNA FALQUE especialmente la capacidad didáctica" (Sernin, 1993, 138). Una desmesurada autoestima y un análisis ingenuo del funcionamiento del sistema de selección del personal de la École le impiden apreciar las escasas o nulas posibilidades de conseguir el puesto, dado que, para su desgracia, Henri Navier, un antiguo protector suyo, trece años mayor que él, también concursa a dicha plaza 2. El 7 de marzo de 1831, tras haberse consumado el fracaso, le escribe una carta al presidente de la Académie des Sciences de Paris, en la que se queja en términos muy severos contra la sección de geometría haciendo especial hincapié en lo que a su juicio ha constituido una demostración palpable de endogamia: "Debo señalar expresamente esta violación directa de deberes académicos de la parte de la sección de geometría y protestar contra la molesta influencia que puede ejercer un precedente tan extraño, en el interés de todos los científicos cuya vida solitaria no los pone por lo regular en contacto individual con los miembros de una sección determinada de la Academia" (cit. en Sernin, 1993, 138). No obstante, el propio Navier, que no es rencoroso y conoce de primera mano las dificultades del filósofo, lo nombra el 24 de diciembre de 1832 "pasante" (en francés, répétiteur adjoint) de análisis y de mecánica en la École. No es un puesto glorioso ni bien pagado (apenas dos mil francos al año), pero Comte no tiene más remedio que aceptarlo. Entre tanto, Comte abre otro frente (epistolar, en este caso), como consecuencia de una solicitud que le realiza al primero de nuestros "cortesanos", François Guizot 3, a la sazón Ministro de Instrucción Pública, a quien sugiere, a través de una carta fechada el 29 de octubre de 1832, que cree para él en el Collège de France "una cátedra de Historia general de las Ciencias físicas y matemáticas" (Sernin, 1993, 140-141). Al no tener ninguna respuesta por parte de Guizot, vuelve a la carga el 30 de marzo de 1833, conminándole a que evalúe el proyecto con la mayor brevedad posible: "Os confieso, señor, que a lo que yo le doy más importancia en este asunto es al hecho de que usted quiera tomar la decisión sin intromisiones" (Sernin, 1993, 142), dándole a entender que temía que fuese incapaz hacerlo por sí solo. Comte nunca le perdonará que lo hubiera ignorado de esta forma y da muestras de ello en el famoso prefacio personal que encabeza el sexto volumen del Cours de Philosophie Positive: "Cuando el señor Guizot vinculó su nombre a la peligrosa restauración de una academia que afortunadamente había sido suprimida por Bonaparte, la mayoría de mis amigos, e incluso de mis enemigos, pensaron que no se podía eximir de mi participación directa, aunque sólo fuese en virtud de mis trabajos iniciales en el ámbito de la filosofía política (...). En aquel entonces, prácticamente solo, comprendí que, por muy grande que fuese la mutua oposición que debiese existir, en efecto, entre estas diversas tendencias especulativas, su naturaleza metafísica común las reuniría siempre en mi contra" (Comte, Física Social,"Prefacio personal",476). Guizot, por su parte, evocando a Comte en sus Mémoires (1859), ofrecerá una perspectiva bien distinta del asunto y se referirá al filósofo positivista con un tono desdeñoso y altanero: "No lo conocía en absoluto y nunca había oído hablar de él. Lo recibí y departimos charla un rato (...). Su sinceridad, su devoción y su ceguera me inspiraron esa estima tan triste que se refugia en el silencio. Si hubiese juzgado oportuno la creación [de esta cátedra], jamás habría considerado, ni por un solo momento, concedérsela a él" (cit. en Sernin, 1993, 144). Un episodio de formidable trascendencia política complica aún más, si cabe, la complicada situación personal y profesional de Auguste Comte. En el mes de abril de 1834 los republicanos se sublevan en Lyón y, poco después, en París, donde se levantan barricadas en Le Marais. La insurrección acaba con la masacre de Transnonain y la detención de dos mil personas, entre los que se hallaba la plana mayor del partido republicano. El 28 de julio de 1835 un republicano exaltado, Giuseppe Marco Fieschi, dispara sobre el cortejo real desde un tejado en la rue du Temple; el rey sale indemne pero mueren dieciocho personas, entre ellas el mariscal Mortier. Nuevas medidas y leyes que afectan en septiembre a la prensa republicana y que culminan el 23 de enero de 1836 con la aprobación de severas condenas para los 164 republicanos procesados, entre los que se encontraba Armand Marrast, amigo y protector de Comte. Estos inculpados solicitan un Comité de defensa, en el que finalmente participan algunos ilustres abogados e intelectuales de la época, como Félicité de Lamennais, François Raspail, Hippolyte Carnot, Armand Carrel, Pierre Leroux, Auguste Blanqui, Armand Barbès y, por supuesto, Auguste Comte. Para su desgracia, Michel de Bourges, abogado de MONJES Y CORTESANOS EN LA ENCRUCIJADA DEL SABER la defensa republicana y ferviente revolucionario, decide escribir una carta abierta a los prisioneros como "portavoz" del Comité, en la que, entre otras lindezas, se afirma que "la infamia del juez constituye la gloria del acusado" (Sernin, 1993, 146). Las consecuencias de esta salida de tono no se hacen esperar, y tanto Comte como el resto del Comité son acusados de ultraje a la Haute Cour. Este proceso legal y el conocimiento directo de las disensiones internas del partido harán variar la opinión que se había formado de los republicanos durante su juventud, y una de las consecuencias de este capítulo será probablemente su futura aquiescencia al golpe de Estado del 2 de diciembre de 1852 que supondrá el ascenso al poder de Luis Napoleón Bonaparte y la consecuente instauración del Segundo Imperio. En enero de 1835, en el transcurso de un concurso a un puesto de geometría en la École Polytechnique, Comte defiende una memoria titulada "La cosmogonía positiva, incluyendo una verificación matemática de la hipótesis formulada por Herschel y Laplace para explicar la formación de nuestro sistema solar". La plaza es otorgada a Joseph Liouville, pero la inesperada muerte de Navier en el verano de 1836 deja libre uno de los dos puestos de análisis y de mecánica racional, circunstancia que le permite a Comte ser finalmente seleccionado para ocupar esta vacante durante dos meses. Su éxito en sus nuevas funciones es inmediato y ciertamente deslumbrante: el director de estudios, el físico Pierre-Louis Dulong 4, está dispuesto a apoyarle, y los alumnos están encantados con su nuevo profesor. Pero su felicidad dura muy poco, ya que el 24 de octubre de ese mismo año, tras la pertinente deliberación, la Académie des Sciences de Paris decide que sea Jean-Marie Duhamel, compañero de promoción de Comte y testigo de su boda civil, quien ocupe el puesto interino. El 25 de julio de 1839 sale publicado el cuarto volumen del Cours de Philosophie Positive. Comte debe proseguir su periplo galo como examinador de la École Polytechnique. En sus cartas a sus esposa Caroline se refiere con frecuencia a su nostalgia de París y el cansancio que le produce este empleo. En cuanto a su situación profesional, este período está presidido por un nuevo fracaso: el fallecimiento de Siméon Denis Poisson 5 deja vacante la cátedra de análisis trascendente y de mecánica racional de la École, y a Comte no se le ocurre nada mejor, para reforzar su candidatura, que escribirle una carta a los miembros de la Académie des Sciences de Paris, fechada el 13 de julio, en la que exalta una vez más el espíritu de conjunto, aquel que, a su juicio, mejor lo definiría, enfrentándolo al espíritu de detalle que caracterizaría implícitamente a los representantes del Conseil de l'École. Naturalmente, amigos y conocidos le advierten que esta soflama supone un suicidio académico, a lo que el filósofo responde que a los cuarenta y dos años largos ya se es lo suficientemente mayor para dirigir sus propios asuntos. Tras esta declaración de guerra, la suerte de Comte está echada, y el 21 de agosto el Conseil opta por un candidato al que nuestro filósofo consideraba particularmente mediocre e incompetente: el matemático Charles Sturm 6. En el plano político, el viento tampoco sopla a favor de los postulados comtianos, pues nos encontramos en una época en la que la política estacionaria, contra la que Comte siente una especial animadversión, triunfa por doquier y va acentuando cada vez más el conservadurismo inherente al sistema político inaugurado en julio de 1830, como lo pone de manifiesto la sustitución de Louis Adolphe Thiers por François Guizot a la cabeza del gobierno francés, producida en octubre de 1840. Económicamente, la aristocracia industrial está viviendo una particular edad dorada, situación que contrasta crudamente con la del incipiente proletariado, pues los salarios siguen siendo muy bajos y las condiciones de trabajo realmente lamentables. Y es precisamente en este contexto en el que el socialismo, heredero de las teorías Charles Fourier, Pierre-Joseph Proudhon, Louis Blanc y, por supuesto, Henri de Saint-Simon, inicia su andadura en medio de la miseria en la que viven la mayor parte de obreros franceses. Pese a esta situación de polarización social y de sensibilización política, Comte se vuelve cada vez más indiferente a los movimientos políticos de su época, pues para él tan sólo tiene valor el poder espiritual de los científicos, el único que, tarde o temprano, estará capacitado para salvar a la sociedad occidental de todos sus males. Mientras tanto, Comte sigue dando muestras de autocomplacencia entre sus amigos y se felicita del desarrollo que va adquiriendo con el paso de los años su propia obra, en la que el volumen segundo es mejor que el primero, el tercero mejor que el segundo, etc. (Sernin, 1993, 178). Sin embargo, consciente del esfuerzo intelectual que había supuesto la redacción del cuarto volumen del Cours, y ante la amenaza de una crisis mental como la que le había JUAN R. GOBERNA FALQUE llevado al Hospital psiquiátrico del Dr. Esquirol en abril de 1826, se toma un descanso de algo más de nueve meses y no ataca el quinto hasta el 21 de abril de 1840. El sexto volumen del Cours, "que contiene el complemento de la parte histórica de la filosofía social, y las conclusiones generales" (Física social, 465-791), está encabezado por el celebérrimo "Prefacio personal", que Comte redacta en apenas tres días, los que van desde el 17 al 19 de julio de 1842. En esta prolija exposición, a medio camino entre la autobiografía y la vendetta académica, queda perfectamente de manifiesto hasta qué punto la vida y la obra comtianas de no pueden entenderse por separado. En él, Comte ofrece una serie de indicaciones biográficas de gran valor, como por ejemplo el contexto familiar, la educación recibida, el origen de su devoción por el estudio en general y por las matemáticas en particular, su anhelo de pertenecer al cuerpo de profesores de la École Polytechnique, etc., haciendo de paso alusión a asuntos más espinosos, como su relación con Saint-Simon (de quien había sido, en su juventud, secretario personal) o el episodio de crisis cerebral que sufriera en 1826, y conectando este conjunto de explicaciones en torno a su propio desarrollo vital con el de su doctrina positivista. Sin embargo, la parte más significativa del prefacio la constituye el furibundo ataque que Comte realiza contra los tres grupos que a su juicio se reparten el "dominio intelectual" contemporáneo, a saber, el de los teólogos, el de los metafísicos y el de los científicos, y cuyos miembros lo habrían perseguido y martirizado por ser el padre y fundador de una filosofía moderna cuyo poder envidiarían y temerían a un mismo tiempo. Así, acusa a los teólogos de haber sido los responsables de que no acabara sus estudios en 1816: Del mismo modo que está convencido de que esta misma inquina está en el origen de la inclusión de su obra en el Index Librorum Prohibiturum: "A medida que mi desarrollo mental se ha ido caracterizando definitivamente merced a la sucesiva aparición de los diversos volúmenes de este tratado, una inevitable decadencia oficial no ha impedido a mi respecto las malévolas manifestaciones de este partido incorregible que, desde hace cinco siglos, sintiéndose cada vez más incapaz de sostener ninguna verdadera discusión, todavía aspira, incluso desde la impotencia, a exterminar o a degradar a sus diversos adversarios filosóficos. Pese a su acostumbrada circunspección, la corte de Roma ha prorrumpido recientemente contra una obra que no estaba terminada una de estas ridículas censuras que han ido perdiendo hasta el extraño poder, todavía subsistente en el siglo pasado, de excitar la lectura de las obras prohibidas, y al respecto de las cuales el público actual ni siquiera se digna a informarse sobre tal proscripción" (Física social, "Prefacio personal", 472). Los metafísicos, por su parte, resultan mucho más peligrosos que los anteriores, ya que según Comte son más poderosos y han logrado aparentar una mayor flexibilidad y al mismo tiempo han conseguido postularse como los mejores valedores de progreso. Las críticas a este grupo las personaliza en la figura de François Guizot, al que acusa directamente de nepotismo: "Tras diversas tergiversaciones, el señor Guizot, quien ha fundado, a diestra y siniestra, para sus partidarios o sus admiradores, tantas inútiles o incluso nocivas cátedras, se vio arrastrado muy pronto, debido a sus rencores metafísicos, a dejar definitivamente de lado una innovación que podía honrar su memoria y cuyo valor natural había parecido comprender en un primer momento" (Física social, "Prefacio personal", 472). La escuela metafísica sería asimismo responsable de la escasa repercusión de su obra ha tenido en la prensa escrita, completamente sojuzgada a los intereses de sus miembros. Pero sus críticas más violentas las desata paradójicamente contra los representantes de su propia familia intelectual, aquellos que están llamados a constituir algún día, si- guiendo sus postulados, la clase dirigente, esto es, contra los científicos. Si bien hace distingos entre matemáticos y biólogos (quienes, por su parte, siempre le habían sido más bien favorables), Comte afirma que en líneas generales esta clase es la responsable directa de que durante años se le hayan negado los medios materiales necesarios para su subsistencia personal, a fin de impedir el digno desarrollo de su filosofía. Comte se despacha particularmente a gusto contra nuestro segundo "cortesano", François Arago 7, máximo responsable de la reorganización de la École Polytechnique desde 1830: "Actualmente, toda persona bien informada sabe que las irracionales y opresivas disposiciones adoptadas desde hace diez años en la Escuela Politécnica emanan sobre todo de la desastrosa influencia ejercida por el señor Arago, órgano fiel y espontáneo de las pasiones y de las aberraciones propias de la clase que este personaje lidera hoy en día tan deplorablemente" (Física social, "Prefacio personal", 470, nota). Y esta última bala va a parar directamente al corazón del editor del Cours, Bachelier 8, para quien Arago es algo más que un amigo, puesto que es uno de sus mejores clientes y estaba además a punto de procurarle un estupendo negocio: la reedición nacional de las obras de Pierre Simon de Laplace. Las consecuencias del "Prefacio personal" no se hacen esperar. Caroline Comte intenta por todos los medios impedir que su marido publique esta invectiva, que no les aportará más que nuevas miserias y su aislamiento académico definitivo. Comte se indigna y la acusa de querer convertirlo en una simple máquina de hacer dinero y prestigio social. Considera que si no está con él en esta difícil tesitura, es mejor que le deje: será la cuarta y última vez. Fiel al principio de su política positiva por el que el hombre tiene la obligación de mantener a la mujer, le ofrece a Caroline una pensión de tres mil francos, aproximadamente un tercio de sus ingresos anuales, pero, a cambio, y ante la amenaza de una nueva crisis cerebral, le solicita que permanezca en el domicilio conyugal hasta que termine la redacción del Cours. El 15 de junio de 1842 Caroline encuentra un modesto apartamento en el número 37 de la rue de Rochechuart, al que se muda definitivamente el 5 de agosto. Y el 9 de septiembre, una vez consumada la ruptura definitiva, le escribe a Comte una carta en la que afirma sin ambages: "De las dos manos que tengo, hubiera dado una porque ese prefacio no hubiera sido publicado" (cit. por Sernin, 1993, 203). Pero las secuelas van mucho más allá de la esfera doméstica, como era de esperar. En cuanto Bachelier lo lee, se precipita hacia el último y más famoso domicilio de Comte, situado en el número 10 de la rue Monsieur-Le-Prince, y allí le hace saber lo molesto e incómodo de su situación, sugiriéndole que al menos suprima las líneas que aluden al señor Arago. Comte le responde por carta, fechada el 11 de agosto, denegando tal petición, si bien le autoriza a anteponer un Aviso en el que el editor se desmarque de las opiniones allí expuestas. Sin embargo, lo que Bachelier escribe finalmente es una nota que va más allá de lo imaginado por Comte, pues en ella se reproduce literalmente un fragmento de una carta que ha recibido del propio Arago en el que éste exonera de toda responsabilidad al editor y de paso se reafirma en las decisiones académicas que ha tomado al respecto del filósofo: "No se inquiete, me ha dicho, por los ataques del señor Comte. Si éstos merecen la pena, responderé. El sector del público a quien interesan estas discusiones sabe perfectamente, por otra parte, que el mal humor del filósofo tiene su origen exactamente en la época en la que el señor Sturm fue nombrado profesor de análisis en la Escuela Politécnica. Ahora bien, el hecho de haber aconsejado, en el ámbito del limitado círculo de mi influencia, la elección de un ilustre geómetra y no de su competidor, en quien yo no veía títulos matemáticos de ningún tipo, ni grandes ni pequeños, es un acto de mi vida del que no podré arrepentirme nunca" (Física social, "Aviso del editor"). El incidente provoca un pleito judicial. Un miembro del Conseil de la École Polytechnique, Claude-Louis Mathieu, a la sazón cuñado de François Arago, mueve sus hilos en el transcurso del juicio y se deja ver por las oficinas del periódico Le National dando a entender que el futuro de Comte en esa institución estará definitivamente abocado al fracaso si éste prosigue su campaña de difamación durante la audiencia, una amenaza que va a cristalizar tan sólo cuatro meses después. Sin embargo, Comte va a salir victorioso de esta encrucijada. Tras oír a las partes, y considerando que "el señor Bachelier no se ha limitado a recusar de antemano la solidaridad de las aserciones del autor, sino que ha incluido JUAN R. GOBERNA FALQUE en él una serie de expresiones inconvenientes al respecto del señor Comte; y que dicho aviso no le ha sido comunicado previamente al señor Comte, quien sólo ha tenido conocimiento de él con la publicación de su volumen" (Física social, "Extracto del juicio celebrado el 29 de diciembre de 1842 en el Tribunal de Comercio de París"), el juez resuelve, con fecha de 29 de diciembre de 1842, darle la razón al filósofo y ordena la supresión del "Aviso del editor" y la rescisión del contrato de publicación de la obra, condenando además a Bachelier al pago de las costas del juicio. Más allá de la indignación que provoca en el editor esta resolución, el pretendido negocio ha resultado absolutamente ruinoso: la edición ha sido más cara de lo previsto, pues Comte redacta el doble de páginas que había pactado inicialmente, 4.712 en total, y en lugar de cuatro son finalmente seis los volúmenes publicados; y además, las previsiones de venta no se cumplen ni por asomo: en el almacén de Bachelier se acumulan 398 copias del primer volumen, 560 del segundo, 602 del tercero, 669 del cuarto, 871 del quinto y a fecha de 20 de noviembre de 1842 tan sólo se habían vendido 40 del sexto (Pickering, 1993, 558). Cuatro meses después de la resolución judicial del Tribunal de Comercio de París que daba la razón a Comte frente al editor del Cours se produce la elección de los examinadores de la École Polytechnique para el año 1843. El Conseil se reúne el 28 de abril y en lugar de elegir directamente a uno de los candidatos se designa una comisión ad hoc para que estudiar el caso. El 19 de mayo esta comisión reelige a Comte como examinador, pero en el transcurso de la deliberación llega además a un acuerdo para la implantación de un nuevo sistema de elección de cara a los siguientes años y que lesiona claramente sus intereses: a partir de 1844, los candidatos a ingresar en la École no podrán ser evaluados dos años consecutivos por el mismo examinador, de modo que la buena nueva de la reelección queda empeñada por el carácter estrictamente temporal (un año no renovable) que ésta implica. Comte, sin embargo, no es consciente de las consecuencias de esta decisión. Por una parte, está absolutamente convencido de que para entonces ya habrá obtenido "su cátedra"; y, por otra, no cree que los miembros del consejo se atrevan a quitarle su puesto como examinador. Así, el 1 de mayo de 1844 le escribe a su buen amigo el filósofo inglés John Stuart Mill 9: "No creo que tenga que temer verdaderamente nada, en cuanto respecta a mi situación presente, de la reelección anual a la que como de costumbre seré sometido este mes y de la que ni siquiera me voy a informar" (Gouhier, 1997(Gouhier, [1931], 197)], 197). Comte despierta abruptamente de su ingenuidad el 27 de mayo, fecha en la que el Conseil de l'École proclama una lista de tres candidatos entre los que no aparece su nombre. Sólo entonces decide exponer su situación ante las más altas instancias educativas e incluso obtiene una audiencia privada con el ministro, el mariscal Soult, con quien se reúne finalmente el 1 de junio, haciéndole entrega de una denuncia por escrito en la que acusa a la mayoría de los miembros del Conseil de prevaricación y se solicita una investigación oficial. Pese a los esfuerzos de sus amigos dentro de la institución, como Jean-Marie Duhamel, Gabriel Lamé o incluso el propio Louis Poinsot, y tras varias cartas y encuentros entre el mariscal, la École y Comte, llega el año 1845 y el Conseil desecha de nuevo su candidatura en beneficio de otro examinador. Frente a lo que pudiera parecer, ni sus preocupaciones cotidianas ni su exasperación son en principio de índole puramente crematística. A estas alturas, Comte contaba con la promesa que le había realizado Mill, quien, en previsión de sus futuras y más que probables dificultades, se había comprometido, en el mes de junio de 1843, a buscarle en Inglaterra las ayudas económicas que se le negaban en Francia. Dadas las extraordinarias circunstancias en las que Comte se encuentra tras la pérdida de su empleo como examinador, Mill se pone manos a la obra y expone su caso entre los simpatizantes positivistas al otro lado del Canal, obteniendo rápidamente respuesta: así, el 14 de agosto de 1844 ya ha conseguido seis mil francos merced a las aportaciones de George Grote, William Molesworth y Raikes Currie. Pan para hoy y hambre para mañana, puesto que esta especie de subsidio no puede ser eterno y, de hecho, se termina exactamente un año después, en agosto de 1845, para mayor enfado de Comte. La situación roza el esperpento en una carta que le dirige a Mill, en la que se permite desechar las alternativas que éste le propone (alojar en su casa a un estudiante o escribir algunas reseñas en revistas inglesas) e incluso le sugiere la prolongación del subsidio durante un año más (Gouhier, 1997(Gouhier, [1931]], 203). Lo que realmente le duele a Comte es el silencio ensordecedor con el que su obra es acogida en su propio país, en donde el Cours no ha tenido la más mínima repercusión en la prensa escrita. esta dinámica va a cambiar a finales de 1844, cuando, de pronto, aparece en escena Émile Littré 10, sin lugar a dudas uno de sus discípulos más famosos, y empieza a publicar en las páginas de Le National una serie de seis artículos muy entusiastas sobre el positivismo comtiano. En cuanto a su situación académica, Comte ha de proseguir durante todo este período, infructuosamente, por lo demás, en su empeño de lograr la tan ansiada estabilidad profesional. En 1846, retomando aquella vieja propuesta que ya le había planteado a Guizot, vuelve a solicitarle al ministro de Instrucción Pública, por entonces Hippolyte Carnot, la creación ex-nihilo, en el Collège de France, de una cátedra para él, esta vez de "Historia General de las Ciencias Positivas", una petición que una vez más se quedará en agua de borrajas. Además, la École vuelve a sacar a concurso en 1848 tres nuevas plazas de examinador de admisión, pero el Conseil vuelve a dejarlo en segunda posición, inmediatamente después de un candidato jovencísimo, Joseph Bertrand. Comte se siente particularmente dolido ante este enésimo fracaso, pues a su juicio habría sido propiciado por la traición de uno de sus pocos amigos dentro de la institución, Jean-Marie Duhamel, a la sazón tío de Bertrand. La crisis económica hace que la academia del Sr. Laville, en la que Comte trabajaba desde hacía algunos años, decida prescindir también de sus servicios, de modo que ya sólo le quedan los dos mil francos anuales que percibe por sus clases como pasante en la École. En noviembre de 1848, ante la fatalidad financiera, Émile Littré vuelve a plantear entre sus allegados la idea del "subsidio positivista" que años atrás habían ofrecido por los ingleses, y consigue recaudar 2.828 francos. Es precisamente en ese círculo en donde Comte encontrará desde ahora sus mayores satisfacciones. Sus ideas, pese a todas las dificultades, no han caído en saco roto, y han logrado arraigarse profundamente en algunas conciencias. Así, el 25 de febrero de 1848 Comte funda L 'Association libre pour l' instruction positive du peuple dans toute l'Occident européen, que pocos días después, el 8 de marzo, pasa a denominarse la Société positiviste. Durante años, allí se abordarán todo tipo de cuestiones, especialmente aquellas relativas a la actualidad: la libertad de enseñanza, la cuestión del trabajo y la propiedad, el mecanismo industrial, etc. Así, el 9 de agosto de 1848 se presenta un informe que ha sido elaborado por la "comisión de la Sociedad positivista encargada de examinar la naturaleza y la pla-nificación de un nuevo gobierno revolucionario" (cit. por Sernin, 1993, 304), inspirado evidentemente por el propio Comte, firmado por "[Émile] Litttré, miembro del Instituto y del consejo municipal de París, [Fabien] Magnin, carpintero, y [Pierre] Laffitte, profesor de matemáticas" y en el que se plantea como sistema de gobierno la República, aunque pasando por una breve dictadura del proletariado. Otra comisión de la sociedad se dedica mientras tanto a reorganizar la educación en aspectos cruciales como los planes de estudios, los programas, la composición de los cursos, etc. A lo que parece, los positivistas están decididos ya por entonces a traducir sus especulaciones en instituciones (Petit, 2001(Petit, [1998]], 116). Como era de esperar, llega el día en que el Conseil de la École decide acabar de una vez por todas, y esta vez para siempre, con el único vínculo que mantenía Comte con la institución. En noviembre de 1851 pierde su puesto de pasante, de modo que, como afirma Gouhier, la suscripción voluntaria de los positivistas se vuelve obligatoria y de hecho pasa a convertirse en una especie de "subsidio sacerdotal" (Gouhier, 1997(Gouhier, [1931]], 252). El pago de la cotización se convierte entonces en un mandamiento más de la Iglesia positivista, fijándose una contribución mínima de un céntimo diario (ibid.). Esos, y no otros, serán los recursos con lo que habrá de sobrevivir el fundador del positivismo hasta su muerte, acaecida en la madrugada del 5 de septiembre de 1857. ¿Qué lecciones podemos extraer de esta amarga epopeya vital e intelectual? Para nosotros resulta evidente que, a pesar de que es innegable que la existencia de las propias instituciones académicas y de las comunidades que proliferan a su alrededor han favorecido históricamente la producción del conocimiento, también es verdad que en cierta manera la ha sometido a un férreo control, y continúan haciéndolo, en la medida que en ellas se exige la adaptación a unos patrones de conducta y a unas formas de expresión y de pensamiento que no siempre están dictadas por la naturaleza del objeto estudiado. Algo de ello JUAN R. GOBERNA FALQUE hemos querido poner de manifiesto en esta breve incursión en la biografía de Auguste Comte, un filósofo a quien, como acabamos de comprobar, por suerte o por desgracia, jamás contó con el favor de los dirigentes de ninguna de las dos grandes instituciones académicas de la Francia de la época, y cuya obra, en consecuencia, terminó por seguir unos derroteros muy alejados de los que a priori habrían debido corresponderle a un autor de su talla intelectual. LAS COMUNIDADES ESPECIALIZADAS EN EL PROCESO DEL CONOCIMIENTO Tal es, precisamente, el objeto de este monográfico: demostrar cómo para la creación y difusión de un determinado ámbito del conocimiento es necesario que se constituyan asimismo unos grupos corporativos especializados, que serán los encargados de su elaboración y transmisión; y tratar de dilucidar además hasta qué punto la dinámica interna de esas propias comunidades puede poner trabas y establecer los límites de cada conocimiento específico. A fin de otorgarle al volumen una organización lógica y coherente hemos decidido dividirlo en dos grandes bloques temáticos. El primero, "Sociología histórica del saber y de la ciencia", incluye un total de nueve contribuciones. Abre la sección un trabajo de María del Mar Llinares García en el que por una parte se estudia la relación existente entre determinados grupos, más o menos cerrados, y el progreso de una serie de saberes especializados, ya sean éstos de naturaleza rigurosamente técnica (como por ejemplo es el caso del que atesoran los herreros o los ceramistas), de carácter religioso y ritual o bien, por último, de acceso a la edad adulta, mientras que, por otra parte, se analiza la innegable correlación entre la pertenencia a tales grupos y la creación o, llegado el caso, la consolidación de todo tipo de privilegios, ya sean económicos, sociales o simplemente simbólicos. Tras esta apertura en clave antropológica hemos situado dos trabajos pertenecientes al ámbito cronológico de la Historia Antigua. La contribución de Antonio Pérez Largacha analiza el papel que desempeñaron en el Próximo Oriente Antiguo los escribas, quienes en su calidad de especialistas, propiciaron un mejor funcionamiento de la administración, pero también resultaron ser además los encargados de componer, copiar y transmitir los logros de sus gobernantes, así como de presentarlos ante los dioses y la sociedad, careciendo de la más mínima libertad para escribir textos que no emanaran directamente de los templos o palacios en los que realizaban tal labor y, en consecuencia, teniendo su ocupación un carácter claramente "aculturador" e "integrador" en unas normas y en unos valores profundamente vinculados a las instituciones de poder. José Solana, por su parte, desgrana y confronta en su artículo los tres tipos de escuelas filosóficas que se dieron en la Antigua Grecia y los examina en sus relaciones con el poder político. Así, los representantes del primero de ellos, que agrupa a los milesios, los eleáticos y, en parte, a algunos de los miembros del Liceo de Aristóteles, consideraron la actividad filosófica como un conjunto de proyectos de investigación, no necesariamente carentes de interés pragmático, movidos por el deseo de explicar los fenómenos, y compatibilizaron sus actividades de investigación con el desarrollo de determinadas actividades políticas en el marco de las instituciones de sus propias ciudades; los representantes del segundo tipo, que reúne a los pitagóricos y a los miembros de la Academia platónica, se propusieron alcanzar la unión entre el saber y el poder, hallando tal propuesta su mejor síntesis en la promoción del ideal del "filósofo rey", mientras que, por último, ya en el transcurso de la época helenística, los miembros de las escuelas filosóficas propias de este período pretendieron fundamentalmente ofrecerle un ideal de vida a los hombres cultos e instruidos de su tiempo. A continuación, hemos emplazado tres contribuciones que, en un principio, pueden ser clasificadas como correspondientes al extenso marco cronológico propio de la Edad Media, si bien, como veremos, sus derivaciones llegan incluso hasta la actualidad, y en las que además se abordan cuestiones relativas a la sociología del saber en el ámbito de las tres grandes religiones monoteístas. Así, Jesús de Prado Plumed examina dos ideas generalmente aceptadas en el judaísmo rabínico, a saber: la de que la humanidad se encuentra en una especie de declive espiritual continuo y la de que la única voz realmente autorizada para emitir juicios es la de aquellos juristas en activo cuya opinión haya alcanzado rango vinculante, aunque diverja de la de autoridades precedentes. De Prado se sirve concretamente del problema legal de las "mujeres encadenadas" con el fin de determinar la naturaleza y la extensión actual de ambas ideas, centrándose particularmente en el análisis MONJES Y CORTESANOS EN LA ENCRUCIJADA DEL SABER de la paradoja que resulta del vínculo existente entre reflexión académica y autoridad inherente al ámbito de estudios propio de su especialidad. Juan Martos Quesada, por su parte, aborda en su contribución la convivencia de cuatro maneras diferentes de interpretación en el ámbito concreto del Derecho islámico, esto es, la existencia de cuatro escuelas jurídicas bien diferenciadas, la malikí, la hanafí, la shafi"í y la hanbalí (con sus propios tratados jurídicos, diferentes maneras de resolver problemas similares y una forma distinta de aplicar la prioridad en las fuentes jurídicas), para centrarse en el estudio concreto del proceso de implantación de la escuela jurídica malikí en al-Andalus. Por último, Susana Guijarro González lleva a cabo una síntesis de papel jugado por las escuelas monásticas y catedralicias en la transmisión del conocimiento medieval, fundamentalmente como consecuencia del establecimiento de un programa que conjugaba el saber con la ética a través del estudio de la gramática y la retórica, y que en la práctica les permitió formar a la mayoría de los alfabetizados de la época (fundamentalmente clérigos y monjes), prestando sus servicios con similar destreza tanto a la Iglesia como a las cortes reales y señoriales y simbolizando la estrecha alianza entre poder y saber que se consolida en el transcurso de la Baja Edad Media. Viene a continuación el ensayo de Concha Roldán Panadero acerca de las "filosofías para damas" escritas por varones desde comienzos del siglo XVII, las cuales, a juicio de la autora, representarían, más allá de su intención de difundir los conocimientos científicos, un buen ejemplo de las inconsecuencias de una Ilustración que persigue al mismo tiempo la emancipación de la humanidad y la sumisión de las mujeres, así como de una serie de ensayos coetáneos, muchos de ellos escritos por mujeres, que ponen a su vez de manifiesto una querelle des femmes que, según Roldán, habría surgido a la par que la república europea de las letras como efecto de una ilustración temprana y como contrapunto de sus contradicciones, al pretender al mismo tiempo la transmisión del conocimiento a todo el género humano y la exclusión de las mujeres de los cauces que se estaban normalizando para tal fin. Tomando como ejemplo a algunos de los autores más significativos de la denominada ética ilustrada, tales como Christian Wolff, o Immanuel Kant, Concha Roldán considera, por una parte, que el punto decisivo de esa contradicción entre theoria y praxis residiría en el pulso que sostuvieron la ética y la antropología y, por otra, que esa incipiente querelle representa, tal y como lo ha defendido Celia Amorós, "una ilustración dentro de la ilustración" capaz de reconstruir los puentes entre ambos pares de conceptos. Ricardo Campos Marín y Rafael Huertas García-Alejo abordan en su contribución los conflictos y las contradicciones detectadas en el transcurso de los primeros ciento cincuenta años de historia de la institución manicomial como eje vertebrador de la psiquiatría y como centro productor de saber, centrándose particularmente en algunas de las polémicas historiográficas acerca de su papel como espacio de reclusión, de defensa social y de conocimiento científico y tomando como hilo conductor el caso francés y la obra de Michel Foucault. Por último, cerrando el primer bloque de este número monográfico, el estudio de Pedro Andrés Piedras Monroy trata de arrojar luz sobre el modo en el que el filósofo y sociólogo alemán Max Weber actualiza los desafíos educativos de Wilhelm von Humboldt, una cuestión poco estudiada por sus biógrafos, quienes, en su mayoría, nunca han considerado demasiado interesante reflexionar acerca de la crítica que este autor hace de la universidad alemana de su tiempo y que, sin duda, resulta crucial a la hora de interpretar y comprender su pensamiento. El segundo bloque agrupa las cinco contribuciones relativas a la "Sociología de la ciencia contemporánea". La primera de ellas, probablemente la más polémica de todas, al referirse a un grupo de investigación español en activo, es la de José C. Bermejo Barrera, quien, tras analizar la estructura interna y la dinámica del "Laboratorio de Arqueoloxía da Paisaxe" (LAr), del CSIC, así como la de su unidad asociada, el "Laboratorio de Paleoambiente, Patrimonio y Paisaje" (LPPP), dependiente institucionalmente de la Universidad de Santiago de Compostela, trata de poner de manifiesto el contraste existente entre la percepción que este grupo tiene de sí mismo y su imagen externa. Así, en la primera parte de su contribución, Bermejo estudia los condicionamientos externos de sus investigaciones en el ámbito del arte rupestre gallego, dedicándole la segunda parte de la misma a mostrar cómo esos condicionamientos conducen finalmente a los miembros de este equipo a sobreinterpretar la evidencia arqueológica e incluso a desarrollar teorías que contradicen las bases empíricas de la investigación. Entre otras aseveraciones, Bermejo afirma que la percepción interna que el grupo construye se basa en los supuestos de que poseen una teoría original del conocimiento arqueológico, de que esa teoría es indisociable de la práctica administrativa de la arqueología y que, a su vez, JUAN R. GOBERNA FALQUE ambas se convierten en objeto preferente de interés social, económico y político. Por último, tras señalar la inconsistencia de tales supuestos, Bermejo asegura que, como consecuencia de las necesidades retóricas de aparecer como innovadores integrales de la investigación, como creadores de una teoría global y como servidores del interés público a través de la práctica arqueológica, los miembros de este equipo de investigación llegan a construir visiones del pasado partiendo de evidencias mínimas, e incluso utilizando como pruebas la carencia de evidencias. Como no podía ser de otro modo, no podía faltar en este número monográfico una contribución que abordase la cuestión desde el punto de vista de la comunidad de los historiadores, y más concretamente desde el de las denominadas "nuevas comunidades académicas de historiadores". De ello se ocupa Israel Sanmartín Barros, quien analiza las recientes formas de sociabilidad surgidas en los últimos años como consecuencia de la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación. Tomando como marco de referencia la historia de la ciencia y las "Science Wars", Sanmartín examina las ideas de Comunidad, Red, "Private Army", etc., y las nuevas formas de interrelación de los historiadores, particularmente aquellas surgidas al hilo de la generalización de las listas de discusión (al respecto de las cuales describe diferentes tipos y modalidades), para, a modo de conclusión, terminar planteando lo que el propio autor denomina "un breve argumentario propositivo" en que se establecen algunas matrices deseables para el futuro de tales comunidades. A continuación viene el trabajo de Juan Carlos Moreno Cabrera, quien trata de describir los presupuestos ideológicos subyacentes a la labor de los gramáticos normativistas y de las instituciones que la oficializan, como es el caso principalmente de las academias de las lenguas, cuyo fin último no es otro que la implantación de un determinado modelo de lengua basado en la variedad lingüística de la clase dominante. En su contribución, Moreno pone de manifiesto que este modelo de lengua se fundamenta en una concepción filológica procedente de la Antigüedad Clásica y que esta visión distorsiona algunas de las propiedades esenciales de las lenguas naturales humanas, lo cual supone, en la práctica, una dificultad para el progreso del conocimiento científico de las lenguas naturales. Desde el mismo ámbito de estudios, pero con un perfil temático muy diferente, Sonia Madrid Cánovas se sirve del archi-famoso affaire Sokal para presentar algunas reflexiones en torno al uso del lenguaje en el ámbito de la ciencia, tratando de poner particularmente de manifiesto la visión que los llamados "neocientíficos" poseen del discurso científico y la utilización que hacen de tal enfoque, el cual no incidiría tanto en la caracterización de la comunidad de la que aquellos forman parte como en la de su supuesta antagonista, la comunidad humanística. En la quinta y última contribución correspondiente a este segundo bloque temático, firmada por Javier Echeverría Ezponda, se afirma, entre otras cosas, que algunas "innovaciones epistémicas" pueden ser analizadas como resultado de procesos de transferencia de conocimiento entre diferentes comunidades científicas. Así, a juicio del autor, los científicos no sólo producen conocimiento en su ámbito de especialización sino que, además, son asimismo usuarios del conocimiento que otros colegas han producido en campos distintos al suyo. Tras reinterpretar las propuestas teóricas planteadas por Eric von Hippel en su libro Democratizing Innovation, Echeverría analiza otras fuentes de innovación epistémica, mencionando una serie de ejemplos concretos, tales como los suministradores (Thomson ISI), los distribuidores (las revistas Nature o Science) y el uso transdisciplinario del conocimiento científico, y llega a la conclusión de que los procesos de transferencia que pueden generar innovaciones se producen en redes de conocimiento con diferentes nodos de innovación y que estas propuestas pueden aplicarse a otras modalidades de conocimiento (esto es, no sólo científico, sino también tecnológico, jurídico, administrativo, cultural, artístico y de otros tipos) e incluso a la transmisión del conocimiento a la sociedad. No hemos podido encontrar mejor manera de cerrar el volumen que con la original aportación de Enrique Gavilán Domínguez y por ello hemos decidido concederle la categoría de "epílogo". En su trabajo, Gavilán aborda la capacidad del teatro para explorar mecanismos centrales en una sociedad tan teatralizada como la actual, y lo hace a partir de un género específico, asociado de alguna manera a cierto teatro "histórico", concretamente aquel en el que un episodio del pasado es celebrado y representado en el mismo lugar donde ocurrió, esto es, aquel en el que lo que termina por privilegiarse no es otra cosa que la representación de la "memoria del lugar". El autor resalta particularmente la ambigüedad implícita en la situación MONJES Y CORTESANOS EN LA ENCRUCIJADA DEL SABER y las dos formas, muy distintas entre sí, de manejarla, toda vez que tales representaciones teatrales terminan por convertirse bien en ceremonias conmemorativas al servicio de la afirmación de una identidad, bien en subterfugio de aprovechamiento de la ironía implícita en el gesto teatral para desmontar las trampas de la memoria. Tiene el lector a continuación, a su entera disposición, las quince contribuciones de las que consta este número monográfico dedicado íntegramente a la sociología del saber y al papel de las comunidades especializadas en la transmisión del conocimiento, las cuales, tras su pertinente y atenta lectura, le permitirán emitir un juicio fundado acerca de su nivel de excelencia y su interés globales. Sin embargo, considero que también yo, por mi parte, en mi calidad de editor, tengo derecho a expresar ahora mi opinión al respecto, aunque sea muy someramente. Desde mi punto de vista hemos logrado componer entre todos los colaboradores un volumen de gran interés, extremadamente rico en contenidos, de temática ciertamente novedosa, interdisciplinar o, si se prefiere, transdisciplinar, y desde luego, muy variado. Estoy convencido de que las contribuciones que lo conforman le resultarán sugerentes a todos sus hipotéticos lectores, incluidos aquellos cuyas características coincidan grosso modo con los arquetipos de "monje" y de "cortesano" de los que nos hemos servido en esta introducción; materia hay, desde luego, y en cantidad además, para que, retomando las definiciones de Bermejo recogidas en la cita inicial, tanto "profesores" como "gestores académicos" (y entre estos últimos, particularmente los del CSIC) reflexionen a partir de ellas bajo nuevos y proteicos presupuestos. En todo caso, los posibles méritos les corresponden en exclusiva a cada uno de los autores, todos ellos especialistas en los ámbitos temáticos de los que tratan sus respectivas contribuciones. Sin lugar a dudas, su decidido compromiso con este proyecto editorial desde su gestación hasta su conclusión y su escrupuloso respeto en todo cuanto concernía al calendario, las temáticas propuestas y las normas editoriales de la revista han facilitado sobremanera mi labor. Por todo ello, y por haberme demostrado que, pese a la libido dominandi que nos rodea, todavía hay colegas en nuestro mundillo capaces de entregarse con total generosidad y prácticamente por puro altruismo (término que, por cierto, acuñó precisamente Comte hacia 1851, con el fin de secularizar de algún modo la noción cristiana de caridad) al cultivo, simple y llano, del conocimiento, quisiera finalizar mi trabajo con la manifestación pública de mi más sincero agradecimiento hacia todos y cada uno de ellos.
La tardo-eugenesia en Argentina: un enfoque desde la longue durée1 Este trabajo analiza la eugenesia en Argentina desde un enfoque de larga duración, que, como tal, se mantuvo en el tiempo con cierta indiferencia a cambios contextuales profundos. Así, respecto a la historia de la ciencia (dentro de cuyo ámbito se incluye a la historia de la eugenesia) puede identificarse esa larga duración como parte de un fenómeno cultural que subsistiera, más o menos incólume, ante eventos habidos en el entorno que, desde otra perspectiva, hubieran implicado un trastocamiento inevitable de la tesis propuesta. Esa fortaleza (o resistencia) paradigmática es la que, leída en términos biopolíticos, le ha otorgado a la tardo eugenesia cierta inmunidad y que, a la vez, le ha permitido fabricar sus propios anticuerpos luego de conocidos los horrores del nazismo. EUGENESIA EN ARGENTINA (O LA FORTALEZA DE UN PARADIGMA DE LONGUE DURÉE) La exhumación de continuidades históricas que sobrevivieron en el tiempo, con cierta indiferencia, a cambios contextuales más o menos superficiales o profundos, permite visibilizar la fortaleza de determinado paradigma2. En particular, para el caso que nos ocupa, el de la eugenesia latina. Así, como es sabido, gracias a la irrupción historiográfica de la mirada braudeliana, el hecho, el acontecimiento, el episodio, operaron como datos de relevancia relativa al momento de escribir "la" historia, pero no ocuparon ya un lugar central en la construcción de esa historia, sea esta bajo la forma de historia total o de nueva historia3. Respecto a la historia de la ciencia podría identificarse, entonces, a esa larga duración como parte de un fenómeno cultural trascendente, y cuya persistencia en el tiempo está motivada por la fortaleza de sus postulados para subsistir más o menos incólume ante eventos habidos en el entorno que, desde otra perspectiva, implicarían un inevitable trastocamiento de la tesis propuesta. Esa fortaleza paradigmática, legible también como resistencia, es la que, precisamente, le otorga cierta inmunidad y le permite fabricar sus propios anticuerpos para asegurarse la subsistencia. En definitiva, si existen cambios contextuales relevantes que involucran a un paradigma (en sentido kuhniano), y este continúa vigente, con idéntica formulación o con mínimas modificaciones no estructurales, consideramos se habilita su abordaje desde la perspectiva de la larga duración. En particular, en el aspecto que nos ocupa, cabe afirmar que la eugenesia —en cuanto teoría y en cuanto praxis— involucró en Argentina un prolongado proceso caracterizado no solo por su pervivencia al nazismo y al fascismo, sino también porque contó en su haber con un aparato discursivo que, lejos de desactivarse luego de la caída de esos regímenes, resultó significativamente fortalecido hasta bien entrada la década de 1970. Así, la ausencia de una reformulación éticamente obligada luego del Holocausto, aun en países que, como Argentina, suscribieron a una eugenesia no esterilizadora, debe asociarse a aquella inmunidad cuyo origen nos impone interrogar al poder. No solo al poder político, no solo al poder económico, al poder en un sentido amplio, como mandato que presupone sumisión y que, en materia biopolítica, implica una aceptación de roles y jerarquías entre seres humanos, que se impregna en la cultura y se asegura su pervivencia4. Sin embargo, la larga duración que le atribuimos a la eugenesia, nos remite a interrogarnos sobre sus eventuales discontinuidades. En este sentido, sostenemos que la sobrevida a la Segunda Guerra Mundial de discursos y prácticas eugénicas en el contexto argentino, debidamente probada por diversa historiografía de la última década, implica, en sí misma, un aspecto disruptivo, que nos induce a pensarlo como discontinuidad5. Es entonces cuando, la resistencia paradigmática sumada a la discontinuidad contextual vislumbrada en el itinerario seguido por la eugenesia durante el siglo XX, nos remite a calificarla —cuanto menos en el ámbito argentino— como un tema de "larga duración" en el cual resulta inmanente la consabida intersección entre ciencia y poder, locus precisamente desde donde se define el objeto de estudio disciplinar, el "ser disgénico". Entonces, es nuestro propósito en este trabajo evaluar la perduración de discursividades y praxis eugénicas a partir del análisis del dinamismo de su objeto de estudio. Consideramos, pues, que esta característica es la que le ha permitido adecuarse, y readecuarse, a variados escenarios sociales sujetos, como es lógico, a diversos limitantes culturales, religiosos, políticos. De ahí que cabe simbolizar al objeto de estudio de la eugenesia acudiendo a la metáfora de la viscosidad, característica también advertida por Stern, quien prefiere —en análogo sentido— utilizar la expresión malleability (Stern, 2010, 173). Lo viscoso no es sólido, pero tampoco líquido. Penetra lentamente, sin fluir, toma la forma, se infiltra, se adapta, pero, a la vez, resulta inasible, ya que, al intentar sujetarlo, retoma su movilidad. En definitiva, cambia la forma de manera permanente, conservando siempre su capacidad adaptativa al molde que lo contiene. Paralelamente, un biopoder subyacente reforzaría esa viscosidad. Esta metáfora nos permite visibilizar las dificultades epistemológicas halladas al momento de buscar la definición a largo plazo de un proceso de este tipo. Así, durante la primera mitad del siglo XX, constituyó eugenesia tanto la tesis mutiladora de millones de seres durante el nazismo como la propuesta de elección de pareja previo aval o consejo experto, incentivada desde el fascismo italiano; destacándose que en Argentina se continuó hablando de eugenesia —y vanagloriándose de ser un eugenista— aún luego de la caída de esos totalitarismos. Al respecto, la pervivencia de la eugenesia en la región fue bien diferente de lo sucedido en los Estados Unidos y Gran Bretaña. En efecto, tal como prueba Kevles, allí el Holocausto había "sepultado" el ideal eugenésico, convirtiéndose en tabú hasta el mismísimo vocablo acuñado por Galton en el siglo XIX (Kevles, 1986, 209). Entonces, si desde 1945, había caído el velo que, bajo una hipotética búsqueda de salud para la población, solo legitimaba horrendas exclusiones, definimos a la eugenesia post-Holocausto como tardo-eugenesia o eugenesia tardía, para concentrarnos, de ahora en más, en el análisis de algunos aspectos vinculados al caso argentino y a las redes biopolíticas internacionales de las cuales este país formó parte. EL (ESCASO) IMPACTO DE LA SEGUNDA POSGUERRA EN EL TARDO-EUGENISMO Como ha sido demostrado en otros trabajos, la tesis biotipológica del endocrinólogo fascista Nicola Pende ha incidido decididamente en la vertiente que impregnó en mayor grado al eugenismo argentino6. Así, y asumiendo que esta línea coadyuvó de manera trascendental a conformar la denominada eugenesia latina —como variante de la "ciencia del cultivo de la raza" organizada en torno al dogma católico—, vale recuperar el itinerario seguido por Pende ante los embates que sufriera luego de la caída del régimen de Mussolini en cuanto a su imputación como antisemita. En efecto, este endocrinólogo fue sometido a juicio al finalizar del fascismo, logrando, en 1948, que el Tribunal de Casación italiano lo absolviera, circunstancia para la cual resultó decisivo el apoyo que obtuvo, por entonces, de la Unione delle Comunitá Israelitiche Italiane. Ahora bien, más allá del curioso argumento esgrimido por su defensa en el proceso, donde se afirmaba que Pende había curado a varios niños judíos7, el antisemitismo subyacente a sus tesis se expresa (¿ingenuamente?) ya desde el primer párrafo de un libelo reivindicativo publicado por él mismo en 1961 y que titulara Documenti contro l'accussa di antisemitismo (Pende, 1961). Allí, el ex senador de Mussolini, enfatiza: Sin embargo, hoy día en Italia, la tesis de Pende es considerada bien distante de la biopolítica fascista, llegando algunos a asegurar que él no firmó el Manifiesto de la Raza (Manifesto degli scienziati razzisti) (RAI, 2011), es decir, que se trató de un "strano caso della firma fantasma" (Messina, 2007). Y también en su Noicàttaro natal se sostiene esta tesis8. No obstante, existía hasta el momento la certeza historiográfica respecto a que Pende había suscripto este documento, publicado anónimamente en Il Giornale d'Italia el 4 de julio de 1938, y que signó el rumbo oficial de la política antisemita del fascismo (De Grazia y Luzzatto, 2005, 87-88)9. Independientemente del hecho (a esta altura, casi anecdótico) de si Pende firmó el Manifiesto o si su firma fue incluida de manera inconsulta, lo cierto es que el enfoque dado a su reivindicación merita alguna reflexión. Así, en el mejor de los supuestos, puede llegar a convencer a algunos cierto distanciamiento de Pende del fascismo; aunque sigue pendiente el análisis de la significativa gradación humana inmanente a su propuesta y que resulta repugnante al reconocimiento a la igualdad de todas las personas fortalecido desde la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Sus ideas respecto a la biotipología (y a su imprescindible anclaje en las desigualdades humanas) fueron sostenidas hasta su muerte, en 1970; destacándose el ascendiente que siguiera teniendo en Buenos Aires, donde se publicó simultáneamente con Roma, el texto Dova vai, uomo? Dicho esto, y conocidos desde hace unos pocos años los vínculos entre Pende y la Argentina, cabe recuperar aquí aspectos centrales de la marcada influencia de este italiano en el eugenismo de ese país sudamericano. Pende, quien en 1937, 1943 y 1951 fuera propuesto a Premio Nobel de Medicina10, tuvo un marcado impacto en América Latina, circunstancia advertida aun hoy y desde Italia. Así, y pese a que según testimonio del hijo de Pende, Vito, la causa de que en 1951 no le fuera otorgado el Premio fue, sin más, "per la cuestione di quella maledetta firma" 11, no se ha dudado en vincular los avances científicos propiciados desde la endocrinología pendeana con las investigaciones que le valieron al argentino Bernardo Houssay el Premio Nobel en 194712. No obstante, y más allá de no haberle sido otorgado a Pende ese premio en ninguna de las oportunidades mencionadas, nos interesa detenernos en la perduración del impacto de su tesis biotipológica luego de la segunda posguerra, advirtiéndose desde entonces en Argentina tan solo ambiguas expresiones que oscilaron entre la indiferencia y la negación respecto a las relaciones entre la eugenesia latina y el fascismo. Precisamente en 1945 el abogado Carlos Bernaldo de Quirós funda la Sociedad Argentina de Eugenesia, desvinculándose así de la Asociación Argentina de Biotipología, Eugenesia y Medicina Social, convertida en Instituto Nacional de Biotipología y Materias Afines por el gobierno de Juan Domingo Perón. De esta manera, Bernaldo de Quirós quedará constituido en una figura emblemática en cuanto a la perduración del paradigma eugénico luego de la Segunda Guerra Mundial. En efecto, en torno suyo no solo se mantuvo, sino que se acrecentó la vertiente eugénica de sesgo ambiental (mal llamada neolamarckiana) sobre la cual se asentara el eugenismo local de la segunda mitad del siglo XX. Pero hablar de tardo-eugenesia en Argentina nos conduce, casi necesariamente a visibilizar acuerdos y distanciamientos entre sus cultores, lo que queda demostrado, entre otros aspectos, con la propuesta de eugenización legislativa del país efectuada por Quirós (antiperonista acérrimo) al gobierno peronista. Asimismo, otro ejemplo lo constituye la iniciativa presentada al Ministerio de Salud Pública de la Nación en 1952 por el odontólogo rosarino Ramón Riba, propiciando la creación de un Ministerio de Eugenesia. La respuesta oficial a Riba resulta por demás elocuente: "Dentro del Ministerio de Salud Pública existen numerosas dependencias cuyas funciones entrañan fines eugénicos (como el Instituto de Biotipología y Materias Afines y las que se consagran a servicios de protección a la madre y al niño)", razón por la cual se decide no apoyar tal iniciativa (Ministerio de Salud Pública de la Nación, 1952). Así, los acuerdos en la materia habidos durante el gobierno peronista se opacan a partir de la revolución de 1955, que derroca a Perón y proscribe al peronismo. De ahí en más, se impone concentrarnos en entidades privadas como la referida Sociedad Argentina de Eugenesia, la Liga Argentina de Profilaxis Social y el Museo Social Argentino, instituciones con fuerte apoyo oficial que monopolizaron el espacio eugénico. Ahora bien, advirtiendo en el mencionado Bernaldo de Quirós un referente fundamental de esa eugenesia tardía, recuperaremos aquí aspectos centrales de su propuesta eugénica, tal como fueran enunciados en 1957, año en el cual, precisamente, se funda la primera y única Facultad de Eugenesia del mundo, bajo su decanato, en el ámbito del Museo Social. Por entonces, este jurista ensayaría un débil distanciamiento de la propuesta italiana, otrora por él mismo valorada. Desde lo que denomina "Eugenesia integral positiva", Quirós se adscribe más enfáticamente que antes a las ideas "neolamarckianas" sosteniendo que solo a partir de ellas se obtendrían "cruzamientos conscientes y responsables" (Bernaldo de Quirós, 1957, 13). Según Quirós, sus ideas contrariaban el mandato eugénico de que los Estados debían velar porque se hicieran "acoplamientos entre seres superiores (raciales), facilitar sus nupcias, proteger su vida y asegurar el futuro a su prole" (Bernaldo de Quirós, 1957, 15); y afirmaba que "todos los pueblos de Europa y América" se habían inspirado en esos conceptos, "menos la Sociedad Argentina de Eugenesia (de Buenos Aires)" no siendo ajenos a "otras teorías totalitarias de los últimos años, como las de Hitler en Alemania, Mussolini en Italia y Stalin en Rusia" (Bernaldo de Quirós, 1957, 15). Sintéticamente, para el máximo exponente de la institución protagonista del eugenismo tardío argentino, la herencia tenía "una base genética" pero también una "superestructura psicosocial (económica, educacional, moral, política) y biofísica", equivalente a "herencia, medio ambiente, educación y vida (lucha)" (Bernaldo de Quirós, 1957, 15-16). Pero, ¿qué pretendía significar Quirós cuando hablaba de eugenesia en los años'50? ¿Implicaba para él un proceso excluyente a partir de rasgos o cualidades físicas, psíquicas o morales? O, por el contrario, ¿se refería a un concepto inclusivo más involucrado con la idea de salud pública? En definitiva, ¿en qué medida tomaba distancia de la biopolítica eugénica desarrollada hasta el paroxismo por los totalitarismos europeos del período entreguerras? Para Quirós "Eugenesia es la ciencia positiva, humanista, vital e integral, de aplicación, para una óptima previsión biológica hereditaria y la regulación de todos los factores exógenos que impidan o alteren una descendencia armónica y feliz" (Bernaldo de Quirós, 1957, 16). Sin embargo, desde aquí, nuestros interrogantes siguen sin respuesta, excepto las vinculaciones directas que él mismo encontraba entre su tesis y la biotipología de Pende (Bernaldo de Quirós, 1957, 24-25). De esa comunión con las hipótesis endocrinológicas del italiano (Bernaldo de Quirós, 1947, 7), deviene el interés —ya reconocido desde 1945 en los estatutos de la Sociedad Argentina de Eugenesia— en establecer los "caracteres del biotipo argentino" (Bernaldo de Quirós, 1957, 35). De la misma manera, en la currícula de la referida carrera de Licenciado Eugenista organizada en la Universidad del Museo Social Argentino, también se dictaba la asignatura biotipología (Estudios Eugenésicos, 1972, 58). En este contexto, la invocación a un proceso selectivo propio de toda eugenesia no se hizo esperar. Tan solo para aportar un ejemplo de la elocuencia de sus expresiones, Bernaldo de Quirós afirmaba que su propuesta fomentaba "la selección libre, instruida, consciente y responsable, por el sujeto sano, del cónyuge eugenésico, como norma ideal para los cruzamientos antropológicos" (Bernaldo de Quirós, 1957, 36); a la vez que también propiciaba "la selección del medio ambiente físico, ético y social"; "la selección de los educadores y de un tipo más conveniente de educación" (Bernaldo de Quirós, 1957, 37). De la simple compulsa de los párrafos ejemplificativamente transcriptos, y de los años de publicación de estos textos, cabe advertir que el Holocausto no constituyó un tema central a debatir, ni por Nicola Pende en su Italia natal, ni por el tardo-eugenismo argentino. En este sentido, no resulta necesario destacar aquí que los cambios habidos en Occidente durante el período en cuestión exigieron replanteos éticos y científicos de significativa trascendencia en la percepción del "otro". Sin embargo, la propuesta eugénica latina sobrevivió prácticamente impávida al Holocausto y, por ende, a su consecuencia jurídica inevitable: la Declaración Universal de Derechos Humanos. Desde esta perspectiva, la consolidación por entonces en Argentina de una vertiente eugénica más apegada al ambiente que a la genética no debe ser leída como un reacomodamiento paradigmático atento a los sucesos europeos. En efecto, antes de ellos, y aun cuando sostenía los beneficios de la obra demográfica desarrollada en Alemania (Primer Congreso de la Población, 1941, 65-66), el fundador de la Sociedad Argentina de Eugenesia coincidía más con las ideas del psiquiatra franquista Antonio Vallejo Nágera, en cuanto a la importancia ambiental en la formación de la descendencia, que con un genetismo duro. De esta manera, las propuestas concretas de gestión del eugenismo tardío argentino, estuvieron conformadas por una mixtura de iniciativas de control genético y ambiental, en donde el control de la moral sexual ocuparía un lugar predominante. LA TARDO-EUGENESIA EN ÁMBITOS INSTITUCIONALES A nivel institucional, la Sociedad Argentina de Eugenesia, nacida —como vimos— en 1945 al amparo del eugenismo antiperonista13, tendría su espacio de poder mediante la creación de la Facultad de Eugenesia, en la órbita del Museo Social Argentino. Precisamente, en la Tercera Jornada de Humanismo Eugenésico Integral (Buenos Aires, 1970), el racista norteamericano Paul Popenoe presentaría un trabajo bajo el sugerente título "La pregunta olvidada" (Popenoe, 1971). Esa pregunta, en crisis desde la perspectiva de este consejero eugenista, se situaba en torno al fortalecimiento de la vida en familia, entendiendo que la "supervivencia y el progreso de la raza y de la nación" eran inseparables de una "vida familiar productiva y sana" (Popenoe, 1971, 7). La influencia de Popenoe sobre Quirós se reconoce también en los consultorios ideados a imagen y semejanza de los que funcionaban en los Estados Unidos. En efecto, Popenoe, que había fundado en 1930 en Los Ángeles, el Institute for Family Relations, se dedicaba a aconsejar a parejas blancas y de clase media sobre normas de género y sexualidad para lograr matrimonios "exitosos", es decir, perdurables. Luego, ya hacia los años'60, y ante la pérdida de receptividad de la propuesta en su país, y el paralelo incremento de hostilidad en torno suyo, Popenoe encontraría nuevos aliados en la cristiandad (Stern, 2010, 185). Quirós se había referido elogiosamente a aquella institución de California, como "la primera organización que se ocupa en los Estados Unidos para ayudar, con todos los recursos de la ciencia moderna, en pro del logro de óptimos matrimonios" (Bernaldo de Quirós, 1957, 29). Y, en concordancia con la labor del estadounidense, crearía en 1966 el primer Consultorio de este tipo en Argentina. Integrado indefectiblemente por el fundador y seis Licenciados Eugenistas Humanólogos, carrera que también había organizado Quirós y se dictaba en la Facultad de Eugenesia de la Universidad del Museo Social Argentino. En estos consultorios se realizaban exámenes a personas mayores de 6 años de edad, evaluándoles "las capacidades de humanización activa y de perfeccionamiento ético" que poseían. Así, se proponían analizar "la naturaleza de la persona humana, no en lo individual, puesto que esa tarea correspondía al psicólogo" sino en "sus potenciales innatos, aptitudes y tendencias genéticas, hereditarias y adquiridas" para determinar su grado de "humanización viviente" y proporcionarle una "preparación de base para la lucha por la vida" (Estudios Eugenésicos, 1966, 210). De esta manera, lejos de poder ser considerado un heterodoxo y, mucho menos, un outsider del campo científico argentino, Carlos Bernaldo de Quirós fue incorporado como Miembro de Número a la Academia Nacional de Ciencias el 27 de septiembre de 1946, brindando ese mismo año una conferencia titulada "Dimensión Eugenésica" (Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 1946). Años más tarde, en la sesión del 11 de agosto de 1960, Quirós propondría que en alguna de las Secciones de la Institución se incluyera la especialidad de Humanología, quedando en suspenso tal decisión (Anales de la Academia Nacional de Ciencias, 1965, 294); mientras que el 10 de octubre de ese mismo año brindaba una conferencia titulada "Humanismo humanológico" (Anales de la Academia Nacional de Ciencias, 1965, 296). Por su parte, la Academia lo felicitaría calurosamente (sesión del 12 de mayo de 1962) atento a su designación como "presidente del Museo Social Argentino y Rector de la Universidad del mismo" (Anales de la Academia Nacional de Ciencias, 1965, 305). La actividad de Quirós en pro de la selección eugénica (básicamente ambiental, pero también geneticista), continuó hasta más avanzado el siglo. Así, el 6 de septiembre de 1971, da un discurso en la Academia Nacional de Ciencias, titulado "El hombre y la ciencia". En él, afirma que "el hombre común está atrapado por autoritarismos y factores que le planifican la vida, la sexualidad, el sexo, las ilusiones, la instrucción, las posibilidades y hasta su pensamiento y futuro" (Bernaldo de Quirós, 1971, 44). No obstante, pocos párrafos más abajo, este hipotético defensor de la no planificación del sexo y la sexualidad, decía: "de padres improvisados salen hijos irresponsables, infrahumanos" (Bernaldo de Quirós, 1971, 45). Y ahora sí, por fin, habla de "la inconsciencia colectiva y totalitaria del racismo, el comunismo, el marxismo, el castrismo, el hitlerismo, el nacionalismo, el nihilismo, el fascismo, el peronismo y demás 'ismos' más cercanos en el tiempo" (Bernaldo de Quirós, 1971, 47). Sin embargo, sigue sin vincular a la eugenesia con esas teorías, al proponer que la Academia Nacional formule una Declaración, en la cual se disponga que los educadores tengan formación en Humanología, también llamada por él "Humanismo eugenésico integral" (Bernaldo de Quirós, 1971, 55). Precisamente, esta propuesta de Declaración de 1971 fue recordada, hace unos pocos años, por el Académico Mariano N. Castex, en oportunidad al recordatorio del centenario del natalicio de Carlos Bernaldo de Quirós. Así, en 1996, Castex refiere que ese proyecto de Declaración: "Digámoslo con claridad. Como todo profeta en su tierra"; y, afirmando transcribir el texto presentado por Quirós realiza una síntesis del mismo, en la cual se omite sistemáticamente la palabra eugenesia y todos sus eventuales derivados ("Homenajes al Dr. Carlos H. Bernaldo de Quirós...", 1996, 227-229). Ante la muerte de Quirós, acaecida en 1973, Manuel F. Castello, Presidente de la Academia, destacaría "su especial dedicación al estudio del hombre y la eugenesia como ciencia esencial de la vida humana (...) sus afanes de investigador lo llevaron a ser en el país y en América Latina el gran maestro de la Humanología" (Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 1973, 27). En esa ocasión, también habla el Capitán de Navío (R.E.) Laudelino H. Márquez, en nombre de la Asociación Profesional de Licenciados Eugenistas Humanólogos, discurso que resulta bien acogido por la Academia (Anales de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, 1973, 421-422). Cabe observarse que el vocablo "eugenesia" es utilizado tanto por Quirós en 1971 como en el homenaje ante su muerte (1973), siendo omitido recién en ocasión de la celebración de 1996. En paralelo, durante el período estudiado, también se fortaleció otra institución, mucho más antigua que la Sociedad Argentina de Eugenesia: nos referimos a la Liga Argentina de Profilaxis Social, entidad fundada en 1921 por Alfredo Fernández Verano y que, encargada de organizar y difundir el combate de las enfermedades venéreas, incorporó a su objetivo el de trazar diversas políticas eugénicas. Esta Liga, que hacia 1945 ya había organizado once celebraciones del Día Antivenéreo, fue reconocida por el gobierno peronista. En efecto, el impacto nacional e internacional de la labor de la Liga Argentina de Profilaxis Social en pos de la organización de la lucha contra el mal venéreo condujo luego, en 1946, al presidente Juan Domingo Perón a dictar un decreto declarando Día de la Higiene Social al primer domingo del mes de septiembre; siendo ello anunciado con énfasis por el Secretario de Salud Pública de la Nación, Ramón Carrillo, durante la apertura de la XII celebración del Día Antivenéreo (Carrillo, 1948). Visiblemente emocionado por ver a su obra puesta en valor, Fernández Verano afirmaba: "Ha sido menester —es de estricta justicia destacarlo—, que llegase a regir los destinos del país un gobierno inspirado en la defensa de los verdaderos intereses de la patria y de su mayor riqueza, la salud de sus habitantes, para que, después de un cuarto de siglo de estériles promesas, se adopte una política positiva en materia sanitaria" (Fernández Verano, 1948a, 41-42). La afinidad de Fernández Verano con el incipiente gobierno peronista quedaría recompensada a través de su designación como "delegado de la Secretaría de Salud Pública de la Nación" ante ese mismo evento (Fernández Verano, 1948b). En esa oportunidad, el vehemente Presidente de la Liga no dudó en denunciar un "complot táctico" en contra de la profilaxis antivenérea, que hasta ese momento estaba "en manos de los enemigos más acérrimos de toda profilaxis", a quienes consideraba "más peligrosos que los mismos gérmenes morbosos" que se trataba combatir y responsabilizaba de un incremento del 700 % de los casos de sífilis (Fernández Verano, 1948b, 55). Carlos Bernaldo de Quirós, quien acudiera en esa ocasión como Delegado de la Sociedad Mexicana de Eugenesia (y no por Argentina) propuso, sin más, "higienizar la mente de los niños, en su condición de artífices naturales de su propio destino, de conservadores de su capital humano, de futuros esposos y padres responsables y de ciudadanos eugenésicos"; y de las niñas, a quienes debía "regularse eugénicamente su higiene mental", para convertirlas en "artífices cósmicas de una gran nación", en su carácter de "futuras madres educadoras eugénicas", de "esposas hogareñas y directoras de reeducación social" (Bernaldo de Quirós, 1948, 58-59). Durante la década de 1960, la Liga de Fernández Verano organizaría tres congresos internacionales de Salud Social (1964, 1966 y 1969) donde prosiguió proponiendo el certificado médico prenupcial y el control sanitario de inmigrantes, como medidas fundamentales para el control eugénico. LA VISCOSIDAD CONCEPTUAL COMO REASEGURO DE SUPERVIVENCIA Si bien diversos textos escritos antes de 1945 entendieron a la raza ya como una entidad física ya como un artefacto cultural (Turda, 2010, 66), el tardo-eugenismo argentino participó de una reformulación ampliada de las propuestas latinas anteriores al nazismo, agregando mayor énfasis sobre el control de la variable ambiental aunque sin renegar de la genética. En efecto, desde argumentaciones más vinculadas a la "Natural Eugenics" —tomando las palabras del eugenista británico muerto en 1940, Caleb Saleeby— hacia otras claramente identificadas con la "Nurtural Eugenics" (Turda, 2010, 69) al otrora imprescindible control de las enfermedades venéreas se le agrega con mayor énfasis el control de la moral sexual; al rol fundamental del médico se le incorpora, quizás competitivamente, el papel del consejero, en general abogado o sacerdote; al miedo eugénico a la soltería se le aduna el miedo —también eugénico— al divorcio. Asimismo, el programa vinculado al fomento de la familia numerosa resultaría influido, quizás más que antes, por un modelo de familia ejemplar que desecha cualquier método anticonceptivo, no solo para evitar controlar cuantitativamente a la descendencia, sino básicamente, por su involucramiento en el "mal moral" que implicaba la disociación entre sexualidad y procreación. Y, claro está, a la tan temible "simulación" en la lucha por la vida se le une la no menos temible manifestación explícita de sexualidades desviadas; pudiéndose sintetizar, en definitiva, que al miedo al mal físico se le agrega el miedo al mal moral, hipotéticamente subyacente bajo la forma de comunismo, ateísmo, feminismo, prostitución u homosexualidad. En ese contexto, cabe dejar abierta la posibilidad de pensar a esta pervivencia del tardo-eugenismo como uno de los sustratos teóricos sobre los que se asentó la identificación y persecución del "subversivo" infiltrado en el cuerpo social, habida durante la dictadura militar instaurada en Argentina en 1976. En efecto, su pretendida irrecuperabilidad legitimaba su aniquilamiento. Y, simultáneamente, una paralela confianza en el factor ambiental habilitaba, en sincronía con la tesis de Vallejo Nágera, el sistemático apartamiento y secuestro de sus hijos, así como la posterior entrega a familias "bien constituidas" 14. El emblemático caso de los niños (hoy adultos) que, apropiados por los dictadores que hicieron "desaparecer" a sus padres y adulteraron su identidad, resulta más que elocuente. De esta manera, "neolamarkianas" indagaciones ambientales y prácticas genocidas quedaron integradas bajo argumentaciones biopolíticas como la que hiciera en 1982 Calderón Bouchet, un doctrinario del pensamiento católico argentino, para quien "la defensa de las cualidades físicas, de las creencias y costumbres de un pueblo y la consecuente negación a dejar que otro pueblo atente contra ellas" era "una reacción sana y natural del racismo". Una virtud de la "estirpe que ha querido conservar un tipo humano contra las contaminaciones de un mestizaje irreflexivo". "A este racismo natural y sano se opone la política igualitaria que cree o finge creer en la igualdad de todos los hombres" cuya sola invocación caracterizaba la patología subversiva. En definitiva, para esta perspectiva que fundía racismo con un antimalthusiano poblacionismo selectivo, "las razas humanas existen y la invitación a pasar tranquilamente sobre este hecho como si no existiera, tiene el inconveniente de crear actitudes artificiales que lejos de curar exasperan en mal. La preocupación para que una estirpe mantenga su coherencia biológica es natural y humana" (Calderón Bouchet, 1982). Para finalizar, y retomando nuestras reflexiones sobre la perduración (y fortalecimiento) de la eugenesia en Argentina luego de 1945, descartamos la posibilidad de que esa continuidad fuera motivada por un efecto inercial. Lo inercial implica cierta continuidad —desacelerada— de ideas motivada por diversos factores, mientras que, como hemos intentado demostrar en estas páginas, la revisión de la cuestión en Argentina denota la existencia de un tardo-eugenismo que, lejos de desacelerarse, resultó fortalecido. Ese reforzamiento, que en el plano teórico implicó un significativo sinergismo entre nature y nurture, y, en lo institucional, permitió, por ejemplo, que se llegasen hasta a expedir títulos universitarios reconocidos por la Nación argentina, se originó en la conjunción de diversas variables. Entre ellas, parece indudable recordar la protagónica presencia de la Iglesia Católica en ámbitos decisionales del Estado así como el marcado fortalecimiento de vínculos endogámicos regionales latinoamericanos vinculados a la eugenesia (Miranda, 2012). Así, de la misma manera que desde la historiografía se ha afirmado con cierta insistencia —al menos desde la obra de Kevles— que luego de la Segunda Guerra Mundial tan solo continuaron en algunos contextos moderadas versiones eugénicas no-racistas y, a partir de la década de 1960 la palabra "eugenesia" desapareció del discurso público (Roll-Hansen, 2010, 91), la realidad local parece ser otra. De esta manera, el tardo-eugenismo latino presente en la Argentina, invita a ser pensado, además, desde una lectura biopolítica de los totalitarismos en la región.
El mito del zombi en la actualidad: desmembramiento sacrificial colectivo El mito del zombi conservó durante varias décadas la misma estructura simbólica que la literatura y cinematografía acerca del uso perverso del magnetismo animal y la hipnosis, su genealogía. En el último tercio del siglo XX el mito sufre una profunda transformación que, no obstante, supone la continuación de su anterior sentido inconsciente. El análisis de los nuevos elementos arquetípicos que va a incorporar, estrechamente relacionados con un aspecto nuclear del espíritu del arte del siglo XX, nos va a permitir realizar una aproximación interpretativa a cierto entramado mítico y su proceso psicológico subyacente que atraviesa actualmente la psique colectiva: la muerte iniciática y la dinámica disolvente y desintegradora del alma, respectivamente. Nos basaremos para ello en el marco teórico de la psicología analítica y haremos uso del método histórico-comparativo. «Dichoso y santo el que tiene parte en la primera resurrección; sobre éste no tiene poder la segunda muerte» A diferencia de otros mitos contemporáneos, el del zombi ha cambiado notablemente a lo largo de su historia. Todos los críticos coinciden en que fue La noche de los muertos vivientes (George A. Romero, 1968) la película en donde el zombi del fantástico sufrió definitivamente una profunda transformación y adquirió sus características fundamentales actuales. Pero señalar la procedencia inmediata de los motivos concretos que se introdujeron en el mito del zombi no explica su convergencia, pues bien podrían haber sido otros muy diferentes, ni el tremendo éxito que obtuvo la mutación del monstruo en comparación con la fugaz trayectoria de otros muchos. Tratar de comprender el sentido de esta transformación y convergencia de motivos en su relación con nuestra cultura es nuestro objetivo principal. Partimos de la perspectiva de que el mito del zombi es un «mito vivo», tanto en su sentido junguiano (producto simbólico de la función transcendente) como eliadiano (atenuado, profano y desacralizado, pero concomitante con cierto simulacro de «comportamiento mítico») (Carcavilla, 2013a, 2). Al ser una fantasía colectiva viva —lo es por el mero hecho de ser continuamente narrado y repetido en la actualidad, pero también por algo más que ahora veremos—, en el mito del zombi cristalizan significados inconscientes del alma contemporánea que hablan sobre su estado de ánimo. Por ello consideramos que puede ser interesante analizar e interpretar el significado psicológico del simbolismo de esta última etapa del mito de zombi1. Situados de este modo dentro del espíritu teórico y metodológico de la psicología analítica, vamos a realizar esta tarea a través del método histórico-comparativo confrontando los motivos simbólicos surgidos en el campo fantástico contemporáneo con mitologemas universales que aparecen en ciertas representaciones culturales históricas: la alquimia y las iniciaciones chamánicas. Con ello continuamos la labor que comenzamos en uno de nuestros trabajos anteriores (Carcavilla 2012), donde vimos cómo la película con la que da comienzo el mito del zombi, La legión de los hombres sin alma (Victor Hugo Halperin, 1932), así como sus antecedentes hipnóticos (El gabinete del Dr. Caligari, Robert Wiene, 1920; El Dr. Mabuse, Fritz Lang, 1922; y Svengali, Archie Mayo, 1931), repetían inconscientemente la primera etapa de todo proceso iniciático: el sufrimiento, la enfermedad, la pérdida del alma, la posesión por malos espíritus, etc. Todas estas obras cinematográficas no solo compartían diversos motivos simbólicos con la catábasis del chaman y con la nigredo (el estado inicial en el opus alquímico), sino que re-presentaban su misma estructura arquetípica y su psicologema parejo: la bajada a los infiernos y la confrontación con la sombra. En el nuevo formato del zombi que nos disponemos a analizar estas correspondencias se van a ver multiplicadas. Pese a que el universo de la alquimia y las obras fantásticas contemporáneas sobre el zombi sean aparentemente campos muy alejados existen en verdad profundas relaciones entre ambos. La prima materia del opus alquímico «es barata y se la encuentra en todas partes; se la encuentra hasta en el estiércol más repugnante» (Jung, 2005, 207). Según un alquimista «está en todo lugar, en ti, en mí, en cada cosa (...) [y] se ofrece de forma vil (vili figura)» (cit. en Jung, 2005, 214). También la materia que aquí tratamos, el zombi, aparece en un contexto «repugnante» (la serie B o el cine comercial) y con una forma sumamente infame y despreciable (un cadáver moviente putrefacto), así como parece haber adquirido el don de la ubicuidad atendiendo a la ingente cantidad actual de títulos cinematográficos y literarios que pueden encontrarse dentro de su estela (se encuentra en todas partes). Estos primeros paralelismos no son azarosos, como trataremos de comprobar en detalle. Pero debemos subrayar ya una importante conexión entre ambas esferas que explica su relación: «La imaginatio es, efectivamente, una llave que abre las puertas de los secretos del opus. Esta llave, la imaginación, es en buena medida la misma que utiliza el creador que da a luz las imágenes que pueblan el universo fantástico. Aunque su planteamiento, objetivos y forma de obrar con ellas sean muy diferentes, tanto el alquimista como el chamán como el artista trabajan fundamentalmente con los contenidos imaginales que emergen de su inconsciente. Ello puede explicar que algunos de los receptores del mito del zombi sufran una confusión parecida a la que aquél experimentaba. Si los alquimistas, en su solitario trabajo con las sustancias químicas y la retorta, proyectaban en la materia sus imágenes internas y no es hasta una época tardía (alrededor del siglo XVI) cuando pudieron llegar a ser más plenamente «conscientes del carácter psíquico-proyectivo de la obra» (García; Nante, 2005, XXXIV), el mito del zombi es proyectado en el mundo exterior por cierto sector del público de una forma en la que también se mezcla y se fusiona la realidad psíquica y la material. En el documental Zombiemania (Donna Davis, 2008) se puede ver a Max Brooks, autor de The Zombie Survival Guide (2003), dando conferencias de «autodefensa contra zombis» y reconociendo su sorpresa ante las preguntas que le formulan sus oyentes, como por ejemplo «que tipo de espada utilizo» para defenderme ante un ataque de muertos vivientes. Otro ejemplo de esta mezcla de dimensiones, aunque a otro nivel, es la aparición en la página web de los Centers for Disease Control and Prevention, página oficial en materia de salud del Gobierno de los Estados Unidos, de un apartado dedicado a la preparación y respuesta ante emergencias denominado Preparedness 101: Zombie Apocalypse. Pese a que el apocalipsis zombi se utiliza aquí evidentemente —al igual que en la Zombie Research Society, como vimos en nuestro primer estudio sobre el zombi (Carcavilla, 2013a, 2)— como metáfora de posibles grandes catástrofes, no deja de significar por ello el reflejo «materializado» de una vivencia mítica. Comprobamos a través de estos ejemplos que, efectivamente, el mito del zombi está vivo y hasta que grado se encuentra asociado a cierto comportamiento mítico. Freud comienza su Psicopatología de la vida cotidiana hablando de algo en apariencia tan fútil como el olvido temporal de nombres propios. Al respecto dice: «(...) llegué a la conclusión de que este episodio, trivial y de escasa importancia práctica, (...) admite un esclarecimiento que rebasa considerablemente la valoración usual del fenómeno» (Freud, 1993, 9). Aquí se manifiesta a nuestro juicio la gran novedad subversiva que trajo el psicoanálisis al mundo moderno, la esencia de una psicología verdaderamente psicológica: el logos de la psique, un logos que se manifiesta en ocasiones en fenómenos cotidianos y aparentemente triviales que el yo desprecia escuchar pero que están cargados de sentido. Este espíritu psicoanalítico es el mismo que impregnaba el trabajo alquímico con la repugnante, barata y vil prima materia que todo el mundo desprecia, y con este espíritu hemos tratado de realizar nuestro pequeño opus con el mito del zombi. UN SONÁMBULO LLAMADO ROMERO Con La noche de los muertos vivientes el mito del zombi entra en el kitsch cárnico y el gore. Se racionalizan los elementos mágicos y desaparecen los motivos exóticos referentes al vudú de la anterior etapa para entrar en un naturalismo visceral extremo: Un grupo de personas quedan encerradas en una casa rodeados por una turba de muertos que han resucitado de sus tumbas y cuya única intención es devorarlos. La causa supuesta del fenómeno, que ocurre al menos en todo el país, es la radiación que proviene de un satélite. Los zombis se mueven lentamente y su mordedura produce la zombificación en los vivos con igual magnitud que la que produce la radiación en los muertos. Solo se puede acabar con ellos destrozando su cerebro. El clima psicológico es en todo momento extremadamente tenso y claustrofóbico, llevando a los personajes a estados emocionales extremos. Este esquema va a ser repetido innumerables veces a partir de aquí desde contextos diferentes y con ciertas variaciones pero respetando las premisas básicas, aunque habrá que esperar todavía una década para su pleno desarrollo. El zombi ya no obedece las órdenes de un zombificador criminal como ocurría en la anterior etapa (cf. Carcavilla, 2012, 2013b), sino que su conducta está exclusivamente dirigida por el brutal impulso de ingerir la carne y las vísceras de los vivos. Esta propiedad ha sido adquirida en virtud de algún tipo de negligencia derivada de manipulaciones científicas. Se aglutina en grandes masas, despedaza a sus víctimas arrancándoles extremidades y órganos con extremada violencia, es infaliblemente contagioso mediante su mordedura y hace su aparición a escala planetaria, apocalíptica. Una pequeña pero ejemplar muestra de obras que siguen este canon podría ser la siguiente: las posteriores películas de Romero Zombi (1978) y El día de los muertos (1985); las más recientes Resident Evil (Paul W. S. Anderson, 2002) y 28 días después (Danny Boyl, 2002); el videojuego Resident Evil (Capcom, Westwood Studios, 1996); la novela World War Z: An Oral History of the Zombie War (Brooks, 2006); el cómic Los muertos vivientes, escrito por Robert Kirkman y dibujado por Tony Moore, Charlie Adlar y Cliff Rathburn (2003- ); y la adaptación a serie de televisión de este último, The Walking Dead (Frank Darabont, 2010- ). George Romero, padre de la criatura, explica en el documental Zombiemania que no era su intención crear un nuevo tipo de zombi —aunque se declare amante de las películas del subgénero anteriores a la suya— y que, congruentemente, no fueron denominados así en toda la película. En otra entrevista (Rico, Fuentes Electrónicas) aclara que fueron aquellos que escribieron después sobre ella los que denominaron zombies a sus flesh eaters. De hecho, el título inicial era Night of the Flesh Eaters pero el distribuidor Walter Reade lo cambió por el que conocemos (omitiendo por error el copyright, con lo que perdieron los derechos de autor y la cinta pasó a ser de dominio público). La película fue producida de modo totalmente independiente por un conjunto de amigos de Pittsburgh que provenían del mundo de la publicidad y el periodismo. Parece ser que solo el protagonista principal era actor profesional. El grupo de colegas tan solo quería hacer una película de terror que fuera «divertida». Ni remotamente se imaginaban el impacto que iba a producir ni fueron conscientes mientras la realizaban de sus implicaciones políticas2. La idea seminal, señalada en multitud de entrevistas (Rico; Saidon; Applebaum, FE), fue tomada por Romero de la novela de Richard Matheson Soy leyenda (I Am Legend, 1954), en donde el último habitante de la Tierra tiene que enfrentarse a las hordas nocturnas de vampiros en las que la humanidad se ha convertido como consecuencia de una guerra bacteriológica. La noche de los muertos vivientes opera sustituyendo vampiros por «muertos vivientes» y situándose al comienzo de la catástrofe en vez de en sus últimos estertores. Para Romero el planteamiento nuclear de ésta y del resto de sus películas —y con él, la propia significación del zombi— no tendría que ver con ningún «subconsciente colectivo» y sus relaciones con la muerte (Torres, FE), sino con el modo en el que los protagonistas afrontan un gran cambio, un desastre, una revolución (Martínez, FE). Todos estos datos relativos a las condiciones en las que afloró La noche de los muertos vivientes apuntan hacia un factor común: la profunda inconsciencia que envolvió el sentido de lo que estaban realizando: El guionista John Russo y Romero (director y coguionista), aburridos de hacer comerciales, decidieron producir junto con otros amigos una película de terror en la que todos participaban a diversos niveles, un proyecto marcadamente comunitario de jóvenes amantes del terror fantástico que combinaron intuitivamente diversos elementos del género sin una excesiva elaboración crítica ni metafórica de sus contenidos argumentales. El éxito comercial no era el objetivo, ni tan siquiera era algo mínimamente previsible, mientras que el propio punto de partida era notablemente ingenuo: por el lado emotivo, pasarlo bien, divertirse y salir del tedio laboral; por el conceptual, el inicio de una situación catastrófica a gran escala en donde los muertos sufren un simulacro de resurrección, conocidos elementos que ya existían desperdigados por las producciones de serie B y los pulps. El film tan solo era la respuesta a la sencilla cuestión ¿qué haríamos ante un gran cambio revolucionario?, un planteamiento que no fue desarrollado desde la dimensión intelectual sino desde la «visceral». Como vamos a ver, las raíces simbólicas con las que conectaron de este cándido modo son insospechadamente profundas. Pese a que ello contradiga el análisis que efectúa el padre del zombi contemporáneo de su propio hijo, sus creadores actuaron «en cierto modo como «simples» médiums, permitiendo que la nueva criatura (...) que acechaba en las sombras del inconsciente colectivo, sin llegar todavía a concretarse nunca del todo, tomara por fin forma y se manifestara definitivamente» (Palacios, 2010, 330). Y es que el creador «es instrumento en el sentido más profundo, y por eso está por debajo de su obra, por lo que tampoco podemos esperar de él una interpretación de su propia obra (...) La interpretación debe dejársela a otros y al futuro. La gran obra es como un sueño que, a pesar de toda su evidencia, no se interpreta a sí mismo y tampoco es nunca unívoco» (Jung, 1999, 96-97). Más aún: «El artista es el altavoz de los secretos anímicos de su época, involuntariamente, como todo auténtico profeta, y en ocasiones inconscientemente, como un sonámbulo. Cree hablar de sí, pero el espíritu de la época es el que dicta sus palabras» (Jung, 1999, 112). Efectivamente, cuarenta años después Romero todavía no comprende casi ninguno de los contenidos que dio a luz de modo condensado en esa obra «infernalmente inane, un aborto del infierno francamente brillante» (Jung, 1999, 100)3. Tan solo ha podido llegar a entrever, aunque sea incapaz de explicar cómo o dónde, que hay algo «esperanzador» y «bueno» en sus películas (y en las películas de terror en general) (Rico, FE). Por eso fueron otros y no él los que bautizaron a su creación, entroncándola con el mito del zombi. La relativa autonomía y la naturaleza suprapersonal (cf. Jung, 1999, 63) de la obra respecto del creador la dotan de un carácter objetivo que señala al arte como «un proceso de autorregulación espiritual en la vida de las naciones y las épocas» (Jung, 1999, 75). Ello se puede aplicar incluso a un arte deleznable para las sensibilidades refinadas de la alta cultura. «Incluso obras de un valor literario [o cinematográfico] altamente dudoso pueden resultar especialmente interesantes para el psicólogo» (Jung, 1999, 81) puesto que para analizar el estado del alma de la época no es tan importante la calidad formal o la elaboración conceptual del arte sino su sentido inconsciente, tanto más valioso cuantas más personas se sientan afectadas por ello. Con ello no negamos que la calidad de las obras no sea un parámetro que hable por sí mismo del estado anímico colectivo de un tiempo dado sino que afirmamos que el arte grosero más o menos ingenuo tiene a priori el mismo valor psicológico que el considerado «sublime». DESMEMBRAMIENTO, ANTROPOFAGIA Y APOCALIPSIS Como «más allá de la tumba o de la muerte» significa psicológicamente «más allá de la consciencia» (Jung, 2007, 214) el muerto viviente es en sí mismo el modo más claro, directo y sintético que tiene lo inconsciente para autorrepresentarse. No se puede hallar fórmula antinómica más profundamente contradictoria que la de su denominación —algo muerto ¡que vive!— por lo que no puede haber duda de su naturaleza simbólica, producto de la función transcendente donde se da lugar a la coincidentia oppositorum entre contenidos conscientes e inconscientes, racionales e irracionales, de la vida y de la muerte. Al ser una formación de lo inconsciente colectivo que trasciende la razón «pensar el zombi es también pensar lo impensable» (Fernández, 2011, 18). Su análisis supone afrontar eso que aparece como «la personificación apocalíptica de lo desconocido» (Fernández, 2011, 194). Y no hay nada más impensable y desconocido que la muerte. Detenido en medio del proceso de la putrefacción de la carne, el muerto viviente se resiste a admitir su destino. Tan solo conserva las más básicas y precarias propiedades vitales gracias a alimentarse de la cualidad que está perdiendo: la propia vida. Devora exclusivamente a los vivos incorporándolos a su ser por medio de un sistema digestivo que no necesariamente usa el estómago o, en su defecto, transmite la infección introduciendo a su víctima en la lógica de la que él mismo se encuentra preso. El zombi es desde este ángulo la personificación de la angustia ante la muerte vista desde la perspectiva del materialismo4: la irracional y violenta fagocitación de la vida producida por la putrefacción de la carne y su consecuente disolución de la consciencia y la voluntad; la desaparición cruel y absoluta como final irrevocable. Eliade dice al respecto: La angustia ante la nada de la muerte parece ser un fenómeno específicamente moderno. Para el resto de culturas no europeas (...) la muerte es más bien un rito de paso hacia otra modalidad de existencia, y por ello se encuentra siempre relacionada con los simbolismos y los ritos de iniciación, de renacimiento o de resurrección. Eso no significa que el mundo extraeuropeo desconozca la experiencia de la angustia ante la muerte (...) Por el contrario, está altamente valorada, como una experiencia indispensable para alcanzar un nuevo nivel del ser. La muerte es la Gran Iniciación. Esta angustia ante la muerte que simboliza el zombi va a trascender completamente su aparente representación materialista para aparecer estrechamente relacionada en la última etapa de su mitología con varios motivos que apuntan con precisión inaudita en la dirección señalada por Eliade: la muerte como Gran Iniciación. «La gran obra filosófica no es más que un proceso de disolución y solidificación: disolución del cuerpo y solidificación del espíritu»5. Durante la disolvente primera parte del opus alquímico «el cuerpo es presa de la disgregación y la corrupción» (Roob, 2005, 196). «La nigredo es el estado inicial, bien como cualidad de la prima materia, existente antes del caos o de la massa confusa, bien a causa de la separación (solutio, separatio, divisio, putrefactio)» (Jung, 2005, 157). Esta primera etapa se corresponde con «las dificultades y tristezas propias del comienzo de la obra (...), es decir, «con las horribles tinieblas de la mente» de las que habla Aurora consurgens; y estas tinieblas son a su vez una misma cosa con la afflictio animae, el sufrimiento del alma al que se refiere Morieno» (Jung, 2005, 183). La nigredo (también denominada confusio, mortificatio o melancholía) produce la liberación del «alma de su prisión en el cuerpo; pero el alma trajo consigo la oscuridad del espíritu ctónico, de lo inconsciente (...) como el alma daba vida al cuerpo y, por lo tanto, representaba el principio de toda realización, estos filósofos no pudieron evitar constatar que entonces el cuerpo y su mundo estaban muertos. La nigredo es asociada a su vez con la combustio, incineratio, calcinatio o interfectio (asesinato) (cf. Jung, 2006, 242). «Hay que calcinar fuertemente los metales hasta reducirlos a una ceniza clara y pura (...) Y tú, pecador, piensa que será necesario sufrir alguna muerte si quieres ser como la roja piedra dorada y ascender a los cielos de la luz»6. Los alquimistas proyectaban sobre la materia, entre otros contenidos de lo inconsciente, «la función de iniciación del sufrimiento» (Eliade, 2001, 135), pero en virtud de su sympatheia con los procesos a los que se somete la sustancia son ellos mismos los que acceden a la experiencia de iniciación (Eliade, 2001, 144). Podemos observar en las citas precedentes como el simbolismo de los nombres y procesos que se dan en la primera etapa de la obra alquímica giran indefectiblemente alrededor de la muerte iniciática. Ésta se expresa como la partida del alma y la disolución, putrefacción y corrupción de la materia, del cuerpo. Pese a la proyección, los alquimistas también subrayaban el aspecto psicológico del opus caracterizado por lo morboso —aflicción, confusión, mortificación o melancolía—. El producto momentáneo y transitorio de este proceso es simbólicamente expresado por un cadáver hermafrodita (cf. Jung, 2006, 242). ¡Estás condenado a cobrar aliento en este execrable esqueleto!»7. Si partimos de que existe un vínculo simbólico entre la nigredo y el visceral y escatológico formato actual del mito del zombi, las correspondencias entre ambos serían hasta aquí evidentes. Mientras que éste re-presenta el estado putrefacto, corrupto y descompuesto de la «materia corporal» carente de alma8 —el cadáver, ciertamente hermafrodita y andrógino—, la psique que sufre su consecuente aflicción, mortificación, confusión y melancolía es simbolizada por los supervivientes que se enfrentan a la muerte iniciática, así como puede hallarse a su vez este estado morboso en la propia constitución enferma del zombi (el zombi es, explícitamente desde 28 días después, el producto de una infección). Si bien no será un motivo tan repetido en el subgénero como otros, la calcinación y combustión9 a las que hay que someter a la «materia» se encuentran reflejadas también en La noche de los muertos vivientes a través de la quema de los cuerpos. Estos paralelismos, aislados, bien podrían ser azarosos y superfluos. Pero hay más sympatheias. Entre todas las referencias que hemos hecho a la nigredo aparece, ligado a la putrefacción, el motivo de la disolución, separación o división. Para transformar al cadáver en el proceso alquímico hay que someterlo a un proceso en el que se le seccionan los miembros, se trocean las partes y se mortifican (cf. Jung, 2006, 252). Su equivalencia en el mito ya ha sido señalada: «El descuartizamiento de Osiris corresponde a la solutio, putrefactio, etc.» No solo Osiris es despedazado sino también Dioniso u Orfeo, precisamente los seres míticos relacionados con los Misterios griegos y greco-orientales (cf. Eliade, 1975, 190 ss.). Este mitologema es uno de los principales temas de la iniciación chamánica (Eliade, 1996, 45 ss.). Entre los Yakutes, por ejemplo, «los miembros del futuro chamán son desgajados y separados» (Eliade, 1996, 47). Un pájaro mítico «corta el cuerpo del candidato en pequeños fragmentos y los reparte entre los malos espíritus de las enfermedades y la muerte. Cada uno de estos espíritus devora el trozo que le entregan» (Eliade, 1996, 48). También entre los Esquimales es un animal el que «hiere al candidato, lo despedaza o lo devora» (Eliade, 1996, 54). El despedazamiento iniciático está presente también en el chamanismo australiano (Eliade, 1996, 54 ss.) y de otros continentes (Eliade, 1996, 60 ss.), de lo que se deduce su naturaleza arquetípica y universal. No es extraño por lo tanto que resurja en otros contextos espaciotemporales bien diferentes pero conectados por la misma estructura inconsciente, como es el caso de la alquimia o del mito del zombi. Porque el zombi también desmiembra y descuartiza a sus víctimas repartiéndose sus vísceras y miembros. «La tortura es (...) una expresión de la muerte iniciática. Ser torturado significa que se es cortado en pedazos por los demonios-maestros iniciáticos; dicho de otra manera: que se muere por desmembramiento. Recordemos que San Antonio fue torturado por los demonios (...) le abrieron las carnes, le dislocaron los miembros y le cortaron en pedazos» (Eliade, 2005, 239; el subrayado es nuestro). A su vez el propio zombi, demonio iniciático y «materia corporal» de la «obra» al mismo tiempo, también es despedazado, decapitado o directamente disuelto en ínfimos trozos mediante algún tipo de arma de fuego más o menos explosiva (combustio, incineratio, calcinatio) por los supervivientes. En el mito del zombi sacrificador y sacrificado aparecieron al principio disociados en las figuras del zombificador y del zombi (cf. Carcavilla, 2012, 2013b), pero luego, como en las visiones del alquimista Zósimo, «estas dos figuras se unen, ya que ambas padecen el mismo destino» (Jung, 2008, 241). El propio zombi es ahora el que zombifica a través de su mordedura y cualquier superviviente puede pasar en cualquier momento al otro lugar. Pero es que además ambos sufren los mismos procesos, como el despedazamiento/tortura o la enfermedad (ya sea ésta «física» o «psíquica»). Las posiciones son intercambiables. Y es que «no hay más que seguir la evolución de las visiones para darse cuenta de que el sacrificado y el sacrificador son en última instancia un solo ser. Esta idea, es decir, la de la unidad de la prima y la ultima materia, de lo liberado y el liberador, atraviesa todas las variantes de la alquimia desde el principio hasta el final (...) es el uroboros que se devora a sí mismo» (Jung, 2008, 245). La protagonista del remake de La noche de los muertos vivientes (Tom Savini, 1990) lo dice muy claramente hacia el final de la película: «Ellos son nosotros, y nosotros somos ellos». Otro mitologema universal compartido por el opus y las iniciaciones chamánicas y ritos de paso de las sociedades arcaicas es el de «ser engullido por un monstruo». En la alquimia «el regius filius, el espíritu, el lógos o noûs es devorado por la physis, esto es, el cuerpo y sus representantes orgánicos llegan a tener un predominio sobre la consciencia. El mito del héroe, sabe lo que es estar dentro del vientre de la ballena —del dragón—» (Jung, 2005, 220). Acabamos de ver más arriba como, después del despedazamiento, los malos espíritus de las enfermedades y la muerte devoraban los trozos del cuerpo del candidato yakute a chamán, lo cuál tiene por objeto conferir a éste «la facultad de curar las enfermedades correspondientes» (Eliade, 1996, 48). Por su parte, el animal mítico de los esquimales ejercía la misma función. «Este tema iniciático ha dado nacimiento no solo a un gran número de ritos, sino también a mitos y leyendas» (Eliade, 2005, 253). «Se trata de la típica lucha del héroe solar contra el "dragón-ballena", (...) símbolo de (...) las fauces voraces de la muerte en que el hombre es despedazado y triturado. Quien vence a ese monstruo gana una juventud nueva o eterna. Pero para ello es preciso que, arrostrando todos los peligros, descienda al vientre del monstruo ("viaje al infierno") y permanezca allí un tiempo» (Jung, 1962, 264). «A menudo el monstruo perece consumido por un fuego que el héroe ha encendido secretamente en su interior; es decir, que en el cuerpo de la muerte crea secretamente la vida» (Jung, 1962, 354). Se trata por lo tanto, al igual que ocurre con el despedazamiento, «de un misterio de muerte y resurrección simbólicas» (Eliade, 2005, 253). Estos dos temas, al igual que en la alquimia, aparecen juntos y asociados en la iniciación chamánica: «El Animal mítico Maestro de iniciación mata al neófito, descuartizándole y triturándole entre sus fauces, «digiriéndole» en su vientre» (Eliade, 1975, 67). El tema arquetípico de «ser engullido por un monstruo» aparece claramente re-presentado en el mito del zombi a través de su naturaleza antropófaga. La única diferencia radica en que el zombi supone el paso de la antigua posición teriomorfa del monstruo (un animal marino gigante o un dragón usualmente) al antropomorfismo, lo cuál podría estar indicando el acercamiento a la consciencia de los contenidos inconscientes que éste simboliza. Lo que el zombi re-presenta está ya tal vez relativamente maduro como para integrarse en la consciencia. La humanización del animal-demonio-monstruo-gigante devorador apunta hacia la conscienciación de que sacrificado y sacrificador son un mismo ser. Existe un último elemento central más en esta condensación de motivos simbólicos estrechamente relacionados entre sí: el «apocalipsis». La aparición en masa del muerto viviente es global y transforma todo el planeta, llegando a denominarse directamente desde la pasada década «apocalipsis zombi». Las raíces simbólicas del «apocalipsis» en la historia de la cultura son muy profundas. En todo el mundo arcaico y en las civilizaciones históricas «existe una concepción del fin y del comienzo de un período temporal, fundado en la observación de los ritmos biocósmicos, que se encuadran en un sistema más vasto, el de las purificaciones periódicas (...) y de la regeneración periódica de la vida» (Eliade, 2003, 57). Esta extendidísima ontología cíclica del tiempo presupone la repetición anual del acto cosmogónico en base al cuál cada «fin de año y en la espera del Año Nuevo se repiten los momentos míticos del pasaje del Caos a la Cosmogonía» (Eliade, 2003, 60). De este modo, la «eterna repetición del acto cosmogónico, que transforma cada Año Nuevo en inauguración de una era, permite el retorno de los muertos a la vida» (Eliade, 2003, 66; el subrayado es nuestro) y se constituye precisamente como el momento propicio para la celebración de las ceremonias de iniciación (Eliade, 2003, 71). El fin de los tiempos apocalíptico supone la aplicación «a escala macrocósmica y con una intensidad dramática excepcional» (Eliade, 1991, 62) de todo este sistema mítico-ritual cíclico, su proyección «en un illo tempore futuro y mesiánico» (Eliade, 2003, 105), es decir, el símbolo netamente colectivo de la muerte iniciática. «El mito del fin del mundo está universalmente extendido (...) Es el mito de la destrucción y de la creación periódicas de los mundos, fórmula cosmológica del eterno retorno (...) El fin del mundo no es nunca absoluto; siempre llega seguido de la creación de un mundo nuevo, regenerado» (Eliade, 2005, 70-71). Si «en muchos pueblos primitivos la curación lleva implícita como elemento esencial la narración del mito cosmogónico» (Eliade, 2003, 83), tal vez lo que precisemos como «modernos» para recuperar la salud sea la narración del mito apocalíptico. «No puede surgir una vida nueva, como dicen los alquimistas, sin que antes haya muerto la vida vieja» (Jung, 2006, 242). Eliade diagnosticó en 1953, fundamentándose en una metodología radicalmente transcultural (tanto espacial como temporal) y «antiprovinciana» (ecuménica y contracultural al mismo tiempo), el estado anímico de occidente que iba a cristalizar simbólicamente en el mito del zombi de modo minucioso. La concreción es asombrosa: La angustia del hombre moderno le parecería a un primitivo esencialmente la gran prueba iniciática, la penetración en el laberinto o en la selva llena de demonios y de almas de los antepasados, la selva que corresponde al infierno, al otro mundo; es el gran miedo que paraliza al candidato a la iniciación cuando es engullido por un monstruo y se halla en las tinieblas de su vientre, o se siente troceado y digerido a fin de poder renacer como un hombre nuevo. Este texto supone una predicción pormenorizada de lo que estaba por llegar en el género fantástico, un fiel adelantamiento a uno de los principales símbolos culturales pop de la segunda mitad del siglo XX que la función transcendente colectiva iba a parir. La correspondencia es tal que incluso el laberinto, símbolo iniciático y del inframundo (cf. Kerényi, 2006, 51 ss.), aparece re-presentado a través del exhibicionismo intestinal10 del que da muestras tanto el zombi como sus despedazadas víctimas. El mito del zombi es la confirmación del diagnóstico de Eliade, aquél que Jung también comparte cuando se ve en la obligación de «prevenir a los pocos que puedan entenderme de que a la humanidad le esperan acontecimientos que responden al final de una era» (Jung, 2001, 287-288). El análisis del segundo apartado nos permite descartar cualquier tipo de conocimiento o utilización consciente de todos estos elementos simbólicos por parte de Romero y sus colaboradores. Este fenómeno no es en absoluto extraño ni único. Al contrario, el mito del zombi es el producto creativo parcialmente irracional (pero no por ello carente de una lógica inconsciente que escapa a la razón, al menos en un primer momento) de la función transcendente (cf. Jung, 2004, 69 ss.) inherente al dinamismo de la psique (colectiva). El objetivo de esta función autorreguladora es la compensación de la disposición parcial consciente (unilateral) sin la cuál se produciría la pérdida del equilibrio psíquico al no poderse tramitar el aumento de la tensión entre ésta disposición y los contenidos que excluye y caen en lo inconsciente. La exquisita coherencia simbólica del mito del zombi no es solo interna, sino que viene avalada a su vez por la relación que mantiene con cierto aspecto central del espíritu del arte moderno. Para Jung, su inclinación a la destrucción del objeto de la visión estética y «aparente tendencia nihilista a la disolución, debe concebirse como síntoma y símbolo de una disposición de ánimo correspondiente al ocaso y a la renovación del mundo característicos de nuestro tiempo. Este estado de ánimo se deja notar en todas partes política, social y filosóficamente. Estamos viviendo el kairós de la «metamorfosis de los dioses», es decir, de los principios y símbolos fundamentales» (Jung, 2001, 285)11. Dado que «seguimos inmersos en la Edad Media (...) se necesitan profetas negativos como Joyce (o Freud), para aclarar a los medievales y extremadamente prejuiciosos contemporáneos lo «también real» (Jung, 1999, 110); o símbolos colectivos de esencia destructiva como el zombi, puesto que «para el cegado es una bendición poner la oscuridad sobre la luz» (Jung, 1999, 111). Una «descomposición que empieza a ser necesaria» (Jung, 1999, 108; el subrayado es nuestro) no es un fenómeno de decadencia: Por eso debemos atribuir, no solo al Ulises, sino también al arte espiritualmente emparentado con él, valor y sentido creativos y positivos. Desde el punto de vista de la destrucción de los criterios heredados de belleza y sentido, el Ulises tiene un mérito extraordinario. Ofende al sentir tradicional, brutaliza las expectativas al uso de sentido y contenido, y constituye un escarnio de toda síntesis (...) Todos los improperios a que pueda dar lugar el Ulises prueban su calidad; pues se insulta desde el resentimiento del no moderno que no quiere ver lo que aún le «velan, benévolos, los dioses». (...) Solo los modernos han logrado crear el arte del lado oscuro, o el lado oscuro del arte, es decir, ese arte que ya no trata, en voz baja o alta, de agradar, sino que dice por fin en alta voz qué es eso que ya no quiere colaborar. Si para Jung el Ulises es un excelente exponente del arte moderno al suponer la cristalización de la disolución y la descomposición características del Zeitgeist de la época, el zombi es para nosotros el hijo pop del Ulises, la desagradable y visceral materialización plástica de su espíritu, la objetivación colectiva de su «subjetividad», la condensación simbólica del estado psíquico que refleja, su personificación en una figura imaginal. La cantidad y la cualidad de elementos y características que el Ulises (o al menos, que el análisis de Jung del Ulises) y el zombi comparten es enorme: ambos pertenecen «a la clase de los animales de sangre fría» en los que se da «un pensamiento visceral que implica una amplia supresión de la actividad cerebral, en su caso limitada fundamentalmente a la percepción» (Jung, 1999, 102). Son como una tenia que «no puede hacer otra cosa que engendrar nuevas tenias, pero en cantidad inagotable» (Jung, 1999, 102-103). Al contemplarlos te inunda «ese frío desapego de su espíritu que parece proceder cuando menos de las abisales regiones de los saurios —ese entretenimiento con y en las propias vísceras—» (Jung, 1999, 103)13. En el Ulises y en el zombi «lo destructivo parece haber sido elevado a la categoría de fin en sí mismo» (Jung, 1999, 105) operando de este modo la conocida y teleológica «inversión mefistofélica de sentido en sinsentido, de belleza en fealdad» (Jung, 1999, 107). Re-presentan «la aparición de lo escatológico en la Escatología» (Jung, 1999, 118) con lo que vuelven a probar que los «tesoros del espíritu no se pierden ni en la degradación del fondo del estercolero» (Jung, 1999, 118). «El viejo Hermes, el padre de todos los descarríos heréticos, tenía razón: «Como arriba, así abajo» (Jung, 1999, 118). ¡Eres un excercitium, una ascesis, un torturante ritual, un procedimiento mágico (...) [en donde] se destila el homúnculo de la nueva consciencia del mundo! El género fantástico que comenzó a finales del siglo XVIII y, más concretamente, la enorme proliferación del «terror fantástico» en el XIX y el XX, son productos del alma colectiva en donde se puede comprobar la manifestación progresiva de este disolvente estado de ánimo. Si atendemos a su genealogía magnética, el mito del zombi atraviesa esta historia desde el comienzo hasta el final, siendo además, en lo que al terror fantástico se refiere, su última y más popular cristalización simbólica. El zombi es, en definitiva, la condensación de serie B cruda e irreverente del espíritu del arte de una época en la que todavía nos encontramos, arte que nos empuja al inframundo desde hace ya bastante tiempo a través de su inherente proceso de autorregulación espiritual colectiva (a través de un proceso individuación histórico y global). Algunos consideran que este despedazamiento iniciático, la buena nueva «posmoderna» de la «fragmentación», constituye uno de los núcleos fundamentales de nuestra recientemente conquistada nueva identidad; de lo que no se dan cuenta estos críticos es de que la ulceración y descomposición de las categorías tradicionales de pensamiento supone, a la par que un fenómeno rabiosamente actual, algo que los antiguos también conocían: el eterno retorno del mito del fin del mundo, la cíclica y necesaria disolución en el caos. El sano y demoledor discurso crítico que anuncia la muerte de los grandes relatos, inconsciente de sus propias raíces, no ha tomado consciencia todavía de que él mismo es el Gran Relato actual y una nueva forma de re-presentación del descenso al vientre del monstruo. No obstante, tiene cierto sentido que este discurso se presente como una novedad absoluta en la historia, ya que las características de esta muerte iniciática colectiva son de una magnitud y cualidad totalmente nuevas. EL ARQUETIPO DEL SACRIFICIO La muerte iniciática (la experiencia psicológica de la muerte como Gran Iniciación) nunca es absoluta, sino el proceso psíquico necesario para alcanzar la reestructuración de la personalidad y una mayor amplitud de la consciencia. La evidente bajada a los infiernos re-presentada en el mito del zombi se corresponde psicológicamente a la confrontación con la sombra, así como el despedazamiento y la fragmentación a la imprescindible disociación que hay que someter a los componentes de la «personalidad» para poder alcanzar el nuevo equilibrio psíquico. «Ser engullido por un zombi» simboliza ese descenso a lo inconsciente a través de la introversión en el que la consciencia afronta los propios elementos psíquicos desconocidos que han sido reprimidos o no desarrollados ni diferenciados: la obtención de conocimiento a través de los malos espíritus de las enfermedades y la muerte. El apocalypsis (revelación) subraya que este proceso psíquico se encuentra actuando a nivel colectivo. Todo este complejo de mitologemas simbolizan la anulación de la consciencia, una «psicosis anticipada» donde cesa la actividad del pensamiento dirigido racional para dar cabida a los contenidos irracionales de lo inconsciente (el zombi), un proceso psíquico inevitable en el momento en el que es ya perentorio transformar y ampliar las funciones y capacidades de un yo unilateral y desorientado (los supervivientes). Esta experiencia es el único modo en el que se puede cesar de proyectar inconscientemente los arquetipos en el entorno y hacerse consciente del sentido de sus contenidos, pudiendo asumir de este modo sus valores energéticos para desarrollar integralmente las diferentes funciones psicológicas y devenir en el verdadero sujeto de la acción. El mito del zombi es uno de los símbolos que expresan este proceso que se está destilando ahora mismo en la psique colectiva cuyos matraces son todas y cada una de nuestras almas. Su simbolismo destructivo y disolvente alberga algo esperanzador (como vimos que Romero intuía), «la promesa de una renovación» (Fernández, 2011, 103), renovación explícitamente simbolizada en varias de las películas por una final «ascensión a los cielos» 14. Varias cintas de Romero (Zombi y El día de los muertos) o la paradigmática 28 días después —película con la que da comienzo la re-popularización del zombi a principios del nuevo milenio— concluyen con el rescate o la huida de los supervivientes en helicópteros o aviones. El fin del mundo siempre llega seguido de la construcción de un mundo nuevo, regenerado. «En tanto en cuanto el transcurso dramático de la misa representa la muerte, el sacrificio y la resurrección de un dios, y la inclusión y la participación en este proceso del sacerdote y la comunidad cultual, siempre es posible poner en relación su fenomenología con otros usos cultuales muy similares, aunque primitivos» (Jung, 2008, 260; el subrayado es nuestro). En este sentido, el mito el zombi puede ser visto como una eucaristía inconsciente y apocalíptica, un gore teoqualo azteca imaginal del fin de los tiempos en donde el sacrificado y el sacrificador (Jesucristo y Judas, Osiris y Seth, Dioniso y los Titanes, el héroe y el monstruo) son, más claramente que antes, un solo ser. Para que la equivalencia «misa = mito del zombi» se haga inteligible solo hay que sustituir la inclusión y la participación del «sacerdote» (y la comunidad cultual) por la del «individuo» (y la sociedad), y el descuartizamiento-muerte-ingestión del «dios» por el descuartizamiento-muerte-ingestión de la «humanidad» (totalidad). Hace ya unos dos mil años, cuando «el cristianismo hizo por fin de la celebración del misterio una ceremonia abierta a todos» (Jung, 2008, 311), se comenzó a tomar consciencia de que en la relación con lo divino el único mediador efectivo es la experiencia personal de uno mismo. Ahora el mito del zombi —esa radical aparición de lo escatológico en la Escatología, del tesoro en el fondo del estercolero— podría estar anunciando una conscienciación del misterio al subrayar simbólicamente la identidad entre sacrificado y sacrificador a través de la antropomorfización del monstruo. La sombra, más explícitamente que nunca antes en el mito, somos todos nosotros (ellos son nosotros, y nosotros somos ellos); la muerte iniciática es apocalíptica, verdaderamente colectiva. Ya no es necesario el intermediario-especialista en lo sagrado para que nos guíe en la experiencia de la bajada a los infiernos, pues el inframundo es nuestro hogar y el guía uno mismo. Tal vez el mito del zombi suponga, en definitiva, la proclamación inconsciente de una iniciación global, de una transformación psicológica personal y colectiva al mismo tiempo: la muerte de toda nuestra estructura psicológica en la que estamos contenidos y su posible regeneración. La unio mentalis, esa unificación interior con el espíritu oscuro que no se pudo alcanzar en la década de los treinta del siglo pasado (Carcavilla, 2012, 100), parece ahora posible. Pero hay una diferencia fundamental15 entre la misa y el mito del zombi que sitúa ambos fenómenos en esferas psíquicas muy distintas y que es preciso subrayar: mientras que la primera tiene un «proceder marcadamente consciente» (Jung, 2008, 282) producto de siglos de historia16, el segundo es una formación espontánea de lo inconsciente. Para que el sacrifico —la muerte iniciática— tenga su «efecto psíquico estructural», es decir, para que el yo pueda ser transformado a través de la supresión de sus aspiraciones egoístas y verse ampliado por los contenidos del sí-mismo, «uno debe saber que está ofrendándose o entregándose» (Jung, 2008, 271). Si la muerte (del yo) no es voluntaria y consciente no puede constituir un verdadero acto de autorreflexión que amplíe la consciencia tomando conocimiento de lo inconsciente. «De ahí que inmolarse inconscientemente sea sólo un incidente, y no un acto moral» (Jung, 2008, 278). Sólo cuando el sacrificio es intencionado la pérdida de lo sacrificado «no es una pérdida real, sino todo lo contrario, es decir, una ganancia, porque el hecho de que una persona sea capaz de sacrificarse demuestra que es dueña de sí misma» (Jung, 2008, 271). Un proceso de individuación inconsciente en el que el yo no se fragmenta y muere para ir conscienciando los contenidos del sí-mismo es una ilusión que no coagula, una re-presentación que no adquiere realidad, una complacencia en el sueño, tan solo una esperanza que no se cumplirá. O peor: un proceso inconsciente del que no se toma consciencia puede fácilmente proyectarse en el exterior y actuarse. Y como de lo que aquí se trata es del advenimiento colectivo de la muerte, el acting out que está en juego al proyectarse el monstruo despedazador y devorador en el otro es la guerra, tal como ocurrió en el preludio de la Segunda Guerra Mundial (Carcavilla, 2012, 101 ss.; cf. Carcavilla, 2013b). De la actitud de la consciencia de nuestra época depende «que la irrupción de esas fuerzas y de las imágenes y representaciones a ellas asociadas tomen una dirección constructiva o catastrófica» (Jung, 2001, 284). «Lo que sacrifico son mis intenciones egoístas, con lo que a la vez renuncio a mí mismo. Por ello todo sacrificio es en mayor o menor medida una autoinmolación» (Jung, 2008, 276). Si para el sacrificio que supone el proceso psíquico iniciático la muerte del yo es fundamental, ¿qué dice el mito del zombi acerca de nosotros, del yo colectivo, de nuestra conducta ante la emergencia de todos estos contenidos? Porque, que aquí y ahora podamos reconocer la estrecha identidad entre héroe y monstruo, entre yo y sombra, no implica que la representación del yo en el mito (lo que realmente estamos haciendo todos nosotros actualmente según él) se haga consciente de ello. La respuesta de nuestra fantasía colectiva a esta pregunta es constante: el heroico grupo de supervivientes, personificación del yo colectivo, se resiste tenazmente a la muerte iniciática pese a afrontar, hasta cierto punto, los sufrimientos psíquicos del descenso a los infiernos. Quieren volver a su anterior situación a través de la agresión y la violencia. Aunque se ven parcialmente reflejados en el cadáver, lo tratan con absoluto desprecio, como mera materia infame y no como materia de la obra, no como la materia de su propia transformación. Cómo Hércules, nuestro ego heroico (cf. Hillman, 2004, 156 ss.) pretende salir victorioso en su bajada a los infiernos matando a la muerte misma. Somos, como aquél, enemigos de la muerte y rechazamos el sacrificio y la autoinmolación de la iniciación. «Nuestra civilización, con sus monumentos a los héroes, tributos a la victoria sobre la muerte, ennoblece el ego hercúleo que no sabe cómo comportarse en el inframundo» (Hillman, 2004, 156-157). Este culto al héroe guerrero no iniciado —el amor extremo a la personalidad fuerte y poderosa con la que nos sentimos más o menos secretamente identificados y atraídos con total independencia del contenido de su discurso, incluso en los momentos en los que es ineludible afrontar su propia descomposición— domina nuestro universo imaginal y se encuentra en todas partes: en la política, en el mundo financiero, en la universidad, en la élite intelectual, en la ciencia, en el cine, en la televisión, en la publicidad, en la psicología y en la vida más íntima y cotidiana de todos nosotros a través de la adoración del yo autosuficiente. Por ello hemos desterrado a la muerte de la vida pública a todos los niveles, como puede detectarse en fenómenos tan dispares como el forzadamente vigoroso y artificialmente luminoso discurso del político profesional y del científico que, anclado en el ingenuo ideal del progreso, de ningún modo quiere entrar en la oscuridad del inframundo; o en la forma en la que ocultamos los efectos más concretos y palpables de la muerte maquillando a nuestros muertos. Esta tenaz resistencia del yo a que la muerte ejerza su necesaria función transformadora es lo que propicia que nuestra cultura se encuentre asentada y detenida en medio de una muerte iniciática colectiva (cf. Eliade, 2005, 70) que no sabe ni puede resolver. Pese a que nuestro momento histórico sea probablemente el más autocrítico de la historia de occidente, incluso tal vez de la historia universal, la salida del inframundo y la regeneración no ocurrirán hasta que no tomemos consciencia de la escisión que existe entre lo que decimos y lo que hacemos, hasta que nuestro ego heroico y su necesidad de triunfo (social) muera definitivamente junto con todas las instituciones que lo sustentan y el deseo de poder (sobre el otro) se transforme en el acogimiento del otro interior, en «el advenimiento de un (ciertamente no deseado) extraño o enemigo (hostis) a recibir en nuestra casa como huésped (hospes)» (Giegerich, 2007, 58). El zombi es el símbolo de la detención en medio de la muerte iniciática colectiva así como, y por ello mismo precisamente, la personificación de este extraño enemigo al que hay que acoger como huésped. EPÍLOGO: LA PSIQUE COLECTIVA El psicoanálisis, con su escucha del discurso inconsciente de lo rechazado —con su escucha del logos de la psique, esa repugnante y barata prima materia que se encuentra hasta en el estiércol—, es menos un conocimiento del alma (un conocimiento sobre el alma) que un conocimiento del alma (un conocimiento de la propia alma), pues es el saber del síntoma (el saber contenido en el síntoma) el que conduce al conocimiento y no el conocimiento del síntoma (el conocimiento acerca del síntoma) el que conduce al saber. Psicoanálisis es análisis del alma: no somos nosotros los que analizamos el alma sino que es el alma la que nos analiza a nosotros. O como dice Jung, mucho antes pero menos radicalmente: «Hay que diferenciar, lo más acusadamente posible, la relación del individuo con el objeto exterior de la relación con el sujeto (...) El sujeto considerado como objeto "interior" es el inconsciente» (Jung, 1971, 200). Por ello Lacan afirma que la experiencia analítica no significa que «devenga un yo cada vez más fuerte, integrante y docto. Por el contrario, significa que el yo se convierte en lo que no era, significa que llega al punto donde está el sujeto» (Lacan, 2004, 479), al punto donde está el alma. Esta experiencia en donde el sujeto que analiza no es el yo sino la psique a través de su logos, el síntoma y el símbolo, fue el verdadero punto de partida del psicoanálisis: las «enfermedades creadoras» de Freud y Jung (Ellenberger, 1976, 510 ss., 751 ss. El autoanálisis no fue de ellos, sino del alma, pues es ella la que con su (auto)análisis los fragmentó; es ella la que nos desmiembra, nos descuartiza y nos despedaza. El alma «trabaja a través de la destrucción, la disolución, la descomposición, la separación y el proceso de desintegración (...) Desde esta postura podemos entender la necesidad de términos como psicoanálisis (Freud) y psicología analítica (Jung)» (Hillman, 2004). Efectivamente, ello se vio pronto reflejado en la particular «epistemología» psicoanalítica caracterizada por la circularidad y el autocontenimiento metodológico. El psicoanálisis es todo para sí mismo, pues no es solo un método terapéutico y un corpus teórico de conocimientos, sino su propio método de investigación, absoluta novedad en las «ciencias humanas» fundadas en la importación y adaptación del método experimental. Este autoanálisis continuo del psicoanálisis supuso la cristalización metodológica de la circularidad autocontenida propia del alma, tomando de este modo la psicología consciencia por primera vez de que su objeto de estudio es el mismo que su método de observación: la psique. No obstante, esta conscienciación fue muy difícil de soportar por parte del «yo», por lo que el psicoanálisis cayó pronto en el error de volver a invertir regresivamente su descubrimiento sobre el saber contenido en el síntoma e inconscientemente, pese a decir lo contrario, entregó su método de investigación al conocimiento supuestamente objetivo recién adquirido por el yo acerca del síntoma. Por eso Deleuze y Guattari dicen que el psicoanálisis es intrínsecamente perverso: porque re-territorializa los flujos de deseo17 (Deleuze, Guattari, 1973, 324) volviéndolos «a cargar en un sistema subjetivo de representación del yo» y codificándolos «sobre la territorialidad residual de Edipo» (Deleuze, Guattari, 1973, 344). La tendencia al dogma y al sectarismo de las instituciones psicoanalíticas y los continuos y múltiples cismas (escisiones) en su historia, dinámica de poder netamente yoica en donde cada ego defiende su conocimiento acerca síntoma, así lo evidencia. Paradójicamente, esta dinámica es en sí misma el reflejo del (auto)análisis del alma, su labor de fragmentación, escisión y desmembramiento del yo, o mejor: el reflejo de la dialéctica entre el trabajo de disolución y desintegración del alma y la resistencia del yo a la muerte. Este es el estado actual, no solo del psicoanálisis, sino de la psicología en general con toda su infinitud de orientaciones ideológicas (que mayoritariamente insisten, no por casualidad, en el fortalecimiento del yo), lo cuál no es en última instancia otra cosa que el reflejo de la fragmentación actual de la psique colectiva. A este proceso de fragmentación se refiere Hillman cuando habla de patologizar o desmembrarse: «A través de la fantasía patologizada de la desintegración, el alma se sale de unas estructuras demasiado rígidas y centralizadas (...) Estas imágenes (...) arrancan violentamente al «yo» de su identidad integradora, de su inocencia e idealización del ser humano, abriéndolo al inframundo de la vida psíquica. (...) La desmembración hace posible un nuevo estilo de reflexión dentro de la psique» (Hillman, 1999, 238). Y es que la neurosis, con sus fantasías patológicas, es «el primer signo, aunque distorsionado, de la emergencia de una nueva intencionalidad o significado, (...) la emergencia de una nueva personalidad hasta ahora no realizada y ya no un mero trastorno a ser abolido (...) O dicho de otro modo: La máquina deseante «no marcha más que estropeándose»; su funcionamiento consiste en «convertir constantemente el modelo de la muerte en otra cosa distinta que es la experiencia de la muerte (...) La experiencia de la muerte es la cosa más corriente del inconsciente, precisamente porque se realiza en la vida y para la vida, en todo paso o todo devenir» (Deleuze, Guattari, 1972, 340). El mito del zombi es uno de los símbolos de esta dinámica desterritorializadora, disolvente y desintegradora que está (auto)analizando (psicoanalizando) la psique colectiva actualmente, pero no el único. Hay otros muchos indicios simbólicos de esta dinámica: el psicópata y sus descuartizamientos y, en ocasiones, incluso engullimientos, como en La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) o El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991); la enorme proliferación de lo apocalíptico, postapocalíptico y distópico en libros, videojuegos y películas; el explícito desmembramiento del gore; el interés por los inframundos morbosos que se reflejan en una ingente cantidad de series y películas de guerra, mafia o delincuencia (recordemos de entre todas ellas El padrino —Francis Ford Coppola, 1972— y su enorme éxito entre el público)... Este entramado simbólico ha trascendido incluso la ficción para instalarse ampliamente en nuestra realidad imaginal cotidiana: la redundancia de los informativos en el crimen, el asesinato, la violencia, la guerra y la catástrofe; los repetitivos e infernales concursos de televisión en donde se tortura al yo; la fragmentación del cuerpo en la pornografía; la irrisoriamente cínica pero efectiva escisión psicótica de la publicidad; el continuo borboteo del estiércol más repugnante en los reality shows... y la gran red, Internet, unificándolo todo. ¿No supone todo ello una bajada a los infiernos psicológica que despedaza la idealización del yo heroico, una nigredo colectiva en donde emerge el logos del alma que nosotros no queremos ver ni escuchar? ¿No se ha convertido la tecnología de las comunicaciones, sin nosotros quererlo, en un útero imaginal del que no podemos escapar y que nos confronta a diario con la sombra, un entretenimiento con y en las propias vísceras y heces? Estamos siendo continuamente torturados, desmembrados y devorados en el vientre de esta «realidad virtual» imaginal apocalíptica que el alma (el sujeto del inconsciente, la máquina deseante) ha creado a través de la tecnología para iniciarnos. A la par que el yo trata ingenuamente de alejarse de todo sufrimiento y redimir al alma mediante la transformación científico-tecnológica de la materia (Carcavilla, 2013b, p. 151 ss.), el alma trata de transformar al yo torturándolo y despedazándolo a través de la cueva imaginal que ha creado con la materia tecnológica19. «C. G. Jung dijo una vez que en nuestra "neurosis está oculto nuestro mejor amigo o enemigo"» (Giegerich, 2007, 27). No es por ello ninguna casualidad que el mito del zombi aparezca en la historia de occidente en los momentos en los que la neurosis (o psicosis) colectiva —la escisión y el desmembramiento— alcanza ciertos puntos críticos de consecuencias inmediatas opuestas. El mito surge entre el Crac del 29 y el ascenso de Hitler al poder (entre la publicación de La isla mágica de Seabrook y la película White Zombie de Halperin, —cf. Carcavilla, 2013a, 3—); toma su forma actual en el año 68 con La noche de los muertos vivientes, año en el que se produce el Mayo del 68 en Europa y el momento álgido del movimiento contracultural en los Estados Unidos; y sufre finalmente el mayor aumento de su producción a partir de los preludios de la crisis actual. Tanto el periodo de entreguerras como el año 68 fueron momentos revolucionarios y destructivos en donde lo oculto en la neurosis forzó a la consciencia yoica a ir más allá de sí misma y transformarse. No obstante, ambas neurosis se resolvieron de modos muy diferentes: en los años treinta, al proyectarse inconscientemente en el otro la venida de la muerte del yo, a través del acting out que fue la II Guerra Mundial; a finales de los sesenta, al asumirse conscientemente esta muerte, mediante la cristalización de diversos movimientos sociales, políticos y culturales. La crisis actual comparte rasgos con estos dos momentos históricos, por lo que todavía está por ver si lo que se esconde en nuestra fragmentación toma la forma de nuestro mejor amigo o enemigo. La resolución en un sentido u otro depende de nuestra propia capacidad de aceptar voluntaria y conscientemente el desmembramiento, la devoración y la muerte del yo, de contener y sufrir psicológicamente la iniciación y no proyectarla en el otro. Incluso tal vez podría estar a nuestro alcance el cese de los ciclos neuróticos colectivos —o, al menos, el cese de su actuación— si se llevara la desmembración hasta a sus últimas consecuencias: la atomización absoluta. Pero, ¿estamos dispuestos a sacrificar el triunfo y la victoria del héroe sobre la vida (de los otros) y aceptar la asunción del iniciado de la muerte (del yo)? ¿Queremos en verdad, consciente y voluntariamente, inmolar la ilusoria satisfacción inmediata de la subjetividad del yo y su sufrimiento cíclico eterno para abrirnos al sufrimiento inmediato de la realidad objetiva del alma y la transformación de la consciencia?
Sexo y Modernidad en la España de la Segunda República. Los discursos de la ciencia Este artículo pretende estudiar los contenidos científicos del movimiento de "reforma sexual" que tuvo lugar en España en los años veinte y treinta y que culminó durante la Segunda República. Se abordan, al respecto, tres aspectos fundamentales: 1) la introducción de la nueva ciencia sexológica; 2) el interés por la educación sexual de los niños; y 3) la promulgación de una nueva legislación matrimonial (la ley de divorcio de 1932). Se identifican discursos científicos, asimilados a una "modernización" de las costumbres, siempre desde presupuestos laicos y progresistas. Se apunta la confrontación entre enfoques biologicistas o endocrinológicos y planteamientos psicoanalíticos, estableciéndose como eje argumental el fomento de una vivencia consciente y sana de la sexualidad. Temas como paternidad responsable, control de la natalidad, prevención de los trastornos mentales (ligados a vivencias sexuales traumáticas), etc., son analizados a la luz de fuentes médicas, psicológicas y jurídicas en relación con la reforma de las costumbres sexuales y la superación de la doble moral burguesa. Durante las primeras décadas del siglo XX se produjeron en España una larga serie de iniciativas de divulgación científica y de actuación social y política que tenían como objetivo una profunda renovación de las ideas y los conceptos en torno a la sexualidad. Médicos como Marañón, Juarros, Lafora, Sanchis Banús o Garma, juristas como Jiménez de Asúa o ensayistas como Hildegart participaron de manera muy activa en este proceso a través de conferencias y publicaciones, pero también con la creación de instituciones o asociaciones como el Instituto de Medicina Social de Madrid o la Liga Española para la Reforma Sexual sobre Bases Científicas (1932) —sección española de la Liga Mundial para la Reforma Sexual— o con la promoción y el aval de importantes reformas legislativas como la Ley de Divorcio de 1932. La España de principios del siglo XX se caracterizaba por unas condiciones económicas, una estructura política y una situación social muy controladas por una oligarquía dirigente fuertemente arropada por la Iglesia católica. La moral católica, de la que la represión sexual era, sin duda, uno de sus más destacados objetivos, ejercía una gran influencia cultural sobre la población, contribuyendo a la subjetivación o interiorización de las normas y el orden burgués (Vázquez y Moreno Mengibar, 1997; Seoane, 2010). En este contexto político y social se fueron desplegando, poco a poco, una serie de discursos en torno a la sexualidad muy diferentes a los del pensamiento hegemónico. En líneas generales, puede decirse que aquellos años asistieron a un enfrentamiento dialéctico entre las posturas más conservadoras, defensoras de la moral católica y la norma burguesa, y las más progresistas, promotoras de una "modernidad" sexual inseparable del necesario cambio social. Por un lado, las "fuerzas anti-sistema" de inspiración anarquista fueron las que con más amplitud acometieron la lucha por la liberación sexual como un capítulo insoslayable de la lucha contra la moral burguesa y por la revolución (Cleminson, 1995; Nash, 1995). Por el otro, una importante elite profesional de médicos y psiquiatras argumentaron científicamente la necesidad de reformar las costumbres sexuales, insistiendo en la necesidad de controlar la natalidad (Álvarez, 1990) y abogando, sobre todo, por la educación sexual como medio para garantizar una paternidad responsable, combatir problemas sanitarios importantes —como la mortalidad infantil y materna, las enfermedades venéreas, etc.— y prevenir determinados trastornos mentales supuestamente relacionados con la represión sexual. En ocasiones, el ideario libertario y el discurso científico coincidieron, como en el caso del médico anarquista Félix Martí Ibáñez, responsable de la sección titulada "Consultorio Psíquico Sexual", publicada en la revista anarquista Estudios durante los años 1936 y 37 (Martí Ibáñez, 1976). En las páginas que siguen pretendemos analizar los contenidos científicos de todo este movimiento por la "modernidad" y la libertad sexual en España a propósito de tres aspectos fundamentales: la introducción de la nueva ciencia sexológica, el interés por la educación sexual de los niños y la promulgación de una nueva legislación matrimonial. Estos discursos laicos y progresistas, en los que convivieron y se confrontaron enfoques biologicistas o endocrinológicos y planteamientos psicoanalíticos, tenían como eje argumental el fomento de una vivencia "ilustrada", "consciente" y "sana" de la sexualidad y, por tanto, la prevención de los trastornos mentales tanto en la infancia como en la edad adulta. Resulta especialmente significativo que todo este movimiento tuviera como telón de fondo un Estado en crisis, pero también una sociedad en amplia transformación y sometida a un complejo y en ocasiones contradictorio proceso de modernización económica, política, cultural y urbanística que se truncó con la dictadura franquista tras la Guerra Civil que asoló el país. CIENCIA Y REFORMA SEXUAL Aunque existe en España una cierta literatura sexológica publicada en el siglo XIX (Sánchez Granjel, 1974), es a comienzos del XX cuando se detecta un aumento cada vez más importante de la misma. Durante los primeros años del siglo no solo se publicaron las traducciones de obras extranjeras importantes —como las de Havelock Ellis (entre 1906 y 1913) o Auguste Forel (en 1912)— sino también las primeras monografías y ensayos de educación sexual debidos a autores españoles, entre los que destacan, ya en la segunda década del siglo, los de Antonio Piga (1910) y César Juarros (s.a.), ambos vinculados al Instituto de Medicina Social de Madrid (Álvarez, 1988). Pero no fue hasta los años veinte —durante la Dictadura de Primo de Rivera y debido en parte al desencanto de los intelectuales y los profesionales hacia la misma— cuando surgieron las primeras iniciativas reformadoras. La "reforma sexual" fue propuesta y defendida entonces desde medios de expresión como la prensa diaria o diversas publicaciones que abordaban diferentes aspectos de la sexualidad (Álvarez, 2004), entre las que cabe destacar amplias colecciones populares de divulgación sexual como la Pequeña Enciclopedia de Educación Sexual (Sevilla, 1932), la Biblioteca de Educación Sexual (Barcelona, 1932-33), Cultura Sexual (Barcelona, 1936-37) y, sobre todo, Temas Sexuales (Madrid, 1932-34), dirigida, esta última, por Ángel Martín Lucenay (Cleminson, 2004). Esta amplitud de oferta permite que nos hagamos una idea del interés por la sexualidad presente en la España del momento (Guereña, 2013, 69 y ss.), pero también de la importancia cultural de la "literatura popular" en los nuevos hábitos de lectura que la población urbana fue adquiriendo durante los años de la República (Santonja, 1989). Además de esta producción escrita, es necesario recordar conferencias y debates en ateneos y otras organizaciones como la Sociedad de Abolicionismo de la Prostitución —presidida por Juarros desde 1922 y que pretendía, además de una reforma de la reglamentación de la prostitución, una amplia campaña de higiene y educación sexual—, la Liga de Educación Social —fundada en 1928 y de orientación netamente feminista— o la Sociedad de Amigos del Niño —que promovería la celebración de un Primer Curso Eugénico Español que fue finalmente suspendido por el gobierno de la dictadura por entender que propiciaba el "regodeo pornográfico" (Barrachina, 2004)—. Esta actividad reformista fue continuada, ya sin tantas cortapisas gubernamentales, durante los años de la República. Así, en 1932, se creó la Liga Española para la Reforma Sexual sobre Bases Científicas —filial de la "Weltliga für Sexualreform" fundada en 1928 en Berlín por Magnus Hirschfeld— que tuvo como órgano de expresión la revista Sexus y fue capaz de organizar las Primeras Jornadas Eugénicas Españolas, retomando el talante de aquel Primer Curso Eugénico que, años antes, no había podido celebrarse (Noguera, 1934). La Liga estuvo apoyada desde sus inicios por influyentes personalidades de la ciencia y de la cultura española como Gregorio Marañón, que fue su primer presidente, y Hildegart Rodríguez, una de las más importantes publicistas de la "liberación sexual", que fue su secretaria de organización (Sinclair, 2003). Marañón era, sin discusión, uno de los médicos más prestigiosos del momento (Balaguer, 2013). En consonancia con su visión biológica y determinista de la sexualidad (Castejón, 2013), definió las categorías de masculinidad, feminidad y los estados intersexuales desde un punto de vista eminentemente endocrinológico, lo que le llevó a aceptar la superioridad física, intelectual y social del hombre y a insistir en que la función de la mujer debía ser la maternidad (Marañón, 1915). En relación a la homosexualidad y a las demás "perversiones", las consideraba enfermedades debidas a factores hormonales alterados (Marañón, 1929). No entraremos aquí en un análisis detallado de la problemática de las sexualidades marginales; baste decir que los años veinte y treinta fueron un periodo de visibilidad e identificación de la homosexualidad en España que ha sido objeto de interesantes trabajos en los últimos años (Álvarez, 2004; Cleminson, 2004; Vázquez y Cleminson, 2011). Pero, frente al determinismo y al biologicismo de Marañón, merece la pena detenerse brevemente en la figura y la obra de Hildegart Rodríguez, porque representa muy bien el talante más progresista de este discurso de reforma sexual sobre bases científicas, por más que su trágica y peculiar historia personal haya tendido a difuminar su importancia como gran adalid de la modernidad sexual en la España de la Segunda República1. Toda la producción escrita de Hildegart, independientemente de que se tratase de folletos de divulgación o de obras con pretensiones más científicas, tuvo un hilo conductor común y un objetivo esencial: la libertad sexual. En este sentido, su discurso era fundamentalmente ideológico pero, para poder llevarlo a cabo, necesitaba apoyarse en argumentos científicos. Tal como ella misma decía, "la revolución científica conmueve no sólo este plano sexual y moral, sino los planos jurídicos y políticos de la sociedad" (Hildegart, [1931a] 1971, 37). La mayor parte de sus publicaciones aparecieron en forma de artículos periodísticos o folletos de divulgación como Educación sexual (1931b), pero también publicó extensas monografías, entre las que cabe citar La rebeldía sexual de la juventud (1931c) —publicada un año antes que Der sexuelle Kampf der Jugend [La lucha sexual de los jóvenes] (1932) de Wilhelm Reich— o Malthusismo y Neomalthusismo. El control de la natalidad (1932), que constituye una aportación relevante y en la que la autora demuestra un conocimiento amplio y actualizado del tema que aborda. En cuanto a las relaciones de pareja, Hildegart hace unos planteamientos sumamente avanzados para la época. De hecho, su defensa de la libertad sexual llega a considerar la posibilidad "natural" tanto de la heterosexualidad como de la homosexualidad, y tanto de la monogamia como de la poligamia. Sin embargo, critica duramente la prostitución, por entender que no solo degrada a la mujer, sino que es uno de los baluartes fundamentales de la "doble moral burguesa". Para Hildegart, sólo la libertad sexual permitiría superar este tipo de situaciones: "La disminución de la prostitución (el heterismo) se llevaría a cabo si las mujeres fueran totalmente libres en el amor, actuando donde quisieran y con quien quisieran, pues solo entonces aminoraría el secreto afán de buscar en la prostituta una satisfacción que su capacidad económica o moral le veda hallar en el hogar tradicional" (Hildegart, [1931] 1971, 46). Otro de los elementos fundamentales en la obra de Hildegart es la importancia que otorga a la anticoncepción. Dedica así algunos escritos a la "paternidad voluntaria" en los que describe "científicamente" los diversos métodos anticonceptivos que deben ponerse a disposición del proletariado para evitar la "epidemia terrible de las familias numerosas". Para Hildegart, la maternidad no deseada "oprime" la libertad de la mujer, aunque también afecta al hombre. En su opinión, la posibilidad de mantener relaciones sexuales sin el temor a un embarazo no deseado resulta fundamental en el desarrollo de una sexualidad más libre, y ello debe traducirse tanto en la elección del goce sexual como en la de la maternidad: "La libertad habrá de vivir siempre en guardia, porque será [...] la generadora de la paternidad consciente, siempre que se desee y se esté en condiciones físicas de soportarla" (Hildegart, 1931, 66). Pero el pensamiento reformista de Hildegart no se conforma con la trasformación de la moral y las costumbres sexuales, reclamando del Estado una participación decidida en la creación de instituciones para el cuidado de los hijos, otorgando una gran importancia al seguro de maternidad e insistiendo en que las mujeres debían acogerse a dicho seguro sin reticencias. Como es sabido, el seguro de maternidad fue un elemento destacado del paquete de políticas sociales puestas en marcha durante el primer bienio republicano, aunque existieron resistencias populares por parte de las mujeres trabajadoras, bien por no querer pagar las cuotas, bien porque, siendo solteras, lo consideraban inútil o deshonroso (Rodríguez Ocaña, 1990, 336). Es evidente, pues, que Hildegart representa una de las vertientes más progresistas, críticas y emancipatorias del pensamiento español de su época. Su juventud y la frescura y audacia de sus argumentos deslumbraron a intelectuales, científicos y políticos, hasta el punto de que llegó a cartearse con reputados especialistas internacionales como el propio Havelock Ellis. El respeto intelectual y el interés que el trabajo de Hildegart suscitó en este médico inglés, partidario del socialismo fabiano, queda de manifiesto en un breve texto titulado "La virgen roja", en el que hace referencia a "la mente finamente equilibrada de Hildegart" (Ellis, 1933, 175) y elogia sus aportaciones a la sexología. En definitiva, el conocimiento científico de las cuestiones relacionadas con la sexualidad, permitirían, en el sentir de Hildegart, despojar esta importante faceta de la vida humana de influencias morales represivas y sexistas. Por ese motivo, criticó los métodos pedagógicos tradicionales, ya que, en lugar de ayudar a comprender lo que es la vida sexual, la ocultaban y la convertían en un tabú. Frente a ellos, propuso la instrucción sexual desde la escuela (para lo que sería necesario el apoyo de los poderes públicos) y una educación sexual individualizada partiendo del conocimiento psicológico del niño o del joven. En este sentido, hay que precisar que la necesidad de una educación sexual de la población dirigida por especialistas era un argumento prácticamente unánime en toda la literatura médica de la época. Los enfoques de la misma divergían, como es lógico, dependiendo de las posiciones ideológicas, políticas y religiosas de cada experto. Así, los médicos más conservadores limitaban sus consejos a la prevención de las enfermedades de transmisión sexual en el caso de los hombres, y a una adecuada preparación de la mujer para el matrimonio y la maternidad. Pero, desde posiciones más progresistas, la educación sexual —que debía iniciarse desde la infancia y a la que debían contribuir pedagogos, médicos, psiquiatras y psicoanalistas— era considerada como el elemento nuclear, fundamental e imprescindible en el camino hacia la modernidad sexual. MEDICINA, PSICOANÁLISIS Y EDUCACIÓN SEXUAL En una conferencia sobre "Igualdad sexual" pronunciada en 1927, César Juarros se lamentaba de la habitual "despreocupación por educar al niño en sus primeros años, dejándolo para cuando su psicología está endurecida", y llegaba a afirmar categóricamente: "El niño tiene sexualidad" 2. Feliz descubrimiento, sin duda, pero, al mismo tiempo, grave problema, pues eran demasiados años de silencio, represión, ocultación y "educación para la castidad" (Seoane, 2006, 50). En esta tesitura, el médico aparecía como uno de los expertos más capacitados para ofrecer una educación sexual "sobre bases científicas" estrechamente relacionada con la higiene física y mental. En 1930, la Sociedad Española de Higiene premió dos monografías sobre esta misma problemática: la de José Bugallo Sánchez, La Higiene sexual en las escuelas (1939)3, y la de Luis Huerta, La educación sexual del niño y del adolescente (1930). Asimismo, la Liga Española de Higiene Mental propuso, entre los temas a tratar en su Congreso de 1932, el de la educación sexual, "por ser esta una cuestión de gran importancia y que interesa a médicos, pedagogos, filósofos, juristas y psiquiatras" (Rodríguez Lafora y Comas, 1947, 9)4. "¡Hablemos de sexo!"; esta parecía ser pues la consigna generalizada entre el amplio colectivo de profesionales que pensaba que la reforma sexual debía formar parte ineludible de la regeneración social. ¡Hablemos de sexo!, pero hablemos con propiedad, aclarando científicamente las ideas erróneas, las interpretaciones "peligrosas" y, en definitiva, los mitos y las creencias injustificadas, con lo que la "sexuelle Aufklärung" de los alemanes irrumpía con fuerza en la literatura médica española. Esta "revelación de lo sexual" o "ilustración aclaratoria de lo sexual" se arrogaba así la misión de criticar y proscribir las explicaciones mundanas y groseras de la sexualidad, reemplazándolas por informaciones bien medidas que debían favorecer en el niño una sexualidad "honesta" y sin riesgos para la salud o la moral. En palabras del psiquiatra Gonzalo Rodríguez Lafora: "Vale más una ilustración sexual bien dirigida por persona ilustrada que no la ilustración libre adquirida en la calle ("wilde Aufklärung" o aclaración libre de los alemanes)" (Rodríguez Lafora, 1932, 486)5. Por lo demás, y aunque el objeto último de la educación sexual era el niño o el adolescente, el discurso pedagógico iba dirigido también, y fundamentalmente, a los padres y a los maestros, ya que, según afirmaba Juarros, "la sexualidad infantil, [está] lamentablemente desatendida por la mayoría o la totalidad de los padres, que no conciben en el niño apetencias sexuales, siendo así que las más arraigadas aberraciones de los sexos tienen su incitación en la misma cuna"6. No podemos dejar de señalar aquí el importante papel que el psicoanálisis llegó a desempeñar en este sentido. El mismo Juarros insistió repetidamente en la importancia del psicoanálisis en la comprensión de la sexualidad infantil, mientras su utilización le parecía necesaria en cualquier programa de educación sexual (Juarros, 1929, 118)7. Esta idea fue recogida en un informe presentado por la Liga Española de Higiene Mental al Ministerio de Gobernación en 1933 en el que se afirmaba que "según algunos psicoanalistas, debe incluso tratarse con el niño y el adolescente de todo lo referente a las tendencias incestuosas de ese periodo evolutivo sexual"8. Con todo, la aportación más relevante a la discusión sobre la educación sexual desde la órbita del psicoanálisis realizada en la España de los años treinta fue la llevada a cabo por Ángel Garma9. En sus publicaciones, Garma discute el concepto de "aclaración de la sexualidad" ("sexuelle Aufklärung"), apuntando que esta debe ser algo más que una "explicación intelectual", ya que es necesario "exponer al niño no solamente cómo es la sexualidad del adulto, sino también cómo es la sexualidad infantil y cómo debe manejar sus tendencias sexuales infantiles" (Garma, 1936, 118-119)10. Para este autor, la educación sexual debe comenzar, pues, desde el primer momento en que el niño demanda algún tipo de explicación: "Como el interés del niño va paso a paso y de un terreno a otro, la explicación debe seguir constantemente el mismo camino del interés y debe ir a la misma velocidad" (Garma, 1936, 117-118). En su opinión, la aclaración hecha en la pubertad o en época posterior apenas tiene valor e, incluso, puede ser contraproducente, sobre todo si, hasta ese momento, la educación ha estado ligada a la represión sexual. De hecho, el adolescente educado para rechazar o negar la sexualidad podría desarrollar una resistencia frente a esta ilustración tardía, lo que le llevaría a avivar sus represiones y a desconfiar de las personas de su alrededor. Para Garma, veracidad y tolerancia son, en definitiva, los dos elementos fundamentales que el adulto responsable debe tener en cuenta al abordar la sexualidad infantil desde un punto de vista médico-pedagógico. Los ejemplos que utiliza para ilustrar esta recomendación son suficientemente expresivos. En relación a la veracidad, afirma que "el niño al que se le obliga a creer que los niños vienen de París, se le estropea en parte la lógica del pensamiento" (Garma, 1936, 118)11. En cuanto a la tolerancia, la actitud del adulto —padres o educadores— ante la masturbación es, obviamente, una de las mejores reflexiones a las que se puede recurrir. Para Garma, "el niño satisface sus deseos genitales por medio de la masturbación" (Garma, 1936, 43)12. Tal afirmación, planteada así, con toda naturalidad, rompe con las creencias, arrastradas desde siglos, de que el onanismo es perjudicial para la salud física, mental y moral del individuo (Seoane, 2004). Es más, la masturbación es vista como la posibilidad más lógica que tiene el niño (y la niña) para "descargar" su libido (energía sexual). El consejo de Garma es, en consecuencia, la tolerancia, esto es, no interferir en lo que forma parte de la evolución y el desarrollo normal de la sexualidad infantil: "Si se prohíbe [al niño] la masturbación amenazándole con toda clase de castigos, el niño seguirá masturbándose secretamente; pero esta masturbación irá acompañada de sentimientos de culpabilidad y por tanto, de remordimientos y de neurosis" (Garma, 1936, 118). Cabe precisar, en todo caso, que tal afirmación, hecha en 1934 y aparentemente asumida ya por un número importante de psiquiatras y psicoanalistas, no fue compartida sin reservas por otros autores de reconocido prestigio que, incluso comprometidos con una reforma social de corte más o menos progresista, seguían siendo moderadamente conservadores en aspectos relacionados con la sexualidad (Rodríguez Lafora, 1932, 548 y 549). Como puede verse, el objetivo de Garma en relación con la educación sexual no estaba orientado, al menos de una manera explícita, ni hacia una moral de la conducta ni hacia la reforma sexual; sus propuestas se encaminaban a conseguir que el niño y el joven sublimaran el curso de la libido, evitando la represión y el sentimiento de culpa —cuya consecuencia sería la neurosis— e impidiendo que dicha energía sexual quedara estancada en alguna fase evolutiva anterior (oral, anal-sádica o genital) y fuera causa de perversiones en el adulto. Su objetivo, en definitiva, no era otro que la prevención de los trastornos psíquicos que, supuestamente, tenían su origen en una sexualidad infantil reprimida. Pero, aunque fuera sin proponérselo —dado que el enfoque de Garma era eminentemente clínico y preventivo—, no cabe duda de que sus planteamientos psicoanalíticos apuntaban claramente a la modernidad sexual, favoreciendo un cambio de costumbres y creencias en torno a la sexualidad. Como ahora mismo veremos, en otras ocasiones estos planteamientos fueron formulados de un modo mucho más explícito y tuvieron consecuencias políticas y sociales de gran alcance, inspirando directamente medidas como el Proyecto de Ley de Divorcio que sería finalmente aprobado por la Cortes en 1932. REFORMA SEXUAL Y LEGISLACIÓN El 2 de marzo de 1932 se promulgó la primera Ley de Divorcio de la historia de España. Se trata, sin duda, de la realización más importante en materia de legislación matrimonial de la Segunda República española. Como era de esperar, en el debate del proyecto de Ley se alzaron voces conservadoras en contra, pero, finalmente, la ley fue aprobada. Sus resultados rebasaron con creces los aspectos meramente normativos, pues, además de las consecuencias sociales y culturales de una nueva concepción del matrimonio y de la familia o, en el plano político, del afianzamiento de un Estado laico, la Ley vino también a sancionar, al menos en un cierto sentido, la llamada reforma sexual. De todos modos, la Ley no hacía sino responder a un mandato constitucional, pues el artículo 43 de la Constitución republicana del año anterior ya indicaba que "el matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa". No insistiremos aquí en los presupuestos ideológicos ni en la significación política de la Ley (Daza, 1992), pero sí en los argumentos médicos y psicoanalíticos que se utilizaron en su defensa. Presentado ante el Congreso de los Diputados el 4 de diciembre de 1931, el Proyecto de Ley fue elaborado por el jurista Luís Jiménez de Asúa, que fue asesorado en materia psicológica por el médico José Sanchis Banús. Ambos eran diputados socialistas, pero también prestigiosos profesionales interesados en la incorporación del psicoanálisis a la criminología y la psiquiatría. De hecho, ya en 1924 Sanchis Banús había relacionado determinados trastornos mentales con la insatisfacción sexual: "En el 70 por ciento de los enfermos psiconeurósicos que he asistido he podido adquirir la convicción firme de que existía un profundo divorcio entre lo que deseaban y lo que habían logrado en materia sexual" (Sanchis Banús, 1924). Por lo demás, Sanchis Banús también tenía cierta experiencia en la valoración de problemas sexuales en el matrimonio, ya que años antes había actuado como perito en un pleito canónico de nulidad matrimonial en el que declaró que la práctica del coitus interruptus impuesta por el marido había ocasionado en la mujer severos problemas neuróticos directamente derivados de la ansiedad producida por una libido insatisfecha y reprimida (Sanchis Banús, 1923). En este sentido, es interesante señalar cómo este afán de higiene mental y el interés por prevenir los trastornos mentales relacionados con la represión o la insatisfacción sexual pasó de lo individual a lo colectivo. De hecho, los argumentos psicoanalíticos utilizados en defensa del proyecto de Ley de Divorcio en el parlamento español fueron contundentes a este respecto. El divorcio venía a ser así una forma de prevención de la histeria, al proporcionar a la mujer un medio legal de protegerse y de evitar una "reacción por falta de defensa". Ante la indefensión de la mujer en el seno de la vida conyugal, ante las imposiciones del marido, ante la "conspiración social contra los derechos de la mujer", el divorcio aparecía, pues, como una vía de liberación personal y de profilaxis mental: "¿Cómo podemos extrañarnos de que la mujer tenga reacciones en el sentido histérico, si nosotros le cerramos el camino normal de la reacción? Yo sostengo, no que entronizamos el histerismo, sino que anulamos el histerismo por causas de matrimonio, cuando damos a la mujer un medio legal de destruir el vínculo conyugal"13. La Ley de Divorcio, en suma, constituye un ejemplo muy significativo de cómo la psicología freudiana, la reforma sexual y la defensa de los derechos de la mujer se aunaron ante el problema de la disfunción conyugal. No ocurrió lo mismo con otros aspectos relevantes de la problemática sexual, y, de hecho, el propio Jiménez de Asúa descartó entonces la posibilidad de presentar un proyecto de despenalización del aborto. Como es sabido, a lo largo de las primeras décadas del siglo XX, pero sobre todo durante los años veinte y treinta, tuvo lugar en España un complejo proceso de modernización social y cultural que afectó a todos los órdenes de la vida, y que llegó a su punto culminante durante la Segunda República14. En el ámbito específico que nos ocupa, nos parece incuestionable que tanto la nueva ciencia sexológica como las contribuciones de la psiquiatría y el psicoanálisis aportaron elementos discursivos y propiciaron iniciativas políticas tendentes a una profunda reforma de las costumbres sexuales en una sociedad cada vez más urbana, laica y democrática. Un camino hacia la modernidad sexual que, como hemos apuntado, se truncó tras la Guerra Civil, cuando la Dictadura franquista y el nacionalcatolicismo suprimieron durante años las libertades políticas, pero también impusieron una "moral" que impregnó de manera opresiva y represiva la cultura y la vida cotidiana y, por supuesto, la sexualidad de los españoles (Martínez y Adam, 2004; Regueillet, 2011; Medina, 2013).
Reseña del libro "La metamorfosis de los insectos" Xavier Bellés La metamorfosis de los insectosSerie: ¿Qué sabemos de? ¿Cómo una oruga puede llegar a convertirse en mariposa? Esos pequeños animales que se agitan en el agua, sin alas y con aspecto de gusanillo, ¿de verdad son mosquitos? ¿Cómo es esto posible? Quien se haya hecho alguna vez una de estas preguntas, u otras similares, encontrará en la obra de Xavier Bellés La metamorfosis de los insectos, un texto que relata lo que actualmente se conoce de los procesos de transformación del ciclo vital de estos animales, una puesta al día que incluye breves recorridos históricos de lo que han sido las muchas investigaciones que han contribuido a su conocimiento; una obra que añade, además, cómo los interrogantes no se han acabado pues para los investigadores existen numerosas cuestiones aún sin responder. El libro está estructurado en cinco capítulos, precedidos por una introducción al tema, y acompañados por un epílogo, referencias bibliográficas y glosario de términos. El capítulo 1, titulado "Las ideas sobre la metamorfosis a través de los tiempos", es un relato histórico de las creencias, suposiciones y conjeturas que se han venido barajando a lo largo del tiempo sobre el proceso de la metamorfosis y conduce al lector, como si de una obra de intriga se tratase, por un trayecto donde se avanza queriendo saber más (por favor, ¡cuéntame ya cómo sucede!). En los tres capítulos siguientes, "Los diferentes modos de metamorfosis", "La muda y la regulación endocrina" y "Mecanismos moleculares de acción hormonal", se explica el proceso de la metamorfosis desde tres diferentes áreas, de manera que el lector adquiriere una visión de conjunto del proceso, aproximándose a este desde las tres perspectivas, cada una de las cuales, aporta sus propios datos acerca de lo que sucede durante esa transformación vital. Estos capítulos están salpicados de interesantes pormenores de la vida de los insectos, ejemplos que facilitan la comprensión, y también la lectura, entre tantos datos y términos nuevos. El relato de muchos experimentos llevados a cabo para dilucidar aspectos concretos del cambio, también resultan de gran ayuda para la percepción del proceso. Lo aprendido en estos tres capítulos permite adentrase en el quinto, "El origen y la evolución de la metamorfosis", donde converge la información dada en las páginas anteriores; aquí nos encontramos con una relación de las principales explicaciones que en el pasado los investigadores han concebido acerca del origen y evolución del cambio, las que actualmente son en gran parte reconocidas por la comunidad científica y la que aporta el propio autor, la hipótesis del Grand Tour, como él mismo lo denomina. Va terminando la obra. El epílogo, "Aún queda mucho por hacer", permite al lector asomarse a ese espacio lleno de interrogantes de lo que queda por saber y donde se refuerza la idea de que las fronteras de la Ciencia no están cerca, ni siquiera para procesos tan cotidianos como es el de la metamorfosis. Un apartado bibliográfico detallando por capítulos qué publicaciones se pueden consultar, permite a los interesados ahondar en los diferentes temas; y, finalmente, un glosario de términos facilita la general comprensión del texto. En conjunto es un libro que, aunque requiere un cierto esfuerzo de lectura debido a la complejidad del proceso explicado y a la necesaria utilización de vocablos especializados, da idea de la impresionante complejidad fisiológica (morfológica, hormonal y molecular) de un proceso natural tan frecuente en la naturaleza y con tantas incógnitas aún no resueltas. Se agradece que grandes especialistas como Xavier Bellés sean también grandes comunicadores y se presten a compartir con los demás un conjunto de conocimientos que difícilmente se encuentran en un solo volumen y en un idioma asequible a tantas personas como el español.
Reseña del libro "El dios del siglo. Novela original de costumbres contemporáneas" Jacinto de Salas y Quiroga El dios del siglo. Novela original de costumbres contemporáneasEdición de Russel P. Sebold. La obra El dios del siglo de Jacinto de Salas y Quiroga publicada en 1848 ha sido durante años objeto del más absoluto olvido, pero afortunadamente el hispanista Russell P. Sebold se ha encargado de elaborar una exhaustiva edición de esta novela decimonónica, ya que la obra aporta al panorama literario mucho más de lo que hasta el momento se había considerado. El éxito del citado estudio radica en el hecho de que se trata de la primera edición crítica y científica realizada sobre esta novela de Salas y Quiroga. De su lectura obtenemos una detallada exposición de todas las cuestiones que giran en torno a la biografía del autor, a las obras y a las empresas culturales llevadas a cabo por Salas y Quiroga. Aparte de alguna que otra mención en los manuales de historia de la literatura española, como por ejemplo el de Rubén Benítez o su inclusión en trabajos monográficos sobre la novela realista española, como el de José F. Montesinos, muy pocos han sido los estudiosos que han prestado atención a esta obra. Uno de los que cabe mencionar es Reginald F. Brown que ya en el año 1953 apuntaba en un artículo aparecido en el Bulletin of Hispanic Studies la valía de Salas y Quiroga como uno de los eslabones de unión entre las novelas de Galdós y La Gaviota o el cuadro de costumbres. En el siglo XXI, son dos los investigadores fundamentales que centran su interés en este escritor olvidado. Por un lado, Cristina Pariño Eirín señala la importancia de Salas en la configuración del canon realista y la delicada tesitura en la que se encuentra esta obra por su encontrarse a caballo entre la novela y el folletín. Esto lo desarrolla en tres de sus artículos: «Un romántico que anticipa el canon realista: Salas y Quiroga, El dios del siglo», «Jacinto de Salas y Quiroga» y «El dios del siglo, de Salas y Quiroga: encrucijada de folletín y novela»; el otro investigador que honra el legado de Salas y Quiroga es el propio Russell P. Sebold, gran conocedor de la literatura de los últimos años del siglo XVIII y primeros del XIX. Su monografía En el principio del movimiento realista. Credo y novelística de Ayguals de Izco, publicada en 2007 o sus artículos de 2004 «La continuidad de la novela española» o «La novela realista 1840-1869» sirven como ejemplos de lo que se acaba de referir. Para llevar a cabo esta edición, además de consultar los documentos secundarios, el hispanista ha ido a las fuentes y ha cotejado las diferentes impresiones de El dios del siglo que se pueden encontrar en bibliotecas y la edición facsímil que circula por la red de la versión mexicana sin edición crítica ni notas. Sin lugar a dudas este último punto ha sido posible debido al interés que han supuesto recientemente los estudios sobre estos novelistas, tan poco difundidos por la crítica, gracias a la publicación del manual de Sebold de 2007 en el que se menciona también a Salas y Quiroga. Esta atracción ha derivado en el escaneo sistemático por parte de empresas como "Amazon.com" que, de forma sencilla y barata, han puesto al alcance de cualquier lector algunas de estas novelas primigenias del realismo. Es importante destacar que Sebold menciona todos estos datos que se han expuesto al final de su edición crítica, en la bibliografía. Una vez situados en el contexto bibliográfico de la obra conviene seguir con el preámbulo realizado por el editor. La introducción que confecciona Sebold de la novela constituye el mejor estudio pormenorizado que poseemos hasta la actualidad. En estas páginas preliminares podemos observar un interesante esbozo bio- bibliográfico del autor y un análisis exhaustivo de la obra. De los cuatro apartados en los que está divida esta introducción, nuestro editor dedica dos a la cuestión bibliográfica. Justamente, tal y como comenta Sebold "no se sabe casi nada sobre su existencia cotidiana histórica en este mundo" (p. Y esta es la razón por la que las páginas destinadas a este aspecto son tan numerosas. Llama la atención, entre tantos datos aportados, que nuestro escritor quedara huérfano a temprana edad y que tuviera que trasladarse a Burdeos con la familia Cabarrús, que se hizo cargo de su educación. Tras esta peculiar crianza, no sorprenden sus viajes al Nuevo Mundo y a Inglaterra, los cuales le proporcionaron unos amplios conocimientos de la lengua francesa e inglesa y una cultura cosmopolita que le permitió sumergirse en los principales textos románticos, como los de Victor Hugo o Lamartine, entre otros, y que influirán en su posterior concepción de la literatura. Durante su estancia en Lima a los 17 años dará sus primeros pasos como escritor; allí se presentará a diversos concursos literarios y publicará su primera obra teatral: Claudia, un drama en tres actos inspirado en la novela de Florian: Claudine. De regreso a España, en 1834, publicó su volumen de Poesías, considerado por algunos investigadores, como el primer poemario romántico del siglo XIX. Otro aspecto reseñable de estas dos primeras partes es su faceta de editor y colaborador en varias revistas de la época, fruto de los contactos que estableció Salas y Quiroga con autores como Larra, Espronceda, Zorrilla y Gil y Carrasco, entre otros. El tercer apartado en el que Sebold divide su introducción lo ocupa el estudio que hace sobre "La evolución del credo romántico de Salas. Según el editor, la obra de Salas y Quiroga se articula, al igual que la de Cadalso, entre una obra romántica y otra realista. Muchos críticos se han dejado llevar por la afirmación hecha por Salas y Quiroga en el prefacio a sus Poesías: "Yo quisiera que el poeta menos sujeto a las reglas y más observador de la naturaleza no caminase siempre por el sendero que han trazado sus mayores"; y han querido ver en estas palabras un claro manifiesto romántico. No obstante, Sebold disiente en este aspecto y justifica su opinión defendiendo la idea de que la diferencia entre el neoclasicismo y el romanticismo no tiene nada que ver con el acatamiento de las reglas de la poesía o su rechazo absoluto, como algunos investigadores afirman, más bien se trata de una cuestión de cosmovisiones diferentes. Esto implicaría que no hay una ruptura total con lo anterior, sino simplemente un cambio en el catalejo con el que miraban a su alrededor. De este modo, los románticos procederían de los neoclásicos por evolución y no por revolución. El cuarto y último apartado de su introducción, Sebold lo dedica a El dios del siglo y el nacimiento de la moderna novela española. Sebold nos recuerda que el realismo comienza, según la Historia de la literatura, en 1870, momento que Menéndez Pelayo dictaminó como "inicio oficial" ligado a la publicación de La Fontana de Oro de Benito Pérez Galdós, como si se tratase de un movimiento estrictamente delimitado, sin tener en cuenta que en el estudio de las artes, y especialmente en la literatura, nada es estanco, que las fechas son en realidad matices y especialmente un siglo tan conflictivo culturalmente, como lo fue el XIX, se resiste a cualquier intento de esquematización por la cantidad de corrientes que confluyen en él. De hecho, debemos tener en cuenta el estudio de Sebold, ya mencionado con anterioridad, El principio del movimiento realista. Credo y novelística de Ayguals de Izco (2007), donde, como él mismo indica en el prólogo a El dios del siglo, apuntaba ya a la importancia que para este movimiento habían tenido las novelas que se gestaron alrededor de los años 1840. Mucho antes que Galdós fueron varios los escritores que pusieron su pluma al servicio del movimiento realista y, entre ellos, cabe resaltar la figura de Salas y Quiroga, que como tantos otros escritores que se encontraban en los albores del realismo, hizo su aportación al movimiento. Además, el crítico también nos recuerda a través su análisis que los escritores decimonónicos fueron grandes deudores de los autores del XVIII, puesto que las modernas técnicas descriptivas se perfeccionan en las novelas de la Ilustración gracias a autores como Bacon, Hobbes, Locke, Rousseau, etc. En España podemos encontrar también numerosos promotores de este deseo de observación minucioso de la realidad como los novelistas y ensayistas Torres Villarroel, Isla, Clavijo y Cadalso, entre otros, y los filósofos ilustrados como Montesquieu y Feijoo que ya apuntaron la importancia que tienen el clima y el terreno en el comportamiento y el devenir humano. Por ello, Sebold insiste en resaltar que el aspecto que realmente permite diferenciar con claridad el eje temporal entre las novelas de 1700 y las de 1840, entre las que se encuentra esta de Salas y Quiroga, es que en estas últimas la acción y la escena son esencialmente urbanas (en la mayoría de los casos madrileñas) a pesar de estar compuestas dentro del mismo período: el inicio del realismo. Es por este motivo por el que podemos afirmar que el autor se encuentra desde el punto de vista estético a caballo entre el romanticismo y el realismo. Según su opinión, ambas corrientes no se oponen de forma antagónica, sino que sus rasgos esenciales se mezclan. En Salas y Quiroga tampoco se produce un cambio de mentalidad radical al pasar del romanticismo al realismo, su técnica de transición es muy sutil, el novelista logra realizar el cambio dando un giro de percepción; para ello olvida la descripción de los bellos fenómenos del mundo natural y centra su interés en la representación de lo corriente de la vida urbana. No se trata entonces de un cambio de concepción, sino de adoptar un enfoque diferente. Una prueba de esa intromisión de la novela romántica en la realista es El dios del siglo puesto que se observa el empleo de dos de las técnicas más importantes para el romanticismo: en primer lugar, la introducción de la estructura argumental que se ha dado en llamar multilineal, es decir, en la que aparecen múltiples hilos argumentativos; y en segundo lugar, el uso de la técnica del flashback o retrospección, que será puesta en práctica por los realistas en muchas de sus novelas. De hecho, según el propio Sebold, la novela romántica es una novela realista de tiempo pretérito porque también en ella se pone en práctica la nueva técnica descriptiva observacional y detallista. En cuanto a la novela que ocupa el centro de la edición, El dios del siglo, cabe mencionar que apareció publicada en dos tomos y el propio editor resalta la pluralidad de sus siete ejes argumentales donde Salas y Quiroga reflexiona a través de sus personajes y tramas narrativas sobre los problemas de España, comenzando por Félix de Montelirio –visto por algunos como el alter ego de Salas y Quiroga–, abogado, periodista y político que lucha por la regeneración nacional y que se enamora de Otelina de Zúñiga, hija del diplomático cesante don Carlos de Zúñiga. En orden de prioridad destaca después el proyecto de enriquecimiento criminal de don Sisebuto, una criatura que se nos presenta como el mayor representante de la avaricia a cualquier precio. La tercera trama que se puede verificar es el intento del diplomático cesante Carlos de Zúñiga y de su hija Otelina por labrarse una vida en Madrid que refleja el deseo de medrar y presenta la capital como el lugar ideal para hacerlo. Los siguientes temas son de menor importancia y más tópicos como el amor ideal que siente Angustias por Félix de Montelirio; o el intento de superación del desamor de Antonio; le sigue la ambición de aristocratización de la criminal condesa de Florseca y, por último, se puede apreciar el deseo de prosperar del sotoalcaide de la cárcel de la Corte. Todos estos argumentos se entremezclan bajo la magistral pluma de Salas y Quiroga para constatar lo que el propio autor declara en la advertencia escrita al comienzo de su obra: "Esta novela no es una sátira, ni un libelo; es una obra pensada con madurez y escrita con reflexión; fruto de la observación más minuciosa y desinteresada, [...]" Podemos por ello afirmar que la aportación de Salas y Quiroga al realismo fue determinante en el siglo XIX y tan solo cabe esperar que el gran esfuerzo de Sebold por rescatar y poner a disposición de los investigadores y de los lectores la novela El dios del siglo, obra que de otra manera habría sido difícil de disfrutar, sea tan solo el inicio de un despertar de aquellas obras y autores que no fueron seleccionados para ocupar las primeras filas de las librerías y de los libros de historia y de esta manera puedan ocupar el lugar que merecen.
En 1991 recibe el doctorado en Lógica y Metodología de la Ciencia por la Universidad de California en Berkeley. De 1992 a 1995 es profesor titular interino de Matemáticas en la Universidad Autónoma de Barcelona. Durante el curso 1995-96 es profesor visitante en el Departamento de Economía de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), y de 1996 a 2001 profesor titular interino del Departamento de Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Barcelona. Desde 2001 es Profesor de Investigación ICREA, y a partir de 2005 también profesor asociado, en el mismo Departamento. Su actividad investigadora se centra en la teoría de conjuntos y sus aplicaciones a otras áreas de la matemática, temas en los que ha publicado más de 30 artículos en revistas especializadas y sobre los que ha impartido más de 60 conferencias invitadas y cursos avanzados en congresos internacionales. Paris VII, CalTech, Mittag-Leffler Institut (Estocolmo), Hebrew University, etc. Fue el primer presidente de la European Set Theory Society (2007-2011). Desde 2005 es asesor científico del director de ICREA y también miembro de la comisión permanente del Consell Català de la Comunicació Científica (C4). Dirige, desde 2002, el grupo de investigación de teoría de conjuntos de la Univ. de Barcelona (BCNSETS), y desde 2009 es Chairman de la red europea de investigación INFTY (ESF-RNP), que cuenta con más de 150 investigadores de 10 países. Lorenzo Carcavilla es licenciado en Psicología y máster en Psicoanálisis y Filosofía de la Cultura por la Universidad Complutense de Madrid. Interesado en el psicoanálisis desde temprano, con especial propensión hacia la orientación junguiana, ha desarrollado su formación en Madrid, México y Londres. Su investigación se centra en al campo de los estudios culturales, más específicamente en las relaciones entre el simbolismo de la cultura contemporánea, la psicología colectiva y la fenomenología social. Ha realizado dentro de esta área varias publicaciones en revistas de prestigio (v. g. Genealogía hipnótica del mito del zombi: The Magic Island (1929), Asclepio, 2013) y en otros medios (Filopolítica y autoconocimiento: Una aproximación a lo político desde la psicología analítica, capítulo del libro editado por J. M. Marinas Pensar lo político. Ensayos sobre comunidad y conflicto, Biblioteca Nueva, 2012), así como impartido diversas ponencias nacionales e internacionales. Actualmente se encuentra ultimando su tesis doctoral sobre la historia simbólica del mito del zombi y sus relaciones con la sociedad moderna. Josep Díaz es Catedrático de Ciencias de la Computación en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Desarrolla su investigación en los campos de Informática Teórica y Matemáticas Discretas; en particular, métodos probabilísticos en estructuras discretas, el análisis y diseño de algoritmos, y complejidad y modelos de computación para redes grandes. Desde 1992 ha participado en diez proyectos europeos, uno como coordinador general y nueve como coordinador local. Josep Díaz es el director del grupo de investigación ALBCOM, jefe de redacción de la revista Computer Science Review, además de ser miembro del comité editorial de otras cuatro revistas. Entre 1997 y 2003 fue presidente de la European Association for Theoretical Computer Science (EATCS). Es miembro electo de la Academia Europea y ha sido galardonado con el Premio Nacional de Informática José García Santesmases (2011) y el máximo galardón para la promoción de la investigación otorgado por la Generalitat de Cataluña (2002). Froilán M. Dopico es actualmente Catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad Carlos III de Madrid e investigador del Instituto de Ciencias Matemáticas CSIC-UAM-UC3M-UCM. Froilán M. Dopico nació en Valladolid en 1963, obtuvo la Licenciatura en Ciencias Físicas (especialidad de Física Fundamental) por la Universidad Complutense de Madrid en 1987 y el título de Doctor en Ciencias Físicas por la misma universidad el año 1992, con una tesis titulada "Métodos numéricos para ecuaciones de Fokker-Planck". Ha pertenecido al Departamento de Matemáticas de la Universidad Carlos III de Madrid desde 1991, donde ha desempeñado anteriormente los puestos de Profesor Ayudante y Profesor Titular de Universidad. Sus intereses actuales de investigación se inscriben en el área del "Álgebra Lineal Numérica" y de la "Teoría de Matrices", siendo autor de algunos de los algoritmos más precisos actualmente existentes para resolver sistemas de ecuaciones lineales, problemas de mínimos cuadrados y calcular autovalores y autovectores de matrices. Es Editor Asociado de algunas de la revistas más prestigiosas en su campo de investigación como "Linear Algebra and its Applications", "SIAM Journal on Matrix Analysis and Applications" y "Electronic Transactions on Numerical Analysis. Iván Godoy Contreras (1959) es Licenciado en Filosofía y Magister en Artes y Humanidades de la Universidad Gabriela Mistral, actualmente ejerce como docente y coordinador de la línea de investigación y desarrollo de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Finis Terrae. Paralelamente Godoy lleva tres décadas dedicadas a las Artes visuales / audiovisuales, especialmente a la pintura, las instalaciones y el cine documental. Ha expuesto tanto en Chile como en el exterior. 53 de sus obras han sido adquiridas por los Museos Ralli internacional, siendo uno de los tres chilenos con más obras en dichos museos. De igual forma ha dirigido y guionizado tres películas, y ha sido invitado por el gobierno Alemán a filmar en dos ocasiones a Berlín y Hamburgo, como así por el Museé Royal de Bélgica a filmar en Bruselas y Tamise L ́Escaut entre otras distinciones. Miguel A. Herrero (Doctor de Matemáticas) nació en Madrid en 1951. Es catedrático de Matemática Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Durante el período 1999-2008, el Dr. Herrero fue miembro del Comité Científico de la Real Sociedad Matemática Española (RSME). También ha sido o es editor de las revistas SIAM J. Math. Desde 2008 es miembro del Comité Ejecutivo de la European Society for Mathematical and Theoretical Biology, ESMTB [URL]. La actividad del Dr. Herrero se orienta hacia los campos de la modelización, el análisis y la simulación de problemas en la Biomedicina (Vasculogenesis, la formación ósea, Radioterapia...) y en las Ciencias Sociales (Dinámica Social y los Problemas en el Comportamiento). Es autor de más de 80 artículos científicos publicados en revistas internacionales. Algunos de sus trabajos más recientes pueden encontrarse en la siguiente página web: http://www.mat.ucm.es/imi/People/Herrero_Garcia_MiguelAngel.htm. Rafael Huertas García-Alejo (Madrid, 1956) es Profesor de Investigación en el Instituto de Historia – Centro de Humanidades y Ciencias Sociales (CSIC). Su actividad investigadora se ha desarrollado en el ámbito de la Historia de la Medicina, en particular de la Psiquiatría y de la Salud Pública. Autor de más de un centenar de publicaciones en revistas nacionales e internacionales y de diversas monografías, ha sido integrante del comité ejecutivo de la European Association for History of Psychiatry, Presidente de la Sociedad Española de Historia de la Medicina y fundador y coordinador de la Red Iberoamericana de Historia de la Psiquiatría. En la actualidad es director de la revista Asclepio y forma parte del Editorial Advisory Board de History of Psychiatry. Manuel de León nacido en Requejo (Zamora, España) en 1953, se graduó en Ciencias por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia) y luego obtuvo su doctorado por la misma universidad en 1978. Se ha dedicado principalmente al estudio de la Geometría Diferencial y sus aplicaciones a la Mecánica y Física Matemática. Ha sido director de 9 tesis doctorales y actualmente es miembro de varios comités editoriales y científicos, además de ser director del Journal of Geometric Mechanics (AIMS). Como profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), fue Director del Departamento de Matemáticas (CSIC) entre 2000-2007 y también Vice-director del Instituto de Matemáticas y Física Fundamental (CSIC) de 1992 a 1998. En la actualidad es Director del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), un instituto mixto de investigación que está constituido por el CSIC y tres universidades madrileñas: la UAM, la UCM y la UC3M; el ICMAT ha sido seleccionado como uno de los 13 centros de excelencia en España (Programa Severo Ochoa). Manuel de León es también académico de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y de la Academia Canaria de Ciencias. Fue fundador de la serie de congresos International Fall Workshops on Geometry and Physics. Fue refundador y vicepresidente de la Real Sociedad Matemática Española (RSME) y Director de La Gaceta de la RSME, y además coordinador del Comité Español para el Año Mundial de la Matemáticas 2000. Ha sido presidente del Comité Español de Matemáticas 2004-2007, presidente del Congreso Internacional de Matemáticos ICM2006-Madrid y actualmente es miembro del Comité Ejecutivo de la International Mathematical Union. También ha sido miembro de varios comités para la evaluación de la Ciencia, tanto nacionales como internacionales: (PESC Committee, European Science Foundation; Comisión Asesora de Evaluación y Prospectiva, MICINN; Comisión de Área de Ciencias Físicas y Tecnologías Físicas, CSIC). Ramón López de Mántaras es Profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y Director del Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA). Máster en Ciencias en Informática por la Universidad de California Berkeley, doctor en física (Control Automático) por la Universidad de Toulouse y doctor en Ciencias de la Computación por la Universidad Politécnica de Cataluña. Es pionero en Inteligencia Artificial en España, con contribuciones desde 1976 a temas como el reconocimiento de patrones, razonamiento aproximado, sistemas expertos, aprendizaje automático, razonamiento basado en casos, robots autónomos e inteligencia artificial (AI) y la música. Es autor de alrededor de 250 artículos y ha sido conferenciante plenario en numerosos congresos internacionales. Fue editor de la revista Artificial Intelligence Communications y actualmente es miembro de varios comités editoriales de revistas internacionales y editor asociado de la prestigiosa revista Artificial Intelligence Journal. Asmismo, ha sido miembro de comités de programa de numerosos congresos, además de Presidente de algunos de estos comités y Presidente de importantes congresos de AI (UAI-94, ECML'00, ECAI-04, ECML-07, PKDD-07, and IJCAI-07). Profesor distinguido del ECCAI. Ha sido galardonado ex-aequo con cinco premios para el mejor artículo en congresos internacionales; con el Premio "Ciudad de Barcelona" en el área de la investigación y con el "2011 American Association of Artificial Intelligence (AAAI) Robert S. Engelmore Memorial Award"; ganador del "Premio Nacional de Informática" de la Sociedad Científica Informática de España. Además ha sido presidente del Patronato del IJCAI (la organización más importante de AI) entre 2007 y 2009. Es miembro de varias comisiones y comités científicos de instituciones tanto públicas como privadas de Estados Unidos y Europa. En la actualidad está trabajando en razonamiento basado en casos, aprendizaje automático para robots autónomos y aplicaciones del AI a la música. Para más información, véase: http://www.iiia.csic.es/~mantaras. Miguel Ángel MARTÍN DELGADO es Catedrático de Física Teórica en la Universidad Complutense de Madrid (Departamento de Física Teórica I), donde se licenció en 1986 y doctoró en 1991. Su posdoctorado lo realizó en la Universidad de Princeton (Physics Department) como Visiting Research Fellow. Es Académico Correspondiente de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España. Su actividad investigadora es muy amplia. Ha publicado más de 100 trabajos especializados en múltiples aspectos de la Física Cuántica, en particular la Información y Computación Cuántica, Simulaciones Cuánticas y Clásicas de sistemas fuertemente correlacionados en Materia Condensada, DMRG, Física de Altas Energías, Física Estadística, etc., investigaciones en las que ha sido pionero en España y sobre las que también ha dirigido 4 tesis doctorales y 3 en curso, siendo asimismo conferenciante invitado en congresos internacionales de estas disciplinas. Miguel A. Martín Delgado ha sido profesor e investigador invitado en numerosas instituciones internacionales (Max-Planck Institute Garching, Max-Planck Institute Dresden, Imperial College of London, Universidad de Innsbruck, Institute of Quantum Optics and Quantum Information, ICFO, Kobe Institute of Japan, Tokyo Technological Institute, National Institute of Tokyo, Universidad de Osaka, Universidad de Santiago de Chile, Universidad de Concepción en Chile, Pontificia Universidad de Lima en Perú, NUS Singapur, etc.). Su actividad investigadora le lleva a fundar el GICC (Grupo de Información y Computación Cuánticas) de la Universidad Complutense de Madrid a principios de los años 2000, y el curso de Máster en dichas materias. Es también, Coordinador General del Consorcio de Investigación QUITEMAD (QUantum Information TEchnologies MADrid) financiado por la CAM (5 grupos de investigación en Madrid, 1 Laboratorio, Centros Internacionales asociados: Max-Planck Institute Garching, Innsbruck U., Imperial College London, ICFO, IQOQI etc.); e Investigador Principal en proyectos del MICINN, CAM, UCM, de proyectos europeos del FET de la Comisión Europea PICC (Information and Communication Technologies), etc. Asimismo, es creador del portal web de noticias/servicios QubitNews (``News and Information from the Quantum Community'') con el que ha impulsado notablemente la difusión y divulgación científica de la Información Cuántica. Marisa Adriana Miranda es Doctora en Ciencias Jurídicas por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina); Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), de Argentina; Profesora Titular en la Universidad Nacional de La Plata y Profesora Adjunta en la Universidad Nacional de San Martín. Fue becaria CABBIO (Fiocruz, Río de Janeiro); y MAE-AECI (CSIC, Madrid). En su producción se destacan —además de diversos artículos publicados en revistas científicas de Argentina y del exterior— las cuatro compilaciones que ha co-dirigido con Gustavo Vallejo: Darwinismo social y eugenesia en el mundo latino (Siglo XXI, Buenos Aires, 2005); Políticas del cuerpo (Siglo XXI, Buenos Aires, 2007); Derivas de Darwin (Siglo XXI, Buenos Aires, 2010); Una historia de la eugenesia. Asimismo, ha coordinado con Álvaro Girón Sierra: Cuerpo, biopolítica y control social (Siglo XXI, Buenos Aires, 2009). Las hipótesis centrales de su línea de investigación actual se hallan expresadas en el libro de su exclusiva autoría, Controlar lo incontrolable. Una historia de la sexualidad en Argentina (Biblos, Buenos Aires, 2011). Enric J. Novella es Profesor Ayudante Doctor de Historia de la Ciencia en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Es doctor en medicina por la Universidad de Hamburgo, licenciado en filosofía por la Universidad Libre de Berlín y médico especialista en psiquiatría formado en el Hospital Clínico Universitario de Valencia. Ha sido becario predoctoral del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), contratado postdoctoral del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC e investigador de la Unidad de Lenguaje, Cultura, Medios e Identidades de la Universidad de Luxemburgo. Ha realizado estancias formativas y de investigación en diversas instituciones académicas de Europa y Latinoamérica, y ha sido profesor invitado en la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Heinrich Heine de Dusseldorf y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es autor de las monografías Der junge Foucault und die Psychopathologie (Berlín, 2008) y La ciencia del alma (Madrid/Frankfurt, 2013), así como de numerosos trabajos aparecidos en revistas nacionales e internacionales dedicados a la historia y la filosofía de la psiquiatría, la psicología y la medicina. En 2011 recibió el XLII Premio Fundación Uriach de Investigación en Historia de la Medicina. José Manuel Sánchez Ron estudió Físicas en la Universidad Complutense de Madrid. Luego obtuvo su doctorado por la University College London. Ha sido profesor titular de Física Teórica en el Departamento de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid, en donde ha enseñado Historia de la Ciencia desde 1994. En 2003, fue elegido miembro de la Real Academia Española, el único historiador de la ciencia que ha accedido a esta institución. También es académico correspondiente de la Académie Internationale d'Histoire des Sciences (París) desde 2006, y académico de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Ciencia y técnica en España, junto con Antoni Roca i Rosell (1990); Miguel Catalán. 50 años de ciencia y técnica aeroespacial (1997); Cincel, martillo y piedra. Historia de la ciencia en España (siglos XIX y XX) (1999); El mundo de Marie Curie (2000); Energía nuclear en España. Carme Torras es profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Obtuvo sus Másteres en Matemáticas y Ciencias de la Computación por la Universidad de Barcelona y la Universidad de Massachusetts, Amherst, respectivamente, además de su doctorado en Ciencias Computaciones por la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Ha publicado cinco libros y unos doscientos artículos en las áreas de Cinemática de Robots, razonamiento geométrico, visión artificial y neurocomputación. Es miembro del comité editorial de la revista IEEE Transactions on Robotics. Bruce Wilcox hace décadas que ocupa un lugar destacado en la investigación en Inteligencia Artificial. Es el autor de ChatScript, la plataforma dominante para el manejo de diálogos del lenguaje natural. Los bots que ha creado a base de esta plataforma le han valido dos veces el Premio Loebner en el campo de la Inteligencia Artificial. ChatScript se usa actualmente en apps de entretenimiento para móviles (por ejemplo, hay millones de descargas de Tom Loves Angela y Talking Angela); como una simulación de paciente virtual para la formación de médicos en técnicas diagnósticas; como un bot de aprendizaje del inglés como idioma extranjero, y como un soporte de TIC para una empresa en Israel, entre otros. Sue Wilcox es una escritora independiente que ha escrito tanto libros como artículos sobre avatares, tecnologías 3D y cuentas de raku, además de un libro de ciencia ficción. Actualmente aplica su licenciatura original de psicología al diseño de personajes de chatbot, además de escribir el material de su contenido. Ha sido la guionista principal para los productos de Talking Angela y actualmente crea personajes para AiSoy Robotics.
Con motivo de la Presentación del primer número de Arbor dedicado a la Cultura de la Defensa (volumen CLXXXIV, anejo 2, 2008) su director, el desgraciadamente desaparecido Alberto Sánchez Álvarez Insúa, señalaba cómo les estaban solicitando ejemplares del mismo muchos Agregados Militares de muy diversas Embajadas que, si primero le felicitaban por dicha publicación, a continuación lamentaban que su país no contara con una publicación semejante. Y remarcaban que, desde fuera de las Fuerzas Armadas, sus artículos contribuían a dar conocimiento y participación a la sociedad civil en la compleja problemática de Seguridad y Defensa. En esta ocasión los artículos de este número vienen a complementar el contenido aquel. Partimos del principio de que la Cultura de la Defensa abarca múltiples dimensiones que no podían ser abordadas en un solo número. Existen aspectos que aún son desconocidos o poco conocidos por la sociedad civil. En estos casos, hemos considerado imprescindible hacer entender la importancia de la Defensa en la protección de nuestros valores e intereses. Y aquí queremos subrayar que esto acontece tanto en la sociedad civil como en la militar. En una palabra: atañe a la sociedad española en su conjunto. Tal ha sido el planteamiento general de este nuevo número, en donde hemos buscado que el lector encontrara un diagnóstico riguroso, científico, acorde con la revista Arbor. Es así que hemos partido de la situación de la Cultura de la Defensa en España tomando como fuente el estudio sociológico que, con carácter bianual, elabora el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) en colaboración con el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En él se observa el alto grado de reconocimiento que la sociedad española otorga a sus Fuerzas Armadas tanto en su cualificación y en sus capacidades como en la misión que desempeñan dentro y fuera de nuestras fronteras. Un análisis más detallado se encuentra en el primer artículo que conforma este número realizado por el Capitán de Fragata Fernando Moréu Munáiz, tomando como referencia los datos de las últimas encuestas, del 2002 al 2011. Desde 2010, las Fuerzas Armadas aparecen en el barómetro del CIS como una de las instituciones más valoradas. La razón de esta buena imagen está en el trabajo de más de 133.000 hombres y mujeres que a lo largo de los últimos 23 años han participado en más de 50 operaciones de muy diferentes tipos, desde las de ayuda humanitaria hasta las más exigentes en las que nuestras unidades se han visto obligadas a defenderse empleando sus armas. A todo esto debemos añadir la labor desarrollada por la Unidad Militar de Emergencias (UME) en beneficio de las poblaciones en caso de catástrofes, como incendios, inundaciones, etc. Sin olvidar que esta unidad es la vanguardia del resto de las Fuerzas Armadas que siempre están dispuestas a actuar si fuera necesario. Sin embargo, si observamos el tratamiento en los medios de comunicación de asuntos más puntuales referidos a las Fuerzas Armadas, podemos percibir un gran desconocimiento o un bajo interés en parte de la sociedad española por estar al día en los asuntos de Defensa. Cuando no la pervivencia de múltiples estereotipos. Para profundizar en este tema, la Profesora Valentina Fernández Vargas expone en su artículo algunos conceptos que relacionan el trabajo de las Fuerzas Armadas y la Cultura de la Defensa. Y no podemos olvidar que la Cultura de la Defensa va unida a la Cultura de la Seguridad y a la Cultura de la Paz. Y la paz es la finalidad más importante de las Fuerzas Armadas, aunque en ocasiones eso les obligue a participar en las guerras, y por eso hemos considerado conveniente incorporar a una revista humanista y de ciencias sociales un artículo sobre la filosofía de la guerra y la "polemología". Y de esto se ha encargado el Capitán de Fragata Federico Aznar Montesinos. El número también aborda la transformación a la que se han visto sometidas nuestras Fuerzas Armadas, en su organización y misiones, en las últimas décadas. Y de ello se encarga el ex ministro Eduardo Serra quien analiza en su artículo el proceso de modernización que ha experimentado la institución militar para adecuarla y convertirla en una herramienta del Estado como lo han hecho los países de nuestro entorno. Esta transformación también se ha producido en la formación de todos los miembros de las Fuerzas Armadas desde que ingresan en la institución hasta que la abandonan. La formación de los militares se encuadra en el sistema educativo general y como el resto de la formación universitaria ha sido necesaria adaptarla al sistema europeo de Bolonia. Este es uno de los temas abordados en uno de los artículos por el General Juan Romero que fue el Subdirector General de Enseñanza Militar. La incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas también ha sido un proceso en donde se han materializado algunos aspectos de esa modernización. Además de dar cumplimiento al principio de igualdad de la Constitución se ha conseguido que sea la propia sociedad la que se vea reflejada en sus Fuerzas Armadas. No podíamos obviar este avance tan importante y por eso este número cuenta con un artículo sobre las mujeres militares escrito por Belén Caballud. Y modernización también es el fomento de la I+D+i en Defensa y el desarrollo de sinergias entre las aplicaciones de seguridad civiles y militares y su creciente internacionalización. El Capitán de Fragata Jose M.a Riola Rodríguez describe en su artículo cómo la Defensa se adapta a la evolución existente en su entorno y al continuo desarrollo tecnológico y pone como ejemplo el establecimiento en 2003 de un Sistema de Observación y Perspectiva Tecnológica (SOPT) dentro del Ministerio de Defensa. Y para completar el contenido de este número, se ha incluido un análisis de los aspectos de la Defensa que pueden aportar valor al concepto de la Marca España, realizado por M.a del Mar Hidalgo. En época de crisis es necesario mirar hacia el exterior y aprovechar la excelente labor que realizan nuestras Fuerzas Armadas en sus misiones internacionales para sustentar el prestigio que debe acompañar a nuestro país en la búsqueda de su posicionamiento en un mundo globalizado.
EVOLUCIÓN DE LA CULTURA DE DEFENSA EN LA ÚLTIMA DÉCADA El IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos) impulsa, desde 1997 por medio del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), la encuesta "La Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas". En ella se recoge, entre otras cuestiones, la opinión de los españoles en asuntos relacionados con el sentimiento y compromiso de sentirse español, la percepción de vivir en un mundo inseguro o el grado de reconocimiento de la sociedad española hacia sus Fuerzas Armadas. El estudio de la serie temporal de sus datos permite valorar el apoyo de los ciudadanos a sus ejércitos y evaluar la eficacia de los esfuerzos dedicados a ello. La característica más notable de la sociedad española hacia sus Fuerzas Armadas es su enorme heterogeneidad cuando se segmenta por su edad, por su comunidad autónoma o por su ideología política. Las dos últimas Directivas de Defensa Nacional 1/2008 y 1/2012, señalan la necesidad de fomentar la cultura de seguridad y defensa en la sociedad, promoviendo el más amplio apoyo de los ciudadanos a sus ejércitos que concite la plena identificación de la sociedad con sus Fuerzas Armadas y subrayando que la defensa de España debe ser asumida por todos los españoles como asunto de indudable trascendencia. Este reconocimiento de la sociedad con sus Fuerzas Armadas significa conseguir que los asuntos que tienen que ver con la seguridad, con la defensa, con los ejércitos y los militares, no sean ajenos a los ciudadanos. La política de comunicación del Ministerio de Defensa promueve que la sociedad conozca a sus Fuerzas Armadas y, de esta manera, se identifique con ellas. Los medios de comunicación social difunden este mensaje. Para evaluar el éxito del mismo y determinar así el grado de cultura de defensa en la sociedad española, el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) impulsa desde 1997 –por medio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)- una encuesta, denominada "La Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas", a través de entrevistas personales en domicilios de toda España excluyendo las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla1. La encuesta "La Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas" recoge, entre otras cuestiones, la opinión de los españoles en asuntos relacionados con el sentimiento y compromiso de sentirse español, la percepción de vivir en un mundo inseguro o cuál es la impresión de la sociedad española hacia sus Fuerzas Armadas. Las encuestas CIS se diseñan para un nivel de confianza del 95,5% con un error de ±2% en el conjunto de la muestra2. A través de los datos de las cinco últimas encuestas, desde 2002 hasta 2011, se analiza cuánto ha interiorizado la sociedad española – a lo largo del tiempo– algunos de los aspectos que sistematizan el régimen de los militares: los símbolos nacionales, el orgullo de sentirse español, el espíritu de sacrificio, la disposición permanente para defender a España o la conciencia de la necesidad de mantener unas FAS. Resulta razonable suponer que para conseguir que dos realidades, distintas a priori, consigan identificarse es necesario que se valoren positivamente. Por ello, la primera parte analiza cómo valora la sociedad española a sus Fuerzas Armadas (FAS), a través de cuatro aspectos incluidos en la encuesta "La Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas": · Qué opinión tiene la sociedad española de sus Fuerzas Armadas. · Cómo califican los españoles a las profesiones militares: la de militar de carrera y la de militar profesional de tropa y marinería (MPTM). · Si animaría a su hijo o hija a hacerse MPTM. · Cómo valora que la mujer ocupe puestos en las FAS. En la segunda parte del artículo se explora - a través de otras cuestiones de las encuestas del CIS - cómo se identifican los españoles con valores consustanciales a los miembros de las Fuerzas Armadas. En la tercera parte se examina el apoyo responsable de la sociedad española para mantener a sus Fuerzas Armadas. Finalmente, se exponen unas conclusiones que resumen las ideas anteriores. 1a PARTE: CÓMO VALORA LA SOCIEDAD ESPAÑOLA SUS FUERZAS ARMADAS Opinión de los españoles sobre sus FAS Desde 2002, la opinión que tiene la sociedad española sobre sus Fuerzas Armadas ha mejorado significativamente en todos los rangos de edad aunque, como se muestra en el gráfico, esta opinión mejora con la edad del individuo. En 2011, el 62,2% de los españoles tenía una buena o muy buena opinión de sus Fuerzas Armadas. Cuando se segrega por CCAA, se observa que, a lo largo de la última década, en el País Vasco, en Navarra o en Cataluña, el colectivo que tiene una buena o muy buena opinión de sus Fuerzas Armadas es más reducido. Estas tres comunidades se caracterizan porque el porcentaje de nacionalistas es elevado, esto es, de ciudadanos que se sienten únicamente de su comunidad autónoma o más próximos a esta que a España. En concreto supone el 53% en Navarra, el 38% en el País Vasco y el 33% en Cataluña. Resulta notable que, a pesar del enorme esfuerzo desarrollado estos años para estrechar el contacto de las Fuerzas Armadas con la sociedad civil, el porcentaje de españoles con buena o muy buena opinión de las Fuerzas Armadas se ha mantenido prácticamente constante en el País Vasco y en Cataluña. Hay que destacar, además, la brusca disminución en 2011, del colectivo que tiene una buena o muy buena opinión de sus FAS en la Comunidad Illes Balears3. Valoración de las profesiones militares Al valorar al mismo tiempo varias profesiones, los españoles sitúan en último lugar las profesiones militares, tanto la de militar de carrera como la de soldado o marinero profesional (MPTM). No obstante, como se aprecia en el gráfico, ambas profesiones militares son las que han tenido una tendencia creciente más acusada a lo largo de la última década. Aunque se valora ligeramente mejor al MPTM que al de militar de carrera, ambas puntuaciones han ido parejas y convergiendo hasta alcanzar un 6,4 en 2011. Segregando por edades, las valoraciones mejoran con la edad. La interpretación es doble: por un lado, la sociedad española no diferencia ambas carreras y por otro lado, la valoración depende de la edad: más alta cuanta mayor edad se tenga y más baja, precisamente, en el colectivo que no ha vivido la milicia obligatoria. Por otra parte, la semejanza de ambas distribuciones permite inferir que los ciudadanos no distinguen al militar de carrera del MPTM. En 2011, únicamente los ciudadanos del País Vasco y Navarra suspenden la valoración del militar de carrera aunque con puntuaciones muy próximas al aprobado. Entre las comunidades más nacionalistas4: País Vasco, Cataluña o Navarra, sus desviaciones típicas4 son las más altas lo que apunta a unos colectivos muy heterogéneos donde hay grupos que puntúan muy bajo y otros alto. Las comunidades que valoran más alto ambas profesiones son Extremadura, Murcia y Castilla La Mancha. Animaría a su hijo a hacerse soldado profesional A lo largo de la última década, el porcentaje6 que sí animaría a su hijo -en el supuesto de tenerlo- si decidiese ingresar como soldado o marinero profesional ha aumentado, alcanzando, en 2011, el 47%, mientras que el colectivo que desaconsejaría esa decisión ha permanecido prácticamente constante alrededor del 32%. Desde 2007, independientemente de la edad, la tendencia del colectivo que animaría a su hijo hacerse soldado o marinero profesional ha sido creciente. Las comunidades más nacionalistas son las que más desaconsejarían a sus hijos hacerse soldado o marinero profesional7. Destaca la disminución desde 2007 en Navarra, del porcentaje que desaconsejaría esta decisión a sus hijos. En la última década, la tendencia de este colectivo solo es significativamente creciente en el País Vasco. Cómo valora que la mujer ocupe puestos en las FAS Desde la profesionalización de las Fuerzas Armadas y la consiguiente incorporación de la mujer a estas, la gran mayoría de los españoles, independientemente del sexo, está de acuerdo con que la mujer ocupe puestos de combate. Este reconocimiento mayoritario, su tendencia creciente y, sobre todo, que no haya diferencias por sexo, permite concluir que la sociedad española es plenamente madura con la integración de la mujer en las Fuerzas Armadas. La edad influye en esta respuesta: cuanto más joven, mayor es el colectivo que está de acuerdo que la mujer ocupe puestos de combate. Sin embargo, con el paso de los años estas diferencias se acortan y constituyen otro rasgo de normalidad en la relación mujer y FAS como se aprecia en el gráfico. La respuesta también depende de la comunidad autónoma aunque también, con el transcurso de los años, estas diferencias se han reducido8. 2a PARTE: IDENTIFICACIÓN SOCIEDAD ESPAÑOLA - FUERZAS ARMADAS Para estimar, a través de las encuestas del CIS, el grado con que los españoles se identifican con sus Fuerzas Armadas, se analiza cuánto asume la sociedad española ciertos aspectos característicos e intrínsecos de los militares: la emoción por los símbolos nacionales, el orgullo de sentirse español, el espíritu de sacrificio o la disposición permanente para defender a España. Aspectos que, por su importancia, se recogen en las Reales Ordenanzas (RROO) para las Fuerzas Armadas que son las normas que establecen el comportamiento, derechos y deberes del militar español9. Orgullo de ser español En conjunto, más del 80% de la sociedad española siente mucho o bastante orgullo de ser español y como se observa en el gráfico, este sentimiento crece con la edad. Sin embargo, en la última década, el sentimiento de orgullo está disminuyendo y lo hace más rápido precisamente en el colectivo con mayor sentimiento de orgullo. La comunidad autónoma también influye en el sentimiento de orgullo de ser español. Las menos orgullosas son, justamente, las más nacionalistas10 excepto Canarias11. Concretamente, el porcentaje de ciudadanos que, en 2011, se declara mucho o bastante orgulloso de ser español alcanza el 44% en el País Vasco, el 47% en Navarra o el 61% en Cataluña. Hay, sin embargo, otras diez CCAA –que se muestran en el siguiente gráfico– donde el porcentaje que siente mucho o bastante orgullo de ser español alcanza en 2011, al menos, el 90%12. El artículo sexto de las RROO para las Fuerzas Armadas, expresa que todo militar mostrará el máximo respeto a la Bandera de España e Himno Nacional como símbolos de la Patria transmitidos por la historia. Los siguientes gráficos muestran cómo ha sido la evolución por CCAA13 de los colectivos que apenas se sienten orgullosos de ser español o que muestran poca o ninguna emoción ante la bandera, el himno o en los actos castrenses. Su examen permite concluir lo siguiente: · Los ciudadanos que se emocionan con los símbolos o en los actos castrenses (en el gráfico los que no se emocionan) varían mucho con la comunidad autónoma: cuanto más nacionalista, menor es la emoción. · Independientemente de la comunidad autónoma, los actos castrenses emocionan menos que la bandera o el himno. · Los españoles, independientemente de su comunidad autónoma, no identifican el orgullo de ser español con la emoción que provocan los símbolos que lo representan: hay más población orgullosa de ser española que de emocionarse con la bandera o el himno. Sin embargo, esta disociación es mayor cuanto más nacionalista es la comunidad. En la encuesta CIS, se pregunta si, aparte de la familia, considera que hay algo que merezca la pena sacrificarse. Hay un menor sentido del sacrificio entre las mujeres que entre los hombres, si bien esta diferencia es pequeña: en 2011, el 49% de las mujeres no se sacrificaría frente al 43% de los hombres. Más significativo resulta que el colectivo que no se sacrificaría está aumentando y algo más rápido entre las mujeres. Si se segrega por CCAA, destacan las siguientes comunidades donde la predisposición del colectivo que no se sacrificaría ha aumentado más en la última década: Esta tendencia a no sacrificarse es independiente de la edad como se observa en el siguiente gráfico donde, en todos los rangos de edad, los que creen que sí merece la pena sacrificarse por algo está disminuyendo. Disposición permanente para defender a España La Constitución Española establece, en su artículo 30.1, que los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España. Se analiza el porcentaje de españoles que participaría voluntariamente en la defensa de España en caso de ataque militar14. Tendencia decreciente que es independiente de la edad y que es más acusada, precisamente, entre la población cuya aptitud era más positiva (en el rango de 40 a 64 años): Si se segrega por CCAA, destacan las siguientes comunidades donde la tendencia del colectivo que sí participaría de la defensa de España ha disminuido más en la última década. Se incluye, además, el País Vasco por tener el porcentaje más reducido: 3a PARTE: CONCIENCIA DE LA NECESIDAD DE MANTENER UNAS FAS Para conocer si la sociedad española siente, de forma reflexiva, la necesidad de mantener sus Fuerzas Armadas, se analizan las siguientes cuestiones planteadas en las encuestas del CIS: · ¿Existe algún país que represente una amenaza militar contra España? · ¿Son necesarios los ejércitos? · ¿Considera insuficiente el presupuesto de defensa? ¿Existen países que representen una amenaza militar contra España? Desde 2007, la percepción de que existen países que suponen una amenaza está disminuyendo, independientemente del sexo y de la edad. La percepción mayoritaria en la sociedad española es que cada vez hay menos amenazas militares contra España. Y esto tiene reflejo en la siguiente cuestión. ¿Son necesarios los ejércitos? La mayoría, independientemente del sexo, considera que los ejércitos seguirán siendo necesarios15 aunque, desde 2009, el porcentaje ha disminuido ligeramente. Si se discrimina por la edad, se observa que esta tendencia decreciente desde 2009, ocurre en todas las edades excepto para los mayores de 65 años. ¿Considera insuficiente el presupuesto de defensa? El colectivo más numeroso - y que permanece invariable a lo largo de los años en torno al 30% - es el que está de acuerdo con los recursos asignados para la defensa nacional16. Destaca en 2011 el aumento de la población que lo considera excesivo hasta el 26%. En relación con la pregunta –añadida en 2009– de si está de acuerdo en destinar más presupuesto para mantener el ejército profesional y las Fuerzas Armadas, se aprecia una brusca disminución en 2011, coherente con lo mencionado anteriormente. El porcentaje que apoyaría un aumento del presupuesto para defensa y que correspondería a las respuestas que consideran insuficiente el presupuesto, es muy reducido, alrededor del 13% en la última década. La serie de encuestas CIS "La Defensa Nacional y las Fuerzas Armadas" realizadas desde 1997, permite analizar cómo ha evolucionado la valoración de los españoles hacia sus Fuerzas Armadas. La sociedad española en su conjunto, especialmente entre los ciudadanos de más edad, valora positivamente a sus Fuerzas Armadas y, en la última década, se percibe un acercamiento entre la sociedad española y sus Fuerzas Armadas que se manifiesta en los siguientes indicadores: · La opinión sobre las FAS es buena y aumenta de forma constante desde 200217. Actualmente, el porcentaje alcanza el 62%. No obstante, esta opinión no es homogénea: es mejor entre los mayores de 50 años y peor, en general, entre las CCAA más nacionalistas18. · El apoyo a los hijos que deciden ingresar como militares profesionales está aumentando, especialmente desde 2007 y alcanza en 2011 el 47% que supone diez puntos porcentuales más que en 1999. Ambas variables están correlacionadas como se aprecia en sus tendencias. · La incorporación de la mujer en las Fuerzas Armadas ha sido, desde las primeras encuestas, muy apoyada por la sociedad española pero, con los años, se ha consolidado de tal manera que puede considerarse una asignatura superada. En relación con el grado y evolución con que los españoles comparten ciertos aspectos intrínsecos de los miembros de las Fuerzas Armadas, los datos de las encuestas CIS revelan que: · El espíritu de sacrificio o la disposición para defender España en caso de un ataque militar no son valores atractivos para la sociedad española y su tendencia es decreciente. · El porcentaje de españoles que sienten mucho o bastante orgullo de serlo es elevado: hoy se estima en el 82%. No obstante, está disminuyendo con los años y lo hace ligeramente más rápido entre el colectivo mayor de 50 años que es, precisamente, el que siente más orgullo. · Los españoles no asocian el orgullo de ser español con la emoción que provocan los símbolos que lo representan: todos los que se emocionan con la bandera se sienten orgullosos de ser españoles pero la inversa no es cierta. Además esta disociación es mayor cuanto más nacionalista es la comunidad. Este desacuerdo se señala con flechas en el siguiente gráfico, donde prácticamente uno de cada cuatro españoles que declara sentirse español, no le emociona la bandera de España19. En cuanto a la inclinación que manifiesta la sociedad española para mantener a sus Fuerzas Armadas, el siguiente gráfico permite, a través de tres aspectos, inferir estos apoyos: · Aproximadamente, el 55% de los españoles considera que los ejércitos, con su modelo y funciones actuales, siguen siendo necesarios para la defensa, porcentaje que permanece prácticamente constante a lo largo de los años. · Desde 2007, la disminución del colectivo que percibe que hay países que representan una amenaza militar podría explicar el aumento del número de españoles que considera excesivo el presupuesto de defensa que alcanzó en 2011 el 26%. La característica más notable al estudiar la serie de encuestas CIS ha sido la enorme heterogeneidad que existe en la sociedad española cuando se segmenta por su edad, por su comunidad autónoma o por su ideología política, aspecto este que no se ha sido tratado en el artículo.
FILOSOFÍA DE LA GUERRA La guerra es una actividad que escapa al plano militar por donde normalmente es vehiculada. Es una actividad inherentemente política y dotada de una lógica propia, una lógica de transformación bien distinta de la aproximación lineal con la que se manejan los asuntos cotidianos. La guerra es una realidad social que precisa ser estudiada científicamente; de la ignorancia, al igual que sucede en cualquier enfermedad, no se desprende nada bueno. Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Hades muchas almas valerosas de héroes, a quienes hizo presa de perros y pasto de aves -cumplíase la voluntad de Zeus- desde que se separaron disputando el Átrida, rey de hombres, y el divino Aquiles. ¿Cuál de los dioses promovió entre ellos la contienda para que pelearan Decía Dilthey que "a la naturaleza se la explica, al hombre se le comprende." Por eso, un buen referente para el estudio de las pasiones del alma humana son los clásicos de la literatura de la Grecia Antigua. La guerra, como no podía ser de otra manera, es un lugar recurrente en las trayectorias vitales de muchos héroes clásicos. La Ilíada, por ejemplo, es un canto a la cólera de Aquiles, en la que dioses y hombres tienen su papel. Y es que el mundo griego atendió, en su momento, las esencias de los problemas que se le plantean al hombre de hoy. Sus mitos plasman la visión belígena de una parte de la sociedad griega, pero también sirve de plataforma para exponer la superioridad de la inteligencia sobre las pasiones. La Casa de Atreo, el trono de los átridas, se encuentra transversalmente unida a muchas de las tragedias y obras épicas de ese periodo, a las que aporta personajes como Agamenón, Clitemnestra, Menelao, Orestes, Ifigenia, Helena, Electra, Pélope..... héroes arrebatados, abandonados a la pasión a la vez que víctimas de un destino tejido en lo más alto y que no son capaces de controlar. Es la hybris (en griego húbris), la desmesura, el arrebato, la pasión tantas veces ligada a la enfermedad. El proceder desmedido de muchos héroes clásicos los convierte en estereotipos, en patrones que encarnan distintos factores polemológicos, además de casos paradigmáticos del psicoanálisis, como recogería Freud en sus trabajos. Griega es la contraposición entre violencia (bios) y justicia (diké) y también la asociación entre paz (eirene) y justicia (diké). Los personajes de la Ilíada no son ajenos a los deseos de rapiña y expolio; Agamenón encarna la pasión por el poder, Ifigenia el triunfo de la razón de Estado, Aquiles la pugna por la gloria, Ayax es la fuerza; Ulises hace de la guerra "el arte del engaño". En la Orestiada se encuentra un primer planteamiento de los conflictos de género, saldado entonces en beneficio del varón. Muchas otras historias, como los Argonautas, encarnan una visión de la guerra como aventura. Porque debe quedar claro que los griegos1 presentan la guerra en toda su extensión y crueldad, no tratan de justificarla – sus dioses no siempre son justos, para algo son dioses- simplemente la exponen; sus héroes no encarnan la parte positiva de una visión maniquea, sino que aúnan gallardía y vileza. Hoy, y de la mano de autores griegos, resuena todavía el lamento de las mujeres de Troya2 por la destrucción de la guerra. LA POLEMOLOGÍA COMO CIENCIA Polemos, en griego, significa lucha, guerra. Si antes la historia se entendía como una sucesión se monarcas, guerras y batallas, hoy esta palabra está demonizada. Su uso ha quedado proscrito y su nombre resulta incómodo por las connotaciones e implicaciones que la acompañan. Y es que con el silencio se trata de conjurar la guerra, pero sin embargo, se la convoca cuando se habla de paz. Ello sucede por la alteridad dialéctica de los conceptos que trae consigo la armonización de los opuestos; de este modo, cuando se invoca a un término implícitamente también se llama a su contrario, por la simple razón de que se conjugan simultáneamente. Es capital, consecuentemente, tener en consideración que tanto la guerra como la paz tienen la misma finalidad y, por tanto, no son ni pueden ser conceptos antinómicos. El voluntarismo, el ánimo de trabajar en positivo, no puede ignorar la realidad por más que pretenda transformarla. Comte y Spencer ya habían anunciado la muerte de la guerra durante el siglo XIX; el 27 de agosto de 1928 quince Estados y al que se adheriría España, suscribieron el acuerdo Briand-Kellog, por el que condenaban la guerra, renunciando a ella como instrumento político, prohibición ésta más tarde recogida por la Constitución española de 19313.No obstante, el siglo XX será el más catastrófico de todos en términos de violencia. Occidente prácticamente ya no hace guerras, y presenta sus conflictos como crisis, cuando no como operaciones de imposición de la paz – una singular aporía- efectuadas con todos los medios necesarios, por más que tal denominación carezca de cartas de naturaleza que la avalen. El gran metarrelato justificativo (en otros tiempos) de los "Ejércitos conquistadores" ha desaparecido y el metarrelato emergente es el de los "Ejércitos para la paz" (García Caneiro, José y Vidarte Francisco Javier 2002, p. Podría concluirse que estudiando la paz se puede evitar la guerra. Pero es una afirmación errónea, y lo es tanto porque los límites de uno y otro concepto no coinciden, como porque ésta cuenta con una lógica propia, diferente y no opuesta a la lógica de la paz. Por consiguiente, para conocer la guerra hay que estudiar la guerra. Liddell Hart y Bouthoul ya lo señalaron, parafraseando el célebre aforismo romano de Vegecio4 llegan a vaticinar, "si quieres la paz, conoce la guerra."5 Lo concluido parece una verdad de perogrullo pero, pese a su naturaleza real y sustancial, prejuicios atávicos y el temor a tener que incurrir en afirmaciones no políticamente correctas disuadieron durante años al mundo académico, al menos en España, de sumergirse decididamente en su estudio, aunque las cosas parece que han comenzado a cambiar. Del estudio de la guerra se ocupará la Polemología, término acuñado en una fecha tan tardía como 1945, por un pacifista, el sociólogo francés Gastón Bouthoul; su cometido consistiría, según sus palabras, en "el estudio objetivo y científico de las guerras como fenómeno social susceptible de observación." Frente a ella se encuentra la Irenología que etimológicamente significa el estudio de la paz y se ocupa del otro lado. En cualquier caso, y aunque no todo lo que debiera en nuestro país, la Polemología (bajo este nombre u otros) está singularmente vigente si se considera la cantidad de instituciones y organizaciones dedicadas al estudio y prevención de los conflictos existentes en la actualidad. Para alcanzar este fin, la Polemología se presenta como una ciencia social de naturaleza interdisciplinar, con todos los rigores asociados a la palabra "ciencia" y con todos los complejos del apellido "social". Llegados a este punto conviene preguntarse acerca de qué es la guerra. El problema es que definir significa etimológicamente dar límites, pretendiendo acotar lo que no quiere ni se deja. Categorizar en estos casos es siempre una tarea compleja, cuando no sencillamente imposible. HACIA UNA DEFINICIÓN DE LA GUERRA La guerra no es un concepto estático; sus límites, además, son imprecisos en la medida en que no los marca necesariamente la violencia. Desde un punto de vista lingüístico el término guerra tiene acepciones que van desde el campo político-social hasta el individual y moral. En el diccionario de la Real Academia Española (RAE), la definición de guerra incluye un amplio abanico de actividades, desde cualquier combate moral hasta la lucha armada. La guerra es, en sí misma, mutación, cambio, superación. Con la guerra se abren los caminos bloqueados; no pocos de los avances acaecidos en la historia de la humanidad (no sólo tecnológico sino de todo tipo) se han producido estimulados por este estado de necesidad. Es la violencia partera de la que hablara Marx "la violencia es la comadrona de la nueva sociedad. Los disturbios sangrientos son la necesidad frecuentemente ineludible del desarrollo" y Sorel lo remata al decir que "la violencia es un fenómeno originario de la vida y no necesita el beneplácito del derecho y el ideal. La violencia cumple la única función creadora de la historia...es la gran pasión, la íntima fuerza mística y el poder reconstructor, esencialmente irracional y precisamente por ello puro y auténtico." Desde un punto de vista organicista, es asimilada a la tipología de fenómenos de acumulación lenta de energía a la que sigue su descarga brusca. En otros términos, la guerra supone el rápido consumo de un capital humano acumulado. Clausewitz, por su parte, define la guerra, como un "duelo," un combate singular amplificado, en esencia un "acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad," tesis con la que aúna medio (la fuerza) y también el fin; a ello añade "que la guerra es un pulso de energía de fuerza variable y por tanto variable también en cuanto a la rapidez con que estalla y descarga su energía." En el siglo XIX, el desarrollo de las teorías darvinistas6 de evolución de las especies y su aplicación al ámbito de las relaciones humanas, trajo una visión deseable de la guerra como ley de vida, una suerte de mecanismo para subyugar a las naciones inferiores o rematar a los imperios moribundos introduciendo así a sus pueblos en un nuevo ciclo. Esto es, una crisis de la que se deriva una reordenación de las Relaciones Internacionales con una nueva puesta en valor de unos y de otros. "cuando la idea de un pueblo ha caducado, este pueblo desaparece y está bien así; pero no cede el lugar sin resistencia: de ahí la guerra. Hay que aplaudirla y glorificarla. El vencido siempre se merece serlo; acusar al vencedor y tomar partido en su contra es tomar partido contra la Humanidad y quejarse del progreso de las civilizaciones (Verstrynge, 1979). Compartían, de este modo, la visión positiva de la guerra que la señala como uno de los principales motores de evolución. Mahan, por ejemplo, veía en la guerra una "ley de progreso" como también lo hacia Renan. Cyril Fall llegaría a afirmar:"surgen de la guerra grandes y nobles ideas. Las más altas aspiraciones que el hombre siente por el hombre, arraigan y florecen en su fango, del mismo modo que las rosas pueden crecer en sus estercoleros" (Fraga Iribarne, 1962). Clausewitz hablaba de "guerra absoluta", concepto este completado y superado por la "guerra total" de Ludendorff. Si el primero consideraba la guerra como una prolongación de la política y lo militar como su instrumento. La siguiente fase, encabezada por Luddendorf, fue la subordinación de lo político a lo militar. Como características comunes a estas definiciones cabe señalar su carácter sangriento, su naturaleza colectiva y total y su desarrollo en el ámbito de sociedades: requiere de un encuentro activo entre fuerzas enfrentadas y de un importante de grado de organización, porque la organización guerrera no puede deslindarse fácilmente de la social, al igual que la tecnología de las armas no puede hacerlo de los utensilios. Por ello, sólo a partir del Neolítico resulta apropiado hablar de guerras; es más, las primeras huellas indiscutibles de este fenómeno son de la edad del bronce. En cualquier caso, la guerra también es expresión de la existencia de una relación. Entre los imperios romano y chino no había guerra, porque tampoco existía relación directa alguna. Paneblanco, califica la guerra como "la principal institución del sistema político internacional". Sería así un reajuste de las relaciones entre dos grupos sociales organizados, que no las interrumpe sino que les añade una dimensión suplementaria la cual se materializa a través de la violencia. Es más la guerra, en cuanto que forma de relación precisa de todos los elementos que caracterizan el diálogo al que se añade violencia: reconocimiento, alteridad, empatía, interacción... De lo dicho hasta ahora se puede deducir que la naturaleza de la guerra es instrumental, ya que, como apuntaba Clausewitz, sirve a un objetivo político: "el objetivo de la acción guerrera es un equivalente del fin político." La guerra no tiene sentido en sí misma; tiene una finalidad y un sentido político, es la política quien marca el "para que" de la guerra. Y en este sentido la naturaleza de los fines está afectada por la naturaleza de los medios. El medio es la guerra; si la guerra es brutal, desmedida, sin límites, probablemente los fines políticos se verán afectados por la brutalidad y la falta de medida. Una guerra total da paso a una victoria total, pero también a una derrota total (González Martín, Andrés et al, 2008). La guerra supone un enfrentamiento de poderes y no es un acto ético, ni justo, ni legal.... ni siquiera militar; y cualquier análisis que se emprenda desde estos planos sin resultar falso es incompleto e induce a la adopción de decisiones erróneas. Es un acto político que, atendiendo a su dimensión integral, supera y desborda cualquiera de de los planos considerados: la guerra es ciertamente una Institución de Derecho Internacional Público, pero es algo más que eso. Entre los primeros actos realizados por los británicos durante la guerra de las Malvinas fue la incautación de los bienes británicos argentinos en las islas. Es, pues, por encima de todo un instrumento de la política; se encuentra al servicio de otros fines. Y encarna una contradicción: la finalidad de la guerra es la paz entendiendo esta como la nueva situación política generada tras el conflicto. Por consiguiente, en todo conflicto debe existir una clara subordinación de la acción militar a la acción política, porque sin control político se puede llegar a la desmesura de una guerra absoluta y sin sentido. "el acto primordial, el principal y más decisivo del juicio que ejercen el estadista y el general, es comprender rectamente la guerra que emprenden, no tomándola por algo o desear convertirla en algo totalmente imposible por su propia naturaleza" (Clausewitz, 1999). No obstante Ludendorff, tras la PGM, aduciendo que no se le habían facilitado todos los recursos posibles para la guerra, llegó a propugnar que la política debía subordinarse a las necesidades de la guerra, invirtiendo con ello la célebre ecuación de Clausewitz y subordinando la sociedad a la herramienta. Pero la absoluta militarización de la guerra conduce a la transformación del combate en un fin en sí mismo; la guerra no se entiende así como una situación excepcional o extraordinaria sino como el estado natural y el final; no es entonces la excepción sino que es la ausencia de guerra, la paz, la que se presenta como un estado excepcional. En las nuevas guerras la política impregna todos los niveles, hasta el extremo de que fenómenos como el terrorismo se desarrolla en base a acciones tácticas diseñadas para influir políticamente. Es la política la que en última instancia fija los límites, las restricciones, las condiciones. Sin la política no puede entenderse la guerra. Es más, los límites no los imponen los medios, es decir las operaciones militares, los imponen los fines, es decir los objetivos políticos, aunque ciertamente los objetivos están condicionados por las opciones que hacen posibles los medios. Los límites del campo de batalla los debe fijar la política. Si la política no fija los límites de la guerra, la guerra además de total, se tornará absurda (González Martín, 2009). Por eso, el criterio de que la victoria estratégica esté determinada por éxitos tácticos es falaz, pues depende de que se tome adecuadamente la situación en su conjunto – la guerra es un hecho integral, político - a través del estudio de los factores que la determinan y no mediante su mero análisis por partes, (Mao, 1972) hecho éste muy importante desde la perspectiva de la guerra asimétrica. CARACTERÍSTICAS DE LA GUERRA De lo expuesto hasta ahora se deduce que al ser las guerras causales, para acabar con ellas hay que hacerlo de modo indirecto y atacar las causas que las provocan. Por esta razón, la utopía de acabar con las guerras implica simultáneamente una tautología, hacerle la guerra a la guerra y una contraditio in terminis pues, dada su naturaleza instrumental, se precisa de una fuerza coercitiva que debe ser, como mínimo, de un nivel equivalente al propio de las guerras en sí. Otro tanto cabe afirmarse de la guerra contra el terrorismo. Además, el formalismo implícito a toda declaración de guerra, que definía el estado de las relaciones entre países, desapareció de facto, como consecuencia mayormente de sus implicaciones jurídicas – la guerra es antijurídica -, creándose un espacio de indefinición. Los contornos de la guerra son, de por sí, imprecisos; como apuntará Lenin, las guerras no se declaran, simplemente comienzan. EE.UU hasta 2005, ha utilizado la fuerza en doscientas veinte ocasiones y sólo ha declarado la guerra en cinco. Aunque siempre sucede de la misma manera. Por muy centralizada que esté actualmente la guerra, ésta realmente sólo comienza con una delegación de poderes a los comandantes de escena. Tucídides señalaba cómo la guerra hace que "en el hombre sea semejante su furor al de las circunstancias." Desde este prisma, pensadores como Clausewitz consideran inútil, en primera instancia, todo intento de moderación en la guerra "ya que siempre conduce al absurdo lógico." Como resultado, hasta la violación se ha convertido en un eficaz método de guerra. Aplicando lo que denomina principios de acción recíproca, considera que la interacción de las partes generará una dinámica de acción-reacción con unos niveles de violencia crecientes que conducirán necesariamente al empleo de una fuerza sin límites; y desde el siglo XX los extremos son nucleares. La guerra tiende a lo anormativo. Todo lo posible tiende naturalmente a materializarse; durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, no se discutió sobre la utilización del arma nuclear. Pero también el pensador prusiano considera muy difícil que se den las condiciones objetivas para esta guerra absoluta y reconoce la existencia de principios moderadores prácticos, fundamentalmente, por el hecho de que la guerra sea un hecho aislado sino, por el contrario, incardinado como una más de las actividades del Estado. Y es precisamente aplicando esta lógica desde la que puede moderarse la guerra, aunque, eso sí, actuando sobre otras dinámicas y no directamente sobre aquella. "La política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre" diría Mao, o en palabras de Clausewitz: "La guerra no puede separarse de la vida política; y siempre que esto ocurre en nuestro análisis de la guerra, se destruyen los numerosos vínculos que conectan los dos elementos y sólo nos queda algo inútil y carente de sentido" (Clausewitz, 1999). Además, no son capaces de emplear toda la fuerza durante todo el tiempo, sino que ésta se debe encontrar distribuida a lo largo de un período a modo de trenes de pulsos de energía variable (las campañas) y precisa de una serie de herramientas. De ello se deduce que las guerras admiten muchos estadios de violencia que son fijados implícitamente por las partes en función de su relación con el entorno; la forma en que se materializa ese proceso de fijación es no recurriendo a otros más elevados, o recurriendo y generando una escalada; pero, no se olvide, la ley natural de la guerra es llegar hasta los extremos. La guerra es así, interactiva, al decir del General Foch "una dialéctica de voluntades hostiles que emplean la fuerza para resolver el conflicto". Paradójicamente, la lucha armada produce acercamiento: después de Jena, Prusia imita las instituciones francesas, tras la Primera Guerra Mundial se produce la revolución de Ataturk y tras la Segunda, Japón y Alemania a las norteamericanas. (Fraga Iribarne, 1962) Los uniformes militares son muy parecidos entre todos los países y culturas del mundo; como ya se apercibió Ibn Jaldún, (Issawi, 1963) siempre se asemejan a los más poderosos, a los del vencedor. Los límites de este enfrentamiento vendrían establecidos racionalmente por el objetivo político al que sirven y los costes, directos o indirectos y de todo tipo, que la fuerza precisa. En cualquier caso, las relaciones entre Estados, ligadas formalmente al Derecho Internacional, pasan a regirse por una normativa específica y excepcional, el Derecho de los Conflictos Armados, por más que conceptualmente se presente la guerra como un ilícito, además de cómo la negación del Derecho. De la misma manera que Aristóteles hablaba de tres almas (sensitiva, volitiva y racional) que se superponen conforme al nivel de evolución en plantas, animales y el hombre, Clausewitz habla de una trinidad formada por el pueblo, el Ejército y el Gobierno cuya compenetración es esencial en los conflictos. La guerra cuenta con una lógica propia, a la que Luttwak llama lógica paradójica, diferente de la lógica lineal aplicada a las situaciones ordinarias en la medida en que aquella induce a la unión e inversión de los opuestos (Luttwak, 2005). Los cálculos desarrollados según una lógica lineal son menos eficientes que los desarrollados desde la aprehensión intuitiva de la lógica dialéctica. Por eso, el planteamiento lineal y estático según el cual, las armas lo deciden todo, es mecanicista y constituye una aproximación unilateral al problema de la guerra que ignora que el factor decisivo es el hombre. Una adecuada correlación de fuerzas debe tener en consideración no sólo el potencial militar y el económico sino también otros aspectos como los recursos humanos o la moral. Clausewitz considera que "todo en la guerra es muy sencillo, pero lo más sencillo es difícil. Estas dificultades se amontonan y determinan una fricción que nadie que no haya visto la guerra puede representarse felizmente." Fricción que viene producida por la acción del enemigo pero también por el azar, el miedo, las imprevisiones más simples... En la batalla de Bermule entre Enrique I de Inglaterra y Luis VI de Francia hubo 3 muertos y 140 prisioneros. "las guerras del Renacimiento, la de aquella batalla de Anagni... en la que hubo una víctima, un muerto por caída de caballo, eran guerras, mientras que la matanza de millones de civiles polacos a manos de alemanes, sólo fue un simple crimen" (Bouthoul, 1984). Si en todo el siglo XIX murieron quince millones de personas, en la Primera Guerra Mundial murieron en torno a veinticinco millones, en la Segunda Guerra Mundial se habla de ciento diez millones (Verstrynge, 1979). Pero las cifras son siempre relativas; cuando Caín mató a Abel destruyó al 25% de la humanidad utilizando la quijada de un asno. En esta línea Mary Kaldor sostiene que "a principios del siglo XX la proporción entre bajas militares y civiles era de 8:1... en las guerras de los años noventa, la proporción... es de 1:8."; el número de civiles muertos en todo el siglo XX se cifra en 50 millones, el 60% del total. Stepanova, (Stepanova, 2008) investigadora del SIPRI, mantiene que los conflictos sin la participación de los Estados producen de 2 a 5 menos veces muertos en combate, lo que no significa que sean menos violentos, sino que la violencia es unilateralmente dirigida contra la población civil y apunta a que, con los datos del SIPRI, en 2001 un 22% de la violencia dirigida contra la población es responsabilidad de los gobiernos y un 77% de los rebeldes, mientras en 2003 el 32% era de los gobiernos y el 68% de los grupos no estatales. Así, puede hablarse de la "urbanización de los conflictos" ya que todas las batallas importantes del siglo XX tienen nombres de ciudades; es más David sostiene que las ciudades serán el campo de batalla del siglo XXI. En cualquier caso este autor considera que el número de guerras "mayores" ha disminuido; 27 en el siglo XVI, 17 en el XVII, 10 en el XVIII, 5 en el XIX y 5 en el XX. Pero también afirma que su poder destructivo ha ido in crescendo. (David, 2008) De hecho Tilly cifraba la mortandad por mil habitantes en 5 en el siglo XVIII, 6 en el XIX y 46 en el XX. Fuente: Departamento de Estudios sobre la Paz y los Conflictos de la Universidad de Uppsala; e Instituto Internacional de Oslo de Investigaciones sobre la Paz. En 2006 sólo hubo 3 conflictos armados que alcanzaron la intensidad necesaria. Los países más concernidos tras la Segunda Guerra Mundial son el Reino Unido (21), Francia (19 conflictos), EE.UU. (16 conflictos) (Stepanova, 2008). Y es que sólo una pequeña parte de los conflictos en el mundo se produce entre Estados. La revolución tecnológica y la globalización han multiplicado el poder de los actores no estatales favoreciendo el desafío al Estado y el conflicto asimétrico. Una mirada atenta confirma que, en este campo, asistimos a la aceleración de una tendencia iniciada en el siglo XIX: esa centuria mostró un promedio de 18 conflictos armados por década, 65 % de los cuales eran intraestatales. En el siglo XX, ese promedio de conflictos ascendería a 27 casos por decenio, aunque variaría sustancialmente su composición cualitativa: los conflictos intraestatales representarían el 80 % por ciento. Y es que con la llegada del siglo XX, y fruto precisamente del incremento de la intensidad en las Relaciones Internacionales, se instrumentaron también muchos métodos de presión entre Estados, de las que la violencia armada – no siempre directa - era sólo uno. Luís XI rey de Francia ya sostenía que "el triunfo de las armas empalidece poco a poco y pierde trascendencia cuando hablan los embajadores." Idea ésta apuntalada por Raymond Aron "la victoria militar no es fin último, sólo un medio con vistas al verdadero fin, la paz en el que las voluntades adversas se unen." La sustitución de la victoria por la paz, se convierte en prueba de la pérdida de autonomía de la guerra. La guerra en cuanto deja de ser independiente, y en su nivel de abstracción más alto, hace que sea complementaria y no opuesta a la paz en la que se aúnan medio y fin (García Caneiro, 1991).La guerra pues, posee su propia gramática pero la política es su cerebro, por lo que no cuenta con una lógica propia y genera una conducta específicamente política. No deja de ser indicativo que tras el Tratado de Versalles, prácticamente no hayan tratados de paz. La razón sería consecuencia de implicar a las sociedades en los conflictos; con ello se dota a la guerra de un componente inercial que hace que las condiciones de paz o no sean equilibradas y garanticen la paz futura, o no puedan ser aceptadas por las sociedades en cuyo nombre se suscriben. De hecho, la derrota en guerra no sólo traía consigo un recambio en las élites dirigentes del derrotado, sino también de su forma política, cosa que antes no sucedía. La diferencia entre fuerza y violencia se encuentra en una evanescente cuestión de legitimidad que hace que la guerra se desinstitucionalice y retorne a los viejos modos prewestfalianos, cuando se hacía entre grupos armados. El monopolio de la violencia ha dejado también de pertenecer a los Estados y aparecen grupos y agentes trasnacionales que la desarrollan; la distinción entre la guerra y el crimen se difumina entonces para hacerse depender de la fuerza y de la consolidación de una situación de victoria. Y sucede que la guerra se hace también hacia el interior y la función policial se extiende hacia el exterior. La creciente complejidad que presentan los escenarios contemporáneos hace que la guerra sea un concepto que no recoja todos los casos categorizables de procesos violentos que implican a grupos, y se quede pequeño para resultar útil como instrumento de estudio. El concepto de guerra como tal ha quedado desfasado en el siglo XXI ya que no cubre todos los fenómenos de violencia organizada posibles, y ni siquiera alcanza a definir la naturaleza de la rivalidad. La guerra se queda así en un término excesivamente militar para aproximarse a los enfrentamientos armados atendiendo a la pluralidad de planos en que viene a dirimirse el choque de poder.
EL TRABAJO DE LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS Y LA CULTURA DE LA DEFENSA El mundo actual vive un proceso de globalización. Eso da lugar a desacuerdos políticos que pueden originar guerras civiles o nuevos conflictos inconcebibles en el pasado, como el atentado terrorista en las Torres Gemelas de Nueva York (2001) o en la estación de Atocha de Madrid (2004). Como consecuencia ha habido intervenciones internacionales cada vez que se ha considerado necesario. Así (respetando siempre los acuerdos internacionales), las Fuerzas Armadas españolas han actuado en distintos territorios. Esas Fuerzas representan por primera vez a la sociedad española, incluidos las mujeres y los inmigrantes con especiales relaciones con España. En el año 2008, en el prólogo del primer número monográfico de la revista Arbor dedicado a la Cultura de la Defensa, definíamos esta como "el grado de conocimiento que tiene el español medio sobre los temas que atañen a la Defensa Nacional" y valorábamos muy positivamente el trabajo desarrollado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) para difundirla. Ahora nos parece pertinente añadir que todo conocimiento, cualquiera que sea su nivel, para ser válido ha de ser demostrable, basarse en la experiencia, en la experimentación. Que una profesional, cuyo trabajo se ha centrado en la investigación en Historia, en Sociología, en la docencia universitaria, inicie así un artículo para una revista científica como Arbor puede parecer una obviedad casi ofensiva. Pasamos, pues, a explicar, a justificar, este inicio. En primer lugar queremos subrayar que esta exposición va a ser breve y va a girar básicamente en torno a situaciones, a acontecimientos, acaecidos en el curso de las diversas misiones internacionales en las que ha participado, en las que participa, España. Situaciones poco conocidas –por la enorme discreción de los profesionales de las Fuerzas Armadas– y a las que hemos accedido básicamente por nuestra experiencia como directora, como ponente, de cursos, de seminarios. Todo lo cual nos permite afirmar que el profesorado militar con experiencias concretas realizaba exposiciones particularmente interesantes, en la línea que ahora nos interesa, sobre todo en los Coloquios; estas, por supuesto, reflejan experiencias personales pero que, en ningún caso, debemos considerar situaciones puntuales, anecdóticas. Tampoco ignoramos que para algunos pueden ser consideradas como marginales, en comparación con los objetivos que llevaron a las tropas españolas a desplazarse a zonas concretas. Ahora bien, y puesto que vamos a centrarnos en actuaciones, en experiencias, acaecidas fuera de nuestras fronteras, nos parece pertinente plantear que es evidente que todos los seres vivos necesitan un espacio para vivir, para desarrollarse (Fernández Vargas y Rodríguez Toubes, 2008), que en el caso de los seres humanos pronto generó la aparición de grupos que ahora denominaremos guerreros para defender su territorio. Situación que supone, a su vez, la existencia de fronteras1. Ahora bien, estas fronteras en un primer momento pudieron estar definidas por grandes accidentes geográficos, y nos parece pertinente citar, ahora, la Paz de los Pirineos (1659) que determinaría una de las fronteras más antiguas de Europa: los montes Pirineos, aunque como es sabido existe un País Vasco Francés y un País Vasco Español. En otras palabras, un solo pueblo –el vasco– se vio separado por acuerdos políticos. Si analizamos mapas modernos, podemos comprobar que las fronteras entre determinados territorios, sobre todo aquellos recientemente descolonizados, responden al trazado de paralelos y meridianos. Lo cual agudiza las tensiones. Máxime si en alguno de ellos, o entre ellos, existen grandes riquezas, o desiertos, y sus comunidades son, en todo o en parte, trashumantes. El resultado es un mundo que si en determinados aspectos está en proceso de globalización, en otros experimenta, sufre, tensiones de larga duración, uno de cuyos resultados será el terrorismo internacional cuya característica fundamental es, en nuestra opinión, que el cuerpo del terrorista es un arma, puesto que responde al denominado terrorismo, terrorista, suicida. En consecuencia se han multiplicado las intervenciones internacionales, allí donde se ha considerado preciso. Y ahora nos parece pertinente recordar los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York (2001) o los de la Estación de Atocha en Madrid (2004); es decir, la defensa de las fronteras de territorios concretos se ha trasladado a lugares impensables hace unos años. Y esta es, en nuestra opinión, una de las razones de determinados acuerdos internacionales que, para las Fuerzas Armadas Españolas, han supuesto el despliegue en muy diversos territorios. Aunque tampoco ignoramos que en el preámbulo de la Constitución hoy vigente se indica: "colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la tierra" (Hervada y Zumaquero, 1980, p. 366), en tanto que el título preliminar De los deberes y derechos fundamentales, artículo10.2, señala: "las normas relativas a los derechos fundamentales que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos y los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España (Hervada y Zumaquero, 1980, p. 368), todo lo cual queda recogido en las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas hoy vigentes2. Recordemos lo que se indica en el título preliminar, Disposiciones Generales, artículo 4, Deberes de carácter general: "El militar guardará y hará guardar la Constitución como norma fundamental del Estado y cumplirá las obligaciones derivadas de las misiones de las Fuerzas Armadas, de su condición militar y de su sujeción a las leyes penales y disciplinarias militares. En tanto que el Título II, De la disciplina, en el artículo 48, Límites de la obediencia, subraya: "si las ordenes entrañan la ejecución de actos constitutivos de delito, en particular contra la Constitución y contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, el militar no estará obligado a obedecerlas. En todo caso, asumirá la grave responsabilidad de su acción u omisión". Dicho esto, añadiremos que la relación de las Fuerzas Armadas españolas con las ONGs3 que trabajan en sus zonas de despliegue ha podido ser, ha sido, muy fluida, de apoyo, de reconocimiento a su labor; y mencionaremos ahora a la doctora Mercedes Navarro, de Médicos del Mundo, que perdió la vida en Bosnia y cuyo nombre conocemos por militares allí desplegados. Ahora bien, en ningún caso desearíamos que se pueda pensar que consideramos a las Fuerzas Armadas españolas como ONGs de uniforme, pues los objetivos militares son muy distintos, muy claramente definidos en los documentos políticos emanados de los Organismos que decidieron el despliegue. En dos palabras, los militares son Fuerzas Armadas y su trabajo consiste en defender, con las armas cuando es preciso, los objetivos políticos que determinaron su despliegue en áreas determinadas4. Y aunque vamos a limitarnos, a centrarnos, en la experiencia de la ex Yugoeslavia –pues se trata de una Misión ya cerrada– nos ha parecido oportuno hacer una referencia puntual a la experiencia en Afganistán. Según hemos escuchado a algunas militares, miembros de los cuerpos sanitarios, era relativamente frecuente que mujeres cubiertas de fístulas5, accedieran a los servicios sanitarios militares que atendían a la población civil. Y lo hacían en situaciones tan precarias que, a veces, eran transportadas en carretillas. Aunque, puntualizaban, solo acudían a estos servicios si iban a ser atendidas por mujeres6. Cuerpos sanitarios que afrontan riesgos gravísimos, como demuestra la biografía de la soldado Idoia Rodríguez, única militar española caída en acto de servicio. Sucedió el 27 de febrero de 2007 en la provincia afgana de Herat, al estallar una mina bajo la ambulancia blindada en que viajaba, formando parte de un convoy militar. Fue la única víctima mortal. Condecorada con la Medalla OTAN, tras su fallecimiento recibió la Cruz al Mérito Militar con distintivo rojo. En su memoria se creó, en el año 2007, el Premio Soldado Idoia Rodríguez, Mujer en las Fuerzas Armadas, que hemos tenido el honor de recibir en su tercera convocatoria. La experiencia afgana ha motivado que, como se recoge en el número 272, correspondiente a abril de 2011, de la Revista Española de Defensa, Doña Carme Chacón, ministra de Defensa en aquel momento, anunciara el 8 de marzo de 2011, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, que el Observatorio de la Mujer en las Fuerzas Armadas7 "cambiaría su nombre por el de Observatorio Militar por la Igualdad entre Hombres y Mujeres y [...] cambiaría sus funciones para avanzar hacia la plena igualdad en los Ejércitos". Más adelante subrayaba la ministra de Defensa que "nuestros militares en sus misiones velan, siempre, por la seguridad de las mujeres" y anunciaba que "todos los contingentes españoles que se desplacen a dicho país [Afganistán] incluirán una persona responsable de género". Pasemos ahora a exponer brevemente, como ya hemos indicado, los aspectos que constituyen el núcleo de este trabajo. Antes recordaremos que, en 1995, los Acuerdos de DAYTON, también conocidos como Protocolo de París, ponen fin a la guerra que entre 1991 y 1995 se desarrolló en la antigua República Federal Socialista de Yugoeslavia8 y en la que intervinieron sucesivamente la ONU, la OTAN y la UE. En 1996, la Revista Española de Defensa informa en su número 101-102, correspondiente al mes de agosto, de la visita realizada el 8 de julio por el Presidente del Gobierno de España, don José María Aznar, acompañado por el Ministro de Defensa, don Eduardo Serra y por el Teniente General don José Rodrigo, Jefe del Estado Mayor de la Defensa. Les reciben don Ricard Pérez Casado, Administrador de la Unión Europea en Mostar, don Luis Carvajal, Jefe de la Brigada española y el General Francés Xavier de Lambert, máximo responsable de la División Multinacional Sudiste. A continuación el Presidente del Gobierno de España y las personalidades que le acompañan se dirigen a la plaza de Mostar que en 1995, y en fecha tan significativa para España como el 12 de octubre, había recibido el nombre de Plaza de España y descubre el Monumento que homenajea a los dieciséis españoles y al interprete caídos durante el conflicto. De entre los múltiples e interesantes artículos que recoge la Revista, mencionaremos ahora la entrevista a Luis Carvajal Raggio, Jefe de la Brigada Almogávares que indica: "debemos evitar la implicación personal". Mencionaremos igualmente la entrevista al señor Pérez Casado: "[las elecciones se han llevado a cabo] sin ningún tipo de incidentes graves gracias a la coordinación perfecta entre las organizaciones musulmanas, croatas, servias, la Administración Europea e IFOR con su Brigada española". Continúa exponiendo la "dureza" de las negociaciones y subraya que su éxito constituye para la Comunidad Internacional una experiencia piloto extensible al resto de Bosnia9. Y todo ello, sin olvidar el problema de los refugiados: "cientos de miles". Ya hemos recogido, en palabras del General Carvajal Raggio, referencias a la "implicación personal" que nos parecen una buena apertura para lo que constituye el núcleo de nuestro texto. Empezaremos por el testimonio del Teniente Coronel don José M.a Sánchez Feijóo, máximo responsable del Grupo Táctico Castillejos (Fernández, 1996) que remarca que la buena acogida a las tropas españolas no se ha limitado a los jefes militares y recuerda que si en Mostar era habitual ver grupos que se abalanzaban sobre los BMR en busca de un puñado de caramelos, esta situación se repetiría también en el sur de Bosnia-Herzegovina. Y menciona que el Grupo Castillejos compró 4.000 marcos de insulina para el Hospital de Trevinje y que las ambulancias de este centro cuentan con el apoyo del destacamento cuando tienen que trasladar enfermos a los servicios de hemodiálisis de Montenegro. Y todo ello sin olvidar que han repartido por las calles de Trevinje folletos informativos con consejos de información vial que advierten del peligro que constituyen las minas. O la colaboración en la reconstrucción del Puente de Tito. Estos testimonios escritos, los Coloquios de los distintos actos académicos en los que hemos participado, constituyen ejemplos de excepción para conocer la relación entre los militares españoles y la población civil; relación que, insistimos, no podemos reducir a lo anecdótico pues, por ejemplo, la Resolución 132510 del Consejo de Seguridad de la ONU marca entre sus objetivos "la interacción entre las organizaciones locales y los estados miembros", interacción cuyo primer nivel es, qué duda cabe, personalizado. Incluiremos ahora algunos testimonios sobre actuaciones personales, personalizables; hemos escuchado reiteradamente que los soldados españoles, conscientes de las necesidades, de las carencias, del hambre de la población civil no comían en público y, si lo tenían que hacer, repartían sus raciones, sus yogures, entre la población, sobre todo mujeres y niños que, conocedores de tal práctica y de sus horarios, formaban cola para recibirlos. Colas que, en más de una ocasión, fueron ametralladas por francotiradores. La respuesta española consistió no en suspender tal práctica sino en hacerla en horas aleatorias, individualizándola. Igualmente, antes de que el terrorismo islamista hiciera su aparición, no era raro que si las tropas españolas motorizadas se cruzaban en las carreteras con población civil huida, subieran a los más débiles a los transportes en los que había espacio. Hoy los atentados suicidas11 lo han hecho imposible. Pero además de actuaciones más o menos puntuales, que podemos considerar fruto de circunstancias muy concretas, hay otras que podemos considerar con proyección de futuro, que permanecen cuando ya las Fuerzas Armadas han salido del territorio. Es decir, no se olvidan de los lazos establecidos. Es el caso del colegio Los Rosales, cuyo nombre en español es el reconocimiento al apoyo recibido por su fundadora y directora Jafna Rebac y que acoge a personas, cualquiera que sea su origen, con discapacidades diversas. Cuando en octubre del año 2010 el último contingente español inicie el repliegue12, la Ministra de Defensa, a continuación del acto oficial, se trasladará al pueblo de Mostar donde, acompañada del Alcalde de la ciudad, realizará una ofrenda floral en el monumento a los caídos de la plaza de España, recordará que "la ciudad fue el centro de gravedad del despliegue de las tropas españolas" y destacará "que la plaza de España quedará como un espacio de convivencia para las futuras generaciones". España, dijo doña Carme Chacón, no abandonará Mostar porque nuestra historia común nos ha unido para siempre. "Mostar quedará en el corazón de España, como España quedará en el corazón de Mostar", concluyó. Pues bien, la dotación económica del mismo fue donada por los galardonados al colegio Los Rosales. Y se trata de una información directa, pues estuve presente en el acto. Esperamos que los hechos expuestos, todos ellos comprobables, demostrables, avalen nuestro planteamiento inicial y, por lo tanto, que el positivo reconocimiento a las Fuerzas Armadas, recogido por ejemplo en los Informes del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) no responde a eficaces políticas propagandísticas, sino a su actuación en las misiones internacionales, aunque también, es indiscutible, a su trabajo en el territorio nacional en caso de catástrofes naturales, de incendios. Y aquí y ahora es ineludible al menos mencionar a la Unidad Militar de Emergencia (UME), a las bajas, sobre todo a los fallecimientos, de sus componentes que no dudan en intervenir, en arriesgar su vida allí donde es necesario. Añadamos a esto la correcta interacción entre las Fuerzas Armadas y la sociedad de que proceden pues, por primera vez en la historia de España, son una imagen especular de la sociedad de la que proceden, en las que trabajan hombres y mujeres, españoles o inmigrantes, procedentes estos últimos de aquellos países con los que España tiene especial vinculación histórica. Por todo ello, y como ya hemos escrito en nuestro trabajo sobre la Resolución 1325 (Fernández Vargas, 2011b), creemos que "aquellos de los objetivos [...] sobre la interacción entre las organizaciones locales y los estados miembros, en este caso España, representada por sus Fuerzas Armadas, el esfuerzo diplomático y la ayuda al desarrollo, se han cumplido". Al igual que esperamos haber cumplido con nuestro planteamiento inicial y que este texto, a pesar de su brevedad y planteamiento, constituya una aportación válida para la consolidación y difusión de la Cultura de la Defensa en España. Cuando ya habíamos concluido este artículo, el diario El País publica en su primera página una foto terrible según la cual "un grupo de soldados españoles maltrató en 2004 a dos prisioneros irakíes en la base de Diwaniya, la base del Ejercito en Irak13". Esta situación que, por supuesto, rechazamos no anula lo que hemos expuesto anteriormente y tal es también la opinión de El País, expuesta en el editorial "Torturas en Irak" 14, en el que después de señalar cómo, a diferencia de lo ocurrido en EE.UU. tras el 11S, "el mando militar español invocó la Convención de Ginebra IV y protocolos adicionales al impartir instrucciones sobre el trato a prisioneros [...] tenemos todo el derecho a conocer qué sucedió con estos dos arrestados, así como con varias decenas más que pasaron por las celdas de Base España. Las brutalidades cometidas por un puñado de soldados no cuestionan a los casi 5.000 españoles que pasaron por Irak [...] [ni] a los 130.000 que han participado en las diferentes misiones en el exterior". A todo ello añadiremos que la difusión del vídeo del que procede la foto, por diversas cadenas de televisión, ha de enmarcarse en la libertad de expresión, en el derecho a conocer que tienen, que tenemos, todos los miembros de la sociedad española. En esta misma línea insiste El País15, periódico que días después16 informa de que el Ministerio de Defensa admite que los brutales acontecimientos podrían haberse grabado en Irak. Finalmente, este mismo diario recoge unas declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero, Presidente del Gobierno cuando ocurrieron los hechos, en las que señala que "nunca tuvo noticia de malos tratos en Irak" y a continuación recalca su confianza en que el Ministerio de Defensa aclarará el caso. Mariano Casado, Secretario General de la Asociación Unificada de Militares Españoles, en un artículo publicado en este mismo periódico y en la misma fecha, concluye: "en todo caso es seguro que la sociedad civil a la que las Fuerzas Armadas sirven no permanecerá inactiva ante hechos tan graves como los que se recogen en la grabación". A esto añadiremos que el Ministerio de Defensa puso automáticamente la información en manos de un juez militar, puesto que atañe necesariamente a su jurisdicción, toda vez que las Fuerzas Armadas son las más interesadas en depurar responsabilidades, pues son las más damnificadas por estos hechos. Según nos informan desde el Ministerio de Defensa, se han abierto diligencias previas por el Juzgado Togado Militar no 12 de Madrid, que es el que está llevando a cabo la información. De momento el caso está sub júdice.
ciencia pensamiento y cultura arbor 1. La mayoría de los científicos perciben la política científica como un mal necesario. Y eso, en el mejor de los casos. Hoy día, para obtener un proyecto, un becario, una ayuda, hay que llenar muchos papeles, hacer mucho trabajo T y, lo que es lo peor, con una probabilidad de éxito P E baja. La satisfacción S para el investigador es S = P E /T. Para aumentar S, lo cual debería ser el objetivo de todo gobernante, se puede aumentar P E, disminuir T, o ambas cosas a la vez. Aumentar P E supone aumentar los presupuestos dedicados a investigación (sobre repartirlos de otra manera, volveremos luego). Disminuir T, en principio, no supone gastos y es, por lo tanto, muy tentador. También sobre como disminuir T haremos alguna propuesta. Disminuir el número de peticionarios suprimiendo a los peores. Proponen ciertas personas que si se lograse vaciar los centros de investigación de los malos científicos, habría que repartir el dinero entre menos personas y los restantes "tocarían a más" [1]. A mi esa propuesta me recuerda el test de madurez que se hace a los niños. Se les dice que en los accidentes de tren, el mayor número de víctimas tiene lugar en el vagón de cola. Se les propone como solución suprimir ese vagón. Sólo a los más pequeños les parece una buena respuesta. Yo he comparado la propuesta de dejar sin financiación a los peores grupos con la idea de disminuir el volumen de una montaña de arena recortando la base [2]. Es sabido que un montón de arena seca alcanza la forma de un cono estable cuando el ángulo (llamado ángulo de reposo) alcanza un valor de 30o aproximadamente. Si se quita arena del borde de la base, la arena se desliza y el cono baja de altura alcanzando una nueva configuración de equilibrio. Lo mismo pasa en ciencia: la altura del cono depende del diámetro de la base. Para tener científicos de excelencia hacen falta muchos científicos de base. El modelo chincheta frente al modelo pirámide Habiéndonos mostrado contrarios al modelo cilindro (poca base y mucha altura) quedan dos modelos estables: el "modelo pirámide" y el aún más estable "modelo chincheta". Si los damos como un cono de arena (ángulo de reposo = 30o, aquí representado como un zigurat, Figura 2) entonces daremos 5 veces más al que más demos (una persona) que a los que menos demos (treintidós personas). Con esta última política científica lograremos no ahogar a nadie y empujar resueltamente a los mejores grupos. Una de las quejas más frecuentes de los investigadores está relacionada con la complejidad creciente de los documentos que tienen que rellenar. Cada vez las administraciones (autonómica, nacional, europea,...) piden más para luego olvidarlo, cada vez piden a los investigadores que realicen tareas (por ejemplo, incluir el índice de impacto de sus publicaciones) que las administraciones podrían hacer fácilmente. O hacen preguntas absurdas: ¿país de publicación?, cuando todos los grandes grupos editoriales son multinacionales. Pero lo peor es que todos los formularios son diferentes y además cambian cada año. Elíjase un formulario idéntico para todas las administraciones y manténgase invariado durante cinco años. Si tiene defectos ¿qué documento no los tendrá?, que se anoten y al cabo de los cinco años, sáquese un formulario mejor, más sencillo. La creación de una base de datos con el curriculum de cada investigador (sólo accesible a él y a la administración), actualizable anualmente evitaría mucho trabajo inútil. Es preferible que la costosa y cualificada mano de obra que representan los investigadores se dedique a investigar y no a llenar formularios. FÍSICA, QUÍMICA Y BIOLOGÍA: AMIGOS ENFRENTADOS Carta a la Unión Europea Todos creemos en la unicidad de la ciencia pero todos somos humanos. No le puedes decir a un biólogo molecular que no importa que le recorten sus recursos para poder pagar la cuota del CERN. Ni a un químico cuántico que tiene menos horas de superordenador por que unos biólogos necesitan calcular el plegamiento de una proteína. Somos amigos pero rivales. Competimos por fondos, por distinciones pero, sobre todo, por buenos alumnos. Que la química está en crisis y que su supervivencia no está asegurada se deduce no sólo del olvido en que algunos colegas la tienen, aun que es significativo por lo eminentes que son. En mi caso, hay, al menos otra razón, de que realmente es así. Hace algún tiempo escribí al profesor Jean-Marie Lehn (Figura 4) para manifestarle mi preocupación con la situación de la química. Me contestó que los químicos franceses, miembros de la Academia de Ciencias, habían escrito una carta al Presidente de la República manifestando la misma opinión, carta que me envió. Como tal, no convenía a todos los europeos así que otro académico, el profesor Bernard Meunier (acaba de ser nombrado Presidente del C.N.R.S.), la modificó y después de unos breves intercambios fue distribuida para ser firmada y dirigida a los presidentes de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo. He aquí algunos extractos de dicha carta (traducidos del inglés): La última década ha sido un período difícil para la química en Europa occidental. Muchas empresas químicas han cerrado y la decadencia de la química se considera hoy inevitable por la mayoría del público y los medios de comunicación [...] Como ciudadanos europeos no debemos olvidar que la industria química proporciona más de dos millones de puestos de trabajo constituyendo así una de las industrias claves en Europa. Históricamente, Europa es el lugar de nacimiento de la química y su crecimiento ha precedido y estimulado un tremendo desarrollo de otras industrias en los siglos XIX y XX. La química está a menudo al servicio de otras industrias, es "la industria de las industrias". Ni coches modernos sin química, ni industria electrónica sin química, ni teléfonos móviles o televisión vía satélite sin química, ni aviones de última generación o viajes espaciales sin materiales compuestos y pegamentos eficaces, ni prótesis biocompatibles,... etc. Ninguna de las características de la vida moderna existiría sin la química y, a pesar de ello, la percepción de la química es nula para la mayoría del público. La globalización está provocando una tremenda redistribución de los papeles de cada país dentro del desarrollo de la economía mundial. Algunos países crearán nuevas tecnologías, otros serán manufactureros, al final de la cadena, algunos países serán sólo una zona de consumidores. No podemos permitir que esto último sea el destino de los europeos. Los países europeos tienen la responsabilidad de reforzar las condiciones (enseñanza, investigación, desarrollo económico) que son esenciales para una innovadora, sostenible, segura y socialmente responsable comunidad química dentro de Europa con el objetivo de aumentar nuestro conocimiento básico en este área crucial de la ciencia. Esto asegurará un crecimiento económico y el correspondiente empleo en las industrias químicas y garantizará la necesidad que tiene la sociedad de viejos y nuevos compuestos químicos al mismo tiempo que atendemos a la preservación del medio ambiente para futuras generaciones. Noticias preocupantes nos llegan del Reino Unido: varias universidades han decidido cerrar sus departamentos de química. Las carreras experimentales son caras y el número de estudiantes que desean estudiar química disminuye. ¿Que será de la química si no logramos atraer a los mejores alumnos? ¿Qué será del mundo si no hay grandes químicos? Para que el mecanismo funcione bien, el tamaño y la velocidad angular de los engranajes (que no son independientes) deben ser los adecuados (Figura 5). La rueda de la biología B es grande y gira muy deprisa. La de la física F es pequeña y gira despacio pero es muy sólida, de acero. La de la química Q es grande pero lenta y blanda, de latón. ¿Qué se está rompiendo? LOS AVANCES DE LA QUÍMICA A MEDIANO PLAZO Es obvio que ya no dispone España de las oportunidades que perdió en el siglo XIX. Por muy optimistas que seamos y por muy favorables que sean los Gobiernos que nos gobiernen, el lugar que nos corresponde en el mundo del siglo XXI es modesto y con tendencia a disminuir. País escasamente poblado, con una población envejecida, sin grandes riquezas naturales, con sus minas exhaustas, sin tradiciones científicas fuertes, con un empresariado sin vocación innovadora, excesivamente dependiente del turismo,... no está España en las mejores condiciones de competir con sus vecinos europeos (ni estos con estadounidenses o, dentro de poco, con chinos). Es cierto que la llegada de la democracia y de las ayudas europeas vino acompañada de unas enormes ganas de demostrar que no éramos más tontos que los demás, sólo más tiempo oprimidos. Es opinión general que ese "milagro" español no se va a mantener. ¿Que podemos esperar en los próximos diez o quince años? 1) Ni se puede hacer todo ni nos van a dejar hacerlo todo. 2) No es fácil (ni prudente) elegir. A título de ejemplo, he elegido dos casos, el sector farmacéutico y las nanociencias, porque son representativas de las dos grandes orientaciones de la química (las ciencias de la vida y los materiales) y porque creo que España debe y puede ser competitiva en ellas. Imaginemos tres escenarios posibles (el 1 y el 2 pueden coexistir). El sector farmacéutico nacional prospera. Para ello hay que superar un problema de talla. En el mundo de las empresas farmacéuticas las hay gigantes, grandes, medianas y pequeñas con todas las situaciones intermedias. Todas las nacionales (la gran mayoría, catalanas) son pequeñas. ¿Es viable en el siglo XXI una empresa farmacéutica pequeña? Hay quien piensa que las gigantes son unos monstruos ineficaces [3] y apuesta por las medianas. Si tienen éxito se transforman en grandes primero y en gigantes después. Dicho de otra manera, una empresa farmacéutica sólo puede tener éxito en un momento de su evolución: ni niña ni anciana. ¿Pueden las empresas farmacéuticas españolas sobrevivir? Hacia 1983, gobernando el Partido Socialista y teniendo altas responsabilidades Félix Lobo Aleu y Humberto Arnés Corellano en los Ministerios de Sanidad e Industria, hubo un intento (incluida una reunión con el Presidente de la Generalitat, Jordi Pujol) de promover una fusión de las empresas farmacéuticas catalanas. Siendo empresas familiares, el proyecto fue abandonado después de algunas consultas. Las razones no eran sólo de prestigio sino debidas a las reales dificultades de crear una empresa única mediana a partir de un conjunto de pequeñas empresas muy similares (redundantes) y muy dependientes de la comercialización de principios activos adquiridos a empresas multinacionales. Veinte años han pasado ¿ha cambiado la situación? ¿es previsible que cambie en los próximos veinte? En mi opinión, la situación no se ha degradado en el sentido de que la capacidad innovadora ha mejorado en varias de ellas. Pero tampoco puede decirse que alguna de ellas haya alcanzado la talla mediana/grande. El problema sigue ahí y las proyecciones no son optimistas. El sector farmacéutico multinacional se consolida en Varias empresas multinacionales, entre grandes y gigantes, han instalado en España (generalmente en Madrid o cerca de Madrid) parte de sus laboratorios de investigación. Hay que recordar que a nivel de consumo farmacéutico, España ocupa una posición destacada y es, por ello, un mercado altamente apetecible. Por iniciativa propia e incitados por una política de registro de medicamentos dirigista, varias empresas tienen aquí una parte, entre significativa y pequeña, de su actividad innovadora. En este aspecto la situación mejoró mucho si bien algunas macro-fusiones han originado duplicación de centros con la consabida reducción de puestos de trabajo, al menos, de aquellos que corresponden a la parte más puntera de las empresas: la innovación. ¿Qué interés "científico" tienen las multinacionales para localizar en España parte de su investigación? La respuesta podría ser que nuestros científicos -por ejemplo, los químicos-son más brillantes, trabajan más horas y son más baratos que los de otros países. Yo creo que lo ha sido. El problema es ¿lo seguirá siendo? Porque si no, se irán, que novios no les faltan. O dejarán en España sólo las líneas menos interesantes o la parte más rutinaria del trabajo de creación de nuevos fármacos. El sector farmacéutico nacional desaparece y el multinacional abandona España. Es un escenario que demos contemplar porque no es descabellado. Puede que dentro de veinte años las empresas españolas hayan cerrado (o hayan sido vendidas a multinacionales) y las multinacionales se hayan llevado sus centros de investigación a otros países. Insisto, no es inevitable, pero es posible. Dejando aparte por el momento otras aplicaciones de la química, como los materiales, la mayoría de los químicos son químicos orgánicos y la mayoría de ellos trabaja en temas relacionados con los fármacos, más o menos directamente. ¿Conllevaría el escenario 3 la desaparición de la química orgánica en España? Supondría seguro un golpe muy grave, pero no la muerte. ¿Tendría aún sentido la investigación académica? a) La colaboración entre químicos académicos y empresas con centros de investigación fuera de España ya existe y se debería mantener. La condición es la excelencia del investigador español. Pero será cada vez más difícil competir con los nacionales del país donde resida la empresa, sobre todo con los no europeos. b) La docencia de otras ciencias (medicina, farmacia, veterinaria, biología,...) exige una formación en química. Para ser un buen docente hay que ser investigador. Luego docentes-investigadores, aún aislados de las empresas, continuarán siendo necesarios. Eso ya ocurre en ciertos países que tienen una actividad investigadora, modesta pero honorable, aunque carezcan de empresas farmacéuticas [4]. Veamos ahora las cuatro colectividades decisivas. Los científicos universitarios y de las O.P.I.S., principalmente el C.S.I.C. Tenemos en este momento en centros públicos una generación (40-60 años) de excelentes químicos trabajando muchos de ellos en problemas relacionados con el medicamento. Disponen de medios adecuados y mantienen buenas relaciones con las empresas, disfrutando de contratos y becas pre-y postdoctorales costeadas por las empresas. No hay grupo español de química orgánica que no haya tenido en algún momento alguna relación con una empresa. • ¿Hacen los químicos académicos lo que deben hacer? Es un equilibrio complicado y a redefinir constantemente: tiene que interesar a la empresa y tiene que ser de alto nivel. • ¿Cómo pueden influir las empresas en las líneas de investigación? No tiene sentido que los centros públicos se dediquen a sintetizar "me-too"s: un laboratorio universitario español de química, esté en una Facultad de Ciencias, en una Facultad de Farmacia o en C.S.I.C. no está capacitado para descubrir un medicamento. Si lo está para buscar patrones biológicos (sustancias con gran afinidad y especificidad para un receptor): para eso bastan ensayos de "binding". Es falso creer que las "orphan drugs" son un objetivo razonable para un equipo químico académico, también lo es creer que la OMS les va a apoyar considerablemente. • Peligro de hacer trabajos ramplones. Las empresas deben acudir a los universitarios con problemas difíciles que correspondan al "know-how" de los universitarios. Tales problemas aparecen muy a menudo y las empresas no tienen tiempo (ni pueden distraerse) para resolverlos. Los resultados obtenidos, aunque el trabajo haya sido financiado con dinero público, debería ser juzgado por la empresa. • Los universitarios ¿Mano de obra barata? Hay empresas que reconocen que lo más interesante de un contrato con la Universidad es lo barato que sale. No hay que escandalizarse por ello. Salvo casos de conocimientos muy específicos y difíciles de adquirir, o de una momentánea gran urgencia, las empresas prefieren hacer dentro "in-house" todo aquello que les salga igual o más barato. Más barato incluye los costes de despedir un personal sólo temporalmente necesario. • En un momento de su vida, los científicos inician tareas de asesoría "consulting". En el sector farmacéutico, se trata en general de químicos orgánicos y de problemas de síntesis. Es una actividad importante aunque los beneficios para los grupos de trabajo no son muy importantes. • El peligro de las relaciones de los Departamentos de Química Orgánica con las Empresas Farmacéuticas está en el exceso: los contratos pueden acabar comiéndose la investigación básica. • Todo esto es verdad para la química orgánica ¿pero y las otras químicas? Las empresas necesitan mucho apoyo a nivel analítico, por lo tanto los Departamentos de Química Analítica suelen tener tantas o más relaciones que los de Química Orgánica. Los de Química Inorgánica (estado sólido, coordinación,...) están mucho más cerca de los materiales. Los de Química Física, salvo excepciones, están más alejados de las problemas que surgen en el trabajo de las empresas. Pero así como la biología reposa sobre la química, la química descansa sobre la química-física: sin ella todo el edificio no tardaría en desmoronarse. Los científicos que trabajan en las empresas farmacéuticas. Afortunadamente, las empresas farmacéuticas contratan buenos licenciados y doctores. No así otro tipo de empresas que son muy reticentes a contratar doctores ¿cómo lograr que contraten más? Es tarea urgente de las Universidades una política de promoción de sus doctores. Los directivos de las empresas (en las nacionales, generalmente, los dueños). Hay que tener claro que debido a un problema de tamaño, los contactos entre científicos académicos españoles y empresas que residen en España, siempre serán minoritarios (Figura 6). El origen de esta disciplina. Esta disciplina está unida a los nombres de Richard Smalley (Premio Nobel de Química 1996 por el descubrimiento de los fulerenos, Figura 7) y a K. Eric Drexler autor del célebre libro «Motores de creación» de 1986 donde aparece por primera vez la palabra nanotecnología (Figura 8). Lo que nos interesa hoy son las previsiones de futuro de estos dos grandes expertos así como las reacciones ha que han dado lugar una reciente discusión entre Smalley y Drexler. Es como un diálogo entre Louis Pasteur (1802-1895) y Jules Verne, entre un científico y un visionario. El debate Drexler-Smalley se centra en los nanobots y, en particular, en los montadores moleculares "molecular assemblers", una especie de cadena de montaje de dimensiones moleculares donde moléculas pequeñas se unirían unas a otras o se fragmentarían para producir, con una eficacia y selectividad que ahora sólo se dan en los seres vivos, nuevas moléculas. Tal como Drexler los concibe, los montadores moleculares no sólo fabricarían y repararían moléculas y biomoléculas sino que se auto-reproducirían. Este es el aspecto preocupante que Michael Crichton ha descrito en su novela Prey. Drexler olvida dos problemas, escribe Smalley, los que él llama «dedos gordos» y «dedos pegajosos», es decir, que para que una nanofábrica dirigida por un ordenador manipule objetos de tamaño molecular son necesarias unas manos tan diminutas que resultan incompatibles con los principios físicos generales que rigen en química. Sólo las macromoléculas biológicas pueden hacer esas tareas y ni los objetos fabricados son muy diversos ni están pilotadas por ordenador. Las perspectivas en nanotecnologías. Los estudiantes que formemos ahora serán los que deberán hacer los grandes descubrimientos en 2020. Pero las empresas hay que crearlas pues la carrera ha empezado ya. En el mundo de la tecnología de materiales resulta imprescindible que su fabricación y utilización se hagan dentro de un contexto de desarrollo sostenible. No sólo necesitamos materiales con propiedades a medida, sino que desde el inicio de la investigación, debemos preocuparnos por su coste, por los aspectos de fabricación y por su impacto ambiental (reciclabilidad). El campo de aplicaciones es enorme, desde los materiales bio-compatibles a los materiales inteligentes, desde la creación y almacenamiento de energía a nuevos procesos catalíticos. Subyace la necesidad de un gran esfuerzo en ciencia básica para lograr el diseño racional de nuevos materiales y para entender el cambio del nivel molecular al macroscópico. La posición privilegiada de las nanotecnologías. En la Figura 9 se representa el mundo de los materiales. Sobre una base sólida de conocimientos básicos se asienta una capa de nanotecnologías que lo cubre todo. Mediante técnicas de "Estructura-Actividad", "Computación", "Análisis" y "Síntesis" se levantan los grandes temas de "Energía", "Comunicación", "Salud", "Calidad de Vida" y "Defensa" que pasamos a examinar brevemente. En 2003 se consumieron en el mundo 14 terawatios de energía, cuyo 70% fue obtenido del petróleo o del carbón. En ciencia de materiales hay que contribuir en la creación de energía (células fotovoltaícas, células de combustión), en la transmisión y distribución de la energía, en su almacenamiento (baterias, supraconductores, hidrógeno) y en su tratamiento. Tecnologías de la información y de la comunicación. Optica no-lineal, conmutadores, fibras, materiales funcionales, etc. El envejecimiento de la población (y España no es una excepción en esto, bien al contrario) necesita de nuevos arsenales terapéuticos: sensores, técnicas microanalíticas,... hasta ojos y músculos sintéticos. Teléfonos móviles, ordenadores portátiles, prótesis... todos necesitan nuevos materiales, principalmente polímeros. Los efectos (no las causas) de las recientes amenazas sólo se pueden combatir con un incremento en nuevas tecnologías, por ejemplo, sensores. El principal obstáculo al desarrollo espectacular de las nanociencias es la falta de conocimiento básico en la dimensión de la nanoescala. Fenómenos como autoasociación, relación entre nano, micro y macro estructuras, necesitan ser comprendidos para beneficiarse de un mercado estimado a un billón de euros en 2015. Los efectos sobre la salud y el medio ambiente deben ser explorados desde ahora. Como ejemplo hemos elegido los nanotubos. (Figura 10) Son cilindros grafíticos nanométricos descubiertos hace una docena de años con numerosas y prometedoras aplicaciones como materiales. Hasta el descubrimiento de los nanotubos, el material más tenaz conocido era el hilo de araña (2 a 3 veces mejor que el Kevlar). Esta experiencia merece ser examinada con detalle por ser la única decisión importante en el campo de la química. Los resultados han sido muy satisfactorios. Hoy no es necesario crear otros nuevos, hay que crear Institutos Mixtos de Nanociencias, de Catálisis, de Biofísica,... pero de una manera coordinada por el Gobierno, no en una carrera entre Comunidades Autónomas. El ICMM en el campus de la Universidad Autónoma de Madrid. El ICMSE en el campus de la Isla de la Cartuja. Una experiencia repetible: el ICIQ A pesar de que en los últimos veinte años se han hecho progresos respecto a la cantidad de recursos dedicados a I+D, España se encuentra aún en una situación muy débil en relación con la media europea. El "Institut Català d 'Investigació Química" (ICIQ; Instituto Catalán de Investigación Química, Figura 13) ha sido uno de los primeros frutos de la nueva política científica de la Generalitat de Catalunya, orientada hacia la creación de nuevos centros de innovación tecnológica en áreas estratégicas. La misión del ICIQ es la de promover un cambio cualitativo en el nivel científico de la investigación química en Cataluña, poniendo progresivamente más énfasis en la investigación orientada a objetivos. También se propone fortalecer, mediante la innovación y la mejora tecnológica, la competitividad de la industria química y farmacéutica de Cataluña. El ICIQ, en particular, se creó con la ambición de convertirse en referente para la Química dentro del Espacio Europeo de Investigación [5]. La página institucional del ICIQ. No hay muchos sitios que reúnan el marco de Tarragona y la importancia de su industria química. Quizás se pudiese encontrar un sitio en la confluencia de varias Comunidades, como las de Castilla-León, Castilla-La Mancha y Madrid o Murcia y Castilla-La Mancha, etc. La situación de Madrid La química como ciencia experimental aparece en España hacia 1780-1790 -casi simultáneamente en el País Vasco, en Cataluña y en Madridasociada a la extracción de metales, a la farmacia y a actividades militares. Otros momentos históricos significativos fueron la creación, el 25 de febrero de 1847, por real decreto de Isabel II, de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y en enero de 1932 de la Academia Nacional de Farmacia, que adquiriría la denominación de Real Academia de Farmacia el 27 de Julio de 1939 (en la actualidad Real Academia Nacional de Farmacia). Academias forman parte del acervo cultural madrileño. Sus edificios, sitos en las calles Valverde, 22, y Farmacia, 11, son centros de acogida para todos aquellos curiosos de nuestro pasado cultural, lugares de celebración de cursos, seminarios y conferencias, así como de estudio en sus magníficas y tranquilas bibliotecas. El primer periodo (en el que, como en el segundo, Madrid desempeñó un papel predominante) está asociado con la "Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas" (Real Decreto de 11 de enero de 1907) y con los nombres de tres grandes químicos que trabajaron en Madrid: Antonio Madinaveitia, en la Facultad de Farmacia; Enrique Moles (Figura 14), en la de Ciencias, y Miguel Catalán (Figura 15), en el de Investigaciones Físicas de la Junta. El segundo periodo coincide con la creación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.) (ley de 24 de noviembre de 1939) y se caracteriza por la pasión de algunos universitarios por mantener viva la ilusión por la ciencia, a pesar de la ruptura casi total con el pasado. Sin duda, la figura más representativa de esta época es Manuel Lora-Tamayo, que fue catedrático de Química Orgánica en la hoy Universidad Complutense desde 1942, más conocido por su vertiente política y legisladora, pero científico de talla internacional. A su lado, figuras como la de Enrique Gutiérrez Ríos (Inorgánica), Jesús Morcillo (Química-Física) y muchos otros hicieron de la Universidad de Madrid un centro de referencia para los químicos españoles. Sin sus esfuerzos y los de sus colegas de otras universidades españolas el magnífico renacer de la tercera época no hubiese resultado posible. Esta tercera época se caracteriza por un florecimiento espectacular de la ciencia española, pero también, al menos en lo que concierne a la química, por una cierta disminución de la supremacía de Madrid, tan clara en el periodo anterior. A pesar de que, numéricamente, Madrid sigue teniendo la mayor concentración de químicos dentro de España, el peso excesivo de la tradición y una voluntad política de descentralización le han perjudicado. Aún así, hay Laboratorios de referencia en Química en las grandes Universidades madrileñas (Complutense, Autónoma y Alcalá de Henares) y en el C.S.I.C. Entre estos últimos, destaca por su importancia y tradición el Instituto "Rocasolano" de Química Física. ¿A que se debe el declive de la química madrileña? Probablemente a la falta de ambición de sus gobernantes. Vamos a hacer una propuesta de salvación. • El Centro de Ciencias Medioambientales. • El Instituto de Química-Física "Rocasolano" (Figura 16). • El Instituto de Estructura de la Materia. • El Instituto de Óptica "Daza de Valdés". • El Instituto de Acústica. • El Instituto de Física Aplicada. • El Instituto de Química Orgánica General. • El Instituto de Química Médica. • El Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros. Hay que aceptar que resuelto el problema del Centro de Investigaciones Biológicas y dado que el edificio del Instituto de Neurobiología "Ramón y Cajal" es demasiado reciente para pensar en su traslado, sólo quedan físicos y, sobre todo, químicos en una zona de la ciudad que no es adecuada para las ciencias experimentales. Puede parecer pretencioso denominar "Ciudad de la Ciencia" a un lugar donde faltan otras disciplinas científicas. Las fronteras de la química se sitúan por un lado en la física (materiales)cosa que quedaría asegurado -y por otro en la biología (ciencias de la vida). Una parte importante de los Institutos de Química Orgánica General y de Química Médica trabajan en esta segunda dirección. De tal manera que la componente biológica está garantizada y sería fácil de reforzar. Además, en el Instituto de Química-Física "Rocasolano" hay grupos muy importantes trabajando en estructura de macromoléculas biológicas tanto por difracción de rayos X como por RMN y, en un futuro próximo, por espectrometría de masas. Algún día, no muy lejano, habrá que abordar el problema de desplazar muchas personas que ocupan una considerable superficie de metros cuadrados construidos a otro lugar más idóneo. El Centro de Química Orgánica "Manuel Lora-Tamayo" tiene unos 4.400 m 2 construidos y en él trabajan unas 440 personas de todo tipo. Para el conjunto de Institutos arriba citados, la estimación es más difícil, pongamos unas cuatro veces las cifras anteriores, 15.000 m 2 construidos y unas 1.500 personas. Dado la envergadura de la operación (debe ser la mayor concentración de personal del C.S.I.C. en la actualidad) lo más razonable es pensar que se hará escalonada y un periodo largo de tiempo. Si se dispusiera de un plan director, es decir un lugar y una urbanización preliminar, los Institutos se podrían trasladar progresivamente. De lo contrario se produciría una dispersión que tendría efectos muy negativos que, aunque evitasen el desastre de Arganda [6], serían muy perjudiciales para el C.S.I.C. y, por ende, para la ciencia en España. El lugar adecuado para construir una "Ciudad de la Ciencia" depende de los metros cuadrados urbanizables necesarios. La suma de las superficies de los Institutos antes enumerados es un cálculo aceptable, ya que si algunos están sobresaturados, otros andan holgados en exceso. Naturalmente, un lugar de trabajo agradable, requiere zonas ajardinadas, cantina y residencia de profesores invitados. Los daneses han construido sus nuevos centros académicos colindantes con uno de los más bellos parques de Copenhague. Es mucho mejor que los Institutos están próximos unos de otros que no que estén en sitios magníficos pero dispersos por la Comunidad de Madrid. Para decidir el orden de traslado hay que considerar las relaciones de trabajo entre Institutos y su uso de Bibliotecas y de la instrumentación pesada. Hay bibliotecas excelentes (con alguna duplicación) en el Instituto de Química-Física "Rocasolano", en el Centro de Química Orgánica "Manuel Lora Tamayo", en el Instituto de Óptica "Daza de Valdés", y en el Centro de Ciencias Medioambientales. Parece aconsejable que el CINDOC también se incluya en la operación de crear una biblioteca de referencia para toda España en "La Ciudad de la Ciencia". La instrumentación pesada de todos tipo (difractómetros, espectrómetros de masas y de RMN, etc.) son abundantes en el conjunto de institutos mencionados y constituyen parte importante del tejido de relaciones intercentros. Por ejemplo, el Instituto de Química-Física "Rocasolano" y los Institutos de Química Orgánica General y de Química Médica no deberían permanecer separados mucho tiempo. Una ciudad de la ciencia con un ramillete de edificios dedicados inicialmente a diferentes aspectos de la física y la química, desde los más básicos hasta las empresas, con la mejor biblioteca de España en esas disciplinas, una cantina digna y rentable, una residencia de invitados (postdoctorales y profesores), una gran sala de conferencias y congresos, jardines y arbolado,... ¿por que no? A veces parece que los grandes proyectos sólo atañen a las obras públicas: AVE, autopistas (aunque alguna apenas se use), eje Castellana-Paseo del Prado, ensanche de Barcelona, puerto de Valencia,... es como si los políticos sólo creyesen en las cosas tangibles. Como si, sea cual sea su ideología, fuesen materialistas primitivos. ¿Y la sociedad de la información? Hace unos años, en 1985, editamos un documento [7] que tuvo una gloria efímera. Me ha parecido interesante comparar las propuestas que allí se hicieron con la realidad actual, con la intención de hacer nuevas propuestas (en cursivas). De las consideraciones específicas de cada área y de los debates particulares, han surgido algunas reflexiones que, por su carácter general, merecen ser destacadas para su especial consideración por la comunidad científica y por la administración. A LA COMUNIDAD CIENTÍFICA 1. Carácter Interdisciplinario de la Ciencia Una buena investigación es frecuentemente interdisciplinaria; por ello, los científicos debemos promover la colaboración, humana e instrumental, con colegas con conocimientos complementarios a los nuestros, sin miedo a perder nuestra identidad específica. Esta actitud ampliara nuestros horizontes y dar una nueva dimensión a la Ciencia española. La química se ha vuelto cada vez más interdisciplinar pero más debido a su propia evolución que como consecuencia de colaboraciones. Elección de línea de trabajo La autocrítica es esencial en el quehacer científico. Por ello debemos someter a evaluación continuada nuestros temas de trabajo, debiendo estar dispuestos a reorientarlos e incluso a abandonarlos, si ello fuera preciso. Aunque la propia reflexión es importante, la respuesta de la comunidad científica internacional, manifestada a través de las opiniones de las mas prestigiosas revistas, es la guía mas segura de la vigencia y actualidad de los temas de trabajo. Dado que la comunidad química española cada vez publica en mejores revistas, este aspecto se ha conseguido. Nos falta publicar más a menudo en revistas como Nature o Science [8]. Hay que abandonar las investigaciones rutinarias, triviales y sin objetivos definidos, y orientar nuestra actividad hacia temas innovadores, imaginativos y de riesgo y, por supuesto, hacia los definidos por los planes nacionales de investigación que se determinen. Este objetivo también se puede considerar alcanzado. Los planes nacionales y autonómicos (sobre todo la ANEP) están dirigiendo la investigación española a través de la financiación y las becas. Falta aún aceptar el fracaso de temas de riesgo por parte de los organismos evaluadores. No publicar puede estar justificado. La honradez y autenticidad deben presidir la formulación de los objetivos científicos, procurando no exagerar el previsible alcance de nuestras investigaciones. Cada vez los investigadores prometen más aplicaciones a corto plazo, azuzados por las administraciones. La Ciencia es una actividad supranacional y ningún país es autosuficiente. Es absolutamente necesario que cualquier joven, con pretensiones de realizar carrera investigadora realice un período de aprendizaje, preferentemente postdoctoral, en un centro de reconocido prestigio en el extranjero. No obstante, el nivel adquirido por algunos grupos de investigación en nuestro país permite considerar, en este momento, la posibilidad de realizar el periodo de aprendizaje postdoctoral en España, en el seno de dichos grupos. Es este un punto curioso. Fue un éxito total dado que, con contadas excepciones, la presente generación de químicos españoles ha efectuado una estancia de duración significativa en algún gran laboratorio extranjero. Parece ser que hoy es mucho más difícil convencer a los jóvenes doctores para que hagan lo mismo. ¿Debido a que ya no hay tanta diferencia entre nuestros grupos y los de fuera? Aunque así fuese, la estancia en el extranjero debería ser casi obligatoria. La comunidad científica ha de estar dispuesta a aceptar un mecanismo de evaluación y seguimiento de la labor realizada. La comunidad científica lo ha aceptado. Otra cosa es que funcione bien la evaluación a posteriori. Hoy es más bien una formalidad debido en parte a nuestra idiosincrasia (aceptamos muy mal las críticas) y en parte a que no hemos sabido encontrar un mecanismo de evaluación "ex post facto". La administración debe comprender que la investigación básica es el fundamento sobre el que se levanta el desarrollo tecnológico del país. Por ello debe concedérsele la atención que merece y debe figurar entre las áreas prioritarias. La administración, o mejor dicho, las sucesivas administraciones, han apoyado la investigación básica. Aún se oyen voces entre nuestros científicos (y eso es lo peor) que son críticas con algunos aspectos muy básicos de la química. A mi entender, toda la química física, tanto experimental cómo teórica, debe de ser protegida de las opiniones de personas que, a veces, alcanzan posiciones relevantes. Debido al olvido en que se ha tenido a la investigación básica, es angustiosa la situación de los centros que la cultivan, en lo referente a infraestructura, tanto de material como de personal. Debe ponerse remedio urgente y duradero a esta situación; por ello, además de las dotaciones coyunturales necesarias, debe asegurarse, para el futuro, el mantenimiento de equipos y personas. Por otro lado y con carácter general, debe facilitarse el acceso a grandes instrumentos de ámbito supranacional, así como la instalación en territorio español de determinados equipos muy costosos que presten servicio a toda la comunidad científica española. En lo que se refiere a infraestructuras y acceso a grandes instrumentos, hay que reconocer un gran éxito. Más aún, las previsiones apuntan a que se va a incrementar. Unica sombra ¿qué pasará cuando cesen los fondos FEDER? Debe fomentarse una política de estímulos a la realización de ampliaciones de estudios postdoctorales en el extranjero o, excepcionalmente en España, a la que puedan acogerse los jóvenes doctores que deseen seguir carrera investigadora y que estén capacitados para ello. En lo que se refiere a la formación postdoctoral de nuestros estudiantes, se puede considerar resuelto: basta con mantener la política seguida hasta ahora. Hay que aumentar considerablemente (¿triplicar?) el número de becas asociadas a proyectos: que no quede ningún grupo de talla media, cinco a diez personas, sin una o dos becas. También necesitamos que España sea más generosa en becas de formación (pre-y postdoctorales) de países en vías de desarrollo: Iberoamérica, borde del Mediterráneo, Oriente próximo, India,... Atenciones a los nuevos grupos de Investigación Debe prestarse particular atención a la detección y protección, de forma muy selectiva, de núcleos incipientes de investigadores que puedan surgir en centros científicamente deprimidos. Lo mismo es aplicable al caso de grupos que voluntariamente reorienten su investigación hacia temas más innovadores y de interés. En ambos casos, la administración debe ser particularmente sensible a la evolución de estos grupos. Es cierto que muchos grupos hoy consolidados eran incipientes hace veinte años. La duda es si hoy un grupo incipiente tiene las mismas posibilidades de consolidación. Cualquier política científica seria debe incluir ineludiblemente el seguimiento y evaluación de la labor de la comunidad científica. La dejación de esta obligación por parte de la Administración puede tener efectos negativos en el nivel científico español. Ya hemos examinado este aspecto en un punto anterior. Dado que estamos (Febrero-Marzo de 2005) al principio de una nueva legislatura en la que se han depositado muchas esperanzas, quizás sea oportuno indicar aquí que los organismos de evaluación deberían ser consolidados como instituciones pero renovados como composición.
Desde el punto de vista de la disciplina antropológica, el estudio de aquellos grupos de personas que se distinguen de la sociedad global por su forma de reclutamiento o por la actividad que realizan ha sido llevado a cabo a partir de los intentos de teorizar el hecho de la asociación como tal. Las asociaciones de personas con fines diversos son múltiples y se extienden por todas las sociedades. La palabra "asociación" se introduce en el vocabulario antropológico para designar "a los conjuntos no basados en la circunstancia del parentesco" (Lowie, 1972, 180). No obstante, no ha hecho demasiada fortuna fuera del ámbito anglosajón, porque se sigue utilizando "sociedad" o incluso "club" para designar esa realidad social. Vamos a mantener el uso de la palabra "asociación" para evitar al menos algunas confusiones con los otros términos citados, manteniendo este sentido: una asociación es una agrupación interior a la sociedad global, que no está basada en el parentesco real (aunque pueda utilizar el vocabulario del parentesco, al definirse por ejemplo como "fraternidad"), y que moviliza relaciones sociales respecto de una actividad más o menos fijada. El acceso y la pertenencia pueden estar definidos por elementos como la edad y el sexo, o por la capacidad para ejercer sus finalidades principales. Para una perspectiva antropológica, lo más interesante son aquellos grupos que se distinguen de la sociedad global por un factor de reclutamiento específico (lo que significa dejar fuera necesariamente a una parte de esa sociedad), sea este factor el que sea: edad, sexo, actividad de sus miembros, pero que sin embargo, a pesar de esa restricción en su acceso, son parte fundamental de la vida del grupo y de los individuos que lo componen. Por esta razón, las sociedades estrictamente secretas (tipo masonería) o los grupos religiosos "sectarios" en general no formarán parte de este trabajo, a pesar de que evidentemente comparten algunos rasgos con los grupos que vamos a tratar (véase La Fontaine, 1987, donde sí se tratan grupos como la masonería o los Mau-Mau de Kenia). Ya a comienzos del siglo XX aparecieron las primeras obras que intentan teorizar sobre las asociaciones, hacer una antropología comparada y establecer las características de aquellos grupos que se forman en todas las sociedades y que son distintos de la familia, que se considera en cierta medida la agrupación primordial (véase Lowie, 1972, ca-GRUPOS CERRADOS, CONOCIMIENTOS OCULTOS: UNA PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA pítulo 10, que comenta ampliamente a Schurtz, que puede ser considerado el primer autor de un tratado sistemático sobre las asociaciones). La visión clásica entonces es que se trata de grupos que se agrupan por criterios no basados en el parentesco (el parentesco real) o el territorio, con una estructura formal e institucionalizada, obviamente excluyendo a algunas personas. Schurtz desarrolla una teoría genética de las asociaciones según la cual la principal diferencia entre los grupos de parentesco y los asociativos es la diferencia entre la psicología de los sexos, que acaba originando una separación sociológica. A su vez, existe otra forma de división dentro del círculo familiar, que es la generacional, que también acaba generando una clasificación por edad, que Schurtz considera el tipo más antiguo de agrupamiento social. Estos factores iniciales se van luego complicando con la aparición de otros factores que llevan a grupos cada vez más especializados y cerrados, culminando con las sociedades secretas. Esta perspectiva evolucionista y "genética" es criticada por el propio Lowie, que afirma que la extraordinaria variedad etnográfica permite sostener que no hay ninguna clase de afinidad histórica o psicológica entre las diferentes organizaciones. Los intentos de clasificación de los tipos de asociación suelen tener en cuenta si se trata de grupos de adscripción universal o variable, con afiliación voluntaria u obligatoria... Pero todos las tentativas chocan con la enorme variedad de ejemplos presentes en las culturas humanas, puesto que los elementos anteriores se entrecruzan a veces con las finalidades, o incluso con el carácter más o menos secreto de la asociación. Hacer una tipología es de todo punto imposible. Sólo entre los indios norteamericanos hay asociaciones de todo tipo, secretas y no secretas, de hombres y de mujeres: los crow tenían una Sociedad del Tabaco, abierta a hombres y mujeres mediante el pago de un derecho para poder cultivar el tabaco sagrado. Tenían también asociaciones masculinas de ayuda mutua, así como asociaciones militares. Los hidatsa también se organizaban en asociaciones militares, jerarquizadas en este caso según los grupos de edad a los que además pertenecían sus miembros. Incluso existían asociaciones militares femeninas hidatsa, que celebraban las hazañas guerreras. En África existen asociaciones de iniciación, como el bagre de los lobi de Burkina Faso, o sociedades como Poro y Sande del África occidental (masculina y femenina respectivamente) dedicadas sobre todo al control jurídico y social (véase Lowie, 1972, caps. 10 y 11 especialmente para América; Poirier, 1972, vol. 1 para África). También las funciones o finalidades son múltiples: asociaciones de los hombres o mujeres en general, técnicas y económicas, rituales, intelectuales, militares... Lo que se pretende entonces es establecer unas líneas generales que sean comunes a estas asociaciones, y que básicamente serían sus formas de acceso, las jerarquías internas y los tipos de saberes que transmiten. Todas estas características permitirían quizás comprender mejor los tipos de agrupaciones más relacionadas con la tradición europea que se presentan en este estudio. Comenzaremos por las formas de entrada. Habitualmente, la manera de entrar en estas asociaciones tiene la forma de una iniciación, aunque existen grupos en los que la adscripción es hereditaria (lo que no significa que no haya que ser iniciado; véase más adelante lo relativo a los herreros africanos). Tradicionalmente se distinguen al menos tres tipos: las obligatorias para que los muchachos (más raramente para las chicas) adquieran el estatuto de adulto de pleno derecho; las iniciaciones religiosas de los intermediarios entre el mundo humano y el mundo de las potencias suprahumanas (sacerdotes, chamanes...); y las iniciaciones voluntarias a las sociedades secretas. La antropología clásica considera que la iniciación es la forma más acabada de los ritos de paso, que Arnold Van Gennep analizó en 1909. Este autor estableció que los ritos de paso tienen como función marcar la transición de un estatuto a otro, o de un estado social a otro, a través de tres momentos: separación, período de margen y agregación, por los que tienen que pasar las personas que están en el proceso. La iniciación sería entonces el modelo para todos los ritos de paso (y dentro de las iniciaciones en general, el modelo sería la iniciación a la edad adulta), con la salvedad de que una iniciación no marca simplemente un cambio de estatuto social. Una iniciación "crea" esa nueva identidad, que es la garantía de la reproducción del sistema, puesto que sólo los iniciados pueden ser iniciadores (y a su vez sólo cuando sean iniciadores estarán plenamente iniciados). Como señala Pierre Bourdieu, el rito instituye, crea, consagra la diferencia entre los que son susceptibles de someterse a él y los que no lo son de ninguna manera; traza un límite arbitrario que pasa a ser natural, opera "una transgresión de los límites constitutivos del orden social y MAR LLINARES GARCÍA del orden mental que hay que salvaguardar a toda costa" (Bourdieu, 1986: 207). La iniciación crea un mundo propio, autorreferencial; el secreto es fundamental no por lo que se enseña, sino por el propio secreto, que divide a la sociedad en un "dentro" y un "fuera", en una operación de "juego" y "engaño" en la que los de "fuera" participan plenamente. La discontinuidad con la vida anterior se marca de formas diversas, generalmente con ritos que representan la muerte y resurrección de los neófitos, tragados por un monstruo, atacados por los espíritus, que se representan con flautas, máscaras, bramadera... La duración de este proceso es muy variable, desde varios años (prácticamente toda la vida incluso) a unos meses. Los medios mediante los cuales se obtiene la conformación de un individuo según la norma que rige la comunidad varían enormemente. La distinción entre medios "profanos" (instrucción) y medios "mágicos" (ingesta de alguna sustancia, como la bola del yondo entre los sara) no es demasiado útil, puesto que un mismo procedimiento puede participar de ambas características (como la tortura iniciática, que "educa" en la resistencia física y expulsa ritualmente la vida antigua). Por ejemplo, entre los baruya de Nueva Guinea (Godelier, 1986, 49 ss.), los niños varones son brutalmente separados de sus madres hacia los 9-10 años, pasan un tiempo vestidos mitad como un hombre y mitad como una mujer, y durante un tiempo los mayores los insultan, se burlan de ellos, y les pegan de vez en cuando con palos y ortigas, para recordarles que estuvieron entre las mujeres. Entre los ndembu de Zambia, el acto central es la circuncisión (Turner, 1980, 205 ss.). Las revelaciones de distinto orden también forman parte del período iniciático en general. Estas revelaciones son de distinto alcance (una lengua secreta, danzas, normas de conducta), incluso irrelevantes (desvelar a los hombres que las voces de los espíritus en realidad son flautas tocadas por ellos mismos para asustar a las mujeres y los niños). Estas "revelaciones" en general apuntalan la idea de la especial relación entre el grupo (generalmente masculino) y el orden establecido. Como puede verse, la mayoría de los procesos iniciáticos analizados son masculinos, especialmente los de acceso a la edad adulta, que en cierta medida se consideran el paradigma de todos los demás. Las iniciaciones femeninas eran consideradas de importancia inferior y miméticas de los ritos masculinos; aunque este punto es discutible, nos alejaría demasiado de lo que se pretende en este trabajo (véase no obstante Godelier, 1986, 64 ss.;Lutkehaus y Roscoe, 1995; Richards, 1956). Es importante, y también algo muy extendido, la idea de que la entrada en el período de margen (o liminal) supone una muerte, seguida de una resurrección como una nueva persona. Así, entre los sara del Chad (Jaulin, 1971), la razón de ser de llevarse a los neófitos violentamente de sus casas (desnudos y pintados de blanco, que es el color de la muerte) es hacer creer a sus madres y a los propios niños que van a morir, que los van a matar, que van a ser tragados y luego regurgitados por los antepasados, más grandes y más fuertes (aunque el antropólogo duda de que las mujeres realmente se lo crean). La "madre" iniciática, una vez llegados a la selva, alimenta al neófito con una bebida de mijo, la misma con que se alimenta a los bebés, para dejar claro que se trata del comienzo de una nueva vida. Este estadio de margen (o liminar, véase Turner, 1980, 101 ss., donde se estudia con detalle esta fase) es de gran importancia, puesto que es el momento en que se configura la nueva persona que saldrá del período de iniciación. El néofito se encuentra en un estado ambiguo, donde es incluso "invisible", y está clasificado y al mismo tiempo aún no lo está. De ahí el gran desarrollo de la simbología de la muerte y la gestación/parto, para marcar este doble estado. Dentro de estas asociaciones, además de los sistemas concretos de entrada, destacan dos ideas: en primer lugar, su estructura y organización internas, que se traducen en sistemas de jerarquías a veces muy elaborados; y en segundo lugar el acceso a determinado tipo de conocimiento, no compartido por la sociedad en general. Este conocimiento secreto puede ser irrelevante, como señalamos más arriba, puede ser el conocimiento del ritual en sí, o bien consistir en el aprendizaje de una fórmula técnica de distinta clase (chamanes, herreros...). La cuestión de la jerarquía interna obviamente varía según cada sociedad. Sin embargo, hay algunas cuestiones que pueden considerarse generales. En primer lugar, su propia existencia: los iniciandos están siempre en un escalón inferior, básicamente por su falta de conocimiento (conocimiento del propio proceso, en primer lugar). Estas GRUPOS CERRADOS, CONOCIMIENTOS OCULTOS: UNA PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA jerarquías pueden ser una reproducción de las jerarquías o los rangos inherentes a la sociedad global, o pueden ser claramente diferentes, incluso "conscientemente" diferentes. Entre los hopi del Sudoeste de los Estados Unidos, el conocimiento depende de la posición dentro del clan, que viene dada a su vez por la edad y la posición genealógica. El conocimiento se adquiere como consecuencia del progreso en el ciclo de la vida, dentro de las estructuras generales de la sociedad hopi. Entre los mende de Sierra Leona, sin embargo, los poderes rituales que se obtienen en la iniciación al Poro se separan claramente de la dignidad secular hereditaria de jefe. En el Poro existe una jerarquía de rangos (parece ser que existen unos treinta, véase La Fontaine, 1987, 135), y los miembros de los rangos más altos son los que de hecho controlan las actividades de la sociedad, puesto que la mayoría de los miembros no pasan del primer grado. Todos los rangos están simbolizados por máscaras, que representan a un espíritu cuyo poder es adquirido y controlado por el portador de la máscara. En principio, todo miembro del Poro (que en realidad es todo varón mende, con lo cual tenemos un conocimiento "secreto" que todo el mundo conoce, pero que sigue siendo secreto puesto que siempre hay niños y mujeres no iniciados) es elegible para ascender en la escala de rango, con lo cual se pone el énfasis en los méritos (que recordemos que es el conocimiento) y no en la herencia, a pesar de que los mende se rigen por jefaturas hereditarias. Los propios jefes eran miembros del Poro, pero no podían ejercer como oficiantes, así que en las cuestiones relativas a los espíritus estaban subordinados a los dignatarios de alto rango dentro de la sociedad Poro. Como vemos en estos ejemplos, la idea que aparece constantemente es la idea de "conocimiento". La adquisición de un conocimiento supone además que los rituales de entrada en estas asociaciones son casi siempre irreversibles: no se puede "desaprender" lo aprendido, y más si se trata de conocimientos secretos. El nivel del conocimiento alcanzado puede ser muy variable, de forma que la mayoría de los miembros de una asociación en realidad sólo conoce algunos aspectos del ritual, o apenas participan en sus actividades, mientras que unos pocos sabios conocen a fondo el sistema cultural. Entrando ya en ejemplos concretos de los tipos de conocimiento que se transmiten dentro de estos grupos, lo cierto es que son de todo tipo: desde saberes técnicos (herreros por ejemplo), hasta los saberes esenciales del grupo (mitos cosmogónicos), pasando por el aprendizaje de técnicas rituales concretas (chamanes, médiums) o el conocimiento del propio proceso de acceso al grupo, como ya ha sido señalado. Podemos empezar por los herreros. Los grupos de herreros eran especialmente importantes en el África tradicional (véanse los datos, muy sucintos, en Poirier, 1978, t. En general (aunque no en todos los casos, como iremos señalando), los herreros forman una clase artesana aparte. En la bibliografía se suele utilizar la palabra "casta" para designar a estos grupos, aunque de hecho no es correcto asimilar a los herreros a una casta al estilo indio. Las castas sólo existen en el marco de un sistema jerarquizado de forma total, y nunca de forma aislada. También habría que señalar que la utilización de la palabra "herrero" a veces es confusa, puesto que a veces los trabajos relacionados con el metal, desde la extracción del mineral a la fabricación de las herramientas, pasando por la fundición, están a cargo de un único especialista, pero a veces están separados entre diversas personas (véase Martinelli, 2000, 126-130, para más detalles). No obstante, esta cuestión no influye decisivamente en el asunto que nos ocupa. Los procesos de transformación del mineral en metal y del metal en un objeto a través del control del fuego se conciben en general en África como peligrosos actos de creación, en los que puede haber interferencias, tanto de las acciones de los seres humanos (accidentales o intencionadas, como la brujería) como de los antepasados. Tanto la recogida de mineral como la fundición (sobre todo) y la forja requieren un conocimiento práctico muy elevado, evidentemente, y también un conocimiento esotérico (encantamientos y medicinas protectoras), que también requiere una formación larga y complicada, que generalmente tienen los mayores, mientras que los jóvenes, durante su formación, hacen la mayoría del trabajo más duro. En zonas amplias de África (entre los moros del Oeste del Sáhara, los tuaregs, África del Norte, Mali, Senegal...), los herreros forman grupos aparte, que se consideran en muchos casos de origen étnico distinto (entre los tuaregs por ejemplo se supone que eran en origen judíos obligados a convertirse al Islam). Evidentemente, se trata de un grupo que se mantiene aparte, pero que es esencial para el resto de la sociedad, con la que mantiene una relación MAR LLINARES GARCÍA de carácter muy ambiguo. En África del Norte, por ejemplo, cada herrero suministra a cada propietario agrícola las herramientas necesarias y el peine para el telar y a cambio recibe en el momento de la cosecha una cierta cantidad de trigo, cebada y habas. A su vez, estos cereales le servirán para adquirir productos como la cerámica (que no puede intercambiar directamente por sus piezas, salidas también del fuego). Entre las poblaciones del Oeste africano, existe una fuerte jerarquía social entre los grupos paleosudaneses, con cuatro estratos: aristocracia, hombres libres, "castas" y siervos o esclavos. Las "castas" están formadas por artesanos: herreros-joyeros, artesanos del cuero, de la madera y griots (y a veces cazadores y pescadores). Las "castas" son grupos endógamos, a la vez temidos, honrados y despreciados, con un papel social ritualmente ambiguo. El herrero es con frecuencia enterrador, intermediador, circuncisor. Es considerado un mago, venera a espíritus particulares y es considerado impuro puesto que no respeta las prohibiciones de los demás hombres. Esta especial posición supone a veces una cierta tensión con la autoridad política. Así, a los metalúrgicos del centro y este de África se les recuerda la autoridad última de los dirigentes políticos durante la representación de la forja en las ceremonias de entronización. Muchos maestros del hierro tiene derechos similares a los del rey, pero deben pagar regularmente un tributo al gobernante (véase un repaso general de la metalurgia africana en Childs y Killick, 1993, donde se mencionan otros aspectos relacionados con la metalurgia, como su comparación con un proceso de gestación, el papel de las mujeres, etc.). En cuanto al aprendizaje, existe escasa investigación sobre el aprendizaje concreto de las técnicas metalúrgicas. Respecto a la forma de entrar en el grupo, evidentemente en las zonas en las que los herreros forman una "casta" la pertenencia es de nacimiento. Esto no impide sin embargo un largo proceso de formación a cargo de los mayores. En las zonas en que son grandemente respetados, los maestros metalúrgicos pueden requerir un tiempo de servicio muy largo por parte de sus aprendices antes de enseñarles el conocimiento técnico y ritual esencial (Angola, por ejemplo). Los aprendices que no sean parientes del maestro suelen tener que entregar un gran regalo antes de obtener el conocimiento de los rituales secretos (Malawi). El aprendizaje del herrero en la costa de Kenia, por ejemplo, supone seis estadios de enseñanza práctica y ritual que hay que superar hasta tener una forja propia (David y Kramer, 2001, 311). Entre los wandala del Camerún, musulmanes, los herreros son miembros de una especie de gremio o cofradía, con reclutamiento mediante aprendizaje formal (David y Kramer, 2001, 351). A pesar de este aspecto "comercial", los herreros wandala mantienen el estatuto ambiguo que caracteriza a estos artesanos en toda la zona. Los grupos cerrados, las asociaciones, los períodos iniciáticos, son los lugares y los momentos en los que, en algunos casos especialmente desarrollados, se instruye a los neófitos en los saberes esenciales del grupo, saberes que no son de tipo técnico, sino que proporcionan el conocimiento de lo más fundamental de la cultura de la sociedad en cuestión. Vamos a tomar como ejemplo el pueblo dogon, en Mali, donde la transmisión del conocimiento a través de la palabra alcanzó un desarrollo extraordinario. En esta sociedad, como en muchas otras de las llamadas "tradicionales", existen una serie de personas que poseen un conocimiento profundo de las costumbres, creencias, cosmogonías, diferenciado del conocimiento simple, un esbozo nada más de todo lo que es posible conocer. La enseñanza de hecho puede seguir durante toda la vida. El estudio de los dogon por parte de un grupo de etnólogos franceses dirigidos por Marcel Griaule se prolongó durante años. Al principio, recibieron sólo el "conocimiento simple", la parole de face, lo que se le cuenta a cualquiera que pregunte con cierto interés. Pero la perseverancia de Griaule, el hecho de que sus preguntas ya no se podían responder sin pasar a otro nivel de conocimiento, hizo que los dogon tomasen una decisión: los ancianos de los linajes de la aldea de Ogol y los sacerdotes más importantes de la región se reunieron y decidieron que los aspectos más esotéricos de su religión serían enseñados a Marcel Griaule por parte de uno de sus miembros, Ogotemmêli, que informaba diariamente al consejo de los progresos de esa enseñanza (G. Dieterlen, introducción en Griaule, 1965). Precisamente la apertura de uno de esos grupos nos permite entender el sistema de transmisión de los aspectos más absolutamente esenciales de la cosmogonía dogon (obviamente, no es este el lugar para hablar con detalle de este fascinante grupo, sino que de lo que se trata es de ver cómo se produce esa transmisión). GRUPOS CERRADOS, CONOCIMIENTOS OCULTOS: UNA PERSPECTIVA ANTROPOLÓGICA En el proceso de adquisición del conocimiento por parte de los hombres dogon aparecen una serie de ideas que ya nos resultan familiares. Así, existen distintos niveles de conocimiento, desde el que podemos denominar normal, de cualquier hombre adulto, hasta el nivel que alcanzan algunos hombres de edad, como el propio Ogoemmêli, durante un proceso que en realidad dura toda la vida. El centro de la vida simbólica dogon es el sígi, o ceremonia de renovación del mundo, cada 60 años, por parte de los hombres. De esta ceremonia fundamental están excluidas las mujeres, por supuesto, los niños sin circuncidar, algunos sacerdotes (por otras causas, véase Calame- Griaule, 1965, 485) y los hombres de las "castas". Esta ceremonia se desarrolla en la lengua secreta del sígi, que sólo unos cuantos conocen a fondo. Existen incluso "depositarios oficiales", que se retiran a la selva durante tres meses para recibir instrucción. El método de enseñanza es el habitual en las sociedades orales: el iniciador repite las fórmulas, empezando por las más sencillas, hasta que el iniciado recuerda (véase la riqueza simbólica de la explicación dogon de esta "lengua de los muertos" en Calame- Griaule, 1965, 486-488). Este método de enseñanza es el que siguió Ogotemmêli al instruir al antropólogo: paso a paso, día a día, le enseñó todo el conocimiento cosmogónico que poseía, sobre la creación, sobre la naturaleza de los dioses, sobre la organización del universo, en un simbolismo sin fin donde la palabra tiene una importancia absolutamente central. La pertenencia a un grupo cerrado también puede ser la vía para el aprendizaje de técnicas rituales, como las chamánicas, o de técnicas de comunicación con seres no humanos. Los chamanes, término que se toma de la lengua de los tunguses de Siberia, son los intermediarios entre los seres humanos y los espíritus. Su actividad principal, como sanadores, le lleva a viajar al mundo de los espíritus para conseguir recuperar el alma de la persona enferma y restituirle la salud. Este viaje se realiza en estado de trance, y es el rasgo que distingue al chamán de otros especialistas, como el médium: el chamán va al mundo de los espíritus, no es un simple intermediario pasivo (véase, para detalles, el clásico estudio de Eliade, 1960, donde, a pesar de la fecha, se puede encontrar información abundante sobre los aspectos que ahora nos interesan). ¿Cómo se convierte uno en chamán? Puede ser por llamamiento o elección por parte del espíritu, por transmisión hereditaria de la profesión o por decisión personal. Pero sea cual sea la forma, el chamán sólo lo será después de una doble instrucción: una de tipo espiritual o "místico", a través de sueños, visiones, trances o incluso enfermedades graves, y otra de tipo educativo: técnicas chamánicas, mitología, enseñanzas sobre los espíritus y sus nombres, lengua secreta, que llevan a cabo los maestros chamanes (Eliade, 1960, insiste especialmente en el carácter "místico" de la profesión de chamán). Entre los yakutos, por ejemplo, el don del chamanismo se descubre cuando la persona se vuelve furiosa, se va al bosque alimentándose de las cortezas de los árboles, se hiere con cuchillos y se lanza al fuego o al agua. Su familia, en vista de estos síntomas, recurre a un chamán de edad, que empieza a enseñar al joven las diferentes clases de espíritus y la manera de llamarlos y dominarlos. El candidato a chamán, así "elegido" en primera instancia, pasa por toda una serie de procesos: cae en trances durante los cuales muere y es descuartizado, para luego ser recompuesto de nuevo (Eliade, 1960, 47-49). El futuro chamán debe aprender durante la iniciación el lenguaje secreto que utilizará para comunicarse con los espíritus. Este aprendizaje puede hacerse a través de la enseñanza normal, por parte de un maestro chamán, o puede que los espíritus se la enseñen directamente (véanse numerosos ejemplos en Eliade, 1960, 93-95). Esta elección por los espíritus, como señalamos antes, no excluye la enseñanza detallada por parte de otros chamanes, durante años, donde se aprende el oficio. Rasgos parecidos se observan en la iniciación de los médium nyoro. Los nyoro del este de Uganda estaban organizados como un reino, con un clan real hereditario y una clase aristocrática de la que salían los subordinados políticos del rey. Luego estaba la masa de la población, agricultores gobernados por jefes locales que a veces también eran "plebeyos". Los nyoro consideran que el conocimiento adecuado de determinadas técnicas les permite establecer una comunicación directa con seres espirituales (la exposición que sigue está tomada sobre todo de La Fontaine, 1987, 84 ss.). Estas técnicas pueden o bien incorporarse al culto público que sostiene el código moral de la sociedad, y que se relaciona con los espíritus "blancos" o puros, que tenían que ver con el bienestar del reino; o pueden ser digamos "marginales", con espíritus MAR LLINARES GARCÍA "negros" o peligrosos, que se relacionan con desgracias de distinto tipo. Los espíritus tenían nombre e identidad individuales, pero no forma determinada. Los espíritus blancos se relacionan con una raza de gente maravillosa que llegó al país nyoro hace mucho tiempo, y que cuando desaparecieron dejaron las técnicas de posesión para que los nyoro pudiesen recurrir a ellos si los necesitaban. Cada grupo nyoro está tradicionalmente asociado con uno o más de estos espíritus. Los espíritus o poderes negros, por su parte, se dividen en dos grandes grupos: los tradicionales (que están asociados generalmente a los pueblos vecinos) y los recientes (que tienen que ver con las nuevas circunstancias coloniales: hombres y mujeres blancos, los aeroplanos, las misiones cristianas...). Los espíritus escogían a una persona, y a través de infortunios, enfermedades, sueños, le hacían ver que lo habían "seleccionado" (parece que en muchos casos se trataba de mujeres). Pero sólo los médium reconocidos podían comunicarse con los espíritus, y eso suponía la iniciación al grupo de los médiums o babandwa. Una iniciación exige que participen todos los médiums de la zona, al menos uno de ellos de los principales. Se trata de un asunto caro, pues hay que pagarle al iniciador e invitar a comida y bebida a los asistentes. Hay dos conjuntos de ritos distintos: uno induce al espíritu a entrar en el médium por primera vez, y se efectúa en público; el segundo conjunto de ritos es absolutamente secreto, y supone la iniciación al grupo de médiums locales, cuya pertenencia es conocida pero cuyos conocimientos son secretos. El ritual más público consiste en determinadas ceremonias y canciones que pretenden conseguir que el espíritu entre en la persona (si no se produce la posesión, la persona es llevada fuera, y se le explica que puede fingirla, porque es tan importante o más la obediencia a quienes la instruyen). Pero la iniciación no es completa hasta que la persona ha sido iniciada en el grupo local de médiums, mediante una serie de ritos secretos que tienen lugar lejos de las viviendas, entre la maleza. Durante el primer período de estos ritos, la persona iniciada debe aprender algo del lenguaje de los espíritus, que es el que debe ser utilizado entre los iniciados y durante las posesiones. Se trata de un lenguaje con gramática nyoro pero con palabras tomadas de otras lenguas, obsoletas o normales pero utilizadas en un sentido especial. Esta lengua no se puede aprender en una sola sesión, así que las personas recién iniciadas lo irán aprendiendo progresivamente. Durante estos ritos secretos, se advierte a los iniciandos que no deben revelar los secretos del culto, ni descuidar a los espíritus de los que es médium, además de que deben tratar con especial respeto a los miembros más antiguos del culto. Luego tienen lugar una serie de pruebas para comprobar que los ritos han sido efectivos, y un período de retiro. Estos rituales de iniciación son las ocasiones en que se manifiestan y a la vez se controlan los poderes espirituales que el pensamiento nyoro coloca detrás de la autoridad, tanto legítima como, si era el caso, desafiante. La posesión por los espíritus de personas elegidas por éstos al azar entre la gente ordinaria, a diferencia del poder espiritual por herencia del rey, podía llegar a ser una fuente alternativa de autoridad y un desafío al orden político (sobre los aspectos políticos de la actividad de estos grupos, véase La Fontaine, 1987: 88-90;100). Como vemos entonces en esta rapidísima y necesariamente breve introducción antropológica al tema, el hecho de crear grupos cerrados, en el sentido de que siempre hay alguien fuera, puede ser la base de la transmisión de conocimiento de todas clases. Esto podría interpretarse de dos formas: o bien consideramos que existe una especie de cadena evolutiva ininterrumpida que lleva desde los dogon a las universidades, desde la prehistoria al siglo XXI, de forma lineal, heredando unas sociedades posteriores las estructuras de las anteriores; o bien, lo que creemos más razonable que existe una tendencia estructural en las sociedades humanas a organizarse y organizar el conocimiento formando grupos cerrados donde ese conocimiento se transmite. Como se verá en los trabajos que siguen, muchos de los rasgos que hemos señalado aquí van a aparecer asociados a grupos de todas clases, tanto religiosos como científicos, antiguos o modernos, con propósitos generales o específicos, positivos o negativos, pero siempre organizados alrededor de la pertenencia o la exclusión.
LA MODERNIZACIÓN DE LAS FUERZAS ARMADAS El artículo realiza un breve repaso por la historia de las Fuerzas Armadas españolas destacando la importancia de la institución militar y su papel en la Historia contemporánea española. Desde de la muerte de Franco se intenta por encauzar a los mandos de las Fuerzas Armadas en la senda democrática y constitucional, siendo entonces crucial el papel del General Gutiérrez Mellado. A partir de 1981, se toman dos importantes medidas en la esfera militar: la llamada causa 2/81, para el enjuiciamiento de los responsables de la intentona golpista y la solicitud de ingreso de España en la Alianza Atlántica, paso muy importante que determinará el futuro del país y permitió la modernización de las Fuerzas Armadas españolas, equiparándolas a las del mundo occidental. Tras la victoria socialista de 1982, fue básico el giro del PSOE, que transformando su antiamericanismo inicial con habilidad, completó el ingreso de España en la Alianza Atlántica tras el referéndum de 1986, y modificó profundamente las Fuerzas Armadas, eliminando las tensiones militares. La última etapa del proceso de modernización fue la protagonizada por el gobierno de Aznar: destacan la profesionalización de las Fuerzas Armadas y la integración de España en la estructura militar de la Alianza Atlántica. La razón de ser de las Fuerzas Armadas, de España y de cualquier país, es la defensa de los valores constitucionales y de los intereses nacionales frente al enemigo. Se sobreentiende que el enemigo es, por definición, del exterior. España es el primer país europeo que emerge como estado nacional moderno en las postrimerías del siglo XV organizándose desde muy pronto sus ejércitos (las primeras Ordenanzas Militares son de 1505) y tiene desde entonces, por no hablar de antes, probablemente el mejor historial militar de Europa. Flandes e Italia son los primeros escenarios de una nueva manera de combatir que se revela como extremadamente eficaz y que asombra a los demás ejércitos. En Rocroi (1643), sin embargo, este prestigio y con él el de España, empieza a declinar iniciándose entonces una larguísima decadencia que, con algunos conatos de recuperación, ha llegado a nuestros días. España, que había enseñoreado el mundo, se cierra sobre sí misma, herida y dolida, enzarzándose en un sinfín de contiendas civiles y guerras coloniales que arruinan el país y minan su confianza en sí misma. Antonio Machado, aplicándolo a Castilla, describe probablemente mejor que nadie este estado de ánimo: Castilla miserable, ayer dominadora, envuelta en sus andrajos desprecia cuanto ignora No es extraño que en esta tesitura el ejército fuera utilizado muchas veces para dar giros más o menos radicales a la situación política del momento (Seco Serrano, 1984); todo ello culmina con la más espantosa guerra civil de 1936-1939, precedida por una serie de campañas (las guerras de África) en las que nuestro ejército no sale demasiado bien parado sin perjuicio de muy notorios heroísmos singulares y colectivos. Tras cuarenta años de dictadura, en 1975, se inicia un periodo que, bajo el frontispicio de la reconciliación nacional, parece abordar el futuro con energías renovadas. En efecto, la Constitución de 1978, la primera inspirada en el consenso, inaugura así un periodo de paz, libertad y prosperidad (esta última iniciada ya a partir del plan de estabilización de 1959) que parece haber encarrilado definitivamente la incardinación de España en la Modernidad. Este periodo de Monarquía Constitucional ha protagonizado el mayor cambio acaecido en Europa en la segunda mitad del siglo XX, hasta la caída del muro de Berlín en 1989, periodo conocido como "la transición democrática". En efecto, en un lapso de tiempo extraordinariamente breve, España pasa de ser un país aislado, pobre, agrícola, rural y sometido a una dictadura, a ser un país plenamente inserto en el contexto internacional, rico, urbano, industrial y de servicios y disfrutar de una democracia que, aunque ciertamente perfectible, debe asegurar la estabilidad a largo plazo. Recuerdo al profesor Raymond Carr que, en los primeros años 80 me mostraba su escepticismo de que España fuera capaz de superar sus dos grandes problemas seculares, el regional y el militar. Eran los tiempos, recuérdese, de especial virulencia terrorista de ETA y de inquietudes militares que habían aflorado en el intento del 23 de febrero de 1981. Sin embargo, poco tiempo después, en 1986, en una recepción en la Embajada española en Londres me mostraba su estupefacción ante la actitud derrotista de los españoles cuando a su juicio habíamos realizado la increíble hazaña de superar esos dos tradicionales problemas, especialmente –subrayaba- el militar; del otro, del problema regional, decía, "le han dado ustedes una solución, o mejor una salida, la de las Comunidades Autónomas", de la que decía no sabía si era la mejor, pero al menos era una salida. Se entendía por "problema militar" la incapacidad del ejército español para aceptar un régimen democrático con todas sus consecuencias; pero el citado intento de golpe de Estado no solo había fracasado (porque la inmensa mayoría de los militares no lo apoyaron, permaneciendo leales a la Constitución y sus Instituciones) sino que habría actuado como una especie de vacuna para futuras e hipotéticas intentonas; ello unido al cambio socioeconómico operado en España, que habría extendido extraordinariamente el volumen de la clase media (aproximadamente de un 17% en la década de los 30 a un 75% al final de la Dictadura) y, con ello, llevado la moderación a las urnas, hacía impensable un nuevo pronunciamiento militar. Sirva esta larga introducción para enmarcar la importancia de la institución militar y su papel en la Historia contemporánea española para así entender en su cabal medida la trascendencia del proceso de su modernización. La modernización de nuestras Fuerzas Armadas suponía pues situarlas claramente bajo el poder civil, como sucedía – y sucede – en los países desarrollados y ceñir su actuación a las funciones estrictamente militares, vinculadas por tanto a la Política Exterior y des-responsabilizándolas de modo claro y tajante de las vicisitudes políticas internas, cualesquiera que estas fueran. El singular proceso de modernización de las Fuerzas Armadas no podría entenderse además si no se entiende que los militares tienen, en mucha mayor medida que otros grupos sociales, cualidades tales como el espíritu de servicio, el amor a la patria y la fe en el futuro de la nación, y también una cierta renuncia a las propias ambiciones en aras de las ambiciones colectivas, lo que se podría llamar capacidad de sacrificio. Así las cosas, en 1975 nos encontramos con unas Fuerzas Armadas claramente sobredimensionadas (cerca de medio millón de personas), pobremente dotadas de un material escaso y en su mayoría obsoleto, y ejerciendo multitud de funciones que en otros países de nuestro entorno eran desarrolladas por civiles. Ello es consecuencia lógica de que, por aquel entonces, España era todavía un país relativamente aislado, pues, aunque desde el punto de vista social y económico estábamos totalmente abiertos (turistas, emigrantes, balanza comercial, etc. etc.) sin embargo desde el punto de vista político todavía estábamos notablemente aislados (Unión Europea, Alianza Atlántica, etc.); por lo que, carentes prácticamente de razón de ser exterior más allá de nuestras posesiones en África, los militares se ocupaban de funciones que pudieran no corresponder a las Fuerzas Armadas, singularmente el orden público. Además de todo ello, la mayor parte de nuestros militares, como muchos otros españoles de la época, sentían como propio el régimen de Franco (un militar) que había vencido en la Guerra Civil salvando así a su juicio a España de la tiranía comunista; por lo que, a la muerte de aquél, sentían, como todos, la incertidumbre sobre el futuro, pero además, el temor a que se desmantelara un régimen que en su sentir mayoritario, había sido extraordinariamente positivo para España. La única garantía para ellos la daba el Rey Juan Carlos (también militar); su preocupación principal era la ruptura de la unidad de la patria, por lo que les produjo una gran tranquilidad el artículo 8o de la Constitución de 1978, que responsabiliza a las Fuerzas Armadas, entre otras, de la misión de defender la integridad de España; recelosos también de las intromisiones de los partidos políticos, les tranquilizó que el texto constitucional otorgara al Rey la Jefatura Suprema de las Fuerzas Armadas. Por todo lo que antecede, la primera etapa de nuestra vida política tras la muerte de Franco (1975-1981) está presidida por las tensiones militares causadas por las primeras medidas de muy diversa índole adoptadas para la normalización democrática de nuestras instituciones. La más importante de todas, la que más tensiones creó, fue el reconocimiento del Partido Comunista de España en la Semana Santa de 1977, pero también las manifestaciones separatistas de distinto signo que incluían retirada, e incluso quema de banderas españolas, así como numerosas expresiones en contra de la unidad de España. Esta etapa tiene un personaje crucial: el General Gutiérrez Mellado, quien emprende la tarea de introducir a los mandos de las Fuerzas Armadas en la senda democrática y constitucional. En efecto, el General Gutiérrez Mellado, secundado poco después por Agustín Rodríguez Sahagún (en 1979, primer Ministro de Defensa civil desde los tiempos de la Segunda República), acomete las primeras y por tanto más difíciles reformas que comprometen el estatus de relativa autonomía así como las ideas políticas e inquietudes de la mayoría de nuestros militares: así la Ley Orgánica de Criterios Básicos de la Defensa Nacional, las nuevas Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, la creación del Ministerio de Defensa en 1977, sustituyendo a los tres antiguos ministerios militares y dentro de él, los nuevos Servicios de Inteligencia (CESID) sobre la base del antiguo SECED, pero excluyendo las competencias en materia de política interior, exceptuando la involución y el terrorismo, etc. Todo ello en un clima de extendida incomprensión por parte de sus compañeros de armas, algunos de los cuales realizan actos de ostentosa indisciplina militar que exigen la debida reprensión. La aguda crisis económica, las tensiones de las recién creadas Comunidades Autónomas y, sobre todo, el número y gravedad de los actos terroristas realizados por ETA, conducen a un clima irrespirable que estalla en la intentona referida del 23 de febrero 1981. Aunque todavía nos falta distancia histórica, a mi juicio no se ha reconocido como merece la labor del General Gutiérrez Mellado: él y su pequeño equipo fueron capaces no solo de hacer frente a la incomprensión y rechazo de muchos militares, sino que sentaron las bases de lo que son hoy las Fuerzas Armadas de una democracia plenamente integrada en el mundo occidental. La imagen del General Gutiérrez Mellado intentando contener en el hemiciclo del Congreso de los Diputados el asalto golpista del teniente Coronel Tejero, quedará para siempre como la mejor representación de la definitiva victoria del poder legítimo en la monarquía del Rey Juan Carlos, quien por cierto jugó un papel trascendental en este crucial episodio: el hecho de que La Constitución otorgase al Rey la Jefatura Superior de las Fuerzas Armadas unido al automatismo de la disciplina militar, hizo que la firme posición del Rey en favor del poder civil mostrada en directo por las cámaras de la televisión, fuera la causa principal de la derrota de los conjurados. En virtud de ello, el Rey consolidó de modo indeleble su figura, se ganó el reconocimiento de propios y extraños e hizo ver, quizás por primera vez, el acierto de haber escogido la monarquía como forma de gobierno para la mejor garantía del poder civil. La segunda etapa, protagonizada por el gobierno de Calvo Sotelo y su Ministro de Defensa Alberto Oliart, fue breve pero muy intensa: se concentró en la llamada causa 2/81 para el enjuiciamiento de los responsables de la intentona golpista; frente al pronóstico general se consiguió concluir el juicio y las correspondientes condenas con las suficientes dosis de justicia y habilidad como para que no hubiese movimientos en contra de la sentencia. La causa 2/81 por importante que fuera, no agotó la tarea del gobierno Calvo Sotelo en la esfera militar, muy al contrario, se adoptaron en este tiempo medidas trascendentales, sin duda la más importante es la decisión (en mayo 1981) de integrar a España en la Alianza Atlántica, ubicándola así de un modo definitivo en el mundo occidental, lejos de veleidades tercermundistas que todavía anidaban en las mentes de algunos; esta trascendental decisión no solo determina el futuro de España, al incardinarla en Occidente, sino que representa un paso de extraordinaria importancia para la modernización de las Fuerzas Armadas; a partir de ese momento nuestras Fuerzas Armadas abren de par en par sus puertas al exterior y empiezan a relacionarse plenamente con los ejércitos de las demás naciones aliadas. Con anterioridad, especialmente la Armada con el Ejército del Aire, ya tenía tradición de colaboración en ejercicios; ello no solo enriquece profesionalmente a los ejércitos, sino que además les hace ver muy de cerca cuál es la relación de las Fuerzas Armadas aliadas con sus respectivos gobiernos; van constatando así lo trasnochada que queda la institución del Pronunciamiento, comprueban también cómo, en otros países, militares muy parecidos a ellos dependen totalmente de los respectivos gobiernos democráticos, gobiernos de muy distinto signo político. Otro importante logro es la promulgación de la capital Ley de Dotaciones Presupuestarias de las Fuerzas Armadas (Ley 44/82 de 7 de julio), que muchos quisieron ver como un premio de consolación a estas, pero que fue sobre todo una medida modernizadora, en cuanto permitía el uso de instrumentos de planificación y de contratación hasta entonces inexistentes. Es por tanto la etapa del binomio Calvo Sotelo-Oliart, una etapa, aunque corta, trascendental en nuestro proceso y que, a mi juicio, tampoco ha sido suficientemente reconocida. Esta Ley de Dotaciones permitía que nuestras Fuerzas Armadas empezaran a dotarse de material moderno en los tres ejércitos, aunque tuvo especial repercusión mediática la adquisición de setenta y dos cazas F18, con lo que nuestra fuerza aérea se ponía al nivel de las mejores del mundo, si bien en una escala muy reducida; decisión tomada por el último gobierno de UCD en marzo de 1979, confirmada e implementada por el primer gobierno del PSOE. La tercera etapa se abre con la victoria socialista de octubre de 1982 y la toma de posesión del Gobierno en el siguiente mes de diciembre. La campaña electoral socialista había girado en torno al eslogan "OTAN, de entrada no", eslogan singularmente hábil por cuanto su ambigüedad lo hacía susceptible de interpretaciones diversas, una de las cuales podía ser "de entrada no... pero si nos convencen, si"; naturalmente la victoria socialista generó recelos en algunas capitales aliadas, sobre todo en Washington, por lo que muy pronto desfilaron por Madrid importantes mandatarios de la Alianza y entre ellos el Secretario de Defensa de EE. Poco tardó en constatarse que efectivamente la negativa a la Alianza tenía carácter provisional; congelación de la posición española sin entrar en la estructura militar y, por tanto, similar a la posición de Francia y sometida a revisión, que luego se entendió debería someterse a referéndum. Lo cierto es que el binomio Felipe González – Narcís Serra vadeó con gran habilidad el obstáculo del antiamericanismo (previamente atizado por la propia maquinaria del PSOE); esta ambigüedad unida a la reducción de la presencia de tropas norteamericanas en España, generó no pocas incomodidades a ambas partes. Si "por sus frutos los conoceréis" la decisión de ingresar en la Alianza adoptada por Calvo Sotelo y confirmada "post referéndum" por Felipe González el 12 de marzo de 19861, fue un acierto capital; hoy treinta años después, nadie discute el acierto de aquella decisión que incardinó, como decíamos, definitivamente a España en Occidente. Por lo demás, el citado binomio Felipe González – Narcís Serra ejecutó con precisión de relojero el desmontaje del llamado poder militar, no solo con una progresiva y sustancial reducción de efectivos sino también con importantes modificaciones en el despliegue territorial, incluyendo la disminución de capitanías generales. Se acabó con la autonomía de la justicia militar a través de la creación de una sala especial (De lo Militar) en el Tribunal Supremo, que cerraba el arco de la jurisdicción castrense. Asimismo, la enseñanza quedó profundamente modificada. Pero sobre todo, se aseguró la supremacía del llamado poder civil con la consolidación del Ministerio de Defensa (que incluyó dotarle de una nueva sede), a cuyo frente se puso una mayoría abrumadora de civiles y con la progresiva pérdida de valor de la Junta de Jefes de Estado Mayor, que a partir de entonces tuvo carácter exclusivamente asesor; así como un sinfín de medidas que, como decimos, pusieron fin de una vez y para siempre, a la "autonomía" militar. Sería injusto cerrar esta etapa sin hacer mención a importantes medidas adoptadas por la institución castrense, como fueron la equiparación de salarios con los funcionarios civiles, así como una importante modernización del material, un sustancial incremento de los gastos de I+D y el comienzo de los programas internacionales de cooperación armamentística, entre los que podría ponerse como ejemplo el del Eurofighter, y que sirvieron de contrapunto al conjunto de medidas anteriormente citadas. También es de destacar la participación, cada vez más acusada, de España en operaciones internacionales de paz. La llegada de García Vargas al Ministerio supuso, en este sentido, un bálsamo para las tensiones provocadas por este proceso de desmontaje, quedando para los militares como uno de los mejores ministros de Defensa de la Democracia. La última etapa del proceso de modernización, sin perjuicio de que siempre es tiempo de nuevas adaptaciones y actualizaciones, fue la protagonizada por el gobierno de José M.a Aznar, en la que caben destacarse dos hitos singulares: la profesionalización de la tropa y marinería, suspendiéndose por tanto el servicio militar obligatorio2 (decisión implementada en la segunda legislatura de Aznar bajo la dirección del Ministro Trillo) y la integración en la estructura militar de la Alianza Atlántica, que abría paso a la plena participación y cooperación en el seno de la Alianza sin salvedades ni cortapisas. Una nueva ley de régimen del personal militar e importantes programas de adquisición pueden completar el cuadro de esta etapa, en la que también continuaron ejecutándose, e incluso se incrementaron, las participaciones en operaciones internacionales de paz. Acabo aquí esta breve excursión por el proceso modernizador, no porque después no se hayan adoptado medidas de gran importancia para la institución militar, sino porque creo que ya han sido medidas relativas a unas Fuerzas Armadas totalmente modernas y modernizadas a las que ya desde entonces se había incorporado la mujer. En efecto, la plena integración en la Alianza Atlántica puso fin al proceso de incorporación, quedando nuestras Fuerzas Armadas insertadas en la Alianza Atlántica de modo definitivo y gozando en ella del general reconocimiento y respeto; por su parte la eliminación del servicio militar obligatorio, aunque produjo efectos negativos -singularmente la disminución del sentimiento de identidad nacional-, equiparó a España con los países de nuestro entorno quienes, antes o después, lo han ido suprimiendo. DOS NOTAS FINALES SOBRE EL PROCESO DE MODERNIZACIÓN La primera es la de que dicho proceso actuó como bálsamo sobre las tensiones militares de las que hemos hablado antes, bálsamo que permitió una mejor y más feliz cooperación entre civiles y militares; del mismo modo, esta misma modernización jugó un extraordinario papel de lubricante de nuestras relaciones con los aliados una vez realizada la incorporación a la estructura militar, llegándose al caso (antigua Yugoslavia) de que los militares españoles eran los únicos aliados que hacían determinadas misiones combinadas con los norteamericanos. La segunda es que el proceso no hubiera sido posible sin una gran dosis de consenso; durante todo ese periodo de tiempo y con gobiernos de distinto signo, la política de defensa fue siempre considerada una Política de Estado; sin perjuicio de pequeñas discrepancias, en esta materia fue mucho más lo que unió a los distintos gobiernos que lo que les separó. Así pues, en aproximadamente un tercio de siglo, las Fuerzas Armadas españolas han protagonizado un cambio en su dimensión, estructura y métodos, sin precedentes en nuestra historia; lo han hecho con una disciplina digna de admiración, que las ha hecho acreedoras del general reconocimiento y comprensión por parte de la sociedad española; aunque la cultura de defensa dista mucho de estar plenamente desarrollada, lo cierto y verdad es que, en los sondeos de opinión, nuestras Fuerzas Armadas son una de las instituciones más valoradas por la ciudadanía, y lo que es aún más importante, unas Fuerzas Armadas que, por su intachable conducta en cuantas intervenciones internacionales han participado, son acreedoras del máximo respeto por parte de los ejércitos aliados.
APORTACIÓN DE LA MUJER MILITAR EN LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS A LA DEFENSA Y LA SEGURIDAD Han trascurridos 25 años desde que se abrieron las puertas a la incorporación a la mujer a las FAS. El proceso normativo ha sido gradual, tardío en el tiempo con respecto a los países de nuestro entorno pero rápido en su evolución. Hoy día la mujer militar española puede acceder a cualquier destino profesional existente en las FAS. Sin embargo todavía hay que seguir trabajando para que la igualdad efectiva entre mujeres y hombres militares sea una realidad completa. En 25 años las Fuerzas Armadas españolas han sido protagonistas de una profunda transformación y cambio que ha afectado tanto a su organización y misiones, como a su reclutamiento y composición. Hasta la última década del siglo XX, nuestros Ejércitos contaban con personal voluntario y forzoso, procedente del servicio militar obligatorio, exclusivamente masculino, y con unas funciones de Defensa más concretas o delimitadas objetiva y subjetivamente1. En la actualidad, España cuenta con unas Fuerzas Armadas profesionales, compuestas e integradas por hombres y mujeres voluntarias, y con una importante proyección internacional en cuanto a actuaciones y responsabilidades2. Entre los elementos fundamentales del cambio destacan la incorporación de España a Organizaciones Internacionales de Seguridad y Defensa y la presencia de mujeres y hombres en nuestras Fuerzas Armadas. La evolución de esta última realidad ha ido, como veremos, paralela a la profesionalización de las mismas. LA MUJER EN LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS La incorporación de la mujer en las Fuerzas Armadas españolas es una conquista muy reciente, de finales del siglo XX. Se produce 10 años después de la promulgación de nuestra Carta Magna, la Constitución de 1978, que consagra la igualdad entre mujeres y hombres y la no discriminación por razón de sexo, asimismo, en su artículo 30 establece el derecho y el deber de todos los españoles de defender a España. La puesta en práctica de este principio constitucional de igualdad en este ámbito castrense, no fue inmediato. En 19883, mediante un Real Decreto-Ley, las Fuerzas Armadas españolas abrieron sus puertas a la incorporación de mujeres entre sus filas, si bien, de una manera muy limitada, y sólo a determinados Cuerpos, Escalas y Categorías. Ese primer paso fue dado por veinticinco mujeres que desafiaron a quienes opinaban que la profesión militar no era un ámbito propio de mujeres, rompieron, sin duda, estereotipos de género normales hasta entonces. Ingresaron a los hoy denominados Cuerpos Comunes y a las Ingenierías de los Ejércitos y la Armada. En ese momento se produjo una ruptura de la dicotomía histórica en cuanto a las profesiones masculinas y femeninas en nuestro país. Las armas y las funciones del combate no han sido tradicionalmente un ámbito propio para las mujeres. Este proceso ha avanzado y sigue avanzado de una manera importante, aunque iniciado con un cierto retraso, al de la incorporación de la mujer a otros ámbitos laborales en nuestro país y respecto a la incorporación de las mujeres a otros Ejércitos. La incorporación e integración de la mujer a las Fuerzas Armadas españolas, ha sido definido como un proceso tardío en el tiempo, respecto a otros países occidentales cuyo hecho determinante fue la Segunda Guerra Mundial, pero, por el contrario, el ritmo de ejecución ha sido notoriamente más rápido que en los países de nuestro entorno. Este proceso se ha llevado a cabo de una manera clara, progresiva en el tiempo y escalonado, en un escenario temporal consecuente con las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas y con la evolución de la sociedad y el marco jurídico. El proceso se ha desarrollado, en definitiva, sin prisa, pero sin pausa, estableciendo un calendario capaz de satisfacer las legítimas demandas de plena integración de las mujeres españolas y que al mismo tiempo permitiese evaluar las acciones realizadas. Podemos hablar, por tanto, de un modelo español de incorporación de la mujer, un modelo que está caracterizado por la consecución, en un primer momento, de la igualdad legal para evolucionar, una vez conseguida ésta, hacía la igualdad efectiva y real de los miembros de las Fuerzas Armadas españolas. El modelo español de integración de las mujeres en las Fuerzas Armadas continuó en 19924, con la aprobación del Reglamento de Tropa y Marinería Profesionales en las Fuerzas Armadas. En él se establecía que las soldados profesionales podrían optar a todos los destinos de su empleo militar, excepto los de tipo táctico u operativo en determinadas unidades (como la Legión, operaciones especiales, paracaidistas y cazadores paracaidistas por razones propias de sus condiciones físicas y biológicas). Se señalaba que la mujer no podía formar parte de las fuerzas de desembarco, de las dotaciones de submarinos ni de buques menores en los que sus condiciones de habitabilidad no permiten el alojamiento en condiciones adecuadas. Posteriormente en 19995, la Ley de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas, suprime definitivamente las limitaciones para incorporarse a cualquiera de los destinos profesionales existentes en las Fuerzas Armadas. Este momento constituye la clave del proceso iniciado en 1988, en tanto que se consigue la plasmación jurídica de la igualdad formal entre las mujeres y los hombres en las Fuerzas Armadas, este hecho es jurídicamente muy importante. Esta misma norma suspende el Servicio militar obligatorio y establece las bases del modelo profesional. Desde ese momento los esfuerzos, al igual que en el conjunto de la sociedad civil, se centran en la consecución de la igualdad material, real y efectiva. En ese sentido se dieron pasos como los Acuerdos de Consejo de Ministros de marzo en 2005 y 2006 en los que se adoptaron una serie de medidas de acción positiva para la integración y permanencia de la mujer en las Fuerza Armadas españolas como la creación del Observatorio de la mujer en las FAS, hoy, Observatorio Militar para la igualdad entre mujeres y hombres en las Fuerzas Armadas. Por último, cabe citar la Ley de Carrera Militar y la Ley Orgánica de Derechos y Deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas. La vigente Ley de Carrera Militar6, introdujo la perspectiva de género como un principio transversal de la regulación de personal en las Fuerzas Armadas. Esta norma contiene acciones positivas relacionadas con las situaciones derivadas de la maternidad al protegerlas en diferentes momentos de la carrera militar (ingreso, ascenso, situaciones, enseñanza de formación y perfeccionamiento, destinos), regula la conciliación de la vida profesional, personal y familiar de los miembros de las Fuerzas Armadas, y asegura la representación de la mujer militar en los órganos de evaluación para la selección, ascenso y asignación de destinos. Por su parte, la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas reconoce expresamente el principio de igualdad y no discriminación por razón de sexo, u orientación sexual, así como el deber de promover las medidas necesarias para garantizar que, la igualdad entre el hombre y la mujer sea real y efectiva especialmente en el acceso, la prestación del servicio, la formación y la carrera militar. De conformidad con la normativa apuntada, en nuestro país, a diferencia de los patrones seguidos por otros países, las mujeres militares actualmente pueden acceder a todos los Cuerpos y Escalas (no se han creado Cuerpos específicos para la mujeres), a todos los destinos (incluidos los más operativos y directamente relacionados con el combate) y no existen cuotas máximas para ingreso, incorporándose al mismo sistema de carrera que sus compañeros, lo que les permite poder acceder a todos los empleos. Este marco normativo, su aplicación y el número de mujeres que ya forman parte de las Fuerzas Armadas españolas, inducen a pensar que la incorporación de la mujer a las FAS y su integración en su estructura, también operativa, es una realidad. Sin embargo no ha debido ser fácil; ha sido fruto del esfuerzo de todos, hombres y mujeres, que integran las Fuerzas Armadas. En este sentido, se considera importante señalar como datos relevantes que, según información facilitada por el Observatorio Militar de Igualdad, en diciembre de 2012, más del 12 % del total de efectivos de las Fuerzas Armadas españolas. Son mujeres, el 6% de los oficiales y el 17 % de la tropa y marinería. El máximo empleo alcanzado por una mujer en la carrera militar es el de teniente coronel. También, es necesario subrayar, como indicador respecto a la igualdad de género en las Fuerzas Armadas, que el 13% de los destinos de la Fuerza son ocupados por mujeres. Cabe destacar, igualmente, que en la reciente desarrollada modalidad de incorporación a las Fuerzas Armadas (la Reserva Voluntaria, puesta en marcha en 2003 y mediante la cual se crea la figura del llamado "militar a tiempo parcial", consistente en la incorporación temporal a las Fuerzas Armadas de civiles con las Categorías de Oficial, Suboficial o Tropa y Marinería para el desempeño de sus profesiones u oficios) la presencia de mujeres es notablemente más elevada que en el ámbito profesional militar. En concreto, desde su puesta en marcha, las cifras que arrojan son que uno de cada cuatro reservistas son mujeres. El hecho de que en tan poco tiempo de vigencia de la Reserva Voluntaria la presencia femenina sea de tal entidad nos permite ser optimistas con respecto al interés profesional (aunque sea de manera temporal) que las Fuerzas Armadas despiertan entre las mujeres y a que la participación en la Defensa Nacional sea visto como una responsabilidad compartida entre ambos sexos. La figura del Reservista es clave en la cultura de la Defensa. Dentro de las Fuerzas Armadas, las mujeres pilotan aeronaves en sus distintas facetas (caza, transporte, hidroaviones y helicópteros), son expertas en guerra electrónica, conducen carros de combate, prestan servicio como comandante de patrullera y en las dotaciones de los submarinos, pertenecen a unidades de élite como la Brigada Legionaria y la Brigada Paracaidista y desempeñan profesiones técnicas, jurídicas, económicas y sanitarias en el ámbito de la Defensa. Y todo ello lo realizan tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, integradas en los contingentes desplegados en las diferentes Misiones Internacionales en las que nuestro país participa. Las mujeres militares, al igual que el conjunto de los miembros de las Fuerzas Armadas, están participando en la consecución de las misiones, aportando su experiencia, su esfuerzo y asumiendo los riesgos inherentes a esta profesión. Nadie puede dudar del máximo compromiso y entrega de las mujeres en esta profesión. Sin embargo, la presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas no se reduce a un mero incremento de efectivos, sino que ha conllevado y conlleva un preceptivo e ingente cambio normativo, cultural, logístico, de infraestructuras y de usos y costumbres. No olvidemos que ha sido toda una organización militar tradicionalmente integrada por hombres, la que ha tenido que adaptarse a su nueva realidad. Efectivamente, la integración se define como "un proceso bidireccional y dinámico de ajuste mutuo por parte de todos los implicados". Esta formulación encierra dos ideas clave: en primer lugar, que la integración, más que un estado de cosas en un momento determinado, es un proceso continuo, prolongado en el tiempo, que tiene que ser permanentemente reproducido y renovado; en segundo lugar, que la integración requiere un esfuerzo mutuo o bidireccional de adaptación a la nueva realidad tanto por parte de las mujeres como de los varones que viven este proceso. Por lo tanto, hay también que felicitarles, en estos momentos, a todos ellos. Un proceso de estas características, además de la colaboración y cooperación de todos los que integran las Fuerzas Armadas, requiere, para llegar a buen puerto, un decidido impulso desde los órganos superiores de la Defensa tanto para remover los obstáculos que pudieran impedir que la integración sea un hecho como para facilitar el cumplimento de los deberes militares al conjunto de sus miembros, independientemente de su sexo, pero con especial énfasis en las mujeres debido a su incorporación posterior secularmente al varón. Por ello, el Ministerio de Defensa ha implantado medidas necesarias tendentes a la plasmación del principio de igualdad de oportunidades, en cuanto al acceso, permanencia y carrera profesional de las mujeres. En este sentido podemos citar como la propia Ley de carrera militar, en cuyo artículo 6 establece la igualdad entre las mujeres y hombres como principio transversal, al regular en su párrafo primero que: "La igualdad de trato y oportunidades en un principio que en las Fuerzas Armadas se aplicará de conformidad con lo previsto en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y que estará especialmente presente en el desarrollo y aplicación de esta ley en lo relacionado con el acceso, la formación y la carrera militar". Tal y como se ha dicho, se han adoptado medidas como la creación del Observatorio de Mujer en las Fuerzas Armadas, el desarrollo del Programa de Escuelas Infantiles (que ha servido para poner en funcionamiento, en colaboración con las CC.AA. este tipo de centros de enseñanza en establecimientos militares para facilitar la conciliación de la vida personal y profesional de los hombres y las mujeres que prestan servicio en nuestras Fuerzas Armadas), la adaptación de infraestructuras y de la uniformidad, la ejecución de actuaciones específicas dirigidas a la mujer en el ámbito de la salud o de la conciliación, la participación de las mujeres, en la medida que sea posible, en las Juntas de evaluación y ascenso, o la aplicación del criterio de género en las Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas. En cuanto al Observatorio de la Mujer en las FAS, se señala que era un órgano colegiado de asesoramiento dependiente de la Subsecretaría de Defensa, cuya finalidad fundamental es analizar y promover la integración y permanencia de la mujer en las Fuerzas Armadas, así como para asesorar en materia de igualdad y conciliación. Mediante la Orden Ministerial 51/2011, de 28 de julio, se cambia el nombre y la organización del Observatorio de la Mujer en las FAS pasándose a denominar el Observatorio Militar para la igualdad entre mujeres y hombres en las Fuerzas Armadas. El Observatorio Militar para la igualdad es el órgano encargado de velar la consecución de la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres en las Fuerzas Armadas y el fomento de medidas de conciliación de la vida personal familiar y profesional. Este Observatorio es un órgano colegiado de carácter consultivo adscrito a la Subsecretaría de Defensa, a través de la Dirección General de Personal. Tras la aprobación de la Orden Ministerial 51/2011, de 28 de julio, el pasado 3 de diciembre se celebró el Pleno constitutivo del Observatorio Militar para la Igualdad, en el que se aprobó el reglamento interno de funcionamiento, y se constituyeron las comisiones técnicas de funcionamiento. El nuevo Observatorio Militar para la Igualdad entre mujeres y hombres en las Fuerzas Armadas ha permitido no solo un cambio de denominación, estructura y funcionamiento sino, una mejora de la eficacia y eficiencia en su actuación. Además, se ha impulsado la Secretaría Permanente de Igualdad, como órgano de apoyo técnico y administrativo al Observatorio Militar para la Igualdad en los periodos en los que este no está reunido, dando continuidad a su actuación. La Secretaria asume además las funciones propias de las unidades de igualdad en los términos previstos por el artículo 77 de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres. Asimismo, este Observatorio cuenta con una página web, un correo electrónico y un teléfono de información. Esta comunicación permite, por un lado, encauzar las inquietudes y sugerencias sobre igualdad y conciliación, y, por otro, conocer aspectos mejorables en este ámbito, así como ser un referente al respecto en el seno de las Fuerzas Armadas españolas. Por otra parte, me gustaría hacer mención especialmente a las Reales Ordenanzas aprobadas por el Real Decreto 96/2009, de 6 de febrero, en tanto que recogen y definen los principios éticos y las reglas de comportamiento del militar de acuerdo con la Constitución, la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional y la Ley de la carrera militar. Deben servir de guía a todos los militares para fomentar el exacto cumplimiento del deber, inspirado en el amor a España y en el honor, disciplina y valor. Precisamente, y en este contexto, es dónde es especialmente importante analizar las mismas en clave de género. Las Reales Ordenanzas persiguen, entre otros objetivos, que la igualdad efectiva entre hombres y mujeres y todo lo que ello deriva se configure como un principio informador básico de la actuación del personal militar. Es la primera vez que en las reglas que rigen el comportamiento del personal militar se introducen estos principios. Asimismo, se ha tenido presente y se ha regulado no solamente desde la perspectiva del comportamiento y actuación entre los y las militares, sino en sus relaciones con la sociedad civil, y especialmente en el escenario de las Operaciones, introduciendo los mandatos Internacionales al respecto. APORTACIÓN DE LA MUJER MILITAR EN LAS OPERACIONES, EN EL CONTEXTO DE LAS RESOLUCIONES DE NACIONES UNIDAS SOBRE MUJER, PAZ Y SEGURIDAD El punto de partida es la Resolución 1325 sobre mujer, paz y seguridad, aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su sesión 4213a, celebrada el 31 de octubre de 2000. La citada Resolución7 insta a los Estados y al Secretario General de Naciones Unidas a aplicar el criterio de género en las situaciones de conflictos armados y reconstrucción de paz, respecto a personal desplegado (militar o civil) y población local. Esta Resolución constituye el marco político decisivo para incorporar la perspectiva de género en la prevención, gestión y solución de los conflictos armados y se ha erigido como punto de partida y principio informador de actuación para todos los actores involucrados o afectados en estos escenarios. Es importante, también, desde un punto de vista operativo y de eficiencia. El año 2010 se cumplieron 10 años desde su aprobación, y por ello fue objeto de análisis, evaluación e impulso desde diferentes ámbitos, culminando con la adopción de la Resolución 1960, de diciembre de 2010, del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en la que se refuerza el contenido de la 1325 mencionada. En estos últimos años se ha trabajado en su puesta práctica desde ámbitos nacionales, gubernamentales y no gubernamentales, Internacionales y supranacionales. (Estados, NGOs, Naciones Unidas8, OTAN, UE). En este sentido, se ha recomendado que los Estados adopten planes nacionales de acción concretos, como una herramienta de actuación eficaz al respecto. Estos planes deben contener actuaciones tales como; La formación en cuestiones de género al personal desplegado, la adopción de políticas de igualdad en las Fuerzas Armadas, el conocimiento de la situación de la mujer y la infancia en los escenarios de las operaciones, el acercamiento y apoyo a la mujer local, la recopilación estadística y de datos e informes de una operación desagregada por sexo, la introducción del criterio de género en las evaluaciones de las misiones, o la creación de asesores de género en las operaciones. La cumbre de OTAN de Chicago celebrada los días 20 y 21 de mayo de 2012, ha significado un apoyo decisivo a la aplicación de las resoluciones sobre mujeres, paz y seguridad que nacen con la Resolución 13259. Así, entre las conclusiones aprobadas, destaca el compromiso de los Aliados y de la Organización a la completa implementación de las Resoluciones de Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad y reconocen el trabajo realizado por la Alianza, que en la actualidad cuenta con una Representante especial para estos fines. Sólo 1710 países han adoptado planes de acción nacionales, entre ellos España que cuenta con un Plan de Acción aprobado mediante Acuerdo de Consejo de Ministros de noviembre de 2007. En su elaboración participaron, bajo la coordinación de la Embajadora en Misión especial para las cuestiones de género del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, distintos Departamentos ministeriales, entre ellos, el Ministerio de Defensa. Por otra parte, algunas organizaciones internacionales regionales y sub-regionales han optado también por desarrollar Planes de Acción Regionales para la implementación de la Resolución 1325 y Resoluciones conexas, ya sea como parte de una política general en materia de género o como estrategias separadas. Como ejemplos pueden citarse los planes de acción de la OTAN, de la Unión Europea, la OSCE y la Unión Africana, entre otros. En cuanto al contenido del Plan español, se señala que éste se ha articulado en torno a seis objetivos, siguiendo el esquema de la Resolución 1325: Potenciar la participación de mujeres en las misiones de paz y en sus órganos de toma de decisiones. Promover la inclusión de la perspectiva de género en todas las actividades de construcción de la paz. Asegurar la formación específica del personal que participa en operaciones de paz, en materia de igualdad y sobre los distintos aspectos de la Resolución 1325, además de fomentar el conocimiento y difusión de la misma. Proteger los derechos humanos de las mujeres y niñas en zonas de conflicto y posconflicto (incluyendo campos de personas refugiadas y desplazadas) y fomentar el empoderamiento y la participación de las mujeres en los procesos de negociación y aplicación de los acuerdos de paz. Incorporar el principio de igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres en la planificación y ejecución de actividades para el Desarme, la Desmovilización y la Reintegración (DDR), así como el adiestramiento especializado al respecto de todo el personal que participa en dichos procesos. Fomentar la participación de la sociedad civil española en relación con la Resolución 1325. Todos estos objetivos parten de la idea de que a la hora de poner en marcha procesos relacionados con la seguridad y la construcción de alternativas viables de paz en zonas de conflicto y posconflicto, no se pueden obviar el enfoque de género, ni las situaciones y necesidades específicas de las mujeres y de las niñas. Todas estas actuaciones parten de la constatación de que las mujeres y los hombres se complementan en sus capacidades y son esenciales para la efectividad de las Misiones, sobre todo en el contexto de la Seguridad actual. La aplicación del criterio de género es un elemento clave para la completa efectividad de las operaciones actuales. Precisamente, y en este contexto, es necesario finalizar esta breve exposición recordando a la Soldado de Infantería Ligera Idoia Rodríguez Bujan, primera mujer militar fallecida mientras cumplía con su deber en Afganistán, formando parte del contingente español desplegado en dicho país en el marco de la Operación ISAF. Su muerte el 21 de febrero de 2007 mientras cumplía con sus obligaciones como militar tiene un especial significado en el proceso de incorporación de la mujer en nuestras Fuerzas Armadas. Su desaparición ha dejado patente que en la labor que hombres y mujeres llevan a cabo cada día en el seno de nuestros Ejércitos, no existen diferenciasen su responsabilidad y compromiso. Las misiones, funciones y riesgos que se asumen afectan a todos por igual sin que se pueda hablar de distinción por razón de sexo, y los tradicionales valores que definen el espíritu militar, como patriotismo, vocación, disciplina, entrega y sacrificio, atañen por igual a los hombres y mujeres que forman parte de nuestras Fuerzas Armadas y son asumidos por todos de igual manera. En su memoria el Ministerio de Defensa creó el Premio Soldado Idoia Rodríguez para reconocer la labor de aquellas personas físicas o jurídicas, colectivos o instituciones, tanto militares como civiles, que hubiesen realizado actuaciones relevantes o ejemplares para potenciar el papel de la mujer o para apoyar la igualdad de oportunidades y de género en las Fuerzas Armadas. La primera edición de este Premio (año 2008) recayó sobre las mujeres que se incorporaron a las Fuerzas Armadas, en las primeras promociones correspondientes de sus diferentes Cuerpos y Escalas, como reconocimiento a su labor colectiva al abrir el camino, desde un punto de vista profesional y social, a que muchas otras mujeres hayan ingresado con posterioridad a nuestros Ejércitos. La segunda Edición del mismo (año 2009), recayó el galardón en la Cabo del Ejército de Tierra Doña Lucía Peraita García en reconocimiento a su excelente trayectoria profesional y a sus virtudes militares y personales acreditadas en el desarrollo de sus cometidos en las Misiones Internacionales realizadas así como en sus diferentes destinos, según se recoge en la Orden DEF/1592/2009, de 10 de junio, por la que se concede el premio «Soldado Idoia Rodríguez, Mujer en las Fuerzas Armadas, para el año 2009. En la tercera Edición (2010) se premió a Da Valentina Fernández Vargas, investigadora del CSIC, por su larga trayectoria dedicada a la investigación y difusión de cuestiones de género y Fuerzas Armadas, y su apoyo académico a la igualdad y los derechos de la mujer militar en España, según se recoge en la Orden DEF/2723/2010, de 13 de octubre. En la última edición de este Galardón, el Premio recayó en el Comité de Perspectiva de Género de las Fuerzas Armadas OTAN, según la Orden DEF/3513/2011, de 30 de noviembre de 2011, en reconocimiento a su apoyo a la incorporación e integración de la mujer en las Fuerzas Armadas españolas y países aliados, y por su trabajo para la aplicación, en el seno de la Alianza de la perspectiva de género y de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre mujeres, paz y seguridad. Por todo lo expuesto, no hay duda que mucho se ha conseguido en 25 años, alcanzando metas muy ambiciosas. No obstante, se debe seguir trabajando para que la igualdad efectiva entre mujeres y hombres militares sea una realidad completa, con el objetivo de hacer posible que la carrera militar no sea más gravosa para la mujer por el simple hecho de serlo.
EL PROCESO DE BOLONIA Y LA INTEGRACIÓN DE LA ENSEÑANZA MILITAR EN EL SISTEMA EDUCATIVO GENERAL: UN NUEVO PASO El trabajo describe la reforma que introduce en la enseñanza de formación de los cuadros de mando, la "Ley de la carrera militar", integrando esta plenamente en el sistema educativo general, gracias a requerir que los oficiales obtengan un título oficial de graduado y los suboficiales de técnico superior de formación profesional, sin que suponga merma de su formación castrense, gracias a que los títulos que se cursan contribuyen a la formación necesaria para el ejercicio de la profesión militar. Las personas que componen las Fuerzas Armadas se organizan en cuerpos a los que se les encomienda, mediante normativa, diferentes cometidos en orden al correcto funcionamiento de la Institución. Se estructuran en tres tipos de escalas: oficiales, suboficiales y tropa y marinería. En este trabajo nos vamos a referir a la reforma implantada en la enseñanza de formación que da acceso a las diferentes escalas de oficiales y suboficiales de los cuerpos generales del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire (en adelante, los ejércitos) y del cuerpo de Infantería de Marina. Con esta reforma se logra unificar el criterio según el cual, para acceder a los empleos de oficial es preciso un título oficial universitario, bien sea de licenciado1, graduado (a partir de la reforma de Bolonia) o diplomado. Por analogía, se establece el mismo criterio para las escalas de suboficiales, siendo preciso para el acceso obtener un título oficial de técnico superior de formación profesional. Este trabajo no intenta entrar en las razones de fondo sobre la conveniencia del cambio, ni en los procesos de estudio y decisión entre diferentes alternativas, etc., trata de una aproximación al modelo a través de la descripción de sus componentes. EL PROCESO DE BOLONIA El llamado proceso de Bolonia ha sido el eje sobre el cual se ha construido el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), proyecto en el que se encuentran involucrados más de 40 países europeos. Muestra a su vez, vocación de relacionarse con otros espacios de educación superior, para responder a la presencia creciente del fenómeno de la globalización. Su objetivo es la adopción de un sistema de titulaciones comprensible y comparable, permitiendo a la vez una amplia flexibilidad en los currículos. Conlleva cambios importantes en el actual sistema educativo universitario. Estos cambios están orientados a facilitar la movilidad profesional y geográfica que impone la creciente integración europea, gracias a diseños semejantes en la enseñanza superior y a criterios de transparencia y comparabilidad, de modo que se pueda saber, en función de los estudios realizados, las capacidades que cada persona aporta con bastante propiedad. Todo ello con una apuesta por fundamentar su acreditación en sistemas de garantía de la calidad. En consecuencia se ha rediseñado el sistema educativo español en su nivel universitario, dando lugar a una reforma de gran calado para la Universidad española que se podría resumir en lo siguiente: · Adopción de los nuevos ciclos de Grado, Master y Doctor. · Orientación de la enseñanza hacia el aprendizaje del alumno. · Titulaciones comparables, gracias a los perfiles de egreso expresados en competencias, con validez en todo el EEES. · Flexibilización en las ofertas educativas (Planes de estudio). · Establecimiento del sistema de créditos "ECTS" como medida. · Validación de las titulaciones mediante procesos de garantía de calidad. · Formación a lo largo de toda la vida (LLL). · Importancia de los idiomas. De forma paralela, y por los mismos motivos, ha sido preciso ir adaptando y actualizando los estudios de los ciclos de formación profesional, revalorizándose la preparación y capacidades que ofrecen teniendo en cuenta su relación con el tejido productivo de referencia (autonómico o nacional). ANTECEDENTES: EL SISTEMA DE ENSEÑANZA MILITAR El modelo vigente hasta el curso 2010-2011 de enseñanza de formación2 de los oficiales y suboficiales, nace de la reforma que se introduce en la Ley 17/1989, reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional y se consolida en la siguiente Ley 17/1999, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas. En esencia se establece un "sistema de enseñanza militar" que, siendo propio de las Fuerzas Armadas, se diseña en paralelo al sistema educativo general y adopta sus mismos parámetros. En dichas leyes el modelo militar aparece bajo el concepto de "integrado" en el sistema general debido a que se construye de manera plenamente comparable. Las enseñanzas se desarrollaban en centros propios, a cargo de cuadros de profesores militares, casi en su totalidad, que impartían tanto asignaturas y materias de contenido genuinamente militar, como aquellas que son compartidas con el ámbito universitario y con la formación profesional. Estas asignaturas y materias compartidas son plenamente necesarias para sustentar las primeras3 y contribuyen a lograr una adecuada formación humana y técnica. Las directrices generales de estos planes de estudios daban lugar a currículos que contaban con una estructura semejante a la que se establecía para las carreras universitarias y de formación profesional, con iguales cargas lectivas. Estas semejanzas permitieron que la Ley 17/1999, en su artículo 51, estableciera unas equivalencias genéricas entre los niveles académicos de licenciado, diplomado y técnico superior y los primeros empleos militares adquiridos en el momento de incorporarse a las escalas Superior de Oficiales, de Oficiales y de Suboficiales, respectivamente. Como consecuencia de los paralelismos mencionados, ya en los trabajos de desarrollo de la Ley de la carrera militar4 (LCM) se vio la conveniencia de reformar el sistema de enseñanza, para adecuarlo a las reformas que se estaban afrontando en los niveles académicos del sistema educativo general. También se valoró la oportunidad de dar un paso más en su proceso de integración en el sistema educativo general, que sería a la postre, su inclusión en los nuevos espacios europeos de enseñanza, permitiendo disfrutar de sus ventajas a los estudiantes militares. LA REFORMA: DE QUÉ SE TRATA Así, la Ley de la carrera militar logra la plena integración de la enseñanza que se imparte a los componentes de las Fuerzas Armadas en el sistema educativo general. El aspecto fundamental en que se concreta este nuevo paso es que los oficiales y suboficiales cursarán5 una titulación oficial, de grado en el primer caso y de formación profesional, títulos de Técnico Superior, en el segundo. Hay que señalar que el Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior6 (MECES) identifica estos dos niveles académicos como el primero y segundo de la Educación Superior. La reforma se situó, por lo tanto, ante el nuevo reto que implicaba transitar desde enseñanzas propias y específicas de las Fuerzas Armadas, a enseñanzas en las que se integran plenamente la formación militar y enseñanzas oficiales del propio sistema educativo general, con lo que todo ello implicaba. Dichos títulos oficiales del sistema educativo general han sido escogidos teniendo en cuenta el criterio de los diferentes ejércitos y atendiendo al principio de simplicidad7. Requisito imprescindible ha sido su contribución a los cometidos y funciones que deben desempeñar los oficiales8 y suboficiales en el ámbito profesional. La profesión militar, y las responsabilidades que se asumen en los primeros empleos de las diferentes escalas de oficiales y de suboficiales, requieren en cada caso un núcleo de competencias específicas, exclusivas y propias de la profesión, a la vez que comparten otras competencias con otros ámbitos de conocimiento. Las cualidades que identifican con mayor claridad la profesión militar, y le otorgan ese carácter distintivo, se articulan en torno a competencias correspondientes a los planos del "saber ser" y del "saber hacer". Evidentemente el "corpus de conocimientos", que configuran el plano del "saber", contiene materias y asignaturas específicas del saber profesional militar, como no podía ser de otra forma, pero también es verdad que el "saber militar", se basa en otras disciplinas básicas, bien sean las ciencias puras, las naturales o las sociales. Es, como digo, en los planos del saber ser y hacer donde la profesión militar requiere una serie de competencias específicas en mayor grado si se compara con la mayoría de las profesiones. Hay que tener presente que la profesión militar se desarrolla -en sus momentos más genuinos- en ambientes de gran incertidumbre, donde la información de la situación no es clara, e incluso está desvirtuada (los engaños del enemigo) y en condiciones de peligro personal y colectivo, donde hay que decidir y actuar, normalmente, contra el tiempo, con serenidad pero con rapidez. La implantación de este modelo, en el caso de los oficiales, se llevó a cabo en el curso 2010-2011, y en el caso de los suboficiales se inició en el siguiente curso escolar9. Las líneas directrices de la reforma se pueden resumir en las siguientes: · Se proporcionan en el mismo tiempo "dos titulaciones" 10 una militar y una de grado universitario o de técnico superior de formación profesional. · Se suprime en el concurso oposición para el acceso, las clásicas pruebas de conocimientos adicionales. El reconocimiento médico, las pruebas físicas y la de nivel de inglés solo dan apto o no apto. · La selección se hace siguiendo los criterios universitarios o de formación profesional para el acceso a los centros respectivos en cada caso. Es decir, ordenando los aspirantes según su nota de admisión11. · El fracaso escolar y cualquier otro tipo de baja en el proceso formativo, es asumido con el incremento en el número de plazas de ingreso y con el ingreso directo con titulación previa. · La selección se produce de forma natural durante los años de formación. · Se certifican a aquellos que no deseen o no puedan continuar sus estudios en los centros militares de formación, los estudios acreditados universitarios (créditos ECTS) y de formación profesional (materias y asignaturas) que hayan obtenido los alumnos, de modo que puedan continuar sus estudios sin partir de cero. CONSERVANDO LO ESENCIAL DEL "SER" EN LA FORMACIÓN MILITAR En esta transformación de profundo calado, se pretende preservar los aciertos de la formación impartida hasta la reforma, ampliamente contrastados por el quehacer de las Fuerzas Armadas Españolas en ambientes internacionales y en contextos de trabajo que han requerido una profunda colaboración con fuerzas amigas de diferentes países. Para lograrlo se ha mantenido la formación de los futuros cuadros de mando en los centros castrenses tradicionales, las Academias y Escuelas. En ellos se produce la transmisión y la interiorización de los hábitos de comportamiento que presiden la forma de conducirse de los miembros en la organización militar, en especial el conjunto de "Reglas de comportamiento del militar" que la Ley Orgánica 9/2011, de 27 de julio, de derechos y deberes de los miembros de las Fuerzas Armadas establece en su artículo 6. En estas Reglas se pueden identificar tres vertientes: la primera permite al militar adaptarse a la organización, la segunda permite a la organización desenvolverse y alcanzar sus objetivos y en tercer lugar se contribuye con estos a metas generales del Estado. Para lograr que la lealtad, la disciplina, el valor, etc. formen parte de la forma profesional de actuación de los futuros oficiales y suboficiales, es necesario que se plasmen y vivencien tanto en las clases en aula, como en las clases prácticas de campo. El ejemplo de sus profesores militares y su vida académica diaria crean un ambiente en el que su práctica sea plena. En este sentido, si bien se ha producido un determinado cambio en el conjunto de asignaturas y materias que se imparten y, muy especialmente, su valor como materias universitarias o del ciclo superior de la formación profesional, el régimen de vida de los alumnos es básicamente el mismo que el que regulaba tradicionalmente la vida académica de las diferentes promociones. Es decir, la vida de los alumnos se desenvuelve y se desenvolverá en unos ambientes presididos por una exigente disciplina militar, un comportamiento regido por el resto de las virtudes militares, y por una convivencia estrecha entre los componentes de la promoción, y de esta con las anteriores y posteriores, que fomenta el sentido de unidad, el compañerismo y la colaboración. EL ALUMNO, DESDE SU INGRESO, ES MILITAR El aspirante a ingresar en los centros docentes militares de formación debe reunir unos requisitos generales (LCM – Art. 56) y deben superar unas pruebas de carácter físico, médico y psicológico, que aseguren que están en condiciones de poder cursar los planes de estudio militares sin riesgo para su salud y en buenas condiciones. Desde el momento de su ingreso en las Academias y Escuelas adquieren la condición militar y, en consecuencia, se integra en un centro en el que el régimen de vida está orientado a que pueda desarrollar sus planes de estudios y adquirir de forma completa, las competencias (valores, conocimientos, habilidades y destrezas) previstas en su perfil de salida. LAS DESTREZAS Y HABILIDADES PRÁCTICAS: EL SABER HACER El segundo factor que se conserva en la nueva enseñanza de formación, es su vertiente práctica. Las Academias y Escuelas tradicionalmente han venido combinando de forma adecuada las enseñanzas teóricas en aula, con las prácticas. La formación de la persona, no persigue solo orientar y facilitar un desarrollo intelectual y técnico, y la capacidad de aplicarlo, sino que se persigue en todos los casos un desarrollo armónico e integral. Elemento relevante de esta vertiente teórico-práctica de la formación de los oficiales y suboficiales es la materia que en los términos militares se denomina Instrucción y Adiestramiento, y que no es otra cosa que las sesiones prácticas para integrar conocimientos provenientes de diferentes asignaturas (organización, táctica, logística, etc.) en actividades diseñadas como un todo y que tienen por finalidad el aprendizaje paulatino del ejercicio de la profesión. Esta buena combinación se complementaba con una formación física orientada fundamentalmente a promover hábitos saludables, el necesario desarrollo corporal a través del ejercicio y el deporte y el endurecimiento en tan importante etapa de la vida del joven. LOS NUEVOS PLANES DE ESTUDIOS La LCM establece que es condición imprescindible para el acceso a las diferentes escalas de oficiales y suboficiales la obtención previa de un título de grado universitario o de técnico superior de formación profesional. Para lograr esto se ha recurrido a dos modelos muy semejantes pero que tienen alguna diferencia relevante. El modelo de oficiales se diseña para que durante cinco cursos escolares se impartan las dos enseñanzas: la específicamente militar y la de grado. Ya se ha comentado antes que la elección de las titulaciones a impartir está guiada por la contribución que tenga el plan de estudios universitario a la formación de base del futuro oficial, todo ello de acuerdo con la idea también comentada de que el "saber" militar se nutre y se asienta en buena medida en el saber general distribuido en diferentes campos. El tipo de formación, más general12, que se busca en los oficiales, nos permite elegir un número reducido de titulaciones de grado en cada Cuerpo. El esquema se aproxima mucho a lo que, hasta ahora, se entendía en España como una "doble titulación", es decir, cursar dos carreras con currículos complementarios integrando estos en un plan de estudios único. El resultado de elegir unas titulaciones de grado que incluyeran buena parte de los antiguos planes de estudio militares13 ha permitido integrar los nuevo planes y desplegarlos en cinco cursos escolares intensos, con un número elevado de créditos por curso (ECTS)14, que se logran superar gracias a las condiciones de internado en que se encuentran los alumnos, grupos de clase pequeños, tutorización muy personalizada y todos aquellos recursos para facilitar que el estudiante se centre en su importante cometido. En el caso de los suboficiales el esquema general es el mismo. Sin embargo, los cometidos que llevan a cabo estos profesionales, que se agrupan según su "especialidad fundamental" (infantería, automoción, informática, transmisiones, mantenimiento de aeronaves, etc.) en la mayoría de los casos tienen una correspondencia directa con profesiones civiles. Por lo tanto, se diseña el sistema escogiendo para cada especialidad fundamental de las escalas de suboficiales el título de técnico superior adecuado. Así, el modelo exige que se impartan entre 15 y 20 titulaciones de formación profesional frente al corto número de las titulaciones de grado. Dichos planes de estudios se entretejen con los planes específicamente militares, en un ambiente plenamente militar en sus respectivas Escuelas y Academias, logrando que su formación se complete en tres cursos escolares15 con sus prácticas en talleres, laboratorios y campo de maniobras. Reuniendo las competencias en los tres planos descritos se obtiene el "perfil de egreso" o salida del futuro oficial o suboficial. La responsabilidad de fijar dichos perfiles la tiene el respectivo Jefe de Estado Mayor del ejército correspondiente que decide así a través de las competencias qué oficial o suboficial requiere el respectivo ejército. Para comprobar que dichos perfiles se obtienen, y en qué medida, y corregir las posibles desviaciones, se está ensayando un sistema de evaluación específico para este fin con la inestimable colaboración de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). DOS CENTROS DIFERENTES: MILITAR Y UNIVERSITARIO ¿Dónde se imparten estos planes de estudios integrados? Al diseñar el modelo se pensó que el carácter de la formación no aconsejaba impartir los planes de estudios secuencialmente, sino que era preferible atender a su carácter de integrados y desplegarlos simultáneamente. En ese esquema no era eficiente que el alumno estuviera desplazándose de un centro a otro y se vio la necesidad de diseñar la estructura de centros de modo que fuera lo mejor para el alumno. En el caso de los oficiales, las enseñanzas universitarias son impartidas por los centros universitarios de la defensa (CUD)16 que se configuran como un sistema que pudiera crecer, si se sintiera esa necesidad. Al principio se crearon tres centros ubicados en la Academia General Militar17 (Zaragoza) en la Escuela Naval Militar18 (Marín, Pontevedra) y en la Academia General del Aire19 (San Javier, Murcia). Estos centros adquieren la condición de universitarios gracias a los Convenios de Adscripción entre el Ministerio de Defensa y las Universidades de Zaragoza, Vigo y Politécnica de Cartagena20. Así se convierten en centros de las citadas universidades, en su modalidad de adscritos: "Cuando culmine el proceso de adscripción de los centros, estos tendrán naturaleza de centro universitario público, adscrito a la universidad correspondiente, con la denominación de centro universitario de la defensa"21. En consecuencia, sus actividades docentes e investigadoras están sujetas a las correspondientes autorizaciones ("venias docendi", etc.) y supervisión de los órganos de gobierno de aquellas y de los organismos encargados de supervisar los procesos de verificación, acreditación y garantía de calidad (ANECA o agencias autonómicas autorizadas). Como resultado de todos estos controles, el Rector correspondiente expedirá los títulos oficiales de grado y posgrado que se impartan en dichos centros. En el caso de los suboficiales, las mismas Academias y Escuelas que impartían las enseñanzas para la incorporación a las escalas de suboficiales, son los centros que recibieron la autorización del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para impartir los planes de estudio conducentes a la obtención de los títulos de Técnico Superior. Ha sido necesario acomodar las instalaciones, laboratorios y talleres a los requisitos que en cada caso se precisaban para poder obtener la autorización del ministerio de Educación, Cultura y Deporte22, así como disponer de los profesores civiles necesarios aportados por las consejerías de educación de las Comunidades Autónomas23 en las que se radican las Escuelas y Academias donde se imparten los títulos de formación profesional. Las titulaciones civiles se van a impartir por profesores que reúnan los requisitos necesarios. En el caso de los oficiales, se emplean diferentes modalidades. Desde el profesor contratado por el centro y que debe obtener la "venia docendi" del Rector de la universidad de adscripción, hasta el profesor funcionario docente en virtud de convenio o en servicios especiales. En el caso de los suboficiales la docencia se podrá impartir por profesores militares o civiles, ambos tipos con los requisitos necesarios de titulación y capacidad docente, fundamentalmente. Los profesores civiles, tal como se acaba de comentar, gracias a la aportación de las Comunidades Autónomas, mediante profesores funcionarios en comisión de servicio o interinos contratados. CONFIGURACIÓN Y PUESTA EN MARCHA Con lo que se ha comentado hasta aquí, se puede decir que los dos modelos -ambos muy similares- están configurados y en marcha. Los pilares son los clásicos: los alumnos, su razón de ser, los planes de estudio y régimen de vida académica, los profesores y la estructura de centros. Este próximo julio finaliza el tercer curso del modelo de oficiales y el segundo del de suboficiales. Los primeros síntomas de cómo responde el modelo de oficiales en este cambio, se han obtenido del proceso selectivo para ingresar en las diferentes escalas de oficiales. La respuesta de los jóvenes está siendo muy positiva, multiplicando por 2.5 el número de aspirantes del año 2010, año de su implantación, respecto al año 2009 y manteniéndose esa acogida positiva en los siguientes, lo que demuestra que el modelo, que conlleva su titulación universitaria de grado, es atractivo a un número bastante más elevado de aspirantes. Se ha logrado una igualdad ante la opción de ingreso al no ser preciso "preparar" una oposición muy específica, a cargo de centros no oficiales dedicados a ese cometido, y que hacía prácticamente imprescindible acudir a alguno de ellos, con el consiguiente gasto de matrícula, más el añadido de tener que residir en una población en la que hubiera. Cualquier joven español, en cualquier punto de España, puede solicitar su ingreso en uno de los tres24 centros de formación militares25. Por otra parte, como ya se ha mencionado, el criterio tenido en cuenta para seleccionar a los que han ingresado, de entre aquellos que finalmente superaron las pruebas médicas, psicológicas, físicas y de nivel mínimo de inglés, ha sido su nota de admisión a la universidad. Este procedimiento ha establecido unas notas de corte elevadas, que traducidas a la tradicional escala de 0 a 10, se sitúan en el entorno del 7 para el alumno con menor nota de los tres centros universitarios de la defensa. Esta nota de corte alta asegura que la calidad de los alumnos es la adecuada para afrontar unos planes de estudio exigentes, en contextos diferentes y nuevos para los alumnos, que demuestran una intensa ilusión aceptando y superando las dificultades, importante semilla para perfeccionar su vocación militar, imprescindible en esta profesión u "oficio", como gusta decir a los clásicos. Está claro que las experiencias y los resultados de estos primeros cursos proporcionarán las pautas para hacer los ajustes precisos para que el modelo integrado de doble titulación funcione mejor. Se partió de la plena confianza en los componentes de los centros militares y universitarios implicados. En el caso de los oficiales, la Academia General Militar, la Escuela Naval Militar y la Academia General del Aire, son centros de excelencia, con una experiencia muy amplia, que están sabiendo articular los diferentes elementos del modelo de forma cada vez más eficiente, respondiendo a una apuesta de futuro, en la que están implicados tanto los Ejércitos de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, como el propio Ministerio de Defensa, desde donde se han organizado e impulsando los dos modelos.
El I+D+i y el Observatorio Tecnológico de Defensa Para introducir el estado actual de la I+D+i de defensa, se debe resaltar que durante la mayor parte del siglo pasado, los diferentes ministerios de defensa y en especial el de Estados Unidos, por medio de sus adquisiciones y del I+D, fueron promotores y desarrolladores de muchas de las tecnologías de base presentes hoy en día. Así, en los últimos 100 años, es fácil observar que la necesidad de capacitación tecnológica para hacer frente a los conflictos bélicos del pasado siglo XX fue fuente de numerosas transferencias tecnológicas a la sociedad civil. Ejemplos de estas transferencias son el radar, el sonar, la energía nuclear, las tecnologías aeroespaciales, el microondas, la transmisión por ordenador, la fibra óptica, etc. De esta manera, el entorno tecnológico estaba liderado por el sector de defensa, y las necesidades de adaptación a nuevos entornos tecnológicos estaban motivadas por la superación o anulación de los sistemas tecnológicos de defensa de otros países. Esta tendencia se mantuvo hasta la década de los 70 como consecuencia de los elevados presupuestos de I+D en los ministerios de defensa occidentales. Esta realidad se transformó durante las últimas tres décadas del siglo XX, a raíz de los cambios acontecidos en los contextos social y el tecnológico-industrial, disminuyendo esta transferencia hacia la sociedad civil, con exitosas excepciones como el GPS e Internet, complementándose con la transferencia en sentido contrario, de civil hacia defensa, fruto de los importantes desarrollos en las áreas de electrónica y tecnologías de la información. Ya en los años 90 se vuelven más acusadas las tendencias en ambos sentidos y con el fin de la guerra fría los presupuestos de I+D de defensa comienzan a disminuir, siendo cada vez más escasas las transferencias tecnológicas hacia el mundo civil. En cambio, en sentido contrario, numerosas tecnologías desarrolladas en el mundo civil inundan los sistemas, desarrollos, adaptaciones y aplicaciones hacia la defensa. Esta evolución (figura 1) en las transferencias tecnológicas entre el mundo civil y de defensa evidencia que, desde al menos dos décadas, los ministerios de defensa no lideran la revolución tecnológica, salvo excepciones, siendo esta liderada por la dinámica de los desarrollos tecnológicos en la sociedad civil. Además, a este panorama tecnológico se suma el contexto actual de defensa, donde distintos retos como la emergencia de las amenazas asimétricas está imponiendo desarrollos rápidos y flexibles a los nuevos sistemas. En este contexto parece más que probable que en los próximos 20 años el I+D de defensa no va a ser fuente de tecnologías de base, sino que ligado al I+D civil será fuente de avances incrementales de tecnologías desarrolladas por esta. La velocidad del cambio tecnológico y el hecho de que no esté promovido directamente por el sector de defensa dificultarán la incorporación de los resultados obtenidos y el control de la tecnología, tanto en términos de oportunidad como de amenaza. Además, el enorme volumen de información que se genera desafía las estructuras de gestión del conocimiento dificultando el análisis de las potenciales aplicaciones y usos militares. Evolución de las transferencias tecnológicas entre el mundo civil y de defensa [12] No cabe duda de la necesidad de adaptación a un entorno cada vez más tecnológico, ya que los ministerios de defensa son por naturaleza grandes consumidores de tecnología, por lo que hay que fortalecer mecanismos para la incorporación del conocimiento científico-tecnológico en sus sistemas, lo que significa desarrollar sinergias entre aplicaciones de seguridad civiles y militares. En esta incorporación al nuevo entorno, destacan el incremento de la innovación tecnológica en defensa y la creciente internacionalización de las actividades de I+D. Lo que siempre ha distinguido a la I+D civil de la militar es precisamente que esta es eminentemente finalista, no puede limitarse a generar conocimiento. Prueba de ello es que España exporta en gran medida alta tecnología militar y las casi mil empresas del sector con firmas como Navantia, Indra, GD-Santa Bárbara, GMV, EADS-CASA, Sener... sostienen unos 20.000 empleos directos y el triple de indirectos, facturando aproximadamente unos 3.600 millones de euros anuales de los que el 40% procede de la exportación a Europa. Los números muestran que los consorcios vinculados a Defensa son uno de los pilares más fuertes de la economía nacional. El Real Decreto 454/2012, de 5 de marzo, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de Defensa, establece en su artículo 3.1 que a la Secretaría de Estado de Defensa le corresponden, además de las competencias que le encomienda el artículo 14 de la Ley 6/1997, de 14 de abril, la dirección, impulso y gestión de las políticas de armamento y material, investigación, desarrollo e innovación, industrial, económica, de infraestructura, medioambiental y de los sistemas, tecnologías y seguridad de la información en el ámbito de la defensa. En el artículo 4.1 y 4.2 determina las competencias, dentro de esa Secretaría de Estado, de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) y en el apartado 2.g indica que es competencia de su Subdirección General de Tecnología e Innovación (SDGTECIN) el proponer y dirigir los planes y programas de investigación y desarrollo de sistemas de armas y equipos de interés para la defensa nacional, en coordinación con los organismos nacionales e internacionales competentes en este ámbito. A su vez, el citado Real Decreto establece las adscripciones de los Organismos Autónomos "Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial Esteban Terradas" (INTA) y "Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo" (CEHIPAR) que junto con el Instituto Tecnológico de la Marañosa (ITM) son los principales organismos ejecutores de Investigación y Tecnología (I+D) del Ministerio. Es de resaltar como característica diferencial que los aproximadamente 75 programas anuales de I+D+i que pone en marcha la SDGTECIN [8], tienen un origen muy distinto; desde las necesidades operativas manifestadas por los Cuarteles Generales o el Estado Mayor Conjunto (EMACON), los promovidos por la Secretaría de Estado o la propia DGAM, los programas de los diversos Centros de Defensa, los de cooperación internacional multilateral o los promovidos por agencias internacionales. La DGAM por medio de la SDGTECIN estableció en el año 2003 el Sistema de Observación y Prospectiva Tecnológica (SOPT). La finalidad principal de este sistema consiste en que el Ministerio disponga de criterio técnico en la totalidad de sus áreas tecnológicas de interés, fortaleciendo los mecanismos de vigilancia y priorización tecnológica para identificar los avances y áreas tecnológicas de interés. La creación del SOPT viene avalada por la toma de decisiones similares dentro del entorno de defensa donde España se enmarca. Países como Reino Unido [6] [7], Francia y Alemania disponen de unidades o departamentos con fines similares al SOPT. Incluso a nivel transnacional se han creado unidades de vigilancia y priorización tecnológica, siendo la EDA [1] [2] y la OTAN [10] las dos más representativas. Desde el punto de vista de la tecnología, el sector de la defensa se enfrenta al desafío impuesto por la evolución del entorno, tanto en lo que respecta al avance tecnológico como en la aplicación de estos avances. Solo mediante su adaptación al entorno de defensa, el Ministerio podrá cumplir con sus objetivos optimizando los recursos existentes. Esta adaptación tiene como uno de sus principales retos la identificación de las tecnologías emergentes con gran potencial disruptivo [4]. El problema de la inversión en tecnologías emergentes es el enorme número de ellas que en una primera etapa de desarrollo resultan prometedoras y si hay un factor que las caracteriza, es que según avanza su desarrollo, su evolución es impredecible. Para la selección de estas tecnologías el SOPT utiliza una serie de herramientas como la vigilancia, prospectiva, priorización o evaluación tecnológica. De esta forma es posible disponer del criterio técnico necesario para la toma de decisiones. La vigilancia tecnológica es una herramienta fundamental para no perderse ante la rapidez del avance tecnológico y es especialmente relevante por constituir la base sobre la que se asientan las actividades de apoyo a la decisión. Además, la vigilancia que se realiza en el SOPT tiene el objetivo de identificar iniciativas e información para su posible apoyo a programas de I+D. Para determinar el estado del arte tecnológico actual, el SOPT realiza un análisis sistemático de fuentes de información y colabora con organizaciones similares, tanto en el ámbito nacional como internacional. Cabe destacar la participación activa en los principales foros de carácter militar como son la EDA (Agencia Europea de Defensa), la STO (Science and Technology Organization) de la OTAN y la LOI EDIR FA (Letter of Intent for the European Defence Industrial Restructuration Framework Agreement). Para apoyar la toma de decisiones, en el proceso de planeamiento a medio y largo plazo de actividades de I+D, el SOPT estima los avances tecnológicos a medio y largo plazo, a través del desarrollo de ejercicios periódicos con participación de expertos, centros de investigación, industria y universidades, donde se recopila información de tendencias, avances y retos tecnológicos para orientar los esfuerzos futuros, prestando especial atención a la identificación de aquellos factores que originan innovaciones o que la producirán en los próximos años, tanto en el ámbito de la sociedad civil como en el de la defensa. Para cubrir un amplio espectro tecnológico, el SOPT se estructura en Observatorios Tecnológicos, uno por área tecnológica de interés (figura 3), aunque su número está en continua evolución, en sintonía con el dinamismo del entorno tecnológico. Otro factor que aporta valor añadido, es que en cada uno de ellos participan expertos tanto de la DGAM como del resto de la Administración, universidad y empresas. La participación de estos colaboradores, tanto propios como externos, se considera imprescindible para obtener una visión tecnológica lo más global y acertada posible. Sistema de Observación y Prospectiva tecnológica Planeamiento estratégico de la defensa A través de la vigilancia tecnológica se obtiene un conocimiento del estado del arte de las tecnologías con el objeto de realizar mejores inversiones. Este conocimiento capacita al SOPT para evaluar tecnológicamente las propuestas de I+D que se reciben en la SDGTECIN y que están asociadas al proceso general de obtención de armamento, al fomento del I+D proveniente de foros internacionales o de iniciativas nacionales como el Programa nacional COINCIDENTE, obteniendo al final de cada año la evaluación de más de un centenar de propuestas, que además de contar con criterios puramente tecnológicos, se realiza en base a las necesidades o requisitos planteados por los usuarios de los futuros sistemas, intentando encontrar la posible aplicación dual de las tecnologías seleccionadas y primando las tecnologías emergentes más prometedoras. Estas tecnologías emergentes se obtienen tras realizar una priorización de todas las identificadas, optimizando el empleo de los recursos mediante el análisis de los avances tecnológicos, oportunidades y las potenciales amenazas, promoviendo su incorporación en las áreas comunes con defensa (seguridad, TICS, transporte aéreo, espacio...). Además, se apoyan los compromisos establecidos en la política europea de I+D con el fin de incrementar el nivel de inversión conjunta y mejorar el retorno de las inversiones, enfocando las inversiones en I+D europeas hacia áreas de nuestro interés. Web Estrategia de Tecnología e Innovación para la defensa (ETID) La priorización tecnológica es una base sobre la que se asienta la planificación de inversiones en materia de I+D y la obtención de material. En este ámbito, el SOPT apoya el Planeamiento de la Defensa en los aspectos tecnológicos del Planeamiento de Recursos Materiales, y más específicamente, del Plan Director de Armamento y Material (PDAM). Este Plan recoge por un lado las necesidades a largo plazo, para las que el SOPT identifica las tecnologías prioritarias para orientar las inversiones. Por otro lado, el Plan también recoge la Política de Armamento y Material a medio plazo, que incluye la política de I+D. De este Plan, se identifican las actuaciones de I+D concretas, a través de las líneas tecnológicas que contribuyen al logro de las capacidades militares identificadas. En este marco de planeamiento, se publicó en 2010 desde la SDGTECIN, la Estrategia de Tecnología e Innovación para la Defensa (ETID), una estrategia para la obtención de las tecnologías necesarias que permitan desarrollar los sistemas que demandan las capacidades definidas en el planeamiento militar. Con ella se establece una nueva herramienta que ayuda a desarrollar las líneas tecnológicas prioritarias y a organizar la gestión de las actividades de I+D de defensa de un modo más eficiente, potenciando su situación dentro del marco general de la innovación nacional y constituyendo una referencia pública que facilita la coordinación de las actividades de investigación tecnológica e innovación del Ministerio. De cara al sector industrial, la ETID es una referencia que facilita qué tecnologías y desarrollos de investigación e innovación son necesarios, pudiendo la industria alinear sus actividades hacia estas necesidades. Para destacar la voluntad integradora de esta estrategia, se dispone de una página web [URL] y se han llevado a cabo una serie de jornadas sectoriales con la industria donde todos los interesados formularon sus observaciones y comentarios libremente a través de foros y cuestionarios para su análisis posterior. Es importante resaltar que para que este entorno defensa-civil interaccione y se beneficie de las actividades realizadas por el SOPT, la información que se recaba, además de servir para el asesoramiento técnico a la DGAM, se difunde mediante varios mecanismos, como conferencias o publicaciones, siendo uno de los más representativos el Boletín de Observación Tecnológica en Defensa, actualmente de carácter trimestral y que se puede descargar directamente en la página web de la DGAM o de la página web de la ETID. En relación a la evolución de aplicación de la tecnología, hay que considerar que la evolución de los contextos legales, sociales, tecnológicos y medioambientales contribuyen a incrementar la complejidad de los posibles conflictos, como por ejemplo los ciber-ataques que recibió Estonia bloqueando administrativamente el país o los recientes secuestros de nuestros intereses pesqueros. Todo esto tiene una implicación importante en el direccionamiento de la I+D del Ministerio, destacando la incorporación de nuevos roles de las FAS, que aprovechan su inherente disponibilidad y capacidad para intervenir y ser la "primera línea de actuación" en desastres naturales, contingencias civiles de especial seriedad o en misiones con entornos donde existen fuerzas de carácter paramilitar. Los escenarios estratégicos, desde el final de la guerra fría, se han ido sesgando desde unas situaciones estáticas caracterizadas por amenazas definidas por sistemas de armas hacia unos escenarios en continuo cambio, donde las amenazas están más dictadas por planteamientos asimétricos en los que no existen campos de batalla definidos, donde esta amenaza exige una adaptación continua y rápida. La diferencia es que la capacidad no se construye alrededor de un sistema concreto sino alrededor de una necesidad actual o previsible, que deriva en sistemas más interoperables y sostenibles. El entorno estratégico también está marcado por los cambios sociales, apostando por la inteligencia frente a la energía cinética, por los entornos integrados en redes, sistemas para proteger a la fuerza (blindajes, perturbadores, etc.), sistemas autónomos (aéreos, terrestres y marítimos) y muchas otras tecnologías que aumentan la interoperabilidad y precisión. Las operaciones de las FAS exigen una mayor inversión por soldado en adiestramiento, equipamiento, capacitación y factores humanos. La I+D debe contribuir a capacitar a estos soldados con tecnologías, como por ejemplo herramientas para la simulación o para recibir información en tiempo real sobre la situación en un escenario. La ingeniería de sistemas, el ciclo de vida de las tecnologías y el uso de arquitecturas abiertas son elementos típicos de la innovación tecnológica en defensa. Así, la innovación en plataformas y sistemas de defensa pasa por incrementar las capacidades en la ingeniería de sistemas, en aspectos como la integración de tecnologías o en sistemas para dar respuesta a las capacidades. Se diseñan los sistemas pensando en la flexibilidad, así como teniendo en cuenta la posibilidad de evolución que permita la incorporación de tecnologías, especialmente en aquellas áreas donde la dinámica de cambio es muy rápida. El uso de arquitecturas y estructuras modulares con interfaces definidos y abiertos, favorecen esta incorporación y permiten desarrollos incrementales. En el proceso de integración europeo, la necesidad de constituir un mercado europeo unido frente al exterior y la evolución del marco regulador, configuran un entorno cada vez más competitivo. La esencia de este cambio radica en reconocer que una base tecnológica industrial de defensa y seguridad adecuada no se puede sostener exclusivamente desde el punto de vista nacional, con lo que se necesita potenciar su proyección a nivel europeo y obtener más que la suma de cada una de las partes nacionales. Esta proyección implica la necesidad de mejorar la competitividad de la base tecnológica e industrial nacional, y el desarrollo de sistemas comunes a partir de proyectos de I+D en colaboración conforme a necesidades de interoperabilidad y a requisitos armonizados. En la actualidad existen diferentes organizaciones para la proyección internacional de la base tecnológica industrial nacional, que sirven de base para el fomento de su competitividad y excelencia, de entre las que destacan por su importancia la Agencia Europea de Defensa (EDA) y la Organización de Investigación Tecnológica (STO) de la OTAN. La STO, (Science & Technology Organization) de la OTAN se estructura en foros o paneles de carácter científico-tecnológico, para la generación e intercambio de conocimiento técnico en las áreas de interés para la OTAN. En estos paneles participan expertos técnicos y científicos de alto nivel de la industria, la comunidad científica o de los Ministerios de Defensa de las naciones miembros. Las tecnologías quedan encuadradas en los siguientes Paneles: Tecnología Aplicada a Vehículos (AVT), Factores Humanos y Medicina (HFM), Tecnología de Sistemas de la Información (IST) [3], Sistemas, Análisis y Estudios (SAS), Conceptos de Sistemas e Integración (SCI), Tecnología de Sensores y Electrónica (SET) y Grupo de Modelado y Simulación (NWSG). De manera general, las actividades de la STO suponen una excelente vía para la capacitación a medio/largo plazo de las entidades participantes, proporcionándoles experiencia para formar parte en otros programas relacionados tanto a nivel nacional como internacional. Mediante su participación, las entidades mejoran su comprensión de las necesidades de defensa y de los condicionantes para la aplicación de sus capacidades tecnológicas. Por otro lado, establecen redes de contacto con otras entidades nacionales e internacionales, que pueden ser de utilidad a la hora de formar consorcios para la presentación de propuestas. Para la participación en cualquiera de estas actividades, los interesados deben acudir a la Subdirección General de Tecnología e Innovación (SDGTECIN) de la Dirección General de Armamento y Material (DGAM) del Ministerio de Defensa, donde se encuentra el coordinador nacional de la STO. Además, los simposios que organizan los distintos paneles de la STO, normalmente cada seis meses, son una excelente oportunidad para presentar productos y desarrollos de I+D+i al poder exponerse a todos los países de la OTAN y ser un magnífico escaparate hacia las Fuerzas Armadas (FAS) de todos ellos. La Unión Europea (UE) tiene una dimensión en materia de seguridad y defensa cada día más creciente, un ejemplo de esto es la firma por todos los países miembros del Tratado de Lisboa que recoge, con su entrada en vigor el 1 de diciembre de 2009, que Europa debe afrontar la problemática de las nuevas amenazas para su seguridad. En esa misma línea política en el año 2004 creó la Agencia Europea de Defensa (EDA), con dependencia directa del Consejo de la Unión Europea (UE) y con la misión de apoyar a los Estados Miembros y al Consejo en su esfuerzo por mejorar las capacidades europeas de defensa en el ámbito de la gestión de situaciones de crisis y apoyar la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD), centrándose en: - Desarrollo de las Capacidades necesarias para cumplir la PESD. - Fomento de la Investigación y Tecnología (I+T) de Defensa en colaboración, para fortalecer las capacidades y la tecnología europea. - Fomento de la Cooperación en Armamento, tanto en su desarrollo como en su adquisición. - Fortalecimiento del Mercado Europeo de Equipos de Defensa (EDEM) y de la Base Industrial y Tecnológica de Defensa (EDTIB). (Dirección de Industria y Mercado). Proceso de generación de proyectos en la EDA Hoy la EDA es referencia en los asuntos de defensa para cualquier instancia política o industrial y no solo en la UE. Para conseguir sus objetivos, la EDA ha aprobado en los últimos años una serie de estrategias [11] conectadas entre sí, como las herramientas que le permitirán alcan­zar los objetivos de mejora de las capacidades de defensa de Europa, tanto en el ámbito de la gestión de situa­ciones de crisis como en apoyo de la Política Europea de Seguridad y Defensa (PESD). La estrategia que se refiere al I+D, es la European Defence Research and Technology (EDRT) que desarrolla la colaboración en investigación aplicada y los demostradores tecnológicos que proporcionen las tecnologías para el desarrollo de capacidades militares. Como se ha visto, el amplio espectro de sus cometidos que van desde las capacidades hasta los aspectos industriales y de mercado, exigen un enorme esfuerzo de coordinación entre los distintos Ministerios de Defensa [5] europeos. Esto es especialmente relevante en la Dirección de I+D, que promueve y coordina la realización de actividades y proyectos de investigación en apoyo a las capacidades. Dentro de esta Dirección existen diferentes procesos de generación de proyectos, dependiendo del origen de la iniciativa de I+D: Los procesos "TOP DOWN" son la base de los proyectos generados por los estados miembros participantes (pMS) de la EDA para tratar una carencia identificada en capacidades o una prioridad establecida por la Agencia o por un grupo de pMS. Dentro de este sistema de generación de proyectos, se encuentran: - Proyectos financiados por la propia EDA: Se financian a partir del presupuesto operativo de la EDA y obedecen a intereses identificados por la Agencia. El contrato lo gestiona la EDA y todos los países miembros (pMS) obtienen información del proyecto. - Proyectos Ad Hoc de Categoría A: La EDA o varios países miembros proponen estos proyectos para participación general en base a consorcios internacionales, de modo administrativamente similar a los Programas Marco de la Comisión Europea. El modelo de gestión empleado hasta ahora se conoce como Joint Investment Programme (JIP). Y fruto de él han sido los dos puestos en marcha hasta ahora, el de protección a la fuerza (JIP-FP) y el de tecnologías disruptivas (JIP- ICET) [15]. Los proyectos "BOTTOM UP" o Categoría B son los proyectos propuestos por los coordinadores nacionales, promovidos por expertos gubernamentales o no gubernamentales (industria, centros de investigación, universidad, etc.) y aprobados por un número de pMS, de acuerdo a su propio modelo de gestión. Además de los anteriores, la EDA también lanza un tipo mixto de programa como el JIP-UMS [13] (European Unmanned Maritime Systems), donde este proyecto de categoría A engloba a su vez, varios de categoría B. Estructura de las CapTechs Todos estos proyectos son coordinados por los grupos de expertos de la Dirección de I+D la EDA denominados CapTechs (Capability Technologies) [9], verdaderos núcleos generadores de actividades de I+D, cuyo objetivo es fomentar la cooperación mediante la búsqueda de propuestas, intercambio de información y puesta en marcha de proyectos de I+D y seguimiento de los mismos. Actualmente la EDA cuenta con doce CapTechs (figura 7) encuadrados en tres dominios de capacidades: Conocimiento IAP, Combate GEM y Maniobra ESM. Cada una de las CapTechs se ajusta a unas determinadas tecnologías y taxonomías. Estas doce CapTechs se denominan: IAP1 Componentes, IAP2 Sistemas de Sensores RF y Procesamiento de Señales, IAP3 Sistemas de Sensores Ópticos y Procesamiento de Señales, IAP4 CIS y Redes, GEM1 Materiales y Estructuras, GEM2 Energía, Misiles y Municiones, GEM3 Sistemas Terrestres, GEM4 Guiado y Control, ESM1 Sistemas Navales, ESM2 Sistemas Aéreos, ESM3 Sistemas de Sistemas, Espacio, Simulación y Experimentación y ESM4 Factor Humano y Protección CBR. En ellas hay dos grupos de expertos; los gubernamentales (Coordinador Nacional (CNC) y Expertos Gubernamentales (CGEs)) y los no gubernamentales (CnGEs) que proceden de las distintas industrias, centros de investigación, universidades, etc. Inversión europea en proyectos de la EDA La iniciativa de tomar parte en los trabajos de un CapTech es libre, solo es necesario darse de alta en la Web de la EDA, si bien se recomienda establecer contacto con el CNC para conocer los intereses nacionales. Una activa participación en la CapTech debe contar con propuestas de estudios y proyectos de I+D de interés gobierno-empresa. La participación reporta el beneficio de pertenecer a una red de expertos europeos muy cualificada; la relación y comunicación con las entidades más representativas en el área tecnológica seleccionada; etc. Así, para la industria, centros de investigación o universidades la EDA ofrece la participación en proyectos de I+D internacionales, además de la posibilidad de formar consorcios con otras entidades de primer orden, el aumento del nivel de su base tecnológica y, en esencia, de su competitividad. Pero la EDA no solo promueve proyectos, sino que también actúa como agencia interlocutora en muchos de los contratos de defensa. Esta labor, dirigida desde la Dirección de Industria y Mercado, se realiza por medio del tablón de anuncios de oportunidades de contratos en defensa europea, Electronic Bulletin Board (EBB). Se trata de un portal de libre acceso a través de Internet [URL] que facilita la información a las empresas del sector de defensa, tanto de aquellas de gran tamaño como pequeñas y medianas empresas, con el objetivo de ayudarlas a aprovechar las oportunidades comerciales transfronterizas de adquisición en defensa. A dicha información se accede a través de "Procurement" en la web pública de la EDA. La vocación de interlocución y conocimiento de la base tecnológica industrial es inherente a la esencia de este Sistema, y por lo tanto su predisposición a apoyar a esta base para la aplicación de sus capacidades para los intereses de defensa. El SOPT evalúa propuestas tecnológicas de universidades y empresas y supone una excelente puerta de entrada para su difusión en defensa. Además, está al tanto de las posibilidades de las nuevas líneas tecnológicas para trasladar estas posibilidades y conocer el impacto al planeamiento de defensa en armamento y material, tanto en programas de I+D como en adquisición, asegurando que los futuros sistemas de defensa cuenten con la mayor ventaja tecnológica posible para cumplir con sus compromisos, en un entorno que también está en constante cambio. Tanto las nuevas capacidades como la interoperabilidad son conceptos en los que la I+D+i tienen un papel fundamental que desempeñar. En este entorno de aplicación de las tecnologías se están produciendo unos cambios significativos y, entre estos, destacan dos: el incremento de la innovación tecnológica en defensa y la creciente internacionalización de las actividades de I+D, especialmente en aquellas más orientadas a la investigación tecnológica que al desarrollo de sistemas. La base tecnológica industrial ha de adaptarse a las nuevas circunstancias en la generación de sistemas de defensa, aplicando los avances tecnológicos de manera rápida y flexible para hacer frente a una amenaza cambiante y reduciendo los costes con unos ciclos de vida cada vez más cortos. El artículo termina resaltando las actividades de I+D que se realizan en el ámbito internacional, fundamentalmente en la STO y en la EDA, que suponen una excelente plataforma para mantener la alta capacitación y aprovechar la competitividad de la base tecnológica industrial nacional.
La aportación de la defensa a la marca España En plena crisis económica se ha lanzado el proyecto "Marca España" como una política de estado para poner en valor el concepto de España y respaldar su proyección internacional. Bajo esta perspectiva la defensa tiene mucho que aportar a este reconocimiento internacional. En el artículo se exponen tres aspectos, donde España ejerce una gran influencia en el exterior, en términos de reputación, innovación y compromiso: la incorporación de la mujer a las FAS, las misiones en el exterior y la industria de defensa. En plena época de crisis mundial, en la que España está inmersa sufriendo sus duras consecuencias, es necesario levantar la vista y mirar al exterior para ver qué oportunidades se nos ofrecen fuera de nuestras fronteras que puedan contribuir a nuestro desarrollo económico. La aparición de potencias emergentes abre nuevos mercados con grandes posibilidades para la expansión internacional de muestras empresas. Uno de los pilares sobre los que debe sustentarse la recuperación de nuestro país debe estar constituido por alcanzar una reputación y ganarse la confianza en un mundo complejo y globalizado y que cambia a una velocidad de vértigo. En este contexto, España necesita proyectar una imagen que vaya mucho más allá de la promoción turística de sol, playa y gastronomía que, si bien es muy importante pues supone un motor de crecimiento para la economía nacional, ya es bien conocida fuera de nuestras fronteras. La imagen debe trasmitir modernidad, seriedad, compromiso con sus socios y aliados, profesionalidad e innovación tecnológica, todo ello sin olvidar nuestra esencia cultural e histórica. Bajo esta perspectiva, se ha lanzado el proyecto "Marca España" como una política de estado para poner en valor el concepto de España. Llevar a cabo esta tarea no es fácil. Como en cualquier lanzamiento de una marca, es necesario definir los atributos y su posicionamiento en el mercado de un producto que es intangible, único en concepto pero compuesto de múltiples factores, con un ciclo de vida en la que la fase de declive no debe producirse nunca. El mercado donde se lanza la marca está caracterizado por ser altamente competitivo en donde alcanzar una posición estratégica es una tarea, si no es imposible, si muy complicada. Se trata de ofrecer y de atraer, de vender pero a la vez ser considerado un buen cliente. Son muchos los elementos que contribuyen a la marca España: económicos, políticos, culturales, tecnológicos, sociales y deportivos. Todos y cada uno de ellos pueden contribuir a promocionar nuestro país. En la presentación del portal creado a tal fin [URL] ) lo especifica con bastante claridad: "Una buena imagen-país es un activo que sirve para respaldar la posición internacional de un Estado política, económica, cultural, social, científica y tecnológicamente". Una vez centrada la necesidad de realizar esta promoción, hay que establecer los elementos que pueden ser más eficaces para conseguir el objetivo. Entre ellos, y teniendo en cuenta la temática de este número, habría que destacar los que hacen referencia a las Fuerzas Armadas, como institución encargada de la defensa nacional y del mantenimiento del compromiso de España con la paz y la seguridad internacional dentro de las organizaciones internacionales de las que forma parte. LA DEFENSA COMO PROMOCIÓN DE LA MARCA ESPAÑA Las nuevas amenazas a la seguridad a nuestra seguridad y el compromiso con nuestros socios y aliados han propiciado que, a lo largo de las últimas décadas, las Fuerzas Armadas españolas se hayan visto sometidas a unos cambios, tanto en su organización como en sus funciones, necesarios para afrontar los nuevos retos dentro y fuera de nuestras fronteras. Según el IX Estudio CIS sobre las Fuerzas Armadas y Sociedad, la población española considera que la misión principal de las Fuerzas Armadas es garantizar la soberanía y la integridad territorial y que además su actuación contribuye en gran medida al prestigio internacional de un país1. Por otro lado, en el mismo estudio se recoge que alrededor de un 80% de la población española aprueba mayoritariamente la participación de las FAS en el exterior. Esta cifra permanece casi invariable si se compara con los resultados de años anteriores, lo que demuestra que la sociedad ya se ha acostumbrado a la proyección exterior de nuestras FAS. Volviendo al planteamiento inicial de poner en valor la imagen España, es justo reconocer cómo esta acción de las FAS, dentro y fuera de nuestras fronteras, proyecta una imagen que aporta seriedad, fiabilidad, modernidad y compromiso con la comunidad internacional. Si hubiera que seleccionar una institución en España en la que se han producido más cambios y que mejor ha sabido digerirlos para adaptarse a las circunstancias actuales, una candidatura seria, sería es sin duda, la de las Fuerzas Armadas. A continuación se detallaran algunos ejemplos, que merece la pena destacar, para poner de manifiesto cómo las Fuerzas Armas y la defensa contribuyen a la promoción de la marca España en el exterior. LA INCORPORACIÓN DE LA MUJER A LAS FAS COMO MODELO DE INTEGRACIÓN La incorporación de la mujer en las FAS en España ha sido un proceso que se podría clasificar como tardío en el tiempo ya que se inició en 1988 pero muy rápido en su progresión. En poco más de una década, se ha conseguido establecer una legislación escalonada que ha permitido alcanzar la total igualdad a todos los niveles. Desde 1999, la mujer tiene libre acceso a cualquier escala y a cualquier puesto, incluido los de combate y los submarinos. Para valorar este progreso, simplemente basta aportar dos datos: en EEUU la prohibición de acceso de la mujer a los submarinos terminó en 2010 y en Gran Bretaña en 2012. Recientemente, EEUU ha anunciado también el levantamiento de la prohibición que tenía la mujer militar para acceder a puestos de combate2. El modelo establecido en España puede considerarse todo un ejemplo a seguir por otros países. No se impusieron cuotas, ni cuerpos especiales para las mujeres, ni pruebas diferentes para el acceso a la profesión militar. A fecha de hoy, la integración es todo un hecho: un 12% de los efectivos de nuestras FAS son mujeres. Junto con Francia, en donde el porcentaje asciende al 15%, son los dos países con un mayor número de mujeres militares a nivel europeo. Cabe mencionar que, por ejemplo, en Italia, tal presencia es de sólo el 3%. Aparte de haber sido un modelo de integración ejemplar, hay otro aspecto que merece la pena resaltar por su relevancia y es el gran valor que las mujeres militares españolas han aportado a las misiones internacionales. En este sentido la participación se sitúa muy por encima de la media europea, con un 9% frente al 4% en Europa3. La resolución 1325 de la ONU "mujer, paz y seguridad" promueve la participación de mujeres militares para afrontar las cuestiones de generó en los conflictos en todas sus vertientes. Desde el punto de vista militar es necesario introducir la perspectiva de género en todas las fases de la operación: planeamiento, ejecución y desarrollo. Los factores culturales y religiosos presentes en muchas zonas en donde se encuentran desplegadas nuestras FAS, hacen que el éxito de la misión dependa, en gran medida del acercamiento a la población civil como forma de ganarse la confianza. No hay mejor ejemplo, que el de Afganistán, en donde para la mujer afgana está prohibido entablar cualquier tipo de comunicación con un hombre que no está incluido dentro de su ámbito familiar, lo que incluye incluso, la atención médica. La participación de la mujer militar española en misiones como la de ISAF (International Security Assisstance Force) en Afganistán se ha convertido en uno de los elementos clave en términos de eficacia4. La posibilidad de interaccionar con mujeres afganas ha supuesto importantes avances en la labor de los PRT (Provincial Reconstruction Teams) además de la obtención de información que ha redundado en una mayor seguridad de las tropas en tareas de contrainsurgencia. Además, España está desarrollando un programa encuadrado dentro de los "Female Engagement team (FET)" siguiendo el ejemplo de EEUU y Canadá. Estos grupos están formados exclusivamente por mujeres militares destinados a establecer contacto con la población local para organizar proyectos de desarrollo educativo y sanitario. Dentro de Europa, Holanda y España son, en la actualidad líderes en formación de asesores en esta materia tal y como quedó demostrado en el I Curso Internacional de Asesoría de género que tuvo lugar en Madrid en junio de 2012. Esta experiencia y el interés mostrado van a conducir a España a tener una participación muy activa en el establecimiento de una doctrina uniforme a todos los aliados relativa a la cuestión de género en las misiones en el exterior que está siendo impulsada por la OTAN. LA PARTICIPACIÓN DE LAS FAS EN MISIONES EN EL EXTERIOR La participación militar española en misiones internacionales comenzó en 1989. Desde entonces más de 133000 soldados españoles han sido desplegados en el exterior con un balance en víctimas de 167 muertos (36 por acción hostil y 131 por accidentes o enfermedad)5. Esta participación forma parte del compromiso de España con la paz y la legalidad internacional. Así, en el artículo 5 de la Ley de Defensa Nacional/2005 establece que "las fuerzas armadas contribuyen militarmente a la seguridad y defensa de España y de sus aliados, en el marco de las organizaciones internacionales de las que España forma parte, así como al mantenimiento de la paz, la estabilidad y la ayuda humanitaria". Por otro lado, y en el artículo 19 de la misma ley hace referencia a las condiciones que se deben dar para las FAS emprendan una misión en el exterior. Que se realicen por petición expresa del Gobierno del Estado en cuyo territorio se desarrollen o estén autorizadas en Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o acordadas, en su caso, por organizaciones internacionales de las que España forme parte, particularmente la Unión Europea o la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en el marco de sus respectivas competencias. b.Que cumplan con los fines defensivos, humanitarios, de estabilización o de mantenimiento y preservación de la paz, previstos y ordenados por las mencionadas organizaciones. Que sean conformes con la Carta de las Naciones Unidas y que no contradigan o vulneren los principios del derecho internacional convencional que España ha incorporado a su ordenamiento, de conformidad con el artículo 96.1 de la Constitución. El cumplimiento de estas condiciones supone para España asumir el ejercicio de un compromiso colectivo internacional. No cabe desvincular la participación de nuestras FAS en misiones internacionales de una acción de política exterior de nuestro país. España debe demostrar que es un socio fiable, responsable y comprometido con la seguridad global en donde las amenazas cada vez son más inciertas y es prácticamente imposible que ninguna nación las pueda abordar en solitario. Hacer balance de la participación española en el exterior, es poner de manifiesto el excelente papel desempeñado y reconocido internacionalmente por nuestro militares. Y qué mejor ejemplo que el renombramiento de la Plaza Hit como Plaza España en Mostar en reconocimiento de la labor realizado por las tropas españolas en la misión de Bosnia-Herzegovina. Según palabras de la ex embajadora Bosnia el día de la inauguración celebrada el 3 de abril de 2012, la justificación del nuevo nombre de la Plaza se debe a que "La población de Mostar aprecia el sacrifico, esfuerzo y respeto que los soldados españoles demostraron durante la época más dura que vivimos. Por ello todos nos pusimos de acuerdo, justo después del conflicto para poner el nombre de "Plaza de España" a ese lugar de conflicto. Es la plaza más bonita y la plaza mayor de Mostar. Algo que siempre nos unirá como hermanos a los ciudadanos de Mostar, España y Bosnia Herzegovina". En relación a las misiones en 2013, ha habido presencia militar en los siguientes escenarios: La participación en estas misiones, ha supuesto para España tener un reconocimiento internacional. En lo que se refiere a la misión en Afganistán, un motivo de orgullo lo encontramos en la labor que se está realizando en la provincia de Badghis, que junto con Herat son las dos provincias en donde se encontraban desplegados los militares españoles. En Badghis es donde se ha registrado el mayor número de reinserciones de insurgentes con un total de 1395. Además, el traspaso de la responsabilidad de la seguridad de la zona a las fuerzas afganas se ha realizado conforme al calendario previsto. A este cumplimiento de objetivos hay que añadir la finalización del tramo correspondiente a la ruta Lithium y que está bajo la seguridad de tropas españolas entre las poblaciones de Qala-i-Naw y Mangan. La ruta Lithium, también es conocida como "ruta de la luz", tiene un alto valor estratégico ya que con ella se pretende unir Qala-i-Naw con la ciudad de Bala Murghab ciudad que se adentra en el valle de Murghab considerado como guarida de los talibanes y principal vía para traspasar opio a la vecino Turkmenistán. El tramo ejecutado por las tropas españolas, se ha realizado mediante el establecimiento de un equipo de reconstrucción provincial (PRT) que integra un componente civil y otro militar. El tramo de carretera cuya construcción era responsabilidad de España tiene una longitud de 107 Km y ha supuesto un coste de 3 millones de euros financiados por la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo). Concluida la parte española, la ruta quedará terminada cuando se realice el tramo norte a cargo de las tropas italianas. En el diseño del proceso de reconstrucción de Afganistán, el gobierno afgano ha puesto en marcha un "Plan de Infraestructuras Críticas" necesarias para el desarrollo del país. El plan contempla la finalización de una autopista circular, la conocida como "Ring Road" y la construcción de aeropuertos internacionales en Kabul, Kandahar, Herat y Maza–el-Sharif. En esta fase las empresas españolas del sector pueden encontrar una oportunidad para participar en la realización de los proyectos en unas condiciones de seguridad garantizadas por las autoridades afganas. Otro ejemplo, de lo que aportan las fuerzas armadas a la proyección de la imagen de España en el exterior, es la actuación española en la operación Atalanta. Esta operación, que se inició en 2008, es la primera misión aeronaval que realiza la UE y en ella, España está llevando a cabo una participación muy activa y exitosa. Junto con Francia son las dos naciones que aportan mayor número de naves, con dos y cuatro, respectivamente, les siguen Alemania, Portugal, Suecia y Países Bajos con un buque cada uno. España ha liderado en cuatro ocasiones el Mando de la Fuerza, la última de ellas finalizada en abril de 2013. En 2012 los ataques piratas se redujeron en un 80%.No obstante, y aunque se hable de éxito habrá que seguir protegiendo a los buques comerciales, y en concreto a los pesqueros. Dados los intereses nacionales de la zona, y a los recortes en el gasto militar que están llevando a cabo en Europa, se corre el riesgo de que la fuerza naval la constituyan cada vez menos países. Quizás entonces, España y Francia, los principales interesados, se queden como los dos actores protagonistas comprometidos con la seguridad de la navegación en el Océano Índico. Y no se podría concluir el apartado de misiones internacionales de nuestras FAS, sin menciona a la misión en el Líbano (UNIFIL). El contingente español se encuentra en repartido en dos sectores: el este del Líbano y la ciudad de Naqoura en la costa. En el sector este, los militares españoles ejercen su misión en colaboración con oficiales, suboficiales y soldados de Malasia, Nepal, India, Indonesia, Chin, Serbia y El Salvador. Diferentes, lenguas, culturas y religiones que no suponen ningún impedimento para que nuestros militares desarrollen sus actividades, entre las que se incluyen las denominadas CIMIC (Coordinación cívico-militar), como el desminado, apoyo sanitario, reconstrucción de infraestructuras y clases de español. El objetivo de las mismas es el establecimiento de vínculos con la población que repercute en la seguridad de los militares. En este sentido, hay que destacar el "Proyecto Cervantes" que consiste en la enseñanza del castellano a la población local. Son los propios militares los que hacen de profesores en su tiempo libre, apoyados por el material didáctico que cede el Instituto. Estos tres ejemplos: ISAF, ATALANTA y LÍBANO descritos someramente en este apartado constituyen una clara muestra de la proyección internacional de nuestras Fuerzas Armadas y de su claro papel como embajadoras de la Marca España. Su huella de participación está marcada por el compromiso, su profesionalidad, fiabilidad y su capacidad de entendimiento en un entorno internacional. LA INDUSTRIA DE DEFENSA Uno de los impulsos económicos que necesita nuestro país para salir de la crisis consiste en la externalización de nuestras empresas. Y la industria de defensa no es ajena a esta necesidad casi impuesta. Los continuos recortes en los gastos de Defensa que están realizando la mayoría de los países occidentales, está empujando a los gobiernos integrados en organizaciones, como la UE o la OTAN a estudiar políticas para compartir capacidades entre sus países miembros y desarrollar programas conjuntos. Dentro de Europa, el gasto en defensa se ha reducido entorno al 10% y comienzan a surgir propuestas para racionalizar el gasto sin perder capacidades defensivas. Así se habla del término "pooling and sharing" que consiste en establecer una defensa más eficiente mediante la colaboración en el desarrollo de programas bajo los auspicios de la PCSD (Política Común de Seguridad y Defensa), con el apoyo de la EDA (European Defence Agency) y la posibilidad de compartir capacidades entre los países miembros respetando siembre el principio de soberanía nacional. Esta tendencia pone de manifiesto que las empresas de defensa españolas tendrán que realizar esfuerzos para participar de forma activa en los proyectos que se desarrollen dentro de esos programas colaborativos y a lanzarse a la búsqueda de nuevos mercados emergentes. Y se habla de mercados emergentes, porque así como en la mayoría de los países europeos se ha reducido el gasto militar en un 10% como ya se ha señalado, en Asia y Oceanía aumentó un 3.3%, en Oriente Medio un 8.4 % y en América latina un 4.2%. Para la industria de defensa de España este cambio supone todo un reto. En primer lugar, porque el sector de la defensa ha gozado de un proteccionismo por parte del gobierno al considerarse un sector relacionado, en cierta medida, con la soberanía nacional lo que ha propiciado que el Ministerio de Defensa y las propias empresas hayan realizado grandes inversiones. Este apoyo recibido al desarrollo nacional de sistemas y tecnologías es difícil que encuentre un retorno económico en el mercado nacional. En segundo lugar, porque la competitividad de las empresas de defensa pasa por buscar nuevos modelos productivos en el exterior, y en tercer lugar, porque la apertura a nuevos mercados tiene que ir acompañada de un apoyo comercial ejercido por el propio gobierno en el marco de acuerdos bilaterales con otros organismos gubernamentales del país cliente. Pero estos retos, suponen a la vez, nuevas oportunidades de lanzar al exterior una industria de defensa española de elevado nivel tecnológico capaz de competir en los mercados internacionales y convertirse en uno de las principales vías de promoción de la "Marca España". Limitado el mercado interior y la posibilidad futura de avanzar hacia unas capacidades compartidas con nuestros socios y aliados, obliga a la industria nacional a aumentar su presencia internacional Durante las últimas décadas a la industria de defensa española ha alcanzado un nivel de capacitación e innovación tecnológica muy notable gracias a los programas que se han ido impulsando desde el Ministerio de Defensa. Pero la crisis económica y los recortes llevados a cabo por el Ministerio han provocado una contracción del mercado interior, que se sitúa en torno a 47 millones de euros en 2011 con respecto al 2010. Sin embargo, en el mismo periodo las exportaciones se han incrementado en torno al 6.8% (aproximadamente unos 252 millones de euros).Hay otro dato que merece la pena destacar como es la concentración empresarial del sector en el negocio internacional. El 90% de las ventas en 2011 se atribuyen a cinco empresas, EADS-CASA, NAVANTIA, AIRBUS MILITARY, INDRA SISTEMAS, e INDUSTRIA DE TURBOPROPULSORES. El 10% restante queda repartido entre 75 empresas. En cuanto a los sectores, el que mayor cifra de negocio obtuvo en 2011 fue el aeronáutico con unas ventas de 2889 millones de euros, seguido del naval con 553 millones de euros. El Ministerio de Defensa, tomando conciencia de la dificultad con la que se pueden encontrar nuestras grandes empresas de defensa para penetrar en otros mercados, ha decidido llevar a cabo una política de lanzamiento al exterior. La directiva de Defensa Nacional 2012 es clara a este respecto: "...la defensa de España exige el impulso de la industria nacional del sector, suministrador idóneo de las necesidades de nuestras Fuerzas Armadas. En los tiempos actuales, la permanencia y desarrollo de la misma hace precisa la asistencia a esta en su presencia internacional, especialmente en la penetración en mercados que por su especificidad observan garantías mayores con el respaldo de Estado a Estado". En la misma línea hay que mencionar la aprobación del Real Decreto 19/2012 del 25 de mayo que permite al Ministerio de Defensa tener una participación más activa en la gestión de programas dirigidos a la exportación poniendo fin a una clara situación de desventaja en la que se encontraban las empresas nacionales frente a las de otros países. Salvado este escollo legislativo, no es casualidad, por tanto que en la agenda de los viajes del Ministro de Defensa, Pedro Morenés, esté incluida la promoción y el apoyo de la industria nacional de defensa. Y se pueden poner como ejemplos, los viajes a Chile, Perú, Brasil, Australia, Indonesia, Cabo Verde, Polonia, Argelia, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. En Brasil, se trató la posible adquisición de aviones de transporte militar C-295 y la modernización de los aviones P-3 Orion. En Indonesia, el ministro ofreció excedente de material de las FAS y la posibilidad de cooperación en el ámbito naval y aéreo como el acuerdo conseguido por Indra, que roza los 10 millones de euros, para participar en la modernización de tres de sus submarinos y la venta de los sistemas radar para controlar el 70% del espacio aéreo Indonesio. En Australia, Navantia ha encontrado un gran mercado. En febrero de 2013, coincidiendo con la visita del ministro se produjo la puesta en servicio del buque de proyección estratégica "El Camberra", el primero de los dos contratados y fabricados por Navantia. Además, la cesión del buque español "Cantabria" durante un año al gobierno australiano es la mejor forma de que conozcan las características del barco con vistas a futuros contratos. Y en Arabia Saudí en 2012, el ministro apoyó la venta de carros de combate Leopard por un importe de 3000 millones, y la adquisición de vehículos URO. En este mismo país, aprovechando que la fragata Méndez Núnez estaba regresando de la operación Atalanta, atracó en el puerto de Jeddah donde fue recibida por una delegación de la Marina Saudí y el Presidente de Navantia. Y para concluir esta lista de ejemplos, el Secretario de Estado de Defensa, el Ministro de Defensa, Pedro Argüelles, encabezó la delegación española asistentes a la Feria Internacional de Defensa y Seguridad (LADD) celebrada en Brasil en el mes de abril de 2013. Brasil está llevando a cabo una política para impulsar la modernización de sus FAS por lo que su mercado está considerado de un alto valor estratégico. La experiencia y el desarrollo tecnológico aportado por las empresas españolas pueden constituir una gran baza para hacerse con un trozo del pastel. Eso es la "Marca España".
Acercando los archivos a los ciudadanos. una experiencia desde el Portal de Archivos Españoles (PARES) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte1 El Portal de Archivos Españoles supone la tercera generación en la informatización de los Archivos Estatales. Está destinado a facilitar a los investigadores y a los ciudadanos el acceso integrado en red a las bases de datos archivísticas de los ocho grandes archivos de titularidad estatal distribuidos por la geografía española, al mismo tiempo que se van incorporando los facsímiles u objetos digitales de los documentos. Al mismo tiempo, PARES elabora una línea de herramientas para la gestión electrónica de los servicios públicos ofrecidos en la red de centros a los investigadores y ciudadanos que acceden presencialmente. Y en tercer lugar, PARES es una plataforma destinada a favorecer todas las estrategias de difusión posibles. Fundamentalmente, la plataforma es a día de hoy un repositorio para la creación, gestión y difusión de los archivos históricos; no obstante, se encuentra en proceso de transformación para adecuarse a los conceptos de "archivos abiertos", al mismo tiempo que hacia los presupuestos de la Web 2.0. Para ello, se están llevando a cabo diferentes líneas de actuación como es la conversión de PARES en un repositorio OAI-PMH, que permita interoperar con otros sistemas de información archivístico, tanto españoles como internacionales; y se están elaborando nuevas herramientas y estándares para la incorporación de Puntos de Acceso multilingües. LA INFORMATIZACIÓN DE LOS ARCHIVOS ESTATALES: UNA TRADICIÓN EN LA MODERNIZACIÓN DE LOS VIEJOS ARCHIVOS El Portal de Archivos Españoles (PARES) [http://pares.mcu.es] es una plataforma informática archivística desarrollada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte2 con dos objetivos fundamentales. En primer lugar, crear, evolucionar y perfeccionar una plataforma de difusión en Internet para el Patrimonio Histórico Documental español, al mismo tiempo que proporcionar herramientas informáticas para la gestión electrónica de los servicios públicos archivísticos desarrollados en la red de archivos y centros que forman el sistema archivístico gestionado por la Secretaría de Estado de Cultura (Sánchez, 2008). Como otras plataformas, puede ser enfocada desde un doble punto de vista: el tecnológico y el archivístico. PARES es, de esta manera, una plataforma web destinada a la difusión en Internet, al mismo tiempo que una plataforma profesional interna de trabajo en red, que proporciona herramientas tanto para posibilitar el acceso on-line, como para la gestión de los servicios archivísticos y para el control de los fondos documentales de los archivos. Simultáneamente se debe procurar la conexión y cooperación con las líneas de actuación internacionales y nacionales. Proporciona así servicio a los archivos de titularidad estatal gestionados por el Ministerio de Educación Cultura y Deporte, que se encuentran distribuidos por la geografía española. Estos están apoyados por el Centro de Información Documental de Archivos [CIDA] y por el Servicio de Reproducción de Documentos de los Archivos Estatales [SRDAE]. En el conjunto de esta red se preservan y difunden unos 280 km. de documentos, de los que casi la mitad se encuentran en el Archivo General de la Administración (AGA), ubicado en Alcalá de Henares (Madrid). Abarca documentos cuya noticia arranca del siglo VI hasta el año 2006, y, por tanto, están materializados en diferentes soportes documentales, expresados en distintas lenguas y sistemas escriturarios, producidos en diferentes contextos históricos; y distribuidos físicamente por diferentes provincias españolas. Desde una perspectiva temporal, nuestro portal supone lo que venimos conviniendo como tercera generación en el proceso de informatización de los Archivos Estatales, que hunde sus raíces en proyectos pioneros nacidos en los años 80, como la automatización de los protocolos notariales de los Archivos Históricos Provinciales, la elaboración de la base de datos integrada de la Guía de Fuentes Documentales y el Censo – Guía de Archivos. Pero el primer hito en la automatización de los archivos fue el denominado Proyecto de informatización del Archivo General de Indias, comenzado en la década de los ochenta e inaugurado en 1993 (González, 1999, p. 8)3, que ha supuesto todo un hito, dado que en la experiencia habida surgieron los primeros modelos de herramientas informáticas de gestión, descripción y difusión archivísticas (Oddos, 1994; Rütimann et al., 1992; González, 1999). En esta primera generación se crearon sistemas locales para la gestión electrónica de cada archivo, mediante la comercialización externa de unos programas informáticos concretos (Díez de los Ríos, 1996; Álvarez-Coca, 2010, p. Es conveniente destacar que en los trabajos de análisis surgieron los primeros modelos formales de metadatos archivísticos que luego fueron evolucionados por el Consejo Internacional de Archivos (ICA/CIA) con la aparición de la primera norma de descripción general archivística destinada a permitir el intercambio normalizado de datos, la Norma ISAG (G): Norma Internacional General de Descripción Archivística (Ministerio de Cultura, 2000)4. El siguiente paso fue la conexión en red de todos los archivos mediante una plataforma integrada denominada Archivos Españoles en Red (AER), inaugurada en 2003. Esta segunda generación creó una arquitectura informática archivística que reforzaba la ecuación input-output para la creación y difusión de las bases de datos archivísticas y su difusión en Internet, que siguiendo con el esquema de la fase anterior, ampliaba la masa de información archivística normalizada a la que ir vinculando los diferentes proyectos de digitalización conforme a una serie de criterios de relevancia (De Santos y Desantes, 2004). La plataforma AER se integró tecnológicamente con el Censo-Guía de Archivos, y aunque la primera concentró sus esfuerzos a la integración de la descripción y la difusión de la red de Archivos estatales españoles, el Censo-Guía, por su parte, pasó a recibir, además de los sistemas archivísticos autonómicos y locales, y de diferentes instituciones archivísticas publicas y privadas, los contenidos procedentes de los archivos de Iberoamérica, producto de las actividades del Programa ADAI (Ayudas al Desarrollo Archivístico Iberoamericano) y del marco de cooperación institucional de la Secretaría de Estado de Cultura. El proyecto AER recibió reconocimientos internacionales a la labor de los archivos españoles (Desantes, 2004), así como severas críticas (González, 2003). No obstante, la apuesta de los Archivos Estatales españoles por la búsqueda de mayor visibilidad pública en Internet a través de AER produjo la creación y fidelización de una importante comunidad internacional de usuarios virtuales, beneficiada por los logros del acceso on-line mediante la ruptura de las tradicionales barreras del acceso presencial a los archivos (Cruz y Sánchez, 2006). La experiencia obtenida en estas fases precedentes llevó en 2005 a que el entonces Ministerio de Cultura apostara por la tercera generación de informatización a través del Portal de Archivos Españoles. Como plataforma de difusión, PARES evolucionaba hacia el concepto de Portal de Archivos Españoles, como un espacio en el que dar cabida con el tiempo a proyectos de difusión archivística de todo tipo, tanto los producidos por la red de archivos estatales, como por otras redes en un futuro a medio y largo plazo, conforme los marcos de cooperación fueran materializándose. PARES, además de permitir el acceso a las herramientas de interrogación de su base de datos de documentos digitalizados, ampliaba su espacio de difusión a las herramientas de referencias virtuales y de difusión electrónica, mediante el aprovechamiento otras bases de datos y exposiciones virtuales ya existentes y que eran objeto de interés por los clientes de la plataforma –investigadores, estudiantes, ciudadanos–. PARES surgió al mismo tiempo que entre 2005 y 2007 se creó el nuevo protocolo web institucional del Ministerio de Cultura, conforme a los requisitos de accesibilidad para discapacitados (WAI-AA – WCAG 1.0) definido para Contenido Web 1.0 del W3C, protocolo vigente actualmente. En este entorno, la plataforma PARES surgió como un micrositio web específico integrado en el mosaico de la web institucional de la Secretaría de Estado de Cultura. Por tanto, los principales objetivos marcados institucionalmente para PARES consisten en la creación de un portal especializado en archivos históricos generales para su difusión archivística en Internet, al mismo tiempo que sea una plataforma profesional de trabajo interno en red (Intrapares), que provea de herramientas para la gestión electrónica de los servicios públicos archivísticos, y permita la atención de calidad a los usuarios de los archivos –clientes presenciales– y a través de la propia plataforma –clientes virtuales–. Simultáneamente, nuestro portal archivístico debe evolucionar para converger con las principales líneas de cooperación nacional e internacional en materia de archivos. Por ello, PARES debe ser progresivamente el reflejo de las buenas prácticas y de los procesos de normalización archivística. Y consecuentemente la gestión normalizada de los servicios archivísticos debe materializarse en el uso de herramientas comunes, avanzado hacia la gestión de procesos y trámites comunes en toda la red de archivos. Pero, sobre todo, PARES ha de evolucionar fundamentalmente hacia una tecnología de archivos abiertos, cuyos contenidos puedan ser recolectados por los principales motores de búsqueda en Internet y sus contenidos ser aprovechados por la amplia comunidad de usuarios existente. En 2007, PARES ofreció el libre acceso on-line a su base de datos, tras la supresión legal de la antigua TNI (Tarjeta Nacional de Investigador), que había condicionado el acceso controlado en AER, mediante el registro previo y la obtención de unos códigos de acceso (login de usuario y contraseña)5. A pesar de la lógica legal que tenía este acceso controlado, los nuevos investigadores vía Internet lo consideraron, en muchas ocasiones, más como un obstáculo que como un servicio acorde con la innovación del acceso en línea desde Internet (Carabias, 2009, p. En PARES el registro previo es solo obligado para los profesionales que trabajan en la fase interna, debido a los necesarios requisitos de control y estadística; y en el acceso presencial a los archivos, cuando se hace desde el módulo de gestión interna de archivos. El usuario de PARES en Internet no necesita registro previo y su acceso es libre, haciéndolo siempre a información que no debe tener ninguna restricción legal o de propiedad intelectual, publicada en PARES por los distintos archivos. Investigadores, estudiantes y ciudadanos acceden a una representación electrónica de los documentos mediante su reflejo en unidades de descripción archivística articuladas en campos o metadatos archivísticos normalizados según la Norma ISAD (G). Estas unidades de información archivística son las que tienen vinculadas las imágenes digitalizadas del documento original, cuyos criterios selectivos obedecen a determinadas recomendaciones y buenas prácticas inspiradas en la preservación y la difusión digital (Cruz y Sánchez, 2006, pp. 38-39). Todo el conjunto de facsímiles digitalizados que representan a un mismo documento forman parte de un objeto digital que puede ser usado directamente, impreso, guardado o exportado de la plataforma mediante distintas estrategias. Es de justicia indicar que la evolución de la informatización de los Archivos de titularidad estatal gestionados por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte refleja el esfuerzo y la apuesta del conjunto de los profesionales que los gestionan y que trabajan en ellos, dedicados a la elaboración y difusión de contenidos culturales archivísticos de calidad en el mundo de Internet. Un medio este que manifiesta un curioso fenómeno de evolución perfectiva, dada la rápida obsolescencia de las tecnologías en un entorno virtual cambiante, junto a la proliferación saturadora de los denominados contenidos basura y las problemáticas de la transmisión del conocimiento, que en conjunto suponen un constante y severo reto para generar y satisfacer a una creciente comunidad de lectores e investigadores virtuales en su mayor parte. A día de hoy, los Archivos Estatales han conseguido con su esfuerzo constante aumentar la visibilidad profesional como gestores de servicios públicos demandados en la red de centros difundidos en PARES se muestra en la tabla I. Los conceptos de integración, escalabilidad e interoperabilidad que se han ido generando en las diferentes generaciones del proceso de informatización de los Archivos Estatales permiten actualmente definir PARES como una plataforma integrada por diferentes aplicaciones como son el Portal de Archivos Españoles, el Censo-Guía de Archivos de España e Iberoamérica y diferentes micrositios web especializados. Este complejo a día de hoy está comenzando la interoperabilidad con proyectos internacionales como el Portal de Archivos Europeos (APEx: Archives Portal Europe network for excellence)6, EUROPEANA7 y MONASTERIUM8, este a través del Proyecto ICARUS y la Fundación ENArc. Las principales líneas de actuación evolucionan de forma sinérgica, compartiendo Puntos de Accesos y Registros de Autoridades, Registros descriptivos documentales para diferentes funciones, así como la provisión de estos últimos a APEx mediante una pasarela de archivos abiertos. PARES comparte con el Censo-Guía la información referida a macrodescripción, es decir, fondo, colección y serie con sus divisiones, mientras que obtiene de ese instrumento la información referida al nivel de archivo como institución. Jurídicamente en la reciente regulación del Sistema Español de Archivos de la Administración General del Estado (Real Decreto 1708/2011, de 18 de noviembre; BOE no 284 de 25/11/2011) el Portal de Archivos Españoles tiene como finalidad primordial la difusión en Internet de las bases de datos descriptivas y de los bancos de objetos digitales que recrean los documentos de la red de archivos del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, fomentándose el máximo acceso libre y gratuito a los ciudadanos (art.o 19.a). De la misma manera, inicia un marco jurídico para que otros archivos del Sistema Español de Archivos se adhieran a la plataforma PARES, indicación que incide en la evolución de nuestro portal hacia una infraestructura de archivos abiertos que permita el intercambio de información bidireccional con otros archivos dentro y fuera de España. PARES: UNA PLATAFORMA INFORMÁTICA PARA GESTIONAR LOS SERVICIOS PÚBLICOS ARCHIVÍSTICOS Y PARA DIFUNDIR Y ACCEDER ELECTRÓNICAMENTE AL PATRIMONIO DOCUMENTAL DE ESPAÑA El acceso a PARES se realiza de diferentes maneras, utilizándose cualquiera de los navegadores usuales: Mediante la URL del propio micrositio9. Usando los enlaces directos que aparecen en el portal web de la Secretaría de Estado de Cultura10 y en el micrositio de la Subdirección General de los Archivos Estatales11. A partir del micrositio web de cualquiera de los Archivos Estatales12. PARES ha sido producido mediante un desarrollo modular por generaciones de herramientas, así como del perfeccionamiento de las existentes, lo cual permite su escalabilidad. Desde el doble punto de vista tecnológico y archivístico, PARES es una aplicación web específica de archivos on-line. La infraestructura ha sido diseñada de forma centralizada con base en la Subdirección General de los Archivos Estatales, desde el punto de vista de los procesos de mantenimiento y seguridad; aunque la gestión de datos y servicios está diferenciada por cada uno de los archivos integrantes de la red; es decir, cada archivo actúa y gestiona en su propio ámbito. Estamos ante un modelo de centralización de la infraestructura, de integración de la información, de difusión integrada y de gestión distribuida de la misma y de los servicios archivísticos, en virtud de diferentes perfiles y capacidades dentro de cada archivo. La base de datos de PARES presenta unas características específicas, puesto que partiendo de un producto estándar de mercado como Oracle, la plataforma ha evolucionado hacia herramientas optimizadas y especializadas archivísticamente para usos y fines de indagación y difusión específicos. Tecnológicamente PARES es un sistema optimizado para una gestión ágil de los datos y las imágenes vinculadas en un entorno de relaciones múltiples en tiempo real. Las búsquedas ofrecen los resultados de forma suficientemente rápida. Independientemente de que la arquitectura informática está basada en el citado producto de mercado y en su gestor de base de datos (Oracle text), el resto de herramientas que articulan PARES están basados en la filosofía del software libre. Nuestra plataforma es un programa propietario del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, articulada en módulos cuyos desarrollos diferenciados se elaboran externalizadamente por diferentes empresas que concurren mediante el sistema de concurso público. La coordinación informática la realiza la Subdirección General de Tecnologías de la Información y Comunicación, y la archivística por la Subdirección General de los Archivos Estatales. La integración de los datos y las imágenes, así como la centralización tecnológica tiene ventajas desde el punto de vista del programa de copias de seguridad, securización de la plataforma, de los procesos de migración, de ampliación de infraestructura o de la actualización de versiones, liberando a los archivos de estas tareas, al mismo tiempo que se les presta constante apoyo técnico. Pero muy especialmente se ofrece una clara ventaja de cara a facilitar los procesos de normalización de la información archivística y de la gestión de manera que se agilizan los procesos de contribución y cooperación con los programas de actuación internacionales como, por ejemplo, APEnet, el Portal de Archivos Europeos. Ello no impide la gestión en cada archivo con sus propias particularidades. El desarrollo modular de PARES se vertebra en dos grandes fases, articuladas a su vez por diferentes herramientas, según el siguiente esquema: Las herramientas de PARES Esta fase de la plataforma es accesible en Internet. Su objetivo es proporcionar acceso a los archivos a los ciudadanos e investigadores mediante el acceso en red, al mismo tiempo que permitir estrategias de difusión virtual. La web de PARES está articulada por diferentes métodos de acceso a la información archivística, complementada por distintas herramientas de comunicación e información, que permiten una estrategia de difusión con amplias posibilidades. Esta metodología se refleja en la propia arquitectura de la web del portal de acceso. PARES permite el acceso a dos niveles de información relevantes: por un lado, el acceso en red a la información archivística y, por otro, a las herramientas de referencias virtuales. Por tanto, el portal actúa como un punto de acceso general a diferentes generaciones de información propia y otra complementaria obtenida mediante hipervínculo o enlace desde otros espacios virtuales de los Archivos Estatales. Las búsquedas se realizan mediante dos métodos distintos, un buscador sencillo y otro avanzado. El primero de ellos consiste en una herramienta que permite interrogar a la base de datos integrada por las aportaciones de nueve de los diez archivos conectados en red13, mediante la escritura de términos en lenguaje natural, que pueden acotarse mediante filtros por fechas, y además permite recolectar de forma diferenciada los registros digitalizados, los que no lo están o tanto unos como otros. Las órdenes de búsqueda si se escriben entrecomilladas se convierten en órdenes literales de la cadena de palabras indicada, es decir, son búsquedas exactas. Por tanto, no se obtendrán el mismo número de resultados si escribimos, por ejemplo, "Cristóbal Colón" entrecomillado o no, siendo más precisas las estrategias entrecomilladas. El sistema ofrece una lista de resultados que en este caso se limita a los cien resultados más relevantes. Es una excelente herramienta para realizar sondeos acerca de cualquier término y conocer la existencia de documentos relacionados y distribuidos por diferentes fondos y series documentales dentro de un mismo archivo y por toda la red de archivos. Cuando el usuario necesite profundizar más en sus búsquedas cuenta con el buscador avanzado, que parte de los elementos del buscador sencillo, enriquecido con nuevos parámetros de indagación. De esta manera, el investigador puede restringir una orden de búsqueda a un archivo concreto y dentro de este puede centrar su estrategia en los primeros niveles de organización de los cuadros de clasificación y dentro de ellos hasta el nivel de fondo documental. Los buscadores operan independientemente de que escribamos los términos con mayúscula o minúscula, acentuados o no, el único requisito consiste en que las palabras tengan como mínimo tres caracteres (por ejemplo, "Tuy"); el sistema discrimina los artículos, las conjunciones y las preposiciones, que solo son tenidas en cuenta para la construcción de una cadena de palabras exactas mediante entrecomillado. Complementariamente se puede utilizar una búsqueda por signatura, seleccionando previamente un archivo de la lista desplegable en el que operar, de manera que el sistema cargue su esquema de signaturas, a partir del cual se puede seleccionar una en concreto, para que el sistema nos lleve directamente al documento. También se puede escribir directamente una signatura en el campo, pero es necesario que el investigador la edite exactamente igual a como está introducida en el sistema, dado que una diferencia en un espacio, en una mayúscula u otro elemento tipográfico no son reconocidas por el buscador. Las búsquedas por signaturas pueden ser exactas o por signatura incompleta, lo cual permite acceder en el caso de las primeras exclusivamente al documento indicado, y en las segundas a todos los documentos que integran, por ejemplo, una unidad de instalación (caja, legajo o carpeta). El siguiente nivel de búsqueda consiste en una estrategia por encabezamientos de índices de materias, onomásticos, geográficos o de instituciones. Esta operación proporciona un nivel de acceso complementario a los anteriores, basados en la búsqueda a texto general, en virtud del diferente nivel de análisis documental que proporcionan los puntos de acceso. En esta primera fase de PARES no se permite el acceso a las listas de encabezamientos, dado que los Archivos Estatales se encuentran en fase de normalización y depuración de las bases de datos de índices heredadas, especialmente a partir de la publicación de la primera norma en este sentido, que tuvo lugar en septiembre de 2010; situación que será superada en próximas versiones. La búsqueda avanzada ofrece un mayor número de resultados respecto a la búsqueda sencilla, aunque el volumen creciente de la base de datos integrada de PARES plantea problemas a la hora de recolectar la totalidad de los documentos vinculados a una orden de búsqueda en virtud del grado de sencillez de la misma. Por ejemplo, si indagamos la base de datos con órdenes intuitivas para un usuario normal, como un apellido o un topónimo como Madrid, que estaría presente en más de un millón de registros documentales, el sistema responderá con una pantalla que orienta al usuario para que acote y precise su búsqueda para poder afinar y obtener resultados más precisos14. Esta es una de las principales problemáticas, no exclusiva de PARES, sino de todas las plataformas integradas que se están gestando en estos momentos, dotadas de millones de registros y donde el tema de la alfabetización informacional y la web semántica son claves estratégicas que hay que incorporar. Existen, por tanto, tres estrategias diferenciadas de búsqueda: En la primera, el motor de búsqueda opera básicamente sobre los campos del formulario archivístico basado en la norma ISAD (G). Existe una búsqueda a texto completo por los campos que permiten este tipo de edición como "Título", "Alcance y contenido", "Notas" y otros similares. Sobre esta estrategia se establecen filtros basados en otros campos y elementos como los de "Fecha(s)", "Archivo", "Nivel descriptivo" o "Reprografía digital". En la segunda, se opera directamente sobre la entidad "Signatura". Y, en la tercera, sobre la lista de índices de encabezamientos de materias, personas, lugares o instituciones (Puntos de Acceso). Estas estrategias serán perfeccionadas en próximas versiones, donde se mejorará especialmente la búsqueda y navegación por Puntos de Acceso normalizados, que atenderá tanto al Registro de Autoridades archivísticas como a los Puntos de Acceso específicos de encabezamientos de lugares, de personas, de instituciones y de materias, que irán evolucionando hasta incorporar accesos tesaurizados, conforme la información elaborada en PARES, así como la heredada de las generaciones anteriores, estén normalizadas conforme al nuevo estándar. El investigador y usuario de PARES cuenta con ayudas detalladas que explican cómo operar y sacar el mayor rendimiento a estas herramientas. Los resultados son proporcionados mediante una navegación que permite llegar a la imagen digitalizada de un documento, o a su unidad descriptiva, en un máximo de tres pulsaciones con el ratón. Se ofrecen estructurados por archivos de procedencia y, dentro de estos, por los niveles de macrodescripción (fondos, series y colecciones documentales y sus equivalentes como las divisiones de fondos y de series)15 que son comunes a las unidades de descripción pertinentes con la orden de búsqueda. Esta estrategia está condicionada por la existencia actual de hasta dieciséis niveles de descripción posibles que pueden contextualizar a una unidad documental16. PARES proporciona el acceso directo a las unidades documentales y a su facsímil digital, mientras que el acceso al contexto jerárquico del documento dentro del archivo se obtiene mediante dos estrategias. Una huella o rastro en la parte superior de la pantalla informa acerca de la orden de búsqueda, del archivo al que pertenece el documento y acerca de la unidad de macrodescripción a la está vinculado el mismo (fondo, serie, colección). En este último caso mediante hipervínculo se puede acceder a la información del fondo o la serie a que esté vinculado el documento, permitiendo PARES acceso al contenido de todos los nodos documentales completos mediante la opción "Contiene". Esta es una operativa compartida con el Inventario Dinámico. En segundo lugar, a partir de pulsar la opción "Ver" en la unidad descriptiva el sistema proporciona el esquema multinivel al que pertenece la unidad documental. Es decir, obtenemos una doble representación del "Código de referencia" 17 y su equivalente en el contexto jerárquico en el que tiene sentido la unidad documental. Los buscadores de PARES, como hemos indicado, permiten el acceso a los registros descriptivos en su doble dimensión, como unidad documental o como inserta en un contexto archivístico, junto a las imágenes digitalizadas de los mismos. La información ofrecida está representada por un formulario descriptivo basado en la Norma ISAD (G), que analiza y representa los caracteres internos y externos del documento, de la serie o del fondo. Dependiendo de la estrategia de descripción realizada por el correspondiente archivo, podremos acceder a descripciones someras que contienen los seis campos mínimos obligatorios establecidos18 o a descripciones analíticas dotadas de un mayor nivel de información y detalle. Esto dependerá de la estrategia de descripción utilizada por el archivo correspondiente. La base de datos de PARES ofrece registros descriptivos de documentos que pueden estar digitalizados o no; se viene primando el ofrecer el máximo de información descriptiva para que el usuario pueda conocer la existencia y localizar el máximo número de documentos posible, de manera que, a partir de las descripciones de PARES, pueda consultar los originales en los archivos o solicitar copia de los mismos. El proceso de digitalización es, sin embargo, más selectivo, dado que se eligen los fondos, series y colecciones documentales en virtud de criterios concretos como pueda ser la antigüedad de los manuscritos para evitar su deterioro por la excesiva manipulación del original, la alta demanda por la comunidad investigadora o la importancia de la información registrada en virtud de la celebración de aniversarios, exposiciones u otro tipo de eventos (Grupo de Expertos IFLA/ICA, 2005: 32-39). El órgano encargado de la digitalización es el Servicio de Reproducción de Documentos de los Archivos Estatales (SRDAE). Asociadas a los buscadores, PARES ofrece dos interesantes herramientas como son el "Envío telemático" y la "Agenda" del investigador19. El primero permite la exportación de fragmentos de seis imágenes que elige el usuario dentro del objeto digitalizado de un documento y las puede exportar vía correo electrónico. La exportación se realiza en formato pdf que tiene incorporada información legal sobre el buen uso de la información gratuitamente conseguida, especialmente destinada a fines de autoformación e investigación, recomendándose el no uso a terceros con otros fines y la cita de procedencia de las imágenes del documento, archivo y signatura, fundamentalmente. PARES permite la descarga de las imágenes desde su editor, así como la impresión directa de las mismas y de los registros descriptivos. Por su parte, la "Agenda" es una herramienta que permite a los usuarios guardar los registros documentales que seleccione durante sus búsquedas en un espacio reservado que previamente han registrado, sin necesidad de proporcionar datos personales obligatoriamente, y conservarlos por un período máximo de tres meses, que se renueva automáticamente cada vez que el usuario accede a la "Agenda". En ella, puede realizar anotaciones, gestionar espacios temáticos personalizados y exportar vía correo electrónico su contenido. La exportación permite acceder a los títulos de los documentos que actúan como hipervínculos que llevan al usuario de nuevo a PARES para leerlos, imprimirlos, exportarlos o incorporarse a la navegación por la plataforma. Por directriz corporativa, todas las imágenes llevan una marca de agua que se hereda en las exportaciones, destinada a referenciar las imágenes de cara a los usos descontrolados de las mismas. La marca permite normalmente la lectura de los documentos y en caso de necesidad para la investigación el usuario, como viene siendo habitual, puede contactar con el archivo de referencia y solicitar la reprografía de las mismas. Cuando un documento está digitalizado el sistema lo avisa mediante un icono de cámara fotográfica situado en la parte derecha de las listas de resultados, o mediante un botón específico titulado "Ver imágenes" situado en la unidad descriptiva. Para acceder a la lectura de los facsímiles, PARES proporciona una herramienta de edición propia, a la cual se accede activando los dos sistemas anteriores. La herramienta en este caso nos ofrece el objeto digital, entendido como la suma de imágenes que representan un documento mediante reprografía digital. Permite también aplicar operaciones sencillas de tratamiento de imágenes como aumento y disminución del tamaño, rotación, contraste de brillo y polaridad; también se puede imprimir y exportar cada imagen y navegar por las mismas. Cada facsímil digitalizado de un documento tiene una doble etiqueta, dotada por un elemento que indica la secuencia ordenada que es útil para indicar la impresión o la exportación vía "Envío telemático"; a lo que se asocia un número que permite a los archivos incorporar la foliación, paginación u otras representaciones codicológicas. Ambos elementos son complementarios, pues en muchos casos pueden no coincidir en su secuencia, debido a que se hayan reprografiado dobles páginas, se hayan omitido páginas en blanco o se hayan incorporado ampliaciones de miniaturas, entre otras casuísticas. En el caso de la digitalización de una unidad de instalación (caja, legajo, carpeta), PARES permite establecer dentro del mismo objeto digital bloques específicos a cada unidad documental. En la parte superior de la pantalla se ofrece información descriptiva esencial para que el usuario pueda referenciar al documento que está leyendo virtualmente (archivo, signatura y título). Además de los buscadores, PARES ofrece una Guía electrónica denominada "Inventario dinámico", debido a que la información está constantemente siendo actualizada, mediante procesos de publicación y modificación correctiva por parte de los archivos. En Internet PARES permite el acceso a los documentos que exclusivamente están catalogados como accesibles, permaneciendo dentro del sistema todos los registros que son migrados y grabados, pendientes de procesos de revisión y control de calidad por los responsables de descripción de cada centro. Esta Guía electrónica proporciona información real en estado publicado de todos los fondos documentales de un archivo dado que están informatizados y disponibles para su consulta en PARES. Mediante un sencillo sistema de iconos que activa internamente cada archivo, el usuario puede conocer qué fondos o series documentales están total o parcialmente descritos o digitalizados. Esta guía permite acceder a la información, previa selección de un archivo concreto, y enlazar directamente a su micrositio web. Mediante un sencillo sistema de filtrado a partir del cuadro de clasificación, existe una herramienta de "Novedades" que ofrece el acceso a todas aquellas unidades de descripción en cualquier nivel que hayan sido publicadas, modificadas en su contenido o hayan sido objeto de vinculación de imágenes digitalizadas. La presentación de la información es multinivel y jerarquizada conforme a los cuadros de clasificación de cada archivo. Tanto en la lista de resultados del inventario dinámico como en los ubicados en la lista de registros dependientes de una unidad de macrodescripción, mediante la opción "Contiene", el sistema ofrece la posibilidad de realizar filtros recurrentes sobre la lista de resultados documentales, operando sobre los campos "Alcance y contenido" y "Título(s)". Dado que la lista de resultados puede recolectar documentos ubicados en distintos niveles por debajo de la unidad superior representada en la primera pantalla de resultados, PARES ofrece también la posibilidad de volver a filtrar los resultados por uno de los "Niveles inferiores" de descripción. Si hacemos una comparación entre el acceso tradicional presencial a los archivos y el virtual a través de plataformas electrónicas integradas como PARES, observamos cómo los buscadores y el inventario dinámico proporcionan funciones que han dado tradicionalmente los diferentes instrumentos de descripción, de control y difusión. Estos han sido tradicionalmente elaborados en relación a cada uno de los fondos o series documentales a que se referían, habiéndose creado interesantes y voluminosas bibliotecas especializadas en instrumentos de referencias. Sin embargo, una plataforma integrada como la nuestra funciona en virtud de una lógica parecida a un gran inventario por cada uno de los archivos, articulado por sus diferentes fondos, series y colecciones documentales. Cada nodo de información -por ejemplo, una serie y todos los documentos vinculados a ella- equivale a un inventario tradicional. Las estrategias de búsqueda funcionan con la misma lógica de los tradicionales índices de encabezamientos de materias, onomásticos, geográficos o de instituciones; aunque los buscadores electrónicos permiten enriquecer las estrategias de búsquedas con términos complejos y extensos, cadenas de palabras entrecomilladas y la aplicación de diferentes filtros. El resultado es siempre una lista de resultados y esta vendría a funcionar como los tradicionales catálogos, aquellos donde podemos obtener las referencias a documentos vinculados por el criterio subjetivo con el que se realizó el catálogo (Arroyal-Martín, 1991, 101-118). Las herramientas de Intrapares A este entorno de trabajo interno de PARES los usuarios acceden mediante su registro e identificación previos en el sistema. Está articulado por una serie de módulos, dotados a su vez de diferentes herramientas, todos ellos interconectados entre sí. Siguiendo el orden lógico del acceso y la gestión de la información, tenemos en primer lugar un módulo para la administración de usuarios internos. Este módulo está supervisado por la Administración de PARES (Superadministrador), que crea a los Administradores de cada archivo. Estos se encargan de gestionar los perfiles de los diferentes usuarios, conforme a las buenas prácticas obligadas en el manejo de bases de datos personales, que coordinadamente con la dirección de los centros debe proporcionar acceso a las diferentes herramientas en virtud de la función y la responsabilidad que haya que ejercer. Estos perfiles van desde el de director de archivo, pasando por los de revisión, hasta llegar a los de grabador o usuario esencial de las herramientas. Para la elaboración, control y gestión de las bases de datos descriptivas existe un módulo de descripción, articulado a su vez en diferentes bases de datos relacionadas (Unidades de descripción, Signaturas, Productores archivísticos y Puntos de acceso), que están complementados por una potente herramienta de revisión que permite buscar, editar, publicar, exportar y efectuar operaciones de modificación masiva en virtud de los perfiles y capacidades de cada usuario. Existe un entorno de pruebas que replica la información, donde se editan las remesas de migraciones de datos para elaborar controles de calidad previos, y para practicar operaciones de modificación masiva. El módulo de productores archivísticos está basado en la Norma ISAAR (CPF), y es coordinado por el Centro de Información Documental de Archivos (CIDA), que actúa como agencia de normalización de encabezamientos de instituciones, familias y personas productoras de fondos y colecciones documentales. El módulo de Puntos de acceso está en estos momentos en fase de desarrollo para evolucionar las antiguas bases de datos de encabezamientos de indización de cara a su normalización para elaborar Tesauros especializados a partir de los encabezamientos de materias, personas, geográficos e instituciones, siendo el marco donde aplicar la Norma para la elaboración de Puntos de Acceso de los Archivos Estatales, publicada en 2010. Una vez que las bases de datos estén depuradas y preparadas, será el momento para ofrecer en los buscadores de PARES tesauros y registros de autoridad. El módulo de descripción en red de PARES permite a cualquier usuario del sistema la organización y la ordenación de la información de la base de datos de forma personalizada, sin que afecte a los criterios de ordenación básicos que son indicados por los responsables de descripción de cada archivo. Para la organización del trabajo es importante reseñar que la base de datos de unidades de descripción y de signaturas es de creación y gestión exclusiva de cada archivo, mientras que las de Puntos de Acceso y de Autoridades Archivísticas son compartidas. Es decir, que mientras un registro descriptivo corresponde a una única unidad documental que está preservada en un archivo concreto, los puntos de acceso de encabezamientos y autoridades son entidades normalizables para la gestión compartida (un punto de acceso: N unidades documentales). Así, por ejemplo, un mismo encabezamiento geográfico, es decir, un topónimo, puede ser compartido por una pluralidad de unidades de descripción ubicadas en distintos archivos, y usados para identificar un lugar que aparece de forma relevante en el contenido informativo de documentos producidos en distintas épocas y sobre diferentes soportes documentales. Este módulo de descripción contiene también una sencilla herramienta para la vinculación de imágenes a las unidades de descripción digitalizadas. Esta herramienta permite incorporar objetos digitales a las unidades de descripción previamente creadas en el sistema, de manera que los archivos puedan introducir nuevas digitalizaciones a partir, por ejemplo, de programas locales de reprografía digital, mientras que las cargas masivas de los proyectos se realizan a través del Servicio de Reproducción de Documentos de los Archivos Estatales. Esta herramienta permite también la descarga, tratamiento y gestión de las imágenes que reproducen una unidad documental concreta en formato jpg (una unidad documental: N imágenes). La herramienta de vinculación también permite vincular a las unidades de descripción todo tipo de ficheros y documentos electrónicos, que pueden ser publicados en Internet o ser leídos exclusivamente en Intranet. Con ella, por ejemplo, se pueden vincular a las unidades de descripción transcripciones, catálogos y documentos técnicos a las unidades de fondo y serie. Y en caso de Intranet se pueden asociar documentos como, por ejemplo, copias en formato pdf de la legislación publicada en el BOE que pueda afectar a un fondo o serie, introducir tablas de equivalencias, guías de descripción, y cualquier otro documento que los técnicos de los archivos consideren oportuno. Para la revisión de la información existe una herramienta específica, que ayuda a gestionar las bases de datos de unidades descriptivas, signaturas, autoridades archivísticas y puntos de acceso de forma diferenciada y relacionada al mismo tiempo. Funciona como un buscador de gran capacidad y a partir de los registros localizados se pueden realizar todo tipo de operaciones masivas (editar, cortar / pegar, modificación masiva, unificar, exportar, etc.) y obtener diferentes tipos de informes destinados a facilitar fundamentalmente el trabajo de revisión en red. Las operativas masivas que supongan un alto grado de rendimiento interno de la infraestructura son gestionadas aparte en un módulo de gestión específico, que se proporciona a los responsables de estas operaciones técnicas. En la gestión y control de los Puntos de Acceso y Autoridades se ha ampliado la colaboración entre la Administración de PARES y el Centro de Información Documental de Archivos (CIDA) de cara a la gestión normalizada de estos ámbitos. Cooperación que ya existía a la hora de compartir información en el nivel de la macrodescripción y en el institucional entre el Portal de Archivos Españoles y el Censo – Guía de España e Iberoamérica. El CIDA ha sido designado como centro agencia normalizadora en estas materias en el ámbito de los Archivos Estatales, actuando especialmente en la validación de encabezamientos y entidades en estos entornos de información compartida por más de un archivo. Complementario al módulo de reprografía existe una réplica del buscador en Internet que permite a los técnicos de los archivos revisar la información en tres estados de edición en virtud de dos niveles de accesibilidad, técnica y legal: Información sin restricción de acceso público: estado "Publicado" en Internet. Información con restricción de acceso público: estados "Grabado" (pendiente de revisar) y "Revisado" (pendiente de publicar). Esta herramienta permite, según el grado de responsabilidad en función de las tareas que hay que realizar, que un usuario pueda trabajar solo en el entorno de su archivo o navegar por toda la base de datos integrada. Los usuarios capacitados que accedan a toda la base de datos solo podrán realizar tareas de modificación exclusivamente en el entorno del centro al que estén vinculados. El módulo de gestión interna fue elaborado a partir de 2006 para proporcionar herramientas de gestión comunes para la gestión de los servicios públicos archivísticos de registro de investigadores presenciales a un archivo, de control y gestión de Salas de Investigación, así como para los servicios de reprografía. Al mismo tiempo, han sido diseñadas para permitir gestiones específicas de cada archivo a partir del modelo común. Desde 2009 se encuentra en proceso piloto en los Archivos General de Simancas y de la Real Chancillería de Valladolid, donde fue presentado a la comunidad archivística de los centros junto a investigadores profesionales. A lo largo de 2011 se hizo su puesta en funcionamiento en estos centros y comenzó el proceso de incorporación al resto de archivos. La idea central de este módulo, frente a las generaciones anteriores, es conseguir la gestión actualizada de un único expediente electrónico de investigadores presenciales, que proporcione la información necesaria sobre los documentos consultados por los mismos a lo largo de un historial, así como el número de investigadores que han accedido a cada unidad documental concreta. Esta información es muy útil para determinados procedimientos de certificación e información oficial. Las bases de datos personales tienen acceso controlado y están vinculadas a los responsables que indiquen la dirección de cada centro, garantizándose responsablemente el buen uso y gestión. Este módulo tiene incorporadas también herramientas para el control de las referencias vía correo postal, correo electrónico distinto al "Contacte" y vía telefónica. También proporciona la gestión electrónica de algunos procesos de control de fondos, como la entrada y salida de documentos para préstamos o exposiciones externas. Es el ámbito a partir del cual seguir desarrollando las herramientas de forma escalable para cubrir toda la problemática del control y gestión físicos de los fondos documentales, teniendo en cuenta las características específicas de archivos con fondos de naturaleza administrativa o intermedia, como es el caso del Archivo General de la Administración o del Archivo Central del Ministerio de Cultura. El diseño de la arquitectura modular de PARES permite, como hemos indicado anteriormente, la integración de la información, su gestión distribuida y la evolución escalable de un sistema cuyos contenidos en bases de datos y bancos de imágenes digitales ha tenido un crecimiento exponencial desde los inicios y, una vez que se han migrado la mayoría de las bases de datos externas, se prevé a medio plazo un crecimiento tal vez de menor intensidad debido al contexto socioeconómico en que estamos y también debido a la mayor dedicación a las tareas de actualización y mejora de la calidad de las descripciones. La progresiva incorporación de las tecnologías informáticas y de las comunicaciones a partir de los años ochenta al mundo de los archivos ha permitido acuñar el término "usuario virtual" de los servicios archivísticos, procedente de la tradición anglosajona (Taylor, 1984). La experiencia en el ámbito del Ministerio de Cultura nos lleva a valorar el importante y estratégico papel que han adquirido los servicios de referencias de los archivos así como de la administración de la plataforma PARES desde el momento en que la difusión en Internet permite el acceso potencial a la amplia comunidad virtual de internautas. Los primeros sistemas de información automatizados a nivel local de los años 80 y 90 ya mostraban las capacidades y la relevancia de estos servicios como uno de los elementos de calidad en virtud de la rapidez y pertinencia de las respuestas (Díez de los Ríos, 1996). El Portal de Archivos Españoles cuenta con una serie de herramientas que permiten ofrecer un sistema de referencias mediante un doble proceso de información virtual y otro directo. Las referencias directas están representadas por la posibilidad de atención telefónica y vía correo electrónico mediante la herramienta de "Contacte". En el caso de la administración de PARES, ubicada en la Subdirección General de los Archivos Estatales, ha desaparecido prácticamente la comunicación vía correo postal o fax que, sin embargo, significativamente se continúa dando en los diferentes archivos. Las respuestas y orientaciones suelen ser inmediatas, no dilatándose generalmente más de lo necesario para recabar la información. El sistema de "Contacte" es también una herramienta integrada para toda la red de archivos, por lo que una consulta que, por ejemplo, llegue a la administración de PARES solicitando reprografía de un documento concreto de un archivo es inmediatamente remitida al archivo en cuestión, que procede a solucionar el caso, sin que el usuario tenga que volver a realizar la consulta en el micrositio web del archivo correspondiente. Entre las herramientas de referencias virtuales, PARES ofrece una amplia gama de canales de información. Existe enlace a una serie de espacios monográficos web, donde se presentan en un primer nivel los más consultados o de reciente publicación; mientras que en la pestaña "Monográficos" de la parte superior de la pantalla se guarda un directorio con todos los que han ido sucediéndose en el tiempo que quedan siempre disponibles para los usuarios e investigadores. En las secciones denominadas "Enlaces de interés" y "Recursos" se ofrece acceso a todo tipo de catálogos específicos o a directorios de recursos elaborados por los distintos archivos estatales. Las novedades y avisos suelen aparecer formando espacios web específicos en la parte central del portal, que complementariamente se enriquecen con las comunicaciones circuladas en la "Lista de distribución" de PARES a toda la comunidad de usuarios registrados en la misma. Desde el membrete del Ministerio de Cultura el usuario puede continuar su navegación por toda la web del mismo, donde se puede acceder a todo tipo de recursos de información cultural. Existe un manual audiovisual descargable en la opción "Ver video de presentación". Esta herramienta audiovisual se visualiza en el entorno denominado "CANAL del Ministerio de Cultura" como espacio de comunicación cultural específico en el entorno YouTube [URL]. Aquí el usuario puede conectarse también a diferentes vídeos monográficos o reportajes de naturaleza archivística como los de los archivos General de Indias, de la Corona de Aragón, o al General de Simancas, el documental sobre el sello en la Administración, el vídeo sobre la obtención de copias de documentos de la "Causa General", entre otros. Y desde el "Inventario Dinámico", una vez seleccionado un archivo concreto se puede acceder directamente al micrositio web de ese centro. Complementariamente, tanto los "Buscadores" como el "Inventario dinámico" cuentan con manuales descargables en formato pdf que informan detalladamente sobre el funcionamiento de las herramientas, así como sobre las estrategias de búsqueda y navegación. Hasta el momento no se ha ofrecido en PARES un espacio para la información estadística, debido a la atribución de comunicación de estos datos el propio Ministerio de Cultura, que la ofrece en un apartado específico de "Servicios al ciudadano" localizado en el primer nivel de la web del Ministerio y de la Subdirección General de los Archivos Estatales, que es enlazable desde el membrete institucional de PARES. Para las próximas versiones de PARES se incorporará ya una herramienta de información general estadística a partir de los datos publicados. Desde enero de 2012, los internautas pueden acceder a un proyecto piloto de comunidad en redes sociales, denominado "Portal de Archivos Españoles: PARES", disponible en Facebook20. Este espacio colaborativo sí exige el previo registro del cliente en la comunidad, acto que a cambio le permite, además de leer la información, participar con comentarios y propuestas, así como conocer a otros participantes interesados en la misma comunidad de intereses. El Facebook de PARES permite una interesante labor de referencias virtuales complementaria a la llevada a cabo por el contacte, la lista de distribución, el teléfono o la visita presencial en la sede de los Archivos Estatales o de cualquiera de los archivos de la red. La tecnología de esta red social permite al usuario también compartir los contenidos, al mismo tiempo que a nuestro portal le permite elaborar comunicaciones breves que enlazan a direcciones URL, cargando imágenes digitales o vinculando ficheros textuales. Ello permite dar relevancia periódica a todo tipo de noticias de prensa destacadas o de noticias culturales que previamente estén disponibles en web. Es el marco ideal para replicar la información, como por ejemplo de avisos de jornadas, cursos o actividades, tanto en PARES como en las sedes de nuestros archivos. Aunque las herramientas de PARES se diseñaron a partir de las carencias de las generaciones anteriores y especialmente a partir de propuestas directas de los usuarios, tanto las herramientas de acceso y navegación como las referencias virtuales adolecen aún de determinados elementos (García y Chain, 2010), que serán necesariamente abordados en las próximas versiones de PARES, en un necesario acercamiento a la filosofía de la web 2.0 y la web semántica. A pesar de esas carencias, menores pero significativas, PARES se ha convertido en un modelo en la evolución de los archivos del siglo xix a los del siglo xix por su eficacia operativa para acercar los archivos históricos a los ciudadanos, rompiendo las barreras tradicionales del acceso presencial y ayudando a la creación de modelos operativos en el acceso y la transmisión del conocimiento (Parra et al., 2010). No obstante, los retos siguen siendo importantes, especialmente de cara a alcanzar las metas de la denominada web semántica. A pesar de que nuestro portal aún presenta un bajo nivel de interactividad, tiene una amplia audiencia formada por estudiantes, profesores y lo que se viene denominando el colectivo de "autores" entre una amplia gama de ciudadanos. PARES proporciona un aceptable grado de operatividad, como se demuestra con el uso y referencia de PARES en la elaboración de herramientas e instrumentos de información virtuales. En 2010, especialistas del ámbito del I+D+i universitario español usaron PARES para ensayar una guía informativa del acceso a los fondos del Archivo General de Indias a través de nuestra plataforma (García y Mas, 2010). Un año antes, el mismo equipo había experimentado un modelo de evaluación o auditoría a través del análisis de la web de los archivos históricos estatales del Ministerio de Cultura (García y Chain, 2009). Esta línea de auditoría fue ampliada en 2010 al Portal de Archivos Españoles, que presenta la enorme virtud de ofrecernos un feedback externo sobre la funcionalidad y percepción de nuestra plataforma (García y Chain, 2010). Además del valor intrínseco de la documentación archivística digitalizada que se ofrece en Internet, sus progresivos logros están también relacionados con la organización del trabajo interno de los profesionales de los archivos y las herramientas internas que necesitan para su trabajo. Todo ello en su conjunto propicia la labor de preservación, tratamiento, descripción gestión y difusión de nuestro patrimonio documental; esfuerzos que se ven reflejados cuando el Portal de Archivos Españoles es localizable en repositorios internacionales como el European History Primay Source, integrado en la www Virtual Library History21. PARES se ha constituido en un espacio donde el término anglosajón "usuario" adquiere una rica polisemia (Taylor, 1984), por la que el investigador profesional o aficionado, junto al ciudadano que busca antecedentes administrativos o jurídicos o la persona que busca recursos de información para la enseñanza o el autoaprendizaje se igualan ante las mismas problemáticas que plantea el acceso y la navegación por una plataforma de información cultural de naturaleza archivística. Todos estos clientes, independientemente del uso y finalidad que persigan, se enfrentan a los mismos retos consistentes en la simultánea necesidad de conocer: ¿cómo buscar e indagar?, ¿qué existe?, ¿qué novedades existen dentro de la masa de información fácilmente reconocibles?, ¿cómo guardar y recuperar de forma fácil la memoria de la propia investigación? Y, sobre todo, necesitan conocer cómo solventar de forma rápida y eficiente cualquier duda en cualquier momento. Por ello, las problemáticas del acceso y la accesibilidad deben estar relacionadas con uno de los objetivos fundamentales del profesional de los archivos, proporcionar información archivística de la mayor calidad posible, caracterizada por los conceptos de fiabilidad, seguridad, integridad, accesibilidad y estabilidad posibles (Sánchez Mairena, 2011). Desde muy pronto, la experiencia de trabajo en PARES ha inspirado también a los propios archiveros a contextualizar el trabajo de sus centros en el ámbito del trabajo de la organización de los Archivos Estatales y con su marco de referencia en nuestra plataforma. En el IV Congreso de la Lengua española, la directora del Archivo General de Indias valoró en la perspectiva de las fases de informatización de los Archivos Estatales la relevancia internacional conseguida por ese archivo a partir de la difusión digital de los documentos en Internet (Simó, 2007). Y recientemente se ha tratado sobre la representación de la información de un archivo en PARES en función del modelo de los cuadros de clasificación como reflejo de una de las preferencias tradicionales de la investigación especializada (Álvarez y Coca, 2011). PARES es valorado como recurso de información científica en Internet, catalogado como una "referencia útil" (Gutiérrez y Molero, 2011), convirtiéndose ya en un hito en diferentes publicaciones de referencias científicas (Pons, 2008). No obstante, la naturaleza archivística del Portal de Archivos Españoles a veces no es tenida en cuenta por los propios profesionales de la información documental, en el momento en que se alude a PARES como un recurso más dentro del concepto de biblioteca digital (Méndez, 2009, pp. 40-41), a pesar de que desde el punto de vista de la epistemología científica esto puede suponer una grave distorsión metodológica y conceptual; que desafortunadamente se expande, cuando observamos que en importantes recursos de información cultural como el directorio de la Biblioteca Nacional de España [URL], nuestro portal forma parte a su vez del directorio de "Colecciones digitales españolas", antes que del de "Recursos digitales", diluyéndose impropiamente la naturaleza archivística frente al concepto de colección, ajeno al Principio de Procedencia como eje fundamental de la metodología archivística22. Es corriente comprobar cómo en los servicios bibliotecarios existen colecciones de manuscritos que en gran medida son de naturaleza y procedencia archivística, pero el tratamiento documental proporcionado no es plenamente archivístico, con el riesgo de pérdida del vínculo y del contexto archivísticos en los sistemas de información y referencias que se generen. Esta línea prolifera debido al atractivo y las facilidades de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), donde un reciente "neo nominalismo" apuntala a la propia epistemología de las ciencias del documento, dado que las antiguas fuentes documentales ahora son consideradas como "fuentes digitales" bajo el único denominador común de su acceso en Internet (Benito y García, 2008). Y creemos que esta línea puede suponer un grave riesgo de desvirtuación del documento archivístico como uno de los productos de nuestra secular historia de la cultura escrita. El documento archivístico puede tener diferentes usos, funciones y representaciones, unos analógicos (el documento, el códice, el mapa, la fotografía, etc.) y otros equivalentes virtuales, como la representación de los primeros mediante la unión de un formulario normalizado estructurado al que se vinculan facsímiles digitales. Pero la representación y el uso electrónico del documento preexistente no tienen por qué crear nuevas entidades documentales de naturaleza digital, sino que en realidad vienen a representarlas mediante otro soporte u otra dimensión de preservación y gestión. Es decir, que el documento, independientemente de que nazca bajo un soporte tradicional o electrónico, adquiere su naturaleza documental en virtud de múltiples variables. LA PRESERVACIÓN Y LA DIFUSIÓN DE LA MEMORIA ESCRITA ARCHIVÍSTICA: EL PLAN DE DIGITALIZACIÓN Y CONSULTA EN RED DE LOS ARCHIVOS NACIONALES El Portal de Archivos Estatales (PARES) así como los sistemas de información precedentes se han nutrido de bases de datos descriptivas que se crean en las propias herramientas electrónicas o procedentes de migraciones de bases de datos externas. A estas bases de datos documentales en un momento posterior se vinculan los diferentes proyectos de reproducción digital de los documentos previamente descritos. En el año 2006 la Subdirección General de los Archivos Estatales impulsó el Programa de Descripción Intensivo de los Archivos Estatales (PIDA), que entre esa fecha y 2010 ha producido una media de un millón de registros para su difusión en PARES. En un primer lugar, se destinó a informatizar instrumentos de descripción no integrados en las fases anteriores, así como a la migración de todas las bases de datos locales. En el año 2009, comenzó a plantear la problemática de la calidad de las descripciones que había que difundir en nuestro portal, conforme a los criterios de calidad y conformidad a las normas archivísticas, coincidiendo con la aparición del Modelo Conceptual del Sistema Archivístico Español, elaborado por la CNEDA (Comisión Española de Normas de Descripción Archivística), y el impulso de la primera norma para la elaboración de Puntos de Acceso de los Archivos Estatales. En 2008, a la vista de los resultados conseguidos en el Portal de Archivos Españoles, la entonces Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas diseñó el Plan de Digitalización y Consulta en red de los Archivos Estatales, aprobado en Consejo de Ministros del 16 de junio de ese año. El plan se marcaba como ejes de intervención la normalización, la preservación, la difusión y la creación de infraestructuras adecuadas. Para ello, se estructuraba en nueve líneas de actuación, parte de ellas directamente relacionadas con PARES: Programa General de Digitalización, para vincular a las bases de datos descriptivas previamente elaboradas. Programa Intensivo de Descripción, para sustentar la línea anterior. Potenciar el Portal de Archivos Españoles (PARES) como tecnología archivística. Ampliación del Programa de Ayudas a Proyectos Archivísticos de instituciones privadas sin ánimo de lucro. Estos programas se unen a los proyectos propios de cada centro en su propia dinámica de trabajo. Entre mayo de 2007 y diciembre de 2012, el Portal de Archivos Españoles ha experimentado un aumento de los contenidos archivísticos que gestiona y difunde, que se muestran perfectamente en la siguiente tabla y gráfico de indicadores generales: LOS MICROSITIOS WEB ARCHIVÍSTICOS ESPECIALIZADOS Dentro del Portal de Archivos Españoles se difunden diferentes micrositios de naturaleza archivística. Una parte de ellos fueron iniciados en etapas anteriores y otros han sido creados en PARES. Sus datos pueden proceder de fuera del sistema de información de PARES y en otros casos desarrollarse a partir del mismo (Sánchez, 2008, pp. 128-129). El monográfico sobre la Guerra de la Independencia española (1808-1812) ha sido desarrollado por el Archivo Histórico Nacional como una exposición virtual que se nutre de documentos conforme van siendo descritos y publicados en PARES a partir de sus series y fondos de procedencia en ese archivo. La clave consiste en utilizar un punto de acceso de materias común a todos los registros que pasan automáticamente a difundirse, además de en PARES, en este micrositio especializado, donde la base de datos archivística interopera con otros recursos de información. Este espacio se ha convertido en una verdadera unidad documental sobre el tema, utilizando los facsímiles de los documentos protagonistas de los acontecimientos. El Portal de Víctimas de la Guerra Civil integra descripciones analíticas de personas que aparecen en documentos preservados en archivos de titularidad estatal, tanto de gestión directa por el Ministerio de Cultura, como transferida, caso del Archivo Histórico Provincial de Aragón. En este micrositio destaca el recurso al video para orientar a los ciudadanos en la forma de navegar y obtener copias y certificaciones de los documentos localizados para el ejercicio de derechos civiles o para la investigación. Este vídeo se localiza también en el Canal Cultura dentro de YouTube. El Portal de Movimientos Migratorios Iberoamericanos es un espacio colaborativo sobre este tema entre archivos españoles e iberoamericanos con documentación relativa a los procesos migratorios. Su principal característica es la incorporación del multilingüismo en la navegación extendido a las lenguas cooficiales de España y al inglés, además de aplicarse ya la normalización de los Puntos de Acceso de personas y geográficos en el motor de búsqueda. Estos monográficos son espacios donde se pueden adaptar diferentes tecnologías web, caso del Archivo General de la Administración con las Danzas de España, que incluye documentos audiovisuales digitales, o el Catálogo Monumental de España en Google Earth, donde se aplica la metodología de la geo-referenciación. En estos momentos, se está desarrollando el próximo Portal de Archivos Privados, un espacio donde se difundirán también de forma integrada las bases de datos producidas en el programa de ayudas económicas a proyectos archivísticos sin ánimo de lucro de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas a instituciones privadas. Los monográficos consultables actualmente en PARES son los siguientes23: LA TRANSFORMACIÓN DE PARES EN UN SISTEMA DE ARCHIVOS ABIERTOS En el Report on archives (Report, 2005, pp. 81-107) se planteaba la preparación de un Portal en Internet de archivos y documentos que a partir de 2007 se denominó APENet [www.apenet.eu] que desde 2013 ha pasado a denominarse APEx [http://www.apex-project.eu/]. El Portal estará hospedado en la infraestructura de uno de los Archivos estatales o nacionales de un país miembro de la UE, en colaboración con el resto de los servicios archivísticos de los otros estados miembros e instituciones europeas. Esto significa que los archivos a escala europea tendrán su propia visibilidad social unificada, independientemente de que el portal europeo será el proveedor de contenidos culturales archivísticos a EUROPEANA [www.europeana.org], el "mega" portal cultural. Con el tiempo, el portal de archivos irá integrando todas las iniciativas archivísticas locales, privadas o regionales que en estos momentos estén contribuyendo a diferentes recolectores, caso de España respecto a HISPANA [http://hispana.mcu.es], que es el directorio y recolector de recursos digitales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, y donde a través de los recolectores bibliotecarios están contribuyendo determinados archivos municipales, fundamentalmente. Este recolector integra en estos momentos 2,5 millones de objetos digitales procedentes de 131 repositorios locales distintos. El Portal de Archivos Españoles a finales de 2010 integra, como hemos dicho, unos 5 millones de registros descriptivos en formato ISAD (G) que tienen vinculadas unos 23,4 millones de imágenes digitales. El portal español tiene previsto ser uno de los principales proveedores de contenidos cuando se inaugure APEx, junto con Alemania y Finlandia. En este sentido, la interoperabilidad con los grandes proyectos de difusión europeos ha incidido en la necesidad de evolucionar PARES desde un sistema de archivos anclado en el estilo de la web 1.0 hacia el sistema de Archivos Abiertos. Para ello, en 2010 se ha iniciado la transformación, según la filosofía de la Open Archives Initiative – Protocole for Metadata Harvesting [http://www.openarchives.org], de la plataforma en PARES-OAI. Para ello, la arquitectura basada en la ecuación de información centralizada y gestión distribuida ha sido un paso estratégico. La centralización de la infraestructura tecnológica simultáneamente a la gestión diferenciada en cada archivo se ha realizado integrando a su vez tres procesos simultáneos: 1) Las herramientas de PARES están optimizadas para usos archivísticos y para fines de consulta e investigación; 2) La normalización en la creación y gestión de la información conforme a las Normas vigentes; 3) La especialización de las aplicaciones, permitiendo la gestión diferenciada tanto de los servicios archivísticos como de los diferentes fondos documentales en virtud de perfiles y capacidades diferenciadas. La clave está en la integración normalizada de la información, que es un elemento de coordinación que permite los procesos de contribución de contenidos archivísticos a APEx y otros repositorios OAI posibles. La adaptación de PARES a las distintas normas archivísticas (Puntos de Acceso, familia de normas del ICA/CIA) mediante un sistema integrado es lo que posibilita la implantación del trabajo normalizado al mismo tiempo que permite la contribución de contenidos a los grandes repositorios internacionales. PARES se desarrolló inicialmente en la línea de la incorporación de los estándares del Consejo Internacional de Archivos. Para la descripción de los documentos se utiliza la norma ISAD (G), con una evolución de los campos principales según el modelo de descripción de los Archivos Estatales elaborado entre 1995 y 2002, que se incorporó en primer lugar a AER. Este modelo de datos estaba enriquecido con determinados metadatos técnicos para la descripción de materiales especiales como cartografía y fotografía, según las experiencias descriptivas llevadas a cabo en los Archivos Estatales (Sánchez, 2008). Además, conforme la práctica de trabajo lo ha propiciado, se han elaborado diferentes metadatos de auditoría, difusión, descripción y control. No obstante, estas iniciativas se han llevado a cabo para dar operatividad al trabajo de descripción, dado que hasta la fecha no contamos con un modelo de normas nacionales de descripción definitivo. De hecho, la Comisión de Normas Españolas de Descripción Archivística (CNEDA) no comenzó a funcionar como Comisión Ministerial hasta el año 200724, y en estos momentos se ha publicado el modelo conceptual del sistema de información archivística, mientras que está pendiente aún el modelo formal. A partir del modelo conceptual, PARES debe ser el espacio en el que realizar determinadas adaptaciones en la lógica de relaciones entre los niveles de descripción superando los corsés del esquema rígidamente jerarquizado de niveles descriptivos de la tradición archivística española, influida por una enorme carga administrativista y de tradiciones en las que se fundían las lógicas de la unidad archivística (el documento) con la de la unidad de conservación (la caja, el legajo, la carpeta), así como de otras dinámicas de naturaleza clasificatoria del conocimiento para agrupar e identificar los diferentes fondos y colecciones. Respecto a la arquitectura relacional, el diseño originario de PARES, basado en una arquitectura de bases de datos relacionales, se adapta al esquema conceptual de CNEDA, permitiendo básicamente la evolución del sistema de información para agregar diferentes estándares o estructuras de metadatos cuyas relaciones enriquecen al documento según las nuevas propuestas descriptivas (Delgado, 2007). En 2009 se comenzó la incorporación de un módulo de elaboración y gestión de Autoridades según la norma ISAAR – CPF, estando previsto en el organigrama de la Subdirección General de Archivos que la supervisión y normalización final de este ámbito de trabajo esté a cargo del Centro de Información Documental de Archivos [CIDA]. La descripción de las instituciones productoras de Archivos según la nueva norma ISDIAH la debe proporcionar el Censo – Guía de Archivos de España e Iberoamérica. Para proveer de contenidos desde PARES a APEx se han comenzado a incorporar las pasarelas [crosswalk] que permitan el flujo de metadatos con información archivística según el lenguaje de marcado. En un primer momento, se ha elaborado una pasarela entre ISAD (G) de PARES y XML-EAD, en un segundo momento se han hecho las mismas pruebas de carga entre ISAD (G) de PARES con el XML-EAD elaborado específicamente por APEx, todo esto en cuanto a los contenidos archivísticos, es decir, las entidades documentales físicas (documentos) y las entidades documentales intelectuales (unidades de fondo, colección y serie). La interoperabilidad de los Productores y de las Instituciones archivísticas se hará con sendas pasarelas entre ISAAR-CPF de PARES con XML-EAC-CPF y mediante la pasarela de ISDIAH del Censo-Guía con XML-EAG, respectivamente. Una vez asentados estos estándares y maduradas las estrategias de trabajo en los archivos, se procederá a la incorporación de las normas sobre Funciones (ISDF), ámbito en el que aún no está consensuado el nuevo estándar o formato de intercambio (Fox, 2008). Como podemos observar, la arquitectura de estos flujos consistirá en una exportación de XML basados en EAD y sus formatos complementarios a partir de la "Familia de normas del CIA" (ISAD, ISAAR, ISDIAH) desde PARES – Censo-Guía hacia el repositorio OAI del Ministerio de Cultura [OAI-MCU], que actúa como proveedor de servicios (Barrueco y Subirats, 2003, pp. 96-106; Peset y Ferrer, 2008). A partir de esta tecnología se proveerá de contenidos archivísticos directamente a APEx mediante el formato Dublín Core. A su vez, el portal de archivos europeo proveerá contenidos archivísticos a EUROPEANA utilizando el formato Dublín Core avanzado [ESE: Europeana Semantic Elements]. Además de estos flujos de información, los Archivos Estatales pueden proveer también información archivística a través de HISPANA [http://roai.mcu.es/es/inicio/inicio.cmd] en aquellos casos de documentos que puedan ser susceptibles de analizarse simultáneamente en formatos archivísticos como ISAD (G) o bibliotecarios como ISBN, MARC. Esto se está realizando con documentos con formatos especiales como, por ejemplo, la rica colección de Mapas, Planos y Dibujos del Archivo General de Simancas (Simancas, Valladolid), que se ha integrado primero en el Catálogo colectivo de la Red de Bibliotecas de los Archivos Estatales del CIDA; y en otro momento se incorporará la importante colección de Prensa Histórica del Centro Documental de la Memoria Histórica (Salamanca). Una vez finalizado este proceso de adaptación de PARES en un repositorio OAI, se deberá elaborar un protocolo de flujos de información y cooperación con otros sistemas de información archivísticos de España para propiciar su integración en APENet / EUROPEANA a partir de la infraestructura OAI archivística del Ministerio de Cultura. En este sentido, en 2006 comenzó una nueva línea de fomento de las ayudas a proyectos archivísticos sin ánimo de lucro de instituciones privadas de nuestro país. Las instituciones beneficiarias se comprometían a trabajar normalizadamente según el estándar archivístico de ISAD (G) para propiciar la migración de una copia de los datos en PARES-OAI. Para ello, dentro del Portal de Archivos Españoles se está elaborando un micrositio específico para estos Archivos Privados, y a partir de aquí cualquier institución que provea datos archivísticos de sus fondos tendrá una posibilidad de estar presente en APEx, aumentando su visibilidad social, además de la ya proporcionada por el Censo-Guía y por PARES. El mantenimiento y la gestión de estas plataformas archivísticas abiertas se hacen por parte del Ministerio de Cultura, buscando siempre la aportación constante de contenidos culturales de calidad en el entorno de Internet. Los metadatos interoperables serán definidos por APEx, suponiéndose que serán todos o parte de los campos obligatorios de ISAD (G): Archivo, Título, Signatura, Nivel descriptivo, Soporte y Volumen, y Registro de autoridad, a los que se unirán hipervínculos a la unidad descriptiva completa en el sistema de información de origen, en nuestro caso PARES, a los objetos digitales y a cualquier elemento vinculado que se estime. Protocolo Transmisión Contenidos PARES OAI – APENet / EUROPEANA Una vez estabilizada la nueva plataforma PARES-OAI, el siguiente paso será la creación de la fase de recolector de contenidos archivísticos proporcionados por otros sistemas y redes archivísticas. Ante ello, PARES-OAI se aviene como un excelente ámbito para la creación de marcos de cooperación archivística mediante el establecimiento de protocolos de trabajo, al mismo tiempo que potencia de cara al exterior la normalización archivística. RETOS DE PARES: LA MEJORA DEL ACCESO... Los retos que se plantean a PARES son un reflejo de los que tiene la profesión archivística. Desde el punto de vista de la "alfabetización informacional", o grado de eficiencia en el uso de los buscadores archivísticos, existe una amplia mediatización, tanto tecnológica como en formación archivística, a la que se enfrenta la comunidad de usuarios, compuesta tanto por investigadores académicos, como por ciudadanos que buscan antecedentes o información para su formación. Los investigadores profesionales o aficionados acaban enfrentándose a los mismos retos: cómo buscar, qué información está disponible, qué novedades hay en el conjunto de la masa de información, cómo guardar y gestionar la "memoria personalizada" de las búsquedas y cómo solventar las dudas (Sánchez, 2011). En estos momentos se está preparando el diseño de la Plataforma para adaptarse a las soluciones que debe aportar la web semántica y la adaptación a la filosofía de la web 2.0. La búsqueda de métodos para que el cliente de las herramientas archivísticas trabaje y navegue con facilidad necesitará a su vez de un buen nivel de calidad y parametrización de la información descriptiva de los documentos, es decir, de un buen análisis documental, por el cual las entidades documentales archivísticas primen sobre las tradicionales entidades de preservación, como la caja, el legajo o la carpeta. Por otro lado, la incorporación del concepto de bidireccionalidad de la información, mediante la participación activa del cliente en las plataformas archivísticas web como PARES consistiría básicamente en la adopción de herramientas colaborativas tipo wiki; y el proporcionar información disponible en redes sociales para que los usuarios conozcan las novedades y poder usar los contenidos archivísticos difundidos. Todo ello implica la transformación gradual en diseño y en arquitectura del Portal de Archivos Españoles hasta convertirse en un verdadero canal de comunicación, siempre dentro de los protocolos de accesibilidad y difusión de la web del Ministerio de Cultura. Junto a esta evolución que imponen los rápidos avances tecnológicos, aplicada al mundo de la comunicación y la difusión en Internet, surgen nuevos retos. El acceso on line ha ayudado en la última década a acercar los archivos a la ciudadanía, al mismo tiempo que se rompían las tradicionales barreras en el acceso presencial (Sánchez, 2008). Pero surgen dos nuevos y complejos retos: por un lado, la obsolescencia de los facsímiles digitales de los documentos analógicos, por lo que las nuevas generaciones de alfabetizados digitales en el día de mañana probablemente no puedan leer los viejos documentos manuscritos en cualquiera de los sistemas escriturarios; por otro lado, asumir irreflexivamente la moda de aplicar la filosofía web 2.0 puede plantear problemas de largo alcance que es necesario que las organizaciones públicas valoren detenidamente. El nuevo concepto de referencias virtuales las veinticuatro horas del día solo puede ser mantenido con una plantilla permanente y numerosa de profesionales. Y la vasta red de herramientas y de recursos colaborativos en Internet necesita también de una constante plantilla de profesionales que lean, revisen y controlen la pertinencia de los comentarios. Como alguien ha expuesto ya, las redes sociales sin control de la pertinencia de la información intercambiada, que no implica ningún planteamiento censor, necesitan de una vigilancia constante debido a la posibilidad de difusión de contenidos basura e ilegales que las redes sociales vinculadas a instituciones y servicios públicos no pueden dejar de controlar para la eficiente consecución de sus fines. Finalmente, no queremos acabar sin recordar el valor del personal técnico de los archivos, pues garantizar tanto su presencia suficiente como su formación y reciclaje es fundamental y estratégico en cualquier proceso de perfeccionamiento e incorporación de las nuevas tecnologías. Hay que cuidar el reciclaje tecnológico de las plantillas, así como potenciar y garantizar la transmisión del conocimiento técnico y experto en los fondos documentales del pasado, puesto que en un futuro no podemos permitirnos que una tecnocracia perfeccionada en las últimas generaciones tecnológicas aplicadas a los archivos olvide los conocimientos necesarios para resolver problemas técnicos, jurídicos o administrativos que necesiten de un profundo conocimiento en los documentos, independientemente de sus formatos y caracteres internos.
Ciencia y política en el exilio republicano de 1939: un ethos cientificista para la legitimidad republicana Este artículo trata de analizar la vinculación entre ciencia y política en el exilio republicano de 1939. Esta relación se forjó en torno a la construcción de un ethos cientificista que defendía el ejercicio de una ciencia moderna porque los valores morales y éticos derivados de la misma tenían que validar el programa político liberal y democrático del exilio republicano. De esta forma los científicos exiliados entendieron que su mejor contribución a la resistencia antifranquista pasaba por la elaboración de un discurso opositor basado en las virtudes de la ciencia moderna, antítesis de la cosmovisión científica que poseía el academicismo franquista, anquilosada en una concepción medieval de la ciencia. Las páginas de la revista Ciencia, fundada en 1940, fueron su testimonio. La guerra civil frenó en seco la consolidación de un sistema científico en España, cuyas bases se habían sentado a lo largo del primer tercio del siglo XX gracias a la labor impulsada desde la Junta para Ampliación de Estudios, pues "a pesar de los altibajos, el resultado fue la génesis de una comunidad científica joven, dinámica, bien articulada, con participación activa en el contexto internacional, [...]. Pero ese colectivo sufrió una profunda crisis entre 1936 y 1939, como consecuencia del golpe militar y del desastre provocado por la Guerra Civil y la ulterior represión franquista" (Barona, 2010, 10). Las raíces ideológicas y culturales de la dictadura del general Franco constituyeron un retroceso de alcance histórico para el todavía frágil entramado científico español, mientras el exilio representó la sangría de una parte sustancial del capital humano de la cultura española, incluido el componente científico, dando lugar a una descapitalización que tardó decenios en ser solventada. La depuración emprendida por los vencedores de la guerra civil cercenó bruscamente el proceso modernizador registrado a lo largo del primer tercio del siglo XX. El sistema científico español, que en los años veinte y treinta había emprendido una senda esperanzadora, situándolo por primera vez en la época contemporánea en el panorama científico internacional, fue borrado de un plumazo. Se expulsó a científicos de reconocido prestigio internacional, se destruyeron escuelas y grupos de investigación consolidados, se desmantelaron instituciones científicas y centros de investigación (Otero, 2006). Se cercenó, en fin, el entramado construido con la JAE, se persiguió con saña el espíritu que la alentaba, se arrasó la apuesta por la modernidad que encarnaba, en la que la sociedad española se había embarcado con creciente fuerza y dinamismo desde principios del siglo XX, para entronizar una trasnochada retórica imperial que buscaba sus raíces en el espíritu de la Contrarreforma, como dejó bien claro el preámbulo de la ley sobre Ordenación de la Universidad española de 29 de julio de 1943: "Cuando adviene la unidad nacional y suena la hora universal de España, nuestra Universidad, [...] aparece en la plenitud de su concepto para servir los ideales de su destino imperial [...] Vivíamos momentos de crisis y de ruina en que si la educación intelectual estaba desquiciada, había sucumbido también en manos de la libertad de Cátedra la educación moral y religiosa, y hasta el amor a la Patria se sentía con ominoso pudor, ahogado por la corriente extranjerizante, laica, fría, krausista y masónica de la Institución Libre, que se esforzaba por dominar el ámbito universitario [...] la República lanzó a la Universidad por la pendiente del aniquilamiento y desespañolización [...] La Ley [...] quiere ante todo que la Universidad del Estado sea católica. Todas sus actividades habrán de tener como guía suprema el dogma y la moral cristiana [...] Por otra parte, la Ley [...] exige el fiel servicio de la Universidad a los ideales de la Falange"1. Del lado de la emigración científica e intelectual, la incertidumbre del retorno era el sentimiento que dominaba en 1939, si bien pocos exiliados se resignaron a aceptar que el destierro fuera permanente. Las circunstancias sociales y personales generadas por la depuración de los cuadros docentes de la universidad española y su reconstrucción mediante la provisión de cátedras desataron la protesta de la emigración universitaria. En los años cuarenta el exilio científico e intelectual se sumó a la denuncia de la represión política y social, desde dos esferas complementarias. Por una parte, defendió la actuación educativa de la Segunda República, desveló los atropellos del franquismo contra la universidad, la investigación científica y el conjunto del sistema educativo. El exilio universitario hizo suya la política republicana en materia de instrucción pública porque veían en ella un respaldo ético para reivindicar la imagen liberal y democrática de la Segunda República y apuntalar la crítica contra todos los abusos cometidos por la dictadura en España. En este contexto, la revista Ciencia ofreció, uniéndose al programa de denuncias, una contrarréplica a la política científica y cultural del franquismo a través de la construcción de un ethos cientificista basado en la defensa de la ciencia moderna y los homenajes a las más destacadas figuras de la ciencia en la emigración. EL DISEÑO DE LA REVISTA CIENCIA El exilio de las ciencias naturales en México se agrupó pronto en torno a la emblemática figura de Ignacio Bolívar, que había llegado a México a sus 89 años, y a la práctica científica de su hijo Cándido, condensadas ambas en la fundación de la revista Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas. A finales de noviembre de 1939 el proyecto estaba bastante perfilado y Cándido Bolívar, quien había regresado de su primer trabajo de campo en Chiapas, podía explicar a José Cuatrecasas, exiliado en Colombia, los planes merced a los cuales "un grupo de profesores ibero americanos y españoles, con el apoyo de "Editorial Atlante, S.A.", de México, ha emprendido la tarea de publicar una revista científica mensual en lengua española que, al mismo tiempo que recoja los hechos más salientes del movimiento científico ibero americano, sea una fuente de información para todos los colegas del Continente"2. Ignacio Bolívar figuraba al frente de una revista nacida en las conversaciones con su hijo Cándido y el círculo de naturalistas refugiados en México. Hasta su muerte, el 19 de noviembre de 1944, Ignacio Bolívar ejerció la dirección de la revista. Tras su desaparición el Patronato de Ciencia se reunió el 20 de febrero de 1945 y eligió como nuevo director a Blas Cabrera3. Sucedía a Bolívar un nombre emblemático de las ciencias físicas en España, cuya carrera estaba íntimamente ligada a la dirección del Laboratorio de Investigaciones Físicas de la JAE y su posterior incorporación al Instituto Nacional de Física y Química, así como al proyecto de renovación científica de la Junta. El 4 de febrero de 1939 una Orden había separado del servicio activo a Blas Cabrera Felipe4, catedrático de Electricidad y Magnetismo y director del citado Instituto Nacional de Física y Química. Desde 1936 Cabrera se había instalado en París hasta que en 1942 se trasladó definitivamente a México. Introductor, junto a Enrique Moles, de una concepción moderna de las ciencias físico-químicas, Cabrera era, además de Miguel Antonio Catalán, el físico más importante que había tenido España a lo largo de su historia y uno de los principales divulgadores de la relatividad einsteniana en el país (Otero y López, 2012; Sánchez Ron, 1991, 1993). Junto a Cajal y Bolívar, Cabrera había sido un tenaz impulsor de las modernas ciencias naturales en la JAE, por lo que pertenecía a aquella generación de "mayores" que habían liderado el proyecto de la Junta durante los años "heroicos" y sobre los que se habían formado las escuelas de trabajo y las generaciones de científicos más jóvenes a lo largo de las siguientes dos décadas y media. Su trayectoria y el desprecio que le obsequió el régimen franquista cuando intentó regresar a España lo empujaron al exilio. Aunque menos comprometido políticamente que Ignacio Bolívar, el reconocimiento internacional de Cabrera lo convertían en el candidato idóneo para suceder al entomólogo al frente de la revista. Muy breve fue el tiempo que Blas Cabrera ejerció como director porque falleció el 1 de agosto de 1945: "Con el fallecimiento del Prof. Cabrera ha experimentado la revista una pérdida sumamente sensible, pues era uno de los mejores y más entusiastas defensores de Ciencia, a la que amparó en todo momento con su gran prestigio, [...]. La figura señera de Don Blas, junto con las de algunos otros científicos muy distinguidos como Ignacio Bolívar, Pío del Río-Hortega, José Sánchez-Covisa, Wenceslao López Albo, Odón de Buen y algunas más, quedará para siempre en la acogedora tierra de América, como mudo y perenne testimonio de la imposibilidad de convivencia de esos espíritus eminentes con el régimen que les imposibilitó la vida en su patria"5. Antonio Madinaveitia tomó la pluma para escribir en diciembre de 1945 una necrológica en Ciencia cargada de referencias a su trayectoria en los laboratorios de la Junta para Ampliación de Estudios y a su personalidad científica, tan relacionada con las principales figuras que habían protagonizado el renacer de la ciencia y la cultura españolas del primer tercio de siglo: "España va perdiendo en el destierro a los hombres que impulsaron el intenso desarrollo científico que se fue producido allí desde comienzos del siglo hasta la sublevación militar. Ha muerto José Castillejo, murió D. Ignacio Bolívar y ahora Cabrera [...] Deja D. Blas una labor física importante, y además pudo tener la satisfacción de ver reunidos en su laboratorio un grupo de jóvenes investigadores, unos formados por él desde el comienzo, otros que encontraron en su laboratorio el apoyo y la dirección necesarios para sus investigaciones. Este grupo de hombres jóvenes comenzaba a crear la física española, y lo hubiera logrado de no haber sido por la guerra" (Madinaveitia, 1945, 241-242). El Patronato "acordó el nombramiento de director de la revista, a partir de 1946, del Prof. C. Bolívar y Pieltain"6, hasta entonces miembro del comité de redacción y principal encargado de la publicación de la revista. La llegada de Cándido Bolívar a la dirección ponía de manifiesto que el exilio había empezado a cobrarse el tributo generacional de figuras egregias de la ciencia española, cuyos nombres estaban intrínsecamente asociados a la etapa inmediatamente anterior a la guerra civil. Hasta la aparición del último número de la revista en diciembre de 1975 Cándido Bolívar ejerció como director de la misma, por lo que podría decirse que Ciencia casi murió con él. No obstante, desde marzo de 1973 la revista había entrado en una nueva etapa que tenía mucho que ver con el hecho de que Cándido Bolívar se encontraba cada vez más enfermo y fue delegando sus responsabilidades al frente de la misma (Pulgarín, Carapeto y Cobos, 2008, 457-489). Ciencia tuvo una rara cualidad entre las revistas del exilio, su prolongada existencia. Al contrario que la mayor parte de las publicaciones periódicas del destierro republicano, cuya vida se extinguía con mayor o menor rapidez, Ciencia apareció desde 1940 a 1975, aunque fuera de manera irregular. Esto significa que la revista cubrió la casi plena totalidad cronológica del exilio, registrando las diferentes sensibilidades por las que atravesó el exilio científico. Con Ignacio Bolívar como referente simbólico hasta su fallecimiento en 1944, quien verdaderamente llevó la administración fue su hijo Cándido Bolívar, junto al que hay que mencionar a un grupo de profesores exiliados que iban a colaborar de manera intensa con aquella publicación. La dirección se distribuyó en tres cuerpos: director, redacción y consejo de redacción. Este último tuvo una amplísima nómina de colaboradores, entre los cuales no faltaron transterrados de gran peso como Federico Bonet, Pedro Bosch Gimpera, Blas Cabrera, José Giral, Gustavo Pittaluga, Miguel Prados Such, José Royo Gómez, Arturo Duperier, Antonio Trías, Faustino Miranda, Gonzalo Rodríguez Lafora, Antonio Madinaveitia, Manuel Márquez, Alejandro Otero, Augusto Pi-Sunyer, José Puche, Pío del Río Hortega, José Cuatrecasas y Enrique Rioja, entre otros muchos. A ellos habría que añadir una extensa terna de profesores hispanoamericanos y de otros países. Por sus páginas pasaron antes o después la mayor parte de los científicos españoles del exilio. Además de Cándido Bolívar, el corazón de Ciencia lo constituía su redacción, sección que estuvo, hasta 1950, exclusivamente en manos de los universitarios españoles exiliados: Cándido Bolívar, Francisco Giral e Isaac Costero Tudanca gestionaron sus actividades hasta 1944. Desde comienzos de 1945 y hasta 1950 se fueron incorporando en diferentes etapas miembros del exilio científico español, Bibiano Fernández Osorio-Tafall, Honorato de Castro y Federico Bonet, o importantes representantes del mundo científico mexicano, Manuel Sandoval Vallarta, Alfredo Sánchez-Marroquin, Rafael Illescas Frisbie y Antonio García Rojas7. A partir de julio de 1952 Ciencia contó con un vicedirector, responsabilidad que recayó en Francisco Giral8. Durante los años cincuenta este equipo no experimentó cambio alguno, pero en 1962 José Puche Álvarez sustituyó a Honorato de Castro y en 1965 se unió a la redacción Guillermo Massieu. A partir de 1968 desapareció la figura de vicedirector, aunque Francisco Giral siguió formando parte de la redacción de la revista, a la que se incorporó ese mismo año José Ignacio Bolívar Goyanes. En 1969 dejaban la redacción Rafael Illescas y Antonio García Rojas, a los que relevó Manuel Madrazo Garamendi. A finales de 1972 se incorporó Dionisio Peláez Fernández en calidad de editor. Al año siguiente Ciencia experimentó una considerable remoción de su equipo administrativo con la consolidación de la figura del editor y la creación de un consejo editorial que quedó integrado por Francisco Giral, José Puche y José Ignacio Bolívar Goyanes. El principal reto al que se enfrentó la administración de la revista fueron las dificultades económicas. Durante los dos primeros años tanto el Comité Técnico de Ayuda a los Republicanos Españoles (CTARE) como la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles (JARE), dos organismos creados para socorrer a los refugiados republicanos, prestaron su ayuda en forma de subvenciones o inscripciones. Esta ayuda económica resultó decisiva durante los primeros meses porque la revista "no reúne el número de suscriptores que sería necesario para asegurar su vida" 9. Los Bolívar habían acordado con la editorial mexicana Atlante la edición de la revista, pero las perennes dificultades económicas hicieron que Atlante se planteara muy seriamente su continuidad. A lo largo de 1941 y 1942 la precariedad económica era la principal preocupación de Cándido Bolívar, "pues la Editorial se retraía de emplear fondos en una cosa que solo le producía déficit. Se han obtenido algunas subvenciones, que aún no siendo las necesarias para su sostenimiento, han animado a los editores a continuarla"10. Esas otras subvenciones a las que se refería Ignacio Bolívar eran las de algunas empresas y mecenas mexicanos: "como la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, el Sr. Santiago Galas y el Banco de México, por gestiones de su Director el Lic. También nos han prestado su auxilio el Gral. Abelardo Rodríguez, ex Presidente de la República; la Secretaría de Marina; D. Arturo Mundet, D. Luis Legorreta, los señores Mendizábal y Cía., de la Cía. Cerillera Mexicana, la Cervecería Moctezuma y la Cía. A la lista de patrocinadores se unieron en 1943 El Colegio de México, el Fondo de Cultura Económica, los Laboratorios Andrómaco, el Laboratorio Picot y la JARE, que volvió a adquirir un crecido número de suscripciones y cuyo apoyo se mantuvo hasta 1944. Con todo, los últimos tres números del año 1942 tuvieron bastantes dificultades para salir de imprenta, lo que se logró sólo gracias a la ayuda financiera que otorgó la recién creada Comisión Impulsora y Coordinadora de la Investigación Científica en México, cuya presidencia correspondía a Manuel Sandoval Vallarta, un químico mexicano muy sensible a las necesidades del exilio científico republicano. La Comisión Impulsora y Coordinadora de la Investigación Científica en México, que disfrutaba de amplias facultades en temas relativos a la financiación de la política científica, prestó a Ciencia un auxilio imprescindible en el momento en que "hemos pasado por periodos muy difíciles en que parecía indefectible el término de la publicación" 11. El sostenimiento económico de la revista terminó por encontrar una solución merced a "la idea de crear un Patronato de la Revista Ciencia, que se ocupe de todos los problemas que su publicación origina" (Bolívar, 1943b, 3). La editorial Atlante se retiró definitivamente en 1946, pero para entonces se había constituido, desde junio de 1943, "un patronato con la misión fundamental de facilitar y regularizar la publicación de nuestra revista. El "Patronato de Ciencia" estará presidido por el Ing. Evaristo Araiza, y lo integrarán el Lic. Carlos Prieto, como vicepresidente; el Lic. Eduardo Villaseñor, como tesorero; el Prof. Francisco Giral, como secretario, y, como vocales, los Sres. Es decir, un órgano colegiado de científicos y mecenas del mundo empresarial que ponía punto final a las incertidumbres económicas. A partir de 1956 la revista consiguió que la Editorial Muñoz se prestara a colaborar en su publicación, contribuyendo a garantizar su permanencia y a conservar su tipografía característica, si bien fue incapaz de mantener una regularidad mensual. Tanto fue así que Cándido Bolívar tuvo que reconocer en 1961 que la revista "es bimestral, y que piensa publicar volúmenes anuales formados por seis números individuales" (Bolívar, 1961, 5). La crisis definitiva llegó entre 1969-72, años en los que el volumen XXVII salió con considerable retraso, producto del cual fue una remoción de su administración en 1973 que no sirvió para salvar la publicación cuando Cándido Bolívar, su verdadera alma mater, cayó enfermo y no pudo seguir al frente con la intensidad de antes. UNA EMPRESA CIENTÍFICA Y PATRIÓTICA El primer número de Ciencia no apareció hasta el 1 de marzo de 1940, pero Cándido Bolívar venía planificando su elaboración desde los últimos meses de 1939, lo que pone de manifiesto la inmediatez con la que algunos integrantes del exilio científico respondieron a los desafíos que parecía plantear la dispersión de sus miembros. Un peligro que los Bolívar querían mitigar a través de un órgano que garantizara un mínimo de contacto personal y profesional. Cándido Bolívar invitó, entre otros, a José Cuatrecasas para que formarse parte del consejo de redacción y, por supuesto, participarse como colaborador asiduo en la revista, cosa que el botánico catalán aceptó con gusto aunque "mi colaboración tal vez no podrá ser por el momento muy copiosa por la falta de materiales de trabajo elaborados y la carencia de biblioteca especializada, defectos que impiden publicar intensamente; no obstante, procuraré exprimirme lo más posible para contribuir a esa empresa científica y patriótica que miro con gran cariño"13. La respuesta de Cuatrecasas confirmaba las dificultades del exilio científico durante estos primeros meses para poder hacer ciencia práctica, investigación científica pura, ya fuese por falta de materiales de trabajo o por las carencias bibliográficas, una consecuencia casi inevitable del desbarajuste vital que supuso el destierro. Cándido Bolívar le explicaba a Cuatrecasas, en noviembre de 1939, que "La Revista "Ciencia" publicará trabajos originales breves [...]; y al mismo tiempo es nuestra idea presentar un panorama actual de la ciencia moderna en forma de artículos bibliográficos de conjunto (extensión máxima 15 páginas a máquina) ó de puesta al día de un problema actual tanto puramente científico como técnico"14, en previsión de que muy pocos compañeros iban a estar en condiciones de poder enviar trabajos originales debido a las condiciones extraordinarias en que vivían. Es más, la revista parecía estar más bien pensada "como foro de debate en el mundo científico americano, más específicamente latinoamericano, y el deseo de participar en la creación de una cultura científica pública" (Puig-Samper, 2001, 107). El objetivo era movilizar al mundo científico, universitario y académico americano, pues a los gestores de la revista les movía: "tan sólo su amor a las Ciencias, que de antiguo vienen profesando, y el anhelo de contribuir al progreso y desarrollo de las mismas en los países hispano-americanos, animados del deseo de que rivalicen con los más adelantados, y de que la revista pueda llegar a ser un medio de relación entre cuantos se interesan por estos estudios en América" (Bolívar, 1940, 2). Los Bolívar podían haber optado por postergar la aparición de la revista, pero Cándido la quería en la calle cuanto antes. Esta urgencia tiene mucho que ver con el cariz "científico y patriótico" que tanta simpatía había despertado en Cuatrecasas. Ciencia era una herramienta que permitía la comunicación científica entre la población universitaria disgregada por el vasto continente americano. Pero la revista era algo más, fusionaba la práctica de la ciencia moderna con un proyecto político liberador que la modernidad llenaba de contenido y significado. La revista era una empresa patriótica que sólo casaba con una actividad en teoría tan aséptica como la ciencia si consideramos que Ciencia no era simplemente una publicación sino un tropo (Geertz, 1989, 184), cuyas implicaciones simbólicas difícilmente podían soslayarse. Ciencia condensó la sensibilidad de la emigración científica al convertirse en receptora y sucesora del impulso modernizante y racionalista que había animado el desarrollo de las ciencias naturales en España durante las primeras décadas del siglo XX. La idea de hacer "ciencia española" formó parte de una retórica discursiva que había acompañado al academicismo hispánico del primer tercio de siglo. Lo que no parecía tan claro era definir qué se entendía exactamente por "ciencia española". Era un debate que se remontaba hasta mediados del siglo XIX y había sido sostenido, con desigual intensidad, por los tradicionalistas que buscaban armonizar ciencia y fe en un programa común de conocimiento (López, 2011, 1209-1220) y los defensores de una concepción modernizante y racionalista de la ciencia que concebía el progreso como fruto de una investigación científica, libre de dogmatismo religioso, y producto de su aplicación tecnológica (Otero y López, 2012). Ambos puntos de vista se habían adjudicado para sí los atributos que adornaban a la verdadera "ciencia española". Aunque el paradigma racionalista y modernizante parecía haber conquistado posiciones sólidas tanto en la Universidad como en la Junta para Ampliación de Estudios, la guerra civil y el consiguiente triunfo militar franquista alteraron completamente la situación. El ultramontanismo reaccionario se aseguró el control de los Ministerios de Educación Nacional y Justicia del nuevo régimen, lo que le permitió recuperar terreno en el reparto del poder académico de la posguerra, merced a los procesos de depuración y posterior reconstrucción del mundo universitario, sin olvidar el control ejercido sobre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Otero, 2006; Claret, 2006). La ciencia en el exilio republicano era la continuadora de los esfuerzos hechos por la JAE y la Universidad durante las décadas anteriores en España. Si la Unión de Profesores Universitarios Españoles en el Extranjero (UPUEE) era, según acertó a definir Francisco Giral, la encarnación de la Universidad española en el exilio (Giral, 1994), Ciencia era la "empresa científica y patriótica" que tanto gustaba a José Cuatrecasas porque ambas constituían símbolos de una tradición de pensamiento emparentado con una cosmovisión político-liberal y científico-racionalista que se resumía en el escorzo lingüístico que Ignacio Bolívar había utilizado en una de sus cartas a Cuatrecasas, "todo por la ciencia y para la ciencia". En definitiva, símbolos y analogías que buscaban excitar las emociones de un exilio intelectual y científico disperso y depresivo, dotándolas de suficiente intensidad para que sus destinatarios, los científicos del exilio, coadyuvaran en un ethos político útil para finiquitar el drama del destierro. Ciencia tenía muy presente la realidad política y social del destierro republicano, la revista deseaba poner al servicio de México y del resto de repúblicas americanas su talento científico y su práctica investigadora, en agradecimiento por la recepción brindada al exilio, pero sobre todo buscaba sumarse a la contraofensiva cultural que empezaba a gestarse frente a la tosca propaganda imperial franquista. La "Presentación" que abría el primer número de Ciencia recogía esa voluntad por vincularse a los aspectos modernizadores de la ciencia y desarrollar una labor de interés para el mundo hispanoamericano: "La revista "Ciencia", [...], tiene por finalidad primordial difundir el conocimiento de las Ciencias físico-naturales y exactas y sus múltiples aplicaciones, por considerarlas como una de las principales bases de la cultura pública, para lo que procurará, por todos los medios a su alcance, aumentar el interés hacia su estudio en los países hispano-americanos. De una manera general tratará de tener al lector al corriente de los progresos que aquéllas realicen en todos los órdenes, tanto en su aspecto puramente científico como en sus aplicaciones a la Medicina, a la Agricultura y a la Industria" (Bolívar, 1940, 1). HACER CIENCIA Y HACER POLÍTICA Los proyectos científicos del exilio fueron algo más que trabajos de campo y análisis de laboratorio, se transformaron en una forma de hacer política republicana y, por supuesto, la más adecuada para la colectividad de profesores universitarios. Dos de las secciones de la revista, "La Ciencia moderna" y "comunicaciones originales", nunca contuvieron manifiestos políticos, sólo trabajos científicos que, eso sí, respondían a un patrón de compromiso con la modernidad como guía ética para la acción. En "La Ciencia moderna" tenían cabida "artículos redactados por especialistas conocidos, que tratarán problemas científicos de actualidad en su conjunto, poniéndolos por completo al día y ofreciendo, así, [...] la posibilidad de conocer, en algunos minutos de lectura, cuáles son los modernos derroteros en un punto dado de la Ciencia actual" (Bolívar, 1940, 1), una conexión directa con los desarrollos modernos de la Ciencia, escrita siempre con mayúscula. La segunda sección, "Comunicaciones originales", recibía los trabajos de investigación de los diferentes especialistas, fundamentalmente hispanoamericanos, que tendrían en la revista un foro privilegiado desde el que darse a conocer ellos y sus trabajos. El Boletín de la UPUEE salía en 1944 al quite de cualquier tipo de reproche acerca del papel desempeñado por la revista Ciencia en este terreno: "Se podría pensar que bajo un nombre científico se encubría actividades políticas contra el régimen franquista. Nada más lejos de la realidad. Quien tenga la paciencia de revisar los cuatro volúmenes completos ya publicados y el quinto recién iniciado, no podrá hallar una sola alusión al régimen político en España [...] ni al de ningún país. Como indican título y subtítulo, la revista es exclusivamente científica, y ni siquiera es obra exclusiva de españoles"15. No eran, sin embargo, necesarios manifiestos políticos para que Ciencia y la comunidad universitaria expatriada fuesen sensibles a las reivindicaciones políticas del exilio republicano. El mismo editorial del Boletín de la UPUEE subrayaba: "El número elevado de intelectuales españoles que actualmente se hallan fuera de su país por incompatibilidad moral con el régimen que allí domina, y de una manera más concreta la gran cantidad de profesores universitarios de todas clases [...] ausentes de su patria, representa la más viva y constante acusación contra la felonía del régimen franquista y contra su espíritu enemigo de toda manifestación cultural"16. La prohibición decretada contra su distribución en España parecía acreditar que la revista era por sí sola denuncia permanente contra la canalla franquista. Tanto Ignacio Bolívar como la propia revista Ciencia se convirtieron en referentes simbólicos del exilio científico republicano, catalizadores semióticos que fusionaban la cosmovisión y los valores que la expatriación intelectual ponía al servicio del exilio, su ethos cientificista. A lo largo de los años cuarenta Ciencia fue pilar básico en la construcción de un discurso legitimador de la "ciencia moderna" que permitió a la emigración universitaria contraponer durante los años cuarenta la defensa de los valores modernizadores y democráticos a los abusos de las autoridades franquistas contra los compañeros represaliados. La paralela elaboración de una memoria histórica de la ciencia moderna era un aspecto más de ese discurso. El gobierno Giral, el primer gobierno republicano en el exilio tras la reconstrucción institucional de 1945, representó el momento culminante de la década en la alianza entre el exilio político e intelectual, merced a la cual el primero empleó los argumentos que elaboró el segundo como un instrumento ideológico para justificar las reivindicaciones del republicanismo legitimista. El exilio elaboró un ethos cientificista que reforzaba las exigencias de cambio político en España, apelando a los valores liberales y democráticos compartidos con las potencias vencedoras del fascismo. La ciencia y sus valores éticos hacían más visibles la falta de escrúpulos y la crudeza del terror ejercido por la dictadura franquista. En ocasiones bastaban trabajos de divulgación o traducciones de obras clásicas para que Ciencia felicitara a sus autores por su contribución a popularizar la ciencia moderna. En 1940 La Casa de España y el Fondo de Cultura Económica publicaban el libro de José Giral Fermentos, cuyo propósito fundamental "es el de ofrecer al público culto de habla española un resumen moderno y actual de los múltiples problemas científicos y técnicos que se relacionan con los Fermentos. Va dedicado, con preferencia, a Médicos, Farmacéuticos, Biólogos, Químicos e Industriales; y también a estudiantes aventajados de esas profesiones"17. El Fondo y La Casa de España editaron también Las bases fisiológicas de la alimentación de Jaime Pi Suñer, una línea prioritaria de trabajo seguida por la revista Ciencia a lo largo de las siguientes décadas sobre fisiología y bioquímica de los alimentos en la que destacó no sólo Jaime Pi-Sunyer, también Francisco Giral, Antonio Madinaveitia y otros bioquímicos del exilio científico. Un año más tarde, en 1941, se publicaba en Caracas Principio y término de la Biología de Augusto Pi-Sunyer. De este libro Enrique Rioja decía que era "un sereno y sagaz juicio crítico para valorar y jerarquizar la gran suma de datos, fenómenos, observaciones, experimentos, teorías e hipótesis que constituyen el frondoso cuerpo de doctrina que forma la Biología moderna [...] Mientras la depuración devastaba la universidad española y la investigación científica se retrotraía a parámetros premodernos, las grandes figuras de la ciencia española en el exilio se apresuraban a consolidar su compromiso con la modernidad. Manuel de Rivas Cherif reseñaba las Cuestiones Oftalmológicas de su maestro Manuel Márquez, publicado por El Colegio de México, como obra útil no sólo para oftalmólogos, sino también para fisiólogos, neurólogos e internistas, un libro que repasaba todos los temas de su disciplina y "con decir, que en las páginas de esta obra –que de estar en España le hubiera sido ofrecida por sus discípulos como libro jubilar–, está condensada una gran parte de la labor científica del Prof. Márquez, es suficiente para dar idea del enorme interés que encierra" (Rivas Cherif, 1941, 372). Y no sólo con la modernidad, sino también con la libertad, como Modesto Bargalló reclamaba a raíz de las discusiones abiertas en la comunidad internacional de químicos sobre el uso de la nomenclatura: "Los investigadores no pueden ni deben someterse espontáneamente a quienes coarten la elevada y noble labor que desarrollan en un campo exclusivamente científico. Sería negar el alto significado de la Ciencia, que junto con los demás valores espirituales ha de presidir toda actividad humana. Los que poseen el cetro de la investigación científica no deben rehuir su gran responsabilidad. No olviden que se comienza por la censura de la palabra escrita; que se acalla después a la palabra hablada; y si se dispone de poder para ellos, se termina con aherrojar no sólo al espíritu sino al cuerpo" (Bargalló, 1952, 50). Otras veces la emigración presumía de contar entre sus filas con los herederos más importantes de la tradición científica en España. Ignacio Bolívar o Blas Cabrera eran la encarnación de ese espíritu, pero otros nombres nutrían sus filas. En abril de 1942 Ciencia se sumó al banquete homenaje que la UPUEE había organizado el 14 de marzo con motivo de que Manuel Márquez había cumplido la edad de setenta años. La revista publicó un retrato del homenajeado, un "oftalmólogo de reputación mundial y figura preeminente del Profesorado español, que hoy continúa en México su labor docente y cultural"18. A finales de 1946, "se celebró un acto en honor del eminente oftalmólogo español Dr. Márquez con ocasión del 50 aniversario de su ejercicio profesional. El homenaje fue organizado conjuntamente por el Ateneo Ramón y Cajal, la Unión de Profesores Universitarios Españoles en el Extranjero y la Agrupación de Universitarios Españoles, [...]. Presidió el acto el Ministro de Instrucción Pública del Gobierno Republicano Español en México, Prof. Miguel Santaló"19. En aquella mesa se sentaron autoridades del mundo científico e intelectual mexicano y español expatriado como Ignacio Chávez, Ignacio González Guzmán, Rafael Altamira, Juan Negrín, Manuel de Rivas Cherif, José Puche, U. Barnés, José Bejarano, Joaquín Xirau, Antonio Madinaveitia y el grupo de naturalistas formado por Federico Bonet, Dionisio Peláez, Bibiano F. Osorio-Tafall y Cándido Bolívar. Entre los asistentes tomó la palabra Rivas Cherif, discípulo y colaborador de Márquez, para enumerar los méritos profesionales de su maestro. Todo ello hacía de Manuel Márquez, en palabras de Rafael Altamira, un "prototipo del universitario español, y continuador de los valores que, como Santiago Ramón y Cajal, del que fue discípulo distinguido, mantuvieron elevado el pabellón universitario español en el mundo" y, según el ministro Santaló, un "ciudadano ejemplar, que ha sabido en todo momento hacer patente su firme voluntad de servir a España"20. Antes de su fallecimiento, Manuel Márquez fue todavía homenajeado en abril 1957 con motivo de su ochenta y cinco aniversario por el Ateneo Español de México21. Como Ignacio Bolívar o Blas Cabrera, Manuel Márquez constituía un símbolo de los valores que habían de informar al republicanismo exiliado. Esta carga simbólica se repetiría en el banquete homenaje a Cándido Bolívar al ser nombrado Presidente de la Sociedad Mexicana de Historia Natural. Organizado por la UPUEE, el Ateneo Ramón y Cajal y la Agrupación de Universitarios Españoles, el acto contó con la acostumbrada asistencia de destacados exponentes de la intelectualidad mexicana y española: "el Dr. Manuel Márquez, quien se refirió a la actividad científica, en tierras americanas de los profesores españoles y situó el acto bajo la gloriosa memoria del maestro de todos Don Ignacio Bolívar [...]. Este acto que ha sido de los más importantes que los universitarios españoles han celebrado en México estuvo presidido por los homenajeados, [...], y los Sres. Luis Nicolau d'Olwer, Embajador de la República Española y Dr. José Giral, expresidente del Consejo de Ministros de España"22. Estas reuniones reafirmaban la continuidad de los homenajeados con una tradición intelectual vinculada al liberalismo político y la modernidad científica, pero se utilizaron también para celebrar el nombramiento de un científico o intelectual exiliado para un cargo de responsabilidad en alguna institución internacional. Esta clase de éxitos reforzaban los argumentos del legitimismo republicano empeñado en demostrar que tenía la capacidad de conducir un cambio político tranquilo en España. En 1948 la UPUEE, la Delegación General de la Fundación Ramón Llull y la Asociación de Intelectuales Españoles en México rindieron homenaje a Pedro Bosch-Gimpera al ser nombrado director de la Sección de Humanidades y Filosofía de la UNESCO. Asistió una nutrida representación política del gobierno republicano en el exilio: el embajador en México, Luis Nicolau d'Olwer, el antiguo embajador Gordón Ordás y José Giral23. Junto a los homenajes y reseñas bibliográficas, no tardó en aparecer un tercer instrumento en favor de la ofensiva cultural de la emigración, la memoria del exilio. El 20 de julio de 1944 moría José Sánchez-Covisa y Ciencia abría por vez primera sus páginas a una necrológica que hacía hincapié en la vinculación de ciencia, política y prestigio internacional en un profesor que "aparte de su labor docente, [...] desempeñó cargos de tipo académico o cultural como el de decano de la Facultad, que ocupó hasta 1934. [...] Independientemente de su labor científica y docente, al proclamarse la 2a República Española, sintió, como tantos otros universitarios, la necesidad de intervenir en la vida pública del país, siendo elegido Diputado republicano por la provincia de Cuenca en las Cortes Constituyentes, que lo nombraron su Secretario. Era, además, el Dr. Sánchez-Covisa miembro de gran número de organizaciones internacionales, habiendo traspuesto su nombre y su personalidad las fronteras de España, dando gloria y prestigio a su patria" (Sánchez-Covisa, 1945, 291). Unos meses más tarde fallecía Ignacio Bolívar, cuya pérdida generó un torrente de homenajes, y el 29 de diciembre de 1944 moría el psiquiatra Wenceslao López Albo, otro ejemplo de profesional comprometido con la modernidad científica: "En España fue el primer Director y organizador de la Casa de Salud e Instituto Médico para post-graduados de Valdecilla, en Santander (1928-1932), hospital modernísimo [...] En la Casa de Salud Valdecilla vertió el Dr. López Albo los frutos de su vasta experiencia en materia de organización de hospitales, acrecentada por una información muy amplia de los últimos progresos, obtenida merced a la visita de los principales centros científicos de Europa y Estados Unidos", pero además fue ejemplo de moderación y gestión política ya que "durante la guerra española sirvió con todo celo y entusiasmo a la causa legítima de la República, contribuyendo desde los primeros momentos a la eficiente labor de la Sanidad Militar" (Rodríguez, 1945, 130). Una de las glorias indiscutibles de la ciencia biomédica española, Pío del Río-Hortega, había fallecido el primero de junio de 1945 en Buenos Aires. Quien fuera discípulo de Achúcarro (López, 2012, 547-566) y, por la naturaleza de sus descubrimientos, el más notable continuador de la obra científica de Cajal, fue recordado por su discípulo Isaac Costero Tudanca, que repasó su brillante trayectoria científica y testimonió en su persona los valores que los científicos e intelectuales exiliados querían transmitir: "Río-Hortega quiso a su Patria con amor desinteresado de niño, con entrega incondicional de amante [...]. Allí dirigió durante muchos años el Laboratorio de Histología Normal y Patológica que la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas le confió en la Residencia de Estudiantes, al mismo tiempo que se ocupaba de la dirección del Instituto Nacional de Oncología. Por sus discípulos y por su Patria recorrió las más famosas universidades del mundo [...].Por su desgraciada Patria renunció a puestos brillantes y bien remunerados que le ofrecieron cuando salió de ella" (Costero, 1945, 197). La fe en el progreso científico y en los valores asociados al mismo era la línea intelectual más sólida que los científicos exiliados podían presentar a la lucha antifranquista. Hacer ciencia equivalía a hacer política y, en este sentido, Ciencia sí era una revista profundamente política, sobre todo al subrayar la coincidencia de valores entre el exilio científico y la comunidad científica internacional. En plena Segunda Guerra Mundial la empresa británica "Imperial Chemical Industries" comenzó la edición de Endeavour, Revista trimestral designada a registrar el progreso de las ciencias al servicio de la humanidad e Ignacio Bolívar se detenía a evaluar su significado: "Ciencia da la bienvenida a la edición española de "Endeavour", de la que viene a ser como una hermana, y sus deseos se confunden íntimamente con los expresados en el artículo de presentación, titulado "Nuestro propósito", debido a Lord McGowan. Cuantos trabajamos en la confección de Ciencia sentimos identificado nuestro propio pensamiento con esta afirmación: "La Ciencia no es el producto de una raza sola, ni (aunque en los últimos 150 años han sido los más significativos) de una edad en particular. Todos los países de Europa han tomado parte en la extensión de las fronteras del conocimiento científico; y el Nuevo Mundo ha resultado ser el par del Viejo". El mismo título de "Endeavour" sugiere agradables remembranzas de una pasada era de descubrimientos" (Bolívar, 1943a, 373). La ciencia española en el exilio no cejó en su empeño por demostrar que pertenecían a la misma comunidad responsable de ese ensanchamiento de las fronteras del conocimiento. Francisco Giral era tanto o más directo al comentar una conferencia impartida por Karl Taylor Compton, eminente físico norteamericano, presidente del Instituto Técnológico de Massachusetts, que iba a desempeñar un papel fundamental en el desarrollo de la bomba atómica. En una conferencia impartida a comienzos de 1942 Compton "dedica una mayor atención a la posición y tarea de los científicos norteamericanos en el mundo estadounidense de principios de 1942, con el humo de Pearl Harbor todavía caliente [...]. Después de leído, los científicos que hemos vivido situaciones análogas, quizás de proporciones menores, pero inmensamente más dramáticas y angustiosas, nos quedamos dudando un poco sobre el valor de organizaciones tan perfectas en teoría y de funcionamiento tan complejo como requiere la pretensión de alcanzar lo perfecto. Porque en una situación excepcional y transitoria como lo es toda guerra, al menos para los ciudadanos pacíficos, lo importante es tener resultados útiles rápidamente, con organización o sin ella [...] es muy distinto hacer ciencia de guerra a muchos miles de millas de los frentes de combate que hacer ciencia de guerra cuando las bombas caen a diario en el laboratorio y hasta en el dormitorio del científico" (Giral, 1943, 38). El reproche crítico de Giral denunciaba lo que él creía cierta ingenuidad del físico norteamericano, cuya disertación estaba repleta de datos informativos, pero carecía de "pensamientos de altos vuelos", como ofrecía el esfuerzo de los exiliados. El exilio era asimismo consciente que el final de la Segunda Guerra Mundial incrementaría exponencialmente el peso de la investigación científica y su complemento, el desarrollo tecnológico. Las naciones que perdían el tren de la ciencia se verían abocadas a desempeñar un papel secundario, el drama de la emigración científica era pensar que la guerra civil había expulsado de España a la elite que tenía que haber liderado esta nueva era científica. En otros países, las ventajas de garantizar la continuidad del progreso científico venían avaladas por organismos como la Smithsonian Institution, que en 1946 cumplía cien años al servicio de la cultura, un hecho que Bibiano Fernández Osorio-Tafall aprovechó para reivindicar lo que el drama del exilio no había permitido en España: "El alma de ella son, sin duda alguna, los hombres que en sus distintos departamentos y oficinas, laboran, al servicio de la ciencia, por el mayor prestigio de la fundación a la que pertenecen. A medida que el tiempo pasa los viejos van cediendo su lugar a los elementos jóvenes, pero hay siempre una continuidad en el tiempo y en los propósitos: el progreso científico [...] Ciencia se suma jubilosa al homenaje que supone la celebración del Primer Centenario" (Osorio-Tafall, 1946, 249). El discurso científico-ético del exilio intelectual buscaba sensibilizar la voluntad de las potencias internacionales en lo relativo a la cuestión española. Este propósito vivió un momento especial con la creación de la UNESCO. En enero de 1948 Josephus Needham, director del Departamento de Ciencias Naturales de la misma, escribía en Ciencia una nota en la que presentaba dicha sección y el conjunto de valores que la informaban, compartidos por el destierro español: "Por espacio de cuatro mil años, los grandes conductores espirituales han enseñado la confraternidad esencial entre los hombres, y los deberes de éste hacia sus semejantes. Reforzando esta intuición de la comunidad, se llegó al conocimiento del origen común evolutivo de los seres humanos, presupuesto en la antigua filosofía griega y china, y que culminó con la aceptación del Darwinismo por el mundo moderno. Vivimos en el momento presente, en un mundo tan densamente entretejido por los medios científicos de las comunicaciones y transportes, que lo acaecido a cualquier ser humilde en apartado rincón, puede llegar a afectarnos a todos nosotros. La miseria humana, no menos que la paz mundial, es indivisible; constituyendo el reconocimiento de la unidad fundamental de la humanidad, lo que nos impele a planear la edificación de un nuevo mundo de paz y bienestar social. La Ciencia y la Tecnología por sí solas no pueden hacerlo, pero son absolutamente indispensables, [...] para que ésta se aplique al bienestar social" (Needham, 1948, 302). En la UNESCO trabajaron activamente, en diferentes etapas, nombres ilustres del exilio intelectual republicano como Pedro Bosch Gimpera, Cándido Bolívar y Augusto Pérez Vitoria24, todos cercanos a las actividades de Ciencia. Al estallar la guerra civil, España había asistido en sus décadas precedentes a un notable desarrollo de sus estructuras y capacidades científicas, gracias a la labor emprendida por la Junta para Ampliación de Estudios y su política científica. La Segunda República fue más allá no sólo por su voluntad de sostener los presupuestos de ciencia en un momento de debilidad económica, sino también porque al frente del aparato gubernativo republicano, ya fuese en calidad de jefes de gobierno o de Estado, ministros, diputados y funcionarios de alto rango, operaba con frecuencia una pléyade de intelectuales y profesionales adscritos a muy diferentes ámbitos de la vida científico-cultural del país. Entre los catedráticos universitarios la identificación alcanzó cotas de enorme significación. Aquella República de letras y de ciencias, una República de profesores (Claret, 2006, 516-518), respondía no sólo a las necesidades que en materia educativa e investigadora presentaba el Estado, también se identificó con una tradición política liberal que buscaba regenerar el país desde presupuestos políticos en las antípodas del tradicionalismo político de los círculos más conservadores. Al estallar la guerra civil y superados los primeros meses de disolución del Estado republicano, los más comprometidos se implicaron en la gobernabilidad de la zona leal al gobierno o lo representaron en el extranjero a través de embajadas y misiones culturales. La reconstitución en 1945 del gobierno republicano en el exilio, en la persona del catedrático de química biológica José Giral, respondía a diversas claves. Para los dirigentes del exilio era un momento histórico clave, tras la derrota del fascismo en la guerra mundial la emigración republicana esperaba que sus demandas fueran atendidas por las grandes potencias encargadas de diseñar el nuevo orden internacional. Los grupos legitimistas querían, por otro lado, conectar con la tradición republicana de los años treinta, quebrada dramáticamente por la guerra civil. Para entonces las elites científicas del exilio tenían hechos sus deberes, en torno a Ciencia y a algunas organizaciones como la UPUEE se había ido elaborado un discurso cargado de un fuerte ethos cientificista que contribuyera a reforzar la legitimidad republicana. Para ello se sirvieron, como hemos visto, de homenajes, reseñas y la construcción de un discurso que vinculara al exilio con el ejercicio de una ciencia moderna y sus valores políticos concomitantes. El gobierno Giral era la expresión de una alianza entre ciencia y política dentro de la emigración republicana que aspiraba a liderar la oposición antifranquista desde postulados que superaran las luchas intestinas del republicanismo. La práctica y el ejercicio de la "ciencia moderna", frente al nacionalcatolicismo franquista, denunciaba por sí sola lo trasnochado del régimen político que regía los destinos de España. En lo político, la ciencia moderna sólo se concebía en un régimen democrático y liberal como el de las democracias vencedoras del fascismo, que eran los destinatarios de este mensaje. Los valores éticos y morales del desarrollo científico y tecnológico eran puestos al servicio de la legitimación republicana, de su capacidad para liderar el cambio político que necesitaba España sin poner en riesgo el estatus quo internacional. De llevarse a cabo la deseada revisión de la "cuestión española" el gobierno Giral quiso ofrecer a los aliados las seguridades de sus elites racionalistas y científicas. Su fracaso supuso el final de un proyecto que había unido a ciencia y política en el exilio. A finales de los años cuarenta, cuando la lógica de la guerra fría garantizó la continuidad del franquismo, científicos e intelectuales del exilio mantuvieron el discurso, pero dejaron la escena política para centrarse en reconstruir los contactos con el interior de España, donde empezó a fraguarse la recuperación de una tradición de pensamiento liberal y moderno alejado de la vacuidad nacionalcatólica.
Yo, intelectual: Pío Baroja frente a las masas y la democracia El objetivo de este artículo es trazar la evolución de la actitud de Pío Baroja como intelectual durante los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, justo el período durante el cual aparece y se consolida en España este nuevo sujeto social. Para ello, intento analizar el pensamiento del escritor vasco ante dos de los temas que más preocuparon a los intelectuales españoles y europeos en esta época: la relación del individuo con la masa y la postura del intelectual frente a la democracia. En Pío Baroja se da el caso que se ofrece en muchos pensadores y artistas contemporáneos. Merced a su agudo espíritu de análisis y a su desinterés intelectual, se encuentran, en un momento histórico y en un determinado medio social, con que ni pueden ser amparados –espiritualmente– ni aprobados por los elementos históricos, tradicionalistas, ni por los demócratas y revolucionarios. LOS "INTELECTUALES" EN LA ESPAÑA DE FIN DE SIGLO La historiografía europea ha alcanzado cierto consenso a la hora de situar en la coyuntura del cambio de siglo la aparición de un nuevo sujeto social al que desde su nacimiento se ha designado con el nombre de "intelectuales". Por concretar más con las fechas, se suele convenir en que el surgimiento de esta figura se produce por primera vez en Francia, a raíz del llamado affaire Dreyfus y de la publicación del artículo "J 'accuse", firmado por Émile Zola el 13 de enero de 1898 en el periódico L'Aurore. En España, el hito que se suele tomar como punto de partida para la aparición de este grupo es la campaña en favor de revisar los llamados "Procesos de Montjuic", emprendida desde distintos sectores de la prensa y la cultura e intensificada también en 1898, coincidiendo con las primeras alusiones al término "intelectual" en algún texto de Miguel de Unamuno y Ramiro de Maeztu. Por tanto, podemos decir que el uso de la palabra "intelectual" como sustantivo aparece en el vocabulario político español en torno a la fecha de 1898 y con ese mismo matiz de rebeldía y disconformidad con el que aparece en Francia, aplicado a aquel individuo que se separa del resto para emitir un juicio personal que suele ser crítico con el orden sociopolítico establecido. Estos intelectuales que surgen en España durante el fin de siglo se diferencian del resto de la sociedad porque reclaman una función específica, sin asumir en ningún momento el liderazgo. Son – ha escrito Santos Juliá – como los liberales o los románticos, en el sentido de que "convierten la disidencia en un signo de distinción", protestan contra todo y se erigen en "árbitros morales de la nación"; sin embargo, y a diferencia de aquellos, "son incapaces de organizar un movimiento, proponer un programa de acción, señalar un objetivo: sienten una profunda aversión a lo concreto" (Juliá, 1998, 4). Efectivamente, una de las características que más se han señalado de este nuevo sujeto es la ausencia de unión en un grupo cuyos miembros podían coincidir en sus opiniones, sin necesidad de ponerlas al servicio de un principio rector; es más, se puede decir que los intelectuales compartieron unos mismos espacios de sociabilidad en tertulias y redacciones de periódicos pero, aun así, "rechazaron cualquier idea de organización y ni siquiera editaron revistas ni periódicos propios" (Juliá, 2001, 164). "Entre 1895 y 1905 – han dicho dos reconocidos hispanistas –, Unamuno, Baroja, Martínez Ruiz, Maeztu, etc., lanzaron muchas ideas pero, en definitiva, ¿qué valores comunes propusieron?" (Lissorgues y Salaün, 1991, 66) En este sentido, pues, parece bastante claro que aquello que compartía la generación de intelectuales que aparece en España durante el fin de siglo era solamente el deseo de renovarlo todo guiado por un ímpetu juvenil que, lógicamente, estaba destinado a evaporarse algún día. Haciendo valer esta nueva condición, durante estos primeros años del siglo XX el escritor vasco Pío Baroja (1872-1956) empieza a combinar – y lo hará ya durante toda su vida – la creación de su obra literaria con la intervención en el debate público, manifestando sus opiniones en la prensa e interviniendo en una serie de actos cívicos (conferencias, charlas, mítines, etc.) que culminarán en un primer intento de acceder a la política municipal madrileña en 1909, como candidato del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux. En las páginas siguientes quiero profundizar en la postura barojiana sobre dos de los temas que más preocuparon a los intelectuales españoles y europeos durante esta época: la relación del individuo con la masa y la actitud del intelectual frente a la democracia. Como han venido subrayando infinidad de autores, durante el período que abarca las tres primeras décadas del siglo XX el protagonismo de las masas adquiere una relevancia desconocida hasta ese momento en la historia de la Europa contemporánea. "Hay un hecho – escribe Ortega y Gasset en 1929 – que, para bien o para mal, es el más importante en la vida pública europea de la hora presente. Este hecho es el advenimiento de las masas al pleno poderío social" (Ortega y Gasset, 2005, 375). El crecimiento y desarrollo demográfico de las grandes urbes europeas, propiciado por la llegada a la ciudad de oleadas migratorias procedentes del mundo rural, provoca que la población hasta entonces dispersa en núcleos de tamaño menor se acumule y se concentre en esas metrópolis tomadas por el fenómeno de las muchedumbres, como las llama Ortega: La aglomeración, el lleno, no era antes frecuente. ¿Por qué lo es ahora? Los componentes de esas muchedumbres no han surgido de la nada. Aproximadamente el mismo número de personas existía hace quince años. Después de la guerra parecería natural que ese número fuese menor. Aquí topamos, sin embargo, con la primera nota importante. Los individuos que integran estas muchedumbres preexistían, pero no como muchedumbre. Repartidos por el mundo en pequeños grupos, o solitarios, llevaban una vida, por lo visto, divergente, disociada, distante. Cada cual – individuo o pequeño grupo – ocupaba un sitio, tal vez el suyo, en el campo, en la aldea, en la villa, en el barrio de la gran ciudad. Ahora, de pronto, aparecen bajo la especie de aglomeración, y nuestros ojos ven dondequiera muchedumbres (Ortega y Gasset, 2005, 376-377). Es en este nuevo contexto donde se forja un pensamiento barojiano cuyo análisis parte necesariamente de una premisa: aquello que según nuestro autor hace incompatible la coexistencia de individuo y masa es el choque de dos sensibilidades que no encajan. Por eso, y pese a que en su obra hay una crítica severa a la incultura de la multitud y a su responsabilidad en esa ausencia de valores que caracteriza a la crisis finisecular, no se puede decir – como han pretendido algunos autores – que Baroja realiza una crítica a la sociedad española en abstracto. La sociedad, dice el escritor, no es mala por el hecho de ser sociedad; lo negativo para el individuo es vivir en una sociedad en la que no se siente a gusto: Yo estoy convencido de que la vida no es buena ni mala; es como la naturaleza: necesaria. La misma sociedad no es tampoco ni buena ni mala. Es mala para el hombre que tiene una sensibilidad excesiva para su tiempo; es buena para el que se encuentra en armonía con el ambiente. El hombre debe tener la sensibilidad que necesita para su época y para su ambiente; si tiene menos, vivirá como un menor de edad; si tiene la necesaria, vivirá como un hombre adulto; si tiene más será un enfermo (Baroja, 1999a, 351)1. Esta incompatibilidad de sensibilidades es justamente la que siente un Baroja que reaccionará adoptando esa actitud de individualismo radical que impregna su obra literaria y, en general, su cosmovisión del mundo. Desde su punto de vista, todas las instancias sociales que someten o encuadran al individuo son creaciones artificiales sin ninguna base sólida, sin ninguna autoridad moral que no sea la de una convención contranatural; una imposición coartadora de la personalidad y la originalidad del hombre: La individual es la única realidad en la naturaleza y en la vida. La especie, el género, la raza, en el fondo no existen; son abstracciones, modos de designar, artificios de la ciencia, síntesis útiles, pero no absolutamente exactas. Con estos artificios discurrimos y comparamos; estos artificios constituyen una norma dentro de nosotros mismos, pero no tienen realidad exterior. Sólo lo individual existe por sí y ante sí. Soy vivo; es lo único que puede afirmar el hombre. Las agrupaciones o separaciones constituidas por la clasificación son como la cuadrícula que un dibujante pusiera delante de una figura para copiarla mejor. Las rayas de la cuadrícula dividirán las líneas del dibujo; pero las dividirán, no en la realidad, sino sólo en el campo visual del dibujante. En lo humano, como en todo en la naturaleza, el individuo es lo único. Sólo lo individual existe en el campo de la vida y en el campo del espíritu (Baroja, 1998, 571). Como ha escrito José-Carlos Mainer y ha coincidido en señalar toda la crítica, si algo define – además de su escepticismo – la mentalidad de Baroja es su acusado individualismo: "una intolerancia respecto a cualquier obstáculo que lo colectivo – Estado, Iglesia, Ley...– imponga a una «ley natural» que debe proteger a los rebeldes en su camino solitario" (Mainer, 1997, 31-32). Pero, a pesar de este individualismo, o quizá precisamente por ello, su curiosidad le lleva a interesarse vivamente por la relación entre el hombre y la masa, así como por el fenómeno de las multitudes y su comportamiento. Desde esta perspectiva, cabe decir que la visión barojiana de la masa no se nutre únicamente de su experiencia como intelectual, sino que sus juicios se ven enriquecidos también por la lectura que nuestro protagonista hará de reputados sociólogos y antropólogos europeos que durante estos primeros años del siglo XX elaboran las primeras teorías científicas sobre la psicología de las masas. Lo comprobamos en su ensayo "El espíritu de las masas", donde cita el nombre de algunos de estos autores muy en boga en la Europa del momento y presentes a través de sus títulos más representativos en la biblioteca personal del novelista: Hace ya treinta o cuarenta años se publicaron varios libros acerca de la psicología y del alma de las multitudes. Creo que la primera obra que trató de esta cuestión más o menos científicamente fue la del profesor italiano Sighele, y que a ésta siguieron las de Le Bon, Tarde y, por último, Freud (Baroja, 1999b, 1131). Quizá uno de los aspectos de la sociedad en la que vive más detestados por Baroja es su tendencia a la uniformidad; la masa tiende por naturaleza hacia una homogeneización de los hombres que suprime su bien más preciado: la individualidad. Efectivamente, este abuso del poder de la masa a la hora de frenar y coartar la originalidad del hombre moderno es algo que el novelista no puede perdonar. En "Las ideas de ayer y de hoy" ironiza sobre la idea nietzscheana del "superhombre" y concluye que lo que predomina en la sociedad europea de principios del siglo XX es la mediocridad: "No hay signos de superhombría en el ambiente. Por el contrario, el hombre, por la presión de las masas, parece que tiende a hacerse más aborregado, menos individual, más social y, probablemente, más mediocre" (Baroja, 1999c, 1261). Dice Azorín en La voluntad (1902) – expresando un principio compartido seguramente por nuestro autor – que "la originalidad, que es lo más alto de la vida, es lo que más difícilmente perdona el vulgo" (Azorín, 2008, 152). Quizá con esta afirmación en mente, en el prólogo a su novela César o nada Baroja insiste en la misma idea y amplía su teoría sobre el perjuicio que la masa provoca al individuo; para él, el ser humano es contradictorio por naturaleza y cada individuo posee unas características propias que le hacen diferente al resto. Por eso, lo ideal sería que los hombres pudieran vivir en sociedad, sin tener por ello que renunciar a su libertad individual; este equilibrio utópico entre lo general y lo particular, entre lo individual y lo colectivo, es lo que según Baroja, no se encuentra en una sociedad española en la que el individuo siempre sale perdiendo frente a la mayoría: Sólo cuando la inarmonía individual deja de serlo, cuando pierde sus atributos de ser excepcional, cuando el molde se desgasta y se vulgariza y toma un carácter común, obtiene el aprecio de la mayoría. "Es lógico; lo borroso ha de simpatizar con lo borroso; lo vulgar y lo genérico tienen que identificarse con lo genérico y lo vulgar" Desde un punto de vista humano, lo perfecto en una sociedad sería que supiese defender los intereses generales, y, al mismo tiempo, comprender lo individual; que diera al individuo las ventajas del trabajo en común y la libertad más absoluta; que multiplicara su labor y le permitiera el aislamiento. Esto sería lo equitativo y lo bueno. Nuestra sociedad no sabe hacer ninguna de estas dos cosas; defiende lo particular contra lo general, porque tiene como norma práctica la injusticia y el privilegio; no comprende lo individual, porque lo individual constituye la originalidad, y la originalidad es siempre un elemento perturbador y revolucionario (Baroja, 1998, 572). Este análisis barojiano coincide con el de otros intelectuales y pensadores europeos que durante las primeras décadas del siglo XX llegan a las mismas conclusiones. Para Ortega y Gasset, uno de los efectos más nocivos de la masa es esta capacidad para eliminar todo lo que sobresale, lo que destaca o es diferente a la norma; sean del tipo que sean, las minorías selectas no tienen cabida en esta sociedad europea de las multitudes: "La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo corre el riesgo de ser eliminado" (Ortega y Gasset, 2005, 380). Según el filósofo madrileño, el responsable de la degradación cultural de la sociedad europea tenía un nombre: el "hombre-masa". Si la masa impide la expresión de la individualidad es porque está integrada por individuos sin personalidad propia, por hombres-masa que forman ese todo amorfo y culturalmente pobre que es la masa. En la multitud no caben los extremos, solamente lo mediano, lo común. Por eso, dice Ortega, la masa es la unión de todo lo mediocre que hay en la sociedad: Masa es "el hombre medio". De este modo se convierte lo que era meramente cantidad – la muchedumbre – en una determinación cualitativa: es la cualidad común, es lo mostrenco social, es el hombre en cuanto no se diferencia de otros hombres, sino que repite en sí un tipo genérico (Ortega y Gasset, 2005, 377). En el caso de Baroja, esta crítica a la masa y a la sociedad de la época será doble, pues a la denuncia que hace el autor en calidad de intelectual se sumará la realizada a través de los muchos personajes autobiográficos que encontramos en sus novelas. BAROJA Y LA DEMOCRACIA La crítica de Baroja y otros intelectuales de su generación a las multitudes tiene su derivación lógica en el rechazo de todos ellos al modelo político con el que identifican a esas masas: la democracia. Más que una crítica a la democracia como ideal político, lo que abunda es una denuncia de la perversión de los valores democráticos que representa la entrada de las masas en la política por primera vez en la historia de España, a través de los partidos republicanos y socialistas que empiezan a tomar fuerza durante las primeras décadas del siglo XX como hipotética alternativa a los llamados "partidos dinásticos" de la Restauración. Como ha resumido Santos Juliá, "si la masa era el número y si el número decidía la formación de los Gobiernos, entonces los Gobiernos estaban por definición afectados del mismo daño que la masa" (Juliá, 1998, 5). No estamos, sin embargo, ante una especificidad española; este posicionamiento de los intelectuales frente a la democracia es generalizado para toda Europa. De hecho, son varios los pensadores europeos que durante esta época teorizan sobre el comportamiento político de las masas, publicando ensayos y monografías en los que argumentan sobre lo que supone para la sociedad europea la adopción de esa novedad que es el sufragio universal masculino. Uno de estos sociólogos – citado por Baroja en ese texto al que ya he aludido anteriormente – es Gustave Le Bon, quien en su ensayo Psicología de las masas elabora una teoría que parte de reconocer que "el advenimiento de las clases populares a la vida política, su progresiva transformación en clases dirigentes, es una de las más destacadas características de nuestra época de transición" (Le Bon, 2005, 20). Le Bon estudia la sociedad europea finisecular y percibe un fenómeno que para él resulta incontestable: el ascenso de unas masas cuyas reivindicaciones las hacen cada vez más peligrosas, menos manejables. Dentro de la irracionalidad y la incultura que las caracteriza, las multitudes tienen, en cambio, una importante capacidad para la acción. De llegar al poder, cree Le Bon, las masas pueden provocar una involución de la sociedad occidental hasta un período pre-civilizatorio que él llama de "comunismo primitivo", de anarquía total o, lo que es peor, de tiranía de la masa: En la actualidad, las reivindicaciones de las masas se hacen cada vez más definidas y tienden a destruir radicalmente la sociedad actual, para conducirla a aquel comunismo primitivo que fue el estado normal de todos los grupos humanos antes de la aurora de la civilización. Limitación de las horas de trabajo, expropiación de las minas, los ferrocarriles, las fábricas y el suelo; reparto equitativo de los productos, eliminación de las clases superiores en beneficio de las populares, etc. He aquí estas reivindicaciones. Poco aptas para el razonamiento, las masas se muestran, por el contrario, muy hábiles para la acción. La organización actual convierte su fuerza en inmensa. Los dogmas que vemos nacer habrán adquirido muy pronto el poder de las viejas concepciones, es decir: la fuerza tiránica y soberana que queda fuera de discusión. El derecho divino de las masas sustituye al derecho divino de los reyes. El advenimiento de las masas marcará quizá una de las últimas etapas de las civilizaciones de Occidente, un retorno hacia aquellos períodos de confusa anarquía que preceden a la eclosión de las nuevas sociedades (Le Bon, 2005, 21-22). Según este sociólogo, la actuación de las "masas electorales" se caracteriza por "una escasa aptitud de razonamiento, ausencia de espíritu crítico, irritabilidad, credulidad y simplismo". Si se otorga el voto a las masas, explica Le Bon, se corre el riesgo de dejar el poder para elegir en manos de personas sin criterio; las masas no tienen opinión propia y razonada, sino impuesta por individuos que no siempre tienen la mejor formación cultural como para ejercer de asesores políticos. Si el criterio para conceder el sufragio se basa en la cantidad de individuos y no en su calidad o formación intelectual, las consecuencias son fácilmente previsibles. "La grandeza de una civilización – afirma Le Bon – no puede depender, seguramente, del sufragio de elementos inferiores, que representan únicamente cantidad. Pero en contra de lo que pudiera parecer por estas palabras, el autor no es partidario tampoco de un sufragio censitario más restringido; según su punto de vista, la solución no es esa. Para Le Bon, el sufragio restringido y limitado a los más inteligentes tendría el mismo problema que el sufragio universal. El problema no radica solamente en la inteligencia del votante, sino en el hecho de que en cualquier masa de cualquier tipo, las cualidades de los individuos tienden a igualarse a la baja, lo cual siempre es un hecho negativo: ¿Hemos de suponer entonces que un sufragio restringido – restringido a los capaces, si se quiere – mejoraría el voto de las masas? No puedo admitirlo ni por un instante y ello por los motivos antes señalados y relativos a la inferioridad mental de todas las colectividades, sea cual fuere su composición. En masa, y lo repito, los hombres se igualan siempre y, por lo que respecta a cuestiones generales, el sufragio de cuarenta académicos no es mejor que el de cuarenta aguadores. [...] Ante problemas sociales, llenos de múltiples incógnitas y dominados por la lógica mística o la lógica afectiva, todas las ignorancias se igualan (Le Bon, 2005, 134). Otro autor leído y citado por Baroja que también tercia en este debate sobre las masas y su lugar en la sociedad europea de principios del siglo XX es el sociólogo y criminólogo francés Gabriel Tarde, que en 1901 publica la que quizá sea su obra más conocida e influyente: La opinión y la multitud. En esta monografía en la que se estudia la evolución de las masas europeas hasta su conversión en lo que Tarde llama "público", el autor dedica unas líneas a exponer su argumento sobre lo que podría suponer la entrada de las multitudes en la política. Para este sociólogo, el mayor peligro para las democracias europeas que nacen en el cambio de siglo es su posible obsesión por intentar controlar a las masas, ya que, según él, esa es una tarea que corresponde a los intelectuales, que son los encargados de dar ejemplo a la sociedad y de hacerlo tomándose mucho cuidado en su contacto con las masas, cuyo nivel cultural deben intentar elevar. Para evitar la perversión de la democracia, los intelectuales deben guiar a las masas, pero siempre resistiendo y manteniendo su situación privilegiada, sin rebajarse nunca a su nivel: El peligro de las nueva democracias está en la dificultad creciente para los hombres de pensamiento de escapara a la obsesión y a la agitación fascinadora. Es muy peligroso descender en una campana de inmersión en un mar muy agitado. Las individualidades dirigentes, que nuestras sociedades contemporáneas ponen de relieve, son cada vez más los escritores que viven en continuo contacto con ellas; y la poderosa influencia que ejercen, preferible seguramente a la crueldad de las multitudes acéfalas, constituye ya un desmentido infligido a la teoría de las masas creadoras. [...] Lo que preservará de la destrucción y del nivelamiento democrático a las cimas intelectuales y artísticas de la humanidad no será, yo lo creo, el reconocimiento por el bien que el mundo les debe, la justa valoración del coste de sus descubrimientos. Sin entrar a valorar sus aventuras políticas, más relacionadas con un posible y legítimo deseo de notoriedad pública que con una adhesión decidida a una ideología concreta, lo cierto es que Baroja no tuvo jamás una postura política definida. Lo único que sí se detecta en todas las opiniones vertidas por el novelista vasco a lo largo de su vida es un deseo de romper con la tradición y de acabar con los privilegios del pasado e, igualmente, un temor a que esta ruptura signifique que lo nuevo sea igual o peor que lo viejo; que lo que nazca sea una democracia controlada por la masa a través del sufragio: Todo lo que tiene el liberalismo de destructor del pasado me sugestiona: la lucha contra los prejuicios religiosos y nobiliarios, la expropiación de las comunidades, los impuestos contra la herencia, todo lo que sea pulverizar la sociedad pasada, me produce una gran alegría; en cambio, lo que el liberalismo tiene de constructor, el sufragio universal, la democracia, el parlamentarismo, me parece ridículo y sin eficacia (Baroja, 1999a, 424). Más que su oposición el régimen de la Restauración, que también existe, lo que demuestra la crítica barojiana a la democracia es la animadversión que siente nuestro autor hacia las multitudes y hacia el abuso de poder que en ellas intuye. Es su individualismo y la desconfianza que siente hacia lo que las masas pueden hacer si acceden a la política lo que le hace recelar de la democracia: Actualmente parece que el formar masas es el ideal de los partidos políticos. Los individualistas desearíamos que este ideal fuese transitorio y que se volviera a pensar en los eternos valores personales; pero quizá ya es tarde. La masa, que cuando protesta es rencorosa y de un sentimentalismo ridículo y pueril, cuando manda es despótica y sanguinaria. Su moral es muy pobre. No se podía hacer otra cosa. Antes la vida humana valía mucho; ahora comienza a no valer nada. La política de masas produce: o la dictadura socialista, o la fascista. Con una o con otra, el gobierno es tiránico y pedantesco, dirigido por gente mediocre y endiosada, apoyado por burócratas, policías y guardias de todas clases (Baroja, 1999b, 1315). Cuando en sus memorias repase su vida y los diferentes juicios que sobre su postura política se han hecho, Baroja insistirá en que nunca fue afiliado de un partido político ni defensor acérrimo de ninguna ideología. Lo que sí admite es haber mantenido siempre una concepción negativa del comunismo y del socialismo como modelos políticos más favorables a la entrada de las masas en política. Por eso, este rechazo a la democracia como gobierno del pueblo, de la masa social inculta, es la única constante ideológica en la trayectoria vital barojiana: Siempre he tenido recelo y poco amor por la democracia y el comunismo. Ya en todas las manifestaciones democráticas de hace años me parecía ver un peligro. Todos los públicos grandes me han producido desconfianza y, a veces, terror. No creo que una masa social pueda ir a nada bueno. Todo en ella serán apetitos un poco brutales, nunca pensamientos nobles ni juicios claros. Como digo, siempre he tenido recelo por el avance de las teorías democráticas y socialistas (Baroja, 1997, 297). En varios de sus escritos, Baroja se refiere a la democracia como una "broma etimológica", en el sentido de que lo que para otros es el gobierno del pueblo, para él es un dominio de la masa que, además, viene acompañado de una "mixtificación de oradores", en referencia a la inepcia de los políticos españoles y a su ridícula propensión a la oratoria pomposa y vacía de contenido. Además, añade el escritor, uno de los peores aspectos del debate sobre la democracia es que la mayoría de la gente habla de un concepto cuyo significado desconoce totalmente. Para Baroja, la gente confunde la solidaridad o el legítimo y humano deseo de la bondad de los unos para con los otros, con un sistema político en el que, bajo la apariencia de una mayor justicia, se producen los atropellos más insospechados. Como leemos en un temprano artículo publicado ya en 1899 con el elocuente título de "Contra la democracia", por no gustarle, de la democracia no le gustaba ni el nombre: Es la palabra más insulsa que se ha inventado. Es como la pirueta del cómico de mi pueblo; la mayoría no sabemos lo que es la democracia ni lo que significa, y, sin embargo, nos sugestiona y nos hace efecto. Hay algo que se llama democracia; una especie de benevolencia de unos por otros, que es como la expresión del estado actual de la humanidad, y ésa no se puede denigrar; esa democracia es un resultado del progreso. La otra democracia, de la que tengo el honor de hablar mal, es la política, la que tiende al dominio de la masa, y que es un absolutismo del número, como el socialismo es un absolutismo del estómago. He leído, como todo el mundo, algo acerca de la democracia, pero no tengo una idea clara de lo que es; etimológicamente, significa "gobierno del pueblo", pero yo creo – quizá me engañe – que el pueblo no ha mandado nunca ni en los tiempos más revolucionarios y que tampoco mandará en el porvenir. ¿Qué tienen representantes o delegados que mandan por él? Aunque ya he dicho que la censura barojiana a la política y a los políticos es generalizada y no entiende de partidos ni de ideologías, si es verdad que hay ciertas ideas a las que el autor les tiene una especial inquina. Quizá el pensamiento que mayor rechazo le genere a Baroja sea el socialismo. Parte de la crítica ha querido ver en esta oposición una razón autobiográfica, en el sentido de relacionar esta animadversión con la mala experiencia que tuvo el por entonces incipiente escritor cuando estuvo durante varios años al frente del negocio de la panadería de su tía-abuela, Juana Nessi, en Madrid. Como es sabido, esta breve etapa como empresario y miembro de la pequeña burguesía empezó relativamente bien, pero terminó francamente mal, con el abandono del empeño por parte de un Baroja que en sus memorias atribuye una importante responsabilidad en el fracaso de esta aventura empresarial a los obreros que trabajaban en la tahona que él administraba y que – siempre según su versión – le hicieron la vida imposible con sus quejas. Ahí fue cuando nuestro autor sufrió en carne propia el enfrentamiento entre esa clase obrera asalariada que por primera vez empezaba a organizarse en demanda de derechos y mejoras laborales, y la clase empresarial o patronal (aunque en su caso se tratara de un pequeño negocio como era una panadería) en la que circunstancialmente se encontraba él. Aunque no se puede establecer una relación de causa-efecto infalible, si es posible, y así se aprecia en varios de sus escritos, que esta experiencia marcara la visión negativa que el escritor tuvo durante su vida no ya de la clase obrera, sino de sus líderes políticos y sindicales. Esta especie de rencor hacia los dirigentes obreros por aquel episodio autobiográfico sí que contribuyó, junto con otros factores, a esta aversión a la doctrina socialista que el novelista vasco nunca ocultó. Valga como muestra esta reflexión en el artículo "Burguesía socialista", publicado cuando todavía no había abandonado el negocio de la panadería: Dada la adoración por el número y por la masa que hoy se siente, yo me figuró que el porvenir será socialista; pero, a pesar de eso, siento una antipatía profunda por esa doctrina y por ese partido, que trae la glorificación de la manada, el apabullamiento del individuo por lo demás. A pesar de lo que dicen los periódicos representantes del capitalismo, a nosotros, médicos, abogados, ingenieros, pequeños industriales; a los que queremos trabajar para vivir, no nos asustan más los anarquistas que los socialistas. Éstos nos quieren convertir en obreros; aquéllos sueñan con darnos a cada uno de los hombres nuestra casita, nuestra tierrecilla y un trabajo cualquiera para entretenernos. Si llegara esa dulce era de la vida en rebaño, por mi parte, antes de ocupar el número ochenta o noventa mil que me tocara en el gran pesebre socialista, preferiría emigrar, refugiarme en otro país más atrasado y menos socialista, aunque no tuviera allí más derecho que el derecho al santo revólver (Baroja, 1999e, 118). Pero esta crítica al socialismo no tiene únicamente como origen este episodio autobiográfico; de hecho, podemos decir que esa experiencia pequeño-burguesa de Baroja le sirvió para afirmarse en sus convicciones sobre lo nocivo que resulta para la personalidad del individuo este comportamiento colectivo en el que el rebaño – término nietzscheano muy del gusto de nuestro autor – sigue incondicionalmente a un pastor, a un líder supuestamente aventajado. En el prólogo a César o nada, que ya he citado, da una definición de lo que, según él, sería un ideal de democracia basado no en la igualdad obligatoria de los individuos, sino en la igualdad de oportunidades y en el desarrollo libre de las capacidades de cada cual, en libre convivencia y competencia con el otro. Tristemente, piensa el novelista, el miedo de la masa a esa originalidad del hombre que se sale de lo establecido es lo que impide que este modelo barojiano de democracia sea factible: Una democracia refinada sería la que, prescindiendo de los azares del nacimiento, igualara en lo posible los medios de ganar, de aprender y hasta de vivir, y dejara en libertad las inteligencias, las voluntades y las conciencias, para que se destacaran unas sobre otras. La democracia moderna, por el contrario, tiende a aplanar los espíritus, e impedir el predominio de las capacidades, esfumándolo todo en un ambiente de vulgaridad. En cambio, ayuda a destacarse unos intereses sobre otros. Gran parte de la antipatía colectiva por lo individual procede del miedo. Sobre todo en nuestros países del sur. Las individualidades fuertes han sido inquietas y tumultuosas, las manadas de arriba, como las de abajo, no quieren que florezcan en nuestras tierras las semillas de los César o de los Bonaparte. Esas manadas anhelan la nivelación espiritual; que no haya más distinción entre un hombre y otro que un botón de color en la solapa o un título en la tarjeta. Tal es la aspiración de los tipos verdaderamente sociales; las demás distinciones, el valor, la energía, la bondad, para los demócratas laminadores son verdaderas impertinencias de la naturaleza (Baroja, 1998, 572-573). Es cierto que analizando en mayor profundidad la obra barojiana se percibe algo que ya apuntó Azorín y que también he intentado argumentar en estas páginas; me refiero al hecho de que, más que un crítico de la democracia en abstracto, como un sistema político que no es apto para ninguna sociedad, lo que el Baroja intelectual denuncia es la forma perversa de la democracia que desde su punto de vista se da en la España de su tiempo. Al margen de la ya conocida corrupción electoral del sistema canovista, lo que el novelista vasco aborrece de la política española es el haber dado entrada a las muchedumbres, a la masa inculta. Y le molesta esto especialmente porque, como se desprende de lo dicho por Azorín, muchedumbre y aristocracia no son para Baroja clases sociales, sino una especie de "clases culturales", esto es, de cualidades del ánimo y el intelecto de cada individuo aislado, que nada tienen que ver con su estrato social ni con su poder económico. Así lo explica el novelista alicantino al referirse a la ideología de su amigo y compañero en esa primera generación de intelectuales españoles: Hay muchas páginas en los últimos libros de Baroja – Juventud, egolatría; Las horas solitarias – que nos harían pensar en un impugnador de la democracia. Guardémonos de observación tan imparcial; es preciso considerar la obra completa de Baroja, y, sobre todo, el espíritu que informa esa obra. ¿Qué es la muchedumbre? ¿Qué es la aristocracia? Muchedumbre – en su sentido despectivo – es lo mismo un ciudadano que ocupa una eminentísima posición que otro que la ocupa humilde; muchedumbre puede ser – por sus sentimientos vulgares, por su incultura – el duque, el ex ministro, el gran propietario el excelentísimo don Fulano, el ilustrísimo don Mengano. Y aristocracia puede ser el obrero o el labriego inteligentes, cultos, conscientes de su misión y de su fuerza. Los antiguos conceptos de clases deben ser rotos para nosotros (Azorín, 2012, 150). Y es que, como ya he apuntado, la mala opinión que Baroja tiene de la masa y de la democracia fue compartida por la mayoría de integrantes de aquella primera generación de intelectuales españoles. Lo que sucede en el caso de nuestro autor y lo diferencia del resto es que fue uno de los que con más vehemencia defendió esta postura y – eso sí – el único que la conservó de forma invariable durante toda su vida. Si otros intelectuales abandonaron pronto esa misión de crítica social y algunos se acercaron tanto a la política que acabaron formando parte de ella y ejerciendo algún cargo, Baroja fue el que se mantuvo más fiel a sus convicciones y a esa labor de crítica de la sociedad y de los vicios del sistema político vigente, ya fuera este el de la Restauración, la Dictadura de Primo de Rivera o la Segunda República. Como dice José-Carlos Mainer, "nuestro escritor fue, de todos los de su tiempo, quien menos modificó el paradigma inicial: liberal, por odio a toda sumisión, pero nada democrático"; en eso, explica Mainer, Baroja se comportó igual que los europeos de su generación, "incapaces de cohonestar el igualitarismo electoral y la eficacia de lo público, las necesidades del progreso y las inercias de la incultura colectiva" (Mainer, 1998, 89). Efectivamente, Baroja se mantuvo fiel durante toda su vida a una postura entre liberal y anarquista, si se puede decir así, definida por lo único que siempre tuvo claro: el rechazo a la masa y a todo lo que representa el sometimiento del individuo a una instancia superior del tipo que sea. Así lo resume él mismo en Juventud, egolatría: "Yo he sido siempre un liberal, individualista y anarquista. Primero, enemigo de la Iglesia; después, del Estado; mientras estos dos grandes poderes estén en lucha, partidario del Estado contra la Iglesia; el día que el Estado prepondere, enemigo del Estado" (Baroja, 1999a, 424). Tal vez por eso, por no comprometerse con nada que no fuesen sus propios e irrenunciable principios (eso que Ortega y Gasset llamó su "fondo insobornable"), a Baroja le pasó y le sigue pasando lo que, según Antoine Compagnon, les sucede a los pensadores antimodernos: "la derecha piensa que son de izquierdas, y la izquierda piensa que son de derechas" (Compagnon, 2007, 249).
Capitán de Fragata de la Armada, licenciado por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y doctor por la Universidad Complutense de Madrid en Ciencias Políticas y de la Administración, es diplomado de Estado Mayor, especialista en Submarinos y Comunicaciones y autor de tres libros y de una treintena de artículos principalmente sobre temas relacionados con Teoría de la Guerra, Terrorismo, Polemología y Sociología. María Belén Caballud Hernando. Es licenciada en Derecho por la Universidad de Zaragoza, Experta en Defensa Nacional, título expedido por la Universidad Juan Carlos I, y funcionaria de la XXX promoción del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Su carrera profesional en la Administración General del Estado se ha desarrollado en el Ministerio del Interior, como Jefa de Servicio de Extranjería, Consejera Técnica y Subdirectora General adjunta de Inmigración, con competencias en materia de régimen jurídico y políticas comunitarias de extranjería y libre circulación de personas, y en el Ministerio de Defensa, como Vocal asesora en el Gabinete Técnico de la Subsecretaría de Defensa y en el Gabinete Técnico del Ministro. En el Ministerio de Defensa, entre otros cometidos, ha coordinado el programa de Centros infantiles y el Observatorio de la mujer en las Fuerzas Armadas y ha sido Secretaria Permanente del Observatorio Militar de Igualdad entre mujeres y hombres. Es autora de varias publicaciones y ha impartido docencia sobre inmigración, igualdad militar y conciliación. Es doctora vinculada ad honorem al Instituto de Políticas y Bienes Públicos del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, profesora honoraria del departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro del Consejo Asesor del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer de la misma Universidad Autónoma de Madrid. Desde los últimos años de la década de los 80 lleva a cabo un fecundo intercambio profesional con grupos de investigación militar organizados en torno al Comité de Investigación Fuerzas Armadas y Sociedad (CIFAS). Es autora de numerosas publicaciones sobre el papel de la mujer en las Fuerzas Armadas. Posee la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco (1999) y fue la primera civil que recibió el Premio Soldado Idoia Rodríguez del Ministerio de Defensa (2010). Nacido en Alginet (Valencia) en 1984, es licenciado en Historia (con Premio Extraordinario) y doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Valencia, con una tesis doctoral titulada "España, fin de siglo: El árbol de la ciencia, de Pío Baroja". Ha sido investigador predoctoral en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia durante el período 2008-2012. Su principal línea de investigación se centra en la Historia de la cultura española de la Edad de Plata (1900-1936), con especial interés en las figuras de Pío Baroja, Azorín y Julio Camba, escritores a los que ha dedicado distintos trabajos. Es autor del ensayo de Historia cultural Baroja y España: un amor imposible (de próxima aparición en la editorial Fórcola) y de la edición crítica de dos antologías de textos de Azorín (Ante Baroja, Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2012 y ¿Qué es la historia?, Fórcola, 2012), y de otras tres de artículos periodísticos de Julio Camba (Caricaturas y retratos, Fórcola, 2013; Maneras de ser periodista, Libros del K.O., 2013 y Crónicas de viajes, Fórcola, 2014). M.a del Mar Hidalgo García. Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid y funcionaria de la Escala de Científicos Superiores de la Defensa desde el año 2004, ha realizado el máster en Dirección de Marketing y Gestión Comercial en la Escuela Superior de Gestión Comercial y Marketing (ESIC) y el posgrado en Inteligencia Económica y Seguridad de la Universidad Pontificia de Comillas. Posee la Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco. Su vinculación con el Ministerio de Defensa comenzó en 1997, con su incorporación a la Unidad de Química de Laboratorio NBQ de la Marañosa (Madrid). En 2004 se incorporó a la Unidad Nuclear del mismo Laboratorio, en donde participó en los programas de vigilancia radiactiva de los puertos españoles y formó parte del grupo SIBCRA (Sampling and Identification of Biological, Chemical and Radiological Agents) de la OTAN, asistiendo a las reuniones del grupo como representante nacional del área radiológica. Desde septiembre de 2007 es analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Entre los temas de investigación asignados destacan los de armas de destrucción masiva, cambio climático, seguridad alimentaria y los minerales estratégicos. Además es profesora de las asignaturas de Terrorismo químico y Terrorismo nuclear y biológico del Máster Online de Estudios sobre Terrorismo de la Universidad Internacional de la Rioja. José María López Sánchez. Es profesor ayudante doctor en el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, en la que obtuvo su doctorado en 2004 con premio extraordinario. Ha sido profesor en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (México) y en la Universidad de Puerto Rico, así como investigador contratado JAE-Doc en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC. Entre sus publicaciones destacan Los refugios de la derrota. Las ciencias naturales y la Junta para Ampliación de Estudios (2012), Heterodoxos españoles. Depuración universitaria en el franquismo (2006). Además es autor de numerosos capítulos de libros y artículos en revistas españolas y extranjeras. Fernando Moréu Munáiz.El Capitán de Fragata Fernando Moréu Munáiz, actualmente destinado como Segundo Comandante en el Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano, ingresó en la Escuela Naval en 1981 y recibió el despacho de Oficial en 1986. Durante su carrera profesional ha servido en varios buques (Fragata FFG, patrulleros, Petrolero de Flota y el propio Juan Sebastián de Elcano). Entre los cursos que ha realizado se pueden citar los de Analista de Sistemas, Magister en Estadística o Criptología. En tierra ha estado destinado en la Unidad de Estadística de la Armada, como analista en el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) y como jefe de la Unidad de Estudios Sociales del Ministerio de Defensa. José María Riola Rodríguez. Capitán de Fragata de la Armada, doctor ingeniero naval, vicedecano territorial del Colegio Oficial de Ingenieros Navales de Madrid, es profesor asociado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Navales de la Universidad Politécnica de Madrid y en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Armas Navales. Ha dirigido más de 120 proyectos de fin de carrera y dos tesis doctorales y ha impartidos más de 40 cursos y seminarios para la formación docente universitaria. Es autor de diez capítulos de libros y más de 60 artículos científicos entre los que destacan algunos que han merecido premios, como el "Estudio Comparativo entre los Criterios de Estabilidad de la Armada Norteamericana, Británica y del SOLAS" (primer premio), presentado en el 48o Congreso de Ingeniería Naval e Industria Marítima. Ha sido investigador o director técnico en once proyectos de I+D de diferentes convocatorias públicas y competitivas. Es vocal de la Comisión de Investigación en Nuevas Tecnologías del Instituto Español de Estudios Estratégicos del Centro Superior de Estudios para la Defensa Nacional (CESEDEN), representante nacional en el CAPTECH ESM1 "Naval Systems and their Environment" en la Agencia Europea de Defensa y en el Applied Vehicle Technology (AVT) de la Science and Technology Organization (STO) de la OTAN. Casado y con dos hijos, es General de División (en la Reserva) del Ejército de Tierra. Ha sido Subdirector General de Enseñanza Militar (cambió luego el nombre a SDG de Ordenación y Política de Enseñanza) de la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar, del Ministerio de Defensa, desde octubre de 2006 (Orden DEF3113/2006, de 5 de octubre) hasta junio de 2012. Durante esta etapa ha participado en la elaboración y desarrollo de la Ley de la carrera militar 39/2007 y en la implantación de los nuevos modelos de enseñanza de formación de oficiales y suboficiales. Su trayectoria profesional siempre ha estado muy ligada a la enseñanza en el seno del Ejército, ejerciendo de profesor en la Academia General Militar (1981-1986) y en la delegación de la Escuela de Guerra (Madrid) en Zaragoza. Ha formado parte también de la Sección de Enseñanza de la División de Personal del Estado Mayor del Ejército y ha sido responsable de la planificación general de la Enseñanza militar en el Ejército de Tierra. Desde el punto de vista académico es Diplomado de Estado Mayor y Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Zaragoza. Su tesis de licenciatura trató sobre "La Enseñanza Militar en la España del siglo XIX. Configuración de la mentalidad militar". Alfonso Sánchez Mairena.Nacido en Málaga en 1965, pertenece al Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos desde 2002. Es Licenciado en Geografía e Historia (especialidad de Mundo medieval) por la Universidad de Málaga (1992), Diplomado en Estudios Avanzados en Ciencias y Técnicas Historiográficas por la Universidad de Alcalá (2010) y actualmente elabora su proyecto de tesis doctoral sobre la preservación y organización de la Memoria escrita medieval en la Catedral de Lugo en esta última institución. Es autor de dos libros y de más de treinta artículos sobre cultura escrita medieval hispánica, sobre cartularios, metodologías de investigación, fortificaciones medievales y sobre normalización archivística. Es miembro de la Asociación Española de Ciencias y Técnicas Historiográficas y miembro de honor de la Asociación de Archiveros de la Iglesia en España. Colabora en los másteres de Archivística de la Universidad Carlos III, Universitat de Barcelona y Universidad de Granada. Ha sido coordinador y profesor en distintos cursos de archivística en Iberoamérica en el marco de la Cooperación Internacional Española. Actualmente es Jefe del Área de Relaciones Institucionales en la Subdirección General de los Archivos Estatales, que se encarga entre otras líneas de la administración del Portal de Archivos Españoles (PARES), y colabora en la normalización e interoperabilidad con el Portal de Archivos Europeos (APEx). Ha formado parte del grupo de expertos en digitalización de la Comisión Europea por el Ministerio de Cultura de España entre 2005 y 2008. Ha estado adscrito y ha prestado servicios en diversos archivos municipales, en el Archivo General de Simancas y actualmente en la Subdirección General de Archivos Estatales de la Secretaría de Estado de Cultura. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid, ingresó en 1974 en el Cuerpo de Abogados del Estado. Mientras estuvo Oliart al frente del Ministerio de Defensa desempeñó el cargo de Subsecretario y durante el mandato de Narcís Serra el de Secretario de Estado de Defensa. Fue presidente del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos. Es miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes desde 1977.
Tomó su nombre del Arbor Scientiae o árbol de la ciencia, título de la obra del mallorquín Ramón Llull, al tiempo que modo gráfico con el que el autor gustaba de representar las diversas disciplinas del saber, allá por las postrimerías del siglo XIII y los inicios del XIV. El CSIC adoptó desde su creación el Arbor Scientiae como emblema, queriendo plasmar así el abordaje multidisciplinar que se proponía su actividad científica, a la vez que su unidad subyacente en cuanto a proceso generador de conocimiento, algo que de alguna manera también expresa el término universidad, en relación no sólo a la generación del saber, sino a nuestro deber de transmitirlo. Arbor llegó a ser una revista editada exclusivamente en formato electrónico bajo la anterior dirección, ostentada por Miguel A. Puig-Samper. Su meritorio trabajo incluyó la delicada transición posterior al inesperado fallecimiento del malogrado Alberto Sánchez Álvarez de Insúa, director durante cuya gestión Arbor adquirió su formato y status científico internacional actual. Vaya desde Arbor para ambos, así como para sus consejos Editorial y Asesor, el reconocimiento y agradecimiento a la labor desarrollada, fundamental para llegar hasta aquí. En el transcurso de estos 70 años, y a lo largo de sus ya 766 números, en Arbor puede advertirse multidisciplinariedad de temas, no obstante la predominancia de aquellos encuadrables en el ámbito de las ciencias humanas y sociales. Sin duda que un incremento en las contribuciones provenientes de las ciencias experimentales no hará sino enriquecer su contenido. Por otra parte, la pluralidad de enfoques permitirá la representación de una mayor diversidad de escuelas de pensamiento, lo que tal vez haga posible la incorporación de nuevos colaboradores, engrosándose así las filas de los mismos. A lo largo de sus páginas, en parte accesibles a través de internet, se puede ver un reflejo de los avatares por los que ha atravesado la sociedad española e internacional en estos últimos 70 años. El volumen ingente de información contenido en Arbor se corresponde con el elevado número de citas que han recibido sus artículos, e incluye un sinfín de curiosidades tales como la coincidencia en el mismo número de 1950 de estudios firmados por los profesores Enrique Tierno Galván y José Luis Aranguren, que volverían a coincidir —esta vez por motivos políticos— al ser desposeídos de sus respectivas cátedras universitarias durante el tardofranquismo. Sin embargo no abundan proporcionalmente a su longevidad y contenidos las investigaciones sobre Arbor. A destacar en este sentido el número monográfico (no 479-480) publicado en 1985, o el libro publicado por Onésimo Díaz Hernández en 2008, y titulado Rafael Calvo Serer y el grupo Arbor, donde se aprecia con claridad el interés que la revista y su mundo pueden tener como material de trabajo para la investigación científica. Sería interesante que este tipo de acercamiento a sus contenidos se incrementase, ahora que parte de su fondo es accesible por internet. Precisamente multidisciplinariedad y pluralidad, además de una larga trayectoria, son los valores que hacen de Arbor un caso singular en el panorama de las publicaciones del CSIC españolas. Con el ánimo de que en esta etapa Ad Honorem que inicia Arbor, revista de ciencia, pensamiento y cultura, pueda seguir dando lo mejor de sí —que no es otra cosa que lo aportado por sus magníficos colaboradores— iniciamos la andadura de este 2014, Año Internacional de la Cristalografía, de la Biotecnología Española, de la Dieta Mediterránea, pero sobre todo año en el que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas cumple los 75 años de su fundación.
dioses recibieran en sus moradas terrestres, los templos, ofrendas que encarnaban la fertilidad de los campos o la protección otorgada a las expediciones comerciales. Unas divinidades que mantenían una relación muy especial con sus representantes terrestres, los reyes, haciendo difícil en ocasiones el poder diferenciar entre "religión" y "estado". Unos dioses que habían creado el universo y establecido unas normas que explicaban en Mesopotamia la vida en ciudades y en Egipto vivir en el orden del Valle del Nilo, debiendo por ello los escribas proceder a copiar y propiciar la conservación de unos textos que se remontaban al pasado, a los orígenes de una tradición que siempre legitimaba el presente. Una labor de "scriptorium" que, al igual que en la Edad Media, preservaba el saber pero no lo difundía, ya que el conjunto de la sociedad podía comprobarlo. Al respecto, las religiones de estas culturas no pretendían la conversión, al contrario, aceptaban e integraban dioses con características y procedencias diferentes, no existiendo la obligación de demostrar con textos o historias su superioridad, todos eran necesarios y complementarios, impidiendo así el razonamiento especulativo o filosófico tal y como existió en Grecia y, por tanto, la libertad del escriba o de las personas letradas para elaborar sus propias reflexiones o comentarios. Dioses que vivían en los templos y recibían diariamente comida, vestidos, ungüentos..., así como las ofrendas particulares o las que se realizaban con ocasión de la celebración de festivales, anotando todo el escriba en tablillas o papiros que pasaban a formar parte de los archivos del templo. Unos escribas del templo que trabajaban en estrecha relación con los artesanos, encargados de elaborar todos los objetos que el conjunto de la sociedad demandaba de los templos y que, en muchas ocasiones, estaban dotados de la vitalidad, poder y protección que otorgaba la palabra escrita. Escribas que en Egipto utilizaban "las palabras divinas", nombre con el que se definían los signos jeroglíficos (medu netcher), un significado que se conservó con el nombre griego, jeroglíficos, "escritura sagrada". Unos signos que, según la concepción egipcia, tenían vida propia, como todo lo que se representaba, y que en el ámbito funerario tenían la misión de proteger y ayudar al difunto en su aspiración de alcanzar la vida eterna, debiendo por ello ser representados fielmente, nuevamente la relación entre imagen y escritura, escriba y artesano. Un mundo funerario para el que eran requeridos los escribas para componer las biografías funerarias que decoran las tumbas y los textos funerarios que procuraban ayuda y guía al difunto en el camino que debía emprender hasta alcanzar el más allá. Por todo ello, el trabajo de los escribas no debe circunscribirse al funcionamiento de la administración, también al plano ideológico, filosófico. Los escribas trabajan para el mantenimiento de unas estructuras de poder encarnadas en los reyes y los templos, estando su actividad perfectamente delimitada y controlada, uniéndose en el antiguo Egipto la utilidad funeraria. Como sucede en toda clase social o profesión existían diferencias entre los escribas, disfrutando algunos de una proximidad mayor a la corte y participando más directamente en la realización de las fiestas y ceremonias religiosas, disfrutando de una mayor consideración social debido a su proximidad a los centros de poder y por su mayor conocimiento y formación, teniendo en ocasiones el rango de escriba y sacerdote. Pero como hemos apuntado, la mayoría de los escribas trabajaban en la administración, registrando las entradas y salidas que se realizaban en los almacenes de templos y palacios, anotando las raciones que se entregaban a artesanos, servidores, trabajadores, soldados..., así como los objetos y materiales que se les entregaba para que pudieran efectuar su actividad (útiles agrícolas, metales, objetos...). Un trabajo ingente, en ocasiones poco valorado al no producir composiciones literarias o lo que consideramos textos históricos, pero imprescindible, calculándose por ejemplo que la administración del palacio y reino de Ebla en el III milenio mantenía a unas 10 mil personas, una cifra mucho menor que en estructuras estatales o imperiales como Egipto, Babilonia o Asiria. Ello explica que desde una perspectiva evolucionista la invención y desarrollo de la escritura, y la aparición de unos especialistas como eran los escribas, se haya considerado uno de los pilares de los estados próximo orientales, disponiendo la élite político-religiosa de una herramienta de control sobre el conocimiento y el conjunto de la sociedad y sus recursos, al tiempo que estas culturas han sido definidas como burocráticas (Goody, 1990). Un trabajo el de los escribas que no debe entenderse únicamente desde una perspectiva literaria o administrativa, ya que el conjunto de la población no podía entender los ANTONIO PÉREZ LARGACHA textos. Según J. Baines y C. Eyre (1989), solo un 1 % de la población sabía leer y escribir en el antiguo Egipto, un porcentaje que ha intentado ser elevado por otros investigadores (Lesko, 1994), pero que en cualquier caso sería mínimo, como en el mundo mesopotámico. Esto nos confirma que su trabajo era útil y necesario para unas estructuras de poder que dominaban el conocimiento y regulaban el funcionamiento de la administración, pero también nos indica que en estas sociedades existió una relación muy importante entre imagen y texto. El mensaje de muchas escenas acompañadas de un texto podía ser reconocido sin saber leer; los reyes venciendo a sus enemigos, procediendo a la construcción de un templo, de un canal de irrigación o en estrecha comunicación con los dioses, pero el texto confería, "exhibía" y "comunicaba" una autoridad. Es así como el trabajo de los escribas se enmarca dentro de un "decoro", de la voluntad y necesidad de expresar en todo momento lo que era correcto, teniendo una relación los textos con el lugar y posición que iban a ocupar (Baines, 1990). Así, en las tumbas egipcias el difunto siempre expresa en su biografía haber actuado correctamente siguiendo las normas de Ma'at, mientras que en los templos se expresa la relación entre dioses y reyes y los frutos que ello proporciona. Una relación y mensajes que también encontramos en el románico o a las catedrales europeas, donde texto e imagen también responden a un mensaje que se quiere emitir a la sociedad y que pretende manifestar una plasmación de un "orden", en este caso cristiano. Textos funerarios, religiosos, políticos o administrativos que responden cada uno a una finalidad, con su esquema, ritmo, lenguaje y normas propias (abreviaturas, prólogos...), pero reflejando una misma realidad e ideal; las normas que debían regir y seguirse, la legitimación de los reyes, el mantenimiento en definitiva de un orden. No debemos olvidar que en estas sociedades lo realmente importante era explicar lo que les rodeaba, dónde y como vivían, como organizarse, planteando en ocasiones lo diferente que eran el resto de pueblos, costumbre y realidades geográficas. Una actitud etnocentrista que esta presente en la mayoría de las sociedades y que limitaba la libertad, la posibilidad de que el escriba especulara, reflexionara o explicara aquello que no era su mundo y sociedad. Su trabajo se insertaba en unos objetivos superiores, viviendo y trabajando el escriba en un marco que delimitaba sus obligaciones y deberes. Pero estas limitaciones creativas, existentes hasta hace pocos siglos y donde el mundo griego constituye una excepción, no impidieron la existencia de una literatura, unas obras, mitológicas o no, a través de las que se intentaba reflejar "su" mundo, encontrando una gran variedad de géneros literarios (la poesía, las máximas o instrucciones, epopeyas de reyes y dioses, cuentos...). Obras en las que se manifiesta el "orden" y el "decoro" que vinculan al escriba y la sociedad con la tradición, transmitiendo unas normas de comportamiento, unos modelos de actuación, siendo una de las obligaciones de los escribas copiar dichos textos para salvaguardar la identidad. Así, la literatura no se inició con Homero en el siglo VIII a.C., como la historiografía ha intentado señalar en numerosas ocasiones, ya que la plasmación por escrito de unos "modelos de comportamiento" es anterior a la Iliada o la Odisea. Unos textos que, como veremos, tenían una finalidad ideológica, de "aculturación" y preservación de unos valores y concepciones que dotaban de una coherencia y sentido a sus respectivas sociedades y que, como se está demostrando recientemente, también podían ser recitados, abriéndose así un debate, presente en otras culturas, sobre la relación existente entre oralidad y literatura. Escribas que recibían un grado muy diferente de formación en función de cual iba a ser su "función", aunque todos recibían la misma formación mínima. El escriba que iba a trabajar en los almacenes de un templo o en una dependencia estatal requería una formación menor que el escriba destinado a redactar o copiar los textos oficiales y religiosos que encarnaban la memoria y realidad de sus reinos. Por otra parte, estas culturas, milenarias, en modo alguno fueron estáticas, como se ha transmitido frecuentemente desde la historiografía, apareciendo nuevas necesidades y realidades tanto políticas, como sociales, económicas o diplomáticas que requerían de los escribas nuevas habilidades, como la redacción de tratados diplomáticos, de cartas a cortes extranjeras o la elaboración de verdaderas epopeyas que reflejaran la grandeza de sus reyes, como en el caso de los reyes asirios o de los faraones del Reino Nuevo. Asimismo, en el seno de la sociedad había que proceder regularmente a la emisión de normas legales, códigos y leyes que pretendían mantener o restaurar una realidad, así como a la redacción de contratos de compra-venta, matrimoniales, herencias o textos con los que protegerse de peligros y enfermedades, un ámbito en el que posiblemente existían personas capaces de escribir que no eran escribas, un término y profesión que se circunscribe para todos los que trabajaban para el palacio o el templo. Así, siempre se ha unido la figura del escriba al Estado, pero también existía un sector no oficial que tenía acceso a la escritura, en especial aquellas personas vinculadas con el comercio, no en el mundo egipcio, pero si en el mesopotámico, donde el comercio estuvo en manos de personas privadas durante gran parte del II milenio, existiendo verdaderas sociedades cuyos miembros procedían a anotar todas las transacciones, enviar cartas o redactar contratos. Igualmente, en el pecio de Ulu Burun (ca. 1350 a.C.), se han encontrado útiles de escritura y lo que parece ser un libro de contabilidad de una embarcación que recorría todo el Mediterráneo oriental comprando y vendiendo mercancías (Payton, 1991). Finalmente, debe tenerse presente que tanto en Egipto como en las culturas mesopotámicas, a lo largo de sus más de tres mil años de historia, existieron y se utilizaron muchos y variados sistemas de escritura, algunos transitoriamente y en regiones muy concretas, mientras otros, como el acadio, llegó a convertirse en la lengua diplomática. La Torre de Babel bíblica ejemplifica la variedad de lenguas y pueblos que habitaron el Próximo Oriente, desapareciendo con el paso del tiempo lenguas y pueblos, pero todos dejaban una impronta. El caso más representativo es el sumerio, que desde finales del III milenio se convirtió en la lengua culta del mundo mesopotámico, como sucedería con el latín en el medioevo, convirtiéndose los escribas capaces de leerlo y escribirlo en modelo de sabiduría. Una realidad que también obligó a los escribas adscritos a las cortes a aprender otras lenguas y, paralelamente, explica la existencia de léxicos y diccionarios que facilitaban su trabajo, así como el de los filólogos en la actualidad (Cooper 1993). En la actualidad se considera que la escritura fue una respuesta necesaria para dar una solución a la creciente complejidad social y política de unas sociedades que a lo largo del IV milenio a.C., fueron estableciendo unas estructuras estatales, surgiendo por ello la escritura con unas connotaciones prácticas, siendo con posterioridad, a mediados del III milenio, cuando la escritura se utilizó para la redacción de textos más amplios y complejos. Los primeros textos poseen un carácter administrativo, contable, no respondiendo su contenido y función en modo alguno a la oralidad, a lo que se hablaba. 3300 a.C.) encontramos listas de productos entregados como raciones o manufacturados por los talleres del templo y, en las etiquetas de marfil egipcias de Nagada III (ca. 3300 a.C.), listas de productos y objetos ofrecidos al rey en su tumba. Son unos textos que revelan un conocimiento de lo que se produce, su distribución y posterior utilización, labor en la que es indispensable la figura del escriba, que utiliza unos signos, en muchas ocasiones ideogramas, pictogramas, que no responden a un lenguaje oral (Nissen et al., 1994), por lo que escritura y lenguaje no deben ser entendidos como dos aspectos que estuvieron relacionados, siendo con posterioridad cuando la escritura se imbuyó de una oralidad. Así, la teoría de la primacía del lenguaje sobre escritura no es válida, siendo mejor hablar de lenguaje hablado y escrito, en lugar del planteamiento de Saussure de la existencia de un lenguaje hablado solamente. Ello conlleva una mayor complejidad y explica que los escribas aparezcan como especialistas de unas instituciones, templo y palacio, capaces de leer y escribir unos signos que reflejan una realidad económica y social vinculada a unas élites que establecen unas formas nuevas de organización política, social y económica acabando con las estructuras de grupo, más comunitarias, existentes con anterioridad al Estado y que, en el caso de Mesopotamia, ya habían desarrollado unos sistemas de contabilidad desde el VII milenio ANTONIO PÉREZ LARGACHA (Schamandt-Besserat, 1992). Por ello se ha considerado que la escritura surgió como un medio para almacenar una información, no teniendo la pretensión de comunicar, que facilitaba el funcionamiento de la administración y posibilitaba un control de las élites. Unos textos en los que los escribas utilizan unos signos y un lenguaje especifico, administrativo, con abreviaturas y anotaciones que expresan el tipo de documento (fiscal, pago de raciones, entrega de ofrendas, de producción de productos...), una característica presente a lo largo de toda la historia del Próximo Oriente y que también encontramos en las culturas minoica y micénica, consideradas por ello en ocasiones más próximas al próximo oriente que al mundo griego posterior. Sin negar ese origen y función administrativa, en los últimos años también se ha resaltado que desde un principio existe también un deseo de transmitir, de comunicar un mensaje, no en las tablillas que pasaban a formar parte de los archivos, pero si en objetos que se depositaban en los templos o iban a ser expuestos en lugares visibles, al menos para los miembros de la corte. En ellos junto al texto se representan imágenes que expresan una exhibición real o el origen y destino de los productos, el templo, iniciándose así la relación entre texto e imagen, como sucede en la Paleta de Narmer en Egipto, donde el rey presenta sus logros y victorias en la casa de la divinidad. Una relación entre "exhibición" y "texto" que será otra de las características de estas culturas y que también puede encontrarse en muchas otras sociedades, ya que el deseo de todo gobernante es transmitir lo benéfico que su gobierno resulta. Se inicia así la relación entre arte y escritura, entre escriba y artesano. Surgidas unas estructuras estatales, el avance de las sociedades y la creciente interrelación entre reinos y pueblos provoca que las necesidades de los estados se incrementen junto a su complejidad, al tiempo que la necesidad de los reyes de transmitir sus logros y poder, tanto dentro de la corte como al exterior. Aparece así la necesidad de redactar textos que ya no responden únicamente a una contabilidad o a la mera presentación de los éxitos alcanzados a las divinidades, surgiendo un lenguaje más complejo y especifico que debe tener en consideración la "audiencia" a quien va dirigido. Lógicamente ello hace más complejo, especializado y diversificado el trabajo del escriba, el especialista que ha de responder a esas nuevas necesidades de reyes y templos. Paralelamente, la complejidad de la administración hace necesario desarrollar sistemas de escritura más versátiles, ágiles que la escritura jeroglífica egipcia o el sumerio, desarrollándose la escritura hierática en Egipto y el acadio en Mesopotamia. Ello no implica la desaparición de las escrituras originales, al contrario, estas son manifestaciones de unos orígenes, de una tradición y pasado que hay que preservar, al tiempo que en Egipto los jeroglíficos se convierten en la escritura monumental y funeraria. Lógicamente, todo ello lleva a una mayor especialización de los escribas y, paralelamente, a su consideración social y reconocimiento como personas capaces de leer y transmitir un mensaje que es accesible a unos pocos, ya que no todos los escribas son capaces de leer o escribir en jeroglíficos egipcios o en sumerio. EL TRABAJO, FORMACIÓN Y STATUS DE LOS ESCRIBAS La formación, educación y trabajo de los escribas en las Edubbas mesopotámicas o en las Casas de la Vida egipcias, ha centrado la investigación sobre la escritura y la vida de los escribas (Sjöberg, 1975; Williams, 1972), no profundizándose en aspectos como el grado de "literalidad" de las sociedades o la función de los textos (exhibición, comunicación, ideología, propaganda...) en estas sociedades, profundizando en por qué, para qué y para quién fueron realizadas las composiciones literarias, aspectos todos ellos íntimamente relacionados con la función e importancia de los escribas (Carr, 2005). El llegar a ser escriba implicaba la adquisición de unos conocimientos que solamente estaban al alcance de unos pocos, por lo general hijos de escribas o de altos funcionarios que tenían los recursos y medios necesarios para asegurar su formación y continuar así en la mayoría de ocasiones el trabajo del padre, un aprendizaje que solía transmitirse de forma familiar. Una formación compleja si recordamos que las escrituras no eran alfabéticas y que explica, junto a su origen familiar y trabajo en las dependencias administrativas del Estado o del templo, su consideración social. Como en muchas sociedades y culturas ser "letrado" implicaba un reconocimiento y un respeto por parte del conjunto de una sociedad que era "iletrada" y, por ello, alejada de los círculos de decisión y poder. Sin embargo, en Mesopotamia apenas encontramos referencias en los textos a su importancia y trabajo dentro de la sociedad, aunque su figura era esencial para el normal funcionamiento de la sociedad, conociendo el nombre de muchos gracias a la costumbre de insertar en el colofón, como garantía de autenticidad, su nombre y el de la persona para la que escribía, dotando así al texto de una validez. Por el contrario, en Egipto los textos no nos ofrecen una autoría, salvo excepciones a finales del Reino Nuevo, aunque conocemos el nombre de escribas por sus biografías y esculturas funerarias (como el famoso escriba sentado del museo del Louvre), reflejando el que tuvieran acceso a una tumba decorada, y dotada con todo lo necesario para acceder al más allá, su posición social. Posiblemente el texto que mejor refleja la importancia del escriba sea la Sátira de los Oficios, un texto egipcio del Reino Medio en el que se procede a ensalzar la vida y el trabajo del escriba en relación con las penalidades y sufrimientos con que han de vivir el resto de profesiones, una obra paso a formar parte de la formación del escriba, seguramente para inculcarle su pertenencia a un grupo privilegiado y diferenciado. En muchas ocasiones se valora más, debido a la monumentalidad o sentido de lejanía que nos produce, el trabajo de los escribas encargados de realizar los textos oficiales, en documentos y monumentos públicos o funerarios, pero la mayoría trabajaba para la administración. Un error es no valorar ese trabajo y considerarlo, como se ha hecho en ocasiones, una prueba del control que ejercían unas élites despóticas. Su trabajo permitía poner en funcionamiento todos los mecanismos de la sociedad, desde los impuestos a la entrega de raciones a todos los que trabajaban para una institución, sin olvidar el reclutamiento para el ejército, conocer las necesidades para la realización de una construcción..., ya que, por ejemplo, monumentos como las pirámides también deben de ser valorados desde la perspectiva de todo lo que fue necesario para su construcción. El volumen de tablillas halladas nos proporciona una idea del trabajo de estos escribas, y su número no deja de aumentar con las excavaciones, contribuyendo a la interpretación burocrática de los estados próximo orientales. Tablillas que nos informan sobre la economía, la administración o funcionamiento de los templos (sacrificios, ofrendas...), durante más de tres mil años de historia, y cuya información también debe entenderse como un reflejo de cómo entendían ellos sus sociedades y por qué hacían las cosas, no solo como el reflejo de un control de los recursos, económicos y humanos, por parte de los estados. Trabajo y consideración del escriba que también se nos presenta condicionada por el tipo de soportes que debía utilizar y cuya preparación también debían aprender durante su proceso de formación. En el caso de Egipto la mayoría de los textos conservados están grabados en la piedra de templos, tumbas o estelas, habiendo desaparecido la mayoría de la información administrativa, contribuyendo ello aun más a la interpretación de que la egipcia era una civilización obsesionada por todo lo relativo a la religión, ya que a pesar de la sequedad de su clima, apenas se han conservado papiros, mientras que de Mesopotamia se nos han perdido la mayoría de textos pertenecientes al I milenio debido a la utilización de soportes como el cuero, las tablillas de madera recubiertas de cera o el papiro. ESCRIBAS, ESCRITURA Y PODER Hasta finales del Reino Antiguo en Egipto, y en Mesopotamia hasta el Protodinástico III (ca. 2300 a.C.), no hacen su aparición textos extensos, bien de carácter biográfico, conmemorativos y vinculados a la propaganda real, así como composiciones literarias, por lo que tanto en Egipto como en Mesopotamia la escritura, su gramática, adquirió su plena forma más de medio milenio después de la aparición de la escritura. Hasta entonces la labor de los escribas se concentró en la administración. El cambio se debe a que en ambas culturas se detectan unas dinámicas nuevas que requieren de los gobernantes una actitud diferente. En Egipto el Faraón dejó de ser considerado un dios para serlo la institución, la monarquía, mientras que en Mesopotamia comienzan a aparecer unos reyes que aspiran a ejercer un control más allá de los límites de sus respectivas ciudades-estado y, paralelamente, a desligarse del poder hasta entonces ejercido por los templos. Ambos cambios implican la necesidad de los gobernantes de justificar y legitimar sus acciones, estrechándose así la relación entre escritura y poder, requiriendo este último la redacción de composiciones que expongan tanto que los reyes actúan siguiendo las normas inherentes a sus respectivos "órdenes" y, por tanto, con el beneplácito de los dioses, como su legitimación con el pasado, la tradición. En Egipto el verdadero cambio se produce durante el Reino Medio, pero tiene sus antecedentes en el Primer Período Intermedio, cuando los gobernantes provinciales usurparon las funciones reales y procedieron a redactar biografías y textos para legitimar sus acciones, diciendo realizar todo aquello que se esperaba del faraón; mantener el orden que posibilitaba la estabilidad, una práctica que continuarán los faraones del Reino Medio, cuando se componen la mayoría de las obras literarias faraónicas, al tiempo que se manifiesta lo que se ha llamado "democratización funeraria", accediendo el conjunto de la sociedad a unas aspiraciones hasta entonces reservadas a los faraones. En Mesopotamia las luchas entre los reyes de las ciudades-estado terminaron con la figura histórica de Sargón de Akkad (ca. 2350), creador del primer imperio mesopotámico, una estructura de poder que requería de unas herramientas diferentes a las existentes en tiempos de las ciudades-estado, desarrollando sus reyes la propaganda e ideología. Con posterioridad a este imperio, regresara la fragmentación política y un retorno a las tradiciones sumerias, pero la dinámica histórica de Mesopotamia era ya diferente, al tiempo que la penetración de pueblos como los Amorreos introducen la concepción del rey como "buen pastor" (Pérez Largacha, 2006). Es así como los escribas se convierten en transmisores de unos centros de poder, no existiendo ningún texto que se saliera del orden, de la ortodoxia, al tiempo que son los encargados de vincular el presente con el pasado, la legitimación. Igualmente, como especialistas al servicio del Estado, los escribas deben adaptarse a las necesidades que van surgiendo, como la redacción de tratados diplomáticos, elaboración de cartas y mensajes a cortes extranjeras y, lógicamente, el conocimiento de otras lenguas, adquiriendo importancia los intérpretes. Una historia del Próximo Oriente cada vez más interrelacionada, debiendo mostrar los reyes continuamente su superioridad, pero siempre dentro de unos presupuestos y esquemas ideológicos comprensibles para todos, en especial durante el Bronce Reciente (Liverani, 2003), unos siglos (ca. 1500-1200 a.C.), en los que los reyes se hacen acompañar en sus expediciones militares de escribas, encargados de anotar todas las incidencias para después proceder a componer los anales reales y todos aquellos textos que ensalzan su capacidad militar, su valentía, arrojo y determinación, no debiendo olvidar que Alejandro Magno, cónsules y emperadores romanos, así como políticos posteriores, se hicieron acompañar de "escribas", personas que fueran capaces de transmitir sus logros. Siglos en los que los templos egipcios alcanzan su mayor auge, pero los textos que decoran sus muros son "invisibles", tanto por su inaccesibilidad a la sociedad como por encontrarse demasiado alejados de la vista, textos que están dirigidos a los dioses, al mantenimiento del orden, de la estabilidad que ellos garantizan. En el ámbito religioso los escribas elaboran los textos que expresan la importancia de los dioses, aunque en Egipto no se componen historias divinas, mitos, al contrario que en Mesopotamia, hasta cuando los griegos dominaron Egipto y procedieron a "historiar" la vida de los dioses siguiendo su modelo y su lógica, composiciones que reflejan el "universo religioso" que había sido establecido en la creación y que debe ser preservado. Escribas y literatura que adquieren otro componente, la aculturación de las élites de las provincias o ciudades sometidas, apareciendo instituciones como el "kap" en Egipto, lugar donde eran educados los príncipes extranjeros a la manera egipcia, introducidos en los secretos de la escritura jeroglífica, para que al regresar a sus posesiones como gobernantes defendieran aquellos valores y concepciones en las que habían sido instruidos. Una aculturación y función de los escribas poco analizada en la investigación, ya que los "maestros" serían escribas, personas cuyos conocimientos permitían asegurar o proteger los intereses del Estado. LOS ESCRIBAS Y EL FUNCIONAMIENTO DE LA SOCIEDAD En íntima relación con su relación y dependencia hacia el templo y el palacio, los escribas son los encargados de transmitir, de hacer llegar los deseos de esas instituciones al conjunto de la sociedad y, paralelamente, redactar los documentos que toda sociedad requiere de acuerdo con las normas que existían. Ya nos hemos referido a la administración y contabilidad, pero muchos otros aspectos de la vida cotidiana requerían de la participación de los escribas, como la redacción de los contratos matrimoniales, la copia y lectura de los libros que contenían la lista de los días buenos y malos, la copia de sentencias judiciales, documentos de herencia, los préstamos que se realizaban, la concesión de tierras por parte del Estado... Uno de los estereotipos que existen en relación con los Estados próximo orientales es que el Estado era el propietario de todas las tierras, pero el rey podía conceder la explotación y dominio de tierras, al tiempo que también podían comprarse y venderse tierras, requiriendo para todo ello de la existencia de un contrato, como señala, por ejemplo, el Código de Hammurabi: "Solo el campo -o la huerta o la casa-que uno posea por haberlo comprado podrá escriturarlo a favor de su esposa y de su hija, o entregarlo para saldar un pagaré (art. 39)". Para todos estos documentos, las personas debían acudir a escribas, posiblemente los mismos que trabajaban para la administración y, ocasionalmente, a personas que tenían los conocimientos básicos para redactar un documento. Textos y objetos de la vida cotidiana que eran realizados en soportes perecederos, como los amuletos con inscripciones que conferían una mayor protección contra los peligros y enfermedades. Un apartado en el que también podría incluirse a los médicos, encargados de recitar las plegarías para vencer a la enfermedad, una actitud muy vinculada a la magia, pero al igual que en las sociedades orientales es difícil diferenciar entre Estado y religión, también lo es entre religión y magia, no teniendo esta las connotaciones negativas de adquirió con posterioridad. Al respecto no debemos olvidar que la palabra escrita tenía, y tiene, un poder, un significado especial, debiéndose recitar en todo momento correctamente para así alcanzar los objetivos deseados. La capacidad de escribir siempre ha sido una señal de autoridad, de superioridad y, en muchas ocasiones, de pertenencia a una clase social que disponía de los recursos necesarios para formarse, acceder a unos conocimientos y trabajar en y por la administración, entendiendo esta última no solo como la gestión y emisión de documentos, también como la encargada de hacer funcionar unas estructuras de poder y llevar a cabo unas políticas determinadas. En el Próximo Oriente y Egipto, los escribas garantizaban su funcionamiento, haciendo llegar a amplias capas de la sociedad los productos y objetos que se redistribuían, al tiempo que dotaban a los templos y palacios de un conocimiento de los recursos, posibilidades, necesidades y, en toda sociedad, el control del conocimiento esta muy relacionado con el poder. Una administración y unos escribas que se incardinaban en unos estados que tenían como principal objetivo preservar unas concepciones y modos de actuación que eran los que posibilitaban "su" orden, procediendo los reyes a proclamar y difundir, tanto a una audiencia externa como interna, sus logros y presentarlos ante los dioses, careciendo el escriba de una "libertad" para poder desarrollar su capacidad literaria, enmarcándose todas sus creaciones en un "decoro". Incluso un texto crítico con la realeza y la situación en ANTONIO PÉREZ LARGACHA Egipto, las Lamentaciones de Ipuwer, redactado con posterioridad a un período de crisis interna, exhibe esa situación como legitimación del presente, siendo inconcebible que textos que incluso critican la posible homosexualidad de un faraón fueran permitidos si con ellos no se quería transmitir un mensaje ideológico. Unos textos que eran leídos y que, en relación con todo lo religioso debían recitarse correctamente, con las palabras y ritmos correspondientes, una faceta de los escribas también muy importante, al existir una relación entre lectura y escritura, lo que explica la importancia de los sacerdotes lectores, claramente diferenciados del resto por su conocimiento, aunque en ocasiones la transmisión oral de formulas y oraciones no haría necesaria el conocimiento de la escritura. Finalmente, no debemos olvidar que la escritura tiene en estas sociedades una función, transmitir unos hechos y realidades, una información que proporcione seguridad, confianza y legitime, no existiendo el pasatiempo de la lectura, aunque como en las sociedades el oír historias, relacionadas o no con el pasado, también existió, como se refleja en diferentes textos, existiendo una relación entre oralidad y la "literatura", pero esa oralidad la hemos perdido, no así el trabajo de los escribas que, en ocasiones, también pudieron proceder a la fijación por escrito de esas tradiciones e historias, pero siempre dentro del orden existente.
Cualquier análisis sobre España y Portugal favorece el debate y la reflexión en torno al alcance, los límites y los matices de la presencia de uno y otro en sus respectivos imaginarios pues, como ha explicado el profesor Hipólito de la Torre en numerosos estudios, las relaciones entre ambos han estado marcadas por "alternativas de flujo y reflujo" 1 que acabarían por cristalizar en una idea enunciada y sistematizada durante la crisis política e institucional del liberalismo pero cuyas consecuencias se prolongan hasta la actualidad. Es el "iberismo", concepto acuñado a partir del topónimo Iberia y definido –según la propuesta de este mismo autor– como "la unión política o alguna otra forma de integración" 2 de dos naciones que, aunque comparten el mismo espacio geográfico, este es sentido de forma muy diferente a un lado y otro de la frontera. Basta un simple acercamiento a las diferentes acepciones del término y a derivados como ibérico, iberio, ibero, iberizar, iberófilo o iberista para descubrir la diferencia con la que los diccionarios –semánticos, enciclopédicos, españoles o portugueses– los describen o, incluso, recogen3. Y es que esta conciencia de la diversa percepción y concepción de sus relaciones siempre ha estado presente entre los naturales de uno y otro país, si bien que entendida y defendida desde percepciones diversas: para los partidarios de soluciones de carácter integrador el desconcierto procedía de quienes veían la nacionalidad portuguesa diluida dentro de un conjunto político que, en unos casos, se pretendía superador de ambas nacionalidades a favor de una común, esto es, "Ibérica"; para los oposicionistas al proyecto, porque la resolución de problemas de carácter interno pasase frecuentemente por la creación de nuevas entidades políticas. El debate, trasladado al ámbito académico, ha sido abordado, casi siempre, desde una doble vertiente: filológica, en el ámbito de la literatura y el análisis lingüístico, o histórico-política. A estos dos dominios pioneros debemos la mayoría de las investigaciones, con especial intensidad a partir de mediados de la década de los 80 del pasado siglo y en especial desde inicios de los 90 al calor de las conmemoraciones del 92 y el 98, y decayendo a partir de esta fecha. En estos años el interés por el otro ha seguido un camino paralelo y las historiografías española y portuguesa –partiendo de estas bases iniciales– han podido superar una cierta falta de especialistas en el conocimiento de otros países –excepción hecha en España precisamente de Italia y Portugal– y junto a la apertura de nuevos campos de pesquisa científica –particularmente en el ámbito de la historia social, de la cultura, de las mentalidades, de la comunicación, del arte...– ha permitido el desarrollo de enfoques de análisis más originales, cuya característica común es la interdisciplinariedad con aportaciones desde la geografía, el derecho, la economía, la filosofía, la sociología o la educación4. Falta, sin embargo, trasladar la investigación al ámbito teórico de las ciencias puras: la historia de la ciencia, de la medicina, de la ingeniería. A este esfuerzo se une ahora el volumen de la revista Arbor que a continuación presentamos, una iniciativa del que fuera su director, Alberto Sánchez Álvarez-Insúa, quien me sugirió dedicar un número a Portugal. En el complejo mundo actual, del que no está exento el universitario ni el panorama editorial, parecía conveniente que las relaciones hispano-portuguesas contemporáneas se planteasen no solo desde una perspectiva comparada en la historia política o la literatura, sino que también se extendiesen a ámbitos en general poco abordados, como la música, el arte, el deporte o el cine. El conjunto de trabajos que integran el presente volumen se ciñe, pues, a todas estas áreas con el objetivo de ofrecer una mirada nueva sobre un tema que goza de una excelente salud tanto por la cantidad como por la variedad y multiplicidad de los puntos de vista con los que se ha estudiado. La organización de los trabajos sigue un criterio cronológico frente a otras opciones, como la temática, que ofrece la ventaja de la claridad expositiva al agruparlos por las materias abordadas y favorece la comparación incluso desde una perspectiva diacrónica. Sin embargo, la necesidad de armonizar un doble eje espacio-temporal: el que integra las realidades políticas de España y Portugal, y los siglos XIX, XX y XXI, ha condicionado en buena medida la estructura del volumen. El protagonismo dado al segundo en detrimento de la variable territorial permite medir la evolución y el cambio de las relaciones hispano-portuguesas y, paralelamente, subraya la interdisciplinariedad con la que los textos están concebidos, reflejo a su vez de las complejas aristas de unas sociedades poliédricas donde las diferentes manifestaciones culturales conviven y se desarrollan en paralelo con el devenir político.
Las preocupaciones de Ochocientos con respecto al establecimiento de la idea de literatura llevaron al (re)descubrimiento de versos de romances peninsulares en varias obras de autores portugueses contemporáneos de Garcia de Resende, Luís de Camões y D. Francisco Manuel de Melo (incluyendo ellos mismos). Superadas la perspectiva romanticista y la de la filología de la época, así como revisadas las teorías de la intertextualidad de finales del siglo XX, el estudio incide sobre estas interpolaciones en las letras portuguesas. Las interpreta como dispositivos de alusión con efectos musicales, poéticos y semánticos tan diversos cuanto precisos e imprescindibles desde el punto de vista de la economía creativa de las obras que las presentan. A través de la combinatoria identificación de los romances aludidos / interpretación del sentido y función de las incrustaciones deslinda significados textuales que no son perceptibles mediante una lectura meramente lineal. el de la barba vellida n' el castillo de Belsayde dou Alfama por perdida A glosa de Francisco de Lora contempla "Do la yegua pone el pie Bavieca pone la pata" (Catalán, 1969, 147-148) e o Cancionero s.a., para além desta forma, "la yegua, que era ligera, muy adelante passava" (Cancionero de romances, 1945, 179r). Benita entoa na peça "Tiempo era cavallero / que se m' acorta el vestir" (Vicente, 1924, fol. LXXXVIIIv.). que sam pera perdonar. - Por Dios te ruego, el paje, en amor de caridad, que vayas a la princesa de mi parte a le rogar que suplico a su alteza que ella me salga a mirar, que en la hora de mi muerte yo la pueda contemplar, que si mis ojos la veen la muerte no me penará que los yerros con amores dignos son de perdonar. De vos me pesa, el buen conde, porque assí os quieren tratar, que los yerros que heziste dignos son de perdonar. De muger prendada, y noble Bolóos, mintió y dexóos qual si fuera gavilán. Divertida en otros gustos que hermosa, y falsa estará! Sin que en cosa vuestra piense que yerros son solo en amores de vós cien mil veces ay! Conde Claros de firmezas, mas dexame ir alos baños alos baños a bañar cuando yo sea bañada estoy a vuestro mandar. Toda Europa pasa entonces por esa misma experiencia vital" (Frenk, 1997, 16). Escreveu o impressor de Antuérpia, a propósito do seu Cancionero de romances, "cualquiera persona para su recreación y pasatiempo holgaría de lo tener, porque la diversidad de historias que hay en él dichas en metros y con mucha brevedad será a todos agradable" (Cancionero de romances, 1967).
LA EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS DE PORTUGAL EN LA "ERA POMBALINA" Los jesuitas fueron expulsados de Portugal en 1759 como consecuencia de la política "regalista" del "despotismo ilustrado" y a la que se había adherido sin reservas el Marqués de Pombal, primer ministro del rey José I. Las acusaciones de instigar a los guaraníes a rebelarse contra el Tratado de los Límites, por un lado, y de conspirar en la organización del atentado frustrado contra la vida de José I, por otro, sirvieron de argumentos para provocar el exilio de la Compañía de Jesús. Sin embargo, ninguna de las dos acusaciones ha podido ser nunca probada y respondieron más bien a la campaña "pombalina" contra la orden de Ignacio de Loyola. Como resultado final, la expulsión de los jesuitas aminoró la influencia de la Iglesia Católica y favoreció la introducción en Portugal de las nuevas ideas de la Ilustración. A nadie cogió de sorpresa la decisión del monarca luso, si bien hasta ese momento nunca un reino católico se había atrevido a disolver una institución eclesiástica tan señera. Pero desde hacía aproximadamente una década, una serie de acontecimientos que se vivieron en la corte y la vida política de Portugal tensaron, hasta el borde del precipicio, las relaciones entre la monarquía y la Compañía de Jesús. A través del presente artículo vamos a estudiar las razones y determinar los sucesos que llevaron al rey José I al hecho inédito de expulsar, fuera de Portugal, a la orden religiosa de Ignacio de Loyola. Fue una decisión de gran trascendencia histórica y que superó, con creces, las fronteras del imperio luso, ya que enseguida los reinos borbones siguieron el ejemplo del rey portugués: Los jesuitas fueron expulsados sucesivamente de Francia (1762), de España y Nápoles (1767) y del ducado de Parma (1768). Ciertamente el "antijesuitismo" 1 se había convertido en doctrina política y, más en concreto, en baluarte del "despotismo ilustrado" de las cortes católicas. A mitad del siglo XVIII, los conflictos entre las monarquías católicas y la orden de Ignacio de Loyola fueron a constituir una de las realidades más notorias de la actualidad política europea. Puede llegar a afirmarse que, desde la época de la extinción de los caballeros templarios a principios del siglo XIV, ninguna orden había sido víctima de semejante persecución en los reinos católicos. Y al final el débil y presionado Papa Clemente XIV promulgó la supresión de la Compañía de Jesús en 1773,2 con el breve Dominus ac Redemptor3 y con el respaldo de no pocos cardenales y obispos.4 Únicamente Austria era la única de las grandes monarquías católicas que, en ese momento, no había expulsado a los jesuitas de su territorio. En el "Siglo de las Luces", la Compañía de Jesús era sin duda el instituto religioso más influyente de la Iglesia Católica. Lo era posiblemente ya al poco tiempo de su fundación, datada en las primeras décadas del siglo XVI y en el contexto histórico y singular de la "era de los descubrimientos", el Renacimiento y el Humanismo, la Reforma protestante y la Contrarreforma católica. Hay que tener en cuenta que a diferencia de lo que era y es usual en el conjunto de los institutos religiosos, la labor apostólica de la Compañía de Jesús se extendía a multitud de campos. Entre otros ministerios, los jesuitas eran intrépidos misioneros en los territorios más remotos, servían de "confesores" de reyes y aristócratas o se dedicaban a la enseñanza y al trabajo intelectual en prestigiosos colegios y universidades. Recordemos que la Compañía de Jesús se hizo presente en Portugal desde el primer momento y constituyó uno de los pilares de influencia de la Iglesia Católica. Uno de los seis estudiantes universitarios que -liderados por Ignacio Loyola - profesaron sus votos en Montmarte (París) en 1534 y cofundaron así la Compañía de Jesús era un joven lusitano: Simón Rodrigues de Azevedo. Él fue quien fundó, además, la provincia jesuita de Portugal que conoció un amplio desarrollo gracias a la simpatía que despertó en la corte; si bien Rodrigues e Ignacio de Loyola vivieron entre sí tensiones de calado (Alonso Romo, 2005). En cualquier caso, podría llegar a afirmarse que los comienzos de la orden de los jesuitas fueron brillantes en Portugal. Además, en 1541 y con el decidido respaldo del rey lusitano Juan III (conocido como "El Piadoso"), Francisco de Javier partió de Lisboa para evangelizar las Indias Orientales. Es más, el rey Juan III solicitó a los jesuitas que actuaran como "confesores" en la corte. Al principio, por humildad, lo rechazaron. Pero Ignacio de Loyola "resolvió sin vacilar que, si a todos los fieles procuramos hacer bien mediante el sacramento de la penitencia, no debíamos rehusar este beneficio a los príncipes, cuando precisamente la santificación de estos hombres influye tan saludablemente en provecho de la sociedad" (Lamet, 2004,191 – 2). A partir de Juan III comenzó una larga "dinastía" de jesuitas "confesores" que, a lo largo de la Edad Moderna y en parte de la Edad Contemporánea, guiaron la conciencia de los monarcas europeos y que serán también consejeros de primer orden en asuntos eclesiásticos, interviniendo asimismo en el proceso de elección de los obispos y otras dignidades. Se convirtieron, en suma, en personalidades de gran influencia en el devenir político del Antiguo Régimen. Muchas veces fueron las "eminencias grises" de las cortes católicas. A mediados del siglo XVIII, la actividad de la Compañía de Jesús en Portugal era similar a la de otros países católicos de Europa. Los jesuitas regentaban centros educativos dirigidos principalmente a las clases sociales más pudientes, en las urbes regentaban templos bien conocidos, algunos eran "confesores" o directores espirituales de personalidades importantes de la aristocracia y su presencia misionera era también muy relevante en las colonias de ultramar. Se calcula (Astorgano Abajo, 2009, 266) que, en el momento de su expulsión, el número de jesuitas de la Asistencia de Portugal ascendería a más de 1700, de los que 817 residían en la metrópoli. LA POLÍTICA "REGALISTA" Y EL "ANTIJESUITISMO" DEL MARQUÉS DE POMBAL No puede entenderse la política portuguesa de mediados del siglo XVIII sin la figura del poderoso y controvertido Sebastião José de Carvalho e Melo, Marqués de Pombal y primer ministro del rey José I desde 1755. Antes de ser ministro había servido como embajador en Inglaterra y Austria. Puso todos sus esfuerzos, y desde las coordenadas de la filosofía política de la Ilustración, en incoar en Portugal las reformas económicas, administrativas y sociales que otros países de Centroeuropa estaban ya poniendo en marcha desde algunas décadas atrás. Más aún, Pombal ha sido calificado repetidamente como uno de los mejores representantes del "despotismo ilustrado", a la vez que ha pasado asimismo a la historia como el máximo exponente del "antijesuitismo"; es decir, ha sido arquetipo de la aversión política a la Compañía de Jesús y característica de buena parte de los gobernantes europeos del "Siglo de las Luces".5 El Marqués de Pombal, al igual que la mayoría de los políticos que se enfrentaron a la Compañía de Jesús, no interpretó su postura como antirreligiosa.6 La mayoría de ellos eran católicos, también practicantes, y se sintieron respaldados por parte del clero de la época, que igualmente se identificaba en mayor o menor medida con el "antijesuitismo". Hubo, entre los representantes del "antijesuitismo", no cristianos como el gran filósofo Voltaire, pero también se contaban católicos devotos, como por ejemplo el rey español Carlos III. El "jansenismo" fue, por otro lado, la corriente teológica –y surgida esencialmente en Francia- más enfrentada con los jesuitas en el seno del catolicismo.7 En suma, a mitad del siglo XVIII no faltaban enemigos a la Compañía de Jesús tanto en Portugal como en otros países. Así también los jesuitas atribuían la persecución de la que eran víctimas a una conspiración bien planificada y organizada, apoyada por las cortes "regalistas" e ideada por los seguidores del "jansenismo", la masonería y en general los filósofos de la Ilustración (Giménez López, 2010, 251 – 80). No hay ningún dato que induzca a pensar que el Marqués de Pombal se arrepintiera nunca de su política "antijesuita", lo cual no fue óbice para que muriera como católico y con el manifiesto reconocimiento a su trayectoria política por parte de significativos sectores del clero portugués. Tampoco hay constancia de que el rey José I sintiera nunca ningún remordimiento por expulsar a los jesuitas de su imperio.8 Aún hoy la figura del Marqués de Pombal genera, sin embargo, amplio debate entre los historiadores. De todos modos es compartido, y como describe uno de sus estudiosos, que "independientemente de haber sido buen o mal gobernante, fue claramente déspota, tirano en muchas de sus acciones, mas fue también un reformador y, sobre todo, un precursor del Portugal moderno" (Vicente, 2003, 21). Pombal, y de acuerdo al pensamiento político del "despotismo ilustrado", creía en un poder absoluto y centralizado en la figura del monarca, no sometido ni a la influencia ni a la injerencia de la nobleza y el clero, a quienes creía casi siempre reaccionarios e inmovilistas. Para que el rey pudiera tomar y ejecutar eficazmente sus decisiones reformistas, debía sentirse libre de compromisos y ataduras frente a ambos estamentos. Pombal, como primer ministro, reaccionó con hostilidad y de modo implacable contra los que consideraba enemigos del rey José I. La sintonía entre ambos era bien conocida y fue creciendo con los años. Pombal era el hombre de confianza del rey, en cuyas manos depositaba los asuntos de Estado. Por lo tanto, el conflicto político entre el Marqués de Pombal y los jesuitas ha de interpretarse naturalmente, y ante todo, en el contexto de las nuevas corrientes "regalistas" de la Ilustración. Para Pombal, la Compañía de Jesús era una amenaza a la autoridad absolutista y legítima del rey de Portugal.9 Para comprender el posicionamiento de la filosofía política de los jesuitas hay que tener en cuenta en primer lugar que desde tiempos de Ignacio de Loyola, y a diferencia del resto de institutos religiosos, los jesuitas tienen opción de profesar un cuarto voto de obediencia al Papa que les dispone para cualquier misión al servicio de la Iglesia Católica. Esto tuvo notable influencia en el discernimiento intelectual de los jesuitas en el plano político, que les condujo a subrayar la supremacía del Romano Pontífice sobre las monarquías y que se contraponía, claro está, a las corrientes "regalistas" características del "despotismo ilustrado". Enfrentarse, además, a la influencia de los jesuitas era asimismo un ataque indirecto al papado y más exactamente a su presencia política.10 En la mente del Marqués de Pombal como en la de otros muchos gobernantes ilustrados, y bajo la influencia del "galicanismo", estaba también la intención de crear "Iglesias católicas nacionales" más controladas por las monarquías que por el Romano Pontífice. De hecho, en 1760, un año después de decretar el destierro de los jesuitas y naturalmente a iniciativa del Marqués de Pombal, el nuncio apostólico fue expulsado de Portugal, lo cual implicaba ipso facto la ruptura de las relaciones diplomáticas entre el imperio luso y los Estados Pontificios o el mismo Papa. Detrás por tanto, de la defensa de la supremacía del Papa que los jesuitas hacían, estaba también el interés por guardar la independencia y la libertad de la Iglesia Católica, en aras de evitar cualquier intromisión de carácter político y en concreto por parte de la corte. Hay que añadir que el "despotismo ilustrado" no ignoraba tampoco la importante influencia de los jesuitas en la sociedad de su época y sobre todo entre la nobleza o las clases dirigentes. No hay que olvidar que los colegios y las universidades jesuitas se contaban entre las más selectas y excelentes de la Edad Moderna. Y familias enteras de la nobleza, la burguesía o los terratenientes eran educadas en ellos.11 La Compañía de Jesús, en un primer momento, rechazó dedicarse a la enseñanza,12 pero pronto fue inaugurando centros educativos a lo largo y ancho de la Europa católica o de los territorios coloniales.13 De hecho, con la expulsión de los jesuitas del imperio portugués, en 1759, hemos de subrayar que la Compañía de Jesús abandonó 23 colegios en la metrópoli y, en Brasil, 17 colegios y seminarios además de 36 misiones (Brazão, 1982, 354 – 5). El método educativo de la Compañía de Jesús, caracterizado en primer término por el acompañamiento individualizado del alumnado, heredado de la atención personalizada que guía la impartición de los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola, implicaba también una relación directa y estrecha de los jesuitas con los estudiantes y que a menudo se prorrogaba a lo largo de los años una vez que abandonaban los centros educativos.14 Así los jesuitas se convertían con frecuencia en directores espirituales o "confesores" de la elite política y económica de las naciones católicas, no solo de miembros de la corte. Era una influencia tan discreta como bien palpable. Y no se ponía en duda, tampoco por parte de sus acérrimos enemigos como el Marqués de Pombal, la altura intelectual de los miembros de la Compañía de Jesús, que muchas veces lideraba el pensamiento católico y se hacía presente en multitud de disciplinas. La desaparición de los jesuitas de la enseñanza y del mundo de la cultura eliminaba, de este modo, un gran obstáculo para introducir en Portugal los principios del experimentalismo, del enciclopedismo y del "regalismo" que caracterizaron a la Ilustración o al "despotismo ilustrado". Tales principios fueron, por ejemplo, los que calaron en la nueva orientación que la histórica Universidad de Coimbra empezó a tomar a partir de 1772, una vez que los jesuitas la habían abandonado (Viñao Frago, 1991, 299). En suma, su influencia sobre las elites y su densa capacitación generaron gran animadversión hacia los jesuitas entre no pocos sectores políticos y culturales que, forjados en la era de la Ilustración, abogaban por una sociedad y un Estado menos clericales. Llegados a este punto cabe preguntarse por qué fue Portugal, y no otro país católico, el primero que expulsó a los jesuitas. Es decir, qué hechos específicos se reprodujeron en Portugal y no en otras naciones, en la década de 1750, y que desembocaron en la disolución de la Compañía de Jesús. Ciertamente en estos años tuvieron lugar acontecimientos concretos, y bien identificados, que acrecentaron el "antijesuitismo" del Marqués de Pombal y del rey José I. Son las razones sui generis que, en Portugal, desembocaron en el extrañamiento de los jesuitas. En síntesis podríamos hablar de dos hechos históricos sucesivos y en los cuales nos centraremos a continuación: El Tratado de los Límites y la sublevación de los guaraníes, en primer término, y el atentado contra la vida del rey José I y la culpabilización de los jesuitas, en segundo. En las páginas siguientes analizaremos con detenimiento ambos episodios históricos. EL TRATADO DE LOS LÍMITES Y LA SUBLEVACIÓN DE LOS GUARANÍES La relación entre la Compañía de Jesús y la corona portuguesa comenzó a tensarse peligrosamente con ocasión del Tratado de los Límites, suscrito por las dos coronas de la península ibérica en 1750. Este convenio quería poner fin a las disputas territoriales de ambos reinos en la zona meridional de América Latina y que se remontaban al Tratado de Tordesillas de 1494. El Tratado de los Límites o Tratado de Madrid supuso un intercambio de territorios pacífico y amistoso entre ambos reinos. Principalmente hay que subrayar que a razón de este tratado, y a cambio de la colonia de Sacramento, España entregaba a Portugal una amplia franja de medio millón de kilómetros cuadrados en la parte oriental del río Uruguay y que incluía siete "reducciones" jesuitas pobladas por alrededor de 30000 guaraníes (Furlong en Marzal, 1992, 350). A su vez, esto implicaba que los jesuitas y los guaraníes debían abandonar tales "reducciones", a fin de asentarse en nuevos territorios bajo soberanía española. De modo inmediato los jesuitas protestaron por las consecuencias que, sobre las "reducciones" guaraníes, el Tratado de los Límites iba a acarrear. En su hilo argumental, los jesuitas expusieron también a las autoridades españolas las desventajas que el acuerdo iba a suponer sobre los intereses políticos o económicos de la corona de Madrid y que, en cualquiera de los casos, iba a beneficiar más a Portugal (Makilcz Urquijo en Baltasar Maziel, 1988, 36 - 7). Las "reducciones" comprendieron en total una treintena de pueblos misioneros bajo la tutela de la Compañía de Jesús, fundados a partir de los primeros años del siglo XVII, y habitados por los indígenas "guaraníes". Estas "reducciones" se distribuían entre los actuales Paraguay, Brasil y Argentina. Los jesuitas buscaron crear "sociedades ideales" gobernadas por los propios indígenas, pero desde la vigilante y paternalista mirada de la Compañía de Jesús. Las "reducciones" se sustentaron en una economía comunitaria, hasta el punto que algunos las han calificado de "experiencia pre socialista" o "socialismo cristiano". Las "reducciones" constituyeron una cultura y un sistema de organización social, político y urbano diseñado por jesuitas europeos pero que, como ha insistido la historiografía más reciente, el sustrato antropológico guaraní contribuyó a forjarlo de manera vital.15 Unos con admiración y otros de modo despectivo han denominado a lo largo del tiempo, a las "reducciones" jesuitas, como la "república guaraní". Algunos historiadores son de la opinión de que las "reducciones" jesuitas, y en concreto el hecho de que los guaraníes fueran "vasallos" del rey de España, sirvieron como muro de contención al deseo expansionista de los portugueses desde el Brasil meridional. Por ejemplo en palabras de J. Lacouture (1993, 563), "la república jesuita – guaraní fue creada o aceptada como un Estado – tampón entre el imperio de los Habsburgo de España y los satélites turbulentos de Lisboa". De todas las maneras la consolidación de las "reducciones" ha de entenderse asimismo en el afán de los jesuitas de proteger a la población indígena de las incursiones de los conocidos como "bandeirantes", procedentes de San Pablo de Piratininga (São Paulo) y dedicados a la "caza de esclavos". La historiografía, española por ejemplo, ha tratado de modo muy negativo a los "bandeirantes·" debido a sus ataques indiscriminados contra los guaraníes y por potenciar el "mercado de esclavos". Pero, en Brasil, han logrado cierto reconocimiento histórico a razón de que sus expediciones dentro del continente contribuyeron notablemente a la expansión del país más allá de lo acordado por el Tratado de Tordesillas. El agrupamiento de los guaraníes en "urbes", confiadas a la Compañía de Jesús, garantizaba la protección de la población indígena frente a los ataques de los "bandeirantes". Los jesuitas fortificaron las "reducciones", además de entrenar y armar a los guaraníes para su defensa frente a los ataques de los "bandeirantes". Tras la victoria de las milicias guaraníes en la batalla de Mbororé, acaecida en 1641, se consolidó no solo el sistema de las "reducciones" sino que también se frenó la expansión portuguesa en aquel territorio. Por consiguiente la enemistad entre la América portuguesa y los jesuitas tenía, más de un siglo antes del Tratado de los Límites, un antecedente muy destacado. Así y todo, la Compañía de Jesús era bien consciente de que sus buenas relaciones con los dos imperios ibéricos podía depender -en gran medida- del cumplimiento escrupuloso del Tratado de los Límites y más particularmente de no animar a los guaraníes, o no participar en revueltas con ellos, contra las tropas de Portugal y España.16 Tanto es así que el superior general de la orden solicitó "la pronto ejecución de las voluntades reales" (Woodrow, 1985, 54). Los indígenas se opusieron a abandonar las "reducciones" y en 1754 estalló la Guerra Guaranítica que se prolongó hasta 1756. La oposición armada de los guaraníes a los soldados españoles y portugueses fue en balde y se vieron obligados a abandonar las "reducciones". Los jesuitas (Revuelta González, 2007, 54), mientras tanto, fueron acusados tanto por portugueses como por españoles de alentar a los guaraníes a la lucha armada. En estos mismos años surgió una campaña de desprestigio contra la Compañía de Jesús, auspiciada por la corte portuguesa y más exactamente por el Marqués de Pombal, que se extendió a gran parte de Europa. Por ejemplo se llegaron a publicar quizá más de veinte mil ejemplares de un folleto originalmente en portugués ("Relaçao Abreviada"), pero que se editó también en francés, alemán, italiano y latín, con el fin de criticar la presencia de los jesuitas en América del Sur y denunciando su supuesto poder político y económico (Fernández Arrillaga y García Arenas, 2009, 230 - 1). Incluso en la embajada portuguesa ante los Estados Pontificios, ubicada en Roma, pudo llegarse a imprimir literatura contra la Compañía de Jesús con el objeto de favorecer su difusión (Sánchez Montahud, 2000, 35). Sin embargo no ha quedado constatado de modo suficiente que, dentro de la Compañía de Jesús, hubieran aparecido posturas individuales o de comunidades jesuitas de las "reducciones" que, desobedeciendo a los superiores de la orden, organizaran una resistencia armada junto a los guaraníes frente a las milicias portuguesas y españolas.17 Hecho que sí ocurrió décadas atrás, cuando los jesuitas participaron activamente en la lucha armada de los guaraníes frente a los "bandeirantes", y tal y como hemos ya explicado. Otra cosa distinta es que hubiera jesuitas organizados que hicieran todo lo que estuviera en sus manos, por otras vías, para ralentizar el traspaso de las "reducciones" a la corona de Portugal, con la esperanza también de que se produjera la ruptura formal del tratado. De todos modos (Mörner, 1968, 136 - 7) lo más probable es que, aun considerando asimismo que hubo jesuitas dispuestos a desobedecer al superior general, predominara el deseo de convencer a los indios de abandonar pacíficamente las siete reducciones comprometidas con el objeto de evitar un derramamiento de sangre. El Tratado de El Pardo de 1761, suscrito entre España y Portugal, vino a anular el Tratado de los Límites. El interés inicial de Carlos III, al poco de ser proclamado rey, de derogar el Tratado de los Límites implicó un deterioro de las relaciones con la corona portuguesa. Sin embargo, no muchos años después, Carlos III comenzó a tomar una posición cada vez más recelosa hacia los jesuitas –en el marco de la campaña "antijesuita" que recorrió Europa durante estos años- que le condujo a decretar su extrañamiento en 1767. El rey español encontró en la monarquía portuguesa toda la colaboración en la expulsión de los jesuitas, hecho que también ayudó a favorecer las relaciones diplomáticas entre ambos países (García Arenas, 2008, 511 - 36). La expulsión de los jesuitas de España implicó la sentencia de muerte de las "reducciones" guaraníes. Al abandonar los jesuitas las "reducciones" entraron rápidamente en decadencia y nunca se recuperaron. Desapareció una cultura de siglo y medio de historia que despertó asimismo el interés y la admiración, incluso, de algunas de las figuras más representativas del "antijesuitismo".18 EL ATENTADO CONTRA LA VIDA DEL REY JOSÉ I Y LA CULPABILIZACIÓN DE LOS JESUITAS En la madrugada del 3 de septiembre de 1758, y cuando viajaba de incógnito en un carruaje de regreso a los aposentos reales, el monarca José I fue víctima de un atentado contra su vida en el cual sufrió heridas leves. De inmediato el monarca, con la ayuda de su fiel ministro el Marqués de Pombal, puso en marcha las pesquisas para hallar a los culpables. Pronto los jesuitas fueron acusados de conspirar y participar en la organización de un "complot" para asesinar al rey. Como consecuencia de las detenciones que poco después se comenzaron a producir, más de medio millar (Crétineau – Joly, 1848, 53) de jesuitas llegaron a ser encarcelados. Sin embargo, todavía hoy es un misterio no resuelto quiénes fueron realmente los autores materiales del atentado contra el rey, que fue herido en un brazo como consecuencia de un disparo, qué personas exactamente lo planificaron y qué pretendieron con su intento frustrado de homicidio. ¿Por qué los jesuitas eran, esta vez, acusados nada menos de intentar asesinar al monarca de Portugal? Era conocido por todos que la antipatía entre la Compañía de Jesús y el rey habían ido creciendo rápidamente desde su subida al trono en 1750, y tal y como hemos ido explicando. Y en el círculo "antijesuita" de la corte portuguesa, liderado por supuesto por el Marqués de Pombal, surgió una doble argumentación a fin de presentar a la Compañía de Jesús como culpable de conspirar contra la vida del monarca. Una primera tesis por la cual se involucraba a la Compañía de Jesús en la gestación del atentado contra José I se basaba en la supuesta defensa que los jesuitas hacían del "regicidio", en la medida que se inspiraban en el pensamiento del filósofo español Juan De Mariana (1536 – 1624). De Mariana, una de las figuras intelectuales más brillantes de las primeras décadas de andadura de la Compañía de Jesús, dedicó parte de su obra a la teoría política y en la que trató someramente la cuestión del "tiranicidio".19 Es imaginable, en el contexto histórico del "despotismo ilustrado" europeo o en el momento más álgido del "regalismo", el impacto que en las cortes europeas hubo de causar las acusaciones –aunque pensemos que eran objetivamente infundadas- de que la Compañía de Jesús daba su respaldo institucional a un tipo de filosofía política que promovía el "regicidio".20 En otros países europeos, y en el marco de la campaña "antijesuita" impulsada principalmente por el Marqués de Pombal desde algunos años atrás, se difundió también que a los jesuitas arrestados en Portugal tras el atentado contra el rey se les habían encontrado documentos en los que abogaban a favor del "tiranicidio" (Mestre Sanchis, 1996, 102). En segundo lugar -y más centrándonos en los hechos concretos que rodearon al atentado- hay que apuntar que, la noche en la que el asalto al carruaje se produjo, el rey regresaba de visitar a una mujer, Teresa de Tâvora, perteneciente a una de las más importantes e influyentes familias de la aristocracia portuguesa.21 Se decía, asimismo, que era amante del monarca. Además, y sobre todo por lo que nos atañe, su "confesor" era el conocido jesuita de origen italiano Gabriel Malagrida, de quien eran bien notorios sus enfrentamientos con el Marqués de Pombal. Así que de acuerdo a la reconstrucción interesada del atentado que el Marqués de Pombal promovió, Teresa de Tâvora –instigada por el jesuita Malagrida y por su familia- habría informado del itinerario y de la hora de regreso de José I, a fin de que se preparara el atentado de modo concienzudo. ¿A qué se debía que el Marqués de Pombal y Malagrida mantuvieran malas relaciones? Para responder a esta pregunta debemos remontarnos hasta los sucesos inmediatamente posteriores al terrible terremoto de Lisboa. Cuando Lisboa amaneció, el día de Todos Los Santos de 1755, fue totalmente arrasada por un terremoto con una intensidad 9 en la entonces inexistente escala de Richter y que acabó con la vida de decenas de miles de habitantes. Europa no había conocido hasta entonces -y tampoco después- un desastre natural de estas dimensiones.22 Buena parte de la población portuguesa era supersticiosa y achacó la causa del terremoto a la ira de Dios. En particular, y en el contexto de la desolación lisboeta producida tras la catástrofe, emergió una figura antítesis del Marqués del Pombal y a quien, desde entonces, el ministro del rey José I contará entre sus mayores enemigos a batir: El jesuita Gabriel Malagrida. Este jesuita había trabajado como misionero en Brasil, desempeñando una labor apostólica muy fructífera a través por ejemplo de las "misiones populares".23 Malagrida salvó "milagrosamente" la vida por alterar sus costumbres cotidianas el día del terremoto de Lisboa (Bérault - Bercastel, 1854: 17) y sintió, posiblemente por ello, haber recibido una misión "mesiánica" entre las docenas de miles de víctimas del terremoto aun supervivientes. Y Malagrida y el Marqués de Pombal, desde posiciones contrapuestas o hasta enfrentadas, se convirtieron posiblemente en los principales protagonistas de la vida de Lisboa durante las semanas sucesivas al terremoto. Malagrida salió rápidamente a las calles para predicar la conversión y la penitencia, solicitando a los ciudadanos que se retiraran a la oración, arrastrando con él a miles de personas. Mientras tanto el Marqués de Pombal, y desde los criterios científicos, técnicos y racionalistas que distinguieron a la filosofía de la Ilustración, puso todos sus esfuerzos en rescatar heridos, enterrar a los muertos y evitar epidemias, dar de comer a la población hambrienta y comenzar cuanto antes la reconstrucción de una ciudad derruida. Lo cierto es que la gran capacidad de liderazgo y gestión personal, que el Marqués de Pombal demostró durante la crisis del terremoto de Lisboa de 1755, ha pasado a la historia como una de las mejores aportaciones de su gobierno, cuando no la que más.24 El jesuita Malagrida escribió la obra O Juízo da verdadeira causa do terremoto que padeceu a Corte de Lisboa no primeiro de novembro de 1755, en la que apuntó directamente al mal gobierno del Marqués de Pombal como causa que provocó el desastre. Para el Marqués de Pombal, el jesuita Malagrida entorpecía gravemente el saneamiento y la reedificación de la ciudad, además de atacar su política. Le acusó de fanático y solicitó –y logró- que el rey José I lo desterrara fuera de la capital del país, alejado tanto de la población como del ambiente cortesano. Aunque Malagrida tenía ganado un prestigio importante en la Compañía de Jesús (como en otros sectores de la Iglesia Católica o de la sociedad portuguesa), no puede concluirse en absoluto que su actitud ante la catástrofe de Lisboa podría extenderse a la globalidad de los jesuitas, a pesar de lo señalado por algunos autores.25 De un modo u otro y tras el atentado contra el rey, el Marqués de Pombal encontró una nueva oportunidad para perseguir nuevamente a Malagrida, al resto de la Compañía de Jesús y a la nobleza más crítica con el gobierno del rey José I. De hecho, el proceso contra la familia Tâvora constituyó uno de los episodios más oscuros del reinado de José I y del gobierno del Marqués de Pombal. No se siguieron suficientes garantías procesales y se dieron por válidos confesiones o testimonios bajo tortura. Como consecuencia, en enero de 1759 destacados miembros de esta familia aristócrata acabaron en el patíbulo, fueron ejecutados entre grandes tormentos y ante la presencia obligada de otros nobles. De esta manera el Marqués de Pombal pretendió dar una lección ejemplarizante a la nobleza más descontenta o díscola con su gobierno y que nunca estuvo conforme con su designación como primer ministro, pues también le consideraba indigno por formar parte de una "familia plebeya". Se llegó hablar, asimismo, de "terror pombalino" debido a las decididas persecuciones sin piedad que el marqués organizó contra sus enemigos. Además, la inclusión de los jesuitas en el proceso, acusados de ser autores intelectuales del atentado contra el rey, ha sido también considerada como uno de los exponentes que mejor reflejan las irregularidades que lo condujeron.26 Unos meses antes del atentado contra el rey, el patriarca de Lisboa -cardenal Saldahana- fue nombrado por el Papa Benedicto XIV visitador de la Compañía de Jesús en Portugal. Saldahana, clérigo cercano al marqués de Pombal y máxima figura de la jerarquía de la Iglesia Católica lusa, censuró a los jesuitas y evidenció la división del alto clero portugués respecto a la Compañía de Jesús. En sintonía con la campaña "pombalina" contra los jesuitas, el cardenal denunció los supuestos abusos de las actividades comerciales practicadas por los jesuitas. Les impidió continuar dedicándose al comercio y les amenazó con la excomunión en caso de desobediencia.27 Ciertamente la actitud de Saldahana es representativa de un número importante de obispos -de Portugal o de otros países- que sintonizaban con las doctrinas "regalistas" o que, al menos, se sentían agradecidos a las monarquías por haber sido promovidos a determinadas sedes episcopales y que, en consecuencia, aceptaban ser instrumentalizados en defensa de las políticas de la corte. El Marqués de Pombal entregó a Malagrida a la Inquisición, en este tiempo ya bajo su influencia o incluso dominio, quien lo condenó a morir en la hoguera en 1761. El "caso Tâvora" restó, sin duda, popularidad al Marqués de Pombal y al rey José I, no solo en Portugal sino también en las cortes europeas y en los ambientes de la Ilustración. Respecto a la condena de Malagrida a morir en la hoguera, y cuando ya sufría enajenación mental, el rey francés Luis XV comentó (Cheke en Sauret, 2004, 54): "Es como si yo hubiera quemado al viejo loco del manicomio Petites quien afirma que es Dios Padre". Unos pocos días después de la ejecución de los principales miembros de la familia Tâvora, y a través de una "carta real", el 19 de enero de 1759 todos los jesuitas fueron acusados de intentar asesinar al rey y, por lo tanto, debían considerarse prisioneros en sus residencias. Se solicitó a los obispos que censuraran a los jesuitas y, en el mes de abril y en carta al Papa Clemente XIII, se les calificó de "incorregibles". El embajador portugués ante la Santa Sede, por su parte, pidió al Papa que los jesuitas pudieran ser juzgados por "los tribunales reales". En junio de este mismo año los jesuitas fueron apartados de la enseñanza y se ordenó prender fuego a los libros utilizados en los centros educativos de la Compañía de Jesús. Finalmente y con la oposición del nuncio apostólico y del Papa Clemente XIII, y el mismo día que se cumplía el primer aniversario del atentado contra el rey, los jesuitas fueron declarados, en todo el territorio portugués, "desnaturalizados, proscritos y exterminados" (O ́Neill y Domínguez (dirs.), 2001, 674). Los jesuitas abandonaron Portugal y el Papa se sintió obligado a acogerlos en los Estados Pontificios. Clemente XIII, a diferencia de su sucesor en el solio pontificio Clemente XIV, sí defendió decididamente a los jesuitas. La campaña "pombalina" contra la Compañía de Jesús, entre tanto, no terminó con el extrañamiento de los jesuitas de Portugal.28 Tanto Pombal como su gabinete diplomático insistieron en las cortes católicas y en Roma de la necesidad de hacer desaparecer para siempre a la orden de Ignacio de Loyola. La muerte en 1777 del rey José I provocó que el Marqués de Pombal enseguida cayera en desgracia en la corte. Para entonces, la orden de los jesuitas llevaba cuatro años suprimida por decisión del Papa Clemente XIV. Y el haber contribuido a ello había sido, para el Marqués de Pombal, un gran éxito diplomático y personal. No obstante, la subida al trono de la hija del rey María I, apodada "La Piadosa", supuso un giro en la política portuguesa y se paralizaron no pocas de las reformas incoadas por el Marqués de Pombal. Años atrás, María había también intercedido ante su padre por la vida de miembros de la familia Tâvora. Es más, se revisó el caso Tâvora y la familia logró ser rehabilitada. Al tiempo que sectores de la nobleza, que se habían sentido arrinconados cuando no perseguidos por el Marqués de Pombal, solicitaron que él fuera ahora procesado. Su avanzada edad evitó que acabara siendo enjuiciado y murió retirado de la vida pública en 1782. CONSECUENCIAS DE LA EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS DE PORTUGAL Y PALABRAS FINALES La expulsión de los jesuitas de Portugal supuso uno de los triunfos más importantes de la política "regalista" del marqués de Pombal, que fue saludado en otras cortes europeas y que, más pronto que tarde, siguieron su ejemplo. A pesar de que el exilio de los jesuitas fue aplaudido por algunos sectores del catolicismo portugués, lo cierto es que también implicó la retirada de la Iglesia Católica de espacios misioneros muy relevantes o de otros de gran influencia política, educativa y cultural. Tensó hasta el límite las relaciones con la Santa Sede y fue también una maniobra para instaurar una especie de "galicanismo" portugués. En realidad la expulsión de los jesuitas respondió a la campaña promovida por el Marqués de Pombal y que enseguida se extendió por otros países europeos. Sin embargo no han podido ser adecuadamente probadas ni la implicación de los jesuitas en la rebelión armada de los guaraníes, como consecuencia del Tratado de los Límites de 1750, ni aún menos su involucración en el atentado de 1758 contra la vida del rey José I. Sobre todo para los sectores más clericales de la sociedad portuguesa, y para amplios ámbitos de la nobleza, la expulsión de la Compañía de Jesús fue otro motivo para distanciarse todavía más de la monarquía de José I. Por otro lado, el vacío que los jesuitas dejaron en el plano de la enseñanza, sobre todo al abandonar sus selectos colegios, no fue cubierto en general por educadores de tanto prestigio. No obstante, y de modo indirecto, la disolución de la Compañía de Jesús abrió paso a una mayor presencia de otras órdenes religiosas que la sustituyeron en parte de sus ministerios. La desaparición de los jesuitas de territorio portugués favoreció asimismo, y de la mano del Marqués de Pombal, la penetración de las ideas reformistas de la Ilustración en el campo de las ciencias y la cultura, susceptibles a ser combatidas desde el atalaya intelectual de la orden de Ignacio de Loyola. Tampoco podemos ignorar que la expulsión de los jesuitas implicó, de modo análogo, un primer hito en el proceso de secularización de la vida cultural y política del país, y en particular en la separación de la Iglesia y el Estado, que se iría a consolidar a lo largo del siglo XIX. Finalmente cabe recordar que los jesuitas no regresaron a Portugal hasta más de medio siglo después, una vez que el Papa Pío VII restauró la Compañía de Jesús en todo el orbe, inaugurándose así también una nueva etapa de relaciones de la orden de Ignacio de Loyola con el absolutismo monárquico que –a diferencia de la época que hemos estudiado- tuvo más de sintonía que de relación tormentosa.
CONCILIACIÓN O REVOLUCIÓN: LOS CAMINOS ENFRENTADOS DEL LIBERALISMO PENINSULAR (PORTUGAL Y ESPAÑA, 1863-1866) Las propuestas conciliatorias que se llevaron a cabo desde mediados del siglo XIX en la península ibérica marcaron, en función de sus experiencias y resultados, un itinerario dispar en el devenir de los regímenes liberales de España y Portugal. El triunfo de la Regeneração, aunque supuso una indudable tranquilidad política y constitucional, provocó la alteración de la dinámica política y la gestación y desarrollo de nuevos partidos. La formulación de estas nuevas identidades y el emerger del radicalismo, que representó un especial protagonismo, iba a determinar el nacimiento de un ciclo político no exento de tensiones y dificultades, ensayándose nuevas apuestas conciliatorias con las que asegurar la estabilidad del régimen y limitar toda expectativa de revolución. En cuanto a España, truncada la tentativa de conciliación llevada a cabo durante el gobierno largo de O'Donnell, el funcionamiento político retomó, a pesar del clima liberalizador que pareció establecerse, las mimas inercias y deficiencias que había arrastrado en las décadas anteriores, lo que llevó al retraimiento de los progresistas y a su apuesta por la vía revolucionaria. Con la revolución en el horizonte, se venían a expresar los límites y alcances de un régimen que, incapaz de aunar a las principales fuerzas políticas dentro de un mismo marco político, daba ya muestras de su crisis y agotamiento. REGENERACIÓN POLÍTICA Y RENOVACIÓN DE LOS SISTEMAS DE PARTIDOS PENINSULARES A pesar de los aparentes paralelismos y similitudes, las trayectorias políticas de España y Portugal han marcado notables disimetrías. En el caso peninsular, ni la vecindad y la mutua influencia, ni la vivencia coetánea de determinadas experiencias históricas, ni siquiera la afinidad de corrientes y tendencias políticas, deben difuminar las singularidades del devenir político de ambos países. Y si este criterio debe tenerse en cuenta ya en la primera mitad del siglo XIX, mayor aún es la divergencia a partir de 1851, a raíz del proceso histórico que dio nacimiento en Portugal el nuevo régimen de la Regeneração. Fue precisamente desde esa coyuntura histórica cuando los derroteros de los sistemas liberales de uno y otro país trazaron rumbos bien diferenciados, definiendo, en gran medida, la particular evolución política de uno y otro país hasta bien entrado el siglo XX1. Aunque resulte innecesario justificar la pertinencia de los estudios comparados, conviene destacar el potencial renovador que, en el ámbito de la historia política, puede aportarnos el análisis conjunto de las dinámicas políticas seguidas en ambos países. La elección de este particular marco temporal, desde inicios de la década de los cincuenta hasta el tercer cuarto del siglo XIX, que puede parecer escasamente significativo, permite sacar a la luz procesos que han pasado desapercibidos, observando desde un nuevo prisma experiencias que ayudan a repensar la dinámica del régimen liberal. Es el caso de las que hemos venido a denominar "estrategias de conciliación", que supusieron una nueva vía dentro del sistema de partidos, dando nacimiento a objetivos, dinámicas y proyectos políticos alternativos. Una reconsideración de determinadas posturas políticas y partidistas que, enajenándose de la inercia de la confrontación y del círculo de la violencia, planteaba nuevos espacios para el acuerdo, la unión y el pacto. Se trataba de abrir vías de entendimiento para salir del círculo vicioso al que había conducido la concepción exclusivista del poder y la ineludible tendencia a excluir al adversario. Solo así se pueden analizar de una forma más cabal y correcta los postulados del puritanismo español, o las experiencias llevadas a cabo posteriormente por la Unión Liberal, y emparentarlas con el proyecto regenerador portugués, que consiguió con más acierto y consentimiento consolidar sus principios en la cultura política del país. Más allá del predominio de la línea interpretativa que impusieron moderados y progresistas, además de los demócratas y los propios carlistas, que descalificaron estas alteraciones del juego político y del funcionamiento del sistema de partidos, es necesario poner en valor las experiencias conciliatorias del unionismo. De este modo podremos ir trenzando la frágil cuerda que, en la evolución política española y peninsular, se extiende por los difíciles derroteros del acuerdo y del consenso. La década de los cincuenta, como hemos mencionado, marcó un punto de inflexión en la evolución de los regímenes liberales de España y Portugal. El deseo de superar la etapa caracterizadamente revolucionaria que hasta entonces se había prolongado, condujo a la puesta en práctica de nuevas estrategias tendentes a la regeneración política y a la renovación del sistema de partidos. Se buscaba alcanzar la anhelada estabilidad constitucional por medio de la minoración de los maximalismos de partido, una pretendida desideologización de las fuerzas políticas que, a cambio de la asunción de unas bases constitucionales comunes, creían compensar con la modernización del país, las mejoras materiales, el correcto funcionamiento del parlamentarismo y la estabilidad política2. Eliminado el uso de medios extrapolíticos para acceder al poder y retirado el ejército del escenario político, la corona podría cumplir sin presiones sus prerrogativas, facilitando el juego de los partidos y consolidando un sistema de alternancia pacífica en el gobierno. Pero para alcanzar este propósito se hacía indispensable transformar sustancialmente las relaciones entre los partidos mayoritarios existentes (cartistas y setembristas en Portugal, moderados y progresistas en España), por medio de lo que vinieron a denominar conciliación política. Un proceso convergente que, a través de la mesura doctrinal y el acercamiento de sus fundamentos políticos, tendía, consciente o inconscientemente, a la transmutación de los partidos históricos y, llegado el caso, a su disolución. Fue en ese contexto en el que vinieron a reformularse cuestiones principales acerca de los partidos políticos, de la situación crítica que atravesaban, del número de fuerzas contendientes que debía albergar el sistema y aun sobre su naturaleza y la necesidad –o no- de su existencia3. Las estrategias conciliatorias que se aplicaron en uno y otro país vinieron a coincidir no solo en su formulación semántica –fusionismo en Portugal y unionismo en España-, sino en la pretensión de trastocar, al menos temporalmente, la dualidad existente en el sistema de partidos. En sustitución de la confrontación política proyectaron establecer un marco de relaciones basado en la formación de entidades interpartidarias o suprapartidarias, sustentado en la tolerancia política y en la disolución de los límites y fronteras existentes entre los partidos históricos. Por medio de la formación de coaliciones parlamentarias y gubernamentales, que los ministerios históricos de Loulé ejemplificaron con la presencia del avilismo, o que los "resellados" creyeron efectuar con su participación en la unión liberal, se daba una imagen, no del todo falsa, de superación de las anteriores luchas partidistas. Mientras en Portugal se lograba crear con notable éxito una cultura política compartida, que obligaba a reformular los agrupamientos políticos –los nuevos partidos histórico y regenerador definían un nuevo escenario partidario, basado antes en coincidencias y elusiones que en divergencias claramente definidas-, en España la unión liberal no alcanzaba a convertirse en el partido único que ideaba. Incapaz de superponerse a moderados y progresistas, celosos estos de sus respectivas identidades políticas, terminaba convirtiéndose en un partido más en la pugna política, dando por truncado su proyecto unionista4. Lo cierto es que a la altura de 1863, terminado el gobierno largo de O'Donnell, el legado de la unión liberal resultaba discutible. Aunque era reconocible un largo periodo de estabilidad y de calma política, destacando la actividad parlamentaria desarrollada en ese quinquenio, el sistema de partidos mantenía los mismos desajustes e inconsistencias de hacía una década. La corona, único mecanismo de cambio de gobierno, y los grupos de poder que la tutelaban –esencialmente las diversas fracciones compuestas por las elites moderadas-, seguían constriñendo la dinámica parlamentaria, ajena al juego de los partidos e impermeable a la opinión pública y sus reflejos electorales5. Tampoco en Portugal, a pesar del transformismo político operado entre setembristas y cartistas, las migraciones de personajes políticos de uno y otro partido y las uniones "pasteleiras", surgidas al socaire de los nuevos postulados regeneradores, la dinámica parlamentaria recibía los efectos salvíficos de la supuesta modernización política orquestada. La estrategia de unionistas y regeneradores se había dirigido hacia la disolución de los partidos preexistentes, que consideraban moribundos y prescindibles, siendo sustituidos, transitoriamente, por otro tipo de instancias políticas superpuestas que los integraran. Pero ni en España ni en Portugal –en este país tras doce años y la formación de cuatro ministerios (dos regeneradores y dos históricos)- se habían dado los pasos, las intenciones siquiera, de establecer un sistema de alternancia política. Es más, en ambos casos no se contemplaba como deseable, a corto plazo al menos, la configuración de un nuevo sistema de partidos dual. Las amalgamas y conciliaciones políticas y el debilitamiento de los partidos históricos parecían preferibles a la repetición de un bipartidismo, a todas luces imperfecto, que, durante los años de instauración del régimen liberal, había impedido la alternancia y dirigido al país al círculo cerrado de la revolución y la reacción. Así pues, a la altura de 1863, cerrados ya los períodos en que vinieron a aplicarse las estrategias conciliatorias –desde 1851 en el caso de Portugal y desde 1854 en el de España-, ni en uno ni en otro país se había conseguido establecer un sistema de partidos claramente dual, en el que dos partidos mayoritarios se alternaran pacíficamente en el gobierno, bajo el arbitraje de la corona y al son que marcara la acción del ministerio, la situación de los partidos en el parlamento y los ecos de la opinión pública. En España, además de los dos partidos históricos que habían resistido los embates disolventes del unionismo, la unión liberal se conformaba como un tercer partido en la pugna política, a los que se sumaban, en las fronteras de la legalidad, demócratas y carlistas, ejerciendo un efecto gravitatorio irresistible sobre progresistas y moderados respectivamente. En Portugal, a pesar del transformismo operado entre los antiguos setembristas y cartistas -a excepción de los setembristas que nunca dejaron de ser radicales y de aquellos cartistas recalcitrantes que nunca dejaron de ser conservadores-, aquéllos transmutados en el partido histórico y estos con una presencia exigua y testimonial, los nuevos partidos no alcanzaban a situarse sólidamente en la escena política. El recurso a las coaliciones electorales y de gobierno, más allá de las inercias fusionistas que pudieran representar, resultaba antes un síntoma de la debilidad e inconsistencia de históricos y regeneradores, incapaces de articular un sistema que viniera a tomar forma en torno a ellos. De hecho, el radicalismo, con un protagonismo político inusitado, sin disponer de un espacio de representación propio y solapado a los históricos, constituía un tercer polo en el entramado de los partidos, dificultando el asentamiento próximo de un sistema bipartidista. EL FRACASO DEL PROYECTO CONCILIATORIO DEL UNIONISMO ESPAÑOL. En marzo de 1863, tras casi cinco años ininterrumpidos de gobierno, daba fin la experiencia unionista liderada por O'Donnell, sin haber alcanzado sus proyectos políticos –la formación de un "partido nacional" que sustituyera y englobara a moderados y progresistas- y frustrando las expectativas reformistas de los principales hombres políticos que habían dado cuerpo y solidez a la unión liberal6. La llegada al gobierno del marqués de Miraflores, tras la crisis ministerial que le precedió7, marcaba el punto final del unionismo, iniciándose una nueva dinámica política tendente >8. Una salida que acogían con agrado tanto los progresistas puros como los moderados históricos, en cuanto recompensaba su actitud resistente y eliminaba, al parecer definitivamente, los ataques diluyentes que consideraban causa, y no efecto, de las crisis que padecían. Como reconocía Rivero, >9. Y es que, frente a la idea de que los partidos históricos habían dejado de tener lugar en la escena política, defendida por la unión liberal, postulando su desaparición, aquéllos defendían su ineludible e inevitable vigencia: >10. Una forma de justificar la pervivencia de un partido, el moderado, cuyo estado de fragmentación impedía considerarlo con la suficiente solidez como para garantizar una mínima estabilidad política y mantenerse en el poder. Además del grupo atemperado y liberalizador capitaneado por González Bravo –líder de la minoría moderada durante los gobiernos unionistas-, orquestado en torno a "El Contemporáneo", podían identificarse de centro a derecha del conservadurismo, sin contar con el propio marqués de Miraflores, carente de significación partidaria, con las fracciones de Mon, Narváez –incapaz de aglutinar, como antes, tan dispares intereses y sensibilidades- y Nocedal. Este último, junto al marqués de Orovio, había comandado el núcleo neocatólico, que en los últimos años había ejercido la mayor influencia dentro de un partido que, falto de cohesión y de liderazgo, se había ido extremando en respuesta a los gobiernos disolventes y permisivos de la unión liberal11. Desde la década que lleva su nombre, el moderantismo no había sido capaz de prescindir de la que vino a definirse como "política de resistencia" 12. Una postura reactiva frente a los accesos revolucionarios, que difícilmente podía justificarse y mantenerse en la nueva era conciliatoria patrocinada por la unión liberal. Ni siquiera los sucesos de Loja, que esgrimieron como prueba de nuevos y más inquietantes movimientos insurreccionales, permitían legitimar la deriva reaccionaria en la que venía a sumirse el partido moderado. La crisis política surgida a raíz del fracaso del proyecto unionista, había dejado al descubierto la incapacidad del partido moderado de reafirmar su credo político sobre otras bases más liberales y contemporizadoras, recurriendo a sus fuentes doctrinales tradicionales, parapetadas tras la ineluctable figura de Narváez. Se truncaba así el proceso modernizador que, desde dentro del partido, habían iniciado González Bravo y otros personajes reunidos en torno a "El Contemporáneo", diario dirigido por José Luis Albareda. Tal y como Calvo Asensio vendría a denunciar en el congreso: >13. El líder progresista avisaba de la postura que, en su propia defensa, vendría a adoptar el progresismo en el caso de que los moderados vinieran a seguir esta nueva línea de conducta, apartada del clima de tolerancia y apertura política que habían asumido, en los últimos años, todos los partidos14. Porque, en efecto, los progresistas puros habían conformado, tanto en las cortes como en la opinión pública –y muy especialmente en su órgano de expresión, "La Iberia"-, una imagen atemperada de sí mismos. Los elementos más sensibles de su ideario político, desde el principio de la soberanía nacional y su expresión programática, incluyendo cuestiones como su monarquismo, el respeto a la dinastía reinante, la estrategia insurreccional, el mantenimiento del orden o el restablecimiento de la milicia nacional, hasta el punto de mayor calado que suponía el cambio constitucional y la derogación de la constitución del cuarenta y cinco, habían sido templados o silenciados, al objeto de resultar lo más admisibles y atenuar las reticencias. Una estrategia que perseguía el ser considerado un partido de gobierno, que pudiera ser llamado, en un corto plazo, a formar ministerio. Y es que los progresistas, y en esto coincidían con los moderados15, se mantuvieron firmes en la defensa de un sistema bipartidista, cerrado a la participación de ninguna otra fuerza política, que tuviera como antagonista a un solo partido conservador. De ahí su tenaz oposición al proyecto originario del unionismo –acabar con los partidos tradicionales-, y su resistencia posterior a admitirlo como un partido más en el juego político; así como su afán de ver reconstituido un partido moderado "liberalizado", ajeno a su tradición reaccionaria y compatible con los presupuestos políticos del progresismo16. Pero no resultaba fácil, cuando la situación política parecía propicia para la llegada al poder de los progresistas17, prescindir de los prejuicios asentados en el imaginario conservador y permitir una acción de gobierno que, sin duda, superaría los límites de un sistema político que pretendían escasamente mudable18. De hecho, a pesar de las esperanzas que los progresistas tenían fundadas de ser llamados con prontitud al gobierno, confiados en el robustecimiento organizativo de su partido tras el regreso de los "resellados" y una opinión que creían mayoritaria a favor de una salida política reformista19, sus expectativas quedaron frustradas, precisamente, por la prevención de la que el moderantismo no tuvo capacidad de prescindir. Fue la crisis ministerial ocurrida a raíz de los incidentes de las celebraciones del 2 de mayo la que vino a expresar, de manera fehaciente, la resistencia del frente conservador, incluyendo a figuras –disidentes y no disidentes- del unionismo, a admitir un gobierno progresista. Truncada la vía legal y directa, único modo de acceder al poder, el progresismo optó por una salida hacia delante, abandonando la estrategia complaciente mantenida hasta entonces y abanderando un programa claramente rupturista con el sistema político vigente20. Defendiendo ahora de forma abierta la reforma de la constitución, exigiendo la convocatoria de cortes constituyentes, venía a cerrarse la dinámica conciliatoria puesta en marcha desde julio de 1854. Las circulares dictadas por el gobierno de Miraflores ante la contienda electoral, mostraban la posición que moderados y unionistas iban a adoptar ante el envite del progresismo, despertando de nuevo las actitudes intransigentes que reavivaban, inevitablemente, el discurso preventivo del conservadurismo y el recurso al victimismo de los progresistas21. Previendo una exigua minoría, en caso de concurrir a las elecciones, efecto del uso de la consabida "influencia moral" del gobierno, el partido progresista decidió adoptar finalmente la política del retraimiento22. Con esta estrategia, los progresistas renunciaban a participar dentro de la dinámica propia del régimen parlamentario, haciendo de su retirada >23, situándose en una posición difícilmente compatible con el respeto a la legalidad24. "Revolución pacífica", venían a denominarla los demócratas, congratulados por su reencuentro táctico con el progresismo y por la nueva etapa de convergencia que creían inaugurar25. Pero, a diferencia de aquéllos, los progresistas buscaban el restablecimiento de un sistema de partidos dual, en el que vinieran a turnarse en el poder con los moderados, sin buscar más alteración que el implantar una constitución aceptable para ambos, >26. Es más, todavía confiaban en que la crisis política que se atravesaba, y a la que contribuía definitivamente su retraimiento, no diera más opción que llamar a los progresistas al gobierno, sin tener que recurrir a ninguna otra vía: >27. Esta posición mesurada del progresismo -que los demócratas constataban y repudiaban, y que suponía la limitación y perversión de sus ideales y principios-, colocaba a este partido en un mismo frente junto a la democracia, decidida hacia una política de total y plena "abstención" 28. Una subordinación, sumisión si se quiere, de sus presupuestos y sus fines en aras de una posición táctica de la que, en el plazo de unos años, obtendrían los demócratas evidentes resultados, arrastrando la conjunción de ambas fuerzas políticas hasta la línea de la revolución29. No obstante, desde el partido democrático, no todos veían con la misma benevolencia la llegada del progresismo, recelosos de la conversión de un partido que seguía aspirando a ser poder bajo la monarquía de Isabel II30. Una ambigüedad que se mantuvo durante meses en el seno del partido progresista, efecto de puntos de vista encontrados, entre los que pretendían que el retraimiento no era sino una apuesta estratégica y, por lo tanto, circunstancial, puestas las ambiciones en una pronta llamada al poder, y los que abogaban por una postura rupturista, a pesar de las consecuencias seguras que traería una revolución. Es cierto que, desde el fin del ministerio O'Donnell, hubo tendencias proclives a que los progresistas entraran a formar gobierno, criticando las medidas electorales que servían de justificación al retraimiento de progresistas y demócratas. El propio Moreno López, ministro dimisionario del gobierno de Miraflores, reconocía abiertamente el derecho usurpado al progresismo: >31. Ausentes los progresistas del parlamento, los diputados se reconocían, efectivamente, miembros de fracciones heterogéneas, consecuencia de la ineludible "disolución de los partidos". De ahí que, conscientes de la imposibilidad de aglutinar mayorías con los principios y la organización de los antiguos partidos –y muy particularmente del moderado-, se hiciera necesario formar gobiernos de concertación o de coalición, en lo que algunos venían a identificar los nuevos propósitos y el nuevo significado de la unión liberal. Una forma de entender el unionismo despojado de la idea de partido que una parte importante de sus fieles concibieron, así como del proyecto político reformista y regenerador que albergaba, para convertirse en un simple procedimiento para la formación y mantenimiento de ministerios y la cohesión y amalgama de mayorías parlamentarias. >32. Una concepción "bastarda" de la unión liberal de la que se sentía forma y parte el propio gobierno de Miraflores, encarnando aquel "panunionismo" que Cánovas tiempo atrás anunciara33, tal y como reconocía Rodríguez Vaamonde, ministro de la gobernación: >34. Una perversión de la idea genuina de la unión liberal, que los aún verdaderos unionistas, más allá de las disidencias surgidas dentro de sus filas, defendían en su verdadero significado, distanciando sus auténticas expectativas con las pretendidas por este nuevo unionismo de bajo alcance –"pseudo-unionismo" o "unionismo apócrifo", como lo definiría Herrera35-. Así lo venía a manifestar Ulloa en las cortes: >36. Se definía así el nuevo marco político que, hasta 1866, y muy especialmente el segundo gobierno de Narváez, iba a determinar y condicionar la dinámica partidista y parlamentaria. Sobre la común aceptación de un talante expresamente liberal, alejada toda tentación de adoptar posturas resistentes y, mucho menos, reaccionarias, se impuso un lenguaje centrado –con mayor o menor sinceridad- en los conceptos de tolerancia y conciliación. Una pugna por el centro, una verdadera "competencia de liberalismo", como vendría a calificarla Mena y Zorrilla37, de la que no fueron capaces de sustraerse las distintas fracciones moderadas y unionistas, confundidas unas y otras bajo la común pretensión –y necesidad- de amalgamar unas mínimas mayorías38. Y aunque algunos "moderados históricos", tanto de las filas más conservadoras apegadas al "neísmo", ejemplificadas en Nocedal, como desde tendencias más liberales, como la representada por Silvela, se combatían los postulados diluyentes de este nuevo unionismo, base de alianzas y coaliciones, y se defendía la exigencia de reconstituir el sistema sobre los partidos tradicionales, esta estrategia conciliatoria y pro-liberal no era fácilmente prescindible39. Faltos de confianza en el restablecimiento de un sistema bipartidista, solo parecía conveniente y posible la reformulación de esa especie de unión liberal o, como vendría a bautizarlo Herrera, desde una posición escorada a la derecha, partido "conservador liberal": >40. El propio Narváez, la figura más caracterizadamente resistente y reaccionaria, se veía obligado a recurrir, en este nuevo clima político, a la táctica de la tolerancia y la conciliación: >41. De tal manera que hasta los diputados que seguían considerándose miembros del partido moderado, abjuraban de la política de resistencia abanderada por Nocedal, que trataba de simbolizar en su postura reaccionaria las esencias tradicionales del moderantismo42. En este escenario marcadamente liberal y pretendidamente conciliador, el retraimiento de los progresistas provocaba una clara inconsistencia entre el discurso y la realidad política. De ahí que la reintegración de este partido a la arena parlamentaria se convirtiera en el tema central del debate político, utilizada como argumento principal en la "pugna de liberalismo" en el que combatían las distintas fracciones presentes en el parlamento43. Hasta un moderado recalcitrante como Benavides, enemigo de las tendencias conciliatorias en boga y defensor del bipartidismo, ponía sus esperanzas, además de en la resurrección del partido moderado, en el próximo regreso de los progresistas: >44. Pero para conseguir mover al progresismo de su retraimiento era necesario admitir un espacio de concesiones que, muy difícilmente, moderados y unionistas convendrían en aceptar. Entre estas, debía admitirse, además de una nueva ley electoral que garantizase una presencia parlamentaria capaz de neutralizar la habitual "influencia moral" del ministerio en cuestión, el planteamiento de un cambio constitucional, abriendo la posibilidad de prescindir de la constitución vigente y reinstaurar bien la constitución de 1837, bien la nonata de 185645. Pero la reapertura del proceso constituyente no estaba en las miras ni en las conveniencias del grueso de las fuerzas políticas, desde el centro a la derecha, de las distintas fracciones representadas en la cámara. Los sucesivos cambios de gobierno que se produjeron venían a cerrar toda opción a remover el texto constitucional. El breve gobierno presidido por Arrazola, que si bien se consideraba "moderado histórico" se declaraba, al mismo tiempo, "templado y conciliador46, y el posterior ministerio de Mon –con Cánovas en la cartera de gobernación-, de clara filiación unionista, mantuvieron la línea tolerante y conciliatoria iniciada, pero sin dar opción a modificar la constitución de 184547. La derogación de la reforma constitucional de 1857, aprobada finalmente bajo este último gobierno, servía antes para aglutinar a la mayoría parlamentaria que para disponer al progresismo a favor de una improbable reincorporación en el juego político48. En el lenguaje político del progresismo, el sometimiento a la legalidad vigente no escondía su explícita decisión por modificar la constitución y restablecer el texto de 1837. Y aunque todavía mantenía una mínima confianza en ser llamado a formar gobierno, fue progresivamente introduciendo en su discurso, eso sí, con voluntaria ambigüedad –y hasta con confusa complejidad-, la opción de una futura revolución: >49. En el multitudinario banquete de los Campos Elíseos de Madrid, todo un alarde de fuerza del progresismo, Prim presentaba, antes de lanzar su memorable profecía, las dos vías abiertas al progresismo: >50. Pero esta posición, aunque velada, desafiante, iba a ser aprovechada por aquellas fracciones poco proclives a las tendencias conciliatorias, que exigían una actitud intransigente frente a un partido que se atrevía a expresar tan abiertamente su repudio al marco constitucional51. A pesar de las acusaciones que se lanzaban contra los progresistas de conspirar y alentar insurrecciones, La Iberia mantuvo la estrategia del "todo o nada", a sabiendas de que el acceso al gobierno por medios legales –más allá de los últimos cantos de sirena- resultaba imposible y que solo había opción de alcanzar el poder por medio de una revolución52. La subida al gobierno de Narváez y la convocatoria de elecciones, reabrió nuevamente la oportunidad de que los progresistas salieran de su retraimiento53. El duque de Valencia, tal y como había anunciado, puso en acción una política amable y benevolente, al objeto de conseguir lo que sus antecesores no habían logrado54. Pero el partido progresista, renovado en su cuadro dirigente55, se mantuvo firme en su retraimiento electoral: >56. Fracasado este último intento, Narváez corregía el talante conciliatorio exhibido en la contienda electoral para implantar una política represiva, especialmente en lo relativo a la cuestión de imprenta, que, a fin de cuentas, le resultaba más propia y ajustada. De hecho, la política tenue y contemplativa ejercida había provocado no poca perplejidad, y hasta desazón, en diversos elementos del partido moderado57. La política reaccionaria que vendría a imponerse a partir de entonces, claramente inspirada en las demandas apocalípticas de los "neos", no hacía sino confirmar al progresismo en la estrategia de la revolución58. Como expondría el propio Narváez: >59. Ni siquiera el retorno de O'Donnell a la jefatura del gobierno en junio de 1865, con la puesta en acción de medidas cargadas de simbolismo para engatusar a los progresistas, tales como el reconocimiento del reino de Italia, la aprobación de una nueva ley electoral, la retirada de la ley de imprenta elaborada por el anterior ministerio o las que buscaban reducir la influencia de la camarilla sobre la reina, alcanzaban a reconducir a los progresistas60. Pues si bien la salida de Narváez podía significar un giro en la política reaccionaria con la que no podía dejar de asociarse, el unionismo representado por el conde de Lucena no ofrecía al progresismo ninguna garantía para la efectiva liberalización de la situación61. De ahí que cualquier política u ofrecimiento que hiciera el nuevo ministerio se viniera a estrellar contra la intransigencia de los progresistas, en un punto sin retorno que no les iba a sacar del retraimiento62. El 3 de enero de 1866, el general Prim comandaba una sublevación militar, a la postre fracasada, en Villarejo de Salvanés, que daba por finiquitado el período de las experiencias conciliatorias. Llegaba, de nuevo, el turno a la revolución. EL "FUSIONISMO": LA ESTRATEGIA IMPERFECTA DE LA CONCILIACIÓN LIBERAL Los "sucesos de Natal" de 1861, acaecidos a raíz de la muerte de Pedro V y de dos de sus hermanos, pusieron en cuestión, después de una década de funcionamiento, la estabilidad política inaugurada desde el triunfo de la Regeneração. No se trataba de una mera cuestión de orden público, sino de la debilidad o vulnerabilidad de un gobierno que, debido a los apoyos recibidos de los medios populares, fruto de las coaliciones que cobijaba, no era capaz de asentar una política vigorosa y coherente. Es cierto que, desde los inicios de la Regeneração, los principios de tolerancia y conciliación tuvieron una perfecta aplicación sobre los partidos históricos, acabando con las antiguas pugnas partidistas, integrando a antiguos enemigos políticos bajo una nueva cultura política común. Una especie de reformulación del primigenio liberalismo, resucitando la "unión de la familia portuguesa", por medio de uniones, coaliciones y agrupaciones "pasteleiras" que bien podemos considerar efecto del "fusionismo". Un concepto político que, sin ser novedoso –y a pesar de las connotaciones que recibiría a partir de septiembre de 1865-63, venía a identificar, sobre la renuncia a las tendencias exclusivistas, la permeabilidad de las fronteras partidarias, la transformación de las antiguas filiaciones y la agrupación de personalidades de signos dispares, más allá de sus antiguas –y también presentes- identificaciones políticas. Pero lo que había servido para terminar con la era de violencia partidista64 y regenerar, en gran medida, el sistema político, no solo no facilitaba la nueva articulación de los partidos, sino que hasta dificultaba el funcionamiento del parlamentarismo. La reformulación de las antiguas fuerzas políticas, transmutadas en los partidos histórico y regenerador, había generado entidades de escasa solidez, en las que se aglutinaban tendencias y fracciones heterogéneas. La vaguedad de sus principios ideológicos y la escasa diferenciación programática con sus pretendidos antagonistas, manteniendo una notable contigüidad las políticas de uno y otro partido en las tareas de gobierno, no facilitaban ni la identificación política ni la cohesión interna. Por otra parte, el mantenimiento de una tendencia pretendidamente conciliatoria y "fusionista", que favorecía antes la flexibilidad y la ductilidad de los partidos que el retorno a los maximalismos y la confrontación, y que constituía el fundamento para la realización de amalgamas y coaliciones, provocaba la inconsistencia de estas nuevas agrupaciones políticas. Una fragilidad que se hacía notar en las políticas ministeriales de uno y otro partido, como ocurrió con el breve gobierno regenerador de Terceira y Aguiar (de marzo de 1859 a junio de 1860) o con su antecesor, el ministerio histórico presidido por Loulé desde julio de 185665. Y es que a la altura de 1861, no se planteaba siquiera la posibilidad de consolidar un sistema basado en el bipartidismo, ni opción había para poder materializarla, dado el estado en el que se encontraban los partidos y la resistencia existente a resucitar una dualidad política que, vivas todavía las consecuencias nefastas que había provocado, se creía prescindible. La prematura muerte de Pedro V y, especialmente, los conflictos que se sucedieron ante el cúmulo de infortunios que aquejó a la familia real, iban a poner en cuestión la conveniencia y efectividad de unos principios que, ya entonces, empezaban a considerarse inconvenientes66. El gobierno de Loulé, que con la presencia en el ministerio de Ávila y Carlos Bento –excartistas que formaban una filiación propia67- encarnaba perfectamente ese espíritu "fusionista", se veía obligado –en febrero de 1862- a defenestrarles para contener las demandas de los radicales, que lideraban la base social de los históricos y de quienes dependía para su sostenimiento68. Y es que dentro del partido histórico se había ido desarrollando una corriente "proto-republicana", exigente de una mayor firmeza doctrinal que pretendían se tradujera, por vía ministerial, en políticas activas acordes con los principios secularizadores y "republicanizantes" con los que se identificaba69. Su involucración en la organización de los acontecimientos de diciembre, a través de la Asociación Patriótica que controlaba y dirigía, mostraba el grado de incompatibilidad que empezaba a manifestarse entre la "unha branca" y la "unha preta", las vertientes moderada y radical que conformaban, en difícil convivencia, este partido. De hecho, Loule no tuvo más remedio que mostrarse excesivamente suave y taimado en cuanto a las medidas de represión y castigo de los responsables de los "sucesos de Natal", a sabiendas de su connivencia con los líderes de la Asociación Patriótica, cuyos dirigentes y miembros lo eran también de la mayoría que lo sostenía70. De tal modo el gobierno y la corriente moderada que representaba se sentían rehenes de los radicales, que el recambio ministerial se hizo bajo las directrices de José Estevão, convertido en la personalidad más influyente de entre las fuerzas democráticas y en el mayor condicionante de la política elusiva e inconsistente de Loulé. El nombramiento de Mendes Leal y de Lobo D'Ávila como nuevos ministros, representantes ambos de la "unha preta", mostraba la línea condescendiente del ministerio y su falta de vigor para defenderse de la oposición, aquejada igualmente de falta de solidez para convertirse en alternativa de gobierno71. Pero ni siquiera la formación de un gobierno monocolor, superada toda tentación "pasteleira", integrando todas las corrientes del partido histórico, desde los más atemperados como Sá da Bandeira, Braancamp o el propio Loulé, hasta el radicalismo encarnado en los nuevos ministros, iba a dar mayor firmeza al ministerio. Esta experiencia gubernativa demostró que no había suficiente fuerza política para imponer, en esas tempranas fechas, un programa político radical72. De hecho, el radicalismo, a pesar de su nueva presencia ministerial, seguía siendo el principal elemento desestabilizador. Su mantenimiento dentro del partido histórico, sin formar una agrupación autónoma e independiente, si bien marcaba los límites de su acción política y evitaba toda deriva revolucionaria, había escorado la acción del gobierno hacía una política más extremada, y ello en un contexto común ya de por sí caracterizadamente progresista. Su influencia seguía haciéndose notar en las distintas esferas políticas, desde la propia monarquía, que venía a enlazarse con la impía dinastía de Saboya73, hasta las distintas manifestaciones públicas que continuaba promoviendo, por medio de las asociaciones que controlaba, los clubes, los centros electorales y la propia masonería, en línea con su programa de construir una nueva ética cívica a través de la ideologización de las masas74. Si el radicalismo había supuesto para Loulé una base sociopolítica indispensable sobre la que asentar su preponderancia, no era menos cierto que representaba, para el gobierno y para el propio régimen político, un preocupante foco perturbador. Una situación frágil, dado el estado de los partidos, que bien pudiera ser aprovechado por quien pudiera capitalizar la movilización popular existente y dispusiera de la influencia y el poder suficientes como para provocar un cambio o liderar un golpe. Y ese personaje parecía identificarse con el mariscal Saldanha, el prohombre de la Regeneração, que gracias a su enorme versatilidad, su preeminencia militar y su abierta popularidad parecía el elegido. En el gran mitin de 10 de marzo de 186175, orquestado por la Patriótica, Saldanha –y no Loulé- había sido el aclamado para servir de ariete frente a la pretendida reacción y avanzar por la senda liberalizadora. En los recientes sucesos de diciembre de 1861, se identificaron varios responsables afines al propio duque, llegándose a plantear incluso su responsabilidad en el mismo76. Con cierto fundamento podían mirar los partidos con recelo la figura del mariscal, dado que Saldanha venía a identificarse él mismo como una figura salvífica, por encima de los partidos y del propio sistema parlamentario, ofreciéndose al entonces Pedro V para liderar, en comandita, una especie de dictadura ministerial77. Con la salida de Saldanha de Lisboa, que Loulé alcanzaba gracias a un goloso puesto al frente de la legación portuguesa en Roma, se conseguía neutralizar, por el momento, cualquier tentativa de golpe militar78. Incluso en su ausencia, su nombre volvería a sonar en las voces de los amotinados de la región del Minho –la revuelta de María Bernarda- y en la intentona insurreccional de Braga, levantamientos populares de inspiración nada radical, antes al contrario, críticos contra el gobierno de Loulé y las medidas fiscales adoptadas –herencia, por otra parte, del anterior ministerio-, que fueron, en esta ocasión sí, duramente reprimidos79. Pero el movimiento radical iba a seguir condicionando e influyendo la política del gobierno, cuya posición se había debilitado más aún con la salida de los avilistas, que acrecían el número de opositores en las cámaras. Y es que Loulé no podía desprenderse de los radicales, en una coyuntura en la que estos, bajo el liderazgo de José Estevão, insatisfechos con la política ministerial y conscientes de su peso y de la creciente identidad que albergaban, trataban de establecer una fuerza política propia. >80. Lo que suponía dar resurrección a los antiguos partidos y retroceder a la lucha política que había logrado pacificar la Regeneração, una vuelta al partidismo que no era fácil restablecer. >81. Pero el grueso de la clase política que formaba los nuevos partidos políticos no estaba dispuesto a prescindir de los principios fusionistas y conciliatorios que habían logrado imponer sobre el exclusivismo partidista, ni iban a permitir el reavivar un proceso constituyente que el Acto adicional, con sus evidentes limitaciones, había logrado cerrar82. De cualquiera de las maneras, Loulé se vio obligado a ceder más aún ante el influjo del radicalismo, decidiéndose finalmente a integrar a José Estevão en el ministerio, a costa de la línea templada del partido, viniendo a sacrificar a Sá da Bandeira y Braamcamp, lo que expresaba el grado de subordinación y la debilidad política de los históricos, incapaces de sostenerse sin el soporte de las fuerzas democráticas. La muerte del líder radical83, sin llegar siquiera a tomar posesión de su nuevo cargo, que anulaba la mudanza ministerial anunciada, ponía aún en mayores dificultades al gobierno, al descabezar a los radicales y dejar a Loulé sin uno de sus más eficaces apoyos, una situación de fragilidad ni siquiera compensada con la nueva remesa de pares concedida por D. Luis. El cambio de gobierno no vendría a materializarse sino hasta enero de 1864, labrándose cada vez más las desavenencias existentes entre la "unha branca" y la "unha preta" y marcando el predominio de esta en la política errática de Loulé84, que desde tiempo atrás daba muestras de agotamiento y cuya resistencia a ceder el poder provocaba el desquiciamiento de las oposiciones85. También en el seno de los radicales, que mantenían su apoyo al gobierno, pesaba la colaboración con un ministerio que respondía solo mínimamente a sus proyectos y expectativas. Latino Coelho, que tras la muerte de José Estevão se había convertido en la imagen destacada de aquel "partido nuevo" al que los demócratas aspiraban, se veía obligado, por sus diferencias e insatisfacciones con la mayoría histórica de la cámara, a renunciar a su acta de diputado86. Una posición que planteaba los riesgos e incertidumbres a los que se enfrentaba el gobierno, dado el proceso rupturista que venían a trazar los radicales, dejando a Loulé sin las bases sociales y políticas que le daban cuerpo y cobertura. Pero también para el futuro próximo del propio régimen político, al presentar el radicalismo una vía política propia, desintegrada de los partidos medios y proyectando un horizonte que superaba los límites establecidos por la Regeneração. Por medio de los clubes, los centros políticos, las logias masónicas, la prensa y otras formas de socialización y movilización, el radicalismo, que no cejó en su tarea educadora y proselitista, favorecía la creación de un clima revolucionario que ponía en cuestión la calma política existente87. Un escenario especialmente proclive para la materialización de diversas expresiones populistas, que entraban en competencia con los partidos políticos, las únicas fuerzas políticas que daban sustento al sistema parlamentario, a las que de una forma u otra trataban de suplir. Las elecciones con las que Loulé trató, en septiembre de 1864, aplacar las críticas de las oposiciones y dar una mínima cohesión al partido histórico, carente de unidad y de más aglutinante que el conseguir un acta de diputado, no iban a dotar al gobierno de mayor solidez88. El escándalo en el que se vio envuelto el ministro de hacienda, Lobo d'Ávila, el líder de la "unha preta", que representaba la fracción del radicalismo todavía dispuesta a mantenerse dentro del partido histórico, iba a provocar su salida del gobierno junto a su compañero de filas, Mendes Leal, y la disolución definitiva de los lazos políticos que habían unido, en constante desarmonía, una y otra tendencia89. Lejos de rendirse a la situación, Loulé, incombustible, recomponía con políticos de segunda fila el ministerio, tratando de mantener en pie una situación a todas luces insostenible90. Ni la actitud contemplativa de la oposición regeneradora ni el apoyo inquebrantable del monarca podían hacer sobrevivir un gobierno que no tenía razón de ser, habiendo perdido toda base política sobre la que asentarse. Una situación de crisis que, dada la particular situación política del Portugal de la Regeneração, no desembocaba, como habría ocurrido en otros países, en una revolución: >91. Obligado finalmente a dimitir, el ministerio de Loulé dio paso a otro presidido por Sá da Bandeira, una reliquia del régimen liberal que trataba, infructuosamente, mantener en pie esa aparente dualidad política centrada en los partidos histórico y regenerador. Revitalizando ese amago "fusionista" que suponía la presencia del conde de Ávila y de Carlos Bento, el nuevo gobierno se encontraba completamente desamparado, sin recibir el beneplácito de la mayoría histórica de la cámara y sin disponer de la aquiescencia de los regeneradores92. A pesar de los intentos de Ávila por alcanzar el apoyo de los regeneradores y de Sá da Bandeira por reunir a los históricos, el grueso de las filas de una y otra fuerza política se opusieron a lo que entendían no era sino una mera coalición parlamentaria y ministerial, una situación interina sin más trascendencia en la reorganización de los partidos políticos93. Y es que en esa precisa coyuntura, los líderes de ambas fuerzas políticas creían imprescindible volver a las esencias de la Regeneração, restableciendo una verdadera "fusión" de los partidos, creando nuevamente una única fuerza liberal progresista que se superpusiera a las fracciones que se habían ido conformando en torno a históricos y regeneradores. Una nueva dimensión política que el singular diputado Vieira de Castro supo explicitar perfectamente en la cámara: >94. Como respuesta a la formación de un frente "fusionista", el gobierno de Sá da Bandeira recibía la colaboración multiforme de las tendencias que veían peligrar, en un futuro orden de cosas bajo el control comanditario de históricos y regeneradores, su supervivencia y posición. Las tendencias extremas, desde los irreductibles cartistas a los radicales, pasando por el pragmatismo de los avilistas y la "unha preta" de Lobo d'Ávila, unían sus fuerzas ante una situación que iba a significar, sobre todo para estos últimos, su distanciamiento del poder, quedando los partidos medios dueños y señores del centro político, sin recibir el contrapeso del radicalismo. Luis I permitió a Sá la disolución del parlamento, lo que suponía salvaguardar temporalmente la situación de un acceso revolucionario, manteniéndose los radicales a favor, y no en contra, del gobierno95. Pero ni el conde de Ávila ni Lobo d'Ávila suponían un sostén suficiente para mantener el gobierno de Sá, pues si bien el radicalismo, influyente y poderoso en cuanto a su ascendencia sobre las masas populares, apoyaba al ministerio frente la nueva tentativa "fusionista", estos ministros no despertaban ninguna confianza en ese cuerpo multiforme e inorgánico. Una situación que no hacía sino ahondar la crisis política existente, tal y como apuntaba Coello y Quesada: >96. El triunfo electoral de los "fusionistas" 97, es decir, de los históricos y los regeneradores coaligados, resultaba, a ojos del representante español, la mejor garantía para la tranquilidad política, amenazada por los rumores de una pronta revolución en el país vecino: >98. Visto el desenlace electoral, Sá da Bandeira no tuvo más remedio que rendirse a la situación, dado que la única opción de mantenerse en el gobierno era recurriendo a Saldanha, ofreciéndole la jefatura del ministerio, salida que no cumplía las expectativas del mariscal, que solo aceptaría el mando asumiendo poderes excepcionales, algo que ni el rey ni el resto de las fuerzas políticas estaban dispuestos a aceptar99. En septiembre de 1865, verificada la crisis del gobierno, Luis I llamaba al duque de Loulé y al conde de Castro, líderes del partido histórico, y a Joaquim António de Aguiar, jefe de los regeneradores, para encargarles, bajo la presidencia de este último, la formación de un gobierno de "fusión" 100. El nuevo ministerio, en aplicación de los principios "fusionistas" que abanderaba, optó por no disolver la cámara, ni necesidad tenía de ello, dado el rápido transfuguismo que siguió a la dimisión de Sá. La "fusión" consiguió así adormecer y neutralizar toda oposición, que pasó a formar parte de la mayoría del gobierno, desarmando a las distintas fracciones que habían ido formándose en la lucha parlamentaria, creando una sensación, no del todo falsa, de calma política. Todo parecía indicar que en Portugal, a diferencia de lo que estaba ocurriendo en España, el régimen político, y con él la propia dinastía, se encontraban completamente a salvo de todo riesgo revolucionario. La puesta en acción de los principios conciliatorios y "fusionistas", que de hecho no se habían abandonado completamente desde su integración en la cultura política que la mayor parte de las fracciones políticas compartían, había propiciado una especie de segunda Regeneração. Los distintos síntomas de inestabilidad que habían ido asomando, al calor del movimiento de los radicales, parecían sofocarse, distendiendo la tensión política e ideológica que habían introducido en el campo de la discusión política. Pero la estrategia conciliatoria que tan buenos resultados había dado en 1851 no iba a resultar la más conveniente catorce años más tarde. Es cierto que el "fusionismo" resultaba eficaz a corto plazo, asegurando la estabilidad política y el consenso entre los distintos partidos, dejando cerrada toda cuestión constituyente y aun de reforma del régimen vigente. Pero el recurso a la "fusión" impedía, nuevamente, la formulación de un sistema de partidos dual, que pudiera basarse en la alternancia y sobre el que pudieran rotar dos fuerzas políticas mayoritarias. En esos momentos, confundidos históricos y regeneradores en un mismo partido "progresista", no resultaba fácil establecer con qué otro partido debía disputarse la gobernación del estado, y eso considerando esta mixtura, dada su indudable heterogeneidad, como un partido mínimamente unido y con identidad propia. Pero más preocupante resultaba la posición en la que venía a encontrase ese mundo multiforme que conformaba el radicalismo, que carente de organización y de ideología definida, suponía un magma inquietante en busca de un espacio sobre el que canalizar sus proyectos y aspiraciones. Una base sociopolítica propicia sobre la que vendrán a ensayarse, en los años siguientes, acciones populistas y formulaciones partidistas, que tratarían de dotarle de cuerpo e identidad política propios101. Y es que el mundo radical, mientras estuvo solapado al partido histórico, se mantuvo neutralizado en sus propósitos reformistas y democráticos, compartiendo tareas de gobierno y mayorías parlamentarias, lo que provocaba su moderación y dificultaba su unidad y organización. A cambio, se aseguraba su total fidelidad al régimen político y a la dinastía reinante, considerando a Luis I un verdadero rey republicano. No por casualidad, Luis I, como su hermano Pedro V, habían preferido gobiernos históricos, no permitiendo que la izquierda dinástica dejara de serlo, a diferencia de lo ocurrido en España con Isabel II y los progresistas, empujados estos al anti-dinastismo y a los demócratas a declararse, en una amplia mayoría, abiertamente republicanos. Pero con el nuevo gobierno de "fusión" el radicalismo se quedaba sin apenas opción en el juego parlamentario, lo que le llevaba a buscar nuevos espacios para su expresión política, libre de contenciones y mesuras, dejando abiertos sus anhelos reformistas por no llamarlos revolucionarios102. No obstante, por el momento, en Portugal seguía ensayándose la vía de la conciliación103. En España, desde 1863, fracasado el proyecto genuino de la unión liberal, siguió empleándose un lenguaje político basado en la conciliación y en la necesidad de liberalizar la situación. Una política balsámica que respondía esencialmente a las dificultades y carencias que atravesaban moderados y unionistas, necesitados de propuestas que ayudasen a aglutinar las fracciones en las que se dividían y a mantener, con evidente fragilidad, las débiles mayorías que sustentaron a los gobiernos que se sucedieron. Pero esta inercia conciliatoria, que neutralizaba, eso sí, la tradicional política de resistencia defendida por el moderantismo, resultaba completamente insuficiente para atraer al progresismo, que vio cómo se fueron frustrando sus claras expectativas de ser llamado al gobierno. A diferencia de lo ocurrido en Portugal, el unionismo no alcanzó a disolver completamente los partidos históricos, consiguiendo progresistas y moderados mantener sus identidades políticas y sus aspiraciones de poder. Una pugna política en la que entraba además la unión liberal, convertida en partido, que venía a encarnar los principios de conciliación, materializando un programa que debía haber constituido la base de una cultura política compartida y no una fuerza política más en el escenario de los partidos. Esta nueva situación –de tres o cinco partidos, si incluimos al carlismo y a los demócratas- hacía improbable una dinámica de alternancia, que exigía una estructura claramente dual, lo que relegaba a los progresistas fuera del acceso natural a los consejos de la corona. Y es que la propia monarquía -y los centros de opinión y decisión a los que estaba sujeta- no fueron capaces de prescindir de sus recelos ante un gobierno progresista, a pesar de los esfuerzos hechos por este partido para ser considerado ministerial, posición que marcaba las diferencias con la vecina dinastía de los Bragança. Una resistencia que iba a marcar el rumbo anti-dinástico que acabaría adoptando el progresismo. Sin la posibilidad de formar parte del gobierno, los progresistas difícilmente podían aceptar un régimen que le cerraba sus puertas, lo que permitía un mayor protagonismo a las tendencias menos contemplativas, sobre las que los demócratas ejercían mayores influencias. De ahí que, primero como estrategia, medida de fuerza y presión, y, al mismo tiempo, como solución de ruptura, vista la intransigencia de los gobiernos moderados y unionistas, el progresismo fuera caminando por el retraimiento y desembocando en la revolución. Esto suponía declarar abiertamente su oposición a la constitución de 1845, sin plantear ninguna opción mesurada ante un texto que, de otro modo, tal vez hubieran estado en trance de respetar, como los históricos –y aun los radicales- habían sido capaces de aceptar en Portugal. De ahí que se plantease nuevamente la cuestión constituyente en el debate político, lo que empujaba a una espiral difícilmente solucionable, impidiendo al progresismo su retorno al juego parlamentario. Si el progresismo se declaraba en contra de la constitución vigente, su llamada al gobierno resultaba imposible; como no se permitía la entrada en el poder a los progresistas, estos desvelaban su intención de reimplantar la constitución de 1837 o la de 1856. De este modo, los recelos constituyentes de unionistas y moderados, como la estrategia del "todo o nada" adoptada por el grueso del progresismo, se convertían en las dos caras de una misma moneda, reflejo de la incapacidad de unos y otros de sustraerse a inercias, identidades y prejuicios que debían verse, a esas alturas, como extemporáneos. Lo que mostraba el rotundo fracaso de la estrategia conciliatoria que el unionismo había tratado de imponer desde hacía una década, incapaz de crear un mínimo clima de consenso sobre el que articular un nuevo sistema de partidos. De lo que unos y otros eran conscientes, y así obraron en consecuencia, es que tras los intentos conciliatorios, solo había camino para la revolución.
En febrero de 1870 se estrenó en el Teatro de S. Carlos de Lisboa una ópera cuyo libreto había sido extraído de Eurico, de Alexandre Herculano. El autor de la música, Miguel Ângelo Pereira (1843-1901), era un joven pianista y compositor oriundo del norte de Portugal que había pasado parte de su infancia y adolescencia en Brasil. A pesar de que fue mal recibida por el público y por la crítica, la ópera fue repuesta en 1874, en Oporto, y en 1878, en Río de Janeiro. Desde el principio Eurico fue retratada como una obra diferente al repertorio corriente, asociada a veces con el universo de la música instrumental germánica. A través de las pocas fuentes que han sobrevivido y de la prensa contemporánea, este artículo procura mostrar cómo ella se encuadra en los proyectos de creación de una ópera nacional portuguesa, por parte de un grupo de emigrantes en Río de Janeiro; cómo, en términos dramatúrgicos y musicales, se aproxima a la estética de la grand opéra; y cómo el perfil psicológico de Miguel Ângelo –que se imaginaba y es descrito por sus contemporáneos, como un héroe en busca de un ideal– aliado con la emergencia de un novo canon musical, fundado sobre las obras de compositores alemanes, condujo a que, ya después de la muerte de su autor, en 1901, ella fuese consagrada como la primera tentativa de que un compositor portugués se aproximase a los modelos wagnerianos. Venho agora de S. Carlos. A Aida mostra que o autor deixou de ser o sentimentalista que se abandona para ser o artista severo que se critica como Leonardo de Vinci na pintura, como Shakespeare no drama, como Meyerbeer e como Wagner na música.
SINTOMAS DE "REGIONALISMO CRÍTICO": SOBRE O "DECORATIVISMO" NA PINTURA DE AMADEO DE SOUZA CARDOSO Se analiza cómo la historiografía portuguesa dimensionó la relación que la pintura de Amadeo de Souza Cardoso (1887-1918) establece entre las indagaciones internacionales del modernismo y su regional "portugalidad". Somos conducidos así a la idea de que el origen portugués introduce en la obra de Amadeo, por putativa insuficiencia cultural y estética, un ingenuo provincianismo desprovisto de instancia crítica. Ese provincianismo lo haría apropiarse decorativamente de los célebres discos simultáneos de Robert Delaunay. Este artículo pretende discutir esa tesis, procurando demostrar que, lejos de la distorsión que se le atribuye, la apropiación "decorativa" que Amadeo hace de ese elemento se inscribe en un plano de resistencia cercano a la idea de "regionalismo crítico". Sobreviene, por fin, la hipótesis, desarrollada a partir del análisis de una tele de 1917, de que la invisibilidad de tales síntomas de resistencia sea sobre todo deudora de una perspectiva que asocia el modernismo a la superación de la representación en las artes plásticas. "La estrategia fundamental del regionalismo critico consiste en reconciliar el impacto de la civilizacion universal con elementos derivados indirectamente de las peculiaridades de un lugar concreto. De lo dicho resulta claro que el regionalismo critico depende del mantenimiento de un alto nivel de autoconciencia critica." Como sintetisa Rosemary O'Neill: "es necesario distinguir entre el regionalismo critico y los ingenuos intentos de revivir las formas hipotéticas de los elementos locales perdidos. El principal vehiculo del populismo, en distinción por contraste con el regionalismo crítico, es el signo comunicativo o instrumental. Este signo trata de evocar no una percepción crítica de la realidad, sino más bien la sublimación de un deseo de experiencia directa a través del suministro de información. Su objetivo táctico es conseguir, de la manera más económica posible, un nivel preconcebido de gratificación en términos de comportamiento. A este respecto, la fuerte atracción del populismo por las técnicas retóricas y la imaginería de la publicidad no es en modo alguno accidental. A menos que uno se proteja contra semejante contingencia, confundirá la capacidad de resistencia de una practica crítica con las tendencias demagógicas del populismo." La Vanguardia y la Gran Guerra comissariada por J. Arnaldo para o Museu Thyssen-Bornemiza (Arnaldo, 2008).
El Partido Republicano Portugués se convirtió en el partido dominante del sistema político de la Primera República Portuguesa (1910-1926) debido a causas históricas, organizacionales, clientelistas, violentas y constitucionales. La oposición sentía que difícilmente conseguiría la alternancia política a través de elecciones, y por lo tanto, recurre a prácticas violentas e inconstitucionales para llegar al gobierno. Los partidos políticos portugueses se modernizaron en este período, pero no se convirtieron en partidos de masas. En las principales ciudades actuaban como partidos de cuadros y en las zonas rurales como partidos de notables. Durante la Primera República no se dieron pasos consistentes para democratizar el sistema político. Portugal se mantuvo ancorado a la tradición liberal y elitista del siglo XIX, aunque en una versión republicana. Nos partidos republicanos tradicionais parecia que nada tinha mudado.
UN PUENTE ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL: CARMEN DE BURGOS Y SU AMISTAD CON ANA DE CASTRO OSÓRIO España y Portugal vivieron un tiempo de intenso intercambio cultural a partir de 1915 a través de dos grandes figuras femeninas de ambos países, unidas por fuertes vínculos intelectuales y personales. Ana de Castro fue una escritora muy destacada en la política, en el periodismo y en la literatura lusas desde finales del siglo XIX, y Carmen de Burgos fue la primera periodista profesional española y una de las escritoras más importantes del primer tercio del siglo XX. Ambas compartieron grandes ideales de igualdad para la mujer y de justicia social para todos, unidos a una incesante labor periodística y literaria: Ana de Castro, más como política, Carmen de Burgos, más como escritora. Recordamos aquí la intensa actividad compartida y el amplio eco que encontró en la prensa de los dos países. Portugal [...] la visión del sitio más bondadoso y más fraternal al que podremos huir algún día. En Lisboa, en la que se vuelve a sentir el desayuno primero del mundo, me siento por fin feliz. Ramón Gómez de la Serna A lo largo de la historia, las relaciones entre España y Portugal, a pesar de su vecindad, no gozaron de lo que llamaríamos mutua y plena confianza. Para intentar superar esa fisura, desde el siglo XVIII se desarrolló un largo movimiento de aproximación entre ambos países, que conocemos con el nombre de Iberismo y que alcanzó gran extensión y complejidad a lo largo del siglo XIX. Distintas tendencias ideológicas y distintas concepciones del Estado elaboraron sus propias alternativas en aras de la deseada vinculación. Hubo propuestas de uniones dinásticas y sobre todo hubo magnos proyectos federalistas que desde las filas republicanas propugnaban la integración de los dos estados. Durante el primer tercio del siglo XX, políticos e intelectuales republicanos, españoles y portugueses, revitalizaron el proyecto integrador. Pero hecha esta mención, no es el desarrollo ideológico y político del llamado Iberismo el objeto de nuestro estudio, como es obvio. Nos proponemos, en realidad, sacar a la luz uno de los momentos en que España y Portugal compartieron muy especiales e intensos intercambios culturales. Y sobre todo, deseamos evocar y ofrecer un testimonio riguroso de dos grandes figuras femeninas, que gozaron en vida del máximo prestigio (aunque no suficientemente recordado hoy), quienes propiciaron y extendieron durante casi dos décadas esos estrechos vínculos entre los dos países. Sus nombres, Ana de Castro Osório y Carmen de Burgos, deben figurar entre nosotros con letras mayúsculas, según hemos de ver. Ambas se sintieron unidas por una honda, inteligente y leal amistad que ennobleció cuantos proyectos compartieron, y que nos ennoblece a nosotros al recuperar su memoria. Como estudiosa de la vida y la obra literaria de Carmen de Burgos, me corresponde contemplar aquel periodo desde la perspectiva de la autora española; pero el lector portugués evocará al mismo tiempo a numerosos personajes, políticos, literatos o artistas, que protagonizaron las dos primeras décadas de su República. Un tiempo en el que vino a coincidir la amistad fraternal entre Ana de Castro y Carmen de Burgos. Cuando se encontraron, en 1915, se hallaban en plena madurez intelectual y vital; ambas arrastraban tras de sí gran fama y prestigio en varios campos, el periodismo, la literatura y el ideario político en favor de diversas causas sociales, muy especialmente en favor de la igualdad de derechos de la mujer. Sus trayectorias personales, en cambio, habían sido bien distintas. CARMEN DE BURGOS, COLOMBINE Si repasamos velozmente la rica y compleja vida de Carmen de Burgos, quien recorrió medio mundo estableciendo vínculos con intelectuales, artistas o políticos, y cuya voz fue solicitada desde las tribunas más prestigiosas, nos asombra descubrir que Portugal significó para ella un afecto esencial, entrañable y permanente, nacido en su infancia y mantenido hasta el final. Con sus propias palabras, la autora evoca lo que los documentos oficiales demuestran: "En mi hogar de Almería, que por ser Consulado de Portugal acariciaba con su sombra la bandera blanca y azul" (Burgos, 1916d, p. En efecto, don José de Burgos fue nombrado Vicecónsul de Portugal el 24 de diciembre de 1872, y ocupó el cargo durante treinta y siete años. Dos años después de su nombramiento, le fue concedido el grado de Caballero de la Orden del Cristo. Según la autora, su padre mantuvo estrecha amistad con Latino Coelho, figura del republicanismo portugués y uno de los grandes ideólogos del Iberismo. Aquel vínculo familiar con el vecino país tuvo repercusiones muy hondas en la vida de Carmen, según meditaba ella misma, pasados los años, cuando visitó la redacción de Jornal do Comercio: tengo con ese periódico una deuda romántica. Quizás le debo a él mi afición al periodismo, a la literatura y a los viajes. Yo aprendí a leer espontáneamente en la plana de anuncios de ese Jornal que iba a perderse en las soledades de mi cortijo de Rodalquilar. La impresión que hacían en mi ánimo las «negritas» rotundas, redondas y gruesas de sus letreros no se ha borrado aún. Bajo ella había siempre grabados unos barcos formando columnas unos debajo de otros. Unos barcos muy negros, con una silueta muy gallarda y muy clásica, algunos con su penacho de humo [...] La plana aquella tenía para mí un valor semejante al de las hojas de aleluyas en que me leían aventuras maravillosas. Yo la relacionaba con los mágicos cuentos de Simbad el marino (Burgos, 1916d, p. Sus palabras encierran gran significado, no solo porque revelan su temprana familiaridad con la lengua portuguesa, sino porque ella misma nos descubre que ante aquellas páginas del Jornal su imaginación desplegó las grandes pasiones de su vida: escribir y viajar. Carmen de Burgos, que había nacido en Almería en 1867, se convirtió en la primera mujer redactora de un periódico el 1 de enero de 1903, cuando inauguró su columna cotidiana en Diario Universal firmando como Colombine, el pseudónimo que llegó a sustituir a su propio nombre. Desde 1905, su columna pasó a Heraldo de Madrid y se inició su colaboración regular en ABC; en adelante, a lo largo de los años, su firma apareció en las más diversas publicaciones de dentro y fuera de España. Especial valor tiene aquí para nosotros recordar sus crónicas en el diario lisboeta O Mundo, según veremos más adelante. Su trayectoria literaria y periodística se había iniciado en Madrid en 1901 y ocupó el primer tercio del siglo XX, hasta su muerte repentina en octubre de 1932, un periodo que viene a coincidir con la llamada Edad de Plata de la literatura española. Carmen de Burgos ocupó un lugar muy destacado siguiendo de cerca las tendencias dominantes. Por edad y por su compromiso regeneracionista, sería la figura femenina de la Generación del 98; a partir de 1910, su defensa del racionalismo y una creciente inquietud estética la aproximan al Novecentismo, manteniendo sólidos vínculos con figuras como Juan Ramón Jiménez o Marañón; y al mismo tiempo conecta en sus obras con las nacientes Vanguardias, hecho propiciado sin duda por la cercanía de Ramón Gómez de la Serna, su compañero sentimental durante veinte años. En tres décadas, la autora creó una extensa obra: como periodista, miles de artículos en la prensa nacional y extranjera; como escritora, decenas de novelas cortas y largas, y varios ensayos; y como erudita, estudios literarios, biografías, libros de viajes, traducciones, etc. Alcanzó la popularidad muy pronto, repentinamente, a causa de una encuesta que promovió desde Diario Universal en diciembre de 1903, en la que solicitaba su opinión a figuras políticas y literarias acerca de la necesidad de una ley de divorcio. El resultado fue un éxito aplastante a favor de la ley, lo que promovió un debate social más amplio. Junto al renombre alcanzado se atrajo para siempre enconados ataques de los sectores sociales más conservadores. Una animadversión de enorme trascendencia, que perdurará más allá de su muerte con el silencio impuesto a su memoria al acabar la Guerra Civil. Las resonantes campañas en la prensa reflejan la labor más combativa y pública de Carmen de Burgos, pero lo verdaderamente relevante fue tal vez su afán educador, su deseo de influir en la sociedad proponiendo modelos nuevos, intentando racionalizar el pesado fardo de costumbres y tradiciones, cuestionar hábitos mentales, despertar las conciencias. Una labor de estirpe ilustrada. En el origen de estos artículos está siempre la intención de divulgar una idea o de defender una tesis. Los instrumentos inexcusables son la argumentación y el dato concreto, que se combinan a veces con impresiones subjetivas o sentimientos personales. Su información sobre los modelos europeos procedía al principio de las lecturas pero, a partir del viaje que emprendió la autora en 1905 por Francia e Italia, los modelos se enriquecen con vivencias intensas y se convierten en el negativo de la sociedad española. En sucesivos viajes, sus libros y sus columnas se alimentaban sin cesar de la mirada atenta de Carmen de Burgos sobre la Europa de su tiempo, que se convierte para nosotros en la ventana por la que nos asomamos al nacimiento de la sociedad europea del siglo XX. Durante el verano de 1914, en que viajó desde Suiza hasta los países escandinavos pasando por Alemania, encontró por primera vez la palabra clave que definía su percepción de Europa: "esta impresión de bienestar" (Heraldo de Madrid, 4-VII-1914). La misma palabra con que se ha designado el modelo social europeo tras la Segunda Guerra Mundial. El estudio de aquella sociedad condensaba la puesta en práctica de todos sus ideales de libertad y tolerancia, una sociedad que mimaba la educación de sus ciudadanos como su mayor tesoro. En el centro de las preocupaciones de Carmen de Burgos estuvo siempre la discriminación sufrida por la mujer. Su objetivo amplio era situarlas en un plano de igualdad con los hombres, para cuyo fin contemplaba un largo y lento camino en el que era preciso extender su educación y promover su integración en la vida social. La autora utilizó con gran habilidad su columna "Lecturas para la mujer" en Diario Universal, que pasó a ser "Femeninas" en Heraldo de Madrid desde 1905. Se limitaba a dar noticia de las actividades y progresos femeninos en las sociedades más avanzadas de Europa, pero el resultado era la enseñanza y la propuesta de esos modelos, prestando especial atención a todo avance educativo, a todo organismo que dentro o fuera de España capacitase a la mujer para ejercer nuevas profesiones. En paralelo, divulgaba el tratamiento dado a las mujeres en los Códigos Legal y Penal, recomendándoles a la vez la lectura de esos libros donde "se dispone de nuestra suerte y se reglamenta nuestra vida". Al tiempo que proponía: "El Código no puede quedar anacrónico ni adelantarse a su época; se necesita que sea la expresión exacta de nuestras costumbres y nuestras necesidades; el Código español necesita también una reforma, especialmente en lo que a los derechos femeninos se refiere" (Diario Universal, 9-V-1904). Rehuía al comienzo el término "feminismo", pero no hacía sino hablar de sus conceptos fundamentales; entre todos ellos, del sufragio femenino. Hizo una primera mención muy tempranamente, comentando las actividades que Federica Bremer promovía en Suecia en favor de ese derecho ("La mujer y el sufragio", El Globo, 8-XII-1902). En otoño de 1906, la autora acababa de regresar de su primer gran viaje por Francia e Italia, desde donde había enviado sus crónicas para Heraldo de Madrid y para ABC. Durante su estancia tomó contacto con organizaciones como el Lyceum Club de París, y creó vínculos de amistad y colaboración con colegas y escritores. Con alguno de ellos como Roberto Bracco compartía una concepción de los ideales del feminismo dentro de un modelo político y social: "Concibe Bracco el feminismo y el antifeminismo desarrollándose paralelamente a dos tendencias más amplias y complejas: la democrática y la conservadora" (Heraldo..., 8-XII-1906). De nuevo en Madrid, Carmen de Burgos se propuso repetir la experiencia del plebiscito, sometiendo a la opinión el voto femenino. Otros diarios españoles y algunos extranjeros siguieron interesados el debate. Iba a ser el primer documento que reflejara el estado de opinión de la sociedad española en torno a ese derecho, pero esta vez el resultado defraudó la expectativa. Sorprendentemente, muchas opiniones contrarias procedían de los sectores progresistas, que por primera vez manifestaban su temor a la posible tendencia conservadora del voto femenino, un temor que reaparecerá en el famoso debate de las Cortes en el otoño de 1931. Infatigable, siguió divulgando las frecuentes acciones de las sufragistas en el escenario europeo. Más allá de nuestras fronteras, también es nuestra autora quien representa al feminismo español. En junio de 1913, solo ella y la condesa de San Rafael son invitadas por el Conseil National des Femmes Françaises para participar en el X Congreso Internacional de la Mujer (París, 2-7 de junio), pero Carmen asiste sola a la cita. En todos aquellos años, la figura de Carmen de Burgos era ya la de una escritora consagrada que acumulaba una extensa producción literaria junto a una creciente labor erudita, y que era solicitada por las publicaciones más prestigiosas. En sus viajes incesantes, no solo había recorrido Europa, sino que otros trayectos la llevaron hasta Argentina, y más tarde, ya en los años veinte, a México, Cuba, Chile... En todas las tribunas habló de literatura, de arte y, como no podía faltar, de la mujer. PRIMERAS MIRADAS A LA CULTURA PORTUGUESA En la primavera de 1903, pocos meses después de iniciarse como redactora en Diario Universal, Carmen de Burgos rindió un primer homenaje a Portugal, que abrió con espíritu "iberista", lamentando la escasa atención de los intelectuales españoles por la literatura del vecino país: Y la literatura portuguesa crece, se desenvuelve y se eleva desconocida de nosotros. Sin embargo, ninguna tan importante como ella, puesto que las glorias de los dos países corren tan unidas que en muy pocas cuestiones dejan de formar un solo grupo los hispano-portugueses. Hermanos en origen, en sentimientos, en aspiraciones e ideales, la literatura portuguesa es, entre todas las de los pueblos neolatinos, aquella que más nos importa conocer1. En realidad, el artículo estaba dedicado a reconstruir con breves pinceladas el ancho panorama de mujeres escritoras y artistas: "la admirable cultura de nuestras hermanas portuguesas". Algunas aparecían precedidas por sus títulos aristocráticos, como la duquesa de Palmella o la condesa de Proença-a-Velha; otras, novelistas, pensadoras, poetisas y músicas se sucedían con una breve mención: Cláudia de Campos, Maria Amalia Vaz de Carvalho, Carolina Michaëlis de Vasconcellos, Casilda Pinto Coelho e Castro, Beatriz Pinheiro, Zulmira de Mello, Mafalda Mousinho de Alburquerque, Albertina Paraíso, Guillermina Suggia, Adelia Heinz, Carolina Alzina, Elisa Baptista de Sousa, la vizcondesa de Almeida da Araújo. Y aún sin nominar eran recordadas genéricamente escultoras, pintoras, científicas, filántropas. Dedicó especial atención a la escritora Maria Olga Moraes Sarmento, fundadora del periódico Sociedade Futura, brillante poetisa y miembro de la Sociedad Astronómica de Francia. Carmen de Burgos ignoraba al rendirle este homenaje que Olga Moraes se iba a convertir dos años después, siendo ambas corresponsales en París, en su primera amiga portuguesa. En aquel otoño de 1905 compartieron visitas y experiencias de las que nacían las crónicas que cada una de ellas enviaba a sus respectivos países. Por encima de todo, destacando entre la sucesión de nombres, aparece ya en aquel primer artículo de 1903 la "notable escritora" Ana de Castro Osório, de quien ignoraba Carmen de Burgos la importancia que había de alcanzar en la historia portuguesa, y quien llegaría a ser, pasados doce años, la amiga más grande que la vida dio a nuestra autora. Una honda amistad que solo fue interrumpida por la muerte. Con la llegada de la República a Portugal en octubre de 1910, nos detenemos de nuevo para recordar las palabras de acogida vertidas por la autora, en las que reitera su homenaje a las mujeres del país: El triunfo de la causa republicana, tan general y decisivo en el vecino Portugal, nos hace dedicar nuestro recuerdo a las mujeres portuguesas. Parte de nuestro mismo suelo ibérico, hermanos en la historia y en el nacimiento, Portugal y España están unidos por vínculo de afecto, de historia, de semejanzas étnicas y geográficas. [...] De todas nuestras regiones españolas se forma el alma de la mujer española y de la mujer portuguesa. Son los mismos tipos de mujer, bella y sencilla, amante y buena, cultora del hogar, de los recuerdos y del patriotismo. Las portuguesas han tenido la ventaja de que desde hace muchos años el espíritu liberal ha dominado en sus Universidades. Han sido afortunadas en ese que pudiéramos llamar intercambio de espíritu. Sus Universidades, libres de prejuicios, formaron hombres que las elevaran y dignificaran. Ellas, conscientes y libres, supieron educar y formar a su vez una generación de hombres honrados, patrióticos, geniales. Geniales he dicho, Portugal tiene hoy los mejores prosistas y poetas europeos2. Esta vez son muy pocas las figuras femeninas mencionadas, entre las que destaca nuevamente Maria Olga Moraes y su incesante actividad europea. Le interesa ahora reflexionar sobre el papel de la mujer en la sociedad y la previa labor de su educación, necesaria para contribuir al bien colectivo, lo que a sus ojos ha conseguido la nación hermana: Las mujeres portuguesas acaban de dar hermosa muestra de su valor y sensatez. Pero téngase en cuenta que estos ejemplos no se improvisan. Escuela, educación, cultura; no descuidemos estas tres cosas, que formarán nuestros espíritus para ser madres, esposas, educadoras y compañeras. La escuela es la antorcha que alumbra el camino de la regeneración de los pueblos (Ibid.). Muchos en España escribían ahora sobre Portugal, pero Carmen de Burgos volvía con frecuencia su mirada al país, y no eran solo sus figuras femeninas las que atraían su atención. Meses antes, en el mismo 1910, había publicado una semblanza del escritor Orlando Marçal, quien había impulsado en esas fechas la conmemoración del centenario de Alejandro Herculano, el gran historiador y poeta romántico. Situaba nuestra autora la figura de Marçal entre las jóvenes promesas de la literatura portuguesa, glosando su reciente libro de relatos breves Illuminuras (1908), y lo vinculaba con autores españoles como Andrés González Blanco, Ramón Gómez de la Serna y Emiliano Ramírez Ángel. No había hecho más que empezar la gran labor de difusión que Carmen dedicará en España a los escritores portugueses. EL ENCUENTRO CON PORTUGAL Portugal no fue para Carmen de Burgos un lugar de tránsito en su largo recorrido, sino de llegada, o tal vez, de regreso, si pensamos que desde la lejana infancia el país estuvo siempre en su imaginación. Por causa de la Gran guerra, se remansó en cierto modo el afán viajero que la había llevado por toda Europa hasta los confines de Cabo Norte (1914) y, a través del Atlántico, hasta Argentina (1913). Desde su primera visita en el verano de 19153, Portugal se le ofreció como una síntesis de muchas cosas buscadas; como marco, su paisaje y su clima, y más íntimamente, una acogida fraternal de escritores, artistas y políticos de cuyo caluroso afecto disfrutó en adelante. En realidad, el país llegaría a convertirse en su segunda patria, que le ofreció un nuevo hogar: "una esperanza de refugio; la visión del sitio más bondadoso y más fraternal al que podremos huir algún día" (Burgos, 1916d, p. Parece conveniente recordar que fue Carmen quien contagió a Ramón Gómez de la Serna la admiración por Portugal, y que muy pronto fue el país donde ambos lograron vivir su ya larga relación amorosa con mayor libertad, lejos de la maledicencia madrileña: "En Lisboa, en la que se vuelve a sentir el desayuno primero del mundo, me siento por fin feliz, y encuentro en su suelo algo de tierra de promisión" (G. de la Serna, 1974, pp. 303). Cuando llegó a Lisboa en agosto de 1915, Carmen de Burgos era ya muy conocida en los círculos periodísticos y literarios lisboetas. Hacía tiempo que su fama y su prestigio habían traspasado las fronteras españolas como símbolo del pensamiento progresista femenino. Recordemos los brindis y el homenaje de despedida que Magalhães Lima ofreció a la autora en el casino de Algés: siendo "saudada em Carmen de Burgos a Hespanha intellectual e liberal". El 23 de agosto de 1915, Carmen fue acogida en la portada de A Capital con una larga entrevista titulada, muy familiarmente, "Colombine está en Lisboa", y una elogiosa semblanza de su figura como escritora y como periodista. La autora procedía de Figueira da Foz, en cuya playa había disfrutado algunos días de descanso junto a su hija, y llegaba a Lisboa con el propósito de entrevistar a figuras de la política, de la ciencia o del arte. Se alojaba en el Hotel Continental, donde se celebró la entrevista y donde estaba recibiendo en ese momento la bienvenida de Ana de Castro Osório. Así aparecen por primera vez juntas Ana y Carmen. Parece probable que fuera ese el momento de su encuentro. Parece también que en su conversación no hicieron sino descubrir afinidades, que entre ambas se fraguó de inmediato una corriente de confianza, de simpatía, de reconocimiento, y que juntas miraron desde entonces un largo proyecto común. No cabe dudar que fue Ana de Castro quien abrió a Carmen de Burgos las puertas de las más altas instituciones de la República, y quien convirtió a sus grandes figuras en amables anfitriones de nuestra autora. En sus visitas a redacciones de periódicos o a museos, en sus desplazamientos a Sintra y Cascais, en las entrevistas a personajes ilustres, en los banquetes de homenaje, y en especial, en la gran fiesta en el barco, recorriendo el estuario al atardecer, anunciada y descrita con gran espacio en la prensa lisboeta: Un precioso vaporcito, nos esperaba al pie de la escalinata de mármol de la Plaza del Comercio. Sus tripulantes eran todos artistas: literatos, pintores o escultores; las damas todas escritoras, periodistas o actrices como Lucinda Simões y Palmyra Torres. El barco se ha deslizado entre los ópalos y los dorados del crepúsculo sobre las aguas rizadas y blancas del Tajo. Se ha deslizado con un nadar blando, de dama que pisa sobre alfombras, y parecía que iba tendiendo para nosotros la vista incomparable de Lisboa como una cinta mágica maravillosa (Burgos, 1916d, p. En la incansable actividad de aquellos días estaba siempre presente la figura de Ana de Castro, en realidad, la verdadera promotora, quien desde la revista mensual A Semeadora, que ella dirigía, reseñaba el día 15 de septiembre, a modo de despedida, la reciente visita de nuestra autora "cujo trabalho e talento honram a raça e a Pátria a que pertence. Poco antes, desde su llegada a Madrid, Carmen de Burgos había comenzado a publicar en Heraldo de Madrid sus artículos "De Portugal". Se sucedieron las principales figuras políticas del país, de la naciente República. Todos eran intelectuales humanistas cuya calidad personal sabe transmitir nuestra autora con entusiasmo y admiración, seducida además por la sociedad futura que están construyendo. Magalhães Lima4 inauguró el día 7 la nueva sección, en la que Carmen presentaba al personaje e iniciaba un diálogo desgranando los diversos temas de mayor interés en aquel momento histórico. El político portugués recordaba la buena acogida en España de su libro La Federación Ibérica, su deseo de acercamiento entre los dos pueblos, y evocaba los tiempos en que convivió con grandes políticos españoles "de los que tanto aprendí: Figuerola, Castelar, Salmerón, Pi y Margall, Costa, Giner de los Ríos" (Heraldo..., 7-IX-1915). Del Presidente de la República en funciones, Teófilo Braga5, destacó Carmen su figura de sabio más que de político, que había ejercido siempre como Catedrático de Literatura. Cerró con admiración su semblanza ante un político "que no intenta torcer los verdaderos cauces de la vida, que contempla tanto como gobierna, que a todo le concede su natural libertad, que busca para su punto de vista una perspectiva de ciudadano sin alto cargo". Un símbolo y un ejemplo. Le siguió la figura de Bernardino Machado6, quien iba a relevarlo en la presidencia. Se declaró profundo conocedor de España y "defensor de la aproximación espiritual de los dos países"; amigo de Salmerón, de Morote, y muy especialmente de Giner de los Ríos, quien había fallecido el 18 de febrero7. Le enorgullecía el nombramiento de Profesor Honorario de la Institución Libre de Enseñanza, aunque era en Portugal Catedrático de la Universidad de Coimbra, y agradecía la concesión de las grandes cruces de Isabel la Católica y de Carlos III, recibidas del gobierno español. En las entrevistas figuraron también algunas mujeres, como la periodista Virginia Quaresma, o como Regina de Quintanilha, la primera abogada del país. La semblanza final, llena de encomio, la dedicó a Ana de Castro Osório, convertida ya en su gran amiga: "La gran escritora portuguesa doña Ana de Castro Osorio presenta en sí el mejor ejemplo de la importancia del papel que la mujer representa en la vida pública de una nación. [...] admiro en ella la representante de todas esas mujeres ilustres del presente y de la Historia" (Heraldo..., 30-X-1915). Ana evocó con sus palabras el papel de su marido, quien estimuló su labor literaria y sus ideales republicanos. Recordó los avances logrados en poco tiempo a favor de la mujer, atribuyéndolo "a que nosotras nos hemos interesado mucho por la vida pública". Y ella misma resumió el motor de su vida: yo que amo tanto la literatura y el arte, no comprendo la realización de la belleza como el fin principal o único, yo estoy enamorada de la lucha por la libertad, por los derechos de nuestro sexo, por todas las grandes reformas sociales. Es quizás que cuando se ha vivido en un periodo de entusiasmo tan ardiente nos gana por completo la causa de la humanidad y en ella vemos la suprema belleza (Ibíd.). Un año después, en su libro Peregrinaciones, Carmen volvió a la figura amiga con una nueva semblanza en que intentaba condensar su larga trayectoria: la escritora portuguesa más representativa [...] ha escrito novelas y libros llenos de arte, y tiene una labor enorme en artículos de periódico y conferencias. Ella dirige A Semeadora y la Casa Editorial Para los Niños, de que es fundadora. [...] Presidenta del Gremio Carolina Angelo y de la Liga Republicana, luchó denodadamente para la implantación de la República, como ahora se ocupa en la Cruzada. Esta mujer excepcional ha influido en la ley del divorcio, en la reforma de los códigos (Burgos, 1916d, p. Doña Ana de Castro era una de las figuras más respetadas e influyentes de la naciente República portuguesa, que tenía tras de sí un largo recorrido en la política, la literatura y el periodismo, y una meta esencial, la defensa de los derechos de la mujer, unida a la protección de la infancia. Una de sus primeras acciones, en edad juvenil, fue imprimir folletos explicativos sobre la conveniencia de la lactancia materna y distribuirlos entre las obreras de las fábricas de conservas de Setúbal8. Un año antes de su encuentro con Carmen de Burgos había enviudado del poeta Paulino de Oliveira, su esposo desde 18989, a quien acompañó a Brasil en 1911 cuando fue nombrado Cónsul. Cerraba una etapa repleta de acciones pioneras, de proyectos convertidos en conquistas. Siendo muy joven, fundó en 1897 la Casa Editora para as Crianças, un instrumento esencial al servicio de sus ideales educativos y una gran labor en la historia de la Literatura portuguesa, pues Ana de Castro recogió y reelaboró los relatos populares de la tradición oral. Escribió numerosos ensayos sobre educación, política ciudadana o sobre la defensa de los derechos de la mujer. Ya en 1905 publicó el libro As mulheres portuguesas, documento fundamental para la historia del feminismo luso. En el plano político fue una gran activista, promotora y fundadora de organizaciones feministas, muchas veces situada en un aparente segundo plano. Fue iniciada en 1907 en la Logia Humanidade, que en ese año dejaba de ser Logia de Adopción y alcanzaba estatuto de independencia. Mas tarde pasó a ser Venerable de la Logia Carolina Angelo con el nombre simbólico de Leonor de Fonseca Pimentel10. Apoyada por el Partido Republicano Portugués, fundaba el 28 de agosto de 1908 la Liga Republicana das Mulheres Portuguesas (LRMP) en un acto presidido por ella misma, en el que actuaron como secretarios Magalhães Lima y Bernardino Machado, prohombres de la inminente República. Una vez proclamada en 1910, Ana intervino decisivamente en la elaboración de la ley de divorcio. A partir de 1911, regresó desde Brasil periódicamente para continuar con su labor, pero se estableció definitivamente en Lisboa con sus dos hijos tras la muerte de su marido en 1914. En ese año, Portugal entraba junto al bando aliado en la Primera Guerra Mundial. Desde este punto, regresamos a su encuentro con Carmen de Burgos, momento en el que Ana se proponía crear una nueva organización que agrupase a las mujeres al servicio de la República; nació así en 1916 la Cruzada das Mulheres Portuguesas (CMP), con Elzira Dantas, esposa de Bernardino Machado, como Presidenta y la propia Ana de Castro como Secretaria General. Pretendían ocupar el vacío dejado por los hombres a causa de la guerra y prestar ayuda a las viudas y a los huérfanos causados por el conflicto. En un discurso de 1918, pronunciado durante la inauguración de la primera Escola Profissional Feminina, Ana subrayaba el significado feminista de la Cruzada: Según veremos, la organización iba a tener singular trascendencia para el feminismo español a través de Carmen de Burgos; ella misma llegará a pertenecer al grupo portugués y, más importante aún, fundará la Cruzada de Mujeres Españolas en el verano de 1920. PORTUGAL EN LA LITERATURA DE CARMEN DE BURGOS Las visitas al país de Carmen y Ramón se sucedieron con creciente frecuencia a partir de 1916. En aquel verano descubrieron "Praia das Maçãs", su primer rincón entrañable y secreto. Cuando regresaron a Lisboa, se produjo el reencuentro con las figuras de la República entrevistadas el año anterior. Se celebró una cena en el palacio de Belém en compañía del presidente Machado, de su familia y de algunos ministros, sobre la que Carmen dio amplia noticia en Heraldo. En la anterior entrevista de 1915 construyó la imagen del político; esta vez atendió al Machado íntimo, casado con doña Elzira Dantas, a su larga descendencia de quince hijos, sus evocaciones de España, su satisfacción por la posición de su país frente a la guerra (Heraldo..., 21-VIII-1916). Se repitieron de nuevo las gratas veladas en el salón familiar de Ana de Castro, donde el padre, antiguo magistrado, junto a los hijos de doña Ana, sus hermanos y sus invitados se entretenían con la música y la poesía. Carmen y Ramón disfrutaron de aquellos amigos, recordando que también Larra había sentido lo mismo: "esos amigos de Portugal que aún hoy siguen siendo la verdadera especie de los amigos leales y educados, de los amigos ideales" (Gómez de la Serna, 1918, p. A su regreso, la autora tituló "Serenidad" la primera crónica para Heraldo de Madrid (19-VIII-1916), destacando la impresión que producía el país a pesar de verse inmerso en la guerra europea: "la posesión de sí que despliegan los pueblos conscientes de su destino". Resumió también los últimos progresos de las mujeres: la labor de la Cruzada y los nombramientos de algunas para puestos de responsabilidad, como Ana de Castro, convertida recientemente en Inspectora de Trabajo. Ve también aproximarse la conquista de todos los derechos civiles y políticos, incluso el voto. Meses después, José Osório de Castro, hijo de Ana, comentaba con entusiasmo desde A Semeadora (15-I-1917) el libro de Carmen Peregrinaciones, en el que recogía su largo periplo de 1914 hasta el Ártico y añadía un largo capítulo dedicado a Portugal: Desde 1916, Carmen ambientó en Portugal muchas de sus novelas, casi una decena; a veces, los argumentos serán solo un pretexto para continuar su exploración del país. De los primeros viajes a Portugal nos dejó la autora muchos datos concretos en el amplísimo capítulo que les dedicó en Peregrinaciones, donde alcanzó a incluir sus vacaciones veraniegas de ese mismo 1916. Años después, según veremos, escribirá la novela La Flor de la Playa (Burgos, 1920 a), recreando la intensa experiencia de aquel primer verano en que disfrutó junto a Ramón de un rincón apartado llamado "Praia das Maçãs" ("la más escondida de sus playas"), un lugar digno de una leyenda. El proyecto de la pareja protagonista de hacerse un hotelito para sus vacaciones veraniegas sería la primera mención de la que llegará a ser "El Ventanal", la famosa casa que en 1923 Ramón y Carmen se hicieron construir en Estoril. Varios relatos se situaron en Lisboa o en el estuario, entre Estoril y Cascais, y muchos de ellos forman parte de las obras más experimentales y vanguardistas que escribió nuestra autora. Don Manolito (1916 b) fue uno de ellos, repleto de referencias autobiográficas, donde se inserta un relato dentro de otro, para contener en realidad un homenaje a la figura de don Manuel García del Castillo, el anciano militar español exiliado, contertulio de la casa de Ana de Castro. En Lisboa se sitúa la novela Los amores de Faustino (1920 b), de nuevo enmarcada por elementos autobiográficos, donde dos amantes, que han visitado varios zoológicos de Europa, descubren en el de Lisboa a una pareja de chimpancés enamorados; el macho Faustino, en su humanización, llega al extremo de dejarse morir por la pérdida de su amada. A la histórica Beja nos lleva El hastío del amor (1923), donde a modo de collage insertaba la traducción de las famosas cartas de amor de Mariana Alcoforado (1640-1723), dirigidas al mariscal francés Noel Bouton de Chamilly; en nota de la autora: "Estas cartas son las auténticas de la monja portuguesa Sor Mariana Alcoforado, célebres en la literatura de todos los idiomas, y que por primera vez se traducen al español" (Burgos, 1923, p. La novela no es solo un ejemplo de texto inserto en otro: las cartas reales se enmarcan en un contexto inspirado en otro relato, Les liaisons dangereuses, donde la lectora de las cartas Luisa de la Vallière se modela en Madame de Tourvel y Bouton de Chamilly en Valmont. El espacio del estuario es escenario de un importante experimento narrativo, El suicida asesinado (1922 a), donde un enigma policiaco es resuelto mediante una sucesión de descripciones del mar; fue un anticipo de los recursos del Nouveau Roman. A Estoril nos lleva la novela El retorno (1922 b), haciendo protagonista a su naciente sociedad mundana ("La naturaleza había formado aquel lugar para sugerir el sueño de grandeza de un dichoso rival de Monte Carlo"). Un selecto grupo de burgueses distrae su ocio indagando en el mundo de las experiencias esotéricas, en torno al cual se desarrolla el argumento. En su relato afirma la autora la proliferación en Lisboa de grupos de espiritistas y de teosofistas. En Figueira da Foz situó Los míseros (1916a), recreando el ambiente grandioso de su playa. Puede decirse que el orden de publicación reproduce los itinerarios de la autora; como sabemos, fue Figueira su primer lugar de veraneo en Portugal en 1915. Descendiendo hacia el sur, en Coimbra ambientó la novela Las Tricanas (1916c), escogiendo para el argumento a este colectivo de mujeres que representaba una arcaica y bien organizada forma de servilismo sexual y doméstico. El conjunto de novelas, que nos ofrecen un vivo retrato del Portugal de comienzos del siglo XX, y donde rastreamos innumerables referencias autobiográficas de Carmen con Ramón y de sus entrañables amigos en el país, se completa con más de un centenar de artículos que la autora escribió en la prensa española, no solo en Heraldo. Recordemos especialmente los documentos que sobre el arte, las costumbres y la historia portuguesas ella elaboró y divulgó en la prestigiosa revista La Esfera: los castillos de Sintra, los encajes de Peniche, la Orden de las Comendadeiras de Santiago, la espadelada de Viana do Castelo, el palacio de Queluz o los palitos de Sarvão, el arte, la historia y la intrahistoria de Portugal. En 1920 emprendió Carmen una importante empresa literaria, la difusión de la reciente literatura portuguesa a través de la revista mensual Cosmópolis, nacida en los círculos del Ultraísmo español. Fue dirigida por Enrique Gómez Carrillo, gran amigo de Carmen y colaborador en París de Rubén Darío para dirigir Mundial Magazine. Las páginas de Cosmópolis se ocupaban sobre todo del inquieto panorama literario europeo incluyendo una sección de poesía de las vanguardias hispanoamericanas. La autora abrió su sección "Crónica literaria de Portugal" 11 con un estudio de la figura de Eça de Queiroz. En realidad, se remontaba a los orígenes de la literatura portuguesa, en el punto en que se confundía con la española, para resumir brevemente la trayectoria que llegaba a la novela realista del autor: He creído un deber empezar por esta gran figura, a la que se le deben todos los homenajes, para continuar estudiando los diferentes géneros y figuras de la literatura portuguesa, que presenta complejos aspectos, hasta llegar a esta generación interesantísima, los novos (los jóvenes) que ahora luchan y entre los cuales hay nombres que son una esperanza de gloria para la nación hermana (Cosmópolis, septiembre de 1920, p. La propia Carmen participó poco después en la edición de Cartas de Inglaterra12, traducida por Andrés González Blanco, donde incluyó como prólogo su más extenso estudio del autor, una labor considerada la mejor biografía de Eça de Queiroz hasta aquella fecha. Dedicó a los "Poetas Modernos" su siguiente estudio en Cosmópolis, reuniendo los nombres más destacados al tiempo que señalaba la fuerza renovadora con que se sucedían las tendencias en la lírica portuguesa. Seleccionó en primer lugar a Camilo Pessanha y su mundo de vagos ensueños, que relacionaba con el primer Juan Ramón Jiménez. Seguido del simbolista João de Castro, el vanguardista António Ferro, al que equiparaba "por lo juvenil y lo arbitrario" al espíritu de Ramón. Los sucesivos estudios fueron ofreciendo como una revelación la gran literatura portuguesa, poco atendida en España, pero que participaba, trazando su propio camino, en las grandes corrientes de la literatura europea. Lo descubrieron Carmen y Ramón, pero fue ella quien se propuso divulgar con fervor aquel tesoro en los medios literarios españoles. Se sucedieron Guerra Junqueiro, Eugénio de Castro, Teófilo Braga, Gomez Leal, João de Deus, Carolina Michaëlis, João de Barros... En su último trabajo hizo una breve semblanza de "El futurista Sá Carneiro"... En el número de julio (No 31) incluyó una reseña del libro de Ana de Castro La princesa muda, ilustrado por Leal da Câmara, gran amigo de ambas autoras, y ya a la venta en Madrid, traducido por la propia Carmen de Burgos. También recogía la aparición de Los mutilados de guerra, obra editada por la Cruzada de Mujeres Portuguesas. Carmen reunió rigurosa información y textos representativos para ofrecernos en Cosmópolis una novedosa panorámica de la moderna literatura portuguesa. LOS LAZOS INSTITUCIONALES CON PORTUGAL Los vínculos entre Carmen y Portugal se estrecharon en 1919. Durante un tiempo, las dificultades se sucedieron en el país; a los problemas de la guerra vino a añadirse el pronunciamiento militar de Sidonio Pais el 5 de diciembre de 1917, quien destituyó a Bernardino Machado y persiguió con durísima represión a los dirigentes anteriores. El final de la guerra europea casi coincidió con el asesinato del dictador, de modo que en las celebraciones por la victoria aliada habían regresado al poder los líderes republicanos amigos de Carmen. Ella era la fiel amiga de la República Portuguesa, que hablaba en España de sus escritores, de su arte, de sus políticos, de su progreso social, y va a ser recompensada con grandes honores por diferentes sectores del país. El 14 de julio de 1919 presenció desde la tribuna presidencial, junto al gobierno, en el grupo de la Cruzada de Mujeres, el gran Desfile de la Victoria, paralelo al que se celebraba en París ese mismo día (Heraldo..., 21-VII-1919). Muy poco después se inició el proceso de su condecoración. El Gobierno de la República firmaba el Decreto el 12 de agosto: De nuevo compuso la autora con sus entrevistas a los miembros del gobierno, de una generación más joven que la de Bernardino Machado, una gran crónica del proyecto político portugués, que era difundido en la sociedad española a través de Heraldo. Los nuevos ministros explicaban sus planes para aplicar el ideario de modernización y progreso de su país, que podía resumirse en la vieja frase del Regeneracionismo español, "despensa y escuela", y todo su contenido parece un anticipo de la preocupación dominante en la futura Segunda República Española. Entre los entrevistados, el Presidente Sá Cardoso, seguido por el Presidente de la Cámara de Diputados Domingo Leite Pereira, el Ministro de Instrucción Pública Joaquim de Oliveira, el Ministro de Trabajo José Domingues dos Santos; y en tertulia con Magalhães Lima y Ana de Castro, entrevistó al Ministro de Agricultura César de Lima Alves, quien explicó sus proyectos de mecanización del campo, de racionalización de la producción, de replantación forestal, de canalizaciones de agua y de creación de Escuelas de industrias agrícolas. Carmen se deleitaba: "Escucho con placer todas estas palabras [...] este suelo, todo flores, verdadero jardín de la península, entrará en una era de producción y de desarrollo admirables" (Heraldo, 23-IX-1919). Entre todos ellos aparecía entrevistada doña Ana de Castro para dar cuenta de los grandes servicios prestados por la Cruzada das Mulheres Portuguesas, el papel activo de las mujeres en Portugal, la influencia benéfica de Inglaterra y Francia en sus costumbres, su grado de europeización frente a las españolas. Ana de Castro era la figura que destacaba, un auténtico símbolo. La amplitud de su acción en la Cruzada abarcaba la ayuda directa a los más desprotegidos tanto como la elaboración de estudios para orientar sólidamente las reformas legales: "Crear trabajo, estudiar las condiciones sociales, moralizar y educar preparando un futuro más equilibrado y más feliz es la obra admirable de las mujeres de Portugal" (Heraldo..., 13-VIII-1919). Desde aquel verano, Carmen fue invitada a colaborar con el diario O Mundo para realizar una labor inversa, la de difundir en Portugal aspectos políticos y culturales de la vida española: Crónica de Colombine", que inauguró el 19 de octubre de 1919, se mantuvo durante más de dos años. En general, reunía en cada crónica un contenido misceláneo sobre temas políticos y culturales sometidos a reflexión crítica, y prestaba especial atención a los problemas que podían afectar a ambos países. En ocasiones cambiaba su título por "Figuras de Espanha", bajo el cual incluía entrevistas con los hombres más destacados dentro de los sectores progresistas y de izquierdas. Las inauguró Julián Besteiro, líder del Partido Socialista, seguido por figuras del republicanismo español como Luis de Zulueta o Melquiades Álvarez. Se completaba así el significado de Carmen de Burgos como puente entre los dos países, entre las dos culturas, o como una ventana por la que podían mirarse con respeto y cordialidad españoles y portugueses. En realidad, ella actuó como punto de encuentro de un universo de ideas compartidas. En enero de 1920, Carmen llegó a Lisboa, invitada que el gobierno portugués, para impartir un curso de Literatura Española antigua y moderna en la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa, pero llegó muy afectada por su enfermedad cardiaca. Junto a Ramón se instaló durante meses en Estoril, desde donde acudía en tren a Lisboa para impartir el curso. En sus artículos contemplamos una panorámica de la ribera del estuario, su variedad de plantas, su lujuriosa vegetación: "Es una primavera en pleno invierno a la orilla del Tajo [...] es más bella que la costa Azul, más florida, más cálida" (Heraldo..., 20-V-1920). Y vemos nacer la cosmopolita Estoril: "Así que esté acabado de construir el hermoso parque y el suntuoso casino, Monte Carlo y Niza van a tener un rival temible" (ibid.). Sus crónicas en Heraldo se llenaban de figuras de la vida portuguesa. Hubo una crisis de gobierno, y Carmen entrevistó al nuevo Presidente, el coronel Antonio María Baptista (26-III-1920). En otra elogiaba a su gran amigo Leal da Câmara: "el caricaturista tiene que ser un literato que se expresa sin palabras, un crítico que dibuja ideas, un satírico que hiere y un humorista que mueve a la risa" (6-III-1920). O la figura de "El buen Juez", don Juan Baptista de Castro, padre de Ana, homenajeado en su reciente fallecimiento por haber concedido el voto a una mujer, la doctora en medicina Carolina Angelo (8-IV-1920). Durante el mes de mayo se produjo el mayor acontecimiento de la estancia de Carmen en Lisboa, el ciclo de conferencias que pronunció en el "Salão Nobre da Academia de Sciencias". Los periódicos de ambos países describieron la brillantez con que se celebraron los actos y recogieron su repercusión pública: en las principales librerías fueron expuestos los libros de la autora y en la más céntrica, Portugália, se exhibía una copia de su retrato pintado por Romero de Torres. El día 7 de mayo presidió la primera conferencia Teófilo Braga, acompañado por el Ministro de Instrucción y por el Embajador de España. Asistían al acto el ex presidente Bernardino Machado y su esposa, ministros, escritores y artistas. Carmen disertó sobre "O Romantismo espanhol e Mariano José de Larra", describiendo su vida y sus obras, su contacto con Portugal y su significado en la historia de la literatura española. Días después, Carmen recibió un homenaje de la Cruzada de Mujeres Portuguesas en su sede del Palacio del Marqués de Pombal. Presidió el acto doña Elzira Dantas, junto a Ana de Castro y Beatriz Magalhães. Se recordó la labor de la Cruzada, se ensalzaron los méritos de Carmen de Burgos y Leal da Câmara agradeció la ayuda de la Cruzada para su proyecto de "Aldeia Portuguesa na Flandes". A propuesta de Ana de Castro, se proclamó a Carmen de Burgos "socia benemérita" de la Cruzada. También había sido acogida poco antes en el "Grémio Carolina Angelo", logia encabezada por la propia Ana desde 1914 (Castro, 1914). En su regreso a Madrid, acompañaba a la autora su amiga Ana, a quien deseaba mostrar la vida madrileña y corresponder por tanta hospitalidad recibida. Un año después, como amiga de la República portuguesa, Carmen vuelve a ser invitada por el Gobierno a un gran acontecimiento oficial, un nuevo momento histórico. Formó parte de la comitiva que el 6 de abril de 1921 salió en tren desde Lisboa para depositar en el Monasterio de Batalha los restos de dos soldados desconocidos, muertos uno en África y otro "en las trincheras francesas". LA CRUZADA DE MUJERES ESPAÑOLAS Y LA LIGA INTERNACIONAL A poco de regresar a Madrid en mayo de 1920, Carmen publicó en Heraldo una semblanza de Ana de Castro acompañada de su retrato, donde daba pública bienvenida a la "ilustre huésped" (25-V-1920), y siguió dando noticia de los actos celebrados en su honor en compañía de escritores, artistas y mujeres de los círculos feministas. La visita de Ana a Madrid no tuvo solo un tinte mundano. Su presencia guarda mayor significado si la relacionamos con el nacimiento en ese verano de la Cruzada de Mujeres Españolas. La reunión preparatoria se celebró el 1 de agosto, presidida por Carmen de Burgos, con la participación de mujeres destacadas: la doctora Concepción Aleixandre, presidenta de la Unión de Mujeres de España; la marquesa del Ter, presidenta del Consejo Nacional de Mujeres, Magdalena Santiago Fuentes, Josefa Barrera, Carmen Blanco y otras muchas. Con su asociación pretendían "influir en la legislación y trabajar en pro del mejoramiento social de la mujer" (Heraldo..., 2-VIII-1920). Dos semanas después, Ana de Castro publicaba dos columnas en O Mundo (18-V-1920) glosando la creación de la nueva Cruzada y su filiación con la organización portuguesa, de cuyo nacimiento Carmen de Burgos había sido testigo directo en 1916. Y Carmen explicaba en su columna de O Mundo que uno de los proyectos era pedir a las Cortes: el establecimiento del divorcio, la investigación de la paternidad, la igualdad de derechos entre hijos legítimos e ilegítimos, y la reforma del código en lo que discrimina a la mujer (16-VIII-1920). La meta de Carmen es ante todo la igualdad legal entre hombres y mujeres, y conoce la necesidad de la organización política para su consecución. La Cruzada serviría para la ayuda práctica a la mujer y para la propaganda feminista; el partido Unión Republicana, para la acción política y la influencia en las leyes, y el Consejo Nacional de Mujeres, fundado el año anterior, para integrar el feminismo español en la Alianza Mundial. Un año después, el 30 de mayo de 1921, la Cruzada encabezó una acción pionera, la primera manifestación sufragista en la calle. Con Carmen de Burgos a la cabeza, recorrieron la Carrera de San Jerónimo repartiendo un manifiesto con los nueve puntos en que condensaban sus aspiraciones de igualdad legal y protección para la mujer. Llegaron al Congreso e hicieron entrega del documento a su Presidente. Primero: Igualdad completa de derechos políticos, y, por tanto, ser electoras y elegibles. Segundo: Igualdad de derechos civiles [...] urgentísima la revisión del Código civil. Tercero: Que sean derogadas las leyes que abusivamente cierran a las mujeres determinadas carreras y empleos. Cuarto: Que el Jurado sea constituido por individuos de los dos sexos. Quinto: Igualdad con el hombre en lo que se refiere al Código penal. Sexto: Que exista la investigación de la paternidad. Séptimo: Que se consideren con iguales derechos ante la ley [...] los hijos legítimos e ilegítimos. Centros de instrucción moral y cívica de la mujer. Noveno: Que desaparezca, en virtud de una ley, la prostitución reglamentada y que se persiga. Desde 1906, cuando Carmen promovió en Heraldo de Madrid aquella encuesta sobre el voto femenino, había intentado suscitar el debate y, como consecuencia, el interés de la sociedad sobre ese derecho. Es ahora el momento de recordar su tenacidad de tantos años para enfrentarse a una sociedad hostil que negaba a la mujer sus derechos cívicos. Las dos Cruzadas, española y portuguesa, se integraron poco después en un proyecto más ambicioso, la Liga Internacional de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas, que desde 1922 impulsaba en Nueva York la mexicana Elena Arizmendi, su secretaria general. En 1923 ofreció la presidencia a Carmen de Burgos, la figura emblemática en todos los ámbitos feministas de la cultura hispana. Proyectaron reunir la fuerza dispersa de las organizaciones feministas de todos los países Iberoamericanos. Feminismo Internacional (Nueva York) fue el órgano inicial de difusión de la Liga, pero el título pasó a ser sección en Revista de la Raza de Madrid desde el otoño de 1924. En 1925, Carmen visitó México y Cuba para impartir conferencias sobre literatura y sobre feminismo en Universidades y centros cívicos. Su enfermedad obligó a suspender los actos que iba a presidir en Nueva York. Dos años después, emprendió la última travesía que la llevó a Perú, Bolivia y Chile, donde tuvo recibimientos muy calurosos, incluso por parte de los gobernantes. HACIA LA REPÚBLICA ESPAÑOLA Y LA ACCIÓN FINAL DE CARMEN DE BURGOS Antes de su viaje a América de 1927, publicó la autora La mujer moderna y sus derechos, que tuvo amplísima repercusión y podríamos considerar un libro histórico. El extenso conocimiento que Carmen ha acumulado a lo largo de los años en torno al problema femenino es ahora reelaborado y ofrecido desde los más diversos puntos de vista. Un documento de valor esencial para el conocimiento de la evolución social de la mujer. En el volumen que regaló a su amiga Ana escribió Carmen: "Para Ana de Castro Osorio, la más inteligente y buena de todas las mujeres. Estoril)".14 También la gran amiga portuguesa escribió una hermosa reseña en que se revelaba la común visión del mundo: Al final del verano de 1928 visitó Madrid Ana de Castro, y Carmen publicó una amplia entrevista destacando su labor divulgadora de la literatura infantil portuguesa en la "Casa Editora para as Crianças". Ana respondía con su habitual humildad: "El único mérito que yo tuve fue el de ir a buscar hasta el pueblo, directamente, sus tradiciones y renovarlas [...] llevándola con el entusiasmo de un alma juvenil a todos los niños de Portugal, que hace treinta años la recibieron como un rocío del cielo"16. Solo cabe ya resumir aquí el inmenso esfuerzo que emprendió Carmen de Burgos en 1931, al comienzo de la Segunda República Española; era el momento esperado, al que llegó casi sin aliento. Sin abandonar nunca la labor de escritora, regresaron los grandes temas sociales defendidos en incesantes campañas: el divorcio, la pena de muerte, el voto, la condena de la prostitución. Agotando sus últimas energías alcanzó las Navidades, que pasó junto a Ana en Estoril, su último refugio. Su repentina pérdida, el 9 de octubre de 1932, interrumpió su campaña para ser diputada por el Partido Republicano Radical Socialista en las siguientes elecciones. La prensa nacional e internacional se hizo eco de su fallecimiento durante varios días; y entre los homenajes a su memoria, Ana de Castro escribía conmovida desde Lisboa: La propia Ana de Castro la sobrevivió poco más de dos años y, por causas distintas, sus respectivos países tendieron sobre ellas una capa de silencio que ha desdibujado la importancia histórica de ambas mujeres: Carmen de Burgos, más como escritora, Ana de Castro, más como política. En los dos casos, según queda reflejado, forman parte esencial de nuestra memoria.
"MENSAJE DEL VERDADERO PORTUGAL" LOS INTELECTUALES PORTUGUESES, LA IIa REPÚBLICA ESPAÑOLA Y EL FASCISMO IBÉRICO: PRENSA Y PROPAGANDA Este estudio pretende ahondar en algunos aspectos inéditos sobre el papel político jugado por los intelectuales portugueses en los inicios de la dictadura salazarista y su relación con España, especialmente en el marco de la Guerra Civil española. El Estado Novo de António de Oliveira Salazar contó con la colaboración de prestigiosos intelectuales, que aceptaron los nuevos presupuestos ideológicos del salazarismo y contribuyeron a su legitimación pública. Muchos intelectuales lusos se convirtieron, además, en propagandistas del movimiento franquista. Un caso paradigmático de su activismo a favor del fascismo ibérico, en el que se basa esta investigación, fue la campaña internacional que algunos de ellos realizaron a favor de la nueva España franquista. Esto provocó la respuesta de los intelectuales portugueses exiliados en España, que hicieron público el 4 de octubre de 1936 un manifiesto anti-fascista titulado "Mensaje del verdadero Portugal". LOS INTELECTUALES PORTUGUESES Y EL ESTADO NOVO Según las estadísticas de la dictadura salazarista, en 1940 había censados 2718 intelectuales en Portugal, de los que tan solo el 2'2 % eran mujeres. La mayoría estaban vinculados a profesiones liberales, a la administración pública o al comercio (Grácio, 1982; Madeira, 1996). El régimen los veía con cierto temor por su influencia social y su capacidad para modificar las formas de pensamiento y los valores oficiales del Estado Novo (Madeira, 1996). Su fobia a cualquier nueva forma de pensamiento, al libre análisis teórico de la realidad sin un compromiso nacionalista con el Estado Novo, lo llevaron a legitimar todos los mecanismos de censura posibles para vigilar y filtrar la prensa por su profundo temor a los contagios de la ideología comunista, que en algunos casos relacionaba con los intelectuales. La aprobación de la Constitución del Estado Novo en 1933 habilitaba al gobierno para censurar a la prensa. Salazar justificaba el control de los medios de comunicación porque, según su filosofía política, representaba "(...) a legítima defesa dos Estados livres, independentes, contra a grande desorientação do pensamento moderno, a revolução internacional da desordem. Los instrumentos represivos de la dictadura portuguesa impidieron que la universidad o cualquier otro foro de formación intelectual o cultural, así como la prensa, fuesen dirigidos por intelectuales no idóneos (Paulo, 1994). También trató de evitarse que en la Administración del Estado se instalasen elementos "nocivos" para la estructura político-ideológica del régimen con medidas legales específicas (Bastos, 1985). Estudiantes y profesores universitarios resultaron atenazados por la falta de libertad de expresión en las aulas y la imposición del modelo de pensamiento salazarista (Torgal, 1999). El salazarismo impuso sus ideas por la fuerza, a través del discurso visionario del dictador, que los medios afines orquestaron con intensas campañas de propaganda (Salazar, 1945; Martins, 1990). Salazar era un intelectual de prestigio cuyo pensamiento político fue transformado en el modelo teórico del régimen. Pero el salazarismo presuponía que los intelectuales, en general, tenían una cierta debilidad por el comunismo y el progresismo en general, dentro de un modo de vida totalmente burgués. Para evitar críticas deslegitimadoras y consolidar su proyecto de Estado, Salazar reprimió a los intelectuales desafectos (Torgal, 2003). Entre otras muchas acciones políticas, el salazarismo intentó atraer a los intelectuales hacia el Estado Novo a través del partido único del régimen, la União Nacional, para fundar las bases de su "dictadura intelectual", con un claro "designio doutrinário totalizante" (Braga da Cruz, 1988). Salazar pretendía que los escritores y artistas actuasen subordinados al interés ideológico del Estado. Exigía de ellos el respeto absoluto por los intereses "nacionales" (léase del Estado Novo). Según manifestó al Diário da Manhã (el diario oficial de la dictadura) el 6 de marzo de 1937 el director del Secretariado de Propaganda Nacional (SPN), el literato modernista António Ferro, los intelectuales debían ser tan "útiles" al Estado "(...) como o operário, o comerciante ou industrial". Y, en la medida que se les sometía a esos "intereses", el dictador portugués estaba convencido de que así se protegía el espíritu nacional (Ferro, 1943). Esta era una de las bases fundamentales de lo que Salazar llamó la "política do espírito", cuyo fin principal era trabajar por el renacimiento del arte popular y fomentar un nacionalismo auténtico dentro de los estatutos del Estado Novo (Rosas, 1994; Torgal, 2008). En septiembre de 1936, para intensificar la difusión de esta nueva historia, el Presidente de la Câmara de Oporto, el prestigioso intelectual salazarista Mendes Corrêa propuso fundar la Faculdade Livre de Estudos Portugueses, como complemento a la enseñanza de cursos sobre Historia de la Civilización e Historia de Portugal que se estaban impartiendo a los obreros de aquella ciudad en el Palácio de Cristal. En mayo de 1936, se fundó la Academia Portuguesa da História por decreto del ministro de Educação Nacional, António Carneiro Pacheco, con un objetivo renovador del pasado portugués. La historia, la ideología y la cultura eran, pues, una cuestión de Estado. Y los intelectuales, por imperativo legal, debían participar de este espíritu revisionista para el engrandecimiento de la Patria de Salazar.1 Por este motivo, el comunismo fue, durante los años treinta, uno de los anatemas fundamentales del salazarismo. El Estado Novo se atribuyó el papel de muro de contención frente a la Internacional Comunista, que supuestamente amenazaba la integridad nacional. A los comunistas se les atribuía el fomento de teorías revolucionarias para intentar subvertir los fundamentos de la tradición y la cultura portuguesa, de dividir al país y de venderlo a los intereses extranjeros. El comunismo era también la mano negra culpable de los desórdenes sociales, de la ignorancia de los pueblos, de fragmentar la unidad familiar y nacional, de pervertir la moral cristiana y, sobre todo, de esclavizar al ser humano, según la propaganda salazarista. Era, por tanto, la encarnación del mal. El Estado Novo lo convirtió en un monstruo amenazante ante el que había que luchar unidos en torno a Salazar. Uno de los mensajes propagandísticos más repetido por el salazarismo, especialmente durante la Guerra Civil de España, era que Portugal estaba en peligro. El comunismo acechaba al otro lado de la frontera. Este alarmismo permanente en el que vivía Portugal, fue fundamental para fortalecer la deseada unidad frente a un enemigo externo cuya existencia e hipotéticas amenazas intentaban legitimar la política represiva del Estado Novo (Faria, 1995). Cuando Salazar sufre el atentado fallido ejecutado por los opositores portugueses el 4 de julio de 1937 (Santana, 1976), la prensa portuguesa se convierte en un agitado altavoz anti-comunista. Y el régimen aprovecha la ocasión para pedir el apoyo unánime para Salazar. El Estado Novo atacó directamente las conciencias de los intelectuales portugueses. LA CAMPAÑA DE LA ELITE INTELECTUAL SALAZARISTA CONTRA LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA La elite intelectual portuguesa que apoyaba al Estado Novo no se mantuvo ajena a la campaña de propaganda de la dictadura salazarista contra la España "vermelha". Desde el Secretariado de Propaganda Nacional y estamentos académicos oficiales, desde las tribunas libres de la prensa o las conferencias públicas, la intelligentsia del régimen se comprometió con la causa del fascismo español. Eminentes profesores, personalidades académicas, artistas, prestigiosos científicos, poetas, escritores, abogados, médicos y profesionales con formación universitaria en general mostraron su adhesión al franquismo utilizando la prensa como plataforma divulgadora de todas sus iniciativas. Aunque fueron muchos los intelectuales lusos que publicaron textos a favor del general Franco, es imposible, no obstante, cuantificar el número de intelectuales portugueses que participaron en esta campaña, ni cuántos renunciaron a apoyar el fascismo español o se enfrentaron al Estado Novo haciendo contrapropaganda (Pena Rodríguez, 2007). La reacción de los intelectuales afines al Estado Novo ante los acontecimientos bélicos del país vecino, fue un tácito compromiso con la propaganda de la dictadura. Sus intervenciones sobre la guerra, a través de artículos, manifiestos colectivos u otras formas de propaganda en la prensa lusa, tuvieron un peso específico en la batalla ideológica entre el "comunismo" y la "civilización occidental", que según Salazar, se estaba desarrollando en España.2 Durante el segundo semestre de 1936, la prensa portuguesa fue un clamor de denuncias de intelectuales portugueses, cuyo apasionamiento propagandístico fue perdiendo protagonismo a partir de mediados de 1937 (Pena Rodríguez, 2007). La Guerra Civil española representaba un desafío propagandístico para el salazarismo. Reaccionar o sucumbir al yugo comunista era la consigna que más repetían los intelectuales salazaristas en las páginas de los diarios lusos (Matos e Lemos, 2006). La propaganda del régimen instaba a reaccionar ante lo que se interpretaba como una premeditada destrucción de la cultura española por las "hordas marxistas" que también amenazaban a Portugal, de acuerdo con los argumentos de João Ameal en el Diário da Manhã el 29 de agosto de 1936. Los intelectuales españoles eran un blanco preferente en el programa genocida de los comunistas, según esta misma versión. Augusto da Costa lo decía muy claro: en España, el gobierno de Madrid obliga a los hombres de letras a escoger entre ser comunistas o "desaparecer como parasitas inúteis" (Diário da Manhã, 1/09/1936). El escritor Dutra Faria es catastrofista en este aspecto ya en agosto de 1936. Entonces informó sobre la destrucción de "(...) a maior parte do tesouro artístico e intelectual de Espanha (...)" Mientras, el Diário de Notícias informa, el 13 de octubre de 1936, que todos los profesores son llevados al frente como carne de cañón. La imagen que la prensa portuguesa ofrece de los rebeldes franquistas es radicalmente distinta. Los rectores de siete universidades en poder de los insurrectos en octubre de 1936 (Santiago de Compostela, Valladolid, Salamanca, Sevilla, Granada, Zaragoza y La Laguna) dirigen una carta al delegado portugués en el Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones, difundida por los periódicos lusos, para certificar su apoyo al franquismo como impulsor del "nuevo espíritu" de España. El Diário da Manhã señala que los sublevados respetan a los intelectuales que no tienen las mismas ideas y destaca que los escritores más ilustres están al lado del Alzamiento (DM, 3/11/1936). Por otra parte, a los líderes facciosos se les atribuye sensibilidad intelectual para apreciar los valores artísticos y culturales. El Diário de Notícias enumera, por ejemplo, las virtudes intelectuales del general Mola (DN, 12/11/1936). La defensa de la inteligencia y la cultura española eran, según esta versión de la propaganda portuguesa, uno de los objetivos del franquismo, mientras que el bando leal a la República hacía lo contrario. O Século publica incluso que el escritor español fue asesinado en Cataluña junto a varios oficiales rebeldes (17/09/1936), y Dutra Faria confirma un mes después en Acção que fue fusilado porque "(...) o seu talento era uma afirmação de fascismo (...)" (19/09/1936). António Ferro, director del Secretariado de Propaganda Nacional, faro de la cultura estado-novista e intelectual de prestigio,3 se pregunta en el Diário de Notícias qué pensarán los intelectuales de otros países ante el cadáver de Lorca, víctima de los "marxistas de Barcelona" (DN, 22/09/1936). En el medio citado, escribía regularmente el ideólogo salazarista João Ameal, que seguía las mismas pautas propagandísticas que el director del SPN, cargadas de demagogia y falsedades. En su artículo titulado "Optimismo" celebra las ventajas de la guerra española, cuya tragedia, según él, servía como penitencia para purificar España y crear un nuevo "orden" peninsular (DN, 31/10/1936). Los integralitas Hipólito Raposo y Alfredo Pimenta también se destacaron como propagandistas de la causa franquista en Portugal.4 Publicaron decenas de columnas periodísticas en el diario católico A Voz. Su director, Fernando de Souza, propuso al inicio de la guerra unificar los criterios informativos de los diarios portugueses sobre el conflicto para crear un "frente común" contra la propaganda comunista (30/07/1936). Hipólito Raposo fue, precisamente, el autor de un manifiesto, publicado el 5 de agosto de 1936, en el que pedía algo que fue habitual en los artículos escritos por los intelectuales salazaristas: la unidad de la inteligencia de Portugal para luchar contra las influencias del comunismo en la cultura portuguesa: El manifiesto tuvo la respuesta favorable de numerosos intelectuales que compartían el punto de vista de Raposo en artículos publicados en A Voz. Alfredo Pimenta disponía de una tribuna libre antetitulada "Coisas de Espanha!". Desde esta plataforma periodística defiende posiciones ultraconservadoras y arremete contra todos los que respaldan cualquier forma de neutralidad en la guerra española, rechazando el principio de no intervención porque eso suponía, según su criterio, darle alas al comunismo (A Voz, 7/08/1936). Pimenta valora especialmente los méritos de la "reconstrucción moral" del ejército español, que decidió implantar el crucifijo en las escuelas, revisó los manuales escolares y obligaba a los soldados a hacer el juramento religioso (A Voz, 10/10/1936). "(...) Alfredo Pimenta es profundamente radical en sus puntos de vista y exige que toda la prensa portuguesa sea unánime en la propaganda del fascismo español frente al gobierno de Madrid. Pero Pimenta no piensa lo mismo de los periódicos de la ciudad de Oporto, a los que critica duramente por sus reiterados silencios sobre las victorias del general Franco. Según él, el Comércio do Porto y O Primeiro de Janeiro no prestan atención a lo que está ocurriendo en España. Del primero apunta que es un "jornal bolchevisante" y, el segundo, lo cataloga como el órgano del "reviralho nortenho" (ibídem). Júlio Dantas fue otro de los más prestigiosos intelectuales portugueses que se alineó con la propaganda del Estado Novo contra el gobierno español.5 Dantas era un académico sobresaliente, socio de numerosos organismos científicos nacionales e internacionales y representante de Portugal en el Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones (precedente de la actual UNESCO). Sus artículos relacionados con la Guerra Civil española fueron publicados, principalmente, en O Primeiro de Janeiro y el Comércio do Porto. A través de ellos, hace unas consideraciones muy eruditas sobre el conflicto. Lo mismo realiza una atrevida e intencionada comparación entre la invasión francesa y la invasión rusa de la Península (OPJ, 10/09/1936), que critica la política exterior francesa (OPJ, 24/09/1936) o discute la naturaleza del pacto de no intervención, que consideraba favorable a los leales (OPJ, 1/10/1936). Dantas encabezó la campaña internacional de los intelectuales salazaristas contra el gobierno legítimo español, acusándolo de propiciar el genocidio de escritores y de la destrucción sistemática del patrimonio artístico y cultural de España. El 6 de octubre, en la sesión de la Academia das Ciencias portuguesa, el escritor portugués habló, como presidente de la sección de Letras, sobre la guerra. Durante su exposición, el académico solicitó que el organismo se interesase, a través de la acción diplomática del gobierno portugués, por la situación de los intelectuales españoles, así como enviar a las academias españolas una carta con la "(...) expressão comovida e fraterna da sua solidariedade moral" (DN, 8/10/1936). Propuestas que fueron aprobadas por unanimidad tras las intervenciones favorables de otros miembros del organismo, como Pedro José da Cunha, Gustavo Cordeiro Ramos, Queiroz Velozo, Pereira Forjaz y José de Figueiredo. La preocupación expresada por Dantas persuadió a otros intelectuales, que solicitaron la unión de todas las "forças morais" contra la destrucción del tesoro artístico en España (Comércio do Porto, 22/10/1936). Aunque algunos de ellos ya se habían posicionado públicamente mucho antes. Teles Baltasar, por ejemplo, se horrorizó cuando la prensa portuguesa informó sobre los bombardeos "marxistas" en la catedral de Zaragoza. Acción que este intelectual calificó de atentado contra todos los católicos. Y José de Faria Machado utiliza un tono aún más apocalíptico en su llamamiento a los intelectuales portugueses el 24 de agosto de 1936, pidiendo al director de A Voz que convierta su periódico en el gran altavoz que "(...) grite ao Pais e ao Mundo inteiro, a revolta, a repulsa dos escritores e artistas portugueses perante tamanha barbaridade" (A Voz, 24/08/1936). Faria Machado pretende que la elite del Estado Novo aparque sus diferencias políticas y concentre sus esfuerzos en protestar por los asesinatos comunistas en territorio español. Con su llamamiento, las páginas de A Voz se transformarían en un antológico escaparate de artículos de intelectuales que deciden actuar contra los horrores del "comunismo" español (ibídem). Al día siguiente de la publicación del apelo de Faria Machado, aparecen varias cartas de apoyo. Alfredo Cândido propone rezar por los escritores españoles muertos y que la reacción de la intelectualidad portuguesa se ponga en conocimiento de los principales centros de cultura de otros países para que el horror comunista "(...) fique marcado com o ferrete eterno da nossa mais veemente repulsa" (A Voz, 25/08/1936). A esta carta le siguieron otras muestras de adhesión en días sucesivos de destacados propagandistas del salazarismo, como Fernando Campos, A. Paulo Machado o Leão Ramos Ascensão. Este último, en su artículo "Quem se cala perante estas atrocidades. Quem aprova estas infamias?", expresa su profundo enojo por la incredulidad de los que dudan sobre la veracidad de las informaciones relacionadas con la "barbarie marxista" e insiste en que la prensa portuguesa debe reproducir más documentos sobre los crímenes del bando leal (A Voz, 29/08/1936). En cambio, Agro Ferreira defendía que, para proteger la cristiandad y la latinidad, era necesario luchar contra el alineamiento de Francia con Rusia en la guerra. Numerosas instituciones académicas portuguesas emitieron resoluciones anti-republicanas que gozaron de una sensacional promoción periodística. La Academia Nacional de Belas Artes, presidida por José de Figueiredo, aprobó el 13 de octubre de 1936 una moción de protesta para rechazar de plano el vandalismo comunista en España. El manifiesto fue firmado por los siguientes vocales: los escritores Reinaldo dos Santos, Matos Sequeira, Xavier da Costa, Luiz Keil y João Couto; los escultores Francisco Franco, João da Silva y Diogo de Macedo; los pintores Sousa Lopes y Varela Aldemira; y los arquitectos Guilherme Rebelo de Andrade, Paulino Montez y Luís Ortigão Burnay (DM, 14/10/1936). El escrito de denuncia de este organismo fue publicado por el ABC de Sevilla y el ex director del Museo del Prado, Fernando de Sotomayor, envió una carta dirigida al director de la academia lusa, reproducida en el Diário da Manhã y el Diário de Notícias, agradeciendo "(...) el espíritu de solidaridad y simpatía que anima tan honroso documento hacia los que en España luchan contra la barbarie y la incultura" (DN y DM, 27/11/1936). La Associação de Médicos Católicos Portugueses se sumó al conjunto de protestas formales expresando su apoyo incondicional al "exército salvador" (DM, 19/10/1936), y la Revista Portuguesa de Arqueologia abre el tercer volumen de su colección con un artículo del epigrafista José Maria Cordeiro de Sousa que pone en evidencia la masacre de los "valores intelectuais" y la "riqueza monumental" española a manos de los "marxistas" (A Voz, 18/12/1936). El Instituto Português de Arqueologia, História e Etnografia respaldó también por unanimidad una nueva moción sobre este asunto, presentada en febrero de 1937 por el profesor João Martins da Silva Marques, que decía lo siguiente: EL MANIFIESTO CONTRA LA "BARBARIE COMUNISTA" DE ANTÓNIO FERRO Uno de los momentos más importantes de la batalla propagandística desarrollada por los intelectuales portugueses contra los supuestos "crímenes" del ejército leal a la IIa República ocurrió cuando, a instancias del Secretariado de Propaganda Nacional, varios centenares de ellos firman un manifiesto contra la "barbarie comunista" en España. El origen de este llamamiento público de los máximos representantes de la cultura del Estado Novo está en un artículo publicado por António Ferro en el Diário de Notícias el 22 de septiembre de 1936, titulado "Quem protesta?". Desde esta tribuna, el director del SPN ataca directamente a los intelectuales izquierdistas franceses, españoles, americanos, ingleses o portugueses. Según su argumento, estos siempre condenaron cualquier agresión contra la inteligencia; sin embargo, callan en el caso de España. Y se pregunta: "(...) Porque se calam Malraux, Cassou, Huxley, Sinclair Lewis, Thomaz Mann e os seus generosos confrades diante do assassínio de D. Jacinto Benavente (sic), premio Nobel e gloria universal do teatro? (...)".6 Ferro arremete también contra los intelectuales que prefieren observar pasivamente a actuar, acusándoles de ser cómplices del genocidio, e incita a la reacción: De forma inmediata, en una carta abierta a António Ferro, el salazarista Albino Forjaz de Sampaio lanza la idea de difundir internacionalmente un manifiesto colectivo encabezado por el director del aparato de propaganda del Estado Novo, en el que participen "todos os que dia a dia remam nesta galera do pensamento e do sonho" (DN, 22/09/1936). El subdirector del SPN, António Eça de Queiroz (hijo del popular escritor del realismo literario portugués), propuso a través de un artículo publicado en el Jornal do Comércio e das Colónias que el manifiesto fuese remitido al Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones. El creador de la "política do espírito" afirma entonces al semanario nacionalista Acção que todos los intelectuales lusos tenían el deber de protestar contra los crímenes del comunismo (DM, ibídem). El manifiesto, publicado el 10 de octubre de 1936 y que reproducimos íntegro por su singular valor histórico, decía lo siguiente: El texto de los intelectuales portugueses "contra a barbarie comunista em Espanha" fue difundido ampliamente por los diarios lisboetas, con la excepción clamorosa y habitual del opositor República y la del Diário de Lisboa. Desde el 2 hasta el 20 de octubre, el Sindicato Nacional dos Jornalistas recogió las adhesiones de numerosos intelectuales que estamparon su firma antes de enviar el texto a Ginebra. Casi todos los días, los diarios (en especial el órgano de la União Nacional, el Diário da Manhã) publicaban noticias sobre las nuevas incorporaciones a la lista oficial de adhesiones. La lista, sin embargo, era interminable, formada por varios centenares de artistas, periodistas, escritores y toda clase de intelectuales (DM, 2/10/1936). La prensa internacional también se hizo eco de la iniciativa propagandística de António Ferro. Algunos periódicos, como el Diário Português de Brasil o algunos medios alemanes elogiaron la actitud de los intelectuales portugueses (DN, 8 y 11/11/1936). El aparato de propaganda luso buscó el apoyo de otros intelectuales europeos de prestigio para que suscribieran las consignas del Estado Novo. El escritor francés Jerôme Tharaud, que fue invitado por el SPN a visitar el país para conocer el "nuevo" Portugal en 1936, aplaudió efusivamente la campaña y prometió llevar a cabo una iniciativa similar en Francia (DM, 2/10/1936). Durante los momentos más difíciles para la diplomacia portuguesa en Europa por su política de apoyo al franquismo, recibió el respaldo de Jerôme y Jean Tharaud, que defendieron el derecho de Portugal a no firmar el Acuerdo de No-Intervención para favorecer los intereses de los militares sublevados en España (O Século, 19/10/1936). Uno de los intelectuales que, con más frecuencia, utilizó el gobierno portugués como referente de la adhesión de los intelectuales a su política, fue el catedrático suizo y conde Gonzague de Reynold, que recibió uno de los premios literarios del SPN en 1937 por su libro Portugal, dedicado a promocionar las excelencias del sistema autoritario portugués con menciones concretas a la coyuntura política del momento (DN, 28/05/1937). LA CONTRAPROPAGANDA DE LOS OPOSITORES A SALAZAR: EL "MENSAJE DEL VERDADERO PORTUGAL" La campaña internacional de los intelectuales salazaristas tuvo una inmediata respuesta por parte de los exiliados políticos portugueses en España. Prestigiosas personalidades de la cultura y la política portuguesa exiliadas en la zona republicana, publicaron en la prensa española un manifiesto contra la dictadura del Estado Novo y su alianza con los militares sublevados contra el gobierno legítimo español. Titulado como el "Mensaje del verdadero Portugal", fue firmado por Alberto de Moura Pinto, antiguo ministro de Justicia; Alberto Alexandrino dos Santos, antiguo capitán del ejército y secretario del gobierno de Huila (Angola); Armando Zuzarte Cortesão, escritor y antiguo agente general de las Colónias; Fernando de Utra Machado, antiguo ministro de Colonias y gobernador general de Angola; Gonçalo de Reparaz (junior), catedrático y escritor; Israel Anahory, antiguo cónsul; Francisco Oliveira Pio, antiguo capitán del ejército y administrador de Alto Zambeze (Angola); Jaime de Morais, antiguo gobernador general de Angola y de la India Portuguesa; Júlio César de Almeida, antiguo cónsul de Portugal y capitán del ejército; Manuel Firmo, antiguo directivo del Sindicato Ferroviario y Jaime Zuzarte Cortezão, historiador, miembro de la Académia de Ciências, ex director de la Biblioteca Nacional de Lisboa y antiguo diputado de la República. El manifiesto, publicado el 4 y 5 de octubre en diversos periódicos españoles, ataca la alianza de la dictadura portuguesa con el fascismo español, llama la atención sobre los posibles riesgos para la independencia de Portugal, defiende la soberanía española y expresa sus temores por la pérdida de las colonias ultramarinas lusas: "Los abajo firmantes, portugueses, que por el hecho de vivir en el extranjero pueden ejercer el derecho de expresar libremente sus opiniones, alarmados con la súbita mudanza de orientación que la dictadura portuguesa está imprimiendo, sin previo asentimiento nacional, a su política exterior, con amenaza para la seguridad de la patria y conservación de su patrimonio ultramarino, se sienten en el indeclinable y urgente deber de declarar lo que sigue: 1o.- Tan celosos defensores de la independencia nacional como respetadores de la soberanía y de las libertades democráticas de los otros países, repudian toda injerencia del Estado portugués en la vida política de cualquier otro Estado, mucho más cuando, en el caso actual de España, se ejerce con escandaloso alarde contra su Gobierno legítimo, elegido por un sufragio universal tan insospechadamente expresado. 2o.- Profundamente convencidos de que la independencia nacional está intimamente ligada a la conservación del patrimonio ultramarino portugués, gravemente amenazado por codicias ajenas, entienden que es indispensable mantener el sistema tradicional de nuestras relaciones exteriores, fundado en la alianza lusoinglesa (...). 4o.- Igualmente seguros de que interpretan los sentimientos del pueblo portugués y el sentido de su historia como un esfuerzo constante y progresivo para la conquista de las libertades democráticas, proclaman también la necesidad de mantener con la democracia francesa una política de amistad y aproximación (...). 5o.- En la hora trágica que ensombrece a toda España y lanza sobre el mundo la amenaza de más vastas divisiones y luchas, la solidaridad fraternal de los firmantes está con aquellos que defienden el trabajo creador y la libre soberanía del pueblo contra la usurpación opresora de las clases oligárquicas. 6o.- Finalmente, están segurísimos de que el pueblo portugués, si pudiese expresarse libremente, ratificaría casi por unanimidad estas declaraciones." La prensa portuguesa al servicio del salazarismo instrumentalizó el manifiesto. Ante la opinión pública, lo presentó como la confirmación de uno de los principales argumentos de la propaganda salazarista contra sus opositores: que el gobierno legítimo español pretendía la unión ibérica y, para ello, se servía de los "traidores", "vis" e "indesejáveis" exiliados, en su "aventura conspiratória" contra Portugal (DM, 23/10/1936). El abogado Ary dos Santos exigió la instantánea expulsión de Jaime Cortezão de la Academia das Ciências de Lisboa, de la que era miembro, por firmar el escrito. Asimismo, el presidente de los Sindicatos Nacionais Ferroviários, Mateus Gregório Cruz, acusa a otro de los firmantes del manifiesto anti-salazarista, Manuel Firmo, de arrogarse un cargo que no le correspondía (DN, 25/10/1936). Además, un denominado Comité Popular de Defesa Nacional editó un informe de más de 100 páginas titulado A Espanha Vermelha contra Portugal. Portugueses traidores ao lado dos sinistros obreiros das Repúblicas Soviéticas da Iberia, donde se reproducen varios artículos de la prensa lusa sobre la trama del gobierno de Azaña para entregarle armas a los exiliados portugueses en 1932. Los refugiados políticos portugueses en España y Francia llevaron a cabo una particular campaña contra el gobierno de Salazar. El ex presidente de la República portuguesa, Bernardino Machado, miembro del denominado Comité de Paris, fue autor de varios manifiestos, de los que se imprimieron ejemplares clandestinos en Lisboa.7 En septiembre 1937, dirigió una carta de protesta ante el presidente de la Sociedad de Naciones contra la ayuda de Berlín, Roma y Lisboa a los insurrectos, publicada en el órgano del Frente Popular Portugués (FPP) en el exterior, Unir. En enero de 1938, B. Machado difundió un nuevo manifiesto contra la "esclavización" del pueblo portugués (Machado, 1979). Los intelectuales portugueses emigrados participaron también en el itinerante II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia, Madrid y Paris. En calidad de secretario de la sección portuguesa de la Asociación Internacional para la Defensa de la Cultura, intervino Jaime Cortezão. En julio de 1937, en la capital del Turia, el ex director de la Biblioteca Nacional de Portugal pidió el firme compromiso de todos para "(...) auxiliar con las armas o con la pluma la causa del pueblo español (...)" Y explica entonces que los exiliados portugueses tienen en funcionamiento una radio clandestina, gestionada por el Frente Popular Português, y editan de forma secreta numerosos periódicos para informar al pueblo portugués sobre el "verdadero" significado de la guerra de España. El órgano del Frente Popular Português, editado en Paris con el respaldo de la Federação dos Emigrados Portugueses em França y el Comité Português de Ajuda ao Povo Espanhol, comenzó a publicarse en el verano de 1937 con financiación del gobierno de Madrid (Oliveira, 1988). El Unir se publicaba en portugués, con una amplia cobertura del conflicto español y sus consecuencias para Portugal. Entre sus colaboradores se encontraban Novais Teixeira, Jaime Brasil e Israel Anahory, dirigidos por el ex presidente de la República portuguesa José Domingues dos Santos. En agosto de 1938, la Delegación del Frente Popular Portugués en Madrid editó el impreso Revolución, un periódico de dos páginas redactado en castellano, del que solo se publicó un número extraordinario, en el que se hacía un recorrido por los "doce años de dictadura en Portugal" y se hacía pública la solidaridad de los exiliados portugueses con el gobierno de la IIa República y "los heroicos combatientes de la libertad del mundo". Su editor era el propio José Domingues dos Santos, que fue uno de los peores látigos propagandísticos contra Salazar en Francia. El político exiliado acusaba al dictador de abrir las puertas de Portugal al imperialismo español (DM, 16/01/1939). A principios de diciembre de 1936, José D. dos Santos fundó la revista France-Espagne, que utilizaba técnicas de desinformación. Sus contenidos se referían exclusivamente a la guerra española y su intención era confundir a los lectores de otra publicación homónima subvencionada por los agentes franquistas en Paris. France-Espagne, escrita en francés, era extremadamente crítica con los líderes franquistas y el gobierno portugués. Según el Diário da Manhã, su primer número fue muy promocionado en la capital francesa (DM, 12/12/1936). Además de la campaña de propaganda realizada por las más destacadas personalidades políticas e intelectuales portuguesas en el exterior, pertenecientes al Frente Popular Portugués o al Comité de Paris, debemos mencionar también las acciones desarrolladas por la Federação de Anarquistas Portugueses Exiliados (FAPE), que creó una emisora conocida como Rádio Fantasma, que emitía hacia Portugal desde España, y el periódico Rebelião, editado por José Rodrigues Reboredo (Oliveira, 1988). Es también reseñable el papel de intelectuales opositores al régimen desde dentro de Portugal. Varias revistas y periódicos vinculados al movimiento neo-realista portugués, principalmente O Diabo (1934-1940), Manifesto (1936-1938), Altitude (1939) y Sol Nascente (1937-1940) denunciaron la muerte de García Lorca y el bombardeo de Guernica por parte del bando fascista e hicieron críticas veladas al Estado Novo por su ayuda al franquismo. Entre los colaboradores de estas publicaciones se encontraban escritores de referencia en la literatura portuguesa contemporánea, como Miguel Torga, José Gomes Ferreira, Joaquim Namorado o Eugénio de Andrade. Los intelectuales portugueses jugaron un papel relevante durante el período de la IIa República y la Guerra Civil española. Tanto los que se mostraron afines a la dictadura en Portugal como los que se exiliaron en España, intentaron influir en las relaciones ibéricas y el destino político de ambos países peninsulares. Dentro de una campaña orquestada para desacreditar al gobierno de la II República, el literato António Ferro, director del aparato de propaganda del Estado Novo, promovió un manifiesto internacional de intelectuales a favor del fascismo español. Por su parte, los intelectuales y políticos portugueses anti-salazaristas exiliados en España y Francia respondieron a esta campaña con diversas acciones propagandísticas, entre las que destacó un manifiesto publicado en la prensa española titulado "Mensaje del verdadero Portugal", que se convirtió en el símbolo de la contrapropaganda anti-fascista portuguesa durante la Guerra Civil española.
PORTUGAL, ESPAÑA Y EL FÚTBOL. LA CONSTRUCCIÓN HISTÓRICA DE UNA AMISTAD El fútbol es uno de los principales fenómenos sociales y culturales en Portugal y España, habiendo creado importantes puentes de amistad entre los dos países en el siglo XX. Este artículo tiene como objetivo identificar los motivos que llevaron a la construcción histórica de esta relación ibérica en el fútbol, exponiendo algunos de los principales momentos que permitieron crear esta amistad. El análisis se centra en la primera mitad del siglo XX, periodo en el cual nació, creció y se desarrolló esta relación.
Según cuenta Aristóteles, Tales de Mileto es el iniciador en el universo cultural griego de un nuevo saber, la fisiología o filosofía de la naturaleza. Para que ese nuevo saber tuviera la posibilidad de pervivir y desarrollarse, debía satisfacer, en primer lugar, unas condiciones mínimas de transmisión y aprendizaje. Las ciudades griegas ofrecían para el cultivo de este nuevo saber el modelo de lo que había ocurrido en el mundo de las technai, es decir, los oficios de los llamados "trabajadores públicos", los demioergoi, como los médicos, los adivinos, los arquitectos o los aedos (Odisea XVII,382). Por su valor ejemplar, merecen destacarse las actividades de los homéridas, procedentes probablemente de la isla de Quíos, "aedos de versos hilvanados", a los que ya alude Píndaro (Nemea II) y a los que recuerda Platón (Ión 530d, Fedro 222b o República 599e). Este grupo de poetas tuvo su origen a principios del siglo VII a.C. y constituían una corporación cuyos fines eran la difusión y canto de los versos homéricos, la defensa del poeta, la adecuación de los versos a los nuevos tiempos y la explicación de los pasajes oscuros. Un segundo grupo de profesionales lo constituyen los médicos, denominados asclepiadas, por considerarse todos ellos descendientes de Asclepio. Estos profesionales constituyeron muy pronto escuelas, siendo muy conocidas las de Crotona, Gnido o Cos. Era habitual en la medicina y otras especialidades técnicas demostrar la competencia alegando el nombre del experto con el que se había aprendido el arte, lo que se convertía en el equivalente de nuestros títulos académicos (Laín Entralgo, 1982, 26-31). Algunos filósofos, como Alcmeón, Empédocles y tal vez Parménides, fueron expertos en el arte de la medicina. Así pues, los rapsodos y los médicos, y en general los oficios y saberes técnicos de naturaleza laica, basados en la empeiría, proporcionaban modelos de colaboración para la difusión de su especialidad y para garantizar la transmisión de conocimientos. En segundo lugar, el mundo de la religión ofrecía asimismo sus peculiares formas de organización. A diferencia de la religión tradicional olímpica, vinculada a la ciudad estado, las religiones mistéricas, en particular, el orfismo, constituían un modelo de organización diferente. Los creyentes se aglutinaban, no en torno a la misma comunidad política, sino a un modo de vida, unas creencias y unas prácticas rituales. Es natural que los seguidores de la vida órfica fueran percibidos, por quienes no compartían sus creencias, como un grupo selecto excluyente, es decir, como una secta (Guthrie, 2003, 264). En la religión dionisíaca, el tíaso designa una realidad capital: el cortejo y la agrupación de los fieles asociados en los ritos orgiásticos. Los tíasos, al principio independientes, como se constata en las Bacantes de Eurípides, acabarán convertidos en colegios oficiales organizados por la ciudad. Finalmente, en las ciudades griegas, existían unas asociaciones, llamadas heterías (de heteros, compañero), destinadas a la ayuda mutua y a la diversión común, y en la que el lazo predominante no era la justicia (dike), como ocurre en la vida de la polis, sino la amistad (philía). Esas asociaciones acabaron cumpliendo la función propia de los partidos políticos de nuestro tiempo, siendo en muchas ocasiones fuente de sedición y conjuraciones. Estos tres campos, los saberes laicos, los tíasos religiosos y grupos de las religiones mistéricas, y las heterías, constituían modelos y experiencias de la vida social griega que, como veremos, tuvieron gran importancia en la constitución de las escuelas filosóficas. Por el libro primero de la Metafísica de Aristóteles, sabemos que la primera escuela filosófica griega es la escuela milesia, formada por Tales, Anaximandro y Anaxímenes. Los historiadores y doxógrafos griegos, comenzando por Teofrasto, establecen entre sus miembros una relación que expresan con términos como sucesor (diadochos), discípulo (mathetes), oyente (akroates) o compañero (hetairos). Todos estos términos apuntan a la relación maestro-discípulo, en cuyo marco se transmiten los conocimientos por vía oral, lo que implica un contacto directo. Al margen de la incuestionable relación de proximidad en el espacio y el tiempo, en los filósofos de Mileto podemos contemplar otros factores significativos. El primero es de naturaleza filosófica: los tres defienden que el cosmos en su totalidad procede de un único elemento (monismo). Se dan otros dos factores que contribuyen a conformar los perfiles de la escuela: el primero consiste en una visible propensión en los tres filósofos a basar sus asertos en métodos observacionales (Tales DK11A3, A13 y A22; Anaximandro DK12A10, A19 y A30; Anaxímenes DK13A16, A18 y B1). El segundo se refiere a la presencia de la geometría como una de las competencias de sus miembros, especialmente del iniciador o fundador de la escuela, aunque también, según se infiere de la doxografía, Anaximandro y Anaxímenes poseían formación en esta materia y la aplicaron en la construcción de su cosmología (Kahn, 1960, 77). A diferencia de lo que ocurrirá con Pitágoras, Platón o Aristóteles, entre los milesios no hay una decisión explícita de fundar un grupo de investigación o al menos no tenemos conocimiento sobre tal decisión. En todo caso, si podemos hablar de escuela de Mileto, se debe tener en cuenta un rasgo esencial: entre los tres filósofos existen diferencias fundamentales, hasta el punto de que Cicerón observa que, en lo tocante al agua como primer principio, Tales "no convenció a su conciudadano y amigo Anaximandro, pues éste dijo que hay una naturaleza infinita, de la cual se generan todas las cosas" (12A13). A su vez, esto mismo podría afirmarse de Anaxímenes en relación con su maestro Anaximandro. En suma, el discípulo no defiende, sino que critica y modifica las tesis del maestro y esto no ocurre solamente en aspectos accidentales, sino que afecta nada menos que a la cuestión capital de los físicos, a saber, cuál es el principio (arche) de todas las cosas. Este rasgo específico nos lleva a concluir que esa corporación que llamamos la escuela milesia no consistía en adherirse a unas tesis o unas creencias, sino en compartir un proyecto y unos métodos de investigación. No existe un cuerpo doctrinal cerrado ni se conoce el concepto de lealtad al fundador. Tras la escuela milesia, es habitual hablar, ya desde Platón (Sofista 242d), de la escuela de Elea (Cordero, 1991), a la que pertenecerían Jenófanes, Parménides, Zenón y Meliso, y que se definiría por dar una respuesta precisa a la pregunta sobre la cantidad de los seres. En este sentido, la escuela de Elea, como cualquier otra, vendría caracterizada por una diferencia doctrinal, es decir, por lo que hasta este momento hemos llamado el proyecto de investigación 1. Por otra parte, según Aristóteles, Zenón habría sido el inventor JOSÉ SOLANA DUESO (protos euretes) de la dialéctica 2, poniendo un arte nuevo al servicio de la investigación. Según nos cuenta Platón, el escrito de Zenón constituye una "defensa del argumento de Parménides". Esta expresión introduce un nuevo matiz: no se trata de defender al maestro, sino el argumento. No podemos hablar tampoco de lealtad personal. En el orden metodológico, como se infiere de Platón y de Aristóteles, el arte de la argumentación constituye el signo de identidad de la escuela de Elea. Ese arte nuevo, la dialéctica, tenía como primera finalidad la ejercitación intelectual (gymnasia), el examen de las hipótesis y premisas y la familiarización con el método discursivo que más tarde elaboraría Aristóteles en su obra los Tópicos. Así pues, si la escuela milesia había puesto su atención en los métodos observacionales para la explicación de la naturaleza, como muestran los informes sobre el imán o el ámbar, por parte de Tales (DK11A3, A22), o sobre la evolución de los seres vivos por parte de Anaximandro (DK12A10, A11, A30), la escuela eleática descubrió que nuestros pensamientos y teorías sobre la naturaleza debían someterse a un conjunto de leyes no menos inexorables que las que regían los movimientos de los cuerpos naturales. El mundo del lenguaje (logos) requería la atención del filósofo si nuestras teorías sobre el mundo debían ser mejoradas, discutidas y evaluadas en un proceso de discusión pública. Si hay un conjunto de leyes que rigen el mundo natural, nuestro pensamiento, plasmado en lenguaje público y comunicativo, debía estar sometido igualmente a una legalidad. Parménides llamó la atención sobre los aspectos deductivos de cualquier teoría sobre la naturaleza. El único elemento socio-institucional del que podemos hablar en estas dos escuelas, la milesia y la eleática, es la relación maestro-discípulo en el marco de la producción y transmisión de conocimiento 3. La escuela pitagórica en occidente (Crotona y otras ciudades de la Magna Grecia y de Sicilia) es el contrapunto a las escuelas milesia y eleática. La dificultad con esta escuela radica en que, al lado de su programa de investigación fuertemente anclado en el ámbito de la matemática, los pitagóricos constituían en segundo lugar una hetería con pretensiones de liderazgo político y, en tercer lugar, una secta religiosa, inspirada en el orfismo, estrechamente asociada con un modo vida, con un cuerpo de creencias compartido y con una estricta regla comunitaria. Considerado como grupo religioso, los pitagóricos defendían creencias semejantes a los órficos si bien con notables diferencias. La más pertinente para nuestro estudio consiste en que los órficos nunca llegaron a constituirse en grupo político, sino que mantuvieron siempre el carácter de asociación (tíaso) religiosa. En segundo lugar, aun cuando los órficos estaban obligados al silencio en lo relativo a sus ritos religiosos, lo cual también ocurría en los iniciados de Eleusis, sin embargo sus textos teológicos se fijaban en poemas que circulaban libremente (Kahn, 2001, 21). Los pitagóricos, por el contrario, mostraban sus preferencias por la tradición y transmisión oral 4 para evitar que los conocimientos del grupo pudieran caer en manos inadecuadas. Por esa razón, los miembros de la comunidad pitagórica se reunían en el homakoeion (auditorio) y se llamaban entre ellos homakooi (los que escuchan en común) (Jámblico, VP,30,73,74). En consecuencia, la memoria era la facultad intelectual más apreciada (Jámblico, VP,164), se desaconsejaba la escritura o se recomendaban modos esotéricos de expresión inaccesibles a los no iniciados (Jámblico, VP 105) 5. Además, los pitagóricos estaban obligados a guardar en secreto (echemythia) el saber del grupo, para lo cual se les entrenaba durante un largo período de tiempo llamado silencio quinquenal (Jámblico, VP,72,226). Estas prácticas han contribuido a convertir a Pitágoras en una figura mítica y han dificultado la transmisión escrita del conocimiento. Sólo en la época de Filolao 6, contemporáneo de Sócrates, encontramos los primeros textos pitagóricos, por lo que en nuestros días resulta difícil conocer con detalle el pitagorismo primitivo. Al lado de las prácticas religiosas, parece indudable que los pitagóricos se organizaron como grupo político, siguiendo el modelo de las heterías, y basando las relaciones internas de sus miembros en la amistad. Por ello, los pitagóricos se llaman compañeros (heteroi) o amigos (philoi). La centralidad de la amistad se muestra en sentencias que se han convertido en expresión del modo de vida pitagórico, como "las cosas de los amigos han de ser comunes" (koina ta philon) o "amistad es igualdad" (isotes philotes). De este modo el lazo religioso venía a reforzarse con el lazo político. Parece que los grupos pitagóricos alcanzaron el control en distintas ciudades de la Magna Grecia y Sicilia, llegando a constituir "una verdadera internacional" con centro en Crotona (Minar, 1942, 28) 7. En cuanto al tercer aspecto, el programa de investigación, por las razones antedichas, estamos mal informados, si bien, dado el desarrollo de la escuela durante los siglos V-IV, cabe suponer que, aunque en forma embrionaria, los trazos básicos de la escuela, en particular, su idea de una física matemática, se hallaban ya en el propio Pitágoras, cuya figura no podría quedar reducida a la de un mero chamán 8 (Burkert, 1972, 208 y 217). Sea como sea, lo cierto es que los pitagóricos posteriores, sobre todo Filolao, desarrollaron amplios estudios en los que la física, la matemática y la astronomía se entrelazan de modo inseparable. Las nociones matemáticas se convierten en ideas reguladoras de la investigación natural, hasta el punto de postular la existencia de diez cuerpos celestes, aunque no pudieran ser observados, en correspondencia con la perfección matemática de la década (Aristóteles, Metafísica 986a6). Los milesios y eleáticos constituyen el modelo de la escuela abierta, donde el componente institucional es mínimo. No existe un centro o local escolar ni tampoco una jerarquía. Suponemos con Aristóteles que aquellos hombres comenzaron a filosofar movidos por la admiración (Metafísica 982b12) y esa misma admiración les inducía a cooperar en la búsqueda del conocimiento. Según afirma Popper (1999, 41), las escuelas presocráticas, con excepción de los pitagóricos, "constituyen un fenómeno único, íntimamente conectado con la asombrosa libertad y creatividad de la filosofía griega", que habrían dado origen a la tradición de la discusión crítica frente a la tradición dogmática de los pitagóricos, cuya única misión era conservar intacto el pensamiento y doctrina del fundador 9. En el siglo IV se fundan los primeros centros docentes superiores, de los que serán especialmente importantes la Academia de Platón (387) y el Liceo de Aristóteles (335). Los dos centros se construyen en torno a dos célebres gimnasios, de los cuales toman el nombre. La Academia de Platón, como institución filosófica, toma su impulso inicial de las enseñanzas de Sócrates, tras cuya muerte comienzan a florecer múltiples escuelas que apelan a la memoria y doctrina del maestro, entre ellas los cirenaicos (Aristipo de Cirene), los megáricos (Euclides de Mégara) o los cínicos (Antístenes). Sócrates se presentaba como experto en educación, en su dimensión moral y política, y como maestro en el arte del diálogo. Sus discípulos desarrollaban un tipo de paideia en la que primaba la capacidad polémica, el espíritu de disputa o el gusto por la paradoja, una educación preferentemente literaria (Marrou, 1985, 90) en su doble dimensión lógico-formal y poética. Frente a ellas, la Academia platónica se caracterizó por desarrollar la vertiente especulativa y metafísica. Platón fundó su escuela tras el primer viaje a Siracusa (año 387), a donde habría de regresar en dos nuevas ocasiones (en el 367 y en el 361). Sobre la antigua Academia, son muchas las anécdotas que se cuentan y pocas las certezas, como el caso de la improbable máxima "Que nadie entre aquí si no es geómetra" inscrita en un supuesto frontón de un gimnasio (DPhA I, 1994, 782) o la supuesta organización de la escuela como un tíaso religioso consagrado al culto de las musas 10. A juzgar por los personajes de renombre vinculados a la escuela platónica, la Academia era en primer lugar un colegio de profesores, entre los que destacan Aristóteles, Eudoxo, Jenócrates o Heráclides del Ponto. Por otra parte, está bien documentada la ambición política de Platón desde su juventud 11, sostenida a lo largo de su vida. Así lo muestran, no sólo su reiterada intervención en Siracusa, sino sus libros la República y las Leyes, las dos obras de mayor envergadura, representativas de su producción filosófica. Se sabe asimismo que importantes dirigentes griegos del momento fueron discípulos de Platón en la Academia 12. A partir de estos hechos, la escuela platónica podría entenderse como una facultad de ciencias políticas (Marrou, 1985, 92), ocupada en la educación y formación de políticos profesionales, cuyo ideal se enuncia en la noción de filósofo rey, expresión que sintetiza el principio básico de la acción política de Platón, a saber, la unión entre filosofía y poder (philosophia kai dynamis) (Carta VII 335d, República 473c, Leyes 711e, Carta II 310e) o la síntesis entre teoría y práctica, entre lo que, más adelante, para Aristóteles, constituirá los dos géneros de vida más elevados y acordes con la naturaleza humana, la vida teorética y vida práctica. Algunos textos platónicos, singularmente el libro VII de la República, nos informan de lo que podemos suponer que era el plan de estudios de la Academia. Se contempla un programa que incluye, como preludio, el estudio de las disciplinas matemáticas (aritmética, geometría, este-JOSÉ SOLANA DUESO reometría, astronomía y armonía) que debe servir como entrenamiento para el estudio propiamente filosófico que es la dialéctica o ciencia de las ideas, el único saber que otorga capacidad para dar y recibir razón de la esencia. No tenemos conocimiento de que en la Academia existiera una especialización si bien Platón debió esforzarse en atraer a la escuela a los profesionales más prestigiosos de estas disciplinas, como el astrónomo Eudoxo o los matemáticos Teodoro y Teeteto, con quienes parece que mantuvo relaciones de amistad. Platón compartía con los pitagóricos el afán por salvaguardar el carácter catártico de las matemáticas, cuyo estudio debía ayudar al alumno a elevarse del mundo sensible al inteligible (República 525c). También compartía con los pitagóricos la inquietud por evitar que los conocimientos llegaran a manos indebidas. Así se muestra en sus críticas a la escritura (Fedro 275e) y en su recomendación de que la dialéctica debe quedar reservada a las naturalezas disciplinadas y estables y no al primero que pasa, en clara alusión a sus competidores, los sofistas (República 539d). Todo esto nos hace suponer que la Academia, en tiempos de Platón 13, aunaba un conjunto de tareas de investigación, centrado en la filosofía, la matemática y la astronomía, con un programa de intervención política a través de consejeros formados en ella 14. La escuela platónica tuvo su más notable rival en el Liceo de Aristóteles. La versión tradicional sostiene que, tras abandonar la Academia a la muerte de Platón (347), con quien ya en vida habría tenido diferencias, y tras un período de viajes, Aristóteles regresó a Atenas en el 335 e inició su actividad docente en el Liceo, un gimnasio situado al este de la ciudad, fuera de las murallas. Esta escuela es conocida también como perípatos (paseo) y sus miembros como peripatéticos (paseantes), bien sea por el nombre del lugar donde enseñaba Aristóteles (el paseo del Liceo), bien por la costumbre de enseñar paseando. Aristóteles es el primer filósofo que se plantea un programa universal de investigación que incluye todos los saberes, clasificados en tres géneros: teoréticos (filosofía primera o teología, física y matemáticas), prácticos (ética y política) y productivos (entre ellas, la poética). El corpus aristotélico contiene estudios representativos de todos estos tipos de saberes. Si bien apenas hay tratados sobre matemáticas, es reconocido su extraordinario talento lógico como prueban sus Analíticos y, en general, el cuerpo de sus escritos lógicos (conocido como Organon). El Liceo distinguía la función docente y la investigadora, y, en consecuencia, de sus obras, unas, llamadas exotéricas, que se publicaban y difundían fuera de la escuela, desarrollaban los temas de un modo dialéctico, accesible al público culto no especializado, buscando la persuasión más que la demostración científica. Otras, llamadas acroamáticas, eran esotéricas (para uso interno) y equivalían a nuestros manuales (pragmateiai), objeto de explicación y discusión oral entre el maestro y los discípulos en las sesiones de clase. Al mismo tiempo, Aristóteles constituyó equipos de colaboradores para que se ocuparan de las nuevas áreas de investigación. Así, Teofrasto se encargó de recopilar las teorías de los físicos, iniciando la doxografía, y amplió la esfera de la ciencia natural con sus estudios sobre botánica "prosa científica", que dio lugar a una cantidad de escritos científicos sin precedentes. La experiencia del Liceo, como institución dedicada a la investigación, tuvo su desarrollo natural en el Museo de Alejandría, en cuya organización intervino el peripatético Demetrio de Falero. A diferencia de las escuelas atenienses que no tenían ninguna vinculación con el estado, el Museo recibía una generosa financiación por parte de los Ptolomeos, lo cual permitió desarrollar las instalaciones que requerían el almacenamiento de libros y materiales y el alojamiento de los investigadores, creándose la mayor institución del mundo antiguo dedicada a la investigación. La época helenística contempló la emergencia de nuevas escuelas, dos de las cuales, el estoicismo y el Jardín, acapararon el protagonismo de este período, tanto por la originalidad y vigor de sus teorías como por la enconada rivalidad entre ellas. Los historiadores griegos de la época, para referirse a las escuelas filosóficas, recurren al término hairesis (preferencia), que generalmente se traduce por escuela o secta filosófica 16. Este hecho tiene que ver con la preeminencia que cobra la noción de modo de vida en esta época, de manera que la elección de una escuela implicaba de hecho la adhesión a un modo de vida y, en cierto modo, a un ideal moral. En la época clásica, se utilizan términos como schole (tiempo de ocio dedicado al estudio, de donde surgirá escuela), diatribe (tiempo dedicado al debate sobre letras, arte o filosofía) 17, akroasis (audición) o epideixis (conferencia, lección). Los doxógrafos helenísticos prefieren términos como hairesis (elección y, de ahí, secta, escuela) o agoge (orientación, ideario), que son expresión del giro moral en la filosofía griega como consecuencia de los cambios profundos vinculados a la experiencia de Alejandro y a la caída de la polis 18. Este giro supone la introducción de una cierta noción de ortodoxia, desconocida hasta esa fecha salvo en lo que puede concernir a los pitagóricos en su vertiente filosófico-religiosa. Ni en la Academia ni en el Liceo existió la noción de ortodoxia como cuerpo de creencias obligatorias y en tal sentido esas escuelas, al menos en el tiempo de sus fundadores, no podrían ser designadas como haireseis, pues la libertad de pensamiento y crítica era habitual entre sus miembros 19. Si las escuelas presocráticas ponen en primer plano el interés genérico por la investigación, aun restringida a un determinado dominio, como el estudio sobre la physis (Anaximandro, Empédocles o Demócrito), sobre el logos (Parménides o Heráclito) o sobre la polis (los sofistas), las helenísticas incluyen, además del programa de investigación, la lealtad al fundador y al cuerpo doctrinal fijado por él (Long y Sedley, 1987, 5-6). Había dos factores que incidían en el escenario helenístico en relación con esta cuestión. El primero se refiere la necesidad de cada escuela de presentar una identidad definida frente a una oferta plural 20. El segundo y más importante consiste en que en la época helenística se resuelve un viejo problema que hunde sus raíces en los inicios mismos de la filosofía y que se concreta en el debate sobre el mejor género de vida. El debate, de forma explícita, comenzó en el Liceo aristotélico. Se trataba de determinar cuál era el mejor modo de vida y se suponía que la vida más excelente consiste en la actividad de la parte más excelente que hay en el hombre, a saber, el entendimiento (nous). Siendo, por otra parte, que hay tres géneros de vida principales, el del placer, el político y el teorético y descartado el primero por ser vulgar y grosero, se discutía si era preferible la vida contemplativa (bios theoretikos), posición de Aristóteles y Teofrasto (Moreau, 1962, 273), o la vida práctica (bios praktikos) 21, como Dicearco 22. En la época helenística, esta disputa queda definitivamente zanjada en favor de la vida práctica y este hecho explica que la preferencia por una u otra escuela tuviera en esta época, a diferencia de las anteriores, el carácter de elección de vida (hairesis), de un camino hacia la felicidad. El camino escéptico conduce a la ataraxía a través de la suspensión del juicio (epoche), el epicúreo 23 nos enseña (Carta a Meneceo 128) a evitar el dolor en el cuerpo y la turbación en el alma, el estoico nos invita a llevar una vida de acuerdo con la naturaleza (Long y Sedley, 1987, 394). Cada escuela ofrecía perspectivas y expectativas vitales diferentes 24. En términos generales, en la filosofía griega se percibe de diversos modos la relación de la filosofía y del saber con la JOSÉ SOLANA DUESO sociedad y esa percepción constituye uno de los elementos decisivos para trazar el perfil de las escuelas de filosofía. El primero de esos perfiles, representado por los milesios, los eleáticos o el Liceo aristotélico, es el de un grupo formado y cohesionado en torno a propuestas y proyectos de investigación relativamente bien definidos, movido por la curiosidad, no necesariamente carente de interés pragmático, y por el deseo de explicar los fenómenos y de descifrar los enigmas de la naturaleza. Al lado de la investigación, muchos de estos filósofos mantienen una notable actividad política en el marco de las instituciones de sus propias ciudades y esa actividad se ejerce en calidad de ciudadanos y no al amparo de alguna pericia especial. Puede ser como consejeros en la Asamblea o el Consejo, como diplomáticos o como legisladores 25. Este perfil de filósofo tendrá su expresión más alta, incluso extrema, en el ideal de vida teorética de Aristóteles 26. El segundo perfil encuentra su mejor representación en los pitagóricos y en la Academia de Platón. Se trata de un grupo cohesionado por la pretensión de lograr una fusión entre el saber y el poder, de modo que el gobierno, como ocurre en las técnicas, recaiga en el experto, el filósofo. Para Platón, tal unión, resumida en la expresión filósofo rey, constituía la única garantía de solución para los males de la humanidad 27. En consecuencia, la Academia platónica tenía, entre otras pretensiones, la de formar consejeros que contribuyeran a lograr la citada meta de unir filosofía y poder y el propio Platón se esforzó en esa tarea con grave riesgo para su vida. La fragmentación de ambos elementos, filosofía y poder, en dos géneros de vida, el teorético y el práctico, es una muestra del distanciamiento de Aristóteles en relación con Platón. En tercer lugar, en la época helenística, a las escuelas filosóficas se les exige que ofrezcan un ideal de vida (agoge) al hombre culto e instruido de su tiempo. Ese ideal es siempre de carácter práctico, aunque entre los griegos no podría entenderse un ideal de vida que merezca tal nombre, si no viene auxiliado por una filosofía, a saber, una teoría sobre la naturaleza (física), una teoría sobre el conocimiento (lógica o dialéctica o canónica) y una explicación de la acción moral (ética). Recibido: 8 de septiembre de 2007 Aceptado: 30 de septiembre de 2007 NOTAS 1 De acuerdo con este criterio, hallamos en textos clásicos la mención de grupos que siguen la doctrina de algún afamado filósofo. Así se habla de Anaxagóricos o Pitagóricos, como leemos en los Dissoi Logoi 6.8 (DK90.6, 8), texto probablemente de finales del siglo V a.C., o de Heraclíteos (Platón, Teeteto 179e3). 2 Zenón habría sido el inventor de la dialéctica y Empédocles, también auditor de Parménides, de la retórica. 3 Esta relación constituirá la base de los estudios helenísticos conocidos como Sucesiones (Diadochai), obras que fijaban el orden cronológico entre filósofos de una escuela o entre varias escuelas. Este género doxográfico, del que se hace eco Diógenes Laercio (I, 18), fue iniciado por Soción (III-II). 4 Las enseñanzas más antiguas de Pitágoras reciben el nombre de acusmata, conjunto de preceptos memorizado y transmitido oralmente. En la sociedad pitagórica, sea como dos categorías de miembros o como un cisma interno, se distingue entre acusmáticos (oyentes) y matemáticos. 5 Jean-François Mattei (1993, 23) afirma que la suspicacia platónica hacia la escritura, expresada en el Fedro 279c y en la Carta VII 340b-345, tienen su origen en la tradición pitagórica y no en la enseñanza socrática. Se cuenta que Platón le encomendó a su amigo Dión comprar tres libros de Filolao que trataban de la doctrina pitagórica, llegando a ofrecer por ellos 100 minas, un precio desorbitado que indica la elevada estima que el comprador sentía por estos escritos (DL III, 9). Una recopilación reciente de fragmentos y testimonios sobre Filolao puede verse en Carl A. Huffman, 1993. 7 Armand Delatte (1979, 22-28) estudia la clasificación de los miembros de la sociedad en relación con el ejercicio del poder y concluye que dicha especialidad no era un privilegio de una clase o grado, sino que cualquier miembro interesado podía ejercerla. 8 El reducir a Pitágoras a mero líder religioso, choca con algunas noticias antiguas, como las referencias de Heráclito (DK22B40 y B129), Jenófanes (DK21B7), y probablemente Empédocles (DK31B129) y Heródoto (II, 123) que ubican a Pitágoras entre los filósofos y poetas de su tiempo. Más aun, el caso de Empédocles probaría que el físico y el chamán podían coexistir en la misma persona. Huffman (1993, 56) sostiene, a propósito de Filolao, que la aritmología (misticismo de los números) es compatible con el desarrollo de la matemática como ciencia deductiva. 9 En la segunda mitad del siglo V, debido al fuerte desarrollo de las ciudades democráticas, se produjo una notable demanda de formación superior, lo que dio lugar a un tipo de profesor, conocido con el nombre de sofista, como Protágoras o Gorgias, que ofrecían sus programas docentes de forma ambulante por las distintas ciudades griegas, cobrando honorarios por sus lecciones. Si los milesios son los pioneros en el es-tudio de la naturaleza, a los sofistas les corresponde ese honor en lo que toca a la reflexión moral y política. La sofística, de gran trascendencia en la filosofía griega, constituye un movimiento social e intelectual que no puede reducirse al ámbito de las escuelas filosóficas. 10 Wilamowitz (1965) fue el primero en enunciar la tesis de que las escuelas filosóficas de Atenas estaban organizadas al modo de hermandades religiosas (tíasos) dedicadas al culto de las musas. Marrou (1985, 95) afirma incluso que, tras la muerte del maestro, se dio culto al propio Platón hecho héroe. La mayoría de los estudiosos acepta la autenticidad de esta carta (Brisson, 1994)
En este texto analizaré la película O Processo do Rei (1989), de João Mário Grilo. Basado en el proceso contra D. Afonso VI, el realizador consiguió ser fiel al tiempo histórico –siglo XVII-, pero también profundamente contemporáneo, explorando aspectos eternos y cíclicos de la propia Historia. El cine, en esta película, funciona como un escenario donde la Historia revela la escenografía que los libros de Historia acostumbran a ocultar. Para profundizar en esta cuestión comienzo por discutir las relaciones entre el cine y el teatro a partir do concepto de mise en scéne. ¿Qué aproxima, y qué distancia, a estas dos formas artísticas? ¿De qué manera el cine, a lo largo de su historia, construyó su propia puesta en escena recurriendo, sobre todo, al montaje? Tomemos, como exemplo, Peter Greenaway, realizador inglês, em cujo cinema "ese mundo ya no es real, sino el de la tradición artística occidental, sobre la que el director crea su realidad" (Ortiz e Piquera, 1995, 17). "¿Quién aceptaría un Enrique VIII que no se pareciera al rostro que aparece en los cuadros de Holbein y que tantas veces hemos visto repetidos en los libros de texto y en las enciclopedias?"
GLOBALIZACIÓN Y DESNACIONALIZACIÓN EN LA NOVELA PORTUGUESA ACTUAL La literatura portuguesa ha estado a lo largo de su historia especialmente atenta a la construcción de la imagen identitaria de Portugal. Esta preocupación, visible en todos los planos de la vida social, no solo en la producción de los discursos culturales, se ve confrontada al menos desde las dos últimas décadas con el empuje del proceso globalizador, fuerza homogeneizadora que transforma el perfil de las sociedades contemporáneas. El discurso literario acompaña este proceso, lo alimenta y forma parte de él, como tratamos de ver a partir de algunas novelas de reciente publicación en Portugal, abiertas a la simbolización de nuevos paisajes y conflictos que se alejan de la representación en exclusividad del espacio portugués y del debate identitario nacional. Mundialización y globalización son términos que, aunque acuñados con anterioridad1, han pasado a acomodarse entre las nociones de uso cotidiano de la mayoría de la población mundial en las últimas dos décadas del siglo XX, dando nombre a lo que probablemente debemos considerar un nuevo momento histórico: la era global o la segunda modernidad (Beck, 1998, 26). Los estudios dedicados a la explicación de este proceso transformador y conformador de las sociedades contemporáneas constituyen hoy toda una línea de investigación en continuo crecimiento, con reflexiones que provienen sobre todo del ámbito de las ciencias sociológicas2, económicas y políticas. La expansión de un mismo modelo económico, basado en la economía de mercado y en el consumo privado, y la difusión de las comunicaciones, tanto físicas como virtuales, a partir de la aparición de Internet que habilitó la conectividad entre individuos a escala mundial, definen en primera instancia un fenómeno que alberga cambios que se extienden y afectan también a otros planos de la vida social: desde el político, presentando a las democracias como modelos transferibles a cualquier rincón del planeta, hasta el jurídico, haciendo de los derechos humanos un código de aceptación general y promoviendo la constitución de tribunales internacionales que pretenden velar por su cumplimiento. No podemos olvidar otros ámbitos como el educativo, en que se reflexiona sobre la expansión del conocimiento y se impone la noción del ciudadano global, o el cultural, donde la imagen de la aldea global representa un espacio en el que las culturas locales se funden y/o son asimiladas por otras hasta crearse una hipercultura universal sin centro ni referencia3. La propagación de un orden cultural transnacional ha estimulado en las últimas décadas las reacciones contra la uniformización y las problemáticas de las identidades minoritarias o minorizadas han tomado nuevo impulso (Lipovetsky & Serroy, 2010, 23), sobre todo desde el momento en que la lógica del mercado mundial afecta al ámbito de la cultura donde determinadas minorías no tienen "recursos políticos" (Lucas, 2003, 37) para intervenir en el juego de influencias. Es evidente a la luz de toda la bibliografía sobre este tema que no hay una única interpretación o definición de la globalización, ni unanimidad respecto a su cronología y a los acontecimientos que la impulsaron, si bien el desmoronamiento del bloque comunista soviético y la caída del muro de Berlín en 1989, como acontecimiento simbólico, son los momentos que mayor acuerdo suscitan. También son diversas y muy matizadas las posturas respecto a su valoración, que puede ser positiva, entendida como proceso que puede extender la idea de progreso y justicia social por todo el mundo, o negativa, enjuiciada como peligroso proceso de homogeneización en todos los planos. La opinión que subraya las consecuencias negativas de la globalización argumenta sobre el carácter perjudicial de la imposición de un mercado único, donde las empresas multinacionales operan imponiendo sus intereses económicos, con el apoyo de instituciones internacionales como el FMI, la OMC o el Banco Mundial, auténticos agentes de la globalización económica (Stiglitz, 2009), dejando a los estados nacionales un estrechísimo margen de actuación, condescendientes con las dinámicas neoliberales o "impotentes para contrariar lógicas económicas e políticas supra-estatales" (Silva, 2006, 144), como se ha visto en la crisis financiera de los últimos años. Sin lugar a dudas, lo económico se sitúa en el centro mismo del conjunto de transformaciones que la globalización ha traído a la vida de los ciudadanos de todo el planeta, de modo que otros cambios son a veces sentidos como menores o epifenómenos (Castany, 2007, 21). Aunque denostada por unos y defendida por otros, de lo que no cabe duda es de que es el momento en el que estamos inmersos y que singulariza nuestro tiempo respecto a los precedentes al poner en escena nuevos conflictos generales y también privados, en una doble dimensión que es a la vez económica y cultural. Nunca como antes de esta era global una cantidad semejante de ciudadanos vio sus prácticas sociales y culturales confrontadas con otras, por contacto directo o a través de la información accesible en tiempo real por múltiples medios (TV, internet, telefonia), entrando necesariamente en una dinámica de transformación que alcanza igualmente a los modos de vida y a las representaciones simbólicas. Coinciden los autores que han reflexionado sobre este nuevo tiempo en la relación de causa-efecto entre el proceso de globalización y la crisis del estado-nación (Habermas, 1994; Beck, 1998, 34; Dehesa, 2000, 110), debilitado este por la aparición de entidades supra-estatales e infra-estatales (Silva, 2006) que coexisten con él y con una sociedad mundial no estatal (Fernandes, 2006, 178-179). Desde esta perspectiva la globalización se presenta como un proceso de "desnacionalización", que trastoca la experiencia histórica de la nación tal y como se entiende desde su formulación a finales del XVIII y durante el siglo XIX: Asimismo, el actual proceso de globalización también puede ser concebido como un proceso de "desnacionalización", un proceso que conduce a la disolución de fronteras de los estados nación o a aquello que Ruggie (Ruggie 1993) ha dado en llamar "desempaquetar el territorio". Así, pues, la debilidad del espacio nacional y de sus fronteras para fijar a los individuos a un territorio y constituir sociedades estatales y la fluidez de los intercambios en todos los ámbitos del quehacer humano han provocado la necesaria revisión del concepto de "identidad nacional", cuestionada por la aparición de "espacios sociales transnacionales" (Beck, 1998, 49, 99) y por la afirmación de identidades de diversa naturaleza (sexual, religiosa, etc.). En sí mismo el carácter fluido y cambiante de la identidad, producto de continuas negociaciones e hibridaciones y construida "de múltiples maneras a través de discursos, prácticas y posiciones diferentes, a menudo cruzados y antagónicos" (Hall, 2003, 17), cuestiona la visión monolítica y estable de lo nacional y de su poder unificador vigente en otras épocas. El debate sobre las identidades nacionales sigue abierto en una época como la nuestra en que "todas las sociedades tienen la identidad malherida", según Amin Maalouf (apud Castany, 2007, 11), y evoluciona siguiendo procesos desiguales, entre el dogmatismo y el escepticismo, si bien en la compleja era global las tensiones se ejercen sobre todo entre el polo de lo global y el de lo local, sobredimensionado precisamente por el empuje globalizador. Sin embargo, el ciudadano de finales del siglo XX y principios del XXI no parece dispuesto a "renunciar a una doble querencia de unión local y vagabundaje global que lo lleva a simultanear ese doble vínculo de fidelidades" (Bouzada, 2006, 164). Todos los fenómenos con que habitualmente se caracteriza la globalización (la consolidación de una economía de mercado por prácticamente todo el planeta, la expansión de las comunicaciones y transportes, la mundialización de los mercados, también de los culturales, la amenaza de peligros globales como los cambios en el clima, las pandemias, etc.) han promovido la formación de "una comunidad imaginada mundial" (Castany, 2007, 186), de individuos con preocupaciones semejantes, que se superpone a la comunidad imaginada nacional de la que hablaba Benedict Anderson en su obra, ya clásica, Comunidades Imaginadas (1993). En suma, asistimos a un cúmulo de transformaciones a las que los discursos culturales, y entre ellos el literario, no son ajenos, muy al contrario, participan "metabolizando" los cambios en forma de nuevos temas, técnicas y símbolos y, a la vez, contribuyen argumentando en este debate con su propia interpretación de lo humano y sus conflictos. La relación entre globalización y literatura puede encararse desde distintos frentes, pero sin duda uno de los aspectos en que se hace más evidente la transformación del sistema literario por causa de la mundialización es el de la aparición de una instancia de gran poder e influencia: la de un lector implícito de alcance planetario4, que tiene acceso a la obra literaria en espacios tan diversos como la librería, el supermercado, el aeropuerto o internet, traducida a varios idiomas y distribuida por grupos editoriales trans-nacionales. Su alcance, ampliado por los medios de difusión en ondas cada vez más amplias, impondría sobre los textos una especie de "traducción cultural", es decir, "que todos los escritores que pretenden ser leídos a nivel mundial realicen toda una serie de adaptaciones que hagan sus obras inteligibles, racional y sentimentalmente, para la mayoría de los lectores potenciales, sea cual sea su lugar de procedencia" (Castany, 2007, 195-196). Para algunos críticos, en la literatura de la era global se puede distinguir entre la producción literaria que simplemente persigue una adaptación al mercado y para ello tiene en cuenta sus demandas, sin cuestionar la homogeneización cultural que ello pueda comportar, y aquella que pretende un discurso simbólico que refleje auténticos conflictos culturales del presente. Se trata de una distinción controvertida que defiende la existencia de una influencia negativa y otra positiva de la mundialización sobre la literatura y sobre el modo de escribir de los autores contemporáneos. No vamos a avanzar por este frente por tratarse de una cuestión compleja que enlaza con otras distinciones afines (literatura de masas y literatura culta) y que afecta a la literatura como actividad no solo artística sino económica en que además del texto hay que tener presente la extensión de la recepción (a capas sociales más humildes), las estrategias de mercado, la política editorial de traducciones, etc. Si bien la literatura, su estudio y difusión, ha contribuido históricamente, junto a otros discursos culturales, a la creación de un sentimiento identitario nacional (Anderson, 1993, 46 y 200), es evidente que ese papel se ha visto radicalmente limitado en las sociedades contemporáneas, desempeñado ahora por otras actividades, como el deporte, y otros agentes, como los medios de comunicación. Sin embargo, el modelo nacional está profundamente arraigado como base sobre la que construimos nuestro conocimiento de la realidad y entendemos el funcionamiento político de nuestras sociedades (Castany, 2007, 54). No es pues de extrañar que en la literatura actual encontremos continuamente las huellas de lo nacional y, al mismo tiempo, los trazos de su transformación. La designación de literatura posnacional, en consonancia con la aparición de identidades posnacionales (Habermas, 1994) o el post-Estado nacional (Beck, 1998), ha sido empleada para referirse a una tendencia en la creación literaria, especialmente para la narrativa de ficción, en que se advierten nuevas perspectivas y actitudes respecto a la representación de las sociedades contemporáneas: "(...) la novela posnacional tiende a dar cuenta no tanto de una sociedad nacional como de una sociedad mundial. Sus estrategias narrativas y estilísticas así como sus temas y símbolos ya no contarán la historia íntima de las naciones, sino la del mundo." En otras palabras, identificar una novela como posnacional supone reconocer que ni la visión del mundo representado ni el público al que se destina vienen definidos por el concepto de nación y sus límites tradicionales. Este componente posnacional ha ido ganando presencia en la literatura contemporánea, también en la escrita en Portugal como trataremos de ver. Sin embargo, no podemos olvidar que la perspectiva nacional y la posnacional conviven en cualquier sistema literario, estableciendo entre ellas una relación dialéctica, que reproduce en gran medida la tensión entre lo local y lo global a la que nos referíamos anteriormente y que está moviendo a la redefinición de lo nacional (Castany, 2007, 167). Incluso en la producción de un mismo autor pueden encontrarse obras en que se escoge como objeto de representación la sociedad nacional actual, mientras que en otras esa elección es menos perfilada o simplemente no se da. En cualquier caso, la tensión entre una y otra perspectiva es inevitable si pensamos que las naciones actuales del ámbito occidental son hoy esencialmente multiculturales y la gestión de esta diversidad está en el centro de los conflictos identitarios más relevantes en nuestras sociedades contemporáneas, tanto a nivel colectivo como individual. Como advierte Bernat Castany (2007, 167), al hablar de narrativa posnacional no se puede pensar en un género o corriente homogénea, sino en la presencia de ciertos elementos temáticos y formales asumidos por autores que pretenden construir un universo discursivo más amplio que el de los límites puramente nacionales. A identificar algunos de estos procedimientos en la novelística portuguesa reciente dedicaremos parte de este trabajo, a fin de mostrar cómo se está produciendo el paso de una cosmovisión únicamente nacional hacia una perspectiva que quiere explicar los conflictos de una sociedad de alcance mundial (Castany, 2007, 171), interconectada y tejida a partir de interdependencias sentidas con mayor consciencia que en otras épocas5 y al mismo tiempo en latitudes distantes6. GLOBALIZACIÓN Y LITERATURA PORTUGUESA Estas reflexiones que están de total actualidad en la apreciación y explicación de la literatura de las últimas tres décadas a nivel mundial tienen especial interés llevadas al terreno de un sistema literario como el portugués, fuertemente nacional tanto en lo que se refiere a la creación artística como al medio académico y crítico que la estudia divulga y traduce. A pesar de este intenso ingrediente nacional, en alguna de la narrativa recientemente publicada en Portugal pueden apreciarse opciones que podemos interpretar como una alternativa a la reflexión identitaria nacional, primordial y casi hegemónica en el discurso literario portugués del siglo XX, con algunas excepciones. Encuadrables en la descripción de literatura posnacional7, los títulos a los que nos referiremos parecen sintonizar con preocupaciones vitales (y también estéticas) que, por encima de las fronteras nacionales, vinculan a escritores y lectores de diferentes ámbitos lingüísticos y culturales como ciudadanos del contexto histórico actual que hemos denominado era global o segunda modernidad. Las aproximaciones a esta cuestión relativas a la literatura portuguesa actual son aún escasas. El escritor y crítico Miguel Real se ha referido a la "internacionalización" de la literatura portuguesa de las últimas dos décadas, advirtiendo en el fenómeno una doble vertiente: por un lado, atañe a la ampliación de los mercados, principalmente europeo y brasileño, al abrigo del éxito internacional de las novelas de José Saramago y António Lobo Antunes; y por otro, se aprecia una internacionalización interna, en que el espacio, los personajes y los conflictos pierden sus referentes estricta y exclusivamente portugueses para dar entrada a protagonistas de procedencia diversa, enfrentados a conflictos vitales que podrían ser los mismos de cualquier individuo de un país occidental o primermundista. Probablemente esta desfiguración de los perfiles portugueses de la realidad representada a favor de unas coordenadas más universales explique en parte, y solo parcialmente, cómo el horizonte de recepción se ha abierto para la narrativa portuguesa contemporánea interesando a un público más amplio, a un lector que podemos considerar global8, volviendo rentable su traducción a otras lenguas. Sin embargo, desenfocar la realidad portuguesa hasta desterritorializarla no es la única vía transitada por la narrativa más reciente. Otro tipo de elecciones puede sugerir una desnacionalización más ideológica que territorial, pues manteniendo un contexto espacial y temporal portugués, tematizan conflictos que pueden ser leídos como comunes a la experiencia contemporánea de lo urbano como micro-universo donde se gestan conflictos semejantes en cualquier latitud del planeta. Así, en su estudio sobre la narrativa portuguesa aparecida durante los años 90, Miguel Real se refiere a una tendencia entre los escritores de fin de siglo a la que denomina "realismo urbano total", definida por la "ausencia de uma ideia unificadora do País" y por la experiencia marcante de la vida en la ciudad9, "a nova cidade europeia de Portugal, produtora de uma nova mentalidade cosmopolita, semelhante à mentalidade dos habitantes das grandes cidades europeias" (Real, 2001, 112-113). Esta nueva generación surgida en la última década del siglo XX presenta una actitud literaria de desapego por las preocupaciones nacionales e de interés por las cuestiones que inquietan al ser humano (en particular, a un yo desesperanzado) en cuanto que ciudadano de grandes urbes, manifestando además una actitud anti-intelectualista hacia la literatura y anti-nacionalista ante la lengua portuguesa, que en ocasiones se mezcla con otras extranjeras. En suma, según Miguel Real, los escritores del "realismo urbano total" reflejan una nueva fase de europeización de Portugal y "um genuíno espírito urbano ou cosmopolita" que los vincula, en gran parte, a los autores de la Generación de Orpheu (Real, 2001, 121). Así para este crítico portugués, son novelas totalmente desnacionalizadas las de Gonçalo M. Tavares y con rasgos de desnacionalización ideológica las de Jacinto Lucas Pires, Rui Zink, Pedro Paixão, Inês Pedrosa, Valter Hugo Mãe, Pedro Mexia o Patrícia Portela, entre otros. En el panorama novelístico portugués de finales del siglo XX y principios del XXI, el "realismo urbano total" se entremezcla con otras tendencias mucho más apegadas a la representación de Portugal como entidad nacional. Como ocurre en otros sistemas literarios (Zavala, 2008), también en el portugués puede hablarse de un abanico que se abre desde la novelística urbana y cosmopolita, transnacionalizada, abierta a un lector global, en ocasiones más dependiente del mercado, hasta una narrativa resistente a dichas fuerzas de cambio, interesada por la contextualización nacional de los relatos y ajena a los circuitos de circulación y venta más allá de las fronteras nacionales. Entre una y otra, existen sin duda numerosos estadios intermedios10, por lo que apenas podemos pretender una breve presentación de algunos autores y textos que, en nuestra opinión, representan una perspectiva posnacional respecto a la realidad representada literariamente y referirnos a algunas de las opciones narrativas con que se materializa esta apuesta por una cosmovisión alargada de lo humano y su simbolización. Como muy bien analizó Eduardo Lourenço en su O Labirinto da Saudade (1978), obra que marcó un hito en la reflexión sobre la imagen de Portugal y su configuración a través del discurso literario de distintas épocas, la reflexión sobre lo propio o autogénese ha presidido la creación artística en la cultura portuguesa, con especial intensidad en momentos como finales del siglo XIX. El discurso literario contribuyó, junto a otros discursos culturales y sociales, a la formación de una "hiperidentidade" de Portugal, a veces irreal y otras trágica: La literatura portuguesa ha sido mayoritariamente nacional, preocupada en plasmar y explicar una cosmovisión casi exclusivamente portuguesa de la realidad y de la historia, y en ocasiones nacionalista11. A poco que se indague, resulta evidente que Portugal ha sido tema literario de primer orden, si bien ha habido épocas en que esta presencia se aprecia más intensa, mientras que en otras intenta abrirse camino una perspectiva cosmopolita del arte, y que ambas han convivido sin aparente contradicción. Entrados en el siglo XX, uno de estos momentos de intensa literatura nacional se da después de la Revolución de los Claveles, momento en que, acompañando los cambios que se producen en todos los ámbitos de la vida social, también se aprecia en la ficción literaria una ola de revisionismo de la imagen nacional. Desde finales de los 70, pero sobre todo a lo largo de los 80 y gran parte de los 90, se va produciendo ese aparecer de una literatura que reflexiona sobre Portugal12, su pasado dictatorial inmediato y el presente en transformación13. Recuperándose de un tiempo de censura previa y asfixia intelectual, la narrativa de finales del siglo XX acoge la reflexión sobre temas que durante décadas estuvieron prohibidos: la guerra colonial, la emigración portuguesa, la situación de la mujer, etc. El horizonte de interlocución de estas novelas es el de la sociedad portuguesa que se habla a sí misma a través de su literatura. La intensidad y frecuencia con que se realiza este ejercicio de autorreferencialidad en el discurso literario portugués de los años 80, en busca de un autoconocimiento primordial, provoca que se alcen algunas voces de queja y de cansancio14, como en la advertencia que la escritora Luísa Costa Gomes hace al lector en su obra O Pequeño Mundo (1988): La huella de la globalización en la narrativa portuguesa, o mejor sería decir la asunción de una perspectiva abiertamente mundial y por lo tanto posnacional, se verifica en la elección de un universo de discurso que no coincide con las coordenadas espaciales, temporales o culturales que identificarían Portugal como estado-nación. Esta apuesta se plasma tempranamente en la obra de uno de sus principales escritores, José Saramago. A pesar de que la representación de la sociedad portuguesa y de su historia colectiva es la base de gran parte de la ficción saramagiana (Memorial do Convento, Levantado do Chão, O Ano da Morte de Ricardo Reis, A Jangada de Pedra, História do Cerco de Lisboa), sin embargo, a partir de O Evangelho segundo Jesus Cristo (1991) se opera un cambio en la elección de la sociedad que ha de servir como referente en novelas posteriores como O Ensaio sobre a Cegueira (1995), A Caverna (2000), Ensaio sobre a Lucidez (2004) o Intermitências da Morte (2005). Los estudios sobre la narrativa de Saramago advierten esta transición, "um certo desenraizamento em favor de um universalismo, de uma globalização" (Berrini, 1998, 11), distinguiendo entre una primera etapa, en que la realidad portuguesa es materia para la ficción literaria, y una segunda en que Portugal desaparece como telón de fondo sustituido por un no-lugar (Carreira, 2001), con personajes poco identificados en cuanto a su procedencia nacional, que existen en una especie de "temporalidad mundial compartida" (Casany, 2007, 231). Aunque en A Jangada de Pedra (1986) plasmara su desacuerdo con la entrada de españoles y portugueses en la Unión Europea, será sobre todo en esta segunda fase de su producción en la que Saramago pretenda trasladar literariamente un sentimiento de malestar cultural, criticando desde la ficción esta "época hipermoderna de gran desorientación" (Lipovetsky & Serroy, 2010, 28) y esta nueva forma de totalitarismo que es la globalización económica, evidenciando en cada narrativa el caos hacia el que el capitalismo global conduce al hombre. Sus personajes son miembros de sociedades educadas en el hiperconsumismo que ha anulado su capacidad de crítica, hipnotizados por una determinada noción de progreso y de desarrollo tecnológico. Sin embargo, son capaces aún de reaccionar, como en Ensaio sobre a Lucidez, y de recuperar la capacidad de protestar sintiéndose descreídos de un sistema político, la democracia formal, que únicamente atiende a los intereses de la clase política. ¿Por qué Saramago imprimió un giro tan radical a su obra? Saramago parece pensar en una "comunidad imaginada mundial" (Castany, 2007, 186) al criticar los efectos de la globalización y el papel de los Estados ante la resolución de determinados conflictos, como ante la epidemia de ceguera, la ausencia de la muerte o las papeletas en blanco en unas elecciones generales, pero al mismo tiempo subraya un aspecto positivo: el de la formación de una ciudadanía que reacciona contra los poderes establecidos, creando pequeñas comunidades de solidaridad. No decimos nada nuevo al señalar que el discurso literario de José Saramago se coloca al lado de las voces que desde distintos ámbitos consideran la democracia real, "associativa, local e directa" (Silva, 2006, 145) como la perjudicada por el proceso globalizador liderado por los poderes financieros y la clase política. Otro ejemplo paradigmático de lo que podríamos considerar desnacionalización del discurso literario nos lo ofrece la obra narrativa de Gonçalo M. Tavares, apreciado por la crítica portuguesa como auténtico autor revelación de inicios del siglo XXI en una categoría que, sin lugar a dudas, podemos considerar literatura culta. La cosmovisión nacional portuguesa desaparece por completo de las novelas de Tavares que escoge para sus relatos un universo cultural localizable en un país indefinido de la Europa Central (Alemania, Austria, Suiza...), como sugieren los nombres de sus personajes, con los que homenajea a grandes escritores del canon europeo: el señor Brecht, Joseph Walser, Klaus Klum, etc. En un ambiente urbano de tonalidades grises, en ocasiones bajo la amenaza latente de una guerra, se nos presentan conflictos individuales que tienen que ver con las contradicciones y perversiones que el ser humano alberga, cualquiera que sea el marco espacial, temporal y cultural en que se desarrolle su existencia. Se trata pues de identidades problemáticas en las que la cuestión nacional no tiene cabida y el lector implícito no se relaciona directamente con una determinada cultura nacional.15 Por último, podemos proponer como ejemplo de lo que venimos considerando literatura posnacional algunas de las producciones de escritores que comienzan a publicar a partir del nuevo siglo: Jacinto Lucas Pires, João Tordo, Valter Hugo Mãe, Afonso Cruz, Sandro Junqueira, entre outros. Así, Jacinto Lucas Pires plasma en su novela Perfeitos Milagres (2007) una cosmovisión desnacionalizada respecto a Portugal, perspectiva que se evidencia en la mayor parte de las elecciones narrativas realizadas: desde la ambientación en Nueva York, paisaje mitificado y auténtico icono de la era global, hasta los personajes principales, entre los que se encuentra un típico producto de la cultura global, la estrella de rock Trick Watso, cuya fama alcanza a todos los rincones del planeta, pero que sin embargo necesita reconstruir su propia identidad apagada por el personaje mediático en que se ha convertido. En varios sentidos y planos encontramos en esta novela un claro ejercicio de cosmopolitización de la realidad, fundamentalmente en la elección de los conflictos de índole personal en el caso del cantante Watso y de Carlos Abroso, periodista portugués y locutor de la TV1 destacado en Nueva York, quien está preparando un libro sobre gente común neoyorquina, "histórias anónimas que nunca ninguém regista mas que definem o fundo essencial de uma cidade" (Pires, 2007, 281). En las novelas de João Tordo, los personajes principales (y habitualmente narradores en primera persona) o bien no aparecen adscritos a una cultura concreta o son personajes híbridos culturalmente, a caballo entre la identidad portuguesa y cualquier otra. Se establece así una relación entre el espacio portugués y los espacios internacionales que pueden ser Inglaterra (O Livro dos Homens sem Luz, 2004), Estados Unidos (Hotel Memória, 2007 y parte de As Três Vidas, 2009), Italia (O Bom Inverno, 2010), Alemania (Anatómia dos Mártires, 2011) o Canadá (O Ano Sabático, 2012). El componente cosmopolita se intensifica con personajes que hablan idiomas, estudian literatura extranjera y son competentes en otras culturas como la anglosajona. En suma, João Tordo escoge protagonistas que se aproximan a la idea de individuos biculturales, enfrentados sobre todo a problemas de identidad personal donde el ingrediente nacional no entra en juego. RECURSOS PARA LA DESNACIONALIZACIÓN EN LA NARRATIVA Vamos a referirnos brevemente a algunas de estas opciones estilísticas que nos parecen más significativas, conscientes de que existen otros procedimientos con que se podría justificar y ejemplificar la asunción de una perspectiva posnacional en la literatura portuguesa actual16. Aunque en su mayoría no pueden considerarse marcas exclusivas de la narrativa desnacionalizada, en conjunto nos permiten una lectura que ejemplifica "el giro posnacional" (Castany, 2007, 320) de la literatura escrita en Portugal y, por añadidura, su sintonía con una tendencia que se aprecia en otros ámbitos culturales y sistemas literarios. La elección del espacio La elección del espacio donde se desarrollan algunas de las novelas publicadas en las últimas décadas en Portugal nos permiten hablar de desterritorialización de los relatos, realizada en varios sentidos: bien porque el espacio pierde su perfil portugués y se difumina en un paisaje urbano, donde escasean los hitos espaciales reconocibles como pertenecientes al estado-nación que es Portugal; sencillamente porque el relato se ambienta en un país extranjero o bien porque en el desarrollo de la acción se produce un desplazamiento desde Portugal a otros países. La primera de estas vías de desterritorialización de las coordenadas espaciales es la que lleva a cabo José Saramago al sustituir el universo de referencias espaciales reconocidamente portuguesas por el no-lugar donde se ambientan algunas de sus novelas, muy especialmente Ensaio sobre a Cegueira, Ensaio sobre a Lucidez o As Intermitências da Morte. Como ningún otro autor portugués, Saramago traslada a sus novelas la idea de una comunidad social que habita un espacio sin las marcas de identificación espacio-temporal habituales (Carreira, 2007, 201), dando al lector el poder de colocar su particular toponimia. Interesado sobre todo por plasmar su reflexión ética y política, profundamente crítica con ciertos aspectos de la globalización, Saramago pensaba en un "lector implícito mundial" (Castany, 2007, 186 y 194) y para alcanzarlo opta por una configuración cronotópica sin perfiles nacionales, por lo tanto sin centralidad geopolítica ni esencialidad histórica. El espacio por excelencia en la novela posnacional es la ciudad global. Como afirman los sociólogos de la globalización, cuando el estado-nación pierde su centralidad como categoría para el desarrollo de las relaciones sociales y políticas, este debilitamiento parcial refuerza la posición de nuevos espacios políticos subnacionales o infra-estatales, como la ciudad y las regiones, o unidades espaciales supranacionales, como los mercados virtuales, en que no entran en juego las fronteras nacionales y geográficas tradicionales (Sassen, 2007, 246) o supra-estatal como, por ejemplo, la Unión Europea y sus instituciones (Silva, 2006, 132). La ciudad, sin ser un espacio novedoso para la literatura (basta recordar la importancia de la ciudad para los movimientos de vanguardia de inicio del siglo XX), sí es una demarcación nueva en cuanto que espacio global o de la globalidad que contiene en sí misma todas las micro-estructuras que componen la diversidad: nuevas clases globales, desde las élites transnacionales hasta la clase global de los marginados (sin abrigo, inmigrantes o bandas violentas), que habitan fuera de control las periferias de la ciudad posmoderna o las ciudades miseria (Davis, 2008). Cada ciudad será, pues, reproducción del gran puzle mundial y de todos sus elementos, imposible de identificar con un referente real en el caso de la ciudad por donde deambulan los ciegos en la novela de José Saramago Ensaio sobre a Cegueira a la búsqueda de la casa de cada uno, metáfora de la identidad individual perdida (Carreira, 2002). Dentro de la ciudad, espacios como el centro comercial de A Caverna se alzan como símbolo de un nuevo orden en las relaciones de poder que exige el ajuste de los individuos a las leyes del consumo. En la literatura posnacional, los nombres de las ciudades son en cierta medida intercambiables: Lisboa, Londres o Nueva York. Será Lisboa en la novela de Jacinto Lucas Pires Do Sol (2004), donde la multiplicidad de voces narradoras son el traslado literario del barullo polifónico que puebla cualquier ciudad, individuos que se acumulan ante un semáforo y son anónimos unos para los otros, aunque las acciones de uno pueden desencadenar consecuencias en la vida de otros en un efecto mariposa imparable. La ciudad global alberga consciencias perturbadas (como las del político prometedor pero asesino y acosador o la del violador, en esta obra) y alimenta la incomunicación entre sus moradores. Sin embargo, es Nueva York la ciudad por donde deambulan los personajes en otra de las novelas de este mismo autor, Perfeitos Milagres (2007) a la que ya nos hemos referido. También se ambienta en la gran urbe norteamericana Hotel Memória de João Tordo, mientras que O Livro dos Homens sem Luz se desarrolla en Londres. En todos los casos, la ciudad existe como un laberinto que acompaña la confusión interior de personajes que han de resolver el enigma de su identidad individual, por tanto, también en la literatura la ciudad "posmoderna" es en esencia una "enciclopedia de recorridos dispares" 17. Por su parte Gonçalo M. Tavares ha creado el Bairro al que se trasladan a vivir vecinos tan ilustres como los señores Valéry, Calvino, Breton, Walser, Eliot, etc. Este nuevo espacio ficcional, que se extiende con la publicación de cada nuevo libro (una decena hasta el momento), como un barrio se alarga con la llegada de nuevos inquilinos, se superpone a cualquier espacio identitario nacional, más próximo a la idea de una arcadia contemporánea e internacional.18 La elección de un espacio extranjero para la localización de los relatos se ha convertido en una opción frecuente, reiteradamente buscada por la narrativa más reciente, como muestran títulos como A Boneca de Koloschka (2010) de Afonso Cruz o A Desumanização (2013) de Valter Hugo Mãe. Por último, el espacio puede "desnacionalizarse" a través del viaje, lo que supone la co-existencia de diversos espacios y culturas. El ser humano de la globalización es con mucha frecuencia un individuo en permanente movilidad y por medio del viaje se alcanza una especie de hibridación entre lo nacional y lo internacional. El viaje en sí mismo es un tópico que comporta el encuentro con la cultura-otra y estimula la reflexión sobre los rasgos identitarios vinculados a la noción de lo nacional. Sin embargo, en la novela de la globalización el viaje pierde en gran parte esta función. Viajar o desplazarse de un país a otro es un hábito usual y hasta banal para determinadas clases sociales, que no siempre provoca meditaciones sobre la existencia de fronteras que separan estados y usos culturales. En un mundo también globalizado por los transportes, salir de Portugal es un ejercicio de cosmopolitismo que subraya la pertenencia de los personajes a una comunidad mundial donde los flujos de viajeros son corrientes. Podemos, sin embargo, concederle algún significado a la dirección de los viajes, con frecuencia se sale desde Portugal al encuentro de nuevos espacios: hacia Brasil, en A Eternidade e o Desejo (2007) de Inês Pedrosa, o Japón en Portokyoto de Pedro Paixão (2001), Israel y Holanda en No Silêncio de Deus (2008) de Patricia Reis o Canadá en O Ano Sabático (2012) de João Tordo. La dirección que toman los viajeros repetidamente es el mundo anglosajón, con preferencia por los EUA (Os Surfistas, 2001, de Rui Zink; A Cidade Depois, 2001, de Pedro Paixão; Táxi, 2001, de José Couto Nogueira; As Três Vidas, 2005, de João Tordo). Personajes sin nombre y sin patria Uno de los primeros elementos que identifica al personaje, vinculándolo a una cultura y con frecuencia a un espacio nacional, es su nombre propio. Sin embargo, cuando no se pretende esta relación y, al contrario, quiere evitarse cualquier identificación nacional, el nombre puede llegar incluso a desaparecer, como sucede en Ensaio sobre a Cegueira de José Saramago, ejemplo paradigmático de este recurso, donde los personajes son presentados por algún rasgo de su físico, de su profesión o de sus relaciones de parentesco, como "la mujer del médico". Al desaparecer el nombre se borra cualquier indicio de identidad nacional para subrayar otros rasgos que tienen que ver con la "complejidad identitaria" (Castany, 2007, 219) y, en el caso de la novela citada, con su condición anónima de seres humanos inmersos en la lucha cotidiana por la supervivencia emocional y vital. El recurso a la ausencia de nombre propio es especialmente significativo en la narrativa de José Saramago en la que es frecuente encontrar reflexiones sobre el valor del nombre y explicaciones sobre algunos de ellos (Berrini, 1998, 144-146). Por otro lado, no son completamente extraños en algunas novelas de reciente publicación los personajes principales de nacionalidad no portuguesa como el personaje narrador en Hotel Memória de João Tordo, los personajes de Perfeitos Milagres de Jacinto Lucas Pires, a los que se les supone un origen estadounidense, o los de A Desumanizaçao de Valter Hugo Mae. Del mismo modo la nacionalidad no es relevante en el caso de los personajes creados por Gonçalo M. Tavares. En ocasiones, estos personajes extranjeros coexisten con algún otro de nacionalidad portuguesa como sucede en Perfeitos Milagres, donde aparece el periodista portugués y locutor de la TV1 destacado en Nueva York, Carlos Abroso, o en Anatomia dos Mártires de João Tordo. No se trata, sin embargo, de la figura del emigrante, de tan largo tratamiento en la literatura portuguesa, sino de personajes que encajan en un puzle de individuos de sociedades desarrolladas y primermundistas posibles en cualquier parte del planeta. Como veremos, para estos personajes no-portugueses el conflicto central es el de su identidad individual en un mundo de referencias globales (marcas comerciales, música y cine, tecnología, etc.) y en ocasiones no se especifica su pertenencia a un espacio nacional concreto. En la base de los relatos que estamos considerando crece siempre un conflicto identitario, de modo que las identidades problemáticas caracterizan la narrativa de corte posnacional, ya sean colectividades cuestionadas por adversidades de alcance global o identidades individuales que tratan de reconstruirse en el seno de la compleja sociedad hipercapitalista y multicultural. Además, sea cual sea la raíz del conflicto, la visión uniformizadora del discurso nacional no ofrece respuestas satisfactorias a la problemática de la identidad. Los conflictos colectivos, de carácter político y social, son privilegiados en la narrativa de José Saramago, quien crea la ilusión ficcional del mundo como un todo, donde lo local se convierte en global. Una vez más la epidemia de ceguera (Ensaio sobre a Cegueira) sería el caso paradigmático de esta visión totalizadora de la humanidad y sus problemas, como ya comentamos. De igual forma nos coloca ante la idea de la interconexión con que se desarrolla la existencia humana, contribuyendo a la sensación de que compartimos una temporalidad mundial (Castany, 2007, 231), el telón de fondo elegido por Patricia Reis para su novela Por este Mundo Acima (2011), donde un accidente de alcance mundial ha reducido a escombros las grandes ciudades del planeta, incluida Lisboa, convirtiendo a los supervivientes en bandas de desorientados entre sus ruinas. Sin embargo, son bastante más tratados los conflictos individuales que tocan a la identidad personal, desprovista de preocupaciones de identificación nacional, pero angustiada por un "sentimiento trágico de la existencia" (Castany, 2007, 219). La incomunicación, fomentada por un progreso deshumanizador, consumista y tecnológico, se alza como auténtica frontera entre los individuos y desestructura fragmentando las identidades individuales. De ahí nacen personajes que "viajan" dentro de la ciudad a la búsqueda de elementos, como los fragmentos de memoria, que les ayuden a recomponerse. El objetivo de ese vagabundeo vital es recuperar el perfil de una identidad propia, deformada por un modo de vida, un global life style (Lucas, 2003, 47), que ha conducido, por ejemplo, a Trick Watson, "a super-mega-estrela do novo hiper-mundo-global" de piel blanca, sin vello ni manchas (Perfeitos Milagres, 120), a convertirse en un individuo escindido entre un yo confuso y la estrella de rock, que se ofrece como modelo planetario ante millones de jóvenes. Pero esta imagen es solo el disfraz que le permite sobrevivir a la invención de sí mismo. Aunque el conflicto pueda referirse a personajes portugueses y se enmarque en coordenadas nacionales ofrece una lectura que alcanza al hombre contemporáneo, habitante de las grandes urbes contemporáneas. El malestar cultural que caracteriza a los personajes de Pedro Paixão puede tomarse como ejemplo de ello (Nos teus braços morreríamos, 1998; Amor Portátil, 1999) o la desorientación vital del protagonista de O Verdadeiro Ator de Jacinto Lucas Pires, pero también los conflictos que nacen de la experiencia de la soledad y de la violencia en el medio urbano y que relegan a los individuos a la exclusión social, representados en la narrativa más reciente por personajes que proceden de las zonas oscuras de la sociedad primermundista (O meu Nome é Legião, 2007, de António Lobo Antunes; Coração sem abrigo (2009) de José Jorge Letria). Al mapa diverso de la exclusión social hay que añadir una nueva forma de desarraigo identitario: el que procede de la inmigración y que viene a poner en evidencia las dificultades en la gestión de la diversidad cultural por parte de las sociedades receptoras de inmigrantes. La presencia del personaje del inmigrante, especialmente la de trabajadores de procedencia eslava19, se ha ido haciendo más visible en la literatura portuguesa reciente, pasando de un lugar secundario en el dibujo del cuadro social al primer lugar de la escena en novelas como Myra (2009) de Maria Velho da Costa. En esta obra, acompañamos al personaje principal, la joven Myra, de procedencia rusa, en su deambular por un mundo portugués heterogéneo, fundamentalmente adverso y cruel aunque también feliz y mágico en algunos momentos. Pese a todo, Myra no experimenta una auténtica acogida y no consigue aplacar el sueño de regresar a su país de origen, que es, por encima de todo, el país de los afectos. El conflicto de la identidad individual y la dificultad para la comunicación y el encuentro personal con los otros, unidos a su condición de extranjera, empujan a la protagonista hacia un destino de marginalización20. La intensidad con que la emigración ha transformado el perfil de las sociedades primermundistas ha puesto de relieve los problemas y dificultades del mestizaje y la hibridación. No es extraño, pues, que veamos la figura del extranjero inmigrante en Portugal incorporada al puzle social que encontramos en novelas como Sopa (2004) de Filomena Marona Beja, Náufragos do Mar da Palha (2007) de João Medina y O Apocalipse dos Trabalhadores (2008) de Valter Hugo Mãe21. La relación intercultural tiene en esta última novela un matiz esperanzador respecto al futuro de las sociedades multiculturales al presentar una relación humanizadora entre una mujer portuguesa y su amante ucraniano. Es esta vía, es decir, la de la literatura que focaliza los espacios para la hibridación, el tercer espacio o el entre-medio a los que se refiere H. Bhabha (2002), donde se juega un interesante debate sobre el multiculturalismo, que la literatura portuguesa, por el momento, solo ha rozado ocasionalmente. Una obra que merece alguna atención en el marco del diálogo entre lo nacional y lo posnacional es la novela Náufragos do Mar da Palha de João Medina en que encontramos un personaje, el profesor de filosofía Tito, en el que confluyen orígenes ucranianos, judíos, mozambiqueños y portugueses, ampliamente descritos como medio para retratar una identidad ambigua y compleja en sí misma. Tito se reúne todos los sábados por la mañana con un grupo de antiguos alumnos de instituto, que forman una pequeña tertulia en la cafetería Mar da Palha. Allí profiere encendidos discursos en donde problematiza los acontecimientos históricos y el discurso de la identidad nacional portuguesa construida a lo largo de los siglos por la historiografía nacionalista y simplificada en la era global en meras "imágenes de marca". El análisis de la historia patria que lleva a cabo el profesor pretende contrariar las bases ideológicas sobre las que se asienta la idea de Portugal como nación, hasta concluir que "Portugal es un error histórico". Pese a defender la teoría de que todos los individuos son parte de "uma raça universal de co-exiliados" (140), predicando una visión universalista de la humanidad que la propia variedad étnica de los presentes en la cafería ejemplifica, a Tito le inquieta únicamente el futuro del Portugal contemporáneo al que ve mal acoplado en el "contexto globalizante e convivente da União Europeia" (79). De este modo en el pensamiento del antiguo profesor de filosofía confluyen, dando lugar a una profunda paradoja, la explicación del objeto (Portugal y su construcción como estado-nación) y la negación del mismo por medio de una feroz crítica antinacionalista, pero a la vez se muestra en desacuerdo con la deriva posnacional: En esta novela de corte ensayístico y filosófico, en que se procede a una auténtica radiografía de la evolución histórica de Portugal desde la óptica demoledora y pesimista del antiguo profesor de filosofía, el espacio de la cafetería, que sirve de punto de encuentro a los participantes de la tertulia y al mismo tiempo es el lugar de trabajo de varios personajes extranjeros, resume el rostro multicultural de la sociedad portuguesa contemporánea, retratada toda ella como una reunión de náufragos, sacudidos por los avatares de la historia colectiva y de cada una de sus trayectorias individuales. Pese a la presencia de estos náufragos procedentes de mares diversos (Paquistán, Mozambique o Ucrania), la obra de João Medina tiene como principal horizonte de lectura para la mayor parte de sus capítulos un lector portugués, como lo es el fiel auditorio del profesor de filosofía. LA CARA POSNACIONAL DE LA NARRATIVA PORTUGUESA Partíamos al inicio de este trabajo de la constatación de que el discurso literario, su estudio y su divulgación han tenido un papel fundamental en la construcción, o "imaginación" en la terminología de Benedict Anderson (1993), de Portugal como nación al menos desde finales del siglo XVIII. La crítica literaria y los historiadores de la literatura portuguesa han puesto de realce esta circunstancia, incluso para periodos anteriores que podrían considerarse pre-nacionales. Que sigue muy vivo en la cultura portuguesa actual el debate identitario nacional, tan cuidadosamente alimentado por creadores, historiadores y filósofos portugueses a lo largo de los siglos, lo prueban ensayos de reflexión de reciente publicación como Portugal Hoje, O Medo de Existir (2004) de José Gil, A Morte de Portugal (2008) o A Vocação Histórica de Portugal (2012) de Miguel Real, entre otras obras que, siguiendo la estela de Eduardo Lourenço y su Labirinto da Saudade, reflejan la existencia de una intelectualidad preocupada por el proceso de deconstrucción de la identidad nacional portuguesa ante el desafío globalizador22. En gran parte, la literatura actual acompaña esta preocupación y ofrece bastantes ejemplos de novelas fuertemente contextualizadas en la realidad portuguesa, en sus "traumas" y en sus momentos fundacionales pasados y presentes, pero incluso cuando esto sucede el discurso literario no puede obviar una nueva configuración de la sociedad portuguesa actual donde, por ejemplo, es de vital importancia la inmigración, fenómeno de globalización por excelencia en el paso del siglo XX al XXI, junto a otros procesos no menos transformadores como la descomposición de la cultura rural a favor de la concentración en el medio urbano. Esta co-existencia de la literatura nacional y la que hemos denominado posnacional o globalizada es esencialmente compleja. Pese a que las huellas de la transformación son evidentes en las novelas que hemos usado para ilustrarla, no se puede afirmar que ambas perspectivas, la nacional y la posnacional, sean opuestas. En la producción de un mismo autor puede darse una obra encuadrable en una u otra modalidad. Si las coordenadas espaciales en Perfectos Milagres de Jacinto Lucas Pires nos remiten a un contexto urbano, paradigmático para toda la cultura occidental como es el medio norteamericano, en otra novela de este autor, O Verdadeiro Ator (2011), apreciamos un regreso a los referentes espacio-temporales nacionales y a la ficción de asuntos contextualizados en la realidad histórica portuguesa más reciente, incluida la crisis económica. En suma, al hablar de literatura posnacional en Portugal hemos pretendido señalar, por un lado, algunas obras que no tienen como único y principal referente el espacio nacional y la sociedad a él ligado: no pretenden hablar de sí mismas y para sí mismas sino que tienen presente un lector implícito que no es "un patriota en formación sino, más bien, en disolución" (Castany, 2007, 194). Estas novelas representan un importante desvío respecto a la constante histórica de predominio de una literatura autorreferencial, que pretendía fundamentalmente explicar y representar la realidad nacional portuguesa. Por otro lado, hemos visto que incluso aquellas obras que parten de un universo portugués incorporan preocupaciones que tienen que ver con la globalización como fenómeno conformador de las nuevas sociedades, ofreciendo una mirada crítica sobre este proceso como agente de los conflictos individuales y colectivos. Pero si la novela nacional servía a una función conocida de explicación de la propia comunidad nacional, ¿qué papel puede asumir esta literatura que desterritorializa la narración? En el caso de la narrativa de José Saramago es evidente que se da un propósito de movilización de la conciencia del lector y se persigue su reacción, aunque esta se limite a despertar su sentido crítico. En esta línea algunos de los últimos títulos de Saramago, como Ensaio sobre a Cegueira, A Caverna o Ensaio sobre a Lucidez, se unen desde el discurso literario a voces de muy diversa procedencia que intentan articular una respuesta crítica a la globalización como "processo de desenraizamento territorial e de destituição político-jurídica" promovido por las corporaciones transnacionales y los mercados financieros, quienes "representam, pela via da mercadorização em regime hegemónico e (quase)monopolístico, o mais profundo e subtil ataque à democracia representativa" (Silva, 2006, 133). Sin embargo, dejando a un lado la producción de José Saramago y su conocida implicación con causas de naturaleza política, en la mayoría de los casos la movilización de las consciencias no puede ser interpretada como objetivo del texto literario, a pesar de que algunos autores atribuyan un contenido ético-político a la literatura posnacional (Castany, 2007, 205). La descreencia en el poder del discurso artístico para impulsar la acción colectiva en nuestras sociedades tecnológicas y urbanitas puede ilustrarse con un episodio contenido en la novela de Jacinto Lucas Pires, Perfeitos Milagres, a la que ya nos hemos referido repetidas veces. En ella, un grupo de actores se propone despertar las conciencias de los ciudadanos a través de una performance que mezcla teatro con la explosión de unas bombas de corto alcance que al explotar lanzan miles de papelitos al aire con consignas para la reflexión sobre el modo de vivir contemporáneo. El resultado buscado se resuelve en fracaso porque las explosiones no solo no llaman la atención de los viandantes sino que en una de ellas una de las actrices muere. Puede, no obstante, reconocerse en algunos casos una función catártica cuando es tratada la problemática de la identidad individual presente en la mayoría de los relatos a los que nos hemos referido al mostrar "personajes tan escindidos identitariamente" (Castany, 2007, 222) que buscan espacios de desahogo y desarrollo personal en las sociedades urbanas, tensión que puede muy bien comprender y compartir un lector mundial. Parece hoy día fuera de toda discusión el hecho de que la literatura ha perdido su papel relevante como discurso cultural que contribuía a la creación y el aliento de la comunidad imaginada que es toda nación. Frente a prácticas que continúan siendo fuertemente nacionales (como, por ejemplo, el discurso deportivo), otras parecen ejercer su fuerza en sentido contrario, desnacionalizando gustos, como el cine, la música y, con frecuencia, la literatura. Se ve con ello, como señalábamos al inicio, que lo nacional y lo posnacional no son momentos cronológicos diferentes, sino fuerzas en constante relación dialéctica (Castany, 2007, 186), que se dan en el sistema literario de una lengua nacional e incluso en un mismo autor. Caminarán juntas visto que la preocupación por la identidad cultural de la nación se reactiva continuamente como reacción al empuje globalizador y, en consecuencia, surgen los discursos de carácter nacional y nacionalista (en el ámbito portugués son especialmente visibles en el género ensayístico). Pero al mismo tiempo continuará, sin duda, la reacción posnacional en busca de nuevos paisajes y conflictos para un mensaje literario que sea sentido a la vez como portugués y mundial. Se impone pues habituarnos a esta negociación, que será sin duda fértil, entre lo local y lo global también en la literatura.
Desde mediados del siglo XIX las relaciones entre España y Portugal han venido estando marcadas por la idea del iberismo. Culminado el proceso de transición política en ambos países en el último cuartel del siglo XX se impone con fuerza la necesidad de sustituirla por el concepto de cooperación al amparo que ofrece la pertenencia de ambos Estados a la Unión Europea como ente supranacional de resolución de conflictos. En este artículo analizamos la presencia del iberismo en la prensa española desde principios de los años 80 hasta la primera década del siglo XXI y su particular evolución acompañando los cambios políticos, económicos y sociales del país. "Cuenta el primer ministro portugués Durão Barroso que un buen día uno de sus hijos le dijo: «Papá, quiero ir maravillado, porque en sus tiempos de mozo viajar a España era «como ir al fin del mundo»". En marzo de 1983 Raúl Morodo escribía en el diario El País: "(...) no se pueden entender las relaciones hispano-portuguesas, a nivel cultural o político, sin referirse a este ismo ideológico, que atrae y repele, que concita adhesiones y rechazos" (Morodo, 1983a). Hablaba del "iberismo" y su afirmación a principios de la década de los 80, solo unos pocos meses después de la victoria electoral del PSOE en octubre de 1982, se enmarca en la política de reconstrucción de las relaciones bilaterales con Portugal en los años previos a la entrada de ambos países en la antigua Comunidad Económica Europea (Pereira Castañares, 1998, 989-999), cerrado ya el proceso de transición política a la democracia1. En su discurso de investidura como presidente del Gobierno Felipe González había aludido a la necesidad de "fortalecer y profundizar nuestras relaciones con los países vecinos: Portugal, Francia y los países del Magreb", que en el caso especial de Portugal debían contemplarse desde una perspectiva "realista" basada en "la amistad y la cooperación", entre otros objetivos en el diseño de la política exterior del primer gobierno socialista (Cortes, 1982). En meses posteriores diferentes artículos periodísticos (Schwartz, 1983; El País, 1983a; Morodo, 1983b; Blanco Tobío, 1983) escritos tanto por quienes, de forma más o menos directa, se veían involucrados en las conversaciones como desde la misma prensa habían denunciado la necesidad de superar la distancia histórica entre ambos países divulgando este concepto junto a otros: Hispanoamérica, Iberoamérica, Latinoamérica, Hispanidad, Hispanismo, Iberoamericanismo..., una variedad de etiquetas producto de la expresión de un nuevo tiempo político, social y cultural que buscaba redefinir las relaciones internacionales de España dentro de lo que se consideraba su espacio geopolítico y cultural natural (Morán, 1990, 166-170, 411-412, 459-461; Yánez-Barnuevo, y Viñas, 1992, 92, 94). Para el caso concreto de Portugal Morodo subrayaba además la persistencia de este concepto pese a haber evolucionado notoriamente a finales del siglo XX y carecer de la acepción y las connotaciones históricas e ideológicas que lo habían definido sobre todo a lo largo del siglo XIX2. A principios de la década de los 80 aparece como una forma de referirse a los dos países que, de forma conjunta, integran mayoritariamente la península Ibérica superando el anacronismo de la unión o anexión política y sustituyéndola por la de la relación entre iguales, independientemente del contexto en el que esta se establezca. Un modo de alejar cualquier recuerdo del pasado suavizando el contenido semántico de una expresión siempre sensible a provocar suspicacias. El mismo Raúl Morodo, en un discurso pronunciado a principios de ese mismo año durante una reunión en Lisboa de portugueses y españoles para hablar de "El papel de la cultura en la sociedad democrática", había tenido mucho cuidado a la hora de referirse a las relaciones hispano-portuguesas señalando que había que "preparar un neoiberismo sobre nuevas bases" (Guardiola, 1983). Normalizar bajo el signo democrático las relaciones con Portugal era también una exigencia impuesta por la CEE como paso previo para la integración conjunta de la península Ibérica en el marco europeo concretado en lograr un régimen transitorio especial además de consensuar la redacción de los instrumentos de adhesión (Marín, 2001b, 366). Las bases de esta normalización se habían logrado durante la visita del rey Juan Carlos I a Portugal en 1978 para ratificar un Tratado de Amistad y Cooperación entre los dos países con la mirada puesta en la integración europea. En el preámbulo se fijan los principios que debían presidir las relaciones hispano-portuguesas en lo sucesivo: "fortalecer los vínculos de amistad que ya existen, con el firme apoyo en una comunidad de sentimientos y de intereses y en una identidad nacional propia y peculiar de cada una de las altas partes contratantes, dentro del contexto europeo en el que esperamos integrarnos" (Juan Carlos I, 1978; también Jefatura del Estado, 1978: 12443-12444). Bajo este marco político se celebraría la primera reunión oficial durante los días 11 y 12 de noviembre de 1983. Según publicaba la prensa tres eran los problemas en los que las posturas parecían más distantes: el convenio pesquero, el desequilibrio comercial a favor de España y la posible conversión en almacén nuclear de la base de Beja, descartada desde Portugal. En la entrevista que Mário Soares concede a El País (El País, 1983b) el mandatario portugués analiza con realismo la situación de España y el estancamiento de sus negociaciones producto del bloqueo impuesto por Francia al menos desde 1980, las consecuencias derivadas de la incorporación de Gran Bretaña y su contribución a los fondos comunitarios, y la situación de Grecia que, en este contexto, pretendía renegociar su propio tratado de adhesión, firmado de una forma un tanto apresurada (Fernández Navarrete, 2001, 438 y ss)3. La negociación portuguesa, por su parte, aunque laboriosa seguía un camino mucho más fluido de forma que el primer ministro portugués podía aseverar en la entrevista concedida al director del diario español que la firma de ingreso de su país podría realizarse a principios de 1984; para la española, por el contrario, preveía un margen que alcanzaba hasta enero de 1986, unos plazos contemplados también desde el gobierno socialista tendentes, sin embargo, a no superar los límites de la legislatura. El periodista abordaría el debate entorno a la permanencia de España en la OTAN, la reestructuración del sistema económico de los dos países y la posición de las Fuerzas Armadas en la recién consolidada democracia portuguesa. Sin embargo, desde la perspectiva española era importante intentar esclarecer los motivos de Portugal para negarse a desarrollar una negociación conjunta. Mário Soares lo argumentaría por los temores de su país a resultar penalizado por las dificultades de España –como el propio Felipe González había señalado–. Nuevamente la idea del "iberismo" y de lo "ibérico" salpica la conversación pero el mandatario portugués se mostraría tajante a la hora de definir las relaciones luso-españolas bajo un concepto que el imaginario portugués consideraba, por lo menos, un tanto ambiguo: "(...) ibérico es un todo que no implica dos naciones, cuando en la península hay dos países que la integran desde siempre: uno se llama España, y otro Portugal". España no puede olvidar que Portugal tiene razones históricas para sentir desconfianza. Yo creo que esto es algo pasado y no está justificado en modo alguno, pero para superar esta desconfianza es preciso tener prudencia y no usar fórmulas demasiado imaginativas". La firma el 12 de junio de 1985 de los Tratados y Actas de Adhesión de Portugal y España a las Comunidades Europeas (Jefatura del Estado, 1986: 3-687) redefinirá las relaciones entre los dos países regulándolas dentro de una estructura supranacional. A partir del 1 de enero de 1986 entrarán en una nueva fase política y jurídica pero el rechazo al adjetivo "ibérico" continúa entre las autoridades portuguesas que con motivo de la cumbre bilateral de Guimarães los días 24 y 25 de octubre de ese mismo año deciden denominarla "luso-española". La prensa acogería sus resultados con una impresión desigual. Si los rotativos españoles no dudaron en considerarla un éxito los portugueses, por el contrario, se sintieron algo decepcionados por lo que consideraban un balance positivo únicamente para los intereses de España (Ferro, 1986, 21). Un año más tarde, el 14 de diciembre de 1987, con motivo de la primera visita oficial de Mário Soares ya como presidente de la República Portuguesa a España donde, entre otros actos, sería investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Salamanca4, Raúl Morodo verá el comienzo de la superación de viejos tópicos: "Esta visita de Estado, entre un rey que habla portugués y fue trasterrado, y un presidente republicano que habla español y conoció exilios, tiene una connotación singular: servir de base para un nuevo iberismo democrático, con integración europea y proyección ultramarina. Frente a caducos iberismos, con aspiraciones hegemónicas o imperialistas, frente al iberismo y contra-iberismos que solapaban una reducción cultural y política, frente a las distancias impuestas por las dictaduras, Portugal y España, países plenamente europeos. Sin dejar de ser ibéricos e iberoamericanos, pueden y deben relanzar una cooperación eficaz, que aleje las dictaduras y aproxime las identidades" (Morodo, 1987). La Universidad de Salamanca recibiría, junto a la de Coimbra, el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1986 por "la extraordinaria aportación que ambas han prestado a la formación del espíritu de todos los países que integran la Comunidad iberoamericana y a su diálogo tradicional con las universidades de las Américas, que convirtió el Atlántico en Mare Nostrum de la cultura universal", según consta en el acta del jurado reunido en Oviedo los días 29 y 30 de mayo de ese año [URL]. Al margen de apreciaciones personales hay que subrayar que junto a la incorporación del discurso cultural en la voz, por ejemplo, de Fernando Pessoa y su pensamiento iberista recordado por los intelectuales españoles (Morodo, 1985b; 1985a; 2005) y la celebración en Madrid de una exposición dedicada al arte portugués (Morales y Marín, 1985, 36), este intercambio de visitas hace posible la recuperación de la presencia de Portugal en España, muchas veces desde la repetición incansable de tópicos que se prolonga a lo largo de los años (Morales y Marín, cit; Llamazares, 1987; Landero, 1991; Villena, 1997; El País, 1999; Martínez, 2000; Petschen, 2006; Yáñez, 2007; Gibson, 2007), pero también devolviendo al público español de finales del siglo XX los autores portugueses5. La traducción al español de las obras de José Saramago, en especial La balsa de piedra (Saramago, 1987b)6, que aborda la fábula de una península Ibérica a la deriva tras desprenderse del continente europeo fue, probablemente, el inicio de la difusión en España de la literatura portuguesa contemporánea7, posibilitó la reedición de sus clásicos8 y, en el terreno personal, llevó a la internacionalización del autor, lo que a la postre se traduciría en la concesión del Premio Nobel en 1998. Pero las relaciones hispano-portuguesas continuarán girando, como en el siglo XIX, entorno al debate recurrente del iberismo, nunca olvidado y siempre presente con una regularidad cíclica. Volverá a aparecer, tímidamente, de la mano de Gregorio Salvador en un artículo publicado en ABC con motivo del encuentro de escritores, profesores y críticos literarios de España y Portugal en la primera semana de febrero de 1988: "Vivimos en una península –palabra que quiere decir «casi isla», escribe– (...). Ése es nuestro ámbito y en el que tenemos que habitar y que movernos. No le pongamos puertas al campo y considerémonos lo que evidentemente somos: una unidad geográfica casi enteramente rodeada de mar y un secular amasijo de pueblos que fueron llegando sucesivamente a este confín occidental y dejando en él su semilla. Y luego bien mezclados y revueltos, capaces de llevar ese confín a través del Atlántico, mucho más allá, hasta las costas americanas del Pacífico" (Salvador, 1988). Un mes más tarde la prensa publicaba, sobrecogida, el incendio que destruyó el emblemático Chiado lisboeta. Desde el editorial de ABC se instaba incluso al gobierno español a habilitar los medios necesarios para contribuir a su reconstrucción argumentando las seculares relaciones entre ambos países sustanciadas en una denominada "tradición intelectual hispano-portuguesa: el iberismo": "Puesto al día, –decía ABC en su editorial– el iberismo significa hoy ahondar en los lazos culturales e históricos que unen a los dos pueblos. La reconstrucción de Lisboa debe servir para acelerar el necesario proceso de buen entendimiento peninsular, el diálogo continuo y abierto entre ambas naciones. Este proceso debe estar por encima de las contingencias políticas (...)" Hasta este momento las referencias al iberismo se habían circunscrito a los esfuerzos de Portugal por mantener visible su individualidad dentro del ámbito de sus relaciones bilaterales con España, pero a finales de la década de los años 80 reaparecerá el fenómeno de las encuestas de opinión que con cierta regularidad pulsan el sentir popular sobre este tema, a veces con inusitada virulencia, en algunos sectores de la prensa portuguesa. Así sucederá en 1989 cuando entre enero y junio España ostente, por primera vez, la presidencia de turno de la Comunidad Económica Europea. Las iniciativas que el gobierno socialista de Felipe González promovió hacia Portugal durante el semestre de su presidencia ocasionaron el enfado del director del semanario O Independente, Manuel Esteves Cardoso, que alertaría de la excesiva presencia de las empresas españolas en Portugal y, como correlato, temía que el potencial cultural español acabase imponiéndose hasta el punto de oscurecer la referencia europea. El periodista –que ya había abordado con humor el tema del iberismo algunos años atrás con motivo del sondeo de otro periódico, Expresso, que aseguraba que el 26% de los portugueses deseaba una unión política con España9 (Cardoso, 1990, 124-125)– lo ejemplifica con el siguiente argumento: "La mayoría de los juguetes de mis hijas proceden de España. Pues bien, los otros países traducen las etiquetas o las instrucciones cuando introducen sus productos en Portugal. Los españoles no traducen. Esto es solo un ejemplo de lo que queremos expresar cuando hablamos de un peligro de pérdida de independencia". Y admitía que existía un "iberismo" –entendido como anexionismo– latente en amplios sectores de la sociedad portuguesa animados por el potencial económico de España y su mayor nivel de vida (M. R., 1989). En España la prensa recibió el ataque con estupor: "Si no hay más cera que la que arde, ¿qué sentido tiene reeditar el fantasma del asimilacionismo español? ¿Acaso porque algunas señoras lean el ¡Hola! en las peluquerías o en los asientos de primera clase en el tren?" (Idem), se preguntaba el corresponsal de El País en Lisboa. Los diarios más conservadores, por su parte, no dejarían de saludar el acercamiento (Fonseca, 1989, 60) a Portugal interpretándolo como "un nuevo iberismo" aunque con el cuidado de ceñirlo a un ámbito estrictamente cultural: "Parece claro que el iberismo ha de entenderse hoy como un fenómeno cultural, de signo regional, que debe incluirse en el más vasto sistema europeo. Defender una presunta identidad ibérica al margen de Europa resulta un anacronismo" (ABC, 1989b, 31) escribe ABC en su editorial de 6 de junio. Es precisamente con el título de "Un nuevo iberismo" con el que en un editorial anterior este diario se había referido a la segunda visita de Estado de los reyes de España a Portugal y la investidura del rey Juan Carlos como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Coimbra el 17 de mayo de ese mismo año. Ya en 1985 el columnista José Luis Morales y Marín había recordado en el mismo periódico el apoyo prestado por Portugal a la causa del conde de Barcelona al permitirle instalarse en Estoril durante los años de la dictadura franquista (Morales y Marín, cit.). En el texto (ABC, 1989d, 31) se volverá a aludir al exilio de D. Juan y su familia en tierras portuguesas pero el rey, sin embargo, tanto en el discurso pronunciado en la Assembleia da República como en su agradecimiento a la institución universitaria (Juan Carlos I, 1989a), ambos expresados en portugués, prefirió recordar ante el presidente Mário Soares, que interrumpió su tratamiento médico para acompañarlo en Coimbra10, la conveniencia mutua de los intercambios comerciales, la pertenencia a los órganos internacionales de seguridad (OTAN), la gestión conjunta, desde la responsabilidad, del mismo espacio geográfico y la herencia histórico-cultural del país vecino, destacando el marco común europeo como referencia supranacional al que se subordinan las relaciones hispano-portuguesas. "Nuestras dos naciones –afirmó el rey ante los diputados portugueses– no tienen, por consiguiente, ninguna excusa para olvidarse la una de la otra. La realidad política, las perspectivas económicas, los proyectos culturales, nos empujan a una constante colaboración en la que se respeten las particularidades propias de cada país" (Juan Carlos I, 1989a). Un mes después España cerraba su semestre de presidencia con la celebración en Madrid, entre otros actos, de un encuentro entre escritores de ambos países promovido por el Ministerio de Cultura a través del Centro de las Letras Españolas y el Instituto Português do Livro e da Leitura. Se denominó "Jornadas de Literatura Portuguesa" y se desarrolló entre los días 6 a 11 de junio en el Círculo de Bellas Artes. Entre los jóvenes autores portugueses invitados se deja percibir una cierta antinomia latente entre los que se declaran abiertamente no iberistas, como la novelista Luisa Costa Gomes, y el poeta y novelista Francisco José Viegas, que se afirma "tímidamente", es adjetivo del periodista, "iberista" (El País, 1989). Para los intelectuales españoles, por el contrario, el iberismo continuará exento de las connotaciones asimilacionistas que provoca entre sus homólogos portugueses. En las jornadas madrileñas declararon su entusiasmo y admiración por la literatura portuguesa. Gonzalo Torrente Ballester, Blanca Andreu, José Hierro y Antonio Muñoz Molina fueron algunos de los escritores que participaron en el encuentro pero las alusiones iberistas proceden de Pere Gimferrer que ve en él "(...) la prolongación de ese ideal de «iberismo» tan propio del siglo XIX y tan necesario hoy en día para dos culturas homogéneas como la nuestra y la portuguesa. A finales de año se publicaría, por primera vez11, la traducción al portugués de la obra de Miguel de Unamuno Por tierras de Portugal y de España (1911) (ABC, 1989e, 20) en una edición patrocinada por la Dirección General del Libro y las Bibliotecas del Ministerio de Cultura español (Unamuno, 1989). La década de los noventa marca el inicio de los éxitos políticos de la diplomacia española a nivel internacional con un año clave: 1992. En ese año acabaría para España el período transitorio previsto en el Tratado de Adhesión y culminaba el proyecto de integración comunitaria del Acta Única. Festejó el V Centenario del Descubrimiento de América, se celebraron en Barcelona los XXV Juegos Olímpicos y Sevilla acogió la Exposición Internacional (abril a octubre) (Cortes Generales, 1986). En los dos últimos casos las inversiones en las ciudades supusieron la reestructuración de la malla urbana y la rehabilitación del patrimonio histórico, entre otros logros, y la inversión en infraestructuras se concretó en la entrada en funcionamiento del tren de alta velocidad (AVE) en la línea Madrid-Sevilla. España empieza a cooperar con fuerzas internacionales en la guerra del Golfo Pérsico (1991) y en la de Bosnia (1992); impulsa en Madrid la Conferencia Internacional de Paz sobre Oriente Medio (1991) y en el ámbito cultural consigue para esta la designación como Capital Cultural Europea al mismo tiempo que Santiago de Compostela celebra el Año Jacobeo. Por último, España empieza a ser donante de ayuda al desarrollo con la creación en 1985 de la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional e Iberoamérica, que en 1988 reestructura las diferentes instituciones de este ámbito en la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). En diciembre de 1991 este proceso culmina con el acceso al Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE (Cortes Generales, 1989). En este contexto se celebra, a principios de 1990, la tercera cumbre hispano-portuguesa (Sevilla, 2 y 3 de febrero) con un contenido eminentemente económico. Así lo subrayaría el profesor Velarde Fuentes en un artículo publicado en ABC donde sintetizaba la historia de las relaciones económicas de España y Portugal desde el siglo XIX. Lo titulaba significativamente "La unión económica ibérica" (Velarde, 1990) para demostrar que las pretensiones de un zollverein ibérico carecieron de apoyos decididos a pesar de la articulación de diversos proyectos políticos y económicos hasta que la integración de ambos países en la CEE venga a crear el marco jurídico adecuado para alcanzar la construcción de aquella unidad económica tantas veces anhelada. En la agenda de las delegaciones los temas a tratar fueron las relaciones transfronterizas, las comunicaciones y los transportes. Solo el proyecto del gasoducto ibérico parecía poner la nota discordante al desarrollo de unos contactos que desde la primera cumbre de 1986 se habían traducido en logros concretos. El columnista Jesús Fonseca los enumera: "coordinación de planes, análisis de peticiones conjuntas, de financiación comunitaria, que han sido bien acogidas por Bruselas" (Fonseca, 1990, 80). Aníbal Cavaco Silva, a la sazón primer ministro, quitaba hierro a las posibles dificultades: "Nos interesa a Portugal y a España aproximar criterios y posiciones dentro del marco de defensa de nuestros intereses, porque es vital para el desarrollo de los dos países y sobre todo en nuestras zonas fronterizas. (...) Entre Portugal y España no hay en estos momentos problemas aparentes, y si existe algún desacuerdo lo resolveremos" (ABC, 1990a, 81). El editorial de ABC minimizaba tanto la cuestión del gasoducto como la gestión conjunta de los ríos frente a lo que consideraba la gran amenaza para los intereses de ambos países: la reestructuración de Europa tras la caída del muro de Berlín, ya que una eventual ampliación hacia los países del Este conllevaría no solo el debilitamiento del centro de gravedad político desde el sur hacia el norte sino, sobre todo, la disminución de los fondos comunitarios destinados a corregir el desequilibrio económico tradicionalmente padecido por los países meridionales. Y en un tono un tanto apocalíptico, concluía: "(...) la unidad sincera entre Portugal y España, que siempre fue deseable y útil, resulta en estos momentos sencillamente indispensable. Siempre debimos estar juntos, aunque durante tiempo viviésemos de espaldas los unos a los otros. (...) No hace falta resucitar el tópico del iberismo que levanta entre nuestros vecinos un histórico malestar sino, más sencillamente, ponernos a trabajar unidos para defendernos juntos. Las amenazas sobre las dos naciones son ciertas e idénticas" (ABC, 1990b, 19). A lo largo del epígrafe anterior hemos aludido al interés de ambos países por fomentar sus relaciones culturales. Ya desde la primera reunión bilateral de 1983 Mário Soares apuntaba la necesidad de incluir acuerdos en este ámbito junto a materias como tecnología, turismo, ferrocarriles, fronteras, pesca y comercio (El País, 1983b, cit.), un aspecto que, a pesar de los esfuerzos realizados, todavía en 1990 venía siendo reclamado con insistencia también desde la prensa española: "No se puede abandonar todo a los contactos personales entre escritores, al interés particular, por cierto cada vez mayor, desde diferentes posiciones de portugueses y españoles, por la historia y las letras del vecino. Tienen que hacer algo más los Gobiernos de Lisboa y de Madrid. Algo como fortalecer sus programas de becas, multiplicar los lectores de una u otra lengua en las Universidades de allá y de acá, dedicar más fondos a la investigación histórica, multiplicar las exposiciones, los encuentros, las coproducciones que no se hacen para el cine y la televisión y que podrían hacerse; los centros culturales que ni siquiera existen, los que siempre están a punto de abrir y nunca abren" (Fonseca, 1990, 81). Desde los inicios de la década de los años 80 las páginas de los diarios españoles habían comenzado a incluir, al principio de manera más modesta12, reflexiones y noticias entorno a figuras hegemónicas del panorama cultural portugués del siglo XX directamente relacionadas con España: Fernando Pessoa (Crespo, 1985b; 1985a), Natalia Correia13, José Saramago, Miguel Torga y José Cardoso Pires (Villena, 1997) son algunos de los nombres con los que se empieza a familiarizar al lector, que se completa con la difusión de iniciativas surgidas en el mundo académico. Son noticia, por ejemplo, la publicación en Cáceres de la revista bilingüe Espacios / Espaços escritos (1987) (Jara, 1987; Crespo, 1985b, 1987; Landero, 1991), la celebración en la Universidad de Salamanca de unas jornadas dedicadas al centenario de la muerte del novelista Camilo Castelo Branco (1990) (ABC, 1990c), y junto a la Universidade Lusófona de Humanidades e Tecnologias de Castelo Branco, de la IIa Semana Cultural en 1994 (ABC, 1994a). Se trata de un cambio cualitativa y cuantitativamente notable pero desde Portugal, sin embargo, se tiene la percepción de que esta presencia es residual cuando no abiertamente excepcional, y no solo restringida al plano cultural, también en el político. En una entrevista realizada en 1992 al director de un periódico señero en la historia de la prensa portuguesa, Diário de Notícias, –su fundación se remonta a 1864– Dinis Abreu afirmaba: "Resulta mucho más frecuente encontrar noticias sobre España en la Prensa portuguesa que lo contrario. Es muy habitual que «Diario de Noticias» informe acerca de una visita del Rey Juan Carlos o de unas declaraciones de González, cosa que no sucede con los periódicos españoles respecto a los asuntos portugueses. El punto de inflexión lo marcarán dos acontecimientos importantes en el mundo de la cultura portuguesa: el fallecimiento del poeta Miguel Torga en 1995 y, sobre todo, la concesión en 1998 del Premio Nobel de Literatura a José Saramago, pues traerán el Portugal culto a la vida cotidiana de los españoles. Como antecedentes, aunque desde una perspectiva mucho más divulgativa del país como referencia territorial, habría que señalar el estreno en 1995 de la película de José Luis García Sánchez titulada Suspiros de España (y Portugal), una comedia protagonizada por Juan Echanove y Juan Luis Galiardo cuyo sentido su director explica con estas palabras: "Era una historia que iba a transcurrir por un camino y en España tenemos dos caminos posibles: el de Maastricht y Europa y el que se dirige hacia nosotros mismos, la Península Ibérica. Nosotros, por supuesto, elegimos el último, ese que responde al terreno poético hispánico, a la cultura nacida de unos sentimientos que se expresan a gritos, unos sentimientos que proceden del hambre y de la falta de libertades. En definitiva, la poética de los sobrevivientes, que es lo que somos todos los ibéricos" (García, 1995). La presencia de Torga en las páginas de los diarios españoles se detecta en 1991 cuando el suplemento cultural de ABC publica una entrevista con él bajo el título: "El iberismo inalterable de Miguel Torga" 14. El poeta entonaba en aquella ocasión un canto apasionado de España y de la cultura española: "Yo he meditado mucho sobre el fenómeno portugués y sobre el fenómeno español –le explica Torga al periodista José María Moreiro–. Me he sentido y me siento muy atraído por España. Yo he llegado a ir a Madrid solo para ver el «Guernica» cuando lo trajeron. He viajado por todo el país de norte a sur. La cultura española es la única auténticamente viva y creadora que queda hoy en Europa, porque no encarna un acto frío sino una gran sinceridad y grandeza por su carácter. Admiro, incluso, la guerra de España, porque fue una guerra limpia y noble, en la que lucharon unos contra otros con gallardía y nobleza. Demostraron un coraje y una entereza totales, a pesar de la crueldad que tienen todas las guerras, porque fue en defensa de unos ideales, y no como otras guerras, más crueles, y frías y recientes. Claro que también he de referirme a los horrores que tuve ocasión de observar al natural. Todavía me duelen en la carne y en el alma. Traumatizaron indeleblemente a toda mi generación" (Moreira, 1991, IX). En 1995 la misma prensa hubo de recoger la noticia de su fallecimiento, con casi absoluta coincidencia en los titulares pero con una diferencia significativa de matices en el subtítulo. Si el progresista El País prefirió ceñirse estrictamente a su vertiente literaria, el conservador ABC resalta su oposición a la dictadura salazarista abordando el impacto de su obra en páginas posteriores15. De la entrevista concedida en 1991 el diario rescata ahora una confesión estremecedora: la de la destrucción de su obra inédita. Oigamos a Torga: "(...) nunca quise verme momificado y póstumo (...). Ser y sentirme vivo es lo que me importa. Puede ver las palabras que figuran al frente del manuscrito que estoy escribiendo y que constituirá el tomo XVI de mi «Diario»: «Para ser destruido si muriera de repente». "-Destruir su obra ya escrita. –Ya he repetido –responde Torga– que, para mí, la creación es un acto sagrado. No quiero que sea publicado ningún inédito mío después de que yo muera. No quiero que nadie manipule mi obra, porque una obra es una estructura única y total. Cuando yo muera, mi obra habrá acabado también, y quedará completa con lo editado por mí hasta ese momento" (Moreira, 1995, 49). El periódico tuvo la oportunidad de incluir las reflexiones de Saramago, Nuno Júdice –que también aludía en su texto a Antero de Quental y a Luis de Camões, a los Descubrimientos portugueses y a la batalla de Alcácer-Quibir–, Eduardo Lourenço y Basilio Losada sobre el autor, además de presentar una síntesis cronológica de su obra16. En 2007 la prensa se haría eco de la conmemoración del centenario de su nacimiento (Salgado, 2007). Visto con una cierta perspectiva, 1998 es un año significativo para la historia cultural reciente de Portugal y de España. A nivel interno se vivió la experiencia internacional de la organización de la Exposición Mundial que, como en el caso de Barcelona y Sevilla, permitiría la reestructuración y modernización de Lisboa, descubierta desde el punto de vista turístico por los miles de españoles que la visitaron17. En España los festejos del 98 contarán con la colaboración ministerial a través de la creación de la Sociedad Estatal Lisboa 1998, dependiente del Ministerio de Cultura (a partir de 2002 bajo la denominación de "Sociedad Española de Conmemoraciones Culturales") que promovió la realización de diferentes encuentros, seminarios y coloquios en España y en Portugal18. Además, el centenario de la crisis del 98 provocará la confluencia de varios elementos: por un lado, Cataluña repensará su relación con dos realidades políticas diferentes, España y Portugal, con una mirada puesta en el iberismo19; por otro, la concesión del Premio Nobel de Literatura de ese año a José Saramago funcionará como un nexo cultural entre los dos países, e introducirá de forma definitiva la presencia de la literatura portuguesa en el imaginario cultural español20. El premio se vivió casi como algo propio –con las oportunas matizaciones– y de igual manera se interpretará su fallecimiento en junio de 2010 (Jurista, 2010). En su crónica sobre la concesión del Nobel Miguel García-Posada escribía: "(...) la obra de Saramago está perfectamente divulgada en España y el escritor, unido a nuestro país por vínculos diversos, incluido el territorial de su residencia en Lanzarote, ha hecho popular su figura entre nosotros, donde algunas de sus obras han alcanzado repercusión sobresaliente. La Academia no ha concedido esta vez su premio de literatura a un escritor extranjero. Pepe Saramago es, en cierto sentido, uno de los nuestros aunque sea, sobre todo, portugués" (García-Posada, 1998). En efecto, la profesión de iberismo de la que hacía gala el autor, su residencia en España, su matrimonio con una española, la periodista Pilar del Río, y ser una figura habitual en el panorama literario español, habían convertido a Saramago en un autor "de casa" de cara al público y él mismo remarcaba con énfasis todas estas realidades: "Soy hijo de Portugal, pero soy hijo adoptivo de Castril, una localidad de Granada, y también de Lanzarote, de modo que soy andaluz y canario. A partir de 2000 la cultura portuguesa, en casi todas sus modalidades, se consolida en el panorama intelectual español tras la organización de "Perfil de Portugal" promovido por Luís Neto, presidente del ICEP (Instituto de Comércio e Turismo de Portugal) con el objetivo de divulgar "los nombres consagrados de la cultura portuguesa en España" junto a otros menos conocidos (García, 2001c; 2001a); 2001d, 35). Al mundo de la literatura, que se amplía para dar cabida a nuevos nombres: António Lobo Antunes –cuya visión cultural coincide con el iberismo (Blanco, 2000, 7-12), según sus propias palabras, y era además colaborador habitual en Babelia, el suplemento cultural de El País–, Lídia Jorge, João de Melo, Inés Pedrosa y José Luís Peixoto, se une el de la música. Desde intérpretes de fado como Mafalda Arnauth, Camané, Dulce Pontes y Mariza a pianistas como Maria João Pires –en 2004 se haría cargo de la sección musical de la Fundación Caja Duero–, Mário Laginha y Pedro Burmester los diferentes estilos musicales empiezan a encontrar acomodo en las salas españolas. También la arquitectura, representada en la obra de Siza Vieira y el cine, con el ciclo dedicado a Manuel de Oliveira, Pedro Costa, João Botelho, Teresa Villaverde y João Canijo, que además contaría con la presencia de los actores Joaquim de Almeida y María de Medeiros (García, 2001a). Es, además, el año en el que una coproducción hispano-portuguesa lleva a la pantalla la versión cinematográfica de La balsa de piedra dirigida por un holandés, George Sluizer, y un reparto compuesto por los actores Icíar Bollaín, Gabino Diego y Federico Luppi, del lado español, y Diogo Infante y Ana Padrão, por el portugués (ABC, 2001, 82). El filósofo Eduardo Lourenço participaría con la presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid de su libro editado en España con el título Europa y nosotros, una reflexión anterior a los atentados del 11 de septiembre entorno a las relaciones de Portugal con Europa. Con respecto a España Eduardo Lourenço explica que "la visibilidad de algunos autores portugueses en España y el resto del mundo es extraordinaria. Mi generación no podría imaginar ese gran progreso. (...) Nuestro problema ha sido siempre España, dentro y fuera de la Península. Somos dos culturas universales con una historia paralela y un desconocimiento mutuo por razones históricas, pero eso está cambiando" (García, 2001b). Un año más tarde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte avanza en este impulso al intercambio y la difusión cultural con la institucionalización o concesión de premios a personalidades del ámbito lusófono. En 2001, por orden de 17 de julio, crea el Premio "Velázquez" de las Artes Plásticas (BOE de 25 de julio de 2001), con vocación internacional que hasta la fecha le ha sido concedido a dos artistas de habla portuguesa: al brasileño Cildo Meireles en 2008 y al portugués Artur Barrio en 2011 (De Diego, 2011). En 2002 Sofia de Mello Breyner gana la XII edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, concedido conjuntamente por el Ministerio y la Universidad de Salamanca, que en 1994 ya había distinguido al poeta brasileño João Cabral de Mello Neto (Junta de Castilla y León, 2003, enero-junio, 270-272). En 2006 los gobiernos de España y de Portugal a través de sus respectivos ministerios de Cultura crean de forma conjunta el Premio "Luso-Español de Arte y Cultura". Entre sus objetivos declarados están premiar "la obra de un creador en el ámbito del arte y la cultura, en cualquiera de sus manifestaciones; (...) incrementar la comunicación artística que siempre ha existido entre el arte de España y Portugal; y (...) expresar su reconocimiento público a aquellos autores, pensadores, creadores e intérpretes que de modo más significativo contribuyan al enriquecimiento de las artes, de las letras y del pensamiento en ambos países" (Ministerio de Cultura, 2006). El premio tiene una periodicidad bianual, habiendo siendo concedido hasta la fecha al poeta José Bento (2006), al profesor Perfecto Cuadrado Fernández (2008) y al arquitecto Álvaro Siza (2010). En esta última edición el jurado decidió reconocer de manera especial la obra de José Saramago por el acercamiento y mutuo conocimiento entre ambos países, así como la labor desarrollada por instituciones fronterizas, como las iniciativas impulsadas desde la Comunidad Autónoma de Extremadura (Ministerio de Cultura, 2010). Por otro lado hay que destacar el nombramiento, a principios de 2012, de João Fernandes, director del Museu Serralves, de Oporto, como subdirector del Museo Reina Sofía de Arte Contemporáneo (El País, 2012). A la labor institucional hay que añadir la desarrollada desde los medios de comunicación. En 2005 la divulgación de la historia común de España y de Portugal llega a los hogares españoles con una co-producción entre TVE y RTP (Radiotelevisión Pública Portuguesa) dirigida por el periodista Agustín Remesal titulada "La Raya Quebrada" (Campelo, 2005). Además, Portugal como destino turístico se consolida en el mercado español. En el verano de ese mismo año TVE emitirá, dentro de los telediarios de los días 31 de julio y 1 de agosto, un breve reportaje sobre los atractivos de la ciudad de Lisboa. Preguntados los españoles sobre las razones de su visita las respuestas subrayan la persistencia de los tópicos: en plena crisis financiera global los entrevistados aluden a la cercanía del país y su accesibilidad económica pero también a su desconocimiento. A finales de la década de 2000 el mundo del deporte se sumaría a esta larga lista de iniciativas conjuntas. La buena sintonía entre Portugal y España se ha concretado en el compromiso de organización de eventos internacionales, como el Campeonato Mundial de Fútbol21 de 2018 –que ganaría Rusia– y el de 2022, aún sin decidir. Es precisamente en este ámbito donde la imagen de Portugal se hace particularmente visible para la sociedad española, dada la presencia de jugadores portugueses pero también brasileños en la liga profesional española. En términos generales la llegada del Partido Popular al gobierno no supuso un cambio sustantivo de la política exterior en relación con los años de gobiernos socialistas, en especial en sus relaciones con Europa, Iberoamérica, el Mediterráneo y los países del Magreb y, en el ámbito de la cooperación internacional y la seguridad (Cortes Generales, 1996, 16-19; Marín, 2001a, 456; Martínez Lillo, 2001, 361 y ss; García Pérez, 2003), 545 y ss). Sin embargo, sí es posible señalar la presencia de una serie de cambios que, como explica Rafael García Pérez, permiten hablar de un cierto "revisionismo" (Idem, 545) en la política exterior del Partido Popular, particularmente tras la llegada de Josep Piqué (2000-2002) al ministerio. Con la aprobación del Plan Estratégico de Acción Exterior (2000) España adoptaría una posición más activa, sobre todo en el mundo empresarial e incluiría la cuenca asiática del Pacífico como prioridad estratégica. Además, en el ámbito de las relaciones bilaterales se promovería un acercamiento más estrecho a Estados Unidos (Cortes Generales, 2000, 16-17). En septiembre de 2000 los reyes de España visitan por tercera vez Portugal tras finalizar este su semestre de presidencia europea. Como señalaría el rey Juan Carlos en la Assembleia da República el viaje se realiza cuando ambos países han llegado a un "período de madurez de nuestras relaciones bilaterales, de consolidación en el mutuo entendimiento entre nuestros dos pueblos" (Juan Carlos I, 2000). De ahí la sorpresa con la que en España se acogió el análisis del presidente Jorge Sampaio sobre las relaciones de Portugal y España en el Foro ABC en el mes de noviembre22. Sampaio consideraba que solo desde el fortalecimiento de los intercambios culturales, por su reflejo de la identidad y especificidad propia de cada país, se podría llegar a un mejor conocimiento y comprensión mutuos, y mostraba su estupor al comprobar la "desatención" con la que España ha encarado tradicionalmente la realidad histórica de Portugal. Al mismo tiempo no dejaría de referirse a lo que en el plano económico denominó la "asimetría" de la presencia española en ámbitos de la vida cotidiana de los ciudadanos portugueses en los sectores de la alimentación, la banca, los seguros, el vestuario y el inmobiliario. Si las empresas españolas habían conseguido imponerse en la realización de grandes infraestructuras, la distribución de petróleo o en los concursos de privatización tal no parecía corresponderse con la de las grandes empresas portuguesas del mismo ramo en España, por lo que llamaba a alcanzar "planos de equilibrio y proporcionalidad" a pesar de las naturales diferencias de mercado y población. El columnista de ABC Eduardo San Martín entonaría entonces un apesadumbrado mea culpa sobre las relaciones hispano-portuguesas a lo largo de la historia: "el pueblo portugués es tan celoso de una nacionalidad forjada en gran medida en el no-ser España que el ser una misma cosa con nosotros les sumiría en una indigencia identitaria insoportable después de ocho siglos de historia independiente, una de las más dilatadas de Europa". Con una percepción algo tópica y distorsionada del concepto y evolución de las teorías iberistas abogaba, en una línea editorial habitual a lo largo de los años en este diario, por un iberismo de nuevo cuño, sustituto natural del promovido en el siglo XIX y los primeros años del siglo XX, en "algunos campos del pensamiento y la creación, y hasta en las relaciones profesionales y personales" (San Martín, 2003, 35). Sin embargo, la 19a cumbre Luso-Española, celebrada solo unos pocos días después de la intervención del presidente Sampaio en Madrid, despejaría algunas incertidumbres en dos aspectos relevantes para la cohesión interna de la península Ibérica: el Mercado Ibérico de Electricidad (MIBEL), a partir del 20 de abril de 2004 (El País, 2003b; Pinto, y Egurbide, 2003; El País, 2003a), y la construcción de las líneas de ferrocarril de alta velocidad23 (Oporto-Vigo, 2009; Madrid-Lisboa, 2010; Oporto-Aveiro-Salamanca, 2015; Faro-Huelva, 2018), que completaba el esfuerzo realizado por la Junta de Castilla y León y las autoridades portuguesas en el sector del transporte aéreo para unir las ciudades de Valladolid y Lisboa con enlaces diarios (Junta de Castilla y León, 2003, enero-junio, 51 y ss.), y en el de la construcción de autovías y carreteras. Es en este contexto en el que se inserta la nueva polémica iberista desatada a finales de año con la publicación de Os Espanhóis e Portugal (Antunes, 2003), de José Freire Antunes, por su análisis de la relación política de España y Portugal a lo largo del siglo XX que obligaría a Raúl Morodo a realizar nuevos esfuerzos para tratar de explicarle al lector español, desde una perspectiva histórica, la problemática del iberismo en las relaciones España-Portugal (Morodo, 2004). A partir de 2004-2005 las relaciones hispano-portuguesas entran en una nueva fase marcada por la coincidencia ideológica de los partidos en los respectivos gobiernos que habrían de gestionar el nuevo escenario internacional surgido de la crisis financiera de 2008. En España el nuevo gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero mantendrá los ejes específicos de la política exterior española de décadas precedentes fundados en un inequívoco "compromiso europeísta", una atención preferente a Latinoamérica y el Mediterráneo y el reajuste con Estado Unidos estableciendo "una relación de países socios y amigos basada en la lealtad y la franqueza recíprocas" (Cortes Generales, 2004). En la segunda legislatura estaría también orientada a ganar "peso e influencia en la escena internacional" además de incorporar el África subsahariana como nuevo foco de interés estratégico con la aprobación del «Plan África 2008-2012»" (Cortes Generales, 2008). Paralelamente la llegada de José Sócrates al gobierno portugués se traduciría en un impulso a la construcción del mercado ibérico. El periodista de El País expresaba de forma muy gráfica este nuevo sentir en su crónica de 19 abril de 2005 significativamente titulada "Portugal pierde el miedo a España", pues la iniciaba con las siguientes palabras: "El iberismo apenas se debate; ahora sencillamente se practica (...)" Los datos son elocuentes: España era en 2004 el primer cliente de Portugal al situar sus exportaciones entorno al 25% con 6.700 millones de euros; de forma análoga, en ese mismo año trescientas cincuenta empresas portuguesas estaban instaladas en España y sus inversiones doblaron a las españolas al alcanzar los 2.600 millones de euros frente a los 1.300. De entre todas habría que destacar la compra de Hidroeléctrica del Cantábrico por EDP, que se convertiría en el segundo operador de gas. La petrolera GALP, con cuarenta gasolineras en España, patrocinaría además la liga ACB de baloncesto. La visibilidad de las empresas españolas en el cotidiano portugués modifica, sin duda, la percepción de la imagen de España en Portugal. La presencia de sondeos encargados por los medios de comunicación portugueses refleja en sí misma el impacto de esta visibilidad pero al proyectar una imagen mensurable permite calibrar su impresión valorada nuevamente desde la idea de la anexión. Así sucederá en septiembre de 2006, dos días antes de la llegada del presidente de la República Portuguesa, Aníbal Cavaco Silva, a España en visita oficial, prevista para el día 25. El iberismo vuelve a la actualidad. El nuevo semanario lisboeta Sol, dirigido por José António Saraiva, ex responsable de Expresso –que, recordemos, había publicado un sondeo parecido allá por 1986– publica una encuesta en la que el 27'7% de los portugueses se muestra a favor de que España y Portugal formen un único país: "São en número surpreendentemente elevado os portugueses que defendem um Estado ibérico único... e o regresso ao Império colonial", reza el subtítulo dado al reportaje aunque hay que advertir de que se trata, en realidad, de un porcentaje idéntico al mostrado veinte años atrás. Los encuestados entienden que el nuevo Estado debería ser una República (63'9%), pero respecto a la capitalidad Madrid y Lisboa empatan en cuanto a las preferencias: 41'8% y 40'7%, respectivamente. La argumentación que justifica esta nueva organización política tiene que ver con causas internas: el 96'5% cree que Portugal avanzaría en su desarrollo y sería tratado en condiciones de igualdad (68%). Este último aspecto es particularmente revelador porque expresa la dimensión de su sentimiento nacional. Los portugueses no contemplan la desaparición de su nación, solo la del Estado, y la unión peninsular se concibe como una solución pragmática para superar problemas endógenos creando una estructura supranacional capaz de imponerse dentro del concierto europeo. El 56'4% piensa que ha crecido el prestigio internacional de su país frente al 25'9% en que se cifraba veinte años antes pero, al mismo tiempo, el sondeo muestra un cierto desencanto ante Europa: casi la mitad, el 51'7%, consideraba que Portugal había ganado con su entrada en la Unión Europea porcentaje que iguala a los que entendían que había perdido o se mostraban indiferentes (24'6% y 20'9%, respectivamente) (Sol, 2006, 22-23). Las reacciones a la encuesta de Sol en Portugal no se hicieron esperar y oscilaron entre la serenidad con que António José Teixeira se expresaba en Diário de Notícias: "Não há conflitos indentitários, mas estamos longe de qualquer integração política" (Teixeira, 2006), a la clara alarma de Paulo Leitão en As Beiras que, en un durísimo artículo significativamente titulado en español "Los vendidos", tachaba de palurdos, traidores, babosos, faltos de espíritu nacional, simples y sin ambiciones personales y colectivas a quienes se manifestaban a favor de una hipotética Unión Ibérica. Para explicar este despropósito el autor culpaba a la clase política, responsable de la inexistencia de medidas sociales cifradas en las elevadas tasas de abandono escolar junto a una falta de preparación laboral de los trabajadores portugueses en una economía cada vez más modernizada. En medio de todo ello las palabras de Eduardo Lourenço al recoger en Badajoz el Premio Extremadura a la Creación que le había sido concedido vinieron a templar un poco un debate siempre susceptible de caer en extremismos: "El iberismo debería ser nuestro estado natural, es nuestra realidad histórica de muchos siglos. La Península siempre fue una confrontación de diversidades que se han llevado bastante bien muchas veces. Las dificultades de convivencia solían venir del exterior. Ahora vivimos un iberismo práctico, sin connotaciones centralistas o imperialistas. Nadie quiere unirnos por la fuerza. Es admirable cómo España maneja dialogando las tentaciones de fuga separatistas, que por otro lado son irreales. Los portugueses, a nuestra manera suave, nos las arreglamos para imponer de forma natural nuestra autonomía, relativa como todas, a aquel viejo centralismo intolerable. Europa y el mundo tienen hoy tal ambición de uniformidad, que las tentativas de edificar castillos individuales ya no cuajan fácilmente" (Mora, 2006b). Preguntados, a su vez, los internautas en "Foro Digital" de El País sobre esta encuesta responden con escepticismo a la pregunta: "¿Podrían Portugal y España forjar una alianza ibérica en el seno de la UE?" En general la percepción es que Europa proporciona esta estructura supranacional de resolución de conflictos que hace innecesaria cualquier otro tipo de unión (El País, 2006), algo que una encuesta española posterior realizada por la empresa Ipsos para la revista Tiempo al calor del debate periodístico desmiente aparentemente. Se realizó durante los días 6 a 8 de octubre con un muestreo de 588 entrevistas telefónicas en todo el ámbito peninsular más Baleares y Canarias, con un universo de individuos de entre 18 a 79 años de edad. Los datos arrojados son significativos: el 47'7% aprueba la unión, considera que el nuevo Estado debería llamarse España (43'4%), que la capital debería ser Madrid (80'0%) y la forma de dicho Estado la monarquía (49'7%). Leyendo entre líneas los españoles de la encuesta de Tiempo parecen tan escépticos como los de "Foro Digital" y lo más destacable es la simpatía de las Comunidades Autónomas fronterizas: Galicia, Castilla-León, Extremadura y Andalucía, para las que la relación con Portugal forma parte de su tradición histórica, frente a las de la cuenca mediterránea o el País Vasco, donde se oponen (Tiempo, 2006, 40-42). El politólogo Andrés de Blas Guerrero interpreta el sondeo del semanario portugués como un triunfo de la sociedad española, capaz de culminar con éxito y eficacia su proceso de transición democrática, de conseguir un conjunto de reformas económicas y sociales que la han llevado a la situación actual, y de lograr una "densificación de sus relaciones culturales, sociales y vitales inigualable" en nuestra historia (De Blas Guerrero, 2006). Por su parte, la prensa portuguesa se apresuró a recoger los datos del nuevo sondeo con titulares diversos. Los lectores portugueses podían optar el mismo día por el aséptico y descriptivo: "Quase metade dos espanhóis é favorável a uma união entre Portugal e Espanha" de Público (Público, 2006), al claramente alarmista de Jornal de Notícias (Jornal de Notícias, 2006): "Espanhóis querem anexar Portugal", opinión diluida, sin embargo, en el texto al presentar de forma mucho más fría los datos de la encuesta española. Desde un punto de vista comparatista no deja ser significativo que los encuestados de uno y otro país tengan en mente su propia realidad política para definir las características del nuevo Estado unitario, lo que indica una idea fuertemente arraigada de su identidad político-nacional. Por eso, la visita de Aníbal Cavaco Silva a España, la primera como Presidente de la República portuguesa tras su toma de posesión, ofreció la oportunidad de efectuar un balance más ecuánime de las relaciones entre los dos países tras más de treinta años de democracia. En sus distintos discursos Cavaco Silva subrayó la trascendencia de la integración en la Unión Europea para el desarrollo político y económico de España y de Portugal, y las positivas aportaciones de ambos en el estrechamiento de relaciones entre esta y América Latina, África y Asia, la pujanza de los intercambios comerciales y el impulso en el plano cultural. Resulta evidente, sin embargo, que entre los sectores más conservadores la afirmación de "iberista" continúa siendo sinónimo de "antipatriota" y motivo de agrio debate, como ya notaran los viajeros españoles en sus visitas a Portugal a lo largo del siglo XIX (Peralta García, 2008, 177-195). Todavía en la primera década del siglo XXI el adjetivo mantiene sus negativas connotaciones decimonónicas entre un grupo de militares jubilados que denunciaron ante la Procuraduria Geral da República (Fiscalía General del Estado) al ministro de Obras Públicas por declararse en Santiago de Compostela un "iberista convencido". La realidad, por el contrario, se impone con datos abrumadores. Según la Câmara de Comércio e Indústria Luso-Espanhola (fundada en 1970) de Lisboa y del Instituto de Comércio Exterior (ICEP) en 2007 mil cincuenta empresas españolas estaban instaladas en Portugal y cuatrocientas portuguesas operaban en España con sedes dispersas por casi todas las comunidades autónomas24, siendo muchas de ellas pequeñas y medianas empresas (Mora, 2007a). Algunas, como Sacyr y Chamartín, incluso con accionariado en los equipos de fútbol pues tras la compra de Somaque y Amorim Imobiliária se convertirían en propietarias del 18% del Porto Clube de Futebol. En el sector textil Cortefiel fue quizá la primera empresa en instalarse en Portugal en 1991 y a ella se unirían el grupo Inditex en 1998 y posteriormente El Corte Inglés cuando decidió salir fuera de España tras dos años de estudios minuciosos. En 2003 un acuerdo entre el Banco Popular y el Banco Nacional de Crédito Imobiliário (BNC) permitió al primero entrar en el mercado portugués al adquirir el 75% de esta entidad financiera y al empresario Américo Amorim, en virtud del acuerdo alcanzado, sentarse en el Consejo de Administración del banco español (El Mundo, 2003)25. El Banco Internacional de Funchal (BANIF) entraba en 2007 en el sector bancario español con la compra de participaciones en Banco Pueyo y en Bankpime. Además, el Banco Comercial Português posee el 4'6% de Banco Sabadell. En el ámbito de la salud la creación de las euro-regiones ha permitido al Hospital Materno-Infantil de Badajoz ofrecer programas de atención para mujeres portuguesas embarazadas a lo largo de todo el proceso y atender a enfermos de diversas especialidades y está previsto resolver problemas concretos como el traslado de cadáveres, la homologación del calendario de vacunas, la coordinación de las alertas sanitarias o la creación de un banco de órganos. El sector de la cultura y el turismo están plenamente consolidados y se ha avanzado mucho en el terreno de la cooperación policial: explotación sexual, terrorismo, lucha contra el tráfico de drogas... (Mora, 2006a) y en programas conjuntos, como el de la extinción de incendios a ambos lados de la frontera en las regiones del Norte de Portugal y Castilla-León (Junta de Castilla y León, 2003, enero-junio). Además, España y Portugal impulsan de mutuo acuerdo el Laboratorio Ibérico de Nanotecnología26, una colaboración que el ministro portugués de Ciencia, Tecnología y Educación Superior pretendía extender para la creación de grados universitarios conjuntos en el ámbito peninsular que se impartirían en los dos países (Álvarez, 2011). Por todo ello, las declaraciones de Saramago en 2007 en una entrevista a Diário de Notícias a propósito de la publicación de O Evangelho segundo Jesus Cristo reafirmando su iberismo inequívoco al vaticinar la integración de España y Portugal en un espacio común llamado Iberia, volverían a sembrar la polémica: No se trataba de una manifestación desconocida. En la Feria del Libro de Guadalajara (México), a la que había asistido unos meses antes, afirmaría: "Soy un andaluz por adopción porque la provincia de Granada me nombró hijo adoptivo. Hasta el final de mi vida no tengo más remedio que ser hijo adoptivo de la provincia de Granada. (...) En primer lugar, soy portugués; luego, soy ibérico; y, finalmente, europeo. Por circunstancias de mi vida, de mi trabajo y de orden sentimental, me he hecho más ibérico de lo que yo creía que alguna vez llegara a ser" (Belausteguigoitia, 2006). Por si faltase algo su narrativa, como señala el profesor Fernando Venâncio, está llena de españolismos (Venâncio, 2006). Tampoco es el único autor que se ha pronunciado en este sentido. Antes que él, y en un pasado relativamente reciente, habían abordado el tema del iberismo Natalia Correia en la antología Cantares de trovadores galaico-portugueses (1970) y abiertamente en Todos somos hispanos (1986), y Miguel Torga en Poemas ibéricos, publicado en España en Ediciones Cultura Hispánica (1984). En esta ocasión Saramago era recordado, en sus propuestas federalistas, en una entrevista a Günter Grass por la revista portuguesa Visão28. Y quizá fuese eso, que las opiniones del novelista portugués cobrasen carta de naturaleza en la voz de Grass, un escritor perteneciente a un espacio geográfico y cultural tan alejado del ibérico pero integrado bajo una estructura política de Estados federales que constituyen una única nación, lo que indignó y exacerbó la polémica. En 2009 se publica el Barómetro de Opinión Hispano-Luso (BHOL) (Fernández Enguita, Santiuste Cué, y Hernández Bejarano, 2009) dirigido por el Centro de Análisis Sociales de la Universidad de Salamanca, el único estudio con carácter oficial sobre las relaciones hispano-portuguesas. En él se documenta cómo la mayoría de los encuestados opina que las relaciones entre ambos países son buenas o muy buenas (60'8% entre los españoles, y 55'1% entre los portugueses), y cuando son preguntados sobre problemas comunes los ciudadanos de ambos Estados manifiestan una clara disparidad de opiniones que indica que las preocupaciones a ambos lados de la raya son bastante más prosaicas, más concretas y responden a problemas a los que la población es especialmente sensible. En Portugal se trata del aprovechamiento de los ríos (25'3%) mientras que en España es el uso del territorio como refugio de terroristas (51'3%). En ambos casos los datos encierran desasosiegos un tanto ficticios: en el caso portugués el porcentaje es solo relativamente significativo, mientras que del lado español hay que señalar que únicamente en casos muy recientes y residuales, ante la presión policial y la estrategia conjunta con Francia, Portugal merecería la atención del terrorismo de ETA. Es también significativo que ni la delimitación de fronteras, ni las inversiones empresariales, ni las comunicaciones por carretera y ferrocarril sean motivo de preocupación y, por el contrario, proyectos de cooperación conjunta en materia policial, judicial y militar, o la supresión de las restricciones de movilidad y asentamiento de profesionales, trabajadores y empresas cuentan con el respaldo mayoritario de los ciudadanos. Saramago se sintió arropado (Saramago, 2009), mientras la prensa española subrayaba las simpatías portuguesas hacia una eventual unificación política (Peinado, 2009). Ante esta evolución de las relaciones hispano-portuguesas a lo largo de los años resultaría muy revelador de la utilización del iberismo como arma de desprestigio político en pleno siglo XXI un episodio protagonizado por la candidata del Partido Social-Democrata, Manuela Ferreira Leite, a las elecciones legislativas de 27 de septiembre de 2009. El día 13, en un debate televisado con el candidato socialista, José Sócrates, avanzó la intención, si llegaba a presidir el gobierno, de paralizar algunos proyectos de desarrollo conjunto con España, especialmente la línea del tren de alta velocidad, con el argumento de que "Portugal não é uma província de Espanha", y que dicha obra favorecía fundamentalmente los intereses españoles. Como no podía ser de otra manera la prensa se haría eco de sus declaraciones. Los nuevos datos económicos aportados por la Câmara de Comércio e Indústria Luso-Espanhola hablan ahora de 1.200 empresas españolas asentadas en Portugal, el 50% de la inversión extranjera (22.000 millones de euros) que proporcionan 80.000 empleos entre las familias portuguesas; en España hay que hablar de 400 empresas portuguesas y una inversión de 11.000 millones de euros que dan empleo a 22.000 familias españolas (Relea, 2009). Luís Filipe de Menezes Lopes, también miembro del PSD, publicaba en esos días en el periódico El País su análisis de la polémica con la mirada puesta en las posibilidades del mercado ibérico en su conjunto, 52 millones de consumidores potenciales. Según Lopes, para lograrlo habría que avanzar en la modernización de los puertos de la costa atlántica, en sus enlaces por ferrocarril y carretera, en la armonización fiscal y la paulatina introducción del español y el portugués en la enseñanza obligatoria (Lopes, 2009), una actitud en sintonía con las reacciones de decepción que en 2005 suscitó entre algunos líderes del PSD o del presidente de la Câmara Oficial de Comércio e Indústria do Porto, Rui Moreira, la decisión del gobierno de José Sócrates de retrasar sine die la entrada en funcionamiento de la línea Aveiro-Salamanca en detrimento de la construcción del nuevo aeropuerto de Alcochete, cercano a Lisboa (Junta de Castilla y León, 2005, julio-diciembre, 355-357, 401, 408 y 413). El gobierno español, en la persona del ministro de Fomento, José Blanco, también saldría al paso de las declaraciones de Manuela Ferreira Leite restando importancia al episodio (Económico, 2009). Paradójicamente, las reacciones suscitadas en España provocarían el enfado del politólogo José Adelino Maltez que acusó a la prensa española de "provincianismo" [URL]. Sin embargo, tras la convocatoria anticipada de elecciones legislativas en junio de 2011, después de la negativa de la Assembleia da República a aceptar el plan de ajuste de José Sócrates y la constitución de un gobierno conservador de coalición (PSD-PP-CDS), la cuestión del AVE sería nuevamente planteada. En el Programa do XIX Governo Constitucional propuesto por la Presidência do Conselho de Ministros se prevé "suspender o projecto de «Alta Velocidade» Lisboa-Madrid", en lo que parece ser una concesión a los sectores oposicionistas al proyecto. En este sentido el Primer Ministro Passos Coelho, de visita en España unos meses más tarde, matizaría los términos de la suspensión restringiéndolos solo al transporte de viajeros frente al de mercancías por la necesidad de contar con "un corredor central en ancho europeo que ligue, desde los puertos de Sines y Algeciras, la península con el resto de Europa. Para el crecimiento económico, esto es más prioritario que el transporte de viajeros" (Relea, 2011). El proyecto se abandonaría definitivamente a principios de 2012. La crisis financiera global de 2008 haría más visibles todavía los vínculos de las economías de España y Portugal. La banca española, por ejemplo, concentraba en 2011 aproximadamente el 7% del PIB español en activos financieros portugueses, un 34% del total de la banca internacional29. De ahí que las dificultades de Portugal, atrapado en un estancamiento prolongado y falto de reformas, lo llevaran finalmente a solicitar una ayuda financiera a Bruselas cifrada en 78.000 millones de euros, a pesar de los desesperados esfuerzos de su primer ministro, José Sócrates, por evitarlo reclamando una y otra vez la puesta en marcha de los eurobonos. Un testigo de excepción, el presidente español José Luís Rodríguez Zapatero, que lo apoyó en su iniciativa, alude en El dilema a la profunda decepción de este hacia Bruselas una vez consumado el rescate (Rodríguez Zapatero, 2013: 282-283). Este apoyo fue inicialmente descartado para España tras la aprobación de un conjunto de medidas de recorte del gasto público tras la sesión en el Congreso de los Diputados de 12 de mayo e implementadas a partir de esta fecha y a lo largo de 2011 (Rodríguez Zapatero, 2013: 13 y ss.), pero también con la convicción de que el volumen de España es lo suficientemente grande como para que un ataque sobre la deuda española podría llevar a una crisis sobre la estabilidad y viabilidad del euro. En nota difundida por Barclays Capital se aseguraba que: "los vínculos entre la economía española y la portuguesa obligan a pensar que las perspectivas para España no son independientes de lo que suceda en Portugal. Aún así, los mercados continuarán diferenciando entre pequeños y grandes países: no es previsible un contagio como en las primeras etapas de la crisis" (Pérez, 2011). Tras el anuncio del gobierno interino portugués de la aceptación de la ayuda financiera ni los indicadores económicos ni la bolsa española se vieron afectados aunque durante el segundo semestre de 2011 la recesión se agudiza. En España, a pesar de los resultados positivos de su evolución macroeconómica, la necesidad de reestructuración y recapitalización de su sistema financiero llevaron a la solicitud de apoyo (8 de julio de 2012) ante las instituciones europeas al amparo de la aprobación, el día 21 de julio de 2011, de un Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). La cuantía se fijó en torno a los 60.000 millones de euros (primer trimestre de 2012), que debe ser gestionado por el nuevo gobierno de Mariano Rajoy. La idea de la unión o anexión política de los dos países que conforman mayoritariamente la península Ibérica supone la recepción aquí de las teorías nacionalistas que a finales del siglo XIX llevaron a la unificación de Italia y Alemania. Desde entonces las relaciones entre España y Portugal han pasado por multitud de fases y períodos históricos que han oscilado habitualmente entre la tensión y la colaboración. En el último cuartel del siglo XX, con la recuperación de la democracia en ambos países, el iberismo ha reflejado esta nueva situación actualizando e intensificando la relación política que se ha acompañado de un fortalecimiento de los intercambios económicos y sociales. Quizá el sector de más lento desarrollo haya sido el de la cultura. Como señala Maria de Fátima Amarante el éxito de la cooperación hispano-portuguesa conoce asimetrías desde el punto de vista interregional –más estrecho entre Galicia y la Região Norte de Portugal, Extremadura y Alentejo, Andalucía y Algarve, y menos desarrollado en el eje Castilla-León y las Beiras Interiores– pero también a nivel institucional –con la creación de la Fundación Rei Afonso Henriques (Zamora, 1994) y el Centro de Estudos Ibéricos (Guarda, 2000), o los acuerdos entre entidades locales: la Diputación de Badajoz y la Associação de Municípios do Norte Alentejano (INTERREG III 2000-2006), y entre los ayuntamientos de Salamanca y Guarda (2007)– y en el intercambio de personas, más fluido en el ámbito de la Educación Superior y en los encuentros de profesionales de alta cualificación (Amarante, 2009, 160-161). Un comentario especial merece la acción de la Fundación Príncipe de Asturias y los premios internacionales a ella asociados que aun con un pequeño déficit a la hora de distinguir a profesionales portugueses sí lo ha hecho, en repetidas ocasiones con brasileños30, a lo largo de sus más de veinticinco años de existencia. En este sentido habría que destacar los galardones a Mário Soares (Cooperación Internacional, 1995), Joaquim Veríssimo Serrão (junto a Miguel Batllori i Munné, Ciencias Sociales, 1995) y António Damásio (Investigación Científica y Técnica, 2005). Sin embargo y a pesar del esfuerzo realizado tanto desde las instituciones públicas como desde las empresas privadas la percepción de las relaciones entre España y Portugal sigue estando presidida por la repetición incansable de tópicos. Al margen de los datos facilitados por el BHOL cabe preguntarse hasta qué punto estas imágenes, coincidentes o antinómicas, de españoles y portugueses a respecto del otro responden en realidad a los intereses y las preocupaciones de los ciudadanos o si son, en realidad, una construcción elitista. Ya Raúl Morodo, en aquel lejano 1983, se formulaba la misma pregunta (Morodo, 1983a) y percibía un cierto cambio de actitud en el 26% de portugueses que en aquellos años abogaban por una unidad política con España. Según el BHOL en 2009 el porcentaje se eleva al 39'9%, mientras que entre los españoles alcanza el 30'3%, cifras que parecen desmentir la idea de la confrontación atávica de la enemistad y rivalidad de sus relaciones. A tenor de lo expuesto a lo largo de este artículo lo que sí parece resistir es una cierta idea de desconocimiento del otro aunque en la mayoría de los casos parece expresar más bien una simple percepción subjetiva de la realidad de individuos en concreto, pues el volumen creciente de los intercambios políticos, económicos, sociales y culturales denuncia una situación muy diferente en términos objetivos. Además, tanto la manifestación del desdén español como la utilización del iberismo como arma de confrontación política en aras de la defensa de la identidad portuguesa no solo no parecen tener cabida en el nuevo orden global sino que su oposición por parte de las administraciones públicas, las empresas privadas y los sectores de mayor cualificación socioprofesional evidencian la superación de viejos y caducos tópicos en las relaciones hispano-portuguesas o luso-españolas a pesar de los persistentes choques culturales.
Bombardeando patrimonio en el Campo de Tiro Militar de El Teleno (León): de la sublimación de la naturaleza a la construcción social del patrimonio cultural Se analiza la construcción social del Campo de Tiro Militar de El Teleno como reserva natural a partir de la retórica auspiciada por el "giro ambientalista" del Ministerio de Defensa. Ante la conflictividad existente en Maragatería, esta estrategia de contención deviene en una sublimación ideológica: la posibilidad de la preservación (natural) viene dada por la reproducción necesaria de la destrucción (humana). Por su parte, las estrategias de resistencia han adoptado formas diferentes. Entre ellas, la construcción social del Teleno como patrimonio cultural socava la estrategia de sublimación del C.M.T. como "paraíso natural", mostrando la fuerte presencia humana previa en la zona. Ambas metanarrativas se han convertido en el pilar fundamental alrededor del cual se organizan las luchas simbólicas entre instituciones y activistas, lo que representa un cambio fundamental al dejar fuera a las personas y las relaciones inmanentes de las comunidades con el bosque. En ambos discursos metaculturales, se reproduce la separación entre naturaleza y cultura tan característica de la modernidad. El Campo de Tiro Militar de El Teleno (C.M.T.) en la comarca de Maragatería (León) es una realidad insoslayable que subsume la población en un mismo entorno afectivo y emocional: nadie en la zona puede escapar a su existencia. Durante seis décadas, las bombas y sus explosiones han condicionado la vida de sus gentes de muchas maneras. Sin embargo, este hecho empírico, simple y contundente se vuelve indiferente en la vida cotidiana de la zona y más aún en la esfera pública y mediática. ¿Quién ha oído hablar, especialmente entre las nuevas generaciones de este país, del C.M.T. y sus devastadoras consecuencias en las comunidades locales? La indiferencia llega también a los medios académicos, donde es difícil encontrar bibliografía sobre el impacto sociocultural de los Campos Militares (Prat, 2008). Buchli y Lucas afirman que "la producción y el consumo constituyen los polos centrales de la vida material contemporánea, siendo la base material de la vida social en las sociedades industrializadas capitalistas y socialistas" (Buchli et al., 2001: 21). González Ruibal (2008: 247) añade que, junto con el consumo y la producción, la destrucción (y su subsecuente olvido) es el rasgo más fundamental que define la modernidad: "este olvido de lo reciente no sólo es causado por la naturaleza peculiar de la supermodernidad, o la falta de profundidad temporal. Paradójicamente, el hecho de que tenemos una memoria viva del pasado reciente y que estamos involucrados personalmente en él, ha condenado a la supermodernidad al olvido. Parece que no podemos estudiar lo que nosotros –o nuestros familiares- directa o indirectamente hemos experimentado. Los acontecimientos de la supermodernidad a menudo se viven como un trauma personal y colectivo en el presente en parte debido a su naturaleza destructiva. No es fácil por tanto hablar sobre ellos, mientras que los episodios históricos más remotos -tales como la revolución de 1848 o la Guerra Franco-Prusiana por lo general han perdido el poder de afectarnos de manera tan conmovedora" (2008: 248). En este artículo abordamos la cuestión del C.M.T. desde un punto de vista "múltiple, históricamente situado, infinitamente complejo e inmerso en sus propias contradicciones y controversias inherentes" (Ripley et al., 2009: 6). O, en palabras de Latour, como una 'cuestión de preocupación' (2004b) explorada mediante una "investigación múltiple apoyada en las herramientas de la antropología, la filosofía, la metafísica, la historia, y la sociología para detectar cuántos elementos están implicados en una entidad para hacerla existir y mantener su existencia" (2004a: 246). En consecuencia, hemos intentado reunir los diferentes aspectos que conectan Maragatería con el C.M.T., es decir, los diferentes discursos, actos, prácticas y respuestas que el C.M.T. ha elicitado y los subproductos que se han derivado de ellos. Uno de estos subproductos es el intento de construir el Monte Teleno como patrimonio cultural 'oficial' por parte de diferentes actores sociales, de modo que su bombardeo por parte del ejército resulte (aún más) ilegítimo. Mientras tanto, las instituciones implementan estrategias de contención con el objetivo de salvaguardar la separación entre naturaleza y cultura tanto como sea posible, para evitar que se establezca una asociación entre patrimonio cultural, vida humana y el Monte Teleno. Existe una base objetiva que subyace en toda la cuestión: el Monte Teleno ha sido históricamente un símbolo para el territorio, ya venerado como un Dios por culturas prerromanas y romanas – el Dios Tilenus. Por otra parte, el Teleno alberga la más importante área minera aurífera del Imperio Romano, materializada en una compleja obra de ingeniería que incluye labores de extracción, canalizaciones de agua y depósitos (Matías Rodríguez, 2006). Sin embargo, lejos de estar inventariados, estudiados y puestos en valor, estos restos están siendo bombardeados por los regimientos de artillería que realizan sus maniobras militares en el C.M.T., usando el monte como 'área de caída de proyectiles'. Así las cosas, desde los años 80 la Maragatería se ha convertido en uno de los lugares centrales en la lucha por la 'desmilitarización' del territorio (Prat, 2008). En este contexto, distintas posiciones tienen cabida y confluyen en un ámbito discursivo donde se entremezcla lo ideológico, lo económico, sociopolítico y la protección de la naturaleza. Algunos actores sociales denuncian la destrucción de la naturaleza y analizan en detalle las consecuencias del C.M.T. para la fauna (Martínez, 2000), o la contaminación que provoca en el agua y el aire. También se hace referencia a las consecuencias a largo plazo del C.M.T., ya que el acceso al área que ocupa, con sus recursos y remanentes patrimoniales se verá impedido por la abundancia de proyectiles sin detonar. Otros apuntan al ámbito de las potencialidades virtuales del área que el C.M.T. impide. Así, muchos afirman que Magaratería podría ser una zona prioritaria de desarrollo turístico. Campesinos y granjeros argumentan que el estrés causado por las bombas está detrás de los innumerables abortos entre sus animales y la reducción de su productividad lechera. Los menos recuerdan la existencia de un proyecto desde la década de 1920 para construir una presa en Chana de Somoza que nunca fue implementado, y culpan al C.M.T. de impedir su realización en las últimas cinco décadas. Solamente los más viejos recuerdan con tristeza la expropiación de sus bienes comunales por el Ministerio de Defensa, estableciendo en la mayoría de los casos una conexión directa entre ese acontecimiento y el fin de sus vidas productivas. El C.M.T. genera 'otra' Maragatería, una Maragatería virtual que existe en la mente de las personas, que imaginan otro pasado y otro futuro para su territorio. La imaginación, sin embargo, no impide que los proyectiles continúen cayendo en el Monte Teleno. Nuestra metodología ha combinado la investigación histórica con la etnográfica. Desconocemos la existencia de documentación escrita sobre el tema antes de la década de 1970 ya que el C.M.T. operaba pero no existía oficialmente. A partir de 1980 se produce un alud de artículos en diversas publicaciones nacionales, regionales y locales cuando el Ministerio de Defensa revela su intención de expropiar una importante superficie de tierra en Maragatería para ampliar el C.M.T. Blogs de diversos actores sociales implicados en el conflicto también fueron consultados para contextualizar la investigación. En el contexto de una investigación doctoral de seis años de duración (Alonso González, 2013), se han realizado una veintena de entrevistas semiestructuradas y otras tantas informales con personas que tuvieron un rol prominente en la lucha contra el C.M.T. y con múltiples habitantes de la zona afectados o interesados en el mismo, incluyendo a las familias de muertos a causa del C.M.T., a lugareños que trabajaron en las tareas de extinción del incendio de Tabuyo del Monte, y a los activistas pacifistas y ecologistas. Sin embargo, pese a nuestro intento, no fue posible contactar con representantes militares ni en el cuartel de Astorga ni en el Ministerio de Defensa. EL CAMPO MILITAR DEL TELENO: ORÍGENES Y EXPROPIACIÓN Los orígenes del C.M.T. se retrotraen a los tiempos de la República. Después de la Guerra Civil, todavía se encontraba en uso de manera informal. En 1963, se legalizó a través de un convenio entre el Ejército y los pueblos afectados representados por la Oficina Estatal de Preservación Forestal (Luengo Ugidos, 1994). A principios de la década de 1980 el Ejército buscó ampliar el C.M.T. en el marco de las negociaciones de España para unirse a la OTAN. Afectó a una importante extensión de tierras de producción ganadera y agrícola1. Las Juntas Vecinales2 crearon una plataforma para luchar contra la expropiación, aunque nunca fue reconocida por el gobierno de la UCD. Como señala Fernández Fernández (en España, 12/06/1981), la medida representó una sentencia de muerte para los pueblos afectados, al jugar las propiedades comunales un papel económico fundamental en el aprovechamiento ganadero (Martín Galindo, 1958). Para Miguel, un hombre de 95 años de Valdespino de Somoza, la cuestión era clara: "aquí, en el pueblo, nos quitaron las mejores tierras. Las tierras comunales eran las mejores que teníamos, y fueron expropiadas" (Entrevista, 20 de julio de 2010). Tomás Pollán García3 en una devastadora serie de artículos contra el C.M.T. titulada "Allanamiento de Morada" y publicada en El Faro Astorgano contrastó la supuesta 'urgencia' del proceso expropiador con la ausencia de proyectos de desarrollo en la zona. Igualmente, comparó críticamente la vehemencia mostrada por muchas personas en la exaltación del folklore maragato, especialmente en Astorga, con su escasa participación en las luchas contra la expropiación. Además, buscó desviar la atención de temas económicos para centrarse en cuestiones éticas y de dignidad, resaltando la imposibilidad de fijar un precio a "lo que está más allá de ser comprado o vendido: la tradición de un pueblo, sus tierras, la solidaridad, las creencias íntimas, la autonomía y la dignidad de los pueblos libres" (27/08/1981). La evolución del proceso a nivel local puede trazarse en publicaciones diarias sobre el mismo en el periódico astorgano 'El Faro' durante los primeros años de la década de los 80. En ellos, resulta evidente como algunos actores sociales, como por ejemplo empresarios y el alcalde de Astorga del momento, apoyaron la expropiación argumentando que traería beneficios para la zona, asumiendo la posición oficial que consideraba la Maragatería un erial y las condiciones de vida de sus gentes como primitivas y subdesarrolladas. Discurso que evidentemente buscaba legitimar el proceso de expropiación, siendo el rol del Ejército el de traer la 'modernidad' al área. Siguiendo a Williams (1989), el estado puso en marcha un modo de comunicación paternalista, que asume un rol educador y benefactor para sus súbditos-ciudadanos, a los que trata como niños e ignorantes que desconocen qué es lo mejor para ellos. En esta estrategia retórica, se elogiaba a los maragatos como gentes valiosas cuyas condiciones de vida estarían muy por debajo de lo que en realidad merecían, y que supuestamente el Ejército, como redentor, les podía ofrecer. Sin embargo, la resistencia continuó. Distintos autores destacaron los importantes activos económico-patrimoniales de la Maragatería, los alcaldes del área dimitieron en masa y se llegó a celebrar en Astorga la primera y última manifestación que reunió a varios miles de personas procedentes de los pueblos maragatos. Martínez Veiga (1981) consideró la manifestación como un símbolo de afirmación del carácter étnico del colectivo maragato. Para él, la continuidad de la cultura maragata respecto al pasado debería buscarse en su logro de un equilibrio simbiótico con la naturaleza basada en diferentes tipos de movilidades, y no en su representación folclórica4. La ampliación del C.M.T. implicó un dramático incremento de la intensidad de los bombardeos artilleros contra el Monte Teleno. Dada la localización de los puntos de tiro, los proyectiles comenzaron a volar por encima de los pueblos, las áreas de cultivo y de ganadería y de las infraestructuras. José, anciano de Boisán, considera que "hubo ahí algunos años que daba miedo, aquí no había quien estuviera... la metralla caía por todos laos (sic)... estabas ahí con la ganadería que aquí había mucha, y daba miedo...'va a haber que marchar de aquí, va a haber que marchar de aquí', decía mucha gente'" (Entrevista, 23 de julio de 2009). Incidentes de toda clase han sido habituales desde entonces, con dos fallecidos desde 1981. Antes de esa fecha, los datos no están claros. En este contexto, continuaron las actividades de los municipios y Juntas Vecinales para evitar los nuevos intentos de ampliación del C.M.T. Diferentes grupos han elaborado listas detalladas de todos los daños ocurridos como consecuencia de la presencia del C.M.T., con un particular énfasis en la multitud de incendios ocurridos. Sin embargo, nuestra etnografía revela que cada pueblo tiene su propia 'historia personal' de desencuentros de distinta índole con el C.M.T. ESTRATEGIAS DE CONTENCIÓN Y ESTRATEGIAS DE RESISTENCIA: DE LA SUBLIMACIÓN DE LA NATURALEZA A LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL PATRIMONIO CULTURAL Sin embargo, tanto la ciudad de Astorga como el resto de instituciones dejaron solos a los pueblos maragatos en su causa. A partir de entonces, distintas administraciones emplearían 'estrategias de contención' para gestionar el descontento de los maragatos. Según Kearney (1996: 64), la contención no funciona mediante la transmisión de ideología falsa, sino por medio de la afirmación y la construcción de otros regímenes de verdad. Una estrategia de contención fue la creación de planes de desarrollo basados en la retórica de la sostenibilidad y el crecimiento endógeno: primero la Oficina de Promoción Regional (Cabero Diéguez, 2005) y ya en los 90 el Grupo de Acción Local de financiación europea 'Montañas del Teleno' para promover el desarrollo del turismo rural en varias comarcas, incluyendo Maragatería. Paradójicamente, ambos proyectos parecían pasar por alto los evidentes efectos disuasorios del C.M.T. para el turista. Sin embargo, esta estrategia de contención se acoplaba a la perseguida por el Ministerio de Defensa: la construcción social de los Campos Militares como reservas naturales. Este proceso revela la transición a modelos de gobernabilidad neoliberal (Rose, 1996) sobre los que descansa la retórica del 'giro ambientalista' o 'ecológico' abordado por el Ministerio de Defensa. Se enfatizan así los valores naturales evitando referencias al precio pagado por las comunidades humanas. En el libro La Sierra de El Teleno: El campo militar de adiestramiento de El Teleno y sus condiciones ambientales (Tornero Gómez, 2005), se describe una prístina, bucólica e indemne zona llena de tradiciones, inventariando una riquísima fauna y flora que – gracias al C.M.T. – se reproduce pacíficamente. En la publicación Espacios naturales del Ministerio de Defensa se denomina a los C.M.T.'espacios protegidos'. Múltiples expertos de la élite de la investigación española participaron en el volumen, aduciendo – entre otras cosas – que "los ecosistemas de los campos de entrenamiento y maniobra son escasamente agredidos y en ellos las especies animales y vegetales encuentran mejores condiciones de supervivencia que en otros lugares" (Varillas et al., 2006). Además, evitaban el impacto de la especulación inmobiliaria sobre la naturaleza. Estas afirmaciones han sido discutidas por Ecologistas en Acción, y esconden además que se trata en algunos casos, como en Maragatería, de zonas humanizadas y escasamente 'naturales'. En realidad, las reservas naturales son por excelencia los representes máximos de la moderna separación epistémica y ontológica entre naturaleza y cultura, ya que son espacios designados para ser 'naturaleza' por el hombre. Más aún los campos militares, espacios que sirven para depurar las tecnologías de exterminio de otros seres humanos –aunque igualmente el giro neoliberal emplee la retórica del 'mantenimiento de la paz'. En última instancia, la paradoja de esta estrategia de contención deviene en una sublimación ideológica: la posibilidad de la preservación (natural) viene dada por la reproducción necesaria de la destrucción (humana). Para ello es necesario que, como plantea Freud (2005 [1930]), se produzca una sublimación, es decir, la transformación consciente de impulsos o prácticas socialmente inaceptables en aceptables. Por su parte, las estrategias de resistencia han adoptado diferentes formas. Algunas han seguido la epistemología de la crítica moderna, al estilo de Chomsky y que alcanza su culmen con la deconstrucción derrideana (Žižek, 2004). Esta concepción considera que desafiar a las narrativas oficiales implica oponerse a ellas con todo tipo de datos disponibles y produciendo narrativas alternativas más completas (González-Ruibal, 2008). Pacifistas y ecologistas han seguido esta estrategia durante décadas. La más activa organización contra el C.M.T. en este sentido ha sido AEDENAT y la Plataforma por el Desmantelamiento del Campo de Tiro del Teleno (1999). En 1985, crearon la Casa por la Paz en el centro neurálgico del C.M.T., Quintanilla de Somoza, desde donde organizan distintas actividades pacifistas. También han impulsado la constitución de cooperativas de miel y frutas del bosque para buscar soluciones económicas alternativas y demostrar la viabilidad del territorio. Igualmente, han realizado denuncias por vía penal y en distintos medios de comunicación, realizado charlas, caminatas por el campo, recolección de materiales militares, estimaciones de daños ecológicos, culturales y económicos, análisis de contenidos venenosos en proyectiles e impacto del ruido en la población, entre otras muchas acciones (ver Ecologistas en Acción, 2007 para una síntesis). Todas ellas articulaban de formas diversas el discurso crítico contra el C.M.T. Por otro lado, Foucault, y especialmente Deleuze, proporcionan otra estrategia sobre la verdad que no descansa necesariamente en la crítica dialéctica negativa, sino en la construcción positiva de narrativas no necesariamente basada en datos científicos (Bell, 2008). Algunos intelectuales, a los que se han unido ecologistas y pacifistas, han seguido este enfoque, que implica la construcción social del Teleno como patrimonio cultural. Domergue y Hérail ya subrayaban hace décadas la relevancia de los restos arqueológicos en Maragatería y el Monte Teleno, advirtiendo que allí se encuentra el área minera romana más grande a nivel mundial conocida hasta la fecha (1978). Esta estrategia es complementaria a la anterior, y presenta un carácter positivo y constructivo que permite flanquear la retórica discursiva empleada por el Ministerio de Defensa que pretende erigirse como 'defensor de la naturaleza' como si este fuese el punto en cuestión. Esta estrategia gana apoyos en la sociedad y medios de comunicación locales ante la ausencia de 'discursos patrimoniales autorizados' (Smith, 2006) por parte de instituciones públicas – Diputación de León y Junta de Castilla y León – y entidades semipúblicas de gobernanza técnica neoliberal – proyecto LEADER - que simplemente miran hacia otro lado. Finalmente, es funcional porque socava la estrategia de sublimación del C.M.T. como 'paraíso natural', mostrando la fuerte presencia humana previa en la zona. En la práctica, ambas estrategias se mezclan y se combinan con todos los argumentos posibles contra el C.M.T. En síntesis, el intento de construcción social del Teleno como patrimonio cultural oficial busca su clasificación, inventario y reconocimiento oficial, lo que implicaría una serie de obligaciones morales y legales que socavarían la legitimidad del C.M.T. (Carman, 2002: 22). Diversas iniciativas se pusieron en marcha en esta dirección que exceden el ámbito de este artículo. En ellas podemos incluir iniciativas políticas que buscaban reconocimientos oficiales para el patrimonio arqueológico de la Maragatería, en especial los castros de la Edad del Hierro y Romanos, y con más fuerza intentos académicos por evidenciar, a partir de estudios empíricos, el potencial del Teleno en sí mismo como zona arqueológica de explotación del hierro en época romana. Estos llamamientos tuvieron su plasmación en publicaciones (ver Matías Rodríguez, 2006 para un estado de la cuestión), y también gozaron de difusión pública por la celebración de un congreso sobre minería aurífera romana en Astorga en 2006 con gran repercusión mediática. No obstante, las múltiples iniciativas en esta dirección han fracasado. El desagravio es evidente cuando se compara con regiones cercanas, como Las Médulas, cuyas minas romanas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad (1997) por la UNESCO. Dentro de la idea de bien universal de la humanidad Las Médulas resultan aproblemáticas: son estéticamente agradables y su valorización no plantea problemas éticos. Pese a que, desde un punto de vista científico, el complejo minero del Teleno – que se encuentra intrínseca y estructuralmente conectado al de las Médulas – es de similar interés, su declaración ni si quiera se plantea o se saca a colación durante el proceso de declaración: el patrimonio sirve como instrumento de gobernabilidad que permite enmascarar cuestiones problemáticas. Con estos precedentes, el Teleno y Maragatería se están convirtiendo gradualmente en futuros lugares de 'patrimonio negativo', depósitos de memoria negativa en el imaginario colectivo (Meskell, 2002: 558). Sin embargo, para los lugareños, el C.M.T. y sus daños asociados están lejos de ser 'lugares de memoria" (Nora, 1989), siendo más bien una realidad a enfrentar diariamente. Lamentablemente, la incorporación del C.M.T. en el 'paisaje imaginado' de las comunidades locales y el potencial de movilización de los recuerdos negativos de la zona para fines didácticos positivos resulta complicado. Si "el patrimonio es algo que puede ser transmitido de una generación a la próxima" (Harrison, 2010: 13), el C.M.T. será una herencia negativa: aunque fuese desmantelado, los residuos de los proyectiles y metales y la contaminación ambiental permanecerán como evidencia material de la destrucción. En Teleno, la lógica patrimonial se invierte. Normalmente, muchas cosas se clasifican como patrimonio ante el riesgo de perderlas (Harrison, 2010: 17). Por el contrario, la ausencia racional y premeditada de un discurso patrimonial autorizado funciona como soporte a una estrategia de contención que busca construir el C.M.T. como un espacio natural que protege y fomenta la vida. En todo caso, cabe resaltar que las metanarrativas retóricas patrimoniales y ecologistas se han convertido en el pilar fundamental alrededor del cual se organizan las luchas simbólicas entre instituciones y activistas, lo que representa un cambio fundamental: al referirse prioritariamente a entes culturales y naturales, ambas partes están dejando fuera a las personas. Sorprendentemente, las muertes humanas o las expropiaciones de propiedades comunales pasan a un segundo plano respecto a aves y minas romanas. La cultura es entonces concebida más de forma limitada como metacultura que como una definición antropológica amplia que incluiría la vida humana en sus diversos aspectos (Geertz, 1992). Así, al enmarcar la cuestión en términos simbólicos de patrimonio y naturaleza no sólo se abandona la lucha real por la simbólica, sino que se reproducen binarismos epistemológicos modernos: tanto la estrategia de contención como la de resistencia construyen naturaleza y la cultura en el Teleno como discursos metaculturales desconectados de las personas en Maragatería. ¡LOS BOSQUES SON NATURALEZA! EL BOSQUE DE TABUYO DEL MONTE Y EL INCENDIO DE 1998 Los lazos entre las comunidades preindustriales y sus bosques, que eran total o parcialmente de propiedad comunal (Álvarez, 2005), eran fuertes y necesarios por su reproducción económica. En el caso de Tabuyo, esta relación era más intensa debido al rentable sistema comunal de extracción de resina en funcionamiento desde finales del siglo XIX. Desde los 80, la actividad económica giró en torno a la producción forestal al decaer el negocio de la resina (Sandín Pérez, 2008). En septiembre de 1998, dos misiles estallaron en el bosque de Tabuyo provocando un incendio que arrasó 4000 hectáreas5. El fuego redujo al mínimo los recursos comunales (setas, caza, madera, resina) para los siguientes cuatro décadas, al menos. Tuvo una especial significación por el valor económico del bosque, pero también por el apego emocional de la comunidad con el mismo, y por las consecuencias políticas que implicó. Entre las entrevistas realizadas, destaca la mantenida con cinco personas6 que participaron en los trabajos de extinción. Al preguntarles por los sentimientos de la gente del pueblo ante lo ocurrido se evidencia que los recuerdos afectivos de estas comunidades se encuentran en relación inmanente con el valor funcional y económico que perciben en su medio. Los entrevistados no culpaban solamente a las Fuerzas Armadas, sino fundamentalmente al marco regulatorio que encuadra las relaciones entre el pueblo y sus bosques. Comparaban cómo son hoy las cosas con cómo eran en el pasado, destacando los peligros que acarrean las modernas técnicas de extinción y la gestión tecnificada del bosque desconectada de la comunidad. Claramente, se ponía de manifiesto que las comunidades locales están lejos de ser ignorantes y retrógradas como la administración pretende dar a entender. En realidad, poseen un conocimiento profundo del bosque, de las modernas técnicas de prevención y de explotación forestal. A la vez, su visión funcional del bosque no excluye la generación de sólidos lazos emocionales con él. Al contrario, los vínculos se crean inmanentemente sin separar naturaleza y cultura, ni cultura y economía: para ellos la relación con el bosque no es metacultural o articulada en términos de patrimonio, sino como parte inmanente de sus formas de vida. Mientras que la racionalidad moderna se impone sobre la gestión de los bosques y el control científico de los incendios conduce a un gradual incremento de los gastos en extinción, la perspectiva de las comunidades locales aborda la cuestión fundamental de cómo relacionarse con la naturaleza, concibiendo las tareas de prevención como algo que debe ser realizado por ellos mismos. La interrupción trascendente por parte de los técnicos del Estado de las relaciones inmanentes entre la comunidad y el bosque es el resultado de la construcción moderna de la naturaleza como un reino independiente de la vida humana. Con el dinero público que se gasta en extinción7, las comunidades rurales tendrían recursos suficientes para reproducir sus costumbres tradicionales y sus modos de vida, lo que posiblemente sería más efectivo para impedir la difusión del fuego (prevención). Tras el incendio, nada ha cambiado sustancialmente. Astorga continúa apoyando el C.M.T. porque se considera que de ello depende el mantenimiento de los cuarteles en la ciudad, mientras los pueblos de Maragatería siguen rechazándolo en gran medida. Paralelamente, pese a que disminuyó la intensidad de los bombardeos ante la evidencia de la magnitud de la catástrofe, la aproximación institucional al tema tampoco cambió siguiendo en sintonía con lo que Cazorla llamó el universalismo en protección forestal (1984). En el Seminario de restauración de áreas afectadas por grandes incendios: el caso de El Teleno (Ruiz Pérez y Rey van den Bercken, 2005), el debate giró en torno a los aspectos técnicos y científicos desde la perspectiva disciplinaria de la biología y la ecología. Todas las contribuciones daban cuenta del incendio como un 'fallo técnico', construyéndolo socialmente como una consecuencia de causas naturales – el viento – sin siquiera mencionar lo que todos saben: que fue causado por proyectiles del C.M.T. Se justificaron las medidas técnicas tomadas en las tareas de extinción, considerando el incendio y sus consecuencias devastadoras como un acontecimiento desafortunado. Claramente, "los expertos científicos continúan viendo la naturaleza como superior a la cultura, las alteraciones humanas como inferior al fundamento prístino previo" (Lowenthal, 2005: 87). El discurso subyacente forma parte de la estrategia de contención: al tratarse del ámbito de lo natural podemos aplicar dispositivos científicos para reconstruirla. En esta lógica, el pueblo de Tabuyo debe sentirse afortunado ya que su bosque está sometido a los últimos experimentos en técnicas de reforestación de alta tecnología. ¿Por qué molestarse en repensar los problemas estructurales que afectan a la zona y la gestión forestal? Al enmarcar el debate sobre la restauración del bosque como una cuestión científico-técnica propia de expertos, se excluye a la comunidad local (considerada ignorante) y se encubre el progresivo fortalecimiento de los intereses corporativos de las industrias forestales y de extinción en los entornos rurales (Seijo, 06/08/2012). Tampoco se menciona la 'otra' restauración, la que se relaciona con el apego emocional que conecta a la comunidad local con el bosque. No solo la 'pérdida', tanto colectiva como individual, es un proceso complejo de consecuencias imprevisibles (Marris, 1974), sino que la reconstrucción física no implica la mental y la cultural (Viejo-Rose, 2011). Nadie se interesa en lo que el bosque significa para el pueblo, ni por la relación existente entre el pueblo y el C.M.T. Porque tanto el C.M.T. como el bosque son construidos por el discurso hegemónico del ensamblaje de poder-conocimiento – Estado y expertos – como 'naturaleza'. Consecuentemente, la comunidad local – legítima propietaria del bosque – tiene un escaso papel en cuestiones de gestión al carecer de los medios científico-técnicos de los expertos. Este lamentable asalto abierto sobre la dignidad, los derechos y la inteligencia de la población local se ve reforzada por la combinación de discursos académicos, cívicos y militares. Una vez más se reproduce la secular conceptualización del 'campesino rural' por parte del Estado español como sujeto incompetente, atrasado e ignorante (Aceves, 1978). Los ámbitos de la cultura y la naturaleza son percibidos separadamente y asociados a formas de actuación distintas desde la modernidad. Sin embargo, estas categorías y su conceptualización es variable, especialmente en comunidades rurales íntimamente ligadas a la naturaleza que las rodea. Pese a la creciente tendencia internacional a la integración de cultura y naturaleza (Rössler, 2003) los Estados nacionales, en este caso el español, parecen reacios a dar un paso que reduciría su margen de actuación. La cuestión del C.M.T. puede ser entendida como una lucha por la imposición de un determinado 'régimen de verdad' (Foucault y Gordon, 1980). El Ministerio de Defensa ha pasado de una posición arrogante y agresiva a otra más abierta caracterizada por una presunta voluntad de establecer relaciones constructivas y dialogantes con otros actores sociales. Para ello, emplea la retórica de la 'preservación de la naturaleza' para justificar el mantenimiento de los campos militares a lo largo de España. Esta estrategia de contención es efectiva cuando, como en el C.M.T. y en el bosque de Tabuyo, "es capaz de constituir los tipos que esencializa" (Kearney, 1996: 64). A través de múltiples vectores (publicaciones, medios de comunicación, apoyos académicos e institucionales, discursos oficiales y legislación), se separa la naturaleza de la cultura y se transmite la idea de que los campos militares son positivos para la vida natural. Así, se invierte la lógica del sentido común y se construye socialmente a los campos militares como reductos donde la naturaleza es protegida de la destrucción provocada por la civilización moderna. Esta estrategia está orientada a la ocultación y deslegitimación de las estrategias de resistencia: ante la opinión pública tanto activistas como comunidades ya no luchan contra la militarización sino contra la 'ética ecologista' encarnada por el Ministerio de Defensa. En esta línea, la incorporación de científicos y académicos de alto rango en sus discursos es parte de lo que Latour llama estrategias de "rectificación e institucionalización" (2007) y de "blackboxing" (1999), mediante las cuales se impone subrepticiamente un discurso científico y se familiariza a la gente gradualmente con un estado de cosas hegemónico, un régimen de verdad. Nuestro estudio revela dos patrones diferentes de ordenar historias (Law, 2004: 111). La oficial es incremental, evolutiva y poco dramática. Los acontecimientos se desarrollan poco a poco, los problemas surgen y se resuelven. El segundo patrón es el transmitido por comunidades locales y activistas, un sub-texto (Scott, 1990) cuya memoria es preservada a través de la transmisión oral y que rara vez alcanza la esfera pública o es capaz de construir un régimen público de verdad. Este patrón de narración es heroico, romántico y discontinuo, y concibe el cambio en términos cualitativos. Los activistas y algunos actores políticos y sociales en Maragatería han luchado contra el C.M.T. de diversas maneras y por medio de diferentes estrategias: desde la chomskiana revelación de verdades alternativas, que descubre todas las trampas y mentiras del C.M.T. y la retórica del Ejército, hasta la construcción positiva del Monte Teleno y Maragatería como un objeto patrimonial, dentro de un conflicto más amplio por la desmilitarización del territorio que raramente alcanza la esfera pública. En contraste con el cercano sitio de Las Médulas (Patrimonio de la Humanidad), la gente en Maragatería tiene que presenciar cómo sus activos culturales son subestimados y su destrucción oficialmente sancionada y tolerada. Pese a la supuesta tarea de la UNESCO de proteger los lugares y monumentos de significación universal, las designaciones de Patrimonio de la Humanidad de facto se basan en las tradiciones patrimoniales nacionales, reproduciendo, ampliando y expandiendo sus lógicas e infraestructuras (De Cesari, 2010). Por otro lado, si tenemos en cuenta la proximidad de la bimilenaria Astorga y su enorme potencial arqueológico, a nadie se le debería escapar la posibilidad de valorización patrimonial que ofrece la construcción de un parque cultural integrador. Por tanto, aunque la lógica de la construcción patrimonial se haya invertido en el Teleno, con activistas construyendo patrimonio y el Estado impidiéndolo, continúa la imposición fundamental de los modelos trascendentes que rompe la relación inmanente de las comunidades locales y su entorno. En lugar de partir de la inseparabilidad espiritual de la cultura tradicional y del entorno natural, se considera al sujeto rural un peligro tanto para la preservación natural y cultural. En conclusión, los 'términos del debate', el juego del lenguaje y el régimen discursivo que se ha impuesto es el del patrimonio como construcción metacultural. No importa que hayan muerto personas, que los pueblos hayan perdido sus recursos comunales, o que el potencial para el desarrollo alternativo en la zona se haya visto reducido. Lo que se discute ahora es si Maragatería y el Teleno son patrimonio o no, y su potencial como recursos económicos. Mientras tanto, el drenaje demográfico y económico continúa, y los habitantes de Maragatería – como la gran mayoría de gentes rurales – siguen siendo menospreciados, ignorados y apartados de las decisiones fundamentales para su futuro.
RE-PENSANDO EL USO DE LAS TIC EN EDUCACIÓN: REFLEXIONES DIDÁCTICAS DEL USO DE LA WEB 2.0 EN EL AULA ESCOLAR Desde 1996 el Estado chileno ha desarrollado una política de incorporación progresiva de tecnologías al aula. Al mismo tiempo los jóvenes usan cada vez de forma más intensiva las TIC y en particular los servicios de la Web 2.0. Sin embargo, hay evidencia que el uso de las tecnologías desde una perspectiva didáctica y creativa no es habitual. La propuesta didáctico-pedagógica de Kelluwen busca articular el trabajo de aula con herramientas de la Web 2.0 a través del uso de Diseños Didácticos Colaborativos para desarrollar competencias socio-comunicativas y contenidos disciplinares en los estudiantes. Este artículo sistematiza, expone y discute los resultados preliminares de una intervención educativa que ha consolidado una comunidad de estudiantes, profesores e investigadores centrada en construir, usar y compartir diseños didácticos colaborativos que utilizan la Web Social como espacio de mediación en el proceso de enseñanza y aprendizaje escolar. USO DE TIC EN EL CONTEXTO EDUCACIONAL CHILENO: LA DIDÁCTICA COMO TAREA PENDIENTE En concordancia con los procesos de tecnologización de la vida cotidiana, resulta poco probable que las instituciones educativas sean impermeables a los cambios socio-tecnológicos (Bonder, 2008; Chinn y Fairlie, 2010). En este contexto parece obvio que la Escuela viva un proceso de re-conceptualización no sólo estructural, sino también de sentidos, lo que se expresa en una creciente desescolarización de la enseñanza, la pérdida de protagonismo del profesor y la difuminación de las fronteras disciplinares en el currículo. Así pues, estas transformaciones sociales paradigmáticas podrían implicar un nuevo modo de conocer y, por tanto, de aprender. En educación, el constructivismo social hace ya tiempo, gana adeptos sobre un aprendizaje memorístico (Gardner, 1993; Monereo, 2005). En consecuencia, en los nuevos tiempos la educación formal como institución ha perdido la tutoría exclusiva del proceso de enseñanza aprendizaje. El ordenador e Internet en los hogares permiten que las personas tengan la información en sus casas, por lo que el acceso al conocimiento deja de ser un rol hegemónico de la escuela. Desde allí, resulta importante saber qué hacer o cómo utilizar la gran cantidad de contenidos que circulan en los medios y recursos que dispone la escuela y, por lo mismo, se ha de poner mayor atención en los procesos didácticos sobre los cuales se instalan las Tecnologías de la Información y la Comunicación (en adelante TIC). Es así como se ha de transitar de un tipo de uso instrumental de las TIC por parte del profesorado hacia usos creativos de los ambientes que hoy están en la red (Prain y Hand, 2003), en particular la Web 2.0, para que los estudiantes aprendan cuestiones relacionadas a las competencias necesarias para el mundo digital. Es importante señalar que la investigación educativa reconoce el rol fundamental que juegan los profesores en la renovación educacional, al tiempo que plantea la importancia de su papel en la incorporación curricular de las TIC (Meier, 2005; Zhao y Frank, 2006). Asimismo, estudios comparados han demostrado que existe la convicción de parte de los profesores que la incorporación de las TIC en la educación es un elemento positivo (SITES, 2006). No obstante, a pesar de dicha convicción y del aumento de la cantidad de ordenadores con conexiones a Internet en las escuelas, las investigaciones revelan que su uso didáctico y creativo no es tan habitual y tiene dificultades (Crook, 2012; García-Valcárcel y Tejedor, 2010; Hillis y Munro, 2005; Sigalès, Mominó, Meneses y Badia, 2009,). Por otro lado, el particular panorama escolar chileno actual es heterogéneo y los establecimientos educativos dan cuenta de la estructura social desigual, por medio de una pertenencia estructural disímil de colegios públicos, particulares concertados y particulares pagados, donde podemos ver ostensibles brechas entre los colegios que pertenecen a los estratos socioeconómicos medio-alto y alto, y los que pertenecen al grupo medio-bajo y bajo (Arancibia y Contreras, 2013). Esto se explica, en cierto modo, por las reformas impulsadas en los años'80 por la dictadura militar que modifica el sistema escolar, transitando desde un Estado Docente a uno Subsidiario, descentralizando la administración económica a nivel de municipios, pero manteniendo centralizadamente en el ministerio de educación aspectos como el currículum y la evaluación pedagógica (Beyer, 2000; Cox, 2005). En esta particular situación, desde 1996 el Estado chileno ha llevado una política de incorporación de nuevas tecnologías en el aula a partir de la implementación piloto en la Región Metropolitana del Proyecto ENLACES, programa que intervino en el desarrollo profesional docente, así como también cooperó en la modernización del sistema escolar, impactando a la totalidad de la comunidad educativa (Arancibia, 2000). Así es como, se considera que el Proyecto ENLACES fue un aporte a la reducción de la brecha digital de las nuevas generaciones resolviendo en parte esta diferencia a través de planes de cobertura tecnológica y capacitación docente (Hepp, 2003). Dada esta instalación tecnológica en las escuelas y liceos, avanzando hacia una perspectiva de intervención, que permita re-pensar la integración de las TIC (Staples, et.al., 2005) es legítimo preguntarse ¿Cómo se puede resolver la brecha que existe entre las didácticas anquilosadas y el uso de TIC en contextos escolares?, ¿Cómo es posible acercar las actividades escolares de aprendizaje a los usos de la web social que hacen los estudiantes? A continuación presentamos una iniciativa realizada en Chile durante tres años, intercalando en todo momento una discusión teórica que da cuenta de los sustentos y fundamentos que están a la base de cada decisión didáctica tomada. Por tanto, pretendemos que no sea una exhibición instrumental de una secuencia instruccional, al modo de receta para obtener aprendizajes superficiales. La propuesta de Kelluwen busca responder al núcleo de la problemática enunciada, a través de la implementación de Diseños Didácticos Colaborativos (en adelante DDC) con uso de recursos de la Web 2.0. Se trata de una iniciativa que entremezcla elementos de aprendizaje basado en proyectos y aprendizaje colaborativo (Palacheewa, Suwannatthachote & Nilsook, 2012). La propuesta didáctico-pedagógica de Kelluwen busca potenciar el trabajo de aula para profesores interesados en innovar con herramientas de la web 2.0 o Web Social. Las intervenciones se ejecutan apoyadas por la plataforma que también lleva el nombre del proyecto, a la cual se accede vía http://www.kelluwen.cl En este espacio profesores y profesoras pueden encontrar 16 DDC que trabajan contenidos curriculares regulares de 7o básico a 4o medio (últimos 6 años de enseñanza obligatoria en Chile) para las asignaturas de Lenguaje y Comunicación e Historia, Geografía y Ciencias Sociales. Si bien los contenidos resultan bastante apegados a los planes y programas propuestos por el Ministerio de Educación de Chile, la intención del equipo de investigación fue incorporar un uso creativo y dialógico de los recursos de la web social. Es por ello que cada diseño se apropia de una aplicación de la web social, tal como Youtube, Wordpress, Panoramio o Gigapan, entre otros, para convertir a estas herramientas en parte activa del escenario pedagógico en las aulas de los jóvenes. Kelluwen está pensado como una propuesta de B-learning (Bartolomé, 2004), pues la coordinación del proceso está a cargo del profesor responsable de la asignatura. En tal sentido Kelluwen no es educación a distancia vía Internet, sino un proceso que busca revitalizar el aula de colegios vulnerables de Chile. También entendemos que el B-learning se hace parte del proceso en tanto la propuesta busca el equilibrio entre la clases en el laboratorio de informática educativa y el aula regular, ya que se intercalan sesiones en ambos espacios, de modo que la tecnología sea un aporte real al desarrollo de una pedagogía activa y no un distractor que dificulte el manejo de los grupos de estudiantes. La colaboración y la aproximación a una mayor horizontalidad de los roles Profesor/Alumno intenta ser la columna vertebral del modelo. Desde la primera actividad se busca modelar el trabajo pedagógico en base de los conocimientos previos y las opiniones existentes en el aula, relacionándoles a los contenidos curriculares que se abordarán durante la innovación. La colaboración, por su parte, se establece en dos espacios: a)el desarrollo de actividades o proyectos grupales en que participan de 3 a 5 estudiantes, y b)la relación con un aula gemela que estará ejecutando el mismo diseño didáctico en otro punto geográfico del país. El aula gemela valora y opina sobre las evidencias de aprendizaje creadas por otros estudiantes provenientes de otros contextos escolares. Todo lo anterior está guiado por pautas que la plataforma provee, y coordinado gracias a un mecanismo de programación informática que va siguiendo los estados de avance de los grupos y asignando pares revisores que se hallan en el mismo estadio de progreso de las actividades, pero no necesariamente en la misma aula. De esta forma, un grupo de un aula de la ciudad de Valdivia le correspondió revisar, comentar y valorar el trabajo de otros grupos de localidades rurales o distantes geográficamente, como Futrono o Hualaihué. Por otra parte, consideramos que el acto de enseñanza aprendizaje es también un acto dialógico de comunicación (Aubert, Flecha, García y Racionero, 2011) en el que intervienen actores dentro y fuera del aula. Cuando un niño o un adolescente ejecutan una tarea en la sala de clases está interactuando directamente con su profesor y algunos de sus compañeros; y además el producto de esa tarea o evidencia de aprendizaje específica será un mensaje que -más allá del esfuerzo intelectual- busca ser comunicado a su comunidad de estudio. Si todo acto de aprendizaje es un acto de comunicación, no es difícil suponer que sin importar el contenido curricular en juego, el lenguaje es el articulador de cualquier escena didáctica. Resulta necesario comprender que en la escuela se requiere más que una alfabetización digital funcional (Arancibia, 2007). En la actualidad parece indispensable desarrollar competencias comunicativas, entendidas como habilidades que permitan a los individuos asumir compromisos de interacción, considerar normas elementales contextuales para establecer relaciones con otros y la comprensión de los diferentes signos, significados y códigos presentes en los con-textos socioculturales. Dichas habilidades siguen hoy enseñándose en el aula como si fuesen un simple proceso de transferencia de información, prescindiendo totalmente del texto situado en un con-texto, se ignora si los procesos mentales que el sujeto pone en juego son los adecuados. En una mirada actualizadora Coll (2005) considera que el hipertexto y la Web vienen a potenciar nuevas habilidades en lo referente a comprensión lectora y producción de texto. La propuesta didáctica y metodológica de Kelluwen corresponde a un DDC estructurado en tres etapas que contienen objetivos curriculares y evidencias de aprendizaje esperadas que, a su vez, forman en conjunto un aprendizaje continuo, una construcción del conocimiento sustentada en procesos de cognición y metacognición que buscan desarrollar transversalmente la criticidad en el proceso de enseñanza–aprendizaje. Algunos de los elementos que configuran la experiencia didáctica corresponden a ejercicios articulados a través de un modelado del diseño didáctico en acciones en las que el estudiante debe autorregular su proceso de aprendizaje (Álvarez, 2009). Cada DDC dura entre 4 y 6 semanas de clases. Los aspectos del modelado pedagógico de cada diseño comprenden macro etapas de motivación, creación y evaluación, que detallaremos a continuación y que se representan en la figura 1. Esquema de estructuración de Diseños Didácticos Colaborativos (DCC) a) Etapa de Motivación Esta primera etapa implica la socialización de conocimientos previos de los estudiantes respecto de los objetivos curriculares y transversales a desarrollar. La motivación se realiza en 2 o 3 sesiones en las cuales el profesor da a conocer a los estudiantes las características generales del DDC, la metodología de trabajo a partir de grupos colaborativos, la organización del proceso de enseñanza–aprendizaje en cada una de sus etapas y la construcción de conocimiento mediante actividades que persiguen evidencias de aprendizaje que incorporan herramientas de la Web 2.0. En esta fase se requiere explicar a los estudiantes la distribución de los momentos de cada sesión y los roles que cada uno desempeñará durante la experiencia didáctica. El docente como un guía y colaborador de los procesos de aprendizaje recupera experiencias previas y presenta los contenidos a partir de los contextos desde los que cada estudiante coopera y participa. A partir de estos diálogos en el aula cada docente propicia estrategias desafiantes, estructuradas y significativas para los estudiantes, tal como lo expone el Marco para la Buena Enseñanza establecido en Chile por el Ministerio de Educación "Propone actividades que involucran cognitivamente a los estudiantes y entrega tareas que los comprometen en la exploración de contenidos" (MINEDUC, 2003:11). El compromiso de los estudiantes en el proceso de enseñanza–aprendizaje es fundamental para garantizar un desarrollo efectivo de las evidencias de aprendizaje (recopilación de información, edición y producción de evidencias) y también para generar una evaluación auténtica que esté dada por la observación constante del profesor y la atención de cada estudiante ante la construcción de conocimientos derivados de los procesos individuales y colectivos ejecutados a lo largo de la experiencia didáctica (Álvarez, 2009). Dado que los DDC son propuestas de trabajo colaborativo que persiguen un sentido de entreaprendizaje (Prieto, 1996), será fundamental lograr el compromiso por parte de los estudiantes, situación que no es difícil de estimular si se explica el valor de la innovación y la utilización de Internet como soporte social con un sentido comunicativo. A cada integrante del grupo le es asignado un rol, esta responsabilidad permite la apropiación del proceso de aprendizaje en la medida que el estudiante, al cumplir un papel relevante dentro de la experiencia didáctica, se hace parte del proceso desde una perspectiva participativa. De este modo, cada estudiante pasa a integrar una pieza del engranaje que articula el trabajo en equipo, tanto para la construcción de la evidencia de aprendizaje, como para la evaluación clase a clase de las actividades que se desarrollan. A continuación se exhibe un ejemplo de distribución grupal propuesto para el DDC de historia "Un diaporama del siglo XX": · Coordinador equipo: quien es responsable del contenido y su publicación, se encarga de hacer que el grupo funcione y se cumplan las tareas. Perfil: estudiante con liderazgo reconocido. · Informático: responsable de organizar la cuenta en Youtube y publicar los trabajos en la plataforma kelluwen, es decir el responsable de los elementos informáticos operativos (cuentas, contraseñas, ingresos, categorías, etc.). Perfil: El "informático" del grupo. · Investigador: responsable de conseguir información adecuada para publicar. Perfil: aquí se puede asignar al más "aislado" o "individualista" del grupo pues puede buscar información por su cuenta y luego la comparte. · Historiador: responsable de cautelar la "veracidad" y adecuación de la información encontrada. Perfil: estudiante que demuestra interés y/o un alto rendimiento en la asignatura. El historiador también se encarga del aseguramiento de calidad, por ejemplo: respetando el referenciar la información extraída de otras fuentes. · Apoyador: miembro que participa transversalmente de todas las funciones, es quien posibilita el trabajo integrador y/o reemplaza en alguna tarea en caso de ausencia. Perfil: el más "desordenado" quien puede y tal vez requiere cambiar de rol constantemente. Esta perspectiva se cumple a medida que los estudiantes concretan las actividades propuestas en esta etapa y reconocen cómo las experiencias previas y percepciones acerca de los contenidos se integran al nuevo proceso de enseñanza–aprendizaje. Actividades como debates, mesas redondas, foros, diagnósticos de problemáticas en torno a un tema, entre otros, se presentan como oportunidades de generar momentos de dinamismo comunicativo en que los estudiantes experimentan ejercicios de opinión o reflexión, donde la propuesta curricular se relaciona con datos y opiniones que forman parte de su propia realidad. Dicha propuesta busca formar un ambiente estimulante que sea lo más favorable para quienes se encuentran en la sala de clases, propiciando un entorno basado en el respeto por el otro y la solidaridad del trabajo colaborativo, así se valoran los ejes propuestos por el profesor y las dudas, opiniones y creaciones que realizan los estudiantes (MINEDUC, 2003). Como se ha mencionado con anterioridad, durante la etapa motivacional es primordial enfocar el proceso de enseñanza–aprendizaje rescatando los conocimientos previos de los estudiantes. Según Álvarez (2009) las tareas realistas o relevantes para los jóvenes se caracterizan por contener en su modelado un vínculo con el mundo real y cotidiano que permite una comprensión del aprendizaje desde la experiencia particular de cada individuo, asignando un valor afectivo y emocional que es esencial en la motivación por descubrir y aprender. Esta etapa está destinada a la elaboración de evidencias que confirmen el aprendizaje alcanzado. En ella se debe articular correctamente la inserción de los contenidos curriculares que cada diseño en particular busca cubrir y el desafío de construir una pedagogía activa apoyada por la Web 2.0. Los estudiantes se embarcan en un proceso de investigación y construcción colaborativa de conocimientos sobre temáticas o contenidos que están presentes en el currículo escolar hasta conseguir la elaboración de evidencias de aprendizajes que tomarán forma de mensajes audioescritovisuales (Cebrian, 2009; Cloutier, 2001), los cuales quedarán disponibles en la red. Es importante que los estudiantes sepan que estas evidencias o avances serán, más tarde, auto y coevaluados por sus compañeros de clase y de las aulas gemelas, con el objetivo de revisar constantemente el trabajo que desarrollan y mejorar la calidad mediante la observación crítica del propio desempeño. Durante la etapa de creación el número de sesiones se encuentra determinado por la carga horaria que propone el currículum nacional para cada una de las áreas, abarcando de 5 a 7 sesiones el sector de Lenguaje y Comunicación, y de 4 a 5 sesiones el de Historia, Geografía y Ciencias Sociales. En la etapa de creación se propone una planificación orientada a que los grupos elaboren, paso a paso y de forma colaborativa, evidencias de aprendizaje que son publicadas en herramientas de la web 2.0. Las primeras actividades están destinadas a buscar y seleccionar información desde la web, libros, cartas, biografías, realización de entrevistas, fotografías personales, familiares o del entorno, entre otros. Toda esta exploración de medios y actividades se orienta mediante guías y pautas de trabajo según el propósito didáctico y curricular de cada diseño y la herramienta web 2.0 asociada. Por ejemplo, en el DDC de lenguaje "Ha llegado Carta" los estudiante buscan cartas en medios de prensa digitales y las analizan mediante una guía que se ofrece como material de apoyo. En cuanto al rol de los estudiantes, cada uno debe velar por la calidad de los mensajes elaborados según los roles asignados en la primera etapa de la experiencia didáctica, son todos responsables del trabajo colaborativo que crean y construyen en conjunto. Además, como ya se apuntó, todo el material que es recopilado se encuentra sujeto a una constante discusión y evaluación crítica por parte de los estudiantes, puesto que es publicado en las redes sociales. En este sentido, los DDC propician la autorregulación del proceso de aprendizaje, lo cual se posibilita mediante el tipo de tareas que se proponen en los DDC. Para cumplir este propósito los DDC ofrecen como material complementario una o dos pautas de auto y coevaluación para cada una de las actividades que se proponen. Al finalizar la etapa de desarrollo cada grupo de trabajo habrá creado sus evidencias de aprendizajes como audiovisuales o textos multimodales para distintas plataformas. Con el apoyo de estas herramientas cada grupo de trabajo busca plasmar en su evidencia de aprendizaje la síntesis de la investigación realizada. Luego, las evidencias de cada grupo se comparten con la propia aula y con las aulas gemelas mediante su publicación en una herramienta Web 2.0 y la herramienta de gestión inteligente aportada por la plataforma Kelluwen en la sección de Trabajos, tal cual se muestra en un pantallazo de dicha sección en la figura 2. Vista de Herramienta de co-evaluación "Trabajos" c) Etapa de Evaluación En esta etapa se busca evaluar de modo integral la ejecución del DDC y los objetivos curriculares socializando los niveles de logro a través de la evaluación de evidencias de aprendizaje. Además, se busca hacer un barrido desde los conocimientos previos que iniciaron la experiencia innovadora hasta la construcción de nuevos conocimientos propuestos en el aula propia y por las gemelas. Durante la etapa de evaluación, la organización de los tiempos se propone en función de actividades de síntesis a partir de las cuales los grupos de trabajo socializan y comparten la experiencia didáctica a través de la Herramienta de "Trabajos" que aporta la plataforma Kelluwen. Esta herramienta es un agente inteligente que proporciona la plataforma donde las evidencias de aprendizaje realizadas por un grupo de estudiantes en un colegio son compartidas para su evaluación y valoración a un grupo de otro colegio que se encuentre en tiempos y ritmos similares. Para canalizar este trabajo se proponen actividades de evaluación en las que un grupo revisa y evalúa una evidencia de aprendizaje perteneciente a un aula gemela, para luego finalizar la experiencia didáctica realizando una autoevaluación grupal o individual orientada a reflexionar sobre los procesos metacognitivos desarrollados durante el aprendizaje. Las evidencias de aprendizaje elaboradas por cada grupo son expuestas al curso en una sesión destinada a la observación y retroalimentación de los contenidos, para ello cada grupo presenta el producto final que han creado, junto con comentar las experiencias significativas durante el desarrollo de la investigación y creación de esta evidencia. El propósito de esta actividad es generar un momento en que los estudiantes reflexionen sobre el trabajo realizado durante la experiencia didáctica y valoren críticamente los resultados que han obtenido. Desde esta perspectiva, es fundamental que se generen preguntas, comentarios o discusiones por parte de todos los grupos que exponen, oportunidad en que cada estudiante ve reflejado su propio proceso de aprendizaje en las experiencias del otro. Durante la etapa de evaluación está contemplada la interacción con aulas gemelas, la cual permite la visualización de diversas evidencias de aprendizaje. Esta es una gran posibilidad para que los estudiantes conozcan más de un enfoque u opinión respecto de un mismo objeto de estudio. Mediante este ejercicio los estudiantes reconocen que se pueden acceder a distintas opiniones y formas de generar modos explicativos variados para un contenido. Cabe destacar que además de ser accesibles por medio de la plataforma Kelluwen las evidencias de aprendizaje quedan disponibles en las herramientas de Web Social que cada DDC propone, por ejemplo evidencias terminadas de aprendizaje publicadas en diferentes plataformas pueden visualizarse en: http://www.youtube.com/watch?v=umrk0fiPJPw; http://issuu.com/marancibiah/docs/3282_choque_cultural__terminado_; http://trab-infantil-grupo3-lichornop.blogspot.com/ Otra forma de acceder a los videos elaborados por los estudiantes es el playlist en Youtube: http://www.youtube.com/playlist? list=PL80BDA6FEA5385635 Lista de reproducción con evidencias de aprendizajes y materiales divulgativos El proyecto tiene a la fecha 16 DDC a disposición de las comunidades escolares los cuales se describen a continuación en la tabla I para lenguaje y comunicación y en la tabla II para Historia y Ciencias Sociales: Resúmenes DDC creados y validados Lenguaje y Comunicación Resúmenes DDC creados y validados Historia y Ciencias Sociales Durante los 6 semestres en que se ejecutó el proyecto, se involucraron 57 centros escolares de 17 municipios diferentes de tres regiones del País. En relación al desarrollo de las experiencias podemos puntualizar que 33 de ellas alcanzaron un avance inferior al 70%, otras 33 alcanzaron un avance entre 70 y 99%, mientras que 95 lograron completar todas las actividades, es decir un 100% de avance. Desde que se creó la Herramienta de Trabajos, en el segundo semestre del 2011, se subieron 320 trabajos, a partir de los cuales se generaron 640 vinculaciones para revisión de pares. De estas vinculaciones, se realizaron efectivamente 445 co-evaluaciones, y de ellas 405 estaban completas (rúbrica y comentario), siendo 268 (66%) de ellas provenientes de grupos de aulas gemelas y 137 (34%) de grupos de la misma aula. DISCUSIÓN: CÓMO TRANSITAR HACIA UNA DIDÁCTICA 2.0 Al margen de los alcances efectivos de instalación del proyecto la discusión que buscamos dice relación no tan sólo respecto del uso intensivo o variado de las TIC, sino más bien en función de cómo y para qué las usamos, por ello recalcamos que nuestra propuesta es fundamentalmente didáctica. De allí que acuñamos el concepto de didáctica 2.0 (Cárcamo, Scheihing y Cárdenas, 2013) para identificar este modo de organización que recoge para el hacer pedagógico, conductas habituales de los jóvenes en la Web 2.0: crear, publicar contenido, compartirlo y valorarlo (Crook 2012). Creación multimedial insertada curricularmente La propuesta persigue a partir de la creación de un producto (evidencia de aprendizaje) estimular el desarrollo del contenido disciplinar en la unidad respectiva, a través de procedimientos de búsqueda, selección y construcción, el cual es publicado en una Web Social. Igualmente, para Ivala, Gachago, Condy y Chigona (2013), la narrativas visuales resultan ser una síntesis de las temáticas investigadas por los estudiantes, en Kelluwen la creación multimedial es una alternativa pertinente en tanto los escolares están familiarizados con este tipo de mensajes y eso facilita enormemente los resultados del aprendizaje, sin embargo el paso necesario para poner la innovación al servicio de los objetivos educativos está en insertarla curricularmente. En muchos establecimientos la innovación con TIC, forma parte de actividades extraescolares, perdiendo así la oportunidad de renovar el aula. Kelluwen incentiva al profesor a utilizar los mismos productos que elaboran los estudiantes como recursos para integrar información sobre los contenidos (específicamente conceptuales) que se deben alcanzar en la unidad o contenido curricular abordado. Valoración, encuentro y participación en las redes sociales En las redes sociales, los jóvenes tempranamente adquieren hábitos de valoración de contenidos escritos y visuales (Colás, González y de Pablos, 2013), el proyecto busca que los estudiantes valoren los productos o evidencias de aprendizaje que son compartidos en la plataforma de aprendizaje Kelluwen y en las herramientas de Web Social que cada DDC propone. Desde esta perspectiva la utilización de las herramientas infocomunicacionales en el aprendizaje se orienta, naturalmente, a la incorporación de las experiencias previas en los DDC, ya que cada vez son más conocidas por los estudiantes las dinámicas de crear cuentas de usuario, editar perfiles, expresar opiniones en sitios web y valorar contenidos digitales. Así, pues, las acciones comunicativas mediadas digitalmente que ya son cotidianas para los jóvenes, son las utilizadas en la propuesta de Kelluwen para orientar los procesos de enseñanza-aprendizaje (Crook, 2012). Con ello los estudiantes se organizan para elaborar un producto de carácter público, que adquiere visibilidad en la Web 2.0 y además esperan que este sea valorado y comentado por pares a través de la plataforma de aprendizaje 2.0 que ofrece Kelluwen. Así, por ejemplo, un video realizado por estudiantes de la ciudad de Valdivia (capital Región de los Ríos – Chile) puede ser visualizado y comentado por estudiantes de la localidad rural como Hualaihué, distante unos 300 kms., u otras. Finalmente tanto la publicación de las evidencias, como las valoraciones en red y las co-evaluaciones entre aulas gemelas resultan muy relevantes para conseguir procesos de autoregulación para los estudiantes en el sentido que Álvarez (2009) propone. El docente como innovador En acuerdo con Suarez (2013), el estudio del uso de TIC en contextos educativos debe ser atendido de modo multivariado. Así encontramos factores de orden contextuales y personales, orientados al profesorado y sus competencias digitales o informáticas. Por ello, es factible pensar que ofrecer propuestas de enseñanza para el aula escolar, que otorguen protagonismo al profesorado en el uso didáctico de las TIC tendrá una repercusión relevante en el aprendizaje de sus estudiantes. Los DDC proponen un rol del docente como mediador y guía del proceso de enseñanza–aprendizaje. Si bien, en las planificaciones se puede observar un rol protagónico de los estudiantes, puesto que son ellos quienes se enfrentan al proceso de descubrimiento y construcción del conocimiento, debemos destacar el rol que ejerce cada profesor/a motivando y orientando las actividades que son propuestas, cambiando incluso sus propias concepciones respecto del efecto de las TIC (Albirini, 2006). Por su parte, las actividades orientadas al trabajo colaborativo en el que cada estudiante se apropia de un rol activo comprometido con su equipo de trabajo y con la evidencia de aprendizaje que deben elaborar. Para Álvarez (2009) el comportamiento autorregulado refleja el compromiso del alumno con la tarea, su deseo de realizarla y, por tanto, compromete su motivación y voluntad. En este sentido, los estudiantes relacionan sus aprendizajes con los trabajos que evalúan estableciendo puntos de comparación, en la medida que las diferencias entre una evidencia y otra posibilitan la retroalimentación de los contenidos curriculares. Además, se facilita una instancia para realizar opiniones críticas basadas en los soportes audioescritovisuales o escritovisuales construidos por cada grupo de trabajo y el respeto a las creaciones del otro. Con todo, Kelluwen se esfuerza en aportar a que las brechas de inserción cultural de la innovación se reduzcan a través de la incorporación de estrategias propias de redes sociales de Internet, generando una introducción dinámica en educandos motivados y profesores que se caracterizan por su proactividad. En el proceso de escalamiento de la innovación estos docentes se trasforman en agentes de cambio y de diseminación hacia sus pares (Pablos, Colás y González, 2010). CONCLUSIONES: LA NECESIDAD DE INSTALAR LA INNOVACIÓN CON TIC EN CONTEXTOS ESCOLARES Los DDC elaborados por Kelluwen son capaces de integrar las particularidades de los estudiantes a los que van dirigidos. Es así como matices propiciados por la edad, el nivel de enseñanza, la procedencia geográfica o socio-económica, los intereses de ocio y cultura como grupos musicales, películas, comunidades virtuales de interés, etc., pueden aportar a la creación de evidencias de aprendizaje más pertinentes y significativas para los estudiantes. Como se ha evidenciado, no cabe duda que uno de los problemas más desafiantes para los sistemas educativos es institucionalizar en los colegios una cultura de innovación y cambio constante. La permeabilidad de la innovación resulta parcial o en muchos casos anecdótica y, por ello, cuesta revelar avances sustantivos en los aprendizajes (Haro de, 2009). No existen recetas mágicas para resolver esto, pero resulta necesario considerar que cualquier iniciativa que se proponga debe asumir un trabajo conjunto de todos los actores del proceso educativo, así como llevar a cabo implementaciones prácticas en los contextos reales de ejercicio docente. Ya no son suficientes iniciativas iluminadas que llegan a la escuela con soluciones inmediatistas, se requiere de una innovación arraigada en el proyecto educativo del centro escolar. Insistimos en que el proyecto rescata, en primer lugar, que los jóvenes son activos y entusiastas usuarios de los servicios de la Web (Ricoy, Feliz y Sevillano, 2010) y, en segundo lugar, cada vez existe un mayor acceso a la tecnología en las escuelas (Tancer, 2007). Los profesores son conscientes de esto, pero no siempre encuentran herramientas formativas ni apoyos directivos para gestar la innovación pertinente. El desconectado del mañana es como el analfabeto de hoy, pues el principal punto de desigualdad se hace tangible en el acceso, pero principalmente en el uso y control de los medios digitales, expresada hoy en la denominada convergencia digital (Arancibia, 2007). Asimismo, la nueva economía, afirma Castells (2001), se organiza en torno a redes globales de capital, gestión e información, cuyo acceso al conocimiento tecnológico constituye la base de la productividad y la competencia. En este aspecto, las funciones y procesos de lo que este autor denomina Sociedad Red, cada vez se estructuran más alrededor de tejidos sociales y materiales interconectados. En esta coyuntura, las TIC no sólo posibilitan la aparición de una nueva dimensión sociocultural, sino que, además, entregan la infraestructura para nuevos tipos de morfologías socioculturales a escala global. Kelluwen aborda esta problemática desde una mirada regional, asumiendo desde ya el uso del neologismo glocal para darle un sentido local a una propuesta que surge de un espacio y tiempo específico. Los estudios sobre el aprendizaje con TIC expresan que toda incorporación a los procesos formativos escolares está mediada por el profesor, agente que, en última instancia, resuelve y define su uso (Pablos, et al., 2010; Sigalès, et al., 2009). Por tanto, no es sólo fundamental intervenir en el qué o cómo se aprende usando TIC, sino también qué se hace con ellas en el aula, qué hace al profesor tomar decisiones respecto de sus propuestas didácticas con uso de TIC, entendido esto como un fenómeno complejo (Phelps, Graham y Watts, 2011). Por tanto, las pantallas digitales no pueden pasar a convertirse en pizarras donde únicamente se expone información a los estudiantes, reproduciendo modelos centrados en el profesor y la recepción pasiva por parte de los primeros. Más bien, se debe privilegiar el uso de las tecnologías para producir contenido, presentarlo y valorarlo, agregando valor al conocimiento que se construye en la sala de clases, utilizando recursos que en muchos casos los estudiantes ya portan, como son sus teléfonos móviles. En consecuencia, independiente de las TIC que se usen, lo fundamental es transitar hacia una didáctica 2.0 que promueva la colaboración propia de la red social, diseñada para estudiantes que son nativos de estos entornos, donde los fenómenos de interacción son instantáneos y las modalidades de comunicación cada vez más efímeras pero a la vez permanentes, pues todo queda en la red. Kelluwen ha intentado responder a esta necesidad de acercar los modos de hacer de los jóvenes con las tareas que les solicitan en sus rutinas de educación formal, usando recursos tecnológicos variados, actuales y promoviendo que los profesores hagan de sus clases un acto cada vez más colaborativo. Al cerrar el presente artículo cabe señalar que pese a las bondades expuestas, el proyecto de Investigación, Desarrollo e Innovación Kelluwen hace también una lectura autocrítica de varios aspectos que dificultaron el trabajo en terreno y pueden servir de experiencia para otros equipos de investigación. a) La innovación didáctica con TIC lucha fuertemente con la tradición. Aún en países que tienen una buena cobertura tecnológica como Chile y más de 15 años de masificación de la informática educativa, el profesor tiende a optar por prácticas tradicionales, sobre todo porque resultan economizadoras de tiempo en un contexto laboral con contratos que maximizan la presencia del maestro en la sala de clases y dejan escaso tiempo para planificar una innovación. b) El contexto educativo chileno contempla la participación de todos los establecimientos en pruebas estandarizadas pertenecientes al Sistema Nacional de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE). Dichas evaluaciones determinan que en muchos establecimientos se establezcan dinámicas de entrenamiento que cierra las puertas a los esfuerzos de innovación. c) El vínculo entre las universidades y los contextos educativos reales de enseñanza primaria y secundaria cuentan con escaza sinergia. Las instituciones universitarias se acercan a las escuelas, regularmente, con la finalidad de gestionar prácticas para los estudiantes de pedagogía, pero ese tipo de vínculo es insuficiente a la hora de implementar investigación aplicada. Se deben hacer grandes e intuitivos esfuerzos por institucionalizar convenios con los diferentes agentes del sistema administrativo que no garantizan con transparencia la ejecución de las experiencias de investigación, ni reconocen de alguna manera al profesor que desde su establecimiento se suma a las propuestas de innovación. Con todas esas dificultades que limitaron el accionar del equipo de investigación, el proyecto es capaz de exhibir resultados concretos y positivos. Sin duda, gran parte de estos éxitos se deben a la voluntad puesta por los profesores que en tres años acogieron la innovación y aportaron constantemente para su mejora.
LA COMUNICACIÓN PÚBLICA DE ÁMBITOS CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS EMERGENTES. PROBLEMAS Y RETOS EN EL CASO DE LA NANOTECNOLOGÍA Este trabajo se centra en la comprensión y comunicación pública de la nanociencia y la nanotecnología. La preocupación por las actitudes y los niveles de conocimiento público sobre nanociencia y nanotecnología ha llevado en diversos países a estudiar de manera temprana las percepciones sociales sobre ambas. No ha sido ese el caso de España ni de América Latina, donde existe una carencia tanto de estudios de comprensión pública como de actividades de divulgación científica sobre nanotecnología. Este trabajo tiene un doble objetivo. Primero contextualizar y explicar la situación, especialmente, en la sociedad española. Segundo exponer los resultados de un estudio Delphi realizado a expertos en nanotecnología (n=38) que pretende compensar dicha situación. Los resultados consisten en un conjunto ordenado de contenidos básicos sobre nanotecnología que científicos, periodistas, divulgadores y educadores podrían emplear a la hora de informar, así como también en una serie de cautelas a tener presente. La nanociencia y la nanotecnología1 son un reciente ámbito de innovación científica y técnica del que se aventura tendrá repercusiones económicas y sociales amplias y muy significativas. Esto plantea importantes desafíos en el marco de las relaciones ciencia-sociedad, y más particularmente en el campo de la comprensión y comunicación pública de la ciencia. Sobre estos aspectos, lo que más fuertemente llama la atención de la nanociencia y nanotecnología es la existencia de una gran invisibilidad social al respecto, a pesar del hecho de estar presentes en productos tan extendidos como los teléfonos móviles, por citar sólo un caso. Por otro lado, también puede ser llamativa alguna reacción esporádica de oposición. En Francia o Suiza han tenido lugar algunas de ellas, pero las más violentas se han dado en México, donde ha llegado a producirse una cadena de atentados contra centros e investigadores en nanociencia y nanotecnología (Phillips, 2012:579). En todo caso, la situación predominante es la existencia de un gran desconocimiento público y una actitud que oscila más entre el optimismo y la indiferencia que entre el miedo y el rechazo. En muchos de los países tecnológicamente más desarrollados, la preocupación tanto por las actitudes como por los niveles de conocimiento científico de la ciudadanía sobre nanotecnología ha llevado a estudiar de manera temprana las percepciones y reacciones sociales, antes incluso de que se hubiera articulado una opinión pública en torno a ella, quedando pospuesto y casi en un segundo plano lo relacionado con la comunicación social de la nanotecnología. Aunque la nanotecnología no tiene un problema de marketing por ahora (Scheufele, 2006:48), sí que se encuentra en un momento crucial, como advierten diversos autores y organizaciones (Hayhurst, Heckl, Maglio, Türk y Bennett, 2007:229; Petersen, Anderson, Allan y Wilkinson, 2009:513). En este sentido, como señalan Simons, Zimmer, Vierboom, Härlen, Hertel y Böl (2009:1569) "las estrategias para comunicar la nanotecnología deben darse antes de que las noticias negativas puedan copar los titulares". Su postergación puede resultar contraproducente dado que, con los actuales niveles de desconocimiento, las actitudes alarmistas pueden calar fácilmente en la ciudadanía. En ese contexto, la situación en el caso de España y en los países latinoamericanos se caracteriza por un déficit de actividades de divulgación de la nanotecnología, como también por la ausencia de estudios específicos de percepción pública (Tutor y Serena, 2011; Serena y Tutor, 2011:50)2. Es un hecho llamativo, aunque no extraordinario, que este déficit no se corresponda con el nivel de desarrollo del campo en países como España o Brasil, que son pioneros en la región y que van seguidos de México, Portugal y Argentina. Por ejemplo, España ocupa el undécimo lugar mundial en la producción científica en nanociencia y nanotecnología y Brasil el decimoséptimo (OEI, 2009). Ante esa situación, los objetivos que se propone este trabajo son, en primer lugar, llamar la atención sobre tales carencias; en segundo lugar, ofrecer una explicación de las mismas; y, finalmente, sentar unas bases que contribuyan a paliar el déficit comunicativo detectado. Para ello hemos aplicado el método Delphi, con el que, gracias a la consulta a un conjunto de expertos en nanotecnología pretendemos producir una información básica que facilite a docentes, periodistas, divulgadores y científicos el acercamiento de los contenidos de la nanotecnología a la sociedad. Entendemos que la información proporcionada por los expertos no es la única información necesaria para tal fin, sino que también debe tenerse en cuenta las demandas informativas del público o públicos, así como el punto de vista de comunicadores y divulgadores y de otros expertos del área de las ciencias sociales conocedores de la nanociencia y nanotecnología. Con estas tres aportaciones, creemos que los elementos para diseñar estrategias de comunicación estarían completos, las cuales no tienen que correr a cargo de los investigadores del campo de la nanociencia y la nanotecnología ni tampoco tienen por qué ser ellos necesariamente los que van a realizar las actividades de divulgación, aunque sí que entendemos que su aportación es fundamental a la hora de identificar las cuestiones más básicas para su mejor comprensión. En las sociedades democráticas adquiere una especial relevancia la existencia de una ciudadanía informada sobre las diferentes esferas de la actividad humana y de la realidad natural y social; la ciencia y la tecnología son dos de ellas (Bodmer et al., 1985:7). Por razones de índole económica, política, cívica y social es importante que los ciudadanos comprendan aspectos básicos de la ciencia y la tecnología, así como sobre su dinámica y funcionamiento (Gregory y Miller, 1998:10). Para ello el periodismo y la divulgación científica, y la enseñanza de las ciencias desempeñan un papel fundamental. Una ciudadanía formada y bien informada representa un beneficio para los propios individuos y un bien para la sociedad en su conjunto. Sin embargo, una sensación que está muy presente, y que la nanotecnología confirmaría de momento, es la posibilidad de un aumento de la brecha cognitiva entre ciudadanos y científicos (Calvo Hernando, 1997:63). La comprensión de la ciencia y de la tecnología por parte de la sociedad sigue siendo una asignatura pendiente en la mayor parte de países. La tarea a realizar es más urgente si cabe en el caso de ciencias y tecnologías emergentes como las que convergen en la nanoescala (biotecnología, nanotecnología, ciencias cognitivas, tecnologías de la información, robótica, etc.). En el actual contexto de institucionalización de las actividades de fomento y difusión de la cultura científica, conocer y mejorar los niveles de conocimiento público sobre la nanotecnología es una tarea pendiente en la sociedad española, y un paso previo para la participación social en la toma de decisiones. Teniendo presente esta situación, la investigación emprendida ha abordado diversos aspectos relacionados con la comunicación de la nanotecnología, en particular centrados en los mensajes que se transmiten. Primero realizando un análisis y un diagnóstico de las principales dificultades y problemas existentes. Luego realizando una consulta a los expertos, aplicando la metodología Delphi, con el fin de identificar las cuestiones más básicas que el público debería conocer sobre nanotecnología, así como aquellas que pueden ser más complejas o prestarse a ser mal interpretadas, y que periodistas y divulgadores pueden tener también presentes en el ejercicio de su actividad profesional. Como resultado hemos obtenido un conjunto ordenado de contenidos sobre nanotecnología útiles en la divulgación e información sobre la nanotecnología misma. Primero, identificando los contenidos básicos; luego, aquellos que pueden revestir mayores dificultades de comprensión para el público. MARCO TEÓRICO Y ESTADO DE LA CUESTIÓN La nanociencia y la nanotecnología se suelen definir como la investigación, el desarrollo y la innovación científica y técnica que se ocupan del estudio, control y manipulación de la materia a escala nanométrica. Son escalas del orden de la mil millonésima parte de metro. Sus orígenes inmediatos suelen situarse a mediados de la década de 1980, en concreto una fecha clave es la construcción del primer microscopio de efecto túnel (STM) en 1981 por G. Binning y H. Rohrer, razón por la cual se les concedió el Premio Nobel en 1986. A pesar de ello, la nanociencia y la nanotecnología pasaron bastante desapercibidas hasta la puesta en marcha de la NNI (Nanotechnology National Initiative) en el año 2000 por parte del gobierno estadounidense, presidido en aquel momento por B. Clinton. La clave de la nanociencia y la nanotecnología reside en que a esas escalas la materia tiene propiedades diferentes de las que presenta a escalas micro y macroscópico. Esto crea oportunidades y desafíos para muchos campos, ya que abre la puerta a la producción de materiales, estructuras, sistemas y dispositivos con un enorme potencial práctico en energía, biomedicina, tecnologías ambientales, industria aeroespacial, tecnologías de la información y de la comunicación, microelectrónica e investigación militar, etcétera. Y esto hace que se planteen al respecto retos políticos, sociales, económicos, éticos, cívicos y participativos. Ante tal panorama, y como sucede con muchos campos científico-tecnológicos emergentes en sus primeros estadios, es frecuente que se disparen las expectativas de cambio social y se las asocie a algún tipo de revolución productiva (National Science and Technology Council, 2000:1) o a la solución de problemas como el cáncer, la contaminación o la falta de recursos energéticos. Pero todo ese potencial también es fuente de temores y preocupaciones entre la ciudadanía ante sus posibles riesgos. En el ámbito internacional, la nanotecnología ha atraído la atención y el interés de los investigadores en comunicación y comprensión social de la ciencia de manera muy prematura. Hasta tal punto que puede considerarse un caso de estudio llamativo, ya que los investigadores se han dedicado a sondear a la opinión pública mucho antes de que ésta tuviera no ya una imagen formada sobre la nanociencia y la nanotecnología, sino una mínima familiaridad con ambas. La razón de este hecho se atribuye a lo ocurrido previamente con la biotecnología, especialmente con los alimentos manipulados genéticamente (y en general con los organismos genéticamente manipulados, conocidos en nuestro idioma por las siglas OGM), como señalan diversos autores (RS/RSE, 2004:59; Einsidiel y Goldenberg, 2004:28; Mehta, 2004:35; Priest, 2012:47). Esto llevó a posponer en gran medida las cuestiones y actividades concernientes a la comunicación y divulgación, es decir, las relacionadas con el fomento de una cultura básica sobre nanotecnología. De hecho los estudios e informes relacionados con la comunicación de la nanotecnología y la comprensión del conocimiento al respecto son más tardíos y creemos que escasos en relación con los de percepción pública (Crone y Koch, 2006; Castellini, Walejko, Holladay, Theim, Zenner y Crone, 2007; Hansen, Walhout, y van Est, 2008; Bonazzi, 2010; Hochgerner et al., 2010; OECD, 2012, Nanobiorase, s/f; Serena y Tutor, 2011; Gómez Ferri, 2012b). Anticipando lo que luego veremos más en detalle, en lo que respecta a los resultados de los estudios realizados, estos revelan un gran desconocimiento general de la nanotecnología por parte de la opinión pública, acompañado de una actitud más positiva que negativa. Eso supone una ruptura con la tendencia detectada ante campos científico-tecnológicos precedentes como el nuclear o el biotecnológico, donde ha predominado una visión amplificada del riesgo. Así, para la nanotecnología lo que de momento predomina es una "percepción atenuada del riesgo" (Priest, 2012:47). En lo que respecta a la cobertura mediática recibida por la nanotecnología en la prensa escrita, los primeros análisis, para Estados Unidos, mostraban que la atención recibida es escasa, que los temas más tratados son los de salud y medioambiente y, en todo caso, que en las informaciones predominan los tonos positivos y optimistas (Lewenstein, Gorss y Radin, 2005). La mayoría de los análisis realizados en diversos países confirman esta tendencia (Petersen, Anderson, Allan y Wilkinson, 2009). Las dificultades de comunicar la nanotecnología Como todo campo científico, la nanotecnología presenta una serie de dificultades de comprensión para el ciudadano que son comunes a la ciencia, como, por ejemplo, la complejidad, especialización y abstracción del conocimiento, la diversidad de contextos y audiencias, o la elección de los medios más adecuados. De hecho no es posible ni conveniente separar los problemas de divulgación y comprensión de la nanociencia y la nanotecnología del conjunto de la ciencia y la tecnología. No obstante, además de estas dificultades de orden general, habría una serie de aspectos más específicos a tener en cuenta. Sin ánimo de exhaustividad, hemos detectado las siguientes seis dificultades más específicas3: De entrada, lo más común es señalar el obstáculo que supone comprender la escala a la que opera la nanotecnología -la mil millonésima parte del metro-, una escala muy alejada del mundo en el que operan los sentidos humanos. El trabajo, la investigación y los objetos nanoscópicos son poco intuitivos y, además, muy difíciles de imaginar y visualizar. El público en general, incluidos los escolares, tienen dificultades para diferenciar y situarse a esas escalas y para organizar e identificar entidades (Waldron, Sheppard, Batt y Spencer, 2005; Castellini, Walejko, Holladay, Theim, Zenner y Crone, 2007; Sánchez-Mora y Tagüeña, 2011). En relación con lo anterior, está el hecho de que para entender gran parte de lo que ocurre en la nanoescala se han de comprender procesos que ocurren a nivel cuántico, lo cual no es una cuestión asequible a la mayoría de público (Serena, 2013a:2). En tercer lugar, nos encontramos con la cuestión coyuntural y lógica de la novedad. Al ser la nanotecnología un campo emergente y puntero que está creando contemporáneamente nuevos conocimientos, técnicas y productos, resulta comprensible la existencia de un desconocimiento general. En cuarto lugar, hay que añadir la incertidumbre sobre el desarrollo futuro de la nanotecnología y del comportamiento de las nanopartículas y nanoestructuras. Estamos hablando de la probabilidad de riesgos y de beneficios, en los cuales están involucrados aspectos sociales, medioambientales y éticos para los que resulta muy difícil realizar predicciones más o menos acertadas debido al carácter emergente del campo (García Hom y Moles Plaza, 2013). En quinto lugar, surge la amplitud o extensión del campo abordado. No se trata de una ciencia o una tecnología en singular, sino más bien de un espacio multidisciplinar convergente, lo que implica procesos, conceptos, jergas, objetos, materiales, estructuras y productos de diferentes ramas de la ciencia y la ingeniería. Finalmente, aunque de menor importancia, pero relacionado con lo anterior, tampoco facilita las cosas la ocasional controversia sobre la verdadera entidad o sustantividad del campo de la nanotecnología-nanociencia. Hay investigadores que consideran la nanotecnología o la nanociencia como campos nuevos, con suficiente entidad y unidad, a veces distinguiendo entre una y la otra; a veces, no. Otros, en cambio, ponen en cuestión su existencia. Para estos no serían más que etiquetas publicitarias destinadas a atraer atención pública, mediática y financiera. Lo que existiría realmente son las disciplinas de siempre (física, química, ingeniería, etc.), sólo que centradas en la nanoescala. Problemática para la comprensión y la comunicación de la nanotecnología en España Junto a las dificultades de carácter más específico, la comprensión y la comunicación de la nanotecnología, podemos encontrar otra serie de dificultades que son de carácter contextual. Algunas de ellas son comunes y generales; otras son más bien propias de la sociedad española. A continuación se presentan sistematizadas cinco de ellas: La ausencia de estudios sobre comprensión y comunicación pública de la nanotecnología En el ámbito internacional, las primeras encuestas sobre percepción pública contienen datos de 2001. Para la Unión Europea está el Eurobarómetro 55.2 Europeans, Science and Technology. A partir de ese año los estudios que amplían datos sobre los conocimientos, intereses y actitudes públicas ante la nanotecnología y sus posibles riesgos comienzan a ser cada vez más numerosos. Sin embargo, en el caso de España, destaca la ausencia de trabajos de investigación específicos o nacionales sobre comprensión y comunicación pública de la nanotecnología. Para saber acerca de la percepción pública de la nanotecnología únicamente contamos con los datos de los eurobarómetros globales de la Comisión Europea de los años 2001, 2002, 2005 y 2010, que no se centran en la nanotecnología, pero sí que incluyen preguntas al respecto. Aparte de la escasa información que nos proporcionan los eurobarómetros, sólo muy recientemente se han publicado un par de trabajos sobre el tema. Sobre divulgación, está el artículo panorámico de Pedro Serena y Joaquín Tutor (2011), donde evalúan y hacen balance de la divulgación sobre nanociencia y nanotecnología en España, acompañado de una serie de recomendaciones para su mejora, dada su escasez. El segundo de ellos, de Giuseppe Veltri (2013), se centra en la imagen de la nanotecnología en la prensa española. En este trabajo, dicho autor efectúa un análisis semántico de la representación de la nanotecnología en la prensa española entre 1997 y 2009, tomando más de 600 noticias de los principales diarios. Veltri confirma el tono optimista que se encuentra en casi todos los análisis de prensa, el cual, además, se ha ido acentuando con el tiempo, ya que en los últimos años han desaparecido los aspectos más controvertidos, que sí estuvieron presentes en los primeros momentos. Invernizzi (2008), Novo y Borges (2010) y Körbes e Invernizzi (2010) han constatado esta tendencia en Brasil en la divulgación y en la publicidad tanto en general como en concreto sobre algunos productos de consumo. El desconocimiento sobre la nanotecnología El dato más destacado de los estudios de percepción pública realizados a nivel internacional, y en el que todos ellos coinciden, es el gran desconocimiento y falta de familiaridad que la gente tiene sobre nanotecnología (Comisión Europea, 2001:25; Bainbridge, 2001:569; Waldron, Spencer y Batt, 2006: 571; Satterfield, Kandlikar, Beaudrie, Conti y Harthorn, 2009:753; Simons, Zimmer, Vierboom, Härlen, Hertel y Böl, 2009:1556). Esto puede ser lógico al principio. Sin embargo, y contra lo esperado, en la mayoría de países se observa un estancamiento en el nivel de familiaridad, con excepciones como Alemania y Australia (Simons, Zimmer, Vierboom, Härlen, Hertel y Böl, 2009:1558-9). Con los datos que tenemos, en España, la familiaridad con la nanotecnología es de las más bajas de Europa, existiendo un gran segmento de la población española cuyo desconocimiento es absoluto (Comisión Europea, 2010a:34). En 2010 era del 67%, porcentaje que, en nivel de familiaridad, situaba a la sociedad española en la posición veintidós de entre un total de veintisiete países. Es decir que siete de cada diez españoles no sabe de qué le están hablando cuando le hablan de nanociencia y nanotecnología. Y de los tres que sí han oído hablar de ellas, solo uno sabe de qué trata. Estos datos son consistentes con lo que apuntan estudios más amplios, en los que se pone de manifiesto el bajo nivel de cultura científica de la sociedad española, como es el caso del recientemente llevado a cabo por la Fundación BBVA, en el que se comparan diez países europeos, más los Estados Unidos (Bauer y Howard, 2013). Finalmente, los resultados también señalaban que el grado de interés que suscitaba la nanotecnología entre los españoles era escaso, en comparación con otros países y con respecto a otros ámbitos científicos y tecnológicos (Comisión Europea, 2001:37). La escasez de actividades de comunicación y de divulgación En España las actividades y publicaciones de divulgación sobre nanotecnología han sido escasas y han estado poco coordinadas, como también destaca la ausencia de tales contenidos en los diferentes niveles educativos, desde la primaria a la superior, pasando por la secundaria (Serena y Tutor, 2011:50; Serena, 2013b). Esto contrasta con la situación de otros países como Estados Unidos, Japón, Taiwán, Alemania o Francia, entre otros, donde se han elaborado planes específicos, que se han traducido en diferentes campañas de educación y divulgación, muchas de ellas dirigidas el público más joven, como nanoyou, nanodialogue, nanologue, nanocap, macospol, nanoplat, framingnano, nanotruck, nanocamp, nanoreisen, nanoboy (Comisión Europea, 2010b:15; Bonazzi, 2010:131). Aunque algunos de ellos son programas de la Comisión Europea, su alcance ha sido muy limitado y puntual en España, como también parece haberlo sido para el caso de las recomendaciones educativas y didácticas contenidas en programas más generales de desarrollo de la nanociencia y la nanotecnología. Falta de formación en comunicación pública de la ciencia Aunque, con la reciente institucionalización de las actividades de fomento y promoción de la cultura científica (Gómez-Ferri, 2012a), se ha incrementado la implicación de los científicos en las actividades de comunicación pública de la ciencia y se está reduciendo el tradicional divorcio entre científicos, divulgadores y periodistas científicos (Gonzalez-Alcaide, Valderrama-Zurián y Aleixandre-Benavent, 2009), lo cierto es que las instituciones en donde trabajan, así como las actividades comunicativas de cada uno de estos agentes responden a intereses y lógicas diferentes. Esto conlleva una traba para la divulgación de la ciencia (León, 1999). Por otro lado, la tendencia en aumento de que los científicos adopten el papel de comunicadores directos con la sociedad les supone una sobrecarga en demandas y exigencias sobre las funciones que tradicionalmente tenían asignadas. De algún modo se espera que los científicos, además de buenos investigadores, también deban ser buenos comunicadores, educadores y divulgadores. En general, y por más que las demandas institucionales moralmente les demanden tal compromiso, los investigadores españoles, y los de la nanociencia y la nanotecnología no son una excepción, además de contar con pocos incentivos para comunicar sobre los campos que investigan, en general no han recibido una formación específica en comunicación pública de la ciencia. Es una tarea que realizan las más de las veces desde el compromiso y la satisfacción personal, el amateurismo y la voluntariedad (Torres, Fernández-Esquinas, Rey-Rocha y Martín-Sempere, 2011:23; Serena y Tutor, 2011:50). La idea de que las universidades y centros de investigación deben satisfacer, además de las funciones de enseñanza y producción de saber, las de transferencia de conocimiento ha llevado, desde hace poco más de una década, a que se institucionalicen las actividades de divulgación científica (Gómez Ferri, 2012a). En la línea de incentivar y facilitar que los investigadores realicen tareas de divulgación científica están, en el ámbito europeo, algunos programas de la Comisión Europea y, en ámbito español, los promovidos por parte de fundaciones como la FECYT o COTEC, por no mencionar las de los propios centros universitarios y de investigación. La presencia de la ciencia en los medios de comunicación más masivos, es decir, televisión, radio y prensa es deficitaria (Moreno-Castro, 2009:37). Sin embargo, los propios científicos siguen valorando la comunicación por tales medios como la más idónea, a pesar de tener una dinámica de funcionamiento ajena a los científicos y a la ciencia. Lo que valoran aquí es su alcance y su influencia. La presencia de los nuevos medios es cada vez mayor y sus posibilidades y accesibilidad son notorias, tanto para informar como para informarse. En relación con esto, la última encuesta de percepción pública de la ciencia realizada por la FECYT en el año 2012, muestra que Internet es ya la primera fuente de información sobre ciencia para los españoles (FECYT, 2012:15), lo cual se confirma en otros países (Brossard y Scheufele 2013:40). En este sentido, Corley y Scheufele (2010:22) constatan el efecto positivo que tienen los nuevos medios para los públicos menos informados, que están sirviendo para reducir la polarización informativa entre los públicos con mayores y con menores niveles culturales y educativos. En el siglo XXI se ha de apostar por los nuevos medios de comunicación, especialmente aquellos en los que el público pueda ser partícipe y no sea solo un sujeto pasivo ante la información. Un vacío en la participación y de los aspectos sociales, éticos, legales y medioambientales El declive teórico del denominado "modelo de déficit" (Cortassa, 2010:68) no se ha traducido en España en la adopción de alternativas de implicación participativa del público en las tareas de comunicación. Es verdad que, observando las actividades de divulgación de la ciencia que se realizan, se ha roto con el modelo tradicional de comunicación, en el sentido de que se han adoptado estrategias más lúdicas e interactivas que van desde carnavales a festivales, pasando por bares de la ciencia. Pero ese cambio se ha quedado corto a la hora de involucrar al público en procesos dialógicos y deliberativos, así como cuando se trata de integrar las implicaciones sociales de la ciencia y la tecnología en la comunicación. Si bien en el caso de la nanotecnología también son carencias que se denuncian en otros países (Kurath y Gisler, 2009: 559), involucrar al público upstream en los procesos de comunicación de la ciencia es una práctica inexistente en España (Revuelta, 2010). La nanotecnología brinda esa oportunidad de generar un diálogo más amplio entre ciencia y sociedad. En suma, la novedad y heterogeneidad de la nanotecnología son dos condicionantes que pueden incidir en la falta de elección y estructuración de su contenido para comunicarlo al público, o mejor los públicos, dado que aquel no es un colectivo homogéneo. Establecer una serie de contenidos básicos y de dificultades para posteriormente definir los medios y las estrategias no es la única tarea a realizar, pero sí parece necesaria. Los expertos pueden paliar la situación de incertidumbre producida por la falta de información cuando un conocimiento no está estructurado y disponible en un momento dado. Las herramientas de prospectiva social, que se benefician del parecer de un conjunto de expertos, entre las que se encuentra el método Delphi, son adecuadas para ese propósito, ya que, además de la vertiente prospectiva, poseen asimismo una función orientadora. Para este cometido, los propios investigadores del campo de la nanotecnología pueden jugar un papel fundamental aportando sus conocimientos, juicios y estimaciones. Por esas razones, elegimos el método Delphi para los objetivos de esta investigación. Objetivos de la investigación De acuerdo con el planteamiento desarrollado hasta aquí, la investigación realizada pretendía identificar aquellos aspectos que desde el punto de vista de los expertos en nanotecnología facilitasen su comprensión a la opinión pública, así como los aspectos críticos de su comunicación. De manera más específica, la investigación se planteaba identificar los contenidos mínimos básicos de conocimiento sobre nanotecnología, establecer distintos niveles de dificultad de éste y, por último, detectar términos y conceptos que pueden ser fácilmente malinterpretados o malentendidos. Todo ello tras identificar las principales carencias al respecto existentes en la opinión pública española. El método Delphi se suele englobar dentro de los estudios de futuro o de prospectiva. Y dentro de ellos, en las llamadas "técnicas subjetivas de previsión" (Landeta, 1999:15). Pero ese no es el único tipo de situación en que ha sido aplicada en el campo de la investigación. Diseñada por Helmer y Dalkey para la RAND Corporation en 1951 (Dalkey y Helmer, 1963:458), a partir de los trabajos previos de Kaplan, también es usada a menudo para determinar la diversidad de itinerarios que puede adoptar un fenómeno social y, de entre ellos, señalar los caminos que más probablemente desarrollará o adoptará dadas unas determinadas condiciones o escenarios. Es, por tanto, una técnica de investigación idónea para aproximarse a situaciones en las que deben tomarse decisiones, pero que se encuentran poco estructuradas, en las que predomina la incertidumbre o en las que los individuos generan definiciones de la situación con información nula, escasa o deformada. En tales situaciones, los expertos pueden desempeñar un papel fundamental, aportando sus conocimientos, juicios y valoraciones. Junto a la vertiente prospectiva, el método Delphi facilita la evaluación cualificada, lo que hace de dicho método una herramienta de extraordinaria utilidad en el campo de la investigación sobre la opinión pública y la comunicación aplicada. En términos operativos, el método Delphi pretende obtener "el consenso de opinión más fidedigno de un grupo de expertos" (Dalkey y Helmer, 1963:458). Consiste en "un programa cuidadosamente elaborado, que sigue una secuencia de interrogaciones individuales a través de cuestionarios, de los cuales se obtiene la información que constituirá la retroalimentación para los cuestionarios siguientes" (Helmer y Rescher, 1959:47). La situación de la nanotecnología en España es semejante a la que acaba de describirse. Es decir, la información sobre lo que compete a la estructura de las nanocosas y sus interrelaciones con los humanos, el resto de seres vivos y el medio ambiente requiere una estructuración que facilite los procesos de comunicación y, por tanto, su comprensión pública. Esa es, pues, la razón por la que se consideró el método Delphi como la técnica más idónea para abordar los objetivos propuestos. Debe señalarse que la investigación realizada es, por un lado, una de las primeras en el área de comprensión de la nanotecnología en la opinión pública española y, por otro, la primera investigación sobre comprensión de la ciencia desarrollada a través de la técnica Delphi a nivel internacional, al menos hasta donde han podido constatar los autores de este trabajo. Elaboración de los cuestionarios Junto al panel de expertos, la aplicación de la técnica Delphi suele contar con un grupo coordinador que suele oscilar entre tres y cinco personas (Landeta, 1999:53). Las funciones de dicho grupo fueron establecer criterios para la elección de expertos, preparar o supervisar los cuestionarios e interpretar de los resultados. Este grupo estuvo integrado por los autores del artículo y tres investigadores del campo de la nanotecnología. Tras la formulación del proyecto, se elaboró un cuestionario que fue revisado y valorado por el grupo coordinador. Para evaluar este primer cuestionario, se realizaron nueve entrevistas semi-estructuradas a investigadores en nanociencia y nanotecnología de diferentes campos. El propósito de las entrevistas fue comprobar la viabilidad del cuestionario y su adecuación al proceso de investigación. Los entrevistados fueron contactados al azar y, en un par de casos, a través del procedimiento bola de nieve sobre la base de la muestra que se describe en el subapartado siguiente. Al igual que posteriormente con los miembros del panel, en todo momento se garantizó el anonimato y confidencialidad de las respuestas. Tras el análisis de las entrevistas, se confeccionó el cuestionario definitivo para la primera ronda, el cual contenía quince preguntas, ocho de respuesta abierta y siete de respuesta cerrada, dando la opción de introducir comentarios tanto en cada una de ellas como al final. Este cuestionario estaba dividido en cuatro bloques. El primero recogía datos e información de los participantes. El segundo incluía cuestiones relativas al conocimiento, comprensión y comunicación pública sobre nanociencia-nanotecnología. El tercero se ocupaba de escenarios futuros, riesgos y beneficios de la nanociencia-nanotecnología. El cuarto trataban temas relacionados con cuestiones de regulación y seguridad. En cuanto al cuestionario de la segunda ronda, se confeccionó a partir de las respuestas de la primera ronda y constó de ocho preguntas. Las tres primeras sobre comprensión y comunicación; la cuarta y la quinta sobre riesgos y beneficios, y las tres últimas sobre regulación y participación ciudadana. Participantes en el estudio delphi Procedimiento de recogida de la información El estudio se llevó a cabo en dos rondas que se realizaron entre los meses de marzo y junio de 2012. Aunque la aplicación tradicional de la técnica Delphi suele realizarse mediante correo postal, en la presente investigación el contacto con los investigadores se realizó por correo electrónico, por su mayor rapidez y menor coste. Se seleccionó una muestra de 196 investigadores activos en el campo de la nanotecnología y la nanociencia de una población total estimada de 4.991. Se fijó como objetivo de participación para la ronda final una cifra aproximada de treinta expertos, en consonancia con el criterio de la mayor parte de expertos que aconseja una participación final de 20 a 50 personas. Se estimó, por otro lado, una tasa de aceptación de entre el veinte y el treinta por ciento. De acuerdo con estas asunciones se consideró conveniente contar con una muestra inicial (expertos invitados) de 150 expertos, que se elevó hasta 196 para extremar las garantías finales de cobertura muestral. Se seleccionó aleatoriamente una muestra de 196 posibles participantes a los que se les remitió un correo electrónico en el que se les explicaban los pormenores de la investigación y la demanda que se les formulaba, así como un adjunto consistente en una carta oficial en la que se les explicaba de manera detallada los objetivos de la investigación, su metodología y las características de la colaboración. Se les garantizó que la participación en el proceso sería obsequiada con el envío posterior del informe de resultados de la investigación. A los 60 que respondieron positivamente a la invitación, se les envió el cuestionario de la primera ronda, que fue cumplimentado por 48 expertos. A partir de las respuestas obtenidas se elaboró un segundo cuestionario que finalmente fue contestado por 38 expertos. Una de las tareas que hubo que llevar a cabo para realizar el estudio es la confección del universo de expertos en nanotecnología. Se elaboró a partir de las bases de datos de tres redes de científicos. La principal de ellas fue la de la Red Española de Nanotecnología4, que contiene el listado más amplio de grupos de investigación en nanociencia y nanotecnología de España. El número de investigadores presentes en tal red hubiera sido suficiente para la elaboración de la muestra inicial del estudio Delphi, tanto por su tamaño como por el hecho de que su composición es muy heterogénea. Sin embargo, teniendo en cuenta que esta fue constituida principalmente por físicos y químicos se pensó que podría contener una sobrerrepresentación de tales disciplinas y fue completada con grupos de investigación de otras dos redes: la Plataforma española de Nanomedicina5 y el Centro de Investigación Biomédica en Red en Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN)6. El listado final que se confeccionó no fue nominal, sino que en él se detallaba el número de componentes de cada uno de los grupos (centros o departamentos, en algunos casos). Dicho listado fue confeccionado entre finales de enero y principios de febrero de 2012. El número total resultante fue de 4.991 individuos; 4.565 de centros de investigación públicos o mixtos y 426 de empresas, los cuales representan un 8,5% del total. Estos porcentajes se tuvieron en cuenta en el diseño de la muestra inicial (invitación) que reprodujo esas proporciones. Al final se excluyó a investigadores en nanociencia y nanotecnología en su periodo de formación predoctoral o que fuera personal técnico. Se consideró que por su nivel de conocimiento especializado los investigadores por encima del nivel predoctoral podrían ser expertos para valorar los conocimientos básicos y los riesgos que comunicar y transmitir al público. Aunque el Delphi no persigue la representatividad estadística, se buscó el máximo grado de homología con el universo. Para ello se adoptó una estrategia de estratificación un tanto flexible, pues interesaba una cierta diversidad tipológica que incrementara la riqueza de las respuestas. Para ello se tuvo en cuenta la titularidad del centro de investigación (público, mixto, privado); el sexo del investigador y la categoría académica o profesional. Características del panel de expertos La tabla II contiene los datos de descripción de la muestra en relación al centro de investigación, sexo y categoría académica del investigador. Los perfiles obtenidos resultan acordes con la estratificación de estas variables en el universo de referencia. Distribución final de los participantes según variables El desconocimiento existente en la sociedad española sobre nanociencia y nanotecnología nos ha llevado, en primer lugar, a determinar una serie de contenidos fundamentales de la nanotecnología que permitieran obtener una imagen suficientemente precisa de ésta. Con tal fin preguntamos a los expertos cuáles considerarían que son las cuestiones más básicas que la gente debería saber sobre ese nuevo campo. Para facilitar la respuesta, en la primera ronda, dábamos a los expertos la opción de señalar de uno a cinco ítems. Obtuvimos en total 155 ítems de respuesta, los cuales, tras ser categorizados quedaron resumidos en 26. A partir de este listado unitario, dado lo trabajoso que pudiera resultar que ordenaran los ítems, les pedimos a los expertos que valoraran cada uno de ellos de uno a tres, según los consideraran más o menos básicos. En la tabla III, ofrecemos los diez ítems que más puntuación obtuvieron en la segunda ronda, ordenados a partir de las medias resultantes para cada uno de ellos. Contenidos más básicos de la nanotecnología que el público debería conocer Estos diez ítems suponen el 55% de los veintiséis ítems categorizados. Los ítems que ocupan los primeros lugares (1o, 2o, 3o, 6o) tienen que ver con aplicaciones y repercusiones positivas de la nanociencia y la nanotecnología, frente a los aspectos concernientes a los riesgos (9o), situados en una posición ulterior7. Asimismo, es de destacar que esos aspectos prácticos y vinculados a la cotidianeidad están por delante de los más estrictamente conceptuales (4o, 5o y 10o). Un caso significativo es el que tiene que ver con la cuestión del tamaño o escala (4o), que en la primera ronda era la respuesta de mayor frecuencia (1o), pasando a la cuarta en la segunda ronda. Entendemos que el cambio se debe a que, aunque en abstracto y conceptualmente se considera prioritaria, en el contexto de la divulgación científica priman aspectos que pueden servir para captar y atraer la atención de los públicos. Los dos cambios de posición más significativos son los que competen a la justificación de la inversión económica en nanotecnología (8o), que en la primera ronda sólo recibió una mención. Al revés ocurre con el ítem 'la relación que hay entre la dimensión o escala y las diferentes propiedades que presentan los materiales o sistemas por los efectos clásicos y cuánticos del tamaño'. En la primera ronda era el segundo, con un 12% de mención, mientras que en la segunda ronda aparece en la posición número quince. Pensamos que esta cuestión pudo ser menos valorada al ser vista como de mayor dificultad que otras, aunque no somos ajenos al hecho de que pudiera haber influido la manera en que fue redactada al categorizarla. Con respecto a los ítems que ocupan las posiciones que no aparecen en la tabla, de la once a la veintiséis, brevemente, señalar que estos conciernen a cuatro tipos de contenidos: (a) cuestiones básicas de la ciencia, (b) aspectos históricos y lingüísticos, (c) aclaratorios y (d) sobre seguridad. Ejemplos respectivos de cada uno de ellos son:'la naturaleza atómica de la materia' (17o),'los orígenes de la nanociencia y la nanotecnología' (23o), que'no todo lo que lleva la etiqueta "nano" lo es' (20o), y'cuestiones relativas a la seguridad de la nanomanipulación y de los nanomateriales (12o). Respecto de este último ítem echamos en falta un mayor énfasis en cuestiones sobre normativa, regulación y sobre los organismos y organizaciones encargadas de velar por su cumplimiento y por los intereses de los ciudadanos. En conjunto, estos contenidos tienen una función orientativa. No se conciben con la exigencia de que el público deba saber todos ellos y todo sobre ellos. Por lo que se refiere a las acciones de divulgación o de información, el ordenamiento resultante no debe tomarse como algo cerrado y fijo, pero sí como una ordenación de carácter instrumental a tener presente a la hora de transmitir conocimientos al público o también de comprobar si están familiarizados con ellos. Por otro lado, a pesar de la amplitud de temas, cabe el hecho que algún interés o inquietud social no esté recogido en esta batería básica. Sobre esto ya hemos señalado la necesidad de completar esta información con la que se pueda obtener de los públicos y de otros expertos vinculados al campo procedentes de la comunicación y las ciencias sociales. Junto a este primer aspecto, pensamos que, conceptualmente, el acercamiento de la nanotecnología al público tiene que tener en cuenta dos elementos fundamentales más: el nivel de dificultad de los conceptos y la posibilidad de que sean malinterpretados. Para lo primero se pidió a los expertos que indicaran aquellas cuestiones que, siendo básicas, juzgaban de más difícil comprensión. Para esta cuestión, el número de ítems de respuesta fue de noventa, que finalmente quedaron categorizados en veinte. En la segunda ronda, estos ítems fueron evaluados por los expertos de uno a tres, de acuerdo a su nivel de dificultad. En la tabla IV se recogen los diez ítems, según su media de puntuación. Tal listado no debe entenderse como un listado de conceptos complejos o de especial dificultad de la nanotecnología. Son conceptos más o menos fundamentales para la comprensión pública de la nanotecnología, pero que, comparativamente, pueden revestir mayores dificultades. Contenidos básicos sobre nanotecnología según su nivel de dificultad para el público De estos diez ítems, en concreto el tercero, cuarto y sexto también fueron señalados por los expertos como conceptos básicos (tabla III). Estos resultados deben servir para reforzar el esfuerzo en su explicación, buscando estrategias o recursos que sirvan para captar el interés del público y faciliten su comprensión, más que para rehuir o evitar su empleo. Desde un punto de vista analítico, la mayoría de las cuestiones señaladas (incluyendo las que no hemos incorporado al listado) tienen que ver con: (a) procesos y procedimientos de la nanotecnología. (Prácticamente las primeras de la tabla IV son de este tipo.); (b) nuevos materiales (12o), como es el caso del grafeno o los nanotubos; (c) cuestiones conceptuales como la escala o magnitud (16o) o (d) aspectos de índole contextual. A la hora de llevar a cabo las tareas de información y divulgación se habrá de tener presente lo que consideramos un doble grado de dificultad: procesos (a), por una parte, y el resto de cuestiones (b, c, d), por la otra. Por último, además de la falta de conocimientos y de la complejidad de las cuestiones implicadas, un tercer problema para la compresión pública de la nanotecnología es el que tiene que ver con la mala interpretación de algunos de sus conceptos o términos. Esta mala interpretación puede dar lugar al equívoco, como también producir confusión o preocupación. Con el fin de identificar algunos de los posibles conceptos o temas susceptibles de ser fácilmente malinterpretados o que se prestarán al equívoco, pedimos a los expertos en la primera ronda que señalaran, sin límite, aquéllos que les pareciera oportuno. El número total de ítems resultante (103) quedaron clasificados en cuarenta y siete. De ellos, treinta y cuatro con una única referencia y siete con dos. El resultado apunta a la gran cantidad de ítems que los expertos consideran fácilmente interpretables de manera errónea. El desconocimiento público y la amplitud y heterogeneidad del campo pueden ser dos razones explicativas de esto. Sin embargo, el objetivo era encontrar pautas más concretas de mala interpretación. En este sentido hallamos una básica en el hecho de que muchos de los conceptos que se emplean en nanotecnología son términos del lenguaje común, a los que se ha antepuesto el prefijo 'nano' 8. Esta circunstancia puede llevar al público no experto a pensar (erróneamente) en los objetos, dispositivos o estructuras de la nanoescala en función de los objetos cotidianos que le dan nombre. Con respecto a los otros términos o cuestiones señaladas por los expertos, el primer lugar lo ocupan, en conjunto, los aspectos toxicológicos de los nanomateriales o conceptos como 'nanotocixidad' (10%), bien por la dificultad de esas cuestiones o porque el mero hecho de mencionar el tema puede hacer pensar que todos los nanomateriales son peligrosos o tóxicos. En segundo lugar, están términos como 'nanorobots' o 'nanobots' (9%), seguramente por su vinculación con las fantasías catastrofistas del novelista Michael Crichton (2002)9. A continuación aparecen expresiones como 'nanopartícula' (7%) o el término 'manipular' (3%), porque en el imaginario social pueden vincularse a actividades que impliquen riesgo o peligro. Entre ambas, destacan los términos 'nanopunto' o quantum dot ('punto cuántico') (5%), de gran peso y uso en este campo científico. Sobre las posibilidades de interpretación equivocada, algunos expertos han indicado que no se trata de una cuestión de palabras -y que depende de la habilidad del comunicador para evitar la producción de equívocos-, o bien que cualquier término puede ser malinterpretado. No obstante, el hecho de poseer una mínima base conceptual sobre la nanotecnología, así como el énfasis a la hora de clarificar aquellos términos que se prestan más fácilmente a ser distorsionados por su asociación con otros, son prevenciones útiles a tener en cuenta cuando se informe sobre este campo científico y tecnológico. En esta investigación partíamos del gran desconocimiento existente en la sociedad española sobre un campo científico y tecnológico emergente como es la nanotecnología, así como del contexto más general en el que hemos de situar la comprensión y comunicación de la ciencia. Esa situación de ignorancia, además de no ser coherente con la lógica de las sociedades democráticas, también podría ser contraproducente para la nanotecnología a medio o, incluso, a corto plazo. Ante todo esto, consideramos que la implicación y el concurso de los expertos era la mejor opción para seleccionar y organizar un conjunto de contenidos sobre nanotecnología destinados a la comunicación pública. Para ello realizamos una consulta a investigadores de dicho campo con el fin de que identificaran unos contenidos básicos, así como posibles dificultades de comprensión. Los resultados proporcionan una información valiosa sobre cuáles son los contenidos de este nuevo campo científico y tecnológico que los investigadores consideran fundamentales para el conocimiento público. Son contenidos que científicos, periodistas y divulgadores pueden tener como referencia cuando divulguen o comuniquen. A la hora de organizarlos, comenzar por los aspectos prácticos y los posibles beneficios servirá probablemente para interesar al público (como sucede con otras investigaciones científicas y desarrollos tecnológicos), seguidamente de la cuestión de la escala y las dimensiones. En general, los contenidos concernientes a los procesos en la nanoescala deberán posponerse en favor de otros contenidos más básicos como el hecho de que la nanociencia nanotecnología no es ni tan exótica ni tan nueva como se la presenta. Finalmente, se ha de ser consciente de las interferencias semánticas que pueden provocar una serie de términos, provenientes de otros campos, sean científicos o cotidianos, cuando se emplean técnicamente en la nanotecnología, ya que pueden llevar al público no experto a pensar en los objetos, dispositivos o estructuras de la nanoescala en función de los objetos cotidianos cuyo nombre es adoptado. Este estudio se planteó como un intento de contribuir a la mejora de la comunicación social de la nanotecnología. En este sentido es una contribución parcial, ya que necesitaría ser complementada con nuevas estrategias de elección de las formas, medios y mecanismos adecuados para comunicar la nanotecnología, así como el nivel de implicación pública a que se aspira; además de las demandas informativas de los ciudadanos, los cuales, como público, no son una entidad homogénea, y del punto de vista de comunicadores y expertos de las ciencias sociales. Pero eso era algo que no competía propiamente a la pericia de este grupo de expertos. Las cuestiones relacionadas con la selección y organización de contenidos y mensajes requieren más trabajo en esa línea, la cual necesita complementarse con la adecuada elección de medios y formatos, y la elaboración de los mensajes. Finalmente los actores implicados deben empezar a concebir su tarea como un trabajo que conlleva la coordinación de distintos profesionales como ingenieros, científicos sociales, educadores, periodistas o especialistas en nuevas tecnologías de la comunicación.
¿ES POSIBLE DELIBERAR MÁS ALLÁ DE LA OPINIÓN EN LOS COMITÉS DE BIOÉTICA? UNA RESPUESTA ACTUAL A PARTIR DE LA REFLEXIÓN EN TORNO A LOS AUTORES CLÁSICOS A partir de un excursus histórico que pretende describir la definición de la práctica deliberativa, este artículo trata la deliberación como medio de resolución procedimental al interior de los Comités de Bioética de los hospitales. Lo peculiar del estudio consiste en que el autor argumenta que dada la conformación de los miembros del Comité, como especialistas en diversos ámbitos, las conclusiones a las que estos pueden llegar, actualmente, superan las meras opiniones, mediante deliberaciones cualificadas. El ejercicio de la deliberación es de antigua data en la historia de la Humanidad. Resabios de sus orígenes están recogidos en la República de Platón, texto en el que el discípulo de Sócrates hace explícita la mención en orden a entender esta práctica de forma diversa a como la concibiera su maestro Sócrates. Para Platón, la aplicación deliberativa debía seguir una derivación deductiva de las ideas puras para ser ejercidas en la práctica. A diferencia de él, mediante los élenkhos, Sócrates propone criterios de razonabilidad en una línea no deductiva, sino probable y para ser aplicados al caso, esbozando un criterio más cercano al que empleará Aristóteles en la Ética a Nicómaco. Junto a esta obra, ya en el Libro I de la Retórica, hablando de los tres modos en que puede desarrollarse un discurso retórico, el Estagirita se referirá en primer lugar al deliberativo —además del judicial y el epidíctico—, explicitando que es el que mediante el consejo y la capacidad de convencimiento va desde la oportunidad de aportar elementos del discurso, en el ámbito privado, para conseguir la disuasión de quienes escucharán en una esfera de discusión más abierta (Aristóteles, 1990, 1358b-1359a). Yendo más allá, una clara proyección y explicitación del ejercicio deliberativo es el que realiza Aristóteles en el Libro IV de la Política, texto en el que se refiere a la aplicación de este modo de proceder en los distintos tipos de configuración cívica (Aristóteles, 2000, 1298a-1299a). Durante el siglo XX, se ha puesto de relieve la necesidad por enriquecer los criterios deliberativos que, curiosamente, se han mantenido por siglos sin ser explícitamente desarrollados más allá de la riqueza argumentativa que aportaron los análisis de autores clásicos. De este modo, Ezequiel y Linda Emanuel, entre otros, redescubrirán en estos días el método deliberativo como el modelo ético más excelente para la práctica médica, dado que promueve las características del que llaman médico humanista. Este es quien mediante un diálogo persuasivo ha de ayudar a incorporar la actividad deliberativa en las reflexiones que los usuarios del sistema de salud han de realizar en vistas al aporte autónomo con el que puede contribuir quien demanda la prestación de un servicio sanitario; una necesaria disposición integrativa en las relaciones contemporáneas entre médico y "paciente" (Emanuel y Emanuel, 1999, 123s.). Uno de los espacios donde esta práctica vuelve a cobrar especial importancia es el que se da en los Comités de Ética Asistencial (CEA) de los hospitales, instancias en las que mediante el ejercicio de la prudencia y la reflexión razonable, un equipo interdisciplinario está llamado a sugerir propuestas de resolución para casos especialmente delicados. Pero cabe plantearse si a lo que se estaría apuntando actualmente como proceso deliberativo en la práctica médica corresponde exactamente a lo que entendían por el mismo los antiguos autores que se refirieron a este tema. Surge entonces una pregunta que podríamos formular en orden a distinguir a qué nos debiéramos referir cuando hablamos de procesos de deliberación en los centros de salud contemporáneos, y cuál será el objeto al que actualmente debieran tender: ¿Habrá algún indicio para considerar que al interior de los CEA la deliberación que se da pueda superar el mero intercambio de opiniones con ánimo persuasivo? La tarea del presente artículo irá tras la búsqueda de distinciones, en esta línea, para intentar esclarecer a qué nos estamos refiriendo actualmente al hablar de deliberación en la práctica médica y cómo se podría mostrar la especificidad de esta metodología en el contexto contemporáneo. HACIA LA DELIBERACIÓN EN LA PRÁCTICA DE LOS COMITÉS DE BIOÉTICA La práctica creciente y cada vez más compleja de los CEA ha llevado a justificar filosóficamente su praxis. Una vez que la bioética se fuera asentando como incipiente disciplina, en la década de los setenta2, surge prontamente la necesidad de configurar el camino que ayudaría al razonamiento moral a seguir un procedimiento formal, buscando con ello resolver las problemáticas que cada vez se imponían con mayor gravedad y frecuencia. Se hacía imprescindible, de esta forma, articular la debida confluencia que llamaba a relacionar satisfactoriamente los hechos clínicos junto con los elementos de análisis ético, superando las experiencias anteriores que marcaban una irreconciliable separación entre ambas posturas. La bioética parecía como un nuevo escenario de disputa entre filósofos y médicos, siendo considerada por los primeros como una modalidad de la ética aplicada en la que los clínicos debían aportar sólo la materia de investigación, en tanto que los filósofos aplicarían una serie de principios acompañados de un debido procedimiento (Gracia, 1991). Para los segundos, se trataba de un nuevo campo de decisión que necesariamente debía ser iluminado por la actividad clínica, y en el que los filósofos no tenían mucho que decir. No obstante, con el correr de los años, fue posible constatar, por ambos sectores, que la aplicación de los famosos cuatro principios de la disciplina —no-maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia—, por si sola, no lograba resultados favorables, toda vez que la toma de decisiones dependía del devenir argumentativo y del contexto que surgía a partir del caso concreto (Cfr. Al mismo tiempo, el intento de los médicos por reducir los problemas morales a meras situaciones técnicas tampoco era sostenible, dado que se dejaba de lado la apreciación de los valores con que era necesario iluminar de contenido moral las decisiones que se tomaran (Ferrer y Álvarez, 2003). Surgía así un presupuesto que habría de tenerse en cuenta, y que evidenciaría la necesaria conjunción entre las actividades médica y filosófica, a través de la vía deliberativa (Gracia, 2001, 2008, 2011a, 2011b). Para Platón, la deliberación es un tipo de conocimiento que surge desde la deducción de los principios morales necesarios para las situaciones de la vida concreta, siendo concebida como una metodología de aplicación de la Teoría de las Ideas. La deliberación en este caso tiene la función de definición o concreción de los principios en vistas de la situación fáctica. Por ello, a partir del texto de la República, la deliberación en la ética platónica toma el papel del método por el que se concretan los primeros principios. A partir del análisis de un pasaje clave de dicha obra (Platón, 1986, 428b-434d), Platón explica cómo conducir las ideas puras que se han conocido en virtud de la dialéctica al ámbito de la práctica, labor que debe ser realizada por los guardianes o políticos. Desde otra perspectiva, en el contexto de análisis de las acciones voluntarias e involuntarias que Aristóteles lleva adelante en el Libro III de la Ética a Nicómaco, es posible ver plasmado un detallado estudio acerca de la deliberación en una aproximación diversa. En el tratamiento previo a esta forma de ejercer la toma de decisiones, el filósofo indaga acerca del alcance de la responsabilidad efectuando un estudio sobre la naturaleza de la elección. Esta última parece ser un elemento voluntario que se ejerce dentro de un ámbito específico que se diferencia de la realización de actos mediados por la fuerza o la ignorancia. La voluntariedad, desde una parte, señala que el principio del movimiento está en quien realiza la acción, por lo que depende de éste si aquella se lleva a cabo o no. Por eso las acciones forzosas o que carecen de voluntariedad tienen su causa fuera del agente, sin que éste pueda participar como ordenador de las mismas. En cuanto a la ignorancia, lo que se hace sin conocimiento de causa es descrito por Aristóteles como no voluntario; señalándose al mismo tiempo como involuntario aquello que se realiza dolorosamente o a causa de la obligación. Una vez hecha esta distinción, el Estagirita señala que se comprende por elección lo que configura la virtud y determina la caracterización de las acciones. Por ella se entiende algo distinto al impulso, al deseo, o la opinión. El fundamento de la elección estaría en la inclinación razonable hacia los medios, entendidos como posibilidad efectiva y real de alcanzar un fin, mediante el análisis de los elementos que lo acompañan. Con ello sobrepasaría la posibilidad del impulso y el deseo. Pero además superaría la opinión, que es aquel pronunciamiento que se otorga sin investigar el objeto y que se señala en relación a la falsedad o la corrección relativa. A diferencia de la opinión, la elección se determina estimando la bondad o la maldad de un acto. Se elige, por tanto, lo que se considera bueno, y se opina acerca de lo que no se reconoce claramente como tal. LA APLICACIÓN DE LA DELIBERACIÓN EN LOS COMITÉS DE ÉTICA ASISTENCIAL: ¿UN MÉTODO PARA OBTENER MERAS OPINIONES? En el contexto de esta distinción cabe, entonces, hablar de deliberación, entendida como la indagación sobre lo que está al alcance y es posible de realizarse, aunque no esté aclarada perfectamente la catalogación en el sentido de si consiste en algo bueno o malo. Como señala Aristóteles, lo que se busca en todo acto es el bien o la rectitud, aunque ésta pueda comprender formas que no encaminan con claridad al propio bien, desde el momento en que puede perseguirse razonablemente un fin malo. Lo opuesto puede ocurrir también efectuando un razonamiento que se inicie desde términos falsos hasta llegar a obtener un fin bueno. El fin bueno que se obtendría, aun cuando pudiera alcanzarse a partir de premisas falsas, no lograría la consideración de bondad en la perspectiva moral: "Pero también es posible alcanzarlo ―el bien― mediante un razonamiento falso, y alcanzar lo que se debe hacer, pero no por los medios debidos, sino por un término medio falso; de modo que no será buena deliberación ésta en virtud de la cual se alcanza ciertamente lo que se debe, pero no por el camino debido" (Aristóteles, 1989, 1142b 26-30). En el fondo, se trata de la consagración por la que se establece que desde el punto de vista moral el fin no justifica los medios, aunque lógicamente esto pueda ser posible. Del mismo modo, acerca de lo que puede acontecer más allá de la influencia humana no cabe hablar de deliberación, dado que ya no se trata de una posibilidad que se mueve en la esfera de la contingencia. Por tanto, la deliberación se emplea para referirse a un modo de investigar, indagar o calcular, vinculado con lo que usualmente acontece en la esfera de las decisiones humanas. Es, entonces, un pronunciamiento fruto de la investigación, de carácter contingente, sin que se diga expresamente que ello consista en una opinión, sin tratarse al mismo tiempo de ciencia: Tampoco consiste la buena deliberación en ninguna clase de opinión. Pero puesto que el que delibera mal yerra y el que delibera bien lo hace rectamente, es claro que la buena deliberación consiste en una especie de rectitud, que no es propia ni de la ciencia ni de la opinión [...]. Luego tiene que consistir en la rectitud del discurso; ésta, en efecto, no es todavía afirmación, y mientras que la opinión no es indagación, sino ya una especie de afirmación, el que delibera, tanto si delibera bien como si lo hace mal, indaga y calcula (Aristóteles, 1989, 1142 b 11-14. Un argumento que ya en la Antigüedad parecía marcar una diferencia clara entre la deliberación propiamente tal y la mera capacidad de verter opiniones. Para Diego Gracia, quizás el más importante bioeticista de Iberoamérica, en sus análisis acerca del alcance de la comprensión de la actividad deliberativa aristotélica como proceder metodológico de la bioética, la estimación de la deliberación ―entendida como una forma de organizar la mera opinión basada en un acto de razonamiento en el que pareciera no intervenir el cálculo y la indagación en torno a los medios― es lo que especifica esta actividad (Gracia, 2008, 9): "Este es el mundo propio de la 'opinión'. Cuando opinamos damos razones de algo, razones que consideramos de peso, pero no de tanto peso que nieguen la posibilidad de otras razones alternativas. Cuando uno opina no niega la posibilidad de opiniones distintas e incluso contrarias" (Gracia, 2001, 31). Para este autor, efectivamente, se podría mencionar la deliberación como un procedimiento que se articula en base a meras opiniones, al consistir en un asunto que no estaría perfectamente definido como bueno o malo. No obstante, uno de los requisitos establecidos por el Estagirita para deliberar es el de realizar previamente una tarea investigativa o de indagación que vaya más allá de un mero pronunciamiento en el que no se haya concretado esta etapa. Aun cuando, como pretendo demostrar, si bien es cierto que la deliberación no se relaciona con la epistéme, al no consistir en conocimiento exacto, tiene una pretensión que va más allá de la mera dilucidación de para-doxas, o de opiniones ―dóxas― que se contraponen sin ninguna consideración indagatoria. Esto es lo que quiere hacer resaltar Aristóteles, desde el momento en que sostiene que aunque el discurso no sea cierto o apodíctico, en el caso de la deliberación, eso no significa que se trate de opinión, puesto que consiste en una afirmación que se sostiene en una investigación preparatoria, moviéndose la opinión sólo en el ámbito de las afirmaciones carentes de indagación e investigación previas. Y, justamente, aplicando esta argumentación al ámbito de las decisiones que se obtienen en la esfera de los CEA, me parece que la constitución efectiva de los mismos, aun sin quererlo, apunta en el sentido de la necesidad de la investigación preparatoria. Lo señalo ya que si no fuera relevante la preparación formativa que han desarrollado los miembros de los Comités, que precede a las consultas que se les formulan, no tendría sentido que la conformación de los mismos reúna a profesionales preparados de distintas áreas con el objeto de tomar una decisión en la que se necesite manejar conocimientos específicos de diversa procedencia: médicos, filosóficos, científicos, jurídicos o psicológicos (Ferrer y Álvarez, 2003). De entrada, podríamos considerar que no se trata de que los especialistas en sus materias adopten una actitud incoherente en cada sesión, dejando de lado sus conocimientos adquiridos para asumir el papel de quienes emiten una mera opinión para el caso concreto, sino que aportan a la tarea deliberativa justamente sus conocimientos y su experiencia específica, mediante los cuales se construirán una o diversas decisiones colectivas, quizá distintas a las que cada cual podría haber defendido por separado, pero razonando en base a ciertos conocimientos específicos que se ofrecen de modo colectivo. Por ello, los encargados de deliberar con el objeto de conseguir una respuesta no vinculante son especialistas que comparten una reflexión encaminada a ofrecer un planteamiento que presupone conocimientos concretos. Estos son los que justifican la presencia y la labor de los integrantes del Comité, y lo que fundamenta sus comentarios de cara a la decisión. Un objetivo final que aunque no desemboque en una conclusión científica, o estrictamente necesaria, se puede clasificar como parte de una categoría distinta a la mera opinión, en función de la formación específica de quienes formulan una respuesta que pretende dar luces sobre un determinado problema, que se establece a partir de criterios investigativos que se obtienen con anterioridad. En definitiva, el criterio con el que se zanjan las decisiones de los CEA está influenciado por el análisis de los hechos a la luz de los estudios médicos, científicos, éticos o jurídicos que determinarán ciertas líneas de respuesta, buscándose con ello vías aclaratorias que pretenden explicitar los conocimientos y las investigaciones previas de sus miembros. En caso contrario, lo que debiera acontecer para garantizar que lo que se dé sean simples opiniones, sería convocar a un conjunto de personas escogidas al azar y sin preparación para manifestar sus apreciaciones de modo razonado, careciendo de los conocimientos específicos y las habilidades idóneas, elementos fundamentales en la actividad deliberativa. Por tanto, la expresión deliberativa que se percibe al interior de los CEA es la de una metodología resolutiva que se cualifica en función del manejo a fronte y a tergo de los mismos conocimientos, que se exponen en un contexto de discusión que está influido y, de alguna forma, delimitado por las propias competencias de los miembros del Comité. PROFUNDIZANDO EN LA FUNDAMENTACIÓN DELIBERATIVA MEDIANTE LA VÍA ARISTOTÉLICA En el libro VI de la Ética a Nicómaco, el Estagirita va a profundizar en el ejercicio de la deliberación partiendo de la explicitación del sentido de las virtudes intelectuales: aquellas disposiciones que permiten conseguir la verdad, como fin propio del intelecto. Habrá en este sentido virtudes intelectuales relacionadas con el entendimiento especulativo ―inteligencia, ciencia y sabiduría― y virtudes intelectuales vinculadas con el entendimiento práctico ―arte y prudencia. La prudencia (phrónesis), aquel hábito que especifica qué se debe hacer en cada caso, tiene una posición no exclusiva dentro de este cuadro, ya que puede ser considerada, a la vez, como una virtud moral que señala lo adecuado en cada situación, con el objeto de conseguir el bien. Por otro lado, las virtudes morales son aquellas que, adquiridas mediante la práctica reiterada de ciertos hábitos, disponen concretamente para la realización de la vida buena. Es lo que efectúan mediante la perfección de la voluntad ―gracias a la virtud de la justicia― y la correcta dirección de las potencias apetitivas inferiores ―concupiscible e irascible― que se relacionan con las pasiones, encaminadas por las virtudes de la templanza y la fortaleza. Por ello, la prudencia, además de tener un lugar entre las virtudes intelectuales, se identifica entre las virtudes morales. De ahí que Aristóteles la mencione como un modo de ser racional verdadero y práctico ―los fines propios de las virtudes intelectuales― en orden a precisar lo bueno y lo malo para el ser humano ―el ámbito de discernimiento propio de las virtudes morales. Así, el Estagirita concebirá a la prudencia como la "disposición racional verdadera y práctica respecto de lo que es bueno y malo para el hombre" (Aristóteles, 1989, 1140b 6-8). Añadiendo, en este mismo sentido, que la prudencia es "un modo de ser racional, verdadero y práctico, respecto de lo que es bueno para el hombre" (Aristóteles, 1989, 1140b 20-22). La prudencia, por tanto, es la disposición que busca racionalmente lo que de forma verdadera y práctica es bueno para el ser humano. Si lo que se busca es el bien que ya se ha definido, y esto se hace de modo racional y verdadero ―auxiliado por las restantes virtudes dianoéticas―, parece que se está señalando algo que va más allá de la mera opinión. En este sentido, Aristóteles señala que "la buena deliberación consiste en una especie de rectitud, que no es propia ni de la ciencia ni de la opinión" (Aristóteles, 1989, 1142b 13-14), un modo de razonar que sin ser científico aporta algo más que la mera dóxa, explicitando una pretensión de mayor precisión. El factor problemático por el que se plantea la deliberación como una realidad distinta a la dilucidación plenamente certera, consiste en que el ejercicio deliberativo no razona a través de una única vía de análisis, sino en un contexto pluralista de caminos que se abren de forma diversa. De ahí que Aubenque sostenga en su análisis de la deliberación aristotélica que las opciones que se vislumbran en este sentido no darían más cabida que la mera opinión, lo que precisamente ocurre en contextos como el de la medicina (Aubenque, 1999, 127). Por ello comenta este autor, en alusión a la Retórica de Aristóteles, que en un cuadro de proyección temporal, el género deliberativo no es el que corresponde a la esfera de la decisión judicial ―que aborda hechos que atañen al pasado―, ni al género de las alabanzas discursivas ―propio del presente―, sino a propuestas futuras, por tanto, probables y dadas en un escenario de proyección prospectivo; momento temporal que justamente debe abordar el CEA en la esfera de sus pronunciamientos. La recta razón apunta a la aplicación del justo medio en relación a las virtudes morales, tomando como base ciertos principios desde los cuales lleva adelante su actividad silogística. De este modo, se puede comprender la phrónesis, prudencia o recta razón de lo agible, desde el punto de vista de los principios. Y detengámonos en lo siguiente: si bien es cierto que con la recta razón se apunta a una disposición universal que manda deontológicamente de forma principial o normativa, lo que debiera hacerse de forma correcta; con la mención a lo agible se está refiriendo al mismo tiempo a una situación particular de orden teleológico, o en función de las consecuencias ―la alternativa buena o menos mala que se obtiene en vista de las excepciones a la regla―, con motivo de prevenir los efectos del acto. De este modo, podemos interpretar a Aristóteles colocándolo en una disposición deontológico-teleológica que plantea la deliberación como una praxis que puede ir más allá de la simple opinión carente de la necesaria investigación. Es decir, se trataría, en este caso, de instancias del proceso que contribuyen en la búsqueda de una decisión verdaderamente prudente y poseedora de gran resguardo intelectual, y no de meras opiniones que carecen de estos presupuestos. Ya que la deliberación se aplica en un ámbito que no aspira a una deducción de carácter necesario, se debe buscar para la resolución de los casos que la requieran, el consejo práctico que sea más razonable. Así, la respuesta lleva a la ponderación de los medios que conducen a la obtención del fin, retrotrayendo la secuencia hasta la causa primera. Una forma específica de indagación razonada que, desde la deliberación en torno a los fines, pretende justificar los medios que encaminan hacia la realización de las actuaciones. Por ello, la práctica deliberativa puede ser entendida como una forma de profundización e investigación que se preocupa de los medios para alcanzar un fin específico de forma prudente, ponderando hasta dónde sea posible los elementos deontológicos y teleológicos que están en juego. De este modo, el objeto de la deliberación es el medio que permite la obtención de la finalidad. Este objeto es semejante para la elección, ya que finalmente se elige aquello que se ha tomado como fruto de la actividad deliberativa. Así, el fin bueno es el objeto de la voluntad, mientras que los medios de la misma corresponden a la elección y la deliberación, con la diferencia que ya he mencionado. Los medios operan a través del ejercicio de las virtudes y la superación de los vicios, que son hábitos operativos que siempre están al alcance, ya sea de la realización del bien o de su no concreción. Es por ello que la virtud moral tiene por objeto la elección del término medio entre dos vicios opuestos. El ejercicio de una u otra cosa, o negarse a la realización del mismo, es lo que irá determinando la virtuosidad o la vida inclinada al vicio. Y, lo que va definiendo la inclinación en uno u otro sentido, es la práctica reiterada de actos que encaminen en este sentido. Reitero, considerando que la prudencia es un hábito que tanto en el ámbito de las virtudes dianoéticas como de las éticas lleva a un tipo de resultado que supera lo meramente opinable. En definitiva, en este itinerario deliberativo, en relación al contexto problemático y de avance histórico en el que se mueve la experiencia humana, tenemos siempre delante la dimensión proyectiva por la que el ser humano se abre en oportunidades y alternativas con algún grado de certeza, que es justamente la que se requiere en el ejercicio deliberativo cualificado ―y no de la mera opinión― que desarrollan los miembros de los CEA al dar una respuesta. La deliberación es la vía metodológica que permite ir sorteando los desacuerdos en contextos de resolución que deben avanzar en la superación de conflictos mediante un aseguramiento deontológico-teleológico de rasgos intersubjetivos. Así, el nuevo escenario que se vislumbra para llevar a cabo un aterrizaje práctico de estos temas, es el que se abre en bioética a través de este proceder inclusivo y universalizador que permite la deliberación, con las precisiones que he señalado. La relación a fronte y a tergo marca el paso desde el momento en el que se sostiene la argumentación en base a principios o valores que asumen un carácter deontológico, y las circunstancias y consecuencias que se aprecian como el componente teleológico. Por ello se puede hablar, en el ejercicio que desarrollan los CEA, de una praxis deliberativa que posee el atributo de la necesaria investigación previa. La indagación que determina lo conveniente en base a principios, valores, circunstancias y consecuencias, que superan en su articulación el mero establecimiento de una opinión razonable. Ciertamente, la pretensión de proporcionar una respuesta por parte de los CEA a quienes requieren su pronunciamiento, no resulta completamente certera al modo de una aseveración de tipo científico. No obstante, uno de los requisitos demostrativos que persigue la reconstrucción sociolingüística de la ética, en el contexto contemporáneo, persigue constatar, mediante una vía discursiva de carácter procedimental, la posibilidad de establecer criterios de validez ampliamente reconocidos, mediante la vía del diálogo intersubjetivo. El acuerdo de los sujetos que dialogan, posibilitado por la competencia de los interlocutores, es lo que permite superar los atisbos de la subjetividad autónoma. Como dirá Apel, en La transformación de la filosofía, el argumento intersubjetivo mediado por los signos de interrelación adecuados es el que permite lograr acuerdos en la comunidad ideal de comunicación con carácter de verdad y sentido. De hecho, el objetivo que se plantea en este contexto, es el de la superación del relativismo mediante una estructura performativa sostenida por el lenguaje. Por ello, desde la perspectiva habermasiana, la acción comunicativa basada en el consenso adquiere valor de verdad en la medida en que la mediación lingüística es capaz de traspasar los valores morales de forma intersubjetiva. La vida social es posible gracias al mínimo de valores aceptados por todos mediante el diálogo y el consenso. Así, los CEA se constituyen, según mi parecer, queriendo incorporar, justamente, los criterios de una comunidad ideal de comunicación que en cada sesión pretende concretar sus procedimientos para dar forma a una comunidad real de deliberación.
Reseña del libro "Minería y Metalurgia Antiguas. Homenaje a Claude Domergue" Almudena Orejas y Christian Rico (eds.) Minería y Metalurgia Antiguas. Reseñar un libro colectivo es siempre complicado. Si además el libro tiene origen en una reunión científica el panorama es aún más complejo. El título hace referencia a la temática tratada, pero sus contenidos no tienen una unidad de discurso ya que cada autor introduce orientaciones y perspectivas diversas, a veces complementarias, pero otras pueden ser opuestas. Y es aquí donde radica la riqueza y el valor de libros como el editado por Almudena Orejas y Christian Rico. No estamos ante una síntesis actualizada de conocimiento, sino frente a un compendio de investigaciones novedosas, planteamientos de investigación y propuestas metodológicas que presentan como se puede y debe enfocar el estudio de un tema como la minería y metalurgia antiguas. El término "antiguas" pretende acotar cronológicamente el ámbito de estudio, preferentemente al periodo romano, excluyendo del mismo a la Prehistoria. Pero esta orientación no debe disuadir a lectores centrados en épocas pre-romanas, ya que esos aspectos teóricos y metodológicos que se tratan en el libro son igual de validos para estudiar la Edad del Bronce o la Edad del Hierro. Minería y metalurgia antiguas reúne 15 capítulos dedicados a conocer aspectos concretos sobre la minería extractiva, su organización y el uso de los minerales en la producción metalúrgica. En realidad se centra en las primeras fases del proceso metalúrgico, la propia extracción del mineral, y presta atención a la reducción del mineral como elemento para reconocer la presencia de esa actividad a través de sus restos, las escorias y sus acumulaciones (los escoriales). Cómo se organiza el trabajo en las minas y cómo se integra esta actividad en la economía de una región son temas centrales en los diferentes capítulos. Sin embargo, no se tratan directamente temas de metalurgia productiva. De la que hoy día consideramos minería metálica se escapa el trabajo de Bernárdez y Guisado de Monti sobre el lapis specularis (yeso), aunque el concepto metallum para los romanos englobaba cualquier actividad extractiva. Su explotación, principalmente de carácter subterráneo, para usos constructivos y ornamentales por su cualidad transparente tuvo en las minas de la provincia de Cuenca, en el entorno de la ciudad de Segóbriga, un gran desarrollo en época altoimperial. El resto de artículos, salvo los capítulos finales dedicados a los aspectos jurídicos por Mateo y administrativos de la explotación minera romana por Sastre se centran en las principales áreas mineras de la Península Ibérica o ciudades que las administraban. De todos es conocida la riqueza minera de Hispania y el papel económico que jugó en el Imperio, por ello, como señalaba anteriormente, hay zonas mineras no representadas en esta obra ya que su objetivo no es un estado de la cuestión, sino una actualización sobre zonas o minas en curso de investigación o investigadas en las última décadas. Las zonas tratadas son las siguientes: Segeda por Rovira y otros, Sierra Menera por Fabre y otros, Carthago Nova por Antolinos, Sierra Morena oriental por Gutierrez Soler, Sisapo por Zarzalejos y otros, Munigua por Schattner y otros, el distrito de Oiasso por Urteaga. Completan los contenidos dos estudios sobre minas de fuera de la Península Ibérica en la que participan investigadores franceses: Laurión (Grecia) por Morin y Photiades y Rosia Montana (Rumania) por Cauuet y Tamas. Finalmente hay que señalar dos capítulos con una orientación diferente y dedicados a los estudios de procedencia a través de los análisis de isótopos de plomo: sobre los lingotes de plomo del pecio de Comacchio, hundido entre el año 19 y 12 aC en el delta del río Po presentado por Domergue y otros, y una panorámica general sobre la aplicación de los isotopos de plomo en los estudios sobre minería Prehistórica e Histórica en la Península Ibérica por Hunt. El capítulo final del libro por Sánchez-Palencia y Orejas es algo atípico porque recoge una síntesis sobre los planteamientos y resultados (nuevas hipótesis de trabajo) que ha obtenido su grupo de investigación en dos zonas mineras como Las Medulas (león) y Las Cavenes (Salamanca). En la introducción del libro, Sánchez-Palencia hace referencia a dos aspectos básicos para comprender el estado actual de la investigación en la Minería Antigua en los que me detendré con algún detalle. Por un lado se refiere al trabajo del investigador francés Claude Domergue, con sus catálogos sobre las minas de la Península Ibérica, referencias básicas para cualquier inicio en la investigación actual y su renovación metodológica al abordar el estudio de la minería. El libro quiere servir de homenaje a un maestro que replanteó y revolucionó la investigación. No es casualidad, por tanto, que este libro surja de una iniciativa entre la Casa de Velázquez y el CSIC donde trabajan los grupos de investigación más activos en este campo. La existencia de una institución cultural como la Casa de Velázquez, creada en 1928 y dependiente del Ministerio de Enseñanza Superior e Investigación francés ha tenido un gran beneficio para la arqueología española, y al igual que el Instituto Arqueológico Alemán en Madrid (creado en 1943, aunque reinaugurado en 1954) son prueba de que la inversión en cultura con planteamientos y directrices claras generan beneficios, no económicos, pero si sociales y sirven de plataforma para un mejor conocimiento de los países que los apoyan. Estas sedes han permitido, y siguen permitiendo como demuestra este libro, vías de intercambio de conocimiento y promueven colaboraciones que contribuyen al desarrollo de la investigación arqueológica en España. El segundo punto a destacar es el de la investigación interdisciplinar. La minería y la metalurgia no pueden ser investigadas sin la integración de numerosas disciplinas de otras áreas de conocimiento. Constituye lo que hoy día denominamos arqueometría. Como señala Sánchez-Palencia, no hay que confundir interdisciplinar con multidisciplinar. La investigación interdisciplinar logra integrar cada una de esas disciplinas bajo la perspectiva que sirve de catalizadora: en nuestro caso la historia. Hoy día contamos con numerosas herramientas de investigación que aplicadas al campo de la Arqueología suministran datos para reconstruir el pasado. Varios de los capítulos de este libro son reflejo de ese desarrollo interdisciplinar que promovió Claude Domergue. Son rasgos que se perciben de manera directa al comprobar que en las autorías de los capítulos son minoría los autores individuales, y esta presencia de autores de diferentes disciplinas destaca en los capítulos que presentan resultados de trabajo de campo y que ofrecen novedades arqueológicas. Sin la información geológica, los datos de análisis elementales con diversas técnicas o los de isotopos de plomo obtenidos de minerales, escorias y otros materiales vinculados con la metalurgia, el uso de herramientas cartográficas para los estudios territoriales o las planimetrías de los trabajos mineros subterráneos no podrían haberse escritos las capítulos de libro. Aunque no reflejados en estas páginas, pero sí empleados en otras publicaciones por diversos autores presentes en el libro, son actualmente básicos los estudios paleoambientales y de contaminación ambiental que ayudan a medir el impacto de esa actividad minero-metalúrgica. Finalmente es de justicia reconocer el esfuerzo de los editores por culminar la publicación del libro. Actualmente es poco valorado, por no decir despreciado, esta labor editorial dentro de la actividad investigadora. Resulta paradójico oir como este tipo de libros carecen de valor curricular porque se considera que la recopilación de trabajos de otros no supone ningún merito, ni esfuerzo, ni representa un avance en la investigación. Sin duda pueden existir fraudes en esta práctica, pero la organización de una reunión científica implica un trabajo conceptual, supone un esfuerzo de coordinación que consume tiempo y finalmente pone a disposición de la comunidad científica unos contenidos temáticos organizados y supervisados. La obsesión por objetivar cuantitativamente la calidad y el impacto de la investigación nos está alejando de percibir el propio valor de las cosas.
VIDA COTIDIANA DE UN ESTETA El verano se presenta como la estación más propicia para repensar las otras estaciones: descansamos de la agitación primaveral, proyectamos qué haremos el próximo otoño y aún nos resultan lejanos los rigores del invierno. Este hábito de proyectar en la infinitud del tiempo nuestra propia finitud temporal y, por la misma costumbre, dividir la evolución de las ideas y el devenir histórico en años, motiva las palabras preliminares de Melchor Almagro San Martín (1882-1947) en su Biografía del 1900. Gaudente el Joven ―que así se apodaba el benjamín de la Cofradía del Avellano― convierte la ambiciosa propuesta de la Revista de Occidente de retratar ciertos hitos anuales en una colección titulada «Vidas de años» en la sinécdoque de toda una época. Aunque se centra en los acontecimientos acaecidos durante la bisagra temporal de entre siglos, el volumen fue escrito cuatro décadas después por un Almagro con la salud y la economía quebradas; un Almagro que, en palabras de Luis Antonio de Villena, podría haber sido un Proust hispánico si no hubiese adorado la calle. Sin embargo, gracias al bendito vicio de anotar a diario sus andanzas por los eventos de la high class madrileña, podemos revivir límpidamente a Valle-Inclán maltrecho tras el bastonazo de Manuel Bueno o libando Licor del Polo de Orive junto a Darío en el Consulado. Merced también a sus más que sutiles prosopografías contemplamos la mirada triste de Darío, su cutis y pelo violáceos y su boca sensual; del mismo modo que contemplamos las frentes de Baroja y el glabro Azorín. En su repaso anual resultan especialmente sugestivos los comentarios sobre moda, de hecho, la entrada que abre el mes de noviembre nos ofrece la oportunidad de curiosear el fondo de armario de un dandi. Y es que, además de interesante termómetro sociológico, la moda fue otra forma más de manifestación artística que interesó a este quetzal esteta, poco amante de los toros y de las tendencias deportivas importadas de Inglaterra. El cauce narrativo elegido por Almagro, al que no hay que confundir con el también granadino Melchor Fernández Almagro, es el de la petite histoire o historia de la vida cotidiana; de ahí que dedique más líneas a los episodios cómico-dramáticos de los bailes de Palacio, los descotes y sombreros de la prima Eugenia y su hija Rosita o a las quinientas tres perlas del célebre collar de Concha Laguna que a sucesos históricos contemporáneos como el Levantamiento de los bóxers en China, pues China ―afirma― está demasiado lejos y a nadie le importa un bledo eso. Importan los tocados, la asistencia o ausencia de Pardo Bazán a los salones, los disfraces de las damas a las fiestas ―hoy desaparecidas― del carnaval madrileño o la mera recreación nostálgica de un tiempo anterior a la uniformidad monótona del progreso capitalista. En este año 2013 en que la ciudad de Granada rememora el milenio de su fundación resulta oportuno acudir al patrimonio cultural del pasado para revitalizar el presente. Por este motivo, no puede resultar más conveniente la decisión de la Biblioteca de Granada de publicar esta edición de Biografía del 1900. Tanto el estudio introductorio como las notas corren a cargo de la catedrática de literatura Amelina Correa Ramón para quien Almagro es ya un viejo conocido, pues al estudio de su figura ha dedicado numerosos trabajos entre los que destacan Melchor Almagro San Martín. Noticia de una ausencia (Ficciones, 2001) o su edición de Teatro del mundo. Recuerdos de mi vida (Diputación de Granada, 2001). Correa Ramón no solo coteja las dos ediciones de Biografía del 1900 para fijar un texto definitivo sino que restaura la memoria donde al narrador le flaquea el recuerdo. Así, a lo largo de las casi quinientas notas que salpican el texto corrige datos relativos a estrenos teatrales o reconstruye la biografía de los personajes citados así como la historia de los barrios y los edificios emblemáticos por los que deambuló noctívago Almagro San Martín.
Pablo ALONSO GONZÁLEZ es Doctor en Historia por la Universidad de León y candidato doctor en Arqueología y Estudios de Patrimonio por la Universidad de Cambridge (Reino Unido). Sus investigaciones abarcan un amplio espectro, desde los estudios de cultura material, el patrimonio a la ordenación territorial y la gestión de bienes comunes, especialmente en España y Cuba. Ha publicado varios libros y artículos en el ámbito internacional, recibiendo recientemente el premio nacional 'Mariano Rodríguez' de la Fundación Carolina. Además, realiza trabajos documentales tanto etnográficos como de divulgación científica, incluyendo su último estreno'Maragatería: una cor(e)ografía', en el que aparece reflejada la cuestión del Campo de Tiro Militar del Teleno. Marcelo Mauricio ARANCIBIA HERRERA es Profesor de Historia y Geografía, Magister en Educación por la Universidad Católica de Valparaíso, Doctor por la Universitat Oberta de Cataluyna (UOC) en el Programa Interdisciplinario sobre la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Es profesor investigador en el Instituto de Filosofía y Estudios Educacionales de la Universidad Austral de Chile. Investigador principal del centro virtual de I+D+i Kelluwen [URL] que desarrolla y apoya la implementación de innovaciones educativas con uso de TIC. Sus líneas de investigación están enfocadas al ámbito del uso didáctico de las TIC en contextos escolares y la enseñanza de la historia. Es investigador responsable del proyecto FONDECYT (11130316) "Relación entre las concepciones del profesor sobre aprender y enseñar con los tipos de usos educativos de las TIC". Principales publicaciones en revistas académicas (journals): · Arancibia, M., Miranda, C., Pérez, H., Koch T. (2008). Necesidades de Formación permanente de docentes técnicos. · Arancibia, M.; Soto, C.P.; Contreras, P. (2010) Concepciones del profesor sobre el uso educativo de las TIC asociada a procesos de enseñanza-aprendizaje en el aula escolar. · Arancibia, M.; Oliva, I. y Paiva, F. (2014) Procesos de significación mediados por una plataforma de aprendizaje colaborativo desde los protagonistas. Teresa ARAÚJO es profesora en la Universidade Nova de Lisboa y dedica su investigación a la Literatura Tradicional y a la Literatura Portuguesa del Barroco y del siglo XIX, especialmente a sus relaciones con las letras españolas. Tiene igualmente estudios en libros y revistas internacionales, como "Subtilezas da musa aurea de um dramaturgo português da Restauração", in Francisco Lafarga, Luis Peguenaute & Enric Gallén (eds.), Presencias e interacciones entre las literaturas ibéricas (Bern, Berlin, Bruxelles, Frankfurt am Main, New York, Oxford, Wien, Peter Lang, 2010, pp. 59-71), y "El espacio físico en el romancero viejo: aspectos de la poética de su configuración", Archivum, LVIII-LIX (2008-2009), 2010, pp. 53-65. Dirige proyectos de investigación apoyados por instituciones científicas y universitárias, estando entre ellos Olhares de Viajante: Espanha nos Relatos Portugueses / Portugal nos Relatos Espanhóis (Acção Integrada Luso-Espanhola No. E-63/09) y forma parte del consejo científico o editorial de revistas de su especialidad, principalmente de Límite. Revista de Estudios Portugueses [URL] de la Universidad de Extremadura. Manuel BAIÔA es investigador en el Centro Interdisciplinar de História, Culturas e Sociedades de la Universidade de Évora desde 1995 (CIDEHUS.UE) y profesor de Historia en enseñanza secundaria desde 1992. Organizó el Seminário Internacional - Elites e Poder. Entre sus publicaciones hay que señalar las siguientes: Elites políticas em Évora da I República à Ditadura Militar (1925-26), Lisboa, Edições Cosmos, 2000; Manuel Baiôa, (Ed.), Elites e Poder. Luis CÁRCAMO-ULLOA es profesor en el Instituto de Comunicación Social de la Universidad Austral de Chile. Licenciado en Comunicación por la Universidad Austral de Chile y Doctor en Percepción Comunicación y Tiempos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente es Becario Posdoctoral de Conicyt-Chile y desarrolla una estancia en el departamento de comunicación del a Universitat Pompeu Fabra. Su línea de investigación se orienta al estudio de procesos informacionales y dialógicos mediados por Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Ha publicado en revistas tales como El Profesional de la Información de España, Journal OBS* de Portugal, Revista de Psicología Iztacala de México y Estudios Pedagógicos de Chile. En cuanto a gestión académica se ha desempeñado como Director del Magíster en Comunicación y el Instituto de Comunicación Social en la Universidad Austral de Chile. Ignacio CHATO GONZALO es Doctor en Historia por la Universidad de Zaragoza (2004) y profesor de educación secundaria en el I.E.S. "Jaranda", de Jarandilla de la Vera (Cáceres). "Las divergentes vías de la conciliación liberal (1856-1861): El Portugal de la Regeneraçâo y la España de la Unión Liberal", Historia y Política, no 22, noviembre de 2009, Madrid, págs. 125-158; "España ante el nacimiento de la Regeneração: la tentativa de una intervención militar (abril-julio de 1851)", População e Sociedade, no 17, Centro de Estudos da População e Sociedade (CEPESE), 2009, Universidad de Oporto, Oporto, págs. 105-129; "La estrategia de la conciliación y el estado liberal, Portugal y España (1858-1863)", Espacio, tiempo y forma, no 21, UNED, Madrid, 2010; "Españoles en Portugal (1843-1868): exilio, emigración y masonería", en FERRER BENIMELI (coord.), La masonería española: represión y exilios, Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española-Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2010 y "La unión liberal y la renovación del sistema de partidos (1858-1863)", Revista de Estudios Políticos, no153, Madrid, 2011. Paulo CONTRERAS CONTRERAS es Periodista, Licenciado en Comunicación Social, Magister en Modelado del Conocimiento. Académico del Instituto de Filosofía y Estudios Educacionales de la UACh donde realiza docencia e investigación en Tecnologías de Información y Comunicación, Periodismo electrónico y didáctica con TIC. Coordinador Programa de Integración de TIC Docencia Universitaria; Investigador Principal Centro de I+D+I Kelluwen; Miembro Comité Programa Magister en Educación; Miembro Comité Editorial Revista Estudios Pedagógicos. Es Co-Investigador en los Proyectos FONDECYT 1120863 "Posibilidades y condicionantes auto-eco-organizacionales para el desarrollo de procesos inter-transdisciplinares en educación Terciaria: un programa complejo de investigación, desarrollo y divulgación" y Coinvestigador de proyecto DID-UACh "caracterización epistemológica compleja de nodos críticos en la formación inicial docente en Chile: aportes a una paradigmatologia educativa". Joana CUNHA LEAL (PhD 1996) es profesora del Departamento de Historia del Arte de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidade Nova de Lisboa, investigadora integrada en el Instituto de Historia del Arte de la misma Facultad y profesora invitada en el Programa de Doctorado Espacio Público y Regeneración Urbana de la Universidad de Barcelona. Forma parte también de los equipos de investigadores de los Centros Polis (Universidad de Barcelona) y CEAA (Escuela Superior Artística de Oporto - ESAP). Ha co-editado los volúmenes Arte & Paisagem (Lisboa 2006) y Arte & Poder (Lisboa 2008) y sus publicaciones más recientes incluyen: "On the Strange Place of Public Art in Contemporary Art Theory", On The W (Barcelona, 2010, 35-52); "Uma entrada para Entrada. Ha sido becaria Fulbright de investigación en 2011 con el proyecto "Other Modernisms? Luísa CYMBRON es Doctora en Ciencias Musicales por la Universidade Nova de Lisboa, donde también enseña y tiene como principal área de investigación la música en Portugal en el siglo XIX. Es autora, en colaboración con Manuel Carlos de Brito, de História da Música em Portugal (1992) y organizó en la Biblioteca Nacional de Portugal la exposición Verdi em Portugal 1843-2001. Además de diversas publicaciones en Portugal y en el extranjero ha sido investigadora en proyectos como: "The Teatro de S. Carlos: Performing Arts in Portugal" (2007-10) y "Theater of Laughter: Musical Comedy in Portuguese-speaking Theaters (1849-1900)" (2010-2013), ambos con sede en el CESEM. José Manuel DE CÓZAR ESCALANTE es Doctor en Filosofía por la Universidad de Valencia. Actualmente es Profesor Titular de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de La Laguna. Sus investigaciones se inscriben en los ámbitos de la filosofía de la técnica, la filosofía ambiental y los estudios de ciencia, tecnología y sociedad. Lleva más de una década dedicándose al estudio de las repercusiones éticas, sociales y ambientales de las nanotecnologías y de otras tecnologías convergentes, habiendo publicado numerosos textos sobre estas cuestiones. Es editor del libro Tecnología, civilización y barbarie (Barcelona, Anthropos, 2002) y coeditor, junto a Javier Gómez Ferri, del monográfico Nanobiotecnología y Sociedad, en la Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad, abril 2012, vol.7, no.20. En 2010 obtuvo el premio "Junta General del Principado de Asturias - Sociedad Internacional de Bioética (SIBI)" por el ensayo titulado Nanotecnología, salud y bioética. (Entre la esperanza y el riesgo). Es coordinador del Grupo de Investigación Social en Nanotecnología (GRISON). Juan Pablo FAÚNDEZ ALLIER es abogado. Licenciado en Derecho y Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Chile. Grado de Salamanca en Filosofía Moral. Máster en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Doctor en Filosofía por la Universidad de Salamanca. Premio Extraordinario de Doctorado por la Universidad de Salamanca. Miembro de la Asociación Española de Personalismo. Miembro de la Asociación Española de Canonistas. Miembro de la Sociedad Chilena de Bioética. Miembro de la Asociación Chilena de Derecho Canónico. Profesor de Filosofía Moral y Derecho Canónico de la Facultad Eclesiástica de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile. Jefe de Carrera de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Consejero Superior de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Profesor Adjunto de Introducción a la Filosofía y Ética de la Facultad de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Es autor de los libros: Hacia una definición de la naturaleza jurídica del Camino Neocatecumenal, Ediciones STJ, Barcelona, 2009 (2a edición, 2010) y La bioética de Diego Gracia, Editorial Triacastela, Madrid, 2013; además de artículos y de diversas conferencias sobre Filosofía Moral, Bioética y Derecho Canónico presentadas en Chile y en el extranjero. M.a Jesús FERNÁNDEZ GARCÍA es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Extremadura y de Filología Portuguesa por la de Salamanca, y profesora Titular del Área de Filologías Gallega y Portuguesa de la Universidad de Extremadura, donde imparte docencia desde 1996 en las materias de gramática y literatura portuguesas. En relación a la literatura contemporánea, ha publicado diversos artículos y coordinado algunas monografías como Textos de Mulher/Muller/Mujer (2004) o Invitación al viaje (2006). Entre sus líneas de investigación se encuentran la construcción literaria de la figura del dictador en la literatura contemporánea peninsular, las representaciones literarias del contacto entre las lenguas española y portuguesa (bilingüismo luso-español y portuñol) y la configuración literaria de los estereotipos nacionales portugués y español en el teatro del siglo XVI. Dirige un proyecto de investigación, subvencionado por la Junta de Extremadura, sobre la construcción de las imágenes mutuas entre España y Portugal a través de los discursos culturales y recientemente ha coordinado una Historia de la Literatura Portuguesa (Mérida, GIT, 2011), donde ha realizado el capítulo correspondiente al siglo XX. Javier GÓMEZ FERRI es Licenciado en Antropología Social y Cultural y Doctor en Filosofía. Ha sido profesor de Filosofía en Enseñanza Secundaria y actualmente lo es en el Departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València, donde imparte clases de Sociología desde 2004. Su investigación se sitúa dentro de los estudios sociales de la ciencia y la tecnología y de la sociología de la cultura, el conocimiento y la ciencia, más concretamente se ocupa de cuestiones de cultura científica, comprensión y percepción pública de la ciencia y la colaboración científica. Sus publicaciones tratan sobre estos temas. Entre sus últimas publicaciones están, con Gregorio González y Víctor Agulló (coords.), La colaboración científica: una aproximación multidisciplinar (Valencia, Nau LLibres, 2013), y junto a José Manuel de Cózar Escalante, el monográfico Nanobiotecnología y Sociedad, en la Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología y Sociedad (abril 2012, vol.7, no.20). Es miembro del Grupo de Investigación Social en Nanotecnología (GRISON). Ramón LLOPIS GOIG es Profesor Titular de Sociología de la Universidad de Valencia y miembro de su Departamento de Sociología y Antropología Social desde 1999. Antes de su incorporación a la universidad ocupó puestos de responsabilidad técnica y directiva en diversas compañías multinacionales, entre ellas una empresa norteamericana de alimentación y una agencia alemana de investigación de mercados. Ha sido profesor visitante en la Universidad de Leicester (UK), en el European University Institute de Florencia (Italia) y en el Olympic Studies Centre del Comité Olímpico Internacional (Suiza). Sus áreas de especialización son la Sociología de la Cultura y la Sociología del Deporte, campos en los que ha publicado cincuenta artículos y veinte libros. Alfredo MACÍAS VÁZQUEZ es economista y antropólogo. Doctor por la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente, es Profesor Ayudante Doctor en el Departamento de Economía y Estadística de la Universidad de León. Anteriormente, se desempeñó como docente e investigador en diversas instituciones: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Universidad Carlos III de Madrid, Universidad de Santiago de Compostela, Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México), entre otras. Su trabajo de investigación ha girado en torno a los problemas del desarrollo económico y la influencia de la cultura en el mismo (con especial énfasis en las zonas rurales), habiendo publicado artículos en diversas revistas científicas: Journal of Rural Studies, Cahiers Agricultures, AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana, Revista de Economía Mundial, entre otras. Ha obtenido el Premio de Economía "José Luis Sampedro" (2011) y el Premio a la Calidad de la Investigación en Cooperación para el Desarrollo Humano (2010). Mirian NOGUEIRA TAVARES tiene formación académica en Ciencias de la Comunicación y Estudios Culturales (se doctoró en Comunicación y Cultura Contemporáneas en la Universidad Federal de Bahía) y ha desarrollado su trabajo de investigación y producción teórica en dominios relacionados con el cine, la literatura y otras artes, así como en las áreas de estética cinematográfica y artística. Es profesora contratada en la Universidad del Algarve, Portugal, donde actualmente coordina el Doctorado en Comunicación, Cultura y Artes Visuales. Es coordinadora del CIAC (Centro de Investigación en Artes y Comunicación), financiado por la FCT (Fundación de la Ciencia y la Tecnología). Concepción NÚÑEZ REY es miembro del Departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, donde coordina el Seminario Pilar Palomo de investigación literaria y periodística. Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense con la tesis Carmen de Burgos, "Colombine" (1867-1932). Sobre la misma autora ha publicado numerosos trabajos, entre los que destacan la edición de "La Flor de la Playa" y otras novelas cortas (1989), y Carmen de Burgos, "Colombine", en la Edad de Plata de la literatura española, que obtuvo el premio de Biografías "Antonio Domínguez Ortiz" 2005. Autora de diversos estudios literarios sobre autores de los Siglos XIX y XX, como Clarín, Duque de Rivas, Mesonero Romanos, Francisco Ayala, G. Torrente Ballester, etc. Alberto PENA RODRÍGUEZ es Doctor en Ciencias de la Información con Mención de "Doctor Europeus" por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor Titular de Historia de la Propaganda en la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la Universidad de Vigo. Ha publicado diversas investigaciones sobre comunicación en libros y revistas científicas, destacando especialmente sus estudios sobre la historia de la propaganda en las relaciones ibéricas y la dictadura salazarista, entre las cuales se encuentran las obras O Que Parece É (Lisboa, 2009), Salazar, a imprensa e a Guerra Civil de Espanha (Coimbra, 2007), Galicia, Franco y Salazar (Vigo, 1999), El Gran Aliado de Franco (A Coruña, 1998) y La propaganda franquista en Portugal y la Guerra Civil española (Santiago de Compostela, 1999). Es coordinador o editor de 12 libros sobre comunicación, entre los que está la obra Comunicación y Guerra en la Historia (2004), autor de la "Historia del Periodismo Portugués" en el volumen colectivo Historia de la Prensa (Madrid, 1994; Lisboa, 1996) y coautor de varios libros sobre la historia de la propaganda y la publicidad en Galicia. Entre 2007 y 2010 fue el presidente de la Asociación de Historiadores de la Comunicación y ha formado parte de la junta directiva de la Sociedad Española de Periodística. Ha sido socio fundador del Instituto de Estudios Ibéricos y del Foro Iberoamericano de Estrategias de Comunicación. Pena Rodríguez fue también decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación en la Universidad de Vigo (2000-2003 y 2006-2009), entre otros puestos de responsabilidad académica. También ha sido periodista de varios medios de comunicación españoles, entre ellos Televisión Española, Radio Nacional de España y Diario 16. Beatriz PERALTA GARCÍA es Doctora en Historia por la Universidad de Salamanca, Licenciada en Filología Portuguesa (Universidad de Salamanca) e Historia (Universidad de Coimbra, Portugal), y Profesora Titular de Filología Portuguesa en la Universidad de Oviedo. Sus investigaciones están orientadas a la historia cultural y política de las relaciones entre España y Portugal en los siglos XIX y XX. Es autora de diversos artículos en este ámbito donde destaca la monografía La cultura obrera en Portugal. Teatro y socialismo durante la Primera República (1910-1926), Mérida, Junta de Extremadura, Gabinete de Iniciativas Transfronterizas, 2009, publicada en Portugal con el título A Cultura Operária em Portugal. Francisco PINHEIRO es Investigador pos-Doctoral en CEIS20 (Centro de Estudios Interdisciplinares del siglo XX), en la Universidad de Coimbra (Portugal), con un proyecto dedicado a la historia del deporte portugués en el siglo XX. Es Doctor en Historia y Licenciado en Grado en Estudios Históricos Europeos por la Universidad de Évora. Licenciado en Periodismo Internacional y Bachiller en Comunicación Social por la Escuela Superior de Periodismo de Oporto. Cuenta con artículos publicados en diversas colectáneas de textos y revistas académicas, participando regularmente en congresos nacionales e internacionales, con comunicaciones realizadas en España, EUA, Finlandia, Francia y Suecia. Ha trabajado como periodista entre 1996 y 2004, manteniendo todavía una participación regular en los medios de comunicación. Eliana SCHEIHING GARCÍA es Ingeniera Civil Matemática de la Universidad de Chile y Doctora en Estadística de la Université Catholique de Louvain (Bélgica). Académica del Instituto de Informática de la Universidad Austral de Chile donde realiza docencia en Inteligencia Artificial, Programación y Evaluación de Rendimiento de Sistemas Informáticos para la carrera de Ingeniería Civil en Informática. Al mismo tiempo realiza docencia de postgrado e investigación en Minería de Datos e Inserción didáctica de las TIC en contextos escolares y universitarios. Directora Alterna Centro Virtual de Investigación, Desarrollo e Innovación Kelluwen. Presidenta Corporación Educacional Aliwen. Daniela TRONCOSO-VARGAS es Profesora de Historia y Geografía e Investigadora asociada al Centro de Investigación, Desarrollo e Innovación Kelluwen www.kelluwen.cl. Estudiante del programa de Magíster en Comunicación en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Austral de Chile. Facilitadora aplicaciones de kelluwen en los centros escolares. Capacitadora red de Asistencia Técnica Educativa (ATE) del instituto de Filosofía y Estudios Educacionales de la misma casa de estudios superiores. Borja VIVANCO DÍAZ es licenciado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de Deusto (1997), Doctor por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad del País Vasco (2002) y Doctor por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto (2013). Ha sido becario postdoctoral del Gobierno Vasco en ESADE y en el Instituto Ignacio de Loyola de la Universidad de Deusto. En 2001 fue galardonado con el primer premio Joven Investigador del País Vasco. Durante más de 12 años ha trabajado en investigación social aplicada en proyectos nacionales y europeos. Ha publicado artículos en revistas científicas como Studia Monastica, además de ser autor de más de 150 artículos en prensa.
DEFINICIONES Y OBJETIVOS EFINICIONES Y OBJETIVOS El judaísmo rabínico se estructura como una comunidad de sabios que pretenden, amparándose en una justificación teológica, gobernar el recto proceder de los individuos de la comunidad. El relato historiográfico tradicional que se interpreta en los textos talmúdicos es que, tras la hecatombe que supuso el fin del culto al ser destruido el Templo de Jerusalén en el año 70 de la era común, la salvación del pueblo de Israel quedó en manos de "los sabios": "Dame Yavne y a sus sabios, la cadena [de la tradición] de Rabbán Gamaliel y médicos que curen a rabí Ṣadoq" (Talmud de Babilonia, Giṭṭin, 56b). La cadena de la tradición (šalšelet ha-qabbala) supone que por medio de la ordenación rabínica (sĕmixa), se transmite la legitimidad que recibió, en origen, Moisés en la teofanía fundadora del Sinaí (Mišna, "Avot", I, 1). En las siguientes páginas me propongo sopesar lo que me parece una paradoja. Existen en el judaísmo rabínico dos ideas, de naturaleza paradójica cuando se confrontan, que son consideradas parte integrante de la "ideología" rabínica. En primer lugar el concepto del declive inherente de las generaciones (yĕridat ha-dorot). En segundo lugar, el principio halájico de que "la aplicación de la ley sigue el criterio de los contemporáneos" (hilxeta kĕ-vatraˀe). Nuestro hilo conductor es el examen del conflicto de autoridad que resulta de aceptar el valor de los juicios emitidos por nuestros contemporáneos, mientras que a la vez se sostiene la decadencia moral e intelectual de nuestra época. Ambos conceptos se inscriben en el marco de la reflexión halájica. El estudio de la halajá no es uno de los campos de la judaística al que los investigadores españoles hayan prestado especial atención, por lo que quizá convenga detenerse brevemente para intentar proponer un bosquejo de definición que nos guíe en nuestras disquisiciones. Halájico, -a es un neologismo en español 1, que deriva del término femenino halajá (hebreo hălaxa), que se puede definir suma- riamente como "procedimiento por el que se puede emitir un dictamen religioso en los casos dudosos, o en aquellos en los que exista divergencia en el juicio entre los jueces rabínicos o sus opiniones [registradas]" (Enṣiqlopedya Talmudit, s. v. "hălaxa", IX, 241). En su sentido más extenso, la halajá comprende todos los preceptos religiosos contenidos en la Torá (dine Tora) 2, incluido la llamada "Torá oral" que se condensa sin ser exhaustiva, según la doctrina rabínica, principalmente en el Talmud 3. El plural halajot permite hablar de cada caso concreto en que se determina la halajá, ya que el derecho judío puede caracterizarse como una práctica de casos, aunque se fundamente en una exégesis de textos normativos. El conjunto de estas halajot aceptadas apriorísticamente son las llamadas "leyes de Moisés en el Sinaí" (hălaxa lĕ-Moše mi-Sinay) 4. Definamos a continuación las dos ideas motrices que guiarán nuestro "viaje a la halajá" en este estudio. EL DECLIVE DE LAS GENERACIONES L DECLIVE DE LAS GENERACIONES (yĕridat ha-dorot yĕridat ha-dorot) Según la idea del "declive de las generaciones", cada generación es inferior a las anteriores. En una forma radical del tópico de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", el judaísmo rabínico, en su variante ortodoxa contemporánea y en sus formulaciones medievales, sostendría que cada generación posee capacidades notoriamente inferiores a las de generaciones precedentes. En ocasiones el declive se define en términos intelectuales; en otras, en lo que atañe al valor espiritual de los individuos de cada generación. Aunque a esta regla, de marcado pesimismo antropológico, se le puedan buscar excepciones desde dentro de las filas de los sectores religiosos que asumen esta línea de pensamiento, ha acabado por convertirse, con el tiempo, en casi un rasgo definitorio del judaísmo rabínico (Berger, 1992, 299, citado en Kellner, 1996, 7, nota 2). El "declive de las generaciones" suele enunciarse de forma que justifique el hecho histórico de que cada generación de sabios talmúdicos no niega, en teoría, la validez de las doctrinas de sus antecesores. Así, los amoraˀim (siglos III a En su trabajo sobre el tratamiento que hace Maimónides del "declive de las generaciones", Menahem Kellner ya demuestra, de forma convincente en mi opinión, que la primera formulación explícita de las implicaciones legales de esta idea no es anterior al siglo X (Kellner, 1996, 8). Kellner evidencia el hecho de que tampoco esa primera formulación es sistemática, ni especialmente clara. Las definiciones epistemológicas más habituales sobre la autoridad del Talmud, especialmente en el llamado Talmud babilónico 5, reflejan la constatación de que la naturaleza de la argumentación talmúdica no está constreñida por categorías de razonamiento similares a las occidentales, de raíz aristotélica (Samely, 2007, III). Según la tradición, el Talmud recoge la opinión que habría de prevalecer en el judaísmo rabínico 6. No es menos cierto que la forma literaria del Talmud hace a menudo difícil determinar qué es exactamente lo que el Talmud decide y, en consecuencia, cuál es la opinión que se ha de seguir. Pese al carácter asistemático en que se presenta en el Talmud la idea del "declive de las generaciones", existen al menos nueve pasajes en la Gĕmara en que se encuentran formuladas ideas de este tenor con cierta claridad (Kellner, 1996, 7-12) Si la capacidad de acción de los "aprendices de sabios" (talmide ḥăxamim) 9 de cada generación se viera constreñida a una repetición acrítica de las decisiones de las generaciones anteriores, no habría que esperar mucho tiempo para asistir a la parálisis esclerótica del cuerpo del judaísmo y a su ataraxia jurídica. Pues, ¿qué tipo de autoridad pueden arrogarse quienes están encargados de aplicar la justicia, si su libre discernimiento debe reducirse a los mandatos de las generaciones pasadas? La acción del homo halachicus debía verse acompañada de un instrumento poderoso que permitiera la liberación, paradójica si se quiere, de las fuerzas creativas que el fundamento exegético de la reflexión halájica encauza siempre y, en los mejores casos y Obligados (felizmente) a soportar el "yugo de la Torá" (ˁol Tora) 10, la comunidad de "aprendices de sabios" debe lidiar en un doble campo de actuación cuando encara su praxis religiosa: aquel para el que la reclaman los mandamientos de la Torá y, a la vez, aquel que se ocupa, directamente, del buen gobierno de las cosas del mundo. El judaísmo, que en ninguna de sus formas persigue ser una religión que propugne el apartamiento del mundo, lo es aún menos en lo que atañe a la puesta en práctica de los preceptos religiosos y de las elucubraciones intelectuales que de su interpretación, necesariamente, se derivan. Pese a que un agudo pesimismo antropológico lleva a considerar, en un momento histórico dado de la evolución del judaísmo mayoritario, que una cualidad inherente de la humanidad es la decadencia, bien sea en términos intelectuales, bien en lo que compete a la moral, desde dentro de las filas del judaísmo rabínico surgirá otra idea motriz, de inmediata aplicación halájica, que permitirá a los "aprendices de sabios" de cada generación concreta imponer su criterio (esto es, su exégesis) y establecer la cohesión del grupo religioso en torno a las enseñanzas de la élite intelectual de los rabinos. Hilxeta kĕ-vatraˀe (literalmente "la aplicación de la ley sigue el criterio de los contemporáneos") es un principio fundamental del razonamiento halájico: Pese a lo atractiva que resulta esta descripción, que acomoda una imagen prístina de la evolución de la halajá ajena a la historicidad inherente a cualquier sistema de pensamiento (incluidos los religiosos, claro está), está lejos de ser una imagen unánimemente aceptada, incluso mayoritaria. Aunque goza de gran popularidad en ambientes halájicos actuales, se basa en la opinión de algunas autoridades halájicas más tardías (Ta-Shma, 1998, 102). Como en el caso del concepto del "declive de las generaciones", la regla de que "la aplicación de la ley depende del criterio de los contemporáneos" es una aparición relativamente reciente en el milenario recorrido histórico de la halajá. Ta-Shma identifica en su estudio que la primera aparición de la idea de la preeminencia jurisprudencial de los contemporáneos a la hora de emitir sentencias aparece en un responsum 13 de rabí Yĕhuda ben Ašer (Zixron Yĕhuda, 17, § 23; Toledo, siglo XIV) en que el autor trata de emitir un juicio, apoyándose precisamente en el principio de que la "aplicación de la ley sigue el criterio de los juristas contemporáneos". A tal efecto, sigue la exégesis de su padre, el célebre rabino Ašer ben Yĕḥiˀel (llamado Roš, 1250-1327/1328) al Talmud de Babilonia, Sanhedrin, IV, 6: "Pero si, en su opinión, lo que se dice no es correcto, que exprese lo que opine de acuerdo a lo que se acepte entre los de su generación, [pues]'Jefté en su generación es como Samuel en la suya' " (Talmud de Babilonia, Roš ha-šana, 25b). De los que entonces vivían, ninguno habrá que te pueda juzgar, así que se puede obviar sus opiniones, puesto que todo lo que se haya dicho, que no esté explícito en el Talmud que compiló Rav Aše y Ravina, cualquiera puede obviarlo y entender, incluso discrepar, según lo que opinaron los gĕˀonim (Comentario de Roš, Sanhedrin, IV, 6). Esta es la primera vez en la historia de la halajá que se concede la prioridad legal a las decisiones de los contemporáneos, aunque existan autoridades anteriores que hayan emitido dictámenes en un tema dado. Caben argüir antecedentes a estos desarrollo, como en la polémica entre Rabbán Gamaliel, rabí Josué y rabí Dosa ben Hircanos acerca de quien posee la autoridad para fijar el calendario de las fiestas (Mišna, "Roš ha-šana", II, 9). Es significativo lo que le dice Rabbán Gamaliel a rabí Josué al final del pasaje: "Ven en paz, maestro y discípulo. Maestro mío por tu sabiduría. Discípulo, por haber escuchado lo que yo había dicho". Si pudiéramos generalizar, quizá no fuese errado convenir en que el judaísmo rabínico se puede resumir en una forma de tensión creativa, dotada de la libido sciendi agustiniana que busca el acomodo de la ley a la lógica por amor a la verdad (lĕ-šem šamayim), pero cuya acción se constituye, por necesidad, en el ámbito de la libido dominandi. EL EL PROBLEMA DE LA AGUNÁ: Dentro del judaísmo ortodoxo actual, de igual modo que en el judaísmo rabínico clásico hasta el principio de la modernidad judía (alrededor de principios del siglo XIX), después de los esponsales (en hebreo qiddušin o erusin) paso previo al matrimonio (hebreo niśśuˀin), el vínculo conyugal solo puede ser disuelto en vida del marido, cuando este se presta a entregar a la mujer un "acta de divorcio" (en hebreo geṭ). En época bíblica y talmúdica la poliginia era común y legal entre el pueblo judío, mientras que la poliandria estaba y está prohibida. En caso de bigamia de la mujer, los hijos habidos del segundo matrimonio se consideran "bastardos" (mamzerim), categoría halájica de status personal que conlleva una drástica reducción de los individuos con los que los "bastardos" pueden contraer matrimonio, por razones de impureza ritual, con las consecuencias evidentemente negativas que esta situación conlleva para el status personal dentro de la comunidad. En el judaísmo ortodoxo actual y en la práctica judía clásica, hace falta que ambos cónyuges sean judíos para que el matrimonio sea válido. La condición judía no depende, sin embargo, de la adscripción doctrinal, como se ve por ejemplo en los casos de matrimonios entre rabanitas y caraítas en el Cairo del siglo XI (Rustow, 2004), ni de la adscripción religiosa, incluso en el caso de apóstatas del judaísmo, como se ve en las opiniones mayoritarias de los rabinos que se ocuparon de casos de levirato con parientes conversos (Meyuhas-Ginio, 2007) 15, que seguían siendo sin embargo halájicamente judíos (Katz, 1958). La actitud de intransigente respeto a la ley (en hebreo mi-pĕnim li-šurat ha-din, "actuar según la letra de la ley") que permeará la cuestión a lo largo de la historia halájica, conducirá a una paradoja que forma el objeto principal de este estudio. La posición intelectual de los rabinos se verá asediada por dos tendencias que se contrapondrán en no pocas ocasiones: guardar la ley y buscar la justicia, todo en el marco de un ideal normativo sancionado por la divinidad. El desafío es grande y ya lo recogieron los sabios del Talmud: "¡Porque no haya ninguna aguná fueron blandos con ella los rabinos!" LA LA AGUNÁ AGUNÁ COMO PARADOJA COMO PARADOJA HALÁJICA: HALÁJICA: AUTORIDAD Y DISCERNIMIENTO AUTORIDAD Y DISCERNIMIENTO El texto que conecta, en primer lugar, la noción del "declive de las generaciones" con la cuestión de la aguná, es un pasaje señero en las discusiones sobre la aplicación del levirato bíblico: "Al principio, cuando se pretendía [exclusivamente] cumplir con un mandamiento [en hebreo miṣwa], había que preferir el mandamiento del levirato sobre el de la ḥăliṣa. Pero ahora, que ya no se pretende [exclusivamente] el cumplimiento del mandamiento, -afirmaron [los sabios] -, hay que preferir el mandamiento de la ḥăliṣa al del levirato" (Talmud de Babilonia, "Yĕvamot", 39b). Según la ley bíblica (Deuteronomio, XXV, 5-10), cuando un hombre casado muere sin hijos, su hermano tiene que casarse con la viuda, de forma y manera que el fruto de esta unión sea considerado jurídicamente como hijos del difunto. Esta institución se denomina yibbum, del hebreo yavam ("cuñado") o comúnmente levirato en español, por el término latino leuir ("cuñado"). Cuando la viuda rechaza casarse con su cuñado ha de realizarse una ceremonia denominada ḥăliṣa ("descalzarse"), en la que la mujer descalza a su cuñado para marcar la exención del mandamiento de asegurar el nombre de su hermano en Israel (Deuteronomio, XXV, 7-10). El texto de Yĕvamot, 39b, apunta a que en la época antigua de los piadosos antepasados (¡y esto ya en época talmúdica!), los cuñados se casaban con sus cuñadas viudas con el único propósito de cumplir con el mandamiento de asegurar la preservación del nombre de su hermano difunto para la posteridad. En tales circunstancias, se había de preferir el levirato a la ḥăliṣa. Sin embargo, en épocas en que los cuñados desposan a sus cuñadas viudas por razones menos honorables (se sobreentiende) que el cumplimiento de una prescripción bíblica, se ha de preferir la ḥăliṣa al levirato, de forma que se evite un mal mayor: el cumplimiento de un mandamiento por razones espurias sería más grave que dejar que se perdiera nombre de un varón de Israel. Tenemos aquí un ejemplo de "declive de las generaciones" en el plano moral: las generaciones anteriores cumplían los mandamientos por "amor al cielo" (lĕ-šem šamayim), mientras que las más recientes se guían por consideraciones menos nobles. Esto se reitera en la discusión que se registra a continuación en el tratado Yĕvamot: "Le respondió rav Naḥman bar Yiṣḥaq: [...] -¿En qué se basa para opinar como Abba Šaˀul 17? [...] Porque el Talmud nos enseña [dĕ-tanya] que Abba Šaˀul decía: -El que cumple con el precepto de casarse con su cuñada viuda sin descendencia a causa de su belleza, o por el solo interés de contraer matrimonio [y mejorar así su status], o por cualquier otra causa [que no sea justa], es como si cometiera una falta a la decencia de la mujer [pogeaˁ ba-ˁerwa] y no me parece que esté muy lejos de provocar que su descendencia sea [de hecho] bastarda. [Mientras que] los sabios dicen:'Su cuñado ha de casarse con ella' (Deuteronomio, XXV, 5), en cualquier caso" (Talmud de Babilonia, Yĕvamot, 39b). El procedimiento principal de inferencia de normas en el judaísmo rabínico se basa en la exégesis del texto bíblico tal y como los exegetas entienden que aparece en el texto talmúdico, siguiendo reglas lógicas que cada escuela doctrinal desarrolla. Hay sin embargo dos categorías anteriores a cualquier desarrollo: las normas que aparecen explícitamente en el texto bíblico (dĕ-ˀorayta) y aquellas que se infieren por razonamiento y que se califican, en su conjunto, de "normas establecidas por los rabinos" (dĕ-rabbanan). Las leyes del levirato son normas dĕ-ˀorayta, mientras que la obligación de que, para disolver un matrimonio judío, es necesaria un "acta de divorcio" que concede el marido, es un desarrollo dĕ-rabbanan. Ambos casos van parejos, sin embargo, en el hecho de que ambos procedimientos son necesarios para que el acto jurídico sea considerado "conforme a derecho" (kašer) y por tanto válido. Traigamos ahora a colación la historia. En este marco de discusión rabínica que bascula entre el respeto a una ley estricta que se desentiende del bienestar concreto (comprendido como la libertad de acción que ha de ser inherente al ser humano) y propugna la preservación de la comunidad, en la figura del levirato que permite la continuidad del pueblo de Israel, ocurren en 1391 las violencias antijudías en la Península Ibérica. Habrá un número tan grande de conversiones de judíos al cristianismo que surgirá un fenómeno de extraordinaria importancia en la historia judía (y peninsular): el fenómeno converso. No discutiremos los problemas, de los que los historiográficos no sean quizá los menores, que provocó la enorme masa de población conversa que entró en el seno de la comunidad cristiana. Bibliografía no falta y ya ha sido recogida y comentada con pericia (Skovmand, 1994) 18. Centrándonos en la halajá del estatuto familiar, los problemas graves y nuevos que provocó el fenómeno converso en el mundo de la norma rabínica fueron de una magnitud desconocida hasta ese momento, a pesar de que no era el primer caso de deserción masiva de efectivos de las filas del judaísmo: ¿Cómo ha de obrar la viuda de un judío, cuyo hermano mayor se ha convertido al cristianismo siguiendo la ola de violencias (Yiṣḥaq bar Šešat, Responsa, § 1)? ¿Qué ha de hacer la comunidad con la conversa forzada que ha huido de Mallorca a Argelia, donde no llegaron las violencias antijudías, madre de un hijo nacido tras 1391, fruto de su matrimonio con un converso también huido (Yiṣḥaq bar Šešat, Responsa, § 6)? ¿Es de verdad correcto ser transigente y flexible en materia de estatuto personal, cuando de casar a hijas de Israel con judíos, descarriados, al menos de iure, se trata (Yiṣḥaq bar Šešat, Responsa, § 11) 19? No vamos a tratar de las soluciones ni de las tendencias jurídicas que se aplicaron en su momento, porque no interesa al panorama general de la tensión resultante al encuentro entre norma rabínica y sociedad judía. El problema del estatuto personal de los conversos (y los casos de aguná que pudiera provocar) siguió siendo motivo principal de ocupación de las élites rabínicas, sobre todo sefardíes. Un siglo casi exacto después del trauma de 1391, viene el golpe final a las comunidades judías peninsulares: las expulsiones que con carácter definitivo se dieron en los distintos reinos peninsulares entre 1492 (Castilla y Aragón), 1496 (Portugal) y 1498 (Navarra). La discusión sobre la condición de aguná de las mujeres de los conversos, agravada por la imposibilidad en no pocas ocasiones de ejecutar matrimonios de levirato "según la ley de Moisés y de Israel", siguió siendo un tema principal de los debates de las élites rabínicas de la diáspora sefardí del siglo XVI, notoriamente en la diáspora otomana: "Los motivos [de buscar la liberación de la aguná] no eran sólo humanitarios, ni tomaban en consideración solamente el sufrimiento de la mujer. Era necesario tener también en cuenta el aspecto práctico: a diferencia de la viuda, la aguná no podía reclamar el dinero especificado en el acta de matrimonio e independizarse económicamente; tampoco podía volver a casarse [...] y por ende se convertía en una carga para la comunidad (que estaba obligada a mantenerla a ella y a sus hijos). Además, lo que era mucho más grave, a veces las agunot, desesperadas, decidían ignorar las leyes vigentes y se unían a hombres de manera irregular 20. Debido a ello los sabios procuraban aligerar sus sentencias y liberaban a la aguná, basándose en su propio testimonio de que su marido había fallecido en un país lejano [...] 21. En cambio, no ocurría lo mismo en los casos de yibbum 22, en los que se mantenía todo el rigor de la ley. Los sabios sefardíes no podrán encontrar una solución enteramente satisfactoria al problema de la aguná por conversión de sus parientes masculinos. 1696), miembro de una ilustre familia de exiliados peninsulares, fue gran rabino de Jerusalén y particularmente activo en el ámbito del derecho matrimonial judío. Póstumamente se publicó, en 1731, un amplio trabajo de comentario a las leyes de la aguná 24 que llevaba el esclarecedor título de Sefer ˁezrat našim ("Libro de auxilio de mujeres"). Es sin duda el esfuerzo más consistente que haya dado la erudición sefardí clásica para liberar a las mujeres de Israel de la amenaza de quedar "encadenadas de por vida" 25. El libro es un compendio sistemático, que discute principalmente los dos medios principales que se han propuesto tradicionalmente para aliviar la suerte de las mujeres agunot: establecer cláusulas prematrimoniales en el acta de matrimonio (ketubba) que impidan la actuación arbitraria del marido a la hora de conceder el divorcio (Abel, 2006a) y buscar la anulación por "defectos de forma", condiciones psíquicas o físicas del marido que, de haberse conocido en el momento de contraer matrimonio, habrían llevado a la mujer a negar el compromiso y a declarar inválida la boda (Abel, 2006b; Westreich, 2007). Ambas "soluciones", que han sido retomadas constantemente por los diversos autores que se han ocupado de la institutio de la aguná, no pueden, por naturaleza, serlo sin más. Para que una solución a un problema jurídico sea aceptada, una condición previa y necesaria es que la solución se aporte en el marco del razonamiento jurídico que ha dado origen al problema. No parece que haya lugar a mucha disputa de este aserto. Y sin embargo, es una práctica común y persistente del análisis académico colocarse "más allá" de la lógica interna de los fenómenos que se quiere describir: "Los sabios hallaron maneras prácticas de aliviar el sufrimiento de las mujeres sometidas a un yavam mĕšummad ('cuñado apóstata' 26 ) y resolver su situación. Las relaciones con los descendientes de los judíos en la Península Ibérica se fueron debilitando progresivamente. Los sabios supieron iden- tificar bien a quien no quería salir de los límites de la península aun cuando tenía la posibilidad de hacerlo. Percibimos el cambio que comenzó a producirse en la posición de los sabios: ya no les preocupaba tanto el bien de los conversos que quizás retornarían a la fe de Israel, sino el bien de las mujeres que no tenían paciencia para esperar la solución halájica y decidieron actuar, quizás aconsejadas por esos mismos sabios" (Meyuhas-Ginio, 2007, 148). ¿Pero es esto realmente así? Un sistema legal, estructurado de forma consistente con categorías propias de razonamiento, ¿depende realmente en exclusiva de circunstancias sociológicas? Hemos visto como las circunstancias cambiantes de la historia influyen en la forma que toman los conflictos internos del sistema. Pero a la vez hemos visto que los acontecimientos históricos moldean el sistema, pero ¿de verdad podemos sostener que lo transforman? Por formularlo de otra manera, hemos de respetar una cierta objetividad del análisis cuando formulamos juicios como investigadores, ¿pero de verdad estamos autorizados a soslayar los principios propios del sistema en beneficio de nuestras propias necesidades apriorísticas? ¿Contribuye a nuestra comprensión del fenómeno rabínico, de su historia, de su pensamiento, de sus doctrinas, de su acción en el seno del pueblo judío, de los problemas de autoridad y de legitimidad de la norma que esta misma acción provoca, sacar conclusiones similares a las que presenta en su estudio Alisa Meyuhas-Ginio o Moisés Orfali en un trabajo pionero y señero sobre los conversos en el corpus rabínico (Orfali, 1982, 53-63 27 )? Quizá fuera conveniente investigar las categorías principales que dan forma a la vez al problema y a las soluciones desde dentro del sistema. Estas categorías pueden resumirse en cuatro: "mayoría" (en hebreo rov, en inglés majority 28 ); "preeminencia jerárquica" (en hebreo ˀen hălaxa kĕ-talmid bi-mqom ha-rav, en inglés seniority 29 ); "los últimos sobre los primeros" o hilxeta kĕ-vatraˀe, que ya hemos analizado en nuestro estudio (Abel, 2006c, 3); y "consenso" (en hebreo haskama; Abel, 2006c, 12) con sus diversos tipos. De este modo solventamos dos problemas lógicos: la validez de la obra halájica dentro del sistema en que se inscribe y la validez de nuestro análisis como descripción de una realidad, por muy diversa que esta sea? El judaísmo rabínico está regido por un sistema jurídico de carácter religioso. Este aserto define mi primera conclusión: no me parece que aún estemos de condiciones de proceder a un verdadero análisis sociológico de este sistema y de quienes lo moldean y practican, si no aceptamos la preeminencia de la lógica interna del sistema sobre cualquier tertium comparationis que queramos introducir en nuestro análisis. Es legítimo -y probablemente necesario-acomodar los resultados de nuestros análisis a las categorías que nos son conocidas de nuestro sistema epistemológico occidental, ya que esta sería la única forma de divulgar esos resultados. Pero la divulgación no debería hacerse a costa de soslayar el sistema que describimos y las necesidades que le son propias. Mi segunda conclusión tiene mucho de hipótesis de trabajo. El problema de las mujeres agunot es un punto central de la historia y la sociología del pueblo judío y del sistema religioso y jurídico (lo uno no va sin lo otro) que ha conformado su realidad. Pero estoy persuadido de que el análisis del problema no ha de partir de la historia y la sociología, sino fundamentarse en los constreñimientos que el sistema impone a quienes lo practican. El "yugo de la Torá" no libera a los académicos de ninguna clase: ni los que quedan dentro, ni los que quedan fuera del "cerco de la Torá" (sĕyag la-Tora). Para los de fuera, la necesidad teológica que vertebra el sistema es, en sí misma, una llamada de atención a no caer en ese ejercicio tan académico (y occidental y universitario) de moldear las realidades -lo que no es óbice de aceptar la diversidad-de forma que nos enseñoreemos de ellas antes siquiera de llegar a comprenderlas: libido dominandi, pues, antes e incluso en lugar de la scientia. Alexander Samely, masters of a subversive scholarschip, a Juan Luis Bañales Román por sus comentarios y correcciones, y a Juan Goberna, por su santa paciencia. 1 Que yo adopto por dos razones principales: en primer lugar, es de lejos el término más utilizado por las propias comunidades judías (y sus dirigentes e intelectuales) que utilizan el español como lengua principal a ambas orillas del Atlántico, cuando precisan referirse a esta esfera fundamental del judaísmo. En segundo lugar, no me parecen adecuadas otras alternativas que se han propuesto en algunas publicaciones en español, por demasiado academicistas (halákhico) o por estar inspiradas por un amor algo huero a la etimología (haláquico). 2 "La palabra de Dios es halajá" (Talmud de Babilonia, Šabbat, 138b). 3 "Pon por escrito estas palabras (Éxodo, XIV,27). Estas [palabras] has de escribir, [lo que no quiere decir] que hayas de escribir los dictámenes divinos [hebreo hălaxot]" (Barayta al Talmud de Babilonia, Giṭṭin, 60b). 4 "He recibido la tradición de rabbán Yoḥanan ben Zakkay, que la había recibido [šamaˁ] de su maestro, y él a su vez del suyo, hasta [llegar a] Moisés en el Sinaí" (Mišna, "Yadayim", IV, 3). 5 Dos recensiones han acabado por canonizarse como "texto talmúdico": el llamado babilónico y el "de Palestina", según la erudición occidental, "de Jerusalén", según la terminología rabínica habitual. 8 Son animales poseedores de extraordinarias dotes de raciocinio (Talmud de Babilonia, Ḥullin, 7a y Taˁanit, 24a). 9 Este es el título tradicional que los practicantes de las "disciplinas de la Torá" (ḥoxmot ha-Tora) se dan a sí mismos, en señal de modestia y por evitar igualarse a los sabios por excelencia, los talmúdicos. 10 "Rabí Nĕḥunya ben Ha-Qana dice: -A quien acepta el yugo de la Torá, le descargan el yugo de las cosas del reino y de los asuntos mundanos. Pero a quien se deshace del yugo de la Torá, le hacen acarrear el yugo de las cosas del reino y de los asuntos mundanos" (Mišna, "Avot", III, 5). 11 La autoridad, efectivamente, es y sigue siendo por defecto masculina en el judaísmo, a pesar de meritorios esfuerzos de exégesis y halajá feminista. 12 "La esencia de la sabiduría es el temor de Dios" (Salmos, CXI, 10, Proverbios, I, 7). 13 A grandes rasgos, la literatura de responsa es un corpus de naturaleza legal que en el judaísmo establecen rabinos que han alcanzado la categoría de poseq, es decir, que poseen la autoridad para emitir dictámenes jurídicos vinculantes. Es un corpus riquísimo para el que, sin embargo, no poseemos obras de crítica literaria de conjunto. Un intento de hacer una descripción diacrónica del género de los responsa es la de Haas 1996. A mi entender el intento de Haas tiene serias carencias metodoló- gicas que obvian, por un lado, la neta historicidad del género en cuestión y por otro, la atención semiótica que favorece la naturaleza exegética de los materiales legales en discusión, junto con la realidad lingüística de que los responsa, al menos en sus manifestaciones clásicas, utilizan la metalengua (hebreo y arameo entendidos como un único sistema lingüístico). El pasaje talmúdico podría entenderse quizá al revés, y defendería una lectura rigorista de la ley. 17 En que había que dar prioridad al precepto de liberarse de la carga de preservar el nombre del difunto en Israel (ḥăliṣa) antes que al de preservarlo (levirato). 18 Agradezco a Keld Skovmand que me hiciera llegar su trabajo y a Frédérique Harry su ayuda con la lectura del artículo, redactado en danés. Probablemente catalán de nacimiento, sirvió como rabino de las comunidades de Calatayud, Zaragoza y Valencia, donde sufrió directamente las consecuencias de las violencias antijudías del verano de 1391: llegó a convertirse al cristianismo y a profesar como fraile, unos dos años antes de huir a Argelia, donde acabó su carrera (Riera i Sans, 1986). Es una de las grandes autoridades halájicas, cuyos dictámenes, recogidos en una colección de más de 520 responsa, fueron una de las principales fuentes de inspiración del Šulḥan ˁarux, el gran código halájico de Yosef Caro (1555). Agradezco a Jaume Riera i Sans que me llamara la atención sobre su artículo de 1986. 21 Sin embargo, el escándalo que provocaban los comportamientos de las princesas herodianas (Flavio Josefo, Antiquitates, XV, § 7, 9-10, 253-259) produjo mayor severidad en la aplicación de la ley, antes que su efecto contrario. 22 Regularizo la transcripción al sistema que sigo en este artículo. 23 Es decir, es una norma dĕ-ˀorayta. 24 Ordenados según se recogen y se comentan a su vez en el Šulḥan ˁarux de Yosef Caro. 25 El rabino Meˀir Meˀiri (Feuerwerger) escribió un compendio halájico en tres volúmenes, acabado en 1955, con el mismo título: ˁEzrat našim. El objeto del libro era ayudar la condición de las mujeres cuyos maridos habían desaparecido, sin que quedara prueba de su muerte, durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto. 26 Llamado también aḥ mumar, "hermano converso" (Jackson, 2006a, 7-8), es una de las cláusulas que se han aceptado tradicionalmente para declarar el matrimonio nulo (pasul). 27 Agradezco a Moisés Orfali la amabilida de haberme ofrecido un ejemplar de su trabajo. Salvo indicación contraria, los textos bíblicos, talmúdicos y rabínicos que se citan en el trabajo están sacados de las ediciones digitalizadas en el CD-Rom del Responsa Project, versión 11+, de la Universidad de Bar Ilan:. Todas las traducciones del hebreo y el arameo son mías. Se ha accedido a todas las URL citadas a 21 de septiembre de 2007, estando operativas en esa fecha.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de cuya fundación se cumplen ahora 75 años, ha inaugurado el pasado 5 de marzo en su Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid la exposición "Maria Sklodowska-Curie: una polaca en París", que podrá ser visitada hasta el 7 de septiembre de 2014. Se rinde así nuevamente homenaje a Marie Curie, primera mujer que llegó a ser profesora en la Universidad de París y primera persona que recibiría por sus estudios sobre la radioactividad dos premios Nobel en distintas modalidades, física y química, en 1903 y 1911 respectivamente. Fueron al parecer sus experimentos los que terminarían costándole la vida, un año antes de que su hija Irene Joliot-Curie recibiese también el Nobel de química en 1935. El valor excepcional de su trabajo cobra su auténtica dimensión considerando el ambiente de la época, de todo punto hostil a que las mujeres desarrollasen su actividad profesional en ámbitos reservados hasta entonces casi en exclusividad para los hombres. De todo ello se habla en los ciclos de conferencias que se están desarrollando sobre Madame Curie. Menos exitosa -pero no por ello menos importante- fue la carrera científica de Rosalind E. Franklin, ya que resultó crucial para esclarecer la estructura del ADN. Otra mujer que hubo de luchar muy duro y que por motivos diversos no llegó a ver el éxito al nivel que lo mereció. De sus logros, así como de los de otros y otras cristalógrafas, se habla en el magnífico libro recientemente publicado A través del cristal. Cómo la cristalografía ha cambiado la visión del mundo, de la Colección Divulgación del CSIC, coordinado por los científicos M. Martínez Ripoll, J.A. Hermoso y A. Albert, en este Año Internacional de la Cristalografía. En España sería una de las pioneras en esta disciplina Sagrario Martínez-Carrera. Y hablando de pioneras, en este caso de humanidades, es una gran satisfacción para Arbor, precisamente en su setenta cumpleaños, presentar el monográfico "Mujer y periodismo en el siglo XIX. Escritoras que además de escribir literatura desarrollaron su actividad profesional fundando o colaborando con publicaciones periodísticas, integran este elenco de personas preocupadas por elevar el nivel educativo de la mujer en épocas en las que para una mayoría no resultaba algo obviamente necesario. Subrayar que el análisis de cada una de ellas se hace con una "mirada filológica", no es más que inducir al lector a percibir matices que de otro modo podrían pasarle desapercibidos. Recientemente hemos recordado a Rachel Carson en el cincuenta aniversario de su muerte. Máster en biología, desarrolló como las pioneras de este monográfico, una importante actividad periodística además de su actividad profesional. Con ella consiguió pararle los pies al insecticida DDT y pasar a la posteridad como la creadora de la actual conciencia ambiental. En su famoso libro, Primavera silenciosa, dio a conocer que la causa de que los pájaros no cantaran en primavera era que los estaba matando el uso abusivo del insecticida. Es de agradecer la generosidad con que las personas que integran los nuevos Consejo de Redacción y Consejo Asesor de Arbor se han sumado a la actividad de esta revista. Gracias en parte a las pioneras estamos todos hoy aquí.
Una de las líneas de investigación del Departamento de Filología de la Facultad de Ciencias de la Información (UCM) es, obviamente, estudiar las relaciones entre literatura y prensa. Con el punto de mira puesto en un periodismo literario que, desde el siglo XVIII, ha alcanzado tan espléndidos logros en la cultura española (Cadalso, Larra, Bécquer...), en un largo etcétera que llega a los magníficos ejemplos de nuestra actualidad: de Nifo a Umbral sería un buen título para agrupar a tantos escritores que utilizaron y utilizan el artículo como otro género literario más. Nuestro Departamento y el Seminario adscrito a él, participó activamente en los actos conmemorativos del centenario de Larra, nuestro "patrón laico", como se le denominó. Y, después, ha afrontado la labor de poner de relieve el trabajo de unas extraordinarias mujeres que, en el siglo XIX y a principios del XX –las pioneras- abrieron la puerta al gran panorama de hoy día, a unos textos periodísticos –en todos sus géneros- escritos por mujeres ya plenamente profesionales. Y lo hacemos con la clara conciencia de que aquellas mujeres habían sido, en grandísimo número, las grandes olvidadas. Ese empeño nuestro comenzó con el ciclo de estudios dedicados a Carmen de Burgos, Colombine, la primera mujer que obtuvo el título de periodista profesional, y aquellos estudios fueron editados en un monográfico de Arbor. Hoy, nuevamente la generosidad de la revista nos permite dar a conocer, más allá de la comunicación oral, nuevos textos dedicados a comentar la labor de una serie, selectiva, de escritoras del XIX que dirigieron, fundaron y fueron propietarias de diarios y revistas, además de su ingente trabajo de colaboradoras. Como creo que se resalta en los trabajos que presentamos, la intención general de aquellas mujeres las aúna en un proyecto común: la reivindicación y la educación de la mujer. De ahí que los estudios sobre la historia del feminismo en España tengan, desde hace unos años, su mirada puesta en ellas, cuando ese proyecto común se ha evidenciado como algo que sobrevuela, con mayor o menor intensidad, sobre moda, labores o tareas domésticas, es decir, las materias exigibles a las llamadas "revistas femeninas". Pero si el análisis sociológico de ese fenómeno –es decir, la casi masiva incorporación de la mujer a la prensa- no ha faltado, aunque ha sido en época reciente, creemos que la mirada filológica sobre su labor no ha suscitado aún el interés que merece: aspiraron a ser y fueron periodistas, pero la realización de su obra publicada en prensa deriva de su vocación literaria. Esa labor, en un reducido pero selecto número de esas escritoras, se ha intentado analizar en los presentes textos, realizados por profesores del Departamento y reconocidos especialistas de otras universidades. Por supuesto, nuestra labor continúa o procuraremos que continúe. En el año 2014 seguiremos estudiando autoras de entre dos siglos, porque nos faltan nombres de la talla de una Pardo Bazán, entre otras. Y solo me resta agradecer, de nuevo, la generosa acogida que la revista Arbor ha venido dispensando a todos nuestros proyectos que, sin ayuda económica alguna, seguiremos, tozuda pero vocacionalmente, llevando a la práctica.
Las revistas femeninas españolas del siglo XIX. reivindicación, literatura y moda Se comentan las publicaciones periódicas del siglo XIX, dirigidas a la mujer. Tras un análisis cuantitativo del número de mujeres colaboradoras en prensa durante la centuria, se analizan las directrices generales de esas publicaciones. En la segunda parte se presentan ejemplos de su repercusión en autores coetáneos. I.- Escribía Juan Valera en El Correo de España, en 4 de agosto de 1897: "¿Quién si vale algo y si ha logrado alguna celebridad como escritor no ha sido o no es periodista en España?". Creo que se puede dar más amplitud a la pregunta y llegar a afirmar que todos los escritores del siglo XIX, con celebridad o sin llegar a alcanzarla, con asiduidad o esporádicamente, colaboraron en prensa. Pero la pregunta que hoy nos hacemos es por qué no se ha incluido en esa amplísima nómina a las mujeres, cuando se ha estudiado la literatura periodística del siglo XIX. Generalmente se han citado o analizado los artículos de aquellas escritoras que ya estaban en las historias de la literatura por sus novelas o su poesía, que, siempre, se anteponían a esa obra periodística, considerada menor. Es verdad que en las dos últimas décadas han surgido numerosos e importantes estudios críticos sobre este periodismo femenino del XIX, paralelamente al interés creciente sobre el feminismo y el rol de la mujer en la historia.1 Pero me parece inadmisible, aunque no me sorprenda, el silencio anterior, si consideramos que la presencia femenina en el periodismo del XIX, y la creación de revistas dedicadas a la mujer lectora, constituye un fenómeno social y literario de una magnitud que no podemos obviar. Y pienso que esta afirmación no necesita ser demostrada más que con la enumeración de unas cifras, que me apresuro a indicar. Cifras a las que he llegado tras una consulta de obras bibliográficas fundamentales. Primero los catálogos de dos autores inmersos en el mismo siglo XIX: el de Hartzenbusch, de 1870, y el de Ossorio y Bernard en 1903, y hoy día los trabajos de Carmen Simón y su monumental obra Mujeres escritoras del siglo XIX. Dedicadas a Carmen Simón, y en memoria de los citados críticos del XIX, presento hoy mis conclusiones. En el citado manual bibliográfico de la doctora Simón Palmer se documenta la existencia de 4762 mujeres que, en mayor o en menor medida escribieron y publicaron durante la centuria. De ese sorprendente número, extraje aquellas escritoras que no publicaron en prensa. El resultado no es menos sorprendente: solo 350. Por tanto, el número de colaboradoras en periódicos o revistas sigue siendo abrumador: 4312. Presté atención, después, al perfil y contexto social de aquellas 350, y el resultado no fue, ahora, sorprendente en absoluto: un buen porcentaje de esas escritoras pertenecían a órdenes o asociaciones religiosas, y su obra, llamémosla extra-literaria, se desarrollaba en un círculo, si no contrario al periodismo, si muy alejado de él: biografías de santos, libros de devoción, etc... Podían ser testimonio, en ocasiones, de una muy interesante actividad intelectual, pero esa actitud (desarrollada dentro del claustro muchas veces) no se vinculaba con el amplísimo espectro social del periodismo. No nos imaginamos colaborando en la prensa, por ejemplo, a la Vizcondesa de Jorbalán o María Micaela del Santísimo Sacramento, fundadora de las Adoratrices y canonizada en 1934. En mayor número, entre esas 350 excepciones, aparecen las profesoras adscritas estatalmente a la enseñanza, que escriben libros o folletos vinculados científicamente con su profesión, desde un tratado de matemáticas o geología a manuales de bordado. Y por último, un numeroso sector de escritoras ocasionales, (anotadas por la minuciosa Carmen Simón), que figuran con un solo texto, recogido en Álbumes poéticos, Certámenes, Homenajes, etc. Examinando la labor de esas 4312 que nutrieron el periodismo decimonónico, llegué a otro porcentaje que estimo aún más revelador para situarnos en la adscripción al periodismo de un número de mujeres, auténticas pioneras, y dignas de figurar en cualquier estudio que pretenda estudiar la historia del feminismo en España. Me refiero a las cerca de 50 mujeres (he contado 47, pero supongo que fueron más) que fundaron, fueron propietarias y dirigieron periódicos o revistas en el periodo que transcurre desde 1833, aproximadamente, ya durante la regencia de Maria Cristina, hasta finales de siglo. Muchas de ellas están presentes en los importantes ejemplos que se han seleccionado para ser motivo de nuestra atención y no me detengo en ellas, porque han sido objeto de estudio en el presente volumen: Serrano de Tornel, Ángela Grassi, Gómez de Avellaneda, Pilar Sinués, etc. Entre todas estas consideraciones, más cuantitativas que analíticas, debo añadir una que también considero significativa, como es la indagación de qué revistas ofrecen mayor número de colaboradoras, no de colaboraciones. He llegado a ese dato a través del "Índice de publicaciones periódicas citadas", del tan utilizado estudio de Carmen Simón y dividiendo el número de escritoras con más numerosos textos aparecidos en cada revista, por el número de años de vida de la publicación en que se encuentran, he llegado a delimitar las cinco revistas, cuyas páginas ofrecen un mayor número de textos escritos por mujeres. Las cito por orden de mayor a menor número: El Correo de la Moda, muy por delante del resto (dirigida por Ángela Grassi y luego por Joaquina García Balmaseda), El Álbum Ibero Americano (dirigido por Concepción Jimeno de Flaquer), Flores y Perlas, (dirigido por Pilar Sinués), La Violeta (dirigida por Faustina Sáez de Melgar) y La Madre de Familia (dirigida por Enriqueta Lozano). Es decir que las cinco revistas en que con una mayor asiduidad escribieron las escritoras del XIX estaban dirigidas por mujeres. No comento el dato, pero pienso que podrían sacarse de él conclusiones interesantes, de tipo sociológico. A estos números previos, tengo que añadir que desde 1813 (fecha de la primera publicación) a 1899, aparecieron en España más de 100 revistas dedicadas, explícitamente, a la mujer lectora. Que a esas revistas dedicadas al "bello sexo" (como denominan al sexo femenino muchísimas de ellas) habrían de añadirse las que lo hacen implícitamente, me refiero a las publicaciones dirigidas a los niños (más de 30), ya que, de carácter evidentemente educativo, en realidad están dirigidas a sus educadoras básicas. O las dedicadas a la familia, por razones similares, aunque aquí el número sería ampliable con cualquier otra revista "pintoresca", es decir con ilustraciones. Recordemos cómo Mesonero Romanos, titulaba un grabado de su revista (de 6 de enero de 1839): "Semanario Pintoresco Español. Lectura de las familias". Sin embargo, dentro de su tono general de un mensaje dirigido a la mujer conservadora, inmersa en una sociedad patriarcal casi siempre asumida, sí quiero comentar algunos casos que pueden parecernos insólitos dentro de ese prejuicio establecido. De antemano, tendremos que tener en cuenta que en una buena parte de esas llamadas revistas femeninas, entre labores y moda elegante, subyace en sus textos y en sus propósitos un interés por promover la educación de la mujer. Y que en muchas de esas revistas, y en sus directoras o colaboradoras (o directores y colaboradores) existe un auténtico movimiento reivindicativo. Y pienso, por ejemplo, en la labor de Amalia Domingo Soler o de la radical librepensadora Rosario de Acuña. Así, en esa línea, existen revistas como La Ilustración de la Mujer (Barcelona, 1883), dirigida por Carlos Frontaura, que en su artículo inicial declara la intención de la publicación: "contribuir a la redención social del bello sexo", ya que "puede tener el hombre mayor cantidad de cerebro, pero no mejor calidad, que es lo que importa". O el Álbum del bello sexo, (Barcelona, 1882), subtitulado "Órgano de la emancipación de la mujer", dirigido por Luisa de Sáñez, en donde se defiende "la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, ya que los deberes de esta son superiores a los de aquel".2 Y creo que en este tono de defensa de la posición intelectual de la mujer, hemos de colocar aquellas revistas en donde las escritoras señalan que han sido únicamente ellas sus creadoras. Así Gaceta de las mujeres (Madrid, 1845), dirigida por la Avellaneda, que ofrece como subtítulo la tajante afirmación de que está "Redactada por ellas mismas", aunque no se cumpliese totalmente el propósito, ya que aparecen también colaboradores masculinos. Pero sí se cumplió en La Mujer (Madrid, 1851), "Periódico escrito por una sociedad de señoras y dedicado a su sexo", donde, al parecer, solo colaboraron mujeres. Acentuando ese tono reivindicativo, se dan casos extremos, como la revista Ellas, objeto de un estudio en el presente volumen. Pero hay bastantes otros casos igualmente representativos. Pienso, por ejemplo, en alguna publicación de carácter considerado entonces subversivo, La conciencia libre, dirigida por Belén Larraga de Ferrero, espiritista, propagandista, revolucionaria y republicana que, incluso, fue encarcelada en Valencia por sus ataques al gobierno, desde su revista, ante la crisis del 98. El tono de acusación social desde su publicación se evidencia desde la portada, donde junto a su título aparecen dos lemas bien expresivos: "¡Guerra a la hipocresía y a la ignorancia!" y "¡Paso a la ciencia y a la verdad!", junto al grabado de una figura de hombre, que adivinamos como proletario por su atuendo, sentado sobre un yunque, con un letrero en él: "Trabajo y ley para todos". O mucho más escandaloso, a causa de su directora, El León, aparecido en Madrid en 1870, subtitulado "Periódico político y satírico moral" dirigido por Mina Puccinella. Evidentemente nos encontramos ante una autora no hispánica. Pero su figura no puedo pasarla por alto. Hartzensbusch (cuyo catálogo consigna revistas, no escritores) se limita a definir el periódico que esta dama dirigía como "republicano federal". Pero Ossorio nos trasmite la siguiente nota sobre la periodista: "Amazona italiana que acompañó a Garibaldi en muchas de sus empresas revolucionarias. En 1870 residía en Madrid, vistiendo traje masculino y dirigiendo El León, periódico político y satírico universal". Imaginemos a esta garibaldina en el Madrid de 1870. Pero esas revistas no "femeninas", aunque dirigidas por mujeres, no podemos adscribirlas únicamente a una ideología política de justificada protesta social, ya que también podían encauzar sus esfuerzos a la difusión de temas artísticos y culturales. Así Asta Regia (Jeréz de la Frontera, 1879), dirigida por Carolina de Soto, no omite en sus páginas el capítulo "modas" (que era además usual en cualquier revista ilustrada) pero dedica su esfuerzo al estudio del arte y las costumbres locales. O, sobre todo, El Phartenón, (Barcelona, 1880), fundado y dirigido por una mujer excepcional, Josefa Pujol. Escribió sobre temas de la mujer y, como sus compañeras periodistas, fundó revistas "femeninas" como La Moda Europea, y dirigió durante un tiempo Flores y Perlas. Pero Josefa Pujol fue una conocida helenista, especializada en temas greco-romanos. Consecuencia de esa formación (insólita en una mujer de su siglo) fundó El Phartenón, donde debajo de un grabado clasicista, delimita el contenido de la publicación: "Revista de literatura, Ciencias y Artes". En sus páginas, obviamente, colaboraban los principales autores coetáneos: Castelar, Alarcón, Nuñez de Arce, Pérez Galdós... junto a escasas colaboradoras femeninas: Julia Asensi, Concepción Jimeno de Flaquer o Carolina Soto. Este propósito cultural no era, sin embargo, algo ajeno a las llamadas "revistas femeninas", ya que la tendencia general en ellas, de feminismo reivindicativo o no, era la necesidad de dotar a la mujer de una educación que fuera más allá de sus tradicionales labores domésticas, aunque también se atiende a estas en sus páginas. Las llamadas de atención a esa necesidad educativa son constantes. En La Mujer (Madrid, 1871) que dirigió Faustina Sáez de Melgar, y que se subtitula "Revista de interés general del bello sexo", se asegura que la mujer "no debe permanecer más tiempo en las tinieblas de la ignorancia". Y no solo por ella, ya que en otra publicación similar La Educación de la Mujer (Barcelona, 1877) de un intencionado mayor espectro social, se afirmará: "La salvación, la civilización, la felicidad del hombre, de la sociedad, está indefectiblemente en la educación de la mujer"3. Pensemos que existió, incluso, una Asociación para la enseñanza de la mujer, cuyo órgano fue la revista Instrucción para la mujer, ya de 1882. Y a finales del XIX, encontraremos una revista, La escuela moderna, de gran contenido cultural, con importantes artículos sobre el feminismo en España, y donde se defiende el acceso de la mujer a profesiones liberales, tradicional y legislativamente prohibidas para ella. Sin embargo, ese evidente anhelo dignificador que, sinuosamente, subyace hasta en las revistas de moda (que también, no podemos olvidarlo, fueron revistas literarias), no nos parece tan altruista: ¿Se intenta promover la educación de la mujer para dignificarla, en sí misma? ¿O se intenta que ejerza mejor su rol social de madre de familia? ¿Ser mejores ellas mismas, para alcanzar la actividad social o laboral que les está vedada? ¿O ser un instrumento de mejora social, pero sin salirse, eso sí, del papel que la tradición y las leyes le han impuesto? Porque muchas de esas defensas aparentemente feministas son, al menos, sospechosas. Pensemos en alguna de ellas. El sacerdocio de la mujer (Barcelona, 1886) es una publicación encaminada "a la educación de la mujer". Pero esta parece que debe ser, únicamente, como ideal de ese "sacerdocio", la "respetuosa hija, digna esposa y cariñosa madre". O El Álbum de la Mujer (Barcelona, 1898), donde se definen así los deberes y derechos de la misma: "La dulce caricia del hijo de vuestras entrañas; el amoroso afán de vuestro esposo; ese es vuestro derecho. El noble respeto y entrañable amor a este, la tierna solicitud y el constante amparo de aquel: ese es vuestro deber".4 Pero creo más significativo el ejemplo que ofrece El Defensor del Bello Sexo (Madrid, 1845), que se subtitula "Periódico de literatura, moral, ciencias y moda, dedicado exclusivamente a las mujeres". Ya la portada es reveladora. Aparece una dama flanqueada por dos círculos en donde leemos: Castidad. Y en el artículo con que se inicia la publicación (titulado "Ideología"), el autor aboga por la educación femenina, pero añade: "Y no se crea por esto que en nuestro sentir el bello sexo deba de ser educado para la cátedra y discusiones políticas. No. Nos disgustan los extremos: ni nos parece que se le debe dejar en un completo abandono, ni consideramos tampoco que le sea lícito invadir las atribuciones que por la naturaleza y las leyes nos están concedidas". Educación ma non troppo. En realidad estamos ante un debate social, del que no estuvieron ausentes las revistas femeninas. Porque esta opinión llamémosla moderada, es la sustentada por una buena parte de la sociedad como tuve ya ocasión de estudiar en algún trabajo anterior (Palomo, 2012). No podemos olvidar que un sector de esas colaboradoras y lectoras de prensa femenina participarían de esa opinión de no "invadir" el campo laboral masculino. Por ejemplo, un artículo publicado en La Madre de Familia, en 1876, firmado por Adela Sánchez Carlos, se titula "Un problema social" y es un auténtico alegato en contra de esa emancipación laboral femenina: solo las artes y la literatura son tareas compatibles con los deberes de la mujer. Pero esos deberes siempre, a lo largo de la historia, fueron compatibles con la lectura y prácticamente todas las revistas dedicadas a la mujer se la ofrecían: novelas, cuentos y poesía, mucha poesía. Pienso que la posible lectora se convertiría con frecuencia en oyente, si pensamos en la práctica habitual de la lectura en familia, y cuando encuentro un título revelador: Las veladas del hogar, de 1867. En él se alude, sin duda alguna, a ese espacio temporal de las noches familiares, en que un lector o lectora había deleitado a unos oyentes, desde los libros de caballería hasta los folletones de la prensa decimonónica. Y las periodistas que nos ocupan contribuyeron a ello, tanto en las revistas dirigidas al "bello sexo" como en todas las demás, que estuvieron, por supuesto, abiertas a sus colaboraciones. Incluso las menos "femeninas". Pienso, por ejemplo, en La caza, subtitulada "Revista de cazadores", donde fue redactora Sofía Tartilán. Y recordemos, entre tantos ejemplos, que la primera edición de La Gaviota, de Fernán Caballero, apareció en El Heraldo. II.- Deteniéndome ahora, someramente, en el contenido y estructura de las revistas, comienzo por algo bien sabido y es que, su receptor femenino venía ya indicado, por lo general, en el mismo título. Desde el inicial periódico, El amigo de las damas, (Cádiz, 1813), los términos "damas", "mujer" o "bello sexo", rotulaban la publicación. En 1822, apareció el que se consideró durante largo tiempo el iniciador: El periódico de las damas, que fue, asimismo, el pionero del contenido habitual de las publicaciones destinadas a la mujer. Pero ese receptor, en realidad receptora, venía, además, bien recalcado en los reveladores subtítulos, donde se especificaba, generalmente, contenido, intención y destinatario. Pienso que en los casos en que el título no denotase ese receptor femenino, el comprador, suscriptor (o investigador actual), no podría saber, de antemano, de ese carácter de revista femenina. Recordemos, entre muchos ejemplos, El Ateneo de Madrid, de 1859, que inmediatamente nos aclara, y muy concretamente en este caso, a quién se dirige y qué contiene: "Revista quincenal de literatura y bellas artes, dedicada a las damas de la aristocracia española". O Extremadura literaria (Badajoz 1889), donde leemos, bajo este título que indica un contenido pero no un receptor; "Revista semanal dedicada al bello sexo". Los ejemplos son numerosísimos: El trovador del Ebro (Zaragoza, 1869), La Guirnalda (Madrid, 1867) La Aurora (Santa Cruz de Tenerife, 1873), La Floresta (Barcelona. Pero la importancia de esos subtítulos, radica tanto en el esclarecimiento, a priori, de su receptor, como de la existencia de un contenido generalizado, ya que en ellos aparecen, machaconamente, dos términos que delimitan su temática principal: literatura y moda. Y cuando el término moda ya aparece en el título, su compañero, literatura, aparecerá en el subtítulo casi generalmente. Al menos en las revistas que alcanzaron mayor difusión en tiempo y en espacio. Como ejemplo, baste consignar El Correo de la Moda, que, desde 1851, aclaraba en su subtítulo "Periódico del bello sexo. Modas, Literatura, Bellas Artes, Teatros, etcétera.", que más tarde se condensó en "Periódico de modas, labores y literatura". La simbiosis Moda y Literatura venía ya consolidada desde la pionera publicación El Periódico de las Damas que comenzó con el innovador atractivo (en España) de acompañar la publicación con figurines en láminas aparte, que procedían de L ́Observateure des Modes parisino, uno de los herederos del pionero Journal des Dames et des Modes (1797- 1839). Pero junto al atractivo de esos figurines, el periódico ofrecía, por ejemplo, una sección de poesía, a cargo de un anónimo autor que firmaba con el pseudónimo de El Poeta del periódico. El modelo se repitió incansablemente, incluida la procedencia francesa de patrones y figurines. Incluso en alguna publicación (entre otras muchas) como La Mariposa (Madrid, 1839), esa procedencia francesa de los modelos ofrecidos se aducía como una justificación de lo que podía entenderse como un alarde de lujo provocativo, ante la difícil situación por la que atravesaba España (Guerra Carlista), y la "Introducción" al primer número se acoge a la evasiva de que serán simplemente "el eco de una moda extranjera", que, además, están siguiendo "todas las naciones de la culta Europa". En consecuencia, se recalca esa procedencia, y en los primeros nueve números de la revista, los textos sobre moda, anónimos, se adscriben a un "corresponsal" que los envía desde París. Y cuando esta localización desaparece y se rastrean en ellos unos espacios madrileños, siempre se esforzará el anónimo comentarista en "anunciar cuanto antes los últimos modelos de París"(no 21, de 30 de Octubre de 1839). Y la moda, esa "deidad que todo lo avasalla", y a quien se rinden "todas las potestades de la tierra" (no14, de 20 de Agosto), conservará su cetro parisino durante toda la centuria. Aquellos figurines del XIX, bellísimos, que acompañan a las revistas femeninas, han nutrido, en buena parte, el fondo artístico de anticuarios y coleccionistas. Y fue, sin duda, uno de los grandes atractivos de las publicaciones que, por lo general, ofrecían, en grabados de madera, en blanco y negro, impresos con el texto, una abundancia increíble de modelos de trajes y accesorios. Pero las láminas en color (que luego podían encuadernarse con la publicación) eran lo más selecto y, por supuesto, lo más caro de la revista. Nos lo revela, por ejemplo, el hecho de que esta aumentaba de precio, cuando aumentaba el número de figurines y patrones (el caso de El Tocador (Madrid, 1844)), o incluso el aviso en alguna otra de una sustanciosa rebaja en la suscripción si se renunciaba a ellos. Todo ello indica (nos basta contemplar los figurines) que las revistas se dirigían a una clase social aristocrática o acomodada. Pero anotemos, también, que una parte de ellas se dirigían, expresamente, a sastres y modistas, como El Figurín (Madrid, 1878), El Arte Español (Madrid, 1871) e incluso, muy explícitamente, a un sector determinado del arte de la confección, como El Buen Tono (Madrid, 1849), que aclara así su proyecto editorial: "Revista de moda, arte e industria. Periódico mensual dedicado a los sastres y fabricantes de sombreros". Sobre el importantísimo aporte literario de las revistas femeninas (poesía, novela, cuento, artículo) no voy a insistir, porque en buena medida se analiza en otros textos del presente volumen. Pero sí quiero dedicar una última parte de mi trabajo a comentar el interés que estas publicaciones suscitaban en los lectores masculinos, como lo manifiestan algunas novelas de relevantes autores del momento. Asombra, por ejemplo, la minuciosidad descriptiva y conocimiento del léxico de la moda en un Galdós. Recordemos la descripción pormenorizada del vestido y complementos de María Egipciaca en La familia de León Roch, cuando se engalana para ir a reconquistar a su marido (cap. XIV y XV), en que no falta ni el detalle del color azul de las medias, según dictaba la moda del momento, o la casi inevitable alusión a una manteleta cortada por un "discípulo de Worth". Y deberé volver en páginas posteriores al célebre modisto, a cuyo taller parisino acudirá la Eloísa de Lo prohibido para traerse a Madrid las últimas novedades (cap. IX, II). Pero será en La de Bringas, donde Galdós despliega tal conocimiento del léxico y las formas de la indumentaria femenina en torno a 1867-68, años en que transcurre la acción, que creo necesario suponer una previa información en una lectura, muy bien aprovechada, de revistas femeninas coetáneas a esas fechas. La protagonista de La de Bringas sufre una "embriaguez de trapos", según califica Galdós su obsesiva afición a poseer y lucir las telas y prendas más lujosas y nuevas que ofrecían los establecimientos madrileños, que las importaban de París. Obsesión que llevará a la señora de Bringas a una ruina económica y moral. Y contextualizando acción y personaje, en los diálogos o en la narración se citan numerosísimos términos del mundo de la costura y la moda que son otros tantos galicismos introducidos en nuestro idioma, perdidos unos pero mantenidos otros hasta hoy día.5 Y escribe Galdós: "Los términos franceses que matizaban este coloquio se despejaban del tejido de nuestra lengua; pero aunque sea clavándolos con alfileres, los he de sujetar para que el exótico idioma de los trapos no pierda su genialidad castiza" (cap. X). Sabemos de la continua utilización de Galdós de la prensa para desarrollar sus narraciones. ¿Y dónde podía aprender mejor ese aludido "idioma de les trapos" sino en las revistas que dedicaban a ellos una parte importantísima de sus textos y grabados? Pero recordemos, alejándonos de toda banalidad, que Galdós manifestó su interés por el tema (en su discurso de ingreso en la Real Academia Española) cuando asegura que "la vestidura" es la que "diseña los últimos trazos externos de la personalidad", en parangón con todo aquello que constituye la "materia novelable" que ofrece el estudio de la sociedad. El traje como signo, que tanto se ha analizado en los estudios de orientación semiológica. En consecuencia, no nos puede extrañar su interés por el tema y el significado que el traje de sus personajes adquiere en sus novelas. Sabemos, por otra parte, que tenía en su biblioteca una colección casi completa, del ya aludido Periódico de las Damas, de 1820. Pero, además, puedo ofrecer un testimonio de la utilización de un artículo sobre moda (Palomo, 2008) que salta del Seminario Pintoresco Español, de 15 de mayo de 1836, a las páginas de La Estafeta Romántica, cuya acción comienza en "septiembre del año 35". Se trata de un texto denominado Modas dedicado a las novedades que ha traído el famoso sastre Utrilla, importadas de Londres. En los comienzos de la novela, al joven Calpena, el protagonista, le encargan un vestuario completo, y Galdós, casi literalmente, traspasa la lista que ofrece el artículo a la descripción enumerativa de dicho vestuario. Y cuando los Episodios Nacionales prosiguen, y nuevas notas sobre moda se suceden, estas aparecen en textos posteriores del Semanario, señaladas al margen con lápiz azul por el propio Galdós, en la colección que tenía en su biblioteca. Y es evidente que buena parte de las noticias sobre moda que aparecen en Mendizábal podríamos encontrarlas en las publicaciones femeninas coetáneas a la acción. Pienso en el Correo de las Damas, cuyos figurines está rompiendo un niño en Los Apostólicos, travesura por la que le castigan. Pero las revistas femeninas no solo fueron asiduamente leídas por nuestros grandes escritores de la etapa realista (era un fenómeno social ante el que no permanecieron ajenos) sino que en alguna ocasión una de aquellas revistas pudo determinar el desarrollo de una trama novelesca. Y voy a referirme a la conocida obra Juanita la Larga, de Juan Valera, que apareció como folletín en El Imparcial en 1895 y en forma de libro al año siguiente. En ella, recordémoslo, el escritor cordobés relata las circunstancias de los amores entre un bien conservado cincuentón y una muchacha de muy baja condición social y de menos de veinte años. La acción transcurre en Villalegre, nombre ficticio de un pueblo de la campiña cordobesa. Juanita es hija de Juana la Larga, humilde modista del pueblo (amén de otras habilidades) y la primera sorpresa del lector es cuando se nos dice que Juana (y luego su hija), "cortaba vestidos, con tanto arte y primor como Worth o la Doucet en la capital de Francia" (cap. III). A ningún lector o lectora le pudo parecer verosímil la afirmación: de todos y todas era conocido que Worth era el principal modisto europeo y que su taller, en París, era el foco de donde irradiaba toda la moda europea dirigida, por supuesto, a la alta sociedad. Su fama fue extraordinaria, sobre todo, cuando se convirtió en el modisto preferido, casi exclusivo, de la emperatriz, la española Eugenia de Montijo. Por supuesto fue hasta un honor, para la aristocracia europea, o damas pertenecientes, por dinero o clase, a la alta sociedad, vestirse en el taller del gran Worth. Cuando este murió en 1895, La Ilustración Española y Americana publicó su retrato y una sucinta nota biográfica acompañando el grabado. Pero cuando Valera redacta su novela, Worth aún vive y sigue siendo el nombre indiscutible de la moda europea. ¿Worth en Villalegre?, se preguntaría el lector. Pero Valera sabe bien lo que escribe, y capítulos después aclara el aparente misterio. Porque cuando Juana y Juanita quieren obsequiar a don Paco, propone la madre a la hija: "...vamos tú y yo a hacerle una levita nueva, según el último figurín de La Moda Elegante e Ilustrada que recibiste de Madrid el otro día." (cap. XIII). Así era como Worth y los diseños franceses entraban en el taller de la modista pueblerina. Y ya tenemos toda la clase elevada de un pueblo cordobés vestida a lo Worth, porque Juanita, escribe Valera, "estaba al corriente de las últimas modas de París, que recibía los figurines, y que, ajustándose a ellos, sin encadenar servilmente su fantasía a una imitación minuciosa, ideaba, trazaba, cortaba y hacia trajes para las mujeres dignos de figurar en los salones de la Corte y de ser descritos por Montecristo o por Asmodeo", (cap. XXIII), seudónimos de los principales cronistas de salones del momento. Y la perfección y elegancia se extendía a los trajes de niños, que paseaban por Villalegre como si fueran "la prole de un milord o de un banquero inglés." Pero, para convencer de la verosimilitud de esta estampa inaudita, añade Valera, con la fórmula de comunicación directa con el lector que le es habitual: "Ruego al lector que me dé entero crédito y que no imagine que son ponderaciones andaluzas, y que mis simpatías hacia Juanita me ciegan. Lo que digo es la verdad exacta, pura y no exagerada. Yo he estado en Villalegre, he visto alguno de los trajes hechos por Juanita, y me he quedado estupefacto. Y cuenta que yo tengo buen gusto. Todo el mundo lo sabe" Ninguna de las dos irónicas observaciones finales puede ponerse en duda. El buen gusto del aristócrata, cosmopolita y seductor diplomático que fue Valera, era proverbial. Y lo sabía toda Europa y parte de América, tras su paso, como diplomático, por los más selectos salones de Nápoles, Lisboa, Brasil, Dresde, San Petersburgo, Franckfurt, Washington, Bruselas y Viena. Pero he aludido a que la citada revista, motivando la asombrosa elegancia de la propia Juanita, fue determinante en la trama. Porque cuando la muchacha acepta de don Paco un lujosísimo corte de traje, de espléndida seda verde, se confecciona un modelo a la última, y se presenta con él en la misa mayor de las fiestas patronales, se organiza tal escándalo que hasta el cura desde el púlpito arremete contra ella, por salirse de su esfera social. Y ello dará motivo a un giro esencial en la trama del relato, cuando, ante el bochorno sufrido, Juanita cambia totalmente la estrategia de su actuación. Los figurines de La Moda Elegante e Ilustrada fueron, a la postre, el origen del triunfo final de Juanita que, casada con don Paco podrá, en lo sucesivo, lucir cuantos trajes de seda se le antojen. Todo lo anterior creo que prueba suficientemente la existencia de un público lector masculino. Y aunque sea obvio volver sobre ello, recalquemos la existencia en las diferentes revistas femeninas de incesantes colaboraciones de los mejores escritores masculinos del siglo. De hecho, en el comienzo, estas publicaciones dirigidas al "bello sexo", estuvieron dirigidas y escritas por varones. Pero quiero dedicar, como apartado final, la presencia en ellas (en compañía de tan numerosas mujeres como hemos comentado) de nombres casi paradigmáticos en el panorama de la literatura española. Y voy a referirme a tres escritores que no ofrecen duda cuando los consideramos los iniciadores de la modernidad, en el periodismo, la novela o la poesía. Me refiero, naturalmente a Larra, Galdós y Bécquer. De Pérez Galdós creo que basta con consignar que varias de sus novelas (La familia de León Roch, El doctor Centeno...) fueron publicadas como fascículos o folletones en La Madre y el Niño o La Guirnalda. De Larra recordemos que fue colaborador asiduo de El Correo de las Damas durante el año 1833. Pero creo que la publicación de una Rima del poeta sevillano en El Correo de la Moda, merece una detención. Que Bécquer prestó atención a la mujer lectora y a la moda, no puede ponerse en duda. Respecto a lo primero, recordemos el manuscrito donde esbozó una serie de proyectos editoriales (Bécquer, 2007, p.1627) que, naturalmente, no pudo realizar. En ellos encontramos la síntesis de una "Biblioteca del tocador", una colección de "novelitas" en lujosísimas encuadernaciones dirigidas a la mujer aristocrática. Y junto a ella, una "Biblioteca del Bello Sexo", en una más modesta presentación, constituida por obras escritas por mujeres, de Safo en adelante. En cuanto a la moda, basta leer las crónicas de sociedad publicadas en El Contemporáneo, en 7 y 8 de febrero de 1864: "Revista de salones" y " Bailes y bailes". Su descripción de los trajes y tocados de las damas asistentes, son dignas del mejor comentarista de modas, sin que falte, además, en ellas, algún rasgo que revela al poeta. Pero lo más importante es que al final del segundo texto, manifiesta el entusiasmo con que ejerce esa tarea de describir "un mundo encantador"..."de tules, gasas y aderezos y coronas de flores..." ¿Puede extrañarnos, pues, que Bécquer publicase en 1860 una de sus Rimas más significativas en El Álbum de Señoritas y Correo de la Moda? Se trata de la Rima XV, según el número que le asigna la edición póstuma de sus obras, en 1871. En esta primera versión (no me detengo en sus posteriores y mínimas variantes) figura con el título de Tú y yo. Melodía, suprimido en el manuscrito llamado Libro de los gorriones, realizado dos años antes de su muerte.6 La Rima XV es la primera que conocemos donde Bécquer apunta su gran metáfora metapoética: la imposibilidad de fusión de un tú y un yo, porque el yo es el poeta que intenta inútilmente poseer a la amada, que es la poesía. Muchas otras Rimas volverán a comunicarnos ese concepto, que le lleva a considerar que el perfecto poema (que es lenguaje y forma) sería el que pudiese comunicar la poesía, que es sentimiento. Porque el poema está hecho con palabras, es producto de la razón, y solo el genio es capaz de domar "el rebelde y mezquino idioma". Las Rimas no son, en su sentido más profundo, la confesión autobiográfica de unos amores desdichados. "Yo, cuando siento, no escribo", nos dirá Bécquer en sus "Cartas literarias a una mujer". Son una gran metáfora (estamos en la órbita de Baudelaire, Verlaine o Rimbaud) que nos abre la puerta de la poesía española contemporánea. Y es bonito pensar que ese primer escalón lo encontremos en una de esas revistas femeninas que he procurado comentar.
Una revista distinta: Ellas Este artículo centra su atención en la revista para mujeres Ellas, publicada a mediados del siglo XIX en Madrid. Analiza, asimismo, la relación de esta publicación con algunas otras revistas y periódicos de su contexto histórico próximo, con el fin de contribuir a la reconstrucción de una Historia de las publicaciones para mujeres en la prensa española. Para ello se utiliza el análisis de textos que forman parte de los números que componen la revista, así como el análisis comparativo entre publicaciones, cuando es pertinente. Entre los aspectos de mayor interés que el artículo pone de relieve se encuentra la reflexión sobre los derechos sociales de las mujeres, el intento de análisis de las principales diferencias entre mujeres y hombres y de los rasgos definitorios de los géneros sexuales, la necesidad de educación de las mujeres, entre otros. El estudio del contenido de la publicación revela claramente una tensión contradictoria continua entre las ideas progresistas y las ideas conservadoras propias del momento histórico que dieron origen en España al nacimiento de los estudios de género. El 1 de septiembre de 1851 hizo su aparición en Madrid la revista Ellas, Órgano Oficial del Sexo Femenino en sus dos primeros números, y Ellas, Gaceta del Bello Sexo, desde el número tercero al séptimo, publicado el 8 de noviembre de 1851. En el artículo que da inicio a la publicación, Alicia Pérez de Gascuña, su editora, expone los principios que marcarán las líneas generales de la revista (a veces llamada también periódico), que se presenta, sobre todo, como un espacio único para el cultivo intelectual y el ejercicio de la libre expresión de las mujeres, "ellas", "las hijas de Eva". En un tono marcadamente beligerante, anunciado ya en el propio título del artículo: "Cuatro palabras", Pérez de Gascuña califica este nuevo proyecto de "cruzada femenina" contra los hombres, es decir, "ellos", de quienes pone en duda su poder social absoluto y su derecho indisputable a la "dominación de las criaturas". "Dispuestas nos hallamos a sostener la dignidad que nos compete, y ¡ay de los que, olvidándose del decoro o de la prudencia puedan llegar a acrecentar nuestro mal humor! Difícilmente conseguirán de nosotras el perdón de sus escesos, porque intolerantes por represalias, no hemos de dejar títere con cabeza ni rincón por husmear." "Preparaos, vosotros los que blasonáis de atrevidos y asaz desmandados, disponeos a sufrir, con la vergüenza consiguiente, la burla que os vamos a hacer; no os quedarán ánimos de reproducir vuestras tentativas en contra de nuestro sexo. Corridos y confusos os rendiréis en la pelea a merced de los funestos golpes de nuestra espada vencedora" (Pérez de Gascuña, 1851 a). De las características más evidentes e importantes que número tras número darán un estilo propio a la revista Ellas en su contexto histórico, aparece ya en este primer momento el humor, en este caso no el "mal humor" al que han hecho referencia las palabras anteriores de la editora, sino el humor alegre, provocativo, no exento de ironía, que impregna muchos de los artículos publicados y que es propuesto como marca distintiva de la cruzada emprendida por estas mujeres, como explica un poco más adelante Pérez de Gascuña: "Como veréis por este primer número, no adoptamos el tono lastimero y compungido, tan común en estos tiempos de progreso literario; todo lo contrario, usando del mejor humor y con la risa siempre en los labios pretendemos que no os cause hastío el contenido de nuestras columnas y en ellas nos veréis siempre alegres y juguetonas, aun cuando a veces os parezca escesivo nuestro regocijo. Ha llegado el momento de la venganza: vamos a devolver con creces al hombre el ridículo de sus leyes" (Pérez de Gascuña, 1851 a). En este sentido, Ellas es heredera directa de La Pensadora Gaditana, periódico aparecido en 1768, publicado en Madrid y Cádiz, que, según Isabel Marrades, nació como reacción a los excesos misóginos del periodista Clavijo y Fajardo en el periódico El Pensador. Con palabras similares en intención, la creadora de La Pensadora Gaditana, Beatriz Cienfuegos, escribe: "Exaltado todo el humor colérico de mi natural con las desatenciones, groserías y atrevimientos del señor de El Pensador de Madrid. Alguna vez había de llegar la ocasión en que se viesen Catones sin barbas y Licurgos con basquiñas. No ha de estar siempre ceñido el don de dar consejo a las pelucas,...también los mantos tienen su alma, su entendimiento y su razón. Pues que los hombres han de mandar, han de reñir, han de gobernar y corregir, y a las pobrecitas mujeres, engañadas con el falso oropel de hermosas y damas, solo se les han de permitir gajes de rendimientos fingidos... y acabándose la comedia de la pretensión, todo se oculta, y ¿solo se descubre el engaño y la falsedad? No, señores míos, hoy quiero, disponiendo el encogimiento propio de mi sexo, dar leyes, corregir abusos, reprender ridiculeces y pensar como vuestras mercedes piensan, pues, aunque atropelle nuestra antigua condición, que es siempre ser hipócritas de pensamientos, los he de echar a volar para que vea el mundo a una mujer que piensa con reflexión, amonesta con madurez y critica con chiste" (Marrades, 1978). El humor, pues, es elegido como la principal seña de identidad que logrará aglutinar en torno a Ellas no solo a las mujeres que colaboran habitualmente en la publicación sino también a "un puñado de hombres de buen humor, galantes y justicieros" a los que se le suele otorgar el calificativo de "protectores" en todos los números que componen la revista. No es aventurado decir que, además de su función lúdica explícita, el humor cumple en Ellas una segunda función ya esbozada en este primer texto y que aparecerá con frecuencia en todos los números. Me refiero a lo que Pérez de Gascuña denomina "hastío" y que desarrolla un poco más adelante cuando reflexiona, y se excusa, por la falta de talento literario en las mujeres que escriben. "[...] nosotras ni blasonamos de escritoras ni hemos sabido nunca lo que trae consigo el movimiento literario en la difícil confección de un periódico de doctrinas [...]" Este punto es importante no solo porque describe una situación social: la falta de ilustración de la mujeres a casi un siglo de distancia de que Carlos III autorizara la admisión de las mujeres en la recién creada Sociedad Económica Madrileña de Amigos del País; sino porque da cuenta de una toma de consciencia ante la falta o carencia que la publicación intenta cubrir; y, por otro lado, porque otorga al humor la inequívoca función de "entretenimiento", no para las mujeres que escriben, sino para los potenciales lectores de la revista. Una rápida y superficial comparación entre las dos publicaciones mencionadas hasta ahora pone de relieve el estilo literario mucho más cuidado y brillante de Beatriz Cienfuegos (a la que, por tal razón, se acusó de ser en realidad un hombre encubierto), así como su mayor consciencia de la realidad de las mujeres (casi un siglo antes), como se verá más adelante. La carencia o bien de talento o bien de ilustración se manifiesta, pues, en Ellas no solo en el pobre y muchas veces coloquial lenguaje utilizado por sus colaboradoras, sino, sobre todo, en la escasa calidad de los textos poéticos escritos por mujeres que aparecen en la publicación. No es de extrañar entonces esta primera advertencia de Pérez de Gascuña al presentar la revista; como tampoco es de extrañar que muchos de los textos publicados lleven por firma únicamente las iniciales de un nombre, pues más allá de ser práctica más o menos habitual en la época, esto revela tanto una conciencia de la transgresión (al ocupar un espacio que se sabe que históricamente no les ha pertenecido), como un deseo consciente o inconsciente de invisibilidad, que únicamente se ve transgredido en momentos puntuales, como por ejemplo, en las palabras introductoria de la editora o cuando, en el número 1, Emilia Pallares, asidua colaboradora de la revista, escribe: "[...] estoy muy contenta al ver cumplidos mis deseos de dar mi nombre a la luz y publicar mis pensamientos: tengo ambición de gloria" (Pallares, 1851). De esta manera, Pérez de Gascuña termina su artículo, sin llegar nunca a decir cuántas mujeres ni quiénes participan realmente en el proyecto Ellas, con las siguientes palabras: "Nada más decimos. Nuestra revista hablará por nosotras, que no tenemos nombre, pero que deseamos conquistarle" (Pérez de Gascuña, 1851 a). Al artículo "Cuatro palabras" sigue, sin embargo, un pequeño texto de aclaración titulado "Otra palabrita", firmado esta vez por "la redacción", que complementa el texto anterior, y dice: "La idea de nuestra publicación se ha interpretado malamente por algunos suponiéndola algo exagerada, y dando pábulo a creerla un sí no es avanzada. Comprendemos muy bien nuestros sagrados deberes en la sociedad, y de ninguna manera apeteceríamos esa completa emancipación de nuestro sexo, opuesta en un todo a los buenos principios de la moral y la religión. Solo queremos defendernos e ilustrarnos: he aquí resumidas nuestras aspiraciones" (Sin firma, Ellas, 1851). La aparición de La Pensadora Gaditana en 1768 es un caso aislado en el contexto histórico en el que se inscribe, la Ilustración, y funciona como un magnífico ejemplo de las fuerzas contrarias y en pugna que por entonces lucharon, bien por lograr cambios sociales importantes, bien por mantener un sistema de tipo inmovilista, temeroso de todo cambio. Así se muestra en el último periódico que compone esta serie de "pensamientos", cuando Beatriz Cienfuegos confiesa hallarse ofuscada por los "abusos, preocupaciones y críticas" que han terminado por transformar su dulce genio en "hiel y vinagre". Aun cuando Cienfuegos perteneció a una minoría ilustrada, sus ideas y proyectos no tuvieron eco en el pequeño grupo de mujeres nobles y burguesas de las ciudades más importantes en la época, menos aún en la gran masa de mujeres españolas que engrosaban las filas del analfabetismo. Habrá que esperar al advenimiento de la regencia de María Cristina, el regreso de los liberales exiliados y la consecuente proliferación de periódicos (en Madrid hay 86 periódicos hacia 1840, para un población de medio millón de habitantes, según Marrades) para que comiencen a aparecer con cierta regularidad revistas y periódicos orientados a las mujeres, entre los que se encuentran: La Psiquis (Valencia), El Iris del Bello Sexo (La Coruña), La Espigadera y La Mariposa (Madrid) o La Moda (inicialmente, Cádiz —1841—, y posteriormente, Madrid —1870—, bajo el nuevo nombre de La Moda Elegante Ilustrada), en la que colaboró, entre otras, Gertrudis Gómez de Avellaneda. Estas publicaciones, de similares características, poseen una marcada orientación literaria (en pleno auge del Romanticismo) y dedican también un espacio a la moda y al figurín. Poco tienen que ver con aquel primer grito libertario lanzado por Beatriz Cienfuegos en el que por libertad su autora entiende "una vida sin la sujeción penosa del matrimonio, ni la esclavitud vitalicia de un encierro" (Marrades, 1978). En él Cienfuegos hace una llamada urgente a las mujeres para demostrar, por medio del ejemplo, que no existe, como algunos sostienen, un alma distinta ni distinta capacidad intelectual en el reparto divino de las cualidades, y lo hace en todos los tonos que estima necesario, incluido el recriminatorio, como cuando escribe: "Desengáñense Uds., mujer soy, y mujer que tal cual puede discurrir, y ojalá que me fuera posible dejar de serlo, para de este modo alejarme cuanto pudiera de un sexo, que tan poco procura su esplendor" (Marrades, 1978). Al volver la vista hacia el texto que hace las veces de corolario al proyecto editorial de la revista Ellas ("Otra palabrita", citado íntegro con anterioridad) sorprende no solo la contradicción interna que se plantea entre el tono combativo de las palabras iniciales y el tono sumiso de las últimas, sino también el retraso o, más bien, el retroceso que implican las ideas conservadoras planteadas en él en relación con las propuestas por Beatriz Cienfuegos. Pareciera claro que sus autoras se sintieron atemorizadas por las reacciones, críticas y comentarios provocados por el "prospecto" de Ellas, cuya publicación se produjo justo antes de la aparición del primer número de la revista, y que mantenía un tono similar al del artículo "Cuatro palabras". Si bien es cierto, cabe la posibilidad de que esta contradicción interna sea un ejemplo más de las contradicciones propias de la época, y que, por extensión, sus autoras no hubiesen sido capaces de comprender cabalmente el verdadero alcance de su grito reivindicativo inicial (o no creyesen en él), es igualmente posible q0ue el brusco cambio de rumbo se debiera al temor o a la toma de conciencia en determinado momento de la peligrosidad de las reacciones que sus palabras pudiesen provocar no solo entre los hombres sino entre sus propias congéneres. Ambas opciones pueden ser sostenidas y argumentadas con diversos ejemplos tomados de los textos que integran la revista, como se verá más adelante. De momento se hace necesario remarcar este cambio que implica, según dicen las redactoras, el entendimiento, es decir, la aceptación de los "sagrados deberes" que la mujer tiene en la sociedad, y, por tanto, el rechazo de la completa emancipación pues esta es radicalmente opuesta ("opuesta en un todo") a la moral y a la religión. De esta manera, de las dos pulsiones o imágenes del mundo presentadas inicialmente en Ellas primará con rotunda claridad en todos los números la segunda, mientras que el grito libertario que reclama igualdad (e incluso venganza) solo vuelve a parecer en muy contados momentos en los números siguientes. No desaparece, en cambio, el tono lúdico ni el buen humor de las colaboradoras, que normalmente son utilizados para hacer escarnio de quienes mantienen conductas contrarias a las buenas costumbres (como, por ejemplo, los libertinos o los hombres solteros), así como para comentar y extender chismorreos sobre la clase alta y media de las principales ciudades españolas. Conviene, por tanto, tener claro que, pese a su declarada intención reivindicativa proclamada en su introducción, Ellas no es, como suele comentarse, una publicación de corte feminista, ni sigue el espíritu o las premisas de la fundacional "Vindicación de los derechos de la mujer", publicada por Mary Wollstonecraft en Reino Unido el año 1792, aun cuando ambas obras tengan en común un interés similar por la educación de las mujeres de las clases sociales más privilegiadas. En este punto es precisamente donde convergen las posturas más disímiles y radicalmente opuestas. La educación de las mujeres parece ser objetivo prioritario para unos y otros, progresistas y conservadores, gobernantes e intelectuales, y cada publicación dirigida a las mujeres cuenta con su propia proclama de intenciones. De Francia y Reino Unido llegan noticias sobre los movimientos sufragistas que intentan acabar con la idea roussoniana de la inferioridad ontológica de la mujer, así como integrarla a su sociedad en igualdad de condiciones y, por supuesto, darle el voto. En España, bajo postulados que muchas veces recuerdan a los planteados por John Stuart Mill (concretamente sobre la esclavitud), los discípulos de Cabet y Fourier toman a su cargo la defensa de la mujer en tanto ser social a través de una serie de revistas como Pensil del Bello Sexo o La Madre de Familia, de artículos y colaboraciones en otro tipo de publicaciones como El Nacional, o bien, a través de la publicación de opúsculos que contienen su proclamas. En la otra cara del ideario político se encuentran publicaciones como El Defensor del Bello Sexo (1845-1846), periódico madrileño dirigido por José de Souza en el que pueden leerse artículos como "Análisis de la muger", que dice: "El órgano del pensamiento participa en la muger de la naturaleza de los de sus sentidos y debe ser débil y delicado como aquellos y perturbado con frecuencia por varios accidentes que no ocurren al hombre. El diafragma, centro de la sensibilidad, es más movible y se afecta con más facilidad en la muger que en el hombre y esta propiedad peculiar suya hace que las emociones influyan en el cerebro. La matriz que es para ella un segundo diafragma, ataca y desordena muchas veces en la muger el órgano del pensamiento, particularmente en ciertos periodos de indisposición o embarazo, y de aquí se observa que en esas épocas están sujetas a caprichos inconcebibles, cambio de carácter e ilusiones fantásticas que las hacen incapaces de prestar una atención constante por estar más viva y desarrollada su sensibilidad" (Souza, 1845). Inmediatamente debajo del título de la publicación, se puede leer la coletilla "Periódico de literatura, moral, ciencias y modas, dedicado esclusivamente a las mugeres", así como una serie de cuatro palabras, primorosamente adornadas y distintas en cada número, entre las que se encuentran: "castidad, pudor, sensibilidad, beneficencia", o bien "docilidad, obediencia, fidelidad, prudencia", o bien "amistad, conciencia, humanidad, indulgencia", etcétera. Así, la misión explícita del periódico, tal como lo señala su editor, es educar a las mujeres en el "arte de pensar", pero: "[...] no se crea por esto que el bello sexo deba ser educado para las cátedras y las disensiones políticas: los extremos disgustan y no les es lícito invadir los dominios que por la naturaleza y las leyes nos están concedidos" (Marrades, 1978). Seis años más tarde, en el número 2 de Ellas, del 15 de septiembre de 1851, comienza a publicarse una de las series más importantes de la revista, que, sin embargo, dada su corta vida, solo llegará a contar con dos artículos. La serie se titula "Artículos filosóficos sobre la mujer" y está firmada por F. M. López. En su primer artículo, curiosamente precedido por una cita de Rousseau, López asegura haberse sentido obligado a levantar la voz por las mujeres debido al debate que está generando una serie de creencias antiguas que ponen en duda la pertenencia de la mujer al género humano, una idea que aparece con frecuencia en los artículos escritos por hombres en esta revista y que es discutida de manera enérgica y sin relativizaciones de ningún tipo. Escribe el autor sobre la educación: "En la mujer, en donde nada se ha tenido cuidado de dirigir, todo es fruto de su imaginación y de su sentimiento. Se ha creído hacer demasiado por la mujer dándola una educación frívola, y propia solo para lucir en los bailes o en los paseos. Y sin embargo, uniendo mi voz a la de tantos hombres ilustres que han tratado sobre esta materia, diré que no se ha pensado nunca en que las jóvenes llegarán a ser mujeres y madres; se ha descuidado su educación y el mundo entero se resiente de esta falta imperdonable [...] Nunca se ha reflexionado que de la educación de una mujer depende el porvenir de una familia, y a veces hasta el de una nación" (López, 1851). Después de esta introducción, López se propone analizar las diferencias entre mujeres y hombres así como los "rasgos que a cada uno caracterizan", y centra su atención en lo que él llama "el sentimiento". Sus intenciones, sin embargo, no consiguen buenos resultados pues su texto se limita a afirmar, de manera un tanto infantilizada, que la diferencia entre los sexos radica en la mayor "delicadeza en el sentimiento" de las mujeres en todas las etapas de su vida, mientras que los argumentos presentados son distintas fórmulas para decir que esto es así porque así lo cree la sociedad. El artículo de López es una buena muestra del bajo nivel intelectual, e incluso literario, de la mayoría de las publicaciones aparecidas en Ellas, a la vez que señala uno de los temas que aparecen con mayor frecuencia en la revista: la idea de la mujer como ente sublimado en su feminidad, que cumple con el rol asignado a través de una serie de valores que atañen tanto a lo público como a lo privado. En este sentido, aun cuando López pretende emprender una cruzada en defensa de la mujer, no logra apartarse de los postulados conservadores de, por ejemplo, El Defensor del Bello Sexo. Como tónica general de la revista, esta imagen de la mujer que depende de su rol social de madre, esposa, virgen y heroína ya apareció en otra sección del primer número titulada "Pensamientos de ellas", que consiste en algunas citas expuestas a manera de centón, entre las que pueden verse algunas como: "El amor que no es más que un episodio de la vida del hombre, es la historia entera de la vida de la mujer (Mad. "La mujer no tiene más que un horizonte limitado, y las paredes de la casa conyugal le miden" (Mad. "¡Una mujer honrada debe estar contenta con su marido cuando no la pegue, no la riña ni la deje carecer de nada! "Dios colocó a la mujer en la tierra para que el hombre no hiciese demasiadas cosas grandes" (Mad. El tema del amor, omnipresente en la revista, viene así a ratificar una idea arquetípica de la mujer que se expresa principalmente en la poesía escrita tanto por hombres como por mujeres y que condenan a esta última, en todos los casos, a ser el ideal del "sentimiento". Como muestra se encuentra el extenso poema "Me quiero casar", firmado por el articulista más querido para las editoras, Teodoro Guerrero, en el que el poeta reflexiona sobre las cualidades que debe poseer la mujer ideal; tan ideal, "que en queriéndose casar/ la mujer es lo de menos". Entre ellas se menciona: de corta estatura ("pues aun siendo en estatura/ no es bueno que me domine"), de buena educación, pero que no sepa escribir, muy callada ("si hay alguna que lo sea"), más bien bonita que fea, algo sosa y recatada, amantísima y elegante, púdica, gorda, jamás una literata ("No anhelo escriba comedias/ pues yo no pido a la dama/ que sepa zurcir un drama/ y no zurcirme las medias"), que en lugar de erudición lea el manual de la modista y a los clásicos prefiera el manual del cocinero, etcétera. Similares ideas se hallan desperdigadas por las diferentes secciones escritas por mujeres que dan forma a Ellas, como, por ejemplo, "Chismografía" o "Revista", que versa sobre hechos de interés, crónica de sucesos, comentario de la cartelera teatral y últimas tendencias de la moda. Especial interés tienen algunos comentarios como el de Emilia Pallares en la sección "Revista" del primer número cuando, al hacer mención del asesinato de la señorita Brunet, de San Sebastián, víctima del puñal de su amante, el teniente de ingenieros Antonio Vita, Pallares escribe: "Veremos el resultado de la causa, en la cual estoy interesada como todos, porque conozco que ese hombre tiene corazón, y solo un arrebato de amor le puede haber inducido a cometer un crimen semejante" (Pallares, 1851). Dos números más adelante, Josefa Maestre firma un patético poema titulado "En la muerte de la señorita Brunet", en el que profundiza sobre el arrebato de amor sufrido por el teniente de ingenieros, y llora con él, el dolor de su arrepentimiento. "De valor y honradez noble dechado por la bella María deliraba, y en su amor inocente confiado feliz en su ilusión se contemplaba de todos sus amigos adorado: ¿Más quien contiene del volcán la lava? su destino fatal había prescrito que fuese tanto amor al fin delito" El amor sublimado constituye igualmente el centro de otro de los temas predilectos de la revista, el matrimonio, y todo lo que pueda presentar un peligro para él es atacado con especial virulencia, como por ejemplo, el libertinaje. A los libertinos se dedican, así, las palabras más duras, irónicas e irritadas de la sección "Chismografía", como, por ejemplo, las que aparecen en el primer número de la revista. Su autora, que se esconde tras el anonimato de la sección, escribe: "Así sucede con muchos individuos que personalmente conocemos, cuya gloria es el tocador, el Prado su existencia y los bailes y el teatro el non plus ultra de sus esperanzas: nada les habléis del porvenir ni de la carrera a que hubieren afición: esto es para ellos una farsa; la verdadera felicidad está fundada en rendir a discreción (según ellos dicen) los corazones de las mujeres. Y como se equivocan; sin duda ignoran que nuestras risas que ellos juzgan amorosas, son el signo del desprecio que nos inspiran las más de las veces; y cuando más enorgullecidos pretenden cantar sus numerosos triunfos (supuestos) solo encuentran unos días perdidos inútilmente, desvanecidas sus ilusiones, y un corazón alimentado con las fingidas imágenes de la fantasía" (Sin firma, Ellas, 1851). El libertinaje femenino, por el contrario, es un tema que prácticamente no es abordado de manera directa en los artículos de la revista, salvo en algunas creaciones poéticas de, por ejemplo, Guerrero, en las que el poeta desarrolla el tópico de la mujer de corazón fluctuante y se lamenta de su falta de fidelidad, o en los intercambios de opiniones entre los colaboradores de la revista que escriben la sección "Cortes de amor", que se verá más adelante. La mayor parte de las veces, sin embargo, se lo menciona únicamente en relación con el libertinaje masculino, y, si bien es cierto que las autoras condenan por igual ambos tipos de libertinaje, es el donjuanismo el principal responsable del desprestigio y de la destrucción no solo de la institución del matrimonio sino, principalmente, del amor. Junto a estos seres "de fosfórico corazón" se hallan otros que también pertenecen al grupo de estigmatizados por Ellas, pues atentan igualmente contra el matrimonio y las buenas costumbres. Se trata de los solterones, a quienes la editora dedica el artículo inicial del número 3 de la revista (que ahora ha pasado a llamarse Ellas, Gaceta del Bello Sexo). A diferencia del grupo anterior (el de los libertinos) esta categoría está compuesta exclusivamente por hombres, quienes además condenan a la soltería, por voluntad propia y de manera arbitraria, a mujeres a las que se las priva de su "derecho natural" a la unión matrimonial (la única posible). El grado de agresividad del lenguaje empleado contra ellos es, pues, aún mayor que en el caso anterior, como puede verse en la siguiente selección de fragmentos del artículo de Pérez de Gascuña (que a partir de este momento firma solo con su primer apellido). "El Solterón es el retrato del mundo en su decadencia, es el reflejo de un alma sin entusiasmo, consumida, unas veces por el esceso, no en las pasiones, sino en los vicios, y otras por el retraimiento absoluto y completo de la compañía de sus semejantes, demostrando en este caso un corazón sin sensaciones, vacío de todo instinto humano y natural y exento de pensamientos, de ideas y hasta de raciocinio. El Solterón nace y muere como los demás, pero vive de distinto modo: su existencia se desliza pausadamente a través de una serie o cadena de circunstancias determinadas, y sus inclinaciones más o menos violentas, vienen a formar un ser por todos conceptos singular y algunas veces nada recomendable. Por mi carácter de mujer no debiera a la verdad ensañarme con este residuo de la especie humana, porque razón tendría cualquiera en imaginar fuesen mis palabras hijas tan solo de la envidia o el deseo: pero la circunstancia de hallarme casada me parece desvanecerá conmigo la imparcialidad que preside a mis razones. Por lo demás, apesar de todo, estas almas tenebrosas, son dominadas generalmente por la hipocresía y aun cuando manifiestan en el esterior una cosa, ya procuran entregarse con el mayor sigilo y precaución a complacer sus deseos. Por lo demás, ¿es posible se crea venturoso el hombre, cuyo porvenir esté cifrado en su propia conservación, sin que los respetables cuidados de la familia ni la educación de unos hijos que perpetúen su memoria venga a turbar su sueño? ¿Qué les deberá la sociedad a estos modelos de egoísmo, nacidos para vivir y morir esterilmente agenos a los verdaderos sentimientos de la humanidad, pues no puede tenerlos el que desconozca los más grandes como son el de esposo y padre? Nada: la posteridad escuchará con indiferencia su nombre, y el mundo no tendrá que manifestarles un solo recuerdo" (Pérez de Gascuña, 1851 b). En su cruzada personal en favor del matrimonio, Pérez de Gascuña utiliza en este artículo algunos argumentos que en estos años, mediado ya el siglo XIX, aún era habitual encontrar como justificación de la inferioridad de las mujeres. Por un lado, la autora alude a la "humanidad" y a lo "natural", dos criterios básicos que a lo largo de la historia han sido utilizados con sistemática frecuencia contra los grupos humanos a los que se intenta mantener en los márgenes de la sociedad; por otro lado, hace referencia a la falta de raciocinio, a la carencia intelectual que, siempre dentro del mismo contexto de las exclusiones, equipara a ciertos grupos humanos bien a los animales, bien a los niños, a quienes se les supone un nivel intelectual bajo o inexistente. Frente a este tipo de artículos (firmados la mayor parte de las veces por Alicia Pérez) aparecen de vez en cuando algunos otros escritos por hombres que se sitúan en el extremo opuesto de la tolerancia respecto al análisis de los sexos. Un bueno ejemplo es el extenso artículo de B. S. Castellanos que abre el número 4 de Ellas, en el que, a partir de un somero recorrido histórico por sociedades de distintas épocas, culturas y religiones, el autor va enunciando la situación de las mujeres esclavizadas, a las que se considera dignas de dirigir una casa, pero indignas de emprender otras funciones en el espacio público. Así, para Castellanos no existe otra razón que justifique el sometimiento de la mujer más que su educación (o, más bien, falta de educación), su constitución física más débil y su clara ventaja intelectual que resulta ser una amenaza para muchos hombres. "[...] pues que está probado con mil ejemplos, que si la mujer recibiera igual instrucción que el hombre, este tendría que cederlas muchas veces el campo por que a la igualdad de entendimiento se notaría en ellas mayor facilidad y prontitud en las concepciones, así como la tiene reconocida en la previsión" (Castellanos, 1851). Resulta por lo menos curiosa la inclusión de esta última cita del texto de Castellanos que trata precisamente de la capacidad intelectual de las mujeres cuando a partir del próximo número de Ellas, el quinto, la revista tendrá una cada vez mayor presencia masculina, mientras que a la mujeres se las relega (o se auto-relegan) a la sección lírica, romántica, de escasa calidad literaria, en la que destacan Ángela Grassi, Amalia Fenollosa o Josefa Maestre, entre las más habituales. Ya en los primeros números de Ellas, Pérez de Gascuña había cedido a sus colaboradores una de las secciones con mayor presencia en la revista, "Cortes de amor", en la que diversos hombres discuten sobre su ideal de mujer, comentan algunos casos de disputas amorosas e incluso se llega a publicar un curioso, ingenioso e hilarante "Catecismo de los Pollos", escrito por Eugenio de Olavarría. Precisamente este catecismo sirve como justificación a las autoras para arremeter, una vez más, contra los libertinos y donjuanes, que aquí reciben el nombre de "pollos" o "pollastres" debido a su juventud y a que no son sino pesadas avecillas "que con sus revoloteos y destemplados arrullos" molestan a las damas. El objetivo de este "catecismo" es, por tanto, alejar a estas malas aves, para lo cual se pide a las señoras acosadas que lo entreguen a sus acosadores, los pollos, y les obliguen a aprenderlo de memoria. Quien, entre ellas, no cumpla con las condiciones impuestas por el juego, habrá de recibir justo castigo, impuesto por "cien plumas femeniles" que sancionarán "la debilidad de la contraventora". Como ya se ha dicho con anterioridad, Pérez de Gascuña encomienda a los "protectores" del sexo femenino que participan en la revista algunos artículos que tratan tanto sobre el ideal amoroso omnipresente en Ellas, por ejemplo, "Efectos del amor" de José López de Longoria (número 6 de Ellas) o "Decadencia del amor" de Santos Sebastián Gil (número 4 de Ellas); como artículos que reflexionan sobre las razones que justifican la educación de las mujeres. Caso excepcional y sintomático es el número 5, en el que Santos Sebastián y Gil toma bajo su tutela la sección "Revista", que ocupa seis de las nueve páginas que componen el número, correspondiendo las tres restantes a una obrita dramática firmada por Eugenio de Olavarría. En este número, pues, no escribe ninguna mujer. Dentro del talante general, en permanente contradicción, que da forma a los siete números que componen la revista Ellas, cabe destacar el primer artículo que se publicó en su último número, titulado "Defectos de la educación de la mujer", que, sin apartarse de lo ya visto en artículos anteriores de similares características, integra por primera y única vez en la discusión a las mujeres proletarias. Aun cuando el artículo finalmente se centra en aspectos como la frivolidad o la "vaciedad de espíritu" que deviene de una mala educación en el caso de las mujeres burguesas, la fugaz referencia a las mujeres proletarias es un aviso claro de las ideas libertarias que en esos momentos comienzan a hacer acto de presencia en la sociedad española. La sola idea de la inclusión de la mujer proletaria dentro del más que precario sistema educativo, plantea, como es obvio, una serie de problemas que las mujeres de Ellas no alcanzaron siquiera a intuir en su cruzada por la semi-libertad, ocupadas como estaban en los chismorreos y en las últimas tendencias de la moda, que cada vez gana mayor espacio en la revista. Concluyo, pues, con las claras y certeras palabras que dan comienzo al artículo escrito por un misterioso E. de T., palabras que hoy siguen teniendo plena vigencia y que marcan el camino de lo que aún queda por hacer: "La educación, esa clave fundamental de la civilización, que tan atrasada se ve aun en España, tanto por el descuido de ciertos padres imprudentes en la clase media cuanto por el poco estímulo que ofrece a la proletaria; esa antorcha que debiera brillar en el taller como en el salón, no solo es la base del porvenir de toda criatura, considerada respecto a un individuo que ha de formar parte de la sociedad sin más trascendencia que su propia felicidad sino que constituye la ventura o desgracia de multitud de seres si atendemos a que este individuo con un mal ejemplo o erróneo consejo hace marchar a sus hijos por la senda de la ignorancia" (E. de T., 1851).
A propósito de La mujer intelectual, de Concepción Gimeno de Flaquer El presente trabajo se centra en el estudio de La mujer intelectual, de Concepción Gimeno de Flaquer, pionera del periodismo español decimonónico. Publicado en 1901, es un ensayo de madurez que permite confirmar el feminismo 'moderado' de la escritora y periodista y las formas argumentativas en las que lo sustenta. Se presta especial atención al capítulo titulado "Periodistas". Para la valoración adecuada de la obra, se revisan los estudios anteriores de la crítica sobre las tesis feministas de Gimeno de Flaquer presentes en otras obras. Se concluye lo siguiente: en primer lugar, el carácter moderado de su feminismo; en segundo lugar, se pone de relieve el compromiso de su pensamiento que impregna obra y vida (viajes, conferencias, obra periodística, ensayística y de ficción) y, por fin, la defensa del desarrollo del intelecto en la mujer como núcleo de las tesis defendida por la autora. Cuando en 1901 se publica La mujer intelectual, de Concepción Gimeno de Flaquer, la escritora y periodista ha dado a conocer ya tres novelas (Victorina o heroísmo del corazón, en 1873; El Doctor alemán, 1880; Suplicio de una coqueta, impresa en Méjico en 1885 y que en 1890 se reeditará con un nuevo titulo ¿Culpa o expiación?); han visto la luz ocho ensayos (La mujer española. Estudios acerca de su educación y sus facultades intelectuales, de 1877; La mujer juzgada ante el hombre, 1882; La mujer juzgada por una mujer, 1882; Madres de hombres célebres, de 1884; Civilización de los antiguos pueblos mejicanos, de 1890; Mujeres. Vidas paralelas, 1893; En el salón y en el tocador. Vida social, 1899; Evangelios de la mujer, 1900) y lleva nada más y nada menos que veinte años escribiendo en los periódicos. En la obra escogida, La mujer intelectual1, se puede ver esta centralidad del tema de la mujer y la defensa de sus capacidades, común a toda su obra y oficio. Además se aborda una obra, redactada cuando la autora tiene 51 años2, que escoge, significativamente, la capacidad intelectual de la mujer, frente a otras facultades. Así es obra de madurez porque la autora empieza a escribir siendo muy joven –su primer artículo es de 1869 y ya despunta su interés por la defensa de la mujer; se titula "A los impugnadores del bello sexo"- por lo tanto su pensamiento y pluma se han entrenado en el oficio. Su escritura se ha fraguado en las páginas de los periódicos, en la exposición temprana de sus ideas en público -la escritora comienza a participar en los círculos literarios de la vida madrileña-, en la dirección de obras periodísticas y en la escritura literaria; y su pensamiento se ha ido modulando al hilo de los movimientos feministas coetáneos, españoles e internacionales, y su profundización en modelos históricos de mujeres ejemplares. En su dedicación al periodismo y en las obras que de este oficio resultan es posible descubrir las facetas de su compromiso vital con la defensa de los derechos de la mujer: en la escritura (narración, crónica, ensayo, conferencia), en la gestión (dirección de periódicos, gestión, publicidad), tanto como en la utilización de los canales apropiados para la difusión de ideas (para lo que hace uso de los foros culturales nacionales, se compromete con ateneos mexicanos y se asoma a figuras e instituciones internacionales). Su obra no pasó inadvertida en sus años de dedicación. Don Juan Valera, en epístola dirigida a Menéndez Pelayo, reconocía el valor artístico de su obra y el talento de su escritura ("No se puede negar que la escritora tiene talento", decía en una carta de 18863), aunque poco dado a un reconocimiento completo, añadía poco después algunos comentarios que hacían de menos su labor; los decía desde una cierta superioridad que arremetía directamente contra la autora ("es presumida, pedantesca y con poco juicio y menos saber", en carta de junio de 1886 a Menéndez Pelayo), aunque en cierto modo tenía que salvar las virtudes de su escritura ("La tal Concepción tiene extraordinaria facilidad, ingenio y hasta chiste y sentimiento"4). Los comentarios sobre Gimeno de Flaquer de don Juan Valera eran, a pesar de ese alarde de displicencia masculina, de quien sabía bien que la escritora estaba entre esa nómina de escritores-periodistas que era difícil pasar por alto. Ahora bien, la estima y popularidad de que disfrutó la obra de Gimeno de Flaquer mientras vivió cayeron a lo largo del pasado siglo, donde el silencio respecto a su persona y obra son casi absolutos. Es en el ocaso del XX y sobre todo en los albores de este nuevo siglo cuando se recupera su figura, pensamiento y obra, al calor de las corrientes que se ocupan de las escrituras de mujer, feminismos y luchas por los derechos de las mujeres. En efecto, ha sido María del Carmen Simón Palmer quien la incluyó en su Catálogo bibliográfico en 1991; y a partir de esa fecha se suceden interesantes estudios que nos permiten abordar su obra. Como se viene diciendo, no es casualidad ni fruto del capricho que su figura se inscriba en el centro de las polémicas feministas. En primer lugar porque toda su obra literaria, periodística, ensayística y de divulgación histórica, así como de oradora y polemista, se centran en la defensa de las aptitudes, muchas veces sofocadas, de la mujer, en la exhortación al desarrollo de su talento intelectual, en la rebelión contra los papeles en los que se intentan castrar las capacidades de las mujeres y, en fin, en la igualdad de los derechos de mujeres y hombres. Esta defensa y exhortación atraviesa toda su labor, empezando por la vital –su dedicación profesional-, se encarna en sus figuras literarias tanto como en la configuración de las tramas y planteamiento de los conflictos de sus novelas; y será desarrollada más racionalmente en conferencias y ensayos. Ahora bien, su defensa de la mujer constituye lo que se podría llamar, en primer lugar, un feminismo moderado, es lo que reconoce casi toda la crítica con valiosos matices; comprometido, por lo que impregna toda su actividad; y constituye un valioso acicate de las capacidades intelectuales de las mujeres. Su posición ha suscitado diferentes aproximaciones y clasificaciones, aún dentro de este reconocimiento común del carácter comprometido con los derechos de las mujeres, tantas veces reducidos y menospreciados, si no ignorados y vejados. Maryellen Bieder (1990 y 1993) refleja algunas de las perplejidades en el título de su artículo que titula "Feminine Discourse/Feminist Discourse". Señala así desde el principio la dificultad de etiquetar el discurso de la escritura de Gimeno de Flaquer. En el cuidado y riguroso análisis de la profesora americana se llega a dividir la obra en dos facetas que, según la crítica, responden a las vacilaciones de la periodista. Por un lado estarían las obras ensayísticas y periodísticas, como los textos de sus conferencias pronunciadas en el Ateneo y otros foros. Por otro lado, las novelas que despliegan las convenciones de la novela femenina, ya que en sus finales triunfa el amor y la entrega. Esta segunda faceta estaría frenando la regeneración social de sus postulados feministas teóricos. Diego Chozas (2005) realiza una lectura de las crónicas periodísticas, y especialmente, de la sección titulada "Crónica polícroma", en el Álbum Ibero-Americano, que dirige la escritora de 1890 a1892, y llega a la conclusión de que los postulados de Gimeno de Flaquer se fundamentan en una división: "La mujer debe adoptar la doble vida de ángel de puertas adentro y de eficiente profesional en el mundo exterior, aunque el modelo de mujer más asequible sería la perfecta casada que dedica sus ratos de ocio a las artes o las letras". María José Lacalzada de Mateo (2005) sitúa a la escritora en el contexto de las Ligas Internacionales de la Emancipación de las mujeres e intenta rescatar los círculos en los que se formó; ente otros las tertulias del socialismo utópico de Ayguals de Izco y la sociedad de señoras "Las Hijas del sol", cercana a la masonería5. Habla de un "feminismo posibilista" y templado en cuanto no pide derechos políticos para las mujeres; intenta así sustraer a las mujeres de la corrupción de la política. "¿Cuál es la línea de su feminismo?" – se pregunta la crítica-. No lo tengo por tal, además, se situó en una posición un tanto tangencial con respecto a la Iglesia Católica (...) Mejor, aunque yo lo calificaría de posibilista, con fuerza para romper moldes firmemente asentados y que a la vez se intentaban contener desde la España católica. Ella hizo una buena aportación formando opinión, suscitando debate intelectual en la línea necesaria para asentar la presencia femenina en los espacios públicos" (Lacalzada, 2005, p. Su tesis destaca tres aspectos de este feminismo y los ordena en tres puntos: la defensa de la perfectibilidad y desarrollo de las cualidades de la mujer (1), la toma de conciencia de la mujer como persona (2), la defensa de la presencia de la mujer en los espacios públicos en igualdad de condiciones respecto al hombre (3). El estudio se basa en la conferencia de la escritora en el Ateneo, la titulada "El problema feminista" (1903), La mujer española (1877), Evangelios de la mujer (1900) y artículos sueltos de El Álbum Ibero Americano. Por su parte Solange Hibbs-Lissorgues (2006) estudia el itinerario de la escritora y valora extraordinariamente el impacto de las corrientes del pensamiento filosófico y científico europeo, así como la modernidad en los estudios de la higiene en las costumbres, las reivindicaciones jurídicas y sociales. Pero al mismo tiempo, lamenta que la periodista fundamente su lucha en un profundo sentido evangélico. Por eso habla de un "regeneracionismo cristiano" o "reformismo social conservador". Y llega a la conclusión de que este "enfoque moralizador y religioso neutraliza la modernidad de su obra". María de los Angeles Ayala Aracil, de la Universidad de Alicante, desarrolla en dos artículos el primero de 2005 y el segundo de 2008, la posición y los contenidos de la obra de Gimeno de Flaquer. La inteligente selección de los textos comentados, es decir, un ensayo, el titulado La mujer española para el primero, y la última novela, es decir, Una Eva Moderna para el segundo, permiten tener un panorama sostenido en dos obras muy representativas de la autora. El comentario del ensayo resalta el carácter profético de su escritura de 1877 (falta un año para que se estrene Casa de muñecas, de Ibsen), por eso concluye que los esfuerzos a favor de los derechos de la mujer, a los que contribuye, se cumplirán en el XX, como Gimeno de Flaquer profetizó. En el segundo estudio, y a través del análisis de la última novela de la escritora, la crítica señala la perfecta unidad entre obra ensayística y de creación: ambos géneros le sirvieron para poner de manifiesto sus convicciones más íntimas. También en el 2008, en la UCM, en una de las sesiones del "Seminario Permanente de Fuentes literarias para la Historia de las Mujeres", la profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, Pilar Díaz Sánchez, presentó una ponencia titulada "Concepción Gimeno de Flaquer: pionera del feminismo español" en la que propone un nuevo adjetivo para calificar el feminismo de la escritora, lo llama "feminismo templado" y concluye: "Concepción Gimeno de Flaquer forma parte de un grupo de mujeres que practica el discurso de la excelencia junto con el de la igualdad, elementos que se corresponden con la primera ola del feminismo. Supone un nexo entre la polémica de la "Querella de las mujeres" y el feminismo moderno. Su vindicación, a veces obsesiva si se toma su producción literaria en su conjunto, es el derecho a la educación, además de su defensa del derecho al trabajo, al divorcio (separación marital, stricto sensu) y la independencia económica". De 2010 es el estudio de Katharina Rowold, titulado The Educated Woman. 172) con los movimientos educativos del krausismo y la Institución Libre de Enseñanza. Se centra el estudio en una cosmovisión que deposita su confianza en la mujer, que puede contribuir como "apóstol de la regeneración" a que su situación deje de ser un "coffin" (sepulcro) para pasar a ser una "craddle" (cuna). Se apoya para ello en poner de manifiesto la igualdad en inteligencia entre hombres y mujeres y la ventaja de la mujer que, implicada en la tarea de la educación, puede ser un agente, a través de su maternidad, de su actividad profesional emergente, regenerar la sociedad, la cultura y las costumbres. El estudio de Josemi Lorenzo Arribas (2011) opta por describir la originalidad de la autora a la hora de poner de relieve la importancia de las madres en el libro Madres de hombres célebres (1884). Una obra que ofrece el punto de vista moderado de la escritora ("No fue un perfil revolucionario el de esta autora sino más bien tendente a la moderación" (Lorenzo, 2011, p. 143)) y que el crítico quiere contextualizar porque, según él, combate "los prejuicios patriarcales en la época" y utiliza los términos "feminista" y "feminismo" sin complejos. Además señala la audacia de proponer a las madres anónimas de hombres célebres como sujeto de la historia e insinúa la novedad de poner a estas figuras en el centro del relato, adelantándose incluso al relato de Virginia Woolf titulado "La hermana de Shakespeare" (Lorenzo, 2011, p. Volvamos al principio para añadir algunos elementos de este feminismo de Gimeno de Flaquer, que casi unánimemente se considera moderado. Inicialmente, había denominado el feminismo de Gimeno como complejo. Intentaba así reflejar por un lado ese carácter mixto que señala la crítica y, por otro, la variedad de realidades con las que se compromete que exigen perspectivas diferentes. Ángeles Ezama me sugirió aceptar el término 'feminismo moderado' porque es la denominación que ella mismo quiso dar a su compromiso con las mujeres Y así lo he hecho, guiada por la relectura de Evangelios de la mujer, tal y como desarrollo más abajo6. La moderación proviene del abandono de ciertas perspectivas reivindicativas y revolucionarias que no le interesan. El carácter comprometido proviene de que la defensa de sus ideales impregnan su vida de mujer, oradora, viajera, escritora y periodista. El suyo es, por tanto, un feminismo que acusa y denuncia las tensiones de una sociedad injusta, pero sobre todo es un acicate para el desarrollo de esas capacidades intelectuales de las mujeres. Estos elementos –los tres- creo que son importantes para componer el retrato de la escritora porque ponen de manifiesto, cada uno y en conjunto, su astucia. Primero, una capacidad para evitar los extremos que no hubieran hecho camino en la difusión de una mentalidad; en segundo lugar, una actitud vital que le llevó a un compromiso completo de todas las facetas de su vida; en tercer lugar, una apuesta por la capacidad más denostada y humillada de la mujer a lo largo del siglo XIX: la capacidad intelectual. Al mismo tiempo cuenta con la fuerza de su experiencia, la escritora es una "mujer española" (como el título del ensayo de 1877), puede ser considerada como "mujer intelectual" (título del ensayo de 1901) y sufre los conflictos y contradicciones de las "evas modernas" (Una Eva moderna, novela de 1909). Parafraseando estos títulos quiero indicar cómo la obra de Gimeno de Flaquer responde a una lucha infatigable que abarca toda su vida y obra. Además es temprana e incansable escritora de artículos, como se ha visto, y poco después funda el periódico La Ilustración de la Mujer en 1877, habiéndose formado como editora en la revista La mujer de 1871 a 1879. A su vuelta, y junto a su marido Francisco de Paula Flaquer y Fraise, fundan El Álbum Ibero-Americano, publicación semanal en la que colabora publicando novelas, ensayos, retratos de mujeres ejemplares y se alterna en la firma con su esposo en la sección miscelánea titulada "Crónica polícroma" o "Crónica semanal", que comenta los acontecimientos políticos, culturales y sociales de la semana. Su lucha halla otro altavoz fundamental: Concepción Gimeno de Flaquer es una de las primeras mujeres invitada a dar una conferencia en el Ateneo de Madrid7. Se estrena con una conferencia titulada "Civilización de los antiguos pueblos mexicanos", pronunciada el 17 de junio de 1890; a la que seguirán "Mujeres de la Revolución francesa", el 25 de marzo de 1891; "Ventajas de instruir a la mujer y sus aptitudes para instruirse", el 6 de mayo de 1895, "El problema feminista", en 1903 y "Influencia y acción social de la mujer", pronunciada el 30 de mayo de 1905. Y si hacemos un repaso por sus novelas nos encontraremos con lo mismo: el problema de la mujer es central. Bien es cierto que las narraciones presentan todas ellas un mismo motivo argumental: el del adulterio y siempre a modo de advertencia. Es decir, la desigualdad de formación y aspiraciones entre el hombre y la mujer puede llevar a relaciones que buscan la satisfacción del intelecto fuera del matrimonio; o el matrimonio es una frustración porque no permite una convivencia y comunicación entre iguales. La advertencia en la que insiste la escritora es, por tanto, la de favorecer matrimonios concordes por la formación intelectual y donde sea posible la educación de los hijos. El mensaje es claro para el lector: es necesario buscar el desarrollo y la verdadera ilustración de la mujer que evite los matrimonios basados en otros atractivos de esta mujer que no sean los de su capacidad intelectual. Es decir, es cierto que defiende el matrimonio, siempre que sea posibilidad de una vida compartida, justa y que permita el desarrollo de la mujer y del hombre. La mujer intelectual se publica en 1901, justo un año antes, la escritora había publicado otro ensayo semejante, Evangelios de la mujer (Librería de Fernando Fe, 19008) cuya cita inicial sirve para identificar algunas de las claves de sus escritos. Hermosa palabra que nos revela verdad, doctrina, Buena nueva. Buena nueva para la mujer es la esperanza de que en breve se realizarán los ideales acariciados por tanto tiempo. El siglo XVIII proclamó los derechos del hombre; el XIX ha concedido a la mujer en algunos pueblos los que aquí pedimos; el XX los otorgará". Esta obra está dividida en tres partes: "Igualdad moral e intelectual de los dos sexos", "El feminismo y sus conquistas" e "Instrucción del sexo femenino". Naturalmente en esta segunda parte se desarrollan los postulados feministas y ella se adscribe a lo que denomina "feminismo moderado o conservador" que opone al feminismo radical, revolucionario. Centra su batalla en la emancipación intelectual y económica: "el credo de los feministas conservadores es la emancipación intelectual y económica, que ha de libertar a la mujer sin que se masculinice, porque perdería la influencia que ejerce en el hombre precisamente por su feminidad" (p. Y considera de entre los siete principios que defiende este feminismo moderado que el primero es "Evitar todo obstáculo a las manifestaciones de las facultades intelectuales de la mujer" (p. Siendo el desarrollo del intelecto el primer ideal del feminismo moderado de la autora, viene de suyo que le dedique una publicación completa. Así, La mujer intelectual reúne una serie miscelánea de ensayos, la mayoría de ellos publicados en El Álbum Ibero-Americano y después reunidos para formar este libro. Las dos citas que encabezan el volumen son indicativas de los puntos que quiere desarrollar y que consisten precisamente en esa capacidad de desarrollo del talento, la sabiduría y el aprendizaje de la mujer. La primera cita es de Tennyson, dice así: "La mujer puede aprender todo sin dejar de ser mujer"; la segunda de La Bruyere: "Cuando el talento y la sabiduría se hallan reunidos en un mismo sujeto, no me informo del sexo, admiro". La obra contiene XXII capítulos. El primero y el último titulados "La Eva antigua y la Eva Moderna" y "El siglo de las mujeres", respectivamente; estos dos capítulos, que constituyen la apertura y cierre del libro, son de alto carácter reivindicativo: el primero desde una crítica al pasado, el último de esperanza por ese siglo de las mujeres que Gimeno de Flaquer considera a las puertas. Los XX capítulos restantes siguen una retórica ejemplificadora y modélica. La escritora propone diversos tipos de mujeres que han desarrollado una labor profesional, cultural, artística o de gobierno basada en sus cualidades intelectuales. Las mujeres ejemplares son desde la esposa del presidente de los Estados Unidos Mexicanos a la Fundadora y Presidenta de la Alianza universal de mujeres para la Paz, a las figuras de pintoras, escultoras, compositoras, astrónomas, científicas, aristócratas ilustradas, matemáticas y, por supuesto periodistas, a las que dedica la autora el capítulo más largo del libro. Las formas discursivas del volumen de esta pionera del periodismo y del feminismo, tiene dos constantes a las que me quiero referir: la primera es la comparación entre la situación injusta de la mujer de la época y la situación deseable y a la que aspira la mujer moderna. La segunda es la presentación de modelos ejemplares de mujeres célebres o simplemente meritorias por la manera en la que trabajan y desarrollan sus cualidades intelectuales, científicas, culturales y profesionales. Para ello me referiré al primer capítulo de este libro, titulado como ya he dicho "La Eva antigua y la Eva moderna" (pp. 9-19), y en segundo lugar el titulado "Periodistas" (pp. 103-122), dedicado a las mujeres que, según ella, han realizado una encomiable labor en el periodismo. "La Eva antigua y la Eva moderna" comienza con una andanada contra aquellos hombres a los que denomina reaccionarios y que "consideran andrógino a la mujer que pospone la rueca y la calceta a la pluma y el pincel" (p. Tras este rechazo de quienes consideran esclava de un modelo a la mujer, encabeza su razonamiento con una frase que le sirve de preámbulo: "No hay ventajas en la insuficiencia de la mujer" (p. 10) Y es precisamente a una larga serie de reducciones de la mujer, o Eva antigua, a las que va a oponer las posibilidades de desarrollo de la nueva Eva. Las capacidades sofocadas y menguadas, cuando no reducidas a materia, definen a la Eva antigua, el desarrollo del espíritu y el intelecto definen a la nueva Eva. Si la Eva antigua consideraba su misión la maternidad física, la nueva se abre a una maternidad moral, ilimitada e infinita. Si la Eva antigua embrutece al hombre, la nueva Eva civiliza. Si la Eva antigua se sometía a las injusticias de la ley, la nueva Eva realiza una revolución pacífica. Si la Eva antigua se contentaba con la pasividad y la resignación, la nueva mujer influye en la orientación de la vida, ejerce la inteligencia, sostiene actividades de servicio a la humanidad, arranca víctimas de la miseria y el crimen, trabaja por el triunfo de las nobles causas, crea recursos nuevos para aliviar el infortunio, lucha valientemente por el triunfo de la equidad. Si el poder de la Eva antigua estaba en la espada, el de la nueva está en la idea. En este sentido, Gimeno de Flaquer, guiada por su espíritu positivo y esperanzador, vislumbra las posibilidades que se abren para el futuro. El tono exhortativo es coincidente, como ha señalado Katharina Rowold, con el de los escritores regeneracionistas que confiaban en la voluntad y en una nueva moral que pusiese candado al pasado y se empeñase en un cambio para el futuro. El hoy es ya nuevo porque tiene conciencia de un ayer en el que la mujer neurasténica, caprichosa, tímida, llorona, neurótica, mimada y adulada, se levanta con espíritu equilibrado y vigoroso; la nueva Eva lucha resiste y vence, es una heroína del derecho. "La muñeca destinada a exhibir el dinero del marido" se convierte en un ser intelectual. La mujer que vivía en las desdichas del azar, vive en el mañana. El dinero que se gastaba ayer en galas, lo ahorra para sociedades humanitarias, la mujer que ayer no debía ver, ni oír, ni hablar, hoy discute en Ateneos, preside Congresos, forma parte de tribunales, asóciase a la vida española del hombre, a la vida del progreso, a la vida de la patria" (pp. 9-19). El primer capítulo, de tono exaltado, se articula y organiza en tres tiempos. El primero contiene la comparación entre los males y pecados de ese tiempo que fue –para ser denostado- con las posibilidades de desarrollo de la mujer de hoy. Todo el discurso está basado en la oposición Eva antigua/Eva moderna. En segundo lugar, se subrayan las posibilidades del futuro de la mujer que vive con la mirada puesta en el mañana que será mejor, gracias a su empeño y esfuerzos. Y para que este futuro no sea una quimera, Gimeno de Flaquer lo sostiene en el presente, es decir, en esas mujeres, que ya hoy están cumpliendo las nuevas perspectivas y están contribuyendo a los cambios que se producen en la sociedad. Desde estos planteamientos se entiende el desarrollo de los otros capítulos, o sea, la presentación, de las mujeres que posibilitan estos cambios y que son las que desempeñan profesionalmente el periodismo. Comienza con una alabanza del diario La Fronde de París, que estaba dirigido, escrito e impreso por mujeres. Da testimonio de cómo los hombres ridiculizaron la iniciativa, pero "cuando se ha visto el orden administrativo, el sentido práctico que poseen las fundadoras, su laboriosidad y la protección que dispensan a tantas mujeres empleadas en la imprenta con trabajo bien retribuido, los epigramas se han trocado en elogios" (p. Y así se felicita de la vida propia de este periódico, rivalizando con los primeros diarios franceses. Añade un listado de los periódicos que dirigen otras francesas, hasta siete, y se presenta como conocedora de otros diarios dirigidos por mujeres. En Alemania -Lina Morgenstern sostenía un buen periódico para las mujeres-, y en otros países: Norteamérica, Inglaterra, Italia, Suiza, Portugal y América Latina. Este primer repaso abre los horizontes hacia otras latitudes más allá de nuestras fronteras, en este sentido, lo observado en este capítulo coincide con lo que ha visto Lissorgues respecto al pensamiento abierto de Gimeno de Flaquer; es decir, que sus aspiraciones se alimentan, por un lado por las cosas vistas en México, como en sus viajes anteriores a Francia y Portugal, tanto como en el interés que mantuvo por abrir los ojos a iniciativas, especialmente significativas por el carácter impulsor de las mujeres, emprendidas más allá de nuestras fronteras. Tanto o más que los viajes que le permitieron las lecturas y la atención vigilante a las iniciativas inteligentes de las mujeres europeas. Es decir, y valga la insistencia, la aproximación de Gimeno de Flaquer es siempre positiva –y a veces algo naif-. Intenta que su lucha por las mujeres parta de lo que ya hay, o del hecho de señalar a esas 'periodistas' ejemplares de la época y cree que esos modelos son los que harán camino. De las mujeres que señalaré a continuación, como se verá se ponen de manifiesto las virtudes o rasgos de una actividad que contribuye a un periodismo bien hecho, habiendo mostrado ya, como se ha visto más arriba, el elenco de las censuras y represiones en ese primer capítulo. Evita, pues, estar a la defensiva, y prefiere animar con las figuras y trayectorias que presentan rasgos de un desarrollo y acción completos de las mujeres. Por eso llega a una primera conclusión que ella considera esperanzadora: "La cultura femenina ha adquirido tan gran desenvolvimiento en las postrimerías del siglo XIX, que hasta en el Cairo, Constantinopla, Siria, Alejandría y Estambul existen mujeres (...) que figuran en las filas periodísticas" (p. 105) No sé si hoy se podría proclamar con tanta seguridad esta frase. Comienza en la primera parte a enumerar los periódicos en España que se deben a plumas femeninas y, por eso, "escritos gallardamente": La Voz de la Caridad, dirigido por Concepción Arenal; El Nuevo Teatro Critico, de Emilia Pardo Bazán; La Mujer, de Faustina Saez de Melgar; El Parthenón, de Josefa Pujol de Collado; El Correo de la Moda, de Angela Grassi; El Ultimo Figurín, de la Baronesa de Wilson; Las hijas del Sol, de Sofía Tartilán; El Cádiz, Patrocinio de Biedma; La conciencia libre, Belén Sárraga de Ferrero. Es de lamentar que no haga retratos de la mujeres que va enumerando. Probablemente lo hace para dejar espacio a mujeres de más allá de nuestras fronteras. Por fin, retrata a esas periodistas contemporáneas a la escritora, rescata los méritos de cada una de ellas, su labor, el valor de su obra, los diferentes géneros que cultivaron y sus encantos personales e intelectuales. El primero es el retrato de Etincelle, seudónimo de la Vizcondesa de Peyronie, Gimeno de Flaquer considera que Etincelle dirige periódicos por 'coquetería intelectual', es amena y ligera. Ha creado escuela y dirige Carnets Mondains, de Le Figaro. Mmme Koutschalsca-Reinschmidt, polaca, dirige el periódico feminista titulado El Timón y es activa defensora de los derechos de las mujeres. De la condesa Martel, con nombre literario Gyp, hace un listado de sus obras (folletines en los periódicos); de ella resalta que es el verdadero tipo de cronista francés, que satiriza sin herir y cuyas frases caústicas no tienen veneno. Es de una ironía amable' y 'filósofo' de las cosas ligeras. En este mapa que la escritora traza sobre las mujeres dedicadas al periodismo europeo, las exclamaciones más intensas van dirigidas a Severine. Dice así de la directora de Grito del Pueblo: "¡Severine! Nombre que despide viva simpatía. Es una de las periodistas más celebres de nuestra época. Aguda, de trato fácil y correcto, gran inteligencia y gran corazón, disfruta de envidiable popularidad." (p. Además de directora del periódico Grito del Pueblo, fue escritora de Páginas rojas y Páginas místicas. La admiración que expresa por Severine refleja especularmente la posición que desea para ella misma: "Desdeña ataques y calumnias, sabe alzarse digna, activa, despreciando mezquindades humanas, rompiendo lanzas por los oprimidos" (p. "La fibra de la compasión no se atrofiará nunca en su alma luchadora". Para terminar con la cita de un ejemplo que le debió llegar al alma: "Ha rogado tanto por los desdichados, aprovechando fiestas de alegría general, aniversarios de seres felices, visitas a París de potentados, que últimamente, al pedir para una pobre tísica en esos horribles días de nieve, tan crueles en las guardillas sin fuego, solicitaba perdón de los lectores, anhelando la elocuencia del poeta, las alas de la rima, el vuelo de la inspiración, para no fatigar fibras cardíacas, turbar digestiones tranquilas o agotar voluntades filantrópicas" (pp. 117-18) Los últimos retratos están centrados en Mme. Adam que dirige desde 1879, según Gimeno de Flaquer,'con gran brío', la Nouvelle Revue. La admira porque a través de sus crónicas extranjeras ha posibilitado estrechar los lazos entre Rusia y París. Novelista y ensayista, Gimeno comenta uno de sus ensayos sobre las ideas en contra de la mujer de Proudhon. Cuenta como dirige un salón y círculo político liberal de modo: "Elegante, amable y cortés". María Martín es traída por ser una de las propagadoras del movimiento feminista y directora entonces de Journal des Femmes. Señala como "las tareas periodísticas no son incompatibles con la vida del hogar; [y concluye] María Martín realiza en la familia sus teoría feministas, llevando a la práctica la cultura intelectual del sexo hermoso, la educación de la mujer por la mujer" (p.122) El último capítulo de este libro se titula "El siglo de las mujeres". Es un capítulo conclusivo en el que se expone el fundamento de su feminismo, que se sustenta en "el Cristianismo [que] dignificó moralmente a la mujer". Continúa su desarrollo en el siglo en el que ella vive: "el siglo decimonono, enalteciéndola intelectualmente, ha dado el gran paso para su completa rehabilitación" (p. Termina con el tono esperanzador tan característico de Gimeno de Flaquer: "el siglo XIX, siglo de las aspiraciones generosas, ha preparado el triunfo de la causa de la mujer; el siglo XX coronará la causa de su predecesor" (p. Al hilo del argumento que se desarrolla, merece mención especial el folleto titulado El problema feminista, que recrea una conferencia de la escritora en el Ateneo en 1903, y en la que volvía a repetir de manera sintética las ideas expuestas en los escritos anteriores; no se perciben cambios significativos en la argumentación, pero sí un cambio en la denominación, desaparece el segundo adjetivo para su feminismo que en esta ocasión denomina 'moderado' y ya no 'conservador'. Sigue siendo para Gimeno de Flaquer la cuestión central la del desarrollo intelectual. Es cierto que esta capacidad está vinculada a otras como el cuidado físico y el desarrollo moral, pero el corazón de su batalla sigue siendo el que: "Los ideales del feminismo moderado son evitar todo obstáculo a las manifestaciones intelectuales de la mujer" (p. En conclusión, puede decirse que el 'feminismo moderado' de Gimeno de Flaquer se entiende mejor cuando se contempla la unidad profunda entre persona y obra. Su trayectoria vital está atravesada por una intensa estima de las capacidades de la mujer, y especialmente las intelectuales, tantas veces menospreciadas o desaprovechadas; del desarrollo de estas depende para ella el desarrollo de la mujer. Las facultades intelectuales son exaltadas cada vez que la pluma de Gimeno de Flaquer moja en el tintero y se dispone a escribir, como cada vez que usa el altavoz de los 'ateneos de la época' o advierte de los matrimonios desiguales intelectualmente en las tramas de sus narraciones. Esta conciencia y urgencia moldean todas sus facetas vitales, así es cuando emprende un viaje (el de México es paradigmático porque se interesa por las condiciones higiénicas de las mujeres, escribe un elogio de la mujer del Presidente o estudia la historia de Malinche, la amante de Hernán Cortés, o edita un periódico como El Álbum de la mujer9); o cuando se interesa por los trabajos de las colegas europeas, tanto como cuando redacta sus "Crónicas polícromas" en El Álbum Ibero-Americano con la intención de ilustrar a lectores y lectoras. Se puede concluir que la vida de Gimeno de Flaquer, tal y como se anunciaba al principio, es una paráfrasis de sus obras: una mujer española (La mujer española, 1877), con un evangelio para la mujer (Evangelios de la mujer, 1900), firme defensora de la capacidad intelectual de las mujeres (La mujer intelectual, 1901), y esta como cuestión nuclear del feminismo (El problema feminista, 1903). Cosa que hizo desde una perspectiva abierta a otras naciones y a su hermandad (El Álbum Ibero-Americano), tanto como en lo que se puede aprender de otras mujeres (Mujeres. Por eso es un desafío conocer y conocer más a esta 'Eva moderna' (Una Eva moderna, 1909).
Cecilia Böhl de Faber entre los románticos Cecilia Böhl de Faber y Francisca Ruiz de Larrea participan en la edición del cuento La madre o El combate de Trafalgar publicado en la revista ilustrada El Artista, de gran trascendencia en la defensa del Romanticismo. El relato fue escrito por la primera y enviado a la revista por la segunda, una vez que lo tradujo del francés modificando en parte el mismo. A partir de este hecho aparece Cecilia como la única escritora que publicó en la revista romántica defendiendo a su vez principios estéticos que veremos posteriormente en su obra. Tanto Cecilia Böhl de Faber como Francisca Ruiz de Larrea, Frasquita Larrea1, convergen en la publicación de la "novelita" o cuento La madre o El combate de Trafagar, publicado en la revista ilustrada El Artista, de gran trascendencia en la defensa del Romanticismo frente al clasicismo aún vigente en la España de la tercera década del siglo XIX. La entrega apareció el 15 de noviembre de 1835, por tanto, fecha, autoras y revista que nos vinculan al tema: Mujer y periodismo en el siglo XIX: las pioneras. El relato2 relaciona a Frasquita Larrea desde su influencia como escritora y por impulsar y traducir del francés la que fue la primera publicación de Cecilia y contribuir con ello a su desarrollo como escritora. Además, del contraste entre el original y la traducción se aprecia que hay más de veintitrés fragmentos breves añadidos que no estaban en la versión original y otros tantos modificados, por consiguiente, su presencia es aún mayor. Por otro lado, pese a ser un cuento romántico, aparecen en él los principales rasgos que veremos posteriormente en las novelas de Cecilia Böhl de Faber3 como La Gaviota o La familia de Alvareda (ambas de 1849); el valorar estos elementos constituye la base de este trabajo. La "novelita" estaba firmada con las iniciales C. B., y es la única firma femenina que apareció entre la nómina de escritores románticos como Patricio de la Escosura, José de Espronceda, Ventura de la Vega o José Zorrilla, entre otros muchos. A este hecho hacía referencia el texto o preámbulo que precedía a la narración, posiblemente firmado por Eugenio Ochoa encargado de la parte literaria -director de la revista junto al pintor Federico Madrazo, con la colaboración estrecha de José de Negrete, conde de Campo Alange-, donde se dice: Con mucho placer insertamos la siguiente novelita que nos ha sido remitida por una señora, cuyo nombre conocemos, aunque no nos es permitido revelarle. Acaso sus dos iniciales bastarán á levantar el velo del incógnito con que obliga á encubrirse una modestia escesiva á nuestra amable escritora. Lo poco frecuente que es en España el que las personas del bello sexo se dediquen á cultivar la amena literatura, da nuevo realce al mérito positivo de la siguiente composición. Lo que aparentemente podría ser una sencilla explicación sobre la autoría, a través de esta nota, era más complejo como sabemos por la conocida "Carta a los editores de El Artista" 4, enviada a la revista por Cecilia pocos meses después de la publicación del cuento, donde aclara lo siguiente: [...] la narración de un hecho visto (y no novela) que había escrito yo en otro idioma por perfeccionarme en la lengua y sin otra pretensión. Pero ambas llegaron a su último grado al volver a leer los renglones con que encabezan ustedes dicha relación, en los que hacen saber que les ha sido remitida por la persona que la escribió. Aunque es bien cierto que en el corto número de personas que me tratan ninguna reconocerá en la colaboradora de El Artista a una mujer de una vida en sumo retirada y en extremo casera, las iniciales que le acompañan no son con las que yo firmo (...) Yo no he mandado a ustedes la citada relación. Más adelante leemos en la misma carta: "la mano que ha descorrido el velo que cubría el misterio de mis horas de retiro y soledad ha sido la de una madre querida, y su móvil la parcialidad materna, el respeto y el agradecimiento sellan mis labios a mi justa queja". Donde queda aclarado en estas líneas que quien envió el cuento traducido al español fue su madre Frasquita Larrea, y lo hizo sin el conocimiento de su autora. No vamos a dejar pasar por alto las primeras afirmaciones de lo que hemos leído anteriormente porque son significativas. Por "hecho visto" no podemos pensar que la escritora o su madre fueran testigos de la batalla de Trafalgar porque ambas se encontraban en Alemania cuando los acontecimientos bélicos; fue al año siguiente cuando Frasquita regresó a España. Para entender esta afirmación tenemos que fijarnos en el "Prólogo" de La Gaviota donde comenta: "no ha sido preciso más que recopilar y copiar". Esta concepción está también en una carta5 escrita a Hartzenbusch, donde le decía: "...Vd. sabe que soy 'recolectora' y sin pretensión alguna de escritora". Igualmente lo manifiesta en la carta que estamos comentando, donde dice: "deseo se sepa que no solo no he pensado jamás en escribir para el público, sino que es mi sistema, tanto en teoría como en práctica". Según Leonardo Romero y José Escobar (2001, pp. 235-236), en el artículo "La romería de san Isidro" Mesonero Romanos formula el principio fundamental de la mímesis costumbrista en contraposición a la visión romántica: "Por lo menos tengo esto de bueno, que no cuento sino lo que veo, y esto sin tropos ni figuras". Por otro lado, al señalar "no novela" equivale al "sin tropos ni figuras" de Mesonero; deducimos por tanto de estas citas que la escritora era consciente de estar escribiendo un cuadro de costumbres, el del combate de Trafalgar. La obra literaria de Fernán Caballero representa el eslabón entre la novela romántica y la realista desarrollada por Galdós y otros escritores de su generación. Volvemos a recurrir a La Gaviota porque en ella se encuentra una reflexión significativa acerca de su concepción de la novela, donde afirma (cap. IV, segunda parte): Hay dos géneros que, a mi corto entender, nos convienen: la novela histórica, que dejaremos a los escritores sabios, y la novela de costumbres que es justamente la que nos peta a los medias cucharas como nosotros (...) Es la novela por excelencia (...) útil y agradable. Cada nación debería escribirse las suyas. Escritas con exactitud y con verdadero espíritu de observación, ayudarían mucho para el estudio de la humanidad, de la historia, de la moral práctica, para el conocimiento de las localidades y de las épocas. Si yo fuera la reina, mandaría escribir una novela de costumbres en cada provincia sin dejar nada por referir y analizar. Destaquemos dos aspectos significativos de este fragmento: en primer lugar, la idea de la defensa de una novela nacional o identitaria de la nación española, aunque con un carácter más provincial. Idea que apareció también, por ejemplo, en el Prólogo que escribió el Duque de Rivas en 1856 a la edición de La familia de Alvareda, incluida en las Obras Completas de Fernán Caballero. Este discurso sobre la nación estuvo presente en el Romanticismo6 en general. En segundo lugar, la identidad del relato La madre o el combate de Trafalgar como novela histórica, que cruza dos líneas isotópicas: una, histórica, como la batalla de los navíos españoles y franceses, capitaneados por Villeneuve, contra los ingleses dirigidos por Nelson, justificando desde el comienzo las causas del final que todo lector ya conocía lógicamente a la altura de 1835 (la tempestad y la actitud del almirante Villeneuve destituido por Napoleón); y, la otra, de ficción, como es el relato de la señora de C., nombre del personaje en el cuento, viuda de un almirante de la marina española con tres hijos pequeños también militares que participaron en la lucha. Creemos que el entrecruzamiento de estas dos líneas marca la base de lo que posteriormente vamos a ver desarrollado en los Episodios Nacionales galdosianos. 602) definió el episodio nacional en los siguientes términos: El Canciller Ayala, con profunda modernidad, está inaugurando en España el concepto de historia viva que fue tan amado y practicado por Galdós, y al que se acogen sus seguidores.'Lo que leí en los libros' y 'lo que mis ojos vieron'... Investigación más testimonio, como posible clave de lo que podemos definir como episodio nacional, entendido como género narrativo, en su utilización de la Historia. Estas palabras coinciden con las escritas por Cecilia, que ya hemos recogido: "la narración de un hecho visto (y no novela)"; por tanto, podemos considerar este cuento como un precedente significativo que ayudará a configurar ese género que tanto desarrollo tuvo con Galdós y posteriormente a él en escritores como Francisco Camba, Concha Espina, Ana M.a Matute, A. Muñoz Molina o Eduardo Mendoza, entre otros. Este cuadro de costumbres fue también un claro antecedente de historia viva, de episodio nacional. Además de lo señalado hasta aquí, es también nuestro propósito destacar lo que podemos llamar espacios comunes entre la obra escrita de Frasquita Larrea y el cuento de Cecilia Böhl de Faber que nos van a permitir valorar la base romántica del relato. Comencemos por el título aparentemente disyuntivo, La madre o el combate de Trafalgar, que realmente lo que presenta es una vinculación de los dos hemistiquios donde la madre es la metáfora de España, la patria, en el contexto tan definido por la crítica de un adoctrinamiento conservador por parte de las dos escritoras. Esto se puede deducir de algunas citas del relato, sin embargo donde mejor vemos explicada esta equivalencia es de nuevo en La Gaviota, cuando dice la narradora (segunda parte, cap. XV): "pero tuve otro mal que empeoraba de día en día, y era el ansia por mi patria y por las personas de mi cariño. No sé si es porque España es una excelente madre o porque nosotros los españoles somos buenos hijos; lo cierto es que no podemos vivir sino en su seno". Por otro lado, el tema literario en el que nos introduce el título, de gran fecundidad durante el Romanticismo, es el amor y la muerte. Ajeno al imposible amoroso que ha configurado toda una geografía de espacios y personajes que recogieron tradiciones convergentes –Werther, Don Juan Tenorio, Don Álvaro y un largo etcétera-, en esa búsqueda del absoluto, que infatigablemente persiguió el artista romántico; en este caso es la vinculación entre el amor familiar y la muerte. 134), la misión de la mujer decimonónica era ser ángel del hogar, cuya razón de ser era el amor, hacia los hijos, hacia sus padres y hermanos, hacia su esposo, hacia su patria como en el cuento. En el final del mismo, la viuda de C., pese a que sus hijos regresan sanos y salvos del combate, pierde el juicio: "¡aquel rostro tan bello de sonrisas y lágrimas queda estúpido!... ¡Ah, Dios mío! –dijo el mayor de los hijos-, ¡qué imprudencia la nuestra! Aquel corazón tan tierno no pudo soportar tal cúmulo de dichas. Había perdido el juicio". La desesperación de la madre afligida, la experiencia desgarradora le lleva a ese final fatal, rompe así con una tradición que vinculaba mujer y muerte en la literatura desde perspectivas como la muerte de un hijo, de la madre, de una amiga, de un padre o la propia muerte. Esta temática romántica de amor familiar y muerte contó con un elenco de poetas7 que lo cultivaron, entre ellas Dolores Cabrera y Heredia, Rosalía de Castro, Faustina Sáez de Melgar o Josefa Estévez de García del Canto. Como se ha mantenido, fue Frasquita quien proyectó en su hija Cecilia su vocación de escritora. Sus escritos8 van desde la tertulia a las páginas de un periódico o de un folleto marcadamente persuasivo como la proclama patriótica -"Una aldeana española a sus compatricias" o "Saluda una andaluza a los vencedores de los vencedores de Austerlitz"...-. Uno de los espacios comunes entre ambas escritoras es la manera romántica de tratar la naturaleza y el paisaje; lo hacen desde un tono sentimental, desde una sensibilidad hacia lo sublime como podemos leer en el comienzo del cuento: "El día se había ataviado de su más brillante esplendor, del aire más suave y puro"; más adelante: "un viento fresco y ligero acariciaba como un niño, su brillante superficie" o cuando dice: "el cielo estaba puro como si jamás hubiera estado, como si jamás debiera estar". Esta misma semejanza, desde el motivo de la pureza del aire, la encontramos en los Extractos de cartas desde Chiclana9 de Frasquita Larrea, en la carta del 24-5-1806, en Buitrago, donde se acentúa más lo romántico: "el aire estaba tan puro, la atmósfera estaba tan transparente, el rio tan bullicioso y los arboles tan frondosos, que todo parecía encantamiento". En otra del 13 de junio aparece la misma idea: "Todo estaba tranquilo –el viento callaba- las hojas estaban inmobles, el rio se deslizaba con el mayor sosiego por debaxo de los arcos del puente –era verdaderamente una hora de paz! En semejantes momentos desaparece toda sensación vana é interesada, y los sentimientos puros de amor y benevolencia llenan el alma...". El contraste en el cuento surge con la tempestad y por tanto con la naturaleza amenazadora y no benigna, creadora de terror e inseguridad, de lo sublime. Leemos en una carta de Frasquita del 17 de mayo de 1806: "el mar, lanzándose entre dos Arcos que su misma violencia ha formado, amenazaba tragarnos al menor tropiezo". En el cuento leemos: "interrumpían el silencio el bramido de las olas, que parecían pedir su presa, y el agudo silbido del viento, que empezaba, crecía, se hacía poderoso, luego flaqueaba y moría para renacer con más violencia". Finalmente, la naturaleza actúa conjuntamente con los acontecimientos; es un elemento narrativo más. El presagio de algo terrible que va a suceder, para lo cual hay una serie de vaticinios desde el comienzo del relato, como por ejemplo las palabras de la narradora cuando dice: "siguieron la voluntad de un solo hombre que, ciego de despecho, los llevaba a una muerte segura", una vez que salen los barcos del puerto y en dirección al combate con los ingleses, se completa con la fusión de la naturaleza, de esa armonía y benevolencia se pasa a la tempestad y la destrucción como lo será el combate: "Se levantó un fuerte viento del sudeste, y gruesas gotas de lluvia vinieron a anunciar la tempestad (...) Apenas se enlutó el cielo, apenas empezó el mar a levantar su seno agitado y terrible, lanzando y rompiendo sus olas espumosas sobre las rocas que casi estaban debajo de las ventanas de la infeliz madre, cayó esta aniquilada en una silla". La naturaleza y la madre se fusionan en una misma acción desde el alma sensible que trasluce la narradora. Se produce una dependencia en ocasiones entre el estado anímico y sus impresiones del paisaje y la naturaleza. Al respecto escribe Frasquita en una carta del 15 de agosto: "Es también cierto que los diferentes aspectos de la naturaleza nos afectan de una manera análoga a la situación de nuestro espíritu. Quando este está tranquilo, vierte un tinte suave sobre todos los objetos, y aun los sitios mas lóbregos, la inmutabilidad de los lagos, la aridez y el yelo pueden entonces no desagradarnos". Otro espacio común es la defensa de los valores patrióticos. Muchos acontecimientos bélicos que iniciaron el siglo XIX contribuyeron a despertar una conciencia ciudadana y patriótica poco común hasta esos momentos. La participación de la mujer en este periodo fue muy limitada, dedicándose principalmente al ámbito de la intendencia doméstica, el altruismo y la caridad, sin embargo, en el contexto de aquellos acontecimientos bélicos se despertó un cierto asociacionismo, tomando como precedente la Junta de Damas de la Sociedad Económica de Amigos del País madrileña y, concretamente en Andalucía aparecieron la Sociedad de Señoras de Fernando VII (1812) y posteriormente la Junta Patriótica de Señoras de Cádiz (1815) a las cuales perteneció Frasquita Larrea. La mayor parte de la literatura que se generó en la época de la Guerra de la Independencia fue de corte propagandístico y patriótico; la mujer está también presente aquí porque se trataba de aunar fuerzas contra el invasor, por tanto algunas mujeres con ese afán de contribuir como los hombres a enardecer el patriotismo y manifestar su adhesión a Fernando VII, escribieron proclamas llenas de fervor contribuyendo, en parte, a la creación de un espacio público de participación. La realidad es que solo unas cuantas mujeres se animaron a expresar públicamente sus sentimientos y opiniones, y sus escritos fueron publicados en folletos que en ocasiones tuvieron la suerte de ver reimpresos en colecciones patrióticas junto a las proclamas de otros muchos hombres. En casos aún menos numerosos, las mujeres decidieron contribuir con su pluma al debate público suscitado por la división ideológica de la nación y aireado por los papeles periódicos. En este sentido, de alguna manera, la Guerra de la Independencia propició que un escogido número de señoras abandonara el limitado espacio doméstico de su actuación cotidiana, para intervenir con una responsabilidad más o menos relevante en la marcha de los asuntos públicos. Pese a ello, la participación de la mujer en la literatura fue, como señaló Ochoa, paulatina y todavía excepcional, entre otras razones por la falta de instrucción10 en muchos casos; no obstante algunas mujeres trataron, y lograron durante este breve periodo, romper los límites impuestos a su condición de mujer, defendiendo su capacidad de pensamiento y su derecho de participación pública, y por ende política. Nos encontramos entonces con las firmas de María Manuela López de Ulloa, María Joaquina Viera y Clavijo, María Francisca de Nava, Vicenta Maturana Vázquez, Agustina Torres o Catalina Maurandy y Osorio11. La exaltación patriótica, la animación a la acción y al combate no solo de los hombres sino también de las mujeres contribuyendo materialmente -dinero, joyas...- y con su trabajo a los gastos y necesidades del ejército levantado contra el francés, se encuentra en los folletos de algunas escritoras, entre ellas en varios textos de Frasquita Larrea, como por ejemplo leemos en la proclama "Una aldeana española a sus compatricias", texto que pudo ser conocido solamente entre un círculo pequeño de amigos, principalmente los que asistían a las tertulias, fechado el 10 de julio de 180812: Una vez fue noble la inercia de nuestra nación, pues más noble es el reposo que una vana agitación por intereses mezquinos. Pero hoy que el entusiasmo patriótico se ha despertado y que combatimos por nuestra religión, nuestra independencia y por el Rey que Dios nos ha dado; hoy que podemos desplegar las virtudes que la naturaleza ha vinculado en nuestra Patria; hoy, en fin, nos será fácil levantarnos del abatimiento en que el mundo entero nos ha visto abismado. Y nosotras españolas usemos también las armas que nos son propias. Recordemos a nuestros esposos e hijos sus obligaciones. Pintémosles las dulzuras de una muerte en defensa gloriosa de su Religión y Patria (...) ¡Morir o vencer, Españoles! ¡Rogad y persuadid, Españolas! En otra proclama antifrancesa, "Saluda una andaluza a los vencedores de los vencedores de Austerlitz", del 25 de julio de 1808, Frasquita Larrea desde una sensibilidad romántica y bajo el seudónimo de Laura, muestra su admiración por Fernando VII al que el general Castaños ha ido a liberar. A lo largo del texto hay una exaltación de los militares heroicos y gloriosos como Castaños, Reding y Lapeña (Cantos, 2006 a, p.75): "Permitid a una Española, orgullosa de vuestras hazañas, regar con flores humedecidas por las deliciosas lágrimas del entusiasmo, la senda de vuestros pasos triunfantes (...) El ruido de vuestras hazañas ha despertado esta antigua nación". Apareció en el libro Demostración de la lealtad española: colección de proclamas, bandos... de Manuel Jiménez Carreño, en 1808. Se difundió durante las Cortes de Cádiz. En el escrito titulado "Chiclana", aparece la nostalgia, recordando los días de guerra, asedio y ultraje que vivió en aquella población durante la invasión napoleónica; escrito en 1811. Se inicia con una cita de la novela Woman, or Ida of Athens, de Lady Morgan (1783-1859), que hace referencia a la defensa del nacionalismo irlandés frente al dominio inglés. Traza una visión crítica de la situación de España culpando de ella a Godoy, a Carlos IV y a las alianzas con la Francia revolucionaria, a quienes van dirigidas estas palabras (Cantos, 2006 a, p. ¡Amor de la Patria! (...) Varios intereses pueden distraer el empeño nacional: pero el corazón es siempre patricio (...) Acaso si mi Patria fuese libre y feliz no habrían interesado mi corazón las intrigas de su Gabinete, los mezquinos cálculos de su interés comercial o de su ambición legislativa. Pero en su noble infortunio, suyos son todos mis sentimientos. Cantaré sus virtudes, disculparé sus errores y lloraré la falsa política de sus Jefes. Su implicación en el debate político así como en una visión maniquea y reaccionaria de la propaganda bélica aparece en otros escritos como "El general Elío o lo que son los españoles", donde muestra su postura anticonstitucional y sus críticas al pensamiento ilustrado que ella ve representado por Voltaire y Rousseau. Critica a los políticos constitucionalistas que califica de jacobinos en el "Fragmento, escrito el día de San Fernando", y sobre todo en el panfleto más conocido titulado: "Fernando en Zaragoza. Una visión" aparecido en Cádiz en 1814; es una loa a Fernando VII que pese a ello fue calificada de subversiva y anticonstitucional, a través de una comunicación del 2 de mayo de 1814, de la Junta de Censura, que condenó el panfleto. En su respuesta desde su escrito "Contestación a la censura", del día 9, se muestra crítica respecto a la coyuntura que les ha tocado vivir y lo suficientemente combativa como para pedir que sea la Junta quien modifique su veredicto porque ella no ha hecho más que ejercer la libertad decretada por las Cortes (Cantos, 2006 a, p. había entendido que el artículo 371 de la Constitución permitía la publicación ilimitada de ideas políticas. Sin más estudio escribí sencillamente y sin ironía, no tanto mi opinión (que esta podría parecerme dudosa) sino lo que había oído en Inglaterra, Francia y Alemania a hombres de letras, lo que había leído en autores estimados y lo que coincidía con mis deseos de conciliar los extremos que la mayor parte de los papeles públicos declaran existentes. Por la censura (...) conozco que he incurrido en falta por no haber mirado con atención el reglamento de la libertad de imprenta [sin embargo] espero de los Señores que componen la junta de censura, se servirán modificar el concepto de subversivo que han atribuido a mi papel. Esta misma defensa de la libertad de opinar y escribir, recurriendo al mencionado artículo 371, la vuelve a hacer en su escrito de 1815 titulado "Carta a un joven. Contestación sobre el Obispo de Orense", es una justificación de la conducta de Pedro Quevedo, Obispo de Orense, que fue presidente del Consejo de Regencia y se negó a jurar la Constitución, por lo que defiende su libertad de manifestar su visión anticonstitucionalista. Apoyándose en el periódico El Español -Blanco White- que desde marzo de 1811 empieza a disentir del planteamiento de la soberanía nacional tal y como lo habían entendido las Cortes de Cádiz, señala que la soberanía del pueblo es una "idea abstracta y disparatada" y que el Obispo no cometió delito alguno al expresar sus ideas políticas. Como señaló G. Carnero (1978, pp. 24-25) además de la exaltación patriótica destaca su pensamiento reaccionario, resaltando un conservadurismo que considera esencial al pueblo español y que se basa en "lealtad, religión y patriotismo". Aparece el Rey y la monarquía idolatrados: "el perseguido, el inocente, el amado Fernando", "príncipe feliz cuanto idolatrado", "Fernando, semejante á la estrella que esperaban los magos de Egipto". Insiste en el mantenimiento de la antigua forma de gobierno de la monarquía española, sin contagio con la doctrina revolucionaria francesa. Y finalmente, la execración de los liberales a los que tilda de "turba que se llama liberal por antonomasia", "sin mas criterio que el de sus pasiones, y sin mas voces que las aprendidas en el diccionario de la revolución francesa". No solo se da esta exaltación de un Fernando celestial, destinado por la providencia para sacar a España de la postración a que la había conducido la depravada tiranía de Godoy en Frasquita Larrea sino que se observa esto mismo en otras escritoras como M.a Francisca de Nava o Manuela López de Ulloa, por ejemplo. Entre los textos conservados hay dos cartas a Blanco White editor de El Español: "Al autor del Español" y "Carta al autor del Español", ambas del mes de julio de 1814, donde con un estilo más personal y suelto continúa sus reflexiones políticas en ocasiones de una gran lucidez (Cantos, 2006 a, p. 89): "Así es que pienso sean tan pocos los que saben gobernar a los demás porque para esto se requiere prescindir de sus propias pasiones y sentimientos y no dejarse seducir por ideas, tanto más encantadoras cuando que por no tener el fallo de la experiencia, dan margen a que la imaginación les preste un resultado nuevo y feliz". O las quejas por unos libelos contra Fernando VII aparecidos en unos papeles ingleses, lo que aprovecha para hacer una exaltación de su concepto de nación española. Convencida de que el editor y escritor compartía su causa, le pide que no deserte de la empresa. La adhesión al conservadurismo, la defensa de la religión, la patria y el rey Fernando o la defensa del Antiguo Régimen aparecen también en otros escritos de diferentes mujeres. Hay que considerar que Cecilia Böhl de Faber, aunque de carácter diferente, compartió con su madre una misma ideología tradicionalista y una especial inquina anticonstitucional, por su afección al sistema anterior. Sin embargo el retorno del Rey trajo consigo una férrea censura que se tradujo en la imposibilidad de seguir publicando; Frasquita Larrea siguió escribiendo a lo largo de aquellos años pero no dio a la luz ninguno de sus escritos, terminó volcándose en la carrera literaria de su hija, a quien incitaría a publicar y de quien envió uno de sus primeros relatos a la revista El Artista. Como recordaba Antonio Alcalá Galiano en sus Memorias (Cap. XVIII, 2.a parte), posteriormente, durante el Trienio liberal, aparentemente las mujeres volvieron a tener un pequeño respiro aunque en realidad nada cambió, por ejemplo podían asistir a las cortes pero tenían que ir vestidas de hombre: Acudió a oír los debates numerosa concurrencia, y como no era permitido asistir a ellos las mujeres, siguiéndose desde las Cortes de Cádiz esta juiciosa práctica inglesa, en vez de la franca y actual española, muchas iban vestido el traje de hombre, usando no pocas el talar de los eclesiásticos para tapar sus formas, ya por modestia, ya por deseo de no descubrir imperfecciones. En el cuento de Böhl de Faber leemos frases que resaltan ese mismo espíritu patriótico, en esta ocasión desde el enfrentamiento contra los ingleses: "velas henchidas de esperanza y elación, sus esbeltos y ligeros pabellones, don precioso de la patria que llevaban como un penacho", o el símil medievalizante de comparar a los soberbios buques con caballeros armados "saliendo para un torneo con pasos lentos, mesurados y orgullosos", reflejando a su vez la desolación que sirve para justificar el desenlace: "La desgraciada España, sacrificada a la voluntad de un solo hombre culpablemente temerario, lloraba el día más horriblemente desastroso". La heroicidad de los españoles contrasta con la visión ridiculizadora y cobarde de los franceses: "hábiles generales Gravina, Álava, Cisneros (...) La señora de C., viuda de un general de marina, tenía tres hijos. ¡Todos tres seguían la gloriosa carrera de su padre y salían en esta armada para arrostrar la furia de los elementos y la brillante estrella de un Nelson (...) Al principio del combate el contralmirante Dumanoir se alejó, llevándose consigo cuatro buques franceses, pasando junto al Neptuno que defendía D. Cayetano Valdés con una firmeza y una intrepidez dignas de la admirable marina española". Este discurso contra los franceses y el odio a Napoleón es otro espacio común con Frasquita Larrea en escritos como "Napoleón" y "Otra vez Napoleón". Concluyo recordando algo que escribí en un trabajo publicado en 2008 sobre la presencia de la mujer en el mundo del libro y en el marco cultural de la Ilustración, titulado "Impresoras, libreras, editoras... en la industria del libro del Setecientos", donde llegábamos a la conclusión de que no ha habido una falta de mujeres en la tradición española de las letras como se ha mantenido en muchos momentos sino que lo que se ha producido es una habitual falta de consideración social de la mujer, que es lo que ha propiciado en muchos momentos que las obras y los estudios hayan quedado en el olvido a lo largo de los siglos; una literatura silenciada como se pude apreciar en los distintos artículos de este volumen.
Misiones del racionalismo: Rosario de Acuña en la prensa librepensadora La colaboración de Rosario de Acuña en la prensa librepensadora define su escritura radical, heterodoxa y crítica con el catolicismo. La autora apoyó la causa del librepensamiento recalcando que la mujer debía ser participar activamente en el debate. Este matiz de género permite unir dos de las preocupaciones básicas de una escritora que consideraba que la emancipación de la mujer y la libertad religiosa eran las dos cuestiones palpitantes de ese contexto histórico. Acuña escribió numerosos ensayos y artículos apoyando activamente la necesidad de anular las barreras entre los sexos para aspirar a ideales de igualdad y fraternidad universal. Rosario de Acuña (Madrid, 1850 - Gijón, 1923) fue una intelectual heterodoxa y controvertida que llevó a cabo una incansable labor como ensayista, dramaturga y periodista. Fue la segunda escritora española que estrenó en el prestigioso Teatro Español (Sánchez Llama, 2004, p. 121) y la primera que leyó en una velada poética en el Ateneo de Madrid. La lectura de los cinco volúmenes de Obras reunidas editados en el año 2007 nos descubre la ideología radical de una de las escritoras españolas más iconoclastas de las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX (Bieder, 1995, p. La insuficiente atención que su ingente obra ha recibido se explica en parte por la polémica que tanto su personalidad como sus escritos generaron (Arkinstall, 2005, p. Su coetáneo Luis París y Zejín resumió certeramente los rasgos más destacables que caracterizan la rebeldía de Acuña y su tendencia a nadar contracorriente: "hermana honoraria de logias masónicas, panegirista de las víctimas del fanatismo católico, republicana... y apasionada de todo cuanto significa progreso nacional" (París y Zejín, s.a. pp. 78-79). Ideas similares inspiraron el elogio de la periodista Consuelo Álvarez Pool que hace hincapié en su disidencia al describirla como "demoledora de todo lo existente, radical destructora de todo lo actual" (Domingo Soler, 1976, p. Esa vocación intelectual reformista marcada por una fervorosa fe en el progreso y la ciencia encontrarán su cauce de expresión en la actividad periodística ya que colaboró habitualmente en publicaciones como Las Dominicales del Librepensamiento, El Correo de la Moda, La Luz del Porvenir, El Cantábrico (Santander) o El Noroeste (Gijón), por citar solamente algunos. En muchos de sus artículos y ensayos se reitera una doble motivación (ética y didáctica) de su actividad intelectual marcada por un titánico esfuerzo por esclarecer y comunicar la verdad: Una cosa que bulle dentro de mí, que pudiera llamarse "monomanía de la enseñanza". Es el caso, que no puedo resistir al lado mío el más pequeño conato hacia la insensatez o necedad, sin que al punto sale en mí una, a modo de comezón, por establecer cátedra donde quede dilucidada la verdad (Acuña, 2007-2008, vol. 2, p. Los periódicos progresistas del último tercio del XIX, con su vocación crítica favorecida por sucesivos decretos y artículos que avalaban la libertad de prensa, constituyeron un vehículo eficiente para la transmisión de ideas que alimentaron el debate público. Dos hitos en la vida intelectual de Acuña están vinculados precisamente a instancias periodísticas. En 1884 envía una carta al cofundador del periódico Las Dominicales del Librepensamiento que se publicó en portada con el título de "Valiosísima adhesión" anteponiendo un breve párrafo que destaca el magisterio de Acuña y su prestigio en el entorno intelectual librepensador: "No por cortesía debida a la dama distinguida, sino por honor irrecusable a la escritora grandilocuente y apasionada que viene a aportar generosamente a Las Dominicales el riquísimo caudal de sus talentos varoniles y sus femeninas delicadezas" (Acuña, 1884, p. A partir de ese momento la escritora colaboró asiduamente con esa publicación convirtiéndose en "la pionera de la literatura femenina del librepensamiento español" (Simón Palmer, 1989, p. El segundo episodio tiene tintes mucho más amargos y ocurrió el 22 de noviembre de 1911 cuando su apasionado artículo "La jarca de la universidad" apareció en el periódico El progreso de Barcelona denunciando la agresión sufrida por unas alumnas norteamericanas por parte de otros estudiantes varones en la Universidad Central de Madrid. El descarnado lenguaje del texto provocó revueltas estudiantiles y supuso uno de los incidentes más penosos de su vida pues se vio obligada a huir a Portugal para evitar la cárcel. Mientras tanto se la procesó en rebeldía condenándola a prisión y pasó cuatro años en Portugal para volver a España indultada por el conde de Romanones. La prensa española dedicó centenares de titulares a la polémica sobre este artículo (Bolado, 2007, p. 284) y se la sometió a un duro juicio "periodístico" que tuvo lugar en el foro del papel impreso desde donde se la acusó (entre otras muchas razones, por haber usado un léxico incisivo considerado impropio de boca femenina) pero donde encontró también unos pocos defensores. Las palabras que le dedica Ernesto Hohm en el periódico Cataluña dan una idea de la virulencia del debate y del esfuerzo por parte de la prensa conservadora de denostar su figura y quemarla en la hoguera pública: "Esa proxeneta roja (...) ese engendro sáfico (...) La llamaremos histérica (...) La llamaremos alcohólica, la llamaremos cretina, irresponsable, la llamaremos degenerada (...) ¿Qué sabe esa harpía laica...?" Es importante subrayar la extensa trayectoria ideológica de Acuña, una mujer de linaje aristocrático por parte de padre y educada en el ambiente de buena hija de clase media que abraza las doctrinas del librepensamiento, ingresa luego en la masonería y hacia el final de su vida se identifica con ideales republicanos, socialistas y anarquistas. 1662) media un abismo al que ella misma hace referencia explícita en un artículo titulado "A lo anónimo" en el que confesaba el largo y complejo proceso espiritual e ideológico que le hizo renegar del catolicismo de su infancia para adoptar la causa librepensadora: "Supones que yo, nacida en el catolicismo... rezadora en mi infancia de aquello de "cuatro esquinitas tiene mi cama", he entrado en lo que llamas "camino de perdición" y denominan por ahí fuera "libertad de pensamiento" sin que se librasen titánicas batallas en el fondo de mi conciencia. ¡Infeliz! ¡qué sabes tú lo que son batallas de conciencia!" Acuña, que rechazó las etiquetas y clasificaciones proclamando su vehemente deseo de mantener la independencia intelectual y el derecho a cambiar de opinión, se negó siempre a constituirse en guía o líder de ninguna "agrupación, escuela o secta" (Domingo Soler, 1976, p. Eso hace aún más destacable su carta a Las Dominicales y su autorretrato en la que se declara, ante todo, como una "librepensadora respetuosísima con el pensamiento ajeno" (ibíd.). De hecho, la autora describió en su carta a Chíes el instante preciso de su descubrimiento de Las Dominicales –cuyo papel había servido de envoltorio para unos paquetes de compras– como una auténtica epifanía, un encuentro inesperado y casi místico con ideales de libertad: Recuerdo perfectamente la impresión que me produjo su lectura. Tenía enfrente de mí algo más que un periódico, tenía delante de mí la idea virgen, exuberante de lozanía, henchida de promesas y de esperanzas (...) la idea de libertad en su más alta representación, la libertad de pensamiento (...) Aquel periódico, extendido ante mis ojos, con aquel lenguaje de sublimes sinceridades; con aquella altivez indómita que se manifestaba en cada una de sus líneas (...) era el grito primero, el más valiente (...) de un pueblo que desperezándose como un león harto de míseros despojos, lanza su potente rugido dispuesto a morir entre los candentes hierros si no logra, con su vigorosa fuerza, romper las cadenas que lo aprisionan. Ni un solo día desde entonces dejé de leer Las Dominicales. El ideario de Acuña marcado por nociones de librepensamiento, laicismo, anticlericalismo y derecho a ejercer la conciencia libre quedó plasmado en muchos de sus artículos en la prensa donde publica asiduamente con una voluntad constante basada en la razón, la ciencia y la libertad con el objetivo de propagar la verdad y avanzar hacia el progreso y la regeneración nacional. Desde ese momento en que Acuña ofrece su "entusiasta concurso a la causa del librepensamiento" (Acuña, 2007-2008, vol. 4, p. 154) empieza a ejercer un periodismo políticamente comprometido que funciona como vehículo de papel impreso para favorecer el debate público y propiciar el cambio. Acuña llevó a cabo su voluntad de hacer periodismo sabiendo los peligros que enfrentaba especialmente una "mano de mujer, ni fuerte, ni musculosa" (Acuña, 2007-2008, vol. 4, p. 155) que, no obstante, sabrá empuñar firmemente la pluma para atacar todo aquello que atente contra sus convicciones esbozando nuevas propuestas defendidas con sólidas argumentaciones. Esa tarea que le atrajo numerosas alabanzas y considerable prestigio implicaba arrostrar unos riesgos de los que era consciente: "la vida del periodista es la vorágine monstruosa, dispuesta siempre a tragar al incauto o al débil" (ibíd.). Su actividad periodística le permitió abordar todo tipo de desafíos intelectuales pero, al mismo tiempo, su postura crítica, heterodoxa y disconforme con el statu quo le atrajo multitud de enemistades contribuyendo a la satanización de su figura1 y a su desaparición posterior del canon. Las escasas líneas que Julio Cejador y Frauca le dedica en su Historia de la literatura ilustran ese giro imperdonable que la transformó de dramaturga exitosa en pensadora subversiva mostrando que su adscripción al librepensamiento implicaba pisar una barrera considerada infranqueable internándose dentro del territorio tabú de una filosofía considerada no solo subversiva sino especialmente inadecuada para una dama: "dio buenas esperanzas con el estreno de su primer drama, mudó de rumbo y se dio a filosofar con escasa suerte [...] por lo cual sus ideas librepensadoras la hicieron malquista para con casi todos" (Cejador y Frauca, 1918, p. La autora no ignoraba estos prejuicios y reconoció públicamente que con frecuencia se la hostigaba con el fin de devolverla al redil de la sociedad bienpensante: "que soy una empedernida materialista, porque soy una endiablada librepensadora" (Acuña, 2007-2008, vol. 2, p. A Acuña, como mujer de letras y como periodista comprometida le preocupaba intensamente la cuestión femenina y la posición de la mujer española en el contexto político y social y no dudó en expresar que la preocupación por su sexo era una de sus prioridades porque de ella dependía el bien común: ¿Quién duda que hay egoísmo en mí, que soy mujer, al querer la justificación y el engrandecimiento de la mujer? Pero este egoísmo [...] que me hace privilegiar a la mujer en mis pensamientos, palabras y acciones, busca su finalidad, su terminación en el bien humano, en el bien de la especie. En el debate sobre el librepensamiento a Acuña le interesaba resaltar la posición de la mujer como líder y cabeza visible que ejercería un "matriarcado positivo, activo, consciente" (Acuña, 2007-2008, vol. 4, p. 890) al frente del hogar y la familia, posición que le otorgaba una responsabilidad sustancial "como reformadora de generaciones" (Acuña, 2007-2008, vol. 3, p. Si la mujer era agente y parte interesada en cualquier proyecto de reforma social no se la podía dejar de lado y su voz debía ser tenida en cuenta. Sus artículos en Las Dominicales y otras numerosas colaboraciones insistieron en la necesidad de no dejar olvidadas a sus congéneres al tiempo que sus escritos prodigan imágenes de una feminidad activa y heroica identificada con nociones de poder, actividad, dinamismo y fortaleza como la mujer agrícola y la nueva Minerva (Díaz Marcos, 2012, p 306). Esta misma voluntad se aplica a la cuestión de la libre conciencia en los artículos publicados en Las Dominicales: ¡Defender la libertad de pensamiento sin contar con la mujer!, ¡regenerar la sociedad y afirmar las conquistas de los siglos sin contar con la mujer! ¿No hay mujeres en mi patria? ¿No hay mujeres que piensen lo que pienso y que sienten lo que siento? ¿No hay una pléyade femenina que trabaja heroicamente para el bien de sus hermanas, para la redención de las víctimas? Esta cita ilustra la convicción de la autora de que la opinión de las mujeres era crucial y por eso muchas de sus conferencias y sus artículos en la prensa están dirigidos a las lectoras contribuyendo a crear una comunidad femenina letrada implicada en los problemas nacionales e interesada en la regeneración y el progreso de la patria. Esta necesidad de dirigirse a las librepensadoras o de fomentar esta ideología entre las mujeres a través de la prensa era crucial y Fernando Lozano Montes había dedicado "A las mujeres" un artículo publicado ya en el segundo número con un poderoso llamamiento al sexo: No tengáis miedo a la verdad, no tengáis miedo a la razón; pensad en que es evidente que Dios os ha dado el pensamiento, y Dios, que es el bien, no puede dar el mal. No opongáis la palabra del sacerdote, que ha podido por error o interés engañarse, a la palabra de Dios, que no engaña. La Constitución de 1869 había promulgado la libertad de cultos pero la supremacía del catolicismo era patente y España siguió siendo un estado confesional hasta la Segunda República. Acuña denunciaba precisamente que a los heterodoxos como ella misma se les trataba "como parias a quienes no se les debe ni el pan ni el agua" (Acuña, 2007-2008, vol. 3, p. El problema, según la autora, tenía que ver con el hecho de que se seguía dando supremacía a una religión sobre las otras y no había una verdadera separación entre la iglesia y el estado (Acuña, 2007-2008, vol. 3, p. 878) y esto la llevó a hacer acusaciones formales reconociendo en el periódico El Gladiador del Librepensamiento que "la cuestión palpitante2 en España, la piedra angular que sostiene la ignorancia, incultura, crueldad, odio, disgregación, miseria, estancamiento y decadencia es la cuestión religiosa" (Acuña, 2007-2008, vol. 3, p. Según esto, el peso del catolicismo se sentía como una fuerza retrógrada que obstaculizaba el progreso y, por esa misma razón, el papel de las mujeres era esencial en tanto que se consideraba que ellas estaban encargadas de conservar "en el hogar el fuego sagrado de los sentimientos religiosos" (Arenal, 1974, p. En este sentido a lo largo del siglo XIX se había producido un proceso de feminización de la religión causado por un "alejamiento progresivo de los hombres con respecto a la iglesia" (Aresti Esteban, 2000, p. Este "enfriamiento" de los valores religiosos entre los varones ilustra la crisis religiosa que caracterizó el siglo decimonono español y europeo (Valis, 2010, p. 1), situación que llevó a una politización de la religión que resulta patente en los debates que tienen lugar en el cambio de siglo y que llegan hasta el estallido de la guerra civil (Valis, 2010, p. Esta controversia que aúna religión y política se relaciona con una polaridad que vinculaba el laicismo con ideales progresistas y científicos mientras que el catolicismo y la religiosidad apuntaban hacia una ideología y cosmovisión más conservadoras basadas en los dogmas. Estas cuestiones permiten unir dos de los postulados sobre los que gira toda la escritura de Acuña: la idea de que la emancipación de la mujer constituía "la médula" del siglo (Acuña, 2007-2008, vol. 3, p. 510) junto con la conciencia de que la otra "cuestión palpitante" del momento era la religiosa. Acuña identificaba a Dios con ideales de Razón, Belleza y Verdad y rechazó tajantemente en una serie de artículos titulada "¡Ateos!" el cargo que se hacía con frecuencia a los librepensadores acusándolos de ser materialistas, ateos y escépticos y no tuvo reparos en subrayar la profunda incompatibilidad entre sus creencias y aquello que la fe católica establecía: "su Dios no satisface ni a mi razón, ni a mis sentimientos, ni a mis costumbres, ni a mis esperanzas" (Acuña, 2007-2008, vol. 2, p. En muchos de sus artículos aparece un vehemente llamamiento a las mujeres para que tomen partido y se comprometan con esa cuestión palpitante. La insistencia en el matiz de género sexual tenía una explicación obvia: si la mujer era el sexo espiritual, la transmisora de la fe y religión a los hijos, quien enseñaba a rezar y asistía más a la iglesia, buscando el confesionario como espacio de intimidad y consuelo, entonces esa ciudadana corría el peligro de convertirse en un lastre para el progreso, una víctima del clero y una fuerza reaccionaria, como la escritora denunció sin ambages: "Entonces, las mujeres no serían las agarrotadoras de la patria, como lo son ahora; pues no hay duda que las mujeres –salvo contadas excepciones y contadísimas agrupaciones– sostienen este estado medieval en que agoniza España" (Acuña, 2007-2008, vol. 3, p. Para evitar que la mujer se enquistara en ese doloroso destino era preciso educarla, emanciparla y lograr transformar a la mujer religiosa-dogmática en mujer religiosa-racionalista, un proceso que reposaba todavía sobre la idea de su supremacía espiritual sobre el hombre. Lejos ya de ver al sexo como encarnación del pecado y la tentación en el siglo XIX se enfatizó con frecuencia la superioridad moral de la mujer, lo que otorgaba al sexo un peso enorme en el debate religioso-político que se estaba llevando a cabo en la sociedad española. El propio Fernando de Castro, en sus "Conferencias sobre la educación de la mujer" impartidas en 1869 en la Universidad de Madrid, se expresaba ya en esa dirección: No existe ningún derecho, divino ni humano, que os obligue a imponer nada al hombre, aunque sea en materia de religión, pues de ello habrían de seguirse luchas, desasosiego, desabrimiento y ruptura de la paz en las familias (...) Sois llamadas a unir no dividáis. Acuña era consciente de la imposibilidad de que el proyecto librepensador y laico pudiera enraizar en la sociedad española si no tenía el apoyo de las mujeres a quienes la iglesia trataba de captar como aliadas3 –en tanto que depositarias por excelencia de la moral y los principios católicos– para la tarea de recristianización que buscaba neutralizar el impulso secularizador (Blasco Herranz, 2005, p. Acuña veía la "regeneración" como un proceso radicalmente opuesto al que trataba de implementar la jerarquía católica y estas ideas quedaron plasmadas en numerosos textos que adoptan una postura crítica con la religión católica y critican el materialismo de la iglesia descrita como una hipócrita "fábrica" de fieles (Acuña, 2007-2008, vol. 2, p. Acuña consideraba que el catolicismo era una institución vigilante (Foucault, 1995, p. 239) que ejerce un control férreo mediante recursos inquisitoriales que reprimen al individuo y limitan su libertad. La autora criticó que la iglesia utilizara el confesionario para vender la tranquilidad de conciencia a cambio de oraciones (Acuña, 2007-2008, vol. 2, p. 147), el baluarte desde el cual una casta opresora manipulaba a la mujer perpetuando su ignorancia e inculcándole valores asociados a la beatería y la superstición. Según esto, el confesionario irradiaba ignorancia, miedo y valores reaccionarios con el fin de que la mujer inculcara esos principios al resto de la familia y contagiara pasividad en las esferas que no atañeran a la religión, que era el único "fervor" permisible. Concepción Arenal ya se había hecho eco de esta cuestión en su obra La mujer de su casa, donde calificaba el hogar donde reinaba la abnegada mujer de su casa como un espacio dominado por el egoísmo en el que el criterio de la mujer tendía a debilitar los lazos y las obligaciones que debían establecerse entre esa familia, la comunidad y la sociedad en general: La mujer de su casa, que vive solo en ella y para ella, no entiende ni le interesa nada de lo que pasa fuera, y juzga imprudencia, absurdo, quijotismo, disparate, tontería, según los casos, el trabajo, los desvelos y los sacrificios que por la obra social están dispuestos a hacer el padre, el esposo o el hijo [...] ¿A qué fastidiarse y matarse por cosas que no son obligatorias ni producen honra ni provecho? Acuña, conocedora de esta situación, se proponía, por el contrario, recuperar a la mujer no para que ejerciera de "dama catequista" sino para que militara activamente en un proyecto de "regeneración" social que apostaba por un porvenir distinto. Su toma de partido para animar a su sexo a ejercer la conciencia libre tenía la vocación de dar un golpe de timón que cambiara la dirección de la influencia moral femenina sobre el hombre, al frente de la familia y de la sociedad: La mujer, cuando se inspira en la ignorancia y la superstición, es la gota de agua cayendo tenaz, leve y apenas notada sobre el cerebro del hombre, agujereando primero el duro cráneo (...) trocando los deseos generosos en instintos sistemáticos, transformando el amor a la humanidad en individual egoísmo. Estos ideales librepensadores venían a confluir con la preocupación por la necesidad de educar a la mujer colocándola como igual y compañera del hombre: "la mujer del porvenir, radiosa mitad humana que entrará en los mundos de la ciencia y del arte con representación propia" (Acuña, 2007-2008, vol. 4, p. El estudio conjunto de ambas cuestiones –la causa emancipadora y la librepensadora– iluminan notablemente el ideario de Acuña, para quien el cambio social y el progreso no se alcanzarían sin la mujer pues los dos sexos no podían trabajar por separado de igual modo que la mujer no debía permanecer en posición de esclava, adalid de las tradiciones y los dogmas y fuerza regresiva si se aspiraba a otro mundo posible. Leopoldo Alas, por ejemplo, en sus artículos de la serie "Psicología del sexo" (1894) asociaba a la mujer con posiciones retrógradas mientras que resaltaba la tendencia del hombre a innovar: "El macho es reformista, innovador, las variaciones en la especie se le deben a él. La hembra es más misoneísta [...] tiende a conservar, el macho a renovar, a inventar y a ensayar" (González Molina, 1987, pp. 491-492). Acuña, por el contrario, creía que la esclavitud de la mujer y su mentalidad encogida era reflejo del doble estándar de género, de la desigualdad educativa y del "poderío de la iglesia" (Acuña, 2007-2008, vol. 2, p. Semejante argumentación tenía por objeto acabar con una arraigada dicotomía que incorporaba elementos políticos, religiosos, culturales y de género estableciendo una oposición entre dos núcleos: "religión/atraso/tradición/feminidad y progreso/ciencia/masculinidad" (Blasco Herranz, 2005, p. 130) considerando que la mujer y todo lo femenino podían muy bien formar parte del segundo grupo y afiliarse con el progreso en vez del retroceso. Acuña tenía la certeza de que la mujer educada y racional apoyaría la causa progresista y sería capaz de desarrollarse en plenitud al anularse las barreras que contribuían a separar a los sexos, empequeñeciendo a la mujer y obstaculizando un proyecto que debía estar marcado por ideales de matrimonio entre iguales, compañerismo y fraternidad universal: De aquí también esas inconcebibles contradicciones de hombres librepensadores en el foro, en los ateneos, en los congresos, en las profesiones, en las cátedras, en el libro; hombres pensadores intelectual y socialmente, y católicos fervorosos en el seno de la familia (...) Y de aquí, por último, esa separación tácita, pero marcada y real, de las almas del esposo y de la esposa, separación funesta, perturbadora, que acarrea la horrible desmoralización de nuestra sociedad, separación que prostituye la grandeza del matrimonio que es (...) fusión de dos espíritus semejantes. Como mujer escritora y como librepensadora, Acuña defendía la ciencia frente al dogma adoptando una postura progresista de tintes utopistas4 y siempre innovadora, que buscaba establecer el Edén en la tierra aunque hubiera que hacer tabla rasa para ello: ¡Demoledores se nos llama! ¿Qué se puede hacer al presente sino demoler? Lo primero es quitar el último murallón hasta el último cascote, dejar el terreno limpio de escombros y de barro y después se socaba más hondo aún que el primitivo cimiento para levantar la nueva fábrica (Domingo Soler, 1976, p. Este feroz "trabajo cultural" (Tompkins, 1985, p. 15) de Acuña que alimenta y promueve el cambio se apoyaba en ideales de igualdad y fraternidad, en perspectivas de cambio y de regeneración con un hondo convencimiento de que la humanidad caminaba hacia un porvenir edénico, lo que la llevaba a afirmar tajantemente que "nosotros vamos hacia el paraíso, ellos vienen del caos" (Acuña, 2007-2008, vol. 3, p. Ese paraíso solo era posible si se fomentaba la equivalencia de los sexos, una idea que encontraba su plasmación poética en una utopía futura en la que los humanos de ambos sexos serían verdaderos ángeles alados conviviendo unidos por vínculos fraternales (Acuña, 2007-2008, vol. 2, p. Acuña pronosticó que la batalla sería larga pues había empezado con el espíritu ilustrado y los resultados no serían palpables para su generación ya que ese esfuerzo solamente daría frutos en el porvenir y por eso las referencias al paraíso y a la obligación moral hacia las generaciones venideras son constantes en su escritura: Nuestros esfuerzos (...) serán impotentes (...) Así es como tenemos que empuñar nuestra bandera; sin la esperanza limitada a nuestro corto existir terrenal, sin la esperanza encerrada en los estrechísimos horizontes de nuestra individual felicidad; así, solo así, podremos mirar de frente (...) No venceremos pero habremos sostenido el emblema de la humanidad a través del tiempo y del espacio; no venceremos, pero habremos servido a la razón y ceñiremos en nuestra frente la corona de humanos (Acuña, 2007-2008, vol. 4, pp. 157-158). Acuña concibió sus textos periodísticos como el vehículo para que su escritura fuera motor de acción política y militante en lo que ella misma consideraba como unas misiones del racionalismo que aspiraban a avanzar hacia un mundo distinto donde los las mujeres y los hombres habrían alcanzado la razón adulta: ¡En vosotros está la aurora que anuncia la nueva era! ¡Uníos racionalistas de mi patria! Luchad sin tregua ni reposo. Levantad misiones (...) que sin aparatos, sin cruces, sin cilicios, sin rimbombancias de saltimbanquis, vayan con fe gigante, fría y serena, de pueblo en pueblo, de aldea en aldea, de casa en casa, derribando ídolos.
Faustina Sáez de Melgar: liberación sin rupturas Con documentación hemerográfica como fuente principal, el artículo pretende poner de manifiesto la estrecha relación que con la prensa tuvo la extensa obra y la biografía de Faustina Sáez de Melgar (1833?). Creadora de varias revistas dirigidas a la mujer, vio en ellas un medio de fomentar la lectura en los hogares. Afirma que la educación es el medio por el que la mujer puede liberarse de la marginación social que padece y que ella denuncia como esclavitud. Autora del drama La cadena rota, comprometida con el abolicionismo, considera sin embargo innecesario romper ninguna: esa liberación llega además por el matrimonio y la práctica de las virtudes en una sociedad patriarcal cristiana. Sus opiniones parecen en ocasiones contradictorias y oportunistas. Posiblemente subyace una cautelosa estrategia en aplicación del "posibilismo". Finalizando diciembre de 1866, en las primeras páginas del cáustico Gil Blas un embozado escribe: ¡Yo periodista como Pilar Sinués de Marco, Ángela Grassi, Robustiana Armiño, Joaquina Balmaseda, Faustina Sáez de Melgar y otras once mil... escritoras que llenan con sus plumas todos los semanarios de modas de esta mundo y del otro!"1. Dardos similares pueden encontrase en la prensa satírica de aquellos años. Endebles, aunque algunos sean dirigidos por celebridades como un Leopoldo Alas "Clarín", recurren a la sonoridad onomástica de las atacadas y manejan prejuicios que se irán tornando insostenibles por las actuaciones de mujeres como aquellas de las que se ocupan estos estudios. También son detectables desconcierto y recelo por el peligro que en diversos aspectos podría conllevar la presencia, desenvoltura y manifestación femeninas en el mundo de la cultura. En España, este acontecimiento era entonces cuestión de actualidad: la revelación, in crescendo, de nombres femeninos en las páginas de diarios o revistas, ya como colaboradores en ellas o por dar cuenta de la aparición de sus obras y actuaciones intelectuales. Así, en 1860 -quedan décadas para que salgan de imprenta los repertorios de Ossorio y Bernard (1889 y 1904) o de Criado y Domínguez (1889)- aparecen en la primera página de varios de los diarios madrileños de más tirada (por ejemplo, en La correspondencia de España de 22 de septiembre, en La discusión del día siguiente, o en La época del día 25) una información, sin indicación de procedencia ni propósito, encabezada: "Señoras que escriben para el público en España". Contiene casi cincuenta nombres, aunque falten, como es lógico, muchos que luego se harán conocidos y hasta populares. Se presentaba como fenómeno reseñable en noticia. Fenómeno complejo donde actúa la transformación de la prensa misma a mediados del siglo, y en particular y más de aplicación en este caso, de las llamadas convencionalmente "revistas femeninas". Causas que no excluyen motivaciones puntuales y prosaicas. Por ejemplo, la influencia en el auge de ventas y difusión de las "revistas de modas" del perfeccionamiento y la comercialización de la máquina de coser, que va a facilitar el corte y confección en las casas particulares.2 Para ello hacen falta modelos y patrones y esa necesidad se traduce en la demanda de las publicaciones que las suministran y publicitan. Son usuales ofertas como esta: "figurines y modelos elegantísimos de toda clase de prendas de vestir, para señoras, señoritas y niños; patrones trazados de tamaño natural para poder confeccionar en casa los trajes que no sean demasiado complicados". Figurines y patrones no son, pues, un elemento secundario de la revista y le facilitan su existencia como vehículo literario de comunicación. Es mérito de estas revistas de modas su contribución al fomento de la lectura en los hogares. De ello se aperciben estas escritoras que, resueltas a materializar su vocación, van a servirse para ello inteligentemente de los medios a su alcance. En primerísimo lugar, de la prensa. Uno de los nombres de autoras que se deja ver con más frecuencia, por la notable extensión y variedad de su obra, por su demostrada gran capacidad en la planificación empresarial y en las relaciones sociales, es el de Faustina Sáez de Melgar.3 Han transcurrido 34 años del siglo4 cuando nace en Villamanrique del Tajo, entre Aranjuez y Chinchón, en el seno de una familia "de más que medianas conveniencias", según refiere la breve biografía que de ella escribe tempranamente Pilar Sinués (1860) y que recoge J. E. Hartzenbusch (1866). "Sus padres, ricos hacendados"... "ocasiones había en que la pobre aldea en que vio la luz carecía hasta de maestro de primera enseñanza y en una de estas comprendió lo que pasaba en su alma"... "sin auxilio de nadie aprendió a escribir"... "pasaba la noche en vela, y aunque no le dieron ningún maestro, aprendió gramática, geografía e historia". Esa información tuvo que facilitarla la propia biografiada. Era la época del self made man, satirizado entre otros por Dickens, y estas escritoras van a ser en algún modo tipos de su versión femenina. Sin embargo y sin perjuicio de considerarla en efecto autodidacta, la formación de Faustina hubo de ser más completa. 260) de María, la que había sido su primera novela: "La escribí cuando contaba trece años". En cualquier caso, mantuvo su inquietud intelectual durante toda la vida. Ya en 1880 Juan Fastenrath informa, por ejemplo, e incidentalmente, de que su amiga Faustina Sáez de Melgar "ha empezado hace unos meses a aprender la lengua alemana" (en el artículo "El poeta y crítico Rodolfo de Gottschall", publicado en La América, n.5, 8 de marzo, p. 9), lo que contribuye a documentar su preparación para tareas de traducción; en este caso, de autores como Carmen Silva, quien en 1887 le va a encargar -cuentan periódicos como El día, de 8 de agosto- la edición de sus obras, que en París edita Garnier. Doña Faustina desarrolla una gran actividad como traductora, principalmente de obras publicadas como folletines, en ocasiones "del inglés" o "del alemán". Da a entender que no lo hizo a través del francés, como era entonces frecuente; también lo es que de esas traducciones quede advertido son "arreglo al castellano." El matrimonio va a ser acontecimiento de especial transcendencia en su vida porque para la escritora que germina supondrá el comienzo de la liberación. Valentín Melgar, periodista y alto funcionario, parece que no solo permitió sino que alentó, en principio, las ambiciones intelectuales de Faustina. Varios de esos puestos que ocupó exigían un dilatado alejamiento, en espacio y en duración, de España, lo que suponía aumentar la responsabilidad de la esposa, madre de familia numerosa, y de su necesaria libertad para tomar decisiones. Acompañada de sus hijas, no lo estará por el marido durante su largo desplazamiento a París, a partir de 1880, movida por el deseo de dar a sus hijas la mejor formación y también por ambiciones profesionales que apuntaban a Iberoamérica. "Antes de partir Faustina consiguió que algunos periódicos y/o revistas españolas aceptaran publicar sus crónica parisienses; además, ella continuaría su labor de escritora y, sobre todo, de traductora, ya que allí podría contactar directamente con algunos de los autores franceses de mayor fama para adquirir los derechos de traducción de algunas de sus obras. Por otro lado, dada la numerosa colonia española establecida en el vecino país, emprendería nuevos proyectos periodísticos; como la publicación de alguna revista dirigida a las mujeres o a la infancia, que bien podría comercializar entre sus miembros, además de, a través de sus contactos, venderlas en España e Hispanoamérica. Todo ello le produciría unos beneficios que ayudarían al mantenimiento familiar (Seguí, 2002, p. El cambio de residencia dice mucho, ciertamente, de sus inquietudes, iniciativas y capacidades. También con la separación física se hace patente el distanciamiento personal entre los esposos. Hay desacuerdos en el procedimiento educativo de la hija mayor, en que la madre, consecuente con sus principios, se esmera. Se evidencian ciertas dificultades económicas. Valentín Melgar se expresa en sus cartas de forma autoritaria y áspera. Son reveladores los fragmentos de la correspondencia de este que incluye su bisnieta cuando publica la biografía de su tía abuela, la artista Gloria Melgar Sáez: "no vayas a tener que sentir, que entonces desdichada de ti, porque entonces te tendría que pedir cuentas muy estrechas". "En esto es donde debes de poner los cinco sentidos, porque te aseguro firmemente que si salieses con algún descuido, no lo resistiría sin que no lo pagaras bien caro, así pues ten cuidado" (Seguí, 2002, pp. 17-18). Cabe pensar, pues, que Faustina respira por la herida cuando en 1880 se incorpora con unos versos al festivo y constantemente incrementado Pleito del matrimonio entre T. Guerreo y R. Sepúlveda, contendiendo en él como jueces, letrados y testigos distinguidos escritores, en su 4a edición (pp. 228-229): "Decía un recién casado, /lleno de sublime ardor: / -"Yo me casé por amor/ y vivo desesperado: / y escaso un año ha pasado / y ya me aburro sin tasa; me cae encima la casa, / y anhelo con ansia fuerte / salir de ella sin que acierte / a saber lo que me pasa". / "Y su esposa que le oyó, / contestóle con presteza: -"Amigo, el fastidio empieza / por donde el amor salió: / si débil afecto unió / al tuyo mi pobre ser / no puedes mi dicha hacer, / pues requiere el matrimonio / indudable testimonio / del firmísimo querer." Después de siete años en París y uno en Biarritz, la escritora y periodista regresa a Madrid en 1888. Se sabe que ella no quiso acompañarle a Villamanrique cuando él regresó definitivamente, y que mantuvo casa en Madrid hasta el final de sus días (Seguí, 2008, p. Madrid había sido para Faustina una de las consecuencias del matrimonio, el escenario de su liberación y para ella, ciudad abierta. Tuvo acceso al propio Palacio y contó con muy buenas relaciones familiares y amistosas, en la hight life y en el mundo de la cultura. En Madrid y por Madrid se mueve la señora de Melgar con gran soltura, gusto y aprovechamiento. Se la puede ver participando en el Liceo Piquer, en la Sociedad El Fomento de las Artes, en la Sociedad de Escritores y Artistas, de la que llega a ser socio de mérito y secretaria, en la Asociación de Amigos de las Letras y de la Lectura. Será invitada a formar parte de la Junta Organizadora del Congreso Pedagógico Hispano-portugués-americano y de la junta para la remisión de objetos a la exposición de Chicago, para el espacio dedicado "A la mujer española", donde es vicepresidenta de honor, por invitación del gobierno norteamericano (Diccionario enciclopédico hispanoamericano de literatura, ciencias y artes, s.v Sáez de Melgar). Participa en los homenajes a Camoens y a Calderón. Acude a teatros y a fiestas en casas de la aristocracia y la alta burguesía. Deja numerosas huellas de su gran interés por actividades humanitarias y educativas: es socio de la Cruz Roja, asiste a la entrega de premios del Ayuntamiento a las escuelas primarias, al Real Colegio de Señoritas de Santa Isabel... En Madrid, sobre todo, realiza sus grandes proyectos culturales y benéficos: en mayo de 1886 queda constituida la comisión organizadora para realizar el pensamiento iniciado por ella de fundar un Asilo de huérfanas de empleados y profesores de instrucción primaria -en algún momento se habla también de huérfanas de periodistas- de Santa Fe. Proyecto que se materializa con sede también en París, contribuyendo con su patrimonio doña Faustina, y que acabó por algunos conflictos de los que supo salir airosa. Será recordada su intervención en la aparición y desarrollo de instituciones como el Ateneo de Señoras o la Sociedad Abolicionista, actividades vinculadas con sus estrechas relaciones con la burguesía progresista y con los krausistas anteriores a la fundación de la Institución Libre de enseñanza, en particular con una figura tan comprometida con proyectos para la educación de la mujer como lo fue Fernando de Castro. Ligado está De Castro en la creación de aquel Ateneo Artístico y Literario de Señoras: asociación de enseñanza universal, científica y recreativa, en 1869, de la que Sáez de Melgar es nombrada presidenta y donde tendrá ocasión de demostrar su dinamismo. Presente está doña Faustina en el primer mitin abolicionista, en 1865. Fernando de Castro es presidente de la Sociedad Abolicionista Española desde 1869, y cuando en 1871 se constituye la Sociedad de señoras protectoras de los esclavos, Faustina Sáez es designada presidenta. Madrid es donde lleva a cabo, entre 1862 y 1866, su primera gran realización periodística: la revista La violeta, de cuya primera época queda hecho un magnífico análisis en uno de los presentes estudios y de la que, por tanto, solo es pertinente hablar ahora para hacerlo de la relación de doña Faustina con el desarrollo de la vida política. Ligado a la fortuna de La violeta está el nombre de Isabel II y de su adhesión a ella y a la Familia Real deja numerosas huellas la escritora, que participa, por ejemplo, en la Corona poética editada como elogio a la Reina por el controvertido "rasgo" de 1865. Simpatía que, sobrevenida la Revolución, no le impide hablar del "pasado yugo de la tiranía" cuando lo hace en La Iberia (17 de diciembre de 1868) de la fundación del Ateneo de Señoras. Fundación para la que contó, por cierto, con el apoyo económico de la duquesa de la Torre. Tres años después también publica en La Iberia (25 de enero, p. 3) un poema de homenaje: "En la muerte del excelentísimo señor don Juan Prim" ("¡Mártir de libertad!"), de los más logrados de su obra. Y La mujer, su otra gran revista, colma de elogios en ese mismo año de 1871 a la reina M a Victoria. Esta su acomodación al curso de la política no pasó desapercibida, lo que demuestra que la figura de doña Faustina merecía atención. El republicano La igualdad publica en su n. "La directora de un antiguo periódico de modas, La violeta, que era solo una continua alabanza a doña Isabel de Borbón, que la costeaba, publica hoy un periódico titulado La mujer que es una continua alabanza a la señora de Aosta, que lo costea. Esto de tributar incienso a todos los que mandan será muy lucrativo, pero no da muy buena idea de la rectitud de principios de la que se propone moralizar e instruir a la mujer". La aludida responde con carta que el diario no publica, sí La Iberia, que se había hecho eco de aquel suelto el 29 de junio y que también incluye ella en su revista (no 5, 8 de julio, pp. 6-7). Es evasiva, la disposición aludida es dos años anterior al cese de la revista, pero suministra información de interés: "[Isabel II] lejos de proteger el periódico le hizo mucho daño, porque si bien obtuvo una real orden por mediación de mi digno amigo don Eugenio de Ochoa, director entonces de Instrucción Pública, para que las maestras se suscribieran, cargando su importe al material, fue derogada al mes de concedida, causándome un perjuicio inmenso por los trabajos de propaganda y el excesivo coste de los números, dibujos y labores que hube de adquirir, de lo que no pude resarcirme, siendo esta la causa de la muerte del periódico, que suspendió poco después". Y en los años de la Restauración continuará la excelente relación de doña Faustina con la familia reinante, en especial con la infanta Paz, cuya personalidad ofrece marcadas afinidades con el suyo. Más que oportunismo, o hipocresía, es el de "posibilismo", término muy utilizado en la política de entonces, el que parece de más conveniente aplicación a los planteamientos, en esta y otras cuestiones que a veces también parecen contradictorias, de Faustina Sáez y de compañeras suyas de generación. Actuar apurando las posibilidades, sin crear alarma social, con prudente y paciente estrategia. La orientación práctica en las personalidades de esa generación de escritoras queda bien reflejada en su dedicación a una prensa que con paso firme se va consolidando como poderoso medio de comunicación. La prolífica obra de Faustina Sáez de Melgar en verso y prosa, novela, teatro y escritos pedagógico-doctrinales, aparece volcada sobre todo en periódicos y revistas. No se aparta en esto de un rasgo muy común en las escritoras románticas: "Del centenar de autoras, tan solo cincuenta escriben libros y el resto lo hizo en la prensa periódica. Es fundamental, por tanto, la consulta de estas publicaciones para tener una idea aproximada de su producción, no solo poética, sino incluso novelística." Fuera de la prensa cuenta, ciertamente, con algunas realizaciones tan notables como Las mujeres españolas, americanas y lusitanas pintadas por sí mismas..., de 1881, en la que puso dirección y empeño, que viene a ser suma de artículos costumbristas firmados por destacados nombres de esta generación de pioneras y, a manera de enlace, por alguno de los de la siguiente. Participa también en publicaciones de homenajes, efemérides y finalidades benéficas. Merece ser recordada también su actuación como editora. De colecciones, de sus propias obras (Obras morales y recreativas, recopilaciones en libro de colaboraciones en periódicos y revistas) o de otros autores: la Biblioteca de señoras, de 1860 a 1870, y su segunda época, la Biblioteca de damas a partir de 1878. Y en sus últimos años expresa su propósito de editar una Biblioteca Infantil, según informa El día de 1 abril de 1892. Parece que fue relevante su intervención en El Cosmos editorial, de la que figura como agente durante su estancia en París y en cuyo catálogo, entre las de otros conocidos autores, aparecen varias obras de Zola. Pero es figura nacida para el mundo de la prensa. Como creadora y como usuaria, su vida pública se enlaza estrechamente con ella; en ella quedan huellas de su peripecia biográfica y la prensa recoge y recogerá testimonios de la fortuna crítica de su obra. En su producción poética dispersa por periódicos y revistas son observables huellas de lecturas de Selgas, el duque de Rivas y Zorrilla5, por quien siente confesa admiración, o de Campoamor, cuya impronta es perceptible en las composiciones que titula "Improvisaciones", aparecidas en revistas para las que escribió en su madurez.6 Pero la notoriedad se la prestó a su firma, sin duda, su labor de folletinista, de novelas suyas y de "arreglos al castellano" en páginas de diarios y revistas: La Iberia, o El día... La reforma, La elegancia, La moda elegante, Gran moda... Tan productiva fue, que llegó a enviar capítulos de folletines a más de una publicación por las mismas fechas. Autora de breves relatos moralizantes, de artículos pedagógicos y de divulgación cultural, están escritos con particular afecto y acierto los que destina al público infantil. De su teatro, aunque estrenó con éxito en 1875 Contra indiferencia, celos, La cadena rota, que parece nunca subió a un escenario y llegó al público envuelto en papel de periódico (salió en La mañana a partir de noviembre de 1879), muestra lo que impresionaba a la afinada sensibilidad de la autora el drama de la esclavitud y también aquel compromiso suyo con el movimiento abolicionista. De 1868 es su novela por entregas en La Iberia, a partir de 24 de octubre, María la Cuarterona o la esclavitud en las Antillas. Cultiva doña Faustina el "periodismo de salón" y sus crónicas de Madrid ("Salones y Revista de Madrid", en La violeta...) y de París (Paris Charmant-Artístico..., reproducidas luego en otras revistas, como Asta regia) traslucen la desenvoltura con la que en los salones se movía la periodista.7 Y dedica mucho de su tiempo y de sus reflexiones a los numerosos textos en que trata de la situación contemporánea de la mujer y de la educación de mujeres y de niños, sembrando prédicas sobre el ejercicio de las virtudes y la erradicación de los vicios. Aparte de los contenidos en las publicaciones en las que tenía responsabilidad directiva, aparecieron "Cuatro palabras sobre la mujer" en La ilustración ibérica; en La Alhambra, las "Cartas a las damas", firmadas con el seudónimo de "María"; en La moda elegante, en La mujer y en La canastilla del hogar, los "Deberes de la mujer"; los "Estudios sobre la mujer" en La moda elegante ilustrada, "La literatura en la mujer" en La aurora de la vida y en La violeta; "Influencia de la mujer en la educación moral de la niñez", en La mujer y en La canastilla de la infancia... Colaboraciones periodísticas muy diseminados por, al menos, medio centenar de cabeceras, es presumible que de más, en ocasiones aparecen insospechadamente.8 Facilita esa dispersión la admirable comunicación de estas escritoras entre sí, brindándose las páginas de sus revistas en aplicación de una "fraternidad literaria" que, según Faustina en dedicatoria a Patrocinio de Biedma (Cádiz, n.8, 30 de mayo de 1878, p. 22), es "la más bella de las fraternidades". La más perdurable aportación de Faustina Sáez a la historia del periodismo son sus propias revistas. El éxito de La violeta, de la que ya se ha hablado brillantemente en otro de los presentes estudios, animó a su directora a aplicar el modelo experimentado a otra de sus creaciones: La mujer: revista de instrucción general para el bello sexo, aparecida en junio de 1871. Que tuvo éxito lo habría indicado el que el n. 7 (20 de julio) advierta que están ya "agotados los primeros números", pero el n. 12 (30 de agosto) contiene una despedida del trimestre que parece lo fue también de la publicación. En La mujer, doña Faustina, sin dejar de extender veladuras, descubre con más libertad su pensamiento y hasta expresa el entusiasmo esperanzado que le producen las nuevas circunstancias sociopolíticas. "La revolución puede cambiar nuestra condición social" afirma en el prospecto (¿de 1 de junio?) "la redacción" de la revista: "Muchas son las publicaciones que nacen y mueren cada día [...] ninguna se ha encaminado nunca única y exclusivamente a la mujer [...] nuestra misión [...] la de propagar en nuestro sexo las ideas de progreso que han hecho a la mujer inglesa y norteamericana una mujer fuerte, independiente, instruida y digna sin apartarse de los deberes que la encadenan al hogar". Y continúa entreverando hábilmente reivindicaciones con observaciones tranquilizadoras: "Muchos siglos de subyugación moral han hecho de la mujer española un ser sin propia voluntad e iniciativas. La revolución puede cambiar nuestra condición social, si hay hombres que comprendan la importancia de la educación de la mujer, nos ayudan perfeccionarla y nos marcan los deberes y los derechos que nos son propios. Guiándonos por el camino de la ilustración, a la luminosa esfera de la inteligencia y el saber, dejándonos tomar la parte que nos corresponde en las graves cuestiones sociales que deben resolverse [...] No debe la mujer permanecer más tiempo en las tinieblas de la ignorancia: esto acarrea fuertes males a la causa del progreso porque la convierte en arma de partido, se explota su conciencia con fines reaccionarios" 1 (8 de junio) se reafirma la redacción ("Al público") en denuncias atemperadas: "No me refiero a las soñadoras, que corriendo ilusas tras una utopía irrealizable, piden su emancipación, piden derechos que no conocen, piden igualarse con el hombre, que es como si quisieran igualar el sol a la luna" (p. "No nos proponemos hacer un periódico de modas [...] bastantes tienen ya que solo hablan a los sentidos [...] presentando con tentadora seducción nuevos y poderosos modelos de bonitos trajes [...] fomentando en las pobres imaginaciones que las leen con avidez la idea de que la mujer solo sirve para ser instrumento y no compañera del hombre [...] trataremos en nuestro semanario de apartar a la mujer de la senda ridícula y peligrosa a que quieren condenarla los partidos reaccionarios [...] ¿Quién puede oponerse al torrente de ideas que chocan entre sí, resultando de este choque de luz que todo lo inunda? La luz es inevitable, irradia por doquier, la civilización avanza, marchemos con ella, aceptemos los hechos consumados y tome la mujer la parte que le corresponde en la esfera social de nuestro nebuloso hemisferio" (p. La propia directora, presentada por el prospecto, conjurando recelos, siendo "mujer, esposa y madre antes que escritora", se revela autora de lo que antecede porque continúa en los mismos términos: "A semejanza del torrente que desbordado arrastra cuantos obstáculos se oponen a su paso, el más pernicioso torrente de fanatismo avanza impetuoso a continuar su obra tomando por auxiliar a la mujer [...] no procurando ilustrar su entendimiento, sino cegándole en perpetuas tinieblas, llenando de sombras su timorata conciencia, que imponen a su capricho, y ejerciendo sobre ella una influencia perniciosa [...] No puede desconocerse que las facultades intelectuales de la mujer son iguales a las del hombre" (p. ¡Luz para la mujer!", escribe en la entrega n. ¡Mucha luz¡ Venga de donde viniere. La mujer, mitad de la humanidad, vive todavía a oscuras en el siglo de las luces; ¡ilustradla, iluminad su entendimiento! [...] No debe la mujer permanecer más tiempo en las tinieblas de la ignorancia: esto acarrea graves consecuencias a la causa del progreso, porque se la convierte en arma de partido, se explota su conciencia con fines reaccionarios" (pp. 7-8). Imagen esta de la luz cuyo uso por Sáez de Melgar merecería ser considerado. Consecuente con su propósito fundamental de instruir a la mujer, la revista -donde, por cierto, figuran más colaboradores que colaboradoras- incluye textos sobre "La mujer de ayer, la de hoy y la de mañana" e "Influencia de la mujer en la educación moral de los niños", a cargo de la directora, y páginas de cultura varia: poemas traducidos del ruso (recuérdese que las casi novedosas conferencias de Pardo Bazán sobre literatura rusa son de 1885), una semblanza encomiástica de Mariana Pineda o un descripción del Museo Arqueológico Nacional. Y, aunque ha reconocido su importancia secundaria, sabe de la que tienen para la captación de lectoras e incluye "dibujos, patrones o retratos litografiados". Establecida en París, le encomiendan la dirección del Paris Charmant-Artístico: periódico ilustrado de las nuevas modas entre enero de 1881 y marzo de 1882. Este trabajo no colmaba sus ambiciones. Y, sin pausa, materializa en París, siendo corresponsal la madrileña Librería de San Martín, sus propias ideas. Una inexactitud de Ossorio (La canastilla de la infancia por La canastilla infantil, (1904, p. 407) puede ser el origen de la confusión con que en ocasiones aparecen citadas. Examinadas cuidadosamente, puede establecerse una secuencia: directora del Paris Charmant en castellano, a fines de ese mismo año de 1881 doña Faustina funda La canastilla infantil que en enero de 1882 transforma en La canastilla del hogar, aparecida a lo largo de 1883. Y 1884 será el año de La violeta renacida.: gaceta ilustrada para recreo, instrucción y utilidad práctica de los niños y las madres: modas parisienses para los niños de ambos sexos desde la primera infancia hasta los catorce años, es quincenal desde diciembre de 1881 hasta enero de 1882, y sale, como su libro La semana de los niños, de la casa editorial de Bouret. "Muchos son los periódicos -dice la primera entrega- que nacen, pasan y mueren... No hemos visto ninguno que uniese a la instrucción y el recreo de los niños la utilidad práctica para las madres. En este concepto creemos no engañarnos al afirmar que el nuestro es el primero [...] Combinadas con el recreo y la amenidad las ciencias y las artes, los niños las aprenden jugando. Al lado de un artículo de Ha natural, que por sí solo es pesado, presentaremos el grabado correspondiente [...] Confiamos -desliza sutilmente doña Faustina- en que nuestra querida España y la ilustrada América acogerán nuestra modesta publicación [...] También nos atrevemos esperar de la noble prensa de ambos países un cariñoso recibimiento." Ella escribe sobre "La educación moral de la mujer". También escriben Gloria Melgar, Hernán González Melgar, Carolina de Soto, Ana Ruiz, Gregoria Urbina, Clemencia Larra, la infanta Paz, Antonio Grilo, Selgas, Salvador Rueda... Acompañan figurines y pliegos de patrones y bordados.: gaceta instructiva para las madres de familia y las señoritas: recreo, instrucción, utilidad práctica: modas parisienses, que apareció entre enero y diciembre de 1883, también incluye figurines y patrones. En la "Sección literaria": "Revista de modas", "Deberes de la mujer" y "Física para niños"; poesías, novelas (como atención al mercado americano: una de costumbres colombianas)... Entre los nombres masculinos, los de Castelar y Fastenrath. Tiene una "Sección de grabados", algunos de ellos en color. Contiene la necrológica de Ángela Grassi. Y en enero de 1884 doña Faustina brinda a los lectores la sorpresa de resucitar su querida La violeta: gaceta ilustrada del hogar doméstico, modas parisienses, labores, literatura, bellas artes, utilidad práctica para las madres de familia, instrucción y recreo para las señoritas. Para que no quepa duda de la deseada continuidad, consigna: 2a época, año VIII, directora-propietaria, doña Faustina Sáez de Melgar, quien, a manera de preámbulo, escribe:9 "Nuestras tareas en esta segunda época de La violeta serán la continuación de las que hemos desempeñado durante la primera en España donde con tanto aplauso y durante muchos años se ha publicado nuestro periódico [...] venimos trabajando hace muchos años en numerosas obras y periódicos que circulan por todas partes [...] esto prueba la bondad del sistema expuesto por nosotras y hoy transplantado desde las orillas del Manzanares a las del caudaloso Sena [...] como nuestro principal objeto es hermanar la utilidad con la baratura no damos más que un solo número, pero este contiene 16 grandes páginas a dos columnas, con más lectura y grabados en el texto que otras publicaciones quincenales que solo dan ocho. Es preciso lo tengan en cuenta nuestras lectoras al comparar unos con otros que solo dan ocho [...] nuestras modas son prácticas no ilusorias y solo bonitas para la vista, como las de muchas publicaciones que son dirigidas por personas incompetentes. Nuestras redactoras ensayan y prueban los modelos antes de admitirlos para nuestro público periódico". Su contenido: revista de modas, colaboraciones literarias, grabados y figurines, alguno en color, crónica de salones. Escriben Ana Ruiz, Julia Asensi, Ma del Pilar Contreras, Carolina de Soto, Carolina Coronado, García Gutiérrez... Asoma un artículo sobre Madrid, de José Gutiérrez Abascal. Como aguinaldo de pascua ofrece la revista a sus suscriptoras una máquina de coser a 29 francos: "no contenta nuestra directora con regalar uno de sus libros ha hecho un contrato con el fabricante". Y, de vuelta a Madrid, años más tarde, La canastilla de la infancia: revista hispano-americana: modas para niñas. Bajo la dirección de doña Faustina, publica la revista Cándido García, propietario de la editorial El genio literario, que en el preámbulo escribe: "venimos a dar con el ideal soñado: una revista única en su clase, en la que nadie había pensado nunca [...] queremos contribuir a educar a la niña [...] dándoles a las madres unos instrumentos [...] la hemos confiado a una escritora de antiguo renombre, muy amiga del público y sobre todo, de los niños, a los que ama con delirio, y no tendrá tarea más grata que dedicarles sus últimos días" Y así vino a ser, en efecto, Cincuenta y dos entregas entre enero de 1893 y enero de 1894; junto al cuerpo de la revista, hojas "de labores" y "de literatura amena", acompañando entregas del Quijote. Cuadros de la vida social, narraciones originales y traducidas, artículos pedagógicos de historia natural, lecciones geográficas, "recetas de cocina para las niñas aplicadas" (n.4, 19 de febrero, p. 78), un juguete cómico y una comedia... Los nombres de Fernán Caballero, de Alarcón, de Gertrudis Gómez de Avellaneda, de Hartzenbusch, de García Gutiérrez... Las colaboraciones moralizantes, ya habituales, de doña Faustina, hablando de virtudes y de vicios, de la "influencia de la mujer en la educación moral de la niñez". Reproduce textos provenientes, así lo indica, de La violeta, como aquel "El Greco" de J. Castellanos (n. 19, 4 de junio), denotando que a la avisada directora no se le pasó por alto lo que tuvo en su momento de novedoso. Pero la revista transmite cierta sensación de agotamiento de una fórmula de producción. Debió de haberle producido no poca satisfacción el que le pidiesen colaboración (lo hizo con "Los dones intelectuales") en el número extraordinario de El día, por el Año Nuevo de 1892, entre una selección de valores prestigiosos del mundo de la cultura, como Galdós. Parece que ella en cierta medida también lo era entonces, lejanos ya los años regios isabelinos. Pero quien había dedicado buena parte de su vida a publicar sobre la moda también como escritora desaparecía, arrastrada por el cambio de modas en expresiones y gustos literarios. La noticia de su muerte pasa casi desapercibida. Los periódicos que dan la noticia -alguno lo hace con inexactitud- coinciden en destacar sus cualidades humanas: "persona culta y buena", dice La dinastía el 1 de abril, "menos conocida de lo que debía haberlo sido", El día de 13 de marzo, "era trabajadora infatigable y su nombre popularísimo", El correo militar del día 20... Si embargo, el nombre de Faustina Sáez ya comenzaba a eclipsarse en las páginas de esa prensa de la que ella se había servido muy bien para dar curso a su obra y que había dado a conocer sus inquietudes sociales, en diversos aspectos y de diversas formas. Un episodio: abogando por la construcción del Canal del Tajo, que habrá sido de gran beneficio para su patria chica, dirige desde El imparcial (21 de abril de 1878; sobre el mismo asunto ya había dirigido otra al gobierno desde La nueva Iberia de 3 de septiembre de 1868), una carta a la duquesa de Medinaceli, presidenta de la Sociedad Geográfica de Agricultura en que la calificada alguna vez de "servil cronista de salones" incluye este comentario: "La aristocracia, lejos de las miserias del pueblo y saturada de los goces que proporciona la consideración y la fortuna, no ha podido nunca sentir amor ni deseo alguno por el mejoramiento del estado social y material del país [...] muchos siglos de subyugación moral han hecho de la mujer española un ser sin propia voluntad y sin iniciativas [...] es altamente consolador admirar a una ilustre dama apartarse de las tradiciones absurdas que siempre han coartado el libre impulso del pensamiento". Hablar de las ideas y mentalidad de Faustina Sáez de Melgar en asuntos como el papel social de la mujer es insistir en parámetros ya señalados, por ser muy comunes, en los textos de esta generación. De las virtudes cristianas de la mujer y de su aceptación de los deberes que le asigna la naturaleza y confirma la tradición, depende la estabilidad de la familia y, por tanto, de la sociedad, donde ha de ser mantenida la estructura patriarcal. La educación de la mujer es necesaria y urgente. No es peligrosa, sino al contrario, porque contribuirá a que ella cuide mejor del hogar y de quienes lo componen. En algunas de las inteligentes autoras que defendían estos principios quedaba enmascarado también el posibilismo del momento, una lúcida cautela y una tácita estrategia a largo plazo. De "el terreno que tiene conquistado y el que puede conquistarse si marcha paso a paso" habla La mujer en la primera página de su número 1. En el caso de Faustina Sáez ese posicionamiento conservador va acompañado siempre de severas denuncias sobre la situación femenina. También concibe la educación que la mujer debe recibir de modo más amplio que una orientación puramente doméstica: ha de incluir conocimientos que le permitan, llegado el caso, un trabajo, no al margen, sino compatible con los del hogar. Véanse a este respecto sus comentarios en "La instrucción de la mujer en Bulgaria" y "La beneficencia en Rumania", de 22 de febrero y 3 marzo de 1889, respectivamente, de El día. Pero aquella entusiasta defensora de la liberación de los esclavos, la autora de La cadena rota, aunque proclama al hablar de la mujer que "ha concluido la sierva", opina que la liberación de la mujer se consigue a través de la educación y del matrimonio. Aunque el éxito del suyo acabara empañándose, ello no invalidaba del todo su teoría. A Faustina le abrió las puertas para desplegar una intensa vida social y le permitió abrir las de su casa, como ama de ella, para que la sociedad que ella quería entrase. En alguna ocasión sugiere, con perspicacia, la autoridad que la mujer puede, dentro de casa, alcanzar sobre la del marido.10 También con una ingenuidad que a veces se le sospecha. Una muestra: declara que su novela Rosa, la cigarrera está "destinada a las clases populares para separar a la masa de la política vertiginosa, inculcándole el amor al trabajo" (La correspondencia de España, 26 de mayo de 1872). Y lo dice con ocasión de la tirada de extraordinario lujo que lanza su frecuente editor Juan Pons en Barcelona. De la celebridad de Faustina Sáez en sus días vienen a dar prueba los ataques -para finalizar volviendo a lo dicho al principio- de que fue blanco. Es de destacar el que le dirige Las españolas pintadas por los españoles, porque para satirizar el tipo de "la literata" la escoge a ella como retrato: "Ninguna entre la variedad infinita de especies de la familia humana, más saliente ni de caracteres más propios y peculiares que aquella de que vamos a ocuparnos [...] Brotó entonces el periodismo, fuente inagotable de discusión y emociones de todo género [...] La literata de nuestros días pertenece de hecho al estado conyugal y, de derecho, a la prensa y a la escena [...] se entrega a fundar revistas, semanarios y bibliotecas dando al olvido los calzoncillos de su esposo [...] drama sobre drama condenando la esclavitud o combatiendo el pauperismo [...] publica tomo sobre tomo con sus inspiraciones poéticas [...] ya escribe un drama condenando la esclavitud [...] por eso la ven Vds. abonada gratis a todos los teatros reclamando un derecho de autora, cuando no improvisando espectáculos para el socorro de las víctimas del Congo, o fundando ateneos y asociaciones para protestar contra el tráfico de sangre y defender la abolición de la esclavitud. Por eso funda periódicos y compromete a cuantos emborronan papel para que figuren en la lista de colaboradores y los dedica al príncipe H o la duquesa Z [...] Por eso vive en continuas conversaciones con libreros y editores, y hace que se anuncien sus obras, y envía el elogio hecho de su mano,11 o publica el sumario de su último número, y, por eso... está adelantando gigantescamente la aparición de la literata del porvenir" (Saco, 1871, pp. 67-73). En cualquier caso, mucho pesó el conservadurismo moralizador en la caducidad del mensaje de estas grandes periodistas. Aún un Julio Cejador, en su Historia de la lengua y literatura castellana (t. 292), al hablar de cierto autor venezolano le juzga: "sobrado moralizador, a lo Sáez de Melgar y Ángela Grassi". Bien que, al mencionar a varias de estas autoras, entre ellas a Sáez de Melgar, el padre Blanco García, en La literatura española del siglo XIX (t. 392) critique, pensando seguramente que era de aplicación a ellas: "La señora Sinués debe de confiar mucho en el poder del arte docente, según es la devoción que le muestra, pero su moral es bastante laxa y propende a colocar el heroísmo de la virtud en la obediencia a las inclinaciones del espíritu a veces tan peligrosas y extraviadas." En cualquier caso, y aunque severamente amortiguada, no se extinguió del todo la resonancia de estos sonoros nombres. En 1902, el recensor en Revista contemporánea (t. 627, 16 de julio) de algunas obras de Blanca de los Ríos, opina que esta "viene a continuar la larga y gloriosa serie de astros de primera magnitud que se llamaron Pilar Sinués, Ángela Grassi, Carolina Coronado, Faustina Sáez de Melgar y tantas otras". En 1921 Melchor Fernández Almagro, en la primera página de La época, 8 de octubre, hablando de folletines y novelones comenta que "no fueron pocas las madres de familia que, enloquecidas por aquellos nuevos libros de caballería, pasaron de lectoras a autoras: Ma del Pilar Sinués, Faustina Sáez de Melgar y Enriqueta Lozano". En 1930, en La libertad de 25 de diciembre, y a propósito del libro Las escritoras españolas, de Margarita Nelken, Antonio Zozaya lamenta en él la ausencia de: "algunos astros femeninos de segunda magnitud, pero muy merecedores de reverencia, como [...] Faustina Sáez de Melgar [...] y tantas otras escritoras que actualmente son injustamente menospreciadas." Y no hace muchos años: "La pasada centuria -escribe un crítico- es un caso digno de estudio. Ofrece un amplísimo elenco de escritoras, superior probablemente al de nuestro siglo, y varias docenas de revistas dirigidas a las mujeres, algunas excelentes [...] floreciente de actividades literarias cuyos aromas quedaron encerrados en las obras de Faustina Sáez de Melgar [...] Hay en todo ese movimiento con ribetes educativos el germen de una revolución pacífica cuyo desarrollo posterior no ha tenido siempre la misma poderosa eficacia" (Senabre, 1992). Al margen del valor atribuible hoy a su obra literaria, la interesante y un punto intrigante personalidad de Faustina Sáez de Melgar, diseñadora y gestora de nuevos espacios periodísticos, merece, por sus aportaciones a las historias de la prensa española y de la promoción cultural de la mujer, recuerdo, atención y estudio.
Las periodistas españolas pintadas por sí mismas Cinco grandes periodistas españolas, que fueron colaboradoras, redactoras y directoras de revistas, abordaron en algunos de sus escritos y discursos la definición del status de la mujer periodista entre los siglos XIX y XX: Emilia Pardo Bazán, Concepción Gimeno, Carmen de Burgos (Colombine), Isabel Oyarzábal y Carmen Eva Nelken (Magda Donato). En todas ellas es común la idea de que la mujer posee cualidades innatas para el ejercicio del periodismo, y de que la prensa es una tribuna desde la que educar a sus congéneres del mismo sexo. Su periodismo se nutre de dos modelos primordiales, el decimonónico de la crónica, de origen francés, y los más modernos de la entrevista y el reportaje, de origen anglosajón. En el ejercicio periodístico las únicas limitaciones para las mujeres en España parecen ser la función de directora de periódico diario y el género del reportaje, ambos de sesgo claramente masculino, en tanto que a las mujeres están reservados géneros considerados más adecuados a su sexo como la crónica y la entrevista. LAS PERIODISTAS ESPAÑOLAS PINTADAS POR SÍ MISMAS Cinco grandes periodistas españolas que vivieron entre los siglos XIX y XX dedicaron algunos de sus artículos y discursos a reflexionar sobre su profesión: Emilia Pardo Bazán, Concepción Gimeno, Carmen de Burgos, Isabel Oyarzábal y Carmen Eva Nelken. Estas cinco escritoras colaboraron en buen número de publicaciones periódicas españolas y extranjeras; en el caso de Concepción Gimeno, Isabel Oyarzábal y Magda Donato fueron especialmente significativas sus contribuciones a la prensa mexicana; Concepción Gimeno creó y dirigió en México El Álbum de la Mujer; Isabel Oyarzábal colaboró en El Journalista y España Peregrina y Magda Donato en la revista Don Quijote y el diario Mañana. Pardo Bazán publicó numerosos artículos en el Diario de la Marina de La Habana y La Nación de Buenos Aires; Carmen de Burgos colaboró con el diario portugués O Mundo entre 1919 y 1921. Isabel Oyarzábal, además, trabajó para la agencia de noticias Laffan News Bureau, y fue corresponsal del The Standard y del Daily Herald en España (Quiles Faz, 2002). Dos de ellas ocuparon también un destacado lugar en los inicios de la radio: Carmen de Burgos y Magda Donato (Simón, 2012, p. En el ejercicio del periodismo tres de ellas popularizaron seudónimos: Carmen de Burgos los de Colombine2>, Perico el de los Palotes (Arroyo 2010), Raquel, Marianela, Claudine y Gabriel Luna, Isabel Oyarzábal el de Beatriz Galindo y Carmen Eva Nelken el de Magda Donato. Fueron mujeres con una notoria proyección pública: escritoras, periodistas y conferenciantes, viajeras impenitentes, miembros de numerosas asociaciones en defensa de las más diversas causas y desempeñaron profesiones diversas con una importante presencia pública, además del periodismo: Carmen de Burgos era maestra, Magda Donato actriz, Isabel Oyarzábal diplomática y Pardo Bazán llegó a ser catedrático (Ezama 2012 a). Algunas de ellas mantuvieron un salón literario (Pardo Bazán, Gimeno, Burgos), como sus correligionarias Delphine de Girardin, Marie d'Agoult (seudónimo Daniel Stern), la condesa de Noailles o Juliette Adam (Heyden-Rynsch, 1998); precisamente uno de los asertos admitidos entre los investigadores es el del origen salonnière del periodismo (Thérenty, 2007, pp. 174-178), que ilustran muy bien las crónicas de Delphine de Girardin: Lo curioso del caso es que la actividad gacetillesca tiene su origen en la mujer, pues fue en los salones famosos de otros tiempos donde se concibió el hoy robusto infante, el periódico, que empezó a adquirir forma real en las cartas privadas de aquella gloriosa época en las cuales se comentaban con travieso y sutil espíritu los acontecimientos mundanos y sociales. Puede decirse que la primera rotativa llevaba la marca Madame Sevigné (Anónimo, 1928). Y así parece corroborarlo el periódico francés La Fronde, ejemplo excepcional de periódico diario3, de intereses generales, dirigido por una mujer (Marguerite Durand) y redactado íntegramente por mujeres, de cuyo ambiente salonnier informa una crónica de Pardo Bazán de 1899 (Posada, 1899, pp. 33-140; Rabaut, 1996, pp. 46-47; Roberts, 1997). O la escuela inglesa de periodistas que bajo el nombre de Literary Salon and School of Journalism, Shorthand and Art for Women, dirige Florence Cartwright (Stuart, 1911, p. Pero en el paso del salón dieciochesco al periódico se produce un cambio desde la conversation (elitista y formalizada) a la causerie (más familiar y sencilla) (Thérenty, 2007, p. La aparición y consolidación de la mujer como profesional del periodismo tiene mucho que ver con el desarrollo del feminismo, ya que muchas revistas y periódicos se crean como órganos de expresión del mismo, v.gr. el Journal des Femmes de Maria Martin (1881-1891)4, la Revue Féministe (1895-1897) de Clotilde Dissard, la Revue des Femmes Ruses et des Femmes Françaises (1896-1897) de Olga de Bezobrazow, Le Féminisme Chrétien (1896-1899) de Marie Maugeret, La Femme de Sarah Monod (1879-1937) y Ster (1895-1897) de la polaca Paulina Kuczalska; muchas de las mujeres que dirigieron estos medios periodísticos fueron también cabezas visibles de asociaciones feministas, v.gr. Marie Pognon presidía la Liga francesa para el derecho de las mujeres, Mme. G. Vincent La Igualdad, Marie Szeliga-Loevy la Unión Universal de las mujeres y Marie Maugeret El Feminismo cristiano (Posada, 1899, pp. 137-138). No obstante, Blum (2002, pp. 219-220) sostiene que el movimiento feminista no encontró en las revistas su forma ideal de expresión, ya que las militantes más conocidas dieron a conocer sus ideas en los órganos de expresión masculinos, practicando así un feminismo de integración. Algo parecido defiende para el caso portugués Isabel Lousada (2012, p. Pero, ya se trate del feminismo, de determinadas ideologías políticas (socialismo, republicanismo) o credos religiosos (cristianismo, protestantismo), incluso de la heterodoxia librepensadora5, lo cierto es que el compromiso es inherente al ejercicio del periodismo por parte de las mujeres. Las periodistas pintadas por sí mismas: historia y condición Pardo Bazán (1897) considera a la mujer periodista un producto del siglo XIX, sobre todo de su segunda mitad (Dorado, 2006) y cree que la mujer posee condiciones que la hacen apta para el trabajo periodístico: Pronta y sagaz en ver o adivinar lo que no se ve; fina observadora del detalle menudo y del matiz imperceptible que presta a cada objeto su atractivo y su significación; vibrante para sentir, y fácil y rápida en expresar el sentimiento; concienzuda y exacta para el desempeño de la diaria tarea; fresca de imaginación y bien penetrada del criterio más corriente en la sociedad; compasiva y tierna ante la desgracia; apegada a lo corriente y con un sentido de la realidad que la aleja de las abstracciones, y la adhiere a la tierra y la coloca en el momento presente, por decirlo así, la mujer sirve divinamente para ese oficio literario, que consiste en recibir impresiones de la actualidad y devolverlas sin tardanza en forma agradable, clara y simpática a la mayoría de los lectores. La prensa escrita por mujeres que mejor conoce es la francesa, entre cuyos nombres cita en primer lugar el de Séverine (seudónimo de Caroline Rémy), sobre el que volverá en una crónica de 1900, para añadir: Las mujeres descuellan como cronistas periodísticos. Las redactoras de La Fronda, con Séverine a la cabeza, hacen primores en ese terreno, siguiendo la tradición de aquel célebre vizconde de Launay, que también era una mujer y que dejó un insuperable modelo de crónicas en sus folletines semanales de La Prensa6. Eran tan entretenidos, que los analizó Sainte-Beuve y los definió con palabras en las cuales encuentro las tablas de la ley de la crónica, el decálogo del cronista, para escribir el artículo "picante, raudo, alegre, paradójico, no siempre falso; en el cual se debe resbalar y no insistir, rozar a flor de epidermis, sorprender los caprichos y las manías sociales, tomar lo frívolo por lo serio y lo serio frívolamente, escribir como se habla en un salón, y disfrazar con el buen sentido la risa, y con el relampagueo de la frase la vacuidad del fondo" (Pardo Bazán, 1900). Volviendo al texto de 1897, Pardo Bazán enumera entre las periodistas francesas a la señora de Rute (Mme. Ratazzi), "cuyas crónicas son la misma amenidad" 7; la feminista y socialista de origen polaco Paule Mink (Adele Pauline Mekarska); Juliette Lamber –Juliette Adam- (directora de La Nouvelle Revue); Arsène Arus (seudónimo de la peruana Sara Oquendo, buena amiga de Pardo Bazán) y Arvède Barine (seudónimo de Mme. Menciona también a su amiga y corresponsal Guiomar Torreçao, editora del Almanach das Senhoras, que la portuguesa editó infatigablemente desde 1872 hasta su muerte en 1898 y que siguió publicándose luego hasta 1928 (Germano, 2010). Concepción Gimeno (1900) presenta un panorama más cosmopolita que el de Pardo Bazán. Comienza sin embargo por la prensa francesa y por el emblemático diario La Fronde, entre cuyas redactoras cita a Marguerite Durand, Séverine, Bradamante (Mme. Entre las contemporáneas, añade los nombres de Mme. Pero además traza una breve historia de la prensa francesa desde 1789 hasta 1848, y luego hasta finales del siglo XIX, destacando en este último periodo Les Mouches et les Araignées de Paule Mink, La Femme dans la Famille et dans la Société de Louise Koppe, La Citoyenne de Hubertine Auclert, y el Bulletin de l'Union Universelle de Femmes, dirigido por Maria Szeliga-Loevy8. De Alemania, Gimeno cita a las feministas y pedagogas Lina Morgenstern (German Housewives Journal) y Elena Lange (Die Frau). De Portugal a Enriqueta Pereira de Sousa, directora de Hymnos e Flores9, y de Italia a la directora de La Donna (1868-1890) Gualberta Alaide Beccari. Entre las españolas menciona a Concepción Arenal (La Voz de la Caridad), Emilia Pardo Bazán (Nuevo Teatro Crítico), Faustina Sáez de Melgar (La Mujer), Josefa Pujol de Collado (El Parthenon), Ángela Grassi (El Correo de la Moda), la baronesa de Wilson (El Último Figurín), Sofía Tartilán (Las Hijas del Sol)10, Patrocinio de Biedma (Cádiz) y Belén Sárraga (La Conciencia Libre)11. Tras este recorrido apresurado por la prensa de diversos países, Gimeno (1900) se detiene en algunos nombres propios: Étincelle (vicomtesse de Peyronny, baronne Double), Paulina Kuczalska-Reinschmidt, condesa Martel de Janville (Gyp), la feminista y socialista Citoyen Sorgue (seudónimo de Antoinette Cauvin), Séverine, Juliette Lamber y María Martin. De Étincelle escribe que es una elegante revistera que se ha consagrado al periodismo por "coquetería intelectual" (p. 567); menciona su sección "Carnet mondain" en Le Figaro, y sobre su estilo comenta: "Es la cronista ligera y amena, de estilo completamente moderno, delicado y fino, como los esmaltes de las porcelanas de Sèvres". Sobre Gyp señala que, además de ser prolífica escritora, representa también: el verdadero tipo del cronista francés, satiriza sin herir, sus frases cáusticas no tienen veneno. Posee una vena cómica muy fina, que parece aumentar a medida que se desborda [...] Elegante, ingeniosa e intencionada, en el fondo de sus escritos encuéntrase siempre la ironía, pero una ironía amable. La condesa Martel es el filósofo de las cosas ligeras (Gimeno, 1900, p. Por otra parte, a Antoinette Cauvin, a la que le ha cabido el honor de ser "la primera mujer belga que ha sido admitida entre los periodistas de la prensa jurídica en los tribunales", la califica de "cronista brillante" (Ibid.). No escatima, en fin, elogios para Séverine y Juliette Lamber, apostillando sobre esta última: Sus crónicas extranjeras han ejercido influencia en la política, contribuyendo a estrechar los lazos entre Francia y Rusia, lo cual ha demostrado una vez más que la mujer puede prestar servicios cívicos a la patria lo mismo que el hombre. Hábil periodista, no se le arranca nunca en la interview lo que no quiere decir (Ibid., p. Más allá del repertorio de nombres propios que ofrecen Pardo Bazán y Gimeno, hay que destacar la reflexión sobre el periodismo escrito por mujeres realizada por Colombine, que es el texto de una conferencia leída por su autora en la Unión Ibero-Americana de Madrid el 15 de junio de 1905. El objetivo de este discurso es el de subrayar la importante misión de la mujer en la prensa, una misión educadora, que ella misma trató de llevar a la práctica con sus crónicas en el Diario Universal y Heraldo de Madrid, entre otros periódicos12. Comienza Carmen de Burgos su discurso reconociendo el papel activo desempeñado por la mujer en la prensa y situando a Francia al frente de este movimiento, con firmas como las de la condesa Anna de Noailles, Marie d' Agoult, Georges de Peyrebrune (seudónimo de Mathilde de Peyrebrune), Juliette Adam, Marcelle Tinayre, Mme. Alphonse Daudet (firma de Julia Allard), Jean Bertheroy (seudónimo de Berthe-Corinne Le Barillier), Jane Dieulafoy, Judith Gautier, Jeanne Marni (Jeanne Marie Françoise Marnière), Gyp, Jane Catulle Mendes y Clarisse Coignet, y sobre todo Séverine: "la verdadera encarnación del periodismo es Séverine, la cronista incomparable de El Figaro, que se ocupa de las cuestiones sociales y sostiene todas las campañas nobles en defensa de los derechos y de la justicia" (Ibid.)13. Se detiene también para hablar de La Fronde, que pone como ejemplo de que las mujeres entienden tan bien como los hombres lo que pudiera llamarse la cocina de un periódico diario. Cocina en la que han de entrar en dosis bien combinadas la política interior y exterior, las informaciones de actualidad, los tribunales, las bellas artes y las noticias del reporterismo con los artículos sensacionales y de fondo, todo hábilmente aderezado para poderlo servir al público (Ibid.)14. Más allá de Francia, presta atención a periodistas de otros países como Italia, donde destaca a Matilde Serao15, y Portugal donde subraya la labor de Amalia Vaz de Carvalho y Claudia Campos, corresponsales de diarios del Brasil16, Alice Pestana (seudónimos Caiel, Cil) que colabora con el Diario de Lisboa, Alice Moderno (dirige la revista A Folha en las Islas Azores) y Maria Olga Moraes Sarmento (directora de la revista Sociedade Futura). A continuación se ocupa del periodismo en Estados Unidos, país en que las periodistas desempeñan todos los cargos, incluso el de reporteras sensacionalistas. Con todo, cree que el primer puesto en el periodismo femenino lo "merece con justicia Inglaterra." (Ibid.); ofrece datos sobre los ingresos de las periodistas inglesas y una lista de nombres: Emily Crawford (corresponsal en París del Daily News), Mrs. Alice Meynell17, Rachel Challice (redactora del Daily Express), Jeannette Jerome -Lady Randolph Churchill- (editora de The Anglo-Saxon Review), Flora Shaw –Lady Lugard-18, Mary Frances Billington19 y Sarah Tooley20. A esta perspectiva sobre el periodismo inglés escrito por mujeres añade que desde hace un año las mujeres inglesas disponen de un periódico diario que venden a diez céntimos el número. Tiene seis páginas y se dirige particularmente a las mujeres instruidas que siempre ansían aprender algo nuevo. Este periódico promete ser el diario femenino de más porvenir, sin espíritu de partido y con carácter esencialmente práctico (Ibid., p. Además, Florence Cartwright ha fundado una escuela de periodistas (a la que ya me he referido), y las escritoras inglesas se han unido para formar la Society of Women Journalists (1895), presidida por Lady Sarah Wilson, que "tiene por objeto sostenerse mutuamente, hacer avanzar la causa del periodismo, ayudar a las que empiezan y simplificar las dificultades del oficio" (Ibid). Tras la revisión del periodismo anglosajón, Colombine pasa revista a la "América española", y cita varios nombres de mujeres célebres, de los cuales solo un puñado corresponden a periodistas: Soledad Acosta en Colombia, Lola Rodríguez de Tió en Puerto Rico (periodista de ocasión), Paca Corrales en Costa Rica, Carmen Brige en Venezuela, y Concepción Boloña –Coralia- en Cuba22. Para terminar este repaso a la historia del periodismo contemporáneo se detiene Carmen de Burgos en las periodistas y publicaciones españolas23. Menciona a Beatriz de Cienfuegos (La pensadora gaditana) y Carmen Silva (El Robespierre Español)24 como iniciadoras; luego hace una lista de revistas dirigidas por mujeres: El Correo de la Moda por Ángela Grassi y Joaquina Balmaseda, La Violeta por Faustina Sáez de Melgar; La Moda Elegante por Maria del Pilar Sinués (Sánchez Llama, 2000), La Caprichosa por la baronesa de Wilson, Nuevo Teatro Crítico de Emilia Pardo Bazán, El Amigo del Hogar de Ma del Pilar Contreras, y La Moda Práctica por María Guerrero. Vuelve a mencionar algunos nombres de mujeres que han dirigido revistas: Robustiana Armiño (Ecos del Auseva), Sofía Tartilán (La Ilustración de la Mujer), Rosario de Acuña25, Julia Codorníu (El Álbum del Tocador), Ana Solo de Zaldívar (El Amigo del Hogar), y Rosa Eguílaz (propietaria del periódico Para Todos). Sigue un listado de publicaciones editadas en Barcelona también dirigidas por mujeres: La Ilustración de la Mujer por Concepción Gimeno26, El Ángel del Hogar de Esmeralda Cervantes (Clotilde Cerdá y Bosch), El Parthenon de Josefina Pujol de Collado, El Sacerdocio de la Mujer de Esperanza Belmar, y Manos Blancas, suplemento de El Liberal de Barcelona dirigido por la Condesa del Castellá (Isabel María del Carmen de Castellví y Gordon). Y en otras provincias: Carolina de Soto dirigió Asta Regia (Jerez de la Frontera), Clemencia Larra El Laurel Jienense, Enriqueta Lozano de Vilches La Madre de Familia (Granada) y Patrocinio de Biedma la revista Cádiz. Añade que algunas escritoras han colaborado asiduamente en los grandes rotativos, como es el caso de Salomé Nuñez Topete27. La alusión a los grandes diarios despierta en la oradora un sentimiento de gratitud para con Augusto Suárez de Figueroa, "el fundador del periodismo moderno en nuestra patria y el primero en abrir las puertas de la gran prensa a las mujeres españolas" (Colombine, 1905, p. 87); cuenta cómo en Diario Universal creó una sección diaria dedicada a las mujeres, "dando además a una mujer el carácter de redactora, que hasta entonces no habían tenido en los grandes rotativos" (Ibid.); esa mujer no es otra que la propia Carmen de Burgos. Por todo ello cree que cuantas periodistas trabajen en la prensa se lo deben en buena medida a Figueroa: "Él fue el fundador de la nueva carrera que abre el periodismo para la mujer en nuestro país" (Ibid., p. Distingue en su discurso Colombine entre las mujeres que cultivan todos los géneros y las periodistas, y afirma que la misión de estas últimas es muy distinta de la de aquellas; hace un repaso a las exigencias de la labor del periodismo y añade las que se les piden además a las mujeres que llevan a cabo dicha labor: No faltan a la mujer ninguna de las condiciones necesarias para el periodismo y tiene además la sensibilidad exquisita que le hace fijarse con preferencia en lo que representa adelanto y cultura. Mientras que el hombre se ve obligado a hacer la información política, el relato del crimen, la revista de los tribunales y la noticia de actualidad, la mujer, con libertad para escoger asunto, pues son aún raros los casos de reporterismo entre nosotros, se fija en los adelantos e instituciones benéficas que protegen a la mujer y al niño; recoge los dolores de los pequeños, de los humildes, de los afligidos, las tristezas de su corazón, las angustias de la existencia de un luchador modesto, las penas y el desaliento de los oprimidos, las tempestades que conducen un cerebro a la locura, a la desesperación o al suicidio; y para cada una de estas cosas tiene un aliento de consoladora ternura o un grito de justicia. [...] Ella nos muestra los males y los defectos para curarlos y corregirlos (Ibíd., p. Para cerrar su discurso vuelve a retomar su aserto inicial sobre la función educadora de la mujer a través de la prensa: en esos articulitos para los niños [...] en las revistas de modas, en las recetas de higiene de la belleza, en el consejo de economía o en la regla de sociedad, educa la mujer dentro del periodismo [...] Y en esta obra educativa ejerce una influencia más directa sobre las otras mujeres (Ibid.). Porque, sostiene Burgos, la mujer intelectual ha de ser la educadora de las otras mujeres, que poseen un entendimiento menos cultivado que el de los hombres. De este modo, los más importantes diarios españoles ponen su sección femenina en manos de mujer: Diario Universal ("Lecturas para la mujer" por Colombine), La Correspondencia de España ("Actualidades femeninas" por Raquel, Marianela), El País ("Carnet femenino" por Violeta -seudónimo de Consuelo Álvarez-), El Liberal ("Manos blancas" por la condesa del Castellá), El Globo ("Crónicas feministas" por Evangelina –Zoila Aurora Cáceres-), El Imparcial ("Femeninas" por Magda Donato), Heraldo de Madrid ("Femeninas" por Colombine), El Sol ("Páginas femeninas" y luego "La mujer, el niño y el hogar" por Maria Luz Morales). De todo ello concluye que "no es España el país más atrasado en el periodismo femenino" (Ibid., p. Y esgrime el orgullo de ser periodista: "creo y espero en su misión civilizadora, y estimo el título de periodista más que todos los honores que puedan poseerse en la tierra" (Ibid.)28. Además de este documentado discurso, Carmen de Burgos dedicó tres artículos a las periodistas inglesas en los que reproduce prácticamente la misma información que en el discurso citado (Colombine, 1904 a; 1904 c), aunque en el último (Colombine, 1907) añade dos nombres a la relación de periodistas: Humphrey Ward (seudónimo de Mary Augusta Ward) y Adelaide Belloc Lowndes. La figura de la mujer reportera que Carmen de Burgos cita en su discurso de 1905 se materializa en una entrevista que le hizo en 1915 a la periodista portuguesa Virginia Quaresma, que comienza con esta afirmación: "Los grandes triunfos del periodismo moderno no son triunfos de literatos ni de cronistas; son triunfos de reporter"29. Y a esta modalidad de periodismo se dedica Virginia Quaresma, lo que sorprende a Colombine: Hallar una mujer periodista de esa escuela y de un valor capaz de parangonarse con los mejores periodistas masculinos, en nuestra misma Península, confieso que fue para mí una sorpresa. Entre todas las periodistas sudamericanas, francesas, italianas, alemanas y del norte de Europa que yo he conocido no encontré ninguna del valor, de la modernidad, del atrevimiento de la periodista portuguesa doña Virginia Quaresma; es verdaderamente original. Carmen de Burgos la presenta como "una periodista de vocación", que con frecuencia declara "Yo he nacido reporter". Mujer de "rara instrucción, versada en humanidades, en filosofía; conocedora de varios idiomas, oradora y cronista notable"; considera Colombine que es el suyo un ejemplo "que prueba cuánto puede conseguir la mujer con su propio esfuerzo" 30. Quaresma confiesa en la entrevista que adquirió afición al periodismo leyendo Heraldo de Madrid, y que fue muy amiga de Luis Morote. Da cuenta de su vida periodística, empezando por el Journal da Noite, la revista Alma Femenina (que dirigió) y O'Seculo, para acabar con Manuel Guimaraes y otros compañeros que fundaron A Capital. Y declara, por último, que en su larga carrera como reportera no ha tropezado con envidias ni malevolencias. Por los mismos años, la periodista Isabel Oyarzábal (Beatriz Galindo) escribió dos trabajos sobre la profesión periodística en la mujer, uno en 1917 y otro en 1919. En el primero establece una afinidad entre ambas: Quizás de todos los campos abiertos a la actividad y a la energía femenina, ninguno esté tan en consonancia con las aptitudes y dones especiales de la mujer como el del periodismo. Ningún trabajo encaja mejor que este en su modo de ser, ni se amolda tan exactamente a su idiosincrasia, ni la ofrece las mismas garantías de éxito, siempre, claro está, que la mujer ponga en él toda la inmensa fuerza de su espíritu observador, de su intuición maravillosa, de su actividad mental y su fantasía, cosas indispensables para desempeñar este oficio, el más inquieto, arduo y atrayente de cuantos han evolucionado dentro de la complicada máquina de la vida moderna [...] Por lo que tiene de sutil, de fugaz y de complejo es por lo que juzgo tan capaz de desempeñarlo a la mujer, sobre todo en lo que a ciertos terrenos de indagación, de información delicada y difícil se refiere (Galindo, 1917). Señala Beatriz Galindo que casi todas las periodistas han comenzado su labor "dentro de los límites estrictamente femeninos", pero a medida que se amplía el horizonte femenino y que la lectura exige lo que no exigiera antes, la periodista aumenta también su actividad y produce crónicas de interés más extenso, informaciones de carácter educativo y artístico o se dedica a desentrañar y buscar la solución de aquellos problemas sociales que más afectan a la mujer. Cita como exponentes a Salomé Nuñez Topete, Colombine, María de Perales31, María de Echarri32, Margarita Nelken y Matilde Muñoz33, a las que tilda de "precursoras del periodismo femenino en España". En su segundo artículo Galindo se ocupa de "La necesidad de una gran revista" (1918), ya que aunque existen en nuestro país muchas publicaciones femeninas, no llegan a satisfacer, en grado ínfimo siquiera, las necesidades espirituales e intelectuales de esta [la mujer], ofreciéndole, como hacen muchas revistas femeninas del extranjero, aparte lo que para su misión en la vida pueda serle necesario, una información general de todo el movimiento social, político, artístico y literario del mundo. Opina que siendo el periódico un medio rápido y eficaz para formar opinión y conciencia, es lamentable que las mujeres españolas no puedan contar con una publicación que satisfaga estos objetivos, revistas como The Queen, Femina, The Lady's Field, Harper's Bazaar, The Woman's y Home Journal, repletas de información útil y recreativa a la par; verdaderas guías del movimiento mundial, en las que la mujer puede encontrar todo cuanto le interesa, desde la última novedad en hechuras de zapatos, hasta las críticas literarias y enseñanzas filosóficas de mayor trascendencia. Cree que España tiene elementos suficientes para hacer una revista moderna, pero también un inconveniente: "Esta ñoñería de esas corrientes de insustancialidad y esos prejuicios que cercan al sexo femenino en nuestra patria". Por último, la periodista Magda Donato dedicó dos artículos a reflexionar sobre la mujer y la prensa. El primero de ellos es de enero de 1918 (Bernard, 2009 b, pp. 17-19) y en él afirma que el periodismo es la clase de literatura que más conviene a las mujeres ya que están mejor constituidas para él que los hombres: Carecemos de las cualidades especulativas que para el periodismo son una inutilidad y hasta un estorbo, y, además tenemos todas las que le son necesarias. Así nosotras somos instrumentos igualmente admirables y fieles para el periodismo de ideas y para el periodismo de información. [...] El verdadero periodismo, el periodismo verdaderamente periodístico, es el de información. Pocas mujeres todavía se han dedicado a él, por lo menos como debían hacerlo. Cree, en fin, Nelken, que únicamente las mujeres pueden llevar al periodismo a su pleno desarrollo: Solo las mujeres tienen bastante corazón para poner en el periodismo la dosis de humanitarismo desinteresado, del cual es susceptible; solo ellas tienen bastante constancia o testarudez para llevar su tarea a cabo, a través de todas las dificultades y de todas las amarguras; solo ellas tienen bastante valor y bastante serenidad para afrontar todas las luchas; solo ellas, en fin, son capaces de bastante pasión para encariñarse con su obra, y de bastante fe para, poniéndose a su nivel, y queriéndola, redimirla del cinismo periodístico, con el cual los hombres creen probar una superioridad. En un artículo posterior, vuelve Donato sobre las periodistas (1920), dibujando tres tipos: el de la señorita aficionada, el de la intelectual y el de la profesional, siendo este último en el que se incluye la propia articulista. Señala Nelken que el número de las periodistas profesionales ha ido aumentando con los años, de modo que en el momento presente "cada redacción tiene, a modo de perrito de lujo, una redactora encargada de amenizar el texto" (Ibid., p. Distingue únicamente dos categorías en el periodismo escrito por mujeres: modas y feminismo, categorías en las que la misma profesional alterna, utilizando como transición entre ambos las interviús de actrices y visitas a las obras benéficas. Y si las categorías son dos, las especies de profesionales son múltiples e infinitas: A veces somos una verdadera chica de la prensa [...] A veces somos una señora casada y tenemos la ventaja de la cooperación de nuestro marido. [...] A veces, somos una buena señora, inofensiva, pero atacada por el delirio de grandezas y la monomanía del heroísmo. [...] A veces somos una socialista furibunda [...] A veces somos una excelente católica [...] A veces hacemos crítica de lo primero que nos viene a mano. Y a veces, somos yo, sencillamente, y entonces... Entonces preferimos callar y no insistir, porque la modestia de las mujeres tiene límites y la de las periodistas está por nacer (Ibid.) Por último, en la entrevista que José Montero le hizo a Nelken en 1932 esta incide en lo que la mujer puede aportar al periodismo: La incorporación de la mujer al periodismo significa –o puede significar- el acercamiento a determinados temas antes vedados o poco asequibles al hombre. Es innegable que hay asuntos, que hay zonas de interés o de la actualidad más a tono con el espíritu, la comprensión y la pluma de la mujer. La aportación de esta al periodismo equivaldrá, por tanto, a una mayor amplitud en el horizonte de los temas, a un enriquecimiento de la sensibilidad en la visión de las figuras y los hechos que la actualidad vaya brindando (Montero, 1932, p. De las cinco escritoras que he considerado, hay dos que poseen una conciencia de su profesión periodística mucho más acusada que el resto; me refiero a Carmen de Burgos y Carmen Eva Nelken. La primera, en una entrevista que le hizo González Fiol en 1922, se manifiesta plenamente consciente del lugar que ocupa en la historia del periodismo femenino español: Sin vanidad puedo decir que así como a los reyes se les da un sobrenombre, a mí me cuadra el de Precursora en el periodismo; yo he sido la primera mujer española que ha celebrado interviews con políticos y con artistas... [...]. He sido la primera mujer que en España ha sido corresponsal de guerra, pues fui enviada a Marruecos por el Heraldo de Madrid... Por otra parte, la labor literaria de Magda Donato está estrechamente vinculada al periodismo, como reconoce la autora en entrevista con Montero Alonso: Mi labor periodística o literaria fue hasta ahora por dos caminos: interviú y reportaje, por un lado; cuento infantil por otro... En realidad, lo que a mí me gustaba cuando empecé a escribir, era la novela. Pero ya sabe usted que el periodismo es una profesión en la que se entra con facilidad y de la que se sale con dificultad. Entré en una redacción, y el periodismo fue ya una labor de todos los días. La novela hubo de quedar, forzosamente, a un lado. Interviús, reportajes, cuentos para chicos... Entre las periodistas españolas está bastante extendida la idea de que la mujer posee cualidades innatas para el ejercicio del periodismo, y de que la prensa es una tribuna desde la que educar a sus congéneres del mismo sexo. Sus modelos periodísticos de referencia son el francés (Pardo Bazán, Gimeno) y el anglosajón (Burgos, Oyarzábal, Nelken); y los géneros considerados más adecuados para las mujeres: la crónica decimonónica francesa y el reportaje y la interview, de origen anglosajón, y característicos del periodismo desde finales del siglo XIX. El medio de expresión de las mujeres periodistas suele ser la revista, en la que ofician de colaboradoras, redactoras y directoras; Gimeno y Burgos tienen mucho interés en destacar, sobre todo, a las periodistas que fundaron y dirigieron revistas, como ellas mismas. Gimeno y Oyarzábal editaron revistas femeninas, en tanto que Pardo Bazán y Burgos optaron por publicaciones de interés más general, centradas en la literatura y en la cultura semita, respectivamente. En España no aparecen mujeres como directoras de periódicos diarios en el siglo XIX y primer tercio del XX (excepción hecha de M.a Luz Morales, que dirigió La Vanguardia entre julio de 1936 y febrero de 1937), aunque sí colaboran habitualmente en sus páginas; panorama un tanto diferente del de países como Francia (La Fronde), Italia (Il Giorno di Napoli) e Inglaterra (Daily Mirror). Sin embargo hay una periodista española que se atreve a pergeñar el proyecto de un periódico diario propio: es Emilia Pardo Bazán en un artículo publicado en 1901, titulado "Mi periódico". La escritora coruñesa comienza por elegir un título corto: El No; prosigue luego por el artículo de fondo, que restringiría a una o dos veces por semana, porque "hay otras muchas cosas tan dignas de encabezar un diario como la política". Sería además el suyo un periódico de provincias, pero no por ello encerrado "en un localismo ni en un regionalismo enfadoso y estrecho. Un diario es una ventana abierta de par en par, no solo sobre la Península, sino sobre el mundo entero". Este diario prestaría una atención especial a Portugal y al Arte y las Letras, ya que afirma rotundamente, "Mi periódico es un educador. Reniego del que no lo sea". No desdeñaría las noticias sensacionales, porque "si es verídico bien podemos calificarlo de documento humano. Querer que el periódico diario no refleje la vida diaria, ¡peregrina ocurrencia!"; pero sí los asuntos de la vida privada. Le interesaría también conocer "la gestión de los negocios públicos, la administración". Tampoco excluiría "ni las crónicas de sociedad, que divierten a muchas y muchos, ni las recetitas, ni las modas, ni la economía doméstica, ni el alta y baja de los que viajan o están de días, ni ninguna menudencia amena y dulce". En cuanto al estilo "trataría de que se redactase el texto en el mejor castellano posible" y "evitaría las erratas". Todas estas consideraciones evidencian lo sexuado de las rúbricas y los géneros periodísticos: las rúbricas políticas y diplomáticas están bajo la responsabilidad de los hombres, lo que concierne a la casa, la intimidad y lo mundano pertenece al ámbito de las mujeres; a los hombres se les adjudica lo excepcional, el acontecimiento, a las mujeres lo iterativo, lo banal y prosaico; a la esfera masculina el editorial político, que escapa a las mujeres, al igual que el reportaje: Este modelo de periodismo sexuado se establece en los años 1830-1840 a partir de las crónicas de Delphine de Girardin; entre 1870 y 1880 un nuevo género periodístico, el reportaje, connotado a menudo como masculino, destrona poco a poco a la crónica. Pero tal polarización se rompe debido a la aparición de la gran reporter Séverine, y de La Fronde, un periódico diario en el que las mujeres hacen reportajes (Thérenty, 2007, p. Con todo, el reportaje, a tenor de las investigaciones realizadas hasta el momento, parece ser poco frecuente entre las periodistas españolas, salvo excepciones como Magda Donato (2009 a y 2009 b) y Josefina Carabias (Ezama, 2012 b). En cuanto a la entrevista, hay unanimidad en considerar a la mujer mejor dotada que el hombre para dicho trabajo periodístico. A guisa de ejemplo podrían aducirse las muchas que hicieron Carmen de Burgos (García Templado, 2010) o Carmen Eva Nelken; González Fiol reflexiona sobre lo que supone "entrevistar a una intervieweuse" (González Fiol, 1922, p. 19) y Montero Alonso se coloca en la misma tesitura cuando se trata de Nelken: es de las contadas mujeres –están en los dedos de la mano- que hacen periodismo activo, vivo. Combate de palabras con el hombre o la mujer que va destacando la actualidad. Apresar gestos, actitudes, pensamientos y opiniones en una charla de media hora. Proyectar después esa charla sobre la breve pantalla de las cuartillas (Montero Alonso, 1932, p. Y lo mismo ocurre en otras latitudes, v.gr. la periodista americana Elizabeth L. Banks dedica uno de los últimos capítulos de su autobiografía al género de la entrevista, y comienza:
Las colaboraciones en prensa de Gertrudis Gómez de Avellaneda En este artículo se analiza la presencia de Gertrudis Gómez de Avellaneda en la prensa de su momento, especialmente con sus colaboraciones literarias en prosa que luego publicara bajo el título de Leyendas en su edición de Obras completas, como una contribución de la escritora cubana a un género tan desarrollado en la época del romanticismo. No fue la Avellaneda una figura literaria que pasara inadvertida en el momento cultural que le tocó vivir, ni por temperamento ni por producción artística. Sus poesías fueron editadas en vida varias veces, sus novelas publicadas exentas en muchas ocasiones, y sus obras de teatro aplaudidas en los más importantes escenarios españoles del momento. Su vinculación con los medios de comunicación fue bastante asidua y de diversa índole, pero siempre tildada de ese interés por dejar rastro de su presencia literaria y de su personalidad vital. Estamos, desde luego, ante una de las mujeres más significativas de la cultura española del XIX. Entre sus coetáneas, solo Carolina Coronado y Fernán Caballero fueron tan famosas. La Avellaneda debe su popularidad en la vida intelectual del momento a varios factores: sin duda a su fuerte personalidad y agitada vida privada, pero también a su arrollador éxito en el teatro y a la consideración que sus contemporáneos profesaron siempre por su poesía. Cubrió la faceta de colaboradora en diversas publicaciones, pero abordó también la tarea de fundadora y directora de algunas revistas. En 1845, emprende la tarea de dirigir un periódico, y lo hace en compañía de Miguel Ortiz, La Ilustración, Álbum de Damas, que en palabras de Inmaculada Jiménez Morell: "pretendía ser el mejor periódico literario del momento, pues contaba con la colaboración de los más insignes poetas del romanticismo, según su directora" (Jiménez Morell, 1992, p. Sólo salió a la luz un número -el del dos de noviembre- en el que la Avellaneda publica "Capacidad de las mujeres para el gobierno". Pero, como afirma Jiménez Morel, "es el año en que murió su hija y posiblemente por ello no pudo seguir al frente del periódico" (Jiménez Morell, 1992, p. Quince años más tarde –en 1860- fundó, en su tierra natal, El Álbum Cubano de lo Bueno y lo Bello. Según señala Evelyn Picón Garfield: "Varios factores influían en la existencia insegura de las revistas cubanas de la primera mitad del siglo decimonónico, entre ellos esta vigilancia rígida de la censura real, la situación vigente en la Isla vis-à-vis, la trata de esclavos, el temor de una rebelión de los negros, y el decaer de la industria azucarera. Muchos de estos factores pudieran haber influido en la vida efímera del Álbum Cubano...Pero hubo otros de orden personal: la ausencia de la directora de La Habana cuando acompañó a su esposo a su nuevo puesto administrativo en Cienfuegos; y el tiempo que dedicó a cuidarlo cuando cayó enfermo de fiebre amarilla." La dirección de estas dos publicaciones -ambas de poca duración- demuestran que Tula, desde luego, era una mujer interesadísima y muy implicada en la vida cultural del momento. Como muchos de sus contemporáneos, comienza a darse a conocer como creadora publicando su obra en la prensa. Las primeras colaboraciones de la cubana fueron poesías, que empezaron a ver la luz desde los comienzos de su vida en España, concretamente en Andalucía, donde colaboró con varios poemas bajo el seudónimo de La Peregrina en periódicos como El Cisne de Sevilla o La Alhambra de Granada. Sus primeros años en la Península coinciden con el auge de las más granadas manifestaciones literarias del romanticismo hispano, que publicaba versos y estrenaba obras de teatro. Tula practica ambas cosas en cuanto se instala en Sevilla, donde se representa, en el año 1840, su primera obra para la escena: Leoncia. Es la época de la novela por entregas, y la Avellaneda no se automargina de esta corriente: participa en las más importantes publicaciones periódicas con diversas obras del género, que luego, en muchas ocasiones, serán editadas exentas. Pero amén de las novelas y las poesías, hay otras colaboraciones en prensa de la Avellaneda a las que la crítica, en diversas ocasiones, ha prestado atención. En 1843, escribe uno de los cuatro retratos que se publicaron en el Álbum del Bello Secso, con su famoso artículo costumbrista "La dama de gran tono", al que ha dedicado un brillante estudio José Escobar (Escobar, 1988). Se ha caracterizado a la Avellaneda, y con razón, como una defensora a ultranza de las mujeres y sus derechos a participar en la vida social y cultural en rango de igualdad con el hombre. Es cierto: su actividad social, su energía personal, episodios como el de su deseo de entrar en la Academia, etc...así lo demuestran. Escribió, a la sazón, varios trabajos sobre la capacidad femenina para distintas actividades públicas, y luego los recogió en el tomo V de sus obras completas, que editó dos años antes de su muerte bajo el subtítulo de Artículos publicados en un periódico el año de 1860, y dedicados por la autora al bello sexo. "La mujer considerada respecto al sentimiento y a la importancia que él le ha asignado en los anales de la religión". "La mujer considerada respecto a las grandes cualidades de carácter, de que se derivan el valor y el patriotismo". "La mujer considerada respecto a su capacidad para el gobierno de los pueblos y la administración de los intereses públicos". "La mujer considerada particularmente en su capacidad científica, artística y literaria". Algunos de ellos, como el tercero, ya habían sido publicados con anterioridad, concretamente en 1845. No cabe duda de que escribir sobre la capacidad de las mujeres para el gobierno de los pueblos no era algo que llamara la atención en un momento en que el trono de España lo ocupaba Isabel II, y defenderlo a ultranza era una manera de ponerse de parte de los ambientes regios en los que, al parecer, pretendía introducirse, aunque nunca los consiguiera. Pues aunque la reconocieron tempranamente muchos intelectuales del momento -la elogiaron siendo muy joven, Alberto Lista, Zorrilla y Carolina Coronado- y el público madrileño aplaudiera sus estrenos con entusiasmo, ni el Palacio ni la docta casa le dieron entrada. No son estos artículos sobre la mujer, publicados en el Album de lo Bueno y de lo Bello, excesivamente avanzados para su época. La consideración de la condición femenina preeminentemente como lo sentimental y afectivo, el tono y el contenido, hicieron que, como señaló José Antonio Rodríguez en su libro De la Avellaneda: colección de artículos Castillo de González (1868) publicara una carta en El Siglo, en la que afirma: "La verdad es que no han gustado ni a tirios ni a troyanos". Y añade Rodríguez: "Como que Tula es inferior en este género a todos los demás, lo cual no quiere decir que no merezcan algún aprecio tales trabajos" (Rodríguez García, 1914, p. En su intento de ensalzar los valores femeninos, convierte estos escritos en un elogio de mujeres ilustres, destacando en el de la religión a la Virgen María y a otras mujeres fuertes de la Biblia, sin añadir novedad alguna a lo que la tradición cristiana viniera señalando desde los inicios. Entre las grandes patriotas a Artemisa, Juana de Arco, Mariana Pineda o Agustina de Aragón. Como gobernantes Semíramis, Zenobia, Berenguela de Castilla, Ma Teresa de Austria o María de Molina son objeto de sus elogios. Entre las científicas a Aspasia y, de las escritoras, por supuesto, ensalza a George Sand. Es este último escrito, el dedicado a las artistas, el más combativo -sin duda le tocaba en carne propia- pero no deja de formar parte de este conjunto que no es, ya lo hemos dicho, lo más granado de su vasta producción literaria. Si estas y otras prosas de Tula para las revistas se puede considerar que no son literarias, como el famoso artículo sobre Luisa Sijea o el titulado "Dos palabras en recuerdo de la autora de los anteriores versos", refiriéndose a María Verdejo y Durán, malograda poetisa española etc..., los que recogió bajo la denominación de Leyendas, en el tomo V de sus Obras completas en 1871, indudablemente sí lo son. Sus títulos son: La velada del helecho o El donativo del diablo; La bella toda y Los doce jabalíes (vasca); La montaña maldita (suiza); La flor del ángel (vasca); La ondina del lago azul; La dama de Amboto (vasca); Una anécdota de la vida de Cortés; El aura blanca; La Baronesa de Joux; El Cacique de Turmequé. Todas ellas se publicaron en prensa y algunas, como La baronesa de Joux, pronto vio la luz editada en un libro exento en 1844. Como es sabido, en el tiempo del Romanticismo, la narración breve halló en los periódicos un cauce inigualable para su difusión. El Semanario Pintoresco Español, donde publicó Avellaneda La velada del helecho y La montaña maldita, recogió las obras de muchos otros escritores: Fernán Caballero, Carolina Coronado, Núñez de Arce y un largo etc...que poblaron las páginas de la publicación ilustrada con sus cuentos y consejas. También en el Álbum Cubano de lo Bueno y de lo Bello insertó algunas de estas narraciones Teniendo muy presente las palabras que el profesor Baquero Goyanes dedica en su famoso libro El cuento español del romanticismo al realismo: "Bueno será recordar ahora, para completar tal evocación, que en esos años, los del romanticismo, no sólo se carecía de una imagen adecuada de lo que por cuento entendemos hoy, sino también de una mínimamente precisa terminología" (Baquero Goyanes, 1992, p. Por eso, a veces, los románticos -y entre ellos nuestra escritora- utiliza indistintamente palabras como tradición, cuento e incluso novela para designar este tipo de narraciones. Efectivamente, y siguiendo de nuevo a Baquero Goyanes: "En el cuento romántico tienden a fundirse varias especies características de la época: la tradición, la leyenda, la balada, el cuento fantástico, el cuento popular, el cuadro de costumbres [...] Lo que el Romanticismo viene a resucitar es la forma de narración breve y lo que a ella aporta es su dignificación literaria. El cuento popular, el cuento de viejas, es recogido, revalorizado por los románticos atentos a la vez a las leyendas y tradiciones del pasado, y a los aspectos pintorescos que la sociedad de su tiempo ofrecía a su consideración. Cabe, por tanto, a los cuentistas románticos el haber conseguido categoría literaria para un género normalmente tenido por ínfimo y despreciable" (Baquero Goyanes, 1992, pp. 15-16). Y estos relatos de la Avellaneda son, desde luego, una contribución a tan importante tarea. Una contribución pequeña -no son más que diez- pero significativa, que la sitúa, como venimos diciendo, en la línea de "escritora de su tiempo" que ya hemos señalado. En esta línea de adscripción genérica de este tipo de relato, la profesora Ángeles Ezama Gil publicó un artículo en 2011 en la revista Anales en la que clasifica como relatos de viajes La dama del Amboto y La flor del ángel, tras haber realizado la encomiable tarea de localizar la publicación en prensa de la serie que cuenta "Mi último viaje a los Pirineos", viaje que hizo en compañía de su marido en el verano de 1857. Efectivamente, como señala la profesora Ezama, los relatos, cuando fueron publicados por primera vez, es decir, en prensa, iban precedidos de una carta, o más bien, insertos en una carta que la Avellaneda dirigía o al director o a los lectores del periódico en cuestión, en el caso que analiza la profesora Ezama, el periódico El Estado, aunque luego las reprodujeron otros. Son varias las leyendas ambientadas en Suiza. Las mencionadas La velada del helecho y La montaña maldita entre ellas. Y en esa conjunción con el mito, es destacable la segunda. Fue La montaña maldita una leyenda de la Avellaneda que destacara Cueto en sus comentarios: "Recordemos, sin embargo, La Montaña maldita, una de las más breves, pero la que encierra acaso, entre todas, más provechosa y severa enseñanza. Una madre, pobre y abandonada, que no alimenta en su corazón más vida ni más ilusión que su hijo, se presenta en una noche triste y fría a pedir hospitalidad y consuelo al hijo de sus entrañas, que vive opulento en una esplendorosa quinta, situada a la falda de una montaña feraz y pintoresca. El hijo desnaturalizado, no contento con arrojar sin piedad a su madre de su casa, la insulta y escarnece bárbaramente delante de sus criados, hasta que la dulce y paciente madre, cansada al fin de tanto ultraje, y órgano en aquel momento de la ira divina, maldice al hijo, sus riquezas y hasta la montaña que habita. Huye en seguida de aquella mansión de crueldad y de ingratitud. Se oye un estrépito horroroso, y al día siguiente los habitantes de las comarcas cercanas solo ven esterilidad, cadáveres y escombros donde antes reinaban lozanía, la vida y la abundancia." Efectivamente, en el cuento popular –y de este origen tenía muy clara conciencia la Avellaneda- suele encerrarse una condena moral de algún vicio o error. Tal es el caso de esta, como señala Cueto, y de otras. Pero quiero fijarme ahora especialmente en el carácter popular de las mismas, en el sentido de explicar un hecho natural de manera mítica, algo tan ancestral en el ser humano y tan común a tantas culturas. Las colecciones de cosmogonías habitan la literatura oral de todos los pueblos. ¿Por qué se produce tal fenómeno de la Naturaleza? Y se explica con un mito, precisamente porque no se entiende. Ahí radica una de las principales bellezas –a mi parecer- de las leyendas en general y concretamente en las que nos ocupan: las de la Avellaneda. La propia autora nos indica la montaña a la que se refiere: el macizo de Blumlisalp, un macizo de los Alpes suizos en el cantón de Berna. Es, efectivamente, rocoso y árido, sobre un valle verde y frondoso. Su magnitud colosal hace que destaque sobremanera en el conjunto del paisaje. ¿Cómo explicar su aridez? Y la imaginación popular inventa una historia para justificarlo. Es esto lo que sucede también, por ejemplo, en La flor del ángel. Una leyenda que explica míticamente la existencia de la flor de la abeja, flor muy común en toda la Península y que nuestra autora sitúa en esta ocasión a orillas del Deva, en el País Vasco. De tradiciones vascas tratan dos más: La bella Toda y Los doce jabalíes, que en realidad son dos relatos, y La dama del Amboto. es, al igual que La Montaña maldita, una explicación de la Peña del Amboto que "sirve de corona a la montaña de Echaguren". Es la peña donde habita la fratricida María Urraca, desde la que se arrojó y donde fue enterrada un año después de haber matado a su hermano, lanzando un venablo sobre el negro caballo del joven, que, al caer por un precipicio, falleció. "Desde entonces la peña que corona el monte Echaguren –en que aquél existió- fue llamada Amboto, que significa- traducido literalmente- allí arrojar; porque en el vascuence casi no se conoce de los verbos sino el infinitivo. Atendiendo a ello, la palabra Amboto tiene su verdadera versión en la frase: -de allí fue arrojada. Desde entonces, añade también la tradición, el alma de la fratricida vaga errante por las hondas entrañas del abismo, saliendo solo para anunciar desastres. Los días en que la cumbre de la montaña aparece envuelta en densos nubarrones, los pastores retiran sus rebaños, los labriegos se acogen al caserío abandonando las campestres faenas, y los marineros se guardan bien de dejar el puerto para confiarse a las olas...porque es fama que por tales signos se conoce que la dama del Amboto se ha escapado de su tumba y anda por ahí presagiando desgracias." Hemos señalado antes, citando a Baquero Goyanes, la indefinición del género que nos ocupa en la época del romanticismo. En el título de La dama del Amboto añade la autora: "tradición vasca". Porque efectivamente, el carácter tradicional y el origen oral son rasgos definitorios del género en sí mismo. De esto eran muy conscientes los autores del momento y la Avellaneda en particular. De hecho, La velada del helecho comienza haciendo referencia a la conveniencia de acercarse a estos cuentos oralmente mejor que por escrito: "Al tomar la pluma para escribir esta sencilla leyenda de los pasados tiempos, no se me oculta la imposibilidad en que me hallo de conservarle toda la magia de su simplicidad, y de prestarle aquel vivo interés con que sería indudablemente acogida por los benévolos lectores (a quienes la dedico), si en vez de presentársela con las comunes formas de la novela, pudiera hacerles su relación verbal junto al fuego de la chimenea, en una fría y prolongada noche de Diciembre; pero, más que todo, si me fuera dado trasportarlos de un golpe al país en que se verificaron los hechos que voy a referirles, y apropiarme el tono, el gesto, las inflexiones de voz con que deben ser realzados en boca de los rústicos habitantes de aquellas montañas. No me arredraré, sin embargo, en vista de mis desventajas, y la tradición –cuyo nombre sirve de encabezamiento a estas líneas- saldrá de mi pluma tal cual llegó a mis oídos en los acentos de un joven viajero, que –tocándome muy de cerca por los vínculos de la sangre- me perdonará sin duda el confiársela a la negra prensa, desnuda del encanto con que la revestía su palabra" (Gómez de Avellaneda, 1871, p. Efectivamente, esta leyenda, como La Montaña maldita, le fueron relatadas a Tula por boca de su hermano Manuel, lo declara en nota, en la misma página, la propia autora: "La autora alude a su hermano D. Manuel, que, habiendo viajado largo tiempo por casi toda Europa, le proporcionó –con apuntaciones curiosas- los argumentos de algunas de las leyendas que contiene este tomo" (Gómez de Avellaneda, 1871, p. Pero es curioso, por ejemplo, el cambio que para resaltar este carácter oral realiza la autora tiempo después al escribir la leyenda de La bella Toda y Los doce jabalíes. Dos tradiciones de la Plaza del Mercado de Bilbao. En ella introduce directamente al personaje que le cuenta las historias: "En el verano de 1858 pasé con mi marido algunos días en la limpia y bonita ciudad que es capital de Vizcaya. Durante aquella breve temporada tuvimos ocasión de estrechar relaciones de afectuosa amistad con una apreciabilísima familia del país, de la cual era miembro la amable persona que tuvo la condescendencia de acompañarnos en todos nuestros paseos y pequeñas excursiones, desempeñando con admirable inteligencia el cargo de cicerone. Una hermosa tarde de Agosto me hallaba con ella en la antigua Plaza Mayor –hoy del Mercado- y sin saber la causa, me sentí súbitamente poseída de cierto sentimiento de vaga melancolía, que no pudo escapársele a mi perspicaz compañera. -Usted tiene maravilloso instinto de poeta. Me dijo de pronto, interrumpiendo el silencio que guardábamos ambas hacía algunos minutos. Su corazón se siente conmovido como si adivinase que el sitio en que estamos ha sido teatro en otros tiempos de dramáticos hechos, que la tradición ha transmitido a los nuestros." Y es esta narradora la que continúa contando la tradición de La bella Toda y luego la de Los doce jabalíes. Diez años como mínimo separan La velada del helecho de La bella Toda, y una gran experiencia literaria y especialmente dramática. La leyenda es un género que comparte rasgos con la poesía y con la novela. La Avellaneda aúna a esto el género teatral. La conveniencia de "apropiarme el tono, el gesto, las inflexiones de voz con que deben ser realzados en boca de los rústicos habitantes de aquellas montañas". Fue sustituida en la leyenda vasca a la que nos estamos refiriendo, por una lugareña presente en el texto. Nada une La bella Toda a Los doce jabalíes, solo el lugar donde se desarrollaron los hechos: la plaza del mercado de Bilbao, a la que Tula se refiere como "teatro". De La velada del helecho, que fue publicada por primera vez en el Semanario Pintoresco en 1849, se hicieron varias ediciones posteriores. En 1857 en la imprenta madrileña de "Las Novedades" en un volumen. Los ejemplares se agotaron en pocos días. Dos años más tarde en 1859 fue impresa, como una novela, en Nueva York por "The Chronicle". En 1871 volvió a editarse, esta vez por la Imprenta M. Rivadeneyra de Madrid en el volumen V de las Obras completas de Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga, reeditada en 1914 por el centenario de la autora. La leyenda fue versionada por la propia autora para el teatro y se puso en escena bajo el título de El donativo del diablo. El 4 de octubre de 1852 se estrenó en el madrileño Teatro del Príncipe con la presencia de los reyes de España. El gusto de los románticos por lo legendario, y esta presencia de lo legendario en el romanticismo, con lo que tiene de misterioso, temible, terrorífico, se manifiesta en la prosa de la cubana en párrafos como el siguiente, de La dama del Amboto, que se insertan por naturaleza propia en la prosa de su momento: "El firmamento se cubre de negros nubarrones, que envuelven en sus densos pliegues las cimas de las montañas; cruzan entre ellas los relámpagos como serpientes de fuego; retiemblan seculares árboles al rudo impulso del viento silbador; retumba pavoroso el trueno por los montes y los valles, y todos huyen despavoridos, buscando albergue que los defienda de aquellas iras del cielo" (Gómez de Avellaneda, 1871, p. "Lo que el Romanticismo viene a resucitar es la forma de narración breve y lo que a ella aporta es su dignificación literaria [...] Cabe, por tanto, a los cuentistas románticos haber conseguido categoría literaria para un género normalmente tenido por ínfimo y casi despreciable" (Baquero Goyanes, 1992, p. Y en esta tarea, en la fusión genérica, en gusto por lo breve, por lo fragmentario, por lo misterioso, por lo tradicional, la Avellaneda también estuvo inserta en su tiempo. No fue en esto la briosa Fernán Caballero ni el genial Bécquer, pero quería señalar con estas palabras que en la leyenda romántica publicada en prensa en la época de Romanticismo, la Avellaneda, la gran Tula, también algo aportó. En su imprescindible artículo, la profesora Ezama señala que el objetivo primordial de la Avellaneda al relatar algunas leyendas ambientadas en el País Vasco era: "recoger las tradiciones de las provincias vascongadas". Reproduce este artículo una carta que nuestra autora escribió al director del Diario de la Marina donde lo manifiesta claramente. Quizá por ello, al seleccionar de sus escritos los que quería dejar para la posteridad cuando, dos años antes de su muerte, ya enferma, preparó la edición de sus Obras completas, seleccionó de ese conjunto de publicaciones en prensa, fundamentalmente las "tradiciones", y las denominó "leyendas". Suprimió las cartas a los directores que las precedían cuando las envió a la prensa. Posiblemente, porque, como señala el profesor José Antonio Rodríguez García: "lo mejor de cuanto la poetisa incluyó en el Álbum Cubano [podríamos generalizar prensa] bien cuidó de recogerlo en la colección de sus obras; lo restante, a la verdad, no merecía los honores de la inclusión, porque pertenece al número de esas cosillas que todos los escritores fecundos redactan al correr de la pluma e impelidos por las circunstancias o la necesidad: satisfacen, de momento, "el fin para que fueron" escritos, pero se quedan fuera de los umbrales del regio alcázar del arte."
CARACTERÍSTICAS DEL MUNDO JURÍDICO ISLÁMICO Aunque es ya un referente clásico y una constante en los estudios históricos del cualquier Derecho, estimamos pertinente volver a insistir en la necesaria relación existente entre Derecho-Sociedad-Estado, es decir: la evolución, formación y progresivo enriquecimiento del Derecho de un Estado va en relación directa con el grado de complejidad que alcanza en una Sociedad. Este principio es, naturalmente, también válido para el Derecho musulmán que, desde estas perspectivas, se puede afirmar que es el fruto directo de las distintas etapas, fases y evoluciones que ha sufrido la sociedad islámica, desde los nuevos cambios que se abrieron con la llegada de Muhammad, hasta las transformaciones acaecidas en los distintos Derechos nacionales de los países musulmanes actuales, para adaptarlos a sus modernas formas políticas 1. Ahora bien, partiendo de esta ecuación: Formación del Derecho/Sociedad, aplicable no sólo al elemento islámico, cabría insistir acerca de la especificidad musulmana, sobre esas características que hacen que el Islam sea un mundo jurídico con personalidad y sello diferentes a las transformaciones legales ocurridas en otras civilizaciones y, por tanto, digno de un estudio muy particular. Así pues, sin ánimo de exhaustividad y con una intención más orientativa que definitiva, intentaremos exponer someramente las características más relevantes del mundo jurídico islámico. Es necesario, en primer lugar, referirse al carácter netamente religioso del Derecho musulmán, tal y como señala G. E. Grunebaum al hablar de la "personalidad religiosa del Derecho islámico" 2: cualquier expresión pública del elemento musulmán va acompañada siempre de un sello típicamente religioso que, obviamente, también tiene su reflejo en la formación del Derecho musulmán. Como afirma Milliot 3, la revelación divina es el principio supremo que sigue la existencia islámica y, por tanto, ninguna institución es extraña a la vida religiosa; todo acto humano para el musulmán expresa, en última instancia, una auténtica sumisión a Allah, estableciéndose los premios y castigos de los actos hechos en este mundo en una vida futura, según está definido por la moral relevada. Este carácter sobreestatal, extramundano, escatológico, revestirá de una forma sutil todas las normas, leyes e instituciones que regirán en el desarrollo de la vida cotidiana y en la búsqueda de soluciones a las necesidades sociales que se presentan. Volviendo a citar al historiador e islamólogo G. E. Grunebaum 4, aplicándolo a toda la especificidad de la época medieval, es la religión la que fija las bases justificativas de los hechos históricos que suceden. En segundo lugar, habría que hablar del concepto de fuentes del Derecho en el Islam 5. En el mundo islámico, el concepto de "fuente del Derecho", es decir, aquello en lo que se basa una normativa cualquiera, es algo diferente del tenido habitualmente en el Derecho occidental: no se refiere a las manifestaciones que toman las normas, sino a los pilares, a los principios básicos en los que deberán basarse cualquier normativa, expresión o hecho jurídico. Históricamente, estas fuentes jurídicas se encuentran netamente fijadas desde el siglo IX y podemos, simplificando resumirlas en cuatro: El Corán, la sunna o tradición, la iyma' o consenso y el qiyas o razonamiento. El Corán 6, el libro sagrado en el que se recogen las revelaciones hechas por Allah a Muhammad; comenzada su redacción, probablemente, hacia los últimos años de la vida del Profeta, fue fijado su texto canónico de forma definitiva durante el califato de Utman (644-656). La sunna o tradición es la recopilación de los dichos y actuaciones de Muhammad, o bien de sus primeros compañeros, según testimonios de los primeros musulmanes que estuvieron junto a él, relatados oralmente a sus discípulos en forma de hadices (narraciones). Estos hadices se transmitieron en un principio de forma oral, hasta que fueron recopilados en diversas colecciones escritas hacia del siglo IX 7. El estudio de la autenticidad o no de estos hadices y la comprobación de la solidez de la cadena de transmisores (isnad) -que es lo que legitima su fiabilidad y autenticidad-, ha dado lugar en el Islam a una verdadera "ciencia del hadiz". La iyma' o consenso entre la comunidad islámica o, al menos, entre los expertos en leyes de una región o ciudad, para dar una solución a un problema no planteado ni en el Corán ni en la sunna. Y, por último, dentro de estas fuentes jurídicas más relevantes, citaremos el qiyas, término genérico referido al razonamiento o interpretación realizado por los ulemas o doctores de la ley, encaminado a rellenar las lagunas jurídicas para las que no había respuesta en las anteriores fuentes. Esta profundización en la Ley podía hacerse de tres formas: por analogía (qiyas propiamente dicho), por deducción (iytihad) o por razonamiento (ra'y). Es precisamente, esta producción jurídica de los expertos en leyes lo que se conoce con el nombre de fiqh, palabra que mejor expresa nuestro concepto de "Derecho", recibiendo las personas dedicadas a esta tarea, al estudio del Derecho, el nombre de alfaquíes. Precisamente, la decisiva importancia del alfaquí en la elaboración del Derecho islámico, que lo diferencia de otros Derechos medievales, sería su tercera característica 8. La consideración de cualquier sistema legal bajo un punto de vista lógico y metódico implica, inconscientemente, dar por sentado la existencia de un organismo o un ente coherente que tenga como misión fundamental la elaboración del Derecho. La neta separación de poderes en la Edad Moderna -legislativo, ejecutivo y judicial-y la importancia que actualmente tiene para nosotros la existencia de Parlamentos, Cortes o Senados, cámaras legislativas que cumplen esa función, ayuda a que esta idea "racional" de la elaboración del Derecho cobre fuerza entre nosotros. Por otra parte, la visión occidental de la creación y aplicación del Derecho en la Europa medieval, en donde el monarca centraliza y cataliza esta función, nos hace proyectar esta idea a lo largo del Derecho antiguo. Pero, en el Derecho musulmán medieval, desde el momento en que el califa delega en el cadí, en el juez, las funciones judiciales, aunque él sigue ostentando nominalmente el poder de juzgar, el soberano pasa a ser dentro de la historia del Derecho musulmán la figura encargada de mantener la Ley, pero su capacidad de crear Derecho -que es mantenida celosamente por otros monarcas en otras sociedades-va marginándose y pasando progresivamente a manos de los alfaquíes, de los estudiosos del Derecho. Estos especialistas, estos alfaquíes, tienen como tarea la construcción de un sistema jurídico a partir de unos textos revelados e inmutables -Corán y sunna-, a los que se le puede aplicar ciertos principios metodológicos como la iyma' (consenso) o el qiyas (razonamiento o interpretación), pero que tienen su justificación en sí mismos, sin que JUAN MARTOS QUESADA haya necesidad de acudir a principios de Derecho Natural para legitimarlos. Estos juristas, considerados ellos mismos más como gente de religión que como legisladores, elaboran leyes, bien emanándolas de sus estudios de las fuentes del Derecho, bien respondiendo a consultas jurídicas sobre aspectos y temas de la más diversa índole, o bien como responsables directos de la elaboración de sentencias. Así pues, la imagen de una serie de alfaquíes dando a luz una cascada de normas y la ausencia de un poder central que controle la elaboración del Derecho, puede presentarnos al sistema jurídico islámico como algo anárquico e incoherente -como de hecho ha sido definido por varios historiadores- 9, lo cual es falso ya que la labor de estos juristas se encuentra condicionada y limitada por la necesaria referencia a unos principios intocables, por el Derecho consuetudinario existente en cada región -respecto del cual actúan como catalizadores-y por los límites que le impone su pertenencia a una determinada escuela jurídica y, por tanto, a una determinada metodología. Una cuarta característica del sistema jurídico musulmán sería la importancia del cadí como pieza clave del aparato jurídico 10. La delegación que hace el poder central en personas de probada fidelidad y honestidad es una práctica normal en los Derechos medievales. En el Derecho musulmán, la figura del juez será el eje sobre el que gire y funcione toda la estructura jurídica. La importancia que desarrolló supera ampliamente las atribuciones de otros cargos sinónimos en otras sociedades. Su decisión final es inapelable y sólo está condicionado por los consejos que recibe de los alfaquíes de su Consejo, los cuales marcan los puntos de referencia existentes en las fuentes, a fin de decidir sobre la legalidad o no de un hecho. Prueba de la importancia de esta figura es que su aparición se confunde con los primeros tiempos del Islam. Históricamente, fueron los califas omeyas o sus gobernadores quienes tomaron la iniciativa de nombrar jueces islámicos o cadíes, cargo que fue creado en los centros urbanos del imperio. Designados por el soberano o gobernador, unían durante los primeros tiempos, junto a la función propia de juez, la de la instrucción religiosa de la comunidad 11. Posteriormente, con los'abbasíes (siglo IX), la función de cadí se especializa, instituyéndose el nombramiento o investidura del mismo por el gobierno central, debiendo, una vez investido, aplicarla Ley sin ninguna interferencia gubernamental. Las funciones del cadí fueron variadas y, junto a actividades jurídicas, se pueden apreciar responsabilidades sociales, éticas y religiosas. El declive de esta institución comienza a vislumbrarse hacia el siglo XI, en que los jueces ven recortadas sus atribuciones a la vez que, con más frecuencia, el poder político intervenía para presionar a los jueces, hasta el punto de que los hombres piadosos y sinceros aceptaban este cargo con reticencias cada vez mayores, con lo que la reputación de los jueces -y de la justicia-iba disminuyendo progresivamente. Por último, una quinta característica del Derecho islámico que lo diferencia de otros Derechos, sería el carácter de personalidad en el ámbito de aplicación del mismo 12. Existe en Derecho una contraposición entre dos conceptos relativos al ámbito de la aplicación del mismo: el concepto de personalidad y el concepto de territorialidad. Cuando un Derecho basa sus mecanismos de creación en el Estado, aquel tiende a aplicar el concepto de territorialidad en la precisión de los límites de la Administración de su ámbito geográfico que, generalmente, coinciden con los límites de la Administración de ese poder central. Es el caso del Derecho romano o bizantino. Pero cuando un Derecho es más un producto de conciencia, un producto ético, un producto religioso, que el resultado de una mera ordenación social -como lo es el Derecho musulmán-, el campo de aplicación de ese Derecho busca sus principios en el concepto de personalidad. El ordenamiento jurídico musulmán está basado en este principio de personalidad y, por tanto, una solución dada por una de las escuelas jurídicas aplicada a los musulmanes de Egipto, es igualmente válida para los musulmanes de la misma escuela de Marruecos, aunque se traten de países o Administraciones distintas. Esto explica que una gran parte de los alfaquíes de al-Andalus fueran a estudiar jurisprudencia a ciudades de Oriente y Norte de África, es decir, a otros entes políticos totalmente diferentes e incluso enemigos de la España musulmana, y que su aprendizaje fuera decisivo en la formación del fiqh, del Derecho andalusí, ya que la única limitación al principio de personalidad en la aplicación del Derecho en el Islam viene dada por la necesidad sólamente de pertenecer a una misma escuela jurídica 13. LA FORMACIÓN DEL DERECHO MUSULMÁN Desde mediados del siglo XX, el Derecho islámico, su creación, formación, evolución y desarrollo, se ha convertido en una disciplina por la que se han interesado numerosos investigadores occidentales, aunque las bases y los principios epistemológicos de este tipo de estudios fueron puestos por I. Goldziher (1850-1921) 14 y por J. Schacht (1902-1969) 15. En España, este tipo de estudios también ha alcanzado un nivel considerable y no sólo para el Derecho en la sociedad de al-Andalus, cuyo interés ya comenzó a finales del siglo XIX y principios del XX (J. López Ortiz, M. M. Antuña, S. Vila) y ha tenido un fuerte desarrollo desde los finales del XX hasta hoy (J. Aguilera, M. Fierro, P. Chalmeta A. Carmona, J. Aguirre, M. Marín, M.a J. Viguera, Arcas Campoy, M.a I. Calero, J. Martos, A. Zomeño, F. Vidal, etc.) 16. Según Goldziher, a la muerte del Profeta Muhammad es cuando comienza el desarrollo legal en el Islam, pues sólo una mínima parte de las leyes se encontraba regulada. Con la nueva situación política creada por la rápida y amplísima expansión del Islam, la tarea legal más inmediata era la de crear un nuevo "corpus" normativo que articulara las relaciones entre el Islam y las gentes sometidas a él. No sólo el Derecho, sino la misma Religión y la Lengua árabe demandaban una regulación, pues el material dado por el Corán era insuficiente y, aunque se recurría a las tradiciones preislámicas, las necesidades eran enormes. De hecho, estas tres disciplinas (Derecho, Religión y Lengua) son las auténticamente consideradas "ciencias" por los musulmanes medievales. En la época omeya (siglos VII-VIII), el mayor interés se centró en mantener todo aquello que los musulmanes habían ganado con la fuerza de las armas y asegurar los privilegios de los grupos árabes, con lo que los problemas diarios legales planteados se resolvían, bien con lo dicho por el Corán, bien con la tradición preislámica o bien con el juicio, en bastantes ocasiones arbitrario, de los gobernadores y sus delegados, situación que no satisfacía en absoluto a los ulemas, a los hombres de religión, que aspiraban a establecer una sociedad basada en una Ley de cuño netamente islámico. Junto al Corán, se acabó por aceptar como fuente legislativa los dichos y hechos del Profeta, para lo cual los Compañeros del mismo eran la mejor fuente de información para conocer la voluntad de Muhammad en un caso determinado. Si una conducta o juicio del Profeta era legitimada por una cadena de transmisión remontada hasta uno de los Compañeros, ésta era aceptada por la comunidad islámica. Después de la primera generación, había que contentarse con la información que los miembros de la siguiente generación habían recibido de los primeros. De esta forma, estos dichos y hechos del Profeta y de sus primeros Compañeros adquirieron carácter "sacro" y legal, siendo llamada sunna, "costumbre o Tradición sagrada". Como ya hemos dicho anteriormente, la forma en que se estableció tal uso es el hadiz, "tradición", que es la "documentación" de la sunna. Esta solución funcionó hasta que, a medida que iba aumentando la distancia temporal y espacial con respecto al Profeta, también aumentaba el peligro de que la gente crease hadices, aparentemente correctos en su cadena de transmisión (isnad), haciéndolos remontar a Muhammad y sus Compañeros y utilizándolos para autentificar y legitimar doctrinas teóricas u objetivos más prácticos. Conscientes de esta situación, los califas'abbasíes, en el siglo IX, reconocieron sólo seis colecciones canónicas de hadices como auténticas, lo que aclaró en gran medida la situación, pero, asimismo, puso de manifiesto que el hadiz sólo no podía ser utilizado como fuente de Derecho. Estos "escrúpulos" dieron lugar al surgimiento de una nueva tendencia entre los juristas por la que, además del Corán y de los hadices, se reconocían y utilizaban nuevas "herramientas" jurídicas basadas en la deducción, la analogía o el razonamiento intelectual (qiyas, iytihad, ra'y), además del consenso (iyma) o la tradición comúnmente aceptada. Este desarrollo de la jurisprudencia, que alcanzó su punto más relevante a finales del siglo VIII, constituyó un nuevo elemento dentro del mundo intelectual musulmán: el fiqh, la ciencia del Derecho religioso, cuyo nacimiento coincidió con la caída de la dinastía omeya y la subida al poder de los'abbasíes. Para los'abbasíes, la religión ya no era una cuestión que interesara al Estado sino que su desarrollo era la principal tarea del Estado. Desde el momento, a partir de la dinastía'abbasí, en que el Estado, el Derecho y la Administración de Justicia debía estar ordenados y edificados de acuerdo con los preceptos de la religión, se dio preferencia, tanto JUAN MARTOS QUESADA a la gente que practicaba y estudiaba los hadices (tradicionistas), como a los que utilizaban métodos científicos e intelectuales para comprender la Ley divina (alfaquíes). Después de unos modestos comienzos, con la llegada de la nueva dinastía, había llegado el momento del florecimiento del Derecho islámico. Ésta fue la época del desarrollo y la fijación de la Ley, la época del fiqh y de los expertos en jurisprudencia, de los alfaquíes. La prioridad dada a una u otra fuente de Derecho (hadiz, Corán, qiyas, ra'y, iyma, iytihad) fue dando lugar a facciones y escuelas que diferían en detalles o particularidades de las normas legales. Son las madahib (sing. madhab) o escuelas jurídicas. El dominio de una tendencia legal o escuela en un área geográfica dependieron, en gran medida, de las personalidades, es decir, de los discípulos de un maestro determinado que difundieron las opiniones particulares de la tendencia que siguieran, y cuya reputación les permitió formar una escuela. J. Schacht, aceptando en general las tesis de Goldziher acerca del nacimiento y formación del Derecho islámico, difiere en el momento cronológico de la creación de las denominadas "escuelas jurídicas". Para Schacht, éstas tuvieron su inicio en los primeros tiempos del Islam, ya en el siglo VII, y no a finales del siglo VIII. Para este historiador, el Derecho islámico tal y como lo conocemos hoy, no existía durante la vida del Profeta ni durante una gran parte del siglo VII. Aunque en el Corán se recogía una serie de normas referentes a temas concretos, como el Derecho de familia, el ritual o la herencia, la primera generación de musulmanes, a pesar de que derivaron del Libro Sagrado algunas leyes, lo cierto es que su actividad jurídica se basaba fundamentalmente en la práctica popular y administrativa del lugar, tal como se encontraba hasta finales de la época omeya. Así pues, en primer lugar existió la "tradición viva" (living tradition) de las llamadas escuelas antiguas de Derecho, basadas en gran parte en el Corán, la tradición, el consenso y, sobre todo, en el razonamiento individual de los sabios más renombrados. Ya, en una segunda etapa, se pusieron en circulación las tradiciones de los Compañeros y, posteriormente, las tradiciones, los hadices, atribuidos a Muhammad, hacia la segunda mitad del siglo VIII, coincidiendo Schacht con Goldziher en este punto, en que la mayoría de estas tradiciones atribuidas a Muhammad, a no ser que la cadena de transmisores sea inapelable, son en realidad expresiones ficticias para apoyar una doctrina de fecha posterior. Según Schacht, la base real de la doctrina de las antiguas escuelas de Derecho era la tradición viva de la escuela, considerada como la práctica ideal de la comunidad, tal y como se expresaba en el consenso de los juristas, no en un corpus de tradiciones que se remontasen al Profeta o a sus Compañeros 17. Como ya hemos indicado, el material con el que iniciaron su labor los antiguos juristas del Islam fue la práctica popular y administrativa que se desarrolló incluso hasta caída de la dinastía omeya (756). Esta actividad se llevó a cabo mediante el ejercicio de la opinión personal (ra'y) y el razonamiento individual por parte de los jueces, de los cadíes, y de los primeros juristas. Entre otras cosas, el uso del ra'y posibilitó la entrada de elementos jurídicos de otros sistemas (bizantino, persa, judío cristiano etc.) en el proceso formativo del Derecho islámico. En realidad, no tiene mayor misterio que las prácticas legales, comerciales y administrativas que prevalecían en las provincias conquistadas sobreviviesen bajo el Islam, del mismo modo que las prácticas legales y comerciales árabes preislámicas, así como gran parte de sus tradiciones, debieron ser adoptadas y adaptadas a la nueva religión. Así pues, durante el período omeya (segunda mitad del siglo VII y primera del VIII), los juristas se basaban en su opinión personal, un tanto arbitraria y vaga en sus referencias al Islam, excluyendo las tradiciones, los hadices que formarían la sunna, siendo el único elemento que distinguía a las escuelas su distribución geográfica (local schools): Iraq, Hiyaz o de Medina y Siria (los egipcios no tuvieron una escuela como tal, asimilándose la mayorías de sus alfaquíes a la medinense). Las antiguas escuelas de Derecho entendían el concepto de sunna (tradición), no como el conjunto de los dichos y hechos de Muhammad y sus Compañeros -tal y como se entendió y se entiende desde el siglo VIII)-sino como "living tradition", como la práctica ideal de la comunidad, expresada en la doctrina de la escuela aceptada, pero a partir de este siglo, con los'abbasíes, comienza una nueva ofensiva de pensamiento jurídico que hace pivotar la formación del Derecho islámico en los hadices, nueva metodología traída de la mano de los tradicionistas. Las antiguas escuelas de Derecho ya se encontraban a la de- fensiva cuando apareció al-Shafi'i (m. 240/820), que identificó el concepto de sunna con las tradiciones procedentes del Profeta y le dio una autoridad preponderante. Poco después de la época de al-Shafi'i, el carácter geográfico de las escuelas de Derecho fue desapareciendo cada vez más y acabó por convertir en preponderante la adhesión a un maestro, lo que J. Schacht denomina "escuelas personales" (personal schools). LAS ESCUELAS JURÍDICAS ISLÁMICAS La libertad de interpretación y creación del Derecho hace que, aun basándose en unos mismos principios jurídicos, se registre la existencia consolidada, hacia el siglo IX, de cuatro maneras diferentes de interpretación, de cuatro escuelas jurídicas: la escuela malikí, hanafí, shafi'í y hanbalí 18. Estas cuatro escuelas, que incluso no fueron únicas a lo largo de la historia del Islam, tienen sus propios tratados jurídicos, una diferente manera de resolver problemas idénticos, una forma distinta de aplicar la prioridad en las fuentes jurídicas e, incluso, diversas maneras de conformar la estructura de las instituciones jurídicas. Sucintamente, las principales características y diferencias de las cuatro escuelas y el ámbito geográfico de cada una son las siguientes: Escuela hanafí: fundada por Abu Hanifa (M. 150/767), de origen persa y habitante de Kufa (Iraq); partidaria del qiyas (analogía) como fuente del Derecho, más incluso que la sunna (tradición, suma de hadices). En comparación con las otras escuelas, es la más liberal y ostenta cierto sello de desahogo y libertad. En ella se dio todavía un paso adelante, admitiendo junto al procedimiento de la analogía metódica (qiyas), el recurso del istihsan (preferencia), aprobación derivada de la bondad de la cosa que se halla ser justa, por medio del cual pueden crearse normas jurídicas conforme a principios de equidad y conveniencia del momento, prefiriéndola a otras, opuestas o diferentes, que podrían sacarse del qiyas (analogía). Se afirmó en Iraq, durante el gobierno de los'abbasíes, extendiéndose a Irán, Jurasán y Transoxiana; el advenimiento del imperio otomano (siglo XVI) restituyó hegemónicamente la escuela en Turquía, Siria, Iraq y Egipto, además de algunos estados de Asia central -como Afganistán-y en la India. Puede afirmarse que, actualmente, la mitad de los musulmanes del mundo siguen el Derecho hanafí. Escuela malikí: fundada por Malik b. Recoge la sunna (tradición) de esta ciudad, escribiéndose bajo su influencia la compilación más antigua de Derecho islámico, que contiene a su vez una gran selección de hadices, la Muwatta', que codifica y sistematiza, como ya hemos apuntado, la tradición jurídica medinense. Esta escuela jurídica es defensora del Corán y la sunna como fuentes primordiales, aunque admite el uso del qiyas (analogía) y, sobre todo, del ra'y (opinión personal, razonamiento individual), si con ello se llega a una solución que propicie el bien público, aunque sin darle tanta ventaja como los hanafíes de Iraq. Acepta también el consenso (iyma') de los alfaquíes de Medina sobre una cuestión determinada y el istihsan (preferencia), de manera muy restringida y en la medida que se aproxima a los principios del istislah (corrección de una norma si coinciden las circunstancias de indudable legalidad, interés general y grave necesidad). Se extiende por el Magreb y fue la doctrina oficial de al-Andalus, como analizaremos más adelante. Escuela shafi'í: fundada por Abu'Abd Allah Muhammad b. 204/820), que desarrolló su actividad en las ciudades de Bagdad y Fustat (antiguo El Cairo); es la más ligada al uso del hadiz y la sunna como bases del Derecho, oponiéndose a las diversas formas metodológicas basadas en la opinión personal (ra'y), la analogía (qiyas), la deducción (iytihad) o el consenso local (iyma'). A pesar de todo, puede considerarse al al-Shafi'í como el fundador de la ciencia jurídica musulmana al sistematizar el uso de las fuentes y haber señalado los límites en la utilización de las mismas, eligiendo una vía media ente los partidarios de la tradición (hadices) y los amantes del ra'y, de la opinión personal. Al-Shafi'í rechaza el istihsan (preferencia) subjetivo pero introduce como recurso el istishab al-hal, presunción jurídica según la cual, si consta la existencia de un estado de hecho en un momento determinado, se presume que tal estado perdura hasta que haya prueba en contrario. Esta escuela fijó definitivamente el concepto de sunna como fuente de Derecho, limitándola a la sunna al-nabi, el modo de proceder del Profeta, a la vez que definió el iyma' (consenso) como expresión del sentir de la LA IMPLANTACIÓN DE LA ESCUELA MALIKÍ EN AL-ANDALUS La hegemonía y preponderancia de la escuela malikí en la España musulmana fue absoluta. Si exceptuamos una cierta presencia al inicio de la entrada de los árabes en la Península de una escuela secundaria, la awza'í, fundada por el sirio al-Awza'i (m. 158/774), que llegó a tener cierta relevancia en el Norte de África, y alguna manifestación anecdótica de la escuela zahirí (a la que perteneció el gran intelectual cordobés Ibn Hazm) o shafi'í, proveniente de Egipto, el monopolio de la escuela malikí entre los alfaquíes andalusíes fue tal, que marcó el desarrollo del Derecho aplicado y creativo en al-Andalus 19. Ante la constatación de que el Occidente musulmán fue tierra de elección del malikismo, las respuestas a las causas de este hecho han sido variadas. Algunos autores como López Ortiz, Lévi-Provençal, R. Dozy o Aguilera Pleguezuelo 20, basándose en la aprobación expresa hecha por emires como Hisham I o al-Hakam I, estiman que los Omeyas andalusíes fueron los principales impulsores del malikismo en al-Andalus, en un afán de crear una ideología homogénea paralela a su espíritu centralizador. P. Guichard 21, fiel a su teoría de la tribalización de al-Andalus, opina que el malikismo era la mejor escuela para esta tierra, en consonancia con el "humanismo tribal" y "el propio de la estructura tribal de los autóctonos". R. H. Idris 22, que se ha preocupado bastante por este tema, se inclina por considerar la causa del predominio malikí en la España musulmana de orden social, sugiriendo la teoría de que será la clase media de artesanos, mercaderes y pequeños propietarios que engendra la arabización e islamización de España, la que va a apoyar el malikismo como pensamiento en que se basará el Derecho aplicado, a fin de frenar o compensar el totalitarismo del poder central cordobés: la rebelión de los alfaquíes del Arrabal en el año 817, en tiempos del emir al-Hakam I, podría explicarse desde este punto de vista. R. H. Idris, basándose en Ibn Jaldún, llega a afirmar que los andalusíes se inclinaron hacia la escuela malikí porque su doctrina era simple y perfectamente adaptable a su espíritu poco desarrollado, similar al de los beduinos. M.'A. Makki 23 no acepta esta opinión al considerar que no es posible afirmar que la doctrina malikí sea más simple que la de las otras escuelas, aduciendo que las razones habría que buscarlas en otros factores raciales y psicológicos del pueblo español 24. M. Talbi 25, tras dejar claro que las razones de esta implantación son bastante complejas y desbordarían cualquier explicación unilateral, ya sea de orden sociológico, psicológico o político, escribe que la atracción y subordinación de la cultura arabigoandalusí respecto a Oriente manifestadas en los primeros siglos, hace que durante la segunda mitad del siglo VIII -en pleno apogeo del prestigio cultural de Oriente-, una gran cantidad de alfaquíes andalusíes aprendieran de maestros orientales, entre ellos once del mismo Malik, según el Tartib al-Madarik del cadí'Iyad, los cuales, más tarde, formarían una auténtica aristocracia del fiqh, del Derecho, en al-Andalus y acabarían por copar este tipo de enseñanza, desbancando al resto de las escuelas. J. Aguadé 26 considera que son principalmente las razones geográficas las que explican que la escuela malikí fuera la predominante en al-Andalus: la Península Ibérica se encuentra a gran distancia de Iraq, donde los hanafíes y los hanbalíes tenían sus principales centros de influencia. La zona geográfica en la que se originó la escuela malikí fue el Hiyaz, en particular la ciudad de Medina, precisamente en la ruta que debían seguir los andalusíes para hacerla peregrinación. Cuando esta doctrina se extendió a Egipto y el Norte de África, los musulmanes andalusíes que hacían la peregrinación (que era aprovechada por los ulemas para aprender por las ciudades donde pasaban), tenían un contacto constante con los seguidores de Malik, pues las ciudades del eje del circuito (Córdoba, Qayrawán, El Cairo, Medina) eran de hegemonía malikí. Por último, M. Fierro 27 sugiere que las razones geográficas no explican del todo el establecimiento del malikismo en al-Andalus, ya que el hanafismo también tuvo una importancia considerable en el Magreb, por lo que se podría haber extendido también a la España musulmana. Según esta investigadora, la estrecha relación del hanafismo y la dinastía'abbasí, derrocadora de los omeyas en Oriente y gobernante en Bagdad, es posiblemente la principal causa de que el hanafismo no pudiera tener entrada en al-Andalus, ya que la dinastía omeya andalusí no podía aceptar una doctrina jurídica que estaba íntimamente ligada a sus enemigos políticos, con lo que se deduce que la preferencia mostrada por los alfaquíes por la escuela malikí no fue algo independiente del poder político. EL DESARROLLO DEL MALIKISMO EN LA ESPAÑA MUSULMANA Haciendo historia de la entrada y desarrollo del malikismo en al-Andalus, la realidad es que, durante el waliato (711-756) y los primeros tiempos del emirato omeya, en particular durante el gobierno de'Abderrahman I (756-788), era otra doctrina, como ya hemos comentado, el awza'ismo, de origen sirio, la corriente de pensamiento jurídico más generalizado en la Península, existiendo razones lógicas que podrían haber consolidado su implantación general posterior, como era el predominio que en el campo político tenían los árabes de origen sirio en los últimos tiempos del waliato o el presumible interés que el sirio omeya'Abderrahman I podría haber tenido en mantener en su tierra de exilio, en su nuevo reino, la tradición "siria" de sus antepasados. Pero'Abderrahman I se desinteresa bastante de los problemas religioso-intelectuales, más preocupado por otros asuntos, como el de consolidar su poder y su legitimidad frente a las sublevaciones de otras fuerzas políticas y sociales andalusíes. Fue durante su mandato cuando tienen lugar los viajes de los alfaquíes andalusíes a Oriente 28 y el aprendizaje directo de algunos de ellos del fundador de la escuela, de Malik b. Su hijo Hisham I (788-796) es considerado como el gran introductor del malikismo en la España musulmana: durante su emirato se expande la enseñanza malikí, ocupando los maestros de esta escuela los principales cargos; su piadosa personalidad estimula la peregrinación y el estudio de las ciencias islámicas, hasta llegar, incluso a merecer los elogios del mismo Malik -fustigado en aquel entonces por sus enemigos los'abbasíes, dinastía gobernante en el Oriente musulmán-y del qayrawanés Sahnun, el maestro malikí que más influencia tendrá en al-Andalus durante esta época, todo lo cual hace imparable el predominio malikí, haciéndose obligatoria esta escuela al final de su vida 30. Al-Hakam I (796-822) se encuentra con una situación de hecho de predominio de los alfaquíes malikíes, y los cuatro últimos emires siguientes -'Abderrahman II, Muhammad I, al-Mundir y'Abd Allah-hasta la instauración del califato por'Abderrahman III en el año 912, no van a cometer el error de enfrentarse a sus representantes y deciden apoyarlo, entre otras razones, por la gran influencia que tienen los alfaquíes malikíes en la opinión pública, por el deseo de legitimar su dinastía con un rito ortodoxo y por el sostén que aporta el malikismo a las aspiraciones omeyas de unificación y homogeneización 31, lo que no evitará que siempre se mantenga un tira y afloja entre el poder omeya y los cabezas de fila del malikismo español. El califato instaurado por'Abderrahman III a principios del siglo X, consagrará definitivamente el malikismo como doctrina oficial, apoyando la ortodoxia (en particular con Hisham II) e interviniendo cada vez más el poder central omeya en las actividades de los alfaquíes malikíes, los cuales, progresivamente y de forma definitiva, van adaptando el malikismo a la especificidad de al-Andalus, haciendo concesiones cada vez mayores a las razones de Estado que esgrimen los omeyas: las crónicas están llenas de ejemplos de intervenciones de'Abderrahman III en cuestiones ideológicas o en la designación de cargos jurídicos 32. Esta será la situación que se mantendrá durante la época de taifas (siglo XI), hasta la llegada de los imperios norteafricanos almorávide y almohade (siglo XII), que intentarán sin éxito acotar, limitar y perseguir una doctrina fuertemente implantada en la España musulmana.
Joaquina García Balmaseda y su contribución periodística al universo femenino decimonónico Este artículo tiene por objeto el estudio de los textos publicados por la escritora Joaquina García Balmaseda (1837-1911) en la prensa femenina. A lo largo de su dilatada actividad como escritora profesional en los periódicos Joaquina García Balmaseda desarrolla un discurso que abarca todas las facetas del universo femenino del que ella misma participa. En esta escritura periodística encontramos numerosas páginas destinadas a la mujer donde se procura su instrucción y formación moral desde la infancia, textos que demuestran la necesidad de una educación integral y de una preparación para el ámbito doméstico y familiar pero también para su desarrollo, dedicación y realización en otros espacios sociales como el cultural y el profesional. Joaquina García Balmaseda es una de las autoras decimonónicas españolas pionera en la aventura de publicar en los periódicos. Hay que destacar precisamente el hecho de la pronta dedicación de la autora a esta tarea de escribir en prensa, en la cual se inicia en 1857, a los veinte años –nace en Madrid el 17 de febrero de 1837- y en la que persevera a lo largo de toda su vida. Ejerce la profesión de escritora en periódicos y llega incluso a dirigir uno de ellos, El Correo de la Moda, durante toda una década (1883-1893). El objeto de este artículo es estudiar el corpus de textos publicados por la autora en las publicaciones femeninas1. Joaquina García Balmaseda compatibilizará su temprana vocación periodística con el estudio de declamación en el Conservatorio, siendo actriz durante cuatro años en la compañía de Joaquín Arjona. Su vinculación con el mundo teatral continuará después como escritora de piezas dramáticas2 y de su experiencia sobre los escenarios quedará constancia en su obra periodística con artículos como "La mujer artista" (18-7-1872, no 27, pp. 209-10), en El Correo de la Moda, o bien en colaboraciones posteriores como las dedicadas a las grandes actrices Matilde Díez –"A Matilde Díez" (15-3-1883), poema publicado en Flores y Perlas-, y Teodora Lamadrid –"Las grandes actrices. Además de sus artículos en prensa Joaquina García Balmaseda publica varios libros de poemas y manuales instructivos, de labores, pedagógicos y morales3. El hecho de contraer matrimonio –el 2 de marzo de 1883, a los cuarenta y seis años- con el comandante Eustaquio González Marcos, no le hace abandonar su carrera literaria si bien hay que destacar que a partir de entonces aparecerá su firma en las páginas periodísticas como Joaquina Balmaseda de González4. Su dedicación a la tarea de escritora en prensa, aunque desde 1894 con el cierre de El Correo de la Moda disminuye5, prácticamente es una constante hasta pocos años antes de su muerte el 2 de marzo de 1911. La mayor parte de sus artículos y textos periodísticos aparecen en la prensa femenina. Su producción se reparte entre las publicaciones dirigidas a la niñez y las dedicadas expresamente a las féminas, pero hay que considerar que si en las revistas infantiles los niños son los primeros receptores, detrás están las madres, que son quienes las compran y leen con sus hijos. Por tanto, las lectoras, de una u otra manera, son siempre las destinatarias de su discurso. Aquí sus renglones se multiplican desde las secciones de labores y modas, hasta los cuentos y artículos dirigidos a orientar el comportamiento y misión de la mujer, contribuir a su instrucción –educación- o simplemente ofrecer entretenimiento. LAS REVISTAS INFANTILES: EDUCACIÓN PINTORESCA, LA AURORA DE LA VIDA, LA ILUSTRACIÓN DE LA INFANCIA Y LA ILUSTRACIÓN DE LOS NIÑOS Empieza a escribir en Educación Pintoresca. En su primer artículo "Educación" (no 1, 1857, pp. 1-3) Joaquina García Balmaseda simula una escena en la que la directora de un colegio hace a sus alumnas la pregunta: "¿Qué es la educación?". Con las respuestas se formula una definición de educación como formación integral englobadora de distintas facetas: religiosa, moral -"Todo aquello que hace nacer en nosotros buenos sentimientos y los fortifica; todo aquello que dirije y contiene nuestras pasiones, que cultiva nuestras virtudes, y perfecciona nuestras costumbres"7-, intelectual –"aquello que desenvuelve nuestra imaginación, perfecciona nuestro talento, y aumenta nuestra instrucción"8- y por último, económica –"Todo aquello que estiende nuestra capacidad y conocimiento en el manejo de la casa ú otros asuntos análogos"-. Se entiende esta última faceta como la educación doméstica, exclusiva de la mujer, consistente en enseñar las tareas de cuidar la familia y la casa. Constituye un artículo revelador de las directrices del pensamiento de nuestra autora, en consonancia con el de la época, que apunta la dimensión de la domesticidad en que se forma y vive la mujer española del S. XIX9. En esta línea pedagógica publica también "La linterna mágica. Para servir de esplicación a la lámina enciclopédica LA HISTORIA A VISTA DE PÁJARO"10 (no 31, 1858, pp. 73-78), en donde, aprovechando el invento de la linterna mágica, hace una incursión por la Historia señalando su "significación religiosa" –recoge episodios de la Biblia hasta las Cruzadas-, destaca la importancia de acontecimientos como el descubrimiento de América, la imprenta de Gutenberg y el progreso del ferrocarril e introduce la lección moral de los medios para alcanzar la felicidad: "Es preciso, hijos míos, estudiar, trabajar y amar" (p. Demuestra además la posibilidad de la educación por medio del entretenimiento -docere et delectare-: "el estudio puede hacerse agradable, y que para impresionar la inteligencia es preciso ante todo interesar el corazón" (p. Se considera prioritaria la formación moral y muchas de las colaboraciones son relatos con protagonistas infantiles, sobre todo, niñas, a través de las cuales la autora pretende inculcar en sus lectores las virtudes y los buenos sentimientos, demostrando lo funesto de los malos comportamientos. Es el caso de "La niña y la dalia" (no 6, 1857, pp. 63-64) con moraleja sobre las apariencias y el orgullo, o bien "El mal humor" (no 16, 1857, pp. 184-88)), sobre la amabilidad, lección dada por una madre a su hijo: "No olvides nunca lo que nuestro mal humor hace sufrir á las personas que nos rodean, y que la amabilidad, la igualdad de carácter, es uno de los mayores encantos que debemos, primero á la naturaleza, después á la educación" (p. "La indolencia" (no 57, 1858, pp. 141-44) propone la aplicación y la constancia como vías de progreso en la vida y aconseja la obediencia a los padres, primeros maestros del niño: "ellos que os quieren con todo su corazón, os dirigirán, y obedeciéndoles vosotros recogeréis un día el fruto de vuestra docilidad" (p. En estos cuentos la madre es figura fundamental que no solo inicia a los hijos en la vida moral, sino que también orienta y proporciona conocimientos y consejos útiles. Su misión va más allá de su función progenitora y se proyecta, a través de su función educadora, a un ámbito social y no solo doméstico, en esa preparación de los hijos para el mundo11. Así, las hijas son iniciadas en las labores propias de su sexo como en "Lecciones de la mamá. La muñeca" (no 34, 1858, pp. 115-20), donde una madre regala a su hija una muñeca y aprovecha para describir la laboriosidad de su proceso de fabricación. La madre resalta la especificidad femenina del hilado -"Hilar ha sido siempre en todos tiempos y países la ocupación favorita de nuestro sexo" (p. 117)-, pero también aprovecha para ir haciendo referencias históricas y observaciones sobre las maravillas de la naturaleza creadas por Dios, instruyendo a la niña. Hay otra serie de cuentos en que aparece la niña virtuosa que se apiada de la desgracia ajena y es ayudada por su madre en la tarea de socorro al necesitado. Son relatos con claros rasgos folletinescos. 143), cuya buena conducta es premiada por "la Providencia que satisface siempre las necesidades de las personas bondadosas y devotas"(p. 147), o "La educación por las flores" (no 37 a no 39, 1858), título de un relato en que una niña, junto a su madre, socorre a una familia humilde en un intento de demostrar la importancia de la educación desde la niñez en la potenciación de la inteligencia y la sensibilidad. En la primera de las entregas -(no 37, 1858, pp. 149-152)- se describe así la figura materna: "La madre de Luisa, que este era el nombre de la niña, poseía un talento y una instrucción nada comunes. Y se había propuesto formar por sí misma la educación de su hija. Con el tacto especial que solo tiene una madre, hacía trabajar su inteligencia" (p. En este cuento se encuentra asimismo la idea de la educación como motor de la promoción social y dignificación de la mujer. También se proponen conductas ejemplares en artículos como "Santa Teresa de Jesús" (no 27, 1857, pp. 33-34), o "Niños célebres. "Fe, esperanza y caridad" (no 50, 1858, pp. 23-26) ilustra las tres virtudes teologales por medio de un cuento con niños como protagonistas. Los textos son breves, sencillas ficciones con moraleja –con láminas e imágenes intercaladas- con las que se pretende desarrollar la curiosidad, instruir a niños y contribuir a su formación moral y religiosa. Asimismo publica la traducción13 de relatos de naturaleza ejemplarizante y educadora14. La dedicación de Joaquina García Balmaseda al mundo de la moda se inicia en Educación Pintoresca donde se encarga de la sección "Modas de niños". Aquí ofrece la "Esplicación del Figurín que se reparte con esta entrega", si bien supera este cometido ya que en la mayoría de estos textos no se limita a describir la vestimenta infantil, sino que además recrea el escenario de los modelos y hace comentarios sobre la necesidad del buen comportamiento. Los jazmines y las azucenas esmaltan los jardines con su purísima blancura; los ardientes rayos del sol escitan á los pajarillos á entonar sus mágicos conciertos entre las ramas de los árboles, á cuya sombra acuden otros hechiceros pajarillos á confundir con los primeros sus agradables melodías: estas segundas avecillas son los niños, que al aproximarse la estación de las flores abandonan la jaula que más ó menos ricamente los ha retenido en prisión durante el invierno, y corren á reír y cantar por las frondosas alamedas del Retiro ó por el Salón del Prado (p. Y después completa el escrito con personajes, moda y virtud (bondad): Estas lindísimas criaturas, que a su tierna edad manifestaban ya sus bellos instintos, estaban ataviados con un gusto que hablaba muy alto en pró de la solícita madre. Llevaba la niña una blusita de popelín color de rosa, adornada por una tira blanca de cachemir, (...). El niño vestía una sencilla blusa de pelo de cabra, gris, abierta por delante adornada de arriba abajo por presillas de color negro,(...) Estos sencillos vestidos que hemos descrito, realzaban notablemente los encantos de aquellos hermosos niños, que llevaban además una prenda que siempre es de moda; que sin ella los mas bellos trajes parecen incompletos, y que cual ningún adorno aumenta la hermosura de los niños. Quereis saber cuál, lectores mios? Era la espresión de bondad que sus buenas cualidades imprimían en sus rostros infantiles. Estas son, niños mios, nuestro mejor atavío; ellas realzan mucho mejor que los adornos vuestros encantos" (pp. 156-157). La sección "Labores" 15 se dirige exclusivamente a las lectoras haciendo una distinción de educación y funciones entre niños y niñas16: No os enojeis, ante todo, jóvenes lectores, si al leer su epígrafe comprendeis que este artículo no está escrito para vosotros: en los históricos, en los de física, geografía é historia natural, llevais la mejor parte, y justo es que alguna vez nos dirijamos exclusivamente á las niñas, á esas preciosas compañeras vuestras, que sin participar de los juegos violentos, propios de vuestro sexo, pasan quizá sus horas en hacer vestidos á sus muñecas, dando así ya muestras inequívocas de la laboriosidad que un día ha de constituir su más bello adorno. Desde que apareció nuestro periódico, ofrecimos escribir para ellas novelitas morales y artículos de labores: de entonces acá, queridas niñas, venimos cumpliéndoos lo primero que tiende a formar vuestro corazón, y desenvolver vuestras bellas cualidades, que permanecerían encerradas en el fondo del alma como la flor en su capullo, si la educación, á semejanza de benéfico rocío, no la hiciera entreabrir sus hojas y exhalar su aroma. (p. Con el artículo pretende: "haceros agradables á par que las virtudes, las labores de vuestro sexo, fuente de la economía doméstica, símbolo de las pacíficas tareas, que la mujer está llamada a desempeñar en la sociedad, y á veces recurso decoroso que ha salvado á multitud de familias de la miseria o la degradación." (p. Aquí vemos de nuevo la importancia otorgada a la economía doméstica como fuente de la armonía familiar que se encarga a la mujer, en este caso representada por las labores, contemplando también su ejercicio como tarea profesional femenina. En la dedicatoria de la sección se hace mención especial a las madres -"á esos séres benéficos, que la Providencia colocó a vuestro lado para guiaros y protegeros" (p. 222)- a las que se pide su colaboración. En cuanto a la sección "Juegos de niñas" tenemos diversos textos en que inventa un hilo argumental sobre la estancia de un grupo de niños veraneantes describiendo sus diferentes juegos. La serie concluye con el más representativo de la feminidad, la muñeca -no 93, 1859, pp. 249-51-, por permitir el desarrollo de las capacidades más propias de la futura mujer. El conjunto de estos textos será la base de su obra La madre de familia. Diálogos instructivos sobre la religión, la moral y las maravillas de la naturaleza (1860), seleccionado como libro de lectura en las escuelas de primera enseñanza. En sus escritos de La Aurora de la vida. Único periódico ilustrado dedicado a niños de ambos sexos (1860-1862) está presente el mismo afán pedagógico y moralizador que practica en Educación Pintoresca. Su colaboración se inicia con un cuento moral y cristiano, "El don que Dios recompensa" (8-6-1861, pp. 6-9), donde la historia es soporte de la moraleja final: "el que bien obra, por la sola satisfacción de su conciencia, es el que merece la recompensa de Dios" (p. Asimismo hallamos cuentos traducidos en la misma línea edificante17. También escribe en "Labores", donde además de explicar el tipo de bordado presentado en la lámina de la revista, aprovecha para recalcar su condición femenina -"forman parte de la educación de la mujer"- distinguiendo entre las ocupaciones del niño y la niña (13-6-1861, p. Y de carácter didáctico y con propósito cultural divulgativo publica "Explicación del enigma histórico y geográfico. Strasburgo" (16-9-1861, pp. 162-163) -con grabado intercalado- donde describe el entorno geográfico, la historia y arquitectura de esta ciudad, cita a Gutenberg y destaca la importancia de la imprenta para la cultura. Insiste en este avance en muchos de sus textos reconociendo la relevancia de este invento para la divulgación de las letras haciendo mención al periódico –Joaquina García Balmaseda es consciente del poder difusor del soporte periodístico para la formación y la educación-. Es significativo que se detenga en contar cómo la hija del constructor del campanario de la catedral fue la que terminó esta obra, indicando la aportación femenina a otros campos distintos del de la domesticidad. En otras publicaciones infantiles como La Ilustración de la infancia18 reedita trabajos aparecidos en otras revistas y en La Ilustración de los niños19 incluye un cuento, "El premio del bien obrar. Dirigiéndose explícitamente a sus lectoras relata uno de estos cuentos que oyó de pequeña, donde la caridad resulta ser la cualidad suprema. LAS REVISTAS FEMENINAS: LA FLORESTA, LA EDUCANDA, EL CORREO DE LA MODA El total de las colaboraciones de Joaquina García Balmaseda en La Floresta20 (1857) se circunscribe a la moda y en ellas firma por primera vez como Aurora Pérez Mirón. La originalidad de sus escritos se debe a que no se limita a efectuar la somera descripción de tendencias, modelos, telas, formas y colores, sino que construye muchas veces, a modo de escena teatral –no olvidemos su vinculación con este mundo-, todo un cuadro en que sitúa la imagen femenina, realizando una recreación literaria de la moda con paisaje madrileño y comentario ameno. 39) anuncia la moda de primavera con esta introducción sobre la llegada de la nueva estación a Madrid: Cuando los coliseos van cerrando sus puertas en la coronada Villa, el gran teatro de la naturaleza cambia su triste decoración de nubes y brumas, por las alegres y risueñas de bosques y jardines. (...) El caballero Febo se presenta en escena con su espléndido traje recamado de oro á saludar á la señorita Primavera, que le aguardaba ya impaciente con su encantadora túnica verde, con disposiciones de lilas y pensamientos. La Moda no podía faltar á esta función, ni nosotros sus cronistas dejar de apuntar las novedades que prepara para las grandes fiestas de la Naturaleza Después informa de la tendencia de complementos -sombreros, manteletas y chales-, retrata al público a su salida del teatro y espectáculos de Madrid, y sigue el recorrido de las féminas desde la plaza de toros hasta la estación del ferrocarril. Describe y aconseja determinada indumentaria –"Como graciosa novedad de la Moda, recomendaremos a nuestras lectoras un vestido de glassé negro cuyo cuerpo es una basquine o chaqueta de falda extremadamente larga y de mucho vuelo"- y termina con el comentario de obras teatrales. En La Educanda21 (1862-1865) su producción es muy prolífica, de manera que hay ocasiones en que en un mismo número aparecen varios escritos suyos. Publica artículos sobre la educación femenina, como en el no12 "La mejor educación" (28-2-1863), donde distingue dos tipos: la que hace triunfar en sociedad y la que permite triunfar en la vida, destacando esta última como la verdaderamente importante y moral. Defiende la idea de que la educación en las virtudes femeninas -dulzura, modestia y resignación- corresponde a la madre, que asimismo debe procurar "añadir á la educación moral de su hija la educación social que brilla y seduce" (p. 90), consiguiendo así el prototipo de mujer y madre ideal. De nuevo hallamos la publicación de relatos traducidos y otros reeditados22 y su firma en la sección de "Labores". Asimismo tenemos su seudónimo de Aurora Pérez Mirón en el apartado final de "Modas" con explicaciones del figurín. El Correo de la Moda23 es la publicación en que Joaquina García Balmaseda desarrolla una colaboración más dilatada y prolífica, además de convertirse en su directora -tras la muerte de la anterior, Ángela Grassi- en 1883 y hasta el 26 de diciembre de 1893. Encontraremos su pluma en diversas secciones: "Revista de Modas"-desde 1866 hasta el 18 de marzo de 1881 y después desde el 24 de enero de 1882 hasta 1886- y en "Modas" -como Aurora Pérez Mirón-, "Labores", "La vida en sociedad" y "La vida en familia" -donde firma como La Baronesa de Olivares24- y "Revista de Madrid" -donde figura como Adela Samb-. En "Revista de Modas" adopta el esquema de escritura iniciado en La Floresta (1757), de manera que el texto no responde únicamente a una escueta presentación de modelos y complementos, sobrepasándose literariamente la crónica de moda. Quién no ha sentido en cualquiera de los días del florido mes que hoy termina dilatar su alma, remontar su pensamiento, creyéndose por un instante trasladado á otro mundo de placer, de galas, de armonías y perfumes, al asomarse simplemente á los jardines de nuestro paseo de Recoletos? Las colindas, las lilas, los jacintos y las bretañas embalsamaban el ambiente; las mas distinguidas damas competían en lujosos trenes y atavíos, y si á esto se unían los inspirados acordes de los magistrales conciertos del señor Barbieri escapándose por las cien ventanas del circo del PRÍNCIPE ALFONSO, o los de las bandas militares celebrando la inauguración de una obra que la arquitectura levanta para honra de las letras españolas, ¿decid si no debía elevarse el pensamiento y el corazón, y si no quiso Dios elevar en un solo punto, en el paseo de Recoletos, los perfumes, las armonías, el lujo, la hermosura, la nobleza y las glorias de las artes y las letras? Atravesar un dilatado jardín antes de entrar en el Circo á escuchar las melodías de Beethoven, de Thomas ó de Rossini, era disponer el corazón á las impresiones que le habían de conmover; penetrar en el cercado donde iba á colocar su majestad la primera piedra para la Biblioteca y Museo Nacional, por entre las flores, los trenes de la nobleza, el lujo de la aristocracia, el esplendor del ejército y el entusiasmo de un pueblo apiñado, era levantar el pensamiento hasta la grandeza de la solemnidad. Como en nuestro número anterior os hablamos ya de estas fiestas, nos limitaremos solo á deciros que ha hecho la Moda para estos actos notables esfuerzos, presentándose digna de fijar la atención. (p. En "Revista de Madrid" la firma de Adela Samb comienza en 1883. Ahora comenta los distintos acontecimientos sociales de la capital. 191) registra las diversiones durante ese mes –"corridas de toros extraordinarias; conciertos al aire libre; bailes campestres; verbenas; fiestas nocturnas en palacios iluminados con luz eléctrica25; bodas aristocráticas; exposiciones artísticas y paseos en los bosques deliciosos como solo se encuentran en la capital en esta época del año."-. Da cuenta de las actividades culturales como una exposición de pinturas y del teatro, y termina reseñando la función "verificada en el artístico salón de la señora viuda de Piquer" y cuyos fondos se destinaron a "la construcción de un mausoleo destinado á los célebres artistas Matilde Díez y Julián Romea". En "Revista de Madrid" (26-4-1885, pp. 94-95), con motivo de la Semana Santa, destaca la doble faceta de las señoras: "Mezcla singular de frivolidad y misticismo, de ligereza y de sensatez, la mujer actual practica la obligación dominante del día, y lo mismo se juzga obligada á bailar en carnaval que á rezar en cuaresma" (p. Se hace eco también de los actos presididos por la familia real, de algunas celebraciones de San José y de la reunión en casa de la viuda de Piquer con sus veladas musicales y teatrales. En la sección "La vida en sociedad" 26 también recrea costumbres y hábitos sociales y ofrece diversos consejos prácticos a las señoras y jóvenes para su adecuado comportamiento. En esta sección tratará temas tan diversos como los viajes de recreo, los balnearios,...Enseñará a escribir una carta en "Las cartas" (18-11-1884) a "la mujer vulgar, a la que vive consagrada al cuidado de su familia, la joven que comienza a ocupar un modesto lugar en el mundo"27. Ofrecerá apuntes domésticos y aleccionará sobre el cultivo de las virtudes y buenas cualidades -amor al prójimo, discreción, sencillez y pudor-. 71) describe las innovaciones en las comidas de etiqueta: invitaciones, indumentaria, protocolo28,...Y en "La vida en sociedad" (2-6-1886, p. 167) trata sobre el comportamiento de la mujer madura y critica la coquetería29: "la coqueta no abriga ninguno de los sentimientos que son honor de su sexo, y sacrifica á la sociedad las más caras afecciones del corazón". En "La vida en familia" la Baronesa de Olivares brinda ideas, consejos, da instrucciones y trata de "escribir sobre asuntos que sean de alguna utilidad para la mujer en su vida práctica é intelectual", como establece en "Condiciones precisas á un ama de casa" (2-12-1884, p. 359), donde ofrece orientaciones sobre las cualidades morales que deben "adornar á un ama de casa, cargo que exije tesoros de inteligencia, de cariño, de abnegación"30. Muchos de estos artículos son textos de su libro La mujer sensata. Tenemos también en El Correo de la Moda cuentos como "La casa del indiano. 302) es una meditación basada en un ejemplo femenino de entereza y resignación. En "Semilla que no se pierde. 71) reproduce la carta en que una mujer ofrece el modelo de felicidad familiar. También escribe otros artículos interesantes por la nueva perspectiva desde la que considera a la mujer, a la que se presenta desde su vertiente profesional como trabajadora fuera del hogar y como escritora e intelectual. En "La mujer artista" (18-7-1872)31 muestra los sinsabores de esta fémina ante el posible conflicto entre las esferas familiar/doméstica y profesional: Y sin embargo, sin negar que la felicidad doméstica sea compatible con la celebridad de la mujer, debo haceros comprender que en muchas ocasiones sacrifica la primera á la segunda; que muchas veces encuentra en esa vida de ovaciones todas las amarguras de la vida del hombre, sin alcanzar ninguna de sus ventajas; sacrificando en aras de esa mentida gloria la paz del hogar, el reposo de la familia, las emociones íntimas, la ternura de la espansión, esa dicha que vive en el retiro y el misterio (p. Reconoce la fortaleza de las armas femeninas proclamando la ausencia de inferioridad respecto al hombre: "porque la naturaleza que dio distintas armas para luchar al hombre y a la mujer, no hizo las de esta inferiores por fortuna"(p. Cada sexo tiene su espacio y si el ejercicio de las virtudes femeninas tiene en el hogar su principal campo de proyección, este no es el único32. Analiza el perfil de la mujer artista que desarrolla su sensibilidad y cualidades en un nuevo ámbito, señalando las grandes exigencias de sus responsabilidades profesionales. También destaca la mayor dificultad de la mujer frente al hombre para triunfar en los círculos artísticos: Y esto sin contar con los esfuerzo que representa alcanzar un nombre en el mundo del arte á la mujer á quien se cierran todos los caminos de abordarle. El hombre desde que nace vive para el mundo y para la ciencia: la mujer cuando se siente artista empieza á penetrar los misterios del arte, intenta los primeros estudios de él. ¡Qué esfuerzo tan gigante! Y sin embargo no por esto se le exige menos: que presente un lienzo en una exposición, y si no es el primero en mérito no alcanzará premio por estas solas consideraciones. ¡Tiene que luchar como mujer y no alcanza sino como hombre!" (p. En "La lectura en la mujer" (26-4-1880, pp. 123-124) recomienda la lectura a las jóvenes como fuente de conocimiento, recordando su propia experiencia: "¡Cuántas lecturas que fuéron en mi infancia recreo de mis padres, se han convertido en rico manantial de conocimientos, señalándome estudios que nunca hubiera soñado mi modestia!" (p. Debido al carácter autodidacta de muchas de las jóvenes de la época, la lectura desempeña un papel fundamental para su formación y Joaquina García Balmaseda se dirige a las madres como pilares fundamentales en la educación lectora de las hijas y así, junto a los estudios habituales en "las jóvenes de buena sociedad", como la música, la pintura, los idiomas, propone el cultivo de la lectura "arte útil en la familia y en la sociedad". Señala la facilidad de la época para la adquisición de buenos libros y destaca la relevancia de la función divulgadora de la prensa –reconoce por tanto su propia labor como escritora en revistas- en estas tareas culturales. La lectura es el mejor hábito al que la madre puede aficionar a sus hijas como salvaguardia de la futura sabiduría femenina y así concluye: que la madre, vigilante perpetuo de sus hijas, (...), escoja lecturas propias para ellas y las acostumbre a leer en alta voz, como recreo digno de una inteligencia clara; que en la ancianidad, cuando tiene que prescindir de los recreos que la sociedad ofrece, ella será la primera en bendecir su buen acuerdo, escuchando de bocas de sus hijas conceptos discretamente sentidos y discretamente interpretados, que le harán vivir en el mundo de la inteligencia (p. Dedicados a otras escritoras contemporáneas, donde se muestra el papel de la mujer en la cultura, tenemos dos artículos: "Ángela Grassi" (26-9-1883, p. El primero se escribe con motivo de la muerte de Ángela Grassi. Aquí, Joaquina García Balmaseda se refiere a la obra y la vida de la escritora subrayando las excelencias de sus textos periodísticos y literarios y la ejemplaridad de su trayectoria vital. Se aprovecha para reivindicar, teniendo como parangón a la Grassi, la instrucción de la mujer y su desarrollo en los ámbitos doméstico, artístico-literario y periodístico: Ángela Grassi poseía el francés y el italiano, dominaba el divino arte de la música, y cosa más extraña aún, tenía un título de maestra para dedicarse a la enseñanza, ejemplo que viene a destruir una vez más la vulgaridad de que las señoras consagradas a las artes y a las letras, son refractarias a las labores propias de su sexo 134) es la crónica de la actuación de esta escritora, colaboradora también de El Correo de la Moda, en esta institución literaria. Joaquina García Balmaseda se muestra reivindicativa respecto a la intervención de la mujer en la vida cultural, recordando su propia contribución. Empieza informando acerca del acto celebrado y de su decisión de acudir a pesar de la desconsideración de no haber sido invitada: Con planta vacilante y conturbado espíritu, acudimos la noche del 19 de Abril al Ateneo Científico y Literario, y no ciertamente porque hubiéramos recibido cortés invitación para ello; ni la Sociedad que cuenta en su seno las primeras ilustraciones del país, ni la distinguida escritora que iba á darnos en aquella noche gallardas muestras de su ingenio, fijáronse en que al estar la velada á cargo de una señora, las otras, que con más ó ménos acierto toman parte en las tareas literarias de su tiempo, tendrían natural deseo y legítimo orgullo en escucharla. Posteriormente hace una crítica positiva a la actuación de la autora y reclama la representación femenina española en el mundo de la ciencia y el arte: Modesta en su decir, sabiendo avalorar los conceptos más culminantes sin énfasis declamatorio: profunda en la intención; entonada y correcta siempre: acometiendo con audacia teorías de las modernas escuelas filosóficas, y haciendo ver que el entendimiento de la mujer, cuando se cultiva, es susceptible de todos los estudios, de todas las creaciones, de todos los arrebatos de la inspiración, y que así pueden fundirse en el crisol de su ingenio las ideas del arte, como las de ciencia ó filosofía social, Rosario Acuña consiguió un triunfo, que quedará consignado en los anales de la primera Sociedad literaria de la nación, y en la historia literaria de la mujer española. A continuación glosa las conquistas intelectuales de la mujer y aprovecha también para hacer notar cómo ella misma ha participado en destacadas instituciones culturales junto a otras pioneras que detalla en nota a pie de página: En la época moderna, la mujer ha conquistado aplausos en el teatro, y en la tribuna, en la literatura y en las artes, y si Rosario Acuña ha logrado hacer oír su hermosa voz donde solo llegaron hasta hoy los hombres de ciencia y de saber, otras han dejado escuchar la suya en el Paraninfo de la Universidad Central ó en el Fomento de las Artes (1), y algunas, sucesoras de la gloria de Gertrudis Gómez de Avellaneda, han conquistado, al lado de la autora de Rienzi, aplausos en la escena33 Termina insistiendo en la importancia del triunfo de Rosario Acuña por su significación en la trayectoria del avance cultural femenino: el triunfo de nuestra querida amiga nos basta para sentir legítimo orgullo; a él se asociarán, de seguro, cuantas señoras cultivan las letras en España; y nosotros, desde este humilde Semanario, escrito por la mujer y para la mujer, le enviamos la más sincera expresión de reconocimiento, por haber tenido el valor de demostrar una vez más lo que valen su inspiración y su constante estudio. Las lectoras de EL CORREO DE LA MODA, que leen sus bellos artículos titulados En el campo, no serán tampoco indiferentes á su reciente triunfo, y por eso no queremos dejar de consignar en nuestro periódico, (...), que el nombre de Rosario Acuña ha conseguido grabarse una vez más entre todos aquellos que avaloran las letras españolas Joaquina García Balmaseda en su dilatada presencia en la prensa despliega una escritura que, siempre coherente con su propia ideología conservadora y católica, define la misión de la mujer que vela por una sociedad cristiana cuyo norte es la familia, pero también reivindica la importancia de la instrucción y la educación, de la preparación y de la formación intelectual desde la niñez para procurar el desarrollo propio e independiente de la mujer -desarrollo profesional y laboral-. En la variedad de sus textos que comprende desde sus artículos pedagógicos, pragmáticos y morales, hasta las creaciones literarias de poemas y relatos edificantes –muchos de ellos protagonizados por niñas o mujeres- se refleja un universo femenino que es el referente constante de sus páginas en los periódicos. Si en sus primeras colaboraciones la principal preocupación es la educación y la formación integral de la niñez, en sus posteriores renglones dirigidos a la mujer sigue sin descuidar ninguno de los aspectos fundamentales del ámbito femenino, de su instrucción complementaria y su forma de vida. Joaquina García Balmaseda desde su propia misión de escritora profesional en los periódicos utiliza este medio de difusión para hacer llegar a sus lectoras la necesidad de la mejora y el perfeccionamiento del universo femenino desde el modelo de mujer virtuosa y doméstica hasta el que reivindica la proyección social y cultural femenina.
Robustiana Armiño, la moderada exaltación Hay un mundo literario español tan intenso y vivo como poco conocido: el de las mujeres escritoras de la segunda mitad del siglo XIX. Apenas un puñado exquisito, considerado de primera fila, logró pasar a la historia de los tratados y las antologías. Ponemos nuestra atención en una mujer escritora de esa época, Robustiana Armiño, considerada de segunda fila, lo que viene a equivaler casi a la nada en cuanto a la resonancia de su obra desarrollada principalmente, como la de la mayoría, en los periódicos. La escritora y periodista de insólito nombre merece alguna atención, mayor de la que ha tenido. Robustiana Armiño (Gijón, 1821-Madrid, 1890) es una escritora casi desconocida (1) o, como delicadamente dice la investigadora asturiana María Elvira Muñiz Martín, "una decorosa figura de segundo orden en la literatura de la época" (Muñiz Martín, 1990). Sobre Robustiana Armiño, la única escritora española que se llama Robustiana, se han repetido algunos tópicos que debemos matizar aquí. Carolina Coronado escribió el prólogo al primer tomo de sus poesías (1851) en el que dibuja un perfil que todo el mundo parece haber dado por bueno. Después de referirse a la "Señorita Doña Robustiana Armiño", con amistosa y romántica desmesura, como "la más alta joya de las Asturias, ídolo de Gijón", pinta un cuadro a medias glorioso a medias fúnebre. La Armiño sería una bondadosísima mujer prudente y equilibrada, instruida y autodidacta, pero sumergida en la niebla de la tristeza y el desencanto. Tener que compaginar sus anhelos poéticos con la dureza de la realidad doméstica y social hubieron de llevarla a una tristeza irremediable. Coronado habla de la "juiciosa ambición" de R. A., que renunció a ser más grande como artista para ser grande como mujer, esposa y madre. Sin embargo, la vida de Robustiana Armiño no se distinguió mucho de la de sus contemporáneas ni sus poesías rezuman ninguna tristeza especial que no estuviera en la entraña romántica. Y el hecho de colocar el apellido de su marido como segundo suyo (Robustiana Armiño de Cuesta) solo respondía a una equívoca costumbre que ha perdurado hasta hoy y que ella siguió solo a veces. Y tuvo una vida familiar más satisfactoria que la de la mayoría. Otro tópico llamativo es el de su supuesta ideología encarnizadamente carlista, por la que ha recibido durísimos adjetivos de repulsa (2). Su carlismo se habría reflejado en frecuentes artículos publicados en La Esperanza, Altar y Trono y otras publicaciones carlistas. Pero en La Esperanza jamás publicó artículo alguno (sí, en cambio, su amigo Plácido Jove y Hevia) y en Altar y Trono solo publicó un breve texto dedicado a Jerusalén (tema recurrente en su obra periodística, lo que alimenta la sospecha de algún viaje real a la ciudad: "...presenta a los ojos del viajero que la saluda por primera vez") (3). Por fin, el tópico mayor es considerar a Robustiana Armiño mera poetisa (Miralles, 2006, pp. 17-18 y pp. 173-181), cuando sus publicaciones poéticas tuvieron fecha de caducidad y la inmensa mayoría de sus obras fueron artículos para los periódicos y no en función de simple colaboradora. De modo que si hoy hubiera que restringir su carácter de escritora a una sola función (que, por supuesto, no hay por qué) habría que etiquetarla de periodista. EL ENIGMA DE UN NOMBRE PINTORESCO Robustiana no es nombre muy común. Tampoco Armiño es apellido frecuente. Juntos huelen a seudónimo (4). Y en realidad es, técnicamente, un seudónimo. Su nombre completo, según la partida de bautismo (5), es Robustiana Josefa Antonia Ángela Alonso de Armiño Menéndez, que "se bautizó en esta iglesia parroquial de San Pedro de Gijón, el 21 de agosto de 1821, habiendo nacido el día anterior". En la misma iglesia son bautizados los demás hermanos: Dorotea (1823), Antonino (1826) y Antonino Demetrio (1830), hijos del farmacéutico don Buenaventura Alonso de Armiño de Ruboca y Dña. María Menéndez y Fernández Muñiz. La repetición del nombre de Antonino en los dos hermanos se debería a la muerte del primero, de la que queda constancia en los versos de Robustiana ("En la tumba de mi hermano Antonino", en el Album, al que enseguida haremos referencia). El nombre de Robustiana no es eufónico ni elegante, ni casi de calendario católico (¿hubo alguna santa Robustiana?; lo que hubo es un San Robustiano y con eso basta) pero con ese sabor a seudónimo no queda mal como reclamo. Más curioso resulta la supresión del primer elemento del apellido compuesto, parece que de algún abolengo histórico, "Alonso de Armiño". La preferencia familiar por la fina rotundidez del suave "Armiño" en lugar del apellido completo no deja de ser sugestiva (6). Gijón, en 1821, año del nacimiento de Robustiana Armiño, tenía poco más de 7.000 habitantes y una vida social y cultural aún más modesta que la de 40 años después, cuando el asturiano Armando Palacio Valdés la representó en su novela El cuarto poder, con el nombre de Sarrió (7). Sin embargo, en Sarrió-Gijón hay vida social y cultural. Como la hay en el Gijón de Robustiana, cuyos comienzos culturales se mueven en dos ámbitos, el familiar y el social-amistoso. Quizá la primera chispa le llegara desde la tertulia que, posiblemente, su padre mantuviera en la rebotica, una tradición ineludible en aquella época (8). Sobre todo si se tiene en cuenta el nivel de interés de la familia (9). El Album romanticu de Dorotea Armiño, la hermana de Robustiana (Cano González, 2002) es revelador de un cierto elitismo. De los cuatro hermanos Armiño son Robustiana y Dorotea (a la que a veces se llama "Dora", ¿cómo llamarían a Robustiana?) las que fraguaron una relación más estrecha e íntima, como acreditan los versos dedicados por la primera a la segunda y los poemas dedicados a Dorotea en ninguno de los cuales se deja de citar a Robustiana en la misma onda de intenso afecto. Dorotea es sensible a la poesía, pero ella practica el dibujo artístico (también lo practica, aunque en menor medida, Robustiana) y de todo ello, y de las aficiones culturales de la familia, hay ejemplos en el Album: de las inclinaciones artísticas y poéticas de Juan Cuesta y del dominio de Robustiana Armiño en el manejo poético del idioma francés. Añadamos que el hermano menor (1830) se hizo bachiller en Letras por la Facultad de Filosofía de Oviedo (1841-1846) y estudió Farmacia sin llegar a terminarla, y fue regente de Farmacia al mismo tiempo que colaboraba en prensa. Esta trama intelectual familiar tuvo en sus años gijoneses, hasta 1848 en que se casa con Juan Cuesta y se traslada con él a su tierra salmantina, otro entramado amistoso que le sirvió para construir las bases esforzadas de una cultura que más adelante sería admirada y alabada por muchos. Sin los nombres amigos de Eulalia de Llanos y Noriega, de Plácido Jove y Hevia y de Gumersindo Laverde, no se entendería la personalidad de Robustiana Armiño (10). Además de la influencia del citado Juan Cuesta, médico con aficiones literarias, natural de Salamanca, que casó con R. A. cuando esta tenía 27 años (1848), edad avanzada para la época y que la había colocado en el ingrato papel de "moza vieja", según la terminología social de entonces, que hoy nos hace sonreír (la Baronesa de Wilson casó a los 15 años; la Pardo Bazán, a los 16; Vicenta García Miranda, a los 17... Isabel II, a los 16, pero ese es otro cantar y muy otro cantar es la madurez a la que casaron Gertrudis Gómez de Avellaneda y Carolina Coronado, a los 32 años). En sus años gijoneses se pone en contacto con Carolina Coronado, a través de la cual establece amistosa relación con escritores y escritoras (Víctor Balaguer, J.E. Hartzenbusch, Gertrudis Gómez de Avellaneda...). En 1844, Carolina Coronado convoca a algunas escritoras para colaborar en El Pensamiento (periódico) y en El Ateneo de Badajoz, que un año antes había fundado su hermano Pedro. Entre ellas, Robustiana Armiño y la extremeña Vicenta García Miranda son nombradas Socias Facultativas del Liceo de Badajoz, título tan hermoso como inútil. Vicenta García Miranda (1816-1877), hija de farmacéutico y casada con un médico, exactamente igual que Robustiana Armiño, pero de vida dolorosa, escribiría ilusionada: "¡Ah! ¿por qué percibieron mis oídos/Oh Carolina y Robustiana hermosas,/De vuestras dulces liras los sonidos? Robustiana Armiño, con los estudios escolares elementales comunes en la época (su novela Dramas de la costa, 1879, da luz sobre la educación escolar de entonces) se propuso y consiguió por su cuenta y riesgo tres cosas: una cultura respetable, un respetable dominio de la versificación y el manejo con la soltura necesaria para leer y escribir, y aun traducir, en (además del español, el gallego y el bable) francés, inglés, alemán e italiano (11). De que todo eso fue muy difícil queda constancia en los dos poemas que resumen su vida en Gijón: "Recuerdos de mi patria" y "Despedida a Gijón", que incluiría en el tomo I de sus poesías (12). En "Despedida a Gijón" muestra su ilusión por ir en busca de "nuevas ilusiones", "en dulce compañía"; abandona Gijón donde ha sufrido "niñez amarga" aunque también guarda el recuerdo "de bellos días y pasadas glorias" y deja "un tesoro, más precioso que el oro, la joya más hermosa de mi vida, mi familia querida". Y hace una referencia, tan romántica como realista, al duro, solitario aprendizaje de idiomas: Dó en la noche sombría Los idiomas del norte descifrando, Al son del ronco viento Que estaba mis cristales azotando. Las hermanas Armiño, Robustiana y Dorotea, estaban tan unidas que el gran dolor de la separación, como dice en "Recuerdos de mi patria" ("¡Ay! triste, solitaria- quedó la pobre tórtola en su nido,-y la eterna plegaria- de un pecho dolorido-vibra incesante en mi turbado oído.-No, hermana querida- las horas riegues con amargo llanto- de tu edad más florida;-y escucha el triste canto- de un joven corazón que te ama tanto..) solo queda compensado por el amor del marido ("él a mi amante corazón consuela-él calma mis enojos-él enjuga mis ojos-él incesante por mi dicha vela...), y si parece triste, solo se debe a "la ausencia de la patria mía": echa de menos la frescura de los campos y los montes asturianos, y el mar, sobre todo el mar, frente a la sequedad castellana. Vive en Salamanca hasta 1859 y, además de disfrutar de un entorno cultural más elevado y dejar huella poética de sus vivencias ("A la catedral de Salamanca"), cuenta con una nueva amiga muy especial: la prima de su marido, Matilde Cherner (Rodríguez Sánchez, 2000; Rivas Arranz, 2013), cuyas actividades literarias, sociales y políticas (federalista militante) insuflan un ramalazo de aire nuevo en la vida de Robustiana Armiño (13), cuya moderación dejó siempre de lado compromisos políticos y exaltaciones de cualquier tipo. Le tocó vivir una época de enorme viveza política y social pasando por ella casi sin romperse ni mancharse, sobre todo en su actividad periodística. Neutral, a veces neutra, entregándose con fervor a intereses culturales, encarnándose, de momento, en la cultura salmantina, como demuestra su coautoría, con la Cherner, de La venganza, leyenda de las tierras de Las Arribes del Duero, patria chica de Matilde. Y una vez más queremos valorar la importancia de Juan Cuesta Cherner en la vida de Robustiana Armiño, y viceversa, tanto en lo sentimental como en lo intelectual. Juan Cuesta no solo funda y dirige revistas de medicina, escribe poesía y otros textos literarios (la propia Robustiana se hace eco conmovido del libro Días geniales (cf. "Fotografías sociales", pág. 248) y comenta con amor y ternura otros aspectos del marido... Se puede hablar, pues, de dos grupos de amigos: el grupo de Gijón, ya citado, y el de Salamanca, al que pertenecen la prima Matilde Cherner y el salmantino Ventura Ruiz Aguilera (1820-1881), desterrado en Alicante, donde dirige Los Hijos de Eva (1849), en el que colabora Robustiana Armiño. Donde más años vivió Robustiana Armiño fue en Madrid:31 años. Cuando en 1859, a los 38 de edad, llega a Madrid con su marido y sus hijos, Juan, Favila, Antonio y Antonino, es moderadamente conocida, por sus dos tomos de poesías publicados viviendo en Salamanca, en 1851, y sus colaboraciones en periódicos de Madrid. Ya no es aquella tímida y siempre un poco insegura gijonesa. Que ya es conocida y reconocida en Madrid lo demuestra la invitación que recibe para colaborar en una "corona poética" en honor de Manuel José Quintana (15), junto a Hartzenbusch, Bécquer, Alarcón, López de Ayala, Ángela Grassi, María del Pilar Sinués y otros. La amistad con Carolina Coronado, de tan amplia e intensa vida social y las relaciones madrileñas de su esposo Juan Cuesta, médico, periodista especializado, editor y escritor, sentaron las bases para una nueva vida cultural y social. Juan Cuesta muere en 1886 y ello explica, entre otras circunstancias, el retiro social en que Robustiana Armiño pasa los últimos años de su vida. Cuando muere en 1890, a los 69 de edad, se cierra una muy rica actividad de vida madrileña en la que prima el periodismo. Primero, porque edita y dirige un semanario, Ecos del Auseva, luego convertido en La Familia (1864-1869), de notable proyección social, al que estaba suscrita la reina Isabel II; y luego, porque llegó a ser mucho más que colaboradora en periódicos como La Aurora de la Vida (1861), Los Niños y El Correo de la Moda (1872), y sobre todo, El Periódico para todos (1872-1874), donde ejerció tareas de redacción y un estilo entonces poco frecuente, tanto en la elección de los temas como en su tratamiento. La inmensa mayoría de estos textos siguen durmiendo el sueño de las hemerotecas. Se ha hablado mucho de sus obligaciones familiares difícilmente conciliables con su vocación literaria, sin tener en cuenta que su familia fue uno de sus apoyos fundamentales. Además de su culto y activo marido, Juan Cuesta, su hijo Favila colabora con el padre en tareas periodísticas y librescas; su hijo Juan dirige El Propagador del Comercio y de la Industria" (1888). OBRA LITERARIA Y PERIODÍSTICA Y esa poesía solo da una imagen muy parcial suya; su más amplia representación está en los dos tomos editados en Oviedo en 1851, cuando ella vivía en Salamanca. Transmite el mundo netamente romántico: ilusiones y tristezas de la vida, monumentos y leyendas, personajes...y entre ellos, los poetas Quintana, Lista, Zorrilla, Lamartine..., con algunos ecos sorprendentes de San Juan de la Cruz y Fray Luis de León. Su poesía es "de época", sentimental y moderada, de notable perfección formal y de gusto por la naturaleza. Gratifica su lectura pero, efectivamente, pertenece a "una decorosa figura de segundo orden". El mismo decoroso lugar que ocupa como novelista: su novela principal, Dramas de la Costa (publicada por entregas en La Ilustración Gallega y Asturiana, en 1879) tiene el supremo encanto de constituir una mezcla bien conjuntada de romanticismo y realismo, justo cuando en España muere el romanticismo y nace el realismo, que llegará a erigirse en naturalismo. Dramas de la costa es una buena representación del movedizo momento novelesco español. Eso, el retrato social y religioso de una época con atisbos de osadía intelectual que son muy de agradecer y poco más... Que no es tan poco, según se mire. De los textos dramáticos que se le atribuyen (el drama Los condes de Gijón, la zarzuela Dos coronas) no conocemos ninguno. Otras publicaciones, algunas procedentes de periódicos, tienen marcado carácter patriótico, educativo y religioso. Comparables a las obras paralelas de sus contemporáneas, pero sin rayar a alturas superiores. Es en los periódicos donde Robustiana Armiño publica casi toda su obra, aunque hay que distinguir la obra literaria (poesía, narraciones) de la netamente periodística (artículos, reportajes, sueltos). María del Carmen Simón Palmer, en su admirable Escritoras españolas del siglo XIX (Simón Palmer, 1991, pp. 61-65) hace una distribución de las colaboraciones periodísticas de nuestra autora por periódicos. Nosotros la hacemos por fechas, siguiendo su pauta y completándola en algunos casos. En cada uno de los periódicos indicamos, cuando nos es posible, el número de colaboraciones y su carácter (poemas, artículos...), así como algún nombre amigo que participaba en el mismo periódico. Robustiana Armiño es, sobre todo, periodista. Murió cinco años antes de que se fundara la Asociación de la Prensa de Madrid. De haber vivido, dada su dedicación y relaciones profesionales, nos parece que habría pertenecido al grupo de sus fundadores. Lo que no deja de ser un futurible de razonable alivio sentimental.
Los mundos lejanos de Ángela Grassi: historia, leyenda y moral El presente estudio se propone descubrir las claves ideológicas y formales en que se funda la obra literaria publicada por Ángela Grassi (1823-1883) bajo la forma de artículos en prensa. De su extensa producción, aparecida en las diversas revistas de su tiempo, en especial en las femeninas, hemos acotado más de medio centenar de artículos publicados en El Correo de la Moda, la revista en que la autora colaboró más asiduamente desde 1866 y que dirigió desde 1867 hasta su muerte. Su obra, de estirpe romántica, se aleja de la realidad de su época para huir hacia tiempos históricos o legendarios en los que busca modelos útiles para una enseñanza moral; todo ello revestido de una gran riqueza literaria. La lejanía aludida en el título significa de modo general el rasgo destacado que impregna la obra literaria de Ángela Grassi, en especial, de ella fluye el gran caudal de sus artículos periodísticos, objeto de nuestro estudio1. Entendemos siempre lejanía como distancia objetiva del aquí y el ahora, de la realidad que nos circunda, del presente en que vivimos, pero aún hallaremos otros matices más subjetivos que ensanchan esta idea inicial. De forma patente, nuestra autora no se aproxima con sus artículos a su tiempo y espacio vitales sino en muy contadas ocasiones, y solo con levísimas alusiones, como si su pensamiento rebotase en la realidad próxima y saliese repelido. Así, los escenarios de sus artículos nos alejan de Madrid, la ciudad en que Grassi residió durante cerca de tres décadas y donde desplegó su fecunda labor periodística. De igual modo, siempre están ausentes los espacios observados, descritos como fruto de la experiencia directa; tan solo nos ofrece algunas pinceladas de ciudades y paisajes españoles realmente visitados. En su mayoría, son espacios conocidos de forma erudita o libresca, evocados mediante escasos trazos y embellecidos con la imaginación. En ocasiones, tan solo se trata de espacios aludidos, y muchos son exóticos, sean de los países de Oriente, hasta China, sean de las regiones del Norte, hasta las polares. En cuanto a la distancia en el tiempo, nos descubre el verdadero paraíso literario de la autora, los mundos del pasado, de cualquier pasado, remontándose a las más antiguas civilizaciones, que ella convierte en su verdadera realidad. Tal posición de huida del presente nos remite a la corriente romántica, al menos, a uno de los anchos brazos de esa corriente que dominó el pensamiento y el arte en la primera mitad del siglo XIX. Pero la obra periodística de Ángela Grassi se despliega a lo largo de la segunda mitad del siglo, un tiempo en que triunfa el positivismo y en que la observación de la realidad se convierte en ley artística. Vemos así un nuevo matiz de la lejanía: la obra de la autora se desenvuelve contracorriente de las nuevas tendencias y se instala en la concepción literaria de un tiempo ya pasado. De igual modo, un desajuste tan profundo con la realidad nos obliga a pensar en la característica insatisfacción de los románticos, en su inquietud o desazón. Pero no es el caso de Grassi; su universo mental es equilibrado y estable; en realidad, el pasado es su mundo ideal porque es acabado, inmutable, perdurable; frente al presente dinámico e inquietante. Recordemos aún otro matiz de la lejanía en la obra de la autora: la fuerza de lo imaginario, incluso de lo maravilloso, frente al rigor de la referencia histórica, de la precisión erudita. Aunque, justamente, lo que se pierde en verdad histórica se gana en valor literario, y en ello reside la fuerza creativa de Ángela Grassi, constructora de un extenso universo legendario, fabuloso, mítico, expandido por las más lejanas épocas y culturas. No se trata de un universo inestable, a pesar de ello, no queda reducido a un puro divagar por el tiempo, sino que aparece organizado por una estructura coherente y perfecta en cuyo centro ordenador se sitúa Dios, creador de todo cuanto existe, de todas las perfecciones de la Naturaleza y de la perfección del hombre, hecho a su semejanza. Dios, aludido con frecuencia como la Providencia que protege amorosamente a sus criaturas haciendo triunfar el bien, la verdad y la belleza. La idea de Dios se expresa con múltiples y bellísimos nombres agrupados en cuatro grandes conceptos. Como Dios Todopoderoso es "Rey de Reyes", "el Eterno", "el Altísimo", el "trono del Eterno", "Divinidad sublime e infinita", "Diestra oculta que gobierna el universo", "esplendoroso sagrario del Eterno". Como Dios Creador es el "Supremo autor", "el pincel eterno", "Hacedor supremo", "Artífice supremo". Como juez es: "Árbitro supremo", "Juez supremo", "Dios de inescrutable justicia", "juez justo", "juez incorruptible". Y como redentor es: "Jesucristo", "Salvador divino", "Redentor divino", "el Crucificado", "el mártir de las alturas infinitas", "el Santo Cordero inmaculado", "Consolador infinito" 2. A la presencia de Dios, latente pero constante en la obra de Grassi, se corresponde su fe firme e incuestionable, la "Santa fe" (626, p. 3)3 salvadora y consoladora, y profesada por todas las figuras que animan sus escritos. A veces es expresada con bella plasticidad: "Esta voz, que resuena en los trinos de los pájaros, en los murmurios de las fuentes, en los gemidos de los ecos, en las armonías del cielo, grita sin cesar a mi alma: ¡Ama y bendice en las criaturas al Supremo autor de cuanto existe!" (664, p. Los personajes de Grassi reciben una energía, a veces, heroica, gracias a "su fe profunda en Dios" (667, p. Otras veces, la fe es triunfadora en los hombres a pesar de las circunstancias adversas, como los lapones, enfrentados a una naturaleza hostil: "el lapón alza todos los días las manos al cielo, y bendice a la Providencia, exclamando que su país es el más bello de la tierra" (652, p. Por otra parte, en sus frecuentes viajes al pasado, la autora se encuentra con divinidades de las culturas antiguas, sobre las que siempre prevalece Dios: "Majestad, oculta, sabia e infinita [...] el Supremo autor de cuanto existe" (664, p. O se encuentra con una religión primitiva, como la de los guanches, a la que acoge destacando sus valores positivos: "Adoraban [...] a la Naturaleza, y se tenía por un sacrilegio irremisible manchar sus aras con la sangre de ningún ser viviente [...] la paz, el amor y la fraternidad reinaban allí sin obstáculos" (636, p. En uno de los escasos episodios que sitúan a la autora en la realidad presente, se encuentra con "una niña de cuatro años desgreñada y andrajosa", que recoge alfileres con cuya venta ayuda a comprar aceite para la Virgen ("de los alfileritos"), y a la que Grassi aconseja: "pobre niña, guarda siempre esa hermosa fe del alma" (646, p. Su fe se dirige "al que vino a iluminar con una luz tan suave el imperio moral del universo" (631, p. 42), y en ello funda su sentir religioso: fe que trae luz, consuelo y sentido a la vida humana. Solo en una alusión nos da la idea de un Dios implacable con sus criaturas, pero no es más que una posibilidad: "Sin duda Dios no debió echar su maldición sobre aquellas islas afortunadas" (636, p. Desde tan sólido edificio, toda su obra se despliega en dos direcciones fundamentales. Por una parte, la celebración gozosa, a veces exaltada, de todo lo creado en un emotivo canto a la grandiosidad de la naturaleza y a la grandeza humana. En tan perfecta armonía de vínculo, toda obra o "industria" creada por la mano del hombre, en especial la que por su utilidad haya contribuido a su progreso, es también objeto de celebración por ser de inspiración divina, porque toda facultad humana procede de Dios. Con total coherencia, Ángela Grassi desarrolla su obra literaria dentro del marco estable de esta concepción religiosa, fundamento que da orden, sentido y valor a la existencia, frente al caos y el azar. La otra dirección que siguen sus escritos es la corriente más caudalosa y responde a la necesidad de la enseñanza moral4. Se origina en su visión sagrada del hombre y en su sincero amor a las criaturas, en la fe en su grandeza y en la esperanza de que el hombre se eleve sobre sí mismo para buscar la perfección de espíritu. Pero el hombre, dotado de libre albedrío (651, p. 210), puede caer en la imperfección y destruir la armonía de lo creado, por ello se hace imprescindible conducirle por el camino de la virtud, ofrecerle una educación moral que le ayude a regresar a la pureza primigenia. Es la meta perseguida por Ángela Grassi en sus diversos escritos. Una inmensa labor educadora en cuya complejidad nos vamos a detener más tarde.5 Aunque se fundamente en la religión católica, la enseñanza que divulga la autora no es religiosa; no explica dogmas teológicos, ni ritos eclesiales. Su deseo es ayudar a sostener la fe y orientar las conductas. A ello se suma su criterio equilibrado y lúcido, que defiende la devoción a través de figuras ejemplares, pero previene de los excesos6, incluso lamenta el poder destructor del fanatismo religioso.7 Al mismo tiempo, mediante uno de sus modelos históricos, se inclina por la separación del poder religioso y el civil, que, como sabemos, ha configurado el desarrollo en la civilización occidental: "Respetaba la autoridad de los Sumos Pontífices, pero sabía distinguir entre el sacerdocio y el imperio [...] inflexible en los principios de justicia" (654, p. En otra dirección, contradiciendo su frecuente celebración de los progresos humanos, retorna a un pensamiento medieval tan característico como el que desprecia la vida terrena frente a la eterna; así medita ante el sepulcro de Don Álvaro de Luna en la catedral de Toledo: "en prueba de cuán pasajera es la gloria del mundo [...] nos gritaría [...] Huid los halagos de la ambición, renunciad a los sueños de una caduca gloria, pensad tan solo en el bien, que jamás se extingue" (645, p. Aún nos sorprende más un fugaz momento que trasluce una leve duda en la sólida fe de Grassi. Parece mirar al umbral detrás del cual el dolor humano y la propia existencia pueden convertirse en algo absurdo, sin un sentido. Ante el intenso sufrimiento de un personaje (situación casi novedosa en sus artículos), la vida celestial prometida no "es", con la rotunda e incuestionable afirmación habitual, sino que "tiene que ser": "fuerza es pensar que existe una patria, en donde la felicidad comprada con las penas de esta vida, es eterna e inmensurable" (665, p. Acompañemos ya a Ángela Grassi por sus mundos lejanos y recojamos sus enseñanzas morales, dirigidas en especial a la mitad de la sociedad. En el tercer vértice del estructurado universo ideal de Ángela Grassi se sitúa la mujer, destinataria exclusiva de todos sus artículos8, invocada de forma explícita para reclamar su atención o para ofrecerle un consejo moral. Pero no están incluidas todas las mujeres; son los propios vocativos los que restringen y delimitan el grupo de mujeres al que la autora interpela: son "jóvenes casadas" o "jóvenes doncellas", es decir, su mensaje no está dirigido a la mujer mayor, madura, ya formada, sobre la que ejercería más dudosa influencia. Por otra parte, establece con sus destinatarias lazos de proximidad ("tiernas amigas mías", 628, p. 28), con frecuencia tiende a aniñarlas como seres necesitados de guía ("mis queridas niñas" 9), lo que eleva la autoridad moral de la autora a la categoría de maestra y hace más efectiva la lección; incluso estrecha los lazos de afecto hasta el nivel de una madre ("mi querida hija", 668, p. 346), que, como es natural, solo busca el bien de sus criaturas. Pero tales afectos no son un recurso impostado al servicio de la escritora, muy al contrario, parecen nacer espontáneamente de ella misma, porque la mirada de Ángela Grassi vertida sobre el mundo aparece siempre teñida de un apacible y amoroso sentir. Con sus lectoras establece incluso un diálogo directo que interrumpe a veces el discurso o el relato: "como os he dicho en otras ocasiones" (666, p. Se crea así una corriente de intimidad que aproxima la voz de la autora al discurso de una maestra, o a la tradición del narrador oral. El grupo de mujeres invocadas se sigue seleccionando por su papel de lectoras ("lectoras mías", 641, p. Aún más, se trata del selecto grupo de suscriptoras de El Correo de la Moda,11 grupo constituido por mujeres de clases altas, de la burguesía y de la aristocracia, e interesadas no solo en la moda sino en la Literatura. Un grupo verdaderamente selectísimo; mujeres contempladas en un punto como: "flores esbeltas y graciosas que embellecen el jardín humano" (643, p. Antes de examinar los contenidos de las enseñanzas de Ángela Grassi, interesa conocer el papel asignado a la mujer en el universo ordenado que ella concibe: "ha recibido de Dios «el cetro moral del universo»" (638, p. 107), y aparece "colocada por Dios mismo en el centro de la familia" (626, p. En una sucesión de metáforas explica su responsabilidad: "piloto experto y valiente, ella debe manejar el timón con tal acierto, que libre a la barquilla do se albergan los seres más queridos de su alma, del oleaje de las pasiones tumultuosas y embravecidas que rujen en torno suyo" (ibid., p. O de otro modo, ella es "el pastorcillo que debe responder ante su amo [Dios]", si "dejase que sus ovejuelas triscasen aquí y allá, perdiendo el rico vellón entre las matas, o despeñándose en el embravecido torrente, hasta que por fin fujitivas [sic] y dispersas, fuesen a dar con el lobo carnicero" (ibid.). De la mujer depende, en consecuencia, todo el orden social desde su función de esposa y madre ("juró al objeto de su amor eterna fe a los pies de los altares, y ciñó con dulce júbilo la diadema santa de las madres" (672, p. Y la sumisión al hombre completa su función; en palabras de la autora: "Todo guarda en la naturaleza un orden admirable [...] el hombre manda, la mujer suplica" (638, p. Las armas de que dispone para realizar su misión son "el candor, la modestia, la bondad, la persuasión, la timidez y la dulzura" (ibid.). Son armas tan poderosas que las mujeres se convierten en: "árbitras absolutas de las pasiones de los hombres, pueden a su antojo hundirlos en el cieno, o elevarlos hasta las regiones inmortales" (645, p. La responsabilidad atribuida a la mujer es de tal trascendencia que la autora invoca en alguna ocasión a los propios padres: "preciso es que abráis los ojos a la luz de la verdad, y que atendáis de aquí en adelante a la educación de vuestras hijas" (ibid., p. Se completa así la ancestral organización social aceptada por Ángela Grassi en la configuración de su universo literario; consecuentemente, acepta el papel asignado a la mujer, revestida de responsabilidad moral y dependiente del hombre, padre o esposo. Semejante estatus no puede ser cuestionado o perturbado porque pondría en riesgo el perfecto orden universal.12 A pesar de su coherencia, una escritora como Ángela Grassi no podía dejar de sentir algunas contradicciones, y hemos de ver más adelante que entreabrió algunas ventanas a la reivindicación social de la mujer. LOS MUNDOS LEJANOS: FIGURAS HISTÓRICAS FEMENINAS Asumida la importancia de educar a la mujer para sostener el orden perfecto del mundo, la autora despliega en sus textos periodísticos un inmenso saber erudito, histórico y literario, procurando que en evocaciones, descripciones o relatos se encierre una conclusión moral. En las muchas decenas de artículos publicados se pueden establecer algunas agrupaciones nítidas y descubrir el orden profundo que se esconde en tan vasto recorrido por el tiempo. Uno de los grupos más definidos y extensos lo forman las semblanzas de mujeres destacadas a lo largo de la historia, convertidas en arquetipos morales de los que tomar ejemplo. La mayoría son reinas que en su función de esposas o madres de reyes anteponen el bien general al suyo propio: son magnánimas, sacrificadas, devotas y asistidas siempre por la Providencia en momentos decisivos. Dialogan, pactan, persuaden y sufren, pero triunfan y son reconocidas al final: las unas en la tierra, como D.a Sancha de Navarra, símbolo de la constancia, la valentía y la resistencia frente a la desventura ("todos los ecos de Castilla resonaron para ensalzar su nombre [...] para adorar su memoria y bendecirla", 632, p.52); otras triunfan en el cielo, como D.a Blanca de Borbón, que sufre el abandono de su esposo Pedro el Cruel, resignándose a su destino con "santa mansedumbre" ("todos lloraron su muerte [...] viéndola entrar triunfante en la mansión eterna coronada de luz", 628, p.20). Cada una viene a simbolizar un principio moral: como la prudencia y el espíritu de concordia de D.a María de Molina (626); o como la honradez y la defensa valiente de la propia reputación sin renunciar a la libertad de acción, como D.a Blanca de Castilla, reina de Francia y madre de San Luis (654); o como Catalina Cornaro, expresión del amor fraternal y de la renuncia al poder (655); o la reina Vanda de Polonia, que sacrifica su vida para salvar a su país (696). Algunos modelos proceden de mujeres de la nobleza: como Juana la Beltraneja, que simboliza la resignación frente al destino (683); o como doña Mayor de Fonseca, que representa el amor filial (634). Otras son famosas emprendedoras que con su trabajo alcanzan la riqueza y procuran un bien social: como Magdalena Didion, que promovió en Nancy las fábricas de encajes creando miles de puestos de trabajo para mujeres (667). Junto a ellas figuran algunas mujeres sabias como las catalanas Isabel de Josa (675) o Juliana Morell (681), o la veneciana Casandra Fedele (687). Entre todas ellas cobra especial relieve Beatriz Galindo, quien en su presentación "ostenta una doble aureola de talento y de virtudes" (641, p. 131), virtudes en las que se centra todo el relato porque hacen nacer su amistad con Isabel la Católica cuando consiguió de ella la gracia para un reo condenado injustamente. En tan extenso panorama femenino algunas de ellas aparecen en negativo; son contramodelos útiles para advertir de los peligros que es preciso evitar. D.a Juana la Loca es ejemplo de los excesos enfermizos de la sensibilidad y la imaginación "cuando oscurecen la razón con sus vanas quimeras" (647, p. Parecido ejemplo representa D.a Urraca por su volubilidad, "mudando a cada instante de parecer, según las impresiones fortuitas del momento" (651, p. 212), lo que trajo a sus reinos sucesivas guerras y "cuantas calamidades puede producir la civil discordia". De una manera ambigua aparece la figura de Isabel la Católica en un episodio infantil, cuando niega su ayuda a una pobre familia, horrorizada ante el espectáculo de su miseria ("venciendo el orgullo a la compasión, hizo un gesto de supremo desdén, y se alejó con aire desabrido", 673, p.2); al día siguiente, aconsejada por su ayo, les ofrece arrepentida su protección y "venciendo su repugnancia con admirable fortaleza, tomó al niño en sus brazos, y le meció durante algunos instantes" (ibid.). Muy especial papel representa la figura de Cristina de Suecia, frente a la cual, más que dibujar un antimodelo, Ángela Grassi lanza un verdadero alegato. Representa la mujer que se rebela contra su condición y piensa, siente y actúa con total libertad e independencia, despreciando los específicos atributos femeninos y rompiendo los límites que la separasen de los hombres en cuanto al ejercicio de la fuerza y la pasión por el estudio y el saber. Semejante figura representa para nuestra autora en todos sus rasgos la mayor amenaza contra el universo ordenado que ella concibe, según venimos viendo. En consecuencia, la reina recibe su castigo y su vida es condenada al vacío y la infelicidad: "Dotada de singular talento y vastísima instrucción, no solo no reportó ningún bien a la sociedad, sino que jamás supo inspirar simpatías" (638, p. Pero Ángela Grassi va más allá y a la inusual ambición de Cristina opone una humillación casi brutal. Con un hábil recurso lo convierte en realidad en autohumillación porque hace nacer las palabras de la propia conciencia de la reina, que medita: "–Pobre y débil mujer, abandona el cetro por la rueca [...] ¡En vano quieres triunfar de tu propia naturaleza; en vano quieres robar al hombre sus preciados atributos de valor y fuerza! ¡Humíllate, arrástrate a sus pies, que es ese tu destino!" (ibid., p. Semejantes ideas se desgajan del contexto y se convierten en una tesis demasiado inaceptable para un lector de hoy; aunque en realidad, se trata de un momentáneo exceso que no define exactamente la posición de la autora. Así se demuestra en un artículo posterior titulado "La mujer en la Edad Media" (650), en que incluso podríamos hallar aspectos protofeministas. Como es habitual, Ángela Grassi nos traslada a una Edad Media literaria, al mundo ideal caballeresco del amor cortés que le va a servir como referencia. Un mundo en que las mujeres aparecen elevadas al máximo prestigio y admiración, por lo que "se desarrollaron de un modo admirable las facultades de su entendimiento y las facultades sublimes de su alma" (p. Así enriquecida, la mujer logra ejercer un efectivo influjo civilizador: "por todas partes agita, con férvido entusiasmo, la bandera santa del progreso" (p. Pero es el hombre el responsable de favorecer este florecimiento de la mujer, porque él impone las leyes: "soberbio y egoísta, se ha reservado para sí solo el monopolio de todas las cosas de la tierra" (p. Esta inesperada acusación contra el hombre, este acto de rebeldía casi único, pero meditadamente elaborado, nos muestra por primera vez a la autora cuestionando el orden perfecto de su universo, y dada la influencia de sus escritos este texto cobra un significado excepcional. No solo cuestiona la posición del hombre, también le atribuye la responsabilidad de que la mujer logre demostrar sus capacidades, que, para mayor asombro, en esta ocasión Ángela Grassi iguala a las del hombre: "Como siempre sucede, entonces fue lo que el hombre quiso que fuera: ingeniosa, galante, ilustrada y heroica. La mayor parte de las damas de la Edad Media, se muestran superiores a sus caballeros en las luces del entendimiento, y a veces tan aptas como ellos en la guerra y en dirigir los grandes negocios del Estado" (p. Así, las capacidades de la mujer son todas y lo reafirma Grassi no como especulación sino como hecho sobradamente demostrado: "Si la mujer es o no apta para llevar a cabo grandes y sublimes hechos, nos lo dice la historia de todos los países en sus páginas eternas" (p. En una última sorpresa, al final del artículo, la autora se traslada al presente (una de las raras ocasiones) para alzar poéticamente una denuncia y una demanda en favor de la mujer; con solemnes palabras invoca: "¡Hombres de nuestro siglo! ¡Hoy la mujer es una altísima palmera aprisionada en una maceta de barro, y por esto inclina sus lacias hojas, por esto no da fruto: trasladadla a una tierra fértil, procuradla espacio, y prestará sombra a vuestra frente, y ofrecerá a vuestros labios abrasados un fruto delicioso!" (p. Grassi desordena así su ordenado mundo con esta explosión controlada de ideas latentes, que humanizan y acercan su voz, si no a la de su tiempo, sí a la sensibilidad de un lector de hoy. La enorme responsabilidad asumida para educar moralmente a la mujer, hubo de enfrentarla al fin con las limitaciones impuestas a su desarrollo integral y, valientemente, la autora clama reivindicando para ella el despliegue de sus facultades y un mayor papel en la vida social. Si entre los modelos femeninos evocados la mayoría proceden de la historia de España, las escasas figuras masculinas son tomadas de países tan lejanos como su tiempo y en su mayoría aparecen en compañía de una modélica mujer. Los episodios a que alude tienen referencia real pero los datos son imprecisos y sobre todo se envuelven en la invención literaria. De esta forma, somos trasladados a la Rusia de comienzos del siglo XVII para asistir a la elección de Miguel Teodorovich13 como Zar a los 17 años, y a su propia elección como esposa de la humilde y devota Eudosia, para acabar en su buen gobierno, que trajo la paz y la prosperidad a su pueblo: "sus únicos trofeos eran la paz, la abundancia, la virtud, y el creciente desarrollo de las artes y las ciencias" (637, p. Lejos del ámbito cristiano, pero con semejanza argumental, la autora nos traslada a la China del siglo X, esta vez con llamativa distorsión de datos,14 al reinado de Chi-Tsong I, tirano que desposa a la humilde Li-Tsi, quien supera su propia debilidad y apoya con su energía al monarca, transformándolo en justo y bienhechor. Esta vez, junto al mensaje moral aflora una idea social, más o menos latente en otros artículos: la redistribución de la riqueza es impulso de progreso, por lo que "se enriqueció el país, florecieron las ciencias, las artes y la industria" (642, p. Más legendaria parece la historia del pastor Beppo como descubridor de las ruinas de Herculano, inspirado por su fe en la Virgen de la Esperanza, que de tal modo lo salva de la miseria, la desesperación y el crimen. Totalmente imaginaria parece la recreación de los amores de Ariosto y Tasso (677), los dos grandes poetas del Renacimiento italiano, cuyas vidas siguieron diverso camino por influjo de sus amadas: el amor sereno y generoso de Alejandra trajo la felicidad al primero, mientras la pasión egoísta de Leonor de Este condenó al infortunio al segundo. De modo que, en realidad, el ejemplo moral lo proporcionan las figuras femeninas. De estos modelos, el de mayor interés nos lleva hasta la antigüedad clásica a la figura de Demóstenes, al que elige por su magnánima generosidad frente a la asechanza de su enemigo Eschino (Esquines, en realidad), y cuya virtud la autora vincula a la cristiana de "perdonar las ofensas". Con la habitual distorsión literaria del hecho histórico, la autora alude al episodio que enfrentó a ambos oradores cuando se propuso la coronación honorífica de Demóstenes por sus servicios a la patria. Esquines levantó su voz oponiéndose, pero fue vencido por el gran orador que respondió con su famoso discurso Pro corona. Lo que en la historia fue lucha entre partidarios y opositores de Filipo de Macedonia, en el artículo es el enfrentamiento entre la envidia de Esquines, que acaba condenado al destierro, y la generosidad de Demóstenes, que lo busca en Rodas para consolarlo y obsequiarlo. Como es habitual, Ángela Grassi nos lleva hasta algún episodio histórico conocido, para recrearlo libremente, incluso dramatizándolo mediante diálogos imaginarios, según venimos viendo, y para extraer de todo ello una positiva lección moral. En general, los ilustres personajes o los exóticos monarcas sirven más bien para atraer la curiosidad creando una ambientación escenográfica. LOS MUNDOS LEJANOS: MITOS Y LEYENDAS Mayor altura literaria alcanza Ángela Grassi cuando se remonta al mundo de las leyendas, y sobre todo al de la mitología clásica. Podría decirse incluso que en tales textos goza de una libertad creativa que enriquece su estilo. Así lo parece en el relato de la leyenda medieval de San Lamberto, por cuya intervención el herrero Hullas descubrió el carbón que lleva su nombre. La autora juega con lenguajes casi opuestos para cambiar el enfoque. Al comienzo, presenta la llegada gradual del invierno con un estilo arcaizante y lírico: "agostábanse los postreros frutos del otoño, y la brisa se iba convirtiendo en cierzo, y tras el cierzo asomaban los rudos aquilones que arrebatan a los árboles sus postreras hojas, que arrebatan a la tierra sus postreras flores; que todo lo tronchan y aniquilan, preparando la entrada triunfal del caduco invierno" (657, p. Y hacia el final, cambia el léxico y cambia el ritmo para darnos la ilusión del trepidante mundo técnico recientemente alcanzado: "¡El carbón de piedra, que debía ser de tanta utilidad a la moderna industria, dando impulso a sus máquinas gigantescas; prestando alas a los barcos de vapor para desafiar las tempestuosas ondas de los mares; prestando alas a la soberbia locomotora, que cruza silbando por montes y por valles, triunfando del tiempo y las distancias!" (ibid., p. El poético origen del canario da lugar a una de las más bellas leyendas, inserta además en una original estructura. Se inicia con el elogio de su canto y nos traslada sin transición a las islas Canarias para pintar un amplio panorama de su naturaleza, imagen del paraíso, y de la primitiva cultura guanche, símbolo de una vida pura y pacífica. La información precisa se funde con el lirismo y con las evocaciones legendarias: "En la hermosa región en donde la fábula coloca el jardín de las Hespérides, y que los antiguos llamaban Islas Fortunatas, por la pureza de su cielo y la fertilidad de la tierra [...]. En aquel tiempo en que Hércules, el héroe predilecto de la fábula, atravesó los desiertos de la Mauritania y se dirigió a estas islas para matar el Dragón que guardaba el jardín de las Hespérides y robar las tres manzanas de oro" (636, p. Con ello se da paso al mito de Cana-Aria, la joven cuyo canto protegía a los guanches de los desastres naturales y a la que identificaban con el "espíritu bienhechor de la montaña". Tras su muerte accidental por olvidarse de cantar, el llanto de los guanches movió a la Naturaleza a transformarla en el canario, el ave de precioso canto. De este modo, el final del artículo regresa en círculo al punto inicial, uno de los muchos ejemplos de eficacia narrativa y del elaborado plan con que Grassi construye sus artículos. Pero es en los mitos clásicos donde parece encontrar Ángela Grassi sus mundos favoritos: "Las graciosas y poéticas fábulas de la Grecia envuelven siempre una moral suave para el hombre pensador que intenta desentrañarla. Cada una de esas fábulas es un mito, un símbolo delicioso, que antes de persuadir la mente conmueve el corazón. Como su cielo espléndido, como sus campos risueños y floridos, la moral, lejos de mostrarse allí severa y desnuda, se cubre con ligeros velos, se corona de rosas, y pronuncia entre festivas risas sus máximas sublimes" (629, p. La cita encierra un especial interés porque la autora filtra su idea de moral flexible, tolerante, amable, algo que, realmente, prevalece tras la lectura de sus textos, a pesar de ser tan dedicadamente moralizadores. Algunos de los mitos proceden de Las metamorfosis de Ovidio, como el de Cisne y Faetón, a través del cual canta la belleza del ave y compone un encendido elogio de la amistad como uno de los mayores tesoros. Con recurso más original recoge el mito de Alciona (Alcíone) y Ceix, símbolo del amor conyugal, transformados por los dioses en alciones15 para perpetuar su unión. El relato se inserta dentro de otro en que un narrador oral recurre al mito para explicar que la presencia del ave haciendo su nido es anuncio de mar en calma. Algunas descripciones nos traen ecos de sabor clásico: "Acercábase el crepúsculo con sus medias tintas, y aves, brisas, insectos y sonoros ecos, iban enmudeciendo por grados, entregándose al bienhechor descanso de la noche" (656, p. Aún nos recuerda la autora el estrecho vínculo entre el mito y la realidad, para reforzar su valor: "Esto dice la tradición, y aunque fabulosa, el hecho es eterno e inmutable" (ibid., p. El punto más alto de su recorrido por la mitología, en realidad, una verdadera cumbre dentro del conjunto de sus artículos, lo alcanza la autora con una serie que titula "Las cuatro majestades". De los siete artículos que la componen16, los dos primeros sirven de marco y narran una historia atemporal envuelta en sucesos heroicos y mágicos, protagonizados por la devota y compasiva Alsina. En su peregrinar es llevada a un "vergel ameno" ante cuatro personajes, para decidir cuál de ellos es superior en majestad y más digno de rendirle culto. Desde este punto, en los cuatro artículos siguientes Alsina es solo un pretexto para que las cuatro divinidades que personifican las cuatro fuerzas elementales de la naturaleza se describan a sí mismas, componiendo cada una de ellas un espectáculo apoteósico: Eolo, como "rey de los vientos" (660); el sol, representado con sus nombres en distintas culturas, y símbolo de "la luz, el calórico y el fuego" (661); el "Dios del agua", sin un nombre definido, porque abarca todas sus manifestaciones, no solo el mar (662); y también sin nombre, una mujer representa "la madre tierra" (663). Con el despliegue de argumentos que cada uno alega en su favor, la autora nos aproxima al centro del debate de los filósofos presocráticos de Mileto, para dirimir cuál de los elementos naturales constituía la fuerza primordial. Pero lo más extraordinario es la deslumbrante fusión que realiza entre explicaciones científicas en torno a cada elemento y la presencia constante de alusiones míticas y culturales. Se genera así una dinámica alternancia de lenguajes adaptados a cada enfoque. Por una parte, Ángela Grassi expone con estilo sobrio y objetivo la información científica de los fenómenos naturales; así la explicación de un eclipse: "El eclipse se efectúa cuando la luna, que es un cuerpo opaco y naturalmente oscuro, hallándose situado en línea recta, o casi directa entre el sol y la tierra, oculta al primero, y arroja sobre la segunda, en medio del día su sombra tenebrosa" (661, p.291); así la composición del agua: "Uno de los principales constitutivos del agua, es una sustancia aeriforme, mucho más lijera [sic] que el aire inflamable, que se llama hidrógeno; la otra es una sustancia también simple, esencial a la respiración, pero incombustible, que se llama oxígeno, y sin el cual perecerían todos los seres animados" (662, p. 300); o así la atracción de la tierra: "Los sabios te habrán dicho sin duda, que es la ley de la gravedad la que hace que la fruta desprendida del árbol caiga al suelo" (663, p. 306); o así el ciclo hidrológico: "La atmósfera recibe en su seno a una porción considerable de vapores y exhalaciones que se desprenden de los mares, de los ríos y de la tierra, y después de haberlos purificado, se los devuelve en forma de lluvia bienhechora" (660, p. Incluso son citados científicos como Lavoisier y Newton17. En forma paralela fluye en los textos la visión mítica de la naturaleza, expresada con lenguaje extraído de la tradición cultural. De este modo son identificados los vientos según su procedencia: "Euro o Levante, el que viene de Oriente; Noto o Auster, el de Mediodía; Bóreas o Tramontana, el del Septentrión, y por último, Favonio o Céfiro, el de Poniente" (660, p. Envuelto el lenguaje en elementos más subjetivos se invoca al sol y su adoración a lo largo de la historia: "¡Esplendoroso sol, fuego brillante, yo fui el emblema de la divinidad increada, ante el cual doblaron la rodilla los sencillos pueblos primitivos! [...] ¡Aquellos hombres pasaron, pero aunque menos tierno, jamás carecí de culto! ¡Homa en Persia, Agni en la India, Apolo en Atenas, Mithra en Roma, y Sol en la virgen América, por do quiera fui objeto de amor, veneración y asombro!" (661, p. Y con una subjetividad más íntima y sentimental, es evocada la primitiva adoración de la tierra: "Los pastores de la Arcadia, de costumbres puras y sencillas, me adoraban únicamente a mí, y transmitieron su culto a Atenas, a Tebas, a la Grecia entera, en donde yo era invocada bajo el nombre de Ceres, la piadosa madre. ¡Ceres, la bondad increada, que ama del mismo modo al hombre que a la planta, y al insecto de alas de oro! ¡Ceres, la madre universal!" (663, p. Aún superpone nuestra autora otro lenguaje impregnado de lirismo en el que triunfan sus propias emociones, y que irrumpe sin cesar entre los otros lenguajes. Así expresa la pura exaltación: "¡La luz! ¡Imagen perfecta de la inmortal belleza!" (661, p. Y exclama ante la inmensidad del mar: "¡Oh, grandeza incomparable! ¡Quién podría describir la majestad de esos profundos mares! [...] ¡Arcanos incomprensibles!" (662, p. Con emoción épica se desata el viento: "A mi voz braman los huracanes, corren de mar en mar, de clima en clima, amontonando las nubes, suscitando las tormentas, y haciendo crujir con su salvaje empuje los quicios de la tierra" (660, p. Con emoción íntima se percibe el sonido: "Escucha ese concierto de ecos perdidos, rumores vagos y lejanos, armonías de las aguas, cantos y susurros de pájaros e insectos" (660, p. O con emoción melancólica, el hombre siente la llegada del otoño: "en las poéticas tardes del Otoño divaga por la campiña, hollando las hojas secas de los árboles, que antes le servían de dosel, y ya le sirven de alfombra, mostrándole cuán pronto caducan los bienes de la tierra" (662, p. Aún se entrelazan en el discurso de la autora algunas ideas relevantes, como la del valor de la palabra, adoptando un tono de sentencia: "la palabra es la gran civilizadora de los pueblos" (660, p. También adquiere especial relevancia la reflexión inserta como lamento de la tierra, agredida por el progreso tecnológico del hombre: "¡Es verdad que a veces me arranca quejidos dolorosos la brutalidad del hombre, cuando rompe mis entrañas para construir canales y mudar la dirección de las aguas, o cuando abate mis altivos montes para abrir paso a la locomotora, que corre veloz devorando los espacios! ¡Oh, sí, sufro mucho entonces; pero me someto y callo!" (663, p. Vemos que, momentáneamente, el discurso atemporal puesto en boca de una naturaleza personificada se traslada al presente de la autora, a la sociedad tecnológica del XIX, y nos transmite una naciente inquietud por el daño que la mano del hombre inflige a la tierra, y que ha perdurado agravada hasta nuestros días. En suma, Ángela Grassi nos ofreció con esta serie de artículos un documento de la amplitud de su pensar y su sentir, un testimonio de que ciencia, cultura y lirismo convivían en su concepción de la realidad, y demostró su capacidad para fundir tan distintas visiones en un todo armonioso. Aún añadió al conjunto un breve artículo a manera de epílogo, en el que Alisia rechazaba adorar a ninguna de las cuatro fuerzas naturales, sobre las que prevalecía la suprema majestad de Dios, "oculta, sabia e infinita" (664, p. El epílogo carece de valores literarios, pero ponía el broche para devolvernos al habitual universo de la autora. Así se cierra este capítulo donde hemos entrevisto el que tal vez sea más atractivo "mundo lejano" creado por Ángela Grassi. LAS CREACIONES HUMANAS Y EL CONOCIMIENTO DE LA NATURALEZA Hablábamos al principio de dos grandes direcciones seguidas por Ángela Grassi en el desarrollo de su obra. La primera la venimos recorriendo y constituye el ancho caudal de sus enseñanzas morales, fundadas en los diferentes modelos históricos y míticos. La otra dirección, mucho menos amplia, es la celebración de todo lo creado, que incluye la naturaleza y las creaciones humanas, todas de origen divino en el universo de Grassi ya descrito. Entre ambos caminos existen, como es natural, zonas comunes, elementos compartidos de lección y de celebración, pero fijaremos ahora la atención en los artículos dedicados al estudio de aquellas creaciones humanas que han significado un gran progreso social, o encierran un especial valor para la vida humana. Por otra parte, en toda la obra de Grassi están presentes, junto a las creaciones de su imaginación, los estudios eruditos más diversos, pero es en los artículos ahora seleccionados donde cobra el protagonismo la información documental. Hay un cambio en la intención de la autora, que sigue invocando a sus lectoras para atraer su atención, pero ahora pretende sobre todo instruir, más que moralizar. La variopinta temática de estos artículos permite algunas agrupaciones que gradúan el significado de fondo. De tal manera, la aludida celebración de lo existente dirige su foco en primer lugar a las ciudades, como punto de partida de la civilización: "El progreso nació con el mundo [...] erigió su trono entre los que derribaron los troncos de los árboles para formar la primera aldea" (698, p. Ciudades que testimonian la evolución social con su esplendor monumental y que van dejando su huella en el tiempo. Elige Antioquía, descrita desde su geografía hasta sus usos culturales, para reflejar el grado de progreso alcanzado, aunque: "La descripción de una ciudad cualquiera de aquella remota época, bastaría a dar a conocer su ilustración" (ibid.). Otras ciudades, como Persépolis, Palmira, Nínive o Babilonia, son evocadas y descritas de forma más o menos fabulosa,18 añadiendo una nota moral sobre la fugacidad que reflejan sus ruinas: "¡Al evocar los nombres de las ciudades que un tiempo fueron espléndidas y florecientes, convertidas hoy en un montón de escombros, el alma comprende la insensatez del humano orgullo, cifrado en obras frágiles y perecederas" (627, p. La autora abarca desde el conocimiento libresco de las ciudades antiguas hasta la experiencia de la ciudad visitada, y así describe Portici, crecida junto a las ruinas de Herculano, con toda su belleza sensual: "allí acuden [...] a pedir sombra a sus bosques, aromas a sus pensiles, murmurios a la brisa y a las aguas que riegan los vergeles" (648, p.186). La ciudad culminante es Salamanca, en cuya visión parecen fundirse el conocimiento histórico y el espacio conocido, incluso sentido: "Hay ciudades venerandas, a cuyo solo nombre se estremece el alma de respeto, creyendo ver surgir de sus antiguos y denegridos muros las sombras de mil ilustres héroes, de mil inspirados vates, de mil sabios, lumbreras de la ciencia y gloria de su patria. En su recinto augusto todo recuerda su presencia" (641, p. Desde la celebración de esta ciudad, "madre de las artes y las ciencias", según cita Grassi, podemos continuar el recorrido hacia un grupo de artículos que hablan de lo que llamaríamos industrias o trabajos de valor artístico, como la fabricación de encajes o de perlas artificiales, cuyo origen y desarrollo explica de forma novelada. O como las obras de ebanistas ("que trabajan el ébano") y escultores, con repaso histórico de su origen, sus figuras y los materiales empleados. O como la moda, nacida con la sociedad humana, de la que Grassi ofrece un prolijo panorama de transformaciones y modelos, desde los sombreros hasta el calzado (633). De todas ellas elogia el progreso material que las ha acompañado, y añade una nota social en cuanto a los puestos de trabajo que han proporcionado a las clases populares: "los hombres ocupados en preparar el vidrio, las mujeres y los niños en ensartar las perlas" ("Las perlas de Venecia", no 640, p. Pero atraen mucho más la atención los artículos dedicados a los grandes inventos humanos, empezando por la escritura, cuya historia traza la autora desde su origen remoto, pasando por pueblos y culturas con su diversidad de signos, siguiendo por los soportes materiales hasta el comienzo del papel, del que detalla sus sistemas de fabricación sucesivos para acabar repasando los instrumentos de escritura hasta la pluma de acero. Este curso decreciente del artículo se inicia intensamente con una valoración subjetiva: "¡Nada más sorprendente que la escritura! ¡Nada hay en el universo más útil, ni que eleve más al hombre sobre cuantos seres le rodean! [...] ¡Palabra mágica, [...] eco que resonará de siglo en siglo [...]; por ella no se ha roto jamás la invencible y misteriosa cadena del progreso!" (630, p. Casi como continuación vino tiempo después el artículo "Las bibliotecas", para ocuparse de la literatura y de los sistemas para "transcribir y multiplicar" las obras escritas. Desde la evocación de las perdidas bibliotecas de Alejandría y Constantinopla, la autora se aproxima a la labor de los monjes copistas de la Edad Media, cuando el saber se refugió en los conventos, y el proceso que siguió con la multitud de amanuenses contratados por las universidades del siglo XIV, hasta llegar a la invención de la imprenta como respuesta a una necesidad: "si crecía el número de los copistas, crecía de una manera asombrosa el de los lectores. La fiebre del saber se había comunicado rápidamente a todas las inteligencias" (653, p. Después de repasar algunos antecedentes de la imprenta, eleva su homenaje a Gutenberg: "no es un hombre; ¡es la personificación del progreso, es el símbolo de un grande acontecimiento, que ha franqueado el paso a la civilización" (ibid.). Pero ve los peligros que trae la fácil difusión para sembrar "ideas infames y desorganizadoras". Un peligro acrecentado por el nacimiento de los periódicos, a cuya historia retrocede de nuevo la autora para recordar las "actas diurnas" creadas por César en Roma, y el nacimiento de los primeros periódicos: en Francia, con la Gazzeta (en realidad, La Gazette), de 1631; y en España, con el Diario de Avisos, un siglo posterior. Se cierra este artículo fundamental con una defensa de estirpe ilustrada: la necesidad de las bibliotecas, pero pequeñas, llevadas incluso a cada aldea, "si se quiere que el progreso moral e intelectual sea un hecho positivo" (p. Muy cerca se sitúa aquí Ángela Grassi de las corrientes regeneracionistas que se están agitando en su época. Otros inventos son celebrados con entusiasmo por nuestra autora, como la litografía, cuyo origen y proceso técnico inserta en un relato convencional; o como la fotografía, cuya génesis explica con más rigor recordando los nombres que participaron en el proceso, desde Porta, descubridor de la cámara oscura, hasta Daguerre y sus seguidores. Admirada, la autora celebra como una conquista reciente la aproximación a realidades lejanas que la imagen fotográfica posibilita: "¡Hoy el joven, ansioso de instruirse [...] puede admirar, sin moverse de su aposento, los bellos edificios de París, Londres, San Petersburgo y Constantinopla, hasta en sus detalles más leves e insignificantes!" (666, p. Y el joven, obviamente, se identifica con la propia autora. Nos instala así Ángela Grassi en la celebración del progreso técnico que había traído su siglo XIX, un homenaje que culmina en su artículo "Tiempos antiguos y modernos", verdadera excepción dentro de su labor que nos lleva sobre todo al presente con algunos retrocesos al pasado. Se trata de un texto fundamental en que repasa la transformación de las costumbres que ha traído el progreso técnico. Se abre con el efecto del alumbrado urbano, cuando al atardecer, antes hora de recogimiento, nos lanzamos "a la calle en busca de placeres tumultuosos, a las calles inundadas de luz, casi remedo del sol brillante, en donde vaga una multitud, ya inquieta y apresurada [...] o ya negligente y ociosa" (649, p. La escena se completa con algunos ingredientes inquietantes, como "el ruido de los infinitos coches" o los gritos de mujeres y niños "que venden periódicos y fósforos". Pero en la comparación con el pasado el saldo es positivo: "el aspecto que ofrecían en su tiempo estas mismas calles, mudas, lúgubres y oscuras, iluminadas tan solo a largos trechos por la lámpara que ardía delante de la capillita de una Virgen" (ibid.). Fiel a su método, la autora retrocede para explicar la historia del alumbrado en las ciudades europeas con amplio despliegue de datos. El mismo proceso sigue con el empedrado de las calles, enlazando así los distintos fenómenos ("El progreso se forma por medio de un encadenamiento de adelantos simultáneos"), y retrocediendo de nuevo, pasa por las calzadas romanas, las calles embaldosadas de la Córdoba califal, sigue por las ciudades de Europa con las fechas de sus pavimentos, e incluso alude a técnicas y materiales. De igual modo, describe los vehículos desde los primitivos carros de la antigüedad, pasando por los carruajes de distintas épocas, hasta describir la amplia variedad de modelos y tipos de servicio de los coches de su tiempo, e incluir la llegada del tren circulando por la ciudad. Al final triunfa expresamente en el artículo la alabanza del progreso y de la nueva sociedad: "¡Dichoso siglo el nuestro, en el cual cada mañana al abrir los ojos se ofrecen a nuestra consideración nuevas y estupendas maravillas!" (p. Una alabanza que se amplía en el artículo "La ciencia antigua" a otros inventos, que describe sin darles nombre: "no se pensaba en que un poco de agua, reducida a vapor, pudiese dominar los vientos, devorar las distancias y suplir el trabajo de millares de brazos en los ferro-carriles y las fábricas de tejidos [...] en que, aprisionando el rayo, se pudiese transmitir la chispa eléctrica y con ella el pensamiento de un polo al otro polo [...], y lo que es más importante aún, en destruir el dolor, suspendiendo la sensualidad física durante las crueles operaciones de la cirugía" (698, p. Magnífica forma sintética de explicar el inmenso adelanto de la anestesia, así como el de la máquina de vapor y el telégrafo. Pero Ángela Grassi, en una imagen perfecta de sí misma, dividida entre la ciencia y su fe religiosa, exclama: "Oh!, siglo diez y nueve, si fueras tan creyente como sabio, si fueras tan honrado como luminoso" (649, p. Es decir, la autora teme la amoralidad con que puede avanzar la ciencia y defiende unos principios o valores humanos que para ella solo pueden estar garantizados dentro de un sentido trascendente de la existencia, dentro de la fe. LA REALIDAD, EL PRESENTE, EL YO, EN SOMBRAS Regresamos ahora de todas las lejanías recorridas en el tiempo en busca del presente, en busca de algún testimonio de las realidades cercanas a Ángela Grassi. Y nos encontramos sobre todo una realidad desaparecida: desaparecidos los conflictos políticos de un tiempo tan cambiante como la segunda mitad del siglo XIX;19 desaparecidas las grandes concepciones científicas que llevaron al profundo conocimiento de la naturaleza y del hombre (tan solo encontramos las aludidas menciones del progreso técnico)20; desaparecidos los profundos conflictos entre las clases sociales que avanzan en una espiral creciente;21 desaparecidos el dolor, la enfermedad, la injusticia, la miseria, el mal, que no existen sino como concepto global; y sobre todo, desaparecidas las mujeres reales, no solo en el plano sociológico, en el que han empezado a cuestionar los estrechos límites a que son reducidas, sino también en el plano de la literatura, donde tantas heroínas son fiel reflejo de la insatisfacción de la mujer burguesa en la moderna sociedad, un testimonio que, como sabemos, se inicia desde mediado el siglo con la flaubertiana Madame Bovary, y se despliega en el mismo tiempo de nuestra autora. Nos ofrece a veces atisbos de realidad, pero estilizada, depurada de toda huella vital. Los innumerables personajes de sus artículos, sean históricos o imaginarios, aparecen como arquetipos sin conflicto, carentes de matices psicológicos, de los que interesa solo la virtud o el error que simbolizan. Rara vez mencionados, en muy leves alusiones están presentes los pobres: "el desmantelado tugurio del pobre" frente a "los salones del rico" (636, p. Muy pocos de sus personajes surgen de la pobreza, pero siempre es una pobreza muy estilizada, a veces elegida, como la que vive Eudosia con su padre en la paz del campo, antes de convertirse en zarina (637, p. O la que sufre Lidia, la niña misérrima, que en Venecia recibe de la Virgen el secreto de la fabricación de perlas, con lo que alcanza la riqueza. Igualmente, son premiados, y por fin enriquecidos por su virtud y trabajo, el pastor Beppo, el herrero Hullas o la encajera Didion. En muy pocos momentos la autora nos muestra un cuadro popular como experiencia directa, pero de nuevo nos oculta la sociedad real porque solo aparece inmersa en celebraciones festivas; así sucede en Aranjuez, cuando la autora presencia la romería de San Isidro: "En su derredor también se colocan los vendedores de los gráficos torrados, rosquillas y frasquetes, y acuden en tropel de todos los pueblos vecinos los alegres labradores, montados los unos en jamelgos, los otros en carros, y los otros a pie, llevando la merienda en un pañuelo, atado en la punta de su bastón de viaje, lo cual ofrece el conjunto más animado y pintoresco que puede imaginarse" (643, p. Este afán de depuración de la realidad afecta a la propia autora, que apenas alude a sí misma, que esconde pudorosamente su yo. En cuanto a sus experiencias más vivas, solo conocemos que visita Aranjuez en mayo de 1866 (ibid.), que desde allí viaja en tren a Toledo, donde recorre la catedral y donde asiste a la festividad del Corpus. En su larga descripción de cuanto descubre y presencia se mezclan sucesivas efusiones de admiración o estados de emoción, pero solo nos ofrece junto a ello una auténtica vivencia, la llegada y la partida de Toledo: "Volaba silbando la locomotora y en muy breve tiempo nos hallamos delante de las ruinas cubiertas de musgo"; "Cerraba ya completamente la noche, las campanas de la catedral dejaron oír su sonoro y majestuoso tañido, como un solemne adiós de despedida; silbó la locomotora, y volvimos a Aranjuez" (645, pp.162 y 164). Muy poco más; de pasada alude a su presencia en una reunión, sin otras precisiones, donde se debate sobre la ciencia moderna. Y en una evocación, nos conduce a su infancia, a un paseo junto al mar: "yo recorría la orilla del Mediterráneo en la bella y pintoresca Cataluña [...] Una tarde salí a recoger conchas con otras jovencillas, mis amigas, y nos sentamos al pie de una encina que crecía en la misma ribera [...] En cuanto a su yo personal, al margen de las frecuentes efusiones subjetivas, solo afirma de sí misma dos ideas: una de ellas, reiterada alguna vez y confirmada a lo largo de este estudio, es una sincera verdad: "como sabéis que soy tan amiga de viejas historias" (643, p. La otra, no es sino una prudente precaución, desmentida por el mismo estudio: "Yo, pobre e ignorante mujer". Nos sorprende la autora con esta negación de sí misma, que lleva a meditar sobre su significado, en todo caso refleja un temor a ofrecer una imagen demasiado erudita.22 Sin duda, es este el origen de otro fenómeno observado en sus artículos, las referencias a sus fuentes de información son siempre vagas e imprecisas: "dice uno de nuestros antiguos y célebres escritores" (626); "dice un viajero célebre" (627); "un escritor francés" (638); "dicen todos los historiadores" (654); "según refieren crónicas añejas" (651); "en los archivos de la Catedral [de Santiago]" (634). Pero pasa de soslayo sin dejar ver las fuentes consultadas23. En absoluto, pobre mujer, y mucho menos, ignorante; sí es posible que en la frase se encuentre la razón por la que construyó su mundo literario al margen de la realidad; tal vez huyó de ella porque podía añadir otros peligros al hecho de ser una mujer intelectual, y prefirió cautelosamente poner a resguardo el paso adelante que significaba su obra literaria. Lo cierto es que Ángela Grassi solo entreabre rendijas sobre la realidad, y su mundo queda preservado casi por completo en una suave penumbra del pasado. SU MUNDO Y SUS LENGUAJES Como reflejo último de este mundo literario en que nos hemos adentrado están los lenguajes, que nos alejan de lo cercano y cotidiano y nos devuelven a la lejanía. Para construir su mundo ideal, la autora adopta un tono elevado y culto, ennoblecido, de retórica a veces excelsa, expresión de belleza y bondad, de afectos puros, de placeres del espíritu. Se apoya, según hemos venido viendo, en un léxico escogido y rico, salpicado de cultismos o de arcaísmos, al tiempo que acoge algunas expresiones técnicas novedosas ("globos aerostáticos"); y juega sin cesar con simetrías, metáforas y símiles.24 Sobreabundan las valoraciones y juicios subjetivos, efecto con frecuencia de una gran exaltación ("Las Catedrales! Epopeyas sublimes de los siglos, ¿quién habrá que no os cante y no os admire?")25. Exclamaciones e interrogaciones retóricas se suceden generando un estado emotivo, porque se trata de llegar a las lectoras invocadas para provocar en ellas una reacción emocional: "¡Los pájaros! ¿Quién no admira esos pequeños seres alados que nos embriagan de delicias con sus cantos, que nos asombran con su prodigioso instinto?" (671, p. El retoricismo conduce en ocasiones a una expresión convencional y caduca: "¡Quién sabe si entre estas bellas jovencillas, alguna hurí de ojos azules o negros grabará con mano trémula un nombre querido en la corteza de uno de aquellos árboles seculares!" (643, p. Pero muchas veces nos ofrece originales efectos, como la llegada de un cortejo convertida en sonido: "Al día siguiente los tranquilos ecos del valle iban repitiendo, y transmitiéndose los unos a los otros, el murmullo de muchas voces, y el ruido que producían los corceles de una numerosa y brillante cabalgata que atravesaba sus estrechas sendas" (637, p. Y en muchas ocasiones alcanza un aliento de belleza clásica: "Acercábase el crepúsculo con sus medias tintas, y aves, brisas, insectos y sonoros ecos, iban enmudeciendo por grados, entregándose al bienhechor descanso de la noche" (656, p. Para atraer al lector a su mundo ideal y hacer este más próximo y verosímil, lo interpela a menudo con invocaciones e interrogaciones, que son recursos clásicos del narrador oral ("¿Lo has oído?"; "Ayer os hablaba"; "Acabo de deciros") y crean una impresión de diálogo cercano entre la autora y sus lectores. Ya hemos visto ejemplos en que Grassi desciende para describir brevemente, con sobria objetividad, algún elemento real, pero resulta muy sorprendente descubrir que con plena voluntad traza una leve pincelada naturalista: "el triste aspecto de sus ruinas cubiertas de asquerosos insectos y musgo amarillento".26 Este adjetivo despectivo nos sitúa en las antípodas de la visión idealista y romántica que ella misma nos ha dado con su canto a los insectos (670), y la ennoblecida visión de las ruinas que nos ha dado en otros textos. No obstante, los diferentes lenguajes de Grassi se hallan, al igual que los mundos que expresan, muy lejos de realismos y naturalismos, los lenguajes y las tendencias dominantes en su tiempo. En cuanto a la construcción de los artículos, en su mayoría están basados en una estructura semejante, con diversas variantes: una anécdota, una breve reflexión o la descripción de cualquier objeto, fenómeno o creación sirven a la autora para plantear un tema que esconde un significado moral; desde ese punto se retrocede al pasado, con frecuencia para introducir un relato que ilumine el tema propuesto y cuyo desenlace contenga una enseñanza moralizadora. A veces la enseñanza es el elemento introductorio y el relato viene a confirmar con su moraleja la tesis inicial. El elemento fijo es el salto atrás, pero a veces el relato es sustituido por un recorrido histórico que despliega el tema inicial en su evolución (669). Incluso introduce un relato en una vivencia recordada (656). Y dentro de las narraciones insertas se introducen sin cesar dramatizaciones de episodios intensos, con diálogos inventados, tanto para los personajes imaginarios como para las figuras históricas. La autora pone en juego todos los recursos intensificadores que puedan captar el interés del lector y dotar de mayor eficacia a sus enseñanzas. El conjunto reúne en sí un asombroso caudal de sabiduría literaria. A LO LEJOS, SIGUIENDO SU CAMINO El universo perfecto de Ángela Grassi que hemos descrito y analizado hasta aquí revela su obra como una nueva elaboración neoplatónica, que solo atiende a ciertos reflejos de la realidad, contemplándola de lejos, en el fondo, defendiéndose de ella, sin poder evitar algunos atisbos de contradicción y de inquietud, como evidenciaba sobre todo su celebración del progreso técnico, unida a su temor por la amenaza de "desespiritualización" del ser humano. Ante las dicotomías, triunfa siempre en ella la defensa apasionada del sentimiento religioso, lo que la sitúa plenamente en la corriente neocatólica27 que en la segunda mitad del siglo XIX extendió su influencia frente a la corriente positivista dominante en el panorama científico, intelectual y artístico, y frente a la ideología liberal.28 Pero su afán de saber, su inmensa curiosidad por los procesos culturales históricos, por el progreso que los ha acompañado y por el creciente conocimiento del hombre sobre la naturaleza se confunden en su imaginario adornados por el mito y la leyenda. Un gran esfuerzo intelectual guiado por la personalidad sobria, imaginativa y mesurada de nuestra autora. Trabajó con prudencia y coherencia dentro de un mundo organizado, jerarquizado para el predominio del hombre, y dejando atisbos de su deseo de algo más, de abrir un hueco para la mujer en el espacio del que era excluida. Así, buscaba entrar en el mundo mental de las mujeres de las clases altas sin inquietarlas, deslizando el interés por el saber, introduciendo valores morales y culturales, accesibles, amenos, tranquilizadores, pero abría puertas para poder anhelar algo más. Fue la suya una obra sincera y hábil al tiempo, que supone un eslabón sólido para la evolución de la mujer que se avecina. En realidad, dedicó su obra a potenciar los valores del ser humano, a elevarlo, algo que, desde diferentes creencias e ideologías, debe ser reconocido. Ese mensaje no está tan lejos del que podría proponer un espíritu menos religioso, incluso un espíritu laico que sueñe con una humanidad perfeccionada, generosa y fraterna, gobernada por grandes valores. Hoy sería un punto axial en que se podría compartir el esfuerzo de alcanzar esa humanidad de "hombres humanos", evocando las palabras de César Vallejo.
La mirada social en la prensa: Concepción Arenal Concepción Arenal dejó en La Voz de la Caridad, sus opiniones sobre una serie de problemas sociales que, aún hoy, siguen de plena actualidad aunque no han merecido tanta atención como los referentes a la mujer, los presos o la pobreza. Es muy difícil aportar alguna novedad sobre la obra de Concepción Arenal, una autora con una personalidad singular que rompió con los roles asignados a su sexo y abordó, por escrito y sin concesiones, temas conflictivos como la situación de los presos, de los pobres o de la mujer. En el plano ideológico no se adscribió a ninguna escuela pero estuvo cercana a un liberalismo cristiano, liberalismo que dejó más patente a medida que la situación política se lo permitió. Destaca asimismo el hermetismo que guarda de su vida privada, sin molestarse en desmentir la idea de una austeridad impuesta por las circunstancias económicas, que acompañó con la negativa a dejarse fotografiar, de modo que solo quedó su imagen vestida de negro, sin ningún adorno salvo el broche que menciona en su testamento de 1872, donde se define como propietaria y descubre una serie de propiedades de las que nunca hizo publicidad. Este secretismo no hubiera sido posible de no contar con personas que la mantuvieron alejada de las intrigas. Fue la primera su íntima amiga Juana Vega, condesa de Espoz y Mina, además de algunas figuras destacadas de la política como Olózaga y del mundo intelectual como Fernando de Castro, que incluso se acordarían de ella en sus respectivos testamentos. Su hijo, Fernando, que en los últimos años hace de agente literario, concierta sus colaboraciones con Lázaro Galdiano en La España Moderna y se asegura antes las intenciones del editor con sus amigos krausistas. Sin embargo, a pesar de su independencia no pudo evitar en más de una ocasión ser víctima de las rencillas de la política y la destitución de sus cargos. En los inicios de su carrera muestra su afición a la literatura con algunas composiciones poéticas, tres obras de teatro, una novela y un libro de fábulas en verso. Sus colaboraciones en la prensa no van a ser muy frecuentes. En 1855, junto a su esposo, García Carrasco, comienza a colaborar en La Iberia, periódico liberal fundado por Pedro Calvo Asensio, y el 28 de julio de 1855 inicia el primero de una serie de siete artículos que llevan como título "Watt, su vida y sus inventos". Ya demuestra unos intereses diferentes de los propios de su sexo entonces, al fijarse en la figura de este ingeniero escocés cuya obra supuso un gran avance en la revolución industrial, con la mejora de la máquina de vapor y la creación de la unidad de potencia que lleva su nombre. Tras el fallecimiento de su esposo, la primera colaboración que encontramos es en El Cristianismo, de Madrid, ya interesada en la Filantropía y la Caridad (1862). Dos años más tarde es nombrada, el 4 de abril de 1864, Visitadora de Prisiones de Mujeres y se traslada a La Coruña, donde conocerá personalmente a la condesa de Espoz y Mina, que se convertirá en una de sus mejores amigas y colaboradoras. En 1865 publica Cartas a los delincuentes (1865) donde trata de la necesidad de reformar el Código Penal, lo que provoca su cese inmediato. En El álbum de las familias su firma aparece en 1866 junto a la de autoras como la espiritista Amalia Domingo Soler, Ventura Ruiz Aguilera, Hartzenbusch, Ángela Grassi, etc. Reproduce unas veces fragmentos de sus obras, como el titulado "El dolor", extraído del Manual del visitador del pobre: "Sin lucha, sin contrariedad, sin abnegación, sin prueba, sin sacrificio, sin dolor, en fin, no es posible moralidad ni virtud" (Álbum de las Familias, 18-VI-1866); otras, breves "Pensamientos" sobre lo circunstancial que es la pobreza y la necesidad de hacer el bien quien no la sufre. Tras la Revolución del 68, el gobierno provisional presidido por Serrano la nombra Inspectora de Casas de Corrección de Mujeres, cargo que desempeña hasta 1873, aunque mantiene una postura crítica ante las medidas políticas que manifiesta en su Examen de las bases aprobadas por las Cortes para la reforma de las prisiones (1869). Su vena patriótica le lleva a escribir en diciembre de 1868 un poema en honor al marino, héroe de la batalla del Callao, que había fallecido poco antes: A Méndez Núñez ["Cuando surcas el piélago profundo..."] Cuando ya ha iniciado la publicación de su gran revista altruista La Voz de la Caridad, reproduce alguno de sus poemas de los "Anales de la virtud", en La Ilustración de Madrid (1871); en El Abolicionista sus ideas sobre la esclavitud (1873-1875); en la Revista de España su "Juicio crítico sobre las obras del Padre Feijoo" (1875); en Los Niños, emplea la poesía para hablarles del Padrenuestro, la Salve o la Semana Santa (1872-1876). De la misma manera que sorprende encontrar la firma de Rosario de Acuña entre los figurines de El Correo de la Moda, sucede con Concepción Arenal, que en cinco artículos sucesivos hablará a las lectoras de esta publicación sobre los perjuicios del servicio doméstico, los asilos y las sociedades de beneficencia (El Correo de la Moda, 1878-1882). En los últimos diez años de su vida sus preferencias se inclinan por el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, donde tiene grandes amigos y expone sus ideas acerca de la miseria y queda patente su preocupación por la dignidad y libertad de la mujer y la necesidad de instruirla igual que al obrero y al preso. Hasta poco antes de fallecer continua trabajando y enviando sus composiciones simultáneamente a varias revistas, como la titulada "Desigualdad excesiva" en Las Dominicales del Librepensamiento (1892). El mismo mes en que muere aparece en La Ilustración Española y Americana su poema "El proyectista" ["Si no ha mentido o se engaña..."] sobre aquellos que no escuchan a los hombres sabios que proponen medidas para mejorar la sociedad (La Ilustración Española y Americana, 22-II-1893). Siempre firmó sus escritos aunque en algunas publicaciones tuvo, en ocasiones, que advertir de su no adhesión a la doctrina de sus redactores. Esto sucede, por ejemplo, cuando tras admitir el gobierno en 1868 la libertad de asociación, y crearse en 1872 Las Hijas del Sol, revista órgano de la asociación masónica del mismo nombre, al frente de la cual está la Baronesa de Wilson, incluyen su nombre como colaboradora. Indignada, va a escudarse en su baja por enfermedad tras el fallecimiento de la Condesa de Mina, para negar cualquier vinculación. En 1873 se crea la rama femenina de la Asociación Abolicionista a la que pertenecen ilustres masones y en la que inicialmente figura, pero pronto se separa. También participa como secretaria de la Cruz Roja y tiene que enfrentarse de nuevo a la acusación de pertenecer a una asociación masónica por parte de El Consultor de los Párrocos. Fuera de sus libros, puso la atención en la publicación de La Voz de la Caridad, subtitulada Revista quincenal de Beneficencia y Establecimientos Penales, fundada en 1870 y en la que, como en todos aquellos colectivos en que colabora, nunca figura como responsable, aunque de hecho lo fuera en gran medida.1 En 1873 con motivo de la Exposición de Viena se les pide una explicación histórica de sus orígenes, explica entonces que unas pocas personas concibieron la idea de fundar un periódico destinado a tratar exclusivamente las cuestiones de los pobres y de los presos y penados, porque pensaban que debían estar representados en la prensa, trabajando en ello gratuitamente para poder aplicar el producto de la subscripción al socorro de familias necesitadas (La Voz de la Caridad, 1-I-1873). Dos personas aportaron el capital inicial, la condesa de Espoz y Mina y Fernando de Castro que luego siguieron contribuyendo hasta que el periódico pudo sostenerse por sí mismo. En la "protesta" inicial los redactores dejan claro que, si bien tienen sus propias ideas políticas, estas quedan fuera de la revista, aunque se temen que los lectores tratarán de formar un juicio político de ella (La Voz de la Caridad, 15-III-1870). No se limitan a exponer las cuestiones relativas a los pobres y encarcelados sino que pronto añaden hechos concretos: abren una suscripción para los heridos en la guerra franco- prusiana, establecen en España la institución francesa del Patronato de los Diez, que en París se llama Obra de las Familias y un Taller de Caridad, donde semanalmente se reúne un grupo de señoras y cosen ropa para los pobres, que entregaban los lectores en la redacción de la revista. Arenal propone que, además de las noches de moda para acudir al teatro haya noche de caridad para vestir al desnudo (La Voz de la Caridad, 1-III-1872) y lo cierto es que puso a hacer hilas a las aristócratas en el palacio de la Duquesa de Medinaceli, los años en que fue secretaria de la Cruz Roja. Arenal no mantuvo ningún contacto directo con Isabel II, aunque la condesa de Mina intercedió por carta ante su antigua pupila para que colaborara en sus obras benéficas: Sí va a obsequiar, en cambio, el primer tomo de la revista a la Reina María Victoria, esposa de Amadeo de Saboya, algo que no sorprende al ser su amigo Salustiano de Olózaga, embajador en Francia del monarca. La nueva revista sería apoyada por publicaciones de ideología liberal, con responsables que en ese tiempo ocupaban algunos altos puestos en la Universidad. Colaboran en ella, entre otros, Josefa Ugarte Barrientos, Fermín Caballero. Carlos Ma Perier, Emilia Mijares del Real, Leopolda Gassó y Vidal, Joaquina García Balmaseda, Micaela de Silva, etc. Poco conocida es la mutua admiración entre Concepción Arenal y Gertrudis Gómez de Avellaneda y de esta con Guerola. El año 1871, publican una carta suya pidiendo ayuda para un convento de cuarenta monjas desvalidas, que han sufrido un incendio y una inundación (La Voz de la Caridad, 15-III-1871). Dos años después, se da noticia de un nuevo legado de la señora Avellaneda, son siete onzas de oro para siete pobres ciegos o baldados, cantidad de la que Hacienda se quedará con el diez por ciento (La Voz de la Caridad, 1-III-1873). Pero sin duda su alter ego fue hasta su fallecimiento Juana Vega, condesa de Espoz y Mina, aya en su juventud de Isabel II y escritora de las memorias de su esposo. Juntas desarrollaron una gran labor benéfica y Arenal estuvo a su lado cuando cayó enferma en una casa de huéspedes, de viaje, por lo que dejó un tiempo la revista para atenderla porque la condesa no tenía parientes cercanos, Al regresar agradece a todos los que se han interesado por ella (La Voz de la Caridad, 1-XII-1871), y cuando fallece se le dedica gran parte de un número con la portada orlada de luto. Pilar Matamoros de Tornos, amiga de ambas, resalta su vida ejemplar y consagrada al alivio y consuelo de los sufrimientos, Emilia Mijares le dedica un poema y el conde de Ripalda da el pésame a Arenal (La Voz de la Caridad, 1-VII-1872). Quince días después, Fernando de Castro escribe "A los que lloran a la Condesa de Mina" y el 15 de agosto se habla del entierro y de su testamento. Sabemos que Concepción Arenal cae enferma y deja de escribir unos meses, después de los que su colaboración continúa sin interrupción hasta el año 1875, cuando la mujer de su hijo sufre una enfermedad irreversible de la que muere ese año. Entonces se trasladará de Madrid a Gijón, donde Fernando obtuvo plaza de ingeniero en el puerto. En 1874, al fallecer Fernando de Castro, Arenal, que pierde un gran amigo, recuerda cómo cuatro años fue una de las dos personas que aportaron fondos para publicar La Voz de la Caridad y pertenecía a dos Decenas, un organismo creado por ella por el que diez personas se hacían cargo de una familia, además de ofrecer frecuentes limosnas para los pobres (La Voz de la Caridad, 15-V-1874). Se supone que las relaciones de Arenal con Antonio Guerola, el otro factotum de la revista, fueron cordiales puesto que ambos estuvieron al principio al frente de la publicación y él la sustituyó en los periodos de baja escribiendo más artículos y buscando otros autores para llenar los números. Por eso extraña su comentario sobre la obra francesa Le Visiteur du pauvre, de Mr. de Gerande, premiada en 1820 por la Academia Francesa, que era poco conocida en España y no había sido traducida. Establece una comparación con la de Concepción Arenal, El visitador del pobre, publicada bastantes años antes que su artículo, en 1863 (31-I-1871) Cuando Guerola entre en política dejará el cargo de director y años después, al intentar volver, Arenal le aconsejará no hacerlo. En 1871 es nombrada secretaria general de la Cruz Roja de Madrid, y desde entonces La Voz de la Caridad dará cuenta de todas sus iniciativas durante las guerras carlistas. Su defensa de este organismo, que actúa bajo el lema: "Los enemigos heridos son hermanos", le supone un ataque en El Consultor de los párrocos, escrito por un sacerdote. Cuando se dispone a protestar se entera de que la Asociación ha encargado su defensa a D. Antonio Balbín y Unquera (La Voz de la Caridad, 1-XII-1873). Arenal inicia su colaboración con "La ley y la Beneficencia" ante su posible reforma, ya que la existente la centralizaba, y años más tarde recogerá sus artículos sobre Beneficencia y Prisiones en cinco volúmenes de sus Obras Completas (Arenal, 1900-1901, pp. 18-21). Da la impresión de que la vocación literaria de Arenal era la poesía y eso explica la cantidad de composiciones en verso que, con un tono siempre moralista, compone para ilustrar en su revista distintos tipos de desgracias o heroicidades en esos primeros años, casi todos bajo el epígrafe Anales de la virtud, donde deja claro en qué consiste para ella la virtud: la "Resignación" como consuelo, la "Dignidad. Amor al trabajo" [¡Pobre Jaime! ¡Cuán alegre...], que narra la historia de un joven inválido que decide estudiar; "La limosna del pobre" [En una humilde vivienda...], sobre la limosna que da una desvalida para los pobres. También utiliza el verso para ensalzar actos heroicos: en la "Precocidad para el bien" relata la salvación de un niño por otro que ha sido premiado por la Sociedad Económica de Barcelona, el caso de un empleado de la Bolsa que había devuelto un saco lleno de valores a su propietario: "Probidad heróica": [Será la gloria y la fama...] (La Voz de la Caridad, 15-VIII-1870), o el larguísimo titulado "Abnegacion heróica. Francisco Sola" [No es en humilde romance,...], sobre este hombre que salva a los tripulantes de un barco y al que acaba aconsejándole que se cuide "que no te queremos mártir / los que te hemos visto santo" (La Voz de la Caridad, 1-I-1873). Ante cada desgracia en distintas provincias: inundaciones, epidemias, Arenal escribe un poema solicitando ayuda. Además de los asuntos que menciona el subtítulo de la revista y que han sido objeto de estudios rigurosos, hay otros colaterales intercalados en los que vamos a detenernos por su actualidad dentro de una inmensa obra, muy estudiada. TRABAJOS INSALUBRES Y PELIGROSOS Bajo este epígrafe general nos deja sus opiniones sobre profesiones que hoy se han transformado y por eso resulta interesante su descripción. Por ejemplo, el cartero vestía entonces con levita abierta con botón dorado, vuelta encarnada en la manga, gorra con vivo y visera, llevaba una bolsa de cuero y un paquete de papeles, andaba deprisa y caía enfermo a menudo por el frío que pasaba hasta que acudía el interesado a recoger su carta: aún no existían los buzones en las casas. La única compensación era una propina en navidad (La Voz de la Caridad, 15-X-1873). Otro trabajo que considera, en este caso peligroso, es el del marinero (La Voz de la Caridad, 1-XI-1873) porque al estar muchos meses inactivo suele caer en algunos vicios. El servicio doméstico es otra de las profesiones que considera censurables y que recomienda suprimir en aquellas casas que no sean ricas. Comprende que llevará tiempo el conseguir un cambio de hábitos en España porque, aunque las aspiraciones a la independencia y a la igualdad son inevitables, el que las señoras acepten que pueden hacer muchas tareas domésticas, sin dejar de serlo, no es sencillo. Está convencida de lo difícil que es que la criada y el criado no sean un elemento de inmoralidad en el hogar doméstico, además de la ruina que suponen para muchos hogares y está convencida de que la solución vendrá de los adelantos científicos e industriales aplicados al hogar (La Voz de la Caridad, 1-III-1878). Otro trabajo peligroso, entonces y ahora, es el de los obreros y especialmente el del albañil, víctima por los frecuentes accidentes que padece y que podrían evitarse fácilmente, por ejemplo, con poner barandillas y redes en los andamios como hacen en el extranjero. Propone la creación de una "Asociación protectora de la salud y de la vida de los obreros", que se ocupe de que sean indemnizados debidamente por los perjuicios causados, tras discutir si es el Estado el que debe atender al inválido del trabajo o corresponde al patrón (La Voz de la Caridad,15-IV-1876 y 1-V-1876). LA LIBERTAD DE CULTOS No oculta Arenal nunca sus creencias religiosas de modo que cuando salta la polémica de la libertad de cultos en 1871, ya bajo el reinado de Amadeo I, ella va a defender la necesidad del regreso de las Hermanas de la Caridad a las casas de beneficencia porque cree que un establecimiento de este tipo "necesita religión". Ante el argumento de que el Estado no la tiene, defiende que la libertad consiste en no imponerla, no en suprimirla, porque nunca es una negación, (La Voz de la Caridad, 15-IX-1871). Esas Hermanas junto a otras órdenes religiosas van a encargarse de una función, que por desgracia ha vuelto a ser importante en nuestros días, como es el reparto de comida, los hoy llamados comedores sociales y entonces Comedores de caridad, en una sociedad con multitud de mendigos tan bien reflejados en la literatura por Galdós o Baroja. La misma reina María Victoria costea entonces dos mil raciones diarias de comida pero el sistema de distribución de los bonos no se hace bien, como señala Arenal desde su revista, porque obliga a que pasen dos horas diarias bajo la lluvia y el frío (La Voz de la Caridad, 15- I-1872). Vuelve a insistir en la necesidad del culto, esta vez en el ejército, de manera que las ambulancias lleven un capellán, y también en las prisiones porque considera que, especialmente a las de mujeres les sirve de consuelo (La Voz de la Caridad, 1-IX-1873). LOS DESAHUCIOS Y LA FALTA DE VIVIENDAS SOCIALES En 1871, Arenal publica su artículo "El cochero que merecía andar dentro del coche" (La Voz de la Caridad, 15-III-1871), donde plantea en forma de noticia un tema de plena actualidad como el del desalojo de las viviendas. En su caso, la protagonista ha sido una anciana desvalida en la calle de la Reina que no ha podido pagar su alquiler y a la que acaba socorriendo un cochero que habita en la buhardilla vecina: "Las prevenciones de clase son siempre injustas; el pensar así desfavorablemente es malo y hace mal", concluye Arenal. La situación de la vivienda en la capital, con una afluencia de personas que llegaban del campo para tratar de incorporarse a la industria, era crítica por su escasez y carestía.La idea de crear una sociedad de caridad para construir viviendas para obreros, La Constructora Benéfica, surgió a raíz de un donativo hecho el año 1872 por la condesa Krasinski en París, al embajador entonces en la capital francesa, Salustiano de Olózaga. A la cantidad inicial se añadió la aportada en su testamento por Gertrudis Gómez de Avellaneda y el producto de la suscripción abierta en Paris, todo lo cual ascendía, ya en el mes de mayo de 1875, a 200.000 reales, aproximadamente. Ese año, el alcalde, conde de Toreno, reúne a personalidades de ideología distinta y a varios diarios para llevar a cabo la idea y elaborar los estatutos (La Voz de la Caridad, 15-VI-1875). Arenal reconoce que muchas personas no están de acuerdo con un barrio exclusivo para obreros, que quedarían aislados, y lo comprende: "pero la hostilidad entre las clases es más profunda aislando la vivienda que separando el corazón". Argumenta que hay muchos más pobres que ricos, que el valor de las casas de estos es prohibitivo para ellos, entre otras cosas porque cuando se derriba una vivienda humilde se construye otra mejor lo que obliga a varias familias pobres a vivir apiñadas de alquiler. En los grandes barrios que se han hecho entonces para ricos, Salamanca y Argüelles, no hay habitaciones para ellos; había algunas en el de Pozas en condiciones higiénicas y económicas que no eran deseables. Defiende nuestra autora la separación por clase económica para evitar que en un portal lujoso coincidiera el que habitaba en una miserable "boardilla" e iba descalzo con el vecino que tenía un lujoso gabinete (La Voz de la Caridad, 15-V-1876). Las viviendas que se proyectaban, modestas pero higiénicas, permitirían que pagando unas cuotas mensuales pudieran llegar a ser propietarios al cabo de unos años. Compraron unos terrenos en el barrio de Pacífico, a ambos lados de la calle de la Caridad, esquina a la Ciudad de Barcelona. Años después esta Asociación construiría viviendas en la calle de su nombre y Tenerife, en Cuatro Caminos y en 1876 unas casitas unifamiliares en el barrio de Tetuán, diseñadas por el arquitecto Arturo Calvo Tomelén. Hemos visto cómo en el último tercio del siglo XIX llegan a la capital gentes del extranjero y de otras provincias tras pasar un auténtico calvario en el camino en muchos casos. En su trabajo "Al pueblo de su naturaleza", Arenal explica que cuando se les reenvía a su pueblo de origen de manera forzada, ya sean débiles o fuertes, peligrosos o inofensivos se encuentran sin nada que hacer y repiten lo que hacían en la ciudad: los trabajadores intentar buscar trabajo y los holgazanes vagar, y todos acaban pidiendo para comer casi sin excepción Los pueblos pequeños carecían de medios y si en la capital no existía "trabajo para los útiles, caridad para los impedidos y cárcel para los delincuentes", los alcaldes de los pueblos eran aún más impotentes para ocuparse de ellos y, por lo general, los vecinos trataban de proteger a los mendigos frente a los agentes de la autoridad....Esta debía meditar sobre el hecho; considerar si la conciencia pública está extraviada o el funcionario se extralimita, y preguntarse por qué se aplaude a la policía cuando reduce a prisión a un delincuente, y se la censura cuando lleva preso a un mendigo (La Voz de la Caridad, 1-V-1880 y 1-VI-1880). Diferencia entre el mendigo y el que pide limosna. Mendigo es el que vive de implorar constante y públicamente la caridad y los hay de dos clases: unos que no pueden trabajar, y otros que no quieren. Entre los muchos retratos de los problemas sociales que la rodean, Arenal va a detenerse en uno de los más generales entre las clases humildes, el de la embriaguez, que para ella tiene todos los caracteres esenciales del delito y habría que penarlo, porque ataca a la moral y produce una honda perturbación social. Como cree que el pobre empieza a beber por distracción, divide las diversiones en juegos y tertulias que deberían ser honestas e instructivas (La Voz de la Caridad, 1-II-1874). Reconoce que la opinión pública es permisiva y no lo considera punible, ella cree que es un vicio de gente ordinaria; una rareza en las personas decentes; en suma, la embriaguez no es un delito ni una deshonra, y el gobierno que recorta derechos civiles o políticos no le niega a ningún español el de embriagarse. Opina que el español es "naturalmente sobrio", de manera que si la ley y la opinión pública condenasen la embriaguez pronto disminuiría. Tres años después reconoce que no basta con considerarla un delito porque es preciso a la vez condenar a la taberna que lo permite con un aumento de la contribución: "Los crímenes y los vicios de los pobres salen casi todos de sus pasatiempos, que nadie procura que sean racionales, honestos y hasta instructivos, como podían ser" (La Voz de la Caridad, 15-II-1876) En su artículo "Vicio, delito y crimen" explica que en Inglaterra se considera a la dipsomanía como locura, algo con lo que no está conforme y se mantiene en su idea de delito y pide que se la persiga directa o indirectamente, aunque con cierta blandura, en consideración a la dificultad de la enmienda tras muchos años de culpa e insiste de nuevo en la necesidad de diversiones racionales (La Voz de la Caridad, 1-IV-1876). EL SUELDO DE LOS OBREROS Resulta interesante la opinión de Arenal, propietaria y madre de un ingeniero de los de entonces, sobre las retribuciones convenientes a los obreros por su trabajo. En el artículo "¿El alto salario es el bienestar del obrero?" (La Voz de la Caridad, 15-XII-1876) se muestra convencida de que un salario alto y seguro conduce al derroche y toma como ejemplo la situación de la fábrica de cristales de Gijón, donde los operarios no son ricos pero hacen su capitalito, lo mandan a su país si son extranjeros, se dedican a los negocios o se dan a la buena vida y lo gastan en comer y beber. La pobreza, también moral e intelectual que les supone no se remedia solo con un sueldo alto y destaca su diferente reacción frente a las clases bien acomodadas, que si no hacen economías, gastan en cultivar su espíritu o en proporcionarle goces con los libros, la música, teatro, etc. La inexistencia de equilibrio entre los medios materiales y los intelectuales en la gente llamada "baja" con altos salarios es un peligro porque carecen de freno, aunque comprende que pidan aumento de salario. LA CAJA DE AHORROS DE MADRID Las Cajas de Ahorro se fundaron en España en el siglo XVIII, y la de Madrid en 1702 por Francisco Piquer, con una finalidad benéfica. Arenal va a cuestionar su gestión y algunas de sus decisiones en 1879 y explica así el funcionamiento:...el Monte de Piedad y Caja de Ahorros dice al público: Si quieres traerme tus economías, las prestaré al 7 por 100, aproximadamente, y te daré el cuatro; ya que el rédito sea tan mezquino, tan poco a propósito para estimularte al ahorro, al menos tendrás seguridad (La Voz de la Caridad, 15-V-1879). La entidad respondía de los fondos que se le confiaban formando reglamentos, exigiendo formalidades, tomando precauciones y nombrando empleados. La realización de sus fines es lo que ya entonces Arenal ponía en duda: "mi fianza material es un capital cuantioso, mi fianza moral es mi crédito, mi justicia la respetabilidad de las personas que dirigen mis asuntos" (La Voz de la Caridad, 15-V-1879). En su caso, la falta de confianza ha surgido tras un incidente donde la estafada ha sido la propia Caja y no el imponente, de manera que aunque su empleado resulte culpable, la entidad tiene que pagar la cantidad estafada, porque el público no confía el dinero a un empleado sino a la Caja. Para vencer el obstáculo de la falta de fondos, las Cajas solían unirse a los Montes de Piedad, de modo que con las economías del impositor hacían el anticipo al que necesitaba un préstamo. La combinación era beneficiosa en opinión de Arenal, siempre que la diferencia fuera escasa entre lo que ofrece de interés y lo que pide por el préstamo. Cuando esta era muy grande, como sucedía en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, no animaba a confiar los ahorros por la escasez de interés que ofrecía: "Es deplorable, por muchos conceptos, que las economías del pobre no hallen empleo más beneficioso, o que cuando tiene que pedir prestado se le exija tanto interés". Concluye con una crítica al gasto superfluo que acaba de realizar el Monte de Piedad de Madrid con el nuevo edificio, en un solar que ha costado un gran capital, en el centro de la capital, que no era el lugar donde estaban los pobres, con lujo arquitectónico en la decoración de los salones y las elegantes habitaciones de los empleados:...las pretensiones de servir la estética dan por resultado la deformidad moral de hacer gastos innecesarios a costa de los necesitados, a quienes no producirá buen efecto el lujo que allí ven, y precisamente en un momento en que el contraste con su situación debe dar lugar a reflexiones que no redundan en elogio del establecimiento, y que probablemente haría el fundador si viviera (La Voz de la Caridad, 15-III- 1880). Censura el que la epidemia del lujo haya afectado incluso a lugares donde no debía existir y que, como contraste con los excesivos intereses que pide por los préstamos, tenga un horario muy corto de apertura y no acepte muchos objetos, lo que llevaba a muchos al usurero. LA FIESTA DE LOS TOROS La carta enviada por un lector a Arenal manifestando su perplejidad por la reacción negativa de su esposa e hija, a las que había invitado a una corrida de toros, va a permitir a nuestra autora exponer, sin ninguna clase de diplomacia, su opinión sobre la fiesta. Achaca a la rutina y falta de razonamiento en una persona culta el no considerar la acción en sí, sin tener en cuenta los elogios o ataques de que es objeto. Duda de que la mayoría de los españoles sea favorable a un espectáculo sangriento y, en cualquier caso, cree que hay que guiarse no por el juicio de los más, sino de los mejores. Él ha seguido el ejemplo de su padre y del vulgo moral, al que considera aunque vaya bien vestido y en coche. Reconoce el atractivo poderoso de la lucha para los hombres, y su poder para embotar la sensibilidad de las masas. En las corridas, los espectadores se acostumbran a los horrores y multiplican sus instintos crueles por lo que es necesario que la sociedad contenga las malas inclinaciones humanas y fomente las buenas, que son justo las contrarias a esa lucha sangrienta que además está presidida por la autoridad y protegida por la ley. Se convierte al toro, que es un animal manso y útil, en una fiera que trata de huir y que ataca cuando le obligan en una reacción natural en legítima defensa frente al agresor, por lo que Arenal considera grave el que el más razonable en la Plaza de Toros sea el toro. Además de la inmoralidad que supone torturar a un animal inocente, cree que no hay razón alguna para que un hombre arriesgue su vida por dinero y para diversión de otros, aunque puede alegar como atenuante el que es un hombres sin instrucción, pobre y al que tienta el poder convertirse en rico, ser admirado e invitado por los grandes que le regalan joyas y le invitan a su mesa. Reconoce que los espectadores no son los pobres, que no pueden pagar la entrada sino la gente "distinguida", la aristocracia y la clase culta se ponen al nivel de la plebe más ignorante con su lenguaje, maneras groseras y dureza, todos se convierten en chusma El peor es el presidente, que como funcionario público autoriza todo aquel sangriento espectáculo que, en lugar de buscar el bien, coopera al mal: ¿No quieren todos que haya muchos caballos muertos, muchas tripas colgando, mucha horrible tortura de aquellos nobles y útiles animales, servidores del hombre, que, en pago de que le auxiliaron toda la vida, les da por diversión una horrible muerte? ¿No llaman todos bueno al toro que hace más daño, mejor cuantos más dolores causa y pone en mayor peligro la vida de los lidiadores? Todos cooperan al enriquecimiento de los empresarios, "traficantes de dolores y sangre" y del torero que gana en tres horas lo que un trabajador en un año. Le sorprende que se entusiasmen por la habilidad del diestro y no lo hagan ante una obra de arte o un descubrimiento científico, de la misma manera que tras ser herido de muerte un lidiador continúen divirtiéndose en la plaza. Su conclusión es que en la Plaza el público es la fiera y le sorprende el cartel en que se le dice: "que en caso de inutilizarse los cinco picadores no tiene derecho a pedir que salgan más" (La Voz de la Caridad, 1-VI-1877). Queda palpable cómo aún perviven en España muchos de los problemas planteados ya en el siglo XIX por esta mujer excepcional, que tuvo la valentía de defender sus ideas frente al poder establecido, aunque en ocasiones este estuviera en manos amigas. Trabajos en prensa citados
Periodismo y empresa periodística: el Cádiz de Patrocinio de Biedma desde su fundación, la escritora Patrocinio de Biedma se sirvió del periódico Cádiz como portavoz del proyecto de la Federación Científico-Literaria de escritores cuyo objetivo fue la promoción de la literatura provincial y la descentralización de la vida literaria española. En los cuatro años de duración del periódico la escritora demostró extraordinarias dotes diplomáticas para, a la vez que negociaba con los tópicos de lo comúnmente aceptado para una mujer escritora, dirigir una empresa periodística desde un planteamiento profesional e insólito en una mujer. Año y medio después de su llegada a la ciudad de Cádiz, en enero de 1876, Patrocinio de Biedma puso en marcha una publicación de contenido literario, científico y filosófico que logró, muy pronto, convertirse en referente nacional por la importancia y diversidad de las firmas que aglutinaba y por su rápida difusión internacional: el Cádiz1. De Biedma tenía entonces treinta y un años. Era viuda desde los veintiocho. Había comenzado su carrera literaria escribiendo poemas en los que desahogaba el dolor por la pérdida de sus tres hijos, la había proseguido con la publicación de versos y ensayos en revistas conservadoras, y había publicado ya varias obras literarias, entre ellas las novelas Cadenas del corazón (1872) y El odio de una mujer (1875). Con el Cádiz la carrera literaria de Patrocinio de Biedma experimentó un salto cualitativo. A lo largo de su vida, su temperamento arrojadizo la empujaría con frecuencia a empresas filantrópicas. Fue una entusiasta impulsora, por ejemplo, de la obra de la canalización del Guadalquivir para la navegación y riego entre Córdoba y Sevilla, iniciativa en la que consiguió involucrar a importantes personalidades de Andalucía (Cádiz, no 26, 20-1-1878; no 8 20-3-1879). En 1888 organizó un importante Congreso Proteccionista de la infancia, orientado a combatir la alta mortalidad infantil. Más tarde formará parte de la "Ligue des Femmes pour le désarmement international" (de la que es nombrada Vicepresidenta en 1898). Pero quizá de las obras lideradas por ella la más ambiciosa haya sido la creación del Cádiz. Con la fundación de este periódico, del que fue directora y propietaria, De Biedma se convirtió no solo en una colaboradora más de la prensa del momento sino en auténtica periodista, tal como por entonces se juzgaba a los periodistas de prestigio: profesionales que desempeñaban una función social sosteniendo una postura neutral y objetiva ante los hechos y tendencias y abordando sin miedo el debate intelectual. Esa intención se muestra en el Cádiz desde su primer número, cuyo prospecto aprueba una perspectiva didáctica no solo para la literatura sino también para el periodismo. Si es cierto, como entonces se decía, que la responsabilidad de la muerte del libro es del periodismo, no lo es menos que también el periodismo puede actuar como el antídoto que necesita la sociedad moderna. "El periodismo mata al libro lentamente— aseguró De Biedma— y para evitarlo hay que propinar a la sociedad el remedio allí donde encuentra el mal; hay que darle la literatura en pequeñas tomas; hay que desleír el libro en el periódico, a fin de que se le acepte" (no 1 10-5-1877, p. Porque la prensa puede también "conducir el gusto" y contribuir a la "reforma social por la instrucción artística". Consciente de esta potencialidad del periodismo De Biedma inaugura un periódico que se ocupará de ciencias, artes, literatura, salones, teatros, modas, pero también de "crónicas en que se dé cuenta de los acontecimientos más importantes del mundo en todas las esferas, hasta en la política" (ibid), siempre con amenidad y moralidad perfecta. Pero, principalmente, con el Cádiz De Biedma trata de "romper con el centralismo que ha fijado la sede de todas estas publicaciones en Madrid" (ibid). El Cádiz veía la luz concluida la aventura federal. Pero la realidad de los hechos y la convicción de muchas opiniones políticas continuaba situando la meta intelectual del país en Madrid, donde la crítica selecta forzaba al escritor a la exigencia formal y donde sus logros alcanzaban celebridad más rápidamente. En las provincias, en cambio, los escritores sentían la obligación de celebrar los hallazgos artísticos de sus colegas, aunque fuesen primerizos, por miedo a la enemistad o resentimiento, del mismo modo que las razones de amistad o enemistad entorpecían con frecuencia la crítica y la formación del gusto. Aunque, como hacía notar De Biedma, buena parte de la literatura producida en Madrid pertenecía a las provincias, pues era obra de los diversos poetas que habían marchado a la corte en busca de oportunidades, celebridad, y compensaciones económicas. Con el Cádiz Patrocinio de Biedma se propuso crear un foro público desde el cual vincular a los escritores provinciales en un proyecto de ayuda mutua, en la promoción y desarrollo de una literatura propia.2 Para esta empresa –opinaba De Biedma— no era obstáculo el hecho de que la literatura andaluza careciese de una lengua distintiva. No era talento –tampoco– lo que faltaba a los escritores andaluces: "Lo que nos falta –decía la escritora— es energía, es voluntad, es unión para marchar de acuerdo a un punto determinado". Y lo que sobraba, poesía, "sentimiento, y falta vigor y empeño para seguir adelante" (no 3, 30-5-1877, p. Así las cosas, Patrocinio se autoimpuso el papel de vestal patriótica para impulsar y reunir a los escritores provinciales. En este llamamiento a la unidad de la literatura provincial De Biedma se sirvió de una estrategia oblicua. Partiendo de la incuestionable galantería de los andaluces se permitió apostrofar a los escritores provinciales de perezosos y susceptibles, bien segura de que la vanidad masculina no podría sentirse amenazada ni ofendida por el insulto de una mujer. A una mujer se le consienten empresas que hubieran sido perseguidas ferozmente de haberlas puesto en marcha un hombre: por ejemplo, esta de promover la descentralización literaria. Es decir, la escritora se sirve de su condición femenina para retar a los varones y hacerse perdonar por ese reto. Y su estrategia, efectivamente, tuvo éxito. Muchos de los escritores andaluces que residían en Madrid respondieron a la convocatoria de Patrocinio de Biedma en la clave prevista por ella, admirados de la tenacidad y valentía masculinas que mostraba en su proyecto. Si una mujer es capaz de esto, diría Santiago Arambilet, (colaborador desde Madrid) "nosotros los hombres tenemos el deber de no cejar en nuestros propósitos y consagrar todas nuestras fuerzas y todo nuestro vigor al mayor brillo y engrandecimiento de la literatura patria" (no 15, 29-9-1877, p. El periódico cosechó un triunfo absoluto. Desde sus inicios circuló dentro y fuera de España y tuvo por suscriptores una larga lista de personalidades: de la aristocracia, de los estudios científicos y literarios y de personas inquietas aunque carentes de instrucción4. Tan solo un mes después de su nacimiento, en el n. 4, el Cádiz ya realizaba intercambio de publicación con unas 90 revistas y periódicos españoles y extranjeros, entre ellos, el Über Land und Meer de Stuttgart, el Illustrierte Zeitung de Leipzig; o el The Pictorial World de Londres (los mejores de Europa, aclara De Biedma, el 10 de agosto de 1877, no 10). Poco después, en el no 13, las publicaciones que intercambiaban con el Cádiz eran ya 145: de España, América, Francia, Bélgica, Inglaterra, Alemania, Italia y Portugal. El no 13 da noticia, también, del consejo de redacción5, integrado por importantes firmas de todo el territorio nacional y completado, posteriormente, por una larga lista de colaboradores — más de ochenta— de idéntico renombre y relevancia y de un amplísimo abanico de tendencias ideológico-políticas. La intención de Patrocinio de Biedma de abrir su periódico a todo tipo de asuntos y enfoques explica la variedad de tendencias políticas e ideológicas en redactores y colaboradores (desde los librepensadores a las autoridades eclesiásticas). "Yo he dicho —explicaba De Biedma— que en el campo neutral de la literatura admito cuanto se me ofrezca, siempre que en ello no haya ofensa para nada sagrado, ni falta para nada respetable. Por lo demás, yo no tengo enemigos; solo tengo hermanos en letras, hermanos en religión y... adictos o indiferentes!..." (no 10, 10-8-1877, p. Pero semejante apertura de criterio debió producir escándalo a juzgar por la nota aclaratoria que la escritora introduce en el periódico en el no 18, tras reiterar la consabida apostilla de que la publicación de un texto en un periódico no implica la identificación del editor con las opiniones políticas, religiosas, filosóficas del autor. De Biedma permitirá a sus autores manifestarse libremente siempre que no conviertan sus textos "en palenque político el florido campo reservado a la literatura" (no 18, 30-10-1877, p. Es esta su respuesta a una más que tácita objeción: "Queda contestado el no muy oportuno consejero anónimo, y en cuanto a dejar o no de leer el CÁDIZ, nos es completamente indiferente, y puede hacerlo sin consultarnos" (ibid). Por otra parte, la neutralidad y respeto que exige la directora del Cádiz es un derecho que en primer lugar reclama para sí misma. Por eso De Biedma se pronunciará siempre como "católica y solo católica" y es significativo al respecto el apunte que dirige a un correspondiente desde las páginas de su periódico: —¿Con que, según declara un médium, yo he sido antes reina de Francia?...Amigo mío, no me lisonjea esto; creo que ahora soy más, porque aceptar una corona vale menos que ganarla!... Además yo soy católica y solo católica: todo lo que esté fuera del catolicismo me es indiferente!... Estas palabras no son una declaración hueca. En las páginas del Cádiz Patrocinio de Biedma llora la muerte de Pío IX, felicita al nuevo Pontífice León XIII, aborda en varios editoriales la cuestión de la indiferencia religiosa, defiende el matrimonio indisoluble, examina las relaciones entre fe, ciencia y libertad. A la vez, un análisis somero de la nómina de colaboradores del Cádiz revela que buena parte de estos escritores estaban vinculados a logias de la masonería española. Quizá esto explique también el rápido ascenso de la revista y su difusión internacional. Esta red de contactos le llegó, muy probablemente, a través de su amiga Letizia Ratazzi, y el proyecto del Cádiz podría haber comenzado a fraguarse ya en noviembre de 1875, cuando la prensa atestigua la reunión de Patrocinio de Biedma y Madama Ratazzi en un restaurante de Madrid con varios periodistas extranjeros6. Evidentemente, las reticencias al proyecto, pese a la admiración, no faltaron. De la revista se dijo que tenía excesivo sabor cortesano y extranjero, objeción que no molestó en absoluto a Patrocinio, al contrario, fue una crítica que la llenó de satisfacción puesto que el proyecto del Cádiz había sido "crear una publicación en provincias, que estando a la altura de las de Madrid, facilitase el medio de darse a conocer a todos los jóvenes que aspirasen a ser conocidos" (no 13 10-9-1877, p. Tres meses después del nacimiento del Cádiz, Patrocinio de Biedma volvía a la misma estrategia de oblicuidad para proponer a los escritores andaluces la creación de una Federación científico-literaria (no 16, 10-10-1877, p. 2) en la que materializar su propósito de aunar los esfuerzos de los escritores provinciales. A través de la Federación los escritores andaluces, y de modo más general todos los escritores provinciales comprometidos en la obra de la descentralización de la literatura nacional, alcanzarían el apoyo para la promoción de sus publicaciones, el asesoramiento para sus proyectos, fomentarían el debate intelectual, e incluso podrían formar un fondo de socorro económico para los casos de necesidad. De Biedma concebía la federación desde una perspectiva profesional, de ahí que propusiese una asociación reglada, costeada por las cuotas de los socios, que contase con varias publicaciones difusoras de la iniciativa y un fondo bibliográfico formado por los ejemplares de los autores miembros. De este modo, el fortalecimiento de los vínculos de unidad entre los escritores provinciales les animaría a la creación de obras en las que fuese posible reconocer las propias costumbres, lenguaje e historia, siempre desde la corrección artística y política y sin apartarse del respeto de la ley y moral del país. La idea logrará rápidamente la adhesión de los escritores andaluces, extremeños, catalanes y en poco tiempo llegará a ser conocida fuera de nuestras fronteras. De octubre de 1877 a mayo de 1878 serán frecuentes en las páginas del Cádiz los escritos de adhesión al proyecto, las felicitaciones, las reflexiones sobre la naturaleza de la Federación y los anuncios, el más significativo, la propuesta de celebración de un Congreso Literario en Sevilla (12-5-1878) con el objeto de constituir una Junta Directiva Interina de la Federación. Dicha Junta sería la encargada de redactar el reglamento de funcionamiento de la Federación y de convocar una Asamblea General. 7 En estos meses, De Biedma tratará de hacer visible la trascendencia de su proyecto y el entusiasmo que su idea despierta en los escritores, motivo por el que no perderá la oportunidad de hacer públicos los elogios a su iniciativa que llegan al periódico desde dentro o fuera de España (por ejemplo, Cuba, Brasil y Puerto Rico) copiando si es preciso de la correspondencia recibida por ella o sus amigos8. 25) en la que el pintor inglés dice que la Federación de Patrocinio de Biedma supone un paso de gigante en relación a las asociaciones españolas de escritores y artistas. Estas asociaciones se mantenían en España –donde aún no existía la carrera del escritor profesional— con muy pocos medios económicos y no podían ser tomadas en cuenta más que como un pasatiempo de aficionados. En cambio, atestigua Moore, la Federación de Patrocinio de Biedma se parece mucho más a las inglesas, y la propia escritora muestra con su proyecto una mentalidad tan moderna como la de las escritoras británicas del momento. Pero tras la celebración del Congreso Literario, el 12 de mayo de 1878, la actitud de Patrocinio de Biedma respecto a su misión pública volverá a hacerse oblicua. Pasan dos meses entre la celebración del Congreso y la convocatoria de la Asamblea General. En ese ínterin desaparecen del Cádiz las abundantes reflexiones sobre la Federación. De Biedma vuelve a su estrategia de representación de un papel tópico, la musa inspiradora: "Nuestro silencio no puede creerse olvido; es más bien un sentimiento de respeto y consideración" (no 9, 30-7-1878, p. 66) —explica— hacia las personas designadas en el Congreso para formar la Junta interina que redactará el reglamento de la Federación. Entre tanto, la iniciadora de la empresa no podía hacer otra cosa "que seguir sus trabajos con amante mirada, como la madre sigue orgullosa los progresos de su hijo entregado a un sabio preceptor, para no interrumpirlos con oficiosidad inoportuna" (ibid). Pero la fórmula del Reglamento (aprobado el 6-7-1878 por una Junta en la que domina el pensamiento progresista) es sorprendente. Dicho Reglamento cataloga los socios de la Federación en socios numerarios, los escritores procedentes de Andalucía y Extremadura, con o sin título académico pero ilustrados, y socios cooperadores: personas que quieran favorecer la regeneración científico-literaria aunque carezcan de ilustración, sean escritores que provengan de otras Federaciones o de las regiones antedichas, o bien sean mujeres. Es decir, desde el principio se rechaza la profesionalización de la mujer como escritora. Es un supuesto inexistente para la Junta que va a controlar la Federación, por otra parte, únicamente formada por hombres. De Biedma, que acepta el nombramiento de Presidenta efectiva y vitalicia de la Federación, y honoraria de la Junta de Cádiz, se detiene aquí, como si entendiese que su papel concluye después de inspirar la acción. Es difícil comprender la discreción con que la escritora se retira a un segundo plano una vez conseguida la movilización proyectada. Pero el proyecto de la Federación es un ejemplo evidente de la conciencia periodística de la escritora que se sabe líder de una empresa de opinión y acción social. Primeramente, por la clara mentalidad empresarial de Patrocinio de Biedma, consciente de que su periódico necesita una gestión eficaz. Por esta razón será concreta y estricta en el modo de llevarlo: selecciona personalmente a sus redactores y colaboradores, instaura, muy pronto, los martes literarios, que no son otra cosa que la reunión semanal de la redacción —a la que pueden incorporarse otros invitados— se ocupa personalmente de las cuestiones administrativas, envíos, pagos, correspondencia, confirma direcciones de correo, amonesta a los periódicos que reproducen artículos del Cádiz pero no mencionan la fuente, se queja en la oficina de Correos de que los periódicos contratados no llegan a la redacción, da respuestas colectivas a sus lectores (por ejemplo, que no pueden hacerse favores personales en la redacción, por tanto, se ruega a los lectores que no sigan haciendo estas peticiones). Con una franqueza directa ejerce su papel de editora y no siente la más mínima vacilación para responder a Nicolás Díaz de Benjumea —en la sección de correspondencia— que ya le anunciará el dibujo que elige para publicar (no 20-10-1877, p. Lo cierto es que De Biedma tiene un modo curioso de dirigir la sección de Cartas ya que utiliza la sección como medio para comunicarse con sus correspondientes en lugar o además del correo ordinario, como en una especie de facebook público donde anota mensajes privados, contesta peticiones, añade apostillas, etc. 9 Cito un texto: Me he olvidado de decirle, al escribirle por el correo, que supongo no le harán olvidar las crónicas que me hace el honor de escribir para el CÁDIZ, aquel trabajo literario ofrecido (no 10, 10-8-1877, p. Esta nota, dirigida a Andrés Borrego, ahondaría la incomodidad que produjo al periodista y político la imprudencia de la escritora cuando hizo público su ofrecimiento de redactar una reseña mensual de la política para el Cádiz. La sección de crónica, se queja el escritor, necesita por principio el seudónimo para permitir la espontaneidad de juicio del periodista. Así es como lo hace la prensa inglesa. Pero con esa salvedad, Andrés Borrego entra en el oficio de "cronista-revistero", difícil como ninguno, si se trata de interpretar la escena política europea (no 8, 20-7-1877, p. En segundo lugar, si comparamos los contenidos seleccionados en los periódicos dirigidos por otras mujeres en su época, es patente que De Biedma muestra una más honda comprensión del oficio del periodista. Revistas como La violeta, de Faustina Sáez de Melgar, publican variedad de artículos (sobre la educación, la crianza, los afectos, la moda, las virtudes femeninas) y textos literarios (poemas sentimentales, apólogos florales, folletines seriados) no solo escritos por mujeres sino también por varones doctos. Es cierto que el objeto de sus publicaciones es otro muy diferente, pero, en cualquier caso, no puede decirse que la actualidad haga aparición en estas publicaciones más allá de las ficciones realistas o los artículos didácticos. Apenas ofrecen información o secciones propiamente periodísticas10 y la crónica de la semana, cuando existe, suele ser redactada por un hombre. En La Ilustración de la mujer, fundada y dirigida al principio por Concepción Gimeno Flaquer, y después por Sofía Tartilán, sí encontramos crónica bibliográfica pero no de sucesos o de la semana. Lo mismo ocurre en el Ateneo Literario y artístico de señoras en cuyo prospecto llega a decir Faustina Sáez de Melgar: "No se asusten los espíritus tímidos que critican la fundación del Ateneo, ni crean que allí vamos a ocuparnos de política, ni de las graves cuestiones de Estado: las señoras congregadas en este recinto, la Asociación de ilustradas y caritativas damas, van a dar a la mujer el pan del alma; van a enseñarla sus deberes de esposa y madre, proporcionándola, al par que la utilidad el más digno y decoroso recreo" (12-1-1869, Artículo II, 1). También De Biedma escribe en el Cádiz todo tipo de textos (poemas, reseñas bibliográficas, folletines) pero su conciencia de estar al frente de una empresa periodística con una misión determinada le impulsa a reservarse siempre el editorial, desde el cual aborda temas variados (no específicamente femeninos)11 y ofrece una argumentación sólida y una voz contundente. La presencia de la actualidad en el Cádiz es notoria. La crónica de la semana se realiza con la periodicidad señalada, salvo algunas excepciones, y la firman, cuando se refiere a Madrid, Pedro Ticiano Imab (seudónimo de la propia Patrocinio de Biedma) o Brunetto (quizá Enrique Moresco, encargado en principio de la sección de bibliografía). Otras crónicas realizadas para el Cádiz son la Crónica mensual de Andrés Borrego, la Revista de Madrid firmada por Sofía Tartilán, y la Revista de Nueva York, firmada por Andrés Cassard y Cayetano del Toro. Aún cuando podría discutirse la diferencia entre crónica y revista, si comparamos, en primer lugar, las escasas crónicas de Brunetto con las de Pedro Ticiano Imab y, secundariamente, las crónicas de Imab con las revistas de Madrid de Sofía Tartilán se hace patente la clara mentalidad periodística de De Biedma. En su Revista de Nueva York Andrés Cassard se refiere a hechos como la construcción de la catedral de S. Patrick, el evento de un aerolito caído, la aprobación de la Bland Silver Bill, o el incendio del Excelsior, etc, n. Por su parte, Cayetano del Toro, en "Los Americanos" se aplica a la comparación de los neoyorkinos y bostonianos (no 26, 20-1-1878). Pero Sofía Tartilán12 y después Salomé Núñez Topete hablan casi exclusivamente de los bailes y fiestas celebradas en Madrid, de las ferias, carreras de caballos, lecturas públicas, funciones, conciertos, de modas, o de las últimas publicaciones. En relación a ellas De Biedma se refiere a temas más comprometidos aunque adopta para referirse a estos asuntos la personalidad masculina13. Al iniciarse en su misión, el 10-1-1879 Pedro Ticiano Imab hará una declaración de principios sobre la ética del periodista comprometiéndose a dar noticias calcadas en la verdad, exponiéndoles imparcialmente los hechos, sin que sus afecciones particulares, sus creencias políticas, ni sus compromisos de amistad, le aparten ni por un momento de este sagrado deber (no1, p. Una nueva declaración de este tipo volverá a repetirse más tarde a propósito de los rumores que corrían por el país, y de los que se hacía eco toda la prensa, sobre la boda del rey con la Archiduquesa María Cristina, y de los que los periódicos tuvieron que rectificar en varias ocasiones. Todas esas imprecisiones reflexiona Ticiano Imab "no dicen mucho en favor de la seriedad periodística" Nada hay más irresponsable, y por lo tanto más atrevido, que el noticiero anónimo. Cualquier hombre de medianas condiciones de ilustración, moralidad y honradez, no se atrevería a afirmar en una conversación particular aquello de que no tiene seguridad, y mucho menos lo que ignora; cualquier periodista, cualquier corresponsal o reportter, afirma y sostiene bajo la irresponsabilidad que le da su posición anónima en la publicación para la cual escribe, mucho más de lo que sabe, y aun de lo que puede saber, porque llega a veces a detallar lo que no existe (no 1, 10-9-1879, p. Esto no significa que el periodista no haya indagado lo suficiente para informar a sus lectores sino que su deseo prioritario es el de "entretener o halagar al lector, sin cuidarse de ser al día siguiente desmentido" (ibid). El público "pide siempre algo nuevo" y necesita colorear y dar interés a las informaciones que el telégrafo hace llegar de modo excesivamente escueto. Pero la prensa tiene que respetarse a sí misma y eso lo hace "respetando las intenciones privadas, los proyectos puramente particulares". El buen periodista —había escrito Patrocinio de Biedma en el retrato del periodista Fernando García de Arboleya— no mancha jamás sus páginas con la difamación, la calumnia, o la frivolidad. No acepta jamás compensación económica del gobierno. Es siempre digno, "siempre respetuoso con quien respeto merece, siempre atento con los que le buscan y benévolo con los que le ofenden" (no 6, 30-6-1877, p. 41); es imparcial en las apreciaciones, "comportamiento que es buena prueba de una inteligencia elevada, una rectitud moral no menos que sus sentimientos religiosos y caballerescos" (ibid). A lo largo de sus quince crónicas Ticiano Imab intentará por ello mantenerse en la pura objetividad14, en textos que coinciden, sospechosamente, con las visitas a la corte de Patrocinio. En ellos Imab hablará de multitud de asuntos: de la política de Cánovas, de los movimientos de fusión de centralistas y constitucionalistas, de las elecciones, de los obituarios de Adelardo López de Ayala, Espartero, José Ulloa y Luis Napoleón, comentará los estrenos de Echegaray y Leopoldo Cano o la novedad de las escuelas Froebel en Madrid, clamará por la plaga de incendiarios que arrasan en verano los campos. Tras la crónica de la boda de Alfonso XII vendrá la repulsa por el atentado contra la pareja real, que pone en relación con actos semejantes en Europa, y siguiendo con la política internacional se ocupará de la guerra de Afganistán. El seudónimo sirve a Patrocinio no solo para ocuparse de la actualidad, un tema que parece masculino, sino también para ocultar su tendencia a hacerse omnímoda en el Cádiz. El plantel de colaboradores del periódico era inmenso, como ya hemos dicho. Sin embargo algunos números incluyen la firma de Patrocinio de Biedma en casi todas las secciones. Directamente, o a través de los redactores, la autora no pierde la ocasión de mencionar las publicaciones españolas y del extranjero donde se tiene en cuenta su obra literaria o filantrópica o se elogia su talento, belleza, distinción, virtudes.15 Si toda esta multitud de parabienes proceden de la vanidad o responden a una estrategia indirecta de autoafirmación no es fácil determinarlo. Este punto de vanidad no consigue vencerlo De Biedma ni siquiera cuando interpreta al personaje Ticiano Imab. Por esto el cronista refiere la entrevista de Patrocinio de Biedma con el Rey con un alarde de detalles que solo podría mencionar quien hubiese participado en ella.16 Tanto es así que el revistero tendrá que salir al paso de lo que dice el periódico cubano El Progreso, de Cárdenas, recomendando las crónicas de Ticiano Imab pero matizando lo siguiente: Publica este periódico unas magníficas revistas semanales, firmadas por un tal Pedro Ticiano Irnab, escritor muy elegante y fino en las formas, así como ameno y profundo en el fondo. Hay quien dice que el tal revistero semanal es una mujer con pseudónimo de hombre pero no hay que hacer caso a quien lo asegure (año III, no 8, 20-3-1879, p. "¡Gracias a Dios que lo niega!...." —se apresura a contestar Ticiano Imab— "No nos sale el susto del cuerpo al pensar que se ponga en duda lo que no puede ni debe dudarse" (ibid). El desmentido llega, afirma irónicamente el cronista, no porque juzgue el talento patrimonio del cerebro masculino, sino por el pesar de ver que la sociedad se preocupa de hablar de sexos "cuando se le habla de ideas". Lo que no debe dudarse, parece sugerir el cronista, es que el talento sobrepasa la cuestión de la personalidad, el sexo o la procedencia geográfica. "'Pero olvidábamos, lectores, — concluye Ticiano Imab— que solo teníamos que defender, hoy por hoy, nuestra personalidad, que es por desgracia la que nuestro nombre indica, y decimos por desgracia porque sería preferible ser mujer distinguida a ser hombre oscuro y vulgar, del cual se dice, refiriéndose a sus escritos: «Los firma un tal Pedro » (año III, n.8, 20-3-1879, p. A fin de cuentas, parece sugerir De Biedma, raro sería que un periodista de raza, un revistero común, llegase a alcanzar la fama pública del escritor. Su destino es lograr la celebridad de otros. Y la distinguida Patrocinio de Biedma conoce bien el alcance del "cuarto poder".
Reseña del libro "Mitología materialista de la ciencia" Mitología materialista de la ciencia es el último libro en castellano de Francisco José Soler Gil, quien ya ha publicado varios libros sobre temas emparentados con este, notoriamente Lo divino y lo humano en el universo de Stephen Hawking (2008). Soler está especialmente preparado para abordar estas cuestiones, pues ha realizado estudios de física y filosofía, y está formado, por tanto, en las dos disciplinas de que trata este libro, ciencia y filosofía, cuya interacción mutua es precisamente lo que se aborda aquí. Soler es doctor en Filosofía por la Universidad de Bremen y miembro del grupo de investigación de Filosofía de la Física de la citada universidad. Actualmente es investigador Ramón y Cajal en la Universidad de Sevilla. Nunca se repetirá bastante que el materialismo no es parte de la ciencia, no es el resultado de experimentos científicos o de teorías más o menos contrastadas, sino que constituye un marco filosófico previo, dentro del cual se interpretan esas teorías y esos descubrimientos. Y sin embargo, la mayor parte de los científicos, incluso los más famosos, lo ignoran por completo. Basta leer el principio del libro El gran diseño, de Stephen Hawking (escrito con L. Mlodinow) que empieza así: La filosofía ha muerto... Los científicos se han convertido en los portadores de la antorcha de los descubrimientos en nuestra búsqueda de conocimiento. Es curioso que diga esto, porque el realismo de modelos, la única aportación relativamente original de este libro de divulgación científica, es pura filosofía. ¿A qué se debe que un científico de la categoría de Stephen Hawking no se dé cuenta de que está haciendo filosofía y no ciencia, y por lo tanto se contradice a sí mismo, puesto que declara muerta la filosofía? Sin duda, a que casi todos los científicos materialistas confunden la interpretación filosófica de la ciencia con la propia ciencia. Están tan acostumbrados a partir de la postura materialista, que ni siquiera se dan cuenta de que eso no es ciencia, sino filosofía. No es física, sino metafísica. Por eso digo, por segunda vez, que la tesis de este libro nunca se repetirá bastante: porque los errores deben señalarse para que sea posible corregirlos, y este error lleva ya con nosotros demasiado tiempo. Como señala acertadamente Soler en el título de su libro, se ha convertido ya en mitología. El libro de Soler se divide esencialmente en tres partes bien diferenciadas que estudian, respectivamente, los tres campos de la ciencia en los que tiene más influencia la mitología materialista: la evolución, la neurociencia y la cosmología. En cada una de estas partes, el autor sigue, con más o menos libertad, el siguiente planteamiento: Primero se describen los argumentos que suelen proponerse en favor de la aplicación del modelo materialista a esa rama de la ciencia, y sus consecuencias. A continuación se plantea un modelo diferente, que parte de la existencia de Dios y de la transcendencia. En una tercera fase, que a veces es larga y compleja, se comparan los dos modelos, resaltando las diferencias entre ambos y las respuestas de cada uno a los argumentos del otro. Los argumentos presentados por el autor en favor de su tesis son abundantes y, para mí al menos, convincentes. Tan solo me parece algo incompleta la discusión sobre el famoso argumento de C.S. Lewis (a quien no se menciona) en contra de la postura materialista, desarrollado después por Alvin Plantinga y Victor Reppert, al que Soler dedica cierto espacio en el capítulo sobre la neurociencia (las secciones 5.2 y 5.3). Expresado en la forma super-resumida en que lo formula Rupert Sheldrake, este argumento tiene una fuerza indudable: Pregunta a los materialistas: ¿cree usted en el materialismo porque le parece la hipótesis más razonable, o porque está usted programado para creer en el materalismo? Naturalmente, los materialistas ofrecen respuestas al argumento de Lewis-Plantinga-Reppert-Sheldrake, y habría sido interesante ver reflejado el debate con más detalle en este libro, sin reducirlo a las críticas de Diéguez Lucena. Por otro lado, nunca puede abarcarse todo. Quizá, en el fondo, se trate aquí de una cuestión de preferencias personales. En relación con la tesis de este libro hay tantos argumentos y contra-argumentos, que cualquier lector encontrará siempre a faltar, o le parecerá poco desarrollado, alguno de los que prefiere especialmente. Desgraciadamente, libros como este no suelen ser leídos por aquellos a quienes deberían ir destinados primordialmente: los científicos materialistas activos, que suelen considerarlos simples intentos de resucitar una disciplina muerta y enterrada (en este caso la filosofía), o incluso como una no-ciencia, expresión utilizada por Richard Dawkins en El espejismo de Dios, donde añade que, por esa razón, él no tiene por qué leer ese tipo de textos. ¡Y esto lo dice poco después de haber criticado —correctamente— a los partidarios del diseño inteligente, por rechazar ciertos argumentos científicos sin haberlos leído! Afortunadamente, estos libros tienen un segundo grupo de destinatarios: científicos y no científicos con cierta preparación intelectual, que se han dejado arrastrar por el materialismo dominante, pero no actúan activamente en su defensa (materialistas pasivos). Estos, quizá, sean menos refractarios a obras como esta, que pueden serles muy útiles, porque para resolver un problema es importante aclarar su planteamiento: un problema mal planteado no puede resolverse. Hay también un tercer grupo de posibles destinatarios: las personas que parten de la hipótesis teísta y han rechazado la materialista, a quienes el libro de Soler proporcionará argumentos interesantes, contribuyendo también a aclarar muchos conceptos. Son también muy interesantes las reflexiones finales del último capítulo, que analizan las consecuencias —negativas— que podría tener para la ciencia la prolongación de la situación actual de divorcio entre los resultados científicos, que son innegables, y su interpretación filosófica, especialmente en la vieja Europa, porque en otras partes del mundo la mitología materialista está mucho menos implantada en el imaginario popular. Finalmente, quiero señalar un problema que afecta, no solo a este libro, sino a casi todas las obras modernas, incluida alguna de las mías: las referencias basadas en direcciones de Internet no siempre son de fiar, pues cambian o desaparecen con gran rapidez. Por ejemplo, la que se menciona en la nota al pie número 72, de la página 75, ya ha cambiado de sitio. Por eso, algunas publicaciones suelen añadir a este tipo de referencias la fecha en que fue accedida por última vez por quien la cita, para curarse en salud si desaparece o cambia. No es una buena solución, pero es difícil encontrar otra mejor. Si a alguien se le ocurre alguna, me gustaría conocerla.
Es profesora de Literatura en la Universidad Complutense de Madrid. Vinculada a la Facultad de Ciencias de la Información, se ha especializado en las formas breves de comunicación literaria. Lleva varios años trabajando con y sobre el escritor y periodista José Jiménez Lozano [URL]. Ha editado y estudiado la obra de Flannery O'Connor. Ha sido Visiting Scholar en la universidad de Harvard. Es directora de la Colección Literatura de Ediciones Encuentro [URL]. Ha publicado los siguientes libros: Las llagas y los colores del mundo. Conversaciones literarias con José Jiménez Lozano (2011), El acontecimiento como categoría del cuento contemporáneo (2008), Del Romanticismo a la Posmodernidad (2003), La perplejidad del héroe. Ha editado varias colecciones de cuentos: Cuentos y artículos, de Antonio Prieto (1996), El negro artificial y otros escritos, (2000), Un encuentro tardío con el enemigo, (2006) de Flannery O' Connor, La piel de los tomates (2007) y El azul sobrante (2007) de José Jiménez Lozano (2007). Ha publicado una treintena de artículos en revistas especializadas y capítulos en monografías. Ha editado y coordinado varios estudios de conjunto sobre diferentes materias: Letra de mujer, 2007, Universidad y sociedad, 2009, Liberar la razón, 2011. Ha dirigido tesis doctorales y numerosos trabajos de investigación. Ha dirigido el Departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información y ha sido presidenta de la Asociación para la Investigación y la Docencia 'Universitas'. Profesor titular acreditado (Junio, 2010) de Literatura Española en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid). Colaboraciones en universidades extranjeras: Universidad Libre de Bruselas, Universidad de La Frontera (Temuco, Chile), School of Social Sciencies, SWUS (Poznan, Polonia). Su investigación se centra en la vinculación entre la literatura española y los medios de comunicación. Entre sus publicaciones se destacan: Poética de lo urbano en la novela -B. P. Galdós y N. Oller- (Universidad Complutense de Madrid, 2003), La lengua española en los medios de comunicación y en las nuevas tecnologías (Laberinto, 2008), Ángel Saavedra, escritor emblemático del romanticismo español (UFRO -Chile-, 2009)... Participó en las conferencias y el libro homenaje a M. J. de Larra: Larra. Fígaro de vuelta 1809-2009 (Universidad Complutense de Madrid, Biblioteca Nacional, Ministerio de Cultura). Ha participado en distintos proyectos de investigación nacionales e internacionales y ha sido responsable de varios Proyectos de Innovación, de los que destaca: Literaturas peninsulares en contacto (Universidad Complutense de Madrid, 2009). Director de las colecciones: Clásicos Laberinto y Cuadernos de Literatura Occidental (Ed. Co-director, en colaboración con el Museo del Romanticismo, del IV Encuentro con la Literatura Romántica: El mito de Don Juan (2007), del I Congreso Internacional Ángel Saavedra, Duque de Rivas (2008), y del II Congreso Internacional Literatura y Prensa Romántica: El Artista y el Semanario Pintoresco Español en sus aniversarios (2011). Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Oviedo y doctora por la Universidad de Massachusetts. Desde el año 2007 es profesora de literatura y cultura española en el Departamento de Literaturas, Culturas y Lenguas de la Universidad de Connecticut. Ha publicado las monografías La edad de seda: representaciones de la moda en la literatura española (Universidad de Cádiz, 2006) y Salirse del tiesto: escritoras españolas, feminismo y emancipación (Krk, 2012). Es autora de las ediciones de La casa de muñecas de Rosario de Acuña (Arcibel, 2006) y Un loco hace ciento de María Rosa Gálvez (Biblioteca Virtual de Andalucía, 2012). Sus principales líneas de investigación son las escritoras españolas, los estudios culturales y de género. Ha publicado numerosos trabajos sobre la obra de autoras como Concepción Arenal, Rosario de Acuña, Carmen de Burgos, María Rosa Gálvez y Concepción Gimeno de Flaquer. Miembro del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos del Ayuntamiento de Madrid. Miembro numerario del Instituto de Estudios Madrileños. Consejero editorial de Ilustración de Madrid. Autor de diversas publicaciones referidas a la historia del periodismo, a la historia de Madrid y a la literatura del siglo XIX. Profesora de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza. Sus primeras investigaciones versaron sobre el cuento decimonónico, fruto de las cuales fueron el libro El cuento de la prensa y otros cuentos (1992) y una antología de Cuentos de Clarín (1997), entre otros trabajos. Por otra parte, y en colaboración con los profesores Leonardo Romero y Enrique Serrano, ha editado la correspondencia del escritor Juan Valera entre 2002 y 2010. Desde hace una década se ha incorporado a la investigación sobre las escritoras españolas contemporáneas, en particular Emilia Pardo Bazán y Gertrudis Gómez de Avellaneda; también son objeto de su interés los salones femeninos y las mujeres de ficción, la autobiografía escrita por mujeres (La infanta Eulalia de Borbón. Vivir y contar la vida, 2009), las mujeres en el periodismo ("Las colaboraciones de Josefina Carabias en La Voz (1932-1935)", El Argonauta Español, 9, 2012) y las relaciones entre escritoras de diversas latitudes ("La Unión Ibérica de escritoras entre los siglos XIX y XX"). Profesora Titular de Literatura Española. Doctora en Filología Hispánica, especialidad en el programa de Siglo de Oro. Su tarea investigadora se ha centrado en estudios de teatro español del Siglo de Oro (Lope, Tirso, Calderón), con diversos artículos y ponencias en congresos nacionales e internacionales. Editó, junto con M.a del Pilar Palomo las Comedias Originales de Leandro Fernández de Moratín. Directora de un grupo de colaboradores en el proyecto de la Gran Enciclopedia Cervantina, en el que también ha participado como redactora de voz, ha realizado diversas ediciones sobre algunos clásicos españoles de la época aurea, como las Sentencias de Quevedo o el Cantica Canticorum de Arias Montano. Es autora de numerosas participaciones científicas en obras colectivas centradas especialmente en la prosa española del siglo XVII. Otra de sus fundamentales líneas de investigación es la relación entre Literatura y Periodismo, especialmente del Siglo XIX: Carolina Coronado, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Mesonero Romanos, el Duque de Rivas, Espronceda. Dentro de sus estudios sobre la Literatura española del Siglo XIX tiene varios trabajos sobre Galdós y sobre don Juan Valera. ANA GÓMEZ-ELEGIDO CENTENO, profesora de Literatura de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Ha participado en diversos proyectos de investigación como "Formación de la sociedad lectora en la prensa madrileña (Del lector del folletín al lector de los mass-media)" (2000-2002). Es integrante del grupo de investigación "Literatura General y Comparada con los Medios de Comunicación" y es autora de numerosos artículos sobre la obra de escritores como Gonzalo Torrente Ballester –con la publicación del libro Gonzalo Torrente Ballester y su escritura en los periódicos. De letras, de vida, de historias (2009)-, Espido Freire y sobre la modalidad literaria del folletín. Profesor titular de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (jubilado). Miembro de la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid. Autor de unos treinta libros de poesía, narración y ensayo. Ha sido profesora del Departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid y catedrática de Lengua y Literatura Españolas en Secundaria. Doctora en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid con la tesis Carmen de Burgos, "Colombine" (1867-1932). Sobre la misma autora ha publicado numerosos trabajos, entre los que destacan la edición de "La Flor de la Playa" y otras novelas cortas (1989), y Carmen de Burgos, "Colombine", en la Edad de Plata de la literatura española, que obtuvo el premio de Biografías "Antonio Domínguez Ortiz" 2005. Autora de diversos estudios literarios sobre autores del Siglo XIX y del XX, como Clarín, Duque de Rivas, Mesonero Romanos, Francisco Ayala, G. Torrente Ballester, etc. Ha publicado también ensayos sobre mujeres marroquíes y españolas, y sobre literatura hispanoamericana contemporánea. M.a DEL PILAR PALOMO. Catedrática Emérita de la Universidad Complutense de Madrid en la Facultad de Ciencias de la Información. Ha sido catedrática en las universidades de La Laguna, Zaragoza y Málaga. Se inició como investigadora con temas del teatro y la poesía barroca, especialmente de Tirso de Molina (Estudios tirsistas, 1999), del que está publicando actualmente las Obras completas en la Biblioteca Castro (publicados seis tomos); destaca también Poesía de la Edad barroca (1975). Ha publicado entre otras ediciones de autores del siglo XIX, como Galdós o Valera, Escenas matritenses de Mesonero (1987), El pobrecito hablador de Larra (2003) o el Diario de un testigo de la guerra de África de Alarcón (2005). En poesía contemporánea: la edición crítica del Libro de los gorriones de Bécquer (1977); asimismo, La poesía del siglo XX (desde 1939), en 1988, y también Sobre los textos. Para las relaciones entre Literatura y Periodismo coordinó y colaboró en el volumen Movimientos literarios y periodismo en España (1997). En el año de su jubilación se creó en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense el seminario de investigación que lleva su nombre. Es Licenciada en Lengua y Literatura Hispánica y Máster en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Chile, y Doctora en Filología Española por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesora en la Universidad Raúl Silva Henríquez (Santiago de Chile) y en la Universidad Complutense de Madrid, donde imparte actualmente cursos de Máster y Grado sobre Narratología, Teoría Literaria y Teoría Cinematográfica, Crítica y Adaptación. Es también especialista en literatura y cine japonés. Sus diversas publicaciones en libros individuales y colectivos, así como en revistas académicas, destacan por tener una clara orientación hacia el análisis discursivo de tipo narratológico, tanto literario como cinematográfico. Entre las más importantes se encuentran los libros El mundo fantástico en la Literatura Japonesa (Editorial Satori), Rosa Chacel (Ediciones del Orto) y sus artículos dedicados al estudio de la literatura española, hispanoamericana y japonesa. Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Zaragoza, ha sido también profesor de universidades de España y de otros países. Miembro de diversas organizaciones científicas (vicepresidente de la SELGyC). Ha editado textos inéditos medievales (hagiografía en verso y prosa) y modernos (Larra, Espronceda, Bécquer, Clarín, Valera, Baroja, Valle-Inclán). Crítico de literatura española, desde una perspectiva histórica, y de literatura comparada, ha estudiado la novela del siglo XIX (La novela popular española del siglo XIX, 1976), el Romanticismo (Panorama crítico del romanticismo español, 1994; La lira de ébano. Escritos sobre el Romanticismo español, 2009), la literatura epistolar (editor de Correspondencia de Juan Valera, 8 vols. publicados), la teoría de la Historia literaria (La Literatura en su Historia, 2006, editor de Literatura y Nación, 2008), la literatura de viajes (editor de Libros de viaje, realidad vivida y género literario, 2005), la obra periodística de Larra (Dos liberales o lo que es entenderse, 2007). Ha sido comisario de importantes exposiciones conmemorativas entre las que destacan las dedicadas a Valera o a Larra, esta última en la Biblioteca Nacional en 2009. M.a CARMEN SIMÓN PALMER. Profesora del Investigación del CSIC. Profesora invitada para la preparación del CAPES en la Universidad de Toulouse-le-Mirail (2007), ha impartido cursos de doctorado y máster en distintas universidades (Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad Autónoma de Madrid, Ca ́Foscari, y pronunciado conferencias en Budapest, Chicago, Atlanta y en las Universidades americanas de Miami y Greensville. Pertenece a varios Consejos editoriales de revistas nacionales e internacionales. PILAR MARÍA VEGA RODRÍGUEZ. Doctora en Filología Española por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (1991), profesora de la Universidad Complutense de Madrid desde 1992, profesora visitante en el Platter ́s College de Oxford (1995). Ha publicado numerosos trabajos sobre literatura fantástica del siglo XIX, mujeres escritoras y géneros populares: Frankensteniana (Tecnos, 2000); Carolina Coronado, (Orto, 2005), edición y estudio de El regreso de D. Quijote, novela de G.K: Chesterton (Cátedra, 2005), edición y estudio de La Biblia y el Alcorán, novela de Gregorio Romero Larrañaga (Diputación de León, 2008), "La enunciación femenina en la novela de artista de mediados del XIX", en Escritura femenina (Laberinto, 2008) "Literatura nacional y literaturas regionales: el léxico de la prensa española" (Prensas universitarias de Zaragoza, 2008).
Biotecnología, sociedad y economía: una visión personal Las relaciones entre biotecnología, sociedad y economía en los contextos europeo y español se han explorado desde una perspectiva evolucionista e integradora a partir de tres espacios: el de las políticas científicas y tecnológicas, el social y el de los impactos socioeconómicos. Se concluye que la(s) biotecnología(s) supone(n) un reto y una esperanza. Un reto por su complejidad, por su riqueza conceptual y por la exigencia de combinar cualidades y recursos. Una esperanza porque estas propiedades permiten plantear estrategias basadas en los conocimientos científicos y técnicos y en los recursos humanos que pueden representar una alternativa de desarrollo industrial al predominio del actual apoyado en lo financiero. Todo ello debe articularse sobre la base de un espacio social que integre la cultura científica, la valoración de la información y la comunicación con la repercusión socioeconómica. Curiosamente, España ocupa una posición favorable para afrontar los retos y para avanzar por la esperanza gracias a la combinación de una serie de factores: políticas científicas inspiradas en un proceso de modernización del país, potencial científico con disposición creativa y emprendedora, junto a la implicación de un conjunto de actores reflejada en la actitud y el desarrollo empresarial con la colaboración público-privada como eje. La declaración por parte del Parlamento español del 2014 como Año de la biotecnología en nuestro país ha desencadenado una serie de iniciativas orientadas a difundir los desarrollos de la biotecnología entre la sociedad española sin olvidar las relaciones de dependencia y conexión que tales desarrollos tienen con los entornos internacionales. Como viene siendo habitual en mis análisis de las dos últimas décadas, esta contribución se armará sobre una serie de pilares: el marco evolutivo aplicado a la integración entre los dos programas de investigación en los que trabajo desde 1991: uno sobre "filosofía de la política científica" y otro sobre "filosofía de la biología". Trataré asimismo de hacer mención a algunos actores españoles, protagonistas de una historia con trayectoria de más de medio siglo, aunque como en el propio título se enuncia el análisis se afronta bajo una perspectiva personal. LA BIOTECNOLOGÍA Y EL ÁMBITO DE LA POLÍTICA CIENTÍFICA Carácter evolutivo de la biotecnología Es un hecho reconocido dentro del campo que la biotecnología es tan antigua como la humanidad. Por ello se ha promovido una división de la biotecnología según la evolución temporal que distingue en primer lugar a la biotecnología antigua, que se ha orientado fundamentalmente a las aplicaciones destinadas a la conservación y transformación de alimentos pero que se extiende en el área sanitaria al descubrimiento de las vacunas. La biotecnología moderna por su parte se origina a mediados del siglo pasado con los importantes avances en la molecularización de la biología celular: estructura del ADN, código genético, genética molecular y del desarrollo, y marcada de forma especial por los dos descubrimientos seminales para la estrategia de nuevas aplicaciones biotecnológicas como son la ingeniería genética y los anticuerpos monoclonales. En atención a los impresionantes avances registrados en las últimas décadas en los conocimientos biológicos (las células madre, las ómicas, la biología de sistemas, la biología sintética, la nanobiotecnología, la bioingeniería; entre otros nuevos campos que surgen y evolucionan con rapidez) he propuesto que se debe incorporar el concepto de biotecnología actual o contemporánea (Muñoz, 2008a). Dimensión internacional de la política científica en biotecnología En opinión personal, la introducción de la biotecnología como prioridad en la política científica coincide con la biotecnología moderna. La primera iniciativa de promoción de la biotecnología en política, de nuevo según mi opinión, fue estadounidense: deriva de un presupuesto de ciencia y tecnología evacuado desde la Oficina del Presidente (Casa Blanca) correspondiente (Ciencia+ presupuesto). En ese presupuesto correspondiente a la segunda mitad de la década de 1970, en una relación no muy numerosa de líneas presupuestarias, aparecía una específica dedicada a la Biotecnología y dotada con 500 millones de dólares. Esta decisión política se completaba en la rúbrica destinada a los proyectos orientados o tecnológicos con el detalle de que se promovía que las grandes empresas farmacéuticas y sanitarias deberían actuar en cooperación con los centros de producción de conocimiento biomédico básico con el objetivo de desarrollar nuevos fármacos y diagnósticos en el diseño de estrategias de ataque a problemas de salud relevantes. En el ámbito europeo, el primer trabajo, una mezcla de prospectiva y diseño en política científica, se encuadra dentro del ejercicio bautizado como FAST, Forecasting and Assessmentin Science and Technology (Commission of the European Communities, 1978, 1984). A partir de ese ejercicio FAST, la biotecnología entró a formar parte de los Programas Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico europeos. Deforma coincidente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) comenzó a trabajar intensamente sobre la biotecnología, promoviendo con la participación de grupos de trabajo con expertos nacionales, estudios sobre esta tecnología que condujeron a la consideración de la biotecnología como área (multisectorial) de incidencia estratégica en el desarrollo económico de los países avanzados, los integrantes de esa organización. Fruto de estos trabajos ha sido la definición de la biotecnología que, con alguna matización personal, se puede articular del siguiente modo: "La biotecnología persigue la aplicación del potencial de los seres vivos, de su componentes o de sus partes para transformar sustancias con resultado de cambio en alguna(s) de sus propiedades o para generar nuevos productos y /o procesos destinados a conseguir aplicaciones en diversos sectores de la vida económica y social". De esta compleja definición, cabe concluir que no hay una sola biotecnología y que por lo tanto hay que hablar de biotecnologías en plural también desde el punto de vista de los sectores (tradicionales o renovadores) en que se aplican. Por eso se ha distinguido entre biotecnologías según colores: la biotecnología roja o biotecnología de la salud humana- la salud animal está en litigio entre esta biotecnología roja y la verde-; la biotecnología verde que abarca el sector agroalimentario (alimentos obtenidos por técnicas biotecnológicas, alimentos funcionales, trazabilidad alimentaria, producción agroforestal por técnicas biotecnológicas, y salud animal); la biotecnología blanca que incide sobre la industria en relación con la mejora de procesos y nuevos materiales; la biotecnología azul que recurre a los recursos marinos y en general a los acuáticos; a estas cuatro, como consecuencia de la evolución expansiva y bajo la perspectiva del año de la biotecnología, se han propuesto otras dos: la gris asociada con la protección del medio ambiente por medio de procesos o productos como la biorremediación, los biocombustibles, la biodiversidad, y por último, la naranja que se relaciona con la aplicación cada vez más influyente de la informática y la computación al desarrollo biotecnológico. Como se procurará hacer evidente en el próximo apartado, España ha conseguido con las biotecnologías algo bastante inaudito en el terreno de la alta tecnología: incorporarse al tren de su desarrollo en fase temprana. Esto permitió que se pudiera actuar en el seno de las organizaciones internacionales, la Europa comunitaria y la OCDE, con voz propia. En esta tarea hay que destacar el papel de actores relevante como Armando Albert y Regina Revilla. El primero en su condición de asesor desde 1983 para los temas biotecnológicos en la Dirección General de Política Científica que asumía la Secretaría General de la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica (CAICYT)- adscrita a la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación del Ministerio de Educación y Ciencia-. Regina Revilla por su parte colaboró muy eficazmente en todas las actividades europeas relacionadas con la biotecnología desde la perspectiva de la empresa y la industria como subdirectora responsable de estos temas en el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI). La dimensión española de la política científica en biotecnología Como se acaba de apuntar, España ha tenido una situación favorable, y bastante única, respecto a la política científica en biotecnología. Nuestro país tuvo la oportunidad de que la génesis de estas incitativas en el contexto internacional coincidiera con el momento de la transición política hacia la democracia en España. Se pudieron por lo tanto aprovechar una serie de hechos positivos previos como: la corta pero importante existencia, iniciada en 1981 y clausurada en 1982, del Ministerio de Universidades e Investigación que tuvo un efecto decisivo en la (re)organización del sistema encargado de la gestión de las políticas de ciencia y tecnología en España. Factor decisivo para el futuro de la política científica fue que esta política se incorporara en la agenda del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) mientras estaba en la oposición, y que formara parte del programa electoral presentado para las elecciones de octubre de 1982 que fue diseñado como un programa de reforma del sistema español de ciencia y tecnología dentro de un proyecto general de la modernización de España. - Lanzamiento del Programa Movilizador de Biotecnología. - Presentación de candidatura española para la sede del Centro Internacional de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIIGB), una iniciativa promovida por la Organización de Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI). - Propuesta de creación del Centro Nacional de Biotecnología, aprovechando la dinámica generada por la iniciativa anterior. El programa de gestión para la creación de este Centro fue plenamente innovador y probablemente pionero en la historia de España introduciendo la fórmula de un Comité Científico Internacional Asesor para seguir y evaluar este proceso. - Informe de Investigación para el Gabinete de la Presidencia de Gobierno sobre Nuevas Tecnologías, Economía y Sociedad. Este informe fue dirigido por el renombrado sociólogo Manuel Castells y contó con el apoyo del Gabinete de la Presidencia que dirigía Roberto Dorado. Fue publicado por Alianza Editorial (Castells et al., 1986) en dos volúmenes y prologado por Felipe González. En el primer volumen se recogían valiosos análisis sobre las nuevas tecnologías: microelectrónica, informática, telecomunicaciones, automatización, laser, biotecnología, energías renovables, nuevos materiales, así como los sectores industriales productores de nuevas tecnologías en España. En la segunda parte de este primer volumen se abordó el impacto de las nuevas tecnologías en la relación entre España y la Economía Mundial. En el volumen dos se exploraban los efectos de las nuevas tecnologías sobre la estructura económico-social. Este concepto se analizó desde diferentes perspectivas: en su conjunto, sobre las empresas fabricantes de automóviles; sobre el nuevo sector bancario; sobre la agricultura española; asimismo se profundizaba en la relación entre las nuevas tecnologías y la defensa. En otra parte se analizó la relación entre nuevas tecnologías y la vida cotidiana (el hogar electrónico, informática y educación, la informatización de la Administración Pública, las nuevas tecnologías en la medicina, análisis sobre una nueva vida cotidiana). La parte final se ocupaba de analizar los elementos para el desarrollo de un sistema de relaciones entre innovación tecnológica, industria y sociedad en las condiciones específicas de España y que daba el siguiente índice de temas: introducción; el retraso tecnológico español; políticas de desarrollo tecnológico: problemática y orientaciones generales, hacia un sistema Ciencia-Tecnología-Industria; la constitución de un tejido tecnológico industrial, el acompañamiento social e institucional del desarrollo tecnológico de España; los recursos humanos necesarios para la modernización tecnológica de España; la implementación del desarrollo tecnológico. La puesta de largo de la política científica en biotecnología La tarea de modernización del sistema científico-tecnológico español alcanzó un punto culminante con la aprobación y promulgación de la Ley de Fomento y Coordinación General de Investigación Científica y Técnica (conocida popularmente como Ley de la Ciencia, ley 13/1986 de 14 de abril). Esta ley se complementó respecto a las cuestiones que nos ocupan con la aprobación y promulgación de la Ley General de Sanidad (ley 14/1986 de 25 de abril) por la que se creaba el Instituto de Salud Carlos III como entidad promotora y gestora de la investigación biomédica y médico clínica. Paso fundamental fue la posterior elaboración y presentación, con la asistencia del Presidente de Gobierno, Felipe González, del I Plan Nacional de Investigación y Desarrollo Tecnológico, instrumento previsto en la ley de la Ciencia, del cual tuve asimismo la fortuna de asumir tanto su redacción como su puesta en marcha, como primer Secretario General del Plan. En él se consagró la biotecnología como una de las prioridades estratégicas nacionales al integrar en el mismo el Programa Nacional de Biotecnología, dentro del área de Calidad de Vida. Este Programa se consideraba heredero del Programa Movilizador de Biotecnología ya mencionado, cuyos resultados se habían considerados satisfactorios y justificaban el valor científico y la repercusión económica y social de la biotecnología (Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología, 1986. Por ello, en el Programa Nacional se reconocía como prioridad la biotecnología y se aprobó con una aportación del fondo nacional del Plan de I+D para el cuatrienio 1988-1991 de seis mil quinientos cincuenta y cuatro millones de pesetas a los que se sumaba una financiación previa de carácter sectorial por un quinquenio (1987-1991) de algo más de veinte mil trescientos seis millones de pesetas (20.306,4 millones ptas.). La trayectoria estacionaria de la política científica en biotecnología A partir de ese momento álgido, la "moderna" política científica española en la que se había reconocido e integrado la biotecnología como prioridad nacional, entraba teóricamente en estado estacionario, aunque eso no fuera una realidad, experimentando avatares diversos, picos, valles y descensos, a causa de algunos males endémicos de la política científica española y que se pueden resumir en dos: inestabilidades financieras y escasa tradición económica y administrativa en España en la gestión de las políticas de ciencia y tecnología (sobre las patologías de la política científica y las plagas que la afligen véanse Muñoz, 2009, 2014). Quizá los hechos más significativos en el ámbito público en relación con las políticas de ciencia y tecnología sobre la biotecnología desde aquellos momentos hasta nuestros días sean: el mantenimiento de la biotecnología como prioridad en los Planes Nacionales, el establecimiento de dos centros de investigación biomédica bajo el estatuto de Fundaciones y con financiación público-privada: el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) así como la creación de la Fundación Genoma y la apuesta de Cataluña por la investigación biomédica. Algunas referencias para pensar Como muestra de los análisis realizados por quien escribe sobre estas cuestiones como fruto de la convergencia entre los programas de política científica y biología bajo una aproximación filosófica cabe citar los cinco primeros editoriales de la segunda etapa del Boletín Perspectivas del sector biotecnológico editado online por ASEBIO (Muñoz, 2007). Esta línea ha seguido presente aunque no con esta intensidad ni focalización a lo largo de más de setenta editoriales que se han publicado desde entonces. Estudios CTS (Ciencia, tecnología y sociedad) La conexión entre el desarrollo biotecnológico y la sociedad ha sido a la vez consecuencia y causa de las políticas científicas que se han venido delineando. Esa relación estaba reconocida de forma explícita en el Informe FAST al que se ha hecho mención en el apartado anterior. En las páginas 29-33, en una sección titulada Education: for human resources, and for public understanding se reconoce la relevancia de la educación en las disciplinas científicas y técnicas que son base de la biotecnología y que debe ser pilar para disponer de los recursos estratégicamente más valiosos: los especialistas (expertos) y los innovadores (emprendedores), que desarrollen la(s) nueva(s) biotecnología(s). Este reconocimiento había empezado con la crisis de la década de 1970, momento en que se comienza a cuestionar el modelo de política científica de origen estadounidense y propiciado por Vannevar Bush con su informe al Presidente Roosevelt: Ciencia, la frontera sin límites. Esa situación condujo a una nueva alternativa para comprender la ciencia y la tecnología y sus relaciones con la sociedad. Ese movimiento ha sido conocido como los estudios CTS (en inglés: Science, Technology and Society o también Science and Technology Studies) y tuvo su primera repercusión en los Estados Unidos y en algunos países europeos, nórdicos y del centro. En España, la llegada de este movimiento fue más tardía, apareciendo en la década de 1990. Un libro de referencia para dar a conocer la situación del estado social de la ciencia y la tecnología es el publicado en 1996 (González García, López Cerezo y Luján López, 1996). Europa y los estudios sobre ciencia y tecnología en perspectiva social En Europa existía una clara preocupación por estos temas que pronto cristalizó en las primeras encuestas sobre la percepción social de la ciencia y la tecnología. A esta dinámica iniciada en la década de 1970, se sumaron rápidamente las encuestas sobre cuestiones científicas y tecnológicas sensibles para la ciudadanía como las que ofrecen las biotecnologías y sus conexiones con bienes comunes como la salud y el medio ambiente. Las encuestas europeas sobre estas cuestiones han sido canalizadas por medio de los Eurobarómetros y en ellos el tema de la biotecnología se empezó a abordar por consorcios europeos. Una publicación de referencia que recoge una síntesis de estos trabajos, se ofrece en el libro Radiografía de la investigación pública en España (Muñoz et al., 2006). Este libro es resultado de una iniciativa interesante que fue puesta en marcha en 2004 con un importante apoyo institucional por parte del CSIC y sus órganos de dirección, se trataba de la red CTI (Red de Estudios políticos, económicos y sociales sobre la ciencia, la tecnología y la innovación). La Red CTI ha desarrollado a lo largo de ocho años (2004-2011) una intensa actividad [URL] bajo la acertada dirección del investigador Jesús Sebastián hasta su jubilación que ha coincidido con la crisis y los cambios institucionales, circunstancias que han propiciado el cese de las actividades de la red. La I+D y la sociedad española La obra Radiografía de la investigación pública en España (Sebastián y Muñoz, 2006) dedica su capítulo 6, con título casi idéntico al de este apartado, a explorar "la compleja red de interacciones de los procesos de generación, difusión y aplicación de los conocimientos y tecnologías con dirección hacia la sociedad como demandante y receptora de los mismos" por medio de tres artículos (Muñoz et al., 2006; González García et al., 2006; Martín et al., 2006). Los dos últimos discuten, respectivamente, la problemática de la participación ciudadana como parte de la democratización de la toma de decisiones sobre ciencia y tecnología y la panorámica general de la situación de la divulgación científica y tecnológica en España. El primero analiza en una línea holista dentro de los estudios CTS, la creciente implicación social en el ámbito de la I+D, la evolución del papel social de la ciencia y de la tecnología, los planteamientos y resultados de las encuestas sobre la percepción social de la ciencia y las funciones de la comunicación e información sobre el establecimiento de la cultura científica. Como síntesis de este trabajo, voy a tratar tres temas: la evaluación social y la percepción y comprensión pública de la ciencia y la tecnología; la medida de la percepción pública de la ciencia y la tecnología bajo una perspectiva crítica, y la comunicación e Información para extraer datos sobre el caso de la biotecnología, sobre el que hemos trabajado profusamente desde los primeros años de la década de 1990. La biotecnología y su espacio social Como se apunta en el artículo glosado, la biotecnología es un modelo para afrontar las relaciones entre tecnologías, no siempre fáciles, con las reacciones sociales. Sobre sus desarrollos por su carácter rápidamente evolutivo y naturaleza plurisectorial, se ha generado una serie de debates que afectan a un conjunto de cuestiones: regulación, seguridad, estatuto moral de ciertas aplicaciones. Todo ello se enmarca bajo la orientación generada por el concepto de "sociedad del riesgo" (Beck, 1992), sin olvidar como "gobernar los riesgos" (Luján y Echeverría, 2004), atendiendo a las relaciones que en dicha sociedad se establecen entre ciencia y valores. Medida de la percepción pública. Encuestas sobre la biotecnología Los análisis y la medida de las percepciones públicas ante la ciencia y la tecnología en general, y respecto a las múltiples dimensiones que rodean a las aplicaciones biotecnológicas no es un asunto sencillo: se unen para esta dificultad tanto la complejidad del objeto a analizar como la debilidad de las metodologías que se usan basadas esencialmente en encuestas de opinión pública. Las encuestas europeas respecto a actitudes ante la ciencia y la tecnología se iniciaron, como ya se había comentado, en 1977. La importancia creciente de la biotecnología fue desplazando este tipo de encuestas generales para orientarlas hacia estudios demoscópicos de opinión sobre la biotecnología como parte de los Eurobarómetros desde 1991. La primera fue realizada en otoño de ese año: el objeto del estudio fue conocer la actitud de los europeos ante los desarrollos científicos en el campo de la biotecnología, aunque trataba asimismo de valorar (medir) el grado de conocimiento de la ciudadanía europea sobre estas cuestiones y las fuentes de información que les parecían más solventes. La segunda encuesta fue llevada a cabo en la primavera de 1993 con la introducción de nuevas preguntas que se orientaron a valorar los conocimientos, en particular tratando de penetrar en los puntos de vista subjetivos sobre las dificultades de las cuestiones. La tercera investigación demoscópica, puesta en práctica en el otoño de 1996, en una Comunidad ya de 15 miembros, recurrió a un cuestionario revisado con nuevas preguntas, manteniendo un número reducido de las preguntas planteadas anteriormente. El cuarto sondeo, realizado en otoño de 1999, mantuvo el esquema del anterior cuestionario, aunque se añadieron cuatro preguntas relativas a tendencias y dos a tendencia modificadas, amén de una pregunta procedente del acervo de preguntas de la Unidad de Análisis de la Opinión Pública de la Unión europea. Los cambios se encaminaron a la simplificación o eliminación de términos tendenciosos. Algunos resultados y consideraciones sobre estas encuestas En una ponencia presentada en Oviedo en la primavera de 2002 que fue publicada como Documento de Trabajo del Grupo de Ciencia, tecnología y Sociedad Unidad de Políticas Comparadas, CSIC) y que es accesible en http://digital.csic.es(bitstream/10261/1503/i/dt.0207 se recogen algunas consideraciones que se enuncian a continuación: i) Los resultados de estas encuestas plantean dificultades para encontrar una lógica en su interpretación. Los autores del informe del Eurobarómetro 52.1 (publicado en 2000) señalan que es posible identificar tendencias, pero ante la variedad de los cuestionarios como se acaba de describir, se hace muy difícil comparar; incluso el propio concepto de Eurobarómetro sobre biotecnología parece cuestionable. ii) Los temas que se someten a escrutinio son complejos, abarcan cuestiones tan diversas como: medida de la cultura científica, actitudes que relejan aversiones al riesgo, valores, discriminación entre costes y beneficios, posición frente a la solidaridad. Esto pone en cuestión la solidez y capacidad discriminatoria de los resultados. Por ello he insistido sobre la consecuencia de realizar estudios más orientados, más focalizados sobre aspectos específicos de la biotecnología y sus aplicaciones. iii) En el Informe ASEBIO correspondiente al año 2001 elaboré una serie de argumentos que fueron sometidos a debate organizado por la Fundación Grifols en Barcelona el 4 de diciembre de 2001 y como he señalado puede servir para explicar (comprender) la dificultad del tema y que en resumen permite concluir que: "la interpretación de los resultados (de estas encuestas) es una tarea ardua y difícil que no puede sustentarse en una única dirección explicativa. Es razonable considerar que... intervienen una serie de factores, casi todos los que se han venido considerando... como factores explicativos únicos y aislados de contexto. Cabe mencionar elementos cognitivos que influyen tanto en sentido positivo como negativo; trayectorias en la difusión de la información de acuerdo con el desarrollo científico-técnico; intereses tanto particulares como colectivos y generales; valores culturales y sociales". iv) El quinto Eurobarómetro cambió la responsabilidad de la coordinación que recayó en George Gaskell, investigador al frente del programa Life Sciences in European Society, y cuyos resultados fueron publicados como informe, titulado Europeans and Biotechnology in 2002 Eurobarómetro 58, con una segunda edición de 21 de mayo de 2003). Este informe editado por tres miembros del Methodology Institute de la London School of Economics (George Gaskell, Nick Allum y Sally Stores) recogía la firma de una decena de autores, colaboradores en el proyecto y en el que hay que anotar la ausencia de representante español (parece que ello fue consecuencia de un cambio en la empresa demoscópica con la consiguiente retirada de quien había ostentado la dirección de la representación española, que hasta entonces había ostentado el Profesor Rafael Pardo quien pasó a ocupar además la Dirección General de la Fundación BBVA desde donde ha realizado importantes encuestas sobre biotecnología. En aquellos momentos se insistía para explicar el caso español respecto a la percepción pública de la biotecnología en las condiciones de contexto. Argumento que probablemente tendríamos que revisar en atención al profundo cambio social experimentado. Comunicación y difusión de la biotecnología En España existe ya un notable nivel de trabajos sobre los procesos de información y comunicación de la ciencia y la tecnología como visible fruto de la acción promocional realizada por diversas fuentes de financiación y gestión de la ciencia y la tecnología no solo públicas sino privadas. Uno de los temas más tratados en este proceso de difusión hacia la sociedad es el de la política científica y para ello ha sido decisivo el papel de la Confederación Española de Sociedades Científicas (COSCE) que además ha generado como dato positivo la asunción de responsabilidades en este ámbito por parte de las distintas sociedades científicas, entre las que me gustaría destacar, tanto por cercanía como por la naturaleza de las actividades emprendidas, a la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM). Como hemos venido señalando, los temas relacionados con las ciencias de la vida y las ciencias biomédicas han gozado de especial predicamento en la última década -no tanto anteriormente como comentaremos después- que se han publicado bajo el rótulo Sociedad mientras que las tecnologías de la información y comunicaciones (TICS) han trasladado su repercusión en esta esfera de los medios a las páginas de economía. La misma separación se detecta entre las ciencias y tecnologías de la vida y las TICS en cuanto al grado de especialización juzgar por su intensidad y frecuencia en suplementos o secciones; las primeras son objeto de suplementos o secciones dedicadas a la ciencia y la tecnología mientras que las segundas se encuadran preferentemente en los textos o secciones que se ocupan del desarrollo socioeconómico o en las páginas destinadas a la investigación social. La contribución publicada en el libro de revisión del sistema público de I+D editado por Sebastián y yo mismo (2006) que recoge una síntesis de las aportaciones realizadas por nuestro grupo a los temas de comunicación y difusión desde 1995 hasta 2005 (Muñoz et al., 2006) termina con un texto, presentado como conferencia en la sede de Valencia de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en un Curso sobre Perspectivas actuales de Filosofía y Metodología de la Ciencia dirigido por el Profesor Wenceslao J. González durante los días 4-8 de julio de 2005 y posteriormente recogido en un libro (Muñoz, 2006). La lectura puede ser de interés para clarificar estas cuestiones, pues por un lado se hace eco de las mencionadas diferentes trayectorias de las tecnologías de la información y las comunicaciones y las tecnologías relacionadas con las ciencias de la vida y las ciencias biomédicas. En el trabajo que estamos glosando (Muñoz et al., 2006) se apuntaban dos recomendaciones que estimo siguen vigentes no para atraer atenciones sino para consolidar propuestas y decisiones. Las trascribo a continuación con alguna modificación para actualizarlas: -Los estudios sobre ciencia y sociedad constituyen un elemento básico para el análisis y el diseño de la políticas científicas y tecnológicas (sin olvidar la innovación ahora en candelero) por lo que deben promoverse tanto en la financiación de programas y proyectos como en el reconocimiento profesional de las tareas educativas e investigadoras. -Estas propuestas de promoción y reconocimiento deben ser adoptadas por todos los niveles políticos (Europa, España, Comunidades Autónomas) y organizativos (instituciones y actividades docentes e investigadoras). Impactos socio-económicos y biotecnología. La preocupación por los impactos económicos de la biotecnología ha estado muy presente desde los momentos en que surge como prioridad en la política científica y que no hace sino intensificarse a medida que esta trayectoria política coincide con los enormes efectos sociales y políticos generados por el uso masivo de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Esta situación no es sorprendente por cuanto estas tecnologías emergen, como se ha estado describiendo, como objetivos a la par que se instala la crisis del petróleo de 1970 y de la que derivan las dudas y primeros cuestionamientos tanto de la política científica moderna inspirada en el Informe de Vannevar Bush, Ciencia: la frontera sin límites como de la organización de la ciencia asentada sobre la sociología de la ciencia que desarrolló y estudió Robert K. Merton. Son los tiempos en que esas críticas en el ámbito de la ciencia, o de la investigación básica, coinciden en el plano de la economía con cambios macro y microeconómicos en muchas economías de América del Norte y Europa que supusieron la decadencia del modelo fordista de la acumulación de capital y la competencia sobre la base de la producción masiva de bienes y servicios como apunta Richard Whitley en su libro La organización intelectual y social de las ciencias (2000, 2012). A pesar de que la expansión y reorganización de las ciencias biológicas y biomédicas ha determinado que la física ya no sea el reflejo de lo científico y de que la biotecnología haya irrumpido con fuerza en el panorama que busca la recuperación de una economía que se basa en los conocimientos científicos y técnicos, los políticos que dirigen la economía desde la visión ultra liberal parecen incapaces de entender lo que significan y pueden significar las biotecnologías para contribuir a un giro esencial en las prácticas y políticas económicas. No obstante estas carencias y los problemas que conllevan para diseñar y desarrollar estrategias eficientes, hay dos casos que merecen ser traídos a reflexión para ofrecer informaciones y datos que den apoyo a la idea de que la biotecnología en general y la biotecnología moderna y contemporánea en particular, deben ser consideradas como unas de las tecnologías capacitadoras del siglo XXI para contribuir al desarrollo sostenible. El estudio europeo BIO4EU Este estudio fue realizado en el marco de la Estrategia de Lisboa tras la evidencia de su primer fracaso y la consiguiente refocalización en 2005 hacia los objetivos del crecimiento económico y de conseguir más y mejores empleos. El estudio fue solicitado por el Parlamento Europeo y se llevó a cabo en un periodo de tiempo inferior a los dos años, entre el otoño de 2005 y la primavera de 2007, y se centró en determinar el impacto de la biotecnología moderna (no se contemplaba en el ámbito europeo el concepto de biotecnología contemporánea introducido por nosotros en 2008) en tres grandes campos de aplicaciones biotecnológicas: el de la medicina y los cuidados de la salud; el de la producción agrícola y el área agroalimentaria; y el de la producción industrial, la energía y el medio ambiente. Corrió a cargo de investigadores del Centro Común de Investigación (JRC de su siglas en inglés) adscritos al Instituto para Estudios Prospectivos Tecnológicos de Sevilla (ITPS del inglés), asesorados para este proyecto por un comité de expertos del que formé parte, y fue finalmente publicado en 2007 (Zika et al., 2007). Las conclusiones económicas más significativas resultantes de aquel trabajo según datos de 2002 son: - La biotecnología moderna, dentro del ámbito de la biotecnología roja, contribuye directamente al 0,04% del Producto Interior Bruto de la UE. Además contribuye indirectamente al desarrollo de la I+D sobre biofármacos, moléculas farmacológicas de pequeña talla, vacunas y diagnósticos. Todo ello puede aumentar el desarrollo europeo en terapias selectivas como la sustitución de enzimas defectivos, los ensayos genéticos, productos que aumentan su seguridad en los procesos de producción y el uso de anticuerpos monoclonales y los ensayos de diagnóstico cardíaco en los que los Estados Unidos llevan una gran delantera. - El impacto de la biotecnología moderna en el ámbito de la biotecnología verde representa entre el 13%-23% de sus cifras de negocios y el 0,01%-0,02% del Producto Interior Bruto de la UE. A eso hay que añadir los productos derivados de la biotecnología en este ámbito agrícola y agroalimentario que dan cuenta del 32%-38% de la cifra de negocios y entre el 1,3% y el 1,55% del Producto Interior Bruto europeo comunitario. Asimismo hay que tener en cuenta los efectos indirectos que resultan de las aplicaciones de la biotecnología moderna en la medicina veterinaria y en el diagnóstico de las enfermedades de animales domésticos con las consiguientes repercusiones en la seguridad y en el mantenimiento de la confianza de los consumidores. - La biotecnología moderna en el sector industrial contribuye alrededor del 0,08% del Producto Interior Bruto, a lo que hay que añadir los efectos indirectos que resultan en las beneficiosas influencias que ejerce la aplicación de la biotecnología industrial sobre las mejoras ambientales y las consiguientes positivas implicaciones de carácter económico. - En conjunto, se puede estimar que la producción y el uso de productos derivados de la moderna biotecnología generan entre el 1,43% y el 1,69% del Producto Interior Bruto de la UE, lo que coloca a esta tecnología en el mismo orden de magnitud de sectores socioeconómicos tradicionales como la agricultura (1,79%) o la química (1,97%). Contribuye igualmente al empleo de forma intangible ya que se refleja en "mejores empleos" y en la salvaguarda de trabajos al fomentar la competitividad. Reduce el uso de recursos y el nivel de emisiones al aumentar la eficiencia productiva. Incide asimismo en mejorar la calidad de vida con reducción de la carga económica y moral que supone la enfermedad y los problemas de envejecimiento en una población tan cargada de años como la europea. El efecto motor de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO) Al inicio de este apartado, encuentro necesario hacer una referencia, por breve que sea, a que España disponía de beneficios resultantes de la biotecnología antigua como fruto del proceso de reconstrucción del entramado científico-técnico tras la Guerra Civil. El CSIC fue la institución clave al promover y apoyar los Institutos de Fermentaciones Industriales en Madrid y de Tecnología de Alimentos en Valencia. El primero de ellos desempeñando un importante papel en la industria de derivados del vino bajo el liderazgo de Concepción Llaguno y el segundo con una valiosa estrategia de influir en el sector alimentario con la figura de Eduardo Primo Yúfera al frente. No se puede olvidar tampoco el papel del Instituto del Frío en Madrid, aunque la conexión de este con la biotecnología sea mucho más tenue. Las políticas científicas y tecnológicas que se han ido desgranando en el primer apartado de este artículo aportaron algunos logros en el desarrollo económico de la biotecnología en España. Dos hechos significativos fueron: en primer lugar y desde el prisma interno, el nacimiento de la empresa Ingenasa; en segundo lugar y bajo la perspectiva internacional, la implantación de la empresa Serono en España con el proyecto de instalación de una planta de producción asociada a la biotecnología moderna en Tres Cantos (Madrid). Esta iniciativa fue el feliz resultado de una colaboración público-privada en la que tuvieron un papel destacado, entre otros, Regina Revilla por el CDTI y Francisco Rubio con el decidido apoyo del propietario F. Bertarelli por la empresa suiza. Pero ha sido la creación de ASEBIO en diciembre de 1999 el factor decisivo, en mi opinión, para la impulsión del (multi)sector biotecnológico en España. Hay un hecho que me parece importante resaltar por no ser muy frecuente en nuestro país: la insistencia en recordar y conmemorar tal efemérides y los hitos que la acompañaron. Ya se hizo con motivo del décimo aniversario y en 2014 con el cumplimiento del decimoquinto aniversario se ha seguido insistiendo en esta saludable práctica. Quizá ello sea debido, de nuevo en mi opinión muy personal, a que ASEBIO es una organización empresarial atípica en España: es joven; partió de una colaboración público-privada con intervención decisiva del Ministerio de Industria de la época (gracias a las intervenciones de los subdirectores generales Juan Carlos Mampaso y María Luisa Poncela); quiso asumir desde el principio no solo el papel gestor de las empresas establecidas sino el de promotor y el de incubadora en lo posible de nuevas empresas; también desde el inicio procuró mantener la llama científica dentro de la asociación; persiguió llevar a cabo una importante política de comunicación y difusión que ha mantenido en una positiva trayectoria. Si se me permite continuar con la reflexión personal, pienso que entre los que han contribuido a la génesis y al desarrollo de ASEBIO existe la convicción de que se ha asistido a un "milagro" laico que gustaría compartir con la ciudadanía española, sobre todo porque tal "milagro" ha sido reconocido internacionalmente por instituciones como la OCDE (en sus estadísticas y en sus análisis) y Europabio (la Asociación Europea de Bioempresas). La política informativa de ASEBIO es un acierto en términos generales y por medio de los Informes anuales, un referente nacional e internacional, y la página web [URL] en continua evolución, se suministra información contrastada y relevante tanto para el mundo experto, empresarios, inversores, científicos y autoridades políticas, como también para la ciudadanía inexperta pero curiosa y sobre todo preocupada por el futuro del país. A continuación unos muy pocos datos para sustentar la idea de que se vive un "milagro" en el entorno español. En plena crisis, el Instituto Nacional de Estadística (INE) presentaba en diciembre de 2013 los datos correspondientes al año 2012. Esos datos no son buenos en términos absolutos pero sorprendentes si se comparan con la situación general de la I+D+i: muestran un descenso, pero con porcentajes bajos ante la importante reducción experimentada por la inversión en ciencia y tecnología. La disminución en la inversión en I+D interna fue del 3,3% respecto a 2011, pero todavía se mantenía un nivel razonable de los tres sectores de ejecución, con la Administración Pública contribuyendo al 40,10%, las empresas el 36,0% y la Enseñanza Superior el 23,6%. El número de empresas, a pesar de la volatilidad que ha sido impronta de la biotecnología moderna a lo largo de su reciente historia e incluso en épocas de bonanza económica, registró en el año álgido de la crisis un descenso del 0,5%. Respecto al capital humano, el número de personas dedicadas a actividades de I+D internas en equivalencia a jornada completa alcanzó las 24.121.3 personas con una disminución del 0,7% en 2012; esta cifra supone el 11,6% del personal total ocupado en las actividades de I+D y el 1,4 por mil de la población ocupada. Otro dato digno de ser destacado es que el Consejo Español para la Competitividad, grupo formado por algunos de los empresarios más representativos de nuestro país, destacaba al sector de la biotecnología como uno de los siete considerados claves en su Informe: España, un país de oportunidades, presentado en junio de 2013. La característica más destacada de la biotecnología en el citado Informe es su dinamismo en los últimos años sobre todo desde 2006. Este dinamismo se cifra en la duplicación del número de empresas biotecnológicas con un aumento del 240% entre 2006 y 2011, mientras que el empleo aumentaba en un 98%. La bioeconomía en el horizonte Para terminar, unas notas sobre bioeconomía, un término que se ha convertido en nuevo mantra y en aparente motor de la Agenda europea 2020 y como parte fundamental del programa Horizonte 2020, que integra I+D e innovación. Independientemente de las expectativas que pueda evocar, este término es difuso, hay que reconocer que no es que sea polisémico con variados significados, sino más bien proteico, es decir mantiene un solo significado- la relación entre lo biológico y la economía, pero se aplica a diferentes hechos, tendencias, objetivos de la economía. En un principio se aplicó a la economía biológica en línea con la propuesta inicial de Georgescu-Roegen (1971) y con alguna variante se fue extendiendo su uso a los economistas que se han preocupado por la economía de los recursos naturales, por el medio ambiente y su sostenibilidad. Recientemente, este término ha sido asumido por los economistas que lideran la política económica en la Unión Europea, con lo que han trastocado su orientación y su destino al tratar en esta nueva visión de optimizar al máximo el potencial de los recursos biológicos, de explotarlos buscando la eficiencia con el apoyo de las tecnologías que constituyen base y armazón de las biotecnologías como la biología de sistemas, la biología sintética, las ómicas. Conviene señalar esta dualidad de interpretación y de uso antes de abrazar ciegamente una línea de desarrollo que, como mínimo, ofrece vericuetos y diversificación, riesgos y beneficios, que en suma reclama planteamientos y análisis éticos: es decir, la necesidad de aplicar interéticas (Muñoz, 2008b).
Este año 2014 ha sido declarado como el Año de la Biotecnología en España. Esta declaración ha sido posible gracias a la iniciativa de la Federación Española de Biotecnólogos (FEBIOTEC) con el apoyo de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBIOT), la Sociedad Española de Microbiología (SEM) y la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO). Es importante señalar que este año coincide además con el 25 aniversario de la fundación de la SEBIOT y con el 15 aniversario de la fundación de ASEBIO. La iniciativa fue registrada como proposición no de ley en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales de la Cámara Baja y aprobada por unanimidad el 8 de mayo de 2013. Con la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado el 26 de diciembre de 2013, se sancionó de forma oficial que la conmemoración del Año de la Biotecnología gozase del carácter de "excepcional interés público". Definitivamente y gracias al apoyo de la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación del Ministerio de Economía y Competitividad se publicó en el Boletín Oficial del Estado de 4 de agosto de 2014 la composición del órgano administrativo encargado de la ejecución del programa de actividades. El objetivo de esta conmemoración es impulsar el desarrollo de la biotecnología en todas sus facetas desde la investigación básica hasta su aplicación industrial, en la academia y en la empresa, y al mismo tiempo, a través de los distintos formatos de comunicación, difundir su conocimiento de una manera muy asequible a toda la sociedad para que comprenda que la implantación de esta tecnología va a contribuir de una manera decisiva a la mejora de nuestra calidad de vida. Han pasado algo más de treinta años desde que en la década de 1980 la biotecnología moderna comienza a desarrollarse en España arrastrada por el impulso internacional que supone la puesta en práctica de las denominadas tecnologías del ADN recombinante, que se iniciaron en California (USA) a principios de la década anterior. En España se conjugan en la década de los 80 dos factores fundamentales para impulsar la biotecnología. Por una parte se pone de manifiesto el creciente interés empresarial por la adopción de estas tecnologías, y fundamentalmente al comienzo, por el sector farmacéutico que se pone a la vanguardia del proceso de implantación. Por otro lado, se acredita el enorme potencial latente de investigación en biotecnología en el nivel académico gracias a las consolidadas bases sobre las que se asientan la tradición investigadora en bioquímica y microbiología en el entorno de una Biología Molecular cada vez más potente en España. Con un primer impulso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que aporta los primeros proyectos en biotecnología en su programa de actuación de 1981 y con la creación en 1984 del Plan Movilizador de Biotecnología por parte del Ministerio de Educación se sientan las bases de la política científica española en Biotecnología y se da luz verde al Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) que actúa a modo de estandarte del proceso. Gracias a estos primeros impulsos, pero sobre todo desde que se aprueba la Ley de la Ciencia en 1986 y se ponen en marcha los Planes Nacionales de I+D+i, la Biotecnología desempeña desde entonces un papel muy relevante en el desarrollo de todos los planes de investigación científica y tecnológica en España, así como en nuestra relación con Europa a través de la participación en los Programas Marco y más en particular en los subprogramas de biotecnología. Tal es la relevancia actual de la Biotecnología en España que el Instituto Nacional de Estadística edita desde el año 2004 un boletín anual sobre I+D dedicado de manera específica al uso de la Biotecnología. Mediante esta estadística se reconoce el esfuerzo nacional en Biotecnología y se determinan los recursos económicos y humanos destinados a la misma, y más concretamente, a la investigación que se realiza en las empresas, las administraciones públicas, la enseñanza superior y las instituciones privadas sin fines de lucro. Estos informes junto con las estadísticas que se encuentran en los informes de seguimiento SISE de los Planes Nacionales de I+D, los Informes conjuntos de FECYT (antes Genoma España) y de la OPTI, los informes anuales de ASEBIO y los informes de otras fundaciones privadas con interés en la biotecnología (e.g., Fundación Cotec) nos permiten obtener una panorámica perfecta de la buena salud que posee hoy en día la biotecnología en España. Aunque la información en biotecnología es cada vez más abundante, no es menos cierto que los avances tecnológicos se suceden a tal velocidad que conseguir una revisión actualizada y resumida del progreso de esta tecnología es cada vez más difícil. Por este motivo y para contribuir al objetivo básico de esta efemérides, que no es otro que difundir los principios y las aplicaciones de la biotecnología, este número de Arbor recoge de manera monográfica un conjunto de artículos de revisión del estado de la cuestión en los distintos sectores científicos e industriales en los que influye la biotecnología, sin olvidar otros temas trasversales de un alto interés social como son los aspectos relativos a la bioeconomía, la bioética y la bioseguridad. Comenzando por estos últimos el artículo de Emilio Muñoz recoge el concepto de la bioeconomía estudiando las relaciones entre la biotecnología y la sociedad en un contexto económico nacional y europeo. La ética en su relación con la biotecnología se plantea en el artículo de Carlos Alonso y Manuel Soto desde un punto de vista muy novedoso a través de las nuevas disyuntivas éticas que plantea el uso de la biología sintética que se desarrolla de una manera más precisa desde una visión tecnológica en el artículo de Víctor de Lorenzo. Muy relacionados con esta problemática surgen los temas de bioseguridad y biocustodia, que son tratados en el artículo de Rafael Pérez-Mellado desde una perspectiva internacional. A partir de aquí se muestran una serie de artículos que abarcan temas relacionados con la obtención de recursos alimentarios que comienzan con el artículo genérico de Daniel Ramón y continúan con los artículos sobre agricultura de Paloma Melgarejo y colaboradores, biotecnología marina y acuicultura de Antonio Figueras y Beatriz Novoa, y sanidad animal de María José Rodríguez y colaboradores. La biotecnología industrial que nos plantea el artículo de Manuel Rendueles y Mario Díaz se completa, desde otros puntos de vista muy relacionados con el sector, con los trabajos sobre las aplicaciones de la biocatálisis de Miguel Arroyo y colaboradores y las aplicaciones medioambiental de la biotecnología de Rafael Blasco y Francisco Castillo, pero sobre todo con el artículo de Sergio Collado y Mario Díaz que nos introduce en la problemática del diseño de los procesos industriales que es sin duda el factor clave para la implantación comercial de los mismos. Sin duda toda esta información nos parecerá insuficiente porque es tan amplia la transversalidad de la biotecnología que muchos lectores echarán de menos otras disciplinas importantes, pero muy a nuestro pesar los volúmenes tienen dimensiones finitas. En cualquier caso si con este volumen hemos podido proyectar la curiosidad y el interés del lector por la biotecnología para profundizar en su conocimiento más allá del que ha obtenido con la información que aquí se proporciona habremos cumplido el objetivo de acercar la biotecnología a la sociedad.
El final político del Imperio romano abrió un largo período de transición hacia ese nuevo mundo que conocemos como Medievo. Entre los siglos IV y X la unidad que había caracterizado a la civilización mediterránea antigua se fragmentó en tres grandes áreas: el Imperio bizantino, el Occidente latino y el Islam desde el siglo VII. La historiografía reciente tiende a subrayar la pervivencia de estructuras socio-económicas y políticas tardoantiguas hasta el siglo VIII, momento en que las tres grandes áreas comenzaron a mostrar rasgos que las definían como civilizaciones diferenciadas. La difusión del cristianismo y el nacimiento del monacato benedictino en el siglo VI crearon los marcos ideológicos e institucionales donde se depositó el legado cultural de la Tardoantigüedad. La historia de las escuelas monásticas y catedralicias es inseparable de la historia de la producción y transmisión de los textos escritos. ENTRE LAS ESCUELAS ROMANAS Y LAS ESCUELAS ECLESIÁSTICAS: ÓSMOSIS CULTURAL Y ACOPIO DE CONOCIMIENTOS La escuela antigua no desapareció totalmente con las invasiones de los pueblos bárbaros. Las viejas ciudades y capitales del Imperio romano continuaron disponiendo de gramáticos y retóricos hasta los siglos VI y VII (Marrou, 1968; Riché, 1973, 55-87). Las grandes figuras de la cultura latino-cristina de estos siglos fueron producto de estas escuelas (Agustín de Hipona, Boecio, Gregorio Magno, Isidoro de Sevilla, etc.). San Agustín ( †430) en su De doctrina cristiana sentó las bases de un pensamiento cristiano que se construiría sobre el edificio de la cultura clásica pagana y la Biblia (Howie,. El programa clásico de las Artes Liberales (Trivium y Quadrivium) se convirtió así en un medio para alcanzar el fin último: la comprensión de las Sagradas escrituras. Un siglo después, dos de los grandes centros de los inicios del monaquismo occidental y sus fundadores, materializaron la propuesta agustiniana. San Benito ( †547), fundador de Monte Cassino, en su Regula definía la comunidad monástica como dominici schola servitii, es decir, un cuerpo de humildes y disciplinados soldados entregados al servicio de Dios y a la búsqueda de la perfección individual a través de la transformación interior de la persona. El canto de los Salmos y las oraciones del oficio monástico exigían una instrucción en la gramática y la música que hacía del monasterio una escuela permanente. Además, los monjes debían dedicar unas horas del día a la lectura en comunidad (lectio divina) y en privado que se completaría con la meditatio o reflexión sobre los textos leídos con el objeto de ser memorizados (Biblia, Padres de la Iglesia y hagiografías). Al mismo tiempo, los oblati (niños entregados al monasterio) y los jóvenes novicios, eran iniciados en la gramática latina y en el canto. Aún cuando estas lecturas tenían un carácter ascético más que intelectual, por cuanto su finalidad era la contemplación de Dios, su realización acercaba cotidianamente a los miembros de la comunidad al mundo de la producción y circulación de manuscritos 1. Por su parte, Cassiodoro ( †ca.583), en su monasterio de Vivarium y en su obra De instituciones divinarum et secularium litterarum, planteó un concepto de educación más amplio que incorporaba la literatura pagana y la preservación de manuscritos a través de dos recursos fundamentales: la biblioteca y el scriptorium (Hildebrandt,(25)(26). Los obispos que residían en las sedes episcopales junto a sus clérigos y algunas iglesias, adoptaron un programa de formación similar al monástico. Isidoro de Sevilla ( †636), ideólogo de la unidad política y religiosa bajo el timón de la monarquía visigótica y compendiador del saber greco-latino en su magna obra de las "Etimologías" 2, fue un paradigma de la cultura de las escuelas episcopales tempranas. Su obra y actividad estuvo marcada por dos tradiciones que convergen en lo que ha dado en llamarse "enseñanza isidoriana" (Fontaine, 1972, 150-173). Una era la que provenía de la experiencia de la vida comunal en el presbiterium de las iglesias cristianas primitivas (Roma, Cartago, Hipona, etc.). La otra provenía de la escuela romana del gramático y el retórico. El programa isidoriano de las escuelas hispano-visigóticas (Braga, Mérida, Toledo, Sevilla y Zaragoza) perseguía una doble formación monástica y clerical de fuerte sesgo ascético y espiritual que capacitaba a los alumnos para la actividad fuera y dentro del claustro eclesial. El aprendizaje de las técnicas del orador romano a través de la gramática y la retórica dotaría a estos clérigos-monjes de herramientas y habilidades para desenvolverse en los círculos políticos y eclesiásticos de la monarquía visigoda (Fontaine, 2002, 72-112). La Regula monachorum de San Isidoro contemplaba la formación en las letras y en las virtudes 3. Junto a los monasterios italianos e hispano-visigodos, se abrió en los siglos VI y VII otro foco de florecimiento monástico en las islas Británicas. La débil romanización y el peso de la cultura céltico-irlandesa hicieron necesario el conocimiento de la gramática latina y los autores clásicos que la respaldaban. Del choque de estos dos mundos resultó una cultura cristiana mucho menos determinada por el ascetismo que la imperante en otras zonas europeas. Tras su cristianización, liderada por el monje galo San Patricio (372-461) y las numerosas fundaciones de San Columbano ( †615) en Irlanda (Durow, Kells, Iona en Escocia, etc.) 4, la cultura monástica irlandesa alcanzó cotas superiores a las del continente hasta el siglo VIII. A pesar de la impronta misionera del monacato irlandés, el cultivo de la exégesis bíblica estuvo sustentado y acompañado por el estudio de la gramática latina, los autores clásicos y poetas Latinocristianos (Riché, 1989, 26-28). Inglaterra se benefició del reavivamiento cultural irlandés en el siglo VII. Los invasores anglosajones no debieron descuidar del todo la lengua latina y los efectos de la tenue penetración del cristianismo. Agustín, futuro Arzobispo de Canterbury, asumió a fines del siglo VI la misión papal de convertir a los anglosajones. Las escuelas de Canterbury destacaron en la enseñanza de la prosodia, la astronomía, el cómputo, la medicina e incluso el griego. La afluencia de manuscritos procedentes de la Galia e Italia fue intensa en los monasterios fundados en el norte (Wearmouth, Jarrow, etc.). En el gran centro episcopal de enseñanza, la escuela SUSANA GUIJARRO GONZÁLEZ de York, se educó uno de los artífices del denominado "Renacimiento cultural carolingio", Alcuino de York ( †804). Otro anglosajón, San Bonifacio ( †754), vinculado al Papado y a los reyes francos, llevó a cabo, siguiendo el modelo del monacato misionero, la organización eclesiástica de los territorios germanos. Ni los gramáticos, ni lo poetas paganos y cristianos, fueron desconocidos para estos hombres que hicieron del estudio de la lengua latina una de las claves de la sabiduría, siguiendo la estela de Isidoro de Sevilla (Banniard,(126)(127)(128)(129). Beda el Venerable ( †735) representó otro modelo de monje que hizo de la enseñanza el instrumento idóneo para combinar la vida contemplativa y la vida activa, asegurando que nadie debería guardar el conocimiento para sí mismo cuando podría mejorar la condición de la gente difundiéndolo. Fue un epítome del educador versátil de aquellos siglos tempranos, capaz de abordar y sintetizar todas las ramas del saber sin buscar la originalidad y servir de ejemplo inspirador a sus alumnos (Eckenrode,164). Los monjes anglosajones e irlandeses sirvieron de acicate al desarrollo cultural que se inició en la Europa continental en el siglo VIII. Aunque no tuvieron figuras del calibre de Beda y San Bonifacio, los scriptoria de algunos centros al norte del río Loira (Corbie, Laon, San Martín de Tours, etc.) y en Italia (Monte Cassino, Bobbio, Pavía, Roma, etc.), sirvieron de preludio del despertar cultural del siglo IX. DEL SIGLO IX AL SIGLO XI: CREACIÓN Y CONSOLIDACIÓN DE UN CORPUS CULTURAL CRISTIANO Cuando Carlomagno ( †814) se convirtió en rey de los lombardos en el 774, las escuelas del norte de Italia eran más sobresalientes que las de la Galia franca. Antes de Carlomagno no puede decirse que hubiese existido una política oficial sobre el papel que debían jugar los monasterios en la educación de los alumnos externos que residían temporalmente en los mismos (laicos, monjes y clérigos). Nada indica que hubiese una educación para formar al clero regular y otra para formar al clero secular y a los hijos de la nobleza laica. De esta última, salieron la mayoría de los abades, abadesas y obispos de los siglos VI a VIII, pues fueron sus familias las patrocinadoras y fundadoras de los monasterios, junto con la nobleza regia (Hildebrandt,(39)(40)(41)(42)(43)(44). Es a partir de las reformas emprendidas por Carlomagno y su hijo Luis el piadoso cuando emerge el concepto de escuelas externas a los centros monásticos. Dada la estrecha conexión de muchos monasterios con la familia real y la ausencia de una clara división entre el poder secular y el eclesiástico que los fundaba y dotaba, los monasterios se convirtieron en uno de los instrumentos fundamentales de consolidación del Imperio carolingio. La cancillería real fue la principal cantera de abades y obispos. Al mismo tiempo, promovieron la alianza con Roma, apoyando a fundadores como San Bonifacio o reformadores como el Obispo Crodegando de Metz ( †766). La asociación de los reyes con estos líderes eclesiásticos prefiguró la que estableció más tarde Carlomagno con Alcuino de York, paradigma del protagonismo que estos monjes-obispos tuvieron en la administración y gobierno secular. En consonancia con su sueño imperial, Carlomagno se representaba como jefe supremo de la cristiandad, asumiendo el poder espiritual y temporal; mientras que el Papa y la jerarquía eclesiástica resultan ser unos ministros más del gobierno Imperial. Bajo su supervisión, los líderes políticos y religiosos diseñaron un programa de uniformización política, cultural y religiosa que hiciese posible la materialización de sus aspiraciones. La corte y cancillería de Carlomagno actuaron como centros de formación en el derecho para los servidores y atrajeron a destacados eruditos de la época (Paulo Diácono, Pedro de Pisa, Alcuino de York, etc.). Estos diseñaron la política de reforma del clero y mejora de la educación en las escuelas de los monasterios y catedrales (Admonitio generalis, año 789). Después del año 800 la responsabilidad evangelizadora y colonizadora que habían monopolizado los monasterios pasó a las sedes episcopales (Hildebrandt,(60)(61). La imposición de la Regla de San Benito, según la versión reelaborada por Benito de Aniano ( †821), a todos los monasterios existentes en el Imperio (Sínodos de Aachen, 816/817), culminó el deseo de delimitar la formación y funciones de los monjes con respecto a las de los clérigos. La política educativa carolingia potenció la educación del clero secular y de los laicos en escuelas catedralicias y parroquiales, viendo los monasterios reducida su antigua condición de centros educativos de primer orden para internos y externos (clérigos y laicos). En definitiva, los líderes políticos carolingios ejercieron un patronazgo sobre el sistema educativo que no había vuelto a producirse desde el Imperio romano. En los núcleos cristianos del norte de la Península Ibérica, nacidos tras la invasión árabe del siglo VIII, los mozárabes preservaron la cultura visigótica en los monasterios que continuaron siendo centros de colonización y producción de textos escritos hasta prácticamente el siglo XI (San Millán de la Cogolla, Santa María de Albelda, San Pedro de Cardeña, Santa María la Real de Nájera, etc.). Los avatares de la reconquista desplazaron a los obispos de sus sedes episcopales, refugiándose en centros monásticos. Solamente las sedes episcopales de la Marca Hispánica, bajo dominio franco (Urgel, Vich y Barcelona), destacaron en los siglos IX y X en la transmisión de textos escritos. En el condado de Castilla fueron los monasterios antes mencionados quienes protagonizaron una verdadera floración de manuscritos en el siglos X (Díaz y Díaz, 1969, 390). La uniformización cultural iniciada por el Emperador Carlomagno se sustentó en tres pilares básicos: La fijación de la cultura escrita latina mediante el establecimiento de la misma como lengua de la enseñanza y la administración, así como de la denominada escritura carolingia; la recuperación de la herencia de la Antigüedad romana, preservada en centros italianos, visigodos, irlandeses y anglosajones entre los siglos VI y VIII; y la conformación de un curriculum escolar, unido a un canon de autores que perduró en lo siglos posteriores (Contreni, 1984). Carlomagno y sus consejeros institucionalizaron un modelo de gramática que enlazaba la autoridad política con las prácticas de producción de textos escritos normativos. Como había venido sucediendo en la época precarolingia, la gramática no era una mera disciplina abstracta dedicada a la lingüística y aislada de los valores sociales, sino que funcionaba como soporte ideológico de los centros de poder (cortes reales, catedrales, monasterios). La gramática se aprendía a través de los extractos de obras de gramáticos, poetas e historiadores paganos y cristianos, así como de los teólogos. Lo que hoy llamamos latín medieval fue un producto de los reformadores carolingios que fijaron unas normas de pronunciación y ortografía más próximas al latín clásico; y diferentes de aquel latín hablado y entendido por la mayoría cuando les era leído en voz alta. A partir de entonces el latín de los textos escritos sólo pudo ser entendido por los iniciados o litterati (Irvine,20; Wright). El dominio de este latín medieval (literacy) que contribuyeron a uniformizar las escuelas facilitó el uso creciente del documento público en las administraciones reales y eclesiásticas. Por tanto, se convirtió en un instrumento de control político que reforzó el derecho común como base de la configuración de las monarquías (Clanchy,25). Mayor fue la trascendencia de la fijación de un canon de autores para la formación del curriculum escolar medieval, como muestran los inventarios conservados de las grandes bibliotecas de los monasterios carolingios (Fulda, Saint Gall, Lorsch, Murbach, Reichenau, etc.). En especial, la organización y contenido de las bibliotecas del área franca fueron emuladas en los siglos XI y XII (Mcktterick, 1989). Algunas obras de la era patrística, especialmente los De viris illustribus, sirvieron de guías bibliográficas para la organización de las bibliotecas, contribuyendo a crear un marco de referencia para la organización del conocimiento acumulado 5. Lo habitual es que los inventarios de bibliotecas conservados distingan varios fondos: Biblia, Padres de la iglesia y autores cristianos tempranos, junto con lo que podríamos llamar un fondo escolar. Se ha dicho que fueron los anglosajones quienes transmitieron al resto de Europa la idea de una biblioteca bien provista para el estudio (Ouy,380). En ese fondo escolar tuvieron un destacado protagonismo los autores que sirvieron a la enseñaza de la gramática, la retórica y la lógica (Trivium). Los rudimentos de la gramática se obtenían principalmente a través del Ars minor de Donato (s. IV) y las Instituciones grammaticae de Prisciano ( †518) y su aprendizaje incluía la composición poética métrica y rítmica La poesía era altamente valorada por su potencial pedagógico para la formación de la persona en las virtudes cristianas y su uso en la práctica litúrgica (himnos y salmos), además de por su fácil memorización 6. A su vez, la historia, concebida como una fuente de moral, completaba a la poesía en el programa escolar (historia clásica, hagiografías y crónicas medievales). La segunda de las disciplinas del Trivium, la retórica, entró también al servicio de esa estrecha alianza que el currículum escolar carolingio creó entre la gramática y la ética (littera et mores). De la retórica clásica se tomó la figura del orador ciceroniano para adaptarlo a las funciones del predicador cristiano y la parte dedicada a la composición y redacción de documentos (ars dictaminis y el ars dictandi) privados y públicos. En el ideal de orador ciceroniano se fundían la elocuencia y la sabiduría pero los maestros carolingios fusionaron la elocuencia con las virtudes cristianas, rechazando la distinción entre el arte de hablar correctamente y el arte de vivir con rectitud (Jaeger, 132). El interés por la lógica (la que se conocía como lógica vieja de Aristóteles) fue una de las innovaciones del currículum escolar carolingio (Marenbon,175). La conjunción de la gramática, retórica y la lógica formó las mentes de los eruditos carolingios que aumentaron el conocimiento enciclopédico de la Antigüedad. Pero hubo también litterati (Agobardo de Lyon, Claudio de Turín, Rábano Mauro, Sedulio y, sobre todo, John Scotus Eriugena) que aportaron nuevos significados y argumentos personales a los temas tratados por la tradición patrística (Marenbon,171). Tras la muerte de Carlomagno (814) y la consiguiente desmembración del Imperio, la dinastía Sajona tomó las riendas del poder; y tratando de imitar a sus antecesores carolingios, atrajo hombres del saber a su corte. Sin embargo, sólo con Oton III (983-1002) se produjo un movimiento cultural de regeneración romanista. La biografía de su maestro Gerberto de Aurillac (Papa Silvestre II en el año 999) sintetiza el itinerario académico que siguieron otros literatti de su tiempo: su formación en las escuelas monásticas le capacitó para sus actividades y cargos posteriores en la Iglesia (Arzobispo de Reims y Rávena), en la corte imperial y en las escuelas catedralicias (Reims) donde enseñó. Interesado, además, por la ciencia árabe (matemática y astronomía), se dice de él que atraía numerosos discípulos no tanto por sus conocimientos sino por su littera et mores, es decir, la elegancia de sus palabras y el rigor de su conducta (Riché, 1987). Estos habían sido los ideales del hombre académico y político en la educación carolingia. Pero desde mediados del siglo X, se abrió un nuevo capítulo en la historia escolar que trasladaba la función de formar hombres de gobierno y pastores de la Iglesia a las escuelas catedralicias (Boyton,8). La llegada del siglo XI supuso para el Occidente medieval el inicio de de una fase de crecimiento económico que mejoró las condiciones de vida materiales de la población, especialmente para los grupos privilegiados. El poder nobiliario inundaba también las estructuras de la Iglesia latinoromana que pugnaba por afirmase: desde las luchas por la dirección de la Europa cristianizada entre el Pontífice romano y el emperador germano, hasta las injerencias de los poderes laicos en el nombramiento de cargos eclesiásticos. Dentro de la Iglesia y entre los laicos, algunas voces, clamaron por una reforma profunda del clero y un retorno al modo de vida evangélico. El propio Papado respondió a estos deseos con un programa de reformas, iniciado por Gregorio VII ( †1085) y continuado por sus sucesores. Este programa, conocido como reforma gregoriana, sentó las bases de una Iglesia jerárquica y centralizada, sostenida por principios jurídicos y doctrinales uniformes. Sus resultados estuvieron lejos de satisfacer las expectativas que los laicos y algunos miembros del clero, especialmente del bajo clero, se habían creado en lo referente a su participación activa en la vida de la Iglesia. Algunos brotes heréticos que se produjeron en el siglo XI fueron consecuencia de esta frustración. A pesar de los movimientos monásticos y canónicos (canónigos regulares) que asumieron el ideal apostólico-evangélico, lo que Chenu llamó el "despertar laico" no se vio colmado (Chenu, 1969). En gran medida, las demandas de los laicos fueron posibles porque el aumento de la alfabetización (literacy). Hubo más grupos de individuos o "comunidades textuales" (Stock,(6)(7)(8)), entendiendo por tales aquellos que se hallaban en contacto con los textos escritos (documentos, libros de la Biblia). Durante los siglos medievales, el lector mayoritario fue, sobre todo, el oyente de un texto leído en voz alta. La conservación de inventarios de libros, escasos para el siglo XI, y la presencia de algunos maestros autores de obras, nos permite conocer la importancia de algunos monasterios y catedrales de este siglo como centros culturales significativos de su tiempo. Italia, que albergó en su suelo los grandes monasterios del inicio del monacato, había quedado relegada por el empuje cultural de los centros anglosajones, germanos y francos desde el siglo IX. Este decaimiento no afectó a Salerno que, gracias al contacto con la ciencia árabe, se convirtió en un importante centro para el estudio de la medicina (Riché y Verger, 71), ni al cultivo del derecho en las escuelas del norte de Italia (Bolonia y Pavía) que experimentaron un renacimiento jurídico a finales del siglo XI (Sinatti,572). En Inglaterra, a diferencia del continente, las catedrales lideraron la copia de manuscritos y su distribución en el siglo XI 7. Frente a éstas, la fertilidad de las escuelas y la producción de manuscritos en los territorios germanos no tuvo parangón en el siglo XI. El mejor ejemplo del uso de estos fondos lo aportan las obras y magisterio de Notker ( †1008), maestro de las escuelas del monasterio de Saint Gallen en la actual Suiza 8. Los testimonios de las bibliotecas francas son también escasos (12 de la segunda mitad del siglo XI), destacando Viejos temas de debate (la naturaleza de Dios, la Trinidad, la encarnación o los sacramentos) comenzaron a ser revisados en las escuelas de Tours (Berengario, †1088) y Reims (Roscelino, †1120), utilizando las armas de la lógica. Este esfuerzo encontró resistencia en los defensores a ultranza de la auctoritas, entendida como supremacía de las interpretaciones desarrolladas por los autores de la patrística. Algunos planteamientos del maestro Roscelino fueron calificados de heréticos por las autoridades eclesiásticas (Wilson,(224)(225). Mayor atracción ejercieron las escuelas catedralicias de Laon y París para los estudiantes de teología. A la primera se atribuye la puesta a punto de la interpretación de los textos sagrados mediante el método de la glosa; y dentro de sus muros Anselmo de Laon ( †1117) compuso la primera suma teológica de la Edad Media. Por su parte, las escuelas catedralicias de Chartres ofrecieron nuevos horizontes a los estudiantes de las ciencias del quadrivium y la Filosofía natural 9. Los reformadores monásticos recelaron del prestigio que la lógica estaba alcanzando en algunas escuelas. Pedro Damiano ( †1072), monje y consejero del Papa Gregorio VII, representa bien este frente de oposición que sin despreciar el valor de la razón, consideraba a la filosofía como sierva de la teología. El contrapunto en el mundo monástico lo representaron los maestros de la abadía de Bec (Normandía). En esta escuela, San Anselmo ( †1109), concibió su argumento demostrativo de la existencia de Dios, iniciando un nuevo período de la historia del pensamiento medieval que conocemos como escolástica (Forment,(17)(18)(19). En los reinos hispanos los monasterios y las sedes episcopales restauradas continuaron siguiendo una forma de vida regular hasta la primera mitad del siglo XII. En estas comunidades había tanto obispos-abades como clérigos. Desde finales del siglo XI se documenta en la catedrales castellano-leonesas la presencia de miembros intitulados como magistri y otros términos de la tradición visigótica (praeceptor y capiscol) relacionados con la enseñanza (Guijarro, 232-233). Lamentablemente, no se han conservado inventarios y las referencias documentales a libros no son abundantes para el siglo XI. Las existentes nos conducen a los focos de producción y circulación de manuscritos, inexorablemente unidos a la transmisión del conocimiento. El primer foco sería el catalán que disfrutó de la ventaja de su apertura a la influencia cultural franca tras el establecimiento de la marca hispánica en el siglo IX. Ningún inventario del siglo XI se conserva de los territorios del norte peninsular que conformaron desde el siglo X la monarquía leonesa y el condado de Castilla. El registro de las referencias a libros en la documentación de los numerosos monasterios muestra el efecto de las minorías culturas que emigraron desde Córdoba, Sevilla y Toledo a los territorios cristianos del norte reconquistados. Se trata en su mayoría de libros litúrgicos (395) y teológico-espirituales (184). Entre los segundos, se encuentran los mismos autores de la era patrística y de la Temprana Edad Media que veíamos en Santa María de Ripoll. Las diferencias estriban en el peso de los autores hispano-visigóticos (San Isidoro, Julián de Toledo, Braulio y Tajón de Zaragoza, y Valerio del Bierzo), la práctica ausencia de autores carolingios y de autores clásicos (Díaz y Díaz. Aunque no se conservan tampoco inventarios completos, otra importante área de producción de códices e intercambio fue la de las actuales provincias de Burgos, Rioja y Palencia. Los códices conservados de los monasterios burgaleses de los siglos X al XI (San Pedro de Arlanza, Valeránica, San Pedro de Cardeña y Santo Domingo de Silos) revelan la maestría de sus escribas y el constante intercambio de manuscritos de los monasterios burgaleses con los riojanos (San Millán de la Cogolla, Santa María de Albelda, Valvanera y Santa María la Real de Nájera). Los monasterios riojanos, junto con los palentinos cedidos a los De forma paralela a los procesos descritos, la Iglesia latino-romana que había iniciado a mediados del siglo XI la ambiciosa "reforma gregoriana", culminó en el siglo XIII con éxito la consolidación política e institucional del Pontificado romano. A ello contribuyeron especialmente el derecho canónico y la teología cultivados en las escuelas. El propio Pontificado favoreció la multiplicación de escuelas con su política de reforma moral y educativa del clero a través de disposiciones conciliares (Concilio de Roma, año 1079 y los concilios de Letrán de 1179 y 1215). Además, reguló la concesión de la licentia docendi o permiso para ejercer la enseñanza por una autoridad eclesiástica 11. En los reinos hispanos, la primera repercusión de los concilios lateranenses se hizo sentir en algunos concilios provinciales del siglo XIII y la consecuencia inmediata más beneficiosa fue la reserva de beneficios eclesiásticos para los clérigos que se encontrasen en las escuelas y ya por entonces en las nacientes universidades (Palencia y Salamanca) 12. La política pontificia tuvo sus efectos en el aumento del número de escuelas y maestros. La posibilidad de obtener financiación mediante un beneficio eclesiástico, siendo clérigo de órdenes menores, favoreció el acceso de un número mayor de personas, pobres y no pobres, a las escuelas. Esta condición no obligaba a proseguir después de los estudios la carrera eclesiástica. De ahí, la identificación entre los vocablos clérigo y estudiante durante los siglos medievales. La mayoría de las escuelas continuaron estando bajo el control de las autoridades eclesiásticas, aunque hubo también escuelas y maestros financiados por los gobiernos de las ciudades, fenómeno importante en el norte de Italia, en la Corona de Aragón y menos en Castilla, por ejemplo. El Obispo y una de las dignidades de las catedrales (magister scholarum o maestrescuela, écolatre o chancelier en París, etc.) comenzaron impartiendo la enseñanza de la Catedral pero en el siglo XIII habían pasado a ser gestores de la escuela catedralicia. A ellos competía otorgar la licentia docendi a los maestros que enseñasen en la ciudad, ya fuera en el marco de una institución o de forma privada. Esta figura otorgaba los grados académicos en las universidades a partir del siglo XIII. Como había sucedido en los siglos anteriores, los maestros se movían de una institución a otra, tratando de atraer estudiantes a su alrededor (schola). El carisma del maestro y su vida ejemplar continuaron siendo tan importantes como sus conocimientos. A pesar de las grandes mentes que iluminaron los siglos XII y XIII, la proyección social de la mayoría de los maestros, descansó más en sus actividades que en su producción intelectual. Al calor del desarrollo de la economía comercial, el concepto monástico de la transmisión gratuita de los conocimientos perdió predicamento. En su lugar, fue progresando en la mente de los docentes y estudiantes la idea de que la posesión de conocimientos podía traducirse en términos de ascenso social. El binomio saber-poder que en los siglos anteriores había encontrado su espacio en los monasterios y en las cortes reales, se abría paso en el mundo urbano para alcanzar su cenit en los siglos XIV y XV (Le Goff, El clero secular, los canónigos regulares y, a partir del siglo XIII, los religiosos predicadores y mendicantes, se hicieron con el protagonismo escolar que habían disfrutado los monasterios en el pasado. En la geografía escolar del siglo XII sobresalieron cinco grandes focos culturales en el Occidente europeo, cuya actividad se prolongó hasta el final de la Edad Media. La multiplicación del número de escuelas y el aumento del caudal de conocimientos condujeron a la especialización de algunas escuelas en una disciplina, fase previa a la conformación de una enseñanza superior que desembocará en el nacimiento de las universidades a comienzos del siglo XIII. El caudal de conocimientos se agrandó por acumulación secular pero, sobre todo, por el efecto de las traducciones que comentaremos seguidamente. En primer lugar, París se consolidó como epicentro del estudio de la teología, y Chartres en el estudio de las Artes Liberales, especialmente el quadrivium. Los maestros de Chartres y otros vinculados a ellos, interpretaron el universo y la naturaleza a la luz "Timeo" de Platón. Aunque hubo otras escuelas francas que ya habían despuntado en el siglo XI (Laon, Reims, Tours, Orleans y Montpellier). En París el canciller de la Catedral de Notre Dame concedía la licentia docendi a los numerosos maestros que enseñaban en instituciones eclesiásticas y de forma privada en la ciudad. A finales del siglo XII la llegada de estudiantes foráneos y la confusión entre las disciplinas creó problemas de infraestructuras. Los maestros en Artes que eran los más numerosos se asociaron en una universitas magistrorum hacia 1208-1210 para eludir la autoridad del canciller de Notre Dame. Se dotaron de estatutos y lograron la confirmación de los mismos por el Rey de Francia Felipe Augusto (1200) y por el Papa Gregorio IX (1215 y 1231). En París impartieron docencia las glorias de la teología de los siglos XII y XIII. En la primera mitad del siglo XII el agrio debate entre el maestro Pedro Abelardo ( †1140) y Bernardo de Claraval simbolizó la lucha entre el claustro y la escuela urbana. San Bernardo reivindicó la sabiduría monástica que buscaba el conocimiento de Dios y la edificación del prójimo, frente a los maestros que como Abelardo cultivaban la vanagloria y la curiosidad por una ciencia en sí misma. Esto sucedía cuando los monasterios habían abandonado la práctica de recibir niños para su educación. Abelardo prefería la lógica entre las ramas de la filosofía y se afanó en hacer una lectura crítica de los textos históricos y en mostrar las contradicciones en las opiniones de los Padres de la Iglesia. Temido como adversario dialéctico, su enfrentamiento con San Bernardo culminó en el debate celebrado en el Concilio de Sens de 1140, tras el cual fueron condenadas por heréticas algunas de sus proposiciones. Los debates eran propiciados por la proyección que la traducción del corpus lógico aristotélico al latín estaba teniendo en los métodos de enseñanza. A la lectio o comentario de los autores seguía el planteamiento de quaestiones que derivaba en una verdadero debate o disputatio. De este modo, se desarrolló el método escolástico que caracterizó la enseñanza (Riché y Verger,. Frente a la oposición entre el claustro monástico y las escuelas catedralicias urbanas, la abadía de canónigos regulares de San Víctor de París y sus reputados maestros, contribuyeron a tender un puente entre la enseñanza y el conocimiento, entre la cultura espiritual y la ciencia (Liere,186). A su vez, Bolonia se consolidó como el epicentro del estudio del derecho debido a la larga tradición de la enseñanza del derecho romano en la ciudad. En el siglo XII no sólo se produjo un reavivamiento del estudio del derecho romano sino que la obra del monje Graciano conocida como Decretum gratiani (ca. Los maestros y estudiantes que acudían a Bolonia a estudiar ambos derechos se hallaban sometidos a la autoridad eclesiástica (Obispo y arcediano) pero también se vieron implicados en las luchas por el poder entre el gobierno comunal, el Emperador germano bajo cuyo dominio estaban las tierras del norte de Italia; y el Papado. En 1158 los estudiantes obtuvieron del Emperador Federico I una constitución (Authentica habita) que les garantizaba la protección imperial y les permitía asociarse para defender sus intereses. Muchos de los estudiantes boloñeses eran de edad madura, disfrutaban de una cierta posición antes de llegar a Bolonia o disponían de beneficios eclesiásticos para costearse sus estudios. Esta circunstancia y la búsqueda de una mayor autonomía frente a los poderes descritos debió contribuir a que espontáneamente los estudiantes del mismo origen geográfico se agruparan en "naciones", posteriormente éstas se federaron dando lugar a una universitas studiorum. Se trataba de una corporación de estudiantes con dos rectores (uno para la universitas de Derecho y otra para Artes y Medicina), separada de la corporación de maestros que obtuvo del arcediano de Bolonia la licentia SUSANA GUIJARRO GONZÁLEZ ubique docendi para sus graduados (1219). Un tercer foco cultural de primer orden lo constituyeron Toledo y la zona del Valle del Ebro y Cataluña (Pamplona, Tarazona y Barcelona) por su contribución al movimiento de las traducciones en los siglos XII y XIII. La presencia de cristianos, musulmanes y judíos, facilitó la formación de equipos de traductores bilingües y trilingües. En el cabildo catedralicio de Toledo, bajo dominio árabe hasta el año 1085, el arcediano Domingo Gundinsalvo tradujo la "División de las ciencias" de Âlfarabi ( †950) y Marcos de Toledo traducía a Galeno. Pero fue en la segunda mitad del siglo XII cuando el movimiento alcanzó su esplendor bajo la batuta de Gerardo de Cremona y su taller de cristianos mozárabes. A este lombardo se le atribuyen unas setenta traducciones de obras de matemática, astronomía ("Almagesto" de Ptolomeo), medicina (comentarios árabes de tratados galénicos) y obras de Aristóteles. En el valle de Ebro y Cataluña trabajaron también extranjeros: Herman de Carinthia, Hugo de Santalla, Roberto de Chester (traducción del Corán y "Álgebra" de Al-Khwârizmî), Rodolfo de Brujas y el italiano Platón de Trípoli (tradujo el libro de cálculo Liber embadorum). En suma, ofrecieron al mundo escolar europeo la ciencia y la filosofía griega que habían traducido y comentado los árabes en los siglos anteriores. El corpus aristotélico pudo así completarse al avanzar el siglo XIII: la Lógica vieja u Organon y la Lógica nueva, la Física o Filosofía natural y sus comentadores árabes (Avicena y Averroes principalmente), además de la Metafísica, la Política y la Ética. A pesar del papel desempeñado en el movimiento traductor, los efectos del mismo en las escuelas hispanas bajomedievales y en la producción de sus maestros es poco visible en las fuentes conservadas. Salvo algunas escuelas conventuales (Santiago de Compostela) y escuelas de gramática (Burgo de Osma, Toledo y Palencia) 13, las bibliotecas de estas instituciones en los siglos XIV y XV se volcaron hacia el Derecho y la Teología 14. Este fue también el caso de las primeras universidades castellanas (Palencia, Salamanca y Valladolid) surgidas en el siglo XIII por iniciativa real. Y, en gran medida, el de las aragonesas, surgidas por el impulso concejil y real, en los dos siglos siguientes (Lérida, Huesca, Barcelona y Mallorca). Tanto en la Corona de Castilla (Segovia, Sevilla, etc.) como en la de Aragón, funcionaron en los siglos XIV y XV "Estudios de Artes" con programas similares a las facultades de Artes de las universidades existentes que no llegaron a obtener la sanción pontificia para convertirse en "Estudios generales" o universidades. Por supuesto, que en ellos se enseñaría Filosofía natural, base de la ciencia bajomedieval, y Filosofía moral pero la producción científica peninsular más relevante se produjo fuera de los ambientes escolares y universitarios, fundamentalmente en la corte real, en las cortes episcopales o nobiliarias y en las aljamas judías (García Ballester,. Una de las causas de este fenómeno ha de buscarse en las sospechas que suscitó en el mundo académico la corriente de interpretación de Aristóteles conocida como "averroísmo hispano" (Martínez Casado,. La excepción, como dijimos, serían las escuelas conventuales. Predicadores y Mendicantes desde su aparición en el siglo XIII se habían integrado en las universidades con facultad de Teología, liderando la enseñanza de la misma. Ello no fue sino la consecuencia de su preocupación por la formación de predicadores, dotando a cada convento de escuela y biblioteca; y estableciendo en cada provincia de la Orden correspondiente un "Estudio" con formación superior (Maierù,. Por el contrario, la penetración de Aristóteles en el siglo XIII en París y Oxford fue total. Las reticencias que habían surgido en el siglo anterior a la aplicación de la lógica aristotélica en el mundo escolar se desvanecieron. Aunque la introducción del corpus aristotélico completo en las facultades de Artes fue frenada por las autoridades eclesiásticas a principios del siglo (1210, 1215 y 1231), estas barreras se eliminaron a partir de la segunda mitad del mismo. Aristóteles ofrecía una explicación racional y completa de universo, de la materia, de la vida moral y social del ser humano en un siglo que anhelaba el dominio de la naturaleza. El mundo escolar inglés compitió con París en el cultivo de estas disciplinas. Los maestros Roberto de Grosseteste ( †1253) y Roger Bacon ( †1292), fieles a la herencia aristotélica, plantearon los problemas filosóficos y científicos accesibles a la cultura de su tiempo. Menos original fue Alberto Magno ( †1280) que en una obra monumental comentó la totalidad de la Filosofía natural de Aristóteles (Riché y Verger,212). Sobre estas bases, las "escuelas de gramática" o "escuelas de artes" dependientes del clero catedralicio dominaron la enseñanza en la mayoría de las villas bajomedievales. 14 Para un análisis de las bibliotecas catedralicias y escuelas de gramática bajomedievales castellanas vid. Guijarro González,. EL SABER DE LOS CLAUSTROS: LAS ESCUELAS MONÁSTICAS Y CATEDRALICIAS EN LA EDAD MEDIA A MODO DE CONCLUSIÓN
Biología sintética: aspectos científicos y sociales El 20 de Mayo de 2010 Craig Venter anunció que se había creado el primer genoma sintético auto-replicativo capaz de controlar el comportamiento metabólico de las células huésped. La reacción al anuncio de Venter fue de sorpresa y asombro, pero levantó toda una gama de alarmas desde entusiasmos alumbrados a exclamaciones de incertidumbre: ¿Qué quería decir este anuncio? La biología entraba en la era digital y afirmaciones sobre potenciales riesgos y beneficios invadieron el mundo científico. ¿Estamos acercándonos a la "creación de vida" mediante diseño? ¿Cuál es la diferencia entre materia viva y no-viva? ¿El organismo que se había generado por síntesis química era el que se había diseñado? El reto estaba en saber diseñar las condiciones para que los genomas y los huéspedes funcionaran al unísono. El reto es, por tanto, científico, pero lo es igualmente técnico. ¿Podría la biología sintética jugar algún papel en la clínica? El 20 de Mayo de 2010 Craig Venter anunció que se había creado el primer genoma sintético auto-replicativo y que una vez insertado en el interior de una bacteria el genoma sintético era capaz de controlar el comportamiento metabólico del huésped. Años antes, en un día caluroso de verano y con todo el boato que se merecía, se puso de manifiesto que por primera vez se había logrado descifrar el código genético humano mediante la lectura de los 3 mil millones de letras que formaban la molécula de DNA. El anuncio de la lectura de la molécula de DNA humano ponía de manifiesto que se había cruzado un puente hacia una nueva era de la biología. Collins estableció que la nueva era de la biología no se restringía a un aumento en la cantidad de conocimientos sino que implicaba que se entraba en una etapa en la que mediante la lectura del DNA se podrían diseñar nuevos fármacos y se abría el paso a diseñar nuevos derroteros terapéuticos personalizados. El anuncio de Collins y de Venter fue noticia en todo el mundo e inundó los más diversos medios de comunicación. En realidad la afirmación de que el siglo XXI sería el siglo de la biología no se deducía de una tesis más a o menos gratuita o iluminada sino que era consecuencia de la conjunción de un enorme cúmulo de conocimientos que hasta ese momento se habían ido esparciendo y cimentando durante la primera y segunda mitad del siglo 20. La verdadera transformación se centraba en el hecho de que a partir de este momento los conocimientos podían traducirse en instrumentos operativos. Ya en 1978 se había anunciado la llegada de una "nueva era de la biología" a la que se le dio el nombre de "sintética" porque se podrían sintetizar moléculas de DNA con objeto de diseñar genes. Restaba por saber si esos genes serían capaces de dirigir procesos metabólicos. Para todos aquellos que han sido espectadores del maravilloso espectáculo que ofreció el desarrollo de la Biología en las décadas ́40-80', el anuncio de Collins y Venter no era sino el fruto maduro de los conocimientos generados con anterioridad. Curiosamente, no se tenía conciencia de lo que podrían significar aunque se empezaba a vislumbrar que la vida era el resultado ordenado de la interacción de los elementos químicos. Se empezó a soñar que si se podía conocer el modo cómo los elementos químicos transferían la información e interaccionaban entre si, y que si se pudieran sintetizar químicamente tales elementos químicos, se podría diseñar la vida de una manera similar a como se diseña un edificio. Bastaba componer el plano y colocar las piezas según el diseño. Más aún, los comportamientos vitales se podrían controlar dado que los genes controlaban la fisiología del sistema mediante el control de las rutas metabólicas. SIGNIFICADO DIGITAL DE LA BIOLOGÍA SINTÉTICA La reacción social al anuncio de Collins fue de sorpresa y asombro. La reacción al anuncio de Venter fue también de sorpresa y asombro, pero con otros tonos, y no se hizo esperar: se levantó toda una gama de alarmas desde entusiasmos alumbrados a exclamaciones de incertidumbre: ¿Qué quería decir este anuncio? ¿Significaría un cambio significativo en lo que entendíamos hasta este momento por Biología o simplemente era un anuncio más de los muchos a los que últimamente estamos acostumbrados a escuchar y que se olvidaría a los pocos días de su anuncio? Para algunos el anuncio de que la transferencia de unos genes a una bacteria podían alterar el fenotipo y hacer que el huésped desempeñase unas funciones determinadas, era la confirmación de que la vida no era sino el fruto del juego de relaciones digitales entre moléculas. También en biología entrábamos en la era digital como había anunciado la informática. Afirmaciones sobre potenciales riesgos y beneficios invadieron el mundo científico y no científico. Aunque la barrera existente entre el mundo inorgánico y el orgánico, convertida en dogma durante muchos siglos, se había roto con la síntesis de la urea por Whöler, se pensaba que la barrera existente entre el mundo orgánico y el viviente parecía todavía subsistir y que subsistiría aun después de esta primera ruptura pues la materia viva y la materia no-viva pertenecían a ordenes ontológicos diferentes. No había posibilidad de paso de una esfera a otra. La ruptura de la barrera entre lo inorgánico y lo orgánico, efectuada por la síntesis de la urea, podría parecer un hecho insignificante cuando se le compara con la generación de una molécula de gran complejidad como el genoma sintetizado por Venter. Pero, en realidad no es así si nos trasladamos al momento en que Whöler, en el 1828, presentó sus experimentos. Otros investigadores habían fracasado en su intento y de hecho, en torno a la síntesis de la urea, se levantaron toda clase de especulaciones tanto científicas como filosóficas. ¿Estábamos ante el inicio científico de la alquimia? ¿Cuál es la diferencia entre la materia viva y no-viva? ¿Los elementos que forman la materia viva serían diferentes a los elementos que formaban la materia no-viva? La lógica de la que emergían tales preguntas parecía aplastante puesto que ¿no era verdad que científicamente hablando había que suponer que el origen de la materia viva debería haber procedido de algo no vivo a menos que se admitiera que la materia viva había existido siempre junto a la no viva? Puesto que esta segunda afirmación no podía ser mantenida científicamente habría que suponer que se podría construir vida de no-vida. Pero ese no era el problema fundamental. Supongamos que se pudiera construir vida de no vida, la pregunta sería: Y ¿Cómo? Whöler dio el primer paso. De hecho, la ruptura de esta primera barrera ha dado lugar a una floreciente e industriosa revolución que ha invadido aún el mundo de la medicina para entrar en la era de la Farmacología y Biomedicina. Tanto influyó el anuncio de Venter que algunas mentes llegaron a ver en el tejido social vestigios de comportamientos de tipo biológico y que resortes de este tipo podrían influir en lo social. Así, el siglo 21 sería el siglo de la Biología e igualmente el siglo de la Antropología biológica al poder controlar con moléculas químicas el comportamiento humano. Lo que se había hecho con una bacteria, ¿podría hacerse con un huésped más complejo? Aunque Venter utilizó la palabra "crear vida", en el ambiente científico todos entendimos lo que en realidad había hecho o había querido decir: Venter había sintetizado un genoma capaz no solo de dirigir las funciones de la bacteria sino que podía auto-replicarse en su interior dado que el huésped con su maquinaria citoplasmática era capaz de expresar los genes presentes en el genoma sintetizado, y mediante su expresión era capaz de controlar su metabolismo. El genoma controlaba rutas metabólicas pero más aún, la bacteria se controlaba a sí misma utilizando ese genoma. Se podría, entonces, hablar, con toda propiedad, de la creación de un organismo nuevo no existente con anterioridad. La pregunta en este caso sería: ¿El organismo que se había generado era el que se había diseñado? No puede olvidarse que el genoma se había insertado dentro de un sistema celular que, en términos de interacción macromolecular y de red de interacciones, es mucho más complejo que el dictado por el genoma nuevo generado por síntesis. El genoma, por si solo, no podría haber hecho "nada" sin la mediación del sustrato citoplasmático de la bacteria. Lo importante era que la información procedente del nuevo genoma sintético podía dirigir las rutas metabólicas de la célula huésped a la que se había insertado. De alguna manera se podía decir que la bacteria huésped adoptaba el nuevo genoma como suyo y el genoma adoptaba el citoplasma huésped como suyo. Las piezas biológicas para generar un organismo eran intercambiables. Así, la biología sintética se podría definir como el diseño y construcción de nuevos sistemas biológicos no naturales y el rediseño de sistemas biológicos naturales ya existentes para lograr desarrollar aplicaciones útiles. En este sentido la Biología sintética es una tecnología especializada en la construcción y unión de sistemas biológicos complejos (Endy, 2005). ¿DÓNDE RADICA LA NOVEDAD DE LA BIOLOGÍA SINTÉTICA? Lo verdaderamente sorprendente era que mediante 1- la unión de bloques químicos elementales se había podido construir una molécula de DNA, que 2- al unirse los bloques la molécula transportaba información y que 3- al interaccionar con otras unidades de la bacteria las informaciones que trasportaba se convertían a su vez en unidades operativas. Hasta entonces los bloques de información venían dados. Lo más que se podía hacer con ellos era aislarlos del organismo donde estaban y ser modificados mediante las técnicas del DNA recombinante desarrollas décadas atrás (ver más adelante referente al desarrollo de vacunas). El grave interrogante que se le planteaba al mundo científico radicaba en que mientras los códigos de información dados hasta entonces habían sido seleccionados a través de millones de años de evolución y se había testado la interacción entre las moléculas, seleccionando las moléculas informativas no tóxicas, los nuevos códigos generados mediante síntesis no había pasado por el cribado de la evolución y por consiguiente no se conocía si eran beneficiosos o no. Durante muchos años los científicos habían utilizado técnicas de DNA recombinante para diseñar piezas de información genética para insertarlas en otros genomas. Las piezas procedían de un organismo vivo. Los códigos que se habían seleccionado por evolución no deberían, en principio, ser deletéreos. ¿Podrían los genomas que se sintetizaran químicamente ejercer funciones hasta ahora no controladas e incontrolables cuando se enfrentaran con el medio ambiente que sí eran fruto de la evolución? La molécula de DNA que antes había sido sintetizada por un organismo vivo (la bacteria) ahora la sintetizaba una máquina. El anuncio de Venter iba más allá de la simple síntesis química de un genoma y de la inserción del genoma en una bacteria. El anuncio puso de manifiesto que se podían conjuntar dos sistemas, uno de gran complejidad interactiva con otro de gran complejidad informativa. El problema era que si esta conjunción y diálogo no se llevaban a cabo con absoluta precisión se podría arruinar tanto el genoma sintetizado como el organismo en el que se insertó tal genoma. Habría que hacer la conjunción con absoluta precisión. No había datos que predijeran a priori el éxito de tales conjunciones. De hecho, no sabemos nada de los fracasos y posibles destrucciones de los genomas sintetizados y de las bacterias huésped. Sí sabemos que en un caso el resultado fue positivo y que si se puede dar un caso se pueden dar más y de hecho se ha confirmado que así es. El reto está en saber diseñar las condiciones para que los genomas y los huéspedes funcionen al unísono. El reto es, por tanto científico, pero lo es igualmente técnico. Por el momento, se puede afirmar que todavía no. Por tanto, dependiendo de lo que se entienda por vida no sería erróneo afirmar que mediante la conjunción de una información genética exógena y una red de rutas citoplasmáticas, ya existentes, se podría generar un sistema de interacciones entre moléculas que se auto-replicasen y que, por tanto, tuviesen las características fundamentales de lo que llamamos vida. En realidad si contemplamos la diversidad de formas de vida que existe en la naturaleza, tendremos que concluir que el concepto vida no es sino una rica metáfora utilizada para expresar la existencia de un fenómeno homeostático de gran complejidad. Si esto es así, la adjetivación del término vida estaría en función del genotipo y fenotipo del sustrato al que se le atribuye el término vida. No bastaría ni el genotipo ni el fenotipo. Diversidades de vida habían sido generadas por la Naturaleza millones de años antes. El ser humano empezaba a imitar la acción de la naturaleza porque empezaba a entender el modo cómo la Naturaleza lo había hecho. A modo de principiantes, los científicos habían utilizado el DNA para modificar células y organismos. De hecho ha crecido una gran industria basada en la tecnología del DNA recombinante. ¿Con la nueva tecnología basada en la biología sintética, –síntesis química de genomas y una apropiada conjunción de sistemas informativos-, crecería una industria al mismo nivel? LA INGENIERÍA COMO ELEMENTO ESENCIAL DE LA BIOLOGÍA SINTÉTICA Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto se puede fácilmente entender que el fin de la Biología sintética es generar, mediante ingeniería de procesos, sistemas biológicos que cumplan funciones diseñadas de antemano. Para que tal fin se lleve a cabo es necesario cumplir dos condiciones: Ser capaz de construir un gen y aún un genoma de gran longitud a partir de sus componentes elementales y lograr que ejerza la función para la que había sido diseñado cuando se le coloca en un ambiente determinado. Mediante la síntesis química se ha logrado construir un gen de gran longitud y aún un genoma de una longitud mucho mayor. Pero, para que la Biología sintética fuera totalmente autónoma tendría que ser capaz de diseñar y construir el sistema complejo donde situar el genoma sintetizado. El primer paso está dado y conseguido. El segundo es mucho más difícil y por ahora está lejos de poder ser conseguido puesto que no conocemos las reglas del juego interactivo que se lleva a cabo entre miles de moléculas. Esto no limita en nada la trascendencia de la Biología Sintética sino que la coloca en el marco donde, por el momento, debe situarse. El desarrollo, hace poco más de una década, de un sistema de dos redes de genes que funcionan como un interruptor y un oscilador puso en marcha la rápida aparición de la Biología sintética como una rama de la ingeniería biológica de utilidad práctica. Pronto se diseñaron y se construyeron circuitos genéticos cada vez más sofisticados inspirados en la complejidad de circuitos eléctricos (Danino et al., 2010; You, R. et al., 2004) o electrónicos. Lo mismo que las redes físicas, las redes génicas debían complementarse interaccionando al unísono. Los circuitos físicos generan energía. Los circuitos génicos son capaces de controlar el comportamiento celular y el fenotipo. Al fin y al cabo, los circuitos génicos también generan energía. A partir de estos desarrollos se han diseñado y construido circuitos cada vez más complejos y se han comenzado a utilizar estos sistemas en una variedad de entornos, incluyendo la clínica. Igualmente se ha tratado de explorar y explotar la modularidad genética mediante el diseño de rutas biológicas. Obviamente estamos en los albores del empleo de la Biología sintética dado que los circuitos que se han logrado diseñar capaces de desarrollar funciones específicas son todavía de muy limitada complejidad. En Biología los límites están definidos por la complejidad. Cuanto más complejos sean los circuitos interactivos mayor será la especificidad aunque también lo será la incertidumbre en cuanto a su funcionamiento y potencial riesgo. No se debe descartar la posibilidad de introducir en nano-máquinas moléculas de DNA capaces de adoptar conformaciones diferentes y servir como interruptores biológicos y aun de uso industrial. El final de la historia es diseñar funciones. LA BIOLOGÍA SINTÉTICA EN LA CLÍNICA Dado, por ejemplo, que las bacterias se están volviendo resistentes a los antibióticos de forma cada vez más rápida es necesario diseñar estrategias que tengan por objeto mejorar el arsenal antimicrobiano así como mejorar la eficacia de los antibióticos existentes. Por ejemplo, se han diseñado virus específicos para atacar o debilitar cepas bacterianas resistentes a antibióticos mediante la interrupción de los mecanismos de defensa. Concretamente el fago T7, de naturaleza lítica, que expresa la dispersina B es capaz de eliminar el 99,9% de las células bacterianas resistentes a los antibióticos cuando son infectadas con el fago. También se han diseñado adyuvantes biológicos sintéticos basados en fagos (M13 no lítico) modificados con objeto de mejorar la eficacia de quinolonas, β-lactámicos y aminoglucósidos (Lu y Collins, 2009) mediante la destrucción de las redes que regulan los mecanismos de defensa. El tratamiento con estos fagos da como resultado que estos antibióticos tengan una eficacia unas 5.000 veces mayor. También se ha descrito la construcción de genes sintéticos para la construcción de una red de genes que podría, en principio, provocar que una población de mosquitos modificados en el laboratorio pudiera difundir rápidamente la modificación genética a una población de campo y de esta forma reducir la capacidad de trasmisión de la infección. Otro campo donde la biología sintética puede tener un radio de acción importante es el tratamiento de tumores. A pesar del éxito de las terapias contra el cáncer, la radioterapia y la quimioterapia siguen produciendo un daño considerable en las células sanas de los individuos tratados. Por esa razón es perentorio diseñar sistemas que sean capaces de distinguir con precisión células sanas de enfermas. Para este fin mediante biología sintética se pueden diseñar bacterias capaces de reconocer, invadir y destruir células cancerosas (Anderson et al., 2006). Como ejemplo, se puede citar la transferencia a Escherichiacoli de un gen capaz de sintetizar la proteína INV (invasina) que se une fuertemente a receptores de la integrina β1 de mamíferos. Otros sistemas de erradicación de células cancerosas diseñado mediante Biología sintética consiste en introducir en el huésped por vía intravenosa bacterias modificadas capaces de invadir células cancerosas que tuvieran como objeto identificar una ruta tumorogénica. Las bacterias se diseñaron para suprimir mediante iRNA la expresión de CTNNB1 (que codifica β1-catenina). Se eligió este sistema dado quela sobre-expresión de este gen se asocia al inicio de muchos tipos de cánceres de colon. Modificación de la fauna microbiota y macrobiota Otro de los campos donde la Biología sintética puede tener gran relevancia se refiere a la modificación de la fauna microbiota de organismos de alta complejidad. Esta fauna es un ecosistema compuesto de miles de microorganismos que regulan la fisiología de los organismos huésped. Curiosamente, el número de esos microorganismos supera el de las células del organismo residente por un factor de 10 a 100. Al ser bien tolerados estos microorganismos son potenciales vectores para implementar circuitos genéticos sintéticos y así corregir anomalías metabólicas. Por ejemplo, la bacteria Escherichia coli, que expresa altos niveles de CAI-1 y AI-2, se ha utilizado como vector para prevenir la infección del cólera mediante el diseño de una interacción específica entre los microbios del intestino (Duan y March, 2010). Durante la infección Vibrio cholerae secreta factores de virulencia CT a baja densidad. V. choleraedetecta los niveles de un auto-inductor 1 (CAI-1) y un auto-inductor 2 (IA-2). Cuando ambos inductores se expresan en un nivel alto cesa la expresión de los factores de virulencia. La ingesta de bacterias modificadas por ratones infectados redujo dramáticamente la expresión de los niveles de la toxina del cólera. Así, mediante la programación de circuitos génicos se pueden ejecutar procesos sofisticados que tras la implantación en un organismo pueden desempeñar funciones aplicables a una medicina personalizada. En el campo de la macrobiota se puede citar la generación de células troncales pluripotentes o células iPS a partir de células epiteliales mediante la construcción de redes génicas que les dotan de una capacidad de desarrollo y diferenciación específica y diseñada. A. Empleo del uso de vectores plasmídicos El desarrollo de las técnicas biotecnológicas vivido en los últimos 20 años ha permitido realizar grandes avances en el diseño de nuevas vacunas. La primera gran aportación de la biotecnología ha sido el reemplazo de mezclas de antígenos por proteínas de los mismos organismos expresadas gracias a las técnicas del DNA recombinante. El caso más paradigmático es la vacuna contra la hepatitis B basada en las proteínas de la envuelta del virus (proteína HBVS, fundamentalmente) obtenidas de forma recombinante en levaduras o en cultivos de células de mamífero. En la actualidad, la creación de vacunas basadas en proteínas recombinantes se encuentra en diferentes fases de investigación y desarrollo. Los sistemas más sencillos de producción de proteínas heterólogas son aquellos basados en el uso de bacterias tales como E.coli. Los vectores de expresión bacterianos son típicamente plásmidos que contienen uno o más orígenes de replicación y genes de selección. Las proteínas heterólogas se pueden obtener fusionadas a péptidos lo que permite una eficiente purificación por afinidad. Otra ventaja es la facilidad del crecimiento bacteriano en medios definidos de bajo coste y con posibilidad de ser escalados en procesos de producción. Como principal desventaja cabe destacar la incapacidad de las bacterias de generar muchas de las modificaciones necesarias para obtener las proteínas maduras tal y como se presentan al sistema inmunológico en los patógenos y que son necesarias para recrear la antigenicidad de las mismas. Otro problema adicional de los sistemas bacterianos es la posible contaminación de las proteínas heterólogas con endotoxinas, que por interaccionar con el receptor TLR-4 del sistema inmunológico innato puede generar respuestas indeseadas (Beutler y Rietschel,2003). Como ejemplo de desarrollo de vacunas recombinantes frente a una infección causada por un virus se pueden citar los esfuerzos realizados en el campo de las vacunas contra Dengue. En este caso el candidato más destacado es el empleo de la glicoproteína E del virus. El objetivo de la inmunización con las vacunas basadas en la glicoproteína E es conseguir generar respuestas de anticuerpos neutralizantes, acompañadas además por la inducción de respuestas celulares mediadas por linfocitos T CD4+ y CD8+. Existen otros ejemplos de proteínas recombinantes expresadas en bacterias que, en la actualidad, se encuentran en proceso de investigación, de desarrollo o incluso comercializadas. Como muestra se pueden citar una vacuna basada en una proteína de Bucella abortus capaz de generar protección en modelos experimentales de ratón de esta patología, la proteína quimérica compuesta por tres antígenos de Leishmania (LEISH110) en fase 2 de su análisis como vacuna frente a leishmaniosis humana o la vacuna basada en la versión recombinante de la proteína A2 de Leishmania (Beaumier et al., 2013). Las células eucariotas se han convertido en la alternativa razonable para la expresión de antígenos modificados. Por su versatilidad y otras ventajas pueden llegar a desplazar a los sistemas bacterianos en un futuro próximo. Dependiendo del sistema eucariota que se emplee los vectores presentarán diseños diferentes. Los más evolucionados están basados en levaduras. Habitualmente se emplean cepas de levaduras para adecuar los patrones de modificación de las proteínas a los realizados por las células de los hospedadores, como se ha descrito para las versiones recombinantes de la Neuraminidasa del virus influenza (Yang et al., 2012). Estos vectores han permitido también obtener algunos de los antígenos en forma soluble que en sistemas procariotas se expresaban y aislaban en cuerpos de inclusión. Un ejemplo típico del uso de este tipo de plásmidos es el utilizado para generar vacunas experimentales frente a Leishmania empleando proteínas de la saliva de sus insectos vectores (Gomes et al., 2012). Un interesante uso alternativo de estos plásmidos de expresión eucariota es su empleo como vacunas de DNA. Estas vacunas de tercera generación parten de las observaciones realizadas por Wolf y colaboradores (Wolff et al., 1990), donde describen que la inoculación intramuscular de plásmidos es capaz de transfectar miocitos y por lo tanto inducir una eficaz producción de proteínas heterólogas. Esta expresión puede generar tanto respuestas de anticuerpos como respuestas celulares, implicando tanto a los linfocitos CD4+ Th1 como CD8+. En la inducción de las respuestas observadas se han propuesto dos mecanismos que implican a células presentadoras de antígeno (Figura 1). La transfección directa de estas células provocan la producción intracelular de las proteínas heterólogas que son procesadas para su presentación en el complejo mayor de histocompatibilidad de tipo I (generando respuestas citotóxicas, CD8+ y de tipo II, estimulando la diferenciación y expansión de células CD4+. La interacción de las moléculas del plásmido con el receptor TLR-9 induce la liberación de IL-12, que promueve la diferenciación de los linfocitos T CD4+ hacia el fenotipo Th1. La complejidad de las respuestas generadas las convierte en candidatos para el tratamiento de un gran número de enfermedades causadas por agentes infecciosos. Los vectores diseñados para estas vacunas no poseen genes de selección y tienen optimizado el uso de codones en las regiones codificantes de las proteínas vacunales. La administración de adyuvantes junto a las proteínas vacunales, las estrategias de "prime-boost" y la secreción de proteínas heterólogas o su fusión con secuencias, que las dirigen hacia células presentadoras de antígenos, intentan maximizar los efectos protectores de las vacunas (Gurunathan et al., 2000; Cayabyab et al., 2012). Proceso de transfección de miocitos o de células presentadoras de antígeno (APC) con ADN Abreviaturas: MHCI, Complejo Mayor de Histocompatilidad Clase I; MHCII, Complejo Mayor de Histocompatilidad Clase II; CD4+, linfocito T que expresa la proteína CD4; CD8+, linfocito T que expresa la proteína CD8; B, linfocito tipo B; Th1, linfocito tipo Th1; IL-12, interleukina 12; IFNα, interferón tipo alfa; TAP1 y TAP2, transportador asociado con el procesamiento de antígenos; TRL-9, receptor tipo Toll; CpG, dinucleótidoCpG; ARNm, RNA mensajero. B. Un ejemplo del desarrollo en España de vacunas contra Leishmania Tras la infección por parásitos y muy particularmente tras la infección por Leishmania bien en perros o humanos determinadas proteínas ribosomales son partículas inmuno-dominantes. En concreto las proteínas ribosomales P0, P2a y P2b son ejemplo de antígenos generados mediante infección por parásitos intracelulares. De hecho después de una infección visceral tanto en perros como humanos se generan fuertes respuestas inmunes contra estas proteínas (Coelho et al., 2009; Ramírez et al., 2013; Soto et al., 1995). Curiosamente, a pesar de que estas proteínas están muy conservadas a lo largo de la evolución tanto en parásitos como perros o humanos los anticuerpos se generan contra secuencias específicas de las proteínas del parásito sin haberse observado reactividad cruzada. Algunas de estas proteínas son antigénicas en pacientes con enfermedades autoinmunes. Los epítopos B se sitúan en las partes más variables de P2a, P2b y P0 lo que explica que la respuesta inmune vaya dirigida contra esas zonas. La proteína P0 se ha empleado para el desarrollo de vacunas contra la forma cutánea tanto en ratones susceptibles BALB/c como resistentes (C57BL/6). Es interesante observar que en BALB/C la inmunización con un vacuna de DNA basada en P0 o con la proteína P0 combinada con un adyuvante induce protección parcial contra la infección por L. major. Una vacuna de este tipo induce protección total contra L. major en ratones 57BL/6. Se ha observado igualmente que la vacunación de ratones con una mezcla de proteínas ribosomales induce respuestas de tipo Th1 junto a la generación de respuestas protectivas y se correlaciona con protección contra L. major (Iborra et al., 2008), L. amazonensis o L. Chagasi (Chávez-Fumagalli et al., 2010). La protección observada en el modelo BALB/c-L. major fue tan robusta que resistió una segunda infección (Ramirez et al., 2013). Además, la proteína S4 de L. braziliensis es reconocida por un clon T derivado de un paciente humano resistente a la infección DTH positivo. Esto indica que el reconocimiento por el sistema inmunológico de algunas proteínas ribosomales no está necesariamente relacionado con la progresión de la enfermedad. También se ha descrito que dos proteínas ribosomales LmL3 y LmL5 generan respuestas protectoras contra la infección por L. major y L. braziliensis en BALB/c. Una proteína quimérica basada en determinantes antigénicos H2A, P2a, P2b y P0 protege contra infección por Leishmania visceral en perros (Molano et al., 2003; Carcelen et al., 2009). C. Generación de antígenos de diseño mediante la síntesis de genes sintéticos En el gran cambio que se está llevando a cabo, en el entorno del desarrollo de vacunas, la Biología sintética puede desempeñar un papel crucial. Como se puede intuir ello es debido a poder sintetizar genes quiméricos de gran longitud y poder expresarlos en sistemas bacterianos, levaduras, células de insectos o sistemas vivos bien mediante administración directa del gen en forma de DNA (ver apartados anteriores) o mediante la administración de las proteínas expresadas. Así, se puede construir un gen quimérico en cuanto que contiene fragmentos de varias proteínas existentes o aún no existentes en la naturaleza. Al no existir en la naturaleza tal gen quimérico habría sido imposible su obtención. En la actualidad el diseño quimérico se hace tan fácilmente como escribir una frase en una hoja de papel. Basta saber colocar de forma apropiada los pares de bases uno detrás de otro en un orden tal que al ser leída por la maquinaria biológica genere una información precisa. Por eso lo verdaderamente importante es no solo concatenar las bases sino construir una frase que tenga significado, es decir un gen funcional en un contexto biológico determinado. Esta idea ya existía con anterioridad a la era de la Biología sintética, propiamente dicha, pero no había método para poderla llevar a la práctica. La gran revolución es que la construcción se puede hacer y además de forma sencilla. Ya existen máquinas que pueden generar esas concatenaciones. El arte está en el diseño y el reto está en saber cómo colocar las letras (elementos químicos) para que una vez insertado en un sistema vivo pueda generar una proteína funcional, antigénica e inmunogénica. Pero el reto es todavía mayor: No basta con construir el gen sino en saber cómo aislar la proteína codificada de forma que sea soluble, que sea estable dado que lo más probable es que la proteína diseñada no sea ni estable ni soluble, y que sea operativa. Hay que remontar un problema para el que por el momento no existe una solución general. Estabilidad y solubilidad son dos requisitos que se pueden considerar sine que non para el éxito de una vacuna. Por el momento las soluciones para lograr estabilidad y solubilidad son ad casum. Por eso la biología sintética sin una ingeniería biológica adecuada sería de utilidad limitada. Existen algoritmos para examinar (a) los grados de solubilidad y estabilidad, (b) el carácter hidrofóbico e hidrofílico, (c) la identificación de sitios de ruptura dentro de la proteína y (d) el diseño de epítopos de clase HLA I y II. Pero hay que señalar que todos estos algoritmos solo son indicativos. La prueba de fuego está en la demostración de que lo diseñado ejerce la función biológica predeterminada. En principio, no se puede excluir a priori que la proteína sintetizada quimérica no tenga alguna propiedad tóxica ya que con anterioridad nunca se había relacionado con un elemento vivo ni había pasado el tamiz de la evolución. Aspectos sociales y éticos de la Biología sintética Teniendo en cuenta que se trata de un campo de desarrollo nuevo con enormes potencialidades es necesario asegurar de antemano que a medida que se desarrolla el potencial de la Biología sintética se controle la razón beneficio/riesgo teniendo en cuenta que sin riesgos no hay beneficios que merezcan la pena. Hasta el momento los potenciales riesgos de la Biología sintética son solo prospectivos. Es probable que el principal riesgo que necesita ser supervisado se centre en la introducción de organismos nuevos en el medio ambiente, el análisis de cómo van a interactuar con él y la generación de genes sintéticos con efectos deletéreos tanto a nivel de DNA como de la proteína que codifican. Muchas de las directrices existentes para los organismos modificados genéticamente se podrían aplicar a la Biología sintética. Sin embargo pueden existir riesgos específicos que surjan no del producto final sintetizado sino de sus procesos de investigación y desarrollo. En este como en tantos otros campos se recomienda una actitud proactiva al mismo tiempo que recelosa. No existe el riesgo cero, ni son previsibles todos los potenciales riesgos pero precisamente por eso debe de forma periódica efectuarse una evaluación de los riesgos. Desde un punto de vista ético, y dada la inmediata globalización de los conocimientos científicos, uno de los primeros pasos que es necesario dar para que la biología sintética tenga éxito desde un punto de vista social es diseñar sistemas de evaluación del riesgo derivado de la intercomunicación y asegurar el control de la exactitud de los datos diseminados. Los conocimientos científicos pueden ayudar a la humanidad a resolver graves problemas, sobre todo los referidos a la salud, pero invariablemente también pueden introducir riesgos y a menudo a generar preocupaciones y temores. Junto a estos beneficios está la obligación de considerar con la mayor precisión posible los potenciales peligros. Por eso el principio de precaución aplicado al uso de la Biología sintética ha ido adquiriendo fuerza cada vez mas destacada. No olvidemos que al hacer Biología Sintética nos movemos en un entorno de gran incertidumbre y que los objetivos son en realidad muy ambiciosos: generar una serie de instrumentos biológicos estándar de tipo universal que tengan características específicas de manera que puedan combinarse formando unidades que pueden no existir en la naturaleza. El ideal sería poder trasformar los procesos biológicos en procesos digitales más sencillos que pudieran ser adaptados a la industria de forma rutinaria y mecánica. Desde un punto de vista sociológico cinco son los principios más relevantes que se deben tener en cuenta: 1- Beneficencia pública, que se centra en la obligación de promover actividades individuales y colectivas, incluyendo la investigación científica y biomédica. Estas actividades deben tener como objeto promover el bienestar público estando atentos a los riesgos. Por tanto el ideal de la beneficencia pública reside en implementar políticas para maximizar los beneficios públicos y reducir al mínimo los daños a la comunidad. 2- Gestión responsable, que se centra en pensar y actuar colectivamente en beneficio de la comunidad. Es importante destacar que se ha de tener una prudente vigilancia y que se han de establecer procesos de evaluación antes y después de que los proyectos se lleven a cabo. Una gestión responsable incluirá implementar mecanismos para limitar el uso de determinadas tecnologías cuando sea necesario. 3- Garantizar una autonomía y Libertad intelectual junto a responsabilidad. La ciencia, como conocimiento, desarrollo y tecnología, está en función de la libertad intelectual junto a la responsabilidad. Si bien muchas de las tecnologías emergentes suscitan preocupaciones por el hecho de que se pueden usar tanto para bien como para mal, es cierto que los temores existentes no justifican en muchos casos la limitación de la libertad intelectual. 4- Garantizar una deliberación pública, el principio de la deliberación pública va dirigida a la toma de decisiones que tienen en cuenta puntos de vista opuestos junto a la activa participación de los individuos involucrados. 5- El principio de justicia, con objeto de dirigir e identificar políticas públicas que aseguren que las nuevas tecnologías se desarrollen de forma responsable de manera que los beneficios se distribuyan de forma equitativa. En este sentido no se puede dejar de lado la cooperación internacional y el diálogo dado que las barreras biológicas se han estrechado cada vez más. No cabe duda que del mundo inorgánico se ha pasado al orgánico, del mundo orgánico se ha pasado al molecular biológico y del mundo molecular biológico vivo se ha pasado al mundo molecular biológico sintético que tiene las características de lo vivo. A veces las utopías y las distopías parecen ser el único escenario. Hay que descubrir qué hay de realidad en las utopías y las distopías.
Biología sintética: la ingeniería al asalto de la complejidad biológica La Biología sintética no es solo una reformulación contemporánea de las tecnologías del ADN recombinante de los últimos 30 años junto con un lenguaje descriptivo importado de la ingeniería eléctrica e industrial. Es también una nueva clave interpretativa de los sistemas vivos y una declaración de intenciones sobre la utilización y reprogramación de los objetos biológicos en beneficio humano. De la misma forma que la Química científica iniciada por Lavoisier devino en la Ingeniería química que está en la base de nuestra sociedad desarrollada, la Biología ha adquirido un potencial transformador que posiblemente nos lleve a un tipo de industria y de economía muy distinta de la actual. Para ello es esencial identificar los cuellos de botella que limitan el diseño de objetos biológicos desde sus primeros principios y no perder el tren de la Biología sintética en su etapa fundacional, cuando el talento -y no el músculo- es lo determinante. Desde el comienzo del milenio la Biología está experimentando una transición acelerada entre ser una ciencia predominantemente descriptiva a ser una disciplina cuantitativa. Este proceso comenzó con el famoso opúsculo de E. Schrödinger ¿Qué es la vida? escrito al final de la Segunda Guerra Mundial (Schrödinger, 1944) en el que por primera vez se planteó rigurosamente el abordaje de los sistemas biológicos como entidades sujetas a las mismas reglas de la Física que el resto del mundo material. El punto álgido de esta nueva visión fue el desciframiento hace 50 años y en el periodo inmediatamente posterior de la estructura del ADN, del código genético y de los elementos que participan en el flujo de información del ADN a las proteínas. Pero, paradójicamente, el protagonismo de los físicos en el nacimiento de la Biología molecular no se tradujo en una cultura cuantitativa y un lenguaje descriptivo preciso y estandarizado que es característico de las ciencias "duras". Muy al contrario, la Genética molecular y la Biología que surgió de ella no aprovechó (salvo muy contadas excepciones) la oportunidad de formalizar los mecanismos y las funciones presentes en los sistemas vivos con enunciados y códigos precisos. El resultado ha sido décadas de completo desbarajuste en la nomenclatura de los genes y en las formas de medir y cuantificar las actividades biológicas, por no decir la explosión de todo tipo de vectores de ADN para la manipulación genética de los sistemas experimentales bajo estudio. Quizá el gamberrismo científico glorificado en La doble hélice de J. Watson (Watson, 1968) no ha sido ajeno al ethos informal y anti-autoritario de la comunidad científica nacida a partir de ese periodo. Mientras que esto no ha sido problema durante mucho tiempo, lo cierto es que tanto los avances propios en este ámbito como el papel creciente de la Biología y la Biotecnología en campos más allá del entorno académico vuelven a plantear con fuerza la necesidad de dotar a las Ciencias de la Vida de metodologías y lenguajes más cercanos a la Física que a las ciencias narrativas –tal y como ha sido la Biología la mayor parte de su historia. Es en este contexto donde aparecen los dos últimos intentos de cuantificar la Biología que están llamados a cambiar por entero –tanto metodológicamente como conceptualmente- nuestros abordajes a las preguntas científicas y a sus derivadas biotecnológicas. DE LA BIOLOGÍA MOLECULAR A LA BIOLOGÍA DE SISTEMAS Y A LA BIOLOGÍA SINTÉTICA El comienzo de la Biología de sistemas estuvo determinado por un problema muy práctico: cómo organizar y como buscarle sentido a la avalancha de datos derivados de las tecnologías generalmente conocidas como ómicas que se empezaron a aplicar a los sistemas biológicos desde finales de los años 90. A la secuenciación de genomas completos siguieron luego los transcriptomas, los proteomas y los metabolomas. Por elevación, estos derivaron a sus correspondientes versiones meta (es decir, datos de poblaciones multi-especies), así como el sondeo de los mismos datos en células individuales. Desafortunadamente, los datos per se no se convierten automáticamente en información y mucho menos en conocimiento. Para ello es necesario procesarlos con tecnologías que no vienen en absoluto de la Biología, sino de la computación, la informática y de la física de sistemas complejos. De hecho, las técnicas ómicas permiten disponer de todos los datos contenidos en un sistema biológico pero en una forma más o menos críptica que necesita ser descifrada para su comprensión pero con instrumentos ajenos a la Biología (por ejemplo la teoría de redes, cf. Barabasi y Oltvai, 2004). Esto implica al tiempo una oportunidad (entender un sistema vivo por completo más que sus partes por separado) y un gran reto metodológico y epistemológico. Por un lado, el análisis de los datos masivos se convierte no solo en una ayuda a la experimentación, sino en una genuina fuente de nueva información y conocimiento. Esta forma de investigar es ajena a la gran tradición hipotética-deductiva de la Biología experimental pero muy posiblemente igual de válida. Ramas enteras de la Biología que hace veinticinco años eran fundamentalmente experimentales (por ejemplo, la Ecología microbiana) se están convirtiendo en grandes plataformas de análisis de secuencias. Por otro lado, los datos deben siempre proyectarse sobre algún modelo de funcionamiento, lo que ha empujado una buena parte de los Biólogos sistémicos a especializarse en la representación de datos y en la modelización de su funcionamiento, a menudo importando formalismos para el estudio de redes y la construcción de circuitos electrónicos. Esto a su vez genera nuevas preguntas y nuevas agendas investigadoras en las que el objetivo es comprender la complejidad multi-escala de los objetos vivos. Por primera vez se plantea la posibilidad de entender la arquitectura material (el hardware) y la lógica operativa (el software) de un sistema vivo (Danchin, 2009a). Y para entender el todo hay estudiar el todo como tal, no solo centrarse en los detalles de sus componentes. Con este fin hay que echar mano de abstracciones y simplificaciones típicas de la Física que ayuden a separar los componentes principales de un sistema de los que solamente son espectadores o transeúntes. Esto lleva a la siguiente etapa: la definición de los componentes mínimos que debe tener un sistema biológico para mantener su identidad y sus funciones. Y al final, la comprensión total de un sistema requiere no solo su análisis, sino también su síntesis, tal y como proclamaba en su célebre pizarra póstuma el Premio Nobel de Física Richard Feynman "... Lo que no puedo crear, no lo entiendo..." Es por tanto la Biología de sistemas y su énfasis en la cuantificación, la modelización y el uso combinado del análisis y la síntesis para entender a las entidades vivas quien puso el escenario a principio del milenio para el nacimiento y el desarrollo explosivo de la Biología sintética tal y como estamos presenciando en el tiempo que nos toca vivir. MIRAR LOS SISTEMAS VIVOS CON OJOS DE INGENIERO La cuantificación de la Biología y las abstracciones que son la marca de identidad de la Biología de sistemas hacen casi inevitable un nuevo marco interpretativo de los objetos vivos. La Biología del siglo XX ha utilizado para la comprensión de los sistemas biológicos dos claves hermenéuticas relacionadas. La primera y principal es la teoría evolutiva. Tal y como proclama la conocida aseveración de Dobzhansky "... En Biología nada tiene sentido, si no es a la luz de la evolución...". Esto define la razón de ser de los objetos biológicos como resultado de un proceso temporal no-dirigido de complejidad y de interactividad en beneficio de la adaptación ambiental y el éxito reproductivo. La otra clave es lo que se ha venido a llamar el Dogma Central (DC) de la Biología molecular, es decir el flujo de información DNA □ RNA □ Proteínas. Estas dos claves (la evolución y el DC) permiten contestar a la pregunta de porqué los sistemas biológicos son como son tal y como los conocemos. Pero en realidad, las mismas claves no nos dicen gran cosa sobre el funcionamiento del mismo sistema natural, y mucho menos sobre si este podría ser distinto, mecanísticamente, a lo que vemos aquí y ahora. La evolución selecciona funciones y sus constelaciones, pero no necesariamente los mecanismos específicos que proporcionan esa funcionalidad. Esto se puede ver claramente en el mundo procariótico: un mismo problema metabólico o regulador puede solucionarse a través de esquemas moleculares distintos (Cases y de Lorenzo, 2001). La pregunta sobre cómo funciona un sistema biológico es por tanto difícil de contestar con una mera óptica evolutiva. Y aquí viene la propuesta revolucionaria de la Biología sintética: para entender el funcionamiento de los sistemas vivos tenemos que contemplarlos como si fueran objetos no distintos a los que diseña un ingeniero computacional, químico o electrónico (Endy, 2005). Por ejemplo, para entender la distribución espacio-temporal del metabolismo en una bacteria no nos ayuda gran cosa el conocer su origen evolutivo. Por el contrario nos tendríamos que preguntar lo que se preguntaría un ingeniero químico para diseñar un micro-reactor en el que miles de reacciones ocurren simultáneamente en el espacio y en el tiempo. De esta pregunta se deriva, por ejemplo, la necesidad de compartimentalización (o al menos limitaciones a la difusión libre), la existencia de canalización de substratos y productos, el envejecimiento de las proteínas, el problema de los residuos tóxicos, etc. (de Lorenzo y Danchin, 2008). Solo con esa perspectiva ingenieril podemos comprender ese sistema físico-químico que es la célula en el espacio y en el tiempo –dejando aparte la pregunta sobre sus orígenes. En general, los objetos procedentes de la ingeniería deben cumplir una función para la que necesitan unas instrucciones (el software en los ordenadores) que se implementan a través de un hardware (la maquina que lee y ejecuta las instrucciones). La Biología molecular tradicional tiende a olvidar la distinción entre función, instrucciones (software y sistema operativo) y la maquinaria para ejecutarlas (hardware), lo que reclama una cierta cualificación de la frase de Dobzhansky mencionada antes: la evolución selecciona predominantemente las funciones y sus combinaciones, pero no tanto las instrucciones ni las formas de leerlas. Lo que sí es característico de los sistemas vivos es que buena parte de su software/hardware está dedicado a su auto-replicación. En este sentido, tal y como ha propuesto el científico francés A. Danchin, las células pueden asemejarse a máquinas de Turing capaz de interpretar símbolos (por ejemplo químicos: ATGC) impresos en una cinta (el DNA/RNA en nuestro caso) de acuerdo a una tabla de reglas de la misma forma que lo hacen los ordenadores (Danchin, 2009b). Una máquina de este tipo puede ser adaptada para ejecutar todo tipo de operaciones, incluyendo instrucciones sobre su propio ensamblaje. Llevando esta metáfora al extremo, las células pueden entenderse como ordenadores que hacen ordenadores (Danchin, 2009a). Pero el enunciado Biología-como-ingeniería precisa varias matizaciones. Primero, el mirar a los objetos biológicos como si fueran el producto de una ingeniería no dice nada sobre la intervención de un ingeniero. Un argumento similar fue utilizado por J. Monod en su celebrada discusión sobre la teleología (finalidad de los sistemas biológicos) y la teleonomía (apariencia de finalidad en los mismos sistemas) de su libro El azar y la necesidad (Monod, 1970). Mientras que la primera no está acreditada como un hecho científico, la segunda es una clave interpretativa extremadamente útil para entender porqué los sistemas biológicos son como son en vez de ser diferentes. Por la misma razón se puede adaptar la ingeniería como una metáfora y una clave hermenéutica para comprender la lógica de los objetos biológicos, que es distinta, pero perfectamente compatible con otras claves que abordan preguntas diferentes. En este sentido, a la tensión teleología (finalidad) vs. teleonomía (apariencia de finalidad) le correspondería un co-relato tecno-logía (diseño) / tecno-nomía (apariencia de diseño). Pero aparte de estos argumentos un tanto especulativos, ¿podemos realmente considerar a los sistemas vivos con la perspectiva de un ingeniero? En su día, F. Jacob propuso un contraste insuperable entre la ingeniería y el bricolage (en inglés: tinkering) como metáfora de lo distinto que es el diseño racional de la evolución biológica (Jacob, 1977). Mientras que el trabajo de los ingenieros se apoya en componentes precisos y herramientas que se ajustan exactamente a un proyecto predefinido, el aficionado al bricolaje juega con trastos y sobras sin saber lo que va a producir y utiliza todo lo que encuentra a su alrededor para hacer algún tipo de objeto funcional, cuya utilidad quizá se manifiesta después: ninguno de los materiales tiene en origen una función precisa y cada uno se puede utilizar de varias maneras diferentes. Sin embargo, esta visión parece transmitir que la estructura de los sistemas vivos no tiene ninguna lógica relacional comparable a la ingeniería. Nada más lejos de la realidad. Aunque las soluciones a problemas de diseño aparezcan por caminos distintos, las dos frecuentemente coinciden o convergen y una puede fácilmente ayudar a comprender la otra. Lo mismo puede aplicarse a los sistemas biológicos: aunque su estructura y funcionamiento no pueden atribuirse a un ingeniero, es muy útil examinarlas con la perspectiva y los formalismos que proporciona la ingeniería. Funciones y módulos biológicos que constituyeron una innovación evolutiva para solucionar un problema frecuentemente se asimilan en otro contexto para arreglar un reto diferente. Por ejemplo, el plumaje apareció en su momento como un mero aislamiento térmico pero luego se transformó en un componente esencial del vuelo de los pájaros. El análisis de los genomas bacterianos proporciona incontables ejemplos de proteínas que nacen para hacer algo que luego resulta ser muy distinto de aquello para lo que finalmente se utilizan (Milanesio et al., 2011). Este proceso, que en Biología evolutiva se denomina exaptación, tiene también incontables equivalentes en ingeniería: un dispositivo que se inventa con un propósito muy específico reaparece con pequeñas modificaciones en otro sitio con una finalidad inesperada e incluso opuesta a la inicial. Este escenario aparece constantemente en los sistemas biológicos y en los sistemas diseñados, lo que disminuye la brecha insalvable entre los dos tal y como lo planteó Jacob. Sin embargo, el principio de tecno-nomía que se propone en este artículo será difícil de debatir serenamente en un momento de confrontación entre el evolucionismo y el diseño inteligente, que ha adquirido gran virulencia en los países anglosajones y ha reverberado en todos los demás. En cualquier caso y de forma más o menos explícita, el mirar a los objetos biológicos con ojos de ingeniero es y será el mayor y más útil pilar conceptual de la Biología sintética. La modularidad de los sistemas biológicos Una segunda matización sobre la relación Biología-Ingeniería tiene que ver con la estructura modular de los objetos de estudio en cada caso. Cualquier entidad diseñada por un ingeniero está compuesta de módulos claramente definidos, con conectividades entre sus componentes bien estandarizadas (lo que permite su re-uso en contextos diferentes), con entradas y salidas compatibles y con una clara jerarquía y disposición en tres dimensiones de los distintos componentes. Esto hace que la modularidad física de los objetos hechos por los ingenieros coincida, al menos aproximadamente, con la funcional. Por el contrario, los sistemas biológicos existentes no parecen a primera vista manifestar esta coincidencia entre lo físico y lo funcional. El catálogo de funciones necesarias para tener un sistema vivo se ha podido cuantificar en unas 300-500 a base de comparar los grupos de genes persistentes en los genomas microbianos (de Lorenzo y Danchin, 2008). Sin embargo, al buscar genes específicos compartidos entre esos mismos genomas, la sorprendente conclusión es que ese número es exactamente cero (Acevedo-Rocha et al., 2013). Eso significa que las mismas necesidades funcionales pueden ser cubiertas por configuraciones muy distintas de genes y moléculas. Otro detalle notable que separa los objetos diseñados y los sistemas biológicos son las características físicas de sus componentes: los teléfonos y los aviones están hechos con materiales duros, con componentes perfectamente definidos en su estructura tridimensional y con conexiones precisas con los componentes vecinos. La aparición de interacciones no previstas suele dar problemas y causar accidentes. Por el contrario, los objetos biológicos están compuestos típicamente de elementos blandos, a veces sin límites bien claros y con tendencia a interaccionar los unos con los otros –lo que a veces lleva a la aparición de propiedades emergentes no anticipadas. Si la ingeniería eléctrica e industrial va de cables, tubos y tornillos, los sistemas vivos están compuestos de elastómeros, gelatinas y pegamentos. Finalmente, los sistemas vivos crecen, replican y se reproducen –propiedades ajenas a los objetos hechos por ingeniería racional que conocemos ¿Significa esto que el principio de modularidad que asociamos a los dispositivos hechos por el hombre está ausente de los sistemas biológicos? De nuevo la respuesta es no. La complejidad de las células con grandes genomas y extensa diversidad bioquímica es engañosa a este respecto. El análisis de los genomas mínimos encontrados, por ejemplo, en las bacterias endosimbiontes revela un considerable grado de modularidad en las funciones esenciales que permiten su existencia (Porcar et al., 2013). La sopa bioquímica que a veces parece ser el metabolismo está perfectamente modularizada, con una organización que recuerda una factoría química. En la dirección contraria, la idea de objetos auto-replicativos tampoco es nueva en ingeniería, tal y como lo demuestran los intentos en la última década de diseñar impresoras tridimensionales que se impriman a ellas mismas (por ejemplo, el proyecto RepRap: http://reprap.org/). Es por tanto tan posible y productivo usar la metáfora e incluso los formalismos de la ingeniería para comprender el funcionamiento de los sistemas biológicos como la metáfora biológica para guiar el diseño de nuevos dispositivos hechos por el hombre. En este sentido, una buena parte de la ingeniería contemporánea está habituada a explorar aleatoriamente el espacio de soluciones a un problema cuya solución no de puede abordar desde primeros principios. Para ello se adoptan estrategias de intentos y errores que no son muy distintos de los procesos evolutivos en Biología. El propio Gaudí, en un momento histórico sin capacidad computacional ni las simulaciones que son hoy tan habituales en la arquitectura moderna, fue capaz de calcular parámetros complejos en sus edificios a base de interrogar a la naturaleza (en su caso, por pura gravedad en modelos de cuerdas y pesos) sobre la configuración óptima de los componentes de sus grandes obras. Lo interesante en este caso es que tales soluciones son virtualmente idénticas a las encontradas por los arquitectos muchos años más tarde usando computaciones y simulaciones avanzadas (Huerta, 2006). Parece por tanto que en la ingeniería como en la Biología, el espacio de soluciones a un reto adaptativo tiene atractores en los que el mismo desenlace puede ser el resultado de un diseño dirigido o una exploración aleatoria. A efectos prácticos, esto acredita el valor y la utilidad de examinar la lógica composicional de los sistemas vivos con las herramientas conceptuales de la ingeniería. La ingeniería genética: analogía y metodología La opción por la ingeniería como clave para interpretar fenómenos biológicos que hace la Biología sintética tiene una derivada al tiempo fascinante e inquietante. No es solo una cuestión epistemológica, sino también muy práctica. Si un sistema biológico es como un artefacto hecho por ingeniería, entonces también podemos despiezarlo en un conjunto limitado de componentes definidos que luego podemos recomponer para generar un objeto distinto siguiendo un plan racional. El resultado puede ser un objeto con una estructura y unas propiedades distintas a las que tenía la fuente original de esos mismos componentes. Pero para hacerlo necesitamos dos cosas. En primer lugar, la abstracción relacional y jerárquica del nuevo objeto como un conjunto de partes (las unidades básicas de función biológica) que se conectan de forma racional para formar dispositivos y estos a su vez para generar sistemas de complejidad creciente. En este punto saltamos de la ingeniería como metáfora y analogía (como en la ingeniería genética) a la ingeniería como auténtica metodología para construir objetos biológicos. En este sentido, la formulación narrativa de la Biología molecular como un proceso ADN → ARN → proteínas se sustituye por el principio composicional y cuantitativo de la Biología sintética: Partes → dispositivos → sistemas (Figura 1). La Biología molecular y la Biología sintética abordan los sistemas vivos con diferentes claves interpretativas El dogma central de la Biología molecular (izquierda) se centra en la transferencia de información de residuo a los residuo del ADN a las proteínas y (como se ha propuesto recientemente: de Lorenzo, 2014) el despliegue de ese flujo de información sobre el funcionamiento de las redes metabólicas. Por el contrario, la Biología sintética (derecha) pone el énfasis en la lógica relacional y composicional de los sistemas vivos, tanto los existentes como los que se puedan diseñar en el futuro. En segundo lugar, las partes para la ingeniería de nuevos sistemas biológicos necesitan estar estandarizadas para hacerlas reusables, composicionables y escalables. En la mayoría de los casos, estas partes no aparecen así en su situación natural. Podemos hacer una choza con los troncos de un árbol tal y como los da la Naturaleza. Pero para hacer una casa los troncos deben convertirse en vigas y paneles de dimensiones precisas que permitan la construcción de un edificio más complejo. Mediante este razonamiento, una de las señas de identidad de la Biología sintética es el esfuerzo por partir de secuencias de ADN que determinan funciones deseables y modificarlas para que puedan utilizarse como bloques de construcción (bio-ladrillos) de nuevos objetos biológicos (Kosuri et al., 2013; Mutalik et al., 2013). Partiendo de la situación existente, uno puede pensar en modularizar más y más las funciones y los componentes biológicos para hacerlos más fáciles de combinar, tanto física como funcionalmente. Esta agenda de modularización y estandarización abre perspectivas inmensas a la Biotecnología: los sistemas vivos se convierten en una fuente de materiales que permiten generar nuevos objetos y propiedades en poco o en nada parecidos a su función natural. Un promotor bacteriano que en su contexto nativo controla la expresión de un gen de resistencia a tetraciclina cuando las células se encuentran con el antibiótico en el medio se convierte por obra y arte de la Biología sintética en un módulo inversor (una puerta lógica NOT) que puede combinarse con otras para ejecutar cálculos y procesar señales que no son las suyas en origen (Silva-Rocha y de Lorenzo, 2008). Distintas enzimas bacterianas y vegetales pueden ensamblarse en una levadura para originar una ruta biosintética de una droga anti-malaria (Paddon y Keasling, 2014). Sitios de anclaje de proteínas derivados de rutas de señalización de metazoos se han utilizado para canalizar en Escherichia coli los substratos de una biotransformación de interés industrial (Dueber et al., 2009). Y así docenas de casos en los que una función biológica se descontextualiza con la herramientas del ADN recombinante (y más recientemente mediante síntesis química de secuencias de ADN) y se reutiliza en una situación distinta para hacer algo que la naturaleza no ha hecho o inventado antes. SIMPLIFICAR LA BIOLOGÍA PARA HACERLA MÁS FÁCIL DE (RE)DISEÑAR Este empeño tropieza con dos grandes retos. Por un lado, la composición física de las secuencias de ADN no se traduce necesariamente en una integración de las funciones correspondientes, al menos de forma cuantitativa. Y los parámetros asociados a las partes biológicas (por ejemplo, promotores, terminadores, sitios de unión de ribosoma, etc.) cambian a menudo con el contexto genómico y con las condiciones fisiológicas del hospedador. De hecho, el problema de la dependencia de contexto es una de las mayores limitaciones para diseñar dispositivos y biológicos fiables. Para remediar este estado de las cosas se han venido proponiendo varias líneas de acción. Una de ellas es editar el genoma para eliminar la complejidad que no sea estrictamente necesaria para una cierta aplicación. En una primera fase, el genoma se puede limpiar de componentes que causan inestabilidad (por ejemplo, profagos, secuencias de inserción, elementos móviles, etc.), para continuar con bloques de genes que, aunque presentes y útiles en el medio natural, pueden no ser esenciales (por ejemplo, la maquinaria flagelar) en un bioreactor (Posfai et al., 2006). Luego puede venir la eliminación de bloques metabólicos no utilizados, estructuras del envoltorio celular y otros muchos genes que pueden considerarse innecesarios. Aunque con este abordaje uno podría minimizar el genoma y por tanto el contexto molecular de cualquier dispositivo que se pudiera implantar en él, lo cierto es que los intentos de reducir el genoma de bacterias modelo como E. coli no han conseguido ir más allá de un 20-30% (Posfai et al., 2006). Aparte de la eliminación de posibles genes esenciales, quizá la deleción de grandes segmentos del cromosoma altere su arquitectura dentro de la célula y lo haga inviable. Una alternativa es ir en dirección exactamente contraria: partir de bacterias con genoma ya muy pequeños, por ejemplo Mycoplasma o endosimbiontes como Buchnera (van Ham et al., 2003). En estos casos, la propia naturaleza ha hecho el trabajo de reducción. Aunque en principio este puede ser un buen abordaje, el que un sistema tenga menos componentes no significa que la situación resultante sea más simple. La reducción de complejidad composicional se compensa con el incremento de la complejidad relacional: los cromosomas con menos genes originan células que son mucho más dependientes de sus interacciones con el entorno. Aun así, algunas bacterias con genomas pequeños (como Mycoplasma) son caballos de batalla de referencia en Biología sintética. Sobre todo porque el tamaño del cromosoma permite realizar su síntesis química completa, tal y como llevó a cabo el grupo de Venter (Gibson et al., 2010). Esto abre posibilidades de llevar a la práctica el escenario mencionado arriba de considerar a las bacterias y otros sistemas biológicos como ordenadores para los que se puede escribir un software (el DNA) que puede ser ejecutado por una maquinaria molecular ya existente. Las propuestas futuristas de Craig Venter sobre un futuro convertidor biológico digital [URL] van exactamente en esta dirección. Pero simplificar el genoma e incluso re-escribirlo por completo no soluciona todos los problemas. Como se mencionó antes, el funcionamiento, sobre todo cuantitativo de las partes biológicas está sujeto en mayor o menor medida a la influencia de varios niveles de contexto –desde interferencias con secuencias próximas hasta efectos globales y medioambientales. Para provecho de la evolución pero para irritación de los bio-ingenieros, los materiales biológicos (proteínas, polímeros, pequeñas moléculas, etc.) tienden a interactuar con sus vecinos moleculares de formas a menudo impredecibles. En Biología, 2 + 2 no son siempre 4 porque cualquier nueva combinación está sujeta a la aparición de propiedades emergentes (negativas o positivas) que no pueden predecirse a partir de las cualidades de los componentes de la suma, al menos con el grado de conocimiento que tenemos en la mayoría de los casos. Una situación familiar a cualquier biotecnólogo es la incertidumbre sobre la eficiencia de sistemas de expresión heteróloga de genes de interés industrial. La combinación de un promotor fuerte con una señal de iniciación de la traducción también fuerte debería en principio conducir a una expresión (combinación transcripción+traducción) fuerte también del gen de interés. Esto sucede así en muchos casos, pero en otros acontece exactamente lo contrario. Muy frecuentemente, el extremo 5' del tránscrito forma estructuras secundarias inesperadas con secuencias más abajo del gen en cuestión, lo que genera una gran inestabilidad en el ARNm o impide la traducción. Un posible remedio a estas situaciones es la así llamada ortogonalización de los componentes que van en un sistema. Dos sistemas son mutuamente ortogonales si no se influencian el uno al otro. Es concebible partir de un componente o un módulo biológico muy conectado y producir una variante que conserve solo la conectividad deseada y así facilitar su uso en nuevos diseños biológicos. La propia naturaleza ofrece casos de partes ortogonales, típicamente en elementos móviles promiscuos y bacteriófagos (por ejemplo, la RNA polimerasa del fago T7). Pero también se han hecho grandes avances en desarrollar códigos genéticos alternativos y ribosomas ortogonales capaces de descifrarlos. Quizá en el futuro no muy lejano podamos disponer de entidades biológicas con un genoma que codifique la información con un cifrado genético distinto (incluso con bases no-naturales; Malyshev et al., 2014) que se exprese con polimerasas alternativas y produzca un mensaje que se traduzca por ribosomas ortogonales. De hecho, el objeto vivo resultante sería tan lejano a lo existente que no podría interaccionar de ninguna forma con los sistemas biológicos naturales, asegurando así su contención y la seguridad de su utilización biotecnológica (Schmidt y de Lorenzo, 2012). Los desafíos que debe de enfrentar la Biología sintética para convertirse en una auténtica rama de la ingeniería no terminan con lo enunciado hasta ahora. De hecho aún queda el más importante: asegurarse que cualquier dispositivo objeto vivo diseñado por los bio-ingenieros mantiene sus propiedades a lo largo del tiempo y no sucumbe al ruido y las mutaciones –o desarrolle propiedades emergentes. Incluso si conseguimos un diseño optimizado de un circuito biológico o de un sistema completo, es inevitable que tras un tiempo el ADN que lo determina mute (mucho más si hay estrés ambiental) y eso lleve al colapso final de la entidad. La literatura científica y biotecnológica contiene numerosos ejemplos de microorganismos recombinantes diseñados para una cierta función que tras un tiempo, dejan de ejecutar el programa genético esperado debido a la acumulación de mutaciones. La pregunta obvia es si podemos forzar de forma estable a los sistemas naturales a hacer en nuestro propio beneficio algo que habitualmente no hacen. La estrategia predominante para abordar este gran reto es la de penalizar (también mediante circuitos genéticos ad hoc) las mutaciones que lleven a no conseguir los objetivos, por ejemplo induciendo el suicidio de los mutantes indeseados. Pero como cualquier construcción genética, los circuitos de letalidad condicional están sujetos a adquirir mutaciones que los hagan ineficientes. Es este un reto que está planteado pero en absoluto solucionado aún. Las propuestas pasan desde la permuta de las moléculas que portan la información (del ADN a polímeros parcial o totalmente artificiales) hasta el cambio total del soporte de la información, de ser encriptada por un código a estar determinada por una composición lipídica. Es este un cuello de botella real que deberá ser abordado para que la Biología sintética llegue a realizar todas sus promesas. LA BIOLOGÍA SINTÉTICA EN ESPAÑA Nuestro país no ha sido ajeno al desarrollo de la Biología sintética en la última década. Científicos como Luis Serrano (CRG, Barcelona) participaron muy activamente en la definición del campo dentro de la Unión Europea a través del informe NEST del año 2005 encargado por la CE a un grupo de alto nivel. Ese mismo año, el autor de este artículo organizó en el Castillo de Magalia (Ávila) el primer Workshop Europeo de Biología Sintética patrocinado por la Fundación Europea de la Ciencia. Poco después, equipos españoles comenzaron a intervenir en la competición internacional de diseños biológicos denominada iGEM [URL], uno de los mayores escaparates del campo en el que participan grupos de estudiantes pre-graduados de Biología e Ingeniería. En la actualidad hay grupos de Investigación que explícitamente se identifican como de Biología sintética en Madrid, Barcelona, Valencia, Lérida y Sevilla. Por otra parte, un número considerable de equipos de trabajo en Biología molecular y Biotecnología españoles en la Universidad y el CSIC realizan actividades que perfectamente cualifican como Biología sintética, a pesar de no hacerlo directamente bajo esa denominación. En la mayor parte de los casos, la gravitación hacia el campo en nuestro país viene de Biólogos que se mueven hacia la Ingeniería y no de Ingenieros que se interesan por la Biología. Esta tendencia, que se asemeja a la de otros países europeos, es diferente al desarrollo de la disciplina en USA, en donde la Biología sintética contemporánea está protagonizada mayoritariamente por ingenieros eléctricos y computacionales. Un excepción notable es la de la Universidad Politécnica de Valencia, que ha tenido un papel pionero en movilizar el interés de ingenieros españoles hacia la Biología sintética. De hecho, para el desarrollo de la temática en nuestro país sería altamente deseable que las Escuelas de Ingeniería incorporaran asignaturas de Biología molecular y Biología sintética como parte de su currículum central y que se crearan Departamentos de Investigación en Biología en el entorno técnico y cuantitativo de las Ingenierías tradicionales. Es esencial que los ingenieros y los biólogos trabajen juntos en vez de ser unos meros asistentes de los otros. No es esta una cultura aún predominante, pero por necesidad o virtud es necesario avanzar hacia ella. Quizá el necesario maridaje entre las Ciencias de la Vida y la Ingeniería que está en la base de la Biología sintética sea más fácil de llevar a cabo en el ambiente dinámico de la empresa. Aunque son pocas aún las aventuras empresariales que se identifican a sí mismas dentro del campo en España, algunas grandes entidades como REPSOL o ABENGOA han incluido en sus Departamentos de I+D secciones en Biología sintética, sobre todo orientadas a los biocombustibles y las biotransformaciones. Otras empresas de origen tecnológico creadas desde Centros de Investigación públicos incorporan en su portfolio a la Biología sintética como una herramienta más para sus objetivos científicos e industriales. La más característica y activa de este tipo es Biopolis SL [URL], una empresa centrada en el sector agroalimentario que es de referencia para la biotecnología española. Pero lamentablemente, en el listado de entidades de pequeño y mediano tamaño que se agrupan en la Asociación de Empresas Españolas de Biotecnología (ASEBIO) no hay ninguna cuya actividad principal sea la Biología sintética. La única excepción por el momento es este panorama es Bacmine SL [URL], una PME fundada por científicos del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC que se centra en el diseño de microorganismos para aplicaciones ambientales e industriales. Si de la Química moderna que nació con Lavoisier surgió mucho más tarde la Ingeniería química, es posible que en un periodo de tiempo mucho más corto veamos la Biología sintética traducir en productos y servicios el enorme conocimiento en las Ciencias de la Vida que hemos acumulado hasta ahora. Nuestro país tiene aún la oportunidad de situarse en grupo de cabeza de este panorama internacional de la Biología sintética. Cuatro grupos de investigación españoles (de Lorenzo en el CSIC, Moya en la U. de Valencia, Serrano en el CRG Barcelona y Valencia en el CNIO) fueron listados en el año 2008 por la revista Science entre los equipos más prominentes internacionalmente en la disciplina [URL].a0800151). Sin embargo, mientras que la CE y los USA han apostado decisivamente por ella como uno de los pilares de la Bio-economía del futuro, este impulso no se ha traducido aún en un envite decidido en España por parte de las administraciones o las empresas. Mientras el campo se encuentre aún en un periodo fundacional en el que el talento sea más importante que el músculo, aún tendremos una buena oportunidad de situarnos en el paisaje futuro de esta disciplina. Pero esa ventana de oportunidad puede perderse muy rápidamente si las actividades y grupos ya existentes se descapitalizan por la crisis y no se genera una masa crítica suficiente en los próximos años. La agenda investigadora de la Biología sintética puede fácilmente deducirse de lo dicho hasta ahora en este artículo. El mayor obstáculo para la ingeniería de sistemas biológicos es la influencia del contexto multi-escala en el funcionamiento de los componentes individuales de cualquier entidad viva. La reducción de la complejidad genómica, la ortogonalización de las partes y dispositivos a combinar y la eliminación de mutantes que pierden el programa implantado en ellos son obviamente caminos a seguir. Hay preguntas biológicas fundamentales que debemos responder para poder avanzar por en el diseño de tales objetos. La primera es clarificar la relación entre metabolismo, crecimiento, división y proliferación células, empezando por lo más simple, las bacterias. Como se mencionó antes, a diferencia de los dispositivos hechos por el hombre, los sistemas vivos crecen y eso añade una complejidad extraordinaria a la hora de diseñarlos de forma predecible. En el mejor de los casos, uno quisiera disponer de células que ejecutan las funciones para las que han sido diseñadas pero sin crecer. Esto plantea retos de investigación fascinantes, porque cualquier programa implementado con componentes materiales envejece y comete errores. Y la forma que los sistemas biológicos tienen de repararlos es creándolos de nuevo en las copias que se generan durante el crecimiento. Dado que la agenda evolutiva de los seres vivos es el éxito reproductivo ¿podemos desacoplar ese crecimiento del resto de la funcionalidad biológica sin alterar seriamente a las células correspondientes? Aquí hay un problema que difícilmente puede contestar solo la Biología molecular, porque tiene derivadas en la teoría de la información, en la resistencia de nano-materiales y en la ingeniería de sistemas mecánicos. Otra limitación aún por explorar en detalle es la influencia del metabolismo en el flujo de expresión génica. Las abstracciones de los circuitos y módulos a implantar en los sistemas biológicos a menudo ocultan que su acción se ejecuta en un medio químico complejo con una lógica propia y con una alta reactividad. Lo que en la jerga de la Biología sintética se denomina chasis se compone no solo de un genoma más o menos intrincado sino también de un escenario con una gran complejidad molecular que apenas conocemos. De cómo entendamos esa complejidad multi-escala y multi-molecular dependerá en gran medida el que los desarrollos en marcha de la Biología sintética se conviertan en tecnologías robustas o se queden en meras anécdotas. En el mejor de los casos, una vez que se tienen a mano componentes fiables para la construcción de un objeto complejo (como un Meccano o un Lego) es cuestión de la imaginación del usuario el producir todo tipo de artículos y materiales, desde biocombustibles, biocatalizadores y nuevos agentes terapéuticos a formas de computación distintas, bioplásticos y fibras inteligentes o biosensores para moléculas de todo tipo. Y es justamente en la imaginación y creatividad donde nuestra comunidad científica y técnica puede hacer las mayores contribuciones al campo y llegar a donde no ha podido llegar grandes iniciativas en Biología sintética en los EEUU basadas en el poderío técnico, como el Programa SynBERC [URL]. Para ello es necesario fomentar la interfase Ciencias de la Vida-Ingeniería en los programas académicos de las Universidades y promover titulaciones que integren a partes iguales Biología Fundamental y principios de Ingeniería. Por el momento, muchos biólogos moleculares alegan que los Ingenieros saben poco o nada de Biología y por tanto es difícil interaccionar con ellos. Y a su vez, los Ingenieros ven a buena parte de los Biólogos como carentes del talento cuantitativo y formación matemática que se necesita para el diseño de sistemas que realmente funcionen. La superación de esta barrera cultural es posiblemente el mayor reto al que nos enfrentamos en España, pero del que dependemos para no ser meros espectadores, sino más bien actores, del nuevo tipo de Bio-industria que veremos desarrollarse en las próximas décadas.
Biotecnología: bioseguridad y biocustodia en la investigación biotecnológica Los avances en Biotecnología y en Bioinformática han sido tan espectaculares en los últimos años que han llevado a la reconstrucción de agentes biológicos y al diseño y síntesis de cromosomas artificiales. Paradójicamente han sido estos avances los que han dificultado la puesta en práctica de mecanismos que permitiesen el control a nivel nacional e internacional sobre la transferencia de agentes biológicos naturales, genéticamente modificados o sintéticamente reconstruidos, limitando las capacidades nacionales para hacer frente a los compromisos contraídos en Tratados o Resoluciones Internacionales que prohíben el desarrollo, producción almacenamiento de armas biológicas y toxínicas, elevando las armas biológicas a la categoría de armas de destrucción masiva. Los códigos de conducta parecen una medida sencilla, de escasa interferencia en el desarrollo de la investigación científica y que permite evidenciar la transparencia del trabajo científico. El extraordinario avance de la Biotecnología durante los últimos veinticinco años del pasado siglo y los primeros catorce del siglo XXI junto con el desarrollo de Tecnologías de la Información en el comienzo de este siglo, casi impensables en nuestro pasado reciente, ha permitido considerables aplicaciones de estos hallazgos científicos en innumerables facetas del desarrollo vital de los seres humanos, mejorando la calidad de nuestras vidas, pero, al mismo tiempo, han permitido que la Biotecnología, entendida como ese conjunto de técnicas y avances científicos, sea también una tecnología deseable por individuos y organizaciones que procuran una utilización torticera y malintencionada de los avances científicos. Tanto es así, que los agentes patógenos y los organismos recombinantes que han adquirido capacidades patogénicas, tienen la consideración de arma de destrucción masiva (ADM), alineándose con las armas químicas, radiológicas y nucleares. Por más que debiera repugnar a la conciencia de la humanidad la utilización de la enfermedad como arma de destrucción, no deja de sorprendernos la capacidad de la especie humana para utilizarla con ese fin en repetidas ocasiones recogidas por la historia de la humanidad. Basten algunos ejemplos: Ya en el año 190 a. C. Aníbal ordenó arrojar ollas de barro conteniendo serpientes, cuya mordedura era venenosa, contra barcos enemigos en la batalla del río Eurymedon. En el siglo XIV fue práctica frecuente durante los asedios arrojar cuerpos en estado de putrefacción al enemigo; así, en 1340, durante la Guerra de los Cien Años, el duque de Normandía lanzó cadáveres de caballos contra el castillo de Thyne Levesque (hoy Thun l'Évêque, norte de Francia) que había sido tomado por los ingleses; y en 1346 los mongoles catapultaron contra los tártaros cadáveres de víctimas de la peste en Caffa (hoy, Feodosia, Ucrania). Es particularmente conocida la distribución en 1763 por los británicos de mantas contaminadas en Fort Pitt. Las mantas provenían de un hospital donde se trataban enfermos de viruela y se distribuyeron a las tribus indias americanas. La utilización de agentes biológicos no es ajena a los tiempos modernos. En la Primera Guerra Mundial unidades del ejército alemán llevaron a cabo acciones por las que se infectaba a los animales de carga de los aliados con las bacterias causantes del muermo (Burkbolderia mallei) o del carbunco (Bacillus anthracis). La infección era procurada directamente por líquido conteniendo la bacteria o con terrones de azúcar que contenían capilares de vidrio con el agente patógeno en forma líquida. En 1916 el Estado Mayor alemán evaluó solicitudes para dispersar la bacteria causante de la peste (Yersinia pestis) sobre el Reino Unido o contaminar los ríos fronterizos de España con Portugal con el bacilo del cólera (Vibrio cholerae). Afortunadamente, las dos solicitudes fueron denegadas por el Estado Mayor alemán. El conocimiento del programa de armamento biológico alemán provocó que Francia empezase su propio programa en 1922, después de la Primera Gran Guerra. Aunque se pensó que Alemania había usado armas biológicas en la Segunda Guerra Mundial, cuando esta terminó se pudo comprobar que el programa de armamento biológico alemán era exclusivamente defensivo y que la utilización ofensiva de armas biológicas había sido prohibido explícitamente por el Estado Mayor alemán. Los programas biológicos de Francia y de la Unión Soviética continuaron durante la guerra y el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá pusieron en marcha un programa conjunto. Japón comenzó un programa biológico ofensivo en 1932, después de la invasión de Manchuria en el que utilizaban bombas de porcelana para liberar pulgas que transmitían la peste, que infectaban a ratas y estas a su vez al hombre, y bombas de acero para liberar esporas de Bacillus anthracis sobre las ciudades chinas. También utilizaron Bacillus anthracis, Vibrio cholerae y Salmonella enterica en acciones de sabotaje de alimentos y pozos de agua. Los programas biológicos de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá continuaron después de la Segunda Guerra Mundial, potenciados por el conocimiento del programa japonés. Tras ocupar Manchuria en 1945, la Unión Soviética conoció de la existencia del programa japonés y activó el suyo propio. La dimensión de posprogramas nacionales de armas biológicas propició la aparición de iniciativas internacionales destinadas a frenar esa expansión. El Protocolo prohíbe el uso en la guerra de gases asfixiantes y el uso de armas biológicas, pero el Protocolo de Ginebra no prohíbe su producción y almacenamiento. La entrada en vigor del Protocolo supuso el fin en esa fecha de muchos de los programas de armamento biológico anteriormente mencionados pero, lamentablemente, no de todos ellos. El 10 de abril de 1972, la Convención sobre la prohibición del desarrollo, de la producción y del almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y toxínicas y sobre su destrucción (CABT) quedó abierta para la firma. Entró en vigor el 26 de marzo de 1975, después de que 22 gobiernos signatarios depositaran los instrumentos de ratificación. Hoy 170 países forman parte de la CABT. Sin embargo, la entrada en vigor de la CABT en 1975 no supuso un freno a la proliferación de armas biológicas: La Unión Soviética decidió continuar y potenciar su programa de armamento biológico por sospechar que los Estados Unidos no habían desmantelado el suyo, incumpliendo flagrantemente la CABT. La Unión Soviética anunció el fin de su programa biológico en marzo de 1992. La magnitud real del programa biológico de Irak fue conocida en 2003 durante la invasión de Irak y resultó ser mucho menos importante de lo inicialmente supuesto. La calificación de la utilización de patógenos como armas de destrucción masiva y la creciente preocupación sobre su posible utilización por grupos terroristas, ha hecho necesaria la resolución 1540 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de 2004 que insta a todos los Estados para que tomen medidas para prevenir el uso de armas de destrucción masiva, incluyendo armas químicas y biológicas, y su uso con fines terroristas. El objetivo fundamental de la CABT es lograr progresos efectivos para un desarme general y completo que incluya la prohibición del desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas bacteriológicas (biológicas) y su eliminación, mediante la adopción de medidas eficaces que faciliten el desarme general y prohíban y prevengan el uso de armas biológicas. Las obligaciones en que incurren los Estados Partes de la CABT están desglosadas a lo largo de los 15 Artículos de la Convención. En síntesis, los Estados Partes se comprometen a no desarrollar, producir, ni almacenar ni traspasar a otros agentes y toxinas de naturaleza biológica sus equipos y medios de diseminación (vectores), así como a no utilizar armas biológicas o tóxinicas en conflicto armado. Los Estados Partes también se comprometen a destruir o desviar hacia fines pacíficos todos los agentes, toxinas, armas, equipos y vectores en tipos y en cantidades que no estén justificados para fines profilácticos, de protección u otros fines pacíficos. A efectos de la CABT, los agentes biológicos son cualquier tipo de agente de naturaleza biológica, microbiana o no, naturales o recombinantes, y los productos de naturaleza tóxica de ellos derivados (toxinas), que tengan acción lesiva, incapacitante o letal sobre los seres humanos, los animales o las plantas. La mayor proporción de agentes biológicos son bacterias o virus (organismos procarióticos). Existen patógenos que son de naturaleza eucariótica pero microbianos, como algunos hongos y algunos parásitos. Algunos organismos causantes de plagas son de mayor tamaño (por ejemplo, moscas, mosquitos o escarabajos) y se consideran también agentes biológicos o vectores de agentes biológicos cuando contribuyen a la diseminación de los mismos (por ejemplo animales que propagan parásitos tengan los parásitos o no un ciclo vital en ellos). Todos los agentes biológicos son relevantes para la Convención. Los mismos patógenos que causan de forma natural enfermedades en el hombre, los animales o las plantas podrían ser utilizados en un conflicto armado. Su relevancia relativa vendrá definida por su forma de actuación o por su particular grado de virulencia. Los agentes biológicos tienen características que los hacen particularmente apropiados como posibles armas de destrucción masiva y, en algunos casos, de difícil control. - Están ampliamente presentes en la naturaleza. - Algunos de ellos son fácilmente accesibles. - Su detección es con frecuencia difícil o requiere mucho tiempo. - El manejo de algunos de ellos puede no requerir una gran especialización. - Tienen un amplio espectro de blancos (humanos, animales, plantas). - Pueden tener efectos devastadores en salud humana o animal o en agricultura. - Sus efectos directos pueden causar grandes pérdidas económicas, deteriorando el bienestar social. Un potencial ataque causando un brote biológico de consecuencias impredecibles califica a las armas biológicas como una preocupación real en materia de defensa y seguridad nacional. Hay ejemplos relativamente recientes de la utilización de agentes biológicos en atentados terroristas: La secta japonesa Aum Shinrikyo (responsable del ataque con gas sarín en el metro de Tokio) diseminó una suspensión líquida de Bacillus anthracis desde un edificio en Kameido (Tokio), de una cepa que afortunadamente resultó no ser patógena, habiendo intentado también sin éxito el uso de la toxina botulínica. Hay pruebas de que Al Qaeda ha intentado desarrollar programas biológicos, desde el principio de los años noventa, aunque de escasa magnitud, que aparentemente terminó en 2003, después de la invasión de Afganistán en 2001, aunque su interés en las armas biológicas parece que sigue vigente. La secta Rajneeshee contaminó en noviembre de 1984 restaurantes de la ciudad The Dalles, Oregon en 1984 en Estados Unidos para influir en el resultado de las elecciones locales, dando lugar a varios brotes de salmonelosis con 751 personas intoxicadas. El 18 de septiembre de 2001, después del atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York (USA) se enviaron por correo regular los primeros sobres conteniendo Bacillus anthracis (conocido como Amerithrax) y el 5 de octubre del mismo año fallecía la primera persona por inhalación de la bacteria. En total se produjeron veintidós casos de carbunco en Estados Unidos, once por inhalación y once cutáneos, cinco de los afectados por inhalación fallecieron. Así pues, las particulares características de los agentes biológicos enumeradas más arriba, no solo los hacen candidatos a posibles agentes para su utilización en conflictos armados, como armas de destrucción masiva, sino también a su posible utilización por organizaciones terroristas, de nuevo calificando a los agentes biológicos como materia de preocupación para la seguridad nacional. Por ello, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en su Resolución 1540, tipifica las armas biológicas como armas de destrucción masiva y "Decide que todos los Estados se abstengan de suministrar cualquier tipo de apoyo a los agentes no estatales que traten de desarrollar, adquirir, fabricar, poseer, transportar, transferir o emplear biológicas y sus sistemas vectores". "Decide también que todos los Estados, de conformidad con sus procedimientos nacionales, adopten y apliquen leyes eficaces apropiadas que prohíban a todos los agentes no estatales la fabricación, la adquisición, la posesión, el desarrollo, el transporte, la transferencia o el empleo de armas biológicas y sus sistemas vectores, en particular con fines de terrorismo, así como las tentativas de realizar cualquiera de las actividades antes mencionadas, participar en ellas en calidad de cómplices, prestarles asistencia o financiarlas". "Decide también que todos los Estados adopten y hagan cumplir medidas eficaces para instaurar controles nacionales a fin de prevenir la proliferación de biológicas y sus sistemas vectores", y para ello: a) Establezcan y mantengan medidas eficaces y apropiadas para rendir cuenta de esos artículos en su producción, uso, almacenamiento o transporte y mantenerlos en condiciones de seguridad; b) Establezcan y mantengan medidas eficaces apropiadas de protección física; c) Establezcan y mantengan controles fronterizos eficaces apropiados y medidas para hacer cumplir la ley con el fin de detectar, desalentar, prevenir y combatir, incluso por medio de la cooperación internacional cuando sea necesario, el tráfico y la intermediación en el comercio ilícitos de esos artículos, de conformidad con sus atribuciones legales y su legislación nacional y con arreglo al derecho internacional; d) Establezcan, desarrollen, examinen y mantengan controles nacionales eficaces y apropiados de la exportación y reexpedición de esos artículos, con inclusión de leyes y reglamentos adecuados para controlar la exportación, el tránsito, la reexpedición y la reexportación, y controles del suministro de fondos y servicios relacionados con esas exportaciones y reexpediciones, como la financiación y el transporte que pudieran contribuir a la proliferación, así como controles de los usuarios finales y establezcan y apliquen sanciones penales o civiles adecuadas a las infracciones de esas leyes y reglamentos de control de las exportaciones. Tanto por lo que se refiere a la CABT como a la Resolución 1540, los Estados quedan obligados a tutelar y regular el uso y el acceso a los agentes biológicos. Por complejo que pueda parecer el lenguaje de tipo legal que acompaña a las resoluciones y tratados internacionales, en esencia, en el caso de los agentes biológicos, en gran medida todo se circunscribe a la comprensión y correcta aplicación nacional de dos conceptos básicos: Bioseguridad y Biocustodia. ¿Qué se entiende por Bioseguridad?: La noción común de biosafety (en español bioseguridad) se deriva de las directrices impartidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las técnicas que se utilizan en los laboratorios. Según el Manual de Bioseguridad en el Laboratorio (OMS, 2003), bioseguridad o seguridad biológica es el término utilizado para referirse a: "Los principios, técnicas y prácticas aplicadas con el fin de evitar la exposición no intencional a patógenos y toxinas, o su liberación accidental". El concepto es coherente con los equivalentes de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y OEI (Organización Mundial de Sanidad Animal). La CABT recoge la siguiente definición para el término Bioseguridad: "Los principios, tecnologías, procedimientos y medidas puestas en práctica para prevenir la liberación accidental o la exposición intencionada a agentes biológicos y toxinas y para proteger a la población y al medio ambiente de los efectos de tal liberación", que es muy similar al de la OMS. En realidad se podría utilizar una definición simplificada e igualmente coherente de Bioseguridad: "La protección de las personas, animales o plantas contra los patógenos". Según la CABT las medidas de Bioseguridad se refieren y deben afectar a instalaciones (animalarios, invernaderos, piscicultura, fermentación, etc.) y laboratorios tanto del sector público como privado y al transporte y movilidad de patógenos y toxinas en lo que refiere a la protección de personas, animales, plantas y el medio ambiente contra esos patógenos y toxinas. La implantación a nivel nacional de esas medidas requiere de la existencia de la correspondiente legislación. En España y en los países de la UE existe normativa que permite razonablemente el cumplimiento de las obligaciones contraídas en relación con la CABT. ¿Qué se entiende por Biocustodia? La noción de biosecurity (en español biocustodia) no se puede derivar de las definiciones de la OMS. La traducción de biosecurity por bioprotección aparece en el Manual de Bioseguridad en el Laboratorio de la OMS en su traducción al español publicada en 2005, donde biosecurity es el término utilizado para referirse a: "La protección del material microbiológico contra el robo, la pérdida o la desviación para evitar que esos agentes se puedan utilizar de forma indebida para atentar contra la salud pública". Que la propia OMS redefinió después en la World Health Organization Biorisk Management: Laboratory Biosecurity Guidance de septiembre de 2006 (WHO, 2006): La biosecurity en el laboratorio describe la protección, control y responsabilidad asociada a materiales biológicos valiosos dentro de los laboratorios, para prevenir el acceso no autorizado, pérdida, robo, mala utilización, desviación o liberación intencional". Estas definiciones introducen a su vez conceptos nuevos, que precisarían de adecuadas definiciones por sus implicaciones legales, como "material microbiológico" que excluya a lo que no sea microbiológico en primer lugar y descalifica a los seres vivos, ya que estos pudieran no ser considerados "materiales" desde el punto de vista legal. La posterior precisión donde los materiales han pasado a ser "biológicos" sobrepasando la calidad microbiológica sin dejar de ser "materiales" para adquirir la calidad de "valiosos" tampoco ayuda demasiado, pues introduce otra presunta imprecisión legal adicional al tener que definir qué es "valioso" y qué no lo es dentro de un laboratorio. Por otro lado la propia OMS reconoce que el término biosecurity es complejo, ya que ha evolucionado simultáneamente en varios procesos y se utiliza de forma diferente en cada uno de ellos. De hecho el término biosecurity no parece tener un significado uniforme en los sectores de la salud humana, animal y vegetal. En veterinaria y en agricultura (FAO) el término ha pasado a significar la protección de los recursos biológicos contra especies foráneas o invasoras. Biosecurity es un término confuso y con significado diferente en distintos sectores. Por ello España, de acuerdo con las Delegaciones de habla hispana en la CABT, propuso en agosto de 2008 (Biological Weapons Convention, 2008) el término Biocustodia como traducción de Biosecurity para designar el conjunto de medidas pertinentes en el seno de la CABT. BIOCUSTODIA: ALCANCE, REQUERIMIENTOS Y MEJORA DE LA APLICACIÓN A NIVEL NACIONAL La CABT entiende que las medidas de Biocustodia deben tener un alcance que se concreta en: - Abarcar los agentes, las toxinas y el equipo crítico. - Abarcar las instalaciones, el almacenamiento, el transporte y el personal. - Ser eficaces en relación con el costo. - Basarse en criterios de gestión del riesgo. - Basarse en claras directrices nacionales. - Estar destinadas a lugares específicos, dado que los cambios de circunstancias excluyen una reglamentación común universal. - Hacer uso de mecanismos de supervisión y normas. - Adaptar cuando sea posible los marcos de supervisión o reglamentación existentes. - Someterse regularmente a revisión. Asimismo, la CABT considera que las medidas de Biocustodia requieren de: - Buenas prácticas científicas. - Listas flexibles de control nacional. - Exigencias de empaquetado y etiquetado. - Sistemas de supervisión y control del acceso en las instituciones pertinentes. - Control de los antecedentes del personal. - Actividades de vigilancia integral e integrada. - Identificación e inventario de las instalaciones, los sistemas de transporte y el personal pertinentes. - Un mecanismo para crear y mantener inventarios detallados y exactos de la posesión, el transporte, el almacenamiento y el empleo de los recursos pertinentes y el personal autorizado para trabajar con ellos. En estricto cumplimiento de la Resolución 1540 y de las directrices dimanadas de la CABT y de la importancia atribuida a nivel nacional, el Consejo de Ministros aprobó en su reunión del 30 de junio de 2013 la Estrategia de Seguridad Nacional que incluye específicamente la adopción de un Plan Nacional de Biocustodia entre sus objetivos, recogiendo así las recomendaciones del Consejo de Seguridad de NN.UU. y de la CABT, que indican la conveniencia de: - Elaborar un plan nacional de Biocustodia. - Identificar un organismo principal del gobierno o crear una nueva autoridad supervisora central. - Incorporar las medidas de Biocustodia en la regulación de prácticas óptimas y otras directrices sin fuerza legal. Es lógico pensar que el Plan Nacional de Biocustodia debería incluir estas dos últimas recomendaciones así como revisar e implementar si fuera necesario el alcance y requerimientos mencionados más arriba. Un Código de conducta es un conjunto de normas vinculantes para un colectivo profesional, que marca la deontología de la actuación profesional de ese colectivo. Por su naturaleza, un código de conducta podría ser una medida de Biocustodia regulatoria de buenas prácticas profesionales y podría ser un elemento de mejora en la aplicación nacional de la CABT y de la Resolución 1540. Los códigos de conducta están siendo objeto de discusión en la CABT desde el año 2005, y son muchos los países que ven en ellos un elemento importante de refuerzo a nivel nacional de la CABT, hasta el punto de que algunos de estos países ya los han adoptado y otros muchos están considerando su adopción. Estos códigos de conducta deberían ser de aplicación para las profesiones involucradas en materia de Biocustodia en sentido amplio, tanto para profesionales del sector público como del privado y de aplicación tanto en las instalaciones de investigación del sector público como del sector privado. De las posibles características que estos códigos de conducta puedan tener, hay dos que han sido reconocidas como de mayor importancia relativa: 1) los códigos no deben entrar en contradicción o enfrentamiento con otros códigos ya existentes y 2) los códigos deben ser flexibles, al objeto de que puedan evolucionar de acuerdo con la evolución de los avances científicos y tecnológicos. Veamos un ejemplo ilustrativo de cada caso: 1) La obediencia debida: El Dr. Ken Alibek, Vicedirector del programa de armas biológicas de la antigua Unión Soviética, desertó a Estados Unidos en 1992. Ken Alibek, que también era militar, esgrimió la obediencia debida a sus superiores para justificar su falta al "Juramento del Médico" al dirigir un programa de armas de destrucción masiva. 2) El propio "Juramento del Médico", también conocido como "la declaración de Ginebra" que se basa en el "Juramento Hipocrático", fue adoptado por la 2.a Asamblea General de la Asociación Médica Mundial en Ginebra, Suiza, en septiembre de 1948 donde, entre otras cosas, el médico "promete solemnemente mantener sumo respeto por la vida humana desde el momento mismo de la concepción". La declaración de Ginebra de 1948 ha sufrido diversas actualizaciones a lo largo de estos años. Desde 2006, esa "promesa solemne" ha pasado a ser "velar con el máximo respeto por la vida humana", adaptándose así a las diferentes legislaciones actuales que reconocen el derecho al aborto. Es decir, un código de conducta debería evitar que el profesional tuviese que decidir su conducta como sujeto de actividades cuyos fines pueden ser opuestos, como en primer caso, y al mismo tiempo debería tener la flexibilidad del segundo caso para guiar la conducta del profesional dentro de la legalidad vigente. En este sentido, España ha propuesto junto con otros países (Chile, Colombia, España, Italia y México) en la reunión de la CABT de diciembre de 2012 un código de conducta para científicos (Biological Weapons Convention, 2012) de posible aplicación general para todo el personal que utilice en su trabajo métodos científicos, tanto en ciencias naturales como sociales, médicas, veterinarias, agrícolas, matemáticas e ingenierías y que sean relevantes para la Convención sobre Armas Biológicas. El Código propuesto reconoce su utilidad para los científicos y personal técnico de las especialidades mencionadas, pero también alinea en la responsabilidad a las instituciones, tanto públicas como privadas, donde esos científicos y técnicos prestan sus servicios, por entender que las instituciones también deben velar por el cumplimiento del conjunto de normas vinculantes que determinan deontología de su actuación profesional. AVANCES CIENTÍFICOS Y TECNOLÓGICOS: TRANSFERENCIA DE ELEMENTOS TANGIBLES E INTANGIBLES Los avances científicos y tecnológicos y su posible incidencia en la aplicación a nivel nacional de han estado siempre presentes en las deliberaciones de la CABT. La propia naturaleza dual de los agentes biológicos: tanto pueden ser empleados para fines pacíficos o profilácticos, como pueden ser utilizados con fines hostiles. En vista del extraordinario desarrollo de la Ingeniería Genética durante la década de los ochenta, la CABT organizó un Grupo de trabajo (VEREX, 1992-1993) donde expertos de los Estados Partes de la Convención decidieron si, a pesar de ese desarrollo, se podría redactar un mecanismo de verificación del cumplimiento del articulado de la Convención. El trabajo de los expertos concluyó que, en aquel momento, el diseño de un protocolo de verificación era posible y con ese fin se constituyó un Grupo ad hoc de expertos con el mandato de afrontar ese desafío. En ese momento es cuando se adquiere el convencimiento de que la ciencia evoluciona a una velocidad que la diplomacia no puede seguir: durante ese periodo se publica la secuenciación del genoma de la levadura, del primer genoma bacteriano y de otros genomas, entre ellos el humano, haciendo prácticamente imposible diseñar un sistema de verificación que pueda tener en cuenta desarrollos tecnológicos y científicos cuya previsión temporal y su proyección posterior en el tiempo parecían impredecibles. Los últimos avances logrados en secuenciación de genomas gracias a la Pirosecuenciación ("Next Generation Sequencing, NGS") que permite obtener hasta un millón de secuencias entre 60 y 400 nt de longitud han sido relativamente tan rápidos que han ido por delante de la tecnología informática necesaria para ensamblar las secuencias generadas, lo que parece que se empieza a resolver con la utilización de nuevos supercomputadores aparentemente capaces de analizar simultáneamente el equivalente de hasta 240 genomas humanos en 50 horas. Con todo lo fascinante que esto pueda parecer, lo es aún más la aparición de lo que se conoce como Biología sintética que permite la ingeniería de organismos capaces de realizar funciones que les eran ajenas y la reconstrucción de genomas y microorganismos vivos. Así el virus de la influenza que causó la pandemia de 1918-1919 (lo que se llamó y aún se llama "la gripe española") donde fallecieron 50 millones de personas en todo el mundo. El virus reconstruido (Tumpey et al., 2005) causó la muerte de ratones y de embriones de pollo, siendo capaz de replicarse en alta concentración en células epiteliales de bronquios humanos. La publicación de los trabajos de transmisión del virus zoonótico de la gripe aviar H5N1 no ha estado exenta de polémica hasta que su publicación fue finalmente autorizada (Imai et al., 2012; Herfst et al., 2012). La reciente publicación de la síntesis del cromosoma 3 de levadura, "synIII" (Annaluro et al., 2014), no hace sino significar una vez más magnitud en la progresión del avance científico. La razón última por la que la reconstrucción de especies virales o la de la síntesis de cromosomas de diseño resultan de especial preocupación y relevancia en materias relacionadas con la CABT o con la Resolución 1540 es la dificultad inherente para monitorizar la presunta transferencia de tecnología y de agentes biológicos, sean genéticamente modificados o no. En ambos casos se insta a los Estados a que controlen la fabricación, el transporte la transferencia o el empleo de armas biológicas y sus vectores, y a que pongan en práctica medidas eficaces para instaurar controles nacionales. Se entiende, pues, que los desarrollos científicos mencionados no hagan sino aumentar las dificultades para ejercer ese control, y, en definitiva, para ejercer una Biocustodia eficaz. La Biocustodia comprende medidas encaminadas a custodiar elementos relacionados con tecnología relevante, incluyendo elementos tangibles e intangibles. Son elementos tangibles "obvios" los patógenos, las vacunas, los equipos científicos e industriales etc., y el material de doble uso en general, pero también, aunque quizá "menos obvios", lo son planos, diagramas, modelos, fórmulas, diseños de ingeniería, especificaciones en manuales, procedimientos, libros, revistas especializadas, informes técnicos, etc. Por tanto, debería existir legislación que regule la transferencia y el transporte de elementos tangibles "obvios" y "menos obvios". Son elementos intangibles la asistencia técnica, el entrenamiento, los servicios de consultoría, las presentaciones científicas y comerciales, así como datos técnicos presentes en elementos tangibles que se puedan transmitir por medios "intangibles", como el correo electrónico, Internet, fax, discos compactos (CD), discos versátiles digitales (DVD), lápices de memoria, etc. Por lo tanto, debería existir legislación que regule la transferencia y el transporte de elementos intangibles. Siendo no tarea fácil controlar la transferencia de elementos tangibles obvios y menos obvios, resulta labor de extraordinaria dificultad controlar la transferencia de elementos intangibles. Por ello son pocas todas las medidas que se puedan adoptar para facilitar esa tarea sin interferir con el normal y necesario desarrollo de la investigación y el avance tecnológico. La adopción de códigos de conducta del tipo descrito más arriba es un paso en ese sentido de aplicación relativamente sencilla, con un grado de interferencia muy pequeño en la investigación científica y que permite evidenciar la transparencia que los científicos tenemos en el normal desarrollo de nuestra profesión.
Avances en biotecnología de alimentos Durante miles de años el hombre ha estado usando la genética para lograr la mejora de las materias primas y productos alimenticios terminados. Mediante el uso del cruce sexual y la aparición de mutantes espontáneos se ha generado un gran número de variedades vegetales, razas animales y cepas microbianas. De hecho, la biotecnología de los alimentos es la más antigua de todas las biotecnologías. Recientemente, las técnicas de ADN recombinante se han aplicado en la tecnología de alimentos creando los llamados alimentos modificados genéticamente o alimentos transgénicos. Ejemplos de este tipo de productos son unas patatas transgénicas que funcionan como una vacuna oral contra el cólera, unas levaduras vínicas transgénicas capaces de producir vino con aroma más afrutado o vacas u ovejas que producen leche con altos niveles de proteínas terapéuticas. En cualquier caso, la fecha de partida para el futuro de la biotecnología de los alimentos fue la publicación en 2001 del primer borrador del genoma humano: este descubrimiento abrió la puerta a la búsqueda de genes de nuestro genoma que se activan o desactivan en respuesta a la ingesta de nutrientes específicos. No solo eso, hoy en día también es posible determinar las diferencias genéticas entre individuos que producen diferentes respuestas nutricionales. Además cada día se publican en las bases de datos varios nuevos genomas de animales, plantas o microorganismos que son componentes habituales de nuestra dieta. Algunos casos sobresalientes son los genomas del arroz, la levadura del pan, la bacteria probiótica Bifidobacterium bifidum o patógenos responsables de la intoxicación alimentaria, como Escherichia coli. Estos datos proporcionan información sobre genes clave, con la que es posible diseñar estrategias de mejora por genética clásica o ingeniería clásica, delimitar los mecanismos de defensa para combatir la patogenicidad o definir nuevas funciones fisiológicas. Su aplicación a la alimentación y la nutrición está mucho más próxima de lo que muchos imaginan. DE LA AGRICULTURA A LA INGENIERÍA GENÉTICA Contrariamente a lo que mucha gente piensa, emplear genética en la alimentación y la nutrición no es algo nuevo. Desde hace 12.000 años, en los albores de la agricultura y la ganadería, el hombre ha mejorado las razas de animales de granja y las variedades vegetales comestibles utilizando técnicas genéticas. Comenzó domesticando estos organismos y acabó mejorándolos mediante el empleo de la genética. Para ello se utilizaron varias técnicas. De entre todas ellas las más usadas han sido la hibridación, conocida como cruce sexual, y la aparición de mutantes espontáneos, también llamada variabilidad natural. En la primera de estas técnicas se cruzan dos organismos parentales portadores cada uno de ellos de una característica agroalimentaria relevante persiguiendo conseguir en el híbrido resultante las características positivas de los dos. Por ejemplo, se puede cruzar una variedad con buenas propiedades organolépticas y que tenga baja productividad con otra con buena productividad en campo pero falta de aroma y sabor. En el híbrido se busca una alta productividad y un buen perfil organoléptico. Dado que cada uno de estos parentales tiene un genoma con varias decenas de miles de genes, lo que ocurre en el nivel molecular en estos cruces es la mezcla al azar de los miles de genes de cada progenitor, de forma que la combinación con los genes adecuados será minoritaria. Pero los mejoradores son capaces de seleccionar los híbridos adecuados entre esa descendencia. Por complicada que parezca esta tecnología ha funcionado magníficamente, de hecho un porcentaje altísimo de variedades vegetales y de razas animales que consumimos en nuestra dieta son productos de procesos de cruce y selección. Así se han conseguido las variedades de trigo con las que se producen las harinas panaderas. Los genomas de estas variedades son un auténtico puzzle de cromosomas que pueden llegar a tener hasta seis pares de cada cromosoma cuando las variedades ancestrales que se cultivaban en el Sudeste Asiático hace 8.000 años tenían dos. Otro ejemplo de mejora por cruce sexual hace referencia a las gallinas ponedoras de huevos. En la década de los cincuenta del siglo pasado las razas más productoras ponían setenta huevos por año. Aplicando técnicas de cruce sexual se han logrado razas que en la actualidad ponen trescientos huevos por año (Hocking, 2010). En realidad, todos los datos aparecidos en los últimos cuatro años sobre secuenciación de genomas indican que un porcentaje mayoritario de las variedades vegetales y, en menor medida, razas animales que ingerimos en nuestra dieta son paleotransgénicos que soportan una larga historia de modificaciones genéticas realizadas de forma empírica por el hombre. Al aplicar la segunda de las técnicas anteriormente mencionadas, la mutación, se seleccionan nuevos individuos mutantes que, también al azar, han modificado o perdido uno o unos pocos de las decenas de miles de genes de su genoma, consiguiendo una nueva combinación mucho más eficaz desde el punto de vista agroalimentario. Un ejemplo claro son las coles. Estos vegetales no existían hace cinco mil años. Son el fruto de una mutación en el genoma de un ancestro evolutivo ya desaparecido sobre un gen que controlaba el desarrollo de las yemas florales. Otras mutaciones en genes que controlaban el desarrollo de las yemas terminales, las yemas laterales o las flores y los tallos explican la aparición de los repollos, las coles de Bruselas o los brécoles, respectivamente. A veces, se ha forzado la aparición de estos mutantes utilizando mutagénesis forzada. Este es el caso de la variedad rosada de pomelo Star Ruby que se obtuvo por irradiación con rayos X de una variedad previa de pomelo convencional. Todas las técnicas genéticas mencionadas hasta ahora presentan dos importantes limitaciones: la falta de direccionalidad y la imposibilidad de saltar la barrera de especie. Con respecto a la primera, es imposible conseguir agrupar selectivamente en el descendiente de un cruce los genes deseados de un parental y del otro. De la misma forma, mutar selectivamente un único gen de un genoma es imposible. En cuanto a la barrera de especie, no se puede mutar una zanahoria hasta conseguir una nueva variedad que tenga el contenido en resveratrol de la uva, ni es posible llevar a cabo un cruce sexual entre estos dos vegetales. Hace poco más de treinta años, algunos investigadores norteamericanos trabajando en biología básica descubrieron la forma de hacer moléculas híbridas (o recombinantes) de DNA proveniente de dos organismos distintos. Mediante estas técnicas, denominadas en global ingeniería genética, es posible dirigir la mejora genética al seleccionar el fragmento del genoma que contiene el gen deseado y también saltar la barrera de especie. En esencia consisten en tomar el gen deseado del genoma de un organismo donador e introducirlo en el genoma de un organismo receptor generando un organismo modificado genéticamente (abreviadamente OMG). Por supuesto estas técnicas se pueden utilizar en la agricultura y la alimentación. Cuando se aplican se logran los llamados alimentos o cultivos transgénicos. Conviene destacar que hay tres diferencias notables entre las técnicas genéticas convencionales y la ingeniería genética. Con la ingeniería genética se direcciona la modificación genética introducida, se hace de forma más rápida y eficaz y, como anteriormente se mencionó, se puede saltar la barrera de especie. La última de ellas puede afectar a determinados grupos de consumidores, sobre todo si los genes transferidos son de los denominados de reserva ética. Por ejemplo, la expresión de genes provenientes del genoma de un animal en un genoma vegetal o de genes provenientes de genomas de animales que presentan limitaciones de ingesta para alguna religión o grupo étnico (Omobowale, Singer y Daar, 2009). LOS ALIMENTOS Y CULTIVOS TRANSGÉNICOS Es fácil definir qué es un alimento transgénico. Es aquel en cuyo diseño se han utilizado técnicas de ingeniería genética. En la Unión Europea su comercialización está bajo sospecha por cuestiones que tienen más que ver con un debate ideológico que con un debate científico (vid. infra). En otras partes del planeta su uso aumenta año tras año. De hecho, no ha existido otra nueva tecnología que se haya impuesto a la misma velocidad en la historia de la agroalimentación. Para comprenderlo basta entender el aumento de la superficie mundial con cultivos transgénicos. Siguiendo los datos de la organización International Service for the Acquisition of Agri-biotech Applications [URL], en el año 2013 se cultivaron 175.2 millones de hectáreas de plantas transgénicas en el planeta, lo que supone el 10% de la superficie sembrada en el planeta. En total 27 países cultivaron transgénicos. Merece la pena destacar que en este año el 90% de los 18 millones de agricultores que cultivaron transgénicos vivían en países pobres y sembraron más del 50% de la superficie mundial de transgénicos. En Europa solo ocho países, entre ellos España, cultivaron transgénicos. Desde el año 1996 en que se sembró masivamente el primer cultivo transgénico se ha multiplicado por 94 la superficie cultivada con transgénicos y se han tomado más de 100 millones de decisiones positivas de reutilización de semillas transgénicas. Todos estos datos deberían llamar a la reflexión a aquellos que de forma sistemática se oponen a esta tecnología. Los primeros alimentos transgénicos que se han comercializado son vegetales transgénicos comestibles que resisten el tratamiento con herbicidas o el ataque de distintas plagas. Se les conoce con el nombre de primera generación de transgénicos y cubren casi la totalidad de los que ahora se comercializan. Han sido los primeros en desarrollarse porque dependen de un único gen y, por lo tanto, su generación es relativamente sencilla y también porque se trata de desarrollos con indudable interés comercial para los agricultores, lo que asegura su venta. La mayoría de las plantas transgénicas resistentes a herbicidas lo son al glifosato, un compuesto que inhibe la acción de la enzima condensadora de fosfoenolpiruvato, un paso clave en la síntesis de aminoácidos aromáticos. Se han seguido dos estrategias para construir plantas transgénicas resistentes a este herbicida. En la primera se ha aumentado la dosis génica del gen diana desequilibrando la relación cantidad de herbicida/cantidad de dianas. En la segunda se han buscado mutaciones en el gen que codifica la enzima condensadora, de forma que el sitio activo de unión al herbicida ha variado y ya no se produce la inhibición. El empleo de estos cultivos transgénicos va unido a la siembra directa, una práctica agrícola que consiste en espolvorear la semilla sin roturar el campo y tratar inmediatamente con el herbicida (Gianessi, 2005). Usando esta doble tecnología, en Argentina se han alcanzado rendimientos de más de 6 toneladas de haba/Ha con una reducción importante del consumo energético y la erosión, unida a un aumento de la biodiversidad. En la campaña 1994-95, la última sin soja transgénica, los agricultores argentinos gastaban 78 dólares/Ha en herbicidas. Hoy gastan 37 dólares/Ha y se ha producido una bajada del 90% global en el consumo de estos plaguicidas. En cuanto a las plantas resistentes a plagas, se han generado variedades comestibles con resistencia a viroides, virus, bacterias, hongos o insectos (Christou, Capell, Kohli, Gatehouse y Gatehouse, 2006). El desarrollo más conocido es la expresión de la proteína insecticida Bt de la bacteria Bacillus thuringiensis en distintas plantas, entre ellas el algodón o el maíz, produciendo resistencia al ataque por este gusano. Se les denomina cultivos Bt y su productividad en campo es superior a la de los cultivos convencionales si hay incidencia de la plaga. Además dan lugar a reducciones drásticas del uso de insecticidas. Como prueba basta recordar que el uso en India del algodón Bt ha reducido el consumo de insecticidas un 70% (Quaim, 2010). En la Unión Europea está autorizada la comercialización de soja transgénica resistente al glifosato y del maíz transgénico Bt; ahora bien, ninguno de estos dos cultivos se utiliza directamente en alimentación humana. Se usan como base para la preparación de piensos animales o en la obtención de almidones o jarabes de glucosa de maíz y de lecitinas o fitoesteroles de soja. Estos ingredientes se utilizan en la formulación de miles de alimentos que deben hacer constar en su etiqueta la procedencia transgénica. Pero hay más alimentos y cultivos transgénicos. Son la segunda generación de alimentos transgénicos y en ellos la modificación genética introducida afecta a las propiedades físico-químicas, organolépticas o nutricionales. Se han llevado a cabo en vegetales comestibles, en animales de granja y en microorganismos responsables de fermentaciones alimentarias. Por supuesto entrañan mayor complejidad tecnológica pues suelen afectar a varios genes, por eso se han conseguido más tarde. Algunos de ellos están afectados en propiedades físico-químicas como por ejemplo el proceso de podredumbre. En este sentido se han conseguido tomates transgénicos que tienen disminuida la expresión del gen que codifica la enzima poligalacturonasa, consiguiendo una reducción de hasta un 80% de la actividad y un retraso considerable en la podredumbre del fruto (Sanders y Hiatt, 2005). En ocasiones se han mejorado las propiedades organolépticas. Este es el caso de la construcción de levaduras vínicas transgénicas que tienen mayor aroma afrutado. Ahora bien, donde más atractivo resultará el empleo de la ingeniería genética será en su uso para paliar los problemas de déficit nutricional presentes en muchos alimentos. Existen ya multitud de alimentos transgénicos mejorados en cuanto a su composición nutricional (Tabla 1). Merece la pena comentar un par de ellos. El primero es el denominado arroz dorado. Se trata de un arroz transgénico en el que se han introducido tres genes que permiten que este cereal contenga β-caroteno (Ye et al., 2000). Su uso, previsto para el año 2014, permitirá eliminar el problema crónico de avitaminosis en países pobres del Sudeste asiático y Latinoamérica donde la base de la dieta es el arroz. Según datos de OMS, este problema nutricional produce la muerte de dos millones de niños cada año y condena a la ceguera a 250.000 niños en el mismo período de tiempo. El segundo ejemplo es la creación de un tomate transgénico donde se han expresado dos genes de la planta Antirrhimum majus que codifican dos factores transcripcionales (Butelli et al., 2008). El resultado son tomates que acumulan antocianos en concentraciones comparables a las que se encuentran en los arándanos o las moras. Estos tomates tienen una tonalidad púrpura y han sido usados en un análisis preclínico en ratones mutantes Trp53 (-/-) susceptibles en el desarrollo de cáncer, demostrándose que el grupo alimentado con estos tomates transgénicos no desarrollaba tumores mientras que el grupo de ratones mutantes alimentados con tomates convencionales los desarrollaba. Algunos alimentos y cultivos transgénicos mejorados en su composición nutricional desarrollados hasta la fecha ¿CÓMO SE EVALÚAN LOS TRANSGÉNICOS? Como anteriormente se indicó, en la Unión Europea hay un debate en torno a la comercialización de los alimentos transgénicos. Se trata de un debate ideológico, excesivamente politizado y carente de datos técnicos. Baste recordar que en la Unión Europea los alimentos obtenidos por técnicas clásicas de biotecnología, incluida la mutación con agentes mutagénicos, no precisan de una evaluación sanitaria. Por el contrario, los alimentos transgénicos la requieren obligatoriamente antes de su comercialización. Para ello se siguen las directrices de FAO y OMS que durante años establecieron sus propios grupos de trabajo sobre la seguridad para el consumidor de los nuevos alimentos transgénicos, concediéndole prioridad a la elaboración de principios científicos para su evaluación (Kuiper, Kleter, Noteborn y Kok, 2001). Estas directrices implican evaluar el contenido nutricional, la posible presencia de alérgenos y el nivel de toxicidad. En cuanto a la composición nutricional se sigue el criterio de la equivalencia sustancial. Es utilizado por la normativa europea sobre la comercialización de alimentos transgénicos que otorga dicha categoría a aquellos alimentos transgénicos cuya composición nutricional y características organolépticas son iguales a aquel del que proviene, con la única excepción del nuevo carácter introducido por ingeniería genética. Todos los alimentos transgénicos comercializados hasta la fecha cumplen este requisito. Para evaluar la alergenicidad se siguen los criterios de FAO, OMS y el grupo Codex ad hoc Intergovernmental Task Force on Foods Derived from Biotechnology. Esto implica que para cada alimento transgénico se evalúa el análisis de homología y similitud estructural entre la proteína transgénica y alérgenos conocidos y también la posible identificación de epítopos que, por su secuencia en aminoácidos, puedan interaccionar con la inmunoglobulina E, epítopos de células T o motivos estructurales significativos. También para algunos casos incluye el estudio de la digestibilidad de la proteína transgénica en sistemas simulados de fluidos gástricos e intestinales y estudios de exposición ocupacional. Todos estos trabajos cobran especial relevancia si el organismo donador del gen tiene un pasado de alergenicidad. Finalmente, para llevar a cabo los estudios toxicológicos, si hay equivalencia sustancial se focalizan en la proteína transgénica. Se requiere información sobre su carcinogenicidad, genotoxicidad, metabolismo, toxicidad crónica y subcrónica y toxicocinética. Si no hay equivalencia sustancial o existen indicaciones de ocurrencia potencial de efectos no intencionados, se debe estudiar todo el alimento. En estos casos se llevan a cabo estudios de toxicidad de noventa días en roedores con las dosis máximas que no produzcan desequilibrios nutricionales. En todos los alimentos transgénicos comercializados hasta la fecha se han llevado a cabo todos estos controles, concluyéndose que no existe un solo dato científico que indique que dichos alimentos, por el hecho de ser transgénicos, representen un riesgo para la salud del consumidor superior al que implica la ingestión del alimento convencional correspondiente. Esta opinión es defendida por la propia OMS [URL]. Por todo ello podemos concluir que los alimentos transgénicos son los más evaluados en toda la historia de la alimentación y no hay datos científicos que detecten riesgos inaceptables para la salud del consumidor. En cuanto a la evaluación del impacto ambiental de los cultivos transgénicos las cosas son más complejas, ya que hay una falta de conocimiento y metodologías para analizar riesgos medioambientales, tanto de las plantas transgénicas como de las convencionales (Conner, Glare y Nap, 2003). Aun así, hay que recordar que es preciso evaluar centenares de plantas transgénicas en el invernadero antes de comenzar con algunas de ellas los trabajos de campo. A este proceso se le denomina liberación controlada al ambiente y es obligatorio llevarlo a cabo en distintos ecosistemas y durante diferentes campañas antes de obtener el permiso de comercialización. La experiencia con las mismas demuestra que no hay nuevos riesgos asociados al uso de plantas transgénicas (Jank y Gaugitsch, 2001). Los riesgos son los mismos que con las plantas convencionales, es decir, la posible transferencia de los genes exógenos desde la variedad transgénica a variedades silvestres, el descenso de la biodiversidad en el entorno y, en el caso de las plantas resistentes a plagas, el ataque a organismos distintos del diana. Por ello la cuestión clave es conocer si el empleo de transgénicos acelerará la aparición de estos riesgos. Parece claro que no, siempre que se mantengan y mejoren las normas de evaluación que empleamos actualmente con las plantas transgénicas. En cuanto a los posibles riesgos y beneficios económicos, la cuestión difiere en función de la parte del planeta donde la planteemos. Por ejemplo, en la República Popular China desde la década de los ochenta existe una apuesta decidida por la transgenia, al extremo de que el Programa Nacional de Biotecnología del gobierno chino ha financiado proyectos sobre más de 130 variedades transgénicas y 100 genes concretos (Huang, Rozelle, Pray y Wang, 2009). Por su parte el gobierno hindú financia 48 proyectos de plantas transgénicas que afectan a 15 cultivos distintos. Se han generado plantas transgénicas de relevancia como variedades de arroz transgénicas resistentes a sequía y salinidad, arroz con provitamina A libre de marcadores de resistencia, patatas y arroz con mayor contenido proteico o patatas transgénicas Bt. Si analizamos Latinoamérica podemos ver que el 98% de la soja cultivada hoy en Argentina es transgénica. En el primer semestre del 2002, en plena debacle económica por el corralito, el 60% de los ingresos que entraron en Argentina llegaron por exportación de soja transgénica. Se supone que, de forma directa o indirecta, la soja transgénica da empleo a un millón de argentinos (Burachik, 2010). En Brasil no estaba autorizada la plantación de soja transgénica, pero existía tráfico ilegal de soja transgénica desde agricultores argentinos a brasileños. En su primera campaña electoral el Presidente Lula defendió el rechazo a los transgénicos. Tras llegar al poder comprobó que el 40% de la soja plantada en Brasil era ilegalmente transgénica, por lo que decidió conceder en el año 2003 una medida precautoria para comercializar de forma transitoria la soja transgénica ilegalmente producida. Desde entonces se aprobó la comercialización de soja transgénica y su producción se ha disparado, de forma que Brasil es el segundo cultivador mundial de transgénicos (Fontes, 2003). Zambia ha rechazado ayuda humanitaria en forma de maíz transgénico aduciendo informes de organizaciones ecologistas sobre el potencial cancerígeno de dicho producto. Estas afirmaciones carecían de datos científicos que las avalaran. Aun así, la apuesta decidida por la transgenia de Sudáfrica y las más recientes de Burkina Faso y Egipto plantean un futuro esperanzador (Paarlberg, 2010). En la Unión Europea la situación es distinta y el avance de los transgénicos es muy lento (Ramón, MacCabe y Gil, 2004). LA SITUACIÓN DE LA BIOTECNOLOGÍA DE ALIMENTOS EN ESPAÑA Los laboratorios públicos españoles ocupan posiciones de privilegio en la investigación en biotecnología de alimentos en la Unión Europea. Hay excelentes grupos de investigación, tanto en el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias y en sus antiguos centros transferidos a las distintas comunidades autónomas, como en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, así como en muchas de las universidades públicas. Es interesante destacar que a partir de estos grupos de investigación han surgido algunas empresas privadas que se dedican con éxito a la biotecnología de alimentos. En cuanto a temáticas de trabajo, los grupos españoles que están trabajando en biotecnología de alimentos destacan fundamentalmente en las áreas de la biología molecular de plantas y la microbiología industrial, siendo el aporte en biotecnología de animales o producción de aditivos alimentarios mucho menor. Lo más importante de todo es que estos grupos han desarrollado una dinámica de trabajo y unos contactos internacionales que han permitido generar la mejor generación de jóvenes españoles dedicada a la biotecnología de alimentos. Además han conseguido que algunos de estos laboratorios sean sitio de referencia mundial donde investigadores extranjeros desean acudir a realizar su estancia postdoctoral o a desarrollar su carrera profesional. Desgraciadamente parte de esta situación se está revertiendo, dada la nefasta política de falta de apoyo a la investigación por parte de las autoridades políticas. Es, sin duda, el fruto de la falta de miras y de altura intelectual de unos dirigentes políticos, de un signo y de otro, muy poco capacitados. EL FUTURO QUE NOS AGUARDA: EL EMPLEO DE LA GENÓMICA EN LA ALIMENTACIÓN En el año 2001, tras un enorme esfuerzo de investigación pública y privada, se hizo pública la secuencia que conforma nuestro genoma. Desde entonces es posible saber qué genes se activan o desactivan en respuesta a la ingesta de un determinado nutriente. A esta disciplina se la denomina nutrigenómica. También es posible determinar las diferencias genéticas entre individuos que dan lugar a diferentes respuestas nutricionales. Es la nutrigenética (Bouchard y Ordovas, 2012). Además, cada día se secuencian nuevos genomas de animales, plantas o microorganismos de relevancia alimentaria, como por ejemplo el arroz, el cacao, la fresa, el lenguado, la levadura panadera o el probiótico Bifidobacterium lactis Bb12. Con ello es posible conocer sus genes clave y definir estrategias de mejora clásica o ingeniería genética. Hasta ahora la secuenciación de genomas ha sido una técnica costosa en tiempo y dinero, pero en los últimos años se han descubierto nuevas técnicas de secuenciación masiva que permiten acelerar y abaratar los costes de secuenciación. Por ejemplo, recientemente se han llevado a cabo proyectos de secuenciación masiva en voluntarios humanos, determinándose que varios miles de cepas bacterianas distintas pueblan nuestro tracto digestivo y que existen diferencias entre las poblaciones bacterianas de individuos delgados y obesos (Ley, 2010). También se pueden realizar estudios epidemiológicos que permiten definir genes implicados en metabolopatías de interés. Por ejemplo, la enzima metil-tetrahidrofolatoreductasa es crucial para mantener los niveles en sangre de homocisteína. Dichos niveles deben ser adecuados porque si aumentan, el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular es muy elevado. Hay individuos con un genotipo denominado TT que presentan una mutación en dicho gen que da lugar a una enzima poco activa. Los portadores de este genotipo tienen un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Si por secuenciación se detecta la presencia de esta mutación es posible definir una dieta adecuada que puede ayudar a paliar en parte estos problemas genéticos. En este caso una dieta rica en ácido fólico puede contrarrestar el problema del exceso de homocisteína en sangre; por lo tanto, bastará pautar este tipo de dietas en las personas con dicho genotipo para que su riesgo cardiovascular se normalice (Corella y Ordovas, 2010). De la misma forma se pueden usar animales transgénicos para estudiar el efecto de ingredientes o, incluso, alimentos funcionales. Nuestro equipo de trabajo utiliza el gusano Caenorhabditis elegans para analizar la influencia de determinados ingredientes funcionales en el estrés oxidativo, el envejecimiento, la obesidad, la infección por patógenos intestinales (bacterias y virus) e incluso la enfermedad de Alzheimer. Para ello utilizamos un abordaje multidisciplinar que hace uso de gusanos transgénicos, transcriptómica y metabolómica. De esta forma identificamos sobre qué rutas metabólicas actúan los ingredientes y luego lo confirmamos utilizando mutantes. Siguiendo esta estrategia recientemente hemos demostrado que los polifenoles del cacao actúan sobre una sirtuína que señaliza la insulin-like pathway (Martorell et al., 2011). Por todo lo expuesto en las páginas anteriores podemos concluir que el futuro de la genética en la alimentación es relevante. Cada día queda más atrás la época en que los tecnólogos de alimentos eran expertos en procesos industriales. Se necesitan nuevos profesionales que entiendan la importancia de la biología celular y molecular y de la genética en la búsqueda de nuevos alimentos con mejores propiedades y también en la comprensión de cómo los alimentos ayudan a mantener nuestra salud. Sin duda también se precisarán nuevos tecnólogos de alimentos con conocimientos en control automático de sistemas o nanotecnologías que aporten mejoras en estas disciplinas científicas. La pregunta clave es: ¿está preparada una comunidad científica tan conservadora como la de los tecnólogos de alimentos y nutricionistas a recibir a estos nuevos profesionales? Confiemos en que así sea.
La domesticación de plantas, primera manipulación genética de los organismos vivos y origen de la Agricultura, representa la mayor contribución de la biotecnología al desarrollo de la humanidad. Los retos a superar en las próximas décadas para el sector agrario están determinados por el aumento demográfico y la demanda de materias primas para alimentación humana y animal, por las preferencias en el consumo, por aspectos medioambientales y legales, y por la globalización de la economía. Las aplicaciones de la biotecnología agrícola van a jugar un papel incuestionable en el logro de estos retos. Nuestro país posee unos buenos grupos en investigación básica y aplicada, con amplios conocimientos de la agrobiotecnología. El traslado de las necesidades del sector empresarial a la investigación, coordinando los departamentos de I+D+I de las empresas y los grupos de investigación de las universidades y organismos públicos de investigación es una finalidad a conseguir en el futuro. Aunque la Biotecnología moderna está basada en el conocimiento científico, no debemos olvidar que, mucho antes de que este se desarrollara como lo entendemos hoy, hubo actividades empíricas con sentido plenamente biotecnológico. El nacimiento y desarrollo de la agricultura puede considerarse como la primera biotecnología: liberó al hombre de la necesidad continua de cazar y de recolectar, facilitó el acceso a los alimentos propiciando el aumento de la población mundial y cambió la vida de los habitantes del planeta que se convirtieron en sedes sedentarios y diversificaron sus actividades. En el Neolítico, a través de la manipulación de unos pocos genes con efectos fenotípicos importantes, se domesticaron un gran número de cultivos alimentarios, dando origen a la agricultura. Fueron necesarios dos millones de años para convertir al hombre en Homo sapiens y solo unos pocos milenios, gracias a la especialización y al desarrollo social fruto de la agricultura, para poder empezar a comprender nuestro planeta. La mejora vegetal reproduce los mecanismos evolutivos de generación de variabilidad, complementando la selección natural por la realizada consciente o inconscientemente por las personas, teniendo como fin la obtención de cultivares más productivos, adaptados a distintas condiciones de cultivo y resistentes o tolerantes a estreses bióticos y abióticos y que mejor satisfagan las necesidades humanas. Alonso de Herrera publicó en 1513 la "Agricultura General", primer tratado moderno de esta disciplina que incorpora el saber romano y andalusí, en el que muestra que muchos métodos de mejora actuales se desarrollaron en el cambio de nuestra era. De hecho muy pocos cultivos importantes, una excepción muy significativa es la remolacha azucarera, tienen un origen reciente. Y es precisamente la agricultura y en concreto el cultivo de plantas de una misma especie, lo que hoy denominamos monocultivo, lo que ha conllevado el desarrollo de plagas y enfermedades, ya que tanto insectos como agentes patógenos (hongos, bacterias y virus) se abastecieron de estos para su propio beneficio. Vale la pena mencionar también otros aspectos de la Biotecnología antigua como son la propagación vegetativa y en especial el injerto, que se desarrollaron hace miles de años, y que propiciaron el cultivo de plantas genéticamente idénticas. Todo ello conllevó ventajas productivas pero también nuevos retos en lo que se refiere al control de plagas y enfermedades. Hoy día los avances biotecnológicos se encuentran estrechamente ligados a la generación de conocimiento como resultado de la investigación científica, la investigación finalista, la experimentación, y la transferencia de tecnologías al sector productivo. Por otra parte la Biotecnología Vegetal ha permitido evolucionar desde la estricta producción de alimentos a aspectos más amplios que se contemplan en lo que hoy denominamos Bioeconomía. Los retos a superar en las próximas décadas para el sector agrario van a estar determinados por el aumento demográfico que va a incrementar la demanda de materias primas principalmente para alimentación humana y animal, por las preferencias en el consumo, por aspectos medioambientales y legales, y por aspectos relacionados con la globalización de la economía. El principal objetivo de la agricultura es proporcionar alimentos suficientes y de calidad para la población. Se necesitará aumentar en un 70% la producción para poder alimentar a esta población. El incremento de la producción al ritmo requerido supone varios problemas. Por una parte los recursos son limitados, principalmente en lo que se refiere a tierras de cultivo y agua para riego. Según la Plataforma de Agricultura Sostenible el 55% de la tierra habitable y el 70% del agua dulce se utilizan para la agricultura. Además, los pronósticos apuntan a que, debido al cambio climático, las sequías, inundaciones y variaciones térmicas que provocan grandes pérdidas en la agricultura serán cada vez más frecuentes y graves. Finalmente, las técnicas de cultivo utilizadas actualmente conducen a una sobreexplotación de los terrenos cultivables, disminuyendo aún más su disponibilidad. Por ello, la sostenibilidad es un requisito recogido en todas las agendas políticas de los principales países y, por supuesto, de la Unión Europea. La sostenibilidad incluye el respeto por el medio ambiente, mediante la reducción de las emisiones de CO2 y la conservación de los recursos naturales, ayudando a los agricultores y ganaderos a continuar siendo competitivos, conservando el medio rural para las generaciones venideras y haciendo frente a los requerimientos de alimentos, piensos y materias primas para la sociedad. Pero no solo es necesario proveer alimentos en cantidad suficiente, también es fundamental que estos alimentos sean inocuos y nutritivos: es necesario obligar y vigilar que las prácticas agrícolas cumplan con unos requisitos legales estrictos, garantizando la seguridad desde la granja a la mesa. Al mismo tiempo, los consumidores de los países desarrollados y las economías emergentes están cada vez más informados y más concienciados por su salud, lo que les ha hecho variar sus hábitos de consumo. Se ha producido un aumento en la demanda de alimentos más saludables o incluso que permitan tratar o prevenir la aparición de ciertas enfermedades. Es el caso de los alimentos ricos en determinados compuestos bioactivos, o que no contengan determinados compuestos responsables de la aparición de alergias o intolerancias. APLICACIONES DE LA BIOTECNOLOGÍA EN LA AGRICULTURA Biotecnología y protección de cultivos Dentro del ámbito de la protección de cultivos la biotecnología es un ámbito dinámico sin el cual no puede llevarse a cabo una agricultura competitiva. Las aplicaciones biotecnológicas contemplan estrategias dirigidas a la detección de patógenos, la obtención y mantenimiento de cultivares libres de patógenos, así como nuevas estrategias para el control de enfermedades para las que no existen vías convencionales (Llácer et al., 1996). En este sentido, la ingeniería genética ofrece alternativas basadas en genes capaces de potenciar aspectos relativos a reacciones de hipersensibilidad, resistencia sistémica adquirida, etc. Tal como ya hemos indicado, el monocultivo en parcelas más o menos extensas y el uso de plantas genéticamente idénticas mediante la siembra de semillas híbridas y la propagación vegetativa mediante el enraizamiento de estaquillas o el injerto, ha propiciado que los patógenos puedan llegar a causar epidemias devastadoras. La identificación y el control de enfermedades en general y en particular las producidas por agentes transmisibles por injerto sí exigen aproximaciones complejas. El conocimiento generado en el ámbito de la serología y en particular el estudio de los anticuerpos o inmunoglobulinas que intervienen en la respuesta inmunitaria de los vertebrados ha sido clave para el desarrollo de métodos para el diagnóstico, detección y caracterización de virus vegetales (Pallas et al., 2008). La primera vía de producción de anticuerpos consistió en la inmunización de animales (conejos, cabras,...) mediante la inyección intravenosa de antígenos (virus purificados), que al desencadenar la repuesta inmune daba lugar a la producción de antisuero con anticuerpos cuya especificidad en sus inicios resultó variable y a veces irrepetible. A pesar de ello, esta aproximación supuso y todavía supone un avance importante para poder analizar gran cantidad de muestras en prospecciones, control de viveros y programas de saneamiento y cuarentena. Sin embargo esto fue solo el principio de una serie de avances biotecnológicos, de entre los que cabe destacar el desarrollo de técnicas inmunoenzimáticas (ELISA) y la utilización de la tecnología de hibridomas. ELISA es la técnica más comúnmente empleada con numerosas variaciones que, unidas a la posibilidad de automatizar todas sus fases, ha permitido realizar ensayos de detección de forma económica, rápida y a gran escala. La sensibilidad y especificidad de esta técnica se ha ido mejorado mediante la producción de anticuerpos monoclonales específicos para la detección de proteínas estructurales como la proteína de la cápsida, así como proteínas no estructurales para identificar distintos tipos de aislados o razas de un virus determinado. Asimismo la tecnología de hibridomas ha supuesto otro avance en el sentido de permitir la obtención de anticuerpos específicos y, además, producirlos de forma repetible, ya que el hibridoma puede multiplicarse indefinidamente produciendo y secretando al medio de cultivo moléculas de anticuerpo idénticas. Dicha tecnología se mejoró mediante la tecnología de anticuerpos recombinantes basada en la amplificación y clonado de las secuencias que codifican los genes de los anticuerpos y su expresión en bacterias lo cual ha permitido producir reactivos útiles para el diagnóstico. Estas tecnologías se aplican ya hoy para todos los organismos patógenos, no solo a virus y viroides. En la actualidad nos encontramos frente a una segunda revolución en lo que se refiere al desarrollo de técnicas de detección (Pallás et al., 2008). Se trata de los métodos basados en el análisis de ácidos nucleicos que se inició después de descubrirse que la información genética almacenada en el DNA (en el caso de organismos superiores, hongos, nematodos, bacterias, etc.) o en el RNA (en el caso de determinados virus y viroides). Dado que la mayoría de virus vegetales tienen un genoma de RNA bicatenario o monocatenario (de sentido positivo o negativo), durante su ciclo replicativo se generan cadenas de RNA complementarias a la genómica, ya sea del genoma completo o de varios fragmentos del mismo. Como las plantas carecen de este tipo de RNAs bicatenarios, su aislamiento y análisis ha constituido un método de diagnóstico que ha permitido detectar la presencia de virus incluso en el caso de desconocerse su naturaleza y características. Sin embargo con la disponibilidad de información acerca de un número creciente de virus, este tipo de técnicas han sido sustituidas por la hibridación molecular utilizando sondas específicas y por distintas versiones de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La PCR que consiste en producir múltiples copias de un segmento de DNA se ha convertido en una herramienta básica con multitud de aplicaciones. La aplicación de la PCR desarrollada por K.B. Mullis se popularizó sobre todo después del descubrimiento de un tipo de DNA polimerasa termoestable (polimerasa Taq) producida por la bacteria Thermus aquaticus y descubierta por T.D. Brock. Ello ha supuesto una simplificación notable del método así como su automatización. Actualmente es una herramienta de gran utilidad y con un sinfín de aplicaciones. Una de estas aplicaciones es la denominada reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR) que permite generar DNA mediante la retranscripción de una hebra de RNA que posteriormente es amplificada mediante PCR convencional. Esta aproximación es altamente sensible pues permite detectar moléculas de RNA aunque se encuentren en un número de copias muy bajo y se está empleando para la detección molecular de genes, la cuantificación de la expresión génica y para estudiar el genoma de virus de ARN. La PCR y la RT-PCR se están aplicando como método de detección y caracterización de organismos con genomas de DNA, como bacterias y hongos, así como virus y viroides con genomas de RNA. En este sentido se han desarrollado multitud de variantes como la inmunocaptura-PCR, nested y heminested RT-PCR, PCR cooperativa (Co-PCR), multiplex nested PCR, PCR cuantitativa a tiempo real entre otras. Recientemente, la secuenciación masiva (deep-secuencing) está abriendo nuevas perspectivas con muchas aplicaciones. Biotecnología y mejora genética vegetal Históricamente, las actividades desarrolladas en esta disciplina, pueden dividirse en pre-mendelianas y, una vez redescubiertas las leyes de Mendel en post-mendelianas. Como ciencia, la Mejora Vegetal depende por tanto de los principios genéticos que explican la herencia, de sus leyes que aportan un factor de predictibilidad y de las prácticas agronómicas necesarias para el cultivo de los nuevos genotipos que se puedan desarrollar. Los incrementos en rendimiento fruto del conocimiento genético han sido espectaculares. En este último siglo la producción vegetal en los países más desarrollados se ha doblado en cultivos tan importantes como trigo, arroz, soja y patata y cuadriplicado en maíz. Estos aumentos se han conseguido por la conjunción de mejores variedades y técnicas de cultivo, estimándose que la manipulación genética ha contribuido en un 50% a los elevados incrementos de rendimientos de las últimas décadas. A lo largo de los últimos decenios han cambiado las técnicas que se aplican para la mejora de los cultivos, pero no los principios que la sustentan. En el pasado siglo se fueron incorporando sucesivamente nuevas tecnologías que permitieron profundizar en la mejora de los cultivos. Entre ellas cabe destacar los cruzamientos interespecíficos, la micropropagación y el cultivo in vitro, descrito en el siguiente apartado, la poliploidía, la mutagénesis, métodos cuestionados originalmente y que actualmente ya se consideran convencionales. En la actualidad, la mejora genética se encuentra en una fase de transición en la que los métodos tradicionales siguen estando muy presentes en el núcleo central de sus actividades, pero en el que la aplicación de los nuevos avances celulares, moleculares, ómicos e informáticos está permitiendo crecimientos muy significativos. La mecanización y la informática han permitido que el número de parcelas de ensayo por miembro de un equipo de mejora de cereales haya pasado en cincuenta años de poco más de 500 a más de 10.000. Esto ha permitido aumentar los tamaños poblacionales y las intensidades de selección, con las ganancias genéticas que ello comporta. Paralelamente el empleo de marcadores moleculares y las nuevas técnicas de secuenciación está permitiendo el análisis, disección y manipulación de caracteres fenotípicos de herencia compleja. Frente a unas ganancias genéticas de unos pocos puntos porcentuales obtenidos mediante métodos convencionales, las nuevas técnicas moleculares prometen potenciales espectaculares. Un reciente ejemplo paradigmático es la mejora del contenido en carotenos en grano de maíz llevado a cabo por dos grupos distintos utilizando técnicas moleculares basadas en la variación natural y en la obtención de variedades transgénicas. En el primer caso, el grupo del Prof. Ed Buckler de la Universidad de Cornell fue capaz de multiplicar por tres el contenido en pro-vitamina A (Harjes et al., 2008). Paralelamente, el grupo del Prof. Paul Christou de ICREA y la Universidad de Lleida, mediante la obtención de plantas transgénicas que modificaban distintos genes de una misma ruta metabólica incrementó el contenido de β-carotenos más de 150 veces (Naqvi et al., 2009). Las tecnologías -ómicas son tecnologías de aplicación horizontal que permiten explorar la variabilidad natural desde distintas aproximaciones y conocer el funcionamiento de los seres vivos desde sus diferentes niveles (fisiológico, tisular, celular y molecular) y pueden aplicarse en distintos campos, desde la salud hasta la agricultura o los sectores industrial o energético. La cantidad de datos que producen estas tecnologías hacen imprescindible el desarrollo de herramientas que permitan su análisis. La bioinformática sigue siendo una tecnología crítica. Actualmente la disminución de costes en secuenciación va paralela al incremento de necesidades de almacenamiento y análisis de los datos, por lo que resulta probable en un futuro próximo que la secuenciación resulte más económica que los costes asociados al mero almacenaje de la información producida. La cantidad de información que deberá manejarse una vez que concluyan los distintos proyectos que se encuentran en marcha para explorar distintas especies, desde distintas aproximaciones, hará que la información que se genere sea de tal magnitud que haga casi imposible su manejo. Así, es necesario el desarrollo de herramientas o algoritmos que permitan el almacenamiento, integración y tratamiento de los datos procedentes del uso de estas tecnologías, y su traducción en resultados que puedan ser utilizados por los investigadores. Los avances producidos en los últimos años han sido enormes. Las mejoras en el análisis masivo del genoma han permitido que se hayan completado las secuencias de más de 50 especies vegetales [URL] incluyendo las de mayor interés productivo. Sin embargo, sigue siendo necesario continuar avanzando en los análisis de alta resolución de la diversidad intraespecífica mediante la resecuenciación de regiones y genomas completos, o en el estudio de los caracteres físicos y bioquímicos de los organismos. En este contexto cobra mayor importancia el conocimiento del material vegetal y la fenómica, ciencia que se centra en el estudio de la naturaleza de los fenotipos y la forma en que se determinan, en particular cuando se estudia en relación con el conjunto de todos los genes (genómica) o todas las proteínas (proteómica) y demás -omicas. Biotecnología y cultivo in vitro El cultivo in vitro consiste en mantener en condiciones asépticas células, tejidos, órganos o plantas completas bajo condiciones controladas. Para buscar el origen de estas técnicas hay que remontarse al año 1902 cuando Haberlandt realizó los primeros intentos basándose en el principio de que las células eran totipotentes. Sin embargo, no fue hasta que se desarrollaron medios de cultivo adecuados, suplementados con reguladores de crecimiento (auxinas y citoquininas), que la idea de Haberlandt se convirtió en una realidad con múltiples aplicaciones, tanto en el ámbito de la investigación básica como en el apoyo a disciplinas finalistas relacionadas con técnicas de multiplicación clonal, la mejora genética, la conservación de germoplasma y el saneamiento. Micropropagación in vitro como técnica utilizada en viveros. La micropropagación consiste en la obtención de una descendencia de plantas genéticamente idénticas a partir de un fragmento de una planta (explante) cultivado in vitro en un medio de cultivo (sales minerales, vitaminas y reguladores de crecimiento) y condiciones ambientales adecuados (Figura 1). Como explantes suelen utilizarse yemas o brotes de pequeño tamaño que deben desinfectarse antes de ser cultivadas para evitar contaminantes que proliferen durante su establecimiento en el medio de cultivo. Las fases del proceso son: i) establecimiento del cultivo in vitro; ii) fase de multiplicación o proliferación; iii) fase de enraizamiento (que puede realizarse in vitro o ex vitro); y iv) aclimatación a suelo (Pierik, 1990). Esta técnica se ha utilizado para la multiplicación de ornamentales, de genotipos generados en programas de mejora genética, así como de cualquier especie de la que se deseen obtener plantas genéticamente idénticas. En este sentido, la micropropagación de especies empleadas como patrones de frutales está jugando un papel importante en viveros en los que la utilización del injerto como método de propagación que se desarrolló en la antigüedad, probablemente en Mesopotamia, presentaba limitaciones importantes debido a que la multiplicación por semilla de las especies utilizadas como patrones conllevaba problemas asociados a la segregación genética de sus caracteres agronómicos. a) Cultivo de tejidos desorganizados (callos) susceptibles de ser utilizados para la obtención de protoplastos, para la manipulación genética o para la conservación de germoplasma; b) Células sometidas a un proceso de encapsulación y crioconservación como apoyo a la conservación de germoplasma; a la derecha se observan cultivos que han sobrevivido al proceso de congelación, almacenamiento y descongelación, y se encuentran en proceso de embriogénesis que permitirá la recuperación de plantas completas; c) Cultivos in vitro en fase de multiplicación en un vivero comercial; d) aspecto de la cámara de cultivo de un vivero comercial. Técnicas de apoyo a la mejora genética. La posibilidad de generar cultivos de células desorganizadas (callos) da lugar a variación somaclonal ya sea debida a cambios genéticos heredables debidos a alteraciones del DNA o a alteraciones en la expresión génica, cambios epigenéticos, etc., que en teoría son aplicables a programas de mejora genética pero que no han conllevado aplicaciones de interés debido a que muchas mutaciones no han resultado ser heredables o a que se trataba de mutaciones recesivas. Sin embargo existen un número de aplicaciones relevantes: i) cultivo de semillas aparentemente abortadas; ii) rescate de embriones, que permite recuperar híbridos de cruzamientos entre especies alejadas; iii) cultivo de óvulos (o de ovarios) y cultivo de microesporas (o de anteras) para la obtención de plantas haploides y líneas homozigóticas dihaploides; iv) cultivo y fusión de protoplastos para la obtención de híbridos somáticos. La hibridación somática está permitiendo generar plantas autotetraploides mediante la fusión de protopástos diploides, plantas triploides mediante la fusión de diploides con haploides, y cíbridos para el estudio y utilización de la herencia de genes que no se hallan en el núcleo. Hay que mencionar que el cultivo in vitro y la posibilidad de generar plantas completas a partir de cualquier tejido de la planta es también una estrategia inherente en las tecnologías de obtención de plantas transgénicas. Técnicas de apoyo a la conservación de germoplasma. Como vías de apoyo a los bancos de germoplasma se ha utilizado la conservación del material micropropagado mediante repicados sucesivos de cultivos mantenidos en condiciones de crecimiento lento. Sin embargo la técnica que está dando resultados más prometedores es la crioconservación o sea la conservación de órganos, tejidos o propágulos en condiciones que no exijan su manipulación. Existen varias aproximaciones ya sean basadas en la aplicación de tratamientos criopretectores, la vitrificación o la encapsulación que permiten conservar materiales en nitrógeno líquido sin que se vea mermada su viabilidad. Se basa en el cultivo in vitro de ápices caulinares (meristemos) lo cual permite recuperar plantas libres de virus y otros patógenos restringidos al floema. El éxito de esta aplicación se basa en cultivar un explante de pequeño tamaño (esencialmente el domo meristemático y uno o dos primordios foliares) que, al carecer de conexión vascular, no ha sido invadido por patógenos. Esta técnica se está utilizando de forma rutinaria para el saneamiento de hortícolas y ornamentales de propagación vegetativa (patata, fresa, geranio, crisantemo....) pero su aplicación a especies leñosas ha exigido modificaciones adicionales. Dichas modificaciones han consistido en microinjertar el ápice caulinar en una patrón compatible generado mediante micropropagación o mediante la germinación in vitro de semillas, y se está aplicando de forma rutinaria para el saneamiento de cítricos y frutales. Biotecnología y desarrollo de nuevos organismos Los cultivo transgénicos constituyen tan solo una pequeña parte de la Biotecnología, aunque el impacto social desfigure este hecho. Sin embargo, tienen una importancia incuestionable como evolución de las técnicas convencionales para el desarrollo de nuevos cultivares. Se llaman organismos transgénicos a aquellos a los que se les ha introducido un gen mediante técnicas de ingeniería genética y no mediante técnicas convencionales de mejora. Su novedad se encuentra en la capacidad de saltarse la barrera sexual, al permitir el intercambio de información genética entre especies distantes, como pueden llegar a ser una bacteria y una planta. Hay que señalar, sin embargo, que no es la primera vez en la historia de la humanidad que se crean nuevas especies, así como tampoco es la primera vez que se actúa directamente sobre los genes. El triticale, derivado del cruzamiento entre trigo y centeno, se obtuvo por primera vez en el laboratorio a finales del siglo XIX con el objetivo de disponer de un cereal que reuniera las bondades de las dos especies parentales. Desde mediados del siglo pasado la mutación se ha venido utilizando con éxito en la mejora de las plantas y un elevado número de variedades comerciales son la consecuencia directa de un proceso de mutagénesis artificial mediante agentes físicos o químicos. La importancia de la agricultura transgénica a escala global es innegable, habiéndose superado el año 2013, 175 millones de ha, más de tres veces el área de toda España, extensión superior a toda la superficie agraria europea y siete veces la española (James, 2013). En el periodo de 18 años en que se han venido cultivando comercialmente (1996-2013), se ha alcanzado una superficie acumulada de más de 1,600 millones hectáreas, equivalente a una vez y media la superficie de los EE.UU. o China. El 60% de la población mundial, unos cuatro mil millones de personas, viven en los 27 países que utilizan cultivos biotecnológicos. España es el decimosexto país, y primero de la UE, por superficie de cultivo de transgénicos, con alrededor de 100.000 ha de maíz resistente al taladro. Un punto importante que hay que señalar son las dificultades debidas a la legislación vigente en materia de transgénicos en la Unión Europea. A diferencia de lo que ocurre en otros países, en el ámbito de la UE solo es posible cultivar dos variedades de transgénicos, e importar un número limitado de variedades transgénicas. Esto supone una desventaja clara y una pérdida de competitividad para los agricultores europeos. Por una parte solo pueden beneficiarse del cultivo de una única variedad transgénica, que es el maíz resistente al taladro, cuyo cultivo permite unos beneficios adicionales frente al convencional de 195 €/hectárea (alrededor del 10% del beneficio neto en cultivo convencional); por otra, tienen que competir con cultivos transgénicos procedentes de terceros países, cuya importación está autorizada. No obstante, aunque en el ámbito de la UE no se puedan cultivar ni comercializar transgénicos, es importante continuar investigando y protegiendo los desarrollos tecnológicos realizados en este campo, ya que en el resto del mundo sí se puede hacer, y esto permitiría no perder el tren de la innovación. Por otra parte las biofactorías para la síntesis de compuestos de interés constituyen una oportunidad, a la vista de la limitada capacidad de producción en biorreactores, que puede en pocos años llevar problemas de desabastecimiento de biofármacos, por ejemplo. DESARROLLO DE LA BIOTECNOLOGÍA AGRÍCOLA EN ESPAÑA Los instrumentos fundamentales de financiación de los grupos públicos de investigación en España son los Planes Estatales de Investigación Científica y Técnica y de Innovación. En ellos no hay un subprograma específico de Biotecnología Agraria. Sí se utilizan herramientas biotecnológicas en tres antiguos subprogramas del Plan Nacional de I+D: Biotecnología (BIO), "Recursos y tecnologías agroalimentarias", en particular la áreas de Agricultura y Forestal (AGR+FOR), y "Recursos y tecnologías agrarias en coordinación con las CCAA" (RTA). Es muy difícil saber con precisión qué proporción de las actividades enmarcadas en cada uno de estos subprogramas tienen una naturaleza fundamentalmente de biotecnología agraria; una primera aproximación sería de alrededor del 40% de BIO y un 20% de los otros dos. En la Tabla I aparece el número de proyectos y la financiación destinada a cada Comunidad Autónoma por estos subprogramas en el trienio 2010-2012. Dado que la duración media de un proyecto competitivo es de tres años, nos permite estimar el volumen de ciencia pública española competitiva. Número de proyectos y financiación destinada a cada Comunidad Autónoma en el trienio 2010-2012 de los subprogramas de Biotecnología (BIO), y de las áreas agrícola y forestal de "Recursos y tecnologías agroalimentarias" (AGR+FOR) y de "Recursos y tecnologías agrarias en coordinación con las CCAA" (RTA) ‡ Considerando que un 40% de BIO y un 20% de los otros dos subprogramas tienen relación directa con Biotecnología Agraria En el trienio 2010-12, todas las CCAA, con la excepción de Cantabria que tan solo participó en el subprograma BIO, desarrollaron proyectos en cada uno de estos tres subprogramas, destacando Madrid (131 proyectos), Cataluña (85) y Andalucía (73) en el Subprograma BIO y Andalucía (182), Madrid (117) y Cataluña (102) para los otros dos. En base a estos datos, se puede estimar que en España, en un momento dado, hay alrededor de unos 300 proyectos activos que tienen que ver directa o indirectamente con la Biotecnología Agraria y que representan un desembolso total de unos 50 millones de euros. El análisis del impacto de las publicaciones generadas por estos proyectos tampoco es sencillo. En las bases de datos bibliográficas no existe una categoría exclusiva de Biotecnología agraria. Para estimar el número y el impacto de los trabajos a nivel global y español, es necesario analizar distintas disciplinas científicas. Sin pretender conocer los valores objetivos concretos, se ha estudiado la evolución temporal de la productividad de autores españoles en cuatro grupos de especies vegetales (plantas modelos, cereales, especies frutícolas y hortícolas) empleando las tres categorías de la Web of Knowledge temáticamente más próximas a la Biotecnología agraria: "Biochemistry and Molecular Biology", "Biotechnology and Applied Microbiology" y "Genetics and Heredity". Los valores que aparecen en la Tabla II deben, por tanto, considerarse más como primeras estimaciones que como valores absolutos. Publicaciones científicas españolas e impacto relativo en base al número de citas recibidas en el periodo 1994 -2013, clasificadas según grupos de especies En los últimos años se vienen publicando anualmente más de 2.000 artículos biotecnológicos en estas especies vegetales, de los que alrededor de un 5%, (unos 100) tienen por lo menos un autor español. La proporción de artículos biotecnológicos en relación al total publicados para cada grupo de especies en los últimos 20 años es aproximadamente el mismo para España que para el total Mundial. Así la presencia de trabajos biotecnológicos en la literatura científica en plantas modelos y cereales se encuentra alrededor del 3-3.5 %, y es del orden del 7-9% para hortícolas y frutales (Tabla II).La presencia relativa de publicaciones españolas de agrobiotecnología en la literatura mundial aumenta con el tiempo tanto en número como en impacto, variando muy significativamente según el tipo de especie. Es mayor para los cultivos de mayor importancia económica española que para los cereales y plantas modelos. En todos los casos el impacto relativo de las publicaciones españolas juzgadas por el número de citas es creciente, superando en los últimos años los valores medios mundiales (Tabla II). Sin embargo, hay que señalar que estos estimadores, en base a la búsqueda bibliográfica del Web of Science, son claramente muy conservadores, ya que el número de artículos publicados por proyecto sería del orden de 4, lo que es claramente menor a la productividad media de los proyectos del Plan Nacional. Situación del sector empresarial con actividades de I+D en Biotecnología Vegetal El sector agrícola español tiene un peso estratégico muy importante en la economía española y europea- España es el segundo estado europeo en términos de extensión agraria, octavo exportador mundial (cuarto en la UE) de productos agroalimentarios, representando el 12% del total de la producción europea. El sector agro español es líder en productos hortofrutícolas (séptimo productor de fruta a nivel mundial; sexto productor mundial y primer exportador en cítricos; tercer productor y primero por superficie cultivada de viñedo; primer productor y exportador mundial de aceite de oliva). Gracias a su fortaleza exportadora, contribuye muy positivamente a la balanza comercial española; genera mucha industria asociada, crea empleo, mantiene la vida rural y contribuye decisivamente al equilibrio demográfico. Es un sector diverso y fragmentado, con grandes diferencias geográficas y climáticas y que se enfrenta a unos desafíos globales, comerciales y tecnológicos que hacen muy necesaria la innovación y la incorporación de nuevas tecnologías moleculares y celulares, para poder mantener y mejorar su competitividad, que hasta ahora se ha basado en gran parte en nuestras condiciones climáticas privilegiadas (horas de luz, temperatura, etc.). El retrato robot de una empresa agrícola es el de una pyme tradicional, muy apalancada en activo inmovilizado (maquinaria, invernadero, etc.), con altos costes fijos de producción, y un alto nivel de incertidumbre (producción, precios de venta, etc.) que dificultan la previsión de ingresos. Estas características dificultan su inversión en I+D, que supone una apuesta a largo plazo cuando en la empresa agraria prima la inmediatez de los resultados. Hay una serie de empresas en diferentes subsectores agrícolas (mejora vegetal, nutrición vegetal, protección de cultivos, bioenergía, forestal) con importante actividad e intereses en Biotecnología Agrícola, si bien no son empresas de biotecnología. El sector privado, en general, adolece de un importante déficit en transferencia de tecnología, como reflejan estos dos datos: (1) España realiza entre el 30-40% de la exportación de frutas y hortalizas de toda la UE, pero escasamente tiene el 1% de las variedades vegetales registradas en esos productos; (2) durante los últimos 20 años, solo el 2.3% de las solicitudes en la Oficina Comunitaria de Variedades Vegetales fueron españolas. Hay muy pocas empresas españolas puramente agrobiotecnológicas, entendidas como empresas intensivas en I+D y que proporcionan a empresas agrícolas servicios y herramientas biotecnológicas. Suelen ser pequeñas, con poca facturación y frecuentemente con serias dificultades para sobrevivir y consolidarse. Se estima que de todas las empresas del sector biotecnológico español, solo un 15% de ellas se dedican a agrobiotecnología, y representando solamente un 9% del total de la facturación del sector. Por tanto, se puede decir que la agrobiotecnología es el "hermano pobre" del sector privado biotecnológico, lo que se refleja también en las subvenciones públicas a la I+D recibidas durante la última década (solo un 17% de las subvenciones dedicadas a biotecnología). Paralelamente hay poca experiencia de colaboración público-privada en el sector agrario y poco conocimiento sobre las necesidades tecnológicas de las empresas. Además, las herramientas de financiación de I+D no están adaptadas a las características del sector: créditos con presupuestos mínimos muy altos para la empresa agrícola tipo. Estas empresas necesitarían una primera fase para financiar proyectos pequeños con una parte de subvención; y, una vez adquieran confianza con el proceso de desarrollo tecnológico y validen la I+D como herramienta de desarrollo de negocio, poder introducirles en fases más avanzadas, con créditos y características más parecidas al sistema actual (modelo que se está demostrando ineficaz para involucrar al sector agro). Tampoco contribuye positivamente el hecho de que buena parte de la tecnología agraria, como son las variedades vegetales, no cuenten con ayudas públicas para su registro o extensión a otros países, al contrario que las patentes, que cuentan con subvenciones de la Oficina Española de Patentes y Marcas. Tampoco ayuda el hecho de que las variedades vegetales no cuenten como "activo intangible" y por tanto no se les pueda aplicar el mecanismo de fomento de la I+D conocido como Patent Box. Por lo tanto, el sector agrícola necesita establecer herramientas para conectar a los productores de tecnología (Ciencia) y los usuarios (Empresas), para conseguir involucrar en mayor medida al sector privado en el sistema I+D+i, mejorar su competitividad y rentabilizar la inversión en I+D realizada. En otras palabras, potenciar la colaboración público-privada. Existen algunas iniciativas dirigidas a este frente entre las que hay que destacar la Plataforma Tecnológica de Biotecnología Vegetal (BIOVEGEN), entidad público-privada cuyo objetivo es la mejora de la competitividad del sector agrario a través de la incorporación de tecnologías procedentes de la Biología Vegetal. BIOVEGEN está promovida por INVEGEN, Asociación para el Fomento de la I+D Tecnológica en Genómica Vegetal. BIOVEGEN promueve y facilita las actividades de I+D en Biología Vegetal, pone en contacto la oferta y demanda de tecnología, y genera oportunidades de negocio a través de la colaboración Ciencia-Empresa, contribuyendo también a rentabilizar la inversión en I+D. Actúa como interfaz entre la comunidad científica, empresarial y la Administración (MINECO, CDTI, etc.). Para ello, ofrece una serie de herramientas y servicios para facilitar las actividades de I+D+i a sus socios. Actualmente cuenta con 36 entidades socias: 28 empresas y entidades privadas, 8 organismos de investigación y la Secretaría de Estado de I+D+i, que apoya y cofinancia la iniciativa. Además, BIOVEGEN está abierta a colaboraciones con otras entidades del sector. Cabe destacar también la iniciativa llevada a cabo desde el año 2012 por el INIA. El INIA está organizando foros de debate en distintos temas agroalimentarios (cereales, hortícolas, subproductos, vacuno, porcino, fruta de hueso y pepita, cítricos y frutales tropicales, agua y tecnología del riego, productos forestales, olivo y aceite de oliva, vid y vino,...) cuya finalidad es reunir al sector público y al privado con el fin de conseguir una colaboración más estrecha entre ambos. DESARROLLO DE LA BIOTECNOLOGÍA Y RETO AGRARIO La agrobiotecnología puede desempeñar un papel fundamental en un futuro próximo, y es importante conocer cómo puede evolucionar esta importante área tecnológica a lo largo de la próxima década. En el año 2004 la Fundación Genoma España junto con la Fundación Observatorio de Prospectiva Tecnológico Industrial realizó un ejercicio de prospectiva titulado "Impacto de la Biotecnología en los Sectores Agrícola, Ganadero y Forestal" (Vega García, 2004) que ayudó a identificar las tendencias tecnológicas, las oportunidades de desarrollo y las medidas a tomar para facilitar su implantación en aquel momento. En ese ejercicio se vio que estaban muy presentes las denominadas tecnologías ómicas, y se identificaron como tecnologías críticas la metabolómica, la proteómica y la transcriptómica. Otras tecnologías, también seleccionadas, que ofrecían oportunidades específicas, fueron la selección asistida por marcadores, el desarrollo de mapas genéticos, genotecas y colecciones de ESTs, así como la identificación y separación de proteínas. En el año 2013 la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) realizó un nuevo ejercicio de prospectiva (Ruiz Galán y Rodríguez, 2013) que se tituló "Impacto de la Biotecnología en los Sectores Agrícola y Ganadero 2025" con una finalidad similar. En ese estudio quedó claramente reflejado el papel de la tecnología y la I+D para resolver con éxito los retos socioeconómicos relacionados con la alimentación para los próximos años. Sin embargo, la situación del área de investigación e innovación en las empresas del sector agrario español seguía siendo muy débil, por lo que debe ser prioritario el respaldo desde el sector público, considerando la importancia estratégica del sector agroalimentario para la sociedad. En este nuevo ejercicio de prospectiva se ha visto que algunas de las propuestas tecnológicas siguen vigentes para la próxima década, mientras que otras tecnologías han perdido o ganado interés, apareciendo además tecnologías nuevas y nuevas tendencias de desarrollo. Entre las tecnologías específicas seleccionadas como críticas en este ejercicio de prospectiva se encuentran la mejora de las tecnologías de mutagénesis dirigida, la mejora de las tecnologías de identificación de mutantes, la utilización de organismos biofactoría como sistemas de expresión de proteínas, y el desarrollo de tecnologías de diagnóstico molecular en campo. En definitiva, las aplicaciones de la biotecnología abarcan un abanico tan extenso que su presencia continuará creciendo en los próximos años. Se identificaron como principales fortalezas de nuestro país en agrobiotecnología la existencia de buenos grupos en investigación básica y, en algunos campos, en investigación aplicada, con buenos conocimientos de las tecnologías. En el otro lado, sería que las principales debilidades y amenazas se deben a la falta de recursos económicos, pero también a la competencia que se produce desde otros países, tanto desde la investigación básica, como desde la investigación desde la industria. En otras aplicaciones de la biotecnología, a la dificultad del desarrollo de productos biotecnológicos en lo que se refiere a I+D, se unen los requisitos necesarios para ponerlos en el mercado, ya que requieren de ensayos y el proceso de autorización es largo y complejo. Estos hechos dificultan enormemente que los resultados de investigación procedentes de los centros públicos alcancen el mercado. Por una parte desde el ámbito público es difícil realizar los ensayos necesarios para que un producto alcance la autorización. Por otra, la transferencia de estos resultados a terceros que se encarguen de su desarrollo no siempre es fácil, en muchos casos por desconocimiento de los cauces a seguir y, en otros, por falta de personal especializado. Por tanto, para conseguir una explotación adecuada de los resultados generados es necesario realizar una política de protección de los derechos de propiedad industrial que permita que esos resultados puedan ser explotados por los propios grupos de investigación o por terceros. Para ello es importante contar con expertos en propiedad industrial y transferencia de tecnología que puedan asesorar a los grupos de investigación y facilitarles los trámites necesarios para poder proteger adecuadamente sus descubrimientos, y su transferencia posterior. Otras medidas que permitirán mejorar la posición de España en agrobiotecnología serían el traslado de las necesidades del sector empresarial a la investigación, coordinando los departamentos de I+D+I de las empresas y los grupos de investigación de las universidades y OPIs o la creación de grupos de investigación multidisciplinares que agrupen a expertos en distintas disciplinas permitiendo aprovechar al máximo las capacidades de nuestros investigadores. La agricultura actual se encuentra en una encrucijada en la que coexisten políticas contradictorias que deberían definir las bases de la actividad agrícola actual y futura. La necesidad de conservar el medio ambiente para las generaciones futuras, junto con las necesidades de producción crecientes, los condicionados económicos globales importantes, nos están dirigiendo hacia una agricultura más integrada. La tecnología, como ya ha sido en el pasado, tiene un papel fundamental en la superación de los retos alimentarios presentes y futuros. La agricultura de precisión, la mejora de los insumos, de la maquinaria y de las técnicas de cultivo ayudarán a aumentar la producción y contribuirán, sin duda, a mejorar la sostenibilidad y reducir el impacto de las actividades agrícolas sobre el medio ambiente. Unidas a estas técnicas, la biotecnología podrá jugar un papel esencial en la mejora en el rendimiento de las cosechas mediante el desarrollo de variedades más productivas, resistentes a plagas y enfermedades, adaptadas a condiciones adversas como sequía, salinidad o temperaturas más extremas, o cultivos que requieran menor cantidad de insumos, permitirán aumentar los rendimientos y disminuir el impacto sobre el medio ambiente. Más allá de los cambios tecnológicos, la transformación más significativa que ha sufrido en los últimos decenios la agricultura, ha sido la pérdida de reconocimiento social. La agricultura ha sido víctima de su propio éxito abandonado la posición privilegiada que tradicionalmente ocupaba en la escala social. En pocos años hemos pasado de la gratitud social a un rechazo creciente y hoy sentimos más alusiones gratuitas a la contaminación ambiental que provoca, a la falta de inocuidad de los alimentos y a la pérdida de la biodiversidad que a su papel fundamental para abastecer de alimentos a toda la humanidad. En particular, en los últimos años se quieren trasladar particularmente a la opinión pública una sensación de peligro para la salud de los consumidores y del medio ambiente debido al cultivo de nuevas variedades transgénicas y del consumo de sus productos. En este contexto se alude a los peligros de la manipulación genética como un riesgo incontrolable que hay que evitar a toda costa. La Sociedad no puede permitirse que la agricultura, responsable en gran medida de su evolución cultural, pueda llegar a no beneficiarse de las innovaciones que la biotecnología está aportando en otras áreas. El reto de la agricultura moderna es ganar sostenibilidad y la conjunción de técnicas convencionales con las nuevas herramientas biotecnológicas es imprescindible.
Biotecnología marina y acuicultura Debido a la situación de los caladeros y al encarecimiento del proceso extractivo, el consumo de pescado y marisco se apoya cada vez más en la acuicultura. España es el tercer país consumidor de pescado del mundo, por detrás tan solo de Japón y Noruega. Sin embargo, no todo es producción de alimento; gracias a la biotecnología asociada al mundo acuático podemos generar combustible, energía, medicamentos y muchas otras aplicaciones que nos permiten valorar cada vez con más la riqueza del mar y su biodiversidad. Los océanos constituyen más de las dos terceras partes de nuestro planeta. Lógicamente son fuente de muchos recursos, entre ellos alimento. Alrededor de un 35% de los productos pesqueros que se consumen en el mundo proceden de la acuicultura y este porcentaje sigue incrementándose paulatinamente. El 70% de los caladeros internacionales se encuentra en estado de sobreexplotación y el nivel de capturas actual procedente de las actividades pesqueras ha llegado prácticamente al máximo que puede alcanzarse. Además, el continuo encarecimiento de la pesca debido a la imparable subida del precio del combustible hace que el futuro de esta actividad sea cada vez más complicado. La producción acuícola española la lidera Galicia, con una producción anual cercana a las 210.000 toneladas, y que constituye la mayor parte de la producción total de la acuicultura española, cifrada en torno a las 270.000 toneladas. La biotecnología podría ayudar a conseguir una producción económicamente rentable de animales sanos con un impacto ambiental limitado. La biotecnología consiste en aprovechar todo lo que tienen los seres vivos en nuestro beneficio y no solo en la producción de animales para el consumo. Por esto, la biotecnología marina incluye además de la producción de alimento mediante el cultivo de organismos marinos, el aprovechamiento de los recursos de nuestros mares como fuente de productos naturales o incluso como energías alternativas. Los océanos contienen una importante biodiversidad todavía por descubrir. En los últimos años los progresos en nuevas técnicas moleculares y distintas tecnologías marinas han permitido por ejemplo un considerable aumento del número de patentes sobre genes de organismos marinos (Arrieta, Arnaud-Haondy Duarte, 2010). El científico japonés Shimomura, galardonado con el Nobel de Química en 2008, quedó fascinado por la química de la bioluminiscencia y entre las décadas de 1960 y 1970 recogió más de un millón de medusas en el estado de Washington. Dedicó los siguientes 40 años a examinar de forma meticulosa las proteínas encargadas del brillo y encontró una proteína, la aecuorina, que producía luz azul, la cual posteriormente era convertida en luz verde por la acción de una proteína fluorescente verde (green fluorescence protein o GFP). Con técnicas de biología molecular, al alcance de cualquier laboratorio, se puede unir el gen de la GFP al gen de la proteína que se desee, de tal forma que la célula que incorpore esta construcción expresará una proteína en la que se ha añadido la GFP a su secuencia original. Esto nos permite ver (y no es una figura poética sino la realidad) como una bacteria interactúa con el sistema inmune o comprobar si un tratamiento contra el cáncer es eficaz (Shimomura, 2009). Su aplicación en todos los laboratorios de biología molecular del mundo nos enseña las posibilidades que pueden llegar a tener organismos marinos todavía sin explotar. A ver si el mar, además de servir de basurero y de despensa (mientras dure la pesca y la acuicultura), nos guarda sorpresas en la lucha contra el cáncer y otras enfermedades que tanto nos preocupan. Para esto sirve la ciencia. El término acuicultura se refiere a todas aquellas actividades cuyo fin es la producción de organismos acuáticos, ya sean de aguas dulces, salobres o saladas. Este proceso abarca todas las etapas del desarrollo, desde los primeros estadíos hasta los adultos. Hoy en día, algas, crustáceos, peces y moluscos constituyen los grandes grupos de interés acuícola. La idea de "cultivar el mar" no es nueva. En Hawai se descubrieron restos prehistóricos de estanques que fueron utilizados para la estabulación y mantenimiento de animales acuáticos. Ya en el año 1.400 a.C. se conoce que existían leyes para proteger a los piscicultores de los ladrones furtivos en la región Indo-Pacífica (Iversen, 1976). El primer tratado sobre acuicultura se remonta al año 475 a.C. cuando Fan-Li, en China, escribe el libro "Cría de peces" donde se recogen las indicaciones necesarias para el cultivo de la carpa común, Ciprinus carpio (Milne, 1972). En el siglo IV a.C., Aristóteles menciona el cultivo de ostras en Grecia, mientras que Plinio da detalles del mismo en Roma. En Galicia existen registros para poder asegurar que el consumo de moluscos bivalvos se remonta al siglo IV a.C. ya que han aparecido restos de conchas de ostras, mejillones y almejas, en depósitos denominados "concheiros" en los alrededores de lo que en su día fueron asentamientos humanos (Figueras, 2007). Parece razonable pensar que el consumo de los productos de la pesca tiene que fundamentarse cada vez más en la acuicultura, lo que confirma las altas expectativas de crecimiento para las producciones acuícolas en un futuro próximo. España es el tercer país consumidor de pescado del mundo con 35 kilogramos por persona y año, por detrás tan solo de Japón (45 kilogramos por persona y año) y Noruega (40 kilogramos por persona y año). La acuicultura es una actividad de creciente importancia para la Unión Europea y para España debido, entre otras razones, al impacto de esta actividad sobre el empleo en comunidades litorales. Según datos de la FAO [URL], Europa es el segundo continente en producción acuícola, caracterizándose las especies que se producen por su elevado valor económico. España está situada en el puesto 14 de la clasificación mundial. Su acuicultura marina supera las 300.000 toneladas (que se reducen a 53.900 si se excluye el mejillón), lo que supone el 24% de la producción pesquera española. En 2011 la producción mundial de peces en acuicultura superó por primera vez a la de vacuno. La diferencia aumentó en 2012 con una producción de peces de acuicultura de 66 millones de toneladas mientras que se produjeron 63 millones de toneladas de carne de vacuno. Además, probablemente ya se esté consumiendo más pescado producido en granjas acuáticas que capturado por los métodos tradicionales de pesca. Para conseguir la producción económicamente rentable de animales sanos con un impacto ambiental limitado es necesario mejorar las tasas de crecimiento y la eficacia de la alimentación y reproducción, disminuyendo las pérdidas causadas por las enfermedades, mediante la mejora la respuesta inmune, las técnicas de diagnóstico y las medidas profilácticas. Es interesante señalar que en el desarrollo de la biotecnología aplicada a especies acuícolas, España todavía no ha perdido el tren, entre otras causas porque esta área está en su inicio en los países avanzados de nuestro entorno (Estados Unidos, Canadá y Noruega). Además, existen en nuestro país grupos de investigación punteros trabajando en aspectos biotecnológicos aplicados a la acuicultura, como es la búsqueda de caracteres genéticos (relativos a la reproducción, el crecimiento y la resistencia a las enfermedades), para mejorar, sin descartar la manipulación genética, la producción de las especies. RECURSOS GENÓMICOS DE ESPECIES DE INTERÉS COMERCIAL EN ACUICULTURA Los transcriptomas, son la principal fuente de datos genómicos en organismos no modelo. La obtención de colecciones de genes que se están expresando o "ESTs" (Expressed Sequence Tags) suele constituir el inicio de la obtención de información genómica. Conocer qué genes se expresan en una determinada condición supone un primer paso para profundizar en la biología de esa especie y analizar los factores que afectan a su crecimiento, reproducción, respuesta inmune, etc. Estas secuencias se suelen emplear en el diseño de microarrays que se utilizan en experimentos de determinación de niveles de expresión génica. Existen bases de datos de ESTs para especies como la ostra japonesa (C. gigas), GigasBase de ostra en Francia [URL], y el mejillón Mytilus galloprovincialis (Mytibase) o la base de datos Marine Genomics [URL] (Figueras, Costa y Novoa, 2012). En el caso de los peces, el incremento de las bases de datos de ESTs se ha hecho más acusado en los últimos años. Los salmónidos, son los peces en los que más se ha avanzado en la aplicación de herramientas de genómica. Un consorcio de grupos de Canadá, Francia, Noruega y Estados Unidos obtuvieron más de 300.000 secuencias de cDNA de salmónidos que se organizaron en 40.000 contigs únicos con los que se construyó un microarray que comprende 16.006 genes y que se ha empleado para detectar patrones de expresión génica frente a infecciones experimentales y a cambios ambientales y fisiológicos a pequeña escala (Rise et al., 2004). Sin embargo, queda mucho por recorrer. Es importante señalar que mientras que para trucha arco iris el número de secuencias depositadas en el GeneBank es de 244.984 y para salmón Atlántico es de 236.009, solo hay unas 200 secuencias de rodaballo. La información genómica en dorada y lubina es más amplia existiendo cerca de 2.448 y 24.452 secuencias, respectivamente depositadas en GeneBank. Las nuevas técnicas de secuenciación masiva como el RNA-seq permiten la obtención de un gran número de secuencias expresadas con menor inversión en tiempo y dinero y por ello están sustituyendo a la obtención de ESTs/microarrays a la hora de realizar estudios de expresión génica. El genoma es el conjunto del material hereditario de un organismo, en el que se encuentran las instrucciones para el desarrollo y funcionamiento del mismo y que son transmitidas de generación en generación, de padres a hijos. Aparte del interés básico, la comparación de genomas podría ayudar a descubrir marcadores genéticos que se utilizarán en procesos de selección de estirpes con características de interés como una alta tasa de crecimiento o resistencia a las enfermedades. En moluscos producidos para consumo, se ha secuenciado el genoma completo de la ostra japonesa (Crassostrea gigas) (Zhang et al., 2012). Entre otras razones se seleccionó porque su genoma está entre los más pequeños de los genomas de moluscos (500-600 Mb) además de ser una de las especies de moluscos mejor estudiadas desde el punto de vista genético, lo que incluye la existencia de mapas de ligamiento, genotecas en vectores BAC, y una gran cantidad de información sobre secuencias genómicas codificantes. Recientemente se ha publicado el borrador del genoma de la ostra perlífera (Pinctadafucata) (Takeuchi et al., 2012). En la actualidad investigadores del CSIC y de la Universidad de Vigo están secuenciando el del mejillón en su versión gallega (Mytilus galloprovincialis), que se extiende hasta el País Vasco, Francia y el sur de Inglaterra y alcanza el Mediterráneo. El genoma del mejillón podrá valer, entre otras cosas, para domesticar y mejorar este recurso, de momento una especie salvaje. Esta producción constituye el 80% del total de la acuicultura marina de España. Entre los genomas de peces, un consorcio internacional está secuenciando el del salmón atlántico (Salmo salar), la especie con una mayor producción comercial. Se pretende obtener un genoma que identificará un mapa de todos los genes del salmón atlántico y que servirá de referencia para los genomas de otros peces (Davidson et al., 2010). Recientemente se ha publicado la secuenciación del genoma de un pez plano Cinoglossus sinensis (Chen et al., 2014). Otras especies cuyos genomas se están secuenciado son: el pez gato Ictalurus punctatus [URL], el medaka, Oryzias latipes http://mbase.nig.ac.jp/mbase/medaka_top.html, un ciclído http://cichlid.umd.edu/CGCindex.html, el Fugu rubripes, http://www.fugu-sg.org, el Tetraodon nigroviridis, http://www.cns.fr/spip/Tetraodon-nigroviridis-a-fish-with.html, el Xiphophorus, http://www.xiphophorus.txstate.edu/ y el Gasterosteus acculeatus, https://www.broadinstitute.org/models/stickleback. Además, se está finalizando la secuenciación del genoma del rodaballo (Scophtalmus maximus) por un consorcio español integrado por científicos del CSIC, del CRG y de la Universidad de Santiago de Compostela. Tanto los genomas como los mapas de ligamiento se pueden utilizar para identificar los genes responsables de un carácter de interés para el cultivo. Normalmente, se trata de caracteres cuantitativos, determinados por varios genes en interacción con el ambiente. En acuicultura, como en otras actividades de producción animal, los caracteres de mayor interés incluyen la tasa de crecimiento o la resistencia a determinadas enfermedades. Los genes responsables de la variación cuantitativa se llaman "loci de caracteres cuantitativos", o QTL (quantitative trait loci). Se han descrito QTLs para resistencia frente a dos parásitos protozoos causantes de mortalidades en la ostra americana (Crassostrea virginica) (Figueras, Costa y Novoa, 2012). En peces, se han descrito QTLs en el salmón atlántico asociados a tasas de crecimiento en peso (Gutierrez et al., 2012), a resistencia a infecciones virales (Houston et al., 2008) o al color de la carne (Baranski, Moen y Våge, 2010). Estos QTLs se emplean en programas de selección asistida por marcadores marker assisted selection (MAS). Para algunos la biotecnología son solo "los transgénicos". Un invento "diabólico" que consiste, en que, mediante técnicas ingeniosas y sencillas, conseguimos incrementar las copias de un gen en cada individuo. Así se ven reforzados algunos procesos biológicos necesarios para mejorar la producción. La Organización para los alimentos y la agricultura de las Naciones Unidas predice que la producción de la acuicultura se doblará en la próxima década. Dado que la acuicultura en aguas costeras puede dañar los ecosistemas, extendiendo enfermedades de peces y moluscos, modificando hábitats, causando contaminación por el exceso de nutrientes y antibióticos y mediante la introducción de especies exóticas, se piensa que los legisladores podrían llegar a exigir que las granjas de peces se instalen solo en tierra. Si esto es así, los peces modificados genéticamente que crezcan rápido podrían ser la única salida para que esta industria sea económicamente competitiva. La transgénesis se puede definir como la introducción de ADN en un genoma, de modo que se mantenga estable de forma hereditaria y afecte a todas las células en los organismos multicelulares. Generalmente, en animales, el ADN extraño, llamado transgén, se introduce en zigotos, y los embriones que hayan integrado el ADN extraño en su genoma, previamente a la primera división, producirán un organismo transgénico; de modo que, en algunos, el transgén pasará a las siguientes generaciones a través de la línea germinal (gametos). En general existe rechazo en la población hacia los organismos transgénicos, probablemente como una reacción hacia lo desconocido. La ingeniería genética es una vía alternativa a la selección artificial dirigida (aplicada ya en algunos casos). Tecnologías como la manipulación del genoma de estos animales mediante la inserción de genes o la manipulación de los ya existentes permiten conseguir animales transgénicos de alta tasa de crecimiento o resistentes a enfermedades sin necesidad de selección genética, normalmente lenta y limitada. No sabemos si los salmones transgénicos presentan algún tipo de riesgo real pero sí se intuyen riesgos potenciales: - El salmón cultivado (transgénico o no) se escapa de las jaulas en las que se cría en el agua. - El salmón modificado genéticamente puede cruzarse con los salvajes liberando sus genes de la hormona del crecimiento a las poblaciones salvajes con resultados impredecibles. - Las metodologías de esterilización no son eficaces al 100% y existe una gran variación en los resultados entre grupos de animales. - Los salmones modificados genéticamente comen tres veces más en el laboratorio que los no modificados pero es menos cuidadoso con sus depredadores. - ¿Serían menos capaces de sobrevivir en la naturaleza? Los avances logrados recientemente en la transferencia de genes han ofrecido la posibilidad de manipular el crecimiento en los peces a través de la inserción de los genes de la hormona del crecimiento. Desde que varias compañías presentaron su solicitud de permiso para comercializar salmón transgénico, no ha cesado de crecer la controversia en torno a estos salmones transgénicos. La investigación sobre líneas de peces transgénicas ha estado en marcha durante los últimos quince años en todo el mundo, incluyendo fundamentalmente el salmón del Pacífico (Onchorrhynchus kisutch), varios miembros de la familia de los salmónidos y otros peces de interés comercial como el pez gato o la tilapia. Este año 2014, acaba de superar el último obstáculo antes de llegar a los platos el salmón transgénico, conocido como AquaAdvantage Salmon, que desde hace 23 años desarrolla la empresa estadounidense Aquabounty. La Agencia de Alimentación de EE UU (FDA) ha concluido que comerlo es seguro (Ledford, 2013). A este salmón se le ha introducido un gen que regula la producción de la hormona del crecimiento de una especie de salmón próxima. Además, se ha introducido un "interruptor genético" que le permitirá producir esta hormona también en invierno cuando las temperaturas bajas ralentizan su producción en los animales salvajes y por tanto su tasa de crecimiento. El mayor problema de los transgénicos, como se apuntó anteriormente, no es tanto el que nos hagan daño al comerlos sino su posible impacto ecológico. Al ser "más eficaces" podrían competir de forma ventajosa con las poblaciones naturales y podrían llegar a eliminarlas. Por eso habría que cultivar los transgénicos en tanques situados en tierra para garantizar que no se escapen. Obviamente se trata de un debate complejo con partidarios y detractores: ¿preferimos comer animales tratados con productos químicos o antibióticos, o animales que crecen más rápido porque gracias a la incorporación de más copias de sus propios genes no necesiten de "tratamientos"? Aunque esos productos químicos ya hayan desaparecido antes de comerlos, no podemos olvidar que al final van al mar y nos los acabamos encontrando. Según "Sustaining Life", un libro realizado por un centenar de expertos presentado en el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas (Chivian y Bernstein, 2008), una nueva generación de medicamentos puede desaparecer como consecuencia de la pérdida de biodiversidad. La naturaleza guarda miles de secretos para el desarrollo de nuevos tipos de analgésicos y métodos desconocidos para la recuperación de tejidos y órganos perdidos. En el mundo marino tenemos múltiples ejemplos de la utilidad de diversas especies para usos biomédicos u otras aplicaciones tecnológicas, de hecho, hoy en día existen ya casos de comercialización de distintas sustancias a partir de especies marinas. A modo de ejemplo podemos citar: La aniquilación de los tiburones significaría la desaparición de la escualamina, una sustancia con propiedades antibióticas y antifúngicas (Ghodbane et al., 2013). Además su empleo permite controlar el crecimiento de tumores cerebrales en ratas experimentales prolongando su vida. Esta sustancia ataca los tumores al inhibir la formación de nuevos vasos sanguíneos. El caso más conocido en nuestro país de un medicamento derivado de especies marinas, en concreto de la ascidia Ecteinascidia turbinata es el de Yondelis® (trabectedina). Yondelis®, producido por la empresa española PharmaMar, tiene un mecanismo de acción novedoso, resultante de su unión al ADN interfiriendo en los procesos de división celular, de transcripción genética y en los sistemas de reparación del ADN. Yondelis® ha recibido la autorización de comercialización de la Comisión Europea para el tratamiento del sarcoma de tejido blando avanzado (STB) después de que hayan fracasado las antraciclinas y la ifosfamida, o en pacientes que no pueden recibir tratamiento con estos agentes. Además, Yondelis® se encuentra en ensayo clínico pivotal de fase III para cáncer de ovario. También se están llevando a cabo ensayos de fase II con Yondelis® para cáncer de mama y de próstata y de fase I para tumores pediátricos. Esta empresa está trabajando además en otros interesantes compuestos: Aplidin® es un agente antitumoral de origen marino, aislado originalmente del tunicado marino Aplidium albicans (Barboza et al., 2012); Kahalalide F, un nuevo agente antitumoral de origen marino aislado del molusco marino Elysia rufescens (Salazar et al., 2013); ES-285 aminoalcohol antitumoral de origen marino aislado del molusco Mactromerispolynyma; Zalypsis® (PM00104/50) relacionado con el compuesto natural marino Jorumycina y con la familia de las Renieramycinas que se derivan de moluscos y esponjas (Moneo et al., 2014). Los moluscos gasterópodos de la familia "Conidae" producen un compuesto con un efecto analgésico 1.000 veces superior al de la morfina, útil para aliviar el dolor a pacientes de sida y cáncer. La ziconotida, una forma sintética del veneno de un caracol de mar permite un alivio del dolor de moderado a completo en aproximadamente el 53% de los pacientes tratados (Kijjoa y Sawangwong, 2004). En animales tan próximos a nosotros como son los mejillones, se ha descubierto una nueva clase de péptidos antimicrobianos, con actividades antivirales y antibacterianas, llamada myticina C (Balseiro et al., 2011). Los péptidos antimicrobianos (AMP) son pequeñas moléculas, presentes en la gran mayoría de organismos, que actúan como antibióticos naturales ante determinadas enfermedades. Forman parte del sistema inmunitario innato, que se encarga de defender al organismo de todo lo que este no reconoce como propio. Es sorprendente la capacidad que tiene el mejillón para adherirse a cualquier superficie y para aguantar varias veces su peso. Los mejillones son capaces de viajar adheridos a cascos de barcos a gran velocidad y no caerse. Las proteínas adhesivas presentes en el pegamento natural que los mejillones secretan para adherirse a las rocas y entre sí llamó la atención de investigadores financiados por el National Institute of Health de Estados Unidos y la NASA. Su aplicación en cirugía permite que los tiempos de recuperación sean más pequeños, y que las cicatrices sean menos visibles. Aunque la sustancia se comercializa, su uso no ha llegado aún a la experimentación clínica. Aún es necesario averiguar la composición correcta para la aplicación en humanos por lo que algunos grupos científicos están buscando versiones sintéticas de ese pegamento. Los pegamentos marinos tienen que mantener su eficacia y no disolverse en el agua. Los científicos mostraron que los mejillones hacen más fuerte su pegamento con moléculas de hierro. Sin embargo, se desconocen los detalles mecánicos. El pegamento está hecho de una mezcla de proteínas que pueden purificarse e incluso sintetizarse pero mucha de su fuerza adhesiva proviene de su estructura que se pierde en la purificación y de momento no se puede imitar artificialmente (Lee, Scherer y Messersmith, 2006). Mientras no se descubre cómo replicar la estructura del pegamento del mejillón los investigadores dirigen su atención a un gusano que mediante su pegamento une partículas de arena para organizar un tubo que le sirve como casa (Wang y Stewart, 2012). En este caso, se unen dos materiales similares (arena-arena), mientras que el mejillón une su biso a una roca húmeda. La variedad en la composición de los pegamentos marinos es bastante elevada. Otros animales como los percebes o los cirrípedos no usan DOPA, que se considera central en el pegamento de los mejillones o de los gusanos tubícolas. Numerosas empresas e iniciativas científicas están actualmente intentando desarrollar biocombustibles a partir de algas y otros microorganismos marinos fotosintéticos, como las cianobacterias. La idea es prometedora pero la viabilidad económica por ahora no es muy evidente. Las algas presentan numerosas ventajas sobre los biocombustibles (que algunos han pasado a llamar agrocombustibles): se reproducen solas, no "invaden" suelo agrícola y ni siquiera necesitan agua limpia o dulce para crecer (Vanegas y Bartlett, 2013). Según Exxon esto implica que no haría falta, en un futuro, adaptar las infraestructuras a este nuevo tipo de combustible (es decir, se ahorrarían costes añadidos), sino que "se procesaría en las mismas refinerías actuales y se suministraría en las mismas gasolineras". Actualmente, los biocombustibles agrícolas ya están presentes en el mercado como un producto mezclado con los combustibles tradicionales. España cuenta con algunas 'biogasolineras' que los suministran. En cuanto a previsiones de futuro, la compañía petrolera estima que las algas podrían producir, potencialmente, más de 20.000 litros de combustible por hectárea y año (Soh et al., 2014). Los objetivos no son excesivamente ambiciosos, aunque sí realistas, similares al potencial de otras empresas. El problema es lograrlo. Por otra parte, recientemente ha completado un vuelo el primer avión (un Boeing 737-800) propulsado con una mezcla de biodiesel derivado de algas y combustible. La aeronave, de la compañía Continental Airlines, completó un trayecto de 90 minutos por el golfo de México. La prueba ha sido la última de una serie de experimentos de la industria aeronáutica, que espera poder aplicar biocombustibles en cinco años. Escribir que dependemos del petróleo es una perogrullada, una obviedad. También es cierto que tarde o temprano esta fuente de energía se agotará y no solo como motor del mundo sino como solución para muchas de nuestras necesidades. Los polímeros sintéticos derivados del petróleo como polietileno o nylon están presentes en casi todos los productos de consumo. Estos plásticos necesitan muchos años para degradarse. Los problemas de eliminación y la falta de materia prima han llevado a los investigadores a inventar nuevas alternativas. El quitosán es un biopolímero marino derivado de la quitina que se encuentra en el caparazón de algunos crustáceos marinos. Ya en 1995 se describió la capacidad del quitosán de interferir con la absorción de grasas. Otros estudios han confirmado que el quitosán puede captar los ácidos biliares que se sintetizan a través del colesterol en el hígado y que son vertidos al intestino, provocando una disminución de la tasa sanguínea de colesterol total y una mejoría en la relación colesterol HDL (el malo) y el colesterol total (Kang et al., 2013). Otro ejemplo de nuevos materiales son las algas verdes marinas, que a veces tanto molestan a los bañistas. Podrían convertirse en un futuro en parte de la materia prima de los nuevos biocauchos destinados a producir neumáticos para coches (Carrasco y Pagès, 2004). La empresa italiana Pirelli tiene la patente (Cataldo, et al., 2006) y parece que el nuevo material supera las pruebas estándar habituales de los cauchos que se utilizan en la fabricación de neumáticos con respecto a densidad, dureza, resistencia al rasgado, atracción, viscosidad o calentamiento. Desde luego nos queda mucho por investigar...
La biotecnología en sanidad animal El crecimiento de la población mundial en los próximos años, provocará un incremento en la demanda de alimentos. Como consecuencia, el número de animales de producción sufrirá un aumento importante y la Sanidad Animal constituirá un elemento crítico a la hora de tratar y prevenir las enfermedades, garantizando el abastecimiento y la seguridad. La biotecnología contribuye de múltiples formas al desarrollo de la Sanidad Animal. Fundamentalmente, aporta herramientas que ayudan al control y erradicación de las enfermedades. El desarrollo de la ingeniería genética en las últimas décadas ha favorecido el avance de la industria biotecnológica aplicada a la sanidad humana y animal. Existen un gran número de ensayos de diagnóstico basados en desarrollos biotecnológicos, así mismo, cada vez hay más vacunas recombinantes contra enfermedades animales. La prevención y control eficientes de las enfermedades dependerán de mecanismos de detección temprana, que faciliten la toma de decisiones y una respuesta rápida. Según un estudio reciente de la Organización de las Naciones Unidas, la población mundial llegará a los 9.600 millones en el año 2050. A comienzos del próximo siglo, el número de personas podría superar los 16.600 millones. La población aumentará de manera espectacular en las regiones más pobres del mundo, lo que provocará importantes problemas relacionados con la necesidad de agua y alimentos. Se calcula que la demanda mundial de proteínas animales habrá aumentado un 50% de aquí a 2030, en parte debido a la emergencia de las clases medias en los países en desarrollo y a sus nuevos hábitos de consumo. Habrá un incremento importante en los censos de animales de producción y como consecuencia la Sanidad Animal tendrá cada vez más importancia. Hoy en día, la Sanidad Animal, la Salud Pública, el Medio Ambiente, así como la Biomedicina, Producción Animal y Seguridad Alimentaria están íntimamente relacionadas. Así nace la actual iniciativa "One World, One Health", cuya intención es la de aglutinar el conocimiento y la investigación biológica, a todos los niveles (medicina humana, veterinaria y ciencias ambientales), a fin de conseguir mejorar la VIDA de todas las especies que compartimos el planeta. Trabajando juntos, se puede lograr más para mejorar la salud en todo el mundo y la profesión veterinaria tiene la responsabilidad de asumir un papel de liderazgo importante en ese esfuerzo (Rodríguez-Ferri, 2012). Los últimos estudios epidemiológicos, muestran que el 60% de los patógenos humanos son de origen animal y que el 75% de las enfermedades animales emergentes pueden trasmitirse a humanos, es decir, son de carácter zoonótico. La intensificación de la producción ganadera y agrícola durante el siglo XX, provocó la necesidad de la utilización masiva de agentes bactericidas y bacteriostáticos, especialmente antibióticos, a fin de mantener las condiciones sanitarias y los niveles productivos. Sin embargo, la tendencia actual trata de reducir el uso de antibióticos y se dirige hacia la prevención, control y erradicación de los procesos infecciosos en veterinaria, mediante estudios epidemiológicos, el diagnóstico y la vacunación, siendo los elementos clave para el control de la salud animal y en consecuencia de la salud humana. Afortunadamente son cada vez más las herramientas disponibles para conseguir este objetivo, y en gran medida estas se basan en desarrollos biotecnológicos. Los avances en la Ingeniería genética en los últimos años han supuesto una verdadera revolución en el campo del seguimiento epidemiológico y de la fabricación de nuevos medicamentos, diagnósticos y vacunas. Si bien es cierto que suelen venir promovidos por su aplicación humana, en muchas ocasiones los logros en el campo de la veterinaria son pioneros por razones éticas. Prescindiendo de los casos excepcionales más vanguardistas y revolucionarios, lo habitual es que por razones económicas, las tecnologías aplicadas a gran escala en los campos de la prevención veterinaria, sigan de cerca, pero un paso por detrás, los avances realizados en la medicina humana. A continuación se muestra de forma general cómo se aplican los procesos biotecnológicos en las áreas de la vacunación y el diagnóstico veterinarios. LAS VACUNAS EN VETERINARIA Una vacuna, según la definición tradicional, es un microorganismo completo, atenuado o muerto, o una parte de él, que tiene la capacidad de inducir una respuesta inmune protectora y duradera, similar a la generada en una infección natural, pero sin peligro para el individuo vacunado. Desde que Edward Jenner descubrió la primera vacuna frente a la viruela en 1796, estas se han utilizado con éxito frente a numerosos microorganismos. La utilización de las vacunas en sanidad humana y veterinaria ha contribuido enormemente a uno de los mayores logros del siglo XX: el control de las enfermedades infecciosas. Las primeras aplicaciones en Sanidad Animal fueron frente al carbunco, el cólera aviar, el mal rojo porcino o la rabia. La vacunación ha sido una herramienta de vital importancia para el control de las enfermedades víricas en humanos. En los países desarrollados, los gobiernos han establecido programas de vacunación que han permitido controlar e incluso erradicar algunas enfermedades tales como la viruela, sarampión, etc. Las estrategias seguidas para controlar las enfermedades víricas en animales son similares a las utilizadas en humanos, sin embargo, en este caso los Gobiernos no intervienen siempre de la misma forma y, consecuentemente, el control de la enfermedad es más difícil. Conviene destacar que los virus favorecen la entrada de otros patógenos oportunistas, por ejemplo bacterias, por lo que la vacunación tiene además un efecto positivo en la reducción del uso de antibióticos. Las vacunas clásicas se basan en agentes infecciosos manipulados, procedentes de cultivos celulares. Vacunas inactivadas: se emplea el agente infeccioso intacto tras eliminar su capacidad infectiva mediante tratamientos físicos (calor) o químicos (formaldehido, tiomerosal, etc.). Son vacunas seguras, pero no activan la respuesta inmune citotóxica, por lo que son menos protectoras y necesitan formularse con adyuvantes potentes. Ejemplos de este tipo de vacunas son las del virus de la influenza equina, que se utiliza desde los años 60, o bacterianas como Yersinia ruckeri y Aeromonas salmonicida para peces o Salmonella para aves y ganado porcino. Vacunas atenuadas: el agente infeccioso se atenúa generalmente mediante pases sucesivos en cultivo, produciendo una infección leve, sin sintomatología clínica y con gran capacidad inmunogénica. Sin embargo, tienen limitaciones importantes. Por una parte, la enfermedad puede ponerse de manifiesto, aunque levemente, como consecuencia de la vacunación y, por otra, en ocasiones el proceso de atenuación no es total y pueden llegar a revertir surgiendo variantes "salvajes" con capacidad de infectar y diseminarse. La utilización de una vacuna atenuada ha sido clave para lograr la erradicación de la peste bovina en 2011. Posteriormente, surgieron las Vacunas de subunidades o de antígenos purificados: consisten en preparaciones más o menos puras de alguno de los componentes del virus. Generalmente son componentes proteicos, si bien pueden ser otro tipo de moléculas (por ej. azúcares). Se preparan mediante la extracción y separación de los componentes del agente infeccioso. El desarrollo de la Biotecnología ha permitido diseñar nuevos tipos de vacunas más seguras y eficaces que reducen o eliminan los riesgos de las clásicas (Brun et al., 2011; Jackwood et al., 2008; Meeusen et al., 2007). En general, estas nuevas vacunas presentan la gran ventaja de permitir la utilización de sistemas de diagnóstico diferencial (DIVA: Differentiate Infected from Vaccinated Animals), que pueden distinguir cuando un animal ha respondido inmunológicamente frente a un patógeno debido a una vacunación o a una infección. Esta característica de las vacunas DIVA es una herramienta fundamental en los programas de erradicación ya que permiten campañas conjuntas de vacunación/diagnóstico y erradicación mediante sacrificio. Podemos hablar de tres tipos de "nuevas vacunas", producidas gracias a los avances biotecnológicos. El primero de ellos es el de las vacunas atenuadas mediante ingeniería genética, como consecuencia de la eliminación del gen o genes virulentos de un patógeno. Al ser una modificación genética, la vacuna puede utilizarse sin peligro de reversión. Un ejemplo es la vacuna de Salmonella para ovejas y aves. Otro caso es la vacuna atenuada del herpesvirus de la enfermedad de Aujeszky mediante la eliminación de la glicoproteína gE que afecta a la virulencia del virus, pero no a su inmunogenicidad. Para aumentar más la seguridad de esta vacuna, se eliminó además el gen tk (timidinakinasa). Es un ejemplo de vacuna con un ensayo DIVA asociado, ya que los animales infectados con el virus desarrollan Ac frente a la proteína gE, mientras que los vacunados no, que ha sido empleada a gran escala demostrando su eficacia en campañas de erradicación. La misma estrategia se ha utilizado en el caso de la rinotraqueitis infecciosa bovina (IBR). Un segundo grupo lo forman las vacunas basadas en vectores vivos. En este caso se usa un agente no patógeno con capacidad replicativa, que es capaz de producir en el propio organismo la proteína vacunal y producir una respuesta inmune específica frente a ella. El genoma del vector tiene que ser bien conocido y, normalmente, se pueden insertar más de un gen extraño. El virus vaccinia, el canarypox, adenovirus o coronavirus son algunos de los vectores más utilizados. La primera vacuna de este tipo comercializada, se basaba en el virus canarypox como vector, en cuyo genoma se insertó el gen de la hemaglutinina del virus de Newcastle. Otro ejemplo es la vacuna frente a la peste porcina clásica (PPC) basada en la expresión de la glicoproteína E2 del virus, utilizando como vector el virus de Aujeszky con los genes gE y TK delecionados. Un tercer tipo lo constituyen las vacunas basadas en proteínas recombinantes que pueden ser péptidos o proteínas completas. Son vacunas no infectivas, biosintéticas, que utilizan distintos sistemas de expresión como Escherichia coli o células de mamífero, aves, insecto, levaduras o plantas para producir el antígeno de interés. La posibilidad de obtener industrialmente proteínas activas ha sido de gran ayuda para el desarrollo y la estandarización de nuevas vacunas y ensayos de diagnóstico y, por lo tanto, para la lucha frente a muchas enfermedades. La primera vacuna comercializada basada en una proteína recombinante fue la del virus de la Hepatitis B, producida en levaduras. Existen también ejemplos de vacunas de proteínas recombinantes para bacterias como es el caso de la vacuna para Actinobacillus pleri pneumoniae. La expresión de proteínas en células de insecto a través del uso de baculovirus como vector, ha sido una de las plataformas más versátiles y utilizadas. Al tratarse de un sistema eucariótico las proteínas que se producen pueden tener modificaciones que les confieren un mayor parecido a la proteína nativa y, por tanto, hace que las proteínas sintetizadas sean inmunológicamente activas. Existen dos vacunas subunidad comercializadas frente al virus de la peste porcina clásica (PPC) que se basan en la expresión de la proteína E2 en el sistema de baculovirus. Estas vacunas permiten un diagnóstico DIVA y han sido utilizadas de forma generalizada. Otro ejemplo es la vacuna de circovirus porcino (PCV), basada en la expresión de la proteína de la cápsida viral. En el caso concreto de la expresión de proteínas que forman la cápsida de ciertos virus, se ha observado que se ensamblan dando lugar a estructuras tan similares a la de la cápsida del virus nativo, que es incluso imposible distinguirlas. Dichas estructuras se denominan VLPs, por las siglas en inglés "Virus Like Particles", y son muy inmunogénicas. La mayoría de las VLPs descritas se han producido en el sistema de baculovirus (Crisci, Bárcena y Montoya, 2012; Liu et al., 2012; Roy y Noad, 2008). Son muy seguras, puesto que no llevan ADN infectivo, y muy inmunogénicas ya que son prácticamente idénticas al virus. Además, son estructuras muy estables y pueden asociarse a ensayos DIVA. Hay descritas más de 100 VLPs de 35 familias virales distintas (Parvoviridae, Caliciviridae, Birnaviridae, Picornaviridae...) En la Figura 1 se muestra una fotografía de microscopía electrónica de cápsidas recombinantes de parvovirus porcino. VLPs formadas por la proteína VP2 de la cápsida de Parvovirus (Fotografía de microscopía electrónica) Además, las VLPs son muy eficaces como sistemas para presentar al sistema inmune, regiones inmunogénicas (epítopos) de cualquier patógeno de interés. Las secuencias de ADN que codifican por dichos epítopos, se introducen dentro del gen de la proteína de la cápsida, expresándose a la vez. De esta forma, en cada VLP hay varias copias del epítopo, generándose una respuesta inmune frente a la cápsida y frente al epítopo. Existen numerosos trabajos que describen su capacidad protectora (Antonis et al., 2006; Rueda et al., 1999). Finalmente, tenemos las vacunas de ADN. Se trata de moléculas de ADN en las que se introduce el gen que codifica la proteína diana frente a las que se quiere inmunizar. Cuando se inyecta, el ADN llega al núcleo celular poniéndose en marcha la maquinaria para sintetizar la proteína que desencadenará la respuesta inmune. Uno de los riesgos de estas vacunas, si bien es bajo, es que el ADN pueda integrarse en el ADN de la célula y provoque la transformación celular. Actualmente existen al menos dos vacunas de ADN comercializadas en Sanidad Animal: una frente al virus del Oeste del Nilo (WNV), que afecta fundamentalmente a caballos y puede también infectar aves y humanos, que está basada en la proteína de la cápsida y otra frente al virus de la necrosis hematopoyética infecciosa del salmón (IHN). Debido a las ventajas que conllevan la utilización de las vacunas recombinantes, cabe pensar que cada vez se usarán más en Sanidad Animal. Sin embargo, a pesar de ofrecer mayor seguridad que las vacunas convencionales, tienen que cumplir requerimientos muy estrictos para su aprobación que dificultan su comercialización. A pesar de los avances biotecnológicos, hay enfermedades para las que no se ha conseguido ninguna vacuna eficaz, y por tanto, la única forma de control es el diagnóstico y el sacrificio de los animales infectados. Cuanto antes se detecte la enfermedad y más sensible y específico sea el diagnóstico, mejor será el control de la misma. Por otra parte, en el caso de enfermedades endémicas menos relevantes, en donde solo se ven afectados los índices productivos de las explotaciones, el seguimiento serológico de esas patologías constituye una herramienta clave en la gestión sanitaria de las mismas, permitiendo establecer pautas de manejo y programas de vacunación para mantener un equilibrio patógeno-hospedador que afecte lo menos posible a los parámetros productivos. Tanto los servicios de sanidad oficiales de cada Estado, como los veterinarios y gestores sanitarios de las explotaciones pecuarias, demandan continuamente sistemas de diagnóstico más rápidos, eficaces y seguros. Esto promueve la constante mejora de los procesos diagnósticos veterinarios y, de nuevo aquí, la biotecnología vuelve a ser clara protagonista. BIOTECNOLOGÍA EN EL DIAGNÓSTICO DE ENFERMEDADES INFECCIOSAS La biotecnología aporta nuevas herramientas diagnósticas de gran utilidad sobre todo en aquellos casos en los que los microorganismos no pueden cultivarse, ya que permiten identificarlos sin necesidad de aislarlos. El diagnóstico puede hacerse de forma directa a través de la detección del agente infeccioso mediante técnicas inmunológicas o moleculares, o indirectamente, a través de la detección de anticuerpos específicos frente al patógeno (inmunidad humoral) o de citoquinas (inmunidad celular). Inmunoensayos y sus aplicaciones Los inmunoensayos se utilizan para detectar proteínas específicas de agentes patógenos, o respuestas de anticuerpos contra dichas proteínas. Se basan en interacciones inmunitarias antígeno-anticuerpo (Ag-Ac) y por ello la producción de antígenos recombinantes mediante técnicas de ingeniería genética, así como la de anticuerpos monoclonales han supuesto una importante mejora cualitativa que ha permitido obtener unos índices de sensibilidad y especificidad hasta ese momento impensables. Los antígenos más adecuados son las proteínas en estado natural, puesto que proporcionan epítopos estructurales nativos, sin embargo, tienen que obtenerse a partir de cultivos celulares, son complicados de producir y caros, con periodos de validez cortos y pueden presentar problemas de infectividad por una inactivación incompleta. En la actualidad, se utilizan con frecuencia proteínas recombinantes las cuales ofrecen muchas ventajas respecto a los antígenos aislados de otras fuentes biológicas, como son: pureza, una gran actividad específica y estandarización entre lotes. Al igual que en el caso de las vacunas, los antígenos recombinantes se pueden obtener a partir de distintos sistemas (E. coli, levaduras, células de insecto, etc.). Recientemente, el uso de plantas transgénicas para expresar proteínas de patógenos animales ha demostrado ser un método eficaz para la producción de grandes cantidades de proteínas recombinantes evitando el uso de materiales de origen animal como suero bovino fetal o huevos. Con respecto a la producción de anticuerpos monoclonales (AcMs), la vía clásica de obtención se basa en la inmortalización de células productoras de anticuerpos (hibridomas) mediante fusión celular para producir un anticuerpo de una clase, especificidad y afinidad determinada (Koehler y Milstein, 1975). Una vez obtenidos estos hibridomas, se asegura el suministro indefinido, homogéneo y estable del AcM que producen, con sus características de especificidad y afinidad intactas. Esto supone una gran ventaja en la estandarización de métodos de diagnóstico que usan AcM. Actualmente, las nuevas tecnologías permiten obtener anticuerpos específicos sin la inmunización de animales. La técnica "Phage display" se está utilizando para seleccionar péptidos, proteínas o anticuerpos en colecciones de fagos en cuya superficie exponen estos elementos (Smith y Petrenko, 1997). Como alternativa a la utilización de AcM, existen a su vez los Aptámeros (Tuerk y Gold, 1990; Ellington y Szostak, 1990). Se trata de cadenas sencillas de oligonucleótidos sintéticos (ADN o ARN) identificados a través de un proceso combinatorial denominado SELEX (Systematic Evolution of Ligands by EXponential enrichment; cf. Stoltenburg, Reinemann y Strehlitz, 2007). Estas secuencias presentan una alta afinidad y especificidad por la diana de interés (antígeno viral, bacteria, etc.) mostrando características similares a los anticuerpos pero con mayor resistencia y estabilidad. Las herramientas diagnósticas basadas en aptámeros posiblemente serán de gran interés en el futuro para desarrollo de biosensores, etc. El límite para diferenciar entre inmunoensayos "clásicos", y aquellos "basados en biotecnología" no está claramente definido. Los inmunoensayos convencionales o clásicos se han basado en la detección de anticuerpos frente a un patógeno de interés utilizando, entre otras, las técnicas de neutralización viral en cultivos celulares, fijación de complemento, inmunodifusión en gel de agar o ensayos inmunoenzimáticos (ELISA). Los ensayos ELISA han sido una de las grandes aportaciones al diagnóstico inmunológico de las enfermedades infecciosas. En una muestra determinada se puede evaluar tanto la presencia de un patógeno como de anticuerpos frente a él. Posee innumerables aplicaciones en sanidad animal y, hoy en día, continúa siendo una de las técnicas más utilizadas en todas sus versiones: ELISA indirecto, de competición y de doble reconocimiento (DR), para detección de anticuerpos específicos en una muestra, y ELISA tipo sándwich para la detección de antígeno. Ejemplos de estos inmunoensayos son el ELISA de detección de Anaplasma (Trueblood, McGuire y Palmer, 1991), del virus de la Diarrea Viral Bovina (Mignon et al., 1991) y del virus de la Peste Bovina y del virus de la Peste de los Pequeños Rumiantes (Libeau et al. 1994) para detección del patógeno. Respecto a los ELISAs de detección de anticuerpos, han tenido gran importancia los ensayos DIVA utilizados en la erradicación del virus de la Pseudorabia en porcino (Ma et al., 2008) o en la erradicación de la Influenza Aviar de baja patogenicidad en aves domésticas (Marangon et al., 2003) entre otros. Los "nuevos" inmunoensayos, además de mejorar la sensibilidad y la especificidad del diagnóstico, tienen dos objetivos principales: En primer lugar, la detección múltiple de analitos (antígenos o anticuerpos) en un solo ensayo utilizando poco volumen de muestra. Un ejemplo de esta aproximación es la tecnología denominada Luminex, que implica la inmovilización de diferentes moléculas (antígenos o anticuerpos) en microesferas de poliestireno marcadas con distintas proporciones de dos colorantes fluorescentes sensibles a luz infrarroja (existen hasta la fecha 100 tipos de microesferas). Con esta técnica es posible analizar distintos parámetros en una muestra y en un solo pocillo, identificando cada uno de ellos de manera independiente. En el campo de la sanidad animal, se está trabajando en el desarrollo de ensayos para la detección simultánea de distintos patógenos entéricos o para detección y diferenciación de anticuerpos específicos frente a distintos serotipos de un virus o virus de la misma familia. Otra aproximación son los denominados micromatrices o microarrays, cuya superficie (vidrio, propileno...) está recubierta con analitos perfectamente ordenados con los que interaccionan las proteínas de la muestra. Un equipo especial, permite localizar con quién y con qué intensidad ha tenido lugar esa interacción. Inicialmente se desarrolló para detección de material genético, pero puede ser utilizada para la detección de proteínas y anticuerpos. Actualmente se utilizan con fines de investigación, pero es previsible que en un futuro próximo puedan llegar a ser de gran utilidad en diagnóstico. En segundo lugar, hoy en día son cada vez más demandadas las técnicas diagnósticas que puedan realizarse fácilmente y en el sitio donde se localiza el problema (granja, clínica, mataderos, etc.). Es lo que se conoce como ensayos "Portable, Field, On-site, Pen-side o Point-of-care". El objetivo es, que se puedan tomar decisiones rápidas, que reduzcan los costes de diagnósticos más complejos y la diseminación de la enfermedad. Son fundamentales en países poco desarrollados, donde el transporte de las muestras a los laboratorios puede suponer mucho tiempo. La técnica inmunológica más ampliamente utilizada para este propósito es la inmunocromatografía (Figura 2). Está basada en el transporte de reactivos por capilaridad a través de una membrana porosa que permite detectar el complejo antígeno-anticuerpo de manera visual sin necesidad de equipo alguno proporcionando sensibilidad y rapidez en el diagnóstico. Son dispositivos de fácil manejo, con formato sencillo, muy estables, no necesitan refrigeración y son económicos. Se aplican en la detección de virus, bacterias, parásitos, hormonas y anticuerpos específicos de diferentes patologías. En la actualidad existen una gran variedad de ensayos comercializados para animales de compañía y de granja, y están siendo cada vez más demandados por los veterinarios. (A) Diagrama esquemático de un ensayo de inmunocromatografía. (B) Fotografía del resultado de un ensayo inmunocromatográfico para una (simplex) o dos patologías (dúplex) Como se ha mencionado anteriormente, para que la gestión y control de las enfermedades infecciosas resulte eficiente, la identificación del patógeno debe ser rápida, sensible y específica. El desarrollo de las técnicas que analizan los ácidos nucleicos, supuso un gran avance en los últimos años del siglo XX. En particular, las técnicas basadas en la Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR) han revolucionado el diagnóstico de las enfermedades infecciosas. Sirven para amplificar y detectar de forma específica las moléculas del material genético (ADN o ARN) de un patógeno presente en una muestra. Son sensibles, específicas, rápidas y robustas y, además permiten su robotización y automatización, lo que facilita el análisis de un número elevado de muestras. Los usos de la técnica son muy variados, en sanidad animal la PCR ha sido muy utilizada para la detección de agentes patógenos de difícil aislamiento o crecimiento lento, como los Mycoplasmas aviares (Hess, Neubauer y Hackl, 2007), y en aquellos casos de infecciones crónicas o persistentes en los que no hay serología y los animales infectados son reservorio del patógeno, como es el caso del virus de la diarrea viral bovina (BVD) (Lanyon et al., 2014). En los últimos años, la técnica de PCR ha evolucionado notablemente. Hoy en día es posible la detección simultánea de distintos patógenos en una muestra, utilizando lo que se denomina PCR múltiple. Es muy útil en el estudio y diferenciación de organismos relacionados, ejemplo Brucella (López-Goñi et al., 2011; López-Goñi et al., 2008), o en la diferenciación entre animales vacunados e infectados en planes de erradicación, por ejemplo en los casos de la Enfermedad de Auzjesky (ADV), la rinotraqueitis infecciosa o IBR (Mahajan et al., 2013; Schynts et al., 1999) o la Peste Porcina Clásica. La combinación de la PCR y su análisis posterior con enzimas de restricción (PCR-RFLP) o la amplificación al azar de secuencias repetidas en el genoma (RAPDS) permiten el análisis y diferenciación de aislados virales, herramienta clave a la hora de llevar a cabo estudios epidemiológicos, determinar la virulencia de un virus o para tomar una decisión con respecto al tipo de vacuna que se debe utilizar. En combinación con el análisis del material amplificado mediante electroforesis de campo pulsátil, permite también establecer patrones de diferenciación en infecciones bacterianas (Salmonellas, shigelas, campylobacter). Actualmente, la PCR en tiempo real o PCR cuantitativa (qPCR) está siendo muy utilizada en el diagnóstico de enfermedades infecciosas. La gran ventaja es que sirve para amplificar y simultáneamente cuantificar de forma absoluta o relativa los niveles de ácido nucleico en una muestra (Figura 3). Se basa en los mismos principios que la PCR, pero en este caso la detección del fragmento amplificado se realiza mediante sustancias fluorescentes. Se denomina PCR cuantitativa porque permite conocer la cantidad de ADN o ARN específico que existe en la muestra original. Esta técnica está siendo de gran utilidad, sobre todo en aquellos casos en que la carga del patógeno tiene un significado clínico. Un ejemplo seria la infección por Leishmania en perros. Esta enfermedad no se cura y la única solución es mantener el parasito inactivo. Mediante qPCR se puede evaluar el estado del animal y proporciona información de la eficacia de las terapias administradas. La aparición en los últimos años de equipos portátiles de qPCR, está permitiendo el uso de esta técnica directamente en el sitio de recogida de muestra. Siendo de gran utilidad en aquellas situaciones que requieren una toma de decisión rápida, como puede ser el movimiento de animales. Una de las aplicaciones más difundidas de la qPCR es el estudio de los genes que se expresan en una situación determinada, es lo que se conoce con el nombre de transcriptómica. Se analiza la expresión de un gran número de genes a la vez y está siendo muy útil para definir el tipo de respuesta inmune del huésped frente a distintos patógenos (Liu et al., 2009). Equipo de qPCR y análisis de resultados Actualmente, dado el interés de acercar las técnicas moleculares a laboratorios más sencillos, se ha desarrollado otra técnica alternativa a la PCR, denominada LAMP (del inglés, Loop mediated isothermal amplification), que se basa en la amplificación isotérmica del ácido nucleico. La reacción se realiza a temperatura constante y no se necesita ningún equipo sofisticado, además, el material amplificado puede detectarse de forma visual (James et al., 2010). Al igual que en el caso del inmunodiagnóstico, las nuevas tendencias del diagnóstico molecular van dirigidas hacia el uso de métodos sencillos y eficaces que puedan ser realizados en el campo. Paralelamente, se están desarrollando equipos que integran módulos con los reactivos necesarios para realizar un diagnóstico automatizado, de forma que pueda llevarse a cabo en el campo y por personal no especializado. Por otro lado, la secuenciación de las ácidos nucleicos permite conocer el genoma completo de un microorganismo, identificar nuevos patógenos, caracterizarlos, identificar patrones de resistencia a antimicrobianos, estudiar factores de virulencia, desarrollar nuevos métodos diagnósticos y vacunas... Es muy interesante la información que aporta la secuenciación a nivel epidemiológico, ya que la tipificación de los patógenos es la base de la Vigilancia Epidemiológica y da información de los patógenos y de su evolución. En los últimos años han avanzado enormemente los métodos robotizados de secuenciación masiva, unidos a los desarrollos bioinformáticos para la gestión de la información generada, lo que ha permitido aumentar el número, así como el tamaño, de secuencias que se pueden analizar. Con la aparición de estos métodos rápidos y de bajo coste, ha aparecido una nueva disciplina llamada Metagenómica. La Metagenómica consiste en la secuenciación de todo el ácido nucleico existente en una muestra determinada, sin necesidad de realizar aislamientos y cultivos. Los métodos de secuenciación masiva se están utilizando, entre otras aplicaciones, para la identificación de nuevos patógenos (Chiu, 2013) como el caso reciente del virus de Schmallenberg en ganado ovino (Goller et al., 2012), en el estudio de contaminaciones por agentes infecciosos, como la detección de Circovirus Porcino en una vacuna humana, y para el estudio de interacciones entre distintas poblaciones de microorganismos. El uso de sondas marcadas con reactivos fluorescentes capaces de reconocer e hibridar con secuencias de ácidos nucleicos conocidas, permite el estudio complejo de patógenos en una muestra problema. El desarrollo de micromatrices o "arrays o chips de ADN" permite ampliar el número de componentes de una mezcla que se puede analizar, llegándose a técnicas de análisis masivo. En sanidad animal esta técnica ha sido aplicada para análisis de patógenos entéricos y para la diferenciación de serotipos del virus de la lengua azul (BTV) y otros Orbivirus. El desarrollo de tecnologías basadas en chips hace tender a la miniaturización del formato analítico. Incluso miniaturizadas, estas plataformas detectan desde unos pocos, hasta miles de agentes patógenos en una sola muestra. Esta miniaturización está yendo acompañada de la miniaturización del equipo de laboratorio, permitiendo realizar análisis in situ y favoreciendo el uso en el campo de equipos sofisticados que hasta ahora estaban restringidos a los laboratorios. En definitiva, van a permitir un diagnóstico rápido y precoz de enfermedades infecciosas así como la rápida intervención de las autoridades competentes. Dado que la expresión de diferentes proteínas depende de factores fisiológicos y ambientales, la proteómica puede proporcionar una excelente visión general de los procesos de la enfermedad a nivel proteico. Muchos de los métodos que se utilizan en proteómica, como electroforesis en gel bidimensional (2DGE) y espectrometría de masas (MS) se establecieron hace muchos años, pero los avances de la secuenciación masiva, gracias en parte a la bioinformática, han revolucionado este campo. En el ámbito de la veterinaria, se están llevando a cabo proyectos de investigación, que producirán nuevas herramientas de diagnóstico para el futuro, obteniéndose mapas de proteoma de varios agentes patógenos importantes en veterinaria, como bacterias (Mujer et al., 2002), protozoos (Rout y Field, 2001) o nematodos (Yatsuda et al., 2003). MERCADO PRESENTE Y FUTURO DE LA BIOTECNOLOGIA APLICADA A LA SANIDAD ANIMAL La investigación en el campo de la biotecnología relacionada con la Sanidad Animal, ha dado lugar fundamentalmente a una serie de reactivos, ensayos de diagnóstico y vacunas, cuyos principales usuarios son las empresas de producción animal, clínicas veterinarias y organismos públicos. Dentro del diagnóstico, los inmunoensayos y el diagnóstico molecular son las áreas donde más han influido los avances biotecnológicos. En la primera, los anticuerpos monoclonales han sido fundamentales para obtener nuevos ensayos más sensibles y específicos, y existen empresas en España que realizan la producción y distribución de los mismos. Pero ha sido el diagnóstico molecular donde más se han notado los grandes progresos biotecnológicos. Las distintas técnicas de amplificación, hibridación y secuenciación, han favorecido el incremento de nuevos ensayos y sus aplicaciones. Por otra parte, en el sector de las vacunas también se observa un aumento paulatino del número de vacunas originadas a través de procesos biotecnológicos, si bien, el futuro es más incierto. La investigación y los ensayos necesarios previos, así como todos los procesos regulatorios que hay que pasar, antes de llegar con una vacuna al mercado, hace que muchas empresas no los puedan afrontar. Según datos de Veterindustria del año 2012, en las grandes compañías farmacéuticas, el peso de los productos veterinarios apenas alcanza el 2 % de sus facturaciones. Mercado mundial y español de productos zoosanitarios y veterinarios El crecimiento del mercado de biológicos es moderado, del orden de un 3 % anual. Ello se debe a la caducidad de las patentes, sin que se produzca un número superior de nuevas patentes. En cuanto a los métodos diagnósticos, debería mantenerse de manera estable, pues el futuro habrá de basarse en la obtención de nuevas tecnologías que permitan analizar mayor número de parámetros por muestra, de forma rápida y manteniendo la máxima sensibilidad. Con ello se logrará el abaratamiento de los costes que permitan optimizar la producción y, consecuentemente, su utilización será más generalizada y tendrá consecuencias positivas en el bienestar animal. La aplicación de los avances biotecnológicos en el sector de la sanidad animal tiene grandes perspectivas de crecimiento futuro. Para ello, la investigación y el posterior desarrollo tienen que ir de la mano y siempre teniendo en cuenta las demandas y necesidades del sector.
La Biotecnología Industrial, como campo tecnológico de aprovechamiento industrial de materiales biológicos, se conforma como un área muy amplia con aplicaciones nuevas y tradicionales, que ha incorporado los nuevos desarrollos iniciados con el conocimiento del material genético, así como las nuevas tecnologías precisas para la obtención eficiente de los productos. En este trabajo se lleva a cabo una descripción de distintos productos de base biológica con interés comercial, así como unos breves comentarios sobre los procesos para su obtención. ¿QUÉ ES LA BIOTECNOLOGÍA INDUSTRIAL? La historia de la Biotecnología puede ser descrita en diferentes términos. En ocasiones se menciona en relación con los desarrollos del conocimiento del material genético, otras veces en el aprovechamiento científico de microorganismos y enzimas, otras veces yendo a la antigüedad buscando la utilización tecnológica tradicional de los mismos. Los desarrollos científicos y tecnológicos crecientes sobre la estructura y transformaciones de los materiales biológicos han puesto de actualidad esta área, no solo por los nuevos productos o transformaciones, sino también por la aplicación de estos conocimientos a procesos tradicionales, de miles de años o de décadas. Cuando se quiere ordenar los avances relacionados con este campo, es frecuente mencionar las aplicaciones en los campos agrario, de la salud, del medio ambiente, marino.... y en procesos industriales, la denominada biotecnología industrial (BI) o blanca. La definición de esta última puede también hacerse en términos más amplios o reducidos, como disciplina más moderna, o más tradicional y con mayor peso económico. Consideraremos la Biotecnología Industrial como el campo relacionado con las Tecnologías para producir bienes y servicios usando organismos y materiales biológicos encontrados en la naturaleza, modificados o no. Este enfoque, amplio, permite crear una estructura globalizadora y de límites más claros, en la que aparecen procesos con diferente contribución de los conocimientos más recientes. Puede considerarse así la aplicación para desarrollar nuevos productos, modificar procesos tradicionales haciéndolos más competitivos, y para reducir el impacto ambiental. La Biotecnología Industrial se asocia generalmente con el desplazamiento de materias primas fósiles por otras basadas en materiales biológicos o renovables, así como también con el ahorro energético, de residuos, e inferior impacto ambiental. Bajo el punto de vista social y tecnológico suelen indicarse algunas posibles ventajas o aspectos impulsores de la BI, así: - Diversos aspectos de competitividad, como el ahorro de agua y de energía; y los beneficios económicos relacionados con ellos. - La seguridad y diversificación de suministro materias primas, de combustible, alimentos, agua. - La demanda del consumidor de productos diferenciados, y en particular la competencia internacional creciente que busca esta diferenciación. - La visión de que la BI tiene menos costes de inversión, de operación y mayor eficacia tecnológica, al trabajar con frecuencia en condiciones más suaves. - Las exigencias de procesos sostenibles, para las que parece que los procesos de biotecnología industrial pueden tener ventajas. - Las políticas gubernamentales, impuestos, apoyo a I+D, prestamos, apoyo a agricultura o apoyo comercial a productos, basados en la preparación de una sociedad de futuro. En todo caso el éxito de la biotecnología industrial debe producirse a través de ventajas económicas. Las herramientas que se han desarrollado o mejorado son numerosas, tanto en el uso de enzimas y microorganismos: Técnicas ómicas, in silico, Ingeniería de proteínas, Ingeniería metabólica, como en las de post-tratamiento del bioprocesado, mezcla, fluidización, fenómenos superficiales, cromatografía y membranas, separación in situ y procesos acoplados, así como instrumentación y control. El desarrollo tecnológico y económico del sector ha sido enorme en los últimos 30 años, tanto en la mejora de procesos tradicionales como en la creación de nuevos productos, y de nuevos procesos, aunque algunos pensaban que llegaría incluso antes. Sigue habiendo no obstante una cierta conciencia limitada de cómo acceder a la BI, como desarrollar las tecnologías, así como en algunos casos como tener la aceptación social. Consideraremos ahora los diversos procesos industriales de base biológica, haciendo una división en tres campos: - Los procesos donde se utilizan microorganismos. - Procesos de utilización de enzimas. - Procesos de aprovechamiento de materiales biológicos. Un esquema general de los diferentes procesos y productos que se pueden obtener se resume en la Tabla I. Esquema general de los Bioprocesos Industriales PROCESOS DE PRODUCCIÓN CON CÉLULAS La mayoría de los procesos biotecnológicos están basados en microorganismos. Los organismos más frecuentes son las bacterias y levaduras, pero también se pueden utilizar otros cultivos celulares, incluyendo tejidos u órganos. Por sus diferentes implicaciones desde el punto de vista del bioproceso distinguiremos los procesos en fase líquida y en fase sólida. Son todos procesos conocidos desde hace muchos siglos, pero en la que constantemente se buscan innovaciones y modificaciones que den lugar a nuevos productos o productos con diferentes características. En esencia estas bebidas son el resultado de la fermentación alcohólica de diversos sustratos, bien cereales o bien frutas. Así, cerveza es el nombre genérico que se da a toda bebida fermentada fabricada a base de malta (cebada germinada), lúpulo, agua y levaduras del género Saccharomyces. El vino es el zumo de las uvas también fermentado por levaduras del género Saccharomyces. Por último, La sidra se puede definir como el líquido resultante de la fermentación del mosto de manzana por levaduras del mismo género: Saccharomyces. El valor nutritivo de las bebidas alcohólicas ha estado adscrito en el contexto cultural europeo al vino, la cerveza y la sidra, que habían formado durante siglos parte de la dieta de la población. El consumo de bebidas alcohólicas es una constante a lo largo de la historia de la civilización. Cerveza y vino han sido las de mayor consumo a lo largo de la historia y darán lugar a lo que, desde un punto alimentario, se ha considerado como "las dos Europas": el sur vitivinícola y el norte cervecero. En el vino y la sidra, es normal que además de la fermentación alcohólica tenga asimismo lugar la denominada fermentación maloláctica, mediante la cual las bacterias lácticas y en concreto las de la especie Oenococcus oeni transforman el ácido málico existente en el medio a ácido láctico, proceso muy conveniente desde el punto de vista organoléptico ya que rebaja la excesiva acidez que tendría el producto. Proviene de bebidas (vino, cerveza, sidra) que utilizan bacterias acéticas (Acetobacter, o Gluconobacter). Hay métodos lentos y rápidos, precisándose del aporte de grandes cantidades de oxigeno que se introducen mediante aireación. Se obtiene de la lactosa por fermentación mediante diferentes tipos de Lactobacillus. Se obtiene con Aspergillus niger o Candida guilliermondii a partir de melazas en bandejas o en profundidad con tiempo de fermentación de menos de 7 días. Se puede obtener por extracción de las frutas (cítricos), pero es más sencillo y barato el proceso fermentativo. Se usa como conservante y antioxidante natural para conservas, vegetales, caramelos, gominolas. Otros ácidos por ejemplo glucónico a partir de glucosa fermentada con A. niger. Un ejemplo con el que se tiene experiencia es la producción de ácido Lactobiónico a partir de suero lácteo con Pseudomonas taetrolens como inóculo (Figura 1). Este es un campo de gran desarrollo industrial buscando cada vez ácidos más específicos con aplicaciones alimentarias y farmacológicas. Esquema del bioproceso fermentativo de producción de ácido lactobiónico a partir de lactosuero Normalmente se producen a partir de la extracción directa de productos naturales, no es habitual que se obtengan por fermentación. Se necesita regular bien las relaciones C/N y C/P que deben ser elevadas, un pH ácido y condiciones aerobias, utilizándose en particular de melazas o suero lácteo como sustratos. El ácido γ-linolénico se obtiene fermentando los sustratos con hongos del género Mucor. Se producen en procesos mesófilos y aeróbicos. El aumento de viscosidad dificulta el proceso productivo. La goma xantana (E-415) se obtiene de Xanthomonas campestris en medios con glucosa. El dextrano lo produce entre otros el Leuconostoc mesenteroides mediante un enzima extracelular que posee. Se usa en jarabes, helados y confituras. La mayoría de la proteínas celulares utilizadas en alimentación humana y animal tienen procedencia secundaria (los microorganismos son subproductos de otras fermentaciones. La digestibilidad, aproximadamente del 95 % en levaduras y 50-75% en algas, es un parámetro de gran interés. Se han utilizado un gran número de sustratos, por ejemplo melazas, hidrolizados de madera, etanol, residuos orgánicos, etc. Las levaduras son los microorganismos más comunes en este tipo de producción, con pH de trabajo de 4 a 6. Se usa sobre todo Saccharomyces cerevisiae en reactores continuos que permiten aireación y agitación óptimos evitando producir alcohol. La levadura producida se trata con sosa para quitar el amargor y se lava con ácido fosfórico. Se utilizan también muchas bacterias (Methylophilus, Methylomonas) y actinomicetos usando como sustratos residuos agrícolas y forestales. Y también mohos y hongos superiores en diversos procesos, para setas en purines o compost sintético. Finalmente algas que pueden crecer de forma autótrofa (con luz de 700 nm y CO2) o heterótrofa (con carbono orgánico y energía). Los inóculos o starters se producen para ser usados como biocatalizadores en bioprocesos. Se usan mucho en industria alimentaria, para conservar alimentos y mejorar las propiedades funcionales y organolépticas. Los más conocidos están en industria cárnica, láctea y de panadería. Por ejemplo las levaduras de pan, S. cerevisiae, se producen utilizando melaza como substrato suplementado con N, P y biotina (vitamina B7) en reactores continuos y aerobios consiguiéndose rendimientos de biomasa de 0,54 kg/kg (Yx/s). En la industria láctea, para quesos, se usan Streptoccocus cremoris, o Penicillium entre otros; o para la fabricación de yogures Lactobacillus bulgaricus. En la industria cárnica para la producción de embutidos curados se usan Lactobacillus plantarum, Pedioccocus cerevisiae o Micrococcus (reductoras de nitrato a nitrito- que es un conservante). También se usan levaduras para fermentaciones alcohólicas, para producción de cerveza- S. cerevisiae (cerveza ale- crecimiento en superficie) o Saccharomyces carlsbergensis (cerveza lager- crecimiento en profundidad). Son proteínas que actúan como catalizadores de las reacciones químicas de los sistemas biológicos. Existen unas 400 enzimas de interés industrial, habiéndose utilizado en alimentación desde hace muchos años, por ejemplo la quimosina (cuajo) del estómago de los rumiantes para hacer queso. Algunos ejemplos son los siguientes: a) Extracelulares, producidas en la parte exterior de las membranas celulares entre ellas están: - Proteasas que hidrolizan proteínas, como las proteasas de Bacillus subtilis utilizadas para ablandar carnes o hidrolizar material gelatinoso. - Amilasas Degradadoras de almidón para producir azúcares fermentables en bebidas alcohólicas o harina, así α-amilasas o amiloglucosidasas (obtenidas de A. niger). - Hemicelulasas como pectinasas (también obtenidas de A. niger) que se utilizan para la extracción de zumos de frutas. - Celulasas que rompen células y tienen un uso alimentario se pueden obtener de Trichoderma reesei. - Lipasas (obtenidas principalmente de hongos y levaduras) se usan en detergentes, alimentación, biodiesel. - Otras, por ejemplo lactasas o dextranasas tienen amplios usos en alimentación. b) Intracelulares- son mucho menos usadas, ya que para obtenerlas es necesario romper, y por tanto inactivar el microorganismo productor. - Glucosaisomerasa para producir fructosa en jarabes. - Lactasas de diversas especies de Saccharomyces y Bacillus. La producción de enzimas Las extracelulares son más baratas por ser más fácil su recuperación y purificación. Normalmente se producen en fase sumergida (líquida) mediante procesos aerobios, y el factor limitante suele ser el aporte de oxígeno. Como medio de cultivo se puede usar salvado de cereales o de arroz, o fuentes de carbono como melazas. El tiempo de fermentación varía según el proceso desde unas pocas horas hasta unos 12 días. Los microorganismos más utilizados son de las especies Bacillus y Aspergillus. La concentración típica de enzima suele ser 5-10 % de la masa celular. Son productos químicos de gran uso en muchos campos industriales, por ejemplo: a) Bioetanol (se usa particularmente en Brasil y USA). Las materias primas habituales son azúcares de caña, remolacha, almidones de maíz. El 95 % se obtiene con S. cerevisiae, pero también se usa Clostridium thermocellum o Zhymomonas mobilis que normalmente trabajan en anaerobiosis. En los últimos años se han implantado varias factorías de bioetanol en España. b) Acetona y butanol. Puede obtenerse de almidones utilizando Clostridium acetobutylicum. La acetona tiene mucha utilidad en productos con grasas y aceites y el butanol en detergentes. Es más barato por vía química pero se puede obtener a partir de hexosas y pentosas, mediante Klebsiella oxytoca, aunque no es económicamente competitivo en la actualidad. d) Obtención de bioplásticos. Los bioplásticos se obtienen a partir de diversos materiales renovables, concibiéndose como materiales biodegradables. El almidón con algunos plastificantes (como glicerina) se utiliza como termoplástico. Muchos se obtienen por fermentación: por ejemplo el Pululano- Polisacárido de glucosas unido por enlaces C1-C6 a los que no atacan las amilasas, puede usarse para cápsulas. El polihidroxibutirato es un material de almacenamiento energético, que se puede obtener de diferentes fuentes, por ejemplo de Alcaligenes eurotrophus. Es parecido al polipropileno y puede usarse como soporte para liberación controlada de medicamentos o alimentos. El polilactato, plástico transparente parecido al polietileno, se puede obtener por polimerización de ácido láctico obtenido por ejemplo por fermentación de glucosa de almidón de maíz. Productos de uso alimentario Algunos como glicina, L-cisteina (L-cistina) se obtienen por fermentación mientras que otros (L-asparragina, L-leucina, L-tirosina) se obtienen por purificación de hidrolizados proteícos. Se usan como nutrientes y saborizantes en alimentos y fármacos. b) Aditivos de sabor. La L-lisina, aminoácido esencial, se puede obtener mediante Corynebacterium glutamicum a partir de oxalacetato del ciclo del ácido cítrico, vía L-aspartato con aspartato kinasa. Metionina y L-treonina se producen también por fermentación aunque su producción podría competir en un futuro con la de plantas transgénicas en las biofactorias. I. Vitamina C. La D-glucosa (a 150 bar y catalizador de Ni) se reduce a D-sorbitol. Este se convierte en L-sorbosa mediante Acetobacter suboxydans. La L-sorbosa se oxida químicamente a ácido 2-ceto-L-glucónico que por hidrólisis ácida se transforma en ácido L-ascórbico (vitamina C). Se obtiene por fermentación aerobia con levadura Ashbya gossypii y lípidos como fuente de energía. Los procesos de separación son costosos. Se obtiene en una o dos etapas de fermentación aerobia con Pseudomonas denitrificans y Propionibacterium respectivamente. Se obtienen unos 60 g/m3 en 4 días usando melazas o suero lácteo como sustrato. Los procesos de separación y purificación son también costosos. Son pigmentos naturales precursores de la vitamina A que solo pueden ser sintetizados por plantas y microorganismos. Se obtienen fermentativamente de Blakeslea trispora con medios viscosos y complejos, requiriéndose la adición de antioxidantes y la recuperación del caroteno mediante la extracción del micelio de los hongos con aceites refinados. El aspartamo, mucho más edulcorante que la sacarosa es un metil-éster de dos aminoácidos, L-aspartato y L-fenilalanina, que se producen enzimáticamente o por bacterias. Es un campo con gran crecimiento por la puesta en marcha de procesos biotecnológicos de producción de fármacos. Son compuestos generados por microorganismos, que tienen capacidad para inhibir el crecimiento o destruir otros microorganismos. Los antibióticos naturales son metabolitos secundarios producidos con bajas velocidades de crecimiento o cuando este se ha detenido. La penicilina G y V se obtienen por fermentación de Penicillium chrysogenium usando como sustratos carbohidratos fermentables (2 % de glucosa). Se obtienen unos 30 g/L de penicilina, consumiéndose unos 20 g de carbohidrato por gramo de penicilina producida. Mediante extracciones, filtraciones, enfriamientos y secados se obtienen los cristales de penicilina. Posteriormente se han producido muchos otros antibióticos como estreptomicina, tetraciclina, ciclosporina y posteriormente aparecieron antibióticos sintéticos. Se conocen más de 125 familias de antibióticos con usos muy diferentes en salud humana y animal. Se busca en ellos mayor especificidad y menor persistencia que los insecticidas químicos. Por ejemplo los productos de fermentación de Bacillus thuringiensis se utilizan contra orugas o mosquitos. Se han obtenido por fermentación con sustratos como harina de soja o extracto de levadura y existen también métodos enzimáticos para obtener estos productos. Por ejemplo el ácido giberélico (giberelinas) se obtiene por fermentación con Fusarium monoliforme en fermentadores sumergidos en unos 6 días (se obtiene del orden de 1,2 g/L). Son productos de gran importancia en el desarrollo y crecimiento de las plantas. Hay muchas transformaciones microbianas a partir de la progesterona. Las hormonas esteroideas como la cortisona se pueden obtener por vía química a partir de la bilis bovina en muchas etapas, pero se ha obtenido también por hidroxilación microbiana con Rhizopus arrhizus usando residuos de soja como nutriente. Especialmente el tratamiento de corrientes liquidas de subproductos de los vertidos urbanos y las plantas industriales. Según el carácter oxidante (redox) de la degradación suelen clasificarse en: Generándose como productos CO2 y agua con gran producción de biomasa y necesitándose energía para suministrar oxígeno a los aireadores mecánicos, se usan en aguas orgánicas y de baja carga orgánica. Están bien desarrollados para residuos líquidos con más de 5 g/L de DQO, obteniéndose metano y CO2 en una primera aproximación. Existen muchos procesos combinados con residuos sólidos y líquidos. Un ejemplo son los residuos en los vertederos, con sólidos que generan residuos líquidos (lixiviados). Existen también procesos para tratar compuestos orgánicos volátiles (COV) en una corriente gaseosa, a través de un proceso previo de absorción en fase acuosa. Los procesos en fase sólida son muy diferentes de los de fase líquida, en estos procesos adquieren gran importancia, y pueden llegar a ser controlantes, los procesos difusionales tanto de materia como de calor. Los diseños de estos bioreactores son absolutamente diferentes de los bioreactores en fase líquida donde los procesos de transporte son más intensos. Son muy comunes en el sector alimentario, pero también en el medioambiental/energético y de la salud. a) Pan es el ejemplo más tradicional de fermentaciones en fase sólida. Se usa la levadura del pan (S. cerevisie), la levadura fermenta los azúcares de la masa compuesta por harina, agua y sal. La fermentación dura unas 2 o 4 horas. Se genera CO2 que es muy importante para el esponjado. Es importante la dureza (o fuerza) de la harina en las características del producto final. En el horneado (a unos 200 oC) difunde el gas, quedando los huecos que la estructura genera al cristalizar el gluten. En la cocción también se elimina alcohol dando lugar a aldehídos y otros saborizantes. b) Lácteos fermentados Quesos. Es un sector de gran importancia económica dentro de la alimentación. Las etapas de producción son: a) tratamiento previo, pasteurización para eliminar bacterias y enzimas, b) Coagulación, por acidificación con starters lácticos que transforman lactosa en ácido láctico o por acción de enzimas que hidrolizan la fracción k-caseina produciéndose la coagulación de la caseína en presencia de calcio. Se suele usar cuajo de ternera, pepsina porcina o productos microbianos (sobre todo de Mucor miehei); c) Separación de cuajada y suero; d) Moldeado de la cuajada y e) maduración para dar aroma y sabor, con enzimas, pero sobre todo con microorganismos (Penicillium, Propionibacterium, etc.) La fermentación principal la llevan a cabo bacterias lácticas, produciendo ácido láctico. El yogurt es el producto mas comercializado de este tipo. Hay muchos microorganismos que se pueden utilizar, Streptococcus thermoplilus, Lactobacillus bulgaricus, Lactobacillus casei, etc. La elaboración de la mantequilla es también un proceso microbiológico. Se separa leche (desnatada) de la grasa (mantequilla) durante el batido. Los microorganismos (Streptococcus lactics Subs diacetylactis) crean pequeñas cantidades de acetoína, una sustancia que se oxida de forma espontánea a diacetilo, el compuesto responsable del aroma y sabor de la mantequilla. Hay gran cantidad de productos cárnicos curados en procesos fermentativos. Lo que se busca en estos casos son periodos largos de conservación además de producir aromas y sabores característicos. Se utilizan starters en las mezclas de embutición. Se suelen emplear Pediococcus para producir ácido láctico, o Micrococcus que transforman nitratos en nitritos mediante las enzimas nitrato reductasas que estos microorganismos producen. La acción conjunta del nitrito, un pH de 5,6 a 6 y las bacterias fermentativas producen el curado de los productos. Son muy diversos en productos y distribución geográfica. Las coles fermentadas (sauerkraut en alemán, Choucroute en francés). Se forman por fermentación láctica sumergiéndolas en agua con sal, a 20-25 oC produciéndose ácido láctico. Se les puede hacer fermentar también en cerveza o en vino para dar sabor. Vegetales (hortalizas normalmente) que se conservan por acidificación. Se cubren de líquido, pueden ser sin fermentación (añadiendo directamente ácido acético-vinagre o totalmente fermentados. Se han utilizado Lactobacillus o Pediococcus para llevar a cabo la fermentación de los azúcares del vegetal y dar lugar a ácido láctico. Las aceitunas, son frutas pero se fermentan como las hortalizas. Se elimina el amargor con una disolución de lejía hasta que penetre hasta la mitad del espesor de la pulpa, después se recubre con salmuera (6-9%), y se fermentan con Lactobacillus durante 6-10 meses. Algunos productos alimentarios tienen procesos fermentativos asociados, como el té, el café o el cacao. Los procesos fermentativos no se usan para obtener el producto final mediante transformaciones biológicas, sino que la fermentación se usa para separar alguna parte del fruto. Por ejemplo en el café se utilizan pectinasas producidas por mohos como el Aspergillus para eliminar la pulpa que cubre los granos de café. En el cacao la pulpa que recubre las semillas de cacao se eliminan por fermentación durante unos 13 días alcanzando alrededor de 50 oC. Procesos parecidos se producen en la obtención tradicional de la castaña. Son fermentaciones de diversos granos de cereales como soja, arroz o trigo. Los más importantes son los de soja. Se utiliza Aspergillus oryzae muy usado en cocina oriental, se conoce como Koji. El koji produce una gran cantidad enzimas catalíticas incluyendo la amilasa, que convierte el almidón en azúcares simples. Existen muchos procesos que tratan los residuos sólidos desde un punto de vista biotecnológico, así, las técnicas de deposición controlada de residuos urbanos y todo el seguimiento de los procesos de degradación naturales, con gran participación de microorganismos. Otros procesos de fermentación en fase sólida se presentan en los aprovechamientos como el compostaje, la obtención de biogás o la obtención de fertilizantes o piensos. Producción de células vegetales Se utiliza el cultivo de vegetales en casos que no se pueda obtener suficientemente del suministro forestal, que no puedan ser sintetizados u obtenidos mediante microorganismos. Se obtienen básicamente productos no proteícos, de interés farmacéutico, colorantes, aromas, insecticidas. Existen pocos procesos comerciales que obtengan productos químicos por cultivo de células vegetales. El taxol o la vainillina son algunos. Un campo de desarrollo futuro es el correspondiente a las biofactorias vegetales, utilizando plantas modificadas genéticamente que darán lugar a productos cada vez más demandados por el mercado (vitaminas, aminoácidos, enzimas, etc.). Cultivos de células animales Tejidos en implantes en el campo de la salud. El cultivo de muchas células animales se hace en fase sólida. Se requiere el uso de estructuras sólidas sobre las que se colocan las células para su crecimiento. Algunos ejemplos son: i) Tejido hematopoyético, se encuentra en la médula ósea produciendo glóbulos blancos y rojos. Se puede desarrollar ex-vivo a partir de muestras de hueso; ii) Hígado artificial y otros órganos, se combinan materiales de soporte y biológicos; iii) para obtener piel se cultivan sobre una matriz de colágeno fibroblastos dérmicos, para dar lugar al crecimiento epitelial. La ingeniería tisular estudia la formación de tejidos de diferentes órganos basados en células animales o proteínas a las que se debe conferir una funcionalidad similar al tejido al que van sustituir especialmente en torno al suministro de nutrientes (sobre todo O2) y a la transferencia de energía. TRANSFORMACIONES INDUSTRIALES CON ENZIMAS El uso de enzimas está muy extendido en procesos industriales. El coste del biocatalizador (el enzima) representa un porcentaje importante en el coste total del proceso. En la purificación industrial de las enzimas el coste es aun mayor cuando se necesita alta pureza requiriéndose técnicas costosas (cromatografía, electroforesis) para su purificación industrial. Industria de la alimentación Se utilizan en la elaboración de numerosos productos. Así para pan (proteasas, lipoxidasas), lácteos y quesos (enzimas lipolíticas y proteolíticas, tales como renina, lactasa, etc.), yemas de huevo desecada (glucosa-oxidasa), frutas y zumos (pectina, glucosa-oxidasa, amilasa, invertasa, naringinasa, etc.). Hay diversas aplicaciones directas, por ejemplo para ablandar carne, la papaína (obtenida de la papaya) degrada las proteínas del tejido conectivo. Las proteasas se usan para degradar las proteínas del gluten (gluteninas y glianidinas). Las pectinasas obtenidas con Aspergillus y Rhizopus se usan para degradar la pectina de las frutas. La malta que contiene un 0,5-1 % de amilasas, es uno de los mayores suministradores de enzimas. Las transglutaminasas (TGM) son enzimas transferasas capaces de unir proteínas entre un grupo amino de un residuo de lisina y un grupo carboxamida de un residuo de glutamina. De esta manera, son capaces de crear un enlace inter o intramolecular altamente resistente a la proteolisis, es decir, la ruptura de la proteína. Estos enzimas se utilizan para reconstituir carne en algunas aplicaciones de la industria cárnica. Hay numerosas aplicaciones, así en la industria textil, cuero, aditivos en piensos (para mejorar la digestión), farmacéutica (diversos medicamentos para dispepsias: pancreatina, renina, pepsina, tripsina, catalasa, lipasa, etc.; pomadas para traumatismos: hialuronidasa; o para hematomas: estreptoquinasa, etc.), y en cosmética (papaína en depilatorios, etc.). Comentaremos algunos productos que requieren el uso de enzimas. Las amilasas tienen un amplio uso en la hidrólisis de almidones. Las α-amilasas a 80-105 oC generan dextrinas (hasta maltosa) que se transforman en glucosa mediante glucoamilasa a pH de 6,7-7. Las α-amilasas se obtienen con Bacillus y la glucoamilasa con Aspergillus. En la Figura 2 se muestra el proceso de producción de bioetanol, en el cual una de sus operaciones principales son las hidrólisis de los polisacáridos para convertirlos en azúcares fermentables. Esquema de la producción de bioetanol a partir de cereales Transformación de glucosa en fructosa La fructosa tiene el doble de poder edulcorante que su isómero la glucosa. La glucosa se forma de almidón y se isomeriza industrialmente mediante la glucosa isomerasa, que se puede producir mediante Streptomyces spp. Si la enzima se inmoviliza se puede reducir el coste de producción final en un 40 %. Producción de aminoácidos esenciales El proceso tradicional era el aislamiento de L-aminoácidos a partir de hidrolizados de proteínas. Al obtenerlos químicamente se produce una mezcla racémica. Estas mezclas racémicas pueden tratarse enzimáticamente (por ejemplo con aminoacilasa de A. oryzae) obteniéndose el L-aminoácido (poco soluble) y el D acetilado que se separan fácilmente. Hacia 1950 se realizó la búsqueda de las bacterias para obtener glutamato, diseñándose un sistema a partir de C. glutamicum. La producción anual es superior a 750000 toneladas al año, dividida entre una docena de empresas. Como sustrato se suelen usar melazas o almidón hidrolizado, aparte de alguna fuente adecuada de nitrógeno, como pueden ser sales amónicas. Se han usado mutantes sensibles a la temperatura para que la bacteria secrete el glutámico al medio. La producción es de alrededor de 50 g de glutámico por litro, con un rendimiento del 40% de la glucosa transformada en glutamato. Enzimas en fase orgánica Se utilizan sobre todo hidrolasas (más concretamente lipasas y proteasas) para realizar síntesis orgánicas en condiciones suaves de operación. Una de las ventajas de estos procesos es que presentan quimio y enantioselectividad. El trabajar en disolventes orgánicos facilita en algunos casos la biocatálisis cuando se quieren producir reacciones desfavorables en agua, la supresión de reacciones colaterales inducidas por agua o la recuperación de las enzimas por ser insolubles en disolventes orgánicos. En la fabricación de detergentes se han utilizado complejos enzimáticos. La suciedad puede contener grasas y proteínas, las grasas pueden ser eliminadas mediante tensoactivos, mientras que las proteínas pueden ser atacadas por las proteasas para dar péptidos de fácil eliminación. Aproximadamente un 2 % del peso del disolvente son proteasas y suelen introducirse granuladas. Para otros tipos de limpieza, por ejemplo membranas industriales, se usan celulasas. Existen cada vez más productos comerciales que se han desarrollado como detergentes enzimáticos, con amplios espectros de uso. El estudio y uso de las enzimas en farmacología y medicina son muy importantes. A nivel de investigación se trabaja mucho en estudiar la funcionalidad o disfuncionalidad de las enzimas en el organismo. La industria derivada de la farmacología enzimática no tiene grandes volúmenes aunque sí son productos de gran valor añadido. Es una industria que en los próximos años dará lugar a muchos nuevos productos. APROVECHAMIENTO DE MATERIALES BIOLÓGICOS Muchos materiales biológicos, unos de crecimiento agrario o boscoso y otros de crecimiento animal, presentan importantes usos industriales. Muchas veces no son transformaciones biológicas sino simplemente procesos de hidrólisis y de separación. Las aplicaciones y usos de este tipo de materias primas requieren conocer con bastante detalle la estructura de los materiales biológicos. Es evidentemente clave disponer de la producción primaria suficiente. En el caso de aprovechamiento de residuos es importante el mercado y los condicionantes legales que puede haber. Distinguiremos y mencionaremos algunos productos de origen vegetal y animal. Materiales de almacenamiento de hidratos de carbono El ejemplo más conocido es la producción de azúcar (sacarosa) a partir de caña de azúcar o remolacha. Otro ejemplo es la producción de polisacáridos a partir de algas, por ejemplo la obtención de alginato, agar o carragenato a partir de Gelidium. Materiales de construcción celular vegetal Se toma como base la madera (material lignocelulósico) con usos tradicionales en construcción bien conocidos. Un uso como materia prima industrial es su transformación en papel que actualmente pueden combinarse con la producción de energía a partir de residuos de materias primas o del proceso de elaboración. Los aceites son base para la producción de muchos productos alimentarios, farmacéuticos y químicos, por ejemplo la producción de biodiesel a partir de aceites usados. El uso de productos de origen animal está muy extendido en los procesos biotecnológicos industriales. Los principales productos se centran en estos sectores: Se incluirían aquí todos los procesos de transformación de materias primas en alimentos sin fermentación. Por ejemplo en el sector cárnico la producción de productos cocidos, o el sector de platos preparados o precocinados. Las pieles y los cueros tienen un conocido uso en sector de la ropa y complementos. De las plumas de aves de corral se puede obtener queratina mediante procesos hidrolíticos, usándose en los sectores farmacéutico y cosmético. Los animales son una fuente de hormonas muy importante en el sector médico y farmacéutico. Algunas glándulas de animales ya han sido utilizadas antiguamente por sus poderes curativos. Todas ellas no constituyen más del 0.3 % del peso total del animal. Estas glándulas endocrinas segregan hormonas de usos farmacéuticos. La cortisona (regula el metabolismo de las grasas y carbohidratos), adrenalina; Bilis, para síntesis de corticoesteroides ya que contienen ácido cólico y desoxicólico. Del cerebro, se obtiene colesterol (síntesis de vitamina D), tromboplástina (coagulante sanguíneo) y cefalina. Del hígado, vitamina B12 (cianocobalamina, tratamiento de anemias), catalasa (procesado de alimentos), harina de hígado (riboflavina). De los pulmones, heparina. De la médula espinal, hormonas sexuales. Del páncreas, insulina (regulación del metabolismo del azúcar), quimiotripsina, pancreatina, tripsina, etc. De la glándula pineal (localizada en la cabeza por delante de la pituitaria), se extrae la hormona melanógena usada para el tratamiento de algunas enfermedades mentales. De la pituitaria, hormonas de crecimiento, estimulantes del tiroides y del tiroides la hormona tiroxina. En este campo compiten los métodos tradicionales de extracción con desarrollos de la química sintética que en algunos casos han dado lugar a la hormona. Se suelen denominar sebos a las grasas fundidas de vacuno y ovino y manteca a la grasa de cerdo. Estas definiciones están relacionadas con la temperatura de fusión de las grasas. Sebos y mantecas son sólidos a temperatura ambiente mientras que aceites (generalmente de origen vegetal) son líquidos a temperatura ambiente. Harinas de carne y huesos Es el producto, que una vez secado, acompaña al sebo en los procesos de fusión de desechos. Este es un producto muy rico en nitrógeno, fósforo y calcio y en la actualidad se utiliza como integrante de piensos para animales. Puede contener altos contenidos de proteínas (hasta el 60 %). Si contienen más de un 4.4 % de fósforo se denominan "harina con huesos". Dependiendo del tipo de proceso que se utilice en la fusión la harina puede tener un valor proteínico superior (vía de fusión seca), la harina de huesos especial se prepara a partir de huesos limpios de grasa y carne. Aprovechamiento de proteínas residuales Existen materias de origen animal que tienen un carácter residual y que tienen un alto contenido proteico. Estos residuos suelen tener también un elevado coste para su destrucción, por lo que los procesos para su aprovechamiento tienen interés particular. La sangre residual de mataderos es un subproducto de difícil revalorización aunque contiene elevadas cantidades de proteínas aprovechables. Tradicionalmente se ha utilizado el plasma como aditivo alimentario, sobre todo en productos cárnicos (conservas, precocinados, etc.). También se han desarrollado métodos para obtener y utilizar la globina, proteína mayoritaria de la fracción celular de la sangre, mediante su decoloración para su uso en alimentación (Figura 3). También se puede aprovechar las fracciones del plasma. Procesos de aprovechamiento de las proteínas de la sangre residual de mataderos La cola y la gelatina son proteínas coloidales hidrófilas obtenidas por hidrólisis controlada del colágeno (insoluble en agua), que es una proteína fibrilar muy común en los animales. La cola y la gelatina son parecidas estructuralmente y se diferencian en que la gelatina se obtiene de materias primas frescas y por tanto es apta para el consumo humano. No pueden aportar todos los aminoácidos esenciales para el organismo. Sin embargo, se utiliza como aditivo de alimentos y como agente de interés terapéutico en dietas infantiles, casos de úlceras pépticas, desordenes musculares, etc. Por el contrario, la gelatina es muy rica en prolina e hidroxiprolina. El colágeno puede representar alrededor de un 30 % de toda la materia orgánica del animal y alrededor de un 60 % del contenido proteínico total. VENTAJAS, DIFICULTADES Y PERSPECTIVAS La biotecnología industrial tiene unas grandes expectativas de desarrollo en un futuro próximo. Los trabajos que la ciencia básica y la ingeniería llevan desarrollando en todos los campos de la biotecnología desde hace muchos años son la base fundamental en el desarrollo de nuevos procesos industriales. Aspectos relacionados con la genómica, la proteómica y la bioinformática darán lugar al desarrollo de nuevos productos y fármacos que serán producidos a escala industrial o semiindustrial, y para ello la ingeniería de procesos jugará un papel clave llevando los desarrollos de laboratorio a planta piloto y posteriormente a plantas industriales. La biotecnología industrial se plantea como una alternativa a otros procesos que parecen ser menos sostenibles. La disminución del impacto medioambiental de los procesos biotecnológicos es uno de los factores que esta industria presenta para su desarrollo. Sin embargo debe demostrarse bien este aspecto en el camino hacia la competitividad. En todo caso y dada la variedad de campos de los que aquí simplemente se han citado algunos la Biotecnología Industrial resulta un sector industrial con fuertes perspectivas de desarrollo en prácticamente todos los sectores industriales a escala global.
La Biocatálisis ha surgido como un área de gran riqueza dentro de la Biotecnología, y ha permitido la aplicación de las enzimas en un amplio número de industrias dedicadas a la fabricación de fármacos y otros compuestos químicos, así como alimentos o biocombustibles. Este sorprendente desarrollo de la Biocatálisis se debe a nuevas tecnologías como la bioinformática, el cribado de alta resolución, la evolución dirigida, así como otras técnicas arraigadas como la inmovilización de enzimas y la ingeniería de proteínas o del medio de reacción. La fabricación sostenible de productos de consumo es uno de los objetivos principales de la Biocatálisis, y supondrá muchos desafíos y oportunidades en el futuro. En este artículo, se han revisado algunos de los principales métodos empleados en tecnología enzimática, así como varios ejemplos de aplicaciones de las enzimas en la industria. Finalmente, se indica un breve comentario sobre la situación actual de los grupos de investigación y empresas dedicados a la Biocatálisis en España. Durante siglos el hombre ha utilizado los microorganismos en su beneficio sin saber que las transformaciones obtenidas se debían a la función de determinadas enzimas presentes en los organismos utilizados. Así, antes de que se conocieran las bases bioquímicas de los procesos biocatalizados, la capacidad catalítica de las enzimas presentes en los microorganismos como la levadura Saccharomyces cerevisiae o las bacterias lácticas se han utilizado desde hace siglos en la producción de alimentos como el vino, la cerveza, el queso, el vinagre o el pan. Aunque el término enzima fue acuñado por primera vez por Küne en 1876, el conocimiento profundo de las enzimas, su estructura, cinética, relación estructura-función, no se ha alcanzado hasta años recientes, cuando la investigación de las enzimas adquiere una nueva fase gracias a los conocimientos aportados de distintas disciplinas como son la química de proteínas, la biofísica y la biología molecular. Esto ha hecho avanzar en el conocimiento del potencial tecnológico de estas biomoléculas. Respecto a la utilización industrial de los biocatalizadores, tiene más de un siglo de historia. En 1875, en Copenhague, Christian Hansen crea una compañía que fue la primera en usar industrialmente, para la fabricación del queso, una preparación enzimática estandarizada llamada RENNET, que es una mezcla de quimosina (o renina) y pepsina, obtenida con una extracción con sal de la cuarta cavidad estomacal de terneras lactantes (método que se sigue utilizando en la actualidad. Otro hito importante en la utilización de las enzimas a nivel industrial tuvo lugar con el descubrimiento del químico alemán Otto Röhm en 1913 de la eficacia de la tripsina pancreática en la eliminación de manchas de origen proteico como sangre, leche etc., y que fueron los comienzos de la utilización de las enzimas en los detergentes. En la actualidad son numerosos los procesos biotecnológicos que se llevan a cabo mediante la utilización de células o de sus enzimas aisladas, siendo un campo con grandes perspectivas de futuro. El término Biocatálisis se refiere a la utilización de células o sus enzimas aisladas para catalizar reacciones o transformaciones que conducen a la obtención de compuestos de interés, que satisfacen numerosas necesidades humanas. La Biocatálisis se encuentra enmarcada en la denominada Biotecnología Blanca, subsector de la Biotecnología con importantes perspectivas de crecimiento, clave para el desarrollo de la denominada bioeconomía. La utilización de células o enzimas ha demostrado su eficacia en la síntesis de fármacos, herbicidas, insecticidas y otros productos químicos, en la producción de biocombustibles alternativos al petróleo, o en la industria textil y de detergentes, entre otros muchos ejemplos (Tabla I). Ello se debe a que representan una alternativa más eficiente y a la vez más ecológica a la química sintética tradicional, ya que los procesos que catalizan transcurren a través de reacciones en medios más respetuosos con el medio ambiente y bajo condiciones de pH y temperatura suaves con mayores rendimientos ya que son procesos regio y estereoselectivos y con menor coste económico. No es de extrañar que el negocio de las enzimas haya crecido incesantemente en los últimos años, y las expectativas indican que el mercado global se puede situar en cifras superiores a los 4400 millones de dólares en el año 2015. Aplicaciones de la Biocatálisis en distintos sectores productivos En general, el escalado industrial de cualquier proceso biocatalizado requiere actualmente de unas etapas previas que incluyen: (1) la selección de la enzima más adecuada, (2) su producción, aislamiento y purificación, (3) su caracterización para determinar las condiciones idóneas para la catálisis enzimática, y finalmente, (4) su inmovilización con el fin de reducir los costes. Todas estas etapas se suelen agrupar bajo el término "ciclo biocatalítico" (Figura 1). Etapas en el escalado industrial de un proceso biocatalizado por enzimas Asimismo, como ya se ha indicado, también son numerosos los procesos en los que se utilizan las células completas debido en la mayoría de los casos a la imposibilidad de obtener preparados enzimáticos estables. PRODUCCIÓN DE ENZIMAS PARA USO BIOTECNOLÓGICO Actualmente se calculan que existen 36 empresas biotecnológicas dedicadas a la producción de enzimas que se pueden clasificar en grandes compañías multinacionales productoras de enzimas de bajo coste y gran demanda (destacan la danesa Novozymes, la holandesa DSM y la americana Genzyme), y pequeñas empresas dedicadas a la preparación de cantidades pequeñas de enzimas de elevado coste que se utilizan principalmente con fines analíticos, ingeniería genética o terapia enzimática (por ejemplo, la japonesa Amano, o la británica Biocatalysis Ltd.). Hasta ahora, los microorganismos han sido la principal fuente de enzimas de aplicación industrial, ya que presentan numerosas ventajas técnicas y económicas en comparación con las enzimas de origen animal o vegetal. Por un lado, los microorganismos son una fuente muy versátil de enzimas, pudiéndose aislar nuevos microorganismos productores mediante cribado o "screening" a partir de distintas fuentes naturales y/o de colecciones tipo (ATCC, DSMZ, CECT, etc.). Más recientemente, mediante técnicas biotecnológicas como la metagenómica, es posible obtener enzimas nuevas y con capacidades catalíticas novedosas, sobre todo en aquellos casos en los que el microorganismo productor es difícil de crecer in vitro; y gracias a que cada vez es mayor el número de genomas secuenciados, mediante el denominado screening in silico es posible obtener nuevas enzimas no solo de microorganismos sino también de plantas y animales. Esto unido a que los microorganismos pueden ser modificados mediante ingeniería genética con el fin de producir mayor cantidad de enzima, ha hecho que cada vez sea mayor el número de enzimas disponibles para su aplicación en una gran variedad de campos. La purificación de las enzimas microbianas suele ser fácil, sobre todo si son extracelulares; en contraste con la extracción de enzimas de origen animal o vegetal que resulta más compleja, ya que requiere de etapas previas que incluyen el aislamiento de los tejidos, así como su homogeneización. A diferencia de las plantas y los animales, la producción de las enzimas microbianas requiere poca superficie, su rendimiento es predecible y no presenta oscilaciones, y su disponibilidad es continuada. Finalmente, los microorganismos tienen velocidades de crecimiento y de producción de enzimas muy altas, por lo que los procesos fermentativos son los más empleados en la producción de enzimas microbianas de uso biotecnológico. Dichos procesos pueden ser fermentaciones en superficie (o método "koji", muy empleado en países orientales), o cultivos sumergidos en biorreactores de hasta 100.000 litros de capacidad (más común en países occidentales), empleando medios de crecimiento baratos y eficaces. El escenario más sencillo y, por tanto más económico para una empresa, es la producción de una enzima microbiana extracelular a partir del medio de cultivo libre de células. Sin embargo, existen muchas enzimas intracelulares que requieren la ruptura celular, lo que complica el proceso de purificación (mayor número de proteínas a separar, aumento de la viscosidad del medio por liberación de los ácidos nucleicos, etc.). En muchas aplicaciones industriales, las preparaciones enzimáticas suelen estar parcialmente purificadas. No obstante, las enzimas utilizadas en pruebas diagnósticas o enzimas de uso terapéutico, deben tener el máximo grado de pureza (100% puras a homogeneidad, y sin trazas de ácidos nucleicos ni compuestos pirógenos). En cualquier caso, se debe recurrir a los métodos de purificación convencionales como la cromatografía de proteínas, pero a escala industrial. Asimismo, durante los procesos industriales de purificación de enzimas, se suelen utilizar sistemas en continuo: de abrasión para romper células (v.g. Dynomill), de centrifugación para conseguir la separación de sobrenadantes y sedimentos (centrífugas de cestillo, de taza, cilíndricas, tubulares), de ultrafiltración para enriquecer o concentrar, o de diafiltración para dializar. Finalmente, la enzima purificada se puede vender como producto final en diferentes formatos: (1) liofilizadas, en el caso de enzimas de uso diagnóstico o enzimas terapéuticas, (2) disueltas en presencia de sulfato amónico que actúa como estabilizante; o (3) mezcladas con diferentes aditivos (sales, azúcares, ceras) en el caso de enzimas comercializadas en grandes cantidades, con la fin de facilitar el transporte y evitar reacciones alérgicas durante su manipulación. Las enzimas presentan una serie de ventajas frente a los catalizadores inorgánicos tradicionales: (1) una elevada especificidad, estereoselectividad y regioespecificidad; y (2) una gran actividad a temperatura ambiente y presión atmosférica. A pesar de estas claras ventajas, el empleo de estos biocatalizadores no se ha generalizado en la industria, debido principalmente a: (1) su limitada estabilidad ya que son proteínas que se pueden desnaturalizar, y perder totalmente su actividad; y (2) la dificultad que entraña su separación de los sustratos y productos en el medio de reacción, lo que impide su reutilización. La inmovilización de enzimas ha logrado superar estos inconvenientes, y ha permitido que muchos procesos industriales biocatalizados sean rentables económicamente en la actualidad. En general, los métodos de inmovilización se suelen clasificar en dos grandes categorías: la retención física y la unión química. El atrapamiento de enzimas y la inclusión en membranas son los principales métodos de inmovilización por retención física, mientras que la unión de enzimas a soportes y el reticulado son los métodos por unión química más destacados. En resumen, el atrapamiento consiste en la retención física de la enzima en las cavidades interiores de una matriz sólida porosa, que puede ser un polímero sintético (v.g. geles de poliacrilamida, resinas de poliuretano, etc.) o natural (alginato, quitosano, agarosa, etc.). La microencapsulación es un método de retención física en el que las enzimas están rodeadas de membranas semipermeables, permitiendo exclusivamente el paso de moléculas de sustrato y producto, pero no de enzima. Dentro de los métodos por unión química, la unión de enzimas a soportes es el más utilizado y del que se dispone de mayor información. Se pueden utilizar una gran variedad de materiales (inorgánicos y orgánicos) como soportes de inmovilización, los cuales difieren en tamaño, densidad, porosidad y forma, aunque generalmente se comercializan en forma de cilindro, hojas, fibras, y más corrientemente en forma de esferas. El soporte elegido debe tener resistencia mecánica adecuada a las condiciones de operación, y ser fácilmente separable del medio líquido para que pueda ser reutilizado. Las enzimas se pueden unir a estos soportes mediante unión no covalente o unión covalente. Por un lado, la unión no covalente de una enzima a un determinado soporte se puede establecer mediante: (1) interacciones específicas (iónicas, hidrofóbicas, quelación), y (2) interacciones no específicas. Por otro lado, la unión covalente a soportes sucede tras el ataque nucleofílico de determinados aminoácidos expuestos hacia el exterior de la superficie de la enzima (principalmente lisina, a través de su grupo ε-amino) sobre grupos químicos reactivos de un soporte previamente funcionalizado (por ejemplo, soportes comerciales epoxidados como Eupergit®, Sepabeads®, Relizyme®, etc.). Finalmente, el entrecruzamiento (también denominado reticulado) es una técnica de inmovilización donde la enzima es el propio soporte. Para ello, se emplean reactivos bifuncionales que originan uniones intermoleculares entre las moléculas de enzima. El agente reticulante más empleado es el glutaraldehído, el cual reacciona con las lisinas situadas en la superficie de distintas moléculas de enzima, originando enlaces covalentes (bases de Schiff) intermoleculares irreversibles. Aunque se han desarrollado y aplicado muchas técnicas de inmovilización a numerosas enzimas, se reconoce que no existe un método universal válido. No obstante, gracias a toda la información disponible, se podría seleccionar la técnica más adecuada para inmovilizar una enzima destinada a una aplicación industrial concreta. ENZIMAS EN MEDIOS NO CONVENCIONALES Aunque en principio pueda resultar sorprendente, las enzimas son capaces de retener su actividad catalítica en sistemas que contienen disolventes orgánicos ("Biocatálisis en medios no convencionales"). Este hecho no debería resultar extraño si tenemos en cuenta que muchas enzimas trabajan en ambientes hidrofóbicos en la Naturaleza (en emulsiones, o en presencia o unidas a una membrana). Las reacciones enzimáticas en sistemas con disolventes orgánicos presentan una serie de ventajas en comparación con las reacciones catalizadas normalmente en medios acuosos. Por una parte, el disolvente orgánico permite incrementar la solubilidad de aquellos sustratos que son hidrofóbicos. Adicionalmente, la recuperación de los productos de la reacción en aquellos disolventes de bajo punto de ebullición es más sencilla. Por otro lado, no hay posibilidad de que exista contaminación bacteriana. Finalmente, las hidrolasas presentan capacidad sintética en estos medios no convencionales (es decir, catalizan la reacción inversa a la hidrólisis), preservando su especificidad de sustrato, lo que resulta muy interesante a la hora de utilizar estos biocatalizadores en Síntesis Orgánica. En el caso de las enzimas empleadas en disolventes orgánicos anhidros, los biocatalizadores solo son activos si una "capa esencial" de agua recubre la estructura proteica, manteniendo su integridad. Aquellos disolventes que son polares (y, por tanto, miscibles con el agua) poseen mayor capacidad para sustraer ese agua esencial de la enzima y producen su desactivación. Por el contrario, los disolventes apolares no alteran la capa de agua esencial de la enzima, y esta permanece activa. Para conocer la polaridad del disolvente se recurre a su logP, siendo P el coeficiente de partición del disolvente en un sistema compuesto por n-octanol y agua. En general, la actividad enzimática es baja en disolventes cuyo logP 4. Si la enzima fuera poco estable en un medio no convencional, se podría recurrir a estrategias de estabilización como la inmovilización covalente a soportes o el reticulado, la modificación química con cadenas de polietilénglicol, o la ingeniería de proteínas mediante mutagénesis o evolución dirigida. Recientemente, los líquidos iónicos (por ejemplo, el BMIM-BF4) han surgido como disolventes interesantes para llevar a cabo reacciones biocatalizadas, presentando ventajas de tipo medioambiental, en comparación con los disolventes orgánicos convencionales. NUEVOS BIOCATALIZADORES MEDIANTE MUTAGÉNESIS Y EVOLUCIÓN DIRIGIDA DE ENZIMAS Muchas enzimas aisladas a partir de fuentes naturales, pueden ser interesantes para un determinado proceso biotecnológico, pero sus propiedades normalmente no suelen ser las óptimas a nivel industrial. Además de los métodos de inmovilización descritos, existen otras técnicas que permiten aumentar la estabilidad de las enzimas, además de incrementar su actividad o incluso su especificidad de sustrato. Estas alternativas se basan en (1) la mutagénesis racional de residuos concretos del centro activo u otras zonas de la estructura de la enzima; y (2) la evolución dirigida de enzimas. En el primer caso, se sabe que hay determinadas modificaciones que generan una rigidez conformacional (por ejemplo, la sustitución de un aminoácido por prolina, la sustitución de glicina por otro aminoácido, la introducción de cisteínas que generen puentes disulfuro intramoleculares), y cuyo resultado es un aumento en la estabilidad de la enzima y/o eficacia catalítica o cambios en la especificidad de sustrato. Un ejemplo es Lipolase®, primera lipasa disponible comercialmente para su uso en detergentes. Inicialmente se obtenía a partir de la fermentación del hongo Thermomyces lanuginosus, pero los niveles de producción eran muy bajos. Mediante técnicas de ingeniería genética se consiguió clonar y producir esta enzima en Aspergillus oryzae, que es como se produce industrialmente en la actualidad. Además, mediante mutagénesis dirigida se ha conseguido obtener mutantes con nuevas propiedades, como Lipolase Ultra® de Novozymes, capaz de llevar a cabo la reacción a temperaturas inferiores a 20oC. Para ello el Asp96 se cambió por una leucina. Con este cambio se reduce la fuerza de repulsión electrostática entre la enzima y el soporte sólido donde se encuentra el sustrato, por ejemplo la fibra textil, haciendo que el centro activo sea más hidrofóbico, lo que aumenta la afinidad de la enzima por el sustrato lipídico presente en el tejido. En el segundo caso, la evolución dirigida in vitro intenta emular la evolución darwiniana en el tubo de ensayo, generando una diversidad enorme de enzimas mutantes, las cuales posteriormente deben ser analizadas con ayuda de métodos de cribado de alto rendimiento (high-throughput screening) con el fin de seleccionar aquellas enzimas con propiedades mejoradas. Un ejemplo es la obtención de la subtilisina S41 de la cepa psicrofílica Bacillus TA41 con elevada eficacia catalítica a bajas temperaturas para su uso en detergentes. APLICACIONES DE LAS ENZIMAS EN LA INDUSTRIA ALIMENTARIA En la industria alimentaria, las enzimas (tanto libres como inmovilizadas) se utilizan para recuperar subproductos, facilitar la fabricación, mejorar el aroma, y/o estabilizar la calidad de los alimentos. Las enzimas industriales más utilizadas son carbohidrasas, proteasas y lipasas, aunque también se emplean oxidorreductasas e isomerasas. La mayoría de estas enzimas son de origen microbiano, y solo unas pocas proceden de animales o vegetales superiores. Por ejemplo, la obtención industrial de glucosa se produce fundamentalmente mediante hidrólisis enzimática del almidón de maíz, aunque en determinados países se recurre a otras fuentes vegetales como el trigo, la tapioca, o el arroz. Para la fabricación de jarabes ricos en glucosa, se utilizan enzimas inmovilizadas de Bacillus y/o Aspergillus en dos etapas: (1) α-amilasas capaces de hidrolizar los enlaces glicosídicos α-(1,4) de la amilosa del almidón para dar lugar a dextrinas y maltosa, en un proceso denominado licuefacción; y (2) glucoamilasas que consiguen la hidrólisis total del almidón en glucosa si se emplean en combinación con enzimas que son capaces de hidrolizar los enlaces α-(1,6) de las ramificaciones de la amilopectina, en un proceso denominado sacarificación. Los jarabes ricos en glucosa se emplean en la preparación de bebidas refrescantes y caramelos, en panadería y en destilerías, mientras que los jarabes ricos en fructosa se utilizan en bebidas refrescantes, conservas, salsas, yogures y frutas enlatadas, debido a su mayor poder edulcorante. En la fabricación de estos jarabes ricos en fructosa, se recurre a una glucosa isomerasa inmovilizada, enzima que cataliza la conversión de la glucosa en fructosa, y que ha sido aislada de bacterias (Bacillus) o actinomicetos (Actinoplanes y Streptomyces). En países donde se cultiva caña de azúcar, la sacarosa se puede convertir en glucosa y fructosa utilizando la enzima invertasa, generalmente procedente de la levadura Saccharomyces cerevisiae. El producto obtenido de la hidrólisis enzimática de la sacarosa se denomina "azúcar invertido", y es más estable que los jarabes de glucosa ya que no suele cristalizar. Se utiliza en pastelería para mantener la humedad, y también evitar la aparición de paladar arenoso en las mermeladas. Otra aplicación de la Biocatálisis en la industria alimentaria es la preparación de leche sin lactosa, un producto de consumo cada vez más habitual en los supermercados. La intolerancia a la lactosa es una enfermedad hereditaria, muy prevalente en países como la India o Egipto (76% de la población), que cursa con episodios diarreicos y otros trastornos intestinales tras la ingesta de leche y otros derivados lácteos. En la industria, la eliminación de este azúcar se puede lograr mediante el tratamiento de la leche con β-galactosidasa (procedente generalmente de levaduras del género Kluyveromyces) inmovilizada. Dicho proceso es interesante en la preparación de helados, ya que la lactosa tiende a cristalizar a temperaturas bajas. Las pectinas y la celulosa son polímeros que se liberan durante el prensado de verduras y frutas en la fabricación de zumos, siendo responsables de su turbidez y viscosidad. En la industria alimentaria, los procesos de clarificación de zumos incluyen el empleo de enzimas fúngicas como pectinesterasas, pectinliasas, hemicelulasas y celulasas, que permiten la obtención de zumos menos viscosos, más concentrados y estables. Los métodos tradicionales de elaboración del pan se han basado en la presencia de enzimas endógenas en la masa que se obtiene a partir de la mezcla de la harina con el agua. Hoy en día, las harinas se suplementan con α-amilasas, proteasas y lipasas, enzimas que mejoran el proceso de fabricación del pan, su sabor, textura de la masa y calidad de la corteza. Otro ejemplo es la quimosina o renina del cuajo de ternera, uno de los pocos ejemplos de enzimas de origen animal con aplicación industrial. Se emplea en la fabricación del queso para cuajar la leche, al ser capaz de hidrolizar de forma específica el enlace peptídico entre Phe105 y Met106 de la caseína k. Como alternativa al cuajo de ternera, existen enzimas microbianas con la misma especificidad de sustrato como las mucorpepsinas de Mucor pusillus o Mucor miehei, y la endotiapepsina de Endothia parasítica. También se pueden añadir lipasas microbianas que hidrolizan los triglicéridos para liberar ácidos grasos que pueden convertirse en las distintas cetonas responsables del sabor y aroma característicos de la leche de procedencia. Como ejemplo de enzima de origen vegetal, cabe destacar la papaína procedente de las hojas y del fruto sin madurar de la papaya (Carica papaya), utilizada en la industria alimentaria para ablandar la carne. Esta enzima es particularmente útil al ser estable al calor, por lo que su acción continúa durante las primeras etapas del cocinado. Finalmente, hay un grupo amplio de enzimas que se utilizan para mejorar las características organolépticas de ciertos alimentos y bebidas después de su procesado. Por ejemplo, las lacasas se emplean para oxidar los polifenoles en el mosto o en el té (responsables de su sabor y color posterior); las tanasas permiten eliminar el elevado contenido en taninos (responsables de la aparición de precipitados) en zumos, cervezas, vino y otras bebidas; y la naranginasa permite hidrolizar aquellos compuestos amargos de algunos cítricos como el pomelo, sin que se pierda el color natural de la fruta. Los electrodos enzimáticos o biosensores fabricados con enzimas inmovilizadas también son muy útiles en el control de calidad de muchos alimentos, y su utilidad se ha extendido a otras áreas como el control medioambiental (para medir concentración de metales tóxicos, pesticidas, herbicidas) o en el diagnóstico de enfermedades. APLICACIONES DE LAS ENZIMAS EN LA INDUSTRIA QUÍMICA Y FARMACÉUTICA La utilización de biocatalizadores en la industria química y farmacéutica es cada vez más frecuente, debido a las ventajas que presentan las enzimas frente a los catalizadores inorgánicos, comentadas anteriormente. La utilización de enzimas en estas industrias está enfocada principalmente a: (1) la obtención de precursores de fármacos (APIs) y semisíntesis de fármacos; y (2) la resolución enzimática de mezclas racémicas. En el primer caso, las empresas farmacéuticas suelen acudir a métodos de semisíntesis de fármacos de origen natural, en su mayor parte moléculas complejas con un gran número de centros quirales, debido a la escasez de la fuente natural del fármaco o la complejidad del proceso de Síntesis Orgánica. Un ejemplo es la síntesis del paclitaxel (Taxol®), agente antimitótico empleado para el tratamiento de cáncer de pulmón, ovario, mama y formas avanzadas del sarcoma de Kaposi, y aprobado por la FAD en 1998. El paclitaxel tiene su origen en el "tejo del Pacífico" (Taxus brevifolia), y su purificación a partir de la fuente vegetal es complicada y con rendimiento final es muy bajo. De hecho, es necesario procesar 9 toneladas de corteza obtenida de 3.000 tejos para conseguir solamente 1 kg de paclitaxel. No es de extrañar que se hayan establecido métodos de semisíntesis de este compuesto a partir de otras fuentes vegetales de taxenos. La semisíntesis del paclitaxel se basa en la unión de dos precursores, el 10-DAB y la cadena C-13, que se obtienen a través de reacciones biocatalizadas por enzimas (Figura 2). Otro ejemplo de Biocatálisis en la industria de antibióticos, sería la utilización de enzimas para la obtención del ácido 6-aminopenicilánico (6-APA) y ácido 7-amino cefalosporánico (7-ACA), precursores de antibióticos β-lactámicos semisintéticos con propiedades mejoradas (Figura 3). Otra aplicación de las enzimas en Síntesis Orgánica y Farmacéutica es la resolución de mezclas racémicas con el fin de obtener de los isómeros o enantiómeros puros, difíciles de separar por los métodos químicos clásicos. La preparación de isómeros puros es de vital importancia en el caso de aquellas moléculas de fármacos que contengan algún carbono asimétrico, ya que actualmente es obligatorio realizar los ensayos clínicos pertinentes con ambos isómeros y con la mezcla racémica, de acuerdo a las directrices de organismos internacionales como la Food and Drug Administration (FDA) o la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) antes de aprobar su comercialización. En general, solamente uno de los isómeros ("eutómero") es el que interacciona con su diana terapéutica (centro activo de una enzima, un receptor) para producir el efecto farmacológico, mientras que el otro isómero ("distómero") es inactivo o apenas presenta actividad en el mejor de los casos, ya que incluso puede ser tóxico. De hecho, el tristemente conocido caso de la talidomida es un ejemplo de fármaco cuyo distómero tiene efecto teratogénico. Este fármaco fue comercializado entre los años 1958 y 1963 como sedante y calmante de las náuseas durante los tres primeros meses de embarazo, y provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, una anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades. En resumen, la Biocatálisis se ha establecido como un recurso adicional en la síntesis de fármacos, sino también de otros productos químicos como herbicidas, insecticidas, edulcorantes, etc. Los biocatalizadores más empleados en la industria química y farmacéutica abarcan diferentes clases de enzimas como las hidrolasas (lipasas, acilasas, proteasas), las liasas (aldolasas), o las oxidorreductasas (oxidasas, oxigenasas, deshidrogenasas). Semisíntesis del paclitaxel (Taxol®) mediante métodos enzimáticos Enzimas en la producción industrial de antibióticos β-lactámicos semisintéticos La mayoría de estas enzimas se suelen emplear como biocatalizadores inmovilizados, tanto en medios acuosos tamponados como en medios no convencionales, permitiendo su estabilización en las condiciones de reacción y su reciclado. OTRAS APLICACIONES INDUSTRIALES DE LAS ENZIMAS Las enzimas también tienen aplicación en la industria textil, peletera, papelera, y de fabricación de biocombustibles y bioplásticos. Por ejemplo, el efecto "lavado a la piedra" de prendas vaqueras se puede conseguir mediante métodos mecánicos abrasivos, o por acción de diferentes celulasas microbianas. Las celulasas contribuyen a suavizar tejidos de algodón, y pueden estar en la composición de algunos detergentes. En este sentido, prácticamente todos los detergentes comunes contienen lipasas o proteasas que contribuyen a la eliminación de manchas de grasa y/o restos de comida (o sangre). Asimismo, los procesos de blanqueamiento de los vaqueros en la industria textil, y del papel en la industria papelera se logran mediante la utilización de las lacasas, un grupo de enzimas que catalizan la oxidación de compuestos fenólicos, reacción que también tiene su utilidad en descontaminación ambiental. El tratamiento de las pieles en la industria peletera incluye procesos de depilación enzimática con proteasas, y eliminación de grasa que facilita el teñido homogéneo de la piel. Respecto a los biocombustibles, el "bioetanol" procede de la fermentación de la glucosa obtenida previamente por hidrólisis enzimática del almidón (normalmente de maíz, aunque presente en otras fuentes vegetales), proceso biocatalizado por distintas enzimas como las amilasas, las glucoamilasas y las pululanasas. En cambio, el "biodiesel" se obtiene mediante transesterificación con metanol de los triglicéridos procedentes de distintos aceites vegetales, reacción que puede ser catalizada por distintas lipasas microbianas. Los productos de esta reacción son el glicerol, y los ésteres metílicos de los ácidos grasos que constituyen el "biodiesel" (Figura 4). Con respecto a los bioplásticos, las denominadas polihidroxialcanoato sintasas y despolimerasas se perfilan como nuevos biocatalizadores para la obtención y degradación de polihidroxialcanoatos (PHA), biopolímeros con propiedades similares a los plásticos derivados del petróleo y cuya hidrólisis enzimática proporciona intermediarios quirales para la síntesis de compuestos de alto valor añadido como vitaminas, antibióticos, antihipertensivos, etc. Obtención de biodiesel mediante métodos enzimáticos FUTURO DE LA BIOCATÁLISIS El auge indiscutible de la Biocatálisis se debe a los grandes avances científicos que se han sucedido en los últimos años en diferentes áreas como la Bioquímica, la Ingeniería Genética y la Microbiología. Con la tecnología del DNA recombinante se ha logrado la expresión de enzimas en grandes cantidades, lo que ha favorecido una disminución de su precio. Por otra parte, las técnicas de mutagénesis y evolución dirigida han permitido la obtención de nuevos biocatalizadores que presentan un aumento de actividad, estabilidad y/o especificidad respecto a sus respectivas enzimas nativas. Por otro lado, las numerosas técnicas de inmovilización de enzimas han logrado facilitar la posterior reutilización de los biocatalizadores, así como mejorar su estabilidad a distintos valores de pH y temperatura, lo que ha abaratado los costes de muchos procesos biocatalizados. Asimismo, la biocatálisis en medios no convencionales ha posibilitado la realización de reacciones enzimáticas con muchos sustratos poco solubles o insolubles en agua y, de esta manera, se ha ampliado el campo de aplicación de las enzimas en la síntesis de muchos compuestos orgánicos como alternativa a la síntesis química tradicional. Se puede decir que el futuro de la Biocatálisis es prometedor, y que seremos testigos de un número cada vez mayor de aplicaciones de las enzimas en Biotecnología. LA BIOCATÁLISIS EN ESPAÑA En España existe un número apreciable de grupos de investigación, tanto en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) como en la Universidad, que se dedican al estudio y aplicación de las enzimas en Biotecnología. El primer grupo español de Biocatálisis es el fundado por el Dr. Antonio Ballesteros en el año 1969 en el Instituto de Química Física Rocasolano (IQFR-CSIC), que posteriormente se trasladó al Instituto de Catálisis y Petroleoquímica (ICP-CSIC). En la actualidad, el ICP-CSIC consta de varios grupos cuyas líneas de investigación están relacionadas con este campo, entre los que destacan el grupo de Biocatálisis Aplicada liderado por el Dr. Francisco Plou; el grupo de Evolución Dirigida de Enzimas cuyo investigador principal es el Dr. Miguel Alcalde; el grupo de Ingeniería Enzimática dirigido por el Dr. José Manuel Guisán, pionero en el campo de inmovilización de enzimas; y el grupo de Optimización de Biocatalizadores y Procesos Enzimáticos, recientemente creado por el Dr. Roberto Fernández Lafuente. Con el fin de evitar ser demasiado exhaustivo, se han omitido otros grupos más reducidos en el ICP-CSIC, no por ello menos importantes. En otros centros del CSIC, se encuentran otros grupos relevantes en el campo de la Biocatálisis, entre los cuales destacan el del Dr. Eduardo García-Junceda en el Instituto de Química Orgánica General (IOQG-CSIC), el del Dr. Pere Clapés en el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC) y los grupos del Dr. Ángel Martínez y Ma Jesús Martínez del CIB-CSIC. En el año 1989, el Dr. José Vicente Sinisterra estableció su grupo de Biotransformaciones en el Departamento de Química Orgánica y Farmacéutica de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, cediendo el testigo de su actividad investigadora al Dr. Andrés Alcántara y a la Dra. Dentro de la Universidad española existen muchos otros grupos que han encontrado en las aplicaciones biotecnológicas de las enzimas el fundamento de sus líneas de investigación. Es el caso de los grupos liderados por el Dr. Pedro Lozano (Universidad de Murcia) especializado en Biocatálisis en medios no convencionales; el Dr. Francisco Valero (Universidad Autónoma de Barcelona), el Dr. Vicente Gotor (Universidad de Oviedo), el Dr. Juan Luis Serra (Universidad del País Vasco), el Dr. Jesús Sanz (Universidad Miguel Hernández de Elche), la Dra. María Fernández-Lobato y el Dr. José Berenguer (Universidad Autónoma de Madrid). Por último, los autores querrían destacar brevemente la trayectoria del Grupo de Biotecnología Enzimática del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular I de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, del que forman parte. Dicho grupo comenzó su andadura en el año 1983 con el estudio del complejo enzimático celulasa aislado del hongo Trichoderma reesei, con la finalidad de optimizar su producción y abordar su caracterización. Más tarde el grupo orientó sus esfuerzos hacia el estudio de las enzimas implicadas en la fabricación de antibióticos β-lactámicos semisintéticos (la penicilina acilasa de Streptomyces lavendulae, y las D-aminoácido oxidasas de Rhodotorula gracilis y Trigonopsis variabilis) y antifúngicos semisintéticos (acuelacina A acilasa de Actinoplanes utahensis). Más recientemente, el grupo, se dedica al estudio de otras enzimas microbianas de interés biotecnológico como son: (1) las 2-desoxirribosil transferasas (NDTs) de distintos microorganismos, tanto mesófilos (Lactobacillus reuteri) como psicrófilos (Desulfotalea psychrophila y Bacillus psychrosaccharolyticus), útiles en la síntesis de análogos de nucleósidos de interés terapéutico; y (2) las poli-hidroxialcanoato despolimerasas de Streptomyces (S. exfoliatus y S. ascomycinicus) involucradas en la degradación de bioplásticos y producción de ácidos (R)-3-hidroxialcanoicos. En la actualidad, el grupo emplea prácticamente todas las metodologías de la Biotecnología Enzimática: producción de las enzimas mediante procesos fermentativos, su purificación y caracterización (funcional y estructural), incremento de su producción fermentativa mediante cepas recombinantes obtenidas tras la clonación del gen correspondiente, modificación de aminoácidos del centro activo mediante mutagénesis dirigida, optimización de biocatalizadores mediante evolución dirigida, estudio de la funcionalidad enzimática en medios no convencionales, inmovilización mediante distintas estrategias, etc. Cabe destacar, que el grupo de Biotecnología Enzimática de la UCM ha sido además pionero en la enseñanza de la Biotecnología en la Universidad española. En el año 1972, se impartió por vez primera la asignatura "Bioquímica Industrial", y en años sucesivos y hasta la actualidad, se ha venido desarrollando la docencia de las asignaturas de "Procesos Biotecnológicos", "Bioquímica Industrial" y "Biotecnología Clínica y Farmacéutica" así como de "Enzimología" en las titulaciones de Licenciatura y Grado de Biología, Química, Bioquímica e Ingeniería Química.
Acerca de la biotecnología ambiental La Biotecnología ambiental trata de corregir los desequilibrios causados en el medio ambiente por actividades industriales que alteran los ecosistemas naturales mediante contaminación química o biológica y que también afectan a los grandes ciclos biogeoquímicos en la biosfera, mayoritariamente catalizados por seres vivos, entre los que los microrganismos juegan un papel esencial. Las desviaciones en los balances de compuestos carbonados, nitrogenados y azufrados atmosféricos pueden causar fenómenos de gran complejidad como el calentamiento global, la destrucción de la capa de ozono, la contaminación ambiental o la lluvia ácida. Por otra parte, las interacciones de los microorganismos entre sí y con el medio, desconocidas en su mayor parte, tiene importantes repercusiones en la generación y persistencia de especies químicas que, depositadas en las cadenas tróficas, son altamente tóxicas para los organismos vivos. Para atajar estos problemas es necesario avanzar en el conocimiento a nivel molecular de la ecología microbiana y del funcionamiento de los ciclos biogeoquímicos, aunque no es menos necesario desarrollar tecnologías para la eliminación de contaminantes industriales in situ y ex situ, evitar su producción y utilización incontroladas así como corregir las actuaciones desequilibrantes, actuales o futuras, de la biogeoquímica planetaria. El término biotecnología es una miscelánea con el denominador común de utilizar seres vivos, o parte de ellos, para uso humano. De esta definición habría que excluir animales y plantas, tanto naturales como mejoradas por métodos naturales de cruzamiento, ya que en tal caso se trataría de la agricultura y la ganadería clásicas, cuya aparición hace 10.000 años constituyó la primera revolución verde. Se suele hablar de biotecnología de animales y plantas cuando estos han sido manipulados genéticamente. En el caso de los microorganismos, la biotecnología incluye tanto cepas naturales como microorganismos manipulados genéticamente, cuya utilización en bio-reactores se puede denominar también microbiología industrial, bioquímica industrial o ingeniería bioquímica/biotecnológica. Cuando los bio-reactores se emplean para eliminar residuos, la biotecnología está claramente al servicio del cuidado del medio ambiente, ya que evita su contaminación. Además, en muchos casos, los bioreactores proporcionan productos con un valor añadido que los hace sostenibles. Atendiendo al ser vivo objeto de la biotecnología se clasifica en biotecnología de microorganismos, de animales o de plantas, casi siempre con el matiz de su mejora artificial con un fin concreto que se emplea para clasificar a la biotecnología sobre la base de nombres o colores. Así, a la biotecnología sanitaria se le suele asignar el color rojo, a la de los alimentos el amarillo, a la del mar el azul, a la industrial el blanco, etc. (DaSilva, 2004). El color verde puede agrupar la biotecnología ambiental y la de plantas, aunque hay quien aplica el verde solo a las plantas relegando la biotecnología ambiental al discreto gris. El uso de los colores se justifica en la necesidad de clasificar y simplificar, de cara a la sociedad, los usos de la biotecnología, aunque aumentar el número de colores y matices puede ser contraproducente y puede resultar confuso mezclar criterios a la hora de clasificar. Por ejemplo, a biotecnología microbiana se puede emplear tanto en la industria farmacéutica (rojo) como en la eliminación de contaminantes (verde o gris), en la fabricación de alimentos (amarillo), etc. En cuanto a la biotecnología ambiental, el color adecuado sería el verde, junto con la de plantas, porque la biotecnología de plantas, además de muchas otras aplicaciones, es clave en la biotecnología ambiental. Hasta ahora se han descrito nueve procesos amenazados de grave desequilibrio a nivel planetario, que constituyen lo que se denominan Planetary Boundaries y que se enumeran a continuación en orden de mayor a menor importancia: pérdida de biodiversidad, ciclos del nitrógeno y fósforo, cambio climático, acidificación oceánica, calidad de las aguas continentales, usos agrícolas, descarga de aerosoles en la atmósfera, capa de ozono atmosférica y contaminación química. Si se sobrepasan los valores admitidos como frontera, se pueden generar desequilibrios que pueden afectar no solo a uno de tales procesos en sí, sino también a los demás dado que la mayoría de ellos presentan fuertes interrelaciones. Así, un desequilibrio en el ciclo del nitrógeno afecta al balance entre las diferentes formas de este elemento en la naturaleza, pero también a la calidad de las aguas, la contaminación química, la capa de ozono o la lluvia ácida. Para mantener estos procesos u otros que, aunque menos importantes a nivel global sí pueden serlo a nivel local, dentro de límites aceptables, es necesario conocerlos muy bien desde los puntos de vista microbiológico, bioquímico, genético, evolutivo y ecológico, conocimiento que hoy por hoy es absolutamente insatisfactorio. En el presente artículo, los autores pretenden dar una visión actualizada de la biogeoquímica planetaria, haciendo hincapié en las etapas de la misma que se encuentran en desequilibrio o en fase de estarlo. Por otra parte, se examinarán las biotecnologías encaminadas a corregir estos desequilibrios y que abarcan desde actuaciones directas sobre el medio ambiente al diseño de dispositivos de última generación como los que utilizan microorganismos para generar electricidad o combustibles como H2 o NH3, proceder a la eliminación de contaminantes in situ o ex situ, diseñar nuevos materiales basados en los nanocables y otras aplicaciones que entran dentro del campo de la Biotecnología, sin pretender la exhaustividad que solo puede obtenerse mediante una extensa monografía (Castillo et al., 2005). Si se puede definir la contaminación ambiental como el desequilibrio puntual ocasionado en un determinado proceso natural, sea este un ciclo biogeoquímico o un medio natural terrestre, acuático o atmosférico, y la función de la Biotecnología ambiental es corregir estos desequilibrios, parece evidente que es necesario que el biotecnólogo conozca en profundidad tanto los ciclos como los seres vivos que operan en ellos y, en especial, los microorganismos, principales catalizadores de la biogeoquímica planetaria. En la actualidad, la genómica ambiental, y en especial la metagenómica, ha revelado que se está muy lejos de conocer en profundidad la biodiversidad microbiana y solo con el uso de los meta-análisis genómicos, físico-químicos y metabólicos, que se valen de las técnicas ómicas (genómica y metagenómica, transcriptómica, metabolómica, microbiómica, etc.), de la bioinformática, la biología de sistemas y de las nuevas tecnologías de identificación in situ, está emergiendo una visión más adecuada y realista del problema (Simon y Daniel, 2011). Los seres vivos son sistemas necesariamente abiertos que requieren un aporte continuo de energía y de materia. Los ciclos biogeoquímicos existen porque la cantidad de materia (elementos químicos) disponible para los seres vivos en la Tierra, sistema cerrado en la actualidad, es limitada, y por lo tanto es necesario reutilizarla. La biodegradación de contaminantes, que es quizá la parte más conocida de la biotecnología ambiental, consiste en la utilización de microorganismos para transformar los compuestos químicos en biomasa microbiana, aunque a veces solo se transforman en otros (cometabolismo). Por lo tanto, es necesario conocer la formula empírica, o composición elemental, de la biomasa para procurar que exista la relación adecuada, estequiométrica, de los diferentes elementos químicos (C/N/P/S) y oligoelementos que permitan los procesos biodegradativos tanto in situ como ex situ. A la vez, los intermediarios químicos de los ciclos biogeoquímicos están conectados por reacciones catalizadas por microorganismos, cada una de las cuales suele consistir en un par de oxidorreducción (redox). Esta semi-reacción, junto con otro par, debe completar una reacción redox que suministre la energía necesaria para el proceso vital. En definitiva, también se trata de una cuestión termodinámica ya que el proceso tiene que ser exergónico en su conjunto, pero puede ocurrir, como en el metabolismo, que un determinado microorganismo viva a expensas de un proceso endergónico que solo es viable acoplado a otro muy exergónico, catalizado por otro u otros microorganismos. Este fenómeno, muy común en la naturaleza, se denomina sintrofia y su ubicuidad natural hace que muchos microorganismos no sean fácilmente cultivables en el laboratorio. Para poder actuar sobre la contaminación ambiental se requiere el conocimiento de la ecología microbiana, de los ciclos biogeoquímicos y de las limitaciones tanto termodinámicas como estequiométricas de sus etapas. Así se podrá actuar sobre el componente cinético, constituido por los microorganismos que catalizan el proceso. La biotecnología puede incidir en la disposición de consorcios microbianos de alta potencia catabólica gracias a la sintrofia, la adición al medio de co-sustratos inocuos que faciliten la biodegradación al activar enzimas presentes en comunidades microbianas preexistentes pero en estado latente, etc. Estas tecnologías se han revelado más o menos eficaces en el tratamiento de problemas concretos de contaminación ambiental, como en el caso del vertido masivo de crudos y otros compuestos naturales. Sin embargo, algunos compuestos xenobióticos no son fácilmente biodegradables. Es más, se ha demostrado que el metabolismo de algunos compuestos xenobióticos por bacterias normalmente presentes en el suelo puede producir compuestos más tóxicos que los originales (Blasco et al., 1995). Resultados como este justifican la construcción racional, por ingeniería genética, de nuevas cepas con rutas híbridas que eviten la formación de intermediarios tóxicos, que podrían ser dotadas de sistemas de autocontención para evitar su posible expansión (Munthali et al., 1996). LOS GRANDES CICLOS BIOGEOQUíMICOS El carbono se encuentra en varios estados de reducción, desde el más oxidado (+4) en el CO2 hasta el más reducido (-4) en el CH4 (Figura 1). Entre estos dos estados extremos existen formas como el CO, los fragmentos monocarbonados metenilo (=CH-), metileno (=CH2), metilo (-CH3), formimino (-HC=NH) y formilo (-HC=O), intermediarios metabólicos en la carboxidotrofia, la metanogénesis, la metanotrofia, el metabolismo de aminoácidos y la ruta del Acetil-CoA. Otros intermediarios metabólicos son los del catabolismo y anabolismo de azúcares, lípidos, proteínas y los miles de compuestos carbonados generados por la factoría biosintética vegetal y microbiana y, en la actualidad, por la industria químico-farmacéutica. Las rutas metabólicas del fragmento monocarbonado son muy importantes en el ciclo del carbono y requieren coenzimas comunes, como los folatos o la cobalamina o más exóticas como la metanopterina, la coenzima M (2-mercaptoetanosulfonato), la coenzima B (fosfato de 7-tioheptanoiltreonina), la F420 (5-deazaflavina) y la F430 (un anillo tetrapirrólico, muy reducido, con níquel, abundante en las arqueobacterias ANME que catalizan la oxidación anaeróbica de metano en sintrofia con la reducción de sulfato). Un grupo monocarbonado no menos importante es el grupo carboxilo, donde el carbono posee un estado de oxidación de +4, muy abundante en los intermediarios metabólicos y absolutamente clave en la fijación biológica del CO2 ya sea fotosintética o no. El ciclo del carbono en la biosfera Los catalizadores de los ciclos están abreviados como mtf (metanotrofos y metilotrofos), ctf (carboxidotrofos), hac (homoacetógenos), mtg (metanógenos), rs (reductores de sulfato) El CO2, el CH4 y los CFC ejercen un fuerte efecto invernadero, también debido a otros gases atmosféricos como el N2O, el O3 y el propio vapor de agua, debido a que absorben la radiación de 4000-24000 nm emitida por la superficie terrestre, lo que genera un calentamiento global del planeta. Este fenómeno, previsto por Joseph Fourier en 1824, fue descubierto en 1860 por John Tyndall, estudiado cuantitativamente por Svante Arrhenius en 1896 y sacado a la luz pública por Guy Stewart Callendar en 1960, el denominado efecto Callendar, al que en principio achacó un efecto beneficioso y no perjudicial. Los estudios paleoclimáticos han revelado episodios de cambio climático global, el denominado PEMT, aunque lento por ser debido a causas naturales como emisiones de CH4 acumulado como hidrato en el manto terrestre (Pancost et al., 2007). Por otra parte, el seguimiento del clima desde épocas históricas hasta la actualidad ha revelado que existe una tendencia al aumento de temperatura, relativamente rápido en este caso por ser presuntamente debido a causas antropogénicas (Pla y Catalan, 2005). El desarrollo de la humanidad requiere un crecimiento exponencial de la demanda energética, en buena parte procedente de combustibles fósiles. Si en un intervalo de décadas se quema la materia orgánica (metano, carbón y petróleo) que ha necesitado tiempo a escala geológica para formarse, es evidente que se desequilibra el ciclo del carbono al incrementar la concentración de CO2 atmosférico. El efecto invernadero debido a este provoca un aumento de la temperatura y una acidificación de los océanos, principal sumidero del CO2, de consecuencias imprevisibles. Cualquier actuación biotecnológica para solucionar este problema mejoraría el medio ambiente y por tanto se puede considerar parte de la biotecnología ambiental. El ciclo del carbono se puede re-equilibrar de varias maneras, la más evidente es utilizar combustibles cuya materia orgánica provenga de la fijación de CO2 atmosférico, normalmente de la fotosíntesis. La quema de madera ya se hacía en la era pre-industrial, pero los biocombustibles son productos más elaborados, cuyo carbono procede también de la fotosíntesis. El bioetanol y el biodiesel se utilizan actualmente porque se pueden adaptar a los motores de combustión interna. El bioetanol procede de la destilación del alcohol obtenido por fermentación de azúcares, mientras que el biodiesel procede de las grasas. El reto de la biotecnología en este campo es conseguir biocombustibles baratos a partir de materias primas que no compitan con la alimentación humana. Así, el etanol se puede conseguir a partir de residuos lignocelulósicos de la agricultura (Weber et al., 2010) y el biodiesel a partir microalgas (Pienkos et al., 2012). También se pueden considerar biocombustibles otros compuestos orgánicos producidos por los microorganismos como acetona, alcoholes, alcanos, isoprenoides, etc., y por supuesto el biogas, que es una mezcla gaseosa de metano con otros compuestos. El biogas lo generan los microorganismos mediante digestión anaeróbica de materia orgánica como residuos ganaderos o productos agrícolas y se puede emplear para producir electricidad (Lijó et al., 2014). Tanto los microorganismos como los compuestos químicos y los medios técnicos para producir estos se conocen desde hace tiempo, quedando como un reto de la biotecnología ambiental explotar la biodiversidad microbiana y sus nuevos productos (Timmis et al., 2014). El otro gran objetivo en este campo es mejorar por ingeniería genética las capacidades de los microorganismos disponibles, o generar otros nuevos, que permitan mejorar la eficiencia biotecnológica. La contaminación puntual de un sitio por el vertido de materia orgánica desequilibra el ciclo del carbono en sentido contrario al del exceso de CO2 atmosférico. Cuando un petrolero vierte su contenido al mar hay que eliminar esa materia orgánica en el menor tiempo posible. En condiciones aeróbicas los microorganismos pueden oxidar la materia orgánica formando CO2 y H2O (primer par redox del ciclo del carbono), siempre y cuando estos electrones se transfieran al O2, que se reduce a H2O (segundo par redox del ciclo del oxígeno), siendo el proceso exergónico en su conjunto. Por tanto, en estas condiciones el contaminante puede servir tanto como fuente de carbono como de energía para determinados microorganismos. Es importante considerar el número de oxidación de la fuente de carbono puesto que cuanto más reducida esté más energía se puede extraer de ella. Además, es necesario ajustar la reacción redox completa teniendo en cuenta la biomasa y el requerimiento de otros nutrientes. Conocido esto, es necesario modificar las condiciones ambientales, o del medio de cultivo si se actúa ex situ, para ajustarlas a las condiciones teóricas, por ejemplo añadiendo una fuente utilizable de nitrógeno, azufre o fósforo (bioestimulación) o una fuente de carbono o cosustrato (metano) que movilice una comunidad microbiana latente (metanotrofos), con una actividad enzimática (monooxigenasa del metano, MMO) apropiada para la ruta catabólica que se pretende activar (degradación de cadenas hidrocarbonadas). En este caso, una vez desaparecidos el cosustrato y el contaminante, la comunidad microbiana volverá a su estado latente al cesar el estímulo (Semrau, 2011). La MMO parece estar también implicada en la oxidación anaeróbica de metano por Methylomirabilis oxyfera, proceso que ocurre en aguas dulces procedentes de medios agrícolas sobreabonados acoplado a la reducción de NO2- a NO por la nitrito reductasa y a la dismutación de NO a N2 y O2 por la NO dismutasa. En el medio marino, la oxidación anaeróbica del metano está ligada a la reducción anaeróbica de SO42-, Fe2+ o Mn2+, posiblemente a través de la reversión de la última etapa de la metanogénesis, lo que constituye un ejemplo extraordinario de confluencia entre ciclos biogeoquímicos (Beal et al., 2009; Knittel y Boetius, 2009). Otra fuente de desequilibrio carbonado es la producción de alimentos. Aunque la luz que llega a la Tierra desde el sol es de 1.37 kW m-2 (en total, 170 PW, 1 petawatio = 1015 W), en promedio queda reducida a 342 W m-2 y dado que la atmósfera retiene la mitad de esa energía, llegan aproximadamente 150 W m-2 a la superficie terrestre, de los que la fotosíntesis solo es capaz de convertir en nutrientes vegetales menos del 2 %, eficiencia que disminuye enormemente por el coste de transformación del nutriente vegetal en carne de vacuno, con una eficiencia del 5%, o de ave, con una eficiencia del 15-20 %. Se ha calculado que se necesitan, además, 10 unidades de energía fósil para producir una unidad de energía nutritiva, coste que en USA alcanza el valor de 10 EJ al año (EJ, exajulio = 1018 J), el 10% del consumo energético total del país, que en España disminuye hasta el 3% (Foley, 2011; Webber, 2012). Como sería enormemente difícil aumentar el rendimiento fotosintético, porque habría que operar sobre un sistema metabólico muy complejo, parece más razonable actuar sobre los costes de transformación, procesado y transporte de alimentos así como disminuir la cantidad de desechos generados, el uso de plaguicidas y de abonos nitrógeno-fosforados, algo que cae dentro del ámbito de la biotecnología vegetal y microbiana, dentro de la llamada "Tercera Revolución Verde", que implica el salto a los organismos transgénicos. Para paliar o evitar el calentamiento global se deben considerar fuentes de energía alternativas a la fósil, entre las que se encuentra la electricidad generada por microorganismos. Las pilas de combustible son una tecnología bastante desarrollada basada en que cualquier reacción redox se puede separar físicamente en dos semirreacciones para producir electricidad (Figura 2). Los electrones de la corriente proceden de la oxidación en el ánodo de uno de los pares redox y circulan a través del circuito hasta el cátodo para reducir el otro componente. Si esto se consigue utilizando microorganismos como catalizadores se habrá construido una célula microbiana de combustible (MFC) (Logan et al., 2006). Dada la versatilidad metabólica microbiana, se trata de producir electricidad quemando cualquier tipo de materia orgánica, pero en vez de hacerlo mediante una turbina de vapor, la electricidad se genera directamente a partir de materia orgánica, un proceso en teoría energéticamente mucho más eficiente. La clave está en los microorganismos que catalizan el proceso y permiten, en principio, la utilización de cualquier fuente de carbono, incluidos los contaminantes. Los microorganismos capaces de generar corrientes eléctricas se llaman exoelectrogénicos y entre ellos abundan las proteobacterias, además de Firminutes, acidobacterias, cianobacterias y levaduras. Pueden actuar solos o bien en comunidades sintróficas formando biopelículas en los electrodos (Logan, 2009). Los microorganismos exolectrogénicos son los que utilizan oxidasas terminales de la cadena respiratoria para reducir aceptores como Fe3+ a Fe2+, los que transfieren electrones a otros organismos bien indirectamente mediante H2 o directamente mediante apéndices conductores o, en tercer lugar, los que transmiten señales eléctricas de quorum sensing. El ánodo es un dispositivo de grafito cubierto por una película microbiana que oxida la materia orgánica y genera electrones que van hacia el cátodo (que también se recubre de biomasa), donde tiene lugar la reducción del O2 a H2O. El proceso es exergónico porque la diferencia de potencial entre el reductor y el oxidante es mayor de 1 V. El transporte de electrones en el ánodo está facilitado por contacto directo, nanocables bacterianos o mediadores bioquímicos. En una MFC, el potencial del ánodo (-0.2 V) está cerca del potencial del par donante de electrones CO2/CH2O (-0.3 V), pero la reacción de reducción catódica es fuertemente exergónica dado que el potencial redox del par O2/H2O es + 0.82 V y el dispositivo genera energía eléctrica. Producir electricidad en una depuradora de aguas residuales es técnicamente posible y pronto puede ser una realidad. Comparativamente, un humano adulto con un volumen de 0.1 m3 requiere para vivir alrededor de 10.000 MJ por día, lo que equivale al consumo continuo de una bombilla de 100 W. Es decir, 1 m3 de biomasa humana consume aproximadamente 1 kW, mientras que la misma cantidad de biomasa bacteriana, partiendo de un volumen de 0.5 μm3 por célula, genera, en teoría, hasta 16 MW de potencia eléctrica (Logan, 2009). Se ha calculado que la recuperación de la energía de las aguas residuales y la biomasa de desecho mediante MFC haría sostenible el sistema de tratamiento de residuos de un país occidental. El problema de las células de combustible microbianas surge de la complejidad en la operación de las mismas y de las pérdidas de corriente, para lo cual se puede aumentar el rendimiento mediante la interposición de condensadores, que reducen la inversión de voltaje y estabilizan este cerca de 1 V, máximo teórico posible (Kim et al., 2011), y/o el acoplamiento de la reacción redox con un proceso de difusión de iones salinos (Logan, 2009). Otra alternativa sería la producción de hidrógeno (y CO2) a partir de la materia orgánica mediante pilas bioelectroquímicas. El hidrógeno podría transportarse y utilizarse para el funcionamiento de cualquier dispositivo movido por una célula de combustible convencional. La descomposición (lisis) de la materia orgánica en H2 y CO2 requiere de la aplicación de un potencial eléctrico externo, dado que se necesita dotar al ánodo de un fuerte potencial oxidante (+0.5 V) para impulsar la reacción de oxidación del par redox CO2/CH2O donante de electrones (-0.3 V) y permitir que los electrones sean transferidos al cátodo para reducir los H+ a H2 (-0.42 V a pH 7). Evidentemente, la cantidad de energía proporcionada por la posterior combustión del hidrógeno debe ser mayor que la energía consumida por la célula. La clave nuevamente estará en el componente biológico que cataliza el proceso y puede permitir la utilización de infinidad de compuestos carbonados, incluidos compuestos contaminantes o subproductos orgánicos de cualquier tipo. En cuanto al combustible producido en el cátodo puede ser desde H2, hasta NH3 o incluso hidrazina, un combustible utilizado para aviones, vehículos espaciales y cohetes, dependiendo del aceptor de electrones y del tipo de microorganismo presente en el cátodo. Una variante de las MFC potencia la capacidad microbiana de generar electricidad con la electrodiálisis inversa en un dispositivo llamado MRC utilizando carbonato amónico como sal (Cusick et al., 2012). Otro tipo de tecnologías trata de transformar compuestos carbonados de desecho, e incluso compuestos tóxicos como el cianuro, en derivados policarbonados que poseen muchas de las propiedades del material plástico pero que por su procedencia biológica son biodegradables. Recientemente, se ha secuenciado el genoma de una bacteria cianotrofa que posee una dotación génica completa para la biosíntesis de bioplásticos y una gran variedad de sistemas de utilidad biotecnológica desde la biorremediación del cianuro generado en actividades mineras o industriales, hasta el metabolismo del mercurio, los grupos nitroaromáticos o los furfurales. Esto indica la gran utilidad que sigue teniendo el aislamiento de bacterias por enriquecimiento selectivo y el gran futuro de la secuenciación de genomas microbianos como base de la biotecnología (Luque-Almagro et al., 2013). De hecho, los datos metagenómicos serían muy difíciles de interpretar si no se tuviese información funcional previa de rutas metabólicas concretas y de genomas individuales. El ciclo del nitrógeno El nitrógeno es un constituyente fundamental de los seres vivos al formar parte de proteínas, lípidos, azúcares, vitaminas y ácidos nucleicos. En las biomoléculas su número de oxidación es -3 (R-NH2), mientras que la forma más abundante en la tierra es el N2 atmosférico químicamente muy poco reactivo. El nitrógeno puede adoptar prácticamente todos los estados de oxidación posibles desde -3 a +5, y en la figura 3 se muestran las reacciones más importantes de su ciclo, incluyendo algunos aportes humanos. El nitrógeno de los compuestos nitroaromáticos, como el trinitrotolueno (R-NO2), se suele incorporar al ciclo en forma de nitrito, aunque también lo puede hacer en su forma amino. Sin embargo, en el cianuro y los cianuros orgánicos (nitrilos, R-CN) el nitrógeno ya se encuentra reducido y los microorganismos lo asimilan en forma de amonio. La cantidad de nitrógeno disponible para el crecimiento las plantas es uno de los principales factores limitantes de la productividad de las cosechas. La producción de fertilizantes mediante procesos derivados del de Haber-Bosch, constituyó, junto con la mejora genética, la segunda revolución verde y ha permitido aumentar enormemente la productividad de los cultivos al evitar el paso limitante del ciclo, la fijación biológica de N2, que solo pueden llevar a cabo algunos organismos muy especializados como los rizobios. La producción y empleo de fertilizantes es un parámetro empleado en la medida del desarrollo de una sociedad. En la década de los sesenta, el mayor empleo de fertilizantes tenía Jugar en los países desarrollados (75 kilogramos por hectárea), pero en 2006 Asia Oriental (incluida China) se puso a la cabeza con un valor medio de unos 200 kilogramos por hectárea, cifra que a menudo se multiplicaba por cinco en algunos lugares (Sutton y Bleeker, 2013). Con el actual crecimiento económico y demográfico, para el 2050 la FAO estima un aumento global de 70 por ciento de la liberación de nitrógeno al ambiente. Este nitrógeno reactivo causa un enorme desequilibro en el ciclo de nitrógeno que está íntimamente ligado con el resto de los ciclos. Existen extensas revisiones del ciclo del nitrógeno y el tema también ha sido tratado ampliamente con anterioridad (Castillo et al., 2005), por lo que aquí solo se harán algunas puntualizaciones sobre el ciclo resumido en la Figura 3. En primer lugar, las técnicas metagenómicas han permitido descubrir auténticas autopistas del ciclo del nitrógeno que permanecían ocultas por insospechadas y por ser catalizadas por microorganismos desconocidos y no cultivados hasta ahora. La primera de ellas es la ANAMMOX (anaerobic ammonia oxidation), que puede movilizar casi el 50% de nitrógeno reactivo del mar. En segundo lugar se ha demostrado una reducción anaeróbica del metano en la que el oxidante parece ser el óxido nítrico a través de una dismutación intramolecular a nitrógeno molecular y oxígeno (Figura 3), que actúa como oxidante final del metano. Estos descubrimientos tienen una enorme repercusión en el conocimiento del funcionamiento del ciclo del nitrógeno, pero también en el diseño de bio-reactores, ya que las formas oxidadas de nitrógeno no solo sirven como comburente para materia orgánica, sino también de otras formas de nitrógeno como el amoniaco. En tercer lugar, el ciclo del nitrógeno también puede ser instructivo en cuanto a biocombustibles. El amoniaco (y la hidracina), junto con el hidrógeno molecular, son los dos únicos bio-combustibles que no producen CO2. El objetivo de la biotecnología sería producirlos a partir de fuentes de energía renovables, lo que quiere decir a partir de la energía solar. Esta idea ya ha sido explorada con anterioridad (Ramos et al., 1984) pero quizá merezca la pena retomarla a la luz de las nuevas tecnologías disponibles. Tampoco se ha de olvidar la biotecnología de otras reacciones del ciclo del nitrógeno, como la fijación simbiótica, asociativa o libre, de N2 a NH4+. Visión actualizada del ciclo del nitrógeno en la biosfera Cada proceso del ciclo está representado por un color. R-NH2 hace referencia al nitrógeno que forma parte de la biomasa (fundamentalmente proteínas y ácidos nucleicos). R-NO2 y R-CN representa nitrógeno orgánico de origen antropogénico en forma de compuestos nitrados y cianurados, respectivamente. Las flechas grises representan procesos biodegradativos que devuelven el nitrógeno al ciclo en los puntos indicados. La dinámica del nitrógeno atmosférico también obedece a reacciones que implican la formación de especies reactivas a partir de fenómenos eléctricos en la mesosfera, que se manifiestan en forma de figuras luminosas o eventos luminosos transitorios (ELT) observables a simple vista y que se deben a electrones libres atmosféricos cuya energía es proporcional al campo eléctrico reducido o cociente entre el campo eléctrico E y la densidad de moléculas del aire (N) medido en townsend (10-21 V m2). A partir de un valor superior a 120 Td se produce lo que se denomina ruptura eléctrica del aire y los procesos de ionización por impacto electrónico, que genera N2+, superan a la captura disociativa de electrones, que produce O + O- (Luque y Gordillo-Vázquez, 2012). Estas especies químicas, junto con las que se producen por fotólisis del N2O, como el O. y de este con el N2O y NO, controlan la generación del HO., un potente oxidante del metano y de los óxidos de nitrógeno. El NO regula la producción de ozono y su oxidación a NO2 acaba por generar NO3-, un componente de la lluvia ácida (Castillo et al., 2005). El ciclo del azufre/hierro El ciclo natural del azufre es más complejo que el del nitrógeno debido a mayor variedad de especies químicas implicadas con estados de oxidación diferentes así como a su interconexión con los ciclos de metales como el Fe y el Cu. El azufre es muy abundante en la corteza terrestre como sulfuros metálicos (piritas) y sulfato de calcio y magnesio, y especialmente en los océanos, donde existe como sulfatos inorgánicos (1 mg L-1) y sulfuro de dimetilo, DMS, compuesto volátil responsable del olor marino característico y producido a partir del propionato de dimetilsulfonio, principal osmolito del fitoplancton. Anualmente, unas 45 Mt de DMS de origen bacteriano se oxidan fotoquímicamente en la atmósfera a sulfóxido de dimetilo (DMSO), sulfato de metilo y ácido sulfúrico, que actúan como partículas de condensación en la formación de nubes (Castillo et al., 2005). El ciclo del azufre en la bisfera R-SH representa el azufre que forma parte de la biomasa. Las abreviaturas son as (asimilación), dsl (desulfurilación), oxq (oxidación quimiolitotrófica), rs (reducción de sulfato), DMSO (sulfóxido de dimetilo), DMS (sulfuro de dimetilo), dsp (desproporción). Entre los procesos redox del ciclo del azufre sobresale la asimilación reductora de sulfato a sulfuro, con sulfito como intermediario, un proceso llevado a cabo por microorganismos y plantas y que, dado el potencial muy negativo del par SO42-/SO32-, requiere la activación del sulfato con ATP formando aceptores de electrones como el Adenosín-fosfo-sulfato (APS) y Fosfo-adenosín-fosfo-sulfato (PAPS), el compuesto biológico con mayor energía libre de hidrólisis, cuyo potencial redox es cercano al de los reductores biológicos. Posteriormente, el S2-, muy tóxico, se incorpora como grupo sulfidrilo a la O-acetilserina para dar cisteína. En ambientes anaerobios, sobre todo marinos, las bacterias reductoras de sulfato llevan a cabo la desulfuricación, o reducción respiratoria de SO42- a S2- con lactato, piruvato o acetato como donantes de electrones utilizando preferentemente el isótopo 32S. Por su parte, el DMS se puede reducir a S2- o CH4 por metanógenos u oxidarse a DMSO por bacterias rojas fotosintéticas. Otras bacterias como E. coli y Campylobacter utilizan el DMSO como aceptor de electrones respiratorio. El metabolismo del DMS es clave en la detección de productividad oceánica por las aves marinas y en la formación de nubes. En cuanto a la oxidación microbiana de compuestos azufrados, los sulfuros se oxidan a 0S o SO42- mediante bacterias fototrópicas verdes o rojas, halófilas o desnitrificantes como Thiobacillus. En las fuentes hidrotermales submarinas, el S2- que acompaña a las emanaciones de S0, H2, NH4+, NO2-, Fe2+, Mn2+, CH4 y CO es captado por la hemoglobina del gusano Riftia que junto con el O2, es transportado a bacterias simbióticas del trofosoma, Thiovulum, que oxidan el S2- a S0 generando ATP y poder reductor que fija CO2 a carbohidratos utilizados por las células heterótrofas del gusano y también por las branquias de almejas y mejillones presentes en este ecosistema independiente de la luz solar. En cuanto al hierro, es uno de los elementos más abundantes en la corteza terrestre, bien en la forma Fe2+ o en la Fe3+, junto con el Fe0 producto de la actividad humana. En ambientes anóxicos predomina la forma soluble Fe2+, mientras que en aerobiosis abunda Fe3+ en forma de hidróxidos insolubles de los que las plantas o los microorganismos extraen hierro mediante sideróforos y complejos sistemas de transporte. En la naturaleza, el Fe3+ de la goetita o la hematita es reducido por microorganismos como Geobacter que oxidan H2, S2- o S0 y también compuestos orgánicos que contaminan acuíferos ricos en Fe3+. Estos microorganismos poseen una reductasa férrica asociada a la membrana y, como sucede con Geobacter sulfurreducens, poseen un alto potencial biotecnológico en cuanto a procesos de biorremediación, biominería y en la transferencia de electrones a los electrodos de las células de combustible microbianas. Por su parte, el Fe2+ es oxidado en aerobiosis y en medios ácidos por Thiobacillus, Leptospirillum y Sulfolobus, muy abundantes en las escorrentías de las minas de carbón. Este proceso genera muy poca energía porque el potencial del par Fe3+/Fe2+ a pH ácido es cercano al del par O2/H2O y se genera poco ATP por fosforilación oxidativa. Además, es necesario oxidar grandes cantidades de Fe2+ para producir poder reductor por transporte inverso de electrones, por lo que se producen grandes cantidades de hidróxidos férricos insolubles. Las bacterias oxidadoras de Fe2+ son acidófilos que utilizan el gradiente natural de H+ acoplado a la transferencia de electrones al O2 para generar ATP y poder reductor. En anaerobiosis, las bacterias fototrofas oxidan Fe2+ y S2- para reducir CO2. Otros microorganismos, como la archaea termófila Ferroglobus, acoplan la oxidación del Fe2+ a la reducción de NO3- (Castillo et al., 2005). El conocimiento del papel de las bacterias en los ciclos biogeoquímicos de los metales ha llevado a su utilización para la extracción de estos mediante la biotecnología minera. En este proceso de biolixiviación, bacterias como Thiobacillus ferrooxidans oxidan minerales sulfurados liberando Cu, Ag, U, Ra y otros metales, junto con grandes cantidades de H2SO4. La biotecnología del Uranio es doblemente interesante tanto por su extracción de menas pobres como de residuos nucleares. El inconveniente es el drenaje ácido de las minas, que contamina fuertemente los acuíferos causando un grave problema ambiental, puesto de manifiesto recientemente en la catástrofe de la balsa de la empresa Boliden en la zona de Aznalcóllar, en la Sierra Norte de Sevilla, España, que comprometió gravemente el equilibrio ecológico del Parque nacional de Doñana. Los estudios metagenómicos de aguas procedentes del drenaje ácido de minas, han revelado una enorme complejidad de microorganismos y rutas metabólicas implicadas (Handelsman, 2004). No cabe duda de que los microorganismos juegan un papel clave en los ciclos biogeoquímicos de los metales, sin embargo, en lo referente al tratamiento de metales in situ las plantas pueden tener una ventaja sobre aquéllos. Los microorganismos pueden cambiar el estado de oxidación de los metales, haciéndolos más o menos bio-disponibles, y también acumularlos actuando como un filtro, pero no eliminarlos del suelo. Sin embargo, las plantas los pueden extraer del suelo incorporándolos a su biomasa utilizando la luz como fuente de energía. Por el contrario las plantas pueden parecer en principio inútiles en el tratamiento de la contaminación del suelo por compuestos orgánicos, ya que al ser autótrofas utilizan el carbono oxidado de la atmósfera. Sin embargo las plantas contribuyen a la biodiversidad y vitalidad de los microorganismos del suelo y con ello a la biodegradación de compuestos orgánicos contaminantes, ya que producen exudados que, además de mantener a los microorganismos, en ocasiones actúan como sustratos cometabólicos en la biodegradación de contaminantes. Es decir, las plantas son bioestimulantes de la biodegracación de contaminantes orgánicos. A este proceso, junto con la eliminación de metales, se suele denominar fitorremediación, para distinguirla de la biodegradación mediante microorganismos. Un proceso de interconexión entre ciclos biogeoquímicos puesto de manifiesto recientemente relaciona los ciclos del azufre y del hierro con la generación de metil-mercurio, una potente neurotoxina que se acumula en la cadena trófica de diferentes medios naturales (Fleming et al., 2006; Gilmour et al., 2011). La correlación positiva entre la producción de metil-mercurio y la actividad de bacterias reductoras de SO42- y Fe3+ tiene una base molecular consistente en la presencia de los genes hgcA, que codifica una proteína con un grupo prostético corrinoide, y hgcB, que codifica una proteína con 2 centros 4Fe4S, necesarias para la metilación del mercurio en Desulfovibrio desulfuricans ND 132 y Geobacter sulfurreducens PCA (Parks et al., 2013). La metanogénesis también está relacionada con la producción de metilmercurio, ampliando la interconexión entre ciclos biogeoquímicos y los problemas de contaminación ambiental (Hamelin et al., 2011). En los sedimentos marinos se produce la transferencia directa de electrones entre microorganismos que forman un filamento de varios cm de longitud y que une las reacciones de la capa anóxica más profunda, donde se oxida el S2- a S, con capas anóxicas superiores donde se reducen iones metálicos (hierro y manganeso) y nitrato, que a su vez transfieren los electrones a microorganismos aeróbicos que utilizan O2 como aceptor. En términos comparativos, la distancia recorrida por los electrones equivaldría a 20 km para un ser humano (Nielsen et al., 2010). Las bacterias implicadas son de la familia Desulfobulbaceae que forman largos filamentos conductores con células conectadas por canales tubulares periplásmicos. Se piensa que este tipo de conductores podría ser utilizados para eliminar el H2S, un gas muy tóxico, o para facilitar la transferencia de electrones en los electrodos de las células microbianas de combustible (Pfeffer et al., 2012). LLUVIA áCIDA Y CAPA DE OZONO Durante el metabolismo microbiano se producen emisiones de SO2, SH2 y (CH3)s=S. Las erupciones volcánicas e hidrotérmicas también contribuyen al aumento del azufre atmosférico (20 x 1012 g año), mayoritariamente como SO2 que acaba formando H2SO4 en un proceso catalizado por el radical HO. y el peróxido de hidrógeno. Los óxidos de nitrógeno producidos durante la desnitrificación N2O y NO se emiten a la atmósfera donde acaban como NO2, que también se forma como subproducto de la oxidación del N2 mediante fenómenos eléctricos. Al final, el NO2 acaba formando HNO3 por un proceso similar al que forma H2CO3 a partir del CO2. La combustión de carbón o petróleo o la tostación de sulfuros minerales pueden provocar la formación de SO2 mientras los gases nitrogenados proceden mayoritariamente de los motores de combustión de automóviles. Para evitar estas emisiones solo queda, además de intentar eliminar estos elementos en un proceso biotecnológico previo a su combustión (García et al., 2007), limitar el consumo de combustibles fósiles y el empleo de fuentes de energía alternativas, como la solar o la eólica. También sería necesario limitar el aporte de óxidos de nitrógeno y azufre operando sobre los ciclos de estos elementos, racionalizando el uso de fertilizantes nitrogenados y evitando las interferencias con el ciclo del azufre en la naturaleza. Por otra parte, tanto los óxidos de nitrógeno como los derivados fluororocarbonados, el radical HO., los halógenos, los óxidos de nitrógeno y los aerosoles de sulfato reaccionan con el ozono atmosférico, provocando el adelgazamiento de la capa de este gas que filtra la radiación UV y protege la vida de los organismos terrestres. En este sentido, la operación sobre los excesos antropogénicos en los ciclos del nitrógeno y del azufre también podría generar cambios importantes en la gestión de la capa de ozono. Estas operaciones de macroingeniería atmosférica tampoco caen fuera del ámbito de la biotecnología ambiental, aunque rozando ya el área de la tecnología informática para el estudio, manejo y previsión de sistemas complejos (Castillo et al., 2005).
tanto con los clásicos como con la posteridad 4. De esta manera, los hombres de letras del siglo XVII se sentían como "ciudadanos de un estado ideal", que superaba las fronteras de los estados y las iglesias, pero en el que a su vez se operaba una especie de transposición en un estado real: un estado que poseía sus propias redes de comunicaciones, sus capitales, sus autoridades, sus instituciones y publicaciones, y que aparecía unificado por medio de la idea de interdisciplinariedad y de trabajo común. Se trataba de una república ideal que pugnaba por conservar su independencia respecto de los estados nacionales; integrada por un grupo de hombres de letras que estaban en estrecho contacto unos con otros, intercambiando en fluidas correspondencias epistolares 5 informaciones, reflexiones y descubrimientos, y preocupados por la difusión de sus ideas, que ejercían su influencia al margen de las iglesias y las universidades 6. A comienzos del siglo XVII el intercambio intelectual y epistolar era sumamente especializado y se realizaba en latín, con lo que la influencia en un público no-científico era prácticamente imposible. Tras una fase de transición, caracterizada por los intercambios epistolares semipúblicos 7, esto comenzó a cambiar con la aparición de libros en idiomas nacionales (Descartes, Vico, Wolff), con la traducción de las versiones latinas (Newton) y, sobre todo, con el surgimiento de publicaciones científicas (Acta Eruditorum, Miscellanea Berolinensia, Journal de Sçavants, Journal de Trevoux, Monatlicher Auszug, etc.), que también dan fe de la evolución del latín hacia los idiomas nacionales. En este sentido, puede afirmarse que el proceso político que conduce a los nacionalismos es inversamente proporcional a la pretensión científica de internacionalización de los conocimientos. A su vez, este movimiento creciente de intercambio público de conocimientos fue apoyado por la organización de reuniones intelectuales en las cortes y, posteriormente, en los salones de la aristocracia y de la burguesía emergente, donde las mujeres -si bien sólo como mediadoras-representaron un papel importante. En los salones se ofreció durante los siglos XVII a XVIII la posibilidad de intercambios intelectuales alternativos a las universidades, sociedades científicas y academias, contribuyendo al acercamiento del conocimiento a la sociedad en los ámbitos urbanos. No en vano se caracterizaban estas reuniones por representar un fenómeno igualitario, al contribuir a desarrollar la con-vicción de que existía una excelencia intelectual -basada en el mérito individual-que no necesariamente coincidía con la aristocracia de la sangre. Constituían también los salones esos espacios fronterizos 8 entre lo público y lo privado donde las mujeres -organizadoras de esos encuentros-podían participar en las discusiones científicas, filosóficas o literarias de las que eran excluidas en los lugares institucionales del saber 9. Por otra parte, gracias a las reuniones laicas en los salones dejará de ser la querelle des femmes entre defensores y detractores de la igualdad de las mujeres privativa de teólogos y moralistas, para pasar a ser un tema de opinión pública; sobre esto volveremos al final de este trabajo. La sociedad demandaba una mayor difusión de los conocimientos científicos, filosóficos, literarios y artísticos en general, y en ello podemos encontrar también el origen -ya en el gozne con el siglo XVIII-de la confección de Léxicos universales (Zedler). La misma Enciclopedia de Diderot no responde a otro estímulo que el de hacer accesibles los problemas filosófico-morales a un público más extenso, en un movimiento que, por ello, fue caracterizado de "ilustración". Y en la misma línea habría que situar la denominada "filosofía para damas" o "filosofía en el tocador", que ya iniciara Fontenelle en el XVII con su famoso Entretiene sur la pluralité des mondes, y que cobrará más auge a finales del XVIII en Alemania al presentarse como "filosofía popular" (Nicolai, Feder, Garve, Engel). Movimiento junto al que encuentra su lugar la proliferación de las publicaciones periódicas, como los llamados "semanarios morales": en Inglaterra el Spectator de Addison, y en Alemania Die vernünftige Tadlerinnen (dirigido a un público femenino) o Der Biedermann de Gottsched, como colofón del Berlinische Monatschrifte en el que habían colaborado Kant y Mendelssohn. La difusión, accesibilidad y popularización de los saberes se presenta así como la otra cara de la moneda del intento de consecución de una ciencia universal, para lo que tanto G. W. Leibniz como W. von Humboldt, los últimos genios universales entre los eruditos de la época, propugnaron la fundación de academias y sociedades científicas por una parte y, por otra, la construcción de grandes bibliotecas como vehículos para favorecer en primera instancia el intercambio de pensamientos e informaciones de los especialistas, pero sin olvidar su extensión a un público interesado más amplio 10. Un público elitista y fundamentalmente CONCHA ROLDÁN PANADERO masculino, pues las mujeres científicas o filósofas fueron toleradas, e incluso admiradas, por sus coetáneos como excepciones (que no engendraban peligro si no constituían norma) calificadas de "milagro de la naturaleza" o de "espíritus masculinos en cuerpos femeninos", a quienes sólo les faltaba la barba para restablecer el equilibrio y armonía naturales 11, ya que habían osado robar los saberes 12 que los dioses habían entregado a los varones para su custodia. La ausencia de las mujeres de las historias "oficiales", que Celia Amorós ha caracterizado de "razones de los olvidos de la razón", se sustenta en una concepción patriarcal de la historia 13, de forma que sólo fragmentariamente (y tras ardua indagación bibliográfica) podemos tener conocimiento de que existieron unas pensadoras llamadas Anna María van Schurman, Anne Finch Conway, Marie Winckelmann von Kirch o Emilie dû Châtelet, que tuvieron una extraordinaria producción literaria, filosófica o científica, de la que sólo una pequeña muestra ha llegado a nuestras manos, pues el resto desapareció como los restos de un naufragio, engullidos por el mar del olvido. En este sentido denunciaba Virginia Woolf que, suponiendo que Colón o Newton hubieran sido mujeres, los documentos históricos se hubieran olvidado de recoger en sus páginas el descubrimiento de América o de la ley de gravitación universal 14. Las historias, también las historias de la filosofía de las que las mujeres son las grandes ausentes, nos muestran cómo la consecución de ciencia y conocimiento en general fue una lucha para el género femenino, que accedió al saber como a un "nido robado", por utilizar la expresión de Alma Mahler, haciendo caso omiso de las "filosofías para damas" que los galantes intelectuales de la época escribían para ellas como un intento más de que permanecieran en su minoría de edad. Pero no olvidemos que es también durante el siglo XVII cuando surgen los primeros escritos "feministas" reivindicando la igualdad entre los sexos y defendiendo las aptitudes intelectuales de las mujeres para poder dedicarse al estudio de las ciencias 15. En este contexto, mi trabajo pretende desarrollar dos tesis. Una, que las "filosofías para damas" escritas por varones al comienzo de la modernidad, al margen de su intención de difundir los conocimientos científicos, representan un buen ejemplo de las inconsecuencias de una Ilustración que persigue al mismo tiempo la emancipación de la humanidad y el dominio de las mujeres. Otra, que hay escritos coetáneos de esas "filosofías para damas", muchos de ellos escritos por mujeres, que muestran que hubo una "disputa de las mujeres" (querelle des femmes) que surgió a la par que la república europea de las letras como efecto de una ilustración temprana y como contrapunto de sus contradicciones, al pretender al mismo tiempo la transmisión del conocimiento a todo el género humano y la exclusión de las mujeres de los cauces que se normalizaban para ello. Se mostrará, tomando fundamentalmente como ejemplo autores "modelo" de la ética ilustrada (Wolff, Kant), cómo el punto decisivo de esa contradicción entre theoria y praxis reside en el pulso que sostuvieron la ética y la antropología y cómo esa incipiente querelle representa -como ha subrayado Celia Amorós-"una ilustración dentro de la ilustración" que reconstruye ese puente entre teoría y práctica, entre ética y antropología. LA APERTURA DE LA FILOSOFÍA: FILOSOFÍA POPULAR Y FILOSOFÍA PARA DAMAS El pensamiento de la Ilustración temprana enarboló los conceptos de "emancipación" y "liberación" en muchos sentidos, de los cuales la emancipación de la teología y la liberación del determinismo de la naturaleza acaso fueran los más decisivos para la filosofía. Ciertamente, la laicización y la humanización del pensamiento habían ido cobrando ya protagonismo durante la época renacentista, pero el despertar intelectual que se operó en el siglo XVIII -y que denominamos Ilustración-es el resultado de determinados procesos sociales, en los que los escritos de autores como Descartes, Bacon, Spinoza, Hobbes o Leibniz tuvieron mucho que ver. Era tiempo de pensar a la naturaleza y a los seres humanos de otra manera. Algo que W. Schneiders supo expresar muy bien: "La filosofía se convierte en filosofía para el mundo o del mundo: no sólo para el gran mundo y la alta sociedad, sino cada vez más también para el común de los mortales, al tomar como propios los intereses esenciales de la humanidad" 16. De esta manera, la Ilustración da la espalda conscientemente a la mera teoría, a la filosofía escolástica: quiere ser práctica. La filosofía se pone así a disposición de todo el mundo como saber universal, sobre todo, como saber práctico. Ahora bien, junto con los conceptos de "saber universal" o "filosofía universal" se extiende también la necesidad TRANSMISION Y EXCLUSIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA ILUSTRACIÓN: FILOSOFÍA PARA DAMAS Y QUERELLE DES FEMMES de universalizar el conocimiento. De ahí que el primer mandamiento de una filosofía práctica fuera su transmisión a toda la humanidad. Pero aquí justamente es donde tropieza con su primer problema: ¿cómo podían acceder todos los seres humanos al conocimiento de la filosofía si la educación no se había democratizado? La burguesía se esforzaba por acceder al mundo de la formación, que era preponderantemente un privilegio de elites en una sociedad en la que la imprenta y, sobre todo, las escuelas públicas no existían desde hacía demasiado tiempo 17. En esta difícil situación, la mayoría de los intelectuales de la época vivían como preceptores de los nobles interesados por el saber o de los burgueses pudientes, y las pocas mujeres que entraban en contacto con el conocimiento lo hacían como "el privilegio de un privilegio", por el hecho de ser hijas, hermanas o esposas de intelectuales o de varones bien situados, a quienes robaban el saber en sus clases privadas 18. Para paliar este problema de accesibilidad a la educación, los "apóstoles de la filosofía práctica" idearon dos formas de popularización: la "filosofía cortesana" y la "filosofía para damas", que generalmente suelen subsumirse bajo el concepto más general de "filosofía popular". No voy a ocuparme aquí de un análisis exhaustivo de las tres acepciones 19, ni de dilucidar si la denominada filosofía popular fue un fenómeno típicamente alemán, sino únicamente de la caracterización de la filosofía para damas y sus consecuencias, tanto para el desarrollo de la filosofía como para el de las mujeres. En el mencionado artículo de Jean École se presenta con claridad y precisión el proyecto de Wolff de escribir una filosofía para damas; el tema no se puede tratar con más profundidad que École lo hace y no está en mi intención contradecirle. Asimismo comparto con Werner Schneiders las aclaraciones que hace en su trabajo de 1983 sobre la filosofía para damas en relación con la filosofía universal ilustrada y la filosofía popular. También estaría de acuerdo con el argumento de Schneiders en su publicación de 1991 de que el prototipo de la mujer erudita (la filósofa) en la ilustración temprana es una invención de la filosofía masculina. Sin embargo, me gustaría precisar su afirmación "de ello se desprende la triste constatación de que no existe en la historia de la filosofía hasta bien avanzada la modernidad ninguna filósofa de categoría": es verdad que las pocas filósofas que encontramos en los siglos XVII y XVIII -al menos entre las que nos han sido dadas conocer hasta la fecha-no se cuentan entre los pensadores más originales 20 o productivos de la época, sino que más bien se dedicaron a difundir y popularizar las teorías dadas por otros; ahora bien, si queremos analizar más de cerca la época de la Ilustración y la herencia que ésta nos dejó, no podemos describir neutralmente este hecho, sino que como filósofos genuinos -en el sentido que lo usa Schneiders-tenemos la obligación de estudiar los hechos y las causas, no para elaborar "quejas feministas" -como dice Schneiders-, sino para mostrar que la filosofía misma no se ha comportado ni se comporta neutralmente ("aquellos barros trajeron estos lodos"). Aunque no se trate de disculpar ni de culpar a los grandes filósofos varones convertidos en clásicos en nuestra tradición, no me gustaría ser tan indulgente con la galantería de los filósofos ilustrados como lo fue Ursula Pia Jauch, cuyo libro publicado en 1990 21 no pudo tener desgraciadamente en cuenta Schneiders cuando escribió su último artículo 22. Quien reúne todas las condiciones para pensar/actuar correctamente y no lo hace, piensa/ actúa erróneamente y, aunque no sea culpable, sí que es responsable de ello. Y la historia, también la historia de la filosofía, nos muestra que la adquisición del saber supuso una lucha para las mujeres, que fueron accediendo a él como a un "nido robado", como escribía Alma Mahler. Con todo, sea mencionado antes de continuar que comparto muchas de las reflexiones de la "razón ingeniosa" o "risueña". Jauch escribió que "la filosofía de damas es una forma lúcida e imaginativa de la filosofía popular" y que -al menos en lo que respecta a los nuevos diálogos de Fontenelle sobre la Pluralidad de los mundos-debe ser entendida positivamente, "ya que constituye una filosofía disfrazada, y el disfraz, a saber, la liviandad y amenidad de un diálogo galante entre un especialista en filosofía y una preciosa inteligente, recuerda que la verdad siempre ha podido encontrarse entre las Gracias" 23. Ciertamente estoy de acuerdo con la autora en que en Fontenelle se trata sólo de una excusa para la transmisión popular de un conocimiento científico y para criticar abiertamente al mismo tiempo a la filosofia escolástica. Pero no comparto su tesis de que en los diálogos galantes de damas "se trata -también desde la perspectiva masculina-de ir en contra del prejuicio enraizado acerca de la deficiencia racional femenina" 24. En mi opinión, ocurrió más bien al contrario, que las filosofías para damas contribuyeron con su grani- to de arena a aumentar la convicción generalizada de la inferioridad intelectual de las mujeres. Lo que quiero defender en este punto son dos cosas distintas: una, que las filosofías para damas no sólo son, por su alcance, expresiones muy limitadas de una sabiduría universal; otra, que tampoco pueden ser consideradas como hechos neutrales de la difusión del saber, porque -aunque hacen como si se tratara de "saber objetivo"-transmiten usos y costumbres detrás de los que se esconden grandes prejuicios contra las mujeres, sin hacer mención de la etiqueta minusvaloradora bajo la que nació la denominación de filosofía para damas, a saber, la suposición de accesibilidad bajo la nota adicional "incluso para mujeres". En los dos apartados siguientes intento analizar estas cuestiones, en el primero comparando el proyecto de Wolff de escribir una filosofía para damas con los esfuerzos de las mujeres intelectuales de la época; en el segundo, al hilo de algunos escritos filosóficos de la época de defensores de las mujeres, que, sin embargo hay que distinguir de los escritos emancipatorios de las propias mujeres de la época, a los que me referiré en el último apartado. FILOSOFÍAS PARA DAMAS Y FILOSOFÍAS DE MUJERES: EL FRACASADO PROYECTO DE WOLFF Y LAS INSTITUTIONS PHYSIQUES DE EMILE DU CHÂTELET La "filosofía para damas" debe su denominación al hecho de que algunos conocidos autores del siglo XVII comenzaron a divulgar sus teorías a través de Diálogos mantenidos con mujeres, por lo general ficticias y siempre pertenecientes a la nobleza. Hasta entonces había sido habitual dedicar a damas de la alta sociedad escritos filosóficos, tal es el caso de Descartes o Leibniz, quienes escribieron sus Principios de filosofía y su Teodicea para las princesas Elisabeth y Sofía Carlota, respectivamente. Pero ahora de lo que se trata es de recrear un diálogo con las damas en cuestión, como lo hacen Bernard de Fontenelle con su Entretiens sur la Pluralité des mondes 25 (1686) o Francesco Algarotti con su Il Newtonianismo per le Dame Ovvero Dialoghi sopra la Luce e i colori (1737), por mencionar dos de los más famosos. En principio, el sentido de esa filosofía para damas era simplificar los conceptos complicados y abstractos y exponerlo todo de la manera más corta posible, puesto que ya se sabía que las mujeres no pueden mantener durante mucho tiempo su atención. Por otra parte, contamos con "filosofías de mujeres" 26, esto es, los intentos -con grandes dificultades y a veces publicados anónimamente-realizados por mujeres para dar a conocer sus reflexiones o para comentar y difundir las filosofías dominantes escritas por varones. Así, por ejemplo, escribió a finales del siglo XVII en Inglaterra Lady Anne Conway los Principia Philosophiae Antiquissimae et Recentissimae, que Franciscus Mercurios van Helmont llevó a Leibniz en 1696 a Hannover -diecisiete años tras la muerte de la Conway-, mereciendo un gran reconocimiento por parte del pensador alemán 27. Anne Conway había sido anteriormente interlocutora de Henry More y de otros integrantes de la Escuela de Cambrigde. Su filosofía es una de las primeras que se opone al dualismo de Descartes, frente al que defiende el monismo: parte de una unidad fundamental y sustancial, la mónada, que presenta como alternativa al sistema mecanicista de Descartes; estas mónadas se definen como sustancias ideales cerradas en sí mismas (="sin ventanas"), no sujetas al cambio e indivisibles, las cuales representan completamente el universo 28. Pero la filosofía de Leibniz no obtuvo -a pesar del reconocimiento de Leibniz-ninguna difusión. Este mismo destino compartieron algunos otros trabajos posteriores de filósofas, aunque no fueran tan originales como el suyo; mencionaremos el Grundriss einer Weltweisheit für das Frauenzimmer (1751) de Johanne Charlotte Unzer-Ziegler o el Versuch einer Logic für Frauenzimmer (1789) de Philippine Fryinn von Knigge, por nombrar dos ejemplos alemanes de trabajos aparecidos poco después de los de Wolff. Pero tanto estos ejemplos como otras contribuciones 29 hechas por mujeres permanecieron como desconocidos hasta las "excavaciones feministas" del siglo XX. Probablemente sean las Institutions Physiques de Emile du Châtelet -aparecidas anónimamente 30 en 1741 y de nuevo en 1742 con mención de su autoría-el único escrito de una mujer que alcanzó fama entre sus contemporáneos. Entre los méritos de las Instituciones se contaba el haber abierto la puerta a Francia al sistema "leibnizo-wolffiano". Wolff -quien primero se había mostrado crítico con ella, porque parecía ser seguidora de la filosofía materialista, deísta y escéptica de Voltaire-la alaba en su biografía 31 por la comprensión que había tenido de sus obras, incluso de las escritas en lengua latina: era entonces inusual que una mujer supiera latín. Wolff había esperado en 1739-40 -justamente en el tiempo de sus reflexiones acerca de escribir una filosofía de damas-, que la erudita marquesa se convirtiera en el "instrumento de su filosofía", en "su apóstol en Francia" 32. Wolff y la marquesa intercambiaron correspondencia y cuando había leído el libro de la Châtelet, escribió el 7 de mayo a Manteuffel: "Estos días he visto las Institutions de Physique de la Marquesa se Châtelet y he leído algunas cosas. Me admira la claridad con que esta señora puede explicar las cosas. Y si cumple su promesa de hacer lo mismo con mi filosofía, no dudo de que se la reconocerá como mi apóstol en Francia" 33. Pero la marquesa perdió un par de años después el interés en la filosofía de Wolff y se volvió hacia Newton, cuya Philosophiae naturalis principia mathematica tradujo al francés y publicó en 1746. Una filosofía de damas como la que quería llevar a cabo Wolff 34 debería capacitar justamente a las mujeres para ejercitar este papel de "mediadoras", como escribió a Manteuffel el 16 de junio de 1738: "colocar a las mujeres en situación de conocer el bien y lo verdadero, es hacérselo conocer al mismo tiempo a los hombres, es instruir casi sin darse cuenta a todo el género humano" 35. Al menos es éste el fin mediato que Manteuffel adjudica a una filosofía de damas: la educación del género humano a través de la formación de las mujeres 36; el inmediato, por el contrario, sería (en el sentido de Wolff) servirse de la filosofia para "fomentar la felicidad del género humano" 37: "el género humano sólo alcanzará la felicidad cuando el género femenino comience a filosofar" 38. Para ponerse a redactar una filosofía de damas en forma de correspondencia, parece que Wolff había esperado que una mujer real le dirigiera una carta en la que -no sin antes disculparse por la libertad que se tomaba de escribirle-le preguntara por su filosofía y le diera por ello motivo de simplificar y explicar su sistema. Pero en lugar de eso, escribió una carta ficticia a una mujer ficticia 39, en la que al hilo del baile y la cocina quería abrir la puerta a su lógica. De la galantería que Formey desarrolla al comienzo de La bella wolffiana (1741-1753) no se encuentra aquí ningún rastro. De lo dicho hasta ahora se deduce que los filósofos de la Ilustración se habían dejado ganar por la idea de damasfilósofas ficticias, de las que se servían para sus propios fines. Mientras que al mismo tiempo minusvaloraban -o incluso despreciaban-los esfuerzos filosóficos de mujeres reales. Ahora bien, hay que conceder que, a pesar del acercamiento galante de Wolff a la filosofía de damas, su relación intelectual con Mme. de Châtelet fue una excepción en la época -al menos mientras el alemán quiso ganar a la marquesa para su causa-, lo mismo que lo fuera antes la de Leibniz con Lady Conway. CONTRADICCIONES ENTRE EL PROYECTO EMANCIPADOR Y UNIVERSAL DE LA ÉTICA DE LA ILUSTRACIÓN Y LA EDUCACIÓN MORAL DEL BELLO SEXO: EL PAPEL DE LA ANTROPOLOGÍA Como hemos visto, era pretensión de la Ilustración -en principio-ser "Ilustración para todos". En realidad, sin embargo, se trataba de un proyecto limitado, que sólo con mucho tiempo y esfuerzo comenzó a concebirse y extenderse en su pleno sentido universal a toda la humanidad, sin excepción de clase o de género. Por lo que a la exclusión de las mujeres se refiere, se debe ésta en primera instancia al discurso fisiológico que se había establecido en Europa desde Aristóteles. Este discurso negaba al "bello sexo" una capacidad intelectual desarrollada: porque las mujeres tenían una constitución física más débil, y de esto se seguía que tenían también un entendimiento más débil 40. Contra este prejuicio lucharon ya algunos "defensores de las mujeres" en el origen de la modernidad, sobre todo algunos cartesianos -de procedencia dualista-como el francés Poullain de la Barre, que es conocido -al menos entre mis colegas feministas-por su lema "la razón no tiene sexo" 41. Los representantes alemanes de la primera ilustración son también ciertamente conscientes 42 de estos prejuicios, pero se opusieron con poca fuerza a los mismos. Y cuando lo hacen los representantes de la denominada "filosofía práctica" es, únicamente, para referirse a la capacidad de las mujeres de obtener saber abstracto, y de ninguna manera para sopesar la posibilidad de que puedan obtener un grado académico o de que se les permita desempeñar un empleo público. Tal y como lo veían la mayoría de los filósofos ilustrados, la naturaleza -a la que los filósofos le habían ganado un espacio de libertad-había sido lo suficientemente lista como para crear dos géneros complementarios: el uno "débil y bello", el otro "fuerte y sublime". El siglo XVIII ha sido caracterizado por la emancipación del pensamiento de la concepción religiosa del mundo y de la rigidez escolástica, dando paso a una forma de filosofar autónoma y crítica. Por otra parte, desde un punto de vista político, es también una época de ruptura con el orden establecido, lo que queda históricamente simbolizado con la Revolución Francesa y su aplicación cívica de la idea de igualdad natural de todos los hombres -siguiendo el postulado de Rousseau-. Precisamente por eso sorprende mucho más, en esa aurora de ilustración, el dominio absoluto de la denominada "polaridad sexual o genérica" 43 y de los impedimentos institucionales que de ella se deducen, privando a las mujeres de un trato de igualdad ante los derechos cívicos, lo que las incapacita "legalmente" para ser ciudadanas de pleno derecho, desempeñar oficios o cargos públicos, o, simplemente, obtener formación escolar y/o académica. Con otras palabras, las mujeres son excluidas "por naturaleza" de la vida pública, por ser "diferentes" de los varones -más imperfectas, incompletas o "sumisas"-: en la misma esencia femenina es donde residían, pues, las razones de su "minoría de edad". En mi opinión, y como ya he en otros trabajos 44, hay que buscar el fundamento de la contradicción y la ambivalencia del discurso ilustrado en lo referente a las mujeres en la creciente separación entre la ética y la antropología, un proceso que llegó incluso a destruir el puente entre el saber teórico y el práctico. Es cierto que hay que valorar positivamente el hecho de que en esa época se instaurara el estudio de la antropología como disciplina, pero, por otra parte, hay que denunciar (de aquellos barros vinieron estos lodos) que desde ese comienzo de la misma se analizara la "naturaleza de la mujer" desde perspectivas tan limitadas como lo son la sensibilidad y la fisiología, y que éstas se conviertan en ideológicamente dominantes 45: por este motivo se redujo a las mujeres a su papel como madres, amas de casa o amantes de los varones, lo que a su vez se tomaba como base para establecer su comportamiento ético-moral. Mi tesis en este sentido es que la nueva antropología proporcionó una justificación para la doble moral de la Ilustración, que llegó a crear una "ética estética" para las mujeres, en la que éstas debían, además, seguir siendo educadas para asegurar el "equilibrio" en el desarrollo social. En los pensamientos de Thomasius y Wolff podemos preguntarnos todavía hasta que punto son las mujeres referentes de una ética que, ante todo, se ha querido proclamar independiente de la teología. En Kant, por el contrario, aparece reflejada de manera modélica esa relación que he descrito entre la ética y la antropología, en tanto que Kant otorga a la antropología un importante papel como fundamento de la ética: sin la antropología sería para él la moral una mera escolástica y no tendría ninguna aplicación en el mundo 46. Pero mientras la ética kantiana tomó los derroteros del formalismo, cuyas piedras angulares serían la universalidad y la autonomía, repartirá su antropología estos principios de manera desigual entre la humanidad, hurtándoles a las mujeres esa "mayoría de edad" que en sus escritos convirtiera en "divisa de la Ilustración". El "antropólogo pragmático" no se conforma con una descripción objetiva de un estado de cosas, sino que también prescribe cómo deber ser un estado de cosas, y con ello deja a las mujeres en el lado oscuro de la pasión-naturaleza impidiéndoles con ello el acceso tanto a la erudición como a cualquier participación de pleno derecho en la vida cívica, hasta el punto que la antropología y la educación constituyen un frente común para que continúe manteniéndose la polaridad sexual que fuera instituida por la naturaleza: para Kant deben permanecer las mujeres ("lo bello") en el ámbito doméstico, para que los varones ("lo sublime") puedan perseguir sus intereses en la vida pública. De esta manera, encontramos en las Lecciones sobre Ética y Antropología kantianas -que fueron dictadas a la par que escribiera sus Críticas-un contenido sociohistórico que elimina de un plumazo la pretensión de neutralidad del formalismo, permitiendo entre otras cosas que se pueda distinguir entre un estatuto ético para varones -o ética racional de principios-y uno pre-ético para mujeres -o estética del bien- 47. Precisamente en este contexto, a la luz del pulso sostenido entre la ética y la antropología, es en el que la discusión en torno a la capacidad intelectual de la mujer se convierte en una cuestión ética, política, pedagógica y jurídica: lo más problemático para la mujer fue, sin duda, dar el paso del "poder" de la adquisición de saberes al "poder" del desempeño de tareas públicas y de derechos civiles. Un paso que fue considerablemente dificultado por los filósofos-pedagogos que clamaban por la "educación universal del género humano" mientras que a la vez procuraban una educación "especial" del género femenino 48, para que no se corrompiera la moralidad de las mujeres, llamadas a servir de "mediación" para que los rudos varones accedieran a un grado más elevado de civilización, cultura y moral, quedando ellas, sin embargo, en la antesala del verdadero bien, de la verdadera virtud. Además del aludido Emilio de Rousseau pertenece a esta especie de escritos pedagógicos de la época uno que puede considerase sin duda como representativo de la "filosofía para damas". Me refiero al libro de Carl Friedrich Troeltsch titulado Escuela de mujeres o principios morales para la educación del bello sexo 49, un libro que juega de nuevo con la autoría de una mujer ficticia y que sitúa su trama en el entorno de las revistas femeninas morales semanales, pretendiendo transmitir el mensaje de que tanto la virtud como la moralización de la sociedad se transmite por medio de las mujeres adiestradas para la honestidad. Las mujeres debían conservar "su propia naturaleza", pero al mismo tiempo poseer erudición y "razonabilidad" en pequeñas dosis, para contribuir a que se conservara la especie y pudiera progresar la civilización. Un ejemplo representativo de esos semanarios para mujeres fue Die vernünftigen Tadlerinnen (algo así como "las criticonas -o censuradoras-racionales"), fundado en 1725 y la primera en su género que se dirigiera especialmente a un público femenino; supuestamente estaba editada por mujeres 50, pero en realidad tras los nombres/seudónimos de las redactoras se ocultaba el preceptor Johann Christoph Gottsched (de nuevo aparece aquí la autoría ficticia de las mujeres), quien marcaba desde allí los fines y los límites de la erudición femenina, a través del fárrago de consejos, recomendaciones, reglamentos y máximas que proporcionaba a sus lectoras. En general, puede afirmarse sin faltar a la verdad que la finalidad esencial de la denominada "filosofía para damas" no era precisamente trasmitir a las mujeres una formación filosófica o científica porque fueran en sí mismas dignas de ella, sino más bien porque habían de servir de medio para que los varones (niños, esposos) obtuviesen de ello una utilidad moral, es decir, pudieran perseguir su perfeccionamiento a costa de las mujeres, mientras que se mantuviera la polaridad sexual. Puesto que las mujeres eruditas reales eran consideradas como excepciones o -sic-seres degenerados, fue desde el comienzo la idea ficticia de la mujer erudita una quimera, la cual representaba una virtud femenina en la que la razón y la moral se ponían al servicio de las representaciones y necesidades masculinas. Las contradicciones en las que se veían inmersos aquellos precursores ilustrados de la emancipación se debían, sin duda, a que no pretendían contravenir el orden establecido, sino que -más bien al contrario-lo defendían y continuaron pensando y viviendo, como si a ellos mismos les faltara la "razón crítica" que tanto promulgaban. Había intereses creados en consagrar la polaridad sexual, la complementariedad, repartiendo los papeles de tal manera que sólo los varones ejercieran de protagonistas de la historia y la cultura. Y a través de la educación se encargaban de transmitir de generación en generación esos designios "divinos" de la creación, que en el período ilustrado se convirtieron en fines de la naturaleza. Intereses que en muchos varones serían inconscientes, pero que no pueden exculpar a los filósofos que, por definición, vivían de su capacidad racional. Un ejemplo paradigmático de estas contradicciones de muchos ilustrados varones es la obra de Kant, a quien las historias de la filosofía califican como "padre de la ética" y que, sin embargo, dejó a la mitad de la humanidad al margen de lo que constituye los dos pilares fundamentales de la misma: la universalidad y la autonomía, considerando a las mujeres incapaces de actuar por principios y excluyéndolas de una cualificación para acceder a la categoría de ciudadanas por su "minoría de edad civil" 51, haciendo con ello que las descripciones antropológicas de las cosas tal y como eran en la época se convirtieran en el desideratum ético de lo que debía ser. Por la misma época que Kant está publicando su Metafísica de las costumbres y su Antropología, Mary Wollstonecraft insiste en subrayar -en su Vindicación de los derechos de la mujer 52 -que lo que eleva a los seres por encima de los animales es su capacidad racional y apela a la responsabilidad de los individuos para actuar y educar de acuerdo con la racionalidad, contribuyendo con ello a mejorar la sociedad; si las Instituciones y las practicas sociales dominantes representan un obstáculo para poner en práctica la racionalidad, es que necesitan ser reformadas. Pero el origen de la modernidad contiene en toda Europa también un germen de pensamiento radical emancipador entre las propias mujeres, que se esfuerza por conseguir una igualdad práctica, real y universal más allá de la diferencia genérica. De este movimiento feminista -al comienzo sólo suma de luchas individuales-como ilustración genuina y de sus escritos, expresión de la otra cara de la medalla de CONCHA ROLDÁN PANADERO la filosofía de damas, es de lo que se tratará sucintamente en este último apartado, a modo de conclusión. A MODO DE CONCLUSIÓN: LA QUERELLE DES FEMMES EUROPEA COMO ILUSTRACIÓN DE LA ILUSTRACIÓN Existen muchos escritos contemporáneos de la filosofía para damas que muestran que hubo una "disputa de las mujeres" que se originó al mismo tiempo que la "república de las letras" europea. Estos textos de la primera modernidad cultivan discursos -tanto en el campo teológico, como en el filosófico, jurídico, médico o literario-, en los que se polemiza sobre la "naturaleza" de la mujer y del varón, sobre la igualdad y sobre la jerarquía entre los sexos, y con ello, al mismo tiempo, sobre sus papeles sociales. La polémica sexual surge al mismo tiempo en todos los países europeos, y puesto que alguno de estos escritos procedían de defensores de las mujeres, se sitúan al mismo tiempo en el origen del movimiento feminista. Con estas reflexiones retomo ciertamente la tesis fundamental de Gisela Bock y Margarete Zimmermann 53, quienes sostienen que la querelle des femmes es un fenómeno europeo, y me muestro de acuerdo también con la tesis inicial de Gisela Engel y de su círculo de trabajo, según la cual "la nueva definición de las relaciones entre los géneros recibe un lugar central en los procesos modernos de formación del estado y la sociedad" 54. Pero me gustaría ir un paso más adelante y sostener que esa "disputa de las mujeres", como comienzo de una conciencia feminista, fue decisiva para la formación de nuestra actual "idea de Europa". Dicho de otra manera: sin la lucha en torno a la igualdad/desigualdad de los dos sexos llevada a cabo en los orígenes de la modernidad no hubiera podido desarrollarse y difundirse la idea de Europa, tal y como hoy la conocemos 55. En efecto, la incipiente polémica en torno a la igualdad de varones y mujeres -por encima de las diferencias "naturales" (biológicas)-, esto es, la defensa de la autonomía de los sujetos-mujer en lugar de su sumisión a los varones (por considerarlos superiores), constituye, frente a las inconsecuencias y contradicciones de los pensadores ilustrados, una "Ilustración de la Ilustración", que ha de ser definida como la "genuina Ilustración" 56 y a la que, en mi opinión, le compete la tarea de restaurar el de-rruido puente entre theoria y praxis, más concretamente entre ética y antropología. Sólo cuando, a partir de estas conclusiones, analicemos a fondo el arsenal de conceptos ilustrados que hemos incorporado a la moral, la política y el derecho, podremos dar por bien terminado el capítulo "crítica de la Ilustración" 57. Con está tarea -puesta a fondo en práctica durante la última década entre muchas pensadoras feministas-adquiere la querelle des Femmes un lugar destacado no sólo en la "Disputa entre antiguos y modernos", sino también en la más reciente polémica entre modernos y posmodernos. Gustave Reynier comenzaba su libro sobre La mujer en el siglo XVII: sus enemigos y defensores con la observación de que en todos los tiempos y en todos los lugares ha habido una "disputa de las mujeres", en la que las mujeres denuncian la limitación arbitraria de su campo de actuación y los varones, con sarcasmo y juramentaciones de grupo, intentan encorsetarlas en el marco fijo y tradicional de "la costumbre" 58. Pero la deconstrucción y reconstrucción de la genealogía de las mujeres, llevada a cabo durante el siglo pasado, ha mostrado que entre los denominados "defensores de las mujeres" en la modernidad temprana se encontraban también muchos reconocidos pensadores: algunos con tímidas defensas (Jacob y Christian Thomasius, Leibniz o Wolff), otros más decididas (P. de la Barre, Condorcet, Th. von Hippel), cuyas teorías contribuyeron a construir el camino de la igualdad de varones y mujeres de la mano de aquellas pensadoras que en la época lucharon en solitario, como M. de Gournay, A. M. van Schurmann, O. de Gouges, D. Ch. Acaso no sea superfluo recordar en este punto que no todos los escritos de mujeres en los orígenes de la modernidad pueden suscribirse entre los que hemos denominado "defensores de las mujeres", pues justamente la literatura sobre la superioridad o excelencia 59 de las mujeres se opone tanto a la consecución de la igualdad como la consideración de inferioridad, al postular una situación de "excepción" (recordemos los catálogos de mujeres célebres) que a la postre es utilizada contra la inclusión de las mujeres en el ámbito "oficial" de los derechos cívicos, esto es, como ciudadanas de pleno derecho en la sociedad. No debemos olvidar que como punto de partida para promover la igualdad de las mujeres, primero hubo que demostrar -hablamos de finales del siglo XVI-que las mujeres eran seres humanos, aspecto que querían poner en duda algunos anónimos de la época 60. Este primer paso hacia la igualdad llevaba la divisa que había de acompañar a la lucha "feminista" durante toda su andadura, y que la tiñe de ilustración: "actuar contra la razón, significa actuar contradictoriamente". Por ello, los escritos de los defensores de las mujeres se dirigirán sobre todo a la crítica de las contradicciones internas de la opresión del género femenino, sobre todo cuando las mismas proceden de supuestas reflexiones filosóficas. Y ésta es también la lógica inherente al ensayo que dio el paso definitivo hacia la demanda de los derechos cívicos de las mujeres, alentado por el espíritu de la Revolución Francesa, que a pesar de sus deseos de igualdad dejaba fuera a la mitad del género humano; me refiero a la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (1791) de Olimpia de Gouges, quien antes de ser decapitada el 4 de noviembre de 1793, escribió: "Si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, también ha de concedérsele el derecho a hablar desde la tribuna pública...". Y este fue el discurso también de sus predecesoras Marie de Gournay y Anna Maria van Schurmann 61, cuando demostraron en sus escritos que las mujeres tienen las mismas capacidades que los varones para dedicarse al estudio o para el desempeño de empleos y dignidades públicas. La igualdad se postuló en la época de la Ilustración en Francia, en Italia y en Alemania -incluso en España 62 -no sólo teóricamente. En este sentido escribió Theodor von Hippel -alcalde, comisario político y asiduo comensal de Kant en Königsberg-en su obra Sobre el perfeccionamiento civil de las mujeres 63, publicada anónimamente, que veía traicionado el espíritu de la Revolución Francesa mientras que no se concediera a las mujeres el derecho a la igualdad. Pero sus reflexiones no bastaron para llevar a su vecino Kant, conocido entusiasta por la Revolución, a apostar por la inclusión del género femenino en sus demandas éticas de universalidad y autonomía, lo que hubiera sido el desarrollo lógico de sus teorías, como demuestra el hecho de que se le atribuyera a Kant durante mucho tiempo la autoría del escrito publicado anónimamente por Hippel. Kant no supo tender aquí el puente entre teoría y práctica, a pesar de las reflexiones dedicadas al tema en sus escritos 64. A comienzos del siglo XXI hemos visto desarrolladas muchas teorías feministas en los países occidentales (y en la vieja Europa que salía a escena en este trabajo) y no puede negarse que desde los comienzos de la modernidad se han realizado grandes avances de iure para las mujeres, pero de facto seguimos sentados en medio del semireconstruido puente entre la teoría y la práctica. Acaso por ello, y mirando hacia otras sociedades en las que todavía dominan por completo los principios antropológicos adversos para el género femenino, no sea el momento de abandonar estas vetas de ilustración -como ha subrayado Celia Amorós en sus últimos trabajos 65 -que terminarán por dar cuerpo a unas sociedades ética, jurídica y políticamente más justas.
Procesos físicos en biotecnología: enseñanza y diseño Los procesos de base física son fundamentales para las aplicaciones de la Biotecnología, en etapas como, por ejemplo, la preparación de los sustratos, la separación y purificación de los bioproductos o la transferencia de energía hacia o desde los biorreactores. Se discuten aquí los factores más importantes en el diseño de operaciones de base física en un proceso de tipo biotecnológico, se tratan las especificidades al trabajar con moléculas de base biológica, y se analiza cómo se enseña el diseño de operaciones básicas en los grados en Biotecnología de distintas universidades españolas. En los diez últimos años, el número de empresas de base biotecnológica ha aumentado un 359%, con un incremento de la facturación de más del 600%, manteniendo tasas de crecimiento de dos cifras a pesar de la dureza de la crisis y situándose como un sector estratégico de la economía española. Todo lo anterior hace evidente la necesidad de continuar formando profesionales capacitados para trabajar en el sector biotecnológico. Para ello, hay que dotar a estos de una formación multidisciplinar equilibrada, la cual combine conocimientos seleccionados de química, biología, bioquímica e ingeniería química, entre otras disciplinas, permitiéndoles adquirir competencias que no se adquieren en su conjunto en ninguno de los estudios tradicionales. La aplicación industrial, práctica, de los procesos biotecnológicos requiere de una serie de conocimientos específicos. Estos conocimientos tecnológicos conforman una ingeniería, habitualmente denominada Ingeniería de Bioprocesos, aunque en algunos lugares se la ha denominado Ingeniería Biotecnológica. La Ingeniería de Bioprocesos, como una de las herramientas de la Biotecnología, tiene por objeto el diseño y desarrollo de equipos y procesos para la fabricación de productos con valor de mercado a partir de materiales biológicos. Entre sus fines más reconocidos están: a) El diseño, desarrollo, selección, adaptación y control de nuevos bioprocesos industriales y la optimización de su funcionamiento. b)El diseño y desarrollo de nuevos biocatalizadores. c) El diseño de reactores biológicos y de operaciones básicas de extracción- purificación de producto. d) El diseño y selección de equipos que permitan la operación en condiciones óptimas en los procesos a partir de los materiales de origen biológico. e) El cambio de escala de equipos y bioprocesos. Cuando se trata de enumerar en forma detallada los conocimientos necesarios, organizados en torno a la denominación de Ingeniería de Bioprocesos, la lista resulta muy amplia. En la Figura 1 se recoge una recopilación de conocimientos organizados en bases a la estructura de Ingeniería de Procesos, desde los aspectos microscópicos hasta los de gestión. Contenidos de la Ingeniería de Bioprocesos PROCESOS FÍSICOS EN BIOTECNOLOGÍA. El número de procesos u operaciones físicas utilizadas en Biotecnología es muy elevado, superior incluso al que se corresponde con procesos puramente de biotransformación. Baste pensar en todas las situaciones en las que se hace necesario mezclar, airear, separar, calentar... Estos procesos físicos suelen denominarse también operaciones básicas (o unitarias) y conforman la base de las operaciones que se realizan en biotecnología. Su conocimiento resulta imprescindible al pasar a escala industrial, aunque a escala de laboratorio en ocasiones no se requieran en exceso, bastando con el conocimiento técnico de la forma de operación. Así pues, aunque los procesos biotecnológicos son muy diversos, presentan en común que están formados por una serie de etapas físicas básicas. Las posibles etapas u operaciones son muchas, aunque en un proceso concreto solamente se hace uso de un número pequeño de ellas. Si bien estas operaciones pueden ser específicas del bioproceso considerado, normalmente son comunes y análogas para varios procesos, lo que simplifica considerablemente el diseño. En Biotecnología, las operaciones básicas se utilizan ampliamente al llevar a cabo el diseño de bioprocesos, tanto en las etapas previas de preparación de los sustratos, como en los ajustes térmicos, en los biorreactores, o en la separación y purificación de los bioproductos. En la Figura 2 se muestran algunos ejemplos de operaciones básicas (físicas) aplicadas a un bioproceso que incluye una etapa de biorreacción. Ejemplos de algunas operaciones básicas en un bioproceso Los aspectos estrictamente de biorreacción suelen determinarse previamente a escala de laboratorio y de forma específica para los productos de que se trate. Las operaciones físicas suelen tener características más generales y comunes para distintos productos, aunque haya que definir bien algunas propiedades o su valoración tecnológica y económica. Entre estas propiedades se encuentran las propiedades de transporte, en particular la reología, pero también las condiciones límite de operación para evitar la transformación o deterioro de los materiales biológicos y otros aspectos de calidad y de seguridad. La enumeración de las operaciones básicas que se aplican actualmente y su clasificación depende de los criterios de definición y de los desarrollos tecnológicos en relación a su incorporación a la industria, considerando los costes asumibles en un bioproceso. En general, la operación básica tiene como objetivo modificar las condiciones de una determinada cantidad de materia en forma más útil a nuestros fines. Este cambio puede hacerse principalmente por tres caminos: · Modificando su masa o composición. · Modificando el nivel o calidad de la energía que posee. · Modificando sus condiciones de movimiento. Así, las operaciones básicas se clasifican de acuerdo con la propiedad (materia, energía, cantidad de movimiento) que se transfiera en la operación y sea la más relevante en la misma. Hay también operaciones básicas en las que se transfieren simultáneamente dos o más propiedades, por ejemplo energía y materia, estando controladas estas operaciones por dos gradientes diferentes. La división del proceso en operaciones unitarias es práctica común durante su diseño y desarrollo en el sector productivo. Esta organización ha estado menos difundida en el sector biotecnológico, probablemente por su estructuración más reciente como tal, aunque haya procesos biotecnológicos más antiguos que muchos de los procesos químicos. El sector biotecnológico, en su definición amplia, abarca otros sectores tradicionales que también han ido incorporando la notación de operaciones básicas de forma reciente. Aunque las operaciones básicas presentan muchas características generales, uno de los errores más frecuentes a la hora de diseñar un proceso biotecnológico es aplicar directamente los conocimientos adquiridos en otros campos. Las características particulares de los procesos biotecnológicos hacen que determinadas operaciones básicas, tradicionalmente aplicadas en el campo químico, precisen de condiciones de operación muy diferentes o que incluso no sean aplicables al introducirlas en el campo de la Biotecnología. La Tabla I muestra algunas de estas particularidades de los procesos biotecnológicos. Específicamente, el uso de materiales biológicos, con unas propiedades muy diferentes de las materias primas no renovables o tradicionales, es uno de los factores más importantes a la hora de adaptar los conocimientos clásicos sobre operaciones básicas. Alguna de las características de los procesos biotecnológicos que van a marcar el empleo de operaciones básicas durante el diseño del bioprocesos Las características específicas que tienen las operaciones físicas en Biotecnología requieren de una formación específica dirigida a los estudiantes que deban aprender a desarrollar procesos biotecnológicos. Hay bastante diversidad de estudios con este objetivo, pudiendo acercarse personas desde titulaciones como las ingenierías o los campos científicos tradicionales, u otros más alejados, como el farmacéutico o veterinario, que consideran el sector biotecnológico como un sector industrial de futuro creciente. En este trabajo haremos hincapié en la formación en procesos físicos desde la titulación en Biotecnología. Así, a continuación trataremos, por un lado, de analizar cómo se enseña el diseño de procesos físicos en los grados en Biotecnología de distintas universidades españolas y, por otro, de discutir los factores más importantes a tener en cuenta durante el diseño de operaciones unitarias en un proceso de base biotecnológica, con el fin de adaptar los conocimientos tradicionales sobre diseño de procesos físicos, adquiridos principalmente en el sector químico, al proceso biológico. Para ello, se discutirá el efecto de estos factores sobre el enfoque clásico (en particular químico) de cada uno de los tipos de operaciones básicas: de transporte de cantidad de movimiento, de transmisión de calor o de transferencia de materia. ENSEÑANZA DE PROCESOS FÍSICOS EN BIOTECNOLOGÍA Como se ha indicado, aunque aquí trataremos la enseñanza de operaciones básicas para Biotecnología, la necesidad de esta formación se hace evidente también para cualquier titulación relacionada con la ingeniería de procesado de y con materiales biológicos, tales como Bioquímica, Tecnología de Alimentos, Ciencias Ambientales o Ingeniería Agronómica. La Tabla II muestra las asignaturas de planes docentes de los grados de Biotecnología para distintas universidades españolas en cuyos contenidos figura el estudio de diseño de procesos físicos (operaciones unitarias). Como se puede observar en la Tabla, la carga docente relacionada con esas asignaturas para cada universidad varía de forma clara; desde grados sin carga, como el de la Universidad CEU San Pablo de Madrid hasta universidades con cargas superiores al 10% del total (> 24 ECTS), como es el caso de las de Cádiz y el País Vasco. En la mayoría de los grados, la enseñanza básica del diseño de procesos físicos se encuadra dentro de la asignatura Fundamentos (o Bases) de la Ingeniería Bioquímica (o de Bioprocesos) o análogas, la cual se suele impartir durante el segundo año del grado. La asignatura, normalmente de 6 ECTS de duración, suelen dividirse a su vez en tres bloques didácticos: Formación en operaciones unitarias en Grados en Biotecnología de distintas universidades españolas Balances de materia y energía. Operaciones de separación/ purificación. En varias universidades, el Bloque 3 puede suponer por sí solo una asignatura distinta, Procesos (u Operaciones) de Separación (y Purificación); este sería el caso de Cádiz, León, Sevilla, País Vasco, Rovira i Virgili de Tarragona y Autónoma de Barcelona. Lo que ya no suele ser tan frecuente es que el Bloque 2 (Procesos de transporte) sea ampliado en una asignatura posterior. Ejemplos de esto serían las asignaturas Fluidos y Transferencia de Energía (Universidad de León), Operaciones de Flujo de Fluidos y Transmisión de Calor (Universidad de Cádiz), Operaciones Básicas (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla) o Transferencia de Materia (Universidad del País Vasco). La asignación de la docencia de estas asignaturas, corresponde en la mayoría de los casos al área de Ingeniería Química. De hecho, la asignatura Fundamentos (o Bases) de la Ingeniería Bioquímica (o de Bioprocesos) no se imparte en las universidades de Barcelona, Vic y Zaragoza, pero sus contenidos son incluidos en el temario de la asignatura Ingeniería Química. Se puede concluir que existe una gran disparidad en cuanto a la intensidad de la enseñanza de procesos físicos entre las distintas universidades, tanto en asignaturas como en carga lectiva, aunque los contenidos generales son los indicados en la Figura 1. La tradición de enfoque de las operaciones básicas y la distribución mencionada de la docencia parece un buen punto de partida, pero tiene el riesgo de que se pretenda impartir los principios físicos sin una adaptación al campo biotecnológico y a los estudiantes. Se precisa pues un enfoque ajustado a los estudiantes de Biotecnología y a los requerimientos específicos de este campo y a sus aplicaciones industriales. Algunos comentarios respecto a posibles deficiencias en la forma de educación podrían ser: · A la hora de diseñar la operación unitaria, realizar simplificaciones que no son aplicables a procesos biológicos. · Entrar en un estudio detallado de los cálculos estándar, pero no hacer mayor hincapié en los fenómenos de transporte, generales. · Explicar operaciones que tradicionalmente se usan en la Ingeniería Química, pero que son poco utilizadas en el diseño de bioprocesos debido a las particularidades de los procesos biológicos. · No explicar operaciones poco usadas en Ingeniería Química debido a su coste o baja capacidad, pero que sí son atractivas en Ingeniería de Bioprocesos por sus características de alta especificidad, condiciones de aplicación poco agresivas. EN BIOTECNOLOGÍA HAY QUE MOVER FLUIDOS La mayoría de los materiales de uso biotecnológico se manejan en fase líquida y hay que cambiarles de posición a través de operaciones como el bombeo, la agitación, mezcla o dispersión o separarlos de un sólido. Los cambios involucrados y la evolución de las velocidades se determinan a partir del Análisis del Principio de Conservación de la Cantidad de Movimiento, aunque se requiera para ello también de los Principios de Conservación de Materia y de Conservación del Momento Cinético. De ahí que frecuentemente se llame a las operaciones que se basan en aprovechar esos cambios de la velocidad como Operaciones de Cantidad de Movimiento, que será a las que nos referiremos en este apartado. El conocimiento de estas operaciones es esencial, no solamente para tratar con exactitud los problemas de movimiento de fluidos a través de bombas, tuberías, biorreactores..., sino también para el estudio de las operaciones unitarias que dependen de la transmisión de calor o de la transferencia de materia. Cuando se analizan las operaciones donde hay movimiento de fluido, lo primero que debemos estudiar será el comportamiento del fluido (reología), esto es, qué esfuerzo hay que hacer en un fluido para generar cierto gradiente de velocidad o deslizamiento. Esto se consigue en los fluidos con comportamiento viscoso relacionando los esfuerzos tangenciales con el gradiente de velocidad, mientras que si el fluido tiene también un comportamiento elástico, se precisa además de la relación entre esfuerzos normales y deslizamiento. Podemos ilustrar en este punto algunas especificidades de los procesos biológicos, muchas veces productos renovables, respecto los tradicionales (ver Figura 3): Alguna de las características de los bioprocesos que van a determinar el diseño de las operaciones físicas. El fluido posiblemente no sea newtoniano El diseño de numerosas operaciones suele basarse en suponer que el fluido objeto de estudio presenta un comportamiento reológico solo viscoso de tipo newtoniano, es decir, que presenta una viscosidad constante e independiente del esfuerzo cortante. Sin embargo, los fluidos presentes en procesos biológicos tienen distintos tipos de comportamiento en función de los nutrientes, los microorganismos y el tipo de producto. De hecho, muchos fluidos involucrados en bioprocesos precisan proporcionalmente de menor esfuerzo al aumentar el gradiente de velocidad (pseudoplásticos) o con bajo esfuerzo no se mueven (fluidos plásticos). Probablemente no tengamos un sistema monofásico Es cierto que esto es frecuente en procesos químicos, por ejemplo, en separaciones entre fases o en reactores heterogéneos. En procesos biológicos, la presencia de microrganismos en la fase acuosa originan un sistema sólido/líquido, al cual con frecuencia se añaden nutrientes (por ejemplo, oxígeno) o se generan productos en una fase distinta. Piénsese, si no, en que en muchos bioprocesos se parte de una materia prima sólida que se procesa en fase líquida y se expende en fase sólida. Las propiedades fisicoquímicas pueden cambiar bastante con el tiempo Es frecuente la elección de procesos discontinuos en el campo biotecnológico. Ello está relacionado con la obtención de productos de alto valor añadido y la gran rotación en el desarrollo de nuevos productos, lo que dificulta disponer de instalaciones continuas específicas que respondan ante la diversidad en productos y modificaciones. En procesos discontinuos cambian las composiciones con el tiempo y, en consecuencia, también las propiedades. Por ejemplo, es frecuente que cultivos celulares, inicialmente newtonianos, se conviertan primeramente en pseudoplásticos y luego en plásticos de Bingham a medida que la concentración celular aumenta. Esto conlleva la necesidad de ajustar con el tiempo las condiciones de operación con el fin de obtener los rendimientos deseables. La transformación que se busca puede ser sensible al esfuerzo cortante La actividad metabólica celular se puede ver reducida o incluso cesar ante esfuerzos cortantes altos. Según la teoría de Kolmogorov, si las entidades biológicas (flóculos, hifas, aglomerados...) son menores que la "distancia entre las líneas de corriente" generadas en cualquier operación unitaria de transporte de cantidad de movimiento, se deterioran menos por que van embebidas en la corriente. Pero si ambas son de magnitud análoga, la entidad se ve sometida a diferentes velocidades a uno y otro extremo, es decir, se va estirando y se deteriora. Por lo tanto, el deterioro celular va a depender de la potencia y del tamaño de la entidad biológica. Por otra parte, el esfuerzo cortante también tiene efecto sobre las velocidades de floculación y desfloculación según esquemas como los de Argaman-Kaufman, modificando el tamaño de los flóculos y, por tanto, las capacidades de separación y de transformación de los microorganismos en su interior. LOS DISTINTOS COMPUESTOS Y BIOCATALIZADORES DEBEN AJUSTARSE A DETERMINADAS TEMPERATURAS Prácticamente en todas las operaciones involucradas en el diseño de un bioproceso hay unas temperaturas óptimas a las que conviene mover o transformar los materiales. Además, en muchos procesos se genera calor (en unos pocos se consume), lo que debe tenerse en cuenta a la hora de darle la temperatura adecuada al proceso durante la esterilización del medio, la conservación del bioproducto, o el control de la temperatura en el biorreactor. Un diseño adecuado de los sistemas de intercambio de calor, un buen sistema de control de temperatura o la integración térmica pueden condicionar en gran medida la eficacia y la rentabilidad de un bioproceso. Al igual que en las operaciones de transporte de cantidad de movimiento, el diseño tradicional de operaciones unitarias basadas en la transmisión de calor para su inclusión en un bioproceso no resulta adecuado si no se consideran las especificidades de los medios biológicos (Figura 3), así: Es muy común la generación de calor cambiante con el tiempo Excepto en algunas reacciones enzimáticas, los procesos biológicos sonexotérmicos. El metabolismo de los microorganismos genera calor, el cual debe ser extraído del medio con el fin de mantener la temperatura adecuada. Por ello, las tasas de generación y extracción de calor en procesos discontinuos pueden variar con el tiempo en sistemas discontinuos, e incluso en algunas etapas de la operación real en procesos continuos. Posiblemente se tenga materiales muy sensibles a cambios de temperatura Los procesos biológicos son muy sensibles a la temperatura y su eficacia depende en gran medida de que se alcance de forma rápida y estable la temperatura óptima de operación. Temperaturas excesivas, aún por cortos tiempos, provocan la muerte celular, lo que conlleva un nuevo arranque del biorreactor. Además, temperaturas elevadas dan lugar a la desnaturalización de proteínas, lo que a su vez causa incrustaciones en las paredes del biorreactor o del cambiador. Por último, muchos bioproductos son lábiles y se deterioran fácilmente. Esto conlleva que un gran número de operaciones unitarias basadas en la transmisión de calor y profusamente empleadas en procesos químicos, como la destilación o la evaporación, no sean aplicables, mientras que otras, como la liofilización o la congelación, ganen peso. Probablemente se tenga que evaluar la transmisión de calor y de materia conjuntamente Con frecuencia el diseño de las operaciones de transmisión de calor va a ser muy importante a la hora de evaluar la transferencia de materia. Por ejemplo, la solubilidad del oxígeno, clave en procesos biológicos aerobios, está fuertemente influenciada por la temperatura. Eso hace que se tengan que resolver simultáneamente ambos balances, de materia y de energía. Otra situación típica que hace necesario ambos balances es a la hora de evitar puntos de temperatura no controlada o de ausencia de nutrientes debidos a la baja conductividad térmica de los materiales biológicos. Hay que fijarse bien en los términos importantes para el balance de energía Muchos procesos biológicos tienen tiempos de operación largos, y en algunos periodos el calor generado puede ser pequeño. Además, la temperatura debe regularse con frecuencia en el estrecho intervalo en el que es viable un proceso biológico. Todo lo anterior conlleva la necesidad de una regulación térmica óptima. Ello hace que el calor aportado por agitación o el calor eliminado por evaporación natural o por aireación deban considerarse con frecuencia. LA TRANSFERENCIA DE MATERIA Y LOS EQUILIBRIOS ENTRE FASES DEBEN CONOCERSE BIEN Cuando se consideran los procesos biológicos, las operaciones de transferencia de materia adquieren interés particular en procesos de difusión, reacciones y equilibrios en fase acuosa. Muchas operaciones están basadas en la separación de componentes de mezclas mediante transferencia desde una fase a otra usando como fuerza impulsora un gradiente de concentración. En el diseño de biorreactores, en particular en condiciones aerobias, estas operaciones se hacen particularmente importantes a la hora de asegurar un aporte continuo y estable de oxígeno al medio líquido desde un medio gaseoso (aire). Una estimación correcta de la velocidad de transferencia de oxígeno al medio a diferentes escalas y bajo unas condiciones operacionales dadas puede ser clave a la hora de deducir las rutas metabólicas seguidas por los microorganismos y de diseñar el equipo. Frecuentemente, la velocidad de transferencia de oxígeno controla la velocidad global del proceso, es decir, la capacidad del equipo a escala industrial. Este problema ha sido muy importante en los inicios de la disciplina de Ingeniería Bioquímica o de Bioprocesos. La transferencia de oxígeno desde una burbuja de gas hasta una célula puede representarse a través de una serie de etapas y resistencias que se indican: 1) Transferencia desde el interior de la burbuja hasta la interfase gas-líquido. 2) Movimiento a través de la interfase gas-líquido. 3) Difusión a través de la capa líquida límite de la burbuja. 4) Transporte a través del medio líquido de reacción. 5) Difusión a través de la capa líquida límite de la célula. 6) Difusión a través del sólido, si la célula está en un flóculo. 7) Movimiento a través de la interfase liquido-célula. 8) Transporte a través del citoplasma hasta el lugar donde tiene lugar la reacción. 9) Reacciones bioquímicas de consumo de oxígeno y producción de CO2. 10) Transferencia de los gases producidos en dirección opuesta. Se puede observar que las etapas 1 a 8 y 10 corresponden a procesos físicos. En general, la resistencia a la difusión a través de la capa líquida que rodea las burbujas es la etapa limitante (etapa 3). En procesos biológicos, esta resistencia depende de un gran número de factores que no suelen ser considerados durante el diseño tradicional de operaciones unitarias de transferencia de materia (Figura 3). Señalaremos también aquí algunas características específicas. Presencia de compuestos solubles en el medio cultivo La composición en fase líquida suele ser compleja y cambiante. En los cultivos celulares se precisan muchos nutrientes diferentes, y de composición cambiante. Esta composición afecta mucho al coeficiente volumétrico de transferencia de materia. Las sales reducen las velocidades de ascenso de las burbujas, al reducir su tamaño y disminuir los fenómenos de coalescencia, aumentando el área específica. Otros compuestos, como alcoholes y moléculas orgánicas pequeñas, también aumentan el coeficiente volumétrico de transferencia de materia, y lo mismo ocurre con muchas moléculas biológicas de alto peso molecular, especialmente aquellas con propiedades espumantes, como las proteínas. Atención al impacto de la composición en las propiedades físicas La composición en fase líquida puede tener un gran impacto en propiedades como la tensión superficial. La formación de espumas, frecuentemente asociada con la presencia de proteínas, es habitual en bioprocesos, por lo que es común el empleo de agentes antiespumantes que desestabilicen la estructura de la espuma. La adición de un antiespumante al medio provoca cambios en la hidrodinámica del sistema y, como consecuencia, en las velocidades de transferencia. Estos compuestos potencian fenómenos de coalescencia, lo que provoca un aumento del diámetro medio de burbuja y de la velocidad ascensional, reduciendo el área interfacial a. Además, los agentes antiespumantes forman una monocapa en la interfase gas-líquido que aumenta la resistencia al paso de las moléculas de gas y reduce la movilidad de las burbujas, lo que implica una reducción del coeficiente de transferencia líquido KL. En definitiva, la necesidad de antiespumantes puede provocar una caída drástica de las velocidades de transferencia de oxígeno. Atención a la presencia de sólidos (células) en muchas operaciones La presencia de componentes sólidos es inherente a los procesos fermentativos y las operaciones anexas. También pueden presentarse en sistemas con enzimas inmovilizados, o en las etapas iniciales y finales del bioproceso. El impacto, por ejemplo, de la concentración de sólidos suspendidos en la transferencia de oxígeno ha sido estudiado por numerosos autores en un amplio rango de sistemas y tipos de partículas. En todos los casos se ha observado una reducción de la velocidad de transferencia de oxígeno a medida que aumenta la concentración de sólidos. Parece probable que la acumulación de células en las proximidades de la interfase forme una capa que reduce la transferencia de oxígeno, lo que se conoce como efecto de bloqueo físico. Se cree que un aumento de la concentración de sólidos no afecta con la misma importancia a los dos parámetros del coeficiente volumétrico de transferencia, KL y a. Una mayor cantidad de sólidos aumenta los fenómenos de coalescencia de las burbujas, lo cual reduce el área interfacial a. Sin embargo, el efecto sobre KL es menos acusado. La presencia de una pequeña cantidad de sólidos puede incluso mejorar en ocasiones el coeficiente de transferencia, lo cual se atribuye al efecto disruptivo de las partículas pequeñas sobre la capa límite. Cambio fuerte de propiedades al cambiar la composición con el tiempo Si antes comentábamos el impacto de la composición de la fase acuosa en la tensión superficial, tenemos que llamar también la atención sobre su impacto en la viscosidad. Un ejemplo ilustrativo es la bioproducción de polisacáridos, como la goma xantana. Durante la fermentación, la viscosidad puede pasar desde un valor próximo a 10-3 hasta varios miles de Pa.s, lo que hace que las necesidades de bombeo, mezcla o transporte de calor o materia también vayan cambiando de forma drástica con el tiempo. Por ello, el diseño en estas condiciones requiere la adaptación con el tiempo de las condiciones de operación. Y ADAPTAR LOS PROCESOS DE TRANSPORTE AL POST-TRATAMIENTO ("DOWNSTREAM PROCESSING") Las operaciones que se utilizan en el post-tratamiento suelen clasificarse en tres bloques: 1) Operaciones de separación por velocidad y en mallas; 2) Operaciones de separación con transferencia entre fases; 3) Eliminación de agua y presentación final del sólido. En el primer bloque estarían incluidas operaciones como la sedimentación/centrifugación, la flotación, la electroforesis o la diálisis, así como las operaciones con membranas. En el segundo grupo se incluirían las operaciones por retención en sólidos (como la adsorción, la cromatografía o el intercambio iónico), las de transferencia a otra fase (como la extracción o la destilación), o las separaciones por transformación de fase (como precipitación, cristalización, congelación, evaporación o liofilización, entre otras).Respecto al último bloque, debe considerarse al menos la preparación de aire y el secado, así como la mezcla de sólidos, granulación, extrusión etc. Indicaremos solo algunas características diferenciales de interés (ver Figura 3): Estudiar equipos de laboratorio ampliados a escala productiva Los bioprocesos se desarrollan con frecuencia a escala próxima a la de laboratorio; incluso para obtener producciones bastante elevadas. Ello hace que partiendo de resultados de laboratorio, al querer obtener producciones algo más elevadas, pero no excesivamente, la primera intención sea continuar con una metodología análoga, simplemente con equipos más grandes, pero no cambiando sustancialmente el método. Resultan así operaciones de laboratorio, pero en una escala mayor. Las condiciones de seguridad al trabajar en mayor escala y en producción para comercializar serán, no obstante, más exigentes, en particular con organismos de control y acreditación. La optimización de procesos quizás no sea crítica Suele resultar importante poner en marcha los procesos en forma rápida, y acreditarlos con organismos nacionales o internacionales. Ello hace que con frecuencia no se pueda dedicar mucho tiempo a procesos de optimización de tipo adicional que, además, pueden requerir más procesos administrativos. Por ello, a veces prima la puesta en marcha sobre la optimización exhaustiva del proceso productivo. Quizás tengamos que trabajar con operaciones que suelen considerarse caras La selección de las operaciones más adecuadas para cada bioproceso es una etapa fundamental en el diseño de un proceso que debe incluirse en alguna forma en la educación del biotecnólogo. Esta selección suele resultar más compleja que el dimensionado en sí de los equipos en las distintas operaciones. En esta selección debemos pensar que los bioproductos son frecuentemente de valor elevado y que, por tanto, tiene sentido considerar operaciones consideradas a priori como caras, en particular cuando se desea una pureza elevada, lo que suele ser muy frecuente en este tipo de procesos. Tal vez haya que pensar en algunos procesos de post-tratamiento discontinuos Muchos post-tratamientos de los que se han indicado arriba suelen tratarse en los textos solo como procesos continuos, aunque en procesos biológicos para volúmenes bajos suelan llevarse a cabo en discontinuo. Puede pensarse como ejemplos en el secado o en las operaciones con membranas. Atención al planificar la producción La planificación de la producción es un aspecto importante. En particular, los problemas de carga y descarga de los equipos en procesos discontinuos se plantean conllevan que una correcta secuenciación de los tiempos destinados a cada tarea resulte clave a la hora de conseguir una producción fiable y ajustada a las necesidades reales. La demanda de formación sobre aspectos de Diseño de Procesos Físicos u Operaciones Básicas para titulaciones relacionadas con la Biotecnología ha crecido de forma enorme. La necesidad de esta formación se hace evidente para los distintos estudios relacionados con el procesado de y con materiales biológicos, tales como la Biotecnología, Bioquímica, Tecnología de Alimentos, Ciencias Ambientales o Ingeniería Agronómica. Por motivos del tipo de industria biotecnológica, y también pedagógicos, el enfoque formativo debe adaptarse al tipo de titulación y alumno, y no trasplantar directamente el que se da en otras Ingenierías de Procesos. Este nuevo enfoque debe tener en cuenta conocimientos que resultan importantes para la mejora o desarrollo de bioprocesos. El uso de materiales biológicos con unas características muy diferentes de las materias primas no renovables o tradicionales, es uno de los factores más importantes a la hora de adaptar la enseñanza. Las características de las moléculas biológicas hacen que determinadas operaciones, tradicionalmente aplicadas en otros campos(ingeniería química, mecánica, minera...) sean de difícil uso o precisen de condiciones de operación diferentes. Los medios biológicos conllevan modificaciones a la hora de diseñar sistemas de bombeo, agitación o mezcla, sobre las que hay que hacer hincapié durante la formación en particular del alumno de Biotecnología. Los procesos biológicos suelen ser también exotérmicos y muy sensibles a la temperatura de operación y a la concentración de oxígeno disuelto, por lo que un buen conocimiento de los procesos de transmisión de calor y del sistema de transferencia de materia resulta clave. La naturaleza de los bioproductos generados, compuestos lábiles de un elevado valor añadido, es otro factor importante a tener en la adaptación del Diseño de Procesos Físicos. Operaciones de separación basadas en principios físicos poco agresivos con el producto pero con una alta especificidad, como la cromatografía o el empleo de membranas, requieren de una mayor atención.
Literatura y cine en la vanguardia francesa: una arqueología visual En este trabajo llevamos a cabo una investigación sobre el modo en que el cine fue recibido e interpretado por los escritores e intelectuales de vanguardia afincados en París durante primera mitad del siglo XX. La investigación hace posible hacernos una idea de cómo se entendió el cine por sus primeros espectadores, tanto desde un punto de vista técnico como cultural. El cine –recordaba Léon Paul Fargue a mediados del siglo pasado– ha trastornado todo. Ha dislocado la civilización, la ha acariciado un instante, el tiempo de perderla, y después la ha atrapado en su ritmo [le cinéma a tout chambardé. Ciertamente el cine supuso, y también con la fotografía, con la construcción de imágenes mecánicas sin la (aparente) intervención del hombre, la herramienta comunicativa de mayor impacto desde finales del siglo XIX, decisiva para entender el lenguaje de la modernidad. Para entender cómo tuvo lugar este impacto en el ámbito de la literatura y del arte y las condiciones en las que se desarrolló, tenemos que llevar a cabo hoy un trabajo de arqueología visual. La respuesta la encontramos en los testimonios y las expectativas que el cine generó entre los intelectuales que asistieron al nacimiento de séptimo arte como espectadores privilegiados. Por otra parte, al tiempo que el cine se ilumina ante los ojos deslumbrados de aquellos poetas y pintores existen ya las condiciones estéticas necesarias para comprender el nacimiento de la narración visual. El cine, en este sentido, es más el síntoma que la causa. El cine es, en cierto modo, la consecuencia. El concepto de imagen, no tanto como representación icónica, sino recurso asociativo se constituye en un principio básico de producción de sentido. Esta fórmula expresiva basada en la asociación que se generaliza en el conjunto de las disciplinas artísticas, desarrolla recursos como la secuencialidad, la elipsis y otorga un protagonismo hasta ese momento inédito a los objetos en el dominio de la plástica y a los sustantivos en literatura, con su equivalente en el primer plano en términos cinematográficos. Para comprender la importancia de esa visualidad mecánica vamos a rastrear la experiencia cinematográfica de los primeros espectadores del séptimo arte. Esos testimonios de escritores y artistas plásticos se articula en torno a dos aspectos: por un lado revelan el aprendizaje de un lenguaje nuevo que les deslumbra, por otro lado, este descubrimiento tiene consecuencias estilísticas en su manera de hacer. Aprenden a ver cine al tiempo que el propio cine se inventa como lenguaje. Es un reto hoy imaginar lo que supuso el impacto de esta nueva retórica visual, y un desafío para el espectador contemporáneo prescindir de sus competencias visuales para emplazarse, ver y comprender desde la inocencia de unos ojos ávidos y deslumbrados. Aceptamos como un lugar común la influencia del cine en las formas literarias. El cine, sin embargo, como concepto, encuentra sus raíces formales en la enunciación que Lautréamont hace de la belleza, casi medio siglo antes de que Griffith difundiera el cine moderno. Se trata de un recurso, como mostraremos a continuación, que constituye la base de la articulación del lenguaje moderno y que encuentra su eclosión en el cine. Con el cine sucede un fenómeno estético similar al descrito por Jonathan Crary para la fotografía en Techniques of the Observer. Los intelectuales quedan fascinados por lo que Ricciotto Canudo acuñó como séptimo arte, pero ya están preparados y formados desde un punto de vista estético para comprender el fenómeno cinematográfico en términos de recursos expresivos. Es decir, la imagen cinematográfica no es la causa sino el síntoma de los cambios que ya se habían producido y encuentran en el cine su expresión máxima. El cine, como vamos a comprobar a continuación, viene a materializar las transformaciones más importantes del siglo XX en la historia de las formas literarias, tanto en su estructura como en su estilo. Los argumentos que Jorge Urrutia encuentra en Jean Epstein para explicar la concordancia entre la discontinuidad del cine y la poesía, hay que reportarlos mucho antes y a argumentos literarios (Urrutia, 2002, p. Del mismo modo, nos parece inexacta la aseveración de Rafael Utrera al afirmar que "fue el surrealismo quien revalorizó el poder de la imaginación y equiparó la belleza con la realidad" (Utrera Macías, 2006, p. Con anterioridad el cubismo abandonó la realidad y su imitación para reivindicar el cuadro como un elemento que se sumara a la realidad misma, y con anterioridad y en términos similares los escritores conocidos como decadentes. En el último cuarto del siglo XIX se fraguan y asientan buena parte de los fundamentos que caracterizan las vanguardias históricas. Hasta Lautréamont la expresión literaria y artística se estructura en torno a la figura como procedimiento. Lo que caracteriza a la figura literaria es la justificación formal e intelectual que pone en relación los elementos implicados en el proceso comunicativo, tanto por sustitución, como sucede la metáfora, por ejemplo, o por afinidad en el caso de la comparación. En la figura nos hallamos siempre ante un mecanismo que encuentra su sentido y se justifica desde sus contenidos. A finales del siglo XIX irrumpe un nuevo concepto que renuncia al vínculo de la sustitución que tiene lugar en la metáfora (A = B) o la comparación (A es como B) para dar paso a la suma de dos elementos sin otra justificación que la suma (A + B). Y de esa asociación surge, como dirá más tarde el poeta Pierre Reverdy, el chispazo de la poesía. El inventor de la imagen como concepto y el primero e formular su definición es Lautréamont en 1869 con su célebre Cantos de Maldoror. Se trata de un recurso que va repetirse en la primera y la segunda vanguardia poéticas en el París de la primera mitad del siglo XX, y se hará extensible al conjunto de las artes. Reaparece en Arte poético de Max Jacob cuando escribe en 1915 que la nueva poesía está hecha de "conclusiones imprevistas" y "asociaciones de palabras e ideas" (Jacob, 1987, p. 16), y Pierre Reverdy retoma los postulados de Lautréamont en su definición de imagen poética aparecida en 1918 en su revista Nord-Sud: [La imagen es pura creación del entendimiento. No puede nacer de una comparación sino de la aproximación de dos realidades más o menos alejadas. Cuanto más alejada y certera sea la relación entre las dos realidades reunidas, más intensa será la imagen, más fuerza emotiva y realidad poética tendrá] Se repite de forma literal en el segundo manifiesto surrealista de 1924, y subyace en el collage y en el fotomontaje como procedimiento de producción de sentido, como señalábamos más arriba. Para empezar no ha asociado nada de forma consciente. Es por el acercamiento más o menos fortuito de dos términos de donde surge una luz particular, la luz de la imagen"] (Breton, 1985, pp. 48-49). Otro tanto puede decirse para el montaje cinematográfico en su concepción más mecánica, tal y como Eisenstein lo define en 1923 al describir su idea de "Montaje de atracción" (Eisenstein, 1986, pp. 181-183). El concepto de imagen que se gesta en Lautréamont pone de manifiesto el gran descubrimiento que consiste en articular un significado mediante la asociación de dos elementos dispares y unidos sin otro vínculo que la suma es uno de los ejes constitutivos de la retórica comunicativa de la modernidad. El cine viene a poner de manifiesto y a desarrollar hasta sus últimas consecuencias ese procedimiento asociativo con resultados formales, como señalamos arriba, que se traducen en la elipsis, la secuencia y el valor sustantivo de los objetos que surgen con el primer plano. Los intelectuales de la primera mitad del siglo XX, que confluyen en París, centro neurálgico de cuanto sucedía en el ámbito del arte occidental, demostraron muy pronto un gran interés por el nuevo medio que comenzaba a expandirse sin distinción de países o clases sociales. No sólo estos escritores se interesaron por el cine, sino que el arte en su conjunto descubrió y puso en práctica esos procedimientos visuales que las imágenes cinematográficas ofrecían. Resulta difícil imaginar hoy la dificultad que aquellos primeros testigos para entender, por falta de competencia visual, la función narrativa de un primer plano, de consecuencias estéticas enormes. Tanto el deseo por comprender la técnica y los modos de expresión de esta herramienta para ellos desconocida, como un intercambio de influencias entre imágenes y palabra escrita, se manifiesta en una serie de testimonios que revelan una creciente preocupación por las cuestiones relacionadas con la imagen. Esos escritos nos informan sobre el modo en que artistas, escritores e intelectuales acogieron el cine, en la mayoría de los casos con entusiasmo, si bien no faltan las voces que expresan reticencias y recelos. En muchos casos la relación con el cine terminó para los primeros en una gran decepción, esperanzas depositadas en el cine y frustradas por el propio cine, que se alejó de propuestas experimentales para encontrar su lenguaje propio desde una estética naturalista. Podemos distinguir dos grandes tendencias en lo concerniente a las reflexiones de los escritores del cine: la que descubre en las imágenes cambios retóricos importantes próximos a sus propias preocupaciones estilísticas, por lo que existirá, igualmente, un reflejo inmediato en las obras de creación, y otra, no menos importante, que analiza cuestiones literarias y cinematográficas desde la perspectiva del pensamiento y las transformaciones sociales que ello acarrea. Estos escritos se agrupan, por tanto, en aquellos donde el autor lleva a cabo una reflexión en torno al cine que puede manifestarse bajo la forma del ensayo, de un comentario, digresiones o la sencilla reseña sobre un estreno, y por otro, obras concebidas desde la perspectiva exclusiva del cine, es decir, escritas a partir y como consecuencia del cine: paráfrasis poéticas a partir de motivos cinematográficos, imitaciones visuales, o la fórmula que más éxito tuvo en aquel momento bajo el apelativo de cinepoemas, poemas y dramas cinematográficos o cinenovelas. Muchos de estos textos tenían su origen en propuestas y proyectos de guiones cinematográficos nunca realizados, que eran reescritos y transformados en textos literarios de perfil e intenciones visuales. Como apuntábamos más arriba, si bien la respuesta hacia el fenómeno cinematográfico por parte de escritores e intelectuales resulta en su conjunto rotunda, por cuanto tiene de general y numerosa, no todos acudieron a la imagen de mismo modo y tampoco siempre de manera favorable. Tampoco la intensidad de sus intereses, ni el grado y la profundidad de compromiso con un medio que desde un primer momento inspiró grandes recelos es el mismo para todos ellos. Existe, claro está, un grupo de escritores que acepta, defiende y asimila el vehículo de expresión del cine sin reticencias y de manera incondicional. Desarrollan una importante actividad teórica en torno a un fenómeno que les es extraño por cuanto tiene de desconocido. Sus análisis están dirigidos, precisamente, hacia la comprensión de un lenguaje en formación. Descubren en el cine un lenguaje exclusivo con reglas propias. Enseguida comprenden que se están enfrentando a un conjunto procedimientos novedosos que tratan de asimilar mediante el análisis de ese lenguaje todavía por descubrir. Pronto lo hacen propio y aplican esos mismos recursos en la creación literaria. Entre esos autores destaca Ricciotto Canudo, uno de los primeros escritores del cine y teóricos de la imagen, adelantado en proclamar la revolución que el cinematógrafo trae a la literatura. Otros como Antonin Artaud, Jules Romains, Blaise Cendrars, Robert Desnos, Benjamin Fondane, Philippe Soupault, Benjmain Péret o Georges Ribemont-Dessaignes, son el reflejo de una importante actividad que condujo a la poesía francesa al encuentro teórico y práctico entre cine y literatura. Además de una reflexión analítica sobre aspectos lingüísticos, realizaron una cuantiosa producción de textos con un perfil radicalmente cinematográfico, además de guiones de cine y colaboraciones directas con productoras y directores. Otro grupo significativo de poetas e intelectuales franceses, entre los que destacan Paul Morand, André Maurois, Georges Duhamel, Léon Paul-Fargue, André Salmon, Colette, Pierre Mac Orlan, Roger Vitrac o Jean Cocteau, se acercan al cine desde una perspectiva con valores más ideológicos y sociales que específicamente técnicos. El interés que muestran sus escritos por el cine no se traduce en una modificación formal o estilística de sus propias obras, aun cuando en algunos casos como Mac Orlan o Cocteau los trabajos que realizan para el cine sean numerosos y significativos. La colaboración entre cine y literatura en escritores como Pierre Louÿs o Jacques Prévert se caracteriza, en este mismo sentido, por un acercamiento a la imagen que distingue las posibilidades del nuevo medio de una retórica literaria propia. Algunos demostraron su interés por el cine de manera ocasional pero reveladora por la agudeza y el alcance de su pensamiento. Guillaume Apollinaire, siempre atento a cuanto sucedía a su alrededor, no dejó escapar la eclosión del cine sin incorporarla al bagaje de cambios cruciales para la literatura francesa del nuevo siglo, al igual que Max Jacob. La precisión y la lucidez de los comentarios de Pierre Reverdy o las afirmaciones incondicionales de los surrealistas Jacques Rigaut, Pierre Unik, Tristan Tzara, Jacques Vaché o el inclasificable Ernest Gengenbach apuntan la incidencia que lo cinematográfico tuvo en las conciencias literarias antes y después de la Primera Guerra Mundial en Francia. Un importante número de poetas nos ha dejado el testimonio de su interés como meros espectadores interesados o deslumbrados. Desde Breton hasta André Gide o Marcel Aymé, pasando por Pierre Drieu la Rochelle, Charles Vildrac, o surrealistas como Michel Leiris, Paul Eluard, René Crevel y Louis Aragon, alejados del compromiso teórico de los primeros, sus opiniones acerca del cine están situadas en el ámbito del comentario y la reseña en revistas y periódicos, sin alcanzar no obstante la profundidad y el peso de los análisis de contemporáneos suyos y la permeabilidad hacia procedimientos cinematográficos que constamos en otras obras. Del conjunto de poetas y movimientos que se manifiestan en la primera mitad del siglo XX, son dadaístas y surrealistas el más prolijo en opinar y escribir sobre cine, aunque el que menos manifestó una influencia directa del cine en la forma de sus escritos. Los surrealistas celebraron el cine como una manifestación lúdica que, en ocasiones, se convertía en provocación, como su entusiasmo por dramones populares y series como Les Mystères de New York. En la figura de Ricciotto Canudo descansa, sin duda, un caso excepcional de apología literaria, con la práctica y la reflexión de lo que representó el cine en las primeras décadas del siglo XX para las vanguardias. Fue el que con más entusiasmo acogió la imagen como recurso novísimo para todas las formas del arte hasta proclamar una literatura cinematográfica. En L'Usine aux images de 1927, Canudo lleva a cabo una reflexión donde están planteados o intuidos gran parte de los planteamientos teóricos contemporáneos, como es el caso del concepto de asociación. Escritos suyos de creación como Les Romans de foules (1913), o teóricos como Nacque al mondo un sole (saggio sul poema d 'un' epoca) (1906) y Hélène, Fauste et nous, précis d'Esthétique cérébriste (1920) reflejan, en mayor o menor medida, una inquietud estética en la obra de Canudo, en donde el cine ocupó un lugar privilegiado, así como un punto de referencia revelador en el conjunto de las literaturas que desembocará en las vanguardias. El cine descubre un mundo nuevo al articular y decirse con un lenguaje novedoso. Expresión y conocimiento están de este modo ligados a rápidas trasformaciones estéticas: "Nous avons besoin du cinéma pour créer l' art total vers lequel tous les autres, depuis toujours, ont tendu" ["Necesitamos del cine para crear el arte total hacia el que todas las otras artes han estado orientadas desde siempre"] (Canudo, 1927, p. 5), apunte enraizado en la reflexión sobre el mundo moderno. De igual modo, Jules Romains se sirve de la película Metrópolis de Lang para hacer un repaso de las cuestiones que se ven implicadas en la obra cinematográfica, fundamentalmente de carácter estético. El cine y sus implicaciones con el arte moderno ocupa un lugar importante en las reflexiones de Romains, así como la consciencia plena de la particularidad en el método visual con singulares consecuencias para el pensamiento de su época, sin determinar la medida y el alcance. Ocurre con frecuencia que las opiniones de los autores se sustentan más en la intuición del artista que piensa en su arte como protagonista: "J 'ai pu m' apercevoir qu 'elle tenait à la rencontre d' une certaine grandeur dans l'invention technique avec la grandeur —momentanée— de la pensée" ["He podido darme cuenta de que reflejaba el encuentro de una cierta grandeza de la invención técnica con la grandeza –momentánea- del pensamiento"] (Romains, 1977, pp. 29-30). El protagonismo del cine en un mundo de innovaciones permanentes, y principalmente en la literatura y sus procedimientos, juega un papel decisivo en las preocupaciones literarias de la primera mitad del siglo XX. Todavía en 1929 el cine es percibido con no pocas reticencias por la norma cultural, lo que nos informa, igualmente, del carácter novedoso y vanguardista que un compromiso directo con el séptimo arte significaba para los poetas de principios del siglo XX. ["Aunque el reino del cine todavía no ha llegado, esperemos no obstante que llegue lo antes posible"] (Soupault, 1979, p. Durante las primeras décadas del siglo, el cine no deja de ser un elemento todavía extraño, en la medida en que seguía siendo considerado un medio poco noble, e incomparable con el resto de las artes. Los comentarios de poetas e intelectuales reflejan, no obstante, la extensa preocupación poética por cuestiones que atañen a la creación en su estado más profundo. Aun tratándose de ensayos breves, tienen la inteligencia y la densidad necesaria para tratar con una lucidez poco comunes las principales cuestiones que atañen a la retórica de la imagen, todavía hoy vigentes. Benjamin Péret expresa, al igual que otros contemporáneos suyos, su convencimiento sobre el verdadero alcance del nuevo arte como herramienta al servicio de las conciencias creadoras del siglo incipiente. Nada como el cine despertó más esperanzas y ocasionó mayores desengaños, explica Péret, con un sentimiento de asombro "maravilloso" ante el mundo: [Jamás ningún medio de expresión ha suscitado tanta esperanza como el cine. No sólo todo lo puede, sino que lo maravilloso se sitúa al alcance de su mano. Y sin embargo nunca se ha podido comprobar tanta desproporción entre sus inmensas posibilidades y sus resultados irrisorios] Actitud que coincide con otros escritores contemporáneos suyos que declararon también haber sido traicionados por aquello que el cinematógrafo parecía ofrecer en un principio, como Benjamin Fondane o Robert Desnos. Ninguno demostró mayor entusiasmo y decepción a un tiempo que Antonin Artaud. Vinculado con el cine desde múltiples facetas, desde actor en películas como Napoléon (1927) de Abel Gance, realizando guiones imprescindibles para la historia del cine como La Coquille et le Clergyman llevada a la pantalla por Germaine Dulac en 1927 o radical crítico siempre dispuesto a comprender las posibilidades del cine para encaminarlo hacia una insospechada revolución de las ideas. Buena parte de sus planteamientos teatrales hubieran encontrado soluciones formales más sencillas y eficaces en el terreno cinematográfico. Nos parece definitivo y revelador su testimonio para encontrar numerosas respuestas a los interrogantes que plantea nuestro estudio. Aspectos como las funciones de la cámara, su discurso fragmentario, la velocidad y el tiempo, esa realidad incontestable de las imágenes y su poesía, se traducen en formas apasionadas de un desengaño (Artaud, 1951, pp. 17-19), pues Artaud, que lo esperaba todo del cine, no pudo encontrar el camino propicio a sus necesidades creativas en un medio cada vez más condicionado por aspectos económicos e industriales. Otros comentarios, más en la línea de una tendencia surrealista a la manera de Soupault, con la que estuvo relacionado de manera ocasional, tratan aspectos de las películas Animal Crakers y Monkey Business de los hermanos Marx, referencias suficientes para reservar en la obra de Artaud un espacio privilegiado al cine en todas sus facetas. Artaud subraya el valor y la confluencia de la palabra y la imagen, así como la capacidad del cine para mostrar lo que habitualmente está vedado a la visión, característica clave en la incisión intelectual de la imagen en los esquemas intelectuales de la modernidad literaria: [La liberación a través de la pantalla de una magia particular que las relaciones habituales entre palabras e imágenes no revelan /.../ Decir en qué consiste esta especie de magia es difícil, es en cualquier caso algo que no es específicamente cinematográfico tal vez, pero que no pertenece tampoco al teatro y que sólo algunos poemas surrealista consiguen /.../ y podrían dar una idea] El cine no sólo descubre técnicas nuevas y propuestas para una manera de ver el mundo que en literatura encuentran un eco clave en los presupuestos surrealistas, transforma profundamente el sentimiento que existe ante ese mundo y la sensibilidad que su propia dinámica va creando al incorporar aquellos asuntos, como ocurre en Metrópolis, que tocan muy cerca desde la realidad cotidiana hasta la ficción. Como fuente de recursos para la renovación literaria, el cine marcó la trayectoria de Blaise Cendrars. Prueba de esta presencia visual es la importante producción de textos con una intención deliberadamente cinematográfica. Además de este aspecto de la creación en Blaise Cendrars, existen en su obra numerosas reflexiones sobre el protagonismo del cine en la historia y la vida de la que es testigo. Cendrars se interesó por la imagen como vehículo de expresión con grandes posibilidades. Cendrars no sólo demuestra un conocimiento del cine en cuanto a producción de películas importantes de su época (Gance, Griffith), sino que debido a su participación activa como guionista es consciente de la técnica visual que las imágenes implican, exigiendo además una renovación de procedimientos en literatura estrechamente relacionados con criterios de montaje y primeros planos: "Fixez l' objectif sur une main, le coin de la bouche, l'oreille, et le drame se profile, s'agrandit sur un fond de mystère lumineux. ["Fijar el objetivo sobre una mano, la comisura de la boca, la oreja, y el drama surge, se agranda sobre un fondo de misterio luminoso. Ya no necesitamos de la palabra, y pronto también el personaje será considero innecesario"] (Cendrars, 1987, p. En este mismo sentido, Colette es consciente de la importancia de la fragmentación y del primer plano entre las posibilidades comunicativas que ofrecía el cine. Las numerosas actividades de Colette, desde la crítica, la confección de subtítulos, hasta los guiones, corroboran el apasionamiento que despertó el arte de la luz y de la sombra entre poetas, novelistas y dramaturgos de comienzo de siglo. Unos comentarios que se transforman en una evolución de lo muy literario, en sus primeros trabajos, hasta cuestiones más técnicas que surgen en sus críticas posteriores, revelan que los aspectos filosóficos y estéticos dan paso, en ocasiones, a apreciaciones de índole técnica, reflejando unos análisis sobre recursos visuales entroncados en aspectos de retórica comunes a la literatura y el cine como el aislamiento o escisión de imágenes. De los casos más sobresalientes sobre este vínculo cine-literatura durante los comienzos de la imagen, destaca Benjamin Fondane. En sus trabajos queda recogida una actitud muy sensible hacia las implicaciones entre poesía e imagen, característica común a los intelectuales relacionados con el medio cinematográfico que estamos analizando. A partir de la película Entr'acte de René Clair, tiende un puente entre el director y el poeta Rimbaud (Fondane, 1984, pp. 51-54). Por otro lado, en otros trabajos analiza con precisión conceptos como expresión lingüística, implicando de esta manera el lenguaje del poema (Fondane, 1984, pp. 87-92). Fue siempre una especial preocupación para todos los autores relacionados con las imágenes, especialmente Artaud, como hemos visto, el hecho de que el cine renunciara a las extensas posibilidades que poseía y que, a juicio de poetas como Fondane, renuncia a esa calidad de innovación absoluta, a las posibilidades creadoras de un lenguaje y unas construcciones innovadoras, para caer en producciones comerciales y pobres desde el punto de vista creativo. La característica que marca una actividad que diferencia a unos creadores de otros atiende al aprendizaje y puesta en práctica de esa retórica deducida en sus diversos análisis teóricos, como puede comprobarse en los poemas cinematográficos de Artaud, Péret, Robert Desnos o Jules Romains. La marcada influencia del cine en obras como Titanic (1937) de Benjamin Fondane o Trois scénaris. Cinépoèmes (1928), donde se descubre la intención profundamente cinematográfica del autor al calificar lo que desde cierto punto de vista puede ser considerado guión convertido en cine-poema. Otro tanto sucede en los poemas cinematográficos de Soupault (Soupault, 1925, pp. 179-182), donde la intención específica de reunir poesía y cine queda plasmada en la escritura particular de este tipo exclusivo de literatura cinematográfica, uno de los cuales inspiró a Ruttmann para realizar la desaparecida película en la que el propio Soupault participó. También Soupault intervino en guiones como Le Cœur volé para Jean Vigo, o mediante numerosas colaboraciones con escritos para revistas como Europe Nouvelle, Bravo o La Revue du cinéma. Además de su producción crítica, en los que refleja una regular recepción de las películas de su época, pone en práctica recursos de origen visual sobre los que el poeta reflexiona previamente, aun a pesar de su obstinación en defender una radical separación entre uno y otro: "On ne devrait jamais se lasser de répéter, même dans le désert, que le cinéma n'a rien à faire avec la littérature, le théâtre ou le café-concert", reconociendo al mismo tiempo que "le cinéma triomphe: il nous dote d'un sens nouveau. ["Nunca deberíamos cansarnos de repetir, incluso en el mismo desierto, que el cine nada tiene que ver con la literatura, el teatro o el café-concierto (...) El cine triunfa: nos dota de un sentido nuevo. Nos hace ver en el tiempo y no sólo en el espacio. Descubrimos nuevos ritmos, nuevos gestos y las repeticiones eternas de la naturaleza"] (Soupault, 1979, p. Georges Ribemont-Dessaignes descubre esa dimensión estrictamente cinematográfica por la cual las imágenes revelan los signos de lo animado en lo inanimado y viceversa, del mismo modo que lo hará Tristan Tzara en otro momento. La manipulación de lo visual y, más que de ningún otro elemento, del tiempo, son los puntos cardinales en las inquietudes del arte y la literatura de principios de siglo. Sirviéndose de la expresiva imagen de "terminar con la burocracia del espíritu y el ojo" Ribemont-Dessaignes muestra la incidencia extraordinaria del procedimiento cinematográfico en la concepción profunda del mundo y, por consiguiente, de su expresión ulterior. Se trata de aspectos claves en la comprensión de las transformaciones radicales que sufre la retórica literaria francesa al iniciarse el siglo. La modificación del espacio y el tiempo constituyen igualmente una de las principales cuestiones estéticas en los trabajos del poeta Benjamin Fondane, así como en cualquier ensayo a los que estamos aludiendo donde la pregunta principal sobre el cine está encaminada hacia la cuestión formal y de procedimientos. Fondane realiza un acertado análisis sobre las transformaciones de la técnica cinematográfica con la llegada del sonido (Fondane, 1930, pp. 137-150). Sus trabajos acusan la utilización real de procedimientos de origen visual que poseía Fondane, reflejados en la colaboración y realización de películas como Tararira, trabajo hoy perdido. Tanto sus estudios como los films realizados o sus guiones cinematográficos, prueban la presencia de las cuestiones relacionadas con la imagen y sus consecuencias en la creación literaria entre las privilegiadas actividades del poeta. No debemos olvidar, en cualquier caso, que los propios escritores tuvieron presente en todo momento la exclusividad irreductible de cada uno de los lenguajes, el literario y el cinematográfico, así como la razón de ser del segundo y sus extraordinarias innovaciones. Muchos poetas se manifestaron reacios a reconocer los intercambios entre ambas disciplinas. Trataron de fijar los límites entre uno y otro que salvaguardaran el enriquecimiento mutuo, aun cuando concretizaran en su poesía recursos extraídos del ámbito visual. Georges Ribemont-Dessaignes realiza una puesta a punto del apelativo surrealista para desmitificar la habitual facilidad de atribuir cualidades surrealistas en manifestaciones diversas muy lejos de la estética surreal. Para Ribemont-Dessaignes el séptimo arte acusa también una influencia directa de determinados planteamientos poéticos, y revela esa importante cualidad por la que la esencia misma de lo visual puede hacer verosímil, dado su incuestionable realismo, o lo que Bazin en su "Ontología de la imagen cinematográfica" describía como la aceptación de la imagen como discurso verdadero, por increíble que pudiera parecer en pantalla: Robert Desnos, junto a Ribemont-Dessaignes, forma parte de ese grupo de poetas estrechamente relacionados con el mundo de las imágenes, como pueden serlo Soupault o Fondane, aunque lejos de conseguir las realizaciones de Cocteau, que participó intensamente en el análisis lírico y la práctica cinematográfica. No hay que olvidar sin embargo que el poema desparecido de Desnos La Liberté ou l'amour sirvió como punto de partida a una de las producciones clave del cine experimental. La película L'Etoile de mer (1929), de Man Ray y Robert Desnos, por lo tanto, refleja el carácter de la actividad cinematográfica del poeta. A los numerosos comentarios críticos sobre películas, se suman sinopsis y guiones cinematográficos de un valor inestimable. La significativa producción del poeta sobre y para el cine, confieren un valor incomparable a la hora de investigar de qué forma la aparición del cinematógrafo en el panorama literario de principios de siglo pudo cambiar las directrices de la retórica para la literatura en general y la poesía en particular que sentó las bases retóricas de los grandes cambios literarios contemporáneos. Al referirnos a teoría de las ideas estamos aludiendo a una actitud intelectual que la mayoría de los poetas de la vanguardia mantuvo con respecto al fenómeno cinematográfico en el dominio de las humanidades. A este grupo pertenecen aquellos que, interesados ampliamente por la imagen, vieron en el cine, además de componentes lingüísticos, factores que han impulsado cambios sociales, ideológicos y estéticos, en un sentido más amplio y general que el estrictamente lingüístico. Intelectuales como Maurois, Mac Orlan y Jean Cocteau, reflejan en sus trabajos una actitud analítica que recorre cuestiones que van desde una concepción filosófica de la poesía, entendida como un estadio superior al que debe tender el cine, como es el caso de André Maurois, hasta un tratamiento especialmente contemporáneo de lo imaginario por Mac Orlan, entendiendo el cine como fuente de sueño, no en el sentido surrealista del término, sino hacia su capacidad para generar historias, imaginación, sin olvidar tampoco el especial planteamiento de Cocteau como expresión también poética, en el sentido más espiritual del término. André Maurois pone de manifiesto los estrechos lazos entre medios diversos, subrayando las cualidades poéticas del cinematógrafo y reivindicando de forma decidida su cualidad de arte, lo cual no era de ningún modo evidente durante los primeros tiempos cuando frecuentemente se le negaba ese privilegio. Demuestra ser un gran conocedor, aportando sus opiniones sobre la obra de Charles Chaplin, aunque alejado de los intereses surrealistas por las películas de Charlot. Realiza un repaso de la historia y, ocasionalmente, la utilización de sus técnicas, e inserta fragmentos de películas en lo que en origen se trató de una conferencia. Reivindica la capacidad expresiva de las imágenes frente a la palabra y hace hincapié sobre puntos esenciales, como el valor de los primeros planos, subrayando la intensidad y la vida de los objetos a nuestro alrededor. Desde su condición de escritor, André Maurois anuncia el progresivo valor que las imágenes toman en nuestras vidas y la importancia incomparable que ha alcanzado en la vida intelectual y estética: [No sólo un arte puede tomar las imágenes en movimiento, sino que haciéndolo nos enseña a ver un universo nuevo y nos ayuda a eliminar dulcemente lo que de verbal podría haber de más en nuestra civilización. Sin duda una larga educación nos permitirá recuperar en parte un primitivo poder de observación] Determinados escritores como Maurois se acercaron al cine desde la distancia del comentario, no exento de interés y apasionamiento, o desde la inmediatez del que no sólo reflexiona, sino que se propone realizarlo. El novelista Pierre Mac Orlan participó en numerosos films como guionista o colaborador, entre los que destaca su trabajo en el guión de L'Inhumaine (1924) de Marcel L'herbier, o en la película Le Chant de l'équipage, nunca realizada, así como sus comentarios en Les Petits métiers de Paris (1932) de Pierre Chenal y Fêtes foraines (1933) de J. Arnaud. La noción de lo "fantástico", apuntada más atrás por Georges Ribemont-Dessaignes, vuelve a hacer acto de presencia en los escritos de Mac Orlan señalando uno de los impactos mayores que la técnica visual desarrolló entre los intelectuales, la capacidad de la imagen para mostrar lo que estaba oculto a la visión mediante procedimientos mecánicos: [El cine, en un segundo, por un procedimiento de aceleración, produce tales milagros. Pienso en estos momentos en la extraordinaria evolución de un grano de judía que busca a tientas, como una ciega diletante, el tutor que la espera] Incluye en sus trabajos una serie de apreciaciones valiosísimas en torno a aquello que el cine tiene de revolucionario e incomparable, fundamentalmente en lo referente a su capacidad fabuladora. Mac Orlan trata algunos de los aspectos relacionados con las trasformaciones intelectuales y cierta actitud ante la realidad del mundo que sufren irreversibles cambios a raíz de la incidencia del cine en coordenadas contemporáneas, como su capacidad para mostrar una semilla germinando a gran velocidad, lo cual ha de modificar inevitablemente la noción de tiempo en el espectador, o las exigencias del montaje cinematográfico en la capacidad interpretativa del público. Aunque sin duda el ejemplo más característico de esta incorporación de la imagen a planteamientos generales estéticos sea el de Jean Cocteau. Si bien sus planteamientos artísticos están muy lejos del atormentado mundo de Artaud, Cocteau, desde sus guiones y películas, como Le Sang d'un poète, Les Enfants terribles, La Belle et la bête, o Le Testament d'Orphée, ponen irremediablemente en relación la práctica literaria y cinematográfica. En sus escritos descubrimos la dimensión extremadamente literaria que Cocteau propone como interpretación de la imagen, considerada como un medio de producción poética. Esta preocupación por la existencia de una dimensión lírica es muy característica de cierto momento en intelectuales y críticos que se aproxima más hacia el final del período surrealista, antes de la Segunda Guerra Mundial. A lo largo de sus entrevistas, Cocteau responde principalmente a cuestiones relacionadas con su propia producción cinematográfica y este planteamiento particular que lo caracteriza en los lazos que establece entre pulsión poética y resultados cinematográficos. Del conjunto de escritores que hemos detallado, Jean Cocteau es aquél que ha desarrollado mayor actividad real, convertida en numerosos films, a diferencia de otros escritores contemporáneos cuyos guiones quedaron reducidos a la posibilidad irrealizable del proyecto. Otros ensayos desarrollan aspectos relacionados con la aparición de una sociedad que comienza a gestar nuevos valores y rasgos característicos de un modo de vida ligado a la imagen como forma de expresión. El cine se revela como vehículo de reflexión política, manipulación o destrucción de valores clásicos en el arte, del que rompe el habitual elitismo utilizado como salvaguarda al convertirse en el espectáculo de masas por excelencia. En este sentido, si bien las opiniones de Georges Duhamel son negativas, e incluso podríamos decir que realiza su cruzada particular contra lo que la aparición del cine representa, resultan extremadamente significativos sus comentarios, los cuales revelan, precisamente, todo el interés formal y técnico que despierta en los artistas. Y es precisamente el hecho de poner de relieve esos aspectos, lo que confiere al texto de Georges Duhamel una información de gran ayuda para la comprensión de cómo el espectáculo visual era recibido: [Pasan, esa es la palabra. Mientras que toda obra digna de ese nombre persigue perdurar, pasan, esas imágenes que no representan a la vida sino un mundo aparte, el mundo-cine, donde todo es falso, arbitrario, absurdo. Una cualquiera de esas imágenes, aislada, inmóvil, aparece debido a sus proporciones, sus dimensiones, su puesta en página, sus trucos, sus convenciones, sus falsedades /.../ como prodigiosamente ajena a lo que entendemos por vida viva y verdadera] Ya la inclusión de un apartado dedicado al cine en un libro que se propone tratar aspectos que tratan de adivinar el futuro, muestra la importancia que las imágenes van cobrando en la actualidad intelectual de la época. El cine refleja y descubre el valor de lo inmediato, de esa realidad instantánea del presente. En el interesante estudio citado al comienzo de este trabajo, Léon-Paul Fargue se pregunta, precisamente, sobre aspectos de la actualidad, junto a los deportes y las grandes finanzas. Su trabajo consiste en una reflexión que recoge desde recuerdos hasta temas candentes, lo que nos informa de la notable importancia que al desarrollo del cinematógrafo se le está concediendo. Su estudio sobre la imagen en particular refleja un análisis sobre el cine desde sus comienzos, observando en la evolución de sus técnicas un aparato creador que ofrece numerosas posibilidades en el dominio de la creación. El erotismo y la imagen se convierte también en objeto de reflexión. El trabajo más sobresaliente de André Salmon consiste en un ensayo publicado en 1932 sobre Marlène Dietrich, musa del erotismo en los años treinta, en el que podemos encontrar un extenso comentario de su filmografía. Repara, igualmente, en sucintas referencias a las técnicas cinematográficas, muy útiles para entender el modo en que estos procedimientos alcanzaban la sensibilidad estética del receptor experimentado en otras actividades, dato fundamental si deseamos trazar un esquema de las posibles incidencias de la retórica visual en los mecanismos literarios. Las imágenes transportan los grandes temas de la época inaugurando así lo que ha de convertirse en la gran comunicación de masas del presente. Mac Orlan habla en un prólogo sobre el personaje principal del film y de la novela titulado "A Propos de Karen", en el que volvemos a encontrarnos con el elemento popular como clave para la comprensión del cine como espectáculo de masas que atañe a una extensa sensibilidad que remonta a los principios mismos del origen de la emoción humana. Esta vulgarización será en principio un inconveniente con respecto a su consideración como arte por derecho pleno, considerado en sus inicios más como atracción de feria que como manifestación artística propiamente dicha. Por el contrario, esta misma amplificación insospechada de la superficie de receptores, confiere al cinematógrafo una cualidad que hará llegar sus transformaciones a todos los sectores sociales acudiendo a la mutación misma de valores arraigados en la vida, entendida en la actualidad necesariamente vinculada con la imagen. En otras ocasiones se trata de sus experiencias propias como fuente de análisis desde la inmediatez del contacto más que del análisis intelectual, lo que facilita, igualmente, como Paul Morand, llevar a la ficción el mundo y el ambiente cinematográfico desde una perspectiva absolutamente imaginaria. El relato de su propia experiencia en Estados Unidos y su contacto personal con este ambiente, y en particular con Chaplin. La relación de Morand no se limita a una aportación desde la distancia del comentario, sino que va mucho más allá. Todo ello le conduce a publicar en 1934 la novela France la doulce inspirada en este contexto, desde una ironía verbal que pone de manifiesto los entresijos del mundo del cine, con sus pequeñeces y sus grandezas. Qué duda cabe que el cine deslumbró y supuso punto de inflexión en el desarrollo de las formas y recurso expresivos de la literatura y del arte del siglo XX. Los testimonios analizados reflejan hasta qué punto la presencia del cine se fue extendiendo en los sectores intelectuales hasta impregnar su totalidad, atrayendo hacia la magia de la luz a creadores de disciplinas diversas. En mayor o menor medida, la crítica temática presente en la mayoría de los autores, marca el grado de interés que incorporó a la vida cultural parisina hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Cuesta trabajo imaginar hoy, con nuestras competencias visuales perfectamente asentadas, las dificultades, intereses y sorpresa que estos primeros espectadores del cine experimentaron ante la irrupción de un lenguaje nuevo que articulaba narraciones mediante imágenes. Tanto intelectuales como escritores, como el público en general, tuvo que aprender a descifrar las claves de esta nueva gramática al mismo tiempo que la propia gramática se inventaba a sí misma. Podemos hacernos una idea a través de sus testimonios, dudas, celebraciones y reproches, de las expectativas que este nuevo arte despertó entre los creadores de principios de siglo XX. El impacto del cine fue enorme, transformando el panorama de la literatura entonces hasta la fecha. Esto nos lleva a reflexionar sobre la cuestión de la influencia del cine en la literatura. Sin duda las nuevas técnicas cinematográficas, fundamentalmente el montaje como recurso narrativo, y sus consecuencias como la elipsis, la metonimia visual o el primer plano, significaron una innovación importante en el abanico de herramientas expresivas que ven la luz desde finales del siglo XIX. Coincidimos con José Antonio Pérez Bowie cuando señala que "el discurso poético del cine como discurso, y la del discurso cinematográfico como vehículo se presenta como un fenómeno de múltiples dimensiones que no depende exclusivamente de las propiedades empíricas de un objeto, el filme [...] sino que se instaura en el espacio social de la comunicación constituyendo dentro de él un área muy bien interrelacionada con las demás y, de igual modo, se crea en el ámbito de los diferentes grandes géneros del discurso, icónicos y no icónicos" (Pérez Bowie, 2008, p. Efectivamente, más que de influencia directa del cine sobre la literatura, pensamos que el estudio de la interacción de lenguajes diversos como el visual y el verbal ha de plantearse como respuesta específica y equivalente a unas necesidades comunicativas comunes. Como señalábamos en los primeros párrafos de este trabajo, la imagen como procedimiento asociativo es un recurso que comparten literatura, pintura y cine. La imagen poética, el papier collé o el collage, así como el montaje cinematográfico, son expresiones de una misma necesidad expresiva. El cine, y su recepción en los otros órdenes artísticos de comienzos de siglo XX, es el indicio de las transformaciones profundas que el arte está experimentando y que se remontan, desde un punto de vista estético, a los planteamientos creativos que se fraguan en las últimas décadas del siglo precedente. De este modo, podemos concluir afirmando que los intelectuales que asistieron al nacimiento del séptimo arte estaban ya preparados para recibir y comprender el cine, que se manifiesta como el síntoma y no el origen de la estética visual de la modernidad.
Esteganografía lingüística en lengua española basada en modelo N-gram y ley de Zipf La esteganografía lingüística es una ciencia que se aprovecha de la lingüística computacional para diseñar sistemas útiles en la protección y la privacidad de las comunicaciones digitales y en el marcado digital de textos. En los últimos años se han documentado múltiples formas de alcanzar este objetivo. En este artículo se analiza la posibilidad de generar automáticamente textos en lenguaje natural en lengua española que oculten una información dada. Se proponen una serie de hipótesis y se experimenta mediante la implementación de un algoritmo. Las pruebas realizadas indican que es factible utilizar modelos N-Gram y peculiaridades derivadas de la ley de Zipf para generar estegotextos con una calidad lingüística tal que un lector humano podría no diferenciarlo de otro texto auténtico. Los estegotextos obtenidos permitirán la ocultación de al menos 0,5 bits por palabra generada. LA OCULTACIÓN DE INFORMACIÓN EN LENGUAJE NATURAL La esteganografía lingüística es una ciencia, variante de la esteganografía1, que se define como aquel conjunto de algoritmos robustos que permiten la ocultación de información, típicamente binaria, utilizando textos en lenguaje natural como tapadera, los denominados estegotextos. Esta ciencia utiliza principios de la ciencia de la esteganografía e incorpora recursos y métodos de la lingüística computacional como el análisis automático del contenido textual, la generación automática de textos, el análisis morfosintáctico, la lexicografía computacional, las descripciones ontológicas, etc., para crear procedimientos públicos no triviales según los principios de Kerckhoffs (Kerckhoffs, 1883). Es decir, la seguridad de estos algoritmos dependerá exclusivamente de una pequeña información secreta, una clave, compartida por el emisor y el receptor. El algoritmo de ocultación será público, es decir, conocido por todos, incluso por el potencial analista, y los estegotextos resultantes deberán ser resistentes a ataques estadísticos y lingüísticos (coherencia, estructura gramatical, etc.) tanto por software automatizado como por analistas humanos. El interés en la última década en esta ciencia se debe a que puede dar solución a dos problemas comunes: la privacidad y el anonimato y el marcado digital de textos. Para ello se utilizan dos grandes familias de algoritmos clasificados en técnicas de modificación de textos existentes y en técnicas de generación automática de estegotextos. Las primeras son las técnicas más tradicionales de ocultación de información que consisten en utilizar un texto existente y ocultar la información mediante la modificación de elementos del mismo. En la última década se han propuesto multitud de técnicas de este tipo (Bergmair, 2007), no exentas de problemas, para diversas lenguas: inglés, español, japonés, chino, árabe, ruso, etc. Aunque estas técnicas se pueden utilizar para la protección y el anonimato de comunicaciones, la comunidad científica tiene más interés en su aplicación para el marcado digital de textos, Natural Language Watermarking (NLW). Entre las múltiples variantes de estas técnicas encontramos algoritmos basados en modificaciones léxicas (Chapman y Davida, 1997), modificaciones sintáctico-semánticas (Muñoz, Argüelles y Carracedo, 2009; Muñoz y Argüelles, 2012), ocultación basada en la traducción entre lenguas (Grothoff et al., 2005; Meng et al., 2010), ocultación basada en errores ortográficos y tipográficos (Topkara, Topkara y Atalla, 2007) u ocultación basada en la estructura y el formato de un texto (Bergmair, 2007). Con respecto a estas técnicas basadas en la modificación de textos existentes y, al margen de otras cuestiones lingüísticas y estadísticas, existe el problema de mantener en secreto o de destruir el texto original o portador en el cual se realizarán las modificaciones y mediante el cual se creará el estegotexto resultante con la información enmascarada. Es una cuestión importante debido a que si un potencial estego-analista pudiera realizar comparaciones entre el texto original y el estegotexto creado se le simplificaría la tarea de detección. Por estos motivos, el método alternativo basado en la generación automática de estegotextos centra aquí nuestro interés. En primer lugar, el estegotexto generado, que depende de la información que se va a ocultar, puede mejorarse teniendo en cuenta todo tipo de consideraciones lingüísticas y estadísticas en el proceso automático de creación. Por otro lado, este método facilita la creación de un estegotexto único por cada comunicación enmascarada que se quiera realizar, lo que complica el trabajo de un potencial estegoanalista. Esta idea, que podría sonar apasionante, en la práctica resulta de una enorme complejidad, ya que, si bien es viable generar textos con validez léxica y sintáctica, la semántica y la coherencia global son a día de hoy temas sin una solución clara para textos de una longitud media de centenas de palabras y temática variada. Partiendo de las ventajas que ofrece un sistema frente a otro y conscientes de sus posibles limitaciones, en este trabajo se analiza la posibilidad de generar estegotextos automáticamente en lengua española utilizando modelos N-Gram y se proporciona un concepto novedoso de edición manual de estegotextos a posteriori que facilita la producción de estegotextos de apariencia similar a aquellos escritos por humanos. En lo que sigue, para facilitar la comprensión del lector, la propuesta se estructura de la siguiente manera: En el apartado 2 se incluye una recopilación de las investigaciones más significativas sobre la generación automática de estegotextos; en el apartado 3 se enumeran nuestras hipótesis y se describe la experimentación con el algoritmo propuesto; finalmente, en el apartado 4 se sintetizan las conclusiones de la investigación realizada y se proponen líneas para posibles trabajos futuros. GENERACIÓN AUTOMÁTICA DE ESTEGOTEXTOS: ESTADO DE LA CUESTIÓN Los algoritmos de generación automática de textos deben considerar la calidad léxica, sintáctica y semántica, así como la cohesión y la coherencia del estegotexto resultante. Para aproximarse a este problema, desde finales del siglo XX se han propuesto dos grandes líneas de generación, que se pueden aplicar conjuntamente: unas basadas en imitación gramatical y otras basadas en imitación estadística de un texto "típico" en una lengua concreta. a) Modelado estadístico del lenguaje natural e imitación estadística de textos de entrenamiento Para la generación de textos en lenguaje natural se parte de la idea de que las palabras y las expresiones presentes en una lengua siguen patrones concretos. Un modelado estadístico del lenguaje natural permitiría cuantificar diferentes aspectos sobre textos en una lengua concreta que tendría utilidad para la creación de textos con validez lingüística que no sólo no levanten las sospechas de un software automatizado (una máquina) sino tampoco de un lector humano. En general, puede ser muy complejo realizar un modelado estadístico preciso sobre una lengua. Por ello, en determinados entornos, como pueda ser la esteganografía, modelados estadísticos más sencillos serían, en principio, prácticos para propuestas reales. Por ejemplo, analizar la estadística de unos textos de entrenamiento que se toman como referencia. Si el modelo estadístico estuviera basado en textos de entrenamiento, los estegotextos generados basados en ellos reproducirían de una manera u otra su estructura. De hecho, esta idea es recurrente en algunas de las propuestas conceptualmente más interesantes de generación automática de estegotextos basada en imitación estadística. Un ejemplo significativo es la propuesta de Peter Wayner en 1992 (Wayner, 1992) analizada en su aplicación a la lengua inglesa. La propuesta de Wayner se centra en la generación automática de estegotextos basada en la imitación estadística de uno o más textos fuente (S). La idea conceptual es sencilla: Cójase una función de imitado f que modifique un fichero A de forma que asuma las propiedades estadísticas de otro fichero B. Es decir, si p(t,A) es la probabilidad de que una cadena t suceda en A, entonces una función de imitado f, hace que la p(t,f(A)) sea aproximadamente p(t,B) para toda cadena t de tamaño menor que n. La complejidad del modelo estadístico de imitado, el análisis de frecuencia, depende, precisamente del orden estadístico n que es el orden de complejidad del algoritmo. Según esta idea, Wayner definió el siguiente algoritmo de imitado: Construir una tabla con todas las diferentes combinaciones de n letras que ocurran en S y contabilizar el número de veces que ocurren en S. Elegir una de ellas aleatoriamente que actuará de semilla inicial. Esto generará las primeras n letras de T (el estegotexto). Repetir esta acción hasta que se genere todo el texto deseado. Coger las n-1 letras siguientes de T. Buscar en la tabla estadística creada todas las combinaciones de letras que comienzan con esas n-1 letras. La última letra de esas combinaciones forma el conjunto de posibles elecciones para la siguiente letra que será añadida a T. Elegir entre esas letras y usar la frecuencia de sus ocurrencias en S para "evaluar" cuál es la mejor elección. Según este algoritmo, un primer orden de imitado genera caracteres aleatorios de acuerdo a su distribución estadística. En un segundo orden se imita la distribución de parejas de caracteres de los textos S de entrenamiento, y así sucesivamente para mayor orden. Se supone, por la información publicada (Wayner, 1992), que en su aplicación a la lengua inglesa, dependiendo del texto y del orden en textos de al menos decenas de KB y orden mayor que 6, pueden obtenerse estegotextos con validez léxica y sintáctica e incluso, algunos, aunque no exento de errores, con apariencia semántica-estructural. El proceso de ocultación de información se realiza mediante la selección de las opciones de la próxima letra a mostrar. Wayner justificó cómo esto se podría hacer, entre otras opciones, utilizando un árbol de Huffman. El algoritmo esteganográfico, basándose en las frecuencias de aparición de la próxima letra a mostrar, crea un árbol Huffman con ellas, asignándoles un código binario a cada una, este código es el correspondiente a la información binaria necesaria para alcanzar el nodo en el cual está presente la letra en el árbol Huffman. La ocultación de información consistiría en ir eligiendo nodos del árbol, cuyo código–rama coincidan con la información a ocultar. Si la selección de las ramas de este árbol, que imita la estadística de la fuente, es aleatoria, el texto resultante imitará o se aproximará mejor a la distribución estadística del texto fuente. Si imita la estadística es razonable que imite la sintaxis y gramática del texto de entrenamiento. Conceptualmente no se han propuesto alternativas al sistema de Wayner. Quizás una posible variante esté basada en cadenas de Markov. Una cadena de Markov puede describirse como un modelo estocástico en el cual la probabilidad de que suceda un evento depende exclusivamente del evento anterior. Esto tiene aplicación en esteganografía lingüística y estegoanálisis. En 2003, Shu-feng investigaría sobre (Shu-feng y Huang, 2003) la posibilidad de generar estegotextos mediante una señal procedente de una fuente de señales basadas en un modelo de Markov. En esta propuesta la sucesión entre elementos, y por tanto los elementos a elegir, se seleccionan con la misma probabilidad. Pero esta investigación no es especialmente útil para nuestros fines, ya que como concluyeron Meng y sus colegas en 2009 (Meng et al., 2009), la elección de los candidatos que suceden a una palabra o expresión deben considerar su estadística de aparición y no ser elegidos como si se produjesen con la misma probabilidad porque, en este caso, los ataques estegoanalíticos se simplifican notablemente. Aunque, por desgracia, el estudio no se realizó con profundidad, en 2009, Dai et al. introdujeron la novedad de generación de estegotextos utilizando cadenas de Markov pero esta vez considerando en todo momento la probabilidad de las palabras a seleccionar en función de las palabras antecesoras y de las que se encontraban en su mismo "nivel/estado" del proceso. Cadena de Markov con probabilidades entre palabras b) Modelado gramatical del lenguaje natural y gramáticas libres de contexto Los textos en lenguaje natural pueden verse como un conjunto de léxico (palabras) que mediante uniones (reglas gramaticales) permiten construir fragmentos con significado (semántica) cuya unión (coherencia) aporta un valor concreto al lector. Dado que de una forma simplista un texto puede verse como un conjunto de oraciones unidas, tiene sentido analizar la posibilidad de imitar la estructura gramatical de una lengua concreta y analizar si en esa imitación para generar un texto válido es posible ocultar información. Una excelente manera de realizar esto es mediante el uso de gramáticas libres de contexto. Para comprender su uso es necesario remontarse a los años 60 del siglo XX. En la década de los 60 el excepcional lingüista A. Noam Chomsky postuló la gramática generativa (1965). Esta gramática se definió como el conjunto de reglas innatas que permite traducir combinaciones de ideas a combinaciones de palabras y en este sentido, la gramática se convertía en un sistema combinatorio discreto que permite construir infinitas frases a partir de un número finito de elementos mediante reglas diversas que pueden formalizarse mediante una gramática formal gobernada por normas de transformación. Según esta teoría de lenguaje formal una CFG (Context-Free Grammar) se define como una gramática en la que cada regla de producción es de la forma v::=w, donde v es una variable y w es una cadena de símbolos terminales y no terminales. Se entiende por terminal la información última de cada regla, por ejemplo, una palabra determinada. Por tanto, en general, una CFG se compondrá de terminales, variables y producciones. Las CFGs han jugado un papel nuclear en el diseño de lenguajes de programación y compiladores, así como en el análisis de la sintaxis del lenguaje natural. En la década de los 90, Peter Wayner vinculó la posibilidad de utilizar las construcciones CFGs (Wayner, 1995) en la generación de estegotextos de forma automática. Esta idea facilitaría la creación de estegotextos que, al menos, tendrían validez gramatical-sintáctica. El investigador centró sus estudios en su aplicación a la lengua inglesa. A continuación, para facilitar su compresión se añade un ejemplo en lengua española: Ejemplo de Probabilistic CFG en lengua española en formato BNG. Ocultación máxima de 8 bits. La ocultación de información se realiza mediante la selección de elementos concretos dentro de una regla específica, regla que es elegida mediante algún algoritmo de selección concreto. En el ejemplo anterior, una posible oración extraída (selección de la regla AB) de las reglas definidas podría ser: "Buenos días, estimado compañero Tomás, dame tu número de teléfono para charlar. Wayner desarrolló varios ejemplos interesantes aplicando estas ideas: spammimic (ocultación en un mensaje con estructura de correo de spam), baseball game, etc. Aunque Wayner se esforzó en formalizar la construcción de CFGs seguras con utilidad esteganográfica (Wayner 1995), es cierto que su utilidad esteganográfica debe ser muy matizada. El primer problema es que la gramática debe permanecer privada, emisor y receptor la tienen que conocer, ya que si no es así un atacante podría inferir fácilmente la información oculta. Este problema es mayor si la gramática es estática-manual. El segundo problema es que si esta gramática fuera conocida por el atacante forzaría al emisor y al receptor a un nuevo proceso tedioso (manual) y costoso de generación de una nueva gramática. El tercer problema es que la calidad del estegotexto depende claramente de la gramática y si esta tiene pocas reglas es más que probable la repetición de frases y términos en el estegotexto, facilitando a los estegoanalistas su trabajo. Además, aunque la gramática sea generada automáticamente de uno o más textos de referencia, conocidos por emisor y receptor, deben considerarse otros análisis al generar algoritmos esteganográficos basados en CFGs, por ejemplo, las palabras (términos) en una CFG se relacionan con sus vecinos en formas fijas. Aunque se añadan modelos estadísticos a las gramáticas como son las Probabilistic Context Free Grammars, PCFG, para dificultar ataques de análisis, siempre existirán correlaciones mutuas si se quiere que el texto sea coherente para un humano. Por último, deben considerarse los ataques basados en estudio de terminales, información última de cada regla, ya que aunque las variaciones de los textos creados puedan crecer sustancialmente con el tamaño de una gramática dada, el número de terminales está limitado por el tamaño de la gramática, lo cual significa que forzosamente, si el texto es lo suficientemente grande, se tienen que producir, y por tanto repetir, combinaciones lineales de terminales. En la práctica, resulta realmente complejo utilizar CFGs en herramientas públicas de manera robusta en la concepción actual. Un intento relevante de los pocos destacables, fue el sistema NICETEXT, del que se pueden extraer ideas para nuevos diseños. En 1997, Chapman y Davida en diversas investigaciones (Chapman y Davida, 1997; Chapman, Davida y Rennhard, 2001) desarrollaron un sistema software, NICETEXT, que permite generar modelos gramaticales basados en la posibilidad de imitar la gramática de uno o varios textos de entrenamiento. Estas reglas gramaticales, a modo de elementos etiquetados de una oración, permiten la generación de frases del estegotexto resultante. NICETEXT permite la generación dinámica de las reglas gramaticales basada en la imitación gramatical de textos de entrenamiento, es decir, habilita los procedimientos necesarios para identificar reglas sintácticas y mediante un etiquetador PoS (Part of Speech), pckimmo, permite definir qué tipo de palabra (categoría lingüística) forma cada elemento de la regla sintáctica generada (verbo, nombre, adjetivo, etc.). La novedad de esta herramienta reside en la forma de ocultación y en la recuperación de la información ocultada, ya que el receptor no necesita conocer la gramática utilizada por el emisor. La herramienta está basada en la sustitución de los elementos etiquetados en cada regla por palabras categorizadas por contenido semántico. Este esquema tiene dos ventajas importantes: La primera, dado que la información se oculta independientemente de la gramática, el emisor, en el peor de los casos, podría utilizar una gramática única por comunicación y de la riqueza que desee; la segunda, que la ocultación de información se realiza mediante la selección de una palabra dentro de una categoría de un diccionario categorizado, este diccionario es compartido por el emisor y el receptor y debe permanecer secreto. Adicionalmente a las características mencionadas, es importante añadir que NICETEXT todavía produce estegotextos con defectos derivados de sustituciones no válidas en contexto y anomalías entre el estilo de escritura seleccionado y el vocabulario empleado. No obstante, pocas innovaciones se han dado en esta línea de investigación desde las ventajas conceptuales aportadas por NICETEXT, aunque es cierto que se han publicado otras propuestas basadas en gramáticas libres de contexto, como por ejemplo la herramienta TEXTO que transforma información a sentencias en inglés (disponible en ftp://ftp.funet.fi/pub/crypt/steganography), las herramientas C2txt2c (Zuxu et al., 2007) y Csteg (Blasco et al., 2008) que ocultan código fuente de lenguajes de programación en oraciones en lenguaje natural o el sistema Lunabel (Chand y Orgun, 2006). PROPUESTA DE ALGORITMO DE GENERACIÓN AUTOMÁTICA DE ESTEGOTEXTOS BASADO EN MODELO N-GRAM Y LEY DE ZIPF El estudio de las propuestas publicadas de generación automática de estegotextos hace que centremos nuestro interés en la posibilidad de generación basada en imitación estadística. El principal motivo reside en evitar posibles restricciones o limitaciones del uso de todos los recursos necesarios para llevar a la práctica una generación basada en imitación gramatical: analizadores morfosintácticos, recursos léxicos, etiquetadores, etc. Al fin y al cabo, si la imitación estadística es la adecuada, se debería imitar la estructura gramatical de la lengua o textos de entrenamiento seleccionados. En el siguiente apartado se proponen una serie de hipótesis acerca de la posibilidad de utilizar modelos N-Gram para generar automáticamente estegotextos en lengua española. Seguidamente, se llevan a cabo diversas medidas para corroborar las afirmaciones realizadas. Hipótesis lingüísticas, estadísticas y definición del algoritmo Nuestra investigación se centra en la posibilidad de adaptar el algoritmo de Wayner para la imitación estadística de la relación entre palabras en un texto de entrenamiento dado. Como adelantábamos, la propuesta de Wayner hacía hincapié en la posibilidad de imitar estadísticamente la aparición de caracteres en un texto en lengua inglesa. Esta imitación, considerando secuencias de 6 o más caracteres consecutivos, permitía generar estegotextos con validez léxica y sintáctica, e incluso, en ocasiones, con apariencia de texto con coherencia global. Esta propuesta, no exenta de pequeños fallos, producía, debido a su diseño, errores léxicos. Las palabras se troceaban en un número determinado de caracteres y era posible, por ejemplo, al seleccionar el primer conjunto de letras de la tabla raíz que al juntarse no produjeran palabras válidas. Ante esta situación se plantean las siguientes hipótesis: Parece más lógico imitar textos de entrenamiento a nivel de palabra en lugar de a nivel de carácter. Así, se propone que la palabra sea la unidad mínima en la que se divida un texto a imitar, y de este modo se eviten de raíz las inconsistencias léxicas. Un modelo estadístico N-Gram permitiría generar automáticamente estegotextos de calidad; un modelo estadístico N-gram que permita contabilizar las ocurrencias y la posición de posibles palabras en una secuencia de n palabras consecutivas. Dado uno o más textos de entrenamiento, sería posible anotar las ocurrencias de las palabras presentes en los mismos y contabilizar la repetición de cada una, es decir, anotar qué palabras van detrás de qué otra y con qué probabilidad. Un algoritmo de generación automática de estegotextos podría aprovecharse de esa información para imitar la estructura de un texto en lenguaje natural seleccionando palabras. De hecho, si la selección de las palabras fuera aleatoria sería más probable que las palabras más probables se seleccionaran y menos el resto, es decir, se imitaría la estadística de la fuente de entrenamiento. Si se imita la estadística de la fuente, es más probable que el estegotexto resultante, que está basado en textos de entrenamiento con validez léxica y sintáctica, tenga a su vez validez léxica y sintáctica. La ocultación de información se realizaría mediante la selección concreta de unas palabras u otras. Los textos resultantes deberían tener la suficiente calidad lingüística para no ser detectados por un software automatizado y en la medida de lo posible tampoco por lectores humanos. De la experiencia probando el algoritmo de Wayner se consideran los signos de puntuación como palabras individuales:.,;: ¡?, ) ] ¡ ¿ ( [. La justificación de que esto sea así se debe principalmente a dos razones: la primera, está relacionada con la posibilidad de utilizar técnicas correctoras en el texto resultante (esto se verá en próximos apartados) y con el tamaño del estegotexto final. La segunda, si se separa una palabra de un signo de puntuación determinado será más probable que existan más palabras que le sucedan que si esto no se hubiese hecho: a más sucesores será posible ocultar más información generando menos palabras. Por ejemplo, es más probable que la palabra "mi" tenga varias sucesoras que la palabra "¿mi". Estas dos mejoras facilitarán obtener estegotextos con mayor validez léxica y sintáctica. El imitado a nivel de palabra facilitará a su vez el uso de técnicas correctoras, como se verá posteriormente, mediante la edición manual, para generar estegotextos de una elevada calidad lingüística. Considerando estas hipótesis se formula la implementación del siguiente algoritmo: El proceso de generación se basa en el análisis de bloques de n palabras, extraídas de uno o más textos de entrenamiento, mediante una ventana deslizante que se desplaza una posición para cada nuevo bloque. Es decir, el primer bloque tendrá las palabras de 0 a n-1, el segundo bloque de 1 a n, y así sucesivamente. N define el orden de complejidad del algoritmo (N-gram), lo que significa el número de palabras a considerar consecutivamente. Las palabras se relacionan mediante nodos enlazados en los que se contabiliza el número de veces que se han repetido en el texto de entrenamiento. Según esto, existirá una tabla raíz que almacenará todas las "palabras diferentes" que existan en el texto fuente. Basado en lo anterior, el algoritmo de generación de estegotextos funcionaría, en general, de la siguiente manera: a) Se selecciona una "palabra" aleatoriamente de la tabla raíz, aunque podría considerarse otro criterio con fines sintácticos, como por ejemplo hacer que el estegotexto empezase por un artículo o por mayúscula. Esta selección desencadenará el resto del estegotexto resultante, por lo que para un mismo texto de entrenamiento es posible obtener diferentes estegotextos seleccionando diferentes palabras de la tabla raíz. b) Si esta palabra no tiene sucesores, es decir, no apunta a otro nodo, se elije otro término de la tabla raíz (paso a). Si el nodo sucesor solo tiene una palabra, esta palabra se añade al estegotexto, lo que significa que no es posible ocultar información en este paso, y se elige el siguiente nodo disponible. Si el nodo sucesor tiene varias palabras posibles entre las que elegir esta selección permitirá ocultar información. Para intentar que la imitación estadística sea lo más adecuada posible, lo que afecta a la calidad lingüística del estegotexto, se decide que con las palabras de cada nodo y las frecuencias con las que aparecen (después de la palabra del nodo anterior) se construya un árbol de Huffman. La palabra seleccionada será aquella cuyo código binario (información binaria para acceder a ella a través de las ramas del árbol) coincida con la información binaria que se quiere ocultar. c) Si se llega al último nodo (si el orden n=8 serían 8 palabras consecutivas) se elige la última palabra seleccionada para el estegotexto y se vuelve al paso b). Este proceso se repite hasta que se genere el estegotexto que oculta la información deseada. d) El receptor necesita construir la tabla de frecuencias del texto de entrenamiento seleccionado e invertir el proceso para conocer los bits que ocultan cada palabra del estegotexto recibido. Por ejemplo, el algoritmo principal podría elegir de la tabla raíz la palabra "La" seguidamente la palabra "habitación" y finalmente, el orden n-ésimo, la palabra "Juan". De esta forma se construiría el estegotexto con la información a ocultar. El receptor reconstruiría la tabla de frecuencias utilizando los textos de entrenamiento y recuperaría la información enmascarada. Ejemplo de implementación del algoritmo propuesto en Stelin Con el objetivo de cuantificar la calidad de la propuesta algorítmica de generación automática de estegotextos basada en modelo N-Gram se implementa este algoritmo en lenguaje JAVA y se realizan una serie de medidas, estudiando propiedades estadísticas, el tamaño y la calidad del estegotexto resultante. En primer lugar es interesante comprobar si un modelo N-Gram imita, se aproxima, correctamente a la estadística de textos de entrenamiento. Si esta imitación es adecuada los estegotextos resultantes imitarán de mejor manera la estructura gramatical de los textos de entrenamiento. Analizando diferentes fuentes/textos de entrenamiento puede cuantificarse como es cierta esta aproximación estadística. Al menos lo es comparando la estadística de caracteres y de palabras en fuentes de entrenamiento y estegotextos generados para órdenes n mayores de 7. A continuación, por brevedad, se adjuntan algunos ejemplos de estas medidas, véase Figura 4, Figura 5 y Figura 6. Ejemplo de comparación de la distribución de frecuencias de caracteres de una fuente de texto de entrenamiento (los 13 primeros capítulos del Quijote con un total de 29.805 Palabras) y un estegotexto generado de ocultar 256 octetos (2048 bits) de información oculta a partir de dicha fuente (como nivel de atomicidad la palabra) Comparación de frecuencias de las palabras más probables en un estegotexto que oculta 16 octetos (128 bits) mediante un orden 10. Ejemplo de comparación de frecuencias de las palabras más probables en un estegotexto que oculta 256 (2048 bits) octetos mediante un orden 10. Tamaño de estegotexto generado comparable al tamaño de la fuente El algoritmo desarrollado produce estegotextos cuyo tamaño depende del orden n y de los textos de entrenamiento (factor de expansión). Cuanto mayor sea el número de palabras presentes en un texto de entrenamiento más probable será que existan múltiples alternativas de palabras a continuación de otra dada, por tanto, habrá más opciones entre las que elegir y se conseguirá ocultar más información por palabra generada, lo cual reducirá el tamaño final del estegotexto resultante. Por otro lado, el orden de imitado también afectará directamente al tamaño final. Si el orden es pequeño, por ejemplo n=3 (tres palabras consecutivas), es más fácil que existan varias palabras sucesoras en el texto de entrenamiento que si el orden es mayor. Esto es fácil de entender con un ejemplo: es más fácil encontrar varias palabras que sucedan a "la casa", por ejemplo "la casa es", "la casa blanca", "la casa está", etc., que palabras que sucedan a "yo vivo en la calle Carretas situada en". Un orden pequeño generará estegotextos más pequeños pero de peor calidad lingüística, mientras que un orden grande generará estegotextos más grandes pero de mejor calidad. Por tanto, la elección del orden es una cuestión arbitraria que debe considerar el emisor en función del texto de entrenamiento. En la práctica, las pruebas realizadas indican, que en general un orden entre 7 y 9 proporciona unos resultados léxicos y sintácticos que no son mejorados con un orden superior. En la medida de lo posible, debe evitarse el uso de órdenes mayores de 9 ya que provocaría un estegotexto de mayor tamaño. El impacto final de los elementos en juego (orden n, texto de entrenamiento e información a ocultar) influirán en el factor de expansión. Se conoce como factor de expansión a la relación: En la figura 7 y a modo aclaratorio se puede observar el crecimiento cuasi-lineal que experimenta el tamaño del estegotexto resultante para diferentes órdenes y diferentes volúmenes de información a ocultar para un texto de referencia de concreto. Relación orden de complejidad y factor de expansión (mensaje a ocultar-estegotexto creado) para diferentes mensajes a ocultar de pequeño tamaño. Texto original: versión digital de Poesías Completas (290KB) de Antonio Machado (51.531 palabras) Por tanto, en la cuantificación de que texto de referencia será mejor para reducir el factor de expansión debe considerarse: El orden de entrenamiento. A menor orden menor factor de expansión por la explicación reflejada en párrafos anteriores. - La probabilidad de las palabras en el texto de referencia. Cuanto mayor sea el número de palabras con probabilidad de ocurrencia alta en un lenguaje dado existirá un mayor número de palabras a continuación de las mismas y por tanto se podrá ocultar más cantidad de información reduciendo el factor de expansión (al que le afecta en gran medida las palabras seleccionadas que no ocultan información). Una vez observados aspectos estadísticos y de tamaño derivados de la aplicación de un modelo N-Gram en la generación de estegotextos es el momento de analizar la calidad de los textos generados. A continuación se presentan varios ejemplos de estegotextos generados para diferentes órdenes y textos de entrenamiento, con el objetivo de apreciar algunas de las afirmaciones vertidas en los párrafos anteriores (figura 8 y figura 9). Los estegotextos que se muestran a continuación poseen diversas imperfecciones que levantarían la sospecha de un lector humano aunque estadísticamente fueran "parecidos" a un texto escrito por un humano. Estos ejemplos se muestran sin aplicar ningún tipo de procedimiento de mejora a los mismos para observar ejemplos "en bruto" del resultado de un algoritmo de imitado N-gram. Como se puede observar, las inconsistencias son más detectables cuando el estegotexto es de mayor longitud. En los ejemplos anteriores, en los que, de momento, ignoramos inconsistencias y problemas de cohesión y coherencia global, puede observarse que los estegotextos generados no finalizan necesariamente con una estructura puramente sintáctica. Esto no es un problema excesivo ya que se pueden finalizar manualmente o mediante algún procedimiento automático. El algoritmo puede insertar en la información ocultada un marcador de fin de forma que no implique problemas de desincronización en el receptor al recuperar la información. El receptor sabe hasta qué palabra el estegotexto contiene información útil y después de cuál es simplemente relleno. La calidad del texto de entrenamiento, como lo es también el orden de complejidad, es vital en la generación de los estegotextos. Entendemos por calidad no sólo el tamaño del mismo, sino también su validez léxica, sintáctica, su género literario, su estilo, etc. Ante este condicionante una pregunta interesante a resolver sería qué texto de entrenamiento, si es que hay alguna preferencia, es más adecuado para su uso esteganográfico. En principio, diferentes tipos de textos podrían ser considerados como fuente para ocultar información: poemas, novelas, artículos periodísticos, código de programación, etc. Desde un punto de vista lingüístico, y al trabajar con secuencias de n palabras consecutivas, sería interesante filtrar zonas del texto que pudieran afectar claramente a la coherencia del estegotexto resultante como resultado de concatenar diversas secuencias de palabras. Por ejemplo, descartar índices, títulos, numeraciones ( a), b), c), I, II, III ), fechas, referencias, etc. En la práctica los textos de entrenamiento recomendados, según las investigaciones actuales, serían libros y novelas (narrativa) con decenas de miles de palabras. También una obra de poesía podría ser una buena candidata como fuente de entrenamiento ya que, en general, la coherencia entre las frases en este tipo de textos puede entenderse como más flexible que en otros tipos de textos de entrenamiento. De hecho, es frecuente en este tipo de textos que frases adyacentes hablen de cosas muy diferentes. Como se justificó en apartados anteriores, el algoritmo permite la creación de diferentes estegotextos para una misma información a ocultar, texto de entrenamiento y orden n. Esto depende de la primera palabra seleccionada en la tabla raíz. Será posible crear tantos estegotextos diferentes como palabras diferentes existan en el texto de entrenamiento y muchos de estos estegotextos tendrán similitudes. Mediante el software implementado es posible generar todos los estegotextos posibles, es decir, generar cada uno de los estegotextos para cada una de las palabras de la tabla raíz. Esta opción facilitará al emisor elegir el estegotexto más adecuado, más bits ocultos por palabra (estegotextos más pequeños) o aquellos con mejor aceptabilidad lingüística. Esta opción es muy interesante si se utiliza un texto de entrenamiento diferente por cada comunicación y se desea elegir el "mejor" estegotexto posible. A continuación, se adjunta un ejemplo de algunos de los posibles estegotextos para la ocultación de una pequeña información de 72 bits, que contiene la dirección IP 81.10.49.51 representando cada carácter a ocultar con 6 bits y después 6 bits de código de fin, utilizando para ello como fuente de entrenamiento la versión digital de "Guerra y Paz" de León Tolstoi, cuyo tamaño en texto plano es 396KB con 69.344 palabras. En los siguientes ejemplos se ha utilizado un orden n=7, generando 9.291 estegotextos diferentes. nueva ciencia - la estrategia -, pero el príncipe Bagration no le miró con gozo, inclinando la mano, cosa que todavía no le ha llamado ni una sola en el campo. -No olvides que estarás con mi padre y la hija de la visitante, con la túnica de las tres días de armisticio. Bagration contestó. - ¿No quieres...? - preguntó. - A la habitación de había hecho un esfuerzo extraordinario para decir que no respondería de sí misma frase -. No se pueden vivir sin guerras. ¿Por la noche, cuando, después de la ausencia, a las piernas. Sus mejillas se contraían violentamente, y cuando se encogió de hombros y abrió los brazos separados del cuerpo, presentaba su marido con el mismo tono de la Princesa, como si ésta se fue a dormir a casa del conde Bezukhov. Calidad de los estegotextos generados, maquillaje manual y la ley de Zipf El mayor problema en la ocultación de información mediante esteganografía lingüística, ya sea en textos existentes o generados, es conseguir que el estegotexto resultante presente cohesión y coherencia global, es decir, que no sea una secuencia de frases "más o menos ordenadas". El algoritmo de generación automática basado en un modelo N-Gram produce todavía pequeños errores gramaticales, por ejemplo, signos de puntuación que se abren y no se cierran, así como posibles problemas de coherencia global cuando el estegotexto crece en tamaño, por ejemplo, que se repitan expresiones. Teóricamente es difícil razonar, con los conocimientos actuales, que un algoritmo pueda generar estegotextos de muy alta precisión para contextos variados, ya que esto sería como haber encontrado una solución a un problema parecido al formulado en el test de Turing2. No obstante, mientras se consiguen mejoras parciales puede introducirse un nuevo concepto que afectará en gran medida a la calidad final del estegotexto resultante: el maquillaje manual del estegotexto a posteriori. Dado que resulta muy complejo dar con un algoritmo genérico que genere automáticamente estegotextos con una validez lingüística alta, esto es más crítico para estegotextos más grandes, el problema se puede enfocar de otra manera. Si no es posible generar estegotextos perfectos, a lo mejor sí es posible modificarlos una vez creados "maquillando" los errores derivados de la generación automática. Si se profundiza en esta idea, existe el problema fundamental de sincronizar las "palabras" donde el emisor oculta la información con las "palabras" que espera el receptor para recuperar el mensaje oculto, es decir, introducir cambios en el estegotexto generado implicaría que el receptor debería conocerlos, lo cual no es muy práctico porque implicaría el envío de los mismos para evitar la desincronización. Pensemos en la estructura en forma de árbol utilizada por el algoritmo para ocultar una información. Una información se oculta mediante la selección de una palabra entre las disponibles en el siguiente nivel. Es decir, si se selecciona la palabra "La" la siguiente palabra podría ser "habitación" (bit 0), "había" (bit 10) o "limpió" (bit 11) en función de los bits a ocultar, véase Figura 10. El receptor al recibir el estegotexto construiría la tabla de frecuencias al igual que el emisor e iría relacionando palabra por palabra el estegotexto recibido con la tabla generada, de esta forma, el receptor al recibir "La habitación", "La había" o "La limpió" sabría que se ha ocultado un bit (0) o dos (10-11). Ejemplo de codificación de palabras y árbol Huffman En este proceso de recuperación y de sincronización podría actuarse de varias formas: Una consistiría en que la herramienta diera error si después de una palabra del "supuesto" estegotexto se encuentra otra palabra que no coincide con ninguna de las esperadas. Si el atacante tuviera información de las tablas de frecuencia esto le simplificaría descartar mensajes sin información oculta; otra variante consistiría en despreciar todas las palabras que se lean hasta que se encuentre una de las palabras posibles para el nivel de la tabla (lista enlazada) donde nos encontremos. Realmente lo importante es que el receptor no pierda la sincronización respecto a la tabla de frecuencias y al estegotexto recibido. Este detalle, permite mejorar a posteriori, en principio manualmente, estegotextos generados por el emisor sin que ello afecte al receptor. La única condición es que el emisor puede utilizar cualquier palabra que no se encuentre en el nivel posterior para que el receptor no pierda la sincronía. Es decir, en el ejemplo anterior entre las palabras que forman las parejas "La habitación", "La había", "La limpió", podría utilizarse cualquier palabra, una o más, que no fuera "habitación, había o limpió". De esta forma el emisor puede corregir posibles errores gramaticales y mejorar la coherencia del texto sin necesidad que el receptor conozca esta información. Por ejemplo, si ocultamos una pequeña información de 126 bits, usando un orden 9 y fuente de entrenamiento las poesías completas de Antonio Machado obtendríamos entre los estegotextos posibles uno como el siguiente (se adjunta sólo un fragmento, Figura 11): Supongamos por un momento que queremos corregir una serie de pequeños errores, como, por ejemplo, signos de puntuación o mayúsculas (Figura 12). Algunos de los errores gramaticales presentes en el estegotexto de la Figura 11 Para solucionar estos problemas, el algoritmo implementado genera una plantilla con las palabras posibles en cada nivel, de forma que el emisor pueda seleccionar qué palabras añadir entre palabras del estegotexto, palabras que serán despreciadas por el receptor. Por ejemplo, seleccionamos de Figura 11 la frase "de la tarde en la arboleda! Veamos un trozo de la plantilla generada: Teniendo en cuenta esto, editamos la frase. Entre las múltiples opciones posibles elegimos la siguiente: "tarde en la dulce arboleda, ¡qué sensación! De esta forma tan sencilla puede mejorarse sustancialmente la calidad del estegotexto generado. Para solucionar problemas derivados de signos de puntuación que se abren y no se cierran (o viceversa) u otros. Como se destacaba anteriormente el hecho de considerar los signos de puntuación como palabras individuales permitirá con esta técnica correctora compensar posibles errores delante o detrás de ellos. Por suerte, en los textos en lenguaje natural en español, y en otras lenguas, las palabras tienen co-ocurrencias determinadas, es decir, es más probable que ciertas palabras vayan detrás de otras y es más probable que existan más palabras detrás de unas que de otras. Esto tiene que ver con la Ley de Zipf que afirma que un pequeño número de palabras son utilizadas con mucha frecuencia, mientras que ocurre que un gran número de palabras son poco empleadas. En general, existirían pocas palabras después de las cuales será muy costoso (en tiempo) elegir una palabra nueva, porque aparecerán muchas opciones en el nivel de la tabla correspondiente, y muchas palabras después de las cuales existirán pocas opciones, con lo que se tendrá más libertad para añadir palabras nuevas. Por ejemplo, en textos en lenguaje natural palabras como de, la, que, el, en, y, a, los, entre otras, son más probables, luego es más probable que existan más palabras que puedan aparecer con estas. Si nos fijamos en el ejemplo anterior ("tarde en la dulce arboleda, ¡qué sensación! Mientras el corazón) resultaría trivial añadir información antes del artículo "el" (sirve cualquier palabra distinta del artículo el) pero sería más difícil encontrar palabras, diferentes a las reflejadas en la plantilla, después de este artículo y antes de la palabra "corazón". Estos criterios ayudan a reducir el tiempo de edición y las posiciones donde es mejor trabajar para corregir los posibles fallos gramaticales. En resumidas cuentas, es posible generar estegotextos en lengua española automáticamente y corregir los errores manualmente sin afectar a la correcta recepción, creando estegotextos de una calidad notable. Esta aportación original es la que hemos denominado maquillaje manual del estegotexto. No es sencillo estimar la capacidad de ocultación real del algoritmo ya que eso depende del texto de entrenamiento, del orden y de las palabras introducidas mediante edición manual. Las pruebas que se han realizado reflejan tamaños de 0,5 a 2 bits por cada palabra presente en el estegotexto final. Las pruebas realizadas indican que para ocultación de informaciones por encima de la centena de bits, los estegotextos generados son de un tamaño destacable del orden de decenas de centenas de palabras (depende del tamaño y de la "calidad" de la fuente de entrenamiento) y por tanto la edición manual llevará un tiempo considerable (decenas de minutos). El interés de invertir más o menos tiempo en la calidad de los estegotextos generados dependerá de la importancia de la información intercambiada entre emisor y receptor. Adicionalmente a lo anterior, existe una variante posible del funcionamiento del algoritmo aprovechándose de la técnica correctora publicada. Esta variante consistiría en la generación de estegotextos de "mala calidad" pero que ocuparan poco espacio para dedicar más tiempo a la corrección de pocos errores. Este supuesto puede ser conseguido mediante la utilización de un orden n bajo. Si el estegotexto es pequeño, sería factible incluso, mediante la técnica de maquillaje manual publicada, retocar la coherencia global de todo el texto. Ejemplo de estegotexto generado automáticamente en lengua española. [stegotext-540]. Orden de complejidad 3. Este estegotexto podría ser corregido manualmente y generar un estegotexto con apariencia próxima a uno generado por un ser humano (Figura 14, Figura 15, Figura 16). Corrección manual del estegotexto de la Figura13, mejorando cohesión y coherencia global. Capacidad de ocultación final 1,5 bits/palabra Orden n=3, 126 bits ocultos, texto de entrenamiento "Poesías Completas. Ejemplo de maquillaje manual del estegotexto de la Figura 15. Capacidad de ocultación 1 bit palabra. En negrita las palabras originales En este trabajo se demuestra cómo es posible generar automáticamente estegotextos en lengua española mediante un modelo N-Gram. Se observa cómo imitar estadísticamente uno o más textos de entrenamiento a nivel de palabra permite una imitación léxica y gramatical mejor que propuestas previas, como por ejemplo el algoritmo de Wayner. No obstante, la utilización de un modelo N-Gram sigue produciendo estegotextos carentes de coherencia y de sentido global (especialmente si son largos). Mientras nuevas investigaciones permiten solucionar este hecho, se propone el concepto de maquillaje manual. Es posible editar estegotextos generados para corregir errores y darle una "apariencia humana" al resultado. Las pruebas realizadas indican que es factible obtener estegotextos indistinguibles por un lector humano y entendemos que si un humano no puede determinar si un texto ha sido escrito por un humano o una máquina, un software automatizado no será capaz de hacerlo tampoco. Las pruebas realizadas indican que es factible ocultar unas decenas o pocas centenas de bits en textos de decenas o pocas centenas de palabras y demuestran una ocultación mínima de 0,5 bits por palabra en el estegotexto final. Si se opta por el maquillaje manual de estegotextos que oculten decenas de bits, se observa la necesidad de invertir pocos minutos en la corrección, lógicamente esta depende de la capacidad de edición del emisor. Esta aparentemente baja capacidad de ocultación permite, al menos, enmascarar direcciones de internet o mensajes breves (como podrían ser mensajes de movilización, localización, etc.). Por ejemplo, en una red monitorizada es posible intercambiar un "texto" inofensivo que contenga la posición GPS de una reunión clandestina o es posible intercambiar "textos" en una red corporativa que sirvan para controlar un software espía de manera transparente a los filtros de la red, etc. Actualmente las investigaciones en curso se orientan hacia cuatro aspectos: La automatización y simplificación del maquillaje manual; aumentar la capacidad de ocultación, la introducción de modelos lingüísticos para facilitar estegotextos con mayor coherencia global y un análisis en profundidad de la seguridad de la propuesta. Destáquese que actualmente emisor y receptor de una comunicación deben conocer previamente el texto de entrenamiento utilizado. Un atacante podría intentar descubrir el texto de entrenamiento a partir de fragmentos capturados de estegotextos transmitidos. La tarea no es baladí y es exclusiva por estegotexto capturado. El orden de entrenamiento utilizado y el maquillaje manual empleado introducen la posibilidad de cuantiosos falsos positivos si se desea buscar textos que cumplan ciertos patrones N-GRAM. La estrategia a seguir de ataque no es sencilla de definir dado que no basta con hacer búsquedas en buscadores de internet u otros recursos y realizar comparaciones masivas. Este tema está abierto a la investigación.
Carmen ACEBAL SARABIA es Catedrática de Bioquímica y Biología Molecular del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular I de la Universidad Complutense de Madrid. Imparte las asignaturas de Bioquímica y Bioquímica Industrial en las Facultades de Biología y Química, respectivamente. Ha sido Vicedecana de Investigación, Alumnos y Relaciones Internacionales de la Facultad de Biología, Subdirectora de la Fundación General de la Universidad Complutense y Vicerrectora de Investigación de la misma Universidad. Su especialización científica se encuentra en el ámbito de la Biotecnología y de la Enzimología, con alrededor de un centenar de trabajos publicados en revistas de difusión internacional y numerosos proyectos de investigación concedidos en convocatorias competitivas, varias patentes y proyectos con empresas. Carlos ALONSO BEDATE es Profesor de Investigación ad Honorem del CSIC y Profesor Honorario de la Universidad Autónoma de Madrid. Cursó la licenciatura en Filosofía en la Universidad Pontificia de Alcalá de Henares y de Teología en la Universidad Pontificia de Granada. Igualmente ha cursado el Master de Genética en la Universidad de Davis, California. Ha llevado a cabo la licenciatura en Biología en la Universidad de Granada y sendos doctorados en Ciencias en la Universidad de Granada y en la de Nijmengen (Holanda). Ha publicado unos 220 artículos en revistas internacionales indexadas y dirigido varias decenas de tesis doctorales. Su campo de especialización es el estudio de la conformación Z del DNA y el conocimiento de la Biología Molecular de Leishmania y el desarrollo de sistemas de bio-marcadores y de vacunas experimentales contra la infección por este parásito. En los últimos años ha centrado su interés en el desarrollo de algoritmos para la identificación de similitudes y disimilitudes entre genes y la generación de genes quiméricos sintéticos formados por determinantes antigénicos B y T procedentes de proteínas inmunogénicas, tanto de superficie como naturaleza intracelular. Es miembro del Comité de Bioética de España y forma parte de varios comités de Ética de la investigación. Antonio ANSÓN es Profesor de Lengua y Literatura Francesa en la Universidad de Zaragoza y autor de los ensayos El ruido y la lira. Poetas franceses performers (2012), El limpiabotas de Daguerre (2007), Novelas como álbumes. Fotografía y literatura (2000, seleccionado entre los finalistas del XXVII Anagrama de ensayo 1999), El istmo de las luces. Recientemente ha participado en De l 'autoportrait à l' autobiographie (Jan Baetens y Alexander Streitberger (eds.), 2012) y Diccionario de fotógrafos españoles (2014). Ha dirigido igualmente seminarios sobre imagen para la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, los Encuentros de PHOTOESPAÑA 09 y la colección Cuarto Oscuro dedicada a la fotografía de autor. Irina ARGÜELLES ÁLVAREZ es doctora en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Madrid (2002) y Profesora Titular interina en el Departamento de Lingüística Aplicada a la Ciencia y a la Tecnología en Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid. Interesada por el análisis del discurso y la lingüística computacional, desde el año 2007 desarrolla parte de su investigación en el ámbito de la comunicación en redes sociales y, en colaboración con investigadores del Departamento de Ingeniería y Arquitecturas Telemáticas de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de Telecomunicación, ha participado en diversos estudios dentro del área de la esteganografía lingüística. Es coautora de varios artículos sobre este tema entre los que se encuentran: "Modificaciones sintácticas en lengua española con utilidad en esteganografía lingüística" (2009), "Modificaciones sintácticas basadas en la reordenación de complementos del verbo con utilidad en esteganografía lingüística" (2011) y "Lingüística computacional y esteganografía lingüística: distribuyendo información oculta con recursos mínimos" (2013). También ha presentado en congresos internacionales otros estudios más relacionados con el análisis del discurso en las redes sociales: "Twitter a new global genre: a contrastive study of the use of language in English and Spanish" (2010) y publicado artículos sobre este tema como "An insight into Twitter: A corpus based contrastive study in English and Spanish" (2012). Miguel ARROYO SÁNCHEZ, doctor en Farmacia y Profesor Titular del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, es autor de numerosas publicaciones centradas en diferentes enzimas de origen microbiano con distinta aplicación biotecnológica, como la producción industrial de antibióticos semisintéticos, la síntesis enzimática de análogos de nucleósidos con actividad terapéutica y la degradación de bioplásticos. Belén BARREIRO MORÁN es licenciada en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid, en dos especialidades: Bromatología y Zootecnia. Trabajó en investigación en el área del desarrollo de productos biológicos (vacunas) y técnicas de producción animal, en diferentes filiales del grupo Zeltia (Cooper Zeltia y Zeltifur). Desde 1994 es directora de marketing de INGENASA actuando como representante de dicha empresa en diferentes asociaciones, Vicepresidenta de la European Manufactures of Veterinarian Diagnostics (EMVD) y Vocal de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO). Rafael BLASCO PLÁ es Profesor Titular de Bioquímica y Biología Molecular en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura. Se licenció en Ciencias Químicas (sección Bioquímica) en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense (1985). Después de doctorarse en Ciencias Químicas por la Universidad de Córdoba (1992), gracias a una beca del Ministerio de Educación realizó una estancia postdoctoral de dos años en el Instituto de Biotecnología Alemán (GBF), Braunschweig, Alemania, con becas del Ministerio de Educación y Ciencia y de la European Environmental Research Organization (EERO). Su investigación, con algunas incursiones en el metabolismo del nitrógeno, se puede encuadrar en el tema de la biodegradación de contaminantes desde su tesis (biodegradación de nitrofenoles) hasta la actualidad (biodegradación de cianuro), pasando por la estancia postdoctoral (biodegracaión de compuestos cloro-aromáticos). Desde al año 2002 es coordinador del grupo de investigación de Biotecnología de Microorganismos de la Universidad de Extremadura, labor que ha compaginado con la impartición de docencia en diferentes licenciaturas, grados y másteres. Francisco CASTILLO RODRÍGUEZ es licenciado en Ciencias Biológicas con Premio Extraordinario (1972) y Premio Nacional (1975) y doctor en Ciencias Biológicas (Bioquímica) con Premio Extraordinario (1975). Ha sido becario del Plan de Formación de Personal Investigador del Ministerio de Educación y Ciencia (1972-1975), becario de las Fundaciones Gulbenkian (1973) y Alexander von Humboldt (1977-1979 y 1993) y de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) (1983), Wissenschaftlicher Mitarbeiter de la Fundación Alemana de Investigación Científica (DFG) (1977), Profesor Adjunto y Profesor Titular de Bioquímica por oposición (1979) de las Universidades de Sevilla y Córdoba, Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de las Facultades de Veterinaria (Universidad Complutense de Madrid) y Ciencias (Universidad de Córdoba) desde 1984, ha desarrollado una intensa actividad docente en las licenciaturas de Biología, Farmacia, Veterinaria, Medicina y Bioquímica y durante cuatro décadas ha llevado a cabo estudios relacionados con el metabolismo del nitrógeno inorgánico en plantas, cianobacterias y bacterias púrpuras y heterótrofas, así como en la biorremediación de compuestos nitroaromáticos y cianuros industriales, gracias a proyectos de investigación con financiación pública nacional e internacional desde 1972. Ha publicado un centenar de artículos de investigación en revistas científicas de ámbito internacional y varios libros y monografías sobre Bioquímica y metabolismo microbiano. En la actualidad se encuentra en situación de jubilado. Sergio COLLADO es Profesor Asociado del área de Tecnología del Medioambiente de la Universidad de Oviedo desde 2011. Obtuvo el doctorado en 2010 por la Universidad de Oviedo (Programa de Ingeniería de Procesos y Ambiental). Forma parte del grupo de investigación Tecnología de Bioprocesos y Reactores [URL] desde 2005. Ha trabajado en líneas de investigación relacionadas con oxidación húmeda de aguas residuales y acoplamiento de procesos avanzados de oxidación-tratamiento biológico. Es autor de diecisiete artículos (la mayoría en revistas Journal Citation Reports) y de varias contribuciones a congresos nacionales e internacionales. Ha participado en varios proyectos de investigación y contratos con empresas en las líneas de investigación desarrolladas por el grupo. Jacques DELBECQUE PEÑA es director general de INGENASA y responsable del Departamento Comercial. Licenciado en Veterinaria por la Universidad Complutense, se especializó en Nutrición animal, abriendo inicialmente mercados como el de los probióticos. Organizó las Jornadas sobre la aplicación de probióticos en alimentación animal en la Facultad de Veterinaria de Madrid (mayo 1991) y publicó una revisión de la utilización de estos productos. Posteriormente participó en el desarrollo de la utilización de las arcillas en piensos para el ganado (Conferencia Utilisation des Argiles en Alimentation Animale, Maisons-Alfort, 1993). En 2001 se cristaliza la posibilidad de aumentar el currículum mediante el conocimiento de las bases de la inmunología aplicada a la veterinaria. Mario DÍAZ ha sido profesor de la Universidad de Las Palmas, de la del País Vasco y de la de Oviedo, de la que es Catedrático desde 1987. Ha trabajado en campos relacionados con procesos fermentativos y diseño de biorreactores, separación y aprovechamiento de biomoléculas y tratamiento de aguas residuales. Es autor de unos 300 artículos científicos y tecnológicos, ha sido miembro del comité editorial y editor asociado de revistas científicas y ha dirigido 38 tesis doctorales. Ha participado en la promoción de industrias de proceso y de base tecnológica. Ha publicado varios libros de tipo docente (en la editorial Ariel) y recientemente un libro de texto, Ingeniería de Bioprocesos (Paraninfo, 2012), que pretende contribuir a la formación en Biotecnología e Ingeniería de procesos biológicos. Núria DURAN VILA es Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid (Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid), máster en Horticultura por la Universidad de California, Davis (MSci Vegetable Crops Department de la UCD) y doctora en Patología Vegetal por la Universidad de California, Riverside (PhD Plant Pathology de la UCR), título convalidado con el de Doctora Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid. Desde 1977 hasta diciembre de 2009 realizó su actividad investigadora en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-Crida 07) que a partir de 1983 pasó a ser el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA). Ha participado y liderado numerosos proyectos de ámbito europeo y nacional y ha dirigido tesis doctorales en los campos de la Fitopatología, la Mejora Sanitaria y la Biotecnología aplicada a la Mejora Genética y Conservación de Germoplasma de Cítricos, todas dentro del campo de las Ciencias Agrarias. La actividad científica se halla recogida en 96 artículos científicos, 27 artículos de divulgación y 17 capítulos de libros. Durante 2010 y 2011 ejerció como coordinadora de Relaciones Científicas Internacionales del INIA actuando como representante de España en varios foros y organizaciones europeas. Actualmente compagina su actividad investigadora en el IVIA con su participación en iniciativas de la Comisión Europea. Antonio FIGUERAS HUERTA es Profesor de Investigación del CSIC. Realizó estudios postdoctorales en Rutgers University, New Jersey (USA) y completó su formación en Smithsonian Institution, Washington D.C. (USA) (1991), Aberdeen University, Aberdeen (Reino Unido), Universidad de Harvard, Boston (USA), School of Medicine, Universidad de Pennsylvania, Philadelphia (USA). Desde 1993 es presidente de la rama de España de la European Association of Fish Pathologists. Ha sido director del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo desde mayo de 2001 hasta diciembre de 2005. Desde febrero de 2012 hasta junio de 2014 ha sido Vicepresidente de Investigación Científica y Técnica del CSIC. Miembro del grupo de expertos de: Working Group on Pathology and Diseases of Marine Organisms del ICES (desde 1987), de la Comisión Veterinaria permanente UE para enfermedades de acuicultura (desde 1989), del Comité científico asesor para el Accidente del Prestige (2002-2003), coordinador del Workshop Canadá-Spain de Ciencias Marinas, Halifax (Canadá) (2002), patrono designado por el CSIC en la Fundación Observatorio Español de Acuicultura (desde 2008), Coordinador de la red de Acuicultura del CSIC 2004. Su actividad científica consiste en más de 250 artículos científicos en revistas incluidas en el Science Citation Index, 30 libros y capítulos de libros. Dieciocho tesis doctorales dirigidas y una patente sobre péptidos antimicrobianos. Es intensa también su actividad de divulgación científica: mantiene el blog Ciencia Marina y otros asuntos, ha publicado artículos de divulgación en El País, El Mundo y Público. Ha organizado nueve conferencias internacionales, ha sido coordinador del Proyecto Consolider Ingenio 2010 Aquagenomics, desde 2007 hasta 2014 e investigador principal en catorce proyectos nacionales y siete europeos/internacionales. Ha recibido varios premios por su tarea investigadora y divulgativa: de la Excma. Diputación Provincial de Pontevedra, de la Royal Society, de la Real Academia Gallega de Ciencias-Fundación Caixa Galicia y VI Premio de Investigación en Acuicultura Jacumar. Víctor de LORENZO es Profesor de Investigación en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (Madrid). Tras trabajar en el Instituto Pasteur (París), en la Universidad de California (Berkeley), en la Universidad de Ginebra y en el Centro Federal de Biotecnología (Braunschweig), se incorporó al CSIC en 1990. Su investigación utiliza la Biología Molecular avanzada y la Ingeniería Genética de microorganismos para el seguimiento, la biorremediación y, siempre que sea posible, la valorización de la contaminación química del medio ambiente. Es miembro electo de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO), de la Academia Americana de Microbiología (AAM) y de la Academia Europea de Microbiología (EAM). Ha servido en el Comité de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de Expertos Gubernamentales en Biotecnología para un Medio Ambiente Limpio. Durante el período 2002-2004 presidió el Grupo Europeo de Ciencias de la Vida (EGLS) y en la actualidad copreside el Comité de Ciencia y Tecnología del Presidente de la Comunidad Europea (PSTAC). En el año 2001 recibió el Premio Jaime I a la Protección del Medio Ambiente. Sus actividades más recientes en la interfase entre la Biología Sintética y la Biotecnología Ambiental han merecido el Premio 2008 GSK de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) y el Grand Prix de l'Académie des Sciences del Instituto Francés del Petróleo (2008). Isabel de la MATA es Profesora Titular del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular I y Directora del grupo de Biotecnología Enzimática de la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su labor investigadora en el tema de aprovechamiento de residuos lignocelulósicos mediante fermentación del hongo Trichoderma reesei, enmarcado en el área de la Biotecnología, en el que realizó su tesina y su tesis doctoral. Desde entonces hasta la actualidad ha llevado a cabo su labor investigadora en el área de Biotecnología Enzimática. Llevó a cabo una estancia predoctoral en el Instituto de Bioquímica Vegetal de la Academia de Ciencias de Georgia. Ha sido Profesora Titular Interina del Departamento de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid y ha realizado dos estancias posdoctorales en el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC. Está acreditada para el Cuerpo de Catedráticos de Universidad por la ANECA desde marzo de 2013. Socia de la European Federation of Biotechnology (EFB) desde 2004 y de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas desde 2007, ha sido desde enero de 2003 hasta julio de 2014 Secretaria General, Vocal de la Junta Directiva, Vicepresidenta y Presidenta de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBiot). Paloma MELGAREJO NÁRDIZ es Doctora Ingeniera Agrónoma por la Universidad Politécnica de Madrid (Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid), premio extraordinario de doctorado por la Universidad Politécnica de Madrid y premio a la tesis doctoral de la Fundación Universidad-Empresa. Investigadora titular de OPIs, Nivel A1, del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), ha sido profesora titular de Botánica de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, profesora asociada de Patología Vegetal en el Departamento de Biotecnología de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid. Ha participado y liderado numerosos proyectos de ámbito europeo y nacional y dirigido tesis doctorales. Ha publicado más de cien artículos en revistas científicas internacionales en el ámbito de la Patología Vegetal y participado en foros nacionales e internacionales. Ha sido directora adjunta del Departamento de Protección Vegetal del INIA, vicepresidenta de la Sociedad Española de Fitopatología, miembro del Comité Científico Asesor del INIA, Miembro de Comités de Expertos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y Miembro del Comité de Expertos de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. Ha sido gestora del Programa Agrícola y Forestal en el Plan Nacional de Investigación 2008-2012. Actualmente es Subdirectora General de Prospectiva y Coordinación de Programas de INIA. Alfonso MUÑOZ MUÑOZ es doctor en Telecomunicaciones (en seguridad informática) por la Universidad Politécnica de Madrid e investigador posdoctoral en Computer Security and Advanced Switching Network en la Universidad Carlos III de Madrid. Es un profesional con más de diez años de experiencia en el campo de la seguridad informática en los cuales ha trabajado con organismos europeos, ministerios y multinacionales en proyectos avanzados no convencionales. Ha publicado más de 40 artículos en revistas científicas y ha presentado trabajos en conferencias de prestigio en el campo de la seguridad informática. Es coeditor de la Red Temática de Criptografía y Seguridad de la Información más longeva y extensa de Iberoamérica (CRIPTORED). Se encuentra promoviendo y dirigiendo proyectos de divulgación y formación de gran impacto como son la Enciclopedia visual de la seguridad de la información (Intypedia), el Aula Virtual Crypt4you, el proyecto Thoth y está organizando eventos como el Día Internacional de la Seguridad de la Información (DISI) o las conferencias anuales Temas Avanzados en Seguridad y Sociedad de la Información (TASSI-UPM). Su trabajo como investigador y divulgador ha sido reconocido por diferentes premios y entrevistas, entre ellos el Premio de Red Seguridad 2012. Experto en protección de datos digitales y diseño de sistemas seguros basados en algoritmos criptográficos, esteganográficos y anonimato. Así como en la clasificación de información basada en algoritmos de Natural Language Processing, Machine Learning y tecnologías DPI. Ha publicado diversos libros y guías sobre estas temáticas. Emilio MUÑOZ RUIZ es Profesor de Investigación ad honorem en el Instituto de Filosofía del CSIC, de cuyo Departamento Ciencia, Tecnología y Sociedad ha sido Jefe hasta su jubilación. En la actualidad es Presidente del Comité Científico de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO), Director de la Cátedra de Ética y Valores en la Ingeniería de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de la Universidad Politécnica de Madrid, Presidente del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS) y Coordinador de la Unidad de Investigación en Cultura Científica del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Ha sido Presidente del CSIC, Secretario General del Plan Nacional de I+D y Presidente de la Asociación Interuniversitaria Europea sobre Sociedad, Ciencia y Tecnología (ESST). Es autor de varios centenares de artículos sobre Bioquímica, Biotecnología y sus aspectos sociales y económicos y también sobre Política científica y tecnológica. Entre sus libros cabe citar: Genes para cenar, Biotecnología, Industria y Sociedad. El caso español, Biotecnología y Sociedad: encuentros y desencuentros, Radiografía de la Investigación Pública (coeditado con Jesús Sebastián) y Ciencia y Tecnología (coeditado con Carlos Sánchez del Río y Enrique Alarcón), vol. 4 de la obra de Salustiano del Campo y José Félix Tezanos (dirs.) Beatriz NOVOA es Investigadora Científica del Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC. Licenciada y doctora en Biología por la Universidad de Santiago de Compostela, ha sido investigadora postdoctoral en la Universidad de Aberdeen (Reino Unido) e investigadora visitante en las universidades de Maryland, Maine, Harvard y Pennsylvania (Estados Unidos). Ha sido directora de once tesis doctorales y es autora de más de 150 artículos científicos publicados en revistas indexadas en el Science Citation Index y capítulos de libros. Ha sido investigadora principal de proyectos españoles y europeos y ha recibido varios premios de investigación. Ha participado en comités organizadores de congresos internacionales y es autora de contribuciones a numerosos congresos internacionales. Ha sido Adjunta de la Agencia Nacional de Evaluación (ANEP). Sus líneas de investigación son: bases moleculares de la respuesta inmune de peces y moluscos, inmunología comparada, estudios de expresión génica y genómica y estudio de procesos inflamatorios asociados a enfermedades humanas empleando el pez cebra (Danio rerio) como modelo. Rafael PÉREZ MELLADO es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid con Premio Extraordinario de Licenciatura y Doctor en Ciencias Biológicas cum laude por la misma Universidad. Desde 1985 es investigador en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, del que ha sido vicedirector desde 1993 hasta 2004 y donde dirige el Laboratorio de Expresión génica y secreción en bacterias Gram positivas de aplicación industrial, que incluye una línea de investigación dedicada a la caracterización molecular de las comunidades rizobacterianas. Ha sido Profesor Adjunto contratado en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) donde actualmente es Profesor ad honorem en el Departamento de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias desde 1987 y responsable de Biotecnología Bacteriana del Máster de Biotecnología de la UAM desde su primera edición en 2008. Ha dirigido once tesis doctorales, ha sido investigador principal en proyectos nacionales y ha obtenido contratos con empresas nacionales y multinacionales del ámbito de la Biotecnología, habiendo participado como investigador principal en proyectos científicos de la Comisión Europea, tres de ellos relacionados con el terrorismo. Ha publicado 107 manuscritos y ha presentado 183 comunicaciones en reuniones científicas nacionales e internacionales y diecisiete solicitudes de patentes de ámbito nacional e internacional. Es miembro de varias sociedades científicas españolas. Es miembro de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) y de la Sociedad Británica de Microbiología General (SGM). Ha organizado 36 cursos nacionales e internacionales sobre Ingeniería Genética, Biología Molecular Aplicada y Biotecnología así como el 10o Congreso Europeo de Biotecnología (EFB10, 2001). Es Asesor sobre Ingeniería Genética y Biotecnología para el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación español (MAEC) y miembro de la delegación española en la Convención para la Prohibición de Armas Biológicas y Toxínicas (CABT) desde 1992. Desde 2012 es Asesor Científico para la No Proliferación de Agentes Biológicos en la Subdirección General de No proliferación y Desarme del Ministerio de Asuntos Exteriores y Coperación. Es miembro de la Comisión Nacional de Bioseguridad en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente desde 1993. En 2007 recibió el Premio CCMI-CAJA SUR a la innovación tecnológica. Daniel RAMÓN VIDAL es licenciado y doctor en Ciencias Biológicas por la Universitat de València. Hizo su doctorado en el Departamento de Genética Molecular de la empresa farmacéutica Antibióticos S.A. Realizó estancias postdoctorales en la Sección de Microorganismos Industriales del Departamento de Genética de la Universidad de Agricultura de Wageningen (Holanda). Fue Catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universitat de València y Profesor de Investigación en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del CSIC. En la actualidad es Director Científico y Consejero Delegado de la empresa biotecnológica Biópolis S.L. y Consejero Delegado de la empresa Lifesequencing S.L., una participada de Biópolis S.L. que se dedica a la secuenciación genómica masiva. Sus resultados tecnológicos están protegidos por más de cuarenta patentes nacionales e internacionales, la mayoría de ellas transferidas y en uso. Ha publicado 125 artículos en revistas internacionales de prestigio. Ha obtenido el Premio de la Sociedad Española de Microbiología, el Premio a la Trayectoria Científica del Instituto Danone, el Premio Europeo de Divulgación Científica, el Premio Nacional de Investigación Juan de la Cierva, el Premio Internacional Hipócrates y la Medalla de Honor al Fomento de la Invención de la Fundación García Cabrerizo. Es miembro del Comité Científico del Microbial Resource Research Infraestructure, del Board of Directors del Pharmabiotec Research Institute y del Consejo Rector del CSIC. Ana Isabel RANZ CASARES es licenciada en Ciencias Biológicas con especialidad en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid (1986). Su actividad se desarrolló inicialmente en las áreas de Inmunología y Genética Molecular (cultivo de tejidos, desarrollo de anticuerpos monoclonales, purificación de proteínas, clonaje y secuenciación de material genético). Trabajó posteriormente en el Departamento de I+D para el desarrollo de tests inmunológicos basados en la técnica de ELISA. Realizó actividades relativas a producción de kits de diagnóstico para enfermedades animales (estandarización de procesos, validación de lotes, control de stocks, análisis de datos, control de procesos, etc). En la actualidad es responsable de Servicio Técnico (ayuda técnica a clientes, reclamaciones, información técnica relativa a los productos de la compañía, etc.) y de la gestión de autorización del registro de los productos zoosanitarios desarrollados en INGENASA. Colaboradora en los grupos de trabajo del proyecto europeo DISCONTOOLS (European Commission Services, 2008-2012). Manuel RENDUELES es profesor de la Universidad de Oviedo desde 1996. Ha sido Profesor Asociado del Área de Proyectos de Ingeniería y actualmente es Profesor Titular de Ingeniería Química desde 2008. Ha realizado estancias de formación de un año en Portugal y Francia. Ha trabajado en campos relacionados con la separación de iones y biomoléculas, diseño de bioprocesos fermentativos, desarrollo de biomateriales y de nuevos productos en el sector alimentario y en el aprovechamiento de subproductos, especialmente proteínas residuales de procesos alimentarios. Es autor de unos 125 artículos científicos y tecnológicos. Tiene cuatro patentes y ha dirigido nueve tesis doctorales. Es coordinador del máster oficial en Biotecnología Alimentaria de la Universidad de Oviedo. Entre 2010 y 2014 ha sido jefe de unidad del servicio de Tecnología Alimentaria de los servicios científico-técnicos de la Universidad de Oviedo. María José RODRÍGUEZ GARCÍA es licenciada en Ciencias Biológicas y especialista en Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid. Inició su formación profesional en la Universidad Autónoma en el estudio de enfermedades del metabolismo. Posteriormente continuó su formación en la Fundación Jiménez Díaz con el estudio de daño renal por toxicidad de fármacos. Desarrolló su carrera profesional en la empresa privada, en INGENASA dentro del Departamento de Investigación. Tiene más de 26 años de experiencia en la investigación de las principales enfermedades animales que afectan la producción. Con mayor experiencia en virología, ha estado directamente implicada en la investigación, desarrollo y producción de ensayos diagnósticos para distintos virus y bacterias. Ha publicado en revistas de ámbito internacional y es autora de patentes relacionadas con algunas de estas enfermedades, como el síndrome respiratorio y reproductivo porcino. Actualmente es jefa de área en el Departamento de Investigación de INGENASA, investigando, desarrollando y produciendo ensayos diagnósticos moleculares, basados en la detección y análisis del ácido nucleico del patógeno. Ha participado en proyectos de investigación nacionales y europeos para el desarrollo de vacunas y nuevos diagnósticos. Así mismo ha llevado una labor tutorial en la formación de nuevos investigadores dentro del programa europeo Leonardo da Vinci y de Técnicos Superiores de escuelas de Formación Profesional en nuestro país. Ignacio ROMAGOSA CLARIANA es doctor Ingeniero Agrónomo por la Universidad del Estado de Colorado (USA) y por la Universidad Politécnica de Madrid y Catedrático de Producción Vegetal de la Universidad de Lleida. Ha sido investigador y profesor invitado en Agriculture and Agro-Food Canada y en la Universidad del Estado de Washington en EEUU. Su área de investigación es la genética y mejora de cebada. Desde 2011 ocupa la Dirección del Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza, habiendo sido Director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria de la Universidad de Lleida en el periodo 1998-2001. Ha sido Coordinador Nacional del Área de Agricultura de la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP) y Gestor de los Subprogramas Agrícolas y Forestal del Plan Nacional de Recursos y Tecnologías Agroalimentarias del Ministerio de Educación y Ciencia desde 2002 hasta 2006. Actualmente es el Gestor del Área de Agroalimentación del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología. Paloma RUEDA PÉREZ es Directora de Investigación de INGENASA. Licenciada en Biología, en la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular por la Universidad Autónoma de Madrid, obtuvo el doctorado por la misma Universidad en 1993. Desarrolló su tesis en el Centro Nacional de Microbiología (Instituto de Salud Carlos III, Majadahonda), estudiando los mecanismos que utiliza el virus respiratorio sincitial humano para generar su diversidad antigénica y escapar de la respuesta inmune. Posteriormente realizó una etapa postdoctoral en INGENASA, donde ha desarrollado su trabajo hasta la actualidad. Durante estos años ha continuado trabajando en virología, especialmente con virus relacionados con sanidad animal, y se ha especializado en la expresión de proteínas recombinantes y su utilización en ensayos de diagnóstico y como vacunas. Ha participado y dirigido proyectos de investigación nacionales e internacionales, que han dado lugar a numerosas publicaciones científicas y a patentes. Antonio SANZ FERNÁNDEZ es biólogo y en la actualidad Director de Operaciones de INGENASA. Realizó su tesis doctoral en el Centro de Biología Molecular, en el laboratorio del profesor Eladio Viñuela en relación con la inmunología del virus de la peste porcina africana. Tiene más de 30 años de experiencia en su área de conocimiento y en proyectos tanto nacionales como europeos relacionados con Inmunología y Virología. Es autor de numerosas publicaciones científicas y patentes aprobadas en Estados Unidos y en Europa. Manuel SOTO ÁLVAREZ es Profesor Titular del Departamento de Biología Molecular de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Madrid. Se licenció y se doctoró en Biología en la misma Universidad consiguiendo el Premio Extraordinario de tesis doctoral en el año 1994. Compagina su labor docente y de gestión en la Universidad con una activa labor de investigación desarrollada en el campo de la Parasitología, fundamentalmente enfocada en el estudio de diversos kinetoplástidos. Ha realizado estudios relacionados con el análisis de la Biología Molecular de estos parásitos y en los últimos años se ha especializado en el desarrollo de herramientas biotecnológicas para el diagnóstico y la prevención de las leishmaniosis. Su labor investigadora se refleja en decenas de publicaciones en revistas con índice de impacto, en la autoría de diferentes patentes y la dirección de siete tesis doctorales. Ha participado y trabaja en la actualidad en diferentes proyectos de investigación con financiación pública y privada tanto nacionales como internacionales.
'Buscamos una voz que nos reciba'. Narrativa chilena reciente: Lecturas Cómplices Esta investigación centra su estudio en algunas propuestas de lectura para la narrativa chilena reciente, especialmente un corpus compuesto por un conjunto de obras de cuatro autores: Álvaro Bisama, Alejandra Costamagna, María José Viera-Gallo y Alejandro Zambra. Se propone que desde la recepción es posible precisar algunas formas de lectura que se concretan pensando en el grado de complicidad que logra el lector con estas obras, determinada por su relación de colaboración o participación en el acto de leer. El lector se acercará más o menos a la obra siguiendo las señas propuestas en ella, así las formas de leer irán desde lo crítico hasta lo afectivo, actualizando los relatos a partir de un estrecho vínculo entre escritor, obra y lector. De esta forma la lectura siempre será cómplice, pero desde diferentes aspectos y en distintos grados. Teniendo en cuenta estos matices revisaremos tres formas de lectura cómplice: a) de apropiación del pasado, b) política y c) dinámica. Y se hace un hilo que es muy fino que se guarda y no se ve que se da y que envuelve que en un espacio convierte cuando da se entiende Las temáticas frecuentes de autores publicados desde fines de los noventa hasta ahora, se encuentran, ineludiblemente, cruzadas por el hecho de que los narradores vivieron el final de su infancia y parte de su adolescencia en un contexto histórico- político inestable. Inevitablemente, la dictadura militar causa un quiebre (y una herida) en la vida nacional, y se van articulando los discursos de todas las artes pensando en lo que fue antes del Golpe, lo que fue durante la Dictadura y lo que fue después de la Dictadura, la pos-dictadura. Rubí Carreño ha señalado en su libro Memorias del Nuevo Siglo: jóvenes, trabajadores y artistas en la novela chilena reciente: "Son los textos de artistas cuyo trabajo literario está cruzado tanto por los medios masivos de comunicación como por haber vivido la infancia o la juventud en un país en dictadura. (...) La dictadura no solo otorgó un contexto ultra violento a los años de formación, sino que también significó experimentar exilios en los que se mezclan motivaciones políticas, familiares, sexuales" (Carreño, 2009, p. Aclaro que no se trata de una literatura puramente política, pues las visiones de los narradores son las de quienes vivieron los procesos políticos nacionales desde la postura del que "observa", "entiende a medias", y "no opina"; son la voz de una generación de "personajes secundarios", como los llama Alejandro Zambra, retomando la idea del documental "Actores secundarios" dirigido por Jorge Leiva y Pachi Bustos, en el que se relatan las actividades del movimiento estudiantil chileno desde el año 85 hasta finales de la dictadura. En la narrativa reciente estos "secundarios" tienen la posibilidad, al fin, de preguntar (se), criticar y relatar la historia del que sufría o no sufría consecuencias sin la facultad de intervenir ni a través de la acción ni a través de la palabra. La narrativa chilena reciente propone nuevos discursos a través de los cuales configura nuevos relatos del pasado histórico y el presente actual del país construido en los últimos quince años. Las obras propuestas para esta investigación1 se presentan de manera amigable al lector, se muestran sencillas, aparentemente simples, pero al momento de atender los detalles, parecen desplegarse nuevas lecturas a medida que se abre la mirada ante las señas que los autores generan en su escritura y que, seguramente, observarán tanto los lectores comunes2 como, por supuesto, lectores críticos especializados. A partir de la recepción3, esta investigación propone algunas formas de lectura que se formulan pensando en el grado de complicidad que logra el lector con la narrativa reciente, la que estará determinada por su relación de colaboración o participación en la lectura, de modo que, en palabras simples, observaremos distintas lecturas según la alianza narrador-relato-lector y los modos en que se completen las novelas a través del acto de leer. Me siento el único testigo de la belleza, aunque no es cierto pues cada cual tiene su templo... Nuestra lectura cómplice4 tiene su fundamento básico en la lectura "activa" propuesta por la Estética de la Recepción, pues el lector debe descubrir todos los estratos de la novela, al mismo tiempo que "completarlos" y "suplementarlos", convirtiéndose de algún modo en "co-creador de la obra literaria" (Ingarden, 2005, p. Para los fines de nuestros tipos de lectura, el lector no solo debe ser "activo", sino también cómplice de la obra y del escritor para efectuar lecturas a fines con la narrativa chilena reciente. Por otra parte, para los tipos de lectura que serán propuestos el lector puede seguir, en algunas de ellas, solo un hilo y unir o desunir su lectura a partir de su interés, es decir se acerca más o menos a la obra desde una perspectiva concreta que puede ser crítica o incluso afectiva. De esta forma la lectura siempre será cómplice, pero desde diferentes aspectos y en distintos grados5. Teniendo en cuenta estos matices, centraremos el estudio en tres formas de lectura cómplice: lectura de apropiación del pasado, lectura política y lectura dinámica. LECTURA DE APROPIACIÓN DEL PASADO Y al final es lo mismo, y es que todos fuimos felices, alguna vez, alguna vez... En la lectura de apropiación del pasado el lector interpreta los sucesos pretéritos personales o colectivos manifiestos en la obra como un pasado conocido y queda abierto a una posible identificación o discordia, pues, como señala George Steiner en Los logócratas, "el mismo libro, la misma página, puede tener efectos totalmente dispares sobre sus lectores. Puede exaltar o envilecer; seducir o asquear; apelar a la virtud o a la barbarie; magnificar la sensibilidad o banalizarla" (Steiner, 2007, p. El pasado histórico colectivo se conecta con el pasado personal, es decir, la "gran" memoria oficial y la "pequeña" memoria6 personal se vinculan entre sí y también con el pasado dibujado en las novelas para completar las lecturas de las obras. La lectura de apropiación del pasado no es una lectura en la que el receptor se desvincule de la obra para acomodarse y reconstruir su propio pasado, sino que en ella se crean "puentes" (Ingarden) entre el mundo del lector y el mundo de la obra literaria, "estableciendo conexiones mentales entre las fases del tiempo esquemático, con la ayuda de relaciones y dependencias que existen entre los datos relatados" (Ingarden, 2005, p. Aunque esta lectura está emparentada con la lectura política, hacemos la diferencia, pues aquí se trata de una cercanía más familiar, más doméstica con el pasado, incluso el grado de complicidad puede elevarse según la sensibilidad y el afecto con que se miren los hechos relatados y su conexión con el mundo cotidiano del lector, dando lugar a una lectura bastante más emotiva que el simple reconocimiento de los hechos en un pasado lejano o reciente común o similar. No se trata del pasado de las grandes historias nacionales o latinoamericanas, aunque se conecte con ellas, se trata de la cercanía del pasado de aquel/la que crece dibujando o leyendo en un rincón mientras afuera sucede la historia, el de él/la que vive el primer amor desde la disfuncionalidad amorosa paterna, el de él/la que crece en pequeños pueblos entre la ausencia de los padres, las historias de los abuelos y la inocencia de los amigos, y por supuesto también de infancias situadas en la dictadura la de él/la que crece en el exilio o vuelve de él prácticamente desvinculado/a de la patria paterna, el de él/la que crece viendo un dictador que parece un personaje televisivo odiado o amado por el misterioso mundo de los adultos, el de él/la que siempre se enteró de todo de la mano y desde la perspectiva de sus padres, el de él/la que descubrió, aprendió y tomó decisiones entre los juegos infantiles y los amores adolescentes, el de él/la que exigió saberlo todo para perpetuar la vida de los padres (o el adulto más cercano) o inventarse una vida nueva. Es también el pasado cotidiano mucho más reciente, el de él/la que critica o comprende a los padres desde la madurez, el que recuerda como destroza o recompone relaciones amorosas sin saber muy bien cómo construir en el presente una realidad relativamente feliz. Álvaro Bisama escribe en Ruido: "Así comienza todo. Nosotros somos el relato, los pedazos que no existen en el puzzle, las voces que fingen ser fantasmas" (Bisama, 2012, p. Y en su lectura de Estrellas muertas, para su presentación del libro de Bisama, Patricio Jara señala: "Y que se lave la boca con jabón quien hable de revival, porque los revival son para las modas, para los pantalones nevados, para los zapatos Pluma y las camisas amasadas, no para las cosas que pasaron en serio" (Jara, 2011, p. Esta es, una lectura de apropiación del pasado, pues el seguimiento de las señas del escritor desde la complicidad le permite al lector focalizar su lectura desde la comprensión del propio pasado, intentando en este caso, dejar muy clara la diferencia con las modas. Los narradores de las novelas recientes que revisamos, como ya hemos comentado, vivieron su infancia o su adolescencia durante fines de los años ochenta en un país marcado por el ejercicio político fáctico que modelaba una sociedad fundada en límites impuestos, tanto a la cultura y las artes como a la educación7. Y/o su adolescencia y su vida universitaria en los noventa o principios del dos mil en el extenso periodo llamado "transición a la democracia". Los cambios sociales, la globalización, el libre mercado, las crisis políticas, la lucha, el silencio, el exilio de los adultos, la disfuncionalidad familiar, los nuevos paradigmas de los vínculos amorosos, generan una historia nacional en que los protagonistas tienen demasiado o nada que contar, mientras que los niños, los adolescentes, los jóvenes crecen descubriendo o interpretando a medias o viviendo la vida de los padres, por supuesto, sin ninguna otra opción hasta el momento en que pueden unir los recortes del pasado, enfrentarse al presente y tomar decisiones (lo que también incluye decidir no decidir). Como señala Rubí Carreño en Memorias del nuevo siglo: jóvenes, trabajadores y artistas en la novela chilena reciente, con respecto a los narradores de post-dictadura: "Jóvenes, artistas y trabajadores aportan sus memorias noveladas en la construcción literaria de las memorias del nuevo siglo" (Carreño, 2009, p. Podemos ver en esta narrativa historias personales y familiares del pasado reciente, contadas ahora desde la perspectiva de los hijos, y pensar en la construcción narrativa de la infancia y la juventud entre los años ochenta, noventa y principios del dos mil en Cansado ya del sol (Costamagna), La vida privada de los árboles, Formas de volver a casa (Zambra)8, Ruido (Bisama) y Verano robado (Viera-Gallo), encontrando por lo menos tres perspectivas que vinculen o desvinculen al lector con el pasado. Por un lado, una infancia o adolescencia cualquiera que se cruza en cualquier punto con la de otro, en este caso el "otro" es un personaje de una novela chilena reciente. Por otro, una infancia o adolescencia en un periodo determinado que abarca una generación (en el caso del estudio de la narrativa reciente este período abarcaría desde mediados de los ochenta en adelante), asociada a situaciones cotidianas, objetos y enlaces con los medios masivos. Por último, las representaciones de relaciones familiares que se vinculan con recuerdos comunes de lectores recientes de distintas generaciones. En las novelas Formas de volver a casa y Ruido, los niños crecen en familias aparentemente sin opinión política, deliberadamente alejados de los movimientos políticos o sin un discurso real sobre el país en el que viven, de manera que los niños-adolescentes descubren poco a poco la realidad desde la aventura propia sin mediar las apreciaciones familiares adultas. Así, los recuerdos y las opiniones infantiles y adolescentes se construyen desde el contacto con la calle (los vecinos, los amigos, los profesores, las familias de los otros) y las experiencias propias, de modo que con los años se mezclan para dar lugar a los recuerdos que al fin tienen voz propia. Como escribe Alejandra Costamagna en su presentación del libro Formas de volver a casa: "...ahora asistimos a un relato en primera y no en tercera persona, acaso sea porque el narrador se ha hundido, o ha creído hundirse de una vez por todas, en los espejos familiares para iluminar ciertos rincones de la memoria" (Costamagna, 2011, p. Por su parte, Bisama en Ruido muestra dentro de la propia novela cómo puede articularse un relato que recoge recortes dispersos de recuerdos de la infancia en una historia nueva en el presente del protagonista, el joven que supuestamente ve a la Virgen: "La aparición era un relato: el material del que estaba hecha era el recuerdo de ciertas cosas escuchadas en la infancia, las conversaciones en voz baja en la capilla del hogar de menores, las lecturas bíblicas escamoteadas por la necesidad de afecto..." De este modo el lector cómplice es testigo de la configuración del espacio de la memoria, de los relatos personales, los nacionales y también de los desvaríos. En las novelas, los escritores introducen señas generacionales que invitan al lector a reconocer sus propios momentos cotidianos que configuran su historia personal, y a descubrir en el recuerdo, también, la actitud y las acciones de los adultos. Así, se propone una serie de elementos reconocibles que remiten a épocas determinadas. Estos elementos son solo detalles, momentos, situaciones, lugares, objetos, juegos, música y también programas de radio, de televisión o revistas de los años a los que se hace referencia. Me centraré en una situación que tiene que ver con la cultura chilena, pero que contiene en su estructura el relato de situaciones reconocibles de la infancia en Latinoamérica. Con respecto a los vínculos de la memoria con los medios de comunicación en una lectura de apropiación del pasado, un personaje clásico del recuerdo televisivo chileno (luego del público hispanohablante), antes de que el TV cable fuera masivo, es Don Francisco, por lo que inevitablemente aparecerá en más de alguna de las novelas estudiadas y conectará a algunos lectores con sus tardes de sábado de infancia, al mismo tiempo que la figura se transforma en un sujeto cuestionable desde la adultez. Bisama escribe en Ruido, mezclando el recuerdo con la crítica desde el presente: "Don Francisco siempre estuvo en las tardes del sábado. No nos dábamos cuenta de que estaba huyendo a Miami, de que estaba dejando a Chile detrás, de que acá no quedaba nada para él" (Bisama, 2012, p. Por otro lado, en el imaginario infantil de quien crece en una familia que intenta mostrarse apolítica, Pinochet era también un personaje televisivo o algo semejante. El protagonista de Ruido, al recordar una visita del dictador a su pueblo relata: "Pinochet era bajito o nosotros lo vimos así. Encorvado no recordamos si iba de civil o militar, aunque tal vez eso no importara. Se veía distinto que en la tele, más viejo más triste, más fofo. No provocaba pena, ni empatía. No irradiaba nada, no nos transmitía nada salvo pereza y aburrimiento. El horror era eso: la pereza y el aburrimiento" (Bisama, 2012, p. Por su parte, en Formas de volver a casa, el protagonista también recuerda que en su infancia Pinochet era un personaje televisivo más: "En cuanto a Pinochet, para mí era un personaje de la televisión que conducía un programa sin horario fijo, y lo odiaba por eso, por las aburridas cadenas nacionales que interrumpían la programación en las mejores partes" (Bisama, 2012, p. Por supuesto, sabemos que esta figura genera múltiples recuerdos cuando se trata de recordar y apropiarse del pasado, pero estos recuerdos novelados de la infancia configuran un buen referente de la "voz de los hijos" y su relación con los momentos políticos nacionales. Las señas hacia la infancia no necesariamente retroceden demasiado en el tiempo, por lo que los personajes conectados a la televisión no son solo aquellos que representan los años ochenta o los noventa. En La vida privada de los árboles, podemos ver personajes de la TV más reciente que se acercarán a la infancia y los recuerdos de los jóvenes actuales, en la novela los nombres de los peces de la pequeña Daniela remiten a la serie animada Los padrinos mágicos de Nickelodeon: "Sigilosamente Julián se acerca a Cosmo y Wanda, que continúan su invariable viaje por el agua sucia, y los observa con desmedida atención, pegado al vidrio" (Zambra, 2007, p. Finalmente, el pasado colectivo parece fundarse desde percepciones semejantes en momentos comparables en las vidas de sujetos distintos que validan los recuerdos apropiándoselos de manera personal. En una lectura de apropiación del pasado, otras señas importantes son las que apuntan a los vínculos familiares y la organización familiar. El "orden de las familias" como tradición social no parece ser parte de las preocupaciones de un amplio porcentaje de la población en los últimos años. La narrativa chilena reciente nos muestra más que familias tradicionales (aunque las hay), la disfuncionalidad de la familia actual. Así podemos ver cómo, en más de un caso, el hecho de crecer en una familia disfuncional donde los padres son, desde la infancia, el sinónimo de una vida de errores, empuja a los hijos a crecer con la exigencia de ser lo suficientemente responsables no solo para no involucrar a los padres en las aventuras adolescentes, sino para protegerlos, pues son ellos, los adultos, los que aún no han terminado de madurar y de hacerse responsables de sus propias vidas. Como dinámica de la vida actual, no en todas las familias los roles están bien diferenciados, no en todas las familias hay un personaje para cada función o hay más de uno. Y, por supuesto, la disfuncionalidad familiar no es tratada como una situación anormal, sino como parte de la vida. Alejandro Zambra escribe en La vida privada de los árboles sobre la relación que Daniela, la hija de Verónica, su pareja, tiene con su padre sanguíneo Fernando y con Julián: "A veces Fernando es una mancha en la vida de Daniela, pero quién no es, de vez en cuando, una mancha en la vida de alguien. Julián es Fernando menos la mancha, pero a veces Fernando es Julián menos la mancha (Zambra, 2007, p. 15).Todos ellos son la familia de la niña y así es como los niños crecen, acostumbrados a la disfuncionalidad: No solían preguntarle por la profesión de su padrastro, a pesar de que en su generación casi todos los niños tenían padrastros o madrastras, a los que no llamaban con esos nombres despectivos, tal vez porque con los años acumulaban varios padrastros y madrastras –una larga hilera de personas a las que empezaban a querer pero que muy pronto olvidaban, pues ya no las veían más: desaparecían, para siempre, o reaparecían años más tarde, por casualidad, en la fila del supermercado (Zambra, 2007, p. Esta diferencia de la familia actual con la familia tradicional es una marca generacional que tiene que ver con el exceso de trabajo de los padres, con el exilio, la desaparición o la muerte de estos, con sus desajustes emocionales o simplemente su inmadurez, como señala Ignacio Álvarez en "Vuelven los padres: niños, historia y autoridad en la narrativa chilena reciente"9: "la "sobrevaloración" de la línea patriarcal quizá no sea un intento de afiliación familiar, tal vez se trate de un mecanismo muy básico mediante el cual estos hijos se defienden de la misma orfandad que Rodrigo Cánovas describió años atrás y de la cual no logramos salir"10. Recordemos, además, que esta es la literatura de los hijos (que aunque hijos, son o serán padres) que tienden a analizar el comportamiento de los padres y también el propio en relación con su pasado, su presente y su futuro. Pero es el lector el que definirá cómo se apropiará de estos recuerdos familiares y cómo se enfrentará a estas formas de plantearse el pasado. Leemos en Dile que no estoy cómo Miguel, el padre del protagonista, afronta la idea de una mudanza de Lautaro en solitario o con su novia Daniela. No cede ante la posibilidad de quedarse solo y no por una preocupación paterna por el bienestar del hijo, sino porque es él el que necesita ser atendido: "Miguel entonces sacó su carta sentimental: es un asunto de humanidad, murmuró. ¿Pero sabes una cosa? Haz lo que quieras, ándate con quien quieras. Y Lautaro no se fue solo ni acompañado, y no se habló más del tema" (Costamagna, 2007, p. Lo cierto es que la falta de aptitudes paternas en esta novela supera el simple interés por no quedarse solo. De hecho, impedir que su hijo arme su vida con su novia tiene motivos bastante más crueles y extraños, hasta un punto en que la noción de familia se destruye y padre e hijo se convierten simplemente en dos hombres que se vinculan desde las culpas y el resentimiento. En Verano robado la relación de Livia Spector, la protagonista adolescente de la novela, con su familia, especialmente con su madre, es la que caracteriza a una generación de padres jóvenes separados, o de madres solteras independientes sin dramas sociales. Los hijos como Livia ya no sufren por las relaciones familiares o por lo menos no lo hacen conscientemente. En la comparación entre su familia y otra hay un grado de desconcierto, pero no por lo que no se tiene, sino por lo que se desconoce y parece funcionar bien, al menos cuando se mira desde lejos. En las familias como la de Livia los padres hacen su vida, los hijos la suya, los hijos y los padres maduran al mismo tiempo, o los padres maduran porque sus hijos se "descarrían" o los hijos maduran y los padres jamás lo hacen. Los hijos no son castigados de manera violenta, a veces son ignorados, pero el vínculo familiar sigue existiendo y a medida que pasan los años se vuelve una relación caleidoscópica que nunca permanece en el mismo estado. En Verano robado, la protagonista describe a su madre: "Mi mamá es una mujer sin instinto maternal. No es como las leonas, que llevan a sus hijos a todas partes" (Viera Gallo, 2006, p. 32) y más tarde "La Fanny [como llama Livia a su madre] es una descuadrada, cambia de opinión todo el rato, estoy harta" (Viera Gallo, 2006, p. La joven protagonista de la novela de Viera-Gallo recuerda también episodios que confirman su descripción: Mira, Livia, ¡tu mamá está bailando arriba de la torta! Acabo de apagar mis ocho velitas. Me sirvo el primer pedazo de torta y lo escupo. Le echó sal a cambió de azúcar. La Fanny grita "¡que no cunda el pánico!". Se pone a bailar arriba de la mesa y con sus pies descalzos aplasta mi torta de cumpleaños. "Ahora, cada uno saca un pedazo y se lo tira al otro en la cara", se ríe. Empiezo a sospechar que mi mamá no es como las otras mamás....Corremos por todos lados y ella nos persigue igual que una niña más, hasta que para de reírse, cae arrodillada.....se pone a llorar. Yo la abrazo y la consuelo... La afectividad no se rompe, sin importar las extrañas estructuras de los vínculos parentales. Casi al final de la novela, la disfuncionalidad familiar se invalida aprobada por el cariño: "Es linda tu familia" le dice Alex a Livia y ella responde "Un poco rara, pero es mi familia" (Viera Gallo, 2006, p. El lector que se apropia del pasado novelesco cercano al propio, se conecta con el desequilibrio entre la madurez superior a la de un adolescente común de los personajes que les permite sobrevivir a los excesos propios (o impropios) de la edad y cuidar de una madre o un padre descarriados, más allá de los impulsos rebeldes de vivir perdiendo el control de los resultados. En un grado mayor de afectividad hacia los acontecimientos relatados, encontramos una forma más nostálgica (y quizás sentimental) de apropiación del pasado, de manera que hay una recepción emotiva en torno a las relaciones amorosas, sociales, culturales, artística y políticas de los personajes. Por una parte, este proceso de saudade tendría que ver con el padecimiento de/con los hechos registrados en la obra y por otra con un reconocimiento agradable que acerca al lector con dulzura a circunstancias pasadas que se reconocen con gusto o con el deseo de ser olvidadas. Se registran, además, las distintas visiones y versiones de una crisis. Crisis política, social, de pareja, vocacional, familiar, financiera. Impera el interés por las circunstancias nostálgicas, aun cuando la novela no las muestre emotivamente el lector resultará conmovido entre el cruce de sus evocaciones y la ficción y desde allí realizará su lectura, esa será su relación con el texto. Una suerte de cercanía entre el lector y la obra que se instala en el espacio entre la dicha y la pérdida. Por otro lado, lo que tiene la nostalgia, la saudade, es que con el paso de los años los hechos reales mejoran, el lector que abre una novela reciente puede no reconocer este detalle nunca, puede leer afectivamente sumando sus recuerdos a la lectura o puede en algún momento asumir que en su pasado hubo más dolor, más miedo, más antipatía, menos juegos, menos infancia, menos amor, pero aun así persiste la nostalgia. Como señala el protagonista de Formas de volver a casa: Me gustaría estar contra la nostalgia. Dondequiera que mire hay alguien renovando votos con el pasado. Recordamos canciones que en realidad nunca nos gustaron, volvemos a ver a las primeras novias, a compañeros de curso que no nos simpatizaban, saludamos con los brazos abiertos a gente que repudiábamos (Zambra, 2011, p. Los personajes y sus propias melancolías son la primera señal del deseo por retroceder, recordar y revivir un momento hasta el infinito. Una selección en la memoria que evita el dolor y serena el presente, pero que inevitablemente se vuelve intermitente, huidizo y cuestionable. Así es la fragilidad de la memoria de algunos padres para los hijos. Costamagna escribe en Cansado ya del sol: "Vas a hablar, padre, vas a seguir haciéndolo. Dices que estoy tan lejos y finges melancolía. Me recuerdas sobre tus piernas, chiquitita, tontita, cieguita. Esta nostalgia del padre por la infancia de la hija y el desasosiego de la hija frente a la memoria del padre que la infantiliza son señales para el lector que seguirá el camino de una lectura que se apropia del pasado nostálgica y afectivamente. De algún modo, y aunque no se profundizará en este tema, una lectura de este tipo sobre la novela Bonsái de Alejandro Zambra es la que desarrolla Cristian Jiménez en su versión cinematográfica de la obra. La relación juvenil amorosa de dos estudiantes de literatura en la que se mezclan los placeres de la lectura con los placeres amorosos resulta por supuesto nostálgica y melancólica en el desarrollo y desenlace de la película. Es este y no otro de los hilos de la obra, como la carrera de escritor del protagonista, las eventuales particularidades de su maduración o la forma en que se presenta la muerte, la que escoge Jiménez para desarrollar su película. Otra de las obras de Zambra, La vida privada de los árboles, podría ofrecer una lectura melancólica al concentrarse en la nostalgia de la noche de espera de Julián, en la conexión del lector con la calma, la paciencia y la contención del protagonista que se fortalece recurriendo a la construcción ficcional de un futuro lleno de nostalgia: El futuro es la historia de Daniela. Y Julián imagina, escribe esa historia, ese día del futuro: el escenario es el mismo, Daniela sigue viviendo en el departamento de ahora, de entonces, hace poco ha sido restaurado -las paredes ya no son verdes, azules y blancas, pero hay cosas que a pesar de los años han permanecido intactas: Daniela sabe dónde encontrar el té... Julián, el personaje en espera, inventa un futuro para Daniela y confía en que desde allí, ella intente mantener ciertas tradiciones presentes, de manera que en su creación del futuro espera ser recordado con nostalgia y con afecto como parte del pasado y presente de la niña, extrañamente esta creación le permite también establecer con el futuro un lazo nostálgico imaginando cómo será. En la novela de María José Viera Gallo, Memory Motel, la lectura nostálgica de apropiación del pasado resulta más evidente, la saudade por un pasado amoroso cálido reciente da lugar a una lectura desde la mirada que enfoca hacia el recuerdo. La vida en presente de una mujer, desde donde todo parece recordar el pasado, y la esperanza de que regrese o de que por fin desaparezca. A lo largo de la novela, se puede ver el deseo de la protagonista de hacer desaparecer los recuerdos felices para evitar la nostalgia y volver a construir desde cero. En este punto aparece un vínculo entre la novela y la película Eternal Sunshine of Spotless Mind de Michel Gondry. La protagonista señala: "Me pregunto cuántos recuerdos de Igor tendré almacenados en mi memoria: ¿trescientos?, ¿dos mil?, ¿cien mil? Quizás si lograré extirparlos todos" (Viera Gallo, 2011, p. La novela, la película y la canción "Some distant memory" que escucha y recuerda la protagonista, configuran el cuadro completo para una lectura nostálgica. Las rupturas en Memory Motel, devuelven al lector a sus propias crisis y funcionan de algún modo como una canción o una película en la que se reconocen, porque hay algo de ellos en la historia, algo de ellos en un momento, en una frase, en el deseo de recordar o de olvidar. Ese lector puede volver a tejer la historia, completarla e incluso mejorarla con su propia experiencia. Como señala George Steiner en Los logócratas: "Nuestras intimidades con un libro son completamente dialécticas y recíprocas: leemos el libro, pero, quizá más profundamente, el libro nos lee a nosotros" (Steiner, 2007, p. La situación de los personajes de Alejandra Costamagna en Dile que no estoy y Ciudadano en retiro podría proponer una lectura nostálgica espacio-temporal. Los protagonistas de estas novelas se adentran en el territorio sur chileno (Calbuco y Retiro, respectivamente) en búsqueda de tranquilidad, de seguridad y de comprensión desde una añoranza de tiempos mejores en espacios menos urbanos, menos ruidosos, confiando en una complicidad con los habitantes de pueblos pequeños que no necesariamente actúan como esperan los protagonistas de estas novelas. La lectura, entonces, puede funcionar desde una nostalgia lárica. En Dile que no estoy, los viajes geográficos y musicales de Lautaro lo devuelven de Santiago a Calbuco, una comuna pequeña cercana a Puerto Montt: "Si volvió a Calbuco fue precisamente para dejar que las notas del piano, la música de un bolero, un vals peruano, una ranchera y hasta una rumba se incrustan en su mollera, bien adentro, y fuera vaciando de a poco pero concluyentemente todos esos recuerdos que un día hubo" (Costamagna, 2007, p. Desde otra perspectiva, en las novelas en estudio, hay un vínculo importante con la música que las atraviesa. El "sentimentalismo" de Lautaro en Dile que no estoy, que parte en la triste letra de "La distancia" de Roberto Carlos y continúa en una serie de títulos musicales clásicos y populares. La letra de la canción del cantante brasileño que no aparece en el libro, pero que un lector cómplice hará el esfuerzo por conocer, le ayudará a comprender y sumarse al desconsuelo cadencioso que en la voz del cantante se acopla con perfección al relato: "en toda esta nostalgia/ que quedó/ tanto tiempo ya pasó/ y nunca te olvidé" resonando casi como una invocación en la vida de Lautaro, desde el día en que le puso atención por primera vez: "recién esos días se detuvo a pensar en las letras, y en ciertas ocasiones llegó a compadecer al cantante en su llorosa congoja" (Costamagna, 2007, p. En Formas de volver a casa encontramos la aparición en un sueño del protagonista de una canción de Los ángeles negros, "El tren hacia el olvido", que precisamente, con dolor y nostalgia invita a un viaje que permita olvidar los recuerdos, pero que es imposible realizar: "Me dijiste que lo nuestro era un fracaso/ me dejé yo convencer por tus palabras/ me invitaste a destruir lo compartido/ quise entonces yo partir/ en un viaje hacia el olvido (...) el tren hacia el olvido ya partió/ más yo he quedado aquí/ en la estación". También en La vida privada de los árboles, "La jardinera" de Violeta Parra suena como una especie de plegaria para resistir a la espera, pero también como un anuncio de la cura que será necesaria en el futuro si Verónica no regresa: "Para olvidarme de ti/ voy a cultivar la tierra/en ella espero encontrar/ remedio para mis penas" (Zambra, 2007, p. La necesidad de la música como obligatoria banda sonora para vivir el presente o articular recuerdos en Verano robado por ejemplo, encontramos a Javiera Mena casi susurrando "Yo sé que mantienes tu fragilidad/ dejé de mentirte y justo te vas/ te espero en la plaza si quieres venir/me acuerdo de ti/con las canciones de la radio/tantas canciones buenas/desapareciste, te fuiste tan lejos..." Por último, en Memory Motel, "Some distant memory" de Electronic suena como un presagio de futuro desde el primer baile de la joven pareja para convertirse luego en la letra de la historia de la vida de la protagonista: "And I don' tknow/ If could survive with out seeing you (...) Por supuesto, la música y sus letras explícitas o no en las novelas son señales importantes para una lectura nostálgica, la inclusión del sentido auditivo es también un elemento significativo para proponer este tipo de lectura. Por otro lado, muchas de las canciones citadas en las obras estudiadas tienen que ver con el olvido, pero con un olvido que paradójicamente lucha por permanecer como recuerdo. Como las cosas se unen cuando se separan se vuelven tan claras cuando se hacen presentes Esta lectura tiene relación con la vinculación del conocimiento y la participación política del lector y su forma de leer. Desde esta perspectiva, para este cabría la posibilidad de ser partidarios de la opinión, el recuento o recuerdo político que se muestra en la obra o convertirse en acérrimo opositor, pues el pensamiento propuesto no es el deseado, así como también el hecho de proponer lecturas políticas en textos aparentemente apolíticos. Los narradores chilenos actuales se acercan a la política desde, como ya se ha mencionado, la perspectiva de la memoria de los hijos. De este modo, en lo que a sucesos del pasado se trata, finalmente de la misma historia contada con otra mirada: el dolor desde la inocencia, el daño y la pérdida desde el que entiende a medias, la abulia del que no le importa aunque sabe lo que pasa, la ignorancia del que no entiende nada o entiende todo mal, la mezcla de lo vivido, lo escuchado en su momento, lo aprendido en primera persona con los años: las historias de los otros, los protagonistas y los actores secundarios. Nada de esto significa que se den por sepultados los relatos de los padres, de los protagonistas. Ser la voz o escuchar las voces de los personajes secundarios no significa de ningún modo negarlos, sino entenderlos, apoyarlos, perdonarlos, continuarlos, respetarlos, defenderlos y también cuestionarlos, criticarlos, acusarlos11 y por qué no, a algunos, odiarlos. En una lectura cómplice política de Ruido se leerán con atención los detalles que remiten a la memoria nacional: "Tras la tela están los cadáveres, las salas de tortura, los agujeros donde fueron a parar los cuerpos de los muertos, el mar silente sobre el que volaron los helicópteros que lanzaban los cadáveres al mar" (Bisama, 2012, p. Siendo esta una novela publicada el año 2012, queda demostrado que la historia no se olvida ni se destruye, más bien se actualiza en las memorias para volver a contarla. En Cansado ya del sol las señas que entrega la escritora con las que un lector podría realizar una lectura cómplice política aparecen desde los ojos de la hija de un delator en dictadura. Mayra, quien relata y protagoniza esta novela señala: "Yo les voy a contar la verdad. La tensión no se centra en el relato de la víctima, las reiteraciones ya no surgen de la voz de quién fue sometido al dolor, de hecho la voz del protagonista de la historia (de la historia política, no de la novela) no se pronuncia, el presunto victimario/traidor no tiene discurso. La novela no presenta a Manuel, el padre, como un monstruo, sino como un ser humano abandonado y deleznable, incapaz de relacionarse con su propia hija, que recordemos, es precisamente concebida el mismo día de su traición. En la novela leemos: "Tú estabas excitado como un perro. Ella abrió, sin saber, las piernas. Justo entonces las abrió, la muy descuidada. Tú entraste y eras una furia. Julieta no podía adivinar aún que sería esa, justo esa, la noche fecunda" (Costamagna, 2002, p. Es la hija, Mayra, el personaje secundario de la historia nacional, la voz que se cuestiona la vida de su progenitor y con ello la vida del país antes de su nacimiento. Las señales en esta novela parecen más difusas, pero no dejan de apuntar al paradigma de uno de los participantes de la historia chilena de los últimos cuarenta años, y también de todas las dictaduras conocidas: el soplón, el delator, en Chile "el sapo". Este es incapaz de contar su historia y la hija se obceca por conocerla, pues advierte que sin conocer su procedencia y su historia familiar (nacional) no podrá construir su identidad, cuestionar, perdonar u olvidar si es necesario, para establecerse en el presente y construir su futuro. Aunque la joven intenta consentir a su padre, convenciéndose de que la "memoria es un almacén de desperdicios", como él le repite constantemente, cuando intenta olvidar, el contexto presente le exige conocer el pasado y recordarle que para poder olvidar, primero hay que saber qué es lo que se olvida: -Deja de preguntar tanto. La memoria es un almacén de desperdicios, ¿entiendes? -No. ¿De qué memoria me hablas si tu madre ni siquiera es un recuerdo para ti? La recuperación de la memoria familiar y política de la hija permite a los "personajes políticos secundarios", los hijos y las hijas de los protagonistas de la historia que han sido o se sienten víctimas, victimarios o personajes incidentales de la historia política nacional, construir su vida en el presente e intentar restablecer el desarrollo de un país quebrantado. Por otra parte, una lectura cómplice política de Formas de volver a casa acerca al lector a la visión de la generación de niños de los años ochenta, hoy adultos, que vivieron su infancia durante los últimos años de la dictadura militar chilena o de cualquier dictadura latinoamericana. Sujetos para los que el reconocimiento de los actores políticos de la época no llegó hasta la adolescencia. Esto significaba crecer en un lugar aparentemente seguro donde, dependiendo de la curiosidad del niño, era posible obtener más o menos información sobre los sucesos nacionales, pero siempre desde agentes externos al hogar, pues allí frente a la contingencia política reinaba el silencio. La voz de esos niños surge en la novela para aclarar y reclamar de algún modo que también son parte de la historia, que de alguna forma siempre es posible enterarse del dolor ajeno y que crecer permite cuestionar las decisiones de los adultos, dudar y reencontrase con la historia para hacerse parte de ella desde el presente. El narrador no cuestiona a sus padres hasta la adultez y siempre, a sabiendas de que no es el único que cuestiona, pues el mismo es discutido porque su historia no tiene el peso de los que vivieron y sobrevivieron al golpe de estado de 1973. Desde la mezcla insondable entre la realidad y la ficción, un gran número de lectores recientes se vuelve cómplice de esa historia, de la del niño que vio aflicción y desaparición, de la del niño que vio desconsuelo y silencio, de la del niño que vivió en el silencio, de la del adolescente que en un momento precoz de su vida decidió resolver de qué lado estaba y reconstruir la historia con recortes de recuerdos propios y ajenos observando el presente y preguntándose cómo se configuró el país actual en el que vive. La decisión del protagonista es clara. Hacia el final de la obra teme el nuevo triunfo de la derecha chilena: Voto con un sentimiento de pesadumbre, con muy poca fe. Sé que Sebastián Piñera ganará la primera vuelta y seguro que también ganará la segunda, me parece horrible. Ya se ve que perdimos la memoria. Entregaremos plácida, cándidamente el país a Piñera y al Opus Dei y a los Legionarios de Cristo (Zambra, 2011, p. El lector cómplice político puede comprender (entender, decidir) desde las señas de los escritores que no se puede pasar la vida retrocediendo, que así no se construye, un país por lo menos, y que la política no necesita solo de dirigentes o de victimarios y víctimas eternas, necesita construir desde todas las memorias, necesita darle espacios a los que todavía no son víctimas ni victimarios, necesita precisamente que el futuro no se construya desde las víctimas y los victimarios, sino desde las pequeñas voces que hace tiempo han dejado de ser pequeñas. LECTURA DINÁMICA...en un libro lleno de términos palabras que se buscan adentro se dan vuelta en la historia al revés y al derecho. La lectura dinámica es la lectura cómplice que permite o impulsa al lector a mixturar las anteriores y suma además nuevas formas de completar las lecturas propuestas por el texto. Desde aquí se comprenderían los juegos con el lenguaje, las propuestas alegóricas, el humor, la ironía, la parodia, la crítica, la complicidad en distintos grados entre el lector y la obra y el placer de la lectura (pues no se han puesto obstáculos al lector sino más bien se le han entregado más piezas para que configure su propio puzzle más amplio y colorido). Esta propuesta permite acceder a múltiples lecturas desde distintas perspectivas, por supuesto, suscritas en las propias novelas. Revisaremos brevemente algunas vinculaciones con el humor y la ironía. Estos recursos literarios se conectan con la apropiación del pasado tanto individual como colectivo, con las lecturas afectivas como con el pensamiento político, de manera que es posible descubrir en las novelas astutas críticas sociales y políticas, así como también fórmulas de defensa frente a sucesos como la muerte. Con respecto al humor, Ciudadano en retiro y Estrellas muertas son dos novelas que se cruzan en el relato de rupturas matrimoniales y crímenes pasionales. En estas circunstancias es, por supuesto, difícil pensar en la formulación del humor, pero a pesar de ello podemos ver algunos ejemplos de su aparición en la novela de Costamagna: como componente de la iniciación amorosa (ligado a la complicidad del amor) o como un modo de defensa ante la desgracia (ligado a la soledad o la muerte). En un ejemplo de la segunda forma, debemos tener presente que la relación del humor con la desdicha surge como una forma de distanciamiento frente a los hechos desgraciados, como señala José Antonio Hernández Guerrero en "El humor: un procedimiento creativo y recreativo":...[el humor] nos distancia de los hechos, los descompone, los descontextualiza, los interpreta y nos estimula para que los vivamos, aplicando nuevas claves; es la válvula por la que se nos escapan las tenciones reprimidas y es un entretenimiento que nos sirve para compensar las preocupaciones y para aligerar el peso de los disgustos (Hernández Guerrero, 2009, p. Frente a la muerte, el humor distancia al protagonista de Ciudadano en retiro del dolor, proponiendo la mortalidad desde el absurdo. Figueras de esta manera, por una parte, se libera del dolor y la culpa, y por otra, el lector sobrelleva mejor el drama del protagonista. Leemos: "Sé que estaba mal, pero yo no hubiera podido hacer nada por ella. El rencor es un arma paralizante. A lo mejor no murió de ninguna enfermedad prolongada y su muerte fue absurda: se atoró con una miga de pan, le explotó el calefón en la cara, la atropelló una ambulancia" (Costamagna, 1998, p. Las escenas que propone no dejan de ser mortíferas, la segunda sobre todo es bastante violenta, y aunque morir atragantada por una miga o atropellada por una ambulancia no dejan de ser formas terribles de muerte, por su contenido absurdo la rebajan hacia un nivel en que queda degradada a lo gracioso. Con respecto a la ironía, aclaremos que no todas las ironías resultan humorísticas, en las novelas que revisamos es más crítica que graciosa. Para este trabajo, entendemos la ironía siguiendo a Linda Hutcheon en "Ironía, sátira, parodia. Una aproximación pragmática a la ironía" donde señala: La función pragmática de la ironía consiste en un señalamiento evaluativo, casi siempre peyorativo. La burla irónica se presenta generalmente bajo la forma de expresiones elogiosas que implican, al contario un juicio negativo. En el plano semántico, una forma laudatoria manifiesta sirve para disimular una censura burlona, reprobación latente (Hutcheon, 1992, p. En las novelas la ironía se relaciona con lo social, lo político y lo amoroso. En Estrellas muertas los vínculos con la política son evidentes, se nos relatan dos historias (una dentro de la otra): por un lado, la de la pareja que termina con su matrimonio y por otro, la de una mujer militante desde su juventud en el partido comunista que sufrió terribles torturas durante la dictadura y que nunca ha encontrado el equilibrio en su vida. La historia de esta mujer, "la" Javiera, es relatada en un tono de admiración por la esposa a punto de separarse de su marido y su relato "idealizado" choca constantemente con las situaciones decadentes a las que ha llegado la vida de la militante (a ello se suman los comentarios del marido que intenta entender la historia). Leemos por ejemplo, luego del relato de la crudeza de las torturas que recibió Javiera durante la dictadura militar: "Contó todo eso como un cuento moral. La vida de la Javiera era una especie de fábula, la vida de una santa, de una guerrera, de una heroína, dijo ella" (Bisama, 2010, p. Todos esos adjetivos que parecen enaltecer la vida de Javiera son más bien una fórmula irónica para demostrar el desconcierto de quienes escuchaban sus historias, porque más adelante en la novela se señala: "A nosotros nos tocaba sentarnos en el suelo y escuchar en silencio los cuentos de la guerra" (Bisama, 2010, p. De este modo, el narrador se burla de la exaltación de la figura de la mujer. Otro momento que motiva la duda en Estrellas muertas y nos enfrenta a la ironía es la presentación de las relaciones amorosas de Javiera y su eterna militancia en la Jota: Dije: ¿Cómo tomó la gente del partido el hecho de que tuvieran una relación? No les gustó, dijo ella. Se lo perdonaron a la Javiera, del mismo modo en que obviaban el hecho de que ella tenía casi cuarenta años y aún estaba adscrita a la estructura de la juventud del partido (Bisama, 2010, p. De este manera, la imagen de la mujer revolucionaria que se nos había entregado nos muestra su cara real, su historia de obsesiones: por la juventud, por una relación amorosa que más tarde se vuelve violenta, por la política que parece atrofiar sus capacidades personales para vivir, y las que la impulsan a convertirse finalmente en una criminal. Por otra parte, Ciudadano en retiro nos relata la historia del culpable de un crimen pasional, como excusa para poder hablar de los "culpables" que se escudan en las masas, que golpean en grupo sin dar la cara, sin pagar por la violencia. Leemos en el texto en voz de Daneri mientras ve la televisión: "-Pero en este país no existe la justicia. Van a inculpar a unos pobres delincuentes y los verdaderos culpables nunca van a aparecer. Ocurre siempre así –se lamentó, apoyando la frase con un movimiento de cabeza" (Costamagna, 1998, p. Esta es la primera señal que nos invita a darle una nueva lectura a la forma en que se presenta la violencia en la novela, sin duda, una de las demostraciones de esta se nos revela en clave irónica en la escena en la que Gabriela, una profesora, un poco alcohólica, un poco ninfómana, un poco demente narra la violencia con la que fueron atacadas dos niñas extranjeras en su escuela. El personaje presenta el suceso como un hecho totalmente lógico dadas las circunstancias (el Presidente ha anexado a la nación una parte del territorio del país de las niñas) y se sobrevalora ridículamente la noción de patriotismo: -Se les notaba el acento a las pobrecitas. -A las niñas que llegaron a buscar a su prima a la Escuela. Cómo se les ocurre ir a mostrar justo hoy su acento extranjero. Estaban de vacaciones en Retiro y quisieron conocer el colegio de su prima. Y los niños son crueles, claro. Partieron por insultarlas, refregándoles la derrota en la cara, y luego las agarraron a piedrazos. (...) A la más chica le llegó una piedra en la cabeza. ¡Cómo sangraba esa mocosa! No tenía más de diez años la pobre. (...) Al que le tiró la piedra lo suspendieron de clases. No podía creer que ese fuera su castigo. Él solo estaba feliz con el triunfo. Se trata de usar a la patria como escudo para repartir violencia, sancionando a un mini- abusador que se escuda tras la masa, tras una noción tergiversada de patria con un castigo mínimo. Así, el narrador se burla de la noción alterada de "la patria" que seguramente profesan los adultos, pues la minoría de edad del joven agresor los deja como la cara oculta que ha desarrollado mal la concepción de patria, mostrándolos a ellos como los verdaderos culpables que no responderán ante su falta de discernimiento al momento de enseñar. La representación de la violencia sin rostro se muestra en su punto máximo cuando todos los bebedores del pueblo atacan a Figueras en su bar, encubiertos en su "alto sentido" de la moral que les permite violentar a un criminal sin sentirse criminales por ello. Mientras irónicamente Figueras ha pensado todo el tiempo: "El Royal sacará polvo, me pegarán, tal vez me maten. Entonces los muy torpes se habrán convertido en asesinos" (Costamagna, 1998, p. De esta manera, la novela es también un espacio para mostrar el funcionamiento de la sociedad desde el rechazo, el rumor, la intolerancia y el prejuicio. Para finalizar este trabajo precisamos una ironía directa al Régimen Militar chileno, que se acerca, por supuesto a la lectura política. Recordemos que Ciudadano en retiro nos muestra la historia de un presidiario común, criminal porque fue capaz de matar a un hombre por celos, aparentemente perturbado mental porque sufre lapsus de desvarío en los que parece desconectarse de la realidad y antisocial, pero a partir de él se revelan otras caras que nos muestran sujetos deliberadamente represivos, así reconocemos a Clemente, a uno de los presidiarios en la cárcel, a los gendarmes, a Gariglio y por supuesto, al jefe de una imprenta que hace el guiño preciso al lector para entrar en la historia de Chile y conectar a todos los represores de la novela con el tirano de la Dictadura, leemos: " -Pero su jefe soy yo, no la administración, ¿sabe? Y aquí no se mueve ni una hoja sin que yo me entere" (Costamagna, 1998, p. 160), haciendo alusión a la frase emitida por Augusto Pinochet en octubre de 1981: "En este país no se mueve ninguna hoja sin que yo lo sepa".
Dificultades con Physica II 4: la confrontación dialéctica de Aristóteles con las opiniones precedentes sobre el azar y la disputa en torno a la identidad de sus portavoces En este artículo se examina la exposición crítica de los tres grupos de opiniones sobre el azar que Aristóteles presenta en Physica [Phys.] II 4 y se pregunta por la identidad de sus portavoces. Aristóteles confronta tres creencias establecidas de acuerdo con las cuales: i) nada sucede por azar; ii) el azar es el origen de todas las cosas; iii) el azar es el instrumento un orden divino inescrutable al razonamiento humano. No obstante, en ningún momento encontramos referencias explícitas a uno o varios pensadores. ¿Quiénes son los negadores del azar y quiénes sus defensores? ¿A quién pertenece la identificación del azar con funciones divinas o divinidades singulares? Objetivo del presente artículo es perfilar el debate en torno a identidad de los defensores de las tres posiciones y contribuir, en la medida de lo posible, a su esclarecimiento en el marco de la crítica aristotélica del atomismo antiguo. A lo largo del capítulo 4 del segundo libro de la Physica, Aristóteles elabora un ensayo de confrontación dialéctica con las opiniones precedentes en torno a τύχη y αὐτόματον. Lejos de verse reducidas al terreno exclusivo de la prosa especulativa, dichas opiniones portan el sentido que la lengua del estagirita atribuye a expresiones de uso corriente según las cuales algunos acontecimientos se producen ἀπὸ τύχης καὶ ἀπὸ ταὐτομάτου, por suerte y por causalidad1. Los comentaristas antiguos otorgan una importancia capital al plano del lenguaje cotidiano como ámbito prologal de la investigación aristotélica sobre el azar. Temistio, Simplicio y Juan Filópono coinciden en subrayar que la doctrina del maestro tiene su punto de partida en el lenguaje cotidiano y que, en este sentido, la intención de Aristóteles no es otra que la de analizar el significado de aquello que los hombres presuponen cuando hablan de τύχη y αὐτόματον como causas de sucesos fortuitos2. Sin embargo, el examen del vocabulario del azar no basta para la investigación del ser natural en cuyo interior encontramos la primera doctrina filosófica sobre la suerte y la casualidad. Tomando como punto de referencia los usos lingüísticos, Aristóteles constata la existencia de una serie de expresiones que remiten a sucesos atribuidos a τύχη y αὐτόματον como instancias aparentemente causales: "Se suele decir también que son causas la suerte y la casualidad y que muchas cosas son y acontecen debido a la suerte y a la casualidad..."3. Dado que tales son las cosas que se dicen (λέγεται) en torno al azar, parece pertinente realizar un análisis pormenorizado del lenguaje corriente κατὰ τὴν ἐπιπολάζουσαν ἔννοιαν, como afirma Simplicio (In Phys. 357, 4), i.e., según la idea predominante de que algunos acontecimientos se deben a la suerte y la casualidad. Se trata de un análisis que combine la creencia común filtrada en el lenguaje con las enseñanzas de los filósofos precedentes que se han pronunciado al respecto. Dicha combinación constituye la base sobre la que Aristóteles elabora su propuesta sobre el azar en Phys. II 5-6 y, en este sentido, representa una primera confrontación filosófica con opiniones históricamente transmitidas por la tradición4. Objetivo del presente artículo será perfilar las líneas principales de dicha confrontación y tratar de dilucidar, desde el interior de una vieja polémica aún vigente, quiénes son los interlocutores de Aristóteles en su revisión crítica de las opiniones precedentes en torno a la existencia y naturaleza de τύχη y αὐτόματον. La presencia en el lenguaje cotidiano de τύχη y αὐτόματον como causas de cierto tipo de acontecimientos conduce a Aristóteles a una primera declaración de intenciones en Phys. II 4 196b7ss.): "Se suele decir también que son causas la suerte (τύχη) y la casualidad (αὐτόματον) y que muchas cosas son y acontecen debido a la suerte y a la casualidad. Hay que examinar, entonces: a) de qué manera la suerte y la casualidad se encuentran entre las causas que hemos indicado; b) si la suerte y la casualidad son lo mismo o son diferentes, y, c) en general, qué es lo que son"5. Nótese que las razones que impulsan a una primera formulación de objetivos no son otras que la costumbre, el uso y el hábito lingüístico que conduce a las gentes y a los más sabios a atribuir un sentido causal a los términos τύχη y αὐτόματον. Siendo tal el caso, y dado que Aristóteles acaba de establecer en Phys. II 3 su doctrina etiológica, parece necesario preguntar por la posibilidad de incluir aquello que todos identifican con una cierta causa en la clasificación previamente esbozada: ¿cómo localizar a τύχη y αὐτόματον entre las causas descritas por Aristóteles en su investigación del ser natural?6 ¿Existe alguna diferencia entre ambas y, en caso afirmativo, en qué consiste? ¿Qué son, en definitiva, τύχη y αὐτόματον? Aristóteles responderá más tarde a estas preguntas7. Por el momento, se limita a presentar de modo esquemático y ciertamente confuso tres grupos de opiniones fundamentales en torno a la existencia y la naturaleza de la suerte y la casualidad: 1) En primer lugar, la de todos aquellos que, de un modo u otro, rechazan la existencia de τύχη y αὐτόματον: los negadores del azar. "Algunos (ἔνιοι) dudan de su existencia y afirman que nada proviene de la suerte, sino que hay siempre una causa determinada de todo cuanto decimos que ocurre por causalidad o por suerte (ἀλλὰ πάντων εἶναί τι αἴτιον ὡρισμένον ὅσα λέγομεν ἀπὸ ταὐτομάτου γίγνεσθαι ἢ τύχης). Así, cuando alguien va a la plaza y encuentra fortuitamente a quien se deseaba pero que no se esperaba encontrar, ellos pretenden que la causa está en haber querido ir a la plaza por determinados asuntos. Y de la misma manera en los otros casos que se atribuyen a la suerte: siempre es posible encontrarles una causa, y esta no es la suerte." 2) En segundo lugar, Aristóteles considera las propuestas de quienes atribuyen al azar y la espontaneidad el origen del cosmos, afirmando, por tanto, su existencia, pero restringiendo su ámbito de aplicación al plano cosmogónico. En efecto, a juicio de Aristóteles, tales autores defenderían simultáneamente la existencia del azar como principio absoluto de cosmogénesis y su completa ausencia en la dimensión sublunar de los procesos naturales. Este y todos los mundos posibles habrían sido producidos espontáneamente merced a un torbellino primigenio desde el que se organiza paulatinamente el orden de todas las cosas. Un orden natural que operaría según leyes estrictamente causales descartando, así, todo fenómeno genuinamente fortuito. De este modo, el azar queda identificado en 196a24-35 con una potencia cosmogónica cuya operatividad, sin embargo, es eliminada del ámbito sublunar: "Hay otros (εἰσὶ δέ τινες) que consideran que este mundo y todos los mundos son productos de la casualidad; pues dicen que el torbellino surgió por casualidad (ἀπὸ ταὐτομάτου γὰρ γενέσθαι τὴν δίνην), como también el movimiento que separó las partes y estableció el actual orden del Todo. Y esto es lo que más nos sorprende; pues dicen, por una parte, que los animales y las plantas no son ni se generan fortuitamente (ἀπὸ τύχης), sino que la causa es la naturaleza, o una Inteligencia, o alguna otra semejante (porque de una determinada semilla no se genera fortuitamente cualquier cosa, sino de esta semilla un olivo, de aquella un hombre), y dicen, por otra parte, que el cielo y las cosas más divinas que vemos se han generado por casualidad (ἀπὸ τοῦ αὐτομάτου), y que sus causas no son las mismas que las que han generado a los animales y las plantas". 3) Por último, en 196b5-7 encontramos la opinión de quienes identifican el azar con cierto tipo de causa y admiten su existencia y operatividad, si bien subrayando su naturaleza insondable para el intelecto humano y, por tanto, favoreciendo una interpretación religiosa del acontecimiento fortuito: "Hay también otros que piensan que la suerte es una causa, pero que es algo divino y tan demónico (ὡς θεῖόν τι οὖσα καὶ δαιμονιώτερον), que la hace inescrutable al pensamiento humano".8 La exposición esquemática de las opiniones sobre el azar invita a formular varias preguntas: ¿quiénes son los negadores del azar y quiénes sus defensores? ¿A quién pertenece la identificación de la suerte y la casualidad con funciones divinas o divinidades singulares? Y lo que parece más importante: ¿hasta qué punto la tripartición aristotélica no constituye, como ha señalado Magris (1984, p. 437), un forzamiento de la realidad histórica?9 Frente a tales interrogantes, no podemos conformarnos con comentarios como los de William Charlton a Phys. De ser esto cierto, ¿a qué se debe el grado de confusión imperante entre los diversos especialistas? Volvamos por un instante a la exposición aristotélica de los tres grupos de opiniones. Aristóteles distingue un primer conjunto de creencias aceptadas y pensadores que coinciden en negar toda validez a los términos τύχη y αὐτόματον sobre la base de que no existe un acontecimiento al cual no pueda serle atribuida una causa concreta (Phys. La razón por la cual hablamos de sucesos fortuitos no puede deberse, por tanto, más que a la ignorancia humana y al indeterminismo psicológico derivado del desconocimiento de los mecanismos racionales férreamente establecidos que rigen el orden de la naturaleza. Una opinión que recuerda a los planteamientos elementales del atomismo antiguo. En este sentido, y sirviéndose de los comentarios de Simplicio y los estudios de Bailey (1922), David Ross aborda el problema de la identidad de los negadores del azar concluyendo que Aristóteles está pensando principalmente en Demócrito, "who, while he used chance in his κοσμοποία, did not allow chance to be operative in details such as the finding of a treasure"10 (Ross, 1960, p. El fragmento 2 de Leucipo parece favorecer la hipótesis de Ross en la medida en que allí se enuncia una de las máximas fundamentales de la física atomista: "nada ocurre en vano, sino todo racionalmente y por necesidad" (Diels-Kranz, 1951-1952 [en adelante DK], 67 B 2: οὐδὲν χρῆμα μάτην γίνεται, ἀλλὰ πάντα ἐκ λόγου τε καὶ ὑπ' ἀνάγκης). Si seguimos las indicaciones de Ross y acudimos a Simplicio, vemos que, en efecto, el comentarista bizantino lleva a cabo un esfuerzo considerable por aclarar la identidad de los adversarios del azar que, sin embargo, no le impide vacilaren sus conclusiones. En un primer acercamiento propone una confusa mezcolanza entre Anaxágoras, Demócrito y Empédocles, acompañados por la célebre frase de Polo citada por Aristóteles –el azar ama al arte y el arte al azar11- y la creencia popular en la τύχη compartida por la religión tradicional (In. La clave de toda la polémica se concentra en la expresión aristotélica ὁ παλαιὸςλόγος que, después de algunos titubeos, Simplicio termina atribuyendo a Demócrito (In. Aristóteles está refutando el argumento de quienes suprimen por completo la suerte y la casualidad. Habiéndolo presentado en 195b36-196a13, el filósofo se dispone a desacreditar la idea de que un acontecimiento para el que es posible encontrar una causa no puede ser dicho "fortuito". Y es que, en efecto, aunque no ignoramos que, como decía el antiguo argumento que suprimía la suerte (ὁ παλαιὸς λόγος εἶπεν ὁ ἀναιρῶν τὴν τύχην), todo suceso atribuido al azar puede ser remitido a una causa singular, lo cierto es que la opinión común y el lenguaje ordinario siguen distinguiendo entre lo que sucede fortuitamente y lo que no. ¿Qué significa aquí la frase ὁ παλαιὸς λόγος εἶπεν ὁ ἀναιρῶν τὴν τύχην? De acuerdo con Ross (1960 ad loc.), la expresión puede tener dos significados distintos: "The words may mean (1) "the ancient argument", i.e., that put forward by the atomists (so S[implicio] 330.14), or (2) "the before-mentioned argument"12. Ross sostiene que el representante del primer grupo de opiniones es sin duda Demócrito. De hecho, cualquiera de los dos significados conduciría a un mismo destinatario. En el caso del "antiguo argumento", porque Ross ha sentenciado ya que se trata de "that put forward by the atomists" (Ross 1960 ibid.). En el caso anafórico del "argumento mencionado más arriba", porque el comentarista británico acaba de identificarlo con el pensamiento de Demócrito en el interior de su propia distinción. Sea como fuere, Ross opta por la primera de las dos posibilidades, esto es, por un sentido no anafórico de ὁ παλαιὸς λόγος que, por lo demás, es el que Aristóteles emplea en los otros lugares del corpus en los que hallamos expresiones similares13. Si retrocedemos hasta Simplicio, encontramos que la atribución del παλαιὸς λόγος a Demócrito está apoyada, a su vez, en la supuesta opinión de Eudemo, quien, a juicio del comentarista, también refiere el argumento en cuestión al pensador atomista: "La expresión "el antiguo argumento que suprime la suerte" parece referirse a Demócrito. Este, en efecto, pese a haber hecho uso de la suerte en su cosmogonía, en los casos particulares niega que la suerte pueda ser causa de nada, remitiendo siempre a otro tipo de causas. Por ejemplo, dice que la causa de encontrar un tesoro es cavar un hoyo o plantar un olivo, o que la causa de la fractura en el cráneo del hombre calvo es el hecho de que un águila dejara caer la tortuga para romper su caparazón. Esto es lo que cuenta Eudemo."14 Los ejemplos de Demócrito contribuyen a apoyar su candidatura como máximo representante de los negadores del azar15. De hecho, el relato del agricultor que encuentra casualmente un tesoro al plantar un árbol y el de la tortuga que rompe el cráneo de un viandante se prestan a la perfección al debate sobre el azar. No parecería, pues, existir dificultad alguna a la hora de desvelar la identidad del primer grupo de pensadores. Ahora bien: si asumimos esta hipótesis e identificamos a Demócrito y a sus discípulos con los negadores del azar, nos enfrentamos con un obstáculo evidente. Y es que, en efecto, el segundo grupo de opiniones apunta también -y de manera indiscutible- a la escuela atomista, lo cual nos obligaría a admitir que Aristóteles está realizando una clasificación innecesaria, en la medida en que habla de un solo pensador o de un mismo grupo de pensadores. De hecho, Ross no duda en localizar al filósofo de Abdera también dentro del segundo grupo. Su confianza se apoya esta vez no solo en los testimonios de Simplicio (quien atribuye a Demócrito en 331.16 el argumento de 196a 24-35 –"sin duda acertadamente", afirma Ross ad loc.) sino, además, en los de Juan Filópono (In Phys, 261.31ss)16: "Pero hay algunos, dice [Aristóteles] refiriéndose a Demócrito y sus seguidores, que creyeron que era [el azar] la causa de este cielo y de las cosas más divinas entre lo manifiesto, pero no discutieron al respecto ni lo más mínimo". ¿Cómo es posible que un mismo filósofo pertenezca simultáneamente a los dos grupos? ¿Acaso Aristóteles entendía que Demócrito negaba y afirmaba al mismo tiempo la existencia del azar? ¿No es contradictorio que un autor que defiende el imperio de la necesidad en todo movimiento natural defienda, a la vez, el origen espontáneo del vórtice primordial? Tal vez la clave estaría en rechazar a Demócrito como autor del segundo grupo de opiniones y negar que atribuyera en su obra el origen del cosmos a un movimiento espontáneo, mecánico y fortuito. De hacerlo, entraríamos en un debate que incluye a autores como Cicerón, Lactancio o Tomás de Aquino, y que llega hasta el canto IV de la Divina Comedia, donde el poeta florentino afirma de Demócrito "che il mondo a caso pone" 17. ¿Estaría Dante equivocado al sostener que Demócrito sitúa el azar en el origen del cosmos o, en realidad, el indeterminismo derivado de la teoría del vórtice debería ser interpretado en términos epistemológicos y psicológicos?18 Sea como fuere, el contenido del segundo grupo de opiniones se resume en la identificación del azar con una potencia cosmogónica que, sin embargo, carece de toda aplicabilidad en el seno de los procesos naturales. Demócrito, en efecto, parece haber defendido el origen fortuito del cosmos a partir de un torbellino que se pone en movimiento espontáneamente, dando lugar a la ordenación observable: "Del todo se segregó un torbellino de variadas formas" (δεῖνον ἀπὸ τοῦ παντὸς ἀποκριθῆναι παντοίων εἰδέων). Se trata del fragmento DK 68 B 167, recogido por Simplicio en In Phys. Unas líneas después (In Phys. 327, 26-27), Simplicio recuerda que es Eudemo quien atribuye esta concepción a Anaxágoras y a su creencia en un Intelecto que habría dispuesto ordenadamente todas las cosas partiendo de un movimiento espontáneo: "Y aunque Anaxágoras concede la existencia del Intelecto, como dice Eudemo, piensa que todas las cosas resultan del azar".20 A pesar de ello, el comentarista se decanta en un primer momento por Empédocles como autor de dichas teorías (DK 31 B 53, 75, 85, 98 y 103),para terminar remitiendo la doctrina definitivamente a los seguidores de Demócrito (In Phys. ¿Quiénes son, pues, los pensadores incluidos por Aristóteles en el segundo grupo? Todas las opciones barajadas hasta el momento parecen factibles. Tanto Empédocles como Anaxágoras y Demócrito admiten un cierto margen de acción para el denominado azar en sus escritos. El primero, desde una consideración evolucionista de procesos naturales que avanzan por ensayo y error (y que puede rastrearse en DK 31 B 35, 53; DK 68 B 164, 167; cf. Phys. En efecto, el atomismo democríteo y el Nous anaxagórico parecen coincidir en la designación del origen espontáneo de todo orden cósmico, esto es, en la negación de un sentido teleológico inmanente que permee la complejidad de la naturaleza. 515), la creencia en el origen fortuito del cosmos con la defensa de un mecanicismo causal inflexible en el orden de los procesos empíricos. La necesidad de toda conexión causal convive en el materialismo jonio con la negación del carácter finalístico del devenir. Que el mundo haya sido configurado espontáneamente significa que, a pesar de estar sometido a una férrea organización causal necesaria en sus conexiones, no responde a designio trascendental, teleológico o providencial alguno. Por ello, tanto Empédocles como Anáxágoras y Demócrito parecen excelentes candidatos al segundo grupo de opiniones. El tercer grupo es despachado por Aristóteles en apenas cinco o seis líneas de texto. A pesar de ello, la referencia al ámbito de la interpretación religiosa parece indiscutible y tal es la opinión generalizada de Temistio, Filópono y Simplicio en la Antigüedad, y de Ross, Boeri y Kaul en sus comentarios modernos a Phys. La confusión generada por Phys. II 4 en la literatura especializada no se debe tanto a Aristóteles como a sus modernos intérpretes. El estagirita se niega a ofrecer nombres propios a pesar de las evidentes conexiones entre los distintos grupos de opiniones. Muy probablemente, porque su interés se centra en la crítica generalizada del materialismo atomista y en el esclarecimiento de las contradicciones que se derivan de sus premisas, más que en el desenmascaramiento de autores individuales. No parece desmedido formular la hipótesis de que el anonimato y la intercambiabilidad que caracterizan las opiniones sobre el azar tuvieran una función específica en la mente del estagirita, a saber: mostrar la confusión reinante entre sus predecesores acerca de la existencia y la naturaleza de eso que denominamos acontecimientos fortuitos mediante los términos τύχη y αὐτόματον. Más aún, subrayar que dicha confusión se debe, en buena medida, al hecho de que quienes se expresaron sobre la suerte y la casualidad lo hicieron de modo contradictorio, unificando en una sola doctrina aspectos conceptualmente irreconciliables, como en el caso de la tesis que afirma el origen fortuito del cosmos y la necesidad absoluta como rasgo esencial del movimiento natural. A juicio de Aristóteles, dicha confusión ha sido representada de manera explícita por el atomismo democríteo. En este sentido, cabe sostener que la motivación filosófica que pone en marcha la investigación aristotélica sobre el azar y, con ella, la confrontación dialéctica con la tradición, no es otra que el rechazo del materialismo necesitarista de la escuela atomista, que identifica la naturaleza con un plano de conexiones causales necesarias donde no hay margen de indeterminación objetiva, mientras que, simultáneamente, atribuye el orden del cosmos a un tipo de causa indeterminada. Frente a esta propuesta, y en el marco de unas investigaciones físicas gobernadas por la teleología22, Aristóteles define el azar en Phys. II 5 como una causa accidental en el orden de los fines de aquellas cosas que podrían haber sido producidas como efecto de la naturaleza o el pensamiento. Al hacerlo, fortalece la estructura teleológica de la naturaleza y la prioridad de la sustancia y del acto en la medida en que considera que todo suceso fortuito, casual e indeterminado presupone un marco estructural prioritario y fundante sobre el que emergen ocasionalmente excepciones significativas:... "...y puesto que nada accidental es anterior a lo que es por sí, es evidente que ninguna causa accidental es anterior a una causa por sí. La casualidad y la suerte son, entonces, posteriores a la inteligencia y la naturaleza. Así, incluso aunque se concediese que la casualidad es la causa del cielo, sería necesario que la inteligencia y la naturaleza fuesen antes causas no solo de muchas otras cosas, sino también de este Universo". Esta clara referencia a Demócrito y los atomistas cierra la doctrina del azar expuesta en Phys. En mi opinión, no es casual que Aristóteles cierre su investigación insistiendo en aquello que en un primer momento le llevó a criticar las propuestas de interpretación de lo fortuito vigentes en la tradición y, en concreto, aquellas que atribuyen a la casualidad el origen del cosmos. La investigación aristotélica del azar parte de un ensayo de refutación de toda teoría cosmológica, física y metafísica que, como la atomista, atribuya el plano de la más perfecta determinación natural a causas indeterminadas. La crítica de Aristóteles al atomismo y a su teoría del vórtice es comprensible, por tanto, en la medida en que su aceptación quebraría algunos presupuestos básicos del aristotelismo como la prioridad de la sustancia sobre el accidente en el plano estructural del ser, o la del acto sobre la potencia en el ámbito dinámico del devenir. Si esto es cierto, Aristóteles no estaría principalmente interesado en los autores específicos que defienden tal o cual propuesta, sino en las direcciones posibles que ha de tomar toda interpretación filosófica del azar con pretensiones de verdad. Direcciones que, si bien presentes en el pensamiento y la cultura antiguos, no lo están sino de modo confuso, indiferenciado y balbuciente. Labor del investigador natural será, entonces, mostrar esos trazos, trabajar críticamente sobre ellos y extraer una propuesta teóricamente sólida partiendo de los mismos, tal y como Aristóteles se propone en Phys. Esto no quiere decir que hayamos de conformarnos con el anonimato de Phys. II 4, sino, más bien, que el aspecto central de dicho capítulo reside en sus contradicciones internas, tanto desde el punto de vista de la exposición como desde el contenido de las propuestas analizadas por el estagirita. Teniendo en cuenta estos aspectos, considero que el primer grupo de opiniones descrito en 195b36-196a24 recuerda inevitablemente al principio ilustrado del pensamiento científico y, en concreto, a la formulación anaxagórea y democrítea del azar que será retomada por la filosofía estoica: "A.[Anaxágoras], Demócrito y los estoicos [afirman que el azar] es una causa oculta al entendimiento humano. Algunas cosas, en efecto, se producen por necesidad, otras según el destino, otras de acuerdo con la decisión, otras por suerte, otras por causalidad".24 Como es sabido, el naturalismo científico del pensamiento ilustrado coincide en designar como azar, suerte o casualidad a la imposibilidad epistémica de individuar causas específicas para fenómenos concretos. Ahora bien, a juicio de estos autores, dicha imposibilidad debe ser atribuida a los límites del intelecto humano, y no a la indeterminación de la naturaleza, que opera siempre y necesariamente según férreas conexiones causales. El azar no existe, por tanto, más que al modo de un testimonium paupertatis o merma intelectual que el progreso científico y el paulatino descubrimiento de las verdaderas causas de todo acontecer despejarán definitivamente25. El imperio de la causalidad es, en definitiva, uno de los grandes logros del naturalismo científico ilustrado que parte de la filosofía de Anaxágoras y es radicalizado por el mecanicismo de Demócrito. Esta línea de interpretación de la complejidad ontológica y de los instrumentos de interpretación de la misma sería la que Aristóteles tiene en mente a la hora de designar un primer conjunto de opiniones sobre el azar. En relación con el segundo grupo, los fragmentos conservados nos obligan a aceptar la hipótesis de Simplicio, Ross y Boeri, según la cual Demócrito pertenecería simultáneamente al primer y al segundo grupo de opiniones. Ello no obsta para señalar un grave error que el comentarista británico pasa por alto en su lectura de Simplicio. En efecto, cuando Simplicio rastrea los orígenes del παλαιὸς λόγος de 196a14, termina por remitirlo no ya al primer grupo de opiniones -los negadores del azar- sino al segundo, pues los pasajes de 330.16-17 en los que este es considerado remiten indudablemente a 196s24-196b5, es decir, al conjunto de autores que identifican el azar con una causa cosmogónica y lo hacen desaparecer del ámbito natural. Ross está en lo cierto cuando considera que el παλαιὸς λόγος viene referido al "argumento anteriormente citado", esto es, a los defendidos por los negadores del azar en 196a1-7. Si esto es así, la propia exposición aristotélica daría pie a múltiples conexiones y filtraciones entre los dos primeros grupos y, en este sentido, parece plausible aceptar que un mismo pensador pertenezca grupos distintos. Uno o varios pensadores que, como hemos señalado más arriba, están siendo juzgados por Aristóteles precisamente en la medida en que afirman cosas contradictorias, es decir, porque defienden principios excluyentes que, en cuanto tales, deberían ser incluidos en propuestas teóricas distintas. Anaxágoras, Empédocles o Demócrito resultan, en este sentido, claros representantes del segundo grupo de opiniones. Por último, la opinión de quienes ven en τύχη y αὐτόματον causas misteriosas vinculadas al orden de la trascendencia bien podría ser puesta en relación con el grupo de los negadores del azar descrito en 196a1-7. En efecto, ambas opiniones contienen implícita o explícitamente una asunción del ἄδηλος ἀνθρωπίνωι λογισμῶι (causa oculta al razonamiento humano) anaxagórico y democríteo (Phys. 196b5-7), si bien en el caso de estos últimos la interpretación de la inescrutabilidad de lo ἄδηλος26 queda revestida de un tono religioso o, como afirma Aubenque (1963, p.84), de una "concepción mística del azar". Así lo entiende Simplicio en 333, 5-20, quien, entre otros candidatos a representar al tercer grupo de opiniones, menciona a los estoicos, el culto popular a la diosa Τύχη en el helenismo, la θεία τύχη de Platón, los himnos órficos e, incluso, uno de los oráculos délficos27. Aecio, por su parte, ya había atribuido la expresión ἄδηλος αἰτία a Anaxágoras y Demócrito (DK 59 A 66). Esta concepción del azar es, por lo demás, la que encontramos recogida en los Stoicorum Veterum Fragmenta de von Arnim, que reproducen, como vemos, casi a la perfección, la expresión utilizada por Aristóteles en su presentación del tercer grupo de opiniones: ἄδηλος αἰτία ἀνθρωπίνωι λογισμῶι (Arnim, 1964, pp. 965-973). Por lo demás, es importante señalar que en este último ἔνδοξον se condensa la riqueza, densidad y complejidad de toda la tradición religiosa y filosófica previa a Aristóteles. Una tradición que parte de los poemas homéricos y que, bajo cosmovisiones distintas y en momentos históricos diversos, interpreta el acontecimiento fortuito bien desde el punto de vista de la trascendencia, bien desde el de la inmanencia: de la trascendencia, en la medida en que lo fortuito se presenta como golpe del destino (μοῖρα),envío de los dioses o expresión de la voluntad de Zeus, i.e., en la medida en que la casualidad encubre y expresa el orden férreo de todo lo que existe y las limitaciones del intelecto humano para captarlo en su plenitud ya siempre significativa; de la inmanencia, por cuanto el azar, desprovisto de trasfondo teológico, pasa a ser interpretado en clave ilustrada como margen ineludible de indeterminación en un universo contingente abierto a la impredictibilidad del futuro y constituido por el entrecruzamiento de la naturaleza, la decisión y el azar. La experiencia humana de la felicidad y la desgracia, de la buena y la mala suerte, del acontecimiento significativo indescifrable ha exigido siempre de estrategias de comprensión que posibiliten un acceso epistémico al sentido de aquello que nos acontece de modo inesperado, accidental y eminentemente significativo. Aristóteles se hace cargo de este desafío filosófico en sus investigaciones naturales motivado por el deseo de dotar de inteligibilidad al acontecimiento fortuito sin, por ello, reducirlo al esquema arcaico y al impulso teológico que descubre en la casualidad el rostro oculto del dios o la implacable ejecución del destino. En este sentido, si bien la confrontación dialéctica de Aristóteles con la tradición en Phys. II 4 adolece de una notable falta de claridad, nos muestra hasta qué punto el filósofo forma parte de una corriente cultural que, en todas sus formas expresivas, quiso contribuir a la siempre imperfecta domesticación de aquello que, al decir de Píndaro en Olímpica XII, gobierna la existencia en todos sus ámbitos. En mi opinión, y complementando su desarrollo especulativo en Phys. II 5-6, la relevancia de la doctrina aristotélica del azar también reside en su contextualización en el marco de las fuentes que limitan, nutren y generan la prosa filosófica actuando como su horizonte de sentido, esto es, el marco de las distintas modalidades expresivas de la cultura griega tal y como nos han sido históricamente transmitidas en la épica homérica, la lírica arcaica y el drama ático, así como el espíritu crítico encarnado con posterioridad en la prosa científica de la Ilustración ateniense. La doctrina aristotélica del azar, si bien inaugural y filosóficamente autónoma, constituye un momento clave en la historia del pensamiento humano por cuanto tiene, precisamente, de pre-filosófica y arcaizante28. El problema del azar que se viene anunciando en el vocablo griego τύχη y, más aún, el vocablo mismo, configuran una instancia lingüística muy anterior a Aristóteles que condensa en su interior una determinada experiencia humana de la incertidumbre como rasgo esencial de la existencia humana. Desde este punto de vista, la teoría aristotélica de la suerte y la casualidad no viene a encarnar la resolución sistemática de un problema estrictamente filosófico, sino, antes bien, la respuesta y la contribución, desde la filosofía, a un interrogante insoluble anclado firmemente en la tradición literaria griega y en el cuestionamiento humano del lugar propio en el orden del mundo. Un interrogante que, pese a su extraordinaria complejidad, parece haber sido tradicionalmente abordado de tres únicas maneras: i) el azar no existe; ii) el azar es el origen de todas las cosas; iii) el azar es un instrumento al servicio de poderes divinos inescrutables para el intelecto humano. Aristóteles negará las tres opciones, tratando de disipar la confusión reinante en unas creencias comunes que asumen argumentos filosóficos irreconciliables entre sí o se amparan en viejas supersticiones. Como de costumbre, la respuesta de Aristóteles será compleja y mucho más precisa, pero no comenzará a perfilarse hasta las primeras líneas de Phys.
Diversidad, música y competencia social y ciudadana: contribuciones de la experiencia musical La legislación educativa tiene la obligación de garantizar las adaptaciones curriculares necesarias para desarrollar al máximo las Competencias Básicas. El profesorado debe diferenciar el currículo de los educandos en función de sus limitaciones cognitivas, culturales y sociales, para que todos puedan convertirse en ciudadanos competentes socialmente. Este artículo muestra cómo la experiencia musical es accesible, efectiva y motivadora para el alumnado incluido en la atención a la diversidad, y cómo debido a ello podrá contribuir a la adquisición de la competencia social y ciudadana por este colectivo. Entonces, la Música en la atención a la diversidad en Primaria tiene un papel vital, puesto que además de incrementar la autoestima, la autonomía, la iniciativa personal, contribuirá al desarrollo de la competencia social y ciudadana considerada imprescindible para un adecuado desarrollo sociocultural. La lectura de la legislación educativa vigente hasta la aprobación definitiva de la LOMCE, parece garantizar las adaptaciones curriculares buscando el máximo desarrollo de las Competencias Básicas imprescindibles para la formación ciudadana. Marina y Bernabéu (2007) comparten esa intención del currículo centrada en la formación de ciudadanos. El profesorado necesita diferenciar el currículo en función de las limitaciones cognitivas y sociales del alumnado, para poder garantizar su atención educativa en igualdad de condiciones, y por tanto su formación ciudadana y social igualitaria. Pero ¿qué significaría todo esto tomando como punto de partida la educación musical o desde la educación musical? El alumnado con diferentes necesidades educativas puede contribuir en una actividad musical grupal de forma muy efectiva, independientemente de las circunstancias personales, sociales, culturales, étnicas o religiosas, tal como muestran distintas experiencias realizadas por Alonso, Bernabé y Bermell (2013). Esta variabilidad, unida a diferencias en las capacidades, necesidades, condiciones socioculturales, etc., lleva a plantearse una serie de medidas motivadoras, de esfuerzo (Feito, 2005), y de calidad a nivel educativo, y aquí es donde entra el uso de la Música ya que puede incrementar el nivel de atención (Bermell, 2001), la memoria, la autoestima, la autonomía y la iniciativa personal, integrándose desde una perspectiva curricular. Es un reto cada vez mayor el poder asegurar que la experiencia musical sea accesible y efectiva a todos, en la línea de la pretensión de la educación por competencias que defiende el empleo de medios extraordinarios o compensatorios en los casos en que existan dificultades (Bolívar, 2008). Pero esto pasa por contar con un profesorado mejor preparado (Bolívar, 2013), que es lo que debería promover la legislación educativa futura (LOMCE), aunque esta parece centrarse más en las reformas curriculares y de (mayor o menor) autonomía de los centros (Bolívar, 2013). Desde este artículo se reflexiona sobre la incidencia de la música en el desarrollo de las Competencias Básicas. Principalmente, se ha intentado mostrar cómo la música puede facilitar la adquisición de la competencia social y ciudadana por parte del alumnado con necesidades educativas especiales. Para ello, se han incluido unas directrices básicas que permitirán orientar y reorientar al docente hacia una atención especial conducente a la competencia social y ciudadana de todo el alumnado, sin distinciones. Puesto que se ha considerado que solo mediante el desarrollo de las Competencias Básicas, y concretamente de la social y ciudadana, se podrá conseguir un ciudadano participativo social y profesionalmente (Pagès, 2009). LAS COMPETENCIAS BÁSICAS EN PRIMARIA DESDE LA ASIGNATURA DE MÚSICA La música no es un producto reciente. A lo largo de la historia de la humanidad, todas las culturas han producido y disfrutado de la música (Merriam, 1964), como producto emergido espontáneamente en todas las manifestaciones de la vida cotidiana (Blacking, 1973) y en todas las sociedades humanas conocidas tal como muestran las evidencias arqueológicas (D'Errico et al., 2003). Desde tiempos inmemoriales la Música ha gozado de diferentes consideraciones (moralizadora, educadora, sanadora...), a las que debe añadirse una nueva: es la única que permite el desarrollo (digamos) normalizado de todas las Competencias Básicas comprendidas en la legislación vigente, tal como se mostrará en epígrafes siguientes. Se toma como punto de partida a Pagès (2009), que considera que desde las áreas de ciencias sociales y culturales se puede contribuir mucho mejor al desarrollo de la misma. En epígrafes posteriores se desarrollarán cada una de estas y su relación con la música, para concluir con aquélla que ha sido considerada fundamental para garantizar una convivencia social armónica (Marina y Bernabéu, 2007): la competencia social y ciudadana, que será la que preparará al alumnado para participar plenamente en la vida cívica (Pagès, 2009). La inclusión de unas competencias en la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOE) es el resultado de los esfuerzos llevados a cabo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE); además la Comisión Europea también estableció en 2004 la importancia de incluir estas competencias en el contexto escolar (Marina y Bernabéu, 2007). La pretensión principal se centraría en garantizar tres elementos (Morales y Román, 2009) que integran las mismas: la funcionalidad del aprendizaje, la contribución social y la autonomía individual. Es decir, se quiere conseguir que el alumnado reconozca lo imprescindible de estos aprendizajes para su vida diaria, considerando que no solo se trata de adquirir competencias productivas sino capacidades humanas integrales (Leiva, 2010), que les permitan integrarse en la sociedad sin riesgo de exclusión (Bolívar, 2008). Las Competencias Básicas incluidas en la LOE recogen todos los conocimientos o actividades en las que el alumnado de educación obligatoria debe ser competente. No obstante, desde nuestro punto de vista se ha producido una alusión significativa: las características de nuestra sociedad pluricultural muestran también la importancia de una competencia intercultural (Bernabé, 2013a) que garantice un desarrollo sociocultural en igualdad. El Marco de Referencia Europeo de competencias clave también menciona las competencias interculturales (Bolívar, 2008). Pero más allá de esta consideración, de acuerdo con Pinos (2012), la LOE planteó importantes novedades para que esa diversidad fuese atendida en mejores condiciones que con la anterior legislación vigente (LOGSE). La primera es la competencia en comunicación lingüística que intenta conseguir que el alumnado sea capaz de comunicarse mediante el uso de diferentes códigos y normas, que queden garantizados los procesos comunicativos entre los diferentes miembros de la sociedad escolar y de la sociedad exterior; además, está estrechamente vinculada con la competencia social y ciudadana, puesto que si son competentes a nivel comunicativo podrán relacionarse con los demás y ser competentes en cualquier sociedad. Otra competencia muy relacionada con las anteriores es la competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico, que podría considerarse que defiende unas intenciones muy similares a las de la competencia social y ciudadana, ya que intenta crear una capacidad de interacción con el entorno del alumnado, además de que pretende que este busque mejoras en su calidad de vida. La competencia matemática promueve un alumnado capaz de manejarse en una sociedad capitalista. Hirtt (2010) critica la contradicción que muestran las políticas educativas al reducir aparentemente la escuela al servicio de la competición económica, pero que al mismo tiempo se traten de fomentar otras competencias más globales. Sin embargo, debe señalarse que esas más globales no son evaluadas cuando se realizan los informes de evaluación internacional (PISA) que suelen mostrar a España como el país con más problemas a nivel lingüístico y matemático, pero no muestran el grado de adquisición de la competencia social, por ejemplo. El tratamiento de la información y competencia digital debe su inclusión a la importancia que han adquirido las nuevas tecnologías desde finales del siglo XX. Podemos decir que la era digital ha introducido nuevas posibilidades de comunicación y actualmente se considera fundamental en cualquier finalidad educativa (Orellana, 2010). En la línea de la significatividad de los aprendizajes, encontramos la competencia para aprender a aprender. Se trata de mostrar cómo la educación escolar implicará que el alumnado participe activamente en la generación de sus conocimientos, puesto que el educando es agente de su educación (Touriñán, 2010). Este enfoque educativo por competencias supone avanzar desde una pedagogía de la memoria hacia la pedagogía del desarrollo competente (Guzmán y Marín, 2011), hacia una pedagogía que enseñe a utilizar y aplicar saberes (Hirtt, 2010). Y, por supuesto, en clarísima relación con la autonomía que implica un aprendizaje constructivista y significativo, encontramos la competencia en autonomía e iniciativa personal. La competencia cultural y artística es de gran importancia porque permitirá garantizar el desarrollo de un alumnado empático hacia la alteridad, consecuente con el desarrollo de su propia cultura y sociedad. Gracias a ella podrá ser un ciudadano culturalmente competente en su sociedad. Además, tal como se comentó en epígrafes anteriores, el desarrollo de esta competencia en el aula de música contribuirá a la interculturalidad que se persigue en la legislación citada y en el Marco de Referencia Europeo de competencias clave (Bolívar, 2008). Por último, la competencia social y ciudadana intenta garantizar que los educandos comprendan su sociedad, su cultura y otras culturas con las que puedan establecer contacto, aunque su inclusión se debe a que deben ser conscientes de que el centro escolar es un espacio educativo global donde serán formados para comprender diferentes realidades y para ser ciudadanos de provecho. La competencia cívica englobaría a todas las demás porque se centra en dominar los comportamientos que permiten participar eficientemente en la sociedad (Marina y Bernabéu, 2007). Pagès (2009) la considera la más importante porque su definición se ajusta a las exigencias fundamentales de la educación obligatoria, es decir, que persigue la formación de ciudadanos capaces de convivir y de participar en la vida social y cultural en condiciones de equidad (Ballester y Sánchez, 2011). Estas son las ocho Competencias Básicas cuya adquisición se justifica en la legislación educativa de acuerdo con el derecho a la educación (Bolívar, 2008). En epígrafes posteriores nos centraremos en la importante contribución de la Música a la adquisición de la competencia social y ciudadana, considerada fundamental para el desarrollo armónico de la sociedad española. Puesto que, de acuerdo con Marina y Bernabéu (2007), su adquisición supondrá que el alumnado es capaz de respetar y aceptar la alteridad, de ser tolerante con creencias, valores y culturas, principalmente. Las competencias específicas musicales La educación musical en Primaria no tiene los mismos objetivos que la educación musical de los conservatorios. Sí es cierto que se comparten contenidos, pero no así objetivos ni metodología. Entonces, ¿qué competencias presenta un educando que ha estudiado esta asignatura en Primaria? En primer lugar, más allá de ser competente a nivel cultural y artístico, será competente a nivel estético porque podrá diferenciar músicas y características culturales y morales asociadas a ellas. En segundo lugar, la actividad musical le llevará a ser capaz de producir obras artísticas en/con diferentes medios y esto le permitirá respetar otras culturas. Y, en tercer lugar, será competente en cooperatividad, ya que la actividad musical necesita de la cooperación para la obtención de un resultado satisfactorio. Estas competencias musicales son posibles gracias a los objetivos del área para Primaria que se comentarán posteriormente. La experiencia musical a favor de la competencia social y ciudadana Durante una clase de Música en Primaria entran en juego una gran cantidad de elementos: tenemos los objetivos puramente musicales relacionados con el aprendizaje del lenguaje musical, la metodología concreta que variará según la actividad desarrollada (interpretación vocal, instrumental),los objetivos relacionados con las actitudes y las Competencias Básicas. La percepción, la interpretación y la creación permiten desarrollar armónicamente las capacidades musicales de la persona (Ivanova Iotova, 2009), pero percibir e interpretar son capacidades que se relacionan con las Competencias Básicas, de ahí que se haya considerado que la música permite ese trabajo de estas (Morales y Román, 2009; Godall y Andreu, 2010). Cuando la actividad musical se centra en la interpretación instrumental, vocal o corporal, entran en escena las características metodológicas propias de la Música, tales como la creación de grupos de trabajo/interpretación, y la organización temporal en diferentes momentos en los que prima la autonomía del alumnado y su capacidad de aprender a aprender. Y son esas mismas características las que permiten al alumnado gozar de cierta autonomía en la transmisión de sus ideas musicales. Más allá de esta mención a otras competencias, será ese trabajo de tipo cooperativo el que sitúa la clase musical como un importante centro de trabajo social, ya que cuando se realiza una interpretación grupal estamos ante una actividad en la que la idea de cooperatividad está presente al necesitarse las aportaciones de cada miembro para obtener un resultado fruto de la actividad conjunta, compartida y construida por todos. Ivanova Iotova (2009) considera las actividades de interpretación musical como un ejemplo de educación social. Incluso la transmisión de conceptos teóricos contribuye a la adquisición de la competencia social y ciudadana porque permite conocer la realidad "del otro". Las características de otras músicas que forman parte del currículo permiten conocer otras realidades culturales y participar de estas, lo que supone una concienciación cultural que posibilitará el desarrollo de esa competencia. En esta línea, Blacking (1973) considera que el ser humano escoge la música en función de sus capacidades psicológicas y del modo de estructurar sus experiencias de interacción social y cultural. Muchos musicólogos estudian la música como un constructo social que varía de cultura en cultura, rechazando las semejanzas interculturales que sustentan la universalidad a pesar de la diversidad (Blacking, 1990). En este sentido, Small (1977) considera que cada cultura muestra diferentes formas de organizar los sonidos, no mejores ni superiores, solo diferentes, lo que vendría a enriquecer la cultura del alumnado si se trabajasen esas otras músicas. ORGANIZACIÓN LEGISLATIVA DE LA ASIGNATURA DE MÚSICA El currículo educativo cuenta con una serie de elementos primordiales para garantizar el desarrollo de una educación de calidad que finalice con la adquisición de las Competencias Básicas, tales como objetivos, contenidos y metodología que han sido modificados para atender al contexto real, para saber resolver problemas y situaciones (Morales, 2010). El área de educación artística, en la que se incluye la música, contribuye a la realización de la finalidad de la educación (Touriñán, 2010), ya que permite la construcción de uno mismo por parte del alumnado (vinculada con la competencia de aprender a aprender y de autonomía personal). Seguidamente se ofrece una revisión de la legislación vigente hasta la entrada en vigor de la LOMCE, desde el punto de vista de las contribuciones de la Música a la adquisición de las competencias. Objetivos y contenidos actitudinales Cualquier asignatura del currículo de Primaria se caracteriza por tratar de garantizar unos objetivos particulares relacionados con el contenido teórico de la disciplina; no obstante, la aparición de las Competencias Básicas remarca la importancia de dar un paso más en el concepto de educación escolar al incluir la importancia de señalar valores (Conejo, 2012) y actitudes que pueden entreverse en el tejido curricular de esta materia. Touriñán (2010) considera que la educación en valores sigue siendo una necesidad inexorable. Entre los objetivos que pueden contribuir a la adquisición de la que se ha considerado como la principal competencia educativa, destaca el favorecer la actitud de respeto ante otras producciones artísticas, así como reconocer y valorar lo que estas pueden ofrecer para el crecimiento personal. En los contenidos incluidos en la Orden ECI/2211/2007, de 12 de julio, por la que se establece el currículo y se regula la ordenación de la Educación Primaria resulta dificultosa la localización de objetivos actitudinales. Sin embargo la curiosidad por descubrir el entorno que aparece incluida en el Bloque 3 (Escucha) está claramente relacionada con una actitud de descubrimiento de elementos del entorno que puedan ser resultado propio o extraño, lo que supone un primer paso para garantizar su valoración. También la observancia de unas normas de comportamiento que son propias de la interpretación musical implica principalmente el desarrollo de unas actitudes de respeto al silencio. El interés en colaborar en las actividades grupales es otro contenido actitudinal imprescindible en la actividad musical, puesto que se precisa del refuerzo y de la aportación propia para que el resultado final sea satisfactorio para todos los integrantes del grupo. La educación por Competencias (Básicas) promueve esa potenciación del trabajo en equipo (Morales, 2010), que casualmente es característico de la actividad musical. Todos estos objetivos y contenidos actitudinales recogidos en la legislación vigente permiten justificar el uso de una metodología cooperativa y motivadora que garantice ciudadanos socialmente competentes. A continuación expondremos una propuesta musical acorde con esta interpretación de la experiencia musical. En esta etapa se puede contar con las indicaciones metodológicas generales establecidas en la Orden ECI/2211/2007, tales como que la metodología siempre es participativa y muy activa, con el alumnado como protagonista del proceso (Morales, 2010), además de que sus objetivos están claramente relacionados con las ocho Competencias Básicas. De hecho, de acuerdo con Ballester y Sánchez (2011), son estas las que se deben convertir en elemento organizador y determinante de los principios pedagógicos, siempre partiendo de conocimientos previos del alumnado y de su vida cotidiana (Morales, 2010). Puesto que la inclusión de las Competencias Básicas debe suponer cambiar el centro de atención hacia el alumnado y sus posibilidades de aprendizaje (Rodríguez, 2010). La diversidad está especialmente atendida gracias a ese enfoque educativo por competencias, puesto que durante los últimos años se ha convertido en el punto de encuentro del alumnado que precisa medidas de atención especiales. Ballester y Sánchez (2011) consideran que gracias al trabajo por competencias se consolida una escuela comprensiva que atiende a la diversidad y asegura la equidad educativa. Cada sesión de interpretación favorece el trabajo grupal y la interdependencia positiva entre los diferentes componentes. Además, los valores que ofrece el análisis de las características musicales aporta al educando la comprensión y el trabajo de la educación en los valores de la diferencia; y la lectura de canciones implica el fomento de la lectura en el que tanto se insiste hoy en día. Ahora bien, si esas son indicaciones o pautas metodológicas generales, ¿cuáles son las indicaciones específicas? La referencia legislativa citada muestra la importancia de sustentar la teoría con la correspondiente realización práctica, además de insistir en los importantes beneficios sociales de las prácticas grupales. Sin embargo, las referencias metodológicas son demasiado amplias y poco específicas, en una línea de inconcreción que será continuada por la LOMCE (Rubia, 2013) y que no ayudará a mejorar la tarea docente. Sería conveniente aludir a determinadas propuestas para potenciar la adquisición de las competencias, debido a las exigencias de esta sociedad de la información y la comunicación (Martínez, 2009). Tratamiento de las competencias básicas desde la asignatura de Música El Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria incluye unas consideraciones acerca de cómo la Música contribuye a la adquisición de las Competencias Básicas. Muchos especialistas en música han insistido en las aportaciones de la música al desarrollo de las mismas (Morales y Román, 2009; Camara, 2008), así como otros autores como Touriñán (2010) han defendido cómo la educación artística (musical) debe ser considerada parte de la formación general de los individuos y no solo como ámbito de especialización o profesionalización. Desde este artículo queremos aportar algunas matizaciones, puesto que el proceso de enseñanza/aprendizaje musical se caracteriza por recurrir a una serie de actividades que garantizan la capacidad de aprender a aprender por parte del estudiante. Por ejemplo, los momentos de interpretación instrumental permiten al alumnado fijarse en las interpretaciones del otro y aprender de ellas. Al mismo tiempo esas actividades le llevarán a conseguir cierta autonomía e iniciativa personal, ya que cuando se organizan grupos de interpretación e improvisación, el docente puede dejar cierto espacio para la libertad creativa del alumnado. En este sentido destacan las propuestas de improvisación musical de Cañada (2000), Epelde (2008) y Bernabé (2014a), que muestran que además de la contribución al desarrollo de la autonomía, la iniciativa y la creatividad, este tipo de actividades musicales características de la Educación Primaria, permiten trabajar la competencia artística y la cultural (intercultural). El tratamiento de la información y competencia digital también puede conseguirse con la práctica musical, si se parte de la consideración de que las nuevas tecnologías abren un camino hacia la búsqueda de nuevas experiencias sensoriales y aumenta el atractivo de la asignatura (Díaz, 1996; Roca, 1998; Palomo, 2000). Giráldez (2007) defiende que hay que repensar la educación musical a partir del nuevo papel que juegan estas tecnologías en el aula. Rodríguez (2010) defiende el uso eficaz de las TIC como imprescindible para que el proceso de enseñanza/aprendizaje con sus diferentes herramientas (unidades didácticas, etc.) quede adaptado a las necesidades del educando. Podría pensarse que la competencia matemática tiene muy poco desarrollo en esta asignatura. Sin embargo, desde la Edad Media la Música estuvo considerada dentro del ámbito académico universitario y dentro de las materias científicas. Este hecho se debe a que la composición musical implica el uso del razonamiento matemático; aunque en Primaria no son demasiado abundantes este tipo de prácticas compositivas (Hernández, Hernández y Milán, 2010). Cuando se realizan prácticas de improvisación controlada (pautas prefijadas por el docente) o cuando se deja que el alumnado aplique ciertas normas muy básicas y adaptadas de la armonía musical (como muestra la experiencia de Hernández, Hernández y Milán, 2010), se está realizando toda una serie de fórmulas y normativas más relacionadas con las matemáticas que con la comprensión de la Música como un "mero resultado de la inspiración divina". Las aportaciones de la Música a la competencia cultural y artística pueden resultar muy obvias; una perspectiva comparada del estudio de las características de otras músicas del mundo puede aportar un respeto a otras culturas que parta del reconocimiento de la propia cultura en la "extranjera". La competencia cultural y artística permite conocer "al otro", lo que nos llevará a las siguientes Competencias Básicas: la competencia social y ciudadana, la competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico y la competencia en comunicación lingüística. Estas tres competencias están íntimamente ligadas, ya que gracias al conocimiento sociocultural conseguido con la competencia cultural y artística se puede ser mejor ciudadano, y este demuestra una importante interacción con el mundo que le rodea, lo que se podría traducir en una mejor comunicación/relación con los distintos componentes de la sociedad de la que se forma parte. La Música está considerada como un medio más de comunicación (López de la Calle, 2010) que garantiza la comunicación humana gracias al lenguaje de las emociones y sentimientos que "mueve". El hecho de ser un lenguaje que no utiliza palabras y que recurre al movimiento, permite una interacción con el mundo físico muy enriquecedora. Tras estos argumentos quedan clarificadas nuestras anteriores consideraciones sobre la importante contribución de la experiencia musical a la adquisición de las Competencias Básicas y, principalmente de la competencia social y ciudadana. Para conseguirlo el docente debe partir de unas actividades musicales que sean motivadoras, y que muestren la nueva forma de concebir el proceso de aprendizaje fruto de la educación por competencias (López, Salmerón y Salmerón, 2010), tal como se mostrará en epígrafes posteriores. Al fin y al cabo, la Música es la única disciplina que incide en todas las dimensiones del ser humano (Ivanova Iotova, 2009) porque se puede encontrar en todas las situaciones de la vida (Small, 1977), y por tanto, en el desarrollo de todas las competencias imprescindibles para el mismo. ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD Y EDUCACIÓN MUSICAL Hablar de diversidad en el ámbito educativo es hablar de un conjunto de diferencias individuales que coexisten en todo el alumnado (López, 2013). La legislación pasada y presente establece que las denominadas medidas de atención a la diversidad deben entenderse como un conjunto de acciones educativas destinadas a incorporar a la sociedad al alumnado con una serie de necesidades, temporales o permanentes, que requieren una actuación específica derivada de factores personales o sociales relacionados con situaciones de desventaja sociocultural, de altas capacidades, de compensación lingüística, de comunicación y lenguaje, de discapacidad física, psíquica, sensorial o con trastornos graves de la personalidad, de la conducta, o de graves trastornos de la comunicación y del lenguaje. Es decir, alumnado con problemas de desarrollo, motores, cognitivos, mentales, culturales y sociales, que gracias a los aprendizajes fundamentales que implican las Competencias Básicas podrán disminuir/eliminar su riesgo de vulnerabilidad social o exclusión (Bolívar, 2008). De acuerdo con Escabosa, Pérez y Santaflorentina (2013), las consideraciones de la LOMCE con respecto a la especialización de los centros no hará sino traer problemas de tipo social, ya que el alumnado que precisa atención especial será localizado en unos concretos y aquellos que no las precisen, en otros. Y si el principal objetivo de la educación obligatoria es capacitar ciudadanos socialmente competentes, la LOMCE no posibilitará dicha capacitación si promueve esa separación de capacidades por centros. Esta será especialmente perjudicial para los grupos más débiles y con puntos de partida desfavorables (Rubia, 2013), lo que entraría en contradicción con la defensa de las Competencias Básicas y la enseñanza a partir de estas, que recupera el valor personal y el derecho a participar con otras en condiciones de igualdad (López, Salmerón y Salmerón, 2010). Estudios recientes (Feito, 2010) muestran que la atención a la diversidad debe plantearse como una oportunidad de enriquecimiento positiva para el otro alumnado. Dentro de la flexibilidad educativa que promovía la LOE (López, 2013), vigente hasta nueva orden, la Música estaba considerada una herramienta social que evitaba que el alumnado con algún tipo de dificultad se sintiese excluido socialmente. La contribución de la experiencia musical en esta dirección de atención a la diversidad (Wills, 2000; Ibarretxe, 2010; Carabetta, 2011), muestra que en la diferencia del ser humano está la riqueza de la integración, al tiempo que favorece la reflexión y el respeto, gracias a actividades como el trabajo en grupos musicales que crea vínculos emocionales destinados a mejorar la socialización y la prevención de la exclusión (Ivanova Iotova, 2009). Pero, dados los recortes horarios en las asignaturas artísticas que parece ser que promoverá la LOMCE, parece haberse ignorado el potencial educativo de la música. A esto no ayuda el hecho de que esta nueva reforma promueve más la competencia técnica que no las humanas (Gayán, 2013), que se desarrollan con las materias relacionadas con la educación artística. Importancia de la motivación en el proceso de educación musical El interés del alumnado a la hora de afrontar cualquier actividad, para porque sea significativa, que puedan conseguir desarrollarla y que no les suponga una gran inversión de tiempo. El profesorado tendría que estudiar los problemas reales que acusa el grupo para poder trabajar eficientemente (Arévalo, 2010). También Carrillo y Vilar (2009) en su propuesta de inclusión del conjunto instrumental Orff sugieren un test para identificar las opiniones de los alumnos sobre la asignatura, decisivos para la consecución de las competencias. Zaragozà (2009) explica que el alumnado reconoce la necesidad de aprender, exige que se le respete y le escuche, pide empatía y calidez afectiva y reclama ayuda y orientación. Como docentes, debemos salvar obstáculos y llegar a un consenso entre lo que ellos desean y los objetivos que perseguimos. En este sentido, la música moderna se puede utilizar como punto de partida (Zaragozà, 2009) porque permite ampliar el interés del alumnado hacia otras músicas (Bernabé, 2014b) y cumplir con el principio curricular de enseñar y aprender a partir de sus intereses. El docente debe replantearse el impacto de la música en el alumnado debido a que desarrollan un contacto con ella a través de Internet, archivos de audio, software de edición de partituras, etc., lo que supone un cambio con respecto a finales de siglo. Estos recursos ayudan a incrementar la motivación, cambiando el enfoque metodológico y mejorando resultados, ya que el alumnado es responsable y consciente de la música utilizada en los medios. Moreno y Müller (2000) muestran la importancia de formar a los docentes para que puedan utilizar estos nuevos recursos en el aula musical, porque la realidad del alumnado actual requiere interrelacionar sus gustos, necesidades y hábitos, de forma que se hace necesario integrar las tecnologías de la información en nuestras aulas para hacer más atractivo el proceso educativo (López, Salmerón y Salmerón, 2010) y socializador. Modelos de aprendizaje musical ¿Cuál es el valor de la educación musical en un aula de Primaria? ¿Cómo contribuye a formar ciudadanos socialmente competentes? ¿Cómo ayuda a la socialización del alumnado diverso? Parece que existe una cierta incongruencia entre la personalización del currículo para adaptarse a las necesidades especiales y la necesidad de que la música sea una actividad grupal. El alumnado con diferentes necesidades puede contribuir en una actividad musical de grupo de forma muy efectiva, puesto que todo el mundo puede entonar una melodía (Dalla Bella, Giguère y Peretz, 2007) y moverse al ritmo de la música. La actividad musical es una experiencia que se presta a diferentes niveles de aplicación donde se participa con distintos procedimientos: Kodaly para desarrollar la capacidad de expresarse mediante el sonido cantado, Orff para organizar los fonemas, la palabra, la semifrase y la frase, etc. La participación musical cubre las necesidades de la atención a la diversidad y permite crear actividades para toda el aula, de forma que todos forman parte del fenómeno "integración" y se consigue el desarrollo de la competencia social y ciudadana. Actualmente, según López de la Calle (2010) en la formación de los futuros docentes se detectan déficits que impiden que estos adquieran las competencias docentes necesarias para poder desarrollar un currículo apropiado que permita a todo el alumnado acceder al aprendizaje adecuado a sus respectivas capacidades, y tener experiencias musicales que favorezcan su adquisición de la competencia ciudadana. Una revisión detallada de los programas de las materias troncales relativas al desarrollo de la expresión musical y su didáctica en Primaria en asignaturas de distintas universidades, permite señalar que apenas se desarrolla este tipo de conocimiento o que no se trabajan las herramientas didácticas para que el futuro profesorado las desarrolle posteriormente. Ante esta situación, en epígrafes posteriores se comentan diferentes concreciones que se han considerado útiles para lograr que todo el alumnado adquiera la competencia social y ciudadana. CONSIDERACIONES PARA LA REALIZACIÓN DE PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN MUSICAL El alumnado debe abandonar la Educación Primaria con las bases adquiridas de las denominadas Competencias Básicas, puesto que la Educación Secundaria supondrá el momento definitivo de su consecución y, por tanto, deben abandonarla como ciudadanos competentes. Ahora bien, las actividades propuestas por los docentes del área musical tienen que ofrecer elementos atractivos que llamen la atención de todo el alumnado, puesto que en esta asignatura se cuenta con todo el alumnado que en otras materias es separado para darles una atención individualizada, adaptada a sus necesidades especiales. Por tanto, la propuesta metodológica tendrá que estar estrechamente vinculada con la equidad, con valores de inclusión, además de con un mundo tecnológico en el que todos ellos se encuentran inmersos. Si las propuestas educativas parten del uso de las TIC, conseguiremos actividades aún más atractivas para ellos (Martín, 1992; Bernabé, 2013b), y nos abriremos a un mundo de posibilidades como docentes que les permitirá dominar el mundo del conocimiento (Orellana, 2010) y de la interpretación (Medina, 2007), al tiempo que sentirse más integrados por el manejo de las tecnologías. Consideramos que las películas ofrecen importantes posibilidades para trabajar valores ciudadanos, además de que transversalmente sus opciones son también considerables. Las películas musicales de Disney ofrecen unas interesantes opciones; por ejemplo, El Rey León permite trabajar transversalmente la naturaleza (fauna y flora) y el respeto a la misma (relación con la competencia en interacción con el entorno), así como los valores familiares (todo un sistema de vínculos y apegos que son necesarios para la competencia social y ciudadana y que contribuirá a la adquisición de la autonomía e iniciativa personal). Su mayor contribución para la adquisición de la competencia social y ciudadana quizás sea que permite trabajarlos valores de la diferencia que son fundamentales para hacer comprender el respeto a la diversidad. La película El libro de la selva ofrece una fascinante y divertida banda sonora original, a través de cuyas canciones se pueden trabajar los valores de la amistad y del respeto al prójimo, tan decisivos para la adquisición de la competencia social y ciudadana. El respeto de la alteridad es fundamental para que el alumnado incluido en las citadas medidas de atención a la diversidad, consiga una inclusión educativa y social efectiva. Las películas de Disney no solo ofrecen una amplísima cantidad de posibilidades para trabajar valores imprescindibles para formar ciudadanos de provecho, sino que permite trabajar la música (estilos musicales, nociones teóricas del lenguaje musical, los instrumentos, etc.) partiendo de la interpretación de la diversidad de canciones que ofrecen. La diversidad juega un importante papel en las más recientes películas de la factoría Disney, tales como Aladdín y Tiana y el sapo, en las que a través de sus canciones el alumnado puede aprender a valorar la diversidad que forma parte de su microsociedad escolar. Desde el aula musical, el alumnado demanda propuestas muy prácticas con un repertorio de su agrado para que su practicidad y atractivo le permita la adquisición de las denominadas Competencias Básicas y su formación como ciudadanos socialmente competentes. Igual que Touriñán (2010), llegamos a la conclusión de que es necesaria otra educación que garantice el desarrollo humano al tiempo que el tecnológico, científico, etc., otra educación que es posible que llegue a todos a través del arte. La educación emocional que ofrece la experiencia artística musical supone un refuerzo de valores y competencias que ofrece respuestas a todas las dimensiones de la persona: cognitiva, conductual y efectiva, pensar, hacer y sentir. En este artículo se reafirma y se apoya la necesidad de una educación musical que se ajuste a la realidad actual, a las demandas sociales y a la necesidad de ofrecer más posibilidades de acción y aplicación para una enseñanza de calidad y en igualdad para todo el alumnado de Primaria. La revisión legislativa realizada, muestra que se deben realizar adaptaciones del currículo buscando el máximo desarrollo posible de las Competencias Básicas, ya que educar para garantizar las mismas implica un cambio en la forma de entender y elaborar el proyecto educativo (Ballester y Sánchez, 2011), en función de las limitaciones y necesidades del alumnado. Desde el campo musical son muchas las prácticas adaptadas que muestran cómo esa diversidad puede mejorar sus capacidades desde la actividad musical (Bermell, 2001; Alonso y Bermell, 2007; Alonso y Bermell, 2008). Sin embargo, a pesar de los aparentes beneficios para atender a la diversidad y desarrollar la competencia social y ciudadana, la educación artística musical ha sido relegada al último peldaño de importancia por las reformas educativas pasadas, presentes y futuras (la LOMCE). Estas reformas obvian que con la experiencia musical emergen la sensibilidad y la empatía, que son dimensiones indispensables para la interiorización de valores como el respeto y la solidaridad, decisivos para ser ciudadanos socialmente competentes. Sintetizando, la Música es un instrumento educativo social que facilita el trabajo de las distintas Competencias Básicas y especialmente el de la ciudadana. Gracias a sus diferentes herramientas y metodologías, posibilita que la diversidad sea atendida con inmejorables posibilidades de integración y, por tanto, de adquisición de la competencia social y ciudadana como fin primero y último de la Educación Primaria.
Calendarios, relojes y un cajero automático. A finales del siglo XIX y principios del XX, relojes y calendarios eran objetos de uso cotidiano y se encontraban en hogares, aulas y lugares de trabajo. La publicidad en la prensa del cambio de siglo demuestra la demanda que tenían estos objetos relacionados con la medida del tiempo. Esta demanda espoleó el ingenio de nuestros inventores que se apresuraron a patentar máquinas que controlaban el tiempo, que utilizaban el tiempo como control o simplemente que explotaban la curiosidad y fascinación que provocaban estos aparatos. Entre 1887 y 1928 se patentan en la Región de Murcia cinco ingenios relacionados con la medida del tiempo. Dos calendarios en 1887, un cajero automático en 1913 y dos inventos en 1928 en los que se aprovechan la curiosidad y la necesidad de medir el tiempo para atraer la atención del público. Analizaremos estas cinco patentes y la prensa del momento para acercarnos a sus inventores, sus logros y la época en que vivieron. A lo largo de la historia de la humanidad infinidad de hitos han estado relacionados con el control del tiempo: cambios en el inicio de los días del mes, instauración y reforma de calendarios, invención y desarrollo de mecanismos de relojería y máquinas automáticas que podían realizar diferentes acciones al cumplir un tiempo determinado. Uno de esos hitos fue el invento de la clepsidra o reloj de agua, también llamado reloj de noche o de invierno, ya que hasta el momento solo se conocía el reloj de sol. Dicho reloj funcionaba dejando escapar el agua por un fino agujero. Además, podía incorporar un flotador asociado a un mecanismo piñón-cremallera para que marcara las horas o hiciera sonar algún tipo de alarma. Ya en el siglo VIII se tienen noticias de relojes movidos por contrapesas, como el que "el papa Paulo I le regaló al rey Pipino el Breve" (Barquero, 2004, p. Pero es hacia finales del siglo XIII cuando los relojes mecánicos se hicieron habituales en abadías y monasterios como respuesta a la necesidad monástica de conocer las horas de oración. Pasando, durante el siglo XIV, a incorporarse a las ciudades (Mayr, 2012, p. Los relojes de torre en combinación con las campanas regulaban la vida de la ciudad y marcaban el comienzo y final de cualquier actividad pública. Las ciudades se organizaron mucho mejor gracias al invento del áncora Verge y Foliot, que retrasaba la aceleración de una pesa colgante haciendo que se moviera a velocidad constante, lo que supuso una mayor exactitud en el funcionamiento del reloj de pesas (Mayr, 2012, p. A pesar de ello, se necesitaba más precisión; lo que consiguió el físico holandés Christiaan Huygens en 1657, al construir un reloj de péndulo aplicando los estudios de Galileo sobre el isocronismo de las oscilaciones del péndulo. En 1660 Robert Hooke realiza varios inventos que incorpora a los relojes portátiles, los que hoy día llamaríamos de bolsillo, aumentando enormemente su precisión. Estos inventos serían el muelle recto, el escape de áncora a retroceso y el escape con dos volantes de compensación (Barquero, 2004, p. Fue precisamente a partir de la segunda mitad del XVII, gracias a estos y otros inventos e innovaciones, cuando se inaugura lo que se ha llamado "la revolución horológica". Produciendo, perfeccionando y abaratando todo tipo de relojes (Mayr, 2012, p. En el siglo XVIII los avances en las máquinas-herramienta hacen posible la construcción de cronómetros de extremada exactitud necesarios para determinar la longitud en los viajes por mar y se fabrican ingenios mecánicos sorprendentes como autómatas y androides. A finales del siglo XVIII y principios del XIX el auge de los relojes ingleses de bolsillo fue grande en España, lo demuestra el gran número de "ejemplares que quedan hoy, tanto en palacios y museos como en casas particulares" (Herrero, 1955, p. Durante el siglo XIX calendarios y relojes se popularizaron en nuestro país aumentando su demanda, por eso, la centuria del ochocientos ha sido llamada la "edad de oro" (Barquero, 2004, p. A finales del siglo XIX y principios del XX relojes y calendarios eran objetos de uso cotidiano y se encontraban en las aulas, los lugares de trabajo y las viviendas. Los anuncios y la propaganda en la prensa del cambio de siglo demuestran la demanda que tenían este tipo de objetos. Esta demanda espoleó el ingenio de nuestros inventores que se apresuraron a patentar máquinas que regulaban el tiempo o que lo utilizaban como control, explotando la curiosidad y fascinación que provocaban estos aparatos, para comercializar mejor otros artículos o atraer la mirada de posibles clientes. Hasta aquí decir que he realizado esta sucinta y por supuesto incompleta introducción histórica para mostrar la absoluta integración de los aparatos que miden el tiempo en nuestra cultura y cómo hemos organizado nuestra vida con ayuda de calendarios, relojes y despertadores. Siendo aparatos que consideramos muy necesarios y que demandamos constantemente. A partir de aquí exponer que el objetivo del presente trabajo será analizar cinco patentes históricas realizadas en la Región de Murcia en torno al cambio de siglo. Patentes históricas, relacionadas con el control o la medida del tiempo, que nos servirán para acercarnos a sus inventores, sus logros y la época en que vivieron. Las fuentes consultadas para el presente artículo serán los documentos originales de dichas patentes que se encuentran en el Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas y la prensa local, regional y nacional. Otras fuentes serán los documentos y materiales aportados por las familias Brunton y Anaya entre los que se encuentran el prototipo del cajero, propiedad de la familia Brunton, escrituras públicas de sociedades, marcas y patentes, propiedad de la familia Anaya. Documentos que nos ayudarán a conocer mejor las actividades de estos dos industriales e inventores. Aunque es necesario señalar que los archivos de las familias Brunton y Anaya son archivos privados, no disponibles al público por el momento. Se encuentran todavía sin catalogar y por tanto los documentos carecen de signatura. Agradezco desde aquí a las familias Brunton y Anaya la oportunidad que nos brindan para realizar nuestras investigaciones. La investigación que desde hace algunos años estamos realizando sobre historia de la tecnología, Manuela Caballero y el autor del presente trabajo, nos ha permitido iniciar un proyecto cultural titulado "Ingenio y Técnica en la Región de Murcia 1878-1966". Con dicho proyecto pretendemos investigar, recuperar y divulgar el patrimonio material e inmaterial de la Región de Murcia en el ámbito de la historia cultural de la tecnología. Para ello estamos realizando una exposición itinerante, que lleva el mismo título del proyecto, por diferentes ciudades. La primera de estas exposiciones se llevó a cabo en el segundo trimestre del año 2013 en la Biblioteca Padre Salmerón de Cieza, donde pudimos exponer cinco prototipos originales de inventores murcianos, entre los cuales se encontraba el cajero automático de Brunton y Anaya. Cajero que se puede apreciar en las figuras 3 y 4 y que se analizará más adelante. Además pudimos disfrutar de documentos originales de patentes, libros, prensa, fotografías y material que las familias amablemente cedieron para la exposición. Gracias a la difusión realizada por la primera de estas exposiciones, las familias de los inventores están recuperando un rico patrimonio cultural y tecnológico que estamos divulgando en publicaciones e Internet. En la actualidad, el proyecto lo estamos desarrollando como una de las actividades del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, asociación de la que formamos parte, en colaboración con la Biblioteca Padre Salmerón y el IES Diego Tortosa de Cieza. DOS CALENDARIOS DE FINAL DE SIGLO En la Roma antigua el control del tiempo correspondía a sacerdotes y pontífices que fijaban los días de comienzo del mes. El primer día del mes se llamaba "calendas", palabra que viene de "calatio" convocatoria pública que hacía el pontífice de cada ciudad para, después de ofrecer un sacrificio, anunciar las fiestas del mes. También fijaban el día de comienzo de la vendimia y en el que se podía comenzar a beber el vino nuevo. Cada ciudad tenía sus fiestas y divinidades y el calendario se regía por las misteriosas leyes de la religión, que solo los sacerdotes conocían (Coulanges, 2006, p. Podían alargar y acortar los días del año y modificar los días de nombramiento y cese de los cargos públicos, lo que les confería parte del poder político. Todo esto influía directamente en el pago de los tributos del pueblo e introducía motivos de desorden y discordia. Esta situación de desorden fue solucionada por Julio César al encargar al astrónomo Sosígenes la creación de un calendario que pudiera ser establecido para uso público y por el que se rigiera todo el Imperio. En el año 46 antes de Cristo se implantó el calendario juliano, que era muy similar al egipcio de 12 meses y 365 días, con semanas de 7 días y que solucionaba el cuarto de día, que le sobra al año solar astronómico, añadiendo un día cada 4 años y dando lugar a un año bisiesto de 366 días. Se instituía de esta forma una mejor organización social del tiempo que ayudaba a los poderes civiles y religiosos a controlar mejor las fiestas, el trabajo y el sistema de tributos. Matemáticos y astrónomos cristianos trabajaron desde el siglo XIII para conseguir un procedimiento matemático de medida del tiempo que se adecuara al dogma cristiano. Lo que se consiguió a partir de la reforma del calendario juliano por el papa Gregorio XIII en 1582. Gracias a las últimas investigaciones (Carabias, 2012), se sabe que dicha reforma fue definitivamente impulsada por dos informes emitidos por una comisión de eruditos de la Universidad de Salamanca. El primero de ellos, en 1515, consiguió ese procedimiento matemático respondiendo a la doble solicitud del papa León X y el rey Fernando el Católico. Procedimiento que fue ratificado por el segundo informe de 1578 que respondía a la segunda solicitud formulada por el papa Gregorio XIII y Felipe II. El nuevo calendario, conocido como gregoriano, ajustaba el retraso producido por el calendario juliano de 11 minutos con el año trópico; que desde el Concilio de Nicea (325) se había acumulado, convirtiéndose en 1582 en una diferencia de 10 días. Además, en el Concilio de Nicea el equinoccio de primavera se fijó el 21 de marzo, pero debido al susodicho retraso, en el Concilio de Trento (1545) el equinoccio coincidió con el 11 de marzo, por lo que la reforma gregoriana anuló 3 años bisiestos y 10 días. Por tanto, al jueves 4 de octubre le siguió el viernes 15 de octubre de 1582 y el equinoccio de primavera volvió a coincidir con el 21 de marzo. El calendario gregoriano ya no se volvió a modificar y es el que utilizamos en la actualidad como calendario civil del occidente cristiano. Lo hemos asimilado desde el siglo XVI y forma parte integrante de nuestras vidas, de nuestra cultura y de nuestra forma de pensar. De hecho, almanaques y calendarios constituyeron durante siglos una forma de transmisión de cultura económica y popular. Las ediciones de almanaques y calendarios en la Inglaterra del XVII y XVIII tenían tiradas que superaban a la Biblia (Velasco, 2000, p. Eran realmente económicos y se vendían en librerías, colmados, mercadillos y eran introducidos por ciegos y buhoneros en todas partes. Eran verdaderos reservorios de la sabiduría y filosofía popular e interesaban a todos ya que abarcaban un amplio número de contenidos e intereses y estaban ilustrados. En el siglo XIX en España, sobre todo a finales de la centuria tuvo lugar la gran eclosión de la venta de almanaques y calendarios, siendo repartidos muchos de manera gratuita por las empresas e instituciones a sus clientes y usuarios (Velasco, 2000, p. Entre una muestra aleatoria de 55 almanaques y calendarios editados en la España del XIX, tomada entre los años de 1799 y 1902, la mayor parte fueron publicados en la segunda mitad del XIX y más concretamente a partir de 1865, con la aparición de una buena cantidad de magníficas ilustraciones en esas publicaciones periódicas (Botrel, 2003, p. Fue esta por tanto, la de finales del XIX, una época de auge en la venta de estas publicaciones y de gran expectación popular por los avances tecnológicos, ya que la prensa seguía con asiduidad todo tipo de invenciones, entrevistando a los inventores e incluso publicando estas noticias por entregas para mantener la expectación del público. La primera patente solicitada en España de un calendario fue la número 3853, solicitada por José Vázquez Rigalt vecino de Barcelona el 4 de enero de 1884 y concedida el 9 de abril del mismo año, con el título de "un nuevo calendario". Fue puesta en práctica con fecha de 22 de febrero de 1886 y caducó al año siguiente por falta de pago. La puesta en práctica debía ser acreditada antes de un tiempo determinado, pues era obligatoria por ley. El Estado se aseguraba por tanto que el invento se explotara industrialmente contribuyendo a la productividad. Si no se hacía, la patente caducaba y pasaba a ser pública por si alguien quería ponerla en práctica (Sáiz, 1999, p. A pesar de que fue puesta en práctica no hemos encontrado noticias de la comercialización de esta patente. En el siglo XIX encontramos dieciocho patentes que incluyen la palabra calendario en su título. De las cuales solo la primera consta que se puso en práctica. Cinco inventos son patentados por extranjeros y solo dos tienen la segunda anualidad pagada. De las patentes realizadas por españoles, que son trece, cuatro son pagadas durante dos años y en dos solo se llega a pagar hasta la tercera anualidad. De estas dos últimas, una es la primera patente de Vázquez Rigalt. El pago de más de una anualidad puede indicar un cierto esfuerzo por parte de los inventores para mantener el monopolio de la patente. Es posible también, como nos indica Ortiz-Villajos, y por el gran número de patentes que aparecen con una o dos anualidades pagadas, que al inventor solo le interesara mantener el monopolio durante los primeros años de su puesta en marcha, es decir, mientras el invento llegaba a ser rentable. Ya que era poco probable que, aunque caducara la patente, alguien la copiara por el esfuerzo económico que supone hacer rentable un invento y porque la difusión no era tan inmediata como en la actualidad (Ortiz-Villajos, 1999, p. En 1887 Fulgencio Gil García de Alcaraz, vecino de Cartagena, se decide a patentar sus dos calendarios mecánicos: el primero de accionamiento manual y el segundo automático. Dos inventos presentados con solo algo más de 15 días de diferencia y que por eso tienen una numeración tan parecida. La primera de ellas "un calendario mecánico", solicitada por Fulgencio Gil en Madrid el 18 de junio de 1887, aparece sin fecha de concesión. Se trata de un calendario (Figura 1) formado por dos rodillos entre los que se enrolla una bobina de papel o tela en la que se encuentran impresos, en su orden conveniente y a una distancia adecuada, todos los días del año con las indicaciones del mes, las fases de la luna, el santoral y todas las que se estimen convenientes. El mecanismo va montado dentro de una caja que tiene dos orificios laterales por donde salen los ejes que terminan en dos pequeñas ruedas moleteadas, para su arrollamiento manual, o en dos pequeñas poleas para que puedan ser movidas por un cordón. La caja se cubre con una tapa que dispone de una ventana frontal cubierta con un cristal, para que no entre polvo y se puedan leer los datos impresos. Los ejes poseen sendos muelles o flejes en los extremos interiores de los ejes que les sirven como freno, necesario para que permanezca tensa la cinta de papel y se aprecien mejor los datos impresos. Calendario mecánico de Fulgencio Gil. Archivo Histórico de la Oficina Española de Patentes y Marcas (AHOEPM) Fulgencio Gil debía tener intereses comerciales o bien dedicarse al comercio pues dejó anotado en su patente que la tapa de la caja podría ser "más o menos lujosa y artística según el capricho del público" (Gil, 1887a, p. Máxime cuando encontramos, en la Gaceta Minera de Cartagena y justo un año antes de sus dos patentes, que formó una sociedad "para dedicarse al negocio de comisiones y representaciones comerciales" (Gaceta Minera, 15/06/1886, p 5). La razón social de la sociedad era Conesa y Gil y su socio en esta empresa fue Mariano Conesa. Es posible que Fulgencio Gil y Mariano Conesa tuvieran la idea de inundar el mercado, entre otros artículos, con los fascinantes calendarios patentados por Gil. Además, Fulgencio Gil debía llevar bastante tiempo en el mundo del comercio cuando lo encontramos, seis años antes de patentar sus calendarios, como corresponsal principal para Cartagena del Anuario del Comercio, que se anunciaba para suscripción anual en el Eco de Cartagena del 6 de octubre de 1881. La segunda patente de Fulgencio Gil lleva por título "un calendario automático" y es presentada por su representante, el señor Bolibar, en el Conservatorio de Artes de Barcelona con fecha de 9 de julio de 1887 y concedida el 28 de ese mismo mes. Este segundo calendario era automático gracias a un mecanismo de relojería que movía, cada 24 horas, la cinta de papel necesaria para poder ver los datos impresos del nuevo día. Solo necesitaba que le dieran cuerda como a cualquier reloj. Este segundo calendario, dirigido a un sector del público de mayor poder adquisitivo, constaba de una caja con "tapa elegante y caprichosa" (Gil, 1887b, p. 1) que se puede apreciar en la figura 2. Calendario automático de Fulgencio Gil. No sabemos si Fulgencio Gil fabricó y comercializó sus dos patentes, ya que no hemos encontrado noticias ni publicidad en la prensa de la época, aunque creemos que debió construir los prototipos, pues los diseños, sobre todo de su calendario automático, son realmente precisos y realizados con todo lujo de detalles; incluido todo el funcionamiento y dibujo del mecanismo de relojería. De lo que si estamos seguros es que Fulgencio Gil se debió de tomar muy en serio este proyecto, pues el diseño de sus dos inventos está realmente cuidado y además realizó las gestiones de sus patentes a través de una importante oficina de ingeniería industrial de Barcelona, que se dedicaba a la gestión de patentes y marcas y de la que era director el ingeniero industrial: Gerónimo Bolibar, por aquel entonces, director de la Oficina Internacional de Patentes, establecida en Barcelona y también director de la revista semanal ilustrada: Industria é invenciones, publicación de la misma oficina de propiedad industrial. En 1885, en un apartado de noticias varias de esta misma revista, se daban instrucciones para que los inventores españoles se animaran a exponer sus ingenios en la Exposición Internacional de Invenciones, que se iba a celebrar en Londres. Bolibar se encargaría, según decía la noticia, de legalizar sus marcas, patentes y modelos en Inglaterra, para que estuviesen protegidas durante la exposición y advirtiendo que el hecho de exponer no perjudicaría el derecho que asistía al inventor para obtener privilegio de invención, siempre que se solicitara la patente dentro de los seis meses siguientes a la inauguración de la exposición (Industria e invenciones, tomo III, no 62, 07/03/1885, p. EL CAJERO AUTOMÁTICO DE BRUNTON Y ANAYA Un invento en el que se utilizaría el tiempo para ayudar a controlar la débil voluntad del género humano sería el patentado por Brunton y Anaya en la Cieza de 1913. Se trataba de "Una caja mecánica repartidora de un cierto número de monedas con intervalos de tiempo determinados". El invento de Brunton y Anaya se podría considerar como precursor de los cajeros automáticos existentes en la actualidad. Comenzando la segunda década del siglo XX, Cieza, ciudad industrial espartera del sureste español, acogía las empresas, industrias y esfuerzos innovadores de estos dos emprendedores que eran Brunton y Anaya. Bernard Haslip Brunton (1871-1953), más conocido en Cieza como Bernardo H. Brunton, fue un ingeniero inglés que llegó a Cieza en 1896 para montar la primera central hidráulica de producción de electricidad, llamada por su propietario Juan Marín "La Fábrica San Antonio del Menjú" (Montes, 1999, p. Brunton se quedó a dirigir la central hidroeléctrica y se afincó en Cieza, donde se casó y comenzó su actividad industrial como inventor, constructor y mantenedor de maquinaria, llegando a patentar, además del cajero, seis inventos relacionados con el majado y las hilaturas del esparto. Luis Anaya Amorós (1865-1951), comerciante y empresario minero en Cieza, concibió desde joven la idea de hilar y tejer de forma mecánica el esparto para obtener tejidos suaves, tupidos y económicos. Para ello se necesitaba realizar una serie de tratamientos físico-químicos y procedimientos mecánicos que aportaran la suavidad necesaria a la hilaza de esparto. Anaya llegó a patentar, además del cajero, cuatro patentes relacionadas con el tratamiento de la hilaza del esparto y la confección de sacos. 5) que se dedicaba a la construcción y mantenimiento de todo tipo de maquinaria y calderería y también a la venta y reparación de vehículos. Anaya, por su cuenta, creó una fábrica de hilados y tejidos de esparto que llevaría su nombre y que se dedicaba a la fabricación de todo tipo de tejidos de esparto, filtros para el prensado de aceite y confección de sacos para abonos y transporte de minerales. Fue precisamente en ese año de 1913, tan prolijo para estos dos inventores, cuando se deciden a patentar su idea concebida para ayudar al ahorro familiar utilizando el tiempo como elemento de control. El ingenio titulado "Una caja mecánica repartidora de un cierto número de monedas con intervalos de tiempo determinados" es descrito en su patente como una caja de caudales. En su interior contiene una serie de tubos verticales (figura 4) de diferentes diámetros donde se alojan las monedas que la familia dedicaría al gasto diario del hogar. Debajo de los tubos se encuentra una placa deslizante en la que se han realizado unos orificios circulares, de suficiente diámetro y espesor para que se aloje la primera de las monedas que se encuentran apiladas en cada tubo. La caja posee un reloj donde se puede preseleccionar un intervalo de tiempo determinado, a modo de despertador, que cuando alcanza la hora programada, y de forma automática, libera un pestillo o cerrojo que permite abrir la placa deslizante y sacar las monedas. Una vez introducida de nuevo dicha placa caen por su peso las monedas, encajándose cada una en su orificio. Al mismo tiempo se arma de nuevo el cerrojo comenzando un nuevo ciclo. El documento de la patente está formado por una memoria mecanografiada que no tiene planos ni esquemas, quedando a la imaginación del lector cómo sería el cajero. Gracias a la familia Brunton se ha podido recuperar uno de los prototipos fabricados por los inventores, que se puede apreciar en la figura 3 y la figura 4. La patente figura como puesta en práctica con fecha de 15 de junio de 1916 y de hecho sus inventores crearon una sociedad mercantil regular colectiva, por 10 años contando a partir del 1 de julio de 1913, cuya razón social fue "Brunton y Anaya" con domicilio en la ciudad de Cieza y escritura otorgada el 2 de julio de 1913 por el notario de Barcelona Guillermo A. Tell Lafont. Siendo el objeto de dicha sociedad la explotación de patentes industriales y demás objetos de industria y cualesquiera otra clase de operaciones de lícito comercio que acordaran los socios. El capital social de la empresa fue de 3.000 pesetas aportado a la caja social por mitad, en la siguiente forma: Brunton aportaba las patentes siguientes y por este orden: Un nuevo producto industrial, consistente en un tejido formado por la combinación de esparto hilado con otras fibras como cáñamo, yute, abacá o cualquier otra que se preste a la filatura. Mejoras en el procedimiento del hilado mecánico de fibra de esparto. Un nuevo producto industrial, consistente en esparto hilado mecánicamente con arreglo al procedimiento que se describe. Una máquina para majar esparto u otras materias textiles. Una caja repartidora de un cierto número de monedas con intervalos de tiempo determinados. Expedidas todas por la Dirección General de Agricultura, Industria y Comercio de España y valoradas por los socios en 1.500 pesetas. Además, se entenderían aportadas a la sociedad las patentes que se registraran en lo sucesivo en otras naciones sobre el objeto de las que constaban las ya aportadas. La gerencia, administración y uso de la firma social correspondería de forma indistinta a ambos socios. Brunton y Anaya decidieron también registrar la marca de fábrica para su invento al que llamaron "Autocajero". Marca que fue expedida por el Director General de Comercio, Industria y Trabajo en Madrid a 17 de febrero de 1914 e inscrita en el Registro de la Propiedad Industrial, libro 6, folio 146, No 23.085. Como se puede apreciar, no fueron pocos los esfuerzos que estos dos emprendedores dedicaron a su cajero automático y tampoco era cuestión baladí el objetivo que se propusieron con su invento. El cual se puede leer en su patente: "facilitar a las familias que quieran o necesiten dar una buena administración a sus bienes, el medio de repartir a su comodidad y con rigurosa exactitud la cantidad que destinen al gasto diario" (Brunton y Anaya, 1913, p. Para finalizar, los inventores justificaban su patente exponiendo que los gastos familiares, el lujo y los atractivos de la vida superan al sueldo que se percibe y resulta muy difícil no malgastar los limitados recursos de que se dispone. Con su "Autocajero" facilitarían la ayuda necesaria a la débil voluntad humana utilizando el tiempo para obligar al reparto diario del dinero estipulado, que evitaría la ruina de la familia y educaría "a las generaciones futuras enseñándoles el camino del ahorro, principal elemento de las familias y de los pueblos que quieren llegar a ser grandes" (Brunton y Anaya, 1913, pp. 2-3). UN RELOJ EXPENDEDOR DE CERVEZA El conocido maestro hojalatero de la ciudad de Murcia, Manuel Pérez Nicolás, solicitó patente de invención por 20 años el 15 de mayo de 1928. El título era: "Un aparato para la venta de cerveza y otros líquidos, consistente en una caja de reloj despertador". Este invento solucionaba el problema que los establecimientos públicos que servían cerveza en 1928 tenían, ya que no podían mantener en todo momento la cerveza helada que exigía la demanda. El aparato consistía en una caja de metal, que según el inventor, podía construirse con cualquier metal y cualquier forma, pero que él había diseñado con una forma muy curiosa de reloj-despertador para atraer la atención del público. Diseño que puede apreciarse en la figura 5 y la figura 6. La reivindicación del inventor era que dentro de esa caja de metal se encontraba el depósito de los líquidos en contacto directo con el hielo. Cuando habla de líquidos se refiere a la cerveza o cualquier otro que pudiera consumir el público. Además, sabemos que al menos construyó un prototipo pues así lo expresa en su patente. Expendedor de cerveza con forma de reloj. Vista posterior del expendedor de cerveza. Dicho esto, lo que más nos llama la atención es el curioso diseño con que Pérez Nicolás realizó su invento y nos sorprende que la prensa no hablara de este invento, pues hemos encontrado numerosas noticias que siguen el trabajo de este maestro hojalatero de Murcia. Incluso una de otro invento que realizó 36 años antes y que también patentó: un aparato titulado "inodoro automático para sumideros y alcantarillas". Invento que puso a disposición del Ayuntamiento de Murcia por su utilidad pública y que tuvo eco en varios periódicos de Murcia, llegando los redactores a pedir que le permitieran ensayarlo: "El joven y conocido maestro hojalatero Manuel Pérez ha ofrecido al ayuntamiento el aparato de su invención «Inodoro automático», para sustituir con él las actuales regillas del alcantarillado. Dicho aparato, por el cual se le ha concedido al autor real privilegio de invención, hace las veces de la regilla, absorbe una cantidad de agua mayor, y tiene la propiedad de que, una vez terminado su funcionamiento, queda herméticamente cerrado é impide la salida á las emanaciones pestilentes y molestas de las alcantarillas. Creemos que el aparato del Sr. Pérez merece ensayarse." Manuel Pérez Nicolás debía ser un empresario emprendedor e ingenioso pues se elogiaban mucho sus trabajos en la prensa de la época, como el caso de la crestería que realizó en 1894 para coronar la fachada del Teatro Romea de Murcia: "Se ha terminado la colocación de la bonita crestería de la fachada del Teatro Romea, construida por el inteligente y aventajado maestro hojalatero don Manuel Pérez. Dicho trabajo está muy bien hecho y ha sido todo construido en el taller del Sr. Pérez, quien cada día introduce en su establecimiento nuevos aparatos para poder realizar en esta capital trabajos como el que nos ocupa, que otras veces ha habido que encomendar fuera, por necesidad. Reciba el Sr. Pérez nuestro entusiasta aplauso por su obra y recíbalo también el Sr. Alcalde que la ha encomendado á un trabajador del país." No era raro, por tanto, que Manuel Pérez, hombre acostumbrado a sorprender con sus diseños, buscara atraer la atención del público con su nuevo aparato expendedor de cerveza helada, diseñado con una forma tan innovadora para un expendedor de cerveza, y a la vez tan cotidiana para todos como un reloj despertador. El diseño de Manuel Pérez, relacionado con los aparatos para controlar el tiempo, nos habla de dos ideas claves para el marketing y la publicidad actual: El sorprender constantemente al público, que Manuel Pérez consigue doblemente por la expectación que levantaban los relojes en la época del cambio de siglo y por utilizar una técnica para sorprender con el diseño de la envoltura, con la forma del envase del producto que se vende, que en este caso es la cerveza, y que en la actualidad se llama "packaging" (Serrano y Biel, 2012), muy utilizada hoy día, resultando una poderosa herramienta para aumentar las ventas. La segunda idea tiene que ver con la cotidianeidad del diseño que lo acerca más al cliente que es el receptor del mensaje publicitario. El reloj despertador que es, ya desde el siglo XIX, "el aparato más cercano al ser humano mientras duerme" (Cabrera, 2006, p. 96) y que junto al reloj de pulsera, popularizado después de la Primera Guerra Mundial, forman parte de nuestra cultura cotidiana y están íntimamente insertados en nuestras vidas. Como ha escrito Eloísa Nos: "El discurso publicitario se caracteriza por sorprender constantemente, pero al mismo tiempo, por tratar de ser natural, por acercarse al máximo a las maneras de hablar de la gente, a su cotidianeidad (debido a su carácter de comunicación masiva, por un lado, y a su búsqueda de cercanía con el receptor, por otro)" (Nos, 2007, p. Quizás Manuel Pérez hubiera ganado un premio si hubiera presentado su invento a un concurso de diseño o se hubiera divulgado más ampliamente su aparato, como ocurrió con la cafetera Chemex, diseñada por el químico alemán Peter Schlumbohm en 1940 que creó una cafetera de vidrio pirex con forma de reloj de arena y que en el centro, donde se aloja el filtro, colocó un collar de madera pulida con una corbata de piel que se utilizaba para servir el café. Esta cafetera fue seleccionada por el Instituto de Tecnología de Illinois como uno de los 100 mejores diseños de los últimos tiempos. Otro invento utilizado para servir líquidos alimentarios y que se diseñó con una forma similar a la de un aparato para medir el tiempo, el reloj de arena. UN RELOJ LUMINOSO ANUNCIADOR La última patente analizada en este trabajo también tiene que ver con la utilización de un reloj para atraer la atención del público. En este caso se trata de la solicitada por Manuel Ruiz Ruiz, vecino de Cartagena, el 7 de septiembre de 1928 y concedida diez días después, titulada: Un aparato anunciador con reloj luminoso de servicio público". Dicha patente consistía en un aparato anunciador formado por una caja de madera, cuyas dimensiones y detalles se pueden apreciar en la figura 7, con 5 cajones que llevan una luna de cristal en su frente, donde se pueden pintar anuncios, dibujos y alegorías. Estas lunas de cristal podían ser cambiadas gracias a una portezuela que llevaba en su lado derecho y a unas guías con una ranura por donde se podían sacar y meter los cristales. Detrás de cada luna llevaba dos lámparas eléctricas que permitían se vieran los anuncios durante la noche. Aparato anunciador con reloj luminoso. El aparato anunciador llevaba un reloj en lo alto con una esfera iluminada donde también se podía poner un anuncio pequeño, siendo este reloj de fabricación especial para este tipo de anuncios. El funcionamiento del reloj estaba garantizado y tenía una autonomía de cuerda para ocho días como mínimo. Según Ruiz, estos aparatos anunciadores, estaban concebidos para ser colocados en las fachadas de los establecimientos y se pudieran visualizar de día y de noche. Gracias a la prensa de la época sabemos que en 1927 se crea la ambiciosa: Agencia de publicidad RAFAEL, dirigida por el conocido periodista Rafael Faustino, que pretendía acaparar el mercado de la propaganda en Cartagena y extender sus límites fuera de la Región de Murcia. La noticia se expresaba en estos términos: "Agencia de publicidad «RAFAEL» En breve será inaugurada esta Agencia, primera que habrá en Cartagena, dirigida por nuestro buen amigo, el ya popular periodista D. Rafael Faustino. La propaganda comercial e industrial, en Cartagena, estaba casi virgen, falta de que un espíritu emprendedor y conocedor del asunto la atacara de frente; y si a esto se añade que dicha Agencia extenderá su acción más allá de los límites de la provincia, de presumir es que la empresa cristalice en realidades que han de beneficiar, no solo a aquélla, sino al Comercio, a la Industria y a Cartagena. ¡Que así suceda, es lo que de veras deseamos en esta Casa!" Es en esta empresa donde encontramos trabajando a Manuel Ruiz en otra noticia de 1928: "El Ayuntamiento de Cartagena autoriza [...] a don Manuel Ruiz Ruiz para la colocación de anuncios de la Agencia de Publicidad «Rafael»" (Cartagena Nueva, 05/08/1928, p. Probablemente, el inventor debía ser técnico electricista, ya que era el encargado de la colocación e instalación de los anuncios luminosos, como podemos leer en la siguiente noticia: "Requerir a don Manuel Ruiz para que presente croquis y aclaraciones sobre proyecto de anuncio luminoso en la plaza de Valarino Togores." Se puede pensar que incluso podía ser socio fundador y trabajador de la referida agencia de publicidad, por el celo, la realización de la patente que nos ocupa y la frecuencia con que es nombrado en la prensa cartagenera, justo en el mismo año en que realiza su invento. Además, en la memoria de su patente, deja claro que los aparatos anunciadores de su invención se instalarían en toda España, coincidiendo con la política expansionista de la Agencia de publicidad «RAFAEL». De hecho, Manuel Ruiz da todas las señas de ser un profesional avezado en la publicidad, cuando advierte en su patente que: "El referido aparato representa una novedad muy sugestiva en el ramo de la Publicidad pues no solo la luminosidad que irradia, sino la indicación de la hora fija que facilita al público, hará recaer sobre él, las miradas de los transeuntes" (Ruiz, 1928, p. Un segundo invento en la Región de Murcia en el que se explotan, de forma inteligente, la expectación, la curiosidad y la necesidad de organizar nuestra jornada, gracias a los relojes, que hemos interiorizado a lo largo de los siglos. No cabe duda de que el dominio del tiempo ha sido explotado por las élites de la humanidad para regir y controlar las sociedades, afianzando su poder y prestigio social y sucediéndose a lo largo de la historia infinidad de hitos relacionados con este tema: cambios en el inicio de los días del mes, instauración y reforma de calendarios, invención y desarrollo de aparatos para medir el tiempo y máquinas que realizarían acciones automáticas gracias a un mecanismo de relojería. Con el paso de los siglos estas nuevas invenciones fueron no solo aceptadas, sino también demandadas, llegando a formar parte de nuestra vida cotidiana. A finales del siglo XIX y principios del XX relojes y calendarios eran objetos de uso cotidiano. Los anuncios y la propaganda en la prensa demuestran la demanda que tenían este tipo de objetos. Fue una época de auge en la venta de almanaques y calendarios y también de gran expectación popular por los avances tecnológicos. Es precisamente durante este clima favorable cuando se patentan cinco inventos en la Región de Murcia cuya temática, relacionada con el control del tiempo, ha resultado ser una buena motivación para que fueran analizados juntos en el presente artículo. La noticia encontrada en 1886 de que Fulgencio Gil García de Alcaraz creó la sociedad Conesa y Gil para dedicarse al negocio de representaciones comerciales y sus dos calendarios, patentados justo meses después, nos demuestra que efectivamente existía ese clima favorable de venta, desarrollo y modernización de estos aparatos, pues el primero que patenta es mecánico de accionamiento manual y aparece sin fecha de concesión ya que no se le dio curso. Pero solo quince días después Gil patenta un calendario también mecánico pero más elaborado y de accionamiento automático. Quizás porque era lo que demandaba el público o porque ya existieran calendarios parecidos al primero, que estuvieran acaparando el mercado. No lo sabemos a ciencia cierta. Lo que si parece probable es que la creación de su sociedad motivara a Gil para patentar sus calendarios y poder así venderlos a través de su empresa. Por otra parte, en el caso del cajero automático de Brunton y Anaya queda demostrado, gracias a la documentación aportada por los familiares, que pensaban comercializarlo a gran escala, pues ese mismo año de 1913 crean la sociedad mercantil regular colectiva "Brunton y Anaya". Además, dicha sociedad fabricó varios de estos cajeros automáticos y registró, en 1914, la palabra "Autocajero" como marca de fábrica para su patente. Cajero que fue creado para ayudar a controlar la débil voluntad del género humano utilizando el tiempo como elemento de control y que podría considerarse como precursor de los cajeros automáticos existentes en la actualidad. Los dos inventos patentados en 1928 en la Región de Murcia son diseños utilizados para favorecer el marketing y la publicidad respectivamente. Por un lado, el aparato expendedor de cerveza helada fue diseñado con la forma de un reloj despertador con el objetivo de atraer la atención del público y poder aumentar la venta de cerveza. Diseño de Manuel Pérez que resulta muy innovador para el momento en que lo patenta, pues utiliza una potente técnica de marketing llamada "packaging", aunque él no la conociera como tal. En el segundo caso se trata del aparato anunciador formado por cinco carteles luminosos y un reloj en su parte superior, con el objetivo de ser utilizado en la publicidad de los anuncios expuestos gracias a la iluminación de cada cartel y al reloj que atraería las miradas por la necesidad que tenemos de organizar nuestra vida midiendo el tiempo. Necesidad poderosa que forma parte de nuestra memoria colectiva y de nuestra cultura.
Estrategias discursivas de normalización en la producción audiovisual sobre la homoparentalidad Este trabajo pretende conocer las estrategias discursivas de normalización desde las que se está construyendo el fenómeno homoparental en la actualidad. Para ello recurrimos al análisis de distintas producciones audiovisuales que persiguen un aumento de la visibilidad y sensibilización de la opinión pública respecto a la conformación de esta realidad. El método de investigación que se utiliza es cualitativo, en concreto el Análisis del Discurso a partir de la propuesta de Potter y Wetherell de los repertorios interpretativos. Se identifican cuatro repertorios: "construyendo identidad", "visibilidad y cercanía", "familia homoparental: una opción posible" y "orientación sexual". Así comprobamos que se prefiere asimilar el hecho homoparental a la experiencia parental en relaciones heterosexuales, minimizando la presencia de elementos diferenciales. Por lo tanto se corre el riesgo de difuminar recursos y experiencias que pudieran contribuir a una construcción del fenómeno más rica, en avances sobre la acción legislativa, política y social. Desde finales del siglo XIX los países occidentales han sido testigos de cambios importantes de índole política, legislativa, social y tecnológica. Como consecuencia se han transformado paulatinamente los escenarios de las relaciones sociales en instituciones como la familia, la escuela, el trabajo y los medios de comunicación. En nuestro país, será a partir de la transición democrática cuando estas transformaciones se aceleren e incidan en la estructura familiar, manifestándose principalmente en la organización interna y su composición, redefinición de roles y conformación de un nuevo sistema de normas y valores. En ocasiones esta situación se ha considerado reflejo inequívoco de una crisis del universo familiar (Fleischer, 2003); sin embargo, desde otras lecturas representa la posibilidad para repensar el futuro de una institución enfrentada a constantes cambios (Castellar, 2010). Así los indicadores demográficos se alteran y podemos hablar de una diversificación de los modelos familiares influidos no solo por aspectos socioeconómicos y legales, sino también por el surgimiento de nuevas formas de entender los vínculos personales y el compromiso en el contexto familiar (Alberdi, 2004; Flaquer, 2003). De hecho, las familias sin hijos, las monoparentales, las interculturales, las reconstituidas, y las familias que han optado por tener hijos por vías alternativas como la adopción o la reproducción asistida, son algunos ejemplos de estas nuevas categorías familiares. Dentro de ellas debemos incluir también la realidad homoparental, familias formadas por progenitores de orientación homosexual. Durante los últimos años, en España, se ha desarrollado un amplio abanico de reformas legislativas que posibilitan la adaptación jurídica a una concepción de las relaciones familiares y sexuales más democrática e igualitaria (Pichardo, 2009). Entre las más destacada la aprobación de la Ley 13/2005, con la cual se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo y, como consecuencia, el acceso a otros derechos como la adopción. Estos cambios legislativos se han logrado, en gran parte, gracias a la reivindicación constante de movimientos sociales LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales), que han apostado por la defensa de una normalización e igualdad de derechos de los colectivos con diversidad sexual. A partir de la legalización del matrimonio y adopción por parte de parejas homosexuales se intensifica el debate político y mediático en torno a la constitución de sus familias. A este respecto es fácil identificar numerosos defensores desde las posiciones más progresistas, así como considerables críticas desde la institución eclesiástica y otros estamentos sociopolíticos de carácter conservador. Las investigaciones, en su mayoría de carácter cuantitativo, coinciden en que el desarrollo psicosocial de los niños y niñas criados en familias homoparentales es totalmente equiparable al de niños y niñas educados en familias heteroparentales. Pero a pesar de estos resultados comparativos favorables a la convivencia en familias homoparentales, desde el espectro conservador se critican por falta de rigor científico las conclusiones a las que han llegado algunas de las investigaciones anteriores. Principalmente las limitaciones aducidas se centran en el uso de muestras heterogéneas y sesgadas por asociaciones que reclaman la aceptación de este colectivo (Cameron y Cameron, 1996). Sin embargo, la expresión directa del discurso antihomoparental es generalmente rechazada de manera abierta y unánime por muchas instituciones públicas y profesionales relacionadas, que asumen el corpus empírico internacional mayoritario que no encuentra diferencias en la crianza entre familias hetero u homoparentales. Aun así el discurso antihomoparental ejerce un claro efecto estructurante de la agenda del debate político y mediático al introducir repetidamente dudas diversas desde un binomio de cuño propio metodológico-moral, que en muchas ocasiones las posiciones prohomoparentales solo aciertan a afrontar defensivamente (Domínguez y Montalbán, 2012; Márquez, 2011). Este proceso conlleva efectos relevantes en la propia definición de un discurso prohomoparental efectivo que frente a los ataques desde el espectro ideológico conservador privilegia las estrategias de normalización. En el escenario actual la propia configuración de la "sociedad de la información" evidencia el papel predominante que la comunicación ha alcanzado en la constitución de la vida social y, por lo tanto nos ofrece una amplia modalidad de medios de expresión audiovisual que permite a la experiencia homoparental hacerse accesible para la opinión pública, a través de noticias, reportajes periodísticos, documentales, "talk shows", foros y webs. En España aun teniendo en cuenta la efervescencia cuantitativa de la investigación sobre el fenómeno homoparental, los estudios cualitativos han sido prácticamente ignorados. Así, especialmente en este trabajo nos interesamos por el análisis discursivo de la producción de diferentes documentos audiovisuales específicos que persiguen un aumento de la visibilidad social en las familias homoparentales. También observamos que este tipo de materiales, hasta el momento, han sido poco utilizado por los investigadores centrados en esta temática. Pensamos que los medios de producción audiovisual son una herramienta pedagógica que ayuda a la sociedad a entender la pluralidad de las relaciones familiares. Siguiendo a Loscertales y Nuñez (2008) este tipo de medios se establecen como un "espejo privilegiado" peculiar y muy significativo de la realidad social. La mayoría de los documentales son ideados por asociaciones que luchan por la defensa de una igualdad legal y social para el colectivo, y presentan esta nueva realidad social desde planteamientos filihomoparentales legitimados por un discurso político y social basado en estrategias de adaptación y normalización. En cambio esta idea de normalización provoca también controversia por parte de representantes de la denominada teoría queer, que consideran que las soluciones igualitarias y acomodaticias son el reflejo de una expresión de sumisión a la hegemonía heteronormativa (Butler, 1999). Clarke y Saffron (2006) valoran los costes y beneficios políticos de esta normalización a través de los argumentos que enfatizan las similitudes entre escenarios familiares de parentalidad gay y lesbiana, y las familias heteronormativas. Clarke y Kitzinger (2004) concluyen que el refuerzo continuo hacia la heteronormatividad obliga a estas familias y a los expertos prohomoparentales a producir continuos argumentos en defensa de la normalización. Esta apuesta por la normalización condiciona que la mayoría de padres y madres homosexuales prefieran paradójicamente referencias discursivas que idealicen la imagen de la familia tradicional y les permitan afrontar en mejores circunstancias la comparación heteronormativa. En este sentido queremos conocer qué precio deben pagar las estrategias normalizadoras para presentar la homoparentalidad como un formato familiar compatible con el heterocentrismo dominante, qué elementos de la homosexualidad y de la paternidad/maternidad homosexual suelen quedar invisibilizados o excluidos, y qué vías de construcción siguen abiertas para establecer una agenda de investigación alternativa. En el estudio se realizó un análisis cualitativo discursivo del contenido textual de diferentes documentales de temática homoparental. Concretamente se optó por utilizar material documental sobre realidades sociales homoparentales en América y Europa. Las producciones analizadas fueron (ver tabla I): "Mis padres son gays" (MPSG), que centra su interés en las declaraciones y opiniones principalmente de madres lesbianas y sus hijos e hijas, mostrando múltiples aspectos cotidianos de sus vidas, sus lazos de convivencia y los nexos afectivos que se crean entre todos ellos. "QueerSpawn" (QS) presenta diferentes vivencias de una serie de adolescentes que tienen padres gays o madres lesbianas. Explican junto con sus padres y madres cómo la respuesta de su entorno cercano ha sido clave para la mayor o menor aceptación de sus familias. En "Homo Baby Boom" (HBM) se resalta la necesidad de promover una sociedad tolerante y respetuosa. Se presenta la realidad de seis familias homoparentales que nos ilustran cómo es su vida cotidiana. En "Dos padres, dos madres" (DPDM) se detalla las prácticas cotidianas de 4 familias homoparentales desde la mirada de sus hijos. Describen junto a sus familiares y expertos las diferencias y similitudes sociales y legislativas a las que se enfrentan en función de sus contextos (Estados Unidos, España y Francia). "Right2love" (R2L) expone las experiencias de siete familias lesbianas y gays en distintos países de Europa, así como la diversidad legislativa en materia de derecho a conformar sus familias legalmente. De la misma forma se presenta como esta situación genera desigualdades según el país de origen. Las diferentes producciones audiovisuales empleadas fueron localizadas mediante el rastreo a través de canales diversos, festivales de cine especializados en este tipo de producciones documentales, materiales disponibles en asociaciones e instituciones, consulta a repositorios mediáticos de televisores nacionales y autonómicas, repositorios audiovisuales de universidades, entre otros. Asimismo los documentales se seleccionaron por ser los que han recibido más amplia difusión durante el periodo de debate, tramitación, y primeros años de implantación de la Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo en nuestro país. Otro de los motivos para la elección ha sido la amplia diversidad de temas que tratan, desarrollando cuestiones acerca de la identidad, los roles parentales, los prejuicios, la futura orientación sexual de sus hijos, así como la evolución de estas familias en el marco legal y social. Se procedió a la transcripción literal de las distintas intervenciones orales en cada uno de los documentales (presentación, voces en off, entrevistas, diálogos, etc.). Por lo tanto prestamos especial atención al contenido semántico frente a los componentes paralingüísticos. En este sentido nuestro análisis trata los documentales únicamente como textos dentro de un escenario social determinado.Analizamos los materiales obtenidos en la transcripción desde un enfoque socioconstruccionista (Ibáñez, 1994), con especial interés en detectar cuáles eran las temáticas que nos hablan de los significados socioculturales relacionados con la paternidad o maternidad entre personas del mismo sexo, así como sus consecuencias en ámbitos diversos de la vida familiar y social, más ampliamente concebida. En consecuencia se ha utilizado la metodología cualitativa ofrecida desde la perspectiva discursiva de orientación psicosocial, basada esencialmente en la investigación sobre los aspectos constructivos del lenguaje en la interacción social. El lenguaje y su plasmación en nuestros discursos se convierten en "un conjunto de prácticas lingüísticas que mantienen y promueven determinadas relaciones sociales" (Íñiguez y Antaki, 1994, p. En concreto se analizó la producción discursiva generada en los documentales desde la propuesta de Potter y Wetherell (1987), fundamentalmente a partir de su concepto de construcción y la unidad analítica de los "repertorios interpretativos". La noción de construcción reitera que el discurso está orientado hacia la acción en la medida en que tiene consecuencias prácticas. Los repertorios interpretativos (RI) son marcos discursivos a través de los cuales se conoce la estructura interna de las diferentes narrativas que nos ayudará a construir versiones de eventos, acciones, procesos cognitivos y otros fenómenos variados. Para facilitar la labor de análisis utilizamos la versión 6.0 del software Atlas.ti. En la construcción discursiva presente en los documentales analizados identificamos cuatro RI interrelacionados: "Construyendo identidad", "Visibilidad y cercanía", "Familia homoparental: Una opción posible", y "Orientación Sexual". RI 1: Construyendo identidad El primer repertorio "Construyendo identidad", constituye el soporte primordial de la mayoría de los documentales. Está formado por estrategias discursivas que se dirigen a mostrar que la construcción de la identidad homosexual es un proceso que suele estar marcado por la confusión, y el rechazo continuado por parte del entorno. Extracto 1 (MPSG):... durante todo el tiempo que duró nuestra relación, pensé que era bisexual y hasta que no terminó aquello no me consideré lesbiana. Mi madre se lo tomó fatal, fue mucho más difícil de lo que jamás pensé. Extracto 2 (DPDM):... una de mis mejores amigas no quiso que sus hijos conocieran a mis hijos porque pensaría que nuestro estilo de vida era un estilo de vida inviable. Entre las afirmaciones se destaca que parte de las personas que mantienen relaciones homosexuales han tenido que enfrentarse al privilegio y reforzamiento de la heterosexualidad como norma. El hecho de no responder a las expectativas de heterosexualidad puede tener un precio que habitualmente se pagaría, como se ilustra a continuación, con la soledad y la discriminación. Extracto 3 (MPSG): Soy una madre lesbiana... Yo elegí recorrer este camino sola y vivo en un gueto, en mi casa, esa ha sido mi elección, decidí ser yo misma. De niña siempre me sentí oprimida y excluida por el hecho de ser masculina... Extracto 4 (R2L): yo cuando tenía 16 años, decidí irme a Barcelona a vivir mi vida. Yo vivía con mi padre viudo, dos hermanos más; todos muy machistas... Ya los planteamientos de Butler (1999) apuntaban a señalar que los ideales de masculinidad y feminidad han sido desde sus comienzos configurados como presuntamente heterosexuales. Esta idea fundamentada en el repertorio "Construyendo identidad" es utilizada por la mayoría de los participantes como argumento principal que constata el esfuerzo normalizador en sus elecciones. De este modo, el hecho de hablar sobre su identidad sexual a otras personas homosexuales les ayuda a normalizar y validar su propia experiencia. A continuación se aporta algunas descripciones y atribuciones que las participantes utilizan para negociar y resolver la tensión dilemática de posicionarse frente a una u otra categoría. Extracto 5 MPSG (conversación): C: A ver S..., en que categoría te incluirías. S: la gente en general suele decir que soy una lesbiana femenina, pero me gusta ensuciarme, ir de acampada, le cambio el aceite al coche, ya sabes, este tipo de cosas... C: clasifícame, dime qué soy. La gente me conoce, supongo que me colocaría dentro del grupo de las andróginas. S: ¿cómo te defines tú? O: como un marimacho, una lesbiana masculina, pero seguro que hay gente que no me ve así, aunque otras personas sobre todo heterosexuales me dicen que ni siquiera parezco mujer. La presencia de referencias directas hacia la soledad y el miedo al rechazo, vehiculiza el camino hacia el siguiente repertorio, que se centrará fundamentalmente en los avances conseguidos en materias de derechos sociales y legales para combatir tal discriminación. RI 2: Visibilidad y Cercanía En este repertorio se ilustra la problemática existente en torno a la consecución de derechos, así como, los avances conseguidos en esta materia. Este repertorio es preeminente en los documentales HBM, QS y R2L posiblemente porque han sido respaldados por asociaciones que luchan por la defensa e igualdad del colectivo LGTB. Se caracteriza por el predominio de referencias a tres cuestiones principales, como son, la escasa relación entre el progreso social y el derecho legal, el matrimonio y su efecto sobre los derechos de los menores y la educación como estrategia de visibilidad social. En los documentales las personas entrevistadas enfatizan que hasta la aprobación de la ley que permite el matrimonio igualitario, el desamparo de sus familias se percibía como un problema importante, solo una de las madres o uno de los padres constaba legalmente como tal. Extracto 6 (HBM): él no podía llevarlo al médico y o si yo no estuviera, autorizar algo... si él hubiera muerto, V se hubiese quedado sin padre. Los participantes explican que han pasado de una situación de ambigüedad legal, que podía dejar a sus hijos en una situación de desprotección, a un marco legal donde sus familias pasan a tener los mismos derechos. De esta forma cobran relevancia las referencias al reconocimiento y legalidad sobre todo lo que concierne a derechos de los menores. Extracto 7 (HBM): Pasamos de la ilegalidad al reconocimiento y la legalidad sobre todo para los niños. Este es un cambio muy importante respecto a la visibilidad en el entorno legal, pero no dejan de generarse dificultades cotidianas y de aceptación social en relación al fenómeno homoparental, aún novedoso y controvertido. En los extractos siguientes adquieren importancia aspectos y prácticas sustentadas en el recurso al miedo a lo desconocido y la estrategia de la normalización como forma de protección. Extracto 8 (HBM): tuvimos que explicarlo en el estanco, en la panadería, en la carnicería....como la gente tiene miedo de lo desconocido, se lo tomaba un poco así,...ves que eres una persona absolutamente normal...lo aceptaron muy bien. La propia tensión generada por la concepción del matrimonio como derecho y la insuficiente adquisición de los derechos sociales han dejado espacio a la conformación de argumentos meramente normalizadores para preservar su seguridad como ciudadanos. Extracto 9 (HBM): después la ley del matrimonio... te das cuenta de lo mucho que habías asumido que eras un ciudadano de segunda. Extracto 10 (R2L):.. sentí que, por fin, podríamos tener los mismos derechos y hacer lo mismo que el resto de la gente y que nos tomaban en serio. La mayoría de intervenciones habla de inclusión y acomodación más que de diferenciación, utilizando "armas de defensa" que en cierto modo se dirigen a la vivencia cotidiana pero se alejan de la creación de espacios sociales de resistencia. Sin embargo algunas intervenciones minoritarias apuestan por la defensa de la singularidad de estas familias. Extracto 11 (MPSG):... pero las nuestras son familias peculiares. La peculiaridad de estas familias no quieren reconocerla los padres homosexuales, seguramente porque se ponga en duda su capacidad para criar hijos... Extracto 12 (R2L):...la nuestra sería una familia "sagrada"... pero a nuestra manera. En las siguientes líneas argumentales se observa que precisamente es la referencia educativa la que genera una cascada de intervenciones dirigidas a instaurar con normalidad la existencia de familias homoparentales. El siguiente extracto señala como la escuela es primordial para ir instaurando progresivamente y de forma "natural" el reconocimiento de estas familias y producir la necesaria transformación social. Extracto 13 (HBM): falta una aceptación real, educación. A veces pienso que la ley fue por delante de la sociedad en algunas cosas. Hace falta un trabajo de base, que la gente entienda que hay muchos modelos familiares...Y para normalizar hace falta cambiar el lenguaje... Como vemos los intentos para equilibrar igualdad y protección en estas familias suelen estar sustentados en el recurso a la normalización, lo que determina un estrecho vínculo con el siguiente repertorio, que tratará de negociar una mayor proximidad entre la homoparentalidad y las opciones familiares heterosexuales hegemónicas. RI 3: Familia homoparental: una opción posible Se presenta en términos generales cómo las parejas homosexuales y sus hijos configuran sus espacios íntimos, en términos de cotidianidad y dinámicas familiares. Dentro de estas familias existe una diversidad de formas de organización entre sus componentes, en función de cómo ejercen sus roles parentales y desempeñan sus papeles en la pareja. Los padres y madres homosexuales cumplen roles parentales de cuidado, afecto y tareas domésticas, de forma muy similar a la de padres y madres heterosexuales. En algunas de las parejas, uno de los miembros se dedica de manera casi exclusiva al cuidado de los hijos. De esta forma se ubican prácticas y discursos normativos sobre la construcción social de los roles. En esta línea se puede mantener la idea de que ciertas actividades relacionadas con la crianza de los niños y las labores del hogar están relacionadas con el rol más tradicionalmente "femenino". Extracto 14 HBM (conversación): J: yo tengo jornada reducida. Levanto a los niños, los llevo al cole, hablo con la profesora. JC: a las nueve en punto, me pasa el parte. Sí, cada día, cada día. J: y el trabajo de la casa, intentamos repartirlo entre todos. JC: la ropa más él, la cocina más yo. Sin embargo algunas parejas homosexuales realizan las labores de cuidado y educación de sus hijos de manera diferenciada, sin que exista una negociación previa acerca de quién va a realizar cada una de las funciones. Extracto 15 (HBM): a mí me gusta el bricolaje, a María le gusta planchar, yo hago la compra, según lo que con los años hemos visto que nos gusta más. Extracto 16 (DPDM): (los hombres que viven allí no echa de menos la presencia de las mujeres, pero sin embargo hay dos madres en casa). Si pensamos en una madre excesivamente protectora yo diría que C. es ese tipo de madre y si pensamos en una madre relajada, que deja que las cosas fluyan diría que J sería esa madre. Los argumentos de este tipo se toman más como un modo favorable de presentar la equidad y afinidad en estas familias que como una posible vía para la construcción del fenómeno independientemente de la reiterada comparación heterocentrada. Ya Pichardo (2009) ponía de manifiesto que a pesar de existir un discurso de afirmación de igualdad en las parejas homosexuales, se produce en ocasiones un reparto inequitativo de las tareas domésticas, escondido muchas veces en sus discursos para evitar amenazas a la identidad de género. En general las diferentes familias apuestan por no reconocer y promover desigualdades en el contexto cotidiano (Ceballos, 2012), recurriendo para ello a estrategias enumerativas de las tareas domésticas. El uso de una lista de actividades bien estructuradas sobre su vida cotidiana, les sirve para reforzar la estrategia normalizadora y defender la existencia de sus familias. Extracto 17 (QS):...hacer de madre es levantarse en mitad de la noche, cocinar, limpiar y prestarle atención. Los dos hacemos de padre y madre juntos. Extracto 18 (QS): No creo que los niños necesiten un padre y una madre específicamente, porque mi mamá juega conmigo al baloncesto y a la PlayStation, y D me lleva de compras y habla de relaciones. Así que tengo lo mismo que los demás. Los problemas asociados a la maternidad o paternidad de personas de orientación homosexual, se perciben generalmente como externos a la pareja, es decir los principales obstáculos como se contempla en los próximos extractos son de orden social, por el no reconocimiento de la sociedad, lo que determina una estrecha relación con aspectos tratados en los anteriores repertorios. Extracto 19 (HBM):... el otro día fuimos a buscar a las mellizas al autobús... y otra madre al final nos preguntó: ¿pero quién es la madre? Y vimos que era un shock... Extracto 20 (R2L):...la gente no nos habla, no nos saluda, no nos dice buenos días, ¿qué tal? En cierto modo estamos aisladas. La presencia de estrategias dirigidas al cuidado y al afecto en la crianza de sus hijos está relacionada con el RI4, enfatizándose en este la posibilidad de que la orientación sexual de padres gays y madres lesbianas pueda ser "transferida" a los hijos. RI 4: Orientación sexual Este cuarto repertorio presenta la tensión ocasionada por los "condicionantes" de la orientación sexual y la influencia que pudieran ejercer los padres gays y madres lesbianas en la elección sexual de sus hijos. De hecho la mayoría de las intervenciones reconoce que la sociedad no deja mucho más espacio para trascender los límites heteronormativos. Así es común que muchas de las familias entrevistadas piensen que ser buenos padres o madres signifique tener hijos heterosexuales. Probablemente este tipo de argumentación dificulta que la sociedad ponga en duda su derecho a formar una familia y aleja el "peligro" de que los hijos sufran el rechazo que muchos progenitores han vivido. Extracto 21 (MPSG): quería tener la garantía, estar segura de que había sido una buena madre y parte de eso para ella, era haber criado una "hija normal", cuando le conté que era lesbiana, todo se le vino abajo. Extracto 22 (DPDM): antes me preguntaba si podría ser hereditario (orientación sexual) y me di cuenta de que no lo es, así que ya no me hago esa pregunta. En general de este repertorio emergen pocos elementos para problematizar la vía normalizadora asimilacionista. Es obvio que no es posible generalizar tal situación, puesto que la particularidad de cada familia da lugar a una pluralidad de opiniones que han influido en la construcción de una realidad marcada en la mayoría de las situaciones por la "asunción heterosexual" (Weeks, Heaphy y Donovan, 2001, p. Algunos participantes creen que conocer de cerca la conyugalidad parental ayudaría a los hijos a elegir libremente su orientación sexual. Extracto 23 (MPSG): creo que la sexualidad de los padres influye en la sexualidad de sus hijos. Creo que influye en el hecho de que se amplíe o de que se expanda el ámbito de posibilidades. Un segundo aspecto presente en el repertorio "Orientación sexual" está relacionado con la falta de referentes femeninos como figura materna o referentes masculinos en el caso de las familias lesboparentales. Varios de los entrevistados resaltan que la paternidad y la maternidad están organizadas en base a la diferencia de sexo y roles preestablecidos por la sociedad. Este recurso está conectado con el RI3. Extracto 24 (MPSG): nuestra hija necesita una mujer en su vida, necesita una figura femenina y aunque yo me las arreglo bien para peinarla, no soy una mujer y hay temas de los que quizá ella quiera hablar y yo no sé nada. Extracto 25 (DPDM): la idea no era tener un hijo con E, yo quería tener un hijo (madre lesbiana) y necesitaba alguien con quien tenerlo para que también tuviese un padre... A pesar de la diferenciación percibida en cómo ejercen sus roles, mantienen la que la importancia de sus familias radica en ofrecer amor y cuidado. Extracto 26 (R2L): yo creo que eso de tener una figura materna u otra paterna es una tontería. Es tener a dos personas que te quieran, que te cuiden y que se preocupen por ti. Para realizar este estudio hemos recurrido a un punto de vista constructivista de la realidad social, atendiendo a los aspectos generadores del lenguaje en la configuración de nuevos fenómenos sociales. Desde esta perspectiva nos interesa conocer cómo en la actualidad se está presentando la dinámica homoparental en diferentes producciones documentales con fines divulgativos y de sensibilización social. Concretamente nuestra atención se ha centrado en analizar las estrategias discursivas empleadas para presentar la experiencia homoparental, y las consecuencias de su uso, en la propia definición y proyección social del fenómeno. A partir de análisis del discurso del material audiovisual elegido, hemos obtenido cuatro repertorios interpretativos: "Construyendo identidad", "Visibilidad y cercanía", "Familia homoparental: una opción posible" y "Orientación sexual". Hemos ilustrado cada uno de ellos, así como las relaciones que se producen entre los mismos. Así comprobamos que se privilegia el uso de estrategias defensivas frente al riesgo de homofobia y ataque a la diversidad familiar, y de argumentos normalizadores. Se prefiere asimilar el hecho homoparental a la experiencia de paternidad/maternidad en relaciones heterosexuales, minimizando la presencia de elementos diferenciales, que pueden resultar incómodos. Se corre el riesgo de difuminar así en el proceso recursos, experiencias y matices que pudieran contribuir a una construcción colectiva del fenómeno más rica, en su reflejo en avances sobre la acción legislativa, política y social. El análisis efectuado se ha centrado en material audiovisual del período 2004-2012, cercano a la aprobación y puesta en marcha inicial de la reforma del Código Civil que introduce el matrimonio igualitario. La mayoría de estos materiales comparten una presentación de la realidad homoparental legitimada por un discurso político y social basado en estrategias normalizadoras y asimilacionistas. En consecuencia consideramos que este tipo de materiales pueden ser cuestionables por varias razones. Por un lado, ayudan a sensibilizar y visibilizar a estas familias y, por otro, contribuyen a que la homoparentalidad sea una opción posible a condición de que se respete, reconozca y reproduzca patrones heteronormativos como el de la familia nuclear heterosexuada. Por lo tanto, podemos plantearnos si las propuestas de sensibilización y aceptación social mediante estrategias estrictamente normalizadoras para convertir a la homoparentalidad en algo cercano y confiable ya han cumplido su misión. Merecerá la pena dedicar esfuerzos de investigación a intentar responder esta cuestión y ampliar este tipo de estudios con la participación de personas implicadas. Las reacciones diversas generadas tras el fallo favorable del Tribunal Constitucional en España, ante el recurso interpuesto por el partido popular en oposición a la Ley 13/2005, ofrecen un verdadero estímulo en este sentido. Transcurrido más de un lustro desde la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, la sentencia aprobada el 6 de noviembre de 2012 pone fin a la incertidumbre jurídica de estas familias. En este sentido el debate sobre la legalidad y los alcances del matrimonio igualitario reaparecen como un tema de candente actualidad en los diferentes medios de comunicación, así como, en la propia sociedad en general.
La antropología de Jacques Maritain: problemas y virtualidades de la distinción individuo - persona Una de las reivindicaciones más repetidas en la actual reflexión académica en ámbitos tan dispares como la economía, la sociología, la bioética, el derecho o la política, plantea la necesidad de reconfigurar nuestras instituciones desde una antropología más humanizadora y, por tanto, más orientada a posibilitar la felicidad de la población. Entre las distintas aproximaciones teóricas utilizadas para concretar esta reivindicación, cada vez cobra más fuerza la que pretende recuperar y actualizar la clásica distinción tomista entre individuo y persona. Una de las formulaciones más sistemáticas y clarificadoras a este respecto es la ofrecida por el filósofo francés Jacques Maritain. En este artículo se realiza un análisis crítico de su planteamiento antropológico y se concluye que, con luces y sombras, el sistema de Maritain puede ser de gran interés para profundizar en este debate social y contribuir así a reelaborar nuestras bases antropológicas de modo que podamos alumbrar una sociedad a la medida de la persona y sus fines. Cada vez es más frecuente, en ámbitos de conocimiento tan dispares como la economía, la sociología, la bioética, el derecho o la política, la expresión de la idea de que es necesario abordar una reconfiguración de nuestras instituciones sociales, de modo que puedan contribuir a mejorar la felicidad de las personas. Una de las bases teóricas desde la que se está pretendiendo abordar dicho rediseño apunta a la recuperación de la distinción entre individuo y persona, cuya raíz se remonta a la obra de Santo Tomás de Aquino.Citamos algunos ejemplos provenientes de diversos ámbitos de conocimiento: - La tradición de raíz italiana denominada economía civil parte de la idea de que resulta urgente reelaborar una reflexión sobre el papel de la persona humana en el discurso económico, porque el concepto de individuo en el que se basa esta ciencia es mucho más limitado que el de persona, e incapaz de dar respuesta a los retos de la época actual. Es preciso, por tanto, reconsiderar los postulados antropológicos del discurso económico (Zamagni, 2012). Las bien conocidas teorías de los contratos, de la empresa, de los precios, etc., no tienen ninguna necesidad de recurrir a la categoría de persona: basta el individuo informado y racional. [...] Si acierto en lo que digo, me parece descubrir en los desarrollos más recientes de la teoría económica un interés genuino con relación al paradigma relacional centrado en la idea de persona (Zamagni, 2006, pp. 37-38). - Del mismo modo, cuando Bruni y Zamagni (2004, p. Es decir, también en este punto los autores apelan a la distinción entre individuo y persona para alumbrar un rediseño de la antropología sobre la que se basa la investigación económica. - También en el ámbito de la economía, Alford (2007, p. 11) plantea que el personalismo puede ayudarnos a ir más allá de las debilidades del individualismo sin perder sus ventajas, ya que esta línea filosófica reconoce la importancia del individuo sin ser individualista. Es decir, el personalismo ofrece un balance equilibrado entre la atención al individuo (cuyos fines propios toma en consideración) y la dimensión colectiva humana (ya que parte de la convicción de que solo el aspecto relacional ofrece al hombre la posibilidad de desarrollarse como persona). Desde esta perspectiva se considera al otro no solo como contraparte de un contrato o acuerdo diseñado para mutuo beneficio, sino como parte de nosotros mismos. Partiendo de la conceptualización mariteniana de la persona, Alford plantea la necesidad de una nueva comprensión socioeconómica basada en la ontological relationality. - En el campo de la bioética, Raúl Mesa García (2010) también basa su planteamiento en la distinción entre persona e individuo, y Jiménez Garrote (2006) elabora sus argumentos basándose en el planteamiento personalista de Maritain. - En el ámbito de la sociología, Gattamorta (2012, p. 85) afirma que se precisa un modelo socio-antropológico que evite el peligro de que, a pesar de estar referido a lo humano, pierda de vista a la persona. En general, podemos afirmar que los trabajos de reivindicación del concepto de persona en la sociología actual son muy abundantes -algunos ejemplos son: Gruppo Spe (2007), Allodi y Gattamorta (2008), Cahill (1997), Archer (2000), Hirschhorn (2007)-. Por todo lo anterior, nos parece pertinente ofrecer una revisión crítica de la distinción entre individuo y persona en Jacques Maritain, ya que este filósofo ofrece uno de los enfoques más sistemáticos y clarificadores a este respecto. Con luces y sombras, el planteamiento de Maritain puede ser de gran interés para profundizar en este debate social. Para ello, comenzaremos situándolo en el contexto del que surge: el movimiento personalista francés del siglo XX (epígrafe 2). A continuación, analizaremos la pertinencia de las críticas esgrimidas contra el sistema antropológico de Maritain, especialmente la relativa a una excesiva escisión entre individuo y persona, que incluso resulta trasladada en la obra del filósofo francés al plano ontológico (epígrafe 3). Una vez clarificada esta cuestión, expondremos cuáles son a nuestro juicio los elementos positivos de esta distinción en el sistema mariteniano (epígrafe 4). Por último, entramos a detallar cuál es el contenido de la personalidad según Maritain, siguiendo tres de los aspectos tratados en su obra con más profusión: sociabilidad, libertad y amor (epígrafe 5). Si algo está claro en la obra de Jacques Maritain es que el punto de partida de todo su sistema es su concepción antropológica: En la misma línea se pronuncia Lorenzini, quien considera que la antropología mariteniana subyace a todos los temas propuestos en su extensa obra: Sin embargo, a pesar de la importancia de la antropología en el filósofo francés, no ofrece un tratamiento sistemático de la cuestión, sino que debe rastrearse a lo largo de su extensa obra (Burgos, 2006, p. La concepción antropológica de Maritain se incardina en el personalismo francés que nació en los años 30 del siglo XX de la mano de Emmanuel Mounier, quien lo popularizó a través de la revista Esprit. Para Juan Manuel Burgos, las aportaciones intelectuales más importantes de esta línea de pensamiento consisten en remarcar la centralidad de la persona; servir de freno tanto a las tendencias totalizadoras del marxismo y del nazismo como al individualismo exacerbado; haber puesto en circulación una serie de conceptos anteriormente desatendidos en algunos ámbitos de reflexión filosófica: amor, donación, diálogo, relaciones interpersonales, etc. (Burgos, 1997, p. Al listado aportado por Burgos habría que añadir la oposición que ejerció este movimiento a la actitud cientificista derivada del positivismo. El aspecto central del surgimiento del personalismo en la revista Esprites que el términopersonase ofrece como el punto de referencia de su acción, desde un cierto sentido de urgencia y de testimonio en una Francia convulsa, para rehacer el cogito cartesiano desde las coordenadas de la persona. Sin embargo, es casi tautológico plantear que el personalismo se basa en la centralidad de la persona. La cuestión clave, por tanto, es dilucidar el modo en que se establece esa centralidad en el personalismo, y qué consecuencias se derivan de ello. La centralidad de la persona se puede plantear en dos sentidos (Burgos, 1997, p. - Centralidad genérica: según este planteamiento, se reconoce al hombre un valor y una dignidad esenciales, lo cual marcaría de modo definitivo la elaboración filosófica en los ámbitos social, político, histórico... Existen muchas filosofías basadas en este planteamiento, y desde luego cualquiera que se ofrezca como compatible con el cristianismo. - Centralidad estructural: esta opción va más allá de la mencionada centralidad genérica de la persona, de modo que la reflexión filosófica se construye técnicamente alrededor de este concepto. Es decir, la persona no es solo una realidad relevante, sino el elemento de experiencia y la noción de la que depende y alrededor de la cual se construye el andamiaje conceptual de este tipo particular de filosofía (Burgos, 1997, p. El movimiento personalista se sitúa claramente en esta perspectiva. Existe un sector neoescolástico que rechaza la posición personalista bajo la crítica de que modifica puntos esenciales de su sistema (Burgos, 1997, p. En la raíz de esta oposición se sitúa cierta falta de neutralidad ideológica presente en el personalismo, ya que, como sabemos, surge como un fenómeno de oposición a determinadas construcciones socio-políticas. Pero, sin embargo, el vínculo entre el personalismo y la neoescolástica es evidente, ya que ambas tradiciones se orientan esencialmente desde la centralidad de la persona. ¿En cuál de estas dos visiones de la persona debemos situar la filosofía neoescolástica? Según Burgos, la neoescolástica es personalista en sentido genérico, ya que concede relevancia a la persona, pero no se estructura técnicamente alrededor de ella y de su conceptualización filosófica, sino según otros conceptos, como los de potencia-acto y sustancia-accidentes. Desde el punto de vista especulativo, la persona es una realidad secundaria que se explica precisamente a través de una particular combinación y caracterización de este conjunto de categorías (Burgos, 1997, p. Julián Marías también avala este planteamiento: Cuando, ya en la escolástica, se ha intentado pensar filosóficamente la persona, las nociones que han sido decisivas no son las procedentes de estos contextos, sino las de "propiedad" o "subsistencia" (hypóstasis). La famosa definición de Boecio, tan influyente -persona est rationalis naturae individua substantia- ha partido de la noción aristotélica de ousía o substantia, pensada primariamente para las "cosas" [...]. El que esta sustancia o cosa que llamamos "persona" sea racional será sin duda importante, pero no lo suficiente para reobrar sobre ese carácter de la ousía y modificar su modo de ser, su manera de realidad. La persona es una hypóstasis o suppositum como los demás, solo que de naturaleza racional (Marías, 1987, p. La particularidad del sistema de Maritain es que, aunque se incardina claramente en la tradición tomista, en cambio se orienta desde la mencionada centralidad estructural. Nos parece clara dicha centralidad estructural en el sistema mariteniano, puesto que elabora toda su construcción teórica desde su comprensión de la persona. (Maritain, 1945), el autor francés plantea que cada gran período de civilización ha estado dominado por la imagen que el hombre tenía de sí mismo en ese momento, ya que esto determina nuestra conducta y nuestras instituciones socio-políticas. En esa misma obra plantea que, por consiguiente, toda posibilidad de regeneración de la comunidad humana pasa por redescubrir la verdadera imagen del hombre. - En otra obra, Les droits de l'homme et la loi naturelle (Maritain, 1942), el filósofo afirma que una sana concepción política depende ante todo de la consideración de la persona humana. Esta particularidad de la obra de Maritain como elaboración innovadora y creativa del tomismo ha sido subrayada por numerosos autores. La hermenéutica maritainiana del tomismo, sin embargo, no sigue los cánones más comunes y, por ello, se ha discutido mucho sobre su ortodoxia. De lo que se trata, para nuestro filósofo, es de ser fiel al espíritu tomista e innovar a partir de su verdad, no de repetir una y otra vez, vanamente, su letra. De ese modo, la tarea renovadora que se propuso y que no siempre fue bien entendida y aceptada, se nos muestra en toda su complejidad: intenta "sacar al tomismo de su encasillamiento histórico o de los manuales de seminario para hacer de él una filosofía viva" (Álvarez, 2007, p. El sentido que Maritain atribuye al fenómeno personalista es el de ofrecerse como reacción contra dos errores opuestos: el individualismo liberal-burgués y los totalitarismos. Por ese motivo, dice Maritain: Como se desprende de este párrafo, el propio autor sitúa su elaboración antropológica en la matriz tomista, a la cual considera el modo más adecuado de comprensión del fenómeno personalista; sin embargo, como hemos visto, la centralidad de la persona en Maritain no es meramente genérica, como en la tradición tomista, sino estructural. Por este motivo, para Burgos, la obra de Maritain representa una tarea de mediación entre el tomismo y algunas instancias personalistas. Y son precisamente estos elementos novedosos los causantes de una parte de los debates intelectuales y polémicas en los que se vio envuelto (Burgos, 1997, p. En cualquier caso, el carácter tomista de la elaboración antropológica de Maritain aparece de modo evidente si tenemos en cuenta que, como él mismo plantea en Du régime temporel et de la liberté (Maritain, 1933), la piedra angular de toda su elaboración antropológica se basa en la clásica distinción tomista entre individuo y persona: - El concepto de individuo remite a la idea de especificación dentro de un conjunto. La categoría de individuo no es en sí negativa, ya que es condición de posibilidad de nuestra existencia; ella sitúa a cada ser humano en el espacio y lo diferencia del resto. En el sistema mariteniano, el concepto de individuo atiende a la relación del hombre con el mundo sensible; es decir, es la dimensión material la que ofrece la base ontológica al individuo. Ya que el concepto de individuo remite a un conjunto mayor, el bien particular de cada individuo está subordinado al bien común colectivo, puesto que ningún individuo puede pretender que prevalezcan sus intereses por encima de los del conjunto. - El concepto de persona, por su parte, no remite ya a un conjunto mayor, sino a la idea de totalidad e independencia de cada ser humano. De este modo, la persona es entendida como un microcosmos que contiene en sí todo el universo (Maritain, 1942, p. 188).La personalidad confiere a cada ser humano valor en sí mismo, derechos y dignidad inalienable. Maritain sitúa la raíz ontológica de la personalidad en la subsistencia del espíritu. Ya que la persona es entendida como un todo independiente, el bien común de la ciudad queda subordinado a su destino intemporal. El propio Maritain aclara que no existe separación entre individualidad y personalidad: cada uno de nosotros es un único ser que en un sentido es individuo y en el otro es persona. También Juan Manuel Burgos plantea que en Maritain existe una tendencia dualista entre personalidad e individualidad, en la que categoriza esta última de modo excesivamente negativo. Desde esta dualidad, Maritain traslada la lucha del hombre consigo mismo al terreno ya no moral, sino ontológico, puesto que para el filósofo francés la individualidad representa el egoísmo y la búsqueda de sí, mientras que la personalidad representa el don de sí, el amor y lo espiritual (Burgos, 2006, p. En síntesis, consideramos que estas críticas no están exentas de razón, aunque es necesario matizarlas. Desde una primera aproximación, no nos parece tan claro que en Maritain exista escisión entre individuo y persona; al contrario, ambas categorías remiten a distintos modos de considerar al ser humano. Así, desde una perspectiva arraigada en lo material, se contempla al hombre simplemente como individuo distinto del resto; por el contrario, si el ser humano es visto desde una perspectiva atenta a lo espiritual, lo estaremos contemplando como persona. También para Curcio, la comprensión de la personalidad como subsistencia del espíritu es el eje sobre el que se articula la concepción antropológica de Maritain, ya que conduce a una unidad profunda entre intelecto y voluntad en la búsqueda de un único fin, fondamento di tutto l'agire umano in cui la libertà rappresenta il punto cardine, non solo della filosofia della persona, ma anche di quella morale e politica (Curcio, 2010, p. El problema especulativo -como plantean Burgos y Lorenzini- estriba en que, en algunos pasajes de la obra de Maritain, el individuo es considerado como acto y la personalidad como potencia. El paso indebido en la elaboración del filósofo francés resulta evidente, ya que es imposible plantear la relación entre cuerpo y espíritu como una relación de potencia-acto, puesto que nuestra materialidad no puede devenir espiritualidad. Para Maritain, la noción de persona es analógica, y se realiza en grados diversos y sobre planos ontológicos esencialmente distintos (Botturi, 1994, p. 9).2 De este modo, para Maritain, el hombre será tanto pura persona como sea pura inteligencia, siendo Dios el único a quien se puede aplicar la condición de pura persona. 74), en Maritain la persona aparece como un ser que, situado por su naturaleza en un ámbito definido de ser, supera en algunos aspectos sus propios límites para acceder al orden de la totalidad. Por eso estamos de acuerdo con ella en que no tiene sentido utilizar términos como "pura persona" o "no pura persona", exactamente igual que no tiene sentido referirse a "puro sujeto" o "no puro sujeto". Lo contrario sería plantear que el horizonte del ser humano fuera el de trascender su propia materialidad, compiendo un indebito passaggio dal piano logico a quello ontologico (Lorenzini, 1992, p. En lugar de esto, como afirma Curcio, hay que entender que el acto de ser que pertenece al alma por prioridad ontológica es también el acto de ser que confiere actualidad al cuerpo (Curcio, 2010, p. En la misma línea, Zanotti explica que Maritain es aquí víctima de haber seguido el principio de individuación por el lado de la materia signada por la cantidad, sin advertir que para Santo Tomás toda creatura es individual, siendo ello ontológicamente anterior a que sea material o no (Zanotti, 2012, p. El propio Zanotti añade que no duda de las referencias al corpus tomista en las que se apoya la antropología de Maritain, sino de la correcta interpretación de estas, ya que, para Santo Tomás, persona humana es persona individual, e individuo humano es persona humana (Zanotti, 2012, p. La objeción parece clara: Maritain atribuye a la personalidad el carácter expansivo y comunicativo del hombre, mientras que sitúa en la individualidad su tendencia centrípeta y egoísta. Esto, para Botturi, supone enmascarar la complejidad paradójica de la subjetividad humana; para el filósofo francés -continúa Botturi-, la individualidad hace que el hombre se contraponga al resto de hombres, mientras que la personalidad remite a una comunicación esencial con el resto de personas en tanto que son individuaciones de lo trascendente. De este modo, la individuación se convierte para Maritain en un auténtico estado de alienación por oposición a la riqueza trascendente distribuida entre todos los seres humanos (Botturi, 1994, pp. 11-12). Dicho con otras palabras, la objeción que hacemos a Maritain es que, en su planteamiento, confunde la idea de superar el mundo material con la de superar la naturaleza humana. Aún siguiendo a Lorenzini, Esta cuestión ha quedado muy desatendida en un tomismo que se aferra nada más que a la individuación según está tratada por Santo Tomás en De Ente et Essentia, donde se afirma que el principio de la individuación de la sustancia corpórea es la materia signada por la cantidad, quedando siempre la pregunta de cómo un accidente, la cantidad, que recibe su ser de la sustancia (que por ende tiene una analogía de proporción con la sustancia donde esta última es el analogante) puede ser al mismo tiempo causa de la individuación de la sustancia, cuando se supone que el accidente recibe su ser individual de la sustancia individual (Zanotti, 2012, p. En suma, consideramos que el planteamiento de Maritain resulta problemático en todos aquellos pasajes en los que describe el proceso de desarrollo de la personalidad como un proceso transnatural; es decir, en aquellos pasajes de su obra en los que se plantea que el desarrollo de la personalidad consiste en trascender nuestra materialidad en aras de nuestra espiritualidad. No obstante lo anterior, y por situar esta polémica en términos justos, hay que decir que en otros pasajes de la obra de Maritain la relación potencia-acto es entendida como un proceso de desarrollo de la personalidad abierto y dinámico, sin que se establezca ninguna brecha ontológica entre individualidad y personalidad. Al contrario, el proceso de desarrollo personal es planteado como un camino de apertura espiritual contrariado por las miserias de la individualidad material, es decir, por el reclamo de la avidez propia de nuestra naturaleza material. Así, en De Bergson a Tomás de Aquino (Maritain, 1946, pp. 189-190), afirma que no nos referimos a la persona que soy yo, sino a la persona que hay en mí. De este modo Lorenzini podría convenir con Maritain -esta vez sí- que la personalidad está en el hombre, pero no es propiamente humana, sino que, en tanto que subsistencia del espíritu, es también subsistencia en nosotros de Dios. En cualquier caso, y aunque esta segunda conceptualización nos parece más acertada, no podemos obviar que en este apartado se aprecian ciertas incoherencias en el planteamiento antropológico de Maritain. Así, en algunas obras, la individualidad es presentada como un aspecto negativo (como indigencia, egoísmo y materialidad) y en otros pasajes es considerada como positiva (condición de posibilidad de nuestra existencia). Con otras palabras, algunas reflexiones antropológicas del autor se articulan desde un mismo plano ontológico (en el que la persona está llamada a trascender lo material para situar su centro en lo espiritual), mientras que en otras se conceptúa este proceso de desarrollo como el paso a un plano ontológico distinto. Esta segunda perspectiva es claramente inaceptable. Otra crítica a la concepción antropológica del filósofo francés (Botturi, 1994, p. 11) plantea que Maritain deja en penumbra el carácter de unidad indivisa e indivisible -es decir, de individualidad- de la dimensión espiritual y por tanto de la condición personal del hombre. Por este motivo, habría sido más correcto referirse al hombre en tanto que ser corpóreo como individuo individuado, y en tanto que ser espiritual como individuo personal. De este modo se habría mantenido la evidencia de la comunión transcendental humana tanto en su condición de persona como en su condición de individuo singular específico. En nuestra opinión, aún habría sido mejor utilizar una terminología que evitase toda sospecha de dualidad, como sucede, por ejemplo, en la obra de Jean Lacroix, que hace referencia a los conceptos de persona individuada o espíritu encarnado (Lacroix, 1942, pp. 129-130). VIRTUALIDADES DE LA DISTINCIÓN INDIVIDUO - PERSONA A pesar de estas dificultades especulativas, una correcta comprensión de la antropología de Maritain debe llevarnos a entender que, en su sistema, la individualidad es buena en orden a la personalidad, por lo que debe estar subordinada a esta y a sus fines. En cambio, dar preponderancia a la individualidad es un error, porque nos dispersa del centro supremo al que tiende la persona, y que en el sistema mariteniano es la dimensión espiritual como aproximación a Dios. Sin embargo la individuación es necesaria, nos sitúa en el espacio y en el tiempo, y su toma en consideración sirve al filósofo para atender a la naturaleza de un espíritu encarnado y no puramente angélico. De este modo, y de forma reiterada a lo largo de su extensa obra, Maritain establece una clara línea jerárquica: como individuo (y, por tanto, en el orden práctico-temporal o cosas del César), el ser humano queda subordinado al conjunto; pero el conjunto, a su vez, queda subordinado a la persona y debe orientarse al servicio de los fines últimos de esta (que son de orden supratemporal o cosas de Dios). Esto no debe llevarnos a entender que Maritain desprecia el bien temporal de la persona, sino que lo subordina en importancia al bien supratemporal. En este sentido afirma en Du régime temporel et de la liberté (Maritain, 1933) que, aunque los avances técnicos son positivos, estos deben subordinarse a la persona y a sus auténticos fines. En caso contrario, conducen a la infelicidad desesperanzada. Toda tentativa de dar sentido a los acontecimientos en función de un pensamiento o acción social o política presupone necesariamente una filosofía de la historia, aunque sea de forma implícita. Este es también el esquema dialéctico de Maritain, donde la visión antropológica expresa una absoluta coherencia con la comprensión histórica. Para el filósofo francés, si el siglo XIX asistió a los errores del individualismo y en el siglo XX el comunismo reaccionó oponiendo al individualismo un planteamiento exclusivamente comunitario, ahora es preciso oponer a estas concepciones opuestas la noción de persona humana (Maritain, 1947). Esa es, para Maritain, la tarea del personalismo (Chamming's, 2007, p. La doble posibilidad de aproximación al ser humano -como individuo y como persona- sirve a Maritain para revelar las graves carencias antropológicas de que adolecen determinados modos de construcción sociopolítica que solo atienden a las condiciones materiales del hombre (su individualidad) y dejan al margen los aspectos relacionados con la pervivencia del espíritu (su personalidad), con consecuencias devastadoras en lo relativo al respeto a la dignidad humana y a los fines que le son propios. Si el filósofo francés insiste más en definir la personalidad que la individualidad es porque aquélla supone una visión más completa del ser humano. Para expresarlo claramente (y, una vez más, prescindiendo de las ya mencionadas críticas especulativas), situarnos en la perspectiva de la individualidad o de la personalidad tiene que ver con el modo subjetivo desde el que nos aproximamos al hombre, y no con el propio hombre como objeto. Así, una visión centrada en la individualidad deja de percibir una gran parte de lo que significa ser humano. Así sucede en el individualismo liberal burgués, el fascismo o el marxismo, que solo toman en consideración el aspecto material-individual del hombre. Si un sistema solo atiende a los fines del individuo, conduce al anarquismo o al materialismo liberal burgués. Por el contrario, si atiende solo al bien común de los individuos, sin tener en cuenta a la persona, conduce a totalitarismos de corte colectivo. Frente a ambos extremos, Maritain reivindica el bien común de la persona humana como fin último de la sociedad. Trasladando el mismo planteamiento a los sistemas democráticos, Maritain considera que el drama de las democracias modernas estriba en el desconocimiento de esta distinción, ya que han buscado construir la ciudad de la persona bajo el error de confundirla con la ciudad del individuo. La idea de democracia de Maritain, por contra, es la de una democracia de la persona, concretada en hábitos y estructuras sociales que permitan la participación de todos en el bien común y en la que la fraternidad quede incorporada a la vida política. Sin fraternidad, dice Maritain en Christianisme et démocratie (Maritain, 1943), la experiencia política queda indefensa frente a la tendencia egoísta presente en el ser humano. La fraternidad, en cambio, nos permite franquear las puertas cerradas de nuestro grupo para abrirnos a todo el género humano. De este modo se superarían los antagonismos de clase y los totalitarismos, y se podría avanzar más allá de capitalismo y socialismo, ya que ambos parten de una concepción materialista de la vida, para construir la auténtica ciudad del hombre. CONTENIDO DE LA PERSONALIDAD EN JACQUES MARITAIN: SOCIABILIDAD, LIBERTAD Y AMOR De entre los múltiples aspectos que conforman el concepto de persona en la obra de Maritain, hemos seleccionado los que nos parecen más significativos y definitorios: sociabilidad, libertad y amor. Aunque estos tres aspectos no agotan el contenido del término, consideramos que son los que mejor ayudan a comprender su sentido y alcance en el sistema mariteniano. Según Maritain (1947), tanto desde el enfoque individual como desde el personal, el ser humano necesita de la sociedad: - Según nuestras necesidades como individuo (morales, educativas, de mutua ayuda...) necesitamos a la sociedad para que nos provea de las condiciones que precisamos para existir y desarrollarnos. Algunas de estas necesidades, como la educación, remiten a un proceso historizado y progresivo. - Según la personalidad, necesitamos la vida en sociedad en virtud de las perfecciones que nos son propias, particularmente de nuestra necesidad de apertura y sobreabundancia del amor que exige entrar en relación con otros. Lorenzini matiza acertadamente este planteamiento al sostener que las concreciones históricas derivadas de la sociabilidad natural humana apelan a perfecciones accidentales y no a su esencia sustancial. De ahí que, a pesar de las enormes diferencias entre los sistemas sociales de las distintas culturas y épocas históricas, todos compartamos una idéntica e inmutable esencia humana. Por eso el hombre jamás puede ser reducido a aquello que hace o a su dimensión social o histórica (Lorenzini, 1994, pp. 180-181). Y por el mismo motivo, no todo proceso histórico o dinámica social es sinónimo de progreso humano. De este modo, Maritain puede criticar al marxismo su planteamiento de que el progreso se realice necesariamente en el devenir histórico. De fondo se encuentra la clásica distinción tomista entre ut natura y ut ratio: en este sentido, las concreciones sociales serían obras de la razón (ut ratio, y por tanto contingentes), y no de la naturaleza (ut natura, y por tanto necesarias). Otro aspecto interesante para alumbrar la sociabilidad humana desde la distinción individuo-persona en Maritain tiene que ver con el proceso comunicativo. Desde esta perspectiva, el hombre necesita de ayuda para recibir los conocimientos necesarios para conducir su existencia; como plantea Santo Tomás en su De regimine principium, est igitur necessarium homini, quod in multitudine vivat (Aquino, 1971a, tomo I, libro 1, pp. 1-2). El conocimiento racional, por tanto, proviene de la comunicación social, que de este modo, como afirma Botturi, se convierte en categoría sintética del principio constitutivo de la sociedad humana (Botturi, 1994, p. Esto hace del hombre, en palabras de Santo Tomás, magis communicativus respecto a los demás animales, ya que puede expresarse a través de universales en lugar de limitarse a comunicar las pasiones comunes con el resto de sus semejantes. Se trata aquí de la distinción de raíz aristotélica entre phoné y logos, mediante la cual se muestra la mayor sociabilidad humana respecto al resto de animales. Esto significa que el hombre puede trascender el puro estado subjetivo, de modo que puede generar mediante la comunicación social la idea común de lo que es justo e injusto y de lo que debe ser la familia o la ciudad (koinonia). Por eso, Santo Tomás puede afirmar con Aristóteles que communicatio in istis facit domum et civitatem. El lenguaje se convierte, por tanto, en la concreción de la relacionalidad humana, y revela al mismo tiempo la propia ontología de la persona (Botturi, 1994, p. La ventaja del argumento comunicativo es que se ofrece como síntesis de la doble polaridad humana (individuo - persona), ya que la comunicación expresa la necesidad social del hombre desde ambas perspectivas: como contenido en el caso de la individualidad material y como forma desde la perspectiva de la racionalidad personal (Botturi, 1994, p. Así, la comunicación puede ser entendida como expresión de la generosidad radical de la persona, por la cual tiende a sobreabundar en la comunicación social. Algunas de las más actuales líneas de trabajo en sociología también apuntan a la comunicación como vía de articulación de la relacionalidad humana. Así, por ejemplo, la controversia entre Mead y Schütz sobre si el proceso comunicativo es el fundamento de la relación social o viceversa (Gattamorta, 2012, p. En la misma línea, la ética del discurso de Apel y Habermas plantea que la comunicación abre el mundo del reconocimiento mutuo; solo en el encuentro con el otro podemos hallar lo que es justo. Este descubrimiento ético del otro arranca en Hegel, para quien el reconocimiento recíproco es el núcleo de la vida social. La tradición de la ética del discurso se basa en que el diálogo implica que reconozcamos en el otro su condición de interlocutor válido con el que establecer un vínculo que nos obliga internamente y que se basa en la idea de que ambos interlocutores se saben mutuamente imprescindibles para dilucidar si una norma es justa. Aunque el hombre necesita de la sociedad desde ambas dimensiones, Maritain afirma que la sociedad, la ciudad, está formada por personas, no por individuos. Es decir, la unidad social es la persona. Aunque la persona sea entendida como un todo, de forma necesaria y constitutiva está abierta a la sociedad, es un todo abierto (Maritain, 1942). Por este motivo dirá Maritain que no se puede ser hombre sin vivir entre los hombres: el hombre es un ser político, y la sociedad (tanto familiar como civil) es una exigencia de la naturaleza humana. Esta reflexión antropológica es crucial para el posterior abordaje de la idea de justicia en la obra de Jacques Maritain. La persona necesita de la sociedad y es parte de ella. La sociedad es un todo mayor y mejor que sus partes, y su bien común excede de la suma del bien particular de los individuos que la componen. Pero, por otra parte, la persona -en virtud de su relación con lo absoluto- sobrepasa toda sociedad temporal, y es superior a ella. Desde esta perspectiva, la sociedad y su bien común están subordinados indirectamente al desarrollo completo de la persona y de su dimensión supratemporal. Este planteamiento podría parecer un tanto paradójico: el ser humano está subordinado al bien común colectivo pero, al mismo tiempo, la colectividad se subordina a él. Maritain aclara esta objeción en Les droits de l'homme et la loi naturelle (1942) con un ejemplo: un atleta, en el momento de la carrera, se focaliza exclusivamente en la competición. Sin embargo, su condición de atleta no agota todas sus dimensiones; fuera de la carrera, existe para el atleta todo un universo personal. Del mismo modo, la persona se orienta enteramente al bien práctico de la sociedad política, pero no en todas sus dimensiones. Decíamos que la idea de individuo remite al mundo material y sensible; de este modo, para Maritain, lo propio de la individuación es la estrechez del ego, ávido de tomar para sí. En tanto que individuos, nuestra unidad es precaria, ya que somos simples fragmentos de una especie (Maritain, 1947). En cambio la personalidad es un misterio más profundo que se enraíza en la subsistencia del espíritu. Para ser descifrado, continúa Maritain, es preciso señalar su relación con el amor, al cual entiende como el síntoma de la presencia de lo absoluto. De este modo, el amor se presenta como auténtico horizonte de perfección del ser humano. En este punto volvemos a encontrar una paradoja: si el amor es constitutivo del ser humano, ¿cómo podemos entenderlo como horizonte de perfección? Maritain lo resuelve afirmando que debemos ganar lo que somos (Maritain, 1947); es decir, es tarea del ser humano aproximar su existencia práctica a su esencia ontológica.3 Curcio explica esta cuestión afirmando que la persona no solo se concreta per se subsistens, sino que exige también un per se operans (Curcio, 2010, pp. 41-42). Esta importante distinción da entrada a la libertad humana en el mismo centro del proceso de comprensión y construcción de la personalidad, ya que -aún siguiendo a Curcio- sin libertad el hombre es un mero individuo, esclavo de los acontecimientos y las circunstancias, incapaz de dirigir su propia vida. Por tanto, existe un papel activo de la persona en la actualización de su propia identidad; en otras palabras, se trata del progresivo avance hacia una aseidad analógica a la divina, hacia una conformidad entre nuestro desenvolvimiento práctico y nuestra esencia entendida como persistencia del espíritu. Evidentemente, este proceso de avance hacia la aseidad -o conquista por parte del hombre de su propia naturaleza esencial o de su propia perfección- es un proceso siempre inacabado. Possenti entiende ese proceso de perfección como una asíntota: l'asintoto del progresso indefinito sarebbe la perfezione (Possenti, 2007, p. Desde esta perspectiva, su carácter de inalcanzable no implica su negación. Para Curcio, este proceso de avance hacia la aseidad tiene que ver, ante todo, con el desarrollo de nuestra capacidad de amar, ya que solo el amor puede ampliar el horizonte de la subjetividad a través de la riqueza del encuentro y la acogida al otro, de la relacionalidad como búsqueda en común del fin último de la vida: En ese proceso, nuestra disyuntiva es seguir la vía de la personalidad o la de la individualidad material. Por eso dirá Maritain que la educación consiste en el difícil arte de hacer crecer la persona y hacer disminuir al individuo. En referencia a este papel activo y la consecuente posibilidad de elección en el ser humano, Maritain distingue tres filosofías de la libertad (Maritain, 1933): 1.- La primera entiende la libertad como posibilidad de elección, a la que considera como fin en sí misma. Esta concepción es consecuencia de una filosofía liberal - individualista cuyo único límite es la libertad del otro, que no atiende a la justicia ni al bien común y que desemboca en una disolución anárquica de la sociedad. En la terminología utilizada por Bruni y Zamagni, esta concepción se orienta hacia la idea de bien total (Bruni y Zamagni, 2004). 2.- La segunda se basa en una comprensión de la libertad como libertad de autonomía, pero encarnada en el fin supremo del Estado, entendido como un Leviatán que esclaviza a los hombres entregados a él. Se produce así una búsqueda de los fines temporales y el olvido de los intemporales. Esta concepción se orientaría, siguiendo con la terminología de Bruni y Zamagni, hacia el bien colectivo. 3.- La tercera es la perspectiva tomista propuesta también por Maritain. Su planteamiento consiste en que es necesario dotar a los hombres de condiciones más humanas, pero con el fin último de avanzar hacia la libertad final completa. De este modo es posible construir la ciudad, basada en la justicia y la amistad. Desde esta libertad podemos apuntar hacia el bien común (como también se indica en Bruni y Zamagni, 2004). Así entendida, la personalidad invita a darse libremente por expansividad y generosidad propias de su estructura ontológica; es decir, la personalidad es fuente de unificación con otras personas "desde dentro". Por tanto, es esencial a la personalidad la comunicación y el amor a los otros. Por eso dirá Maritain en Pour la justice (Maritain, 1945) que, mientras más se entrega el hombre, más intensa es esta vida en él. El filósofo entiende el amor como la capacidad de entregarse; según esta conceptualización, el amor no está referido a las cualidades de la persona amada, sino al centro mismo de la personalidad, que es de naturaleza metafísica, y habilita al ser humano para dar y darse. Así entendido, el amor no tiene por objeto cualidades o esencias, sino personas. De forma clara, Maritain establece un nexo entre donación y existencia, reformulando así el cogito cartesiano: Así, el cogito mariteniano bien podría ser: dono me ipsum, ergo sum; me doy, luego existo. Consideramos que este nexo entre don y existencia es uno de los planteamientos más deslumbrantes del filósofo francés. Maritain entiende la llamada al amor, y por tanto al don, como constitutiva del ser humano, marcando en esta dirección su sentido último y su horizonte de desarrollo. Por este motivo, existir como persona está indisolublemente unido a vivir la experiencia del amor y del don de sí. Dicho claramente, la llamada al don en tanto que expresión del amor nos constituye como personas. Nuestra elección es acoger o no esa llamada. También en Mounier se encuentra un planteamiento semejante; para este, los tres ejercicios esenciales para la formación de la persona son la meditación (que permite descubrir la vocación propia), el compromiso o adhesión a la obra de reconocimiento de la propia encarnación y la renuncia a sí mismo, che è iniziazione al dono di sé e alla vita in altri (Mounier, 1955, p. Es de destacar que Mounier se refiere a estos tres aspectos como requisitos para la formación de la persona, de modo que también en su obra quedan vinculados el don de sí y la existencia de la persona. Esta experiencia del don de sí abre al ser humano a una nueva perspectiva de encuentro: la propia del vínculo fraterno. Desde la perspectiva del don y el amor, se percibe a las demás personas como "otros sí mismo": La mayor crítica que Maritain hace de la modernidad es que, al ir progresivamente apartando la idea de lo trascendente, se renuncia a un sentido de fin último de la vida humana y a la consecuente vocación de hacer don de sí mismo. De este modo, en la sociedad liberal burguesa se da una vida común sin bien común ni obra común. Pero Maritain no sitúa este planteamiento solo en el contexto de la sociedad liberal-burguesa, sino que lo extiende a las orientaciones sociales del siglo XX. Así, plantea que la sociedad de su tiempo busca la satisfacción de los deseos, sin plantear una reforma interior de la persona. Es precisamente en el vínculo de amor donde el autor sitúa toda posibilidad de emancipación humana, tanto en el orden temporal como en el intemporal. Esta necesidad constitutiva de encuentro fraterno en el ser humano es entendida por Maritain como vía de civilización. El término civilización manifiesta un horizonte universal e inclusivo, que trasciende toda cultura y que debe procurar el bien temporal atendiendo a los bienes supratemporales. De este modo, el orden espiritual es libre respecto del temporal, dejando a Dios libre frente al mundo. Esta idea de civilización como construcción universal e inclusiva está también presente en la obra de Bruni y Zamagni (2004). Estos autores contraponen los términos política y civilización del siguiente modo: el término político remite a la polis griega, en la cual solo un porcentaje minoritario de ciudadanos podía formar parte de las instituciones públicas (estaban excluidos los esclavos, siervos, mujeres...). En cambio, el término civilización remite a la idea romana de cives, cuyo carácter es netamente inclusivo.4 Aún más, en Roma la idea de felicidad pública no solo iba más allá de la suma de la felicidad individual de los ciudadanos, sino que incluso implicaba la renuncia a la felicidad o la utilidad particular para mejorar la felicidad pública.5 Del mismo modo, cuando Maritain se refiere a este horizonte de civilización de la persona humana, recurre al término ciudad. El autor considera que los fundamentos de la ciudad son la justicia y la amistad fraterna; esta será una idea que aparezca de forma reiterada en la obra de Maritain y de otros personalistas, como Lacroix: Es decir, la ciudad no se articula solo ni principalmente desde la perspectiva de la justicia, sino también desde el vínculo de la amistad fraterna. Por eso dirá Maritain en Pour la justice (Maritain, 1945) que la justicia es la fuerza de conservación [de la ciudad] que permite la amistad cívica. Esto tendrá una enorme relevancia en la reflexión mariteniana sobre la justicia. A la luz de la reflexión planteada, consideramos que cualquier construcción teórica, sea en el ámbito de la sociología, la filosofía, el derecho, la economía, la política, la antropología, o de cualquier rama del saber relativa al hombre, debe atender a la dignidad y los fines que son propios de la persona si quiere ofrecerse como propuesta humanizadora. De lo contrario, estaremos construyendo ámbitos de conocimiento y formas sociales no a la medida de la persona, sino -y esto es lo dramático- formas dadas de antemano a las que la persona debe amoldarse al precio de perder su dignidad y sus fines. Al precio, en otras palabras, de quedar destruida en su identidad genuina, al modo de lo que sucede en el mito griego de Procusto. En palabras de Adolfo Muñoz-Alonso, Esta recuperación del concepto de persona convierte la antropología de Jacques Maritain en claramente vigente, dado que esta no solo reivindica la centralidad de la persona y proclama su dignidad a ultranza, sino también porque ofrece un extraordinario equilibrio entre persona y sociedad, y por ende, entre los fines de la persona y los fines de la sociedad, y puede servir para recuperar una reflexión profunda sobre la persona y los fines que le son intrínsecamente propios. Y no solo a nivel teórico abstracto; una de las virtudes del sistema de Maritain es su capacidad para inspirar la actuación concreta de los agentes sociales. En palabras de Papini, Aunque Maritain vivió en el siglo XX, el de las grandes "narraciones" ideológicas que van del idealismo al marxismo, es un filósofo que pertenece plenamente también al siglo XXI, porque retomando y desarrollando la filosofía de Aristóteles y de Santo Tomás, se confronta con las ideologías modernas e indica caminos que busquen resolver los problemas de nuestro mundo en el respeto a las diferentes culturas y civilizaciones (Papini, 2011, p. La concepción de persona que acabamos de describir ofrece el punto de partida del humanismo integral que propone el autor: un humanismo que encuentra en la trascendencia la común vinculación de todos los hombres, que permite la expansión de su capacidad de amor y entrega, y que Maritain identifica como la más alta posibilidad de desarrollo humano. Este ideal está llamado a concretarse en el orden social mediante la comunión y la construcción de la ciudad fraterna. A este respecto dirá en Christianisme et démocratie (Maritain, 1943) que solo existe un principio de liberación y esperanza: el amor, auténtico vínculo de la ciudad, que desborda sus límites para extenderse a todo el género humano. Esto responde a las inclinaciones más profundas de la naturaleza humana y genera fe en la fraternidad. Esto también supone entender que la obra política por excelencia es construir una casa para los hermanos.
Espacio de reclusión, terapéutico y de producción del saber, el manicomio decimonónico estuvo estrechamente ligado al nacimiento de la psiquiatría como disciplina científica. La íntima vinculación entre el manicomio y la psiquiatría constituye uno de los ejemplos históricos más evidentes y controvertidos de identificación entre espacio y saber científico. La psiquiatría como disciplina científica se configuró en torno a una serie de cuestiones cargadas de tensiones y contradicciones que en buena medida la han acompañado durante los dos últimos siglos y continúan siendo objeto de debate. El primer asunto a considerar sería la tensión manifiesta entre los aspectos científicos de la nueva especialidad y su carácter de "prestación especial". En su origen, el alienismo de fines del XVIII y comienzos del XIX, pretendió erigirse en la ciencia que estudia y trata los trastornos psíquicos de los individuos. Con el objeto de lograr tal fin, los alienistas desarrollaron un discurso medicalizador de la locura, que reivindicó su estatus de enfermedad y por tanto la posibilidad de ser tratada médicamente. Asimismo, ofrecieron en sus escritos desde amplias descripciones semiológicas a complejas clasificaciones nosográficas, sentando las bases de una clínica psiquiátrica. Sin embargo, la inclusión de la locura en el campo de la medicina conllevó, paradójicamente, su alejamiento de ésta y su conversión en una prestación de carácter especial, marcada por sus aspectos represivos y de defensa social (Foucault, 1961; Castel, 1980; Goldstein, 1987;Álvarez-Uría, 1983; Huertas, 1992). El aislamiento del loco en el manicomio, defendido por los alienistas contra viento y marea fue, sin duda, el fundamento de esta singularidad que conllevó la disociación entre la teoría médica y la práctica en el interior del asilo. Esta última estuvo más cercana al ejercicio del poder sobre el enfermo, a su reconducción como individuo para transformarle y aproximarle al ciudadano sensato, en definitiva a su normalización, que a la verdadera investigación científica y a la curación. La segunda cuestión que estructura a la psiquiatría sería el deseo, no ocultado por parte de la profesión, de aplicar en el espacio social, la tecnología moralizadora e higienizadora del sujeto enfermo nacida en el cerrado y aislado espacio manicomial. Esta tensión se hizo evidente a finales del siglo XIX cuando, ante el fracaso del manicomio se alzaron las voces de sectores del alienismo proponiendo aplicar el tratamiento moral a la sociedad en su conjunto con el fin de prevenir la enfermedad mental (Castel, 1980; Simonnot, 1999; Campos, 2001; Huertas 2005). Por último, las discusiones sobre la naturaleza psicológica o somática de la enfermedad mental, será otro foco de tensión que configurará el saber psiquiátrico desde sus orígenes y que conocerá sucesivas etapas de hegemonía de una sobre otra teniendo consecuencias sobre el tipo de tratamiento propuesto (Lanteri-Laura, 1998;Álvarez, 1999; Huertas, 2005). Nuestra pretensión en este artículo es trazar una panorámica de los avatares de la institución manicomial como eje vertebrador de la ciencia psiquiátrica y como centro productor de saber, tomando en cuenta los conflictos y contradicciones que la atravesaron en sus primeros ciento cincuenta años de existencia. Con tal objeto, analizaremos someramente algunas de las polémicas historiográficas sobre el papel del manicomio como espacio de reclusión y de defensa social, y como lugar de conocimiento científico. Nos centraremos principalmente en el caso francés y nuestra crítica estará dirigida a los trabajos de corte genealógico, encabezados por M. Foucault. ENTRE EL SABER Y EL PODER Una de las corrientes historiográficas más fructíferas en el ámbito de la historia de la psiquiatría ha sido la que ha estudiado el manicomio como espacio de control social. Surgida a comienzos de la década de los sesenta con la publicación de la Histoire de la folie à l'âge classique de M. Foucault, introdujo elementos fundamentales que la historiografía tradicional no se planteaba. El interés por "los espacios de la locura", por la institucionalización de la marginación del enfermo mental y por las relaciones entre psiquiatría y poder, ha sido decisivo para la reflexión sobre el papel normalizador de la medicina mental en el microcosmos del manicomio. Asimismo, ha propiciado el análisis de los modelos de "tratamiento" psiquiátrico y de una serie de estrategias y maniobras regladas y meditadas -cristalizadas en el tratamiento moral-que, además, generan o "producen" discursos y saberes que, en definitiva, gestionan un régimen de "verdad" (Foucault, 1961; Foucault, 2005; Castel, 1980). Es indudable que esta línea de trabajo estaba ligada al radicalismo cultural de la década de los años sesenta y al movimiento antipsiquiátrico (Goldstein, 1987; Scull, 1991; Huertas, 2001). No fue casual que en 1961, además de la obra de Foucault se publicaran las de Szasz y Goffman, muy críticas con la concepción de la enfermedad mental y con la institución manicomial. En definitiva, el impulso transformador provenía de un ámbito diferente a la historia propiamente dicha pero su influencia ha sido decisiva para que en la historiografía se operara un giro decisivo en la manera de abordar el estudio histórico de la locura y de la psiquiatría. En la década de los setenta nuevos estudios ahondaron en esta línea, insistiendo en las contradicciones del tratamiento moral, en el carácter de institución total del manicomio y en los intentos por exportar las técnicas de control y normalización desarrolladas en su interior al conjunto de la sociedad (Rothman, 1971; Dörner, 1972; Scull, 1979aScull,, 1979b;;Lamarche Vadel y Preli, 1978; Castel, 1975Castel,, 1980)). La reciente publicación del libro El poder psiquiátrico de Michel Foucault, transcripción del curso que impartió en el año académico 1973-1974 en el College de France, ha puesto de nuevo sobre el tapete las relaciones entre psiquiatría, manicomio y poder 1. El tono directo y pedagógico contribuye a aclarar y matizar anteriores afirmaciones suyas, mucho más confusas. No obstante el lenguaje utilizado al igual que en el resto de sus obras, es exuberante, retórico y complejo, dando como resultado un libro excesivamente cerrado y lleno de ambigüedades. Una de las tesis del curso es la disonancia entre la nosografía psiquiátrica y la práctica médica en el manicomio. Defiende Foucault que los argumentos que justifican la capacidad curativa de este tipo de establecimientos y la práctica desarrollada en su interior no serían científicos en sentido estricto, sino que entrarían en la esfera del poder y de la coerción sobre los individuos allí ingresados. La tecnología desarrollada, el tratamiento moral, la disposición del espacio, el papel del psiquiatra -omnipresente y controlador-poco tendrían que ver con la teoría médica sobre la enfermedad mental que se desarrolla paralelamente. El ejemplo más claro sería que las divisiones nosográficas no se corresponderían con "la distribución concreta de los enfermos dentro de los asilos". Esta se realizaría a partir de divisiones entre "curables e incurables, enfermos calmos y enfermos agitados, obedientes e insumisos, capaces e incapaces de trabajar, castigados y no castigados, enfermos que deben ser objeto de una vigilancia constante esporádica y enfermos que no necesitan vigilancia alguna" (Foucault, 2005, 182). Divisiones al fin y al cabo, trazadas desde parámetros sin correspondencia con las teorías científicas y anclados en valores sociales que buscaban más la gestión de la institución que el abordaje médico del paciente. Este fenómeno se repetirá a comienzos del siglo XX, cuando los psiquiatras propugnen los servicios de puertas abiertas y la profilaxis mental como el medio más adecuado para luchar contra la enfermedad mental. El criterio que utilizarán para determinar quienes eran susceptibles de ser tratados en servicios abiertos y quienes debían ser encerrados en el manicomio no será científico. La cronicidad y la peligrosidad de los sujetos serán las que determinen la reclusión en el manicomio y su ausencia el ingreso a los servicios de puertas abiertas (Simmonot, 1999; Campos, 1997; Campos, 2001; Wojciechowski, 1997; Huteau, 2002). Ante este estado de cosas Foucault se plantea, por qué el médico se erigió en la figura central del manicomio, si en realidad los criterios que imperaban en su interior no eran científicos. En un ejercicio de habilidad muy interesante, que va más allá de lo expuesto años antes en la Histoire de la folie à l'âge classique, nos sugiere que el poder del asilo debe estar marcado médicamente porque lo verdaderamente importante es: Dichas marcas serían la construcción de una biografía del enfermo, el desarrollo de técnicas de interrogatorio, la historia médica del paciente, y la clínica psiquiátrica. Por su parte, Robert Castel en una línea similar ha defendido que la gran aportación de la psiquiatría no habría sido su cientificidad, dado que "no obró ninguna mutación en el orden del saber médico", sino su capacidad para "indexar médicamente unas prácticas que derivan más de unas técnicas disciplinarias tradicionales" y que encontrarían su fuerza en su inscripción en "un espacio hospitalario en curso de reestructuración mediante una nueva tecnología médica" (Castel, 1980, 132). Por tanto, los estudios genealógicos sobre el manicomio han operado un desplazamiento fundamental: han expropiado a éste de su carácter científico, de su halo de centro de producción de saber científico, cuidadosamente construido por los psiquiatras durante cerca de siglo y medio. En su lugar, la institución manicomial es analizada como un espacio de poder, de elaboración de saberes relacionados con la gestión y disciplinamiento de la población y no con la curación del enfermo mental y con la comprensión de la enfermedad. Los efectos de este tipo de orientación han sido muy fructíferos, para el posterior desarrollo de la historiografía psiquiátrica. Es indudable que su principal virtud ha sido agitar las tranquilas y autocomplacientes aguas de la historiografía clásica, introduciendo temas y conceptos innovadores que permitieron reflexionar más profundamente sobre la disciplina psiquiátrica y la locura (Scull, 1991; Marx, 1992; Huertas, 2001). Sin embargo, pese a sus logros, este tipo de trabajos, y muy especialmente los de Foucault, no están interesados tanto en el estudio del manicomio y de la psiquiatría como en su poder de normalización. El fenómeno es muy similar para el caso de sus análisis de la prisión en los que "es la disciplina social, y no la prisión aquello que merece su atención" (Serna, 1997). En este sentido algunos autores han puesto de manifiesto que la íntima conexión de esta corriente de pensamiento con la antipsiquiatría, ha tenido el efecto de desarrollar una historia insuficientemente histórica, demasiado preocupada por desmitificar y reubicar la psiquiatría a partir de problemas actuales (Goldstein, 1987; Scull, 1991). En cierto modo, lo que constituye la base de su éxito es también su principal lastre pues ha determinado durante mucho tiempo y todavía la determina, aunque en menor medida, la agenda de los estudios historiográficos. Autores foucaultianos y no foucaultianos como R. Castel, M. Gauchet, G. Swain, K. Dörner, A. Scull o F. Álvarez-Uría, han estado profundamente marcados por las temáticas surgidas en dicho contexto crítico, centrando su atención principalmente en el surgimiento de la psiquiatría, del manicomio y del tratamiento moral; tratando de interpretarlos desde una visión profundamente presentista y ligada a los debates políticos. Además, este tipo de análisis presenta varias limitaciones que intentaremos resumir. En primer lugar, la presentación del universo manicomial como un orden psiquiátrico (Castel, 1980), perfectamente acabado es un error de interpretación que deriva tanto de los planteamientos metodológicos como de las fuentes utilizadas. La mayor parte de éstas son textos médicos y legislativos relacionados con la organización de los manicomios y con la aplicación del tratamiento moral en su interior. El problema reside en que su estudio se resiente de una excesiva identificación entre el discurso y las iniciativas elaboradas por los psiquiatras con la práctica real de la institución y su devenir cotidiano. Esta equiparación entre las intenciones y los logros, tiene como principal efecto una notable distorsión porque dichos textos expresan en buena medida los deseos de determinados grupos de cómo debería organizarse la institución manicomial, de cual debería ser su papel en el entramado de reformas sociales, sus aportaciones en el gobierno científico de los pueblos, pero no necesariamente se corresponden con la organización final del entramado institucional y con las prácticas reales dentro del mismo. Hay numerosas evidencias que muestran que lo que parece claro en el terreno teórico, no fue articulado por la administración tal y como los alienistas pretendían. Precisamente una de las lagunas, y no la menor, de esta corriente es la escasa importancia dada a las instancias políticas y administrativas, olvidando con facilidad que las intervenciones del poder político fueron fruto más de soluciones coyunturales y descoordinadas, con un fin inmediato de defensa del orden social, y no tanto una articulada estrategia de contención e higienización de las clases populares a partir de una tecnologías nacidas en el interior del manicomio (Jaegger, 1981; Campos 1995a). En segundo lugar, el desplazamiento hacia el poder y la producción de verdad en el interior del asilo para locos, tiene como consecuencia el descuido de las discusiones en el seno del alienismo tanto en lo referente a las opciones organizativas como a las nosológicas y nosográficas. Los debates sobre los límites del uso de la coerción; las discusiones y reformulaciones de la naturaleza de la enfermedad mental; las diferencias nosográficas y descriptivas de las enfermedades, o las disensiones sobre el papel del manicomio como única institución médica dedicada a la curación del enfermo mental, son tratadas con bastante ligereza o puestas directamente al servicio de los objetivos de la investigación, escogiendo los ejemplos que sostienen la tesis y obviando los que la matizan. El alienismo es presentado como un firme bloque articulado en torno al manicomio y al poder médico, con unos objetivos claramente definidos. La realidad de los debates nosográficos es recorrida con mucha discreción o simplemente obviada, como si fuera un epifenómeno que no merece atención. Sin embargo, esas discusiones médicas nacen en muchas ocasiones de la realidad manicomial con la que los psiquiatras se enfrentan cotidianamente y no siempre pueden leerse desde una perspectiva de poder (Lantéri-Laura, 1998). En este sentido, han pasado por alto la importancia que tiene para la contextualización histórica de la labor de los psiquiatras el espacio en que desarrollaron su trabajo. La relevancia del espacio de observación, de sus condiciones es fundamental en muchos casos para entender el surgimiento de una construcción nosológica, una descripción clínica o una teoría psicopatológica. Lantéri-Laura, ha puesto de manifiesto en un excelente trabajo sobre la cronificación de la enfermedad mental (Lantéri-Laura 1997) 2 como Esquirol durante el período 1818-1838, construyó sus teorías médicas, no en el medio considerado ideal para el estudio de los pacientes, sino en el medio que disponía realmente en la Maison Nationale de Charenton y después en su establecimiento privado de Yvry (Lantéri-Laura, 1997, 57). En ambos, una parte esencial de los pacientes pertenecían a familias acomodadas. Además, Esquirol tenía la potestad de seleccionar los pacientes, escogiendo en la mayoría de los casos a los que consideraba curables, operando de esta manera una cierta selección social, económica y clínica. Otros ejemplos más tardíos de este condicionamiento espacial son los de V. Magnan que centró buena parte de su producción teórica en los tipos de delirio, pues como jefe del Bureau d 'Admission de l' Asile de Sainte-Anne, desde donde se derivaban los alienados a otros asilos, se enfrentaba cotidianamente a esta situación. Por el contrario E. Kraepelin al poder observar durante largo tiempo a los pacientes en el interior de un manicomio y poder seguir en el tiempo su evolución, pudo proponer su conocida construcción nosografía (Huertas, 2001). Por otra parte, resulta particularmente llamativa la indiferencia hacia el proceso de institucionalización de la psiquiatría y la constitución de un grupo profesional con intereses científicos y políticos, que convierten el dispositivo manicomial y la terapéutica en él practicada en una plataforma de poder dirigida, no tanto a la producción de verdad y a la normalización de pacientes, como a la creación y expansión de una nueva disciplina médica, que precisa insertarse en un entramado de relaciones de poder y de saber conformada por actores sociales concretos, que responden a una realidad histórica asimismo concreta y que precisan crear, en el caso de los psiquiatras, un cuerpo de conocimientos científicos que los legitime socialmente ante las instancias políticas, la opinión pública y el resto de la profesión médica. El poder aquí no se correspondería con la concepción foucaultiana. Estaríamos hablando más bien del poder al que aspiran los psiquiatras como colectivo profesional, basado en un saber de expertos que les legitima socialmente (Dowbiggin, 1991). En este sentido, son muy ilustrativos algunos trabajos que han mostrado la situación de debilidad, incluso de marginación en la que se encontraban los psiquiatras franceses a mediados del siglo XIX (Dowbiggin, 1991) o la casi inexistencia de profesionales del ramo en la España decimonónica, contradiciendo así las tesis genealogistas (Comelles, 1988; Huertas;2002). Desde finales de la década de los ochenta, han surgido propuestas de trabajo que, sin hacer tabla rasa de los debates y temáticas foucaultianas, las matizan y las dan un calado más histórico, desligándolas de la actualidad, lo que permite romper con una cierta imagen teleológica y mecanicista del fracaso del manicomio y del desarrollo de un arsenal disciplinador que parecería haberse desarrollado desde dicha institución y perfeccionado paulatinamente a medida que se producían los cambios sociales. La obra de Jan Goldstein, Console and Classify, que analiza la profesión psiquiátrica en Francia durante el siglo XIX, supuso una interesante apuesta, al desviar el foco de atención desde la genealogía y el poder sin rostro, hacia los actores históricos como los psiquiatras, burócratas y legisladores. La riqueza del libro donde se integran aspectos como la profesionalización, la creación de un cuerpo de conocimientos y los desarrollos políticos y burocráticos, constituye, a nuestro juicio, uno de los trabajos históricos más logrados sobre el surgirmiento de la profesión psiquiátrica en Francia. Poco después, en 1991, se publicó la obra de Ian Dowbiggin Inheriting Madnees que seguía el camino trazado por Goldstein para estudiar la profesionalización de la psiquiatría francesa. Ahora bien, si Goldstein centraba su atención en Pinel, Esquirol y Charcot, en la monomanía y en la histeria deteniéndose en el proceso de promulgación de la ley de 1838 y su posterior aplicación, Dowbiggin tomaba como hilo conductor del desarrollo de la psiquiatría sus intentos de explicar la naturaleza biológica de la enfermedad mental y el papel central que jugó en este sentido la teoría de la degeneración. Los desarrollos historiográficos sobre la profesionalización psiquiátrica han conocido en España diversos trabajos, que desde perspectivas distintas han dado cuenta de dicho proceso y renovado los temas de estudio (Comelles, 1988; Campos, 1999; Huertas, 2002). EL MANICOMIO: ¿ESPACIO DE EXPERIMENTACIÓN SOCIAL? A la luz de lo expuesto, se puede considerar que el manicomio se convirtió en un espacio de normalización integradora para los sujetos que se adaptaran e interiorizaran la norma moral y social que se les imponía, y en un lugar de encierro permanente para los refractarios a dicho tratamiento. Su estudio, sin duda, es esencial para entender el funcionamiento de la microfísica del poder en una institución concreta, pero también en un contexto geográfico y socio-cultural determinado. Los estudios genealógicos, han argumentado que el establecimiento de un "orden psiquiátrico", a partir de una calculada estrategia de dominación pretendió convertir el manicomio en una especie de "laboratorio social" en el que ensayar técnicas (el tratamiento moral) que, más tarde, podrían trasladarse al exterior y emplearse en disciplinar a las clases populares (Castel, 1975(Castel,, 1980;;Álvarez-Uría, 1983). Creemos que es aquí donde debe establecerse un debate que permita discutir el verdadero alcance del manicomio como institución de control social, así como la oportunidad de generalizar el modelo de análisis del poder psiquiátrico a otros ámbitos dicho control social. Este tipo de estudios han defendido que el alienismo constituyó la primera medicina social y que su éxito consistió en elaborar una tecnología, el tratamiento moral, dentro del espacio cerrado del manicomio, susceptible de ser exportada al espacio social. El alienismo, desde este punto de vista, tendría una clara vocación de intervención social y domesticación de la pobreza. De hecho el interés por los locos, la psiquiatría y el manicomio surgirían en el contexto de la lucha contra la pobreza y de sometimiento de las clases populares de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Por tanto, la moralización del loco en el espacio nosocomial y la intervención en los espacios habitados por las clases populares formarían parte de una misma estrategia de dominación y sometimiento, que tendría como objetivo destruir sus formas de vida, aculturizarlas y reconstruirlas por medio de la interiorización de la salud y la moral. Una de las piezas clave sobre las que se articularía esta ofensiva psiquiátrica en el terreno social sería la tutela del loco. Según Castel, la sociedad surgida de las revoluciones burguesas es una sociedad contractual. En ella "el loco desentona" porque al carecer de razón no es un sujeto de derecho, quedando al margen de la nueva legalidad burguesa. Esta situación especial habría permitido la introducción de una "práctica de examen pericial en el centro del funcionamiento de las sociedades modernas". Por tanto, el loco al no ser un ciudadano de pleno derecho pero tampoco un individuo despojado del estatus de ciudadano, se presentaba como un problema en la nueva legalidad. El alienismo con el desarrollo de su dispositivo y de su tecnología, habría contribuido enormemente a solucionar el problema, tutelando al loco y abriendo la posibilidad de tutelar a otros sectores de la población. Se produciría así "un proceso de erosión del derecho por un saber y la subversión progresiva del legalismo por unas actividades de peritaje" que constituirían "una de las grandes mutaciones que desde el advenimiento de la sociedad burguesa, alteran los procesos de toma de decisiones que comprometen el destino social de los hombres." Por tanto, el concepto de tutela, se extendería a lo largo del siglo XIX al terreno social, abarcando cada vez más grupos sociales. Pero además la exportación de la tecnología manicomial se produjo por la convergencia de intereses de la filantropía con la medicina y por la vocación higienista del alienismo. En definitiva, el alienismo, entendido como parte fundamental de la higiene social, como punta de lanza de la misma, ejercería, según este enfoque, un papel decisivo en dicha estrategia burguesa de dominación al convertir el manicomio en un gran laboratorio social en el que se producirían y ensayarían técnicas que se utilizarían para disciplinar a las clases populares. La psiquiatría no aparece entonces como una respuesta a la enfermedad mental sino como una "respuesta a un problema estrictamente legalista planteado por la revolución burguesa" (Goldstein, 1987, 19). Tales premisas, muy sugerentes y bien formuladas, merecen no obstante algunas puntualizaciones metodológicas. Es evidente que numerosos textos médicos, filantrópicos y psiquiátricos muestran la existencia de una filiación entre la intervención sobre el alienado en el manicomio y las intervenciones en el medio popular (Campos, 1995a). Sin embargo, también es cierto que la cronología no se corresponde con la señalada por la mayoría de estos trabajos. Hacia finales del siglo XIX y claramente en las primeras décadas del XX se conforma en el ámbito de la psiquiatría el movimiento de higiene mental que va a propiciar la prevención y la profilaxis en materia de salud mental. Para ello se va a proponer un nuevo dispositivo asistencial, que redefinirá el papel del manicomio y propugnará claramente la intervención en el espacio social. El dispensario, los servicios sociales psiquiátricos, la intervención preventiva en fábricas, escuelas, etc, serán las piezas en las que se fundamentarán las nuevas propuestas, que tendrán diferentes desarrollos según los contextos. Así, en el caso francés, pese a contar con un potente movimiento de higiene mental y con el liderazgo de uno de los máximos teóricos de la profilaxis, E. Toulouse, la plasmación institucional del mismo se reducirá a un solo hospital en París (Wojciechowski, 1997(Wojciechowski,, 1998;;Simonnot, 1999; Campos, 2001; Huteau, 2002; Thomas, 2004), mientras que, por ejemplo, en el caso español, la administración de la II República afrontará las nuevas propuestas asistenciales como política de Estado y legislará abundantemente en este sentido (Huertas, 1995(Huertas,, 2002;;Campos, 1995bCampos,, 1997)). Ahora bien, cabe preguntarse si ese salto al terreno social que la psiquiatría da en las primeras décadas del siglo XX, es una mera traslación de las técnicas disciplinarias ensayadas en el manicomio durante cerca de un siglo, o responde a otras necesidades y problemáticas. Desde nuestro punto de vista, la continuidad entre ambas es difícil de establecer. Más bien, la reivindicación de la reforma asistencial y la reubicación del manicomio dentro del nuevo sistema, como una pieza importante pero no como la esencial, habría que interpretarla en términos profesionales, de complejidad técnica y social y de fracaso terapéutico de una institución reducida al custodialismo e incapaz de mantener su oferta inicial. Sin negar, la evidente intención de control social de las nuevas propuestas, además, ahora si, articuladas en torno a la higiene, no se puede descuidar la situación de asfixia de la profesión y las nuevas demandas sociales. Por otra parte, el proceso de institucionalización del manicomio no fue similar en todos los países, ni en todos los contextos. Uno de los problemas historiográficos que más frecuentemente se suscita es el excesivo mecanicismo con que a veces, se han trasladado modelos interpretativos, surgidos del análisis de determinados contextos geohistóricos, pero inútiles en otros con muy diferentes realidades sociales y políticas. El caso español ilustra bien este punto. F. Álvarez-Uría, en su libro Miserables y Locos, ha hecho hincapié, siguiendo de cerca a R. Castel, en que la psiquiatría aportó a la nueva sociedad liberal la idea de tutela, entregándole un instrumento de gran utilidad para resolver el conflicto que nacía de la contradicción que entrañaba la ficción contractual en la que se basaba. Basándose en esta idea, explica la psiquiatría española y la institución manicomial como un engranaje al servicio del disciplinamiento social. Sin embargo, la realidad parece matizar, cuando no contradecir, estas afirmaciones. El manicomio decimonónico español no fue un espacio medicalizado; ni siquiera en muchos de ellos podían identificarse claramente las marcas del saber médico, a las que se refería Foucault, pues estaban en manos de religiosos y el médico encargado de la parte científica se limitaba, por falta de preparación, a atender los casos de enfermedades comunes de los pacientes ingresados. Los edificios, no respondían a la idea original del manicomio; ni mucho menos parece que fueran una prolongación del cuerpo del psiquiatra como apuntaba Foucault (1961Foucault (, 2005)). Ni siquiera se consiguió crear una red pública asistencial. ¿Realmente se podía en estas instituciones desarrollar tecnologías de disciplinamiento social que pudieran exportarse al espacio social? Resulta difícil, ante tal desorganización del sistema asistencial, ante el custodialismo crónico de los manicomios para pobres, frente a los intereses empresariales de los establecimientos privados, pensar en un marco elaborado de control y dominación. Sin embargo, a juicio de los autores genealogistas, aunque persistiera una situación caótica en la mayoría de los manicomios españoles, la situación jurídica del loco había cambiado y nuevos códigos se imponían, abriéndose, gracias a la tutela, un inmenso campo de actuación social (Álvarez-Uria, 1983, 112). Lo verdaderamente importante sería el valor simbólico del manicomio, no su eficacia como institución. Es la misma tesis defendida por Castel, cuando explica para el caso francés el fracaso del manicomio y su caída en el custodialismo: Por tanto se puede entender que el aparente fracaso de esta empresa pedagógica, la incurabilidad del enfermo, pueda realizar una de sus finalidades profundas. El alienado que muere alienado en un manicomio tras una larga vida de alienado exhibe en su destino todas las características negativas de la alienación mental. Simboliza con la perfección de un personaje trágico la exclusión social y humana de la locura. Si alguna cosa puede disuadir de estar loco, es esta visión de una vida de loco, o sea de la vida que se da al loco en esos manicomios donde, sin embargo, se le dispensan -según se dice-todos los auxilios de la ciencia y la filantropía (...). Porque los propios fracasos pueden encerrar una significación pedagógica más sutil, y quizás más ejemplar: dicen lo que hay que pagar por transgredir las normas. Basta que haya unos cuantos locos para mostrar a todos cuán prudente y bueno es ser normal. Eficacia simbólica tal vez, utopía social si se quiere, pero que no se debe menospreciar para comprender esta especie de duración supra-histórica de la forma manicomial (Castel, 1980, 256). QUIEBRA Y PERSISTENCIA DEL MANICOMIO ¿Eficacia simbólica del manicomio? No negaremos el efecto que los muros manicomiales han tenido sobre la población y su significado actual en el imaginario colectivo. Incluso resulta esclarecedor el empeño de algunos de los más prominentes frenópatas españoles del siglo XIX por defender que los manicomios que dirigían no parecían tales, mostrando sin ningún pudor los elementos que maquillaban tal realidad (Campos, 1995a; Huertas, 2002). Pero reducir finalmente el poder del manicomio a su valor simbólico, aún cuando éste aparece como una institución alejada de los fines para los que fue creada, nos parece una posición exagerada, máxime cuando el análisis de Castel sobre la inoperancia del manicomio y del tratamiento moral son de gran agudeza. Un asunto que consideramos primordial, y que ha sido ampliamente debatido, es el carácter custodial del manicomio en detrimento de su labor terapéutica. Sectores de la historiografía han contrapuesto, desde diferentes posiciones, el momento inicial del alienismo, marcado por el optimismo y su sintonía con los valores del liberalismo doctrinario de la monarquía de Julio en Francia, con el posterior desarrollo del entramado institucional y la práctica manicomial emanada de la ley de 1838 sobre internamiento de los alienados. Castel crítica tales argumentos, alegando que la tendencia a oponer la psiquiatría esquiroliana "humanista y liberal" a la que se da en los degradados manicomios de finales del siglo XIX, marcados por el custodialismo y el organicismo es exagerada, porque aunque no pueda dejarse de tener en cuenta esa evolución, las "características esenciales de la práctica alienista" estarían establecidas desde Pinel (Castel, 1980, 270). Sin embargo, aunque estamos de acuerdo con Castel en que no conviene idealizar esa primera etapa, nos parece que la realidad del custodialismo tiene entidad suficiente para explicar aunque sea parcialmente, la permanencia de una institución que no cumplía su promesa terapéutica. Una vez más el análisis de Lantéri-Laura resulta esclarecedor. Según este autor, en el último tercio del siglo XIX se habría operado en la psiquiatría francesa una importante transformación nosológica que incidiría en la naturaleza crónica de la enfermedad mental, que perduraría hasta nuestros días. Con gran agudeza, el autor francés relaciona esa deriva clínica hacia la cronificación con la realidad de la organización y práctica de la medicina mental en los asilos de locos. Su tesis, que compartimos, es que cuando se puso en marcha el dispositivo consagrado por la ley de 1838, los motivos terapéuticos pasaron a segundo término y la atención se centró en construir y gestionar. Asimismo, el desinterés de los diferentes niveles de la administración por los enfermos pobres, demasiado caros de mantener, va a abocar a la creación de enormes manicomios aislados en el campo, que pondrán en marcha un sistema económico de autofinanciación, basado en el trabajo de los pacientes. De esta manera, los manicomios se transforman en pocos años en empresas agrícolas, con una economía muy cerrada, que sólo pueden subsistir en la medida en que existan enfermos pobres, cuya estancia prolongada es necesaria para garantizar la financiación del establecimiento. Así la mayoría de los pacientes se encuentran en una institución que precisa su hospitalización a largo plazo, si bien este aspecto se maquilla "y el saber teórico afirma en su lugar, que la cronicidad es una característica esencial de la psiquiatría" (Lantéri-Laura, 1997, 68). Vemos, por tanto, como el contexto social determina en buena medida la clínica psiquiátrica y también el mantenimiento de una institución ciertamente obsoleta. En este sentido, cabría preguntarse hasta qué punto el hecho de que los alienistas franceses constituyeran un cuerpo de funcionarios no influyó en el mantenimiento del manicomio, como baluarte desde el que defender sus privilegios, máxime cuando en el último tercio del siglo XIX se introdujo un elemento que ponía en entredicho su monopolio sobre los trastornos psíquicos: el embate de la neurología. Ésta comenzó a disputar desde las salas de los hospitales, con un bagaje somaticista y anatomoclínico, que entroncaba directamente con los avances científicos de la medicina, la capacidad técnico-científica de la psiquiatría en el terreno de ciertos trastornos como la histeria y la epilepsia (López-Piñero y Morales Meseguer, 1970). Igualmente, al hilo de lo expuesto, la administración francesa parece mostrar un desinterés por el devenir del loco y por la locura como patología. Más bien, parece contentarse con su mera segregación en tanto que problema de orden público. Además, la cuestión económica, la financiación de los manicomios por medio de un sistema económico cerrado capaz de autofinanciarse, no parece que disgustara a las diferentes instancias administrativas. ¿Para qué entonces, aventurarse en poner en marcha nuevas modalidades de asistencia, cuyo coste podía encarecer notablemente la existente, que por RICARDO CAMPOS MARÍN Y RAFAEL HUERTAS GARCÍA-ALEJO otra parte gozaba ya de cauces de financiación? En cierto modo, en el caso francés, tomado siempre como modelo y ejemplo acabado de un dispositivo asistencial de la locura, se da, salvando las distancias, un fenómeno que se produce con toda crudeza en el caso español: el desinterés político por la locura. Llegados a este punto, es necesario plantearse si realmente la locura fue un problema que preocupó especialmente a las instancias políticas. Nuestra posición es que ha existido una hipervaloración de la locura como problema político y que anejo a esa interpretación se ha sobredimensionado también el papel de control social del manicomio (Huertas, Campos, Álvarez, 1997). Además, simultáneamente, desde la psiquiatría comenzaron a surgir propuestas de diversificación de la atención a los enfermos mentales. Surgen, ante la incapacidad terapéutica del manicomio, intentos como los de V. Magnan, de diferenciar entre la locura propiamente dicha y los estados considerados "mixtos" situados entre la patología médica y la psiquiátrica, diferenciando clínica y legislativamente la "alienación mental" de las enfermedades que provocan alienaciones mentales. Se propone así crear pabellones y establecimientos específicos para aquellos individuos que no deliran, que no son estrictamente locos como el caso de los epilépticos, los alcohólicos o los inadaptados como degenerados, antisociales, etc. (Huertas, 1992). Junto a estas discusiones, hay que tener en cuenta que las transformaciones operadas en la concepción de la enfermedad mental, especialmente la teoría de la degeneración de Morel, sentarán las bases para una futura trasformación asistencial del alienismo francés (Huertas, 1987(Huertas,, 1993;;Simonnot, 1999; Dowibiggin, 1991). La somatización de la enfermedad mental, el determinismo biológico de la teoría de la degeneración y su insistencia en primar la etiología de la locura sobre su semiología tuvo al menos dos consecuencias. De un lado, la incurabilidad de la enfermedad mental asociada a la teoría de la degeneración, incidió en el carácter de depósito del manicomio, abandonando a una gran cantidad de enfermos a la mera asistencia y al custodialismo. Pero por otro lado, el pesimismo terapéutico fue compensado por el interés por las causas de la enfermedad mental, que abrió la posibilidad de actuar en el medio social, ejerciendo la profilaxis de las enfermedades mentales. En este sentido, la teoría de la degeneración fue la base de un programa de salud pública, de profilaxis preventiva cuyo objetivo era combatir de raíz las causas de las enfermedades y prevenir sus efectos. Años después, los movimientos de higiene mental recogerían el testigo de estas propuestas y relegarían, todavía más, al manicomio a un mero depósito de incurables, centrando su atención en la profilaxis y abriéndose, ahora si, al espacio social.
La crítica de Paul Karl Feyerabend al modelo neo-positivista del significado La crítica de Paul Feyerabend al modelo neopositivista del significado y su posterior abandono de las cuestiones referentes al lenguaje, entre otros giros de su pensamiento, ha dado materia a sus críticos y especialistas a tener una visión fragmentaria de su evolución intelectual. Su teoría pragmática de la observación ha sido explicada en el marco de su formación positivista o como una prolongación de su formación popperiana más no en continuidad con su posterior evolución intelectual. El presente artículo busca demostrar como el mencionado cambio radical de intereses no solo es lógico sino que guarda continuidad con sus posteriores denuncias. Cuando su teoría del significado es interpretada como una denuncia de los límites que supone el modelo axiomático de ciencia propuesto por el positivismo lógico se comprende que aquella constituyó para él la oportunidad de emprender su revisión crítica de la racionalidad científica. Pero una vez que con su teoría pragmática de la observación Feyerabend demuestra el contrasentido de erigir mediante la teoría semántica de la observación un modelo axiomático de ciencia, las teorías del significado dejan de tener sentido para él. De aquí que a su preocupación inicial por los asuntos del significado la califique posteriormente como inútil para una teoría del conocimiento y de la ciencia. Refiriéndose a este período intelectual se define a sí mismo como un empirista incondicional. Es efectivamente un empirismo anti-metafísico lo que lo conduce pensar en aquellos años que la ciencia es la base del conocimiento y a definir la ciencia como empírica. Con firmeza insiste en la necesidad de eludir toda intervención de la metafísica en el campo de la ciencia. En su autobiografía, escribe: "yo me basaba en los datos sensoriales y la lógica (o lo que creía que era la lógica), [...y] replicaba diciendo que, por desgracia, los científicos no se habían liberado todavía de sus cascarones metafísicos" (1994/1995, p. No obstante, en cuanto Feyerabend estudia las Investigaciones Filosóficas de Wittgenstein y los problemas en torno a la interpretación de la teoría cuántica comienza una revisión crítica de su propia formación positivista. Esto da razón de ser a la fuerte crítica que dirige contra el modelo positivista del significado tanto en su tesis doctoral2 como en los artículos que publica entre los años 55 y 69. A través de su participación en los debates surgidos en torno a Victor Kraft y de sus investigaciones en la London School of Economics bajo la supervisión de Popper, Feyerabend toma contacto con algunas de las críticas al positivismo lógico. Desde el 1949 hasta 1953 Feyerabend es uno de los estudiantes líderes del Círculo de Kraft, el cual es definido por él mismo como "una versión estudiantil del antiguo Círculo de Viena" (Feyerabend 1994/1995, p. Kraft no solo dirige este círculo, sino que también supervisa sus estudios doctorales. Feyerabend (1978/1982, pp. 126-127 y 1987/2005, pp. 96-97) asegura que gran parte de su tesis doctoral como muchos de sus primeros artículos son el resultado directo de los debates surgidos entre los miembros del Círculo y de las visitas ocasionales de Hollitscher, Felix Ehrenhaft, von Wright, Elizabeth Anscombe y Wittgenstein a aquellas reuniones. Aún más, Feyerabend reconoce explícitamente que Kraft "había anticipado algunas ideas que después se asociaron con Popper" (1994/1995, p.74). En la recensión que escribe a la Epistemología de Kraft (1963, p. 319) asegura que este había señalado la irracionalidad del empirismo lógico al pretender liberar la ciencia de sus ingredientes metafísicos. Estas demostraciones de Kraft facilitaron el posterior acercamiento de Feyerabend a la filosofía de Popper y le ofrecieron abundante materia para sus ataques contra los distintos criterios positivistas del significado. Casi simultáneamente a la formulación explícita del circulo de Viena de erigir una ciencia que excluya toda proposición metafísica nacen concomitantemente las primeras disputas positivistas en torno al significado. Pues dichas controversias surgen a partir de los distintos intentos por formular una teoría del significado que dé concreción a un modelo axiomático de ciencia. Lo que se reconoce como el criterio empirista de significado cognoscitivo dicta que una oración constituye una aserción cognoscitivamente significativa solo si es analítica o bien, capaz, por lo menos en principio, de ser comprobable empíricamente. Este principio establece un criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia. Puesto que todas aquellas aserciones que no sean analíticas o susceptibles de comprobación empíricas son categorizadas como metafísicas o seudo-hipótesis. Dichas aserciones al no afirmar nada, carecen de toda fuerza explicativa o predictiva y son calificadas, por tanto, como ajenas al cuerpo científico. Evidentemente el criterio empirista del significado no es sino una caracterización general y básica de todo un proyecto que presento múltiples variantes, formulas y especificaciones. Basta para los fines de este trabajo explicar que la crítica de Feyerabend tiene como objeto, particularmente, las distintas variantes de lo que él (1958/1981, p. 20) reconoce como la concepción semántica de la observación, las cuales buscan postular una noción axiomática de ciencia. La concepción semántica del significado abarca para Feyerabend tanto al instrumentalismo como al reduccionismo semántico de Carnap. El instrumentalismo interpreta la teoría científica como una herramienta de predicción y, en cuanto tal, sus enunciados teóricos carecen de significado descriptivo. Su función se limita a predecir el comportamiento de un fenómeno en lenguaje observacional. El reduccionismo, en cambio, dicta que las hipótesis teóricas poseen significado en la medida que pueden ser reducidas a un lenguaje observacional. En sus primeros artículos Feyerabend se esfuerza por oponer a esta concepción semántica de la observación una teoría pragmática de la observación. No obstante tales estudios se limitan a analizar aspectos restringidos de la teoría del significado del vienés: la analizan como una prolongación de las tesis de Popper (cf. Preston, 1997, pp. 9 y ss.; Bronncano, 1999, pp. 9-34; Watkins, 2000, p. Pero ninguna de estas aproximaciones da cuenta de la continuidad que existe entre su temprano interés por formular una teoría pragmática del significado y la posterior evolución de su itinerario intelectual, por lo cual pueden hacerse promotores de visiones fragmentarias e incompletas de su pensamiento. Dicha situación parece ser deudora de la interpretación de Preston quien tiene el mérito de haber sido el primero en publicar en 1997 un estudio sistemático sobre la obra de nuestro pensador junto con su correspondiente biografía, titulada Feyerabend. 235) califica como un salto abrupto e inexplicable el abandono por parte del vienes de todas las cuestiones referidas al lenguaje en sus escritos posteriores a Contra el Método. La pregunta que surge a partir de Preston es si existe o no una continuidad entre los primeros escritos –donde expone su teoría pragmática del significado– y la posterior evolución de Feyerabend4. El presente trabajo busca ser una refutación de la mencionada lectura que hace Preston. Particularmente nos interesa destacar la intención del vienés al desarrollar con su teoría pragmática de la observación y explicar cómo su inicial interés por el criterio positivista del significado no es contradictorio con el radical abandono que hace posteriormente de todas las cuestiones relativas al lenguaje. Para ello analizaremos su teoría pragmática de la observación como una denuncia de los límites y contradicciones que incurre la teoría semántica de la observación en cuanto que esta busca dar cumplimiento a un modelo axiomático de ciencia. Contextualizaremos su temprano interés por las teorías del lenguaje como parte integral de su contante preocupación por ampliar las definiciones lógicas o metodológicas de ciencia y racionalidad científica. De este modo ofreceremos una clave de análisis que permite comprender la perfecta continuidad existente en sus escritos. Primero, en orden a tener un conocimiento general de su teoría su teoría pragmática de la observación, analizaremos los principios generales que la constituyen (1) y expondremos como tal teoría contiene a la teoría contextual del significado (2). Luego, demostraremos como dicha teoría constituye para Feyerabend una oportunidad para repensar la ciencia desde una perspectiva más amplia, a saber, una racionalidad que abarque aquellos elementos metafísicos frente a los cuales el positivismo lógico –particularmente la teoría semántica de la observación– procura delimitar una definición negativa de ciencia (3). Finalmente, demostraremos cómo su teoría del significado implica una crisis de los principios básicos del positivismo lógico, a saber, el principio de autonomía de los hechos (4) y la tesis de la estabilidad del significado y, por tanto, como ella supone un fracaso para todo un modo de entender y definir la ciencia (5). LA TEORÍA PRAGMÁTICA DE LA OBSERVACIÓN A pesar de los ataques a lo que Feyerabend reconocía como la 'filosofía de Oxford', o precisamente, a ocasión de sus críticas contra la teoría pragmática y la teoría fenomenológica del significado, desarrolló lo que él mismo denomina su teoría pragmática de la observación (cf. Feyerabend 1962/1989, p. En líneas generales según tal teoría el significado de un término no es una propiedad intrínseca suya, sino que depende del modo en que el término haya sido incorporado a una teoría (pp. 105-106). El epistemólogo reconoce que tal teoría no constituye un aporte original en cuanto que esta fue postulada por algunos positivistas lógicos de la década del 30. Pero considera que tal teoría pragmática de la observación al ser combinada con el instrumentalismo o con el reduccionismo semántico fue remplazada por una concepción semántica de la observación (Fayerabend, 1958/1981, p. Cinco son los artículos donde se encuentra una exposición más completa y sistemática sobre su teoría del lenguaje: An Attempt at a Realistic Interpretation of Experience (1958), On the Interpretation of Scientific Theories (1960), Explanation, Reductión and Empiricism (1962) y On the "Meaning" of Scientific terms (1965), Problems of Empiricism (1965), Science without Experience (1969). Feyerabend declara explícitamente y en numerosos pasajes –como se irá viendo– su adhesión a una teoría pragmática de la observación, según la cual debemos distinguir entre el uso y el significado de una sentencia observacional. Me parece que el único camino posible estriba en la firme adhesión a la teoría pragmática de la observación. De acuerdo con esta teoría, como se recordará, debemos distinguir cuidadosamente entre las causas de la producción de cierta sentencia observacional, o los rasgos del proceso de producción, por una parte, y el significado de la sentencia así producida, por otra. Más específicamente, un ser sentiente debe distinguir entre el hecho de que posee una sensación, o disposición a la conducta verbal, y la interpretación de la sentencia que se pronuncia en la presencia de esta sensación, o que limita esta conducta verbal (Feyerabend 1962/1989, pp. 147-148). 19) sostiene que la distinción entre el uso y la interpretación –de la que puede ser objeto una sentencia protocolar– es clara e inconfundible. Pues bien la teoría pragmática de la observación formulada por Feyerabend se ocupa primariamente del uso de las sentencias. 385) destacan que la teoría pragmática de la observación tiene como objeto sentencias y no oraciones en cuanto que las primeras se refieren a eventos meramente físicos, mientras que las segundas poseen propiedades semánticas en las que se funda su función asertiva. El uso que se hace de una sentencia atómica es un acto pragmático que depende de las condiciones de una situación física observable. Por ejemplo, la experiencia visual de 'ver un perro' determina las condiciones en las cual se hará uso de la sentencia atómica:'hay una mancha perruna de color'. De estas experimentaciones u observaciones físicas depende la aceptación o rechazo de tal sentencia atómica. Se puede, incluso ofrecer una descripción detallada de este fenómeno particular, pero no por ello se comprende si efectivamente allí hay un perro. La sentencia observacional 'hay una mancha perruna de color' se limita a describir la situación experimental de 'ver un perro', o más propiamente, expresa la experiencia visual ante una determinada situación observable. Interpretar esta sentencia como una demostración de que efectivamente hay un perro para Feyerabend es un acto nuevo y distinto que confiere significado a su uso y que va más allá de los procesos observables. Primero, porque una imagen de un perro no es lo mismo que un perro. Segundo, la sentencia observacional 'hay una mancha perruna de color' podría ser objeto de distintas interpretaciones; podría interpretarse tanto cómo que hay un gato como un perro. En el acto de interpretación –explica Feyerabend (1958/1981, pp. 28-29)– intervienen múltiples supuestos teóricos que exceden la mera descripción de una experiencia observacional. No se puede obtener una interpretación por la sola lectura de una situación observable. Prueba de ello –afirma el vienés– es que una misma base observacional puede ser compatible con las interpretaciones más diversas, e incluso mutuamente inconsistentes (1958/1981, p. De este modo, Feyerabend prueba que ningún uso de las sentencias observacionales, ni de los fenómenos que acompañan sus aplicaciones en las situaciones observacionales pueden determinar la interpretación de aquellas. El acto de interpretación es un acto adicional que no está determinada lógicamente por la situación observable. 18) presenta las cuatro condiciones pragmáticas que determinan el uso de las sentencias básicas u observacionales: Existe una situación física apropiada en cuanto provee una serie de operaciones que facilitan al observador decidir entre la aceptación o rechazo de la sentencia observacional. La situación observable es de tal naturaleza que permite decidir rápidamente entre la aceptación o rechazo de la sentencia observacional. En la medida que distintos observadores realicen una serie de operaciones en la misma situación observable es posible obtener una decisión unánime acerca de la aceptación o el recazo de la sentencia observacional. La situación observable proporciona operaciones y datos relevantes que determinan causalmente la decisión o el rechazo de la sentencia protocolar. Tal decisión no puede estar fundada en la mera pronunciación de la sentencia o en el estado subjetivo del observador. Estas condiciones estipulan la relación causal entre el comportamiento de los seres humanos y las situaciones físicas. Feyerabend parece asumir del conductismo de Skinner la distinción entre las propiedades pragmáticas y la interpretación de un lenguaje. Feyerabend no explicitó el contexto intelectual que le permitía realizar la distinción entre las características pragmáticas del lenguaje y su interpretación. No obstante, Eric Oberheim (2006, pp. 47-48) demuestra que tal distinción era parte, en aquel entonces, del conductismo radical de Skinner. Esta corriente psicológica ejerció una importante influencia entre los positivistas lógicos y, particularmente, en el materialismo eliminativo que mantuvo el epistemólogo en sus escritos sobre filosofía de la mente. Esta corriente psicológica explica los fenómenos físicos observables a través del esquema de estímulo-respuesta, mientras que los fenómenos no observables quedan excluidos de su estudio. El epistemólogo emplea el esquema estimulo-respuesta para dar cuenta del proceso de producción de las sentencias observacionales. Pero, por otro lado, reserva una versión de la teoría contextual del significado al análisis de los factores extra-empíricos que intervienen en la interpretación de las sentencias. 19) afirma que un observador es condicionado de tal modo por una situación observable particular (s) que produce ante ella una reacción específica (r) mientras que se abstiene de producirla ante la ausencia de tal situación. Las condiciones empíricas –explica el vienés– provocan una disposición, constituida por sensaciones físicas y psíquicas, por la cual se responde ante ellas con un determinado comportamiento, en este caso con una conducta verbal particular. 51) Feyerabend ilustra esta tesis con el siguiente ejemplo: un observador que tiene ante sí un cuervo, pronuncia la sentencia observacional 'Esto es un cuervo'. Produce tal sentencia debido a las impresiones, sensaciones y percepciones que tiene del ave. El observador no habría pronunciado tal sentencia si no hubiera tenido esas impresiones. La observabilidad está constituida por las reacciones condicionadas del observador ante eventos físicos que son traducibles en sentencias observacionales. Una sentencia observacional es la respuesta verbal emitida por el sujeto que se encuentra ante una determinada situación observable. Tal sentencia constituye una maquinaria sintáctica natural que imita pero no describe –subraya Feyerabend (1965a, pp. 214-215)– ciertas características de la respuesta a una experiencia particular pues una sentencia observacional es incapaz de ofrecer por sí misma una interpretación de los comportamientos verbales. Los comportamientos verbales posibilitan que las sentencias observacionales puedan ser aceptadas o rechazadas independientemente de la interpretación de la que pueden ser objeto (1958/1981, p. Las sentencias observacionales serán rechazadas en la medida que no imiten el comportamiento verbal. O, en el caso que expresen situaciones que son negadas por el observador (1965a, p. Pero también puede ocurrir que ninguna de dos sentencias en competencia sea falseada en cuanto que ambas formulan un comportamiento verbal paralelo al del observador. En este caso se dispone de buenos instrumentos de predicción. Cabe aclarar que para el filósofo vienés las sentencias observacionales tienen un carácter estrictamente instrumental en cuanto que se limitan a reflejar o predecir el comportamiento del observador ante determinadas circunstancias. 214) concibe el siguiente caso hipotético: si se programara un robot introduciendo en este los datos de una teoría –junto con la información sobre las condiciones que caracteriza un cierto dominio observacional–, este imitaría de un modo exacto el comportamiento verbal humano. Evidentemente el robot no estaría cargado de ningún dato o información fenomenológica al estar desprovisto de órganos sensibles y de experiencia perceptual. No obstante, podría responder del mismo modo que los seres humanos ante una determinada situación. Tendría la habilidad de aceptar o rechazar ciertas sentencias al confrontarlas con estímulos de cierto tipo. De este modo, el comportamiento del robot que está cargado con una teoría –entendida como un instrumento de predicción- y el del observador que no posee tal teoría pero si dispone de experiencia perceptual, sería exactamente el mismo. Las predicciones del robot se identificarían con las sentencias observacionales que los seres humanos producen ante las mismas situaciones empíricas. Este acuerdo entre el comportamiento del robot y el de los seres humanos ofrece únicamente de un criterio para medir el éxito predictivo de las teorías en cuestión. Permite evaluar si las teorías en competencia son buenos instrumentos de observación. La concordancia de comportamiento o las reacciones mutuamente consistentes a las que puede dar lugar una situación observable en distintos observadores es independiente de la interpretación que se le concede a la misma. No existe relación alguna entre el sentido de los eventos físicos y las reacciones intersubjetivas que estas provocan (1962/1989, p. 50) se aleja así del conductismo postulado durante un tiempo por Carnap y Neurath para quienes la contrastación intersubjetiva es garantía suficiente de objetividad. Contra ellos, el filósofo vienés afirma que la concordancia de comportamiento o la intersubjetividad no es suficiente para atribuir a las teorías o sentencias un carácter descriptivo, es decir, para concebirlas como una explicación hipotética de lo que sucede en el mundo. Insiste que el hecho de que cierta sentencia pertenezca al lenguaje observacional no permite hacer inferencia alguna respecto al tipo de entidades al que se referirían (1962/1989, pp. 52-53 y p. Para evaluar si las sentencias o teorías ofrecen descripciones del mundo es preciso recurrir a factores extra-empíricos. Pues bien, cabe preguntarse ¿cuáles son estos factores extra-empíricos para Feyerabend?, ¿cuáles son las condiciones que determinan el significado de una sentencia? ¿Cómo es posible determinar la correlación entre las reacciones humanas y un evento físico, entre las sentencias observacionales de una teoría y una situación del mundo? Mientras que el uso de una sentencia observacional está determinado causalmente por las características pragmáticas recién enumeradas, el significado de esta depende de las teorías que se eligen para interpretarlas. En una recensión que escribe a las Conjeturas y Refutaciones de Popper, el vienés (1965b, p. 213) sostiene que según su teoría pragmática de la observación el significado de las oraciones observacionales está determinado por las teorías con las cuales aquellas están conectadas. Aun cuando un enunciado pertenezca al dominio observacional, o cuando su producción vaya acompañada de sensaciones muy intensas, Feyerabend (1962/1989, p. 56) explica que se es libre de interpretarlo de acuerdo con la teoría o puntos de vistas generales con los que uno decide comprometerse. Si se decide adoptar una nueva teoría, con su respectiva ontología, entonces también las oraciones observacionales adoptaran un nuevo significado. Feyerabend (1958/1981) presenta como su 'tesis I', la siguiente sentencia: "la interpretación de un lenguaje observacional está determinada por las teorías que usamos para explicar lo que observamos, y esta cambia tan pronto como aquellas teorías cambian" (p. Una sustitución de teorías exige una consiguiente modificación del significado de sus términos. La capacidad del hombre para crear conceptos o teorías es infinita. Incluso en el caso de que una situación observable parezca sugerir una única interpretación o teoría como universalmente verdadera, es posible –prueba Feyerabend (1958/1981, p. 24)– inventar un nuevo proyecto conceptual, en la medida que se dispongan de imágenes metafísicas del mundo. Nada puede limitar esta libertad de interpretación –sostiene en Explanation, Reductión and Empiricism (1962/1989, p. 56)– excepto las mismas restricciones que impone la misma ontología o tradición que se elige. La interpretación de los términos científicos no emerge de la cerrada atención a los 'hechos' pues –tal como se ha visto– pueden ser objetos de múltiples e incluso divergentes interpretaciones. 42) a reconocer que la interpretación de los términos científicos no depende de su conexión con la experiencia, a través de sentencias observacionales, sino de los elementos metafísicos contenidos en la teoría. Necesitamos –afirma Feyerabend (1958/1981) – "una fuente no-observacional para las interpretaciones. Tal fuente es provista por la especulación (metafísica)" (p. Es decir, se interpretan las sentencias conforme a la ontología que informa la teoría elegida. A cada lenguaje se le aplican las connotaciones ontológicas propias del todo teórico. El epistemólogo vienés concibe la ciencia no como una construcción formal a la que debe ser asignado un significado sino como un complejo de proposiciones ya significantes. La teoría, en cuanto que está informada o travesada por una ontología determinada, posee una interpretación acerca del mundo o del ámbito circunscripto del que se ocupa. Feyerabend asegura que en la ciencia empleamos para comunicarnos hacemos uso de presupuestos, es decir, de suposiciones acerca de cómo es el mundo (1958/1981, p. Feyerabend utiliza frecuentemente la noción de 'metafísica' en el sentido popperiano, es decir, para referirse a todo aquello que no puede ser objeto de falsación empírica (cf. Feyerabend, 1960/1981a, pp. 42-43). En este sentido, una teoría será metafísica en la medida que no sea posible especificar un resultado experimental que pueda ponerla en peligro u obligarnos a abandonarla. Feyerabend asume esta concepción de la metafísica no como una tesis propia sino en orden a llevar cabo una reducción al absurdo de la misma, es decir, con el fin de mostrar la contradicción intrínseca que supone. Además de esta referencia a la concepción popperiana de metafísica, el epistemólogo con la noción de metafísica se refiere, en un marco más general, a todos aquellos elementos que no son susceptibles de comprobación empírica y en este sentido coincide con lo que el positivismo lógico en general entiende por metafísica (cf. Feyerabend, 1962/1989, p. La metafísica es caracterizada dialécticamente por el positivismo como lo no científico, extendiéndose así a todo juicio de valor, prejuicio o concepción ontológica, estética, moral, política o religiosa. Pues bien, cuando Feyerabend utiliza esta noción ambigua e imprecisa de metafísica le interesa demostrar la paradoja por la cual todos aquellos elementos que el positivismo lógico considera como carentes de sentido –pues no pueden ser criticados y desarrollados según sus 'cánones de racionalidad'– constituyen la materia que fecunda la tarea científica. Por ontología Feyerabend entiende las visiones del mundo que informan la actividad científica. Feyerabend (1963/1999, pp. 87-88) asegura que entiende la ontología en el mismo sentido que Quine, es decir, como visiones contingentes o eventuales que facilitan descripciones hipotéticas acerca de la estructura y naturaleza del mundo físico. Feyerabend asume la concepción de ontología de Quine (1986 y 1992) como aquella ciencia relativa a la elección de una eventual red lingüística dentro de la cual reificamos el material observacional. Pero la asume en orden a reducir al absurdo la pretensión de que la ontología se limite a preguntarse por la existencia de entidades dentro de un discurso lingüístico. En sus numerosos artículos en torno a la mecánica cuántica denuncia insistentemente la necesidad de que la mecánica cuántica posea una autentica referencia ontológica y no únicamente un marco ontológico que explique el comportamiento cuántico de acuerdo a sus propios principios (cf. Feyerabend, 1958, p. En este sentido tampoco puede identificarse la posición de Feyerabend con la conocida distinción carnapiana entre cuestiones internas y cuestiones externas, entre metafísica y ontología. Pues para él no tiene sentido limitarse a preguntar por la existencia de entidades únicamente dentro del marco de una teoría u ontología, sino que es imperativo que la ciencia indague acerca cuáles son las entidades que existen, en general, y por tanto que se ocupe de lo que Carnap reconoce como cuestiones externas y por ende metafísicas. ASIMILACIÓN Y CRÍTICA A LA TEORÍA CONTEXTUAL DEL SIGNIFICADO 30) concibe la 'tesis I' –donde Feyerabend parecería concentrar toda su teoría del significado– como una concreción particular de la teoría contextual del significado. La 'tesis I', según él, estaría contenida o implicada lógicamente en la teoría contextual pues mientras esta última se refiere al significado de todos los términos científicos, aquella se aplica únicamente al lenguaje observacional. En pocas palabras: la teoría contextual del significado abarcaría la 'tesis I' al aplicarse a cualquier tipo de lenguaje. Preston restringe la aplicación de la 'tesis I' de Feyerabend al lenguaje observacional. Efectivamente Feyerabend, en la formulación explícita que hace de tal tesis en su artículo An Attempt at a Realistic Interpretation of Experience (1958/1981, p. 31), hace referencia únicamente a los lenguajes observacionales pues su intención aquí es presentarla como una objeción a la postulación positivista de términos observacionales puros y neutros. No obstante, como se verá a lo largo de este capítulo, Feyerabend en su argumentación lógica y en sus ilustraciones históricas refiere su 'tesis I' a todo el lenguaje científico, tanto a lo que el positivismo lógico reconoce como oraciones teóricas, como a las observacionales e incluso al lenguaje cotidiano. Eric Oberheim sostiene que la única diferencia entre la teoría contextual del significado y la teoría de Feyerabend radica en que la primera se aplica a los 'términos' mientras que la tesis del epistemólogo se refiere a las 'oraciones'. 63)– en su teoría del significado extiende la teoría contextual de tal modo que abarca no solo a los términos teóricos de las teorías científicas sino a todo el lenguaje científico, cumpliéndose así una relación diametralmente opuesta a la postulada por Preston. La 'tesis I' parece ser menos general que la teoría contextual pero de hecho la abarca y la contiene, pues la interpretación de los términos está contenida en la significación de las oraciones. Feyerabend defiende una teoría contextual del significado. Pero también advierte y critica las consecuencias que pueden seguirse de un contextualismo extremo. Por un lado, Feyerabend es reacio a una definición excesivamente amplia del contexto de significación. En este sentido crítica a Hanson quien en su obra Patterns of Discovery (1958) está dispuesto a incluir en el contexto de significación cualquier idiosincrasia o comportamiento sea de un científico particular o de un grupo de científicos (cf. Feyerabend 1960, pp. 249-250). El filósofo vienés restringe el contexto de significación a la ontología que atraviesa el todo teórico. Los términos científicos adquieren significado en virtud de la implícita descripción del mundo que ofrece la ontología de la teoría a la que pertenecen. Por otro lado, rechaza tal contextualismo en cuanto supone la imposibilidad lógica de llevar a cabo experimentos cruciales e independientes de una teoría. Feyerabend asume una versión de la teoría contextual del significado pero no descarta –como se verá más adelante– la posibilidad de usar evidencia empírica para falsear las teorías. En 1960 Feyerabend escribe una recensión a la obra mencionada de Hanson donde critica justamente esta consecuencia negativa que se sigue de la teoría contextualista del autor. Hanson defiende una teoría contextual del significado según la cual el significado de los términos depende del contexto teórico en el que tiene lugar. Pero Hanson deduce de esta teoría contextual del significado un resultado que según Feyerabend es preciso evitar: Hanson va demasiado lejos al afirmar que la mecánica clásica no permite formular una sentencia que pueda ser considerada como evidencia para su propia falsación. Para Hanson siempre se dispone el contenido empírico u las oraciones observacionales de tal modo que corroboren la teoría de la que forman parte. No solo es psicológicamente inconcebible sino que por principio es imposible que una teoría ofrezca un contenido observacional capaz de objetarla o ponerla en duda. Feyerabend le objeta a Hanson que aun cuando el significado de un término sea definido por el rol que juega dentro de una determinada teoría, es posible llevar a cabo una falsación en la medida que los términos hayan sido definidos por una teoría distinta a la que objetan. En una nueva teoría los términos adquieren un nuevo significado y, en consecuencia, ofrecen una nueva descripción del contenido empírico5. El problema que no advierte Hanson es que las teorías no pueden ser falseadas desde sí mismas. 266) afirma que este nuevo contenido empírico constituye una oportunidad de falsación de la antigua teoría antes que una instancia de confirmación o verificación. Feyerabend muestra además la necesidad de que aquellos que sostienen una teoría contextual del significado, acepten como una prolongación de la misma un pluralismo metodológico. Pues solo considerando teorías alternativas, fácticamente adecuadas pero mutuamente inconsistentes, se pueden evitar los dogmatismos propios de un contextualismo extremo y aumentar el contenido empírico de la ciencia. En Explanation, Reduction and Empiricism (1962) presenta de un modo claro la continuidad existente entre su teoría contextual del significado y su propuesta de un pluralismo metodológico: Al igual que el significado de un término no es una propiedad intrínseca suya, sino que depende del modo en que el término haya sido incorporado a una teoría, del mismo modo el contenido total de una teoría (y, por tanto, de nuevo, el significado de los términos descriptivos que contiene) depende de la manera que es incorporada tanto al conjunto de sus consecuencias empíricas como al conjunto de todas las alternativas que están siendo discutidas en un momento dado. Una vez adoptada la teoría contextual del significado, no hay razón para limitar su aplicación a una teoría singular, o a un lenguaje singular, especialmente si los límites de tal teoría o tal lenguaje casi nunca están bien definidos. Las consideraciones anteriores han mostrado, además, que la unidad involucrada en la contrastación de una teoría específica, no es esta teoría junto con sus propias consecuencias, sino toda una clase de teorías mutuamente incompatibles y fácticamente adecuadas. En consecuencia, tanto la consistencia como consideraciones metodológicas sugieren tal clase como contexto en el que han de clarificarse los significados (Feyerabend, 1962/1989, pp. 105-106). Así cómo el significado de los términos solo puede ser clarificado en relación con la teoría de la que forman parte, de modo análogo la validez de una teoría solo puede ser definida mediante una contrastación con teorías alternativas. La teoría contextual que postula Feyerabend supone que los términos adquieren significado por la ontología de la teoría a la que pertenecen. Pero se diferencia de un contextualismo extremo que cierra toda posibilidad de que los enunciados sean falseados. INVERSIÓN DEL MODELO POSITIVISTA DEL SIGNIFICADO Y LA CONSECUENTE CRISIS DE UN MODO DE ENTENDER LA CIENCIA Feyerabend señala la necesidad de que el empirismo lógico abandone algunos de sus supuestos erróneos y para ello reintroduce la teoría pragmática de la observación propuesta por los positivistas lógicos en la década del 306. Explica que cuando la teoría pragmática de la observación fue combinada con el instrumentalismo o con el reduccionismo semántico de Carnap surgen estos supuestos erróneos. Según el instrumentalismo, las teorías son instrumentos que predicen –en términos del vocabulario observacional– el comportamiento de un conjunto de fenómenos. Luego, cualquiera sea la interpretación del lenguaje observacional, esta sería independiente de la superestructura teórica. El reduccionismo semántico de Carnap, por su parte, también contempla la posibilidad de otorgar significado a los términos de una teoría en términos de un lenguaje más básico (cf. Feyerabend 1958/1981, p. 49) asegura que las dificultades del positivismo no pueden ser superadas por una nueva e ingeniosa conexión entre los términos teóricos y los términos observacionales, sino solamente por el abandono completo de la idea que el significado de los términos teóricos depende de tal conexión. Rechaza definitivamente la distinción propia del positivismo lógico entre el lenguaje observacional y el lenguaje teórico (Cf. La única diferencia –según Feyerabend– entre las sentencias observacionales y las demás proposiciones radica en las circunstancias psicológicas o en contexto causal en las que estas son pronunciadas. Las sentencias observacionales no se distinguen de las demás por su contenido, es decir, por limitarse a describir los datos puros de la observación, sino únicamente por la causa de su producción. Se dicen oraciones observacionales aquellas que obtienen sin vacilación el asentimiento o rechazo del observador en cuanto expresan una situación fácilmente observable: Una sentencia observacional se distingue de otras sentencias de una teoría no por su contenido, como se hacía en el primer positivismo, sino por la causa de su producción, o por el hecho de que su producción se adecúa a ciertos patrones conductistas (Feyerabend 1962/1989, p. Feyerabend admite la existencia de una base observacional en la cual se cumplen las características pragmáticas mencionadas más arriba y en función de la cual es posible, a través de experimentos cruciales, decidir la aceptación o rechazo de una teoría. 47) Feyerabend no se opone a la idea de una observación independiente de una teoría pero si a la existencia de un lenguaje observacional teóricamente independiente o, para ser más precisos, se opone a concebir las sentencias observacionales como lingüísticamente significativas8. Una vez que estas sentencias observacionales son interpretadas a la luz de las teorías adoptadas queda sellada la unidad interpretativa entre la teoría y los enunciados observacionales. En este sentido –afirma Feyerabend– la interpretación de las oraciones observacionales, es completamente teórica. Explica que el significado de cada término depende del contexto teórico en el que tiene lugar. Las palabras no significan nada aisladamente; ellas obtienen su significado al ser partes de un sistema teórico. Los enunciados observacionales carecen por sí mismos de significado. Enuncian que ante una situación particular sucede un fenómeno determinado pero no explica por qué sucede; la explicación o interpretación del tal fenómeno solo puede ser facilitada por una teoría. Feyerabend en su teoría del significado parece llevar hasta sus últimas consecuencias la argumentación que su maestro exponía en Conjeturas y Refutaciones (cf. Popper, 1972, pp. 153-155), donde reformula lo expuesto veinte años antes en La Lógica de la Investigación científica (1934). En este sentido se cree que es acertada la observación de Preston (1997, p. 46) cuando afirma que la teoría pragmática de la observación de Feyerabend constituye el más inflexible intento de desarrollar la misma línea argumentativa de Popper. 98), Feyerabend niegue que la idea de que todo hecho experimental es esencialmente teórico sea una tesis original de Popper y señale como sus autores a Newton, Mill, Goethe, Mach, Boltzmann, y hasta al mismo Aristóteles. En su libro Feyerabend ́s Philosophy (2006) Oberheim ha estudiado el pensamiento del autor desde los originales lo cual le permite conocer las variaciones y correcciones que Feyerabend fue introduciendo en las distintas ediciones o publicaciones de una misma obra. Dicha investigación le permitió descubrir, por ejemplo, el hecho de que en la colección de artículos que publico en el volumen I y II de los Philosophical Papers en 1981, Feyerabend omite todo reconocimiento a Popper (pp. 2-3). Esto explica que en sus posteriores declaraciones no reconozca la influencia que ejerce Popper en su teoría del significado. El filósofo vienés no se limita a sostener que el núcleo observacional posee una 'carga teórica' tal como ya afirmaban Hesse y Hanson, sino que dando un paso más allá, afirma que no existe un núcleo observacional; todos los términos son completamente teóricos (1965a, p. De aquí que Feyerabend dé cuenta, en una extensa nota al pie de su Ciencia en una Sociedad Libre, de sus distintos intentos por clarificar o reformular estas tesis a lo largo de la gran mayoría de sus primeros artículos y particularmente en las dos primeras ediciones de su Tratado contra el método al que se refiere bajo la sigla TCM.: [...], considero los enfoques sujeto-objeto del conocimiento como intentos especialmente problemáticos de comprender nuestro papel en el mundo (TCM, capítulo 17), rechazo las metodologías que imponen reglas desde el exterior y en su lugar recomiendo un estudio funcional del procedimiento científico (TCM, pp. 244 ss., subsecciones 2, 5, 6 y 7 p. 254), así como una "crítica cosmológica" de las metodologías (TCM, p. Veamos con más detenimiento el problema de la carga teórica, que desempeña un papel importante en la imagen que CS [Curthoys y Scuting] dan de mí. Al hablar de carga teórica se da a entender que en todo enunciado observacional hay una parte teórica y otra no teórica que la sostiene. Me he opuesto a esta idea en todos mis escritos, desde mi tesis doctoral (1951) a la última edición (en rústica) de TCM. En el volumen de 1958 de los Proceedings of the Aristotelian Society propuse que se interpretaran los enunciados observacionales en términos exclusivamente teóricos; en "Das Problem der Existenz Theoretischer Entitäten", Kraft Festschrift, Viena Springer Verlag, 1960, demostré que la idea de la carga teórica lleva a consecuencias paradójicas; en "Explanation, reducciton and empircism", que aparece en la bibliografía de CS, traté de explicar psicológicamente (esto es, sin hacer referencia a división alguna en el contenido del enunciado o en la naturaleza del objeto a que se refiere) lo que generalmente se denomina "núcleo observacional" de un enunciado observacional; en "Science without experiencie", Journal of Philosophy, vol. LXVI, 1969, reeditado en el artículo "Contra el método", que también recogen CS en su bibliografía, fortalece más mis argumentos contra la carga teórica. Esta breve nota que atrajo sobre mí las iras de Ayn Rand (véase su cata abierta del 3 de abril de 1970 a todos los filósofo norteamericanos y su artículo en el Objectivist de marzo de 1970, que guarda muchas semejanzas con la recensión de nuestros amigos marxistas), se resume en las páginas 256 ss. de TCM. Los signos descriptivos de un lenguaje están en estrecha dependencia con los prejuicios o ideas metafísicas que se tienen acerca de las cosas y de sus propiedades (cf. Feyerabend 1958/1981, p. Pues la interpretación que hace una teoría científica de un estado de problemas está determinada por su visión metafísica del mundo. De aquí que el epistemólogo concluya que no es posible distinguir entre 'significado metafísico' (o 'sinsentido') y 'significado científico'. Admite una única diferencia entre la interpretación científica y la metafísica, –siendo así fiel al criterio de demarcación popperiano– y esta consiste en que inicialmente la primera es falsable, mientras que la segunda posee un contenido que no es susceptible originariamente de falsación empírica (1960/1981a, p. No obstante, esto no exime –según Feyerabend– que los resultados de la especulación metafísica deban ser en algún momento falsables y se identifiquen, de este modo, con las proposiciones científicas (p. Feyerabend pretende invertir el modelo positivista del significado. 133) sugiere justamente esta oposición dialéctica al positivismo lógico. Para él es posible construir un modelo de ciencia sin experiencia, pues las teorías científicas poseen en sí mismas una interpretación o significado que es independientemente de la experimentación –tal como es concebida por el empirismo lógico–, mientras que el significado de las experiencias y el de las sentencias observacionales que la describen está siempre determinado por las teorías a las que pertenecen. Cada uno de los términos observacionales o protocolares adquiere significación o propiedades semánticas propias y exclusivas en cuanto que participan en la estructura interna de una teoría. Las propiedades semánticas y el contenido de una observación u oración atómica provienen de las teorías a partir de las cuales se hace la lectura de las mismas. En su autobiografía escribe: Los positivistas eran partidarios de una "filtración ascendente" del significado, como Meehl la llamaba: los enunciados de la observación (los situábamos en la parte inferior de nuestros diagramas) son significativos, mientras que los enunciados teóricos tomados por sí mismos no lo son, sino que reciben el significado a través de vínculos lógicos que los unen a los enunciados de la observación. Continuando la tendencia inaugurada en mi artículo de 1958, yo sostenía que los significados se mueven en la dirección contraria. Los datos sensoriales, en y por sí mismos, carecen de significado: solo son. Si a una persona se le dan datos sensoriales y nada más estará completamente desorientada. El significado proviene de las ideas. El significado, por tanto se "filtra en sentido descendente", desde el nivel teórico hasta el nivel de la observación (Feyerabend, 1994/1995, p. Pero Feyerabend no se limita a invertir el modelo positivista del significado. Sus críticas alcanzan a todo un modo axiomático de entender la ciencia, del cual la teoría semántica de la observación no es sino uno de los intentos que busca concretarla. Pues al dar cuenta cómo el significado de las oraciones observacionales depende de los elementos metafísicos u ontológicos que atraviesan las teorías está demostrando, en definitiva, el fracaso del mismo proyecto del positivismo lógico por definir la ciencia en oposición dialéctica con la metafísica. Feyerabend explica que aquellos elementos frente a los cuales se procura delimitar una definición negativa de ciencia, constituyen paradojalmente el seno del quehacer científico. Pues si aquellos elementos o supuestos que el positivismo lógico reconoce como metafísicos son la causa y raíz del significado y sentido de toda proposición científica, estos no pueden ser discriminados como ajenos o extraños al quehacer científico. A través de su teoría pragmática de la observación, de su doctrina de la inconmensurabilidad, su tesis de la proliferación teórica y de su anarquismo epistemológico Feyerabend emplea una noción ambigua de metafísica cuyo contenido varía según sea el interlocutor con el que discuta. En líneas generales, y atendiendo al sentido constante que el positivismo lógico, Popper, Lakatos y Kuhn refieren a la metafísica se puede decir que esta es concebida dialécticamente como lo no-científico. Pues bien, Feyerabend en sus razonamientos por reducción al absurdo, desarrollados en sus distintos abordajes de las mencionadas cuestiones, expone las contradicciones que implica esta noción de metafísica en la medida que demuestra que se no puede entender la ciencia sin estos elementos que sus interlocutores reconocen como metafísicos. EL ATAQUE AL PRINCIPIO DE AUTONOMÍA DE LOS HECHOS Feyerabend argumenta que si el significado de las sentencias observaciones depende de los supuestos ontológicos de las teorías debe admitirse que una sustitución de teorías, con su consiguiente sustitución de ontología, implica una modificación del significado tanto de las sentencias que el positivismo reconoce como teóricas como de las observacionales. Esta tesis, que constituye un antecedente de su doctrina de la inconmensurabilidad, supone una crisis de los principios fundamentales sobre los cuales descansa –según él– el modelo axiomático de ciencia, a saber, el principio de autonomía de los hechos y el principio de estabilidad del significado. En el presente y en el próximo se detallan las objeciones que Feyerabend dirige contra estos dos principios con los que el positivismo lógico busca garantizar la objetividad y el progreso científico. 174) cuestiona lo que era para él la piedra angular sobre la que se sostenía el positivismo lógico, a saber, el principio de autonomía de los hechos, según el cual los hechos que corresponden al contenido empírico de una teoría 'están ahí' o son dados, independientemente de que se consideren o no teorías alternativas a la imperante10. Con su teoría pragmática de la observación ataca el rol fundamental que la teoría semántica de la observación concede a las oraciones observacionales o protocolares y, en consecuencia, a su modelo de comprobación teórica. Las teorías son comprobables –según el positivismo lógico– en la medida que sus sentencias teóricas son reducibles a sentencias protocolares que reciben su significado directa o indirectamente de la experiencia dada. Las sentencias protocolares u observacionales se limitan a describir el dominio de los hechos y se constituyen en jueces imparciales y neutros –explica el vienés (1960, p. 91)– en función de los cuales se comprueban las teorías científicas. Contra este modelo de comprobación Feyerabend propone un análisis pragmático según el cual se distinguen las propiedades pragmáticas del lenguaje y su interpretación. Con respecto a la interpretación asegura que esta no está determinada por la situación observable sino por el marco teórico aceptado y, en este sentido, los enunciados teóricos y observacionales, no son entidades independientes vinculadas por reglas de correspondencia, sino que conforman un todo indivisible (cf. Feyerabend, 1994/1995, pp. 133-134). La evidencia experimental no consta solo de hechos puros y simples, sino, y sobre todo, de hechos analizados, modelados, construidos e interpretados de acuerdo con alguna teoría: "No hay ningúna 'experiencia neutra', con la cual pueden ser confirmadas las teorías o contra la cual las teorías puedan ser directamente falseadas" (1960/1999, p. Feyerabend al negar la existencia de un núcleo empírico con un significado estable, destruye, en consecuencia, no solo el modelo de comprobación teórica sino también el mismo criterio con el que el positivismo lógico busca garantizar la objetividad científica. Estas consideraciones son explicitas en la conclusión de su artículo Explicación, reducción y empirismo (1962): Considerando que las percepciones están influidas por la creencia en teorías, ese criterio podría parecer arbitrario. No obstante, se ve fácilmente que no puede ser substituido por un criterio menos arbitrario y más "objetivo". ¿Cuál sería dicho criterio? Sería un criterio basado en la conducta no relacionada con ningún elemento teórico –y esto es imposible (véase mi critica anterior a la teoría de los sense-data)– o sería la conducta vinculada a una teoría irrefutable y firmemente establecida, lo cual es igualmente imposible. Hemos de concluir, por consiguiente, que no puede darse una descripción formal y "objetiva" de la explicación (Feyerabend, 1962/1989, p. La crítica de Feyerabend se dirige, en última instancia, contra un modelo axiomático de ciencia en cuanto que presenta a la ontología como el corazón de una teoría científica en virtud de la cual adquieren significado cada una de sus proposiciones, incluso aquellas proposiciones que el positivismo lógico reconoce como observacionales. 97) contempla la aparente tensión –que le fue señalada por Herbert. Feigl– entre su crítica al principio de autonomía de los hechos y su simultánea defensa de la falsación. Pues esta última exige una base observacional neutra e imparcial en virtud de la cual sea posible decidir cuál de las teorías confrontadas ha de ser abandonada. Es esta misma objeción la que luego le dirigieron críticos como Preston (1997, p. Una objeción análoga fue formulada reiteradamente para mostrar la contradicción que existe entre su tesis de la inconmensurabilidad y el principio de proliferación teórica (cf. Butts, 1966, p. 208), a saber, si las teorías fijan el significado de los enunciados observacionales, a la hora de contrastar dos teorías inconmensurables no habrá ningún enunciado común a las teorías rivales en función del cual puedan ser contrastadas. Ninguna de las dos teorías podría contradecir ni estar de acuerdo con la otra. Cada una de ellas simplemente hablaría de sí misma, de cosas acerca de las cuales ninguna otra teoría podría decir algo en absoluto. Esto hace difícil ver como dos teorías pueden ser explicaciones alternativas de un mismo dominio. La respuesta más clara que ofrece Feyerabend a ambas objeciones, se encuentra en el siguiente párrafo de Problems of Empiricsm (1965a): Pero aún hay una experiencia humana como un proceso realmente existente, y todavía obliga al observador a realizar ciertas acciones, por ejemplo, a producir oraciones de cierta clase. No toda interpretación de las oraciones usadas será tal que la teoría que suministra la interpretación la prediga en la forma en que ha surgido de la situación observable. Tal uso combinado de teoría y acción conduce a una selección, incluso en los casos en que no existe un lenguaje de observación común [....]. La teoría –esto es, una teoría aceptable– tiene una maquinaria sintáctica interna que imita (pero no describe) ciertos rasgos de nuestra experiencia. Esta es la única manera en que la experiencia juzga un enfoque cosmológico general. Dicho enfoque no se elimina porque sus enunciados observacionales digan que debe haber ciertas experiencias que luego no se producen [...] Se elimina si produce oraciones de observación cuando los observadores producen la negación de estas oraciones (Feyerabend, 1965a, pp. 214-215). En la teoría pragmática de la observación el epistemólogo reconoce explícitamente un sustrato teóricamente neutral en la observación o experimentación. Este sustrato de comparación inter-teórico está constituido por la respuesta verbal del observador ante una situación observable. La observación es el proceso de interacción física entre el observador y el medio. Esta vivencia que es un evento pragmático o psicológico puede determinarse de una manera directa, es decir, es independiente de las interpretaciones teóricas (Feyerabend, 1958/1981, p. Por tanto puede constituirse como el núcleo común en función del cual las teorías pueden ser comparadas. Dos teorías inconmensurables pueden compararse por el tipo de respuesta que generan en el observador. La materia de la comparación entre teorías inconmensurables son las predicciones semánticamente no-significativas en cuanto que reproducen o no el comportamiento del observador; es decir, independientemente del significado de las predicciones. Esta base permitiría resolver –según Feyerabend– la aparente contradicción señalada por los críticos. Feyerabend no dispone aún de los elementos especulativos suficientes para desprenderse completamente del esquema del positivismo lógico y en consecuencia argumenta inconsistentemente bajo sus mismos principios. Se aleja del positivismo lógico en cuanto que las sentencias observacionales ya no se caracterizan por su contenido sino por las condiciones de su producción. No obstante, las sentencias observacionales siguen ocupando un papel central en su modelo de contrastación teórica. Crítica el principio de autonomía de los hechos pero finalmente para salvar la tesis popperiana de la falsación y la posibilidad de comparar teorías inconmensurables recurre a un núcleo observacional constituido por la experiencia –que aunque desprovisto de significado, le concede ciertamente una autonomía–. El juicio de Townsend (1970, pp. 206-207) es pertinente a este respecto en cuanto que señala que Feyerabend deja de aplicar su tesis acerca de la estructura teórica de la observación, a la hora de explicar la observación como un proceso de comprobación empírica. CRITICA A LA TESIS DE LA ESTABILIDAD DEL SIGNIFICADO El principio de autonomía de los hechos está en directa relación con el principio de estabilidad del significado, lo cual es entendido por Feyerabend, –junto con el principio de deducibilidad– como otro de los pilares fundamentales sobre los cuales descansa el positivismo lógico11, y particularmente, la teoría de la reducción de Nagel y la teoría de la explicación de Hempel y Oppenhein. Feyerabend (1962/1989, pp. 41-42) define el principio de deducibilidad como aquel que postula que toda nueva teoría no es más que una consecuencia lógica de su predecesora. De aquí la posibilidad y la exigencia de explicar toda teoría mediante la reducción de sus principios a las leyes y principios de las teorías que la anteceden; y que las teorías en un determinado dominio sean consistentes en un sentido lógico estricto. La tesis de la estabilidad del significado dicta –según Feyerabend (1962/1989, pp. 42-43)– que el significado de los principales términos observacionales permanece intacto e invariable respecto al proceso de reducción o explicación. Los términos claves no cambian de significado al ser abarcados o reducidos a una nueva teoría. Pues, tal como explica Nagel todo término observacional "conserva un significado que puede ser formulado independientemente de [cualquier] teoría [...] Tiene una vida propia, no dependiente de la vigencia de una teoría particular que puede explicar la ley" (Nagel en Feyerabend 1962/1989, p. Los términos observacionales de una teoría científica se reducen a una experiencia u observación común la cual garantiza la estabilidad de los significados de los términos observacionales. Luego la interpretación de los términos observacionales no dependería del estatuto del conocimiento. La primera dificultad que advierte Feyerabend contra la tesis de la estabilidad es la presencia de supuestos ontológicos en el mismo lenguaje observacional. Muestra que no solo los términos teóricos, sino también aquellos que los positivistas reconocen como términos observacionales, al explicar o describir las características observables del mundo, suponen tesis ontológicas que determinan su significado. El lenguaje observacional designa objetos o situaciones a las que se le predican ciertas propiedades y relaciones con otros entes. El significado de este lenguaje observacional depende del universo ontológico en el que se interpreta dicho objeto. Ahora bien, muchos de estos supuestos ontológicos han sido falseados a lo largo del progreso científico y han exigido la adopción de una nueva ontología. Esta nueva ontología supone una nueva heurística del mundo con sus respectivos cambios en la significación del lenguaje. En sus característicos razonamientos por reductio ad absudum, Feyerabend muestra la tensión existente entre la tesis de la estabilidad y la máxima de que toda sentencia debe ser comprobada a través de los enunciados observacionales, los cuales son susceptibles de ser verificados intersubjetivamente. La contradicción interna entre estas dos máximas del positivismo lógico aparece –según Feyerabend (1958/1981)– cuando se descubre que todo "todo lenguaje observacional positivista está basado en una ontología metafísica" (pp. 20-21). Pues si se pretende comprobar que las connotaciones ontológicas de los términos han emergido de una determinada investigación empírica –cumpliéndose así la máxima de comprobación empírica– quedaría invalidado el principio de invariancia del significado, ya que en el mismo momento que los términos hubieran adquirido una significación particular, la tesis de la estabilidad hubiera sido violada. Tampoco es posible comprobar si las consecuencias ontológicas de un lenguaje son incorrectas pues en ese caso también quedaría invalidada la tesis de invariancia del significado. También dirige una crítica inmanente a Nagel quien sostiene, según el vienés, una teoría contextual del significado y, al mismo tiempo, la tesis de la estabilidad del significado. Los principios de las antiguas teorías –señala Feyerabend– se muestran, usualmente, inconsistentes con los principios de las nuevas teorías corroboradas. Luego es necesario sustituir los viejos principios por los de la nueva teoría, lo cual conduce a la consiguiente eliminación de los antiguos significados y, por tanto, a la violación del principio de invariancia del significado. En orden a ser consecuente con la teoría contextual del significado debe quebrantarse el principio de estabilidad del significado. 125)– simultáneamente a ambas tesis. Feyerabend (1962/1989, pp. 93-94) da pruebas de que el principio de invariancia del significado no solo no puede ser considerado como una prescripción metodológica a seguir por los científicos sino tampoco describe la práctica científica real, es decir, lo que realmente ha sucedido en la los episodios más importantes de la historia de la ciencia. En Explanation, Reductión and Empiricism (1962), presenta numerosos episodios de la historia de la ciencia que dan cuenta de la existencia de nociones inconmensurables en cuanto están informadas por ontologías distintas; mostrando así la inadecuación de la tesis de la invariancia del significado. En la Introducción que escribe para el vol. I y II de los Philosophical Papers (1981) sostiene que su tesis 'tesis I' debe ser entendida no solo como una tesis filosófica sino, y sobre todo, como una síntesis y expresión de un procedimiento científico bastante extendido. Por un lado, puede ser leída como una tesis filosófica en cuanto subraya que las observaciones no tienen una carga teórica sino que son completamente teóricas. Pero, por otro, también puede ser leída como una tesis histórica que revela cómo los científicos hacen uso de teorías para reestructurar tanto los problemas abstractos como los mismos fenómenos. A través del estudio de numerosos pasajes de la historia de la ciencia el autor va elaborando y reforzando la tesis que quiere demostrar. Feyerabend (1962/1989, pp. 79-94) expone la imposibilidad de definir la noción de ímpetus en los términos descriptivos de la teoría de Newton. Muestra que en las dos teorías resulta cuantitativamente el mismo movimiento pues la magnitud sugerida por el momentum –propuesto como el análogo perfecto de ímpetus– es idéntica a la medida sugerida por el ímpetus. No obstante ambos términos son entre sí estrictamente inconmensurables. Esto se debe, en primer lugar, a que dichas teorías confieren diferentes significados a un mismo y único término como es el de 'fuerza'. Mientras que en la primera se entiende por fuerza el principio inherente que impulsa al cuerpo en movimiento, en la segunda más que la causa es el resultado del movimiento. En segundo lugar, porque la teoría del ímpetus implica leyes que son inconsistentes con la teoría de Newton, por ejemplo, supone que las fuerzas constantes producen velocidades constantes. También atiende a la inconmensurabilidad existente en la noción de masa n cuanto que pertenece a la física clásica de Newton o a la teoría de la relatividad. La significación propia de la noción de masa en la física clásica lejos de haber sido reducida o incorporada a la teoría de la relatividad ha sido en esta última completamente sustituida o redefinida. En la física pre- relativista la masa es una noción absoluta, una propiedad intrínseca inherente de los objetos físicos. En la teoría de la relatividad, en cambio, es "un concepto relacional cuya especificación queda incompleta sin la indicación del sistema de coordenadas al que se refieren todas las descripciones espacio-temporales" (Feyerabend 1962/1989, pp. 122-123). Estos son algunos de los episodios históricos con los que Feyerabend pretende ilustrar que la sustitución parece ser el proceso que caracteriza la transición de una teoría menos general a otra general, en lugar de la incorporación o de la derivación. 20) no se limita a señalar que el principio de invariancia del significado simplemente no describe la práctica científica, sino que demuestra que este tampoco pude ser asumido como un principio normativo o metodológico pues de ser así se seguirían consecuencias problemáticas o negativas para la ciencia, incluso según los criterios valorativos del positivismo lógico. Primero Feyerabend (1962/1989, pp. 98-102) explica que exigir que el significado de los términos de las teorías futuras sean consistentes con los de las teorías existentes, impide el progreso del conocimiento científico. Pues adoptar esta condición –agrega– conduciría a la eliminación de una teoría, no porque fuera inconsistente con los hechos, sino porque la interpretación de sus términos es inconsistente con los de la teoría imperante. Luego se conservaría una teoría por el solo hecho de ser más antigua, impidiendo la posibilidad de elaborar nuevas teorías y empobreciendo así el contenido empírico de la ciencia, violándose así uno de los principios básicos del empirismo. Una segunda consecuencia indeseable del principio de estabilidad del significado es el dogmatismo. De la aprobación de solo aquellas teorías que son acordes a una única ontología resulta la consolidación del punto de vista elegido y la consiguiente eliminación de sus contrincantes. El punto de vista elegido se refuerza como una verdad absoluta, se petrifica como "como dogma, siendo completamente protegido de cualquier crítica concebible en nombre de la experiencia" (p. El epistemólogo vienés objeta también la tesis de un lenguaje uniforme, una versión quizás un poco más modesta que el principio de invariancia del significado, según la cual "se concibe [al lenguaje] en términos tan amplios, tan tolerantes, tan indefinidos y vagos, que sería compatible con cualquier teoría científica" (p. Según esta tesis la interpretación y significado del lenguaje cotidiano permanecería ajeno a los cambios en la superestructura teórica. Luego el lenguaje ordinario con el que se describe el entorno y los resultados finales de los experimentos sería insensible a la transición de teorías científicas. Con dos razones Feyerabend refuta esta tesis. En primer lugar, señala que todo lenguaje tiene una función comunicativa, la cual no puede ser entendida sin un mensaje. Dicho mensaje recibe su significación o interpretación en el marco de una determinada teoría y, a menudo, en el marco de teorías incompatibles y obsoletas. En segundo lugar, advierte que la interpretación de dichos términos cambia a lo largo del tiempo. En el caso de que ciertos términos permanezcan invariables en el lenguaje cotidiano podría deberse al hecho de que la gente no esté interesada en los resultados de la ciencia. Feyerabend ilustra esto con dos conceptos cotidianos que cambian de significado al pertenecer a teorías científicas diversas. En el primero muestra cómo la noción de temperatura tal como es interpretada por un hombre lego es inconsistente, o más propiamente, inconmensurable con la interpretación que hace de esta la teoría cinética. Si preguntamos ¿de qué hablamos cuando se dice que la leche tiene una temperatura de diez grados Celsius? El hombre lego simplemente responderá que hablamos de una propiedad térmica de la leche. Dicha respuesta es inconmensurable con la definición que ofrece la teoría cinética según la cual la temperatura es la energía cinética de los constituyentes moleculares del líquido. Se introducen nuevas propiedades o descripciones ontológicas acerca de la temperatura, y con ellas cambia el significado o interpretación del término cotidiano que la designa, de modo análogo a lo que sucede en las teorías científicas (1962/1989, pp. 127-130). El segundo ejemplo versa sobre el par conceptual 'arriba y abajo'. En el tiempo de Tales y Jenófanes estos términos se usaron de un modo absoluto, es decir, sin referencia a ningún centro específico. Este uso contenía implícitamente dos supuestos: primero supone que todo objeto material se encuentra bajo la influencia de una fuerza; segundo que esta fuerza actúa en una dirección privilegiada en el espacio que ha de ser considerada como anisotrópica. Ahora bien, la física Newtoniana remplaza la noción anisotrópica del espacio por una isotrópica, produciendo así una sustitución del significado de la antípoda. De este modo, Feyerabend (1962/1989) postula que tanto los lenguajes de los sistemas altamente teóricos como los lenguajes cotidianos contienen principios ontológicos. Ambos "han sido introducidos en orden a dar expresión a alguna teoría o algún punto de vista, y por consiguiente contienen una ontología bien desarrollada y, a veces, muy abstracta" (p. Aun cuando esta no esté explícitamente formulada, está implícitamente patente en el modo en el modo en que se usan los términos. Las diferentes significaciones, o más propiamente, la inconmensurabilidad que podemos advertir entre los principales términos de una teoría a otra son resultado o consecuencia de una sustitución ontológica. Una nueva teoría supone una nueva ontología la cual "implica cambios de perspectiva tanto respecto a los rasgos observables como a los rasgos no observables del mundo, y cambios correspondientes en el significado de los términos incluso más 'fundamentales' del lenguaje empleado" (p. 21 y 1966a, pp. 416-417) devela los supuestos ontológicos implícitos en el lenguaje cotidiano y en los enunciados observacionales significativos de las teorías científicas, demostrando que ellos no son el resultado de observaciones puras sino que implican supuestos ontológicos acerca del mundo. Y aún más, muestra tácitamente que el mismo criterio empirista de significado como el mismo principio de estabilidad del significado no son más que el intento implícito de defender dogmáticamente una determinada ontología empirista y anti-metafísica. En su teoría pragmática de la observación Feyerabend da pruebas de cómo el significado de las oraciones observacionales depende de los elementos metafísicos u ontológicos que atraviesan las teorías. Propone un análisis pragmático según el cual se distinguen las propiedades pragmáticas del lenguaje y su interpretación. Con respecto a la interpretación asegura que el sentido de las proposiciones lo confieren los presupuestos desde los cuales se explica la naturaleza de lo que se observa. Ahora, tales presupuestos sobre la naturaleza del mundo no pueden ser comprobados empíricamente y cuanto tales el positivismo lógico los reconoce como metafísicos. Y he aquí la primer paradoja frente a la cual se encuentra un modelo axiomático de ciencia que entiende por metafísica todo aquello que es ajeno al quehacer científico. Pues las sentencias observacionales –señala el vienés– solo pueden ser significativas en la medida que se reconocen los elementos metafísicos como componentes suyos. Dando un paso más, Feyerabend argumenta que si el significado de las sentencias observaciones depende de los supuestos ontológicos de las teorías debe admitirse que una sustitución de teorías implica una consiguiente modificación del significado de sus términos. Esta tesis, que constituye un antecedente de su doctrina de la inconmensurabilidad, supone una dificultad adicional para los intentos del positivismo lógico por definir la ciencia. Pues al negar un significado estable y unívoco en las oraciones observacionales o protocolares Feyerabend destruye el principio de autonomía de los hechos, y con él al modelo de comprobación teórica, y, en definitiva, al mismo criterio con el que el positivismo lógico busca garantizar la objetividad científica y dar cuenta del progreso científico. La crítica que Feyerabend dirige contra el positivismo no se limita a invertir el modelo positivista del significado sino que demuestra cómo la ciencia descansa en definitiva en aquellos elementos que el positivismo reconoce como metafísicos. Mientras el positivismo procura delimitar o demarcar la empresa científica de aquellos elementos, Feyerabend se esfuerza por dar cuenta cómo el sentido de las proposiciones observacionales depende de los elementos metafísicos que atraviesan la teoría. Ahora bien, al negar a las sentencias observacionales como los núcleos estables, neutrales y objetivos de las teorías científicas, Feyerabend no solo está atacando los criterios positivistas del significado, o al modelo positivista de comprobación teórica, sino que en definitiva su crítica alcanza los distintos intentos del positivismo lógico por definir la ciencia en una oposición dialéctica con la metafísica. En un sentido negativo su teoría pragmática de la observación puede ser interpretada como una denuncia de las falsas dialécticas instituidas por el positivismo lógico entre sentencias observacionales y teóricas, entre ciencia y metafísica. Pero también puede ser leída en un sentido positivo, es decir, como el reclamo de una explicación más justa de la ciencia y de un nuevo modo de entender la relación ciencia-metafísica. En continuidad con su posterior doctrina de la inconmensurabilidad, junto con su respectiva propuesta de un pluralismo teórico y su anarquismo epistemológico, su teoría del significado puede ser vista como el primer foco de discusión a través del cual Feyerabend busca despertar un debate en torno al cual pueda generarse una filosofía de la ciencia más atenta a las complejidades y contingencias históricas de la práctica científica. Ahora bien esta hermenéutica de su teoría pragmática de la observación permite explicar el posterior abandono de Feyerabend de las cuestiones del lenguaje. La razón de su abandono de los análisis lingüísticos que lo ocuparon durante gran parte de sus publicaciones de los años 60 y principios de los 70 estriba en que a Feyerabend no le interesa, ni siquiera en tales artículos tempranos, terciar o participar en el proyecto de erigir una teoría positivista del lenguaje, ni en oponer a ella una nueva teoría del lenguaje. Su intención en estos años se concentra en denunciar el falso fundamento sobre el cual se erige un modelo axiomático de ciencia y para demostrarlo, a modo de una consecuencia accidental, formula una teoría pragmática del significado. Entre los escritos tempranos y la obra posterior del vienés no hay un salto abrupto e inconsistente, como señala Preston (1999, p. Hay, por el contrario, entre ellos una perfecta unidad lógica. Feyerabend expresa su crítica en los mismos términos con los que se plantea y desarrolla este modelo formal de ciencia, es decir, desde los enfoques lógicos y lingüísticos que predominaban en el positivismo lógico. Pero una vez que con su teoría pragmática de la observación y su doctrina de la inconmensurabilidad demuestra la imposibilidad de reducir lógicamente los términos de una teoría a la otra, y el contrasentido del principio de autonomía de los hechos la utilización de tales recursos carece de sentido, De aquí que a su preocupación inicial por los asuntos del significado la califique posteriormente como inútil para una teoría del conocimiento y de la ciencia.
Leopoldo Calvo-Sotelo y la Transición exterior: la prioridad europea Leopoldo Calvo-Sotelo desempeñó importantes responsabilidades ejecutivas en los gobiernos de la Transición, incluida la presidencia del Gobierno. Su gestión estuvo intensamente vinculada a las relaciones exteriores, dentro del proyecto que él mismo denominó «transición exterior». El artículo, basado en buena medida en documentación conservada en su archivo personal, analiza cuáles fueron sus principales ideas y en qué medida su concepto de Europa desempeñó un papel relevante en la formulación y ejecución de su política. Analiza esos hechos en relación con otros dirigentes del momento, especialmente Adolfo Suárez y Felipe González. Las conclusiones permiten conocer en qué consistió el europeísmo del principal protagonista de estos hechos. La Transición a la democracia vivida tras el régimen de Franco tuvo una importante dimensión exterior que ha concitado interés creciente por parte de los especialistas. Estamos lejos, sin embargo, de tener un conocimiento de esa dimensión internacional parangonable al que tenemos de la nacional. El presente artículo pretende una aportación a esa historia centrada en quien fuera uno de sus principales protagonistas, Leopoldo Calvo-Sotelo. El conocimiento de su punto de vista, de su programa, de sus logros y de sus fracasos arroja luz sobre el proceso, y tiene una ventaja añadida: implica reflexionar sobre las ideas –al menos las más importantes– de quienes le precedieron y sucedieron en la presidencia del Gobierno, Adolfo Suárez y Felipe González. Ese análisis comparativo permite enriquecer nuestro conocimiento del relieve de ese paisaje internacional. El punto de vista de Calvo-Sotelo nacía de su concepto de política internacional y de cómo debe abordarse. Su idea tenía mucho de planteamiento estratégico y se enraizaba en la historia como lugar de definición de España, también en el ámbito internacional. La interpretación que Calvo-Sotelo hizo de esa historia explica sus proyectos y decisiones. El contraste entre estas y las de otros destacados políticos, unos centristas como él, otros socialistas, pone de manifiesto la importancia de la comprensión personal de la historia en la toma de decisiones políticas. UN EUROPEÍSMO ARRAIGADO: INTELECTUAL, PROFESIONAL Y POLÍTICO La bibliotecaria que trabajó más de diez años en la ordenación de los casi once mil volúmenes que formaban la biblioteca personal de Leopoldo Calvo-Sotelo, ha evocado así lo que esta traslucía de su creador: «tiene las características propias de un humanista, interesado por múltiples ramas del saber, comprometido con la historia de su país, y con una profunda vocación europea» (Fernández Palomeque, 2010, p. En efecto, el interés por Europa y lo europeo destaca como un rasgo sobresaliente en el perfil intelectual y político del ex presidente de Gobierno, y lo hace desde una edad temprana. Ingeniero de Caminos de formación, en sus tiempos de estudiante demostró un interés por las cuestiones de pensamiento que le llevaron participar en actividades religiosas y culturales de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas y a frecuentar las conferencias de Xavier Zubiri y los cursos de José Ortega y Gasset en el Instituto de Humanidades de Madrid (Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín, 2010, p. La influencia de Ortega, al que leyó, releyó y reconoció como el autor más influyente en él, fue el marco de su europeísmo, incrementado con la lectura de los autores de la Generación del 98, en especial Unamuno, en los que Europa —enfocada de un modo u otro, con admiración o frontal rechazo— ocupaba un papel principal. La lectura de Ortega, por otro lado, significó la adopción de ciertos giros, usos y metáforas que el ex presidente incluía en su repertorio literario. Por ejemplo, el 29 de enero de 1993 pronunció una conferencia en Valladolid titulada «La dualidad en la construcción de Europa». Al comienzo de su intervención rememoró su primera intervención pública, casi medio siglo antes, precisamente en la capital castellana. Ambas intervenciones tenían un ingrediente común: «Vuelvo ahora a Valladolid para hablar de Europa, continuando en el tiempo aquella primera intervención (...). Acabé hace ahora cuarenta y cinco años con una cita de Ortega y Gasset, empiezo hoy con otra, también de Europa. En el prólogo para franceses de "La rebelión de las masas", escrito durante la guerra civil en su exilio holandés, Ortega se atrevía a anunciar "una posible, una probable unidad estatal de Europa" (...).Ortega adivinó con lucidez cuáles serían los motores y los problemas de la unión política de Europa. Y lanzó el reto político de inventar una estructura capaz de hacer uno lo plural (ALCS, caja 41, exp. No encontraba programa político en el filósofo, sino un esquema intelectual, un marco de desarrollo en el que Europa («muchas abejas y un solo vuelo») aparecía como un destacado ideal («ese extraño artefacto estatal») al que España no podía renunciar (Powell, 2010, p. Este europeísmo intelectual, que se reforzó y creció cuando comenzó su ejercicio profesional, le condujo a crear una biblioteca «casi más europea que española». En el catálogo se pueden contar unos 500 libros de tema europeo (un 4,5 % del total), y no pocos de historia de países europeos: entre los más numerosos alrededor de 60 sobre Italia, 80 sobre el Reino Unido, cantidad muy parecida sobre Alemania, y 280 sobre Francia (Elaboración propia a partir del catálogo de la biblioteca de Leopoldo Calvo-Sotelo, ALCS). Una de las razones de esta circunstancia fueron los frecuentes viajes que debió realizar por motivos profesionales por diversos países europeos, especialmente Alemania, Francia, Italia, Holanda, Bélgica, Portugal y el Reino Unido. En efecto, Leopoldo Calvo-Sotelo comenzó su trabajo en la empresa privada. El servicio de Estudios Industriales del Banco Urquijo fue su primer destino, y dentro del grupo industrial de esa entidad estuvieron sus siguientes puestos: en Perlofil, una empresa del nailon, entre 1953 y 1963, y en Unión de Explosivos Riotinto entre 1963 y 1975. Su labor en esas empresas le obligó a salir con frecuencia de España, sobre todo a Europa: «mucho a París y Bruselas, menos a Inglaterra» (Powell, 2010, p. 99), mucho también a Holanda y Alemania, «A Alemania he ido una o dos veces al mes durante quince años» (Powell, 2010, p. 102), y no pocas veces a Portugal, también por razones familiares, ya que sus suegros residieron allí de 1958 a 1967, mientras José Ibáñez Martín fue embajador en ese país. Esa necesidad viajera, no obstante, no se hubiera convertido en oportunidad europeísta sin su curiosidad intelectual y su temprano interés político por la construcción de un proyecto europeo común. Nos consta por su propio testimonio y por el de amigos de sus tiempos de estudiante como el embajador Juan Durán-Loriga: «(...) de aquel círculo [de la ACNdP a finales de los cuarenta] surgió algo que fue muy importante para nosotros: el europeísmo. De allí es el origen de la Asociación Española de Cooperación Europea. Un grupo de amigos, entre los que figuraban Leopoldo Calvo-Sotelo y Gonzalo Fernández de la Mora, intentamos fundar la primera asociación europeísta. Y digo intentamos porque esa sociedad, que iba a denominarse ACIES de Europa (...) no fue autorizada por la Dirección General de Seguridad, por considerar que podía tener un carácter peligroso. (...) Creíamos que la solución pacífica de los problemas de España tenían que venir a través de la vinculación de España con Europa. Esto era algo muy profundamente sentido por Leopoldo Calvo-Sotelo» (Gómez Santos, 1982, p. Nada extraño, pues, que uno de los primeros libros que nos consta como adquirido por él en el extranjero, en Londres concretamente, fuera una obra sobre Europa (Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín, 2010, p. 67).En su estudio sobre la biblioteca de su padre, Pedro Calvo-Sotelo fija de manera particular su mirada en la colección Que sais-je? de Presses Universitaires de France, la colección más importante de la biblioteca por extensión y uso, que puede tomarse como ejemplo representativo del conjunto de sus libros. Gracias al análisis cronológico de adquisiciones realizado por Fernández Palomeque sabemos que ese interés por los asuntos europeos le acompañó también después de abandonar su vida pública, ya que en 1992 la colección de libros sobre la Comunidad Económica Europea aumentaba cada semana (Fernández Palomeque, 2010, p. Así pues, Leopoldo Calvo-Sotelo encontró razones culturales, profesionales y políticas para interesarse por los asuntos europeos en los que veía una veta de soluciones por ser el contexto en el que se desarrollaba la vida española. De ahí que uno de sus afanes políticos fuera trasladar esa idea a la realidad política de su país. Parafraseando a Adolfo Suárez, buscó elevar a categoría política de normal lo que a nivel de calle era simplemente normal: el carácter europeo de la vida española. UNA TRAYECTORIA POLÍTICA VINCULADA A LAS RELACIONES EXTERIORES Leopoldo Calvo-Sotelo, monárquico y europeísta, vio cumplidos en sus años de madurez dos de sus ilusiones juveniles cuando se convirtió en actor principal de los acontecimientos políticos tras la muerte de Franco: la Transición. Fue diputado, ministro, vicepresidente y presidente del Gobierno de España, y también diputado en el Parlamento Europeo y miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Su carrera política de primer nivel se inició en el primer Gobierno de la Monarquía, presidido por Carlos Arias Navarro (diciembre de 1975-julio de 1976), como ministro de Comercio, ocupación que conocía bien tras veinticinco años dedicado a la empresa privada. Inició entonces una vinculación con la política exterior que mantuvo como una constante en sus años de actividad pública (Discurso del Ministro de Comercio en Barcelona, AGA, Ministerio de Comercio, no 12847, exp. Efectivamente, el por entonces ministro de Asuntos Exteriores, José María de Areilza, le encargó un primer contacto con la Comunidad Europea, a la vez que él iniciaba su gira por las capitales europeas presentando el cambio que en España tendría lugar en los próximos años (Gómez Santos, 1982, pp. 163-164). Calvo-Sotelo se desplazó a Bruselas, entre el 25 y el 28 de abril de 1976, para reunirse con el presidente y el vicepresidente de la Comisión, a los que les trasladó el mensaje de que tras la muerte de Franco se había comenzado una nueva etapa, en la que España estaba decidida a culminar sus proceso democratizador e, inmediatamente después, a solicitar la adhesión en la CEE (Nota sin firma de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales para el Ministro de Asuntos Exteriores: «Razones que aconsejan la continuación de las negociaciones España-CEE», AMAE, caja 9, 15573). Quedaba así patente la dualidad comunitaria, con su parte política y su sección económica, pilotada por el titular de Comercio. En su etapa como ministro de Obras Públicas (julio de 1976 - abril 1977), mantuvo su preocupación por la cuestión europea, como pone de manifiesto su correspondencia con Alberto Ullastres, embajador cerca de las Comunidades Europeas (ALCS, Relaciones con la CEE, caja 51, exp. Después, como portavoz del Grupo Parlamentario de UCD -ya en el Gobierno de Suárez, tras las primeras elecciones democráticas- asumió la tarea de emprender la negociación para la adhesión de España al Mercado Común, tras la petición de adhesión llevada a cabo por el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja. A pesar de la polémica sobre el mejor modo de llevar a cabo la negociación, Suárez se decidió por la creación de un Ministerio adjunto para las Relaciones con las Comunidades que, finalmente, ofreció a Calvo-Sotelo, buen conocedor de la realidad europea, políglota y viajero. Calvo-Sotelo tuvo que crear la estructura del nuevo ministerio desde cero. Se rodeó de un pequeño y eficaz equipo de confianza, estableciendo las bases de la negociación, coordinando las etapas básicas con la Misión de España ante la CEE y explicando dentro y fuera de nuestro país por qué España podía y debía formar parte de la institución europea1. Tras más de dos años en el cargo (febrero de 1978 - septiembre de 1980) dejó la negociación en un avanzado estado de desarrollo frenado por la brusca interrupción giscardiana. Fue esta una etapa especialmente gratificante para su protagonista, en la que pudo combinar su pasión por Europa con la precisión técnica y la dureza diplomática que requería una larga negociación. «Mi larga lucha en la arena política (tres Ministerios, una Vicepresidencia y la Moncloa) —dejó escrito— responde a ese cuadro pesimista del oficio público, salvo en un paréntesis soleado y casi placentero: los tres años de negociación con el Mercado Común, los tres años en los que fui Ministro para las Relaciones con las Comunidades. Probablemente esa excepción se deba al carácter singular que tuvo aquella función negociadora dentro de la Administración Pública» (Calvo-Sotelo, 1990, p. En el último Gobierno de Adolfo Suárez (septiembre de 1980 – febrero de 1981), Calvo-Sotelo fue nombrado vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía. Alejado de la responsabilidad directa de la adhesión, siguió supervisando la negociación en la que el apartado económico adquiría una importancia cada vez más destacada. Tras la dimisión del presidente del Gobierno en enero de 1981, Calvo-Sotelo fue elegido como sucesor en la Moncloa. Entre las prioridades de su Gobierno, plasmadas en su discurso de investidura, estaba la política exterior, con la mención expresa del deseo de ingresar en el Mercado Común y en la Alianza Atlántica (Calvo-Sotelo, 1982, pp. 19-21). Desde la Presidencia del Gobierno, reformó la estructura negociadora, creando una Secretaría de Estado para las Relaciones con Europa, cuyo primer titular fue el hasta entonces embajador de la Misión de España ante la CEE, Raimundo Bassols, bajo la supervisión del ministro de Exteriores, José Pedro Pérez-Llorca. El presidente siguió atento al proceso negociador, presidiendo las Comisiones de Asuntos Exteriores, así como en sus viajes por las capitales europeas, especialmente París. Cuando UCD dejó el Gobierno la negociación estaba encauzada (Bassols, 1995, p. Desde Moncloa, además, Calvo-Sotelo se preocupó de la otra clave de la política exterior: la entrada de España en la OTAN. Cumpliendo su deseo de investidura, el Gobierno dio los pasos necesarios para incorporar a nuestro país a la Alianza Atlántica, a pesar del rechazo de la oposición. Se situó así a España en uno de los dos bloques en los que se dividía entonces el mundo. España se convirtió en 1982 en el 16o miembro de la Organización Atlántica. Finalizada su etapa en la Presidencia, Calvo-Sotelo fue miembro de la Asamblea Parlamentaria de Europa en 1983, y diputado del Parlamento Europeo en 1986-1987. Fue quizá el final europeísta de una carrera política vinculada a la política exterior de España y, de manera especial, a Europa. Pero no fue ese su último quehacer relacionado con el proyecto europeo. «Al cesante —escribió— le llueven peticiones de conferencias, artículos, prólogos, mesas redondas y demás andanzas por el estilo, que son tareas arduas y mal pagadas» (Calvo-Sotelo Ibáñez-Martín, 2010, p. Leopoldo Calvo-Sotelo dedicó un número creciente de esas actividades a analizar ya con cierta perspectiva la política exterior española en los años de Transición y los inmediatamente posteriores, y el siempre incierto caminar de la Unión Europea de la que España era ya, por fin, miembro de pleno derecho. Desde su retiro político, en 1987, tenemos documentadas más de 45 intervenciones públicas suyas con Europa como telón de fondo (Elaboración propia a partir del catálogo del archivo de Leopoldo Calvo-Sotelo, ALCS). LA POLÍTICA EXTERIOR COMO TOMA DE POSICIÓN Leopoldo Calvo-Sotelo sintetizó alguna vez su idea de las relaciones internacionales con una metáfora muy clarificadora de su punto de vista: «Hay una posición ante los problemas internacionales que parece madura, muy reflexiva que es la de los que dicen que el mundo internacional es un mundo muy duro, que hay que practicar el toma y daca, que hay que obtener cosas a cambio. Bien, esa es una posición elemental y un poco provinciana, un poco de feria o de mercado; porque la realidad no es así. Más bien lo que se juega en el mundo internacional son posiciones, lo que hay es que estar en posiciones. Ocupar posiciones que son o que sean dominantes, que permitan, a lo largo de mucho tiempo, obtener ventajas permanentes. Yo fui en tiempo aficionado a jugar al ajedrez; no sé si aquí hay algún aficionado: los que lo sean me entenderán si les digo que el jugador de ajedrez que va a tomar piezas del adversario no siempre gana la partida; gana el que tiene una posición buena y de esa posición buena deduce luego el triunfo final» (Conferencia «La Transición política exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. Así pues el hombre de empresa, el ex ministro de Comercio, no entiende las relaciones como un mercadeo de intereses. Más bien las concibe como los estrategas miran los campos de batalla, como un problema que en su radicalidad es de posiciones. O con una imagen más pacífica, como ven los pensadores los conocimientos, como lugares seguros por conocidos o inseguros por ignotos. Desde los primeros cabe conquistar los segundos, pero no al revés. En su discurso de entrada en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas el 16 de noviembre de 2005, titulado «Sobre la Transición exterior», sintetizó su idea de la historia de las relaciones exteriores españolas con su habitual estilo sentencioso, elegante y frecuentemente irónico. Cabe resumir su idea central diciendo que España abdicó de desempeñar un papel en la escena internacional desde tiempos de Carlos III y no lo recuperó hasta la Transición, en concreto hasta su entrada en la OTAN en 1982 y en las Comunidades Europeas en 1986. Para casi todos los lectores la mención de Carlos III plantea un interrogante, más todavía cuando en este apunte cronológico Calvo-Sotelo se distancia del criterio de Ortega y Gasset, que ponía en 1580 el límite de la influencia española en la escena mundial. Afortunadamente, tenemos una respuesta facilitada por el autor de la proposición: «(...) todavía en 1774, cuando la primera crisis de las Malvinas, bastó la voz del Embajador de España en Londres —que tenía detrás una escuadra no invencible, ya con las ansias de su muerte en Trafalgar— bastó una voz respaldada solo por la historia para obtener la evacuación de los ingleses» (Calvo-Sotelo, 2005, p. De ahí en adelante España perdió la voz en los asuntos mundiales y enfermó de un mal que tuvo por síntoma lo que nuestro autor denomina «una antología de neutralidades». La más grave habría sido la de la Gran Guerra de 1914, cuando el país llegó a encontrarse, en palabras de José Echegaray «fanático de la neutralidad». Según Calvo-Sotelo, la opinión española llegó a ese estado «ajena a las cuestiones exteriores, cuando tuvo que enfrentarse a una cuestión exterior de primerísima magnitud sin herramientas para analizarla y sin voluntad para intervenir en ella» (Calvo-Sotelo, 2005, p. Más tarde, la guerra civil habría llevado la dialéctica de las dos Españas a las relaciones exteriores y, terminada la contienda, habría vuelto la pasión por la neutralidad. La acción exterior inicial de Franco consistió en una limitada política en Iberoamérica y los países árabes, más bien retóricas. En 1953, no obstante, se llegó en palabras de Leopoldo Calvo-Sotelo, a un «punto de inflexión decisivo de la política exterior española después del Desastre: la decisión de tomar partido, de elegir puerto, de anclar a España en el mundo occidental. Esa orientación occidental, incoada apenas, y la Monarquía sólidamente asentada son las dos grandes herencias que nos dejó el régimen anterior. Quienes estuvimos en los Gobiernos de la Transición dimos, apoyando a la Corona y asegurando el anclaje occidental de España, los primeros pasos de una nueva época» (Calvo-Sotelo, 2005, p. No hay duda de que hay una neta continuidad entre el pensamiento del joven estudiante monárquico europeísta y el ex presidente que mira la historia española desde sus años de plenitud. En esa interpretación está en buena medida la clave de su política exterior y de su interés por la cuestión europea. El apartamiento de nuestro país de los intereses mundiales le parecía una incongruencia si no una traición a lo que era si no la esencia al menos la herencia y por tanto parte importante de la identidad nacional española. España era parte de Europa, de Occidente, y si no actuaba conforme a esos parámetros, erraba (Calvo-Sotelo, 1982, p. La tremenda división europea de las guerras mundiales había sido ajena a nosotros, según Calvo-Sotelo indebidamente. Cuando esas divisiones se habían soldado y cuando Europa había dejado de ser cabeza de los asuntos mundiales, con mayor razón España debía sentirse llamada a reintegrarse en el concierto europeo y occidental, porque ese era el lugar que le correspondía si no quería generar nuevas incoherencias que nos acabaran arrojando en penosas y estériles disputas internas. Esa parecía ser la lección que extraía de la «antología de neutralidades» que, según él, había poblado para desgracia de los españoles dos siglos de su historia. No tenía sentido aislar a España, porque España no era un verso suelto sino parte del poema europeo. ACUERDO Y DESACUERDO CON ADOLFO SUÁREZ Evocado su pensamiento sobre el asunto, detengámonos ahora en aspectos más prácticos. Uno de los más interesantes es el grado de coincidencia o discrepancia entre Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo en estos asuntos. El estudio de Antonio Marquina sobre la política exterior de la UCD parece indicar un predominio personal de Adolfo Suárez en ciertas cuestiones por encima de sus ministros y aún del programa político de la UCD (Marquina, 1996, p. Martínez Lillo precisa este dato cuando señala la influencia de los asesores de Suárez en la Moncloa, los llamados «fontaneros», en la orientación «tercermundista» de la política exterior española y la búsqueda de una «tercera vía» en el mundo bipolar de la guerra fría (Martínez Lillo, 1996, pp. 166-167). Volveremos sobre el presidente y su equipo de asesores, pero antes detengámonos a considerar el equipo responsable de exteriores en los gobiernos Suárez. Marcelino Oreja Aguirre fue su ministro de Asuntos Exteriores casi todo el tiempo, desde julio de 1976 hasta septiembre de 1980, y lo fue más por consejo de la Corona que por elección de Adolfo Suárez (Fuentes, 2001, pp. 152-153). Oreja había sido uno de los políticos que recelaron del nombramiento de Suárez, convencido de que el papel le venía grande al abulense. Hasta llegó a pensar en no aceptar el nombramiento en un Gobierno al que auguraba poco futuro (Oreja Aguirre, 2011, pp. 141-143). Impulsado por el rey Juan Carlos modificó su postura, entró en el Gobierno, y terminó por cambiar su juicio sobre Suárez, pero sin que eso evitara desacuerdos y cierta distancia en la relación con el presidente, que pudo hacer valer una postura más firme en estos asuntos cuando el núcleo de políticos suaristas fue creciendo en el seno del Gobierno. Una de las manifestaciones de esa circunstancia fue la creación del nuevo Ministerio para las Relaciones con las Comunidades, que sustrajo esa importante tarea al de Asuntos Exteriores: a pesar de que Oreja afirma haber apoyado su creación y minimiza sus discrepancias con el nuevo ministro, Calvo-Sotelo deja ver que existieron roces entre ambos Departamentos (Oreja Aguirre, 2011, p. La correspondencia entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y el de las Relaciones con las Comunidades, y diversos informes de Santa Cruz, demuestran cierta tensión, especialmente por el interés de Calvo-Sotelo de llevar en exclusiva la iniciativa política del proceso (Cfr. Nota informativa de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales «Aspectos administrativos de las relaciones España-CEE». Otra, más importante, fue la salida de Oreja del Gobierno en septiembre de 1980. Algunos pensaron que había perdido la confianza del presidente por declararse en junio de ese año inequívocamente a favor de la entrada en la OTAN, pero la verdadera razón de su relevo por José Pedro Pérez-Llorca parece haber sido la presión que ejercieron en ese sentido Leopoldo Calvo-Sotelo y Francisco Fernández Ordóñez, hombres fuertes en esa remodelación ministerial (Fuentes, 2011, pp. 316-317 y p. La cuestión del ingreso en las Comunidades Europeas fue una de las vividas con mayor sintonía entre Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo. La creación de un departamento para las Relaciones con las Comunidades Europeas en 1978 evidencia la prioridad que se dio al asunto. No obstante, el impulso para crear ese Ministerio vino del ámbito europeo: había sido lo habitual en los procesos de negociación de la incorporación de nuevos países. Todos los candidatos menos dos habían puesto en manos de un negociador con rango de ministro esa tarea (Calvo-Sotelo, 1990, p. Parecía aconsejable hacer lo mismo, y se hizo. La comunicación entre el Ministerio para las Relaciones con las Comunidades Europeas y la Moncloa fue desde entonces fluida. Calvo-Sotelo hacía llegar a Adolfo Suárez informes periódicos sobre la evolución de las negociaciones, así como ideas para los discursos del presidente del Gobierno que tratasen aspectos de la cuestión europea. Se aprecia de manera singular en las notas que le envió de cara a la celebración del debate en el Congreso de los Diputados del 20 de mayo de 1980 (ALCS, Relaciones con la CEE, caja 100, exp. Tomada la decisión, la elección de Leopoldo Calvo-Sotelo no fue inmediata. El de Ribadeo no había entrado en el Gobierno de 1977 porque, según le dijo Adolfo Suárez: «tengo que limpiar tu imagen». El presidente no especificó las razones de esa necesidad. Calvo-Sotelo supone que eran las tareas que había debido realizar para aunar los distintos grupos en UCD, y también «un reproche al gerente de la campaña por no haber obtenido mayoría absoluta» (Calvo-Sotelo, 1990, p. Suárez valoró para el nuevo Ministerio los nombres de Federico Mayor Zaragoza, Rafael Calvo Ortega, Jaime Lamo de Espinosa o José Lladó (Bassols, 1995, p. En febrero de 1978, no obstante, Suárez decidió que el hombre indicado para la tarea de dirigir esa negociación era Leopoldo Calvo-Sotelo. Según algunos testigos tuvo pocas o ninguna duda al respecto (Entrevista con Raimundo Bassols, 14/12/2011). Pero que el presidente confiara tanto en él no significa que no hubiera diferencias entre los dos centristas. Una primera se refiere al lugar que las relaciones exteriores ocupaban en la agenda de uno y otro. La cuestión del ingreso en las Comunidades no parecía contarse entre los temas de atención preferente para Adolfo Suárez, más centrado en asuntos de política doméstica. Leopoldo Calvo-Sotelo recuerda que era frecuente que el presidente se ausentara del Consejo de Ministros cuando él informaba de la marcha de las negociaciones, y subraya que solo en una ocasión consiguió llevarlo a Bruselas, invitado por el presidente de la Comisión, Jenkins. Desgraciadamente el líder centrista se sintió allí «fuera de lugar, aislado» (Calvo-Sotelo, 1990, p. Esta diferencia influía en otro punto interesante, una cuestión de perspectiva que Calvo-Sotelo resume así: «La pertenencia a la Comunidad Europea era más sustantiva, pero el ingreso en la Alianza Atlántica fue más definitorio de nuestro posicionamiento exterior» (Calvo-Sotelo, 1999, p. La OTAN, en efecto, fue uno de los dos puntos clave para de la Transición política exterior. Pero a diferencia de la cuestión de las Comunidades, la Alianza era mucho más polémica: no existía ni entre los grupos políticos ni en la opinión pública la práctica unanimidad con que contaba la entrada en el Mercado Común, sino que una parte de la clase política, casi toda la izquierda, se oponía al ingreso de España en la Organización Atlántica. Esto planteaba una cuestión de oportunidad que precisaba decisiones y se dilató con indecisiones. En esto Suárez y Calvo-Sotelo no coincidían. ¿Por qué se tardó en proponer la entrada de España en la OTAN y no se hizo a la par de la solicitud en la Comunidad? Para responder a esa pregunta Calvo-Sotelo recordaba cómo la posible solicitud de entrada en la Organización Atlántica había aparecido en repetidas ocasiones en los programas electorales de UCD, quedándose en promesa incumplida (Conferencia «La Transición política exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. Una de las razones que lo explican, a su juicio, fue el escaso afecto mostrado hacia España por quienes, en teoría, deseaban una rápida democratización del país que permitiese incluirlo en el seno de las organizaciones internacionales. Esa actitud, que no se podría llamar hostilidad, acentuó sin embargo el predominio de la política interior en las preocupaciones y sentimientos de la clase política y, de manera evidente, en Adolfo Suárez, un presidente que nunca se encontró a sus anchas fuera de España o, por ser más precisos, del ámbito hispano. De ahí su predilección por los viajes al continente iberoamericano en detrimento de otros países que integraban las Comunidad; de ahí su participación como país observador en la Cumbre de los No Alineados, celebrada en La Habana en 1978. No había en esto, sin embargo, un ánimo revolucionario o esencialmente antiamericano, más bien era otra cosa: «el Suárez que enviaba una delegación de alto nivel a la Conferencia de los No Alineados y se mostraba ambiguo sobre el tema de la OTAN, no quería transmitir ningún mensaje especial más allá del muy español y castizo hacer-lo-que-dicta-la-real-gana» (Calvo-Sotelo, 2005, p. Pero, como veremos, había más motivos en los que, probablemente, Calvo-Sotelo no consideró oportuno insistir en sus memorias. La ambigüedad en la política atlantista de UCD se puede enmarcar dentro de la ambigüedad general que caracterizó a la formación política, fuera de dos ideas clave: la de llevar a España hacia la democracia mediante una reforma pactada de la Ley a la Ley y la de la entrada de nuestro país en las Comunidades Europeas. Y en esto sí desempeñó un papel importante el criterio de Adolfo Suárez, especialmente a partir de 1979, cuando la complicada escena internacional y las persistentes dificultades internas llevaron al presidente a interesarse cada vez más por los asuntos internacionales. Juan Francisco Fuentes, en su excelente biografía del líder centrista ofrece una detallada visión del pensamiento en política exterior de Adolfo Suárez que coloca bajo el epígrafe «Entre Washington y Ormuz». El título se refiere al llamado Síndrome del estrecho Ormuz, como sus íntimos se referían a una de sus ideas más originales, elaborada por aquellas fechas mientras contemplaba un globo terrestre en su despacho. La idea consistía en prestar una nueva atención, prioritaria, a Oriente Medio en un momento de intenso cambio —invasión soviética de Afganistán, revolución islámica iraní, guerra Irán-Irak— que reclamaba una acción original y decidida en la zona. El primer paso, según Suárez, era conceder protagonismo a Yasser Arafat, como él mismo había hecho al recibirlo, para encontrar solución al problema palestino y caminar decididamente hacia la pacificación de esa tierra. En su viaje a Estados Unidos en enero de 1980 Suárez expuso al presidente norteamericano Jimmy Carter sus ideas al respecto, y también las que tenía sobre Centroamérica, concretamente sobre Nicaragua, y el potencial papel mediador de España (Fuentes, 2011, pp. 311-312). Calvo-Sotelo sostiene en sus memorias que la hostilidad hacia Occidente de Suárez se acentuó cuando Carter no hizo caso de su parecer (Calvo-Sotelo, 1990, p. En opinión de Fuentes tanto o más fundamental que lo anterior en la postura de Suárez en 1979-1980 era su creciente prevención ante la Unión Soviética. Pensaba que estaba detrás de ETA y temía que la aprobación de la entrada en la OTAN generara una oleada de atentados (Fuentes, 2011, pp. 313-314). «El antiamericanismo, por un lado, y el anticomunismo, por otro, abocaban a una política exterior neutralista o tercermundista, como se dijo entonces sin intención peyorativa» (Fuentes, 2011, p. Un planteamiento bien distinto, pues, del que se derivaba de las ideas y los planes de Leopoldo Calvo-Sotelo. Ya hemos dicho que Calvo-Sotelo impulsó la llegada de Pérez-Llorca al frente de Exteriores. Pues bien, al poco tiempo de ocupar el cargo, en octubre de 1980, el nuevo ministro convenció a Suárez de que convenía no prolongar más la decisión sobre la entrada en la OTAN. Suárez refrendó su acuerdo en una carta: «Adelante, prepáralo todo en secreto» (Fuentes, 2011, p. Hubo decisión, pues, pero sin abandonar la ambigüedad pública. Pocos meses más tarde, cuando Leopoldo Calvo-Sotelo se hizo cargo de la Presidencia del Gobierno la actitud ante estas cuestiones cambió sensiblemente. Era lógico en un Gobierno que tuvo por cabeza alguien que prestaba una atención especial y directa a estos asuntos, invirtiendo en buena medida el razonamiento de Suárez: Leopoldo Calvo-Sotelo miraba la política exterior como manifestación del proyecto interior, no en cuanto ayuda u obstáculo para la política doméstica. LOGROS Y PROYECTOS INCONCLUSOS Yo tenía mis ilusiones (...). Una de ellas era el cambio económico (...). Otra definir la política exterior, porque yo, como ministro, he tenido la vivencia inmediata de que España era un país que no tenía una línea de política exterior, porque no la ha tenido nunca desde Carlos III. Pero nadie se preocupa de eso. Se preocupaban de otras cosas. Leopoldo Calvo-Sotelo llegó a la Presidencia del Gobierno con una fecha subrayada en su calendario: marzo de 1983, límite inaplazable de la I legislatura. Tenía pues, antes del veredicto de las urnas, a lo sumo dos años de mandato. Era evidente, más aún teniendo en cuenta los cada vez más preocupantes síntomas de crisis interna de la UCD, la necesidad de jerarquizar las medidas. Si bien es cierto que el intento de golpe de Estado —en pleno proceso de investidura— tuvo que modificar el orden de prioridades, el proyecto exterior del Gobierno Calvo-Sotelo se mantuvo en buena medida idéntico al anunciado en su discurso ante el Parlamento el 19 de febrero de 1981. Dos eran las medidas claves en este apartado: el ingreso en la OTAN y en la CEE, organizaciones que conformaban en la mente de Calvo-Sotelo una unidad a la que España debía adherirse, sin más dilaciones ni dudas, para reintegrarse en el mundo occidental. En primer lugar porque era al que por historia y cultura debía pertenecer y, en segundo, para dar un salto de calidad en la economía, tan vinculada ya, de hecho, con las de los países del Mercado Común. Las Comunidades Europeas podían significar el factor clave en la modernización española, especialmente en la difícil etapa de crisis económica que sufría el país desde finales de la década de los setenta. Durante sus años en la Moncloa, la negociación con el Mercado Común no se desarrolló al ritmo que quería España, mucho más rápido que el que se vivió, sino al que permitieron los problemas internos comunitarios. Un rápido repaso por la sucesiva lista de sesiones negociadoras da cuenta de su cantidad y de su denso contenido (Bassols, 1995, pp. 341-342). En año y medio, entre marzo de 1981 y octubre de 1982, se desarrollaron 6 sesiones a nivel de ministros, con presencia del titular de Exteriores, Pérez-Llorca: de la del 17 de marzo de 1981, en la que se trataron, entre otros, asuntos relacionados con el derecho de establecimiento, la unión aduanera, las relaciones exteriores... a la del 26 de octubre de 1982, que versó sobre la unión aduanera y la CECA. Hubo, además, 11 sesiones a nivel de suplentes, encabezadas por parte española por el secretario de Estado, Raimundo Bassols, que inició en septiembre una gira por las capitales europeas. Es decir, en conjunto una media de una reunión mensual. El presidente Calvo-Sotelo intervino también, y de manera directa. Recibió al cuerpo diplomático de los países comunitarios en marzo de 1981, presidió la Comisión Delegada de Asuntos Exteriores el 26 y el 30 de junio de ese mismo año, y realizó una serie de visitas oficiales a los países europeos en los que la consecución de la adhesión a la Comunidad y el futuro de Europa, eran tema imprescindible: en abril del 1981 visitó Bonn; en julio, París; en enero de 1982, Bruselas y Londres; en marzo, Roma; en abril, Atenas; en noviembre, Copenhague. A la vez, recibió en España las visitas del presidente francés François Miterrand o el vicecanciller germano Hans-Dietrich Genscher. El ritmo de la negociación y la esperanza de acelerar su final, permitía a los negociadores españoles confiar en la fecha del 1 de enero de 1984 como la de la entrada de España. Así lo afirmaba Bassols en declaraciones El Correo Catalán en abril de 1981. (Ministerio de Asuntos Exteriores Actividades, Textos, Documentos, editado por la Oficina de Información Diplomática, Madrid, 1982). Dos meses más tarde, el 29 de junio, Bassols escribía a Matías Rodríguez Inciarte, Secretario de Estado Adjunto al presidente Calvo-Sotelo: «La negociación está razonablemente avanzada, salvo en lo que respecta al capítulo de pesca y al capítulo agrícola (...). Técnicamente resultaría posible que si los dos capítulos bloqueados empezasen a ser tratados libremente y en profundidad a partir del mes de Septiembre la negociación terminase en Julio del 82 o máximo en otoño del 82, lo que permitiría mantener en pie el programa de entrada en vigor del Acuerdo el 1 de Enero de 1984». La opinión en Europa, en cambio, no era uniforme. Mientras en el mismo mes de abril del 81 Jacques Chirac alertaba en El País de que la entrada de España podía paralizar la CEE, el vicecanciller alemán Genscher afirmaba que la incorporación de España a la CEE era irreversible. A pesar de que el comisario Lorenzo Natali urgía, en noviembre del mismo año a la comisión de agricultura del Parlamento Europeo a que se acelerasen las negociaciones agrícolas con España, de modo que la adhesión pudiera realizarse el 1 de enero de 1984, la propia Comisión —por petición francesa— encargó un nuevo informe, otro más, sobre los problemas que podría plantear el ingreso de España y Portugal en el Mercado Común CEE. A pesar del empeño del equipo negociador, la adhesión al Mercado Común fue un proyecto inconcluso. La oposición de Francia, país determinante entonces en la CEE (Calvo-Sotelo, 2005, p. 57), pesó más que la retórica europeísta que tantas oportunidades había prometido a España cuando fuese una democracia. La otra cara de la moneda, la incorporación a la OTAN, pudo culminarse, en cambio, con éxito, a pesar de la fuerte resistencia de la oposición que veía la medida como una ruptura del statu quo y de la tradicional política neutralista de España. Esa era, justamente, una visión política que Calvo-Sotelo, quería remover: España debía dejar claro su anclaje europeo y occidental. Por ello en el discurso de investidura había señalado que «el Gobierno que aspiro a presidir reafirma su vocación atlántica, expresamente manifestada por la Unión de Centro Democrático y se propone iniciar las consultas con los Grupos Parlamentarios a fin de articular una mayoría, escoger el momento y definir las condiciones y modalidades en que España estará dispuesta a participar en la Alianza» (Calvo-Sotelo, 1982, p. En este caso lo más laborioso fue el camino en las Cortes españolas. Comenzó un largo recorrido parlamentario, en el que el Gobierno puso de manifiesto su empeño de diálogo y resolución, recorrido que concluyó, efectivamente, con el ingreso de España en la OTAN. Los hitos más importantes del proceso fueron los siguientes. El Consejo de Ministros acordó, el 20 de agosto de 1981, solicitar del Consejo de Estado dictamen sobre la adhesión de España a la OTAN, a efectos de su ulterior tramitación parlamentaria. Al día siguiente el presidente del Gobierno, acompañado de los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, se reunió con la Junta de Jefes de Estado Mayor a quienes explicó las razones que motivaban la decisión de solicitar el dictamen. Ya en sede parlamentaria, el 15 de septiembre, el pleno del Congreso decidió que la Comisión de Asuntos Exteriores era la competente para tramitar el proyecto de adhesión de España a la OTAN2; entre el 6 y el 8 de octubre la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso aprobó el proyecto de resolución sobre la adhesión a la OTAN presentado conjuntamente por UCD y Coalición Democrática. El 29 de octubre el pleno del Congreso de los Diputados aprobó la petición presentada por el Gobierno para negociar la integración de España en la OTAN3 y, por fin, el 26 de noviembre el pleno del Senado ratificó la decisión del Congreso de autorizar al Gobierno para que negociara la adhesión de España a la OTAN4. Cumplidos los trámites necesarios, el 2 de diciembre el embajador español en Bruselas, Nuño Aguirre de Cárcer, entregó al secretario general de la OTAN la carta por la que el Gobierno se declaraba dispuesto a recibir la invitación de ingresar en a OTAN, que fue contestada con un comunicado en el que la Alianza recibía oficialmente y acogía favorablemente la disposición de España, y anunciaba la puesta en marcha del proceso de adhesión. A partir de entonces, en todos los Parlamentos de los países miembros se deliberó sobre el necesario respaldo a la adhesión, que se inició el 3 diciembre con votación en el Parlamento holandés y concluyó el 24 de mayo de 1982 con la ratificación del griego. El 30 de mayo España pudo depositar en Washington el instrumento de adhesión a la OTAN, convirtiéndose en su miembro número 16. El 10 de junio de 1982 Leopoldo Calvo-Sotelo asistió como presidente del Gobierno de España, por vez primera, a la cumbre de Jefes Estado y de Gobierno de la Alianza Atlántica. Le había costado 15 meses a la cabeza del Ejecutivo hacer cumplir su compromiso. Pero cuando se conoce su pensamiento sobre la política exterior se entiende cómo a la satisfacción por este logro debía ir unida la frustración por la marcha de las negociaciones con la CEE. Lo que él llamaría transición exterior se estaba demostrando más difícil de lo esperado. LA OTAN Y «LA CONTUMACIA DEL PSOE» «Quienes en 1976, en torno a Adolfo Suárez, aceptamos sobre nuestros hombros el primer Gobierno de la Transición, estábamos convencidos de que la que ahora llamo Transición Interior iba a ser más ardua y lenta que la Transición Exterior. ¿Por qué este retraso de la Transición Exterior respeto de la Interior? En buena parte por la contumacia del PSOE» (Conferencia «La Unión Europea se amplía sin precisar su naturaleza», Oviedo, 15 de marzo de 1994. La OTAN fue un punto clave para la transición política exterior. Y, a diferencia de la adhesión en la CEE, mucho más polémico dentro de España: no existía la unanimidad con que contaba el ingreso en el Mercado Común, sino que una parte del arco parlamentario, toda la izquierda, se oponía al ingreso de España en la Organización Atlántica. Fue Calvo-Sotelo, desde la Presidencia del Gobierno, el que terminó con la indeterminación en favor de un claro alineamiento con el bloque occidental y democrático. Fue una restitución histórica que podía haber concluido en 1982, con la ratificación en las Cortes del ingreso en la OTAN, pero fue retrasado por la decisión del nuevo ejecutivo socialista. Probablemente por ello, Calvo-Sotelo se mostró especialmente crítico con la actitud de los socialistas que, a su juicio, bloquearon innecesariamente el anclaje occidental de España. Una crítica, además, que se entiende mejor sumándola a la acusación de reescritura de la Historia que nuestro protagonista endosaba al Gobierno socialista. Así aparecía a sus ojos el afán del Gobierno González de apuntarse prácticamente en exclusiva la adhesión de España al Mercado Común y el fin de la polémica sobre la Organización Atlántica. Es un hecho que el PSOE concluyó las negociaciones en 1985 y firmó la adhesión de España a las Comunidades en 1986, pero también lo son las largas horas de negociación y trabajo de los equipos negociadores de la UCD. No obstante, la segunda parte de la afirmación, el fin de la polémica en torno a la OTAN, era la más discutible. El ex presidente lo sabía y, por ello, formuló la siguiente tesis: el Partido Socialista fue, básicamente, partidario de la neutralidad española en la cuestión OTAN y, por extensión, en la cuestión de los bloques. Por ello manifestó su oposición a la entrada de España, prometiendo un referéndum si llegaba al poder, en el que se entendía que votarían no. No sería sino hasta su entrada en el Gobierno cuando su posición cambiaría (Conferencia «La Transición política exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. Pero fue un cambio precedido de otro: cuando se creó la Alianza Atlántica en 1949, impulsada por la pugna aliado-soviética en torno al futuro de la Alemania dividida y el bloqueo de Berlín, el Partido Socialista en el exilio (Indalecio Prieto, Rodolfo Llopis, Luis Araquistáin...) se había manifestado a favor del ingreso de España en la organización, una vez derrocado el franquismo (Calvo-Sotelo, 2005, p. A partir del congreso de Suresnes, la posición varió, y los congresos socialistas de los años 1974, 1976, 1979 y 1981 definieron su oposición a cualquier organización basada en la hegemonía y que pusiera fin a la neutralidad española. En el congreso de 1984 —con los socialistas ya en el poder— se observó el inicio de un nuevo cambio: ya no se ponía en tela de juicio la organización en sí, sino la forma en que UCD había decidido la entrada de España, a juicio de los socialistas, «irreflexiva, precipitada y gratuita, rompiendo el consenso» (Conferencia «La Transición política exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. Era esta una acusación que —dándose por aludido— Calvo-Sotelo quiso rebatir: Según el propio Presidente del Gobierno ha dicho en unas declaraciones al diario el País hace unas semanas, su reflexión durante esos dos o tres años le ha llevado a creer que es buena la presencia de España en la Alianza Atlántica; es decir, su reflexión le ha llevado a la misma posición que a mí me llevó la mía; es decir, la que no fue reflexiva fue la actitud del PSOE en 1981. Una decisión que está en documentos del Partido desde 1977; que se anuncia formalmente por mí en febrero del 81 (anoto como nota al pie de página que se anuncia el 18 de febrero, antes del 23, y digo esto porque también se ha afirmado que entramos en a alianza como consecuencia del 23 de febrero), que el Gobierno decide presentar al Congreso el 20 de agosto; que se debate en seis larguísimas sesiones, en comisiones y en pleno, en el Congreso y en el Senado en octubre y noviembre del 81; y que se perfecciona en mayo del 82, ¿puede llamarse una decisión precipitada? Claro que luego la cuestión se ha venido arrastrando durante tres años en una penosa marcha hacia la ética de la responsabilidad, desde la ética de la convicción (como en aquellas declaraciones a El País dijo el Presidente del Gobierno, leyendo muy deprisa a Max Weber) (...). »Es la actitud del PSOE en el 81 la que ha resultado irreflexiva, precipitada y gratuita» (Conferencia «La Transición política exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. A su juicio, la clave de la postura neutralista del PSOE en esta cuestión eran los apoyos internacionales con los que contaba el partido, la opinión sobre la OTAN de las figuras clave que habían ayudado a los socialistas desde el inicio de la Transición y, concretamente, Willy Brandt, Bruno Kreisky y Olof Palme. Todos estos políticos habían vivido en unas condiciones muy distintas a las españolas. Según Calvo-Sotelo no era comparable la oportunidad histórica que tenía España con el nacimiento del régimen democrático con la posición del canciller de la Alemania Occidental en plena Ostopolitik. Ni tampoco con la de los políticos austriaco y sueco que vivían en dos naciones ancladas en un neutralismo que no deseaba asociarse a ninguna institución internacional. Y fue esa influencia la que conformó la postura socialista, una postura que, con el paso del tiempo, tuvo que variar. Y así Felipe González, desde el poder, convocó el prometido referéndum... pero para votar que sí. Esa fue la razón que le permitió jactarse de haber convencido a una población no partidaria de la OTAN... precisamente porque el PSOE se pasó años fomentando esa postura (Martínez Sánchez, 2011, pp. 283-310). Sea como fuere, finalmente, venció el sí. Con ello, y con la entrada oficial de España en la CEE el 1 de enero de 1986, la Transición política exterior quedó, por fin, sellada. «La contumacia» del PSOE» en la cuestión de la OTAN tiene, pues dos vertientes, en el pensamiento de Calvo-Sotelo: por un lado, la oposición efectiva a su Gobierno que en torno a esta cuestión realizaron los socialistas en 1981-1982 y, por otro, el análisis a posteriori de su política en torno a este asunto. Atribuyendo a UCD y al Gobierno Calvo-Sotelo una irresponsabilidad en la que no habían incurrido, los socialistas venían a negar su propia responsabilidad en torno a un asunto de evidente interés de Estado que parecía más bien tratado en clave ideológica o de partido. Al fin, el repaso de los acontecimientos y los datos de toda la polémica atlántica, cerrada finalmente en 1986, parecen dar la razón al Gobierno Calvo-Sotelo en torno a la oportunidad del ingreso de España en la organización y el fin práctico de la política neutralista, pues fue esa finalmente la postura que, pragmáticamente, aceptó tiempo después el Gobierno González. Tras haber participado activa y destacadamente en la vuelta de España a los foros internacionales que le correspondían, Leopoldo Calvo-Sotelo se convirtió en un analista político, interesado en las cuestiones exteriores y, de forma específica, en Europa y el Mercado Común. El paso del tiempo y el fin de sus responsabilidades públicas, le permitió la libertad y perspectiva necesarias para ofrecer una valoración de lo que supuso y ha supuesto la política exterior durante la Transición, en la que tuvo un papel protagonista. Una de las principales ideas que destacan en sus reflexiones fue el acierto que supuso el acercamiento a Europa. España necesitaba a Europa, y Europa no estaba completa sin España. En este sentido pudo afirmar que el proceso exterior de la Transición tuvo el mismo alcance y trascendencia que el interior, aunque este haya tenido más reconocimiento con el paso del tiempo y haya sido la mayor preocupación de los sucesivos Gabinetes. «En el umbral de la Transición —dejó escrito— aparecen juntas, con el mismo rango, la reconciliación, la democracia y la nueva política exterior. Reconciliación y democracia llegarían de la mano de Adolfo Suárez, en un plazo increíblemente corto, entre 1977 y 1978. A su juicio, el balance de España como miembro comunitario no podía valorarse sino positivamente, por dos razones. La primera, política: tras el ostracismo internacional vivido durante siglos, España pudo por fin situarse como uno más en Europa, considerándose de nuevo lo que geográfica y culturalmente nunca había dejado de ser: un país plenamente europeo. La segunda, económica: la adhesión de España a la CEE, aunque generara algún inconveniente, fue claramente beneficiosa (Calvo-Sotelo, 1999, p. Sin embargo, la larga espera para entrar en las Comunidades Europeas, de las que se esperaba una rápida modernización y homologación con el resto de países miembros, junto con la esperanza de un rápido crecimiento económico, produjo entre los españoles una creencia europeísta hasta cierto punto exclusivamente sentimental, que con el paso del tiempo dio lugar a un cierto grado de frustración y escepticismo en torno a la construcción europea. Calvo-Sotelo achacaba este desencanto a las inmensas expectativas que se habían generado, así como a cierto desánimo producido por la larga negociación de adhesión. Sus reflexiones en este punto se teñían de una matizada nostalgia. En esa larga espera los españoles y su Gobierno habían podido comprobar cómo a la lógica política y al deseo de que España se reintegrase en el mundo europeo, los países comunitarios antepusieron sus intereses particulares, de carácter principalmente económico: con la entrada de un nuevo país, de tamaño considerable, había que repartir de nuevo costes y beneficios: «Entramos los españoles en la ardua negociación del siglo XX con la esperanza ingenua de que en esos foros nos recibirían con los brazos abiertos porque llegábamos desde el frío de un aislamiento forzoso y muy largo; que iban a degollar el ternero cebado, como en la parábola del hijo pródigo para la gran fiesta de nuestro recibimiento. Pero muy pronto hubimos de comprobar, por nuestra cuenta y a nuestras costas, lo que otros sabían ya: que la comunidad internacional es todo menos evangélica, que tanto en la Unión Europea in fieri como en la Alianza Atlántica ya madura, y muy especialmente en la Unión, los juegos ya estaban hechos, las ventajas repartidas entre los socios antiguos y que nadie estaba dispuesto de buen grado a mover su silla en la mesa redonda común para hacer un sitio en ella al recién llegado» (Calvo-Sotelo, 2005, pp. 53-54). Es interesante la mención de la OTAN pues, habitualmente, se ha considerado que sus miembros y, de forma destacada, Estados Unidos deseaban con cierto grado de impaciencia y entusiasmo la entrada de España, pero en realidad era nuestro país el primer interesado, pues a los americanos lo que más les preocupaba era la renovación de los acuerdos bilaterales (Calvo-Sotelo, 1999, p. 593, donde el ministro socialista de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, expresa la misma opinión). En este sentido merecen destacarse otras dos ideas que el ex presidente no pudo manifestar, al menos con total sinceridad, mientras ejerció funciones públicas: la primera, la supuesta relación entre la entrada en la CEE y la OTAN; la segunda, sobre el papel de Francia en nuestra transición exterior. Una de las acusaciones más repetidas contra el Gobierno de UCD por parte de los opositores a la OTAN era la relación inseparable entre el Mercado Común y la Alianza: aunque a nuestro país solo le convenía y necesitaba la entrada en la CEE, se nos obligaba también a pedir la adhesión a la Alianza. Ciertamente se podía establecer una relación entre ambas organizaciones, al fin y al cabo propias de los países occidentales y democráticos, aunque los Gobiernos de UCD fueron especialmente cautos en distinguir y separar ambos procesos. Es obvio, por otro lado, que la afirmación de que solo se buscaba la entrada en la OTAN para favorecer el ingreso en la CEE además de inexacta podía ser claramente perjudicial para los intereses de España; pero no es posible obviar que la entrada en la Alianza Atlántica favoreció más que perjudicó la negociación a la CEE y pudo ser usada como una muestra de la seriedad y responsabilidad internacional de la nueva España democrática. La percepción desde el extranjero de cómo se gestionaba esta cuestión coincide a grandes rasgos con esa versión: En la serie de entrevistas que la periodista Victoria Prego realizó en 2000 a los cuatro presidente de la democracia se planteó esta cuestión: Calvo-Sotelo confirmó entonces esa idea: la Alianza era necesaria en sí misma, pues suponía un punto y aparte en la trayectoria política exterior de España aunque, además, pudiera contribuir a acortar el largo camino de negociación que la Comunidad estaba imponiendo a España (Prego, 2000, p. La segunda reflexión incide en que si hubo un país que contribuyó de manera destacada a ralentizar el ritmo de la adhesión española, ese fue Francia, que temía la competencia agrícola con España. Esta idea estaba presente desde el mismo comienzo de su etapa como ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas. Un informe, elaborado tras el primer viaje de Calvo-Sotelo a París, afirmaba: «Francia no ha deducido todavía las consecuencias naturales de la existencia al otro lado de los Pirineos de una país democrático y desarrollado. España sigue siendo piedra de toque interior francesa, y divide tanto a la mayoría como a la izquierda: los adversarios de la adhesión de España están radicalizados por la crisis económica y por la propaganda electoral: los amigos no se han despojado aun de una cierta propensión a la tutela. Se echa en falta un planteamiento nuevo por parte española de las relaciones con Francia, como corresponde a la nueva situación española». (Nota para el señor Presidente del Gobierno sobre viaje a Francia. ALCS, Relaciones con la CEE, caja 69, exp. Especialmente delicada fue la postura de Giscard d ́Estaing que, tras ejercer como patrocinador de la nueva España en la coronación del rey Juan Carlos I, ralentizó más adelante, deliberadamente, el ritmo de la negociación española. «La realidad era bien distinta en aquellos años: la realidad era que Francia no quería la entrada de España a ningún precio» (Calvo-Sotelo, 1990, p. «[Mi experiencia] de negociador durante tres años con la Comunidad me dejó una imagen de Francia —de la Francia de V[aléry] G[iscard] [d']E[staing]— como obstáculo» (Calvo-Sotelo, 1999, pp. 178-179). El análisis objetivo que solo el tiempo otorga permite, en ocasiones, matizar o cambiar las ideas que se han manifestado sobre un suceso. En el caso del ex presidente esta distancia le sirvió por un lado, para confirmar la necesidad y el acierto de acercarse a Europa, recién recuperada la democracia en nuestro país; y por otro, para hacer balance y expresar con la libertad que solo tiene el «cesante», juicios sobre actitudes o personas; juicios que si en otro momento podían perjudicar a España, ahora servían en su opinión para poner orden en los hechos históricos y valorar con más precisión nuestra historia reciente. Merece la pena subrayar, en primer término, la continuidad de las convicciones europeístas de Leopoldo Calvo-Sotelo: fue una referencia orientadora desde su juventud, desde sus balbuceos políticos, hasta el final de su actividad pública. El enraizamiento orteguiano de sus ideas en esta materia y su interés por conocer directamente qué significaba la construcción europea vinculada a la idea comunitaria terminaron por fortalecer esa inicial convicción suya, hasta convertirla en elemento central de su actividad política y parte esencial de su programa como presidente de Gobierno. Además, la idea que Leopoldo Calvo-Sotelo se hizo de la historia de España fue determinante en su modo de entender cuáles debían ser las metas exteriores de la Transición. Quizá lo más importante de su visión fuera que el cambio en política exterior era tan importante como en la interior; no era menos necesario ni un adorno, sino esencial, en el sentido de que debía superarse una época de nuestra historia en la que España había vivido desencajada de su contexto, como ausente de Europa y, por eso, del mundo. Esa época no era solamente el régimen de Franco, tenía según él una antigüedad de dos siglos, tanta como el tiempo que hacía que España carecía de voz autorizada en el ámbito internacional, voz que le correspondía por lo que históricamente había sido y debía volver a ser como elemento integrante de Europa y Occidente. Su proyecto de devolución de España a su lugar en el concierto internacional se concretó en superar dos disfunciones que consideraba graves: el neutralismo y la ausencia del proyecto de construcción europea. El programa para conseguir esa meta miraba lo económico como una dimensión más, ciertamente de entidad, pero nunca la única ni la más importante del problema. Por eso un acuerdo económico preferencial con la Comunidad Económica Europea era algo claramente insuficiente, y la incorporación a las Comunidades Europeas era crucial, pero no lo era todo. Ese paso, que pretendió adelantar todo lo que pudo, debía ir acompañado de la entrada en la Alianza Atlántica y de algunas cosas más. Porque, con ser importantes esos objetivos, no dejaban de ser el medio para empezar a hacer una nueva política exterior, que llevara a España a intervenir en los asuntos internacionales como lo hacían sus pares, los demás países europeos y occidentales, en los foros institucionales creados para ejercerla. La comparación con la actitud de Adolfo Suárez ante estos asuntos pone de relieve cómo los líderes de la UCD tuvieron prioridades diferentes en este asunto. Para Adolfo Suárez la normalización exterior era un corolario de la interior, importante, pero no esencial. Los dos presidentes centristas de la naciente democracia coincidieron en los fines principales de la política exterior, pero por diferentes motivos. En Suárez prevalecieron las consideraciones de política interior y condicionaron su administración del tiempo en las decisiones de política exterior. En el político abulense encontramos, además, rasgos de intuición visionaria, atentos a las oportunidades de cambio en el presente y futuro próximos que no se dan en Calvo-Sotelo, modelado por su reflexión acerca de los hechos históricos, menos dado a imaginar escenarios inéditos y convencido de la importancia de las decisiones de política exterior en sí mismas. Es más, en él prevalecía la ponderación de las consecuencias interiores que tenía el actuar o abstenerse en las relaciones exteriores. La consecuencia más relevante de esas diferencias fue el retraso del proceso de incorporación a la OTAN, que se agilizó cuando Leopoldo Calvo-Sotelo asumió la presidencia del Gobierno. Algo parecido se observa al comparar la actitud del Partido Socialista Obrero Español y de Felipe González en esta materia. Asumida la conveniencia de incorporarse a las Comunidades Europeas como un lugar común, la oposición socialista encontró en el neutralismo un argumento de disensión que parecía más basado en condicionamientos de táctica electoral que de sentido de Estado. Era en buena medida lógico: no tenían experiencia de Gobierno, y buscaban el camino para acceder a él. No se aprecia en ellos interés por la historia de las decisiones al respecto ni en el propio partido ni en el pasado español en general. Casi toda su argumentación parece centrada en olvidarlo para crear algo diferente. Puede que para algunos de ellos este fuera uno de los elementos centrales de la «ruptura» a que aspiraban. La historia de la política exterior en la Transición pone, en definitiva, ante un interesante panorama de cómo se entrecruzan referencias históricas y políticas. Leopoldo Calvo-Sotelo, uno de los hombres que más energías le dedicaron, es un ejemplo de hasta qué punto la Transición fue una empresa que aunó continuidad y cambio, y no solo en términos de siglo XX, o de dictadura y democracia, sino en términos más amplios, de posición estratégica de nuestro país en el tablero internacional. El calado intelectual del planteamiento político de Leopoldo Calvo-Sotelo, su conocimiento directo de la realidad europea, su familiaridad con nuestra historia, fueron probablemente la causa de que su mirada abarcara un arco más amplio y se moviera en un plano más elevado que la táctica política preocupada de la toma o conservación del poder a corto plazo. Quizá por eso él sea de los pocos políticos que mencionan como precedentes importantes cambios producidos durante el régimen de Franco en esta materia, elemento que subraya lo que la Transición tuvo de continuidad además de ruptura. Es una importante realidad sin la que es muy difícil comprender la Transición, querida y dirigida por españoles educados durante el franquismo que habían puesto en el horizonte europeo su mirada, a veces desde su juventud. Esa amplitud de visión característica de Leopoldo Calvo-Sotelo, producto de su cultura y de su experiencia profesional y política, hizo de la suya una de las miradas más europeas sobre los asuntos españoles, en contraste con la fuerte tendencia hispanocéntrica de la mayor parte de nuestros políticos de entonces.